Voces y Desafíos del Libro-Álbum
Voces y Desafíos del Libro-Álbum
Desbordes 2
Las voces sobre el libro-álbum
Todas las imágenes utilizadas en este libro son de carácter puramente referencial
a los autores descriptos o a sus obras, en forma parcial. En la reproducción de las
mismas no hay intencionalidad de uso ajeno a la simple descripción de la obra.
Prólogo ..................................................................................................... 5
Primera Parte
Crónica de Atolondra
» Marisa Nuñez - Moira Buscazzo.................................................... 89
Cenicienta
» María Marcela Ramírez - Graciela Fernández Troiano ........... 103
Segunda Parte
Voces en la sala
» María Marcela Ramírez - Silvia Zuloaga - Carla Chavaño..... 123
Marta Lescano*
Marina Fernández**
Los libros-álbum, género editorial propio de la posmodernidad, son objetos culturales en los
cuales, al recorrerlos, queda en evidencia la interdependencia entre la palabra, la imagen y
el propio lector. En ese sentido Daniel Goldin1 sostiene que el verdadero texto de un álbum
le abre la puerta no sólo al ilustrador sino al propio lector:
*
Marta L es c a n o . Profesora en Letras. Magister en Enseñanza. Investigadora (UBA). Capacitadora de docentes de Nivel
Primario (DGEyC). Editora y autora de numerosas publicaciones. Presidente de Fundación FEPAIS (Fuentes Educativas para
la Integración Social).
**
Mari na Fe r n á n d e z . Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación (UBA). Capacitadora en servicio en Jardines de
Infantes de la Ciudad de Buenos Aires – Subnúcleos de Lectura y Escritura (CEPA). Capacitadora de docentes del Nivel Inicial-
Área Prácticas del Lenguaje en la Provincia de Buenos Aires. Docente en Institutos de Formación Docente. Editora independiente.
1
Blog La memoria y el sol. Daniel Goldin habla acerca de los álbumes ilustrados. Enero 4, 2013. [en línea] <http://lamemoriayel-
sol.wordpress.com/category/libros/albumes/> [Consulta: 8 de febrero de 2013]. 55
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
¿Cuándo surge este modo de contar también desde la edición? El libro-álbum como tal,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
surge aproximadamente en la década del sesenta, época en la que se abre un nuevo camino
a la industria editorial, se va perfilando el libro como un objeto integral. Donde antes había
textos, imágenes, diseños destinados a tapas, a páginas interiores, a contratapas, ahora se
va configurando un concepto de libro en el que todos estos componentes están en concor-
dancia. Como menciona Carlos Silveyra3: “Unidad de texto, imágenes y diseño gráfico, pero
2
Bajour, Cecilia: “La orfebrería de la sorpresa en los libros álbum. Modos de construir lo no dicho en la relación entre texto
escrito e imagen”. Ponencia leída en el IV Congreso Internacional de Letras. Transformaciones culturales. Debates de la teoría, la
crítica y la lingüística en el Bicentenario, 22 al 27 de noviembre de 2010, Ciudad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad de Buenos Aires.
3
Silveyra, Carlos: “Los nuevos libros álbum para chicos me sacan canas verdes (pero me encantan). Tendencias en la literatura
infantil: el libro-álbum y las narrativas metaficcionales” Conferencia leída en las Primeras Jornadas de capacitación y promoción
56 de la lectura: Nidos de Lectores, 8 de julio de 2010, Mar del Plata. Facultad de Humanidades. Universidad Nacional de Mar del Plata.
La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?
Las imágenes del libro Dije Buenas Noches de Gunilla Hanson, en cambio, nos muestran una
tapa y una contratapa desde las cuales el lector no es interpelado. Aquí, los paratextos (títu-
lo, imagen de tapa…) tienen el lugar protagónico. En este caso, el libro muestra, no sugiere,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
no propone diálogos con el lector. No hay juegos, tensiones o convocatorias a quien lee. La
retiración de tapa en este último caso es usada, al modo convencional, para los créditos, el
contacto, la editorial, el copyright, el ISBN, etc.
serie de significantes para que un lector pueda construir significados (…) desde el punto de
vista editorial, el libro-álbum se define como un libro donde intervienen imágenes, textos y
pautas de diseño gráfico” (2007: 91-92)5.
El crítico literario y editor de libros infantiles define el libro-álbum teniendo en cuenta una
serie de factores asociados a la edición y a los cambios tecnológicos que se sucedieron en
estos últimos años.
En primer lugar sostiene que el libro-álbum propone un cambio de formato, ya que los li-
bros para niños eran muy pequeños, desde los llamados chapbooks o libros baratos hasta
los más lujosamente presentados. Luego, la invención del papel continuo, además de otros
procesos más avanzados, permitieron que los formatos se ampliaran para poder proponer
lúdicamente otras estructuras. En la actualidad, como pauta de edición existen variedad
de posibilidades y estas dependen del tamaño del pliego del papel que se utiliza en prensa.
Se podría señalar que en términos de resultados, existen tres tipos básicos: el cuadrado, el
rectangular tipo retrato o portrait y el apaisado.
Otro factor que considera importante para la definición del libro-álbum está vinculado no
solo al formato o al color sino también a la calidad del papel, a las técnicas y acabados, es
decir, a la materialidad del libro-álbum.
5
Hanán Díaz, Fanuel. Leer y mirar el libro-álbum ¿un género en construcción? Colombia, Grupo Editorial Norma, 2007.
6
Proveniente del inglés offset: indirecto. Es un método de reproducción de documentos e imágenes sobre papel o materiales
similares, que consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre una plancha metálica, compuesta generalmente de
una aleación de aluminio. Mejora la calidad, la rapidez, y el costo del producto.
7
Software, componentes lógicos del sistema informático que hacen posible la realización de tareas específicas. Se contraponen
a los componentes físicos que son llamados hardware. 59
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
Por último, la superficie de la página, es otro elemento que tiene en cuenta. Las imágenes
ocupan un lugar muy importante en la página. La interdependencia es esencial. El texto
no se entiende sin la imagen. Cada imagen y cada texto se articulan para la construcción
de significados.
La tendencia a banalizar los textos es un rasgo que he observado en ciertos libros ál-
bum. Los libros álbum no son libros de imágenes, son libros álbum. Por tanto, los textos
deben ser tan prolijos y cuidados como las imágenes. Otro aspecto que debe mirarse
con atención es el deseo del juego, que a veces arroja resultados pocos felices, libros
álbum que coquetean con propuestas visuales y tipográficas, que intentan desmon-
tar estructuras pero que al final no cuajan como propuesta. Y el último aspecto tiene
que ver con las traducciones, lamentablemente se editan muchas traducciones que
muchas veces están fuera del contexto latinoamericano, reproducen problemáticas,
modos de vida, soluciones y usos del lenguaje que resultan distantes y en otros casos
chocantes. Pienso que las editoriales, las secciones de IBBY 8y las instituciones deben
estimular la producción de libros álbum originales.9
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
8
The International Board on Books for Young People (IBBY).
9
Hanán Díaz Fanuel. 2008. Entrevista en línea: Libros álbum, algo más que bellas ilustraciones. En Portal educar.ar: (http://
60 portal.educ.ar/noticias/entrevistas/fanuel-hanan-diaz-libros-album.php).
