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T 285 06

La sentencia T-285/06 trata sobre el despido de un trabajador sindicalizado sin el debido proceso. Establece que despedir a un trabajador con fuero sindical sin justificación probada por un juez laboral constituye discriminación antisindical y da derecho a la reincorporación. También determina que el periodo de estabilidad reforzada de los trabajadores sindicalizados no impide su despido con justa causa debidamente evaluada por un juez.

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T 285 06

La sentencia T-285/06 trata sobre el despido de un trabajador sindicalizado sin el debido proceso. Establece que despedir a un trabajador con fuero sindical sin justificación probada por un juez laboral constituye discriminación antisindical y da derecho a la reincorporación. También determina que el periodo de estabilidad reforzada de los trabajadores sindicalizados no impide su despido con justa causa debidamente evaluada por un juez.

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Sentencia T-285/06

DERECHO A LA LIBERTAD SINDICAL-Fundamental/BLOQUE


DE CONSTITUCIONALIDAD Y CONVENIOS DE LA OIT-Alcance

D E R E C H O A L A E S TA B I L I D A D L A B O R A L D E L O S
REPRESENTANTES DE LOS TRABAJADORES/FUERO
SINDICAL-Necesidad de autorización judicial para el despido o
desmejora

Se aprecia en la normatividad transcrita, la protección de que deben gozar


los representantes de los trabajadores contra todo acto que pueda
perjudicarles, incluido el despido por razón de su condición, de su gestión y
de su participación en la actividad sindical, tal como lo prevé el artículo 19,
numeral 6°, literales b) y d) del Convenio Constitutivo de la OIT. Desmejorar
a un trabajador aforado o despedirlo sin justa causa comprobada por el juez
del trabajo, en periodos de estabilidad reforzada previamente convenida,
constituyen conductas de discriminación antisindical y dan derecho al
reintegro. Ahora bien, el periodo de estabilidad reforzada no comporta que
los trabajadores aforados no puedan ser despedidos, desmejorados o
trasladados con justa causa, sino que ésta deberá ser valorada por el juez del
trabajo para resolver en consecuencia si el foro se mantiene o si el mismo
permanece, con pleno respeto de las garantías constitucionales del
trabajador y del patrono

ACCION DE TUTELA-Improcedencia para resolver respecto del art. 10


del Decreto 610/05/MEDIO DE DEFENSA JUDICIAL-Conocimiento
por la jurisdicción contencioso administrativa respecto del art. 10 del
Decreto 610/05

CODIGO SUSTANTIVO DEL TRABAJO-Aplicación del art. 140 en


la relación jurídico laboral existente entre Bancafé y el accionante

CONVOCATORIA AL COMITE PARITARIO DE VIVIENDA-


Renuencia del gerente liquidador de Bancafé no vulnera derechos
fundamentales

La renuencia del Gerente liquidador no se traduce en vulneración de derecho


alguno del actor, como quiera que el actor no menciona estar interesado en
adquirir vivienda, y, lo que es más importante, no se conoce manifestación
alguna por parte de la Unión Nacional de Empleados Bancarios respecto del
incumplimiento de la Convención suscrita con el Banco Cafetero en la
materia.

DESPIDO DE TRABAJADOR CON FUERO SINDICAL-


Calificación por el juez del trabajo de las causas esgrimidas por la
entidad/ACCION DE REINTEGRO-Despido de trabajador amparado
con fuero sindical

El trabajador no podía ser despedido sin previo levantamiento del fuero


sindical, dada su calidad de trabajador aforado, como lo preceptúan el
Preámbulo de la Carta Política y los artículos 1°, 5, 39, 53, 56 y 93 del mismo
ordenamiento, la Constitución de la OIT y el Convenio 98 debidamente
ratificado por el Congreso. El Gerente Liquidador del Banco Cafetero no
puede sustraerse a la previa calificación del juez de trabajo si requiere dar
por terminado el contrato de trabajo del actor, así fuere por justa causa. De
manera que la terminación del contrato de trabajo de un activista sindical,
convencionalmente aforado, si no va acompañadas de una causa justa y un
procedimiento previo, donde el aludido pueda contradecir alegar y probar a
su favor, constituye, en sí misma, medida reprochable de discriminación
antisindical. De modo que el Gerente Liquidador del Banco Cafetero
reintegrará al actor al cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005 sin solución
de continuidad y le reconocerá el valor de los salarios, reajustes y
prestaciones sociales que el mismo habría podido percibir, si le hubiera
respetado su derecho al fuero convencional.

Referencia: expediente T-1246422

Acción de tutela instaurada por Luis


Fernando Valencia Taborda y otra contra el
Banco Cafetero BANCAFE S.A. en
Liquidación y otros

Magistrado Ponente:
Dr. ALVARO TAFUR GALVIS

Bogotá, D. C., cinco (5) de abril de dos mil seis (2006).

La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Clara Inés Vargas Hernández, Jaime Araujo Rentería y Álvaro
Tafur Galvis en ejercicio de su competencia constitucional y legal, ha
proferido la siguiente

SENTENCIA

en la revisión de los fallos emitidos por la Sala Penal del H. Tribunal Superior
de Bogotá y la Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia,
dentro de la acción de tutela instaurada por Luis Fernando Valencia Taborda,
directamente, como miembro de la Junta Directiva Nacional y la
coadyuvancia de la Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB, en
contra del Banco Cafetero BANCAFE S.A. en Liquidación, GRANBANCO
S.A., la Presidencia de la República y el Ministerio de Hacienda y Crédito
Público, por violación de sus derechos fundamentales a la asociación sindical,
a la negociación colectiva, a la igualdad, al trabajo en condiciones dignas y
justas y a la vivienda.

I. ANTECEDENTES

1. Hechos
La documentación allegada al expediente permite a la Sala establecer la
situación fáctica que a continuación se relaciona:

-El 29 de mayo de 1978, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Banco


Cafetero S.A. SINTRABANCA depositó ante la División de Asuntos
Colectivos del Ministerio de Trabajo el original de la Convención Colectiva
suscrita entre la organización sindical y el Banco Cafetero S.A.

Convinieron las partes entre otros beneficios:

“Articulo 9°. FUERO SINDICAL.- El Fuero Sindical de que gozan


actualmente y gozaren en el futuro los trabajadores del Banco
Cafetero de conformidad con el Artículo 406 del C.S.T. y el Artículo
39 de la C.C. de 1966 se amplía en dos meses más.

Artículo 10°. ESTABILIDAD.- Los trabajadores que asistan a


Asambleas y/o Convenciones Nacionales, Plenum Nacionales y
Cursillos Sindicales no podrán ser despedidos sin justa causa dentro
de los seis meses siguientes a la culminación del evento. Esta
protección cobijará a 120 trabajadores, de acuerdo a la lista que
para tal efecto pase Sintrabanca al Banco Cafetero.

PARAGRAFO 1°. Antes de cada evento la Junta Directiva de


Sintrabanca, con 5 días de anticipación, pasará a la División de
Administración de Personal la relación de los asistentes.

PARAGRAFO 2°. En caso de que algún trabajador de los protegidos


por el presente artículo sea despedido sin justa causa, dicho despido
se considerará nulo. En consecuencia el Banco procederá a
reintegrarlo entendiéndose que no hubo interrupción del contrato de
trabajo para todos los efectos legales y convencionales.

PARAGRAFO 3°. Para los asistentes al 8º. Plenum Nacional de


Sintrabanca está garantía empezará a regir a partir de la firma de
la presente Convención.

-El 10 de diciembre de 1999, el representante legal de la Unión Nacional de


Empleados Bancarios UNEB depositó ante la Dirección Regional Bogotá
Cundinamarca del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social la Convención
Colectiva de Trabajo suscrita entre la organización sindical y el Banco
Cafetero BANCAFE S.A.

Dispone el Artículo Tercero del acuerdo:

“La presente Convención Colectiva de Trabajo, sustituye total o


parcialmente las cláusulas contenidas en Convenciones Colectivas y
Laudos Arbitrales anteriores que hayan sido total o parcialmente
modificadas por esta Convención y solo serán tratadas en el futuro
para mejorarlas.

Respecto de las cláusulas denunciadas que no hayan sido


modificadas o sustituidas o que no contradigan lo pactado en la
presente Convención Colectiva de Trabajo continuarán vigentes.
Es entendido que la Convención Colectiva de Trabajo con que
termina el presente conflicto colectivo no afecta ni vulnera los
derechos y conquistas adquiridos por los trabajadores a la UNEB
(SINTRABANCA) en Convenciones Colectivas, Laudos Arbitrales y
Resoluciones de la Junta Directiva del Banco anteriores, las cuales
continuarán vigentes en todo aquello que beneficie al trabajador o a
la UNEB.

En los casos en que se presente conflicto o duda sobre la aplicación


de (ilegible) prevalecerá la más favorable a los trabajadores o a la
UNEB (ilegible) se aplicará en su integridad.”

-El 28 de febrero de 2005, la Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional


de Empleados Bancarios UNEB solicitó al Director de Recursos Humanos de
BANCAFE S.A. en Liquidación permiso para asistir al XXIV Congreso
Nacional Extraordinario de la organización, para algunos de sus delegados,
entre ellos para el señor Luis Fernando Valencia Taborda, quien, entre el 10 y
el 12 de marzo de 2005 asistió al evento.

-El 7 de marzo de 2005, el Gobierno Nacional mediante los Decretos 610, 611
y 612 de 2005 dispuso, entre otros asuntos, “[disolver y ordenar la
liquidación] del Banco Cafetero S.A. sociedad de economía mixta del orden
nacional, vinculada al Ministerio de Hacienda y Crédito Público”; aprobar la
planta de personal de GRANBANCO S.A. conformada por un presidente,
hasta siete vicepresidentes, hasta tres directores generales, un contralor
interno y hasta tres mil doscientos trabajadores; y designar al doctor Jorge
Castellanos Rueda en el cargo de Presidente de GRANBANCO S.A.

Motivó el Gobierno Nacional su decisión de disolver y disponer la


consiguiente liquidación de la entidad bancaria –entre otras consideraciones i)
en las facultades conferidas por los numerales 1°, 3° y 5° del artículo 52 de la
Ley 489 de 1998 al Presidente de la República “para suprimir o disponer la
disolución y la consiguiente liquidación de entidades u organismos del orden
nacional, cuando los objetivos señalados al organismo o entidad en el acto de
creación hayan perdido su razón de ser, las evaluaciones de la gestión
administrativa, efectuadas por el Gobierno Nacional aconsejen su supresión
o transferencia de funciones a otra entidad; o exista duplicidad de objetivos
y/o funciones esenciales con otra u otras entidades”; ii) en la recomendación
emitida al respecto por el Consejo Nacional de Política Económica y Social
CONPES en sesión del 7 de marzo de 2005; y iii) en la decisión de la
Asamblea General de Accionistas del Banco Cafetero S.A., adelantada el 4 y
el 7 de marzo del mismo año, que aprobó “la cesión de activos, pasivos y
contratos del Banco Cafetero S.A. a Granbanco S.A.”, autorizada por la
Superintendencia Bancaria.

Mediante Resoluciones números 0402, 0409 y 0412 de 2005, emitidas el día 7


de marzo en comento, el Superintendente Bancario i) “[AUTORIZO] LA
ESCISIÓN DE GRANAHORRAR BANCO COMERCIAL S.A. (..)” y “como
consecuencia de la anterior decisión LA CONSTITUCION del
establecimiento bancario resultante de la escisión (beneficiario) el cual se
creará con el nombre de GRANBANCO S.A.”; ii) “[AUTORIZO] a
GRANBANCO S.A. (..) para desarrollar en todo el territorio nacional las
actividades comprendidas dentro de su objeto social (..)”; y iii)
“[CANCELO] el permiso de funcionamiento concedido a la sociedad
denominada BANCO CAFETERO S.A. en liquidación”.

-El 8 de marzo del mismo año, los señores Jorge Castellanos Rueda y Pablo
Muñoz Gómez, obrando a nombre y representación de GRANBANCO S.A. y
el BANCO CAFETERO S.A. en Liquidación, en calidad de contratante y
contratista, celebraron un “CONVENIO INTERADMINISTRATIVO DE
SUMINISTRO DE SERVICIOS ENTRE EL BANCO CAFETERO S.A. EN
LIQUIDACIÓN Y GRANBANCO S.A.”, en razón del cual “la CONTRATISTA
prestará al CONTRATANTE los servicios administrativos y técnicos que ésta
requiera para el desarrollo de las actividades que constituyen el objeto social
de ésta, durante el tiempo y con el alcance que la CONTRATANTE necesite,
con base en las solicitudes que elevará la CONTRATANTE, considerando las
disposiciones de la CONTRATISTA”.

-El 11 de marzo de 2005, el Director de recursos Humanos del Banco


Cafetero S.A. en Liquidación dirigió al señor Luis Fernando Valencia la
comunicación que dice:

“De acuerdo con lo previsto en el Artículo 140 del Código


Sustantivo del Trabajo, sobre el derecho al salario sin prestación del
servicio, me permito notificarle que a partir de la fecha queda
temporalmente eximido de trabajar para el Banco Cafetero en
Liquidación y este le cancelará su salario en la forma
acostumbrada”.

-Mediante Resolución 000125, emitida el 4 de abril de 2005, el Ministerio de


Trabajo y Seguridad Social ordenó la inscripción, entre otros dignatarios, del
señor Luis Fernando Valencia Taborda, en calidad de octavo suplente, de
conformidad con el “Reajuste de la Junta Directiva nacional de la
organización sindical denominada UNION NACIONAL DE EMPLEADOS
BANCARIOS “U.N.E.B”, de primer grado y de industria con Personería
Jurídica 1503 del 16 de octubre de 1958, domiciliada en el municipio de
Mosquera, departamento de Cundinamarca.

