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Chagas

Este documento analiza la enfermedad de Chagas, incluyendo su historia, epidemiología, modos de transmisión y características del parásito Trypanosoma cruzi. El documento también discute el impacto de la enfermedad y las estrategias de control implementadas.

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Este documento analiza la enfermedad de Chagas, incluyendo su historia, epidemiología, modos de transmisión y características del parásito Trypanosoma cruzi. El documento también discute el impacto de la enfermedad y las estrategias de control implementadas.

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UNIVERSIDAD MAYOR REAL Y PONTIFICIA DE SAN FRANCISCO

XAVIER DE CHUQUISACA

FACULTAD DE MEDICINA

“CHAGAS”

PRACTICA: INFECTOLOGIA
GRUPO: 4
DOCENTE: [Link] ZELAYA ACUÑA

ESTUDIANTES:

DURAN CRESPO JHOSIMAR ARISTIDES

FECHA: 27 /07/23

SUCRE-BOLIVIA
Título: Enfermedad de Chagas: Un análisis completo sobre la patología, su impacto y
estrategias de control.
Introducción:
La enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana, es
una afección causada por el parásito Trypanosoma cruzi y transmitida principalmente
por insectos vectores de la familia Reduviidae, también llamados "vinchucas" o
"chinches besuconas". Esta enfermedad representa un importante problema de salud
pública en América Latina, afectando a millones de personas y generando un impacto
significativo en las comunidades más vulnerables.
Sección 1: Historia y descubrimiento de la enfermedad de Chagas
1.1 Biografía de Carlos Chagas y su contribución a la medicina:
Carlos Ribeiro Justiniano Chagas fue un destacado médico, parasitólogo y científico
brasileño nacido en 1879. Durante su carrera, se destacó por su valiosa contribución a
la medicina tropical y la parasitología. Fue un investigador incansable y visionario que
dedicó gran parte de su vida al estudio de las enfermedades infecciosas que afectan a
la población de América Latina.
1.2 Descripción del descubrimiento del parásito Trypanosoma cruzi y la enfermedad
que lleva su nombre:
En 1909, mientras trabajaba en el Instituto Oswaldo Cruz en Brasil, Carlos Chagas
hizo uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la medicina tropical.
Durante una expedición a las regiones rurales de Brasil, Chagas identificó un nuevo
parásito, al que llamó Trypanosoma cruzi, en honor a su colega y mentor, Oswaldo
Cruz.
Chagas también observó que este parásito era transmitido por una especie de insecto
vector, posteriormente denominada Triatoma infestans, que se alimentaba de la
sangre de animales y seres humanos. Estos insectos infectados con Trypanosoma
cruzi transmitían la enfermedad cuando defecaban cerca de la picadura, permitiendo
que el parásito ingresara al torrente sanguíneo del huésped humano.
La enfermedad de Chagas puede tener dos fases: aguda y crónica. En la fase aguda,
los síntomas pueden incluir fiebre, inflamación de ganglios linfáticos y otros síntomas
inespecíficos. Sin embargo, en muchos casos, la enfermedad puede ser asintomática
en esta etapa. Si no se trata adecuadamente, el parásito puede persistir en el
organismo durante años y dar lugar a la fase crónica, que puede afectar gravemente el
corazón, el sistema digestivo y el sistema nervioso.
El descubrimiento de Carlos Chagas fue fundamental para comprender la
epidemiología y patología de esta enfermedad, sentando las bases para el estudio
posterior de su control y tratamiento.
En el próximo segmento de este trabajo, abordaremos la epidemiología actual de la
enfermedad de Chagas, su impacto en la salud pública y las estrategias de control que
se han implementado para hacer frente a este importante problema de salud.
Sección 2: Epidemiología y distribución geográfica
2.1 Prevalencia mundial de la enfermedad de Chagas:
La enfermedad de Chagas es una enfermedad tropical que afecta principalmente a
países de América Latina, aunque se han reportado casos en otras regiones del