La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?
en este libro de una profunda belleza con cruces maravillosos entre la palabra y la imagen,
una niña y otra niña, las llegadas y las despedidas, la intensidad y la levedad. Fue editado en
2008 por Calibroscopio. En 2009 Haiku recibió el Premio de ALIJA como mejor libro-álbum.
También fue seleccionado por el Banco del Libro de Venezuela entre los mejores libros para
niños publicados en ese año y distinguido con el White Ravens 2011.
10
Goldín, Daniel, Daniel Goldin habla acerca de los álbumes ilustrados [en línea]. Blog “La memoria y el sol”. Consultado
Febrero 8, 2013 < http://lamemoriayelsol.wordpress.com/category/goldin-daniel/> 61
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
Una de las cosas más interesantes del álbum no es sólo la producción sino quién lo compra
y por qué lo compra. Es un libro que se compra por el objeto, hay una voluntad de tener un
objeto, que es un objeto bello que pesa, que huele, que se toca. Yo soy un editor que cuida
incluso el tacto del libro. Es una experiencia de lectura que involucra no sólo a la imagen y
a la palabra y a la relación, a la tensión entre el texto y la palabra sino a la multiplicidad de
sentidos que están involucrados en la lectura. Hay libros que yo he publicado en los que he
puesto la atención especial en el papel, en la textura del papel y en el barniz, el contraste
entre la tersura y la rugosidad del papel como un efecto de lectura que me interesa.
Lo que más me asombra, y lo he visto, es que muchos padres compran un ejemplar para el
hijo y luego terminan leyéndolo ellos con deseo y gozo. Me ha pasado ver que hay padres
que compran dos ejemplares del mismo libro: uno para disfrutar junto con el hijo, desti-
nado a rayarse o a maltratarse y otro, que es el ejemplar de colección. ¿Qué me dice esto?
[…] Pienso en este sentido que la infancia no es un estado biológico sino que también es un
devenir niño y que cualquier adulto quisiera acceder a partir de eso a la posibilidad de ser
niño y tener una infancia en la edad adulta que no gozó en su infancia biológica. Pero por
otro lado me parece que el álbum está estableciendo una relación más clara con un tiempo
distinto.[…] Hoy en día vivimos en una sobresaturación de textos e imágenes, de ruidos... Y
la lectura del álbum introduce un momento, un corte en donde no estamos viendo las imá-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
genes o no estamos leyendo las palabras sino que estamos entrando en una cosa distinta
y distinta también de la cultura digital, que es una cultura en donde las imágenes se te van
imponiendo, y no le das vuelta a la página y no tienes un tiempo distinto... sino que en la
misma pantalla se te van imponiendo las imágenes... En ese sentido me parece que la lec-
tura del álbum es una propuesta mucho más profunda, más interesante que simplemente
adiestrarse en la lectura de imágenes.[...]
Un último matiz... Cuando me hacías la pregunta de Qué está pasando ahora...Está pasando
que hay una proliferación de imágenes, de ilustradores... y, como editor, lo que menos veo
son los buenos textos para los álbumes. ¿Qué quiere decir? El texto para el libro-álbum es
un texto extraordinariamente difícil, es decir, es un texto que tiene que condensar de alguna
forma en muy pocas palabras una anécdota que tiene que contar pero que también le tiene
62 que dejar un espacio a otro creador. El verdadero texto de un álbum es un texto que de al-
La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?
guna manera le está abriendo la puerta a un creador distinto y creo que en este momento
hay muy pocos creadores que les dejen espacio a otro creador y a otro creador que no sólo
es el ilustrador sino que en el fondo es el propio lector. El creador de un texto potente, en
términos de un álbum, es un creador que le está abriendo la puerta a otro creador pero que
en el fondo quiere recuperar una dimensión de la palabra también para sí. La palabra no
puede decir todo, hay que escuchar y hay que ver... Creo que eso es lo más importante en
este momento.
Después de eso, intercambiamos algunos mails. Iris seleccionó cinco cuentos y me los man-
dó para que yo leyera y viese si me enganchaba con alguno.
Elegí uno con el que en ese momento me sentí muy cómoda, se lo comenté y empecé a
trabajar, pero me quedé a mitad de camino.
I: Recuerdo que María me mandaba bocetos por mail y me decía que no podía avanzar…
Ninguna de las dos insistió, más bien dejamos que el tiempo corriera, nos distrajimos de la
cuestión ocupadas con otros proyectos y tareas en que andaba cada una.
M: Un año después volví a leer los mismos cinco cuentos y, curiosamente, descubrí Hai-
ku. Aunque en ese momento no se llamaba así. Lo más curioso, fue la enorme emoción
que me provocó esta nueva lectura. No podía entender cómo un año antes no me había
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
pasado lo mismo.
M: Fue increíble. Experimenté realmente cómo las lecturas varían según quién y cuándo lea.
M: Así empezamos con el que entonces era La sombra de Haiku y después cambiamos por
64 Patas de tinta y finalmente decidimos llamar Haiku a secas.
La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?
I: Creo que estos cambios y decisiones se pueden relacionar, de alguna forma, con lo que
dice Goldin sobre condensar en pocas palabras. Los primeros dos títulos que nos salieron
eran más extensos y, por lo mismo, agregaban datos al lector. Cuando nos quedamos con
una única palabra (Haiku) fue porque apostamos a que esa palabra resultara intrigante para
quienes no la conocieran desde antes y sugerente para quienes sí tuvieran noticias de lo que
es un haiku.
M: Le propuse a Iris trabajar por mi cuenta, pensar a solas, experimentar, hacer pruebas.
M: Y fue lo que hice. Al tiempo, nos juntamos. Llevé un primer planteo sin terminar, en mini
bocetos, y unas cuantas pruebas de personajes en distintos materiales.
I: Esta cuestión de lo “sin terminar” estuvo siempre presente entre nosotras. Las dos sa-
bíamos que, hasta que no diéramos por concluido el libro entero, cada una de las páginas
M: Ahí empezó el intercambio, y ahí también nos empezamos a conocer, trabajando, jugan-
do, dejando que surgieran cosas nuevas.
I: Creo que María dice que ahí empezamos a conocernos porque, como las niñas del cuen-
to, primero estuvimos acercándonos, viéndonos venir… y recién en esta etapa fue cuando
una pudo entrar en la casa de la otra y nos pusimos a jugar. Es extraño, pero recién ahora
que respondo esta pregunta, me doy cuenta de que pasó con nosotras algo similar a lo que
ocurre con las niñas del cuento…
65
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
I: Es que el texto, que cuando se lo envié a María parecía terminado e incluso había sido ya
publicado en una revista, al encontrarse con las imágenes, adquirió de nuevo esa maravi-
llosa potencialidad de lo “sin terminar”, como una figura de plastilina que fuera lo que es y al
mismo tiempo pudiera ser de muchas otras maneras…
I: Pensábamos juntas y sentíamos juntas. La mayoría de las veces, por suerte, teníamos sensa-
ciones que nos costaba pensar. Nos costaba poner en palabras lo que nos pasaba a cada una
con el aporte de la otra…
I: Sin prejuicios y hasta sin juicio. No fuimos para nada juiciosas y tal vez por eso sucedió un
encuentro donde ninguna se quedó con algo sin decir por temor a invadir o a malentender-
nos…
M: Nos ayudábamos cuando una de las dos tropezaba con alguna dificultad y no podía avan-
zar, y nos sorprendíamos descubriendo que casi sin querer estábamos diciendo más de lo que
nos habíamos propuesto.
