100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas286 páginas

Come Back For Me

El documento narra la conversación entre dos ex SEAL, Arrowood y Liam, en un avión. Arrowood acaba de despertar de una pesadilla sobre una mujer del pasado y Liam lo molesta por hablar dormido. Luego discuten sobre el futuro de Arrowood ahora que fue dado de baja médica de los SEAL y debe dejar el ejército.

Cargado por

AmaliaArroyo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas286 páginas

Come Back For Me

El documento narra la conversación entre dos ex SEAL, Arrowood y Liam, en un avión. Arrowood acaba de despertar de una pesadilla sobre una mujer del pasado y Liam lo molesta por hablar dormido. Luego discuten sobre el futuro de Arrowood ahora que fue dado de baja médica de los SEAL y debe dejar el ejército.

Cargado por

AmaliaArroyo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

2
TRADUCCIÓN Y CORRECCIÓN
kath

DISEÑO
lola’ 3
SINOPSIS ..................................... 5 22 ............................................... 156
1 ..................................................... 6 23 ............................................... 160
2 ................................................... 12 24 ............................................... 170
3 ................................................... 23 25 ............................................... 173
4 ................................................... 30 26 ............................................... 181
5 ................................................... 35 27 ............................................... 186
6 ................................................... 45 28 ............................................... 193 4
7 ................................................... 53 29 ............................................... 199
8 ................................................... 60 30 ............................................... 203
9 ................................................... 67 31 ............................................... 216
10 ................................................. 75 32 ............................................... 222
11 ................................................. 82 33 ............................................... 230
12 ................................................. 86 34 ............................................... 237
13 ................................................. 93 35 ............................................... 241
14 ............................................... 102 36 ............................................... 250
15 ............................................... 109 37 ............................................... 256
16 ............................................... 115 38 ............................................... 262
17 ............................................... 121 39 ............................................... 270
18 ............................................... 128 EPÍLOGO ................................. 277
19 ............................................... 137 PRÓXIMO LIBRO .................. 284
20 ............................................... 142 SOBRE LA AUTORA ............. 285
21 ............................................... 150
Solo dos personas destrozadas, desesperadas por calmar su dolor y
sufrimiento.
Por la mañana, ella se había ido y se había llevado mi consuelo. Me fui al
5
ejército ese día, prometiendo no volver nunca a Pensilvania.
Cuando mi padre muere, me veo obligado a ir a casa para enterrarlo. Al menos
finalmente me libraré de su granja, que se ha llenado con recuerdos que he luchado
por olvidar.
Y ahí es cuando la encuentro. Es incluso más hermosa de lo que recuerdo y
tiene la niña más adorable que he visto.
Han pasado los años, pero mis sentimientos son los mismos, y esta vez me
niego a dejarla ir. Dicen que no se puede enterrar el pasado, y tienen razón. Porque
cuando se exponen secretos de hace mucho tiempo, sacudiéndonos a ambos hasta la
médula, no tengo más remedio que verla alejarse de nuevo…
—¡A
rrowood! ¡Despierta, carajo! —Alguien me da un puñetazo en
el brazo y salgo disparado de mi asiento. Mis ojos se mueven
alrededor para detectar cualquier peligro presente, pero solo
encuentran a mi amigo, Liam, a mi lado en el avión—. Hombre, seguro que te gusta
hablar mientras duermes.
Me froto la cara con la mano, tratando de despejar el sueño.
—No tengo idea de lo que estaba soñando. 6
—Una mujer.
Excelente. Solo Dios sabe lo que dije.
—Lo dudo.
—Amigo, estabas hablando totalmente en sueños. —Su voz se vuelve más
aguda—. “Oh, Connor, eres tan sexy. Sí, dámelo así”. —Luego vuelve su voz a la
normalidad—. Solo digo que ella estaba muy animada.
Sé exactamente con qué estaba soñando: un ángel. Una mujer hermosa con
cabello castaño oscuro y los ojos más azules que jamás había visto. No importa que
pasé una noche con ella hace ocho años, la recuerdo perfectamente.
La forma en que sonrió y me hizo un gesto con el dedo para que la siguiera.
Cómo se movían mis piernas sin que mi cerebro les diera permiso. Era como si la
hubieran enviado desde arriba para salvarme.
La noche en que mi padre se había emborrachado tanto que me dio un
puñetazo mientras salía por la puerta al campo de entrenamiento, prometiendo no
volver nunca.
Ella era perfecta y ni siquiera sé su nombre.
Le doy un codazo, sabiendo que no hay ninguna posibilidad en el infierno de
que esté a punto de confesar nada de eso.
—Gracias a Dios estás casado. Ninguna mujer sería tan estúpida como para ir
por ti ahora. Tus impresiones apestan y eres un idiota.
Sonríe, sin duda pensando en su esposa. Algunos chicos lo tienen todo, Liam
Dempsey es uno de ellos. Tiene una mujer hermosa con la que volver a casa, niños,
amigos, y tuvo una de esas infancias perfectas.
Básicamente, su vida es la opuesta a la mía.
Lo único que tengo que vale la pena son mis hermanos.
—¿De qué estás hablando? Hay una razón por la que me llaman Dreamboat1 y
te llaman Arrow. Soy un maldito sueño.
—Aquí vamos. Me llaman así por mi apellido, idiota.
Liam se ríe y se encoge de hombros.
—Tal vez, pero me llaman así por mi brillante personalidad.
Aunque es un idiota total, lo voy a extrañar. Voy a extrañar a todo mi equipo.
Odio que este haya sido mi último despliegue y ya no seré parte de esta hermandad.
Me encantó ser un SEAL. 7
—Afortunadamente, eres tan vanidoso que veré tu brillo donde sea que
termine.
—¿Alguna idea de dónde vas a estar o qué vas a hacer ahora? —pregunta Liam.
Me recuesto en la silla demasiado incómoda de este avión C-5 y respiro hondo.
—Ni idea.
—Me alegra ver que estás en la cima de tu vida. Tienes que arreglar tu mierda,
Arrowood. La vida no te va a dar una mierda.
Liam ha sido el líder de mi equipo durante los dos últimos despliegues y es
como un hermano mayor para mí, pero en este momento, no quiero que me
sermoneen. Tengo tres hermanos mayores que ya hacen bastante de eso.
Aunque, supongo que eso es lo que es el equipo SEAL… hermanos. Hermanos
que harían cualquier cosa el uno por el otro, incluso ayudarse mutuamente a través
de una gran transición, incluso si es una que viene desde hace un tiempo. Hace tres
años, estaba en servicio. Era un control de rutina y mi pierna se aplastó cuando un
automóvil intentó pasar. Tuve algunas cirugías, todas se veían bien, pero no me
estoy curando bien. En este despliegue, estaba en tareas livianas, que eran
básicamente administrativas. Odio las tareas administrativas. Quería estar ahí

1 Bote de los sueños, en español.


afuera, asegurándome de que mis hermanos estuvieran a salvo. Luego, el médico
me dio la noticia de que me darían el alta médica.
Ya no soy apto para ser un SEAL.
Y si no puedo hacer esto, entonces no quiero ser parte de esto.
—Tengo planes.
—¿Cuáles? —pregunta.
—Patearte el trasero, por ejemplo.
—Podrías intentarlo, jovencito, pero yo no apostaría dinero en ello.
—Si mi pierna estuviera al cien por cien…
Liam niega con la cabeza.
—Todavía te mataría. Pero, dejando de lado las bromas, no puedes firmar los
papeles en dos semanas y no tener ni idea de qué hacer.
Mi hermano mayor, Declan, estaba metido en mi culo y decía lo mismo cuando
lo llamé hace un mes. Dec dirige una gran corporación en la ciudad de Nueva York
y dijo que estaba buscando un nuevo jefe de seguridad, pero preferiría pasar mi 8
pierna mala por un procesador de carne que trabajar para él. Es un exaltado, que
cree que lo sabe todo, y no paga una mierda. Ya he hecho ocho años de eso, así que
me gustaría mejorar en el departamento financiero.
Aun así, tiene razón. Solo puedo sobrevivir con los pocos ahorros que tengo
durante cierto tiempo, entonces tendré que conseguir un trabajo.
—Lo resolveré —le digo.
—¿Por qué no volver a casa a la granja?
Entrecierro los ojos y contengo la ira que me llena ante la mención de ese lugar.
—Porque la única forma en que pondré un pie en esa tierra es si estoy
enterrando al hombre que reside allí.
Los hermanos Arrowood hicieron el voto de cuidarse unos a otros, protegerse
unos a otros, y eso fue lo que todos hicimos hasta que yo pudiera salir. Dos semanas
después de la graduación fue la última vez que toqué esa granja en Pensilvania.
Viviré en las calles antes de volver allí.
Levanta las manos.
—Está bien, hermano, no hay necesidad de que parezca que estás a punto de
partirme a la mitad. Lo entiendo. No volverás a casa. Solo estoy preocupado. He
visto a muchos tipos salir y luchar para navegar en la vida civil. Por mucho que nos
quejemos de esta vida, nos convierte en nosotros, ¿sabes?
Tiene razón. Demonios, yo también lo he visto, pero no estaba listo para salir a
mi realidad. Habría servido veinte años con una sonrisa porque la marina me salvó
la vida. Iba a terminar en la cárcel si no me hubiera enlistado. Luego, cuando entré,
me seleccionaron para el entrenamiento de la marina y me negué a ser otra cosa.
Ahora, no es mi elección.
—No estoy seguro de qué más podría ser en este momento.
—Mi amigo Jackson tiene una empresa que acepta SEAL rotos, estoy seguro de
que tiene espacio para uno más.
Le doy la vuelta.
—Te mostraré lo roto.
Antes de que podamos entrar más en una disputa, los oficiales se acercan y nos
dicen que nos estamos preparando para el aterrizaje y cómo quieren que se realice
la descarga.
El regreso a casa no se parece a nada que nadie pueda comprender. Están llenos
de emociones, globos, fanfarrias, lágrimas de felicidad y mucha emoción. Las
esposas están con sus mejores ropas y los niños se ven perfectos y pulidos cuando 9
sabemos que sus vidas durante los últimos nueve meses fueron todo lo contrario.
Puedes ver a las familias tan listas para echar un vistazo a su ser querido que se
subirían unas encima de otras.
Luego está cómo nos sentimos.
Nuestros nervios son diferentes. Estamos listos para llegar a casa y ver a las
personas que amamos, pero al mismo tiempo, sabemos que no será fácil. Amar a un
hombre que se está preparando para irse de nuevo no puede ser fácil. Es por eso que
estoy agradecido de que el amor y el matrimonio nunca hayan estado en los
primeros lugares de mi lista de prioridades.
Me gusta saber que no se hace ningún sacrificio para amarme.
El comandante se queda en silencio, esperando la atención de todos.
—Patterson y Caldwell irán primero ya que tuvieron bebés mientras no
estábamos. Entonces será alfabético para desembarcar. Una vez que hayan
verificado conmigo, tomen sus equipos y no regresen a la base durante dos semanas,
¿comprendido?
—Sí. —Todos respondemos al unísono.
Deja el portapapeles y nos mira a todos.
—No me hagan tener que explicarle a mi esposa por qué tengo que irme de
casa para venir a rescatar a uno de ustedes, idiotas.
Algunos de nosotros nos reímos, pero él no lo hace porque puede haber
ocurrido hace dos despliegues. Afortunadamente, no fui yo.
El avión aterriza y juro que puedo sentir el cambio de energía. Como es
alfabético, seré uno de los primeros en salir, pero nuestro equipo está lleno de
muchachos que tienen hijos. Esperaré hasta que se vayan, dejaré que el comandante
Hansen me dé un sermón y seguiré mi camino alegre como lo hacen los otros
solteros.
El comandante me llama por mi nombre, pero me mantengo enraizado. Su voz
se eleva de nuevo.
—¡Arrowood! —Me mira, pero me encojo de hombros—. Jesús, cada maldito
despliegue hacen esto mismo, idiotas. Bien, llamaré tu nombre dos veces, y si no te
levantas, te moverás al final de la fila. Idiotas. Estoy rodeado de ellos.
—Nos vemos en unas semanas —dice Liam cuando lo llaman.
—Me aseguraré de despedirme.
Me da una palmada en el pecho.
—Haz eso.
10
Después de que se digan el resto de los nombres, escucho el mío nuevamente.
El comandante no se ve nada feliz, pero veo un toque de orgullo escondido
detrás de su ceño fruncido.
—Eres un buen hombre.
—Esos niños quieren a sus padres.
Asiente.
—Aquí está tu papeleo. Te veré de regreso en catorce días.
Asiento, tomo el papel y me voy. El sol brilla y el aire huele a limpio. No hay
polvo ni suciedad adherida a mi piel mientras bajo las escaleras.
—Oye, idiota. —Me congelo por un segundo antes de girarme para mirar a mi
hermano, que se supone que no debe estar aquí.
—¿Sean? —Camina hacia mí con los brazos abiertos y una gran sonrisa en los
labios.
—Es bueno verte en casa de una pieza.
Nos damos un abrazo, golpeando nuestras manos en la espalda del otro.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí?
—Supuse que alguien debería llevarte a casa después tu último despliegue.
—Bueno, es bueno verte —le digo con una sonrisa.
—Es bueno verte también, hermanito.
Puede que sea el más joven, pero no soy pequeño. Sean es el más bajo de
nosotros, pero tiene el corazón más grande. A veces desearía ser más como él.
—Sabes, puedo cortarte del culo a la mejilla en unos diez segundos, ¿de verdad
quieres que peleemos?
Me da una palmada en el hombro.
—Hoy no, estoy aquí por otra cosa.
—¿Sí?
—Sí, tenemos que ir a encontrarnos con Declan y Jacob…
Una pizca de preocupación me llena. No tenemos exactamente reuniones
familiares. De hecho, creo que la última vez que estuvimos los cuatro juntos fue el
día en que me gradué del campo de entrenamiento. Mis hermanos y yo estamos
todos separados por un año. Mi pobre madre tuvo cuatro hijos en cuatro años y
luego pasó los siguientes siete años criando a cuatro niños que no eran conocidos 11
por ser niños fáciles. Nos manteníamos juntos y éramos mejores amigos, en todo lo
que era travieso.
Ahora, sin embargo, todos estamos dispersos como el viento y solo nos vemos
por separado en su mayor parte.
—Verlos dónde.
Sean aprieta la mandíbula y luego suelta un profundo suspiro.
—Sugarloaf. Nuestro padre ha muerto. Es hora de irse a casa.
—Y
ahora eso se acabó —dice Declan mientras mira hacia el
agujero en el suelo donde descansa el ataúd. El cementerio
es viejo con algunas lápidas que todavía están rotas de la
noche de la hoguera donde todos éramos idiotas.
Es silencioso y el olor a granja llena el aire. Un poco de estiércol, un poco de
humo y muchos lamentos. Pensé que me sentiría mejor ahora que está muerto, pero
todo lo que siento es ira. 12
—No del todo —nos recuerda Sean—. Todavía tenemos que decidir qué hacer
con la granja y la tierra.
—Quémala —digo sin sentimiento. Estar de regreso aquí me da comezón.
Incluso con él muerto, todavía me siento como si estuviera mirando, juzgando y
preparándose para levantar los puños. Demonios, todavía se siente como si los
secretos que hemos guardado gracias a él intentaran asfixiarme.
—Connor tiene razón. Aunque me haría sentir mejor si el anciano todavía
estuviera dentro cuando le prendamos fuego —añade Jacob.
Estoy de acuerdo. Mi padre solía ser un buen hombre. Amaba a sus hijos, a su
esposa y a su granja, dando todo lo que era a cada uno. Luego murió mi madre y
perdimos a ambos padres.
Se fue el hombre amable, divertido y trabajador que me enseñó a andar en
bicicleta y pescar. En cambio, se convirtió en un borracho hueco que usó sus puños
para expresar su rabia.
Y sí que estaba enojado.
Con todos. Por todo. Sobre todo, con mis hermanos y conmigo por recordarle
a la mujer que amaba y que Dios se llevó demasiado pronto. Como si no
estuviéramos afligidos por la pérdida de la madre más maravillosa que jamás haya
respirado.
Dec niega con la cabeza.
—Esto es lo único que nos dejó el bastardo, y vale millones. También es donde
se esparcieron las cenizas de mamá. Seremos pacientes, como lo hemos sido, y lo
venderemos. ¿A menos que uno de ustedes lo quiera?
—Diablos no. —No quiero nada que ver con eso. Lo quiero fuera de mi vida
para no tener que volver nunca más a Sugarloaf.
Todos los demás gruñen de acuerdo.
—Bueno, todos vamos a tener que reunirnos con el abogado en algún momento
de esta semana, y luego venderemos la puta cosa.
No tengo ninguna duda de que Dec ya ha movido los hilos para sacarnos de
aquí lo más rápido posible. Al igual que el resto de nosotros, tiene muchas cosas que
quiere evitar en esta ciudad, lo que no será posible si estamos aquí más de un día.
Los cuatro nos amontonamos en el auto de Sean y regresamos a la casa, pero
tan pronto como llegamos a la entrada, el auto se detiene.
Los pilares de madera con el letrero en lo alto y nuestro apellido grabado en la
madera están envejecidos, pero aún se mantienen firmes. Intento no recordar la voz
de mi madre, pero el recuerdo viene demasiado fuerte y demasiado rápido y tengo 13
ocho años de nuevo.

—Ahora, ¿cuál es la verdad sobre las flechas2?


Gimo mientras su ceja se levanta y espera la respuesta.
—Mamá, el nuevo juego de Nintendo está en casa y quiero jugar.
—Entonces será mejor que me respondas, Connor. ¿Cuál es la verdad sobre las flechas?
Ahorré dinero de mi último cumpleaños, pero no fue suficiente, así que tuve que pedirle
dinero prestado a Jacob para el juego. Es tan malo que me obligó a hacer sus quehaceres
durante seis meses, pero ahora tengo el nuevo Mario. Todo lo que quiero hacer es jugar. No
me importa la flecha.
Estaciona el auto y se cruza de brazos. Mamá solía ser mi favorita.
—¿Por qué tenemos que decir esto cada vez? —pregunto.
—Porque es importante. La familia es lo que importa en esta vida, sin eso, no tienes
nada. Cuando cruzamos este umbral, volvemos a casa. Estamos con quienes nos aman y aquí,
mi dulce niño, es donde siempre pertenecerás.
Mi mamá es la mejor persona que conozco, y por mucho que quiera mi juego de
Nintendo, y realmente lo quiero, quiero hacerla más feliz. Me gusta hacer feliz a mamá.

2 Arrow, en inglés. Es la raíz del apellido “Arrowood”.


—No puedes disparar una sin tu arco —me quejo, odiando que este sea un hecho que
ella me haga recitar.
Sonríe.
—Así es. ¿Y por qué eso es importante?
—Mamáááá —me quejo porque el juego me está llamando.
—Nada de mamá —dice—. ¿Por qué es importante?
—Porque si no usas el arco, nunca avanzará, y una flecha estaba destinada a seguir
adelante.
Sus ojos se llenan de amor y felicidad mientras me mira.
—Así es, y estabas destinado a ir a lugares. Ahora, vayamos a la casa a ver si tus
hermanos la han dejado en pie.
—Y puedo jugar mi juego.
Mamá se ríe.
—Sí, y eso, después de tus quehaceres.
14
—No puedo hacerlo —admite Sean mientras mira el camino de tierra.
Uno por uno, mis hermanos dejaron este lugar, y cada uno de ellos tomó turnos
para regresar hasta que yo también tuve la edad suficiente para irme. Me
protegieron de una manera que no pude apreciar en ese momento. Jacob retrasó un
año el ir a la universidad para asegurarse de que Sean pudiera jugar al béisbol y que
yo no estuviera tan solo con papá. Sean me llevaba a los juegos, asegurándose de
que saliera de la casa de vez en cuando después de que Jacob se fuera. Declan fue a
la universidad, pero pasó los veranos en la granja, asegurándose de poder
protegerme de los puños de papá siempre que fuera posible.
Parece el más incómodo, pero también es el más fuerte de todos nosotros.
—¿Cuál es la verdad sobre las flechas? —Dec ahoga las palabras y cierro los
ojos.
Mamá. ¿Qué pensaría ella de nosotros ahora? ¿Entendería por qué todos
dejamos este lugar? ¿Vio el infierno por el que él nos hizo pasar y en qué nos
convertimos debido a sus elecciones?
Jacob responde.
—Quitar la mitad de la pluma hará que la flecha se curve y altere su curso, por
eso es importante mantenerse unidos.
—Mamá estaría decepcionada de nosotros —dice Declan—. Sin mujeres, sin
niños, nada más que trabajo.
—Nos tenemos el uno al otro —digo—. Siempre lo hemos hecho, y ella hubiera
querido eso.
Declan mira por la ventana.
—Ella hubiera querido que tuviéramos más…
—Sí, bueno, es difícil tener más cuando creces como nosotros.
La voz de Jacob es tranquila y llena de tristeza.
—Hicimos un pacto. Sin matrimonios, sin hijos, y nunca levantar los puños con
ira. Ella lo habría entendido. Ella hubiera querido que nos apoyáramos el uno al otro
y no fuéramos nada como él al final.
Quizás lo haría, Dios sabe que eso es lo que esperábamos. Me gusta creer que
si ella está mirando, lo ha visto todo y entendería que sus hijos tomaron esta decisión
por una razón. La tuve la menor cantidad de tiempo, pero creo que ella habría
respetado el deseo de proteger a los demás.
15
Si veníamos de un hombre así, seguramente también estaba dentro de
nosotros.
Declan mira a Sean, el hermano que era más cercano a ella. Nunca se ha
perdonado a sí mismo por la noche en que murió.
—Conduce, hermano. Es hora de seguir adelante.
Sean golpea con la mano el volante antes de poner el auto en marcha y acelerar
lentamente por el camino del infierno.
Ninguno de nosotros habla. Sé que no puedo reunir un pensamiento lo
suficiente como para decir una palabra. Hay recuerdos por todas partes.
La cerca que bordea el camino de entrada donde mis hermanos y yo nos
sentábamos y observábamos las vacas, soñando con huir. Veo el árbol que está en el
lado izquierdo de la propiedad donde hicimos una escalera con trozos de madera
para poder trepar a las ramas, fingiendo que estábamos escondidos y seguros.
Papá nunca pudo alcanzarnos allí.
Siempre estaba demasiado borracho para subir más de dos peldaños.
A la derecha está el campo de tiro con arco donde mis hermanos y yo pasamos
horas imaginando que éramos Robin Hood u otros grandes hombres que hicieron lo
correcto.
Puedo oír a los cuatro discutiendo sobre quién disparaba mejor, sabiendo todo
el tiempo que era Sean. El bastardo siempre tuvo la mejor forma y puntería.
Y luego lo que una vez fue mi casa aparece a la vista.
—Es como una maldita deformación en el tiempo —comenta Dec—. Nada ha
cambiado.
Él tiene razón. La casa está exactamente igual que cuando me fui. Tiene dos
pisos y un gran porche envolvente con un columpio. La pintura blanca está
descolorida y astillada, y las contraventanas negras faltan en una de las ventanas y
cuelgan de otra. Si bien puede ser lo mismo estructuralmente, no es el hogar que
recordamos los cuatro.
Me aclaro la garganta.
—Solo que ahora es un maldito desastre.
—No creo que el anciano haya hecho nada después de que nos fuimos. —Uno
de mis hermanos dice detrás de mí.
No hay forma de que vendamos esta casa por lo que vale. Aunque la casa
nunca ha sido el premio, la tierra sí. Más de trescientos acres de algunas de las
16
mejores tierras ganaderas de Pensilvania. Un arroyo serpenteante lo atraviesa, la
hierba es de primera para las vacas y es pintoresca.
—¿Cómo podría? —bufó Declan—. No tenía sus trabajadores para atender las
cosas mientras estaba borracho.
Asiento, sintiendo un nuevo tipo de ira hacia él. Al menos podría haberse
preocupado por la granja.
—¿Qué pasa con los animales? —pregunta Sean.
—Tendremos que hacer un inventario completo y ver en qué diablos nos
estamos metiendo —hablo.
Mis hermanos están de acuerdo, así que nos repartimos las tareas. Es hora de
ver qué más destruyó.

La granja es un desastre, eso es todo lo que me sigo diciendo. Es una pesadilla.


No había mantenido nada más que el equipo de la lechería, que habría tenido que
mantener en funcionamiento si quería ganar suficiente dinero para comprar su licor.
Aun así, el hecho de que dejó la tierra descuidada, es increíble. Lo que podría
haber sido una herencia de más de diez millones vale la mitad, en el mejor de los
casos. Se necesitará mucho trabajo para acercarlo a lo que nos gustaría vender.
Estoy caminando por el campo a la izquierda del arroyo, el lugar donde venía
a esconderme. La primera vez que mi padre se enfureció, yo tenía diez años, y
Declan recibió la paliza, protegiéndonos a todos y diciéndonos que corriéramos y
nos escondiéramos.
No entendía completamente lo que había sucedido, solo que mi hermano, a
quien amaba, estaba gritando que me fuera.
Así que lo hice.
Corrí. Corrí tan rápido que no estaba seguro de detenerme alguna vez. Corrí
hasta que mis pulmones lucharon por respirar. No me detuve hasta que estuve
donde pensé que nadie podría encontrarme porque Declan tenía algo en sus ojos
que nunca había visto: miedo.
Estoy parado aquí, al borde del arroyo, mirando hacia la plataforma que
construí en el árbol donde pasé tantos días y noches escondiéndome del infierno que 17
había en mi casa.
Qué jodido lío.
Estar aquí es el último lugar en el que quiero estar, pero ya no tengo que
esconderme de nada. Ya no soy ese niño asustado, y no hay más monstruos
escondidos en la casa. Sin embargo, no puedo evitar sentir el vacío en el estómago.
El silencio es casi ensordecedor mientras estoy aquí escuchando el arroyo que
solía arrullarme para dormir. La tierra es hermosa. No puedo evitar ver los verdes
exuberantes y el tono rosado intenso del sol poniente en el cielo, iluminando las
nubes y haciéndolas parecer algodón de azúcar.
Cierro los ojos, alzo la cara al cielo y escucho el sonido de mi respiración.
Y luego un golpe desde arriba hace que mis sentidos se activen.
Miro a mi alrededor, tratando de ver qué era.
Luego un sollozo.
—¿Hola? —grito, volviéndome hacia el árbol y la plataforma en lo alto de sus
ramas.
Hay una refriega, el sonido de pies arrastrándose sobre la madera. Alguien está
ahí arriba. Tiene que ser un niño porque un adulto mayor no se escondería en esa
plataforma. Sin embargo, quienquiera que sea no responde.
—¿Hola? Sé que estás ahí arriba —digo un poco más suave porque estoy
tratando de dar menos miedo—. No tienes que tener miedo.
Otro movimiento y luego un llanto claramente doloroso.
No espero, subo por el árbol, usando los escalones de madera que mis
hermanos me ayudaron a construir para que siempre pudiera venir aquí.
—Voy a subir. No tengas miedo —instruyo, no queriendo que quien esté allí
se caiga del trozo de madera.
Llego a la plataforma y hay una niña acurrucada en un rincón. Sus ojos están
muy abiertos y llenos de miedo. No parece mucho mayor que yo la primera vez que
vine aquí, pero no estoy mucho con los niños, así que no tengo ni idea de su edad.
Sé todo acerca de la aprensión y las lágrimas que corren por su rostro. Solía tener
una expresión similar en este lugar.
—No te lastimaré, ¿estás bien? Te escuché llorar.
Asiente rápidamente.
—Está bien, ¿estás herida?
18
Una lágrima le cae por la mejilla y asiente de nuevo, agarrándose el brazo.
—¿Es tu brazo? —pregunto, sabiendo que eso es lo que es. Cuando todavía no
habla, trato de recordar lo que se siente estar herido y solo, escondido en un árbol—
. Soy Connor, y solía vivir aquí. Este era mi lugar favorito en toda esta granja. ¿Cuál
es tu nombre?
Su labio tiembla, y parece luchar con si puede responderme. Al final, sus ojos
verdes me miran como un halcón mientras aprieta los labios con fuerza, haciéndome
saber que no tiene intención de hablarme.
Doy otro paso por la escalera y me apoyo en la plataforma.
—Está bien, no tienes que decírmelo.
Me quedaré aquí todo el tiempo que sea necesario para bajarla.
Se sienta, su cabello castaño le cae alrededor de la cara y lo huele antes de
empujarlo hacia atrás.
—Eres un extraño —dice la niña.
—Lo soy. Tienes razón en no hablar con extraños. ¿Ayudaría si te dijera que
también fui una especie de oficial de policía en la marina?
Sus ojos se entrecierran, evaluándome.
—Los agentes de policía tienen uniformes.
Sonrío, chica inteligente.
—Así es. Me puse uno, pero ahora no trabajo porque estoy en la granja.
¿Puedes decirme cómo te lastimaste el brazo?
—Me caí.
—¿Cómo subiste aquí?
Se mueve un poco.
—No quería que nadie me encontrara.
Mi instinto se tensa como un millón de respuestas sobre por qué esta niña se
esconde aquí con el brazo dolorido en lugar de correr a casa en busca de ayuda.
Tengo que mantenerme bajo control y recordar que no todo el mundo tiene una vida
hogareña de mierda. Podría ser cualquier cosa.
—¿Por qué no?
Se muerde su labio inferior.
—Papá dijo que se suponía que no debía salir de casa y no quería que se
enojara. —Luego se limpia la nariz con el brazo y cae otra lágrima—. Vine aquí para
poder esperar a que mamá regrese a casa. 19
Le doy un asentimiento de complicidad.
—Bueno, estoy seguro de que tu papá está preocupado por ti. Deberíamos
llevarte de vuelta a casa y hacerte revisar el brazo.
—Va a estar tan enojado. —Su labio tiembla.
La pobre está aterrorizada. De su padre o porque rompió las reglas, no estoy
seguro. No sé quién es ella ni quién es su padre, pero no puede quedarse aquí arriba
herida y asustada. Se caerá.
—¿Qué tal si no le digo dónde te encontré si no me pregunta?
Me mira con curiosidad.
—¿Te refieres a mentir?
—No, solo creo que los amigos guardan secretos, y ahora somos amigos,
¿verdad?
—Supongo que sí.
—Bueno, amiga, sabes que mi nombre es Connor, pero todavía no sé el tuyo.
Sus labios se fruncen.
—Soy Hadley.
—Encantado de conocerte, Hadley. ¿Puedo ayudarte a bajar ya que te duele el
brazo?
La cabeza de Hadley se mueve rápidamente.
Le indico cómo acercarse, y luego envuelve su brazo alrededor de mi cuello,
sujetándome con fuerza mientras yo nos bajo sin sacudirla demasiado. Cuando
llegamos al suelo, la pongo de pie y me agacho.
Estamos cara a cara, y hay algo en la forma en que me mira, como si fuera su
salvador, que me hace doler el corazón.
—¿Tu brazo está bien?
—Duele. —Su voz es pequeña y tiene un leve temblor de dolor. Lo mueve a la
parte delantera de su cuerpo, acunándolo con fuerza.
—¿Puedo mirarlo?
Hadley es una cosa diminuta. Aunque, no tengo un marco de referencia sobre
la edad que tiene, si esta es la altura normal para un niño, o soy un idiota.
—Está bien.
Echo un vistazo y hay algunos moretones y está hinchado, pero nada
evidentemente obvio de que se lo rompió. 20
—Bueno, no se ve terrible, pero creo que tenemos que llevarte a casa para que
puedan asegurarse de que no esté roto. ¿Dónde vives?
Señala al otro lado del arroyo hacia donde está la granja Walcott.
—¿Es tu apellido Walcott?
—Síp.
Sonrío. Es bueno saber que no vendieron su granja. Los Walcott eran buenas
personas. Mi madre y la señora Walcott eran amigas cercanas. Cuando mamá murió,
Jeanie nos traía comida y se aseguraba de que todavía tuviéramos pastel de vez en
cuando. La amaba y estaba triste cuando falleció. Tim murió aproximadamente un
mes después que ella, y mi padre diría que fue por el corazón roto. Ojalá mi padre
quisiera a mi madre lo suficiente como para morir junto a ella, pero no tuve tanta
suerte.
No tenía idea si alguien lo compró o si la propiedad se le pasó a alguien. Nunca
tuvieron hijos propios, pero parece que todavía es parte de la familia.
—Te acompañaré a casa y me aseguraré de que no te lastimes de nuevo.
¿Quieres cruzar o prefieres que te lleve yo?
La veo preocupada, pero no hay forma de que deje que esta niña se vaya sola
cuando está herida.
—Podemos caminar.
—Bien. —Me enderezo, extiendo la mano y sonrío cuando ella la toma,
sabiendo que me he ganado un poco de su confianza.
Nos dirigimos a su casa, ninguno de los dos dice mucho, pero luego siento que
empieza a temblar. Recuerdo muy bien que no quería volver a casa porque mis
padres se iban a enojar conmigo. Demasiadas veces me gané un sermón porque mi
madre dijo que regresara antes de que oscureciera y me perdí en las vastas tierras
que parecían iguales, y uno de mis hermanos tuvo que venir a buscarme.
—¿Cuánto tiempo has vivido aquí? —pregunto, queriendo desviar su atención
de su inminente castigo.
—Crecí aquí.
—Sí, ¿y cuántos años tienes?
—Tengo siete.
Ella debe haberse mudado justo después de que me fui.
—¿Vives aquí con tus padres?
—Mi papá dirige la granja con mi mamá. Ella también es maestra. 21
—Suenan como gente agradable.
Hadley aparta la mirada y ese sentimiento me molesta de nuevo. He vivido
toda mi vida basándome en confiar en mis instintos. En el ejército, es matar o morir.
Tuve que confiar en mí mismo para saber cuándo algo era una amenaza o no. Algo
en su comportamiento tiene banderas rojas encendidas por todas partes.
—Mis padres probablemente no están en casa, así que no los conocerás.
Asiento como si no entendiera lo que está haciendo. Crecí poniendo excusas
sobre todas las razones por las que mis amigos no podían venir o mis profesores no
deberían llamar. Mi padre estaba durmiendo, no estaba en casa, estaba en el tractor
o estaba fuera de la ciudad. Cualquier cosa que pudiera decir para disuadir a alguien
de ver algo. Desde encontrar una razón para hacer preguntas.
Ocultar no era solo para mí, era para todo sobre mí.
—Bueno, si no lo están, al menos sabré que llegaste a casa sana y salva.
—¿Crees que pueda venir alguna vez para trepar a tu árbol? Tiene escalones y
el mío no.
Le sonrío.
—Cuando quieras, niña. Mi árbol es tu árbol. Y si vienes en los próximos días,
puedo mostrarte otros dos escondites que construimos mis hermanos y yo.
—¿De verdad? ¡Genial! —Hadley se emociona.
—De verdad.
Llegamos al camino de entrada y hay alguien en el auto. Su cabello castaño
oscuro cae por su espalda en ondas y ella está sacando una bolsa de papel de su baúl.
Cuando se vuelve, nuestras miradas se encuentran y mi corazón se detiene.
Sus labios se abren mientras los comestibles caen al suelo olvidados mientras
me encuentro cara a cara con la mujer que ha perseguido mis sueños.
Mi ángel ha regresado, solo que no es mía.

22
N
o puede ser.
Esto no puede estar pasando.
Han pasado ocho años desde esa noche. Ocho años fingiendo
que todo era un sueño porque tenía que serlo.
Nunca lo volví a ver. No importa cuántos días y noches escaneara multitudes
o mirara a cada conductor, nunca era él.
23
En parte, estaba agradecida porque esa noche fue una de las más desgarradoras
e increíbles de mi vida. Nunca debí haberme entregado a él, pero estaba tan insegura
de hacia dónde iba mi vida y si casarme con Kevin era lo correcto. Solo sabía que
necesitaba ser amada y apreciada, aunque fuera solo por una noche. Quería que me
abrazaran de la forma en que este hombre me abrazó cuando bailamos.
La otra parte fue la agonía porque me iba a casar al día siguiente, y Dios me
ayude, recé para no volver a verlo nunca más para poder encontrar la manera de
perdonarme por los pecados que cometí.
Debería haber sabido que nunca podría expiar mis pecados para ser
perdonados y que él esté aquí es prueba de ello.
—¡Mamá! —Hadley se acerca corriendo, sus ojos llenos de terror ante los
comestibles en el suelo.
Mierda. Los dejé caer.
Odio que se preocupe tanto.
—Está bien, bebé. Yo los levanto.
Hadley se vuelve hacia el hombre cuando ve que mis ojos vuelven a él.
—Connor, esta es mi mamá.
Connor. Le había dado tantos nombres, pero Connor encajaba. El nombre es
fuerte, como el hombre.
El tiempo no ha hecho nada para disminuir lo atractivo que es. Sus ojos son de
un verde esmeralda profundo que me hace sentir como si estuviera a la deriva. Su
cabello es más largo en la parte superior, echado hacia un lado, lo que le da un
aspecto un poco juvenil, pero solo aumenta su atractivo. Luego está su cuerpo. Dios,
su cuerpo es pecaminoso. Su camisa se aferra a sus brazos, y no se puede negar los
músculos debajo de ella.
Su pecho es más ancho de lo que recuerdo.
Y recuerdo todo.
Su toque, su olor, el sonido de su voz mientras me hacía el amor de una manera
que no sabía que existía.
Lo necesitaba a él y al recuerdo de esa noche más de lo que él podría imaginar.
Lo he revivido tantas veces, aferrándome a esos sentimientos por los que estaba
desesperada, amando cómo mi mundo cobró vida y los colores eran más brillantes
cuando estaba con él. Era como un cometa que prendió fuego al cielo y la cola nunca
se ha desvanecido para mí.
Pero ahora, ¿con él aquí? Amenaza todo, incluida la vida de la niña junto a él. 24
Los miro a ambos mientras me agacho para tratar de recoger las cosas que dejé
caer.
—¿Y cómo se conocen ustedes dos?
Él también se acerca, inclinándose para ayudar a recoger los artículos que están
fuera de mi alcance.
—Encontré a Hadley en un árbol, y creo que su brazo está bastante lastimado.
Quería asegurarme de que llegara bien a casa.
Inmediatamente, mi atención se centra en ella. No sé cómo lo lastimó o si
alguien la lastimó.
—¿Estás bien? ¿Qué pasó?
Ella lo mira a él y luego a mí.
—Me caí.
Cierro los ojos, deseando que sea verdad. Kevin puede lastimarme, pero nunca
le ha levantado la mano a Hadley.
—Déjame ver.
Se sube la manga y toco el moretón que estropea su piel y odio que se vea
hinchado.
—Necesito que la revisen.
Connor levanta la bolsa de comida en sus brazos y se la entrega.
—¿Puedo ayudar?
Niego con la cabeza rápidamente.
—No, no. Yo me encargo. Mi esposo trabaja en la granja. Llevaré esto dentro y
luego la llevaré. Gracias.
No puedo dejar que Kevin lo vea. Tendrá un millón de preguntas sobre quién
es, cómo lo conozco, por qué Hadley no estaba en la casa donde se suponía que debía
estar y qué le pasó a su brazo. En este momento, mis emociones están demasiado
inquietas para lidiar con eso.
—¿Estás segura?
—Muy.
Connor esboza una sonrisa triste y luego toca la parte superior de la cabeza de
Hadley.
—Ten cuidado, ¿de acuerdo?
Hadley le sonríe. 25
—Igualmente.
Se ríe.
—Yo no soy el que está herido.
—Aún debes tener cuidado porque eres un soldado.
Por eso no lo he visto. Se ha ido, pero claramente, ha vuelto. Solo que no sé qué
significa eso o si significa algo en absoluto. Ni siquiera sé por qué me importa lo que
eso signifique. Tengo mi vida aquí con Kevin y Hadley.
No podemos irnos, incluso si quisiéramos. Kevin se aseguró de eso cuando me
mudé aquí, lejos de cualquier persona que pudiera conocer.
Aun así, mis labios se abren y pregunto:
—¿Estás en el ejército?
—Lo estoy, por unas pocas semanas, al menos. Entonces saldré.
Asiento, agradecida de que se vaya de nuevo.
—Bueno, gracias por traer a Hadley a casa.
Da un paso más cerca, haciendo que mi pulso se acelere. Se necesita cada
gramo de fuerza que tengo para mantenerme firme.
—De nada…
Mis entrañas luchan por decirle mi nombre. No quiero mentir, pero darle esto
es como renunciar a todas las falsas pretensiones. Pero le debo una. Le debo mucho,
así que dejo de debatirme y le digo la verdad.
—Ellie.
Connor se acerca un paso más, su voz profunda me roza mientras dice mi
nombre mucho más hermoso de lo que nunca lo había escuchado.
—Ellie. De nada, y fue un placer conocerte.
Sonrío tentativamente.
—Sí, lo mismo, Connor.
Decir su nombre se siente como una pieza del rompecabezas que encaja.
Hadley toma mi mano abierta, y subimos los escalones que conducen a la casa
que se derrumba que llamamos hogar, dejándolo allí parado y mirándonos, y me
pregunto si puede ver lo que he estado ignorando durante los últimos siete años…
que Hadley tiene sus ojos.

26

—No está roto, pero está torcido —dice el doctor Langford mientras revisa su
brazo—. Segundo esguince en los últimos dos meses.
—Sí, ella es… está tan llena de vida y le encanta correr y escalar. No puedo
mantener sus pies en el suelo.
El doctor Langford asiente.
—Tenía un pequeño así. Siempre cubierto de magulladuras y raspaduras.
También es la vida de la granja. Explica por qué también has tenido un poco de mala
suerte, ¿eh?
Asiento.
Odio las mentiras. Odio todo eso, pero tengo mucho miedo.
Lo sé, y tengo que irme porque, aunque hay una fracción de la verdad de que
Hadley es revoltosa y siempre está escalando, no estoy en casa todo el tiempo y no
confío en Kevin. Ella jura que se cayó, y nunca lo he visto ponerse físico con ella,
pero ¿puedo realmente confiar en un hombre que está dispuesto a desatar su ira
contra su esposa para que no se lo haga a un niño?
Me iría en este mismo instante si tuviera un lugar adonde ir, pero no lo tengo.
Mis padres murieron la semana antes de casarme con Kevin, y no tengo dinero, ni
ayuda, ni familia que nos acoja. Cuando lo deje, tiene que ser planearlo.
Por eso era necesario aceptar el puesto de profesora.
—Ahora, debes tener más cuidado y dejar de escalar mientras tu brazo sana.
Hadley sonríe.
—Lo haré. Hice un nuevo amigo.
—¿Lo hiciste?
—Su nombre es Connor. Él es el dueño de la granja que tenemos al lado.
Los ojos del doctor se agrandan.
—¿Connor Arrowood?
Se encoge de hombros.
—Dijo que estaba en la Marina y era oficial de policía. Me cargó con un brazo.
—Conozco a los chicos de Arrowood desde hace mucho tiempo, buenos chicos,
lo pasaron mal una vez que murió su madre.
27
Por supuesto que es un Arrowood. No se me ocurrió que debía serlo si estaba
en la granja de al lado. He vivido aquí ocho años, y la única vez que se mencionó a
alguno de ellos fue cuando alguien me dijo que no habían puesto un pie en esta
ciudad en casi una década.
—¿Hace cuánto tiempo fue eso? —pregunto.
El doctor Langford mira hacia arriba, pareciendo reflexionar.
—Tuvo que ser cuando Connor tenía unos ocho años. Fue una pena, el cáncer
llegó y se la llevó rápidamente. Deben haber regresado porque su padre falleció.
—Sí, me sentí mal por haberme perdido el funeral.
Asiente.
—Yo tampoco estaba allí, pero no era un gran admirador de él. Cuando falleció
su esposa, cambió. De todos modos, tiene sentido que los chicos vengan a enterrarlo
y vender la granja.
—¿Véndela? —pregunto.
Se encoge de hombros y luego comienza a colocar a Hadley un cabestrillo.
—Claro, no se quedarán aquí mucho tiempo, incluso si su padre se ha ido. —
Me lanza una mirada que me dice que el “momento difícil” que tuvieron después
de la muerte de su madre fue más que dolor y luego continúa—: Aun así, hiciste un
buen amigo, Hadley. Siempre me gustó Connor.
Ella sonríe, claramente de acuerdo con la evaluación del médico, y una parte
de mi miedo desaparece. Si no está cerca, entonces no tengo que preocuparme. La
venderán, volverá a donde sea que viva y yo puedo evitarlo cualquier…
interrupción en mi plan para salir de aquí.
Ahora que sé su nombre, sin embargo, puedo arreglar las cosas una vez que
esté fuera de aquí. Averiguar con certeza si Hadley es suya.
—Está bien, maní. Estás lista. Recuerda lo que dije sobre escalar y tomártelo
con calma hasta que estés curada. No hay que andar demasiado.
—Lo prometo —dice Hadley con una falsa promesa. Esa niña no sabe cómo
tener cuidado.
—Bien, ¿ahora puedes darnos a tu mamá ya mí unos minutos para hablar?
Creo que la señora Mueller tiene algunas piruletas por ahí.
No necesita decir nada más, ella se ha ido.
—¿Cómo te sientes? —pregunta con tono paternal.
28
—Estoy bien.
—Ellie, no estoy tratando de fisgonear, pero aquí tienes un moretón bastante
feo en el brazo.
Bajo mi manga, odiando que se haya subido lo suficiente como para que él vea
las marcas.
—Me golpeé contra la pared cuando estaba sacando todos los suministros para
el salón de clases. Siempre me he hecho moretones con facilidad.
Y me he vuelto muy buena evitando la atención médica. La última vez que
Kevin agarró mi muñeca, haciendo que se saliera de la articulación, la coloqué yo
misma y la entablillé. Luego, cuando me hizo tropezar y mi tobillo se torció, usé un
aparato ortopédico durante un mes y traté de ignorar el dolor. No había forma de
que pudiera ir a la sala de emergencias, así que encontré formas de ocultar las
heridas.
Sin embargo, si viese mi costado, nunca creería que su caída, que ni siquiera
estoy segura de que fuera una caída, fuera inocente, y esa sería la última vez que la
viera. No puedo dejar que nadie se la lleve. La protegeré mejor. Haré lo que tenga
que hacer para asegurarme de que nos marchemos en los próximos dos meses.
Necesito tiempo y provisiones.
Sus ojos me estudian y puedo ver que no se lo cree.
—No hay juicio aquí, quiero ayudar.
¿Ayuda con qué? Kevin es dueño de la granja, el auto, la cuenta bancaria y yo
no tengo nada. Kevin es controlador, y cuando las cosas no salen como él quiere,
pierde el control. Cuando nos vayamos, tenemos que terminar tan lejos que no
pueda encontrarnos, por mucho que busque. Y buscará.
Querrá a su hija y nunca me dejará ir.
Intento darle mi más cálida sonrisa.
—No pasa nada, doctor Langford. Lo prometo.
Suspira, deduciendo que no diré nada más. No hay nada que nadie pueda
hacer para ayudar.
—Está bien, bueno, te veré pronto. Cuídate y no dudes en llamar si necesitas
algo.
—Lo prometo, lo haré.
Se va, y luego Hadley regresa corriendo a la habitación con un bolsillo lleno de
paletas y una sonrisa en su rostro. Se dirige directamente hacia mí, envolviendo sus 29
brazos alrededor de mi cintura, haciendo que me estremezca.
—¡Lo siento, mami! Olvidé que tenías un moretón.
Siempre tengo moretones.
—Está bien bebé.
—¿Papá se enojó de nuevo? —Los ojos de Hadley rebosan de preocupación—.
No debería lastimarte así.
Dios, esta no puede ser la vida que le muestre.
—Fue un accidente —miento—. Estoy bien.
Ella niega con la cabeza.
—No me gusta que tengas otro hematoma.
Yo tampoco, y por eso tengo que hacer esto. Por ella, la sacaré de esa casa y la
protegeré. Me casé con un hombre que finalmente nos destruirá a mí y a Hadley, a
menos que pueda escapar primero. Qué es exactamente lo que planeo hacer.
—H
ay mucho trabajo que tendremos que hacer si queremos
vender —digo mientras tomo la cerveza que Declan trajo
a la mesa.
—No me digas. —Declan niega con la cabeza—. Al menos la tierra es buena.
Esa es la verdadera vaca dorada.
—Juego de palabras intencionado. —Sean sonríe mientras levanta su cerveza.
Idiotas.
30
Al menos mis hermanos y yo estamos todos de acuerdo. Ninguno de nosotros
quiere el lugar y todos estamos listos para salir de Dodge.
Luego pienso en la mujer que vive al lado, con la que he soñado durante ocho
putos años, que ahora está casada y tiene una hija.
No puedo quedarme por aquí. Querré volver a verla, para saber si todo lo que
creé en mi mente es cierto.
Jacob se recuesta en su silla y me apunta con la botella. Su cabeza ahora está
rapada gracias al nuevo papel para el que fue elegido.
—Eres el único que es un comodín, Connor.
—¿Yo?
Jacob es el más cercano a mí en edad. Él y yo también nos parecemos más.
Muchas veces la gente pensó que éramos gemelos. Él y yo medimos metro ochenta
y ocho, tenemos cabello castaño oscuro y ojos verdes. También somos los dos
mayores idiotas del grupo.
—Sí, no tienes nada a lo que volver, no te ofendas, chico.
Realmente odio que todavía me vean como el hermano pequeño que es crédulo
y necesita estos tres imbéciles para protegerlo. No ven que soy un maldito SEAL de
la Marina o que he peleado en una guerra, que me han disparado, que he disparado
contra la gente y que podría destruirlos a todos si quisiera.
—Tengo suficiente.
Sean se encoge de hombros.
—Estás saliendo de la Marina, no tienes dónde vivir ni trabajo. Quiero decir,
tal vez deberías quedarte con la granja hasta que te pongas de pie.
—No es una mala idea —dice Declan, el traidor.
—¡Joder, no lo es!
Eso destruiría por completo mi plan de salir de esta maldita ciudad.
Demasiados recuerdos que he trabajado tan duro para olvidar han estado asomando
sus horribles cabezas desde que regresé.
—Todo lo que decimos es que podría darte algo para tener por un tiempo.
Todos sabemos que eres el más hábil de nosotros. —Intenta explicar Jacob—. Todos
estamos de acuerdo en que hay mucho trabajo por hacer, tiene sentido. ¿Pero qué
hay de su pierna?
Resoplé y luego bebí mi cerveza antes de contestar. Estoy lleno de ira y
disgusto porque me sugirieron que me quedara en esta casa. Cada vez que uno de
mis hermanos se iba a vivir su vida, mi padre empeoraba. Bebió más, golpeó más
31
fuerte y odié todo en esta ciudad un poco más.
Mis buenos tiempos fueron casi inexistentes. El único recuerdo que tengo al
que me aferro es la noche con mi ángel.
Pero, como todos los ángeles, ella ya no pertenece aquí más que yo. Ella está
destinada a más, y más seguro que no es un ex-SEAL roto que ha estado soñando
con una mujer casada. Me había dicho que quería volar, por eso nunca nos dijimos
nuestros nombres.
Sin embargo, claramente no voló muy lejos. De hecho, se casó y tuvo una hija
menos de un año después de nuestra noche juntos. Claramente, me aferré a ese
recuerdo mucho más fuerte que ella.
—Su pierna está bien, está curada, pero no está lo suficientemente en forma
para el trabajo —agrega Declan.
No, no apto para el trabajo y definitivamente no me quedaré aquí.
—Oye, ¿estás escuchando? —Sean me golpea.
—No a ustedes, idiotas.
Lanza un profundo suspiro, mirando a otro lado.
—Jacob tiene razón, la granja necesita trabajo, tú necesitas una vida y todos
tenemos cosas en el plato.
—Oh, ¿entonces yo soy el único que no tiene nada más que hacer?
—Básicamente —responde Declan.
Ahora recuerdo por qué odio estar con ellos tres.
—No me voy a quedar en esta ciudad.
Declan deja su cerveza y se vuelve hacia mí.
—¿Por qué? Él está muerto. No puede hacerte daño.
No, pero algo más podría hacerlo: la posibilidad de más.
—Entonces, ¿por qué no quieres estar aquí? —Lo desafío—. Ambos sabemos
por qué, y no tiene nada que ver con nuestro padre.
Es una hermosa rubia que se paró junto a la tumba de mi padre y luego se fue
antes de que pudiera hablar con ella.
—Vete a la mierda, Connor.
—Vete a la mierda, Dec. ¿Quieres que esté aquí, lidiando con todo, cuando no
estás dispuesto a hacer la misma maldita cosa?
—Una vez que vendamos la granja, ninguno de nosotros tiene que volver a
32
estar aquí —dice Sean para mediar en la situación—. Tiene sentido, Connor. Si te
quedas, puedes trabajar en la limpieza de la granja, no tienes planes, mientras Jacob
tiene que regresar a Hollywood, Declan debe regresar a Nueva York, y yo estoy en
medio del entrenamiento de primavera y tengo que regresar a Tampa para reunirme
con el equipo.
Si no estuviera tan enojado porque tiene sentido, seguiría luchando. Pero
tienen razón. No tengo nada a lo que apresurarme una vez que firme mis papeles de
alta.
—Vamos a vender y conseguir lo que podamos —sugiero.
Sean niega con la cabeza.
—No. Esto es todo lo que tenemos, y no hay forma de que los cuatro debamos
vender por el simple hecho de hacerlo. No cuando uno de nosotros tiene tiempo y
es más que capaz de llegar al punto en el que podemos hacer el doble. No estamos
hablando de tonterías, Connor. Estamos hablando de millones.
Gimo y froto la parte de atrás de mi cuello.
—No estoy de acuerdo con esto.
Declan se encoge de hombros como si no le importara nada en el mundo.
—No estoy preocupado. Verá que tenemos razón.
—O que son un montón de imbéciles.
Sean sonríe.
—Eso ya lo sabemos.
—Nos reunimos con el abogado mañana. —La voz de Declan es firme y
autoritaria, lo que me da ganas de darle un puñetazo en la garganta—. Después de
eso, decidiremos lo que estamos haciendo. Por ahora, dejemos que Connor lo medite
en su furia mientras todos bebemos.
Los ignoro, odiando que mis hermanos piensen que me conocen tan bien. El
chiste es para ellos porque mi mente no está completamente en la granja, una
pequeña parte está en la mujer y la niña de al lado.

