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Santo Rosario Por Las Familias 1

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SANTO ROSARIO POR

LAS FAMILIAS
APERTURA

ORACIONES PARA ANTES DEL ROSARIO


Damos inicio al Santo Rosario por todas las Familias del Mundo
Nos hacemos la señ al de la cruz y nos ponemos en la presencia del señ or,
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén 

VEN ESPIRITU SANTO 


Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesió n
del corazó n inmaculado de María tu amadísima esposa.
Dios, Padre concede a nuestras familias imitar las virtudes del hogar de
Nazaret y su unió n en el amor; para que sean signos claros que proclamen
el Evangelio de la vida en medio de nuestra sociedad y muestren la alegría
de educar a sus hijos con total entrega, en paz y libertad, hasta que
lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del Cielo. Por
Jesucristo nuestro Señ or. Amen..

Oh María, Madre de Jesú s y Madre nuestra, nos dirigimos a ti en esta


noche, ya que fuiste Tú la que dijiste SI a la vida, ante el anuncio del Á ngel.
Sin importar la sorpresa y la incertidumbre que esto te causaría, Tu dijiste
“SI”; “Há gase en mi segú n tu Palabra Reina de la familia, a ti confío mi
familia y todas las familias que está n en dificultad.

Oh! san José, te pedimos que estés presente en nuestra casa y en cada
familia. Tu como patrono de las familias que con santa sabiduría
mantuviste a la tuya en la unidad y en el amor de Dios, te entregamos el
control de nuestros hogares para que al igual que tu Sagrada Familia este
libre del mal y nos llenes de virtudes aquellas entregadas a ti por Dios
Padre
Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de
vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad; mira a nuestra
familia, que con fe espera de ti el Pan de cada día. Que de ese amor á gape
sembrado en nuestros corazones florezca en bondad, en confianza, en
perdó n y la comprensió n

Ayú danos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.

Socó rrenos en nuestra misió n de transmitir la fe a nuestros hijos.

Abre su corazó n para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron


en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jó venes, para que crezcan en el conocimiento


de Jesú s.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios,

especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o


dificultad.

Unidos a José y María, Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señ or.
Amén.

PETICIONES
Por la santificació n de todos los sacerdotes del mundo, consagrados,
religiosos y servidores, especialmente por el Papa Francisco

Por toda la Iglesia y por todos los que la formamos, para que sea en el
mundo un testimonio vivo del Mensaje de Jesú s, trabajando por hacer
posible un mundo má s justo y solidario.
Por la Paz tan necesaria en nuestro mundo, para que todos nos afanemos
por buscarla, y en concreto los cristianos nos propongamos ser en el
mundo instrumentos de paz y de reconciliació n.

 Por las familias que está n pasando dificultades en sus relaciones: que el
Señ or les ilumine y dé fuerzas
 Por las familias rotas: que recobren la esperanza, que se respeten, que
busquen el reencuentro.
Que las familias cristianas estén siempre cercanas a los que sufren y
pasan necesidades de todo tipo.
Por los refugiados y emigrantes: que se respete su dignidad; que se
encuentren pronto con los suyos.
 Por las familias que han perdido alguno de sus seres queridos a causa de
la violencia o de esta pandemia
Pidamos para que las familias sean ejemplo de escucha, diá logo y respeto,
fuente de amor, paz y alegría.
 Para que las familias estén abiertas a la trasmisió n y cuidado de la vida
en todos sus momentos.
 Que en nuestras familias los padres tomen conciencia de que deben ser
ejemplo y modelo para sus hijos.
 Que los hijos escuchen, respeten y obedezcan a sus padres, cumpliendo
así el mandamiento del Señ or.

