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El Enfado de Roqui

Roqui la tortuga se enfadó con Púa el erizo porque pensó que le había pinchado a propósito para adelantarse en la cola de los columpios, pero en realidad fue un accidente. Roqui se lo contó a sus amigos exagerando la historia y no les habló a Púa, dejándolo desconcertado. Galileo los reunió y aclaró el malentendido, haciendo que Roqui se dejara de enfadar con Púa.

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El Enfado de Roqui

Roqui la tortuga se enfadó con Púa el erizo porque pensó que le había pinchado a propósito para adelantarse en la cola de los columpios, pero en realidad fue un accidente. Roqui se lo contó a sus amigos exagerando la historia y no les habló a Púa, dejándolo desconcertado. Galileo los reunió y aclaró el malentendido, haciendo que Roqui se dejara de enfadar con Púa.

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EL ENFADO DE ROQUI

La tortuga Roqui estaba muy disgustada con el erizo Púa. Cuando los dos
estaban en la cola de los columpios, Roqui pensó que Púa le había
pinchado aposta con una de sus espinas y luego no había respetado su
turno y se le había colado.

En realidad, el pobre erizo había tropezado con una piedra, se había


apoyado en Roqui para no caer y había vuelto a la fila sin fijarse bien en
cuál era su sitio. El erizo Púa tampoco se dio cuenta de que le había hecho
daño a la tortuga.

Roqui estaba enfadadísima, pero en vez de hablarlo directamente con Púa,


se lo contó a la ardilla Cascabel, al ratón Boliche y al burro Galileo.

- ¿Sabéis lo que me ha hecho Púa? ¡Me ha clavado una espina en la pata


para adelantarse en la cola!

- ¡Qué malo y qué abusón! - dijeron Cascabel y Boliche.

Galileo, más prudente, añadió:

- A lo mejor lo ha hecho sin querer.

- ¡Claro que no! - gruñó Roqui - ¡Hoy no pienso hablarle!

Y así lo hizo la tortuga, que estaba muy enfadada. Cada vez que se le


acercaba Púa, se escondía en su caparazón, dejando al erizo
desconcertado.

- ¿Qué le pasa a Roqui conmigo?

- Tú sabrás... - le contestó Cascabel.


Entonces el burrito Galileo dispuesto a buscar una solución entre sus dos
amigos, los reunió debajo del olivo del patio y le preguntó a Roqui:

- ¿Por qué te has peleado con Púa?

- Porque me ha pinchado para adelantar un puesto en los columpios.

- ¿Ha sido así? - preguntó Galileo al erizo.

- ¡Nooo, no lo he hecho aposta! Es que he dado un traspiés. Ahora me doy


cuenta de que he pasado a los columpios antes que tú, pero fue sin querer.
Si además te he hecho daño, lo siento el doble.

A Roqui se le pasó el enfado al ver lo que en realidad había pasado y volvió


a ser amiga de Púa. Después, le aclaró el malentendido a Cascabel y a
Boliche.

Moraleja: Antes de enfadarte, escucha a la otra parte.

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