—¿Qué diablos quieres decir con que hay una estipulación? —La voz de
Declan se eleva aún más cuando mira al abogado.
33
El abogado bajito y regordete se seca la cabeza calva con un pañuelo. Me
encanta cuando mis hermanos y yo hacemos sudar a la gente.
—Está muy claro. Básicamente, el testamento establece que para que sus hijos,
Declan, Sean, Jacob y Connor hereden la granja Arrowood, cada uno debe vivir allí
por un período de seis meses. Una vez que cada uno de sus hijos haya cumplido ese
tiempo, ya sea de una vez o de forma sucesiva, se convertirán en los propietarios
plenos con autoridad para vender.
Sean se ríe sin humor.
—¡Maldito idiota nos está controlando desde la tumba!
—Esto es una mierda. Tiene que haber una laguna —dice Declan mientras se
pone de pie, su ira es palpable.
El abogado niega con la cabeza.
—Me temo que no. Él fue muy… específico. Si no están de acuerdo, la granja
se venderá y las ganancias se donarán a la fundación para ayudar a prevenir el abuso
infantil.
—Estás jodidamente bromeando —le digo antes de que pueda detenerme—.
¿El hombre que golpeaba a sus cuatro hijos con regularidad quiere donar diez
millones de dólares para prevenir lo que infligió a sus propios hijos?
Jacob pone su mano en mi brazo.
—No va a ganar.
—¡Gana pase lo que pase! —grito—. Si vivimos en esa granja abandonada de
Dios, estamos cumpliendo sus órdenes. Si todos nos marchamos, entonces todo el
dinero que nos deben, y no me digas que no nos deben nada después del infierno
por el que nos hizo pasar ese hombre, ¡se destinará a la caridad!
No puedo pensar con claridad. La ira y la repulsión me atraviesan con cada
latido de mi corazón. De todas las cosas que esperaba cuando entramos en esta
oficina, recibir un jodido ultimátum no fue una de ellas. No pensé que me vería
obligado a vivir en el único lugar al que no quería volver durante seis meses.
—Él piensa que no nos quedaremos. —Uno de mis hermanos interviene.
—No me quedaré. Ahora no. No de esta manera. Me niego a hacer esto.
Demonios, dáselo a la caridad porque esos niños podrían tener la posibilidad que
nosotros no tuvimos.
Sean se pone de pie y empieza a caminar.
—¿Qué pasa si un hermano se niega?
El abogado se aclara la garganta.
34
—Entonces todos pierden.
Alzo mis manos, con ganas de golpear algo, y luego me odio a mí misma por
tan solo pensar en eso. Nunca he levantado los puños con ira. He luchado, claro,
pero fue en defensa propia o porque no tuve otra opción. El voto que hicimos los
cuatro significa todo para mí, y nunca lastimaré físicamente a otra persona porque
no puedo controlarme.
—¿Cuánto tiempo tenemos para decidir? —pregunta Declan, el siempre
responsable que sin duda ha elaborado un plan sobre cómo manejar esto.
—Tres días para decidir, y alguien tiene que estar en la casa dentro de treinta
—afirma con total naturalidad.
Declan se pone de pie y el resto de nosotros lo seguimos.
—Nos vemos en tres días con una decisión.
—T
engo hambre —dice Kevin desde el sofá—. Hazme algo.
Cierro los ojos, deseando no responderle. Solo lo
empeora. Tengo que esperar mi momento, ser inteligente
y mantenerlo tan ecuánime como pueda.
—Claro, ¿hay algo que le gustaría en particular?
Me mira, su ira ya está empezando a crecer.
35
—Comida, Ellie. Quiero comida.
Se me seca la garganta y me pongo de pie, forzando una sonrisa que espero
que lo apacigüe. Una vez que entro en la cocina, veo a Hadley en la mesa, trabajando
en su tarea.
—Hola, cariño.
—Hola, mami.
Me agacho junto a ella, empujando su cabello castaño, que es del mismo color
que el mío, hacia atrás.
—Quiero que vayas a jugar afuera o te quedes en tu habitación, ¿de acuerdo?
Sus ojos verdes me evalúan, sopesando lo que ningún niño de siete años
debería tener que pensar.
—¿Papá está enojado de nuevo?
Asiento.
—Lo está, así que quiero que te mantengas fuera de su vista, ¿de acuerdo?
La decepción cruza su rostro y lo siento en mi alma. La estoy decepcionando.
Le estoy fallando a mi hija en todos los sentidos. Si mi madre y mi padre estuvieran
vivos para verme, llorarían. No soy la chica que me criaron a ser, pero lo estoy
intentando.
—Está bien, mami. No lo molestaré.
¿Cuándo me convertí en esta mujer?
¿Cuándo decidí que estaba bien que un hombre me tratara así? ¿Fue cuando
me casé con él, esperando poder amarlo lo suficiente como para cambiarlo? ¿Fue
porque mataron a mis padres la semana anterior a la boda y yo estaba desesperada
por seguridad? ¿Fue cuando descubrí que estaba embarazada un mes después de
nuestro matrimonio? ¿Es este mi castigo por mentir durante años sobre Hadley,
sospechando que no es la hija de Kevin?
La ola de culpa es tan intensa que me preocupa que me ahogue en ella.
Antes de que Connor reapareciera hace una semana, era una decisión fácil.
Estaba casada con Kevin. Quería que Hadley fuera nuestra hija porque, en alguna
parte de mi corazón, lo amaba y creía que era la forma en que Dios me perdonaba
por eso. Pensé que, si tuviéramos un bebé, estaría bien. Él cambiaría debido a esta
hermosa vida que estaba creciendo dentro de mí.
Y, por un tiempo, lo hizo. Era como si el chico con el que empecé a salir en la
universidad hubiera vuelto.
Era más amable, más atento y yo tenía tanta esperanza rebosando dentro de mí 36
que no podía respirar.
Pero un leopardo no cambia sus manchas. El hombre, del que solo vi atisbos al
principio, dejó de esconderse hace años, y voy a ser lo suficientemente fuerte como
para escapar.
Hadley empaca sus cosas y luego se dirige a la puerta trasera.
—¿Puedo ver si Connor está en casa?
No puedo aguantar mucho más.
—No cariño. Connor es un adulto y probablemente estará ocupado.
—Dijo que podía ir a la casa del árbol en cualquier momento.
No estoy segura de qué casa del árbol está hablando, pero parece muy
emocionada por esto.
—Hadley, te lastimaste el brazo hace una semana… no puedes estar corriendo
así.
—No duele y no lo escalaré.
No le creo, pero al mismo tiempo, no puedo seguir discutiendo con ella o Kevin
se enojará.
Maldición.
—Está bien, ¿dónde está esta casa en el árbol?
Sonríe.
—En su tierra.
Supongo que pedí eso. Ella es demasiado inteligente para su propio bien.
Miro a mi pequeña niña un poco más de cerca. Sus ojos son del mismo color
que los de él. Siempre pensé que tenía la cara de Kevin y que sus ojos debían ser
como los de mi familia o la de él. Pero cuando lo vi, vi sus ojos, fue como si el
universo me recordara que nunca lo supe realmente. Hadley podría ser de Connor.
Hadley presiona sus manos contra mis mejillas.
—Me gusta Connor. Él era fuerte y me cargó. Además, no gritó cuando me
encontró como pensé que lo haría.
No, no gritó como lo habría hecho su padre.
—Hadley, ¿cómo te lastimaste el brazo? Toda la historia, cariño. No tendrás
ningún problema mientras digas la verdad.
Ella mira hacia otro lado, una respiración profunda escapa de sus labios.
—Me caí. Se suponía que no debía estar en el granero. Le dije a papá que no 37
me subiría al desván, pero quería ver qué estaban haciendo las vacas. Subí allí, y
cuando escuché a papá, supe que estaría en un gran problema y no quería volverlo
a enojar. Entonces, salté, pero caí sobre mi brazo y luego corrí. Sabía que estaría
molesto. Siempre está enojado.
Lucho contra las lágrimas y le doy una pequeña sonrisa.
—Lo siento.
—Está bien. Sé que está cansado.
Y es un idiota. Y egoísta. Y malvado. Y enojado con el mundo. Y se desquita
conmigo por todo eso.
En lugar de decírselo a quien se siente como mi única amiga, quien
absolutamente nunca debería escucharlo, muevo la cabeza.
—¿Por qué no sales atrás?
Se levanta de la mesa y se desliza hacia el árbol de afuera.
Sentarse bajo las ramas del roble, a la sombra mientras pequeños rayos de luz
caen a su alrededor, es uno de sus lugares favoritos. Se ve tan tranquila allí, como si
las partes más feas del mundo aún no hubieran empañado su juventud. He
intentado, Dios sabe que lo he hecho, darle normalidad y amor, pero cuando se trata
de Kevin, solo se lo da cuando él considera que nos lo hemos ganado.
Me pregunto cómo habría sido si no me hubiera ahogado en el dolor. ¿Habría
encontrado a alguien más? ¿No me habría casado con Kevin? ¿Estaríamos Hadley y
yo en otra granja, con otro hombre que la cargara cuando estaba asustada?
No, no puedo hacer esto. No puedo seguir un camino que no esté abierto para
mí.
Niego con la cabeza y me concentro en conseguir comida para Kevin para que
mi realidad no se convierta en una pesadilla nuevamente.
Me aseguro cuidadosamente de agregar las cosas correctas y de no ponerle
demasiada mayonesa. Eso lo hizo estallar una vez.
—¡Ellie! —grita Kevin.
Cierro los ojos, rezo por haberlo hecho bien y luego tomo el sándwich, las
papas fritas y un pepinillo cortado en cuartos antes de regresar a la sala de estar.
—Toma, cariño —le digo con suave ligereza a mi voz. Aprendí que cuanto más
dulce me acerco a él, menos veneno escupe—. Si quieres algo más…
—Esto está bien.
38
Dejo escapar un profundo suspiro internamente y luego me siento a su lado.
Quizás hoy no sea malo y pasaremos el tiempo como la mayoría de los días. Kevin
no siempre es malo, que es lo que me mantuvo completamente complaciente
durante un tiempo. Comenzó gradualmente, dejándome preguntándome si estaba
imaginando cosas.
Entonces fue como una bola de nieve, ganando fuerza y creciendo en tamaño
cuanto más rodaba, hasta que se volvió tan grande que aplastó a cualquiera en su
camino. Sobre todo… a mí.
Son días como este los que dan más miedo. Cuando no estoy segura si voy a
tener el marido que una vez quise o el hombre que atormenta mis sueños.
¿Hablo? ¿Espero? Camino sobre cáscaras de huevo, temerosa de elegir
cualquier opción.
Kevin da un mordisco y yo me preparo, esperando dar un paso en el camino
correcto.
—Vi que la puerta del granero está reparada.
Gruñe.
—Se ve genial.
—Me tomó horas lograr que colgara correctamente. Mi tío era un idiota que no
distinguía su trasero de su codo. No usó las bisagras correctas, así que me sorprende
que no se cayera antes.
Su tío y su tía eran personas maravillosas de quienes heredó la granja después
de su muerte. Sin ellos, tendríamos incluso menos de lo que tenemos ahora. No es
que esto sea lo que siempre quise. Tuve sueños. Los que me incluían viviendo en el
norte del estado de Nueva York, trabajando en un viñedo. Por eso asistía a Penn
State a estudiar negocios.
Pero luego todo cambió.
Mis padres fueron asesinados justo cuando Kevin heredó la granja y… aquí
estoy.
Sin embargo, estoy agradecida por la granja, nos da ingresos y estabilidad. Sin
mencionar que está completamente saldada, por lo que no heredamos ninguna
deuda con ella. Por supuesto, no veo ni un centavo de lo que ganamos porque Kevin
no me ha permitido el acceso a nada.
No tengo idea de cuán ricos o pobres somos. Es otra forma de que él me
controle.
Pero ahora tengo mis propios ingresos.
Kevin no tiene idea de que me pagan como profesora a tiempo completo. Él 39
cree que soy voluntaria y necesito que siga siendo así. Hace unos seis meses, abrí
una cuenta bancaria a nombre de Hadley.
—Sin embargo, me alegro de que lo hayas arreglado. Estoy segura de que
ayudará a mantener el equipo seguro.
Kevin asiente.
—Especialmente ahora que el viejo Arrowood está muerto. Escuché que sus
hijos imbéciles han vuelto. Es de lo único que pueden hablar los peones. Como si les
pagara para chismear todo el día.
—Estoy segura de que fue frustrante. Tratas con los trabajadores mucho mejor
de lo que yo podría. —Siempre voy por la empatía y los halagos. Cuanto más le dejo
pensar que estoy de su lado, más probable es que su temperamento se mantenga
tranquilo.
Deja caer su sándwich y apura el vaso que está a su lado. Luego se vuelve hacia
mí, sus ojos clavados en los míos, y veo que no funcionó.
—¿Te estás burlando de mi?
—Kevin, detente. Estás buscando algo que no está ahí.
Su mandíbula se aprieta.
—Estoy cansado de sentirme juzgado por todos.
—No te estoy juzgando, te estoy felicitando. Hay una diferencia. No quiero
pelear hoy, así que por favor no conviertas esto en una pelea.
Nunca he estado más agradecida de que Hadley estuviera afuera. Si esto se
agrava, al menos ella no lo verá.
El caso es que Kevin siempre tiene cuidado de dónde golpea, de no dejar
marcas donde la gente las vea. Y siempre hay marcas, incluso si no son visibles en el
exterior.
Solo comete errores cuando está demasiado borracho como para preocuparse,
y esta no es esa vez.
Kevin cierra los ojos y empiezo a hablar de nuevo.
—Estaba siendo amable y sé que no me crees, pero es verdad. Eres mi esposo
y puedo decirte cosas agradables. Trabajas duro, mantienes a esta familia.
—No soy lo suficientemente bueno para ti, Ellie.
Ambos sabemos que eso es cierto.
—No digas eso. Soy yo quien no es lo suficientemente buena —miento. Tengo 40
que hacerlo.
Sus párpados se levantan y veo a un hombre triste y asustado debajo de todo.
Esto es lo que solía afectarme. La forma en que se disculparía, se sentiría tan
apenado que yo lo perdonaba. No entendía, pero sonreía y dejé que me siguiera
tratando mal. Kevin es mi esposo, se suponía que él era mi protector, mi mundo, y
yo quería eso más que nada.
Era tan ingenua y esperanzada y necesitaba amor que acepté en cualquier
forma que viniera.
—No me dejes, cariño.
Ahogo todas las palabras que quiero decir, la ira que vive dentro de mí, y actúo.
No por mi propia seguridad, sino por la niña de afuera que escuchará a través de las
paredes demasiado delgadas si su voz se eleva.
Mis manos se levantan, así que tomo sus mejillas y miro a los ojos a un hombre
al que he llegado a temer y resentir.
—Nunca.
—Bien, porque me moriría, Ells. Moriría si te fueras y te llevaras a mi bebé
contigo. No sería nada sin ti. No soy nada sin ti. Sé que estoy jodido, pero es porque
te amo muchísimo. Si no fueras tan perfecta, no me esforzaría tanto. Dios, eres mi
mundo.
Cuando su frente cae sobre la mía, el olor a vodka llena mi nariz mientras
exhala y agradezco a Dios que, esta noche, sea el triste y arrepentido Kevin. No el
odioso y furioso.

Amo mi salón de clases. Es mi lugar feliz. Este mes he decorado la habitación


con todas las cosas de Shakespeare. Hay citas, fotos, una daga falsa, un frasco de
agua y otros artículos que traté de conseguir que interesarían a los chicos. Luego
están los niños que son maravillosos, principalmente porque la maestra a la que
reemplacé era una mujer horrible. No creo que le gustara su trabajo, los niños, la
escuela, ella misma… estaba mal. Y así, puedo cosechar los beneficios.
Estoy en mi escritorio repasando la obra que estamos a punto de estudiar
cuando escucho un golpe.
—Hola, Ellie, te ves preciosa hoy —dice la señora Symonds, la directora, 41
mientras se para en la puerta.
—Gracias. Estoy entusiasmada con el nuevo material que comenzamos hoy.
También quería sentirme bien. La última semana ha sido tranquila y necesitaba
calma. Kevin ha estado trabajando más duro porque ha habido algún tipo de
aumento en algo y está satisfecho con eso, así que en casa ha estado tranquilo.
Hadley no ha tenido más caídas, y su brazo está bien, y todos los moretones de
mi cuerpo se han desvanecido sin que aparezcan otros nuevos.
Sin mencionar que mi cuenta bancaria creció un poco más con mi depósito
directo hoy, lo que significa que estoy mucho más cerca de ser libre.
Hay una razón para sonreír y sentirse bien.
—¿Qué es lo que estás enseñando hoy?
—Romeo y Julieta —digo con una sonrisa. Es una de mis obras literarias
favoritas. De alguna manera, creo que todo el amor está destrozado. Existe una
barrera que cada ser humano tiene que superar para poder compartir su corazón o
al menos su vida con otra persona. Por mucho que me guste un buen “felices para
siempre”, en la vida, eso no siempre es posible.
—Ahh, el gran Shakespeare. Yo siempre he sido más una chica Brontë o
Austen.
Sonrío.
—Yo también, pero este es definitivamente divertido de enseñar.
—Estoy de acuerdo.
La señora Symonds es una directora maravillosa. Es hermosa, se ríe con los
niños y tiene mano firme. También creo que es en parte bruja o maga, ya que parece
tener ojos en todas partes. Nada se le escapa, y aunque los niños parecen pensar que
se están saliendo con la suya, nunca es el caso.
Todos escuchamos y observamos, compartimos información e intervenimos
cuando es necesario.
—Entonces, ¿cómo te estás instalando aquí?
—Me encanta. Los niños son maravillosos y parecen estar entusiasmados con
el aprendizaje.
Asiente.
—Es bueno oír eso. Sé que la partida de la señora Williams fue un poco
repentina, pero ella era importante para nosotros aquí. Claro, su actitud era un poco
brusca, era muy estricta en lo que respecta a la gramática y exigía a muchos de sus
estudiantes, pero somos un grupo cercano.
42
La señora Williams era un dolor en el trasero según todos.
—Definitivamente causó una impresión.
—¿Cómo te ha ido con los otros profesores?
No estoy seguro de adónde va con esto. La paranoia comienza a crecer y le doy
una sonrisa vacilante.
—Son realmente agradables.
Ella me mira con curiosidad.
—¿De verdad? He notado que parece que no comes con ellos durante tu
almuerzo, ¿pasó algo?
Y aparentemente, sus ojos también están puestos en su personal.
—No, no, nada de eso todo. Todo está bien.
Aparte de eso, me he estado aislando para evitar que la gente vea cosas y
chismee. Esta ciudad es pequeña. Ya es bastante malo que tenga cien estudiantes a
los que tengo que ocultar mi vida, no necesito agregar adultos, que son mucho más
perceptivos, a la mezcla.
Ayuda que Kevin no sea exactamente un miembro querido de la comunidad.
Demonios, ni siquiera es parte de eso. Se queda en nuestra tierra, nunca asiste a una
reunión o feria. Él no va de compras y solo tenía un amigo, Nate, pero ni siquiera
ellos hablan más. Él lo prefiere así y le gusta mantenerme lo más cerca posible de
esa vida. A lo largo de los años, la gente ha asumido que soy tan distante como él y
ha dejado de intentar conocerme.
Se acerca, su sonrisa es cálida y me recuerda a mi madre por un momento. Se
nota que es cómo se siente por sus profesores y estudiantes. Una especie de segunda
madre que quiere proteger a sus seres queridos.
—Sé que la mayoría de ellos se juntan y trabajan en planes, no sabía si había
una razón por la que no eres parte de eso…
—Es solo mi horario. Una vez que termino aquí, voy por Hadley y regresamos
para ayudar en la granja.
La señora Symonds me observa de cerca, asimilando no solo mis palabras sino
también mi lenguaje corporal.
—Puedo entenderlo, también tenemos una granja, pero ya llevas algunos
meses aquí y quiero estar segura de que te estás adaptando.
—Realmente me estoy adaptando.
Se sienta en la silla a mi lado, su mano se extiende a la mía en un gesto cálido.
43
—Sabes, siempre estoy aquí para escuchar. Sé que puede ser un gran cambio
volver a trabajar a tiempo completo. Además, sé que has vivido en Sugarloaf por un
tiempo, pero parece que no tienes muchos amigos. Si lo necesitas, me complacerá
escucharte.
Ahora entiendo por qué la gente le dice cosas. Por primera vez en mucho
tiempo, quiero derramar mi corazón. Quiero correr a sus brazos y llorar, pero los
amigos no son algo que pueda permitirme. Hay un tiempo y un compromiso con la
verdad del que no puedo darme el lujo, pero no puedo decirle eso.
Le doy una suave sonrisa.
—Estoy feliz aquí y me siento cómoda.
—Está bien, bien. —Y luego suena la campana, alertando al personal que los
estudiantes van a entrar—. Bueno, esa es mi señal. Solo debes saber que si necesitas
algo, Ellie, estoy aquí. Somos una familia y siempre hay lugar para ti en la mesa.
Quiero llorar, pero no lo hago.
—Gracias, Sarah.
—En cualquier momento. Disfruta tu tragedia. —Mi corazón se acelera por un
momento, inseguro de lo que ella quiere decir, y luego sigue—. Ya sabes… la obra.
—¡Oh! Duh. Sí. Definitivamente lo haremos.
Cuando se va, me doy la vuelta y suelto un profundo suspiro, mientras me
pregunto si alguien en esta ciudad cree en mis mentiras.

44
—E
ntonces, ¿vas a volver a Sugarloaf? —pregunta Quinn,
otro SEAL con el que serví.
—Me voy a ir al infierno.
Liam se ríe y levanta su cerveza.
—Te veré allí, amigo. Demonios, todos lo haremos.
Hoy, estoy oficialmente fuera de la marina y regreso para cumplir mi sentencia 45
de seis meses en Pennsyl-jodido-vania. Han pasado dos semanas desde que firmé
mis papeles de alta y hay una parte de mí que está ansiosa por volver.
Una parte de mí que ha encontrado algo que pensé que nunca volvería a ver.
Quinn asiente.
—Podría ser peor.
—Sí, ¿cómo? —pregunto.
—Podrías estar enamorado de una chica que no quiere tener nada que ver
contigo.
La cara de Ellie parpadea en mi mente porque definitivamente no quiere tener
nada que ver conmigo. Ni siquiera puedo estar un poco emocionado de que ella esté
allí o saber finalmente quién es, porque está casada. Entonces, no, no podría ser peor.
Continúa.
—No es que sepa cómo es eso, ya que estoy muy feliz en este momento.
Liam me mira y sonríe.
—Oh, creo que está enamorado de una chica que no quiere tener nada que ver
con él. ¿Cuál es su nombre, Arrow? ¿Ángel?
—Vete a la mierda.
Los ojos de Quinn se iluminan.
—¿De verdad? ¿Cómo es que nunca he oído hablar de este ángel?
Porque solo la permitía en mis sueños.
Porque sabía que si ella estaba a mi alcance, me atormentaría.
Porque ustedes dos son idiotas a quienes les gusta usar el conocimiento para hacer sus
estúpidas bromas y no entienden lo que fue esa noche para mí.
—Ambos pueden chuparme la polla.
Por mucho que estos dos me vuelvan loco, voy a extrañar esto. La hermandad,
la camaradería que solo un equipo como el nuestro construye. Moriría por estos dos
y por cualquier otro SEAL. Vivimos por un código, uno que me recuerda cómo es
con mis propios hermanos.
—Esa oferta no me atrae. ¿Y a ti, Quinn?
—Nop. Estoy muy feliz con mi chica.
—Sí. Ahora. —Pongo los ojos en blanco.
Hace un año, Quinn no estaba tan optimista como ahora. De hecho, no creo
haber visto nunca a un hombre tan en lo bajo. Todavía no estoy seguro de cómo 46
soportó el infierno por el que pasó.
Tampoco sé por qué acepté tomar unas copas con ellos. No puedo culpar a
nadie más que a mí mismo por esta conversación. Cuando cada uno está por su
cuenta, es bastante malo, pero júntelos y es un maldito tsunami, acabando con todo
a su paso.
—Y dinos. —La voz de Liam es conspiradora—. ¿Vas a encontrarla?
—¿Como si fuera a decirles algo a ustedes dos idiotas?
—Ya lo hizo —le dice Quinn a Liam sin mirarme—. ¿Ves esa cara? Está
embrujado. Probablemente la vio cuando regresó, ¿tal vez una novia de la escuela
secundaria?
—Supongo que ella fue la primera —añade Liam.
—Podría ser. Quiero decir, se ve patético. He mirado a mi alrededor y no hay
una fila de chicas dispuestas a dejarse caer las bragas por él.
Liam se encoge de hombros.
—¿Quizás era un pequeño idiota? Eso podría ser.
—Estoy pensando que es lo patético. Ninguna chica quiere un hombre tan roto.
—¡Estoy aquí! —le gruño las palabras a Quinn.
Ambos siguen hablando como si yo no existiera.
Liam me mira mientras su voz se llena de diversión.
—Podría ser la actitud. Es un poco hostil.
—Apuesto a que lo rechazó porque, míralo, no es tan guapo. —Quinn se
encoge de hombros.
—¿Quién quiere lidiar con un ex SEAL gruñón, feo y desempleado? Es todo el
maldito paquete.
Resoplé.
—¿Quién quiere lidiar con ustedes dos? —digo en voz baja.
—Bueno, tenemos dos mujeres hermosas en nuestras vidas que sí —responde
Quinn—. Pero, en serio, ¿la viste?
—Sí, y también vi a su hija y ella tiene un esposo.
Liam deja escapar un silbido.
—Bueno, eso definitivamente lo arruina.
—No me digas.
—¿La niña es linda? —pregunta Quinn.
47
—Si lo es. Se lastimó y se escondió en mi granja. La encontré y la llevé a casa.
No sabía quién era su madre hasta que me acerqué a la casa.
Toda la situación con Hadley todavía me tiene al borde. No sé qué es, pero ese
día, las cosas que dijo, todavía me ponen los pelos de punta. La cuestión es que no
puedo decir si es porque odio que Ellie esté casada o si mi instinto tiene razón sobre
la lesión.
—¿Mi consejo? Mantente alejado. No seas ese tipo.
—No tengo planes de arruinar un matrimonio y una familia, Liam, pero gracias
por el voto de confianza.
El niega con la cabeza.
—No creo que nadie se proponga hacerlo. Tampoco creo que seas un mal tipo,
Connor, pero creo que las cosas pasan. He visto líneas ser cruzadas, y si esta mujer
significa algo para ti, tu corazón hablará antes que tu cabeza.
—O su polla.
Pongo los ojos en blanco. Actúan como si no hubiera tenido toda una vida
usando moderación. Nunca he cruzado una línea como esa. Hacerlo me acercaría
más a ser un idiota como mi padre. Era egoísta e hizo lo mejor para él, sin
preocuparse por el daño dejado a su paso y esperando que otros lo limpiaran. Nunca
seré como él.
—Gracias por todos estos consejos no solicitados. Realmente aprecio la
confianza que ustedes dos han demostrado.
—No lo tomes de esa manera —dice Liam rápidamente.
Quinn asiente.
—Simplemente lo entendemos. Hemos amado a una mujer más allá del punto
de razón.
Jesús. Son como un montón de ancianas.
—No la amo. No la conozco. Todo lo que sé es que lo que se siente como hace
un millón de años, tuvimos una noche. Una noche que… ¿por qué diablos les estoy
diciendo esto?
Liam se ríe.
—Porque si fue hace una noche o toda la vida, significó algo y estás jodido por
eso.
Sí, significó algo… que voy a necesitar sumergirme en arreglar esa casa y salir
con el menor contacto posible. Eso es todo lo que puede significar. 48

