168 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Envidia:
Aunque la envidia es de las emociones más primitivas en el desarro
llo del ser humano, no deja de ser displacentera. Uno se pregunta:
¿Si es tan desagradable, por qué las personas la sienten y la trasmi
ten buscando complicidades? Imagino que es una manera de dismi
nuir la carga, sin embargo sigue siendo la “expresión de la impoten
cia" como la describí hace años.
La envidia impide el desarrollo de nuestro potencial por lo que
inevitablemente pasa a ser considerada material del Pseudo yo y
desde esta perspectiva habrá que trabajarla para resolverla; aun
que sea difícil de erradicarla, creo que no hay peor lucha que la
que no se hace.
La envidia es un sentimiento desagradable que no sólo consiste en
desear lo que no se tiene sino que además se piensa imposible de
obtener. El presenciar que otro cuenta con algo que nosotros no po
seemos nos lleva a sentir rabia contra el otro y un sentimiento de in
ferioridad en nosotros. Cambiar la envidia por admiración permite
apreciar lo ajeno y tal vez nos impulse a obtener algo similar evitan
do el deseo de arrebatarlo. Esto nos haría crecer al impulsarnos a
desarrollar nuestra creatividad y nuestra potencia hacia el éxito.
Capítulo 5
Elementos del Proceso
Terapéutico
170 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
ien. Ha llegado el momento en que nos adentremos en el impre
B sionante y maravilloso mundo del proceso terapéutico.
Defino a este proceso como un intercambio comunicacional, refirién
dome de modo específico a todo lo que se expresa verbal y no ver
balmente entre una persona que presenta algún tipo de asunto pen
diente o problema, a quien llamo el paciente y otro, que es el exper
to en técnicas vivenciales, definido como el terapeuta, durante un
tiempo determinado y en el que el segundo acompaña al primero
con interés, paciencia y afecto, siguiendo una metodología específi
ca con técnicas adecuadas que aplicará en el momento preciso con
el objeto de que el primero aumente su darse cuenta
y disminuya a
través de ejercicios vivenciales sus creencias falsas, que son las cau
santes de su neurosis.
Por lo tanto, el proceso es todo aquello que sucede dentro del con
junto de sesiones que se necesitan, para que un paciente haga cam
bios convenientes a su Yo y a su entorno.
Zinker metaforiza al proceso terapéutico como una danza entre dos
expertos, por un lado el paciente, quien es el que sabe más de sí mis
mo y por otro el terapeuta, quien ofrece su capacidad, su talento, su
interés y sus conocimientos, acompañándolo para favorecer el auto
descubrimiento en aquél.
Este proceso es un apasionante paseo por los intrincados caminos
de la mente donde el terapeuta aplica su experiencia para que el pa
ciente logre poner conciencia donde antes hubiera confusión.
Freud señalaba que había que poner “Yo" donde estaba el “ Ello” que
es donde se encuentran las pulsiones instintivas o impulsos.
Para que este proceso ocurra, se requiere que existan diversos ele
mentos como por ejemplo:
Elementos del Proceso Terapéutico 171
• Aceptación por parte del paciente de que algo anda mal en él y
desea cambiarlo; puede ser en el nivel de ideas, emociones o ac
titudes. Esto se llama conciencia de enfermedad.
• Necesidad de que un experto le facilite el cambio hacia el bienestar.
• Aceptación del encuentro inicial con el experto y que haya con
fianza por parte de ambos.
• Contacto, respeto y disponibilidad para efectuar ejercicios viven-
ciales.
• Aceptación de los valores gestálticos básicos, que son la Honesti
dad, el Amor, el Respeto y la Responsabilidad, por parte de ambos.
• Compromiso por parte de ambos hacia la relación y el proceso.
La entrevista inicial:
La entrevista inicial con un paciente adulto consiste en hacerle una
serie de preguntas sobre su padecimiento actual antes de aplicarle
el TPG.
1. Saber si nos sentimos o no, a gusto para iniciar una relación tera
péutica. Es conveniente que haya entre los dos socios una actitud
de cooperación honesta, confiable y respetuosa además de una
sensación de agrado. Si esto no es así se remite al paciente con
otro terapeuta no sin antes haber intentado descubrir el origen del
malestar.
2. Saber cuál es su necesidad al pedir una consulta de terapia y dar
nos cuenta si podremos trabajar con el futuro paciente de acuer
do a la historia que presenta y a sus expectativas.
3. Saber cómo el futuro paciente desea afrontar su desafío actual.
4. Ponernos de acuerdo sobre horarios, honorarios y hacer un con
trato verbal sobre la frecuencia de las sesiones y el tiempo esti
mado en forma aproximada además de un contrato ético de con
fidencialidad.
172 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El proceso terapéutico gestáltico puede llevar de 6 meses a un año
en terapia individual o hasta que el paciente considere que logró su
auto apoyo.
La Psicoterapia Gestalt
aplicada a la terapia de pareja o a la terapia
familiar con un terapeuta experto, considera que son más que suficien
tes de 1 a 3 meses, dado que el trabajo es sobre el proceso sistémico
6,
el cual incluye actitudes y comunicación. Además de que el trabajo
se centra en la relación de pareja y su interacción. A veces es nece
sario que un miembro de la pareja tome terapia de manera indivi
dual, pues muchas veces son problemas de la historia de cada uno
más que lo que ocurre por causa de la pareja en sí.
Existen varios elementos que es necesario tomar en cuenta para que
se desarrolle un proceso terapéutico, y cada uno de ellos es parte de
un todo al que llamamos contexto. Igual que en un viaje que deseá
ramos hacer con un compañero, es conveniente estar preparado pa
ra lo que pueda suceder, es decir, vamos a tomar en cuenta el lugar
adonde vamos a ir, el tiempo aproximado que nos va a llevar, cómo
será la persona con quien nos vamos a relacionar, qué material ínti
mo aflorará, esperando que lo que platiquemos no sea divulgado.
Convendría tener una idea del objetivo de nuestro proyecto, tanto a
corto como a largo plazo, queremos conocer los motivos que tiene
nuestro acompañante para estar con nosotros y el porqué es en es
te momento precisamente que desea iniciar este viaje; asimismo
es importante el estar de acuerdo en que en ocasiones estaremos
juntos y a veces separados haciendo otras cosas, estableceremos
un lenguaje común para comprendernos del modo más exacto que
podamos.
Cada uno tendrá que dar algo de sí e intentaremos que ninguno de
los dos abandone el viaje sin antes haberlo hablado y llegar a un
acuerdo. A veces es necesario que este viaje no lo hagamos con es
ta persona por diferencias en código de valores o disponibilidad de
tiempo o porque no hicimos un buen contacto. En este caso nos des
pediremos de él deseándole lo mejor de esta vida.
6 Se refiere a lo que acontece e ntre el paciente y el terapeuta.
Elementos del Proceso Terapéutico 173
La entrevista psicológica:
En la entrevista dePrimera vez en Terapia Gestalt, no es necesario
obtener datos o información previa al encuentro con el paciente. Si
las fuentes que lo refieren brindan tales datos, los aceptamos pero
sin intentar armarlos en una imagen o modelo conceptual del pacien
te ni llegar a un diagnóstico tentativo.
Obtener datos o información previa al encuentro con el paciente
podría perjudicar o predisponer la naturaleza del primer contacto
con el mismo y quizá conducir a la restricción de las percepciones
que se tengan de él y el ajuste de su persona dentro de una forma
preconcebida.
De una manera semejante, los primeros contactos con la persona
que solicita terapia no están dedicados a obtener determinados da
tos o una historia del caso.
La entrevista se estructura para que sea no estructurada, es de
cir que el uso de las preguntas o comentarios abiertos permite
proporcionarle la oportunidad al paciente de que se presente a sí
mismo o se proyecte a su propia manera y a su propio ritmo en
toda su individualidad.
Los elementos históricos que sean significativos para la terapia sal
drán en el momento y tiempo apropiados en el momento presente
del paciente cuando sean figura. Las relaciones, configuraciones y
secuencias de causa-efecto (aprendizajes) se manifiestan y condu
cen a la percepción del paciente como una persona única.
El interés se centra en las actitudes, los sentimientos, las emocio
nes, la fenomenología y su congruencia con conductas específi
cas, así como en la figura y los bloqueos dentro del Ciclo de la
Experiencia Gestalt.
174 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El diagnóstico se considera importante sólo para el reconocimien
to de posibles condiciones orgánicas (neurológicas o fisiológicas).
Debe verse de una manera integral, a través de la sensibilidad clí
nica a las peculiaridades, idiosincrasia o inconsistencias de expre
sión, pensamientos, sentimientos y conductas, con base en los co
nocimientos de los trastornos de personalidad o psicopatología, la
experiencia e intuición clínica que pudieran conducir a la sospecha
de una implicación orgánica y a referir al paciente a los exámenes
médicos, psicológicos, de psiquiatría y neurológicos pertinentes si
fuera necesario.
Debido a que no se intentará diagnosticar etiquetando los problemas
del paciente, tampoco se establecerán hipótesis acerca de la etiolo
gía psicológica. Independientemente de la génesis histórica de los
problemas, estamos interesados en sus manifestaciones actuales.
Algunos elementos comunes para valorar como obstáculos del desa
rrollo de la persona son:
• La poca aceptación de sí mismo.
• La no comprensión de algún asunto inconcluso.
• Falta de respeto, responsabilidad, honestidad y amor en las rela
ciones.
• La incapacidad del individuo para distinguir sus diferentes nece
sidades.
• La incapacidad para encontrar y mantener el balance adecuado
entre él mismo y el resto del mundo. ■
• La evitación del darse cuenta
y su correspondiente rigidez en la
percepción y la conducta.
La historia clínica:
Independientemente de la forma en que se lleve a cabo la elección
por parte del terapeuta, de determinadas preguntas y niveles de in
dagación, la historia clínica proporciona las dimensiones del posible
manejo terapéutico y un bosquejo de las posibilidades de la tarea de
evaluación. De una manera ideal este bosquejo podría ser:
Elementos del Proceso Terapéutico 175
1. Lo suficientemente amplio como para proporcionar una imagen
general del paciente, por lo menos a través de una muestra de in
formación para cada uno de los niveles.
2. Lo suficientemente dirigido como para permitir una exploración
detallada de los niveles y preguntas que en especial sean perti
nentes para el propósito particular de la evaluación.
En este capítulo hemos elaborado el siguiente esquema para la
recopilación de los datos:
• Datos de Identificación (Nombre, edad, domicilio, ocupación,
etcétera)
• Familiograma
• Motivo de consulta
• Desafío Actual
• Constelación Familiar
• Nacimiento y Desarrollo
• Historia de la Salud
• Educación
• Historia Laboral
• Desarrollo Sexual
• Autodescripción del paciente
• Elecciones y puntos de transición en la vida del paciente (crisis
y bloqueos en el Ciclo de la Experiencia Gestalt)
• Mapa de Supervisión de cada sesión
• Ubicación de los bloqueos en el Ciclo de la Experiencia; tanto
del paciente como del terapeuta
• Cualquier información adicional que el paciente desee añadir
176 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El lugar o espacio de la sesión:
Independientemente de las condiciones económicas del terapeuta o
facilitador, el lugar donde se reúnan los socios terapéuticos debe in
cluir los elementos necesarios para que exista comodidad para am
bos. Es conveniente que sea siempre en el mismo lugar, de preferen
cia que no haya ruidos externos que pudieran interferir en el trabajo
y que tampoco trascienda al exterior el material del paciente a tra
vés de puertas o ventanas.
Es adecuado además que este lugar sea independiente del paso a
otros lugares. Si es posible, no conviene trabajar en la casa particu
lar del terapeuta a menos que tenga un área específica e indepen
diente para su trabajo profesional. La temperatura debe ser agrada
ble para ambos.
Un lugar con poca luz no favorece la discriminación de la comunica
ción no verbal, a menos que el terapeuta sea invidente.
La limpieza del espacio es básica, amén de los atributos señalados
anteriormente. Asimismo en el consultorio de un Terapeuta Gestalt
no está contraindicado el que haya fotos de su familia o de su cón
yuge o hijos, ni que cuelgue sus títulos universitarios a la vista del
paciente si así lo desea.
Lo anterior es importante para dar desde el principio transparencia
y certeza al paciente de que se trata de una persona como cualquier
otra y que además, cuenta con los atributos profesionales que dan
sustento a su trabajo.
El paciente tiene derecho a la información de quién es la persona que
estará acompañándolo durante el viaje hacia el crecimiento perso
nal. El lugar por lo tanto, es el reflejo de la personalidad del terapeu
ta y sirve para enseñar el cómo y el dónde de su desempeño profe
sional. El terapeuta se convierte en la mayoría de los casos en un
modelo a imitar o superar.
Elementos del Proceso Terapéutico 177
Los elementos del lugar:
El lugar de la sesión puede contar con los siguientes elementos:
• Área cerrada a la vista de personas ajenas y que aísle el ruido,
tanto de afuera para dentro y viceversa.
• Iluminación indirecta pero suficiente para captar micromovi-
mientos
• 3 asientos movibles cómodos para el trabajo con sillas, de 3 a
6 almohadones para el trabajo de sueños o de proyecciones, un
asiento cómodo para el terapeuta y otro para el paciente.
• Ambiente cálido con ventilación adecuada.
• Ventanas con vista agradable de preferencia. En caso contrario
pueden utilizarse cortinas o vidrios opacos.
• Cenicero en caso de que el terapeuta permita fumar.
• La decoración depende de las posibilidades del terapeuta. Se
sugiere la calidez en la decoración sin llegar a extremos (oscu
ro - claro; etcétera).
• Reloj detrás del paciente y frente al terapeuta para control de
tiempo.
• Un cuaderno de notas y un lápiz para escribir lo que sea nece
sario.
• Un espejo o varios, para trabajos de esquema o imagen corporal.
• Una vara de madera, un cojín, una manta o un bate de béisbol
de plástico, para realizar ejercicios de descarga de energía.
• El piso debe estar de acuerdo al clima del lugar.
• Algún material didáctico o de desecho, así como pinceles y pintu
ras, etcétera, de acuerdo a las necesidades de edad de los pa
cientes.
• Pañuelos desechables y un bote de basura.
178 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Contrato:
Cualquier tipo de situación interpersonal que involucre un tiempo y un
espacio determinado entre dos o más personas requiere de ciertos re
quisitos que deben tomarse en cuenta, como por ejemplo el contrato
verbal terapéutico, el cual implica una serie de convenios que se esta
blecen entre las partes involucradas, una co-responsabilidad laboral
durante un tiempo determinado y trabajar en un espacio particular.
El contrato, en psicoterapia generalmente se basa en la mutua con
fianza por lo que no se requiere un contrato por escrito o notariado.
El contrato establece un compromiso entre adultos donde el terapeu
ta pone, además de sus conocimientos, una actitud mental sana y
desprovista de prejuicios.
Aunque el contrato difiere entre los diferentes enfoques terapéuticos,
sigue siendo básicamente un compromiso entre adultos donde uno,
el profesional de la salud, ofrece un antecedente de conocimientos
adecuados y el otro, el paciente, brindará su experiencia particular y
personal.
El tiempo de la sesión:
En general, una sesión individual suele durar 45 minutos y puede pro
longarse 15 minutos más si se trata de una crisis. Se pueden dar has
ta 2 sesiones seguidas el mismo día, al mismo paciente. El tiempo de
la sesión se establece desde el inicio y es el facilitador quien decide
la duración de cada una con la previa aceptación del paciente.
El paciente puede abandonar la sesión antes o llegar tarde, pero su
sesión finaliza exactamente como se ha convenido desde el inicio del
proceso. A veces se puede estipular el tiempo de espera que cada so
cio acepte (lo usual es esperar de 15 a 25 minutos).
Hay algunos individuos que dejan hasta el final el material más sig
nificativo para manipular la relación, por lo cual, sugiero que el faci
litador no debe abrir nuevo material faltando 15 minutos para la fi
nalización de la sesión. El poner un reloj frente al terapeuta y ocul
to a la vista del socio terapéutico, puede servirle al primero para el
Elementos del Proceso Terapéutico 179
control del tiempo y evitar que termine antes o después de la hora
establecida. (Al paciente que viene a la sesión que sigue no le gusta
que el paciente anterior le quite su tiempo).
El tiempo de elaboración de lo que ocurre en una sesión depende del
tiempo de asimilación del paciente y nunca del terapeuta. Comento
lo anterior porque muchas veces los terapeutas creemos, equivoca
damente, que el paciente tiene nuestro mismo tiempo de compren
sión y asimilación.
Honorarios:
En la consulta privada como en cualquier trabajo, es necesario per
cibir una cantidad económica que generalmente está determinada
por el mercado. Sin embargo esta cantidad puede variar dependien
do de la experiencia del terapeuta y de las condiciones económicas
del paciente.
El cobro es un acuerdo entre ambos socios terapéuticos y también
puede sufrir modificaciones, dependiendo del alza o baja del costo
de la vida. Es conveniente que el paciente sepa desde el inicio del
proceso al cual se sujetará voluntariamente, el costo de cada sesión.
También es necesario que el individuo valore si le conviene estar con
un determinado terapeuta, tanto por su prestigio como por el con
tacto que pueda hacer con éste.
Hay un dicho que señala que lo que no cuesta no vale.
Por desdicha
existen personas que devalúan a un determinado terapeuta porque
cobra menos que algún otro conocido previamente por el paciente.
Está indicado que si un paciente viene remitido o se ha ido de otro
terapeuta que cobraba más que el presente, éste le cobre lo mismo
que el anterior para evitar así una comparación negativa respecto al
valor económico.
Por otro lado la mejor manera de bloquear el crecimiento del pacien
te consiste en cobrarle barato, es decir, si el terapeuta le cobra por
debajo de lo que son sus honorarios trasmite una manera velada de
devaluar el potencial del paciente a pesar que éste utilice juegos ma
180 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
nipuladores para que se le cobre menos. Es creer que el paciente no
tiene posibilidades de crecer económicamente y una forma velada de
devaluarlo bajo la apariencia que le estamos haciendo un favor. En
realidad estamos jugando el papel neurótico del “ bueno” .
Naturalmente toda regla tiene su excepción. A veces puede estipular
se un determinado precio a la sesión y no variarlo durante el tiempo
en que la situación económica del país se mantenga estable, o ir au
mentando cada período dependiendo del índice inflacionario regis
trado en el país de tal manera que ni el terapeuta ni el paciente crean
que no están recibiendo lo adecuado.
A pesar de que el pago es un trato o convenio mutuo, hay pacientes
que se resisten al mismo y traen excusas como "se me olvidó traer
el dinero” o “este cheque cóbralo dentro de 5 días porque no tengo
fondos” o se equivocan en la fecha del cheque o en la cantidad, u
“olvidan” firmarlo, etcétera.
Estas resistencias al pago pueden deberse a que no valoran el tra
bajo terapéutico o proyectan su avaricia existencial, esto es porque
piensan que la vida les debe. Todo lo anterior se convierte en figu
ras para el trabajo terapéutico, ya que podrían ser resistencias al
cambio.
La periodicidad de las sesiones:
Dentro de los acuerdos establecidos en el contrato debe quedar con
venido por ambas partes cuántas sesiones al mes o a la semana ten
drán los socios terapéuticos. Asimismo el horario debe establecerse
desde el inicio del contrato.
En Gestalt lo usual es una vez a la semana, sin embargo esto puede au
mentar si existen datos de crisis o bien pueden ser más espaciadas, si
la distancia geográfica se interpone o el paciente siente que está mejor
o incluso si existen problemas económicos. Se debe cuidar que no se fa
vorezca la dependencia en la relación con el terapeuta aumentando se
siones innecesarias. Naturalmente a veces puede haber modificaciones.
Elementos del Proceso Terapéutico 181
Es conveniente que ambos estén de acuerdo en los períodos de va
caciones y avisar con antelación las ausencias planeadas anticipada
mente por el terapeuta, como asistencias a congresos, viajes de tra
bajo, etcétera.
Las ausencias:
Las resistencias despertadas en las sesiones terapéuticas provocan
con frecuencia que el paciente tienda a no asistir a las sesiones es
tablecidas, llegar tarde, confundir el día o la hora.
Si esto se torna repetitivo, es necesario volver al contrato original pa
ra decidir si se continúa o no con las sesiones. Cuando el paciente
no avisa con suficiente anticipación su ausencia, es necesario cobrar
la sesión a menos que se trate de una emergencia, en este caso se
podrá recuperar la sesión no tomada a la brevedad posible.
El criterio utilizado con respecto al paciente lo es también para el
terapeuta con relación a sus ausencias o impuntualidades con un
paciente específico por lo cual se convierten también en material de
trabajo propio, ya que hablan de las resistencias que como terapeu
ta tiene con respecto a la persona que lo consulta o con relación a la
temática que se está tratando.
Las vacaciones:
Las vacaciones son necesarias para restablecer energía y liberar ten
siones. Es conveniente que el terapeuta plantee sus períodos de des
canso y en caso de asistir a congresos o reuniones científicas, hacér
selo saber al paciente, si es posible desde el principio o con suficien
te antelación.
Asimismo puede ser conveniente que el terapeuta que se ausente por
un período largo proporcione al paciente el nombre de uno o varios
terapeutas que puedan atenderlo en caso de emergencia.
182 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El secreto de la sesión:
Toda comunicación íntima debe respetarse al máximo mediante el
aseguramiento de la confidencialidad del secreto terapéutico. Esto
favorece la confianza y es representativo de los valores que existen
en una relación terapéutica.
Para ello es elemental que el facilitador evite dar información del ma
terial de unos pacientes a otros para evitar suspicacias. Se trata de
impedir el chisme histérico tan común en algunos terapeutas con
mala formación profesional o simplemente neuróticos.