Por todos los hogares de la tierra, por todos los esposos, los padres y los
hijos, por los ancianos y los huérfanos, por las familias que no tienen
hogar o carecen de los recursos necesarios, y por todos los esposos que
viven separados
Por todos los Matrimonios: para que, en el amor mutuo y en la fidelidad
constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y unidad.
Por los presentes, por sus familias y amigos: para que participemos de su
felicidad y seamos admitidos con ellos a la dicha eterna
Finalmente, pidamos por todos nosotros: para que escuchemos la palabra
que Jesú s cada día nos ofrece en el Evangelio y para que el encuentro con
su mensaje y la celebració n de la Eucaristía hagan que nuestro corazó n,
como el de los discípulos de Emaú s, comience a arder al tener experiencia
de que nuestra fe se fortalece, y luego sepamos comunicar esa vida y esa
esperanza en nuestro día a día.

 
OREMOS
Oh, morada de Nazaret, casa del “hijo del carpintero”! Que sobretodo
deseemos comprender y celebrar el don de la salvació n que se nos ha
dado en Jesucristo, que lo aceptemos en nuestras vidas, que unidos a la
Santa Familia de Nazaret vivamos la vida cotidiana realizando las cosas
ordinarias con un sentido extraordinario y vivamos la santidad a la que
estamos llamados por nuestro bautismo. 

Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de


vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Ayú danos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.

Socó rrenos en nuestra misió n de transmitir la fe a nuestros hijos.

Abre su corazó n para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron


en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jó venes, para que crezcan en el conocimiento


de Jesú s.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios,

especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o


dificultad.

Unidos a José y María, Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señ or.
Amén.
SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES (Credo)
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su ú nico Hijo, nuestro Señ or, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el
poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a
los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu


Santo, la santa Iglesia cató lica, la comunió n de los santos, el perdó n de los
pecados, la resurrecció n de la carne y la vida eterna. Amén

ACTO DE CONTRICIÓN
Señ or mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y
Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo
sobre todas las cosas, me pesa de todo corazó n haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca má s
pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén

1er MISTERIO
La Sagrada Familia, Obra de Dios
“Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a su propio Hijo, nacido
de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del
dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condició n de hijos
adoptivos de Dios” (Gal 4,4-5).

He aquí que en el principio del nuevo testamento, como ya al inicio del


antiguo testamento, está una pareja. Pero mientras que en aquella de
Adá n y Eva estaba la fuente del mal que ha dominado al mundo, en la de
José y María encontramos en el vértice desde el cual se expande la
santidad sobre toda la tierra. El salvador ha iniciado la obra de la
salvació n con esta unió n virginal y santa, en la cual se manifiesta su
voluntad omnipotente de purificar y santificar a la familia, santuario del
amor y la cuna de la vida.

Oremos por todas las familias del mundo, para que de manera consiente 
valoren  el compromiso tan grande de saber educar y corregir a los hijos
por el camino del bien.

Ofrecemos este misterio por las familias que se encuentran en


expectació n de tener un nuevo hijo. También por las familias jó venes para
que estén abiertas al don de la vida. Pedimos también por la conversió n
de las familias que se cierran al don de la vida y practican el aborto

Padrenuestro
Padre nuestro, que está s en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; há gase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentació n y líbranos del mal. Amén

10 Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señ or es contigo; bendita Tú
eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesú s.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la


hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén

Jaculatorias
V/ Sagrada Familia del Cielo,
R/ Guíanos por el camino recto y protégenos de todo mal.
R/ Jesú s, María y José
V/ Ilumínanos, socó rrenos y sá lvanos. Amén.

2º MISTERIO
La Sagrada Familia en Belén
“El á ngel les dijo: « No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo
será para ustedes y para todo el pueblo: Les ha nacido hoy, en la ciudad
de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señ or. Esto les servirá de señ al:
encontrará n un niñ o recién nacido, envuelto en pañ ales y acostado en un
pesebre »… Fueron de prisa y encontraron a María, a José y niñ o acostado
en el pesebre”. (Lc. 2, 10-12.16).

