Requisitos de Flagrancia en el Proceso Penal
Requisitos de Flagrancia en el Proceso Penal
I. INTRODUCCIÓN
Dicha inmediatez ha sido definida de manera general como la relación cronológica entre
los sucesos mencionados que denote intimidad, cercanía y prontitud. Mas no se ha se ha
establecido un lapso temporal específico que al desbordarse elimine la inmediatez y como
consecuencia la flagrancia, de tal manera que el juez como interprete y creador de derecho
debe lograr adecuar la norma al caso concreto, manteniendo a su vez el respeto por la
seguridad jurídica y el derecho a la igualdad.
Abogada de la Universidad Industrial de Santander, Especialista en derecho constitucional de la Universidad
del Rosario en convenio con la UNAB, Juez de Control de Garantías de Bucaramanga.
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variados y advirtiendo que no existen parámetros claros que limiten esta figura, entendiendo
además que ni siquiera la fragancia tiene un alcance uniforme en todas las legislaciones ni una
caracterización pacífica en la doctrina y la jurisprudencia, este trabajo tiene como objetivos:
1) concretar y particularizar los requisitos que condicionan la flagrancia en cada una de sus
modalidades; y 2) delimitar cuánto tiempo después de ejecutado el delito puede seguirse
hablando desde el ángulo legal de flagrancia sin que ello signifique necesariamente una
duración determinada, pero si una claridad conceptual de la temporalidad de acuerdo a la
necesidad urgente de intervención estatal.
Un logro fundamental del Estado de Derecho fue el respeto por la libertad personal,
garantía trasladada al Estado Social de Derecho, protegida en Colombia en la Constitución de
1991 como valor superior (en el preámbulo y art.3), como derecho fundamental en sus
artículos 6, 17, y 28; y en el plano internacional, vinculante mediante aplicación del bloque
de constitucionalidad, mediante convenios y tratados internacionales ratificados por Colombia
en materia de derechos humanos, como se observa en el Articulo 9.1 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, y en el artículo 7.2 de la Convención Interamericana de
Derechos Humanos.
No obstante, entendiendo que ningún derecho es absoluto y que se debe ponderar con el
beneficio obtenido por el Estado con su limitación, la flagrancia surge como excepción al
principio de reserva judicial ante la ponderación con el deber que tiene el Estado de adelantar
las actuaciones penales y lograr la comparecencia del imputado al proceso en protección de
los derechos de la comunidad.
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“El delincuente sorprendido en flagrancia podrá ser aprehendido y llevado ante el juez por
cualquier persona. Si los agentes de la autoridad lo persiguieren y se refugiare en su propio
domicilio, podrán penetrar en él, para el acto de la aprehensión; si se acogiere a domicilio ajeno,
deberá preceder requerimiento al morador (Asamblea Nacional Constituyente, 1991).”
La primera vez que se trató el delito flagrante fue en Roma a través de la figura
“Furtum manifestum y nec manifestum”, legislado por la Ley de las XII Tablas. El primero
consistía en encontrar al ladrón en el lugar del hecho o con la cosa aún en su poder, o cuando
se encontraba la cosa en poder del ladrón a través de una pesquisa ritual, si lo hallaba luego
sería no manifestum. En el primer caso se lo condenaba a azotes y se lo asignaba al ofendido
como esclavo si era un hombre libre, y si a era esclavo, se lo condenaba a muerte
despeñándolo de la roca Tarpeya. Estas penas fueron reemplazadas por el pretor, por un
monto igual al cuádruplo del valor de la cosa hurtada. El furtum nec manifestum se condenaba
con la pena del doble del valor de la cosa.
Sobre la figura, señala Mommsen (1991,) que el arresto (prensio) como consecuencia de
la flagrancia podía imponerlo a su arbitrio el magistrado con imperium y esa importante
atribución se aplicó muchas veces también bajo forma de prisión por deudas, contra los
deudores de la comunidad, pero el penetrar en casa del arrestado era contrario a la costumbre
(lex Julia).
