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Voces y Desafíos del Libro-Álbum

Este documento analiza el libro-álbum como un género editorial que requiere una estrecha colaboración entre el autor del texto, el ilustrador y el equipo editorial. Señala que en los buenos libros-álbum, la edición juega un papel fundamental al contribuir a consolidar la propuesta como un producto integral donde texto, imágenes y diseño se conjugan en una unidad estética y de sentido. Finalmente, indica que el libro-álbum surgió en la década de 1960 como un nuevo concepto donde todos los componentes de un libro

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Voces y Desafíos del Libro-Álbum

Este documento analiza el libro-álbum como un género editorial que requiere una estrecha colaboración entre el autor del texto, el ilustrador y el equipo editorial. Señala que en los buenos libros-álbum, la edición juega un papel fundamental al contribuir a consolidar la propuesta como un producto integral donde texto, imágenes y diseño se conjugan en una unidad estética y de sentido. Finalmente, indica que el libro-álbum surgió en la década de 1960 como un nuevo concepto donde todos los componentes de un libro

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Mariel Rabasa

María Marcela Ramírez


compiladoras

Desbordes 2
Las voces sobre el libro-álbum
Todas las imágenes utilizadas en este libro son de carácter puramente referencial
a los autores descriptos o a sus obras, en forma parcial. En la reproducción de las
mismas no hay intencionalidad de uso ajeno a la simple descripción de la obra.

No se permite la reproducción parcial o total, el alquiler, la transmisión o la transformación


de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante
Editorial de la fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción
Universidad Nacional del Sur
está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
www.ediuns.uns.edu.ar
[email protected]
Diagramación interior y tapa: Fabian Luzi

LIBRO UNIVERSITARIO ARGENTINO


Queda hecho el depósito que establece la ley 11.723
Red de Editoriales de Bahía Blanca, Argentina, noviembre de 2013.
Universidades Nacionales ©2012 Ediuns
Indice

Prólogo ..................................................................................................... 5

Primera Parte

Aproximaciones al libro-álbum: cuatro ejemplos en la


literatura argentina
» Cristina Blake -Valeria Sardi............................................................. 13

El libro-álbum: lectura de imágenes.


El increíble niño comelibros de Oliver Jeffers
» Myrian Bahntje ................................................................................... 39

La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?


» Marta Lescano - Marina Fernández ............................................ 55

Libro que habla sí muerde


» Istvan Schritter ................................................................................... 71

Crónica de Atolondra
» Marisa Nuñez - Moira Buscazzo.................................................... 89

Cenicienta
» María Marcela Ramírez - Graciela Fernández Troiano ........... 103
Segunda Parte

Voces en la sala
» María Marcela Ramírez - Silvia Zuloaga - Carla Chavaño..... 123

Leer libros-álbum en el Jardín Maternal


» Mariel Rabasa - María Marcela Ramírez ................................. 143
..
Buscadores de sentido. El libro-álbum como objeto exigente
» Mila Cañón ......................................................................................... 157

Todos queremos escondernos en un rincón del mundo.


Adolescencia, libros-álbum y refugio
» Mariel Rabasa - María Marcela Ramírez .................................. 179

¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de
libros-álbum con alumnos universitarios
» Mariel Rabasa ..................................................................................... 199

La lectura de libros-álbum en la formación docente


» Alejandra Paione ................................................................................ 213

¡La verdadera historia de los tres cerditos!


Historias ¿verdaderas?
» María Marcela Ramírez - Graciela Fernández Troiano
Walter Fabián Balquinta ............................................................... 227
La edición del libro-álbum:
¿un nuevo desafío?

Marta Lescano*
Marina Fernández**

Los libros-álbum, género editorial propio de la posmodernidad, son objetos culturales en los
cuales, al recorrerlos, queda en evidencia la interdependencia entre la palabra, la imagen y
el propio lector. En ese sentido Daniel Goldin1 sostiene que el verdadero texto de un álbum
le abre la puerta no sólo al ilustrador sino al propio lector:

El creador de un texto potente en términos de un álbum es un creador que le está


abriendo la puerta a otro creador pero que en el fondo quiere recuperar una dimensión

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


de la palabra que a mí me parece importantísima y es: la palabra no puede decir todo,
hay que escuchar y hay que ver, hay que contemplar, quizás eso es lo más importante
en este momento.

*
Marta L es c a n o . Profesora en Letras. Magister en Enseñanza. Investigadora (UBA). Capacitadora de docentes de Nivel
Primario (DGEyC). Editora y autora de numerosas publicaciones. Presidente de Fundación FEPAIS (Fuentes Educativas para
la Integración Social).
**
Mari na Fe r n á n d e z . Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación (UBA). Capacitadora en servicio en Jardines de
Infantes de la Ciudad de Buenos Aires – Subnúcleos de Lectura y Escritura (CEPA). Capacitadora de docentes del Nivel Inicial-
Área Prácticas del Lenguaje en la Provincia de Buenos Aires. Docente en Institutos de Formación Docente. Editora independiente.
1
Blog La memoria y el sol. Daniel Goldin habla acerca de los álbumes ilustrados. Enero 4, 2013. [en línea] <http://lamemoriayel-
sol.wordpress.com/category/libros/albumes/> [Consulta: 8 de febrero de 2013]. 55
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

Diálogos y articulaciones múltiples. Construcción de sentidos. Cecilia Bajour2 asocia este


diálogo de diferentes tensiones, a dos juegos infantiles: la escondida y las adivinanzas: “Jue-
gos que tienen que ver con la ocultación transitoria y con la revelación gozosa de lo oculto.
[...] En esos juegos infantiles está en estado de semilla la relación entre voz y silencio que
habita en todo lenguaje artístico”. Y por otro lado, agrega Bajour, en los libros-álbum “la
sorpresa es la clave de la propuesta y no un recurso narrativo más”.

Este diálogo articulado y sorprendente supone e implica también un papel determinante


y no siempre tan evidente de la edición. La edición interviene, en los buenos libros-álbum,
como un tercer integrante del equipo autoral-artístico. Colabora para que la propuesta se
consolide como un producto de excelencia. Al hablar de edición estamos refiriéndonos a un
equipo de trabajo: editor, director de arte, diseñadores... que juntamente con el autor/a del
texto y de las ilustraciones generan, o debieran generar, el producto de un trabajo combi-
nado y profundo en el cual la ilustración, el texto, el diseño y la edición se conjugan en una
unidad estética y de sentido. Y es esta intervención editorial la que determina una serie de
caracteres que son muy específicos del libro-álbum: cosas dichas en el diseño editorial, en
la tipografía, en el uso del espacio.

¿Cuándo surge este modo de contar también desde la edición? El libro-álbum como tal,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

surge aproximadamente en la década del sesenta, época en la que se abre un nuevo camino
a la industria editorial, se va perfilando el libro como un objeto integral. Donde antes había
textos, imágenes, diseños destinados a tapas, a páginas interiores, a contratapas, ahora se
va configurando un concepto de libro en el que todos estos componentes están en concor-
dancia. Como menciona Carlos Silveyra3: “Unidad de texto, imágenes y diseño gráfico, pero

2
Bajour, Cecilia: “La orfebrería de la sorpresa en los libros álbum. Modos de construir lo no dicho en la relación entre texto
escrito e imagen”. Ponencia leída en el IV Congreso Internacional de Letras. Transformaciones culturales. Debates de la teoría, la
crítica y la lingüística en el Bicentenario, 22 al 27 de noviembre de 2010, Ciudad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad de Buenos Aires.
3
Silveyra, Carlos: “Los nuevos libros álbum para chicos me sacan canas verdes (pero me encantan). Tendencias en la literatura
infantil: el libro-álbum y las narrativas metaficcionales” Conferencia leída en las Primeras Jornadas de capacitación y promoción
56 de la lectura: Nidos de Lectores, 8 de julio de 2010, Mar del Plata. Facultad de Humanidades. Universidad Nacional de Mar del Plata.
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

también unidad de sus partes: tapas, contratapas,


guardas, portada, portadilla, índices, viñetas identi-
ficadoras de colección, páginas interiores… hasta el
mismo colofón se integra a ese todo que es el libro”.

Surgen entonces algunos datos de edición que co-


mienzan a tener sentido en la construcción de múl-
tiples significados en los libros-álbum. Al lector se lo
convocará también desde los elementos propios de
la edición4, ya que el editor de los libros-álbum juega,
introduce novedades en ellos, permite que el lector,
infiera, deduzca, juegue, participe.

En las siguientes imágenes puede observarse cómo, en


un libro-álbum, en este caso El túnel de Anthony Brow-
ne, se convoca a la lectura desde la tapa, la contratapa
y la retiración de tapa. Todas ellas conforman una uni-
dad y hablan, dicen a la par del texto, lo anticipan.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


4
Nos referimos a la cubierta: tapa del libro, consta del nombre de la obra,
autor, sello editorial. La guarda, primera hoja del libro, que une el libro
y la tapa (en algunos casos) y sirve para la protección de las páginas
interiores. La portada, página de título, generalmente es la segunda hoja
del libro y presenta la mayor cantidad de datos sobre el mismo. Contiene
los nombres completos del autor o autores, el título completo del libro,
la casa editorial (en la mayoría de los casos el logotipo de ésta), el lugar
y el año de impresión, nombre del prologuista, méritos del autor, etc. Es
fuente principal para la catalogación de la obra. La portadilla es la hoja
anterior a la portada, en la que suele constar el título. La viñeta: dibujo o
estampa que se pone para adorno en el principio o el fin de los libros y
capítulos, y algunas veces en los contornos de las hojas. El colofón: datos
que aparecen generalmente en la última página, relativos a la impresión y
el número de ejemplares. 57
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

Las imágenes del libro Dije Buenas Noches de Gunilla Hanson, en cambio, nos muestran una
tapa y una contratapa desde las cuales el lector no es interpelado. Aquí, los paratextos (títu-
lo, imagen de tapa…) tienen el lugar protagónico. En este caso, el libro muestra, no sugiere,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

no propone diálogos con el lector. No hay juegos, tensiones o convocatorias a quien lee. La
retiración de tapa en este último caso es usada, al modo convencional, para los créditos, el
contacto, la editorial, el copyright, el ISBN, etc.

En El túnel, en cambio, el autor y el editor aprovechan la retiración de la tapa para intercambiar


con el lector; intercambio que se inicia en la tapa y la contratapa.

 Los especialistas en libros-álbum


¿Qué opinan los especialistas de literatura infantil respecto de la edición del libro-álbum?
Fanuel Hanán Díaz considera que el libro-álbum es un genuino producto editorial, ya que
cada propuesta es el resultado de una cadena de decisiones importantes que disponen una
58
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

serie de significantes para que un lector pueda construir significados (…) desde el punto de
vista editorial, el libro-álbum se define como un libro donde intervienen imágenes, textos y
pautas de diseño gráfico” (2007: 91-92)5.

