Cebolla Rodriguez
Cebolla Rodriguez
Allium cepa L.
Origen
La cebolla posee un origen incierto ya que diferentes estudios han señalado Asia occidental
y el Norte de África como posibles lugares de origen de esta hortaliza, concretamente en
zonas de Persia, India y Egipto, respectivamente. Los primeros vestigios de consumo
humano se remontan a India y Egipto, hace más de cinco mil años.
Usos: en India, como diuretico y remedio contra enfermedades cardiacas, oculares o de las
articulaciones; en Egipto, era uno de los alimentos de los trabajadores de las pirámides, se
usaba como ofrenda en sacrificios y funerales, aparecen grabados en tumbas egipcias;
Griegos y Romanos, alimentaban tropas de combate creyendo que otorgaba fuerza en
batallas cuerpo a cuerpo, ellos introducen el consumo de cebolla en el resto de los países
ribereños del Mediterraneo.
Durante la Edad Media los ejemplares plantados presentaban bulbos grandes a partir de los
cuales se especializaron las variedades que se comercializan en la actualidad. Llegó al
continente americano a través de los españoles en los primeros tiempos de conquista por
su poder de conservación necesario para hacer frente a los largos viajes transoceánicos de
finales del s XV.
Botánica
Familia: Aliaceas (Liliaceas)
Género: Allium
Especie: cepa
Hay 3 grupos que abarcan la totalidad de formas de Allium cepa L., según Jones y Mann:
- Grupo I: var. typicum → cebolla común, bulbo simple, único
- Grupo II: var. aggregatum → cebolla de bulbo compuesto
- Grupo III: var. viviparum → produce bulbillos en los escapos umbeliformes
La cebolla es una planta bienal cultivada como anual.
Sistema radical: fasciculado, con raíces tiernas que alcanzan una profundidad de 25-30 cm
en sentido vertical, y 15 cm en sentido lateral. En plantas en activo crecimiento se observan
raíces envejecidas y raíces nuevas, a medida que las raíces viejas van muriendo se
renuevan. Color blanco y con fuerte olor a sulfuro de alilo.
Tallos: dos tipos, uno con entrenudos muy cortos que constituye la base del bulbo tunicado,
representado por un disco subconico de entrenudos muy cortos, y el otro es el escapo floral
desarrollado sobre la yema central o yemas axilares pudiendo tener de 0,60 a 1,50 m de
altura, hueco con una dilatación en la mitad inferior. Una planta puede tener uno o más
escapos.
Hojas: constituidas por una parte basal, vaina envolvente y la lámina fistulosa hueca,
redonda achatada. Toda hoja nueva nace a través de un orificio que se abre en el límite
entre la vaina y la lámina sobre una yema del tallo-disco. Este crecimiento es tal que la
vaina más externa envuelve el resto de las hojas. El conjunto de vainas superpuestas se
denomina “falso tallo”. Simultáneamente se generan nuevas raíces adventicias que lo hacen
por encima de las ya desarrolladas.
Catafilas: base de las hojas.
Bulbo: compuesto por hojas llamadas “catáfilas”. De afuera hacia adentro hay:
- a: 6-7 catáfilas de protección, membranosas, muy delgadas, vainas de las primeras
hojas del follaje que se van distendiendo al crecer el bulbo. Le dan el color al bulbo,
que puede ser blanco, amarillo, cobrizo, rojo o purpura.
- b: 4-5 catáfilas carnosas, vainas engrosadas de las hojas que forman el follaje.
- c: 6-8 catafilas carnosas, vainas engrosadas de hojas sin laminas por aborto de las
mismas, ya que se formaron luego del comienzo del proceso de bulbificacion en el
cual no hay aparicion de follaje.
- d: 3-4 hojas no desarrolladas en el centro del tallo que brotarán en el próximo ciclo.
Yemas: en la axila de cada hoja del bulbo hay yemas que darán origen a nuevas hojas y
tallos florales en la segunda etapa de desarrollo. La parte superior estrecha de las vainas
que cierran el bulbo se llama cuello y tiene gran importancia en la selección de los bulbos.