Por su parte, Vincenzo Manzini señala que “en las costumbres romanas, el arresto en
flagrancia era un acto con el que una persona sorprendida mientras estaba cometiendo un
delito, era privada provisionalmente de su libertad personal sin mandato u orden del pretor”
(Manzini, 1952, p. 601).
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Para el siglo XX el concepto de flagrancia se enriquece. Carnelutti, penalista relevante
en la materia, señaló que la flagrancia es el delito en general mientras se ve o sea para quien
lo ve cometer. La flagrancia para el autor no es su actualidad sino la visibilidad del delito, por
lo que se requiere “la presencia de un testigo mientras se comete”. Por lo que la flagrancia
“no es un modelo de delito en sí sino del delito respecto a una persona; y por eso, una
cualidad absolutamente relativa; el delito puede ser flagrante respecto de Ticio y no flagrante
respecto de Cayo” (Carnelutti, 1950, p. 77), por lo que expone la necesidad de que el delito
haya sido percibido por alguien. Así, al decir que “flagrante es el delito que se comete
actualmente”, se refiere así la flagrancia a una constancia sensorial, visual del hecho. No basta
entonces, para constituir flagrancia, que alguno perciba el evento, sino que es necesario que
asista a la acción, es decir, no basta que vea el muerto, sino que es necesario que presencie el
acto de matarlo (Queralt, 1999).
Por su parte, Chiossone sostiene que delito in fraganti es el que se comete actualmente
o acaba de cometerse y por consiguiente:
“se tendrá también como delito in fraganti aquel por el cual se vea al culpable perseguido de la
autoridad policial, de la persona agraviada o del clamor público, o en el que se le sorprenda a
poco de haberse cometido el hecho, en el mismo lugar o cerca del lugar donde se cometió, con
armas, instrumentos u otros objetos que de alguna manera hagan presumir con fundamento
que él es el delincuente” (Chiossone, 1967, p. 116).
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decir que el sorprendimiento se de en la misma ejecución para hablar de flagrancia en estricto
sentido” (Sánchez, 2004, p. 823),
Sara Aragonés Martínez, según es referenciada por San Martín, señaló la necesidad de
individualizar requisitos que condicionen el concepto de “delito flagrante”, estableciendo para
ello tres elementos, así:
1. inmediatez temporal: Que se esté cometiendo un delito o que haya sido cometido instantes
antes;
2. inmediatez personal: consistente en que el delincuente se encuentre allí en ese momento en
situación tal con relación al objeto o a los instrumentos del delito (huellas u objetos) que ello
ofrezca una prueba de su participación en el hecho; y
3. Necesidad urgente: de tal modo que la policía, por las circunstancias concurrentes en el
caso concreto, se vea impelida a intervenir inmediatamente con el doble fin de poner término
a la situación existente impidiendo en todo lo posible la propagación del mal que la
infracción penal acarrea, y de conseguir la detención del autor de los hechos, necesidad que
no existirá cuando la naturaleza de los hechos permita acudir a la Autoridad judicial para
obtener el mandamiento correspondiente” (San Martín, 1999, pp. 806-807).
San Martín (1999), al hacer una revisión de estos postulados de Aragonés, considera
que en el primer requisito el elemento central lo constituye el tiempo en que se comete el
delito siendo lo inmediato: en el momento mismo, lo que se está haciendo o se acaba de
hacer. El segundo refiere la vinculación del sospechoso con los hechos, y el tercer requisito se
da ante un conocimiento fundado, directo e inmediato del delito, por el cual resulta urgente la
intervención de la policía.