mundo debido a la migración de personas infectadas. Según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), se estima que alrededor de 6 a 7 millones de personas están
infectadas en todo el mundo.
2.2 Áreas endémicas y no endémicas:
Las áreas endémicas de la enfermedad de Chagas abarcan gran parte de América
Central y América del Sur. Los países más afectados incluyen Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay y Venezuela. También se han reportado casos
en países de América Central como Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y
México. En algunas regiones de estos países, la prevalencia de la enfermedad puede
ser significativamente alta.
Fuera de América Latina, se han identificado casos en Estados Unidos, especialmente
en áreas con poblaciones de migrantes de países endémicos, así como en algunas
regiones de Europa, Australia y Japón.
2.3 Factores socioeconómicos y ambientales que influyen en la propagación de la
enfermedad:
La propagación de la enfermedad de Chagas está influenciada por una serie de
factores socioeconómicos y ambientales, que afectan la exposición de las personas al
vector y al parásito Trypanosoma cruzi.
a) Vivienda y condiciones de vida: Las viviendas con techos de paja, paredes de barro
y pisos de tierra proporcionan un ambiente adecuado para la reproducción y refugio de
los insectos vectores. Además, la falta de acceso a servicios básicos como agua
potable y saneamiento adecuado puede aumentar el riesgo de transmisión.
b) Pobreza y movilidad de la población: La enfermedad de Chagas afecta
desproporcionadamente a las poblaciones más pobres y vulnerables. La migración de
personas infectadas desde áreas endémicas hacia zonas no endémicas también
puede llevar a la propagación de la enfermedad.
c) Deficiencias en los programas de control vectorial: En algunos países, la falta de
recursos y la infraestructura deficiente pueden dificultar la implementación de
programas de control efectivos para reducir la población de insectos vectores.
d) Transfusión sanguínea y transmisión vertical: La transmisión de madre a hijo
durante el embarazo o el parto, así como la transmisión a través de transfusiones de
sangre contaminada, también pueden contribuir a la propagación de la enfermedad en
áreas no endémicas.
e) Cambio climático: Los cambios en el clima pueden afectar la distribución y la
actividad de los insectos vectores, lo que podría expandir las áreas de riesgo de
transmisión.
La comprensión de estos factores es crucial para desarrollar estrategias efectivas de
prevención y control de la enfermedad de Chagas, con el objetivo de reducir su
impacto en la salud pública y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
Sección 3: Ciclo de transmisión y modos de infección
3.1 Triatominos: los insectos vectores de la enfermedad
Los triatominos, también conocidos como "vinchucas", "chinches besuconas" o "pitos",
son insectos hematófagos que pertenecen a la familia Reduviidae. Estos insectos son
los principales vectores de la enfermedad de Chagas, ya que son capaces de
transmitir el parásito Trypanosoma cruzi a los seres humanos y a otros animales
vertebrados.
Descripción de los triatominos y sus hábitats:
Los triatominos varían en tamaño, color y forma, pero generalmente tienen un cuerpo
aplanado, de forma ovalada o alargada, con colores que pueden variar desde marrón
claro hasta negro. Algunas especies tienen alas bien desarrolladas, mientras que otras
son apteras (sin alas) o tienen alas reducidas. Los triatominos son capaces de volar,
aunque suelen preferir moverse caminando.
Estos insectos se encuentran comúnmente en ambientes rurales y periurbanos,
especialmente en áreas con condiciones de vivienda precarias. Sus hábitats típicos
incluyen grietas y hendiduras en paredes y techos, debajo de techos de paja, entre
maderas y en refugios de animales domésticos o salvajes. También pueden
encontrarse en madrigueras de roedores, nidos de aves y en huecos de árboles.
Mecanismos de transmisión de T. cruzi a los seres humanos:
La transmisión de Trypanosoma cruzi a los seres humanos ocurre principalmente a