De hecho es importante sugerirle al paciente que lo que ocurre en el
tiempo de sesión no lo comparta con nadie hasta que establezca su
seguridad y autoapoyo. A veces el paciente, luego de una sesión “ mo
vida” donde descubrió algo importante, sale con la necesidad de ve
rificar lo ocurrido con personas de confianza y les cuenta, algunos
detalles a la familia o a la pareja, sin embargo, si éstos no están en
terapia tienden a preguntarle cómo le fue y es la gota que derrama
el vaso pues descarga su material impulsivamente. Es como ocurre
con los alimentos si se vomita lo que se acaba de comer no se asi
mila nada.
Tampoco es válido compartir la información que descubren, con el
objeto de manipular a su pareja o familia. No se trata de ocultar ma
terial con quien se convive, sino darle tiempo al cerebro para que ela
bore' la nueva adquisición y desarrolle una conducta nueva y sana;
Los demás lo captarán en su momento.
En el caso de que se trate de candidatos a Terapeutas Gestalt, rige
la misma indicación, pues es común que entre los estudiantes se co
muniquen material acerca de lo que sucedió en sus sesiones. A ve
ces un alumno intenta buscar material de algún compañero con el
objeto de comparar el trabajo de su terapeuta didáctico con el traba
jo del otro terapeuta.
Esta conducta puede obedecer a las características de personalidad
del cazador de osos, como diría Perls o a la necesidad de cambiar de
terapeuta buscando pretextos que le sirvan para justificar su salida
Elementos del Proceso Terapéutico 183
en vez de confrontar sus temores y resolverlos, si fuera el caso. Tam
bién hemos notado la necesidad de comparación entre los estudian
tes de estar trabajando más o menos y “medir” sus logros como una
forma de “ser buenos terapeutas" o “ buenos candidatos” sin tomar
en cuenta que cada uno es diferente y que le llevará bastante tiem
po desarrollar su estilo propio.
Recontrato:
En ocasiones, después de cierto tiempo, puede ser necesario hacer
un nuevo contrato con el paciente en el que se renueven o eliminen
condiciones anteriores y se agreguen otras en virtud de nuevas nece
sidades, como por ejemplo el añadir o disminuir sesiones semana
les, cambios de horario o alteración de los honorarios.
Lo anterior se hace con el consentimiento del paciente o a petición
del mismo aunque siempre será de común acuerdo.
Objetivos de la psicoterapia:
Cuando hablamos de objetivos nos referimos a la meta que nos fija
mos. Como la Gestalt se basa en el darse cuenta
y en el y el aquí
ahora, es adecuada la evaluación de las necesidades dentro de un
marco de inmediatez.
Existen muchas y diferentes razones para iniciar un proceso terapéu
tico y todas están conectadas a la imposibilidad de resolver un blo
queo presente o ante un desafío actual crítico en el que los antiguos
juegos neuróticos ya no funcionan para manipular el mundo o ya no
responden de la misma manera satisfaciendo nuestras necesidades,
por lo que hay que buscar un cambio.
Más que interesarse en lo que podría pasar mañana, el terapeuta
se enfoca en lo que el paciente hace hoy y que tal vez podría afec
tarle mañana.
184 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El objetivo inmediato de la Gestalt, es lograr que el paciente apren
da a cerrar sus asuntos inconclusos desde el Yo, apoyado inicial
mente por el facilitador quien se convierte en un Yo auxiliar, merced
a una conducta congruente, armónica y transparente.
El objetivo mediato es favorecer en el paciente la adquisición de una
filosofía de vida auténtica con la que mejore considerablemente su
calidad de vida. Esta fase puede prolongarse hasta que se logre el
proceso de aprendizaje o auto apoyo más que la atención en el mero
insight darse cuenta
o siendo importante llegar a obtener la con
gruencia entre su conducta, sus sentimientos y sus pensamientos.
Aquí es importante diferenciar entre el o insight darse cuenta
y el
proceso posterior llamado aprendizaje. Hay cierta tendencia a con
fundir tener un insight
con el aprendizaje cuando aquél sólo implica
un punto de enlace dentro de un proceso mucho más profundo e in
cluso prolongado (aprendizaje propiamente dicho).
Referirnos a dicho proceso es hablar de lo que encierra el aprendiza
je en sí, tal como establecer una nueva conducta más o menos per
manente y adaptativa.
Eldarse cuenta es la puerta de entrada al aprendizaje. Sin embargo
éste requiere de repetición de lo aprendido hasta que se incorpora
de manera relativamente definitiva, es decir se convierte en hábito.
Todo paciente lleva en sí una red suficientemente amplia y complica
da de barreras neuróticas, mismas que le han servido para proteger
se ante los cambios que lo desconocido le ha presentado. Por otro
lado esta persona desea estar bien y quisiera conocerse más, mejo
rando su calidad de vida.
El objetivo de la terapia ha de tomar en cuenta todos los anteceden
tes que trae el paciente y que servirán de base al terapeuta para ha
cer su trabajo profesional más efectivo. Es cambiar los patrones re
petitivos de conducta y buscar un cambio dentro del proceso que im
plica descubrir sus potencialidades y las partes perdidas de su Yo
para usaras como apoyo ante las dificultades cotidianas que se pre-
r-anton w rp<;nlvftrlas oara no convertirlas en problemas.
Elementos del Proceso Terapéutico 185
Estructura de la sesión terapéutica
El motivo de consulta:
La persona adulta que viene a terapia lo hace con un motivo determi
nado. Este motivo puede ser parecido o ser diferente de la verdadera
razón que lo trae. En general el motivo de consulta tiene su historia,
la cual puede venir acompañada de síntomas somáticos y de repercu
siones familiares o de trastornos, tanto intra como interpersonales.
Básicamente el individuo tiene en sí las respuestas a sus proble
mas, nadie conoce más del paciente que el paciente mismo, sólo que
sus bloqueos le impiden tener la claridad para descubrirlos o a pe
sar de conocerlos, bloquea la voluntad para el cambio y encontrar al
ternativas de solución que impliquen un mejor aprovechamiento de
sí mismo en favor de él.
Es importante diferenciar el motivo de consulta del paciente de la
idea que tienen sus familiares sobre aquél y que muchas veces di
fieren substancialmente entre sí. Para ello, la entrevista previa y la
aplicación del TPG de Salama son básicos y requeridos como ele
mentos indispensables antes de comenzar la terapia en el segun
do caso. Todo esto no anula la importancia del desafío actual, pa
ra la mejor comprensión del momento que el paciente atraviesa.
El desafío actual y la emergencia de la necesidad:
Se llama desafío actual a la situación desencadenante del proble
ma que lleva a un individuo a pedir terapia. Cuando una persona
asiste a una sesión, la pregunta que contesta el problema es: ¿Por
qué viene usted ahora y no vino hace un mes, un año, etcétera? La
respuesta es lo que llamamos desafío actual, ante el cual la persona
no está pudiendo resolver en este momento.
Lo anterior significa que las defensas adquiridas durante su vida ya
no le sirven y esto “desencuadró” su esquema de funcionamiento en
el presente, entonces la emergencia de la necesidad de estar bien es
lo que le motiva a pedir ayuda y buscar solución a su problema.
186 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El material:
En Gestalt se denomina material a todo lo que involucre la comunica
ción verbal y no verbal del paciente. El material puede ser traído por
éste o emerger durante la sesión. Generalmente alude a situaciones
no resueltas y que emergen con el fin de resolverse. Este material pue
de incluir una o varias zonas de relación (interna, externa o fantasía).
Cualquier material conflictivo entre los socios terapéuticos debe tener
prioridad en su resolución para no contaminar la relación entre am
bos y que ello sirva de encuadre a futuras relaciones interpersonales.
Hay varios tipos de figuras que pueden emerger en el material del
paciente:
• La figura de atolladero:
Es cuando la persona presenta dos fuerzas de sentido opuesto y de
parecida intensidad y se siente atorado en la toma de decisión.
Ejemplo: ocurre cuando la persona comenta que no sabe si tomar un
trabajo que le están ofreciendo o quedarse con el que tiene. Aquí se
sugiere poner dos sillas y hacer un diálogo entre las dos partes has
ta que logre integrar lo que desea y más le convenga.
• La figura del compartir:
Siempre es positiva -si fuera negativa entraría en el punto anterior-
y sólo se le refuerza. Ejemplo: Cuando el individuo comienza la se
sión compartiendo algún logro o recuerdo agradable. El terapeuta re
forzará el comentario con frases de apoyo.
Sin embargo hay que estar atentos a la fenomenología o comunica
ción no verbal del paciente, dado que pudiera ocurrir que éste se pre
sente a la sesión como si estuviera compartiendo algo y su cuerpo
muestra una conducta incongruente, entonces es el momento en el
que pasa a ser una figura de atolladero y se trabaja como tal.
Un ejemplp que me proporcionó Mane Miller es el de una paciente
que hablaba de que se sentía bien al mismo tiempo que escondía sus
Elementos del Proceso Terapéutico 187
manos entre las rodillas. Al preguntarle Mane qué estaba haciendo
con sus manos, le confesó que tenía vergüenza de ellas debido a que
presentaban una malformación genética.
• La figura de la no figura:
Es cuando el individuo señala que no trae ningún materialpara tra
bajar. Generalmente son las sesiones más productivas y es cuando
emerge el material significativo. El terapeuta no presionará para que
surja algo, sólo podrá estar en silencio acompañando al paciente con
una actitud de comprensión e interés o sugiriendo un rastreo, esto
es, se propone al paciente a que haga un "paseo por sus neuronas”
y le platique lo ocurrido en el tiempo en el que no se vieron.
A pesar que los viejos terapeutas dicen que no es conveniente hablar
acerca de, nosotros creemos que puede ser un buen estímulo para
que surja algún asunto pendiente. Al expresar una experiencia, al re
cordarla y traerla alaquí y ahora nos permite rescatar los sentimien
tos bloqueados en la vivencia y con ello en el momento presente ter
minar lo que no hicimos en ese momento y es aquí donde aparece
rá la figura o el asunto inconcluso.
Entonces, cuando un paciente no trae figura se puede recurrir a
las siguientes posibilidades:
Permanecer en silencio hasta que emerja alguna.
Hacer un rastreo sobre áreas específicas.
Compartir lo que hizo en la semana.
Hacer una fantasía guiada a su interior.
Quedarse en silencio.
• La multifigura:
Ocurre cuando el paciente presenta dos o más figuras de parecida
intensidad no necesariamente opuestas. Ejemplo: cuando el pacien
te dice que quiere trabajar su necesidad de estudiar, de conseguir
pareja, de resolver algún conflicto familiar, etcétera, el terapeuta le
puede sugerir que elija para trabajar una figura a la vez.
188 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
• El material simbólico:
También puede ser dado a través de sueños, fantasías, recuerdos de
situaciones pasadas o presentes y aún por comunicación no verbal. Es
aquí donde el facilitador hará gala del armamentarium que posee. Así
como del empleo de metáforas y/o bromas para aclarar la figura.
• La figura elaborada:
Es aquella que el paciente trae a sesión para trabajarla a pesar de
que ya estuvo elucubrando sobre ella tiempo atrás. Implica que aún
no la ha resuelto y que aún sigue teniendo una ganancia secundaria
que le permite continuar evitando confrontar y resolver su verdadera
necesidad y repetir su patrón neurótico conocido.
• La figura inventada:
El paciente lo hace para traer algo a la sesión y no perder tiempo en
buscar otra o evitar la angustia de no tener alguna figura para trabajar.
Generalmente puede manejarse lo que aporte ya que después de todo
es una proyección y le pertenece. El encontrar la figura a través de la
proyección del paciente lo describe Fritz en su libro Testimonios de te
rapia7y también Patricia Baumgardner al manejar cualquier objeto del
consultorio como una forma de entrar en contacto con el paciente.
• La figura reservada:
Es la que a lo largo de la semana, el paciente la ha guardado para
trabajarla en la sesión. Lo negativo es la falta de espontaneidad y el
autoengaño o historia que se cuenta el paciente cuando la propone
en la sesión.
• La pseudo figura o figura deflectada:
Es cuando trae un material determinado que al paso del tiempo de
la sesión da lugar a la figura real e importante que estaba reprimi
da. Fritz llamaba a esto figura aparente y dice que detrás de éstas
siempre se oculta la verdadera figura.
7 Ver b ib lio g ra fía al final del libro.
Elementos del Proceso Terapéutico 189
• La figura del síntoma expresado por el cuerpo:
Es cuando a través de un dolor o malestar nos revela la parte latente
de la necesidad, la polaridad no tomada en cuenta o bien la necesidad
que proviene desde la zona interna y que nos lleva a aclarar la figura.
El lenguaje común:
Cualquier grupo humano tiene un código único y común en su lengua
je y no es la excepción en terapia. A medida que avance el tiempo te
rapéutico, el facilitador y el paciente aprenderán a comunicarse de una
manera diferente a la original sin menoscabo del éxito del tratamiento.
Esto servirá para evitar malos entendidos que den pie a interpreta
ciones erróneas. Sin embargo hay que evitar la actitud de sabio fren
te al paciente y no atiborrarlo de conceptos teóricos.
Es importante tener en cuenta que cada paciente es único y diferen
te por lo que los códigos de comunicación entre los socios terapéu
ticos también varían.
Inicio de una sesión terapéutica:
Es adecuado iniciar con un ¿qué tal?, expresado de una manera gen
til. Se trata de un saludo neutral ya que entendemos que el pacien
te viene con un cierto montante de angustia por lo que se hace ne
cesario no fomentarlo.
Perls señalaba que los pacientes vienen a confirmar su neurosis lo
cual es parcialmente cierto, sin embargo el hecho de que alguien so
licite una sesión de terapia nos habla de que su Yo está interesado en
resolver una determinada actitud o conducta no agradable y crecer.
La puntualidad y el mostrar una actitud cálida e interesada por par
te del terapeuta dándole la bienvenida al paciente como si fuera una
visita amistosa, es necesaria sin dejar de lado el objetivo de la se
sión. Cuando la relación ya está establecida, esto es, cuando han pa
sado varias sesiones de terapia, entonces el saludo puede ser un
¿Cómo estás?, respetando la actitud del paciente. (Hay que tener cui
190 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
dado con las personas que tienen problemas con el contacto físico y
no invadir su “ burbuja personal” con expresiones afectivas, como son
abrazos o besos.)
Hay varios factores a tomar en cuenta antes de que se dé inicio a una
sesión terapéutica. Es conveniente que el terapeuta acepte al pacien
te después de haber realizado una historia clínica, haberle aplicado
el TPG, haber hecho la entrevista psicológica y llegado al acuerdo de
tomar el compromiso de iniciar el proceso terapéutico.
Únicamente los terapeutas experimentados pueden omitir lo anterior
al inicio e ir desarrollando estos datos posteriormente.
El terapeuta será puntual y atenderá al paciente a la hora en que am
bos convinieron. El setting
o espacio de la sesión estará acorde a la
situación terapéutica.
Elementos del Proceso Terapéutico 191
Los 3 modos de la sesión
na sesión terapéutica puede estructurarse en diferentes formas
U como las que cito a continuación: Dialogal, Vivencial y Mixta.
Dialogal
Es cuando se efectúa un intercambio comunicacional donde el diálo
go es el medio por el cual el paciente adquiere un darse cuenta
sir
viéndole para la toma de decisiones a futuro. Antes de iniciar el ras
treo le digo a mi socio terapéutico que vamos a realizar un paseo por
sus neuronas, con lo que enfatizo la importancia que le doy al fun
cionamiento cerebral.
A continuación pondré un esquema de las preguntas básicas que
pueden utilizarse en una sesión de este tipo.
¿Por qué?: Se refiere al área del pensamiento y sirve para investigar
las proyecciones y las justificaciones. El candidato a terapeuta habrá
oído muchas veces que la pregunta: ¿Por qué?, no se utiliza en Ges
talt debido a que provoca racionalizaciones o excusas. Sin embargo
está perfectamente aceptado cuando se trabajan sueños o fanta
sías, pues se trata de obtener información acerca de las proyeccio
nes o también en cualquier sesión que se requiera información que
nos permita obtener herramientas para poder graduar un posible ex
perimento de acuerdo a la escala de valores del paciente.
¿Cómo?: Se refiere al proceso propiamente dicho y nos sirve para sa
ber el desarrollo de algún pensamiento, actitud o conducta. Por
ejemplo cuando un paciente me dice que ya resolvió su problema en
el trabajo, le pregunto cómo lo hizo y así ir comprendiendo de qué
herramientas hace uso para resolver las situaciones de conflicto.
¿Qué evitas con lo que haces o dices?, y ¿qué obtienes con lo que
haces o dices?: Son dos preguntas polares que pueden servir para
obtener información acerca de lo que realmente desea el paciente.
192 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Algo común es que en una sesión el individuo puede comentar que
no quiso discutir con su pareja. Si le pregunto ¿qué evita con ello?,
podría contestar “ no tener problemas” ; si le pregunto ¿qué obtiene
de ello?, puede contestar que “ me aguanto las emociones” y luego se
queja de tener gastritis o colitis o úlceras.
Las preguntas anteriores nos llevan directamente a la última pregun
ta que es ¿para qué?
¿Para qué?: Esta para mí es la mejor pregunta que he conocido co
mo un recurso de aplicación en la sesión terapéutica. Actúa como
una acción integrativa y evita la justificación y la racionalización. El
paciente anterior al contestar a mi pregunta de ¿para qué lo hace?
puede argumentar que “ para ser aceptado por mi pareja” o “ para no
estar solo” .
Vivencial
Ocurre cuando se efectúan ejercicios experienciales que implican la
expresión de emociones y la movilización de la energía hasta que se
llega a la explosión o al contacto con el satisfactor de su necesidad
y su cierre. Se elabora un ejercicio específico para ese momento y
depende de la creatividad del terapeuta que retome la figura “clara"
y no solamente para conseguir que ésta emerja.
También es importante no seguir los pasos de libros de ejercicios co
mo el darse cuenta de Stevens como recetas pensando que así es co
mo trabajamos y es lo único que vale, como lo demostraba Fritz, sin
seguir un proceso o tomar en cuenta el timming
o tiempo de elabo
ración del paciente.
Mixta
Cuando se aplican las dos anteriores. Esto es lo común y recomen
dable en la mayoría de los casos, pues nos permite reestructurar la
figura al resignificarla desde la vivencia o lo que se pueda rescatar
de ella y al mismo tiempo elaborar una asimilación retomando las
partes que antes no había considerado el paciente, como por ejem
plo su responsabilidad en la situación.
Elementos del Proceso Terapéutico 193
Información que trae el paciente:
En el momento de que el paciente llega a la sesión en el horario pre
viamente establecido, es conveniente que el terapeuta esté con la
mente abierta a toda la información que trae el paciente, tanto en lo
referente a la comunicación verbal como a la no verbal.
A veces captaremos la manifestación de la resistencia a lo descono
cido o el temor al cambio en el lenguaje que utiliza el paciente, esto
en el caso de que sea la primera vez que llega a terapia y carece de
la experiencia de terapias previas. Son ejemplos, la tartamudez, la
distracción, la verborrea, el no saber por dónde comenzar o la lenti
tud en el habla.
En ocasiones se trata de personas que previamente han tenido sesio
nes terapéuticas de otros enfoques o aún del mismo enfoque, por lo
que es adecuado estar alerta a sus reacciones. A veces los pacientes
nos quieren “convencer” de que lo que tienen es algo pasajero o pro
ducto de una situación de crisis. Hay que explicarles que no es a no
sotros a quien tiene que convencer.
Nuestra función es no interpretar, simplemente nos ponemos a su
disposición adoptando una posición de atenta escucha y converti
mos la información en una comunicación es decir, la retroalimenta-
ción que puedo hacer desde mi postura como terapeuta para enten
der el mundo interno del individuo. Esto en sí aunque es terapéutico
no es nada sencillo.
194 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Las fases de una sesión
a sesión abarca un período de tiempo determinado que transcurre
L entre el horario de inicio y finalización de la misma, previamente
acordado entre los socios con el objeto de llevar a cabo un proceso
terapéutico. Pasa por cuatro fases como cualquier otra relación.
• Fase de Indiferenciación:
Es la que ocurre cuando aún no se ha establecido el contacto entre
el terapeuta y el paciente, es similar al punto de indiferenciación
creativa que señalaba Friedlander o, a ese momento en que un escri
tor está frente a la hoja en blanco sobre la cual va a escribir su no
vela o cuento. El paciente espera ser escuchado. Puede incluir un es
tado de ansiedad o angustia en ambos socios.
• Fase de Identidad:
Se refiere al momento de iniciarse el conocimiento entre los socios
terapéuticos, es el período que necesitan los miembros de la relación
para conocerse y hallar elementos comunes que les permitan fluir.
Aquí se establece el campo medio o zona de intercambio o middle
ground.
• Fase de Influencia, control o competencia:
Es iniciada por uno de los miembros de la relación que necesita au
to afianzarse en sí mismo y no caer en la fusión de su personalidad
con la del otro; a veces la actitud es a través de la soberbia o presun
ción, por lo que puede surgir una lucha por el poder. En esta fase
existe el riesgo de destruir la relación establecida. En esta etapa con
tinúa vigente la fase anterior.
A veces se puede manejar la terapia secreta en una sesión con un pa
ciente (o aun en un grupo de terapia) que no desea compartir su ma
terial en ese preciso momento, ya sea por resentimiento, temor o
vergüenza.
Elementos del Proceso Terapéutico 195
Es decir, se buscará saber cómo bloquea la resolución de asuntos in
conclusos, a veces es a través de la negación, a veces de la deflexión,
de la racionalización o de juegos manipulativos.
