La civilización griega surgió hacia el siglo XII [Link] C. y terminó sobre el año 146 a. de C.
(Recuerda
estuvo Antes de Cristo y antes de la civilización de Roma). Las ciudades griegas se llamaban
POLIS.
¿Qué fue la civilización griega?
La civilización griega se desarrolló en el extremo noreste del mar Mediterráneo, en territorios
de la actual Grecia y el oeste de Turquía, junto a los mares Egeo y Jónico. Llegó a abarcar también
a varias islas, como Creta, Chipre, Rodas, y Sicilia (Italia), y a algunos sitios del sur de la península
itálica.
Cronológicamente corresponde a lo que suele llamarse antigua Grecia, que se subdivide en las
siguientes etapas: la Edad Oscura (1100-750 a. C.), la Grecia arcaica (750-480 a. C.), la Grecia
clásica (480-323 a. C.) y el período helenístico (323-30 a. C.). El comienzo de la civilización
griega coincide con el final de la civilización micénica, que había erigido grandes palacios en la
Grecia continental y en islas como Creta, pero dejó repentinamente de existir en torno al 1100 a. C.
La civilización griega concluyó cuando los romanos conquistaron Grecia en el siglo II a. C. y
anexaron Egipto (último reino independiente gobernado por una dinastía de origen griego) en el año
30 a. C.
La civilización griega se destacó por su arte (escultura, arquitectura, cerámica, teatro,
literatura) y por un importante legado filosófico, con pensadores como Sócrates, Platón y
Aristóteles. Sus aportes ejercieron influencia sobre el Imperio romano y, posteriormente, sobre los
artistas e intelectuales del Renacimiento. Habitualmente se la considera como la base de la cultura
occidental, que entre otras cosas adoptó la democracia (sistema de gobierno creado en Atenas).
La civilización griega estuvo inicialmente compuesta por pequeñas aldeas que, a partir de la
época arcaica, formaron ciudades-Estado llamadas polis. Entre las polis más importantes se
destacaron Atenas y Esparta. Cada polis tenía su propia legislación y organización interna. Además,
las polis disputaban una competición deportiva llamada Juegos Olímpicos, que es un antecedente de
las olimpíadas que se disputan en la actualidad.
El origen de la civilización griega
Las montañas ocupaban gran parte del territorio de la antigua Grecia.
La geografía de Grecia influyó de manera significativa en el desarrollo de la civilización griega. Sus
habitantes disponían de escasos recursos naturales, pero tenían acceso al mar que, con su
abundante agua y sus islas, resultó una importante fuente de riqueza.
Las montañas ocupaban gran parte de la antigua Grecia y unos pocos ríos atravesaban el
paisaje rocoso, por lo que algunas áreas eran insuficientes para el desarrollo de la agricultura. Estas
características del terreno forzaron a los antiguos griegos a colonizar varias islas vecinas, donde
pudieron cultivar tierras, y se convirtieron en hábiles marineros y comerciantes. Con el tiempo,
colonizaron otras tierras a lo largo y ancho del mar Mediterráneo.
El surgimiento de las polis suele explicarse por estas características del terreno, que facilitaron la
formación de pequeñas ciudades-Estado independientes, separadas entre sí, que consistían en una
ciudad amurallada y un territorio agrícola, y que compartían algunas pautas culturales con las
ciudades vecinas.
Las formas de gobierno en la antigua Grecia
Existieron varios sistemas de gobierno durante la historia de la civilización griega, como:
La monarquía. Fue el gobierno que tenía como figura central a un rey que recibía el
trono a través de la herencia familiar. En Atenas funcionó una monarquía encabezada
por un rey que gobernaba junto a un consejo de nobles, llamados eupátridas, hasta que
las reformas de Solón en el siglo VI a. C. establecieron una oligarquía. En Esparta
funcionó una diarquía, en la que gobernaban dos reyes acompañados por un consejo de
ancianos llamado gerusía. El reino de Macedonia, desde el que Alejandro
Magno conquistó gran parte del mundo entonces conocido, y los reinos helenísticos que
se formaron tras su muerte, tenían sistemas monárquicos.
