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Requisitos de Flagrancia en el Proceso Penal

Este documento trata sobre la flagrancia como institución en el sistema procesal penal. Define la flagrancia como una forma excepcional de privación de la libertad personal que exige la configuración de varios requisitos, incluyendo la inmediatez entre el hecho y la captura del imputado. El objetivo es concretar y particularizar los requisitos de cada modalidad de flagrancia y delimitar cuánto tiempo después del delito puede seguir considerándose flagrancia desde una perspectiva legal.
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Requisitos de Flagrancia en el Proceso Penal

Este documento trata sobre la flagrancia como institución en el sistema procesal penal. Define la flagrancia como una forma excepcional de privación de la libertad personal que exige la configuración de varios requisitos, incluyendo la inmediatez entre el hecho y la captura del imputado. El objetivo es concretar y particularizar los requisitos de cada modalidad de flagrancia y delimitar cuánto tiempo después del delito puede seguir considerándose flagrancia desde una perspectiva legal.
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FLAGRANCIA: ESTUDIO DE LOS REQUISITOS EN CADA UNA DE SUS

MODALIDADES. Y LA INMEDIATEZ COMO EXIGENCIA NECESARIA


DEL INSTITUTO.

Angela Castellanos Barajas

I. INTRODUCCIÓN

En el proceso penal acusatorio, el Juez de Control de Garantías debe propender por la


efectividad de los derechos constitucionales, siendo en muchas oportunidades el control de
legalidad de la captura la primera etapa procesal para cumplir con dicha finalidad ya sea en
virtud de orden escrita proferida por un juez o en el análisis de la privación de la libertad
flagrante. Lo frecuente de este último procedimiento hace de la flagrancia, una institución de
suma relevancia en el actual sistema procesal penal.

La flagrancia como forma excepcional de reserva judicial de la libertad personal, de


acuerdo a lo expuesto en el artículo 301 de la ley 906 de 2004, exige la configuración de
varios requisitos, entre los que se encuentra, la inmediatez entre la realización del hecho y la
captura del imputado.

Dicha inmediatez ha sido definida de manera general como la relación cronológica entre
los sucesos mencionados que denote intimidad, cercanía y prontitud. Mas no se ha se ha
establecido un lapso temporal específico que al desbordarse elimine la inmediatez y como
consecuencia la flagrancia, de tal manera que el juez como interprete y creador de derecho
debe lograr adecuar la norma al caso concreto, manteniendo a su vez el respeto por la
seguridad jurídica y el derecho a la igualdad.

No obstante, entendiendo que la interpretación la realiza cada juez en desarrollo del


principio de autonomía judicial y que en la práctica existe controversia sobre cuándo y cómo
se configura la inmediatez, de tal manera que los criterios sobre un mismo asunto pueden ser


Abogada de la Universidad Industrial de Santander, Especialista en derecho constitucional de la Universidad
del Rosario en convenio con la UNAB, Juez de Control de Garantías de Bucaramanga.

1
variados y advirtiendo que no existen parámetros claros que limiten esta figura, entendiendo
además que ni siquiera la fragancia tiene un alcance uniforme en todas las legislaciones ni una
caracterización pacífica en la doctrina y la jurisprudencia, este trabajo tiene como objetivos:
1) concretar y particularizar los requisitos que condicionan la flagrancia en cada una de sus
modalidades; y 2) delimitar cuánto tiempo después de ejecutado el delito puede seguirse
hablando desde el ángulo legal de flagrancia sin que ello signifique necesariamente una
duración determinada, pero si una claridad conceptual de la temporalidad de acuerdo a la
necesidad urgente de intervención estatal.

II. ANTECEDENTES Y DOCTRINA.

Un logro fundamental del Estado de Derecho fue el respeto por la libertad personal,
garantía trasladada al Estado Social de Derecho, protegida en Colombia en la Constitución de
1991 como valor superior (en el preámbulo y art.3), como derecho fundamental en sus
artículos 6, 17, y 28; y en el plano internacional, vinculante mediante aplicación del bloque
de constitucionalidad, mediante convenios y tratados internacionales ratificados por Colombia
en materia de derechos humanos, como se observa en el Articulo 9.1 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, y en el artículo 7.2 de la Convención Interamericana de
Derechos Humanos.

Por norma superior la privación de la libertad solo procede en virtud de mandamiento


escrito proveniente de autoridad judicial competente, con el lleno de las formalidades legales
y por motivos previamente señalados en la ley. De allí se colige la reserva judicial que
protege este derecho fundamental.

No obstante, entendiendo que ningún derecho es absoluto y que se debe ponderar con el
beneficio obtenido por el Estado con su limitación, la flagrancia surge como excepción al
principio de reserva judicial ante la ponderación con el deber que tiene el Estado de adelantar
las actuaciones penales y lograr la comparecencia del imputado al proceso en protección de
los derechos de la comunidad.

El artículo 32 de la Constitución Política de Colombia concreta la flagrancia así:

2
“El delincuente sorprendido en flagrancia podrá ser aprehendido y llevado ante el juez por
cualquier persona. Si los agentes de la autoridad lo persiguieren y se refugiare en su propio
domicilio, podrán penetrar en él, para el acto de la aprehensión; si se acogiere a domicilio ajeno,
deberá preceder requerimiento al morador (Asamblea Nacional Constituyente, 1991).”

El concepto de flagrancia, según el diccionario de la Real Academia Española (2014),


indica que un actuar se está ejecutando actualmente. La palabra “flagrar” del latín flagrare
significa arder o resplandecer, fuego o llama. La expresión metafórica que se refiere a la llama
que arde, en el ámbito penal está vinculada a su actualidad, percepción e inmediatez, como
forma de “evidencia procesal”. Es decir en la flagrancia se está ante un delito actual, claro y
evidente al imponerse en el mundo fenomenológico ante la percepción a través de los sentidos
ya sea de la víctima, terceros o autoridades.

La primera vez que se trató el delito flagrante fue en Roma a través de la figura
“Furtum manifestum y nec manifestum”, legislado por la Ley de las XII Tablas. El primero
consistía en encontrar al ladrón en el lugar del hecho o con la cosa aún en su poder, o cuando
se encontraba la cosa en poder del ladrón a través de una pesquisa ritual, si lo hallaba luego
sería no manifestum. En el primer caso se lo condenaba a azotes y se lo asignaba al ofendido
como esclavo si era un hombre libre, y si a era esclavo, se lo condenaba a muerte
despeñándolo de la roca Tarpeya. Estas penas fueron reemplazadas por el pretor, por un
monto igual al cuádruplo del valor de la cosa hurtada. El furtum nec manifestum se condenaba
con la pena del doble del valor de la cosa.

Sobre la figura, señala Mommsen (1991,) que el arresto (prensio) como consecuencia de
la flagrancia podía imponerlo a su arbitrio el magistrado con imperium y esa importante
atribución se aplicó muchas veces también bajo forma de prisión por deudas, contra los
deudores de la comunidad, pero el penetrar en casa del arrestado era contrario a la costumbre
(lex Julia).

