Juan Carlos Gené (Argentina) : Personajes M (1) / F
Juan Carlos Gené (Argentina) : Personajes M (1) / F
ULF
Juan Carlos Gené (Argentina)
PALOMA
¡No! ¿Por qué voy a llorarlo? ¡Él no pensó en mí!
PALOMA
¿Por qué? ¿Por qué? (Pausa) Bueno, yo sé por qué. Perno tenías derecho. Hasta
me habías prometido no hacerlo más. Pero siempre fuiste embustero y
cobarde. No ibas a dar la cara y a decirme: “adiós; voy a matarme” … ¡No!
Tenías que levantarte furtivamente en la noche, cuando yo dormía e irte.
Vaya a saber adónde. (Se sobrecoge en una fantasía) ¿Y cómo lo intentaste
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esta vez? Siempre se te ocurren disparates para quitarte la vida. Pero esos
disparates, a fuerza de repetirse, algún día….
PALOMA
No tiene por qué haber ido a suicidarse
PALOMA
¡Qué frío hace! Es casi el alba. Si no fue a matarse ¿a dónde fue? ¿Cuántos
horas hace que me desperté y él no estaba?
PALOMA
¡Quién sabe! Y si esta vez… ¿Y si me has, por fin, dejado sola? Sola para
siempre
Un abrigo demasiado grande ya para sus breves huesos, llueve sobre toda su
figura que apenas deja entrever una corbata de moño. Al ver a la mujer
llorando, él se detiene. Oculta un pequeño radio-grabador que trae en la
mano y se queda observándola.
Entretanto, ella vuelve a reaccionar, secándose compulsivamente las
lágrimas.
PALOMA
Ahora dejo de llorar. Y tu suerte, tu estúpida muerte traidora no me
arrancará una lágrima más.
JACINTO
¿La muerte de quién?
JACINTO
¿Qué muerte no te va hacer llorar?
PALOMA
Ninguna que a vos te importe
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Pausa. Él se acerca, siempre respirando con ansia.
JACINTO
Tengo una novedad
PALOMA
No me interesan tus novedades
JACINTO
Esta es una novedad que puede salvarnos
PALOMA
¿De qué?
JACINTO
¿Cómo de qué? Hoy en la mañana viene por nosotros. Y se acaba todo ¿verdad?
PALOMA
¿Qué es eso?
JACINTO
(Irritado) ¡Un queso de bola, es! ¿No ves lo que es? … ¡Escuchame, por favor!
PALOMA
Es un grabador. ¿De dónde lo sacaste?
JACINTO
Viste cómo sabías. Lo encontré. Y tuve una idea.
PALOMA
Lo robaste
JACINTO
¡Dije lo en-con-tré!
PALOMA
Razón de más para afirmar que lo robaste.
JACINTO
Estaba sobre la baranda. ¡Por favor, por lo que más quieras, escúchame!
PALOMA
¡Andá a devolverlo inmediatamente! O tomo mis valijas y mis bultos y no me
ves nunca más…
JACINTO
Pero ¿de qué estás hablando? ¿Alguna vez robé algo yo?
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PALOMA
Unas cuantas
JACINTO
Sólo en casos aislados y de extrema necesidad. Hambre, por ejemplo.
PALOMA
¿Fue por hambre que le robaste a la paraguaya su diadema de brillantes?
JACINTO
¡Pero qué desvergüenza! ¡Me obligaste a hacerlo como prueba de amor hacia
vos!
PALOMA
¿Se la robaste o no?
JACINTO
¡Fue el sacrificio más que pude hacer por vos, Analía!
PALOMA
Esa frase es de una obra… aquel melodrama…
JACINTO
Me mandaste a su camarín cuando ella estaba en la pista con sus caballos
PALOMA
¿“La Santita Ciega”? … ¡No, no era esa! … ¡De todos modos sos tan torpe!
Decís el parlamento entero, ¡incluyendo el nombre de Analía! Yo me llamo
Paloma
JACINTO
Fue el sacrificio más grande que pude hacer por vos, ¡Paloma!
PALOMA
¿Cómo se llamaba la obra?
JACINTO
Eeeeh… “Mayordomo y Tirano”
PALOMA
No seas ridículo. Esa era la de la estancia. Analía no tenía nada que ver con
ninguna estancia. Era la monja, hermana del ricacho aquel…
JACINTO
…. El dueño de la estancia, claro. Y su mayordoma, además de traicionarlo…
PALOMA
¿Pero qué iba a estar haciendo una monja en una estancia?
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JACINTO
¿Eh? ¡Las estancias están llenas de monjas!
PALOMA
Disfrazadas de vacas, supongo
JACINTO
(Tomando el grabador y apartándose) ¿Tendrías la amabilidad de callarte un
poco? Tengo que hacer. Mejor… andá más lejos. Voy a hacer algo y sé que no
puedo contar con vos (Tiempo) ¿O puedo?
PALOMA
¡Un momento! ¿Qué baranda?
JACINTO
¿Baranda?
PALOMA
Dijiste que eso estaba “sobre la baranda”
JACINTO
¿Y cómo se llama? … ¡Eso! … La… sí… la baranda de material que está la
Costanera, sobre el río.
PALOMA
¿Fuiste a la Costanera? ¿Cómo?
JACINTO
Caminando. No podía dormir. Estaba angustiado.
PALOMA
A tu edad y con este frío, ¿caminando? ¿Pará qué?
JACINTO
¿Adónde va una en esta ciudad cuando tiene insomnio y está angustiado?
PALOMA
Por supuesto: ¡a la Costanera! ¡A suicidarse!
JACINTO
¿Pero qué decís?
PALOMA
¡La última vez te suicidaste!
JACINTO
Oime… si estoy aquí, hablando con vos…
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PALOMA
Lo intestaste. Te tiraste al río. Pero había bajante. Te llenaste de barro y
resfriaste, ¡y hasta te dio fiebre!
JACINTO
¡Mirá con lo que salís! ¿Cuánto hace de eso?
PALOMA
(Llorando) ¿Y otra vez? ¿Y qué pasó? ¿Había vigilancia y no pudiste? Pero ¿cómo
te suicidás así, sin pensar en mí?
JACINTO
Te digo que sólo fui a airearme un poco… No llores, ¡Palomo! ¡Por favor!
¿Cuándo fue aquello? Hace años…
PALOMA
¿Y el año pasado no fue la lo de la lata?
JACINTO
¿Qué lata?
PALOMA
¿Cómo qué lata? Pinchaste con un clavo una lata de almejas y la escondiste. Y
cuando estaban bien, bien pasadas, te las comiste.
JACINTO
(Asqueado) ¡Uy! ¡No me hagas acordar! Ese lavaje de estómago fue
espantoso….
PALOMA
¡Y el anteaño fue lo del hipódromo!
JACINTO
(Dignísimo) ¡No te permito! ¿Por qué dudas de mí? ¡Hace quince años que no
juego!
PALOMA
¿Quién habla de juego? Saltaste a la pista cuando el pelotón llegaba al ojo
eléctrico.
JACINTO
¡Otra historia antigua!
PALOMA
Y los caballos pasaron sin tocarte, ¡gracias a Dios! ¡Lo terrible fue el papelón!
JACINTO
¿El papelón? Si los burreros me querían linchar… Me metieron preso
PALOMA
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¡El papelón! La foto del ojo eléctrico salió en todos los diarios. Vos así:
cubriéndote la cabeza con las manos y los caballos pasando lo más tranquilos.
Salió hasta en diarios de Europa, por la curiosidad. Menos mal que en
Dinamarca, no.
JACINTO
(Musita la corrección, cauteloso) Suecia.
PALOMA
Es lo mismo…
JACINTO
No es lo mismo ¡Cómo va a ser lo mismo?
JACINTO
¿Y… qué importancia tendría que hubiese salido en la foto en Suecia?
PALOMA
(Lo mira escandalizada) Sabés muy bien.
JACINTO
¿Cómo sabés que el os diarios de Suecia no apareció?
PALOMA
¿Y cómo va a ser? ¡Me lo dijo él!
JACINTO
Precisamente, eso… lo traje por él
PALOMA
¿El grabador?
JACINTO
Paloma, querida, tenemos que hacer algo, ¿no?
PALOMA
(Retomando su llanto) ¡Ya sé! ¡Ya sé cómo es ahora! ¡Robás para ver si al
escapar te pegan un tiro!
JACINTO
¡Pero qué rebuscado!
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PALOMA
¡Como soso un viejo ridículo que ni matarse sabe! Pero viejo y ridículo, sos
todo lo que yo tengo… No quiero que te mueras, ¿me oíste? ¡Te lo prohíbo!
¿Estoy acostumbrada a vos!
JACINTO
¡Ah! “Acostumbrada! ¿Eso es todo? No fue por costumbre que yo te traje la
diadema de la Paraguaya…
PALOMA
¡Era tu amante! Lo menos que podía exigirte, si querías mi perdón, era esa
prueba
JACINTO
¡De amor! ¡No de costumbre!
PALOMA
¡Y encima, los brillantes eran falsos!
JACINTO
¡Si yo te lo advertí! ¿De dónde una écuyere del Circo Lecunberri con diadema
de brillantes?
PALOMA
(Con restos de llanto, ahora desolada) ¿Era porque ella tenía las tetas
chiquitas y el culo parado?
JACINTO
¿Pero qué decís? Fue por vengarme de tus amores con el Tuerto.
PALOMA
¡Eso es mentira! Lo mío con el Tuerto fue precisamente por vengarme de lo
tuyo con la Paraguaya.
JACINTO
Yo los encontré en la casa en la pensión de Rafaela.
PALOMA
¡Fui yo quien los encontró a vos y a ella en la cama de Río Cuarto!
JACINTO
Y en las giras siempre primero Rafaela y después Río Cuarto
PALOMA
¡De ida! Pero ¿y de vuelta?
JACINTO
Fue de ida
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PALOMA
¡Fue de vuelta!
JACINTO
De todas maneras todo eso está olvidado. De veras, Paloma. Yo no le guardo
al Tuerto Lecunberri ningún rencor. Y ahora necesito verlo… ¿Vos sabés dónde
está?
PALOMA
¿Y no sabés dónde está?
JACINTO
¡De veras! ¡Te aseguro que a mí ya no me importa! ¿Vos…?
PALOMA
(Llorando otra vez) Porque nunca te importé demasiado. En cambio, a mí sí
me sigue importando lo de la Paraguaya….
JACINTO
¡Pero mirá vos! ¿Hace cuánto? ¿Treinta años de eso? ¡No! ¡Cuarenta! ¿Qué se
yo! ¡Necesito verlo al Tuerto, Paloma!
PALOMA
Sí, era por las tetas chiquitas y por la mandíbula cuadrada. Veías una con
mandíbula cuadrada y te enamorabas. Yo no teng la culpa de tener el mentón
en punta y las tetas grandes.
JACINTO
Pero si yo siempre adoré tus pechos. ¡Yo me dormía entre ellos como un
perrito!
PALOMA
¡Venía acá! ¡Dejáme que te huela!
JACINTO
¡Salí! ¿Cómo olerme?
PALOMA
Si no te dejás, es cierto: estuviste con ella.
JACINTO
¿Con quién?
PALOMA
¡Con la Paraguaya!
JACINTO
¿En el cementerio?
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PALOMA
¿Cementerio?
JACINTO
Hace dos años que está muerta.
Silencio.
JACINTO
¡Palomita mía! El Tuerto Lecunberri nos puede ayudar- ¿Dónde está?
PALOMA
¿De veras no lo sabés?
JACINTO
¿Te lo preguntaría si lo supiese?
PALOMA
Acompañando a la Paraguaya
JACINTO
¿Cómo? ¿Muerto?
PALOMA
Muerto
JACINTO
Escuchame… Hay temporadas en que a vos se te da por matar a todo el
mundo. El otro día me encontré con el doctor Palazzolo y me dijo…
PALOMA
Palazzolo murió en el 59.
JACINTO
Me dijo que el Tuerto había ido a verlo porque tenía una hernia.
PALOMA
Estuvimos en el entierro.
JACINTO
¡Claro! Si el Tuerto dijo el discurso. Todas idioteces lloronas porque estaba
borracho. Y finalmente no pudo terminar y se largó a llorar como un bebé
gritando: “¡Palazzolo, Palazzolo, volvé!” ¡Ahí tenés! ¡Eso sí es un papelón! Y
además no tenía por qué hablar el Tuerto: él ero un empresario y el muerto
era médico del sindicato. Yo me opuse, pero…
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PALOMA
¿Ves? “El muerto”…
JACINTO
¿Y qué? Pero si el Tuerto dijo el discurso, no está muerto.
PALOMA
Palazzolo sí, por empezar.
JACINTO
Palazzolo tiene razón: dice que confundo todo. “Cosas de la edad”, me dice.
“Cosas del oficio, doctor”, le digo yo. Si una se ha pasado la vida metiéndose
en la piel de otros…
PALOMA
Del oficio y de la edad. Eso te lo habrá dicho quién sabe cuándo. Está muerto.
JACINTO
Pero el Tuerto no: habló en el entierro.
PALOMA
El Tuerto murió diez años después. Me prohibiste ir al sepelio y vos no quisiste
ir. Pero me escapé y fui. Murió, todos morimos.
JACINTO
(Indignado) ¡Y después Palazzolo dice que soy yo quien confunde todo! ¡Sos
vos! ¡Vos! Mañana fija que yo estoy seguro de que el Tuerto está muerto y vos
jurás que está vivo.
PALOMA
(Tolerante) Es posible.
JACINTO
Y hasta es posible que se te ocurra que él también se murió en Suecia..
PALOMA
¡No digas eso; ni en broma!