I: Cuando nos dábamos cuenta de esto, festejábamos porque en eso se reconoce que el arte
está metiendo la cola. Parafraseando a Alejandra Pizarnik: el arte está presente cuando “cada
palabra (y cada imagen) dice lo que dice y además más, y otra cosa”.
66
La edición del libro-álbum: ¿un nuevo desafío?
Cuando supimos que no habíamos ganado, creo que al día siguiente del fallo, fuimos con la
maqueta a verlos a Judith Wilhelm y a Walter Binder, los dueños y editores de Calibroscopio.
I: En este caso (y es interesante saber que fue un caso particular y que cada libro se gesta de
maneras diversas) lo que hicieron Judith y Walter fue darse cuenta de lo que también Goldin
señala. Ellos vieron inmediatamente que ese libro podía llegar a verse como “un objeto bello
que pesa, que huele, que se toca”. Y se convirtieron en esos editores que cuidan incluso “el
tacto del libro”. Y le prestaron “atención especial también al papel, a la textura del papel, a la
tersura” que esa historia pedía para ser contada y que “genera un efecto de lectura” también.
M: Firmamos contrato ese mismo día. Bueno, ese mismo día no, porque no había luz y no se
podía imprimir, pero sí lo hicimos de palabra.
I: Hace falta decir que la sensibilidad artística jugó en los propios editores que resolvieron,
con este libro en particular, no agregar más. Decir más (tanto con la imagen como con la
palabra) hubiera sido, en este caso, decir menos… cerrar tal vez el abanico de lecturas po-
sibles. No siempre sucede esto. No siempre los autores nos encontramos con editores que
saben cuándo hace falta intervenir y cuándo no hay nada que agregar.
M: Tenían algo de susto con la tapa, pero al final salió como la habíamos planteado.
I: Es que la tapa conjuga un título que no explica y una imagen que… tampoco. Como edito-
res, Judith y Walter se jugaron aceptando esa tapa. Hoy, a tres años de la salida de Haiku a
rodar por ahí, está a la vista que no se equivocaron. 67
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
Ojalá me acordara de dónde saqué una frase que me quedó grabada y es tan aplicable en el
caso de este libro: todos los implicados en Haiku apostamos a una literatura que por salir
bien, corre el riesgo de salir mal. Sin satisfacción garantizada. Tal vez algún lector memorio-
so reconozca esta frase tan acertada y tan bien dicha y pueda decirnos de quién es.
M: El trabajo de ellos, nuestros editores fue hacerlo libro, elegir el papel y lograr una bella
edición. Estamos felices con el trabajo que hicieron y hacen. En realidad, todos juntos hici-
mos un muy buen equipo.
I: Yo tampoco diría que hay pocos, pero sí diría que hay muchos que no dejan ese espa-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
cio para lectores activos. Se puede ver esos libros ocupando lo más visible, lo que más se
exhibe en las librerías. Es curioso que esos libros, que no dejan espacio para los lectores,
ocupen la mayor parte del espacio en los estantes. Es llamativo y da que pensar. Veo textos
(y también imágenes) sin resquicios, sin sugerencia, donde todo está dicho, explicado y
hasta subrayado como para que no queden dudas de que los autores “quisieron decir una
cosa” y que quieren estar seguros de que esa cosa sea lo que, cualquiera que los lea, va a
“entender”. Libros que apuntan a lectores pasivos de los que se espera que no tengan nada
que agregar. Eso me preocupa como mediadora. Me preocupa mucho.
M: Goldin parece dar por sentado que los libros nacen de la palabra escrita. Y no siempre es
así. No creo que el alma del libro- álbum siempre esté en las palabras.
taría agregar que a veces dudo de que Haiku sea un libro-álbum en el sentido estricto de la
expresión. Dudo cuando pienso que la historia puede ser seguida leyendo sólo el texto, sin
mirar las imágenes… pero dejo de dudar cuando veo el clima que las imágenes de María
aportaron a la historia, cuando me detengo en los detalles tan sutiles que agregaron y que
la hacen crecer en sugerencias cuando el libro entero es tocado por las miradas diversas de
los más diversos lectores. La historia podría ser contada con otras imágenes, pero el efecto
de lectura sería otro y me convenzo de que no podría ser mejor. Creo que las imágenes de
María quedaron indisolublemente ligadas a esta historia, que no podría contarse mejor de
otra manera. Por otro lado, que sea un álbum o no lo sea, me parece una cuestión secunda-
ria. No importa mucho si un libro entra en este casillero o no entra: lo importante es que sea
un buen libro, que pasen cosas con él cuando una mirada de lector lo toca. Que un libro no
entre en determinado casillero puede ser una buena noticia también. El arte suele ser algo
que nos saca de las casillas…
M: Si bien muchos, muchísimos libros nacen de las palabras, preferiría decir que nacen de
una historia, de algo que se quiere contar. Y esa parte, la del guión, bien puede aportarla un
ilustrador u otro creador. Creo que la literatura, ya sea escrita o dibujada, si es literatura, si
no es condescendiente, si es sensible e inteligente, va a dejar una puerta abierta.
M: Existen álbumes sin palabras que también le abren puertas al lector. Lo importante es
lo que transmiten y cómo. Y agrego: no sólo se trata de un texto que le abra la puerta a
un creador. Para que eso ocurra, antes que nada tiene que haber una persona dispuesta a
abrir puertas y también ventanas. O en el caso de dos autores/as, como en Haiku, tiene
que haber dos personas abiertas, permeables a la mirada del otro, dispuestas a escuchar, a
cambiar, a mirar lo mismo de otra forma y a otras interpretaciones.
I: Tal cual. Y a esas dos personas agregaría una tercera: el o los editores capaces de interve-
nir, llegado el caso, en ese diálogo sin obturarlo, haciéndolo crecer.
M: Creo que cuando esto pasa, las puertas quedan abiertas a los lectores. 69
Mag. Marta Lescano | Lic. Marina Fernández
I: Bueno, yo creo que fue esto lo que nos pasó a María y a mí. Judith y Walter, los editores,
lo supieron ver. Ahora estamos recibiendo la vuelta: lo que les pasa a los lectores que tam-
bién son autores. Cada lector es autor de su lectura personal y entonces se podría decir
que, como la niña del cuento, los que hicimos este libro (autoras y editores) plantamos una
pluma y la regamos esperando que nos naciera un pájaro. Pero no nos nació un pájaro, nos
nacieron muchos. Y nos siguen naciendo.
Por las palabras de especialistas, editores, autores e ilustradores se deduce que en los libros
álbum posmodernos las editoriales enfrentan una serie de desafíos.
Uno de ellos es la elección de un equipo autoral que logre contar una historia con palabras
e imágenes que se constituya en un espacio de juego, de encuentros y desencuentros, de
nuevas preguntas, un espacio abierto a la multiplicidad de voces y sentidos, que le dé lugar
al propio lector y a su poder creativo.
