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AL MAESTRO QUE SE VA

(Antonio Machado)

Como se fue el maestro


la luz de esta mañana
me dijo: van tres días
que mi hermano ....no trabaja.
¿Murió?... Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y nada más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan,
llevan quien deja y viva el que ha vivido.
¡Yunques, sonad! ¡Enmudeced, campanas!
y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
El viejo alegre de la vida santa.
¡oh sí! llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
su corazón reposa
bajo una encinta casta,
En tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas...
allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.

FIDES
(Amado Nervo)
No te resignes antes de perder
definitiva, irrevocablemente
La batalla que libras. Lucha erguido
y sin contar las enemigas huestes.

¡Mientras veas resquicios de esperanza,


no te rindas!. La suerte
gusta de acumular los imposibles
para vencerlos en conjunto, siempre,
con el fatal y misterioso golpe
de su masa de Hércules....

¿Sabes tu si el instante
en que, ya fatigado, desesperes,
es justo aquel que a la definitiva
realización de tu ideal precede?.

Quien alienta una fe tenaz, al hado


más torvo compromete
en su favor. El sino a la fe solo
es vulnerable y resistir no puede.

La fe otorga el divino privilegio


de la casualidad a quien la tiene
en grado heroico.
Cuando las tinieblas
y los espectros y los trasgos lleguen,
a inspirarte pavor cierra los ojos,
embraza tu fe toda y arremete.

¿Verás como los monstruos más horribles


al embestirlos tu, se desvanecen!.
Cuanto se opone a los designios puros
del hombre, es irreal, tan solo tiene
la imaginaria ira
que le dan nuestra ira y nuestra fiebre.

Dios quiso en su bondad que los obstáculos


para aguzar las armas nos sirviesen;
quiso que el imposible
estuviese no más para vencerle,
¡Como está la barrera en los hipódromos,
a fin de que la salten los corceles!.

¡Búrlate, pues de cuanto en el camino


tu altivo impulso detener pretende!
¡No cedas ni a los hombres ni a los ángeles!
(Con un ángel luchó Jacob, inerme,
por el espacio entero de una noche,
....y el ángel le bendijo, complaciéndose
en la suprema audacia del mancebo,
a quien llamó Israel, porque era FUERTE
contra DIOS....).

¡Ama mucho, que el que ama, embota


hasta los aguijones de la muerte!.

Que tu fe trace un círculo de fuego


entre tu alma y los monstruos que la cerquen.
Y si es mucho el horror de los fantasmas
que ves, cierra los ojos y arremete!.

MI LOGIA MADRE
(Rudyard Kipling)
Allí estaba: Rudle, el jefe de estación
Peazley, de la Sección de Vías y Trabajos
Ackman, de Intendencia,
Donkin, funcionario de la Prisión,
y Blake, el Sargento instructor
que fue dos veces nuestro Venerable;
y también, estaba el viejo Franjee Eduljee
dueño del almacén "Artículos Europeos...
Fuera nos decíamos: "Sargento" o "Señor",
"Salud' o "Salam";
dentro, en cambio, "Hermano", y así estaba bien.
Nos encontrábamos en el Nivel,
y nos despedíamos en la Escuadra,
Yo era el segundo Diácono.
Estaba también, Bola Nath, el contable,
Saul, el judío de Aden,
Din Mohamed de la oficina del Catastro,
el señor Chuckerbutty...
Amir Singh el sikh;
y Castro, del taller de reparaciones
que, por cierto, era católico romano...
Nuestros ornamentos no eran ricos
y nuestro Templo era viejo y desguarnecido,
pero conocíamos los Landmarks
y los observábamos escrupulosamente...
A veces, cuando miro atrás
me viene a la cabeza este pensamiento:
"En el fondo, no había incrédulos
al margen, quizás de nosotros mismos...
y, así, cada mes después de la Tenida
nos reuníamos para fumar.
No nos atrevíamos a hacer banquetes
por miedo a forzar
alguna norma de cualquier Hermano.
Y hablábamos a fondo, de Religión y de otras cosas.
cada uno de uno se refería
al Dios, que conocía mejor,
y los Hermanos tomaban la palabra
uno tras otro
y nadie se inquietaba.
Nos separábamos con el alba,
cuando se despertaban las cacatúas
y los malditos mosquitos portadores de fiebre.
Entonces volvíamos a caballo
y después de tantas palabras
Dios, Mahoma y Shiva
jugaban al escondite dentro de nuestras cabezas.
Muy a menudo, desde entonces,
mis pasos errantes al servicio del Gobierno
han llevado mi saludo fraternal
desde Oriente a Occidente.
¡Cómo los recordaba!
¡Y cuántas veces he deseado volver a verlos a todos!
A todos los de mi Logia Madre,
¡Cómo querría volver a verlos!
A mis Hermanos, negros o morenos,
y sentir el aroma de los cigarrillos indígenas
mientras deambulaba por allí... el que encendía la luz,
y el viejo de la limonada
removía por la cocina.
Y volverme a sentir un Masón perfecto.
Una vez más,
en esta mi Logia de hoy.