JACINTO
No lo digo en broma. A cada momento querés convencerme de que murió.
PALOMA
¡¿Yo?!
JACINTO
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¡Sí, vos! ¿Cuántas veces me llevaste a la pared del fondo a mostrarme el
agujero y esa manca que nunca pudimos sacar? Parece sangre, ¡pero no es!
PALOMA
(Gritando) ¡No lo digas ni en broma!
JACINTO
¡No bromeo! ¡No bromeo, carajo, con su muerte! Esa historia de los
enmascarados es una pesadilla tuya; una pesadilla de viaja con malas
digestiones…
PALOMA
¡La pesadilla es tuya! ¡Vos me la contaste mil veces! ¡Y lo hacés porque sabés
que me espanta!
JACINTO
¿¡Yo!? ¿Mi pesadilla? ¡Ah, no! ¡Tiene que verte Palazzolo hoy mismo!
PALOMA
Me la contás con ese lujo de detalles morbosos que tanto te entusiasman…
Entraron en la casa…
JACINTO
No quiero oírlo. ¡Estoy harto de esa historia absurda!
PALOMA
¡Me la sé de memoria! Los viste de pronto parados en el patio, enmascarados,
trajeados de negro y enguantadas las manos, sosteniendo enormes cuchillas
de carnicero. Las máscaras sonreían, amables…
JACINTO
(Muy alterado) Gentiles. La palabra es “gentiles”
PALOMA
Era terrible aquela sonrisa repetida. Idéntica en todas las caras, mientras
exhibían como un gesto de modestia, aquellos inmensos cuchillos. El corrió…
JACINTO
¡Por favor! ¡Qué sentido tiene!
PALOMA
Vió la pared en el fondo y saltó. Y una de esas cuchillas descomunales lo clavó
en la pared. Y ahí quedó. Un muñeco liviano, doblado sobre la horrible
cuchilla.
PALOMA
(Suave ahora, sin agresión) ¿Ves? Tanto la contaste que la sé… como si fuera
mía. (Pausa) ¿Sabés que a veces pienso que de veras fui yo quien lo soñó?
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JACINTO
La verdad… que a mí a veces me pasa lo mismo.
PALOMA
(Lo consulta, con franco miedo) No podría ser… ¿no es cierto? … ¿que los dos
soñásemos lo mismo? No, ¿no es cierto? Porque entones… más que sueño…
habría sido una realidad. Y él está vivo. En Dinamarca.
JACINTO
Suecia.
PALOMA
¡Bueno! Suecia…
JACINTO
¡No! No digas “Bueno”, ¡como si se tratara de un detalle! Suecia tiene como la
mitad de su territorio dentro del círculo polar ártico.
PALOMA
La Antártida es argentina.
JACINTO
¿Y qué tiene que ver? Ártico, no Antártico. El Antártico es un continente
helado. El Ártico es un mar helado.
PALOMA
¡Un momento! ¿Qué querés decir? ¿Qué nuestro hijo vive en el mar?
JACINTO
¿Cómo en el mar?... ¿Cómo en el mar?...
PALOMA
Si decís que Dinamarca está en el mar Antártico…
JACINTO
¡Por la puto, no! ¡Suecia, Suecia! ¡No Dinamarca!
PALOMA
¡Lo que fuere! ¿Cómo va a ser un mar?
JACINTO
(La indignación la hace tartamudear) Es que yo no dije que Suecia estuviera
en el mar; sino que tiene casi la mitad de su territorio dentro del círculo polar
ártico.
PALOMA
A lo que yo respondí, patrióticamente, que la Antártida es argentina.
JACINTO
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Lo cual, lamentablemente, tampoco es cierto. La parte de la Antártida que
legítimamente nos corresponde…
PALOMA
(Interrumpe) ¿Cómo una parte? ¡Antártida argentina quiere decir que La
Antártida ES argentina!
JACINTO
¡No! Quiere decir que la parte de Antártida que es argentina, lo es.
PALOMA
¡Pero ahora resulta que, según vos, es sueca!
JACINTO
¡Por todos los santos, no! ¡Antártida y Ártico son totalmente lo contrario! El
Polo Sur y el Polo Norte.
PALOMA
¿Y en cual de los dos polos vive él, según eso?
JACINTO
¡Por mi madre! En ninguno de los dos. Pero vive en Suecia. Y Suecia está
cerca del Polo Norte.
PALOMA
Ahí sólo viven los esquimales.
JACINTO
¡Y los suecos! ¡Los suecos! ¡Suecia! ¿Nunca oíste hablar de Suecia?
PALOMA
¡Cómo no! Tengo un hijo en Suecia, ¿sabías?
JACINTO
¡Claro que lo sé! Un país maravilloso y blanco, con ciudades transparentes, en
cuyas calles paseen majestuosos los renos de cornamentas de oro. Y allí mi
hijo construye represas inmensas como montañas. Y los reyes inauguran
llorando esas obras de mármol. Y cuando giren con sus manos blanquísimas las
ruedas que abren las compuertas monumentales, el agua se precipita desde la
altura con estruendo impresionante, mientras los ángeles vuelan entre los
vapores desprendidos de aquél cataclismo benéfico.
PALOMA
¿Qué es eso?
JACINTO
¿Cómo que es? LO que él hace.
PALOMA
Me refiero a aquello: un automóvil.
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JACINTO
(Francamente alarmado) ¿Automóvil? ¿Dónde?
PALOMA
(Ahora ella también alarmada) ¡Quieto! No te muevas. A lo mejor no nos ven.
Aún está oscuro. Me parece que hay dos tipos en el auto.
JACINTO
¿Tipos? ¿Hombres? Siempre vino una mujer.
PALOMA
Hoy pueden venir hombres. ¿Por qué no?
JACINTO
¿Qué hacemos?
PALOMA
¿No tenías una solución?
JACINTO
Pero si llegan ya, no puedo. Habías dicho en la mañana, pero todavía ni ha a
amanecido.
PALOMA
¡Uno se baja!
JACINTO
Que Dios los confunda
PALOMA
Tocó timbre en una casa
JACINTO
Entonces, no vienen por nosotros
PALOMA
¿Quién sabe? A lo mejor están preguntando. ¡Salió otro hombre!
JACINTO
¡Ahora son tres!
PALOMA
¡Qué agudo estás! Si eran dos y se agregó uno, son tres. El aire fresco te
sienta, ¡Dios!
JACINTO
¿Qué?
PALOMA
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El tercero sube al auto… (Tiempo) ¡Se van!
JACINTO
Tuve mucho miedo
PALOMA
También yo. Pero es absurdo.
JACINTO
¿Por qué?
PALOMA
Se puede tener miedo cuando queda alternativa. Esto, sabemos que va a
ocurrir. ¿Por qué tener miedo?
JACINTO
No tiene por qué ocurrir si nos comunicamos con él, en Suecia.
PALOMA
No es ningún mar. Es un país
JACINTO
Por supuestos.
PALOMA
Un país con gente, niños, seoras que van de tiendas…
JACINTO
Y un asesino solitario que espera al primer ministro cuando sale del cino y lo
balea
PALOMA
¡Eso es ridículo!
JACINTO
No es ridículo. Él lo sabe muy bien: vive allá. Seguramente estuvo entre los
que velaron toda la noche, encendiendo cirios alrededor de las manchas de
sangre sobre la nieve.
PALOMA
Un primer ministro no va al cine como cualquier mortal, sin nadie que le cuide
las espaldas.
JACINTO
¿Te das cuenta que no les ni los diarios? ¡Se escapaba! Se le escapaba a la
custodia porque quería proteger su intimidad. ¡Fue al cine con su esposa!
PALOMA
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¡Eso es un marido! ¿Cuánto hace que no me llevás al cine?
JACINTO
¡Por favor! ¡Tenemos poco tiempo! Vos hablás y hablás y me lo hacés perder.
Callate un poco y mírame a los ojos.
PALOMA
Tus bonitos ojos azules. Hay momentos como éste, en que te brillan, jóenes…
Fue lo primero que me impresionó de vos.
JACINTO
Por favor, no hables. Dejame hablar a mí.
PALOMA
¿Que fue lo que te impresionó de mí cuando me viste por primera vez?
JACINTO
¡Por favor!
PALOMA
¡Decímelo! ¡Te cuesta tanto! A mí tus ojos azules. ¿Y a vos?
JACINTO
Tu cara de miedo cuando se iban clavando los cuchillos alrededor de tu cara.
Ahora escuchame….
PALOMA
¿Cara de miedo? ¿Eso es todo?
JACINTO
¡Te lo conté mil veces! Una cara de miedo… hermosa. Pero te callás. ¿sí? Y
contestás mis preguntas, ya que yo contesté las tuyas. El está vivo, en Suecia,
¿si?
PALOMA
Claro, claro, construye empresas, los reyes lloran y los ángeles revolotean. Y
él vela la sangre sobre la nieve.
JACINTO
Bien, bien, Solo que él construye “represas”, no “empresas”. Es ingeniero
hidráulico.
PALOMA
¿Vos creés que se vaya a casar con una sueca?
JACINTO
¡Yo hago las preguntas!
PALOMA
¡Ay, ay! Las cuecas tienen la mandíbula cuadrada.
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JACINTO
¿Y qué hay con eso?
PALOMA
Que cuando venga a presentárnosla, capaz que te enamorás de ella…
JACINTO
En primer lugar, no todas las suecas tienen mandíbula cuadrada, y en segundo
lugar, tratándose de la novia de mi hijo…
PALOMA
Las suecas son muy liberales. Tiene amantes, no novios.
JACINTO
(Insistiendo en reclamar su atención sobre los puntos que considera
importante) ¡Oíme! Vive. En Suecia. Tiene una amante. Quizás se case con
ella. Y siempre ha sido un buen hijo.
PALOMA
Un hijo maravilloso
JACINTO
Que no nos va a abandonar. Y menos ahora.
PALOMA
(Con súbito sobresalto) ¡Un momento! ¿Qué estás tramando?
JACINTO
No tramo nada. Tengo una idea que puede salvarnos. Y voy a contársela.
PALOMA
¿Qué … estás… tra-man-do?
JACINTO
Un espectáculo
Silencio
PALOMA
¡Dios de los Profetas!
JACINTO
¡Es una idea genial!
PALOMA
Jacinto, querido mío… estamos retirados. Y lo estamos porque estamos viejos,
Confundimos todo…
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JACINTO
Es diferente a todo lo que hemos hecho…
PALOMA
(Nueva alarma) ¡Quieto ahí! ¿Estás intentando pedirle dinero?
JACINTO
Estamos en la calle, Paloma. Ni nuestra casita alquilada tenemos ya. ¿No lo
ves? Estamos literalmente en la calle.
PALOMA
Te lo prohíbo, ¿me oís? ¡Te lo prohíbo!
JACINTO
No le pido un regalo… ni siquiera un préstamo…
PALOMA
Ah, ¿no? ¿Y qué, entonces?
JACINTO
No le pido nada. Le propongo, ¿entendés? …. Le pro-pon-go, un negocio. Él
hace una inversión y se la devolvemos con intereses.
PALOMA
Se la devolvemos, ¿quiénes?
JACINTO
Vos y yo. Volvemos a la pista, Paloma. Por eso quiero verlo al Tuerto: para
que ponga las instalaciones y entre en el negocio; o me las alquile.
PALOMA
¡Por Dios! El Tuerto murió en el 70.
JACINTO
Te dijo que lo del Tuerto con vos ya está olvidado.
PALOMA
Y él también se olvidó de todo: lleva diecisiete años muerto.
JACINTO
¡Está bien! El Tuerto es un detalle. Si no es él será otro. ¿Pero no te gustaría
ser socia de tu hijo?
PALOMA
¿Y cómo no me va a gustar?
JACINTO
¿No te gustaría recuperar tu casita?
PALOMA
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Que la se la metan en….
JACINTO
¡Está bien! Si no es la misma, otra.
PALOMA
Cuarenta años viviendo ahí y porque uno se atrasa en el alquiler…
JACINTO
Bueno, nos atrasamos cinco años
PALOMA
¡¿Cinco años?! No disparates. Nos hubieran desalojado.
JACINTO
Es lo que están haciendo, mi amor. Pero está bien; no son cinco. Son “unos”
años…
PALOMA
Pero no llegan a cinco
JACINTO
De acuerdo. Pero ¿te gustaría tener de nuevo una casa? Y ¿volver a trabajar?
PALOMA
Estoy vieja, mi querido. Y vos lo estás.
JACINTO
Puedo decir, sin temor a equivocarme que yo “estaba” viejo. Hasta hace un
rato, cuando ví el grabadorcito sobre a baranda, sobre el fondo brumoso del
río.
PALOMA
¡Decí la verdad!
JACINTO
No fui a suicidarme
PALOMA
Eso espero. Pero no me refiero a eso. De verdad, ¿el grabador lo encontraste?
JACINTO
El radio-grabador. Yo lo oía de lejos. Tocaba algo… tropical… no sé…
PALOMA
¿Salsa?
JACINTO
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Algo así. Pero de cuando en cuando… la salsa, o lo que fuere, se interrumpía…
y una voz decía el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los probres,
porque ellos verán a Dios” Y yo estoy seguro esa voz… (Se interrumpe)
PALOMA
¿Qué?
JACINTO
Era la mismísima voz de Cristo-Jesús
PALOMA
¡No! ¿Y cómo lo sabés?
JACINTO
Porque lo sé: uno sabe esas cosas. Me dí cuenta enseguida: la salsa seguía un
poco y otra vez la voz: “Bienaventurados los que sufren persecuciones por
causa de la justicia…” Fue ahí donde no tuve dudas que era Él. Y eché a
correr
PALOMA
¡Qué maravilloso! Pero… ¿estás seguro?