Otro de los desafíos es el que hemos planteado en este capítulo, y es el que está en relación
con la edición, y en ese sentido deberán atender a una serie de factores que impliquen un
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
En síntesis, cuando se trata de un buen libro-álbum, el lector queda conmovido por su ta-
maño diferente, por su tersura, por el poder convocante de sus imágenes, pero sobre todo
porque abandona su papel tradicional de consumidor de historias para convertirse en un
creador creado por la inteligencia artística de un sólido trabajo cooperativo, en el que la
edición asume indudablemente un papel protagonista.
70
Libro que habla sí muerde
Istvan Schritter
Confieso: hace años repito la frase “un buen libro ilustrado es un TODO como objeto” y,
aunque a esta altura ya parece una verdad de perogrullo, sigue siendo necesario reiterarla.
Ist van Schr i t t e r . Ilustrador, diseñador y escritor. Candidato al premio Andersen y primer premio Octogonal de Honor
2004 (CIELJ-RICOCHET, Francia). Es director de las colecciones “ Libros-álbum del Eclipse ” y “Pequeños del Eclipse”. Coor-
dinó espacios dedicados al libro ilustrado en TV radio. Ha dado clases y escritoartículos para revistas especializadas en
varios países del mundo. Sus reflexiones están reunidas en el libro La otra lectura. Las ilustraciones en los libros para niños(-
Buenos Aires, Lugar Editorial ). 71
Istvan Schritter
En ella es en donde siempre me instalo para empezar todos mis procesos creativos, sean de
autoría integral o compartida. Es casi una máxima y hace que nunca olvide que el libro es el
espacio de convivencia de una serie de lenguajes que, interactuando entre sí, hacen la obra,
que no son el texto ni las ilustraciones por separado, sino el libro como una unidad de sentido.
La palabra autor demasiadas veces se sobreentiende como “escritor”, pero autor es todo
aquel que crea algo, más allá de que sea texto o imagen, en el plano o en el espacio. Todos
somos autores por igual cuando creamos y, en los libros ilustrados —y sobre todo en los
álbumes— hay una confluencia original, que es parte de la naturaleza del género: el autor
de lo escrito convive a la par del autor de lo ilustrado.
Sumo otro hacedor: el lector. El más anhelado, respetado y buscado de todos en el mo-
mento de la difusión y venta del libro; el más olvidado de todos en el momento inicial de la
creación. Él es quien terminará de dar sentido a aquello que hacen quienes crean. Siendo la
lectura una experiencia única y original, instalo aquí al lector como un creador más, el autor
de su propia lectura.
Ahora bien, escritor e ilustrador también son lectores de lo que el otro hace y de lo creado
por ellos mismos. La lectura que un escritor tiene de su texto o un ilustrador de sus ilus-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
traciones es tan parcial y única como la de cualquier lector (así queda en evidencia cuando
tantas veces alguien nos sorprende con una interpretación completamente disímil, pero
coherente, de la que teníamos in mente al escribir o dibujar algo).
Escritor, ilustrador y lector forman así una tríada creativa innegable desde el momento mis-
mo del nacimiento del libro ilustrado. El diálogo entrecruzado entre estas distintas lecturas
es tal vez uno de los atractivos más interesantes de este género.
La lectura del ilustrador es, eso sí, privilegiada: con mucha frecuencia es la primera que un
otro —que no es el escritor— hace de un texto inédito. También es una lectura que se re-
conoce muy atenta; no es nada fácil buscar una nueva manera de expresar eso que el texto
creó con palabras, en otro lenguaje y otros códigos, los propios de la imagen: punto, línea,
forma, color, textura, espacio.
72
Libro que habla sí muerde
Tal vez por eso sea que la lectura del ilustrador es una de las más temidas. Se sabe profunda,
se sabe que ahondará profundamente en los intertextos, se sabe que reinterpretará, que
contrapunteará, que encontrará las grietas y también, si las tuviera, las fallas de la escritu-
ra, pues a la hora de interpretar un lenguaje para crear otro, los traspiés que el texto tenga
saltarán inevitablemente.
Tal vez acá está una punta de ese ovillo que estoy tratando de deshilvanar: el ilustrador es
el edil que trae el bando donde dice que eso que acaba de dar por terminado el escritor, su
texto, no está terminado. Para “ser libro” faltan las ilustraciones, él se encargará de hacerlas,
él se encargará de que eso que a veces es apenas una carilla, sin suficiente extensión como
para ser libro por sí sola, sea llevado a un mínimo prudencial de páginas como para formar
un lomo y, ahí sí, se pueda encuadernar. No es poco, y comprensiblemente es un hecho que
apunta directamente al narciso de cualquier autor.
A quienes hacemos libros no nos es necesario poner el cuerpo para estar en escena, por
eso tantas veces parece que un autor puede tener perfil bajo, pero queremos que algo de
nosotros esté a la vista en un escaparate y eso es, mal que nos pese, un acto de narcisismo.
Otra punta del ovillo: en los libros ilustrados, ese narcisismo muchas veces tiene que compar-
Tensiones que se repiten infinidad de veces en el mundo editorial. Pero no siempre signifi-
can desencuentros. Son tantas veces producto del malentenderse de las partes como del
entenderse bien y dejarse fluir en la creación, porque si el debate se entiende como ejercicio
democrático de escuchar todas las voces y saber canalizar lo que cada una tiene de razón,
lleva también a creaciones enriquecidas por el conjunto de opiniones.
73
Istvan Schritter
Ilustrador tanto de mis propias escrituras como de las de otros autores, he vivido y vivo
estas pulsiones que acabo de describir muchas veces, y hay una pregunta que me he hecho
en repetidas ocasiones ¿dónde y cuándo se origina, para bien o para mal, el conflicto entre
texto e imagen cuando estoy creando?. Trataré de buscar en mi propia producción algunas
puntas para responderme.
El álbum es, quizás, uno de los ejemplos más claros de esto. Texto e ilustración funcionando
a la par. Ninguno como subsidiario del otro porque hay que leer ambos para entender el todo.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
Considero (y respeto) a los libros como seres vivos que facilitan o dificultan cosas a sus au-
tores (sean de textos o de ilustraciones). Los libros viven y hablan, y el mejor camino para co-
1
Libros-objeto: libros que, presentados como objetos funcionales, reúnen sus contenidos en un soporte no convencional, en
donde texto e imagen no están únicamente ensamblados a través del diseño gráfico, sino también por el diseño industrial
74 del soporte, que se constituye así en un cuarto lenguaje dentro de la obra.
Libro que habla sí muerde
municarse con ellos es ser atento: son sabios y generosos, hablan claro y generalmente tienen
razón. Los libros son cuerpos con voz propia que saben marcar el camino de lo que necesitan,
es ese camino, esa voz propia, la que siento que uno como autor debe aprender a escuchar.
Convencido de que es necesario ser paciente hasta satisfacer todas las necesidades que la
obra marque, y corregir o rehacer en consecuencia, ninguno de mis libros fue entregado a
la imprenta sino hasta el momento en que estuve plenamente convencido de que no tenía
ninguna duda sobre él, ninguna duda que me indicara la falta del más mínimo trabajo.