La oligarquía. Fue el tipo de gobierno que concentraba el poder en un grupo pequeño
de individuos, generalmente de la misma clase social. En Atenas, este sistema fue
implementado por Solón en el siglo VI a. C., quien dividió a la sociedad en clases con
distintos niveles de participación política según sus ingresos económicos, en contra del
sistema previo basado en la pertenencia a un linaje. Los más pobres pudieron por
primera vez votar en una asamblea que se llamó ecclesía. Algunos escritores de la
antigua Grecia consideraban a la oligarquía una forma degenerada de un modelo ideal
de gobierno llamado aristocracia (el “gobierno de los mejores”), aunque el término
aristocracia suele ser usado por los historiadores para referirse a los sectores sociales
que poseían tierras y privilegios hereditarios.
La tiranía. Fue el tipo de gobierno que encabezaba un individuo que había tomado el
poder de una polis por la fuerza, tras derrocar al gobierno precedente gracias al apoyo
popular o militar. El tirano se destacaba por asumir un poder absoluto y, aunque
algunos tiranos fueron impopulares (sobre todo, entre la aristocracia), otros fueron
apreciados por los ciudadanos. En Atenas, Pisístrato instauró una tiranía a mediados del
siglo VI a. C., al ocupar el gobierno de la polis por la fuerza, y si bien fue tolerado
debido a su moderación, sus hijos y sucesores Hipias e Hiparco fueron repudiados.
La democracia. Fue la modalidad de gobierno introducida en Atenas a finales del siglo
VI a. C. y adoptada luego en otras polis. Tras el derrocamiento de los tiranos en Atenas,
un aristócrata llamado Clístenes propuso una reforma radical para evitar el retorno de la
tiranía. Estableció el principio de la isonomía (es decir, la igualdad legal y política de
todos los ciudadanos, con independencia de su linaje y riqueza) y la división territorial
en demos, cuyos ciudadanos participaban en las asambleas. Esto dio nacimiento a la
democracia, en la que todos los hombres libres participaban políticamente (pero
permanecían excluidas las mujeres y los esclavos).
Ver también: Democracia ateniense
La religión de la civilización griega
La religión griega contaba con un dios supremo llamado Zeus.
La religión griega era de tipo politeísta, es decir, se basaba en el culto a múltiples deidades que
representaban fenómenos naturales (como los truenos, los mares y los cuerpos celestes), prácticas
humanas (como la guerra, las artes y el amor) o ideas abstractas (como la justicia y la sabiduría).
Las deidades más importantes eran los doce dioses del Olimpo, que podían variar en su
composición pero estaban siempre bajo la autoridad de un dios supremo llamado Zeus, dios del
cielo y del trueno y “padre de los dioses”, que tenía su trono en el monte Olimpo. Según las
creencias griegas, los dioses intervenían constantemente en la vida humana. Entre ellos se
destacaban:
Atenea. Diosa de las artes, la sabiduría y la guerra, patrona de Atenas.
Afrodita. Diosa del amor y la belleza.
Ares. Dios de la guerra.
Artemisa. Diosa de la cacería.
Apolo. Dios del arte y la arquería, asociado a la luz y la curación.
Deméter. Diosa de los cereales y la agricultura.
Dionisio. Dios del vino, la fertilidad y la diversión.
Hefesto. Dios del fuego y la forja.
Perséfone. Diosa del inframundo.
Poseidón. Dios del mar y los terremotos.
El culto de estas divinidades solía celebrarse en templos y era presidido por sacerdotes o
sacerdotisas, aunque también existían formas de culto doméstico. Además existían los oráculos, es
decir, la práctica de dirigir preguntas a las divinidades y recibir una respuesta con la intermediación
de un sacerdote o una profetisa.
La religión griega se plasmó en el arte y en la literatura, lo que permitió a los historiadores
conocer la mitología griega (los mitos y leyendas protagonizados por dioses y héroes, que
fueron desarrollados narrativamente en epopeyas como la Ilíada y la Odisea). En estas obras, los
dioses fueron representados con cuerpos y características humanos, con pasiones y caprichos,
relacionándose con seres humanos y con semidioses (como Heracles, que era hijo de Zeus y de una
mujer mortal).