Las formas del bulbo son variables.
Flores: en número de 50-2000, agrupadas en una umbela simple protegida por una bráctea
envolvente (espata). Se abren en forma irregular, durante 2-4 semanas, por lo que una
planta con varias inflorescencias irá abriendo sus flores durante un mes o más.
Fruto: cápsula trilocular con 1-2 semillas por lóculo, con dehiscencia loculicida. La semilla es
rugosa, de tegumento negro.
Fisiología
Fases:
- germinación y crecimiento vegetativo
- bulbificación
- dormición
- brotación de bulbos
- floración y producción de semillas
Germinación y crecimiento vegetativo:
La calidad de la semilla de cebolla en almacenamiento se deteriora rápidamente con el
mayor contenido de humedad y temperatura. El potencial de almacenamiento de las
semillas varía con el lote, pero tiende a ser inferior a otros cultivos hortícolas. En
condiciones normales, el poder germinativo de la semilla disminuye del 30 al 50% en un año
y del 50 al 100% en dos. Mantenida entre 0 y 2ºC conserva su poder germinativo hasta 7
años, similar a la semilla deshidratada al 6% en envases herméticos.
Temperatura base para la germinación 1,4-3,5 ºC. En el rango de temperaturas entre 5-25
ºC la velocidad de germinación se incrementa linealmente con la temperatura.
La emergencia involucra dos procesos: germinación y elongación de la radícula y cotiledón
hasta que la plántula se hace visible por encima del suelo. En la germinación, primero
emerge la radícula, y luego el hipocótile y la gémula o plúmula. El cotiledón continúa
llevando la semilla fuera de la tierra manteniéndola adherida al “extremo haustorial” del
cotiledón. Esta emergencia se debe a que continúa el alargamiento de la porción situada
entre la rodilla y el talluelo, mientras que el segmento semilla-rodilla cesó su crecimiento.
Posteriormente, el extremo del cotiledón con los restos seminales (tegumentos) se eleva
tomando una posición más o menos horizontal (fase bandera). En la base del pequeño tallo
nacen las primeras raíces adventicias. La primera hoja emerge a través del poro del
cotiledón. La velocidad de elongación antes de la formación de la rodilla cotiledonar está
relacionada linealmente con la temperatura por encima de la Tbase 1,4ºC y por debajo de
20ºC. Después de la formación de la rodilla, la elongación es exponencial y la velocidad
relativa muestra una respuesta lineal similar a la temperatura hasta que las reservas se
agotan.
La velocidad de emergencia de las plántulas está determinada por la temperatura, así como
por la humedad del suelo por encima del nivel crítico. Durante la emergencia, se produce
una rápida imbibición inicial, una segunda fase con pequeños cambios en el contenido de
agua y posteriormente un incremento en agua cuando la radícula atraviesa la cubierta
seminal y crece. El proceso de germinación antes y luego de la elongación, y la aparición de
la radícula puede seguir en un suelo de potencial agua más bajo que aquel que necesita
para que la radícula atraviese la cubierta seminal.
La germinación es mucho menos sensible que el crecimiento al daño por sales. El
porcentaje de emergencia y la velocidad de emergencia puede ser afectado por la calidad
de la semilla, tratamiento de la semilla (priming), temperatura del suelo, potencial agua del
suelo y profundidad de siembra. Tanto la germinación como la emergencia, así como la
velocidad de crecimiento después de la emergencia es lenta comparado con otras especies
hortícolas. La tasa de crecimiento relativo de cebolla creciendo próxima a la T óptima en la
fase exponencial es casi la mitad que la de repollo y lechuga en producción de primavera.
El sistema radical de cebolla es bastante ralo, esparcido con escasos pelos radiculares.
Consecuentemente la absorción de agua está confinada principalmente en los 25 cm de
profundidad de suelo. Esto implica altos requerimientos de fósforo y potasio para un máximo
rendimiento en comparación con otros cultivos. Las características morfofisiológicas de la
cebolla determinan una mayor sensibilidad al déficit de agua y nutrientes que otros cultivos,
pero por otro lado, sobreviven a un largo periodo de estrés hídrico no creciendo, y se
recuperan cuando se les proporciona agua nuevamente.
