Las Hespérides (diosas del atardecer)
Las hespérides son las diosas de la tarde y la luz dorada de ocaso. Las tres ninfas (en otras versiones cuatro,
siete o nueve) eran hijas de o Nyx (Noche), conocida también como Hesperis (quien encierra al día, el
crepúsculo) en estas historias y de Érebo; o de Atlas el Titán que sostiene al cielo, incluso se las hace hijas del
Hespero/Fosforo/Lucifer el dios que representa al planeta Venus y marca el inicio del ocaso y las llegada de las
estrellas. A ellas les confiaron el cuidado del árbol de las manzanas doradas dado como presente de boda por
su abuela Gaia (la Tierra) a la diosa Hera en su matrimonio con Zeus. Gaia (la Tierra) produjo las manzanas
doradas de Hesperia (el Oeste) para celebrar la boda de los dioses celestiales Zeus y Hera. Éstos confiaron su
cuidado a las Hespérides, hijas de la diosa Nyx(Noche), quienes anunciaron la boda de estos dioses con la luz
dorada de ocaso. Las manzanas, en la tradición griega, eran un símbolo de amor. Ellas eran ayudadas en su
tarea por un dragón guardián de cien cabezas llamado Ladon.
En las leyendas más tempranas, estas ninfas habitan más allá del río Océano, en el extremo oeste del mundo;
pero los esfuerzos por ubicar sus moradas y la posición geográfica de sus jardines ha llevado a poetas y
geografos ubicar su residencia en partes diferentes de Libia, en las montañas Atlas, o en islas en la costa
occidental de Libia; incluso en el extremo norte de la tierra, más allá de donde habita el viento Bóreas, sobre
Hiperborea.
Entre los nombres de estas diosas tenemos: Ægle (el fulgor del sol), Eritia (la roja),Aretusa (rápida
luchadora), Hesperetusa (rápido atardecer), Hespera o Saraesa (brisa de la
tarde), Hesperia (atardecer), Crisotemis (la dorada), Lipara (perseverante) y Asterope(con la frente llena de
estrellas)
El único hijo conocido de estas diosas es Euritión, hijo de Ares y de la hespéride Eritia, que nació a orillas del
río Tartesos. Cuidaba de los bueyes rojos de Gerión, junto con el perro bicéfalo Ortro (Ortos), en la fabulosa
isla de Eritia o bien en la costa atlántica de Iberia. Euristeo encomendó a Heracles como su décimo trabajo el
apoderarse del ganado del monstruoso Gerión sin pedírselo, ni pagarlo. Al primero con que se topó el héroe
en su misión fue con Ortos, que había olido su presencia. Heracles lo mató con su clava, e hizo lo propio con
Euritión cuando acudió a ayudar a su perro. Según los mitos el lugar donde habitaba este gigante y su siervo
era un sitio cercano al país de las Hespérides, ubicado cerca del río Baetis [Guadalquivir] entre la celebre
Tartessos y Gadeira [Cádiz]; cuyas aguas que alimentaban a la antigua ciudad estado ibérica eran del color de
la plata. Por eso tras cruzar el ‘río Oceano’ se encuentran las islas Canarias, que es considerado por muchos del
lugar como la casa de las hespérides.
Las Hespérides son también las diosas que anuncian la noche nupcial. Ellas asisten a la boda de Peleo y Tetis, y
sirviendo la ambrosía de los dioses en la fiesta de boda. También aparecen en la boda de Cadmo y Harmonía,
donde las hespérides hacen una canción para ellos, mientras Afrodita junto con Eros engalanan la cama de la
boda, colocando la fruta dorada [las manzanas] del jardín de las ninfas como presente digno para la novia.
Era también las diosas que custodian los tesoros de los dioses, cuando Perseo dijo que devolvería el ojo y el
diente a las Grayas, después de que ellas le dijeran donde habitaban las ninfas [las Hespérides] que tenía en
su poder las sandalias del vuelo y el kibisis (una mochila) y el casco de Hades. Cuando estas llevaron a Perseo
con las ninfas, él les devolvió su diente y su ojo. Acercándose a las ninfas él explicó por que había venido.
Perseus devolvió luego las sandalias, kibisis, y casco a Hermes, y la cabeza del Gorgona se la entregó a Atena;
y Hermes luego devolvió los artículos mencionados a las ninfas.
