El patrimonio cultural de Paraguay abarca bienes materiales e inmateriales que son
relevantes para la cultura del país, como el arte, la arquitectura, la historia, las
tradiciones y la memoria colectiva.
El Estado de Paraguay tiene la responsabilidad de conservar, rescatar y restaurar
estos bienes, así como registrar y gestionar su recuperación. Se prohíbe su uso
inapropiado, destrucción, alteración intencional, remoción de sus lugares originales y
enajenación con fines de exportación.
La Ley N° 5621/15 regula la protección del patrimonio cultural en Paraguay.
El patrimonio cultural se divide en tangible e intangible.
El patrimonio tangible incluye monumentos, museos, parques, sitios históricos,
artesanías y otras expresiones culturales visibles.
El patrimonio intangible abarca rituales, fiestas patronales, música, danza, literatura,
mitos y leyendas, teatro, religión, pintura y escultura.
La valoración del patrimonio cultural ha evolucionado a lo largo del tiempo y está
sujeta a la selección y juicio de cada sociedad. En Paraguay, existen iniciativas de
protección del patrimonio, como el catálogo de sitios y monumentos en Asunción, pero
enfrentan desafíos en su implementación y conservación.
La Ley N° 5621/2015 establece el Sistema Nacional del Patrimonio Cultural,
coordinado por la Secretaría Nacional de Cultura, y la participación de los gobiernos
departamentales y municipales.
También se prevé la contratación de asesorías ad hoc para casos específicos
relacionados con el patrimonio cultural.
Las Misiones Jesuíticas en el período de 1670 a 1767 presentaron una estrecha
relación entre su organización social, política y económica, y su propuesta urbanística
y arquitectónica. Para comprender esta relación, es importante analizar variables como
el régimen político-decisional, la organización social, el sistema productivo y la
tecnología.
En cuanto al régimen decisional, las Misiones Jesuíticas estaban sujetas a la corona
española, la Real Audiencia y los gobernadores. Aunque los jesuitas tenían cierta
autonomía interna, su aplicación estaba condicionada por la estructura de poder en la
que se insertaban. La dependencia del sistema eclesiástico también influyó en las
misiones, ya que estaban sujetas a disposiciones eclesiásticas locales y a la autoridad
de los obispos.
En términos de organización interna, las Misiones Jesuíticas tenían una estructura
decisional que abarcaba diferentes niveles. A nivel conjunto, la Compañía de Jesús
tenía el control en varios campos, mientras que, a nivel de cada pueblo, había un
sacerdote y coadjutor jesuitas encargados de la conducción religiosa y administrativa.
Además, existían cabildos indígenas y corregidores que se encargaban del gobierno
político de cada pueblo.
En cuanto a la organización social, las Misiones Jesuíticas buscaron preservar y
potenciar elementos de la estructura social guaraní. Se fomentó la solidaridad
comunitaria, la convivencia de grupos multifamiliares bajo un mismo techo y el trabajo
conjunto en tierras comunales. Los jesuitas asumieron roles similares a los caciques
guaraníes en la resolución de conflictos internos, utilizando métodos de consenso y
persuasión. Además, se mantuvo la lengua guaraní y se promovió el sentido de
pertenencia a la nación guaraní.
En cuanto al sistema educativo y desarrollo cultural, se estableció un sistema
educativo que combinaba la enseñanza del catecismo con el trabajo productivo.
También se fomentaron actividades artísticas como la música, la danza y la artesanía.
Las misiones tenían coros, conjuntos de danzas y bailes simbólicos, y se desarrolló la
imaginería, la pintura y otros oficios artesanales. Se introdujo la imprenta y se crearon
bibliotecas en los pueblos.
En términos del sistema productivo, las Misiones Jesuíticas tenían una economía
mixta con dirección centralizada y planificación. Se practicaba una división del trabajo
interna, y se promovía el uso de la tierra para la producción agrícola y ganadera. La
ganadería era fundamental para la subsistencia de los pueblos, y se establecieron
vaquerías para asegurar el abastecimiento de carne. Además, se desarrollaron talleres
artesanales que abarcaban una amplia gama de oficios.