• Fase de Intimidad o colaboración:
Es el período que se necesita para aceptarse tal como son. En esta
fase continúan vigentes las fases anteriores. Esta etapa es similar al
darse cuenta de que están en el mismo barco y van hacia el mismo
puerto. En esta etapa el paciente muestra interés y pregunta incluso
sobre la vida privada del terapeuta (dependerá del terapeuta lo que
desee contestarle).
Desarrollo del Contacto entre el paciente y el terapeuta:
Una vez que se establece la relación inicial entre el paciente y el te
rapeuta se irá dando poco a poco lo que se denomina contacto.
Es
to significa el establecimiento de la confianza básica entre ambos, lo
cual es esencial para que se pueda desarrollar el proceso terapéuti
co. También sabemos que el contacto no siempre implica un darse
cuenta, sin embargo el darse cuenta siempre incluye el contacto.
Me agrada definir al contacto como el proceso vincular de intercam
bio comunicacional (intelectual, perceptual y emocional), que ocurre
entre dos o más personas y que se desarrolla hasta un grado en el
que los miembros de dicho sistema logran confiar uno en el otro.
Esta relación íntima, este proceso entre ambos, va creando una
burbuja terapéutica dentro de la cual afloran los más variados sen
timientos, protegidos por la invisible capa de seguridad, respeto y
confianza, creada y alimentada propositivamente por estos socios
del crecimiento.
"Creo que el mejor regalo que puedo recibir de alguien es el ser vis
ta por ellos, escuchada por ellos y tocada por ellos. El mejor regalo
que puedo dar es el ver, escuchar, comprender y tocar a otra perso
na. Cuando esto se ha hecho, siento que el contacto se ha realizado”
(Virginia Satir).
196 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Leticia Peña, en su conferencia: “ El Toque terapéutico” afirma: El ob
jetivo principal del contacto terapéutico es el de establecer un con
tacto real con el paciente, tomando en cuenta que puedo “tocar” con
la mirada, con mi voz, con mi sonrisa, con mi presencia.
Como terapeuta Gestalt es de vital importancia el estar en contacto
conmigo mismo, con mis tres zonas de relación, estableciendo el
continuo de conciencia. Aprendiendo a salir y a entrar en el proceso
para no confluir, proyectar, etcétera.
El hacer contacto con nosotros mismos es encontrar la forma de cono
cer lo que estamos haciendo, lo que estamos diciendo cómo nos esta
mos moviendo y lo que estamos pensando y sintiendo. A continuación
me tomé la libertad de transcribir algo que hice hace algún tiempo.
El contacto con los demás tiene su origen
en el contacto con nosotros mismos.
El proceso en Terapia Gestalt consiste en aprender juntos y crecer
en una relación de persona a persona, descubriendo la forma en que
me permito “tocar” todos aquellos sentimientos y pensamientos de
mi socio terapéutico junto a mis actitudes para utilizarlos y así po
der estar con él. Es el aprender a estar con el otro con todo lo que
yo soy en este momento.
Tú y yo somos dos que
podemos hacer muchas cosas juntos.
En nosotros está el lograr
lo que nos haga crecer.
Es el darme cuenta de que yo también lloro, río, me enojo y tengo la
capacidad de disociar cuando sea necesario trabajando con la nece
sidad del paciente.
El objetivo no es la desensibilización (A/o siento)
como terapeuta, si
no el reconocer toda mi sensibilidad como ser humano.
Congelar mis afectos me lleva
inevitablemente a congelar mi existencia.
Elementos del Proceso Terapéutico 197
Es natural que la misma relación cercana lleve al paciente a abrirse
y deje salir muchas emociones escondidas por largo tiempo, sin em
bargo están a salvo, porque el terapeuta es responsable de proteger
el secreto de lo que ocurra en la sesión.
Como se comentó al principio, la confianza y la seguridad, el interés
y el respeto que el terapeuta propicia se convierten en la llave del éxi
to del crecimiento del paciente.
Con cada sesión inicia y termina un proceso, lo cual significa que ha
brá situaciones interesantes al inicio y al final, como por ejemplo,
romper el hielo al principio y tener una despedida al terminar, lo que
equivale a un duelo parcial.
Me han comentado algunos colegas que esto de duelo parcial no es
posible porque no hay pérdida sino demora hasta la próxima sesión.
Es un concepto interesante con el cual no estoy de acuerdo, simple
mente porque al terminar un proceso y despedirse del paciente se
genera un vacío o ruptura de la burbuja que habrá que volver a ins
taurarse la próxima vez que se vean, si es que vuelven a verse (y nun
ca será la misma de la sesión anterior).
En Gestalt, la relación terapéutica debe estar ajena a la necesidad de
provocar dependencia, dado que ésta va en contra del desarrollo del
auto apoyo que se persigue para el paciente. Este concepto no me
cansaré de repetirlo tantas veces como lo crea conveniente.
No podemos asociar el deseo de trabajar con el paciente con una
absurda necesidad de que continúe su proceso terapéutico cuan
do ya no es necesario, de lo contrario lo que estaríamos apoyan
do es el impedir su crecimiento.
Un recuerdo que asocio en este momento es el de cuando después
de estar 11 años y medio en un tratamiento psicoanalítico de 5 se
siones semanales, le expresé a quien fuera mi terapeuta que ya me
sentía bien y ella me comentó que el psicoanálisis es interminable y
lo que estaba haciendo era una huida hacia la salud.
198 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Una vez que me gradué de psicoanalista huí, y me regresé a mi país
de origen. Algo que luego interpreté como autodestructivo debido a
que me moví por miedo y culpa más que por conveniencia.
Es decir que la dependencia que se había provocado en la relación me
ataba para siempre a un proceso en el cual yo ya no estaba compro
metido. Mucho de ello es la causa de que me haya interesado y su
mergido en el Enfoque Gestalt en el que el paciente es el responsa
ble de entrar y salir cuando lo considere conveniente, siempre y cuan
do se respeten los términos del contrato que acordaron mutuamente.
No quisiera negar que los años en psicoanálisis me sirvieron para co
nocerme más y desarrollar mi potencial, por lo cual guardo en mi
memoria un afecto hacia esa persona con la que "conviví" tanto tiem
po e incluso supera al resentimiento inicial que me provocó la desi
lusión antes citada.
Tal vez la diferencia más ominosa para mí entre Psicoanálisis y Ges
talt estriba en que ésta tiene técnicas de cierre y aquélla no. Sin em
bargo no es mi intención descalificar a ninguno de los modelos tera
péuticos dado que los mismos se han desarrollado en pro del bienes
tar humano; asimismo valoro a los terapeutas honestos, actualiza
dos y respetuosos, independientemente de la corriente en la que se
desempeñen.
Elementos del Proceso Terapéutico 199
Cierre de la sesión:
uando termina el tiempo de la sesión, es necesario que se ha
C ga el cierre de la misma. Esto se logra preguntando al pacien
te: ¿Qué se lleva de esta sesión?¿Qué integró en esta sesión?
Puede hacer un resumen de lo que trabajó en la sesión. A veces es
conveniente dejar alguna tarea con relación a lo visto con el fin de que
el paciente fortalezca sus descubrimientos o le sirva para darse cuen
ta de otros puntos que no aparecieron en el momento de la sesión.
Hay terapeutas que señalan que, en el caso de haber dejado al pa
ciente una tarea, es de fundamental importancia retomarla en algún
momento de la siguiente sesión para que así las tareas no pierdan
validez en el proceso terapéutico; de hecho opinan que si el pacien
te no la abre al inicio de la siguiente sesión el terapeuta podría ini
ciar la sesión preguntando qué sucedió con la tarea. Tengo mis re
servas hacia este hecho, ya que parecería más una fijación del tera
peuta que la decisión del socio de trabajarla, aunque hay circunstan
cias atenuantes si el paciente tiende a ser deflector o evitador. Para
mí lo conveniente es alentar la auto responsabilidad y no imponer
nuestra figura sobre la del paciente.
Perls enfatizaba en la auto regulación organísmica que significaba
que el paciente podía quedar abierto y que él mismo lo podía cerrar.
Laura Perls no estaba de acuerdo, dado que señalaba que la Psico
terapia Gestalt va del apoyo al auto apoyo, por lo que aconsejaba
que siempre tenía que terminar la sesión con un cierre. Comparto to
talmente este último punto de vista.
El sistema de relación:
Un sistema de relación es el que se establece entre los miembros de
la sociedad terapéutica y se basa, según mi punto de vista, en la
aceptación de ciertos valores como el respeto, la honestidad, el inte
rés, la responsabilidad y el compromiso.
200 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El terapeuta es una persona que por el hecho de haber llevado un
proceso terapéutico didáctico durante su formación profesional,
ha resuelto asuntos inconclusos importantes, con lo cual evitará
mezclarlos con los del paciente.
No obstante el terapeuta no está exento de tener o estar atravesan
do situaciones graves o estar enfermo. En estos casos no es conve
niente que dé terapia, por el contrario, es necesario que repose has
ta curarse si está enfermo o que, si tiene algún asunto pendiente que
no está pudiendo resolver inmediatamente supervise sus casos y re
tome terapia nuevamente hasta que haya resuelto sus conflictos, ya
que de otra manera puede alterar el sistema de relación.
Una conducta transparente es la base de la relación. Si el terapeuta
necesita poner energía en resolver sus asuntos pendientes durante la
sesión, es posible que convierta en un fraude dicha relación.
A veces el paciente se va contento de la sesión y en otras enojado.
Presumimos que en este último caso el paciente se fue con la ges
talt abierta o asunto inconcluso, sin embargo el enojo contra el tera
peuta puede ocurrir porque éste no accedió a sus demandas o no ca
yó en la trampa manipulativa del paciente o está atravesándose la
etapa de Influencia o lucha por el poder.
El involucramiento emocional con el paciente que trascienda el he
cho terapéutico deja de ser esencial para la "cura” del paciente y
puede convertir la sesión en un incremento de las resistencias en el
paciente incluyendo una disminución de la objetividad necesaria en
el facilitador. Por lo tanto es conveniente saber disociar los propios
impulsos cuando pudieran representar un peligro para la estabilidad
del paciente, aunque sean genuinos, dado que pueden provocar un
daño a quien se pretende servir.
Sin amor no hay interés y sin éste no hay contacto. Sin contacto no
hay labor terapéutica. La sexualidad entre los socios terapéuticos
por ejemplo, no debe basarse en la moralidad ni en la necesidad de
ninguno de ellos, sino que creo que debe estar en función de la la
Elementos del Proceso Terapéutico 201
bor hacia la superación personal de nuestro socio. A veces la sexua
lidad o el amor en la relación pudieran estar al servicio de la resis
tencia al crecimiento de parte del paciente, ya que habría motivos
para pensar que la terapia quedaría sin efecto ante el involucra-
miento emocional.
En lo posible convendría que se evitara la sexualidad entre ellos, a
menos que se creara una situación de amor que los llevara a conti
nuar una relación de pareja y la subsiguiente finalización de la rela
ción profesional.
Evitar la dependencia del paciente hacia el facilitador y viceversa,
favorece el auto apoyo y es una parte integral de un trabajo tera
péutico exitoso. Por ello es conveniente en la medida de lo posi
ble, no “engancharse" en un enamoramiento impulsivo con el pa
ciente ni sexualizar la relación.
Seguridad en la relación:
Todas las criaturas vivientes necesitamos cierta seguridad para cum
plir con el requisito de sobrevivir en este planeta. Esta sensación es
necesaria e indispensable y es aplicable a cualquier instancia donde
la relación entre entes vivos esté presente.
La seguridad en una sesión implica el abstenerse de criticar o hacer
conjeturas o interpretaciones sobre lo que le está ocurriendo al pa
ciente, además de asegurar la total confidencialidad de lo que ocu
rre dentro del tiempo de la sesión. Asimismo el terapeuta aclarará
que no irá más allá de donde el paciente desee.
También incluye el poder transmitirle al paciente el apoyo que solici
ta para reorganizar su percepción de una situación particular y ser
honestos con este punto particular; el decir: "me parece que te es
tás engañando o contando un cuento” puede asegurarle al paciente
que no confluiremos con su punto de vista y seremos honestos al
compartirlo.
202 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Surgimiento de la confianza:
Sabemos que la confianza es un sentimiento afectuoso y respetuoso
entre dos o más personas por lo que en el proceso terapéutico es in
dispensable que exista. Si alguno de los dos socios no confía en el
otro, lo sugerible es dar por terminada la relación, siempre y cuan
do se agoten todos los esfuerzos por implementarla. Esto puede lo
grarse a través de una conducta auténtica por parte del terapeuta, a
menos que el paciente no confíe en nosotros o viceversa.
A veces por su historia, el paciente tiene miedo a que lo traicionen (co
mo pudo haberle ocurrido en situaciones anteriores) otras personas
significativas; no obstante ello, el terapeuta agotará sus recursos para
que no ocurra algo semejante. Lo anterior no impide que un paciente
con fuertes rasgos paranoides imagine una traición donde no la hay.
Puede ocurrir que el terapeuta no sienta cercanía o confianza con el
socio terapéutico debido a su propia experiencia; si ello pasara, es
necesario que solicite supervisión para aclarar su figura respecto a
la persona con quien va a iniciar el viaje terapéutico.
Si después de esto el terapeuta no se siente con deseos de continuar,
lo indicado es la remisión del paciente a otro terapeuta. La confian
za es el lazo de unión de la relación terapéutica que le permitirá des
cubrir al socio terapéutico las partes de sí mismo que puede proyec
tar en el terapeuta y que le lleven a re-conocerse en el otro como un
espejo; será también un espacio creado entre los dos que le permi
ta al paciente negociar o pedir lo que necesita su mundo interno y
descubrir lo que puede ofrecerle el mundo externo incluyendo al te
rapeuta como persona.
Interés hacia el paciente:
Significa mostrar una conducta favorable y de apertura hacia el so
cio terapéutico, respetando su forma de hablar, su educación y su
cultura.
t
Elementos del Proceso Terapéutico 203
Es importante no caer en exageraciones que pudieran asustar o
inhibir al paciente (por ejemplo y como señalamos antes, un abra
zo o un beso de saludo al inicio o al final de la sesión cuando aún
no hay confianza pueden resultar contraproducentes).
Creo que el afecto se desarrolla y se enseña desde que empezamos
a tomar en cuenta al paciente con toda la gama de conductas que
nos presenta y permite percibirlo tal cual es, aceptándolo desde don
de está y con lo que se presenta sin pedirle más allá de lo que quie
ra dar y así se establece el inicio de cualquier relación.
204 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Duración de un proceso terapéutico
(Individual-Pareja-Grupo)
odo proceso tiene un intervalo de tiempo marcado entre el prin
T cipio y el final del mismo. En la Psicoterapia Gestalt
un proceso
individual no didáctico, es decir, para cualquier persona que desea
desarrollar su potencial y resolver sus asuntos pendientes puede du
rar hasta un año, una vez por semana.
En el caso de una terapia didáctica, o sea con candidatos a ser tera
peutas, el proceso puede llevar el tiempo de formación, entre 2 1/2
y 5 años, incluyendo la supervisión de casos clínicos.
En la terapia de pareja, dependiendo de la problemática presentada,
van de 1 sesión a 6 y no más de 10 sesiones. Si la pareja adolece de
problemas de comunicación o están en la fase de lucha por el poder
y siguen queriendo estar juntos, el proceso dura el tiempo mínimo
necesario hasta que ambos miembros aprendan a comunicarse. Los
códigos de valores comunes son básicos para este fin.
Si uno de los miembros ya no tiene deseos de estar con su pareja
(sabemos que el amor no es voluntario), la terapia sólo puede ser
vir en principio para hacer menos dolorosa la inevitable separa
ción. Generalmente el que toma la iniciativa y abandona se siente
culpable y el que es abandonado se queda con resentimiento. Es
conveniente que este último tome terapia individual hasta que lo
gre su autoapoyo.
Respecto a la terapia de grupo, dependerá si es un grupo abierto o
cerrado y el objetivo previo al tomar el proceso. Imaginando a un gru
po de personas que voluntariamente se acercan a un terapeuta para
iniciar un proceso aceptarán que se forme un grupo abierto donde
pueden entrar nuevos miembros y salir otros. En este caso el grupo
puede durar mucho tiempo.
Elementos del Proceso Terapéutico 205
Si la modalidad del grupo es cerrada, donde no puede entrar ningu
na persona más que las que iniciaron, entonces la duración puede
ser de 1 a 3 años.
De todas maneras la duración de cualquier proceso está determi
nada más por el o los pacientes que por la voluntad del terapeu
ta, pues en Gestalt no se acepta, ni el fomentar ni el mantener la
dependencia entre sus miembros.
206 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
El fin de la terapia.
Cuándo y cómo se cierra
lega un momento en que las sesiones están cerca de su finaliza
L ción. Esto puede ocurrir en el instante en que el paciente asume
que ya no es necesario continuarlas. Este momento debe ser espera
do por el terapeuta con afecto y con satisfacción ya que se trata del
éxito de un trabajo profesional en el cual el paciente logró su auto
apoyo y ya conoce cómo resolver los problemas que se le presenten.
La sociedad llegó a buen fin.
A veces es el terapeuta quien debe proponer la finalización de las se
siones siempre y cuando haya captado que no es necesaria su con
tinuación. Lo anterior lo basará en el desarrollo de la autoestima y
logros del paciente. Hay ocasiones en que éste no desea terminar
con el proceso y no es porque tenga asuntos pendientes dado que
siempre los tendrá, sino porque ha creado un lazo afectivo con su so
cio profesional que no desea que termine.
Aquí lo que sugiero es que la amistad entre ambos no tiene por qué
terminar aunque su acompañamiento profesional sí llegó a su fin. De
todas maneras está ocurriendo una separación y sabemos que esto
quiere decir que habrá una despedida y que se avecina un duelo.
Proceso de despedida y duelo en la terapia:
“ Partir es morir un poco” , reza el dicho de Aragón. La despedida de
la relación terapéutica no tiene por qué asumir tintes dramáticos,
por el contrario es un momento esperado por cualquier terapeuta
consciente de su quehacer y se parece al momento en que acepta
mos que nuestros hermanos o hijos han crecido y que ellos mismos
habrán de volar con sus propias alas. Si no fue así, significa que no
sirvió la educación hacia el amor y al éxito que pretendimos. Presen
ciar este momento es asistir a la magia de la vida. Apoyarlo es con
vertirse en >mago.
Elementos del Proceso Terapéutico 207
El hecho de llegar al final de las sesiones encierra un proceso deno
minado Duelo. Este proceso dura el tiempo que se necesite para
asumirlo en nuestra mente y dependerá de cada quien su duración.
Esto significaría que el proceso de duelo que se da ante la finalización
del tratamiento podría implicar el inicio de una desmielinización de los
cordones neuronales asociados con la pareja terapéutica ante la ausen
cia de retroal¡mentación entre los socios terapéuticos de lo que se infie
re que, en la medida que aceptamos el hecho de que ya no existe dicha
relación, nuestro cerebro va liberando la energía asociada a esa gestalt
y se podría mielinizar un nuevo cordón neuronal relacionado con un nue
vo acontecimiento, o sea, se crea una nueva configuración o gestalt.
Este proceso finalizará dependiendo del tiempo que duró la rela
ción y la entrega que hubo en la misma, sin embargo no pasa de
un año por lo general, dejando la sensación en ambos socios de
una puerta que siempre estará abierta entre uno y otro. “ Hay que
aprender a despedirse para poderse encontrar.” (Leticia Peña.).
Acerca de los pacientes:
Se diferencian por edades y maduración tanto intelectual como emo
cional. No es lo mismo un niño que un adolescente o un adulto. La te
rapia con niños y adolescentes requiere de otro tipo de manejo pues
también se toman en cuenta la dinámica familiar y la funcionalidad
en el rol parental así como las expectativas de los propios padres. En
mi caso sólo trato a pacientes adultos pues es mi especialidad.
El paciente es una persona en edad de comprender (capacidad de in-
sight) que tiene un problema y necesita ayuda profesional para resolver
el desafío que la vida le está presentando en este momento. El indivi
duo está consciente que necesita asesoramiento profesional y lo busca.
El problema que presenta el socio terapéutico interesado en resolver
su situación actual en crisis puede ser crónico o agudo. Es crónico
cuando su patrón de conducta tiene ya bastante tiempo, y sigue sien
do distónico con su Yo produciéndole malestar; la diferencia es que
se aguanta. Él piensa que es la “cruz que le tocó llevar” .
208 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
La queja es lo que lo distingue y viene a terapia inicialmente para
confirmar su neurosis, es decir que en el fondo piensa que nadie
puede ayudarlo. Aquí vemos al paciente resignado a su suerte, pero
que tiene una leve esperanza de superarlo.
A pesar de que la persona piensa que necesita un cambio no sabe
cómo hacerlo y su respuesta común cuando alguien le sugiere que
tome terapia es que él debe resolverlo por sí mismo y que nadie pue
de ayudarlo. Se hacen presentes en este sujeto sus prejuicios y el
miedo al cambio o a lo desconocido.
Sin embargo, si está frente a un reto nuevo ante el cual no sabe qué
ni cómo hacer para resolverlo es cuando puede decidirse a pedir
ayuda. Lo curioso es que al tomar la decisión de venir a terapia tam
poco sabe que ya está iniciando el proceso progresivo hacia la recu
peración de su Yo.
El problema se denomina agudo cuando ha ocurrido una eventuali
dad que ha hecho que el paciente no pueda con el desafío actual al
que se enfrenta y sienta la necesidad de resolverlo para seguir vivien
do confortablemente. Aquí es importante que el terapeuta sepa dife
renciar un proceso agudo de uno crónico agudizado, dado que en es
te último caso el problema por el que acude va a serle más difícil de
solucionar, hecho que no sucede cuando simplemente es agudo y la
persona podrá resolver su problema mucho más rápido que en el ca
so crónico debido a que no hay cristalización o rigidización de sus
cordones neuronales específicos.
