Ocupación Preclásica en Coaxilote 1
Ocupación Preclásica en Coaxilote 1
TESIS
QUE PARA OPTAR POR EL GRADO DE:
MAESTRA EN ESTUDIOS MESOAMERICANOS
PRESENTA:
ADRIANA LÓPEZ HERNÁNDEZ
TUTORA:
DRA. ANN CYPHERS TOMIC
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ANTROPOLÓGICAS, UNAM
enteramente de mi autoría. Las citas de otras obras y las referencias generales a otros
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A mis abuelitos María y Manuel y a mi tía Martha, siempre los llevaré en mi corazón.
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AGRADECIMIENTOS
diversas personas sin las que no hubiera sido posible concretarla y con quienes estoy
profundamente agradecida.
En primer lugar, quiero agradecer a la Dra. Ann Cyphers, por su interés en dirigir esta
los materiales, así como por sus comentarios, a la Dra. Lynneth Lowe y al Dr. Felipe Ramírez,
por su interés, apoyo y comprensión cuando pasé un momento complicado durante la entrega
de los avances, por sus comentarios y sugerencias, y a la Dra. Rosa Reyna Robles, por sus
Al inicio de este proceso, conté con el apoyo del Mtro. Tomás Pérez Suárez,
UNAM, quien me orientó para la presentación de mi proyecto, así como del Dr. Luis Alva
A Rodrigo Bolaños, gracias por ser mi apoyo incondicional en todos los aspectos, por
tu paciencia y motivación desde el inicio de este proyecto, así como por asesorarme en lo
A mi familia, mis papás, Rosa María y Juan Manuel y a mi hermana Gisel, quienes
siempre me alentaron para continuar, en los buenos y malos momentos, han sido un gran
soporte para mí durante este proceso y agradezco mucho poder contar con ustedes. Gracias
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papá por hacer el gran esfuerzo de poder presenciar este momento. Gracias también,
A Mercedes García Besné y Jaime Reséndiz, por quienes me animé a aventurarme en esta
asesoró con las figurillas, así como su apoyo, a Julio C. Ortega, que siempre me aconsejó y
Hernández, Royma Gutiérrez, Viridiana Hernández, Nidelvia Marcelino, gracias por sus
A mis compañeros de generación, Erika L. Robles, David Lázaro, Oscar Falcón, Zahira
Hipólito, Jorge Martínez y Chrystian Reyes, que, aunque la pandemia no nos permitió una
A mis amigas y amigos, Andrea Vázquez, Sandra Vázquez, Adriana Castillo, Adriana
Meza, Brenda Aguirre, Cecilia Garelli, Manuel Reyna, Pablo Hernández, Mariana Navarro,
Laura Godínez, Cristina Beltrán y Paris Ferrand, por motivarme cada vez que les comentaba
de mi investigación.
realizar los trámites de titulación, así como a mis compañeros Brenda Peregrino, Ulises Cano,
Carolina Rugerio, Ana Hernández, Iván Torres, Berenice Villanueva, Leonardo Ballesteros,
Yanire Martínez y Wanda Hernández, quienes me motivaron en la fase final de este proceso.
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Finalmente agradezco al Programa de Posgrado en Estudios Mesoamericanos, quienes
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................. 8
Justificación ............................................................................................................................ 10
Hipótesis ................................................................................................................................. 11
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INTRODUCCIÓN
ocupacionales, uno del Preclásico y el otro del Posclásico. Específicamente versa sobre la
unidad arquitectónica identificada como Estructura 3, la cual es significativa por ser de las
pocas viviendas del Preclásico Temprano en el altiplano central, que ha sido excavada en su
totalidad.
cuya excavación se efectuó en el año 2018. Dicho proyecto, bajo la dirección del Arqlgo.
Mario Córdova Tello, se originó por una obra de infraestructura gubernamental consistente
en el Preclásico Temprano con una breve ocupación posterior, del periodo Posclásico. Se
enterramientos humanos.
Objeto de estudio
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Objetivo general
Identificar las similitudes y diferencias entre los materiales analizados y los de otros sitios
Objetivos particulares
Dentro de los objetivos particulares de esta investigación se proponen realizar los siguientes:
3. Análisis de entierros, donde se contempla, número, clase, tipo, forma, variedad, lado,
orientación.
las sociedades asentadas en esta área se debió al contacto con otras culturas, como la Tlatilco,
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diversas hipótesis que apoyan una u otra vertiente. Este tema es relevante a la investigación
lugar estratégico en el corredor de interacción que conecta el Centro de México con regiones
comparación con los de otros sitios se propone examinar las evidencias de interacción con
sitios como Las Bocas, Chalcatzingo, Tlatilco y las culturas asentadas en las márgenes del
arquitectura, entierros y las vasijas asociadas a los mismos, los depósitos culturales del sitio
Preclásica, a través del análisis de sus materiales y su correlación estratigráfica dentro del
Justificación
El sitio Coaxilote 1 es un poblado especial del Centro de México no solamente por su gran
antigüedad sino también por contar con la Estructura 3, un contexto único que permitirá
evaluar el impacto de las interacciones intra e interregionales dentro de una sola estructura
sitios tempranos. Tiene la ventaja de que las fases tempranas del Preclásico Temprano en el
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con depósitos estratificados. También las excavaciones en estos sitios han aportado
Hipótesis
“cultura Tlatilco” de la cuenca de México y del río Cuautla y con la cultura olmeca de la
Los materiales arqueológicos reflejan aspectos culturales de la sociedad que los creó,
entonces la cultura material –que incluye arquitectura, entierros y ofrendas- del asentamiento
habitó el área. Asimismo, al ubicarse dentro de una ruta importante de comunicación, estos
materiales arqueológicos reflejarán algún tipo de influencia –ya sea comercial, ideológica,
contemporáneas.
Resumen de capítulos
tanto en la Cuenca de México, como en los estados de Morelos y Puebla, donde se abarca la
Arbolillo y Gualupita, las cuatro temporadas de campo en Tlatilco, los trabajos en Tlapacoya,
Las Bocas. A pesar de que en un inicio las exploraciones eran menos sistemáticas, sentaron
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un precedente para las investigaciones de otros sitios Preclásicos que se realizaron
así como ampliar el conocimiento acerca del modo de vida de las sociedades que se
Steward quien consideraba que había que entender cómo el ser humano se adapta a su
ambiente y cómo este influye igualmente en su cultura, sin privilegiar una u otra. Se aborda
Sokolíčková de considerar al paisaje en las investigaciones que abordan esta corriente teórica.
de México y los de Emily Mc Clung, quienes hacen énfasis en la relación que el ser humano
tiene con su medio ambiente, situación que se manifiesta en su cultura material. Mc Clung
además, hace énfasis en considerar otras regiones de donde se pueden obtener recursos no
El Capítulo III corresponde al Marco Geográfico del área donde se asienta Coaxilote
región, es decir, la fisiografía, medio ambiente, clima, geología, edafología e hidrografía, los
cuales otorgan a esta área, características específicas que fueron aprovechadas por la
población de Coaxilote 1. A este respecto cabe mencionar, que hacia esta porción del estado
de Puebla, se cuenta con un clima óptimo, así como recursos naturales e hídricos muy
prósperos para el desarrollo de las sociedades humanas desde época prehispánica hasta la
actualidad.
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En el Capítulo IV, se hace una descripción general del sitio Coaxilote 1, tanto de su
ubicación, características del entorno, contexto arquitectónico tanto de las estructuras con
arqueológico de esta última y una definición de términos arquitectónicos que coinciden con
los identificados en el área de la Estructura 3. Este capítulo es muy extenso, pues se considera
que es importante tener una descripción detallada de cada componente para una mejor
dibujos. Al final del capítulo se hace una comparación de la arquitectura y el patrón funerario
secuencia, que fue la propuesta por Edward Harris. Para el sitio Coaxilote 1, se hizo el
diagrama “Matrix Harris” con la finalidad de entender las relaciones estratigráficas de los
arqueológicos en números arábigos de manera que pudieran ser representados en el corte, las
plantas y el diagrama, los cuales se muestran en el capítulo. Cada fase se ilustra con una
El capítulo VI trata del proceso de análisis de las vasijas de ofrendas y las dos vasijas
aisladas, así como de las dos figurillas recabadas y su resultado. Primero se desarrolla la
metodología empleada para dicho análisis basada en las propuestas de Sistema Vajilla de
Posteriormente se identificaron cinco tipos cerámicos, los cuales fueron descritos y al final
de cada tipo se hizo una comparación con tipos similares reportados en sitios como Gualupita,
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Nexpa, San Pablo, Chalcatzingo, Las Bocas, Zohapilco y Tlatilco, en algunos casos, sitios de
antropomorfas, cuya metodología de análisis se hizo con base en la propuesta de Rosa Reyna
Robles. Finalmente se hace una propuesta cronológica del asentamiento con base en las
vasijas asociadas a los entierros, las que se encontraron en la Ofrenda 6 y las aisladas, además
comparación del contexto y los materiales arqueológicos de Coaxilote 1. Se hace una síntesis
de los resultados de cada capítulo, de manera que se da una propuesta que de una idea de
quienes eran los pobladores, cómo se relacionaron con el medio ambiente circundante, es
en el patrón funerario, contextos que también definieron la identidad del este asentamiento.
pobladores.
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I
ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS
En este capítulo se hará una revisión de las investigaciones arqueológicas que han abordado
Estado de México, Morelos y Puebla. Si bien, se mencionan algunos sitios cuya ocupación
fue en el Preclásico Medio o Tardío, ello se hará debido a que es forzoso nombrarlos, porque
el caso de los trabajos pioneros de George Vaillant, por mencionar un ejemplo. Sin embargo,
se hará hincapié en los sitios que son contemporáneos con Coaxilote 1, cuya ocupación se
desarrolló a finales de Preclásico Temprano (1700- 1000 a.C.) e inicios del Medio (1000-850
a.C.).
debido a que es un concepto utilizado por la mayoría de los autores para definir una serie de
“multiétnico”. Grove afirmó que “el extenso complejo de motivos y figurillas, refleja un
sistema de creencias compartido que era elaborado, manipulado y enriquecido por muchas
sociedades del periodo Formativo en su historia, incluyendo los Olmecas…El estilo y sus
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motivos (y las ideas que simbolizaban) aparentemente tuvieron orígenes múltiples, más que
ser la creación de una sola sociedad o región” (Grove, 1993: 88, 90).
Preclásico y las contribuciones más importantes que cada académico aportó para una
comprensión más acertada desarrollo histórico del Centro de México en esta temporalidad.
Cabe mencionar que en la figura 1 se muestra la ubicación en el mapa de todos los sitios
descritos en este apartado, así como el sitio Coaxilote 1, que es del que trata esta
investigación.
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Figura 1. Sitios del Preclásico en el Centro de México. Modificado de QGIS 3.18.1.
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Primeros reportes
Los primeros hallazgos de asentamientos tempranos tuvieron lugar en los años de 1883 por
la Comisión Francesa y de 1885 por Holmes, sin que se profundizara en su estudio. Fue hasta
el año de 1907, que Zelia Nuttal identificó un nuevo tipo de figurillas debajo de la lava del
Pedregal de San Ángel, siendo este momento el que dio inicio a las investigaciones de las
año de 1917, donde encontró figurillas similares a las que recolectó en los niveles bajos de
como se les conocía (Gamio, 1920: 127, 143; Vaillant. 2009a: 20).
culturas, como Spinden quien sustentaba que la cultura “arcaica” era la base de todas las
cerámica en 1925; Clarence Hay, quien hizo la primera división clasificatoria de las figurillas
Debido a que se tenía mucho material de las culturas tempranas del Valle de México,
como las llamaba Vaillant, se decidió por parte del Dr. Wissler y de Clarence L. Hay,
encargar una excavación arqueológica en uno de los sitios donde se habían encontrado estos
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Zacatenco, Ticomán, El Arbolillo y Gualupita
escogió al sitio de Zacatenco, para un primer acercamiento al estudio de estas culturas. Ahí
realizó dos temporadas de campo, una en 1927-1928 y la otra en 1928-1929 (Vaillant, 2009a:
13, 23-24).
Este sitio se localiza en la actual colonia San Pedro Zacatenco, de la alcaldía Álvaro
Obregón, en la Ciudad de México (figura 1). Vaillant abrió cinco trincheras a las que
materiales, pudo dividir la ocupación de Zacatenco en tres fases que son Temprano, Medio
delgado, Blanco y Rojo, así como Blanco-Amarillo y Blanco sobre Rojo. Figurillas
2009b: 17-19).
b) Zacatenco Medio: hay cerámica Bayo, Bermejo o Rojo, Rojo sobre Café, Blanco
Negro, Negro delgado y Negro sobre Rojo, Blanco sobre Rojo y surgen el Blanco-
Rojo sobre Negro, Rojo Pulido, la loza Laca y la Anaranjado Fino. Se presentaron
las figurillas de los tipos A, B y F, donde las dos primeras se localizaron igualmente
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c) Zacatenco Tardío: en cerámica se cuenta con los tipos Bayo, Bermejo, Blanco sobre
Café, Blanco granular, Blanco sobre Rojo, Rojo sobre Negro, Rojo sobre Amarillo,
Rojo sobre Café, Rojo Pulido y Naranja Fino. Dentro de las figurillas hay
del Cerro Chiquihuite, específicamente al suroeste del mismo (figura 1). Excavó trece
unidades, de las que cinco se proyectaron para fines estratigráficos y las restantes fueron
Excavado Extensión Sur y Muro Excavado Extensión Este. Encontró un sistema de terrazas
Excavado Extensión Sur, un piso en esta misma área y entierros en todas las trincheras.
Se dio cuenta que la ocupación de Ticomán era más reciente que la de Zacatenco,
además que fue más corta. El periodo temprano de Zacatenco en Ticomán, se evidenció por
la presencia de figurillas tipo C, mientras que el periodo Medio de Zacatenco, lo fue por las
figurillas A y B. Sin embargo, no se encontró la cerámica asociada a estos periodos junto con
las figurillas, por lo que concluyó que pudieron ser trasladadas desde el sitio El Arbolillo que
Al igual que en Zacatenco, identificó tres fases que son Ticomán Temprano, Intermedio
y Tardío. En este punto cabe resaltar que, dentro de sus interpretaciones, consideró que en
Zacatenco se desarrollaron dos culturas, una que predominó en los periodos Temprano y
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Medio y otra externa que lo habitó en el período Tardío. Esta última es la que es similar a la
ocupación de Ticomán con sus tres fases (Vaillant, 2009b: 163; Vaillant, 2009c: 13).
A continuación, se enlistan los componentes que distinguen cada fase (Vaillant, 2009b:
164-171):
a) Ticomán Temprano: cerámica Bayo, Rojo sobre Amarillo, Rojo sobre Amarillo
Inciso, Negro-Café, Roja, Blanca, Parda y Grisácea, así como figurillas tipo E.
Vaillant se dio cuenta de la similitud de los materiales de Ticomán tardío con los de
Cuicuilco, por lo que propuso, se trataban de culturas contemporáneas con afinidad étnica
más no de identidad. Igualmente equiparó el parecido de las figurillas tipo H con las de
Un tercer sitio excavado en la Cuenca de México fue El Arbolillo, ubicado a 1.75 km,
en línea recta, al norte de Ticomán, en la porción baja oeste del Cerro del Chiquihuite, donde
encontraron entierros, una construcción ovalada con lajas de tepetate y lítica pulida, y a pesar
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de que sí se encontró evidencia de ocupación teotihuacana, se concentró en estratos muy
misma cultura que evoluciona de una fase a otra. En cerámica encontró “ollas con
cuello vago, la Loza Negra Gruesa, los cuencos Blanco sobre Rojo y la loza Blanca”
(Vaillant, 2009c: 13-18, 137). Dividió esta fase en El Arbolillo I Temprano con
figurillas de los tipos C1-2. C2, C3a, C3b y F temprano; El Arbolillo I Intermedio,
con los tipos C1-1 y C2 y El Arbolillo I Tardío con los tipos C1a, C1b, C3c, D1.
Atribuyó, además, una fase transicional entre El Arbolillo I y el II, donde identificó
otra, identificó dentro de ésta las “ollas con cuello simple, lozas Negra Delgada,
(Vaillant, 2009c: 13-18, 137). Lo que ayudó a una mejor definición de esta, fue la
172).
conocimiento debido a que las señoritas Bourgeois recolectaron diversos materiales del
mismo, dentro de los que había algunos similares a los de Ticomán. El sitio es Gualupita,
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localizado en la Tejería Vieja, una ladrillera del Barrio de Gualupita (Vaillant y Vaillant,
trincheras A-D -Gualupita I y III- y tres en las B-C -Gualupita I, II y III-. Además, encontró
entierros, materiales como figurillas, lítica pulida, hueso y una estructura a la que denominó
Cabe señalar que los Vaillant interpretaron las fases de Gualupita, con base en lo que
que evolucionaron de Gualupita I, y otros similares a los de Ticomán, por lo que concluyeron
que los habitantes eran una mezcla de las personas que habitaron en Gualupita I con gente
almacenamiento, cerámica Negro-Café, Rojo sobre Café, Roja y Blanca. Los tipos
b) Gualupita II: en la cerámica comparte los mismos tipos locales que Gualupita I, y
Pulido Rojo, además identificaron unos estilos de tipo Teotihuacano. Dentro de las
figurillas encuentran los tipos C9, E3, E4, G1, L2, H1, H3, H4a, H4c, H4d (Vaillant
H4, así como el C8 de Tenayo. Se dieron cuenta que los tipos D, K, O y D2 son de Morelos
Aquí cabe hacer un paréntesis, para mencionar una exploración más reciente en
Selva, ya que la empresa COSTCO DE MÉXICO S.A. DE C.V., construiría dos mega tiendas
en dicho terreno. Se realizó bajo la dirección de Mario Córdova Tello, donde las áreas a
intervenir se dividieron en tres: la zona alta, que fue pobre en materiales culturales; la media,
que presentó una mezcla de materiales, desde la época prehispánica hasta el momento de la
ocupación con el Casino de la Selva; y la baja, que fue donde Vaillant realizó sus
exploraciones en 1932. Esta sección mostraba las mismas características que las anteriores,
obtuvieron muestras para datación por C14, el cual arrojó una fecha de 900 a.C. (Sereno,
empataban las construcciones de esas épocas con las de la Tejería Vieja. Sin embargo, en
esta área no pudieron continuar la excavación por instrucciones de la dirección del INAH
resumirse en varios puntos: el primer intento de entender las sociedades que precedieron a
24
Teotihuacan, así como su ordenamiento temporal. Que su estudio le hizo darse cuenta que
su cultura material, denominándolas por lo tanto como “Culturas Medias” y, como lo resalta
Niederberger (2018: 154-155), la división en dos grandes entidades definidas, que son las
Ticomán
Tardío
Zacatenco El Arbolillo II
Medio
El Arbolillo
Transición
El Arbolillo I
Medio
El Arbolillo I
Temprano
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Tlatilco
provenientes de este sitio localizado en la actual colonia San Luis Tlatilco, en el Municipio
primera temporada, fue llevada a cabo junto con Hugo Moedano Koer, donde se hicieron
unas trincheras o calas de exploración para determinar la temporalidad del sitio, al cual se le
ubicó dentro del período de las “Culturas arcaicas” o de las “Culturas Medias” como lo
definió Vaillant (García Moll, et al., 1991: 10-11; Ochoa, 1982: 7; Piña Chan, 1958: 5).
con el entonces director del Museo Nacional de Antropología, Daniel Rubín de la Borbolla
cerro del Tepalcate, así como los sitios El Torito, Río Hondo, Cañitas, entre otros. La
exploración se enfocó en lo que Piña Chan denominó como el área del cementerio
excavación, así como la exploración de fosas troncocónicas (García Moll, et al., 1991: 11;
Cabe mencionar que el interés principal de Covarrubias por estudiar Tlatilco, derivó de
planificados, lo que les atribuía un alto grado de desarrollo respecto a otros sitios
contemporáneos. Varios de los elementos que conforman este estilo son los motivos como la
cruz de San Andrés, la hendidura frontal, ojos almenados, boca felina, entre otros, que
26
Covarrubias identificó en algunos objetos de Tlatilco. Por ello, su principal objetivo era
explicar la existencia de este estilo en el Altiplano Central y concluyó que Tlatilco era un
sitio con presencia de una cultura local del tipo Zacatenco que fue conquistada y dominada
por un contingente olmeca proveniente de la Costa del Golfo (Ochoa, 1982: 2; Niederberger
2018: 171-188).
Román Piña Chan, quien dirigió la tercera temporada de excavaciones, en el año de 1955.
Primero realizó un reconocimiento superficial por medio de fotografía aérea y después llevó
a cabo labores de recorrido de superficie para escoger las áreas de mayor potencial.
como en la Loma de Atoto, ésta última ubicada al este del primero. Además, realizó
reconocimientos en las áreas circundantes, donde identificó y exploró el sitio Cerro de Los
Tepalcates. Por último, realizó análisis de radiocarbono de Tlatilco, Pirámide del Sol,
Zacatenco y Cerro del Tepalcate (Piña Chan, 1958: 11, 18-30, 35).
Piña Chan se refirió a este periodo de las “Culturas Medias” como Preclásico y lo
dividió en tres fases: Tlatilco Inferior, correspondiente con el Preclásico Inferior, Tlatilco
Inferior, se encuentra la cerámica blanca pulida, negra pulida con incisiones y pintura roja,
cerámica de pintura blanca firme y figurillas C1-2, C3a, C1a y C3c. Tlatilco Transicional se
caracteriza por este estilo “Olmeca” que Piña Chan identificó por rasgos en la cerámica como
decoración excavada, rocker stamp o mecedora, motivos como manchas, encías y garras de
jaguar, entre otros, cerámica Negra, Rojo sobre Blanco, Grisácea, Blanco sobre Rojo y
figurillas D1 y D2. Para esta fase Piña Chan consideró que un grupo Olmeca de la Costa del
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Golfo llegó a Tlatilco, donde residía una población campesina que poco a poco fue
mezclándose, situación que interpretó a partir de los materiales arqueológicos, como las
figurillas del tipo D. En Tlatilco Superior identificó cerámicas Blanco sobre Café, Rojo
Pulido, Café Rojizo, Bayo, Naranja Laca, Rojo sobre Café y figurillas A, B, C5 y C9 (Piña
En Loma de Atoto no encontró esta influencia “Olmeca” en los materiales, por lo que
infirió que en el momento del “contacto” entre los olmecas y la sociedad local, la población
todavía no se dispersaba completamente por el área. Sin embargo, debido al “impacto” que
tuvo ese contacto, propuso que una fracción de los pobladores locales se mudó hacia la Loma
De los resultados de su datación por C14 dividió el periodo Preclásico en: Preclásico
Inferior cuya duración era de 1700 a 1100 a.C., el Medio, de 1100 a 600 a.C. y el Superior
de 600 a 100 a.C. Ubicó la ocupación de Tlatilco de 1450 a 600 a.C. y dentro de este rango,
colocó la “llegada” de los Olmecas a la Cuenca de México alrededor del año 1000 a.C. (Piña
Piña Chan (1958: 117) hizo comparaciones temporales con los sitios contemporáneos
Gualupita II, La Venta, Tres Zapotes Medio, Monte Albán I y II, la Huasteca I y II,
Como puede notarse, tanto Covarrubias como Piña Chan ajustaron temporalmente la
Zacatenco no hubiera dichos materiales “Olmecas”, ello debido a que tanto él como otros
investigadores que concordaban con su idea, no concebían que un material tan estéticamente
bien elaborado, pudiera haber sido manufacturado por sociedades más antiguas y mucho
La ausencia de objetos con estilo “Olmeca” en sitios excavados por Vaillant, llevó a
Tolstoy y Guénette a acuñar a dicha problemática como “El Problema Tlatilco”. Ellos
llevaron a cabo excavaciones en Tlatilco en 1963 con la finalidad de poder obtener datos más
acertados y poder afinar su temporalidad. Parece, sin embargo, que esta labor no pudo hacerse
como lo esperaban, debido al sistema de excavación por niveles arbitrarios, así como la
selección de unidades donde el material no arrojó datos que ayudaran a definirla. Aun así,
propusieron tres subfases que son Iglesia, Totolica y Atoto, colocando los materiales
corresponde al Preclásico Superior (Niederberger, 2018: 201-203, García Moll, 1991: 14).
Porter cuestionó que hubiera ciertos elementos presentes en Tlatilco, ausentes en los
sitios de Vaillant, por lo que atribuyó estas diferencias a cuestiones cronológicas, más que de
estatus o etnicidad, colocando con ello la ocupación de Tlatilco entre Zacatenco Medio e
inicios de Ticomán. Asimismo, otra aportación valiosa fue la de Heizer quien identificó un
tercer estilo, además de los reconocidos estilos “Olmeca” y “Zacatenco”, al que denominó
29
como Tertium quid, el cual consiste en ciertas características distintivas en objetos cerámicos,
que posteriormente Grove identificó como “Cultura Tlatilco” o “Complejo Río Cuautla”
Romano, dividida en dos fases debido a que, en 1968, hubo una modificación en la
excavaron un total de 214 entierros. Su exploración tuvo dos objetivos, uno fue detener la
destrucción y el saqueo en el sitio y el otro fue la recuperación del material óseo. Además de
componentes que lo conformaban (García Moll, 1991: 11-12, 15: Ochoa, 1982: 14-17).
1971, que trata de tipología de figurillas y cerámica de la primera fase de esta última
funerarias; el de García Moll, de 1972 sobre cestería; el de Ochoa Salas de 1973 sobre
entierros de Roberto García Moll, Daniel Juárez Cossío, Carmen Pijoan Aguade y María
Elena y Marcela Salas Cuesta, de 1991 (García Moll, 1991: 12; Ochoa, 1982: 5).
Tlapacoya
Piña Chan y por Román Piña Chan en el área del basamento piramidal, donde se encontraron
tres tumbas y dos ofrendas con 150 vasijas. Determinaron que tuvo tres etapas constructivas,
cuya ocupación más antigua fue en el Preclásico Medio, constatado por la presencia de
materiales de tipo Ticomán y Zacatenco, así como una ocupación posterior en Preclásico
Tardío, con materiales de tipo Ticomán. A este respecto cabe señalar, que los componentes
principal fue hacia el Preclásico Tardío, quedando el Medio evidenciado por los materiales
Zacatenco y que Barba de Piña Chan definió como una población campesina que fue
influenciada por grupos “Olmecas” foráneos (Niederberger, 1976: 17-18; 2018: 206-209).
Debido al interés que tenía Tolstoy en poder ajustar la cronología para el Preclásico en
denominó Ayotla, esta última en 1967. Tres objetivos fueron los que motivaron estos
trabajos: “1) perfeccionar las fases y el fechamiento absoluto, anteriores al periodo Cuicuilco-
en las subfases El Arbolillo y la Pastora, debido a que detectaron una variación en los
materiales entre una y otra, cuestión que Vaillant no pudo distinguir. Asimismo, renombraron
1
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
31
El Arbolillo II como Cuautepec. Como ya se mencionó con anterioridad, para Tlatilco
proponen las subfases Iglesia, Totolica y Atoto -las cuales son equivalentes a las de El
Tlatilco, por su parte, es habitado en esta subfase y en la Atoto, además, se dieron cuenta que
de mayor antigüedad.
En Ayotla (Tlapacoya), registran tres subfases, que son Ayotla, Justo y Bomba,
ubicados antes de la subfase Iglesia-El Arbolillo. Mencionan que las dos primeras son muy
Puebla, Morelos y Chiapas, por lo que sugieren similitudes culturales entre los habitantes de
Tlatilco y los de Ayotla. La subfase Bomba la definen como una transición de Ayotla-Justo
a Iglesia-El Arbolillo. Es notorio que utilizan el nombre de subfases para los tres sitios, ya
que ellos consideraban que era una clasificación más fina, que permitía contrastar diferencias
entre los materiales, en vez de las amplias fases que eran utilizadas en la época (figura 3)
Aun así, conservaron las grandes agrupaciones que propuso Vaillant: Copilco-
pudo ser definida, pues consideraban que podría ser ubicada a inicios de Zacatenco, aunque
32
Figura 3. Cronología propuesta por Tolstoy y Paradis para el Preclásico en la Cuenca de
México. Tomado y Modificado de Tolstoy y Paradis, 1970: 348.
La importancia del trabajo de Tolstoy y Paradis, radica en que por vez primera el
materiales que identificaron como “Olmecas”, que serían correspondientes con los entierros,
se ubicaron en la fase Ixtapaluca, mientras que los desechos en los rellenos indicaron una
El Arbolillo, siendo en Tlatilco divida en Iglesia, Totolica y Atoto. Cabe señalar que no
lograron ubicar al “Estilo Tlatilco” en esta secuencia. Si bien hicieron una discusión respecto
33
contacto constante y cercano entre Oaxaca, Veracruz y la Cuenca de México, evidenciado
En el año de 1965, José Luis Lorenzo, quien era director del Departamento de
de poder rastrear las ocupaciones humanas desde finales del Pleistoceno. Como parte de esta
la milpa de Zohapilco, ubicada en la base este del cerro de Tlapacoya, en el año 1969
Realizó una cala de 50 m de largo dividida en cuadros de un metro por un metro, con
orientación noreste-suroeste, ampliando cuadros al norte o al sur en áreas donde hubiera que
47).