Por su parte, Vincenzo Manzini señala que “en las costumbres romanas, el arresto en
flagrancia era un acto con el que una persona sorprendida mientras estaba cometiendo un
delito, era privada provisionalmente de su libertad personal sin mandato u orden del pretor”
(Manzini, 1952, p. 601).

3
Para el siglo XX el concepto de flagrancia se enriquece. Carnelutti, penalista relevante
en la materia, señaló que la flagrancia es el delito en general mientras se ve o sea para quien
lo ve cometer. La flagrancia para el autor no es su actualidad sino la visibilidad del delito, por
lo que se requiere “la presencia de un testigo mientras se comete”. Por lo que la flagrancia
“no es un modelo de delito en sí sino del delito respecto a una persona; y por eso, una
cualidad absolutamente relativa; el delito puede ser flagrante respecto de Ticio y no flagrante
respecto de Cayo” (Carnelutti, 1950, p. 77), por lo que expone la necesidad de que el delito
haya sido percibido por alguien. Así, al decir que “flagrante es el delito que se comete
actualmente”, se refiere así la flagrancia a una constancia sensorial, visual del hecho. No basta
entonces, para constituir flagrancia, que alguno perciba el evento, sino que es necesario que
asista a la acción, es decir, no basta que vea el muerto, sino que es necesario que presencie el
acto de matarlo (Queralt, 1999).

Escriche, al hablar sobre la flagrancia, señaló:


“flagrante es participio activo del verbo flagrar, que significa arder o resplandecer como fuego
o llama, y no deja de aplicarse con cierta propiedad al crimen que se descubre en el mismo
acto de su perpetración, se dice que un delincuente es cogido en flagrante cuando se le
sorprende en el mismo hecho, como, en el acto de robar o con las cosas robadas en el lugar
mismo en que ha cometido el robo; o en el acto de asesinar o con la espada teñida de sangre en
el lugar del asesinato. Todo delincuente puede ser arrestado en flagrante, y todos pueden
arrestarle a la presencia del juez” (Escriche, 1885, sin página).

Por su parte, Chiossone sostiene que delito in fraganti es el que se comete actualmente
o acaba de cometerse y por consiguiente:
“se tendrá también como delito in fraganti aquel por el cual se vea al culpable perseguido de la
autoridad policial, de la persona agraviada o del clamor público, o en el que se le sorprenda a
poco de haberse cometido el hecho, en el mismo lugar o cerca del lugar donde se cometió, con
armas, instrumentos u otros objetos que de alguna manera hagan presumir con fundamento
que él es el delincuente” (Chiossone, 1967, p. 116).

En Latinoamérica autores como Sánchez Velarde comprenden la flagrancia a través de


la ilustración de la llama flameante y resplandeciente así: “hecho vivo y palpable cuya
realidad se impone claramente y subsiste ante los ojos del observador y para que esto sucede
es necesario que el delito dure o no haya concluido en el momento en que se descubre, es

4
decir que el sorprendimiento se de en la misma ejecución para hablar de flagrancia en estricto
sentido” (Sánchez, 2004, p. 823),

Sara Aragonés Martínez, según es referenciada por San Martín, señaló la necesidad de
individualizar requisitos que condicionen el concepto de “delito flagrante”, estableciendo para
ello tres elementos, así:
1. inmediatez temporal: Que se esté cometiendo un delito o que haya sido cometido instantes
antes;
2. inmediatez personal: consistente en que el delincuente se encuentre allí en ese momento en
situación tal con relación al objeto o a los instrumentos del delito (huellas u objetos) que ello
ofrezca una prueba de su participación en el hecho; y
3. Necesidad urgente: de tal modo que la policía, por las circunstancias concurrentes en el
caso concreto, se vea impelida a intervenir inmediatamente con el doble fin de poner término
a la situación existente impidiendo en todo lo posible la propagación del mal que la
infracción penal acarrea, y de conseguir la detención del autor de los hechos, necesidad que
no existirá cuando la naturaleza de los hechos permita acudir a la Autoridad judicial para
obtener el mandamiento correspondiente” (San Martín, 1999, pp. 806-807).

San Martín (1999), al hacer una revisión de estos postulados de Aragonés, considera
que en el primer requisito el elemento central lo constituye el tiempo en que se comete el
delito siendo lo inmediato: en el momento mismo, lo que se está haciendo o se acaba de
hacer. El segundo refiere la vinculación del sospechoso con los hechos, y el tercer requisito se
da ante un conocimiento fundado, directo e inmediato del delito, por el cual resulta urgente la
intervención de la policía.

Por su parte, el Colombiano Romero Soto, ahondando en la cuasiflagrancia, y tocando


necesariamente el tema de la inmediatez señaló:
“En el caso en que el autor o autores de un delito son seguidos o perseguidos por la fuerza
pública, por el ofendido por el delito, o por otras personas, sin perderlo de vista, por cuanto
que en tales casos, se puede afirmar que entre la perpetración del delito y el arresto del autor
del hecho criminoso no hay solución de continuidad, al suceder, se repite, u ocurrir la
persecución del culpable de inmediato a la consumación del delito, dicha situación puede ser
asimilada a la sorpresa en flagrancia” (Romero, 1969, p. 274).

5
Londoño Jiménez, a su vez, profundiza en la figura procesal buscando su comprensión a
través de la naturaleza del delito:
“para entender claramente aquel estado de flagrancia como referido al momento de cometer un
delito deben tenerse en cuenta las diferentes circunstancias que en el tiempo y en el espacio
evidencian un flagrante ataque a la ley penal. Por ello la norma abarca no solo el delito
instantáneo, el homicidio y el permanente, como el secuestro y el rapto por retención, sino
también los delitos continuados, por ejemplo el hurto, y el robo cuando resulte ser ´la infracción
repetida de una disposición de la ley penal” y “cuando revele ser ejecución del mismo designio”
conforme lo establece el artículo 32 del código penal” (Londoño, 1974, pp. 6-7).

Para hablar de cuasiflagrancia, el también colombiano Quintero Ospina consideró, de


acuerdo a la legislación vigente para la época, que era necesario que se dieran ciertas
situaciones específicas. Consideración que nos permite acercarnos a la razón de ser de la
norma actual. El tratadista señaló:
“Se considera en estado de cuasiflagrancia: a) a quien es perseguido por la autoridad (policía
judicial, policía nacional, DAS) y se le captura, pero habiendo solución de continuidad entre la
ejecución del delito y la aprehensión. b) A quien es sorprendido con objetos instrumentos o
huellas de los cuales aparezca fundadamente que momentos antes ha cometido un delito o
participado en él; y C) a quien por voces de auxilio se le pida que capture al infractor”
(Quintero, 1985, p. 101).

