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Resume N

Jesús practicó una praxis pastoral centrada en anunciar el reinado de Dios e invitar a la conversión. Formó una comunidad de discípulos para continuar su misión de anticipar la llegada del reino. No fue un sacerdote o escriba tradicional, sino un maestro carismático y profeta que proclamaba las exigencias radicales de Dios. Su enseñanza y obra se centraron en el reinado de Dios y en Dios como Abba o Padre.

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Resume N

Jesús practicó una praxis pastoral centrada en anunciar el reinado de Dios e invitar a la conversión. Formó una comunidad de discípulos para continuar su misión de anticipar la llegada del reino. No fue un sacerdote o escriba tradicional, sino un maestro carismático y profeta que proclamaba las exigencias radicales de Dios. Su enseñanza y obra se centraron en el reinado de Dios y en Dios como Abba o Padre.

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I.

HISTORIA
1. LA PRAXIS DE JESÚS
Los evangelios son, por excelencia, documentos pastorales y la investigación exegética
en su conjunto tiene por finalidad esclarecerlos desde el punto de vista de sus funciones
pastorales». Rasgos importantes de la praxis de Jesús reflejados en su ministerio:
1.1. Cristología y acción pastoral
Dos concepciones cristológicas significativas: las que subyacen en la acción pastoral
de acuerdo a diferentes soteriologías y las que posee el pueblo cristiano, fruto de la
iconografía, catequesis y predicación o consecuencia de la misma acción pastoral.
a) Imágenes de Jesús en la acción pastoral
Dos modos de entender, a su vez, la cristología: de tipo descendente o desde arriba, de
línea más conservadora, y de tipo ascendente o desde abajo, de línea más aperturista.
Examinemos los rasgos más sobresalientes de estas dos cristologías con sus implicaciones
pastorales:
Cristologías pastorales deductivas: Las cristologías descendentes o deductivas de
talante ontológico y dogmático o de fundamento metafísico han dado lugar a una eclesiología
cerrada o a una Iglesia centrada en su problemática interna. Cristo se entiende como el Lagos
o Verbo encamado, la segunda persona de la Trinidad. El punto de arranque es la divinidad de
Jesús, a quien sólo se le comprende desde Dios. Lo más característico e irrenunciable de Jesús
de Nazaret, que es la cruz, se ha convertido frecuentemente en justificación de la resignación.
Al cristiano le toca obedecer y llevar la cruz. En segundo lugar, la cruz ha justificado toda clase
de sufrimientos, tanto los naturales como los indebidos o injustos. En tercer lugar, la imagen
de Jesús, bajo el título de Cristo-Rey, ha servido para justificar el poder de diversos regímenes
políticos conservadores o incluso dictatoriales cuando el catolicismo era religión de estado.
Cristologías pastorales genéticas: Las cristologías ascendentes o inductivas tienen en
cuenta el proceso genético que siguieron los apóstoles desde Jesús de Nazaret al Cristo
resucitado. Cristo se entiende desde el Padre y desde el Reino. El punto de arranque es la
humanidad de Jesús o el Jesús histórico para llegar a su resurrección o hasta Dios, a quien
revela. poner el acento de la cristología en estos puntos: 1) el reino de Dios o reino de los
pobres, a cuyo servicio está Jesús; 2) el Dios del reino, a quien se dirige Jesús como Abba, que
es padre de todos; 3) la muerte violenta de Jesús, consecuencia de su tenor de vida, que le
posibilita morir por nuestros pecados.
b) Imágenes de Jesús en el pueblo cristiano: Se pueden entrever algunos rasgos
propios de la cristología popular:
Un Jesús deducido de los evangelios literalmente entendidos: Hasta los umbrales del
Vaticano II el pueblo católico apenas conoció la Biblia. Solamente tenían un cierto
conocimiento bíblico los miembros de los grupos bíblicos o de los movimientos apostólicos.
Jesús es para el pueblo el Señor de los milagros.
Un Jesús que en el fondo es sólo Dios: El pueblo católico se dirige a Cristo como a
Dios. Dios ve y actúa a través de Cristo, que no es del todo hombre como nosotros. Su
humanidad es mera apariencia. Jesús es para el pueblo el Dios omnipotente y omnisciente.
Un Jesús que padece para darnos ejemplo: La primera imagen popular del crucificado
fue gloriosa, al venerarse la cruz como instrumento de victoria sobre la muerte, el pecado y el
demonio. Es el Dios sufriente de los campesinos pobres, de los enfermos desamparados y de
los esclavos sometidos. Jesús toma la cruz, se sacrifica, sufre como ninguno. Es modelo de
paciencia, resignación y obediencia. Jesús es para el pueblo el Nazareno, el Crucificado. En el
fondo, la vida es ocasión de hacer méritos y de vivir en gracia. Jesús es para el pueblo el
Salvador de nuestros pecados.
1.2. Modelos de Jesús en su praxis pastoral
Los modelos de Jesús derivados de su actuación o de sus hechos y dichos. Rasgos
peculiares de su actividad, modelos de su comportamiento pastoral relatados por los
evangelios:
a) Jesús no fue «sacerdote» del templo: El sumo sacerdote, custodio de la ley y del
templo, presidía el sanedrín y el culto; se ocupaban de los sacrificios. El sacerdocio era
hereditario. Jesús tuvo pocos contactos con los sacerdotes, salvo en los momentos de la
pasión. Puso en tela de juicio el templo, al menos como lugar de sacrificios cruentos. Jesús
enseña que Dios está en todas partes, pero de una manera privilegiada en la comunidad nueva
de los discípulos (<<donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí en medio de ellos,
estoy yo», Mt 18,20) y en la caridad con los pobres. Jesús no pertenece a la estirpe sacerdotal
judía ya que fue seglar (7, 13-14), ni su culto es ritualista sino «en espíritu y en verdad» (Jn
4,23-24). Jesús cumple la doble condición del ministerio sacerdotal: transmitir a los hombres la
palabra de Dios y presentar a Dios los sacrificios de los hombres. El sacerdocio de Jesús es
único como único es su sacrificio. Jesús es sumo sacerdote porque se hizo semejante a los que
sufren, llegó a la muerte por amor de la justicia y se entregó con fidelidad a Dios. Lo esencial es
Cristo, el único sacerdote.
b) Jesús no fue «escriba» de la ley: En tiempos de Jesús, escribas o doctores de la
leyeran los intérpretes de la ley, encargados de explicarla y actualizarla. Eran una mezcla de
teólogos y de juristas. Para ser escriba se necesitaban estudios largos y precisos, con objeto de
conocer la ley y las tradiciones orales. Jesús aparece como un rabino; enseña en las sinagogas,
reúne discípulos y los educa en el estilo de las escuelas. Los evangelios afirman que Jesús
«enseñaba» a sus discípulos y a la gente. Sin embargo, no es un escriba más aunque algunos le
dirigieron la palabra con el título respetuoso de rabbí puesto que la faltaba la condición
fundamental para ser escriba: el estudio teológico». Jesús no se limita a enseñar en ·las
sinagogas sino que instruye en cualquier parte, al aire libre, en las plazas, a la orilla del mar.
Fue un maestro que no enseñaba «como los escribas» sino con «autoridad» (Mc 1,22; Mt
7,29). En definitiva, Jesús es maestro cercano al profeta y al sabio: es un maestro carismático y
autorizado.
c) Jesús fue «profeta» del reino: El profeta escatológico, esperado para los últimos
tiempos, anuncia el juicio de Dios y la inminencia del cambio cósmico que señalará la venida
del reino de Dios». Jesús es denominado profeta solamente en los evangelios, nunca en el
resto del NT. Es aceptado como profeta por la opinión popular (Mc 6,15; Mt 21,11.46). Jesús
tiene un marcado acento profético, como puede verse en las bienaventuranzas y en las
teofanías del bautismo y de la transfiguración. Jesús no es profeta nacionalista ni se inscribe en
la línea apocalíptica. Es profeta escatológico, rechazado y perseguido, que proclama la venida
del reinado de Dios. En resumen, «es profeta porque, con una fidelidad absoluta a su misión y
con una libertad sin compromisos, anuncia las exigencias radicales de Dios.
1.3. Dimensiones de la praxis de Jesús
a) Jesús y el reinado de Dios: En continuidad con el mensaje escatológico del Bautista,
Jesús es el profeta del reinado inminente de Dios. Los exegetas coinciden en afirmar que el
centro del mensaje y de la actividad de Jesús es la inmediata cercanía o llegada del reinado de
Dios, junto a la conversión que Dios exige para que dicho reinado se ponga en práctica. Desde
el comienzo de su predicación, Jesús invita a la conversión diciendo: «Se ha cumplido el plazo,
está cerca el reinado de Dios. La misión de Jesús es proclamar esta buena noticia. El gobierno
de Dios o la acción de su soberanía, en el sentido de que «Dios realiza el ideal regio de la
justicia. La clave para comprender el reinado de Dios se cifra en la justicia real de Dios, como
defensa de oprimidos, pobres, marginados e ignorantes. Por esta razón Jesús los llama
«dichosos» o «bienaventurados» en el manifiesto del reinado de Dios (Mt 5,1- 11; Lc 6,20-23)
b) Jesús y sus discípulos: Para llevar a cabo la tarea de anticipar la llegada del reinado
de Dios, Jesús «constituyó» a doce discípulos, a quienes «nombró apóstoles» (Lc 6,13) para
una doble tarea: formar fraternidad con El y misionar en su nombre (Mc 3,13-18; Lc 6,12-16).
Los apóstoles (enviados o misioneros) constituyen el primer grupo entresacado del Israel
institucional o del Israel mesiánico bajo el símbolo del número Doce como nuevo Israel. Según
Pablo, el concepto de apóstol es más amplio; apóstoles son los testigos de la resurrección,
llamados por Dios en Jesucristo para una misión total que incluye a los gentiles. Apóstoles son
«los embajadores de Cristo resucitado. El segundo grupo está constituido por setenta
discípulos; en algunas versiones son setenta y dos. Los discípulos son no israelitas o
marginados, designados asimismo por Jesús (Lc 10, 1), entre los que se encuentran «algunas
mujeres» (Lc 8,2-3). La comunidad «pre-pascual» de discípulos que formó Jesús es modelo
fundamental del nuevo pueblo de Dios o lugar teológico del que se origina la Iglesia. En primer
lugar, se origina por una llamada de Jesús. En segundo lugar la condición de ingreso se basa en
el seguimiento (Mc 1,16-20; Mt 4,18-22; Lc 5,1-11).
c) Jesús y Dios: Las cristologías recientes coinciden en afirmar que la enseñanza y la
obra de Jesús de Nazaret se centran en dos realidades fundamentales expresadas con los
términos reinado de Dios, causa de todo su proyecto, y Abbá o Padre (Mc 14,36), apelativo
cariñoso aplicado a Dios. Ambas categorías, además, son inseparables. «El Reino da razón del
ser de Dios como Abbá y la paternidad de Dios da fundamento y razón de ser al Reino». Por ser
Jesús el sacramento del Padre en el mundo, es él mismo aparición del reinado de Dios. Jesús
actúa con conciencia de ser de Dios, a quien llama Padre, y tiene experiencia de Dios porque
experimenta el Reino. Todo lo que es y tiene Jesús procede de Dios y a Dios se dirige. Por esta
razón pretende que todos los hombres tengan una conciencia de relación semejante.
1.4. La praxis de Jesús a través de sus acciones
Según el evangelio de Marcos, las gentes afirman de Jesús categóricamente: «Qué bien
lo hace todo!» (Mc 7,37). Los Hechos relatan que Jesús de Nazaret «pasó haciendo el bien»
(Hch 10,38): curó enfermos, expulsó demonios, impartió el perdón y se sentó a la mesa de
pobres, pecadores y discípulos. Tres acciones de Jesús: los milagros, el perdón y la comunidad
de mesa, que al mismo tiempo son signos del reinado de Dios y de la salvación.
a) Los milagros: Jesús realizó diversas acciones en favor de enfermos o endemoniados,
que a la luz de sus contemporáneos maravillaron y sorprendieron, atribuidas por sus enemigos
al diablo y por sus discípulos a Dios. Son los milagros de Jesús, a saber, acciones benéficas,
gestos de liberación, donaciones gratuitas y muestras de legitimación. Los 34 milagros
narrados por los evangelistas suscitan hoy diversas reacciones. La primera es de aceptación. La
segunda reacción es de rechazo. Las acciones maravillosas de Jesús significan que el Mesías ha
llegado, que está cerca el reinado de Dios.
b) El perdón: El reinado de Dios llega a los pobres con la justicia y a los pecadores con
la misericordia. La actividad perdonadora de Jesús se comprende, como su actividad milagrosa,
a partir del reino de Dios. El pecador era un marginado de la sociedad por su propia culpa.
Jesús predica la buena nueva a un mundo en pecado, no por la negación de Dios (los fariseos y
saduceos Creían en Dios), sino por el rechazo del reino de Dios. El reino de Dios llega cuando el
pecador descubre la misericordia y el perdón de Dios. Dicho de otro modo, el pecado es
perdonado con la aceptación de la venida del Reino.
c) La comunidad de mesa: Entre los judíos la comida compartida era sinónimo de
comunidad entre los hermanos y con Dios, pero también indicaba separación o exclusión de
pecadores debido a las reglas de la no contaminación. Para Jesús, la comida es lugar esencial
de unión. Por eso compara el reinado de Dios a una mesa compartida o a un banquete de
bodas. La última cena de Jesús tiene un relieve especial por la cercanía de su muerte. En
definitiva, la koinonia cristiana es comunión en el «cuerpo de Cristo» (1 Cor 10,16-17) Y
servicio de ayuda mutua o comunión de hermanos.
1.5. Niveles de la praxis de Jesús:
La práctica de Jesús se basa en tres niveles: económico, político y social, que se
corresponden con tres gestos: de las manos, de los pies y de los ojos.
a) Caridad o práctica de las manos (nivel económico): El primer nivel tiene relación
con las manos, mediante las cuales Jesús curó a enfermos y repartió el pan a hambrientos, es
decir, ayudó al pueblo en sus necesidades materiales básicas. Este primer nivel de práctica
mesiánica «es ciertamente el nivel de la vida concreta, el nivel económico, nivel de producción
y de circulación de bienes. Jesús propone la donación, el reparto comunitario y la comunión
con el pobre. Jesús educa a sus discípulos en actitud de donación con un amor universal (Lc 6,
27-38). «Esta práctica de amor económico tiene un nombre en la tradición mesiánica: la
caridad. La Iglesia es comunidad de hermanos que lo comparten todo en Cristo.
b) Esperanza o práctica de los pies (nivel político): El segundo nivel hace referencia a
los pies, es decir, al camino de esperanza que recorren los seguidores de Jesús, que son sus
discípulos. Este segundo nivel «se expresa a través de una manera de realizar la autoridad
como diaconía de masas, como servicio implicando una igualdad fundamental entre todos los
hombres y como poder verdadero, es decir, basado en la justicia y equidad». Lo contrario de
esta práctica es el poder y el dominio. Intenta, pues, esta práctica transformar las relaciones
de poder. La Iglesia es comunidad de servidores.
c) Fe o práctica de los ojos y oídos (nivel ético-social): El tercer nivel se refiere a los
ojos o a la mirada. Corresponde al comportamiento ético-social. Intenta transformar las
interpretaciones o visiones ideologizadas del Dios del reino y del reino de Dios. Ver con ojos de
fe equivale a conversión o cambio de valores. Jesús propone a sus discípulos la dignidad de la
persona humana, la justicia en la distribución de los recursos, la solidaridad con los pobres y
oprimidos, el respeto a la libertad del otro. Frente al temor, Jesús suscita libertad; frente al
miedo, confianza, y frente al egoísmo, generosidad. La Iglesia es comunidad de creyentes en
Jesús y en su evangelio.
2 - LA ACCION PASTORAL DE LA IGLESIA PRIMITIVA
Para conocer la acción pastoral de la Iglesia primitiva es necesario examinar el NT y de
un modo particular los Hechos y las Cartas apostólicas, especialmente las paulinas, teniendo
en cuenta el judaísmo palestinense del primer siglo, así como los ambientes religiosos y
sociales helenísticos y romanos correspondientes a ese tiempo.
l. Momento histórico y espacio humano de la Iglesia primitiva.
a) Momento histórico
De acuerdo con muchos exegetas, «la mayor parte del NT -resume R. E. Brown- fue
escrita después de la muerte del último apóstol conocido». Suele dividirse este tiempo en tres
etapas: Jesús de Nazaret (6 a.e. - 30 d.C.), las comunidades (años 30-70) y la redacción de los
escritos (años 70-100 d.C.). El concilio de Jerusalén tuvo lugar hacia el año 50, que san Pablo
escribió sus cartas entre los años 51 y 63, y que a partir del año 70, fecha de la destrucción de
Jerusalén, se comienzan a redactar por entero los evangelios y las cartas apostólicas no
paulinas. En el 135 los romanos diezman la población judía a causa de una nueva sublevación.
b) Espacio humano
Así como la acción de Jesús se circunscribió a Palestina, el cristianismo naciente se
extendió por todo el Mediterráneo, sobre todo el oriental, en las orillas e interiores de los
países que lo bordeaban. Los Primeros discípulos eran judíos de habla aramea y cultura semita,
pronto ingresaron en la Iglesia fieles de cultura helenística y lengua griega que vivían en el
marco de un poderoso y organizado imperio romano, tanto judíos de la diáspora como
paganos. Se fundaron Iglesias en: Antioquía, Éfeso, Corinto y Roma, y se extendieron las
comunidades en Siria y Egipto.
1. Mundo helenístico-romano