El paciente viene a terapia debido a una presión interna o externa.
En este caso la familia, los amigos o la pareja tienen en común que
detectan la conducta extraña y le sugieren terapia. A veces puede
ocurrir de pronto el darse cuenta
de su necesidad por asociación con
algún estímulo similar como una película o un libro o una conversa
ción entre amigos.
Las personas, parejas y/o las familias que buscan terapia, esperan
resolver en el menor tiempo posible los factores que le están impi
diendo vivir plenamente.
Elementos del Proceso Terapéutico 209
En ocasiones piensa que el terapeuta tiene una varita mágica y que,
con dos o tres palabras le resolverá sus problemas. Esto no es cier
to. El proceso terapéutico como lo dijimos anteriormente, requiere
de tiempo y esfuerzo lo cual significa que habrá que fortalecer la ca
pacidad de espera o proceso secundario como diría Freud. La tole
rancia a la frustración no siempre se resuelve de la forma en que
ellos quieren, ya que tratan de cambiar el medio y no a ellos mismos.
“Si la percepción del mundo que tienes no te gusta, entonces cambia
tu percepción del mundo”, dicen los zen budistas.
El Paciente tóxico
Esto nos remite al conocimiento de algunos modos de personalidades
que bloquean o impiden el desarrollo normal de un trabajo terapéuti
co para su “beneficio” . Los siguientes son algunos ejemplos de actitu
des no recomendables para terapia, desafortunadamente, varios de
ellos se manifiestan cuando ya la relación afectiva está en marcha:
• La víctima:
Es un hipocondríaco mental, como acota Evelyn Lowenstern y usa la
queja como su instrumento de relación. Cuando el paciente capta
que su conducta es negativa a su crecimiento puede ocurrir que
abandone la terapia. Si decide quedarse en el .proceso y correr el
riesgo, tal vez logre aprender a no compadecerse. Naturalmente el
éxito de un tratamiento de este tipo depende del grado de cronicidad
de la neurosis padecida y de que el terapeuta no entre en el juego
neurótico del paciente.
• El cazador de osos:
Es la persona que está al pendiente de cualquier error del terapeuta
para descalificar su trabajo. Generalmente este tipo de paciente es
tá instalado en la lucha por el poder debido a los mensajes autode-
valuatorios que presenta a través de su Pseudo yo y no es su inten
ción lograr mejoría alguna. En realidad viene a confirmar que nadie
puede con él y reconfirmar así que los que están mal son los otros y
no ellos. Es común en este tipo de personas coleccionar terapeutas.
210 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
• El paranoico:
Es un individuo que en general jamás viene a consulta pues niega,
racionaliza y proyecta su patología. En caso de asistir a alguna se
sión es porque necesita controlar a alguien importante para su sis
tema que amenaza dejarlo o que ya no quiere someterse a él.
Las dos últimas personalidades presentan un manejo intelectual ele
vado dando la impresión de ser inteligentes, justificando mediante
racionalizaciones cualquier punto que el terapeuta intente investigar.
• El paciente escorpión:
Es un paciente que muerde la mano que lo acaricia. Es el individuo
que pone la máscara de ternura y actúa como víctima y cuando se le
ayuda traiciona la relación de confianza con el terapeuta tratando de
destruir a quien lo apoyó. Mark Twain decía con razón, que “si al
guien cura a un perro malherido y le da de comer jamás lo traiciona
rá, ésta es la principal diferencia con el ser humano” .
Este tipo de personas guarda envidia que luego se transforma en
resentimiento por lo que la gratitud es desconocida para ellas. Por
lo general lo manifiestan en demandas excesivas al terapeuta co
mo cambio de horario cada semana, disminución de los honora
rios, etcétera.
A continuación me gustaría poner algunos datos que han surgido en
mi práctica profesional, respecto a la educación que han recibido al
gunos pacientes y que podrían servir para comprender y apoyar su
crecimiento.
i
Elementos del Proceso Terapéutico 211
Los Pacientes educados en...
• La crítica por comparación:
i
Es cuando desde niño las figuras de autoridad lo comparaban con
sus hermanos, primos, compañeros o amigos. Si le decían que era
el mejor, entonces le provocaban culpa, y si por el contrario, le de
cían que no era bueno, le provocaban envidia contra quien era com
parado y resentimientos hacia las figuras de autoridad, con lo cual
se altera su autoestima y autoconcepto.
• El miedo:
Ocurre generalmente ante figuras autoritarias que se imponían de
manera agresiva ante su notoria indefensión, con ello se altera la
conducta hacia el éxito. Puede ser que aprendieron de estas figuras
significativas que el mundo es “malo” y por lo tanto había que tener
miedo para poder sobrevivir.
• Las amenazas:
Son los pacientes que crean una actitud mental negativa y su resen
timiento se liga con el temor de que se cumplan con el resultado de
que se altera el pensamiento. Por lo tanto, tienen la percepción de
que si no hay amenaza o tensión (estrés) no pueden salir adelante,
entonces provocarán y “ medirán” al terapeuta hasta encontrar un lí
mite (límite que el propio terapeuta se encargará de poner).
• La rigidez:
Ocurre cuando el medio familiar se establece mediante normas es
trictas sin flexibilidad con lo cual se altera la creatividad y perciben
el mundo de acuerdo a sus reglas, por lo tanto tienen expectativas
ideales del terapeuta en su modo de actuar o de conducirlos que se
rán muy difícil cumplir.
212 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
• La culpa:
Puede haberla introyectado de dos maneras, una es indirecta, es de
cir que las figuras significativas de su infancia actuaban el papel de
víctima; la otra es directa y agresiva, que es cuando se le culpaba di
rectamente de algo injusto o que no había razón o motivo, todo ello
altera la autoestima. El Yo toma prestado del Pseudo yo la creencia
falsa de que está educado para fracasar en la vida.
• La angustia:
Es una sensación displacentera que se aprende de los modelos de
identificación, los cuales pusieron expectativas muy altas para el pa
ciente y que serán difíciles de alcanzar pues está entrenado en la idea
de “si me esfuerzo lo suficiente... tal vez..." y en los que se manejaba
aquí y ahora.
el futuro con fantasías catastróficas lo cual altera el
• El abandono:
Se sufre por pérdida, amenaza de separación o fantasía de pérdida
por parte del paciente con lo que se altera la socialización y el afec
to. El descuido y falta de atención que se tiene con el niño lleva im
plícito el mensaje de: “ no eres lo suficientemente importante”.
• El rencor o resentimiento:
Se aprende de figuras significativas que criticaban y despreciaban al
paciente desde sus tempranos años de vida con lo que se altera el
amor. Se aprende que el sometimiento es una forma de sobrevivir y
no quedarse solo además que sus demandas no serán satisfechas
porque son inadecuadas.
• El maltrato:
Se recibió de las personas con las que convivió durante la infancia o
adolescencia a través de agresiones físicas y/o psicológicas. La rela
ción que se constituye es de sometedor - sometido y esto lleva al in
dividuo que sufre esta situación a presentar problemas de contacto.
Freud decía que las personas actúan en forma activa lo que sufrieron
en forma pasiva con lo que es frecuente que quien fue maltratado de
niño cuando crece maltrata a los demás
Elementos del Proceso Terapéutico 213
Acerca del Terapeuta
y sus funciones
recuentemente, el encuentro entre el paciente y el terapeuta es el
F foco del trabajo curativo, su interacción proporciona oportunida
des para aumentar la conciencia. Por lo que la función del terapeuta
Gestalt será la de incrementar la conciencia sin acelerarla, respetan
do el tiempo del socio terapéutico.
Las herramientas que usan los terapeutas son: facilitar el aumento de
la conciencia, el empleo del experimento y el encuentro interpersonal.
Es importante que el terapeuta se encuentre en contacto consigo mis
mo, con el paciente y con las necesidades del momento. Estar centra
do en su propio auto proceso y también consciente de los sucesos en
este límite de contacto que es el encuentro con el socio terapéutico.
El psicoterapeuta ha incorporado el marco teórico a su trabajo, apli
ca la metodología científica y practica lo que predica. Comparte con
el paciente sólo aquello que estimulará la conciencia con el consi
guiente incremento de la misma. Confronta acentuando el contacto
del socio terapéutico con lo que está a su alrededor e insiste en que
preste atención a lo que comunica y cómo reaccionan otros con él.
Todo terapeuta puede servirse de jugar el papel de varios persona
jes, como por ejemplo, Buda que puede contemplar sin juzgar, Ro-
binson Crussoe, como curioso, Sherlock Holmes, como investigador,
Cristóbal Colón, como descubridor arrojado, Marie Curie, como per
severante, Daniel el Travieso, como la parte juguetona y Leonardo Da
Vinci como creativo. A veces parece David Copperfield pues da la im
presión de que hace magia.
Es inadecuado que el terapeuta juegue con el papel del héroe que
salva o ayuda, es mejor tomar una actitud de abuelo o de tío, más
que de padre crítico,
como diría el análisis transaccional.
214 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Cualidades del Terapeuta Gestalt
• El Terapeuta Gestalt cuenta con un diploma o constancia de que
ha finalizado unaformación profesional en un Instituto de Gestalt
reconocido por las autoridades del país donde estudió o por algu
na asociación académica reconocida.
• Es puntual y comprometido.
• Es cálido.
• Sabe escuchar.
• Es comprensivo.
• Es confiable.
• Es culto.
• Tiene amplitud de criterio.
• Su conducta es congruente y transparente.
• Es abierto a la confrontación y a las ideas nutritivas.
• Cumple con los valores gestálticos.
• Tiene ética profesional.
• Establece el lenguaje común en las sesiones entre el socio tera
péutico y terapeuta.
• Es de mentalidad abierta y tiene sentido del humor.
Claudio Naranjo nos dice que el terapeuta debe: "Tener la capaci
dad de ser dulce y tierno, así como duro y confrontativo cuando se
requiera” .
Elementos del Proceso Terapéutico 215
El Terapeuta Didáctico Gestalt
n el Centro Gestalt de México, además de lo anterior se requiere
E tener experiencia suficiente en didáctica y supervisión de casos
clínicos avalada por las autoridades académicas de nuestro plantel
educativo.
Muchos candidatos a terapeutas desearían coronar sus esfuerzos
profesionales alcanzando este rango. Para ello es necesario que
cumplan con ciertas condiciones, como por ejemplo:
• Haber alcanzado su grado académico.
• Haber dado clases a otros candidatos y saber transmitir.
• Haber supervisado toda la formación de un candidato.
• Presentar una conducta congruente con lo que predica.
• Claridad en sus conceptos.
• Capacidad de abstracción, análisis y síntesis.
• Intuición y calidez.
• Manejo suficiente y adecuado del marco teórico y metodológico.
• Experiencia en éxitos personales.
• Agrado por la investigación.
Es conveniente que el terapeuta didáctico supervise sus propios ca
sos, que periódicamente se actualice asistiendo a congresos, hacien
do investigación y adquiriendo experiencias de índoles diversas co
mo por ejemplo, tomar cursos en disciplinas afines, tal como Progra
mación Neurolinguística, Bioenergética, etcétera. Necesita mantener
una actualización de la nueva bibliografía, así como de crear a través
de su experiencia nuevas formas de manejo con el paciente.
216 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
A continuación deseo compartir algo que me envió Alejandro Corne
jo y que me gustó mucho.
“ 13 formas de ver cómo un poeta y un terapeuta son uno” .
1. La habilidad para sostener la atención exacta.
2. El poder para usar el lenguaje y los silencios que rodean al
lenguaje, como vehículo del cambio.
3. La visión para percibir la posibilidad de transformación que
yace en el siguiente momento.
4. Experiencia con las transiciones sutiles que nos guían hacia
comienzos aptos y finales apropiados.
5. El desarrollo de una inteligencia capaz de darle forma comu
nicable a lo que va emergiendo.
6. La habilidad para hablar, actuar y presenciar la verdad con
compasión.
7. Apreciar el poder del paso del tiempo y el ritmo al coreogra-
fiar el cambio.
8. El respeto por la capacidad que tiene la forma para contener
y transmutar el sufrimiento en sabiduría.
9. Una consideración por los linajes y por el poder de nuestros
ancestros.
10. Habilidades que inspiran humor, crecimiento y juego.
11. Un reconocimiento de la belleza de la forma y la necesidad
de, juiciosamente, romper con las formas.
12. La creación de algo que perdura a través del tiempo.
13. Un sentido del misterio que existe en los actos ordinarios de
la vida cotidiana.
The handbook of co n stru ctive therapies. S harfm an, G.
(Tom ado de A lfredo López Salgado)
Elementos del Proceso Terapéutico 217
Cuándo el Terapeuta
remite al Paciente
Se remite al paciente por varias razones:
• Cuando no se tiene un horario en que ambos puedan coincidir.
• Cuando el caso lo justifique, por ejemplo que el código de valo
res entre ellos sea substancialmente diferente o que el tipo de
patología del paciente vaya más allá de la competencia del te
rapeuta.
• Cuando no presente adecuado conocimiento del idioma con el
que se presenta el socio terapéutico.
• Cuando la sintomatología que presenta el paciente requiera de
un manejo multidisciplinario se podrá asesorar con los especia
listas que requiera el caso.
El proceso de contacto:
Es el que se inicia desde la primera vez que nos comunicamos con
el paciente y continúa durante todo el desarrollo de la psicoterapia. Es
una serie de intercambios verbales y no verbales donde el objetivo es
la comunicación, tanto intelectual como afectiva tomando en cuenta
los canales de acceso que propone la Programación Neurolinguística,
esto es, visuales, auditivas, kinestésicas o mixtas. Para que el con
tacto se establezca se requiere tener disposición a la observación y
escucha con una actitud abierta, cálida e interesada. Este proceso
lleva tiempo y se establece cuando hay confianza, respeto y seguri
dad mutua.
En ocasiones, se presentan pacientes que hacen como si
tuvieran in
terés en nosotros o en lo que le decimos, sin embargo no se producen
cambios a pesar de que se apliquen ejercicios vivenciales o se dialo
gue con ellos acerca de su figura, como aporta Evelyn Lowenstern.
218 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
La resistencia al cambio es obvia y el temor a descubrir conflictos
que no cree que pueda manejar llevan a este tipo de personas a apa
rentar confianza por fuera e internamente sentirse no confiados y
desconfiar por dentro de ellos mismos.
Si nos damos cuenta de tal situación y confrontamos con nuestra
percepción, pudieran ocurrir dos cosas: que el socio terapéutico lo
acepte y comience el cambio o que lo niegue. En este último caso tal
vez lo mejor es remitirlo con otro terapeuta y dar por terminada la
relación.
Sin embargo la confrontación vista como un experimento debe es
tar graduada en función de cada paciente tomando en cuenta que
cuando un socio terapéutico “ rebota” la confrontación no siempre
es una resistencia, sino que puede ser posible que no haya sido
bien planeada o planteada dicha confrontación y por lo tanto pue
da así ser una proyección del propio terapeuta. Es muy importan
te darnos cuenta de ello.
En sesiones subsecuentes podría aplicarse el siguiente proceso me
todológico:
• Escuchar la comunicación verbal y observar la conducta no verbal.
• Investigar el para qué
y el cómo
de su conducta y la emergencia
de la figura.
• Descubrir el Pseudo yo oculto en la conducta y el afecto concomi
tante y ubicarlo dentro del Ciclo Gestalt.
• Proponer y realizar un experimento con el consentimiento del pa
ciente, para resolver la auto-interrupción de la energía.
• Retroalimentación y Cierre.
Interferencias del contacto con el Paciente:
El contacto se refiere a la naturaleza y a la calidad de la manera en
que nos ponemos en relación directa con nosotros mismos, con nues
tro ambiente y con los procesos que los relacionan. Un contacto sano
no es fijo, sino dinámico. Alternamos entre el contacto y la retirada.
Elementos del Proceso Terapéutico 219
El contacto está basado en las funciones fisiológicas, postura, coor
dinación, contacto con nuestros sentimientos y pensamientos en el
momento, de la herencia, constitución y resultados del modo como
se han resuelto anteriores gestalí[Link]én procede del resto del
medio, el aire que respiramos, la comida que ingerimos y de las con
diciones sociales de las que formamos parte.
Otra parte de la dimensión de contacto del Yo es la conciencia, la
cual implica estar abiertos a la posibilidad de cambio y ser respon
sables al captar nuestra existencia tal como se presenta y hacernos
cargo de todos nuestros actos, impulsos y sentimientos.
Las interferencias o sustituciones y represión del contacto general
mente van juntas, ya que necesitamos dirigir la energía que estamos
bloqueando hacia figuras sustitutas y encontrarle salida a esa ener
gía dando como resultado el minar el ahora y disminuir el compro
miso. Estas formas son:
• Uso de la zona de fantasía a través de juicios, opiniones, explica
ciones, generalizaciones, justificaciones, vivir de los recuerdos o
fantasías del futuro.
• La represión, es decir suprimir reacciones motoras, los olvidos, con
ciencia desvanecida sobre nuestros conflictos o desensibilización.
• La necesidad no desaparece, sólo cambia su expresión y éstas se
detectan a través de los síntomas que son los intentos para solu
cionar el problema interno.
• Al tratar de rehacernos para enfrentar las situaciones nos falsifi
camos porque no aceptamos ser como somos. Bloqueamos todo
lo que no coincide con la imagen ideal que tenemos, buscamos
que el ambiente también se ajuste a nuestra idealización para ga
rantizar el tener éxito, por lo que presentamos diferentes conduc
tas como son:
• No sentimos límites, no podemos hacer contacto, no podemos for
mar figura o tal vez tiene que hacerse el intento porque nos senti
mos indefensos.
220 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
• El límite de la distinción que hacemos entre ei Yo y Pseudo yo se
pierde, borramos la realidad y destruimos lo verdadero, después
llenamos el hueco con nuestra fantasía.
• Tomamos trozos de representaciones que esperamos que nos per
mitan tratar con éxito las situaciones que nuestras reacciones es
pontáneas parecen no poder solucionar, creemos ser aquello que
estamos representando.
• Renunciamos o no tenemos la capacidad para actuar decisiva
mente en un término medio. Volvemos nuestros actos contra no
sotros y evitamos el contacto con los obstáculos por lo que el de
sarrollo, el aprendizaje y la madurez que se busca en el proceso
de la Psicoterapia Gestalt serán el aceptar las funciones de ma
nipulación independiente del ambiente para satisfacer nuestras
necesidades.
La madurez es igual a estar centrado lo cual significa enfrentarse a
las circunstancias de la vida, tal y como se presentan de acuerdo con
un proceso de cambio de libre funcionamiento. Siendo responsables
de nuestra existencia sin ser sumisos a las exigencias de la sociedad
ni desafiarla, sin sentirnos más o menos de lo que somos, simple
mente siendo aquello que somos capaces de ser. Estando en contac
to con la situación.
El desarrollo dentro de la Psicoterapia Gestalt
no es instantáneo, se
avanza creciendo a menudo con dolor. Durante la formación de la fi
gura no sabemos qué surgirá. Para madurar, para encontrar la nue
va forma que exige esa situación nueva, hay que arriesgarnos y esto
es lo que el paciente aprenderá en la terapia al confiar en su propio
talento.
Elementos del Proceso Terapéutico 221
Escenas Temidas por el Terapeuta:
Algunas de las escenas temidas por muchos terapeutas novatos y
no tan novatos pueden ser las siguientes:
• Angustia ante el cobro de la sesión. Es decir, recibir dinero.
• Angustia ante la depresión del paciente.
• Miedo ante la ira del socio terapéutico.
• Angustia ante la angustia del paciente.
• Angustia de abandono del socio terapéutico.
• Enojo ante la crítica o comparación que le haga el paciente.
• Angustia ante la seducción del socio terapéutico.
• Confluir con los problemas del paciente.
• Aburrirse con el material que recibe y fingir que todo está bien.
• Angustia ante las ausencias del socio terapéutico.
• Angustia ante la llegada del paciente a la sesión.
• Angustia ante el silencio del socio terapéutico.
• Aguantarse las ganas de ir al sanitario por temor a qué dirá el
paciente.
• Temor de que el paciente no regrese de sus vacaciones.
• No captar la vivencia del socio terapéutico.
• Creer que la sesión no le sirvió al paciente.
• Darse cuenta de que el paciente miente y oculta material.
• Que el paciente abra una figura minutos antes de que finalice la
sesión.
• Angustia ante un brote psicótico del socio terapéutico.
• Miedo a no saber manejar algún ejercicio.
• Miedo a las reacciones fisiológicas que presente el paciente
(vómito, respiración cortada, salpullido de la piel, etcétera).
Sugerimos que si un terapeuta presenta cualquiera de los puntos an
teriores, que busque terapia y trabaje con el saboteador interior o
Pseudo yo, así como supervise los puntos en que se identifica con
estas situaciones cuando ha sido candidato.
222 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
Diferentes estilos de Terapeutas
A continuación mencionaré algunos:
• Permisivos:
Son aquellos que no favorecen límites en el paciente y no practican la
hábil frustración. Ejemplo: No cumple con lo convenido en el contrato
inicial y no le cobra la sesión al socio terapéutico que ha faltado sin pre
vio aviso o sigue aceptando al que siempre viene a la sesión faltando 5
minutos para que termine. Permite que el paciente siga con sus juegos.
• Directivos:
Están continuamente poniendo límites y evitando la espontaneidad bus
cando que el paciente diga o haga lo que el terapeuta ya estructuró sin
tomar en cuenta ni el contexto ni las necesidades del socio terapéutico.
Ejemplo: Date cuenta de.... Tú tienes que darte cuenta, etcétera.
• No directivos:
Son los que facilitan el proceso desde la “orilla” dando la impresión de
estar simplemente observando. No impone límites. A veces actúan co
mo “espejo” del paciente. Ejemplo: “Si quieres hacemos un ejercicio con
lo que dices”. La idea es de que a través dé la complacencia y actitud
abierta se favorezca la seguridad en la relación y aparezca la figura.