-El 25 de abril de 2005, el Presidente de la Unión Nacional de Empleados


Bancarios UNEB presentó al Ministerio de la Protección Social Regional
Bogotá un Pliego de Peticiones para que el documento sea entregado al
representante legal de BANCAFE S.A. en Liquidación, quien, en
comunicación del 29 del mismo mes manifestó a la organización sindical su
decisión de no discutir y menos negociar la propuesta, en razón de las
previsiones de los artículos 3° y 10° el Decreto 610 de 2005.

-El 28 de abril del mismo año, la Junta Directiva Nacional de la Unión


Nacional de Empleados Bancarios, informó al Director de Recursos Humanos
de BANCAFE S.A. en Liquidación su decisión de trasladar algunos permisos
permanentes y retomar otros, entre éstos el de cursillo, a nombre de Luis
Fernando Valencia Taborda, entre los días 2 a 31 de mayo de 2005.

-El 29 de abril de 2005 el Director de recursos Humanos del Banco Cafetero


S.A. en Liquidación informó al señor Luis Fernando Valencia la decisión de la
entidad de dar por terminado su contrato de trabajo. Señaló la comunicación:

“Debidamente facultados por los Decreto No. 3520 del 26 de


octubre de 2004 y No. 610 del 7 de marzo de 2005, nos permitimos
manifestar que damos por terminado su contrato de trabajo a partir
del día cuatro (04) de mayo de 2005.

A través del Departamento de Servicios al Personal le serán


canceladas las acreencias laborales e indemnización a que tenga
derecho; momento en el cual deberá entregar el carné de
BANCAFE.

Si desea practicarse examen médico de retiro, deberá acudir a la


Entidad Promotora de Salud a la que se encuentra afiliado, para la
cual tanto el Banco Cafetero en Liquidación, como usted, efectuaron
los aportes de ley”.

-El 15 de junio de 2005 el señor Valencia Taborda se dirigió al Gerente


Liquidador del Banco Cafetero con el fin de formular reclamación
administrativa contra la decisión unilateral de su empleador de dar por
terminado su contrato de trabajo, en los términos del artículo 6° del Código
Sustantivo del Trabajo.

El actor puso de presente, entre otras consideraciones, su condición de


miembro activo de la organización sindical Unión Nacional de Empleados
Bancarios UNEB desde 1995 y la circunstancia de haber integrado la Junta
Directiva Seccional Cali de la entidad entre los años de 1995 a 2000, cuando
fue elegido como miembro de la Junta Directiva Nacional del Sindicato y
“trasladado a la ciudad de Bogotá para que como miembro de la Junta
Nacional integrara el Comité Operativo Nacional de la UNEB”.

El señor Valencia Taborda destacó, además, la garantía de estabilidad de que


el mismo gozaba -en razón de su asistencia al Congreso y al cursillo sindical,
adelantados en marzo y mayo de 2005, de conformidad con la Convención
Colectiva de Trabajo suscrita en el año de 1978-, cuando su empleador
resolvió aplicar unilateralmente el artículo 140 del C.S.T y más adelante dar
por terminado su contrato de trabajo.

Cuestionó el nombrado la decisión del Gobierno Nacional de disolver la


entidad y disponer su liquidación, al mismo tiempo que creaba una entidad
financiera –producto de una ficción legal: Granbanco Bancafé-, de manera
que el Banco Cafetero continuó realizando su objeto, en virtud de un Contrato
Interadministrativo de Suministro de Servicios suscrito con Granbanco S.A.

Destacó que la decisión de disolver la entidad fue adoptada sin perjuicio de


que los estados financieros de la entidad reportaban utilidades y que en
iguales circunstancias se procedió a terminar los contratos de trabajo,
vulnerando los derechos fundamentales de los trabajadores.

A propósito del despido, el actor expuso que “según pronunciamiento de la


Corte Suprema de Justicia, la liquidación de una entidad financiera no está
contemplada como una de las justas causas para dar por terminado el
Contrato de Trabajo; recordó que en la Convención Colectiva suscrita entre
la entidad y Sintrabanca en el año de 1978 se pactó una cláusula de
estabilidad, “expresamente dirigida al conjunto de trabajadores que asistan a
las Asambleas Plenum y Cursillo Sindical, otorgándoles una protección de
seis (6) meses una vez concluido cada evento, en aras de proteger el ejercicio
del Derecho de Asociación y Libertad Sindical (..)”; y se detuvo en las
prescripciones del Decreto 610 de 2005 al respecto.

Resaltó que en los términos de la normatividad en cita el proceso de


liquidación del Banco Cafetero S.A. se adelantaría “a más tardar en dos años,
previendo una prórroga por un periodo igual” y que la terminación de los
contratos de trabajo vigentes, debía considerar “las disposiciones
convencionales, legales y reglamentarias”.

El señor Valencia Taborda concluyó entonces que él no podía ser despedido,


en periodo de permiso para cursillo, como lo fue, porque “la Convención
Colectiva de Trabajo suscrita entre el Banco Cafetero y Sintrabanca, cuyos
derechos pasaron a la Uneb, constituye, según la Doctrina y la
Jurisprudencia un acuerdo de voluntades creador de derecho objetivo, a
semejanza de la ley”, y la misma otorga estabilidad a los trabajadores que
participan en los eventos sindicales.

Para concluir el actor solicitó a la entidad “se revoque el despido del cual fui
objeto y en consecuencia se ordene mi reincorporación plena al cargo que a
la fecha del cuatro (4) de mayo de dos mil cinco (2005) venía
desempeñando”.

-El Gerente Liquidador del Banco Cafetero, mediante comunicación del 29 de


agosto de 2005, mantuvo la decisión.

Expuso el funcionario:

“A este respecto, es preciso indicarle que su argumento carece de


fundamento jurídico, por cuanto la citada norma convencional en
ningún modo contiene la garantía foral predicada, sino la
estabilidad de no ser despedidos sin justa causa los trabajadores
que asistan a cursillos sindicales o Congresos Nacionales, dentro de
los seis (6) meses siguientes a la culminación de cada evento,
supuestos que en su caso particular no se satisfacen, toda vez que la
ruptura definitiva del nexo laboral que lo vinculó con el Banco
Cafetero, hoy en liquidación, no configuró un despido, sino que
obedeció a uno de los modos autónomos de terminación legal del
contrato de trabajo, tal como lo señala el literal e) del artículo 61
del C.S.T., subrogado por el artículo 5° de la Ley 50 /90 en
aplicación de la autorización gubernamental expresada en los
Decretos 3520 de octubre 26 de 2004 y el Decreto 610 del 7 de
marzo de 2005, que ordenó la disolución y liquidación del Banco
Cafetero S.A. razones que hacen improcedente la aplicación de la
garantía de estabilidad convencional que usted pregona como
soporte de sus pretensiones.”
-Mediante Resolución 004 de 2005, proferida el 22 de junio, el Gerente del
Banco Cafetero S.A. en Liquidación resolvió, entre otras reclamaciones, sobre
las presentadas contra la masa de liquidación en razón de las obligaciones
relacionadas con el reintegro de los trabajadores en los términos de la Ley 790
de 2002 y las adquiridas por Convención Colectiva en materia de vivienda.

Señaló el representante de la entidad en liquidación:

“22. REINTEGRO LEY 790 DE 2002: Las disposiciones legales que


invocan los reclamantes en sustento de su pretensión, no le son
aplicables al Banco Cafetero en Liquidación como quiera que esta
entidad no se encuentra adelantando programas de renovación y
modernización de la administración pública, Aunado a ello, los
reclamantes ostentaban la condición de trabajadores particulares
conforme lo previsto en los artículos 28 del Decreto 2331/98,
artículos 1°, inciso primero y 29 de los estatutos del Banco en
concordancia con el artículo 1° del Decreto 092 de 2000 y no de
servidores públicos tal como lo exige la citada Ley 790 de 2000 y su
Decreto Reglamentario 190 de 2003. De otra parte la situación de
liquidación del Banco hace que la obligación sea física y
jurídicamente imposible de cumplir. (Ver anexo 5).

(..)

39. CONVOCATORIA COMITÉ DE VIVIENDA. Se rechaza toda vez


que se trata de un acto que no está dirigido a la liquidación del
Banco, y tal como lo prevé el Artículo 10 del Decreto 610 de marzo
7 de 2005, el Gerente liquidador tiene expresa prohibición de
adelantar actos que no estén dirigidos a la liquidación de la
entidad. (Ver anexo 6)”.

2. Pruebas

En el expediente obran en fotocopia, entre otros documentos:

a) Resolución del 15 de octubre de 1958, expedida por el Ministerio de


Trabajo para reconocer personería jurídica a la organización sindical de primer
grado y de industria UNION NACIONAL DE EMPLEADOS BANCARIOS
UNEB y aprobar los estatutos, adoptados por la Asamblea General de la
entidad, reunida el día 6 de julio del mismo año. Y certificación expedida el 10
de mayo de 2005 por la entidad, para dar cuenta de la afiliación del señor Luis
Fernando Valencia Taborda a la organización, desde el 4 de octubre de 1995.

b) Comunicaciones emitidas el 29 de mayo de 1978 y el 10 de diciembre de


1999 por los representantes legales del Sindicato Nacional de Trabajadores
del Banco Cafetero SINTRABANCA y de la Unión Nacional de Empleados
Bancarios UNEB, para depositar ante el Ministerio del ramo las
Convenciones Colectivas de Trabajo suscritas entre las organizaciones
sindicales aludidas y el Banco Cafetero BANCAFE S.A.

c) Resolución 000125 del 4 de abril de 2005, expedida por el Ministerio de


Trabajo y Seguridad Social que da cuenta de la designación del señor Luis
Fernando Valencia Taborda como octavo suplente de la Junta Directiva
nacional de la organización sindical denominada UNION NACIONAL DE
EMPLEADOS BANCARIOS UNEB.

d) Comunicaciones de 28 de febrero y 28 de abril de 2005, dirigidas por la


Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional de Empleados Bancarios al
Director de Recursos Humanos de BANCAFE S.A. en Liquidación, para
informarle sobre la asistencia del señor Luis Fernando Valencia Taborda al
XXIV Congreso Extraordinario Nacional y a Cursillo Sindical
respectivamente.

e) Acta parcial, que da cuenta de la asistencia del actor, al XXIV Congreso


Nacional Extraordinario de la Unión Nacional de Empleados Bancarios
UNEB, reunido en Bogotá entre el 10 y el 12 de marzo de 2005.

f) Convenio Administrativo de suministro de servicios suscrito entre el Banco


Cafetero S.A. en Liquidación y GRANBANCO S.A.

g) Comunicaciones del 11 de marzo y 28 de abril de 2005, dirigidas por el


Director de Recursos Humanos del Banco Cafetero S.A. en Liquidación al
señor Luis Fernando Valencia Taborda informándole sobre su derecho a
percibir salario sin prestación del servicio, inicialmente y, más adelante,
respecto de la decisión de la entidad de dar por terminado el contrato de
trabajo suscrito con el mismo.

h) Carta del 25 de abril de 2005, dirigida por el Presidente de la Unión


Nacional de Empleados Bancarios UNEB al Ministerio de la Protección
Social Regional Bogotá, para que se informe a BANCAFE S.A. en
Liquidación sobre la presentación del Pliego de Peticiones adjunto; respuesta
del empleador a la organización sindical informándole que la propuesta no
será discutida -10 de mayo de 2005-; y Resolución 00002224, expedida por la
Coordinadora Grupo de Prevención Inspección Vigilancia y Control del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en el sentido de “abstenerse de
imponer sanciones de carácter administrativo o conminar al BANCO
CAFETERO S.A. EN LIQUIDACION (..) a negociar el pliego de peticiones
(..)” dado el carácter controversial de la cuestión sometida a su consideración.

i) Comunicación del 15 de junio de 2005 dirigida por el señor Valencia


Taborda al Gerente Liquidador del Banco Cafetero, con el fin de formular
reclamación administrativa contra la terminación unilateral de su contrato de
trabajo y comunicación del 29 de agosto de 2005, emitida por el funcionario
para mantener la decisión de despido.

j) Resolución 004 de 2005, proferida por el Gerente del Banco Cafetero S.A.
en Liquidación para decidir las reclamaciones presentadas contra la masa de
liquidación de la entidad.

k) Registros Civiles que dan cuenta de los nacimientos de Ashley Daniela


Valencia Blanco y Sebastián Valencia Reina, hijos de Luis Fernando Valencia
Taborda, ocurridos el 20 de febrero de 2001 y el 4 de enero de 2004
respectivamente.
3. La demanda

El señor Luis Fernando Valencia Taborda, a nombre propio, como integrante


de la Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional de Empleados Bancarios
UNEB y con la coadyuvancia de la entidad, representada por el señor Rafael
Tobías Peña Carreño, invoca la protección de sus derechos fundamentales a la
asociación sindical, a la negociación colectiva, a la igualdad, al trabajo en
condiciones dignas y justas y a la vivienda.

Se detiene en las circunstancias que rodearon su despido y en el hecho mismo


de la terminación unilateral de su contrato de trabajo, para concluir que la
liquidación de BANCAFE, “se erige en un monumental desconocimiento al
Derecho de Asociación Sindical en sus pilares de Asociación y Negociación”,
i) por cuanto “según datos de la Presidencia de la República (..) “Bancafé es
el banco estatal con mejores resultados…”; ii) en razón de que el Gobierno
Nacional y las directivas de la entidad, atribuyeron, entre otros factores, a los
altos costos laborales derivados de la Convención Colectiva vigente la no
presentación de ofertas para la adquisición del Banco Cafetero S.A., durante la
subasta adelantada el 18 de febrero de 2004 y iii) debido a que, ante la
sorpresiva disolución de la entidad, los principales medios de información
aludieron insistentemente a la decisión como una medida adoptada por el
Gobierno Nacional para resolver el problema de los altos costos laborales.