III. DERECHO INTERNACIONAL.

En aras de dar luces a la solución del problema jurídico planteado en este artículo,
resulta pertinente acudir a las normas de derecho internacional, donde se advierte que el
concepto de flagrancia difiere de un país a otro, no obstante se cuenta con similares pilares
para la configuración del instituto. De esta manera se advierte lo siguiente:

PAIS NORMA DE DERECHO PROCESAL PENAL QUE LA REGULA:


Perú. Artículo 259° NCPP.- Detención Policial - La Policía Nacional del Perú
ley 2956 detiene, sin mandato judicial, a quién sorprenda en flagrante delito.
Definiendo a la flagrancia cuando:
1. El agente es descubierto en la realización del hecho punible.
2. El agente acaba de cometer el hecho punible y es descubierto.

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3. El agente ha huido y ha sido identificado durante o inmediatamente
después de la perpetración del hecho punible, sea por el agraviado o por
otra persona que haya presenciado el hecho, o por medio audiovisual,
dispositivos o equipos con cuya tecnología se haya registrado su imagen,
y es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas de producido el
hecho punible.
4. El agente es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas después
de la perpetración del delito con efectos o instrumentos procedentes de
aquel o que hubieren sido empleados para cometerlo o con señales en sí
mismo o en su vestido que indiquen su probable autoría o participación
en el hecho delictuoso.
Chile El Código Procesal Penal en su artículo 129 establece que: “Cualquier
persona podrá detener a quien sorprendiere en delito flagrante, debiendo
entregar inmediatamente al aprehendido a la policía, al ministerio público
o a la autoridad judicial más próxima.”

Cabe señalar que el artículo 130 de dicha norma procesal establece que se
encuentra en situación de flagrancia:
a) El que actualmente se encontrare cometiendo el delito;
b) El que acabare de cometerlo;
c) El que huyere del lugar de comisión del delito y fuere designado por el
ofendido u otra persona como autor o cómplice;
d) El que, en un tiempo inmediato a la perpetración de un delito, fuere
encontrado con objetos procedentes de aquél o con señales, en sí mismo o
en sus vestidos, que permitieren sospechar su participación en él, o con
las armas o instrumentos que hubieren sido empleados para cometerlo; y,
e) El que las víctimas de un delito que reclamen auxilio, o testigos
presenciales, señalaren como autor o cómplice de un delito que se
hubiere cometido en un tiempo inmediato.

Para los efectos de lo establecido en las letras d) y e) se entenderá por


tiempo inmediato todo aquel que transcurra entre la comisión del hecho y
la captura del imputado, siempre que no hubieren transcurrido más de

7
doce horas.
Paraguay El artículo 239 del Código Procesal Penal Paraguayo, regula la
“Aprehensión de las personas”, y establece: “La Policía Nacional podrá
aprehender a toda persona comprendida dentro de los siguientes casos,
aun sin orden judicial:
1. Cuando sea sorprendida en flagrante comisión de hecho punible o
cuando sea perseguida inmediatamente después de su comisión; se
entenderá que existe flagrancia cuando el autor del hecho punible sea
sorprendido en el momento de intentarlo o cometerlo, o inmediatamente
después, o mientras es perseguido por la fuerza policial, por la víctima o
por un grupo de personas;

2. Cuando se haya fugado de algún establecimiento penal o de cualquier


otro lugar de detención; y,

3. Cuando existan suficientes indicios de su participación en un hecho


punible y se trate de casos en los que procede la detención preventiva.
Asimismo, en caso de flagrancia, cualquier persona podrá practicar la
aprehensión e impedir que el hecho punible produzca consecuencias. La
persona aprehendida será entregada, inmediatamente, a la autoridad más
cercana. (…)”.
Argentina Artículo 284 del Código Procesal Penal Argentino: “Detención sin orden
judicial. Los funcionarios y auxiliares de la Policía tienen el deber de
detener, aún sin orden judicial:
1) Al que intentare un delito de acción pública reprimido con pena
privativa de libertad, en el momento de disponerse a cometerlo,

2) Al que fugare estando legalmente detenido,

3) Excepcionalmente a la persona contra la cual hubiere indicios


vehementes de culpabilidad, y exista peligro inminente de fuga o de serio
entorpecimiento de la investigación y al solo efecto de conducirlo ante el
juez competente de inmediato para que resuelva su detención, y

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4) A quien sea sorprendido en flagrancia en la comisión de un delito de
acción pública reprimido con pena privativa de libertad. Tratándose de un
delito cuya acción dependa de instancia privada, inmediatamente será
informado quien pueda promoverla, y si éste no presentare la denuncia en
el mismo acto, el detenido será puesto en libertad.”

Artículo 285: Flagrancia:


Se considera que hay flagrancia cuando el autor del hecho es sorprendido
en el momento de cometerlo o inmediatamente después; o mientras es
perseguido por la fuerza pública, por el ofendido o el clamor público; o
mientras tiene objetos o presenta rastros que hagan presumir
vehementemente que acaba de participar en un delito.
Francia El Código Procesal Penal Francés señala en su artículo 73 que “En los
casos de crimen flagrante o de delito flagrante castigado con una pena de
prisión, cualquier persona estará cualificada para detener al autor del
mismo y conducirlo ante el oficial de policía más próximo”,
estableciendo en su artículo 53 que: “Se califica como crimen o delito
flagrante, el crimen o el delito que se comete en el mismo momento o que
acaba de cometerse. Hay también crimen o delito flagrante, cuando en un
tiempo muy próximo a la acción, la persona sospechosa es perseguida o
es hallada en posesión de objetos, o presenta rastros o indicios que hacen
pensar en que ella ha participado en el crimen o en el delito”.
España Artículo 795 CPP: “…se considerará delito flagrante el que se estuviese
cometiendo o se acabare de cometer cuando el delincuente sea
sorprendido en el acto. Se entenderá sorprendido en el acto no solo al
delincuente que fuere detenido en el momento de estar cometiendo el
delito, sino también al detenido o perseguido inmediatamente después de
cometerlo, si la persecución durare o no se suspendiere mientras el
delincuente no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le
persiguen. También se considerará delincuente in fraganti aquel a quien
se sorprendiere inmediatamente después de cometido un delito con
efectos, instrumentos o vestigios que permitan presumir su participación
en él.”

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Italia Artículo 382: “1. Se encuentra en estado de flagrancia quien es
sorprendido en el acto de cometer el delito, o si inmediatamente después
de cometido, es perseguido por la policía judicial, por la persona ofendida
o por otras personas, o es sorprendido con cosas o huellas de las que se
deduzca que inmediatamente antes ha cometido el delito.