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Londoño Jiménez, a su vez, profundiza en la figura procesal buscando su comprensión a
través de la naturaleza del delito:
“para entender claramente aquel estado de flagrancia como referido al momento de cometer un
delito deben tenerse en cuenta las diferentes circunstancias que en el tiempo y en el espacio
evidencian un flagrante ataque a la ley penal. Por ello la norma abarca no solo el delito
instantáneo, el homicidio y el permanente, como el secuestro y el rapto por retención, sino
también los delitos continuados, por ejemplo el hurto, y el robo cuando resulte ser ´la infracción
repetida de una disposición de la ley penal” y “cuando revele ser ejecución del mismo designio”
conforme lo establece el artículo 32 del código penal” (Londoño, 1974, pp. 6-7).
En aras de dar luces a la solución del problema jurídico planteado en este artículo,
resulta pertinente acudir a las normas de derecho internacional, donde se advierte que el
concepto de flagrancia difiere de un país a otro, no obstante se cuenta con similares pilares
para la configuración del instituto. De esta manera se advierte lo siguiente:
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3. El agente ha huido y ha sido identificado durante o inmediatamente
después de la perpetración del hecho punible, sea por el agraviado o por
otra persona que haya presenciado el hecho, o por medio audiovisual,
dispositivos o equipos con cuya tecnología se haya registrado su imagen,
y es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas de producido el
hecho punible.
4. El agente es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas después
de la perpetración del delito con efectos o instrumentos procedentes de
aquel o que hubieren sido empleados para cometerlo o con señales en sí
mismo o en su vestido que indiquen su probable autoría o participación
en el hecho delictuoso.
Chile El Código Procesal Penal en su artículo 129 establece que: “Cualquier
persona podrá detener a quien sorprendiere en delito flagrante, debiendo
entregar inmediatamente al aprehendido a la policía, al ministerio público
o a la autoridad judicial más próxima.”
Cabe señalar que el artículo 130 de dicha norma procesal establece que se
encuentra en situación de flagrancia:
a) El que actualmente se encontrare cometiendo el delito;
b) El que acabare de cometerlo;
c) El que huyere del lugar de comisión del delito y fuere designado por el
ofendido u otra persona como autor o cómplice;
d) El que, en un tiempo inmediato a la perpetración de un delito, fuere
encontrado con objetos procedentes de aquél o con señales, en sí mismo o
en sus vestidos, que permitieren sospechar su participación en él, o con
las armas o instrumentos que hubieren sido empleados para cometerlo; y,
e) El que las víctimas de un delito que reclamen auxilio, o testigos
presenciales, señalaren como autor o cómplice de un delito que se
hubiere cometido en un tiempo inmediato.
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doce horas.
Paraguay El artículo 239 del Código Procesal Penal Paraguayo, regula la
“Aprehensión de las personas”, y establece: “La Policía Nacional podrá
aprehender a toda persona comprendida dentro de los siguientes casos,
aun sin orden judicial:
1. Cuando sea sorprendida en flagrante comisión de hecho punible o
cuando sea perseguida inmediatamente después de su comisión; se
entenderá que existe flagrancia cuando el autor del hecho punible sea
sorprendido en el momento de intentarlo o cometerlo, o inmediatamente
después, o mientras es perseguido por la fuerza policial, por la víctima o
por un grupo de personas;
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4) A quien sea sorprendido en flagrancia en la comisión de un delito de
acción pública reprimido con pena privativa de libertad. Tratándose de un
delito cuya acción dependa de instancia privada, inmediatamente será
informado quien pueda promoverla, y si éste no presentare la denuncia en
el mismo acto, el detenido será puesto en libertad.”
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Italia Artículo 382: “1. Se encuentra en estado de flagrancia quien es
sorprendido en el acto de cometer el delito, o si inmediatamente después
de cometido, es perseguido por la policía judicial, por la persona ofendida
o por otras personas, o es sorprendido con cosas o huellas de las que se
deduzca que inmediatamente antes ha cometido el delito.
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consideraciones, todas ellas, que atañen a la justificación del Estado y a la defensa del
individuo.” (CIDH, 2006).