Cuando el río Aqueloo luchó con Heracles ganar Dejanira en el matrimonio, el dios del río se transformó en un
toro. Hércules arrancó su cuerno, presentándolo a las Hespérides, y las diosas lo llenaron de frutas y lo
llamaron la Cornucopia (el Cuerno de Abundancia).
Heracles fue enviado sacar las manzanas doradas del Hespérides como uno de sus doce labores. Prometeo,
tras ser liberado por Heracles le dice como llegar donde las hespérides. Para lograr su tarea Heracles engañó
a Atlas para que recuperase algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas
(en esta historia Atlas sería el padre de las hespérides). Al volver con las manzanas, Atlas decidió no volver a
cargar los cielos, pero Heracles le engañó de nuevo pidiéndole que sujetase el cielo un momento para que
pudiera ponerse su capa como almohadilla sobre los hombros, a lo que éste accedió. Entonces Heracles tomó
las manzanas y se marchó. Según una versión alternativa, Heracles habría matado a Ladón. Heracles fue la
única persona que logró robar las manzanas, aunque Atenea las devolvió más tarde a su lugar apropiado en el
jardín.
Los Argonautas pusieron a babor su nave por el desierto Libio. En busca de agua llegaron al hogar de las
hespérides. Tuvieron miedo del dragón. Pero el dragón muerto antes por Heracles, con su sangre derramada
sobre la tierra había envenenado todo el lugar. Cerca, con sus brazos blancos echados encima de sus cabezas
doradas, las Hespérides estaban lamentándose mientras los Argonautas se acercaban. Orfeo viendo en esto,
dirigió una oración a ellas en nombre de sus camaradas. Orfeo sollozó y oró por agua. Las ninfas tuvieron
piedad de los sufridos hombres. Ellas forjaron un milagro. Primero, el pasto salió de la tierra, entonces los
retoños largos aparecieron en el césped, y en un momento tres arboles, altos, rectos y llenos de hojas estaban
creciendo. Hespere se volvió un álamo;Eritia un olmo; Ægle un sagrado sauce. Ahora los Argonautas
escucharon de Ægle su voz mansa que les dice lo que ellos deseaban saber.
—Ustedes han sido afortunados—, ella dijo. —Un hombre malo aquí ayer mató al dragón que nos cuidaba y
robó nuestras manzanas doradas, y se ha ido. A nosotras trajo dolor indecible. Él era un bruto salvaje; un
hombre cruel, con ojos brillantes y cara frunciendo un ceño. Él llevaba la piel de un león enorme y flechas con
las que disparó a nuestro monstruo aquí. Como ustedes, había venido de pie y muerto de sed. Porque él se
apresuró sobre el lugar en busca del agua; pero sin el éxito, él encontró la piedra que usted ve allí cerca de la
albufera de Tritón. Entonces ocurrió que golpeó la base de la piedra con su pie, el agua chorreó fuera, y él se
cayó en sus manos y pecho y bebió avariciosamente con su cabeza abajo como una bestia en los campos, él
lleno su barriga—. Con esa información los argonautas fueron deprisa felices hacia el lugar dónde Ægle les
había señalado.
El dragón que guardaba las manzanas doradas del Hespérides después de que Hércules lo mató, fue puesto
por Hera entre las estrellas. Considerado el vigilante usual de los Jardines de Hera. La constelación de la Osa
Menor sólo fue considerada como constelación después del siglo VI a.C., momento en el que se pensó que era
como un osezno. Hasta entonces se había considerado que eran siete hermanas [las hespérides], quienes
formaban el ala de la constelación del dragón [Draco]. Esta es parte de la razón por la que se piensa que las
hespérides viven en el rincón más al norte del mundo.
La constelación de la Osa Mayor que se encuentra entre la Osa Menor y Libra era como en un manzano,
siendo sus frutos [las estrellas más brillantes], en lo que hoy se considera la cola de la osa. Así entre Osa
Menor y la Osa Mayor está la constelación del dragón esta protegiendo las «manzanas» [la Osa Mayor] y
siendo la línea de defensa de las estrellas de la Osa Menor [las hespérides]. El Dragón mira amenazador hacia
el sol cuando éste está en Libra y hacia la constelación de Hércules [Heracles] que se ubica la lado de la
constelación de Boötes.