• Consejeros:
Dan masticadas las respuestas que el paciente puede descubrir por
sí solo. Ejemplo: “Yo que tú tomaría el empleo” .
• No comprometidos:
Son los que se pasan las sesiones como si fueran psicoanalistas, en
silencio, sin participar ni proponer ejercicios vivenciales, mostrándo
se neutrales y ausentes.
I I i m i u h i I m * i l nl I ' mi i « n i l ii|ii|iéull( n t¡\
• Catárticos:
Algunos terapeutas Gestalt ponen demasiado énfasis en la provoca
ción de la catarsis en el paciente el cual sale de la sesión sintiéndo
se muy bien igual que en el masaje y al poco tiempo se le contraen
de nuevo los músculos. Con ello queremos decir que si no hay un
proceso metódico la persona tenderá a repetir sus patrones neuróli
eos más temprano que tarde.
• Fóbicos:
Por falta de experiencia o miedo a no saber qué hacer si sale la figu
ra o cómo trabajarla, prefieren dejar pasar material importante para
el paciente o simplemente ni siquiera lo ven.
• Proyectores:
Son los que quieren resolver sus situaciones inconclusas en la mis
ma sesión con sus pacientes. Un ejemplo: si el terapeuta está divor
ciado y no ha concluido su duelo podría intentar influir en algún pa
ciente para que se divorcie si las condiciones de éste son similares a
la que tuvo aquél para separarse.
• Incongruentes:
No cumplen lo que pregonan. En la sesión actúan de una manera y
fuera del consultorio lo hacen de una manera diferente. Un ejemplo
es cuando se muestran como seres sensibles y prudentes ante el pa
ciente y en el trato con su secretaria actúan sin respetarla.
Otro ejemplo es que en el ámbito del consultorio actúa como una per
sona dulce y tierna con los alumnos y cuando imparte clases o su
pervisiones a los candidatos se convierte en un ogro intransigente.
• Soberbios:
No reconocen que son falibles. La omnipotencia narcisista ya hizo
mella en ellos. Ejemplos durante una sesión de grupo de un maes
tro: Luego de provocar una crisis en una de las personas dice: “ Lo te
nía planeado” o “provoqué tu crisis para que te des cuenta” .
224 Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología
• Interpretadores:
Son terapeutas que, en vez de señalar lo obvio y facilitar que el pa
ciente se dé cuenta por sí mismo, le dan un significado particular
que muchas veces concuerda más con lo que piensa el propio tera
peuta que su paciente, es decir es una proyección de aquél.
• Sociales:
Toman la sesión como plática de café sin seguir el proceso ni tomar
en cuenta la fenomenología. Ejemplo: “¿Qué me dices de la moda ac
tual?”
• Confluentes (algunos les llaman también confluyentes):
Son los que se identifican con el paciente en pensamientos o senti
mientos. Ejemplo, “ a mí me pasa lo mismo que a usted” . “ Es muy
curioso cómo nos parecemos en casi todo” , etcétera.
• Verborreicos:
Son quienes poseen mucha carga emocional y necesitan “vomitarla”
en la sesión sin tomar en cuenta el material de su paciente. Un ejem
plo es dar un discurso acerca de cualquier evento personal o públi
co tomando el tiempo de su socio en aras de descargar su ansiedad
o angustia
• Empáticos:
Terapeutas que saben responder emocional e intelectualmente al
paciente, estableciendo un lazo de seguridad y afecto que facilita la
labor de autodescubrimiento en este último.
Capítulo 6
Proceso de la Supervisión
BENEFICIOS QUE PUEDEN OBTENERSE DE LOS SUEÑOS
niUMiíiiinmmr
Del trabajo personal con nuestros sueños podemos obtener múltiples bene
ficios, entre los que podemos destacar los siguientes:
a) Nos recuerdan nuestras necesidades.
b Nos muestran una nueva visión de lo que estamos haciendo o viviendo
en nuestro presente existencial.
c) Nos avisan cuando empezamos a tener problemas o conflictos con los
demás, con el medio ambiente o con nosotros mismos.
d) Nos dan, de una manera interna, una visión del valor que tienen para
nosotros determinadas personas.
e) Nos proporcionan una visión más clara de nuestros verdaderos valores, y
pueden clarificarlos si están enmarañados o confusos.
f) A veces nos indican formas de actuar más coherentes que las que estamos
utilizando en esos momentos.
Estos beneficios podemos ir observándolos a medida que vamos trabajando
nuestros sueños y nos ponemos en contacto más directo con su significado y, en
definitiva, con su mensaje.
Para finalizar este capítulo, transcribimos una líneas sobre los sueños, de
Adriana Schnake (1987): "Solo cuando una persona se ha metido entera en ser
una caja cerrada y vacía o un objeto decorativo o un cubo de basura... y ha
medido todo lo limitado y "falible" que hay en el mismo y ha aceptado la
angustia de este límite, ha podido desde ahí ver el endiosamiento y omnipo
tencia con que combate esto y ha logrado tener energía para defender su exis
tencia. Aunque fuera algo perecedero y débil, logra darse cuenta de que hay en
él un ser real y único con determinación a ser lo que es y a aceptar con satisfac
ción su existencia (sic)". Evidentemente, la aceptación de lo que somos, aunque
no corresponda al ideal del yo, o al ideal de lo que nos gustaría ser, es lo que es.
Es todo aquello que nos completa y nos aleja de la alienación.
188 MAIOR
La función del terapeuta
11
El propósito de la terapia gestáltica es el de ayudar a la gente a redescubrir
su capacidad de darse cuenta de lo que realmente está vivenciando, cualquiera
que sea su vivencia o su experiencia.
Toda técnica puede ser utilizada hábilmente o, por el contrario, de forma
torpe y errónea. A veces, lo bueno o lo malo que se puede decir de una técni
ca, no depende de ésta sino de la persona que la utiliza y por la forma en que
la utiliza.
Fagan y Shepherd (1973) describen una serie de características que deben
tener los terapeutas. Consideramos que son unas buenas cualidades, por lo que
las incluimos en este texto. Esperamos que sirvan de guía para la formación de
futuros terapeutas gestálticos.
Cualquiera que sea la experiencia que una persona esté sintiendo, su viven
cia de la misma debe ser respetada. Existen muchas maneras de no respetar la
experiencia de una persona durante su trabajo terapéutico. El terapeuta debe
tenerlas presente si no quiere que su trabajo se vea afectado o se convierta en
una forma de manipulación de la persona que acude a él en busca de ayuda.
Algunas de las maneras más comunes de interferir con la experiencia de los
pacientes son:
• Juzgando
• Ayudando de forma inadecuada
• Señalando deberes y obligaciones
• Dando explicaciones cuando no es el momento ni la situación
Veamos en detalle cada una de ellas.
MAIOR 189
Manual p r á c t i c o de psicoterapia gestalt
JUZGANDO
El juzgar es una forma de culpar, condenar o rechazar a una persona.
Cuando en un grupo alguien llega a vivenciar y experimentar ciertas emo
ciones o sentimientos, para algunas personas serán extraños; para otras, conde
nables, estrafalarios o raros. Con los sentimientos críticos que puedan surgir de
parte de algún compañero, tales como desprecio, burla o condena, se está juz
gando y condenando a la persona por su experiencia, y esto desalentará a los
demás a expresarse, a abrir su propia experiencia y a su consiguiente explora
ción. El coordinador, en estos casos, debe ser lo suficientemente abierto como
para aceptar y reconocer la experiencia de una persona, por muy extraña que
sea. Debe, también, ser capaz de frenar las críticas de los otros miembros, ya
sean verbales o no. Cuando alguien juzga o recrimina la experiencia de otro, el
coordinador puede hacer dos cosas:
• PRIMERO. Puede señalarle a la persona que está juzgando, que lo que
está haciendo es sólo una fantasía y no un darse cuenta del sentimiento
que esa crítica esconde.
• SEGUNDO. Puede explorar la experiencia de la persona que juzga. Tal
vez esa persona experimente miedo, vergüenza, incomodidad o confu
sión, y ésa es su experiencia. El juicio no le servirá para nada, excepto
para que otras personas, cuya autocrítica sea muy marcada, se impidan
experimentar sentimientos y vivencias que pueden ser recriminadas tam
bién por pensar que son vergonzosos.
AYUDANDO
Una de las maneras más comunes de no respetar a una persona -y también
una de las formas más aceptadas por nuestra sociedad- es la de ayudarla,
corriendo rápidamente en su ayuda cuando se siente mal o incómoda. El ser
.servicial con una persona, el correr a consolarla, el gastarle una broma en un
momento determinado en plan de ayuda para evitarle sentimientos dolorosos,
190 MAIOR
La función del terapeuta
impide a la persona vivenciar plenamente su tristeza, cólera, soledad, cuando
sólo experimentándolas plenamente puede aceptarlas y asimilarlas como otros
sentimientos suyos más. Esta conducta de vivenciar a fondo estas sensaciones
sin evitarlas, le ayudan a integrar sentimientos a su vida, permitiéndole desa
rrollarse como ser humano más completo e integrado. Lo que ocurre es que el
ayudador de alguna manera está intentando ayudarse a sí mismo a través del
otro. Si él llega a impedir que surjan en el otro sentimientos dolorosos yendo en
su auxilio, detiene la expresión de sentimientos que serían dolorosos para él.
Ocurre, a veces también, que el ayudador al ayudar a la otra persona se con
vence a sí mismo y a los demás de que él es capaz de ayudar a los otros y no
necesita ayuda de nadie. Casi todo ayudador tiene marcados sentimientos de
desamparo que se atenúan cuando puede ayudar a alguien. Esto se da con
mayor frecuencia en las profesiones de ayuda, tales como los psicólogos, los
maestros o los trabajadores sociales, por poner algunos ejemplos.
Para investigar y explorar nuestros propios sentimientos de desamparo y evi
tar una ayuda entorpecedora, hay que hacer un diálogo imaginario con alguien
a quien se ayuda o se trata de ayudar, desempeñando ambos papeles para des
cubrir cómo se está tratando de ayudar uno a sí mismo ayudando a otros.
Cuando una persona trata de ayudar a otra, presupone que ésta necesita
ayuda, y a la vez estimula el sentimiento de desvalimiento de la persona a la cual
trata de ayudar, con lo cual la otra siempre podrá manejarla a fin de que vaya en
su ayuda siempre que no quiera enfrentarse con situaciones que le son difíciles.
Con esto, tanto el ayudador como el ayudado dependerán mutuamente el uno
del otro. En esta situación se invierte gran cantidad de energía: el ayudado la
invierte en manipular a los demás para que lo ayuden, y el ayudador en ayudar
al otro, en lugar de descubrir su necesidad y sus sentimientos de desamparo.
Todo el mundo dispone de un enorme potencial que utiliza, unas veces, para
manipular a los demás, y otras, no utilizándolo en absoluto. La mayoría de la
gente es mucho más capaz, inteligente y fuerte de lo que ella y nosotros cree
mos. Lo podemos ver en muchas situaciones límite en que la persona no tiene
a quien recurrir en su ayuda, o en situaciones que creimos que alguien no
podría resistirlas.
M A I O R 191
!g> M a n u a l pr á c ti c o de psicoterapia gestalt
Cuando nos disponemos a ayudar a otros también nos disponemos a ser
manejados de esa manera.
El único modo que hay de avudar a alguien verdaderamente no es ayudán
dolo a hacer algo, sino ayudándolo a darse cuenta de su propia experiencia, de
sus sentimientos, acciones, fantasías, insistiendo en que explore su propia fan
tasía, responsabilizándose y experienciándola más profundamente. Si una per
sona está triste, debe explorar su tristeza y vivenciar lo más profundamente la
misma antes de que pueda asimilarla, desarrollarla y salir de ella. Si una perso
na está enojada debe sentir y expresar realmente su enojo en vez huir de esa
experiencia para evitarla.
SEÑALANDO DEBERES Y OBLIGACIONES
Todo terapeuta debe evitar crear deberes y obligaciones en sus pacientes, ya
que si trata de contrarrestar las obligaciones que la sociedad impone, con otras
contrarias, lo que hace es crear una nueva capa que se añade a las obligaciones
anteriores. Si el terapeuta dice que una persona debería tener una experiencia
particular, esta idea obstaculiza la verdadera experiencia de esa persona en cada
momento, ya que estará más pendiente de lo que le dice el terapeuta que de su
propia experiencia, deseos y necesidades, y manipulará su experiencia para
adaptarse a los deseos del terapeuta.
EXPLICANDO
El interpretar y explicar conductas es un sistema bastante aceptado de "com
prender" la experiencia, pero no sirve la mayoría de las veces más que para evi
tar la experiencia y con ella los sentimientos desagradables que ella conlleva.
El explicar, interpretar y justificar son todas actividades de la fantasía. Es
decir, son formas de hablar de la experiencia en lugar de vivenciar y sentir esa
experiencia. Sin embargo, todo encuentro genuino, todo darse cuenta y toda
. profundización en la experiencia no se realiza interpretando y explicando, sino
vivenciándola, y para ello buscamos los detalles que nos lleven hacia ella
192 MAIOR
La función del te r ap euta
haciendo preguntas tales como: ¿Cómo te sientes? ¿Qué te está pasando en
estos momentos? ¿Qué estás sintiendo y experienciando ahora? Estas son pre
guntas útiles que pueden ayudar a tomar mayor contacto y conciencia de los
detalles específicos de la vivencia.
Otro aspecto que debe evitar todo coordinador de grupos es tomar la res
ponsabilidad del grupo, o de alguno de los integrantes del mismo. Lo que sí
puede hacer es tratar de mantener alerta la atención de la gente sobre el darse
cuenta de cada uno, interrumpiendo cualquier cosa que lo interfiera.
CARACTERÍSTICAS DEL TERAPEUTA
Anteriormente hemos hablado de lo que debe evitar todo terapeuta si real
mente quiere prestar un buen servicio a su cliente. Ahora vamos a describir las
características que debe reunir para manejar bien un proceso terapéutico. Según
Fagan y Shepherd (1973) un terapeuta tiene que tener las siguientes características:
• Pautamiento
• Control
• Potencia
• Humanidad
• Compromiso
Pautamiento
El terapeuta ha de ser capaz de reconocer una serie de características, sínto
mas, movimientos, tono de voz y aspectos básicos de la conducta de la persona
que acude a una terapia.
Debe saber que el paciente desde que entra en su consulta le va dando infor
mación, y por ello debe ir acumulando toda la información posible que le per
mita comprender mejor a su cliente desde el primer encuentro. Recogerá tanto
los datos que le aporta del pasado, como los que le aporta del presente, no sólo
con sus palabras, sino también con todos aquellos datos que no le da verbal
mente, y que se perciben a través del lenguaje de su cuerpo.
MAIOR 193
%Ma nu al p r á c t i c o de p s i c o t e r a p i a g e s t a l t
Control
Por muy claro que sea el pautamiento o diagnóstico del terapeuta, si no está
en condiciones de asumir el control de las sesiones, poco o nada podrá hacer
para que se produzca el cambio en el paciente.
Se entiende por control la capacidad del terapeuta para procurar que el clien
te acepte seguir una serie de procedimientos fijados por él, que pueden incluir
una amplia gama de técnicas y juegos con los cuales trabaja la terapia gestálti-
ca. Si el paciente no está dispuesto a colaborar o trata de manejar y llevar al tera
peuta hacia donde él desea, el control pasará a manos del cliente y poco o nada
podrá hacer por él.
La importancia de conseguir el control desde el primer momento estriba en
que cualquier síntoma tiene como función procurar controlar a los demás y for
zarlos a actuar tal y como uno quiere. El terapeuta debe contrarrestar el control
que el paciente tratará de ejercer sobre él y el ambiente, procurando establecer
las condiciones necesarias para un buen desarrollo de su tarea.
Es preciso que el terapeuta advierta, ponga de manifiesto y contrarreste los
esfuerzos que el paciente haga por conseguir el control mediante procedimientos
gestálticos, utilizando los síntomas o cualquier otro aspecto que surja en cada
momento. Debe estar atento para que el paciente no lo aburra, lo asuste o lo
eluda. Debe ingeniárselas para que no le engañe o le resulte demasiado entre
tenido, y debe estar atento para que no lo lleve a la conmiseración. Si algún
paciente consigue alguno de estos objetivos, su tarea se verá seriamente afectada.
Potencia
El terapeuta debe poder ayudar a su paciente para acreditar y evidenciar sus
servicios, y si ve que él no es capaz de ayudar a su cliente debe hablar abierta
mente con él y expresarle sus pensamientos y sentimientos en relación con sus
dudas de no poder ayudarlo.
La persona que solicita una asistencia terapéutica específica tiene derecho a
esperar que le sea brindada. Por esta razón, el terapeuta debe tener el mayor y
•'M | M A I O R
I
La función del terapeuta
más amplio conocimiento que le sea posible de técnicas, juegos, experimentos
y procedimientos para indicar instrucciones y sugerencias que puedan superar
la inercia del cliente y promover el movimiento.
Cada tipo de psicoterapia tiene unas técnicas en las que basa su forma de
actuar y el tratamiento que proporciona. Así sabemos que el psicoanálisis utili
za la interpretación y el análisis. Otros practican la hipnosis, analizan transac
ciones, dan sugerencias, etc.
Una de las contribuciones más importantes de la terapia gestáltica reside en
el poder de sus técnicas, que permiten alcanzar con gran rapidez niveles emo
cionales y de comprensión muy profundos. La silla caliente es una de las técni
cas más poderosas y rápidas para proporcionar conocimientos y cambios
importantes y duraderos
H um anidad
El término humanidad supone en el terapeuta un interés y cuidado por
su paciente en un plano personal y afectivo. Estriba en su buena disposición
para compartir con el paciente sus propias reacciones afectivas, siempre y
cuando éstas no afecten negativamente a su cliente o no las utilice el tera
peuta para su propio bienestar y no para el de su cliente. Hablarle de sus
propias experiencias cuando sea pertinente y adecuado al momento. Su
humanidad también se encuentra en su capacidad para advertir y señalar los
tanteos que hace el paciente en busca de una mayor autenticidad, y para
brindarle apoyo y reconocimiento. Y por último, también estriba en su pro
pia apertura hacia un mayor crecimiento, lo cual le servirá de modelo a su
cliente.
El terapeuta debe indagar en su propia interioridad para darse cuenta de en
qué momento su sola presencia puede contribuir de forma más importante al
proceso de desarrollo, y cuando una simple reacción espontánea y natural de
un ser humano frente a otro ser humano es más valiosa que todo su interés y
afán terapéutico.
MAIOR 195
anua I p r á c t i c o de psicoterapia gestalt
Compromiso
HMBi—
»■!—IIT'IInn-TTT-rrrn —
Todo proceso terapéutico exige un cierto número de compromisos más o
menos rígidos o de mayor o menor importancia.
El terapeuta contrae compromiso con su profesión desde el momento en que
decirse dedicarse a ella. Este primer compromiso con su profesión implica otra
serie de compromisos, entre los que está el desarrollo continuo de sus capaci
dades, tanto de comprensión como de conocimiento. Esto requiere altas dosis
de interés y de energía. Implica un avance continuo en su desarrollo personal y
en su interés por aumentar sus conocimientos. Implica, también, tratar de hacer
aportes a la teoría que utiliza, al elaborar y crear nuevas formas obtenidas de su
práctica diaria y de su interés particular; e incluso, llevado a unos horizontes
más amplios, implica dedicar cierto tiempo a la investigación, contribuyendo a
la misma con trabajos, escritos y actividades docentes.
Con respecto a sus clientes, contrae el compromiso de comprenderlos y de
am pliar sus capacidades y entrenamiento para llevar a buen término una terapia.
N ingún terapeuta puede evitar sentirse, por períodos de mayor o menor
duración, deprim ido, hastiado, aburrido y con dudas con respecto a las técni
cas que utiliza o a su propia valía como terapeuta. A veces ocurre que el tera
peuta se ve inclinado a dedicarse a otras cuestiones indirectas como la investi
gación o la docencia. Como es natural, esto debe ser tenido en cuenta y no dese
charse por miedo al cambio u otra razón cualquiera.
A veces puede ocurrir que el terapeuta entre en conflicto con dos de los
requisitos mencionados anteriormente, como pueden ser el control o la huma
nidad. En este caso, su conducta se modificará trasladando el énfasis de una
situación a otra en la medida que la situación así lo requiera. Todo dependerá
de su forma de ser, de su flexibilidad y de lo que crea más conveniente en cada
momento.
196 | M A I O R
Influencias que se perciben
en la psicoterapia gestáltica
12
Ya Perls (1976) apuntó en su libro E l Enfoque gestáltico y testimonios de terapia
que los elementos que se encuentran en esta terapia también se encuentran en
otros enfoques psicológicos, y que lo importante aquí no son los pedacitos o
piezas que forman la teoría, sino el modo particular en que son usados y orga
nizados esos pedacitos. Eso es lo que le da a este enfoque su singularidad y su
forma; en consecuencia, su modo de percibir al ser humano.
Vamos a utilizar aquí la expresión genérica de teoría del aprendizaje para
referirnos a un cierto número de sistemas creados por los psicólogos para expli
car la adquisición del conocimiento y/o la aparición de nuevas respuestas.
La psicología ha enfocado este tema del aprendizaje en distintas épocas
desde dos perspectivas diferentes: la tradicional o asociacionista, que sería lo
que llamamos conductismo, y las escuelas de la introspección, entre las que se
hallan el funcionalismo y la psicología de la gestalt. Estas dos filosofías se cono
cen con el nombre de fenomenología y existencialismo.