Estoy de pie en este granero en ruinas, en el único lugar donde puedo recibir
una señal. Me muevo unos centímetros a la derecha, pierdo a Declan. He vuelto aquí
por dos días y odio este lugar más que nunca.
Claro, la casa está en silencio y nadie amenaza con golpear a nadie, pero parece
que siempre hay algo al acecho. Mis hermanos y yo pasamos cinco días limpiando
todo lo que pudimos después del funeral, y Declan estuvo de acuerdo, bueno, se vio
obligado a comprar toda la mierda nueva.
Quería que desapareciera cada rastro de mi padre. Los muebles del dormitorio
en los que dormía, los sofás, los platos de la cocina, todo se ha ido.
Compramos algunos electrodomésticos nuevos, ya que la vieja lavadora no
podía repararse si se rompía, camas y muebles nuevos. No me sentí nada mal
gastando el dinero de Declan.
Por dos años que todos necesitamos vivir en este infierno, valió la pena cada
centavo.
Ahora, necesito empezar a arreglar todo para que podamos venderlo.
—¿Dec? —Vuelvo a decir su nombre, esperando a ver si me escucha esta vez.
—Te escucho. ¿Cuánto dinero necesitas?
—Necesito al menos diez mil más.
Escucho el suspiro de frustración salir de la boca de mi hermano.
—¿Y eso es solo para el primer granero?
—Síp.
—¿No sería más barato demolerlo?
—Dec, no puedo moverme ni un centímetro o te perderé, así que voy a decir
esto rápidamente. Me dijiste que pasara mis seis meses trabajando para arreglar las
cosas que nos harían ganar dinero. Un granero nuevo, uno bueno que realmente
ayudará a un granjero, nos costaría alrededor de sesenta mil dólares. Entonces,
transfiéreme el dinero que necesito para arreglar este y déjeme ponerme a trabajar.
De todos modos, lo recuperarás todo cuando lo vendamos.
Mi hermano se queda en silencio, y no tengo idea si escuchó algo de mi leve
perorata o si perdí la conexión, pero cuelgo. Cuando me doy la vuelta, casi salgo de 49
mi piel.
—¡Hola, Connor!
—¡Jesús! —grito y agarro mi pecho donde mi corazón ahora está acelerado—.
Hadley, no sabía que estabas allí.
—Soy muy callada cuando quiero serlo. —Su sonrisa es amplia mientras
mueve su cuerpo de lado a lado.
—Ya veo eso —digo con una risa tranquila—. Me recuerdas a cómo mi
hermano Sean solía escabullirse para asustarme.
—¿Cuántos hermanos tienes? Siempre quise un hermano. Hermano o
hermana, no sería quisquillosa, pero mamá dice que soy suficiente para amar por mi
cuenta. Ella también era hija única.
Solía soñar con ser hijo único algunos días. Tener tres hermanos mayores era
un infierno la mayor parte del tiempo. Cuando teníamos a mamá, la vida era fácil y
divertida, principalmente para ellos porque yo era el tonto que escuchaba todo lo
que me decían.
Ser aceptado por mis hermanos era todo lo que quería. Eran geniales y tenían
toda la información que quería. Yo era el molesto cuando tenía su edad.
¿Quién fue el que saltó de un árbol para ver si le dolía cuando aterrizaba? Yo.
¿Quién se comió el estiércol de vaca porque haría a una persona más fuerte que
Popeye? Yo.
¿Quién tuvo la culpa de romper la figura de porcelana de mamá porque nadie
castigaría al bebé de los hermanos? Yo.
¿Y fui castigado? Síp.
—Tengo tres hermanos mayores. Declan, Jacob y Sean.
—Vaya. ¿Están aquí ahora? ¿Son tan grandes como tú? ¿Puedo conocerlos?
Me río del asombro en su voz.
—No, todos volvieron a sus casas mientras yo me quedo aquí para trabajar en
la granja.
Su cabeza se inclina hacia un lado.
—Eso es triste. Vas a estar completamente solo.
—Me gusta estar solo. Hablando de eso… ¿qué estás haciendo aquí? ¿Tus
padres saben dónde estás?
—Mamá me dijo que saliera a jugar, así que vine aquí. 50
No tiene sentido, pero ¿quién soy yo para discutir con una niña?
—¿Jugar?
—Quería trepar al árbol, pero prometí no trepar más hasta que mi brazo esté
mejor.
—¿Has visto al médico?
Hadley asiente con entusiasmo.
—Lo hice. Está magullado y se supone que debo llevar esto en mi hombro, pero
no me gusta, así que me lo quito cuando mamá no está mirando.
Resoplo.
—Suena como algo que haría. Pero realmente deberías hacer lo que dice tu
mamá.
—¿Prometes no decirlo?
Levanto la mano con mis dos dedos en señal de paz.
—Honor de explorador.
No es que fuera un explorador ni nada parecido. Demonios, estoy bastante
seguro de que ni siquiera es así como debería hacer la señal.
Hadley se mueve hacia donde estoy parado, mirando la pila de madera que
está a un lado.
—¿Vas a derribar el granero?
—No, lo estoy arreglando. Voy a quitar las piezas dañadas antes de colocar
todas las tablas nuevas.
—¿Puedo ver?
Eh. No estoy muy seguro de cuál es el protocolo al respecto. Es una niña de
siete años a la que solo conocí porque resultó herida en mi árbol.
—No estoy seguro de que a tus padres les guste eso.
Se encoge de hombros.
—A papá no le importa mientras yo no estorbe.
—¿Qué hay de tu mamá?
Hadley frunce los labios y patea la tierra.
—Tal vez puedas preguntarle a ella.
Sí, no hay oportunidad en el infierno. Eso no ayudaría con todo mi plan para
evitar a Ellie.
—No creo que sea una buena idea.
51
—Pero somos amigos —responde.
—Lo somos… —Realmente no sé cómo salirme de esto—. Pero tengo que
trabajar mucho y no tengo tiempo para ir ahora.
—Por favor, Connor. No tengo más amigos que tú, y te prometo que no seré un
fastidio. Además, ¿qué pasa si te lastimas? ¿Quién llamará para pedir ayuda si te
caes?
Hadley cruza los brazos sobre su pecho, dándome el mohín más lindo de la
vida. Jesús, sé por qué los hombres adultos no pueden decirle que no a sus hijas.
Saben exactamente cómo salirse con la suya. Solía verlo con Aarabelle y Liam.
Ella lo manejaba a él, y a todos los demás SEAL con los que entraba en contacto, con
su meñique.
—Estoy bastante seguro de que estaré bien.
—¿Pero cómo lo sabes? —desafía.
¿Cómo me meto en estos líos?
—Supongo que no lo sé.
—¡Ves! —Se anima—. Puedo ayudar. Soy una gran ayudante. Entonces,
¿podrías preguntarle a mami si me deja? Ella te dirá que sí. Siempre que un adulto
pregunta, otros adultos no pueden decir que no, es la regla. ¿Sabías que una vez
ayudé a arreglar una cerca? Lo hice todo yo sola. ¡Yo también te ayudaré a arreglar
tu granero!
Esta es una mala idea. Lo sé y, sin embargo, hay un tirón que me dice que
podría ver a Ellie. Quizás pueda encontrar el defecto. Algo que la haga menos
atractiva. Algo que me dirá que esa noche no fue lo que había creado en mi mente.
Si puedo lograr que esa versión de la historia cambie, entonces podría dejar de
reproducirla una y otra vez.
Me estoy mintiendo. Mi deseo de verla no tiene nada que ver con la necesidad
de encontrar un defecto en ella. Es solo ella. La mujer que me salvó esa noche cuando
me sentí en mi peor momento. Quiero ver sus ojos azules mirándome. Quiero
recordar cómo se sentía su largo cabello castaño en mis dedos. ¿Todavía huele a
vainilla?
Soy un maldito tonto por esto, pero no puedo detenerme.
—Está bien, pero si ella dice que no, tienes que prometerme que la escucharás.
Hadley chilla y envuelve sus brazos alrededor de mi cintura.
—Gracias, Connor. Eres el mejor amigo que alguien ha tenido.
52
Dios, esta niña me va a romper el corazón.
—¡M
amá! —Escucho a Hadley gritar desde afuera y me pongo
de pie de un salto.
Kevin está dormido, y si lo despierta, no se sabe cuál
será su estado de ánimo. Entró hace unos treinta minutos,
exhausto y ya enojado. De alguna manera, pude hacer que se desmayara, y hay una
razón por la que la gente habla de dejar que los perros dormidos se acuesten.
Salgo corriendo por la puerta con las manos levantadas para detenerla, y ahí 53
es cuando lo veo. Connor Arrowood lleva un vaquero ajustado y una camisa gris
que se adhiere a su piel. Su cabello está empujado hacia un lado como si sus manos
acabaran de peinarlo. Y luego está esa barba incipiente. Rodea su mandíbula,
haciéndolo parecer el pecado y sexo y todo lo que no debería desear.
Me da una sonrisa perezosa mientras se acerca a mí, sosteniendo la mano de
Hadley.
—Encontré a esta linda niña en el granero y pensé que te pertenecía.
Mi corazón se acelera, pero intento sonreír.
—Seguro que lo hace.
—Mami, Connor quiere preguntarte algo. —Ella lo mira con alegría brillando
en sus ojos.
Una vez más, me impresionan las similitudes entre ellos y me duele el pecho.
¿Podría Hadley ser biológicamente suya? Si lo es, ¿cambiaría eso todo?
Lo haría. No tendríamos nada que nos atara a Kevin, y tal vez él no nos
buscaría.
O tal vez empeoraría las cosas.
Él podría enloquecer y hacer Dios sabe qué. Si Hadley siendo su hija es lo que
la mantiene a salvo, no puedo permitirme ver cosas que pueden ser producto de mi
imaginación.
—¿Querías preguntarme algo? —le digo a Connor.
—Bueno, Hadley fue y quiso saber si estaba bien si pasaba el rato… no estoy
muy seguro de las reglas o si te sientes cómoda con eso. Estoy arreglando el granero
y luego la casa y luego cada centímetro de la propiedad durante los próximos seis
meses. Hadley tuvo la amabilidad de ofrecer su ayuda para asegurarme de que no
me caiga o me rompa el brazo sin poder pedir ayuda.
Sé que dijo otras cosas, pero mi mente no puede procesar nada después del
tiempo que estará aquí.
—¿Seis meses?
—Esa es mi sentencia aquí en la granja —dice Connor con un bufido—. Para
vender el lugar, cada uno de mis hermanos y yo tenemos que vivir aquí.
Me da un vuelco el estómago. Seis meses viviendo al lado. Eso es mucho
tiempo tratando de evitar que mi mente divague, y seis meses de Hadley tratando
de hacerse amiga de él.
Seis meses intentando evitar que Kevin lo vea.
Quiero lanzar mis manos al aire y gritar de frustración.
54
Si tengo alguna esperanza de que suceda lo último, necesito mantener a Hadley
alejada de Connor. No por Kevin, sino porque, si ella se apega a él, solo le hará daño
cuando tengamos que huir.
—Vaya, parece mucho trabajo por hacer en seis meses y —miro a mi hija—,
tienes muchas tareas y quehaceres por hacer.
—Pero… —Su labio tiembla—. Me gusta ayudar y te prometo que no seré un
problema.
—¿Qué diablos está pasando aquí? —La voz profunda de Kevin retumba
cuando la puerta principal se abre de golpe.
El terror me invade tan rápido que no tengo tiempo para moderarlo. Me doy
la vuelta rápidamente.
—Querido, ¿estás despierto?
Me mira a mí, a Hadley, y luego al hombre que está a su lado.
—¿Quién eres tú?
Hadley se apresura hacia adelante.
—Este es Connor, papá. Vive al lado.
Cierro los ojos por un segundo y trato de pensar. Necesito que Connor se vaya
antes de que la ira de Kevin crezca y realmente lo pague. Es demasiado tarde para
evitar su ira por completo, así que minimizarla es mi única oportunidad.
Los ojos de Kevin se elevan de Hadley a Connor.
—Eres uno de los hermanos Arrowood.
—Lo soy. —La voz de Connor es más profunda que la de Kevin, y juro que la
testosterona en el aire es suficiente para asfixiarme—. ¿Supongo que eres el padre
de Hadley? Encantado de conocerte.
—¿Cómo conoces a mi hija?
Doy un paso hacia él, mi mano en su pecho y una suave sonrisa en mis labios.
—Hadley vagó un poco demasiado lejos, y Connor fue lo suficientemente
amable como para asegurarse de que encontrara el camino a casa.
Kevin baja el último escalón. Su mano serpentea alrededor de mi espalda y
agarra mi hombro.
—Bueno, eso fue muy amable de tu parte. Hadley, ve atrás por un minuto. Y 55
luego puedes ver cómo están los caballos.
Me mira y le doy la sonrisa que he perfeccionado.
—Está bien, papá.
—Gracias, mi dulce niña. Y no te pierdas esta vez.
Hadley se vuelve, el miedo en sus ojos está ahí, pero ella le sonríe.
—No lo haré.
—Esa es mi buena niña.
A mi esposo le encantan las ilusiones. Para cualquiera que esté mirando, está
siendo cariñoso y atento. Siempre ha sido así. Nunca le daría a nadie espacio para
chismear. Cuando salimos en público, me adora. Toca mi rostro con ternura. Su
mano sostiene la mía y sonríe mientras me mira.
Es tan fácil creer las mentiras.
Incluso puedo dejarme arrastrar por ellas. Y yo sé cómo son las cosas.
Aun así, desearía que me quisiera de esa manera todo el tiempo. Quiero
recordar cómo sus manos me tocaron con amor y no con rabia. Me duele el corazón
por el hombre amable que se ofreció a ayudarme y no me destruyó.
Es estúpido y lo sé. Nunca será ese hombre, y por eso me voy.
Su mano se mueve por mi espalda, agarrando mi cadera. Hay un moretón
reciente en ese lado, y rezo para que no lo recuerde o encontrará la manera de usarlo.
—Parece que hay que darte la bienvenida. Soy Kevin y esta es mi esposa, Ellie.
Los ojos de Connor se entrecierran levemente, pero da un paso adelante con la
mano extendida. Kevin no tiene más remedio que liberarme. Se dan la mano y puedo
oír el eco del trueno de fondo.
—Es un placer conocerlos a ambos. —La mano de Connor se mueve hacia mí.
La tomo, temblando tan poco cómo puedo, y me retiro hacia mi esposo. Me
acerco a él, tratando de forzarme a abrazarlo. Kevin envuelve su brazo alrededor de
mí y le sonrío.
Por favor, que esto sea suficiente.
—Hadley no te causó ningún problema, ¿verdad?
—De ninguna manera. Tenía la intención de detenerme aquí cuando me mudé
de regreso el otro día, pero me desvié. Ha pasado un tiempo desde que estoy en la
ciudad, y no sabía quién se quedó con la granja de los Walcott ya que no tenían hijos.
56
Kevin asiente lentamente.
—Sí, mi tío me la dejó. Por primera vez en más de quince años, somos rentables.
Sé que tu padre tuvo una gran caída hace unos años.
—No me sorprende —dice Connor sin emoción—. Me sorprende que haya un
edificio todavía en pie.
—Con suerte, lo harás mejor que él. Dudo que puedas cambiar mucho pero,
quién sabe, ¿verdad?
Quiero jadear por el insulto, pero lo reprimo. Kevin no suele ser tan grosero
frente a otras personas. Le gusta que todos piensen que es maravilloso. O al menos
lo hizo por un tiempo.
Connor se ríe como si eso no le molestara.
—Estoy seguro de que lo haré, Kevin. De todos modos, debería volver al
trabajo. Te veré por ahí.
—Gracias por traer a Hadley a casa —le digo mientras se vuelve.
La mano de Kevin agarra mi costado, y me estremezco, el sonido de aspirar
aire a través de mis dientes parece cien veces más fuerte de lo que es.
El entrecejo de Connor se arruga mientras su atención se mueve hacia donde
están los dedos de Kevin en el moretón que dejó el otro día y que está escondido
debajo de mi vestido.
—No hay problema —dice con voz tranquila. Sin embargo, sus ojos están
teñidos de un conocimiento calculado que me incomoda—. Estaré cerca si necesitan
algo.
—Estamos bien, pero gracias.
Y con eso, Kevin nos da la vuelta y dejo que me lleve de regreso a la casa.
Mientras ascendemos los escalones, lucho contra el impulso de huir de mi esposo.
Está enojado y no habrá ninguna de las bondades que esperaba.
La puerta se cierra de golpe y comienza a caminar. Observo el tic-tac del reloj
mientras mi mente recorre un millón de escenarios, todos ellos centrados en formas
de afrontar su inevitable pérdida de control.
Deja de moverse después de casi cinco minutos, sus ojos en mí.
—¿Dormiste con él?
Mi corazón chisporrotea y mi boca se abre. De todas las cosas que pensé, esta
no fue una de ellas.
—¿Qué?
57
—¡Me escuchaste, Ellie! No juegues conmigo.
No tengo idea de cómo responder a esto. ¿Lo sabe? ¿Vio que Hadley tiene los
ojos de Connor? ¿O me lo estoy inventando porque tiene la nariz de Kevin? Todo
esto es una locura. No tengo idea si me pregunta si me acosté con Connor hace ocho
años o si me acosté con él ayer.
—¡No! ¡No me acosté con él! —grito y me vuelvo como si me hubiera herido.
De verdad, lo hago para que no vea ninguna mentira en mi cara—. ¿Cómo puedes
preguntarme eso?
—¡Vi la manera en que te miraba! Como si te conociera. Como si hubiera tenido
lo que es mío.
Niego con la cabeza y me vuelvo hacia Kevin.
—¿Me estás acusando de engañarte por cómo me miró un extraño?
El niega con la cabeza.
—Yo lo vi.
—Quieres verlo, Kevin. ¿Cómo pude haberme acostado con él si nunca lo había
conocido antes? ¡Cómo pude hacernos eso cuando él mismo te dijo que acababa de
llegar! ¿Cómo?
Me aferro a la idea de que no es lo suficientemente inteligente como para volver
a antes de casarnos.
—No lo sé, pero… ¡lo juro por Dios! —Kevin da un paso adelante, sus manos
apretando mis brazos en el mismo lugar donde los viejos moretones desaparecieron
hace unos días—. Si lo vuelves a mirar, Ellie. No podré detenerme. Si me lastimas…
Las lágrimas contra las que luché caen. No solo por el dolor emocional que he
soportado, sino también porque me está rompiendo.
—Me estás lastimando, Kevin. Me lastimas cada vez que haces esto.
Su agarre es tan fuerte que sé que me magullaré aún peor.
—Nunca me dejarás. ¿Lo entiendes? No seré responsable. Yo… Yo…
—¿Tú qué?
Primero aprieta los dedos y luego los suelta.
—¡Estoy tratando de abrazarte!
—¿Golpeándome? ¿Pateándome? ¿Diciéndome que no valgo nada?
¿Amenazándome? —pregunto con una risa poco divertida—. ¿Crees que hacer esto
nos hará mejores?
Veo el destello de agonía en su rostro. A veces, mis lágrimas, dolor y culpa 58
funcionan. Hay momentos en los que ve al hombre en el que se ha convertido y
pasamos por un período de felicidad. Pero eso siempre dura poco, y luego, la
próxima vez que se enoja, es casi como si yo pagara diez veces más.
No quiero la dicha esta vez.
La vida falsa es casi peor porque sé que se va a acabar.
Da un paso adelante, sus ojos se llenan de rabia y me da una bofetada en la
cara.
—¿Crees que responderme lo mejora?
Mis dedos tocan el lugar donde golpeó, los ojos se llenan de lágrimas.
—¿Por qué haces esto?
Su rostro está cerca, los dientes apretados.
—Porque eres mía. Tú y Hadley son todo lo que tengo, y no voy a perderte.
Una lágrima cae por mi rostro.
—Me estás matando, Kevin. Me estás matando cada vez que me golpeas o me
agarras o me dices que soy una esposa horrible. Me estoy rompiendo y es por tus
manos.
—¿Mis manos? ¿Y tus manos? Tú eres la que tiene otro hombre.
No puedo soportar esto.
—¡He estado contigo desde que tenía diecisiete años! ¿Cuándo crees que tuve
tiempo o algún deseo por alguien más? ¡Te amé tanto! Me casé contigo, crie a nuestra
hija y recibí un golpe tras otro de ti.
Kevin parece como si lo hubiera abofeteado. Sus ojos están llenos de dolor y
doy un paso hacia él. No sé por qué siento la necesidad de consolarlo. Tal vez sea
porque me he entrenado para hacerlo. Tal vez sea porque, en algún lugar profundo
de mí, lo amo cuando sé que no debería.
—Me vuelves loco, Ellie. No tienes idea de lo mucho que te amo. Haría
cualquier cosa por ti. Es solo… cuando te veo así, veo mi vida sin ti y no puedo
soportarlo.
—No quiero que sea así —digo mientras las palabras adquieren un doble
significado.
No quiero pelear con él más de lo que quiero mirarme en el espejo y ver a una
mujer triste y patética que permite que él la golpee. Hadley necesita que yo sea más.
Necesito un poco más de tiempo y luego nos sacaré de aquí. Si trabajo un poco
más, tendré suficiente para encontrar una casa en un pueblo pequeño lo 59
suficientemente lejos de aquí como para que no nos busque. Kevin esperaría que
regresara a Nueva York, que es de donde son mis padres. No me buscaría al sur ni
al oeste.
Si puedo ahorrar lo suficiente, haré que funcione y le daré a Hadley la vida que
se merece. Quería más tiempo, pero no creo que pueda durar tanto.
Kevin se acerca y obligo a mis pies a no moverse. Sus manos acarician
suavemente mis mejillas.
—Te amo, Ells. Te amo y no volveré a hacerte daño. Lo prometo.
Cierro los ojos y me inclino mientras sus labios tocan mi frente.
Las promesas se rompen. Los moretones sanan. Pero nada borra las cicatrices
que deja el abuso.
Entonces sus ojos se encuentran con los míos y desaparece el hombre tierno
con dulces promesas.
—Pero si intentas irte, Ellie. Las mataré a las dos. Y la mataré primero y haré
que veas lo que finalmente me has obligado a hacer.
M
e quedo ahí, mirando al techo, esperando que su respiración se
nivele.
“Si intentas irte, Ellie. Las mataré a las dos”.
En todos estos años, Kevin nunca ha amenazado con
matarme o lastimar a Hadley.
“Si intentas irte, Ellie. Las mataré a las dos”.
60
Nos matará. Tengo que irme ahora. Por Hadley. Por mí. Por cualquier
oportunidad de vida. No puedo esperar más.
“Si intentas irte, Ellie. Las mataré a las dos”.
No importa que no tenga suficiente dinero escondido o un plan. Tengo
suficiente para sacarnos de aquí y en un autobús a otro lugar. No hay forma de que
mantenga a mi hija aquí otra noche. Está loco, celoso, y si esa es la amenaza que
recibí después de que conociera a Connor una vez, no puedo imaginar lo que
sucedería si descubre la verdad.
Mi cuerpo hormiguea de ansiedad. Siento como si mis nervios estuvieran tan
tensos que se romperían.
Kevin tiene el sueño ligero. Si oye que el auto arranca, se despertará y mi hija
y yo estaremos muertas. Tendré que ir completamente a pie.
Hadley va a frenarme un poco, pero evitaremos caminar por las carreteras
principales.
Por favor, Dios, si alguna vez me escuchaste, te necesito ahora mismo.
Un ronquido desgarra el silencio, y es ahora o nunca.
Salgo sigilosamente de la cama, agarro el vestido que escondí entre la cama y
la mesita de noche y me lo paso por la cabeza. Cuando nos estábamos preparando
para ir a la cama, escondí una bolsa en la bañera y rompí la ventana del baño para
poder llevar al menos algunas cosas.
Una vez que estoy dentro del baño, tiro la bolsa afuera y rezo para poder salir
de la habitación sin que me escuchen. Eso será la mitad de la batalla.
Muy lentamente, salgo de la habitación. Se mueve y yo me congelo, rezando
para que no abra los ojos.
Pasa otro segundo y no lo hace, así que sigo adelante.
Eso es todo lo que sigue pasando por mi mente. Tengo que seguir
moviéndome.
La puerta de Hadley está entreabierta, que fue obra mía porque hace más
ruido.
La sacudo suavemente, y mi voz es apenas audible mientras insto:
—Hadley, cariño, despierta por mamá.
Sus pequeños ojos se abren y se lanza hacia arriba.
—¿Mamá?
—Shh —digo rápidamente, necesitando que esté lo más callada posible—.
Tenemos que irnos, cariño. Necesito que no hagas ruido, ¿puedes hacer eso? 61
Asiente y yo sonrío suavemente.
—Está bien, vístete y toma tu manta y oso.
Hadley se mueve lentamente, y yo me apresuro a traer algunas cosas de ella
para que las tomemos. Mi corazón está acelerado, solo los sonidos de nuestra
respiración llenan el aire. Después de unos segundos, tomo su mano en la mía.
—¿Qué hay de papá? —Su voz es baja, pero puedo escuchar el dolor.
—Tenemos que irnos, bebé. Pase lo que pase, tenemos que salir de aquí y no
podemos despertar a papá. ¿Confías en mí?
Los ojos de Hadley se llenan de lágrimas, pero inclina la cabeza.
Aquí es, una vez más, donde me siento como la peor madre del mundo.
Ningún niño debería tener que salir a hurtadillas de su casa en medio de la noche
de esta manera. Una casa debe ser un lugar seguro que haga desaparecer todo lo
malo del mundo al entrar por la puerta. En cambio, ha sido un lugar de gritos y
moretones. Pero no más.
Nunca más me hará daño y tendrá que matarme para llegar a Hadley.
—Está bien, tenemos que estar súper calladas —susurro—. No importa qué,
tenemos que seguir adelante una vez que salgamos por la puerta, ¿de acuerdo?
Hadley se seca una lágrima y asiente.
—Esa es mi niña. Si papá se despierta, quiero que corras de regreso a tu
habitación y cierres la puerta. Ciérrala si puedes o pon cosas delante de ella. No dejes
entrar a nadie más que a mí, ¿de acuerdo?
Sé que la estoy asustando, pero no tengo tiempo para debatir y no quiero que
ella dude.
—Estoy asustada.
—Lo siento, pero tenemos que irnos.
—¿Volveremos?
Niego con la cabeza y luego coloco mis dedos en sus labios. Es ahora o nunca.
Todavía no sé si salir por la parte de atrás es la mejor manera, pero en realidad
es la única opción. La puerta de entrada está demasiado cerca de donde duerme, y
no voy a permitir que Hadley salga sola por la ventana. Si podemos movernos por
la casa sin ser detectadas, tendremos muchas más posibilidades.
La arrastro conmigo, cuidando cada crujido y ruido que parece amplificarse en
el silencio total. Llegamos a la puerta y abro despacio, no hay más ruido que el de
nuestra respiración. Salimos y le abrocho la sudadera de Hadley, cerrándola
62
mientras la miro a la cara.
—Está bien, tenemos que irnos.
—¿Mamá? —Sus grandes ojos están llenos de mucho miedo.
—Está bien. Tenemos que irnos. Lo siento mucho, Hadley. Sé que amas a tu
papá y esto es difícil, pero nosotras… tenemos que irnos.
Ojalá pudiera contarle todo, pero no puedo. Es demasiado para que esta dulce
niña con un gran corazón lo comprenda. Un día, mirará hacia atrás y verá que estaba
haciendo lo que sentía que era mejor, o tal vez me odiará para siempre. De cualquier
manera, estará viva para hacerlo.
Eso es todo lo que importa.
Agarro su mano y la llevo a donde dejé caer mi propio bolso por la ventana.
Una vez que lo tengo de forma segura junto al de ella sobre mi hombro, caminamos
rápidamente alrededor de la esquina de la casa. No puedo frenar, al menos no hasta
que estemos lejos de la casa.
Hadley prácticamente corre a mi lado mientras pasamos el auto y seguimos
por el camino.
Y ahí es cuando lo escucho.
El sonido de la puerta mosquitera de madera golpeando contra el costado de
la casa.
Él está despierto.
Él está aquí.
Me va a matar.
Lo siento en mi cuerpo, la conciencia de todo lo que me rodea. La forma en que
el aire sabe a rocío y luz de luna. Cómo el aroma de las vacas y la madera recién
cortada llenan mi nariz. Si me atrapa, será la última vez que respire y huela.
Miro a mi hermosa niña, luchando por contener las lágrimas por el hecho de
que tal vez nunca la vuelva a ver. Mi dulce y brillante luz en mi vida. La única cosa
por la que he luchado por vivir.
—Corre, Hadley —le digo sin aliento—. Corre tan lejos y tan rápido como
puedas. Corre hacia alguien que te proteja. Corre y no me mires atrás. No pares. No
escuches nada más, solo corre.
—¿Mamá?
Puedo sentir a Kevin acercándose. Escuche sus rápidos pasos acercándose. La
única posibilidad que tengo es dejar que me lleve para que ella pueda correr. No
puede perseguirnos a las dos.
63
—¡Corre!
Mi corazón se siente como si estuviera abandonando mi cuerpo mientras ella
hace lo que le digo.
—¡Hadley! —grita Kevin.
—¡Corre, Hadley! ¡Corre y no vuelvas! —grito tan fuerte como puedo,
necesitando que mi niña se escape de aquí.
Kevin agarra la parte de atrás de mi cabeza, tirando de mi cabello con tanta
fuerza que grito.
—¿Vas a algún lugar?
Podría mentir, pero no importará. Él sabe por qué nos fuimos a escondidas en
medio de la noche. No hay forma de salir de esto y, por una vez, me niego a dar
marcha atrás y tener miedo. Lo peor vendrá, pero Hadley no estará ni cerca cuando
suceda.
Hay un pequeño… muy, muy poco consuelo al saber que cuando me mate, irá
a la cárcel y ella estará libre de él.
—No la atraparás.
—Oh, ¿crees que eres noble? ¿Crees que no volverá a casa con su papá?
Me río porque lo gracioso es que puede que ella no sea suya. Aun así, queda
algo de auto conservación dentro de mí que mantiene la boca cerrada. Puede que
me sienta valiente, pero no soy lo suficientemente tonta como para empeorar esto.
—¿Qué es tan gracioso, Ellie?
—Esto —digo con los dientes apretados mientras el dolor de él prácticamente
me arranca el pelo—. Qué dices que nos amas a Hadley y a mí y, sin embargo, te
rebajarías a esto.
—Te necesito.
—Tienes que dejar de hacernos daño.
Los labios de Kevin rozan mi cuello y el agarre de sus manos se afloja.
—Te he amado desde el primer momento en que te vi. Sabía que algún día me
dejarías. Luché por retenerte. Luego tuvimos a Hadley y creí que estaríamos bien.
Debería haber sabido que nunca podrías serme leal.
Cierro los ojos, reprimiendo cualquier emoción. No puedo mostrar ninguna
debilidad.
64
—Déjame ir, Kevin. Déjame ir y ser feliz.
Me empuja con tanta fuerza que me caigo, mis manos y rodillas golpean la
tierra con tanta fuerza que me queman con raspaduras frescas.
—¿Quieres ser feliz y dejar que yo me encargue de todo? No. Te dije lo que
pasaría. Te advertí que no trataras de alejarte de mí.
—¿Por qué? ¿Porque me quieres? ¡No me amas y yo no quiero esto!
Una nueva ira llena su mirada y no tengo tiempo suficiente para moverme
antes de que su pie se conecte con mis costillas.
Siento la agonía antes de poder respirar. El lado donde ya estaba magullado
ahora se siente aplastado.
Me esfuerzo por ponerme de pie, porque entre aire en los pulmones, pero el
dolor es demasiado grande.
—¿No quieres esto? —grita Kevin mientras me empuja de vuelta al suelo.
—¡Kevin!
—¿No quieres qué? ¿A mí? ¿Quieres a alguien más?
Su mano agarra mi brazo, poniéndome de rodillas.
—¡Quiero que pares! —De alguna manera logro decir.
—Podrías haberlo detenido todo.
Sí, al no casarme nunca con él. Partiendo hace un millón de años. Podría haber
hecho tantas cosas de otra manera, pero no lo hice. Elegí vivir con un hombre que
me ha derribado. Si bien sentía que no tenía salida, finalmente le di la capacidad de
lastimarme. Ahora, él planea hacer eso, y yo ya estoy rota y no estoy segura de cómo
detenerlo.
—Kevin, por favor —le suplico, sabiendo que podría ser mi única oportunidad.
—¿Por favor qué? ¿Por favor que no te lastime? ¿Pensaste que no sería yo el
que resultaría herido cuando descubriera que mi esposa y mi hija se habían ido? ¿No
pensaste en mí cuando salías a escondidas de esta casa, tratando de robar a mi hija?
¡No, solo estabas pensando en ti misma!
Mis lágrimas caen ahora, incapaces de detenerlas. El dolor en mi pecho es tan
fuerte que manchas cobran vida en mi visión. Cada gramo de fuerza que tengo, lo
uso para mantenerlo hablando. Cuanto más tiempo mantenga su atención, más
tiempo tiene Hadley para correr.
—Te lo supliqué —digo, mis ojos se encuentran con los suyos, cediendo a las
emociones que me están comiendo viva—. Creí en tus promesas de que no me
pegarías. Me alimenté de cada mentira, permití que me controlaras. Te dejé hacer
65
todo esto porque, en algún momento, te amé. Quería que Hadley tuviera un padre,
pero rompiste todas las promesas. Dices que soy egoísta, pero ¿qué hay de esto,
Kevin? ¿Qué pasa con los moretones y las heridas?
Se arrodilla a mi lado.
—¿No ves cuánto te amo? ¡Si no me hicieras enojar tanto todo el tiempo! —
Luego se pone de pie y comienza a caminar—. Me desafías y piensas que soy
estúpido. Bueno, no soy estúpido, ¿verdad, Ellie? Mira quién está en el suelo a mis
pies ahora. Todo porque no podías mantener las piernas cerradas.
La culpa que recae sobre mí de nuevo me da ganas de estrangularlo. He
intentado con todas mis fuerzas hacerlo feliz. Hice todo lo que me pidió y mantuve
nuestra casa como dijo que quería. He cocinado las comidas de la manera que él
quería y actué exactamente como él esperaba que actuara. Lo hice todo y nunca nada
fue lo suficientemente bueno.
Me levanto, sin querer estar más en el suelo. Me mira, y me alejo de él, mi
espalda golpea el auto.
Estoy atrapada.
—Si me amaras, dejarías de hacer esto. No me habrías golpeado en primer
lugar y no me iría. —Mis manos están contra el frío metal mientras avanza
rápidamente.
Tiemblo, el miedo me golpea porque sé lo que va a suceder. Está loco de rabia.
—¡No! Simplemente no ves. ¡No lo ves! —Baja la mano, golpeándome tan
fuerte que mi visión se vuelve borrosa. El mundo a mi alrededor se inclina y mi
mano ahueca mi mejilla, el escozor es tan profundo que sé que lo sentiré durante
días—. ¡Eres mía! Eres mi esposa y me obedecerás. ¡Prometiste quedarte!
—¡Y prometiste amarme!
Hadley.
Todo lo que tengo en mi mente es esa dulce niña y la esperanza de que todavía
esté corriendo, encontrando a alguien que le dé refugio.
Me quedo de pie, mirando fijamente sus ojos vengativos.
—Puedes golpearme, romperme, cortarme, ¡pero no me quedaré!
Kevin vuelve a agarrarme el pelo y me pone de pie. El dolor es tan fuerte que
grito, incapaz de contenerlo. Todo se siente pesado e incluso respirar se siente como
un trabajo.
Me empuja de regreso a la casa mientras trato de seguir el ritmo, tropezando 66
en el camino.
—No tienes que quedarte, Ellie, pero no vas a ir a ningún lado.
—S
olo esta noche. Sin nombres. Sin nada. Solo… necesito sentir. —
Su voz es suplicante.
—Siénteme.
Sus profundos ojos azules miran los míos, y juro que ve a
todos mis demonios y los ahuyenta.
Esta noche, no soy un chico que se ha enfrentado a su papá borracho, que arremetió con
sus puños y veneno. No soy el hijo del hombre que amenazó con arruinar mi vida con las
67
mentiras que mis hermanos y yo hemos dicho para protegerlo.
No soy Connor Arrowood, el hermano menor, el alborotador que apenas salió de la
escuela secundaria.
En este momento, para ella, mi ángel, soy un dios. Me mira con tanta esperanza y
honestidad que me hace sentir humilde.
—Mañana… —digo mientras acaricio suavemente con mi pulgar su mejilla.
—No hay mañanas.
Quiero decirle que mañana me voy al campo de entrenamiento. Ella debería saber que,
a pesar de que estamos acordando una sola noche, volveré por ella. Solo tiene que esperar.
—Hay más —comienzo, pero su mano cubre mis labios.
—No hay nada más que esta noche. Quiero que nos perdamos el uno en el otro, ¿puedes
darme eso?
Le daré todo.
Su mano baja y la reemplaza con su boca. La beso, dándole la respuesta a través del
tacto.
Apenas decimos una palabra mientras nos desnudamos lentamente en una habitación
de hotel a tres ciudades de Sugarloaf. Estoy aquí para recordar. Estoy aquí para olvidar. Ni
siquiera estoy seguro de por qué vine, pero tal vez fue por ella.
Tengo dieciocho años, pero me siento como si hubiera vivido una vida de treinta. Lidiar
con la pérdida de mi madre, mi padre borracho, las golpizas, las mentiras y tener que tomar
decisiones que nunca debí haber tenido que tomar, gracias a él.
Ahora mismo, no siento nada de eso. Soy un chico que va a amar a una mujer que es
mucho mejor que él.
—¡Connor!
Miro a mi alrededor, sin saber de dónde viene el sonido. No hay nadie más
aquí. Solo somos mi ángel y yo.
—¡Connor! ¡Connor! ¡Ayuda!
Me levanto de la cama, mi sueño se desvanece mientras busco el ruido.
—¡Por favor! ¡Qué esté en casa! ¡Por favor! ¡Connor, te necesito!
Hadley.
Salto de la cama, poniéndome un pantalón corto mientras corro hacia la puerta.
—¿Hadley?
Cuando abro la puerta, ella está parada allí, con el pelo pegado a la cara y los 68
ojos enrojecidos. Toma mi mano, tirando de mí.
—¡Tienes que venir! ¡Tienes que ayudar!
—¿Ir a dónde?
—¡Rápido! —grita.
Hadley está temblando, aprieta mi mano con tanta fuerza que casi puedo sentir
el miedo dentro de ella. Ella me mira, rota, triste y aterrorizada. Imágenes de lo que
puede estar mal destellan en mi mente porque recuerdo esa mirada. Recuerdo correr
con la cara hecha un desastre, rezando por poder encontrar ayuda.
Antes de ir allí, necesito que me cuente lo que pasó para poder prepararme.
Utilizo mis años de entrenamiento para disminuir mi frecuencia cardíaca rápida y
la necesidad de apresurarme.
Me agacho a su nivel, agarrando sus dos pequeñas manos entre las mías.
—Necesito que me digas qué pasa.
Su cabeza se mueve hacia donde estaría su casa y luego regresa a mí.
—Ella me dijo que corriera.
—¿Tu madre?
Asiente.
—Él… él estaba… nosotras tratamos.
La levanto rápidamente, la tomo en mis brazos y me apresuro a entrar en la
casa. Una vez que sé que está a salvo en la casa, la siento y trato de obtener más de
ella.
—¿Es tu papá? —Hadley llora más fuerte y siento una dolorosa opresión en la
garganta. Quiero abrazarla, consolar a esta niña que se está desmoronando, pero le
insto a que vuelva a mirar la mía—. Necesito que me lo digas para poder ayudarla.
—Él la tenía, pero ella me hizo correr y me dijo que no me detuviera.
Mierda.
Por solo un segundo, soy Hadley. Estoy corriendo, recordando cómo Declan
gritó hasta que no pude escucharlo mientras huía. Puedo sentir el miedo dentro de
mi cuerpo porque no me detendría, encontrando ese árbol, rezando para que no me
siguiera.
Declan me protegió y ahora haré cualquier cosa para hacer lo mismo por Ellie.
—Está bien, quiero que te quedes aquí, cierra la puerta detrás de mí y llama al
911 de inmediato. Diles lo que pasó.
—Estoy asustada.
69
Niego con la cabeza, poniendo mi cara más valiente.
—Sé que lo estás, pero llegaste conmigo y ahora necesito que llames a la policía
para que podamos asegurarnos de que todos estén a salvo. Volveré aquí tan pronto
como pueda.
—¿Con mami?
Realmente espero que sí. Sé que es mejor no hacer promesas que no puedo
cumplir.
—Voy a intentarlo. No abras la puerta a menos que sea yo o el sheriff
Mendoza… ¿sigue siendo el sheriff? —Asiente—. Bien, solo nosotros, ¿de acuerdo?
Odio dejarla sola en esta casa rota, pero Ellie necesita ayuda. Si hizo correr a
Hadley… era para protegerla, como lo hicieron mis hermanos por mí.
—Por favor, ayúdala, Connor —suplica Hadley, y no quiero nada más que
darle lo que pide.
Esta niña de alguna manera se ha sentido lo suficientemente segura como para
acudir a mí en busca de ayuda. No puedo defraudarla, pase lo que pase.
—Voy ahora. Recuerda llamar y no dejes entrar a nadie más que a mí, a tu
madre o al sheriff Mendoza. —Le recuerdo de nuevo. Quiero decirle específicamente
que no deje entrar a su padre, pero está lo suficientemente aterrorizada.
—Lo prometo.
Con eso, la acerco para darle un abrazo rápido, agarro mi arma de la mesa de
entrada y corro.
Mis piernas no se detienen. No pienso en otra cosa que no sea llegar a ella…
rápido. No puedo detenerme, reducir la velocidad o vacilar. Sé que tomar la
carretera puede ser lo más fácil, pero atravesar el campo es más rápido, así que eso
es lo que hago.
Salto la valla, moviéndome a un ritmo que no he establecido en mucho tiempo.
Durante mi última implementación, se me restringió la ejecución, pero en este
momento, nada duele. Estoy corriendo con pura adrenalina y la necesidad de llegar
a Ellie.
En mi interior, sabía que algo no estaba bien. Si ese hijo de puta hirió a Hadley
ese día, lo mataré. Tengo que dejar de seguir esa línea de pensamiento porque ya
estoy tratando de controlar mi enojo porque él ha lastimado a Ellie.
Mientras me muevo por la hierba mojada, pienso en esa noche. Recuerdo cómo
se sentía tan segura en mis brazos. He guardado ese recuerdo durante tanto tiempo 70
que la idea de que eso sea todo lo que tendríamos me está matando. Ellie significa
algo para mí, ya sea recíproco o no, ella ha sido mi talismán.
He soñado con ella tantas veces y luego he vuelto a reproducir el recuerdo de
esa noche solo para tenerla cerca de nuevo.
He creado cientos de escenarios diferentes de lo que habría sucedido si me
hubiera despertado antes, de cómo se habrían desarrollado los últimos ocho años de
mi vida.
Mi corazón se acelera mientras la luz de la casa frente a mí atraviesa la noche.
Me muevo aún más rápido, sabiendo que cada segundo que pasa puede significar
cualquier cosa.
Saco mi arma, manteniéndola a mi lado mientras me muevo. La casa estilo
rancho debería facilitarme el acceso a través de una ventana si es necesario. Hay un
pequeño porche en la parte delantera y el ventanal está iluminado por la luz del
interior. Probablemente ahí es donde están. Hago una evaluación rápida de la casa,
tratando de determinar la mejor manera de entrar. Es inquietantemente silencioso,
la luna en lo alto es brillante, dándome suficiente luz para ver, pero no ser visto.
Me acerco y veo moverse la cortina en el frente.
Espero que el sheriff esté cerca, pero es Sugarloaf, así que no tengo demasiadas
esperanzas, y no hay ninguna posibilidad de que esté esperando que aparezcan
antes de entrar.
—Kevin. —Escucho un murmullo que sale por la ventana—. No hagas esto.
La voz de Ellie suena quebrada y ronca. No se parece en nada a la cálida,
hermosa, dulce y casi melodiosa voz que tenía antes.
—¿Crees que quiero que mi esposa me deje? Soy el hombre que te ha apoyado,
amado, provisto de una vida para ti, y luego me despierto y te encuentro robando a
mi hija.
Miro por la ventana y la veo tirada en el suelo frente a la chimenea mientras él
camina por la habitación. Inspecciono el área, decidiendo que la puerta principal es
la mejor entrada para llegar a ella rápidamente.
—La llevaba a un lugar seguro. —Intenta gritar, pero su brazo sostiene su
pecho y parece que apenas puede respirar por completo—. Me golpeaste por última
vez.
El hijo de puta la lastimó.
El rojo llena mi visión, y toda mi planificación reflexiva se va por la ventana.
Me muevo al frente de la casa, me meto la pistola en la cintura y pateo la puerta
para abrirla con tanta fuerza que la madera se astilla. Camino hacia adelante, ya no
71
me importa una mierda nada más que el bastardo que levantó la mano hacia una
mujer.
—¿Qué mierda? —Se tambalea hacia atrás y luego avanza—. ¿Viniste a salvar
a tu puta?
—Escuché un poco de ruido, quería ver qué está pasando aquí.
Niega con la cabeza. Ambos sabemos que no podría oír nada a casi un
kilómetro y medio de distancia, pero realmente me importa una mierda lo que él
piense. Me preocupo por la mujer en el piso y la niña en mi casa que está loca de
miedo.
Por este hijo de puta.
—Sal de mi casa.
—Realmente me gustaría, pero tengo una regla estricta sobre los hombres que
golpean a personas más pequeñas que ellos. —Me acerco, cierro el puño y lo suelto—
. Verás, creo que un hombre de verdad elegiría a alguien de su tamaño, ¿sabes?
—Vete a la mierda.
—¿Qué tal si sacas a ese hombre conmigo? Apuesto a que eso te haría sentir
más hombre que pegarle a una mujer.
Lo rodeo, acechando a mi presa, listo para saltar en el segundo en que veo que
Ellie está fuera del camino.
Sin embargo, los faros azules y rojos llenan la habitación y veo el pánico en sus
ojos.
Kevin se mueve hacia la izquierda como si fuera a correr por el pasillo y
probablemente por una puerta trasera, pero me lanzo hacia él. Mis brazos se
envuelven alrededor de su cuerpo y dejo que el impulso y la gravedad nos tiren a
ambos al suelo. Lanza un puñetazo a un lado de mi cara, y me balanceo hacia atrás,
un fuerte golpe resonando a mi alrededor.
Eso es todo lo que hay tiempo para antes de que unas manos me lleven hacia
atrás.
—Déjalo ir, hijo. Me encargaré desde aquí —dice el alguacil Mendoza.
Agarra a Kevin y yo corro hacia Ellie, que está sentada acurrucada en el suelo.
—¿Estás bien?
Niega con la cabeza.
—Necesitamos llevarte al hospital.
—¿Hadley? 72
—Ella está a salvo —le digo rápidamente—. Está en mi casa.
—Necesito llegar a ella. —Ellie intenta levantarse pero grita.
—¿Ellie?
—Mis costillas. Mi estómago…
Aprieto los dientes para evitar hacer algo por lo que terminaré en la cárcel. Ella
está herida y sobrevivió sola a Dios sabe qué. Por ella, no necesito ser nada como el
hombre que acaba de ver.
—¿Puedes caminar? —Le tiemblan los labios e intenta apartarse para ocultar
el hematoma que se le forma en la mejilla. Levanto la mano, pero ella se aparta—.
Lo siento.
—No. —Intenta detenerme—. Necesito a Hadley, y necesito salir de aquí.
—No te haré daño.
—¿Está en algún lugar seguro?
—Ella está en mi casa —respondo.
Sus ojos se encuentran con los míos y las lágrimas caen.
—Gracias por venir a buscarme.
Si ella supiera que ella es lo que me hizo volver una y otra vez. Fue la noche
que compartimos, la sonrisa, la risa y todo lo que ella me dio esa vez. Me sentí vivo,
digno. Como si pudiera ser el héroe de alguien. Volvería por ella todos los días de
mi vida incluso si supiera que nunca podría ser mía.
—Me alegro de haber llegado a tiempo.
Ella envuelve su brazo alrededor de su estómago y jadea.
—¿Ellie?
—Simplemente duele.
Quiero arrancarle los brazos. ¿Cómo se atreve a hacerle esto a su familia? Su
esposa e hija deberían ser todo lo que importa, y las rompió a las dos esta noche.
Miro hacia donde está de pie, con los brazos detrás de la espalda, y espero que
esas esposas de metal estén tan apretadas que se le claven en la piel. Él me mira y yo
me muevo para ocultarla de su vista. No merece mirarla.
Emite otro sonido y no sé cómo ayudarla. Nunca antes me había sentido tan
inepto.
—¿Qué debo hacer?
Las lágrimas que han estado rebosando caen junto a mi corazón. 73
—Solo llévame a Hadley.
Asiento, y luego el Sheriff Mendoza llama nuestra atención.
—Ellie, tengo que hacer algunas preguntas.
—Bueno. Pero tengo que llegar a Hadley.
El temblor de su voz me dice que está a punto de perder el control. Necesita
ver a su hija.
—¿Sería posible que ella le diera su declaración allí, donde ambas están a
salvo? —pregunto.
Mendoza la mira y luego asiente.
—Por supuesto. Haré que el oficial McCabe lleve a Kevin a la comisaría y los
llevaré a los dos.
Ellie parece estar lista para romperse. Le tiemblan las manos y sigue aspirando
aire cuando se mueve.
—¿Puedes pararte? —le pregunto en voz baja.
—¿Me ayudas? —Extiendo mis manos, sin saber dónde tocar, pero ella apenas
puede moverse para recibir la ayuda ofrecida.
A la mierda esto. Me inclino y, con todo el cuidado que puedo, la tomo en mis
brazos.
—Lo siento —le digo mientras la escucho chillar.
—No te disculpes, gracias. No creo que pudiera caminar.
La levanto, acunándola lo más suavemente posible contra mi pecho.
—No te dejaré caer.
Y Dios me ayude, no dejaré que él la lastime de nuevo.

74
E
l sol está saliendo mientras me siento en el columpio del porche de
Connor, una manta envuelta alrededor de mis hombros y una taza de té
en mis manos. Estoy entumecida, eso es todo lo que puedo procesar.
Nada se siente real. Es casi como si me hubiera asentado en un estado de ensueño y
hubiera estado observando todo lo que sucedió, no viviendo.
Aunque sé que eso no es cierto. El dolor que siento que me atraviesa el pecho
cada vez que respiro es una prueba. 75
La otra cosa que siento es seguridad, o al menos lo más segura que puedo estar.
Connor ha estado a mi lado o a la vista en cada momento, asegurándose de que yo
esté protegida y mi hija también. Estaba allí cuando rechacé la ambulancia, sabiendo
que no podía dejar a Hadley y que no permitiría que me viera en un hospital.
Se sentó en la parte trasera de la patrulla conmigo mientras silenciosas lágrimas
rodaban por mi rostro. Tenía dolor, sí, pero más que nada me sentía… rota. Cuando
llegamos a la entrada del camino de entrada, apretó mi mano suavemente para
tranquilizarme. Me limpié los ojos y eliminé mi tristeza porque necesitaba volver a
ser fuerte. Hadley necesitaba eso.
Nada podría haberme impedido llegar hasta ella, así que se aseguró de que yo
estuviera fuera del auto y de pie antes de que él fuera y abriera la puerta. Salió
corriendo, el terror grabado en su rostro y luego el alivio.
Todo lo que pude hacer fue tocarle la cara y asegurarle que estaba bien. Lo sepa
o no, es la persona más valiente que he conocido. Mi hija me salvó la vida y nunca
podré perdonarme por ello.
Consolé a Hadley tanto como pude antes de dar mi declaración y permitir que
la policía tomara fotos de mis heridas. Mientras Connor me vendaba las costillas, me
explicó que las necesitarían para el caso judicial. Mientras trabajaba, supe que era
médico en la marina, por lo que no dejaba que el técnico de emergencias médicas,
Sydney, me tocara.
Fue un nivel completamente diferente de humillación, pero estaba agradecida
por mi capacidad para cerrarme y ser insensible a todo. Dejé que Connor hiciera lo
que pudiera y fingí que estaba en la playa, lejos de todo. Simplemente sostuve a mi
hija, olvidándome del dolor, mientras se quedaba dormida.
La puerta se abre, y me sobresalto, pero Connor levanta las manos de
inmediato.
—Solo soy yo. Vengo a ver cómo estás.
Hago todo lo posible para relajarme de nuevo en el columpio.
—Estoy… aquí.
—¿Cómo te sientes?
Me encojo de hombros.
—No estoy realmente segura. Todavía lo estoy procesando todo.
—Lo hiciste muy bien con el Sheriff Mendoza.
Me río internamente. No me fue muy bien con nada. Toda mi vida ha sido una
serie de errores, intentar escapar esta noche siendo el mayor. Esta noche, me senté 76
allí, contándole a él y al alguacil la historia, odiándome, reprendiéndome, mientras
las lágrimas caían por mi rostro.
No había nada genial en nada de eso.
—No estoy tan segura de eso. Estaba hecha un desastre.
—No mentiste y le dijiste todo cuando no tenías que hacerlo. He visto… hay
personas que tapan el abuso porque es más fácil. Fuiste valiente. Puede que no te
sientas así, y estoy seguro de que tenías tus razones para no marcharte antes, pero
lo fuiste, y estoy seguro de que Hadley lo verá de esa forma.
Miro el amanecer, deseando poder encontrar un poco de consuelo sabiendo
que viví para verlo de nuevo, pero no puedo. Los arrepentimientos son lo que me
llena, y no hay una pizca de valentía allí.
—Si fuera valiente, nunca lo hubiera dejado llegar tan lejos. Me habría ido
después de la primera vez que me hizo sentir débil y pequeña. Si no pasaran tantas
cosas… si tan solo hubiera corrido cuando me levantó la mano la primera vez, mi
hija nunca hubiera visto un moretón en su madre o una lágrima caer porque él me
lastimó.
—Es fácil verlo de esa manera, asumir la culpa o jugar el juego de qué pasaría
si, pero tomamos las decisiones que creemos que son las mejores en ese momento.
Todos tenemos arrepentimientos.
Posiblemente no puede decir eso. Las personas que no están en la situación lo
ven de manera diferente. He escuchado a gente hablar de personas con malas
relaciones y de cómo no harían esto y no harían aquello. Si alguien no vive en esos
zapatos, no puede decir lo que haría.
Nunca pensé que estaría en una relación abusiva, pero aquí estoy.
Cuando era niña, era una chica inteligente que pensaba que encontraría a un
hombre que la tratara bien y, si no lo hacía, se iría. Luego conocí a Kevin y estuve en
una relación vertiginosa en la que él se convirtió en mi mundo entero y yo me
convertí en una extraña en mi propia historia.
Soy la culpable.
—Aunque aprecio eso, no estoy de acuerdo. Sabía que necesitaba salir, pero
tomé la decisión de quedarme y esperar que él cambiara. Eso será para siempre mi
culpa porque estaba demasiado asustada para ver que él nunca lo haría.
Connor toma un sorbo de su café y me ofrece una sonrisa triste.
—No estoy de acuerdo con tu desacuerdo. —Dejo escapar una risa suave y me
estremezco—. ¿Estás bien? Realmente desearía que hubieras visto a un médico. 77
Me revisó la EMT llamada Sydney, y solo lo permití para convencerla de que
no estaba en grave peligro. Pero me duele tanto el costado que no me sorprendería
que tuviera una costilla rota.
—Iré mañana cuando ella esté en la escuela.
—Necesito al menos limpiar el corte debajo de tu ojo.
—Aprecio que quieras ayudar —le digo en voz baja—. Pero estoy segura de
que puedo arreglármelas.
Connor se mueve para descansar contra la barandilla, con los brazos cruzados
sobre el pecho como si pudiera luchar contra el mundo si viniera por él.
—Entiendo que prefieras eso, pero al menos permíteme revisar tus costillas.
Estoy seguro de que están rotas y quiero asegurarme de que no haya signos de algo
más serio, especialmente si está postergando la visita al médico.
—Está bien —estoy de acuerdo, sabiendo que no podré mirar ni tocar nada allí.
Demonios, apenas puedo respirar sin querer llorar—. Todavía no puedo creer que
esto pasó anoche. Estoy tan… cansada, pero no creo que pueda dormir. Todo lo que
sigo viendo es su cara y sintiendo el dolor cuando me pateó.
Ambos guardamos silencio. No sé por qué le estoy admitiendo todo esto.
Después de unos minutos de cómodo silencio, Connor se aclara la garganta.
—Ellie, ¿tu esposo alguna vez golpeó a Hadley? —pregunta sin rastros de
juicio, solo curiosidad.
—No que yo sepa. Él amenazó… bueno, es por eso que finalmente me fui
anoche. Dijo que si intentaba irme, nos mataría a las dos, y le creí. Sabía que tenía
que irme. Sabía que una noche más era demasiada y no me importaba que mi plan
no estuviera en marcha o que no tuviéramos dinero o ningún lugar adonde ir. No
podía quedarme ni un minuto más. Creo que realmente me habría matado si no
hubieras aparecido.
—Hiciste bien. El abuso nunca termina, diablos, incluso si el abusador muere,
todavía puedes sentir los efectos.
Mis ojos se elevan y lo estudio como si pudiera haber algo más debajo de la
superficie.
—Estoy segura de que me sentiré así durante mucho tiempo.
—Sanarás y te juro que nunca te volverá a hacer daño.
—No sé cómo puedes prometer eso.
Connor se aparta de la barandilla.
78
—Porque seguro que no te hará daño si estás en mi casa. Si eliges volver a casa,
encontraremos muchas formas de protegerte si él sale de la cárcel. De cualquier
manera, esta noche, mañana o hasta que estés lista para irte, estás a salvo conmigo.
A salvo. Es una frase que he dado por sentada tantas veces. Cuando era joven,
recuerdo que mi padre siempre me abrazó y me dijo que me mantendría a salvo.
Cerró las puertas, tomó precauciones, y luego, un día, cuando estaba en la
universidad, otro automóvil se desvió hacia su carril y los mató a ambos. Nunca
encontraron al conductor del otro vehículo.
Nada los mantuvo a salvo.
Cuando conocí a Kevin, nos engañó a todos. Mis padres lo amaban, pensaban
que era dulce, maravilloso y me dijeron lo afortunada que era de haber conocido a
un hombre como él en mi primer año de universidad. Él heredó la granja un mes
antes de fin de año, así que él y yo los invitamos a verla.
Estaban tan felices esa noche. Amaban la tierra, la ciudad y esperaban que tal
vez pudiera vivir aquí algún día. Luego los mataron y yo estaba vacía. Pensé que
llenaría el vacío de perder a mis padres. Estaba tan sola. Tan triste, queriendo que
alguien mejorara un poco las cosas. Kevin estaba allí, prometió cuidarme, darme
amor y una vida. Me enamoré de él, estuve completamente en sus redes, sin escape.
Ahora me siento destripada, como un pez.
—Te lo agradezco, pero no estoy segura en ningún lado. ¿Podemos no hablar
de esto ahora mismo? Mi mente está… bueno, no puedo soportar pensar ahora.
—Por supuesto, ¿puedo sentarme contigo? —Me muevo, le doy espacio y él se
sienta a mi lado en el columpio—. Lo siento. No debería haberte presionado a hablar.
—No, no lo hiciste. Me siento en carne viva y hecha un desastre, pero no hiciste
nada malo.
—No eres un desastre —dice Connor y luego comienza a hablar rápidamente—
. Háblame de Hadley cuando era bebé.
Miro por la ventana por enésima vez. Sigo revisando para asegurarme de que
ella realmente está allí y que esta no es una realidad alternativa que he creado en mi
cabeza. En este momento, no confío en nada porque no estoy realmente segura de
estar viva y que esto no es un limbo.
Excepto por el dolor. Seguramente, no hay dolor en la muerte y no estaría
Hadley.
—Hadley siempre fue, siempre ha sido, la mejor niña. Ella nunca dio
problemas cuando era un bebé y dormía toda la noche antes de que probablemente 79
lo mereciera. Era como si estuviera siguiendo el libro para bebés que leí porque
alcanzó cada hito cuando se suponía que debía hacerlo.
Sonríe.
—Parece una buena niña.
—Sí, ella realmente lo es. He tenido mucha suerte con ella. Realmente nunca
pude agradecerte por cómo la cuidaste cuando se lastimó el brazo. Significa mucho
que te importara. Realmente aprecio que la encontraras y la llevaras a casa.
Connor mece el columpio suavemente.
—Nunca la habría dejado ir así. Ella ha sido la única cosa acerca de volver a
este lugar que no ha estado mal. Esta ciudad no es exactamente mi lugar favorito.
—¿Por qué es eso?
Se encoge de hombros.
—Muchos recuerdos aquí. Hay muchas cosas que traté de olvidar y que no
logré. Ya sabes, mi madre solía hacer esto todas las mañanas. —Lo miro,
preguntándome qué quiere decir—. Ella se sentaba en este columpio todas las
mañanas y miraba el amanecer. Recuerdo que intenté despertarme temprano para
salir con ella. Dijo que era su porción de tiempo donde nada podía molestarla.
Sonrío a pesar del infierno por el que pasé. Lo imagino como un niño, viniendo
aquí solo para sentarse con ella.
—Creo que es importante para los niños pasar tiempo así con sus padres.
Hadley y yo tenemos nuestra rutina a la hora de dormir que aprecio y rezo para que
ella siempre recuerde.
—Mamá hizo algo especial con cada uno de nosotros. Ella se propuso hacernos
felices. Murió cuando yo tenía la edad de Hadley.
Toco su mano.
—Siento mucho que la hayas perdido. Vi a tu padre algunas veces, pero no lo
conocía tan bien. Ojalá la hubiera conocido, suena maravillosa.
—Mi madre era una santa. No recuerdo mucho, pero los recuerdos que tengo…
son todo. Ojalá pudiera ver su rostro más claro en mi cabeza.
—Sé lo que quieres decir. También perdí a mi madre, así que sé que es difícil.
Ella estaría muy orgullosa del hombre en el que te convertiste. Sé que realmente no
nos conocemos, pero todo lo que he visto hasta ahora dice que eres un buen hombre.
No sé cómo explicarlo, pero desde que Connor regresó a mi vida, todo ha
cambiado. Tal vez no sea nada o tal vez sea el universo diciéndome que la jodí la
noche que lo dejé durmiendo en una habitación de hotel y que debería escucharlo. 80
Quizás sean mis padres dándome una señal desde arriba. Sea lo que sea, Connor me
ha ayudado más en la última semana que cualquier otra persona desde que me
mudé a esta ciudad.
Rescató a mi hija y ahora a mí. Ha sido amable y no me ha hecho sentir
pequeña. Incluso ahora, en lugar de interrogarme o hacerme hablar, me está dando
algo más en lo que pensar y hablar.
Me he preguntado por él durante tanto tiempo y está aquí. Justo cuando más
necesito a alguien.
Cuando Connor me mira, sus ojos se ven angustiados.
—Realmente espero que lo esté. Mis hermanos y yo hemos tratado de vivir de
una manera que la enorgullezca.
—Dime algo sobre ella —le insto. Prefiero hablar de ella que de mis propios
padres o de lo que pasó.
—Ella hacía la mejor tarta. Para nuestro cumpleaños, ella nos haría nuestro
favorito en lugar de hacernos un pastel. No nos importaban los regalos ni nada
mientras ella hiciera tarta.
—¿Cuál era tu favorita?
—Manzana.
—La misma que Hadley —digo y luego miro hacia la ventana de nuevo—. Esa
chica puede comerse una tarta de manzana sola. Estoy segura de que la mía no sabe
tan bien como lo que hacía tu mamá, pero…
—Estoy seguro de que es perfecta, Ellie.
Me muerdo el labio para evitar que se mueva, pero es demasiado. No puedo
detenerlo.
—Dios, Connor, podría haber muerto, y entonces, ¿quién le habría hecho la
tarta? ¿Qué le habría pasado a ella si… si no hubieras llegado? ¿Cómo podría
perdonarme a mí misma por hacer que su mundo se derrumbara?
—No moriste, estás aquí.
¿Lo estoy? La culpa y el dolor me asaltan, dejándome sin aliento. He estado
tratando de mantener todo a raya, pero soy un desastre. Todo es un desastre.
—Nunca debí haber intentado irme anoche. Si hubiera sido más inteligente y
hubiera esperado…
—¿Qué? ¿Qué crees que hubiera pasado, Ellie? A los hombres que usan los
puños no les importa el cuándo. Los hombres que usan su poder para hacer que las
81
personas se sometan a ellos no se preocupan por la situación o la persona, se trata
de ellos. Hiciste lo correcto.
Niego con la cabeza y me limpio las lágrimas de la cara.
—No hice nada bien.
Sus ojos miran dentro y luego a mí.
—Hiciste lo correcto por ella. No permitiste que él la lastimara. Pusiste a
Hadley en primer lugar para que coma tarta cuando quiera.
Me duele el pecho, y no solo por las costillas lesionadas. Me siento impotente,
alejándome como la niebla de la mañana, convirtiéndome en nada. Estaba tan
asustada de que cumpliera su palabra que le di la oportunidad de hacer
precisamente eso.
—Me prometí a mí misma que, si alguna vez tocaba a Hadley, me iría. Juré que
nunca dejaría que nadie la lastimara, y mira… —Mis ojos llenos de lágrimas miran
a la niña durmiendo en el sofá. Está bien arropada mientras un rayo de sol ilumina
su rostro—. Rompí mi palabra y le fallé.
Pero haré todo lo que pueda para no volver a romper otra promesa.
—N
os prometemos el uno al otro ahora mismo —dice Declan
mientras nos unimos la mano a la muñeca para formar un
círculo—. Prometemos que nunca seremos como él. Protegeremos
lo que amamos y nunca nos casaremos ni tendremos hijos, ¿de acuerdo?
Sean inclina la cabeza rápidamente.
—Sí, nunca amaremos porque podríamos ser como él.
Jacob agarra mi muñeca con más fuerza.
82
—No levantamos los puños con ira, solo para defendernos.
Aprieto mis dedos alrededor de Declan y Jacob mientras hago mi promesa.
—Y nunca tenemos hijos ni volvemos aquí.
Al unísono, todos temblamos como una sola unidad, los hermanos Arrowood nunca
rompen las promesas entre ellos.
Me aferré a ese voto que los cuatro hicimos esa noche. Nunca me he permitido
amar a nadie ni tener un hijo. No porque crea que me parezco en algo a mi padre,
sino porque mi palabra a mis hermanos lo es todo. Rompimos el ciclo ese día.
Prometimos protegernos unos a otros asegurándonos de que no tenemos nada que
valga la pena perder que nos haga recurrir a la bebida.
Un hombre es tan fuerte como su palabra, y la mía es férrea.
Sentado aquí con ella, sé que todas mis promesas no significan una mierda.
Rompería cada una por ella, y eso me asusta muchísimo.
No puedo convencerla de que no hizo nada malo. Su corazón y su cabeza están
llenos de las verdades a las que se aferrará. Lo conozco demasiado bien.
Sin embargo, estoy abrumado por la necesidad de consolarla.
Se estremece y quiero jalarla a mis brazos, protegiéndola del frío y de todo lo
que la atormenta. No quiero excederme, pero la necesidad de protegerla es tan fuerte
que no puedo detenerme.
—¿Puedo abrazarte? —pregunto, preparado para cualquier respuesta que
venga.
Sus ojos se elevan lentamente, recordándome a un animal herido. Odio que
alguien le haya hecho esto. Quiero matar a ese hombre por hacerla temer algo.
Debería haber sido amada, protegida y apreciada.
—¿Lo harías?
Joder, haré cualquier cosa por ella.
Levanto el brazo, invitándola a que se acerque a mí.
Se mueve muy lentamente, haciendo pequeños ruidos cuando le duele, pero
yo me quedo completamente quieto. Ella se acurruca en mi costado, la cabeza
descansa sobre mi hombro, y luego envuelvo las mantas alrededor de los dos.
Ninguno de los dos dice nada, no creo que las palabras sean necesarias. En este
momento, no podría hablar si tuviera que hacerlo.
83
Ella está conmigo. En mis brazos y permitiéndome consolarla. La cantidad de
confianza que me está dando no pasa desapercibida. Las últimas seis horas han sido
un infierno para ella y, una vez más, demuestra su valentía.
Nos balanceamos juntos mientras el sol sigue saliendo, iluminando el cielo con
calidez. Sus lágrimas empapan mi camisa, pero no lo comento. Si necesita empapar
cien camisas, la dejaré. Si quiere que la abrace durante días, me quedaré aquí. Puede
que se haya escapado de mí esa noche, y nuestras vidas pueden ser complicadas,
pero una cosa es segura, Ellie nunca más se sentirá pequeña o rota. Haré todo lo
posible para asegurarme de que, a partir de este día, se sienta protegida.

