Historia de la huasteca hidalguense
Según fuentes históricas, los huastecos parecen haber tomado su nombre de un caudillo
llamado Cuextécatl, el cual abandonó Tamoanchan y regreso a Panuco, luego de haberse
emborrachado con pulque y “mostrar sus vergüenzas”.
La cultura huasteca constituía en la antigüedad la frontera noreste de Mesoamérica. Hacia
finales del clásico (700-900 d.C.) los huastecos ingresan al actual territorio de la huasteca
hidalguense, escogiendo como sitios habitacionales los valles y mesetas bajas como
Atlapexco, Atlatipa, Tehuetlán, Huejutla y Acuimantla, sitios localizados en una buena ruta
comercial que cubre gran parte de la sierra.
Hoy día Huejutla es todavía una clave comercial, y hasta hace poco se intercambiaban
productos con la sierra. Incluso los yacimientos de obsidiana del municipio de Huejutla
estaban controlados por los teotihuacanos; desde aquí, ellos controlaban el comercio
entre el altiplano y el Golfo de México. Otro punto importante en el ámbito comercial fue
Atlapexco, que arrebató a Yahualica la supremacía del tianguis por su mejor colocación
geográfica, a orillas de la vía directa hasta Huejutla.
La huasteca hidalguense fue tierra de avanzada de distintas culturas mesoamericanas: a
la llegada de los toltecas bautizan ha Huejutla como Ixtahuexotla “saucedal blanco”; en el
siglo XV, al caer el señorío de Xaltocan en poder del tecpaneca Tezozomoc, los otomíes
de Tzompantzin huyen, estableciendo el señorío en Metztitlán, en donde declaran su
independencia, al frente de las provincias de Molango, Xochicoatlán, Tianguistengo,
Huazalingo y Yahualica, mientras que otros se refugiaron en Tutotepec.
En 667, huyendo de los toltecas, algunos chichimecas se establecieron en Tepehuacán.
Posteriormente, en 752, en la guerra entre toltecas, chichimecas de Cuautitlán y vencido
el cacique de éstos, otra oleada estableció en este sitio. Luego fue frontera del señorío de
Metztitlán con este carácter rechazaron a las hordas de Chapulhuacán.
Se sabe que Yahualica era fortaleza del señorío de Metztitlán, donde tenía gente de
guarnición; que a veces era aliado de los huastecos y en otras ocasiones mantuvieron
frontera de guerra. Por el contrario, la provincia de Huejutla sostuvo continuas guerras
contra aquel señorío como lo sostiene la “Relación de Huejutla” 1580. Por el año de 1262
hace su arribo a Yahualica los chichimecas que huían de Tlotzinte uniéndose con ello
Yahualica a Metztitlán.
Los mexicas conocían a la huasteca con el nombre de Tonacatlapan “lugar de
bastimentos” debido a su riqueza natural y, quizá por ello en 1487 Ahuizotl conquista
Huejutla. La guerra de conquista emprendida por los tenochcas contra la huasteca parece
haber tenido, además de lo comercial, un motivo táctico: llevaba implícita la medida de
prevenir la unión de huastecos y totonacos cuyos territorios eran fronterizos, toda vez que
juntos hubieran podido oponer mayor resistencia a los invasores. El inicio de esa guerra
se atribuye a un incidente ocurrido a un grupo de mercaderes mexicanos en la huasteca,
ultimados presuntamente por gentes de los pueblos de Tzicóac y Tuxpan. Luego de este
hecho, se hicieron las guerras contra la huasteca, sujetándose al poder y al tributo mexica
algunas de sus provincias, entre ellas Huejutla.
Conquista y colonia:
En la conquista, varios cronistas hablan de una huasteca densamente poblada. La
distribución actual de sus sitios arqueológicos confirman estos testimonios.
Durante este periodo colonial la huasteca fue bautizada como Provincia de la
Victoria Garayana, luego como Provincia de Pánuco y después Provincia de la
Huasteca. Esos primeros españoles fueron despachados por Francisco de Garay
desde Jamaica y estuvieron por allí mismos en 1519, año de la expedición de
Cortés tuvo que ir a pacificarla, pero su expedición fracasó y no lograron
conquistar la comarca. La expedición de Garay no hizo sino insurreccionar a los
huastecos, por lo que Cortés tuvo que ir a pacificarla, pasando por Huejutla en
1522. Por su parte, Xochiatipan y Yahualica se sometieron voluntariamente a la
autoridad española, pero se marca el año de de 1541 como la fecha de
sometimiento de la región por el capitán Bruno Tenorio.