Con este trabajo Niederberger logró identificar ocho fases de ocupación, donde realizó
una reconstrucción tanto del medio ambiente predominante para cada época, como la
identificación de características culturales que las distinguen una de otra (ver figura 26 del
capítulo VI). La primera fase es Playa, la cual subdividió en Playa 1 (5500-4500 a.C.) y
Playa 2 (4500-3500 a.C.). En esta fase se evidencia que la Cuenca de México no era un
como lo definió Niederberger, ya que, a diferencia de Tehuacán que contaba con un paisaje
34
semiárido, en la Cuenca constantemente se disponía de recursos explotables, como los
bosques, el medio lacustre y los suelos aluviales en todas las estaciones del año. Un rasgo
percusión sucesiva de todas sus caras”. Además, obtuvo polen de Zea, lo que indicaba una
posible práctica de protección y selección de este grano (Niederberger, 1976: 249-252; 2018:
251-257).
cultivo de plantas como chile, amaranto, calabaza, chayote y tomate y hubo un aumento de
se inició con la preparación de los núcleos para las navajillas prismáticas. Asimismo,
aumentaron las materias primas para la elaboración de objetos líticos y se identificó una
tanto, poco representado en comparación con otros niveles, decidió denominarlo como
Complejo Nevada o nivel cultural Nevada, cuya duración fue de 1450 a 1250 a.C. Dentro de
representa por los tipos Chalco alisado, Tortuga Pulido, Volcán Pulido, Lago Rojo Fino y
Ventana Rojo sobre Bayo. Los ejemplares cerámicos tienen pared plana y superficies bien
pulidas, formas como cajetes hemisféricos, fondos planos, decoraciones como acanaladuras
modeladas en el cuerpo de vasijas, impresión de uña, pintura roja, decoración “en mecedora”
35
o decoración “incisa a la navaja” en fondos. Asimismo, se recabó un fragmento de figurilla
instrumentos líticos pulidos y los análisis de polen (Niederberger, 1976: 256-257; 2018: 258-
264).
de metate cortas y largas -estas últimas por vez primera- y diversidad de objetos, no solo para
moler granos, si no también, pigmentos para la elaboración de cerámica, así como variedades
para el trabajo de la madera. Igualmente destacan objetos de lítica pulida como las piedras
la cerámica diagnóstica de la fase están los tipos Tortuga Pulido temprano, Volcán Pulido,
Pilli Rojo sobre Bayo, Pilli Blanco, Pilli Rojo sobre Blanco, Valle Borde Negativo y Paloma
Negativo. Además, se presentan dos tipos foráneos que son el Atoyac Gris Fino y el
Tlapizahua Blanco. Las formas representativas son cajetes hemisféricos, bases planas,
tecomates de base plana, paredes rectas y bordes simples, decoraciones por incisiones anchas
con pasta seca e incisiones con pasa húmeda, así como el relleno de algunas incisiones con
cinabrio o hematita especular molidos. Cabe señalar que Niederberger sigue empleando el
población proveniente de la Costa del Golfo que llegó a conquistar la Cuenca de México,
sino como un conjunto estilístico que se desarrolló y se utilizó por diversas poblaciones
entre otros. Respecto a las figurillas ya surgen los tipos D1, D2 y D3, así como las figurillas
C9, que ella renombró Pilli, ya que consideró que el grupo definido por Vaillant, tenía varios
2018: 264-273).
una mayor densidad poblacional en el sitio. Debido a los análisis de polen, pudo determinarse
ejemplares de manufactura local, regional y foránea y destacan los tipos, Cesto Blanco
Temprano, Tortuga Pulido Tardío, Ixta Blanco, Túnel Pared Gruesa, Isla Negativo, Zoquiapa
doble engobe, Chilapa Naranja, Zacatón Borde Pintado y Pahuacán trícromo, y en los
foráneos, Golfo Gris, Tlapizahua Blanco y Puebla Rojo. Dentro de las formas se sigue
conservando las bases planas y paredes divergentes, los bordes son ensanchados, o tienen
botellones. En las decoraciones, se cuenta con incisiones de líneas flexibles, dos líneas
paralelas en el borde, fondos con motivo de estrella e incisiones con motivos naturalistas.
reinterpretados, dentro de los que se cuenta con la hendidura frontal, el perfil de hombre-
37
tlatilquense (panel Tlatilco), y punzonado. Las figurillas recabadas fueron los tipos D1, D2,
D3, D4, K, O, las Isla, Pahuacán y Tenayo (Niederberger, 1976: 266-273; 2018: 274-285).
La fase Tetelpan (800-700 a.C.) había sido definida como fase Zacatenco I, en el
encontrado era distinto al recuperado por Vaillant. Es la última ocupación con alta densidad
poblacional para el sitio. Se identificó un cimiento de una casa cuya materia prima fue la toba
volcánica, así como dos bloques grandes que pudieron ser restos de muros de contención de
terrazas. También se detectó un deterioro en el clima, el cual se tornó más seco según
resultados del análisis de polen y de los sedimentos. Se registró un cambio en la lítica pulida,
que tiende a constituirse por manos de metates largas y metates anchos con grosor y peso
menor a las fases anteriores. Aumentó la cantidad de puntas de proyectil y los retoques en la
obsidiana. Dentro de la cerámica se tienen los tipos Aguada Alisado, El Arbolillo Arenoso,
Mesa sin Engobe, Ixta Blanco, Cesto Blanco Tardío y Anáhuac Blanco, Ixta Borde Naranja,
Zacatenco Rojo sobre Bayo, Zacatón Borde Blanco, Tenango Trícromo, Anáhuac Pulido y
Ocote Negro. Se presentan fondos convexos, así como vasijas hondas de fondo plano o
convexo con paredes divergentes y bordes muy evertidos, cajetes cerrados con cuellos
amplios, grandes triángulos con líneas paralelas al interior, rombos, rectángulos, festones,
caracteriza a la fase es el C7. Cabe señalar que esta fase es ubicada previamente a la fase
La fase siguiente es Zacatenco (700-400 a.C.), donde hay una disminución del material
encontraron los tipos Anáhuac Pulido, Anáhuac Blanco, Ocote Negro, Zacatenco Rojo sobre
Bayo, Tláhuac Negativo, Mesa sin Engobe, Zaltepec Rojo, Tenango Trícromo y Cesto
Blanco Tardío. Las formas comunes son vasos cortos, cajetes arriñonados, cajetes en forma
de casquete con labio engrosado, cajetes de silueta compuesta y soportes trípodes. Las vasijas
adornar el exterior de las paredes con motivos geométricos simples, como arcos, triángulos
y fajas de líneas paralelas. Se presentan figurillas C1/C2 y C3, como en los primeros niveles
de los tipos Tlapacoya Pulido, Tlapacoya Blanco Ticomán Rojo sobre Bayo y Ticomán Rojo.
Dentro de las formas hay orejeras de forma discoidal y borde cóncavo, la unión del cuerpo
de las ollas con su cuello es en un ángulo ortogonal, siluetas compuestas, soportes trípodes,
bordes muy evertidos. Las decoraciones pintadas son en el borde o con motivos en el cuerpo
delineados con una línea incisa. Finalmente, las figurillas identificadas fueron los tipos G, L,
39
el área de la pirámide excavada por Barba de Piña Chan, situación que comenzó a gestarse
ambiente, así como los posibles contactos con los sitios contemporáneos en cada fase. Cabe
señalar que no logró colocar la fase Bomba, propuesta por Tolstoy y Paradis dentro de su
establecimiento de las fases Nevada (1350-1250 a.C.), correspondientes con los estratos 12
inconsistencias que deben tomarse en consideración. A través del análisis del corte
estratigráfico de la cala excavada por Niederberger así como del análisis de la descripción de
cada estrato, detectaron que en realidad los estratos 9 y 12 corresponden a una sola capa, con
Cyphers, 2006: 49). En una redefinición de la secuencia, proponen que el complejo Nevada
se encontraría en el estrato 13, mientras que el 12 pasaría a la fase Ayotla. Esto anterior afecta
la secuencia de ocupación de Zohapilco y por lo tanto hay que tener en cuenta esta
inconsistencia al hacer comparaciones temporales para fases tempranas en otras regiones del
Centro de México.
Temamatla
de Temamatla, Chalco, Estado de México. Fue reportado por primera vez por Parsons en los
40
años 70 como sitio CH-MF-9, donde identificó materiales del Preclásico Medio, Tardío y
Terminal, así como muy poco material Posclásico. Resaltan dos estructuras alargadas
paralelas separadas, en lo que Parsons como una plaza, asentadas sobre uno de los ocho
montículos que conforman el asentamiento (Morelos y Serra, 1987: 152; Parsons, 1989: 169;
recursos al sur de la Cuenca de México”, bajo la dirección de Mari Carmen Serra Puche, del
iniciaron en 1986, a cargo de Luis Barba, quien aplicó diversas técnicas de prospección en el
sitio para identificar áreas de actividad y posibles construcciones. En 1987 se dio inicio con
apisonados del Preclásico -Medio, Tardío y Terminal-, cabe señalar que de estos contextos
arquitectónicos lograron identificar el sistema constructivo (Morelos y Serra, 1987: 153, 155-
Zacatenco (700-400 a.C.) y Ticomán (400-200 a.C.). En la tercera temporada, que fue en
1989, las excavaciones se centraron en las estructuras y en el área próxima al lago. En una
figurillas con esferas debajo de los brazos, se infirió que el área era un Juego de Pelota, cuya
construcción comenzó en la fase Zacatenco. Hacia la porción norte del sitio continuaron las
41
excavaciones de la temporada anterior, en unidades habitacionales con entierros, del
Preclásico. La última temporada fue en 1991, donde se continuaron excavando las estructuras
La ocupación más temprana del sitio es en la Fase Manantial (1000-800 a.C.), donde
se tienen los tipos cerámicos Chalco Alisado, Tunal Pared Gruesa, Tortuga Pulido Tardío,
Teutli Negro, Pilli Rojo, Pilli Blanco Tardío, Cesto Blanco Antiguo, Ixta Blanco, Pilli Rojo
sobre Blanco, Zacatón Borde Blanco, Chilapa Naranja, Paloma Negativo, Isla Negativo,
Manantial Blanco sobre Naranja, Laca Naranja, Coapexco Beige y Puebla Rojo, siendo
Manantial Blanco sobre Naranja y Coapexco Beige, foráneos. En la fase Tetelpan (800-700
a.C.) se identificaron los tipos Mesa sin Engobe, El Arbolillo Arenoso, Tortuga Pulido
Tetelpan, Ocote Negro, Tetelpan Rojo, Cesto Blanco Tardío, Ixta Blanco Tetelpan, Zacatón
Borde Blanco, Ixta Borde Naranja, Negro Borde Blanco, Naranja Laca, Atoyac Pulido, Golfo
Gris, Pavón Gris Fino, Quachilco Gris, Gris Metálico Oaxaca y Blanco Granular, los siete
En la fase Zacatenco (700-400 a.C.), se ubicaron los tipos Agua Alisado, Anáhuac
Pulido, Anáhuac Blanco, Cesto Blanco Zacatenco, Anáhuac Negro, Cuautepec Cursivo, El
Arbolillo Negro, Zaltepec Rojo, Zacatenco Rojo sobre Bayo, Zacatenco Rojo sobre Blanco,
Zacatenco Blanco sobre Rojo, Zacatón Borde Blanco, Pahuacán Tricromo, Tenango
Tricromo, Negro Laca, Cocción Diferencial Zacatenco Blanco sobre Café, Granular, Gris
Metálico Oaxaca, Peralta Naranja, Mingo Café Fino y Xochitengo Polícromo, estos tres
últimos foráneos. En la fase Ticomán (400-200 a.C.) se identificaron los tipos Mesa sin
Engobe Tardío, Agua Alisado Tardío, Ticomán Pulido, Ticomán Negro, Ticomán Rojo,
Ticomán Rojo sobre Bayo, Tlapacoya Blanco, Ticomán Rojo sobre Blanco, Ticomán Blanco
42
sobre Café, Ticomán Polícromo, Tláhuac Negativo, Laca Naranja. Finalmente, en la fase
Cuicuilco (200 a.C.-0) se cuenta con los tipos Mesa sin Engobe Terminal, Agua Alisado
Terminal, Cuicuilco Bayo, Cuicuilco Rojo, Cuicuilco Rojo sobre Bayo y Negativo Terminal
De todos los trabajos se resume que el sitio se asienta sobre una gran superficie que fue
de mayor dimensión, así como el área ceremonial se edificaron al final de la fase Zacatenco.
por lo que se consideró, se trataba de una habitación de élite cuya ocupación se extendió hasta
cabe señalar, que el sitio se ubica en un lugar de transición de nichos ecológicos, por lo que
la variedad de recursos explotables era muy amplia. (Serra y Lazcano, 2009: 29-32).
Se planteó que Temamatla tuvo contacto con Chalcatzingo, pues son contemporáneos
y el primero se ubica dentro de una ruta que conecta al segundo con la Cuenca de México.
Para la fase Zacatenco el sitio es considerado como una “villa grande nucleada”, donde la
sitio es reconocido como un “centro local”, por lo tanto, es la época de su mayor esplendor,
donde ya se cuenta con arquitectura pública definida y una élite que lleva el control de la
43
Terremote-Tlatenco
de Terremote-Tlatenco fue realizado por Parsons en 1972 quien lo denominó bajo la clave
Xo-LF-2, donde identificó montículos de poca elevación en las aguas poco profundas del
lago de Chalco-Xochimilco. Dos de estos montículos ubicados hacia el sur fueron explorados
por Tolstoy quien encontró materiales de la fase Ayotla. Niederberger revisó los materiales
e identificó, además, ejemplares de la fase Manantial. (Serra y Sugiura, 1979: 43; Parsons,
1976 a marzo de 1977 y la segunda de febrero a abril de 1978, bajo la dirección de Mari
exploración de dos montículos al sur del sitio. En la segunda, se intervinieron otros dos
montículos “con características arquitectónicas distintas, lo que nos llevó a concluir que era
jerarquía social, ya que encontraron un montículo sobre una plataforma con características
distintas a los demás. Determinaron que los habitantes del sitio elaboraban cestería y textiles
y explotaban los recursos lacustres. Lograron establecer áreas de actividad, como las
montículos sobre los que se edificaban las habitaciones. Si bien identificaron materiales de
las fases Ayotla y Manantial, el auge de mayor población se dio en el Preclásico Tardío y
Terminal, o sea en la fase Ticomán (400-200 a.C.), donde se considera que se convierte en
un centro regional especializado con diferenciación social (Serra y Sugiura, 1979: 39-43, 46;
El sitio de Coapexco fue reportado por Parsons en 1972, quien lo identificó por dos
concentraciones de materiales que clasificó como dos pequeños sitios, separados 500 m uno
del otro, localizados a 2 km al este del poblado de Amecameca, en una de las estribaciones
de la Sierra Nevada. En 1973 Tolstoy realizó excavaciones en la zona que nombró como
“Cresta superior”, donde determinó que ambas concentraciones pertenecen a un mismo sitio,
reticuló el área con la finalidad de detectar las concentraciones materiales y el tipo de objetos
la densidad poblacional de esa zona. Posteriormente se realizaron las calas sobre estas
objetivo era poder hacer estimaciones poblacionales a través de los resultados de las
Coapexco como una “villa grande dispersa”-, éstas tuvieron que hacerse sobre los resultados
de la excavación, ya que se dieron cuenta que no se puede hacer una estimación con los
encontrará una estructura debajo de una concentración, ya que distintos factores operan en
su disposición, factores que pueden presentarse en el momento de ocupación del sitio y/o
posterior al abandono del mismo. A pesar de que elaboran un estimado con los resultados de
su excavación, se dieron cuenta que no pudieron determinar cuántas estructuras pudieron ser
45
destinadas a funciones distintas a las de casa-habitación. (Tolstoy y Fish, 1975: 100-104;
agujeros de poste, así como restos de adobes. Cabe señala que no se menciona la presencia
2018: 231-233).
Los sitios de San Pablo y Nexpa, en el estado de Morelos fueron explorados por David C.
Grove, quien identificó a San Pablo por vez primera en sus recorridos de superficie al oriente
del estado en 1966. El objetivo de su reconocimiento superficial fue identificar los sitios
Preclásicos en esta porción del estado de Morelos. San Pablo se localiza a aproximadamente
25 km al sureste de la ciudad de Cuautla, en una península al este del río Cuautla, donde
encontró materiales arqueológicos del Preclásico, Clásico y Posclásico, así como restos de
una iglesia sobre uno de los montículos localizados en el pueblo actual (Grove, 1970: 62;
con entierros perturbados por saqueo a las afueras del poblado cruzando el río, que él definió
como un área de entierros, denominando a este predio como La Juana, donde identificó
46
detrás del poblado al que denominó como Montículo-Panteón de San Pablo2, para
similares a los de Tlatilco que él denominó como “cultura Tlatilco” o “Complejo Río
hecho de piedras de río que probablemente lo delimitaba al exterior, así como restos humanos
en mal estado -probablemente restos de entierros saqueados- y entierros con ofrendas. Debido
indicaran actividad doméstica, Grove dedujo que era un montículo destinado como lugar de
reportados en otras áreas, aunque ninguno tan temprano como el de San Pablo (Grove, 1970:
63, 67).
Dentro de las consideraciones que Grove hizo respecto al material encontrado tanto en
el montículo La Juana como en el de San Pablo, atribuyó la ausencia del “estilo Olmeca” en
San Pablo, a una cuestión temporal más que de estatus, como se manejaba en ese momento.
Esta información la corroboró con dataciones de sitios como Tlatilco por Tolstoy y Guénette,
los centros ceremoniales Olmecas de la Costa del Golfo, por Coe y Diehl y Tlapacoya por
Tolstoy. Con estas comparaciones propuso que los sitios con material de “estilo Olmeca”
eran más tempranos a los que ubicó en la fase La Juana, mientras que los que presentan el
“estilo Tlatilco” son posteriores, correspondientes a la fase San Pablo (Grove, 1970: 69-70).
En 1969, Grove excavó otras áreas del poblado de San Pablo, donde solamente en
cuatro pozos ubicados al este del poblado, encontró contextos no alterados. Esto lo atribuyó
2
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
47
a que seguramente las ocupaciones del Clásico y Posclásico afectaron las construcciones del
Preclásico Temprano, cuya evidencia fue la mezcla de materiales en los rellenos de los
montículos. A su vez, subdividió la fase San Pablo en las subfases San Pablo A y San Pablo
El sitio de Nexpa fue excavado el mismo año que San Pablo. Se ubica al oeste del río
exactamente en la población actual, donde excavó tres puntos designados como Áreas A, B
con restos de huesos y ceniza. A 1.10 m debajo de este muro se localizó otro que casi
desplantaba en la roca madre, el cual también tenía una concentración de ceniza en su esquina
oeste. Estas dos evidencias sugirieron que se trataba de contextos domésticos. Asimismo,
descubrió dos entierros con ofrendas cuyas vasijas son del tipo Las Juntas, Rojo sobre Bayo,
asociadas al Preclásico Medio (900-600 a.C.), los cuales intruyeron en los niveles del
En esta área trazó una unidad de excavación que denominó NA-4, donde encontró un
muro con materiales del Preclásico Temprano y algunos probablemente del Medio, por lo
que consideró que estuvo en función en la transición del Preclásico Temprano al Medio.
Encontró tres entierros de niños asociados al muro, de los que solo uno contaba con una
vasija que no pudo situar en uno u otro periodo, pero que consideró como un ejemplar tardío
de la cerámica rojo sobre café del Preclásico Temprano. Además, encontró otros siete
48
entierros, que, junto con los niños, fueron colocados hacia la porción norte del muro (Grove,
1974: 22-27).
En el área C, no obtuvo un contexto como tal, debido a que estaba altamente saqueado,
pero obtuvo un perfil estratigráfico del sitio, donde identificó diez estratos naturales que le
dos pozos de sondeo donde solamente uno arrojó fragmentos cerámicos del Preclásico Medio
Nexpa Temprano (1350-1250 a.C.) -similar a la subfase La Juana del sitio San Pablo-, donde
las cerámicas son mayormente café oscuro, bases planas, cocción diferencial, pulimento a
palillos, incisión ancha y figurillas del tipo D2. Notó que había pocos tiestos con la
decoración de “mecedora” pero la situó para esta temporalidad ya que, en otras áreas de
Mesoamérica, especialmente en la costa sur del Pacífico, se encontraron vasijas con esta
decoración, así como sellos. Incluso atribuye ese motivo decorativo a esa región más que a
la Costa del Golfo, como se pensaba (Grove, 1974: 30-31, 48, 59).
Pablo A-, se presentan los engobes rojos con o sin hematita especular, bordes en rojo, líneas
pintadas en rojo delimitadas con incisión. Continúa el motivo en “mecedora”, los fondos
planos, algunas vasijas ya son hemisféricas, hay soportes de araña, figurillas D2 y figurillas
huecas. En la subfase Nexpa Tardío (1050-900 a.C.) -equivalente a la subfase San Pablo B-
hay un incremento en los tipos Madera fino y burdo, hay cajetes hemisféricos, las figurillas
sólidas son más burdas y hay decoración “excavada” (Grove, 1974: 32-33, 48).
Con base en estas exploraciones, Grove refutó los planteamientos de Piña Chan, quien
lugar donde se originó la “Cultura Olmeca”, al igual que corregir su propuesta cronológica
en la subfase Nexpa Tardío, donde también aparecen los botellones del Complejo Río
Cuautla. Asimismo, identificó materiales que no son propios de la región y que sugieren
intercambios con otras regiones como las rocas ígneas para instrumentos de molienda,
piedras verdes, obsidiana, concha y hematita (Grove, 1970: 62-65; Grove, 1974: 38, 45).
Tlatilco” y “complejo Río Cuautla” como sinónimos, ya que hacía referencia a los rasgos
encontrados en las vasijas cerámicas o figurillas, similares a los encontrados en Tlatilco -rojo
sobre café, figurillas D, K y O- y que anteriormente Heizer los había definido como el tertium
“Complejo Río Cuautla” entre los que hay carenados, de silueta compuesta y con asa de
Grove observó que en ese momento -tal vez hasta el día de hoy- había un exceso del
había algunos entierros con vasijas que presentaban algunos rasgos de este estilo. Sin
que sugirió que este sitio no debía considerase Olmeca. Igualmente sucedió con los motivos
decorativos como el de “mecedora” o los sellos que, si bien se han encontrado en el área
Olmeca, no son lo suficientemente abundantes para afirmar que su procedencia es esa región.
Como se mencionó con anterioridad, él notó que el motivo “mecedora” es más antiguo en la
costa sur del Pacífico. Igualmente, consideraba que el material de los sitios del Centro de
50
México del Preclásico Temprano, guardaban mayor similitud con lugares como Colima o
Michoacán, incluso con lugares como el norte de Sudamérica. Finalmente consideró que
dentro de las culturas del Preclásico Temprano en el Centro de México hay una influencia
tanto de la Costa del Golfo como de la Costa del Pacífico, expresa en sus materiales, cuya
Chalcatzingo
El sitio de Chalcatzingo se localiza en el valle del río Amatzinac a 3.5 km al este del poblado
de Jonacatepec, en el estado de Morelos. El primer reporte del sitio fue por parte de unos
mencionaron el hallazgo del relieve identificado con el nombre de “El Rey”. Este relieve fue
descubierto, según los pobladores de Chalcatzingo, por un rayo que cayó durante una fuerte
tormenta sobre la cima del cerro La Cantera, el cual deslavó parte de la ladera dejando
expuesto el relieve. En marzo del mismo año, Eulalia Guzmán acudió al sitio por un reporte
hecho al INAH por parte de una mujer que vivía en el área. Guzmán realizó dibujos y
descripciones de este relieve y de otros que ella numeró como 2, 6, 8 y 16, sin que pudiera
En el año de 1952, Piña Chan realizó once pozos de sondeos, de cuyos datos determinó
que Chalcatzingo originalmente era un poblado campesino, el cual coexistió con un grupo
“Olmeca” proveniente de la Costa del Golfo durante el Preclásico Medio. Asimismo, colocó
temporalmente a los relieves en el Preclásico Tardío. Otro de los trabajos asociados a estos
relieves es el catálogo que elaboró Carlo Gay en 1972, donde resalta su carácter mágico y
51
religioso, y determina que son anteriores a las ocupaciones de La Venta y San Lorenzo
En los años de 1966 y 1967, David Grove realizó recorrido de superficie y recolección
superficie regional, recabó restos botánicos, polen, e hizo análisis químicos como química en
recorridos de superficie tanto en el sitio, como en sus alrededores, un mapeo del sitio y se
estableció una retícula. Hubo otras tres temporadas en 1973 y 1974, donde los trabajos se
del Clásico y Posclásico, su objetivo se enfocó en la del Preclásico (Grove, 1987: 2; Bugé,
El sitio tiene como punto central a los cerros Delgado y La Cantera (también conocido
como Cerro Chalcatzingo). La ocupación del Preclásico se asentó en una serie de terrazas
artificiales ubicadas al pie de ambos cerros, aunque algunas fueron reocupadas en el Clásico
Los primeros rasgos arqueológicos…consisten en la plaza del Clásico Tardío con dos
montículos y un juego de pelota cercano. Éstos yacen en el límite norte de la terraza más grande
Chalcatzingo y en una línea de rocas en la base de la ladera. Hay pinturas relativamente simples
en las caras de la roca justo debajo del paso que conecta los dos cerros, y pinturas y artefactos
en las cuevas en lo alto de las laderas del Cerro Delgado (Grove, et al., 1987: 13).3
3
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
52
Del resultado de la datación de 57 muestras para radiocarbono y del análisis de la
cerámica, se determinaron tres fases de ocupación para el Preclásico (ver figura 27 del
capítulo IV): la primera es la fase Amate (1500-1100 a.C.), la cual se divide en la subfase
Tardío, por lo que su duración se ajustó al inicio en 1500 a.C. y su fin en 1100 a.C. En Amate
Temprano se presentan los tipos cerámicos Cuautla Rojo y Cuautla Café, Tadeo Burdo,
Arboleda Burdo, Atoyac Pulido sin Engobe, hay formas que se comparten con el Altiplano
Central y con otros lugares de Mesoamérica, como los fondos planos, tecomates, engobes
Amate Tardío, además de estos tipos aparecen el Veredas Gris y Del Prado Rosa, este último
probablemente proveniente del sitio Las Bocas en la región de Izúcar de Matamoros, Puebla
del cual resalta su alto contenido en mica. El tipo Veredas Gris es local, pero tiene elementos
completos, como en San Pablo y Nexpa o Tlatilco, por lo que sugirieron que probablemente
el sitio se ubicaba en una frontera con esta influencia. (Cyphers y Grove, 1987: 56-57;
(1100-1000 a.C.), donde continúan los tipos Cuautla Café y Cuautla Rojo, pero en menor
cantidad y aparecen los tipos Amatzinac Blanco, Negro con Borde Blanco, Tenango Café,
Peralta Anaranjado y Laca. En las formas predominan platos y ollas con “collar” en el
53
Tenango Café y ollas con cuello curvo-divergente del Peralta Anaranjado, el cual parece ser
un tipo local de Chalcatzingo. Igualmente se presenta el tipo Pavón Gris Fino, que es foráneo.
aunque continúan los fondos planos, ya comienzan a elaborarse los fondos ligeramente
redondeados. En Barranca Medio (1000-850 a.C.) se conservan casi todos los rasgos,
solamente hay ligeros cambios como la aparición de los tipos Manantial Anaranjado sobre
Blanco e Imitación Laca, del cajete con borde evertido del tipo Laca y el motivo decorativo
cantidad del tipo Peralta Anaranjado y se conservan las formas de las subfases anteriores,
como cajetes hemisféricos, ollas con cuello curvo-divergente, platos, ollas con collar, cajetes
poco profundos, aparecen las charolas con pico y las formas tipo maceta. Aparece el tipo
Carrales Gris Burdo, que es un tipo local con formas exóticas (Cyphers y Grove, 1987: 57,
La fase Cantera (700-500 a.C.) fue datada con 24 fechas radiocarbónicas y se divide en
dos subfases: Cantera Temprano (700-600 a.C.) donde aumenta la frecuencia del Peralta
Anaranjado, así como la Carrales Gris Burdo y aparece el tipo Xochitengo Polícromo. En
Peralta Anaranjado y Tenango Café hay ollas con labios enrollados y cuellos cortos y
aparecen los cajetes de silueta compuesta y asas en las ollas. En el Amatzinac Blanco hay
incensarios tipo canasta, platos chicos poco profundos, diseños con motivo “raspada” en el
interior de bordes y cajetes con paredes muy curvas. En el tipo Carrales Gris Burdo se tiene
reborde basal y braseros con tres picos. En la subfase Cantera Tardío (600-500 a.C.) aparecen
tres tipos nuevos, que son el tipo Santa Clara Anaranjado, Amayuca Rojizo y Mingo Café
54
Fino, estos dos últimos ya se encuentran muy baja proporción desde la subfase Cantera
Temprano. Los tipos Laca y Negro con Borde Blanco, ya son poco frecuentes. Las formas
El trabajo que realizó Grove con su equipo en Chalcatzingo, fue un gran aporte al
distintas fases de ocupación. Si bien los contextos de la fase Amate fueron escasos, los
materiales arrojaron una ausencia de los rasgos que Grove clasificó como “cultura Tlatilco”,
al igual que en el sitio Las Bocas, por lo que Cyphers consideró que esta ausencia se debe a
que Chalcatzingo y Las Bocas son sitios que participan en una “esfera de interacción” distinta
a la de Tlatilco y los sitios como San Pablo y Nexpa. Chalcatzingo tuvo contactos con Las
Bocas, evidenciada por la presencia de la cerámica Del Prado Rosa, así como probablemente
con el sur del país donde se encontraron materiales similares a los de Chalcatzingo, lo que
indica interacciones entre distintas regiones. Igualmente, el tipo Veredas Gris comparte
algunos rasgos olmecas, pero son imitaciones, consideraron que el grado de contacto con la
región de la Costa del Golfo no era intenso ni directo. La obsidiana, por su parte, se obtenía
entierros, donde se evidenció la diferenciación de acceso a los recursos foráneos. Hubo una
integración regional más intensa, pues varios sitios alrededor de Chalcatzingo comparten
rasgos culturales, entre ellos y con Chalcatzingo, además de encontrarse en diferentes nichos
55
ecológicos, que probablemente favorecieran a Chalcatzingo para el abastecimiento de
considerarse como un centro regional. Esta fase fue la que proporcionó la mayoría de los
datos “sobre los entierros, las casas, las actividades productivas, los productos de
intercambio, las variaciones en la dieta y los patrones de asentamiento” (Cyphers, 1992: 158).