En el momento que aparece la Iglesia primitiva, el vasto imperio romano ocupaba


prácticamente todo el Mediterráneo y se extendía por muchas regiones del interior de Europa,
África y Asia. El imperio estaba en manos de senadores, que el emperador divinizado
nombraba y destituía según su capricho o voluntad. El culto a los emperadores fue en el
judaísmo y en la Iglesia naciente causa permanente de conflictos. Cuando nació la Iglesia,
todavía conservaban una cierta lozanía las religiones antiguas de la fecundidad y de la
protección. Junto al culto tradicional florecían las prácticas supersticiosas, quizá para afrontar
el fatalismo de la vida.
2. Mundo judío palestinense

La tierra de Israel fue conocida en el s. 1 como Judea; después del año 135 se llamó Siria
palestina y finalmente Palestina. La Palestina del tiempo de Jesús -formada por Judea, Samaria,
Galilea y Perea estaba sometida militarmente al imperio romano desde el año 63 a. C. y era
regentada por la familia herodiana, odiada por el pueblo. La justicia quedaba reservada en
manos del sanedrín, salvo el derecho a la pena de muerte (ius gladii), propio del gobernador.
Los impuestos romanos eran recaudados mediante unos arrendatarios llamados publicanos. La
ley, el templo y el cuita judío, junto al sanedrín y la circuncisión, fueron respetados por las
autoridades romanas. Palestina era un país pequeño, agrícola, superpoblado y con problemas
de mestizaje. Ocupaba, no obstante, un lugar estratégico entre tres continentes; era una
encrucijada de naciones entre Egipto y Mesopotamia y cruce de civilizaciones procedentes del
desierto y del Mediterráneo, de las montañas y de las llanuras a orillas del lago de Tiberíades.
El dinero estaba en manos de la aristocracia herodiana, de las grandes familias sacerdotales y
del laicado saduceo. La mayor parte del pueblo era pobre; se ganaba la vida con dificultad, con
oficios de ordinario despreciados. La condición de la mujer era netamente inferior a la del
varón. Estaba excluida de la vida pública, no participaba activamente en el culto y no podía ser
testigo en ningún juicio. Se la asimilaba a los niños o a los esclavos. Se ocupaba de los trabajos
domésticos. Flavio Josefo distinguió tres partidos religiosos que dominaban las ideologías de
las clases dirigentes: fariseos, saduceos y esenios.
Los fariseos eran legalistas y suficientes, frecuentaban el templo y cumplían
meticulosamente con la ley, tenían influjo en el pueblo, se oponían al sacerdocio saduceo,
creían en la resurrección y esperaban al Mesías; constituían el ala liberal de la clase media. Los
saduceos eran conservadores en lo religioso y en lo cultural, pero debido a su nivel de vida se
acomodaban al invasor romano y a las costumbres helenísticas; todo lo centraba en el templo,
lugar de culto y de negocio; representaban los intereses de la nobleza seglar, de los
terratenientes y de la aristocracia sacerdotal. Los esenios, ignorados en los evangelios,
pertenecían a los movimientos proféticos, se oponían al templo y a su sacerdocio y se
caracterizaban por predicar la conversión, exigir condiciones de ingreso en su seno, utilizar con
abundancia baños y vivir en comunidad esperando la llegada del Mesías.
La sinagoga desempeñó un gran papel en la vida religiosa y nacional de Israel. El año
litúrgico judío se desarrollaba de sábado en sábado y a través de algunas grandes fiestas:
pascua, pentecostés y tabernáculos. Además se hacía hincapié en tres prácticas personales: la
oración, la limosna y el ayuno. Evidentemente, el rito por antonomasia de pertenencia era la
circuncisión.
3. La diáspora judía

Influyeron varias circunstancias como las deportaciones y exilios, el desarraigo socio-


religioso, la superpoblación en Palestina y el comercio. En Oriente la lengua de los judíos fue el
arameo y en Occidente prevaleció el griego. El judaísmo era marcadamente proselitista. Se
daban con frecuencia conversiones a causa del testimonio espiritual de una religión sin
sacrificios ni imágenes, con una elevada moralidad y un concepto profundo del Dios único, con
reuniones de fieles fraternales y comunitarias. Eran criticados por la circuncisión, la guarda del
sábado y las reglas de pureza legal en las comidas.
2. La misión evangélica (servicio de la palabra)
a) El kerigma cristiano
Después de la muerte de Jesús inician sus discípulos una experiencia pascual, que los
convierte en creyentes del resucitado y en predicadores misioneros. Los discípulos de Jesús de
Nazaret comienzan un proceso de conversión, mediante el cual se transforman en testigos de
Cristo muerto y resucitado, al reflexionar las palabras y acciones de Jesús a la luz de las
Escrituras, en el contexto de los hechos de la pasión. De este modo llegan a la confesión de fe,
cuyo enunciado más primitivo es éste: «El Mesías murió por nuestros pecados, como lo
anunciaban las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día, se apareció a Pedro y más
tarde a los Doce» (1 Cor 15,3-5). Este mensaje, recibido y transmitido por Pablo, es
denominado kerigma o evangelio, es decir, buena noticia. Su formulación es anterior a los
relatos de pascua y su contenido es un hecho de salvación.
b) La predicación del mensaje
El kerigma o contenido de la predicación misionera de la Iglesia primitiva se expresa como
confesión de fe: Jesús de Nazaret, el crucificado, ha sido resucitado por Dios. «La experiencia
pascual -afirma A.L. Descamps- se expresa en la promulgación de lo que puede llamarse una
nueva versión del evangelio». Jesús anuncia la llegada del Reino y los apóstoles predican la
muerte y resurrección de Jesús, en donde se revela la salvación de Dios. Pedro es la figura
dominante, tanto de la primera etapa, caracterizada por los denominados discursos
misioneros (Hech 2,14-36; 3,12-26; 4,8-12; 5,29-32; 10,34-43), como del segundo periodo, en
el que se describe la conversión del primer pagano al cristianismo (Hech 10,1-11-8). Pablo es el
personaje central de la tercera etapa. El término misión deriva del verbo apostellein (enviar) o
del sustantivo apostollos (apóstol, enviado). Los apóstoles son enviados por Jesús resucitado
como «testigos» para que el evangelio llegue hasta el fin del mundo. Esta actividad es
denominada asimismo con los verbos «anunciar» y «proclamar». Recordemos que el primer
acto de Jesús consistió en «proclamar» (Mc), «enseñar» (Mt) o «testimoniar» (Lc, Hech).
3. La celebración litúrgica (servicio sacramental)
a) El culto como reunión
Culto cristiano neotestamentario es «definirse primaria y fundamentalmente como un
estar juntos en apretada asamblea» 13. De ahí que para designar lo que hoy denominamos
liturgia o celebración, el NT utilice el término reunión y evite las palabras culto, sacrificio y
sacerdocio, ya que el gesto cristiano principal se da en forma de reunión con una comida
fraternal. La liturgia (de laos, pueblo y ergon, trabajo) es la obra o el servicio de Dios que se
hace presente en su pueblo reunido como asamblea de creyentes.
b) La cena del Señor
La eucaristía fue denominada en sus orígenes «comida del Señor» (Pablo) o «fracción del
pan» (Lucas). Comenzó como reunión en el nombre del Señor a través del símbolo de la
comida, con una doble dimensión: fraternidad de mesa que comparte bienes y rito eucarístico
que hace real la comunión en Cristo. La comida comunitaria de la Iglesia primitiva «tenía por
finalidad -escribe X. Léon-Dufour- hacer vivir juntos a los creyentes y reforzar así su unidad y su
cohesión. En los comienzos del cristianismo la eucaristía se celebraba en el contexto de una
comida que se tenía «en las casas» (Hech 2,46) la víspera del primer día de la semana. Es
probable que se cantasen «salmos, himnos y cánticos» (Ef 5,19) y que la plegaria de acción de
gracias, originalmente judía, se ampliase con «súplicas y oraciones, peticiones y acciones de
gracias» (1 Tim 2,1-2) y con la memoria de la última cena de Jesús. Pablo escribió hacia el año
55 que había recibido «una tradición que venía del Señor» (1 Cor 11,23) a propósito de la
eucaristía. En el mundo grecorromano, las comidas -incluso las de carácter sagrado- tenían el
peligro de terminar en orgías. San Pablo llama la atención a la comunidad de Corinto por el
peligro de contaminación pagana, al no ser solidarios los pudientes con los pobres en la cena
natural y al olvidar las exigencias del memorial cristiano eucarístico.
c) El bautismo cristiano
Los convertidos por la predicación apostólica que aceptan la palabra son agregados a la
comunidad por un baño de inmersión denominado bautismo (Hech 2,41). El bautismo no fue
un gesto típico de Jesús. Aunque Jesús fue bautizado por Juan e incluso bautizó durante algún
tiempo, se dedicó casi exclusivamente a proclamar el evangelio del Reino sin utilizar el gesto
ritual bautismal. San Pablo sitúa al bautismo aparentemente en un segundo plano, ya que se
propone evangelizar y no bautizar, quizá para dar a entender que el rito bautismal no se da en
su propio nombre o para mostrar que no desea introducir grupúsculos propios (1 Cor 1, 14-17).
Según el NT, el bautismo se vincula al Espíritu, aunque difieran en su explicación los Hechos y
las cartas de Pablo. En Hechos no coinciden siempre el acto bautismal y la donación del
Espíritu, pero se relacionan hasta tal punto que a los bautizados en Samaría por Felipe les
imponen las manos Pedro y Juan (Hech 8,14-17)
d) El perdón de los pecados
«Que el bautismo confiere el perdón de los pecados -afirma G. Barth- es una afirmación
que puede seguirse a lo largo de todos los escritos del cristianismo primitivo, y que lleva a que
el perdón de los pecados sea expresión consagrada en el mensaje bautismal”. Él perdón tiene
una importancia capital en los evangelios, como se desprende de varias escenas significativas:
Zaqueo, adúltera, prostituta en casa de Simón, el hijo pródigo. Después del bautismo, los
cristianos pecadores podían asumir una segunda conversión, aunque tenemos pocos datos de
cómo se desarrolló la reconciliación en la Iglesia primitiva. «La confessio -afirma C. Vogel- es
una condición previa a toda verdadera plegaria, y en este sentido se realiza en las reuniones de
la comunidad cristiana. Sobre todo antes de la celebración eucarística». En el caso de faltas
leves bastaba un arrepentimiento general sin confesión personal detallada. Para las faltas
graves, el pecador era separado de la comunidad hasta cumplir una penitencia proporcionada
a su pecado. La reconciliación primitiva era retomo a la comunidad.
e) La unción a los enfermos
En el NT ocupa un lugar relevante la enfermedad, signo de un poder enemigo que se
opone al reinado de Dios. Al perdonar a los enfermos, rompe Jesús la nefasta dependencia
entre pecado y enfermedad, y por medio de la expulsión de los demonios y de las curaciones
inicia el comienzo del reinado de Dios. Los discípulos de Jesús, de acuerdo con el mandato de
su maestro (Mc 16,18), proclaman la buena noticia del reino (Jesús ha vencido a la muerte) y
curan toda clase de dolencias y enfermedades (el reino de Dios está ya aquí). En la carta de
Santiago (5,13-16) se menciona la unción con aceite en el nombre del Señor hecha por los
responsables de la comunidad.
4. La comunidad eclesial (servicio de comunión)
a) La Iglesia del Señor
Los judíos denominaban al pueblo de Israel con la expresión qahal Yahveh o asamblea
de Dios reunida para celebrar el culto. En la versión del AT al griego, hecha en el s. III a.e. por
unos helenistas conocidos como los setenta, tradujeron aquella expresión por ekklesia o
«convocación santa» del pueblo de Dios. La realidad de la Iglesia comprende dos dimensiones:
la convocación de Dios hecha a los hombres por Jesucristo para la salvación, y la congregación
de los convocados para compartir los bienes de la salvación.
b) La primera comunidad cristiana
La Iglesia, escribe J. Hoffmann, «es ante todo una realidad local: nace y existe allí
donde los hombres acogen el evangelio como buena noticia de salvación para ellos, lo
celebran, lo comparten y dan testimonio de él”. El texto eclesial más completo corresponde a
los Hechos, en el que se describe el ideal de la primera comunidad de Jerusalén mediante tres
sumarios (Hech 2,42-47; 4,32- 35 y 5,12-14). Según estos resúmenes, la vida comunitaria
primitiva tuvo estos rasgos: palabra apostólica y comunión fraterna (relaciones internas de la
Iglesia) y fracción del pan y oraciones (relación de la comunidad con el Señor).
1. La enseñanza de los apóstoles
El término enseñanza (didajé) equivale aquí (Hech 2,42) a la instrucción o catequesis
a los de dentro (en las casas), aunque también puede incluir (Hech 5,28) la predicación a los de
fuera (en el templo).
Lucas indica con la expresión «enseñanza de los apóstoles» el vínculo de la primera
Iglesia - y de todas las Iglesias - con los testigos directos y autorizados de la enseñanza y
actividad del Señor. No olvidemos el papel que los Doce tuvieron en la dirección de la
comunidad de Jerusalén. En toda comunidad es necesaria una autoridad como servicio de
coordinación, de animación y de unidad. En cualquier caso la palabra suscita la fe y la ilumina.