Advierte que no cuestiona “la legalidad y constitucionalidad de los Decretos


3520 de Octubre 26 de 2004 y 610 de Marzo 7 de 2005”, asunto que reconoce
tendrá que ser decidido por la jurisdicción de lo contencioso administrativo, al
resolver las acciones sometidas a su consideración, pero pone de presente que
a la luz de los principios que orientan el Estado Social y Democrático de
Derecho, se requiere verificar “si los mecanismos liquidatorios que viene
empleando el gobierno nacional (sic) para entregar Entidades de naturaleza
pública al capital transnacional están en sintonía con la integralidad del
ordenamiento constitucional vigente”.

Destaca que la decisión de disponer la liquidación del Banco Cafetero S.A.,


“no obedeció a la secuencia lógica por la cual se predispone la liquidación de
una unidad de explotación económica (..) sino que tuvo por objeto abolir la
Convención Colectiva de Trabajo y de contera la Organización Sindical, que
dada su condición mayoritaria, representaba a todos los trabajadores de la
entidad (..)”.

Para sustentar lo expuesto, se detiene en la circunstancia de que la entidad esté


prestando el servicio “normalmente”, por conducto de los extrabajadores de la
misma, quienes, no obstante haber sido despedidos, aceptaron, sin resistencia,
la opción de “continuar laborando pero vinculado (sic) con EMPRESAS
TEMPORALES DE SERVICIO”, debido, en gran parte “(..) a la debilidad a la
que fue sometida sistemáticamente la Organización Sindical”.

Sostiene, que así consideraciones diferentes a la necesidad de desconocer la


Convención Colectiva vigente hubieren motivado la disolución y consiguiente
liquidación del Banco Cafetero S.A., “ello no convalida de ninguna manera
que se transgredan derechos básicos e institucionales con tanta raíz en la
sociedad y en la historia como LA SINDICALIZACIÓN, como lo ha señalado
la Corte Constitucional, en cuanto al derecho de asociación y libertad
sindical, así como que los derechos laborales que son de orden público y de
especial naturaleza” –destaca el texto-.

Insiste en la necesidad de analizar en conjunto las actuaciones adelantadas por


el Gobierno Nacional y las directivas de la entidad bancaria, entre la
publicación del Decreto 610 de 2005, ocurrida el 7 de marzo y el mes de mayo
del mismo año, porque un análisis global de lo ocurrido permite concluir que
“se fulminó a la UNION NACIONAL DE EMPLEADOS BANCARIOS UNEB,
como representante de los trabajadores de BANCAFE, se vulneró la
Convención Colectiva, al punto que son varias las normas que, como en el
caso de la protección al sindicato, el liquidador se abstuvo de aplicar (..) pero
sí estuvo pronto a colocar a laborar al personal para GRANBANCO, a lo que,
por su puesto (sic), sí considera un acto de liquidación, antes que finiquitar el
negocio se convirtió en CONTRATISTA de un servicio de mano de obra, en el
cual los trabajadores de un día a otro se quedaron con un patrono en
liquidación y prestando sus servicios a un tercero ajeno a la relación laboral”
–destaca el texto-.

Agrega que, además de lo expuesto, constitutivo de violaciones de los


derechos de asociación sindical de los trabajadores y de la organización que
los representaba, el Gobierno resolvió negar a los trabajadores del Banco
Cafetero S.A. en Liquidación su inclusión en un “RETEN SOCIAL”,
quebrantando de contera su derecho a la igualdad, como quiera que el
mecanismo protector viene siendo aplicado en la liquidación de otras
entidades públicas, “[AMINORANDO] EL EFECTO LIQUIDACIONAL,
dentro de las reformas a la estructura del estado (sic)”.

En síntesis solicita al juez de tutela que ordene el restablecimiento de sus


derechos fundamentales y “de los trabajadores de la entidad”, y que en
consecuencia de la protección se ordene al liquidador de Bancafe S.A. i)
abstenerse de aplicar el artículo 140 del C.S.T, “a la dirección sindical”, al
igual que el artículo 10 del Decreto 610 de 2005 “en cuanto a la prohibición
de realizar cualquier tipo de actividad que implique la celebración de pactos
o convenciones colectivas (..)”; ii) reconocer a los trabajadores del Banco
Cafetero en Liquidación los beneficios establecidos en el artículo 12 de la Ley
790 de 2002; iii) disponer el reintegro del actor al cargo que desempeñaba el 4
de mayo de 2005, sin lugar a la aplicación del artículo 140 del C.S.T.; y iv)
convocar al Comité Paritario de Vivienda.

4. Intervención pasiva

a) El señor Presidente de la República y el Departamento Administrativo de la


Presidencia, por intermedio de apoderada, solicitan “se “DENIEGUE EL
AMPARO DEPRECADO POR IMPROCEDENTE” en aplicación a lo
dispuesto en los numerales 1° y 5° del artículo 6° del Decreto 2591 de 1991,
en cuanto a la solicitud de suspensión del decreto 610 de 2005, en virtud de la
presunción de legalidad y atendiendo la naturaleza de la acción incoada, no
siendo el escenario procesal para controvertirla, por ser de competencia de la
jurisdicción de lo contencioso administrativo” –destaca el texto-.

Advierte que el demandante “confunde la presidencia de la República con el


presidente de la República (sic)”, y aclara que “la Presidencia de la
República está legalmente representada por su Director (..) es un
Departamento Administrativo, cuyo objeto es el de asistir el primer
mandatario en sus funciones constitucionales y legales y brindarle apoyo
administrativo”.

Por consiguiente advierte, que de llegarse a adoptar una decisión de fondo,


esta no puede vincular “a la entidad que represento puesto que de lo contrario
se vulneraría el Principio legal de Distribución de Competencias, y se
evidenciaría una extralimitación de funciones”, y lo mismo “[ predica] del
Primer Mandatario , a quien señala el accionante como cabeza del Gobierno
Nacional (..) cuando se trata de una forma institucional que adopta el poder
público ejecutivo para poder administrar el Estado. (..)”.

Fundamenta su solicitud de improcedencia i) en que el actor cuenta con otros


medios de defensa judicial y el mismo no prueba la existencia de un perjuicio
irremediable; ii) en que la acción de tutela no procede cuando se trata de actos
de carácter general, impersonal y abstracto; iii) en que el mecanismo de
protección de los derechos fundamentales no ha sido previsto para acceder al
pago de acreencias laborales; y iv) en que no se evidencia una vulneración o
amenaza al mínimo vital del accionante.

Se detiene en la obligación de aplicar los precedentes judiciales y alude a una


decisión de la Sala Penal del H. Tribunal Superior de Cali, en la que este
fallador “dentro de la acción incoada por el representante legal del
SINDICATO DE INDUSTRIA NACIONAL DE EMPLEADOS BANCARIOS
UNEB”, precisó que “(..) deviene la improcedencia de la Acción
Constitucional instaurada, por cuanto que la misma no se instituyó para
sustituir instancias ordinarias, que como se ha expuesto es tema propio de
otra jurisdicción”.

Afirma que los sindicatos u organizaciones sindicales, que instauran acciones


de amparo a nombre de sus afiliados, deberán identificar a quienes
concretamente resultaron afectados, con el objeto de legitimar por activa su
intervención, en consecuencia y habida cuenta que el demandante no cumplió
con tal presupuesto considera esta omisión una razón más para que se niegue
la protección, al igual que lo resolvió la Sala Penal antes citada, en el asunto
referido.

En síntesis, la apoderada del señor Presidente de la República y del


Departamento Administrativo de la Presidencia, solicita:

“(..) SE DENIEGUE POR IMPROCEDENTE la presente acción de


tutela, de conformidad con las razones anotadas en la contestación.
En defecto de lo anterior, se excluya a mi representado de cualquier
decisión de fondo, declarando probada la EXCEPCION POR FALTA
DE LEGITIMACION POR PASIVA de la Presidencia de la
República y del Presidente de la República (..)”.

b) El Ministro de Hacienda y Crédito Público interviene en el presente asunto,


para solicitar que se desvincule a la entidad que representa de la pretensión del
actor y que el amparo se niegue por improcedente.

Para sustentar su solicitud destaca que el accionante “no es funcionario de


este Ministerio”, en consecuencia sostiene “no estamos expresamente
facultados para responder por pagos, vinculación de otras entidades y/o
derechos sindicales derivados de una relación laboral en la cual el Ministerio
de Hacienda y Crédito Público no fue parte contratante”.

Además advierte, sobre la improcedencia de la acción de tutela para obtener


un pronunciamiento sobre la legalidad y constitucionalidad del Decreto 610 de
2005, tanto por la naturaleza “general impersonal y abstracta” de la norma,
como en razón de que el actor cuenta con otros mecanismos para el
restablecimiento de sus derechos y no se vislumbra que lo aqueje un perjuicio
irremediable.

c) El Banco Cafetero S.A. en Liquidación contesta la demanda en el sentido


de solicitar que la acción se declare improcedente, habida cuenta que “la
interpretación y aplicación de estos derechos corresponden al juez de trabajo
y no al de tutela, lo contrario implicaría (..) inmiscuirse en derechos de rango
legal y adoptar una decisión que no es de su competencia, dado el asunto que
se controvierte, pues es la jurisdicción ordinaria laboral o la contencioso
administrativa, el (sic) competente para decidir si le asiste o no el derecho
aducido y si la conducta del Banco Cafetero en liquidación, se ajustó o no a
derecho (..)”.

Se refiere a la decisión de la entidad de dar por terminado el contrato de


trabajo suscrito con el actor, en virtud de lo dispuesto al respecto en el artículo
9° del Decreto que dispuso su disolución, aclara que “la aplicación de dicha
orden se encuentra condicionada en forma temporal para aquellas personas
que gozan de fuero sindical, hasta tanto se profiera la sentencia de juez
laboral (..)”; y recuerda que la misma normatividad le prohíbe al Liquidador
“entre otras cosas realizar cualquier actividad que implique celebración de
pactos o convenciones colectivas o cualquier otro acto que no esté dirigido a
la liquidación de la entidad”.

Añade que la Convención Colectiva de Trabajo, suscrita entre el Banco


Cafetero S.A. y la Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB, permite al
empleador dar por terminado los contratos de trabajo “por justa causa o en
forma unilateral sin justa causa (..) siempre y cuando se cancele la
correspondiente indemnización por despido a cargo de la parte que toma la
decisión”.

En armonía con lo expuesto, sostiene que la terminación de los contratos


laborales sin justa causa y previa indemnización “constituye una facultad
legal que tiene el empleador de extinguir definitivamente la relación laboral,
la cual conforma el principio de autonomía contractual, sin que en manera
alguna implique desconocimiento de claros y perentorios mandatos
Constitucionales, amén que la desvinculación de algunos de los trabajadores
se dio en virtud del Decreto 3520 de 2004 que ordenó la reestructuración del
Banco y del Decreto 610 del 7 de marzo/05 que dispuso la liquidación de la
entidad”, disposiciones éstas de las que dice continúan vigentes y se presumen
legales, amparados con la presunción de legalidad, como quiera que no han
sido suspendidas ni anuladas, por el juez competente.

Se refiere a la vulneración del derecho a la asociación sindical, que el actor


solicita le sea restablecido, para sostener que “esta entidad bancaria no ha
anulado, ni menos disminuido considerablemente la libertad de asociación, ya
que no ha asumido conductas tales como obstaculizar su ejercicio, impedir las
gestiones del sindicato, adoptar medidas represivas, negar el derecho de
huelga, entrabar afiliaciones individuales, conceder beneficios a trabajadores
no sindicalizados, ni cualquier otro comportamiento de los aludidos en el
inciso 2 del numeral 2 del art. 354 del C.S.T. modificado por el artículo 39 de
la ley 5ª de 1990 (sic)”.

Agrega, al respecto que “el juez constitucional no puede pasar inadvertido


que como la negociación colectiva es un derecho que supone la discusión de
las condiciones que han de regir los contratos de trabajo de los trabajadores
vinculados a una convención colectiva de trabajo al liquidador le está vedado
realizar cualquier tipo de actividad que implique celebración de pactos o
convenciones colectivas o cualquier acto que no esté dirigido a la liquidación
de la entidad (..)”.

Encuentra lícita y debidamente justificada la decisión del Banco que


representa, de aplicar el artículo 140 del Código Sustantivo del Trabajo, sin
que a causa de la misma se vulneren los derechos de los trabajadores, como
quiera que se trata de una prerrogativa de la que el empleador puede hacer uso
de manera excepcional, y “en el caso bajo examen motivos suficientemente
serios, racionales y justos como lo es –la liquidación de la entidad y el no
tener un sitio donde desempeñar las funciones- sin que en manera alguna
constituya un capricho y arbitrariedad (..)”.

Respecto de la solicitud del actor, dirigida a que se apliquen las previsiones de


la Ley 790 de 2002 en el ámbito de la liquidación del Banco Cafetero, se
detiene en la naturaleza de la vinculación del actor y pone de presente, que la
normatividad en comento “estableció una protección especial A LOS
SERVIDORES PUBLICOS con el fin de no ser retirados del servicio en
desarrollo del programa de renovación de la administración pública (..)”.

Concluye entonces que la pretensión del actor tendrá que negarse, habida
cuenta que “AL TENOR DE LO DISPUESTO EN EL DECRETO 092 DE 2000
Y ARTICULOS 1° Y 29 DE LOS ESTATUTOS DE BANCAFE TODOS LOS
SERVIDORES DEL BANCO A EXCEPCION DEL PRESIDENTE Y DEL
CONTRALOR, SE RIGEN POR LAS NORMAS DEL DERECHO PRIVADO”.