Estos datos reflejaron diferencias sociales, tanto en los restos de casas de élite o del común
percibieron rasgos compartidos con los Olmecas de la Costa del Golfo presentes en sus
famosos relieves e incluso con lugares como la Costa sur del Pacífico, donde se tienen
elementos como los braseros de tres asas representados en relieves y en ambas regiones,
ejemplares en cerámica de estos braseros. Aun así, también se destacan rasgos exclusivos del
sitio como las cerámicas Pavón Gris Fino y Peralta Anaranjado. Además, se comparten
rasgos con sitios del sur de Mesoamérica como lo los altares circulares combinados con
estrecha entre lo secular y lo religioso, siendo lo religioso, la zona donde se ubican los
relieves, en la ladera del cerro, y el área secular en las terrazas. Hirth y Grove propusieron
que Chalcatzingo funcionaba como un puerto, donde llegaban todo tipo de objetos y recursos
que eran redistribuidos a otras regiones (Hirth, 1978; Grove: 1987: 440-442; Cyphers, 1982:
montículo había una serie de niveles de piso de arcilla y evidencia de postes, por lo que
concluyó que había una habitación sobre el mismo que pudo fungir como una residencia de
élite. Asimismo, en el pozo 2 encontró un piso correspondiente a lo que interpretó como una
casa de élite y excavó el monumento 32, consistente en otro relieve tallado en piedra (Avilés,
2005: 2, 4, 14-16).
bajo el Proyecto arqueológico Chalcatzingo, cuyos objetivos son “la liberación, exploración
recuperados en las excavaciones” (Córdova, et al., 2018: 10): en el año 2003 se excavó la
mismos años en la terraza 6, donde se identificaron tipos cerámicos nuevos de los periodos
Clásico (200-650 d.C.) y Epiclásico (650-900 d.C.) (Córdova, et al., 2013: 7-10, Córdova, et
Zazacatla
suroeste del estado de Morelos, bajo el proyecto “Registro, Conservación y Rescate del
intervenir varios sitios con ocupación Preclásica, como son: Tlatenchi, en el municipio de
Jojutla en 2005, el cual fue fechado para el Preclásico Tardío (400-100 a.C.). un predio
4
Como es el borrador del informe técnico, no se encuentra numerado, pero es el apartado de las conclusiones.
57
localizado entre el cerro El Venado y la laguna de Tequesquitengo en 2005 y 2006, cuya
Uno de los sitios que intervino fue Zazacatla, el cual se localiza a 15 km al sur de la
ciudad de Cuernavaca, Morelos, en la cuenca del río Apatlaco y presenta una ocupación
gran plataforma denominada Estructura de Lajas que tiene unos nichos en forma de V donde
fueron encontrados una escultura dentro de cada uno, similar al altar de lajas encontrada en
posición sedente con un tocado con hendidura en la parte superior, nariz ancha y las orillas
de la boca hacia abajo. La denominada como Monumento 1 fue tallada en andesita gris y el
de lajas, se encontraron otros dos nichos con los Monumentos 3 y 4, el 3 tallado en basalto,
donde se representó un ser sobrenatural del que se conserva cabeza y cuello, el Monumento
a los Monumentos 1 y 2. Además se registraron otras cinco estructuras, teniendo el sitio seis
fases constructivas (Canto y Reséndiz, 2007-2008: 219; Canto y Castro, 2010: 77, 80, 83-86,
Canto definió tres complejos cerámicos para Zazacatla, los cuales comparó con las
el Complejo Caliza, que ubicó para finales del Preclásico Temprano (1250-1000 a.C.), donde
58
los materiales se dividen en dos grupos diferentes, a los que ella denomina como “Tradición
Tlatilco” y “Tradición Olmeca”. Cabe señala que estos materiales fueron recuperados de
esta fase. Dentro de la “Tradición Tlatilco”, que es la que predomina, identificó los tipos
cerámicos Rojo sobre Café Temprano Zazacatla, Rojo Temprano Zazacatla, Café Temprano
Zazacatla, Café Gualupita, Rojo Gualupita y Café Temprano Zazacatla Inciso. Dentro de la
“Tradición Olmeca”, donde se encuentran pocos ejemplares, clasifica los tipos Negro
Cocción Diferencial, Café Travertino y Café Oscuro Zazacatla (Canto y Reséndiz, 2007-
a.C.), donde surgió un nuevo estilo Olmeca que desplaza a la de la fase anterior y a la
“Tradición Tlatilco”, por lo que se considera que Zazacatla se integró por completo a la
“Tradición Olmeca”. Predominan los engobes oscuros, aunque ya se presentan otros blancos,
siendo los tipos más representativos el Café Oscuro Zazacatla y el Alisado Zazacatla. Los
tipos con engobe blanco son Blanco Tlazala, Blanco Zazacatla y Blanco Salado. En esta fase
hay arquitectura asociada a escultura (Canto y Reséndiz, 2007-2008: 229-240; Canto, et al.,
2011: 1812-1815).
a.C.), donde se observan tres tradiciones cerámicas y una vajilla regional. La primera
tradición es la “Olmeca” conformada por dos estilos diferentes, uno representado por los
nombrada como “Cuenca de México”, donde hay vasijas con dos y hasta tres colores, siendo
el tipo representativo el Rojo sobre Blanco Apatlaco. La tercera tradición se caracteriza por
59
tener una pasta arenosa, representada por el tipo Rojo sobre Anaranjado Arenoso, con otros
tipos similares como Negro sobre Granular, Rojo sobre Blanco Arenoso y Negro sobre
1815-1818).
Respecto a lo “Olmeca”, Canto lo considera una tradición ya que, para ella, perdura a
lo largo de estas tres fases. Ella expone dos teorías que han tratado de explicar el “fenómeno
olmeca” en la cuenca de México -la que apoya la noción de que este fenómeno se originó en
la Costa del Golfo y fue difundido al resto de Mesoamérica y la que afirma que es un producto
establecerse jerarquías sociales-, sin que se incline por alguna de las dos visiones. Ella lo
considera como “un código de representación que tiene como principal objetivo el de
transmitir al observador una serie de textos que serán interpretados por él” (Canto y Reséndiz,
Para ella:
En un primer momento para el Preclásico Temprano se tenía una tradición cerámica Tlatilco
siendo adaptada en el siguiente estilo en el Preclásico Medio Temprano, ese proceso que
motivos olmecas. Y finalmente, una tercera fase, el Preclásico Medio Tardío, en la cual
aparecen dos estilos olmecas, indicadores de una división social en el grupo (Canto, et al.,
2011: 1809).
60
Las Bocas
Las Bocas es un sitio localizado en una planicie aluvial al pie del cerro Teponaztle, en el
paraje conocido como Caballo Pintado -razón por la cual Paillés lo llama Las Bocas-Caballo
de Izúcar de Matamoros, en el estado de Puebla. Este sitio es muy famoso, pues múltiples
provienen de ahí, lo que le ha provocado ser víctima de saqueo constante (Paillés, 2003: 2-3;
En el año de 1967, Paillés reportó que Piña Chan y Otto Schöndube, realizaron
en el Boletín No. 27 del INAH. No fue hasta el año de 1996, cuando María de la Cruz Paillés
realizó una inspección con la finalidad de proponer una investigación arqueológica en este
temporada de campo fue en 1998, donde excavó pozos de sondeo en áreas que no estaban
saqueadas, encontrando pisos, cimientos de piedra, fogones, tierra quemada, hoyos de poste
la Unidad 1, encontró un piso con hoyos de poste al cual le tomó muestra para análisis de
de piedra, sin que realizara una excavación extensiva, ya que consideró que no era necesario
1.10 m, se localizó un segundo piso que fechó para la fase Manantial (1000-800 a.C.).
Encontró una serie de piedras alineadas que identificó como un sistema de terrazas, del que
61
descubrió dos niveles que se encuentran encima del piso 2. Debajo de este piso, identificó
una serie de deposiciones, de las que una correspondía a un nivel donde abundaba pigmento
rojo, fechado en 1060 a.C., es decir, transición del Preclásico Temprano al Medio. Bajo esa
zoomorfa, una caja miniatura con pigmento rojo y lascas de obsidiana. En 2002 realizó otra
2003: 4, 13, 19-22, 25-27, 30; 2008: 20, 35-39, 43, 47).
Dentro de los tipos cerámicos, la mayoría que identificó, los colocó temporalmente en
las fases Ayotla-Manantial y son los tipos Engobe Anaranjado, Gris Fino, Café Alisado
Pulido, Laca, Blanco Firme tipo Caolín, Blanco Firme, Rojo Especular, Rojo sobre Blanco,
Rojo sobre Bayo, Café Pulido, Negro Pulido y Cocción Diferencial. Dentro de la fase Ayotla
los tipos Blanco Fugitivo y Con Decoración Olmecoide. Las figurillas recabadas en las
excavaciones fueron los tipos Tigritas, que es un tipo local, D2, D1, D3, K, O, C9 y Baby
Paillés determinó que Las Bocas es una aldea agrícola, que estuvo ocupada desde la
fase Ayotla (1250-1000 a.C.) hasta la fase Manantial (1000-800 a.C.). Debido a que tomó
nivel de interacción regional con otras áreas, debido a la presencia de materiales como la
cerámica, donde se muestran diseños compartidos, como el motivo mecedora, la Cruz de San
Andrés, vasos, botellones, entre otros, así como las figurillas y los sellos. Hizo hincapié en
aquellos que se comparten con sitios como Tlapacoya, considerando con ello que “Las Bocas
mantenía una relación directa con los sitios del Valle de México, formando una esfera que
compartía una serie de materiales e ideología durante las fases Ayotla y Manantial insertos
2008: 159-166).
Comentarios
Mesoamericano, iniciadas desde principios del siglo pasado, han arrojado información
importante acerca del modo de vida de las poblaciones asentadas en el Centro de México,
además que se ha logrado establecer una cronología cada vez más afinada sustentada en
fechas radiocarbónicas, como puede verse a lo largo de este apartado. Aún queda mucho
trabajo por hacer, pues a pesar de que es un periodo ampliamente investigado, todavía
presenta diversas problemáticas y los contextos no son tan abundantes como los del Clásico
en los diversos apartados que componen su desarrollo. Hay dos vertientes que lo definen:
uno que lo considera como un estilo artístico y otro, como una o más culturas (Cyphers, 2018:
25).
63
Se comenzó a nombrar como Olmeca a un conjunto de materiales arqueológicos en
donde se plasmaron diversos motivos con un estilo particular -ceja flamígera, garra-ala,
figurillas huecas baby face, entre otros-, destacando los monumentos pétreos tallados. Ellos
se ubican en la costa sur del Golfo de México, a la que Bloom, La Farge, Beyer y Saville
denominaron como “zona metropolitana” o “zona nuclear olmeca”, que correspondía al área
donde se asentó el grupo olmeca histórico del cual tomaron su nombre (Cyphers, 2018: 25-
encontrar objetos “olmecas” fuera de la Costa del Golfo, en lugares como el Centro de
México, Oaxaca o Chiapas, entre otros, lo que generó una discusión respecto de su
del Golfo, lo que generó hipótesis como la de Covarrubias, quien planteó que el origen de la
cultura olmeca había sido en el estado de Guerrero. Sin embargo, una vez que las
exploraciones en La Venta descubrieron objetos con este estilo, se fue adjudicando su origen
Este hecho propició que varios investigadores como Coe, propusieran que los olmecas
comprobaba por la presencia de objetos con este estilo en ellas. Durante mucho tiempo se
mantuvo esta visión respecto al origen de estas representaciones, que sería la visión de los
olmecas como una cultura dominante. Sin embargo, investigadores como Niederberger,
Grove, Flannery, entre otros comenzaron a criticar esta postura, proponiendo a lo olmeca
como un estilo:
Para el investigador que trabaja en la costa del Golfo, el término “olmeca” no plantea,
evidentemente, problema alguno… la dificultad de uso se vuelve mucho más acentuada para
64
el arqueólogo que trabaja fuera del área del Golfo: para él, sería conveniente usar dos términos
distintos para designar, por una parte, a los pueblos de la región del Golfo y, por otra, a la
taxonómico impuso otro criterio. Si un objeto de Guerrero, por ejemplo, ostenta el estilema de
automáticamente y sin examen alguno, con una red de líneas centrífugas que parten todas de
un centro en la costa del Golfo, donde se ubica un pueblo arqueológico con el mismo nombre;
gracias al poder del verbo, el estilo olmeca ha llegado a ser el estilo y la creación de un pueblo
específico, sin que medie para ello demostración convincente alguna (Niederbeger, 2018: 631).
Surge entonces una nueva perspectiva que puede denominarse como multiregional o
en sus regiones (Grove, 1993: 87-88; Niedeberger, 2018: 336). Este intercambio, además de
ser económico, era ideológico, lo que generaba una simbiosis cultural, donde las sociedades
“no sólo manejan un conjunto de símbolos visuales, un sistema mítico y un campo semántico
creencias y los orígenes de los estilos y los motivos, provenían de varias regiones, no de un
Por su parte Cyphers tiene una perspectiva distinta respecto de este fenómeno.
Considera que, aunque las ideas de las poblaciones del Preclásico pudieron ser muy antiguas,
65
determinada, lo cual sucedió en el sur de la Costa del Golfo hacia el 1600 a.n.e., con las
comportamiento se trasladó a monumentos pétreos, por lo que ella propone que esos hechos
demuestran el origen de la cultura olmeca en el sur de la Costa del Golfo, ya que no hay
En contraste con sus vecinos, (los olmecas) se caracterizaron por tener sociedades estratificadas
diversos ámbitos, cada uno con su propia identidad y trayectoria particular de desarrollo
(Cyphers, 2018:27).
Los pobladores de San Lorenzo, tenían redes de intercambio con regiones de Oaxaca,
Los principales materiales y productos que se movilizaron a través de largas distancias marcan
los ejes principales de interacción en que participaron los olmecas y sus vecinos distantes. El
transformación de elementos que caracterizaban al pueblo más desarrollado por parte de los
vecinos de menor complejidad y también por interacciones interregionales en las cuales los
66
Los sitios que tuvieron o no contacto con San Lorenzo, también los tuvieron con otras
regiones, como el caso de Tlatilco, que comparte rasgos en sus materiales con el occidente
de México. Cada región mantuvo sus costumbres locales y adoptaron algunas creencias
foráneas, probablemente para hacer distinciones sociales dentro de cada una (Cyphers, 2018:
58).
vista que se han generado a lo largo de diversas investigaciones en torno a este término,
tienen relación alguna con un estilo olmeca. Tal es el caso de las figurillas de Tradición D2,
a las que se les ha atribuido manifestar una influencia olmeca, por el mechón con el que se
adornan algunas (Reyna Robles, 1971: 68), cuando no es el caso y dado que en el contexto
clarificarlo. No se ahonda más sobre este tema, ya que no es el objetivo del presente trabajo
y es una problemática que no ha tenido un consenso entre investigadores, por lo que seguirá
67
II
MARCO TEÓRICO
En el presente capítulo se desarrolla la corriente teórica que guía a esta investigación, el cual
desde que fue propuesta por primera vez por Steward, hasta épocas más recientes, donde se
dichas sociedades.
México, para el entendimiento del desarrollo social, económico y político de las poblaciones
que se asentaron en esta región y la segunda, quien propuso que además del medio ambiente
La Ecología Cultural
Es una corriente teórica propuesta por Julian Steward quien la planteó como una herramienta
metodológica que permite entender la forma en que ciertos cambios han ocurrido “en la
adaptación de una cultura a su medio ambiente” (Steward, 1955: 11); además “busca explicar
el origen de los rasgos culturales particulares y los patrones que caracterizan diferentes áreas,
68
La Ecología Cultural surgió como una crítica a la forma en que los estudios ecológicos
humano a su entorno geográfico, pues los primeros delegaron la cultura y sus variaciones a
un plano secundario, mientras que los segundos hicieron lo mismo con el medio ambiente
tomar en cuenta al medio ambiente como un factor extracultural que influye en la cultura
(Steward, 1955: 6). Esta corriente teórica derivó de dos vertientes de pensamiento
formulaban que “las culturas actúan selectivamente, si no es que caprichosamente, sobre sus
medios ambientes, explotando algunas posibilidades mientras ignoran otras” (Shalins, 1964:
subdisciplina de la ecología, más que de un medio para llegar a un propósito científico pues
no tiene claro sus objetivos, por lo que sugirió dos objetivos: “…primero entender las
funciones orgánicas y las variaciones genéticas del hombre en tanto especie biológica
5
Traducción del Inglés por quien suscribe esta investigación.
69
medio ambiente…” (Steward, 1955: 2). Él concibió a la cultura como una forma de explicar
la naturaleza de las sociedades humanas y observó que el desarrollo de vida de las mismas
no se genera solamente en un ámbito local, sino que se extiende más allá del medio físico
Además, propuso que dentro de cada cultura hay un “núcleo cultural” entendido como:
…aquella constelación de rasgos que están más estrechamente relacionados a las actividades
de subsistencia y a las relaciones económicas. Este núcleo incluye aquellos patrones sociales,
relacionados con tales conjuntos. Un sinnúmero de otros rasgos podría tener una enorme
variabilidad potencial porque éstos están menos fuertemente ligados al núcleo. Estos últimos,
o rasgos secundarios, están determinados en gran medida por factores histórico-culturales por
innovaciones eventuales o difusión- y ellos dan la apariencia de una distinción externa con
Asimismo, propuso que las tecnologías se desarrollan según las condiciones medio
ambientales, y su cambio, conservación o reemplazo por otras, depende del “nivel cultural
uso de la tecnología según las pautas sociales determinadas por estas dos variables (Steward,
1955: 7-8).
70
Dentro del método de la Ecología Cultural se proponen tres procedimientos que deben
comúnmente se designa como “cultura material”, pero no todos los aspectos son de
igual importancia… las culturas más simples están más directamente condicionadas
de una tecnología particular deben analizarse”; a este respecto Steward refirió que el
También hay que considerar las pautas de explotación, además de los hábitos para la
producción de alimentos y bienes, los medios para el transporte de las personas a las
8-10).
del medio ambiente afectan otros aspectos de la cultura”. Hay que tomar en cuenta
asentamiento, entre otros y analizarlos en conjunto para poder entender las relaciones
“…establecer cómo han ocurrido ciertos cambios en la adaptación de una cultura a su medio
71
ambiente…” o sea “…si adaptaciones semejantes ocurren en ambientes semejantes…” por
lo que Steward planteó que si se requiere clasificar las culturas en tipos “…Entonces, los
tipos culturales deben concebirse como constelaciones de aspectos centrales que surgen a
Para Steward la ecología cultural es una vertiente del evolucionismo multilineal, como
medio ambiente; sin embargo, Marvin Harris hizo un análisis de las propuestas de Steward
proceder así se ajusta a la expectación de que la estructura del grupo y la ideología guarden
correspondencia con esas clases de condiciones materiales.” (Harris, 1981: 571). Harris
observó que el interés del materialismo cultural se empata con los tres procesos de adaptación
de una cultura al medio ambiente propuestos por Steward, expuestos previamente en este
apartado.
multilinealidad fue para “disociar la ecología cultural del estigma político que recae sobre el
Para demostrar que la ecología cultural es un caso especial de materialismo cultural hay que
probar dos puntos: 1) que en la estrategia de la ecología cultural las variables tecnoecológicas
72
y tecnoeconómicas tienen prioridad en la investigación; 2) que esa prioridad se les otorga en
la organización social y la ideología tienden a ser las variables dependientes (Harris, 1981:
570).
Harris planteó la existencia de generalizaciones nomotéticas, que son los patrones a los
que se refiere Steward, y quien los denomina como núcleo cultural, descrito previamente. “El
tipo dado, pero no llega a determinar los rasgos secundarios del tipo: éstos están determinados
por factores histórico-culturales fortuitos, esto es, por variables que no pueden tener cabida
Dentro de los dos puntos expuestos párrafos anteriores, Harris determinó que “Steward
centra su atención en las semejanzas estructurales que resultan de la interacción entre hábitats
simplemente a decir que una particular combinación de tecnología y medio físico hace
posible que el hombre cree un tipo particular de organización social; todo el peso de su
argumento lo pone en insistir en que una relación tecnoecológica similar causa regularmente
explicación, donde distinguió “rasgos ecológicos comunes que dan origen al tipo general y
otros rasgos que dan origen a los subtipos”, independientemente de la diversidad en las
73
Otro trabajo que resaltó fue su estudio en el Sudoeste de Estados Unidos, acerca del
desarrollo de los patrilinajes de las tribus yuman del Río Colorado y los matrilinajes de los
indios pueblo, donde Steward mencionó que la evolución de los yuman de bandas
demográfico, así como la presión de la guerra (Harris, 1981: 580). Además, destacó el uso
en conjunto con datos recabados de la aplicación antropológica de campo (Harris, 1981: 580,
584). Finalmente concluyó que “Lo que Seward quiere decir realmente… es que, dado un
1981: 581).
Otro de los trabajos de Steward fue una comparación de los desarrollos del norte de
Perú y el centro de México, con el norte de China, Mesopotamia y Egipto donde identificó
una secuencia que abarcaba los siguientes estadios: “caza y recolección, agricultura
581). Además, que tomó las ideas de Wittfogel respecto a la Teoría Hidráulica (Harris, 1981:
581-582); ambos afirmaron que las sociedades de tipo hidráulico, o sea con sistemas de
irrigación, son propensas a pasar por los mismos estadios de evolución –hay que recordar
que Steward veía a la Ecología Cultural como una rama del evolucionismo multilineal- sin
Varios investigadores se han interesado por este enfoque teórico que, a lo largo del
tiempo ha ido ampliando aspectos a considerar dentro de los estudios ecológicos. Uno de
74
ellos es Michael Gunn, quien propuso diferentes enfoques dentro de la Ecología Cultural
obtención de alimentos. Gunn quien citó a Richtsmeier (1978: 14) mencionó que,
1) la adaptación es vista como el mayor proceso en el cambio cultural y por lo tanto estos
través de la descripción de relaciones que se obtengan entre variables relevantes (Gunn, 1980:
21).
Asimismo, dentro de esta variable se contempla el uso del suelo y la agricultura donde
1980: 21).
6
Esta cita y las siguientes de Gunn fueron traducidas del inglés por quien suscribe esta investigación.
75
3. La organización social. Es un enfoque en el que Gunn no ahondó mucho porque
otras las descarta. Generalmente “…se basan en la creencia que las instituciones
de la evolución humana”.
pocos trabajos descriptivos y analíticos sobre esta temática, siendo los más
importantes los de Conklin, Lee y Rappaport, aunque cabe señalar que tienen
Dentro de los enfoques más recientes de la Ecología Cultural, se cuenta con el trabajo
de Miroslav Lapka, Jan Vávra y Zdenka Sokolíčková, quienes se encaminan en el estudio del
paisaje o ecología del paisaje. A su vez plantearon una nueva definición de la Ecología
76
Cultural “…como un acercamiento integrativo, que apunta a entender distintos aspectos de
Cabe señalar que ellos se enfocaron en el estudio del paisaje dentro de la Ecología
Cultural y redefinieron el planteamiento de Steward, pues si bien están de acuerdo con él,
ampliaron los alcances de los aspectos que deben considerarse en el análisis de la relación
entre cultura y naturaleza. En primer lugar, definieron que los estudios de la Ecología
multidisciplina las retomaron, en primer lugar, de Tress y colegas quienes propusieron que
Los participantes intercambian conocimientos, pero no cruzan los límites de cada uno…”
entre disciplinas, que demanda intercambio de resultados y datos por el bien de un resultado
común… Sin embargo, las barreras de los paradigmas no son cruzadas.” (Lapka, et al., 2012:
19).
concepto retomado de Max Neef quien citado en Lapka, et al. (2012: 19), mencionó que se
trata de la “…cooperación entre disciplinas sin una coordinación desde un nivel jerárquico
mayor…”
7
Esta cita y las siguientes de Lapka, Vávra y Sokolíčková fueron traducidas del inglés por quien suscribe esta
investigación.
77
Respecto a que sea una disciplina integrativa, Lapka, Vávra y Sokolíčková,
coincidieron con la definición que da Axelsson quien mencionó que una investigación
integrativa es la “…que requiere integración entre distintos tipos de investigadores y/o partes
En este sentido la Ecología Cultural se concibe como una corriente que busca integrar
como en el presente. Lapka y colaboradores coincidieron con Steward en que la relación del
ser humano con el ambiente se encuentra determinada por la economía y la tecnología, pero
no en su totalidad pues estos elementos junto con las normas, valores, ideas, objetos
materiales entre otros, forman parte de un sistema cultural complejo. Ello ocasiona que los
también estuvieron de acuerdo con Steward en que, si una sociedad no es capaz de reconocer
los cambios, no podrá adaptarse y por lo tanto enfrentará grandes problemas (Lapka, et al.,
2012: 20).
ambas partes tengan el mismo nivel de importancia, pues al darle más peso a una de las dos
Cultural, pues es donde interactúan los humanos con la naturaleza, es “…un lugar donde se
(determinada culturalmente) del mismo.” (Lapka, 2018: 22). Para poder hacer una lectura del
78
medio ambiente, Lapka y colegas propusieron al paisaje como el elemento primordial para
para el estudio de las sociedades pretéritas. Sanders fue de los pioneros en implementarla en
la Cuenca de México, donde él tomó una región específica a la que llamó “área nuclear” que
abarca la Cuenca de México, el Valle de Morelos y la alta cuenca del río Atoyac-Nejapa en
Tlaxcala y Oeste de Puebla; en ella consideró que se propiciaron las condiciones perfectas
con estratificación social, organización política, entre otros elementos (Sanders, 1962: 38).
procesos culturales con el medio ambiente físico8”, y formuló tres principios que se enumeran
a continuación:
por ello, es de esperarse un conjunto diferente de respuestas culturales alternativas. Hay, por
supuesto, una superposición entre los retos y las soluciones culturales de un medio ambiente a
otro. Uno incluso puede decir que ciertas respuestas alternativas son más factibles de suceder
que otras. Algunas de estas respuestas pueden ser tecnológicas, otras sociales, y otras incluso
religiosas.
8
Esta cita y las que siguen de Sanders fueron traducidas del inglés por quien suscribe esta investigación
79
3) En el desarrollo de cualquier esquema conceptual en culturología, el medio ambiente
debe ser considerado como una parte activa e integrada del sistema cultural no como un factor
estados más primitivos como las aldeas, a centros urbanizados con una organización social
principio, intentó el desarrollo cultural de las sociedades humanas del Viejo Mundo con las
del Nuevo Mundo, pero se dio cuenta que en Mesoamérica las condiciones ambientales no
se ajustan a los estándares que los investigadores de su tiempo establecieron como idóneos
urbanas, asociados con la explotación de los recursos de manera eficiente, de manera que
pudieran ser integrados en una sociedad de gran tamaño, donde la producción excedente sea
dominada por una pequeña porción de la sociedad, dando como resultado una estratificación
social (Sanders, 1962: 35). Igualmente las caracterizó como sociedades que son nucleadas,
entendiéndose como muy pobladas, de gran tamaño, donde ya se cuenta con especialización
en diversos oficios o actividades, así como una división de clases o estratificación (Sanders:
1962: 36-37).
sociedades urbanas:
(1) un patrón de Tierras Bajas con abundante lluvia, vegetación exuberante, densidad
poblacional más baja y poblaciones dispersas, con cultivos de quema y roza de alimentos
básicos y cultivo de huertos con cosechas comerciales, y (2), un patrón de Tierras Altas con
80
escasa lluvia, poca vegetación, poblaciones densas viviendo en comunidades nucleares grandes
Si bien, sus planteamientos son un tanto generales para encasillar a una sociedad urbana
humano y el medio ambiente, a través de un estudio tanto del entorno, donde incluyó el clima,
vegetación, altitud, etcétera, como del aprovechamiento o disposición del mismo por el ser
tecnológico como una forma en que el ser humano se provee de recursos, como lo fue la
invención y desarrollo de las diversas técnicas agrícolas, así como los sistemas de irrigación,
que al final dan pie a un crecimiento poblacional y por lo tanto a una complejidad de la
Cabe señalar que no otorgó una prioridad a la tecnología o a la economía como factor
críticas de diversos investigadores como Flannery y Marcus quienes abogaban más por un
organización política (Sanders, 1988: 34). A este respecto Sanders defendió su postura
afirmando que:
Nuestra estrategia, por lo tanto, enfatiza el cambio demográfico como determinante del cambio
significado explicativo similar, incluso cuando esos componentes están tan interrelacionados
81
Sanders intentó establecer el mismo modelo de estudio que aplicó en la Cuenca de
México a Monte Albán, con la finalidad de hacer una reconstrucción de los eventos que
provocaron el surgimiento de esta urbe en la actual región de Oaxaca, situación que no agradó
cuestiones en defensa de su postura de manera que la Ecología Cultural fuera vista como una
alternativa para el análisis y comprensión del área (Sanders, 1988: 52-69). De hecho, afirmó
que:
Una revisión rápida de nuestra reconstrucción muestra que todos los procesos que
identificamos evolucionaron en una manera sistémica. Más allá, hay varios paralelismos entre
segmentación interna, y centralización del poder político los cuales están ligados con la
tecnología, economía, organización social, religión, etc. Usando un término más Marxista, las
son sistemas, el cambio en alguno de los componentes puede tener un impacto en la totalidad
del sistema… los cambios en la infraestructura lógicamente pueden tener un efecto poderoso
arqueológicos en diversos proyectos en México (McClung, 1984). Para ella “…uno de los
82
propósitos de la ecología cultural es considerar las formas de la cultura humana como las
adaptaciones que los humanos han hecho a las condiciones medioambientales (y ecológicas)”
determinan o permiten un cierto nivel de organización, sino debe entenderse el motivo que
lleva a los humanos a reconocer y explotar el potencial de cierto tipo de medio ambiente, con
la finalidad de poder explicar las causas del desarrollo cultural de las sociedades (McClung,
1984: 13).
desarrollan en un único medio ambiente, sino que son capaces de explotar recursos de
diferentes zonas ecológicas en una región, dentro de las que se encuentran lo que Flannery y
las zonas ecológicas y sus subdivisiones, los micromedio ambientes, puede variar muy
14).
sociales, el acceso de los recursos importantes, las actividades de subsistencia, así como los
83
Otro punto a considerar dentro de la interacción humanos-naturaleza, es el potencial
ecológico de una región, o sea la capacidad que un área tiene para producir los recursos
suficientes para mantener una población –definición que coincide con el término de
Capacidad de Carga, propuesto por Gunn (Gunn, 1980: 20)-. Un factor fundamental dentro
del potencial ecológico de un área, es la productividad agrícola, aunque hay otros elementos
producción de ciertas sociedades, como lo menciona Sanders, de manera que hay que tomar
en cuenta las influencias y productividad de otras áreas. Además, no deben omitirse otros
factores como los socioculturales, los políticos y los socioeconómicos (McClung, 1984: 23).
disponible y cuál proporción está reconocida por la población” (McClung, 1984: 23).
