NOTAS SOBRE EL COPAL
ARQUEOLÓGICO
PRESENTA
NÉSTOR Y. HERNÁNDEZ MERINO
EN LA MATERIA MATERIALES ORGÁNICOS E
INORGÁNICOS
ESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA
INTRODUCCIÓN
El eficiente aprovechamiento de los antiguos habitantes del
México Prehispánico reside en una amplia gama de recursos
naturales que entre ellos, catalogados como: ceras,
pegamentos, gomas, aceites y demás productos con propiedades
aglutinantes, adhesivas y sobre todo rituales. De todos esos
elementos aquí dichos, es el copal el que más ha destacado
por su constante aparición en contextos rituales y usos
ceremoniales actuales. Es pues, un elemento que ha
trascendido y que por intereses del trabajo es sobre este
material en el que nos enfocaremos.
Así, para su mejor comprensión antes de continuar,
intentaremos situar al copal dentro de lo que
encontramos entendido como una amplia gama de
sustancias orgánicas, a partir de su presencia en la
naturaleza, agrupado en lo que Quiroz Carranza y
Magaña Alejandro [2015] ubican como exudados
maderables, que asu vez se encuentra dentro de un
grupo mayor: “los exudados de los maderas, parten de
los denominados productos forestales menores (PFM) o
productos forestales no maderables (PFNM)”. Una vez
entendido esto, y para propósito de este trabajo es
en esta clasificación mayor con la que trabajáremos.
PRODUCTOS FORESTALES MENORES O PRODUCTOS FORESTALES NO
MADERABLES
EXUDADOS EXTRACTOS
RESINAS GOMAS MUCÍLAGOS ACEITES TINTAS
COPAL HULE BABA DE TREMENTINA AZUL AÑIL
NOPAL
A partir de esta clasificación, logramos entender
el amplio campo de los productos orgánicos y su
utilidad, y señalar la utilidad del copal no sólo
como elemento ritual, si no también como
pegamento, adhesivo y actualmente como
aglutinante.
Según Martínez Cortes, [1974: 116] En el siglo XVI se les
consideraba como resina a “toda materia aceitosa o humor
craso y pegajoso que sudan y destilan los árboles”. “Los
antiguos mexicanos conocieron varias que emplearon en su
medicina y en su religión.
COPAL
Es bien señalado que el término
“copal” es una palabra
castellanizada del vocablo
náhuatl copalli, utilizada para
calificar a varias resinas
aromáticas de la región y el
territorio. Este mismo elemento
en otras lenguas recibe el
nombre de kutu, para los
mixtecos [sukia kutu: resina de
copal], ko nchak para los
zapotecos.
I. COMPOSICIÓN BIOLÓGICA DEL COPAL
En un artículo de 2015, Quiroz Carranza y Magaña Alejandro
dan una relación de las familias botánicas, productoras de
resinas cuya distribución geográfica se encuentra en México
y en otros países, siendo las siguientes: 1. Anacardiaceae,
2. Araceae, 3. Asteraceae, 4. Berberidaceae, 5. Betulaceae,
6. Burseraceae 7. Clusraceae, 8. Convolvulaceae, 9.
Dracaenaceae, […] 27. Zygophyllaceae. Siendo la familia
Burceraceae la que reúne más de 100 especies distribuidas
desde el sur de los Estados Unidos hasta Sudamérica,
teniendo en la vertiente pacífica de México, una amplia
diversidad de estas especies.
Los copales más utilizados
históricamente por las
poblaciones indígenas de México
se obtienen de Protium copal, en
la vertiente del Golfo de
México, desde San Luis Potosí
hasta Quintana Roo y Chiapas.
Mientras que las poblaciones
indígenas de la vertiente del
Pacífico: Morelos, Puebla,
Oaxaca y Michoacán extraen la
resina de Bursera bipinnata, B.
glabrifolia y B. copallifera.
Morelia, Michoacán. Titomich,abril
29, 2023. [Ibid. 2015]
II. PRESENCIA DEL COPAL EN CONTEXTOS ARQUEOLÓGICOS
Se sabe de la existencia de, por lo menos, 200 bolas de
copal procedentes del cenote sagrado de Chichén Itzá. En el
área maya conocemos del uso común de la resina de copal,
como material de oblación a los dioses (Landa, 1982; Morley,
1972).
Hay evidencia de sahumerios encontrados en Palenque, Chiapas
que manifiestan que el copal en sahumerio, quemado con otras
sustancias (quizá sangre de los autosacrificios), servía
posiblemente de alimento a las divinidades, pues los dioses
debían ser nutridos simbólicamente, para que ellos a su vez
pudieran ofrecer sus bondades a las comunidades.
Se han encontrado en Chiapas y Guatemala, ofrendas del
Preclásico, denominados bultos o atados rituales, las cuales
contenían varios elementos, entre los que destacan pequeñas
bolas de copal.