El crítico literario y editor de libros infantiles define el libro-álbum teniendo en cuenta una
serie de factores asociados a la edición y a los cambios tecnológicos que se sucedieron en
estos últimos años.

En primer lugar sostiene que el libro-álbum propone un cambio de formato, ya que los li-
bros para niños eran muy pequeños, desde los llamados chapbooks o libros baratos hasta
los más lujosamente presentados. Luego, la invención del papel continuo, además de otros
procesos más avanzados, permitieron que los formatos se ampliaran para poder proponer
lúdicamente otras estructuras. En la actualidad, como pauta de edición existen variedad
de posibilidades y estas dependen del tamaño del pliego del papel que se utiliza en prensa.
Se podría señalar que en términos de resultados, existen tres tipos básicos: el cuadrado, el
rectangular tipo retrato o portrait y el apaisado.

En segundo lugar, menciona el paso de la cromolitografía a la impresión offset6. Ese cambio


logró que se registre con fidelidad el color. Recuerda que los escasos libros coloreados eran

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


pintados a mano, generalmente por niños y mujeres y que en la actualidad muchos ilustra-
dores colorean directamente en el software7.

Otro factor que considera importante para la definición del libro-álbum está vinculado no
solo al formato o al color sino también a la calidad del papel, a las técnicas y acabados, es
decir, a la materialidad del libro-álbum.

5
Hanán Díaz, Fanuel. Leer y mirar el libro-álbum ¿un género en construcción? Colombia, Grupo Editorial Norma, 2007.
6
Proveniente del inglés offset: indirecto. Es un método de reproducción de documentos e imágenes sobre papel o materiales
similares, que consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre una plancha metálica, compuesta generalmente de
una aleación de aluminio. Mejora la calidad, la rapidez, y el costo del producto.
7
Software, componentes lógicos del sistema informático que hacen posible la realización de tareas específicas. Se contraponen
a los componentes físicos que son llamados hardware. 59
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

Por último, la superficie de la página, es otro elemento que tiene en cuenta. Las imágenes
ocupan un lugar muy importante en la página. La interdependencia es esencial. El texto
no se entiende sin la imagen. Cada imagen y cada texto se articulan para la construcción
de significados.

En este campo de la edición, nos interesa también su reflexión respecto de la responsabili-


dad compartida en términos de producción y difusión de estos libros:

La tendencia a banalizar los textos es un rasgo que he observado en ciertos libros ál-
bum. Los libros álbum no son libros de imágenes, son libros álbum. Por tanto, los textos
deben ser tan prolijos y cuidados como las imágenes. Otro aspecto que debe mirarse
con atención es el deseo del juego, que a veces arroja resultados pocos felices, libros
álbum que coquetean con propuestas visuales y tipográficas, que intentan desmon-
tar estructuras pero que al final no cuajan como propuesta. Y el último aspecto tiene
que ver con las traducciones, lamentablemente se editan muchas traducciones que
muchas veces están fuera del contexto latinoamericano, reproducen problemáticas,
modos de vida, soluciones y usos del lenguaje que resultan distantes y en otros casos
chocantes. Pienso que las editoriales, las secciones de IBBY  8y las instituciones deben
estimular la producción de libros álbum originales.9
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

 Otras voces del libro-álbum


Elegimos también compartir palabras de un editor, Daniel Goldin, cuya obra ha marcado
tendencia fuertemente en el ámbito de la edición del libro-álbum y de dos creadoras, Iris
Rivera y María Wernicke, quienes se han reunido en Haiku y han logrado que las palabras
y las imágenes se requieran, se necesiten, se interpelen permanentemente y se conjuguen

8
The International Board on Books for Young People (IBBY).
9
Hanán Díaz Fanuel. 2008. Entrevista en línea: Libros álbum, algo más que bellas ilustraciones. En Portal educar.ar: (http://
60 portal.educ.ar/noticias/entrevistas/fanuel-hanan-diaz-libros-album.php).
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

en este libro de una profunda belleza con cruces maravillosos entre la palabra y la imagen,
una niña y otra niña, las llegadas y las despedidas, la intensidad y la levedad. Fue editado en
2008 por Calibroscopio. En 2009 Haiku recibió el Premio de ALIJA como mejor libro-álbum.
También fue seleccionado por el Banco del Libro de Venezuela entre los mejores libros para
niños publicados en ese año y distinguido con el White Ravens 2011.

 La palabra del editor


Daniel Goldin (México, 1958) se inició en la edición de libros infantiles a fines de los años
ochenta cuando dirigió la colección “A la orilla del viento” del Fondo de Cultura Económica
(FCE). Anthony Browne, Satoshi Kitamura y Chris Van Allsburg son algunos de los autores
que dio a conocer al público latinoamericano. En 2004 fundó Abrapalabra, filial mexicana
de Serres, y desde el año 2007 es el director editorial de Océano Travesía, la sección infantil
y juvenil de Océano.

Entrevistado por el Centro, Goldin se refiere así, al libro-álbum10.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


Estamos viviendo una situación paradójica, compleja que es difícil analizar desde una sola
perspectiva. En este momento hay, frente a lo que pasaba hace 20 años, una proliferación
de álbumes. Hoy el álbum es publicado por muchas editoriales, pequeñas editoriales que
han visto en esto un nicho de oportunidad. Tiene un aspecto negativo: yo observo que cada
vez hay menos álbumes de alta calidad, desde la propuesta no sólo estética y literaria sino
de la posibilidad de incidencia en la vida de los lectores. Aunque hoy publico buenos álbu-
mes y libros ilustrados siento que no son lo mismo que era antes. Creo que de alguna forma
estamos presenciando la sobrepoblación del libro-álbum y veo que tal vez ese nuevo género
ya vivió su época dorada y eso es terrible.

10
Goldín, Daniel, Daniel Goldin habla acerca de los álbumes ilustrados [en línea]. Blog “La memoria y el sol”. Consultado
Febrero 8, 2013 < http://lamemoriayelsol.wordpress.com/category/goldin-daniel/> 61
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

Una de las cosas más interesantes del álbum no es sólo la producción sino quién lo compra
y por qué lo compra. Es un libro que se compra por el objeto, hay una voluntad de tener un
objeto, que es un objeto bello que pesa, que huele, que se toca. Yo soy un editor que cuida
incluso el tacto del libro. Es una experiencia de lectura que involucra no sólo a la imagen y
a la palabra y a la relación, a la tensión entre el texto y la palabra sino a la multiplicidad de
sentidos que están involucrados en la lectura. Hay libros que yo he publicado en los que he
puesto la atención especial en el papel, en la textura del papel y en el barniz, el contraste
entre la tersura y la rugosidad del papel como un efecto de lectura que me interesa.

Lo que más me asombra, y lo he visto, es que muchos padres compran un ejemplar para el
hijo y luego terminan leyéndolo ellos con deseo y gozo. Me ha pasado ver que hay padres
que compran dos ejemplares del mismo libro: uno para disfrutar junto con el hijo, desti-
nado a rayarse o a maltratarse y otro, que es el ejemplar de colección. ¿Qué me dice esto?
[…] Pienso en este sentido que la infancia no es un estado biológico sino que también es un
devenir niño y que cualquier adulto quisiera acceder a partir de eso a la posibilidad de ser
niño y tener una infancia en la edad adulta que no gozó en su infancia biológica. Pero por
otro lado me parece que el álbum está estableciendo una relación más clara con un tiempo
distinto.[…] Hoy en día vivimos en una sobresaturación de textos e imágenes, de ruidos... Y
la lectura del álbum introduce un momento, un corte en donde no estamos viendo las imá-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

genes o no estamos leyendo las palabras sino que estamos entrando en una cosa distinta
y distinta también de la cultura digital, que es una cultura en donde las imágenes se te van
imponiendo, y no le das vuelta a la página y no tienes un tiempo distinto... sino que en la
misma pantalla se te van imponiendo las imágenes... En ese sentido me parece que la lec-
tura del álbum es una propuesta mucho más profunda, más interesante que simplemente
adiestrarse en la lectura de imágenes.[...]

Un último matiz... Cuando me hacías la pregunta de Qué está pasando ahora...Está pasando
que hay una proliferación de imágenes, de ilustradores... y, como editor, lo que menos veo
son los buenos textos para los álbumes. ¿Qué quiere decir? El texto para el libro-álbum es
un texto extraordinariamente difícil, es decir, es un texto que tiene que condensar de alguna
forma en muy pocas palabras una anécdota que tiene que contar pero que también le tiene
62 que dejar un espacio a otro creador. El verdadero texto de un álbum es un texto que de al-
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

guna manera le está abriendo la puerta a un creador distinto y creo que en este momento
hay muy pocos creadores que les dejen espacio a otro creador y a otro creador que no sólo
es el ilustrador sino que en el fondo es el propio lector. El creador de un texto potente, en
términos de un álbum, es un creador que le está abriendo la puerta a otro creador pero que
en el fondo quiere recuperar una dimensión de la palabra también para sí. La palabra no
puede decir todo, hay que escuchar y hay que ver... Creo que eso es lo más importante en
este momento.

 La palabra de la autora y de la ilustradora


» I r i s R i v e r a , nació en Buenos Aires en 1950 y desde entonces vive en Longchamps,
una localidad de la zona sur del conurbano bonaerense. Es escritora, maestra y profesora de
Filosofía y Ciencias de la Educación. Algunas de sus obras son: Haiku, Maqueta, Baldanders,
El zooki, En la punta de la lengua, El señor Medina, Aire de familia: el que hereda no roba, Cuentos
de por acá, La casa del árbol, Cuentos con tías/vivir para contarlo, Llaves, Los viejitos de la casa,
Manos brujas, La nena de las estampitas, Mitos y leyendas de la Argentina, entre otros. Iris Ri-
vera recibió el Premio Pregonero Especialista 2011, otorgado por la Fundación el Libro en el

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


marco de la 21ª Feria del Libro Infantil y juvenil.

» M a r í a W e r n i c k e nació en Buenos Aires, el 12 de febrero de 1958 en Olivos, una


localidad del norte del conurbano bonaerense. Actualmente vive en Capital. Como autora
integral de libros álbum, publicó en Argentina, Uno y Otro (Calibroscopio) y Un señor en su
lugar (Edelvives), premiados por ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argenti-
na) como Mejor Libro-álbum 2006 y 2010 respectivamente.

Como ilustradora formó parte de la exposición de la Bienal de Bratislava en 2001 y 2007. En


2009 fue seleccionada para participar de la Muestra Internacional de la Feria de Bolonia e
invitada a la de Sármede, Le Immagini della Fantasía. En 2011 fue seleccionada para formar
parte de la muestra de I colori del sacro, Museo Diocesano di Padova, Italia y en 2012 invi-
tada a formar parte de la muestra “Panorama” al cumplirse 30 años de Le Immagini della
Fantasía. En 2013 fue seleccionada para el III Catálogo de Ilustradores Iberoamericanos. 63
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

 ¿Cómo es que se reunieron para hacer Haiku?