Huejutla pertenecía a la provincia de Pánuco y estaba “en cabezada de majestad”,
y tenía tres estancias: Tepehuacán, Xitilpa y Tlacuilola, “580 casa y 609 indios
casados”.
Hacia 1527 Nuño de Guzmán, gobernador de Pánuco, con afán de ensanchar su
provincia, invadió pueblos de la huasteca jurisdicción de México, comprendidos en
los actuales municipios de Yahualica, Atlapexco, Huautla, Huazalingo y
Xochiatipan; el ayuntamiento de la capital consintió en dejarle los pueblos de
Huautla y Yahualica, evitándose así una confrontación armada con Nuño de
Guzmán.
El primer religioso que entró a la huasteca hidalguense fue el mercedario fray
Bartolomé de Olmedo, quien tuvo con Cortés, Metztitlán en 1522 y lo acompaño
en su conquista de la huasteca. Andrés de Olmos, padre franciscano, se instala en
el convento Hueytlalpan en 1523 y entra a la huasteca en 1539, pero la
evangelización de la región correspondió a los frailes agustinos. El padre prior de
Molango, el agustino Antonio de Roa desde 1536 predica el evangelio en Huautla,
Tlanchinol, Chapulhuacán, Xilitla, Oxitipa y Pacula.
Independencia:
Al crearse el Estado de México el 14 de octubre de 1824, se estableció el distrito
de Huejutla. Para 1873 lo integraban los municipios de Huejutla, Huautla,
Yahualica, Tlanchinol, Xochiatipan, Orizatlán y Atlapexco.
El primero de junio de 1823, el Ayuntamiento de Huejutla convocó a otros
ayuntamientos de la huasteca potosina, veracruzana y tamaulipeca realizar una
reunión en la que se analizó la posibilidad de la formación de la provincia
huasteca, proponiendo a sus pueblos formar la provincia con sus autoridades
respectivas, así como para discutir cuál habría de ser su capital. Los pueblos
enmarcados dentro del actual territorio hidalguense a los que convocó fueron,
entre otros muchos de la huasteca: Chapulhuacán, Tepehuacán, Tlanchinol,
Ahuacatlán, Canalí, San Felipe Orizatlán, Jaltocán, Huazalingo, Yahualica y
Huejutla. El Ayuntamiento fue presentado por diversos medios por el gobierno
federal para abandonar el proyecto. Pero el 31 de octubre de 1855, Manuel
Fernando de Soto, posterior gobernador del Estado de México, presentó al pleno
del congreso de ese estado un proyecto para la fundación del estado de Iturbide,
que comprendería los distritos de Tuxpan, Tampico de Veracruz, Huejutla y el sur
de Tamaulipas.
El decreto de enero de 1869 que proclamó la erección del estado de Hidalgo con
los distritos de Tulancingo, Tula y Huejutla, desvaneció el sueño de Soto por crear
el estado de Iturbide bajo sus premisas.
El año de 1867 fue erigido el municipio de Xochiatipan, luego de permanecer
durante la colonia bajo la égida de la alcaldía mayor de Yahualica.
La Huasteca Hidalguense, sus El zacahuil es otro elemento
colores y sabores
descollante de la comida huasteca,
Un recorrido por la Huasteca quienes no lo conozcan deben
hidalguense, la cual guarda muchas imaginar un tamal de grandes
tradiciones autóctonas, es un manjar dimensiones, que puede alimentar a
para todos los sentidos: música, más de veinte personas y que puede
comida, aromas, colores, en fin, les tener carne de cerdo y hasta un
dejo esta amplia muestra en un guajolote entero, la imagen de abajo
ensayo fotográfico de este arte en sí muestra el momento en el cual este
que es la región norte del Estado de manjar es servido. Las imágenes son
Hidalgo. de Atlapexco, Hgo.
Así se preparan las tradicionales
enchiladas en Atlapexco, las hay de
chile seco, de jitomate, de salsa
verde y de pipián.
Este es el horno en el cual se prepara
el zacahuil y en donde también se
hornea el pan, están hechos de lodo
y la leña es lo que se usa para
calentarlos. Abajo podemos ver unas
roscas de manteca, también de
Atlapexco.