través de las heces de triatominos infectados. El ciclo de transmisión inicia cuando el
triatomino se alimenta de la sangre de un huésped infectado (por ejemplo, un animal
silvestre o un ser humano) que contiene el parásito en su torrente sanguíneo. Una vez
que el triatomino se alimenta, el parásito ingresa a su sistema digestivo.
Cuando el triatomino defeca, elimina las heces que contienen a Trypanosoma cruzi
cerca del sitio de la picadura. Las heces pueden entrar en contacto con la piel rota o
las mucosas de la persona, permitiendo que el parásito ingrese a la corriente
sanguínea. También puede haber transmisión si la persona se toca la cara, los ojos o
la boca después de tocar inadvertidamente las heces contaminadas.
3.2 Transmisión congénita y transfusional
Transmisión madre a hijo:
La transmisión congénita de la enfermedad de Chagas ocurre cuando una madre
infectada transmite el parásito Trypanosoma cruzi a su hijo durante el embarazo o el
parto. El parásito puede atravesar la placenta y entrar al sistema circulatorio del feto, lo
que puede dar lugar a la infección del bebé. Esta forma de transmisión representa una
preocupación significativa en áreas endémicas, ya que puede perpetuar la enfermedad
en las siguientes generaciones.
Transmisión por transfusiones de sangre y trasplante de órganos:
La transmisión de la enfermedad de Chagas también puede ocurrir a través de
transfusiones de sangre o trasplantes de órganos de donantes infectados. Si la sangre
o el órgano donado contienen el parásito, existe el riesgo de que el receptor adquiera
la infección.
Para reducir el riesgo de transmisión por transfusiones y trasplantes, muchos países
han implementado programas de detección de la enfermedad de Chagas en donantes
de sangre y órganos. La identificación temprana de donantes infectados puede ayudar
a prevenir la propagación de la infección en estas vías de transmisión.
Sección 4: Características del parásito Trypanosoma cruzi
4.1 Morfología y ciclo de vida del T. cruzi:
Trypanosoma cruzi es un parásito protozoario perteneciente al género Trypanosoma,
del filo Sarcomastigophora. Tiene una morfología característica que incluye una forma
alargada, similar a un huso, con una sola membrana ondulante, llamada flagelo, que le
permite moverse. También presenta un cinetoplasto, que es una estructura que
contiene el ADN mitocondrial del parásito.
El ciclo de vida de Trypanosoma cruzi es complejo e involucra a dos principales
hospedadores: el insecto vector, en este caso, los triatominos, y el ser humano u otros
mamíferos. En el insecto vector, el parásito se reproduce asexualmente,
multiplicándose en su tubo digestivo. Cuando el triatomino se alimenta de sangre de
un huésped infectado, toma los tripomastigotes (forma infectante) presentes en la
sangre. Estos tripomastigotes luego se transforman en epimastigotes en el tubo
digestivo del insecto.
Una vez que el triatomino defeca cerca del sitio de la picadura y los epimastigotes se
depositan en la piel del huésped, estos parásitos pueden ingresar al organismo a
través de la picadura o las mucosas y transformarse en amastigotes, la forma
intracelular que se multiplica dentro de las células del huésped.
4.2 Mecanismos de invasión y replicación en el hospedador humano:
Una vez dentro del hospedador humano, los amastigotes de Trypanosoma cruzi
invaden las células del sistema reticuloendotelial, como los macrófagos, y las células
musculares, incluyendo las del corazón y el tracto gastrointestinal. Dentro de estas
células, los amastigotes se multiplican por división binaria y luego se transforman en
tripomastigotes, que son liberados al torrente sanguíneo cuando las células se
rompen.
Los tripomastigotes circulantes pueden infectar nuevas células y, a su vez, ser
ingeridos por triatominos cuando estos insectos se alimentan nuevamente de un
hospedador infectado. Así, el ciclo se completa, y los triatominos pueden transmitir el
parásito a nuevos hospedadores.
Sección 5: Manifestaciones clínicas y diagnóstico
5.1 Fases de la enfermedad de Chagas:
La enfermedad de Chagas puede manifestarse en dos fases principales: aguda y