Comentarios
Dentro de los objetivos de esta investigación se encuentra el poder conocer quiénes eran los
habitantes del sitio Coaxilote 1. Con quiénes, se hace referencia al tipo de sociedad que era,
es decir, entender por qué eligieron establecerse en esa área, conjeturar si tuvieron
interacciones con otras sociedades y comprender cómo fueron adaptándose al medio según
sus necesidades, y de igual manera cómo fueron modificándolo para los fines de su óptima
existencia. Por ello se considera que la Ecología Cultural es la herramienta necesaria que
Si bien se sabe de las limitantes con las que se cuenta, como el hecho de que el área de
estudio es pequeña y que el contexto, aunque no alterado, se encuentra afectado por la erosión
del área así como por todos los factores que conlleva el paso del tiempo, se considera que se
puede hacer una interpretación bastante coherente a través del análisis del entorno donde se
84
desarrolló este asentamiento humano, de sus artefactos y la disposición de su contexto, así
85
III
MARCO GEOGRÁFICO
Dentro de este capítulo se abordan los aspectos correspondientes al medio geográfico donde
de acuerdo a la división por regiones económicas del Estado de Puebla, propuesta por la
actual administración, la cual divide el estado en 32 regiones (Gobierno del Estado de Puebla,
2019: 15-36). Por ello, el sitio Coaxilote 1 queda ubicado en la región socioeconómica 15,
Izúcar de Matamoros, del municipio de Tilapa, Puebla, según el Plan de Estatal de Desarrollo
del Estado de Puebla 2019-2024 (Gobierno del Estado de Puebla, 2019: 29), en la coordenada
geográfica UTM 552680 m E, 2062127 m N, a 1374 msnm (Córdova, et al., 2019a)9 (figura
4).
Los rasgos que definen el marco geográfico del área de estudio son su fisiografía, clima,
páginas electrónicas, fueron auxiliares en la composición de las figuras que ilustran cada
apartado. Se utilizaron cartas con formato SHaPes File para el apartado de Edafología, donde
Cuenca del Río Atoyac. Región H. Balsas, escala 1:50 000, junto con la Carta Topográfica
E14B62, Izúcar de Matamoros, escala 1:50 000, ambas de INEGI y finalmente, en el apartado
de Medio Ambiente se consultó la Carta de uso del suelo y vegetación, serie IV, escala
9
Esta información se localiza en los Anexos del Informe de Excavación del Proyecto de Salvamento
Arqueológico, Libramiento La Galarza, Puebla, en la cédula para identificar y catalogar sitios arqueológicos,
del Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH.
86
1:250000 de INEGI. Todos ellos fueron auxiliares en la elaboración de mapas en el programa
QGIS 3.18.1.
se reprodujeron dos mapas del Anuario Estadístico del Estado de Puebla, del año 2017, uno
reproducen los mapas de las Cuencas Hidrográficas y el de Climas. Las figuras del apartado
de Geología, fueron tomadas del estudio geológico que hizo el Servicio Geológico Mexicano
87
Figura 4. Mapa donde se muestra la ubicación de la Región 15, Izúcar de Matamoros. Imagen
modificada de [Link]
88
Fisiografía
El sitio Coaxilote 1 se ubica dentro de la provincia Sierra Madre del Sur, subprovincia
Llanuras Morelenses, según la Síntesis Geográfica del Estado de Puebla del año 2000
(INEGI, 2000: 23-25). Sin embargo, en el Anuario Estadístico y Geográfico de Puebla está
Herrera, et al., quienes citan el Anuario Estadístico y Geográfico de Puebla del año 1996 y
el Mapa Básico del Estado de Puebla, del Gobierno del Estado de Puebla, de 1997(Gutiérrez,
et al., 2003: 272). Por lo anterior se considera que esta segunda información es la más actual
presencia de sierra, lomerío, meseta, llanura, valle y cañón, (INEGI, 2017: Cuadro 1.4),
siendo Coaxilote 1 ubicado en un lomerío rodeado de llanura al sur, oeste y norte y por un
89
Figura 5. Imagen donde la estrella negra indica la ubicación de Coaxilote 1, dentro de
la Provincia X, Eje Neovolcánico, Subprovincia, Lagos y Volcanes del Anáhuac en
color café oscuro. Modificado de INEGI, 2017: Mapa 3.
90
Figura 6. Mapa donde se muestra el sistema de topoformas de Puebla y donde se
aprecian las que componen la Subprovincia de Lagos y Volcanes del Anáhuac.
Con una estrella negra se muestra la ubicación de Coaxilote 1 en un lomerío.
Modificado de INEGI, 2017: Mapa 4
91
Clima
El área presenta un clima cálido subhúmedo con lluvias en verano A(w) (INEGI, 2017: Mapa
7), con una temperatura media anual de 22.5 grados, una máxima de 30.5 grados y una
mínima de 14.4 grados, con una precipitación anual de 918.9 mm10, según datos de la
7).
10
Información tomada de la página electrónica del Servicio Meteorológico Nacional:
[Link]
92
Figura 7. Mapa donde se aparecía la predominancia de los climas Cálido y Semicálido
Subhúmedo con Lluvias en Verano en la Región de Izúcar de Matamoros. La
ubicación de Coaxilote 1 se muestra con una estrella negra. Modificado de INEGI,
2017: Mapa 7.
93
Geología
compone por arenisca tobácea (vulcanoclástico) con yeso en la cima; en las partes donde no
se presenta el yeso, hay capas de travertino con lentes de sílice. Por debajo del travertino hay
limolita intercalados en las capas de arenisca o en las de yeso. La formación tiene una edad
Al noreste del lomerío donde se ubica Coaxilote 1 se encuentra otra roca intrusiva
cuarzo dentro de una matriz areno-arcillosa con cemento calcáreo. También se compone en
menor medida de conglomerado oligomíctico, con fragmentos de caliza, en una matriz areno-
por carbonato de calcio con nódulos y lentes de pedernal, así como restos fósiles de
foraminíferos. La formación tiene una edad de Albiano-Cenomaniano (Torres, et al., 18, 19,
24-26.).
brecha volcánica (Tpl Qho A-BvDa) asociada al vulcanismo de dicho cinturón volcánico, en
94
específico a la formación de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Se constituye por
dacítica e igualmente se presentan en forma de diques que cortan a las calizas de la Formación
Morelos y a la arenisca-lutita de la Formación Mexcala. Tiene una edad que va del Plioceno
corresponde a un Lahar (Q Lh), que consiste en capas masivas extensas de lodos y material
95
Figura 8. Estratigrafía geológica de la Plataforma Guerrero-
Morelos. Tomado de Torres, 2016: 18.
96
Figura 9. Mapa geológico de la carta topográfica Izúcar de Matamoros, E14-B62. El
sitio Coaxilote 1 está marcado con la estrella negra, sobre una formación
Vulcanoclástico Yeso (Teo Vc-Y). Modificado de Torres, 2016: 19.
Edafología
El suelo que caracteriza el área donde se asienta Coaxilote 1 es de tipo Litosol (I) (también
denominado Leptosol), el cual tiene poca profundidad pues se encuentra limitados por un
encuentran es la que causa esta poca profundidad de los Litosoles, pues generalmente se
roca lávica, donde apenas se está formando un suelo. La mayoría de los Litosoles son
aprovechados como tierras de pastoreo, como el caso del área de Coaxilote 1, sin embargo,
97
en algunos lugares se utilizan para el cultivo de cafetales o cítricos. (FAO, 2008: 83 y84;
Alrededor de esta formación edafológica se presentan otros suelos, siendo los más
próximos, el Vertisol Pélico y el Fluvisol Eútrico y los que siguen en proximidad, el Regosol
Los Vertisoles (V) son suelos que principalmente se forman a partir de rocas volcánicas
finos como las arcillas, hay Vertisoles Crómicos y Vertisoles Pélicos, cuya diferencia reside
en la coloración, siendo parda para los primeros y muy oscura para los segundos. Su
característica principal es que son suelos muy arcillosos que contienen muchas arcillas
expandibles, por lo que en época de lluvia son muy plásticos y en secas se agrietan y
endurecen bastante, además que son tierras sumamente fértiles. Son utilizados tanto para
pastoreo como para cultivo de riego y temporal (FAO, 2008: 96 y 97; FAO-UNESCO, 1976:
Los Fluvisoles (J) son suelos que se forman por depósitos aluviales recientes, que
pueden ser fluviales, marinos o lacustres, siendo predominantemente arenosos con algunas
gravas. Son suelos fértiles y se usan para el cultivo. Los Fluvisoles Eútricos son utilizados
para el cultivo de riego y temporal, por su alto contenido de nutrientes (FAO, 2008: 79 y 80;
Los Regosoles (R) son suelos con poca evolución en su perfil y generalmente
representan una fase inicial de la formación de muchos suelos. Se forman por materiales
Algunos son usados para cultivo ya sea de temporal o por riego y otros para pastoreo,
asimismo, tienden a erosionarse. El Regosol Calcárico tiene naturaleza calcárea, es decir que
98
presenta cal y el Regosol Eútrico tiene una saturación de bases media a alta, ricos en piedra
pómez y arena volcánica (FAO, 2008: 91; FAO-UNESCO, 1976: 64; INEGI, 2000: 67 y 68).
Los Feozems o Phaeozems (H) son suelos oscuros ricos en materia orgánica, por lo
tanto, son ideales para la agricultura, así como para sembrar pastura para cría de ganado. Sin
embargo, suelen ser afectados por la erosión de agua o viento, por lo que deben ser protegidos
Las Rendzinas (E) son suelos que se forman sobre rocas calizas, lutitas y
conglomerados u otros con abundante cantidad de carbonato de calcio, son ricos en materia
orgánica por lo que son muy fértiles. Se utilizan para la agricultura, aunque muchas veces se
naturaleza rocosa sobre la que se forman (FAO-UNESCO, 1976: 58 y 59; INEGI, 2000: 70)
(figura 10).
99
Hidrografía
Dentro de los recursos hidrológicos que tiene el área se encuentran aguas subterráneas y
superficiales. Los primeros corresponden a aguas que se filtran el subsuelo por las
características porosas y permeables de los mismos y que muchas veces afloran a la superficie
como manantiales y los segundos son los ríos, lagos, lagunas y arroyos. Dentro del país
existen 37 regiones hidrológicas, de las cuales cuatro se ubican en el estado de Puebla y son
RH18 Río Balsas, RH27 Ríos Tuxpan-Nautla, RH28 Río Papaloapan y RH26 Río Pánuco
RH 18 Río Balsas, que a su vez se subdivide en diez cuencas, de las cuales, cuatro se
encuentran en el Estado de Puebla: Río Atoyac (A), Río Balsas-Mezcala (B), Río Tlapaneco
(C) y Río Grande de Amacuzac (D). El sitio Coaxilote 1 se ubica en la Cuenca RH18A, Río
Atoyac, del que sobresale dicho río, que nace por la unión de los ríos San Martín o Frío,
en las siguientes Subcuencas: (a) Río Atoyac-Tehuitzingo, (b) Atoyac-Balcón del Diablo, (c)
Presa Miguel Ávila Camacho, (d) Atoyac-San Martín Texmelucan, (e) Río Nexapa, (f) Río
Mixteco; (g) Río Acatlán, (h) Laguna de Totolcingo y J. Alceseca (INEGI, 2000: 57).
depósitos aluviales con permeabilidad alta, derrames lávicos con mediana permeabilidad y
sedimentos lacustres (INEGI, 2000: 61). Los ríos Nexapa, Epatlán y Atila, con los afluentes
superficiales más importantes del acuífero. El río Nexapa, que es una corriente permanente,
nace en las faldas del Volcán Popocatépetl a 20 km al norte de Atlixco (CONAGUA, 2020:
6) (figuras 11 y 12).
100
Respecto a las aguas subterráneas, el acuífero presenta una permeabilidad, la cual es
más frecuente en las rocas calcáreas y las basálticas fracturadas, aunque se ha observado que
localmente algunos piroclásticos también la muestran (CONAGUA, 2020: 9). Una de las
agua actualmente se encuentra entubada para abastecer a los poblados de Tilapa, San Félix
Rijo y Agua Dulce, como se muestra en la carta topográfica E14B62, además de la misma
barranca, que transporta una corriente de agua que es intermitente (INEGI, 1999) (figura 13).
101
Figura 11. Mapa donde se muestra la Región hidrográfica RH18, Río Balsas, Cuenca
A, Río Atoyac, Subcuenca e, Río Nexapa. La estrella negra indica la ubicación de
Coaxilote 1. Modificado de INEGI, 2017: Mapa 10.
102
Figura 12. Corrientes de agua permanentes o intermitentes que se ubican en el área de
Coaxilote 1, el cual está marcado en azul turquesa. Se aprecia el nombre de la barranca
donde se asienta y su respectiva corriente intermitente, así el área donde surge el manantial
(el número de identificación 146040739). Modificado de INEGI, 2010.
103
Manantial
Corriente que
desaparece
Acueducto
subterráneo
104
Medio Ambiente
vegetación presenta las siguientes características: pierde su follaje en época de secas, puede
alcanzar los 10 m de altura, los árboles comienzan a ramificarse muy próximos al suelo,
algunos desprenden sus cortezas en forma de láminas y la mayoría presenta troncos retorcidos
Según Rzedowski citado en la Síntesis Geográfica del Estado de Puebla, dentro de los
ejemplares arbóreos entre 8 a 10 m que pueden encontrarse se tienen Bursera longipes (Palo
(Copal santo), Bursera bicolor (Copal), Bursera fagaroides (Cuajilote azul), Bursera
(Murciélago orejas de embudo), Mephitis macroura (Zorrillo listado sureño); reptiles como
Aspidoscelis gularis (Huico pinto del noreste), Kinosternon integrum (Tortuga pecho
quebrado mexicana); insectos como Anartia fatima (Mariposa pavorreal con bandas blancas),
virginianus (Codorniz Cotuí), Molothrus aeneus (Tordo ojos rojos), Peucaea humeralis
(Calandria dorso rayado), Myozetetes similis (Luisito común), Passerina cyanea (Colorín
azul), Melanerpes hypopolius (Carpitero del Balsas), Icterus spurius (Calandria castaña),
Coragyps atratus (Zopilote común) y anfibios como Incillius perplexus (Sapo confuso),
Dryophytes euphorbiaceus (Rana de árbol de Los Altos del Sur), por mencionar algunos
Figura 14. Mapa con vegetación y uso de suelo del área de Izúcar de Matamoros, donde
Coaxilote 1 se asienta sobre un ecosistema de vegetación secundaria arbórea de Selva Baja
Caducifolia. Modificado de INEGI, 2016.
104
Comentarios
El sitio Coaxilote 1 se encuentra sobre un área con abundantes recursos hídricos, buenos
preclásica ubicada en la tercera terraza. En el siguiente capítulo se hace una descripción más
Estas terrazas pudieron ser cultivadas para el sustento de la población, aunque el suelo
aproximadamente 1.5 km de distancia se encuentra una llanura que se caracteriza por tener
un suelo de tipo Fluvisol Eútrico, cuyo alto contenido de nutrientes lo hace apto para el
cultivo. Asimismo, hacia el sur y al oriente se cuenta con un valle cuyos suelos, que son
Vertisoles Pélicos son muy fértiles e idóneos para el cultivo, ambos a aproximadamente 2
km de distancia.
manantial seguramente proveyó de agua a diversas especies de animales que pudieron ser
consumidas por los pobladores, como roedores, cacomixtles, codornices entre otros, o
especies cuyas pieles o huesos pudieron ser utilizados para abrigo o herramientas. Asimismo,
tuvieron a su alcance variedades vegetales que igualmente pudieron ser explotadas, para
cuerpos de agua próximos, tanto cauces de agua de lluvia, como afluentes perennes, lo que
105
En cuanto a la conformación geológica del área, los pobladores pudieron acceder a
herramientas, como en las zonas donde se localizan los nódulos de pedernal, ambas materias
primas accesibles en el lomerío donde se asienta el sitio y los que se ubican al norte. También,
localizado en las planicies y el segundo hacia el oeste del sitio-, pudieron recuperar andesitas
Los componentes geográficos de la región donde se ubica Coaxilote 1, son ideales para
necesidades en las áreas inmediatas del sitio, podían hacerlo en las proximidades sin ir tan
lejos, aunque esto no quiere decir que no tuvieran contacto con poblaciones asentadas en
otras regiones, pues recursos como la obsidiana, seguramente fueron adquiridos a través de
intercambio con éstas. Sin embargo, a través de este análisis de su marco geográfico, puede
entenderse la importancia que tuvo esta área desde el Preclásico Temprano hasta el día de
hoy.
106
IV
COAXILOTE 1
En el presente capítulo se hace una descripción del sitio Coaxilote 1, su ubicación, su registro
y excavación. Se detallan los contextos que fueron encontrados, ya que hay dos momentos
Preclásico, ya que esta última es la que interesa a esta investigación. Se mencionan los
arquitectónicos que son descritos, su estratigrafía, dos vasijas aisladas, cinco entierros con
ofrenda y una ofrenda. Al final se hace una comparación con otros sitios contemporáneos,
de los elementos arquitectónicos con respecto al entorno, los materiales usados para la
los entierros dentro del área de la Estructura 3 y la estratigrafía del área, ya que todo ello
que se asentó en la ladera de esta barranca. Igualmente es primordial definir cada elemento
arquitectónico, ya que conocerlos permite conocer la función de cada uno dentro de este
espacio. Una discusión más amplia de la totalidad del área de la Estructura 3 se hará en el
último capítulo.
107
Ubicación y descripción general del Sitio Coaxilote 1
6.40 km en línea recta, al noroeste de la ciudad de Izúcar de Matamoros (Figura 15). Para
para ingresar en un camino de terracería por el que se continúa con rumbo al noreste durante
3.5 km, hasta llegar a un área donde hace años hubo un manantial, cuya agua se encuentra
entubada en actualidad. Esta zona se identifica por la infraestructura del tubo de agua y por
un pequeño abrevadero para el ganado (Córdova, et al., 2019: 159-160) (Figura 16).
108
Figura 16. Camino de acceso al Sitio Coaxilote 1.
cubriendo una extensión aproximada de 93,918 m2, sin embargo, solamente fue explorada la
11
Información consultada en la Carta Topográfica, Izúcar de Matamoros, Puebla, E14B62, Escala 1:50 000,
Datum ITRF92, INEGI, Dirección General de Geografía, 2 a Edición, 1998, 1ª Impresión, 1999.
109
Figura 17. Poligonal del Sitio Coaxilote 1
fue excavado en la segunda fase en el año 2018. Dicho proyecto, bajo la dirección del Arqlgo.
suroeste de Puebla con el centro de Puebla, con el propósito de canalizar el tránsito a las
afectar el sitio, pero en este tramo la carretera se proyectó más arriba del nivel original del
terreno, por lo que se determinó que el sitio quedara cubierto por los rellenos de cimentación
del libramiento.
110
La siguiente discusión abarca los trabajos de campo en los que participé como
arqueóloga a cargo, junto con el P.A. J Jesús Aguilar Munguía, en el recorrido de superficie,
donde se identificaron y registraron un total de seis sitios en los 14.844 km del trazo carretero;
junto con los P.A. J Jesús Aguilar Munguía, Israel Peña y el P.A.F. Rodrigo Bolaños Martínez
en las excavaciones, donde fui responsable de la excavación de los sitios “1. La Vía” y “4.
Coaxilote 1” y, finalmente, con los P.A. J Jesús Aguilar Munguía e Israel Peña Pascual en
análisis cerámico de dicho proyecto. Igualmente participé junto con los colaboradores
análisis cerámico, los cuales son el punto de partida de la siguiente discusión (Córdova, et
en la superficie y en menor cantidad fragmentos cerámicos. Además, hacia la zona más baja,
piedra. También fue muy notorio que, para delimitar las terrazas, fue recortada la roca que
conforma el cerro para crear una forma escalonada (Córdova, et al., 2016: 49) (figura 18).
111
Figura 18. Croquis levantado durante el recorrido de superficie. Tomado de Córdova, et al.,
2016: 46.
en la ladera, una de las cuales se localiza en la terraza superior, sin embargo, no se pudo
realizar un croquis de esta zona debido a que la prioridad era la excavación sobre el trazo
112
En la porción oeste de la barranca se contabilizaron un total de diez terrazas que fueron
destaca por la presencia del manantial de agua que probablemente proveía del vital líquido y
alimento a las sociedades prehispánicas, así como el acceso a la materia prima para
cauce del manantial, donde los cantos aparentemente se conformaban de este material
113
Figura 19. Terrazas identificadas en la ladera oeste del sitio Coaxilote 1. En la imagen
se aprecian las estructuras excavadas, donde la 3 es la que interesa a esta
investigación. Tomado y modificado de Córdova, et al., 2019a: 162.
114
Para la intervención arqueológica del sitio se estableció una retícula de cuadros de dos
por dos metros, ubicados en un cuadrante noroeste (NW) enumerados del cero en adelante
en dirección sur-norte y de igual manera de este a oeste. El banco de nivel del sitio se localizó
1,374.99 msnm. Se trazaron un total de siete calas de las cuales tres se convirtieron en
acercamiento a los tiestos recabados de estas tres áreas, se determinó que las estructuras 1, 2,
que interesa a esta investigación. (Córdova, et al., 2019: 15, 163) (figura 20).
115
Figura 20. Retícula, calas y extensivas excavadas; en estas últimas se cuenta con
vestigios estructurales en el norte, donde se ubica la estructura 2, en el centro, donde se
localizan las estructuras 3, 6 y 7 y en el sur, donde están las estructuras 1, 4 y 5.
116
Definición de términos
Durante la ocupación preclásica del sitio Coaxilote1, los habitantes hicieron varios tipos de
a) Alineamientos
b) Argamasa
c) Cajón de relleno
d) Estrato o capa
e) Estructura
f) Muro
g) Relleno
h) Terraza
excavación y es necesario que el lector pueda conocer a qué refiere cada uno, para poder
2001:14). En este sentido los elementos a los que se les designó este concepto
adecuado su empleo.
agua, que se emplea en las obras de albañilería” (Gendrop, 2001: 141). En el sitio
Coaxilote 1 se conformó de una mezcla de arcilla que contenía 10% de limo, 40% de
entre sí para contener el material de relleno…” el espacio entre muros depende del tipo
4. Estrato o capa: como capa se entiende a una “Porción de determinadas cosas que se
extienden una sobre otra: de tierra, de estuco, de pintura, de material aislante o repelente
al agua, etcétera.” (Gendrop, 2001: 43). Respecto a los estratos se tienen tres conceptos;
uno es de Paul Gendrop quien lo define como una “Capa mineral, de espesor más o
menos uniforme, que constituye los terrenos sedimentarios.” (Gendrop, 2001: 86). Por
otro lado, Harris lo divide entre estrato antrópico que es el “estrato creado
deliberadamente por la acción humana y, por tanto, puede no responder a las leyes de
5. Estructura: las estructuras pueden ser desde una habitación a un basamento piramidal,
suficientes para soportar la cubierta y crear el espacio interior…” (Morelos, 1993: 88).
6. Muro: son los apoyos de recintos y habitaciones, pueden ser principales o secundarios
(Morelos, 1993: 96). También Paul Gendrop los define como “Pared o tapia. Por su
tratarse de uno de carga…o, por el contrario, de uno de pantalla…” (Gendrop 2001: 142).
118
7. Relleno: los rellenos sirven para la construcción de estructuras, para su cimentación, y
“Puede ser de tierra, arena, cascajo, etc.; en cuanto a consistencia puede ser compactado
8. Terraza: debido a las características del terreno del sitio Coaxilote 1, se tomará el
concepto de Gendrop. Una primera definición la menciona como “Superficie plana que
plataforma…no puede tener sino una, dos o tres de sus orillas libres, quedando al menos
uno de sus costados adosado a otro elemento” (Gendrop, 2001: 198), asimismo se retoma
la definición que hace de terraza de cultivo, pues por las características de Coaxilote 1,
parece adaptarse mejor aunque no necesariamente sean para el cultivo; postula que una
sencillo muro de contención destinado a retener un relleno de tierra, lo que permite las
elemento arquitectónico de planta rectangular a la que le falta el muro este; mide 4.94 m de
este a oeste y 3.94 m de norte a sur, al interior tiene un muro divisorio. Se ubica a una
profundidad de 5.15 m a 6.02 m debajo del banco de nivel del sitio (Córdova, et al., 2019:185-
120
Figura 22. Estructura 1 vista de oeste a este en la que se aprecian las dos hiladas que lo
conforman, así como el muro divisorio al interior.
este-oeste de 2.84 m y de norte a sur de 3.08 m; carece del muro este debido a la pendiente
contigua de la terraza y se ubica a una profundidad de 5.82 a 6.41 m debajo del banco de
nivel general. Al sur se ubica la Estructura 5, que, al igual que las otras dos, tiene una planta
rectangular con un eje norte-sur de 3.74 m y de este a oeste de 2.53 m. Se encuentra a una
profundidad de 5.73 m a 6.48 m debajo del banco de nivel (Córdova, et al., 2019:189-193)
(figuras 23 y 24).
121
Figura 23. Vista de oeste a este de la Estructura 4, en la que se observa el sistema constructivo
consistente en piedras de menor tamaño, en comparación con la Estructura 1, y el relleno de
piedra que la conforma.
122
Figura 24. Al fondo se observa la Estructura 1, al centro la Estructura 4 y en primer plano la
Estructura 5, la cual se conforma de piedra de menor tamaño a diferencia de la Estructura 1,
además de que se aprecia su relleno a pesar de su bajo grado de conservación.
Cabe señalar que todas las estructuras presentan muros con una o dos hiladas, de piedra
caliza de doble cara, donde algunos fragmentos tienen vetas de una especie de pedernal rojizo
123
Excavaciones en el Área Norte
2 con un estado de conservación bastante bajo. Este elemento arquitectónico consta de una
planta rectangular, con un eje norte-sur de 5.30 m y este-oeste de 2.25 m, localizado a una
profundidad de 8.09 a 8.60 m debajo del banco de nivel. Tiene varios tramos faltantes en los
muros que lo componen, los cuales son de doble cara y conservan una o dos hiladas de piedra.
Cabe mencionar, que en esta área se identificaron mayormente materiales del Posclásico,
pero llegaron a localizarse algunos del Preclásico Temprano. Dentro del contexto
arqueológico solamente se cuenta con una jarra miniatura del periodo Posclásico que
descansaba en una oquedad de la roca natural caliza que conforma el cerro (Córdova, et al.,
124
Figura 26. Estructura 2 vista de oeste a este, donde se aprecia el grado alto de afectación que
presenta y los tramos faltantes de los muros que la conforman.
excavó extensivamente.
lo que se trata del muro este de la primera, con una longitud de 4.10 m, con ejemplares de
piedra caliza dispuestos en una hilada cuyas dimensiones son de 0.19 m por 0.26 m a 0.38 m
125
por 0.43 m, ubicado a una profundidad de 10.37 a 10.58 m debajo del banco de nivel. Por su
porción de 3.19 m de su muro este, con ejemplares de caliza dispuestos en una hilada, con
dimensiones que varían de 0.19 m por 0.22 m a 0.26 m por 0.42 m, localizados a una
Características de la Estructura 3
sometió a través del tiempo, incluso, una fracción del muro oeste estaba expuesta en la
superficie del terreno antes de su intervención. Solamente conserva dicho muro y una porción
del norte, sin embargo, por las concentraciones de piedra localizadas al este y sur, se pudo
este a oeste, ubicado a una profundidad de 10.56 a 10.79 m. Cabe señalar que tampoco se
encontraron pisos o un apisonado, por lo que se considera que los niveles de piso
corresponden con el cambio de una capa estratigráfica a otra (Córdova, et al., 2019: 198,
126
Figura 27. Dibujo de planta del área de la Estructura 3 con los elementos
arquitectónicos identificados durante la excavación, E6: Estructura 6, E7: Estructura 7,
A1: Alineamiento 1, A2: Alineamiento 2, CR: Cajón de Relleno, R1: Relleno 1, R2:
Relleno 2, EC: Elemento Circular.
127
Figura 28. Dibujo de planta de la Estructura 3 con la proyección de su posible
dimensión, donde al sur se aprecian unas lajas pequeñas que pudieron ser parte de
su límite sur.
128
Figura 29. Fotografía aérea de la Estructura 3. Tomada por Gustavo y Alfredo Fernández.
El muro oeste tiene dos hiladas de piedra. La superior está conformada con lajas de
piedra caliza cuyas dimensiones son 0.12 por 0.13 m a 0.20 por 0.42 m y piedras más
pequeñas de tamaños que van de 0.12 por 0.21 m. Las piedras están dispuestas como un muro
de doble cara donde la parte exterior se compone de las lajas y la interior de las piedras
formando un muro de dos caras, cuyas dimensiones van de 0.11 por 0.12 m por a 0.20 por
0.23 m. Cabe señalar que las hiladas tienen dos sistemas constructivos distintos pues la
inferior no cuenta con lajas. Además, entre ambos niveles se tiene una separación de 0.05m,
estas dos hiladas se efectuó al mismo tiempo, o en momentos distintos (Córdova, et al., 2019:
129
Figura 30. Vista del muro oeste de la Estructura 3.
Del muro norte solamente se conserva una porción de 1.36 m, consistente en una hilada
de piedra ubicada a 1.18 m del muro oeste. Presenta las mismas características constructivas
que la hilada superior de este segundo. Hacia el este no se tiene muro, a pesar de que hay un
trataba de un acceso escalonado o algún otro elemento arquitectónico, por lo que solamente
130
Figura 31. Porción del muro norte de la Estructura 3.
131
Figura 32. Relleno ubicado en la sección este de la Estructura 3.
dimensiones similares a las piedras pequeñas de los demás muros. Tal vez estas lajas
formaban parte del muro sur, ya ausente. Debido a que más allá de ellas no se encontraron
otras piedras, se propone que éste sea el límite sur de la estructura (Córdova, et al., 2019:
Cabe señalar que no se cuenta con evidencia del sistema constructivo de los muros,
Coaxilote 1, de los sitios Chalcatzingo, Coapexco y Las Bocas, donde se reportan fragmentos
132
de barro u adobe asociados a las estructuras identificadas (Grove y Prindville, 1987: 68;
Figura 33. Lajas desplazadas encontradas hacia la porción sur de la Estructura 3, que pudieron
pertenecer al límite o muro sur. La imagen corresponde a las fases iniciales de excavación en el
área.
Estructuras 6 y 7
3 en la Capa III, por lo que se trata del muro este de la primera, con una longitud de 4.10 m,
con ejemplares de piedra caliza dispuestos en una hilada cuyas dimensiones son de 0.19 por
0.26 m a 0.38 por 0.43 m, ubicado a una profundidad de 10.37 a 10.58 m. Por su parte, la
dimensiones que varían de 0.19 por 0.22 m a 0.26 por 0.42 m, localizado a una profundidad
Estructura 6
Estructura 3
134
Estructura 3
Estructura 7
Cajón de relleno
manera de muro, pero que conforman un elemento rectangular que pudo tener una función
similar a un cajón de relleno; sin embargo, no tiene muros bien conformados, sino solamente
es un acomodo de piedra dispuesto en esa forma. Las piedras que lo componen tienen
dimensiones aproximadas de 0.14 por 0.22 por 0.06 m, presentando un faltante hacia la
porción sur. Se ubica a 0.50 m del muro oeste de la Estructura 3 y tiene una dimensión este-
135
oeste de 1.89m, localizado a una profundidad de 10.97 a11.22 m (Córdova, et al., 2019: 201)
(figura 36).