Ni el conductismo ni la fenomenología son en sí mismos sistemas psicológi
cos. Son más bien métodos para describir y estudiar las variables asociadas con
la conducta, y que tratan de explicarla de esta manera.
Las teorías del aprendizaje afirman que su función reside en especificar las
condiciones-estímulo que determinan la conducta, es decir, qué reacciones
experimentará la conducta de los seres vivos aplicándoles unos estilos y bajo
determinadas condiciones.
Para el conductista y el fenomenólogo, el aprendizaje es un fenómeno que
está regido por unas leyes que es posible descubrir.
MAIOR 197
§ Manual p r á c t i c o de psicoterapia gestalt
Para el conductista, una respuesta o conducta es un indicador del aprendi
zaje; en cambio, el fenomenólogo estudia el aprendizaje o cualquier conducta a
través de los datos sensoriales, perceptuales o cognitivos que le proporciona el
individuo.
Para otras teorías es el refuerzo o la recompensa lo que determina la con
ducta.
Además, para el conductismo, la conducta observable es el único objeto de
estudio y el único criterio para evaluar el resultado de cualquier procedimien
to experimental; los demás factores no se toman en cuenta.
El fenomenólogo, por su parte, estima que todo lo que sucede dentro de
una persona -sensaciones, percepciones, cogniciones, y en general toda su
experiencia- son, en definitiva, datos psicológicos válidos, aunque no se pue
dan verificar y los deba inferir otra persona considerándolos esquemas con
ceptuales hipotéticos. Y considera, así mismo, que los cambios generados en
estos esquemas conceptuales, tales como el concepto de sí mismo o el control
del yo, son datos y criterios válidos para juzgar el resultado positivo o negati
vo de una terapia.
El conductismo y la fenomenología se han acercado bastante a través de teó
ricos del aprendizaje tales como Miller, Tolman y Skinner, al apartarse de su
interés exclusivo por el ambiente (es decir, conducta objetiva, observable y veri-
ficable) para añadir los hechos psicológicos internos como estímulos que
gobiernan y modelan la conducta e influyen sobre ella.
Las teorías gestálticas contribuyen a unir estas posturas trayendo a la con
ciencia ciertas conductas, y transformando los procesos y las fantasías interio
res en una conducta manifiesta y observable.
El proceso oriental de la meditación centrado en el vivir en el presente, en el
aquí y el ahora, cuya tradición de origen religioso se introdujo tanto en Europa
como en América, también influyó en la terapia gestáltica, concepto que, por
otra parte, también encontramos en el existencialismo, otra filosofía que como
veremos posteriormente también influyó sobre la gestalt.
. Otra de las influencias que encontramos en esta terapia procede de Jung,
quien se apartó del psicoanálisis freudiano en algunos aspectos que podemos
MAIOR
Influencias que se p e r c i b e n
encontrar en la terapia gestáltica. En primer lugar, vio el carácter polar de la
vida humana en la conducta manifiesta, apuntando que hay algunos aspectos
tan sobresalientes en las personas que no dejan salir a su opuesto. Este concep
to, el de los opuestos, es a menudo tratado por Perls, quien afirma que mientras
esas características reprobadas no sean reconocidas como propias e integradas
en la personalidad, el individuo permanecerá incompleto y falto de partes o
características que mantiene alienadas.
La concepción gestáltica de la polaridad o de los opuestos tiene un alcance
más amplio. No se limita al arquetipo (Jung, 1977), sino que la polaridad surge
de cualquier parte o de cualquier cualidad del sí mismo. Es decir, cualquier
característica que se encuentre en el ser humano o fuera de él tiene su opuesto.
Lo que sucede es que cuando una característica es demasiado pronunciada no
deja salir a la otra, pero el ser humano y la naturaleza llevan en sí mismos
ambos opuestos.
Cuando el individuo no acepta alguna característica por vivirla como repro
bable, lo que hace es inhibirla, fortaleciendo su opuesta, que le resulta más acep
table para él o para los demás.
De este modo, encontramos en todo ser humano el matón y el sometido, el
listo y el torpe, el generoso y el egoísta. Sólo varía en función de la situación o
de las personas que le rodean, ya sea ésta una característica aceptada o no. El
ambiente es fundamental en la elección o en el rechazo de una característica,
como podemos ver en las consultas.
Jung (1977) vio en los sueños y en su simbolismo expresiones creativas del sí
mismo de cada individuo, y no disfraces inconscientes de expresiones vitales
perturbadoras, como afirmaba la concepción psicoanalítica. Sostuvo que los
símbolos eran elegidos por las personas porque eran el medio más rico y com
pleto del que disponen para decir lo que tienen o lo que necesitan decir. Así, tam
bién el gestaltista considera los sueños como expresiones creativas y no como
camuflajes. Ésta es una consecuencia de tomar en serio los fenómenos en sí y por
sí mismos en vez de escarbar en busca de un significado oculto "más real". Para
los gestaltistas, como ya se dijo, el sueño es un mensaje existencial de uno a sí
mismo, y responde al presente y a la vida de esa persona en ese momento. El
M A IO R | 19Q
162 ■ La Gcstalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 9)
El egotismo sería entonces, de alguna manera, análogo a la “ neurosis de trans
ferencia”, paso obligado en el psicoanálisis ortodoxo. Así como esta última, el
egotismo es deliberadamente y, provisionalmente cultivado, bajo la forma de una
hipertrofia del yo, de un awareness atento a sus propios procesos de “ajustamiento
creativo” en la “frontera-contacto”.
Compartimos ahí el punto de vista de nuestro colega y amigo Noel Salathó, que
utiliza esta “resistencia” como una herramienta terapéutica.
Pero la terapia no puede ser considerada como terminada sino hasta que estos
elementos terapéuticos provisionales sean “remitidos” al garage
de los accesorios.
Así es principalmente:
• En psicoanálisis, cuando la neurosis de transferencia se “liquida” y el cliente
sale de su dependencia excesiva con el terapeuta.
• En Gestalt, cuando el egotismo se diluye y el cliente no se complace ya en una
actitud de independencia excesiva en relación con su terapeuta y a los que tiene
cerca y que vuelve “de una egología a una ecología (en el sentido de Bateson)”,
para retomar la afortunada formulación de Robine.28
Hace falta recorrer sucesivamente las cuatro etapas clásicas del camino de
cualquier hombre:
• Dependencia normal del niño ligado a su familia,
• contradependencia agresiva del adolescente,
• independencia más o menos egoísta (o “egocentrista”) del adulto, conquistada
a través del difícil desprendimiento progesivo,
• interdependencia madura, en la toma de conciencia de una relación fundamen
tal con el medio social y cósmico.
28 Jean-Marie Robine: “Quel avenir pour la Gestalt-thérapie?”, conferencia de las Jornadas nacionales
La Gestalt et sesdifférents champs d ’applicalion.
de estudio de la SFG (Grenoble, diciembre de 1985) en
París. SFG. 1986.
L a relación
íiliK v
10
terapéutica
en Gestalt
Transferencia y contratransferencia
UN POCO DE ETIMOLOGÍA
L / a Gestalt es verdaderamente una psicoterapia, ¿no es más que eso? Algunos
gestaltistas sostienen e insisten, en este hecho, para ser llamados Terapeutas de
Gestalt y no Practicantes1de Gestalt o gestaltistas, como se habla de “psicoanalistas” o
de “psicodramatistas”. Otros, entre los cuales estoy yo, estiman como Perls, que sería
una lástima reservar un enfoque tan rico solamente a los “enfermos” y hablan también,
de una manera deliberadamente provocadora, de “terapia para los normales”.
¿Pero de hecho, una “terapia” está reservada a los “enfermos”?
¿Qué decir entonces de la obligación de una terapia para los futuros terapeutas?
¿Hay que estar “enfermo” para convertirse en terapeuta?
¿Qué es una “terapia”? ¿Y qué es un “enfermo”?
Preguntemos a la etimología, palabra misma que viene de etymos
: “verdadero”.
Se trata entonces del sentido verdadero de una palabra y no, como se cree con mucha
frecuencia, de un único origen histórico.
• Therapeia significa en griego el cuidado religioso, el culto de los dioses;
—de donde: el respeto para los padres, los cuidados y la atención;
1 Le Robert precisa que un “practicante” es una “persona que conoce la práctica de un arte, de una
Gestalt-thérapie
técnica”, aquí: la (comparar elSyndicat National des Practiciens en Psychotherapie
o
SNP Psy). Este término de practicante, para nosotros, es más amplio que el de terapeuta de Gestalt
que no englobaría a los que practican en otros medios fuera de la terapia propiamente dicha; por
ejemplo, aquellos que aplican la Gestalt en instituciones o en empresas.
163
» r . <t,ih b 'iii h'ht/U 'i <lr i I H ilih to (C apítulo 10)
i i Mil» ln • [Link]. ilcl hu í |H>, la apariencia;
i. i....I. h • uidmlos médicos, los tratamientos.
• /. (.»/>.utti\ » . K'liulosn (de religare
= enlazar), es decir una mediadora, encar-
tl< manlcnci una buena relación entre los hombres y los dioses, entre la
l i< ii .1 y los ( icios, entre la materia y el espíritu.2
• Therapeuticos es el que cuida de los dioses o de un maestro (y que les prodiga
cuidados), es decir, el servidor, devoto, complaciente, servicial, el cortesano o
el esclavo.
Reconoceré de paso, que esta búsqueda me ha dado confianza en cuanto a mi
orientación personal, “predestinada” (!?) ya que:
“ Serge
” quiere decir “el servidor” y por lo tanto “el terapeuta” (!); es él el
que “observa” y vigila.
“ Ginger
” quiere decir, principalmente, “el instructor” (¡en inglés esta vez!)
de “ginger”
jengibre, prototipo de la especie3y en sentido figurado: el dinamis
mo, la energía, la vitalidad.
Lo que da por ejemplo:
• to ginger (up ): poner especias, darle pimienta, tono, estimular, animar;
• a gingergroup: un grupo de militantes, de animación o de presión (en política);
•a gingemian: un instrutor; etcétera.
El campo semántico del térapeuta nos ha traído al “servidor”, demos un rápido
vistazo sobre la etimología de esta última palabra.
“Servidor” proviene de la raíz indoeuropea “swer”, “ser” “wer”
o que significa
“poner atención”, “estar atento a” y ¡oh sorpresa! aquí volvemos a encontrarnos con
“elawareness”, ¡actitud básica del gestaltista!
servus
El “ ”, el servidor o el esclavo, está encargado “de observar”, es decir,
de “vigilar”.
Notemos, en fin, a los primos de la misma familia: “guardar”, del francisco
(lengua de los francos, de origen germánico) “ wardon
” y “curar”, del francisco “ ”. warjan
Así entonces, las palabras “terapia” y “tratamiento” están emparentadas no a
la enfermedad sino al servicio, a la vigilancia, al awareness
(¡eso es lo que hay que
demostrar!)
En cuan lo a la secta de [Link] trata de una comunidad de monjes judíos anacoretas de ambos
sexos, contemporáneos de Cristo y que se daban en Alejandría (Egipto) a la exégesis alegórica de la
Biblia (o lorah ), buscando el significado escondido de numerosos ritos y preceptos de apariencia
extraña en su primera lectura.
' El jengibre, especie reputada como afrodisíaca, simboliza también la síntesis de las polaridades
contrarias: es a la vez dulce y pimentada, suave y quemante, y asocia también la ternura al fuego de la
pasión. Encontramos este tema en dos derivados ingleses, de apariencia muy parecida y de sentidos
opuestos: "gingery" = de manera irascible, colérica, y “gingerly"
= lentamente, delicadamente,
con precaución.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 165
El “terapeuta” es, entonces, no el que tiene poder sobre el otro, sino el que está
en poder del otro, su servidor.
Henos aquí lejos del mito médico y paramédico del terapeuta “todo poderoso”
que tiene el poder de la vida o de la muerte; así como del terapeuta protegido
(¿aprisionado?) detrás de unos “parámetros” muy fijos y sólidamente establecidos y
que se supone “que sabe”. Nosotros estamos más cerca del terapeuta gestaltista “que
se supone ignora” (!), acompañando en la aventura a su cliente, el único responsable
de él mismo, en su experiencia singular e irreductible, anémica y polisémica, es decir,
sin obedecer a las leyes generales preestablecidas y pudiendo tomar diversos
significados, (no exclusivos los unos de los otros) según la lectura del cliente mismo,
tomado en su Gestalt particular del momento.
¿Pero, de hecho qué quiere decir “cliente”?
• El “cliente” era, con los romanos, un ciudadano protegido por un patrón
todopoderoso, de donde: el que puede recurrir a los servicios de alguien,
mediante una retribución.
• E l “paciente” es aquel que sufre, soporta o sigue pasivamente una intervención
(es por lo que yo evito emplear este término en Gestalt donde el “cliente” nunca
es pasivo).
• El “sujeto” ( “ sub-jectus
“) es el que está “puesto debajo”, “so-metido”, subor
dinado es, dicho sea de paso, etimológicamente más desvalorizado que “el
ob-jeto que es "puesto delante”, ¡“mostrado”!
Podría decirle al fin y al cabo, que el gestaltista estaría más en su lugar frente a:
• Una “pareja”: ¿persona con la cual se está asociado, con quien se tiene una
conversación o con quien se establece una relación?
• U n “protagonista”: ¿actor principal que juega el papel principal en un asunto?
(el terapeuta que no es sino el ¡que tiene el segundo papel!).
LA IMPLICACIÓN CONTROLADA
Y bien ¡no!, no hay ni primero ni segundo, ¡ni tampoco clasificación o separación!
El terapeuta y su cliente son dos “partes” comprometidas en una relación “dual”
auténtica, aunque sus estatus y sus papeles sean diferentes, éste es uno de los puntos
que caracterizan la Terapia Gestalt.
E l terapeuta de Gestalt no está retirado en su dominio, amurallado en un silencio
fijo, inaccesible; al abrigo en su fortaleza interiormente tapizada de bibliotecas tan
sabias como secretas.
Tampoco está expuesto a todos los vientos, en una empatia adecuada, condenado
a una “consideración positivista incondicional” hacia su cliente, diga lo que diga y
haga lo que haga.
No es tampoco alguien de un “servicio de reanimación” haciendo una trans
fusión de urgencia a una energía debilitada, o proponiendo su oxígeno embotellado
a quien pierde el aliento.
166 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
El terapeuta de Gestalt no busca comprender el síntoma y mantenerlo justifi
cado. No busca tampoco ni eliminarlo, ni ignorarlo. Se siente listo a explorar con su
cliente, compartiendo esta aventura de dos, en una relación de simpatía; que Perls
opone de manera un poco grotesca, a lo que él llama la empatia rogeriana y la apatía
psicoanalítica:
• El enfoque “no directivo” de Cari Rogers proclama la empatia, el terapeuta se
siente emocionalmente cerca de su cliente, en una actitud de “aceptación
incondicional”; la terapia está “centrada en el cliente”.
• El psicoanálisis propone una actitud de “neutralidad indulgente” donde el
terapeuta se mantiene a una distancia emocional de su cliente, respetando la
“regla de abstinencia”, lo que mantiene una frustración que tiene como fin
favorecer los mecanismos de transferencia. Perls califica a esta actitud “reser
vada” de “frustración pasiva (porque no hay respuesta) 4- apatía” y la opone
a la “frustración activa + simpatía”, que tiene un valor de provocación y que
constituye una “llamada” movilizadora (de pro-vocar: llamar hacia). Ejemplo:
“me doy cuenta de que desde hace cinco minutos no escucho lo que tú dices...”
• La Gestalt entonces, fomenta la simpatía: el terapeuta está presente como
persona en una relación actual “Yo/Tú” con su cliente. Despierta el awareness
de este último en su interrelación con el medio (que es aquí, el terapeuta) y
explota deliberadamente su propia contratransferencía como “motor” del
tratamiento.
Así, él se interesa en su pareja y está “centrado en el cliente”, pero también
podemos decir que está “centrado en él mismo”, atento a lo que siente personalmente
en ese instante, frente a su paciente y no duda en compartir deliberadamente una
parte de lo que siente con él.4
Sería paradójico que el gestaltista incitara regularmente a su cliente a hablar en
primera persona, ¡sin nunca hacer lo mismo! Por lo tanto no es neutro, sino compro
metido, con una autenticidad selectiva, una implicación controlada,
interventor y “activo”
pero sin embargo no “directivo”.
Reacciona y hace actuar, es decir que interectúa, pero no es él quien fija la
dirección del trabajo. Como el guía de montaña o de espeleología, está a la dis
posición del cliente para acompañarlo en el curso que este último determine.
No es él, el terapeuta, el que empieza el trabajo (“ get out ofthe way
”: retírate del
camino, recordaba Goodman), pero tampoco acepta pasivamente cualquier cosa.
Su papel es, en suma, el de permitir y favorecer, y no el de comprender o el de
hacer, ni de preceder ni de frenar al cliente, sino de acompañarlo, conservando su
propia idiosincrasia
4 Es así como Abraham Levitzky, alumno directo de Perls, declara en broma, parafreseando a Rogers:
“La Gestalt es una terapia centrada en el terapeuta!” Podemos leer una ilustración de esto en la obra
de Jean Ambrosi: La Gestalt-thérapie revisitée.
Toulouse. Privat. 1984
La relación terapéutica en ( icstalt ■ 16
EL CATALISTA
No es un “ana-lista” que diseca la situación para remontarla a sus orígenes (de ana,
en griego: de lo bajo hacia lo alto, al contrario,) sino más bien un “catalista” (si puedo
permitirme este neologismo) de cata: de lo alto hacia lo bajo, de la superficie hacia
la profundidad; respondiendo en parte a las cinco características clásicas principales
de las sustancias químicas catalizadoras:
• Acelera y amplifica las reacciones debido a su presencia;
• actúa por intervenciones con dosis muy bajas;
• no desplaza el equilibrio interno sino que permite solamente alcanzarlo con
más rapidez;
• su poder está fuertemente ligado a su propio estado físico;
• se encuentra inalterado cuando la reacción se termina.
“Inalterado” se entiende aquí en el sentido etimológico: no está convertido en
“otro”, sino al contrario, es más él mismo, limpio, revelado, gracias a la interacción.
Está “trans-formado”, no “de-formado”; ha encontado más bien una “mejor forma”,
una “figura” fuerte, una buena “Gestalt”, así como su pareja.
A fin de cuentas, este “catalista” no puede ser representado aislado de su cliente,
sino en relación con él; todas sus reacciones están vinculadas a las interferencias de
awareness
los dos y el del terapeuta no llevará ni sobre uno ni sobre la otra parte aisla
damente, sino sobre “el espacio transicional” que los separa y los une, sobre sus
interrelaciones, en red, a los cinco niveles: corporal, emocional, intelectual, social
y espiritual (o “transpersonal”) en un enfoque sistémico que da prioridad al conjunto
terapeuta-cliente, en su entorno inmediato y mediato
LA TRANSFERENCIA
Si la interacción es actual y mutua ¿cuál es entonces la duda (tan frecuentemente
controvertida) de la transferencia en Gestalt?
Primero, convendría ser prudente cuando se utiliza un término aislado de su
contexto habitual; “transferencia” ha tomado un sentido muy específico en psico
análisis y es sin duda abusivo utilizarlo para cualquier propósito, hasta en el lenguaje
popular: “mi hija hace una transferencia masiva hacia su maestro” o “mi marido, hacia
la panadera”, etcétera.
Ente término por otro lado, se reduce a su aspecto positivo y rara vez se habla
de la “transferencia negativa de mi hijo hacia la policía de caminos”.
La Teoría de la Gestalt ha enfatizado suficientemente en el hecho de que “el todo
es diferente a la suma de sus partes”, cada una de estas últimas no toman sentido sino en
relación con un conjunto, ¡por lo que hay que tener mucha prudencia cuando se utiliza
este término psicoanalítico en un contexto sensiblemente diferente!
IOS ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
Recordemos a este respecto que el psicoanálisis no se presenta generalmente
como una psicoterapia, sino al contrario, muchos de los psicoanalistas subrayan con
;usto que el aspecto terapéutico no es el fin inmediato del psicoanálisis, y oponen
explícitamente el psicoanálisis a la psicoterapia; mientras que el gran público, al
contrario, tiende todavía a confundir los dos términos, llegando a veces hasta con
siderar que cualquier psicoterapia es “¡una especie de psicoanálisis!”
Busquemos una vez más un punto de vista en el obligado “ Vocabulaire de la
Psychanalyse” de Laplanche y Pontalis:
• “En su sentido más amplio, psicoterapia es cualquier método de tratamiento
de los desórdenes psíquicos o corporales que utlilizan los medios psicológicos
y, de una manera más precisa, la relación del terapeuta y del enfermo (...); en
este caso, el psicoanálisis es una forma de psicoterapia.”
• “En su sentido más limitado, el psicoanálisis con frecuencia se opone a las
diversas formas de psicoterapia, por una serie de razones, principalmente la
función principal de la interpretación del conflicto inconsciente, el análisis de
la transferencia que tiende a la resolución de éste.”
Es así como Serge Lebovici (vicepresidente de la Association Psychanalytique
Internationale de 1967 a 1973, y además presidente de 1973 a 1977) se lamenta:
“En Francia, en el estado actual de las cosas, parece que los futuros
psicoanalistas no pueden evitar practicar la psicoterapia. Quizá pudiéramos es
perar, pero esto es una esperanza quimérica que los candidatos no se lancen
demasiado rápido a la práctica de la psicoterapia (... la cual) no debe de
confundirse con una degeneración del ejercicio del psicoanálisis.”5
Otro psicoanalista conocido, Lucien Israel, Insiste por su parte en presentar a
“La psicoterapia, no tanto como un reduccionismo de un psicoanálisis que
actualmente está al alcance de todos, sino como algo que rebasa al psicoanálisis
para aplicarlo a ‘campos nuevos’ y aprovecha para denunciar el ‘teorismo’ del
psicoanálisis que ‘oscila entre el terrorismo totalitario y la teología idolatrada’, así
como la ‘tendencia a la condenación general de los psicoterapeutas por los
psicoanalistas’.”6
Sea lo que sea, todos los autores están de acuerdo en señalar el sitio primordial
del encuentro, de la relación establecida entre el cliente y su terapeuta. “No hay
psicoterapia sin encuentro”, dice Israel, y hasta llega a agregan “la aptitud para la psi
coterapia secunda a la aptitud para el encuentro.”