crónica.
Fase aguda y sus síntomas:
La fase aguda generalmente ocurre poco tiempo después de la infección inicial y
puede durar varias semanas o meses. En muchos casos, la infección es asintomática
o presenta síntomas leves, como fiebre, inflamación de ganglios linfáticos, malestar
general y dolores musculares.
En algunos pacientes, especialmente en niños, la fase aguda puede ser más severa y
manifestarse con síntomas más graves, como fiebre alta, inflamación del corazón
(miocarditis) o del cerebro (meningoencefalitis), lo que puede ser potencialmente
mortal.
Fase crónica y complicaciones:
Después de la fase aguda, el parásito puede persistir en el organismo de forma latente
durante muchos años sin causar síntomas evidentes. Sin embargo, en
aproximadamente un tercio de los casos, la enfermedad progresa a su fase crónica.
En la fase crónica, los síntomas pueden variar según los órganos afectados. Las
manifestaciones más comunes son trastornos cardíacos, que pueden incluir arritmias,
dilatación del corazón (cardiomegalia) y, en casos severos, insuficiencia cardíaca.
También se pueden presentar complicaciones digestivas debido a la afectación del
tracto gastrointestinal, como megaesófago (dilatación del esófago) y megacolon
(dilatación del colon), lo que puede llevar a problemas de deglución y evacuación.
El diagnóstico de la enfermedad de Chagas se realiza mediante pruebas serológicas
que detectan la presencia de anticuerpos específicos contra el parásito Trypanosoma
cruzi en la sangre del paciente. Además, se pueden utilizar técnicas de detección del
parásito mismo en muestras de sangre o tejidos para confirmar la infección.
Es importante realizar un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado para evitar la
progresión de la enfermedad y sus complicaciones en la fase crónica.
Sección 6: Tratamiento y control
6.1 Medicamentos y tratamiento específico:
Actualmente, existen medicamentos eficaces para el tratamiento de la enfermedad de
Chagas, especialmente en la fase aguda y en niños. Sin embargo, la efectividad del
tratamiento puede disminuir en la fase crónica, especialmente en pacientes con daño
irreversible en órganos como el corazón y el sistema digestivo.
Los fármacos más utilizados para el tratamiento de la enfermedad de Chagas son el
benznidazol y el nifurtimox. Estos medicamentos son administrados durante un
período de tiempo específico, generalmente varias semanas, dependiendo de la fase
de la enfermedad y la respuesta del paciente al tratamiento.
Eficacia y efectos secundarios de los fármacos disponibles:
Benznidazol y nifurtimox han demostrado ser efectivos para eliminar o reducir la carga
parasitaria en la fase aguda y crónica temprana de la enfermedad. Sin embargo, en la
fase crónica tardía, cuando ya se han desarrollado complicaciones, el tratamiento
puede tener una eficacia limitada para revertir los daños.
Es importante tener en cuenta que estos medicamentos pueden producir efectos
secundarios significativos en algunos pacientes, que pueden variar desde síntomas
leves como náuseas, vómitos y rash cutáneo, hasta efectos más graves como
neuropatías y reacciones alérgicas. Por lo tanto, el tratamiento debe ser administrado
bajo la supervisión de profesionales de la salud y se deben evaluar los riesgos y
beneficios para cada paciente en particular.
6.2 Control vectorial y medidas de prevención:
El control vectorial es una estrategia fundamental para reducir la transmisión de la
enfermedad de Chagas a través de triatominos infectados. Algunas medidas para el
control vectorial incluyen:
Estrategias para reducir la transmisión vectorial:
Mejoramiento de viviendas: Realizar mejoras en las viviendas, como la instalación de
mallas en puertas y ventanas, reparación de grietas y fisuras en paredes y techos, y el
uso de materiales de construcción que no sean favorables para el refugio de
triatominos.
Uso de insecticidas: La aplicación periódica de insecticidas residuales en las viviendas
y áreas circundantes puede ayudar a reducir la población de triatominos.