La koinonía
El término koinonía (de koinos, común) procede del verbo poner en común o
compartir; tiene varios significados. El principal se relaciona con los bienes materiales, pero
también equivale a unión mutua en la fe y a unanimidad de sentimientos. Mejor dicho, la
unión, espiritual exige la comunicación de bienes o, en casos especiales, los bienes en común.

3. La fracción del pan


Con la expresión «fracción del pan» (Hech 2,42) se designa una práctica doméstica
frecuente entre los primeros cristianos. Entre los judíos el pan redondo y plano era bendecido
por el padre de familia, quien lo partía y lo distribuía. Esto lo hizo Jesús varias veces en la
multiplicación de los panes, última cena y cena con los discípulos de Emaús después de la
resurrección.
4. Las oraciones
El término en plural oraciones dice referencia a las plegarias litúrgicas según la
tradición judía y en especial a los salmos. El padrenuestro es la señal de una diferencia entre la
tradición judía y la cristiana en el ámbito de la oración.

c) Rasgos del movimiento comunitario primitivo


1. Es movimiento popular profético en relación a Jesús

El movimiento cristiano primitivo fue fruto de la actividad de predicadores o


carismáticos itinerantes. El movimiento cristiano primitivo tiene algunos rasgos de lo que
sociológicamente se llama «grupo pequeño» o simplemente «grupo».
También se asemeja a los movimientos populares de base. Recordemos que en el
imperio romano de los tiempos del cristianismo primitivo pululaban entre griegos y romanos
variadas asociaciones voluntarias.
2. Adopta una estructura doméstica y fraternal
«Los lugares de reunión de los grupos paulinos, y probablemente de la mayoría de los
otros grupos cristianos primitivos, fueron las casas privadas» El término casa significa en
hebreo y en griego, como en casi todos los idiomas, vivienda y hogar; la misma raíz hebrea
equivale a edificar una casa y fundar una familia.

3. Acoge a toda clase de convertidos, preferentemente pobres


El primer núcleo de la comunidad de Jerusalén estaba formado por trabajadores
galileos que, por residir en Jerusalén, eran jornaleros. Pronto se añadieron helenistas, con nivel
económico más elevado, pertenecientes a la clase media. En las comunidades de Galacia
ingresaron campesinos, pobres y esclavos, pero también personas libres.
4. Padece tensiones y conflictos
El bilingüismo cultural primero y el pluralismo posterior no se resuelven fácilmente
en la unidad de la comunidad. Si difícil es poner los bienes en común, no menos arduo es
compartir entre todos el evangelio. Los hebreos querían seguir siendo fieles a sus tradiciones
judíos: ;mientras que lo~ helenistas estaban dispuestos a la apertura de la misión con
los gentiles.

d) Unidad y variedad de comunidades primitivas


1. La comunidad de Jerusalén
Surge vinculada a la comunidad judía y sus miembros acuden a orar al templo,
aunque tienen reuniones propias en las casas (Hech 2,46). El nuevo grupo podía parecer l;In
grupo especial judío; de ahí que se le llamase «secta de los nazareos» (Hech 24,5.14; 28,22).
De hecho fue una comunidad tradicionalista, apegada al templo y a la ley, tanto de la
circuncisión como de la prescripción de alimentos. Por esto no fue fácil la admisión del pagano
Camelia. Se diferenciaban de los otros judíos de Jerusalén porque tenían conciencia de la
posesión del nuevo Espíritu de Dios.

2. La comunidad de Antioquía
Antioquía, capital de Siria y encrucijada entre Oriente y Occidente, era la tercera
ciudad del imperio, después de Roma y Alejandría. Había en Antioquía una importante colonia
judía, en sus escuelas florecía la cultura griega y en las capas populares se habían extendido los
cultos mistéricos orientales.
3. La comunidad de Corinto
Corinto, capital de la provincia romana de Acaya, era una gran ciudad situada entre
dos mares, con dos puertos, centro de comunicaciones y de comercio y escenario de lujos y de
vida depravada.
Junto a una alta burguesía existía un proletariado ocupado en los trabajos del puerto,
en los talleres artesanales, en el comercio y en el servicio doméstico.

4 Las comunidades de Macedonia


La evangelización de Macedonia, hacia el año 50, fue decisiva para la misión de Pablo
con sus ayudantes Silas y Timoteo. La comunidad de Filipas fue la primera en Macedonia.
Filipos fue al principio asentamiento de una colonia militar romana; en el momento de
la evangelización era un centro comercial, con religiosidades variadas y complejas.

5. La comunidad de Roma
La fundación de la comunidad de Roma es desconocida49 • Es posible que se
originase por afluencia de judíos cristianos llegados de Palestina antes del año 50. A causa del
enfrentamiento entre judíos cristianos y judíos increyentes, fueron expulsados de Roma todos
ellos por Suetonio, con lo cual se debilitó la comunidad romana de judeo -cristianos, aunque
luego regresaron después de la muerte de Claudia en el 54
6. Las comunidades de Galacia
Galacia es una región del Asia Menor, cuyo nombre se debe a las invasiones célticas
que partieron de las Galias. Las comunidades de Galacia fueron fundadas por Pablo al viajar de
Jerusalén y Antioquía hacia el Ponto y permanecer enfermo en dicha ciudad. Las comunidades
de los gálatas estaban formadas por paganos de origen bárbaro, campesinos al servicio del
emperador, de los nobles o de los sacerdotes. Eran gente pobre con un gran espíritu de
acogida.
5. Los cristianos en la sociedad (servicio de transformación)
«El concepto de mundo - es extremadamente polivalente en el NT, como se advierte
en especial en el evangelio de Juan»50. Hay pasajes en los que se afirma la bondad del mundo
y otros en los que se resalta su maldad. No es igual el mundo creado por Dios que el mundo
como sociedad injustamente estructurada. Jesús y los cristianos chocan con el mundo de la
mentira, el odio, la injusticia, la opresión y el egoísmo.

a) Primera inculturación de la fe
La misión apostólica se dirigió en primer lugar a los judíos de Jerusalén, pero dado el
carácter cosmopolita de la ciudad, incluyó también a judíos de habla griega (helenistas) y a
paganos simpatizantes del judaísmo (prosélitos). Esto supuso la existencia de varios grupos en
la Iglesia primitiva:
1) los judeocristianos rigurosos o legales, de lengua aramea o hebrea,
oriundos principalmente de Palestina,
2) Los judeocristianos adaptados, oriundos principalmente de la diáspora,
que suavizan las exigencias de la ley entre los bautizados, no exigiéndoles la
circuncisión sino algunas prescripciones sobre los alimentos y medidas disciplinares;
los representó Pedro antes del concilio de Jerusalén. 3) Los pagan ocristianos judíos de
procedencia, pero con mentalidad helenística y actitud abierta, que critican la ley y el
templo. Fueron representados por «los siete» y en especial por Esteban. 4) los
paganos cristianos o gentiles de extracción, que no tenían ninguna vinculación con las
tradiciones judías.

b) Primeras persecuciones
Fieles a Jesús, que «tenía que padecer» Desde el comienzo fue perseguida la primera
comunidad por parte de los sacerdotes del templo y de la aristocracia saducea, ya que los
creyentes atentaban contra el orden político-religioso y contra las bases económicas de
sustentación del sistema. De una parte sobrevienen las tensiones internas y de otra surgen las
persecuciones externas.

c) La Iglesia primitiva y la realidad política


Los cristianos, al extenderse rápidamente por el imperio romano, constituyen, según
Arístides, un cuarto grupo añadido a los bárbaros, griegos y judíos. Es manifiesto el
convencimiento de la superioridad moral que tienen de sí mismos los cristianos, como se
advierte en sus apologías.

1. Época primera: la acción pastoral de la Iglesia en el imperio romano (s. II – III)

a) Concepción de la Iglesia; A la luz del NT, la Iglesia se edifica en el mundo mediante el


Espíritu de Dios y el ejercicio de los diferentes servicios y carismas de la comunidad de
fieles. Como pueblo de Dios, la Iglesia es la congregación de creyentes en Jesús
resucitado que recibe la misión. Formada por los «llamados», «santos», «discípulos» y
«hermanos», o simplemente
por los «cristianos», es el pueblo de Dios escatológico. En la Iglesia de los tres primeros
siglos no hay una concepción individualista sino comunitaria de la realización de la vida
cristiana. Los cristianos son unos para otros, en cuantos portadores de Dios o de
Cristo, compañeros de camino. Respecto de la actividad pastoral en un sentido amplio,
tiene una gran influencia en los tres primeros siglos la concepción de la Ecclesia Mater
como mediadora de salvación, fundamental en el desarrollo práctico de la vida
cristiana, siendo ésta una función distinta de la profética o litúrgica. La solicitud
pastoral, que es comunitaria, es la realización de la fe y de la gracia bautismal en el
seno de todo el pueblo cristiano. Todo esto revela que para la antigüedad cristiana la
comunidad local aparece realmente como una comunidad viviente y no como una
estructura jurídica; presidida por el obispo y su presbiterio.

b) Acciones pastorales En la Iglesia primitiva, la proclamación de la fe en Jesús, el


testimonio de vida y la enseñanza de la palabra de Dios están en primer plano. Lo
decisivo es, en realidad, la llamada que suscita la Iglesia y la exhortación que la
mantiene en su vocación moral de santidad. El anuncio es la primera tarea de la
comunidad, que culmina, después de la fe y de la conversión, en el bautismo y en la
eucaristía. La predicación misionera y la homilía litúrgica nacen con los apóstoles y
discípulos, quienes reconocen al Señor como único profeta y
maestro.

La predicación y catequesis primitivas, entrañablemente unidas, son distintas según se trate de


judíos o paganos convertidos. En el caso de los judíos sigue pronto el bautismo. A los paganos
hay que mostrarles la verdad del único Dios y la falsedad de sus dioses. En resumen, .el rasgo
pastoral más sobresaliente del s. II es el catecumenado, dividido en dos estadios: uno primero,
largo, de instrucción y ejercicio de vida cristiana; otro segundo de preparación inmediata. Al
bautismo. Los más radicales, como Tertuliano, Hipólito e incluso Orígenes opinan que los
cristianos deben rechazar el servicio militar, la aceptación de cargos públicos y el ejercicio de
algunas profesiones paganas relacionadas con los circos.

El centro de la Iglesia de los tres primeros siglos radica en la asamblea eucarística dominical,
fruto de una conciencia profunda de Iglesias. Los cristianos -afirma la Didajé (14,1)- deben
reunirse para «partir el pan y dar gracias». Esto lo hacen en el día del Señor de un modo
festivo, ya que celebran la resurrección de Cristo

c) Agentes del ministerio Los creyentes se distinguen de los no cristianos por la fe que los
incorpora a Cristo a través del gesto bautismal y de la participación en la mesa
fraternal y eucarística. Todos son discípulos del Señor y hermanos entre sí. Sus
responsables, llamados al principio -en la iglesia misionera de Antioquía- apóstoles,
profetas y doctores, terminan por ser epíscopos, presbíteros y diáconos, verdaderos
organizadores de comunidades, cuya unidad se logra por medio del colegio presbiteral,
siendo su cabeza un epíscopo o delegado apostólico con misión itinerante. Pero al
principio ni el apóstol ni los componentes del colegio presbiteral son llamados
sacerdotes; ciertamente, forman con todos los bautizados un pueblo sacerdotal, un
sacerdocio santo.

Durante esta época el laicado se corresponsabiliza intensamente de la vida eclesial, ya que las
celebraciones son participadas por todo el pueblo de los bautizados. A partir del s. JII, cuando
ya se ha impuesto la tríada de obispos, presbíteros y diáconos, comienza a usarse el sustantivo
laico. Se hace cada vez más patente la distinción entre «clérigos» y «laicos», de modo
semejante a la que existía en el judaísmo o en la sociedad civil entre dirigentes y masa no
cualificada o pueblo sencillo

2. Epoca patrística: acción pastoral de la Iglesia en el imperio cristiano (s. IV-VII)

a) Concepción de la Iglesia

A partir del s. IV la iglesia adquiere una nueva fisonomía pastoral al dejar de ser el cristianismo
una religión prohibida y convertirse en religión oficial o de estado, previa la conversión del
soberano, por medio de lo que tradicionalmente se llama el “edicto de Milán” del año 313. en
definitiva, el Estado interviene en a Vida de la Iglesia y la Iglesia se convierte en soporte
ideológico del Estado. Aunque se habla de una «Iglesia constantiniana», en realidad el
cristianismo se convirtió en religión de estado con Teodosio en el año 380.. Constantino dio en
el 313 libertad de conciencia y permiso para practicar cualquier culto.

La concepción eclesial .patrística arranca del Pastor de Hermas, que expone la vida al servicio
de DIOS; se inspira en la admirable catequesis de la Didajé ~ .sigue las sabias compilaciones
litúrgicas de las Constituciones apostólicas y Tradición de Hipólito.

La Iglesia es la mediadora de la salvación. La imagen de la solicitud pastoral es la madre o


esposa que cuida de los hijos a los que ha engendrado con su palabra y sacramento.

b) Acciones pastorales

En los siglos IV y [Link] convierten al cristianismo grandes masas de paganos. Por este motivo el
acento de los escritos patrísticos recae sobre la fe. No solamente los Padres combaten las
herejías, como lo hacen .Ireneo, Cipriano y Agustín, sino que exponen la doctrina de la
salvación Siguiendo la narración bíblica.

Mientras dura la época patrística, el cristianismo tiene un sello misionero por el cuidado que
ponen los obispos en la proclamación de la fe de la fe y el mantenimiento del catecumenado.
La práctica litúrgica según nos muestra ya Hipólito, ha pasado de una inspiración carismática y
de una gran variedad local a una Cierta codificación canónica y uniformidad creciente. Para los
Padres, ser santo es seguir o imitar a Cristo desde la palabra y la gracia sacramental; no es un
ejercicio
ascético sino un quehacer profético y litúrgico.

d) Agentes del ministerio

Los Padres, que son al mismo tiempo responsable de la comunidad y comentadores de la


Escritura, tienen la preocupación de edificar el pueblo de Dios con un concepto de Iglesia que
pretende mantener un admirable equilibrio entre la jerarquía y los fieles, la catolicidad
universal y la asamblea local, el poder del obispo de Roma y la asamblea de obispos, el valor
objetivo sacramental y la importancia de la fe como conversión, el misterio cristiano y el poder
secular.