JACINTO
¿Y cómo no voy a estar seguro? Yo corrí porque quería decirle que somos muy
pobres y que por eso… si era cierto que veríamos a Dios. Digo… aparte de esas
visitas de los miércoles…
PALOMA
(Asustada) ¡No le habrás hablado de eso!
JACINTO
(Sin oírla) Había pescadores, Paloma. Pocos, pero había. Esos locos que en
noches como ésta van a pescar envueltos en mantas y con faroles. La otra
vez, no había pescadores; yo no me dí cuenta y me tiré. Y no había
pescadores porque había bajante. Pero esta noche había sudestadas, el río
estaba crecido, había pescadores: entonces podría intentarlo…
PALOMA
¿Intentar qué?
JACINTO
Pero lo cierto es que ahí estaba el aparato, sobre la baranda de material,
solo, sonando.
PALOMA
¡Jacinto! ¿Qué es lo que podías intentar?...
JACINTO
¿Qué importa ahora eso? Ahí estaba la voz de Él y fue Él quien me inspiró la
idea.
21
PALOMA
Te iba a suicidar. ¡Y robaste el grabador de unos pescadores!
JACINTO
¡Juro que no lo robé! El grabador estaba ahí, solo. El grupo de pescadores más
cercanos estaba como a doscientos metros. Yo sé lo que pasó: a los dueños
del aparato les dio frío, no tenían pique, quisieron seguir escuchando música
mientras desarmaban las cañas y las líneas, apagaban los faroles y cargaban
todo en el auto. Y se olvidaron. Para que lo encontrara. El Señor me hablaba a
mí desde el aparato, sobre el fondo del río y en medio del viento del sud-este.
Entonces tuve la idea y vine corriendo. Y vamos a contarle la idea. Mirá: viene
un cassette.
PALOMA
Ni es salsa ni se oye su voz.
JACINTO
Esos es tango: “Sueño Azul” de Francisco de Caro; la orquesta de Fresedo- La
sala y la voz de Él salían por la radio. Esto se ve que lo tenían como
alternativa si el programa los aburría. Pero si uno graba encima, se borra lo
está.
PALOMA
¡Es una lástima! ¡Borrar a Fresedo!
JACINTO
Nos va la vida, Paloma.
JACINTO
(Grabando) Mi queridísimo hijito. Espero que al recibo de ésta te encuentres
bien de salud, y en compañía de sus majestades, los reyes y de tu… (Se
interrumpe; mira con angustia a la mujer y le hace señas que ella no
entiende)
JACINTO
¿Cómo la llamo? ¿Su no-via, su amante?
PALOMA
Llamala “la mujer que amas”. Eso abarca todo.
Él va a operar y se detiene.
22
JACINTO
¿“Amas” o “amás”?
PALOMA
¡“Amas”! Vive en Suecia- Allá hablan así.
Él opera y sigue
JACINTO
… “en compañía de la mujer que amas”.
PALOMA
Preguntale si tiene la mandíbula cuadrada.
Él detiene el grabador
JACINTO
¿Pero cómo se te ocurre? Estropeás la grabación. Es un micrófono que toma
todo.
PALOMA
¿Y yo qué sabia?
JACINTO
Hay que empezar de nuevo
PALOMA
¿A ver? Dejame escuchar
PALOMA
¡Es fantástico! ¡Y me siento la voz tan joven!
JACINTO
¿Ves lo que te digo? Vos también “estabas” vieja. Ya no. Porque tenemos un
proyecto. Estás joven y hermosa. Pero no hables.
Va a operar y se detiene.
JACINTO
¡Esperá! ¿Y por qué no hablamos juntos? Así, espontáneamente, como si él
hubiese venido a comer con nosotros y estuviésemos los dos sentados
charlando con él. Va a ser de mucho más efecto…
PALOMA
(Sin mediar nada) Mi muchachito querido: ¿tu mujer tiene la mandíbula
cuadrada?
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JACINTO
¡Pará! ¡No apreté el botón!
PALOMA
¡Y apretalo!
JACINTO
¡Dame tiempo!
PALOMA
Mi muchachito adorado: como toda madre sólo deseo y necesito que tu mujer
te merezca…
JACINTO
(Bromeando familiarmente) Y que no tenga mandíbula cuadrada…
PALOMA
(Riendo también) Bueno, no es lo fundamental… pero vos sabés que tu padre…
JACINTO
(Corrige por lo bajo) “Tú sabes”…
PALOMA
Tú sabes que tu padre pierde la noción de todo frente a una mujer con
mandíbula cuadrada- Precisamente tú fuiste concebido en una reconciliación.
En el circo había una ecuyere paraguaya…
JACINTO
¡¿No vas a contarle eso?!
PALOMA
¿Qué tiene de malo? Es hasta un privilegio que un muchacho sepa cómo fue
concebido. Y él lo fue en el amor. ¡Cómo te quería, Dios Santo! (Lo besa
efusivamente)
JACINTO
Y yo a ti, pero…
PALOMA
¿Estás grabando?
JACINTO
No.
PALOMA
24
Como decís “a tí”. ¡Qué raro me suena!
JACINTO
Decía que no podés hablarle de la paraguaya, sin hablarle del Tuerto. Porque
vos te acostaste con el Tuerto.
PALOMA
(Haciéndole arrumacos y mimos) En venganza. Estabas celoso, perrito lanudo
que duerme entre mis pechos…
JACINTO
Por supuesto. Pero Paloma… la grabación es para…
PALOMA
(Sin oírlo) ¿Y creés que yo no me desgarraba de celos con esa paraguaya
monumental? ¡Cuando se paseaba entre las carpas exhibiendo sus carnes,
rodeada peor esos tres negros lustrosos con cimiterras que le sostenían el
estribo de plata para que subiera al caballo! … Era una emperatriz ¡Puta! Pero
con aspecto de emperatriz, lo reconozco.
JACINTO
Estás fantaseando. Trabajaba sola, no tenía ningún negro y era menuda. Vos
mismo recordaste que tenía el culito chiquitito.
PALOMA
Las tetas chiquititas. Parecía un hombre. Y negros tenías. Les pagaba para
acostarse con los dos al mismo tiempo.
JACINTO
¿No eran tres?
PALOMA
¿Eh? Sí, pero el tercero era marica
JACINTO
Estás inventando ¿Para qué quiere estribos en el caballo una ecuyere?
PALOMA
¡Ay, que amoroso! El habla del estribo para no hablar de los negros.
JACINTO
De cualquier manera no es una conversación para tener con un hijo.
PALOMA
¡¿Cómo se te ocurre?! ¡Por supuesto que no!
JACINTO
Entonces olvidá a la Paraguaya y sigamos
PALOMA
25
¿Y vos al Tuerto?
JACINTO
De acuerdo. Esperá que entonces tenemos que borrar.
PALOMA
¡Ahí! (El detiene) Hasta ahí dejalo. Es tan bonito.
JACINTO
(Grabando) De todas maneras, hijo, aún con mandíbula cuadrada, la mujer
que tý amas, será para mí como una hija.
PALOMA
(Se mete) Siempre que ella te merezca, como te decía. Dicen que las suecas
son sumamente liberales en sus costumbres y eso no puede ser lo más
apropiado para una esposa y madre…
JACINTO
(Siempre intentando dar a la cosa un tono sumamente familiar) Je,je… ¡Miren
quien habla!...
PALOMA
¿Qué querés decir? … ¿Qué querés decir, marido?
JACINTO
(Riendo) En primer lugar no soy tu marido y él lo sabe. Sabe que hace cerca
de cincuenta años que juntamos baúles, incorporándonos a la tercera gira
nacional del Gran Circo Lecunberri, circo de primera y segunda parte, como
eran lo de antes: primera parte pruebas circenses; segunda, teatro…
PALOMA
(Enojada) ¡Estamos grabando!
JACINTO
Por eso, para que no nos crea unos hipócritas por todas esas opiniones tuyas
sobre la sueca, quiero aclararte, hijito, que cuando conocí a tu madre…
PALOMA
¿Qué es lo que vas a contarle?
JACINTO
…cuando la vi por primera vez, ella temblaba ante los cuchillos que un
bigotudo le arrojaba, dibujando co ellos su figura en un panel de madera. Y
ella era la amante del cuchillero… que por otra parte estaba lejos de ser el
primero…
PALOMA
26
(Manoteando el grabador que el quita de su alcance) ¡Apagá eso! ¡Eso es
mentira!
JACINTO
¡Es la verdad! Como es verdad que, de todos modos, aquella tarde me perdí
en unos ojos maravillosos, cuando me miraron no como ahora, que parece
feroz… Blandamente, tiernos sobre ese fondo negro, aterciopelado, pod donde
pasan a veces veleros melancólicos que vienen de sus sueños…
PALOMA
¿De qué obra es esa frase? (Trata de agredirlo pero está halagada y
desarmada)
JACINTO
(A puto de llorar de emoción) ¡Farsante! Jamás escribirás nada. Siempre
hablás por boca de otros. No soso más que un actor.
PALOMA
¡Dios del Sinaí!
JACINTO
¿Qué pasa?
PALOMA
¡Quieto! ¡La policía! Dos agentes cruzando la calle. Vienen hacia aquí. Dios
que nos liberaste de Egipto: confúndelos, arrójalos entre las aguas mientras
nosotros cruzamos el Mar Rojo a pie enjuto.
JACINTO
No estamos grabando
PALOMA
Ya lo sé
JACINTO
Por qué decís “confúndelos”, “arrójalos”… ¡Me suena más raro!
PALOMA
Pasan de largo. No era por nosotros.
JACINTO
(Relajándose) No… (Pausa) ¿Y por qué tendría que venir por nosotros la
policía?
27
PALOMA
¿Vos no creés, siempre que vienen, que vienen por nosotros?
JACINTO
Sí. ¿Pero por qué?
PALOMA
Porque somos culpables
JACINTO
¿De qué?
PALOMA
De vivir. De ser muy pobres. Además somos actores.
JACINTO
¿Y qué hay con eso?
PALOMA
Y para colmo, vos eras payador. Y mago.
JACINTO
¿Y?
PALOMA
¡Y qué bien lo hacías todo! ¡Y te veías tan buen mozo de mago, con la capa y
la galera! … “Arkadius Flamel” … (Se ríe) Al Tuerto no le gustaba ese nombre.
JACINTO
(Que se ha colocado la vieja galera abollada) ¡Por supuesto! Cómo iba a
entender que era mi homenaje a un gran alquimista medieval… Él me
proponía llamarme cosas tan originales como “Mandrake” o “Mister x”. A eso
llamaba él ser popular. Sonaba insólito: “Arkadius Flamel” y su ayudante
“Semíramis”…
Ella se ha envuelto en una raída capa negra forrada en seda roja. Y tomando
una pose circense, parece provocar los lejanos redobles de tambor que se
oyen.
PALOMA
Nunca me gustó ese nobmre… “Semíramis”
JACINTO
Tenía misterio. Como vos, envuelta e esa capa. Yo me acercaba y cuando los
tambores culminaban y el platillo subrayaba el clímax del crescendo.
28
JACINTO
(Arrebatándole la capa) Te quitaba la capa. Y ahí estabas vos… hermosa, co
las medias negras, los portaligas, tus piernas impresionantes y tus pechos
adornados con lentejuelas.
PALOMA
(Rendida de amor y halago. Señala el grabador) Aclarale que era un corpiño
adornado con lentejuelas. ¿Qué puede pensar?
JACINTO
No estoy grabando… A veces, confieso que yo deseaba que tus pechos saltasen
imprevistamente de su prisión de lentejuelas, para mostrarse animados y
autónomos, a la multitud que, seguramente, nos aclamaría: avos por tanta
generosidad pectoral; a mí por ser el afortunado dueño de tales turgencias.
Silencio. Magia, ilusión o lo que fuere… por un momento ellos se ven tal como
se están describiendo. Se están mirando amorosamente.
PALOMA
(Como hipnotizada por él) Se hace tarde…
JACINTO
Te sigo deseando…
PALOMA
(Muy tocada) ¿Sí? Pero hace tanto que….
JACINTO
(Con una sonrisa melancólica) Como dijo aquel coya viejito en Santiago del
Estero: “La flecha ya se fue. Quedó sólo el arco”…
PALOMA
¡Qué cosa la vejez!
JACINTO
Querer y no poder…
PALOMA
No recordar que una milanesa con puré, es una milanesa con puré… ¡Mirá vos!
Me acordé. Ayer no podía recordar cómo se llamaba eso.
JACINTO
¡Tu madre y yo os hemos amado tanto, hijo! Tuvimos desencuentros, claro, en
casi cincuenta años… imaginate… imagínate… Pero siempre volvíamos a
amarnos.
PALOMA
29
Tu padre, es cierto, jamás me reprochó mi pasado. Tanto que a veces me
pregunto si ese pasado existió alguna vez… Porque de tantas obras que una ha
hecho. También le quedan a una imágenes, trozos de vida… una no sabe bien
qué es de una y qué de los personajes. Medio siglo de circo, de radio. ¿Sabés
nene, que yo trabajé con Evita en Radio Sténtor?
JACINTO
(Serio) Si te referís a Eva Perón jamás trabajó en Sténtor. Quien trabajó con
ella en Radio Belgrano fui yo, hijo. Era una persona tan….
PALOMA
Vos nunca la conociste
JACINTO
¡Ah! ¿Yo? ¿Yo no la conocí? ¿Tampoco fui yo quien grabó por primera vez la
marcha?
PALOMA
¿Qué marcha?
JACINTO
¿Qué marcha va a ser? ¡Los Muchachos Peronistas!