Recuerda, también, que “si bien la Ley 790 consagró en principio una
vigencia de tres años, no puede pasar inadvertido que por su decreto
reglamentario las disposiciones allí contenidas, se aplicarían a partir del 1°
de septiembre de 2002 hasta el 31 de enero de 2004”.

Finalmente, en relación con el reclamo del actor atinente a que la entidad


desconoce la Convención Colectiva, como quiera que no ha procedido a reunir
el Comité de Vivienda pactado en la misma, afirma que a él, en su calidad de
liquidador de BANCAFE, le está vedado realizar “nuevas operaciones en
desarrollo de su objeto social (..).”.

En síntesis solicita se niegue la acción que se revisa, porque el actor cuenta


con otros medios para hacer efectivos los derechos que pretende restablecer,
aunado a que el Banco Cafetero en liquidación “no ha vulnerado (..) ningún
derecho fundamental aducido por la (sic) accionante”.

d) GRANBANCO S.A., por intermedio de apoderado, interviene en el


presente asunto, con el objeto de contestar la demanda y solicitar que el
amparo se niegue por improcedente.

El accionado afirma que la acción de tutela “no es el escenario para


controvertir la legalidad de actos administrativos, menos aún para obtener
declaraciones en asuntos laborales” y que al no existir prueba de que el actor
está siendo afectado de manera grave e irremediable no procede conceder un
amparo transitorio, como quiera que en reiterada jurisprudencia esta
Corporación tiene dicho que la acción de tutela no procede para el pago de
acreencias laborales, salvo que la situación del actor afecte su mínimo vital.

Trae a colación la sentencia de la Sala Laboral del H. Tribunal Superior de


Bogotá, confirmada por la Sala de Casación Laboral de la H. Corte Suprema
de Justicia, proferida el 23 de agosto de 2005 –radicado 13.493- para negar
pretensiones similares a las que el actor formula y alude a la falta de
legitimación por activa de la pretensión de restablecimiento del derecho a la
asociación sindical de la Unión de Trabajadores Bancarios, en razón de que en
la demanda no se individualiza a cada uno de los trabajadores afectados, ni se
determinan en concreto los derechos vulnerados.

5. Las decisiones que se revisan

5.1 Decisión de primera instancia

La Sala Penal del H. Tribunal Superior de Bogotá niega al señor Luis


Fernando Valencia Taborda la protección invocada, toda vez que el
mecanismo de protección constitucional de los derechos fundamentales i) no
puede ser utilizado para propender por la inaplicación de actos de carácter
general impersonal y abstracto, como viene a ser el artículo 10 del Decreto
610 de 2005, “porque, para ello, la propia ley ha previsto el ejercicio de
acciones idóneas las que podrían ejercerse ante la jurisdicción de lo
contencioso administrativo y además porque se encuentra expresamente
prohibido por el decreto que reglamenta la acción tutelar” y ii) no procede,
como quiera que el actor “según su dicho goza de fuero sindical”, es decir
“puede demandar el restablecimiento de su derecho y la indemnización de
perjuicios mediante un procedimiento ágil (artículo 118 C.S.T). Señala la
decisión:

“De manera que el actor puede acudir ante el juez laboral para que
éste, mediante el procedimiento ordinario atrás señalado, determine
la legalidad o ilegalidad del despido; orden que el juez de tutela no
puede proferir, en razón a que ello implica una valoración de
pruebas y un análisis jurídico propio de la actividad del juez
natural. Nótese que en el presente caso el actor predica a su favor la
existencia de fuero sindical, cuando dicha calidad no está
plenamente acreditada, ya que si bien éste es miembro de la Junta
Directiva del Sindicato UNEB, no es menos cierto , que no hace
parte de los que trata el artículo 407 de C.S.T. , esto es uno de los 5
primeros, ni de los 5 primeros suplentes, hecho que de por sí genera
duda respecto de la existencia de la garantía de no despido”.

Finalmente, respecto de la pretensión del actor, atinente a que se restablezca su


derecho a la igualdad y en consecuencia se disponga la aplicación de las
previsiones de la Ley 790 de 2002, dada su condición de padre cabeza de
familia, el fallador de primer grado considera que “si en gracia de discusión
se aceptara que efectivamente hay lugar a aplicar esta ley a favor del actor, lo
cierto es que no cumple con los requisitos previstos en la sentencia de
unificación 388 de 2005, según la cual para que proceda el amparo de tutela,
es necesario que el petente haya acreditado la condición de padre cabeza de
familia y que la entidad lo hubiere reconocido como tal mediante las
certificaciones correspondientes, exigencia que no se cumple en el presente
caso”.

5.2 Impugnación

El accionante impugna la decisión, para el efecto señala que frente a “la


utilización de conductas abusivas por parte del empleador en la observancia
de derechos básicos como el de Asociación Sindical y a la Igualdad, pensar en
la idea de mecanismos como las acciones ordinarias, tornaría nugatoria la
protección de los derechos fundamentales invocados”, se apoya en la
sentencia T-234 de 2005, de la que trae apartes.

Se refiere a la prueba anexa a la demanda, para destacar que la misma i)


demuestra que la aplicación del artículo 140 del C.S.T. obedeció “a nuestra
condición de directivos del sindicato, pues al resto de la planta de personal, se
la dejó prestando el servicio”; ii) indica que la misma condición explica los
despidos de que fue objeto la dirigencia sindical, como quiera que a la sazón
no se seguía proceso disciplinario alguno ni se investigaba conductas
relacionadas con el ejercicio del cargo; y iii) da lugar a establecer la exclusión
de las directivas sindicales, en razón de su militancia, del servicio contratado
por GRANBANCO S.A.

Echa de menos que la sentencia de primer grado i) no considere el Convenio


Administrativo suscrito entre el Banco Cafetero S.A. en Liquidación y
GRANBANCO S.A., ii) pase por alto la decisión del Gerente liquidador de
negarse a recibir el Pliego de Peticiones aduciendo que “no tenía trabajadores
sindicalizados ni organización sindical a su interior”, mientras “en términos
reales los trabajadores al momento de la liquidación le continuaron prestando
el servicio, en los mismos cargos, las mismas instalaciones, misma papelería y
giro del negocio (..)”; y iii) no se pronuncie respecto de la Resolución del
Ministerio de la Protección Social de abstenerse de sancionar al empleador por
el desconocimiento de la Convención Colectiva en la materia.

Afirma que “el despido de que fui objeto” se enmarca dentro del “proceso de
aniquilamiento de la organización sindical, iniciado el 7 de marzo de 2005”,
habida cuenta i) que se produjo “junto con el de seis compañeros más que
hacíamos parte de la dirección sindical”, el mismo día en que el Liquidador
resolvió rechazar el Pliego de Peticiones y ii) ocurrió estando su situación
laboral bajo los efectos del artículo 140 del C. S.T. y en ejercicio de un
permiso sindical.

Señala que coincide con las consideraciones de la providencia que


controvierte, en lo relativo a que “el Decreto 610 no es susceptible de ser
atacado por la vía de la Acción de Tutela”, pero que discrepa de la misma
decisión en lo atinente a que el juez constitucional no puede pronunciarse
sobre el artículo 10 del mismo Decreto, por cuya virtud las negociaciones
colectivas favorables a los trabajadores están prohibidas, mientras el Gerente
liquidador “realiza actos que no siendo de la naturaleza de la liquidación los
ejecuta porque resultan favorables a GRANBANCO”.

Destaca que esta Corte, mediante sentencias T-072 y T-734 de 2005, “ha
ordenado el reintegro de varios directivos sindicales sin considerar el estado
de liquidación de la entidad”, y que igual decisión adoptó la Sala de Casación
Penal de la Corte Suprema de Justicia el 10 de agosto de 2005, concluye
entonces que la sentencia de instancia debe revocarse para en su lugar
disponer su reintegro.

Sostiene que no entiende el porqué de la discriminación a la que están siendo


sometidos los trabajadores de la entidad, en cuanto al beneficio previsto en la
Ley 790 de 2002, “cuando Convencionalmente estamos definidos como
trabajadores oficiales y la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia ya ha
hecho pronunciamientos en el sentido que nuestra condición de estar sujetos
por Estatutos de la entidad al régimen del C.S.T. no quiere decir que no
seamos trabajadores oficiales, pues puede haber trabajadores oficiales
regidos por Decretos especiales y otros que se rijan por las normas del
C.S.T.”.

Para concluir insiste en que el juez de tutela debe restablecer los derechos
fundamentales vulnerados gravemente, en el desarrollo del proceso de
disolución del Banco Cafetero S.A.

5.3 Decisión de segunda instancia

La Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia confirma la


sentencia impugnada i) porque “las pretensiones del actor respecto de que se
lo reintegre al cargo y se declare que fue desvinculado injustamente con
desconocimiento de su fuero sindical, es evidente que deben demandarse ante
la justicia laboral”; ii) como quiera que “la tutela no fue prevista para lograr
la derogatoria, declaración de inexequibilidad o cualquier otra vía que saque
del ordenamiento jurídico normas que, expedidas por el órgano competente,
en principio gozan de la presunción de acierto y legalidad”; iii) debido a que
“tratándose de disposiciones legales, que precisamente por esto tienen
carácter general impersonal y abstracto, el numeral 5° del artículo 6° del
Decreto 2591 de 1991 expresamente dispuso que contra ellas no procede la
acción de tutela”; y iv) a causa de que la controversia probatoria y jurídica
planteada por el actor, respecto de la aplicación de los beneficios previstos en
la “Ley 790 del 2002 o de “retén social” (..) debe darse respetando las reglas
de un debido proceso que solo puede brindarlas el juez establecido para el
efecto”.

II. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS

1. Competencia

Esta Sala es competente para revisar los fallos que se reseñan, de conformidad
con lo establecido en los artículos 86 y 241.9 de la Constitución Política y 31 a
36 del Decreto 2591 de 1991 y por la decisión de la Sala de Selección Número
Once de esta Corporación, conforme al auto de 15 de diciembre de 2005.

2. Problema Jurídico Planteado

Debe esta Sala revisar las sentencias proferidas por las Salas Penal del H.
Tribunal Superior de Bogotá y de Casación Penal de la H. Corte Suprema de
Justicia que niegan al señor Luis Fernando Valencia Taborda la protección de
sus derechos fundamentales a la asociación sindical, a la negociación
colectiva, a la igualdad y al trabajo en condiciones dignas y justas, dentro de la
acción de tutela promovida por él mismo, con la coadyuvancia de la Unión
Nacional de Empleados Bancarios, contra el Banco Cafetero BANCAFE S.A.
en Liquidación, el Presidente de la República, el Ministerio de Hacienda y
Crédito Público y GRANBANCO S.A.

Los jueces de instancia, niegan la protección por improcedente i) habida


cuenta que la inconstitucionalidad del artículo 10 del Decreto 610 de 2005,
que prohíbe al Gerente Liquidador del Banco Cafetero BANCAFE S.A.
negociar con la organización que agrupa a los trabajadores sindicalizados de la
entidad, debe controvertirse ante la jurisdicción de lo contencioso
administrativo; ii) como quiera que la aplicación de las previsiones del
artículo 12 de la Ley 790 de 2002 requiere de parte del actor la demostración
de los requisitos que exige la disposición sin desmedro del derecho de la
entidad demandada de controvertirlos y iii) toda vez que es el juez laboral el
competente para evaluar las condiciones en que el actor fue despedido y
decidir sobre su derecho al reintegro. Afirman, además, que la situación del
actor no demanda la atención transitoria prevista en el artículo 86
constitucional, por cuanto no está probado que el despido haya afectado su
mínimo vital.

No obstante el actor destaca que no controvierte la constitucionalidad del


Decreto que dispuso la disolución del Banco Cafetero BANCAFE S.A.,
asunto del que conoce en la actualidad la jurisdicción en lo contencioso
administrativo, sino que propende por la inaplicación de la norma a la luz de
los artículos 4°, 13, 38, 39, 53 y 55 de la Carta Política y porque se analice en
conjunto lo sucedido con la Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB y
la dirigencia de la entidad vinculada al Banco Cafetero, entre el 7 de marzo de
2005 y el mes de mayo del mismo año, en razón de la expedición del Decreto
610 de 2005; con el fin de que el juez constitucional i) disponga su reintegro,
ii) decida sobre su derecho a la negociación colectiva y haga cumplir la
Convención vigente en materia de vivienda y iii) se pronuncie sobre su
derecho a ser beneficiado de las previsiones de la Ley 790 de 2002, en
condiciones de igualdad.
Ahora bien, esta Corte ha considerado pertinente la intervención de los jueces
de amparo, siempre que los requisitos impuestos por el ordenamiento no
permitan a la justicia del trabajo emitir órdenes inmediatas de reintegro y
conseguir que las mismas se cumplan de todas maneras, como quiera que la
existencia de los medios ordinarios que hacen improcedente la intervención
del juez de amparo deberá ser apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia,
atendiendo las circunstancias en que se encuentre el solicitante, al tenor de los
artículos 86 constitucional y 6° del Decreto 2591 de 1991.

De modo que inicialmente la Sala habrá de reiterar la jurisprudencia


constitucional sobre la procedencia de la acción de tutela, además de reiterar
el carácter fundamental de la libertad sindical y de negociación colectiva,
como quiera que el actor hace consistir su derecho al reintegro en la
Convención Colectiva que le otorga la calidad de aforado.