- Época medieval: la acción pastoral de la Iglesia en la cristiandad (s. VIII-XV)

a) Concepción de la Iglesia
La transición de la época patrística a la Edad Media se manifiesta pastoralmente por las
implicaciones estatales que tiene la Iglesia durante este tiempo, como se ve en el periodo que va de
Isidoro de Sevilla y Beda hasta la reforma del s. XI. Limitada la Iglesia al mundo occidental después de
la ruptura entre Onente y Roma (1054), el concepto de cristiandad tiene un matiz claramente estatal
o imperial.
La Iglesia como institución polariza la totalidad del universo y de la comunidad humana, el
orden temporal y el orden espiritual de la cristiandad. El Occidente es en realidad sociedad sacral
cristiana. La preocupación de la Iglesia en este tiempo se centra básicamente en dos cuestiones: la
organización sistemática de todo el material legislativo cristiano y la recepción del derecho romano
en el derecho canónico. La Iglesia es sociedad cristiana sometida a la autoridad del papa. Solo el
romano pontífice es considerado fuente de toda determinación de la vida del pueblo cristiano.

b) Acciones pastorales
Pastoralmente hay que destacar en primer lugar la profunda inserción de la Iglesia en la
comunidad humana de este tiempo. Con la autoridad de sus pontífices y obispos, sus instituciones
docentes, el ímpetu de las órdenes mendicantes y el apoyo de los príncipes cristianos, la Iglesia-
institución es promotora y sustentadora de civilización cristiana occidental. Ahora bien, más que
cristianizar la sociedad se logra una intensa sacralización de la misma, en el sentido de que el mundo
queda absorbido por la Iglesia, que, en el nombre y poder recibido de Dios, es última instancia. El
mundo no existe fuera de la Iglesia sino en la Iglesia y según la Iglesia.
La catequesis de adultos desaparece con el catecumenado. Los ritos litúrgicos y la lengua latina,
extraños, no favorecen la iniciación cristiana. La diócesis y la. parroquia, más que campos de misión,
se convierten en centros administradores de beneficios. Falta responsabilidad pastoral en los
sacerdotes. La Inquisición nace hacia los años 1220-1230, con la idea de llevar a cabo una
investigación (inquisitio) de los herejes para aplicarles el «castigo requerido». Esto significa que la
cristiandad fue un régimen totalitario y represivo que empleó la tortura y la pena de muerte en
contradicción con el espíritu del evangelio.
c) Agentes del ministerio
La eclesiología de la potestas contribuye con otros factores a oscurecer la conciencia eclesial de
los laicos como ciudadanos del mundo y miembros del pueblo de Dios, ya que se produce una
clericalización de la Iglesia y una sacralización de la sociedad.
Otra consecuencia de la eclesiología medieval es el creciente proceso de centralización
pontificia. Un hecho pastoral de singular relieve es la querella lamentable entre mendicantes y
sacerdotes seculares que acontece en los siglos XIII y XIV. Frente al clero secular, que detenta la cura
animarum ordinaria, diocesana y parroquial las nuevas órdenes mendicantes instauran un estilo de
acción apostólicas adaptado a las nuevas exigencias y en directa colaboración y. dependencia del
romano pontífice.
Un hecho pastoral de singular relieve es la querella lamentable entre mendicantes y
sacerdotes seculares que acontece en los siglos XIII y XIV. La raíz de la controversia reside en visiones
eclesiológicas diversas. Los mendicantes se sitúan en una perspectiva eclesial universalista: un solo
pueblo cristiano y una sola autoridad episcopal sobre todos los fieles que es la del papa, de quien
reciben misión y oficio pastoral, sin vinculación alguna con la Iglesia local. Por el contrario, los
seculares mantienen la perspectiva de la Iglesia local, llegando incluso a la afirmación exagerada del.
derecho divino de los párrocos; el papa no tendría autoridad para intervenir en .la vida de las diócesis
y parroquias.

4. Epoca moderna: acción pastoral de la Iglesia en la Reforma y Contrarreforma (s. XVI-XVIl)


a) Concepción de la Iglesia
La eclesiología de la institución es sustituida por una eclesiología más espiritualista y
personalista de la «sola fe», de la «sola palabra de Dios» y del «solo sacerdocio universal de los
fieles». De este modo, la reforma protestante sitúa la palabra por encima del sacramento, el
sacerdocio de los fieles sobre el sacerdocio jerárquico y las iglesias locales en un plano superior a la
Iglesia universalista de Roma.

Trento especifica las líneas maestras de una eclesiología de la Iglesia-institución de salvación al


afirmar la transmisión eclesial de la palabra revelada, la estructura sacramental de la justificación, la
institución divina de los siete sacramentos y la constitución jerárquica de la Iglesia. En esta línea,
Roberto Belarmino (l542-1621), define la Iglesia por sus elementos institucionales como «la sociedad
de homobres unidos por la profesión de la verdadera fe, la comunión de los mismos sacramentos y
bajo el gobierno de los legítimos pastores, principalmente del único vicario de Cristo sobre la tierra,
el romano Pontífice.

b) Acciones pastorales
Trento se preocupa de la reforma del pueblo cristiano respecto de fe y las costumbres. Frente
al peligro protestante, los Padres, conciliares aconsejan prudencia en la lectura de la biblia y atención
a la buena orientación de las devociones populares.

El rito latino-romano se impone en la cristiandad occidental, con la ventaja de la unificación y


la desventaja de la fijación. Frente a la espiritualidad de los reformadores, la pastoral católica gira en
torno a la presencia real del santísimo sacramento, la devoción a la Virgen, la misa como sacrificio y
el sacerdocio jerárquico.

c) Agentes del ministerio


Trento intenta una reforma del ministerio episcopal. Tanto en Oriente con la crisis arriana,
como en Occidente con la crisis protestante. También Trento se preocupa de la reforma sacerdotal.
Los Padres tridentinos reconocen que la disciplina eclesiástica se encuentra gravemente desviada y
que las costumbres del clero y del pueblo se han corrompido.

No olvidemos que el catecismo de Lutero se publica en 1529. De ahí que surgiesen por todas
partes catecismos de acuerdo con el de san Pío V de 1566. Estos primeros catecismos, de acuerdo
con Trento, exponen la fe como comienzo de salvación, siendo su estructura tradicional: símbolo,
sacramentos decálogo y padrenuestro.

5. Época de la Ilustración y del Liberalismo: la acción pastoral de la Iglesia postridentina y


vaticana (s. XVIII y XIX)
a) Concepción de la Iglesia
Frente a la eclesiología protestante, la pos tridentina enfatiza la Iglesia como. Instrumento
eficaz de salvación en virtud de los poderes sagrados recibidos de Cristo, poderes que se vinculan, en
último término, a los. sacramentos, cuya celebración asegura y revela siempre una presencia pública,
oficial y específicamente religiosa de la Iglesia frente a la sociedad humana.

b) Acciones pastorales
Después de la revolución francesa hay un intento de renovación eclesiológica y pastoral bajo la
influencia del romanticismo, pero se esteriliza por la defensa a ultranza de la autoridad, sostenida
por algunos tradicionalistas acérrimos frente a todo afán democratizador.

En el s. XIX, al debilitarse la influencia de la Iglesia en la sociedad secular, se buscan nuevos


métodos pastorales mediante cofradías y asociaciones que se preocupan sólo de la vida espiritual.

6. Primera mitad del s. XX: la acción pastoral de la Iglesia, previa al Vaticana II

a) Renovación en los comienzos del siglo XX


Sobrepasados en gran manera el subjetivismo y racionalismo del s. XIX, el mundo se abre en
cierta medida a las realidades espirituales. Con todo, a principios de nuestro siglo aún está aún
pujante el modernismo, fruto de una crítica racionalista extrema, que, produce graves crisis
religiosas en algunos ambientes.

Historia de la teología pastoral


Una de las características más sobresalientes de la teología en estos últimos años
es su dimensión pastoral y su consideración práctica.
1. NACIMIENTO DE LA TEOLOGÍA PASTORAL.
En el cuarto sínodo lateranense de 1215 se decretó que junto al magister
especializado en la enseñanza de las Escrituras hubiese otro experto que educase al clero
en el trabajo pastoral y en la praxis de confesión. Para diferenciar esta tarea de la teología
especulativa se la denominó teología práctica.
Las primeras aportaciones son los manuales Theologiae practicae compendium
de J. Molanus en 1585 y Enchiridion theologiae pastoralis et doctrinae necessariae
sacerdotibus curam animarum administrantibus del obispo auxiliar de Tréveris P.
Binsfeld.
Ambas obras fueron editadas según el espíritu de la reforma pastoral llevada a
cabo por el concilio de Trento (1545-1563). Con dichos manuales se intentó ayudar
canónicamente a los sacerdotes encargados de la cura animarum y de la administración
de los sacramentos.
Como nueva disciplina, la teología pastoral nació el 3 de octubre de 1774 mediante
un real decreto de la emperatriz María Teresa de Austria (1740-1780. El manual Pastor
bonus se impuso como primer texto de teología pastoral en 1777 a pesar de la prohibición
de esta obra por el Santo Oficio debido a su tendencia jansenista.
Con la supresión de la compañía de Jesús en 1773 la emperatriz María Teresa
madre del emperador José II del que proviene el josefinismo “servidumbre de la Iglesia
al Estado” constituyo una comisión de reforma de los estudios eclesiásticos.
Se advierte en este tiempo la necesidad de establecer unas normas prácticas para
los sacerdotes encargados de la cura de almas. De Austria pasó la nueva disciplina a
Alemania. En España el primer manual práctico de pastoral es el de L. A Marín de 1805.
La reforma de los estudios eclesiásticos hecha, por Rautenstrauch pretendía que
la teología ayudase a «formar dignos servidores del evangelio y estos a buenos cristianos
y ciudadanos. Con la reforma se prologaron un año más los estudios teológicos, que hasta
entonces duraban cuatro para el doctorado y dos para el sacerdote no titulado.
2. DESARROLLO DE LA TEOLOGÍA PASTORAL CATÓLICA
A. Primera etapa: concepción pragmática, no teológica.
La primera etapa de la teología pastoral transcurre en los finales del s. XVIII y
comienzos del s. XIX, tiempo en donde predomina una concepción absolutista del Estado
como «servidor y protector de la religión y hay una decadencia de las ciencias
eclesiásticas.
Tenemos, pues, una disciplina llamada teología pastoral, nacida de una escolástica
decadente, sin nervio teológico, exclusivamente pragmática y al servicio de una
concepción estatal absolutista. La teología pastoral tuvo un sello clerical y estatal hasta la
primera mitad del S. XIX.
En resumen, la teología pastoral de esta época es más arte que ciencia, receta
canónica que teología, en función del clérigo, bajo un régimen católico absolutista.
B. Segunda etapa: concepción bíblica he histórico-salvífica
En el siglo de las Luces o época de la Iluminación se inicia una renovación, incluso
en las ciencias eclesiásticas, favorecida por el romanticismo alemán. El que da a la
teología pastoral un gran impulso es J. M. Sailer (1751-1832) se opone a la filosofía
antropocéntrica de su época.
Sailer busca en la época del tradicionalismo francés y del tradicionalismo alemán
un cristianismo viviente y una pastoral más genuina, sin el peso del josefinismo ni las
influencias excesivas de la Ilustración., Reflexiona sobre el contenido bíblico y
kerigmático de la predicación y rechaza una pastoral racionalista, moralista y utilitaria.
Estudia la Escritura como fuente de la pastoral basado en Dios en Cristo, salvación del
mundo en pecado.
Se dirige a la predicación y catequesis del pastor de almas más que del profesor
de religión. Después de la Escritura, el segundo fundamento es para Sailer la historia.
Reacciona contra una concepción pastoral josefinsita, el ministro es colaborador
de Cristo y no funcionario estatal, no es un empleado sino un sacerdote con vocación.
Para Sailer, el objeto de la teología pastoral es el estudio de la continuación de la obra
redentora de Cristo en la tierra o la acción de la Iglesia.
La teología pastoral es, por consiguiente, la ciencia que tiene por objeto el
ejercicio de las tres funciones pastorales; su función es la formación completa de los
pastores. Se trata de examinar la dirección, enseñanza y santificación del rebaño por el
pastor, continuador de la obra de Cristo.
C. Tercera etapa: concepción eclesiológica
Hacia la mitad del s. XIX hizo A. Graf (1811-1867) una dura crítica de la
concepción pastoral anterior, excesivamente basada en el pastor.
A. Graf postuló en 1841 una teología práctica con una orientación eclesiológica
semejante a la teología práctica protestante, ya existente. Recordemos que en 1811 había
publicado el protestante Fr. Schleiermacher un importante trabajo en el que precisaba el
estatuto universitario de la teología práctica.
Según A. Graf, la teología práctica debe estudiar todos los factores eclesiales o
no, que influyen en la edificación de la Iglesia. Para comprender la teología práctica es
necesario reflexionar sobre la Iglesia desde tres ángulos diferentes: a) su pasado, descrito
por la teología histórica y las ciencias bíblicas' b) su esencia presente, sobre la que
reflexionan la dogmática y la moral; c) su autoconstrucción en el futuro, tarea propia de
la teología práctica.
La teología práctica no nace, según A. Graf, del interés práctico que tiene la
teología, sino de la consideración fundamental sobre la Iglesia al edificarse a sí misma.
A. Graf cambia el nombre de teología pastoral por el de teología práctica para hacer ver
que el sujeto o agente de la acción apostólica es la Iglesia y no exclusivamente el sacerdote
como pastor.
Graf da un paso decisivo en la concepción científica teológica y eclesial de la
teología práctica, definida como «la conciencia científica de la Iglesia que se auto-edifica
de cara al futuro».
D. Cuarta etapa: concepción clerical.
La concepción eclesiológica de la teología práctica de A. Graf aunque fue
aceptada en gran parte por su discípulo J. Amberger (1816~ 1889), sufrió un notable
cambio.
Este divide la teología práctica en dos partes: el derecho canónico y la teología
pastoral, mientras que para A. Graf el derecho canónico es un aspecto del gobierno
pastoral de la Iglesia, ya que la teología pastoral no se basa en el derecho sino en la
esencia de la Iglesia. Por esta razón, Amberger vuelve a clericalizar esta asignatura, al
centrarse en las actividades del pastor. De ahí que se vuelva al antiguo nombre de teología
pastoral.
En realidad, la teología pastoral pierde no sólo su dimensión eclesiológica y
teológica sino su exigencia científica, al reducirse a una mera introducción de tipo
práctico o a un manual de recetas para el pastor.
Esta concepción pastoral clerical, no eclesiológica, que reaparece a mediados del
s. XIX, continúa hasta bien entrado nuestro siglo actual en los innumerables manuales de
pastoral que se editan entonces. La teología pastoral se convierte poco a poco en una
doctrina sobre la dirección espiritual, en tanto que la cura de almas es la suma de
actividades de los clérigos.
3. DESARROLLO DE LA TEOLOGÍA PRÁCTICA PROTESTANTE
A. Contribución de M. Lutero
Las primeras reflexiones sobre la teología práctica protestante son debidas a M.
Lutero. Para Lutero, la verdadera teología es práctica, y su fundamento es Cristo, cuya
muerte aprehendemos por la fe; según el reformador, los que no admiten este postulado
hacen teología especulativa, que «es claramente cosa del diablo». En resumen, la teología
práctica luterana se centra en la experiencia de la fe y en la predicación de la palabra. El
objeto de la teología no es para Lutero simplemente Dios sino la relación entre el hombre
y Dios.
B. Fundamentación de Fr. Schleiermacher
Después de Lutero los protestantes apenas hicieron reflexiones sobre la teología
practica hasta Fr. Schleiermacher, se le considera segundo reformador, el salió al paso
del cuestionamiento universitario de la teología que habían hecho Kant en 1789 y Fichte
en 1807, según los cuales solo cabe la teología «laica» en la universidad moderna si se
renuncia a la fe y a la revelación positiva.
Schleiennacher sostuvo que la teología es verdadera ciencia al servicio de la
«conducta de la Iglesia. Como ciencia positiva escribió, la teología es asimismo un
servicio: servicio por la ciencia, pero ciencia ordenada una acción responsable o
disciplina que culmina en un saber práctico. Para Schleiennacher, el principio constructor
de la teología es la conducta de la Iglesia, distinta del gobierno eclesiástico.
Schleiennacher fue el primero en conceder a la teología práctica el carácter de
disciplina científica y en considerarla como raíz y corona en la organización de las
especialidades teológicas.