En cuanto a la infraestructura y sistemas de comunicación, las misiones contaban
con un buen sistema de comunicaciones que garantizaba la eficacia en el rendimiento
económico. Se construyeron caminos, puentes y capillas rurales, y se estableció un
sistema de transporte fluvial con balsas y buques propios.
El trazado de las Misiones Jesuíticas del Paraguay ha sido objeto de estudio y
debate. Se han propuesto diversas teorías, desde influencias teóricas antiguas y
renacentistas hasta influencias locales y directas de los misioneros. Tres alternativas
destacan: la influencia de los pueblos de indios franciscanos en Paraguay, las
Misiones Jesuíticas del Perú y la legislación indiana.
En cuanto a la influencia de los pueblos de indios fundados por los franciscanos
en Paraguay, aunque los jesuitas establecieron pueblos similares, existen diferencias
significativas en los trazados. Por ejemplo, en San Francisco de Atyra, el templo está
ubicado dentro de la plaza, siguiendo el esquema guaranítico, mientras que las
viviendas indígenas adoptan calles largas cubiertas en lugar del esquema de
"manzana-isla" característico de las misiones.
La influencia de las Misiones Jesuíticas del Perú se ha descartado como origen del
trazado de las Misiones del Paraguay. Un ejemplo es el pueblo de Juli, que fue trazado
al estilo de los poblados hispanos, con una plaza central y cuatro iglesias. Esto
contrasta con el esquema de núcleo central-periferia de los asentamientos guaraníes.
La influencia de la legislación indiana es otra alternativa ponderable. Las
instrucciones dadas por el Padre Diego de Torres en 1609 enfatizaban la importancia
de seleccionar lugares con características favorables, siguiendo normas similares a las
establecidas en la legislación colonial. Estas instrucciones reflejan elementos clásicos
de los trazados coloniales, pero introducen variables novedosas, como la presencia
del cementerio, y muestran respeto por la voluntad de los indígenas.
En general, los jesuitas adoptaron un enfoque pragmático en el diseño de los pueblos,
combinando experiencias, instrucciones y ordenanzas con los modos de vida
guaraníes. Se respetaron las disposiciones de la legislación colonial en cuanto al
emplazamiento, mientras que la ubicación de la iglesia y el colegio seguía las
sugerencias de la Orden. Se formó una tipología de pueblos jesuitas basada en
experiencias concretas y se introdujeron transformaciones experimentales en la
arquitectura.
Las misiones jesuíticas en Paraguay tuvieron influencias de diferentes fuentes en su
trazado urbano. Se ha especulado sobre la influencia de los pueblos indígenas
fundados por los franciscanos, las misiones jesuíticas del Perú y la legislación colonial.
Sin embargo, la evidencia sugiere que el trazado de las misiones jesuíticas se basó en
una combinación de experiencias, instrucciones y adaptaciones pragmáticas.
En cuanto a los elementos urbanos, la plaza era el centro y tenía una importancia
tanto morfológica como funcional. Las calles se proyectaban desde la plaza de forma
regular, pero su distribución podía variar en diferentes pueblos. Los barrios agrupaban
a las familias indígenas, y las viviendas se distribuían en largas filas alrededor de la
plaza, siguiendo la tipología de "manzana-isla".
Otros elementos urbanos incluían las iglesias, capillas, cementerios, colegios,
talleres, cabildos, cárceles, hospitales y espacios para la producción agrícola interna.
Aunque los pueblos jesuitas carecían de elementos defensivos significativos, se
tomaban precauciones para evitar ataques sorpresivos.
Las viviendas indígenas reflejaban las preferencias y necesidades de los habitantes,
y las iglesias eran estructuras destacadas en el conjunto arquitectónico. Los hospitales
eran improvisados en casos de epidemias, y existían espacios dedicados a la justicia,
como los rollos de veredictos públicos.
Las Misiones Guaraníticas fueron asentamientos fundados por los jesuitas en
Paraguay, Argentina y Brasil. Estas misiones se organizaron en un sistema que incluía
las Misiones Guaraníticas del Paraguay, Misiones de Moxos y Chiquitos, y Misiones de
Maynas. Cada uno de estos pueblos tenía características particulares adaptadas al
entorno físico y al estilo de vida de los grupos indígenas.
Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, las Misiones Guaraníticas
experimentaron un período de decadencia que se extendió hasta 1811. Las normas
establecidas para el manejo de los pueblos misioneros no se cumplieron
adecuadamente, lo que llevó a abusos por parte de los administradores y a la
explotación de los indígenas. Las condiciones de vida empeoraron, se produjeron
fugas y deserciones, y los pueblos se deterioraron debido a la falta de mantenimiento y
la falta de distribución equitativa de los recursos.
A continuación, se presenta un resumen de algunos de los pueblos jesuíticos en las
Misiones Guaraníticas:
San Ignacio Guazú: Fundado en 1609, este pueblo experimentó una disminución en su
tamaño y la iglesia sufrió daños a lo largo del tiempo. Aunque la iglesia original ya no
existe, se conservan elementos de su arte en museos.
Santa María de Fe: La iglesia de San Ignacio Miní era significativa, pero sufrió daños y
fue finalmente destruida. Algunos retablos e imágenes se conservan en la parroquia
de Santa María de Fe.
Santa Rosa: La iglesia de Santa Rosa y San Cosme y Damián era suntuosa, pero
también sufrió deterioro y fue destruida en un incendio. Actualmente, solo se
conservan la capilla de Nuestra Señora de Loreto y una torre inconclusa.
Santiago: Este pueblo se mantuvo en pie, pero con deterioro, y su iglesia era inferior
en comparación con otras misiones.
San Cosme y Damián: Este pueblo experimentó traslados y la iglesia quedó
inconclusa. Hubo disputas sobre su construcción y falta de campanas.
Itapúa: Es el único pueblo misionero paraguayo totalmente desaparecido, fundado
alrededor de 1615.
Jesús: El pueblo de Trinidad y Jesús fue conocido por la calidad de su arquitectura. La
iglesia sufrió cambios y reconstrucciones a lo largo del tiempo.
Trinidad: Este pueblo destacó por la calidad de su arquitectura, pero su iglesia sufrió
un derrumbe causado por un administrador designado por la Corona Real. Se
mencionó la construcción de una nueva iglesia, pero su finalización es incierta.
arte plástico en Paraguay durante el siglo XX:
Durante el siglo XX, el arte plástico en Paraguay experimentó diversas etapas y
desafíos. Después de la Guerra de la Triple Alianza, el país recibió influencias
naturalistas europeas y experimentó un aislamiento cultural. La Guerra del Chaco
(1932-1935) expuso las contradicciones sociales y tuvo un impacto significativo en la
expresión artística, impulsando a algunos artistas a reflejar la angustia y los cambios
sociales en sus obras.
En el periodo posterior a la Guerra del Chaco, se mantuvieron problemas y desafíos
previos, y los artistas siguieron buscando su identidad en medio de la inestabilidad
política. Algunos de ellos, como Bestard, Bandurek y Guevara, intentaron desarrollar
una expresión más contemporánea en sus obras, aunque se encontraban a medio
camino entre lo académico y lo innovador.
La falta de apoyo institucional y la ausencia de una conexión con la rica tradición del
arte popular dificultaron el desarrollo del arte en Paraguay. No hubo un enfoque
nacionalista o americano para recuperar símbolos culturales locales. El arte se
mantuvo aislado, sin una tradición sólida ni apoyo de la cultura popular.
En el contexto político, Paraguay atravesó periodos de dictaduras militares y
transiciones democráticas, lo que influyó en el ambiente artístico. La falta de apoyo y
la represión contra los disidentes también afectaron el desarrollo de las artes visuales.
En general, el arte plástico en Paraguay durante el siglo XX reflejó las tensiones sociales y
políticas del país, y los artistas buscaron expresarse de manera más contemporánea y
conectada con la realidad local. Aunque enfrentaron desafíos y limitaciones, sentaron las
bases para el desarrollo del arte moderno paraguayo.
El arte visual en Paraguay ha experimentado un proceso continuo a lo largo de su
historia, iniciándose con las influencias de las culturas indígenas y enfrentándose con
las influencias artísticas coloniales. Sin embargo, tras la devastación de la guerra, el
arte en Paraguay se desarrolló sin el respaldo del Estado ni el apoyo de una burguesía
local, lo que llevó a su marginalización.