M: Mucho tiempo antes de hacer Haiku, Iris me había llamado pensando en que hiciéramos
algo juntas. En ese momento yo estaba con mucho trabajo y no se dio. Todavía no nos co-
nocíamos personalmente. Nos conocimos después, en la entrega de los premios ALIJA. Ese
día volvimos a hablar de hacer algo juntas.

Después de eso, intercambiamos algunos mails. Iris seleccionó cinco cuentos y me los man-
dó para que yo leyera y viese si me enganchaba con alguno.

Elegí uno con el que en ese momento me sentí muy cómoda, se lo comenté y empecé a
trabajar, pero me quedé a mitad de camino.

I: Recuerdo que María me mandaba bocetos por mail y me decía que no podía avanzar…
Ninguna de las dos insistió, más bien dejamos que el tiempo corriera, nos distrajimos de la
cuestión ocupadas con otros proyectos y tareas en que andaba cada una.

M: Un año después volví a leer los mismos cinco cuentos y, curiosamente, descubrí Hai-
ku. Aunque en ese momento no se llamaba así. Lo más curioso, fue la enorme emoción
que me provocó esta nueva lectura. No podía entender cómo un año antes no me había
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

pasado lo mismo.

I: A mí me resultó menos sorprendente porque mi tarea como mediadora me muestra que


estos encuentros y desencuentros de los lectores con los textos (y con los libros) suceden
todo el tiempo. Y María fue, desde un principio para mí, la artista-lectora a la que le ofrecí
esos cinco cuentos esperando que alguno diera en el blanco de su sensibilidad en ese mo-
mento, a los seis meses, al año… o nunca.

M: Fue increíble. Experimenté realmente cómo las lecturas varían según quién y cuándo lea.

I: Y así es, de esta manera es como sucede…

M: Así empezamos con el que entonces era La sombra de Haiku y después cambiamos por
64 Patas de tinta y finalmente decidimos llamar Haiku a secas.
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

I: Creo que estos cambios y decisiones se pueden relacionar, de alguna forma, con lo que
dice Goldin sobre condensar en pocas palabras. Los primeros dos títulos que nos salieron
eran más extensos y, por lo mismo, agregaban datos al lector. Cuando nos quedamos con
una única palabra (Haiku) fue porque apostamos a que esa palabra resultara intrigante para
quienes no la conocieran desde antes y sugerente para quienes sí tuvieran noticias de lo que
es un haiku.

M: Le propuse a Iris trabajar por mi cuenta, pensar a solas, experimentar, hacer pruebas.

I: Y acepté encantada porque la creación de un libro necesita momentos de diálogo y mo-


mentos de soledad. Dice muy bien Goldin cuando habla de un/a creador/a que abre puertas
a otro/a creador/a. No sólo abre las puertas, también invita a entrar, le deja las llaves de la
casa y se va. Se va y no molesta hasta que el otro creador/a lo/la llame.

M: Y fue lo que hice. Al tiempo, nos juntamos. Llevé un primer planteo sin terminar, en mini
bocetos, y unas cuantas pruebas de personajes en distintos materiales.

I: Esta cuestión de lo “sin terminar” estuvo siempre presente entre nosotras. Las dos sa-
bíamos que, hasta que no diéramos por concluido el libro entero, cada una de las páginas

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


estaba (tanto en lo que hace al texto como a la imagen) “sin terminar”.

M: Ahí empezó el intercambio, y ahí también nos empezamos a conocer, trabajando, jugan-
do, dejando que surgieran cosas nuevas.

I: Creo que María dice que ahí empezamos a conocernos porque, como las niñas del cuen-
to, primero estuvimos acercándonos, viéndonos venir… y recién en esta etapa fue cuando
una pudo entrar en la casa de la otra y nos pusimos a jugar. Es extraño, pero recién ahora
que respondo esta pregunta, me doy cuenta de que pasó con nosotras algo similar a lo que
ocurre con las niñas del cuento…

65
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

 ¿Cómo fue el proceso de ensamble entre el texto y las ilustraciones?


¿Quién nació primero, el texto o las imágenes o fueron desarrollándose
de manera conjunta?
M: Como decía antes, el punto de partida fue el texto de Iris. Pero a medida que el libro cre-
cía con imágenes, el texto cambiaba.

I: Es que el texto, que cuando se lo envié a María parecía terminado e incluso había sido ya
publicado en una revista, al encontrarse con las imágenes, adquirió de nuevo esa maravi-
llosa potencialidad de lo “sin terminar”, como una figura de plastilina que fuera lo que es y al
mismo tiempo pudiera ser de muchas otras maneras…

M: Mirábamos el libro en su totalidad y pensábamos juntas tanto palabras como imágenes.

I: Pensábamos juntas y sentíamos juntas. La mayoría de las veces, por suerte, teníamos sensa-
ciones que nos costaba pensar. Nos costaba poner en palabras lo que nos pasaba a cada una
con el aporte de la otra…

M: Nos metimos cada una en la tierra de la otra, sin prejuicios.


Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

I: Sin prejuicios y hasta sin juicio. No fuimos para nada juiciosas y tal vez por eso sucedió un
encuentro donde ninguna se quedó con algo sin decir por temor a invadir o a malentender-
nos…

M: Nos ayudábamos cuando una de las dos tropezaba con alguna dificultad y no podía avan-
zar, y nos sorprendíamos descubriendo que casi sin querer estábamos diciendo más de lo que
nos habíamos propuesto.

I: Cuando nos dábamos cuenta de esto, festejábamos porque en eso se reconoce que el arte
está metiendo la cola. Parafraseando a Alejandra Pizarnik: el arte está presente cuando “cada
palabra (y cada imagen) dice lo que dice y además más, y otra cosa”.

66
 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

 ¿En qué aspectos incidió el trabajo del editor en la propuesta original? 


¿Consideran que este trabajo resultó de algún modo enriquecedor?
M: Como además de ilustradora, soy diseñadora, el libro lo resolvimos juntas, Iris y yo, en su
totalidad. Antes de presentarlo en Calibroscopio, lo mandamos al concurso del Fondo de Cul-
tura Económica, para lo cual el libro tenía que estar maquetado.

Cuando supimos que no habíamos ganado, creo que al día siguiente del fallo, fuimos con la
maqueta a verlos a Judith Wilhelm y a Walter Binder, los dueños y editores de Calibroscopio.

I: En este caso (y es interesante saber que fue un caso particular y que cada libro se gesta de
maneras diversas) lo que hicieron Judith y Walter fue darse cuenta de lo que también Goldin
señala. Ellos vieron inmediatamente que ese libro podía llegar a verse como “un objeto bello
que pesa, que huele, que se toca”. Y se convirtieron en esos editores que cuidan incluso “el
tacto del libro”. Y le prestaron “atención especial también al papel, a la textura del papel, a la
tersura” que esa historia pedía para ser contada y que “genera un efecto de lectura” también.

M: Firmamos contrato ese mismo día. Bueno, ese mismo día no, porque no había luz y no se
podía imprimir, pero sí lo hicimos de palabra.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


Después de eso, la única intervención de ellos fue agregar la página de las dedicatorias.

I: Hace falta decir que la sensibilidad artística jugó en los propios editores que resolvieron,
con este libro en particular, no agregar más. Decir más (tanto con la imagen como con la
palabra) hubiera sido, en este caso, decir menos… cerrar tal vez el abanico de lecturas po-
sibles. No siempre sucede esto. No siempre los autores nos encontramos con editores que
saben cuándo hace falta intervenir y cuándo no hay nada que agregar.

M: Tenían algo de susto con la tapa, pero al final salió como la habíamos planteado.

I: Es que la tapa conjuga un título que no explica y una imagen que… tampoco. Como edito-
res, Judith y Walter se jugaron aceptando esa tapa. Hoy, a tres años de la salida de Haiku a
rodar por ahí, está a la vista que no se equivocaron. 67
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

Ojalá me acordara de dónde saqué una frase que me quedó grabada y es tan aplicable en el
caso de este libro: todos los implicados en Haiku apostamos a una literatura que por salir
bien, corre el riesgo de salir mal. Sin satisfacción garantizada. Tal vez algún lector memorio-
so reconozca esta frase tan acertada y tan bien dicha y pueda decirnos de quién es.

M: El trabajo de ellos, nuestros editores fue hacerlo libro, elegir el papel y lograr una bella
edición. Estamos felices con el trabajo que hicieron y hacen. En realidad, todos juntos hici-
mos un muy buen equipo.

 ¿Qué opinión les merece esta afirmación de Daniel Goldin: El verdadero


texto de un álbum es un texto que de alguna manera le está abriendo la
puerta a un creador distinto y creo que en este momento hay muy pocos
creadores que le dejen espacio a otro creador y a otro creador que no
sólo es el ilustrador sino que en el fondo es el propio lector?
M: Acuerdo en parte. En principio, no podría afirmar que haya pocos creadores que dejen
espacio a otro creador. De verdad, no lo sé.

I: Yo tampoco diría que hay pocos, pero sí diría que hay muchos que no dejan ese espa-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

cio para lectores activos. Se puede ver esos libros ocupando lo más visible, lo que más se
exhibe en las librerías. Es curioso que esos libros, que no dejan espacio para los lectores,
ocupen la mayor parte del espacio en los estantes. Es llamativo y da que pensar. Veo textos
(y también imágenes) sin resquicios, sin sugerencia, donde todo está dicho, explicado y
hasta subrayado como para que no queden dudas de que los autores “quisieron decir una
cosa” y que quieren estar seguros de que esa cosa sea lo que, cualquiera que los lea, va a
“entender”. Libros que apuntan a lectores pasivos de los que se espera que no tengan nada
que agregar. Eso me preocupa como mediadora. Me preocupa mucho.

M: Goldin parece dar por sentado que los libros nacen de la palabra escrita. Y no siempre es
así. No creo que el alma del libro- álbum siempre esté en las palabras.