C. Evolución posterior de la teología práctica protestante


Después de Schleiennacher, y a lo largo del s. XIX, se mantiene entre los
protestantes el estatuto científico de la teología práctica. El sujeto de la acción apostólica
no es ya el pastor sino la Iglesia o, si se quiere, la comunidad cristiana.
K. Marheinecke, rival de Schleiennacher en Berlín- sostiene que la teología
comporta dos dimensiones: una teórica y otra práctica.
Nitzsch, para quien el objeto de la teología práctica es la autoconstrucción de la
Iglesia. La teología encuentra su plenitud en la teoría del ejercicio eclesial del
cristianismo, que es la teología práctica.
K. Barth, quien, al centrarse en la revelación, convierte la teología práctica en
teología de la palabra o en teología kerigmática. El centro de la teología no es lo
meramente empírico sino la experiencia inmediata e intensiva de la fe.
Después de la segunda guerra mundial y en la década del Vaticano n, la teología
práctica protestante toma un mayor contacto con la realidad social del mundo y su
secularización.
4. RENOVACIÓN CONTEMPORANEA DE LA TEOLOGÍA PASTORAL
CATÓLICA
A. Etapa entre las dos guerras mundiales.
En vísperas de la segunda guerra mundial destacaron los pastoralistas L. Bopp y
C. Noppel, quien publicó en 1937 su libro Aedificatio Corporis Christis. Vislumbró que
la concepción pastoral de su tiempo se había separado de la visión eclesiológica, que la
cura de almas era individualista y que se habla reducido la antigua teología pastoral o
práctica a una mera hodegética.
Definió la teología pastoral como «la enseñanza del gobierno pastoral, es decir,
de la dirección y cuidado de la Iglesia como comunidad de creyentes o como pueblo de
Dios. Considera la homotética y la liturgia Ciencias auxiliares de la teología pastoral.
Frente a la clericalización de la acción pastoral, C. Noppel introduce al seglar
como miembro activo en la edificación del cuerpo místico, pero a través de su
participación en el apostolado Jerárquico.
B. Etapa de la posguerra última mundial
Al acabar la segunda guerra mundial se produce una intensa renovación de la
teología pastoral en Alemania y Francia. Hacia 1942 comienza F. X. Arnold. Según él la
teología pastoral presupone una teología bíblica que investiga el «contenido y forma de
la revelación divina»; una ontología histórica que estudia la «evolución y los azares de la
revelación y la Iglesia en el ir y venir de la historia» y una teología sistemática qué
profundiza el «dogma y el ethos, el espíritu. y la esencia del cristianismo.
La teología pastoral, .según F X. Arnold es «la doctrina teológica sobre las formas
de acción de la Iglesia» o' teología de las acciones eclesiales, entiende la iglesia como
comunidad de todos los bautizados.
La acción divina ocupa un primer puesto; la Iglesia cumple un humilde servicio o
ministerio de fe y de amor instrumental-personal, sin ejercer un dominio sobre los medios
de salvación y sobre las personas.
Semejante al pensamiento de F X Arnold, Francés P.-A. Liégé fundamenta la
eclesiología en la cristología. «La evangelización de las naciones es el oficio profético;
bautizarlas es el oficio sacerdotal; hacerles guardar los mandamientos es el oficio
pastoral; oficios todos ellos que han de ser desempeñados en nombre de Cristo, que
continúa presente en su obra».
Define en 1955 la teología pastoral como «la reflexión sistemática sobre el
conjunto del misterio de la Iglesia en el acto vivido durante el tiempo de su crecimiento»
C. Etapa posconciliar
En la década de los sesenta recibió la teología pastoral un nuevo impulso, gracias
al magisterio teológico de K. Rahner la orientación pastoral de la teología, que se
manifiesta con vigor gracias al influjo del Vaticano II, cristaliza en el Importante
Handbuch de Pastoraltheologie.
Aunque esta obra había sido concebida antes del Vaticano II, responde a las
exigencias pastorales del Concilio. La teología pastoral tiene por objeto la Iglesia. En este
manual se intentan exponer los fundamentos teológicos de la acción pastoral y explayar
la actividad de la Iglesia en, su conjunto, en línea de una teología práctica rigurosamente
científica.
Handbuch Pero más que definir una doctrina, intenta trazar los criterios de la
renovación pastoral de la Iglesia en el mundo.
5. LA TEOLOGÍA PASTORAL ESPAÑOLA HASTA EL VATICANO II
En España se publicaron .durante el siglo XIX algunos manuales de teología
pastoral, ya escritos directamente en castellano y traducidos al francés. En general todos
estos manuales, especialmente los más antiguos, tienen un concepto práctico de teología
pastoral, son escasamente teológicos y se basan en una visión jurídica y clerical de la
Iglesia.
La última etapa española preconciliar de la teología pastoral está representada por
la obra de C. Sánchez Aliseda (1914-1960) Las aportaciones de Sánchez Aliseda, en una
labor de divulgación, giran en tomo al sacerdote como responsable de la pastoral; los
laicos son meros colaboradores del presbítero en la parroquia. El fin de la acción pastoral
es la salvación y santificación de las almas.

LA TEOLOGÍA, TEORÍA PRACTICA DE LA FE


No es tarea fácil determinar qué es teología. Las respuestas son variadas: es ciencia de
las conclusiones de la fe, ciencia de la fe, entendimiento de la fe, fe en estado de ciencia, fe
que indaga comprender, etc. En todo caso, cuando la teología se entiende como inteligencia
de la fe vitalmente acogida o como reflexión de la palabra de Dios experimentada en
comunidad y comunicada evangélicamente en el mundo, la tarea teológica tiene relación con
la vida cristiana y su ejercicio pastoral.
1. De las acciones de Dios a la Escritura
El hecho singular de la presencia histórica de Jesús como Señor es el fundamento de la
comunidad cristiana primitiva y el origen de la plasmación del NT, teniendo en cuenta el AT, el
ambiente de Jesús y la mentalidad del helenismo.
Las Escrituras en su conjunto, y los cuatro evangelios en particular, son libros que fijan
de forma escrita acciones de Dios y experiencias religiosas para que permanezcan sin
alteraciones y puedan ser comunicadas. El texto escrito es al mismo tiempo palabra de Dios
porque interviene en el acto humano de escribir la acción del Espíritu. Al traducir a lenguaje
escrito las acciones, acontecimientos y experiencias, el narrador informa y expresa su propia
vivencia e intenta provocar una respuesta. Ahora bien antes de que la obra literaria se escriba
con inspiración, han transcurrido varias fases. Al comienzo esta lo acontecido; luego el acto
pastoral, en virtud del cual se proclama, se predica, se instruye, se celebra y se ora; y al final se
escribe.
La función de la escritura es conservar la palabra, cristalizada en un conjunto de libros
precisos, llamado canon, cuyo carácter es normativo para los fieles. Después se desarrollará el
trabajo de leer y, entender el texto en la liturgia, interpretarlo en la catequesis o teología y
aplicarlo en la vida. La Escritura como palabra de Dios vuelve a encarnarse en el acto pastoral.
2. De la Escritura a los símbolos de fe
El hombre bíblico considera primacial la palabra de Dios dirigida al hombre,
cristalizada en un libro y pronunciada solemnemente en la asamblea. La teología, como
palabra del hombre sobre Dios, no tiene para él demasiada. relevancia. Ni siquiera el término
teología se encuentra en las Escrituras. El logos (palabra) o la gnosis (conocimiento) se
denominan charis, es decir, gracia.
Las Escrituras son la base de la vida cristiana y de la reflexión de los creyentes. El
oyente de la palabra, al escuchar las enseñanzas apostólicas, se pone en contacto con el
conocimiento de los misterios de Dios. Por la fe acepta el hecho central de la persona de Jesús,
de sus obras y palabras, sin más reflexión que la necesaria para que se transforme su modo de
vivir y de pensar.
El primer enunciado apostólico del contenido de la palabra de Dios y de la fe es el
símbolo, resumen de la historia de salvación y explicitación del mensaje central del NT. La fe se
expresa teóricamente en el credo que comprende los artículos de la fe.
El conocimiento divino actúa, según sus leyes, en la misma comunión que, por la fe
tenemos de Dios en Cristo. Dios se nos entrega no solo noéticamente sino vitalmente, como
un ágape que el amor acepta. Cuanta más fidelidad hay en esta comunión, más se ahonda la
iniciación cristiana. La fe incita a conocer más y el conocimiento lleva a una profundización de
la fe, sin olvidar que la fe es conocimiento gracias a una revelación inédita porque es, ante
todo, ¡experiencia del mundo de Dios!
3. De los símbolos de la fe a las sumas
Cuando la Iglesia abandona el espacio palestino y el ámbito veterotestamentario y se
encarna en el mundo helenístico y romano, los primeros apologistas plasman la fe con
fórmulas nuevas; así nace un primer lenguaje teológico. Con la conversión de algunos filósofos
paganos surge la. necesidad de estudiar las relaciones entre cristianismo y filosofía,
considerado el primero como sabiduría y la segunda como propedéutica de la contemplación
de Dios por medio de la fe. No hay oposición, entre ambas; el conocimiento del misterio de
Dios y la purificación del hombre en su entendimiento se condicionan gracias al conocer. La fe
viva siempre busca la inteligencia. Dicho con palabra de E. Vilanova: «La inteligencia de la fe es
elaborada y clarificada en el camino de la fides quaerens intellectum, hacia la ciencia.
Evidentemente, la fe es el punto de partida para hacer teología, la cual, como ciencia
subalterna, recibe sus principios o artículos de fe de la sub alternante, que es la ciencia de
Dios. El texto inicial es el texto sacro; por todo esto, la teología es enteramente doctrina sacra.
Santo Tomás llega a la convicción de que la doctrina sagrada debe ser considerada como una
ciencia. Su punto de partida es siempre el dato revelado, la palabra que Dios nos revela. La
teología, según esto, es reflexión sobre la Escritura; es ciencia de la fe, ya que por la fe
creemos que la Biblia es Escritura sagrada, es decir, palabra de Dios. En conclusión, la teología
es para santo Tomás ciencia de la fe y sabiduría espiritual (sapientia, sacra doctrina). Tiene
dimensión kerigmática y puede todavía considerarse reflexión en vistas al anuncio cristiano de
la fe.

4. De las sumas a los manuales


A partir del año 1200 y a lo largo de los tres últimos siglos de la Edad Media
aparecieron las universidades, caracterizadas teológicamente por el instrumento de reflexión
denominado escolástica, que equivale -según A. Vilanova- a «una técnica basada en la
comprensión de los textos a partir de un análisis formal que conduce al enunciado de la verdad
y a sus aplicaciones». De una parte, se introduce el análisis gramatical y se analiza el sentido
literal, para llegar a una correcta interpretación. De otra, el objetivo de la teología escolástica
medieval reside en exponer la fe mediante una racionalidad científica.
La teología será desde entonces el conjunto de la doctrina cristiana, a diferencia de la
concepción patrística centrada en la acción salvadora de Dios en la historia de la humanidad.
Hasta el s. XVII -afirma N. Lash-, la teología fue ante todo una búsqueda desde la fe
(fides quaerens intellectum) A partir de finales del s. XVII, en que la Iglesia pasó a ser ciudadela
más que sacramento, las tareas de la teología pasaron de la búsqueda a la defensa, la
demostración y la prueba. El teólogo se convirtió en propagandista doctrina de la Iglesia». La
decadencia del pensamiento teológico se manifiesta a partir del siglo XVIII, en la que las
ciencias eclesiásticas no sintonizan con la cultura de entonces, quizás por haber olvidado las
fuentes bíblicas, litúrgicas y patrísticas. Por este motivo, se alejan los teólogos del dato
revelado y se centran en los elementos filosóficos a los que llama teología.
5. De los manuales a la teología conciliar
Toda esta serie de problemas debatidos en tormo a una teología que se suponía
consagrada por la Iglesia ha tenido la virtud de echar un primer surco eclesiológico para
posteriores reflexiones sobre la teología pastoral y sobre la teología escolar en orden a la
preparación de futuros pastores. «La nueva fase de la teología -que K. Rahner ha llamado
teología del futuro empieza con el final de la neoescolástica» y la celebración del Concilio
Vaticano II. La teología -continúa K. Rahner- es «reflexión científica y racional de la fe de una
Iglesia que está en diálogo abierto» con el mundo. De este modo, la teología vuelve a situarse
en la vida de los creyentes en Iglesia para ser concebida -según G. Sohngen - como «ciencia de
la fe al servicio de la comunidad de fe de la Iglesia». Con la constitución Gaudium et spes del
Vaticano II, la teología procede hoy de un modo más inductivo que deductivo. De este modo,
al incorporar al quehacer teológico la vida concreta de las comunidades cristianas - y de toda la
Iglesia -, con sus gozos y sus sombras, aparece un nuevo lugar teológico. Dicho de otro modo,
el principio nuevo interpretativo de la Escritura es la existencia actual de la Iglesia.
Al acentuar hoy que la teología es inteligencia de la fe del pueblo de Dios y que la fe
está orientada básicamente hacia el testimonio y el compromiso de los creyentes en el mundo,
se valora hoy la vertiente pastoral de la teología. K. Rahner afirma que la teología, por ser
ciencia de la fe, es ciencia práctica, ya que su propósito es la realización de la esperanza y del
amor. En cuanto ciencia práctica, la teología es inteligencia de la praxis de fe en la
autorrealización de la Iglesia o ciencia de la práctica eclesial.

ACCIÓN PASTORAL

Se entiende por acción pastoral o acción eclesial la actualización de la praxis de Jesús por la
Iglesia, de cara a la implantación del reino de Dios en la sociedad, mediante la constitución del
pueblo de Dios en estado de comunidad cristiana.

1. División tripartita de la acción pastoral

a) Fundamentación neotestamentaria del triple oficio

La trilogía profeta, sacerdote y rey ha servido con frecuencia para explicar la misión de Cristo,
de sus discípulos y de la Iglesia. El escriturista F. Prat anotó que Cristo aparece como rey en los
sinópticos, profeta en Juan y sacerdote en la carta a los Hebreos.