En el siglo XX, el arte careció de apoyo estatal y no se vinculó con la práctica popular
ni buscó recuperar símbolos propios. La pintura se mantuvo atrincherada en el
naturalismo europeo, reproduciendo una visión colonialista que no reflejaba la realidad
histórica ni se conectaba con los acontecimientos contemporáneos.
En las últimas décadas del siglo XIX y la primera del siglo XX, el arte en Paraguay
estuvo fuertemente influenciado por corrientes europeas, como el impresionismo y el
naturalismo. Los primeros maestros europeos llegaron al país, pero aún no se
observaba un cambio formal significativo en el arte, lo que indicaba una falta de
evolución y adaptación a las circunstancias cambiantes.
A comienzos del siglo XX, algunos artistas paraguayos estudiaron en Italia, lo que
influyó en sus obras con elementos del impresionismo y del posimpresionismo. Sin
embargo, estos movimientos artísticos en Paraguay se desarrollaron de manera
diferente que en Europa debido al contexto histórico y cultural del país.
En la década de 1950, el arte paraguayo experimentó una ruptura con las formas
tradicionales y una búsqueda de una identidad propia y moderna. Surgieron
movimientos como el Grupo Arte Nuevo y Los Novísimos, que buscaban renovar y
actualizar la producción estética del país.
A partir de la década de 1970, el arte paraguayo enfrentó el desafío de consolidar su
proceso artístico y enfrentar nuevos factores que incidían en la práctica creativa. Se
abrieron nuevas posibilidades expresivas con la figuración fantástica y la abstracción
lírica y geométrica.
En la actualidad, el arte paraguayo continúa evolucionando y cuenta con una
diversidad de artistas que exploran distintas tendencias y enfoques, enriqueciendo la
producción artística del país.
En cuanto a la indumentaria típica, el tejido tradicional en Paraguay ha sido
influenciado por diversas culturas, y se ha utilizado en prendas como el poncho, el aó
po'í, el typoi y la camisa masculina de algodón. Además, se destacan expresiones
artesanales como el ñandutí, el encaje yu, y la confección de mantas y jergas de
algodón y lana, que reflejan la rica diversidad cultural y el mestizaje en la indumentaria
paraguaya.
Reseña histórica del arte indígena en Paraguay:
El arte indígena en Paraguay ha sido una forma significativa de preservar y comunicar
la riqueza cultural y la cosmovisión de diversas comunidades nativas del país. Sus
símbolos son sobrios, elementales y abstractos, y están estrechamente vinculados con
las experiencias y prácticas colectivas de las etnias.
Se han identificado varias etnias en diferentes regiones geográficas de Paraguay,
cada una con su propia identidad cultural y tradiciones artísticas, como los Carió,
Tobatines, Guarambarenses, Ybytyrusenses, Itatines, Tapés, Paranaes, Tarumaes,
Guayraes, Kaaynguá, Guayaquí-Aché y Mbyá-Chiriguanos.
El arte indígena guaraní tiene una fuerte carga simbólica y está estrechamente
relacionado con las luchas con la naturaleza, las formas básicas de subsistencia, los
rituales y prácticas míticas, la conciencia étnica y las funciones sociales de las
comunidades. Entre las formas artísticas más destacadas se encuentran los tejidos, la
cestería, la cerámica y el arte plumífero.
Los tejidos, la cestería y la cerámica cumplen funciones básicas de subsistencia y
están impregnados de significados rituales y míticos que aseguran la continuidad de
las tradiciones.
El arte plumífero, basado en el patrón poty (flor), tiene una fuerte intención simbólico-
ritual y otorga a quienes lo usan una dignidad especial. Los chamanes, conocidos
como ñande ru u oporaíva, utilizan adornos plumarios en sus rituales.
La cerámica, además de tener aplicaciones prácticas, está relacionada con el cultivo
del maíz y ciertos rituales, como el entierro y la antropofagia.
Los mitos y leyendas forman parte esencial de la mitología guaraní y guían tanto la
vida cotidiana como la producción artística. Los chamanes poseían poderes especiales
y eran respetados y temidos por la comunidad debido a su capacidad para curar,
provocar lluvias y tratar con los espíritus.