Cajón de Relleno
Figura 36. Imagen donde se aprecia al centro de la Estructura 3 el acomodo de piedra como una
especie de cajón de relleno.
Rellenos
Con este nombre se denominó a las concentraciones de piedras con materiales arqueológicos
en el área. Cabe señalar que, aunque los estratos también son rellenos de nivelación, se
136
particular y que forman un manchón irregular hacia el Norte de la Estructura 3. El relleno se
ubica una profundidad de 10.86 a 11.01 m respecto del banco de nivel general del sitio (figura
37).
este de la Estructura 3; como se hizo mención anteriormente, este elemento pareciera tener
un acomodo de cuatro hileras de piedra en sentido este-oeste, sin embargo, no fue posible
Este manchón de piedras de forma irregular tiene ejemplares de tamaños que van de 0.45 por
0.30 por 0.11 m a 0.25 por 0.18 por 0.13 m; la dimensión de todo el relleno es de 5.41 m de
norte a sur y de 1.86 m de este a oeste, ubicado a una profundidad de 11.17 a 11.62 m
137
Figura 38. En imagen superior se aprecia la porción noreste del segundo relleno y en la inferior
la sección sureste donde se aprecia el acomodo de las piedras en hileras.
138
Alineamientos
La Estructura 3 se localiza en la Capa III y por debajo de ella se encuentra la Capa IIIA,
donde se ubicaron dos alineamientos que casi desplantan en la roca natural que conforma el
cerro. El Alineamiento 1, consta de tres piedras calizas de grandes dimensiones que van de
0.34 m por 0.21 m a 0.37 m por 0.45 m, dispuestas en sentido este-oeste, cuya cara da al sur.
139
0.20 m por 0.24 m y parece que no tienen trabajo de talla en su superficie. Se localiza a una
profundidad de 11.43 a 11.67 m respecto del banco de nivel general del sitio (Córdova, et al.,
140
Alineamiento 1
Alineamiento 2
Elemento circular
calizas de tamaño aproximado a 0.15 m por 0.21 m dispuestas formando un círculo, cuyo
sentido norte-sur con una longitud de 0.77 m; ambos se localizan a una profundidad de 11.22
a 11.44 m y se conforman de ejemplares que van de 0.20 m por 0.13 m a 0.13 m por 0.04 m
141
Figura 42. En la imagen superior se aprecia a detalle el Elemento Circular con las piedras
alineadas hacia su porción oeste. En la imagen inferior se ilustra su posición dentro del
contexto arquitectónico.
Estratos
arquitectónicos. En total se identificaron cuatro estratos denominados Capas I, III, IIIA y IX,
que se describen en la tabla que se presenta a continuación, Cabe señalar que se utiliza la
nomenclatura de la secuencia estratigráfica general del sitio, debido a que no todos los
142
estratos se hallaron en el área de la Estructura 3, por lo que la numeración se interrumpe
Figura 43. Dibujo de planta donde se muestra la localización de los dibujos de corte.
143
Figura 44. Cortes de la excavación extensiva de la Estructura 3, donde se aprecia la estratigrafía del área. El superior, E-E’, va de sur a norte y
el inferior, F-F’ de oeste a este.
144
Capa I
Tiene color café oscuro, de textura areno-limosa, con compactación baja y plasticidad y
adherencia bajas. En seco se deshace en terrones de tamaño medio a arenilla y deja partículas
de arena en la mano. Contiene 70% de arena, 20% de limo y 10% de arcilla, además presenta
gravas en 15% y materiales arqueológicos en 60%. Al ser la capa superior se encuentra sobre
la capa III y las estructuras 3 y 6. A este respecto cabe hacer mención, que se considera que
este estrato es muy similar a la capa III, pero se hizo una distinción por su alto contenido en
materia vegetal.
Capa III
conforma de 70% de arena, 20% de limo y 10% de arcilla. Contiene gravas en 30% y
Capa IIIA
adherencia bajas. En seco se deshace en terrones chicos a arenilla y deja polvo en la mano.
Contiene arena en 30%, limo en 50% y arcilla en 20%. Presenta materiales arqueológicos en
Capa IX
compuesto de fragmentos de la misma roca madre. Su color es rosa y tiene una textura limo-
arcillosa con compactación media a baja, adherencia alta y plasticidad media. Se deshace en
terrones chicos a arenilla y deja polvo en la mano. Tiene 20% de arena, 40% de limo y 40%
145
de arcilla y tiene bloques de la misma roca que presentan mayor dureza, con medidas de 5 a
8 cm.
Dentro del contexto arqueológico se encontraron dos vasijas aisladas, cinco entierros con
ofrenda, una ofrenda asociada a hueso y un manchón de carbón que se identificó como un
146
Figura 45. Dibujo de planta de los entierros, la ofrenda y el fogón dentro del
contexto arquitectónico de la Estructura 3.
147
Las vasijas están semicompletas y se localizaron en la unidad de excavación N64W30,
designadas como Vasija 2 y Vasija 3, temporalmente son del Preclásico, ubicadas a una
Respecto a los entierros, se ubicaron descansando sobre la roca natural caliza y, por lo
tanto, fueron cubiertos con la capa IIIA. En general se encontraron en posiciones extendidas
y todos con ofrenda, en donde resalta la particularidad de que la mayoría de las vasijas que
148
acompañan a los entierros son pequeñas, excepto en el Entierro 1 donde se tiene un botellón
Ent. 4
Of. 6
Ent. 3
Ent. 5
Ent. 2
Ent. 1
Figura 47. Localización de los entierros, donde ya se habían recuperado los entierros 1 y 2.
Imagen tomada de Córdova, et al., 2019: 229.
se ubican al sur de la misma y el Entierro 4 al poniente; si bien hacia el sur no se tiene una
proyección que se hace de su límite, se puede saber que efectivamente se ubican hacia su
exterior. Una descripción más detallada de los entierros y ofrendas se hará en el siguiente
149
apartado, así como de cada vasija en el capítulo referente al análisis de materiales (Córdova,
se identificó como Fogón 1 (F1) a una profundidad de 11.22 a 11.44 m, pero su dimensión
que es de 0.25 por 0.27 m se considera pequeña para ser un elemento de este tipo, por lo que
no se descarta que pueda tratarse de un agujero de poste o algo similar, o inclusive resultado
150
Entierros y ofrendas
encontrados durante la excavación y los resultados obtenidos del análisis de material óseo,
llevado a cabo por el A.F. Rodrigo Bolaños Martínez (Córdova, et al., 2019a; Córdova, et
al., 2019b). Cabe señalar que el estrato donde se encontraban depositados los restos humanos,
tiene altas concentraciones de material calcáreo, lo que afectó su óptima conservación, ello
aunado a la abundancia de raíces que los fragmentaron (Córdova, et al., 2019a: 229; Córdova,
Entierro 1 (E1)
desconocía con precisión cuántos estaban asociados pues no se estaban en una posición
Toda vez que se realizó el análisis de laboratorio, se determinó que este entierro se conformó
por 4 individuos, los cuales se describen a continuación (Córdova, et al., 2019a: 230;
151
Figura 49. En las imágenes superiores se muestra al Entierro 1 al inicio y final de la excavación,
donde se aprecian los huesos de los diversos individuos que lo conforman. La imagen inferior
corresponde al dibujo de planta del Entierro 1, tomado y modificado de Córdova, et al., 2019: 231.
152
Individuo 1
los fémures eran los que se encontraban anatómicamente dispuestos, mientas que los demás
izquierdo incompletos, el radio derecho incompleto, los dos fémures derecho e izquierdo
incompletos, las dos tibias incompletas y fragmentos de peroné tanto izquierdo como
derecho. Como se hizo mención con anterioridad, las características del terreno hacen que
una profundidad de 11.47 a 11.58 m (Córdova, et al., 2019a: 230-232; Córdova, et al., 2019c:
153
Figura 50. Individuo 1 del Entierro 1 en posición anatómica. Tomado de Córdova, et al., 2019:
28.
Individuo 2
posición; tampoco se trata de un entierro secundario ya que solamente están dispersos sin
que estén acomodados en un lugar específico, como sería en un entierro secundario. Dentro
incompletos del individuo, así como sus tibias. Debido al mal estado de conservación no fue
posible determinar su edad ni sexo, solamente que se trata de un adulto (Córdova, et al.,
154
Figura 51. Individuo 2 del Entierro 1 en posición anatómica. Tomado de
Córdova, et al., 2019: 29.
Individuo 3
De este individuo solamente se recuperó un fragmento del fémur derecho. Debido al alto
grado de erosión que presenta, no pudo determinarse su edad y sexo, únicamente que se trata
155
Figura 52. Individuo 3 del Entierro 1 en posición anatómica. Tomado de
Córdova, et al., 2019: 31.
Individuo 4
Se encontraron algunas piezas dentales que corresponden a una dentadura mixta, es decir
tibia derecha incompleta. La edad del individuo es entre 6 y 9 años, por no pudo determinarse
su sexo por el bajo estado de conservación de los huesos. (Córdova, et al., 2019c: 31-33)
(figura 53).
156
Figura 53. Individuo 4 del Entierro 1 en posición anatómica. Tomado de
Córdova, et al., 2019: 32.
Entierro 2 (E2)
Este entierro se encuentra al Oeste del primero a una profundidad de 11.40 a 11.62 m, en la
que la fosa de este individuo fuera estrecha ya que tiene pocos desplazamientos. Su brazo
pélvica. Tiene su cráneo incompleto y fragmentado, aunque con parte de la mandíbula; las
clavículas derecha e izquierda están incompletas, los omóplatos derecho e izquierdo están
sacro, iliacos derechos e izquierdos se encuentran incompletos, los fémures, tibias y peronés
157
afectación que presenta, pero se estima que es un adulto que probablemente sea de sexo
femenino (Córdova, et al., 2019a: 233-234; Córdova, et al., 2019c: 33-36) (figura 54).
158
Presenta una ofrenda identificada como Ofrenda 2, consistente en 4 cajetes pequeños,
donde dos de ellos se colocaron en el parietal y frontal –del cráneo- y los otros dos junto al
Entierro 3 (E3)
con orientación general Este-Oeste, ubicado a una profundidad de 11.79 a 11.92 m, en las
unidades N64W29-30. Los restos del cráneo se encontraron aislados del esqueleto, pero sí
húmero izquierdo incompleto, los radios derecho e izquierdo incompletos, el cúbito izquierdo
Para enterrar a esta persona, se afectó al entierro 5 pues su brazo izquierdo se encuentra
colocado sobre aquel individuo, del cual fue removido parte del cráneo. Debido a su estado
(Córdova, et al., 2019a: 236-237; Córdova, et al., 2019c: 36-38) (figura 55).
159
Figura 55. Entierro 3 en excavación y en posición anatómica de laboratorio. Dibujo de planta tomado y
modificado de Córdova, et al., 2019: 237; imagen de laboratorio tomada de Córdova et al., 2019: 38.
160
Tiene asociada la Ofrenda 3 consistente en dos vasijas y una cuenta de piedra verde.
Una vasija consiste en un cajete pequeño colocado en la parte externa del fémur izquierdo
ubicado a una profundidad de 11.77 a 11.83 m; la otra consiste en una vasija antropomorfa
pequeña colocada sobre el cúbito y radio izquierdos, localizada a una profundidad de 11.81
a 11.88 m; finalmente la cuenta de piedra verde se ubicó en la parte distal del radio derecho
Entierro 4 (E4)
Es de tipo directo, primario, individual, de forma extendida y variedad decúbito dorsal con
incompleta, las piezas dentales con desgaste, las clavículas derecha e izquierda incompletas,
ésta, por lo que, para la preparación del terreno para su construcción, tuvieron que removerse
161
Figura 56. Entierro 4 en excavación y en posición anatómica de laboratorio. Dibujo de planta e imagen
tomados y modificados de Córdova, et al., 2019: 240; imagen de laboratorio tomada de Córdova et al.,
2019: 41.
162
La ofrenda asociada es la Ofrenda 4 consistente en cuatro vasijas, una figurilla
antropomorfa y una cuenta de piedra verde. De las vasijas se tiene una olla pequeña a 3cm
del cráneo a una profundidad de 10.93 a 11.04 m, un cajete ubicado a 3cm del codo derecho
ubicado de 11.03 a 11.10 m, otros dos cajetes uno dentro de otro a 5 cm al oeste del fémur
del hombro derecho a una profundidad de 10.99 a 11.04 m y la cuenta de piedra verde en la
Entierro 5 (E5)
Es de tipo primario, individual, directo, de forma extendido y variedad decúbito dorsal con
izquierdos incompletos, algunos huesos de manos derecha e izquierda, las costillas derechas
izquierdo, el sacro, los fémures, tibias y peronés derechos e izquierdos incompletos y algunos
momento de su muerte tenía una edad de entre 18 a 25 años (Córdova, et al., 2019a: 242-
163
Figura 57. Entierro 5 en excavación y en posición anatómica de laboratorio. Dibujo de planta
tomado y modificado de Córdova, et al., 2019: 243; imagen de laboratorio tomada de Córdova
et al., 2019: 44.
164
Este entierro se encuentra perturbado por el Entierro 3, por lo que fueron removidos su
Ofrenda 5 consistente en 4 vasijas y una navajilla de obsidiana. Las cuatro vasijas están
colocadas una encima de la otra y consisten en tres cajetes pequeños y un fragmento de vaso,
se colocó por debajo de la vasija 4. Las profundidades a las que se encontraron las vasijas
son: Vasija 1 de 11.69 a 11.75 m, Vasija 2 de 11.68 a 11.75 m, Vasija 3 de 11.66 a 11.74 m
Ofrenda 6 (O6)
Esta ofrenda se localiza al sur del elemento constructivo identificado como Alineamiento 2
de dos cajetes pequeños y fragmentos de hueso alrededor de ellos, uno por debajo de los
cajetes. En la fase de excavación se determinó que los huesos pertenecían a dos individuos,
de los que uno era un infante y los de adulto eran los que se encontraban debajo de los cajetes.
Sin embargo, en el análisis de laboratorio se constató que se trata de un solo individuo adulto
del cual solo se conservan fragmentos del omóplato, cúbito y peroné derechos, por lo que su
edad y sexo no pudieron ser determinados. Debido a que no se encontró en una posición
es difícil determinarlo por el alto grado de erosión que presentan los huesos, por lo que se
consideró pertinente clasificarlo solamente como ofrenda (Córdova, et al., 2019a: 245-247;
165
Figura 58. Ofrenda 6 en excavación y restos óseos en laboratorio. Dibujo de planta e imagen
tomados y modificados de Córdova, et al., 2019: 246-247; imagen de laboratorio tomada de
Córdova et al., 2019: 47.
166
Comentarios
Debido a que este apartado es amplio respecto al contexto arqueológico, las consideraciones
Arquitectura
Como se ha mencionado con anterioridad, pocos han sido los contextos arquitectónicos
Aunque sitios como Zohapilco, Tlatilco, San Pablo o Zazacatla, presentan materiales
correspondientes a esta temporalidad, los restos arquitectónicos están ausentes para las fases
que interesan a esta investigación, las cuales serían Ayotla (1250-1000 a.C.) y Manantial
(1000-800 a.C.), propuestas por Niederberger para Tlapacoya, o Amate Tardía (1250-1000
a.C.) y Barranca Temprano y Medio (1100-850 a.C.) propuestas por Cyphers para
Chalcatzingo.
2000 a.C.), una estructura horizontal y un cimiento, ambos fechados para la fase Zacatenco
1/Tetelpan (800-700 a.C.) (García Moll, 2000: 33; Niederberger, 1976: 237-245;
167
En Chalcatzingo se localizaron algunas construcciones correspondientes a las fases
Amate y Barranca. La Estructura 4 de la Plaza Central, tiene cinco etapas constructivas donde
arcilla con una base de piedra careada, una altura de 2.2 m y longitud aproximada de 15 m.
uno de la fase Amate, cubierto por la Estructura 6b con una orientación de 5.5 NE, una altura
un cuervo, el primero asociado a un botellón completo (figura 59). Una última construcción
careada de la que solamente se pudo exponer un tramo de 4 m de su porción este y que medía
1 m de alto. Como puede verse, solamente el muro cubierto por la Estructura 6b de la Plaza
Central, pudiera ser de una casa, aunque realmente no se pudo determinar su función, si bien
(Grove y Cyphers, 1987: 31-32, 36; Prindville y Grove, 1987: 63, 65).
168
Figura 59. Estructura 6b de la Plaza Central, donde se aprecia el muro de la fase Amate y su
similitud en planta con el sistema constructivo de la Estructura 3 de Coaxilote. Tomado y
modificado de Grove y Cyphers, 1987: 32.
Sin embargo, hay otro elemento arquitectónico de la fase Barranca Temprano que es
Estructura 1 con un área de 27.5 m2 y una orientación aproximada de 4.5 NE, conformada de
grandes piedras dispuestas una al lado de otra sin que formaran una superficie plana, en
algunas partes el muro es de doble cara, mientras que en otras es simple. Se identificaron tres
habitaciones con un posible nivel de piso sugerido por la presencia de múltiples fragmentos
quemada, pero sin ceniza o carbón y pozos de desecho, así como tres entierros, dos de ellos,
Cantera por la vasija asociada al mismo. Pudo haber sido de bajareque ya que se localizaron
169
fragmentos de este material dispersos en la excavación. Otro elemento arquitectónico de esta
Central, que tiene una altura de 2.6 m y aproximadamente 4 m de ancho, construida con
cantos rodados de río, su cara norte tiene una inclinación de 30°, mientras que su cara sur es
vertical. Estas estructuras no parecen coincidir con las características de Coaxilote 1, ya que
la Estructura 1 de T-9B tiene división de habitaciones y las piedras constructivas son mucho
más grandes (Grove y Cyphers, 1987: 25-26, 37; Prindville y Grove, 1987: 64, 67-68) (figura
60).
Figura 60. Estructura 1 de la Terraza 9B, donde se aprecian las grandes dimensiones de las
piedras que conforman la estructura. Tomado y Modificado Prindville y Grove, 1987: 68.
170
Otro sitio del estado de Morelos donde se presenta arquitectura doméstica de esta
pozo de excavación, donde se localizaron dos posibles fogones con fragmentos de hueso y
restos de ceniza y otro elemento de ceniza al este. El muro inferior, se extendía hasta la roca
madre y forma una esquina por la intersección con otro muro, igualmente se identificó ceniza
muro también datados para el Preclásico Temprano, donde se descubrieron dos entierros del
Preclásico Medio intuyendo en este estrato (figura 61). Desafortunadamente en las fuentes
constructivos, uno que cubre al otro, siendo el inferior desplantado sobre la roca madre. A
diferencia de Coaxilote 1, en Nexpa los muros parecen ser sencillos, como se muestra en las
171
Figura 61. Dibujo de planta de los muros localizados en las unidades de excavación
NA-1 y NA-2 en Nexpa. Imagen tomada de Grove, 1974: 20.
172
En Gualupita, durante las excavaciones de salvamento del Casino de la Selva, se
encontraron tres muros de roca volcánica, unidos con lodo con un piso de arcilla en el
Cuadrante 1C, cuya datación por C14 fue de 900 a.C., es decir, al final de las fases que a esta
investigación interesan. Solo pudo liberarse una porción de esta habitación, que midió 11 m
de largo en un muro que corría de este a oeste y 2 m en otro que iba de norte a sur, cuyo
ancho de muros no sobrepasaba los 50 cm y con una profundidad de 79 cm. Sobre el piso de
medía 4 m de ancho, el cual fue definido como un posible cimiento de cuexcomate o granero
aproximadamente 6 m, por lo que la función pudo ser una determinante para su dimensión.
del que se duda, se trate de un fogón), ni mucho menos cimientos de un cuexcomate, por lo
que esta área debió ser destinada a otra función distinta a la preparación de alimentos (Sereno,
2007:84-89, 116-118).
173
Figura 62. Planta arquitectónica de los cimientos habitacionales encontrados en el Cuadrante 1C
dentro del predio Casino de la Selva (Gualupita). Tomado de Sereno, 2007: 85.
174
Estructura 4, consistente en una esquina con piedra y fragmentos de adobe mezclados que
de arena y mide 4 x 3.3 m y se asocian a ella dos pozos interiores y dos exteriores, para
desecho o almacenaje, aunque uno de los interiores tenía un borde de arcilla, por lo que se
sugirió que podría tratarse de un horno, además al interior se tiene un fogón de piedras
verticales. La Estructura 4 mide 6 x 5.6 m con un piso de arcilla muy firme compuesto de
piedra pómez e inclusiones cerámicas. Probablemente tuvo una techumbre soportada con dos
postes en su entrada, además de estar asociada a once pozos de desecho o almacenaje, de los
cuales dos se encuentran al interior. Tiene forma trapezoidal y un patio con piso que se
se recolectaron fragmentos de arcilla alisados y algunos con pintura rojo especular en la parte
externa, con impresiones de carrizos al interior, por lo que probablemente eran fragmentos
de las paredes de las casas (figura 63). El único elemento de comparación con la Estructura
los agujeros de poste, que en el caso de Coaxilote 1 corresponde al Elemento Circular ubicado
175
Figura 63. Dibujo de planta de las cuatro estructuras del Preclásico Temprano, descubiertas en
el sitio de Coapexco. Tomado de Tolstoy, 1989: 91.
con pisos de arcilla con fragmentos de caliza dispuestos sobre alineamientos de piedra
careada unida con barro. Ubicó dos niveles de piso a los que denominó Piso 1 que se
176
Preclásico Medio. El Piso 2 es específicamente de la fase Manantial, y asociado a esta fase
Manantial, asociada a áreas con arcilla sin cocer o fragmentos de figurillas mal cocidas. Bajo
el Piso 2 encuentra una serie de deposiciones de arena con barro, fragmentos de figurillas y
bajareque con improntas de acacia, carbón y ceniza, huesos aislados y un piso conformado
Medio. Debajo de este nivel se localizó un entierro humano (figura 64) (Paillés, 2008: 36-39,
40-48).
Figura 64. Piso 2 de la Unidad 1, con cimiento de piedra caliza, del sitio Las Bocas-Caballo
Pintado. Tomado de Paillés, 2008: 40, 41.
177
El otro tipo de construcción consiste en lo que ella identifica como contenciones de
terrazas, las cuales fueron descubiertas al suroeste de la Unidad 1, consistentes en dos hiladas
lajas sobre las que se colocó un piso. En un nivel más bajo, a 50 o 60 cm de profundidad,
encontró otras dos hiladas de piedra de mayores dimensiones y de forma más irregular, que
desplantan al nivel del piso 2, ambas terrazas con orientación noroeste-sureste coincidente
con el desnivel natural de la terraza fluvial, fechadas para 1060 a.C. El tercer tipo de
construcción es una plataforma de barro escalonada asentada sobre una plataforma de barro
apisonado fechada para el Preclásico Medio (figura 65) (Paillés, 2008: 39-43, 47).
178
Figura 65. Imágenes donde se aprecia el muro de terraza, tanto en planta como en perfil
en la Unidad 1 de Las Bocas-Caballo Pintado. Tomado de Paillés, 2008: 46.
179
Como puede apreciarse, no hay muchos elementos arquitectónicos que puedan ser
1, ya que varían en dimensiones, orientación, función y tipo de muros (es decir si son dobles
o sencillos), sin embargo, dentro de las diferencias hay una generalidad y ésta es el
(aunque estos últimos no se preservaron en Coaxilote 1), o sea, el uso de piedra y arcilla
locales para la edificación de las distintas estructuras. Si bien en la mayoría de los elementos
únicamente se tienen las áreas de depósito funerario, localizadas fuera del cimiento.
El sitio que mayor similitud presenta respecto a materiales constructivos es Las Bocas-
Caballo Pintado, ya que se utilizó piedra caliza para los cimientos. La descripción que hace
Paillés respecto al sistema constructivo de los muros que considera como cimientos de
de esta última es un muro de doble cara, mientras que los muros de Las Bocas parecen ser
Medio al Terminal y evidencia del Posclásico, siendo identificados como agujeros para
postes como se aprecia en la figura 66, por lo que se considera que en Coaxilote 1, este
Elemento Circular pudo cumplir la misma función. Cabe señala que en Temamatla parece
Es probable que se rellenaran en un primer momento, sólo algunas secciones del sitio durante
las fases más tempranas, como Manantial (1000-800 a.C.) y Tetelpan (800-700 a.C.). A medida
180
que el asentamiento iba creciendo, se tuvieron que ir rellenando más espacios y nivelar más
superficies que se irían ocupando de acuerdo con las necesidades de la comunidad. Un nuevo
orden y desarrollo se observa para las fases Zacatenco y continúa hasta Ticomán, como lo
Entierros
Al igual que con la arquitectura, hay ciertos sitios que presentan inhumaciones humanas y
otros donde no se preservaron o ya han sido objeto de saqueo. Dentro de los que aún
conservan estas evidencias, se encuentran Tlatilco, San Pablo, Nexpa, Chalcatzingo, Las
181
Antes de adentrarse en comparaciones, se debe definir lo que es una Práctica Funeraria
Los entierros pueden ser directos o indirectos, primaros o secundarios, con ofrenda funeraria o
sin ella. Hay enterramientos de un solo individuo o de varios, o bien puede tratarse de
orientación dadas al cadáver al hacer la inhumación, pues eso explica prácticas rituales, o
sociedad y del individuo inhumado. Un par de aspectos se reflejan a través del ritual
que pueden variar en dos formas: “en la de símbolos utilizados y en la del número y tipos de
Estos rituales o formas simbolizadas llevadas por medio de las prácticas funerarias,
pueden reflejar rasgos identitarios compartidos de una sociedad o una región, aunque también
pueden variar entre sociedades y regiones, pues cada una le otorga un significado diferente
que reflejan una identidad propia de cada comunidad. Igualmente, estas variaciones se
pueden deber a la complejidad de la sociedad que se está estudiando. Asimismo, existen dos
182
social”, consistente en las identidades que tuvo el sujeto en vida que son reconocidas por la
sociedad tenía con el individuo según su estatus (Binford, 2011: 29-30, 39). Como lo apuntó
Gluckman, “es necesario apuntar que no existe un significado concreto para los ritos
funerarios y su variación; la muerte crea una situación social distinta de acuerdo con el
Tres variables que ayudan a identificar estas distinciones son el tratamiento diferencial
del cuerpo del difunto, el lugar donde fue depositado y la diferencia entre el depósito
morfología del ajuar, cantidad y forma de los objetos (Binford, 2011: 36-37).
En Coaxilote 1, se han podido determinar patrones, a pesar de ser pocos individuos, así
como su bajo grado de preservación. La característica que comparten todos los entierros y la
ofrenda 6 es que tienen vasijas cerámicas asociadas, sin embargo, hay una variación entre las
vasijas pues la mayoría son pequeñas, excepto el botellón de silueta compuesta del Entierro
1 y el fragmento de vaso asociado al Entierro 5, que pudo ser un vaso completo y por su
dimensión, sugiere que era una vasija de mayores proporciones respecto a las demás.
Todos son entierros primarios, directos con posición extendida, aunque nuevamente
hay una variación el Entierro 1 pues tiene una posición en decúbito ventral, mientras que los
otros cuatro son en decúbito dorsal. Además, el Entierro 1 se encuentra asociado a restos
perturbados de otros tres individuos, por lo que probablemente ese espacio en particular fue
de la mayoría, excepto de tres, de los que dos son femeninos (uno probable femenino), ambos
orientados en dirección norte-sur con cuatro vasijas asociadas a cada uno, aunque las formas
de éstas varían. Por ello podría sugerirse que un patrón funerario para las mujeres era
enterrarlas con orientación norte-sur, sin embargo, no quiere decir que fuera una generalidad
ya que la muestra también es pequeña para hacer una afirmación de este tipo.
características distintas (una D2 y la otra, un posible precursor del Dios Viejo), pero con una
misma tradición estilística. Asimismo, es peculiar que ambos personajes tienen asociados
una cuenta de piedra verde en su contexto funerario, lo que los distingue de los demás. Por
determinarse si el sexo podría estar asociado a la presencia de estos dos tipos de objetos,
aunque pudieran fungir como distintivos de un rango social. También el Entierro 5, que es
masculino, tiene asociado una navajilla de obsidiana, que pudiera igualmente, ser un
las habitaciones, aunque el Entierro 4 no haya sido depositado en donde se localiza la mayoría
de los individuos. Esto anterior, igualmente puede deberse a una situación de estatus social
de la persona.
Una constante es que todos los restos óseos identificados, corresponden a adultos
excepto unos removidos por la colocación del Entierro 1, correspondientes a un infante entre
184
6 a 9 años. Igualmente, los huesos asociados a la Ofrenda 6, pudieron corresponder a un
entierro cuya ofrenda se conforma de las dos vasijas que la componen, ya que se trata del
mismo individuo, sin embargo, es difícil aseverar este planteamiento debido a que está muy
considera que su inhumación haya sido en un mismo evento que los Entierros 5 o 3, ya que
no hay proximidad entre ellos ni forman parte de la misma fosa. Cabe señalar que, aunque
indica la afectación al Entierro 5 por parte del 3, ya que, para inhumar al segundo, se removió
parte del cráneo del primero, por lo que fueron eventos distintos.