Los intentos de fundamentar esta triple división en dos textos neotestamentarios parecen
forzados exegéticamente. El primer texto de Juan 14,6 «yo, soy el camino, la verdad y la vida».
Su interpretación es que Jesús es maestro como verdad, rey como camino y sacerdote como
vida. El segundo texto es de Mateo (28, 18-20). Este texto se expresa un mandato de
proyección misionera mediante el empleo de tres verbos de acción: hacer discípulos, bautizar
y enseñar.

b) Visión patrística del triple oficio de Cristo

Eusebio de Cesarea (265-340) afirma que el triple oficio real, sacerdotal y profético es
participado por todos los cristianos del mismo Cristo, rey, sacerdote y profetas.

Juan Crisóstomo (344-407), dirigiéndose al cristiano le dice: «Tú te haces rey, sacerdote y
profeta por el bautismo; rey, por la victoria sobre tus malas acciones y la destrucción de los
pecados; sacerdote, por la ofrenda de ti mismo a Dios, la inmolación de tu cuerpo y de tu
persona (2 Tit 2,2); profeta, por el conocimiento del futuro, por la inspiración y la signación».

Pedro Crisólogo (406- 450) afirma de un modo semejante que los tres oficios de Cristo
enriquecen al cristiano.

Jerónimo (347-420) conoce la distinción de los tres oficios, prefigurados ya en la ley y que
aplicará a los cristianos!!

Agustín de Hipona (354-430) compara extensamente el profetismo, sacerdocio y realeza de la


antigua alianza con la nueva.

c) Evolución teológica del triple oficio

Los escolásticos medievales san Buenaventura y santo Tomás hablaron del triple oficio de
Cristo, sin profundizar. Pero es con los protestantes con que se considerar bíblicamente el
ministerio pastoral en su triple vertiente, principalmente con Calvino. El Catecismo Romano en
1566, afirma que «Jesusito, nuestro Salvador, en el instante mismo de su encamación asumió
el triple oficio de profeta, sacerdote y rey»21. En la teología católica penetró modernamente la
doctrina del triple oficio a finales del s. XVIII, sin duda por influencia protestante. En el
Vaticano I la mayoría de los Padres defendieron la distinción de las tres potestades. El Vaticano
II expresa en múltiples ocasiones la división tripartita de las acciones pastorales. Los tres
munera Ecclesiae son continuación del triple munus Chisti. Así, la constitución Lumen gentium
aplica el triple servicio pastoral a todo el pueblo de Dios, es decir, al sacerdocio común de los
fieles y al sacerdocio jerárquico (LG 10-12), ya que Cristo es «maestro, rey y sacerdote nuestro,
cabeza del nuevo y universal pueblo de Dios» (LG 13). Según el Concilio, son los obispos
quienes participan de un modo más eminente en la triple potestad, puesto que, como
sucesores de los apóstoles, presiden «en nombre de Dios la grey, de la que son pastores como
maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno» (LG 20). Los
presbíteros «Son cooperadores del orden episcopal en la triple función sagrada que por su
propia naturaleza corresponde a la misión de la Iglesia» (AG 39). Los Laicos, son «los fieles que,
en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al pueblo de Dios y hechos
partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y
en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde» (AA 31)

2. Nueva estructuración de la acción pastoral

K. Rahner señala tres funciones básicas: la proclamación de la palabra (presencia de Dios como
verdad), la de caridad (presencia de Dios como amor) y la celebración de la eucaristía (unidad
de la verdad y del amor), en el sentido de que el mundo sacramental es la mediación más
central, fuente y culminación de las otras funciones eclesiales.
V. Schurr señala como funciones pastorales fundamentales la homilética, la catequética, la
liturgia, el servicio cristiano al mundo y la dirección de la Iglesia.

R. Zerfass prefiere dividir la acción pastoral por «campos de acción» que por situaciones o
funciones ministeriales: 1) la Martyría: abarca la proclamación y la formación, 2) la diaconía:
comprende la atención pastoral y el trabajo social, 3) la koinonía: abarca la coordinación y la
celebración.

J. W. Fowler divide las acciones eclesiales en cinco: 1) administración; 2) proclamación y


celebración; 3) solicitud pastoral; 4) formación y transformación de las personas y 5)
compromiso con las estructuras sociales.

3. División cuatripartita de la acción pastoral

La actual teología pastoral, como teología práctica, entiende sus acciones pastorales en torno a
cuatro ámbitos:

a) La misión profética o pastoral de la palabra (<<martyría»)


Corresponde al anuncio y la verificación del evangelio, se presenta a Jesús como profeta. Su
finalidad es despertar la fe, desentrañar el sentido de Dios y revelar el horizonte cristiano del
proyecto humano. Incluye la Evangelización, la Catequesis y la Interpretación teológica.

b) La fraternidad vivida o pastoral comunitaria (<<koinonía»)


La misión de la fraternidad vivida (koinonía) es servicio de caridad ad intra. Desvela el misterio
de la comunión y revela la paternidad de Dios en la fraternidad cristiana. Su objetivo es hacer
crecer a la comunidad entera. Jesús aparece como maestro. Los creyentes se congregan en la
comunión mediante el instrumento organizativo de la comunidad cristiana (asamblea)

c) La vida sacramental o pastoral litúrgica <<leitourgía»)


La misión litúrgica abarca todo el conjunto de la celebración de los misterios cristianos. Su
propósito es celebrar el culto cristiano. Es servicio de esperanza. Revela el agradecimiento a
Dios y muestra que el mundo no es catástrofe. Aparece Jesús como sacerdote de la nueva
alianza. También es llamada esta función doxología.

d) El compromiso liberador o pastoral social (diakonía)


Es servicio de caridad ad extra. Revela el misterio de la edificación del reino fuera de las
fronteras de la Iglesia, a través de una sociedad más humana, a saber, más justa y libre. Jesús
aparece como primogénito de la nueva creación. Esta acción pastoral cubre la amplia etapa del
ejercicio de la existencia en el mundo. Todos los conocimientos y técnicas están al servicio de
la transformación de la realidad o liberación, mediante la praxis de la justicia

1.1 Concepción de la teología practica

Podemos distinguir tres concepciones principales de la teología pastoral: teoría de la practica


sacerdotal, teología de la acción eclesial, teología de la praxis deliberación salvadora. Y
también algunas concepciones recientes de la teología prácticas.

1.2. Teología practica como teoría de la práctica sacerdotal

Esta concepción abarca siglo y medio, a saber, todo el s. XIX y primera mitad del s. XX. En
realidad, a pesar del Vaticano 11, todavía está vigente este tipo de pastoral en muchos sitios.
Sus rasgos más característicos son los siguientes.

a) Es recetario práctico
La teología pastoral como práctica sacerdotal es más arte y técnica artesanal que ciencia o
teología. Consiste en un recetario eclesiástico de consejos prácticos, sin base teórica. Su
contenido se deduce unas veces de las normas, rúbricas y leyes canónicas y otras de la
experiencia concreta de la cura de almas. En cualquier caso es disciplina práctica sin categoría
de ciencia, tecnología sin base teológica, canonística clerical sin horizonte eclesial y visión
fragmentaria sin mirada de conjunto.

b) Es propia del régimen de cristiandad

El objetivo de este tipo de teología pastoral es formar buenos cristianos y obedientes


ciudadanos en el interior de una Iglesia enfeudada con el Estado, dentro de un régimen, que
en algunos momentos históricos fue absolutista. Debido al régimen concordatario, se pretende
que lo religioso esté al servicio del orden público civil y que el estado sea el servidor y guardián
de la religió.

c) Posee un sello enteramente clerical

Investido el sacerdote por los tres poderes de enseñanza, gobierno y culto, y mantenido en un
estatuto de dependencia jerárquica a base de ignorancia secular, celibato segregador y
economía sacramental, la concepción de esta teología pastoral es netamente clerical. De
hecho, el pastor es único sujeto responsable; el resto de la Iglesia es objeto pasivo de esa
función.

d) Cristaliza en el espíritu del nacional-catolicismo

El denominado naciona1catolicismo se caracteriza por la coherencia o identidad entre la


esencia del catolicismo y de la nacionalidad española, la valoración de la unidad política a
partir de la unidad católica, la referencia religiosa al Siglo de Oro y el alza de valores como la
autoridad, el verticalismo jerárquico, la religiosidad .militar y el catolicismo popularizado, en
detrimento de otros valores como libertad, igualdad, democracia, derechos humanos.

e) Se identifica con la «cura de almas»

La cura de almas (cura animarum) en cuanto acción pastoral está teñida de un manifiesto
espiritualismo por su perspectiva de salvar almas (no personas) del pecado para la gracia,
teniendo en cuenta las postrimerías: muerte, juicio, infierno y gloria. Los medios salvadores de
esta concepción pastoral han sido entendidos espiritualmente dentro del campo de lo
litúrgico, devocional o sacramental.

1.3 Teología práctica como teología de la acción eclesial.

Ya vimos que a pesar de algunas contribuciones aisladas en el s. XIX, la verdadera renovación


de la teología pastoral sobrevino después de la segunda guerra, mundial con las aportaciones
de F.X. Arnold y P.-A. Liégé. TambIen ayudaron en esta tarea K. Rahner y sus discípulos, que
con otros colegas (Amold, Klostermann, Schurr y Weber), plasmaron este segundo tipo de
pastoral eclesial en el Handbuch o manual alemán de teología pastoral. Los rasgos más
característicos de este tipo de teología pastoral son los siguientes.

a) Es una eclesiología dinámica o en acción

Es teología pastoral vertebrada eclesiológicamente. Así se explican los, intentos, por influjo
protestante, de que se denomine teología practica para quitarle el sentido clerical del término
pastor su idea dominante es la edificación de la Iglesia.
Esta teología, no es mero recetario; de otra es ciencia práctica o ciencia de la acción. Además,
se articulan en la teología pastoral varias disciplinas parciales de tipo práctico que se
encontraban aisladas.

K. Rahner la ha calificado de eclesiología existencial a diferencia de la eclesiología esencial. Es,


pues, teología de la práctica de la Iglesia.

b) Se basa en las acciones eclesiales

La acción pastoral como acción eclesial tiene presente el deseo y la necesidad de autenticidad
existente en la conciencia de la Iglesia, expone los imperativos de sus acciones y las orienta
para su planificación Así concebida, la acción pastoral abarca todo el campo de la realidad de la
Iglesia en proceso de autoedificación, con todas las tareas que esto implica.

c) Es una reflexión sin referencia directa a la praxis transformadora de la realidad.

Esta teología pastoral, correspondiente a una teología misionera y testimonial, asume el


denominado giro antropológico de la teología, indaga el sentido cristiano de la vida en los
acontecimientos de la existencia, se preocupa en poner de relieve los valores de la persona y
su transcendencia frente a cualquier condicionamiento socioeconómico, relaciona situaciones
humanas con los kerigmas neotestamentarios, etc. Es en definitiva una teología pastoral de la
existencia humana, personalmente considerada, dentro de una concepción comunitaria. Dicho
de otro modo: es una hermenéutica de la vida teologal, en clave eclesiológica, con un talante
humanista y existencialista.

1.3 teología practica como teología de la praxis de liberación

Con el concilio vat II se abre un tercer periodo de la teología pastoral, al incorporar a la


reflexión teológica la realidad social exterior a la Iglesia y tener en cuenta el contexto
económico político y cultural, de ordinario injusto que vive n los pobres y marginados.

Desde una práctica pastoral de liberación en el contexto latinoamericano, los cristianos se


preguntan por el sentido de su fe. Sectores populares toman conciencia de su situación
mediante una crítica y exigen la liberación integral.

Los teólogos críticos traducen la experiencia de la liberación a la reflexión teológica mediante


la hermenéutica, y así se da la teología de la liberación.

a- Es una teología política con dimensión sapiencial y profética.

La teología de la liberación se encuadra dentro del ámbito de la teología política, en la medida


en que ilumina la política con el mensaje cristiano que se reflexiona en relación con la cultura,
economía, y sociedad.

b- Es teología de la praxis de liberación de los pobres y oprimidos

La reflexión teológica se centra en la liberación de los pobres y oprimidos, es a ellos a quienes


va dirigido el evangelio, ellos son testigos y destinatarios de la liberación de que se menciona
en la promesa mesiánica.

c- Es teología que articula la praxis histórica de la fe con la inteligencia de la fe y de la


caridad

Leonardo Boff hace referencia que lo verdaderamente importante no es la teología de la


liberación, sino la liberación histórica del pueblo. La teología de la liberación se centra en la
liberación histórica del pueblo, y del ser humano, se refiere a la liberación integral histórica de
los pueblos a la luz del evangelio.

d- Es teología de la praxis histórica como acción liberadora integral.

La teología de la liberación tiene como centro la liberación integral que abarca todo el aspecto
fundamental que afecta la realidad histórica del pueblo de Dios y del ser humano.

e- El sujeto de esta teología es la Iglesia como comunidad eclesial de base

La teología de liberación es una reflexión de la realidad social, económica, cultural del pueblo
de Dios iluminado con el evangelio que contiene un mensaje liberador integral que sigue unos
métodos y un proceso de organización estructural que es la comunidad de base el método es

1 Análisis de la realidad de la comunidad

2 Confrontación con la palabra de Dios

3 La acciones frutos de la reflexión

f- Conclusión: es teología práctica desde la praxis de liberación y a su servicio

Partimos de un presupuesto: la teología que no es práctica; que no parte de la praxis para


encaminarse a ella de un modo próximo o remoto es irrelevante. Por el contrario, toda
teología básicamente referido a la praxis transformadora de la realidad será, a nuestro
entender, teología pastoral o teología práctica

La teología de la liberación ha descubierto o añadido al ámbito de la pastoral dimensiones


pérdidas o nuevas la hermenéutica política del evangelio; la relación estrecha entre vida
teologal y discurso teológico. la reinterpretación teológica de la comunidad de base y del
catolicismo popular; ~~ desenmascaramiento de una acción pastoral aparentemente
despolitizada que sirve subrepticiamente a los poderes dominantes y la asunción renovada de
las tres clásicas virtudes teologales: la fe como memoria crítica y subversiva de Jesús a modo
de profecía, frente a todo sistema que pretende establecer; clausurado sobre sí mismo; la
esperanza como expectación del futuro, confianza activa en las promesas de Dios y punto de
arranque en la transformación del mundo; y la caridad como praxis del Espíritu modificador de
todo lo dado (la realidad actual) en búsqueda permanente de una nueva sociedad más justa.

Resumen de Pastoral Fund.

1. 4. Teologías prácticas recientes

En estos últimos años se han desarrollado algunas teologías prácticas que dan un nuevo giro a
las teologías pastorales. Habla J. Audinet de «diversidad de teologías prácticas»: empíricas,
críticas y fundamentales; la práctica es un punto de partida para reflexionar teológicamente
entendida de modos diversos, según se mire desde la psicología, la sociología, la economía, la
cultura, la moral o la religión.

a) Alemania

Ha incidido de un modo indirecto pero profundo la nueva teología política. El mensaje


cristiano, centrado en el anuncio y realización del reino, implica una responsabilidad social. Por
esta razón, la teología política reconoce la importancia de la dimensión política de la misión
pastoral de la Iglesia. Se presenta a la teología política como el resultado de una reflexión
hermenéutica consecuente.
La teología práctica, según N. Greinacher, es teología crítica de la praxis eclesial en la sociedad,
ya que el Dios cristiano es un Dios en el mundo que se revela en la historia y en la sociedad.
Por consiguiente, la teología cristiana, como teoría teológica, tiene una dimensión práctica,
está ligada a la praxis. La teoría crítica de la sociedad ayuda a elaborar el discurso profético. La
teología práctica intenta verificar la acción de la Iglesia en la sociedad.

b) Estados Unidos

Algunos teólogos y pastoralistas norteamericanos han desarrollado una teología de la praxis


caracterizada por la relación entre la teoría teológica y la práctica de la fe. Antes del concilio se
elaboró un concepto de acción pastoral (solicitud pastoral), en una línea psicológica y
espiritual, bajo la influencia innegable de la pedagogía no directiva de Carl Rogers.