PALOMA
¡Ese fue Hugo del Carril! Es una suerte que vos escuches… que tú oigas esta
conversación. Amoroso y todo como él es, ¿ves claro que tu padre confunde
las cosas? El Dr. Palazzolo me dice que le tenga paciencia; y yo se la tengo
pero la verdad es difícil…
JACINTO
¿Y vos la escuchás? Hace un rato decís que Palazzolo…
PALOMA
¿Te acordás, nene, del doctor Palazzolo? El del sindicato. Fue el que te trajo
al mundo. Claro, no será por eso que te acuerdes. ¿Cuánto hace de eso?
JACINTO
Cuarenta y cuatro años.
PALOMA
¡Mirá vos, cómo pasa el tiempo! Bueno, pero te atendió mucho tiempo. A
todos… Pero hay momentos en que creo que tu pobre padre necesita un
psiquiatra.
Él apaga el grabador.
PALOMA
No era que así es más espontáneo, ¿más natural?
JACINTO
30
Oíme… Me da lo mismo que pienses que estoy loco….
PALOMA
Viejito nomás mi amor
JACINTO
Viejo, ¡eso! ¡Demente senil, lo que vos quieras! Pero si me desprestigiás de
esa manera, ¿cómo voy a convencerlo que se meta en un negocio conmigo?
PALOMA
Tenés razón, mi amor. Pero cuando querés apoderarte de lo mío me ponés
nerviosa. Yo fue amiga de Evita. Yo le enseñé a cantar la Internacional.
JACINTO
¡Avisá! ¿Comunista, Evita?
PALOMA
(Riendo) ¡No! ¡No esa Internacional! La “Rumba internacional”…
(Canta)
Todo internacional
Así nuestro amor será:
Aprende inglés
Habla francés
(Al grabador) Era un tema de Armando Oréfic, hijo, que hacía furor en esos
años…
JACINTO
No estoy grabando.
PALOMA
(Sin oírlo) Armando Oréfice y sus Lecuona Cuban Boys. Unos cubanos con
blusas llenas de volados. Algunos un poco maricas, cierto.
JACINTO
No-estoy-gra-ban-do
PALOMA
¿Y por qué no?
JACINTO
Porque hablás demasiada tontería y el tiempo nos corre. Estábamos
contándole de nuestro amor y saliste con lo de Evita y empezamos a discutir.
PALOMA
Esa rumba llegó a cantarla muy bien. Esa.. también “El Manisero”… Claro que
no cantaba esas cosas desde el balcón de la Casa Rosada, pero en la
intimidad, así cuando descansaba del trabajo…
JACINTO
¡Eva jamás descansaba! ¡Poer eso murió a los 32 años!
31
Sin transición ella rompe a llorar.
JACINTO
¿Por qué llorás?
PALOMA
¡Tan joven, tan bonita, tan buena! ¿Por qué tuvo que morirse?
JACINTO
Bueno… ¡hace casi cuarenta años de eso!
PALOMA
Estábamos con el circo en Tres Arroyos cuando llegó la noticia.
JACINTO
No era Tres Arroyos.
PALOMA
(En evocación profunda) Un pueblo violeta, con calles como ciénagas, donde
chapoteaban en el barro lagartos venenosos. Y arriba, pájaros negros que
volaban lentos sobre nosotros. Gente silenciosa, con caras como de cera; y
algunos muertos abandonados… aquí y allá.
JACINTO
(Que ha seguido la evocación) ¿Estuvimos alguna vez en un pueblo así?
PALOMA
¿No?
PALOMA
Jacinto
JACINTO
¿Si?
PALOMA
Eso de que me hayas perdonado… ¿Es cierto?
JACINTO
No hubo nunca nada que perdonar…
PALOMA
¿No? ¿Ni lo de Magdalena?
JACINTO
Nunca estuviste en Magdalena. Y yo tampoco fui un santo antes de conocerte.
32
PALOMA
¡Qué bonito!
Parecen concentrarse, rebobinan y escuchan hasta que ella dice: “Medio siglo
de circo, de radio…”. Y graban
JACINTO
El teatro, hijo, bueno… el circo, ha sido nuestra vida. A veces yo me despierto
sudoroso, sintiéndome un asesino porque sueño que clavo a un hombre contra
un muro.
PALOMA
Y eso le pasa porque hizo tantas veces “Juan Moreyra”. ¿Te acordás hijo?...
¿Te acuerdas? El gaucho perseguido que quiere huir saltando un muro y es
atravesado por la bayoneta del sargento
JACINTO
Y fijate qué curioso, hijo…
PALOMA
Fíjate
JACINTO
Fíjate qué curioso. Lo clavaron al muro, igual que a vos.
PALOMA
(Reaccionando) ¡Eso no es cierto! ¡Eso fue una pesadilla! ¡Pará!
JACINTO
Como si fuera yo mismo quien te mata
Ella logra apagar. Hay un largo silencio. Ella lo está mirando. Él la rehúye.
Finalmente lo mira. Ella se asegura de su recuperado equilibrio y graba.
PALOMA
Por fortuna, son confusiones de la vejez. Y estás allí con tu mujer que de
verdad no importa con cuántos se acostó antes, mientras ahora sea una mujer
entregada a su marido y a sus hijos. Y de paso te diré que no hemos recibido
ni una sola foto de nuestros nietos. Hablarán sueco, pero son nuestros nietos.
La bebita seguro se parece a su madre; pero el varoncito, no digas que no es
idéntico a él.
PALOMA
Tu padre me hace señas raras… (A Jacinto) ¿Se puede saber qué me quieres
decir? (Al grabador) ¿Así hablan tus hijos, nene? ¿De “tú” y eso?
JACINTO
33
Quiero decir que no debemos hacerte perder más tiempo… (Solemne) ¡Hijo!
Tu madre y yo volvemos a la actividad… ¿Qué te parece, hijo? La cabra tira al
monte y los cirqueros al bosque. Pero esta vez ella y yo somos empresas.
Como lo oyes. Pero necesitamos un socio. ¿Y a que no adivinas a quién hemos
pensado?
JACINTO
¡Tal cual! ¡En vos!
PALOMA
(Bajito) Si no dijo nada…
JACINTO
(Idem) ¿Cómo va a decir? Es una aberración (Se vuelca sobre el grabador.
Desesperado) Hijito mío… Yo sé que en ese país maravilloso donde vos vivís,
lleno de reyes y de represas, vos podés ir a la caja de un banco, apretar el
botón de antimateria y u puñadito de dólares desaparecen de tu mano y se
materializan en las mías. Yo sé que allí todo es maravilloso, y los niños viajan
en sus pequeños avioncitos de tela que vuelan apenas a diez metros del suelo,
en fin… Yo sé que tú puedes ayudarnos. Y tiene que ser esta mañana.
PALOMA
No tenemos ya un centavo, querido. Y vienen a buscarnos. Dijeron que sería
esta mañana. Tenemos que irnos; estamos llenos de valijas y de bultos y ni
plata para un taxi tenemos.
JACINTO
(Tratando de sonreír) Pero tu padre y tu madre son huesos duros de pelar. No
te pedimos regalos ni préstamos…
PALOMA
(Vehemente) ¡Ah, no, no ,no! Te sugerimos una inversión
JACINTO
¡Eso!
PALOMA
Una inversión que… ¿quién sabe?... quizás nos haga millonarios a los tres.
¡Volveremos al circo, hijo! ¡Y de tu mano!
JACINTO
¡Esperá, mujer! … Sabrás perdonar su entusiasmo, hijo. Pero un empresario no
invierte sin saber en qué; y en este caso te hablamos como empresario, de
modo….
PALOMA
¿Cómo voy a hablar con mi hijito como empresario? Bueno, sí, también… pero
mi amor (Al grabador), sería absurdo olvidar que soy tu mamá, que te
34
alimentaste de mis pechos. Ay, mientras mamabas tus dos manecitas tomando
mi pecho, como si se fuera a ir. ¿Tú sabes que tu padre hacía lo mismo? Sin
leche, claro.
Él apaga.
JACINTO
Esas confidencias no son oportunas
PALOMA
(Ni se dan cuenta que han apagado) En realidad todos los hombres, e un
sentido, en la cama se comportan como bebés…
JACINTO
Ah, parece que no sólo yo hacía eso
PALOMA
¿Sabés hijo? Todos veneran nuestros pechos como ídolos. Algunos se excitan
demasiado y nos golpean y nos muerden o nos lastiman, sobre todo en los
pechos. Tenía una compañera que les advertía: “Si te gusta golpear pagás
doble. Pero si me hacés doler te corto la cara y si me hacés llorar, te mato”
JACINTO
¡Estás mintiendo! ¿Compañera de qué? Eso es de una novela ¡Esperá! Yo eso lo
leí.
PALOMA
(Sigue) Cortó a varios. Matar, no sé. Una vez mataron a alguien en la casa.
Per no se supo quien había sido. Estaba allí el intendente y la policía tapó
todo. Pero siempre pesé que había sido ella: “Alguien, pensé, la hizo llorar…”
JACINTO
¡Te digo que eso es de una novela!
PALOMA
(Como si desde el grabador le hablaran) ¿Tu padre? ¡Jamás! Él era delicioso
también para eso. Confieso que llegué a sentir celos de estas frutas enormes
que Dios me dio, porque a veces él se comportaba como si yo no estuviera
ahí: sólo mis pechos. Hasta les hablaba como a seres distintos que yo. En la
oscuridad, sin tocarme siquiera, yo sabía a cual pecho se dirigía pero el
lenguaje que utilizaba: totalmente distinto para el izquierdo y para el
derecho. Pero, eso sí, te mentiría hijito, si te dijera que alguna vez noté
alguna preferencia…
PALOMA
Me parece que no te gusta lo que estoy diciendo
JACINTO
35
Me da lo mismo. No estoy grabando.
PALOMA
Entonces no te gusta: ¿por qué? (Pausa) Ya sé: vos decís que no… que es el
pasado, pero no te gusta que recuerde lo de Magdalena.
JACINTO
Insisto en que eso es de alguna obra que hicimos
PALOMA
¿Cuál? ¿dónde yo era prostituta en una casa de Magdalena?
JACINTO
No importa cual. Pero por empezar no hay prostíbulos en Magdalena
PALOMA
Ahora. Pero en los treinta había en todas partes. Y cuando yo me fui de mi
casa…
JACINTO
No me interesa. Pero no me gusta cuando hablás como una experta: “Todos
los hombres hacen esto o aquello”. La fantasía de Magdalena me preocupa
menos que lo que yo vi… con estos ojos.
PALOMA
¿Y qué es lo que viste, si se puede saber?
JACINTO
Al cuchillero, al Tuerto…. ¡Ah! Y al viajante de Pergamino… Yo lo había
olvidado, pero lo recordé pronto. Mirá vos, ¿cómo puede uno olvidar una cosa
así?
PALOMA
¿Qué tiene de particular? Yo me olvidé de la dueña de la pensión de La Rioja,
de las mellizas aquellas, las malabaristas, las santafesinas…
JACINTO
Ya ves que no
PALOMA
Y hasta la Paraguaya me hubiese olvidado si no la hubieses recordado vos hace
un rato.
JACINTO
(Temblando ante el recuerdo) Era corredor de ropa interior femenina. Te
sedujo regalándote corpiños.
PALOMA
36
No me los regalaba, mi amor… Me hacía rebajas. Y yo los compraba porque
sabía que te gustaban. Aquellos con una florcita rosada en el lugar del pezón
te volvía loco.
JACINTO
Yo no sabía que te los regalaba él…
PALOMA
Te digo que me los rebajaba. Y yo lo entretenía y le coqueteaba para sacarle
cosas…
JACINTO
¿Rebajadas?
PALOMA
Bueno… por ahí, algunos me los regalaba. ¡Ay, aquellos portaligas morados! Te
desmayaste de la emoción cuando me los viste puestos.
JACINTO
Porque esa tarde me había enterado que te prostituías por esas baratijas.
PALOMA
(Enojada) Eso fue un cuento del Tuerto. Una perversidad para hacerte daño.
Yo coqueteaban con el viajante, nada más.
JACINTO
(Ya gritando) El Tuerto, esa tarde, en un descanso del ensayo, me había
contado de tu portaligas morado. ¿Cómo me iba a desmayar cuando viniste a
la casa con él?
PALOMA
¡Una mentira descarada!
JACINTO
¿De quién?
PALOMA
Tuya ahora o de él entonces. Vos sabrás. Porque si de algo estoy segura es de
que jamás le mostraba a él las mismas prendas que a vos…
JACINTO
Decime si no es para matarte…
PALOMA
¡Quieto, quieto!
JACINTO
¡No! ¡Si matarte sería poco!
37
PALOMA
¡Que te quedes quieto! ¡Están cruzando! ¡Son dos tipos!
Silencio. Se paralizan.
JACINTO
¿Hombres?
PALOMA
Dos “tipos” son hombres, ¿no?
JACINTO
¿Y qué quieren?
PALOMA
¿Y no sabés lo que quieren? ¿Y ahora qué? ¿Nos llevan y chau? ¿Y la grabación?
JACINTO
La culpa es tuya. Nunca el tiempo fue más precioso para nosotros y mirá cóm
lo hemos perdido.
PALOMA
(Reza) “Jehová es mi pastor: nada me faltará. Él reclina mi cabeza sobre la
grama”
JACINTO
Tu Jehová nos juega sucio.
PALOMA
¿Por qué mi Jehová? ¡El tuyo!
JACINTO
¿Quién está rezándole? ¿Yo?
PALOMA
¡Siguen!... ¡No eran!
JACINTO
¿Se van?
PALOMA
¡Sí!... ¡No!
JACINTO
¿No ves?