La medicina griega
Desde los comienzos de la civilización griega, la enfermedad era considerada un castigo divino, y la
curación un regalo de los dioses. Sin embargo, a partir del siglo V a. C. se desarrollaron métodos
para comprender las causas materiales de las enfermedades.
Los médicos estudiaron el cuerpo humano, la conexión entre causa y efecto, que permitía relacionar
ciertos síntomas con determinadas enfermedades, y se dedicaron a probar diversos tratamientos. El
aporte principal fue la creencia de que el paciente podía controlar su salud con base en su dieta,
lo que contrastaba con la mentalidad fatalista y espiritual de épocas anteriores.
El médico Hipócrates (460-370 a. C.) fue especialmente importante, y es considerado el “padre
de la medicina”. Su enfoque terapéutico se basaba en el poder curativo de la naturaleza. Esta
doctrina sostenía que el cuerpo contenía, de forma natural, el poder intrínseco de sanarse. La terapia
hipocrática se concentraba, entonces, en facilitar el proceso natural. Muchos de los procedimientos
y clasificaciones de Hipócrates influyeron en la medicina europea posterior.
El arte en la antigua Grecia
La escultura griega se destacó por las figuras humanas y divinas realizadas en mármol.
El arte de la civilización griega, especialmente el que se realizó durante el siglo de Pericles (época
de esplendor artístico en Atenas, cuando gobernó el político y general Pericles, durante el siglo V a.
C.), ejerció mucha influencia en el arte romano y, desde el Renacimiento hasta nuestros días, en
la cultura occidental.
Pueden reconocerse diferentes períodos del arte griego, que se diferencian tanto por los materiales
utilizados como por el modo de trabajarlos. Por ejemplo, las primeras esculturas de la época arcaica
eran trabajadas en madera, luego comenzó a usarse el mármol y el bronce y, en la época clásica,
se perfeccionó el trabajo con estos últimos materiales.
La representación realista de las figuras humanas, la influencia de la mitología en los temas
retratados (que incluían la representación de dioses), y la manifestación de un ideal de belleza
fueron características propias del arte griego, especialmente en la escultura (cuyo máximo
exponente fue Fidias).
En la arquitectura, se destacó la elegancia de las proporciones en edificios como templos y
teatros, que incorporaban detalles ornamentales en espacios determinados. Sus estilos se
diferencian en tres órdenes: dórico, jónico y corintio. Sin embargo, la mayor parte de los edificios y
esculturas no han perdurado hasta nuestros días, a causa de guerras, saqueos y terremotos. Unos
pocos templos que permanecen en pie, como el Partenón y el templo de Hefesto, en Atenas,
permiten apreciar la magnitud de sus edificaciones. Muchas de las esculturas griegas son
actualmente conocidas gracias a copias realizadas por los romanos.
La mitología griega
La mitología griega es un conjunto de relatos, mitos y leyendas en los que los autores
griegos intentaban explicar el origen del mundo y de las costumbres de la antigua Grecia. Los
relatos, que muchas veces tomaban la forma de epopeyas, eran protagonizados por los dioses del
Olimpo, divinidades menores y héroes (humanos o semidioses), y trataban sobre rituales,
fenómenos de la naturaleza o aspectos de la vida política y social.
En general, los motivos míticos se transmitían oralmente en la forma de poesías o cantos, y se
representaban en esculturas y recipientes cerámicos decorados. Los relatos que nos han llegado de
forma más completa son aquellos que fueron recogidos de forma escrita, como los poemas épicos
atribuidos a Homero (la Ilíada y la Odisea) o las obras de Hesíodo (Teogonía y Los trabajos y los
días).
Más en: Mitología griega
El pensamiento filosófico en la antigua Grecia
A Sócrates se lo reconocía por su destacado poder de oratoria.