CATÁLOGO
10-360648, Zaachila, Oaxaca,
Entierro - 1A, Objeto - 15, 1971,
Oax.5054, CMRO-0111. Zaa - 71,
Ent.1-A, -15-.
FECHA
1250; 1521
TEMÁTICA
TÓPICO Cultura mexica;
Arqueología
GEOGRÁFICO Altiplano
Central
TEMPORAL Periodo
Posclásico Tardío
LUGAR DE ORIGEN
México, Chiapas
TEMÁTICA
TÓPICO Arqueología
GEOGRÁFICO Chinkultic
TEMPORAL Periodo
Posclásico
III. RUTAS DE COMERCIO DEL COPAL
De las relaciones que saben sobre
el copal, es la matrícula de
tributos donde se ilustra a esta
sustancia: “cada 80 días, unas
8000 paquetes envueltos en hoja de
maíz y 400 canastas de copal
blanco, de los siguientes pueblos
tributarios: provincia de Taxco y
Tepecuacuilco, en Guerrero.
[Victorio Lona, Nasli, 2013].
IV. USO Y EXTRACCIÓN EN
MESOAMÉRICA
El copal es una resina generada por
células resiníferas de diversas
especies de Burseraceae, la cual ha
sido utilizada desde la antigüedad por
diversas culturas para la elaboración
de barnices, colorantes, fijadores,
impermeabili zantes de embarcaciones,
repelentes de insectos, sahumerios y en
medicina tradicional para
incrustaciones dentales, emoliente,
antiséptico y analgésico [Rüdiger et
al., 2007, citado en Quiroz Carranza y
Magaña Alejandro, 2015].
1. Esta resina se extrae en la época lluviosa del año (de
julio a octubre) por los copaleros, campesinos
especializados, con el fin de disponer de la resina para
las fiestas de los muertos en noviembre que se celebra en
muchos hogares mexicanos.
2. Los campesinos y copaleros de Jolalpan (Puebla), por
ejemplo, extraen la resina de copal haciendo cortes o
rayas con una pequeña cuchilla (llamada qui- chala),
sobre la corteza de las ramas más gruesas de los árboles
de copal chino. La resina que drena de esos cortes es
dirigida, mediante una hoja de encino, hacia una penca de
maguey que le sirve de recipiente.
3. Esta penca pende amarrada
de cada una de las ramas del
árbol, está ligeramente
inclinada y es taponada con
una mezcla de boñiga y ceniza
del fogón en su extremo
inferior.
4. Las rayas de la corteza se realizan de forma concéntrica
a la hoja de encino y configuran una especie de abanico. La
separación entre corte y corte no es mayor de 0.5 cm y las
rayas tienen una longitud promedio de 8 cm.
5. Después de haber practicado varias rayas y cuando la
penca de maguey se ha llenado, es retirada y cambiada por
una nueva y así de manera sucesiva hasta que deja de fluir
la resina. Conforme se deposita el copal en la penca, es
liberado de todas sus impurezas, para ello se utiliza una
pequeña vara con la cual se retiran los restos foliares que
se han acumulado sobre el mismo.
EJEMPLOS CONCRETOS DEL
USO DE COPAL: 1) USO DE
COPAL EN LAPIDARIA
El copal era la base del pegamento que
empleaban los lapidarios en la
elaboración de sus maravillosas obras
de mosaico” [Martínez Cortés, 1974:
103] En un estudio realizado en 1922
por el químico N. M. Noriega a la
máscara encontrada en
Malinaltepec,Guerrero, en el dictamen
concluye el uso de una sustancia de
naturaleza resinosa, - y muy
probablemente el copal -.
Humo de
copal,
ofrenda a la
Santa Cruz,
Temalacatzin
go,
Guerrero.
(Fotografía
Aurora
Montúfar).
ALGUNOS EJEMPLOS DE COPALEROS CONTEMPORÁNEOS
BIBLIOGRAFÍA
Martínez Cortés, Fernando.
- (1974) Pegamentos, Gomas y Resinas en el México Prehispánico.
SEP. Dirección General de Divulgación.
Montúfar López, Aurora.
- (2004) Identidad y Simbolismo del Copal Prehispánico y Reciente.
En, Arqueología 33, Revista de la Coordinación Nacional de
Arqueología, págs. 60-71.
- (2016) Copal de Bursera Bipinnata. Una Resina Mesoamericana de
uso Ritual. En, TRACE, págs. 45-77.
Cruz Cruz, Mabel., Antonio Gómez, Monserrat, Rodríguez Ortiz,
Gerardo., et al.
- (2007) Resina y Aceites Esenciales de Tres Especies de Copal
del Sur de Oaxaca, México. En, Revista Mexicana de
Agroecosistemas. Págs. 12-23.
Quiroz Carranza, Joaquín Antonio y Magaña Alejandro, Miguel Alberto
- (2015) Resinas Naturales de Especies Vegetales Mexicanas: Usos
Actuales Potenciales. En, Madera y Bosques Vol. 21, núm. 3.