Precisemos que en cualquier psicoterapia, este encuentro no tiene como fina
lidad el de modificar las cosas o los eventos, sino la percepción interna que se hace
el cliente de los hechos, de sus interrelaciones y de sus múltiples significados posibles.
Está claro que las intervenciones del terapeuta no buscan transformar la situación
5 Lebovici, S.: La formation des psychothérapcutes, en Nouvelles tendances en psychohérapie, bajo la
dirección de Pichot y Samuel Lajeunesse. París. Masson 1983.
6 Israel, L.: Initiation á la Psychaitríe. París. Masson. 1984.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 169
exterior sino la experiencia personal que tiene el cliente de esta situación. El trabajo
psicoterapéutico favorece entonces una reelaboración del sistema individual de
percepción y de representación mental.
Pero dicha percepción nueva de una situación dada, no implica forzosamente la
hipótesis de mecanismos transferenciales. Rollo May, uno de los fundadores del
Movimiento de Psicología Humanista, describe así su posición, en un artículo de 1958:
“Lo que pasa realmente, no es que el paciente neurótico ‘transfiera’ los
sentimientos que experimentaba hacia su madre o su padre, hacia su mujer o su
terapeuta. Diríamos más bien que el neurótico, en ciertos terrenos, nunca ha
sobrepasado algunas modalidades estrechas y limitadas de la experiencia carac
terística del niño pequeño. Por consiguiente, percibe a su mujer o al terapeuta
a través de los mismos ‘cristales’ deformantes y restringidos, a través de los
cuales percibía al padre o a la madre. Este problema debe de ser comprendido
en términos de percepción y de modo de relación con el mundo. Esto vuelve
inútil el concepto de transferencia en el sentido de un desplazamiento de
sentimientos desprendibles de un objeto a otro.”
Y prosigue un poco más adelante:
“Para la terapia existencial, la ‘transferencia’ se sitúa en el nuevo contexto
de un evento que se produce en una relación real entre dos personas. Casi todo
lo que el paciente hace al terapeuta en el curso de una sesión de terapia contiene
un elemento transferencial. Pero nada es ‘únicamente transferencia’, que pueda
explicarse al paciente aritméticamente. El concepto de transferencia ha sido
utilizado con frecuencia como un escudo protector conveniente detrás del cual
el terapeuta y el paciente se esconden para evitar la muy angustiante situación
de la confrontación directa.”7
En suma, no se niega la huella del pasado, claro está, sino que nos interesa en
tanto que se manifiesta hoy, en el presente, modulada por la situación particular del
momento y por las posiciones específicas de los personajes en relación.
“El pasado actúa ciertamente, pero como pasado, de alguna manera está disuelto,
se ha incorporado a la experiencia presente” (Max Pagés).8
Es por eso que el trabajo psicoterapéutico no tendrá como fin solamente poner
al día los recuerdos perdidos (el por qué), sino también reparar los azares y las
distorsiones de la relación presente (el cómo). Mientras que el cliente con mucha
frecuencia está centrado sobre el contenido de su discurso o de su acción, el terapeuta
de Gestalt se interesa primero en la forma, en el proceso en curso; notamos entonces
entre ellos una inversión de la figura y del fondo, esquematizada así por Jean-Marie
Robine.9
Contributions o f existencialpsychothcrapy en Existence. New York. Basic Books. 1958.
7 May, R.:
L ’Orientation non-directive enpsychothérapieet enpsychologiesociale. París. Ed. Dunod.
8 Pagés, M.:
1965.
9 Expuesto enl ’E cole Parisienne de Gestalt, mayo de 1986.
1
170 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
Para el cliente Para el terapeuta
“Figura” El contenido La forma, el proceso
El qué El cómo
El porque El por qué
“Fondo” La forma, el proceso El contenido
El cómo El qué, el porque
Polarizado en el aquí y ahora de la relación actual, Perls (así como Rogers),
adopta una posición extrema, manifiestamente reaccionaria a ciertas formas grotes
cas del psicoanálisis, y llega a negar la frecuencia y la importancia de los mecanismos
transferenciales.
Tal ya no es el punto de vista de la mayor parte de los gestaltistas de la
actualidad,10 ellos no discuten la realidad, verdaderamente la influencia de los
fenómenos transferenciales, pero se cuestionan (y por otro lado divergen) en cuanto
a la oportunidad de su explotación deliberada. El debate lleva entonces claramente a
una elección de la estrategia terapéutica.
No es porque me decido a comprometerme sobre un sendero
que ignoro la existencia de otros caminos,11
sino que escogí el que me pareció más “operacional”
en el momento y el menas alienante para el cliente.
LA NEUROSIS DE TRANSFERENCIA
El desarrollo deliberado de una “neurosis de transferencia”, elemento central en el
tratamiento psicoanalítico tradicional, no debe de confundirse con los fenóme
nos transferenciales espontáneos, inevitables e indispensables, en cualquier relación
terapéutica. Ahora bien, cuando se habla de “transferencia”12 fuera del contexto
psicoanalítico, mezclamos en ocasiones estas dos nociones.
Volvamos a leer para este propósito algunos pasajes de Sacha Nacht:13
10 Véase por ejemplo, en el capítulo 13, las posiciones de Isadore From a propósito del trabajo sobre los
sueños.
11 Este punto de vista se relaciona también con el aprovechamiento de la transferencia como con la
decodificación verbal del inconsciente o el recurso de la interpretación; estas nociones diversas no
son negadas sino deliberadamente dejadas en un segundo plano.
12 Notemos que el idioma inglés dispone de dos términos distintos: “transfer “transference”.
”y Eiste último
está especialmente reservado al psicoanálisis.
La Psychanalysc d' aujourd’hui.
13 Nacht, S.: París. P.U.F. 1968. Nacht (1901-1977), fue presidente de la
Société Parisienne de Psychanalyse Instituí de Psycanalyse
(SPP) de 1949 a 1962; del de 1954 a 1962, y
vicepresidente de laAssociation Psychanalytique Internationale (1PA) de 1957 a 1969. Tomó en 1945,
la ardua iniciativa de convertir las sesiones de análisis de una hora a 45 minutos y de cinco a cuatro
sesiones por semana.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 171
“...La relación que el enfermo establecerá de ahora en adelante con su
analista se reforzará cada vez más pero guardará una base ambivalente. Esta
se desarrollará, se abrirá progresivamente, hasta llenar completamente el
cuadro de la situación analítica. Desbordará aun el cuadro para convertirse
consciente o inconscientemente, en el centro mismo de la vida del sujeto. La
neurosis por la cual llegó a tratarse, se esfuma y puede aún desaparecer y en su
lugar, se instala la neurosis llamada ‘de transferencia’, ‘la nueva enfermedad
reemplaza a la antigua’ (Frcud).”
La última fase del tratamiento psicoanalítico consiste en la “liquidación” de esta
neurosis de transferencia.
“...pero —prosigue Sacha Nacht— la evolución de la neurosis de trans
ferencia desafortunadamente no sigue siempre este trazado ideal. Sucede que
por el contrario, se convierte en la principal fuente de dificultades en la
continuación del tratamiento, una complicación grave14 que puede inclusive
comprometerlo. Es, en alguna forma, responsable en una buena parte, de la
duración demasiado larga de muchos análisis.”
En principio, la utilización de esta neurosis de transferenica tiene como fin
reproducir, volver presente de nuevo, la neurosis infantil, a fin de volverla accesible
al tratamiento:
“Otra ventaja de la transferencia es que en ésta el paciente produce delante
de nosotros con que claridad plástica, una parte importante de la historia de su
vida, de la cual probablamente nos hubiera rendido cuentas en forma insufi
ciente. Es como si la representara delante nuestro en lugar de traerla”
(Freud).is
Tengo que subrayar de paso que el psicoanálisis es también una terapia del
“aquí y el ahora” ya que lo esencial es analizado e interpretado en referencia a la
transferencia actual.
Inversamente en Gestalt (y contrariamente a una opinión todavía extendida) el
pasado surge regularmente (“Gestalts no terminadas”) y también en ocasiones
un pasado lejano, preverbal arcaico. Pero no es abordado sino hasta que aflora
espontáneamente en el aquí y ahora. El terapeuta de Gestalt por lo tanto, no está
encerrado en la prisión del presente. Así como el psicoanalista, “está atento a todo
lo que surge del pasado como recuerdo actual y que, por consecuencia, debe tener
algún significado ahora.”16
14 Tenemos allí un ejemplo interesante del fenómeno muy general de hypertélie, donde el fin asignado es
sobrepasado (del griego,telos: el fin) es la herramienta misma que se vuelve nociva, como en las muy
numerosas afecciones iatrogénicas. También es lo mismo con las teorías, indispensables, pero
peligrosas cuando ellas se rigidizan en dogmas.
An outline o f Psychoanalysis,
15 S. Freud: New York, Norton, 1949. Citado por Maric Petit en su tesis de
Doctorado sobre la Gestalt. 1981 (no publicada).
16 Entrevista a I^aura Perls por Edward Rosenfeld. The Gestalt foum al . 1978.
172 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
Sería absurdo negar las raíces
¡bajo el pretexto de que nos interesamos en las flores y en los frutos!
Pero el terapeuta de Gestalt dispone de medios más directos, y sobre todo menos
alienantes para el cliente, que la instauración de una neurosis de transferencia para
favorecer la reaparición eventual de comportamientos infantiles; las técnicas de
movilización corporal y emocional y de sueño dirigido,17 permiten el rápido sur
gimiento de una parte del material arcaico18 y de comportamientos anacrónicos
repetitivos.
Podemos así evitar la larga y compleja vuelta de la neurosis de transferencia,
lim itando así las perturbaciones de la vida cotidiana del cliente y abreviando
el tratamiento.
LAS MANIFESTACIONES TRANSFERENCIALES
ESPONTÁNEAS
Acabo de mencionar la neurosis de transferencia y no los fenómenos espontáneos de
la transferencia, los cuales persisten, claro está, aun si el terapeuta se esfuerza en
quitarlos en la medida en que aparecen (no sin haberlos subrayado [verdaderamente
aprovechado] de paso).
Durante una sesión de terapia individual, Valérie me declara:
Valérie. —Sé muy bien que no siempre me tomas en serio; ¡no alcanzo a
comprender que no hayas venido a la inauguración de mi exposición! Sin
embargo salió muy bien ¡y tú deberías estar orgulloso de mí!
Ella se dirige, evidentemente, primero a una imagen parental que al terapeuta
presente.
Una confrontación común con la realidad:
El terapeuta. —¿Cuáles son las señales que te hacen creer que yo no te tomo en
serio? o ¿Por qué debería yo estar “orgulloso de tí”?
Es suficiente entonces con una toma de conciencia del cliente de los mecanismos
transferenciales que se infiltran en su comportamiento y esta pregunta la anima a
buscar una imagen satisfactoria de ella misma en sí misma y no en una consideración
parental sobrepuesta.
Otro ejemplo:
Daniel me dice, alzando la voz:
Daniel. — ¡Me desesperas: tú siempre comprendes todo demasiado rápido! ¡Ves
todo! ¡Sabes todo!
17 Véase principalmente los capítulos 11 y 13.
18 Comparar lo que Andréoli bautiza como “psicomatosis de transferencia” en Eros et changement: le
Corpsen psychothérapic. París. Payot, 1981.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 173
El terapeuta. —¡Continúa! ¡Dílo más fuerte todavía! Díme todo lo que te
desespera de mí.
Rápidamente, Daniel se enoja y acumula las quejas, antes de darse cuenta de que se
relacionan a su padre. Después de una expresión catártica de su enojo, la sesión
sigue con un monodrama donde juega alternativamente su propio papel y el de su
padre. La realidad de la situación actual reactivó una situación antigua, permitiendo
su análisis “en caliente”, en el curso del cual se hace explícita la parte de la trans
ferencia espontánea y del aquí y ahora.
LA RELACIÓN ACTUAL Y LA CONTRATRANSFERENCIA
La alternancia razonable de actitudes terapéuticas de sostén comprensivo19 y de
frustración oportuna ( skilled frustration
), favorece poco a poco la autonomía del
cliente (self-support).
Como acabo de subrayar, el terapeuta en Gestalt no dudará, si se necesitara, en
expresar su propio sentimiento en la situación del momento. Puede inclusive
autorizarse, si fuera pertinente, a revelar sus gustos, sus elecciones, sus alegrías y sus
dificultades, esto no es para ex-plicarse, sino para im-plicarse:
—“Yo te siento dotado para la pintura, pero personalmente, no soy admirador
del arte abstracto, ¡yo prefiero las acuarelas de Dufy!”
El “self-disclosure ” es la relación deliberada de su persona en una implicación
auténtica, así como controlada y selectiva: así yo pienso todo lo que digo, pero no
digo todo lo que pienso ¡y no hago tampoco (¡lástima!) todo lo que deseo!
Estoy presente como persona específica:
yo mismo, aquí: ¡pero no aquí para mí mismo!
Establezco entonces una relación personal actual, parcialmente insertada en la
realidad social intersubjetiva de dos partes, y estoy a la vez de alguna manera:
• En empatia con el cliente —es decir “en él”
• En congruencia conmigo mismo —es decir “en mí”
• En simpatía en la relación yo/tú —es decir “entre nosotros”
El cliente aprecia generalmente esta forma de compartir donde él se siente
reconocido como sujeto, como “interlocutor válido” y no como un simple objeto
de interés profesional de un terapeuta, consciente pero indiferente.20 El practicante
utiliza eventualmente su propia vivencia como herramienta terapéutica,
19 Verdaderamente de ternura terapéutica controlada.
20 El gestaltista italiano Edoardo Giusti asocia el enfoque rogeriuno y la Ciestall a lo que él llama
“Gestalt Courtseling
174 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
prefiriendo aprovechar “ofensivamente”
su contratransferencia
a una simple vigilancia “defensiva”.
—“Tú me aburres!” es más movilizador para el cliente que una interrogación
interior silenciosa y no compartida del terapeuta, del tipo: ¿Por qué estoy
aburriéndome?
En suma, se trata casi de un cambio de las actitudes tradicionalmente
preconizadas:
• En psicoanálisis clásico, el analista estaba atento sobre todo, a alimentar la
transferencia del cliente, esforzándose en controlar al máximo su propia
contratransferencia;
• en Gestalt, al contrario, el terapeuta se esfuerza en limitar la transferencia del
cliente, estando atento para aporvechar deliberadamente su contratransferen
cia, principalmente en un awareness permanente de su propio sentimiento
emocional y corporal en eco al comportamiento verbal o gestual de su cliente.
“Permite al inconsciente del cliente perturbar el suyo” (Jean Raulicr).21
Este análisis constante, “en caliente”, de la contratransferencia presenta un doble
interés:
• Para el terapeuta mismo, permite un control de su implicación, ayudando a
conservar su equilibrio personal frente a los estrés múltiples (principalmente
agresivos y eróticos) inducidos por los clientes;
• para el cliente, puede favorecer una toma de conciencia de sus mecanismos de
huida del contacto, resistencias, o pérdidas de la función yo del sí mismo
(proyección, introyección, etcétera).
Por otro lado conviene subrayar que esta actitud positiva frente a la con-
tratransfercncia, poco criticada, se admite cada vez más entre los psicoanalistas
contemporáneos. Así Nacht escribe:22
“...Para Freud, la transferencia representaba un movimiento con sentido
único: del analizado hacia el analista. La situación no era concebida como una
relación entre dos, implicado un modo relacional de intercambios
“...Por el contrario, actualmente todos los psicoanalistas están convencidos de
la importancia primordial del modo de intercambio, de la relación entre dos
que se crea entre el analista y analizado desde que se instala la situación
analítica. Por este hecho, el papel de la contratransferencia toma un valor al
menos igual al de la transferencia.
J. Kaulicr: “Le contre-transfert érotique: de l’angoisse au savoir-faire poétique”, en La Gestalt en tant
quepsychothérapie, Bordcaux, SFG,1984.
í! Nacht, S. (ya citado).
La relación terapéutica en Gestalt m 175
“...Durante mucho tiempo, los analistas han sido persuadidos de que
podían ‘dominar’ y aun eliminar sus propias reacciones contratransferenciales
inconscientes con la actitud de neutralidad.
“En la actualidad sabemos que la contratransferencia es tan fecunda en
el trabajo analítico como la transferencia, a condición, claro está, de que actúe
en un sentido benéfico para el enfermo.”
Y Harold Searles declara:23
“(...) mi sentimiento de identidad se ha convertido en (...) mi fuente más
segura de información relacionada con lo que pasa entre el paciente y yo, y
lo que pasa en el paciente (...), un instrumento científico muy sensible e instructivo
que suministra información sobre lo que pasa en el tratamiento, con frecuencia
en los dominios verbales inexpresables del paciente.”
Así hoy día, el psicoanálisis encuentra, de acuerdo a la Gestalt, las tesis sostenidas
desde la década de 1930 por Ferenczi (del que uno de sus alumnos, Karl Landauer,
supervisó el análisis didáctico de Perls). Otros psicoanalistas célebres como Mélanie
Klein, Winnicott y Balint, formados por Ferenczi o por sus alumnos, desarrollaron
cada uno a su manera, una “técnica activa”, dando un amplio lugar a la utilización
de la contratransferencia, en particular en las resonancias corporales.24
PASAJE AL ACTO SEXUAL
Claro está, no se trata de pasar de un exceso de neutralidad a un exceso de implicación
y no puedo unirme a la posición de algunos colegas americanos que, bajo el pretexto
de una relación auténtica y digamos “igualitaria” de persona a persona, pretenden
borrar cualquier diferencia entre el terapeuta y su cliente y se autorizan abusos
discutibles, utilizando algunas sesiones para satisfacciones personales, llegando a
tratar sus propios problemas en el tiempo dedicado a sus alumnos o a satisfacer su
propios deseos sexuales, ¡bajo la apariencia de “autenticidad” de la relación mutua!
El efecto demagógico de dichas prácticas no siempre puede negarse a corto plazo,
ya que a los alumnos les gusta ver las debilidades de su terapeuta, ¡que les parece así
más “humano” y más “accesible”! Pero se trata de abusos lamentables (por otra parte
excepcionales) que han podido dar un cierto descrédito a la práctica de la Gestalt.25
No quiero elucidar aquí este delicado problema, con frecuencia tratado a la ligera
o “en los pasillos”.
Los adeptos al liberalismo hacen mención a diversas encuestas amplias y profun
das,26 llevadas a cabo en los Estados Unidos entre 1972 y 1983 sobre miles de casos
Le contre-traiisfen.
23 Searles, H.: París, Gallimard, 1981. Véase también: Kernberg, O. “Le contre-trans-
Les troubles limites de lapersonnalité,
fert” en Toulouse, Privat, 1984 y Heimann, P., Little, M., Tower,
Le contre-transfen,
L , Reich, A.: París, Navarin, 1987.
24 Véase el capítulo 5 sobre La Gestalt y el psicoanálisis.
25 Sobre todo en el contexto de la contracultura californiana de la década de 1970.
En los E.U.A. de 15 a 20% de los terapeutas de todas las tendencias, reconocen haber tenido relaciones
sexuales con uno o varios clientes.
176 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
de relaciones sexuales entre los terapeutas y sus clientes, esto no se dio únicamente
en el marco de los enfoques llamados “humanistas”, sino también en el psicoanálisis
“clásico”, transgrediendo la “regla de abstinencia”.
Resalta de estos estudios que de hecho, no es posible, con toda objetividad,
afirmar que caer en dichas prácticas haya sido negativo o positivo y esto tanto para
una como para la otra parte relacionada, o si fuera el caso, para los otros miembros
de los gurpos.
Se citan casos particulares de agravamiento de problemas secundarios a este tipo
de relación, pero también se mencionan casos de mejoría (por revalorización nar-
cisista o por desdramatización de una fantasía).
En Francia, las cosas son más discretas, pero confesamos que recibimos con
frecuencia clientes mujeres (pero también varones) que afirman haber tenido rela
ciones sexuales con su terapeuta (“humanista” o psicoanalista, hombre o mujer),
afirmaciones, claro está, difíciles de probar.
Los argumentos que invocan “la transgresión del tabú del incesto” no pueden
relacionarse sino con las personas que explícitamente consideran a su terapeuta como
una imagen (¡veradaderamente una encarnación!) parental, y esto también fuera de
las sesiones, lo que implica una transferencia masiva o también, una negación de la
realidad social.
Una cierta hipocresía, heredada de los conceptos morales o religiosos, no deja
de reinar en la materia, impidiendo un estudio objetivo.
No está lejano el día en el que el estudio científico del comportamiento sexual
de Kinsey o de Masters y Johnson causó escándalo mientras que nos dábamos cuenta de
sic
hecho que ¡el 80% de la población ( ) tenía prácticas calificadas entonces como
“perversas” por la moral oficial!27
Para regresar a nuestro tema, fuera de cualquier prejuicio de orden moral y de
cualquier afirmación apriori
de “nocividad” psicológica eventual, nosotros pensamos
que de cualquier manera, una relación sexual entre el terapeuta y el cliente tiene el
riesgo de estar falseada por la desimetría de los papeles:
• A uno le pagan, el otro paga.
• El terapeuta profesional dispone (¡diga lo que diga!) de un estatus de autoridad
y de un poder del cual puede estar tentado a abusar, aun sin saberlo.