A. REQUISITOS DE LA FLAGRANCIA.
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moderno concepto de flagrancia funde entonces los fenómenos de flagrancia en sentido
estricto y cuasiflagrancia. Así, a la captura en el momento de cometer el delito se suma la
posibilidad de que la persona sea sorprendida y aprehendida con objetos, instrumentos o
huellas que hagan aparecer fundadamente no sólo la autoría sino la participación (en
cualquiera de sus formas) en la comisión del punible.
Ha dicho la Sala: "Dos son entonces los requisitos fundamentales que concurren a la
formación conceptual de la flagrancia, en primer término la actualidad, esto es la presencia de
las personas en el momento de la realización del hecho o momentos después, percatándose de
él y en segundo término la identificación o por lo menos individualización del autor del
hecho. “Para la Corte Constitucional, el requisito de la actualidad, requiere que efectivamente
las personas se encuentren en el sitio, que puedan precisar si vieron, oyeron o se percataron de
la situación y, del segundo, -la identificación-, lleva a la aproximación del grado de certeza
que fue esa persona y no otra quien ha realizado el hecho. Por lo tanto, si no es posible
siquiera individualizar a la persona por sus características físicas -debido a que el hecho
punible ocurrió en un lugar concurrido-, el asunto no puede ser considerado como cometido en
flagrancia. Y tampoco puede ser considerada flagrancia cuando la persona es reconocida al
momento de cometer el delito pero es capturada mucho tiempo después. En efecto, lo que
justifica la excepción al principio constitucional de la reserva judicial de la libertad en los
casos de flagrancia es la inmediatez de los hechos delictivos y la premura que debe tener la
respuesta que hace imposible la obtención previa de la orden judicial” (Corte Suprema de
Justicia, 2006).
Así, aquello que justifica la excepción del principio de reserva judicial de la libertad en
los casos de flagrancia es la inmediatez de los hechos delictivos y la premura que hace
imposible esperar la orden judicial previa. Es decir, esta excepción a la reserva judicial se
fundamenta en la proximidad con el delito lo cual permite la captura sin orden judicial, dada
la actualidad del ilícito.
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1. La persona es sorprendida y aprehendida durante la comisión del delito.
5. La persona se encuentre en un vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de la
comisión de un delito, salvo que aparezca fundadamente que el sujeto no tenga conocimiento
de la conducta punible.
PARÁGRAFO. La persona que incurra en las causales anteriores sólo tendrá Ľ del beneficio
de que trata el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.”
Antes de la modificación legal era sencillo concluir que la norma consagraba una
graduación temporal y personal entre la ocurrencia de los hechos y la captura, de tal forma
que las denominaciones doctrinarias de flagrancia en sentido estricto, cuasiflagrancia y
flagrancia inferida encuadraban perfectamente con los numerales 1, 2 y 3 del artículo 301 del
CPP de acuerdo a ese grado de intimidad cronológico y personal. Es verdad que aún lo hacen,
no obstante la ley de seguridad ciudadana al incorporar dos modalidades más (numeral 4 y 5),
pareciera romper con esa graduación que se infería claramente de la lectura de la norma, para
generar cuestionamientos frente a las exigencias respecto a la inmediatez y claramente frente
a los restantes requisitos esenciales de la figura procesal de la flagrancia.
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“En el primer caso, el sorprendimiento es concomitante a la captura, en tanto que se ejecuta al
momento de cometer el delito. Esta situación resulta evidencia de difícil controversia frente a
la identificación e individualización del autor, independientemente de las razones que puedan
o permitan explicar su comportamiento.
El caso de un niño que es violado por su tío en horas de la noche, y sorprendido por la
madre del menor cuando llega de su trabajo en tempranas horas de la mañana, al observar a su
hijo desnudo durmiendo con su tío en la misma cama donde halla vestigios consistentes en
fluidos que evidencian lo sucedido, ante lo cual hace un llamado rápido a la autoridad policial
quien en minutos llega a la residencia y captura al presunto agresor, es un simple ejemplo de
la controversia que existe frente a la configuración de la flagrancia, pues con argumentos de
peso se encuentran posiciones en uno y otro sentido.