—Realmente no tienes que llevarme —dice por décima vez mientras nos
dirigimos a la audiencia preliminar de su esposo—. Ya has hecho mucho por
nosotras. Podría haber caminado.
Claro, como si fuera a dejarla caminar veinte kilómetros hasta el juzgado.
Necesitaba que la llevaran, ya que no puede conducir debido a la medicación que
está tomando, y parece que no puedo dejarla salir de mi vista durante más de una
hora. Entonces, conducirla es tanto para ella como para mí.
—No tienes que seguir diciéndolo. Si no quisiera estar aquí contigo, no lo
estaría. Sé que no puedes entender esto, Ellie, pero necesito estar aquí contigo ahora
mismo.
—¿De verdad?
—Sí. No te obligaré a entrar sola en ese juzgado. Si quieres que entre, lo haré.
Si quieres que me mantenga al margen, lo haré. Haré lo que me necesites. ¿Bueno?
—Bueno.
Ella y Hadley se quedaron en mi casa anoche, principalmente porque pude
convencerla de que necesitaba a alguien que la ayudara a moverse porque apenas
puede caminar erguida. El médico verificó que tiene tres costillas rotas y muchos
hematomas. La huella de su mano está en su brazo, y hay una marca púrpura en su
mejilla de cuando él la abofeteó, pero no necesitó puntos. No tengo ninguna
intención de alejarme de ella.
No porque quiera controlarla, sino porque quiero protegerla, que es donde
estoy luchando por mantenerme bajo control. Ellie no tenía opciones ni forma de
irse, y eso la hacía sentirse impotente. Intervenir y protegerla tratando de decirle 84
cómo manejar las cosas no es algo que pueda hacer.
No quiero que Ellie deje que otro hombre robé parte de ella. Por lo tanto, estoy
reprimiendo todas las respuestas que normalmente daría y que dejarían cero espacio
para la negociación y tratar de que ella tome la decisión que quiero. Si no lo hace,
que es algo que aún no ha sucedido, tendré que girar.
El sheriff Mendoza explicó que hoy determinaría si mantendrían a Kevin en la
cárcel hasta el juicio o si paga la fianza y queda en libertad por su cuenta.
Si lo liberan, no sé cómo voy a responder, y no sé si Ellie tiene un plan para si
eso sucede.
Estaciono el auto y Ellie alcanza la manija, pero no se mueve para abrir la
puerta.
—No puedo hacer esto.
—Sí puedes.
—No —dice con un problema en la respiración—. No puedo. No puedo verlo.
Salgo del auto, doy la vuelta al lado del pasajero y abro la puerta antes de
ponerme en cuclillas para que estemos cara a cara.
—Él no puede lastimarte. Tendrá que atravesarme incluso para acercarse a ti.
Su mano se levanta y me toca la mejilla por un breve momento.
—No me debes nada, Connor.
No estoy seguro de qué quiere decir con eso.
—No estoy aquí porque me sienta en deuda contigo. ¿Por qué piensas eso?
—No lo sé, pero tampoco sé por qué estás haciendo esto.
—Porque me importa.
—¿Te importa?
¿Cómo es que ella no ve?
—Me preocupo por ti y Hadley. No tienes idea de cuántas noches he soñado
contigo, Ellie. No sabía tu nombre ni nada más que tu cara y cómo me salvaste esa
noche. Tu sonrisa, tus ojos, la forma en que me diste confianza y esperanza cuando
no tenía ninguna es lo que me mantuvo con vida. Noche tras noche, lo repetía en mi
cabeza, soñando con mi ángel que bajó del cielo, haciéndome querer seguir
luchando. Entonces, puede que no te deba algo, pero me preocupo por ti. Hago esto
porque no puedo imaginarme haciendo otra cosa que estar aquí para ti. Hago esto
porque eres jodidamente valiente y fuerte y nadie merece lo que te hicieron. Tomaste
a Hadley y te fuiste. Sabías que tu hija necesitaba que la eligieras, y lo hiciste.
Entonces, tienes que hacerlo de nuevo ahora. Tienes que luchar y entrar allí con la 85
cabeza en alto. Estaré justo a tu lado.
Ella suelta un profundo suspiro, la confusión se refleja en su rostro.
—Me dices estas cosas. —Su voz se detiene y tiene que aclararse la garganta—
. No soy valiente, pero quiero serlo. Tengo tantas cosas que quiero decirte, pero mi
cabeza es un desastre.
—No estoy pidiendo nada. Solo quiero que sepas que no estás sola.
—Quiero ser la mujer que ves.
Sé cómo se siente. Me pongo de pie y le extiendo la mano.
—Entonces muéstrame.
P
ongo mi mano en la suya y salgo del auto, obteniendo coraje de él con
cada paso que doy. Cree que soy valiente. No me mira como si fuera una
chica estúpida que fue demasiado débil para irse. Connor me ve como
una mujer que puso a su hija primero y se fue cuando la seguridad de esa niña se
vio amenazada.
Ahora, necesito volver a sentir esa fuerza. Necesito ser fuerte, aunque quiero
esconderme en el auto y no verlo nunca. 86
Cuando llegamos a las puertas del juzgado, el fiscal de distrito, que una vez
fue un buen amigo de Kevin, está parado allí.
—Ellie —dice Nathan Hicks con la mano levantada.
Mi mano se mueve al antebrazo de Connor, y la sostengo mientras avanzamos.
—Hola, Nate.
Me mira, asimilando los moretones y cortes que no puedo ocultar, y aprieta la
mandíbula. Cuando su atención se dirige al hombre que está a mi lado, sus ojos se
abren.
—¿Connor? ¿Connor Arrowood?
—Nate, ha pasado mucho tiempo. —Connor se acerca para estrechar su mano.
—Han pasado muchos años. Te marchaste de la ciudad y ninguno de nosotros
volvió a saber nada. Es bueno verte. Dios, no puedo creer que seas realmente tú.
Connor no parece estar feliz de verlo, pero Nate es conocido por ser un idiota.
—¿Supongo que eres el fiscal? —pregunta.
Empiezo a temblar un poco, pero entonces la otra mano de Connor cubre la
mía y aprieta.
—Sí, lo soy. No sabía que conocías a Ellie…
—Vive al lado y… bueno, estoy seguro de que has leído que Connor es quien
ayudó en la escena.
—Sí, por supuesto. Ni siquiera sumé dos más dos —admite Nate—. Bueno, me
alegro de que ambos estén aquí. Este es el preliminar donde veremos si el juez
detendrá a Kevin…
Mis dedos se aprietan contra el brazo de Connor porque Nate podría hacer que
esto saliera mal. ¿Y si no está de mi lado?
Los ojos de Connor se encuentran con los míos y luego interviene.
—Te refieres al señor Walcott. El hombre que golpeó a su esposa, le rompió
tres costillas y le puso ese moretón en el pómulo, ¿verdad?
Nate se eriza y luego se aclara la garganta.
—Sí, te pido disculpas, Ellie, todo esto es un poco extraño. Sabía que tú y Kevin
discutían, pero no sabía que era físico. Vamos a pedirle al tribunal que lo retenga
hasta el juicio por tu seguridad y la de Hadley. El veredicto probablemente
dependerá del informe que presentó el sheriff Mendoza y de las declaraciones que
hagas hoy. 87
—¿Qué tipo de declaraciones?
—No entiendo todo esto… —confieso—. Sé que el sheriff Mendoza lo explicó,
pero honestamente, es demasiado abrumador. Estoy… lo siento… no debería estar
tan confundida.
—No te preocupes. Has pasado por mucho, así que estoy feliz de explicártelo.
Hoy es para demostrarle al juez que tenemos suficiente caso para ir a juicio. Si él cree
que no tengo suficientes pruebas, lo que tenemos al cien por cien, entonces podría
descartarlas. Por eso era imperativo que vinieras.
Todo esto es tan paralizante. No solo estoy todavía aturdida por todo el asunto,
sino que ahora tengo que ir ante el juez y mirar al hombre que me lastimó. Tengo
que revivirlo frente a la gente, y este es el preliminar. Tendré que volver a hacerlo si
esto va a juicio.
Connor asiente y aprieta la mandíbula.
—¿Qué estás pidiendo, Nate?
Nate hincha un poco su pecho y luego se vuelve hacia mí.
—¿Qué quieres, Ells? ¿Puedo presionar para que sea detenido o habrá alguien
que pague la fianza?
—No quiero que lo liberen si eso es lo que estás preguntando.
No pueden dejarlo en libertad. Si lo hacen, nos matará a Hadley y a mí.
No hay forma de que nos deje ir.
Los latidos de mi corazón se aceleran y tiemblo con tanta fuerza que me
preocupa que me salga los dientes. Supuse que golpear a su esposa significaría que
no lo dejarían ir. ¿A dónde iré? ¿Dónde nos esconderemos Hadley y yo de él?
—¿Ellie? —Connor se pone delante de mí, haciéndome retroceder unos
pasos—. Ellie, cálmate.
Me duele el pecho, pero no puedo controlarlo. Veo sus ojos mientras se mueve
hacia mí y siento como mi cuerpo no pudo recuperarse de la patada de Kevin. Lo
vivo aquí mismo, como si todo estuviera sucediendo de nuevo.
Empujo a Connor lejos de mí, mis manos levantadas mientras me muevo para
correr.
Necesito tomar a Hadley y largarme de aquí. Fui tan estúpida. Debería haber
huido antes de esto.
—Ellie, escúchame… —dice Connor con las manos en el aire, moviéndose
lentamente—. Ahora mismo, tenemos que ir allí y decirle al juez por qué no puede
ser liberado, ¿de acuerdo? Si no lo haces, entonces tenemos un plan completamente 88
diferente. Él no se acercará a ti ni a Hadley. ¿Me escuchas? Ni siquiera podrá dar un
paso en tu dirección. Estaré justo a tu lado.
No entiende que no puedo hacer esto.
—Tengo que irme.
—Si te vas, él sale —dice Nate con una intensidad en su voz que nunca había
escuchado—. Sé que estás enloqueciendo en este momento, pero voy a pedir una
fianza en efectivo escandalosamente alta, lo que significa que no puede ser liberado
a menos que tenga el dinero en la mano o alguien dispuesto a pagarlo por él.
Me río y niego con la cabeza.
—No lo entiendes. No sé qué fondos tiene, Nate. No tengo acceso a nuestras
cuentas. No tengo idea si hay alguna cuenta bancaria, lista para pagarla si lo
permiten. Me dieron un estipendio para comprar comestibles y ese es todo el dinero
que vi. Podría tener millones y no lo sabría. Ha mencionado que la granja obtuvo
ganancias en los últimos años. Obtuvo una herencia además de las tierras de cultivo.
¡No tengo ni idea! ¡Ni siquiera sé lo que tiene!
La admisión de mi vida me hace sentir mal, pero ahí está, una verdad que no
puedo fingir que no está ahí. Kevin podría tener dinero fluyendo por su trasero, y
yo no tendría ni idea. Podría escribirles un cheque hoy y volver a la casa, ¿y luego
qué?
Nate hace un ruido entre dientes.
—Ellie, tendría que llevar ese dinero encima.
—¿No puede transferirlo o poner sus manos en él? —interviene Connor.
—No, pero eso no quiere decir que no pueda hacer que alguien pague la fianza.
No puedo quedarme en esta ciudad si él sabe que lo dejaré. Me cazará y será
el final.
No importa qué tipo de protección cree Connor que pueda proporcionar
estando cerca de nosotras.
—No puedes controlar el resultado. —Connor toma suavemente mis mejillas,
obligándome a mirarlo. Sus ojos verdes están llenos de comprensión y promesa—.
Solo puedes hacer esto paso a paso. Hadley está a salvo. Está en la escuela y el
ayudante la está cuidando. Ahora mismo, tienes que subir al estrado y explicar por
qué no pueden liberarlo. Si no lo haces y huyes, estarás huyendo para siempre, Ellie.
Créeme, nunca terminará hasta que lo enfrentes. Puedes hacer esto por ti y por
Hadley.
Intento calmar mi respiración y concentrarme en él. Tiene razón. Tengo que
hacerlo. Necesito defenderme y defender a Hadley. Ella es lo que importa y necesito 89
mostrar por qué era necesario hacer lo que hice.
—Está bien —digo con voz temblorosa.
Nate se acerca.
—Haré todo lo que pueda para conseguirnos el resultado que queremos.
—Gracias. —Niego con la cabeza, calmando las ganas de llorar y entro al
juzgado con Connor y Nate a cada lado, rezando para poder hacer esto.

Me siento con repulsión mientras escucho al sheriff Mendoza y luego a Connor


subir al estrado, cada uno relatando los eventos de esa noche en sus propias
palabras. Suena como una película de terror, solo que todo es real. Es mi vida. Soy
la chica que describen como maltratada, tirada en el suelo cuando llegaron.
Nate se toma su tiempo para mostrarle al juez lo mal que estaba y ellos repiten
las declaraciones que escucharon. Luego presenta un breve relato de lo que dije
afuera sobre el control de Kevin y luego explica que no sabemos cuánto dinero tiene
disponible.
Connor se sienta a mi lado, sin tocarme, pero… allí.
—Por favor, llame a la demandante al estrado.
—Él no puede lastimarte, Ellie, solo sé fuerte y di la verdad. —La voz profunda
de Connor está en mi oído.
Trago el miedo y enfoco mis ojos hacia adelante. Nate está parado allí, así que
lo miro. Hoy ha sido intenso e inflexible. La preocupación que tenía de que él fuera
amigo de Kevin se ha ido. Hoy, él me está defendiendo, y la defensa no pudo hacer
agujeros en el sheriff Mendoza o Connor.
Soy la última.
Le pido a Dios que no me enferme ni pierda el control.
Cuando llego al estrado, recito lo que me pide el alguacil y luego me siento.
Nate va primero.
—Señora. Walcott, ¿podría contarnos lo que pasó hace dos noches?
Entrelazo mis dedos, cierro los ojos y hablo. Les cuento todo. Repaso cada
palabra, cada amenaza, cada vez que me agarró del pelo y me pateó. Cómo me
levantó y me arrojó como si fuera una muñeca. Las lágrimas caen mientras sigo 90
hablando, pero no me detengo, ni siquiera cuando empiezo a temblar. Solo hablo.
—Pensé que iba a morir. Pensé que sería la última vez que vería a mi hija
cuando le dije que corriera y nunca regresara. El dolor era tan fuerte cuando me
golpeó y pateó.
Siento como si no me quedara nada. Estoy agotada de toda la fuerza que tenía
reservada, pero finalmente me obligo a mirar a Nate. Sus labios tiemblan antes de
que los controle y me entregue un pañuelo de papel.
—Gracias, señora Walcott. —Luego se vuelve hacia el juez—. Su señoría,
basándonos en el testimonio aquí y las pruebas que he proporcionado, pedimos que
el señor Walcott sea detenido sin derecho a fianza, ya que ha hecho promesas que
amenazan la vida de la señora Walcott y su hija.
El juez asiente.
—La defensa tiene su turno, luego daré mi decisión.
El abogado se pone de pie, se abotona la chaqueta del traje y se dirige hacia mí.
—Señora Walcott, ha pasado por un gran trauma.
—Sí.
—Uno que parece no haber sucedido nunca antes, ¿verdad?
Niego con la cabeza.
—No, ha pasado antes.
—¿De verdad? ¿Cuándo?
Me lamo los labios, sintiendo náuseas porque sé a dónde va esto.
—Nunca lo denuncié, si es lo que está preguntando. Mi esposo me ha golpeado
en muchas otras ocasiones.
—¿De verdad? ¿O es un plan elaborado que ha inventado con su amante para
que pudieran escapar juntos?
Mis labios se abren y respiro.
—¿Disculpe?
—Usted y el señor Arrowood están en una relación, ¿no es así?
—No, no lo estamos. Se mudó aquí recientemente.
La mirada de Connor se encuentra con la mía, y aprieta la mandíbula. Esta es
la loca charla que dijo Kevin esa noche.
El abogado de Kevin asiente.
—Ya veo, y en ese tiempo, de repente su esposo de ocho años solo… ¿pierde el
control? Nunca antes había hecho algo así, contrariamente a sus palabras, señora 91
Walcott, no hay pruebas de incidencias anteriores. Puede ver cómo algunos pueden
encontrar extraño el momento. En medio de la noche, resulta que sale y el hombre
con quien su esposo la acusó de tener una aventura es quién aparece—levanta los
dedos y hace comillas en el aire— “¿y la salva?”
No permitiré que este hombre me quite esto. Tengo que mantenerme firme, no
porque sea la verdad, sino porque Hadley y yo tendremos que correr de nuevo si lo
dejan salir. Nos iremos antes de que Kevin salga de la cárcel y nadie podrá
detenerme. No me importa si eso significa que él camina libre después de eso porque
yo estaré libre de él. Encontraré una manera.
Entonces, en lugar de acobardarme, que es exactamente lo que quieren, me
siento un poco más erguida y exhalo profundamente lo que me causa dolor en el
costado.
—Mi esposo me ha pegado antes. Me golpeó, me agarró, me tiró del pelo y me
tiró al suelo. Mi esposo me ha controlado y aislado de otras personas. Me atrapó en
todos los aspectos de mi vida y luego amenazó con matarnos a nuestra hija y a mí.
No puedo hablar sobre lo que piensa o las excusas que ha hecho a lo largo de los
años, pero todo lo que he dicho hoy es cierto. Mi vecino me salvó la vida cuando
nuestra hija corrió hacia él en busca de ayuda y llamó al 911. No tengo ningún tipo
de relación romántica con él. El señor Arrowood actuó como un amigo cuando yo
estaba en peligro, nada más.
—Bueno, supongo que ya veremos eso. —El abogado se aleja y se sienta junto
a Kevin.
—Puede bajar del estrado, señora Walcott.
Mis piernas se sienten como gelatina mientras regreso a mi asiento.
—¿La defensa desea hacer una declaración? —pregunta el juez.
Me siento aquí, mi cuerpo tiembla y mis nervios se dispararon. Pude superarlo,
pero esta es realmente la peor parte. Ninguno de nosotros puede controlar nada más.
El alguacil Mendoza vuelve a entrar en la sala del tribunal y se sienta a mi lado, así
que estoy flanqueado por dos hombres que están mostrando su apoyo y protección.
—En este momento, alegamos a la quinta enmienda y deseamos esperar el
juicio.
El juez no parece sorprendido, pero yo sí.
Mendoza se inclina, su voz es un suave susurro.
—Saben que hay pruebas suficientes para evitar que el caso sea desestimado y
es mejor esperar el juicio en lugar de tener que retractarse de cualquier cosa que diga 92
ahora.
Claro, Dios no quiera que se cave un hoyo. Se deberían otorgar los mismos
derechos a las personas que lo presenciaron y a mí, la víctima.
¿Qué tan injusto es todo esto?
El juez se inclina hacia adelante, apoya los brazos en el escritorio frente a él, y
mira a la defensa y luego al fiscal.
—Me encuentro con estos procedimientos más de lo que me gustaría. Una
familia destrozada, y siempre hay alguna razón frívola presentada por la defensa.
Como si la mujer o la menor preguntaran qué pasó. No estoy seguro de cuándo,
cómo jueces, sentimos que esto estaba permitido. Pero no lo está señor Walcott, he
revisado los registros médicos de su esposa, escuché su testimonio y he tomado nota
de su falta. Escuché el relato de la noche, vi las imágenes que presentó la fiscalía, y
escuché cómo su hija de siete años fue a buscar ayuda creyendo que su madre se iba
a morir. Ahora bien, este no es el juicio, pero es para decidir si lo liberan hasta ese
juicio y, de ser así, a qué costo. Por lo general, los tribunales dicen cien mil dólares y
eso es todo, pero recuerdo un caso similar a este. Uno donde el resultado de este
caso, me temo que si no sigo mis instintos, será muy parecido a ese. Por lo tanto,
niego la solicitud de fianza.
U
n alivio tan dulce me llena que apenas puedo contenerme. Estamos en
nuestro camino de regreso a casa de Connor para que pueda agarrar a
Hadley y mis cosas para regresar a mi casa. El lugar de Connor es…
extraño. Es limpio, pero muy estéril con su único sofá y televisión anticuada. Cada
dormitorio tiene una cama queen size y un tocador, pero eso es todo.
Es una casa, pero no un hogar.
Aunque mi casa no es genial, al menos es cómoda. 93
Inclino la cabeza hacia atrás en el asiento y suelto un suspiro por la nariz.
—No puedo creer que lo hayan retenido.
—Honestamente, yo tampoco puedo.
Lo miro.
—¿Pensaste que lo liberarían?
Connor inclina la cabeza hacia un lado.
—lo hice. Por lo general, salen con una fianza, esperaba que Nate pudiera
postergarlo lo suficiente. Aunque estaba preparado si no lo hacía…
—Si no fuera así, ¿qué?
Echa un vistazo y luego vuelve a la carretera.
—No estaba seguro de lo que haría.
—Estoy segura de que tenías algún plan.
Connor se ríe.
—Tenía algunas ideas locas, eso es seguro.
Estoy segura de que sí. Llegamos al comienzo de su camino de entrada y
Connor detiene el auto.
—¿Está todo bien? —pregunto mientras nos sentamos aquí.
Mira el letrero que dice su apellido y luego a mí.
—Mi madre… ella era sentimental en todos los sentidos. Quería que
tuviéramos tradiciones que las transmitiéramos a nuestros hijos. Cuando
llegábamos al camino de entrada, paraba el auto y nos hacía responder una
pregunta. Cada uno de nosotros tenía una respuesta diferente basada en lo que ella
pensaba que se ajustaba a nuestras necesidades.
—Eso es dulce.
Mi madre era igual. Ella siempre estaba tratando de hacer que las festividades
fueran especiales y haciendo cosas que se han quedado conmigo. Todos los años,
por mi cumpleaños, mi madre entraba a mi habitación con un pastel en las manos y
lo comíamos en el desayuno. Es una tradición que he seguido con mi hija, que cree
que es lo mejor del mundo.
—No importaba que, después de su muerte, nadie hiciera la pregunta en voz
alta. Mis hermanos y yo todavía paramos el auto y miramos este letrero,
preguntándonos cómo habría sido la vida si ella viviera.
Está claro que el impacto que tuvo en sus hijos fue mucho mayor de lo que 94
podría imaginar.
—¿Cuál era la pregunta?
—¿Cuál es la verdad sobre las flechas?
Toco su brazo y baja la mano del volante que estaba agarrando. Mi mano se
desplaza hacia la suya, tomando sus dedos entre los míos.
—¿Dime cuál es tu verdad? —digo en voz baja, sin querer romper el hechizo
del momento.
—No puedes disparar una sin tu arco.
—¿Qué significa eso?
Connor mueve su mano, cubriendo la mía por completo.
—Significa que tienes que usar un arco, usar todas tus fuerzas para luchar
contra la tensión en tu brazo mientras vas por lo que quieres. Significa que si no usas
el arco, nunca podrás avanzar y dar en el blanco.
Mi corazón comienza a latir con fuerza en mi pecho, nuestra respiración es
tranquila mientras nos miramos. Las palabras son tan conmovedoras para mi vida
en este momento. No he estado dispuesta a tomar ninguna acción por miedo a lo
que vendría, pero hasta que no me ponga de pie y cambie la forma de mi vida, nunca
iré a ninguna parte.
—Puedo ver cuánto te influenció tu madre. Además, usaste el arco, Connor.
Dejaste este lugar esa mañana y te convertiste en un SEAL y un héroe. Cuando
regresaste, te convertiste en un héroe para Hadley y para mí también. Gracias por
compartir eso conmigo.
Abre la boca para decir algo, pero luego se detiene.
—De nada.
Miro nuestras manos y ambos las alejamos.
—Lo siento. Yo debería… claramente soy un desastre y estás siendo tan
amable. Han sido un par de días difíciles, y lo estoy…
—Ellie, detente. No tienes que explicarme nada. No hiciste nada malo. Y deja
de decir que eres un desastre, ¿de acuerdo?
—¡Pero lo soy!
—Todos lo somos. Créeme, puedo parecerte un héroe, pero no lo soy. Cometí
errores y viví con las consecuencias. Pienso en ti y en cómo, si las cosas hubieran
sido diferentes, esa noche…
95
—Yo también lo pienso.
Se recuesta en el asiento del conductor, la cabeza hacia atrás y luego se gira.
—Estaba hecho un desastre la primera vez que te vi después de encontrar a
Hadley. Tuve que decirme un millón de veces que estabas casada y que todo lo que
sentía era ridículo. Mis amigos incluso me advirtieron que tenía que luchar contra
este impulso de estar cerca de ti porque no estaba bien.
Estoy luchando contra lo mismo. El deseo de estar cerca de él.
Es difícil describir por qué Connor me hace sentir así, pero lo hace. Había una
química innegable que compartíamos los dos, y luego estaba esa noche.
Estar cerca de él de nuevo ha hecho que sea confuso y difícil descifrar lo que
estoy sintiendo.
Sonrío, sabiendo que tengo que responderle, pero aún no puedo decir esa
verdad.
—Bueno. Estoy tan cansada y abrumada.
—Entiendo, pero no eres un desastre. Claro, la situación lo es, pero eso no
significa que no puedas encontrar una manera de superarla.
Mis ojos comienzan a cerrarse y lucho por mantenerlos abiertos.
—Creo que la medicina está haciendo efecto.
Asiente y pone el coche en marcha.
—Vamos a llevarte de vuelta a la casa para que puedas descansar.
Bostezo.
—Descansar sería bueno.
Mientras recorremos el largo camino de entrada, mis pensamientos entran y
salen de varias cosas. Han pasado tantas cosas que es como si mi vida fuera una serie
de clips de películas que no puedo ver de una sola vez. Hay demasiados.
Cuando nos detenemos, la mano de Connor toca mi rostro y lo veo mirándome.
—Llegamos.
—No estaba durmiendo.
—¿No?
Tal vez lo hice durante, ¿cuánto, dos segundos? Aspiro profundamente y abro
la puerta antes de que él pueda salir. Me muevo lentamente, con cuidado de no
empujar demasiado mi costado. Entre el viaje, la audiencia y no dormir durante dos
noches, estoy muriendo de pie.
Salgo del auto usando toda mi fuerza y determinación, pero cuando me 96
arrastro hacia adelante, comienzo a hundirme en el suelo. Unos brazos fuertes me
rodean y los ojos verdes más hermosos están clavados en los míos.
—¿Ellie?
Me acuna y mi cabeza descansa en su hombro mientras camina hacia su casa.
—Cansada. Estoy tan, tan cansada. Estoy bien. Puedo caminar.
—Tienes dolor y estás tomando medicamentos. Necesitas descansar.
Necesito volver a mi casa y armar mi vida.
—Casa.
—Toma una siesta y luego podemos hablar de eso. Estaré aquí cuando regrese
Hadley.
Quiero abrir la boca y contarle todo lo que me he estado preguntando desde
que volvió a mi vida, pero el cansancio se apodera de mí y me quedo dormida.

—No es así como juegas a Go Fish. —La voz de Hadley resuena en la pequeña
granja y sonrío.
—¡Sí lo es! Tienes que tener dos cartas del mismo color.
—Noooo —reprende—. Tienes que tener dos del mismo número.
—Creo que te estás inventando esto —dice Connor con una sonrisa—. Conozco
Go Fish, y esas son las reglas.
—Estás haciendo trampa.
—¿Yo? ¿Trampa? —Suena sorprendido, pero puedo decir que está bromeando.
—Sí, porque te gané tres veces seguidas.
Me quedo aquí, todavía tratando de despertarme mientras los escucho.
—Creo que eres tú quien está haciendo trampa, Hadley.
Escucho su suave suspiro.
—Eres malo en este juego. Pero eres mi héroe favorito.
Se ríe y mi sonrisa es automática.
—Me alegro de ser tu favorito. Eres mi niña de siete años favorita que hace
trampa en Go Fish. 97
—Te voy a extrañar —dice con nostalgia en su voz.
—¿Extráñame? ¿Por qué? ¿Vas a alguna parte?
Me levanto lentamente hasta el borde de la cama, sin saber a dónde va esta
conversación y necesito escuchar.
—Mamá y yo íbamos a escapar esa noche, y no sé si volveré a verte cuando nos
vayamos. —Su voz se rompe al final, destrozando mi corazón con ella.
Esta es su casa. Es el único lugar que ha conocido, y aunque su protección es
primordial, también lo es su seguridad. Necesito reparar cualquier daño hecho.
Primero, es volver a esa casa y hacer lo que pueda para arreglarla.
Necesito que vea que estamos bien y que soy fuerte. Todavía tengo miedo de
ir allí. Incluso con Kevin en la cárcel, esa casa está llena de cosas que quiero olvidar.
Aun así, quiero darle a Hadley el valor para enfrentar las cosas que la asustan y
demostrar que puede soportarlo.
—Bueno, si eso sucede, tendremos que encontrar una manera de mantenernos
en contacto.
—Pero no tengo teléfono.
—Es cierto, pero sabes dónde vivo.
Hadley hace una pausa y me dirijo con cuidado hacia la puerta, observándolos
a los dos. Connor y Hadley están sentados en el suelo en las esquinas opuestas de la
mesa de café con las cartas entre ellos. Mi mundo brilla un poco más con solo
mirarlos.
No sé si tengo algún recuerdo de Kevin haciendo algo tan simple como esto.
Mientras dormía, los dos han estado pasando tiempo juntos, uniéndose de una
manera que me hace llorar.
—¿Y si te mudas?
—Bueno, solo me quedaré aquí seis meses, pero me aseguraré de que tu mamá
sepa cómo ponerse en contacto conmigo.
—¿Lo prometes?
Levanta la mano a su frente en una especie de saludo.
—Claro que sí.
Hadley se lanza hacia adelante, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello,
y él se detiene antes de ser lanzado hacia atrás.
—Eres mi mejor amigo, Connor.
Él sonríe por encima de su cabeza, abrazándola de vuelta. 98
—Entonces soy un hombre afortunado.
Podría ser más. Mucho más. Se lo debo a él y a Hadley saberlo.
Salgo a la habitación y nuestras miradas se encuentran.
—Estás despierta.
—Así es. ¿Cuánto tiempo ha pasado?
—¡Mamá! —Hadley corre hacia mí. Extiendo mi mano rápidamente para que
no se precipite hacia mí, lo que hace que disminuya la velocidad—. Lo siento.
—No, no, quiero un abrazo, pero no uno rápido.
Quiero un millón de abrazos de ella. Los que duran para siempre para poder
abrazarla.
—¿Fuiste buena con Connor?
Asiente.
—Salimos al establo para que pudiera ver todas las vacas. Tiene muchas vacas,
pero —su voz se reduce a un susurro—, no sabe qué hacer con ellas.
Me río suavemente.
—¿Le dijiste que las ordeñara?
—Lo intenté, pero él no escucha. Luego caminamos hacia mi árbol favorito.
Connor se acerca y le despeina el cabello.
—Pensé que necesitabas descansar, así que hicimos algunas cosas al aire libre
y luego volvimos a calentarnos cuando hizo frío. ¿Te despertamos?
—No. —Le sonrío, sintiendo tanta gratitud que me abruma—. De ningún
modo. Gracias por cuidarla bien.
—No fue nada. Hadley y yo somos amigos. Fue divertido pasar el rato.
Ella lo mira con una amplia sonrisa.
—Bueno, creo que Hadley y yo tenemos que volver a casa.
—¡No! —grita—. ¡No! No quiero ¡Por favor! ¡Por favor, mami! ¡Por favor, no
me hagas volver allí!
Caigo de rodillas y tomo sus manos entre las mías.
—Hadley, está bien.
—¡No quiero ir a casa! —Sus ojos se llenan de lágrimas mientras su cabeza se
mueve de un lado a otro rápidamente—. ¡Quiero quedarme aquí, con Connor!
—Cariño, no podemos. Necesitamos volver. Nadie nos va a hacer daño allí. 99
Sus lágrimas caen como lluvia y sus sollozos me destrozan. Puedo ver que es
el verdadero miedo lo que la detiene. No puedo decirle que siento lo mismo. La idea
de volver a esa casa me da ganas de arrastrarme fuera de mi piel.
—Tengo miedo, mami.
Connor se arrodilla con nosotras y nos dice:
—No tienes que estar asustada. Puedo ir allí para asegurarme de que no haya
nadie más dentro y de que estarás a salvo.
Niega con la cabeza.
—¡No quiero ir! ¡No puedes obligarme!
Hadley aparta sus manos de las mías, se pone de pie y sale corriendo por la
puerta.
—¡Hadley! —le grito mientras trato de levantarme, pero hago una mueca
cuando mi lado grita en protesta.
—Tranquila, iré a buscarla —dice Connor mientras me ayuda a ponerme de
pie.
—Ella es mi hija, yo iré. Solo necesito un segundo.
—¿Por qué no le damos un minuto? Probablemente necesite calmarse y yo sé
adónde fue.
¿Cómo hace esto? ¿Cómo puede saber qué necesita Hadley con tanta facilidad?
Es como si nos hubiera descifrado a ambas sin ningún esfuerzo. Connor y yo
teníamos esto cuando nos conocimos, pero ahora él también tiene esa intuición con
Hadley. Podía ver que ella necesitaba tiempo cuando yo no podía.
Tiene que significar algo, ¿verdad?
—Tienes razón. Lo siento mucho. Pensé que ella querría irse a casa, y que
necesitábamos hacerlo.
—¿Por qué lo necesitas?
Suspiro, odiando haber dicho algo.
—Porque esa es su casa y no podemos quedarnos aquí para siempre. Estoy
segura de que no necesitas que las dos te volvamos loco.
—No me están volviendo loco, y no tienes que volver allí si no quieres.
—No podemos quedarnos aquí.
—¿Por qué?
—¿Por qué? —repito—. Porque… eres soltero y tienes que arreglar esta granja 100
y no creo que necesites otra cosa rota para reparar.
Además, estar cerca de él hace que sea difícil no ver las similitudes entre él y
Hadley. Guardar para mí la posibilidad de que él sea su padre biológico está mal.
Merece saberlo. Lo que me impide decirlo es cómo me siento cuando estoy cerca de
él. Quiero estar cerca, confiar en él y estos son pensamientos peligrosos para mí. No
es práctico y me preocupa que pueda formar un vínculo con un hombre que sé que
se va a ir.
Si eso no ha sucedido ya con él y Hadley.
Pero ¿y si ella es suya?
¿Y si todas las señales que lo demuestran son reales?
Tengo que decírselo.
Sacude la cabeza lentamente.
—Soy más que capaz de arreglar este lugar con ustedes dos aquí, y creo que tú
y Hadley se sientan seguras es más importante que yo sea soltero. ¿Te sientes segura
conmigo?
Y eso es lo más loco. Nunca me he sentido más segura que cuando estoy cerca
de él. Es fuerte, firme y ha intervenido cuando más lo necesitaba. Confío en él y
apenas lo conozco.
Es ahora o nunca.
Reúno el valor que tengo y me preparo para confesar algo que podría cambiar
la vida de ambos para siempre.
—Me siento segura contigo, y esa es la única razón por la que tengo la
capacidad de hablar. Connor, tengo que decirte algo. O… decirte que hay algo que
me está carcomiendo.
Ella es mi mundo, y él también se merece orbitar alrededor de ella, si resulta
que es su padre.
—Puedes decirme cualquier cosa.
Espero que sea cierto porque esto podría no salir como imagino.
—Descubrí que estaba embarazada de Hadley aproximadamente un mes
después de mi boda. Siempre me lo he preguntado… si tal vez… ella era… —Me
detengo, temerosa de decirlo en voz alta—. Existe la posibilidad de que Hadley no
sea la hija de Kevin.
Su mirada se dispara antes de moverse hacia la puerta por la que salió
corriendo y luego volver a mí.
—¿Crees que ella podría ser mía?
101
—No lo sé, pero tiene tus ojos. —La admisión sale de mis labios mientras una
lágrima cae de mis pestañas.
¿E
xiste la posibilidad de que Hadley sea mi hija?
No es… no puede ser… posible. ¿Podría?
Hicimos el amor tantas veces esa noche que es difícil recordar
si fuimos cuidadosos cada vez. No, lo fuimos. Sé que lo fui.
—Fue una noche —digo—. Usé condón.
—Así es. Pero el momento oportuno abre esa posibilidad. Tal vez sea solo una 102
ilusión porque ella es tan maravillosa y esa noche fue…
No sé qué decir o pensar. Si ella es mi hija, necesito saberlo.
—¿Cuánto tiempo te lo has preguntado?
—Desde el día que supe que estaba embarazada.
Jesucristo. Podría ser papá. He estado cerca de Hadley todo este tiempo y no
sabía que podía ser su padre. Me siento, tratando de entenderlo todo.
¿Qué hubiera pasado si hubiera regresado? ¿Lo habría sabido entonces? ¿Por
qué no pensé en nada de esto como una posibilidad cuando nos conocimos? Soy un
tonto y, sin embargo, tengo la esperanza de que ella es mía.
—¿Por qué no trataste de encontrarme?
El labio de Ellie tiembla.
—¿Cómo podría? No sabía tu nombre ni de dónde eras. No volví a verte hasta
hace poco más de un mes. Me casé con Kevin el día después de que nos acostamos,
así que no podía saberlo con certeza.
Correcto. Casada y… sí, fue una noche sin nombres ni expectativas.
—Espera, ¿el día después?
Asiente, luciendo nerviosa y casi avergonzada.
Pero la realidad es que podría haber tenido un hijo durante los últimos siete
años y perderme de todo.
—¿Tiene alguna idea?
—No, no, Dios no. Lo siento, Connor. Debí habértelo dicho cuando regresaste,
pero no podía arriesgarme a que Kevin sospechara nada.
Ellie se seca una lágrima y todo dentro de mí entra en acción. La hice llorar una
noche en la que no debería sentir más que seguridad. Me acerco a ella.
—Ellie, no llores.
—Es que… no lo sabía. Realmente no lo sé, y puede que ella no sea tuya, pero
hay una parte de mí que siempre ha esperado que lo sea. Porque… fuiste amable
conmigo, y esa noche es algo…
—Esa noche lo es todo.
Ella me mira, sus ojos todavía rebosan de vulnerabilidad.
—¿Me dijiste que soñaste conmigo?
Asiento con la cabeza.
—Lo hice. Todo el tiempo. Reviví esa noche en mi cabeza, preguntándome
quién eras, dónde podrías estar y si eras feliz. 103
—No lo era.
—Lo sé ahora.
Los dos nos miramos mientras yo me tambaleo con las confesiones que acabo
de hacer. No sé si la asusto o si siente la conexión que yo siento.
El sonido de un trueno rodando en el aire me hace reaccionar. Los dos
parpadeamos y nos damos cuenta de que Hadley está afuera, probablemente
escondida en un árbol mientras se avecina una tormenta.
—Iré a buscarla —le digo antes de que Ellie pueda hablar.
—Connor…
—Hablaremos más cuando vuelva, pero me gustaría que te quedaras aquí al
menos esta noche, por Hadley. —Y por mí, pero dejo esa parte fuera.
—Hablaremos cuando regrese.
Asiento y cuando el trueno retumba en la distancia, lo siento en mi alma.
Me acerco al árbol donde tengo la sensación de que la encontraré y,
efectivamente, se oye un sonido de fricción en la madera.
Es difícil, esta vez, no pensar en la llegada de Hadley aquí como una especie
de señal o una forma del destino de intervenir. Pero, ¿cuáles son las probabilidades
de que la hija de Ellie encuentre el camino a mi granja y al árbol que significa el
mundo para mí por su cuenta?
¿Y ella tiene mis ojos?
Intento imaginarlo, pero no puedo.
¿Es mi hija? Si es así, ¿qué significa? ¿Puedo pasar tiempo con ella? ¿Ella quiere
eso? ¿Importa siquiera cuando me preocupo por ella y ya las veo a las dos como
parte de mi vida, una que no quiero dejar ir?
Me reprendo porque, en este momento, no puedo quedar atrapado en un
montón de posibilidades y “tal vez” porque hay una niña pequeña que ha sido
arrojada al infierno y está luchando por encontrar una salida.
He estado allí.
Demasiadas veces.
104
Subo por los tablones de madera, asomo la cabeza y le sonrío.
—Probablemente deberías elegir otro lugar si no quieres que te encuentre, pero
sé lo difícil que es evitar este árbol cuando sabes que tiene poderes mágicos para
mantenerte a salvo.
Su labio tiembla.
—No quiero volver allí. No quiero volver a la casa. Quiero quedarme aquí,
contigo.
—Bueno, huir no va a cambiar la decisión que tome tu madre.
El ceño fruncido de Hadley se profundiza.
—Estoy asustada.
No la culpo.
—Sabes que tu madre nunca te obligaría a regresar a casa si no fuera seguro.
Probablemente ella también esté un poco asustada.
—Las mamás y los papás no le temen a nada.
—Oh, seguro que sí. Los adultos tienen miedo de las cosas todo el tiempo.
Hadley cruza los brazos sobre el pecho y me mira.
—No, no lo hacen.
Dejé escapar una risa baja.
—Yo me asusto.
—¡De ninguna manera! Eres el chico más fuerte del mundo. Solo estás
inventándolo.
Me encanta que piense tan bien de mí. Quiero ser el héroe que ella ve, pero los
héroes siempre caen más fuerte cuando fallan. Ella ha tenido suficiente de eso.
—Si bajas del árbol, te contaré todo sobre mis miedos.
Hadley parece pensarlo y luego suspira.
—Me llevarás de regreso y me harás ir a casa.
Sé cómo se siente ella. Cuando Declan o Sean venían a buscarme de aquí,
arrastraba los pies para irme. Volver a donde sientes que solo tendrás que escapar
de nuevo es horrible. Si pudiera haber vivido en este árbol, lo habría hecho. Mi padre
no tenía idea de que yo estaba aquí y finalmente podía respirar.
Sin embargo, lo único que siempre respeté fue que mis hermanos nunca
mintieron cuando importaba. Me dijeron lo que teníamos que hacer y nos 105
protegimos, como lo haré yo por ella.
—Voy a llevarte de vuelta, pero te prometo que, pase lo que pase, estarás bien.
Es difícil ser un niño y aún más cuando sientes que el mundo que te rodea se
está desmoronando. Todo lo que sé de ella ha demostrado que no va a desafiar
abiertamente a nadie. Ama a su madre, pero imagino que se siente perdida.
—¿Por qué no podemos quedarnos contigo? —pregunta mientras comienza a
moverse hacia mí.
—Porque tienes que hacer lo que dice tu madre.
—Prefiero quedarme aquí.
Me río para mis adentros mientras el trueno retumba de nuevo y le doy una
mirada fija.
—Sabes, una vez que empiece a tronar, tendré que correr de regreso a la casa.
Su cabeza me mueve rápidamente.
—Me dejarás aquí… ¿sola en la tormenta?
No, pero necesito bajar porque el árbol no es un lugar seguro para esconderse
en una tormenta eléctrica. Ya puedo ver destellos en la distancia.
Suelto un suspiro dramático.
—Le tengo miedo a los rayos… no podré quedarme. Entonces, o vienes y te
cuento todo sobre mis miedos mientras volvemos a la casa o te quedas aquí en la
tormenta, tú eliges.
Hadley se mueve hacia el borde.
—Bien. Iré contigo. Pero solo porque tienes miedo.
Sonrío y agacho la cabeza antes de que ella pueda verlo.
—Te veré abajo.
Una vez que está a salvo en el suelo, me encuentro mirándola un poco más de
cerca. Sus ojos son del mismo color que los míos y los ojos de mis hermanos, que son
verdes con pequeñas motas doradas. Nos solían golpear por ellos porque le
recordaban a papá a nuestra madre. Teníamos sus ojos.
Ahora, mirando a Hadley, lo veo.
O tal vez estoy deseando que sea verdad porque entonces ella sería mía. Nunca
dejaría que ese maldito idiota la tocara a ella o a su madre de nuevo, no es que dejaría
que eso sucediera si Hadley no fuera mía.
106
Aun así, nunca había querido que algo fuera tan cierto en toda mi vida.
No me importan los votos que hice en el pasado porque moriría antes de dejar
que algo le sucediera a Hadley o a Ellie. Lo supe desde el momento en que vi a Ellie
hace ocho años, y esa necesidad por ella sigue siendo tan fuerte, pero ahora, es lo
mismo con Hadley.
Esta pequeña niña será dueña de mi corazón, independientemente de la sangre
que corra por sus venas.
Ella y yo comenzamos a caminar y su postura desgarra mi alma. Sus hombros
están hundidos por la derrota y la charla normal que he llegado a conocer como suya
se ha ido. Es como si estuviéramos caminando hacia un destino horrible. Desearía
poder evitarlo, mantenerlas a ambos conmigo donde sé que están a salvo. Sin
embargo, me niego a quitarle ni una pizca de control a su madre.
—¿Connor? —pregunta Hadley mientras avanzamos por el campo.
—¿Sí?
—¿De qué tienes miedo?
Me vienen a la mente tantas cosas, todas las cuales giran en torno a las personas
que amo.
—Cuando era pequeño, me aterrorizaban las tormentas. Estuve atrapado en
ese árbol en una grande y los truenos golpeaban el suelo. Fue tan malo que hasta las
vacas se asustaron. Tenía tanto miedo que mis hermanos mayores tardaran en venir
a buscarme antes de que me golpeara uno.
—¿Qué hay de ahora? —pregunta.
Ahora, me temo que ella es mi hija y nunca la voy a merecer. Tengo miedo de
que no sea mi hija y la parte de mí que tiene este poco de esperanza nunca se
recuperará de la pérdida de lo que nunca fue mío para empezar. Sobre todo, me
temo que no podré protegerla a ella ni a Ellie.
—Bueno, no lo sé. Sobre todo, me preocupo por las personas que me importan.
—¿Cómo yo?
Asiento con una sonrisa.
—Puedes apostarlo. Somos amigos.
—Tengo miedo de mi papá.
La bilis se agita en mi estómago y la culpa me llena. Si hubiera sabido que
existía una posibilidad de ella, podría haberla salvado de todo. Ambos disminuimos
la velocidad y pongo mi mano en su hombro. 107
—Tu papá no puede hacerte daño ahora. —La tranquilizo.
Ella aparta la mirada y luego vuelve a mirarme.
—Hirió a mi mamá y siempre nos gritaba.
Esta niña debería haber conocido una vida con cuentos de hadas, sol y fiestas
de té. Su padre debería haberle dado esperanza y ser un hombre al que admirara. Él
le robó eso, y me gustaría matarlo por eso.
Haré lo que pueda para aliviar sus preocupaciones.
—Estuve en el árbol durante esa tormenta porque mi papá estaba muy enojado.
Gritaba y, a veces, nos pegaba a mis hermanos y a mí.
—Pero eres tan fuerte.
—Ahora lo soy, pero entonces no lo era. Recuerdo tener mucho miedo cuando
era más joven. No fue hasta que crecí y entré en el ejército que finalmente me di
cuenta de que ya no tenía que tener miedo.
No quiero que ella espere tanto, pero hay esperanza.
—Quiero ser una adulta.
Me río.
—No es todo lo que parece, Squirt.
La casa aparece a la vista y Hadley suspira.
—Cuando sea mayor, podré hacer lo que quiera y no tendré que ir a ningún
lado que no quiera.
La ignorancia de la juventud. Estoy jodidamente seguro de que no quiero estar
en Sugarloaf o tener que arreglar la granja a la que nunca quise volver a ver.
Tampoco quería salir de la Marina, pero no tenía otra opción. Sin embargo, volver
aquí me ha dado algo que nunca pensé que obtendría… una segunda oportunidad.