2. En el delito permanente el estado de flagrancia durara hasta cuando no


cese la permanencia.
Alemania La ordenanza procesal penal alemana en el párrafo 127 parágrafo uno
señala: “si alguien fuera sorprendido in fraganti o perseguido, estarán
todos autorizados, cuando fuere sospechoso de fuga o no pudiera
constatarse de inmediato su identidad, a detenerlo provisionalmente,
también sin ordenación judicial. La constatación de la identidad de una
persona por la Fiscalía o por los funcionarios de servicios de policía, se
realizara conforme a lo dispuesto en el 163b”
Se requiere el sorprendimiento a través de la percepción de los sentidos.
Fuente: elaboración propia a partir de las diversas legislaciones nacionales señaladas.

Por su parte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha sido clara en señalar


que la flagrancia no debe suponerse sino debe ser acreditada por la autoridad, de acuerdo a la
normatividad en la materia, así lo dijo la Corte en los casos Gutiérrez Soler vs Colombia
(CIDH, 2005 A), y García Asto y Ramírez Rojas vs Perú (CIDH, 2005 B). En palabras del
alto Tribunal:
“La flagrancia --concepto que, por lo demás, no tiene alcance uniforme en todas las
legislaciones ni caracterización única y pacífica en la doctrina y la jurisprudencia-- que se
presenta en un caso puede bastar a criterio de quien practica la detención, pero resultar
insuficiente para quien la sufre. El intérprete de la norma, que procura hallar su mejor --y
siempre juicioso-- alcance, ponderando las repercusiones y aplicaciones de cada posible
interpretación, debe dar a aquélla el significado que permita alcanzar, en la totalidad o por lo
menos en la gran mayoría de los casos, habida cuenta de las condiciones de la realidad, el fin
que se persigue. Piénsese, además, que la información sobre el motivo de la detención no
solamente da noticia de que el agente del Estado considera que se han presentado determinados
hechos, sino también manifiesta implícitamente que éstos son ilícitos o reprochables,

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consideraciones, todas ellas, que atañen a la justificación del Estado y a la defensa del
individuo.” (CIDH, 2006).

IV. COLOMBIA A PARTIR DE LA CONSTITUCION DE 1991.

En Colombia, después de la constitución de 1991 y entendida la captura ligada


inescindiblemente a la flagrancia, la Corte Constitucional Colombiana, supremo tribunal
constitucional, expuso lo siguiente:
“Por consiguiente no se configura la flagrancia cuando ni siquiera es posible individualizar a la
persona por sus características físicas y tampoco cuando la persona es reconocida al momento
de cometer el delito pero es capturada mucho tiempo después. La anterior comprensión de la
flagrancia encuentra asidero en la Constitución Política que en su artículo 32, la contempla
como excepción al derecho consagrado en el artículo 28 superior que al garantizar la libertad,
preceptúa que nadie puede ser reducido a prisión o arresto ni detenido “sino en virtud de
mandamiento escrito de autoridad competente con las formalidades legales y por motivo
previamente definido en la ley” de modo que constituyendo la situación de flagrancia una
excepción al procedimiento fijado por la carta para que una persona sea privada de la libertad,
es evidente que no se la puede entender a cabalidad desligada de la captura a la que, en esas
circunstancias, es posible proceder por cualquier persona, sin necesidad de orden escrita y
previa de autoridad judicial” (Corte Constitucional Colombiana, 1997).

A. REQUISITOS DE LA FLAGRANCIA.

Ha señalado la Corte Constitucional que son dos los requisitos de la flagrancia: 1)


actualidad, 2) la identificación o por lo menos la individualización. Esta actualidad implica
también la inmediatez. Por su parte, la Corte Suprema de Justicia de Colombia, al comentar
los pronunciamientos de la Corte Constitucional sobre el tema de la flagrancia, al igual que
los propios, mencionó:
“En este sentido, obsérvese cómo, en la sentencia C-024 de 1994, la Corte Constitucional se
apoyó en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia abordando el tema de la flagrancia
de la siguiente manera: “En términos generales, el concepto de flagrancia se refiere a aquellas
situaciones en donde una persona es sorprendida y capturada en el momento de cometer un
hecho punible o cuando es sorprendida y capturada con objetos, instrumentos o huellas, de los
cuales aparezca fundadamente que momentos antes ha cometido un hecho punible. Este

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moderno concepto de flagrancia funde entonces los fenómenos de flagrancia en sentido
estricto y cuasiflagrancia. Así, a la captura en el momento de cometer el delito se suma la
posibilidad de que la persona sea sorprendida y aprehendida con objetos, instrumentos o
huellas que hagan aparecer fundadamente no sólo la autoría sino la participación (en
cualquiera de sus formas) en la comisión del punible.

La Jurisprudencia colombiana ha determinado los requisitos que deben presentarse para


establecer si se trata de un caso de flagrancia. Así, la Corte Suprema de Justicia -Sala de
Casación Penal-, mediante Auto de diciembre 1º de 1987, consideró que la flagrancia debe
entenderse como una "evidencia procesal", en cuanto a los partícipes, derivada de la
oportunidad que han tenido una o varias personas de presenciar la realización del hecho o de
apreciar al delincuente con objetos, instrumentos o huellas que indiquen fundadamente su
participación en el hecho punible.

Ha dicho la Sala: "Dos son entonces los requisitos fundamentales que concurren a la
formación conceptual de la flagrancia, en primer término la actualidad, esto es la presencia de
las personas en el momento de la realización del hecho o momentos después, percatándose de
él y en segundo término la identificación o por lo menos individualización del autor del
hecho. “Para la Corte Constitucional, el requisito de la actualidad, requiere que efectivamente
las personas se encuentren en el sitio, que puedan precisar si vieron, oyeron o se percataron de
la situación y, del segundo, -la identificación-, lleva a la aproximación del grado de certeza
que fue esa persona y no otra quien ha realizado el hecho. Por lo tanto, si no es posible
siquiera individualizar a la persona por sus características físicas -debido a que el hecho
punible ocurrió en un lugar concurrido-, el asunto no puede ser considerado como cometido en
flagrancia. Y tampoco puede ser considerada flagrancia cuando la persona es reconocida al
momento de cometer el delito pero es capturada mucho tiempo después. En efecto, lo que
justifica la excepción al principio constitucional de la reserva judicial de la libertad en los
casos de flagrancia es la inmediatez de los hechos delictivos y la premura que debe tener la
respuesta que hace imposible la obtención previa de la orden judicial” (Corte Suprema de
Justicia, 2006).

De forma complementaria, en un pronunciamiento posterior, la Corte Constitucional


precisó que este instituto procesal ofrece ciertas modalidades y graduación, limitada por una
determinada inmediatez temporal a la comisión del delito:
“En ese sentido se ha dicho que habrá flagrancia en tres supuestos diferentes: el primero, al
que se le ha denominado flagrancia en sentido estricto, cuando la persona es sorprendida y
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aprehendida al momento de cometer el delito; segundo supuesto, el de la cuasiflagrancia
cuando la personas es sorprendida o individualizada al momento de cometer el delito y
aprehendida inmediatamente después por persecución o voces de auxilio de quien presencie el
hecho; por último la flagrancia inferida hipótesis en la que la persona no ha sido observada en
el momento de cometer el delito ni tampoco ha sido perseguida después de realizarlo, sino que
es sorprendida con objetos instrumentos o huellas de los cuales aparece o se infiere
fundadamente que momentos antes ha cometido un hecho punible o participado en el” (Corte
Constitucional Colombiana, 2012).