Bulbificación:
Con la bulbificación se inicia el ensanchamiento de las bases de las hojas a pequeña
distancia sobre el tallo y el almacenamiento en ellas de sustancias de reserva. A medida
que progresa la bulbificación, las hojas nuevas (centrales) abortan sus láminas y se
convierten en vainas (catáfilas) de almacenamiento. La zona del falso tallo que se encuentra
por encima de la base engrosada se llama “cuello”. Las vainas externas muy expandidas se
transformarán posteriormente en catáfilas de protección. Finalmente se produce un
ablandamiento en la zona del cuello, se vuelca el conjunto de láminas (la planta se entrega),
el bulbo alcanza su madurez y la dormición.
La formación del bulbo responde al fotoperiodo, la temperatura y su interacción.
El fotoperiodo es el factor más importante y a su vez determinante de los límites de
adaptación de los diferentes cultivares. La bulbificación es inducida por días largos, cuanto
mayor es el fotoperiodo más temprano cesa el crecimiento de las hojas y antes alcanza el
bulbo su madurez fisiológica. Cuando el fotoperiodo es muy corto las plantas producen
indefinidamente hojas y no bulbifican.
El inicio de bulbificación comienza al producirse una rápida elongación de las hojas y un
aumento en el grosor de la zona del cuello.
La temperatura óptima para bulbificación oscila entre 25-30 ºC. Temperaturas muy bajas o
muy elevadas retrasan la bulbificación mientras que la longitud del fotoperiodo crítico para la
bulbificación se acorta al aumentar la temperatura.
Los cultivares mejor adaptados a una determinada región son aquellos que alcanzan a
cumplir con sus requerimientos térmicos y fotoperiodicos mínimos. En esas condiciones, el
crecimiento foliar (mayor área foliar) y la formación del bulbo se prolongan lográndose altos
rendimientos.
Además del fotoperiodo y la temperatura, existen otros factores que afectan la bulbificación:
calidad de luz, intensidad lumínica, reguladores de crecimiento, provisión de agua y
disponibilidad de nutrientes. A mayor intensidad de luz, mayor es la velocidad de
bulbificación. La luz roja lejana promueve la bulbificación, mientras que la luz roja la inhibe.
El etileno y la hidrazida maleica promueven la bulbificación, mientras que el ácido abscísico
la retrasa. Los riegos frecuentes y abundantes al igual que altos niveles de nitrógeno
disponible durante la bulbificación pueden perjudicar la acción del potasio y el fósforo en la
síntesis glucídica y su acumulación en los bulbos, pudiendo asimismo predisponer a los
bulbos a una mala conservación. En cambio, bajos niveles de nutriente promueven la
bulbificación.
La cebolla es un cultivo relativamente ineficiente para interceptar la energía solar y
convertirla en materia seca. Sin embargo, una alta proporción de la materia seca fijada es
transportada a los bulbos. Un incremento en la duración del área foliar es uno de los
requerimientos básicos para lograr mayores rendimientos. Asociado a esto se encuentra la
densidad de plantas que varía con el cultivar.
Dormición y brotación:
Con la maduración de los bulbos comienza una fase de dormición durante la cual cesa el
crecimiento, la iniciación de nuevas hojas y raíces, y luego de la cosecha y curado
se observa una drástica disminución de la mitosis en los ápices. Desde entonces
hay una pérdida gradual de la dormición y un leve aumento de la velocidad de la
respiración con una progresiva disminución en los tiempos para la producción de
raíces y brotes. Se distingue un estado de “dormición absoluta” o “periodo de
reposo”, en el que el bulbo no brota aunque las condiciones ambientales sean
óptimas para ello, es decir que se debe a factores internos de la planta, y un estado
de “dormición relativa” en que la dormición se prolonga como consecuencia de
condiciones ambientales no favorables para la brotación. Los cultivares difieren
ampliamente en su duración de la dormición.