Íntimamente asociada con este grupo de constelaciones está la constelación de Boötes (el boyero, quien cuida
los bueyes), situada entre ellas y Libra. Las leyendas antiguas sobre la constelación de Boötes recogen el hecho
de que partes de ella quedaban cerca de Polaris, la estrella polar, y como tal, se consideraba que era el
hombre que sujetaba los cielos, [Atlas]. Sus tres grupos de siete hijas serían las pequeñas constelaciones de
siete estrellas: las Hespérides [osa menor], las Híades [cuernos del toro Tauro] y las Pléyades [también hoy en
Tauro]. Boötes parece estar dirigiéndose hacia la Osa Mayor y la Menor (que es el motivo por el que hoy se le
conoce como «Guardián de las Osas»). En esos tiempos los griegos no consideran a Libra una constelación
separada [la incluían como parte de Escorpio, siendo las pinzas del monstruo]. Dado que la constelación de
Boötes, no está realmente en la elíptica, pero su tamaño y cercanía en el lugar hacían que ocupara el puesto
del zodiaco vacante. La presencia del gigante Gerión en algunas versiones de la historia puede ser indicativa de
una segunda razón sobre el nombre de Boötes (el que cuida bueyes), quien modernamente fue acompañado
por dos perros de caza [la constelación de Lebreles] .
Las constelación de la Osa mayor ya era imaginada por los pueblos de Asia menor, en Grecia fue asociada al
mito de Zeus enamorado de la ninfa Calixto, pero Hera transformó a la joven en osa en castigo, y le advirtió a
Zeus que si le decía algo al hijo de ambos, Arcas,sufriría igual fin. Cuando creció Arcas se volvió cazador y
mientras este recorría los bosques encontró una osa, no reconociéndola como su madre se dispuso a
dispararle una flecha, Zeus intervino diciéndole la verdad; Hera lo transformó como había dicho y Zeus los
puso a ambos en los cielos, siendo hoy la osa mayor y la osa menor (el osito). La imagen de la osa mayor es de
origen mesopotámico.
Por su parte Boötes también evolucionó, Dioniso entregó la primera vid al mortal Eneo, eIcario fue el primero
en hacer con ella vino. Mientras recorría Ática, ofreció a probar su vino sin rebajar con agua a unos pastores
con los que se encontró, los cuales bebieron y bebieron hasta quedar embriagados y dormidos. Como estaban
echados, medio muertos, y hablaban de un modo extraño, el resto de pastores pensaron que Icario los había
envenenado para robarles los rebaños y lo mataron. Los que habían bebido se quedaron dormidos, y al
despertar dijeron a sus compañeros que nunca habían dormido tan bien. Sus asesinos, avergonzados por el
crimen cometido, huyeron. La hija de Icario, Erígone, extrañada por la tardanza de su padre empezó a
sospechar que algo terrible había sucedido, e inició su búsqueda. La perra de Icario, Mera, aullando, como si
llorara la muerte de su amo, volvió junto a Erígone. La perra tenía entre sus dientes una prenda de Icario, y
tirando del vestido de Erígone, la condujo hasta su tumba. Tan pronto como su hija lo vio, decidió quitarse la
vida colgándose del árbol a cuyos pies estaba enterrado su padre. La perra Mera, con sus lamentos a causa de
la muerte de sus amos atrajo a la gente para que les dieran sepultura y luego se quitó la vida, arrojándose al
río Anigro, y según contaban las tradiciones de entonces, desde entonces nadie bebió nunca jamás de esas
aguas. Zeus se conmovió por esas muertes, así que decidió elevarlos junto a las estrellas. A Icario como el
Boyero, a Erígone como Virgo, y a la perra la transformó en la estrella más brillante de la constelación del Can
Menor, y la llamaron Procyón: que quiere decir “por delante del perro” (Can mayor). La constelación
de Libra era de origen babilónico y del cercano oriente, los romanos la adoptaron luego porque su presencia
en los cielos marcaba el inicio del equinoccio de otoño (igual duración de los días y las noches), y asociaron la
balanza a Virgo, que para los romanos era la diosa Astrea (la justicia).