Eliminación de criaderos: Identificar y eliminar criaderos potenciales de triatominos,
como nidos de aves y madrigueras de roedores, cerca de las viviendas.
Educación y participación comunitaria: Promover la educación sobre la enfermedad de
Chagas y las medidas de prevención en comunidades afectadas, fomentando la
participación activa de los habitantes en el control vectorial.
Control de reservorios y educación sanitaria:
Además del control vectorial, es importante abordar la transmisión a través de otras
vías, como la transmisión congénita y transfusional. Algunas medidas incluyen:
Detección y tratamiento temprano: Realizar pruebas de detección de la enfermedad de
Chagas en mujeres embarazadas y donantes de sangre y órganos para identificar
infecciones y proporcionar tratamiento oportuno.
Educación sanitaria: Promover la educación y concienciación sobre la enfermedad de
Chagas en comunidades afectadas y profesionales de la salud, para mejorar la
detección temprana, el acceso al tratamiento y la prevención de nuevas infecciones.
El abordaje integral de estas estrategias de control y prevención es esencial para
reducir la incidencia de la enfermedad de Chagas y mejorar la calidad de vida de las
personas afectadas. Es importante trabajar en colaboración con comunidades,
gobiernos y organizaciones de salud para implementar acciones efectivas en la lucha
contra esta enfermedad.
El uso de marcapasos en pacientes con enfermedad de Chagas puede ser necesario
en ciertos casos debido a las complicaciones cardíacas que esta enfermedad puede
causar. La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria causada por el
protozoo Trypanosoma cruzi, que puede afectar varios órganos, incluido el corazón.
Una de las complicaciones más comunes de la enfermedad de Chagas es la
cardiomiopatía chagásica, que se caracteriza por daño en el músculo cardíaco y
puede llevar a arritmias cardiacas y trastornos de la conducción eléctrica del corazón.
Estos problemas eléctricos pueden resultar en bradicardia (ritmo cardíaco lento) o
bloqueo cardíaco, donde la señal eléctrica entre las aurículas y los ventrículos está
interrumpida.
Cuando los problemas de conducción eléctrica son graves y afectan significativamente
la función del corazón, los médicos pueden considerar la implantación de un
marcapasos para regular el ritmo cardíaco y asegurar que el corazón lata de manera
adecuada. El marcapasos es un dispositivo electrónico que se coloca quirúrgicamente
bajo la piel en el pecho y se conecta al corazón mediante electrodos. Cuando detecta
que el corazón está latiendo demasiado lento o hay bloqueo en la conducción
eléctrica, el marcapasos envía impulsos eléctricos para estimular el corazón y
mantener un ritmo cardíaco adecuado.
Es importante destacar que el uso de marcapasos en pacientes con enfermedad de
Chagas debe ser evaluado cuidadosamente por un equipo médico especializado, ya
que la decisión de implantar un marcapasos dependerá de la gravedad de los
problemas cardíacos del paciente, su estado general de salud y otros factores médicos
relevantes.
Conclusiones:
La enfermedad de Chagas sigue siendo un importante problema de salud pública en
América Latina y en otras regiones del mundo. La prevención, detección temprana y
tratamiento adecuado son fundamentales para reducir su impacto en las comunidades
afectadas.
Los desafíos en el control y erradicación de la enfermedad son significativos y
requieren de un enfoque integral, que incluya el fortalecimiento de sistemas de salud,
la promoción de la educación sanitaria, el acceso equitativo a diagnóstico y
tratamiento, y la investigación continua para mejorar las estrategias de control.
Es crucial que los gobiernos, organizaciones de salud, investigadores y comunidades
trabajen en colaboración para abordar los desafíos pendientes y lograr un control
efectivo de esta enfermedad desatendida. Con esfuerzo y compromiso, es posible
avanzar hacia la eliminación de la enfermedad de Chagas y mejorar la calidad de vida
de las personas afectadas.

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