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Para algunos por ejemplo, la persecución de aquel que es sorprendido en la realización
del hecho punible, y que sin ser jamás perdido de vista es capturado dos días después por la
autoridad policial, no configura flagrancia mientras que para otros sí.
Por lo anterior, se considera necesario y útil, concretar y particularizar los requisitos que
condicionan la flagrancia en cada una de sus modalidades, en aras de facilitar el
esclarecimiento del instituto, en pro del derecho a la seguridad jurídica y la igualdad, y en
respeto de la autonomía judicial. De ésta forma se propone a través del presente artículo la
siguiente interpretación de las diferentes modalidades de flagrancia, sus requisitos, y en
especial de la exigencia de la inmediatez:
Analizando el aporte de Sara Aragonés Martínez (San Martín, 1999), que es utilizado
por diversos autores de diferentes nacionalidades al igual que Tribunales de Justicia, se
observa que se cumple con todas las exigencias de la flagrancia, pues existe una inmediatez
temporal, es decir, se está cometiendo el delito; inmediatez personal consistente en que el
delincuente se encuentra allí en ese momento, es decir en circunstancias de tiempo, modo y
lugar del delito, que permite su percepción por parte de la víctima, terceros o la autoridad
policial; y claramente existe la necesidad urgente de intervención a través de la captura.
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La persona ya ha ejecutado el delito, pero es capturado poco después por persecución
por quien presenció el hecho o por aquel a quien se le señaló el presunto autor del delito.
Debe haber motivos suficientes para concluir que nos hallamos ante un ilícito temporalmente
próximo o material. Estos son los dos casos que plantea éste numeral:
Así, mientras el delincuente no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le
persiguen hay flagrancia.
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momento lugar y circunstancias está presente físicamente y acaba de perpetrar el hecho
punible. Existe percepción sensorial por la víctima, autoridades o terceras personas del delito
y su autor o participe. Y se da por dicho motivo la necesidad urgente de intervenir
inmediatamente con el doble fin de poner término a la situación existente impidiendo en todo
lo posible la propagación del mal que la infracción penal acarrea, y de conseguir la detención
del autor de los hechos.
-cuando fuere señalado por la víctima u otra persona como autor o cómplice del delito
inmediatamente después de su perpetración.
La captura no ocurre concomitante al hecho, sino “inmediatamente después”, por lo que se
mantiene la modalidad de cuasiflagrancia. Exige:
1. Actualidad: sorprendimiento, consistente en la oportunidad que han tenido la
víctima u otra persona de presenciar la realización del hecho porque se encuentran en
el sitio y a través de sus sentidos se percata y percibe el mismo en su ejecución o
consumación.
2. Individualización.
3. Instantes. No necesariamente hay huida ni persecución. Transcurren instantes desde
la realización del delito. Este tiempo razonable y proporcionado se genera
necesariamente en el hecho de que el testigo no advierte la presencia de un tercero
quien materialice la necesidad urgente de intervención, es decir el testigo no puede
concretar el señalamiento del autor o participe del hecho delictivo.
4. Señalamiento: de la víctima o de aquel que ha percibido el delito al autor o participe
del mismo.
5. Captura inmediata. La inmediatez se refiere a que el delito haya ocurrido instantes
antes. La captura no se da concomitante al delito, ni tampoco opera por persecución
fructífera de aquel que presencia el hecho, sino por el señalamiento del testigo de
delito. La inmediatez en la captura se predica desde la realización del delito, no desde
el señalamiento del testigo.