3. Consideraciones preliminares. Reiteración de jurisprudencia

3.1 Carácter fundamental del derecho a la libertad sindical

El artículo 38 de la Carta Política garantiza el derecho de libre asociación para


el desarrollo de las distintas actividades sociales, el artículo 39 del mismo
ordenamiento se refiere en concreto al derecho de los trabajadores y
empleadores a constituir sindicatos y asociaciones, sin intervención del
Estado, con sujeción al orden legal y los principios democráticos y la misma
disposición reconoce a los trabajadores el fuero y las garantías que requieren
para agruparse y participar activamente en la estructura y funcionamiento de
las organizaciones que velan por sus intereses.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, por su parte, reconoce a


toda persona el derecho de reunión y asociación pacíficas, al igual que el de
fundar sindicatos y afiliarse a ellos –artículos 20.1 y 23.4-.

Los artículos 22 y 8° de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y


Políticos y de Derechos Económicos Sociales y Culturales respectivamente y
en igual sentido el artículo 22 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, a la vez que dotan de efecto vinculante a la libertad sindical que la
Declaración de los Derechos Humanos proclama, se refieren al derecho “de
los sindicatos a funcionar sin obstáculos y sin otras limitaciones que las que
prescriba la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática en
interés de la seguridad nacional o del orden público, o para protección de los
derechos y libertades ajenos”.

Destacan esas disposiciones el carácter fundamental de la libertad de


asociación de empleadores y trabajadores, en cuanto no “[autorizan] a los
Estados Partes en el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo
de 1948 relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de
sindicación adoptar medidas legislativas que menoscaben las garantías
previstas en dicho Convenio o a aplicar la ley en la forma que menoscabe
dichas garantías”.

En armonía con lo expuesto y en razón de que el Preámbulo de la


Constitución de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de
Filadelfia -anexa a dicha Constitución- y la Declaración de Principios y
Derechos Fundamentales del Trabajo erigen a la libertad sindical como
principio esencial de las relaciones laborales en procura de la paz y la justicia
social i) la Comisión de Investigación y Conciliación en Materia de Libertad
Sindical examina las quejas sobre violación de derechos sindicales que
somete a su consideración el Consejo de Administración de la OIT sobre
países Miembros de la Organización o contra Estados Parte de las Naciones
Unidas, así el Estado no haya ratificado los convenios internacionales sobre
libertad sindical, siempre que se cuente con su autorización; y el ii) Comité de
Libertad Sindical investiga los informes que involucran a los Estados Parte de
la OIT, por violaciones a la libertad sindical, independientemente de la
ratificación de los mencionados Convenios, sin que para el efecto se requiera
el consentimiento del Estado involucrado.

3.2 Convenio 98 de la OIT. Bloque de constitucionalidad

Dispone el Convenio 98 de la OIT –Ley 27 de 1976- sobre la aplicación de la


libertad de sindicación y la negociación colectiva que los Estados “deberán
adoptar medidas adecuadas a las condiciones nacionales para estimular y
fomentar entre los empleadores y las organizaciones de empleadores por una
parte, y las organizaciones de trabajadores, por la otra, el pleno desarrollo y
uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar,
por medio de contactos colectivos, las condiciones de empleo”.

Además esta Corte, mediante reiterada jurisprudencia sobre la materia, ha


señalado con claridad que la Constitución de la OIT y los Convenios 87 y 98
hacen parte del bloque de constitucionalidad, en cuanto “versan sobre
derechos que no pueden ser suspendidos ni aún bajo los estados de
excepción”.

La noción de bloque de constitucionalidad, en punto a los Convenios 87 y 98


de la OIT, en la jurisprudencia de esta Corte y su evolución se condensa en la
sentencia C-401 de 2005.

En esa oportunidad, con ocasión del estudio de la inconstitucionalidad de la


expresión”los convenios”, contenida en el artículo 19 del Código Sustantivo
del Trabajo, porque al decir del ciudadano demandante “los convenios
internacionales del trabajo que han sido ratificados por Colombia no son
simples normas de aplicación supletoria por parte de los operadores
jurídicos” esta Corte declaró exequible la disposición “en el entendido de que
(i) no exista convenio aplicable directamente, como fuente principal o
prevalente, al caso controvertido, y (ii) el convenio que se aplique
supletoriamente esté debidamente ratificado por Colombia”.

Para el efecto la Corte se detuvo en las decisiones de constitucionalidad y de


tutela que han abordado la obligatoriedad de los convenios de la OIT y
recordó cómo i) “en un primer momento se enfatizó que todos los convenios
internacionales del trabajo hacen parte de la legislación interna – en armonía
con lo establecido en el inciso 4 del artículo 53 de la Constitución; ii) más
adelante “varias sentencias empezaron a señalar que varios convenios de la
OIT hacen parte del bloque de constitucionalidad” y, iii) “posteriormente, se
hizo una distinción entre ellos para señalar que algunos pertenecen al bloque
de constitucionalidad en sentido estricto y otros al bloque de
constitucionalidad en sentido lato”. Señala la decisión:

“20. En conclusión, es preciso distinguir entre los convenios de la


OIT, puesto que si bien todos los que han sido “debidamente
ratificados” por Colombia, “hacen parte de la legislación interna”
(C.P:, art. 53, inciso cuarto) -es decir, son normas jurídicas
principales y obligatorias para todos los habitantes del territorio
nacional, sin necesidad de que una ley posterior los desarrolle en el
derecho interno- no todos los convenios forman parte del bloque de
constitucionalidad (C.P., art. 93), en razón a que algunos no
reconocen ni regulan derechos humanos, sino aspectos
administrativos, estadísticos o de otra índole no constitucional.
Igualmente, es claro que algunos convenios deben necesariamente
formar parte del bloque de constitucionalidad, puesto que protegen
derechos humanos en el ámbito laboral. Adicionalmente, la Corte
Constitucional puede, como ya lo ha hecho, de acuerdo con criterios
objetivos, indicar de manera específica qué otros convenios forman
parte del bloque de constitucionalidad en sentido lato (C.P. art. 93,
inciso 2), en razón a que son un referente para interpretar los
derechos de los trabajadores y darle plena efectividad al principio
fundamental de la protección del trabajador (C.P., art. 1) y al
derecho al trabajo (C.P. arts. 25 y 53). Cuando algún convenio
prohíba la limitación de un derecho humano durante un estado de
excepción o desarrolle tal prohibición, corresponde a la Corte
señalar específicamente su pertenencia al bloque de
constitucionalidad en sentido estricto (C.P., art.93, inciso 1), como
también lo ha realizado en sentencias anteriores” –se destaca-.

Consideró la Corporación i) que el “espectro de temas tratados en los


convenios internacionales del trabajo es muy amplio y diverso”, ii) que los
“Convenios 87, 98 relativos a la libertad sindical, al derecho de sindicación y
a la negociación colectiva y los números 29 y 105, relativos a la abolición del
trabajo forzoso, se refieren a los derechos humanos en el trabajo”, al igual
que los Convenios 169 sobre pueblos indígenas y tribales, 138 sobre la edad
mínima y 182 sobre las peores formas del trabajo infantil; y iii) enfatizó en su
aplicación obligatoria, “por todas las autoridades y los particulares para
asegurarse de que las leyes nacionales sean interpretadas de manera acorde
con la Constitución y tales convenios”. Señala la providencia:

“Hasta el año 2002, Colombia había ratificado 55 convenios, de los


185 que había aprobado la OIT hasta 2003. Pues bien, los
convenios ratificados por Colombia también se refieren a una
amplia diversidad de temas, que abarcan desde los derechos
humanos fundamentales en el trabajo (como los convenios Nos. 87
y 98, relativos a la libertad sindical, al derecho de sindicación y a
la negociación colectiva; los Nos. 29 y 105, relativos a la abolición
del trabajo forzoso, etc.) hasta las estadísticas del trabajo (convenio
160), pasando por los asuntos de la simplificación de la inspección
de los emigrantes (convenio 21), de la inspección del trabajo
(convenios 81 y 129) y de la preparación de las memorias sobre la
aplicación de convenios por parte del Consejo de Administración de
la OIT (convenio 116) –se destaca-.

Ello sugiere que para establecer cuáles convenios ratificados por


Colombia integran el bloque de constitucionalidad es necesario que
la Corte proceda a decidirlo de manera específica, caso por caso,
tal como lo ha venido haciendo en las sentencias anteriormente
citadas.

18. Desde la perspectiva mencionada, la Corte comparte el


concepto expuesto por varios intervinientes acerca de que algunos
convenios internacionales del trabajo forman parte del bloque de
constitucionalidad. Estos convenios son los que la Corte ha
indicado o señale en el futuro.

19. Así, pues, hacen parte del bloque de constitucionalidad


aquellos convenios que la Corte, después de examinarlos de
manera específica, determine que pertenecen al mismo, en
atención a las materias que tratan. De esta manera, los convenios
internacionales del trabajo hacen parte del bloque de
constitucionalidad cuando la Corte así lo haya indicado o lo señale
en forma específica. Así lo hizo, por ejemplo, en las sentencias que
se mencionaron atrás acerca del convenio 169, sobre pueblos
indígenas y tribales, y de los convenios 87 y 98, sobre la libertad
sindical y sobre la aplicación de los principios de derechos de
sindicalización colectiva –se destaca-.

A la Corte también le corresponde señalar si un determinado


convenio de la OIT, en razón de su materia y otros criterios
objetivos, forma parte del bloque de constitucionalidad en sentido
estricto, puesto que prohíbe la limitación de un derecho humano
durante un estado de excepción o desarrolla dicha prohibición
contenida en un tratado internacional (C.P., art. 93, inciso 1). Así lo
hizo, como ya se vio, en la sentencia C-170 de 2004, en relación con
los convenios 138, sobre la edad mínima, y 182, sobre las peores
formas del trabajo infantil.

(..)

El carácter normativo obligatorio de los convenios de la OIT


ratificados por Colombia impide que sean considerados como
parámetros supletorios ante vacíos en las leyes.

21. Lo anterior indica que de ninguna manera los convenios


internacionales del trabajo pueden ser considerados simplemente
como parámetros supletorios en el ordenamiento laboral.
Independientemente de la definición acerca de cuáles son los
convenios que forman parte del bloque de constitucionalidad, es
claro que todos forman parte de la legislación interna, lo que
significa que no pueden ser relegados, por regla general, a
parámetros supletorios de interpretación ante vacíos normativos en
el orden legal.

Adicionalmente, aquellos convenios que integran el bloque de


constitucionalidad han de ser aplicados por todas las autoridades y
los particulares para asegurarse de que las leyes nacionales sean
interpretadas de manera acorde con la Constitución y tales
convenios. Por lo tanto, al resolver “el caso controvertido” – en los
términos del artículo 19 del Código Sustantivo del Trabajo acusado
en el presente proceso-, tales convenios son norma aplicable de
manera principal y directa, y han de incidir en la determinación del
alcance de las normas legales que también sean aplicables.
Adicionalmente, los convenios que integran el bloque de
constitucionalidad en sentido estricto han de prevaler en el orden
interno (C.P., art. 93, inc. 1), lo cual ha de ser reconocido y
respetado al resolver “el caso controvertido.”

En este orden de ideas, al determinar la normatividad aplicable a un asunto


que compromete el derecho a la negociación colectiva, debe considerarse, “el
Preámbulo de la Carta Política, e incluir los artículos 1, 5, 39, 53, 56 y 93 de
ese Estatuto Superior, (..) la Constitución de la OIT y [el Convenio 98
debidamente ratificado por el Congreso], que versan sobre derechos que no
pueden ser suspendidos ni aún bajo los estados de excepción); además, los
artículos pertinentes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y la
Convención Americana de Derechos Humanos”.

3.3 Estabilidad de los representantes de los trabajadores

En concordancia con el derecho de los trabajadores a asociarse libremente y


debido a la necesidad de adoptar medidas para hacer realidad la protección
constitucional a la libertad sindical y a la negociación colectiva, el artículo 39
de la Carta Política reconoce a los representantes sindicales el fuero y las
demás garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión y la legislación
laboral dispone que los fundadores de las organizaciones sindicales, sus
directivas y miembros adherentes, no serán despedidos, ni desmejorados en
sus condiciones laborales sin justa causa, debidamente calificada por el juez
del trabajo.

El artículo 39 de la Carta Política y el Código Sustantivo del Trabajo acogen,


entonces, la Recomendación 143 de la OIT “sobre la protección y facilidades
que deben otorgarse a los representantes de los trabajadores en la empresa”,
adoptada por la Conferencia General de la Organización Internacional del
Trabajo, convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la
Oficina Internacional del Trabajo y congregada en dicha ciudad, el 2 de junio
de 1971, en su quincuagésima sexta reunión.

Prevé la Recomendación a que se hace mención, entre otros aspectos


relacionados con la protección a los representantes de los trabajadores, que
éstos deberían gozar de protección eficaz contra todo acto que pueda
perjudicarles, incluido el despido por razón de su condición, de su gestión y de
su participación en la actividad sindical, “siempre que dichos representantes
actúen conforme a las leyes, contratos colectivos u otros acuerdos comunes en
vigor” y que dicha protección debería contar con medidas específicas como
las siguientes:

a) Definición detallada y precisa de los motivos que pueden


justificar la terminación de la relación de trabajo de los
representantes de los trabajadores.
b) Exigencia de consulta, dictamen o acuerdo de un organismo
independiente, público o privado, o de un organismo paritario antes
de que el despido de un trabajador sea definitivo.

c) Procedimiento especial de recurso accesible a los representantes


de los trabajadores que consideren que se ha puesto fin injustamente
a su relación de trabajo, o que sus condiciones de empleo han sido
modificadas desfavorablemente, o que han sido objeto de trato
injusto.

d) Por lo que se refiere a la terminación injustificada de la relación


de trabajo de los representantes de los trabajadores, el
establecimiento de una reparación eficaz que comprenda, a menos
que ello sea contrario a los principios fundamentales de derecho del
país interesado, la reintegración de dichos representantes en su
puesto, con el pago de los salarios no cobrados y el mantenimiento
de sus derechos adquiridos.

e) Imponer al empleador, cuando se alegue que el despido de un


representante de los trabajadores o cualquier cambio desfavorable
en sus condiciones de empleo tiene un carácter discriminatorio, la
obligación de probar que dicho acto estaba justificado.

f)Reconocer la prioridad que ha de darse a los representantes de los


trabajadores respecto de su continuación en el empleo en caso de
reducción del personal”.