Hablando de voces: siento que todo artista tiene una interior muy pero muy sabia, a la que
muchas veces decide no escuchar… cuando esa voz dice “a eso le falta trabajo” o “eso pue-
de estar mejor dibujado” quiere decir que el libro no está terminado.
Cuando publico algo, debo tener la certeza de que no hay más por hacer y la obra está cien
por ciento consumada. Si alguien viniere después a objetarme algo, por supuesto puede
tener la razón, pero no toleraría dar esa razón al tiempo de pensar “ya lo sabía”, detestaría
que desde algún lugar en el fondo del alma esa vocecita reverbere diciéndome “yo te dije
que alguien iba a reparar en ese detalle que no quisiste rehacer en su momento”.
A veces cuesta (la voz es, muchas veces, más sabia que uno mismo) pero hay que escu-
Si como consecuencia de esto es necesario hacer un libro de nuevo, todo entero, debería
rehacerse. Es lo que me pasó con La Durmiente, cuyas ilustraciones, absolutamente todas,
fueron hechas dos veces.
En palabras de María Teresa Andruetto, que lo escribió “como impulsos o pátinas sobre
una base, idea o relato primero, que se van superponiendo y a veces también haciendo
sorpresivos desvíos sobre esa idea primera”2, en La Durmiente los textos hablan de capas
de sentidos.
2
En “Andruetto / Istvansch. De ojos abiertos”, entrevista de Valeria Sorín en revista Cultura/LIJ, Año 2, N° 10, marzo-abril de 2011 75
Istvan Schritter
Quise encontrar también para las ilustraciones una estética que hable de estas capas. La
historia esconde, en el interetexto con la ilustración, un “texto ilustrado” que habla de la his-
toria de la mujer, por detrás del texto escrito. Llevado a cabo como un auténtico collage, el
dibujo con pincel y tinta sobre delicado papel vegetal —primera capa de sentido que habla
de lo que el texto describe en sí mismo—, se superpone a recortes de revistas y de papeles
(segunda capa de sentido) y éstos, a la vez, son interferidos por recortes de color (tercera
capa de sentido). El dibujo refiriendo al texto, el collage armando una trama a partir de fotos
y noticias tomadas de viejas revistas, los recortes de cartulina de colores creando un efecto
de ensueño y relativizando todo.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
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Libro que habla sí muerde
pel” tenía para decir, y transformarlo en un cuerpo que se convierte en poesía que vuela, que
a su vez va deconstruyendo ese libro de formato apaisado, hasta transformarlo en otro libro,
estrecho y alto, distinto al que el lector hubo comprado.
Estos caminos de construcción del libro a partir de “escuchar su voz” también siento que se
me dan así en los libros de autoría integral.
Cuando pensé ¿Has visto?, la necesidad de mostrar todo lo que un color encierra me llevó a
darme cuenta de que no hacía falta la representación figurativa, pues el reconocimiento de
cualquier imagen hubiera recortado parte de la representación que el lector podía llegar a
hacerse mirando nada más que el color. Vaya paradoja: no representar para que haya más
representación.
“Oso polar, sobre la nieve, dibujando sobre un papel a su hijito que dibuja sobre la nieve, al
fondo se ve un iceberg”. La ilustración que representa este texto es apenas una doble página
completamente en blanco.
Algo nada fácil para un ilustrador: no ilustrar… pero era el único camino posible para decir lo
que quería decir. Siento que el que me hizo ver eso fue el mismo libro, fue él quién me habló,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
Hace varios años inicié en AZ Editora una serie sobre colores, números, formas y opuestos.
Buscando romper con la habitual falta de contenidos de este género —que usualmente no
avanzan más del enumerar del uno al diez, o de mostrar unos cuantos objetos de determi-
nado color, forma o tamaño y altura— decidí dejar inmersos esos conceptos en historias
que los enmarcaban junto a otros saberes multívocos. El guiño para el lector era desafiarlo a
78 que si esperaba encontrarse con la univocidad de siempre, aquí se encontraría con saberes
Libro que habla sí muerde
múltiples: los colores a partir de cómo se imprime un libro en la imprenta, las formas a partir
de los distintos momentos del día, los números a partir de los materiales de dibujo… y es
justamente aquí en donde me di cuenta de que eran estos libros de saberes múltiples los
que estaban pidiendo a gritos materiales múltiples (lápices, ceras, óleo, acuarelas, témpe-
ras, collage, incluso fotos y grabados antiguos). No podía dibujarlos sólo con papeles, pues
poner una sola técnica de trabajo hubiera sido recortar información.
En El ratón más famoso las ilustraciones son fotografías de un juguete hecho íntegramente
en cartulina, con interior de alambre para que pueda mover su cara y sus extremidades. Y
he aquí un buen ejemplo de un libro que “pedía a gritos” ser hecho con este recurso: si lo
hubiera hecho en dos dimensiones, no se tendría la sensación de mezcla entre ficción y rea-
lidad que quería conseguir… El ratón sostiene el mismo libro que el lector tiene entre manos
¿es el lector que pasó a la ficción o el personaje el que saltó a la realidad?. En Quien soy, dos
hermanos de cuatro y dos años secuestrados durante la dictadura, hablan de su dolorosa
historia contando borrosos recuerdos en medio de los cuales aparece, repentinamente, un
destello de algo que permanece en la memoria hasta en el más mínimo detalle. La misma
historia me llevó a preguntarme sobre qué color puede tener el recuerdo, al que imaginé
color sombra y decidí hacer esculturas de papel blanco sin proporciones fijas, instaladas es-
téticamente en el borde de la realidad y el sueño, que quedaron terriblemente inquietantes.
3
La Banda de Möbius (que debe su nombre a Auguste Ferdinand Möbius, el matemático que las descubrió) son superficies
de una sola cara, formada tomando una larga tira rectangular de papel y uniendo sus extremos después de darle media vuelta
a uno de ellos. El símbolo del infinito –ese “ocho” recostado– es imagen de ella. 79
Istvan Schritter
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
larse al punto de abandonar el intento, sin siquiera tratar de seguir las instrucciones que se
encuentran en el mismo libro (otro interesante espacio de conflicto: la interacción cuerpo
libro-cuerpo propio en chicos y en grandes y sus distintas maneras de afrontarla)
Salvo para dormir, no me gustan los lugares cómodos (ahí está la cosa, alguien que crea
no es alguien que descansa). Los espacios de riesgo siempre me han resultado más inspi-
radores, aportándome ideas y temas desde los que expresarme. Lo transgresor implica no
apoltronarse: lo innovador nunca admite fórmulas.
80
Libro que habla sí muerde
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Istvan Schritter
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
La voz de la materia
Trabajo principalmente con tijera y papel, no es precisamente collage lo que hago pues éste
implica mezcla de materiales, lo mío podría definirse con llaneza como recorte de papel: yo no
mezclo, muchísimas veces todo lo que se ve en mis dibujos son papelitos, aún la más pequeña
pupila de un ojito es un milimétrico papel recortado con tijera tipo costurera (no tengo más
que dos: una para los papeles limpios y otra para los papeles engomados, y ambas son comu-
82 nes y corrientes, nada de tijeritas de gnomo, como tanta gente, me han dicho, supone).