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Tercer evento: “La persona es sorprendida y capturada con objetos, instrumentos o
huellas, de los cuales aparezca fundadamente que acaba de cometer un delito o de haber
participado en él”. Es lo que la doctrina ha denominado flagrancia inferida. Necesita de:
1. Actualidad: entendida como la oportunidad que han tenido una o varias personas de
apreciar al delincuente con objetos, instrumentos o huellas que indiquen fundadamente
su participación en el hecho punible. Es decir se requiere la presencia de personas que
evidencien el hecho, pero no en el momento de su realización, sino “momentos después,
percatándose de él”.
El sorprendimiento es posterior a la comisión del delito y es respecto a las huellas del
mismo que la persona tenga en su poder, y así permita concluir “fundadamente”, con
poco margen de error, que “momentos antes” lo ha cometido o participado en él.
En este caso no se requiere que la persona haya sido observada cuando comete el delito
ni ha sido perseguida después de realizarlo sino que el sorprendimiento surge de los
vestigios de los cuales se infiere fundadamente que momentos antes ha cometido un
hecho punible o participado en él.
2. Individualización.
3. Captura inmediata: instantes después de la realización del delito. Al momento
subsiguiente de su ejecución o de su consumación, según sea el caso.
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Es lo que la doctrina ha denominado cuasiflagrancia. Se diferencia del numeral 2 en que
en este caso el sorprendimiento del autor se da a través de la grabación de un dispositivo de
video y no requiere persecución, o señalamiento alguno. Pero si requiere que la captura no sea
concomitante a la realización del delito sino inmediatamente después.
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Lo anterior porque necesariamente la persona debe ser sorprendida e individualizada
durante la comisión del delito, y es capturada inmediatamente después cuando se encuentra en
un vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de la comisión del delito.
En este caso es claro que a diferencia del numeral 2 del artículo 301 del CPP no es
necesario que el agresor no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le persiguen para
que haya flagrancia, pues el supuesto de hecho requiere que el agresor –previamente
individualizado- sea capturado inmediatamente después en un vehículo utilizado -e
individualizado- para huir del lugar de los hechos.
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vehículo determinado, y necesidad urgente de intervenir inmediatamente a través de la captura
del autor o participe en el vehículo utilizado momentos antes para huir del lugar de los
hechos.
B. LA EXIGENCIA DE LA INMEDIATEZ
De esta forma, la Real Academia Española (2014) señala que inmediatez viene de la
palabra inmediato (ta) suyo significado es:
“Del lat. immediātus.
1. adj. Contiguo o muy cercano a algo o alguien.
2. adj. Que sucede enseguida, sin tardanza.
-darle a alguien por las inmediatas
1. loc. verb. coloq. Estrecharlo o apretarlo con acciones o palabras que lo convencen y
dejan sin respuesta.
-de inmediato
1. loc. adv. inmediatamente.
-llegar, o venir, a las inmediatas
1. locs. verbs. coloqs. Llegar a lo más estrecho o fuerte de la contienda.”
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a) Numeral primero: la inmediatez entendida como la relación cronológica y personal
entre los hechos y la captura exige que: la captura sea concomitante a la comisión del delito.
La captura debe darse enseguida a la ocurrencia del delito, mas no del señalamiento.
Enseguida comporta que la captura sea al instante, es decir en un tiempo razonable y
proporcionado que se entienda como breve e inmediato. No habrá flagrancia entonces, si entre
el delito y la captura transcurrió un tiempo prolongado, pero entre el señalamiento y la
aprehensión el tiempo fue breve. Lo anterior, no solo porque no se acomoda al supuesto de la
norma, sino porque la materialización de la necesidad urgente de intervención no surge, -
como en el caso de la persecución ininterrumpida- al instante y enseguida del delito, sino
mucho tiempo después a través de la interacción entre aquel que señala y quien materializa la
captura.
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c) Numeral tercero: exige que la captura se dé concomitante no a la comisión del delito,
sino al sorprendimiento del agresor con vestigios del delito que acaba de cometer.