No todos los ingredientes en la
Huasteca son genéricos, las
cocineras son muy exigentes, si no
hay frijol castilán no salen buenos los
bocoles, este frijol se vende también
en vaina en el tianguis de Atlapexco.
En el tianguis que se celebra todos
los viernes en Atlapexco, como en
muchas plazas, se venden los
bocoles, gorditas de masa y manteca
con cilantro picado y una especie de Elemento indispensable para la
frijol negro fresco y de grano cocina huasteca, el maiz para hacer
pequeño. el nixcón o nixtamal. En el tianguis de
Atlapexco se vende aún en medidas
como el cuartillo, quizá sea más
confiable comprar así que por
kilogramo pesado.
En Atlapexco no deja de sonar el
huapango, hay desde músicos
tradicionales, bandas de viento y
huapangueros como lo es el Trío
Atlapexco.
Muy típico en la región es el tejido de
tule para sillas y las canastitas de
carrizo pintado, los artesanos son de
Huejutla, pero recorren los tianguis
haciendo y vendiendo. Las fotos son
de Atlapexco.
El mercado de Huejutla es amplio y
tiene ingredientes procedentes de
otros lugares de las Huastecas, en la
imagen podemos apreciar unas
Dos construcciones emblemáticas de acamayas traídas de Tempoal.
Huejutla: la hoy catedral, edificio
construido en 1545, durante el
surgimiento de la Nueva España,
sobre un basamento que antes fue
una pirámide, es un templo sin
barroquismos y con una espadaña de
tres campanas, es también un
exconvento agustino; y el reloj
monumental, construido en 1908, del
cual se puede escuchar con sus
campanadas la canción "El Cantador"
Unos cuartillos con jovo, una frutilla
(Era lindo, mi caballo...) de Nicandro
poco carnosa y agridulce, la gente
Castillo.
suele chuparla o bien macerarlas en
alcohol, con ello queda un jarabe que
se toma frío.
Esta planta, parecida a la que da las
Estas son las flores de quebracho, en
pitallas se llama jácube o jacube (me
la cultura prehispánica se puede
lo han dicho de ambas formas), su
hallar una cocina basada en muchos
uso es similar al nopal, el sabor es un
cactus, flores e insectos, esta flor
poco diferente, quizá sea menos
mayormente se consume preparada
fibroso y más tierno que el nopal.
con huevo o en tamales.
De la indumentaria huasteca
sobresale este sombrero, es
fabricado en Tantoyuca, Ver., la foto
es también del mercado de Huejutla.
Dos cuadros pintados por Maya, las
tradiciones del pueblo huasteco están
en ambos, se pueden apreciar en el
Hotel Fayad de Huejutla.
El pan huasteco es incomparable,
difícil de describir, quizá solo puedo
decir que es sabroso, con mucha
variedad, ingredientes auténticos,
ninguno es industrializado.
Este recorrido llega al municipio de
Jaltocán, para llegar hay que recorrer
un verde camino por donde se cruzan
muchas mariposas amarillas. Aquí se
elaboran velas de cera y bordados
Otra foto de Jaltocán, la cecina se
seca al sol, así es mejor conservada
la carne y está lista para el más típico
platillo de la Huasteca hidalguense.
Volvemos a Huejutla por el camino
que comunica con San Felipe
Orizatlán, en los barrios
circunvencinos como Chililico se
aprecia a los artesanos trabajando la
madrera, hacen todo tipo de muebles
de maderas finas y aromáticas.
Otra labor característica es la
alfarería, bellas piezas con singulares
decorados son fabricadas por las
familias de la comunidad de Chililico,
municipio de Huejutla.
Cajetes de barro para la salsa.
El proceso para cocer el barro es en
dos etapas, primero se secan al sol y
después en el horno.
Incensarios, cochinitos de alcancía,
candeleros y muchos artículos más
se elaboran en el barrio de Chililico.
Las Danzas de Carnaval en la Huasteca Hidalguense
HIDALGO POSEE UNA PROFUNDA TRADICIÓN DANCÍSTICA, que tiene como raíz
principal a los grupos étnicos. Para las comunidades indígenas, la fiesta tradicional es
mucho más que ruido de cohetes, derroche de luces y venta de comida. Representa una
forma de cohesión de sus habitantes, y una prueba de que pueden afrontar compromisos
y problemas. La fiesta, en sí misma, es un símbolo de prestigio, para todos los que
participan en ella permitiendo la comunicación entre seres humanos y sobrenaturales,
usando la danza, el canto y la música.