108
—E
lla está toda arropada y profundamente dormida —digo
mientras me dirijo a la sala de estar donde Connor está
sentado haciendo una lista de algo.
Él mira hacia arriba y sonríe.
—Bueno. Probablemente esté exhausta.
Todos lo estamos. Ante la insistencia de Hadley y Connor, decidí quedarme
una noche más aquí. Al final, tomé la decisión de quedarme porque Connor y yo
109
tenemos mucho de lo que tenemos que hablar. Mi deseo de que Hadley se sienta
cómoda, incluso si eso significa que esta conversación será cualquier cosa menos eso
para mí, fue otra razón.
—Sí… ¿crees que podríamos hablar?
Deja el papel y asiente.
—Creo que probablemente sea una buena idea.
—¿Qué tal si vamos al porche, de esa manera ella no escuchará si se despierta?
—Suena bien.
Dejo escapar una respiración profunda por la nariz y lo sigo. Nos sentamos en
el columpio del porche y me estremezco por la caída de la temperatura del aire, pero
tengo tanto que decir que no me doy un segundo para pensar en ello.
—Quiero decirte que realmente no tengo idea si es posible. Me gustaría
explicarlo, ¿está bien?
—Por supuesto.
Planeo desnudar mi alma y espero salir de esto sin desmoronarme.
—Te conocí la noche antes de casarme con Kevin. En alguna parte de mi
cerebro, sabía que no lo amaba y que no debería casarme con él, pero sentí que…
tenía que hacerlo. Realmente creía que me amaba y solo era protector, tal vez un
poco celoso e inseguro. Era la forma en que hablaba conmigo o sobre mí, ¿sabes? Me
convencí de que una vez que nuestra relación fuera segura, él también lo estaría.
Estaba equivocada. En mi corazón, sabía que no importaría y que no debería hacerlo.
Fui al bar esa noche porque estaba perdida y ese fue el último lugar donde
estuvieron mis padres. Significaban todo para mí. Ellos fueron… fueron asesinados
en un accidente de auto cerca del bar una semana antes, y yo había sido un desastre
desde su muerte. Mi mundo entero se había ido de la noche a la mañana y pensé,
bueno, pensé que si podía sentirlos, entonces sabría qué hacer. Pero luego dijiste
hola, y estuve tan perdida. Solo se necesitó una palabra para que toda mi vida fuera
enderezada. Fuiste tan maravilloso y me mirabas como si fuera especial y hermosa.
Bailamos en ese bar y quería una noche con la que sueña toda chica. ¿Incluso si solo
pudiera ser esa noche solitaria? ¿Incluso si estaba tan mal?
—Pero no tenía por qué ser solo esa vez.
Él tiene razón. Si no me hubiera ido antes de que se despertara, es posible que
nunca me hubiera casado con Kevin. Incluso si Connor aún se hubiera ido, tal vez
hubiera encontrado el coraje para alejarme, viendo lo que podría haber tenido. Fui
tan ingenua y no quería que el sol de la mañana borrara la noche que compartimos 110
en la oscuridad. En lugar de enfrentar las posibilidades, me conformé con lo que
pensé que era mi única opción.
Realmente no había pensado que Connor podría haber sido más porque estaba
tan feliz de pasar esa noche envuelto en el anonimato como yo.
—Creo que estaríamos mintiendo si dijéramos que eso es cierto. También
estabas huyendo de algo, si mal no recuerdo.
Nos usamos el uno al otro para escapar de la realidad de nuestras vidas. Por
mucho que me gustaría creer que podría haber más, no era cierto. Y he hecho
suficiente fingiendo saber la diferencia.
Mira hacia el horizonte y agarra la parte inferior del columpio.
—Lo estaba.
—No estás casado, así que no puede ser eso. —Intento un poco de frivolidad.
Claramente, no funcionó porque ahora parece como si estuviera atormentado
por algo.
—La noche que nos conocimos… —Guarda silencio.
Extiendo la mano, colocando mi mano sobre la suya, y su otra mano cubre la
mía. El escalofrío que experimento esta vez no tiene nada que ver con el frío.
—¿La noche que nos conocimos? —Lucho por mantener mi voz tranquila.
El rostro de Connor no muestra ninguna emoción, pero el aire a nuestro
alrededor se siente pesado. Es extraño y, sin embargo, recuerdo exactamente este
mismo sentimiento la noche que nos conocimos. Era como si sintiera su toque tan
profundamente que nunca volvería a ser el mismo. Nuestros corazones se enredaron
mientras nos desnudamos de maneras que no sabía que fueran posibles.
—Fue mucho más…
—Yo sé lo que quieres decir.
Sacude la cabeza, separándonos a ambos de la extraña conexión.
—Mi padre era un borracho abusivo que nos golpeaba a mí y a mis hermanos.
Una parte de mí se rompe por esa frase.
—Connor…
—No, no hablo mucho de esto, así que déjame intentar sacarlo.
Aprieto mis labios con fuerza, dándole el silencio que pide.
—Cuando murió mi madre, se convirtió en una persona completamente
diferente. Bebía constantemente, y cuando el alcohol dejó de adormecer el dolor, 111
decidió esparcirlo. Mis hermanos tomaron lo que pudieron para protegerme desde
que era el más joven y, por mucho, el más pequeño.
Me duele el pecho, pero contengo cualquier sonido mientras él sigue hablando.
—Cuando se fueron, se hizo mucho más difícil evitarlo. Aprendí que correr lo
empeoraba. Cuando lo enfrenté, lo pagué.
Envuelvo mis dedos alrededor de los suyos, dándole todo el apoyo que puedo
brindar. No puedo comprender la traición que debió haber sentido cuando la única
persona que más necesitaba era la persona que lo rompía. Ha sido tan firme en su
apoyo por mí, dándome lo que necesitaba sin pedirlo, y no tengo ni idea si le ha
dolido en absoluto.
¿Revivió lo que soportó?
¿Me mira y ve a una mujer débil, a pesar de que él es quien me dice lo fuerte
que soy?
—Lo siento mucho. Nunca mereciste eso de nadie, y menos de tu padre.
—Nadie merece que le peguen, Ellie. Nadie. No importa de quién sea la mano,
está mal y es imperdonable. Prometí que nunca sería como él y quiero que entiendas
lo mucho que lo digo en serio. Nunca golpearía a alguien con ira a menos que esté
tratando de proteger lo que es importante para mí.
Levanto la otra mano y toco suavemente su mejilla.
—No tienes que esforzarte mucho para convencerme. Veo quien eres. No hay
rastro de ese hombre dentro de ti.
Sus dedos se envuelven alrededor de mi muñeca, tirando de mi mano hacia
abajo.
—He trabajado muy duro para asegurarme de eso. Mis hermanos también. La
noche en que nos conocimos fue probablemente lo más deprimido que jamás me
haya sentido. Mi padre estuvo en un estado durante meses antes de mi graduación.
Estaba bebiendo más, encontrando formas de tomarme con la guardia baja. Sabía
que tenía que salir de aquí y no era tan inteligente como Declan o Jacob, así que no
habría becas. No jugaba béisbol como Sean, así que los deportes estaban descartados.
Sabía que era la cárcel o el ejército, así que me enlisté cuando estaba en el último año
y nunca se lo dije. Esa noche, le hice saber que me iba y enloqueció. Me atacó con
fuerza, gritando y diciendo cosas que nunca olvidaré. Me dio un puñetazo y yo lo
devolví. Luchamos, de hombre a hombre, y fue la primera y única vez que dejé que
mis emociones se apoderaran de mí.
—No puedes ni por un minuto pensar que algo de eso fue tu culpa. Te estabas
defendiendo. 112
Se pasa la mano por la cara.
—Luché contra mi padre cuando estaba fuera de sí. No me culpo a mí mismo,
pero no te engañes al pensar que no fue porque estaba enojado. Tenía diez años de
rabia por las palizas que infligió y el infierno por el que nos hizo pasar se acumuló
dentro de mí.
Es diferente. Sé que probablemente no lo verá de esa manera, pero esto no es
lo mismo en absoluto. No fue a buscar pelea, respondió a lo que tenía frente a él.
—Y si hubiera tomado un bate y hubiera golpeando en la cabeza a Kevin, ¿qué
me dirías?
—Bien.
—¿Pero luchar contra tu propio atacante es diferente en qué sentido?
Las manos de Connor se aprietan y luego se frota la pierna, pareciendo
incómodo. Lo entiendo de una manera que tal vez nadie más pueda. Lo viví, luché
con la culpa y pasé años pensando que tal vez de alguna manera lo merecía porque
eso era lo que me habían dicho. He luchado todos los días con la decisión de
quedarme un minuto después de la primera vez.
Ser víctima no ocurre solo en el momento, me sigue a cada segundo. Lo
reconozco y odio que sea un vínculo que compartimos. También estoy agradecida
de no estar sola.
—Independientemente —comienza Connor de nuevo—, unas horas después
de que me desperté sin ti allí, estaba en un autobús hacia el campamento de
entrenamiento y no volví hasta que murió hace unas semanas.
Tantas preguntas flotan en mi mente. Si Connor hubiera regresado, incluso una
vez, ¿habría sido diferente? Si me hubiera encontrado con él, habría sentido algo o
tal vez él habría luchado por mí. Hay un millón de posibilidades, pero solo una
verdad, y es este momento.
—A menudo me he preguntado si me estaban castigando por esa noche…
Se pone de pie tan rápido que jadeo, pero luego sus manos están en la parte
posterior del columpio, estabilizando el movimiento.
—Nunca digas eso. Lo que compartimos no es algo por lo que alguien pueda
castigar a alguien. ¿Cómo puede ser?
—¡Porque estuvo mal de mi parte! Me casaba al día siguiente. No me
arrepiento de lo que hicimos, todavía no me arrepiento, pero nunca debería haber
ido a esa habitación contigo.
—No entiendo. 113
—Me casé con él. Seguí adelante con eso, y todo el tiempo, yo… —No puedo
decirlo. Si lo hago, será un error. Pero luego miro hacia arriba y veo la mirada en sus
ojos, veo la forma en que silenciosamente me ruega que le dé mi verdad, y Dios,
quiero hacerlo—. Ojalá pudieras haber sido tú. El hombre que me sonrió con la
expresión más suave y amorosa. Me miraste como si me necesitaras, y sé que estaba
mal, pero yo te necesitaba.
Cuando vuelve a sentarse, su cabeza cae entre sus manos antes de volverse
para mirarme.
—Te necesitaba.
—Pero no éramos el uno para el otro.
—No, supongo que no lo éramos.
Me inclino hacia atrás, girándome lo suficiente para poder seguir mirándolo y
preguntándome si el momento que estamos compartiendo ahora podría haber sido
nuestra vida diaria. ¿Estaríamos sentados en el porche, hablando por la noche,
disfrutando de una honestidad que nunca supe que existía hasta este momento?
—Si las cosas hubieran sido diferentes esa noche, si hubiera sido más valiente
y me hubiera quedado, ¿crees que podríamos haber sido algo más?
Connor levanta su cuerpo de nuevo, su brazo cruza la parte trasera del
columpio. Puedo ver con qué facilidad encajaría en su lado, como si me hubieran
hecho para ir allí, pero me quedo donde estoy porque todavía tenemos que hablar
de Hadley.
—No lo sé. A veces, cuando imaginaba lo que podíamos haber sido, era mucho
más, pero creo que la fantasía de esa época era solo eso. Estaba jodido cuando nos
conocimos, lidiando con emociones que no era lo suficientemente maduro para
manejar. Esa noche fue paz, pero por la mañana, se fue… como tú.
—Nunca me fui, estaba perdida.
—¿Y ahora qué?
Aparto la mirada, dejando que la pregunta se apodere de mí.
—Me gustaría decir que estoy encontrando mi camino. No estoy perdida, pero
tampoco he encontrado mi lugar. Tengo… la esperanza de poder llegar a donde
debería estar.
Connor toma mi mano entre las suyas.
—Eso es lo que todos estamos haciendo, Ellie.
—Algunos mejor que otros. 114
Se ríe una vez, el sonido resuena a nuestro alrededor.
—Soy el eterno soltero, juré nunca tener una familia o una relación real. Alejo
a todos. No estoy haciendo nada mejor que nadie.
Eso me deja sentada aquí preguntándome si está molesto con mi posible
revelación.
—¿Y si Hadley es tuya?
—Entonces seré el padre que nunca tuve, y esa chica nunca más tendrá que
temer por ti o por ella misma.
—¡C
onnor, Connor, Connor! —grita Hadley mientras corre hacia
el granero.
He trabajado sin descanso desde que se fue a la escuela.
Terminé mi sorpresa hace aproximadamente una hora y
vine a hacer parte del trabajo que debería haber estado haciendo para la granja.
—¡Hola! ¿Cómo estuvo la escuela?
—Bueno. Pude hablar con toda la clase sobre cómo un SEAL me rescató cuando
115
me lastimé el brazo.
Ellie camina lentamente detrás de ella con una gran sonrisa en su rostro que
hace que mi corazón se detenga. Dios, ella es hermosa.
El sol está a un lado de ella y la falda de su vestido sopla ligeramente alrededor
de sus piernas. Tiene una bufanda alrededor de sus hombros y su largo cabello
castaño está suelto. Se ve impresionante.
—Hola —le digo con un nudo en la garganta.
—Hola. —Los ojos de Ellie se iluminan a medida que se acerca.
—¿Cómo te fue en la escuela?
Ellie se encoge de hombros.
—Bien, pero no puedo esperar a que Hadley te cuente todo sobre su día.
La miro mientras sonríe con tanta fuerza que me preocupa que sus mejillas se
rompan.
—Entonces, hablaste de mí, ¿eh?
—¡Lo hice! ¡Lo hice! ¡Y ahora vas a venir a la escuela conmigo!
—Eh… —tartamudeo—. ¿Yo qué?
Sus ojos se abren de par en par y comienza a hablar a su velocidad normal, que
es de diez o veinte mach, a la velocidad del sonido, y todavía demasiado rápido para
que un hombre normal pueda seguir el ritmo.
—Les estaba contando cómo me encontraste en el árbol, pero que en realidad
no quería que me encontraran, pero eres tan inteligente y me salvaste. Les conté
cómo me cargaste con un brazo porque eres como Hércules. Luego cambié de
opinión porque eres incluso mejor porque sabes cómo usar un arma ya que estabas
en el ejército. Luego estaba diciendo cómo, de nuevo, viniste y me ayudaste cuando
estaba en problemas y cómo eres un héroe y luchaste en la guerra y cómo no tienes
miedo a nada excepto a las tormentas cuando eras pequeño. —Respira
profundamente y sigue adelante—. Entonces dije que te iba a traer para que te
conocieran y les contaras porque todos quieren conocerte porque eres mi mejor
amigo. Además, nadie tiene un adulto como mejor amigo como yo. Ellos no lo
creyeron, pero tú lo eres, y mamá dice que no puedo decirle a la gente que vendrás
a la escuela y que tengo que preguntar. Connor, ¿vendrás a la escuela conmigo?
Cuando finalmente se detiene, sonríe y se ve satisfecha consigo misma. Estoy
en estado de conmoción. 116
—No sé sobre eso.
—Tienes que hacerlo. No quieres que repruebe, ¿verdad? Contar y mostrar es
parte de la nota.
No quiero que repruebe, ¿verdad? Quiero decir, esa es la respuesta correcta,
pero también es lo último que quiero hacer. ¿Qué diablos voy a ir a mostrar?
—No, no quiero que repruebes, pero estoy seguro de que podemos encontrar
algo que sea aún mejor.
—Tienes que ser tú. Incluso escribí un artículo sobre ti para que fuera aprobado
por la señora Flannigan, y ella es mala. No le gustan los niños, pero de todos modos
la dejan ser maestra.
Oh Jesús.
—Cierto, pero no estoy seguro de que la gente quiera conocerme.
—Eres el más genial. ¡Mis amigos te amarán! —La vocecita de Hadley suena
muy segura de sí misma allí.
Necesito salir de esto, rápido.
—Estoy seguro de que hay un millón de otras cosas que son opciones mucho
más interesantes y mejores.
Su labio sobresale en un puchero.
—Pero eres a quien quiero llevar.
Miro a Ellie en busca de ayuda, pero ella se inclina contra la puerta que se abre
y esboza una sonrisa de complicidad. No hay forma de decirle que no a esta chica.
Especialmente no con lo de los labios y los ojos grandes mirándome inocentemente.
Maldición.
—Diez minutos.
Hadley se levanta de un salto y chilla.
—¡Eres el mejor!
No, ella lo es, y estoy completamente envuelto alrededor de su dedo. Si esta
niña es mío, estoy en más problemas de los que pensaba. No hay forma de que quiera
dejarla ir. Por cada día que paso con ella, hay cientos más que quiero compensar. Me
perdí siete años y, si es mi hija, querré asegurarme de que no se le agregue ni uno
solo.
—Creo que estás sobrestimando la cantidad de gente que querrá conocerme.
Hadley se encoge de hombros.
117
—Mi mejor amigo es el más genial. Todo el mundo va a estar tan celoso.
¿Puedes ponerte tu uniforme?
Ellie se ríe y luego se tapa con una tos.
—Es suficiente, Hadley. Connor está trabajando y tenemos que hacer tu tarea.
—Primero —digo con demasiado entusiasmo—, tengo algo que mostrarte.
—¿De verdad?
Asiento con la cabeza a Hadley.
—Síp. Vamos a caminar.
—¿Puede venir mamá?
—Por supuesto, todos podemos ir… si ella quiere.
Ambos miramos hacia atrás a Ellie, quien se encoge de hombros y empuja hacia
nosotros.
—Creo que un poco de aire fresco nos vendría bien a todos.
Los tres salimos del granero y nos dirigimos hacia el árbol, con Hadley entre
nosotros. Pienso en cómo nos vemos probablemente ahora mismo. Una familia con
una madre y un padre que adoran a la niña entre ellos. En muchos sentidos, esa sería
la historia de película porque adoro a Hadley y me preocupo mucho por Ellie. De
alguna manera, la amo, lo cual es una locura, pero está ahí.
Ellie ha sido la mujer por la que he sentido pasión, amor y añoranza durante
casi toda mi vida adulta.
Sé que no está preparada para nada. Demonios, todavía está casada y está a
punto de lidiar con el juicio de su marido, pero… es como si no pasara el tiempo
para mí. Ella ha sido mía todo este tiempo, y ahora tengo que esperar hasta que esté
lista para mí, de nuevo.
—¡Los veo ahí! —Hadley sale corriendo, dejándonos a los dos atrás.
—Entonces, ¿cómo va la reparación del granero? —pregunta Ellie después de
unos segundos, con las manos entrelazadas frente a ella.
—No hice mucho, en realidad. Estaba trabajando en otra cosa…
—¿Sí?
—Algo para Hadley.
Los ojos de Ellie encuentran los míos y hay un mar de preguntas flotando en
ellos.
—No tenías que hacerlo… 118
—Lo sé. Mira, sé que hablamos anoche, pero quiero saber si ella es
biológicamente mía. Si no lo es, haré todo lo posible por respetar que sea suya, pero
espero que comprendas que, independientemente de los resultados de la prueba,
eso no cambia lo mucho que me gusta. Ella es una buena niña, y es… bueno, ella…
—Te preocupas por ella.
Miro hacia arriba con una sonrisa.
—Lo hago. Y también me preocupo por su madre.
—A las dos también nos gustas —dice Ellie con una sonrisa—. Solo un poco.
—Además, ustedes pueden quedarse conmigo hasta que se sientan seguras de
regresar.
Ellie suelta un suspiro por la nariz mientras sus dedos rozan la parte superior
del heno que crece en el campo.
—Hadley se quedaría aquí para siempre contigo. No sé si alguna vez se sentirá
segura en esa casa, y no puedo culparla, pero… no necesitas dos mujeres
problemáticas a tu alrededor.
No quiero decirle que es exactamente lo que necesito, que se queden aquí ha
facilitado estar en esta casa. Los recuerdos no son tan fuertes cuando están cerca, y
prefiero ver sus caras que el fantasma de mi padre cuando entro en una habitación.
En cambio, trato de darle una parte de esa verdad.
—No me estás molestando en absoluto. Y si Hadley…
—Es tuya. —Termina.
—Si es el caso, entonces estoy realmente agradecido por el tiempo que tengo
ahora.
Los dedos de Ellie se mueven hacia un lado, rozando los míos. No sé si lo hizo
a propósito, pero no soy de los que dejan pasar un momento. Mi mano se desliza en
la de ella y la sostengo. Ella me mira y yo la miro, esperando una pista de lo que
quiere.
—¿Y si no lo es?
—Entonces tengo una mejor amiga genial.
Su sonrisa hace que mi corazón dé un vuelco en mi pecho. Quiero que ella me
mire así todos los días. Quiero ser el hombre que haga que mi ángel parezca capaz
de volar. Puede que sus alas se hayan roto hace años, pero soy muy bueno
restaurando cosas.
Ninguno de los dos dice una palabra mientras nos acercamos al árbol, pero
Ellie retira la mano cuando escuchamos a Hadley gritar.
119
—¡Vaya! ¡Esto es lo mejor del mundo!
Miro la casa del árbol completamente cubierta que pasé horas construyendo y
luego a las dos. Los ojos de Ellie se llenan de humedad mientras observa a Hadley,
que ya está subiendo los escalones.
—¿Tú hiciste esto?
—Todos los niños deberían tener un lugar seguro.
Ellie se vuelve hacia mí, sus labios entreabiertos, el sol proyecta un suave
resplandor sobre su rostro mientras se esconde en el horizonte. Su voz es suave.
—¿Pasaste todo el día haciendo esto por ella? Connor…
Me meto las manos en los bolsillos para evitar tocar su cara. Ella es tan
hermosa.
—Este árbol era el lugar a donde corría si podía alejarme de mi padre. Es donde
encontré a Hadley, y no tiene por qué tener los mismos recuerdos para ella que para
mí. Lo hice por los dos y por ti.
—¿Por mí?
Sí, para ella. Mientras construía, seguía pensando en mi madre. Era como si
estuviera allí conmigo, diciéndome lo orgullosa que estaba mientras sonreía.
—No puedo tener una oportunidad si no uso el arco, Ellie. Soy lo
suficientemente fuerte como para aguantar el lanzamiento de la flecha, hasta que
estés lista.
Sus ojos se abren y su respiración se entrecorta.
Valió la pena.
El sudor, la frustración y la desviación de planes solo por ver esa mirada. Es
posible que hayamos perdido nuestra oportunidad hace años, pero ya no soy un
niño y tengo mi objetivo establecido. Estoy esperando que las estrellas se alineen.

120
—A
precio que me hayas visto aquí —le digo a Sydney, la amiga
de Nate, mientras nos sentamos en la sala de profesores.
—No es un problema en absoluto, honestamente.
Sydney fue la paramédica voluntaria en la escena, pero también es una
abogada que contraté para ayudarme a redactar los documentos de divorcio.
—Sé que esto es extraño…
121
—¿Por qué?
—Solo que estabas allí, y luego tú y Connor estaban discutiendo.
Resopla una risa.
—Connor y yo hemos discutido así desde… bueno, desde siempre. Tiene
suerte de que no lo pateé por la forma en que trató de alejarme. Es como si ese
hombre pensara que puede volver aquí y de repente ser el rey del castillo. No lo
creo. Él tomó sus decisiones, y aunque puede pensar que es un hombre nuevo, puede
besarme el trasero si creer que me va a dar órdenes.
Una punzada de celos me golpea en el estómago y hago todo lo posible por
ignorarlo. Está claro que han tenido algún tipo de relación. Me pregunto si él la ama
o si ella todavía lo ama.
Sydney es lo que yo llamaría una belleza del viejo mundo. Es el tipo de mujer
de aspecto regio que esperarías encontrar en Nueva York o Londres, no en
Sugarloaf. Su cabello dorado está recogido en un moño bajo con mechones de cabello
cayendo. Lleva un traje pantalón negro con los tacones rojos más bonitos que he
visto en mi vida. Todo en ella dice confianza mientras me siento pequeña e
insignificante.
—No lo sabía…
—¿No sabías qué?
Me siento incómoda, pero obviamente hay una historia entre ellos.
—Que ustedes dos estuvieron juntos.
Sydney se inclina hacia atrás, sus labios están separados, pero hay una sonrisa
de diversión tirando de ellos.
—Oh, no, no es nada de eso. Connor es como un hermano pequeño para mí.
Salí con su hermano mayor idiota, Declan, desde que tenía trece años hasta que el
idiota se fue de la ciudad y nunca regresó. Sin embargo, todos son iguales.
Dominantes, protectores y atractivos. Ah, y la estupidez corre por sus venas.
Mi cuerpo suelta un suspiro de alivio. No sé por qué, ya que Connor y yo solo
somos amigos que posiblemente tengan una hija, pero está ahí.
—Lamento asumir eso.
—No te preocupes. —Sonríe, dándome una sensación de tranquilidad—.
¿Estás bien para hablar de esto conmigo? Quiero asegurarme de que estés cómoda.
Si te preocupa que te traicionaré porque conozco a Connor, puedo prometerte que
no solo es ilegal y que perdería mi licencia, sino también que nunca le diría a nadie
de lo que hablamos, incluso si no existiera esa amenaza. Sin mencionar que lo
molestará sin fin y me alegraría demasiado de eso. 122
No me siento cómoda hablando con nadie, pero Sydney parece amable y
estuvo allí esa noche. No me mira con juicio, y eso es lo máximo que puedo pedir.
—No, no es eso, y no creo que lo hagas. Estoy segura de que puedes imaginar
que esto es humillante, y yo…
—No tienes que sentirte así conmigo.
Ojalá fuera así de simple. Me gustaría que todo esto fuera un mal sueño del
que estoy a punto de despertar.
—Estoy bien. Quiero que esto termine.
—Puedo entender eso. Sé que has pasado por mucho y esto no será diferente.
En este momento tenemos la orden de protección temporal para ti y Hadley, que nos
permite seguir adelante con el divorcio una vez que finalice el período de espera de
noventa días. No creo que tengamos ningún problema para probar la culpa, ya que
tenemos fotos y el testimonio de un oficial de policía del abuso de tu esposo. Si te
parece bien.
Me empiezan a temblar las manos y me duele el estómago. Esta es la razón por
la que tantas mujeres se quedan calladas. El miedo a hablar y caer en oídos sordos.
Si voy ante el juez y le cuento todo, ¿qué pasa si considera que no es suficiente y lo
deja salir? Claro, el juez rechazó la fianza, lo que me hace querer creer que los
tribunales fallarán a mi favor, pero incluso Nate dijo que fue una suerte que
atrajéramos a un juez que tuviera ese criterio. ¿Qué pasa si llego con uno que no se
siente así por el divorcio? Sin la condena, Kevin podría impugnar el divorcio y usar
esto como otra forma de controlarme.
—¿Quieres decir que es posible que todavía no me crean? ¿Podrían pensar que
estoy mintiendo sobre el abuso y no condenarlo? ¿Incluso cuando hay testigos y
todo?
Sydney deja su bolígrafo y coloca su mano sobre la mía.
—Ellie, no importa si el caso no sale según lo planeado. Sabemos lo que pasó y
te creo. No estás sola. No hiciste nada malo, y pase lo que pase, te ayudaré a salir de
esto lo más rápido posible.
—No quiero que nos vuelva a hacer daño.
—Lo sé, y voy a hacer todo lo posible para prevenirlo.
Inspiro profundamente y dejo caer la barbilla en mi pecho, diciendo:
—Debería haber hecho esto hace años.
—Eres fuerte por hacerlo. Quiero decir que lo siento. —Aprieta mi mano—.
Has vivido aquí durante mucho tiempo y ninguno de nosotros se acercó nunca. 123
Siempre asumí que no querías ser parte de la comunidad.
Niego con la cabeza mientras los sentimientos de soledad resurgen con fuerza.
—No se me permitió ser realmente parte de las cosas.
—Lo veo ahora.
—Además, es difícil tener amigos cuando estás cubriendo los moretones.
Sydney retira su mano y sus hombros se hunden.
—Espero que sepas que ya no tienes que cubrir nada, Ellie. Realmente me
gustaría ser tu amiga, si quieres serlo.
Una amiga. Es una palabra tan simple y, sin embargo, es algo que no he tenido
en tanto tiempo, ni siquiera sé lo que significa. Aun así, Sydney es amable y me
ofrece una rama de olivo que nunca hubiera tomado antes.
—Realmente me gustaría eso.
Sonríe.
—Bien. Ahora, repasemos los detalles y preparemos nuestra información para
que podamos presentarla al segundo que se nos permita, ¿de acuerdo?
—Está bien.
Voy a hacer todo lo posible para dejar esto atrás, y este es el primer paso.
—¿Mamá? —pregunta Hadley mientras caminamos por el campo para llegar
a nuestra casa a buscar algo de ropa y cosas que necesitamos. Ha pasado una semana
de resolver las cosas al paso, pero eso ya no es posible. Necesitamos más ropa y
suministros si vamos a quedarnos con Connor.
—¿Sí?
—¿Por qué te golpeó papá?
Mi mano se aprieta un poco cuando la pregunta me toma con la guardia baja.
No estoy segura de cómo responderle. Hadley puede tener solo siete años, pero es
inteligente y ve cosas. Ella no es joven ni ingenua.
Esta es una oportunidad para que la ayude a guiarla para que no cometa los
mismos errores que yo. Quiero que ella sepa que no está bien. Nadie debería ponerle
las manos encima, especialmente si está enojado. Me quedé demasiado tiempo, puse
demasiadas excusas, pero ya no. 124
Me enderezo un poco y trabajo para que mi voz suene segura.
—Me golpeó porque estaba enojado y no podía controlarse. Nunca está bien
hacer eso, lo sabes, ¿verdad? Estuvo mal por su parte hacerlo.
—¿Lo lamenta?
No, dudo que lo fuera.
—Seguro espero eso.
—¿Nos ama?
Oh, mi corazón se está rompiendo.
—Creo que te ama mucho.
Hadley es, por supuesto, demasiado inteligente para omitir que me dejé fuera.
—¿Te ama, mami?
—Creo que se esfuerza mucho, pero… —Ahora voy a romper su mundo—.
Pero cuando amas a alguien, nunca quieres lastimarlo. Lo que él hizo nunca está
bien y nunca es la forma en que le muestras a alguien que te preocupas por él. ¿Lo
entiendes?
Ella me mira y rezo para que escuche lo que estoy diciendo.
—Creo que sí.
Me agacho en el campo de paja y rezo para que esta niñita nunca permita que
alguien la lastime.
—No importa si es un papá, un esposo, un amigo o alguien que no conoces.
Nunca se debe permitir que nadie te lastime. Debes informar a alguien de inmediato
si sucede. Nunca temas que es tu culpa porque nunca es tu culpa.
Hadley inclina la cabeza, pero su mirada nunca deja la mía.
—Te amo, mami.
—Te amo, dulce niña. Quiero que sepas que lo que pasó nunca volverá a
suceder. Tú y yo ya no viviremos con papá.
—¿Por qué no?
Protegerla de la verdad ha sido todo lo que he hecho. No quiero que ella lo
odie, pero quiero que vea mi fuerza. Ella siempre debe entender que la decisión que
estoy tomando en este momento puede que no sea fácil, pero que es la correcta. No
puedo estar casada con él. No dejaré que esté cerca de Hadley y que ella piense que
así debería ser un matrimonio.
—Porque ya no voy a estar casada con él. Nos vamos a mudar de esa casa y
125
estaremos bien.
Una lágrima le cae por la cara y desearía poder quitársela.
—¿Hice algo mal?
—No, bebé. No hiciste nada, y yo tampoco. Estoy haciendo esto porque tengo
que protegernos. Sé que da miedo y hay mucho de qué preocuparse, pero quiero
que sepas que te amo mucho y que haré lo que sea necesario para estar a salvo.
—¿Pero no me ama?
—¿Quién podría resistirse a amarte? —le pregunto.
—Si me quisiera, no querría que nos vayamos.
Decirle era lo que temía. No quiero que Hadley piense que esto es culpa suya.
—¿Te gusta cuando papá nos grita?
Niega con la cabeza.
—Yo tampoco. No quiero que ninguna de las dos tenga más miedo. Tú y yo
somos chicas fuertes y nadie nos va a gritar más. Eres la mejor niña que una madre
podría pedir y parte de mi trabajo es protegerte.
—¿Regresará por nosotras?
—No, ya no estará con nosotras. —No importa lo que tenga que hacer,
cumpliré esa promesa—. Encontraremos un lugar para vivir que ambas amemos.
—¿Podemos quedarnos con Connor?
Sonrío suavemente. El consuelo me llena el alma de que haya llegado a
significar tanto para ella.
—No, cariño. Connor no se quedará mucho tiempo en Sugarloaf y, aunque ha
sido muy bueno con nosotras, tiene que ocuparse de su granja.
Y ni siquiera estoy cerca de estar lista en este momento para eso.
—Pienso que le gustas.
—¡Creo que tú le gustas! —digo con una risita—. Tienes una casa en el árbol en
su granja y él va a ir a tu escuela.
Y podría ser tu papá.
—Voy a estar triste cuando se vaya.
Yo también. Extrañaré la forma en que me mira, así como su fuerza
inquebrantable, comprensión y apoyo.
—Bueno, entonces tenemos que hacer que los próximos meses sean súper
especiales. Vamos, sigamos caminando. 126
Caminamos por el campo mientras ella me cuenta cómo fue su día. Está un
poco más tranquila de lo normal, menos animada, y odio que esta conversación la
haya embotado. Sé que si no me pongo de pie ahora, nunca me levantaré del suelo.
Cuando la casa aparece a la vista, una ola de náuseas me golpea como un
ladrillo. Todo se apresura a volver a mí, y puedo escuchar los sonidos en mis oídos,
la ráfaga de aire que sale de mis pulmones cuando él me pateó con tanta fuerza.
Todo sucedió aquí mismo… en mi casa.
La respiración de Hadley se acelera y aprieto su mano con fuerza.
—Está bien, vamos a recoger nuestras cosas y luego volver, pero nadie puede
hacernos daño, ¿de acuerdo?
No estoy segura si estoy tratando de tranquilizarla a ella o a mí misma en este
momento. Quizás ambas necesitábamos escucharlo.
—¿Él no está aquí?
—No, cariño, no está aquí.
Odio que mi hija tenga tanto miedo, así que me digo a mí misma que debo ser
la fuerza que necesita ver y dar un paso adelante. Usando mi determinación para
empujarme más cerca de la casa que fue un horror hace apenas una semana, me
aferro a la necesidad que tengo de proteger a Hadley. Recuerdo cada vez que Kevin
me quitó algo y yo me niego a darle nada más.
Sostengo su manita con más fuerza, mostrándole que incluso si tocamos fondo,
solo queda ir hacia arriba.
Cuando llegamos a la puerta principal, otra sensación de pavor me golpea. No
sé cómo está la casa. Todo lo que Hadley ha conocido es el hogar perfecto. Fui
meticulosa en asegurarme de que todo estuviera limpio y en su lugar para que Kevin
no pudiera usarlo como motivo para pegarme.
Cuando me fui esa noche, definitivamente hubo cosas derribadas.
Mierda.
Abro la puerta, que claramente alguien había reemplazado, y espero que no
sea tan malo como me temo que será.
Luego me detengo, aturdida.
Todo está en su lugar.
La foto que fue arrojada al otro lado de la habitación está puesta en la mesa del
sofá como si nunca la hubieran tocado. La lámpara que Kevin amenazó con
lanzarme sobre mi cabeza no está en el suelo donde la dejó caer. Está en la mesa
auxiliar.
127
No entiendo. ¿Cómo? ¿Quién entró y limpió?
Hadley suelta mi mano cuando ve a su amada muñeca en un rincón.
—¡Phoebe! —Corre a toda velocidad, levantándola en sus brazos y
abrazándolo con fuerza—. ¿Puedo llevarla de vuelta a casa de Connor?
Estoy segura de que no le importará. Sonrío suavemente, aliviada de que ella
haya superado sus miedos y agradecida de que alguien hubiera entrado y limpiado
para que Hadley no tuviera que ver la destrucción.
C
uando regresamos a la casa de Connor con una bolsa de ropa cada una,
hay una camioneta muy cara estacionada junto a la suya.
—¿Quién es, mami? —pregunta Hadley.
—No lo sé.
Caminamos hacia el auto y la puerta del conductor se abre, un par de tacones
rojos golpean el suelo y sonrío.
128
—Hola, Sydney —le digo mientras me acerco.
—Esperaba encontrarte aquí.
—Hadley, esta es la señorita Sydney.
Sydney extiende su mano.
—Encantada de conocerte.
Se estrechan la mano y Hadley mira hacia la casa.
—Es un placer conocerte también. Tienes unos zapatos realmente bonitos.
—Gracias. —La voz de Sydney está entrelazada con una sonrisa—. Tienes unos
ojos muy lindos.
Mi corazón se detiene dando un vuelco cuando me pregunto si ella lo ve. Si
Sydney conoce a los hermanos tan bien como dice que los conoce, ¿será lo
suficientemente observadora para entenderlo?
—Gracias, señorita Sydney. Mami, ¿puedo ir a buscar a Connor?
—No creo…
—¡Por favor! Tengo que ayudar con el granero. Estoy segura de que está ahí.
Dijo que una vez que terminara la escuela podría ayudarlo porque necesita ayuda.
Ayer, dejó que las gallinas salieran por la puerta equivocada y tuve que perseguirlas
para que volvieran a entrar. No puedes dejar que las gallinas corran cuando las vacas
están allí. —Hadley resopla como si fuera de conocimiento común—. Le dije, pero
él dijo que estaba tratando de hacer las cosas para poder volver a reparar la casa.
Luego encontramos otro problema en la cerca, por lo que estaba molesto.
—Bueno, entonces, ¿no crees que tiene mucho que hacer y tú estarás en el
camino? —pregunto, esperando que ella lo deje en paz.
Sydney se ríe.
—Creo que deberías ir a buscarlo y hacerle saber todas las otras cosas que están
rotas.
—¿Conoces a Connor? —La sospecha en su voz suena clara.
—Lo hago. Lo conocí cuando era un niño que me seguía y me pedía montar a
caballo.
—¿De verdad?
—Síp.
El ceño de Hadley se arruga mientras mira a Sydney de arriba abajo.
—¿Sabías que es mi mejor amigo y cree que soy la mejor?
—¿De verdad? Bueno, es un tipo con suerte. —La voz de Sydney es ligera y 129
juguetona—. Desearía tener una mejor amiga como tú, pero… él te conoció primero.
Asiente una vez.
—Lo hizo. Y me llama Squirt.
La sonrisa de Sydney crece.
—¿Tienes un apodo para él?
—Sí.
—Vaya, sabes que a Connor le encantan los apodos. Cuando éramos pequeños,
le di el mejor y cómo eres su mejor amiga, creo que deberías saberlo.
Hadley junta sus manos y chilla.
—¿De verdad?
—¡Absolutamente! Deberías llamarlo Duckie. ¡Le encantaba tanto y se reiría
tanto al oírlo de nuevo! —La sonrisa de Sydney me dice que no hará eso.
—¡Bueno! ¿Puedo ir, mamá?
—Supongo que sí, pero si no lo encuentras en el granero, vuelve enseguida.
—¡Lo haré! —grita Hadley por encima del hombro porque ya se está escapando
de nosotros.
Sydney se ríe suavemente.
—Ella es adorable.
La veo correr a toda velocidad, su cabello se balancea de un lado a otro y mi
pecho se siente más ligero. Se ve tan despreocupada, como debería ser. Intento
recordar cualquier otro momento en que la haya visto así, y me quedo corta.
Seguro, ha sido feliz en los últimos siete años, pero es diferente. En este
momento, no veo la vacilación de ser solo una niña. Es como si realmente hubiera
encontrado una sensación de seguridad que se lo permite… ser libre.
—Ella es todo lo que me importa.
Y parece que está enamorada de Connor.
Asiento con la cabeza.
—Los dos han formado un vínculo instantáneo.
Sydney cuadra los hombros y se inquieta un poco. Sé que lo está pensando,
basada en su comentario sobre sus ojos. Si Sydney salió con su hermano mayor, sin
duda, vio el parecido.
—Connor es un buen hombre. 130
—Lo es.
—Ha pasado por mucho. Todos lo han hecho, y… ¿Connor y tú se conocían
antes?
La detengo allí mismo.
—Connor y yo nos acostamos hace ocho años, y sí, sé que Hadley tiene sus
ojos… y su sonrisa.
Exhala.
—No quería entrometerme, pero fue… imposible no ver. Al menos para mí
porque, bueno, me enamoré de esos ojos cuando era pequeña.
Si fue tan fácil de ver para Sydney, no puedo evitar preguntarme si el padre de
Connor alguna vez lo notó. Solía mirar a Hadley con un toque de confusión, pero
nunca dijo nada, ni siquiera lo insinuó. ¿Quizás lo sabía? Quizás por eso siempre fue
tan amable con nosotras. Supuse que era porque se sentía solo, pero ¿y si veía la
similitud?
—¿Te gustaría sentarte? —ofrezco—. Es una larga historia.
Sydney y yo caminamos hacia el porche y puedo ver la inquietud en ella.
—Esta casa tiene muchos recuerdos para mí. No he estado aquí desde la noche
en que Declan se fue. —Deja escapar una media risa—. Pensé que si podía evitarla
el tiempo suficiente, no dolería, pero…
—Las casas tienen verdades que nunca mueren.
Me mira y se encoge de hombros.
—Supongo que sí, pero el amor seguro que lo hace.
¿No es esa la verdad?
Nos sentamos y le cuento la historia de cómo nos conocimos Connor y yo y
todo lo que sucedió después. Se siente más fácil esta vez, diciéndole a Sydney. Puedo
contarlo todo, y ella simplemente escucha.
—Vaya —dice una vez que termino.
—Sí.
—¿Y sabe que tienes dudas?
—Lo hace —respondo con un poco de vacilación.
Realmente no lo ha mencionado. Sigo esperando que me pida una prueba de
paternidad, pero aún no ha llegado. Pensaría que eso habría sido lo primero que
quería. A menos que no quiera saberlo.
Lo que no tiene sentido dada su personalidad. 131
Connor es ferozmente protector con su familia. Lo deja claro cuando habla de
sus hermanos o de su madre. Yo pensaría que Hadley no sería diferente,
especialmente porque él ya parece preocuparse por ella.
—Bueno, esto es una revelación.
—¿Cambiará las cosas para el divorcio?
Sydney niega con la cabeza.
—Nop. En todo caso, resultará más fácil, ya que no tendremos que pelear por
ningún tipo de manutención infantil o visitas. ¿Ya se han hecho una prueba?
—No, no hemos… realmente no lo hemos hecho… he estado esperando que lo
haga… que pida una. No quiero presionarlo. Es mucho para asimilar, especialmente
cuando se suponía que esa noche sería solo eso. Ni siquiera supe su nombre hasta
hace unas semanas.
Se ríe y sus ojos están llenos de incredulidad.
—Me estás tomando el pelo.
—Nop.
—No sé si quedarme asombrada o en estado de conmoción. Es como esas
historias que escuchas cuando las personas vuelven a estar juntas después de
cincuenta años, pero esto es mucho más sorprendente.
No sé si es algo más que el destino. Connor me ha salvado, y no solo de la
situación que pasó con Kevin. Si nunca hubiera tenido esa noche con él, si no hubiera
sabido que había más de lo que tenía, me habría rendido hace mucho tiempo.
—Bueno, eso es todo.
Sydney se recuesta en su asiento.
—Eso es tan loco, y sin embargo, tan Connor.
—¿Qué es tan Connor? —Su voz profunda me hace saltar.
—Oye. Hola. Justo estábamos hablando de ti.
Él y Hadley comparten una mirada y luego comienzan a subir las escaleras.
—Eso me lo imaginé. Encantado de verte, Syd. ¿Puedo hacer algo por ti?
Se levanta, con la mano en la cadera y la cabeza inclinada.
—Puedes empezar por decirme cuánto me has extrañado.
—Lo haría, Goose, pero parece que mi amiga Hadley me está llamando Duckie.
¿Alguna idea de cómo surgió eso?
Su sonrisa es amplia mientras se echa a reír.
132
—Dios, esa noche fue lo mejor del mundo. —Se vuelve hacia mí—. Verás, los
hermanos Arrowood son intrínsecamente malvados, al menos entre ellos. No hay
nada prohibido, y si conocen tu debilidad, la usan. Connor tenía miedo de este
estanque en mi granja. Pudo haber sido porque Declan, Jacob y Sean le dijeron que
si metías los dedos de los pies, se caerían, pero solo si tu nombre comenzaba con una
C.
Connor sube los escalones.
—No dejes que te engañe, ella está lejos de ser inocente aquí. Syd era la
hermana que nunca quise.
—Por favor, siempre fui amable contigo. —Se defiende.
—¡Por favor!
—De todos modos. —Comienza Sydney después de poner los ojos en blanco—
. Le dijimos a Connor que queríamos jugar Duck, Duck, Goose3, pero la única forma
de jugar era actuar como un pato.
Veo que esto va muy mal. Connor la mira con una especie de afecto fraternal
bajo toda esa brusquedad.

3 Es un juego infantil, todos se sientan en un círculo y un integrante da la vuelta alrededor de todos


designándolos como “Duck” (pato) hasta que elija a un “Goose” (ganso) y debe huir de este dando
la vuelta al círculo y evitando que lo atrapé hasta llegar a la ubicación inicial de ese jugador.
—En el agua.
—Del estanque de mi casa —añade Sydney—. Entonces sus hermanos lo
arrojaron y lo obligaron a ser el pato. Oh, deberías haberlo visto, aterrorizado de que
se le cayeran los dedos de los pies, pero haciendo sonidos de pato al mismo tiempo.
No tuvo precio.
Los brazos de Sydney se envuelven alrededor de su estómago mientras se ríe.
No puedo evitar unirme porque su expresión en este momento no tiene precio. Es
como si todavía no lo hubiera superado y odiara que ella estuviera contando
historias que claramente preferiría que yo no supiera.
—¿Atrapó a alguno de ustedes? —pregunto.
—No, estaba graznando y huyendo.
Se acerca a mí.
—Sí, todos deberían estar muy orgullosos de torturar a un niño de seis años. Y
ahora pueden reírse, pero cuando apareció mi madre, ninguno de ustedes, idiotas,
lo estaba en ese momento.
Sydney vuelve a poner los ojos en blanco.
133
—Nos hiciste castigar a todos durante un mes.
—Merecidamente.
—Por favor, eran sesenta centímetros de agua, bebé llorón.
Connor se vuelve hacia mí.
—¿Ves por qué dejé esta ciudad? Está llena de gente horriblemente mala que
no tiene remordimientos.
Me encojo de hombros.
—Creo que sobreviviste bien.
Sacude la cabeza y luego se vuelve hacia Sydney.
—¿Qué estás haciendo aquí de todos modos? Nadie te invitó, eso es seguro.
—Bien… —Sydney se acerca a mí y coloca su mano en mi hombro—. Ellie y yo
ahora somos mejores amigas, Duckie. Vas a tener que aceptar esto como un hecho y
darte cuenta de que, si estás con ella, incluirá algo de tiempo conmigo.
Sonríe como si eso no le molestara en lo más mínimo.
—Todo está bien, Syd. Sé exactamente cómo manejarte.
Oh, Señor. Eso suena siniestro. Sin embargo, esta volea de ida y vuelta es lo
más divertido que he visto en años. Estos dos claramente se adoran el uno al otro,
pero no tienen problemas para molestar al otro. Es lo que siempre imaginé que sería
tener un hermano.
—¿Y cómo es eso exactamente? —pregunta.
Su sonrisa se expande y hay una mirada de picardía en sus ojos.
—Llamaré a Declan.
Y con eso, veo que Sydney y yo podemos estar cautivadas por un Arrowood.