El comienzo de la dormición se debe a la translocación de sustancias inhibidoras desde las
hojas a los bulbos en el cultivo maduro. Si se produce una defoliación de plantas de cebolla
próximas a la madurez se acorta el periodo de dormición. Se ha identificado al ácido
abscísico como inhibidor, pero solo posee 10-20% de actividad inhibidora del crecimiento.
Durante el almacenamiento se produce una progresiva disminución de la actividad de los
inhibidores extractables de los bulbos seguido de un aumento de la actividad de
citoquininas, giberelinas y auxinas. El tiempo hasta la brotación es afectado por las
temperaturas de almacenamiento y por la composición gaseosa de la atmósfera de
almacenamiento. Asimismo, es drásticamente afectado por la humedad sobre el disco basal
de los bulbos así como por las heridas de los bulbos.
Floración:
La cebolla es una planta bianual que requiere bajas temperaturas para inducir la
diferenciación de las yemas florales y pasar de la fase vegetativa a la reproductiva. El
primer signo visible de la transición del ápice es su ensanchamiento y aplanamiento. Luego,
el ápice con forma de cúpula comienza a alargarse y se reconoce claramente el escapo
flora. La última hoja formada, llamada espata, encierra al meristema floral.
El número de tallos florales producidos por una planta depende del número de
ramificaciones que se formaron en el bulbo, ya que todos los meristemas apicales pueden
potencialmente formar inflorescencias. La emisión de los escapos se produce ya sea a partir
de bulbos en el segundo año de cultivo, una vez superado el periodo de dormición y luego
de la vernalización, o a partir de plantas en crecimiento vegetativo, fenómeno que los
productores de bulbo tratan de evitar pero que es un método utilizado para la producción de
semilla en climas fríos.
La floración y la bulbificación son procesos competitivos entre sí. El comienzo de la
bulbificación puede bloquear la iniciación floral o inhibir la elongación del escapo.
Durante el desarrollo floral de la cebolla se distinguen cuatro etapas: periodo juvenil, etapa
de diferenciación floral que requiere vernalización, aparición de la inflorescencia, y
desarrollo del escapo floral. Cada etapa está influenciada de diferente modo por las
condiciones ambientales e intrínsecas de la planta, siendo la temperatura y el fotoperiodo
los factores extrínsecos más importantes.
La cebolla es una especie de exigencia cualitativa de vernalización por lo que la inducción
de la floración por las bajas temperaturas resulta decisiva, mientras que el fotoperiodo juega
un papel importante en el alargamiento del escapo, el cual es promovido por días largos. La
exposición a las bajas temperaturas de vernalización puede tener lugar en las plantas en
crecimiento no bulbificadas, en bulbos en almacenamiento o en los bulbos plantados.
La respuesta a la acción de las bajas temperaturas varía con los cultivares. Aquellos que se
adaptan más a zonas frías necesitan mayor cantidad de horas de frío para florecer, mientras
que los que se usan en zonas cálidas requieren un periodo con bajas temperaturas
relativamente corto. También existen cultivares capaces de florecer sin necesidad de bajas
temperaturas. En bulbos almacenados el periodo de vernalización varía entre 90-120 días,
dependiendo de la mayor o menor interacción entre cultivar y tiempo de vernalización de los
bulbos.
Además de la duración del periodo de vernalización es importante la temperatura a la cual
se lleva a cabo. Cuando bulbos de cebolla Valcatorce INTA se almacenan en cámaras (8-
14ºC) desde la cosecha a la plantación, se obtiene una brotación uniforme, mayor número
de tallos florales y producción de semillas que cuando se someten a 4ºC durante un mes
previo a la plantación. Si luego de recibir el estímulo de frío, los bulbos se colocan a T
elevadas (25ºC) bajo condiciones de campo, se produce su desvernalizacion.