Así, aquello que justifica la excepción del principio de reserva judicial de la libertad en
los casos de flagrancia es la inmediatez de los hechos delictivos y la premura que hace
imposible esperar la orden judicial previa. Es decir, esta excepción a la reserva judicial se
fundamenta en la proximidad con el delito lo cual permite la captura sin orden judicial, dada
la actualidad del ilícito.

Sobre el mismo tema en particular, y en referente a la necesidad imperiosa de actuación,


la Corte Constitucional también ha señalado:
“una situación actual que torna imperiosa la actuación inmediata de las autoridades [o de los
particulares], cuya respuesta pronta y urgente impide la obtención previa de la orden judicial
para allanar y la concurrencia del fiscal a quien, en las circunstancias anotadas, no podría
exigírsele que esté presente, ya que de tenerse su presencia por obligatoria el aviso que debería
cursársele impediría actuar con la celeridad e inmediatez que las situaciones de flagrancia
requieren, permitiendo, de ese modo, la reprochable culminación de una conducta delictiva
que pudo haber sido suspendida merced a la penetración oportuna de la autoridad al lugar en
donde se desarrollaba” (Corte Constitucional Colombiana, 2008).

Por su parte, el Código de Procedimiento Penal Colombiano (Congreso de la República


de Colombia, 2004) regula la flagrancia en el artículo 301, que al ser modificado por la ley
1453 de 2011 agregó dos modalidades o formas de flagrancia que han sido severamente
criticadas por algunos al considerar que las mismas evidencian el incumplimiento de las
exigencias de la actualidad y la individualización indispensables para hablar de la flagrancia.
La norma en cita regula la flagrancia así:

“se entiende que hay flagrancia cuando:

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1. La persona es sorprendida y aprehendida durante la comisión del delito.

2. La persona es sorprendida o individualizada durante la comisión del delito y aprehendida


inmediatamente después por persecución o cuando fuere señalado por la víctima u otra
persona como autor o cómplice del delito inmediatamente después de su perpetración.

3. La persona es sorprendida y capturada con objetos, instrumentos o huellas, de los cuales


aparezca fundadamente que acaba de cometer un delito o de haber participado en él.

4. La persona es sorprendida o individualizada en la comisión de un delito en un sitio abierto


al público a través de la grabación de un dispositivo de video y aprehendida inmediatamente
después.
La misma regla operará si la grabación del dispositivo de video se realiza en un lugar
privado con consentimiento de la persona o personas que residan en el mismo.

5. La persona se encuentre en un vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de la
comisión de un delito, salvo que aparezca fundadamente que el sujeto no tenga conocimiento
de la conducta punible.

PARÁGRAFO. La persona que incurra en las causales anteriores sólo tendrá Ľ del beneficio
de que trata el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.”

Antes de la modificación legal era sencillo concluir que la norma consagraba una
graduación temporal y personal entre la ocurrencia de los hechos y la captura, de tal forma
que las denominaciones doctrinarias de flagrancia en sentido estricto, cuasiflagrancia y
flagrancia inferida encuadraban perfectamente con los numerales 1, 2 y 3 del artículo 301 del
CPP de acuerdo a ese grado de intimidad cronológico y personal. Es verdad que aún lo hacen,
no obstante la ley de seguridad ciudadana al incorporar dos modalidades más (numeral 4 y 5),
pareciera romper con esa graduación que se infería claramente de la lectura de la norma, para
generar cuestionamientos frente a las exigencias respecto a la inmediatez y claramente frente
a los restantes requisitos esenciales de la figura procesal de la flagrancia.

Sobre este particular, la Corte Suprema de Justicia ha precisado mediante su


jurisprudencia la naturaleza de los tres primeros casos, así:

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“En el primer caso, el sorprendimiento es concomitante a la captura, en tanto que se ejecuta al
momento de cometer el delito. Esta situación resulta evidencia de difícil controversia frente a
la identificación e individualización del autor, independientemente de las razones que puedan
o permitan explicar su comportamiento.

En el segundo caso, a la persona también se le sorprende cometiendo el delito, sólo que la


captura no ocurre en ese preciso momento, sino inmediatamente después, y como
consecuencia de la persecución o voces de auxilio de quien presencia el hecho, pues sabe
quién es el autor y cuál es su identificación o las señales que lo individualizan.

El tercer supuesto hace referencia a un sorprendimiento posterior a la comisión del hecho.


Aquí la captura no tiene una actualidad concomitante a su ejecución puesto que no se requiere
que alguien haya visto a su autor cometiendo el delito, sino que son los objetos, instrumentos o
huellas que tenga en su poder, los que permiten concluir “fundadamente”, esto quiere decir,
con poco margen de error, que “momentos antes” lo ha cometido o participado en él.” (Corte
Suprema de Justicia, 2006)

La flagrancia es un instituto procesal que es cercano a todos aquellos que participan o


han participado del sistema penal acusatorio en Colombia. A través de las audiencias
preliminares y en atención a lo numerosas y cotidianas que se han vuelto las capturas en
flagrancia -a pesar de ser la excepción a la regla, consistente en la privación de la libertad por
orden de captura- el análisis y aplicación del instituto por todos aquellos que intervienen, es
cuantioso y habitual, no obstante no existe unanimidad de criterios frente a casos en
concretos, ante los cuales para algunos no existe la flagrancia y para otros sí.

El caso de un niño que es violado por su tío en horas de la noche, y sorprendido por la
madre del menor cuando llega de su trabajo en tempranas horas de la mañana, al observar a su
hijo desnudo durmiendo con su tío en la misma cama donde halla vestigios consistentes en
fluidos que evidencian lo sucedido, ante lo cual hace un llamado rápido a la autoridad policial
quien en minutos llega a la residencia y captura al presunto agresor, es un simple ejemplo de
la controversia que existe frente a la configuración de la flagrancia, pues con argumentos de
peso se encuentran posiciones en uno y otro sentido.

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Para algunos por ejemplo, la persecución de aquel que es sorprendido en la realización
del hecho punible, y que sin ser jamás perdido de vista es capturado dos días después por la
autoridad policial, no configura flagrancia mientras que para otros sí.