Junto con la escultura y la arquitectura, el pensamiento filosófico fue otro de los grandes aportes
de la civilización griega al mundo occidental. Consistía en el pensamiento basado en la razón para
responder preguntas sobre el ser humano, la naturaleza y el universo. Sus orígenes se remontan al
siglo VI a. C. y su historia se divide en 3 etapas:
La filosofía presocrática. Esta etapa se caracterizó por el recurso al pensamiento
racional (el logos) y la formulación de teorías para esclarecer los fenómenos naturales,
contra las explicaciones basadas en la voluntad divina. Se destacaron filósofos como
Heráclito de Éfeso y Tales de Mileto, a quien Aristóteles consideraba el primer
filósofo.
La filosofía griega clásica. En esta etapa se cambió el foco del universo al ser humano
y sus instituciones, y se distinguieron dos tendencias: la de los sofistas (escépticos
respecto a la posibilidad de conocer realmente al ser humano) y la de Sócrates y sus
continuadores, como Platón (discípulo de Sócrates) y Aristóteles (discípulo de Platón),
que creían en la posibilidad de llegar a un conocimiento verdadero sobre el ser humano,
la justicia, la política y la sociedad. Estos últimos fueron los pensadores que
establecieron la tradición filosófica que más influyó a la cultura occidental.
La filosofía helenística. Esta etapa se destacó por la preocupación acerca de la relación
entre las cuestiones éticas y el bienestar personal. Surgieron numerosas escuelas de
pensamiento, como el platonismo (inspirado en la obra de Platón), el cinismo, el
estoicismo o el epicureísmo.
Otros pensadores intervinieron en otras áreas del saber, que si bien no constituían actividades
filosóficas, formaron parte del legado de la civilización griega a la ciencia y el pensamiento
occidental, como la matemática (por ejemplo, Pitágoras ) o la historia (por ejemplo, Heródoto o
Tucídides).
Cultura griega
La cultura de la Antigua Grecia, también conocida como la Grecia Antigua o la Grecia Clásica, es
la llamada cuna de la Civilización Occidental: fue una de las culturas de mayor influencia e
importancia en la antigüedad mediterránea. Su centro se hallaba la antigua ciudad-Estado de
Atenas.
Gran parte de esta cultura sobrevive hoy en día. De hecho, ha influido fuertemente numerosos
aspectos de la cultura occidental: el imaginario, la política, la lengua, las artes, la filosofía,
las ciencias y los sistemas educativos.
Su importancia actual se debe no sólo a la riqueza de pensamiento y a la naturaleza expansionista de
los griegos, sino también a su posterior conquista y asimilación por el Imperio Romano en el siglo
II a. C.
Cualquiera que haya tenido un acercamiento a la vasta mitología griega o a los pensadores
fundamentales que legaron a la humanidad, como Sócrates, Platón y Aristóteles, entre muchísimos
más, puede hacerse una idea de la importancia de esta civilización antigua.
Esta cultura estuvo prácticamente prohibida y silenciada durante los 1500 años de medioevo
cristiano, tildada de pagana. Sin embargo, mucho de ella sobrevivió en el Imperio Bizantino (o
Imperio Romano de Oriente), hasta su caída frente a los Otomanos. De hecho, su reaparición en
Occidente ocurrió durante el Renacimiento europeo de los siglos XV y XVI.
Otras culturas:
Cultura Cultura
teotihuacana maya
Cultura Cultura
olmeca azteca
Historia de la Cultura Griega
Antes del inicio de la cultura griega, existía la civilización micénica surgida al sur de los Balcanes
al término de la Edad de Bronce (siglo XVI a. C.). Esta importante civilización cayó alrededor del
siglo XII a. C., dando paso a las Edades Oscuras que antecedieron a la Invasión dórica.
La llamada Grecia Helénica comenzó en el siglo VIII a. C., como consecuencia de esa invasión,
siendo heredera en gran medida del imaginario, religión e idioma micénicos. El evento que marca
su inicio formal es la celebración de los primeros Juegos Olímpicos en el año 776 a. C.