68 I: Coincido: el alma de un libro-álbum es un alma dual, pero además, inseparable. Me gus-


 La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?

taría agregar que a veces dudo de que Haiku sea un libro-álbum en el sentido estricto de la
expresión. Dudo cuando pienso que la historia puede ser seguida leyendo sólo el texto, sin
mirar las imágenes… pero dejo de dudar cuando veo el clima que las imágenes de María
aportaron a la historia, cuando me detengo en los detalles tan sutiles que agregaron y que
la hacen crecer en sugerencias cuando el libro entero es tocado por las miradas diversas de
los más diversos lectores. La historia podría ser contada con otras imágenes, pero el efecto
de lectura sería otro y me convenzo de que no podría ser mejor. Creo que las imágenes de
María quedaron indisolublemente ligadas a esta historia, que no podría contarse mejor de
otra manera. Por otro lado, que sea un álbum o no lo sea, me parece una cuestión secunda-
ria. No importa mucho si un libro entra en este casillero o no entra: lo importante es que sea
un buen libro, que pasen cosas con él cuando una mirada de lector lo toca. Que un libro no
entre en determinado casillero puede ser una buena noticia también. El arte suele ser algo
que nos saca de las casillas…

M: Si bien muchos, muchísimos libros nacen de las palabras, preferiría decir que nacen de
una historia, de algo que se quiere contar. Y esa parte, la del guión, bien puede aportarla un
ilustrador u otro creador. Creo que la literatura, ya sea escrita o dibujada, si es literatura, si
no es condescendiente, si es sensible e inteligente, va a dejar una puerta abierta.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


I: Una puerta o varias, muchas puertas…

M: Existen álbumes sin palabras que también le abren puertas al lector. Lo importante es
lo que transmiten y cómo. Y agrego: no sólo se trata de un texto que le abra la puerta a
un creador. Para que eso ocurra, antes que nada tiene que haber una persona dispuesta a
abrir puertas y también ventanas. O en el caso de dos autores/as, como en Haiku, tiene
que haber dos personas abiertas, permeables a la mirada del otro, dispuestas a escuchar, a
cambiar, a mirar lo mismo de otra forma y a otras interpretaciones.

I: Tal cual. Y a esas dos personas agregaría una tercera: el o los editores capaces de interve-
nir, llegado el caso, en ese diálogo sin obturarlo, haciéndolo crecer.

M: Creo que cuando esto pasa, las puertas quedan abiertas a los lectores. 69
 Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández

I: Bueno, yo creo que fue esto lo que nos pasó a María y a mí. Judith y Walter, los editores,
lo supieron ver. Ahora estamos recibiendo la vuelta: lo que les pasa a los lectores que tam-
bién son autores. Cada lector es autor de su lectura personal y entonces se podría decir
que, como la niña del cuento, los que hicimos este libro (autoras y editores) plantamos una
pluma y la regamos esperando que nos naciera un pájaro. Pero no nos nació un pájaro, nos
nacieron muchos. Y nos siguen naciendo.

Por las palabras de especialistas, editores, autores e ilustradores se deduce que en los libros
álbum posmodernos las editoriales enfrentan una serie de desafíos.

Uno de ellos es la elección de un equipo autoral que logre contar una historia con palabras
e imágenes que se constituya en un espacio de juego, de encuentros y desencuentros, de
nuevas preguntas, un espacio abierto a la multiplicidad de voces y sentidos, que le dé lugar
al propio lector y a su poder creativo.

Otro de los desafíos es el que hemos planteado en este capítulo, y es el que está en relación
con la edición, y en ese sentido deberán atender a una serie de factores que impliquen un
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

minucioso cuidado por la materialidad de este producto cultural: el color, el formato de


papel, el tipo de encuadernación, el sistema de impresión. Todos factores que por la par-
ticularidad que adquieren en estos libros, contrariamente a lo que ocurre con libros que no
son álbum, logran atrapar al lector desde el mismo momento en que se encuentran con él.

En síntesis, cuando se trata de un buen libro-álbum, el lector queda conmovido por su ta-
maño diferente, por su tersura, por el poder convocante de sus imágenes, pero sobre todo
porque abandona su papel tradicional de consumidor de historias para convertirse en un
creador creado por la inteligencia artística de un sólido trabajo cooperativo, en el que la
edición asume indudablemente un papel protagonista.

70
 Libro que habla sí muerde

Libro que habla sí muerde

Istvan Schritter

 La voz del lector


Escena en una editorial. Somos varios autores. Escritores e ilustradores hemos trabajado a
la par y con igual compromiso en el proyecto que ha sido publicado. Llaman de un medio
gráfico para hacer una nota. “Queremos entrevistar a los autores” dicen, queriendo entre-
vistar sola y expresamente a los escritores.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


¿Qué hace que no se entienda que los autores somos todos? Figuramos a la par en tapa, nin-
guno en su discurso se superpone a la voz del otro, la editorial cuida con celo y cariño la visibili-
dad de todos… y sin embargo, el medio se empecina en que los autores son sólo los escritores.

Confieso: hace años repito la frase “un buen libro ilustrado es un TODO como objeto” y,
aunque a esta altura ya parece una verdad de perogrullo, sigue siendo necesario reiterarla.

Ist van Schr i t t e r . Ilustrador, diseñador y escritor. Candidato al premio Andersen y primer premio Octogonal de Honor
2004 (CIELJ-RICOCHET, Francia). Es director de las colecciones “ Libros-álbum del Eclipse ” y “Pequeños del Eclipse”. Coor-
dinó espacios dedicados al libro ilustrado en TV radio. Ha dado clases y escritoartículos para revistas especializadas en
varios países del mundo. Sus reflexiones están reunidas en el libro La otra lectura. Las ilustraciones en los libros para niños(-
Buenos Aires, Lugar Editorial ). 71
 Istvan Schritter

En ella es en donde siempre me instalo para empezar todos mis procesos creativos, sean de
autoría integral o compartida. Es casi una máxima y hace que nunca olvide que el libro es el
espacio de convivencia de una serie de lenguajes que, interactuando entre sí, hacen la obra,
que no son el texto ni las ilustraciones por separado, sino el libro como una unidad de sentido.

La palabra autor demasiadas veces se sobreentiende como “escritor”, pero autor es todo
aquel que crea algo, más allá de que sea texto o imagen, en el plano o en el espacio. Todos
somos autores por igual cuando creamos y, en los libros ilustrados —y sobre todo en los
álbumes— hay una confluencia original, que es parte de la naturaleza del género: el autor
de lo escrito convive a la par del autor de lo ilustrado.

Sumo otro hacedor: el lector. El más anhelado, respetado y buscado de todos en el mo-
mento de la difusión y venta del libro; el más olvidado de todos en el momento inicial de la
creación. Él es quien terminará de dar sentido a aquello que hacen quienes crean. Siendo la
lectura una experiencia única y original, instalo aquí al lector como un creador más, el autor
de su propia lectura.

Ahora bien, escritor e ilustrador también son lectores de lo que el otro hace y de lo creado
por ellos mismos. La lectura que un escritor tiene de su texto o un ilustrador de sus ilus-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

traciones es tan parcial y única como la de cualquier lector (así queda en evidencia cuando
tantas veces alguien nos sorprende con una interpretación completamente disímil, pero
coherente, de la que teníamos in mente al escribir o dibujar algo).

Escritor, ilustrador y lector forman así una tríada creativa innegable desde el momento mis-
mo del nacimiento del libro ilustrado. El diálogo entrecruzado entre estas distintas lecturas
es tal vez uno de los atractivos más interesantes de este género.

La lectura del ilustrador es, eso sí, privilegiada: con mucha frecuencia es la primera que un
otro —que no es el escritor— hace de un texto inédito. También es una lectura que se re-
conoce muy atenta; no es nada fácil buscar una nueva manera de expresar eso que el texto
creó con palabras, en otro lenguaje y otros códigos, los propios de la imagen: punto, línea,
forma, color, textura, espacio.
72
 Libro que habla sí muerde

Tal vez por eso sea que la lectura del ilustrador es una de las más temidas. Se sabe profunda,
se sabe que ahondará profundamente en los intertextos, se sabe que reinterpretará, que
contrapunteará, que encontrará las grietas y también, si las tuviera, las fallas de la escritu-
ra, pues a la hora de interpretar un lenguaje para crear otro, los traspiés que el texto tenga
saltarán inevitablemente.

Tal vez acá está una punta de ese ovillo que estoy tratando de deshilvanar: el ilustrador es
el edil que trae el bando donde dice que eso que acaba de dar por terminado el escritor, su
texto, no está terminado. Para “ser libro” faltan las ilustraciones, él se encargará de hacerlas,
él se encargará de que eso que a veces es apenas una carilla, sin suficiente extensión como
para ser libro por sí sola, sea llevado a un mínimo prudencial de páginas como para formar
un lomo y, ahí sí, se pueda encuadernar. No es poco, y comprensiblemente es un hecho que
apunta directamente al narciso de cualquier autor.

A quienes hacemos libros no nos es necesario poner el cuerpo para estar en escena, por
eso tantas veces parece que un autor puede tener perfil bajo, pero queremos que algo de
nosotros esté a la vista en un escaparate y eso es, mal que nos pese, un acto de narcisismo.

Otra punta del ovillo: en los libros ilustrados, ese narcisismo muchas veces tiene que compar-

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


tirse. Quizás ahí estén las razones por las que la ilustración haya sido –y sigue siendo muchas
veces, valga el ejemplo del comienzo– ninguneada, secundarizada, e incluso condenada a un
segundo plano, sin anestesia y desde el primer momento a veces, con frases como (sic) “no te
metas con el texto” —ridiculez absoluta: si tengo que ilustrarlo, es imposible no meterme con
él—, o “no tenés derecho a pedir ningún cambio” —despótica privación de una libertad que sí
legitima, per se y en los demás, a pedir correcciones de las ilustraciones—.

Tensiones que se repiten infinidad de veces en el mundo editorial. Pero no siempre signifi-
can desencuentros. Son tantas veces producto del malentenderse de las partes como del
entenderse bien y dejarse fluir en la creación, porque si el debate se entiende como ejercicio
democrático de escuchar todas las voces y saber canalizar lo que cada una tiene de razón,
lleva también a creaciones enriquecidas por el conjunto de opiniones.

73
 Istvan Schritter

Ilustrador tanto de mis propias escrituras como de las de otros autores, he vivido y vivo
estas pulsiones que acabo de describir muchas veces, y hay una pregunta que me he hecho
en repetidas ocasiones ¿dónde y cuándo se origina, para bien o para mal, el conflicto entre
texto e imagen cuando estoy creando?. Trataré de buscar en mi propia producción algunas
puntas para responderme.

 La voz del libro


Cuando pienso un libro me obsesiono con este poder generador de múltiples lecturas cru-
zadas, por eso me gusta pensarlo como objeto, más allá de que sea o no un verdadero
libro-objeto1, me gusta que el lector se vea desafiado a poner el cuerpo para descifrarlo, ten-
ga que moverse, comprometerse con ese otro cuerpo que es el libro, moverlo, darlo vuelta,
descubrirlo, desconcertarse.

El álbum es, quizás, uno de los ejemplos más claros de esto. Texto e ilustración funcionando
a la par. Ninguno como subsidiario del otro porque hay que leer ambos para entender el todo.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

El lector, invitado a zambullirse en la interpretación de ambos lenguajes aunados, reinterpreta,


resignifica y multiplica lo que esa unión genera… algo así como un nuevo discurso “invisible”
que se hace “visible” sólo en la lectura del lector. Los discursos de la imagen y la palabra se
retroalimentan uno a otro porque una de las principales habilidades que debe lograr un autor
de libros-álbum (sea un autor integral de textos e imágenes o sea una dupla de escritor/ilus-
trador), es la de no reiterar lo que el otro lenguaje dice, no superponer significados.