Por lo anterior, se considera necesario y útil, concretar y particularizar los requisitos que
condicionan la flagrancia en cada una de sus modalidades, en aras de facilitar el
esclarecimiento del instituto, en pro del derecho a la seguridad jurídica y la igualdad, y en
respeto de la autonomía judicial. De ésta forma se propone a través del presente artículo la
siguiente interpretación de las diferentes modalidades de flagrancia, sus requisitos, y en
especial de la exigencia de la inmediatez:

Primer evento: “La persona es sorprendida y aprehendida durante la comisión del


delito.” Es lo que la doctrina ha denominado flagrancia en sentido estricto. Siguiendo la
jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia se debe cumplir con estas exigencias:
1. Actualidad. Esta debe ser entendida como la presencia de personas en el momento de
la realización del hecho, es decir, en su ejecución o su consumación, que se percaten del
mismo a través de sus sentidos.
2. Individualización si quiera, del sujeto agente.
3. Captura inmediata. Es decir concomitante a la comisión del delito.

Analizando el aporte de Sara Aragonés Martínez (San Martín, 1999), que es utilizado
por diversos autores de diferentes nacionalidades al igual que Tribunales de Justicia, se
observa que se cumple con todas las exigencias de la flagrancia, pues existe una inmediatez
temporal, es decir, se está cometiendo el delito; inmediatez personal consistente en que el
delincuente se encuentra allí en ese momento, es decir en circunstancias de tiempo, modo y
lugar del delito, que permite su percepción por parte de la víctima, terceros o la autoridad
policial; y claramente existe la necesidad urgente de intervención a través de la captura.

Segundo evento: “La persona es sorprendida o individualizada durante la comisión del


delito y aprehendida inmediatamente después por persecución o cuando fuere señalado por
la víctima u otra persona como autor o cómplice del delito inmediatamente después de su
perpetración.”

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La persona ya ha ejecutado el delito, pero es capturado poco después por persecución
por quien presenció el hecho o por aquel a quien se le señaló el presunto autor del delito.
Debe haber motivos suficientes para concluir que nos hallamos ante un ilícito temporalmente
próximo o material. Estos son los dos casos que plantea éste numeral:

- La persona es sorprendida o individualizada durante la comisión del delito y


aprehendida inmediatamente después por persecución:

Es lo que la doctrina ha denominado cuasiflagrancia. Para su configuración debe


verificarse las siguientes exigencias:
1. Actualidad: El sorprendimiento, es decir, la oportunidad que han tenido varias
personas de presenciar la realización del hecho porque se encuentran en el sitio y a
través de sus sentidos se percatan y perciben el mismo en su etapa de ejecución o
consumación.
2. Individualización del autor o participe.
3. Huida del agresor.
4. Persecución ininterrumpida: sin solución de continuidad o de manera continua, sin
suspenderse, por parte de aquel que presencie el hecho o de alguien que se sume a la
persecución al advertirla. No es necesario que quien presencie el hecho haga la
persecución. Pero sí que quien lo presencie e individualice al agresor, le comunique al
persecutor dicha identificación o individualización, para que éste tenga certeza de que
persigue a ese y no a otro. Comunicación o nexo causal que debe verificarse con
precaución para establecer si se está o no frente al presunto autor o participe.
5. Captura inmediata. Es decir una vez culmine la persecución ininterrumpida, la cual
surgió desde el sorprendimiento y la individualización, la aprehensión surge
concomitante.

Así, mientras el delincuente no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le
persiguen hay flagrancia.

Se configura en la cuasiflagrancia, la inmediatez temporal porque se está cometiendo un


delito; la inmediatez personal: porque el delincuente se encuentre allí en ese momento en
situación tal con relación al objeto y así es percibido por un tercero. Es decir, el autor en ese

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momento lugar y circunstancias está presente físicamente y acaba de perpetrar el hecho
punible. Existe percepción sensorial por la víctima, autoridades o terceras personas del delito
y su autor o participe. Y se da por dicho motivo la necesidad urgente de intervenir
inmediatamente con el doble fin de poner término a la situación existente impidiendo en todo
lo posible la propagación del mal que la infracción penal acarrea, y de conseguir la detención
del autor de los hechos.

-cuando fuere señalado por la víctima u otra persona como autor o cómplice del delito
inmediatamente después de su perpetración.
La captura no ocurre concomitante al hecho, sino “inmediatamente después”, por lo que se
mantiene la modalidad de cuasiflagrancia. Exige:
1. Actualidad: sorprendimiento, consistente en la oportunidad que han tenido la
víctima u otra persona de presenciar la realización del hecho porque se encuentran en
el sitio y a través de sus sentidos se percata y percibe el mismo en su ejecución o
consumación.
2. Individualización.
3. Instantes. No necesariamente hay huida ni persecución. Transcurren instantes desde
la realización del delito. Este tiempo razonable y proporcionado se genera
necesariamente en el hecho de que el testigo no advierte la presencia de un tercero
quien materialice la necesidad urgente de intervención, es decir el testigo no puede
concretar el señalamiento del autor o participe del hecho delictivo.
4. Señalamiento: de la víctima o de aquel que ha percibido el delito al autor o participe
del mismo.
5. Captura inmediata. La inmediatez se refiere a que el delito haya ocurrido instantes
antes. La captura no se da concomitante al delito, ni tampoco opera por persecución
fructífera de aquel que presencia el hecho, sino por el señalamiento del testigo de
delito. La inmediatez en la captura se predica desde la realización del delito, no desde
el señalamiento del testigo.

Se configura la inmediatez temporal y personal, y por consiguiente existe necesidad


urgente de intervención.

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Tercer evento: “La persona es sorprendida y capturada con objetos, instrumentos o
huellas, de los cuales aparezca fundadamente que acaba de cometer un delito o de haber
participado en él”. Es lo que la doctrina ha denominado flagrancia inferida. Necesita de:
1. Actualidad: entendida como la oportunidad que han tenido una o varias personas de
apreciar al delincuente con objetos, instrumentos o huellas que indiquen fundadamente
su participación en el hecho punible. Es decir se requiere la presencia de personas que
evidencien el hecho, pero no en el momento de su realización, sino “momentos después,
percatándose de él”.
El sorprendimiento es posterior a la comisión del delito y es respecto a las huellas del
mismo que la persona tenga en su poder, y así permita concluir “fundadamente”, con
poco margen de error, que “momentos antes” lo ha cometido o participado en él.
En este caso no se requiere que la persona haya sido observada cuando comete el delito
ni ha sido perseguida después de realizarlo sino que el sorprendimiento surge de los
vestigios de los cuales se infiere fundadamente que momentos antes ha cometido un
hecho punible o participado en él.
2. Individualización.
3. Captura inmediata: instantes después de la realización del delito. Al momento
subsiguiente de su ejecución o de su consumación, según sea el caso.

Se cumple con la exigencia de inmediatez temporal porque se ha cometido un delito


“instantes antes”; de inmediatez personal: porque si bien el delincuente no se encuentre allí,
en la escena del delito, si está en ese “momento en situación tal con relación al objeto o a los
instrumentos del delito (huellas u objetos) que ello ofrezca una prueba de su participación en
el hecho”. El descubrimiento no indica si debe ser cerca o lejos de donde se cometió el hecho.
Y existe necesidad urgente de intervenir a través de la captura.