—Oye —dice Connor con una sonrisa mientras se dirige a la sala de estar
donde estoy calificando los trabajos. Ha sido una noche loca, y todavía estoy
tratando de recuperarme de estar sin trabajo después de la golpiza.
—El… —Las palabras completas mueren en mi lengua mientras miro hacia
arriba y le echo un vistazo. Debe haber salido de la ducha porque está en un pantalón 134
corto de gimnasia y sin camisa con el cabello húmedo. Hay unas gotas de agua
rodando por su pecho.
Mi garganta se seca mientras lo veo. Puedo ver cada músculo con perfecta
claridad como si estuviera en alta definición. Su cabello está peinado hacia atrás y
mis dedos pican por tocarlo. Frotar una mano contra la suave piel de su pecho y
luego hasta su cuello. Lo he visto sin camisa, diablos, lo he visto desnudo, pero
esto… este cuerpo es un mundo completamente nuevo de asombro.
Me giro para no desmayarme de la silla.
—¿Trabajando? —pregunta mientras se mueve detrás de mí, leyendo por
encima de mi hombro.
Oh Dios mío. Contrólate, Ellie.
Pero no puedo porque puedo sentir el calor que sale de su pecho y oler el jabón
almizclado que usó.
Su brazo desciende a mi derecha, descansando su mano sobre la mesa,
usándola para sostener su cuerpo.
—Ajá. —Me quedo, completamente congelada, temerosa de que si me muevo,
podría tocarlo accidentalmente, lo que podría llevarme a decir o hacer algo
increíblemente tonto. Eso parece ser algo con lo que he estado luchando un poco
más cada día que estoy aquí.
Besarlo es todo en lo que pienso.
Preguntarme si encajamos como lo hicimos hace todos esos años llena mis
fantasías.
Es un terreno peligroso, pero las lesiones pueden valer la pena.
—¿Necesitas ayuda?
Niego con la cabeza y trato de concentrarme en los artículos en inglés muy
poco atractivos sobre la puntuación del diálogo que debería estar calificando.
—¿Ellie?
Muevo mi cabeza hacia un lado para mirar su rostro, esperando que tal vez eso
sea mejor que los músculos de su brazo que están tan cerca.
—¿Sí?
Sonríe, los ojos se arrugan y me doy cuenta de que cometí un grave error. Su
rostro es realmente hermoso, y cuando sonríe, bueno, es casi imposible no perderse.
Pero no necesito estar perdida.
Necesito mantener la cabeza recta, divorciarme y largarme de aquí.
—¿Vas a quedarte despierta mucho más? 135
No, de hecho, me voy a mi habitación ahora mismo para no hacer nada de lo
que me arrepienta.
—Ya terminé, en realidad.
—Te lo preguntaba porque mañana tengo que levantarme temprano. Quiero
trabajar en la casa principal en lugar del granero. Me gustaría revisar la casa y
cerrarla, pero por lo general espero hasta que estás en la cama.
—Sí, terminé. No pasa nada. La casa principal es buena. Cerraduras y todo eso
—tartamudeo como una tonta.
—¿Estás bien?
—Estoy genial —digo demasiado rápido, reuniendo los papeles en pilas que
no tienen sentido, pero que necesito hacer algo con mis manos—. Estoy cansada, ya
sabes, trabajando y todo lo demás. Además, Sydney tiene todos los papeles del
divorcio redactados y ha sido mucho que clasificar.
—Entonces, ¿vas a seguir adelante con eso?
Miro hacia arriba, tirando los papeles hacia mi pecho como si fueran una
especie de barrera de protección.
—Por supuesto.
—No había escuchado nada.
No estaba segura de qué decirle. Es una de esas cosas de las que realmente no
quiero hablar, pero al mismo tiempo, Connor y yo hemos pasado las últimas dos
semanas prácticamente viviendo juntos, lo cual es extraño.
—Lo siento, en cierto modo… he estado esperando ya que no podemos pasar
los papeles por un tiempo.
Niega con la cabeza.
—No te disculpes, no me debes ninguna explicación.
No, tal vez no se la deba a él, pero supongo que podría haberlo mencionado.
Pero luego pienso en las últimas veces que hemos hablado y cómo han sido esas
conversaciones sobre en qué está trabajando aquí o mi trabajo. Casi hemos evitado
hablar de cosas personales.
No sé por qué es así, pero hay algo que me ha estado molestando desde hace
unos días.
—Connor, ¿puedo preguntarte algo? —digo antes de que tenga tiempo de
detenerme.
—Por supuesto.
136
Me trago los nervios porque ya es demasiado tarde para volver.
—¿Quieres saber si Hadley es tuya?
Sus ojos se encuentran con los míos y mi corazón se acelera mientras espero a
que diga algo, cualquier cosa.
—Más que nada.
—Entonces, ¿por qué no has dicho nada?
Se acerca, me quita los papeles de las manos y los coloca sobre la mesa.
—Porque tú has pasado por un infierno y ella también. Si bien quiero saber si
ella es mi hija más de lo que he querido algo en toda mi vida, tampoco seré egoísta
y exigiré que suceda ahora. Puedo esperar, Ellie. Puedo esperar hasta que estés lista.
—¿Lista para qué?
Levanta la mano, apartando el cabello de mi cara. Su voz es suave, cuidadosa
y, sin embargo, hay una confianza detrás de todo.
—Para mí.
—¿C
ómo van las cosas? —pregunta Sean después de evitar mis
llamadas telefónicas las últimas dos semanas.
—Como si te importara un carajo.
Entiendo que mi hermano es un gran jugador de béisbol, pero es jodidamente
molesto cuando piensa que el tiempo de nadie más es tan valioso como el suyo.
Declan está ayudando a averiguar el valor del terreno gracias a uno de sus clientes
que se ocupa de bienes raíces, Jacob está haciendo… Dios sabe qué, pero Sean iba a 137
contactar a un tipo llamado Zach Hennington con quien jugaba béisbol para resolver
lo de las malditas vacas ya que él tiene un rancho de ganado.
Estoy fallando en esta parte. No tengo ni idea de qué hacer con los animales
más que lo que una adorable niña de siete años me instruye que haga. Lo cual no
tengo ni idea si es correcto, pero es mejor que lo que he estado haciendo hasta ahora.
Los peones de Ellie me han estado ayudando un poco cuando tengo preguntas, pero
están ocupados con su granja.
Aunque crecí rodeado de animales, nunca me preocupé mucho por aprender
a manejarlos. Yo hacía mis quehaceres, que generalmente eran remendar vallas o las
cosas de carpintería, y mis hermanos se ocupaban de los animales.
—Mira, estoy ocupado —explica—. Hice lo mejor que pude, pero tengo cosas
por hacer.
—¿Y yo no? —Le devuelvo la respuesta. —No sé absolutamente nada sobre
vacas, Sean. Se supone que debes manejar esa parte.
—Le di a Dec su número.
Resoplo y maldigo en voz baja. Declan es tan malo últimamente llamándome.
De hecho, los tres pueden besarme el puto trasero. He estado aquí un mes,
rompiéndome el trasero, sin ninguna ayuda más que Declan para conseguirme
fondos, que fue algo por lo que tuve que llamar diez veces, mientras ellos viven sus
vidas, ajenos a la mierda con la que estoy lidiando.
—Eso me hace mucho bien, imbécil. Necesito algo de ayuda. Se suponía que
todos ustedes debían hacer algo y, en cambio, yo lo hago todo por mi cuenta, como
siempre.
—¿Qué te subió por el culo? Eres incluso más idiota de lo habitual.
Me siento en el fardo de heno, frotándome la frente con los dedos. Podría
contarle todo. Una parte de mí quiere, y Sean es el único hermano que sabe sobre mi
ángel, pero incluso decirle un poco de lo que está pasando me obligará a responder
demasiadas preguntas.
Aun así, mis hermanos son todo lo que he tenido.
Son familia.
Nunca me han dado la espalda y, para ser honesto, siento que me estoy
ahogando en este momento.
—¿Connor?
—La encontré —digo antes de tener la oportunidad de pensarlo mejor.
—¿Encontraste a quién? 138
—A ella.
Sean se queda en silencio por un segundo y luego deja escapar una risa
entrecortada.
—¿No es broma?
—Ella está aquí… en el puto Sugarloaf, y eso no es todo…
Le cuento todo. Hablo y hablo, probablemente diciendo más en esta
conversación de lo que le he dicho a mi hermano en los últimos diez años. No dice
una palabra mientras descargo las últimas semanas y todas las revelaciones. Incluso
repaso detalles que no quiero recordar, pero que parece que no puedo olvidar.
Le hablo de Ellie, Hadley, el árbol, la casa, la paliza y cómo viven aquí.
Una vez que termino, siento que he completado un entrenamiento y no puedo
recuperar el aliento. Me duele el corazón, la cabeza palpita y estoy sin aliento.
—Entonces, parece que has estado bastante ocupado, hermanito.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir?
—No pero… no estoy realmente seguro de poder reunir nada más que eso.
Es de mucha ayuda.
—Gracias, Sean.
—Mira, me acabas de decir que la chica con la que pasaste los últimos ocho
años soñando, que aparentemente es un ser etéreo que camina sobre el agua, se está
quedando contigo porque acaba de dejar un marido abusivo. Además de eso,
¿podrías tener una hija con dicha mujer? Dame un puto segundo para digerir todo
esto.
Dejo escapar un profundo suspiro por la nariz y luego miro hacia el techo. Qué
maldito lío.
—No estoy seguro de qué hacer.
—¿Hacer?
—Sobre Ellie. No puedo aclarar mi cabeza. La miro y mi corazón se acelera.
Pienso en ella y lucho contra el impulso de encontrarla. Es ridículo. Luego está el
hecho de que todo lo que quiero es más.
Traté de negar mis crecientes sentimientos. Ellie ni siquiera está lista para
pensar en nada conmigo. La he esperado tanto tiempo que lo último que quiero es
que se derrumbe porque la presioné demasiado. Quiero que ella me quiera. No
quiero que sea por su ex. 139
—Dime que no lo has hecho…
—¿Qué?
Vacila, lo cual es muy raro de él.
—No hiciste nada… con ella… ¿como después de su ataque?
Si estuviera frente a mí, le patearía el culo.
—Si me preguntas si me he acostado con Ellie de nuevo, la respuesta es no. No,
no soy un idiota egoísta que se aprovecharía de una mujer que está en medio del
infierno.
—No quise decirlo así. Cálmate, joder. Estoy diciendo que esta situación es
bastante loca, y también sé lo que es sentir algo, incluso cuando está mal.
Sean ha estado enamorado de su mejor amiga durante los últimos doce años.
El problema es que está enamorada de otra persona. Su única gracia salvadora es
que ella vive aquí y él ya no tiene que verla.
—No dije que no hay sentimientos.
—Lo supuse. Y luego está la niña.
Sí, luego está Hadley.
—Si ella es mía…
—Tienes que averiguarlo.
Exhalo profundamente y me pongo de pie.
—Lo más probable es que no lo sea.
—Está bien, y existe la posibilidad de que lo sea. Dijiste que tiene los ojos de
los Arrowood, ¿verdad?
—Incluso Syd lo notó —le digo.
Sean se echa a reír.
—Sydney… ¿como la Sydney de Declan?
—La misma.
—¿Cómo diablos estás manejando todo esto por tu cuenta, Connor? Estás de
regreso en Sugarloaf, lo cual es bastante malo, pero ahora tienes a esta chica, una
posible hija y Sydney. Demonios, a continuación me vas a decir que Devney y su
novio irán a cenar.
Sonrío.
—Ese es tu lío, hermano.
—Sí, bueno, supongo que todos tenemos cosas con las que lidiar, ¿eh? 140
—Algunos más que otros.
No estoy seguro de cómo me siento en este momento. Más que nada, quiero
saber si Hadley es mía, pero hay muchas cosas que podrían suceder una vez que se
revele ese conocimiento. Ahora mismo, no soy su padre. No tengo que criarla.
Disfruto pasar tiempo con ella. Luego están los sentimientos por Ellie que son
inexplicables.
La amo.
Lo sé. Sé que también es lo último que necesita saber de mí.
Ella no necesita escuchar que es la única mujer que quiero, y esperaré una
eternidad si eso es lo que se necesita para ganarla.
El infierno que ha soportado también podría llevarle todo ese tiempo
superarlo. Pero si sé que Hadley es mía, no estoy seguro de poder contenerme.
Querré que ambas sean mías.
—Siento que el bastardo sabía todo esto… -Admito algo que ha estado en mi
mente.
—¿Papá?
Mi padre era un bastardo, pero no era propio de él poner estipulaciones de
mierda en su testamento. ¿Por qué le importaba que estuviéramos aquí? ¿Qué
demonios importaba si conservábamos esto durante dos años o no? A menos que él
también sospechara. Hay una razón por la que quería que todos volviéramos aquí,
y no solo por una especie de mierda nostálgica.
—¿Por qué más nos quería aquí?
Sean se queda callado por un segundo y luego resopla.
—Sabes, no lo dudaría.
—Declan tiene problemas sin resolver con Syd. Amas a Devney y nunca tuviste
las pelotas para contárselo. Podría tener una hija, y bueno, quién sabe qué carajos
vamos a descubrir con Jacob.
—No amo a Devney. —Intenta sonar convincente.
—Seguro que no.
—Ella se va a casar.
—Y ella no se casaría con ese idiota si pensara que existe la posibilidad de
tenerte. Ambos lo sabemos.
La voz de Sean es baja y llena de frustración. 141
—También hicimos un voto.
Lo hicimos, pero entonces éramos niños. Claramente, la mierda ha cambiado.
—Bueno, podría tener una hija, y si ese es el caso, el voto ya no es válido.
Que es otra cosa con la que estoy luchando. Mi palabra para mis hermanos lo
es todo, pero estoy dispuesto a soportar su ira si eso significa que puedo tenerla.
E
s tarde y no puedo dormir. Doy vueltas y vueltas en una cama grande y
vacía, mi mente va en un millón de direcciones. Estoy en una de las
antiguas habitaciones de su hermano mientras Connor está del otro lado
de la pared. Los tres hemos caído en una extraña rutina durante las últimas tres
semanas.
Todos los días, llevo a Hadley a nuestra casa, hago alguna cosa tonta y trato de
pasar un poco más de tiempo allí que el día anterior. 142
Hoy, luchó más de lo habitual. Estaba ansiosa y seguía mirando a su alrededor.
Un libro cayó de mi bolsa, haciendo un fuerte ruido y haciendo que saliera corriendo
de la casa. No sé cómo volveremos a vivir aquí si ella tiene tanto miedo.
Entonces mis pensamientos se trasladan a cómo no parece que tenga prisa por
volver a casa. Connor no ha sido más que dulce y considerado. Siempre hace
pequeñas cosas con Hadley o se asegura de que yo esté bien. Luego está la forma en
que me mira, el calor y el deseo en sus ojos que envía corrientes a través de mi
cuerpo. Al igual que la noche en que nos conocimos, hay una química que no ha
disminuido.
Pienso en cómo, al otro lado de la pared, está durmiendo. ¿Cómo sería
atravesar su puerta en lugar de la mía al final del día?
Es un pensamiento que no debería ser entretenido en absoluto.
Resoplo y me levanto de la cama, me pongo una sudadera con los hombros
descubiertos y me dirijo a la cocina. Tal vez moverme durante unos minutos me
ayude a asentarme y dormir un poco.
Voy a la nevera, agarro la leche y sirvo un vaso. Me quedo ahí, con las manos
en el mostrador, preguntándome cómo es esta mi vida.
Cuando me doy la vuelta, casi se me cae la leche cuando veo el perfil de alguien
en la oscuridad de pie en la entrada. El miedo se apodera de mí con tanta fuerza que
no puedo respirar. Abro la boca para gritar, pero la voz me detiene.
—Soy solo yo —dice Connor rápidamente, con las manos en alto—. Estás bien.
—Jesucristo, casi me da un infarto.
Pensé que era Kevin esperándome, mirándome, listo para arrastrarme de
regreso a mi casa y terminar lo que comenzó.
Quizás Hadley no es la única que todavía no está bien.
—Lo siento, escuché algo y vine a verificar. —Entra en la habitación.
Mi corazón late tan rápido que agarro la jarra de leche, tratando de recuperar
el aliento.
—Tenía sed y pensé que hice silencio.
Se mueve lentamente hasta que está de pie frente a mí y luego suavemente saca
la leche de mis manos.
—Escucho todo, culpo a los años de estar en el ejército y dormir a medias. No
quise asustarte.
Ojalá pudiera decir que no me asusta, pero de muchas maneras lo hace. Es el
hombre en el que pienso durante el día. El hombre con el que mi hija quiere estar. Y 143
si soy realmente honesta conmigo mismo, con quién quiero estar también.
Nunca me he sentido tan conectada con alguien como con él. Es como si el
tiempo que pasamos separados solo nos hiciera acercarnos más.
Lo cual es una locura.
¿Pueden dos personas pertenecer entre sí sin estar realmente juntas? ¿Puedes
amar a alguien sin conocerlo? Siempre he creído en las almas gemelas y, parada aquí
frente a él, no puedo negar que somos algo… más.
—No podía dormir —le digo en lugar de responder a su declaración.
—¿Por qué no?
Porque estaba acostada en la cama, preguntándome por ti y por qué parece que
no puedo irme.
—Solo tengo muchas cosas en la cabeza.
Sobre todo él, pero también mucho sobre Kevin. Hoy tengo la cita en la corte y
he estado luchando con eso. No estoy lista para volver a hablar de lo que pasó. Siento
que finalmente llegué al punto en el que no lo estoy viviendo todos los días, por lo
que arrastrar todas esas emociones al frente es desalentador. No porque no quiera
ver a Kevin ir a la cárcel por lo que hizo, sino porque no quiero tener que volver a
sentirme como en los días posteriores a su arresto.
—¿Porque tenemos una cita?
¿Una cita? ¿Tenemos una cita? Mi pecho se tensa y rebusco en mi cabeza para
ver cuándo acepté eso.
—¿La tenemos?
—Para el juicio.
Mentalmente me golpeo la cabeza con la mano. Por supuesto, se refería al
maldito juicio y no a nosotros. No estamos saliendo, estamos… evitando el hecho de
que tenemos sentimientos.
Soy un ejemplo de la salud mental en este momento.
—Sí, sabía lo que querías decir. Es tarde y estoy cansada, pero la cita del juicio,
claro. Quiero decir, que tenemos una y faltan cinco meses. Estoy lista para que haya
una resolución y…
Y tus labios están tan cerca.
Puedo sentir el calor de tu cuerpo mientras estás tan cerca de mí.
La colonia de Connor llena el aire a nuestro alrededor, e inhalo, dejando que
me llene. 144
—¿Ellie?
—¿Eh? —Sigo mirando sus labios y reconociendo la forma en que se mueven
cuando dice mi nombre, memorizándolo.
Lentamente, mi mirada se eleva hacia la suya. Veo el hambre arremolinándose
mientras me mira. Lo deseo tanto. No sé si es porque estamos parados en la
oscuridad, solo los rayos plateados de la luna iluminando el espacio que nos rodea.
Tal vez sea el hecho de que huele tan bien. O tal vez sea porque me siento sola
cuando no estoy cerca de él.
—¿Connor? —Su nombre es un susurro en el viento.
—¿Sí?
Mi corazón se acelera mientras lucho con lo que quiero hacer, cada segundo
siento que pasan años hasta que dejo de permitirme pensar. He pensado mucho y
nunca me ha ido bien.
Quiero hacer.
Quiero ser.
Quiero vivir.
Cierro la distancia entre nosotros tan rápido que él no tiene tiempo de
reaccionar y presiono mis labios contra los suyos. No le toma más que un segundo
responder. Sus brazos rodean mi cintura y me atrae hacia él. Nuestros labios se
mueven juntos suavemente, pero la pasión es tan intensa que siento como si pudiera
derretirme.
Mi pulgar roza la barba incipiente de su mejilla, deleitándome con los
pequeños pinchazos contra mi piel. Hace un ruido en el fondo de su garganta, y lo
trago mientras le permito profundizar el beso.
Si bien puedo haber comenzado este beso, Connor lo está liderando. Sus fuertes
brazos se aprietan mientras me inclina ligeramente hacia atrás, profundizando más
en mi boca.
Los recuerdos a los que me he aferrado se han desvanecido mucho más de lo
que pensaba porque besar a Connor no se parece en nada a lo que recuerdo. Es como
si hubiera estado viviendo en blanco y negro, pero acabara de dar un paso a todo
color y la viveza de la vida a mi alrededor es deslumbrante.
Es casi como si esto no fuera real y me despertaré en mi cama en un momento.
Si esto es un sueño, rezo para dormir para siempre.
Lentamente, muevo mis manos desde su rostro hasta su cuello mientras sus
labios recorren mi mandíbula. 145
—Dios, Ellie. —La voz de Connor es profunda y lujuriosa.
—Bésame.
Se echa hacia atrás, sus ojos mirándome como si se diera cuenta de quién es y
qué estamos haciendo.
—¿Es esto un sueño?
Sé cómo él se siente.
—No, soy real. Somos reales.
Su nariz se desliza contra la mía, y me recorre un cosquilleo ante el bajo
gruñido que sale de su pecho.
—No quiero presionarte. Puedo esperar. Voy a esperar. Te esperaré por
siempre.
Lo aprecio más de lo que él sabe. Inclina mi cabeza hacia arriba para poder
mirarme un poco más de cerca.
—No quiero que esperes para besarme.
Sus ojos se cierran y, lentamente, me besa. Sus suaves labios tocan los míos
gentilmente, nuestras respiraciones se mezclan mientras ninguno de nosotros se
mueve. Me siento mareada, sin aliento. Es casi como si estuviera suspendida y
desesperada de que me amarre al mundo.
Empiezo a moverme hacia él, incapaz de resistirme, y luego escucho lo único
que podría detenerme.
—¿Mamá? ¿Estás aquí?
Doy un paso atrás tan rápido que casi me tropiezo y vuelvo los ojos muy
abiertos hacia la puerta de la cocina.
—Hola, cariño. ¿Qué pasa? ¿No puedes dormir? ¿Necesitas agua?
—¡Connor! —Se anima tan pronto como se da cuenta de que él también está en
la habitación—. ¡No sabía que tú también estabas aquí!
—Hola, Squirt.
Ella lo mira a él y luego a mí.
—Vamos a darte algo de beber y luego volver a la cama. —Tal vez si puedo
sacarla de aquí lo suficientemente rápido, no hará ninguna pregunta.
—¿Por qué están los dos en la oscuridad?
Ahí se fue esa idea.
Connor se ríe y la levanta. 146
—Porque las luces son demasiado brillantes. Volvamos todos a la cama antes
de que salga el sol y nos derritamos.
Hadley se ríe.
—No nos derretimos con el sol.
—¿No?
—¡No! —Su voz es aguda y llena de diversión—. La gente no se derrite,
Connor.
—Bueno, mira eso. Me enseñaste algo. Ahora, mamá puede darte algo de beber
y yo te arroparé muy bien.
Me mira y me guiña un ojo antes de salir.
Me quedo aturdida, mis dedos tocando mis labios recordando el beso que
compartimos y deseando que fuera a mí a quien también estaba arropando.
Estoy en un maldito problema.
La oficina de Nate es exactamente lo que imaginé que sería, es decir, es lo
opuesto a la de Sydney. La suya era blanca con muebles grises, decoración moderna
y nada en absoluto autoritario o de abogado. La de ella se sintió como un lugar
acogedor y limpio donde quiere que sus clientes estén tranquilos y abiertos.
Mientras que todo lo relacionado con la de Nate grita “¡mírame!”.
Su escritorio ocupa un tercio de la habitación con estantes para libros alineados
en la parte de atrás. Tiene un gran sillón con reposabrazos de cuero que es mullido
y oscuro. No hay arte, solo sus diplomas y algunas fotos de él con el alcalde y otras
personas del condado.
—¿Tienes alguna pregunta? —pregunta Nate mientras se gira en su silla para
mirarme.
Sydney golpea ligeramente su bolígrafo y luego mira a Nate.
—¿Cuáles son las medidas de seguridad que se están tomando para Hadley
tras la lectura del veredicto?
Niega con la cabeza y la mira con los ojos entrecerrados como si estuviera
siendo ridícula. 147
—¿De verdad, Syd?
—No me vengas con Syd. Si lo declaran inocente o si lo liberan hasta la
sentencia, ¿crees que las dejará en paz?
El pozo que ha estado sentado como una piedra en mi estómago se da vuelta,
enviando una nueva ola de ansiedad a través de mí. Realmente desearía que Connor
estuviera conmigo, pero como también es un testigo, no tiene permitido hablar con
la fiscalía al mismo tiempo que yo.
No es que no pudiéramos planear un golpe si quisiéramos ya que vivimos en
la misma casa, pero lo que sea.
Nate se mueve en su asiento y luego mira hacia abajo.
—No lo sé. Supongo que podríamos tener un oficial en la escuela.
—Te lo agradecería —digo con una sonrisa suave—. Sé que esto es difícil para
todos. Es un pueblo pequeño, todos nos conocemos.
—No importa —me interrumpe Sydney—. No me importa si lo conocía, a ti o
a cualquier otro. Lo que vi esa noche, Ellie… bueno, quiero asegurarme de que esto
nunca te vuelva a suceder.
Mi cuerpo se siente frío y muevo mis manos hacia arriba y hacia abajo para
tratar de evitar el frío. Yo tampoco quiero volver a pasar por eso. La seguridad a la
que comencé a acostumbrarme se desvanecerá a menos que lo declaren culpable.
Además de eso, me han dicho que el tiempo que ha estado detenido se puede
utilizar como tiempo cumplido. Kevin no ha tenido arrestos previos y no se
considera peligroso. El hecho de que lo retuvieran todavía parece desconcertar a
Nate y Sydney.
—Nadie puede controlar eso, Syd. Mi mayor preocupación es la audiencia —
lo admito.
Nate se sienta derecho.
—¿Qué te ha preocupado?
La pregunta más fácil de responder sería qué es lo que no me preocupa. No hay
nada fácil en este proceso. No tengo idea de que esperar. Claro, han repasado
escenarios, pero eso no está grabado en piedra. Si Kevin es liberado, no hay forma
de que deje pasar esto. Le habré arruinado la vida, así que tendré que pagar.
No va a caer a mis pies y disculparse. Le estamos entregando los papeles del
divorcio, no estoy en su preciosa casa guardando las cosas como él las quiere. Sin
mencionar que ni siquiera he revisado la granja. Por lo que sé, los trabajadores están
robando vacas y no me importa. 148
Lo que sí me importa es mi seguridad y la de Hadley. Entonces, sí, estoy
preocupada.
—Todo. Pero, ¿y si no creen en la evidencia?
Nate y Sydney comparten una mirada, y luego Nathan habla.
—No puedo controlar la forma en que van las cosas, Dios sabe que desearía
poder hacerlo. Lo que puedo hacer es presentar la verdad de la mejor manera que
sé. Pintaré el cuadro y espero que lo vean. Es por eso que vamos a tener muchas de
estas charlas y muchas repeticiones de cosas. Tengo cuatro meses para construir un
caso.
—Eso no cambia el hecho de que tal vez no me crean.
Sydney interrumpe, agarrando mi mano entre las suyas.
—Tu historia no cambia según el final. No podemos hacer nada más que decir
la verdad, Ellie. Eres una mujer hermosa y fuerte que ha pasado por el infierno.
Hiciste lo que tenías que hacer por Hadley. Le mostraste cómo es la fuerza y el coraje.
El veredicto no cambia eso. Tenemos unos meses para prepararnos para todo esto,
así que si se le absuelve de cargos, tendremos un plan para mantenerte a salvo.
Una lágrima cae por mi rostro porque esas palabras de ella lo significan todo.
Sin embargo, no sé si alguna vez les creeré. Durante tanto tiempo, pensé que mi
verdad no importaba. Me veía débil y estúpida. No importa lo que otros hayan dicho
sobre mí, pensé que me lo merecía.
Sabía que era mejor no casarme con él.
Demonios, me acosté con otro hombre la noche antes de casarme con él porque
una parte de mí quería escapar. Era demasiado débil para soportarlo.
Me levanté, me vestí y me fui sin arriesgarme con Connor.
Ahora mírame.
Mis dedos se deslizan por las lágrimas que continúan cayendo.
—Estoy tan asustada.
—Sé que lo estás, pero eres muy valiente.
—No es solo eso… durante tanto tiempo, ha sido capaz de obligarme a hacer
lo que quiera. Es como este juego enfermizo que juega, y me hace sentir estúpida y
vulnerable, ¿y si lo dejan salir ese día? —pregunto—. ¿Entonces qué?
Los ojos de Sydney están llenos de preocupación, pero también de
determinación.
—Entonces todos estaremos cerca para asegurarnos de que estés a salvo. No es
que tengas que preocuparte porque Connor matará a cualquiera que intente 149
lastimarte a ti o a Hadley.
Miro hacia arriba, el miedo me agarra con tanta fuerza que me duele respirar.
—Eso es lo que tengo miedo. Arruinaré la vida de otra persona por el desastre
que hice.
C
amino a través de la hierba, el rocío se pega a mis piernas mientras me
acerco a mi destino. Me desperté temprano y, dado que Connor y
Hadley ya estaban trabajando en el granero, pensé que era hora de
buscar algunos consejos muy necesarios de las personas que más amo.
Han pasado años desde que he estado aquí. Tiempo que he pasado tratando
de reconstruir mi vida rota de la mejor manera que pude. A medida que pasaban los
días, el tiempo pasaba y mi mundo se volvía más complicado de lo que jamás pensé 150
que sería, una cosa siempre se ha mantenido firme. Amo a estas personas y sé que
me amaban.
Sostengo el manojo de margaritas blancas que recogí en mi camino, mi mano
tiembla a medida que me acerco. El olor del aire limpio de la mañana se arremolina
a mi alrededor, con algunas toques de hierba y un poco de vaca son inevitables.
Aun así, me transporto al día en que los enterré hace ocho años.
Ese día, me quedé aquí sola y triste, sintiendo que nada volvería a ser igual. Y
no ha sido así. La noche en que murieron cambió para siempre mi vida.
Esa persona me robó mi familia y mi futuro.
Ahora lo recuperaré.
Solo unos pocos pasos más y podré ver las placas donde están grabados sus
nombres. Son pequeñas, sencillas y marcan los lugares de descanso de las dos
personas que más quería.
Me detengo, mi corazón se acelera mientras miro hacia abajo.
La hierba está cubierta de maleza hasta el punto en que apenas puedo
distinguir los nombres, pero hay un ramo de flores secas encima de ellos.
—Hola, mamá —digo mientras me pongo en cuclillas, arrancando las malas
hierbas para revelar lo que nunca debería haber sido olvidado—. Sé que ha pasado
un tiempo y… bien… han pasado muchas cosas. Espero que estés mirando desde
arriba y sepas que eres la abuela de una niña perfecta. Su nombre es Hadley
porque… —Dejo de hablar mientras sigo las letras del nombre de mi madre, Hadley
Joanne Cody—. Supongo que puedes adivinar por qué. Todavía te necesitaba a mi
lado. Ella me recuerda a ti. Es inteligente, divertida, tiene la sonrisa más grande.
Papá también la amaría, es tan curiosa e inteligente como él. La hubieras amado.
Ambos lo habrían hecho. Sin embargo, no estoy segura de que estés tan orgullosa
de mí —confieso—. Verás, hui de todas las cosas que me enseñaste sobre la familia
y el respeto. Creo que por eso me mantuve lejos de aquí tanto tiempo. Estaba segura
de que pensarías que era una tonta. Mi propio corazón se estaba rompiendo por las
decisiones que tomé y aquí era el último lugar al que podía venir, pero fui estúpida,
mamá. No me hubieras juzgado. Me hubieras ayudado.
Mi madre era la mejor persona de este mundo. Amaba con una intensidad que
rivalizaba con cualquier otra cosa. He intentado con todas mis fuerzas ser así con
Hadley. Amarla como si fuera mi último día. Tantas veces, temí que realmente
pudiera serlo, y esperaba que saber que el amor que tenía por ella fuera tan fuerte
que la ayudara a prosperar.
Mi propia madre me amaba tanto. 151
Y todavía no lo hice bien por ella.
—Lo siento, mamá. Lamento no haber sido tan fuerte como tú. —Miro la tumba
donde descansa mi padre—. Lamento no haber encontrado a un hombre como tú,
papá.
Una lágrima cae por mi mejilla.
—Lamento haber tenido miedo y haber querido creer que podía cambiar a
alguien. Lamento haber dejado libre a la persona que se los llevó. No sé quién
conducía ese auto, pero quiero que sepan que nunca lo he olvidado.
Por un tiempo, tuve esperanza. Pero cuando la policía dijo que no tenía
información ni informes de daños que coincidieran con el accidente, el caso se enfrió.
Como mi corazón.
—Tengo tanto para contarles. —Me tiembla la voz—. Una especie de confesión
a las personas que me criaron para hacerlo mejor. Me casé con Kevin, incluso
después de que les dije que no creía que lo haría. Pensé que sería como esperaban,
pero no fue así. Creo que lo sabía, incluso en la universidad, que había algo oscuro
en su interior. Ahora estoy… bien… estoy haciendo cambios. Esos de los que
estarían orgullosos.
Intento pensar en lo que diría si Hadley estuviera en mi situación. Sé que mi
madre pondría su mano sobre la mía y la apretaría. Ella me diría que soy inteligente
y que sé lo que tengo que hacer, solo para seguir adelante y hacerlo ahora.
—Solicité el divorcio de Kevin después de que él… —Mi voz tiembla mientras
se forma una lágrima—. Él me pegó. Me habría matado, y bueno, no lo hizo por
Connor. Te hablé de él la última vez que estuve aquí, solo que no sabía su nombre.
Apuesto a que probablemente pensaste que me casaría con él ya que seguía
hablando de él. Luego existe la posibilidad de que sea el padre de Hadley, que es
otra cosa.
Después de dejar a Connor esa noche, vine aquí. Les expuse mi alma a mis
padres, sabiendo que nunca podría contarle a nadie lo que sentía. Estaba
avergonzada, pero también llena de esperanza. Les conté cómo me abrazó, cuidó de
mí y cómo iba a estar bien ahora.
—Ha vuelto y no sé qué significa nada de eso, pero no puedo dejar de pensar
en él. Quiero estar cerca de él. Me encuentro soñando con él durante el día y luego
inquieta por la noche, pensando en volver a besarlo. Me preocupa que sea
demasiado pronto para tener estos sentimientos. —Mi mano se mueve contra el frío
metal y me pregunto si estoy loca. Connor y yo no nos conocemos desde hace mucho
tiempo y, sin embargo, es como si nadie más en el mundo me hubiera conocido
mejor. Ha sido paciente, cariñoso y amable. Sé que me quiere, puedo verlo en sus 152
ojos, pero lucha contra eso.
Ambos lo hacemos.
—Me preocupo por él, mamá. Sé que se preocupa por mí, pero ¿y si me
equivoco con él? ¿Y si no nos quiere si Hadley no es suya? ¿Qué pasa si descubre
que Hadley es suya y quiere una familia, pero yo estoy demasiado destrozada? Es
demasiado y tengo miedo. Dios, tengo tanto miedo de cometer los mismos errores,
pero… no sé cuánto tiempo más podré resistirlo. Y eso es lo que más me asusta. Si
tan solo estuvieras aquí para decirme qué hacer, mamá.

—¿Me estás evadiendo? —La voz profunda de Connor me asusta mientras me


paro frente a la luna.
Una vez que consigo que mi corazón deje de acelerarse, niego con la cabeza.
—No más de lo que me estás evitando.
Hadley se acostó hace dos horas y yo trabajaba en algunas calificaciones
mientras Connor estaba haciendo algo en la granja. Nos hemos visto de pasada
desde el beso de anoche, pero ha sido como si estuviéramos orbitando el uno al otro,
sin poder detener el giro. Quería hablar con él, pero no hemos tenido tiempo o
Hadley ha estado ahí.
Esperaba que me encontrara aquí para que pudiéramos averiguar lo que estaba
pasando entre nosotros.
—Ahh, ahí es donde te equivocas. No voy a hacer nada de eso, ángel. Solo estoy
trabajando y tratando de arreglar este maldito establo para que podamos mover las
vacas, lo que tu capataz dijo que tenía que hacer para el final de la semana.
El viento sopla, empuja mi cabello frente a mi cara, y aprieto un poco más la
manta que está envuelta alrededor de mis hombros. La nieve llegará pronto, y tiene
sentido trasladar el ganado a los pastos más cercanos.
—¿Cómo creciste en una granja lechera y no conservaste ninguna información
sobre cómo administrarla?
Connor se encoge de hombros con esa arrogancia que he llegado a esperar.
—No tenía ninguna intención de vivir en uno o manejar uno, por lo que no era
información que me importaba.
Supongo que eso tiene sentido.
153
—¿Me hablarás de tu infancia?
—No hay mucho ahí.
Mi cabeza se inclina hacia un lado. No lo creo ni por un minuto.
—Creciste aquí con tres hermanos mayores. Tiene que haber algo de lo que
puedas contarme.
Se acerca, sus ojos mirando hacia los campos frente a nosotros.
—¿Ves ese árbol ahí fuera?
—Sí.
—Ahí fue donde mi hermano me convenció de que era descendiente de
Superman y que volar estaba en mi sangre. También me dijo que tenía un frasco de
kriptonita, y que si no me arriesgaba a volar, moriría.
Me río una vez y me tapo la boca con la manta.
—¿Y volaste?
Resopla.
—No, y me rompí la nariz y dos costillas. Pero… —La sonrisa de Connor
crece—, el grito que Sean recibió por obligarme a hacerlo casi valió la pena. Juro que
no pudo sentarse durante tres días.
—Chicos —digo con un bufido.
—No tienes idea. Éramos los diablillos del infierno de la ciudad. Mi madre
andaba disculpándose y jurando que nos crio para ser mejores. Pero cuatro chicos
con mucho tiempo en sus manos y una imaginación salvaje eran una mezcla que ella
no podía contener.
Me encanta escuchar este tipo de historias sobre él.
—Desearía tener hermanos.
—Ojalá no lo hiciera.
—Te habrías sentido muy solo en esta vasta granja sin nadie con quien meterte
en problemas.
Connor inclina la cabeza hacia un lado.
—Quizás tengas razón. Cuando mis hermanos se fueron, fue duro para mí.
Estaba atrapado aquí, solo, y lo odiaba. Aunque, si mamá hubiera estado viva, tal
vez no hubiera sido así.
—¿Cómo murió? —pregunto e inmediatamente desearía poder retirarlo. 154
Recuerdo el dolor en los ojos de Connor cuando habló de su madre, y
reconozco el mío cuando pienso en mis padres. Es difícil perder a un padre. Te
crearon, te moldearon en la persona que eres, y cuando ya no están allí, es como si
una parte de toda tu existencia se hubiera ido. He luchado con perder a los dos míos
en un instante. No hubo despedida ni oportunidad de decir las cosas que
necesitábamos. No tuve un cierre, y espero que Connor lo haya conseguido, sin
importar cuánto probablemente no sea un consuelo.
—Cáncer. Fue rápido y feroz. Lo descubrimos, y luego sentí que parpadeé y
ella se había ido. Mis hermanos y yo éramos… un jodido desastre, pero mi padre,
bueno —su voz es suave y llena de dolor—, lo enterramos junto a ella ese día solo
que su cuerpo no entró en el agujero. Nunca fue el mismo, y tampoco lo fue la vida
que pensamos que teníamos.
Extiendo la mano, tomando su mano en la mía.
—No sé si ninguno de nosotros regrese a la vida que pensamos que teníamos
después de la tragedia. Alguien o algo lo arrancan y nos quedamos a la deriva.
Sus ojos miran los míos con una intensidad que hace que mi estómago se
apriete.
—¿Sigues a la deriva, Ellie?
Niego con la cabeza.
—No, no creo que lo esté.
—¿Por qué no?
—Porque no lo permites.
Levanta la mano, ahuecando mi mejilla mientras me mira.
—¿Me dejarás besarte de nuevo?
He querido y evitado este momento. Partes iguales de mí siendo destrozadas
por el deseo y el miedo. Quiero besarlo de nuevo, sentir sus labios en los míos y
entregarme al momento. Entonces me preocupa que, si me permitiera esperar más
y lo perdiera, me rompería aún más de lo que ya estaba rota.
Pero mi determinación no es tan fuerte.
Resistirlo es inútil, y solo me miento a mí misma cuando digo que quiero
resistir. No hay nada que desee más que ser suya.
Entonces, empujo mi miedo al fondo y hago la única pregunta que queda y que
importa.
—¿Me lastimarás, Connor?
—Nunca. 155
Y yo le creo.
—Entonces, sí, dejaré que me beses.
E
spero un poco por si cambia de opinión. El primer beso fue todo, pero
el miedo hizo que me contuviera, el agarre que tenía en mi control era
inflexible. Esta vez, no creo que pueda contenerme.
Pero lo intentaré.
Ella es todo lo que quiero y necesito, y está aquí. Quiero jalarla a mis brazos,
besarla hasta que se olvide de todo lo malo que le haya pasado y darle nuevos
recuerdos llenos de todas las cosas que debería haber tenido. 156
Lo quiero todo y lo quiero con ella.
Lentamente, levanto mi otra mano y enmarco su rostro entre mis manos. Los
moretones que estropearon su piel hace un mes se han ido, dejando solo sus
hermosos ojos azules, que no tienen ningún indicio de miedo en ellos. Cada día, ella
se cura un poco más, y cada día, espero poder mostrarle el hombre que soy.
No la lastimaré. Nunca aceptaré lo que ella no esté dispuesta a dar. Solo la
apreciaré porque es un jodido ángel.
Nuestros labios se acercan, cada respiración entregada al momento. Siento el
calor de su cuerpo cuando se inclina.
—Eres todo lo que recordaba y nada para lo que estaba preparado —le digo
justo antes de besarla.
Al principio, voy lento, solo dejo que nuestros labios se toquen y no quiero
asustarla con el loco deseo que siento por ella. Me mantengo bajo control, usando
cada gramo de entrenamiento que he soportado. Paciencia es lo que ella necesita, y
es lo último que siento cuando estoy tan cerca de ella.
Sus manos se deslizan por mi espalda, haciendo que la manta caiga de sus
hombros. Y luego la beso como quería. Mi lengua se desliza contra la de ella, y su
sabor es suficiente para hacerme querer morir.
Esto es el cielo.
Es por eso que ella es un ángel enviado a mí.
Todo en ella es perfecto.
Gimo, incapaz de detenerme mientras beso a Ellie de la forma en que he soñado
durante tanto tiempo. Nuestras lenguas se mueven juntas mientras la bebo. No tiene
idea de lo que me hace y, de alguna manera, espero que nunca lo sepa.
Ellie consume mis pensamientos y sueños. Solo una sonrisa puede incendiar
mi mundo entero. Me he ido tan lejos y ni siquiera sé cómo sucedió. Un minuto
estaba aquí, en esta jodida ciudad que odio y rodeado de fantasmas, y al siguiente,
nunca quería salir de mi casa porque ella y Hadley estaban allí.
Ella se echa hacia atrás, apoyando su frente en la mía.
—Cuando me besas así, no puedo pensar.
—No quiero que pienses, quiero que sientas.
Sus ojos azules se elevan a los míos y su vulnerabilidad me calma.
—Esa siempre ha sido mi perdición. Si hubiera usado más mi cabeza, nunca
hubiera llegado a la posición en la que estoy. 157
Ellie da un paso atrás y la dejo ir a pesar de que quiero abrazarla contra mí.
Ella y yo tenemos demonios, y cuando se despiertan, sé lo difícil que es volver a
silenciarlos.
—No quiero quitarte tus opciones.
Ella se vuelve rápidamente.
—No creo que lo hagas. No puedo volver a cometer los mismos errores,
Connor. Me metí en una relación con un hombre que sabía que no era el adecuado
para mí. Lo dejé… lastimarme. Le di poder sobre mí de una manera que nunca
debería haberlo hecho. Rompió cosas dentro de mí, la confianza que no sé si se puede
reparar. Nunca estaré completa o seré la mujer que no esté un poco dañada.
Me acerco a ella, incapaz de quedarme atrás, pero me refreno de tocarla.
—No me importa si hay partes de ti que están dañadas. No me importa si cada
centímetro de ti tiene cicatrices. Créeme, hay partes de mí que están tan jodidamente
destrozadas que haría falta un milagro para enderezarlas. No se trata de perfección
o de estar completo, eres tú siendo tú.
Ellie aparta la mirada y se coloca el cabello detrás de la oreja.
—Dices estas cosas y tengo que evitar caer.
—Si te caes, te atraparé.
—¿Y si te llevo conmigo?
—Te protegeré para que no te lastimes.
—¿Y si te lastimas en el proceso? —La voz de Ellie es apenas un susurro.
—Puedo manejarlo. —Me acerco un poco más, mi mano levantando y
metiendo el otro lado de su cabello detrás de sus orejas—. Lo que no puedo manejar
es causarte dolor a ti o a Hadley. Quiero hacerte feliz, ángel, no hacerte llorar.
Sus dedos se envuelven alrededor de mi muñeca mientras mi palma se mueve
para acunar su mandíbula. Pero ella no me aparta.
—Es solo que cuando me besas, me olvido de mí misma. No puedo permitir
que eso suceda.
Descanso mis labios contra su frente, tratando de pensar qué decir para
tranquilizarla. No quiero que se olvide de sí misma, solo de las cosas que la rodean.
Quiero darle poder y libertad.
Cuando voy a abrir la boca, levanta la cabeza y habla.
—Te deseo, Connor. Creo que siempre te he querido, pero eso no es lo que
tenía. Me fui esa noche y no podemos fingir que los últimos ocho años no han
sucedido. Sé que te preocupa que, si descubres que Hadley es tuya, no podrás
158
retroceder, y me preocupa que si no lo hacemos, no podré seguir adelante.
Mi corazón late contra mi pecho.
—No importará si lo es o no.
—A mí me importa.
Qué es lo que yo también temo. Si se entera de que Kevin es el padre de Hadley,
¿se alejará de mí? ¿Temerá ella que él quiera a Hadley y huya? ¿Se marchará y no le
dirá a nadie que las proteja a ambas? No podré manejarlo si ella lo hace. Quiero que
ella sea nuestra. Quiero que esa noche haya creado algo tan perfecto que viva entre
nosotros ahora. Sin embargo, si a ella le importa, le daré las respuestas que quiera,
al diablo con las consecuencias.
—¿Esto es lo que necesitas? —pregunto.
—Creo que sí.
—Entonces… tomaré el examen mañana si eso es lo que te hará sentir feliz y
segura.
—Lo es. Quiero saber de una forma u otra.
—Haré cualquier cosa por ti, Ellie.
Ellie se lanza hacia mí, sus brazos se envuelven alrededor de mi cuello, y yo
nos estabilizo y la sostengo en mis brazos. Sus labios están sobre los míos un instante
después, y todas las preocupaciones que tengo desaparecen.
Tal vez tenga razón, no podemos seguir adelante si no enfrentamos lo que está
detrás de nosotros. Dios, si eso es cierto, tendré mucho equipaje que desempacar.