Libro que habla sí muerde
Cuando el libro me lo permite, entonces, me provoca mucho placer que se vea que todo-to-
do-todo está hecho con papel, lo que me ha llevado a sobreelevar las cartulinas con peda- 83
Istvan Schritter
citos de cartón, para que las sombras que se generan sean más visibles, o incluso trabajar
en tridimensión.
Lo más usual es que primero dibuje sobre papel blanco con lápiz para lograr no sólo un bo-
ceto, sino también un molde, pues después calco esa imagen en papel vegetal, para pasarlo
en espejo sobre la cartulina que, transformada en un fragmento recortado con tijera, pasará
a ser parte del armado final.
Todo lo que se ve en esas ilustraciones son papeles, aún los ínfimos circulitos que forman
las pupilas de los ya ínfimos ojitos de los personajes. Me gusta que resulte increíble y que
eso despierte la sorpresa en el lector.
Hay algo muy sensual en el papel trabajado así. El papelito milimétrico atrae: los ojos detec-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
tan que un personaje está logrado con decenas de recortes, el cuerpo se agacha buscando
mirar con más detalle, los bordes del dibujo son una sucesión de sutiles escalones, el dedo
se inquieta y olvida esa prohibición tácita de que la obra no debe tocarse, la uña se posa so-
bre la sobreelevada pila pegada entre sí y un ¡trrrrrrrrrrr! se siente, rítmico en el oído, patente
en el tacto y delicioso en el alma.
Muchas veces me preguntan cuál es la razón para desgañitarse en lograr expresiones tan fi-
nas con un material en apariencia tan poco manipulable; por qué no elijo dibujar con lápices
o tintas ¿no sería esto más fácil?
Y es en este punto en donde reaparece, inevitable, la voz del libro respondiendo: si el libro
lo necesita, sacaré pinceles, témperas, lápices o estilográfícas, pero si puedo hacerlo en
recorte, así lo haré. Me fastidian los materiales líquidos, cuando se terminan los lugares
84 en la huevera, cuando las manos se ensucian, cuando hay que lavar pinceles, cuando hay
Libro que habla sí muerde
que esperar que se seque una zona para poder pintar la aledaña… admiro a quienes pueden
trabajar en varias páginas a un mismo tiempo, ir de la primera a la última escena para luego
volver a continuar con el pintado de la primera. Yo no puedo. Empiezo un dibujo. Lo termino.
Paso al siguiente.
Por eso es que siempre usé materiales que no necesiten mezclarse para lograr el color de-
seado, ni lavarse luego de usar. Mis primeros libros fueron realizados con lápices, rotula-
dores o estilográficas. Y finalmente, un día en que estaba en crisis también con éstos, y
experimentaba, tratando de salir del bloqueo, aparecieron la tijera y los papeles.
El conflicto está ahí y es inherente al género. El libro ilustrado es una canción de varias vo-
ces, funciona aceitado cuando éstas suenan a coro, pudiendo provocar ricas y saludables
encrucijadas de lectura, que el lector puede verse incitado a resolver. Pero ese mismo con-
flicto puede ser perjudicial cuando una de las partes prepondera sobre la otra; cuando un
escritor se encapricha en una forma de resolución de un dibujo que es más pobre que la que
sugiere el ilustrador; cuando un ilustrador transige y calla ante un texto que siente errado;
cuando se empecina con un material que no es el mejor para resolver eso que se necesita
decir a nivel plástico. O sea, cuando el conflicto es capricho, el libro se quiebra, y el capricho
saltará a la vista en el impreso. 85
Istvan Schritter
Ilustrador y escritor son autores a la par. Las ideas no son de nadie (la ley no defiende las
ideas, sino la forma en que estas son expresadas), deja así de importar quién tuvo la idea
original ¿nació de un texto? ¿nació de una imagen? Eso dejó de tener relevancia, lo que
pasó a primer plano es cómo fue resuelto ese diálogo. Trabajar de a dos siempre conlleva
un riesgo de choque. Centrarse en lo que el libro necesita es el secreto. Trabajar como autor
integral tiene la misma problemática, sólo que esos choques, al ser con uno mismo se digie-
ren de otra manera, pero son múltiples las veces que uno debe reescribir o redibujar aquello
que considera que ya está terminado.
Así debería ser también todo trabajo de a dos: ilustraciones que nacen de un texto o tex-
tos que nacen de ilustraciones que, al concluirse, generan reescrituras y redibujos, porque
siempre en la lectura de lo que el otro hizo en base a lo que uno hizo, se revisa la lectura que
se había hecho de lo propio.
Vale la pena romper con un mito aquí: no es garantía de éxito el trabajo en conjunto, en
todo caso es tan exitoso como trabajar cada uno por su lado. Dice John Lawrence, desta-
cado ilustrador británico, en un reportaje en donde ponderan precisamente su habilidad
para trabajar en textos de otros autores “en mis 40 años de ilustrador, casi nunca he
tenido contacto con el escritor mientras trabajaba en el libro. A las editoriales les gus-
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
ta mantener separados a los escritores de los ilustradores. Supongo que es mejor que
cada uno siga su camino creativo”4. No es exactamente así lo que pasa en Argentina ni
tampoco acuerdo totalmente con la afirmación de Lawrence, la pongo por contundente
porque tampoco acuerdo con un inconciente colectivo que pareciera considerar ideal el
trabajo compartido. Sostengo que es tan legítimo trabajar en conjunto como por sepa-
rado, que conocer la opinión del otro puede tanto enriquecer como empobrecer, que las
formas de la creación admiten múltiples abordajes y hay tan excelentes obras hechas
codo a codo como otras que funcionan a la perfección y los autores no se conocieron ni
hablaron nunca.
86 4
En Salisbury, Martin (2004) Ilustración de libros infantiles, Barcelona, Acanto.
Libro que habla sí muerde
Sea como fuere que una idea aparece, lo que es bastante claro es si es sincera: son de-
masiadas las veces que veo propuestas de libros con “disfraz” de innovación. Ese disfraz
generalmente está sostenido por las ilustraciones que se convierte en colaboracionista de
textos manidos, convencionales, sin vuelo o políticamente correctos, que parecen innova-
dores gracias a ilustraciones aparentemente interesantes.
No creo que nada políticamente correcto puede resultar interesante en el mundo de los
libros (y del arte en general): si se está pensando en “portarse bien”, “satisfacer a todos”,
“ser correcto”, “vender más”, “ser entendido”, quiere decir que el escribir o el dibujar ha sido
puesto en segundo plano.
Estamos en presencia de una nueva forma de expresión. El discurso del libro ilustrado ya
es estudiado y analizado a la par de otros discursos y está ya instalado tanto como género
estético que como producto de mercado. Ahora bien, si lo primero de seguro lo reivindica,
lo segundo puede llegar a bastardearlo. Es tarea de todos (editores, escritores, ilustradores,
libreros, docentes, investigadores, bibliotecarios, lectores) cuidar que esto no pase.
Saber escuchar al libro como autor. Saber dejarse morder por el libro como lector. Enhora-
buena. La creación verdadera es toma de posición, es brindar la posición propia para que el
otro saque sus propias conclusiones. Crear es (debería ser) un espacio de riesgo. La lectura
apasionada no tiene destino predecible. Leer es (debería ser) un acto de valentía.