S. Hiltner distingue dos tipos de disciplinas teológicas: las que se centran en la lógica, con una
bagaje teórico (principios, teorías y conclusiones) e itinerario histórico-crítico; y las que se
centran en la acción, es decir, en la vida cristiana. Así la teología pastoral- ciencia teológica de
la acción se relaciona con las disciplinas teológicas tradicionales y con las ciencias profanas,
especialmente con la psicología y la sociología.

Tres son las cuestiones de la actividad pastoral:

1) La «atención pastoral» entre el pastor y el cliente de acuerdo a necesidades básicas (salud-


salvación, sostenimiento personal y educación moral y espiritual. 2) El «proceso de
comunicación» sobre todo la comunicación del evangelio en la evangelización, catequesis y
homilía. 3) El «dinamismo organizativo» como fuerza estructurante en la construcción de la
comunidad.

D. S. Browning, discípulo de S. Hiltner, desarrolla un concepto de teología práctica a partir del


ministerio pastoral ejercido por la Iglesia en la sociedad. En Estados Unidos el concepto de
pastoral equivale a «cura de almas» interpersonal o de pequeños grupos y que la noción de
práctica incluye los ámbitos psicológico, económico y organizativo.

Tracy afirma que las dos principales fuentes de la teología son la tradición cristiana -presente
sobre todo en los textos fundacionales- y el lenguaje y la experiencia humana. Labor de la
teología es correlacionar críticamente ambas fuentes.

c) Francia y Canadá

En Francia han sido sobre todo R. Marlé y J. Audinet quienes recientemente han planteado el
estatuto epistemológico de la teología práctica. El concepto de práctica reviste particular
importancia en la cultura contemporánea por el influjo que tienen la ciencia y la técnica.

La finalidad de la teología práctica sería la de «dar cuenta de la fe y del Dios que ella confiesa
en el contexto de las prácticas sociales y culturales contemporáneas; de lo contrario, la acción
pastoral se convertiría según Audinet en «acción social» y la teología pastoral en «análisis de la
acción religiosa».

La teología pastoral se apoya en las ciencias modernas centradas en la Praxis. Para M. Viau, las
prácticas pastorales son «un conjunto de acciones reflexionadas y pertinentes llevadas a cabo
por la Iglesia en vista de la liberación de las comunidades humanas». Educación de jóvenes y
adultos, sacramentos de iniciación, liturgia, relación de ayuda y de entre ayuda y compromiso
por la justicia.
d) Italia

Directamente vinculada a la acción eclesial, ha reflexionado más sobre cuestiones prácticas,


como son las orientaciones, directrices y organizaciones de la Iglesia.

La reciente teología práctica italiana, en dependencia de la alemana, ha sido sensible a la


dimensión pastoral del Concilio, a los aportes de diversas ciencias humanas y al
enriquecimiento logrado por la teología latinoamericana de la liberación.

e) España

La teología pastoral no ha sido cultivada suficientemente en España.

TEOLOGIA DE LA PRAXIS

1. La categoría praxis

a) El término praxis

El vocablo praxis (de prasso, ejecutar, hacer u obrar) equivale a acción o actividad. En
castellano se traduce a menudo por práctica.

De hecho, Aristóteles diferenció praxis (actividad inmanente, como es la filosofía o la


política) de poiesis (acción transitiva como es la producción artística o técnica de algo). Praxis
es, pues un obrar humano distinto de la técnica o el arte, al entrañar una opción ética.

Los escolásticos tradujeron las palabras griegas praxis por actio (o el verbo prattein por
agere) y poiesis por productio (y poiein por facere). Evidentemente para nosotros praxis no es
la actividad del pensar sino justamente lo opuesto: lo que se hace, Pero tengamos cuidado, ya
que a veces designamos como hombre practico al que no esta interesado en la teoría porque
es anti-intelectual. La praxis según Aristóteles, no es meramente la practica a secas, asi
entendida. Con todo, en castellano desapareció la distinción aristotélica entre agere y facere,
hasta fundirse ambos aspectos en el verbo facere (hacer).

Para santo Tomas, las ciencias se dividen en especulativas, ordenadas al conocimiento,


y prácticas, ordenadas a la acción en lo fabricado (algo que se hace) o en el que opera (algo
que se quiere o se elige). El mundo de lo práctico conduce al conocimiento teórico. La teología
es especulativa y práctica.

b) El binomio teoría-praxis

El binomio dialectico teoría-praxis se establece mediante una relación entre un modo


de pensar y un ejercicio o acción. Recordemos que la cabeza (con las ideas) trabaja tanto como
las manos (con la práctica).

Cuando se acentúa excesivamente la praxis en detrimento de la teoría se cae en el


pragmatismo, y cuando se hace exagerado hincapié en la teoría con desprecio a la praxis se
llega al idealismo. La relación entre teoría y praxis exige que no se reduzca la teoría a la praxis,
alegando –escribe C. Boff- que todo es práctica, incluso la teoría. Y al revés, tampoco hay que
disolver la praxis en la teoría, pretendiendo que todo es teoría incluso la praxis.

Recientemente ha influido notablemente en la interpretación del binomio teoría-praxis


la denominada Escuela de Frankfurt con su teoría crítica de la sociedad, sobre todo por boca
de sus máximos representantes H. Marcuse, M. Horkheimer, Th. W. Adorno y J. Habermas.
Según este último, la teoría crítica es autoconciencia de una praxis. Así llega a afirmar que la
conciencia moderna, en bloque, acepta una cierta primacía de la praxis.

c) Conciencia de la praxis

En realidad, el hombre común se mueve con unos esquemas mentales teóricos,


colectivos y ambientales, que corresponden a la cultura vigente, que de ordinario es la
dominante. Puede decirse, por eso, que vive ideologizado y manipulado.

La conciencia ordinaria del hombre ha ido creciendo históricamente hasta


transformarse en conciencia crítica, al menos en un cierto sector humano. El camino ha sido
dialéctico y conflictivo mediante un proceso de lucha de un grupo social dominado contra la
clase social dominante.

Privilegiar la praxis como categoría de la acción y del pensamiento presupone, lleva


consigo o da lugar a una serie articulada de consecuencias importantes para los creyentes.
Esto exige una confrontación del cristianismo con el pensamiento marxiano, pragmático o
existencial de la praxis, para abordar la dimensión práctica de la acción pastoral y la praxis de
los cristianos.

d) Rasgos de la praxis

A partir, pues, de ciertas aportaciones marxianas, completadas con otras corrientes


pragmáticas o existencialistas, la praxis es cambio social y compromiso militante,
trnasformacion de estructuras y actitud crítica, renovación del sistema social y emancipación
personal.

La praxos sería el acto del hombre total produciendo efectos totales, en todas las áreas
al mismo tiempo.

Ahora bien, ¿qué rasgos caracteristicos tiene la praxis?

1. La praxis es acción creadora y no meramente reiterativa


2. La praxis es acción reflexiva y no exclusivamente espontanea
3. La praxis es acción liberadora y ningún modo alienante
4. La praxis es acción radical y no meramente reformista
e) ética de la praxis

Para legitimar una praxis es necesario verificarla, evaluarla y criticarla desde unas
perspectivas ideológicas, económicas y políticas que entrañan unas opciones éticas previas.
Para salir de este dilema hay que recurrir al sentido de la praxis, el cual incluye la significación,
a través de la valoración del pueblo y de las conciencias más críticas, la finalidad expresada en
objetivos y las exigencias y consecuencias valoradas en éxito, eficacia y planificación, sin
olvidar lo imprevisible y lo gratuito.

Los cristianos poseemos un punto de referencia o dato previo, que es la palabra de


Dios interpretada por la Iglesia y admitida por la fe. Pero esta axiología se basa en un relato de
praxis de salvación en la que se hace presente Dios en Jesucristo. La definición surge en la
acción salvífica misma. Por eso sin praxis de fe o sin praxis a la luz de la fe no hay
autocomprensión cristiana.
f) Tipos de praxis

1. Praxis del entorno natural

Es la praxis que transforma la naturaleza; incluye la materia y se localiza en el espacio.


Interviene ahí el trabajo material y la producción, ésta última como forma especial de trabajo.

2. Praxis del ámbito social

Se desarrolla en tres niveles dentro de unas determinadas relaciones: trabajo y


producción (práctica sindical), vecindad y conciudadanía (movimientos cívicos) y plano político
estricto (partidos políticos).

3. Praxis estrictamente humana

El hombre se desarrolla no sólo como ente biológico, sino como ser social que influye y
es influido por los seres sociales. Aquí podemos incluir la praxIs artística transformadora del
entorno humano para hacerlo más grato; la praxis científica transformadora de las
representaciones mentales para que las personas capten rectamente la realidad; y la praxis
simbólica o de transformación de los símbolos que contribuyen al logro de una vida
propiamente humana.

2. Fe y praxis

a) Praxis y tradición cristiana

Podemos considerar la tradición cristiana como transmisión de unas prácticas o


acciones. En este sentido, el cristianismo se configura como comunidad de narración de una
praxis profética y mesiánica. En la Biblia praxis es la obra o acción producida por el hombre con
una determinada conducta y perspectiva religiosa. De hecho la Escritura describe dos praxis
históricas relacionadas entre sí siendo la primera (el éxodo) sombra y figura de la segunda
(muerte y resurrección de Cristo), descritas como tránsitos, fases o pascuas en una misma
realidad: la realidad de Dios en la realidad del pueblo o en el ser personal de un hombre.

En el primer caso, un pueblo oprimido, por medio de una insurrección ante el poder
faraónico, obtiene la libertad, se hace comunidad y se reúne en asamblea. En el segundo, Jesús
verifica social e históricamente lo que dice, penetra cada vez más estratégicamente en los
conflictos, opta por los pobres y, en definitiva, arriesga su vida por la liberación salvadora del
pueblo. La acción de Jesús, que para los creyentes es salvadora, se traduce en la realización de
las obras de Dios. Toda la vida y obra de Jesús fue praxis.

b) Actitudes cristianas ante la praxis

El sector cristiano interpreta la categoría praxis de otra manera, Jesús no propuso


ningún modelo revolucionario de praxis concreto. Se hizo praxis y en este hacerse pascual
exhaló el Espíritu transformador a la humanidad entera, a través de una comunidad y de unas
sucesivas comunidades, que en un lugar concreto y en su totalidad se llaman Iglesia. Lo que
Jesús demanda a sus discípulos son actos que incidan en la realidad para transformarla y
liberarla, al mismo tiempo que se sitúan ellos mismos en la conversión, verificada y verificable,
o testificable, por la acción y por la praxis. Si la Iglesia, en cuanto comunión o comunidad de
creyentes, se aleja o desentiende de la praxis, no sólo vive fuera del mundo, de la historia y del
futuro, sino que no admite la praxis: deja de ser Iglesia.

c) Carácter práctico de la verdad

La verdad cristiana se ubica en la persona de Jesús (»Yo soy la verdad»). De ahí que
haya que plantearse de un modo distinto al griego el acceso a la verdad. Para el hombre
bíblico, es verdadero quien da lo que promete, quien es fiel. Dios es verdadero porque cumple
lo que promete. Verdad equivale a fidelidad. Y la fidelidad se comprueba a través de los
hechos históricos. En definitiva, la verdad no sólo se piensa sino que se hace o se practica. La
verdad no es, pues, lo que capto con mi mente en actitud distanciada sino lo que logro con
fidelidad, en actitud comprometida. El criterio verificador de la verdad es el amor o caridad
efectiva y la unión o la solidaridad entre los hermanos.

d) Carácter práctico de la fe

La praxis de la esperanza y del amor del prójimo constituye un momento interno y


esencial de la fe. En la praxis cristiana se actúa siempre de nuevo en la historia el evento
salvífico de Cristo y en esta actuación crece el conocimiento de la fe». Por supuesto, la
esperanza da sentido escatológico a la fe, en tanto que la caridad le confiere una dimensión
compromisual y comunitaria.

Si la fe es la verdad de Dios en el creyente, está claro el carácter práctico de la fe:


Desde una perspectiva neotestamentaria, puede afirmarse que cristiano es el que practica o
hace, no quien dice y no hace; éste es el fariseo: enemigo de Jesús. Cristiano es quien practica
el amor en la medida en que el amor cambia las relaciones sociales mediante acciones y praxis
realmente humanas. Es el discípulo de Jesús, único hombre que «hizo» las «obras» del Padre
con plenitud.

3. Teología y praxis

a) Teología de la práctica

La acción pastoral es una práctica que actualiza la praxis de Jesucristo a través de la


acción de la Iglesia y de los cristianos; la teología reside en reflexionar sobre las
manifestaciones e intervenciones de Dios en los hombres y en la sociedad a través de
Jesucristo y de la Iglesia. Como la teología es un acto reflexivo o teórico, es también un acto
segundo. La teología pastoral se entiende como teoría de una praxis de salvación (theologia
praxeos); la fe es, en consecuencia, praxis de liberación salvadora.

La teología está ligada, naturalmente, a la Iglesia. Es eclesial en el sentido de que el


lugar privilegiado de la reflexión sobre la fe está constituido precisamente por la vida de la
Iglesia. Pero la teología no tiene como misión principal justificar el magisterio como si fuese un
mero eco de repetición del mismo, sino que intenta auscultar, servir e interpretar la reflexión
balbuciente del pueblo creyente eclesialmente encuadrado en comunidades. Entiendo aquí la
teología pastoral como teoría de la praxis de los cristianos. Dicho de otro modo: es el esfuerzo
reflexivo o teórico que hace la Iglesia a través de las comunidades cristianas, con la ayuda
imprescindible de los teólogos para entender la fe, esperanza y caridad.

b) Práctica de la teología
Es de sobra conocida la tesis XI de Marx sobre Feuerbach, esbozada en 1845: «Los
filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de
transformarlo». Inspirado en esta fórmula declara J. Moltmann: «El teólogo no se contenta con
interpretar de otro modo el mundo, la historia y la condición humana; se trata más bien, en la
espera de la transformación divina, de transformarlo». Como consecuencia -escribe J. Alfaro-,
«la opción del teólogo como creyente (su fides qua) exige de él hoy día, el compromiso
decidido por la justicia en el mundo, por la liberación de los oprimidos». Evidentemente, si la
fe y la teología se reducen a meras interpretaciones, no interesan o interesan poco. Es
necesario presentarlas en relación con el compromiso de liberación.

c) ¿Hay praxis cristiana?