PALOMA
¡Tienen uniforme!
38
JACINTO
Por lo menos, con uniforme uno sabe a qué atenerse. Recojamos las cosas y
aprovechemos para esconder el grabador. En cuanto podamos seguimos
grabando.
PALOMA
Esperá un momento… Uno se sube a un poste. Pero si no son uniformes.
Bueno… No del todo: son overoles. Son obreros de teléfonos. ¡Ni nos miran!
JACINTO
Ahora basta, ¡por lo que más quieras! ¡No interrumpas más! La próxima vez
serán ellos. A ver… ¿Qué grabamos? Ya me olvidé… (Rebobina)
PALOMA
(Recelosa) Esos tipos, de todos modos no me gustan. ¿No nos estarán
espiando?
JACINTO
¿Para qué? ¿Para ver si sacamos la bazooca y bombardeamos?
PALOMA
¿Qué se yo lo que esa gente tiene en la cabeza?
JACINTO
¿Cuál gente? Son obreros telefónicos.
PALOMA
Eso parecen
Surge la grabación: “… ¿Tú sabes que tu padre hacía lo mismo? Sin leche,
claro”
PALOMA
(Tierna) Es verdad: lo hacías
JACINTO
Shhh… (Graba) Amado hijo y futuro socio. Hemos ya empeñado todo. ¿Oís los
pajaritos? Se salvaron porque nadie compra pajaritos…
PALOMA
Y porque yo me hubiese matado antes de perderlos
JACINTO
Estamos literalmente en la calle. La casita de Villa Lugano donde tú naciste y
donde vivimos tanto tiempo sin haberla podido comprar nunca, tuvimos que
entregarla. Estamos viejitos, confundimos todo.
PALOMA
39
Tu padre, si sale solo, a veces se pierde, no recuerda dónde vive; y tengo que
salir a buscarlo; o me lo trae la policía como a un delincuente.
JACINTO
A los delincuentes la policía se los lleva, no los trae.
PALOMA
¿Sabés que le ha dado por decir que Dios lo visita todos miércoles a las siete
de la mañana?
JACINTO
Eso es cierto, hijo. Ella no lo ve porque duerme. Siempre ha sido perezosa y
dormilona.
PALOMA
Si me despertás para presentarme a Dios, te aseguro que me levanto.
JACINTO
¿Pero cómo voy a hacer eso? Le voy a decir: “Dios, espere un momento,
¿despierto a mi mujer que lo quiere conocer? ¿Cómo lo voy a hacer esperar?
PALOMA
¿Te das cuenta, hijo? (A Jacinto) A ver: ¿cómo es?
JACINTO
¿Quién?
PALOMA
¡Dios!
JACINTO
Bajito, lleva boina, arrastra un poco los pies. Le gano al dominó. Como lo oyes
hijo ¡Le gano siempre!
PALOMA
¡Pero vos te das cuenta la soberbia de tu padre? ¡Le gana a Dios!
JACINTO
¡Al dominó!
PALOMA
Naturalmente, se dejará ganar.
JACINTO
¡Oia! ¿Por qué decís eso?
PALOMA
Porque es lógico. Habrá dicho: “Ese pobre viejo que nunca ganó nada ni en
nada… que me gana al dominó”.
40
JACINTO
Si así fuera, no dejaría de ser una exquisita gentileza de su parte, ¿no es
cierto hijo? Y tratándose de Dios, una evidencia más de que me distingue.
PALOMA
¿Otra más? ¿Y cuáles son las otras? ¡Mirá cómo estamos!
JACINTO
El Hijo me habló esta noche en la Costanera. ¿Te parece loco? El Padre
visitándome todos los miércoles y el Hijo hablándome personalmente por una
radio. Son deferencias que uno debe saber agradecer. Por eso, muchacho, es
en acción de gracias por esas amables visitas que quiero montar el
espectáculo para el que requiero tu ayuda. ¡Será un homenaje a Dios!
PALOMA
¡Que oportunista! ¡Eso acabás de inventarlo!
JACINTO
(Sigue) Por eso es que quiero montar… ¡La Pasión!
PALOMA
(Desalentada) ¿esa es la idea genial, originalísima?
JACINTO
Definitivamente prohibido, ¿me oís? … Te prohíbo que vuelvas a hacer
comentarios de esa naturaleza… O no intervenís o lo hacés colaborando.
PALOMA
Pero si hasta nosotros hacíamos en el circo una Pasión. El Tuerto hacía de
Cristo y una vez se le cayó el ojo de vidrio cuando estaba en la cruz y le pagó
a la Paraguaya en la cabeza. ¡Cretina! Hacía la Virgen María. Y yo la
Magdalena. Cuando el Tuerto repartió los papeles, yo le dije: “Paragua, ¿por
qué no cambiamos? Vos la Magdalena ya la tenés hecha”. “¿Vos decís por lo
bien que lloro?” me preguntó haciéndose la inocente. “No -dije yo- por lo
puta” ¡Me tiró una trompada!...
JACINTO
¡Decidido! Hablo yo solo
PALOMA
¡Claro! Yo no voy a meterme en un espectáculo tan ridículo, vulgar y
remanido como La Pasión. Buscate a la Paraguaya para eso.
JACINTO
41
Está muerta
PALOMA
A las mellizas santafesinas.
JACINTO
Se habían casado y dejado la profesión.
PALOMA
¿Cuál profesión? ¿La oficial o la extra oficial?
JACINTO
¡Voy a grabar! ¡Silencio!
PALOMA
¡Él es Mi hijo también! No tenías derecho a borrar “Sueño azul” por Fresedo
para eso.
JACINTO
(A los gritos) ¡Está bien! ¡No le digo nada! Me siento aquí a esperar. Y que nos
lleven de una vez por todas. ¡Y tiro el grabador!
PALOMA
¡No!
JACINTO
“La Pasión de Jacinto del Moral” Mejor dicho, hijo: “La Pasión. Punto. De
Jacinto del Moral” No se trata de la pasión de Jacinto del Moral, sino de “La
Pasión”. Punto. Creada por Jacinto del Moral (La mira a ella) Hubiera querido
que fuese “La Pasión. De Jacinto y Paloma del Moral”, pero tu madre ha
empezado a no creer en ésto. Pero yo, si no creo en ésto y no creo en vos allá
escuchándome y listo para ayudarme, ¿en qué podría ya creer? ¡He creído
tanto! ¡Hemos creído tanto! Vos estás ahí, ¿no es cierto?
PALOMA
¿Pero qué pregunta le hacés? ¡Claro que está ahí!
JACINTO
42
Y aunque estés comiendo tortas de fresas con sus majestades, me estás
escuchando, ¿no?
PALOMA
No dudes. Se puede ofender.
JACINTO
Explicales a los señores reyes: “Es mi papá: actor, mago, payador y cirquero
viejo”
PALOMA
(Bajito como para no interferir) ¿En Suecia sabrán qué es un payador?
JACINTO
Si los reyes no lo saben, deciles que ser payador es, ante todo ser cantro. Y
cantar improvisando, a lo guapo, sobre un tema y en décimas. Y hacerlo en
competencia con otro que pretende cantar, guitarrear e improvisar mejor que
uno. Es oficio divino, A mí me lo enseñó Dios personalmente…
PALOMA
¡Esa es nueva!
JACINTO
Yo entré al circo como payador, siendo un muchacho. Me hacía llamar Aniceto
de Barracas. Y nunca nadie pude ganarme. Quizá me pase como a Santos
Vega, el payador a quien sólo el Diablo pudo vencer. Yo te improviso sobre lo
que venga, muchacho. ¿Querés el tema de la Pasión? Ahí va
CANTA
PALOMA
Y el otro puntea y responde
CANTA
Pasión es padecimiento
Pasión es padecimiento
Lo que señala es correcto
Nacer es padecimiento,
43
Padecimiento es la vida
Para padecer nacemos
Y padeciendo vivimos
Y padeciendo esperamos
El momento de morir
Que nos llega padeciendo
PALOMA
(Triunfal) “La Pasión”. De Jacinto y Paloma del Moral.
JACINTO
(Eufórico) Una producción Del Moral e Hijo
JACINTO
Se trata, hijo, de un espectáculo importante. Si nos vamos a jugar las últimas
cartas, no se puede hacer una cosa vulgar, más o menos… ¡No! ¿Entendés? De
modo que ya el frente de la carpa tiene que resultar importante, sobre-
cogedor, iluminado con lamparitas de colores… Pero muchas y un gran cartel
PALOMA
¡Un cartel luminoso! Chac-chac-LA-chac- Pasión- chac-chac…
JACINTO
No. Iluminado. Pero no luminoso. Tiene que tener algo de austero, de serio. Y
ningún texto: sólo la inmensa figura: el Cristo clavado.
PALOMA
¿En la cruz?
JACINTO
En la pared: por la espalda, con una inmensa cuchilla como único clavo,
sosteniendo el cuerpo doblado sobre el arma espantosa y la pared chorreando
de sangre inocente.
PALOMA
Jacinto… ¿te parece? ¿De entrada? Vas a ahuyentar a la gente
JACINTO
No pienso hacerle concesiones a la gente.
PALOMA
¿Sabés que pasa? Quién no tiene un asesiando en la familia o entre los
amigos… A lo mejor a la gente no le gusta eso…
JACINTO
El público entra y ya, en medio de la pista, una cuna. Y yo estoy en ella
44
PALOMA
¡Pará un momento! Cuando la gente entre no tiene que haber nada en la
pista. El desfile de toda la compañía viene después.
JACINTO
¿Te das cuenta, muchacho? La rutina, la convención, la tradición. ¡Esto es
otra cosa!
PALOMA
Pero por lo menos la banda estará tocando….
JACINTO
Silencio absoluto. La cuna.
PALOMA
Si vos estás dentro ¿qué tamaño tiene?
JACINTO
Se supone que estoy dentro. Porque todos la señalan
PALOMA
¿Todos quienes?
JACINTO
Ante todo, Hipólito Yrigoyen, el Peludo. Con banda presidencial y… sí, señala
hacia mi cuna. Y a su lado... la Rata Gaucha.
PALOMA
¡Azucena Maizani!
PALOMA
¿Señala también?
JACINTO
Si. Y vos harás la Ñata Gaucha.
PALOMA
(Contenta) ¿con el traje de gaucho?
JACINTO
¿Y cómo si nó?
PALOMA
Vos tenías uno. ¿Dónde estará? (Empieza a revolver y a buscar)
JACINTO
¿Qué importa eso, ahora?
45
PALOMA
¿Cómo qué importa? Él tiene que saber que administramos bien su plata. Si
tenemos el traje de gaucho, no hace falta comprarlo.
JACINTO
(Sigue) Están también Gardel y Razzano cantando “Guitarra mía”.
PALOMA
¿Y yo qué? ¿Soy Azucena Maizani y no canto?
JACINTO
Vos también: “Ay Aurora, me has echado al abandono”
PALOMA
¿Ellos “Guitarra mía” y yo “Ay Aurora”? Va a ser un lío.
JACINTO
Como la vida. ¿Es ordenada la vida? ¿Es sucesiva? No: es caótica y simultánea.
Y estará también Simón Radovizki con la bomba en la mano.
PALOMA
(Sobresaltada) ¿Quién es ese?
JACINTO
Un loco que le metió una bomba a un jefe de policía. Y está Alfredo Palacios
tratando de disuadirlo.
PALOMA
¿De qué?
JACINTO
De que no arroje la bomba, ¿de qué va a ser? Pero la mecha ya está
encendida.
PALOMA
Pará. Palacios no señala, entonces… Disuade.
JACINTO
Disuade y señala. Todos señalan dije. Y cuando todo el público está ya
acomodado, aparecen ellos.
PALOMA
(Deja de buscar y lo mira inquieta) ¿Quiénes?
JACINTO
Vos sabés quiénes. Los de negro. No son muchos todavía. Pero se acercan de a
poco a mi cuna… ¿Apareció el traje de gaucho?
PALOMA
46
¿Eh? No. Está el smoking. Un poco apolillado, pero no se va a notar.. Pero el
de gaucho tiene que estar… (Sigue buscando)
JACINTO
Tienen esas cuchillas y las máscaras y los guantes. Hay una sensación de
terrible peligrosidad en todo.
PALOMA
Es demasiado ¿Y si la gente se te va en cuanto ve eso?
JACINTO
No se van a ir: primero porque ya pagaron. Y luego porque arriba habrá
entretanto, un espectáculo celeste, maravilloso: pájaros y ángeles llenando
con sus vuelos el cielo de la carpa. Tiene que ser algo tan fascinante, que
todos miran más arriba que abajo.
PALOMA
¿Entonces lo de abajo para qué está?
JACINTO
Hijo, allí hay que seguir jugándose: necesito a los hermanos Linares, los
mejicanos…
PALOMA
¡Por Dios! Dos murieron. Y los otros, si viven, serán viejísimos. Como para
trapecio estarán…
JACINTO
(Sin oírla) Y a “Los Diablos del Aire”, ¿te acordás, hijo? Aquellos
motociclistas… Estuvieron con nosotros en dos temporadas, en Buenos Aires, y
en Montevideo. A vos te fascinaban cuando eras chico…
PALOMA
¡Ay, el más grande, el moreno, era tan buen mozo!
JACINTO
Y tienen que estar aquellas turquitas… ¿cómo se llamaban? Aquellas que
tenían un hermano que las disparaba con un cañón…
PALOMA
¡Ay, sí! “Las Damas del Peligro”. ¡Cómo las cuidaba ese hermano! Claro: era
su negocio… Las llevaba el dentista todos los meses, ¿vos sabés?.. digo: ¿tú
sabes?
