EL CONCEPTO DE 'ESQUEMA'
Piaget usa el termino de “esquema” para referirse al tipo de organización cognitiva existente
entre categorías en un momento determinado. Es algo así como la manera en la que unas ideas
son ordenadas y puestas en relación con otras.
Jean Piaget sostiene que el esquema es una estructura mental concreta que puede ser
transportada y sistematizada. El esquema puede generarse en muchos grados diferentes de
abstracción. En las primeras etapas de la niñez, uno de los primeros esquemas es el del ‘objeto
permanente’, que permite al niño hacer referencia a objetos que no se encuentran dentro de su
alcance perceptivo en ese momento. Tiempo más tarde, el niño alcanza el esquema de ‘tipos de
objetos’, mediante el cual es capaz de agrupar los distintos objetos en base a diferentes “clases”,
así como comprender la relación que tienen estas clases con otras.
La idea de “esquema” en Piaget es bastante similar a la idea tradicional de ‘concepto’, con la
salvedad de que el suizo hace referencia a estructuras cognitivas y operaciones mentales, y no a
clasificaciones de orden perceptual.
Además de entender el aprendizaje como un proceso de constante organización de los
esquemas, Piaget cree que es fruto de la adaptación. Según la Teoría del Aprendizaje de Piaget,
el aprendizaje es un proceso que sólo tiene sentido ante situaciones de cambio. Por eso,
aprender es en parte saber adaptarse a esas novedades. Este psicólogo explica la dinámica de
adaptación mediante dos procesos: la asimilación y la acomodación.
El concepto de «esquema»
Para referirse a la organización cognitiva preexistente en el sujeto, Piaget creó la noción de
esquema, que refiere a la forma en que unas ideas son ordenadas y relacionadas con otras. Para
este autor, un esquema es la estructura mental a partir de la cual la realidad va a ser interpretada;
por tanto, resulta una pieza fundamental en la construcción del conocimiento.
Por ejemplo, uno de los primeros esquemas que el niño construye es el de «objeto permanente»,
este le ayuda a recordar objetos que no se están frente a su campo visual. Más adelante, el
pequeño desarrolla el esquema de «tipos de objetos», que le permite agrupar las cosas de
acuerdo con sus cualidades y características.
Cabe resaltar que la idea de «esquema» en Piaget es muy parecida a la noción de «concepto»,
no obstante, el esquema alude a estructuras y operaciones mentales, en lugar de a clasificaciones
perceptuales.
La construcción del conocimiento y los esquemas
Para la construcción del conocimiento es indispensable la acción del organismo. Pero no
cualquier tipo de acción conduce a la construcción del conocimiento. Las acciones que se
relacionan con el conocimiento son acciones que tienen una regularidad y una organización
interna. A estas acciones Piaget las denomina «esquemas».
En el momento del nacimiento el bebé dispone de los esquemas reflejos, que son las primeras
unidades asimiladoras de la realidad. Son esquemas de acción refleja o involuntaria. El ejercicio
de los esquemas reflejos (succionar, coger objetos que toman contacto con la mano…) conduce
a los esquemas de acción (voluntaria o intencional). Son ejemplos de esquemas de acción
«coger objetos», «chupar objetos”
Cuando aparece la función simbólica los esquemas de acción dan lugar a los esquemas
representativos, que son también esquemas de acción, pero mental o interna. Si un niño piensa
en las consecuencias de dejar caer un objeto en el suelo, sin tirarlo, está aplicando un esquema
de acción representativo. En determinados momentos del desarrollo los esquemas
representativos organizan para dar lugar a operaciones (p. Ej. La clasificación, la seriación…).
Las operaciones se organizan en una estructura de conjunto o estructura operatoria. Puedes leer
más sobre las etapas del desarrollo cognitivo infantil de Piaget.
El concepto de esquema contaba con un extenso desarrollo teórico previo a la
“revolución”, ya que se encuentra en los trabajos de Piaget, entre otros. Semerari (2002)
atribuye a Neisser la introducción de la concepción esquemática al campo de la psicología
cognitiva propiamente dicha. Neisser empleó el concepto de esquema para dar cuenta de
que en la mente los “procesos constructivos dependen del modo en que el conocimiento
acumulado se ha organizado en estructuras cognitivas” (Semerari, 2002). Si bien el aporte
de Neisser reviste importancia en términos de articulación teórica y aproximación entre
los aportes de la psicología básica europea y los desarrollos de la “revolución cognitiva”, el
concepto de esquema que utiliza la terapia cognitiva reconoce sus orígenes directamente
en las elaboraciones de Piaget.
Según Inhelder y Caprona (1996) el concepto de esquema fue dotado “de una acepción
compatible con los constructos de las ciencias cognitivas contemporáneas” Se puede
pensar que un estudio de los funcionamientos cognitivos se apoyará sobre la elaboración
del concepto de esquema. Este concepto actualizado de esquema es tanto estructural como
funcional, implica una forma organizada de conocimiento que permite generar nuevos
conocimientos; una estructura de función estructurante.
Sin profundizar demasiado sobre este punto que requeriría un análisis epistemológico
aparte la relación entre psicología cognitiva, (entendida como campo de investigación
básica) y las terapias cognitivas (como tecnologías) no es en modo alguno directo, ni
resulta por demás evidente. Puede afirmarse que el apoyo empírico de estas terapias
estaría dado, no tanto por la aplicación del conocimiento básico producido por la
psicología cognitiva, sino por la validación experimental que hacen de sí mismas,
realizando rigurosas investigaciones para determinar la eficacia de sus técnicas en
contextos de investigación, y su efectividad en contextos institucionales de atención clínica.
La investigación aplicada en psicología clínica constituye en sí misma su fuente de
validación. Sin embargo, cabe destacar que todos los aportes teóricos que se utilizan al
momento de diseñar técnicas terapéuticas deben provenir de la investigación científica (lo
cual constituye un rasgo distintivo de este tipo de tratamientos psicológicos), que en la
práctica no se limita a los trabajos del ámbito de la psicología cognitiva (aunque son los de
mayor impacto), sino también de las neurociencias, el análisis y modificación de la
conducta, la evaluación psicológica y la psicología social, entre otras. Es por todo esto que
la relación que existe entre psicología cognitiva y terapias cognitivas no es lineal e incluso
podría plantearse que, de hecho, no es del todo clara.