Cuarto evento: “La persona es sorprendida o individualizada en la comisión de un


delito en un sitio abierto al público a través de la grabación de un dispositivo de video y
aprehendida inmediatamente después. La misma regla operará si la grabación del dispositivo
de video se realiza en un lugar privado con consentimiento de la persona o personas que
residan en el mismo.”

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Es lo que la doctrina ha denominado cuasiflagrancia. Se diferencia del numeral 2 en que
en este caso el sorprendimiento del autor se da a través de la grabación de un dispositivo de
video y no requiere persecución, o señalamiento alguno. Pero si requiere que la captura no sea
concomitante a la realización del delito sino inmediatamente después.

De esta forma, se exige para su configuración:


1. Actualidad: sorprendimiento entendido como la oportunidad que han tenido una o
varias personas de presenciar la realización del hecho a través de la grabación de un
dispositivo de video. Resulta evidente que la percepción a través de este mecanismo
debe ser en tiempo real acorde con la realización de la conducta punible, es decir la
grabación se debe estar ejecutando en el momento del sorprendimiento y por ende no
puede tratarse de un evento ya grabado y percibido con posterioridad al delito. La
percepción mediante el dispositivo de video opera “en vivo” o sobre la marcha”.
2. Individualización: a través de la grabación de un dispositivo de video.
3. Captura inmediata. No concomitante a la realización del delito, sino generada en el
instante posterior, sin requerir persecución, lo cual no es óbice para que esta se presente.

Se configura entonces como en el numeral segundo de la normatividad en cita, la


inmediatez temporal y personal, así como la necesidad urgente de intervención a través de la
captura.

Quinto evento: “La persona se encuentre en un vehículo utilizado momentos antes


para huir del lugar de la comisión de un delito, salvo que aparezca fundadamente que el
sujeto no tenga conocimiento de la conducta punible”.

Esta modalidad de flagrancia ha sido criticada al considerarse que elimina las


exigencias inescindibles para la configuración del instituto. No obstante, no se comparte tal
postura, pues aunque el supuesto de la norma no lo indique, de acuerdo a lo expuesto por los
altos tribunales de justicia como órganos de cierre y con criterio de autoridad, es
indispensable que la actualidad, y la individualización se presenten para que haya flagrancia.
De esta manera, esta modalidad de flagrancia no es otra que lo que la doctrina ha denominado
cuasiflagrancia.

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Lo anterior porque necesariamente la persona debe ser sorprendida e individualizada
durante la comisión del delito, y es capturada inmediatamente después cuando se encuentra en
un vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de la comisión del delito.

Se diferencia del numeral segundo, en que dicha modalidad de cuasiflagrancia requiere


persecución, lo cual implica la huida del presunto agresor, mientras que el numeral 5 requiere
la huida lo cual no necesariamente implica la persecución del agresor. Diferencia importante
frente a las exigencias de la figura que aunado a la captura en un vehículo que ha sido
utilizado momentos antes para la evasión del lugar de los hechos, hacen de esta modalidad de
flagrancia, una muy específica y concreta forma de restricción excepcional de la libertad.

De esta manera, requiere:


1. Actualidad: sorprendimiento entendido como la oportunidad que han tenido una o
varias personas de presenciar la realización del delito al encontrarse en el lugar de los
hechos y percibir por sus sentidos la ejecución o consumación del mismo.
2. Individualización del autor.
3. Individualización del vehículo en el lugar de la comisión del delito: Individualización
entendida como la necesidad de particularizar, singularizar, y distinguir por sus
características particulares a éste automotor de otros de su misma especie o clase. Y su
percepción por la víctima, terceros o la autoridad, en el lugar de los hechos.
3. Huida del agresor en un vehículo: Aquel que ha sido previamente individualizado.
4. Captura inmediata en el vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de la
comisión de un delito. La captura procede a escasos instantes de la ocurrencia del delito.

En este caso es claro que a diferencia del numeral 2 del artículo 301 del CPP no es
necesario que el agresor no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le persiguen para
que haya flagrancia, pues el supuesto de hecho requiere que el agresor –previamente
individualizado- sea capturado inmediatamente después en un vehículo utilizado -e
individualizado- para huir del lugar de los hechos.

Existe entonces inmediatez temporal porque se está cometiendo un delito; inmediatez


personal consistente en que el delincuente se encuentre allí en ese momento en situación tal
con relación al objeto y así es percibido por alguien realizando el delito y huyendo en un

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vehículo determinado, y necesidad urgente de intervenir inmediatamente a través de la captura
del autor o participe en el vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de los
hechos.

Es importante señalar que en cada caso particular, la interpretación de la flagrancia debe


ser restrictiva en respeto máximo por el derecho fundamental de la libertad que se afecta y en
concordancia con el principio general pro libertatis.

En concordancia con el análisis realizado en el cual se buscó particularizar los requisitos


que condicionan la flagrancia en cada una de sus modalidades, surge evidente que la
inmediatez si es requisito indispensable de la flagrancia. No obstante éste no tiene un
significado único, sino un contenido esencial que se amolda a cada forma de flagrancia, y que
por ende cobra un significado distinto que no tiene la capacidad de afectar su esencia
conceptual, respecto de cada numeral del articulo 301 CPP.

B. LA EXIGENCIA DE LA INMEDIATEZ

De esta forma, la Real Academia Española (2014) señala que inmediatez viene de la
palabra inmediato (ta) suyo significado es:
“Del lat. immediātus.
1. adj. Contiguo o muy cercano a algo o alguien.
2. adj. Que sucede enseguida, sin tardanza.
-darle a alguien por las inmediatas
1. loc. verb. coloq. Estrecharlo o apretarlo con acciones o palabras que lo convencen y
dejan sin respuesta.
-de inmediato
1. loc. adv. inmediatamente.
-llegar, o venir, a las inmediatas
1. locs. verbs. coloqs. Llegar a lo más estrecho o fuerte de la contienda.”

Teniendo claridad conceptual de ésta exigencia de la flagrancia, y conforme al análisis


de la doctrina, la jurisprudencia y la ley realizado a través de éste trabajo se puede concluir
que la inmediatez requerida en los numerales del articulo 301 CPP, es la siguiente:

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a) Numeral primero: la inmediatez entendida como la relación cronológica y personal
entre los hechos y la captura exige que: la captura sea concomitante a la comisión del delito.

b) Numeral segundo: La norma exige que la captura se dé “inmediatamente después” a


la perpetración del delito. En el primer supuesto normativo de éste numeral -al exigir la
cuasiflagrancia una persecución ininterrumpida- es claro que la persecución debe surgir en el
preciso momento contiguo a la realización del delito y así la captura será inmediata si se da en
el instante justo en que culmina la persecución. Lo anterior por cuanto en el momento en que
se inició la persecución se manifestó mediante actos externos apreciables en el mundo
fenomenológico la intención de captura, es decir se puso en marcha efectiva la necesidad
urgente de intervención.