JACINTO
¡Es el cielo, hijo! Y en el medio, Dios, que mira con horror lo que está por
pasar en la Tierra-
PALOMA
Oíme, Jacksele… ¡Cómo Dios!
47
JACINTO
¡Dios! ¿Qué pregunta me hacés?
PALOMA
Pero ¿cómo es? ¿Qué aspecto tiene?
JACINTO
Te lo expliqué diez mil veces: es bajito, lleva boina, arrastra un poco los
pies…
PALOMA
¿Pero quién va a hacer de Dios?
JACINTO
Dios
PALOMA
¿Él? ¿En persona? ¡Pero eso va a ser carísimo! ¿Cuánto va a cobrar?
JACINTO
(Al grabador) ¿Vos te das cuenta, hijo? ¿Las cosas que se le ocurren a tu
madre? … No te preocupes, Dios lo va a hacer sin cobrar. De algún modo yo lo
tengo hablado. Ahí está Dios, entre los vuelos de las motos y de los trapecistas
y lo de las turquitas lanzadas una tras otra a cañonazos. Dios se cubre los
ojos, con espanto. Es la señal… A galope tendido, abajo irrumpe…
PALOMA
(Excitadísima) ¡La Paraguaya no! ¡Te lo prohíbo!
JACINTO
¡Qué Paraguaya! Una tropilla de caballos salvajes… Bueno, que parecen
salvajes por los corcovos y las cosas que lanzan. Y los de negro, en ágil salto,
se encaraman sobre ellos…
PALOMA
¡Qué manía con los de negro!... ¡Acá está!
JACINTO
¿Quién está?
PALOMA
El traje de gaucho. ¡Ay, qué bonito era! Me había olvidado.
JACINTO
Se han puesto de pie sobre los sudorosos lomos de los salvajes corceles y el
círculo de su galope alrededor del picadero, se va cerrando sobre nosotros…
Yrigoyen, Gardel, Razzano, La Ñata Gaucha, Radovirtzki y… yo, en la cuna..
Con gritos como de cosacos blanden sus cuchillos como alfanjes…
48
PALOMA
(Que estudia y sacude el traje de gaucho) Hijo, el traje está, pero le faltan
casi todas las lentejuelas; va a haber que comprar. Y hay que mandarlo a la
tintorería, por supuesto…
JACINTO
Pero en ese momento tu “Ay, Aurora”, y el “Guitarra mía” de Gardel, se
transforman en un glorioso himno que la banda va a subrayar
PALOMA
¡Por fin apareció la banda!
Se oye la “Marcha de San Lorenzo”, con los inequívocos acentos de una banda
de circo.
JACINTO
Y entre San Martín, con el caballo blanco… Oíme, cómo se llamaba el rosarino
aquel.. el de la radio… Hizo una gira con nosotros. Hacía siempre papeles de
digno ¡Y tenía pasillas!
PALOMA
¡¿Del Monte?!
JACINTO
¡Santos del Monte, hijo! Quiero a ese para San Martín
PALOMA
Mi querido… Del Monte…
JACINTO
Si vas a decir que murió, mejor callate. La gente se pone de pie y aplaude.
PALOMA
¿Y cómo sabés?
JACINTO
Porque siempre que aparece San Martín la gente aplaude. Y enardecidos por
esa demostración de simpatía popular, los de negro se arrojan salvajemente
sobre él
PALOMA
¿Sobre San Martín? ¡Qué irrespetuosos!
JACINTO
¡Justamente! Gardel, Razzano, Palacios, Yrigoyen… hasta el mismo Radovizki
que nunca fue amigo de esas cosas… se interponen y quieren defender al
Santo de la Espada ¡Pero allí todo es inútil!
PALOMA
¡No me digan que lo matan!
49
JACINTO
¡No! Pero caen una a una las cabezas de Yrigoyen, de Gardel, de Razzano, de
Alfredo Palacios…
PALOMA
¡Por Dios! ¡Radovitzki no, que tiene la bomba!
JACINTO
¡Precisamente! Junto con su cabeza, cae la bomba. Y explota ¡Pum!
PALOMA
¡Ay!
JACINTO
Hijo: vamos a necesitar una cinta sonora de primera. Me tenés que conseguir
grabaciones de bombas H, de neutrones… y eso. Aquí todo sigue muy
subdesarrollado y no se consiguen. Porque la bomba explotará sólo en sonido;
porque al caer se abrirá y saldrán de ella cientos de palomas blancas.
PALOMA
¡Qué bonito! ¡Eso sí me gusta!
JACINTO
¿Te das cuenta, hijo, qué genial? Del símbolo de destrucción y de guerra,
surgen las palomas: la paz. ¿No es extraordinario? Y rodeado por las palomas y
a los marciales acordes del glorioso himno, San Martín sube al Cielo con su
capa al viento…
PALOMA
¿Y el caballo?
JACINTO
¿Eh? ¡El caballo también! ¡Vos imagínate, hijo: San Martín ecuestre subiendo
al cielo!
PALOMA
¿Y cómo se hace?
JACINTO
¡Ma dale! Esos son detalles... Arriba está lleno de gente, ¿no? Entre todos
tiren del cable y ya está.
PALOMA
Aaaaaah… ¡Un cable!
JACINTO
Y allá Dios lo recibe con simpatía y todo los aclaman
PALOMA
50
¡Y claro! ¡San Martín! ¿Y yo que hago entretanto?
JACINTO
Te fuiste a cambiar. Date cuenta, hjo, que yo, en la cuna, me ha quedado
solo, a merced de los jinetes negros que me rodean haciendo brillar sus
cuchillas manchadas con la sangre de los ilustres decapitados…
PALOMA
No empecemos, ¿eh? ¡No van a matar el bebito en la cuna!
JACINTO
Ja, ja… Lo hubieran hecho… Te aseguro que lo hubieran hecho. Pero es Dios
mismo quien disculpándose con San Martín, baja raudo y con un solo gesto
espléndido… así… (Hace el gesto espléndido) pone en fuga a los agresores…
PALOMA
Jacinto, querido… Ese Dios que me dijiste… ¿cómo va a saber la gente que es
Dios? Porque parece un jubilado cualquiera…
JACINTO
¿Y yo cómo lo supe cuando se me apareció la primera vez? La gente sabe esas
cosas. Dios se adelanta, ira con ternura hacia el niño angelical que duerme en
la cuna, ajeno al peligro que ha sufrido… y deposita en la cuna una guitarra.
Oscuro. Fin del prólogo (Detiene el grabador, a ella) ¿Cómo lo ves?
PALOMA
Descolorido. Las flores bordadas se destiñeron…
JACINTO
¿De qué hablás?
PALOMA
Del traje de gaucho
JACINTO
Yo te pregunto del prólogo….
PALOMA
Del tuyo. Porque ahora bien el mío.
JACINTO
¡Pará! ¿Cómo va a haber dos prólogos?
PALOMA
Si es La Pasión de Jacinto y Paloma del Moral, ¿yo qué hago?
JACINTO
¡Un momento! ¡Y claro! Dos prólogos, dos vidas, dos pistas… ¡Hijo! ¡Nos
seguimos jugando! ¿Estás de acuerdo? ¡Dos pistas!
51
PALOMA
¡Pero eso es carísimo!
JACINTO
Dos vidas paralelas se van a encontrar… Dale, Paloma…
PALOMA
(Intimidada por esa libertad otorgada) ¿Le doy?
JACINTO
¡Y claro! Tu prólogo…
PALOMA
¿No serán demasiado dos prólogos?
JACINTO
Ya veo que lo que querés es llevarme la contra, ¡como siempre!
PALOMA
¡No, no! Está bien ¡Ahí va!
PALOMA
Mi cuna es blanca, blanquísima… Los ángeles sostienen su dosel ante la mirada
complaciente de Dios. Pero mi Dios no es ese viejito…
JACINTO
¡Ah, no! ¡Pará! ¡Dos prólogos si, pero dos dioses no!
PALOMA
No son dos dioses: son distintas concepciones del mismo Dios, ¿entendés?
JACINTO
¿A ver?
PALOMA
El mío es un triángulo grande, brillante (de neón, ¿entendés?) y en el medio
un ojo que mira.
JACINTO
¿Un triángulo con ojo? ¿Y cómo camina?
PALOMA
¡No camina! Está en el Cielo y me mira, asistiendo complacido a mi bello
nacimiento. Es en un taller de costura…
JACINTO
¿Cómo es eso?
52
PALOMA
Como fue en la realidad. Yo nací en un taller de costura… Una fábrica de
pantalones. Aparecen las operarias cantando y cosiendo con las máquinas…
Nene, por las máquinas de coser no te preocupes. Comprarlas saldrá carísimo,
aparte que tienen que ser de época. Por eso lo mejor será mimarlas… Las
operarias cantan, como te digo…
PALOMA
Mi madre está entre ellas, fajada hasta más no poder, porque así lo hizo
durante todo su embarazo, para que no se le notara. En aquel tiempo, en
cuanto le veían a una operaria un poco de barriga, la despedían… Y mi pobre
madre empieza con las contracciones. Esto puede ser una danza. Una danza
con contracciones, ¿entendés? Alarma general. Y nazco yo, como medio
planchada de tanto fajarse mi madre la barriga… Entonces sugiero una danza
de gnomos y de hadas…
JACINTO
¡Pero es siniestro! ¿Cómo gnomos y hadas? ¡Los de negro tienen que ser!
PALOMA
Es MI prólogo, es MI vida. Y en MI vida no quiero a los de negro.
JACINTO
¿Y vos te crees que yo los quiero? Pero están.
PALOMA
Al menos, en MI espectáculo, me doy el gusto y los saco. Lo que importa es
celebrar la nueva vida, la alegría nueva del hogar. Llaman a mi papá y le
hacen pagar todo lo que se ensució y además despiden a mi mamá. Y todos
bailamos con los gnomos y las hadas.
JACINTO
¿Y el triángulo con ojo qué? ¿No hace nada?
PALOMA
¿Dónde viste que Dios haga nunca nada? ¡Para eso es Dios!
JACINTO
¡Eso no es cierto!
PALOMA
Es MI vida, es MI pista. Oscuro. Fin del prólogo.
53
JACINTO
Luz en mi pista. Yo, da gaucho, ya grandecito… guitarra en mano y tomando
mis primeras lecciones de payador. Mi maestro es Dios. ¡Mi Dios! El que se
mete con uno. No uno que se queda suspendido en el aire como un babieca..
PALOMA
¿Hay alusión?...
JACINTO
Dios me enseña el oficio. Me da consejos. Habla la voz de Dios: Jaciento
puntea y canta una estrofa del “Martín Fierro”
JACINTO
(Canta)
Yo he conocido cantores
Que era un gusto escuchar
Mas no quieren opinar
Y se divierten cantando.
Vos cantarás opinando.
Es tu modo de cantar
JACINTO
Fue Dios quien me ordenó que al cantar opinara….
PALOMA
Así te fue
JACINTO
Por eso, en este preciso instante, del palo maestro se descuelga mi padre, con
ayuda de una cuerda. Trae una valijita y un pan.
PALOMA
¿Tu padre con un pan? ¿Y por qué?
JACINTO
¿Por qué va a ser? Porque era panadero.
PALOMA
Mi padre, era ese. Panadero, italiano, inmigrante y anarquista.
Él apaga el grabador.
JACINTO
¡Basta de discusiones! ¡Cómo va a confiar en nosotros si ve que no sabemos ya
quién era el padre de quién!
PALOMA
Vos no lo sabrás. O no querés decirlo…
JACINTO
54
¿Y por qué no voy a querer decirlo?
PALOMA
No serás el primer judío renegado que existe.
JACINTO
¿Cómo? ¿Yo el judío? ¡Vos sos la renegada!
PALOMA
Dios de los Profetas. Mi apellido es Collodi, Collodi, como el autor de
“Pinocho”
JACINTO
¿Y quién se llama Paloma Podgorny?
PALOMA
Nadie. Yo soy Paloma Collodi y vos Jacinto Podgorny.
JACINTO
¡Mis documentos! ¡Dónde están mis documentos! Hay que buscarlos….
PALOMA
El tiempo corre. ¿No había que grabar rápido?
JACINTO
Entonces callate: es MI pista. En ella la muerte de MI padre.
PALOMA
(Irónica) ¿A ver?
Él graba.
JACINTO
Ha descendido del barco, de la mano de Gioconda, mi madre.
PALOMA
Entonces, ¿mamá también se descuelga del palo maestro?
JACINTO
Mi madre. Sí, también. Y del cielo de la carpa llueve la harina como nieve… El
primer ministro y su esposa salen del cine en ese instante. Vienen contentos:
acaban de ver “Tango Bar”, de Carlitos Gardel. El primer ministro viene como
queriendo imitar a Gardel: pone caras, hace esos gestos así, pone las cajas en
triángulo. Su esposa se ríe. Y dice: “¡Ay, Ulf, ay, Ulf!”
PALOMA
¿Eso es sueco?
JACINTO
55
Sueco o inglés o español. “Ay” es “ay” en todos los idiomas. Y ULF es nombre
del primer ministro. ULF Palma.
PALOMA
Olof
JACINTO
En sueco, “Ulf”
PALOMA
¿Viste que era sueco?
JACINTO
Mi padre quiere avisarle del peligro que corren. Pero es tarde. Uno de negro
se desliza, furtivo y le clava su terrible cuchilla al funcionario que cae sobre
la nieve. Todo es como en cámara lenta, ¿entendés, hijo? Solemne, nada de
realismo. Incluso las lamentaciones de la pobre esposa…
PALOMA
¡Pobre mujer! Y con ese frío…
JACINTO
La harina, cae siempre como nieve… La gente viene en multitudes con cirios
encendidos, y se arrodillan velando las manchas de sangre la blanquísima
nieve…
PALOMA
Supongo que todo eso intenta hacer creer que el pobre hombre lo mataron
porque llevó a su esposa al cine. Como el nunca me lleva… ¿Entendés la
intención, nene? Pero a ese señor lo mataron porque quería la paz.