Parece entonces que los patrones funerarios en Coaxilote 1 se pueden englobar en tres
constantes, que son la ubicación hacia el sur de la Estructura 3, la colocación de ofrenda, así
silueta compuesta y la posición varió de ser decúbito dorsal a ser decúbito ventral. Debido a
que el botellón es considerado como un elemento tardío dentro del período que interesa a
esta investigación, es probable que este cambio se registrara al final del Preclásico Medio
Temprano.
en cada uno hay variaciones. En San Pablo, Grove descubrió dos entierros en el Montículo-
Panteón. El primero, aunque muy incompleto, parece que tiene una posición extendida con
Figura 67. Objetos asociados a los entierros encontrados en el Montículo-Panteón de San Pablo, a y b,
asociados al Entierro 1, c y d al Entierro 2. Tomado y modificado de Grove, 1970: 68.
siete vasijas sobre el hombro derecho de las que destacan la cocción diferencial, la decoración
con motivo de “mecedora”, un tecomate y dos jarras carenadas con incisión. El 4 tiene
asociado un botellón rojo sobre café con boca tubular a la derecha de su cráneo y debajo de
él tiene una capa que él denominó como “falsa roca madre”, posiblemente es un hombre
cinco vasijas asociadas, catorce cuentas de las que dos son de hueso y doce de piedra verde
186
y una figurilla D2, colocada boca abajo a la altura de su hombro izquierdo. Como puede verse
especial el Entierro 8, que igualmente presenta una figurilla D2 colocada a la altura del
hombro de una mujer, como el Entierro 4 de Coaxilote 1 (Grove, 1974: 24-27, 34, 37) (figura
68).
187
Figura 68. La imagen superior muestra la disposición de los entierros excavados en
Nexpa, la inferior derecha muestra al Entierro 5 y la inferior derecha al Entierro 6.
Tomado y modificado de Grove, 1974: 28 y 29.
188
En Chalcatzingo la mayoría de los entierros corresponden a la fase Cantera, pero hay
diez que son de la fase Barranca, y son el 63, 64 y 65, localizados en la Terraza 9B, los 107,
109, 112 y 113 de la Terraza 25, el 149 en el Campo Norte 2, el 150 en el Campo Norte 5 y
9B, estaban perturbados pero asociados a una vasija de Amatzinac Blanco, el entierro 65
estuvo asociado a una vasija Anaranjado Peralta, colocado en posición decúbito dorsal
extendido y su tumba fue marcada con tres piedras grandes, los tres pertenecientes a la fase
Barranca en el interior del Altar y en el patio, al interior del altar se encontró un piso debajo
del cual se descubrieron los entierros 109 y 112, ambos en posición decúbito dorsal extendido
y el 112 con orientación norte-sur, sin ofrenda asociada. El entierro 109 se encontró asociado
a una cuenta tubular de jade. El entierro 107, ubicado dentro del pozo de desecho, fue
inhumado en posición decúbito dorsal extendido y tuvo como ofrenda una espina de
mantarraya y una jarra de Amatzinac Blanco. Del entierro 113 solamente se conservó la
porción de los miembros inferiores, los cuales tenían un acomodo en decúbito dorsal
extendido. Todos descansaban sobre la roca madre. El entierro 149 del Campo Norte 2 tuvo
fragmentos de un cantarito y fue colocado en posición decúbito dorsal extendido con los
brazos ligeramente flexionados y colocados sobre la pelvis. El entierro 150 del Campo Norte
extendido. Finalmente, en entierro 159, fue colocado en posición decúbito ventral extendido
orientado de este a oeste. A pesar que a esta investigación interesa la subfase Barranca
específicamente datado para esta subfase, si no que ya corresponden a Barranca Tardío (Fash,
189
1987: 85-86; Merry de Morales, 1987: 108-109; Merry de Morales, 1987: 466-467, 472-474;
Figura 69. Entierros de la fase Barranca enmarcados en rojo, del área del altar en la Terraza
25. Tomado y Modificado de Fash, 1987: 83.
En el sitio Las Bocas, durante las exploraciones arqueológicas llevadas a cabo por
190
individuo masculino, adulto de aproximadamente 50 años de edad y una estatura de 1.70m,
colocado en posición decúbito dorsal extendido con las piernas semiflexionadas, donde se
acomodó la izquierda sobre la derecha, asociado a una ofrenda consistente en un cajete sin
decoración con manchas de quemaduras, una figurilla zoomorfa, lascas de obsidiana y una
caja miniatura con restos de pigmento rojo y datado en 1160 años a.C., o sea correspondiente
a la fase Ayotla. Este entierro presenta una posición similar a los de Coaxilote 1, excepto por
las piernas semiflexionadas, asimismo, el cajete asociado es similar en forma (aunque ella lo
Figura 70. Entierro 2 con dos de sus tres elementos asociados. Nótese la forma y tamaño de la
vasija ofrendada. Tomado y Modificado de Paillés, 2008: 50.
191
En el sitio de Gualupita, Vaillant descubrió doce entierros, todos pertenecientes a
temporalmente debido a que no hay vasijas asociadas a ellos que pudieran tener rasgos
temporalidad que interesa a esta investigación, son los que denomina como Esqueleto 3,
no pudo determinarle edad, sexo ni posición, que estuvo asociado a un botellón pequeño rojo
sobre amarillo y otro acanalado de mayor tamaño, ambos colocados cerca de la cabeza. El
sus incisivos tallados, asociado a un botellón acanalado rojo sobre amarillo y una figurilla
sureste, asociado a siete vasijas cerámicas, cuatro figurillas D1, una pelota de hematita y
ventral extendido con la cabeza al suroeste, asociado a una olla pequeña rojo sobre amarillo
colocada en el hombro. Finalmente, el Esqueleto 12 está muy afectado por lo que solo pudo
determinarse que era un adulto asociado a un cajete posiblemente café. Nuevamente puede
apreciarse que se tiene una preferencia por colocar a los entierros en posiciones extendidas,
ya sea en decúbito dorsal o ventral, como en el caso de Coaxilote 1, asimismo, dentro de las
vasijas se cuenta con ejemplares con el “Panel Tlatilco” como en el Esqueleto 9 y una olla
192
c
a b
e
d
se recabaron alrededor de 450 entierros humanos en todas sus temporadas de campo, los que
semiflexionados, además de una posición que se ha identificado como posición libre. Muchos
zoomorfas, objetos de lítica tallada y pulida, de asta, hueso y concha y cristales de hematita.
La mayoría se inhumó dentro de las casas, de manera directa, aunque hay algunos que fueron
incluso cubiertos con pintura roja, que pudo ser cinabrio o hematita. Los investigadores
pudieron determinar que en Tlatilco había dos grupos morfológicamente distintos, que
practicaban la deformación craneal en erecta y oblicua, así como la mutilación dental y tenían
Un patrón definido para la elaboración del bulto mortuorio o funerario a base de petates; objetos
personales de distintos materiales dentro del bulto; objetos para funciones específicas que
acompañaban al muerto fuera del bulto mortuorio pero dentro de la fosa; enterramientos dentro
de las casas y cerca del lugar donde se hacía fuego; ausencia de representaciones de deidades
relacionadas con la muerte; entierros de perros para facilitar el tránsito al más allá; pintura roja,
asociada a la vida; cráneos-trofeo; canibalismo ritual, sacrificios y desde luego una clara
estratificación social, indicada por el tipo y la calidad de los objetos, así como por elementos
culturales entre los que se encuentran la deformación craneana y la mutilación dentaria (García
194
Dentro de los diversos estudios que se hicieron referentes a los restos óseos humanos
interpretación de los entierros femeninos en Tlatilco (Joyce, 2001). Ella propuso dar un giro
ritual funerario, desde antes de la muerte, durante y después, o sea, la práctica funeraria.
Identificó que los entierros estaban concentrados en grupos donde prevalecía una orientación,
que pudo haber seguido la orientación de los muros de la casa a la que estaban asociados -ya
entierros identificó semejanzas y diferencias en el trato a los restos inhumados, por lo que
trato a los difuntos era diferenciado de otros grupos, además que la forma de enterrar y hacer
ciertos rituales era también una forma de conservar un lazo con el difunto o difuntos de esa
familia, como el caso de los entierros secundarios, los cuales probablemente fueron
removidos de ese espacio para colocar un nuevo individuo, pero fueron dispuestos
nuevamente en esa área, ya que pudo haber sido una forma de reiterar la conexión entre los
Debemos reconocer que las poblaciones enterradas como ésta son un lugar complejo para la
construcción de la memoria social por los sobrevivientes, que simultáneamente unen a algunos
de los que viven, los conectan con los muertos, y los diferencian de otros, tanto vivos como
muertos, como parientes o no parientes, iguales o no iguales, como individuos o como parte de
grupos corporativos…He resaltado tres temas que reaparecen continuamente en los reportes
195
individual y social de emociones de dolor, arrepentimiento y aceptación de la pérdida12 (Joyce,
2001: 21).
debido a que solamente se cuenta con cinco individuos, hay regularidades que se manifiestan
reutilización a lo largo del tiempo, como se manifiesta en el Entierro 1, el cual tiene evidencia
12
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
196
Figura 72. Ejemplos de dos entierros y de objetos utilizados en el ritual funerario de
Tlatilco. Tomado y modificado de García Moll, et al., 1999: 99, 135, 184, 207, 257.
197
En Chilpancingo, Guerrero, Rosa Reyna Robles y Guadalupe Martínez Donjuan
consiste en una construcción de bóveda falsa, encontraron los restos de varios individuos,
entierro primario y uno secundario con dos vasijas asociadas y un colgante de magnetita. La
Cripta 2 contienía un entierro primario asociado a ocho vasijas, tres objetos de arcilla cruda
Dentro de los entierros directos, identificó al Entierro 1 como primario con una vasija
4 como secundario con dos vasijas asociadas (Reyna y González, 1998: 31-55, 102-105, 125).
Se considera que el único entierro que podría compararse con los de Coaxilote 1, es el
Entierro 1, pues es primario en decúbito dorsal y tiene un botellón asociado, el cual fue
colocado al poniente del cráneo, aunque su orientación no corresponde con los de Coaxilote
800 a.C.) de Niederberger, al igual que el botellón del Entierro 1 de Coaxilote 1, pero cuyo
individuo se encuentra dispuesto en decúbito ventral (Reyna y González, 1998: 39, 103)
(figura 73).
198
Figura 73. Entierro 1 con su botellón asociado. Se aprecia el faltante de las extremidades
inferiores del individuo. Tomado y modificado de Reyna y González, 1998: 40, 103.
con orientación este-oeste con dos vasijas asociadas, una en la cabeza y la otra a los pies. La
de que cronológicamente corresponde a la fase Manatial, la posición de las vasijas, así como
individuo, por lo que sus pies sobresalen de dicha estructura, entonces, estratigráficamente,
la Cripta se construyó en un evento posterior a la colocación del personaje, pues de otra forma
éste estaría colocado al nivel de desplante de las paredes de la Cripta, además que las fosas,
criptas, tumbas, etcétera suelen ser preparadas prevo a la inhumación de un individuo. Esto
199
no descarta que la Cripta 1 hubiera tenido una función funeraria, principalmente, porque toda
el área explorada se caracteriza por ser una zona de enterramientos humanos, solamente se
considera que no fue construída para el depósito de ese individuo (Reyna y González, 1998:
Figura 74. Entierros de la Cripta 1, con sus vasijas asociadas. En la imagen superior se
aprecia cómo los pies del entierro primario, se localizan por debajo de la cripta. Tomado y
Modificado de Reyna y González, 1998: 45, 80-81.
200
En la Cripta 2 igualmente se localiza un entierro primario, del que algunas de sus
funerario de Coaxilote 1, como la forma y la dimensión, sin embargo, al ser dipuesto en una
cripta, no puede ser comparable con los entierros de Coaxilote 1, pues ninguno fue
Figura 75. Entierro en la Cripta 2, con los objetos asociados al individuo, de los que las
imágenes de las vasijas, se consideran similares a las de Coaxilote 1. Tomado y
Modificado de Reyna y González, 1998: 47, 82-86, 88.
201
V
SECUENCIA OCUPACIONAL
En este capítulo se desarrollará la secuencia estratigráfica del área que ocupa la Estructura 3
elemento y estrato, aquí se expone una tabla del nombre de cada uno y su equivalencia en
explican las fases de ocupación y se ejemplifican con los dibujos de planta donde se exponen
Metodología de Análisis
Para realizar la secuencia ocupacional del sitio Coaxilote 1, se tomó el modelo propuesto por
Edward Harris con la finalidad de entender el orden de deposición de los estratos que
conformaron esta área. Cabe señalar que este sistema no fue aplicado durante la excavación
arqueológica, pero el registro detallado del contexto, por medio de los dibujos y las
Harris elaboró un diagrama denominado “Matrix Harris” el cual “se trata simplemente de un
202
de los estratos y la creación de elementos interfaciales a través del paso del tiempo” (Harris,
1991:58).
Harris menciona que la estratigrafía arqueológica se basa en cuatro leyes, de las que
adquiriendo los estratos y su relación; asimismo deben tomarse en cuenta las interfacies
de estrato, que son elementos abstractos que igualmente se vinculan con los estratos a
través de su superposición, tanto con los que las cubren, como con los que ellas cubren
(Harris, 1991: 52-53). “Esta ley es, simplemente, la confirmación de las relaciones físicas
entre depósitos superpuestos, es decir, si uno reposa encima o debajo de otro y, por
2. Ley de horizontalidad original: su principio es que cada estrato que no sea sólido tiene
ley puede ser aplicada precisamente a estratos que tengan un origen natural, donde siempre
deben considerarse condiciones terrestres o elementos como muros o fosas hechos por los
hombres, que alteran esta horizontalidad (Harris, 1991: 54-55). A este respecto cabe
señalar que pueden considerarse dentro de esta ley, no solamente los estratos naturales
sino también los culturales -como pueden ser rellenos de nivelación- que fueron colocados
horizontalmente y que pueden verse afectados por agentes similares a los que modifican
203
3. Ley de continuidad original: cada estrato tiene una dimensión original, en el caso de los
horizontales, éstos se terminarán en una forma de cuña y en los verticales, como por
ejemplo los muros, se delimitan por el techo o el remate del mismo muro. Sin embargo,
original de los estratos, por ejemplo, un estrato horizontal puede verse cortado por un
elemento vertical como un muro o una fosa; en el caso de los estratos verticales, estos se
ven cortados por el derrumbe de ese elemento arquitectónico, del cual solamente quedará
interfaciales, muros y rellenos, provoca una estratigrafía diversa. Todos los estratos tienen
un acomodo dentro del contexto y una relación con los demás estratos según su ubicación,
sin embargo, los rellenos de una fosa tienen su propia secuencia estratigráfica, la cual a su
estratigráfica de un yacimiento, entre la más baja (o más antigua) de las unidades que la cubre y la
más alta (o más reciente) de todas las unidades a las que cubre, teniendo contacto físico con ambas,
Por este último principio es que Harris propuso el diagrama Matrix Harris, ya que en
anterioridad. Existen tres tipos de relaciones que se pueden dar entre las unidades
estratigráficas -que son los estratos-: a) “las unidades carecen de relación estratigráfica
204
equiparadas por el signo igual (=) , ya que se trata de partes separadas (a las que se dan
artefactos contenidos en cada unidad, ya que solamente se busca el orden secuencial relativo
dentro de los primeros se cuenta con procesos de erosión y deposición que van modificando
pozos, la colocación de rellenos constructivos, entre otros, que igualmente derivan en una
interfacies, entendiendo estas últimas como pozos o fosas creados a partir de la remoción de
205
Ello da como resultado tres tipos de estratos: los horizontales o por deposición
Ellos pueden deberse a acciones naturales o las derivadas por actividad humana; dentro de
los procesos naturales, los estratos y materiales dentro de ellos tenderán a la horizontalidad,
mientras que los depositados por acciones antrópicas, los cuales tendrán una disposición
arbitraria que puede ser horizontal, a los que Harris denomina como “estrato antrópico”, y
que consisten en rellenos para carreteras o casas, pisos o rellenos de fosas, pozos, etcétera, o
vertical, a los que llama como “estratos verticales” y corresponden a muros los cuales darán
lugar a una estratificación en la parte externa y otra distinta en la interna a lo largo del tiempo
Los estratos descritos cuentan con los atributos descritos en los puntos 1 a 4 y no
las caras o superficies de los estratos. En los estratos horizontales las caras serán superior e
inferior, mientras que los muros tendrán más de una cara, siendo la superior la que
generalmente se pierde en el tiempo por el derrumbe del mismo (Harris, 1991: 79).
206
3. Relieve de la superficie: consisten en líneas que muestran el relieve topográfico de
cada estrato cuyo registro se hace en dibujos de planta donde se plasman las cotas o las
sitio arqueológico, la cual responde a las leyes de la estratigrafía arqueológica y guarda una
relación interfacial con los demás estratos depositados en el área (Harris, 1991: 81).
cual puede conocerse a través de los artefactos datables que se encuentren en ella. Este
Figura 77. Imagen donde se muestran los contornos del estrato y el relieve de la
superficie. Tomado de Harris, 1991: 80.
207
Interfacies
Hay interfacies que se crean a partir de la deposición de los estratos y otras que se generan a
partir de su destrucción; las primeras corresponden con las superficies de los estratos y las
preexistente” (Harris, 1991: 85). Las interfacies por deposición se denominan “intefacies de
1. Interfacies de estrato horizontales: son las superficies de los estratos que se han creado
estrato por lo que conservan las mismas relaciones estratigráficas; asimismo, marcan el fin
final de formación del estrato, sin embargo, este proceso puede no ser homogéneo en toda
la superficie, pues hay unas secciones que quedarán en desuso y otras funcionando por un
208
2. Interfacies de estrato verticales: corresponden a las superficies de estrato verticales, por
ejemplo, los muros o elementos que sean registrados en un dibujo de alzado. También
pueden tener superposiciones, pues un muro puede construirse encima de otro (Harris,
tienen sus propias superficies y áreas, por lo tanto, sus relaciones estratigráficas son
independientes del depósito en el que se encuentran, así como sus límites y contornos.
209
por ejemplo, en los muros o, mejor dicho, fracciones de muro o cimientos de los mismos.
Cabe señalar, que hay que tomar en cuenta que el muro pudo o no ser reutilizado por
ocupaciones posteriores al momento de hacer la matriz (Harris, 1991: 92-93) (figura 80).
Figura 80. Imagen donde se muestran los elementos interfaciales (13 y 19)
de los muros. Tomado de Harris, 1991: 94.
4. Elementos interfaciales verticales: al igual que los anteriores tienen sus propias relaciones
registro comprende el agujero y los estratos de deposición que lo fueron rellenando. Los
primeros estratos que rellenan esta fosa se encontrarán en una posición inferior respecto
estratigráfica y física con otros más antiguos a la creación del pozo. Sin embargo, su
creación del mismo; asimismo, su registro en dibujo se hace en una planta, donde
210
Figura 81. Ejemplo de dos elementos interfaciales verticales. Tomado de
Harris, 1991: 98.
Además de las interfacies descritas, existen otras dos que se explican a continuación:
6. Interfacies de destrucción: es cuando los estratos y períodos han sido destruidos por
remoción o excavación; estas destrucciones merecen igual atención que las deposiciones
en concordancia con su posición estratigráfica. Este proceso puede llevarse a cabo durante la
211
excavación, pero podrá ser modificado con el resultado del análisis de los materiales. Existirá
períodos” que consiste en una agrupación más amplia de las secuencias de fases; asimismo
porque cada yacimiento es un monumento único en la historia, a pesar de que sus unidades
Al hacer la correlación de los materiales con la secuencia estratigráfica, hay que tomar
en cuenta el modo en que fueron depositados en el contexto arqueológico, ya que pueden ser
“hallazgos originales”, o sea, que los objetos son contemporáneos con el depósito en el que
se encuentran; “hallazgos residuales”, que son artefactos elaborados en una época anterior
materiales fabricados en una época posterior al estrato donde se ubican (Harris, 1991: 166).
registro estratigráfico conforme a esta metodología, pero el registro y los datos obtenidos
renombraron los estratos e interfacies del contexto arqueológico de Coaxilote 1, los cuales
programa AutoCAD 2021- fueron complementados con la ubicación de cada elemento -como
entierros, la ofrenda y los rellenos-, que no fue agregado en los mismos debido a la ubicación
de cada fase donde se plasma los elementos arqueológicos que la conforman. Finalmente, se
realizó la Matriz de Harris digitalmente con el programa Harris Matrix Composer v2.0b.
212
Secuencia Estratigráfica
La Estructura 3 se asienta sobre la tercera terraza de las diez que conforman la ladera este del
arqueológicos, puede deducirse que tuvo dos fases de construcción y tal vez una tercera que
213
Tabla 1. En la tabla se expone la equivalencia del registro realizado en campo, en la columna de
Estrato y su equivalencia para la elaboración de la Secuencia Estratigráfica, en la columna de UE.
214
Figura 82. Cortes E-E´y F-F´ con la numeración de las unidades estratigráficas en color verde.
215
Figura 83. Secuencia estratigráfica del área de la Estructura 3, del sitio Coaxilote 1.
Primera fase
Consiste en la preparación del terreno para poder construir. Si bien, la terraza donde se asentó
bastante plana respecto de otras áreas. En su eje este-oeste tiene una desviación de 6°, siendo
el punto más alto al este y el bajo al oeste; asimismo, en el eje norte-sur tiene una desviación
de 2° donde la parte más alta es al norte y la baja al sur. Probablemente los pobladores
comenzaron a rellenar para posteriormente, desplantar las construcciones (ver figura 82).
216
solamente se conserva una porción de su muro sur, así como la Estructura 7 (UE 18) con su
relleno UE19 y, finalmente, el Elemento Circular (UE 27), el cual pudo ser una contención
para poste, pero que en la actualidad no se conserva más que su relleno de tierra identificado
217
En un segundo momento pudieron haber construido el Alineamiento 2 (UE 24), con
su relleno UE 25; al igual que el Alineamiento 1, pudo tratarse de una estructura de la que
solamente se conserva una fracción de su muro sur. Igualmente, el fogón 1 (UE 30), que más
bien es un manchón de ceniza, pudo estar en uso para este segundo momento. Es probable
que el resto de los muros del Alineamiento 1 hayan sido desmontados o se hayan destruido
(figura 85).
218
Segunda fase
colocándose sobre ellos la UE 16, para dar pie a la construcción de la Estructura 3 (UE 9).
Elemento 1 (UE 12), que, a pesar de ser registrado como cajón de relleno, no se sabe su
función, pues no tiene muros bien definidos y cuyo relleno se denominó UE 13; asimismo,
se construyó la Estructura 6 (UE 6), con su relleno UE 7. Los 5 entierros excavados con sus
ofrendas (UE 36, UE 39, UE 45, UE 48 y UE 51), la Ofrenda 6 (UE 42) y las vasijas 2 y 3
(UE 33), se encuentran asociados a este momento, pues aunque se encuentran en relación
estratigráfica con la primera fase, ya se localizan en la UE 16, que es la que cubre esa fase
para dar pie a esta segunda, además que la profundidad en la que fueron depositados, es más
219
Figura 86. Primer momento constructivo de la Segunda Fase.
uso las Estructuras 3 y 6, evidenciado por la destrucción de sus muros correspondientes a las
220
Tercera fase
Se propone una tercera fase pues se localizaron los Rellenos 1 y 2 (UE 4 y 15), que parecen
intrusiones posteriores pues se detectan desde la Capa I (UE T). Queda determinar si estas
221
VI
ANÁLISIS DE MATERIALES
Inicialmente se había propuesto realizar los siguientes dos análisis del material arqueológico
ofrendas identificadas y dos cuencos que estaban aislados en el contexto. No fue posible
lograr el primero por las complicaciones derivadas de la pandemia por Covid-19, ya que el
Niederberger para Zohapilco y las de Cyphers para Chalcatzingo, ya que los contextos
Vasijas cerámicas
Metodología
Para el análisis de las vasijas se utilizaron dos metodologías distintas, pero complementarias
para los fines de esta investigación. La primera es el Sistema Vajilla propuesto por Marion
superficie y decoración, sobre la pasta, lo que da como resultado una clasificación jerárquica,
que da prioridad a ambas características para definir un tipo. Con ello se dejan de lado
222
cuestiones como la intencionalidad del alfarero al momento de elaborar una vasija o la
fabricación de un tipo de vajilla por un determinado taller (Popenoe, 1993: 288-290; Culbert
Marion Popenoe de Hatch menciona que el Sistema Vajilla, en vez de considerar los
categorías o vajillas que tienen una importancia equivalente, con lo cual la vajilla puede ser
vista como un todo integrado, donde los atributos se relacionan internamente, de manera que
un cambio o evolución en su estilo pueda ser detectado a través del tiempo (Popenoe, 1993:
288).
unidades más pequeñas: pasta, acabado de superficie, forma y decoración. A diferencia del
Tipo-Variedad, estos cuatro atributos son controlados en el Sistema Vajilla, donde solo se
busca definir la vajilla al seleccionar los tiestos por acabado de superficie, luego se intenta
mantener una uniformidad en la pasta. Después se examina la unidad para ver si el inventario
Respecto a las formas, menciona que hay una confusión porque muchas veces los
artefactos son clasificados por la forma de acuerdo a su función, por lo que propone una
considerar las formas básicas que son cántaro, cuenco, vaso, plato y vasija con forma
restringida (figura 88). Después se encuentran las formas especiales que son candelero,
223
cucharón, florero, pato, botella, tecomate y pichel o jarro. Finalmente están las vasijas con
atributos funcionales que son: colador, comal, incensario, molcajete, olla, tinaja y urna.
Asimismo, en cada forma existen variantes en sus paredes, bases, soportes si los tienen,
Figura 88. Formas básicas para la clasificación de formas de los objetos cerámicos. Tomado de
Popenoe, 1993: 291.
224
Figura 89. Formas de vasijas según la propuesta de Popenoe de Hatch. Tomado de Popenoe,
1993: 295, 298).
225
Figura 90. Formas de bordes, paredes, soportes y bases. Tomado de Popenoe, 1993: 296-297.
226
El Método Multiclasificatorio surgió por las dificultades a las que se enfrentaron
donde determinaron que el atributo de la forma fue un indicador más preciso para la
clasificación de tipologías cerámicas, que el resto de los atributos. Debido a ello se dieron
cuenta que, dependiendo de las condiciones del material, es decir, su estado de conservación,
el contexto donde fueron recabados, entre otros, ciertos atributos serán los más adecuados
para elaborar las tipologías y establecer temporalidades, por lo que los cuatro -acabado de
superficie, pasta, forma y decoración si es que se tiene- deben ser contemplados en un mismo
Ellos proponen distintas maneras de abordar cada atributo. Culbert plantea una división
en la clasificación de las formas a las que considera una de las mejores maneras de definir
complejos cerámicos ya que cambian a través del tiempo. Una es por clases de formas que
“son grupos mayores definidos por tamaño y proporciones básicas… están cercanamente
relacionadas a la función de las vasijas”. La segunda es por formas, “que son subdivisiones
de las clases de formas (por ejemplo, jarra de boca amplia con cuello alto o jarra de boca
amplia con cuello corto, cilíndrica trípode o cilindro) basadas en características más
son los procesos ideales para el análisis de los componentes de la pasta, pero si no se cuenta
con ellos “al menos deben proporcionar una descripción visual simple de pasta, color, textura,
13
Los entrecomillados de las citas de Culbert y Rands son traducciones del inglés por quien suscribe esta
investigación.
227
la cantidad y apariencia general de las inclusiones y las pruebas con ácido para los carbonatos
porción donde es colocado el motivo decorativo en la vasija, y plantean que no es uno de los
atributos más fuertes a la hora de establecer tipologías, ya que es la forma en que el Tipo-
Variedad lo hace. Para ello hay que buscar las correlaciones entre los cuatro atributos que
componen a las vajillas, las que pueden hacerse a través de los porcentajes totales registrados
terminada para hacer las correlaciones o hacer aproximaciones con los datos disponibles
de las formas de las vasijas a través de su función, Culbert y Rands no ahondan en este
tipologías cerámicas, pues es a través de este atributo que las vasijas debían fabricarse con
ciertas características. Hay veces en que las vasijas u otros artefactos son clasificados como
rituales, cuando pudieron tener otras funciones, o las vasijas de uso común también pudieron
mayormente cajetes cuya función suele ser para servir alimentos, pero en este contexto
cumple además una función de ofrenda a un difunto -pudo contener igualmente algún
228
Vasijas de Coaxilote 1
las 18 registradas, ya que dos no están restauradas: la Vasija 3, de la unidad N64W30, Capa
ya que las formas, pastas y decoraciones también determinantes, además que algunas se
encuentran muy erosionadas, por lo que los otros atributos ayudaron en su clasificación.
Además, esta información se corroboró a través de comparaciones con vasijas de otros sitios
como Chalcatzingo, San Pablo, Nexpa, Zohapilco, Las Bocas, Gualupita, Tlatilco,
establecimiento, sin que con ello se pormenorizaran los demás. Como ya se hizo mención, la
descripción de la forma de las vasijas fue retomada de la propuesta de Popenoe de Hatch (ver
figuras 89 y 90).
decir, si hay baño, engobe, pintura o si fueron pulidas, alisadas o bruñidas; posteriormente
por pasta haciendo una descripción de todos sus componentes macroscópicamente; luego su
una. Para la decoración, se tomó en cuenta si era incisa, pintada, esgrafiada, modelada,
que se tiene para Coaxilote 1, el cual puede consultarse en la sección de anexos de esta
• Tenacidad
• Porosidad
• Color
• Comentarios:
2) Tipo cerámico
Vasija X
• Acabado de superficie
• Decoración
• Motivo decorativo
• Forma
• Pasta
• Tipo de vajilla
• Observaciones
4) Temporalidad
230
Cabe señalar que, al tratarse de vasijas completas, en cada tipo se hacen las
de las pastas y acabado de superficie se hizo con ayuda de una lámpara con luz y lupa,
intercalando con luz natural; para la descripción de colores tanto en pasta como en superficie
Pastas
Como se mencionó con anterioridad, se había iniciado con un análisis de una muestra de
fragmentos cerámicos que no pudo continuarse por la contingencia sanitaria, donde uno de
los pasos que pudo completarse fue la separación por pastas. En las vasijas y las figurillas, la
identificación de pastas se hizo en las áreas que presentaban erosión, de manera que pudieron
compararse con los fragmentos cerámicos representativos de cada pasta. Para la descripción
atributos:
231
2. Tipo y tamaño de partículas no-plásticas. Ya que no se hizo un análisis petrográfico
partículas no-plásticas. Para el color se tomó en cuenta si eran negras, blancas, rojas,
(figura 91).
al quitarle un fragmento con las pinzas. Cabe resaltar nuevamente que a las vasijas
no se les desprendió ningún fragmento para ver la pasa, sino que ésta se revisó en las
porciones erosionadas.
4. Porosidad. Cuando la apariencia del corte es densa tiene una porosidad baja, cuando
Figura 91. Tabla de apreciación visual. Tomada de Córdova, et al., 2018: 50.
232
Dado que las vasijas no presentan todas las pastas que se registraron al inicio del
análisis para esta investigación, solamente se incluirán las identificadas en estos objetos. A
cerámicas.