87
Istvan Schritter
Libros citados
» Andruetto, María Teresa, e Istvansch (2010) La durmiente, Buenos Aires: Alfaguara.
» Andruetto, María Teresa; Bombara, Paula; Méndez, Mario; Rivera, Iris (textos) y Bernas-
coni, Pablo; Istvansch; Singer, Irene; Wernicke, María (ilustraciones) (2013 ) Quien soy.
Relatos sobre identidad, nietos y reencuentrros, Buenos Aires: Calibroscopio.
» Devetach, Laura, e Istvansch (2007) Avión que va, avión que llega, Buenos Aires: Ediciones
del Eclipse.
» — Serie de Istvansch (siete títulos publicados entre 2005 y 2010), Buenos Aires: AZ
Editora.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
88
¿Qué los hace leer así?
Una experiencia de lectura de libros-
álbum con alumnos universitarios
Mariel Rabasa*
Pensar el lugar que tiene la lectura en el imaginario social de nuestra época implica poner
en correlación una serie de sistemas relacionados con lo estético, ideológico, social, edu-
cativo, cultural, histórico y político, entre otros; pero por sobre todas las cosas la práctica
de la lectura, tal como afima Graciela Montes (2003, 24), “nos significa algo. Es simbólica.
Nos representa, porque le adjudicamos ciertos significados. Ahí es donde hay (...) una pun-
ta que vale la pena aferrar.” De modo que debemos tener en cuenta desde qué modelos o
paradigmas formativos, culturales o pedagógicos parten los jóvenes universitarios1 cuando
Creemos que los libros-álbum —tal como los concebimos2— en manos de estos estudian-
tes representan cierto matiz beligerante, sobre todo en torno a las nociones dominantes
*
M a r i e l R a b a s a . Profesora y Licenciada en Letras (UNS), Magíster en Escritura y Alfabetización (UNLP). Profesora de
Ateneo de Prácticas del Lenguaje y de Didáctica de la Lengua y la Literatura para el Nivel Inicial. Jefe de Trabajos Prácticos en la
cátedra Literatura Argentina II en la Universidad Nacional del Sur. Profesora en Instituto de Formación Docente de la Provincia
de Buenos Aires de Didáctica de las Prácticas del Lenguaje, Ateneo de Prácticas del Lenguaje, Taller de Alfabetización Inicial y Ca-
pacitadora de docentes del Nivel Inicial y del Nivel Primario.
1
Agradecemos la colaboración de Antonella Dambrosio, Jessica Danckert, Federico Borgani, Constanza Filócomo, Agostina
Basso,Valeria Galduroz, Luisina Fantino y Nadia Guzman, alumnos de la carrera del Profesorado y la Licenciatura en Letras de
la Universidad Nacional del Sur.
2
Rabasa & Ramírez (2012) Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca: EdiUNS. 199
¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios
Estos lectores reconocen que en el inicio reciben estos libros con cierto “escepticismo y
prejuicio”3, pero que luego —al leerlos— perciben que los “temas y estilos” están dirigidos a
todos los lectores, por lo que se genera “una apertura mental que favorece una buena lectu-
ra”. Asimismo reconocen que no se lee continuando la linealidad del discurso verbal porque
la unidad entre palabras e imágenes les hace prestar atención a “otras cosas” que no leen
cotidianamente. Advierten la extrañeza del diálogo que conforman imagen y texto, el modo
en que este objeto se les presenta, es decir, desde una óptica que los sustrae de su percep-
ción automatizada y cotidiana; entonces los libros-álbum producen ese extrañamiento al
crear formas complejas e incrementar la dificultad y la extensión de esa percepción.4
Los jóvenes suelen afirmar que muchos de esos libros —que pensaron anclaban en el lec-
tor infantil como destinatario— no son para niños sino para adultos; aceptan una posición
de “lector-escritor” —al decir de Barthes— porque esa relación entre la imagen y el texto
3
De acá en adelante las comillas indican expresiones utilizadas por los lectores universitarios, salvo en los casos que refiera
específicamente a citas de autor, las que serán especificadas en el cuerpo del texto.
4
Estas ideas son retomadas del pensamiento del formalista ruso Shklovski en su trabajo El arte como artificio. 201
Mariel Rabasa
ciones tradicionales de literatura, es decir, desafía algunos elementos del imaginario literario,
los lleva a repensar si es posible una sola forma de entenderla porque con los libros-álbum se
modifica el modo de narrar las historias y de leerlas: hacen explícito que las imágenes no son
accesorias sino que forman parte de la trama que el libro presenta y que parece haber en la
narración5 una clara conciencia de que “existe un lector ahí, al otro lado del papel...” y se lo
interpela; la relación con el lector se advierte —al menos— como más compleja aún que en
la literatura “habitual”. Queda claro que los géneros se entrecruzan pero con la colaboración
de las imágenes y de la labor editorial, de diseño gráfico, de demandas en torno del mercado,
etc., y esto hace que se modifique la perspectiva desde donde generalmente leen; existe una
ruptura de determinadas matrices que incluye —casi obviamente— la idea de canon. En gene-
ral el género discursivo que nuclea los textos literarios se define por rasgos que lo distinguen
desde su constitución textual con ciertas regularidades, y se diferencian de otros géneros por
distinciones sistemáticas. En el caso de los libros-álbum, la regularidad reside en la ruptura, en
la sorpresa, en el entrecruzamiento de géneros, en la complejidad no solo del objeto estético
que conforma sino en la configuración del lector. El paratexto aparece como primer síntoma
de la ruptura: un texto que parece ser para pequeños, ese paratexto que se entrega como
umbral, como acceso a la lectura que transforma el libro que tenemos en la mano en un objeto
disponible para la lectura, no solo para los niños (y a veces no para ellos) sino para jóvenes
y adultos. El paratexto —pensado como una multiplicidad de discursos en torno al texto que
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
5
Es importante aclarar que en este corpus seleccionamos textos narrativos.
6
La estrella, por ejemplo, que se desprende de la tapa del libro en La historia de Erika, la ventana que se genera desde la tapa en
la que se asoma una niña en Esconderse en un rincón del mundo, las letras en sentidos diversos y tamaños diferentes, la lupa que
acompaña el libro para ver en 3D en El libro en el libro, las ilustraciones que provocan sensaciones diversas por las perspectivas
202 que adopatan en El Último Refugio o en Esconderse en un rincón del mundo.
Mariel Rabasa
Retomando la noción de literatura y de canon, los alumnos universitarios creen que estos
libros pertenecen a uno posible: “es necesario romper con la idea de que estos libros son
para chicos, por ende, poder pensarlos a la hora de dar clase requiere agudizar la mirada
para vincularlos con otros tipos de escrituras...”, “es necesario transitar una transformación”
para poder incorporarlos, y en esta línea algunos jóvenes aún dudan acerca de si perte-
necen a un canon; estaría aún pendiente el debate acerca de su lugar en el canon literario.