JACINTO
(Sorprendido) ¿Y vos cómo lo sabés?
PALOMA
Lo leí en los diarios. Y es comprensible. Si se puso a exagerar con eso de la
paz…
JACINTO
¿Cómo exagerar?
PALOMA
¡Claro! ¿Vos sabés todas las ojivas nucleares, las bombas, los cohetes que hay
por ahí apuntando para todos lados? Toda esa pobre gente que se tomó tanto
trabajo que invirtió tanta plata para hacerlos, ¿qué van a hacer si se declara
la paz? Yo entiendo que esa gente se haya sentido disgustada. No digo que
esté de acuerdo: es una porquería, pero tiene su lógica, ¿no?
JACINTO
56
¿Te vas a callar?... Hijo: Mi padre avanza y con esa harina que nieva sobre la
sangre, amasa su pan predicando a la gente que vela.
PALOMA
(Predicando) “La propiedad es un robo”
JACINTO
Apenas lo ha dicho… los de negro… (A Paloma que va a protestar) Es MI pista…
Los de negro, puntuales y terribles, aparecen fatídicos por todos los rincones.
PALOMA
Mamá, sobresaltada, le advierte: “Carmelo, ¿non guardi che é pericoloso dire
queste cosa?”
JACINTO
Pero él no calla: “I uomini sono matti per essere Fratelli. E il denaro quello
que fa l´ennemistá: e coll´énnemistá, la guerra”
PALOMA
(Gritando) ¡Ma Vírgene Dolorosa! ¡Mira eso hombre de negro; guarda lo
cuchiyo fenomenale que te muéstrano!...
JACINTO
Pero mi padre sigue: “Morte alla norte. Viva la vita”
PALOMA
Y los de negro caen sobre él. Mi madre grita.
JACINTO
Le pegan: tormpadas, patadas y planazos de sus cuchillos de carnicero. O
dejan, se apartan de él como el mar en bajante.
PALOMA
¡Carmelo! No habla más… Está vivo, por ahora. Ma volverán e será peor.
¡Cállese, se lo imploro!
JACINTO
La libertá e líbera. Lo hablaré. Diró che l´opprezione non silenzisrá la voce
della la libertá…
PALOMA
Y regresan: más feroces, más crueles. Ya mi padre es una masa deformada por
los golpes. Pero está vivo. “¡Basta, Carmelo, piense en sus hijos!”
JACINTO
57
(Heroico) ¡A la piazza, a la piazza! Es el 1° de mayo y todo lo pobre tiénemo
que estare allá… (Al grabador) Entonces la carpa se llena de banderas rojas…
(Hace flamear un trapo de ese color)… y de multitudes que entonan el himno
libertario….
PALOMA
¡Banderas rojas no! ¡Nos dan con todo! ¡No seas loco! ¡Es demasiado!
JACINTO
(Canta y un coro lo acompaña)
Chando burgués, un paso atrás
La explotación deberá sucumbir…
PALOMA
¡No te digo! ¡Ahí están!
JACINTO
¡Los de negro! Corremos. Y de pronto, él cae. Y lo vemos mirarnos con
angustia. Me da como… vergüenza. Yo era un chico. Y mi padre, tan grande,
tan adulto, con su voz gigante y sus manazas, cayéndose en la calle…
PALOMA
Y corriendo, miré para otro lado, pues no quise qué viera que yo vi que se
había caído. Fue mi madre: se inclinó sobre él y gritó:
JACINTO
“¡Bestia! ¡Cannibali! ¡Assassini!”
PALOMA
(Grita lo mismo en idish) … … …
JACINTO
Una bala, una sola bala perdida o dirigida buscó su corazón y se quedó allí,
para siempre. La harina sigue cayendo como nieve. El padre se transforma e
pan y con él, comulgan las multitudes arrodilladas que velan su sangre.
Majestuosos, los renos llegan, llorando el asesinato…
PALOMA
En mi pista, mi padre, el viejo revolver de un cajón remoto. Y mi madre,
tirando de su brazo, deteniéndolo. Y mi padre, forcejeando con ella (Grita en
Idisch) “Dejame, dejame; tenemos que defendernos”
JACINTO
En castellano: “Dejame, dejame; tenemos que defendernos…”
PALOMA
58
¿Cómo lo sabés?
JACINTO
Lo aprendí de escucharte. Mi madre gritaba…
PALOMA
¡No tu madre! ¡La MIA!
JACINTO
Estás confundiendo todo. Esa historia es la mía. Mi madre, inocente que grita:
(En idisch) “¡No es con nosotros, no es con nosotros!”
PALOMA
En castellano: “¡No es con nosotros, no es con nosotros!”
JACINTO
“¡Es con nosotros!”, dice mi padre. Están quemando el negocio de Naúm,
porque es judío…
PALOMA
Gana mi madre. Le quieta el revólver. Nos escondemos bajo la cama.
JACINTO
¿Meto a los de negro o no? ¡Porque estar, estaban!
PALOMA
Quemaron el negocio de Naúm, y el de los Póler. Al rabino Kittshámer le
afeitaron… ¡por burla! … las patillas. Baja un cartel que dice “Buenos Aires,
1919”. No vaya a creer la gente que es Polonia.
JACINTO
Yo tenía…. Ocho.. diez años…
PALOMA
¡Yo! Nueve
JACINTO
Hijo: tu madre seguirá hasta su muerte simulando ignorar que tiene tres años
más que yo.
PALOMA
¡Qué mentira!
JACINTO
¡Es la verdad! Y esa es mi historia y no la tuya. ¿De quién si no es la historia
del anarquista?
PALOMA
59
¡Tuya!
JACINTO
Me llamo Jacinto Podgorny.
PALOMA
Te llamás Jacinto Colllodi.
JACINTO
¿Collodi? ¿Cómo el autor de Pinocho?
PALOMA
Y yo soy Paloma Podgoroy. Paloma es un nombre muy judío.
JACINTO
¿Quién es judiío? ¿Vos o yo?
PALOMA
Ya no lo sé. ¿Tendrá importancia?
JACINTO
No
Tiempo
JACINTO
Hay que seguir
PALOMA
¿Para qué?
JACINTO
Para que no nos lleven
JACINTO
¡Por las Tablas de la Ley! Se acabó el cassette
PALOMA
Dalo vuelta
JACINTO
(Haciéndolo) ¿Habrá grabado lo último?
PALOMA
No importa ahora. Hay que seguir. Ya hay mucha luz.
60
Él ha dado vuelta cassette. Se escucha un inflamado un discurso de Evita. Con
las aclamaciones de la multitud, se mezcla un inflamado discurso de Perón.
PALOMA
¡Evita!
JACINTO
¡Perón!
PALOMA
¡No podemos borrar eso!
JACINTO
¿Y qué hacemos?
PALOMA
(Con angustia) Ellos son buenos. Se van a callar…
PALOMA
¿No ves? Seguro fue ella quien le dijo: “Callate, que esa pobre gente necesita
la cinta…” ¿Desde dónde hablaría?
JACINTO
¿Quién?
PALOMA
Perón. ¿Dónde está diciendo ese discurso?
JACINTO
Perón murió hace como catorce años.
PALOMA
No delires. Eva murió, pobrecita. Y Palazzolo y el Tuerto…
JACINTO
Y Perón. Estuvimos en el sepelio, ¿no te acordás? La carroza fúnebre estuvo a
punto de zozobrar en las lágrimas… ¿Es posible que no te acuerdes?
PALOMA
Eso fue el entierro de Yrigoyen. La gente tomó el féretro y lo llevó a pulso. Si
hubiera muerte Perón, ¿no hubiera hecho lo mismo la gente?
JACINTO
Los de negro lo hubieran impedido. Estaban ahí, con sus máscaras y sus
guantes mirando y fichando a los que lloraban demasiado.
PALOMA
Pero si acabás de oírlo en un discurso.
61
JACINTO
A Evita también, ¿no es cierto? Y está muerta. Es una grabación. Bueno: la de
Perón también.
PALOMA
¡Muerto! ¿Él también? ¿Y por qué? ¿Lo mataron los de negro?
JACINTO
Murió. Estaba enfermo y viejito, como nosotros. Nos ponemos muy frágiles y…
bueno, los disgustos…
PALOMA
¿Lo mataron los disgustos?
JACINTO
¡No dije eso!
PALOMA
No lo dijiste para afligirme. Pero te conozco: no sabés mentir… ¡Dios de los
Ejércitos! ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Qué vamos a hacer?
JACINTO
Grabar. Para salvarnos.
Él graba.
JACINTO
Hijo: acuérdate, vas al banco, antimaterializas unos pocos dólares de
adelanto y nos los pones en la mano. Y escapamos. Interesamos el Tuerto en
el negocio…
PALOMA
¡Y dale con el Tuerto!
JACINTO
¡Sigue la función! La harina nieve ha cesado. Pero la multitud que reza está
hambrienta. Para que se entienda sacan carteles: “Tenemos Hambre”. Y otros
dicen “1930. Crisis” No hay que tener miedo a estas cosas que ahora son muy
modernas y se usan mucho.
PALOMA
Y mientras la gente tiene hambre y en casa la comida no sobra tampoco,
porque mi papá no tiene trabajo, en mi pista los hombres me asedian. La
verdad es que yo les coqueteo. Desde muchachito me gustaron, me
enternecieron… qué se yo… Y sobre todo, hijo, me despertaban curiosidad.
Eso de que tuvieran algo que uno no tenía… (Le da como un escalofrío de
placer) ¡Ay!... Qué curiosidad….
62
Se envuelve con un velo y alza la jaula de los pájaros: es su modo de dar
lirismo a la situación.
PALOMA
Pero nada tiene que ser sórdido, porque no lo era. Una muchachita bonita y
lindos muchachos que la piropean. Lo mejor es cinco o seis muchachos de
frac, bailando conmigo… Como esas películas de Ginger Rogers…
JACINTO
Y yo, con hambre, me conchabo en mi primer circo. Payadas, magia e
ilusionismo. Y “Juan Moreyra”…
PALOMA
Uno de los hombres… ojos grises… pelo engominado y que baila como un
demonio… me electriza… (Se electriza)
JACINTO
Un hombre bueno a quien la injusticia hace malo. Escapa, va a saltar la pared.
Y los de negro lo clavan en ella. La gente se enardece. Saltan al ruedo a
defenderlo.
PALOMA
Me enardece… se enardece…
JACINTO
Enfurecida por el hambre y por “Moreyra” la gente sale a la calle. Rompen
vidrios y carteles, asaltan a pedradas la comisaría…
PALOMA
Me desnuda… tiene hambre de mí y yo de él… ¿Lo quiero? No sé. Quiero ser
suya.
JACINTO
Los de negro, en respuesta incendian nuestro circo. Para no incendiar el circo
en serio, hijo… Una pequeña maqueta… Y uno de negro quemándola con una
antorcha…
PALOMA
Quedó desnuda en medio de la pista y sola. Un hijo de mis entrañas.
JACINTO
No eras vos, todavía, hijo. Ese nació muerto.
PALOMA
Mi padre, un gigante ahora, subido sobre zancos, me echa de la casa con
imperativo gesto.
63
JACINTO
Los de negro separan a las mujeres hambrientas. Se las llevan: toda su carga
es ahora un inmenso prostíbulo… Hay remates de mujeres, actos sexuales
bestiales, llueve dinero desde las alturas, don de MI Dios llora con
desesperanza.
PALOMA
(Llorando) Sólo quiero morir. Y llego a Magdalena: una casa vieja, un farol
rojo. Muchachas y rufianes me reciben contentos…
Él apaga el grabador.
JACINTO
NO vas a contarle eso.
PALOMA
Es Mi pasión en MI pista.
JACINTO
¡Es mentira! Por empezar no hay prostíbulos en Magdalena.
PALOMA
¡MI querido! Ahora, ¿pero en los años 30? Había en todas partes…
JACINTO
Confundís todo. Eso de Magdalena es de una obra que hicimos, ¡seguro!
PALOMA
¿No ves que no es cierto que me hayas perdonado? Cada vez que me pongo a
recordarlo te enojás…
JACINTO
Yo no te conocí en un prostíbulo de Magdalena.
PALOMA
¡Claro que no! De allí me sacó Iván. Nos conocimos en … ¿qué pueblo era ese?
JACINTO
(Recordando para tapar la evocación sórdida) Un pueblo dorado, con casas
blanquísimas, con las puertas y ventanas pintadas de azul. Y con inmensos
girasoles como estrellas del día. Y en las calles, tropillas de potros jóvenes,
con las crines hasta el suelo, llenando la tarde con sus relinchos alegres…
PALOMA
¡Qué lindo! Eso va en el espectáculo ¿no es cierto? ¡Sí! Entonces apuro lo mío:
en la casa, una partida de monte, feroz. Y un cliente afortunado que gana y
gana. Ya no hay qué perder ante su suerte. Él me señala: “Apostá la Paloma”.
Me apuestan. Y me gana.
JACINTO
64
Todo eso no es cierto. Pero vamos a aceptarlo como una licencia poética,
hijo…
PALOMA
Claro, claro… Se llama Domingo Cullaciastti. Pero es tirador de cuchillos y
como tal, en el circo se hace llamar Iván el Búlgaro.
JACINTO
Un contrasentido: porque Iván es nombre ruso no búlgaro.