En la misma línea, dispone el Código Sustantivo del Trabajo:

“Artículo 405.—Modificado. D. 204/57, art. 1º. Definición. Se


denomina “fuero sindical” la garantía de que gozan algunos
trabajadores de no ser despedidos, ni desmejorados en sus
condiciones de trabajo, ni trasladados a otros establecimientos de la
misma empresa o a un municipio distinto, sin justa causa,
previamente calificada por el juez de trabajo.

Artículo 406.—Subrogado. L. 50/90, art. 57. Modificado. L.


584/2000, art. 12. Trabajadores amparados por el fuero sindical.
Están amparados por el fuero sindical:
a) Los fundadores de un sindicato, desde el día de su constitución
hasta dos (2) meses después de la inscripción en el registro sindical,
sin exceder de seis (6) meses;
b) Los trabajadores que, con anterioridad a la inscripción en el
registro sindical, ingresen al sindicato, para quienes el amparo rige
por el mismo tiempo que para los fundadores;
c) Los miembros de la junta directiva y subdirectivas de todo
sindicato, federación o confederación de sindicatos, sin pasar de
cinco (5) principales y cinco (5) suplentes, y los miembros de los
comités seccionales, sin pasar de un (1) principal y un (1) suplente.
Este amparo se hará efectivo por el tiempo que dure el mandato y
seis (6) meses más, y
d) Dos (2) de los miembros de la comisión estatutaria de reclamos,
que designen los sindicatos, las federaciones o confederaciones
sindicales, por el mismo período de la junta directiva y por seis (6)
meses más, sin que pueda existir en una empresa más de una (1)
comisión estatutaria de reclamos.

Parágrafo 1º—Gozan de la garantía del fuero sindical, en los


términos de este artículo, los servidores públicos, exceptuando
aquellos servidores que ejerzan jurisdicción, autoridad civil,
política o cargos de dirección o administración.

Parágrafo 2º—Para todos los efectos legales y procesales la calidad


del fuero sindical se demuestra con la copia del certificado de
inscripción de la junta directiva y/o comité ejecutivo, o con la copia
de la comunicación al empleador.

Artículo 407.—Miembros de la junta directiva. Amparados. 1.


Cuando la directiva se componga de más de cinco (5) principales y
más de cinco (5) suplentes, el amparo sólo se extiende a los cinco
(5) primeros principales y a los cinco (5) primeros suplentes que
figuren en la lista que el sindicato pase al patrono (§ 3688).

2. La designación de toda junta directiva o cualquier cambio que


ocurra en su composición debe notificarse al patrono en la forma
prevista en los artículos 363 y 371. En caso de cambio, el antiguo
miembro continúa gozando del fuero durante los tres (3) meses
subsiguientes a menos que la sustitución se produzca por renuncia
voluntaria del cargo sindical antes de vencerse la mitad del período
estatutario o por sanción disciplinaria impuesta por el sindicato, en
cuyos casos el fuero cesa ipso facto para el sustituido.

3. En los casos de fusión de dos o más organizaciones sindicales,


siguen gozando de fuero los anteriores directores que no queden
incorporados en la junta directiva renovada con motivo de la fusión,
hasta tres (3) meses después de que ésta se realice.

Artículo 408.—Modificado. D. 204/57, art. 7º. Contenido de la


sentencia. El juez negará el permiso que hubiere solicitado el
patrono para despedir a un trabajador amparado por el fuero
sindical, o para desmejorarlo, o para trasladarlo si no comprobare
la existencia de una justa causa.
Si en el caso de que trata el inciso primero del artículo 118 del
Código Procesal del Trabajo se comprobare que el trabajador fue
despedido sin sujeción a las normas que regulan el fuero sindical, se
ordenará su reintegro y se condenará al patrono a pagarle, a título
de indemnización, los salarios dejados de percibir por causa del
despido.

Igualmente, en los casos a que se refiere el inciso tercero del mismo


artículo, se ordenará la restitución del trabajador al lugar donde
antes prestaba sus servicios o a sus anteriores condiciones de
trabajo, y se condenará al patrono a pagarle las correspondientes
indemnizaciones”.

Se aprecia en la normatividad transcrita, la protección de que deben gozar los


representantes de los trabajadores contra todo acto que pueda perjudicarles,
incluido el despido por razón de su condición, de su gestión y de su
participación en la actividad sindical, tal como lo prevé el artículo 19, numeral
6°, literales b) y d) del Convenio Constitutivo de la OIT.

Efectivamente, dispone la disposición en cita que una vez determinado por la


Conferencia General de la Organización que una cuestión del orden del día
adopta la forma de Recomendación, surgen para los Estados Parte las
obligaciones de someter el instrumento a las autoridades competentes, para
que éstas adopten las medidas necesarias para ajustarse a la recomendación y
de informar al Director General de la Oficina Internacional del Trabajo sobre
“el estado de su legislación y la práctica en lo que respecta a los asuntos
tratados en la recomendación, precisando en qué medida se han puesto o se
propone poner en ejecución las disposiciones de la recomendación, y las
modificaciones que se considere o pueda considerarse necesario hacer a estas
disposiciones para adoptarlas o aplicarlas.”

La Comisión de Expertos en Aplicación de los Convenios 87 y 98 las


Recomendaciones de la OIT sobre libertad sindical y negociación colectiva ha
elaborado un manual sobre protección contra actos de discriminación sindical,
del que, para efectos del asunto que ocupa a la Sala, es del caso recordar:

-Que la protección del derecho de asociación comporta la contratación, el


periodo del empleo y el momento de la cesación laboral.

-Que dada la necesidad de contrarrestar el despido de los trabajadores, en


razón del ejercicio de sus libertades sindicales, por ser esta medida “la que
acarrea consecuencias más graves y es también la más evidente”, la
Comisión recomienda a los países Miembros de la Organización i) “adoptar
una disposición tendente a reforzar la protección en la materia al establecer
que ha de darse prioridad a los representantes de los trabajadores respecto
de su continuación en el empleo en caso de reducción de personal –
Recomendación 143-; ii) crear condiciones que permitan la reinstalación de
los “representantes sindicales en su condición anterior y que éstos sigan
ejerciendo su mandato de conformidad con la voluntad de los afiliados”; iii)
“instituir procedimientos rápidos poco costosos e imparciales para prevenir
actos de discriminación o ponerles remedio lo antes posible”; iv) “(..) exigir
que sea el empleador quien pruebe que la medida impugnada como
antisindical tenía relación con otras cuestiones que no sean sindicales” –
Convenio 158-; v) prever indemnizaciones “que no estén expresadas en cifras
absolutas, sino que las disposiciones pertinentes se formulen de manera que
permita mantener su carácter disuasivo”; y vi) establecer sanciones con la
doble finalidad “de castigar a los responsables de violar un derecho
fundamental y de ejercer un efecto preventivo de disuasión” para así reforzar
la protección contra la discriminación en el trabajo por causa de la libertad
sindical.

Concluye la Comisión su informe sobre la materia, en los siguientes términos.

“223. El artículo 1 del Convenio núm. 98 garantiza a los


trabajadores una protección adecuada contra los actos de
discriminación antisindical, tanto en el momento de ser
contratados como en el curso del empleo, e incluso al momento de
la cesación de la relación laboral, y abarca todas las medidas de
carácter discriminatorio (despidos, traslados, descenso de grado y
cualquier otra medida perjudicial para el trabajador). La
protección prevista en el Convenio es particularmente importante
en el caso de los representantes y dirigentes sindicales, los cuales
deben poder contar con la garantía de que no sufrirán perjuicio
alguno en razón de su mandato sindical.

224. No obstante, la eficacia de las disposiciones legislativas


depende, en gran medida de la forma en que tales disposiciones se
aplican en la práctica, así como de los mecanismos de reparación
y de las sanciones previstos. Las normas legislativas son
insuficientes si no van acompañadas de procedimientos eficaces y
rápidos y de sanciones suficientemente disuasivas para asegurar
su aplicación. Los mecanismos de protección de carácter
preventivo (por ejemplo, la autorización previa de la inspección
del trabajo en caso de despido) son particularmente útiles a este
respecto. La obligación impuesta al empleador de probar que la
medida impugnada como antisindical tenía relación con otras
cuestiones que no sean sindicales, o el establecimiento de una
presunción en favor de los trabajadores, constituyen un medio
complementario para asegurar una protección eficaz de los
derechos sindicales garantizados por el Convenio. Una legislación
que permita, en la práctica, que el empleador ponga término al
empleo de un trabajador a condición de pagar la indemnización
prevista por la ley para todos los casos de despido injustificado,
cuando el motivo real es su afiliación o sus actividades sindicales,
es insuficiente, habida cuenta del artículo 1 del Convenio. La
legislación debería prever asimismo un mecanismo eficaz en
materia de medios de reparación. El reintegro del trabajador
despedido con el pago de indemnizaciones retroactivas constituye
el medio más apropiado de remediar los actos de discriminación
antisindical”.
De conformidad con lo expuesto, para esta Sala es claro que desmejorar a un
trabajador aforado o despedirlo sin justa causa comprobada por el juez del
trabajo, en periodos de estabilidad reforzada previamente convenida,
constituyen conductas de discriminación antisindical y dan derecho al
reintegro, como quiera que los artículos 38 y 39 de la Carta Política disponen
que los trabajadores y empleadores pueden asociarse libremente en defensa de
sus intereses y los tratados y convenios sobre derechos humanos, aprobados
por el Congreso, reconocen el carácter fundamental de la libertad sindical,
dada su relación con las libertades civiles y su vocación para conseguir la paz
y la justicia social, calidad ésta que el Estado, en los términos de los artículos
9 y 93 de la Constitución Política, está en el deber de hacer prevalecer,
adoptando las medidas que resulten necesarias para contrarrestar los actos que
discriminan a los trabajadores, en razón de la militancia sindical.

Ahora bien, el periodo de estabilidad reforzada no comporta que los


trabajadores aforados no puedan ser despedidos, desmejorados o trasladados
con justa causa, sino que ésta deberá ser valorada por el juez del trabajo para
resolver en consecuencia si el foro se mantiene o si el mismo permanece, con
pleno respeto de las garantías constitucionales del trabajador y del patrono,
como se verá.

3.4 Restablecimiento del derecho a la libertad sindical. Acción de


reintegro y acción de tutela

3.4.1 El Código Procesal del Trabajo regula el procedimiento que debe seguir
el empleador con miras a obtener el permiso para despedir, desmejorar o
trasladar a un trabajador aforado y la misma normatividad regula el trámite a
que deberá sujetarse la pretensión de reintegro del activista sindical que llegar
a ser perjudicado en su condición laboral, sin autorización del juez del trabajo.

En este orden de ideas y en consideración a que los procedimientos a que se


hace mención resultan en principio eficaces para restablecer a los trabajadores
aforados en sus condiciones laborales, dada su brevedad y especialidad, esta
Corte ha considerado, también en principio, improcedente la intervención del
juez de amparo con igual propósito, sin perjuicio de que la situación demande
de una orden de inmediato cumplimiento, no comprendida en la competencia
atribuida a otras autoridades judiciales, tal como lo establece el artículo 6° del
Decreto 2591 de 1991.

Esta Corte ha considerado, por ejemplo, que en razón de las disposiciones de


los Códigos Sustantivo y Procesal del Trabajo en la materia, algunos
militantes sindicales podrían ser trasladados, desmejorados en sus condiciones
laborales e incluso despedidos, a causa del ejercicio de su derecho de
sindicación, sin posibilidades de restitución o reintegro, salvo por la
intervención del juez constitucional, como quiera que la protección legal
comprende a un número determinado de gestores, opera dentro de un plazo y
exige de los afectados cargas demostrativas que los mismos no siempre se
encuentran en capacidad de cumplir.

3.4.2 También esta Corte ha encontrado ineficaces los procedimientos


ordinarios para hacer cumplir las medidas de estabilidad constitucional
reforzada, establecidas con el propósito de mitigar estados evidentes de
discriminación, necesidad y vulnerabilidad, particularmente cuando el
desaparecimiento de quien tendría que cumplir la medida es inminente.

En este orden de ideas, mediante sentencias de unificación esta Corte dispuso


el reintegro inmediato de quienes, no obstante gozar del derecho a la
permanencia en el cargo fueron despedidos de una entidad pública en
liquidación.

Recordó la Corporación cómo las políticas o medidas dirigidas a favorecer a


determinadas personas o grupos, con miras a eliminar o mitigar las
desigualdades de tipo social, cultural o económico que los afectan, tuvieron su
origen “en el derecho norteamericano con la Ley Nacional de Relaciones
Laborales de 1935, según la cual si un empresario discriminaba a un
sindicato o miembro de aquel, debía suspender su actuación y adoptar
“acciones afirmativas” para ubicar a las víctimas en el lugar que estarían si
no hubieran sido discriminadas”, y también puntualizó que dichas medidas en
el Estado Social de derecho constituyen un instrumento de gran valía en la
“transición de la igualdad formal a la igualdad sustantiva o material” –
SU-388 de 2005-.