La relación cronológica entre los hechos y la captura surge de la apreciación del hecho a
través de instrumentos, objetos o huellas, por lo que la actualidad, la percepción del delito no
se da en el momento de la realización del mismo, sino como ha dicho la Corte Constitucional
“momentos después, percatándose de él”.
Es decir el tiempo transcurrido entre los hechos y la captura debe guardar intimidad y
cercanía, desde un punto de vista razonable y proporcional, pues es claro que el delito “se ha
producido poco antes” del sorprendimiento y por ende de la captura. Es importante decir que
el descubrimiento y la aprehensión no indica que debe ser cerca o lejos de donde se cometió el
hecho.
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instante, de manera continua en el tiempo debe proceder a la captura por sus propios medios o
a través de una tercera persona.
V. CONCLUSIONES.
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cada supuesto normativo, lo cual no tiene la capacidad de afectar su esencia
conceptual, respecto de cada numeral del articulo 301 CPP.
- Los numerales 4 y 5 del artículo 301 CPP añadidos por la ley de seguridad ciudadana a
la norma en cita, al responder al fenómeno de la cuasiflagrancia, respetan la
graduación temporal y personal entre la ocurrencia de los hechos y la captura, aunque
no surja tan claro de la lectura superficial de la norma.
- Los requisitos esenciales de la flagrancia son dos: actualidad e individualización. No
obstante estos comportan significado específico distinto gracias a su
contextualización, entiéndase, de acuerdo a la modalidad de flagrancia que se estudie.
De tal manera el significado de las exigencias se precisa en las formas de flagrancia
que plantea la norma.
- Además de los requisitos esenciales de la flagrancia, cada modalidad tiene exigencias
adicionales, precisas y particulares que deben estudiarse para lograr adecuar el caso
concreto al adecuado supuesto normativo.
- Si bien la norma no consagra expresamente algunos requisitos, es necesario
extractarlos de las exigencias mínimas del instituto, así como del supuesto de la
norma, como ocurre en la persecución que se exige ininterrumpida para la
configuración del numeral 2 del artículo 301 CPP.
- La particularización de las exigencias de la flagrancia de acuerdo a cada una de las
formas señaladas en el artículo 301 CPP, fortalece la seguridad jurídica y el derecho a
la igualdad en la resolución de casos concretos. De ahí surge relevante su estudio y
utilidad.
Listado de Referencias
Carnelutti, F. (1950). Lecciones sobre el proceso penal – Tomo II. Buenos Aires: Ediciones
Jurídicas Europa.
26
Congreso de la República de Colombia. (2004). Ley 906 de 2004 – Por la cual se expide el
Código de Procedimiento Penal.
Corte Constitucional Colombiana. (1997). Sentencia C-198 de 1997. MP: Fabio Morón Díaz.
Corte Constitucional Colombiana. (2008). Sentencia C-256 de 2008. MP: Manuel José
Cepeda Espinosa.
Corte Constitucional Colombiana. (2012). Sentencia C-239 de 2012. MP: Juan Carlos Henao
Pérez.
Corte Interamericana de Derechos Humanos - CIDH. (2005 A). Sentencia del 12 septiembre
de 2005- Caso Gutiérrez Soler vs Colombia.
Corte Suprema de Justicia de Colombia. (2006). Sentencia No. 25136 del 30 de noviembre de
2006.
Manzini, V. (1952). Tratado de Derecho Procesal Penal - Tomo III. Buenos Aires: Ediciones
Jurídicas Europa.
27
Queralt, J. (1999). Introducción a la Policía Judicial. Barcelona: Editorial Bosch.
Quintero, T. (1985). Practica Forense Penal - Tomo II. Bogotá: Librería Jurídica Wilches.
Romero, J. (1969). Conceptos Fiscales en materia penal y probatoria penal. Bogotá: Editorial
Graficas Venus.
28