Pasta 4
- Tipo, tamaño y forma de partículas no-plásticas: contiene limos y arenas finas en 40%,
cristalinas; arenas medias en 35%, con forma subredondeadas blancas opacas y gris
de arenas gruesas en 25% con forma subredondeada blanco opaco, amarillo y rosado, y
- Tenacidad: media a alta, con fractura regular y en algunos casos los fragmentos se
desmoronan.
- Porosidad: media, con poros pequeños y unos alargados que pueden medir hasta 3mm.
- Color: algunos fragmentos presentan núcleo de cocción mixta, es decir, mitad café y
beige o negro y café. Presentan colores negros (5Y 2.5/1), cafés (7.5YR 3/4, 5YR 3/3,
- Tipos en los que se presenta: Café Pulido, Rojo Pulido, Rojo sobre Café Pulido y
Ofrenda 6.
- Comentarios: Es la pasta que se presenta en más tipos, siendo el rasgo más característico,
Figura 92. Corte de los fragmentos cerámicos que pertenecen a la Pasta 4, donde se
aprecia las partículas no-plásticas color negro.
Pasta 8
- Tipo, tamaño y forma de partículas no-plásticas: contiene limos, arenas finas y medias
en 20% de forma subredondeada gris opaco y blanco opaco; y arenas gruesas y gravas
234
en 80%, con formas angulares y subangulares blancas cristalinas, cristalinas traslúcidas,
- Color: algunos fragmentos presentan núcleo de cocción. Sus colores son anaranjado
(2.5YR 6/6, 2.5YR 4/8), gris (GLEY 1 6/N) y café (2.5Y 4/2; 5YR 6/4, 2.5YR 4/4).
235
Pasta 9
- Tipo, tamaño y forma de partículas no-plásticas: limos y arenas finas en 80% de forma
- Porosidad: media a baja con poros subredondeados que llegan a medir 1mm.
- Color: se encuentran fragmentos con núcleos de cocción en la misma proporción que los
cortes de un solo color. Se cuenta con tonos cafés (10YR 6/4), grises (5Y 4/1) y negros
236
Figura 94. Corte de los fragmentos cerámicos de la Pasta 9, donde se aprecian
los fragmentos con núcleo de cocción y aquéllos que no lo tienen.
237
Tipología cerámica
engobe que va del color café claro (7.5YR 5/6), a café oscuro (5YR 3/1) y negro
Decoración: En la parte exterior tiene una línea incisa que se encuentra alrededor del
Pasta: 4
Observaciones: Esta vasija se localizó junto al frontal y parietal izquierdo del Entierro
1 a una profundidad de 11.42 a 11.51 m (Córdova, et al., 2019a: 235) (ver figura 54
erosionadas. Tiene un diámetro de 7.5 cm, una altura de 5.2 cm y un espesor de pared
238
Figura 95. Vasija 1 de la Ofrenda 2. Se aprecian las incisiones en forma de “Panel de
Tlatilco” en su pared externa.
239
• Vasija 2, Ofrenda 2, Entierro 2
que va de color café oscuro (7.5YR 4/2) a claro (5YR 6/4). En la base tiene una
Decoración: No presenta.
Forma: Cajete de base convexa, pared curvo convergente, borde directo y labio
biselado al interior.
Pasta: 4.
izquierdo del Entierro 2 a una profundidad de 11.43 a 11.50 m (Córdova, et al., 2019:
235) (ver figura 54 de capítulo IV). Tiene un buen estado de conservación, aunque
borde. Mide 7.6 cm de diámetro, 6.4 cm de altura y 0.6 cm de espesor de pared (Figura
96).
240
Figura 96. Vasija asociada a la Ofrenda 2, donde se aprecia su forma curvo
convergente.
241
• Vasija 3, Ofrenda 2, Entierro 2
Acabado de superficie: Su superficie es muy pulida, brilla sin que llegue a ser bruñida,
tanto al exterior como al interior. El color del engobe es café oscuro (5YR 5/1) aunque
Forma: Cajete de base plana, con pared recta divergente, borde invertido y labio
adelgazado.
Pasta: 4.
Observaciones: Esta vasija se localiza junto a la cresta iliaca del coxal derecho del
m (Córdova, et al., 2019: 235) (ver figura 54 de capítulo IV). Presenta un buen estado
242
Figura 97. Imagen donde se muestra la Vasija 3 que acompaña al Entierro 2. Se aprecia la
decoración de “pseudomolcajete” o “estera”.
243
• Vasija 4, Ofrenda 2, Entierro 2
Presenta un engobe color anaranjado (2.5YR 7/6) aunque en su borde se presenta una
coloración café (2.5YR 3/1) a manera de nube de cocción que se encuentra en toda la
vasija.
Decoración: No tiene.
Forma: Cajete con base convexa y pared curvo convergente, borde invertido y labio
redondeado.
Pasta: 4.
Observaciones: Esta vasija se encontró junto a la cresta iliaca del coxal derecho del
(Córdova, et al., 2019: 235) (ver figura 54 de capítulo IV). Tiene un diámetro de 10.5
244
Figura 98. Vasija 4 de la Ofrenda 2. Se logran ver las tonalidades anaranjadas y
negruzcas en su superficie.
245
• Vasija 1, Ofrenda 3, Entierro 3
puede verse la superficie pulida con engobe de color café-rojizo (2.5YR 5/4). En la
Decoración: No presenta.
Forma: Cajete miniatura de base convexa, de silueta compuesta, con borde directo y
labio redondeado.
Pasta: 4.
parte externa del tercio proximal del fémur izquierdo (Córdova, et al., 2019: 238) (ver
246
Figura 99. Vasija miniatura que acompañaba al Entierro 3. Se aprecia el alto
grado de erosión.
247
• Vasija 1, Ofrenda 5, Entierro 5
vasija, de buena calidad que brilla sin ser bruñido. Su engobe tiene una coloración
que va del café claro al oscuro (5YR 5/4, 5YR 4/3), y en el interior tiene un área con
de dos líneas incisas que enmarcan un motivo en red. Debajo de la cenefa hay una
exterior.
Pasta: 4.
(Córdova, et al., 2019: 244) (ver figura 57 del capítulo IV). Su estado de conservación
248
Figura 100. Fragmento de vaso que forma parte de la Ofrenda 5. Puede
apreciarse la decoración con cenefa y triángulos con líneas incisas al interior.
249
• Vasija 2, Ofrenda 5, Entierro 5
beige (10YR 5/3), que en ciertas partes se oscurece como resultado de la cocción. En
algunas secciones se aprecia sobre el engobe beige otro de color rojo (7.5R 4/6)
Decoración: Tiene una serie de triángulos incisos sin su base, que se conforman de
una línea doble, ubicados cerca del borde. Al interior de los triángulos hay líneas
redondeado.
Pasta: 9.
del mismo lado del Entierro 5, al sur de la Vasija uno y pareciera que sobre ella
(Córdova, et al., 2019: 244) (ver figura 57 de capítulo IV). Tiene un grado de
250
Figura 101. Vasija 2 de la Ofrenda 5. En la imagen se aprecia el motivo
decorativo de triángulos con líneas incisas paralelas al interior.
251
• Vasija 3, Ofrenda 5, Entierro 5
superficie brilla sin que llegue a ser bruñido. Tiene un engobe color café claro (5YR
y aplanadas, separadas entre sí, colocadas por aplicación por pastillaje y modeladas
para integrarlas a la vasija, que miden de largo 2.5 cm, de ancho 1.2 cm y de espesor
0.6 cm. Como se mencionó en el acabado de superficie, se aprecia una tonalidad roja
en el engobe en su parte superior. Parece también, que tiene dos líneas incisas
Forma: Cajete de base convexa, pared curvo convergente, borde evertido y labio
redondeado.
Pasta: 4.
(Córdova, et al., 2019: 244) (ver figura 57 del capítulo IV). Está completa, aunque
tiene cierto grado de erosión. Mide 7.8 cm de diámetro, 8.3 cm de altura y 0.6 cm de
252
Figura 102. Vasija 3 de la Ofrenda 5. Se aprecian las tres protuberancias en el
cuerpo de la vasija y su tonalidad rojiza en su parte superior.
253
Vasija 4, Ofrenda 5, Entierro 5
Acabado de superficie: Tiene pulimento al interior y al exterior, muy brillante sin que
sea bruñido. Su engobe tiene tonalidades que van de café (5YR 5/4) (7.5R 3/8) a
Decoración: No presenta
Forma: Cajete con base convexa, pared curvo convergente, borde invertido y labio
plano.
Pasta: 4.
izquierdo, así como en el pie del mismo lado, a una profundidad de 11.67 a 11.73 m
(Córdova, et al., 2019: 244) (ver figura 57 del capítulo IV). Tiene buen estado de
254
Figura 103. Vasija 4 de la Ofrenda 5. Se nota el buen estado de conservación de su
superficie.
255
Comentario del tipo Café Pulido
Este tipo es similar al Tortuga Pulido reportado por Niederberger para Tlapacoya en las fases Ayotla
(1200-1000 a.C.) y Manantial (1000-800 a.C.) (Niederberger, 1976: 114-117, 166-169), aunque la
muestra de Coaxilote parece más al Tortuga Pulido de la fase Ayotla. Es igualmente similar al Tipo
Café Cuautla de Chalcatzingo en fases Amate Temprana (1500-1250 a.C.) y Tardía (1250-1100 a.C.),
reportado por Cyphers (1992: 34-38). Igualmente es similar al Café Pulido de Las Bocas, Puebla,
ubicado en las fases Ayotla-Manantial, registrado por Paillés y Velasquez (2008: 66-67). Finalmente
es similar al Café Oscuro y Claro de Tlatilco por Piña Chan (1958: 36-41), al Café Gualupita
reportado por Vaillant y Vaillant para el Sitio de Gualupita (2009: 88-99) y a los cajetes Rincón Fino
de Teopantecuanitlán (Reyna, 1996: 26-29). En estos sitios se reportan las formas de cajetes de
paredes divergentes con bases planas, los cajetes de base convexa con el borde invertido, tecomates,
vasos y decoraciones incisas con el motivo “panel Tlatilco” o los fondos con incisiones de
“pseudomolcajete”.
Temporalidad
Fases Ayotla (1200-1000 a.C.), Manantial (1000-800 a.C.) y Amate (1500-1100 a.C.).
256
Tipo Rojo Pulido
Acabado de superficie: Tiene una superficie muy pulida, que brilla sin que llegue a
ser bruñida, con un engobe de color rojo (7.5R 4/6). En la base puede verse una nube
Decoración: No tiene.
Forma: Olla miniatura de base convexa, pared curvo convergente, cuello recto, borde
Pasta: 4.
de 10.93 a 11.04 m (Córdova, et al., 2019: 241) (ver figura 56 del capítulo IV).
257
Figura 104. Olla miniatura encontrada en contexto con el Entierro 4.
258
Comentario del tipo Rojo Pulido
Es similar al tipo Largo Rojo Fino reportado por Niederberger para Zohapilco, en la forma
de la olla, aunque también puede pertenecer por el acabado de superficie a Pilli Rojo, sin
embargo, la forma del cuello de la olla no se reporta para este tipo. El Largo Rojo Fino se
encuentra dentro del Complejo Nevada (1400-1250 a.C.) y el Pilli Rojo tanto en Nevada
Asimismo, Cyphers lo registra como Cuautla Rojo para Chalcatzingo, que se registra su
mayor frecuencia en la fase Amate (1500-1100 a.C.) (Cyphers, 1992: 38-42). Paillés registra
un tipo llamado Cerámica Rojo Especular, al que compara con el Pilli Rojo de Niederberger
y el Rojo Pulido de Piña Chan, pero los ejemplares de Coaxilote 1 no tienen hematita
especular, por lo que probablemente no tenga asociación con el de Las Bocas (Paillés y
Velasquez, 2008: 62-63). Respecto a lo anterior se considera que puede coincidir con el Rojo
Pulido de Piña Chán para Tlatilco (Piña Chán, 1958: 48; Ochoa, 1982: 36-37) y al Rojo
Temporalidad
259
Tipo Rojo sobre Café Pulido
Forma: Cajete de pared recta divergente, base plana, con borde engrosado al exterior
y labio redondeado.
Pasta: 4.
al oeste de los fragmentos del fémur derecho del Entierro 4 y dentro de ella se
localizaba la Vasija 3 (Córdova, et al., 2019: 241) (ver imagen 56 del capítulo IV).
260
Figura 105. Cajete que acompaña al Entierro 4. Puede verse su decoración incisa
en el fondo, con una tonalidad rojiza.
261
• Vasija 2, Ofrenda 6
exterior, tiene un engobe color café (7.5YR 5/4) que brilla sin que llegue a ser
bruñido.
Forma: Cajete con base plana, pared recta divergente, borde directo y labio biselado
al exterior.
Pasta: 4.
2019: 245) (ver figura 58, del capítulo IV). Su estado de conservación es bueno,
106).
262
Figura 106. Cajete semicompleto que forma parte de la Ofrenda 6. Se aprecia el pigmento rojo
y la decoración incisa en el fondo.
263
Comentario del tipo Rojo sobre Café Pulido
Las formas siguen siendo similares a Cuautla Rojo y Cuautla Café de Chalcatzingo, de hecho,
Cyphers considera que el Rojo sobre Café que definió Piña Chan para ese sitio es el mismo
tipo que Cuautla Rojo, así como al Mapache Borde Rojo y Ventana Rojo sobre Bayo del
Complejo Nevada (1400-1250) de Zohapilco (Cyphers, 2008: 41). Debido a la forma de estos
cajetes, parece corresponder más con el Tipo Pilli Rojo sobre Bayo de Niederberger, pues,
aunque ella les denomina platos de las fases Nevada-Ayotla (1250-1000) tienen paredes
divergentes, con labios aplanados o redondeados, mientras que en el Ventana Rojo sobre
motivo “estera” para la fase Manantial (1000-800 a.C.) en Tlapacoya en el tipo Tortuga
Pulido Tardío, en Pilli Rojo y Cesto Blanco (Niederberger, 1976: 116-177, 120-122, 132-
135, 169, 172, 183-184; Niederberger 2018: 468-480) y en Chalcatzingo, Cyphers los
identifica en la fase Barranca (1100-700 a.C.) dentro de los tipos Laca y Negro con Borde
Blanco (Cyphers, 1992: 77-84, 90-95). Asimismo, este tipo se encuentra en Tlatilco,
identificado como Rojo sobre Café (Piña Chan, 1958: 44-48), en Gualupita, como Rojo sobre
Café (Vaillant y Vaillant, 2009: 99-104, 106-107) y en Nexpa y San Pablo, donde Grove
identifica cajetes de paredes divergentes con el interior en rojo dentro la fase San Pablo A
Temporalidad
Nevada (1400-1250 a.C.), Ayotla (1250-1000 a.C.), Manantial (100-800 a.C.); Amate
(1500-1100 a.C.), Barranca (1100-700 a.C.) y San Pablo A (1250-1050 a.C.). Aunque se
tiene presencia en todas estas fases, se considera que los ejemplares de Coaxilote 1
264
corresponden con las fases Manantial y Barranca, especialmente por la decoración incisa en
Acabado de superficie: Su superficie está muy pulida y brilla, más no llega a estar
bruñida; sobre ella colocaron un engobe rojo (2.5YR 4/8) que, en algunas partes como
café negruzco.
Decoración: tiene líneas incisas en la pared exterior, dispuestas en una doble línea
inclinada que se encuentra con otro par similar, pero en sentido opuesto, simulando
un triángulo sin su base. En el fondo presenta otras incisiones que parecen un rombo
o cuadrado con líneas curvas, con otras líneas al interior, pero no alcanza a apreciarse
redondeado.
Pasta: 4
11.46 a 11.55 m (ver figura 46 del Capítulo IV). En general presenta un buen estado
de conservación, aunque con algunos faltantes Tiene un diámetro de 11.1 cm, una
265
Figura 107. Vasija 2 de la unidad N64W30. Se aprecian las incisiones de línea doble al
exterior, en la imagen superior y las incisiones formando una especie de rombo en el fondo.
266
Comentarios del tipo Anaranjado Pulido Preclásico
Cabe señalar que a este tipo se le denominó Anaranjado Pulido Preclásico, ya que se cuenta
con un tipo Anaranjado Pulido que pertenece al Posclásico, que se presenta en las otras áreas
un tipo similar en Las Bocas al que Paillés y Velasquez denominaron Cerámica Engobe
Anaranjado, ubicándola para las fases Nevada (1400-1250 a.C.) y Ayotla (1250-1000 a.C.)
(2008: 55-56). Las características es que posee un engobe grueso, las decoraciones incisas
con líneas más anchas, tanto al exterior como al interior. Aquí se considera, sin embargo, que
la decoración es más parecida al tipo Tortuga Pulido de Tlapacoya y se considera que, aunque
Temporalidad
Debido a la similitud con Tortuga Pulido, se considera que corresponde a la Fase Ayotla
(1250-1000 a.C.).
267
Tipo Pasta Burda
color anaranjado rojizo (2.5YR 5/6). Su base tiene una nube de cocción, por lo que
es de color negruzco. Es muy notorio que resaltan partículas del desgrasante, a pesar
Decoración: No presenta
Forma: Botellón de silueta compuesta. Aunque tiene una base convexa, sí presenta
redondeado.
Pasta: 8.
fémures del Individuo 1, a la altura de las epífisis distales, a una profundidad de 11.47
a 11.58 m (Córdova, et al., 2019: 232) (ver figura 49 del capítulo IV). Presenta un
su diámetro es de 9.5 cm y en la parte superior de 14.4 cm. El cuello del botellón tiene
268
Figura 108. Dos vistas del botellón de silueta compuesta o acinturado de la Ofrenda 1. Resalta
que a pesar del engobe se notan algunas partículas blancas de la pasta, esto debido a que es muy
burda con inclusiones grandes.
269
• Vasija 2, Ofrenda 4, Entierro 4
engobe color anaranjado (2.5YR 6/6), aunque en ciertas áreas del interior tiene
Forma: Cajete de base plana, pared divergente, borde directo y labio redondeado.
Pasta: 8.
Observaciones: Esta vasija se localizó a 3cm al sur de la articulación del codo derecho
del Entierro 4, a una profundidad de 11.03 a 11.10 m (Córdova, et al., 2019: 241) (ver
algunos fragmentos. Tiene un diámetro de 13.6 cm, una altura de 5.8 cm y un espesor
270
Figura 109. Vasija 2 de la Ofrenda 4. En el fondo tiene el patrón de paneles
con líneas incisas.
271
• Vasija 3, Ofrenda 4, Entierro 4
una pasta muy burda. El color del desgrasante tiene tonos que van de anaranjado (10R
Decoración: No tiene.
Forma: Cajete de base plana, con pared divergente, borde directo y labio redondeado.
Pasta: 8.
oeste de los restos del fémur derecho, a una profundidad de 11.04 a 11.09 m (Córdova,
et al., 2019:241) (ver figura 56 del capítulo IV). Su estado de conservación es bueno
y mide 8.0 cm de diámetro, 3.8 cm de alto y 0.5 cm de espesor de pared (Figura 110).
272
Figura 110. Vasija 3 de la Ofrenda 4. Se aprecia su buen estado de
conservación y las inclusiones de gran tamaño de la pasta.
273
Comentarios del tipo Pasta Burda
A esta vajilla se le denominó como pasta burda, ya que ésta es uno de sus atributos muy
característicos que la distingue bastante de los demás. Fue reportado por vez primera en
Chalcatzingo por Cyphers, quien la denominó, Del Prado Rosa, y que la registra para las
fases Amate Tardía (1250-1100 a.C.) y Barraca Temprana (1100-1000 a.C.). Esta cerámica
la encontró en Las Bocas y da cuenta que fue importada a Chalcatzingo debido a la naturaleza
de su desgrasante; asimismo, encuentra similitudes entre Del Prado Rosa y la Cerámica Río
Salado Coarse de Tehuacán (Cyphers, 1992: 46-47). A su vez, Paillés la registra en Las
Bocas, como Cerámica tipo Pasta Granular donde la encontró en todos los niveles de
ocupación (Paillés y Velasquez, 2008: 52-55). Otro sitio donde se identificó y que no es del
tipo llamado Tinajas Laminar que comparte las características con Del Prado Rosa, aunque
las formas de los cajetes de Coaxilote 1, son similares a las del tipo Rincón Fino de
Chilpancingo (Reyna, 1996: 85-90; 2005: 209-211; Reyna y González, 1998: 83-85, 88). Es
particular que el botellón de silueta compuesta se encuentre fabricado en esta pasta y acabado
de superficie, pues suelen ser de color café con pintura roja o simplemente cafés, como los
del Complejo Río Cuautla que reporta Grove, para Nexpa, que, aunque no provenían de
contextos controlados, los sitúa en la fase Nexpa Tardío (1050-900 a.C.) o San Pablo B
(1050-900 a.C.), es decir en la transición del Preclásico Temprano al Medio (Grove, 1974:
36). El mismo Grove reporta los botellones del Complejo Río Cuautla en Cacahuamilpa,
Guerrero, y en Olintepec y Tlatlizapán en Morelos; a este respecto cabe señala que los
botellones de este complejo presentan varias formas, siendo la silueta compuesta una de ellas
(Grove, 1974: 36, 56-57). Asimismo, estos botellones de silueta compuesta se localizaron en
Tlatilco (García Moll, et al., 1991: 194, 226, 233, 257, 258; Piña Chan, 1958: 74, 81, 88).
274
Temporalidad
Amate Tardía (1250-1100 a.C.) y Barraca Temprana (1100-1000 a.C.); fases Nexpa Tardío
Figurillas Antropomorfas
Metodología
La metodología para la clasificación de la figurilla, se guiará por la propuesta por Rosa Reyna
Robles, en su tesis de Licenciatura, donde hace un análisis de 15,000 figurillas del Preclásico
Méx.) y de las bodegas del Museo Nacional de Antropología. Esta propuesta surge como una
alternativa a la que hicieran Clarence L. Hay y George Vaillant, la cual le resultó confusa por
Para agrupar las figurillas, propuso hacerlo por Tradiciones, concepto retomado de la
clasificación que hizo Miguel Covarrubias para las figurillas de Tlatilco, y que se entiende
como “Un proceso técnico particular para manufacturar figurillas, aprendido y transmitido
de generación en generación y a través del tiempo y espacio, más los elementos físicos y
interrelación de dos o más Tradiciones”; Tipo, que es “un modelo que reúne los caracteres
constantes”; y finalmente Variante, que son las “modificaciones locales en los tipos (Reyna,
1971: S/N).
14
S/N: sin número de página, ya que esta información se encuentra en la Introducción.
275
El análisis que propone es estilístico donde considera “las técnicas utilizadas en su
manufactura, el aspecto físico y los adornos, tocados y vestidos, así como el aspecto
macroscópico de los barros usados, color, textura y acabados, complementándolos con los
Altiplano Central y su periferia, a las que identifica con dos grupos de pares: el primer par,
las C1 y C3, el segundo par, las D2 y K, el tercer par, las C9 y A. Además, identifica la
Tradición H que se registra para el Preclásico Superior o Tardío (Reyna, 1971: 40-41).
las figurillas A y las que son huecas, que son D3, K y Baby Face huecas. Este proceso los
artesanos:
formaban un tronco sólido de barro, al que iban agregando las extremidades, el volumen
de la cabeza, las facciones y el adorno. En algunos casos éstos son indicados por adiciones de
tiritas o pastillaje de barro, aplicadas a los sitios donde deben ir los ojos, nariz, barba y boca,
punzonados o esgrafiados con algún instrumento, para indicar ojos y boca en las facciones y
posición cronológica que atribuye a las figurillas, pues su material provenía mayormente de
excavaciones controladas. Sin embargo, considera que sigue siendo de utilidad una
clasificación por Complejo, Tradición, Tipo y Variedad, para designarles una tipología
276
publicadas de otros especialistas y, finalmente, se debe llegar a una interpretación a través
del estudio sistemático y cuidadoso que pueda dar luz sobre su significado (Reyna, 1997:193-
194).
Propone contemplar más atributos de las figurillas para poder elaborar una clasificación
y tipología más precisa, donde deben tomarse en cuenta “la pasta (incluyendo el análisis
cabeza y cuello, tronco y extremidades”. Además “la postura general y sexo pueden tomarse
como atributos por separado y, en su caso, las características y naturaleza de peinados tocados
Debe mencionarse el universo total de figurillas sobre el que se trabaja para poder
obtener porcentaje de los atributos característicos de cada tipo y compararlos con los demás
grupos, de manera que se pueda identificar los que caracterizan al tipo. Además de la
277
Tradición D2
un baño del mismo color de la pasta, que es anaranjado (7.5YR 6/6). Sobre él fue
colocado un engobe color rojo (7.5R 4/6) en secciones del torso superior, hombro,
Decoración: Tiene cuatro técnicas decorativas, que son incisión en manos, pies, ojos
y boca; pastillaje, en cabello, cejas, ojos, nariz, boca y orejas; modelado, para formar
Pasta: 4.
cabeza sobresale del nivel de su cara, probablemente porque se trate del cabello del
individuo, el cual, a su vez tiene seis tiras de arcilla que van de la frente hacia la nuca,
tres que están en la porción derecha del cráneo, otras tres que están en la izquierda, y
en la parte central en el lado posterior del cráneo hay otra tira de menor tamaño que
nace desde la base del parietal hacia el occipital. Sus cejas son en forma de V y fueron
hechas igualmente por una tira de arcilla. Los ojos son unas tiras más anchas de arcilla
que fueron colocadas en forma de V invertida y en medio de ellas se hizo una incisión
con la misma forma para representar la apertura de los ojos. Su nariz es ancha de la
base y un poco levantada y a pesar que fue colocada por pastillaje, se integró con el
resto de la cara a través del modelado. Su boca es otra aplicación por pastillaje de
278
forma ovalada que igualmente tiene una incisión en la boca para representar su
aplicaron por pastillaje y son más abultadas hacia la parte superior y se van
de la cara fue modelada con un objeto plano, de manera que los pastillajes de ojos,
boca ceja y cabello se demarcaran muy bien. El cuello es muy corto y sirvió para unir
forma del torso del individuo, y que, en este caso, tiene una condición de obesidad o
de alguna enfermedad que ocasiona ese volumen. Los brazos son dos tiras tubulares
que fueron pegadas desde los hombros, a lo largo de su torso, donde la mano derecha
posterior del cuello del individuo, de manera que parece una persona jorobada. Las
piernas fueron hechas igualmente con un cilindro grueso de arcilla que fue
acomodado de manera que sus piernas quedaran cruzadas, quedando la izquierda por
detrás de la derecha. Esta aplicación fue colocada por debajo del cuerpo-vasija, sin
que fuera integrada a esta, pues es muy notoria la división entre ambas. Al igual que
las manos, en el pie derecho tiene incisiones que indican los dedos. Esta vasija
axila.
Entierro 3 a una profundidad de 11.81 a 1.88 m (Córdova, et al., 2019: 238) (ver
figura 55 del capítulo IV). Se encuentra muy erosionada, pero está completa y sus
279
rasgos están bien definidos. Mide 8.2 cm de alto, 6.8 cm de ancho y tiene un espesor
de pared de 0.4 cm. El orificio detrás de la cabeza tiene forma ovalada y mide 2.3 por
280
Figura 111. Figurilla antropomorfa hueca que acompañaba al Entierro 4. Logran apreciarse las
diversas técnicas de decoración y su estado de conservación, así como la adición de brazos,
cabeza y piernas a la vasija-cuerpo.
281
• Figurilla antropomorfa, Ofrenda 4, Entierro 4
Decoración: Tiene rastros de pintura roja (7.5R 3/8) en el labio superior, en el ojo
ojos, boca, nariz y orejas; punzonado en ojos, ombligo, orejas y fosas nasales;
de los brazos, piernas, la forma que se les fue dando y al torso y la cabeza también,
los ojos, la boca y el mechón de su frente; asimismo, presenta presión sobre la arcilla
en la parte que divide el abdomen de la pelvis, así como una incisión para marcar el
Pasta: 4.
Descripción: Es una figurilla de sexo femenino cuya postura es de pie con los brazos
extendidos abiertos hacia los lados, los cuales son cortos, más anchos en la porción
que se adhiere al torso y más delgados hacia las manos, que no se encuentran
detalladas. Sus piernas son ligeramente cónicas, aunque un poco burdas y se aprecia
una protuberancia en la parte frontal cerca del pie, que puede representar las rodillas,
pues la parte inferior cambia de dirección respecto al resto de la pierna. Sus senos son
de la porción pélvica por una línea hecha por presión sobre la arcilla elaborada
mencionado, tiene una especie de hendidura hecha probablemente con una especie de
gubia, que va desde la parte baja del vientre al coxis para marcar su sexo en la parte
parte de atrás desde la cabeza hasta la espalda baja, aunque sí hay una ligera curvatura
hacia la parte superior de los glúteos. Su cabeza es de forma oval hacia la parte
representar las fosas nasales, los cuales están asimétricos, de hecho, el orificio
pastillaje de forma ovalada, a la cual se le hizo una presión ligera con un objeto
tubular para representar su apertura y sus labios. Sus orejas son dos aplicaciones por
pastillaje un poco alargadas, que en su unión con el rostro tienen un punzonado cada
oreja, que fue hecho de forma inclinada. Los ojos son un tanto asimétricos; los dos
inclinación, a las que se les hizo una ligera presión con un objeto tubular, de manera
que pueda representar los párpados y la apertura de sus ojos. El ojo derecho tiene un
punzonado en la parte central de esta apertura, sin embargo, el ojo izquierdo es el que
punzonado que indica la pupila o el ojo, se localiza hacia la parte superior izquierda,
no al centro. Las cejas igualmente son aplicaciones por pastillaje, pero son alargadas,
por lo que probablemente se elaboró una tira delgada de arcilla que fue partida en dos
283
partes para colocarlas encima de los ojos y son ligeramente curvas. Por último, en su
frente en la parte superior izquierda tiene una especie de mechón en forma de U muy
abierta con hendiduras verticales continuas de extremo a extremo, hechas por presión
con un objeto tubular, este mechón mide 2.4 cm de largo y 0.7cm de ancho.
de 10.99 a 11.04 m (Córdova, et al., 2019: 241) (ver figura 56 del capítulo IV). Su
superficie se encuentra muy erosionada, pero está completa. Mide 13.4 cm de alto,
7.1 cm de ancho (de brazo a brazo) y tiene un espesor que va de 0.9 a 2.1 cm (figura
112).