• ¡Contrariamente, la “conquista” del terapeuta por un (a) cliente (a) no está
siempre motivada por una atracción afectiva o sexual auténtica!
• Por otro lado, cualquier terapeuta, debido a su profesión es llevado a encontrar
un número elevado de parejas potenciales y esto, en una situación privilegiada
de fragilidad emocional de parte de los clientes: entonces el equilibrio se rompe.
27 No nos cansaremos de señalar la relatividad y lo arbitrario de las prácticas sexuales. Aún hasta nuestros
días, muchos estados de los E.U.A. prohíben el felatio o la sodomía, aunque sean practicados por
esposos que lo consienten; si son sorprendidos o denunciados, son condenados a prisión.
Leeremos también con interés: L ’Erotisme sacré de Alexandre Maupertuis (París. Ed. Culture, Art et
Loisirs. 1977) donde recordamos por ejemplo, las prácticas seculares de la prostitución sagrada en los
templos, así como los deberes de hospitalidad sexual, comunes en diferentes lugares y en diversas
épocas.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 177
En fin, no se puede hacer una abstracción del contexto sociocultural reprobatorio,
todavía muy arraigado en Europa a pesar de la evolución reciente de las costumbres,
lo que frena profundamente dichos pasajes al acto, confiriéndoles un perfume de
culpabilidad en el disimulo, o al contrario, de provocación en la ostentación.
Dentro de una perspectiva gestaltista, no podemos separar al individuo (y sus
reacciones intrapsíquicas) de su medio (y de las reacciones interpsíquicas) y cual
quier comportamiento sólo toma sentido si es considerado en su campo global, aun
si los límites impartidos son la mayor parte del tiempo arbitrarios y provisionales,
tributarios de la historia y de la geografía.
¡De cualquier forma, la dramatización mantenida alrededor de los casos de
transgresión nos parece en ocasiones más nociva que la transgresión misma!28
A l contrario de las posiciones liberales, las posiciones moralistas extremas no
nos parecen más defendibles y la experiencia nos ha enseñado a desconfiar de los
inquisidores rigurosos que a veces piensan liberarse de sus propias debilidades,
persiguiendo las de otros.
Algunos responsables de grupos de terapia o de desarrollo personal llegan a exigir
a cada uno de sus participantes un compromiso escrito “de abstinencia” de cualquier
relación sexual, no solamente con los instructores (lo que va implícito), sino también
entre los mismos participantes y esto incluye los intervalos entre las sesiones.
Aun si las repetidas puestas en guardia sobre el carácter artificialmente “sobreca
lentado”29de las relaciones establecidas en un grupo de trabajo psicoterapéutico con
mediación corporal y emocional nos parecen útiles, dichas prohibiciones coercitivas
nos parecen un atentado a la vida privada de los clientes adultos ¡a los cuales
justamente pretendemos responsabilizar!
Además, numerosos testimonios nos confirman que dichos compromisos, aun
firmados, rara vez son respetados por la totalidad de los miembros de un grupo, estando
algunos de ellos acorralados ya sea por posiciones antisociales de transgresión
provocadora de la ley establecida (o impuesta), ya sea por posiciones hipócritas de
negación o de mentria, aun cuando se pretenda desarrollar en cada uno la expresión
auténtica de sus emociones, sensaciones, temores o deseos.
SOBRE LA CUERDA FLOJA
Nuestra posición personal se sitúa entonces sobre una desagradable “cuerda floja”
entre los dos extremos. Está en una prudencia máxima frente a todos los compro
misos afectivos, amorosos o sexuales, pero sin referencia a prohibiciones de tipo
rígido o ideológico, que no tomarían en cuenta la singularidad de cada caso.
28 A título de analogía, recordemos que la masturbación, era todavía recientemente muy culpabilizada
(“¡te vuelve loco!”) mientras que en varios países (también era el caso de Francia hasta el siglo X V II)
era utilizada comúnmente para calmar a un niño enojado o consolarlo si se- había hecho dafto; así en
algunas islas del Pacífico, se admite que un paseante maslurbe a un nifto aún desconocido, que se haya
lastimado la rodilla, así como en Francia, se le daría un beso o una cu riela.
Podríamos, claro está, decirlo mismo del lamoso “trauma de la escena primaria" (observación del coito
^ parental), común y anodino en un gran número de culturas
¡Es lo mismo en algunos clubes vnnu ionalesl
178 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
Estimamos que, en el contexto actual, la prohibición del pasaje al acto sexual
confiere primero libertad corporal y comodidad que no le daría su tolerancia; en
efecto, si el cliente no teme “al desliz”, puede dejarse ir más fácilmente por sus
necesidades, (muchas veces insatisfechas) de ternura o de regresión, encontrar así
sensaciones infantiles reprimidas, explorar deseos inhibidos y de dramatizar las fantasías.
Los límites instaurados, con frecuencia implícitamente, protegen tanto al tera
peuta como al cliente:
“La repugnancia marcada por la mayor parte de los analistas de pasar al
acto nos parece proceder más de un cuidado legítimo de seguridad a la vez,
para ellos mismos, pero también para el equilibrio psíquico de sus pacientes,
que tienen el riesgo de ver hundirse sus defensas que los han protegido hasta
el presente del delirio o de un acto delictuoso, en la invasión masiva que puede
provocar la liberación de una pulsión.
“Es por otro lado, reproche casi permanente hecho a las ‘psicologías
humanistas’ como la bioenergética y particularmente al grito primario, al que
se le acusa de liberar al inconsciente sin dominar las consecuencias” (Maric
Petit).30
Estas reservas sobre las relaciones sexuales no ponen ningún obstáculo, en
nuestro espíritu, a las relaciones amistosas y cálidas mutuas con los clientes, no
en una búsqueda inútil de confluencia fusional ilusoria,31 sino más bien para mantener un
clima de intercambios directos en la confluencia y la seguridad, un clima que permita,
al contrario, (si fuera el caso) frustraciones deliberadas o confrontaciones agresivas
o nocivas, así como “inmersiones” profundas en las zonas arcaicas de la personalidad.
Además, eso contribuye a que el trabajo sea agradable32 cálido y con alegría.
Ahora bien, es evidente que lo que hacemos con gusto, lo hacemos mejor, esto es
váüdo tanto para el cliente como para el terapeuta.
En lo que a mí concierne, puedo afirmar que mi trabajo es emocionalmente muy
difícil de soportar; pero lo quiero, no solamente porque sé que es útil, sino porque
encuentro en él la oportunidad cotidiana de establecer relaciones cálidas. Yo en
cuentro ahí el placer, de lo cual no me avergüenzo, sino que me enorgullezco.
Es además lo que me permite ejercer con constancia y eficiencia durante muchas
horas cada día, desde hace muchos años.
Por mi parte, no descubro ningún “mérito” particular en el ascetismo, el
y
sufrimiento el sacrificio, y la moral de Saint-Bcnoít me es ajena, que sólo ve santos
entre los mártires y afirma que “la muerte se ubica cerca de la entrada del placer”
(regla número 7) y que “debemos aprender todas las cosas desagradables y austeras
por las cuales se llega a Dios” (regla número 58).
10 Maric Petit: “La fonction thérapeutique de l’enactment Thése de doctoral du 3e.
en Gestalt thérapie.
eyele. París, 1981 (no publicada) (En el último párrafo citado, Marie Petit se refiere a Grunbergery
Chassaguet-Smirgel: Frcud ou Reich? Psychanalyse et illusion. París, Tchou, 1976).
31 Cf.L ’Illusion groupale, denunciada por Didier Anzieu desde 1966: “Los sujetos humanos ven a los
grupos de la misma manera que, en su sueño, entran en el sueño. Desde el punto de vista de la dinámica
psíquica, el grupo es el sueño.”
32 Placer no desprovisto ocasionalmente de una sana erotizaición controlada. El calor óptimo de las
relaciones es, para mí, como el calor óptimo de un motor en marcha: permite un mejor funcionamiento
ia reserva de no sobrepasar una temperatura límite!
La relación terapéutica en Gestalt ■ 179
Yo me siento más cerca de los ortodoxos en quienes la alegría pascual de la
resurreción prevalece sobre la pasión de la crucifixión, así como de los tantristas que
buscan la santificación por medio de una transmutación del deseo y del placer, o
también, de algunos sufis que danzan la alegría del mundo33 como el poeta místico
Rumi, fundador de la Orden de los “derviches que dan vueltas” en el siglo X III:
Muchos caminos llevan a Dios:
yo escogí el de la danza y la música.
El Amor es el alma del Universo:
la música de la flauta y la embriaguez del vino,
el calor de la vida en todo el ser,
la rotación de las estrellas y el movimiento de los átomos,
todo es debido al Amor.
Cuando busquen, busquen con alegría,
ya que somos los habitantes del mundo de la alegría.
Yo me uno a Max Pagés cuando declara:34
“Contrariamente a lo que prescribe la técnica freudiana; el placer que
experimenta el terapeuta o el capacitador en sus intercambios con los par
ticipantes es necesario para el cambio. No es peligroso, no es tampoco un
elemento sospechoso que debamos de dosificar, al cual aceptamos con reticen
cia y mala conciencia. Es el motor del cambio.”
Jean Raulier desarrolla una idea parecida en Le contre-transfert érotique:35
“Para mí, es inconcebible estar en empatia, en resonancia, en concordan
cia, en acuerdo inmediato en contacto real, en apertura hacia el otro, si no estoy
en contacto con mi deseo. Para mí, la relación terapéutica, es la relación entre
dos deseos: es mi deseo en el encuentro el que vuelve a mover el deseo del otro,
que se siente entonces inmediatamente reconocido tal como es.”
¿Hay que recordar, por otro lado, que el placer y el amor no son sinónimos de
sexualidad? La misma palabra “sexualidad” no fue forjada sino hasta el siglo X IX ¡y
sic
empleada por primera vez en un sentido actual en 1924! ( ) ¡Cuánto camino ha
recorrido desde entonces! Los griegos, más específicos, poseían tres palabras total
mente distintas para designar al amor:
• Eros: el deseo, simbólicamente localizado en el cuerpo o en el sexo,
• agape: el afecto, con connotación fraternal que se localiza en el corazón,
33 Cf. Serge Ginger. Nouvelles Lettres persones: Journal d ’u n Frangais á Téhéran (1974-1980).París,
Editorial Anthropos, 1981.
31Max Pagés: Le travail amoureux.
París. Dunod. 1977
Posdata. Véase también sus reflexiones sobre “l’engagement du thérapeute dans l’échange émotionnel”
en Trace ou sens
(Ed. H. & G., octubre de 1986), donde Pagés desarrolla tesis muy parecidas a las
nuestras.
35 J. Raulier en La Gestalt en tant que Psychothérapie.
Bordeaux, SFG, 1984.
180 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
• philia : el amor o el interés (por un amigo, por la música, por la verdad), que se
localiza en la cabeza.
En cuanto a mí, no dudo en afirmar que:
la sexualidad no debe ser ni reprimida, ni “favorecida”3*
sino administrada con atención y respeto, como energía fundamental. Esta pulsión
de vida no es un vil instinto material manchado por el pecado original, sino una
manifestación de una energía vital universal fundamental.
La economía libidinal freudiana al principio del siglo había hecho de las pul
siones, energías cuantificables, bajo el modelo de la termodinámica clásica de la
época, dominada por las nociones de intercambio de fluidos y por el segundo
principio de Carnot (desperdicio de la energía por entropía). En Freud, los mecanis
mos de la neurosis como de la sublimación están implícitamente basados en la
mecánica de los fluidos: la energía está supuestamente limitada, no puede sino ser
desvida o transformada, pero no multiplicada. Así por ejemplo, la curiosidad sexual
inicial no utilizada es metabolizada y sería la fuente del arte y de la ciencia.
Ahora bien, el amor es Fuego y no Agua: no obedece al principio de los vasos
comunicantes sino al de la llama, que puede multiplicarse sin límite y que no pierde
nada por haber dado. Podemos amar a muchos niños a la vez y no necesariamen
te llevar el amor de uno al otro o compartirlo como un queso. Podemos llevar adelante
actividades creativas y productivas, artísticas, científicas y sexuales, así como nos lo
muestran los grandes hombres de todos los tiempos. El maltusianismo libidinal ya
no es aceptado, no hay que economizar el agua, sino mantener la llama evitando
quemarse.
El amor, la ternura y el sexo no se consumen cuando hacemos uso de ellos ¡sino
al contrario!
LA TRANSFERENCIA DEL TERAPEUTA
La “neutralidad” absoluta del terapeuta es un mito caduco que por otro lado ya no
puede ser sostenido por los mismos psicoanalistas. Por otra parte, la no intervención
es ya una toma de posición con frecuencia muy inductora, y la retirada aliena en
ocasiones más que la “pro-vocación” (“llamado” a una reacción del otro).
Hay que subrayar además, que las actitudes profundas del terapeuta no son
únicamente respuestas a las del cliente, como lo dejaría suponer el mismo término
de “contratransferencia”, entendido como respuesta, positiva o negativa, a una
transferencia del cliente sobre su analista.
36 Podríamos decir; en broma, que la represión crónica produce la neurosis (comparar con Freud),
mientras que la “desrepresión” anárquica tiene el riesgo de provocar la psicosis (pérdida de las
fronteras del yo).
La relación terapéutica en Gestalt ■ 181
Desde el punto de vista de la delimitación de este concepto, se encuentran
amplias variaciones y el Vocabulaire de la Psychanalyse
precisa:
Algunos autores entienden por contratransferencia todo lo que, de la
personalidad del analista, pueda intervenir en el tratamiento, otros limitan
la contratransferencia a los procesos inconscientes que la transferencia del
analizado induce en el analista.
“Daniel Lagache admite esta última delimitación y la precisa haciendo
notar que la contratransferencia entendida en este sentido (reacción a la
transferencia del otro) no se encuentra solamente en el analista, sino también
en el analizado. Convendría distinguir, en cada una de las dos personas presen
tes, lo que es transferencia de lo que es contratransferencia.”
El fenómeno llamado de “transferencia” en este caso parece singularmente
complejo, ya que nos encontramos entonces, esquemáticamente en presencia de seis
modos de relación posibles, con frecuencia en interdependencia:
• Transferencia del cliente sobre el terapeuta;
• contratransferencia del terapeuta en respuesta a esta transferencia;
• transferencia del terapeuta sobre algunos de sus clientes (vividos como “niños”,
“padres”, rivales, discípulos, etcétera);
• contratransferencia del cliente, en respuesta a la transferencia del terapeuta;
• sentimientos actuales del terapeuta hacia el cliente mismo.
Se podría continuar dando otros matices a la situación, disntinguiendo todavía
diferentes tipos de transferencia, ¡y también agregando las identificaciones! Así por
ejemplo, yo puedo representar para un cliente a su padre, pero también a su madre
(siendo mis actitudes más determinantes que mi sexo), o también a su marido, a su
amante o a su hermano. En fin, yo puedo ser una imagen de identificación y su deseo
de darme gusto de interesarme puede cubrir su deseo de acercarse a mí llegando
hasta la imitación. ¡Cuántos clientes no sueñan en convertirse a su vez en terapeutas!
Yo confieso por mi parte que no lamento nada estos enlaces intrincados de
relaciones diversas, tejidas en todos los sentidos con hilos, a la vez invisibles y
fuertemente coloreados, en camafeo misterioso. Se trata de la insondable riqueza de
las relaciones humanas que les confiere un espesor, una densidad y una originalidad
sin cesar renovadas. Esta profusión evita cualquier rutina y estimula en el terapeuta
una vigilancia a cada momento.
EL CONTROL: PRUDENCIA Y AVENTURA
El gestaltista, intensamente atento al proceso de la relación que se desarrolla, se
encuentra así interpelado permanentemente en sú ser completo. No puede, por otro
lado, ni quiere permanecer indiferente a los dramas humanos une se desenvuelven
delante de él, a ios duelos, a las angustias, a los amores, a los [Link] de cunlquici
orden que los clientes viven o reviven en la sesión.
182 ■ La Gestalt: una Terapia de Contacto (Capítulo 10)
Ciertamente, el mismo terapeuta de Gestalt habrá afrontado ampliamente su
problemática existencial personal en el transcurso de una larga terapia de Gestalt, de
psicoanálisis o por algún otro medio.
Posteriormente estará ampliamente familiarizado con sus mecanismos habituales de
contratransferencia y habrá analizado sus actitudes profesionales en supervisión,
beneficiándose así del control y de la experiencia de colegas calificados.
Pero no cotejamos impunemente cada día el sufrimiento y la muerte, el deseo y
el sexo, el dinero, el poder y el conflicto, la depresión, el delirio o la locura.
Parece entonces indispensable que todo terapeuta reserve regularmente, y esto
a lo largo de toda su carrera, tiempo suficiente de trabajo personal sobre él mismo
y de reciclaje profesional (estos dos aspectos merecen no ser confundidos).
La Gestalt no postula que podamos “encontrar soluciones perfectas, válidas de
una vez por todas; alcanzar la plenitud de la autorrealización o acceder a la utopía
de un estado excento de sufrimientos o de problemas” (Paul Watzlawick).37
No se trata para el terapeuta, de haber “resuelto todos sus problemas” (¡habría
pocos terapeutas sobre la tierra!), sino de poder hacerles frente sin ansiedad excesiva,
sin ser “desbordado”. Desde mi punto de vista, el practicante debe ser capaz de
afrontar con suficiente facilidad al menos cinco tipos principales de dificultades
existenciales comúnmente manifestadas por los clientes:
• La soledad,
• la duda,
• la agresividad,
• la sexualidad,
• la muerte.
Estos cinco ejes deberán haber sido ampliamente “trabajados” durante la terapia
personal y durante la formación del futuro practicante y su dominio relativo
constituirá una “prueba” para juzgar si el postulante se siente listo o no para tomar
clientes en terapia.
El gestaltista señalará y reajustará sin cesar, sus propios límites y sabrá rechazar,
si fuera el caso, un “acompañamiento” demasiado peligroso; así como el guía de
montana, cxpei intentado o momentáneamente fatigado, que se abstiene de seguir un
‘,(-iul( M> más allá de sus posibilidades en ese momento.
Algunos afirman con gusto que no podemos “acompañar” a alguien más allá del
iluu i ano que uno misino ha recorrido. Yo no comparto este punto de vista tan
dilmidido yo puedo acompañar eficazmente a una mujer que da a luz o a un
canceloso angustiado, sin haber vivido yo mismo estas situaciones, mientras que a la
tiivri su, puedo perder mi disponibilidad afectiva frente, por ejemplo, a un problema
de deportación; justamente porque despierta en mí una Gestalt eternamente
inacabada, relacionada a un drama existencial personal de difícil cicatrización. Lo
importante no es entonces lo que yo mismo haya vivido, sino mi sentimiento actual
«l« comodidad frente a los temas mencionados.
11 Wnl/luwick, P.: Le langage du changement. París. Le Seuil. 1980.
La relación terapéutica en Gestalt ■ 183
También, puedo estar lleno de angustia durante el transcurso de un itinerario ya
efectuado en el que viví un accidente, y al contrario, seguir un sendero marcado con
atención y eficiencia a lo largo de un itinerario nuevo para mí pero que corresponde
a mis capacidades técnicas. Es probable que yo mismo esté más atento todavía en
estas circunstancias que en condiciones de rutina.
Confieso que aprecio mucho más estas excursiones con un cliente a zonas
inexploradas, deteniéndome de vez en cuando para consultar en el mapa el itinerario
recorrido durante la sesión de terapia,38 a veces inclusive “después” del viaje.
No es siempre a lo largo de los caminos señalados con anticipación
donde hacemos los descubrimientos más ricos;
las flores más bellas y sus tesoros escondidos
se esconden fuera de los senderos frecuentados.
Pienso que no siempre es necesario al principio definir, previamente un “contrato
terapéutico” preciso con el cliente. En muchos casos, sus motivaciones subyacentes
se revelarán poco a poco:
“En muchos casos, 50% al menos en nuestra experiencia, la demanda surge
de los sujetos en quienes la motivación para participar es débil, frágil, pero en
quienes se siente al menos una demanda de ayuda que no pueden precisar. Es
entonces cuando la participación en un grupo de toma de conciencia toma todo
su valor. Ésta permite con frecuencia al sujeto localizar mejor su demanda, su
malestar, expresarlo mejor. En breve, se elabora una demanda hacia una
psicoterapia sistémica” (Marie Petit).39
Algunos saben identificar su malestar y precisar su objetivo, ¡otros todavía no
están en eso o ya es cosa superada! La Terapia Gestalt permite, y es una de sus
numerosas riquezas específicas, partir al descubrimiento, con una vigilancia “para
todos lados” y no obliga a definir el itinerario con precisión, antes de cualquier
expedición.
Siempre me he enriquecido más con los viajes improvisados, estimulado por un
awareness agudizado a medida que se producen los encuentros y descubrimientos en
el “aquí y ahora” del país, que cuando los circuitos están organizados, con etapas
sabiamente previstas, aun cuando estas últimas hayan sido definidas digamos bajo mi
propia iniciativa, en el transurso de conversaciones previas, discretamente “orien
tadas” con el agente de viajes, en el “antes y después”.
Así, una de las tareas del terapeuta será, ya no de mantener a cualquier precio
al cliente a lo largo de un itinerario determinado, sino ayudarlo a aprovechar al
máximo lo que encuentra en el camino de su terapia, a identificar mejor los obstáculos
38 Sin embargo, en dicha “exploración abierta”, conviene no “dar vuelta en redondo”, ni abordar varios
problemas al mismo tiempo; podemos seguir una dirección cualquiera, pero una sola dirección a la vez,
a fin de no desesperarse para “evitar las evitaciones”.
39 Marie Petit. Tesis de Doctorado (ya citada).