El nacimiento de Jesú s en Belén ha dado inicio a esta Familia, ú nica y


excepcional en la historia de la humanidad; en esta Familia ha venido al
mundo, ah crecido y ha sido educado el hijo de Dios, concebido y nacido
de la Madre Virgen.

Oremos para  que todas las parejas guiadas por el Amor,  se comprometan
a recibir una mayor formació n espiritual, muy   necesaria para poder
transmitirla a sus  hijos.

Ofrecemos este misterio por las familias que está n pasando necesidades
espirituales o materiales debido a situaciones del desamor; también por
aquellas que viven el drama de la enfermedad o sufren la tragedia de la
droga.

Padrenuestro
Padre nuestro, que está s en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; há gase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentació n y líbranos del mal. Amén

10 Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señ or es contigo; bendita Tú
eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesú s.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la


hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén

Jaculatorias
V/ Sagrada Familia del Cielo,
R/ Guíanos por el camino recto y protégenos de todo mal.
R/ Jesú s, María y José
V/ Ilumínanos, socó rrenos y sá lvanos. Amén.

3er MISTERIO
La Sagrada Familia en el Templo 
“Su padre y su madre estaban admirados de las cosas que se decían de él.
Simeó n los bendijo y dijo a María, su madre: « Mira, este niñ o debe ser
causa tanto de caída como de resurrecció n para la gente de Israel. Será
signo de contradicció n, y a ti misma una espada te atravesará el corazó n.”
(Lc. 2,33-35).

El rescate del primogénito es deber del padre, que es cumplido por José.
El evangelista revela que “el padre y la madre de Jesú s se admiraron de
las cosas que se decían de él” y, en particular, de lo que dice Simeó n
señ alando a Jesú s, en su cá ntico a Dios, como la “salvació n preparada por
Dios ante todos los pueblos” y “luz para alumbrar a las naciones y gloria
para el pueblo de Israel”.

Oremos para que en la familia  encontremos respeto, justicia, dialogo,


perdó n y amor.

Ofrecemos este misterio por las familias que recientemente han tenido
la alegría de un nuevo hijo. También por aquellas que por razones
naturales no los pueden tener, aunque lo desean vivamente. Pedimos por
las familias que carecen de lo necesario para una vida digna.

Padrenuestro
Padre nuestro, que está s en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; há gase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentació n y líbranos del mal. Amén

10 Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señ or es contigo; bendita Tú
eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesú s.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la


hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén
Jaculatorias
V/ Sagrada Familia del Cielo,
R/ Guíanos por el camino recto y protégenos de todo mal.
R/ Jesú s, María y José
V/ Ilumínanos, socó rrenos y sá lvanos. Amén.

4º MISTERIO
La Sagrada Familia huye y regresa de Egipto
“El á ngel del Señ or se le apareció en sueñ os a José y le dijo: « Levá ntate,
toma al niñ o y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te
avise; porque Herodes va a buscar al niñ o para matarlo ». José se levantó
de noche, tomó al niñ o y a su madre, y partió hacia Egipto, donde
permaneció hasta la muerte de Herodes… Cuando murió Herodes, el á ngel
del Señ or se apareció en sueñ os a José en Egipto y le dijo: « Levá ntate,
toma al niñ o y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque ya han
muerto los que querían matar al niñ o »”. (Mt. 2, 13-14. 19-21)

Así como Israel había emprendido el camino del éxodo “de la condició n de
esclavitud” para iniciar la antigua Alianza, así José, depositario y
cooperador del misterio providencial de Dios custodia también en el
exilio a aquel que habría de realizar la nueva alianza.

Oremos para que el Pan de Vida sea el alimento principal de las familias
así como de todos los Ministerios y  Encuentros matrimoniales.

Ofrecemos este misterio por las dificultades que tienen las familias
cristianas que intentan vivir con coherencia su fe en medio de esta
sociedad secularizada. Pedimos por las familias que no quieren bautizar a
sus hijos y por aquellos miembros de las familias que no creen en Dios o
viven como si Dios no existiese.