Considero (y respeto) a los libros como seres vivos que facilitan o dificultan cosas a sus au-
tores (sean de textos o de ilustraciones). Los libros viven y hablan, y el mejor camino para co-

1
Libros-objeto: libros que, presentados como objetos funcionales, reúnen sus contenidos en un soporte no convencional, en
donde texto e imagen no están únicamente ensamblados a través del diseño gráfico, sino también por el diseño industrial
74 del soporte, que se constituye así en un cuarto lenguaje dentro de la obra.
 Libro que habla sí muerde

municarse con ellos es ser atento: son sabios y generosos, hablan claro y generalmente tienen
razón. Los libros son cuerpos con voz propia que saben marcar el camino de lo que necesitan,
es ese camino, esa voz propia, la que siento que uno como autor debe aprender a escuchar.

Convencido de que es necesario ser paciente hasta satisfacer todas las necesidades que la
obra marque, y corregir o rehacer en consecuencia, ninguno de mis libros fue entregado a
la imprenta sino hasta el momento en que estuve plenamente convencido de que no tenía
ninguna duda sobre él, ninguna duda que me indicara la falta del más mínimo trabajo.

Hablando de voces: siento que todo artista tiene una interior muy pero muy sabia, a la que
muchas veces decide no escuchar… cuando esa voz dice “a eso le falta trabajo” o “eso pue-
de estar mejor dibujado” quiere decir que el libro no está terminado.

Cuando publico algo, debo tener la certeza de que no hay más por hacer y la obra está cien
por ciento consumada. Si alguien viniere después a objetarme algo, por supuesto puede
tener la razón, pero no toleraría dar esa razón al tiempo de pensar “ya lo sabía”, detestaría
que desde algún lugar en el fondo del alma esa vocecita reverbere diciéndome “yo te dije
que alguien iba a reparar en ese detalle que no quisiste rehacer en su momento”.

A veces cuesta (la voz es, muchas veces, más sabia que uno mismo) pero hay que escu-

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


charla, so pena de —en el futuro— escucharla machacando con un “no hiciste lo correcto”,
cada vez que se vea “ese” detalle flojo en “ese” dibujo.

Si como consecuencia de esto es necesario hacer un libro de nuevo, todo entero, debería
rehacerse. Es lo que me pasó con La Durmiente, cuyas ilustraciones, absolutamente todas,
fueron hechas dos veces.

En palabras de María Teresa Andruetto, que lo escribió “como impulsos o pátinas sobre
una base, idea o relato primero, que se van superponiendo y a veces también haciendo
sorpresivos desvíos sobre esa idea primera”2, en La Durmiente los textos hablan de capas
de sentidos.

2
En “Andruetto / Istvansch. De ojos abiertos”, entrevista de Valeria Sorín en revista Cultura/LIJ, Año 2, N° 10, marzo-abril de 2011 75
 Istvan Schritter

Quise encontrar también para las ilustraciones una estética que hable de estas capas. La
historia esconde, en el interetexto con la ilustración, un “texto ilustrado” que habla de la his-
toria de la mujer, por detrás del texto escrito. Llevado a cabo como un auténtico collage, el
dibujo con pincel y tinta sobre delicado papel vegetal —primera capa de sentido que habla
de lo que el texto describe en sí mismo—, se superpone a recortes de revistas y de papeles
(segunda capa de sentido) y éstos, a la vez, son interferidos por recortes de color (tercera
capa de sentido). El dibujo refiriendo al texto, el collage armando una trama a partir de fotos
y noticias tomadas de viejas revistas, los recortes de cartulina de colores creando un efecto
de ensueño y relativizando todo.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

76
 Libro que habla sí muerde

Al hacer el diseño de la primera versión noté


—junto a María Teresa y la editora—, que ha-
bía sobrecargado de imágenes los fondos, los
blancos de las páginas no eran suficientes, y
era imposible despegar sin romper si quería
modificar los dibujos. Esto me llevó a decidir
hacer el libro de nuevo, completo, a buscar
nueva iconografía en las revistas, a volver a
hacer todos los dibujos con el pincel y recor-
tar el papel vegetal (en sintonía con mi ma-
nera de pensar, la editorial fue muy paciente,
convencida de que el libro necesita tiempos
de maduración que muchas veces van a con-
tramano de los tiempos editoriales, concepto
de edición muy sano en esta época en que la
compulsión del mercado tiraniza).

También en Trenes y El caballo de Chuang Tzu,


creados junto a la misma autora, los caminos

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


fueron similares al descripto. Decir y no decir,
ver y no ver, mostrar y no mostrar. El diálogo
entre las distintas capas de materiales era lo
necesario para que el objeto de lectura fuera
todo lo poderoso que queríamos.

Lo mismo pasó con Avión que va, avión que


llega. Con Laura Devetach no queríamos que
de ninguna manera ese libro se transforma-
ra en un “libro para hacer avioncitos de pa-
pel”, sino que fuera un libro de poesía hecho
y derecho. Para ello fue necesario escuchar
atentamente lo que el “objeto-avión-de-pa- 77
 Istvan Schritter

pel” tenía para decir, y transformarlo en un cuerpo que se convierte en poesía que vuela, que
a su vez va deconstruyendo ese libro de formato apaisado, hasta transformarlo en otro libro,
estrecho y alto, distinto al que el lector hubo comprado.

Estos caminos de construcción del libro a partir de “escuchar su voz” también siento que se
me dan así en los libros de autoría integral.

Cuando pensé ¿Has visto?, la necesidad de mostrar todo lo que un color encierra me llevó a
darme cuenta de que no hacía falta la representación figurativa, pues el reconocimiento de
cualquier imagen hubiera recortado parte de la representación que el lector podía llegar a
hacerse mirando nada más que el color. Vaya paradoja: no representar para que haya más
representación.

“Oso polar, sobre la nieve, dibujando sobre un papel a su hijito que dibuja sobre la nieve, al
fondo se ve un iceberg”. La ilustración que representa este texto es apenas una doble página
completamente en blanco.

Algo nada fácil para un ilustrador: no ilustrar… pero era el único camino posible para decir lo
que quería decir. Siento que el que me hizo ver eso fue el mismo libro, fue él quién me habló,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

yo como autor solo escuché lo que estaba pidiendo.

Me interesa la lectura que me hace reubicarme en el mundo, cambiar de posición, reaco-


modarme, salir de mis estructuras para obligarme a encontrar nuevas respuestas, y estas
necesidades como lector son a las que apelo para ubicarme como autor: trato de descolocar
a quien lee, llevarlo a la sorpresa, provocar una inestabilidad que abra el camino a la búsque-
da de soluciones propias y originales.

Hace varios años inicié en AZ Editora una serie sobre colores, números, formas y opuestos.
Buscando romper con la habitual falta de contenidos de este género —que usualmente no
avanzan más del enumerar del uno al diez, o de mostrar unos cuantos objetos de determi-
nado color, forma o tamaño y altura— decidí dejar inmersos esos conceptos en historias
que los enmarcaban junto a otros saberes multívocos. El guiño para el lector era desafiarlo a
78 que si esperaba encontrarse con la univocidad de siempre, aquí se encontraría con saberes
 Libro que habla sí muerde

múltiples: los colores a partir de cómo se imprime un libro en la imprenta, las formas a partir
de los distintos momentos del día, los números a partir de los materiales de dibujo… y es
justamente aquí en donde me di cuenta de que eran estos libros de saberes múltiples los
que estaban pidiendo a gritos materiales múltiples (lápices, ceras, óleo, acuarelas, témpe-
ras, collage, incluso fotos y grabados antiguos). No podía dibujarlos sólo con papeles, pues
poner una sola técnica de trabajo hubiera sido recortar información.

En El ratón más famoso las ilustraciones son fotografías de un juguete hecho íntegramente
en cartulina, con interior de alambre para que pueda mover su cara y sus extremidades. Y
he aquí un buen ejemplo de un libro que “pedía a gritos” ser hecho con este recurso: si lo
hubiera hecho en dos dimensiones, no se tendría la sensación de mezcla entre ficción y rea-
lidad que quería conseguir… El ratón sostiene el mismo libro que el lector tiene entre manos
¿es el lector que pasó a la ficción o el personaje el que saltó a la realidad?. En Quien soy, dos
hermanos de cuatro y dos años secuestrados durante la dictadura, hablan de su dolorosa
historia contando borrosos recuerdos en medio de los cuales aparece, repentinamente, un
destello de algo que permanece en la memoria hasta en el más mínimo detalle. La misma
historia me llevó a preguntarme sobre qué color puede tener el recuerdo, al que imaginé
color sombra y decidí hacer esculturas de papel blanco sin proporciones fijas, instaladas es-
téticamente en el borde de la realidad y el sueño, que quedaron terriblemente inquietantes.

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


Detrás de él estaba su nariz es un libro objeto conformado por seis tiras que, al enlazarse, se
convierten en Bandas de Möbius3 y pueden, literalmente hablando, leerse hasta el infinito.
Cuando lo pensé partí de la premisa de no repetir los viejos modos de las retahílas popu-
lares sino que traté de buscar ideas originales que me aportaran nuevas formas de textos
infinitos. Al presentarlo en público, sorprende la maravilla a la que se rinden todos, grandes
y chicos, a la par de la natural idoneidad que los chicos tienen para explorar el objeto y
poder enlazarlo, en contraste con la usual incompetencia de los adultos, que llegan a anu-

3
La Banda de Möbius (que debe su nombre a Auguste Ferdinand Möbius, el matemático que las descubrió) son superficies
de una sola cara, formada tomando una larga tira rectangular de papel y uniendo sus extremos después de darle media vuelta
a uno de ellos. El símbolo del infinito –ese “ocho” recostado– es imagen de ella. 79
 Istvan Schritter
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

larse al punto de abandonar el intento, sin siquiera tratar de seguir las instrucciones que se
encuentran en el mismo libro (otro interesante espacio de conflicto: la interacción cuerpo
libro-cuerpo propio en chicos y en grandes y sus distintas maneras de afrontarla)

Salvo para dormir, no me gustan los lugares cómodos (ahí está la cosa, alguien que crea
no es alguien que descansa). Los espacios de riesgo siempre me han resultado más inspi-
radores, aportándome ideas y temas desde los que expresarme. Lo transgresor implica no
apoltronarse: lo innovador nunca admite fórmulas.
80
 Libro que habla sí muerde

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


En el momento que escribo estas líneas está en imprenta Puatucha Rentes, la leyenda olvi-
dada, un catálogo de arte sobre esta artista genial del siglo XIX. Siento que me identifica
completamente pero no es parecido a nada de lo que haya hecho antes. Es un riesgo: no
sé cómo reaccionará el lector, pero es precisamente eso lo que me hace sentir feliz, muy
probablemente se va a desconcertar, y no le va (no le voy) a resultar indiferente… eso me
serena, porque lo peor para un artista es la indiferencia.