Todos los grupos sociales juegan un papel importante en las fiestas, sean autoridades
civiles, religiosas o tradicionales. Muchas veces estas últimas son fundamentales,
llámense mayordomías o encargados de la fiesta.
Los encargados o capitanes de los grupos de danza tienen una tarea especial en el
cuidado de la tradición, y muchas veces reciben por herencia esta encomienda. Los
músicos también juegan un papel importante, al igual que los fabricantes de los juegos
pirotécnicos.
Las fiestas más importantes y más difundidas en nuestro estado, a parte de las fiestas
patronales de cada lugar, son las que ocurren con motivo del Carnaval, de la Semana
Santa y día de Muertos, en el primer caso se trata de una gran fiesta, sobre todo para la
Huasteca y la Sierra, festividad que se desarrolla en los tres días anteriores al miércoles
de ceniza.
El carnaval responde a una festividad propia de muchos países católicos y verificada en
los días que anteceden a la cuaresma, compuesta por bailes, desfiles, mascaradas y
otras manifestaciones de júbilo popular. Aunque el origen de la palabra es incierto,
posiblemente se remonte a los términos medievales Carnem Levare o Camele Varium,
que significan "retirar" o "quitar la carne". Esto hace referencia al periodo que estaba por
iniciarse en el que los católicos se abstenían de comer carne. Según otras opiniones, la
palabra proviene de Carrus Navalis, esto es, a las embarcaciones que colocadas sobre
ruedas, que recorrían las calles de la Roma pagana, como parte de un culto a la fertilidad.
Tradicionalmente el carnaval comenzaba el 6 de enero, día de la Epifanía, para culminar
antes del miércoles de ceniza. En la actualidad son los tres últimos días: domingo, lunes y
martes de carnaval, los que generalmente se celebran.
El carnaval en Huejutla, Hgo., se nombra carnaval nahuatilis, y la fiesta se inicia el lunes y
termina el martes, con un combate entre los barrios. Dicho combate culmina con un paseo
o desfile en el que anteriormente se pintaban entre sí los ejecutantes, representando el
combate, y después gritaban y bailaban en una caravana acompañada de música de
viento. En ella pintaban a las personas que se sumaban al desfile. Se decía que echaban
"bandera blanca" o "negra", si se pintaban con harina o carbón, provocando alegría y
jolgorio.
La fiesta termina con el fandango popular, combate de cascarones, música de viento y
baile. Las muchachas estrenan sus vestidos y los jóvenes inician sus noviazgos con todo
el respeto y cuidado que su educación les dicta.
Esta fiesta guarda en su tradición uno de los platillos más importantes de la región
Huasteca, el zacahuil, platillo que se ofrece al público en la fiesta.
En el carnaval de Huautla, Hgo.,2 desde muy temprano se escucha el quiquiscahuitl, que
significa "pitar el carnaval". Los participantes inician el arreglo y la pintura de sus trajes, y
de entre la bruma de la mañana aparecen los danzantes mecos, pintados y portando una
vara larga que llevan en la mano, misma que levantan cuando encuentran a alguna
persona. Llevan morral y un gran penacho, confeccionado con sobreros viejos de palma,
plumas, varas y papel. Se organizan en una caravana por las principales calles del
poblado, acompañados por música de viento. Unos gritan, y otros brincan y bailan,
mientras que los mestizos se suman a la caravana de los mecos y los acompañan al
desfile, con alegría y baile. Las parejas de los mestizos se atan las manos y participan de
la alegría contagiosa de los mecos.
En la plaza principal se forman comparsas provenientes de los diferentes barrios, bailan,
gritan y brincan en grandes saltos, apoyados en sus varas. Se bailan tres sones
principalmente en una coreografía lineal denominados el "son del meco", "son del jarabe"
y "son de la acamaya". Todas las comparsas son acompañadas por sus tríos, que tocan
los sones que bailan.
Después de esta reunión, se procede a elegir a la comparsa que se presenta mejor,
siendo los campeones del año. Posteriormente acompañan a los mestizos hasta un lugar
cercado, en esta ocasión el mercado, en el que se llevará a cabo el juego de la bandera
que portaron los mecos en el desfile.
En el primer día, los hombres mestizos buscan a su pareja, y las mujeres atan a los
hombres para entrar a la fiesta, pagando la entrada. El segundo día los hombres atan a su
pareja y ellos pagan la entrada. El primer día la bandera que se juega tiene una leyenda
que dice: "mueran las viejas", y el siguiente día dice: "mueran los viejos".