Ahora bien, en punto del procedimiento para hacer efectivas las medidas de
estabilidad reforzada, en las sentencias de unificación a que se hace
referencia, la Corte consideró que así existan otros mecanismos de defensa
“por tratarse de un proceso de liquidación cuya fecha límite es
relativamente próximo (a más tardar el 12 de junio de 2007) la acción de
tutela se proyecta como el mecanismo apropiado para asegurar un
verdadero respeto de los derechos fundamentales (..)”, como quiera que “(..)
las otras vías judiciales podrían resultar eficaces ante la próxima e
inexorable desaparición de la empresa” –SU-388 de 2005, se destaca-.

En esta misma orientación, las Salas Primera y Segunda de Revisión, en


consideración al estado de liquidación del Banco Cafetero BANCAFE S.A.
revocaron las decisiones de instancia, las cuales, aduciendo la existencia de
otra vía, negaban las acciones promovidas por trabajadores sindicalizados
despedidos por la entidad y, en su lugar, ordenaron al Liquidador de la
accionada el reintegro inmediato de los accionantes sin solución de
continuidad, como quiera que “la acción de tutela se convierte en procedente,
en forma excepcional y con efectos definitivos como la única acción judicial
para garantizar” el derecho a la libre asociación sindical, ante la conducta
abusiva, desproporcionada e inconstitucional del patrono que afecta una
organización sindical al punto de lograr su extinción –T-234 de 2005-.

4. Caso Concreto

4.1 La protección invocada y las decisiones de instancia

Revelan los antecedentes que el señor Luis Fernando Valencia Taborda


interpone acción de tutela en contra del Banco Cafetero BANCAFE S.A. en
Liquidación, GRANBANCO S.A., la Presidencia de la República y el
Ministerio de Hacienda y Crédito Público, por violación de sus derechos
fundamentales a la asociación, a la negociación colectiva, a la igualdad, al
trabajo en condiciones dignas y justas y a la vivienda, porque el Liquidador de
la entidad financiera demandada inicialmente lo conminó a devengar salario
sin prestar el servicio para el que fue contratado -11 de marzo de 2005-, para
luego terminar su contrato de trabajo -28 de abril de 2005-, sin justa causa y
sin reparar en su condición de padre cabeza de familia.

Destaca el actor -sin contradicción de parte de los accionados- su condición


de miembro activo de la Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB
desde el año de 1995, a la vez que relaciona su calidad de integrante de la
Junta Directiva y del Comité Operativo Nacional de la organización sindical
en el año 2000, la designación como integrante de la mencionada Junta –10 a
12 de marzo de 2005-, su asistencia al XXIV Congreso Nacional
Extraordinario de la organización sindical reunido en Bogotá entre el 10 y el
12 de marzo de 2005 y el permiso sindical del que gozaba, a tiempo de su
despido.

Demuestra el nombrado -de manera que las entidades tuteladas no desvirtúan-


el acuerdo suscrito entre Sintrabanca primeramente y luego UNEB con el
Banco Cafetero BANCAFE S.A., ahora en Liquidación, por cuya virtud los
trabajadores sindicalizados “no podrán ser despedidos”, dentro de los seis
meses siguientes a los eventos programados por la organización sindical y, en
caso contrario, “el Banco procederá a reintegrarlo entendiéndose que no
hubo interrupción del contrato de trabajo”.

Se detiene además el señor Valencia Taborda en las actuaciones adelantadas


por el Gobierno Nacional con miras a disolver la entidad financiera, las cuales
-a su parecer- tuvieron el evidente propósito de “abolir la Convención
Colectiva de Trabajo y de contera la Organización Sindical, que dada su
condición mayoritaria representaba a todos los trabajadores de la entidad” y,
como indicantes de su aserto, señala:

-La decisión del Liquidador de BANCAFE i) de devolver el pliego de


peticiones sometido a su consideración por el Presidente de UNEB, por
conducto del Ministerio del ramo, con fundamento en el artículo 10 del
Decreto 610 de 2005 y ii) la Resolución del Ministerio de la Protección Social
de abstenerse de sancionar a la entidad, en razón del contenido litigioso de la
pretensión de la organización sindical.

-La suscripción, por parte del mencionado Liquidador, de un Convenio


Interadministrativo de Suministro de Servicios, en calidad de contratista, con
una entidad creada para tal fin “en las mismas instalaciones, con los mismos
trabajadores el mismo tráfico de clientes y usuarios y la misma papelería”, de
la entidad en estado de liquidación.

-El tratamiento dado a “todos los miembros de la dirección nacional del


Sindicato” consistente en eximirlos de “trabajar para el Banco Cafetero en
liquidación” y así impedirles “dar orientación a los trabajadores”, previo
“bloqueo de los carnés magnéticos de ingreso de los directivos sindicales
adscritos al Edificio del C.C.I. que quedó como sede de Gran banco S.A. y
donde laboran unos 800 trabajadores”.

-El despido “de que fui objeto (..) junto con seis compañeros más de la
dirección sindical (..) una semana después de haberle presentado el Pliego de
Peticiones a la entidad”.

Los jueces de instancia, por su parte -como quedó explicado- niegan la


protección por improcedente, debido a que corresponde a las jurisdicciones de
lo contencioso administrativo y ordinaria resolver, respectivamente, sobre la
conformidad con la Carta Política del Decreto 610 de 2005, pronunciarse
sobre el derecho del actor al reintegro y resolver si el mismo tiene derecho a
ser beneficiado de la protección prevista en el artículo 12 de la Ley 790 de
2002, dada la vulneración de su derecho a asociarse y a no ser discriminado,
en razón de su militancia en una organización sindical.

4.2 Procedibilidad de la acción

Delimitado el objeto de la protección que se revisa, se deberá establecer la


procedencia de las medidas solicitadas por el actor para la efectividad de la
misma, que el demandante concreta i) en que se ordene a las accionadas pasar
por alto el artículo 10 del Decreto 610 de 2005; ii) en que esta Corte se
pronuncie sobre la aplicación del artículo 140 del Código Sustantivo del
Trabajo “exclusivamente a la dirección sindical”; iii) en que se le hagan
extensivos los beneficiados previstos en el artículo 12 de la Ley 790 de 2002;
iv) en que se ordene su reintegro al cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005,
sin solución de continuidad y con la advertencia de que no será eximido de
laborar; y v) en que se disponga la convocatoria del Comité Paritario de
Vivienda.

4.2.1 Improcedencia del amparo para resolver sobre el artículo 10 del


Decreto 610 de 2005, la aplicación del artículo 140 del Código Sustantivo
del Trabajo y la convocatoria al Comité Paritario de Vivienda

[Link] Sobre el artículo 10 del Decreto 610 de 2005

Sabido es que la acción de tutela opera en forma subsidiaria y residual y que el


actor podría ejercer las acciones previstas en el Código Contencioso
Administrativo, para controvertir la constitucionalidad y legalidad del artículo
10 del Decreto 610 de 2005, con el fin de que se resuelva sobre la decisión del
Gobierno Nacional de disolver el Banco Cafetero BANCAFE y así mismo
prohibir “cualquier tipo de actividad que implique celebración de pactos o
convenciones colectivas”.

Se conoce, además, porque el actor así lo afirma y las entidades accionadas no


lo desvirtúan, que en la actualidad cursan ante la jurisdicción de lo
contencioso administrativo, “acciones de Nulidad y Restablecimiento del
derecho por varios ciudadanos ante el Consejo de Estado”, contra el Decreto
610 de 2005.

Lo anterior conduce a la Sala a sostener que los pronunciamientos que el actor


solicita, respecto del artículo 10 del Decreto 610 de 2005, proferido por el
Presidente de la República el 7 de marzo de 2005, es asunto ajeno al juez de
amparo, en razón de que su conocimiento ha sido confiado a la jurisdicción en
lo contencioso administrativo.
Con todo, podría argüirse que el artículo 86 de la Carta dispone que la acción
de amparo procede como mecanismo transitorio, para evitar un perjuicio
irreparable cuando el afectado cuenta con otro medio de defensa judicial, y
que el artículo 8° del Decreto 2591 de 1991 prevé el trámite conjunto de la
acción de tutela “con la acción de nulidad y de los demás precedentes ante la
jurisdicción de lo contencioso administrativo”, al punto que si el Juez
constitucional así lo considera “podrá ordenar que no se aplique el acto
particular respecto de la situación jurídica concreta cuya protección se
solicita, mientras dure el proceso”.

La procedencia de la acción de tutela como amparo transitorio para evitar la


realización de un perjuicio irremediable, no obstante el trámite que al respecto
se adelante ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo sobre el
mismo asunto, requiere que la amenaza o el daño que se pretenden solventar
se deriven real y efectivamente de la disposición que se solicita inaplicar y
está claro que el perjuicio que sufre el actor toca con la terminación de su
contrato de trabajo y no con la prohibición impuesta al Liquidador de la
entidad de realizar actividades que impliquen celebración de pactos o
convenciones colectivas, al punto que de llegarse a considerar la
incompatibilidad con la Carta Política del artículo 10 del Decreto 610 de 2005,
la inaplicación de la norma, en sí misma, no conduciría al reintegro del actor.

Además, hay que entender que el Presidente de la Unión Nacional de


Empleados Bancarios UNEB si bien coadyuva al actor en su demanda no
promueve la acción directamente, asunto éste que le impide a esta Sala entrar
a considerar la violación del derecho de la organización sindical a la
negociación colectiva, aunado a que no se conoce que la organización sindical
hubiere recurrido la decisión del Gerente Liquidador de rechazar el pliego de
peticiones que le fuera notificado el 25 de abril de 2005, al punto que no
podría decirse que la UNEB se interesa, en realidad, en la inaplicación del
artículo 10 del Decreto 610 de 2005.

Ahora bien, el actor denuncia que la UNEB fue debilitada por los accionados,
debido a las acciones adelantadas con miras a extinguirla definitivamente y las
entidades accionadas no desvirtúan su aserto, de modo que lo indicado tiene
que ver con disponer el reintegro del señor Valencia Taborda, sin solución de
continuidad al cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005 e informar a la
Procuraduría y a la Fiscalía General de la Nación, para que adelanten las
investigaciones pertinentes.

[Link] La aplicación del artículo 140 del Código Sustantivo del


Trabajo

El numeral 4 del artículo 6° del Decreto 2591 de 1991 dispone que “la acción
de tutela no procederá” cuando, entre otras causales, “sea evidente que la
violación del derecho generó un daño consumado, salvo cuando continúe la
acción u omisión violatoria del derecho”, y el artículo 24 de la misma
normatividad prevé la intervención del juez de tutela, sin perjuicio de la
consumación del daño, con miras a que se prevenga a la autoridad para que
aquello que ya no se puede remediar no vuelva a acontecer.

Ahora bien, revelan los antecedentes i) que el 11 de marzo de 2005 el Gerente


Liquidador del Banco Cafetero exoneró al actor de “trabajar para el Banco
Cafetero en liquidación”, a la vez que le advertía que la entidad cancelaría su
salario, de la forma acostumbrada, de acuerdo con lo previsto al respecto en el
artículo 140 del Código Sustantivo del Trabajo y ii) que el 4 de mayo de la
misma anualidad la entidad resolvió dar por terminado el contrato de trabajo
suscrito con el señor Valencia Taborda, con fundamento en el literal e) del
artículo 61 del Código Sustantivo del Trabajo y las previsiones de los Decretos
3520 de 2004 y 610 de 2005, como más adelante se verá.

Se observa entonces que el juez de amparo nada puede remediar en cuanto a lo


ocurrido entre el 11 de marzo y el 4 de mayo de 2005, en la relación jurídico
laboral entonces existente entre el Banco Cafetero BANCAFE S.A. en
Liquidación y el señor Luis Fernando Valencia Taborda.

Lo anterior sin perjuicio del derecho del actor y de la organización sindical, si


así lo consideran, de acceder a la jurisdicción en lo contencioso
administrativo, con miras a que el juez competente disponga sobre la
reparación de los daños causados por la aplicación del Código Sustantivo del
Trabajo a los trabajadores sindicalizados individualmente considerados, que
así lo demanden y a la UNEB, sin desmedro de las garantías constitucionales
de partes y terceros.

[Link] Convocatoria al Comité Paritario de Vivienda

El actor sostiene que el Gerente liquidador del Banco Cafetero no ha


convocado al Comité Paritario de Vivienda, previsto en la Convención
Colectiva de Trabajo con el objeto de adjudicar los préstamos para vivienda
que la entidad bancaria accionada se comprometió a constituir, asunto que el
funcionario confirma en cuanto considera que el artículo 10 del Decreto 610
de 2003 no le permite “realizar cualquier actividad que implique celebración
de pactos como el de vivienda, por cuanto no esta (sic) encaminado a la
liquidación de la entidad sino a mejorar las condiciones de los trabajadores”.

Se observa entonces que la Convocatoria que el actor echa de menos está


directamente relacionada con el pronunciamiento de incompatibilidad de la
Carta Política de la citada disposición, asunto que como ya se dijo
corresponde dilucidar a la jurisdicción de lo contencioso administrativo.

Además la renuencia del Gerente liquidador no se traduce en vulneración de


derecho alguno del actor, como quiera que el actor no menciona estar
interesado en adquirir vivienda, y, lo que es más importante, no se conoce
manifestación alguna por parte de la Unión Nacional de Empleados Bancarios
respecto del incumplimiento de la Convención suscrita con el Banco Cafetero
en la materia.