En el segundo supuesto normativo, se exige que la captura se dé “inmediatamente


después” de su perpetración por el señalamiento de un testigo de los hechos. No puede existir
límite temporal para configurar la inmediatez que requiere la flagrancia, no obstante es claro
que en este caso, una vez ocurre el delito, transcurren instantes desde los hechos y surge la
captura, pues esta precede de un señalamiento que no pudo darse concomitante al delito –
como se presentaría en el numeral 1. Pues el señalamiento produciría que el tercero también
percibiera la realización del mismo- sino que se realizó por el testigo a la espera de la
presencia de un tercero que materializara la captura al considerarse por diferentes motivos,
incapaz de materializarla el mismo.

La captura debe darse enseguida a la ocurrencia del delito, mas no del señalamiento.
Enseguida comporta que la captura sea al instante, es decir en un tiempo razonable y
proporcionado que se entienda como breve e inmediato. No habrá flagrancia entonces, si entre
el delito y la captura transcurrió un tiempo prolongado, pero entre el señalamiento y la
aprehensión el tiempo fue breve. Lo anterior, no solo porque no se acomoda al supuesto de la
norma, sino porque la materialización de la necesidad urgente de intervención no surge, -
como en el caso de la persecución ininterrumpida- al instante y enseguida del delito, sino
mucho tiempo después a través de la interacción entre aquel que señala y quien materializa la
captura.

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c) Numeral tercero: exige que la captura se dé concomitante no a la comisión del delito,
sino al sorprendimiento del agresor con vestigios del delito que acaba de cometer.

La relación cronológica entre los hechos y la captura surge de la apreciación del hecho a
través de instrumentos, objetos o huellas, por lo que la actualidad, la percepción del delito no
se da en el momento de la realización del mismo, sino como ha dicho la Corte Constitucional
“momentos después, percatándose de él”.

De esta forma la inmediatez se entiende superada cuando la relación cronológica entre


los hechos y la captura es intima, breve y razonable, pues se ha cometido un delito “instantes
antes”, pero la aprehensión surge concomitante al sorprendimiento en relación con los objetos
o instrumentos del delito de los cuales fundadamente se infiere la vinculación con los mismos.
No habrá así flagrancia cuando no se cumpla con el supuesto normativo en su integridad, es
decir cuando el sorprendimiento con los vestigios del delito y la captura sean concomitantes,
pero la captura se dé “mucho tiempo después”.

Es decir el tiempo transcurrido entre los hechos y la captura debe guardar intimidad y
cercanía, desde un punto de vista razonable y proporcional, pues es claro que el delito “se ha
producido poco antes” del sorprendimiento y por ende de la captura. Es importante decir que
el descubrimiento y la aprehensión no indica que debe ser cerca o lejos de donde se cometió el
hecho.

d) Numeral 4: La captura se debe dar “inmediatamente después” del sorprendimiento y


la individualización del agresor, es decir, “inmediatamente después” del delito.

Como se dijo anteriormente, en este caso no se requiere persecución, o señalamiento


alguno, a diferencia de lo contemplado en el numeral 2 de la normatividad en cita. Pero si
requiere que la captura no sea concomitante a la realización del delito sino en el justo
momento posterior al sorprendimiento realizado a través de la grabación de un dispositivo de
video. Dicha grabación necesariamente debe darse en tiempo real, es decir “en vivo” o sobre
la marcha”, lo cual implica que una vez surge el sorprendimiento y la individualización, el
testigo debe exteriorizar la intención de la aprehensión y de manera ininterrumpida, al

24
instante, de manera continua en el tiempo debe proceder a la captura por sus propios medios o
a través de una tercera persona.

e) numeral 5: El legislador habla de “momentos antes” cuando exige esta temporalidad


entre la huida del lugar de los hechos a través de un vehículo allí sorprendido, y la captura.

La huida del agresor –individualizado- , que es supuesto normativo del numeral 5, se


debe dar en el instante contiguo al delito, es decir en el justo momento posterior a la
realización del mismo. Y la aprehensión debe guardar relación íntima y de cercanía temporal,
desde un punto de vista razonable y proporcional, con los hechos delictivos.

Es claro que ante el sorprendimiento y la individualización del agresor, debe surgir


inmediatamente después la huida del mismo en el automotor, que en ese momento o instantes
antes es a su vez individualizado, de tal manera que se logre la captura en el vehículo en que
se ha huido en un espacio de tiempo cercano o breve desde la comisión del delito, mas no
desde la huida.

V. CONCLUSIONES.

De acuerdo a lo expuesto se puede concluir lo siguiente:


- La flagrancia en sentido estricto, la cuasi flagrancia y la flagrancia inferida - categorías
dogmáticas que algunos entienden superadas al haberse señalado por el legislador que
todas los supuestos del articulo 301 CPP son flagrancia- se mantienen vigentes y son
claramente perceptibles y diferenciales en los numerales de la norma que regula el
instituto procesal penal.
- Aquello que justifica la excepción del principio de reserva judicial de la libertad en
todos los casos de flagrancia es la inmediatez de los hechos delictivos y la premura
que hace imposible esperar la orden judicial previa. Es decir, distinto a lo que algunos
señalan, la inmediatez si es un requisito indispensable en cada una de las modalidades
de flagrancia.
- La inmediatez no tiene un significado único, sino un contenido esencial que se amolda
a cada forma de flagrancia, y que por ende cobra un significado distinto de acuerdo a

25
cada supuesto normativo, lo cual no tiene la capacidad de afectar su esencia
conceptual, respecto de cada numeral del articulo 301 CPP.
- Los numerales 4 y 5 del artículo 301 CPP añadidos por la ley de seguridad ciudadana a
la norma en cita, al responder al fenómeno de la cuasiflagrancia, respetan la
graduación temporal y personal entre la ocurrencia de los hechos y la captura, aunque
no surja tan claro de la lectura superficial de la norma.
- Los requisitos esenciales de la flagrancia son dos: actualidad e individualización. No
obstante estos comportan significado específico distinto gracias a su
contextualización, entiéndase, de acuerdo a la modalidad de flagrancia que se estudie.
De tal manera el significado de las exigencias se precisa en las formas de flagrancia
que plantea la norma.
- Además de los requisitos esenciales de la flagrancia, cada modalidad tiene exigencias
adicionales, precisas y particulares que deben estudiarse para lograr adecuar el caso
concreto al adecuado supuesto normativo.
- Si bien la norma no consagra expresamente algunos requisitos, es necesario
extractarlos de las exigencias mínimas del instituto, así como del supuesto de la
norma, como ocurre en la persecución que se exige ininterrumpida para la
configuración del numeral 2 del artículo 301 CPP.
- La particularización de las exigencias de la flagrancia de acuerdo a cada una de las
formas señaladas en el artículo 301 CPP, fortalece la seguridad jurídica y el derecho a
la igualdad en la resolución de casos concretos. De ahí surge relevante su estudio y
utilidad.

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