284
Figura 112. Figurilla
antropomorfa de la
Tradición D2, que
acompañaba al
Entierro 4. Puede
apreciarse lo burdo de
su fabricación con
respecto a otras
figurillas de la misma
tradición.
285
Comentario de figurillas antropomorfas de Tradición D2
Rosa Reyna menciona que los tipos D2 y K pudieron tener su origen en la región cálida donde
colindan Morelos, Guerrero y Puebla (Reyna, 1971: 41). Se considera que, a pesar de que la
figurilla de Coaxilote 1 tiene rasgos muy burdos respecto a las que se han registrado en otros
Se caracterizan por su estilo de cuerpos gruesos y cortos en proporción a las cabezas grandes,
alargadas y planas. Los brazos estáticos son, por lo general, cortos y abiertos en posición
horizontal, con una notoria desviación hacia atrás cuando se muestran en movimiento… las
piernas son cortas también, de forma cónica y con un modelado simple en las variantes que
Aun así, Rosa Reyna reconoce que todas las variantes D2 tienen rasgos en común
como:
poco voluminoso y espalda cóncava, debida a la postura de los brazos y la prominencia de los
glúteos. Las cabezas son comúnmente trapezoidal, ya sea anchas de arriba o de abajo, y
alargadas…Los ojos y las bocas están indicadas por medio de cortes largos y delgados sobre
Además de esos atributos menciona que las pupilas pueden ser marcadas con un
centro o llevar marcas de dientes por medio de punzonados. Una de las características
sobresalientes son las cejas, tocados y orejas. Las cejas se representan por medio de una tira
en forma de V que puede ser continua o discontinua o una continua, dispuesta en forma
horizontal, aunque también pueden no presentar cejas. Asimismo, las orejas son dos tiras
286
largas que van de la altura de los ojos hasta casi llegar el mentón, en forma de gota con un
representar su sexo, que va de la parte baja del vientre hasta el sacro-coxis, dándoles toque
Menciona una serie de peinados, tocados y adornos característicos de las figurillas D2,
los cuales se representan por medio de esgrafiado e incisiones para el cabello, así como
diseños geométricos incisos, aplicaciones como adornos para el cabello, tiras que pueden
representar trenzas, chongos, peinados, tanto esgrafiados como por aplicación, mechones,
etcétera. Las que tienen tocado, generalmente no presentan cejas. Asimismo, es común que
no presenten adornos corporales, pero sí pintura corporal roja y amarilla (Reyna, 1971: 67-
68).
que caracterizan a esta Tradición de figurillas, aunque tal vez sean un poco más burdos que
otros ejemplares encontrados en otros sitios, lo que puede ser un indicio de una variante local
de las D2. Estas figurillas se han reportado en Zohapilco, Gualupita, Chalcatzingo, Tlatilco,
Nexpa y San Pablo, y Teopantecuanitlán (Grove, 1974: 30, 32, 70-74; 1987: 258;
Niederberger, 1976: 222, 225; 2018: 389-392; Piña Chan.,1958: 53-55; Reyna, 1996: 131;
considera que algunos de los atributos de su rostro coinciden con las figurillas de la tradición
D2, como son el pastillaje en los ojos y boca a los que se les hace una incisión, las tiras de
arcilla que pueden representar trenzas, aunque en este ejemplar son cortas, y las cejas que
son una tira de arcilla colocada en forma de V. Asimismo, se hace una distinción entre el
287
cabello y la cara por medio de un abultamiento en la cabeza, como se aprecia en los
ejemplares de esta tradición (Reyna, 1971: 63-70). Aunque es común que a estas figurillas
no se les marquen los dedos de pies y manos con incisiones, esta característica se presenta en
también tiene los brazos flexionados (Niedeberger, 2018: 390), como la vasija de Coaxilote
1, por lo que se considera pertinente clasificarla dentro de esta Tradición. Algunas deidades
fueron representadas en figurillas de la Tradición D2, como las identificadas por Reyna, et
al. (1975: 223-224; 227-228), como el Dios Desollado-Diosa Desollada, los Magos y
Jugadores de Pelota, así como las diversas figurillas femeninas encontradas a en diversos
Asimismo, se propone que esta figurilla pudiera tratarse de una representación muy
temprana del Viejo Dios del Fuego que posteriormente sería identificado como Huehueteotl
o Dios Viejo/Xiuhtecuhtli o Dios del Fuego, aunque también podría tratarse de una
materialización sobre la de idea de esta deidad, en el entendido que dentro de estas sociedades
su cosmovisión incluía el culto a las fuerzas naturales y los ancestros, siendo además en las
que se desarrollaron los atributos característicos de las deidades (Reyna, et al., 1975: 221) .
Representaciones del Dios Viejo se han registrado en el Preclásico Medio y Tardío en sitios
como Cuicuilco, Copilco, Ticomán, La Laguna, Nativitas -esta última era la más antigua,
pues se ubicó para el 800 a.n.e, en la región Puebla-Tlaxcala (Montero, 2004: 150-151)-,
etcétera, aunque ninguna tan temprana como el ejemplar de Coaxilote 1 (figura 113 a).
Se considera que tiene varios rasgos característicos de esta deidad como son su posición
Cuicuilco, las vasijas y esculturas tienen elementos sobre la cabeza, que pudieran representar
288
cabello, como en el caso de la figurilla de Coaxilote 1 (figuras 113 b, c y d). Se estima que
tiene características más parecidas al ejemplar encontrado por Gamio en Copilco, pues sus
piernas están cruzadas una sobre otra, sus brazos a la altura de su vientre, como se ha
constatado en algunas representaciones del Centro de México, donde ambas manos se unen
cerca del ombligo (Montero, 2004: 123) -en Coaxilote, los brazos se apoyan en su torso y
Coaxilote 1, aunque una gran diferencia es que el de Copilco no tiene un cuerpo que funge
como contenedor (figura 113 c). A pesar de que la mayoría de estas representaciones tienen
un brasero anexo en la parte posterior en las del Preclásico o encima de la cabeza para Clásico
y Posclásico, hay una del periodo Clásico cuyo cuerpo también funge como contenedor, y es
la vasija anaranjado delgado que se encuentra en Museo Nacional Smithsonian del Indio
289
a
c d
290
Figura 114. Vasija efigie de Huehuetéotl, del periodo Clásico. Tomado de
Carballo, 2007: 59.
ojos, parece que están entrecerrados, como las vasijas de Cuicuilco (figura 99 a y b). Una
arrugas, sin embargo, los ejemplares de La Laguna, Ticomán y Xalapasco, tampoco expresan
esta cualidad distintiva de la deidad -La Laguna, es por no encontrarse completa-, lo cual
necesidad de marcarlas. Se reitera que los atributos distintivos de cada deidad, se fueron
Clásico y Posclásico (figura 115) (Carballo, 2007: 59, Montero, 2204: 122).
291
a
b
prognatismo y su obesidad, los cuales pueden ser indicadores de algún padecimiento. Aunque
la vejez es un rasgo que caracteriza a esta deidad, tal vez en épocas tan tempranas se
estandarizando sus rasgos. Estas características que varían se aprecian en los ejemplares del
a
b
Así como hubo una modificación en las convenciones estilísticas para representarla en
los distintos periodos Mesoamericanos, seguramente cambió el significado que esta deidad
293
tenía para las sociedades, por lo que atribuir características y funciones a la figurilla de
Coaxilote 1 similares a los que diversos investigadores han interpretado para las
existente. Sin embargo, al ser una deidad antigua, se considera que algunos aspectos se
primera seguramente había incendios, que causan la muerte de especies vegetales y animales.
renace la vida, cuestión que igualmente se manifestaba en la ceremonia del Fuego Nuevo
Temporalidad
Niederberger las registra en la Fase Manantial (1000-800 a.C.) (1976: 268-270; 2018: 389-
392).
Comentarios
seguramente arrojarían una información más amplia, ya que se contaba con otros tipos
294
cerámicos con distintos acabados de superficie, pasta y decoración15. Sin embargo, no debe
desestimarse el pequeño universo de materiales del que se dispuso, pues se trata de objetos
historia de esta pequeña localidad y que, en cierto modo, hacen más puntuales algunas
temporales un poco amplios en algunos tipos, como el Rojo Pulido y Rojo sobre Café Pulido,
concentran en la Fase Ayotla y en la Fase Manantial. Los rangos temporales amplios pueden
deberse a la persistencia de atributos a lo largo del tiempo, por lo que se considera que deben
Si bien todos los atributos de las vasijas son importantes, se considera que hay unos
cerámico Pasta Burda, la forma del botellón de silueta compuesta, los fondos planos con
de Tradición D2. Todos ellos se encuentran distribuidos temporalmente en las fases entre las
Manantial, como el tipo Pasta Burda, el botellón de silueta compuesta, las incisiones en
en las Fases Ayotla (1250-1000 a.C.) y Manantial (1000-800 a.C.). Haciendo un análisis de
15
Los materiales se albergan en la Zona Arqueológica de Chalcatzingo, Morelos. Debido a esta situación, el
Comité de quien suscribe esta investigación acordó que trabajara los materiales disponibles.
295
la distribución de las vasijas en los entierros, la Ofrenda 6, y la que se encontró dentro del
1100 a.C.) y probablemente sea el más temprano, ya que todas sus vasijas son café
pulido y las formas y decorados como el “panel Tlatilco” se registran desde el inicio
de esta fase.
800 a.C.) o Barranca Temprano (1100-1000 a.C.) a Medio (1000-850 a.C.). Hay que
recordar que los botellones de silueta compuesta, forman parte del Complejo Río
Cuautla de Grove, donde los ubica en las Fases Nexpa Tardío (1050-900 a.C.) o San
Para una mayor referencia de las temporalidades se anexan tres cronologías propuestas
por Niederbeger (figura 117), Cyphers (figura 118) y Grove (figura 119).
296
Figura 117. Cronología para el Preclásico, propuesta por Christine Niederberger.
Tomado de Niederberger, 2018: 310.
297
Figura 118. Cronología para el Preclásic. Tomado de Cyphers, 1992: 23.
298
Figura 119. Cronología para el Preclásico, propuesta por David Grove. Tomado de Grove,
1974: 53.
299
VII
OBSERVACIONES FINALES
El análisis del contexto y los materiales arqueológicos, así como del medio ambiente donde
establecer aspectos generales que caracterizaron a sus habitantes, ello a pesar de ser un
región del Estado de Puebla, se caracteriza por tener un clima cálido, abundantes recursos
características únicas que justifican su elección como un lugar de habitación, de entre las que
se podía acceder a alimento, tanto especies acuáticas como terrestres, ya que estas últimas
usos.
para establecer sus casas, siendo niveladas en terrazas sobre las que se asentaron estas
preservó. El entorno seguramente les brindó la materia prima necesaria para su construcción,
geomorfológica del lomerío donde se asienta, además que este material se ubica en otras
300
áreas de la región. En este punto cabe resaltar la abundante presencia de lascas de desecho
de este material dispersos en el asentamiento, por lo que probablemente una de las actividades
que pudo desarrollarse en este emplazamiento estuvo relacionada con el sílex, sin embargo,
futuras investigaciones darán luz sobre este aspecto. Dentro de la región hay andesita y
molienda.
sembrado algunas especies para el consumo de los habitantes de la Estructura 3. Aun así, la
formación donde se encuentra Coaxilote 1 tiene alrededor suelos muy fértiles como los
Vertisoles, que son muy arcillosos, los Fluvisoles, que son un poco más arenosos, los
Feozems las Rendzinas. Al igual que pudieron ser terrenos ideales para el cultivo, pudieron
para construcción, tanto para las juntas de las piedras, como para los muros de las casas. Esto
aunado a otros suelos más arenosos, que pudieron proporcionar los desgrasantes necesarios
herramientas, fibras, como material constructivo, combustible, alimento y medicina. Por otro
lado, los huesos de animales y otras partes de sus cuerpos igualmente pudieron ser utilizados
Uno de los objetivos particulares de esta investigación fue hacer la descripción de los
arquitectura, además que varían en función, dimensiones, orientación y tipo de muro (dobles
o sencillos), sin embargo, el sitio que presenta mayor similitud es Las Bocas, en su sistema
301
constructivo, aunque en Las Bocas son muros sencillos mientras que en Coaxilote 1 son
hay dos niveles de cimientos, aunque los muros son sencillos a diferencia de Coaxilote 1.
Asimismo, el sistema constructivo del Elemento Circular de Coaxilote 1, tiene similitud con
Según Silvia Murillo (2002:55-79), plantea varios puntos a considerar sobre las
costumbres funerarias, ella lo aplica en su estudio sobre otopames, pero los identificó en las
fuentes etnohistóricas como Sahagún, Durán, De la Serna, Torquemada, entre otros. Aquí se
considera que pueden ser aplicados diversos patrones funerarios en Mesoamérica, como es
varias formas de preparar el cuerpo, como lavarlo, cerrar sus ojos, se vestían según
fogón y sentarlo después en otro lugar. Nuevamente en las fuentes se hace mención
sementeras.
pudo llevarse a cabo por medio de otros rituales y, asimismo, se preparó todo para
estatus que tenía el fallecido en la sociedad a la que pertenecía, que se distingue por
inhumados, es decir no cualquier persona podía enterrarse, por lo que esto ya les
brinda una posición social específica respecto de los demás habitantes. Todos,
elementos que pueden ser distintivos de estatus entre los que se acompañan con
vasijas pequeñas, son las dos figurillas D2 y las cuentas de piedra verde, ya que
ambos son elementos muy particulares que fueron asociados con las personas a las
pudieran ser un distintivo social, aunque también puede deberse a otros motivos,
c) Tipo de muerte: el tratamiento y disposición del cuerpo dependía del tipo de muerte
que tenía el individuo, que podía ser ahogado, por un rayo, en la guerra, en parto,
por enfermedades, entre otros. El tipo de muerte igualmente podía ser determinado
a diferencia de los demás individuos que están en decúbito dorsal extendido, así
vasija fuera el fragmento de vaso en el Entierro 5), pueda deberse al tipo de muerte
de los Entierros 3 y 4 que presentan figurillas de Tradición D2, una de las cuales es
probablemente sea una representación muy temprana del del Dios Viejo, y ambas
cuentan con una cuenta de piedra verde, material que seguramente solo pudo
Entierro 5, cuenta con una navajilla de obsidiana, que igualmente pudo fungir como
fémures u otras partes corporales como reliquias que ayudarían a los poseedores de
las mismas, las que eran adornadas y veneradas por muchos años, asimismo, en
caso de no tener un cuerpo para sepultar, se hacía un fardo funerario el cual era
simbólicamente enterrado.
póstumos al enterramiento de los individuos, sin embargo, hay que considerar que
o arquitectónicos, además que se ubican en el área que más se utilizó como depósito
funerario, por lo que tal vez estas vasijas pudieron fungir como una ofrenda
póstuma para alguno de los entierros registrados, o como marcador del área
destinada para sepultura. Si bien no se afirma que esta sea su función, podría ser
una explicación del porqué se localizan a una menor profundidad respecto de los
entierros ubicados dentro del mismo cuadro, así como su falta de asociación a restos
arquitectónicos o humanos.
preferencia por enterrar adultos con orientación norte-sur, este-oeste u oeste-este, con una
sabía que fallecería, durante este evento y posterior al mismo. Estos rituales seguramente
dependieron de su estatus social, oficio o sexo, aunados a la propia cosmovisión del grupo,
este aspecto probablemente reflejado en la figurilla del precursor del Dios Viejo.
305
Aunque en el Preclásico no se tiene una estandarización en la disposición de los
entierros, puede verse en las comparaciones hechas con Tlatilco, Las Bocas y Nexpa, que
ofrendas, dentro de las que se encuentran vasijas que seguramente contenían alimentos,
entre otros, así como objetos ornamentales como cuentas de piedra verde o concha, orejeras,
entre otros, aunque también los hay sin ofrenda o elementos ornamentales. Igualmente, estos
áreas que muchas veces son reutilizadas constantemente. Respecto a las vasijas, al menos en
los sitios del Preclásico Temprano a inicios del Medio, son de uso doméstico pues se han
encontrado fragmentos similares en rellenos, sin embargo, las vasijas de estilo Río Cuautla,
cerámicos y demás artefactos en cada estrato, sin embargo, se considera que, al ser los
entierros eventos que se suscitaron una sola vez en un periodo determinado, son depósitos
primarios y por lo tanto las vasijas asociadas a los individuos inhumados, son objetos que
proporcionan una aproximación temporal confiable. Schiffer (1972: 160) considera a los
objetos asociados a los entierros humanos, como una fuente significativa de elementos
deposición primaria son los que aportan mayor información a los arqueólogos sobre el
contexto sistémico, o al menos los que lo hacen de manera directa” (2008: 129). Además,
Rosa Reyna Robles y Lauro González, citando a Niederberger (1998: 124), consideran que
306
“en ausencia de fechamientos absolutos, las características de la cerámica constituyen aún
Si bien, los demás materiales que quedan por estudiar, enriquecerán la información
aquí expuesta, éstos se consideran dentro de los depósitos secundarios, ya que se encuentran
acumulando a través del tiempo. Retomando a Schiffer (1991: 40) “los procesos de formación
se definen como todos los eventos, actividades y procesos que afectan a los artefactos después
de su uso inicial en un tipo particular de actividad, y estos procesos pueden ser tanto
culturales como no culturales”16, entre los culturales se encuentran el reúso, que se da dentro
el abandono, pérdida o desecho de artefactos y la disposición de los muertos, que marcan una
secundarios, los primeros corresponden a objetos que se desechan donde fueron utilizados,
los segundos a aquéllos desechados en un área distinta de donde se usaron, los cuales
mostrarán una mayor diversidad por contener desechos derivados de diversas actividades,
será poco probable encontrar un objeto completo e intacto y, además, si el sitio tuvo una
ocupación de varios años, esta variabilidad de artefactos será mayor. Hay una tercera
16
Traducción del idioma inglés, por quien suscribe esta investigación.
17
“El Contexto Sistémico etiqueta la condición de un elemento que está participando en un sistema de
comportamiento. El Contexto Arqueológico describe los materiales que pasaron a través de un sistema cultural
y que ahora son objeto de investigación de arqueólogos” (Schiffer, 1972: 157). Traducción del idioma inglés,
por quien suscribe esta investigación.
307
categoría consistente en desechos de facto, que son aquellos aun útiles, que se dejaron una
vez que el sitio fue abandonado (Schiffer, 1983: 681, 686; Schiffer, 1991: 40).
arqueológico, dentro de los que se tienen el deterioro de los artefactos por contacto con el
medio ambiente, la alteración de los sitios que incluyen afectaciones por pequeños
organismos, así como por grandes ciclos naturales y los procesos regionales, que son
modificaciones en los sitios por eventos como los aluviones o el crecimiento de la vegetación
el Preclásico, sin dejar de obviar los mismos procesos tafonómicos que afectan a los restos
también operan en la tierra superficial. Por lo tanto, los artefactos que se encuentran en las
superficies deben ser más susceptibles a un desplazamiento lateral y/o vertical, y los efectos de
a mayor profundidad. Los artefactos podrán preservar su integridad espacial (definida como la
lo que demuestra la intrusión de éstos, ya sea por la reutilización del espacio o por su acarreo,
308
derivado de las características físicas del terreno18. “En asentamientos sedentarios,
especialmente aquéllos ocupados por varias décadas, las estructuras abandonadas son
pero, en un supuesto de que fuera una construcción del Posclásico, materiales procedentes de
ésta, pudieron introducirse en la Estructura 3, pues, aunque las terrazas seguramente estaban
niveladas, con el paso del tiempo la erosión de la ladera pudo provocar la remoción de los
materiales hacia la misma. Por ello ser reitera la importancia de continuar con esta
Aquí, cabe hacer una aclaración. Al hacer referencia al abandono del asentamiento, no
se da por sentado un abandono repentino, sino que seguramente fue gradual, como sugiere
Jiménez, quien menciona la importancia de ver cómo un área es abandonada pues éste puede
procesos, pueden existir los “procesos de abandono ritual”, término propuesto por Schiffer y
LaMotta, consistentes en realizar ofrendas, en lugares donde los objetos no fueron utilizados,
igualmente estos objetos pudieron removerse de un contexto ritual, para ser utilizado con
otro fin. Esto podría igualmente explicar la presencia de las dos vasijas aisladas en la
Estructura 3, ya fuera que se trataran de ofrendas rituales durante el abandono, o que fueran
removidas de un contexto ritual, como algún entierro, para ser posteriormente reutilizadas y
18
Consultar el Informe de Análisis Cerámico (Córdova et al., 2019: 263-301).
19
Traducción del idioma inglés por quien suscribe esta investigación.
309
La cerámica refleja las interacciones que tuvo Coaxilote 1 con otras regiones de
Mesoamérica, siendo el estilo que predomina el que Grove identifica como “Cultura
Tlatilco”, “Complejo Estilístico Tlatilco” o “Complejo Río Cuautla” que para él “se refiere
a un complejo de vasijas cerámicas que consisten básicamente en vasijas rojo sobre café en
para Zohapilco. Se sabe que las fases de Zohapilco tienen inconsistencias, específicamente
Nevada, mientras que los estratos 9, 10, 11 y 12 a los Ayotla, según lo observaron Di Castro
y Cyphers y no como Niederberger lo propuso, donde colocó los estratos 12 y 13 dentro del
Complejo Nevada (2006: 47-52). Sin embargo, tomando en cuenta esta situación, se
considera que sigue siendo pertinente para los fines de esta investigación pues esta datación
se está cotejando con la que Cyphers propuso para Chalcatzingo, por lo que ambas se
complementan.
El tipo más representado es el Café Pulido con nueve vasijas, el cual se consideró
similar al Café Cuautla propuesto por Cyphers para Chalcatzingo y el Tortuga Pulido de
Niederberger para Zohapilco, ubicándolo en las fases Ayotla (1200-1000 a.C.), Manantial
(1000-800 a.C.) y Amate (1500-1100 a.C.). El tipo Rojo Pulido fue representado por una sola
vasija, que, si bien se colocó en el complejo Nevada y la fase Ayotla (1400-1000 a.C.) de
20
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
310
corresponda con la fase Ayotla, además que coincide con el Cuautla Rojo de Chalcatzingo,
El tipo Rojo sobre Café Pulido se presenta en Chalcatzingo, clasificado dentro del
Cuautla Rojo, en Zohapilco como Pilli Rojo en la fase Ayotla, o a los tipos Mapache Borde
Rojo y Ventana Rojo sobre Bayo del Complejo Nevada. Nuevamente aquí se tiene la
disyuntiva temporal respecto a estas dos fases, sin embargo, se considera que un atributo
“pseudomolcajete” no se presentan en las cerámicas Rojo sobre Café de esos sitios, por
ejemplo, en Zohapilco se identificaron en los tipos Tortuga Pulido Tardío, Pilli Rojo y Cesto
Blanco, mientras que en Chalcatzingo en los tipos Laca y Borde Blanco, lo que puede
atribuirse a una adaptación local de este motivo decorativo con una vajilla específica de
decoración con el tipo Tortuga Pulido de Tlapacoya, por lo que se ubicó temporalmente en
la fase Ayotla (1250-1000 a.C), ya que las incisiones al exterior son anchas y el fondo parece
El tipo Pasta Burda es similar al reportado por Cyphers para Chalcatzingo como
cerámica foránea proveniente de Las Bocas, llamado Del Prado Rosa, el cual es una pasta
una forma más tosca o burda, respecto a los encontrados en Nexpa, y en Tlatilco, que son de
una manufactura más fina, más pulida y en vajillas cafés o rojas sobre café, lo que
nuevamente indica una adopción de esta forma adaptada a la pasta local. Debido a estos dos
311
rasgos específicos se situó en Amate Tardío (1250-1100), Barranca Temprano (1100-1000
Como puede apreciarse, los contactos de Coaxilote 1 con otras regiones se manifiestan
local. Cabe señalar que, a pesar de localizarse muy próximo al sitio de Las Bocas, su cerámica
no es tan similar a la de este sitio, sino que comparte rasgos similares con la región del río
Cuautla y con Tlatilco. Ello puede deberse a propuesta de Cyphers que versa sobre esferas
de interacción cultural:
Los patrones distribucionales de los botellones exóticos dibujan una clara ruta de comunicación
e intercambio localizada que pasaba por el centro de Morelos para entrar en la parte norte de
Huahuaxtla y Huitzuco (González, 1944, Fries, 1960)21. Por consiguiente, el complejo del
material de la fase puede indicar que, debido a la ausencia de los objetos funerarios,
Chalcatzingo haya sido marginal a tal fenómeno. En apoyo a dicha hipótesis se puede notar
que los botellones exóticos están restringidos a la cuenca del río Cuautla. Cabe notar que Las
Las sociedades de las tierras altas a propósito crearon y mantuvieron ciertas similitudes y
diferencias en la cerámica para distinguirse de los “otros”. Aunque las áreas del este y oeste de
21
Al ser una cita textual, los autores citados por Cyphers se colocaron dentro del párrafo.
312
distintos. Mientras los poblados del oeste de la Cuenca parecen haber mantenido una filiación
“cerámica” con las aldeas del sur de Morelos, la cerámica de Zohapilco parece sugerir lazos
con los poblados del Valle de Izúcar de Matamoros, al oeste de Puebla (por ejemplo, el sitio
Si bien Grove aquí refiere a pueblos del Valle de Izúcar de Matamoros, que es la región
participaron sitios como San Pablo, Nexpa, Tlatilco, entre otros que tienen dentro de sus
un asentamiento pequeño, debió estar sujeto a uno más grande, el cual probablemente no
fuera Las Bocas, debido a la poca similitud de sus materiales cerámicos, aunque esto no
Las relaciones con otras regiones, además de constatarse con materiales cerámicos,
como vasijas y figurillas, se infiere por la presencia de dos cuentas de piedra verde en los
se sabe su procedencia, pero es un dato que podrá obtenerse en futuras investigaciones. Las
interacciones pudieron propiciarse por las rutas naturales tanto terrestres como fluviales,
como los ríos Nexapa y Atila, ambos localizados a 4 km de Coaxilote 1, el primero hacia el
22
Traducción del inglés por quien suscribe esta investigación.
313
este, mientras que el segundo se localiza al oeste. Una característica de las poblaciones del
para abastecerse de recursos hídricos como para el uso como vía de comunicación que
elementos que pueden sugerir una cosmovisión en estas poblaciones, y corresponden a las
posible representación del Dios Viejo o Huehuetéotl. Si bien no se sabe con certeza la función
de las figurillas de esta tradición, es una constante que se encuentran en entierros humanos,
aunque también se han recabado las cabezas o fragmentos de sus cuerpos en los rellenos
algunas de las interpretaciones de las funciones de las figurillas Preclásicas las refieren, como
El pensamiento religioso durante este periodo evidencia el bajo nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas. Su dependencia de los fenómenos naturales generó, sin duda, peculiares
ideaciones alrededor de la fertilidad vegetal que, aleatoria e incierta, debió ser la primeramente
1988: 159).
314
Cyphers (1987: 225-226), por su parte, considera que las figurillas femeninas podían
Si bien ella aplica esta propuesta a figurillas el Preclásico Medio en Chalcatzingo, puede ser
que alguna de estas aplicaciones pudiera efectuarse durante el Preclásico Temprano e inicios
del Medio.
Como manifestaciones particulares del sistema social y religioso, estas representaciones son
funciones precisas en los rituales del ámbito doméstico, del linaje o de la comunidad, en los
juegos sagrados, los ritos de abundancia, el ceremonial de distintos gremios, o bien en el marco
de las practicas funerarias. En este último caso, ciertos grupos de figurillas, asociadas a las
4, no puede ser del todo conocida, seguramente su asociación con el contexto funerario pudo
otorgar un estatus a la mujer a la que fue depositada, quien probablemente en vida, la utilizó
315
Respecto a la representación del Dios Viejo/Huehuetéotl, al ser una deidad tutelar y
antigua, es muy probable que su culto se haya iniciado desde el Preclásico Temprano.
Coaxilote 1 es más antiguo, aunque su presencia puede constatar que este culto sí pudo
“el elemento base que transformaba los materiales al interior de los fogones pasó de tener un
carácter anímico y adquirió características humanas sin dejar de lado sus particularidades
hacen erupción. Este sentido pudo atribuirse a la figurilla de Coaxilote 1, pues el Popocatépetl
en que el asentamiento estuvo ocupado. Además, los braseros, además de representar el cono
de los volcanes, servía para cocer alimentos, sahumar, calentar y alumbrar (Montero, 2004:
96, 113). Si bien la figurilla de Coaxilote 1 no tuvo esa función, sí pudo ser la representación
de un elemento natural como el cono de un volcán o dentro de ella pudo colocarse alguna
resina o algún otro elemento asociado al fuego, además, la figurilla del Dios Viejo
probablemente se portaba colgada debido a los dos orificios a la altura de las axilas.
Para finalizar puede resumirse que los habitantes de Coaxilote 1, eran una población
que se asentó en un área con amplios recursos naturales que aprovecharon para subsistir,
regiones, que pudieron estar inmersas dentro de su misma esfera de interacción cultural
316
compartida por lugares como Nexpa, San Pablo o Tlatilco, o con áreas con distintas esferas,
como Chalcatzingo o Las Bocas. Los pobladores de Coaxilote 1 adoptaron diversos atributos
finales del Preclásico Temprano e inicios del Medio, por lo que futuras investigaciones
deberán efectuarse para ampliar los datos aquí expuestos, como es el caso de sus contactos
interregionales, reflejados en los rasgos estilísticos de sus materiales cerámicos, así como la
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ANEXOS
336
CATÁLOGO DE MOTIVOS DECORATIVOS DEL SITIO COAXILOTE 1,
PUEBLA
señalar que la numeración no comienza desde el número uno, debido a que, dentro del
motivos decorativos de los demás sitios intervenidos. Debido a que algunos tiestos
presentaban un alto grado de erosión, los Motivos Decorativos 55, 63, 67, 68, 69, 70, 72, 88,
337
Tipo Negro sobre Naranja
338
339
340
Tipo Azteca II
Tipo Azteca IV
341
Tipo Azteca III
342
Tipo Anaranjado Pulido Ceroso
343
Tipo Sellado al Interior
344
Tipo Negro sobre Rojo Pulido
345
Tipo Negro y Blanco sobre Rojo Pulido
346
347
348
349
350
Tipo Rojo sobre Café Inciso
351
352
Tipo Rojo sobre Café Acanalado
353
354
355
T
356
Tipo Negro y Rojo sobre Café Pulido Esgrafiado
357
Tipo Pasta Burda
358