81
 Istvan Schritter
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

 La voz de la materia
Trabajo principalmente con tijera y papel, no es precisamente collage lo que hago pues éste
implica mezcla de materiales, lo mío podría definirse con llaneza como recorte de papel: yo no
mezclo, muchísimas veces todo lo que se ve en mis dibujos son papelitos, aún la más pequeña
pupila de un ojito es un milimétrico papel recortado con tijera tipo costurera (no tengo más
que dos: una para los papeles limpios y otra para los papeles engomados, y ambas son comu-
82 nes y corrientes, nada de tijeritas de gnomo, como tanta gente, me han dicho, supone).
 Libro que habla sí muerde

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


Claro que, si abordo un libro y quiero ilustrarlo así, lo primero en que pienso es si realmente
necesita de estos materiales, porque que yo disfrute de los papeles y las cartulinas, de las
tijeras y el pegamento, no puede ponerse por sobre la importancia del resultado final, el
mismo libro pedirá lo que quiere y necesita, y uno como ilustrador debe estar atento y res-
ponder en consecuencia.

Cuando el libro me lo permite, entonces, me provoca mucho placer que se vea que todo-to-
do-todo está hecho con papel, lo que me ha llevado a sobreelevar las cartulinas con peda- 83
 Istvan Schritter

citos de cartón, para que las sombras que se generan sean más visibles, o incluso trabajar
en tridimensión.

Lo más usual es que primero dibuje sobre papel blanco con lápiz para lograr no sólo un bo-
ceto, sino también un molde, pues después calco esa imagen en papel vegetal, para pasarlo
en espejo sobre la cartulina que, transformada en un fragmento recortado con tijera, pasará
a ser parte del armado final.

Así, fragmento de cartulina tras fragmento de cartulina, se irá formando un personaje o


un fondo, un paisaje o un animal que, cuando vea que está tal como lo pensaba, pegaré
(tratando de desarmar lo menos posibe esa superposición de papelitos, a veces ínfimos,
sueltos unos sobre otros, manipulándolos con pinza de depilar y pegando con cola sólida,
casi sin respirar).

Todo lo que se ve en esas ilustraciones son papeles, aún los ínfimos circulitos que forman
las pupilas de los ya ínfimos ojitos de los personajes. Me gusta que resulte increíble y que
eso despierte la sorpresa en el lector.

Hay algo muy sensual en el papel trabajado así. El papelito milimétrico atrae: los ojos detec-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

tan que un personaje está logrado con decenas de recortes, el cuerpo se agacha buscando
mirar con más detalle, los bordes del dibujo son una sucesión de sutiles escalones, el dedo
se inquieta y olvida esa prohibición tácita de que la obra no debe tocarse, la uña se posa so-
bre la sobreelevada pila pegada entre sí y un ¡trrrrrrrrrrr! se siente, rítmico en el oído, patente
en el tacto y delicioso en el alma.

Muchas veces me preguntan cuál es la razón para desgañitarse en lograr expresiones tan fi-
nas con un material en apariencia tan poco manipulable; por qué no elijo dibujar con lápices
o tintas ¿no sería esto más fácil?

Y es en este punto en donde reaparece, inevitable, la voz del libro respondiendo: si el libro
lo necesita, sacaré pinceles, témperas, lápices o estilográfícas, pero si puedo hacerlo en
recorte, así lo haré. Me fastidian los materiales líquidos, cuando se terminan los lugares
84 en la huevera, cuando las manos se ensucian, cuando hay que lavar pinceles, cuando hay
 Libro que habla sí muerde

que esperar que se seque una zona para poder pintar la aledaña… admiro a quienes pueden
trabajar en varias páginas a un mismo tiempo, ir de la primera a la última escena para luego
volver a continuar con el pintado de la primera. Yo no puedo. Empiezo un dibujo. Lo termino.
Paso al siguiente.

Por eso es que siempre usé materiales que no necesiten mezclarse para lograr el color de-
seado, ni lavarse luego de usar. Mis primeros libros fueron realizados con lápices, rotula-
dores o estilográficas. Y finalmente, un día en que estaba en crisis también con éstos, y
experimentaba, tratando de salir del bloqueo, aparecieron la tijera y los papeles.

Es un regocijo ir a la casa de arte y palpar texturas y grosores y buscar en distintas marcas la


sutileza de los distintos tonos. Atravesar luego esa materia con la tijera, hacer que la pulpa
de color libere una forma que se encuentra encerrada, que sólo uno ve y que aparece en el
diálogo íntimo con el papel. Que eso a su vez genere restos, fragmentos, cortes, negativos…
formas del azar que pasan muchas veces a integrar otros dibujos.

 La voz del autor

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


La mía, buscando contestar aquella pregunta: ¿dónde y cuándo se origina, para bien o para
mal, el conflicto entre texto e imagen cuando estoy creando?

El conflicto está ahí y es inherente al género. El libro ilustrado es una canción de varias vo-
ces, funciona aceitado cuando éstas suenan a coro, pudiendo provocar ricas y saludables
encrucijadas de lectura, que el lector puede verse incitado a resolver. Pero ese mismo con-
flicto puede ser perjudicial cuando una de las partes prepondera sobre la otra; cuando un
escritor se encapricha en una forma de resolución de un dibujo que es más pobre que la que
sugiere el ilustrador; cuando un ilustrador transige y calla ante un texto que siente errado;
cuando se empecina con un material que no es el mejor para resolver eso que se necesita
decir a nivel plástico. O sea, cuando el conflicto es capricho, el libro se quiebra, y el capricho
saltará a la vista en el impreso. 85
 Istvan Schritter

Ilustrador y escritor son autores a la par. Las ideas no son de nadie (la ley no defiende las
ideas, sino la forma en que estas son expresadas), deja así de importar quién tuvo la idea
original ¿nació de un texto? ¿nació de una imagen? Eso dejó de tener relevancia, lo que
pasó a primer plano es cómo fue resuelto ese diálogo. Trabajar de a dos siempre conlleva
un riesgo de choque. Centrarse en lo que el libro necesita es el secreto. Trabajar como autor
integral tiene la misma problemática, sólo que esos choques, al ser con uno mismo se digie-
ren de otra manera, pero son múltiples las veces que uno debe reescribir o redibujar aquello
que considera que ya está terminado.

Así debería ser también todo trabajo de a dos: ilustraciones que nacen de un texto o tex-
tos que nacen de ilustraciones que, al concluirse, generan reescrituras y redibujos, porque
siempre en la lectura de lo que el otro hizo en base a lo que uno hizo, se revisa la lectura que
se había hecho de lo propio.

Vale la pena romper con un mito aquí: no es garantía de éxito el trabajo en conjunto, en
todo caso es tan exitoso como trabajar cada uno por su lado. Dice John Lawrence, desta-
cado ilustrador británico, en un reportaje en donde ponderan precisamente su habilidad
para trabajar en textos de otros autores “en mis 40 años de ilustrador, casi nunca he
tenido contacto con el escritor mientras trabajaba en el libro. A las editoriales les gus-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

ta mantener separados a los escritores de los ilustradores. Supongo que es mejor que
cada uno siga su camino creativo”4. No es exactamente así lo que pasa en Argentina ni
tampoco acuerdo totalmente con la afirmación de Lawrence, la pongo por contundente
porque tampoco acuerdo con un inconciente colectivo que pareciera considerar ideal el
trabajo compartido. Sostengo que es tan legítimo trabajar en conjunto como por sepa-
rado, que conocer la opinión del otro puede tanto enriquecer como empobrecer, que las
formas de la creación admiten múltiples abordajes y hay tan excelentes obras hechas
codo a codo como otras que funcionan a la perfección y los autores no se conocieron ni
hablaron nunca.

86 4
En Salisbury, Martin (2004) Ilustración de libros infantiles, Barcelona, Acanto.
 Libro que habla sí muerde

Sea como fuere que una idea aparece, lo que es bastante claro es si es sincera: son de-
masiadas las veces que veo propuestas de libros con “disfraz” de innovación. Ese disfraz
generalmente está sostenido por las ilustraciones que se convierte en colaboracionista de
textos manidos, convencionales, sin vuelo o políticamente correctos, que parecen innova-
dores gracias a ilustraciones aparentemente interesantes.

No creo que nada políticamente correcto puede resultar interesante en el mundo de los
libros (y del arte en general): si se está pensando en “portarse bien”, “satisfacer a todos”,
“ser correcto”, “vender más”, “ser entendido”, quiere decir que el escribir o el dibujar ha sido
puesto en segundo plano.

Estamos en presencia de una nueva forma de expresión. El discurso del libro ilustrado ya
es estudiado y analizado a la par de otros discursos y está ya instalado tanto como género
estético que como producto de mercado. Ahora bien, si lo primero de seguro lo reivindica,
lo segundo puede llegar a bastardearlo. Es tarea de todos (editores, escritores, ilustradores,
libreros, docentes, investigadores, bibliotecarios, lectores) cuidar que esto no pase.

El autor es el pivote de esta gesta: si está pensando en satisfacer a determinado lector, es


probable que esté dejando entrar en su producción clichés que harán más digerible la obra,

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


para evitar conflictos, sedar y apaciguar, o sea, mediatizar y mediocrizar esa relación autor/
lector destinada a ser (en un sentido feliz de la palabra) conflictiva, pues es en la resolución
de los conflictos de lectura donde se encuentran sus sentidos más ricos.

Saber escuchar al libro como autor. Saber dejarse morder por el libro como lector. Enhora-
buena. La creación verdadera es toma de posición, es brindar la posición propia para que el
otro saque sus propias conclusiones. Crear es (debería ser) un espacio de riesgo. La lectura
apasionada no tiene destino predecible. Leer es (debería ser) un acto de valentía.

87
 Istvan Schritter

 Libros citados
» Andruetto, María Teresa, e Istvansch (2010) La durmiente, Buenos Aires: Alfaguara.

» — (2007) Trenes, Buenos Aires: Alfaguara.

» — (2012) El caballo de Chuang Tzu, Córdoba: Comunicarte.

» Andruetto, María Teresa; Bombara, Paula; Méndez, Mario; Rivera, Iris (textos) y Bernas-
coni, Pablo; Istvansch; Singer, Irene; Wernicke, María (ilustraciones) (2013 ) Quien soy.
Relatos sobre identidad, nietos y reencuentrros, Buenos Aires: Calibroscopio.

» Devetach, Laura, e Istvansch (2007) Avión que va, avión que llega, Buenos Aires: Ediciones
del Eclipse.

» Istvansch (2006) ¿Has visto?, Buenos Aires: Ediciones del Eclipse.