159
E
stoy tan cansada. Hoy fue un día loco en el trabajo. He estado tratando
de salir de mi zona de confort y conocer a los otros maestros, pero tengo
habilidades sociales horribles. Si no tienen hijos, no tengo nada que
aportar a la conversación.
Hoy hablaban de ir de compras y lo intenté. Realmente lo hice. También fallé
y terminé fingiendo un dolor de estómago y escondiéndome en mi salón para comer.
—¿Connor? —grito cuando entro a la casa—. ¿Hadley? 160
Nadie responde.
Quizás ambos estén trabajando de nuevo en el tractor. Connor terminó con el
granero anoche y dijo que necesitaba poner el equipo en funcionamiento a
continuación. Hay tantas reparaciones por hacer que no sé cómo esperan sus
hermanos que haga ni la mitad antes de que termine su sentencia de seis meses.
Ni siquiera seis meses ahora.
Han pasado casi dos meses desde mi asalto. El tiempo se agota sin siquiera
saberlo. ¿Qué pasa cuando acabe? ¿Se quedará o se irá? Me quedaré o me iré es otra
cuestión. No tengo las respuestas a ninguna de las preguntas.
Dejo escapar un suspiro porque no estoy lista para enfrentar nada de esto en
este momento. Agarro el correo del mostrador y tiro las facturas, mi extracto
bancario de la cuenta a la que nunca cambié la dirección, y luego me detengo en seco
antes de lanzar el último sobre.
Los resultados de la prueba de ADN.
Tomo el sobre y me apresuro a entrar en mi habitación. No puedo abrirlo sin
él. Sin embargo, no puedo sentarme aquí y no mirar. Hadley es mi hija y esta es toda
su vida, pero ¿y si los resultados no son los que espero?
Sabía que sería una posibilidad, pero aun así sería una mierda. Ahora está aquí,
y mientras pensaba que podía manejar cualesquiera que fueran los resultados… tal
vez me equivoqué. ¿Estoy lista para que Connor sea su padre? Estoy de acuerdo con
saber que… Kevin… ¿podría ser parte de ella y nunca nos desharemos de él? Hay
tanto en juego aquí.
En lugar de permitirme bajar por la madriguera del conejo, me obligo a
controlarme. Connor es un buen hombre y no presionará, de eso estoy segura. Puede
que quiera hacerlo, pero nunca hará nada que nos lastime a Hadley ni a mí. Tengo
que confiar en que, independientemente de lo que diga esta prueba, conozco mi
camino.
Voy a divorciarme y empezar a vivir la vida que merezco. Si eso significa que
Connor es parte de esto o no, es irrelevante. Estoy ahorrando dinero, trabajando en
un trabajo que amo y, de alguna manera, estoy viviendo con el posible papá de mi
bebé porque mi casa da demasiado miedo para que mi hija permanezca allí por más
de diez minutos. Sí, lo tengo todo resuelto ahora.
Me siento en la cama, inclino la cara hacia el techo y suelto un profundo
suspiro. Tengo esto. Necesito ir paso a paso. Lo primera es encontrar a mi hija y a
Connor, alejarlo de ella y hacer que abra los resultados. Entonces puedo asustarme.
En lugar de eso, bajo mi mano y no siento el edredón, pero encuentro satén.
161
¿Eh?
Cuando me pongo de pie y miro hacia abajo, ahí está mi vestido de satén negro
que estaba colgado en el armario de mi casa. Es lo único bonito que tengo y solo lo
he usado en ocasiones muy especiales. Kevin no quería que me vistiera bien porque
podría llamar la atención sobre mí.
—¿Qué es esto? —pregunto mientras recojo la nota.

Ellie,
Reúnete conmigo a las 8 pm en el bar donde nos conocimos. Hadley está con Syd esta
noche, todo está bien. Nos merecemos algo de tiempo… solo nosotros.
Connor

—¿Qué estás haciendo exactamente Connor Arrowood? —pregunto en voz


alta mientras aprieto la nota contra mi pecho. Independientemente de lo que sea,
hizo algo que nadie había hecho antes.
Lo intentó.
Estoy nerviosa cuando salgo del Town Car negro que estaba estacionado
afuera de la casa una vez que salí. Fue bastante impresionante y muy considerado.
Me aliso el vestido y me echo el cabello hacia atrás. Tenía prisa por prepararme, ya
que no encontré la nota hasta las siete y media y sabía que tardaría unos veinte
minutos en llegar.
Aun así, incluso con prisa, llego unos quince minutos tarde. El sobre que
contiene los resultados de la prueba de ADN está en mi bolso y me preocupa cuándo
será el momento adecuado para sacarlo a colación.
Salgo a la acera y retrocedo en el tiempo. Es exactamente como lo recuerdo. El
bar es antiguo con un letrero de neón que todavía está parcialmente iluminado, por
lo que se lee AR en lugar de BAR. Las ventanas tienen persianas viejas que necesitan
urgentemente reparaciones, y la música es un sonido country bajo que habla de la
tristeza de quienes vienen aquí.
Pero por dentro, la tristeza no me espera, Connor sí.
162
Empujo la puerta, repentinamente ansiosa por verlo, y cuando veo lo que está
frente a mí, no puedo respirar.
Connor es la única persona dentro, ningún otro cliente o incluso un camarero.
El interior sucio se ha limpiado, y el leve aroma a pino y limón persiste bajo los
aromas de las velas encendidas por toda la habitación. Hay una mesa pequeña en el
medio de la pista de baile con un mantel, dos cubiertos y un ramo de rosas. Su mano
descansa casualmente en el respaldo de la silla mientras sonríe y me mira.
—Llegas tarde.
Le devuelvo la sonrisa.
—No recibí la notificación adecuada.
Empieza a moverse hacia mí, no con prisa, pero tampoco demasiado lento. Su
paso es confiado, como si supiera que vendría aunque me tomara un tiempo.
—Estás preciosa.
—Tú también. Bueno, guapo. Te ves guapo —corrijo.
Todas las preocupaciones que me atormentaban se han ido. Connor las aleja a
todas con solo estar cerca de mí.
—Quería que tuviéramos una cita real.
—Eso veo. Normalmente, uno le pregunta a la chica, ¿verdad?
Se encoge de hombros mientras se detiene frente a mí.
—No creo que haya nada típico en nosotros, ángel.
Tiene razón en eso.
La mano de Connor se desliza por mi brazo, dejando un rastro de piel de
gallina a su paso antes de que su pulgar roce mi mandíbula.
—No te pierdas. —Su voz es baja y tiene un toque de advertencia—. Te voy a
besar, y necesito que uno de nosotros tenga algo de control.
Mis respiraciones son rápidas y no puedo seguir el ritmo de lo que dice.
¿Controlar? ¿Besos?
Antes de que pueda pensar mucho más en ello, sus labios están sobre los míos.
Me besa suavemente al principio, dulcemente, besos lentos que hacen que los dedos
de mis pies se doblen. Me aferro a sus hombros, necesito apoyo porque juraría que
me estoy derritiendo.
Entonces el beso se vuelve más intenso y ya ni siquiera estoy segura de en qué
planeta estoy. Me siento ingrávida, flotando en un mar de deseo donde él es todo lo
que existe.
163
La música se ha ido, la barra se desvanece y estamos solo nosotros dos.
Nuestras bocas se mueven juntas, no ásperas ni necesitadas, sino exploratorias,
como si no tuviéramos más tiempo que el presente. Es mágico, maravilloso y no
quiero que nunca termine. El sonido de los latidos de mi corazón llena mis oídos
mientras abro mis labios para él. Su lengua se derrite contra la mía y gimo.
Dios, besar así es criminal.
Inclina mi cabeza hacia un lado, instándome a darle un mejor acceso, y se lo
doy libremente. Daría todo para que este beso durara para siempre.
Mis dedos se clavan en sus hombros mientras sus labios se mueven hacia abajo
para besar mi cuello.
—Se suponía que debías mantener tu ingenio —dice contra mi piel antes de
presionar otro suave beso en el hueco de mi garganta.
—¿Sabes lo que me hace besarte?
Se endereza, con una sonrisa triunfante en su rostro arrogante.
—Sí, y me gustan los resultados.
Sonrío y doy un paso atrás, tambaleándome un poco, lo que lo hace sonreír
más ampliamente.
—Mírate.
—Sí, mírate a ti mismo también. No estás tan poco afectado cómo te gustaría
fingir.
Connor se ríe, un sonido profundo y gutural que me hace querer besarlo de
nuevo.
—Nunca dije que lo estuviera. Cuando se trata de ti, Ellie, no tengo ninguna
restricción.
—Creo que tienes mucho más de lo que te gustaría admitir.
Levanta una ceja.
—¿Cómo es eso?
—Bueno, llevo dos meses en tu casa y no has hecho nada más que besarme.
Después de que las palabras salen de mi boca, quiero abofetearme.
—¿Querías que hiciera más?
Sí. No. No lo sé.
—No debería y por eso me alegro de que no lo hayas hecho. Todavía estoy
técnicamente casada, y hay una parte de mí que no quiere que hagamos más de lo 164
que hemos hecho por esa razón. —No es que crea que ningún Dios en el cielo no lo
entendería después de todo por lo que he pasado. Aun así, creo que se trata más de
comenzar algo nuevo. Quiero que mi relación con Connor nunca tenga marcas
negras.
Pasamos la noche juntos hace años, y nunca debí haber hecho eso.
—No, eso es… —Cubro mi rostro con mis manos—. No soy buena en nada de
esto, así que olvídate de que dije eso.
—Por favor, explícame —insta mientras nos sentamos.
—La próxima vez que estemos juntos, quiero que salga bien. Sin esposo, sin
secretos, sin cosas que se ciernan sobre nuestras cabezas. Quiero que tú y yo seamos
todo.
Extiende su mano sobre la mesa y yo coloco la mía en ella.
—Te dije que te esperaría por siempre, y lo digo en serio. Siento que estos ocho
años han sido mi misión de entrenamiento.
Intento sonreír, pero me siento estúpida.
—Lo siento.
—¿Perdón por qué?
—Por que básicamente te estoy diciendo que tenemos que esperar hasta que
mi divorcio sea definitivo.
—Dime esto, ¿puedo besarte?
—Sí.
—¿Puedo abrazarte?
Asiento con la cabeza.
—Por supuesto.
—¿Podemos ir a citas?
—Espero que lo hagamos.
Connor sonríe.
—Entonces, hasta que estés lista para algo más, haremos precisamente eso. No
tengo prisa.
—¿Y qué pasa cuando se cumplen los seis meses? —pregunto.
—Entonces lo resolvemos. 165
No sé por qué esperaba algo más. Es injusto de mi parte esperar que él haga
más promesas, y realmente estoy agradecida de que no lo haga. Connor me dice la
verdad, siempre. Es honesto conmigo, sabiendo que no puedo manejar juegos.
—Está bien, lo resolvemos —digo en solidaridad.
—Ahora, esta noche, estamos en nuestra primera cita oficial, y planeo
cortejarte.
Me inclino hacia atrás y extiendo mi mano.
—Por supuesto, cortéjame.
La cena es genial. Connor y yo nos reímos, contamos más historias de cuando
éramos más jóvenes y hablamos de buenos tiempos. Ambos nos mantenemos
alejados de los temas pesados y disfrutamos de la compañía del otro. Hizo que el
bar nos sirviera palitos de mozzarella como aperitivo en platos que trajo de casa,
hamburguesas con queso como plato principal, y separó las papas fritas para que
fueran nuestros platos de acompañamiento. Fue lindo, considerado y absolutamente
perfecto.
—Háblame de tus padres —dice Connor mientras nos sentamos, esperando el
postre.
—No está segura de qué decir. Fueron increíbles, realmente maravillosos.
Murieron trágicamente, y todo sigue siendo un misterio en cuanto a lo que sucedió.
—¿Un misterio?
Asiento con la cabeza.
—Nunca encontraron el auto que los golpeó, así que el caso se enfrió.
—Lo siento mucho. —Su voz está llena de empatía.
Por primera vez, no me siento tan triste. Es curioso cómo la curación ocurre de
maneras que no te das cuenta. Antes, hablar de ellos me deprimía, pero en este
momento quiero recordar lo bueno y no lo malo. Estoy cansada de volver siempre a
lo que era cuando murieron.
—He estado estancada durante tanto tiempo y… no lo sé. Supongo que olvidé
cuánto se amaban mis padres. A veces era casi asqueroso de ver. Mi padre siempre
la estaba besando. —Me río—. Recuerdo una vez que entré a la cocina y la tenía
contra la pared. Tenía dieciséis años, así que sabía perfectamente lo que estaban
haciendo.
Connor sonríe.
—Nunca vi nada de eso, gracias a Dios. Para mí, mi madre murió virgen de
nuevo.
166
Es tan estúpido.
—Por lo que me has contado sobre el amor eterno de tu padre por ella, supongo
que no es cierto. Además, tuvo cuatro hijos en cinco años. Eso es mucho sexo.
Su rostro se arruga.
—No, una vez cada uno, y nunca se volvieron a tocar.
—¿Es eso lo que querrías si estuviéramos juntos? —Mis dedos se deslizan
contra su palma.
Se aclara la garganta.
—No. Una vez que te tenga, Ellie, también querrás más tiempo conmigo.
—¿Es eso así?
No es que dude de él en lo más mínimo. Lo quiero ahora. Tocarlo, besarlo, es
una droga que no puedo dejar. No puedo imaginar cómo será cuando finalmente
hagamos el amor de nuevo.
—Definitivamente.
—Espero con ansias el desafío.
Connor se pone de pie y rodea la mesa.
—Dicen que bailar es como tener sexo con la ropa puesta.
—¿Eso dicen?
—Sí. ¿Bailarías conmigo?
—¿Ahora? Pero no hay música.
Sonríe mientras extiende su mano.
—No la necesitamos.
Pongo mi mano en la suya y nos alejamos un poco de la mesa, que ocupaba la
mayor parte de la pista de baile. Connor se detiene y yo doy un paso hacia sus
brazos. Juntos, nos balanceamos, nuestras mejillas apoyadas en la del otro, los brazos
enlazados. Él estaba en lo correcto. No necesitamos música.
Cierro los ojos y guardo este momento en mi memoria. Aquí estamos, en el bar
donde nos conocimos hace tantos años, bailando como lo hicimos esa noche.
Lo siento todo, el calor de su cuerpo, los músculos fuertes que me hacen sentir
segura y la forma en que parezco encajar perfectamente contra él.
Connor se echa hacia atrás para que nuestros ojos se encuentren.
—Podría quedarme así contigo para siempre. 167
—Yo también.
Y eso quiero. Con él, el mundo está lleno de posibilidades y seguridad.
—Dime lo que estás pensando —insta Connor.
Quiero confesárselo todo porque necesita saber lo que estoy sintiendo.
—Que cuando estoy contigo, no soy la mujer rota que a veces me siento. Que
me miras de una manera que solo soñé que era posible. Me asusta, sí, pero también
me da serenidad. Pienso en lo mucho que quiero algo más contigo a pesar de que
siento que debería ser demasiado pronto.
Su pulgar acaricia mi mejilla.
—Creo que si fuéramos alguien más, lo sería. Eres mía desde la noche que nos
conocimos en este bar. Cuando nos entregamos el uno al otro, no fue como lo
planeamos. Te conozco, Ellie. Te veo por todo lo que eres, y creo que tal vez estás
empezando a verte a ti misma.
Es el hombre que quiere matar dragones y tiene la fortaleza para hacerlo. No
tengo miedo de contarle cosas. Él es la calma en la tormenta que brama a mi
alrededor.
Niego con la cabeza, mirando a otro lado.
—No te merezco.
Su pulgar levanta mi barbilla para que nuestras miradas se encuentren una vez
más.
—Soy yo quien no te merece, ángel, pero que me condenen si voy a dejarte.
Nos quedamos así, moviéndonos al son de nuestros latidos, haciendo nuestra
propia música.
Después de algunos segundos más, lo miro, esperando que lo que estoy a
punto de decir no destruya la noche perfecta que hemos estado disfrutando.
—Recibí algo hoy.
—¿Se trata del caso judicial? Hoy también recibí mi citación.
—No, no se trata de eso. —Muerdo mi labio nerviosamente.
—Ellie. —La preocupación de Connor está ligada a mi nombre—. Te lo
prometo, estará bien. Estaré justo a tu lado, y con la forma en que el juez falló la
última vez, estoy seguro de que saldrá a tu beneficio.
—No, lo sé. No es eso. Sé que no dejarás que nos lastime —digo—. De hecho,
recibí algo más… resultados, de verdad. —Trato de ignorar la pizca de miedo en sus 168
ojos mientras camino hacia mi bolso. Saco el sobre y lo sostengo en mi mano—. No
lo abrí. Tenía muchas ganas de hacerlo, pero pensé que debería ser algo que
hagamos juntos, es decir, si quieres. O puedo abrirlo y decírtelo.
Connor se acerca, sus dedos rozan los míos mientras toma el sobre. Sus ojos
estudian el sobre simple de manila con el nombre de la empresa y la etiqueta de la
dirección antes de levantarlos hacia mí.
—Lo haremos juntos.
Asiento, incapaz de usar mi voz incluso si quisiera. Se siente como si algo
estuviera sentado en mi garganta mientras la enormidad de este momento se
apodera de mí.
Vamos a averiguar si es suya.
Me tiemblan las manos y también las suyas mientras saca el papel del sobre.
Connor me mira una vez más.
—Lo digo en serio, Ellie, esto no cambia nada sobre cómo me siento. Amo a
Hadley, y lo que sea que esté pasando con nosotros no se detendrá por esto. Si es
mía, lo juro ahora mismo, que la protegeré con mi vida. Seguiré tu ejemplo sobre
cómo lo manejamos porque ella es lo que importa. Si no lo soy, ella nunca sabrá nada
diferente. Pero independientemente si soy su padre o no, nunca volverá a temer a
ese hombre. Ninguna de las dos lo hará.
—Pero no lo ves, todo cambiará.
Niega con la cabeza.
—No, no lo hará.
—Si ella es tuya, querrás recuperar todo el tiempo que perdiste. Tendrás
necesidades porque, como padre, así es. Amarás de una manera que nunca
comprenderás por completo. Ella se convertirá en tu mundo, como debería, y eso
traerá grandes cambios para todos nosotros. Entonces, aunque crees que no lo
hará… sí pasará. Al menos reconozcamos eso.
Connor deja el papel sobre la mesa y me toma en sus brazos, sus ojos buscan
los míos.
—He pensado en ti desde la noche que nos conocimos. Te he deseado,
anhelado, amado de alguna manera durante ocho años. Lo único que esto cambiará
es que la familia que pensé que nunca tendría ahora está frente a mí. La mujer que
pensé que podría haber evocado sigue siendo real y todavía tenemos la oportunidad
de tener algo. Quizás algo cambie, pero lo que siento por nosotros y lo que estamos
haciendo no lo hará.
Lleva mis manos a sus labios, deseando que las palabras que pronunció 169
pudieran absorberme de alguna manera porque nadie había dicho nada más
hermoso.
—Tampoco para mí.
—Bueno.
Lo beso una vez, porque está cerca y no puedo evitarlo, y luego salgo de su
abrazo y agarro el papel.
Con manos temblorosas, levanto el pliegue y luego bajo el otro, y luego las
lágrimas llenan mi visión después de leer la primera línea.
T
engo una hija.
Tengo una niña. Ellie y yo tenemos una hija. Eso es lo que sigue
repitiendo mi mente. Es como si estuviera esperando a que la tinta
cambiara frente a mí, diciéndome que no es real. Hadley es mi hija.
Las manos de Ellie caen del papel y miro sus ojos azules.
—Ella es mía.
170
—Lo es.
Quiero decir algo más que esto, pero nada parece lo suficientemente adecuado.
Lo deseaba tanto, pero no me permitía esperar que realmente pudiera suceder.
Hadley y yo nos unimos instantáneamente, y en los últimos meses, ella se convirtió
en mucho más que la niña que encontré en el árbol.
—No sé qué decir —admito mientras leo las palabras de nuevo. Ellie se seca
los ojos y me hace reaccionar—. ¿Estás bien?
Ella asiente rápidamente.
—Quería que estos fueran los resultados. Dios, prácticamente me convencí de
que tenía que ser así, pero… me preocupaba tanto que ella no lo fuera. Fue una noche
y tuvimos cuidado, al menos, pensé que sí, pero luego el momento y yo…
—Estoy tan jodidamente feliz.
Ellie se ríe entre lágrimas.
—Yo también. Quería que fueras tú.
La acerco a mí y la beso bruscamente. Estoy en la maldita luna. Realmente no
estaba seguro de sentirme así. Por supuesto, quería que fuera mi hija desde el
momento en que Ellie lo dijo, pero no podía saber qué se sentiría al descubrir que lo
es.
Durante tanto tiempo, me he resignado a estar soltero y nunca tener hijos.
Ahora, estoy frente a una mujer que amo y acabo de enterarme de que tengo
una hija.
Mi corazón está acelerado y no estoy seguro si quiero gritar, reír o ambas cosas
al mismo tiempo.
—Es como si todo dentro de mí estuviera a punto de estallar. No puedo
explicarlo. Desearía que muchas cosas fueran diferentes, pero entonces…
Ellie mira hacia otro lado y su respiración se acelera.
—Connor, lo siento. Lo siento mucho.
—¿Lo sientes?
No tengo idea de por qué tiene que arrepentirse.
—Siento no haberte encontrado nunca. Lamento haberme casado con ese
hombre horrible y haber dejado que la criara. ¡Siento mucho que no supiera cómo
podría haber sido la vida contigo! —Ellie solloza y la acerco a mi pecho. Ella llora y
la abrazo—. ¡Siento no haber hecho más por ella! ¡Lo siento!
No puedo imaginar cómo se siente porque, si sus emociones se parecen en algo 171
a lo que estoy soportando, está abrumada.
Tengo una niña a la que no pude ver crecer, pero no culpo a Ellie. ¿Cómo
diablos podría haberme encontrado? ¿Caminando por una ciudad en la que no vivía,
preguntando por un tipo cuyo nombre no sabía? Claro, si hubiera sabido que yo era
un Arrowood, habría sido diferente, pero ni siquiera sabía eso.
—Hiciste lo mejor que pudiste. No sabías que ella era mía hasta ahora. La
protegiste, Ellie.
Ella levanta la cabeza y le limpio la humedad debajo de los ojos.
—Ella nunca debería haberlo necesitado.
—No podemos cambiar los errores que hemos cometido. Dios sabe que he
tratado de expiar el mío.
Si supiera las cosas que he hecho para borrar las cosas que quiero olvidar,
podría huir. El día que dejé esta ciudad fue el día en que me despojé de quien fui.
Todos mis hermanos hicieron lo mismo. Cuando estuvimos aquí, nos obligaron a
llevar una vida que no queríamos. Mi padre nos rompió y he hecho todo lo posible
para reconstruirme. Serví a mi país y traté de hacer el bien. Nunca permití que la
mierda que sucedió afectara quién soy ahora.
—Siento que nunca podré arreglar esto para ella o para ti. Ella debería haberte
conocido. Mira lo mucho que te ama ya.
—Y estaré allí para ella el resto de mi vida.
—Sabes que esto significa… que todo lo que me preocupaba con el divorcio no
importará. Kevin nunca podrá tocarla. Él no es su padre y no tiene derechos sobre
ella —dice mientras sus ojos se llenan de alivio.
No, su ex nunca volverá a estar cerca de Hadley o Ellie.
—Para que eso suceda, tendremos que decírselo.
Da un paso atrás y luego se vuelve.
—Lo sé.
—¿No quieres?
Ellie se da vuelta.
—No, sí quiero. Pero no podemos simplemente lanzarle esto a ella. Ella no sabe
que nos conocimos antes. Solo ha conocido a Kevin como su padre. Aunque no creo
que reaccione mal, creo que estará confundida.
Asiento. Lo último que quiero hacer es que esto sea más difícil para cualquiera
de ellas. E incluso cuando tienes un padre abusivo, todavía los amas y quieres que
te amen, tal vez incluso más que si tuvieras un padre amoroso. Le rogaría a Dios que 172
le permitiera a mi padre ver que éramos buenos niños. Quería que estuviera
orgulloso de nosotros y a menudo hacía cosas para ganarme su aprobación.
Nunca llegó, y solo me quedé más decepcionado hasta que finalmente dejé de
preocuparme.
—Y los dos estaremos allí para ayudarla.
Ellie me da una suave sonrisa.
—Tenemos una hija.
Doy el paso hacia ella, acortando la distancia.
—Así es. Y pronto, espero tenerte.
—¡M
amá, mira esto! —grita Hadley mientras gira en el columpio
que Connor le colgó en el borde de la casa del árbol.
Ha estado trabajando en eso al menos una hora al día,
haciéndola más especial de lo que ella podría imaginar. Esta última semana ha
estado aquí hasta que uno de nosotros viene a llevarla a casa.
—Hadley, hace frío y tienes tarea.
—¡Pero me gusta estar aquí!
173
—Sé que sí, pero tienes que hacer tu trabajo escolar. Y tenemos que ir a casa a
buscar algunas cosas.
Murmura en voz baja mientras avanza con dificultad hacia mí.
—¿No puedes ir tú?
Han pasado meses de esto, y estoy empezando a pensar que ya no es miedo
real y que a ella simplemente le gusta estar con Connor.
—No, las dos tenemos que irnos.
Principalmente porque una vez que ocurra el divorcio, ya no será mi casa, así
que tenemos que sacarlo todo. Kevin es dueño de toda la tierra y la casa de la granja.
No sé nada al respecto y era la casa de su familia, no la mía, así que no tengo
derechos sobre ella, incluso si la quisiera.
—Odio estar ahí.
—Sabes que nada puede hacernos daño allí, ¿no?
Hadley me mira con sus ojos verdes muy abiertos y confiados.
—Lo sé. Papá está en la cárcel.
Y eso es lo más triste. Solo se siente segura porque Kevin está en la cárcel.
Estuve a punto de decirle que Connor es su papá tantas veces. Quería soltarlo
en lugar de angustiarme por cada palabra que quiero decir. Ha sido difícil saber la
verdad y ocultársela, pero Connor y yo decidimos esperar. Quiero que Kevin reciba
los papeles, lo que sucede esta semana. Esta es también la semana en la que
presentaré la solicitud de disolución de los derechos paternos debido al hecho de
que el ADN ha demostrado que Kevin no es su padre.
Sydney logró que Kevin aceptara una prueba de ADN, y mantiene esos
resultados para procedimientos legales.
Todo es desordenado y feo, pero cada paso ha sido necesario para sacarlo de
mi vida.
—Muy bien, ¿qué tal si regresas corriendo y comienzas con tu tarea y te veo
allí en un rato?
Hadley sonríe y echa a correr.
Vuelvo hacia la casa, sin prisa mientras disfruto del aire fresco del otoño. Me
recuerda a mi madre. Le encantaba esta época del año. Nuestra casa olía a manzanas,
calabazas y especias. Hornear le daba una gran sensación de alegría, y mi padre
amaba todas las cosas relacionadas con el terror, por lo que Halloween era su fiesta
favorita. 174
Me muevo por la hierba alta, simplemente respirando sin preocupaciones. Es
una vida totalmente diferente para mí ahora. No me preocupa tener la cena en la
mesa o asegurarme de que la casa esté impecable. Como mi forma de agradecerle a
Connor, cocino y limpio, pero se agradece, no se espera.
Y exige que quien cocina no limpie. Entonces, puedo sentarme allí después de
la comida y… hacer nada.
Cuando me acerco a la casa, veo su alto cuerpo con el sol a la espalda.
Dios, es hermoso.
Su gorra de béisbol está al revés, ocultando el cabello por el que me encanta
pasar mis dedos, y su camisa blanca se tensa contra sus músculos mientras levanta
la bala de heno.
Aparentemente, la agricultura es realmente e increíblemente sexy.
Me paro a unos metros de distancia, mordiéndome el pulgar mientras lo
observo.
Lanza la bala con poco esfuerzo y yo dejo escapar un suave suspiro.
Nuestras miradas se encuentran y él me lanza una de sus sonrisas sin esfuerzo.
—Hola.
—Hola para ti.
—¿Te gusta lo que ves?
Por supuesto. En lugar de darle la satisfacción de mi respuesta, me encojo de
hombros.
—Está bien, supongo…
Su voz baila divertida.
—¿Supones?
—Bueno, quiero decir, estás bien y todo.
Y luego se lanza hacia mí. Grito y corro, pero no tengo ninguna posibilidad de
que no me atrape. Connor me agarra y me levanta en sus brazos. Mis piernas patean
y luego Hadley sale corriendo.
—¡Connor! —grita, y él se va conmigo en sus brazos.
—¡No puedes atraparnos!
Mis brazos rodean su cuello mientras él gira y Hadley lo sigue.
—¡Tienes a mi mamá!
—Lo hago, y si quieres que vuelva, ¡tienes que atraparnos!
175
Me río mientras él la esquiva y corre. Ella se ríe histéricamente mientras lo
persigue y, en este momento, soy más feliz que nunca.
No hay nada que me pese.
En sus brazos, corriendo por este campo, con nuestra hija persiguiéndonos,
sonrío y se siente como si el mundo sonriera con nosotros.

—La petición de divorcio ha sido presentada oficialmente. El juez revisará el


caso y, independientemente de que Kevin lo firme o no, tomará una decisión porque
Kevin está en la cárcel esperando juicio.
Ni siquiera sé qué decir. Han pasado meses esperando a que se acabe la
estúpida restricción de tiempo, y Sydney ha estado alerta mientras contaba el tiempo
hasta que pudiera atacar.
—¿Y la paternidad?
Saca la copia.
—Se envió al mismo tiempo que recibió su versión de los resultados. ¿Quieres
verlos?
Asiento. Sé que Hadley no es suya, pero será bueno verlo por mí misma.
—¿Miraste?
—No, no pensé que me correspondiera.
Sonrío. Sydney se ha convertido en una amiga de confianza, algo que nunca
antes tuve. Hadley la ama, y le encanta molestar a Connor. Ha sido divertido pasar
tiempo con ella.
—Gracias, Syd.
—No lo menciones, pero por favor abre la maldita cosa para que pueda detener
el suspenso interno.
Hago lo que me pide, sonriendo mientras leo los resultados.
—¿Supongo que no es su padre?
—No —digo con lágrimas de alegría—. No, no lo es, pero eso ya lo sabíamos,
este tipo de cosas… lo confirma todo de nuevo. 176
—Entonces… ¿Connor?
—Sí, es su padre.
Sydney se recuesta en su silla, la mirada de sorpresa es evidente en su rostro.
—Eso pensé, quiero decir, Hadley tiene los ojos de los Arrowood, pero no
estaba segura de cómo podría ser posible.
—Siempre lo esperé.
Sonríe.
—Yo también lo hice una vez. Escucha —dice Sydney antes de hacer una
pausa—. Quiero advertirte, como amiga, los hermanos Arrowood tienen mucho…
equipaje. Salí con Declan por lo que se siente como toda mi vida. Me besó cuando
tenía ocho años, me dijo que nos íbamos a casar y eso fue todo. Lo amaba con todo
mi corazón y realmente creía que él era mi para siempre, pero cambió. Día a día, el
chico que conocía desaparecía a manos de su padre. Era imposible mirar, pero
teníamos un plan. Y luego se fue y nunca regresó. Amar a esos chicos es fácil, pero
perderlos, bueno, no es algo que realmente superemos.
Mi primer instinto es defender a Connor, lo cual es un impulso que reprimo.
Sydney no me dice esto para lastimarme, está siendo una amiga. También escucho
el dolor en su voz. Está claro que nunca superó la pérdida de Declan.
—Sé que tuvieron una infancia difícil.
Resopla.
—Ellie, lo que sea que te haya dicho… duplícalo. Esos chicos pasaron por un
infierno y fue horrible de ver. Connor soportó más de lo que probablemente sabemos
porque fue el último que vivió en casa. Declan fue el primero en irse, y bueno,
mientras yo estaba en la universidad, también lo fue. Estábamos bien, incluso fue
genial. Fuimos a universidades cercanas, pero luego, una vez que Connor se fue al
campo de entrenamiento, Declan terminó conmigo. Estaba deprimida y me cerré
cuando se fue.
—Siento que te haya hecho daño.
—Yo también. La parte triste es que habría corrido con él. Hubiera seguido a
ese hombre hasta los confines de la tierra, pero me dijo que me quedara y que ya no
me quería. Quería empezar de nuevo y eso significaba que habíamos terminado.
Sydney puede estar haciendo lo mejor que puede para enmascarar el dolor en
su voz, pero lo escucho en cada sílaba. También escucho el amor que ella todavía
siente por él. Pero Connor no es Declan, y yo no soy ella. Hemos hablado de cosas,
y tengo que creer que después de todo lo que he pasado, Connor no me oculta algo
muy oscuro que lo hará correr de nuevo.
177
Ya hemos resuelto esa parte.
—Sé que tú y su hermano tuvieron problemas, pero no somos jóvenes ni
entramos en esto con los ojos medio abiertos. Connor conoce mis demonios y me
habló de los suyos. Aprecio que quieras ayudarme y escucho tus palabras, de verdad
lo hago, pero hay algo entre nosotros. Tenemos una hija juntos y… no lo sé, Sydney,
es…
—¿Fácil amarlo?
Quiero negar. No lo amo, al menos no así todavía. Sé que podría. Sé que mi
corazón quiere dar un salto, pero mantengo mi cabeza bajo control. El amor es
poderoso y puede usarse contra alguien si su portador no tiene buenas intenciones,
y me niego a saltar de nuevo sin saber primero en qué me estoy lanzando.
—Es fácil querer amarlo al menos.
Syd extiende su mano y cubre la mía.
—No te estoy diciendo que te mantengas alejada de él ni nada de eso, quiero
que tengas cuidado. Verte a ti o a Hadley experimentar incluso la mitad del dolor
que yo sufrí… bueno, haría cualquier cosa para asegurarme de que eso no suceda.
—Lo aprecio.
Sonríe.
—¡Ahora, celebremos tu próximo divorcio y comamos!
Agarro mi bolso con la sonrisa más amplia y asiento.
—Sí. Vamos.
Hoy está lleno de posibilidades y alegría, y planeo disfrutar de ambos, pero
hay algo inquietante en la parte posterior de mi cabeza que me dice que aún no estoy
fuera de esto.

No estoy segura de por qué estoy aquí.


Cada instinto y cada luz roja están parpadeando, advirtiéndome que me dé la
vuelta.
Pero aquí estoy en la prisión del condado de Luzerne con una pared de vidrio
que me separa de una habitación vacía. 178
Me hormiguean las manos porque mis nervios están por las nubes. Sé que no
puede lastimarme, tocarme ni hacer nada en este momento. Sin embargo, el solo
hecho de saber que veré a Kevin me hace sentir mal.
Aun así, necesito decir estas cosas. Necesito enfrentarlo y hacerle saber que no
tengo miedo.
Bueno, lo tengo, pero no lo mostraré.
Al otro lado del divisor de vidrio, una fila de reclusos todos vestidos con sus
monos naranjas comienzan a entrar. Agarro mis manos en mi regazo debajo del
mostrador y espero.
Camina lentamente, sus ojos no se encuentran con los míos hasta que se sienta.
Este hombre ha sido la causa de mi miedo durante tanto tiempo, me ha
atormentado, me ha perseguido y ahora, cuando lo miro, parece tan pequeño.
Kevin se sienta y quita el teléfono de la pared, y yo hago lo mismo.
—¿Estás aquí para patearme mientras estoy en el suelo? —Su voz profunda
atraviesa la línea.
—No sería diferente de lo que me hiciste. —Sus ojos se cierran, la cabeza cae
hacia adelante, pero mantiene el teléfono pegado al oído—. No estoy aquí para eso.
Estoy aquí porque… bueno, ni siquiera lo sé, pero sentí que quería cerrar esto,
independientemente de cómo vaya el juicio.
Se ríe una vez.
—Un cierre. Eres mi maldita esposa, Ellie. Me engañaste y quieres un cierre.
¿Cómo diablos —dice con los dientes apretados—, pudiste mentirme durante siete
años sobre que ella es mi hija? ¿Estabas tan desesperada por ser amada que me
manipulaste todo este tiempo? Te di todo, ¿y esto es lo que recibo?
—¿Me diste todo? Me pegaste, Kevin. Me golpeaste cuando no podías
controlarme. Me llamaste gorda, fea, inútil. Reprimiste el amor, el afecto y usaste el
sexo como arma. Me golpeaste tanto física como emocionalmente. No sabía si
Hadley era tuya y no te manipulé. Honestamente, era más plausible que quedarme
embarazada la única vez que estuve con otra persona, antes de casarnos.
Da un golpe con la mano en el mostrador y yo salto.
—Una vez. Eres una maldita mentirosa y una infiel. ¿Quieres divorciarte?
¡Bien! Estoy muy feliz de haber terminado contigo y con ella.
Mi pecho se aprieta y las lágrimas amenazan con formarse. No me importa que
diga que está feliz de haber terminado conmigo, de verdad que no, pero pensé que
tal vez le tendría un poco de afecto a Hadley. No sé por qué, ya que es un bastardo 179
en todos los sentidos, pero ella lo adoraba.
—¿Ella significaba tan poco para ti?
Kevin niega con la cabeza, recordándome lo insensible que es en realidad.
—¿Por qué estás aquí? ¿Querías que tuviera que mirarte a los ojos y decirte
qué? Firmé tus putos papeles. No quiero estar casado con una cazafortunas que se
folla a otros hombres. Si quieres el divorcio, vete. Toma a tu hija bastarda y vete.
—Vine porque una parte de mí se sintió mal por ti, tonta de mí. Pensé que tal
vez te dolía mucho y querías respuestas.
Cuando Kevin se inclina hacia adelante, la ira llena sus ojos.
—Me metiste en la cárcel, te divorciaste y luego me dijiste que la mocosa que
he estado criando durante siete años ni siquiera es mía. ¿Sentirse mal? Estoy
jodidamente aliviado de haber terminado contigo, y cuando el juez sepa lo puta que
eres, estoy bastante seguro de que no estaré aquí después del juicio. Si yo fuera tú,
Ellie, haría lo que pudiera para evitar toparte conmigo… nunca.
Y con eso, cuelga el teléfono y se pone de pie.
Miro al hombre que una vez amé y quise hacer feliz, que ahora es un extraño
para mí. Vine aquí por un cierre, y supongo que eso es exactamente lo que obtuve.
No hubo amor entre nosotros. Fue posesión y control. Eso era todo lo que fuimos
para él, nada más que bienes fungibles desde el principio.
180
—¿ Qué quieres decir con que tienes una hija? —pregunta Declan
después de que termine de informarle de lo que sucedió la
semana pasada.
He estado evitando sus llamadas, diciendo que no tengo servicio y enviándole
mensajes de texto con actualizaciones. No necesito un sermón o un recordatorio de
lo que mis hermanos y yo nos prometimos. Ya nada de eso importa. Somos adultos,
y si alguno de ellos no entiende, puede irse al diablo. 181
—Tengo una hija.
El silencio llena el otro extremo del teléfono.
—¿Has estado allí por qué, casi cuatro meses? ¿Cómo diablos engendraste una
niña en tan poco tiempo?
Suspiro y me lanzo a la explicación de Ellie y Hadley. He conservado esa noche
en mi corazón. No había ninguna razón para decírselo a nadie porque era solo mío.
Contarle todo a Declan ahora me hace sentir como un tonto. Siempre ha sido más
un padre que cualquier otra cosa y es el que siente más culpa y decepción por las
cosas que hemos soportado y hecho.
—Jesucristo, Connor.
Me imagino a mi hermano en su elegante oficina en el piso más alto, dejándose
caer en su silla con la mano sobre la cara.
—Mira, sé que probablemente estés enojado conmigo, pero soy feliz. Amo a
esta niña y me estoy enamorando de Ellie. No puedo explicarlo, pero es como si ella
fuera la otra mitad perfecta de mí. No estoy pidiendo tu permiso ni pidiendo nada
más que su comprensión.
Declan lanza un suspiro largo y bajo.
—Lo entiendo más que nadie, hermano. He tenido ese tipo de amor antes.
—Hablando de Syd, ella es la mejor amiga de Ellie.
—¿La has visto? —Hay una animación en su voz que no estaba allí hace un
momento. Puede fingir con cualquier otra persona, pero no conmigo. Él la ama.
Siempre lo ha hecho, y ella es la razón por la que mi hermano nunca encontrará la
felicidad.
—Ella estuvo aquí la otra noche.
—Mierda. No puedo verla.
—No vas a tener otra opción cuando regreses a Sugarloaf para cumplir tu
condena de seis meses —le recuerdo.
Mi hermano puede ser un pez gordo en la ciudad de Nueva York, pero Sydney
lo pondrá de rodillas.
—¿Y qué planeas hacer con tu nueva familia? ¿Te estás mudando? ¿Vas a
conseguir un trabajo? ¿Hacer algo más?
Ésta es la razón principal de mi llamada. Va a enloquecer, pero mis otros
hermanos serán peores. Si tengo alguna esperanza de venderles esta idea, necesitaré
a Declan de mi lado.
—Me gustaría comprar una parcela de tierra.
182
—Lo siento, ¿qué? —Casi se ahoga con las palabras.
—Hadley solo ha conocido a Sugarloaf como su hogar, y tenemos suficientes
acres para comprar una parte. No hay hipoteca, así que me gustaría comprar algo.
—¿Estás jodidamente loco? ¿Quieres quedarte en el puto Sugarloaf?
¿Recuerdas las razones por las que nos fuimos, Connor? De todas las malditas cosas
que pensé que escucharía, ¡esta tiene que ser la más estúpida de todas!
Ahora es mi turno de gritar.
—¡Sí, estoy jodidamente loco porque quiero ser el padre de mi hija! Quiero
darle lo que no teníamos: estabilidad. Puedes huir de las cosas que amas, Declan,
pero yo no. Encontré a la mujer con la que literalmente soñé durante ocho años y no
la voy a dejar ir. Si quiere que viva aquí y sea enterrado en esta tierra, lo haré.
Resopla y no dice nada. Los dos estamos cabreados y se sabe que nuestro
temperamento nos supera. También amamos un buen combate verbal entre
nosotros, así que dudo que las palabras que se escuchen tengan un efecto duradero.
—¿Y qué vas a hacer para trabajar? ¿Cómo planeas comprar esta tierra?
—No soy idiota. Puedo encontrar un trabajo.
No es que haya llegado a ese punto todavía porque he estado ocupado
cumpliendo mi sentencia, pero lo resolveré. Obtuve mi título mientras estaba en la
marina, y aunque manejar una granja no es realmente lo que quiero hacer,
probablemente podría hacerlo bien con un rebaño más pequeño.
Tal vez.
—No estás pensando.
—No, no estás escuchando. Te llamé para contarte sobre tu sobrina, que es
maravillosa, y que en realidad estoy bien y estoy feliz, pero eres demasiado egoísta
para escuchar eso.
—Esto es típico de ti, solo piensas en ti. ¿Qué pasa con Sean y Jacob? ¿Crees
que te vamos a hacer pagar todos por una parte de la tierra que ibas a heredar?
Vamos. No quiero esa maldita granja ni nada de la tierra, ¡pero todos hicimos la
promesa de nunca regresar!
Esa promesa fue lo único que me impidió hablar con él sobre esto. Mis
hermanos eran las únicas cosas en este mundo que me importaban, y los amo, pero
no puedo vivir mi vida así.
—Tú, más que nadie, debes saber que las cosas cambian, Dec. No somos los
mismos chicos que éramos. 183
No dice nada de inmediato, y miro mi teléfono para ver si colgó.
—No. —Su voz rompe el silencio—. Supongo que no lo somos. Háblame de
Hadley…
Entonces recuerdo que mi hermano no es un mal tipo. Es solo protector.