En este sentido la idea de ruptura se presenta con un sesgo positivo en tanto se manifiesta
como un modo de innovación, de corte con lo anterior, de refundación. Nos interesa esta
idea en la medida en que se relaciona con este objeto estético específico y que desde ese lu-
gar opera como quiebre, como desafío a los principios canónicos de la literatura tradicional
para adultos, es decir, si el canon tradicional de la literatura para adultos y jóvenes estaba
constituido por obras con absoluto texto escrito, este nuevo género, estos libros-álbum, se
presentan como provocación contra esa tradición vigente. Es necesario pensar que existen
otros textos diferentes, complejos y múltiples, capaces de convivir con esa literatura de
corte tradicional pero que no por ello hay que relegar sino incorporar —desde el acto de
ruptura— pues habilitan una nueva manera de narrar y de leer. La instalación de nuevos
modos de escritura generan nuevos modos de lectura7 y en esta línea consideramos que
los libros-álbum que aparecen en el mercado editorial y se ubican en las estanterías para
un destinatario infantil, al encontrar lectores no infantiles y resignificarse los modos de leer,
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
originan también modos de escritura que sostienen a esos lectores en un género que evolu-
ciona incesantemente, en especial si advertimos las variaciones que ha tenido el género en
muy poco tiempo. Esto se debe a que desde fines del siglo XX y con mucho más énfasis a
principios del siglo XXI, el fenómeno de las nuevas tecnologías en relación con los produc-
tos culturales —en este caso específico los libros-álbum— se plantea con mayor impacto.
De este modo la producción de estos libros y su consecuente lectura proponen un recorrido
particular en el que la relación de la literatura con las industrias culturales resulta definitoria
porque presenta un desborde de las prácticas artísticas tradicionales debido a la reinaugu-
ración de nuevas formas de expresión. Sin duda, los libros-álbum ponen a prueba los límites
204 7
Cfr. Rabasa & Ramírez (2012) Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca, EDIUNS (p. 10)
¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios
del género que construye y quiebra simultáneamente, pero no son ajenos a la tradición li-
teraria ya que en ellos resuenan “muchos de los libros que leímos cuando éramos chicos...y
no tan chicos” como “muchas historias”, “tópicos y motivos literarios” ya conocidos; pero
aún así estos textos no se limitan a reproducir aquellas historias o concepciones sino que
las toman y las reinventan.
8
La intertextualidad trata de una relación de copresencia entre dos o más textos y —frecuentemente— como la presencia
efectiva de un texto en otro, cuya forma más explícita y literal es la cita (con o sin referencia precisa), el plagio (copia no
declarada pero literal) o la alusión (un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro al que
remite). Cfr. Genette, 1989.
9
La metaficción es una estrategia narrativa que muestra los elementos que hacen posible la ficción, es una ficción acerca de la
ficción, la ficción dentro de la ficción misma. 205
¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios
Esconderse en un rincón del mundo de Jimmy Liao (Bárbara Fiore Editora, 2010); la soledad en
La piedra azul (FCE, 2008 —primera edición, 2006—) y en Hermosa soledad de Jimmy Liao;
o bien, la presencia de la historia en Rosa Blanca de Roberto Innocenti (Loguez, 2002), en
La historia de Erika10 de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti (Kalandraka, 2007 —prime-
ra edición, 2003—), en El niño estrella de Rachel Hausfater-Douïeb y Oliver Latyk (Edelvi-
ves, 2003 —primera edición, 2001—), en El principio de Paula Carballeira y Sonja Danowski
(Kalandraka, 2012) y en La partida del soldado de Javier de Isusi y Leticia Ruifernández (El
jinete azul, 2011) que conforman tanto desde lo escritural como desde lo visual una serie de
textos en relación con las ficciones verdaderas (Eloy Martínez, 2000: 9); si bien toda ficción
es una reelaboración de algo real, en el caso de las ficciones verdaderas “el gesto de apro-
piación de la realidad es más evidente y su interdependencia con el imaginario de la comu-
nidad dentro de la cual el texto se produce y con el momento en el cual se produce es, tam-
bién, mucho más clara. Esa actitud puede no ser deliberada, pero sin duda es inequívoca.”
10
Es discutible la inclusión de este libro en este género.
11
Para más información sobre el tema: CUCUZZA, Héctor Rubén (dir.) SPREGELBURD, Roberta Paula (codir.) (2012) Historia de la
lectura en la Argentina. Del catecismo colonial a las netbooks estatales, Bs. As, Editoras del Calderón. O bien: www.histelea.unlu.edu.ar
12
Alumnos avanzados de las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras de la Universidad Nacional del Sur 207
Mariel Rabasa
13
El término fue acuñado por el teórico galés Raymond Williams y extendido en su libro de 1977, Marxismo y Literatura. Una
“estructura de sentimiento” es la cultura de un momento histórico determinado, evoca un conjunto común de percepciones y
208 valores compartidos por una generación y está más claramente articulado en las formas y convenciones artísticas.
¿Qué los hace leer así?. Una experiencia de lectura de libros-álbum con alumnos universitarios
Estas experiencias vivas de los alumnos frente a los libros-álbum necesitan una lectura ac-
tiva y requieren de una conciencia práctica capaz de leer lo que se está viviendo: la ruptura
que estos libros provocan desde los modelos y paradigmas que ellos tienen incorporados
desde la formación de grado.
Conclusión
Luego de la lectura de estos libros-álbum realizada en grupo por los alumnos universitarios,
uno de ellos en un mail describe la experiencia (recorto): las reacciones “desde caras de sor-
presa, de ‘ay qué tierno’, de ‘ni ahí me esperaba ese final’, de ‘qué alivio que termina bien’, hasta
escuchar decir ‘sí, claro, esto es romanticismo puro’. Fue interesante “ver a los chicos con
cuaderno en mano para anotar los nombres de algunos de los libros para buscarlos. Algunos
ya están pensando en pedirlos de regalo, otras me han agradecido que las haya llamado para
Creemos que si hay lugar para la búsqueda de nuevas experiencias lectoras y si alguien pue-
de elegir, demorarse en leer y mirar imágenes —y a la vez poner en correlación ambas—,
buscar sentido y construir sentido frente a un libro-álbum, allí hay lugar para el lector; hay
un lugar significativo para la práctica de la lectura de libros-álbum; y con ese lugar enfrente,
hay también sitio para la legitimación. Estos innovadores libros, sostenidos por una reflexión
ampliamente compartida, ayudan a conservar una conciencia clara de lo que la lectura pone
209
Mariel Rabasa
La lectura —como dice Graciela Montes (2003, 33)— “ha sido siempre, por definición, or-
gullosa, algo feroz, desobediente”. También podemos agregar a la luz de estas investigacio-
nes: desbordada.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
210
Mariel Rabasa
Bibliografía
» Genette, Gérard (1989). Palimpsestos, La literatura en segundo grado, Madrid: Taurus.
» Eloy Martínez, Tomás (2000). Ficciones Verdaderas. Hechos reales que inspiran grandes
obras literarias, Buenos Aires: Planeta.
» Montes, Graciela (2003). “El espacio social de la lectura” en Literatura infantil: creación,
lectura y resistencia, Buenos Aires: Sudamericana
» Rabasa & Ramírez (2012). Desbordes. Una mirada sobre el libro-álbum, Bahía Blanca: EDIUNS.
» Williams, Raymond (1980). Marxismo y literatura. Barcelona: Península.
Desbordes 2 Las voces sobre el libro-álbum
212