» — Serie de Istvansch (siete títulos publicados entre 2005 y 2010), Buenos Aires: AZ
Editora.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

» — (2003) El ratón más famoso, Buenos Aires: Ediciones del Eclipse.

» — (2008) Detrás de él estaba su nariz, Buenos Aires: Ediciones del Eclipse.

» — (2014) Puatucha Rentes. La leyenda olvidada, Buenos Aires: Calibroscopio.

88
¿Qué los hace leer así?
Una experiencia de lectura de libros-
álbum con alumnos universitarios

Mariel Rabasa*

Pensar el lugar que tiene la lectura en el imaginario social de nuestra época implica poner
en correlación una serie de sistemas relacionados con lo estético, ideológico, social, edu-
cativo, cultural, histórico y político, entre otros; pero por sobre todas las cosas la práctica
de la lectura, tal como afima Graciela Montes (2003, 24), “nos significa algo. Es simbólica.
Nos representa, porque le adjudicamos ciertos significados. Ahí es donde hay (...) una pun-
ta que vale la pena aferrar.” De modo que debemos tener en cuenta desde qué modelos o
paradigmas formativos, culturales o pedagógicos parten los jóvenes universitarios1 cuando

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


se ubican frente a este nuevo objeto que es el libro-álbum, qué les significa este género al
presentarles más dudas que certezas.

Creemos que los libros-álbum —tal como los concebimos2— en manos de estos estudian-
tes representan cierto matiz beligerante, sobre todo en torno a las nociones dominantes

*
M a r i e l R a b a s a . Profesora y Licenciada en Letras (UNS), Magíster en Escritura y Alfabetización (UNLP). Profesora de
Ateneo de Prácticas del Lenguaje y de Didáctica de la Lengua y la Literatura para el Nivel Inicial. Jefe de Trabajos Prácticos en la
cátedra Literatura Argentina II en la Universidad Nacional del Sur. Profesora en Instituto de Formación Docente de la Provincia
de Buenos Aires de Didáctica de las Prácticas del Lenguaje, Ateneo de Prácticas del Lenguaje, Taller de Alfabetización Inicial y Ca-
pacitadora de docentes del Nivel Inicial y del Nivel Primario.
1
Agradecemos la colaboración de Antonella Dambrosio, Jessica Danckert, Federico Borgani, Constanza Filócomo, Agostina
Basso,Valeria Galduroz, Luisina Fantino y Nadia Guzman, alumnos de la carrera del Profesorado y la Licenciatura en Letras de
la Universidad Nacional del Sur.
2
Rabasa & Ramírez (2012) Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca: EdiUNS. 199
 ¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios

que conforman el campo de la literatura en general y de la literatura infantil en particular. Es-


tos libros —que en líneas generales se presentan ante ellos como “nuevos”— utilizan dibujos
sorprendentes, colores intensos, brevedad en el texto escrito, paratextos atractivos, etc., que
hacen pensar en los niños como destinatarios, pero que al abrir la tapa, incursionar en las
páginas y posicionarse como lector con ciertos saberes específicos, se tornan cuestionables.

Estos lectores reconocen que en el inicio reciben estos libros con cierto “escepticismo y
prejuicio”3, pero que luego —al leerlos— perciben que los “temas y estilos” están dirigidos a
todos los lectores, por lo que se genera “una apertura mental que favorece una buena lectu-
ra”. Asimismo reconocen que no se lee continuando la linealidad del discurso verbal porque
la unidad entre palabras e imágenes les hace prestar atención a “otras cosas” que no leen
cotidianamente. Advierten la extrañeza del diálogo que conforman imagen y texto, el modo
en que este objeto se les presenta, es decir, desde una óptica que los sustrae de su percep-
ción automatizada y cotidiana; entonces los libros-álbum producen ese extrañamiento al
crear formas complejas e incrementar la dificultad y la extensión de esa percepción.4

Los jóvenes suelen afirmar que muchos de esos libros —que pensaron anclaban en el lec-
tor infantil como destinatario— no son para niños sino para adultos; aceptan una posición
de “lector-escritor” —al decir de Barthes— porque esa relación entre la imagen y el texto

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


permite que se escriban y continúen múltiples historias a partir de lo que aparece simultá-
neamente en cada página. Lectores estos que —a partir de la lectura de los libros-álbum—
entran en diálogo con la concepción de literatura, con el conocimiento de los géneros, con el
espacio que habitualmente le asignan a la imagen, con el lugar que ocupa el lector; admiten
que no están “entrenados” para leer imágenes y por ello reconocen cierta idea de “despres-
tigio” que ronda los textos que están acompañados de abundante ilustración; dan cuenta
de la importancia de la materialidad del objeto que se vuelve significativa en sí misma, y el
lector también lee desde allí. Este tipo de libros trastoca —como anticipamos— sus concep-

3
De acá en adelante las comillas indican expresiones utilizadas por los lectores universitarios, salvo en los casos que refiera
específicamente a citas de autor, las que serán especificadas en el cuerpo del texto.
4
Estas ideas son retomadas del pensamiento del formalista ruso Shklovski en su trabajo El arte como artificio. 201
 Mariel Rabasa

ciones tradicionales de literatura, es decir, desafía algunos elementos del imaginario literario,
los lleva a repensar si es posible una sola forma de entenderla porque con los libros-álbum se
modifica el modo de narrar las historias y de leerlas: hacen explícito que las imágenes no son
accesorias sino que forman parte de la trama que el libro presenta y que parece haber en la
narración5 una clara conciencia de que “existe un lector ahí, al otro lado del papel...” y se lo
interpela; la relación con el lector se advierte —al menos— como más compleja aún que en
la literatura “habitual”. Queda claro que los géneros se entrecruzan pero con la colaboración
de las imágenes y de la labor editorial, de diseño gráfico, de demandas en torno del mercado,
etc., y esto hace que se modifique la perspectiva desde donde generalmente leen; existe una
ruptura de determinadas matrices que incluye —casi obviamente— la idea de canon. En gene-
ral el género discursivo que nuclea los textos literarios se define por rasgos que lo distinguen
desde su constitución textual con ciertas regularidades, y se diferencian de otros géneros por
distinciones sistemáticas. En el caso de los libros-álbum, la regularidad reside en la ruptura, en
la sorpresa, en el entrecruzamiento de géneros, en la complejidad no solo del objeto estético
que conforma sino en la configuración del lector. El paratexto aparece como primer síntoma
de la ruptura: un texto que parece ser para pequeños, ese paratexto que se entrega como
umbral, como acceso a la lectura que transforma el libro que tenemos en la mano en un objeto
disponible para la lectura, no solo para los niños (y a veces no para ellos) sino para jóvenes
y adultos. El paratexto —pensado como una multiplicidad de discursos en torno al texto que
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

amplía sentidos y adquiere funciones— que va registrando modificaciones en su constitución


y en su función de acuerdo con las épocas y las necesidades sociales de consumo6, instala esa
ruptura, pero solo en parte, ya que otras se hacen presentes en relación con el crecimiento del
mercado que colabora con que se diversifiquen —también en un acto de quiebre— las formas
materiales de producción, de este modo el libro aparece no solamente como un producto lite-
rario sino como un objeto que concentra y solidifica un valor artístico y que en su elaboración
exige una intervención cada vez más especializada.

5
Es importante aclarar que en este corpus seleccionamos textos narrativos.
6
La estrella, por ejemplo, que se desprende de la tapa del libro en La historia de Erika, la ventana que se genera desde la tapa en
la que se asoma una niña en Esconderse en un rincón del mundo, las letras en sentidos diversos y tamaños diferentes, la lupa que
acompaña el libro para ver en 3D en El libro en el libro, las ilustraciones que provocan sensaciones diversas por las perspectivas
202 que adopatan en El Último Refugio o en Esconderse en un rincón del mundo.
 Mariel Rabasa

Retomando la noción de literatura y de canon, los alumnos universitarios creen que estos
libros pertenecen a uno posible: “es necesario romper con la idea de que estos libros son
para chicos, por ende, poder pensarlos a la hora de dar clase requiere agudizar la mirada
para vincularlos con otros tipos de escrituras...”, “es necesario transitar una transformación”
para poder incorporarlos, y en esta línea algunos jóvenes aún dudan acerca de si perte-
necen a un canon; estaría aún pendiente el debate acerca de su lugar en el canon literario.
En este sentido la idea de ruptura se presenta con un sesgo positivo en tanto se manifiesta
como un modo de innovación, de corte con lo anterior, de refundación. Nos interesa esta
idea en la medida en que se relaciona con este objeto estético específico y que desde ese lu-
gar opera como quiebre, como desafío a los principios canónicos de la literatura tradicional
para adultos, es decir, si el canon tradicional de la literatura para adultos y jóvenes estaba
constituido por obras con absoluto texto escrito, este nuevo género, estos libros-álbum, se
presentan como provocación contra esa tradición vigente. Es necesario pensar que existen
otros textos diferentes, complejos y múltiples, capaces de convivir con esa literatura de
corte tradicional pero que no por ello hay que relegar sino incorporar —desde el acto de
ruptura— pues habilitan una nueva manera de narrar y de leer. La instalación de nuevos
modos de escritura generan nuevos modos de lectura7 y en esta línea consideramos que
los libros-álbum que aparecen en el mercado editorial y se ubican en las estanterías para
un destinatario infantil, al encontrar lectores no infantiles y resignificarse los modos de leer,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

originan también modos de escritura que sostienen a esos lectores en un género que evolu-
ciona incesantemente, en especial si advertimos las variaciones que ha tenido el género en
muy poco tiempo. Esto se debe a que desde fines del siglo XX y con mucho más énfasis a
principios del siglo XXI, el fenómeno de las nuevas tecnologías en relación con los produc-
tos culturales —en este caso específico los libros-álbum— se plantea con mayor impacto.
De este modo la producción de estos libros y su consecuente lectura proponen un recorrido
particular en el que la relación de la literatura con las industrias culturales resulta definitoria
porque presenta un desborde de las prácticas artísticas tradicionales debido a la reinaugu-
ración de nuevas formas de expresión. Sin duda, los libros-álbum ponen a prueba los límites

204 7
Cfr. Rabasa & Ramírez (2012) Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca, EDIUNS (p. 10)
 ¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios

del género que construye y quiebra simultáneamente, pero no son ajenos a la tradición li-
teraria ya que en ellos resuenan “muchos de los libros que leímos cuando éramos chicos...y
no tan chicos” como “muchas historias”, “tópicos y motivos literarios” ya conocidos; pero
aún así estos textos no se limitan a reproducir aquellas historias o concepciones sino que
las toman y las reinventan.