La historia de la Antigua Grecia se suele dividir en los siguientes períodos:
Época arcaica (750-500 a. C.). Caracterizada por sus esculturas dotadas de la “sonrisa
arcaica” típica, se extiende desde el fin de la Edad Oscura hasta la derrota del último
tirano de Atenas: Hipias, hijo de Pisístrato, y la instauración de la democracia ateniense
en el año 510 a. C.
Período clásico (500-323 a. C.). En el que la cultura griega florece y alcanza sus
formas ideales, con la construcción de sus grandes templos, la redacción de sus grandes
obras literarias, etc.
Período helenístico (323-146 a. C.). En el que la cultura griega se expande por el
Mediterráneo, África y Asia, de la mano de Alejandro Magno (356-323 a. C.). Culmina
con la derrota de Grecia frente a las tropas romanas, debilitada como estaba por sus
conflictos intestinos.
Grecia romana (146 a. C.-330 d. C.). En que Grecia fue parte de los dominios del
Imperio Romano, hasta que fue refundada la ciudad de Bizancio, capital de la provincia
griega de Tracia, como capital del Imperio Romano por parte del emperador
Constantino I y bautizada como Nueva Roma o Constantinopla.
Antigüedad Tardía (330-529 d. C.). En la que la riqueza de la cultura griega es
silenciada por el edicto de 529 del emperador Justiniano I, donde se prohibía cualquier
religión distinta al cristianismo y se cerraba la Academia de Atenas, fundada por Platón
en el año 387 a. C.
La historia griega propiamente dicha concluye con la invasión romana de 146 a. C., luego de la
Batalla de Corinto.
Ubicación de la cultura griega
La cultura griega nació en el Mediterráneo y se extendió con el Imperio Macedonio.
La cultura de la Antigua Grecia surgió al sur de los Balcanes, en el este Mediterráneo. En sus
momentos de mayor apogeo se arraigó en toda la península griega, entre el mar Jónico y el mar
Egeo, expandiéndose hacia el norte y hacia las costas de la actual Macedonia y Bulgaria, así como
las costas opuestas de la actual Turquía, y el sur y este de Italia.
La civilización griega fundó también poblaciones a lo largo de la costa mediterránea europea,
en territorio actual de España y Francia, así como en la costa del actual Egipto.
Durante el período helenístico, bajo el liderazgo del conquistador Alejandro Magno, Grecia (en
realidad llamada el Imperio Macedonio) se anexionó los territorios de las actuales Turquía,
Egipto, parte de Libia, Siria, Jordania, Palestina, Israel, Armenia y la antigua Mesopotamia.
En el momento de mayor expansión del imperio, cubrió el antiguo Imperio Persa en los territorios
actuales de Irak, Irán, Kuwait, Afganistán, Pakistán y parte de Uzbekistán y Turkmenistán.
Características de la cultura griega
La cultura griega antigua era una cultura eminentemente marítima, dado su emplazamiento en el
corazón del Mediterráneo, de fuerte talante comercial y expansivo. Se organizaba político-
socialmente en ciudades-estado, llamadas polis, las principales de las cuales fueron Atenas, Esparta,
Corinto y Tebas.
Su territorio podía clasificarse en la Grecia continental, la Grecia insular y la Grecia asiática. En
todas sus ciudades se hablaba el griego y cultivó ampliamente la filosofía, las artes, la política y
la guerra. A pesar de la evidente fragmentariedad política de su civilización, los griegos tenían
consciencia de ser un pueblo único y singular.
Tenían una religión politeísta, de imaginario vasto y complejo, que rendía culto a numerosas
deidades mayores y menores, reunidas en el panteón Olímpico. Eran lideradas por Zeus, dios padre
y de los cielos, junto a sus hermanos Poseidón, dios de los mares, y Hades, dios del Inframundo.
En sus ciudades se practicó la esclavitud, a pesar de ser los inventores de la democracia y de
que el nacimiento en familias de abolengo no representaba realmente ningún beneficio particular en
la polis. Los esclavos solían ser cautivos vencidos durante la guerra, o ciudadanos que infringían las
leyes y eran apresados.