VIDA DE FUEGO Y POBREZA


(Teodoro R. Frejman)
Vida de fuego y pobreza
en el caserón antiguo,
ella, una vieja gitana,
él, un anciano mendigo.

Cuatro candiles y el bronce


brillando sucio, y un vidrio
roto sobre las espaldas
de un silencioso domingo.

Ella bebe de una jarra


que la tarde abraza en vino
las sonrisas apagadas,
las nostalgias ya sin ruido.

Por la noche una disputa


que sube hasta el rojo vivo,
quiere amores la gitana
que increpa duro al marido.

La criada corre prisa


por el terreno baldío,
un grito que se agiganta,
un aire de miedo y frío.

Llega tarde hasta la vera


del acto aquel, y es testigo
de una gitana que llora
borracha de amor y vino.

... trenzas de llanto en su rostro


tiembla en su mano un cuchillo.

SI
(Rudyard Kipling)
Si puedes estar firme cuando en tu derredor
todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza;
si cuando dudan todos, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza;
si puedes esperar y a tu afán poner brida,
o blanco de mentiras esgrimir la verdad,
o siendo odiado al odio no dejarle cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad;
Si sueñas pero el sueño no se vuelve tu rey:
si piensas y el pensar no mengua tus ardores;
si el triunfo o el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo, como a dos impostores:
si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados,
o mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados...
...si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlos cuando en tí todo flaquea
menos la voluntad que te dice: "Adelante";
Si entre la turba das a la virtud abrigo;
si, marchando con reyes del orgullo has triunfado;
si no pueden herirte ni amigo ni enemigo;
si eres bueno con todos, pero no demasiado,
si puedes llenar los preciosos minutos
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y todos sus codiciados frutos,
y lo que más importa: ¡serás hombre, hijo mío!
SOY HOMBRE
(Octavio Paz)
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea

NIHIL
(Manuel Curros Enríquez)
¿Donde estas?..Por hallarte con ansia loca,
Recorrí inútilmente pueblos y edades;
Trepe a la inexpugnable roca gigante roca
Y descendía sus hondas profundidades
Perdíme en el ardiente núcleo efebo
Habité en la caverna que el mar socava
Fermenté en la retorta del mago hebreo
Cabalgue sobre nubes de lava roja.
Registré en las entrañas de los volcanes,
Escudriñe los senos del mar sombrío,
Interrumpí el reposo de los Titanes
Y, de la momia fósil, el sueño frió.
Penetre en la pagoda y en la mezquita,
Bajo la bizantina bóveda esbelta,
En la apartada gruta del cenobita,
En el druídico bosque y en el dolmen celta.
Conspiré a las esfinges y a las sibilas,
Al tosco jeroglífico, al libro santo,
Al ídolo monstruoso de hoscas pupilas,
A la marmórea estatua de regio manto.
Sorprendí en el desierto las caravanas,
Las hordas en sus crudas depredaciones,
Las tribus en sus locas fiestas livianas,
En sus solemnes ritos las religiones.
Sobre el terruño al paria, de horror cubierto,
Sobre el solio al tirano, de ira beodo,
Al sabio meditando sin norte cierto,
al verdugo nutriéndose de sangre y lodo.
Uní mi voz al eco de la campana,
Al doliente gemido del moribundo,
Al grito de la esclava conciencia humana,
Al himno de los mártires tierno y profundo
A susurro apacible de auras y fuentes,
Al rumor de las frondas y cascadas,
Al pavoroso estruendo de los torrentes,
Al fragor de las trombas huracanadas.
Al áspero silbido de las serpientes,
Al clamor de las aves desorientadas
Al ronco son del trueno por la vertientes
Y al alud, que invade las hondonadas…
¡Nadie me dio noticia que de Ti arguya!
Todo ha sido en mi torno, calma y mutismo;
¡No he encontrado rastro ni sombra Tuya,
En la tierra, en los cielos, ni en el abismo….

GITANJALI (FRAGMENTOS)
Rabindranath Tagore

No te atormentes por su corazón,


corazón mío;
déjalo en la oscuridad.
¿Qué se yo si su belleza es sólo de su cuerpo,
y su sonrisa sólo de su cara?
Déjame
aceptar sin preguntas este sencillo sentido de sus miradas, y ser así feliz.
II
Igual me da si es un manto de ilusión
el que sus brazos tejen alrededor de mí,
porque el manto es rico y raro;
y al engaño se le puede sonreír,
y olvidarlo.

