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La mujer fatal en la cultura y el arte

Este documento analiza la representación de la mujer fatal en el arte y la literatura a través de la historia. Explora cómo figuras femeninas como Medusa y otras han sido vistas como amenazadoras o maléficas en diferentes culturas. También discute cómo artistas en los siglos XIX y XX han retratado estas figuras de manera fascinante a través de sus obras.
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La mujer fatal en la cultura y el arte

Este documento analiza la representación de la mujer fatal en el arte y la literatura a través de la historia. Explora cómo figuras femeninas como Medusa y otras han sido vistas como amenazadoras o maléficas en diferentes culturas. También discute cómo artistas en los siglos XIX y XX han retratado estas figuras de manera fascinante a través de sus obras.
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Erika Bornay

Las hijas de Lilith

GRANDES TEMAS
CÁTEDRA
Ellas y el mal
Pilar Pedraza

El doble imaginario de la mujer es un enig­ da para reemplazar sus amores tenebrosos con
ma que anida en el inconsciente y que a menudo Lilith y otros demonios femeninos pertenecien­
se manifiesta como pesadilla. Los griegos, que tes a culturas enemigas. Los libros sagrados de la
inventaron la democracia y pusieron las bases de Torá rebosan de figuras femeninas maléficas, to­
una civilización inteligible para nosotros, no madas a su vez por la mitología y la iconografía
son una excepción. Para ellos lo femenino era católica hasta el Concilio de Trento. Lo femenino,
carencial. ¿De qué carecían las mujeres? De ca­ sin embargo, atraviesa las culturas con un hálito
lor. No habían recibido el suficiente en el útero vital, a veces mágico, del que no se puede pres­
materno, según Aristóteles; les faltaba el hervor cindir. El pensamiento hermético lo resume así,
que hacía perfecto lo masculino en cuerpo y es­ con sus bellas metáforas: la reina es parte funda­
píritu. El hombre era apto para la guerra, para la mental del andrógino alquímico junto con el
palestra y el ágora, y para la geometría y otras rey. Su conjunción es necesaria para entrar en la
disciplinas de la mente. La mujer no pasaba de fase del rubí, precursora de la piedra filosofal.
ser la encargada del hogar, hacedora de la proge­ La parte oscura de lo femenino es tan her­
nie y cuidadora de hombres. Como tal, tenía mosa que habita en el arte indefectiblemente
gran valor, pero también un reverso oscuro: lo con un doble mensaje: tentación y castigo. Las
femenino devorador, bajo formas a veces grotes­ artes plásticas, la literatura y el cine han cultiva­
cas como la Harpía, la Esfinge, las Sirenas o Me­ do en abundancia estas sombras malignas, sobre
dusa, todas ellas funestas, ancestrales y relacio­ todo en sus géneros maravilloso y fantástico,
nadas con la muerte. Pero también había guerre­ donde la mujer ha sido más monstruo o víctima
ras que parían héroes al contacto con dioses y que heroína matadora de quimeras. Es ella quien
estaban bajo la protección de la cruel Artemisa. grita. La cabeza cortada de la Gorgona Medusa,
También la cultura hebrea y sus ramas cris­ decapitada por el héroe jupiterino y luminoso,
tianas se asientan en una misoginia mítica y fun­ Perseo, nos interpela con su aullido en el filo de
dacional: la mujer es parte del hombre y es crea­ su muerte. Su rabia tiene el poder de detener al
14 • LAS HIJAS DE LILITH

enemigo, impide traspasar las puertas, defiende su maldad. De eso trata fundamentalmente el
a quien lleva un escudo con su efigie. Como en libro que tiene usted, lectora y lector, en las ma­
el cuadro de Caravaggio o en el más recatado nos. A finales del xx las mujeres fatales desembar­
de Rubens [124], donde aparece representa­ caron en España como objeto de estudio y se
da de lado para que nuestros ojos no se crucen quedaron aquí, enriqueciendo nuestra compren­
con los suyos, provoca horror y petrificación en sión de la Historia del Arte y del pensamiento,
quien la mira. Lo femenino virginal y maternal asfixiada por una tradición del arte como lista o
de las religiones patriarcales también tiene como catálogo de objetos e imágenes. Varias publica­
reverso funesto a la bruja, a menudo cubierta con ciones contribuyeron a ello.
la máscara de la belleza seductora. Erika Bornay publicó a continuación de Las
La mujer en nuestra cultura clásica ha tenido hijas de Lilith textos fundamentales sobre la ca­
esta faceta «fatal», diversamente figurada en unas bellera femenina, la mujer en el arte barroco y
u otras épocas y lugares. El siglo xix, especialmen­ otras épocas, así como obras de ficción. Mientras,
te, fue un vivero de ellas, y el simbolismo y el por mi parte, yo me afanaba estudiando los se­
prerrafaelismo las cultivaron como flores del mal, cretos de la mujer artificial, y la mujer muerta en
poniendo un acento fascinante en las cabelleras el audiovisual, sin abandonar mi faceta de nove­
rojizas y rizadas de sus heroínas­objeto. Cabelle­ lista. Se llegó a pensar con el paso del tiempo que
ras arrebatadas simbólicamente a los héroes anti­ Erika Bornay y Pilar Pedraza eran una especie de
guos como Ragnar y a dioses como Apolo, que se hermanas que, sin buscarse, siempre se encontra­
las recogían en trenzas o las hacían ondear como ban, persiguiendo las mismas o parecidas quime­
banderas en la navegación o en las batallas. Me­ ras. Curiosamente, por ejemplo, yo misma formé
deas, Circes, vampiras... se peinan las lujuriosas parte del tribunal que juzgó —y calificó con so­
cabelleras que apenas dejan sitio a la frente mien­ bresaliente cum laude— la tesis doctoral de Erika
tras miran con desvergüenza a su «contracampo», sobre la mujer fatal, cuando acababa de publicar
es decir, al pintor, a los hombres, al enemigo... por primera vez mi libro sobre las «bellas atroces»:
Las heroínas del Antiguo Testamento resurgían La bella, enigma y pesadilla: Esfinge, Medusa y
voluptuosas en la pintura barroca —más para Pantera (1983).
exhibir sus carnes que para inspirar piedad o sen­ Lector o lectora, tienes en tus manos un
timientos religiosos—, hasta que la jerarquía ecle­ libro no solo hermoso como pocos y que ya es
siástica intentó atajar tales desmanes para librarse un clásico. Contiene tesoros que te fascinarán y
de las acusaciones de los protestantes. que expondrán a tu mirada un paisaje insólito
En el siglo xix, el sentimiento burgués en pro dentro de la cultura, la sociedad y el arte. La
de la decencia de las imágenes y contra el erotis­ femme fatale ha sido y es uno de los temas del
mo en las representaciones trató de mantener el imaginario, cuyo referente, la persona mujer,
decoro. Consiguió lo contrario por una serie de lucha por trascender las barreras de los géneros.
causas: las mujeres fatales bíblicas, romanas o Su anhelo es quedarse como imagen ambigua en
simbolistas florecieron en los salones y poblaron el mundo del arte, de la hermenéutica y del goce
la inquietud de los varones con la insinuación de de la belleza.

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