Algunos sostienen que no hay praxis específica cristiana, al menos como algo
esencialmente evangélico para todo tiempo y lugar. En todo caso, la praxis es cristiana en la
medida que es integralmente humana. «No hay ninguna categoría de actos -afirma J. Comblin-
que sea específicamente cristiana: todos los actos son cristianos en la medida que son
realmente humanos». Para sostener esta tesis pueden darse algunas razones: 1) Las acciones y
praxis son valoradas por su contenido concreto, no por el fin, intención, motivación o
disposición de quienes las ejecutan. 2) La acción y las praxis, en su contenido concreto, no son
nunca neutrales: tienden a mantener o a cambiar las relaciones sociales; poseen un significado
o un sentido histórico, político y ético. 3) Finalmente, el sentido y significado cristiano de las
acciones sólo puede residir en quienes las ejecutan o verifican. En resumen, hay o puede haber
cristianos en la acción o en la praxis; no hay acción o praxis cristiana. Incluso la acción cristiana
por antonomasia, que es la eucaristía, se visualiza a través de una comida, un gesto humano.
Sólo por la fe podemos decir que es praxis cristiana.

Método de la teología práctica

1. Método en teología

a. Qué entendemos por método

Se entiende por método el conjunto de normas y procedimientos válidos para enseñar,


aprender o llevar algo a cabo. En un primer momento se concibe más como arte que como
ciencia, ya que el método para saber o hacer algo se transmite en lugares prácticos, sobre todo
en la misma vida, mediante realizaciones con las que se imita y reproduce algo previo.

Pero también cabe entender por método -así lo entendió I. Ellacuría- «el aspecto
crítico y operativo, reflejamente considerado, de un sistema de pensamiento», o bien el
estudio científico de los procedimientos empleados, junto al análisis teórico de nuevos
modelos de interpretación o paradigmas que sirven de referencia, para la obtención de
resultados conceptuables.

Precisamente la palabra griega methodos significa camino. En resumen, tanto el arte


como la ciencia tienen, pues, sus propios métodos, deducidos de ordinario por observaciones
pertinentes, después de haber practicado o pensado.

b. Método para hacer teología


Baste recordar la vigencia que ha tenido en la historia de la teología el método
escolástico. Junto al magister, que interpretaba las Escrituras, apareció la figura del
baccalaureus sententiarum, que formulaba las denominadas quaestiones, cuya importancia
creció tanto que hizo palidecer a la interpretación bíblica. Aunque la teología positiva se
desarrolló en los s. XVI y XVII para equilibrar el predominio de la teología escolástica, el
método teológico que se impuso en toda la Iglesia posteriormente, sobre todo a lo largo del
siglo XIX hasta las puertas del Vaticano 11, fue el neoescolástico, preferentemente
especulativo, respaldado por la denominada «escuela romana».

Este método de elaborar y enseñar teología escolástica, básicamente magisterial,


comenzaba por un status quaestionis, seguía la explicación de los términos y la opinión de los
adversarios, y terminaba con los argumentos a favor y las objeciones. Se acentuaba el análisis
racional en detrimento de la comprensión de la Escritura. Era una teología de conclusiones
deductiva y racional.

El método de la teología neoescolástica se ha denominado asimismo regresivo porque


parte de definiciones conciliares o declaraciones del magisterio, se remonta a la patrología y
llega a los textos bíblicos. En realidad, este método considera la Escritura como arsenal de citas
para probar los enunciados dogmáticos o las opiniones de los teólogos.

La incorporación de los «signos de la tiempos», de acuerdo a la constitución Gaudium


et spes, da a la teología un carácter inductivo. «El método teológico, presentado por el
Vaticano - sigue diciendo J. Alfaro -, es por consiguiente genético-progresivo y corresponde a la
visión de la teología como reflexión sobre la historia de salvación y de la revelación».

El método progresivo es un método histórico que parte de los textos bíblicos, tiene en
cuenta a los Padres de la Iglesia y reflexiona a la luz de los concilios y del magisterio, de
acuerdo a los diferentes estadios de la reflexión teológica.

Tiene el peligro de considerar la dimensión bíblica como un momento del pasado. La


teología actual se mueve en referencia a dos polos: la revelación de Dios y la experiencia
humana.

En resumen, para hacer teología se necesita analizar nuestro actual mundo de


experiencia, percibir las estructuras constantes de la experiencia fundamental cristiana en el
NT y en la tradición posterior y hacer una «correlación crítica» de ambas «fuentes».

c. Dimensiones de la teología

Al ser la realidad humana muy amplia y al estar siempre inculturada la fe, pueden
concebirse distintos métodos teológicos. También puede hablarse de diversas disciplinas
teológicas, según se aborden distintos contenidos y se empleen varias formas de
conocimiento.

i. Dimensión bíblica

La base de la teología cristiana es el testimonio de fe en Cristo. La revelación bíblica es


para el creyente la norma suprema (norma non normata).

ii. Dimensión histórica


La teología no puede ser ni ahistórica ni suprahistórica. El sujeto de la historia es la
humanidad entera, cuyo fundamento es para el creyente la humanidad de Dios manifestada
en Jesús de Nazaret.

iii. Dimensión sistemática

La fe se formula de un modo sistemático. Con la experiencia de fe comienza de hecho


la interpretación que, a lo largo del tiempo y mediante articulaciones conceptuales y
simbólicas, da lugar a la teología fundamental, a la teología dogmática y a la teología moral.

iv. Dimensión práctica

Esta dimensión exige una hermenéutica socio-política, que da sentido a la relación


teoría-praxis de la teología. Junto a la teología sistemática hay una teología práctica, con un
método empírico-intuitivo, cuyo propósito se centra en la realización de la fe en la historia y en
la sociedad, a saber, en la implantación del reino de Dios.

2. Método en la teología práctica

a. Presupuestos de la teología práctica

En primer lugar, por ser teología, la teología práctica es hermenéutica, a saber,


interpretación de la realidad humana actual según la dinámica de la fe cristiana o a la luz del
evangelio. En la teología práctica pueden distinguirse tres momentos interpretativos
correspondientes a la hermenéutica de la situación humana, a la hermenéutica de la tradición
cristiana y a la hermenéutica cristiana de la situación humana.

En segundo lugar, por ser práctica, la teología práctica es un saber confesional, está en
relación con la fe; de ahí que proponga una determinada orientación de la vida, una
cosmovisión cristiana.

Es también un discurso segundo ya que le precede una «fe vivida». Finalmente es una
reflexión práctica ya que pretende servir, es «ciencia de salvación».

b. Método inductivo de la revisión de vida

Método inductivo es el que parte de los hechos concretos, a diferencia del deductivo,
que tiene en cuenta los principios abstractos y las ideas preconcebidas. Comprende
metodológicamente tres momentos fundamentales que corresponden a ver, juzgar y actuar, o
examinar, comprender y colaborar.

i. Ver (acontecimiento)

Es la etapa descriptiva de la información y visión. Equivale al análisis de la realidad, a la


captación de los acontecimientos, al examen de los signos de los tiempos, a la percepción de
los hechos de vida. Responde a la pregunta: ¿qué sucede? Para lograr una adecuada
contestación hay que indagar la génesis histórica de lo acontecido, con sus causas y su
desarrollo previsible. Cuanto más exacto sea el análisis, mejor será el juicio, y cuanto más
riguroso sea el juicio más atinado será la solución.

ii. Juzgar (profecía)


Es la fase interpretativa de .la iluminación y reflexión. Equivale a la reflexión de fe
sobre la realidad, es decir, al juicio cristiano, mediante el cual se trata de ver la realidad a la luz
de la fe o de la palabra de Dios. Se pide a la palabra claridad e inspiración. Responde a las
preguntas: ¿qué nos dice Dios por medio de lo que sucede? ¿Qué desviaciones se dan en la
práctica?

iii. Actuar (conversión)

Es la etapa prospectiva para transformar la realidad. Equivale a las pistas de acción.


Contempla el plan de trabajo de acuerdo al plan de Dios. La teología práctica parte de una
praxis para llegar a otra praxis dentro de un ámbito de fe. Es teología militante, de
compromiso, aunque la fe no se reduce a mera acción. Responde a la pregunta: ¿Qué
debemos hacer?

c. Método empírico y crítico

El método de la revisión de vida también ha sido adaptado al campo pastoral por el


italiano M. Midali como «itinerario metológico» o método empírico, crítico y teológico.

i. Fase kairológica

Corresponde al análisis o evaluación de la situación, que comporta tres momentos:


fenomenológico-descriptivo, hermenéutico-crítico y criteriológico, con la finalidad de
comprender lo que el Espíritu Santo ofrece a la comunidad creyente en una coyuntura
histórica o «momento kairológico».

ii. Fase proyectiva

En esta fase normativa se trata de identificar, a partir de un modelo de Iglesia, los


objetivos o metas para alcanzar una praxis renovada (momento normativo), con la ayuda de
criterios racionales y teológicos (momento criteriológico).

iii. Fase estratégica

M. Midali entiende la estrategia como un complejo de elementos y factores necesarios


para pasar de una situación dada a una deseada. Esto se lleva a cabo mediante la
«programación pastoral».

3. Método de la praxis pastoral

a. La observación pastoral

i. Niveles de observación

La observación entraña apertura, cercanía, mirada, escucha y confrontación. El


observador recoge datos de información a partir de unas preguntas o un cuestionario en el
que se tienen en cuenta los elementos de la situación las necesidades del pueblo, los hechos
más significativos y las prácticas y comportamientos humanos. Hay un primer nivel, de
observación espontánea que corresponde a la «experiencia común», dentro de la cual
tenemos en cuenta ciertas expresiones, frases reveladoras de actitudes, sistemas de
comunicación verbal, modelos de comprensión crítica, etc.
Un segundo nivel de observación guiada es más complejo. Corresponde a la
«experiencia estructurada», en donde se utilizan técnicas apropiadas e instrumentos de
análisis. El tercer nivel se sitúa en la observación crítica, que corresponde a la «experiencia
finalizada». Se trata de observar valores y símbolos, a saber, la cultura, mentalidad e ideologías
imperantes, sobre todo las propias del sistema.

ii. La observación en ámbito pastoral

La observación de una experiencia pastoral exige de antemano una rejilla de análisis,


que lleva consigo una cierta reflexión teórica. Con estos «indicadores» se trata de conocer lo
que ocurre en el mundo pastoral que deseamos analizar, para lo cual hay que dar la palabra a
los mismos actores del medio social en donde se ha desarrollado o se desarrolla la experiencia.
Podemos tener en cuenta seis preguntas: quién, qué, dónde, cuándo, cómo y por qué.

b. La interpretación pastoral

La interpretación pastoral consiste en un diagnóstico (»conocer a través») de la


experiencia observada, lo cual comporta un análisis de contenidos y la deducción de un
sentido. En el fondo Se pretende verificar la autenticidad cristiana o la calidad evangélica de la
identidad cristiana, la signicación testimonial, la experiencia religiosa de Dios, las relaciones
comunitarias, las conductas éticas y los compromisos sociales.

Por ausencia de una teología más inductiva, no comprendemos bien que la teología
práctica es una teología de la praxis de los cristianos. Su punto de partida no es el enunciado
teológico (que es acto segundo) sino la experiencia misma de la fe y de la vida cristiana (que es
acto primero).

c. La planificación pastoral

Un plan pastoral es en realidad un proceso, básicamente evangelizador, que lleva a


cabo la Iglesia mediante el diseño de un programa operativo de acuerdo con unos objetivos.
Naturalmente, como se trata del anuncio de la buena nueva, no pueden planificarse todos los
resultados ni puede contarse exhaustivamente con los factores implicados en el proceso.
Además, por ser un proceso educativo requiere la aceptación personal, libremente elegida, de
los que quieren participar.

Conviene establecer un equipo de planificación pastoral de unas pocas personas que


representen a todos los grupos y comités de trabajo existentes, por ejemplo, en una
comunidad eclesial. El plan pastoral incluye el análisis de la realidad (I); la fijación de unos
objetivos (II); la coordinación de los agentes pastorales según un plan de trabajo (III); la
realización del proyecto (IV) y la revisión de la acción (V) de cara a la encarnación del proyecto
en la realidad del pueblo.

La planificación pastoral incluye estas acciones:

1. Analizar socio-religiosamente la realidad social

La primera etapa de una planificación pastoral consiste en un diagnóstico o en un


conocimiento del mundo a evangelizar y de la relación existente entre la Iglesia y dicho
mundo. El Vaticano II reconoce la importancia de estos estudios cuando recomienda a los
obispos que «procuren conocer debidamente sus necesidades dentro de las circunstancias
sociales en que viven, valiéndose para ello de instrumentos adecuados señaladamente de la
investigación social» (CD 16).

En esta primera etapa se analizan los hechos, permanentes o pasajeros. Se indaga el


conocimiento de la historia reciente los condicionamientos económicos, las corrientes
culturales, los movimientos políticos, los factores sociales y las ideologías.

2. Fijar los objetivos de la acción pastoral

En segundo lugar se establecen los objetivos o se describen las finalidades de las


acciones eclesiales a corto, medio o largo plazo. A su vez se coordinan todos los cometidos
particulares, dentro de una visión pastoral global, en los niveles parroquial, arciprestal, zonal,
diocesano o nacional.

3. Coordinar el papel de los agentes pastorales

La organización es de capital importancia para el funcionamiento y eficacia de


cualquier grupo. Recordemos que la Iglesia no sólo está en función y relación con el mundo,
sino que en su visibilidad institucional es parecida al mundo. Su misión específica le obliga a
organizarse, a estructurarse. Precisamente por ser comunidad encarnada, deberá tener
presente algunos criterios y leyes· de la ciencia moderna de la organización, tan necesaria hoy
en cualquier ámbito humano. En el fondo de toda eclesiología gravita un modo peculiar,
consciente o inconsciente, de organización. En la Iglesia subsiste lo que los peritos llaman
Iglesia tradicional, en cuya dirección predominan las personas mayores de edad, con una
función directiva protectora o de guardián, cuyo propósito es mantener con firmeza una
tradición o «depósito de verdades».

No sólo las ciencias modernas de la organización están en desacuerdo con este tipo,
sino que la nueva eclesiología conciliar del pueblo de Dios lo rechaza. Los nuevos métodos de
dirección y de gestión de la organización humana coinciden en afirmar que el modelo
organizativo más eficaz es el «participativo-grupal» con dos notas de la eclesiología actual: la
colegialidad y la comunión.

4. Encarnar la acción pastoral en la realidad humana

La planificación pastoral no sólo es cuestión de análisis, acciones o agentes, sino de


destinatarios. No es posible una planificación pastoral basada en unos límites estrechos
humanos. Supone al menos una Iglesia local en un ámbito humano, abierta a las demás Iglesias
diocesanas, a la Iglesia nacional y a la Iglesia universal.

5. Evaluar la acción pastoral

Periódicamente, deben ser evaluadas críticamente todas las realizaciones. La


planificación pastoral no nace desde la cúspide, sino de la conjunción de las diferentes y
complementarias prácticas que se dan en la base. Esta conjunción exige movilidad, creación de
equipos y grupos estructurados, intercambio de experiencias, convivencias preparadas,
aceptación de responsabilidades personales, solidaridad por encima de opiniones propias,

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