III
No te atormentes por su corazón, corazón mío;
conténtate si la música es verdadera,
aunque no se pueda fiar en la palabra;
disfruta de la gracia que danza,
como un lirio,
sobre la mentirosa
superficie ondeante,
y sea lo que fuere de lo que vive allá en el fondo.
IV
Deseaste mi amor, y, sin embargo, no me amabas.
Por eso mi vida se cuelga de ti como una cadena,
que te grita y se te aferra, más dura
cuanto más luchas por ser libre.

V
Mi desesperación ha llegado a ser tu compañera mortal,
y se agarra al más leve de tus favores,
pretendiendo arrastrarte hasta la caverna de las lágrimas.
Has destrozado mi libertad,
y, con su ruina, te has fabricado tu propia prisión.
VI
No supe lo que hacía un momento y vine.
Pero alza tus ojos
que yo vea si queda aún alguna sombra de los días pasados,
una pálida nube, ya sin lluvia, en el horizonte.
Sopórtame un momento¡ aunque yo no sepa lo que hago.
VII
Las rosas están todavía en capullo,
y no saben aún cómo descuidamos coger flores este verano.
La estrella de la mañana tiene todavía el mismo silencio palpitante;
la luz primera está enredada aún en las enredaderas que cuelgan de mi ventana,
como en aquellos días pasados.
Olvidé un momento que todo había cambiado,
y vine.

VIII
Olvidé si tú me avergonzaste alguna vez, volviéndome
tu cara cuando yo te desnudaba mi corazón.
Sólo recuerdo las palabras que tropezaron en el temblor de tus labios;
las sombras de arrebatada pasión de tus ojos oscuros, como las alas
de un pájaro que busca su nido en el crepúsculo.
Olvidé que tú te acordabas, y vine.

IX
Esta mañana mi despertar fue dichoso, porque vi a mi amor.
El cielo era una sola alegría, y mi vida y mi juventud se consumaron.
Hoy mi casa es de verdad mi casa, y mi cuerpo mi cuerpo.
La suerte me ha sido amiga, y mis dudas se disipan.
¡Pájaros, cantad vuestra canción mejor!
¡Luna, derrama tu luz más bella!
¡Dispara, a millones, tus flechas, dios del amor!
(Traducción de: Zenobia Camprubi de Jiménez )

Donde la mente no tiene temor y la cabeza se mantiene en alto;

Donde el conocimiento es libre;

Donde el mundo no ha sido separado en fragmentos


Por paredes estrechas y serviles;

Donde las palabras salen desde lo profundo de la verdad;

Donde la lucha extenuante estira sus brazos hacia la perfección;

Donde el fluido claro de la razón


No ha perdido su camino en las arenas monótonas del desierto del hábito mortal;

Donde la mente es guiada hacia delante por Ti, dentro del pensamiento y la acción
eternamente amplios –

En ese cielo de libertad, Padre mío, deja que mi planeta despierte.


( Traducción de Hortensia de la Torre)

PRECEPTOS PITAGORICOS

Honra, en primer lugar,


y venera a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento,
y reverencia a los héroes ilustres,
y también a los genios subterráneos:
cumplirás así lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres
y a tus parientes de sangre.
Y de los demás, hazte amigo
del que descuella en virtud.

Cede a las palabras gentiles


y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor
al amigo por una falta leve.

Estas cosas hazlas


en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra
junto a lo necesario.

Compenétrate en cumplir
estos preceptos,
pero atente a dominar
ante todo las necesidades
de tu estómago y de tu sueño,
después los arranques
de tus apetitos y de tu ira.

No cometas nunca
una acción vergonzosa,
Ni con nadie, ni a solas:
Por encima de todo,
respétate a ti mismo.

Seguidamente ejerce
en practicar la justicia,
en palabras y en obras,
Aprende a no comportarte
sin razón jamás.

Y sabiendo que morir


es la ley fatal para todos,
que las riquezas,
unas veces te plazca ganarlas
y otras te plazca perderlas.

De los sufrimientos que caben


a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde,
sopórtala sin indignación;
pero es legítimo que le busques remedio
en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias
que caen sobre los hombres buenos.

Muchas son las voces,


unas indignas, otras nobles,
que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco
te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira,
sopórtalo con calma.

Pero lo que ahora voy a decirte


es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas
nada que no sea lo mejor para ti.

Reflexiona antes de obrar


para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento
es de pobres gentes.
Tú en cambio siempre harás
lo que no pueda dañarte.