A diferencia de otros sistemas esclavistas, los esclavos no eran tratados de manera infrahumana,
sino que formaban un estamento inferior en la sociedad griega. Estaban al servicio de sus amos pero
obtenían un pago por su trabajo (dádivas) y pudiendo formar una familia en relativa libertad.
También eran frecuentes los esclavos del Estado, convertidos en servidores públicos o en
cuidadores de templos. Los esclavos liberados por sus amos no se convertían en ciudadanos, sino
que formaban junto a los extranjeros parte de los metecos: residentes libres sin derecho a
participación política.
Aportes de la cultura griega
Muchas obras teatrales aún hoy vigentes provienen de la cultura griega.
Los aportes de la Antigua Grecia no son nada desdeñables, y abarcan un enorme conjunto de áreas.
Enumeraremos algunos de los más relevantes a continuación:
La invención de la democracia directa, específicamente en Atenas, si bien era una
democracia para varones atenienses mayores de edad (excluyendo mujeres, esclavos y
metecos).
Creación de las Olimpíadas (y celebración continua durante siglos) las
festividades deportivas en honor a los dioses del Olimpo que acarreaban una “paz
olímpica” entre todas las ciudades griegas.
La invención formal de la filosofía, vocablo acuñado por Pitágoras en el siglo VI a.
C., y su práctica por parte de pensadores fundamentales para Occidente como Sócrates,
Platón, Aristóteles o Demócrito. Muchos de ellos incursionaron en lo que hoy en día
llamamos ciencias o matemáticas, legando también importantes conceptos como la
Teoría atómica (Demócrito), diversos teoremas matemáticos (Tales de Mileto,
Pitágoras, etc.), medicina (Hipócrates), la teoría de los cuatro humores (Empédocles), y
un enorme etcétera.
Variadas y valiosas tradiciones artísticas, de las cuales destaca sobre todo la
literatura, cargada del contenido mitológico que su religión y que cultivaron en verso,
ocupando un lugar destacado Homero (cultor de la épica: la Ilíada y la Odisea), Esopo
(autor de numerosas fábulas), Aristófanes (autor de comedias) o los grandes
dramaturgos griegos: Sófocles, Esquilo y Eurípides. También destacan Herodoto
(geógrafo e historiador) y Hesíodo (poeta y filósofo).
La vasta e importante mitología griega, en donde se reúnen los relatos fundacionales
del mundo y de los dioses (cosmogonía y teogonía), los mitos sobre el ascenso de los
Olímpicos al poder derrotando a sus predecesores titánicos, los mitos heroicos y un
enorme conjunto de símbolos, relatos y personajes.
Cultura griega y romana
La cultura griega y la romana terminaron siendo muy semejantes y casi indisolubles. Cuando los
romanos conquistaron a los griegos, fascinados por la robusta cultura que hallaron, pasaron a
asimilarla como propia.
Sólo se limitaron a cambiar los nombres de todo al latín, pero respetando un enorme porcentaje del
contenido original de la cultura helénica. Así nació la cultura greco-romana o grecorromana, en la
que Zeus pasó a llamarse Júpiter, Afrodita pasó a Venus, Ares pasó a Marte, etc.
Pese a su independencia política, todas tenían una misma lengua, una misma cultura (creencias)
Los Ciudadanos: Conocidos también como atenienses verdaderos, descendían de los jonios. Esta
clase llegó a evolucionar de tal manera que, todos los ciudadanos eran iguales ante la ley. Ejercía
el control del Estado. La ciudadanía era un privilegio que se adquiría por nacimiento y se
transmitía de padres a hijos.
Los Meteos o Extranjeros: Vivían en Atenas dedicados al comercio y a la industria. No eran
considerados ciudadanos, no podían elegir en la Asamblea ni tenían derecho de adquirir propiedad
inmueble. Las personas nacidas en el Atica de padres no atenienses, seguían siendo forasteros o
metecos.
Los Esclavos: Constituían la clase oprimida, conformada por los prisioneros de guerra. Vivían
sometidos a trabajos forzados. Podían ser vendidos pero se les respetaba la vida. Fue la clase
social más numerosa, posiblemente la tercera parte de la población total.