El periodo de vernalización depende de:
- Remoción de catáfilas: el periodo de bajas temperaturas se alarga cuando se
remueven catáfilas de los bulbos antes de la plantación u hojas foliares después de
la plantación. Dicha remoción provoca una considerable disminución del contenido
de carbohidratos en los bulbos, que estaría relacionado con el aumento del
requerimiento de bajas temperaturas en los bulbos tratados.
- Tamaño de la planta: las plantas pequeñas no son capaces de recibir el estímulo
floral dado por las bajas temperaturas. Existe un estado juvenil, periodo en que la
planta es incapaz de percibir el estímulo de bajas temperaturas para diferenciación
floral, que culmina cuando la planta alcanza un diámetro de pseudotallo a nivel de
cuello entre 6-8 mm. A su vez, un mayor diámetro de pseudotallo al momento de
recibir las bajas temperaturas, menor es el periodo necesario para lograr la
formación de las yemas florales.
- Nivel de Nitrógeno: las plantas que crecen con altos niveles de nitrógeno necesitan
un periodo de frío mayor que aquellas que crecen con bajo contenido de nitrógeno.
En cebolla existe un número crítico de hojas por debajo del cual no hay desarrollo de
inflorescencias y por sobre el cual la iniciación floral se incrementa rápidamente
hasta su valor máximo. Este número crítico de hojas es afectado por las condiciones
ambientales y no puede ser considerado como una constante fisiológica para todos
los cultivares. Los cultivares de siembra de primavera tienen un número crítico
menor (7 hojas iniciales = 0,06 g peso seco de planta) que los sembrados en otoño
(10 hojas iniciales = 0,45 g peso seco de planta).
Los tratamientos de día largo y altas intensidades lumínicas durante la exposición a bajas T
intensifican su efecto sobre la inducción floral. Las plantas originadas en condiciones de alta
T y baja densidad de flujo de fotones (25ºC / 200 micro mol/m2.s) tienen un bajo nivel de
CH solubles y tardan más en florecer que las originadas 17ºC / 600 micromol/m2.s que
poseen aproximadamente el doble de contenido de CH. Puede lograrse una rápida
iniciación floral en plántulas, si después de haber formado 10-11 iniciales de hoja se
mantienen 60-70 días con 16-20 horas de fotoperiodo a 9ºC y con bajo nivel de nitratos
(0,0018 M). Posteriormente, se logra un rápido desarrollo de las inflorescencias bajo
fotoperiodo de 16-20 horas a 12ºC y un mayir nivel de nitratos (0,012 M). Así es posible
obtener entre 80-100% de floración en genotipos altamente resistentes a la floración,
combinando irradiación suplementaria y bajos niveles de nitrógeno antes y durante el
periodo frío, extendiendo el fotoperiodo de 4-6 h durante el periodo frío.
La floración prematura es indeseable cuando el objetivo es obtener bulbos, razón por la cual
es necesario que el productor la evite teniendo en cuenta las causas que la favorecen:
- factor genético: existen diferencias marcadas entre cultivares en cuanto a la
resistencia a la floración prematura
- tamaño grande de planta en época de T bajas, como consecuencia de siembras
tempranas, híbridos de mucho vigor o factores climáticos favorables.
Requerimientos climáticos
T media mensual óptima 13-24ºC, la media mensual máxima 30ºC y la media mensual
mínima 7ºC.
Durante su crecimiento tolera heladas y temperaturas bajas. Posteriormente, para bulbificar,
requiere temperaturas más elevadas y días largos. Los bulbos son sensibles a las heladas.
Las precipitaciones y la humedad relativa elevada constituyen un inconveniente para la
cosecha y curado, afectando la conservación.
Requerimientos edáficos
Los suelos sueltos (areno-humíferos) son los deseables, el pH óptimo varía entre 5,8 y 6,5 y
es una de las hortalizas más tolerantes al boro.
Los suelos no deben tener problemas de drenaje y la presencia de sales afecta los
rendimientos.
Factores adversos
Plagas animales
Enfermedades
Malezas
La cebolla compite mal con las malezas, su control debe ser estricto. Además debemos
contemplar el tiempo de permanencia en el campo (ciclo de 6-7 meses según variedad).