PALOMA
Él dibuja mi silueta sobre la tabla con cuchillos afilados y con puntas como de
agujas. Y como son años duros, cuando falta el trabajo, me hace trabajar en
la cama, para él…
JACINTO
Entiendes hijo, ¿no? Es una forma de darle interés al espectáculo. (Le hace
gesto de reproche a ella que se desentiende)
PALOMA
Una tarde, en el pueblo de los girasoles y los potros dorados… ensayamos
nuestro número en la carpa y entra él…
JACINTO
“Busco trabajo”, digo. Y enmudezco. Allí está ella: tu madre, hermosa y
templando ante cada cuchillo que se clava a un milímetro de su piel. Tiene
miedo, ¡es tan linda! No puedo mirar sino su rostro, y su piernas larguísimas y
los breves brillantitos de sudor que el temor pone sobre sus labios.
PALOMA
Yo lo miro, paralizada ahora, más por la emoción de verlo que por el miedo. Y
el que toma la guitarra y canta.
JACINTO
(Toca y canta)
Cuando te vi pasar, las golondrinas
Cruzaron por mis ojos anunciando
Que mi vida cambiaba para siempre
Que iba a ser tu sombra el tiempo andando.
JACINTO
(Se desconcierta) ¿Cómo sigue?
PALOMA
(Canta)
65
JACINTO Y PALOMA
(Cantan juntos)
Llevo tu marca desde aquella noche,
Desde aquella mañana luminosa,
Cuando por no mirarte y escaparme,
Fui tuyo para siempre: fui tu sombra.
PALOMA
“Bonita canción ¿De quién es?”
JACINTO
“De un artista triste”
PALOMA
“¿Un amigo suyo?”
JACINTO
“Y mi peor enemigo: yo mismo”. Esas fueron las exactas palabras hijo y así
deben decirse. Entonces irrumpen las fieras: leones, leopardos, panteras,
tigres…
PALOMA
Esperá: ¡hay que armar las rejas!
JACINTO
Ese es el golpe de efecto. ¡Sin rejas! Conozco a un vasco domador “William, el
Demonio de la Selva” (en realidad se llama Echeverry)
PALOMA
¿Cuántos años puede tener ahora? ¡Por lo menos ciento veinte!
JACINTO
Tiene unas fieras espectaculares, pero totalmente inofensivas. Rugen como el
león de la Metro, pero son como gatitos grandes. Tu madre y yo, como aquella
noche, hacemos el amor entre las fieras… A quienes no despierten ni los
ardientes alaridos eróticos que ella lanza….
PALOMA
¿Por qué esas confidencias con tu hijo?
JACINTO
¿Eh? No son confidencias. Es un espectáculo. Y un espectáculo moderno tiene
que tener sexo. Y nuestra vida lo tuvo, Paloma, ¿no es cierto?
PALOMA
Pero hablarle a nuestro hijo de mis gritos…
JACINTO
66
(La mira enamoradísimo) Para mi dicha, esa costumbre de gritar la ha
conservado toda la vida, aún cuando las cosas no daban para tanto. Pero ella
lo hacía siempre, para que me sintiera un macho poderosísimo, capaz de
arrancar de sus entrañas los más recónditos tesoros.
PALOMA
(Conmovida) ¿Te dabas cuenta?
JACINTO
Claro. ¡Y te lo agradecía tanto!
PALOMA
Pero te juro que casi siempre gritaba de veras.
JACINTO
(Vuelve al grabador con entusiasmo) Y aquella noche, sus gritos, que no
despertaron a las fieras, despertaron sí, a Iván el Búlgaro; y la lluvia de
cuchillos vino ahora sobre mí….
PALOMA
Hay que hacerlo a oscuras y con cuchillos luminosos, ¿entendés? Y tu padre,
esquivando las puntas, pequeño y ágil… absolutamente maravilloso.
JACINTO
Ella y yo huimos. Y para eso, bailamos un tango.
PALOMA
Mientras los ángeles y las palomas revolotean alrededor de nuestro tango.
JACINTO
Las palomas son las mismas que las de San Martín, muchacho. Y los ángles son
siempre los Linares, las Turquitas…
PALOMA
(Deteniéndose) De pronto, en mi vientre, una luz…
JACINTO
¡Eres tú, hijo! Allí estás, concebido en el amor y en la huida. Alarmados por
ese nacimiento que nada bueno presagia para ellos, los de negro se
descuelgan por todas partes.
PALOMA
(Protegiendo la luz de su vientre) ¡No, no! ¡Que esa gentuza no me toque! Él
nació y vivió y está…
67
Toma la vela y la desgarra: el sonido es estremecedor. Luego corre al
grabador, lo detiene y rebobina.
PALOMA
¡Borrá todo eso! La infancia de él es primorosa como la del niño Jesús: hace
avecitas de barro, las sopla y emprende vuelo. Yo vestida de Virgen María,
vuelo con él, jugando con las avecitas. Desde abajo, vos, como San José, te la
pasás reprochándonos: “¡Eh, ustedes! Volar después de comer hace mal a la
digestión”
JACINTO
(Resentido) ¡Por supuesto! ¡Ustedes vuelan pero yo no!
JACINTO
Elecciones. Queremos votar y nos corren a tiros; ustedes ya votaron nos dicen,
mientras tu madre aprende el oficio, me ayuda en la magia, se hace actriz…
El Tuerto Lecunberri
PALOMA
Si contás eso, yo cuento de la Paraguaya y de todas las otras.
JACINTO
No estoy grabando. Estoy ensayando. El Tuerto Lecunberri es el dueño del
Circo. Nos explota, es cierto, pero trabajamos. Y de pronto… (Suelta el
grabador y se oye el discurso de Perón) Andando el circo vemos renacer la
esperanza. La gente está alegre. Y es entonces cuando las cortinas de acceso
a la pista se abren de golpe y los de Negro, triunfales y obscenos arrastran una
jaula inmensa dentro de la cual… está Perón encadenado.
PALOMA
¡Nunca estuvo encadenado!
JACINTO
Es una licenciatura poética. La gente se arremolina alrededor de esa jaula
ignominiosa….
JACINTO
Desde el Cielo, de la mano de Dios…
PALOMA
¿El mío o el tuyo?
JACINTO
El tuyo es un triángulo. ¿Cómo la toma de la mano? El mío… De la mano de
Dios, baja Evita arengando: “¡A rescatar a Perón, preso por los oligarcas!”
68
Y entonces irrumpe el coro: cientos de gauchos y yo en el medio, bailando un
malambo.
PALOMA
¡Jacinto! ¡Jácksels querido! ¿Un malambo a los 77 años?
JACINTO
Con poca luz, hijo. Bailan los muchachos pero yo voy en el medio con esas
boleadoras luminosas y de tanto efecto: chácate, chácate, chácate, chácate…
PALOMA
Precioso. ¡Eso sí! Puede ser y es bonito….
JACINTO
Y entonces los de negro sueltan a Perón
JACINTO
Los de negro, resentidos, suben a los aviones y bombardean.
PALOMA
¿Vas a meter aviones, también?
JACINTO
Son las motos de “Los Diablos del Espacio”. Con esas corridas rasantes sobre
sus rieles y el ruido. Claro, se tienen que vestir de negro y ponerse las
máscaras… Los gauchos caen como moscas. Yo corro e intento saltar el muro…
PALOMA
¡Basta de eso! ¡Otra vez no!
JACINTO
Y ya sabés lo que pasa: me clavan. Llorando, Eva se va al Cielo llevada por los
ángeles…
PALOMA
Las turquitas, los Linares, las palomas…
PALOMA
¿Y Perón?
JACINTO
Se va en una cañonera pero vuelve en el avión negro. Un coro majestuoso y
alegre se levanta de todas las bocas…
JACINTO
69
¡Allí está, es él que vuelve! El avión aterriza. Los gauchos se precipitan sobre
él.
PALOMA
¿Y éste qué es: avión o moto?
JACINTO
Es un pájaro de tela plateada. En una ala, sentados y cantando Juan Moreyra,
Martín Fierro y Santos Vega, el payador. Los tres con chuchillos clavados…
PALOMA
¿Y cantan igual? ¡Qué espíritu!
JACINTO
En la otra ala, cantando igualmente pero sin cuchillos, Gardel, Angelito
Vargas y Rosita Quiroga…
PALOMA
¡Los tres! ¡Qué extraordinario!
JACINTO
Pero los de negro bajan a Perón del avión… ¡Muerto!
PALOMA
¡Muerto!
JACINTO
A disgustos. Y comienza la matanza. Uno a uno, son clavados a los muros los
gauchos cuando tratan de huir… Vos saltás y una cuchilla monstruosa…
PALOMA
(Interviene febril) Falla el golpe. Saltás y huís y los ángeles te llevan a
Suecia…
JACINTO
¿Estás segura?
PALOMA
Segurísima
JACINTO
Gritamos “Justicia” y nadie nos oye. Y una máquina siniestra avanza hacia
nosotros. Es alta, erizada de puntas afiladas de las que cuelgan cadáveres. Va
a aplastarnos.
70
JACINTO
¡Justicia, justicia, hijo! Si vos no nos hacés justicia, ¿entonces quién?
PALOMA
No nos abandones hijo… No nos abandones….
Entra una muchacha muy joven y muy bonita: bien vestida y con papeles y
carpetas. Al escuchar los gritos y verlos así, se detiene sobresaltada. Cuando
se hace el silencio, ellos quedan abrazados y llorando, ella se adelanta con
algo de timidez.
MUCHACHA
Perdonen…
JACINTO
¡Son ellos, hijo! Ya están aquí. Ya mismo: el botón, los dólares, el
espectáculo. Acuérdate de tu primer ministro…
PALOMA
Ulf… Ese… Ulf….
MUCHACHA
Pero Don Jacinto, ¿qué le pasa?
PALOMA
No se meta, m´hijita. Estamos hablando con nuestro hijo en Suecia.
MUCHACHA
(Busca entre sus papeles) ¿Su hijo?
PALOMA
Está jugando dominó con sus majestades. Pero prometió ayudarnos y
cumplirá. Puede irse. Ya no estamos en la calle.
MUCHACHA
Señora Paloma, por favor… ¿Por qué me habla así? Ustedes me conocen: soy la
visitante social que se encarga de su asunto
JACINTO
Tenemos un hijo rico en Suecia. Y si no quiere asustarse demasiado mejor se
va. ¿Ve este puño? En un momento verá cómo se materializan en él los
dólares que mi hijo envía por el botón de antimateria de un banco sueco.
MUCHACHA
¿Usted se los… se los pidió?
71
PALOMA
Pero ni de regalo ni en préstamo. Los mando como adelanto de producción de
nuestro espectáculo. Mi compañero y yo volvemos al circo.
MUCHACHA
(No sabe como enfocar la cuestión) Ah… Y le ofrecieron eso… ¿por ese
aparato?
JACINTO
Así es. Le hemos contado la idea del espectáculo y en este momento la está
considerando. De un momento a otro va a responder…
PALOMA
¿Por qué no la escucha? Así se dará cuenta que no hay necesidad de
mandarnos a ningún asilo.
MUCHACHA
No es un asilo: es la clínica geriátrica con la que trabaja el sindicato. Pero…
perdonen… eso es un grabador… ustedes grabaron…
JACINTO
Por supuesto. Y ahora usted tiene miedo de descubrir que tiene más sentido
que vaya usted al asilo y no nosotros.
MUCHACHA
Clínica. No se trata de eso, don Jacinto. Sino que… para que su hijo escuche
un cassette… primero debe enviárselo… por correo. Quiero decir… y usted
perdone… que él… él no puede estar considerando su propuesta porque no
todavía no sabe nada.
JACINTO
(Pega un grito) ¡El maldito subdesarrollo!
PALOMA
¡Ira de Dios! Ellos antimateria y ¿nosotros cassette por correo? Entonces mi
hijo… ¿no escuchó nada?
MUCHACHA
(Volviendo a sus papeles) Señora… Los médicos dicen que es mejor
confrontarlos permanentemente con la verdad… no dejar que se confundan.
Su hijo…
JACINTO
(En guardia, tenso) ¿Qué pasa con nuestro hijo? ¿Qué tiene que decir de
nuestro hijo, muchachito?
PALOMA
72
Nada que nos importe. Seguramente una confusión.
MUCHACHA
Perdóneme… Lo hago por su bien. Su hijo murió en 1977.
PALOMA
¿Dónde está su cadáver? ¿Vos lo viste?
JACINTO
(Riendo) Yo no ¿Vos?
PALOMA
(Igual) Tampoco
MUCHACHA
Murió… bueno, es una manera de decir… ¡Ustedes saben!
JACINTO
Saltó por el muro y huyó a Suecia.
Una pausa
MUCHACHA
Está bien. Pero ustedes han perdido su casa, no tiene medios… Enviemos el
cassette y entretanto vengan conmigo. Está la camioneta allá. No pueden
seguir quedándose en este lugar. Pueden venir con nosotros…
provisoriamente… hasta que él responda.
JACINTO
Eso no se toca.
MUCHACHA
No hay nada que ver, ¿no es cierto? Por unos días…
JACINTO
(Como advertencia) Sólo hasta que él responda.
73
transfigurados, Jacinto y Paloma, con atuendos circenses y bellamente
jóvenes, la reciben sobre sus cuerpos glorificados por la luz.
JACINTO
El espectáculo es formidable, hijo.
PALOMA
Genial. Como de la mente de tu padre.
JACINTO
Inspirado por ella, hijito. Esperamos tu respuesta.
PALOMA
No nos abandones.
JACINTO
Si vos no nos hacés justicia, ¿entonces quién?
PALOMA
¡”Vos” no! “Tú”
Oscuro
FIN
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