Es así como la tradición, reconocida como selectiva a partir de la instauración de categoría


proveniente de los estudios culturales (Williams, 1980), permite comprender esa forma
de reconfiguración de cierta fragmentación del pasado en estos objetos culturales. A
través de los entretejidos conformados por la imagen y el discurso verbal, vuelve a leer
esa selección de la diacronía significativa, otorgando nuevas claves a las que el lector sólo
accede desde su experiencia tanto literaria como pictórica. La continuidad con el pasado no
es estática sino dinámica, reescrita en términos barthesianos a partir de las posibilidades
de los distintos entramados puestos en juego en estos libros, de modo que aseguran que el
pasado recortado permanezca dentro de un modo de leer que apela al lector en un posicio-
namiento distinto tanto frente al texto como a la imagen.

Los libros-álbum seleccionados adquieren muestras de ese poder de resignificar y retoman


lo preconfigurado para darles continuidad: la ficción dentro de la ficción en El libro en el libro

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


de Jörg Müller (Serres, 2002) o El incendio de María Teresa Andrueto con ilustraciones de
Graciela Burín (Del Eclipse, 2008); la intertextualidad8 y la metaficcionalidad9 en El Último
Refugio de Patrick Lewis con ilustraciones de Roberto Innocenti (FCE, 2011 —primera edi-
ción en inglés, 2002—) o en Hermosa soledad de Jimmy Liao; temas y tópicos como el amor
en Desencuentros de Jimmy Liao (Bárbara Fiore Editora, 2008); la angustia frente al mundo
en El árbol rojo de Shaun Tan (Bárbara Fiore Editora, 2005 —primera edición, 2001—) y en

8
La intertextualidad trata de una relación de copresencia entre dos o más textos y —frecuentemente— como la presencia
efectiva de un texto en otro, cuya forma más explícita y literal es la cita (con o sin referencia precisa), el plagio (copia no
declarada pero literal) o la alusión (un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro al que
remite). Cfr. Genette, 1989.
9
La metaficción es una estrategia narrativa que muestra los elementos que hacen posible la ficción, es una ficción acerca de la
ficción, la ficción dentro de la ficción misma. 205
 ¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios

Esconderse en un rincón del mundo de Jimmy Liao (Bárbara Fiore Editora, 2010); la soledad en
La piedra azul (FCE, 2008 —primera edición, 2006—) y en Hermosa soledad de Jimmy Liao;
o bien, la presencia de la historia en Rosa Blanca de Roberto Innocenti (Loguez, 2002), en
La historia de Erika10 de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti (Kalandraka, 2007 —prime-
ra edición, 2003—), en El niño estrella de Rachel Hausfater-Douïeb y Oliver Latyk (Edelvi-
ves, 2003 —primera edición, 2001—), en El principio de Paula Carballeira y Sonja Danowski
(Kalandraka, 2012) y en La partida del soldado de Javier de Isusi y Leticia Ruifernández (El
jinete azul, 2011) que conforman tanto desde lo escritural como desde lo visual una serie de
textos en relación con las ficciones verdaderas (Eloy Martínez, 2000: 9); si bien toda ficción
es una reelaboración de algo real, en el caso de las ficciones verdaderas “el gesto de apro-
piación de la realidad es más evidente y su interdependencia con el imaginario de la comu-
nidad dentro de la cual el texto se produce y con el momento en el cual se produce es, tam-
bién, mucho más clara. Esa actitud puede no ser deliberada, pero sin duda es inequívoca.”

 Escena de lectura: la imagen social de la experiencia lectora


En ciertos períodos históricos, algunos leían mientras otros simplemente escuchaban y en
otros, la lectura silenciosa era privativa de una sola persona11. De tal modo que la lectura silen-

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


ciosa sería el punto de inflexión en que las prácticas sociales de escritura pasan a determinar
las prácticas sociales de lectura. Así, la escena de lectura se presenta como el lugar donde
se realiza y se materializa la escritura como práctica social de comunicación. Las escenas de
lectura han cambiado desde el catecismo colonial (por situarnos en un punto de partida en la
historia de lectura y la escritura en la Argentina) hasta la lectura en pantalla de hoy.

La escena de lectura que presentamos se desarrolla de manera colectiva, esto es, se


agrupan alumnos universitarios para leer determinados libros-álbum12. Se lee mientras

10
Es discutible la inclusión de este libro en este género.
11
Para más información sobre el tema: CUCUZZA, Héctor Rubén (dir.) SPREGELBURD, Roberta Paula (codir.) (2012) Historia de la
lectura en la Argentina. Del catecismo colonial a las netbooks estatales, Bs. As, Editoras del Calderón. O bien: www.histelea.unlu.edu.ar
12
Alumnos avanzados de las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras de la Universidad Nacional del Sur 207
 Mariel Rabasa

se comenta, se recomienda, se comparten opiniones; forman una comunidad de lectores


diferente de la que acostumbraban en el marco institucional que los nuclea, porque el lugar
de la materialidad del libro en el espacio representado es central en toda su dimensión. Las
escenas lectoras que se corporizan en nuestra imaginación, con los libros-álbum dejan de
ser como las teníamos construidas mentalmente: nos sentamos a leer en silencio, cada uno
con su texto, para pasar a otra forma de lectura compartida y recomendada (“andá a leer
allá solo” como si eso no fuera lo usual). El deseo de “volver a juntarse para leer” indica que
esa escena de lectura despierta ciertos sentimientos en los lectores, en la comunidad de
lectores que se constituye en torno de estos libros particulares. Estas escenas de lectura
tienen algo que decir y esos lectores pueden ser observados en la dimensión emocional de
nuestro tiempo, o como una “estructura de sentimiento” en palabras de Raymond Williams13
para quien la relación entre la investigación de lo social y la temporalidad están expresadas
corrientemente en tiempo pasado. Desde esta perspectiva pareciera que todo análisis
descuida los procesos formadores y formativos en pos de formas explícitamente fijadas. En
tal sentido, cuando pensamos cuestiones relacionadas con lo social, solo podemos indicar
como objeto de estudio aquellas formas ya en pasado, acabadas y fijadas, y de esta manera
se desestimarían procesos en tiempo presente, procesos activos, es decir, las tensiones
formadoras que existen entre la conciencia oficial y la conciencia práctica. Tensiones que se
observan como un tipo de sentimiento y pensamiento efectivamente social que determina el
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

sentido de una generación o de un período y que, en su definición como estructura, pretende


expresar no instancias de fijación sino la posibilidad de descubrir allí relaciones internas y
específicas, en proceso; es decir que el estatuto conceptual de la estructura de sentimiento
correspondería al de una hipótesis cultural que intenta comprender estos elementos
configuradores del presente. Al leer estos libros-álbum se presenta una experiencia social
en solución porque intentamos observar cómo cambian las escenas de lectura y el modo
de leer cuando todavía son emergentes, sin tratar de traducirlos a experiencias anteriores y
reconociendo en ellos las cualidades particulares y especificidades históricas que entregan.

13
El término fue acuñado por el teórico galés Raymond Williams y extendido en su libro de 1977, Marxismo y Literatura. Una
“estructura de sentimiento” es la cultura de un momento histórico determinado, evoca un conjunto común de percepciones y
208 valores compartidos por una generación y está más claramente articulado en las formas y convenciones artísticas.
 ¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios

Es fundamental tener en cuenta la experiencia específica generacional de la juventud —porque


hay algo privilegiado en ello—, y porque además las corrientes artísticas siempre oscilan entre
el colectivo y la individualidad.

Estas experiencias vivas de los alumnos frente a los libros-álbum necesitan una lectura ac-
tiva y requieren de una conciencia práctica capaz de leer lo que se está viviendo: la ruptura
que estos libros provocan desde los modelos y paradigmas que ellos tienen incorporados
desde la formación de grado.

 Conclusión
Luego de la lectura de estos libros-álbum realizada en grupo por los alumnos universitarios,
uno de ellos en un mail describe la experiencia (recorto): las reacciones “desde caras de sor-
presa, de ‘ay qué tierno’, de ‘ni ahí me esperaba ese final’, de ‘qué alivio que termina bien’, hasta
escuchar decir ‘sí, claro, esto es romanticismo puro’. Fue interesante “ver a los chicos con
cuaderno en mano para anotar los nombres de algunos de los libros para buscarlos. Algunos
ya están pensando en pedirlos de regalo, otras me han agradecido que las haya llamado para

Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum


leer (...) Y sí, la realidad es que muy pocas veces y sólo algunos afortunados podemos tomar
contacto con ellos (…) Esconderse en un rincón del mundo y El niño estrella fueron los más exito-
sos. Vi muchas sonrisas con El Último Refugio cuando iban descubriendo a los personajes lite-
rarios y como en general leíamos de a cuatro o cinco, los que terminaban de leer un libro, iban
pasándose los libros con alguna recomendación del tipo ‘por más que sea largo leélo hasta el
final’ (…) Los que participaron quedaron con muchas ganas de seguir leyendo...”.

Creemos que si hay lugar para la búsqueda de nuevas experiencias lectoras y si alguien pue-
de elegir, demorarse en leer y mirar imágenes —y a la vez poner en correlación ambas—,
buscar sentido y construir sentido frente a un libro-álbum, allí hay lugar para el lector; hay
un lugar significativo para la práctica de la lectura de libros-álbum; y con ese lugar enfrente,
hay también sitio para la legitimación. Estos innovadores libros, sostenidos por una reflexión
ampliamente compartida, ayudan a conservar una conciencia clara de lo que la lectura pone
209
 Mariel Rabasa

en juego, en su aspecto propiamente cultura y social, a inventar libremente nuevas prácticas


y a abrirnos nuevas colaboraciones, promoviendo otra manera de establecer conexiones
con la tradición literaria a través de las reelaboraciones, de las reinterpretaciones y de las
reinvenciones que permite el género ampliamente.

Paradójicamente frente al vertiginoso tiempo en el que vivimos, el libro-álbum alberga un


mundo que uno tiene tiempo de explorar a su gusto, a su ritmo y en ocasiones en compañía;
es a la vez espacio y ritmo, y eso estructura una experiencia del mundo. Las ilustraciones
están repletas de pormenores sabrosos, la mirada se pasea por la página al acecho del
menor detalle, de la sorpresa, de lo inesperado que invita al lector a buscar otros en una
reunión única en la que una obra provoca el deseo de entrar en ella.

La lectura —como dice Graciela Montes (2003, 33)— “ha sido siempre, por definición, or-
gullosa, algo feroz, desobediente”. También podemos agregar a la luz de estas investigacio-
nes: desbordada.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

210
 Mariel Rabasa

 Bibliografía
» Genette, Gérard (1989). Palimpsestos, La literatura en segundo grado, Madrid: Taurus.
» Eloy Martínez, Tomás (2000). Ficciones Verdaderas. Hechos reales que inspiran grandes
obras literarias, Buenos Aires: Planeta.
» Montes, Graciela (2003). “El espacio social de la lectura” en Literatura infantil: creación,
lectura y resistencia, Buenos Aires: Sudamericana
» Rabasa & Ramírez (2012). Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca: EDIUNS.
» Williams, Raymond (1980). Marxismo y literatura. Barcelona: Península.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum

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