Padrenuestro
Padre nuestro, que está s en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; há gase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentació n y líbranos del mal. Amén

10 Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señ or es contigo; bendita Tú
eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesú s.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la


hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén

Jaculatorias
V/ Sagrada Familia del Cielo,
R/ Guíanos por el camino recto y protégenos de todo mal.
R/ Jesú s, María y José
V/ Ilumínanos, socó rrenos y sá lvanos. Amén.

5º MISTERIO
La Sagrada Familia en la casa de Nazaret
“Volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre
guardaba fielmente en su corazó n todos estos recuerdos. Mientras tanto,
Jesú s crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los
hombres (Lc 2, 51-52).

Jesú s fue desde el inicio el centro de su gran amor, lleno de solicitud y


afecto; fue su gran vocació n; fue su inspiració n; fue el gran misterio de
su vida. En la casa de Nazaret él fue obediente y sumiso, así como debe
serlo un hijo hacia sus propios padres. Esta obediencia de Jesú s a María y
José llena casi todos los añ os de su vida sobre la tierra y constituye por
tanto el símbolo de aquella total e ininterrumpida obediencia que tributa
al Padre Celeste. A la Sagrada familia pertenece así una parte relevante de
aquel divino misterio, cuyo fruto es la redenció n del mundo.

Oremos a María Santísima que interceda por todos los esposos para que
sean ejemplo de ella, maestros de oració n de sus hijos, haciendo de la
oració n nuestro sostén de la vida espiritual.

Ofrecemos este misterio por las familias que está n sufriendo por
la muerte de alguno de sus miembros. Pedimos por aquellas
familias que está n divididas por motivos de emigració n o trabajo.
Pidamos especialmente por las familias que viven el drama de la divisió n,
separació n y conflicto dentro de ellas para que Dios les conceda la
conversió n del corazó n.

Padrenuestro
Padre nuestro, que está s en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; há gase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentació n y líbranos del mal. Amén

10 Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señ or es contigo; bendita Tú
eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesú s.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la


hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén

Jaculatorias
V/ Sagrada Familia del Cielo,
R/ Guíanos por el camino recto y protégenos de todo mal.
R/ Jesú s, María y José
V/ Ilumínanos, socó rrenos y sá lvanos. Amén.

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza
nuestra; Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti
suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lá grimas. Ea, pues,
Señ ora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesú s, fruto bendito de tu
vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de
alcanzar las promesas de Nuestro Señ or Jesucristo. Amén

OREMOS.
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperació n del Espíritu
Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María
para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; y junto a San
José diste inicio a la familia; concédenos que nuestra casa sea una
verdadera iglesia domestica donde reines siempre. Por el mismo Cristo
nuestro Señ or. Amén

OREMOS
Sagrada Familia de Nazaret; enséñ anos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposició n de escuchar las buenas inspiraciones y las
palabras de los verdaderos maestros. Enséñ anos la necesidad del trabajo
de reparació n, del estudio, de la vida interior personal, de la oració n, que
só lo Dios ve en los secreto; enséñ anos lo que es la familia, su comunió n de
amor, su belleza simple y austera, su cará cter sagrado e inviolable. Amén

ORACIÓN FINAL 
Santísimos corazones de Jesú s y María, unidos en el amor perfecto, que
nos miran con misericordia y cariñ o, consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas, y nuestras familias a Ustedes. Conocemos que el ejemplo
bello de Su hogar en Nazaret fue un modelo para cada una de nuestras
familias.
Esperamos obtener, con Su ayuda, la unió n y el amor fuerte y perdurable
que nos dieron.
Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.
Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia, y el respeto mutuo sean
dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones incluyan las necesidades de los otros, no
solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.

BENDICION DE MARIA

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