Cultivares
Los cultivares, según el fotoperiodo se consideran de día largo-corto (12-14 horas),
comúnmente denominadas valencianitas, y de día largo-largo (más de 14 horas) llamadas
valencianas. Existen cultivares de día corto que a diferencia de las típicas valenciana y
valencianita son dulces (presentan menos pungencia).
Tecnología de producción
Como en otras especies hortícolas los destinos de la producción de cebolla son: consumo
en fresco, industria y semilla.
Densidad:
Además del requerimiento de fotoperiodo y temperatura que define el grado de adaptación
local según la estación de crecimiento de distintos cultivares, el tamaño de los bulbos puede
estar controlado por la densidad de plantas. El rendimiento de bulbos aumenta según una
asíntota conforme aumenta el tamaño de los bulbos para luego declinar. El máximo
rendimiento a alta densidad depende de las condiciones de crecimiento, en particular, la
fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua, cultivar, la eficiencia de captación de la luz con
la cual convierte a materia seca y duración de la bulbificación.
Labores culturales:
- Riego: el sistema de riego utilizado es por surco. Normalmente se riega luego de la
siembra y trasplante, y se lo suspende 30 días antes de la cosecha con el fin de
facilitar y uniformar ésta, detener el crecimiento radical y favorecer el secado de las
catáfilas exteriores.
El rendimiento del cultivo se ve afectado por la interacción pos y densidad de
plantas.
El consumo de agua del cultivo de cebolla oscila entre 7800-8800 m3/ha, con estos
consumos de agua el rendimiento de Valcatorce INTA se incrementa 35% con una
eficiencia en el uso del agua entre 53,1-58,6 kg/mm respectivamente.
- Fertilización: las necesidades máximas se dan en el periodo de bulbificación. Previo
análisis del suelo, normalmente se aplica en la siembra o trasplante nitrógeno más
fósforo y se complementa durante el cultivo con una fuente nitrogenada, siendo
conveniente fraccionar su aplicación, ya que las raíces de la cebolla tienen una
capacidad exploratoria limitada.
Cosecha:
No todas las plantas maduran al mismo tiempo. Se inicia la cosecha cuando el 30-50% de
las plantas muestra su parte aérea volcada. El adelantamiento de la cosecha (zonas de
primicia), significa obtener un rendimiento menor y la imposibilidad de conservar el
producto. En cambio, alcanzar la maduración total implica una mayor pérdida de catáfilas de
protección así como una mayor incidencia de enfermedades en almacenamiento.
La cosecha puede ser semimecanizada, consiste en pasar un pie de pato o reja sin
vertedera con el fin de descalzar las plantas y posteriormente se junta en forma manual,
dejando cordones de tal modo que los bulbos queden protegidos de la acción directa de los
rayos solares, aquí se cumple el curado (7-15 días) y luego se procede al almacenamiento.
Cuando por razones favorables de mercado (venta inmediata) se cosecha en forma
anticipada, se junta y corta la parte aérea y las raíces, se embolsa y envía al mercado. En
este caso para decidir la cosecha, además del precio, debe tenerse en cuenta el tamaño del
bulbo.
En el caso de cosecha totalmente mecanizada, se pasa una barra cuadrada o
desarraigadora, permaneciendo las plantas en el terreno durante 7-15 días según el clima,
posteriormente las toma una maquina descoladora (corta la parte aérea) que además deja
los bulbos en hileras, que luego serán tomados por una máquina cargadora lateral que los
ubica en acoplados para trasladarlos al lugar de almacenamiento.
Rendimiento:
Está determinado por la época de siembra/trasplante, cultivar, densidad, estado hídrico. La
época debe ser tal que permita tener plantas en invierno lo suficientemente pequeñas para
evitar la vernalización y suficientemente grandes para sobrevivir a las condiciones
invernales y producir una buena cobertura en primavera.
Un incremento de área foliar es necesario para lograr altos rendimientos.