Ya congregados, da inicio la fiesta con el juego de la bandera, en la que se forman los
bandos de mujeres y los de hombres, lanzan al aire la bandera y la juegan los hombres,
las mujeres se las quitan y hacen lo mismo; los tríos tocan sones y todos disfrutan de esta
fiesta. Se brinda bebida entre los conocidos y, después del juego, se hace un combate de
cascarones, que llevan las familias y se los ofrecen a todos para que participen. Se realiza
el baile de los mecos con una coreografía lineal, realizan puentes, cambios de líneas y
rueda, unas veces hacen zapateado de tres tiempos y otras paso cambiado, donde todos
bailan. Los indígenas permanecen fuera del cercado, gritando y bailando desde afuera, y
así culmina la fiesta con un baile popular en el que se ejecutan sones huastecos.
El carnaval de Jaltocan, Hgo.,3 es de mayor antig�edad, ya que se manifiesta de
manera muy diferente a los de Huejutla y Huautla. Esta fiesta inicia el lunes y culmina el
martes. Se presentan los barrios conformados por personas de edad, con atuendos de
trabajo o de diario, y se reúnen en el centro del poblado bajo un manteado, donde colocan
sillas y mesas. También se instala una banda de viento, integrada por jovencitos, en su
mayoría procedentes de la capilla. Los barrios organizados tienen un mayordomo de la
fiesta, el cual se elige pan llevar a cabo los gastos de la fiesta.
Las comparsa; se colocan para bailar por parejas en dos líneas, ejecutando un zapateado
vigoroso, cruzando con la pareja, gritando y regresando. Realizan avances al centro y
regresan hacia atrás y giran, no marcan ningún movimiento de cambio de su formación.
Cuando están ejecutando el baile se pintan con azul añil y van invitando a la gente para
que participe y dentro del baile los pintan; mientras bailan, gritan y ríen, toman cervezas, y
cuando se sienten cansados reposan bajo el manteado.
Algunas mujeres bailan descalzas o con huaraches, llevan su falda de satín o tergal,
camisa bordada y un chal de tela delgada; algunas llevan una manta o mascada. Los
hombres están ataviados con sus ropas de trabajo. Bailan con el sombrero puesto, y
ambos llevan un morral del cual sacan el polvo con el que pintan a los participantes. Los
menos calzan botín y huaraches.
Después de ejecutar los bailes, invitan a todos a comer un gran zacahuil y mientras unos
bailan, otros comen y comparten bebidas. Al caer la tarde aparecen los "colime" (diablos),
y algunos de los pintados y disfrazados llevan unos carrizos largos y van pitando el
carnaval quiquiscahuitl, lo cual consideran un arte, ya que es difícil hacerlo con esta vara.
Brincan, corren y gritan por todas partes y pintan a todos los que no están pintados y
bailan entre la comparsa que ya estaba instalada.
En todas las calles se encuentran muñecos de trapo colgando, los cuales se confeccionan
con ropa vieja y están rellenos de paja o trapo. También se cuelgan afuera de la casa de
aquella persona de quien quieren mofarse, representándolo con este muñeco.
Dentro de estos festejos, el martes se realiza la danza del "palo volador", ya que esta
celebración se dedica a la fertilidad y se considera símbolo de prosperidad.
Cabe mencionar que cada uno de estos municipios tiene sus propias características de
celebrar el carnaval, especialmente en las danzas, aunque se presentan de manera
semejante.
Ruta Sierra Huasteca
El componente predominante de sus municipios forma parte de la rica y extensa belleza
de la Sierra y la Huasteca hidalguense.
Esta es una ruta de aventura, por lo que se recomienda ir con mentalidad de explorador.
Es una ruta para el contacto con la naturaleza, los paisajes y muy adecuadamente para la
fotografía; se recorre la zona conocida como Sierra Baja y Alta, para terminar en la
Huasteca. Por su clima cálido y húmedo, sus impresionantes paisajes, sus deliciosos
platillos y su artesanía, es indispensable dedicarle un buen tiempo a este recorrido.
Es importante destacar que la Huasteca es una de las zonas más ricas de todo el país en
cuanto a música, folklore y tradición se refiere; es un lugar alegre, tierra de huapangueros
y de bailes y un lugar obligado dentro de los recorridos por Hidalgo.