No entres en asuntos que ignoras,


mas aprende lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable.

Tampoco descuides tu salud,


ten moderación en el comer o el beber,
y en la ejercitación del cuerpo.
Por moderación entiendo
lo que no te haga daño.
Acostúmbrate a una vida sana sin molicie,
y guárdate de lo que pueda atraer la envidia.

No seas disipado en tus gastos


como hacen los que ignoran
lo que es honradez,
pero no por ello
dejes de ser generoso:
nada hay mejor
que la mesura en todas las cosas.

Haz pues lo que no te dañe,


y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sueño
se apodere de tus lánguidos ojos
sin antes haber repasado
lo que has hecho en el día:
"¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho?
¿Qué deber he dejado de cumplir?"
Comienza del comienzo
y recórrelo todo,
y repróchate los errores
y alégrate de los aciertos.

Esto es lo que hay que hacer.


Estas cosas que hay
que empeñarse en practicar,
Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresarás
en la divina senda de la perfección.
¡Por quien trasmitió a nuestro
entendimiento la Tetratkis (*)
la fuente de la perenne naturaleza!

¡Adelante pues!
ponte al trabajo,
no sin antes rogar
a los dioses que lo conduzcan
a la perfección.
Si observares estas cosas
conocerás el orden
que reina entre los dioses inmortales
y los hombres mortales,
en qué se separan las cosas
y en qué se unen.

Y sabrás, como es justo


que la naturaleza es una
y la misma en todas partes,
para que no esperes
lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.

Conocerás a los hombres,


víctimas de los males
que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes
que les rodean,
que no oyen ni ven:
son pocos los que saben
librarse de la desgracia.
Tal es el destino
que estorba el espíritu
de los mortales,
como cuentas infantiles
ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo
los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar,
sino cederle el paso
y huir de ella.

¡Oh padre Zeus!


¡De cuántos males
no librarías a los hombres
si tan sólo les hicieras
ver a qué demonio obedecen!

Pero para ti, ten confianza,


porque de una divina raza
están hechos los seres humanos,
y hay también la sagrada naturaleza
que les muestra
y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual,
si tomas lo que te pertenece,
observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio,
y librarán tu alma
de tales males.

Abstente en los alimentos como dijimos,


sea para las purificaciones,
sea para la liberación del alma,
juzga y reflexiona
de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente,
que es la mejor de tus guías.

Si descuidas tu cuerpo para volar


hasta los libres orbes del éter,
serás un dios inmortal, incorruptible,
ya no sujeto a la muerte.

(*) Tetraktys o Cuaternidad. Número sagrado y fundamental de los pitagóricos por el cual juraban
su fidelidad. Simboliza la unidad origen y principio, la dualidad de las oposiciones y las
complementariedades, y el triunfo de la trinidad, que finalmente se despliega en el universo del
cuatro. 1 + 2 + 3 + 4 = 10, la unidad expandida en la manifestación, = 1 + 0 = 1, el retorno a la
unidad del origen.
Juan Pablo Benito Danés/Fernando Arroyo Durán

LA MISMA LUZ
(Cesar Alvajar)
Lo divino en lo humano se contiene...
Arde una luz en nuestra pobre arcilla...
¡El más mezquino de nosotros tiene
en su conciencia un área sin mancilla!

Un área donde el Gran Desconocido


deja sentir su voz, su impronta marca;
¡Lo Infinito está allí reproducido
como el astro mirándose en la charca!

La lumbre astral, diamantina y pura,


tiembla en la charca y no se mancha en ella;
y del cieno en la sórdida negrura
brilla triunfal el ascua de la estrella.

Así en nosotros... En el barro anida


una alondra de luz que a lo alto vuela...
En ruido de palabras escondida
tan sólo en el silencio se revela.

Cuando el silencio su mandato extiende,


y cierra el labio y sella la garganta,
entonces sólo es que la luz se enciende,
entonces sólo es que la alondra canta;

entonces sólo es cuando el hombre advierte


que hay en el fondo de su ser precito
algo eternal que triunfa de la muerte
y una palpitación de lo Infinito;
algo, en fin, que nivela a los humanos
y que, sobre las leyes que nos rigen,
hace del santo y del bandido hermanos
en la estrella, en la luz, y en el origen...

El uno es cieno, el otro es agua viva,


el uno es charca, el otro es linfa pura;
pero la luz del astro, compasiva,
se refleja en los dos desde la altura.

Y aunque es en cada caso diferente


el barro humano en que la luz se abisma,
sólo varía el modo, el accidente...
Cieno, agua clara, santo o delincuente,
¡la luz siempre es igual, siempre es la misma!

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