4.2.2 Procedencia de la acción de amparo para resolver sobre el derecho


al reintegro

Como ha sido explicado, acudiendo para el efecto a las sentencias SU-388 y


389 de 2005, la acción de tutela se erige como el único medio eficaz, para
hacer cumplir las previsiones constitucionales sobre fuero sindical, de frente al
estado de inminente liquidación del Banco Cafetero.
El despido del actor. Corresponde al juez del trabajo calificar las causas
esgrimidas por la entidad

Se conoce de autos que el Banco Cafetero BANCAFE S.A. convino con las
organizaciones sindicales que agrupan a los trabajadores de la entidad,
inicialmente el Sindicato Nacional de Trabajadores del Banco Cafetero y más
adelante la Unión Nacional de Empleados Bancarios i) que la asistencia “a las
Asambleas y/o Plenum Nacionales y Cursillos Sindicales” no daría lugar al
despido del trabajador “sin justa causa dentro de los seis meses siguientes a la
culminación de cada evento (..)”; ii) que de llegarse a incumplir el acuerdo,
“dicho despido se considerará nulo”; y iii) que el reintegro del trabajador
despedido daría lugar a entender “que no hubo interrupción del contrato de
trabajo para todos los efectos legales y convencionales”.

Está demostrada también i) que el actor asistió al Congreso de la organización


sindical UNEB efectuado entre el 10 y el 12 de marzo de 2005, ii) que a
finales del mes de abril del 2005 el señor Valencia Taborda gozaba de permiso
sindical para asistir a cursillo y iii) que el Gerente Liquidador del Banco
Cafetero resolvió dar por terminado el contrato de trabajo que vinculaba al
actor con la entidad, a partir del 4 de mayo de 2005, aludiendo a las
previsiones de los Decretos 3520 de 2004 y 610 de 2005 en la materia, como
también al literal e) del artículo 61 del Código Sustantivo.

Sostuvo el Gerente mencionado, en comunicación dirigida al actor el 29 de


agosto del mismo año que “la ruptura definitiva del nexo laboral que lo
vinculó con el Banco Cafetero “hoy en liquidación” no configuró un despido
sino que obedeció a uno de los modos autónomos de terminación legal del
contrato de trabajo, tal como lo señala el literal e) del artículo 61 del C.S.T.,
subrogado por el artículo 5° de la Ley 50/90”, en aplicación de lo dispuesto
en los Decretos ya referidos.

No obstante, lo cierto es que el trabajador no podía ser despedido sin previo


levantamiento del fuero sindical, dada su calidad de trabajador aforado, como
lo preceptúan el Preámbulo de la Carta Política y los artículos 1°, 5, 39, 53, 56
y 93 del mismo ordenamiento, la Constitución de la OIT y el Convenio 98
debidamente ratificado por el Congreso, además, los artículos pertinentes de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y la Convención Americana de
Derechos Humanos y los artículos 406, 407 y 408, 113 y siguientes de los
Códigos Sustantivo y Procesal del Trabajo.

Dentro del anterior contexto, el Gerente Liquidador del Banco Cafetero no


puede sustraerse a la previa calificación del juez de trabajo si requiere dar por
terminado el contrato de trabajo del actor, así fuere por justa causa.

Lo expuesto en razón del fuero convencional que se desprende de la


Convención Colectiva suscrita el 23 de mayo de 1978, más tarde asumida por
UNEB –diciembre de 1999-, actualmente en vigor, en los términos del artículo
478 del Código Sustantivo del Trabajo, como quiera que el Convenio 98 de la
OIT encuentra en la negociación un mecanismo de gran valor para
“reglamentar, por medio de contactos colectivos, las condiciones de empleo”
–artículo 4°-, y esta Corte ha considerado que las Convenciones Colectivas
son una “verdadera fuente de derechos y obligaciones (..) pues entraña la
creación de un subsistema jurídico de cobertura restringida al cual deben
someterse trabajadores y empleador en el desarrollo de su relación laboral”.

Concluyó entonces la Corte que en lo referido a los trabajadores afiliados a


una determinada organización sindical y su empleador, de la Convención
Colectiva se derivan derechos adquiridos y obligaciones de imperativo
cumplimiento que como tales deberán ser respetados, “por lo menos durante
el tiempo en que dicha convención conserva su vigencia.

En este punto debe considerarse lo trascendente que resulta frente a la


disolución del Banco Cafetero el llamado de la Conferencia General del
Trabajo a los Estados relativa a la necesidad de fomentar “la comprensión
mutua y de las buenas relaciones entre las autoridades públicas y las
organizaciones de empleadores y de trabajadores, así como entre las propias
organizaciones”, con el fin i) de “desarrollar la economía en su conjunto o
algunas de sus ramas, de mejorar las condiciones de trabajo y de elevar el
nivel de vida”; y ii) de llegar “en la mayor medida posible, a soluciones
aceptadas de común acuerdo” –Recomendación 113 artículos 4° y 5°-.

De manera que la terminación del contrato de trabajo de un activista sindical,


convencionalmente aforado, si no va acompañadas de una causa justa y un
procedimiento previo, donde el aludido pueda contradecir alegar y probar a su
favor, constituye, en sí misma, medida reprochable de discriminación
antisindical. Señala la Corte:

"Así, la posibilidad de terminación unilateral que la ley otorga al


patrono en los contratos individuales de trabajo, no debe abrir las
puertas para que aquél, amparado en ella, prescinda, sin control ni
medida y de manera colectiva o masiva, de los servicios de los
trabajadores bajo su dependencia para mermar el número de
miembros activos de los sindicatos.

Por este camino, si tal ejercicio arbitrario, desproporcionado e


irrazonable de la facultad legal se admitiera como ajustado a la
Constitución, independientemente del número de trabajadores
afectados, todos ellos -por coincidencia- integrantes del mismo
sindicato, de nada valdría la garantía de asociación que, en la
Carta, los favorece, y serían apenas teóricos derechos básicos como
el de fuero sindical, el de negociación colectiva y el de huelga, pues
en esa hipótesis -que no acepta la Corte Constitucional- bastaría
con invocar, como en este caso lo ha hecho "CODENSA", las
normas legales en referencia y la facultad patronal de despido sin
justa causa mediante indemnización, para lograr, con el beneplácito
de los jueces, el desmonte, el debilitamiento o la volatilización de un
sindicato, o la sensible disminución de sus efectivos.

El panorama que se tendría no sería otro que el de un Estado que,


no obstante tener en su Constitución claramente garantizadas las
libertades de asociación sindical, de negociación colectiva y de
huelga, y de consagrar la protección especial estatal al trabajo,
además de hallarse obligado a acatar los convenios de la OIT y los
tratados internacionales sobre derechos humanos, crearía, mediante
normas legales, los instrumentos necesarios para hacerlas inútiles,
vanas e inoperantes por el fácil expediente del uso masivo y
caprichoso de la facultad en ellas concedida a los empleadores.

En últimas, mediante la indemnización, la empresa resultaría


"comprando" la libertad de asociación sindical de sus empleados”.

De modo que el Gerente Liquidador del Banco Cafetero reintegrará al actor al


cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005 sin solución de continuidad y le
reconocerá el valor de los salarios, reajustes y prestaciones sociales que el
mismo habría podido percibir, si le hubiera respetado su derecho al fuero
convencional.

Lo anterior sin perjuicio i) del derecho del señor Valencia Taborda de acceder
a la justicia en demanda de una prestación mayor, si así lo considera, ii) el
derecho de la entidad de acudir ante el Juez del trabajo, para efecto de dar por
terminado el contrato que vincula al trabajador, en vigencia del fuero
convencional y iii) de descontar el valor de las indemnizaciones que el
patrono pudiere haber reconocido –artículo 64, numeral 4°, literal d) del
C.S.T-.

5. Conclusiones. Las sentencias de instancia se confirmarán


parcialmente

La Sala Penal del H. Tribunal Superior de Bogotá y la Sala de Casación Penal


de la H. Corte Suprema de Justicia niegan al señor Luis Fernando Valencia
Taborda el amparo de sus derechos fundamentales a la asociación sindical, a
la negociación colectiva, a la igualdad, al trabajo en condiciones dignas y
justas y a la vivienda, en cuanto consideran que el ordenamiento prevé
procedimientos eficaces que hacen improcedente la acción de tutela para
obtener pronunciamientos sobre la conformidad con la Carta Política del
artículo 10 del Decreto 610 de 2005, como quiera que -tal como lo consideran
los falladores de instancia- tal competencia ha sido concedida a la jurisdicción
de lo contencioso administrativo, que actualmente tramita el asunto, sin que
se vislumbre que para remediar la situación que afecta se requiera un
pronunciamiento del juez de amparo al respecto.

De igual manera y habida cuenta que ante un daño consumado, no procede


emitir órdenes de inmediato cumplimiento, será la jurisdicción de lo
contencioso administrativo la competente para disponer sobre la reparación de
los daños causados al señor Valencia Taborda por la aplicación del artículo
140 del Código Sustantivo del Trabajo sin la previa calificación del juez del
trabajo, como correspondía. Sin perjuicio de que las denuncias del actor
tengan que ser conocidas por la Procuraduría y la Fiscalía General de la
Nación, para lo de su competencia, tal como lo disponen los artículos 39 de la
Ley 50 de 1990 y 200 de la Ley 599 de 2000.

No obstante, las sentencias de instancia, en cuanto niegan al actor su derecho


al reintegro serán revocadas, para en su lugar disponer que el actor sea
reintegrado al cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005 o a uno de igual o de
superior categoría y que si la entidad pública insiste en desmejorarlo,
trasladarlo o despedirlo, someta el asunto a la consideración del juez laboral,
en los términos de los artículos 113 y siguientes del Código Procesal del
Trabajo.

De manera que en las cuarenta y ocho horas siguientes a esta decisión, el


Gerente Liquidador del Banco Cafetero reintegrará al actor al cargo que
ocupaba el 11 de marzo de 2005, sin solución de continuidad, con la
advertencia de que el señor Luis Fernando Valencia no podrá ser discriminado
por razón de su militancia sindical, de manera que no podrá ser exonerado de
ejecutar la labor para la que fue contratado, ni desmejorado o trasladado,
salvo por razones debidamente justificadas como quedó explicado.

Lo anterior, en cuanto no se discute i) que el 11 de marzo de 2005 el Gerente


liquidador del Banco Cafetero resolvió exonerar al actor de ejecutar la labor
para la que fue contratado, aduciendo una justa causa que no fue calificada
por el juez del trabajo y ii) que en iguales condiciones, es decir sin el previo
levantamiento del fuero que lo protege, el señor Valencia Taborda fue retirado
de la entidad sin que la jurisdicción del trabajo conociera de la decisión.

De otra parte, en consideración a que el artículo 12 de la Ley 790 de 2002


confiere derecho de estabilidad en el proceso de reestructuración de la Rama
Ejecutiva del poder público, a las madres y padres cabeza de familia que
cumplen las exigencias legales y constitucionales, está claro que si el actor así
lo solicita y para el efecto cumple con los requisitos establecidos en el
ordenamiento, el Gerente Liquidador de la entidad accionada deberá
pronunciarse al respecto.

De modo que la Sala revocará parcialmente los fallos de instancia para en su


lugar i) confirmar las providencias en cuanto a la improcedencia de la acción
para resolver sobre la conformidad del artículo 10 del Decreto 610 de 2005, y
ii) disponer el reintegro del actor, sin solución de continuidad, sin perjuicio
del derecho de la entidad pública accionada a iniciar el correspondiente
proceso de levantamiento de fuero sindical e iii) informar a la Procuraduría y
a la Fiscalía General de la Nación sobre las denuncias del actor sobre
persecución sindical, para que adelanten las investigaciones y adopten los
correctivos del caso.

III. DECISION

En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,

RESUELVE:

Primero.- CONFIRMAR, en cuanto a la improcedencia de la acción para


resolver sobre el artículo 10 del Decreto 610 de 2005, la aplicación del
artículo 140 del Código Sustantivo del Trabajo y la convocatoria al Comité
Paritario de Vivienda, las sentencias proferidas el 27 de septiembre y el 15 de
noviembre de 2005, por la Sala Penal del H. Tribunal Superior de Bogotá y la
Sala de Casación Penal de la H. Corte Suprema de Justicia, dentro de la
acción de tutela instaurada por Luis Fernando Valencia Taborda directamente
y como miembro de la Junta Directiva Nacional y la coadyuvancia de la
Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB, en contra del Banco
Cafetero BANCAFE S.A. en Liquidación, GRANBANCO S.A., la
Presidencia de la República y el Ministerio de Hacienda y Crédito Público,
por violación de sus derechos fundamentales a la asociación sindical, a la
negociación colectiva, a la igualdad, al trabajo en condiciones dignas y justas
y a la vivienda.

Segundo.- REVOCAR las anteriores decisiones en cuanto a la


improcedencia de la acción de tutela para resolver sobre el derecho del actor
al reintegro y en su lugar conceder la protección.

En consecuencia el Gerente Liquidador del Banco Cafetero BANCAFE


S.A., dentro del término de las 48 horas siguientes a la notificación de
esta providencia, reintegrará al señor LUIS FERNANDO VALENCIA
TABORDA al cargo que ocupaba el 4 de mayo de 2005 o, de no ser ello
posible, a uno de igual o de superior categoría. Entendiéndose, para el
efecto, que no hubo solución de continuidad en el contrato de trabajo que
a la fecha indicada vinculaba al actor con la entidad financiera en
liquidación y que el empleador podrá descontar los valores reconocidos al
trabajador por concepto de salarios y prestaciones sociales, por el mismo
periodo, e indemnización por despido injusto, de haberse efectuado, sin
afectar su supervivencia ni la de su familia.

Tercero.- Informar a la Procuraduría y a la Fiscalía General de la Nación


sobre las perturbaciones en el ejercicio de los derechos de libertad sindical y
negociación colectiva denunciados por el actor, para que se adelanten las
investigaciones pertinentes y se adopten los correctivos del caso. Ofíciese por
la Secretaría General de esta Corporación y remítase copia de esta
providencia.

Cuarto.- Por Secretaría líbrense las comunicaciones previstas en el artículo 36


del Decreto 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y cúmplase.

ALVARO TAFUR GALVIS


Magistrado

CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ


Magistrada
JAIME ARAUJO RENTERÍA
Magistrado

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ


Secretaria General

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