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Tratado de Letrán: Acuerdos 1929

El Tratado de Letrán de 1929 estableció la Ciudad del Vaticano como un estado soberano e independiente y terminó con los desacuerdos entre la Iglesia Católica y el estado italiano. Reconoció al catolicismo como la religión oficial de Italia y otorgó a la Iglesia el control de la educación primaria y secundaria. También concedió a la Santa Sede propiedades e inmunidad legal dentro de Italia.

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Tratado de Letrán: Acuerdos 1929

El Tratado de Letrán de 1929 estableció la Ciudad del Vaticano como un estado soberano e independiente y terminó con los desacuerdos entre la Iglesia Católica y el estado italiano. Reconoció al catolicismo como la religión oficial de Italia y otorgó a la Iglesia el control de la educación primaria y secundaria. También concedió a la Santa Sede propiedades e inmunidad legal dentro de Italia.

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Tratado de Letrán

6 de enero de 2009 Publicado por Verónica

También conocidos como Pactos


de Letrán o acuerdos
lateranenses, fueron suscritos el 11
de febrero de 1929 entre el
gobierno italiano y La iglesia
católica.

El tratado de Letrán buscaba


terminar con los desacuerdos entre la república italiana y la Santa
Sede, iniciados durante el siglo XIX cuando la iglesia perdiera la
mayor parte de sus estados pontificios durante las guerras de
unificación italiana, impulsadas por Víctor Manuel II.

El cardenal Pietro Gasparri , en nombre del Papa Pío XI, y Benito


Mussolini, secretario de estado del Santa Sede el primero y primer
ministro de Italia el segundo, idearon tres acuerdos diferentes: el
primero reconocía a la Santa Sede como estado independiente y
soberano, naciendo así el Estado de la ciudad del Vaticano. Un
segundo acuerdo pactaba un concordato entre el gobierno italiano y la
iglesia, fijando los límites en sus relaciones civiles y religiosas. El
tercer pacto otorgaba a la iglesia una compensación económica por
las pérdidas sufridas en 1870.

La firma del tratado suponía el fin de las diferencias entre iglesia y


estado. El Gobierno italiano daba el aval a catolicismo como religión
única, reconocía la personalidad internacional de la Santa Sede y le
otorgaba plena propiedad y jurisdicción sobre sus territorios en el
creado Estado de la Ciudad del Vaticano. Se comprometía a la
inviolabilidad de esos territorios y reconocía el carácter sagrado de la
persona del Papa, así como las dignidades correspondientes a los
altos prelados de la Iglesia católica.

También las propiedades del vaticano se reconocen como


inviolables y soberanas: la Basílica de San Pedro, el conjunto de los
palacios Vaticanos, Castelgandolfo, San Calixto, la Cancillería, las
basílicas mayores y los edificios que la santa Sede destinaba a sus
institutos y universidades.

La firma del concordato que reconocía “una iglesia libre dentro de


un estado libre” obligó al papado a exigir a sus obispos y arzobispos
la jura de lealtad al estado italiano antes de tomar sus cargos
religiosos. En dicha juramentación los prelados se comprometían a no
intervenir en asuntos políticos.

El gobierno italiano, a su vez, dictó leyes sobre el matrimonio y el


divorcio, ajustándolas a los criterios de la iglesia católica, eximiendo
además a los miembros del clero del servicio militar obligatorio. Con
estas medidas quedaba más que claro que el estado italiano
reconocía a la iglesia católica como la iglesia del estado, dejando en
sus manos buena parte del sistema educativo italiano.

El territorio del estado vaticano se fijo, gracias al tratado de Letrán


en 44 hectáreas sobre las que tenía dominio total el Papa.

Entre otras medidas acordadas en el Tratado estuvieron: el


reconocimiento de Roma como lugar de peregrinación y centro del
mundo católico; la obligación de que los obispos fuese italianos y
hablaran ese idioma. También se le reconocía validez civil al
matrimonio religioso, cuya nulificación recaía exclusivamente en la
iglesia.

La iglesia podía abrir escuelas y participar de la enseñanza primaria


y secundaria. En uno de los artículos se les concedía a los obispos el
derecho a contratar y despedir maestros y dar su aprobación a los
libros de texto.

En 1985 se firmó un nuevo concordato, con lo que el Tratado sufrió


notables cambios. El catolicismo perdió su estatus como la religión
oficial del estado italiano y la educación dejó de ser obligatoriamente
religiosa , con lo que la influencia de la iglesia católica perdió fuerza en
los territorios italianos. En los nuevos acuerdos, la exención de
impuestos de la que gozaban las instituciones religiosas se perdió.
También perdieron el control sobre las catacumbas judías.

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