Poscosecha:
- curado: periodo de secado superficial que involucra eliminación de la humedad
externa, y el secado de las partes verdes y de los materiales extraños adheridos al
producto. Consiste en el secado de las catáfilas externas y del cuello, con lo que se
logra su cierre. Durante el curado, las catáfilas externas desarrollan el color
característico del cultivar. Este proceso puede cumplirse en el surco o parcialmente
en él y completado durante el almacenamiento.
- almacenamiento: las condiciones ideales para almacenar cebolla son temperaturas
de 0ºC y 65-70% de humedad relativa con una adecuada circulación de aire (1 m3
de aire por minuto cada m3 de cebolla). De esta forma se conservan con buena
calidad hasta 7-8 meses.
En nuestro país, la cebolla se almacena directamente a campo, en pilas. Los bulbos
se colocan hacia el interior y la parte aérea hacia el exterior cubriendolos. Si es
necesario, se coloca algún material impermeable para proteger al producto de la
lluvia. Es requisito indispensable una adecuada ventilación para evitar la excesiva
acumulación de humedad y eliminar el calor de respiración de los bulbos. En
Mendoza, se denominan “ballenas” a los cordones de bulbos de 1-1,20 m de ancho
por longitud variable y 70-80 cm de altura, y “hornitos” a la pila de bulbos en forma
de montículo de 1 m de diámetro y 70 cm de alto. En el sur de BA se emplean
“trojas” que consisten en estructuras de postes y alambre, de sección rectangular, de
1,50 m de base por 1-1,20 m de altura protegida en la parte superior por polietileno.
Con respecto a las pérdidas durante el almacenamiento, las variables de mayor
importancia son la temperatura y la humedad. Puede haber distintos tipos de
pérdidas: a) de peso, b) por brotación, y c) por enfermedades.
- acondicionamiento, comercialización: es el conjunto de operaciones que cambian la
presentación del producto sin alterar su composición. Primero se realiza el
descolado y corte de raíces en la pila o troja, luego se seleccionan los bulbos
separándolos por presencia de podredumbres, brotados, deformes, helados u otra
característica desfavorable, se colocan en bolsas de 50 kg denominados “tacos”, y
se llevan a galpón de empaque. Aquí se efectúan los siguientes procesos: cepillado
para separar las catáfilas de protección rotas y darle brillo. De esta etapa surgen dos
categorías: color o catáfilas completas, y blanca o pelada. La clasificación se hace
por tamaño, en general con cintas divergentes o por peso, luego se embolsa e
identifica el producto. Las peladas o con catáfilas rotas ingresan de nuevo en la línea
pasando por la cepilladora, quedan totalmente peladas y pasan a la clasificadora.
Esta categoría alcanza menor valor comercial.
La cebolla se comercializa en bolsas de malla abierta de 25 kg de peso neto, con
una tolerancia del 4%. Es importante establecer que el valor económico de la
producción no solo tiene en cuenta el rendimiento y la calidad, sino también la
proporción de tamaños que se obtienen dado las diferencias de precios. La
demanda se inclina por el tamaño mediano, de 5-7 cm de diámetro transversal, el
sector gastronómico es el que absorbe la oferta de tamaño mayor.
Los criterios de clasificación y tamañado son establecidos por el mercado (interno o
externo) al cual se envía el producto. Para el mercado interno las exigencias son
establecidas por el SENASA, Res SAG Nº 297/83, donde se indican las condiciones
mínimas que debe reunir el producto, la clasificación por tamaño (calibres), los
grados de selección (elegido, comercial, económico), con sus tolerancias, la
identificación de la mercadería y los envases autorizados.
Mejoramiento
Los objetivos de la selección varían de acuerdo con el destino de la producción. En general,
en los distintos programas se ha buscado obtener: alta productividad, uniformidad de bulbos
respecto al color, la forma y el tamaño, buena conservación, resistencia al brotado y a la
floración prematura, mayor contenido de sólidos totales en los materiales para deshidratado
e incorporación de resistencia a enfermedades y plagas.