Hadley llega corriendo al establo, con el cabello castaño recogido en una cola
de caballo y la nariz enrojecida por el frío.
—¿Dónde está mamá?
—Fue a ver a Sydney. Estoy seguro de que estarán hablando durante horas.
Pásame la llave inglesa —le instruyo mientras trabajo en este estúpido tractor.
No importa lo que arregle, reemplace o modifique, la maldita cosa no arranca.
Si bien nada me encantaría más que prenderle fuego y conseguir uno nuevo, solo
tiene tres años y debería funcionar. Es una prueba de voluntad en este momento y
me niego a rendirme.
—¿Las vacas marrones hacen leche con chocolate? —pregunta Hadley al azar.
—Ehh, no.
—¿De verdad?, porque los hipopótamos tienen leche rosada, lo cual es extraño.
Me pregunto si tiene sabor a fresa. Me gustaban las fresas, pero una vez comí
demasiadas y me enfermé.
Estas historias pueden haber parecido estúpidas antes, pero ahora quiero
saberlo todo. He trabajado muy duro para no mirar a Hadley de manera diferente o
abrazarla con demasiada fuerza. Todo lo que quiero hacer es decirle la verdad,
acercarla y prometerle el mundo.
Quiero recuperar el tiempo perdido, lo cual no es posible.
—Sí, me encantan las fresas.
—Podría amarlas de nuevo —dice rápidamente.
Sonrío. Realmente amo a esta niña.
—¿Qué más no te gusta?
—Patos.
Mi cabeza gira para mirarla. 184
—¿Patos?
Asiente.
—Sydney dijo que los dos tenemos anatidofobia. Es una palabra importante, lo
sé.
¿Sydney está en esto? Excelente.
—¿Y qué dijo Sydney exactamente?
—Bueno, ella me preguntó si me gustaban los patos y le dije, están bien pero
tienen ojos raros. Y ella estuvo de acuerdo y me dijo que a ti tampoco te gustan los
patos, lo que significa que decidí que los patos son realmente tontos. Cuando le dije
a Sydney, ella dijo que tienes anatidafobia. Lo busqué y decidí que los dos lo tenemos
porque no me gusta cuando me miran y a ti tampoco. Tenemos mucho en común.
No estoy seguro si debería reírme o conducir hasta la casa de Sydney y dejar
un centenar de arañas falsas en su cama y ver quién se ríe entonces. Pero luego miro
a mi hija, que parece que nuestro odio a los patos ha solidificado su lugar en mi
mundo, y no me importa.
—Realmente lo hacemos.
Su radiante sonrisa se hace más brillante.
—¿Sabes de qué más tengo miedo?
—No, ¿qué?
—El Hada de los Dientes.
Me río.
—¿De verdad?
—¡Ella es tan espeluznante! ¿Quién entra a tu habitación cuando estás
durmiendo y se lleva unos dientes? Si pudiera ser algo genial, no sería eso.
Probablemente me gustaría ser Papá Noel porque da regalos y hace feliz a la gente.
Me gusta hacer feliz a la gente. ¿Te hago feliz, Connor?
Dejo mi llave inglesa y me muevo para sentarme a su lado, agarrando una
botella de agua para cada una de las que Ellie nos hace traer antes de que salgamos
al granero a trabajar.
—Definitivamente me haces feliz, Squirt. Encontrarte en esa casa del árbol fue
lo mejor que me pasó en mucho tiempo.
—¿De verdad? —Sus ojos verdes brillan.
—De verdad. 185
—¡Te amo! —dice y luego envuelve sus brazos alrededor de mí, dejándome
atónito.
La rodeo con el brazo y la aprieto con fuerza, sin importarme las reglas que he
creado.
—Yo también te amo, niña. Yo también te amo.
—¿Q
uieres ver una película? —pregunto mientras regreso a la
sala de estar.
Acabo de hacer que Hadley se duerma y estoy
haciendo todo lo posible para que mi mente deje de
pensar en lo que pasó hoy. Estoy agotada, nerviosa y necesito una distracción.
—Sí, ya la tengo lista.
—¿Ya la elegiste?
186
Asiente.
—Ciertamente lo hice.
—Estoy preocupado.
—Como deberías estar, Ángel, pero como me pediste una cita esta noche, es
justo que pueda elegir.
No estoy segura de su lógica, pero estoy dispuesta a darle esta victoria porque
no tengo la energía para pelear.
—Entonces puedo elegir los bocadillos.
Connor come sano en su mayor parte. Sus desayunos y almuerzos tienen que
ver con macros y algún otro término, y su idea de un buen bocadillo son zanahorias
o pimientos. Siento que se necesitan galletas Oreo y leche esta noche.
Hay alegría bailando en sus ojos, como si pudiera leer mi mente y supiera que
está en problemas.
—No estoy seguro de querer aceptar ese compromiso.
—¿Qué puedo hacer para persuadirte?
—Podrías besarme.
Me acerco, de pie frente a donde él está sentado en el borde del sofá. Me gusta
esta posición sobre él.
—Creo que podría complacerte.
Me inclino, mi cabello crea una cortina a nuestro alrededor, y aunque Connor
puede haberme pedido que lo bese, es él quien toma el control cuando nuestros
labios se tocan. Su mano se desliza en mi cabello, sosteniéndome donde él quiere,
pero quiero estar más cerca de él, así que lo empujo contra el sofá y me siento a
horcajadas sobre él.
La mirada de sorpresa en sus ojos me hace sonreír, pero no dura mucho porque
necesito su beso.
Quiero perderme en su toque, calidez y afecto.
Sus brazos serpentean alrededor de mi espalda y lo beso con todo lo que soy.
Nuestras lenguas se mueven juntas, mis dedos recorren su cabello y lo aprieto. No
sé si es todo lo que pasó hoy lo que me tiene tan desesperada por él, pero quiero
olvidarlo todo. Quiero que el mundo se desvanezca de la manera en que solo Connor
puede hacer por mí.
—Tranquila, Ángel —murmura mientras lo beso de nuevo.
—Te necesito. 187
Sostiene mi rostro entre sus manos, estudiándome.
—Estoy aquí.
La culpa me asalta porque no está bien usarlo de esta manera. No tenía planes
de decirle que fui a ver a Kevin. No pensaba contárselo a nadie, pero se merece la
verdad, pase lo que pase.
—Fui a la cárcel hoy.
—Por favor, dime que es porque han encarcelado a algún pariente lejano.
—Hablé con Kevin.
Su cuerpo se tensa, y me estremezco, esperando la ira y no esperando el horror
que tengo.
—¿Pensaste que te iba a hacer daño? —Empiezo a levantarme, necesitando
espacio, pero Connor agarra mis caderas, obligándome a quedarme—. Ellie, nunca
te haré daño con ira.
—Lo sé…
—Te lo diré hasta que lo creas. ¿Estaba molesto hace un momento? Sí. No
porque hayas ido, sino porque odio la idea de ese idiota cerca de ti. Habría ido
contigo si me lo hubieras pedido. Todo lo que quiero, todo lo que siempre querré, es
mantenerte a ti y a Hadley a salvo, y cualquier cosa que te ponga en peligro me pone
nervioso.
—Estaba a salvo. No puede lastimarme allí.
Connor suelta un suspiro por la nariz.
—Entonces, ¿por qué estás nerviosa? ¿Qué te dijo?
Esta tiene que ser la conversación más incómoda en la posición más incómoda.
Estoy sentada en el regazo del tipo con el que me he mudado y del que me estoy
enamorando y hablando del hombre del que me estoy divorciando.
—Dijo que yo no valía nada y que firmó los papeles del divorcio. Quiere que
acabe y quiere que mi hija bastarda no sea su problema. Básicamente, me hizo saber
que no está en absoluto molesto por eso y que soy una puta.
—Joder, lo mataré —dice Connor con los dientes apretados.
Pongo mi mano en su mejilla.
—¿Y entonces qué? ¿Te perdería de nuevo? Hadley te perdería. No vale la
pena.
Cierra los ojos y luego toma un segundo antes de abrirlos.
—Ese hombre no volverá a hablar contigo, ¿entiendes? No puedo soportarlo. 188
Nunca se acercará a Hadley, y te juro por Dios, Ellie, que no puedes estar sola con
él.
—No tengo ninguna intención.
Después de hoy, no queda nada por decir. Nos divorciaremos desde que firmó
los papeles. Y considerando los cargos y las notas del juez sobre lo sucedido, lo
aprobarán en lugar de hacernos pasar por una mediación. Sydney proporcionó
muchas notas y pruebas para respaldar la denuncia de abuso, incluidas fotos. Ahora
que está claro que no quiere tener nada que ver con Hadley, es más sencillo.
—Solo pensar en que estabas cerca de él…
Puedo ver lo angustiado que está y odio que yo lo haya causado.
—Era algo que necesitaba hacer. Aunque solo confirmó lo que ya sabía…
Sus ojos, llenos de comprensión, se encuentran con los míos.
—Lo entiendo.
—¿Tu padre? —Supongo.
Él exhala un suspiro y luego coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja.
Es un gesto tan simple, pero la ternura que muestra incluso en su enojo habla más
que cualquier palabra. No me insulta ni me grita. Me está mostrando comprensión.
—Lo enfrenté más veces de las que puedo contar. Nunca pude comunicarme
con él, y él no sintió remordimiento por lo que nos hizo pasar, por eso cuando me
fui, nunca regresé. No puedes hacer que los monstruos vean la luz, Ángel. No
puedes mostrarles un camino mejor porque la oscuridad es lo que los llama.
Me vuelvo a mover en su regazo, sintiéndome un poco cohibida de que la
primera vez que estamos así, lo hice para olvidar.
—Connor —digo suavemente, pasando mis manos por su cabello.
—¿Sí?
—¿Podemos empezar esta noche de nuevo? ¿Puedo besarte porque me diste
algo esta noche que no sabía que necesitaba? ¿Puedo recostarme en tus brazos
mientras miramos una película y disfrutar que sea posible hacerlo?
Mueve sus manos a mi cara, agarra con cuidado mis mejillas y luego acerca mi
boca a la suya. Este beso es suyo y solo suyo. Mi cabeza nada con las sensaciones y
emociones que parece estar infundiendo en sus labios. Siento su amor y más que
eso… me siento querida.
Ambos profundizamos el beso, sin saber dónde comienza y termina el otro.
Mis dedos se mueven hacia su pecho y me deleito en la forma en que sus músculos
se flexionan bajo mi toque. 189
Luego, sus manos se deslizan por mi cuello y mi espalda, rozando los lados de
mis senos antes de aterrizar en mi trasero. Me agarra, tirando de mí un poco más
alto hasta que puedo sentir su erección crecer.
—Connor. —Su nombre es una oración.
—Te deseo tanto.
—Yo también te deseo. —Y lo hago, más aún cuando nos besamos. Cuando
puedo saborear, oler y respirar todo lo glorioso y perfecto de él—. Me haces sentir
muy bien.
—Tú lideras esto, Ellie. No haré nada que no me pidas. —Me besa de nuevo y
luego se aparta, haciéndome gemir—. Dime, cariño. Lo que quieras.
Mi corazón late con tanta fuerza que me marea.
—Bésame.
Lo hace. Me besa como si fuera la única cosa para la que fue hecho. Nuestras
lenguas chocan una y otra vez, volviéndome loca. Necesito más. Quiero más. Quiero
que me toque y me ame.
—Tócame. —Apenas consigo pronunciar las palabras antes de volver a sus
labios.
Es el único hombre que me ha hecho sentir así. Nunca en mi vida alguien me
había besado tan profundamente como Connor. Es una experiencia con mucho
cuerpo y, en este momento, mi cuerpo quiere más.
Me ha amado antes.
Lo he sentido dentro de mí.
Y quiero sentirlo todo de nuevo.
Las manos de Connor se deslizan por mi espalda y luego vuelven a bajar.
Rompe el beso y nos miramos mientras sus manos se mueven hacia mi pecho.
Sabiendo que está midiendo mi respuesta, me arranco la camisa y le enseño mis
pechos, y luego agarro sus muñecas para poder guiarlo allí.
El calor en su mirada es suficiente para derretirme, y mi cabeza cae hacia atrás
mientras él frota sus pulgares contra mis pezones y amasa mis senos. Juro que podría
venirme así. Vuelvo a levantar la cabeza, y su toque, sus ojos y el poder que me está
dando es demasiado.
—Eres perfecta. Eres todo, Ellie. Dime que quieres.
—Más.
190
Sonríe, pero niega con la cabeza, un cálido aliento acaricia mi piel desnuda.
—Sé específica. ¿Quieres mi boca en tus hermosos pechos? ¿Quieres que
vuelva a besar tus labios? ¿Qué quieres, Ángel?
Nunca he hablado. De hecho, siempre me he visto obligado a guardar silencio
y obedecer. No sé cómo hacer esto, pero aquí está este hombre grande y fuerte,
entregándose a mí, que es algo que no creo que haya hecho nunca por nadie más.
Quiero ser valiente por él.
—Quiero tu boca en mis pechos.
El calor destella en sus ojos verdes y luego, sin romper nuestra conexión, su
lengua rodea mi pezón, que es lo más caliente que he visto en mi vida. Mis dedos se
deslizan por su cabello mientras me adora. Besa, chupa y acaricia mi piel antes de ir
al otro lado.
Es el cielo y el infierno al mismo tiempo. Empiezo a mover mis caderas,
necesitando más.
—Eso es, Ángel, toma lo que quieras. Úsame. Móntame y toma lo que necesites.
Sus palabras deberían avergonzarme, pero no lo hacen, y hago lo que él dice,
dándome la fricción que tanto necesito. Lo hacemos como adolescentes que no
conocen nada mejor, pero es perfecto.
Empiezo a venirme cuando la boca de Connor está en mis pechos y su polla se
tensa contra su vaquero en el ángulo exacto que necesito. Mi corazón late con fuerza,
el cuerpo se tensa mientras busco mi liberación.
—Déjate ir, Ellie. Déjate ir, te atraparé. Te tengo en mis brazos y no te dejaré
caer.
Empujo más fuerte, moviéndome más rápido mientras él gime. Su lengua hace
rodar mi pezón y luego siento que sus dientes muerden lo suficiente y luego… yo
vuelo.
Mis ojos se cierran, mi cabeza cae hacia atrás, y él está allí, besando mi piel
mientras tengo lo que podría ser el mejor orgasmo de mi vida.
Mi respiración comienza a regresar cuando la vergüenza se apodera de mí.
Connor me mira.
—Eso fue lo más sexy que he visto en mi vida. Verte dejarte ir, fue hermoso.
Me muevo y él hace una mueca.
—Pero tú… 191
Toma mi cara entre sus manos y me besa tiernamente antes de apoyar mi frente
en la suya.
—Conseguí todo lo que quería, pero necesito —se mueve un poco—, ir al baño
un minuto. Cuando vuelva, voy a abrazarte y obligarte a ver una película. No vayas
a ningún lado, ¿de acuerdo?
No sé si mis piernas funcionarían incluso si lo intentara.
—Bueno.
—Gracias.
—¿Por qué?
Connor me da una sonrisa que derrite mi timidez.
—Por confiar en mí.
Lo beso de nuevo.
—Gracias por ser un hombre en quien puedo confiar. Yo… —Me detengo,
sabiendo que es demasiado pronto para decirle que me estoy enamorando de él.
Ni siquiera estoy segura si debería amarlo, pero aquí estoy, sintiéndome
desesperadamente como si no tuviera otra opción. Lo amo. Creo que podría
haberme enamorado de él esa noche hace ocho años y recién ahora me estoy
permitiendo reconocerlo.
—¿Tú?
—Quería decir que significa mucho para mí.
—Significas mucho para mí, Ellie.
—Y yo siento lo mismo por ti.
Se lleva la palma de mi mano a la boca y la besa.
—Vuelvo enseguida.
Me levanto y lo veo caminar hacia el baño, sintiéndome culpable por haber
quedado insatisfecho, pero luego se gira y me guiña un ojo. Es verdaderamente el
mejor hombre del mundo y, por ahora, es mío.
Después de unos minutos, regresa, y estoy saciada y llena de satisfacción
cuando Connor me rodea con sus brazos y nos acurrucamos en el sofá. Comienza la
película y me echo a reír de su elección de película. Solo Connor elegiría a La Bella y
la Bestia.

192
E
s el día de otoño más hermoso que he visto en mi vida. El aire fresco es
limpio y fresco, y el sol es brillante, iluminando todos los hermosos
colores de las hojas. Me paro en el porche con una taza de café, mirando
la cornucopia de rojos y naranjas que parecen calmar mi alma.
Connor, Hadley y yo saldremos a vivir una aventura hoy. No tengo idea de lo
que estamos haciendo, pero me dijeron que me abrigara porque estaremos afuera.
Las sorpresas solían ser desagradables, pero con Connor, nunca me preocupo. 193
Él es más que reflexivo, y cada día que estoy cerca de él, me enamoro más de él.
Desde la noche en el sofá hace una semana, no hemos tonteado ni un poco, y
parece que es todo en lo que pienso. Cuando pasa a mi lado en el pasillo, quiero
agarrarlo y besarlo. Él encuentra estas pequeñas maneras de tocarme sin realmente
tocarme. Me está volviendo loca.
—¡Mamá! ¿A dónde crees que vamos? —pregunta Hadley, rompiendo la calma
de la madrugada que estaba saboreando.
—No estoy segura, frijolito. ¿Qué piensas?
—Creo que nos va a llevar a montar a caballo.
Inclino la cabeza y entrecierro los ojos.
—¿Tiene un caballo?
Para ser honesta, no tengo idea de lo que Connor tiene en esta granja más que
mucho trabajo. Ha estado trabajando en el granero y en todo el equipo desde que
llegamos. Cuando arregló el tractor ayer, pensarías que se ganó la lotería. Estaba tan
feliz que era cómico verlo.
—No… —Veo girar las ruedas—. No crees que él piensa que podemos montar
las vacas, ¿verdad?
Me río y niego con la cabeza.
—Creo que él sabe que no.
—¿Estás segura? No es muy bueno con las vacas.
No se equivoca. Afortunadamente, el capataz, Joe, y los trabajadores de la que
era mi granja me aman y vinieron aquí para ayudar a Connor. Odiaban a Kevin y
estaban muy felices de dejarlo, especialmente después de descubrir que me golpeó.
Hemos trasladado las vacas Walcott a la tierra de Arrowood para asegurarnos
de que no les pasa nada, pero la granja de Kevin ya no funciona.
—Supongo que podríamos hacerle saber si lo intenta —digo con
complicidad—. Pero parecía muy emocionado.
—Mami, ¿está bien si amo a Connor?
Su pregunta saca el aire de mis pulmones. Ella y Connor se han vuelto muy
cercanos, y él dejó muy claro que nos quiere a Hadley y a mí en su vida.
—Sí, cariño, está muy bien que lo ames.
—Bien, porque lo hago.
—Me alegro. También te ama.
Ella sonríe. 194
—Lo sé, me dijo. ¿Crees que papá se enojará?
Mierda. No sé qué decirle, pero tampoco quiero mentir. No ha dicho nada
sobre Kevin recientemente. De hecho, ella ha estado evitando por completo
cualquier cosa que sea de él. No le hemos dicho que Kevin no es su padre biológico
todavía, y sé que Connor quiere que se entere de una manera especial.
No quiero quitarle eso.
—Hadley —me agacho y tomo sus muñecas en mis manos—, ¿recuerdas lo que
te dije sobre el amor?
Frunce los labios y se encoge de hombros.
—No.
Típico de un niño.
—Bueno, te dije que cuando amas a alguien, es un regalo y que la persona del
otro lado siempre debe estar agradecido por ello. ¿Cómo crees que te sentirías si
Connor fuera parte de nuestra vida? ¿Te gustaría que estuviera siempre cerca?
—¿Como un papá?
Asiento con la cabeza.
—Sí, así. Si pasáramos tiempo con él y tal vez lo amáramos con todo nuestro
corazón.
Estoy en un terreno muy inestable, pero me gustaría medir un poco su
receptividad. Ella es una gran parte de mi proceso de toma de decisiones. Si la idea
la asusta, retrocederé. Nunca más la pondré en una posición en la que esté llena de
miedo.
—¿Amas a Connor?
—Lo hago.
Sonríe tanto que me preocupa que se rompa la cara.
—Creo que él también te ama, mami. —Su voz es solo un susurro.
—¿Por qué piensas eso?
—Él te mira.
—¿Me mira?
Hadley asiente.
—Él te mira fijamente, y creo que te ama y quiere besarte.
Oh, ella estaría muy bien en la parte de los besos, pero Connor y yo claramente
no lo estamos haciendo muy bien ocultando nuestros sentimientos. 195
En ese momento, llega caminando a la casa como si saliera de una novela de
Austen. Camina a través de la hierba espesa como si fuera el señor Darcy con el sol
iluminando por detrás. Es tan malditamente hermoso que si no estuviera
sosteniendo la mano de Hadley estaría corriendo hacia él.
—Ves —la voz de Hadley es tranquila—, te está mirando.
La miro con una sonrisa.
—Sí, supongo que sí.
—Quiero quedarme con Connor.
No digo nada, pero aprieto un poco su mano.
—Ahí están mis chicas. ¿Qué tal si nos vamos a la aventura?
Iría a cualquier parte con él.
Hadley me suelta la mano y salta del porche hacia él sin previo aviso. Casi
grito, pero él la atrapa sin inmutarse.
—¿A dónde vamos? —pregunta mientras envuelve sus brazos alrededor de su
cuello.
—Es una sorpresa.
—¡Vámonos! —exclama Hadley.
Tomamos nuestras chaquetas y subimos a su auto. Hadley tiene sus audífonos
puestos y está viendo un programa, sin saber adónde vamos. A lo largo del viaje,
sigo mirándolo a escondidas, y cada vez que me atrapa, sonríe. Sutilmente, coloca
su mano en la consola central y la acerca a la mía. Siguiendo su ejemplo, hago lo
mismo hasta que las puntas de nuestros dedos se juntan.
Miro de nuevo a Hadley, que está absorta en su programa.
—Ella preguntó por ti y por nosotros hoy.
Él mira hacia arriba en el espejo y luego vuelve a mirarme.
—¿Y?
—Creo que deberíamos decírselo.
—¿Sabes lo que significa?
Lo sé. Significa que esto que estamos haciendo es real. Significa que quiere que
seamos una familia y quiere que nos mudemos con él y nos comprometamos con
algo más.
Por mucho que el miedo sea un sentimiento muy relevante, cuando lo miro, 196
todavía no puedo imaginar otro resultado. Alejarse de él no es posible. Me encanta.
Puede que sea rápido, pero es lo que siento en mi corazón.
Connor es desinteresado y nunca antes había tenido eso.
—Lo quiero todo, pero tengo que ir despacio.
—Lo sé.
—Siempre que lo entiendas.
Su mano se mueve y entrelaza nuestras manos con un poco más de fuerza.
—Podemos decírselo y el resto será a tu ritmo. Solo debes saber que cuando se
trata de ella, es posible que no pueda pisar los frenos.
Esa parte está perfectamente bien. Quiero que ella lo ame, y quiero que ella sea
lo único que ama más que a nada. Él y yo podemos controlarnos un poco y no
necesitamos trabajar en una línea de tiempo, pero no les robaré más tiempo juntos.
—Sé amable con ella… si ella te deja.
Sonríe.
—No creo que sepas lo feliz que me hiciste.
Mis mejillas arden. Eso es todo lo que quiero hacer, y él no tiene ni idea de lo
que hace por mí. Cada minuto con Connor es un regalo.
—Tú haces lo mismo por mí. —Miro hacia atrás de nuevo para asegurarme de
que no está escuchando—. Solo espero que no nos odie después de esto.
—Iremos con cuidado.
No puedo evitar estar nerviosa y ansiosa por esto. Aunque ama a Connor, lo
ve como un amigo. Cuando asuma el papel de padre, su relación con él cambiará.
No todo será diversión y juegos; él será su padre y la primera vez que tenga que
disciplinarla será un desafío.
Eso es siquiera sin tomar en consideración cómo se sentirá ella por las cosas
que hice. Ella sabrá que mentí y espero que eso no disminuya su confianza en mí.
Con suerte, haremos la transición sin muchos obstáculos, pero, de nuevo, ese
no parece ser el tema de mi vida.
Doblamos por un camino de tierra y mi curiosidad se dispara. ¿A dónde
diablos nos lleva?
Hadley saca sus auriculares y su cara está pegada a la ventana.
—¿Llegamos?
197
—Así es —dice Connor mientras continúa por el camino.
—¿Hay vacas aquí?
Me echo a reír y Connor me mira como si estuviera loca.
—Ella cree que nos estás llevando a montar vacas porque pareces tan inepto
cuando se trata del ganado que crías.
—¡Oye! ¡Sé que no les pones sillas a las vacas a menos que estés en un rodeo!
—protesta con tono de broma.
—¡Esos son los toros! —le grita antes de cubrirse los ojos con las manos.
—Es la misma cosa. Sé algunas cosas.
Su mano cae y niega con la cabeza.
—Tampoco pensaste que tenías que ordeñar las vacas.
—Sabes, eras mi favorita, ahora estoy reconsiderando darte a Betsy el nuevo
ternero que nació.
—¡Manzanas! —grita Hadley en lugar de responder, su atención
completamente enfocada en la ventana—. ¡Nos trajiste recoger manzanas!
Miro hacia Connor mientras asiente.
—Bueno, a los dos nos encanta el pastel de manzana, pensé que tal vez
deberíamos conseguir un poco y tratar de convencer a tu mamá para que lo hornee.
Ella se ríe mientras sus pies patean salvajemente.
—¡El mejor día del mundo!
Todos los años recojo manzanas y calabazas con Hadley, pero Kevin nunca
vino con nosotras. Siempre estaba demasiado ocupado, o demasiado enojado, para
hacer cosas con nosotras. Connor no solo está aquí, sino que también lo ha planeado.
Quería pasar tiempo con nosotras. Puso tiempo y esfuerzo en algo que no podía
saber que disfrutábamos haciendo y, sin embargo, de alguna manera, lo sabía.
El hombre se las arregló para tomar un comentario frívolo sobre los pasteles de
manzana, un comentario que hice en la peor noche de mi vida, y convertirlo en un
momento de alegría.
Estaciona el auto y Hadley sale.
Me vuelvo hacia él, y antes de que pueda detenerme, mis labios se abren.
—Te amo.
Los hermosos ojos verdes de Connor se llenan de emoción.
—Te he amado desde el primer momento en que te vi. 198
—Creo que yo también, pero es muy pronto y hay muchas cosas que aún
tenemos que resolver.
Él sonríe y toma mi mano entre las suyas.
—Tampoco tenemos nada más que tiempo. Ahora, vayamos a recoger
manzanas, y tal vez esta noche podamos empezar a hacer un plan sobre cómo
convertir este trío disfuncional en una familia.
Y con eso, sale del auto, y me pregunto cómo puedo agradecer a su horrible
padre por obligar a Connor Arrowood a regresar para poder encontrarme.
—¿C uántas manzanas realmente necesitamos? —pregunto
mientras Hadley pone otras dos en la carretilla. Sí, tenemos
una carreta porque la niña recogió la mitad del huerto.
—Me gustan las manzanas. Son buenos para ti.
Está bien, tiene razón, pero… no necesitamos cincuenta.
—Cierto, pero creo que tenemos suficiente.
199
Hadley se detiene, se vuelve hacia mí y se pone las manos en las caderas.
—Si no tenemos suficientes manzanas, mamá no puede hacer tartas.
No estoy seguro de cómo discutir eso, pero puedo desviar su atención hacia
otra cosa.
—¿Te gusta el pastel de calabaza?
Frunce la nariz.
—Ugh.
Ahora no estoy segura si es mi hija. ¿Cómo puede no gustarle el pastel de
calabaza?
—¿Alguna vez lo probaste?
—No, porque es asqueroso. Las calabazas son como un vegetal.
Ellie suspira a mi lado.
—No tienes idea de lo divertido que puede ser esto.
No creo que ella entienda que a mí no me importan menos estos argumentos.
Yo quiero tener un millón de ellos. Discutiré lo que la niña a mi lado quiera debatir
mientras pase tiempo con ella.
—No estoy seguro de que pueda hacer algo que no me parezca interesante.
Niega con la cabeza.
—Oh, no puedo esperar a ver si dices eso en un mes.
Tampoco puedo. Espero que nunca sea aburrido, aunque sé que no. Mis
hermanos probablemente pensaron que era lindo e interesante en algún momento.
Cuando tenía dos años, me convertí en su herramienta de negociación y en su chivo
expiatorio. Ser el más joven significaba que era estúpido y los escuchaba.
—Estoy seguro de que perderá gracia en unos cinco años.
—¡Connor, Connor! ¡Mira, tienen una calabaza enorme! —Señala lo que tiene
que ser lo más grande que he visto en mi vida—. ¿Podemos llevarla?
—Soy fuerte, pero no tan fuerte.
Ellie resopla a mi lado.
—Hadley, no podemos meterla en el auto.
Los ojos de Hadley encuentran otra que es solo un poco más pequeña que la
otra.
—¿Podemos llevar una grande como esta?
—¿Trajiste el tractor? —pregunto. 200
—¿Funciona? —dice Ellie con un bufido.
Mis ojos se entrecierran.
—Aún no. Aparentemente necesita otra parte.
Hadley agarra mi mano y me acerca a ella.
—Entonces no podemos traerlo porque todavía está roto.
¿Cómo puede una niña de siete años dominar este nivel de sarcasmo?
—Y no podemos llevar una calabaza del tamaño de un auto.
Hadley da un suspiro dramático.
—Bien. ¿Podemos conseguir un pony?
—Eh —digo, sin entender cómo pasamos de una calabaza a un pony.
Ellie se queda ahí con una sonrisa como si esto fuera lo más divertido, y una
expresión que dice no puedo esperar a ver cómo manejará Connor la pregunta.
—No puedo prometer eso, Squirt. Apenas puedo manejar a las vacas.
Ella mira hacia un lado, pareciendo reflexionar sobre eso.
—Bueno.
Eso fue fácil.
—Quizás pronto —agrega antes de tomar mi mano, impidiéndome decir nada
más—. Vamos a ver las calabazas, ya sabes, las que Connor puede levantar sin una
grúa.
Caminamos hacia donde hay una hilera de calabazas y ella las estudia
atentamente.
—¿Puedes levantar esta? —pregunta Hadley mientras toma una que es del
tamaño de su mano.
Le doy una mirada aguda y ella se ríe.
—Solo estás jugando conmigo.
—Creo que podrías levantar todas las calabazas.
—Realmente debes pensar que soy fuerte.
Asiente.
—Tienes grandes músculos, ¿no es así, mami?
Miro a Ellie con una sonrisa maliciosa.
—Sí, mami, ¿tengo grandes músculos? 201
—Tienes un gran ego.
Hadley se rasca la cabeza.
—¿Qué es un ego?
Ellie suspira.
—Es lo que piensas de ti mismo. Y parece que Connor piensa que es súper
fuerte y guapo.
—Es guapo. Le dijiste a Sydney que pensabas que lo era —nos informa Hadley.
Los labios de Ellie se abren y no puedo evitar burlarme un poco de ella. Es
demasiado divertido.
—Lo hiciste, ¿eh?
—Podría haberlo mencionado… una vez.
Hadley deja su calabaza y se acerca para tomar nuestras manos entre las suyas.
—Creo que eres guapo.
—Bueno, gracias, Squirt —digo mientras aprieto su mano—. Creo que tu mami
es muy bonita.
—¿Piensas que soy bonita?
—Creo que eres hermosa —le digo—. La chica más hermosa del mundo.
Hadley sonríe ante mis elogios y luego suelta la mano de Ellie. Sus brazos se
envuelven alrededor de mis piernas y se agarra con fuerza. Ella da los mejores
abrazos. Vienen del centro de su cuerpo y es como tentáculos envolviéndote.
—No tienes que conseguirme un pony, Connor.
Me río porque su mente simplemente rebota por todos lados por capricho.
—Eso es bueno.
—Aceptaré un cachorro en su lugar.
Ellie bufa.
—Empecemos con una calabaza y partamos de ahí.

202
H
oy fue perfecto. Todo salió incluso mejor de lo que podría haber
planeado. Hadley se divirtió, conseguimos un montón de manzanas,
calabazas y algunas cosas raras que Ellie llamó calabazas.
Ellie está guardando las manzanas y Hadley está esperando para dirigirse a la
casa del árbol. No solo obtuvimos calabazas para la casa, sino que también las
obtuvimos para la casa del árbol porque ella explicó que todos los lugares necesitan
decoraciones. 203
Podría convertir uno de los pastos de vacas en un huerto de calabazas para
mantener feliz a esta niña.
—¿Estás listo? —pregunta Ellie mientras sale con las dos calabazas y un
mantel.
—¿Para qué es eso?
—Cortinas.
—¿Cortinas?
—Hadley necesita hacer que el lugar sea un poco más acogedor, y las cortinas
hacen de una casa un hogar.
Nunca supe que fueran tan importantes. Miro hacia atrás a la casa, que no tiene
cortinas. Creo que mi padre estaba borracho una vez y arrancó todas las barras de
las cortinas de las paredes. No es que crea que las cortinas hubieran hecho de esta
casa un hogar. Lo único que hizo eso fue que mi padre se muriera y ya no estuviera
aquí.
—Creo que la gente que está dentro hace eso —le digo mientras la acerco a mi
pecho—. Hiciste de esta casa un hogar.
Ellie sonríe suavemente y me da un beso rápido.
—Creo que deberíamos decírselo ahora.
—¿Ahora?
Mi corazón comienza a acelerarse y los nervios me golpean. No soy un tipo que
sienta miedo. Después de mi tiempo en el ejército, aprendí a respirar y no dejarlo
entrar. En este momento, no puedo detenerlo. Una vez que le digamos a Hadley, su
mundo cambiará. El mío ya se ha inclinado sobre su eje, pero soy un adulto. Es una
niña y me preocupa cómo manejará la noticia.
—Cuanto más esperamos, más siento que le estamos quitando esto. Debería
saber que su padre se preocupaba lo suficiente por ella como para darle un día como
este. Quiero darle esto… a ti como su padre.
Mi boca se abre, pero las palabras no salen. Puedo sentir que mis palmas
comienzan a sudar, y me siento como un niño otra vez, no como el hombre adulto
que soy.
Son nervios, emoción, adrenalina y anticipación.
—¿No estás listo?
—No, lo estoy —digo rápidamente. No tiene nada que ver con estar listo.
Nunca he estado más preparado para nada—. Estoy seguro y quiero decírselo.
Simplemente no pensé que tú lo estuvieras. 204
—Es la hora.
Ella está en lo correcto. Ha llegado el momento.
—Vayamos a la casa del árbol.
Hadley sale corriendo, cargando una canasta y su muñeca.
—Traje sidra, tazas y galletas.
—¿De dónde sacaste las galletas? —pregunta Ellie.
—La cocina.
—Obviamente.
Aguanto una risa porque Hadley tiene una gran sincronización para una niña
de siete años. Los tres hacemos el viaje hasta el árbol que ha llegado a significar más
para mí de lo que nunca podría haber imaginado. Aquí es donde me escondí cuando
tuve miedo y encontré lo que había perdido.
Ahora, con suerte, es donde otra parte de mi vida encajará.
Caminamos en silencio, bueno, Ellie y yo estamos callados, Hadley charla
sobre cachorros y calabazas hasta que ve la casa del árbol. Luego sale como una
flecha y sube las escaleras que le construí. No se parece en nada a cualquier casa en
el árbol que hubiera tenido. Tiene un techo, dos ventanas y un pequeño porche en
la parte de atrás, que fue mi adición esta semana.
No quiero que este lugar sea un lugar donde ella se esconda, quiero que
signifique algo más para ella. La casa del árbol debería traerle alegría y ser un lugar
donde se formen recuerdos. Entonces, probablemente terminaré construyéndole un
baño, cocina, electricidad y plomería para cuando termine.
—¿Pusiste un porche? —pregunta Ellie.
—No tengo idea de cómo llegó ahí.
Ella pone los ojos en blanco.
—Sabes que estaba feliz con solo la pieza de madera contrachapada como piso,
siempre y cuando vinieras aquí con ella.
Esa es exactamente la razón por la que he ido más allá en la construcción de
este lugar.
—Lo sé, pero ella debería tener todo lo que pueda darle. Esa niña ha pasado
por un infierno, y si esto es lo único que puedo hacer que la haga sonreír, lo haré.
Ellie toma mis dos manos y me mira fijamente. Las palabras que me dijo antes
todavía resuenan en mi corazón y estoy ansioso por escucharlas nuevamente.
205
Ambos somos inconscientes hasta que escuchamos la voz de Hadley a nuestro
lado.
—¿Te vas a casar con mi mamá?
Nadie puede decir que esta chica es sutil.
—Quizás algún día, pero ahora mismo, lo estamos tomando un día a la vez. —
Espero que sea la respuesta correcta.
—¿Te gustaría que Connor estuviera en tu vida para siempre? —pregunta Ellie,
y está claro hacia dónde planea hacer la transición de esta conversación.
Reprimo mis nervios. Si Ellie pensara que decirle que soy su padre biológico la
molestaría, no estaríamos aquí ahora.
—¡Sí! Lo amo y es mi mejor amigo. Además, es divertido y guapo, y me va a
conseguir un cachorro.
—Yo nunca dije eso.
—Lo harás, me amas y soy adorable. —Mueve las pestañas y sus labios son
una línea tensa. Es adorable y tengo la sensación de que probablemente tenga razón.
Soy un tonto cuando se trata de ella, de ahí el porche en una casa en el árbol.
—Bueno, sea como sea —dice Ellie rápidamente, claramente impresionada por
su encanto—. ¿Y si te dijera que hace mucho tiempo, antes de que nacieras, conocí a
Connor?
—¿Se conocían? —Hadley nos mira de un lado a otro y yo asiento.
—Lo hicimos.
—Nos conocimos una vez, y fue… bueno, fue muy especial —continúa Ellie—
. Verá, tu abuela y tu abuelo habían muerto no mucho antes de eso, y estaba muy
triste. Connor me hizo sentir feliz y ayudó a mi corazón ese día.
Ella me mira y sonríe.
—¿Como lo hizo por mí?
—Exactamente —interrumpí—. Resulta que me gusta hacerlas felices a los dos.
Ellie suelta un suspiro tembloroso.
—Lo que quiero decirte es que… bueno, esa noche Dios me dio un bebé.
—¿Yo?
Mueve la cabeza rápidamente con una sonrisa.
—Sí, tú. Mi hermosa, perfecta y dulce niña. Connor y yo hicimos una prueba
que nos dijo que en realidad es tu verdadero padre.
—Pero… ya tengo papá.
206
Me agacho a su lado.
—Así es, pero tú y yo tenemos la misma sangre.
Ellie se arrodilla y toma las manos de Hadley entre las suyas.
—No lo supimos hasta hace unos días, y tu papá y yo nos casamos justo
después de conocer a Connor. Pero Connor es tu padre, no Kevin.
Los dos estamos inmóviles mientras esperamos que Hadley diga algo. Ella está
ahí, procesando lo que acaba de descubrir.
—¿Papá no es mi papá? —pregunta, su voz tiembla un poco.
Joder, esto me está rompiendo el corazón. La amo y no quiero causarle dolor,
pero al mismo tiempo, me alegro de que se lo digamos.
—No, cariño, pero no tienes que dejar de amarlo. No sé cuándo lo volverás a
ver, pero siempre puede estar en tu corazón.
Pienso en lo que le dijo a Ellie y tengo que rechazar mi exigencia de que Hadley
ni siquiera le dé eso.
Ella es bondad y todo lo bueno en este mundo, y él no es más que veneno.
Me alegro de que estuviera tan dispuesto a dejarlas porque yo estoy más que
dispuesto a conservarlas.
—Hadley —le digo con el corazón en la garganta—, no quiero confundirte ni
ponerte triste. No tienes que llamarme papá ni nada hasta que quieras, y si nunca lo
haces, siempre seré Connor para ti. Si hubiera sabido que eras mía, te habría
encontrado de inmediato, pero seré una parte de tu vida tanto como tú quieras, y
nada tiene que cambiar para nosotros hasta que estés lista para ello.
Ella me mira con los ojos llenos de confusión.
—¿Eres mi papá?
—Lo soy, y realmente estoy feliz de que seas mi hija.
Hadley suelta el agarre de Ellie y se acerca a mí. Sus manitas enmarcan mi
rostro y sonríe.
—Yo también quería que fueras mi papá.
Con eso, mi mundo entero cambia, y juro que podría llorar.

207
—No estoy cansada —se queja Hadley.
—Si no te acuestas ahora, nunca te levantarás para ir a la escuela. —Ellie no le
deja espacio para negociar—. Ve a cepillarte los dientes.
Hay una parte de mí que quiere pedirle a Ellie que la deje quedarse en casa.
Después de un día como el que tuvimos, seguramente podemos fingir que el mundo
que nos rodea no existe por un poco más de tiempo.
—Adelante, Squirt —digo, respaldando a Ellie porque puede que quiera
mantener a Hadley en casa, pero no soy tonto.
La expresión de agradecimiento en su rostro me dice que lo hice bien y quiero
hacerlo bien. Quiero ser el compañero que la apoye, lo que significa que no siempre
puedo ser el tipo genial.
Si Dempsey y Miller pudieran verme ahora…
Aquí estoy, el señor Doméstico y feliz como la mierda lidiando con esto. Nunca
lo había entendido antes: cómo un niño podía cambiar todo tu mundo. Vi a Liam
pasar literalmente de soltero del año a hombre de familia en solo unos meses. Pensé
que tal vez Natalie tenía algún tipo de coño dorado o algo así, pero yo era un maldito
tonto. Era amor.
Fue descubrir que otro humano era tan importante que estabas dispuesto a
olvidar todas tus estúpidas reglas. Ellie es la parte de mi corazón que no sabía que
me faltaba. Ella me ha puesto de rodillas y no me importa si no puedo volver a
ponerme de pie. Por ella, me quedaría aquí, a sus pies, mientras la tenga aquí.
Hadley va deprimida al baño y, un segundo después, escucho correr el agua
cuando comienza su rutina de dormir.
—¿Qué estás pensando? —pregunta Ellie mientras se acerca a mí, envolviendo
sus brazos alrededor de mi cintura en una muestra de afecto que por lo general solo
se ve una vez que Hadley se duerme.
—Que te amo.
Ella sonríe ante eso, sus ojos se llenan de amor y un poco de aprensión. No
puedo esperar a que llegue el día en que no vea la segunda parte.
—Dilo otra vez.
—Te amo.
Lo digo sin pausa, y lo diré un millón de veces hasta que ella lo crea. Nunca
sabrá lo que significa que me lo haya dicho sin avisarme.
Ellie se para sobre los dedos de los pies y me da un beso suave. 208
—Yo también te amo, Connor, y hoy fue… bueno, fue todo. Ella lo tomó mejor
de lo que yo podría haber imaginado, y se siente como si el mundo nos sonriera.
—Porque lo hace. Merecemos ser felices, y creo que ambos hemos tenido
suficiente mierda para toda la vida.
—Estoy de acuerdo, y con suerte —me besa de nuevo, y sus ojos se oscurecen
un poco—, tendremos más felicidad esta noche.
—¿Qué tanta felicidad?
Ellie se encoge de hombros.
—Ya veremos.
Dios, esta mujer está tratando de matarme. Me gustaría estar muy, muy feliz,
pero tomaré todo lo que pueda con ella. Puedo ser paciente, pero soy un hombre
que está muy enamorado de la mujer que tengo en mis brazos y me gustaría
mostrárselo.
Se desenreda y se mete el cabello detrás de la oreja justo cuando Hadley
irrumpe en la sala de estar.
—¿Puede Connor leerme esta noche?
Ellie me mira. Eso es algo que normalmente hace por Hadley, así que espero a
que me dé el visto bueno.
—Por supuesto —dice Ellie con una sonrisa que no puedo leer.
—¿Estás segura?
—Estoy cien por ciento segura.
—¡Gracias, mami! —Hadley corre hacia ella, la abraza con fuerza y luego corre
hacia mí—. ¿Listo?
—Listo.
Entonces Hadley prácticamente me arrastra al dormitorio que se ha convertido
en el suyo. La cama se ha alejado de la ventana porque tenía miedo de algo fuera de
ella, y las sábanas son de color rosa en lugar del azul profundo que solía estar en la
cama de Sean.
Me resultó extraño que mi padre nos odiara lo suficiente como para
golpearnos, pero no había tirado nada que le hubiera recordado a nosotros después
de que nos fuimos.
Todo estaba como era cuando vivíamos aquí.
Como lo dejó mi madre. Hasta que lo limpiamos y nos deshicimos del equipaje.
En los últimos meses, las cosas simplemente han… aparecido. Hay una planta 209
en la sala de estar, flores en la mesa y esos tapetes en el piso del baño.
Día a día, Ellie ha convertido esta casa en más. Ahora, nos estamos
convirtiendo en una familia.
Y eso me hace feliz.
—Entonces, ¿cómo suele hacer tu mamá esto?
Hadley se sienta en la cama y acaricia la manta.
—Primero tienes que escoger un libro. Me gustan los de allí.
—Está bien, elige el libro. —Me siento como un idiota total. Debería haber
sabido eso. Me acerco a la pila y busco uno que parezca más gastado. Supongo que
tiene un favorito—. ¿Alguno de ellos te gusta más?
Ella se encoge de hombros.
—Me encantan todos esos.
—¿Huevos verdes y jamón? —pregunto. ¿Quién no ama al Dr. Seuss? Mis
hermanos y yo amamos Go Dogs Go. Por supuesto. Se trataba de la velocidad y no
gustarte los sombreros.
Los ojos de Hadley se iluminan.
—No me gustan los huevos verdes con jamón…
—No me gustan, pero a Hadley sí. —Le guiño un ojo y me acerco a la cama,
sin saber muy bien dónde sentarme.
Hadley se mueve a un lado y sigo su ejemplo. Descanso con mi espalda en la
pared y luego ella imita mi posición, pero en lugar de su cabeza echada hacia atrás,
la apoya en mi brazo. Sus pequeñas manos agarran mi bíceps, y juro que ella está
sosteniendo mi corazón.
La miro, preguntándome por qué pensó Dios que yo era lo suficientemente
digno para ser padre. Después de todas las cosas malas que hice, no la merezco.
Aun así, ella es mía, y prometo algo ahora mismo. Nunca haré nada que la
avergüence. Seré honesto, dedicado y confiable.
—¿Lo leerás? —pregunta mirándome.
—Lo haré —respondo, pero no a la pregunta, sino a mi propio voto silencioso.
—¿Cómo conociste a mi mamá? —pregunta después de leer la primera página.
Mierda.
No puedo no responder, así que voy a ser vago. Es un buen plan, creo. 210
—Nos conocimos en un restaurante. —No es mentira. Sirven comida allí, y de
hecho llevé a Ellie a una cita la semana pasada. Califica.
—¿La besaste?
Oh Dios. ¿Dónde está Ellie?
—La besé, sí.
Hadley reflexiona sobre eso.
—¿La amabas?
—Tu mamá es muy adorable.
En mi cabeza, sigo escuchando la palabra: evadir. Quiero evadir todas las
preguntas posibles y leer la historia. Entonces, abro el libro de nuevo y empiezo,
pero Hadley no lo acepta.
—¿Crees que te casarás con ella?
¿Quizás responder una pregunta con una pregunta es la mejor opción?
—¿Quieres que me case con ella?
Asiente.
—Entonces realmente serás mi papá.
Aquí es donde vuelvo a pisar con cuidado. No quiero asustarla con la realidad
de lo que todo esto significa para ella, pero al mismo tiempo, quiero asegurarle que
cuando se trata de mí, estoy aquí para siempre. Nunca la abandonaré.
—Soy realmente tu papá ahora. Siempre seré tu padre, Hadley. Siempre. Tú y
yo somos familia en sangre y corazón.
Ella sonríe ante eso.
—Entonces, pase lo que pase, ¿siempre seré tu hija?
—Siempre.
—Incluso si tú y mamá no se casan.
—Incluso si eso nunca sucede.
Los ojos de Hadley se iluminan antes de dejar caer su cabeza sobre mi brazo.
—Me alegro.
—Yo también, Squirt. Yo también.
—Puedes leer ahora.
Y así lo hago. Después de veinte minutos y dos libros más, porque parece que
211
no puedo negarle nada, me dirijo a la sala de estar donde espero encontrar a una
Ellie feliz.
La encuentro leyendo un libro en el sofá y me apoyo en el marco de la puerta
para mirarla. Es tan bella. Su cabello castaño oscuro está recogido en la parte
superior de su cabeza y tiene sus lentes puestos. No hay esfuerzo en su belleza,
simplemente lo es. Se muerde el labio inferior y luego pasa la página.
Quiero jalarla a mis brazos y besarla sin sentido.
—¿Lees algo bueno? —pregunto, incapaz de alejarme de ella un minuto más.
Salta un poco y luego sonríe.
—Un romance sobre dos personas que se volvieron a encontrar. Estuvieron
separados por un tiempo, ambos se preguntaron por el otro, pero los obstáculos los
mantuvieron separados.
—Entonces, ¿es una autobiografía?
—Se parece un poco a nosotros, solo que menos drama.
Sonrío y me acerco a ella.
—Me vendría bien menos drama.
Ellie deja el libro y luego se acurruca en mis brazos después de que me siento.
—Sin embargo, el drama es lo que lo mantiene real. La vida está llena de
altibajos. Es el dolor lo que nos permite sentir las partes buenas. Si nunca hubiera
conocido la tristeza de estar con el hombre equivocado, cuando regresaste a
Sugarloaf, no sé si hubiera sido lo mismo.
Tal vez ese sea el caso, pero eso no significa que me guste la idea de que Ellie
alguna vez haya sentido ese tipo de tristeza.
—Hubiera preferido encontrarte feliz con él que en el infierno que estabas.
Incluso si eso significa que nunca podría tenerte.
Ella se acomoda a mi lado.
—Preferiría tenerte. No creo que mi corazón haya sido nunca el de nadie más.
Estoy donde pertenezco.
—Odio que hayas pasado por tanto en el tiempo que me llevó encontrarte de
nuevo.
Ellie inclina su rostro, entonces me está mirando y esboza una sonrisa suave.
—Todo ha terminado ahora. Mi divorcio será definitivo pronto y Hadley es
nuestra. Podemos resolver el resto y superar nuestro pasado.
212
Empiezo a decir más, pero alguien golpea la puerta.
—Quédate aquí —ordeno.
Nadie pasa nunca por aquí. Voy al estante que alberga una caja fuerte oculta
para armas. Me toma un segundo escanear mi dedo, pero luego el frente se abre y
agarro la pistola.
Los ojos de Ellie se agrandan, pero no se mueve. Probablemente debería haber
mencionado que la casa tiene muchas cosas como esta. Cuando prometí protegerla,
lo decía en serio.
Mantengo el arma a mi lado, listo para eliminar cualquier amenaza.
Hay otro golpe.
—¿En qué podemos ayudar? —digo, mano lista para reaccionar.
—Puedes abrir la puta puerta antes de que me congele el culo.
Mierda. Realmente no necesitaba esto esta noche.
Dejo el arma en la mesa lateral, abro la puerta y suelto un suspiro mientras
miro al idiota que está parado en el porche. Declan ha venido de visita, me pregunto
por qué.
—¿Qué? ¿No estás feliz de verme? No hay un, bienvenido a casa, hermano…
¿Qué gusto verte?
—Inesperado verte, Dec, no sabía que vendrías.
—Sí, hablé con Jacob y Sean y saqué la pajita corta para venir a ver las cosas,
asegurarme de que la conversación que tuvimos no se debió a una lesión en la cabeza
y conocer a tu chica.
Bien por él, pero no lo quiero aquí. Estaba a punto de tener una noche feliz y
eso acaba de desaparecer.
—Ve a buscar un hotel —le digo y trato de cerrar la puerta.
—¿Connor? —Ellie dice desde el otro lado—. ¿Está todo bien?
Mi hermano empuja la puerta, su sonrisa es tan amplia y encantadora como
siempre.
—Tú debes ser Ellie, yo soy Declan, el hermano mayor de este ingrato y el más
apuesto. —Su mano golpea mi hombro—. No quise entrometerme en su noche, pero
tengo unos días sin reuniones y quería venir.
—¡Oh! —Ella se apresura hacia adelante con la mano extendida—. Es un placer
conocerte. Soy Ellie, lo que ya sabías, y bueno, he oído mucho sobre ti. —La voz de
Ellie es suave y luego mira hacia abajo—. Soy un desastre. Por favor, no me juzgues
213
por esto.
—Por supuesto que no, es tarde, y vine inesperadamente. Por favor, no me
juzgues por los modales que mi hermano no tiene, y estaremos a mano.
Ella se ríe y le disparo dagas en la nuca. Qué maldito idiota.
—Dec iba a buscar un hotel.
Me voy a parar al lado de Ellie. No tengo idea de cuáles son exactamente los
motivos de mi hermano para venir aquí. Sin embargo, no creo que sea solo para una
visita amistosa. Si tuviera que adivinar, él está aquí para asegurarse de que Ellie sea
real y que mi solicitud de tierras no sea porque me están controlando de la polla.
Dios no quiera que sea feliz. El hecho de que sea demasiado cobarde para ir a por lo
que quiere no significa que yo lo sea.
—¿Un hotel? —pregunta Ellie.
Declan me mira a mí y luego a Ellie.
—¿Hay siquiera un hotel en Sugarloaf? Supuse que al menos me ofrecerías una
habitación.
Ellie me da una palmada en el pecho.
—¡No puedes obligarlo a ir a un hotel!
—Sí, puedo.
—No estaba interrumpiendo una noche importante, ¿verdad? —La sonrisa de
Declan me da ganas de golpearlo.
—Sí.
—No —responde Ellie al mismo tiempo.
Me sonríe como si supiera lo que echó a perder esta noche. Está bien, él no es
el único que tiene algo que usar en contra del otro. Declan olvida que esta ciudad es
pequeña y que no estamos en los días en los que no hay teléfonos celulares y tenemos
que escabullirnos para ver a alguien. Puedo enviarle un mensaje a una chica que está
evitando muy activamente.
—Acabamos de llevar a Hadley… nuestra… mi…
—Nuestra hija —le respondo, evitando que trate de averiguar si se lo he dicho
o no.
Su sonrisa es cálida, su rostro brilla de alegría.
—Nuestra hija a la cama. Estoy segura de que tienen mucho de qué ponerse al
día, y se está haciendo tarde, así que me voy a la cama.
214
—Por favor, no sientas que tienes que huir por mi cuenta. —Declan intenta
detenerla.
—No, no, no es eso. Tengo trabajo por la mañana y estoy realmente agotada.
Quiero estrangular a mi hermano.
—Dec, ¿por qué no te vas a la cama? Estoy seguro de que estás cansado después
de tu largo viaje sin invitación hasta aquí. Ellie y yo íbamos a hablar.
—Connor, está realmente bien, podemos hablar en cualquier momento. Tú y
tu hermano probablemente querrán ponerse al día. —Se acerca a mí y me besa en la
mejilla—. Buenas noches.
—Realmente quería que fuéramos felices. —Sé que sueno como un niño
petulante, pero no me importa.
Ella sonríe.
—Podemos ser felices mañana.
Declan se ríe, pero lo cubre con una tos.
Está muerto.
Ellie se sonroja y luego da un paso hacia atrás.
—Buenas noches, fue un placer conocerte.
—Igualmente, Ellie.
Cuando se pierde de vista, me vuelvo hacia mi hermano.
—¿Qué diablos estás haciendo aquí, Declan?
—Tenemos que hablar, y pensé que era mejor hacerlo en persona.
Se vuelve y se dirige afuera, sin darme otra opción que seguirlo.

215
D
eclan y yo caminamos en silencio, y puedo sentir la tensión
emanando de él.
Sigue caminando, y por mucho que quiera detenerlo y exigirle
que lo diga, conozco a mi hermano. Sean y Jacob pueden ser
presionados, Dec no. Trabaja mentalmente, sopesando cada posibilidad antes de
atacar. Es por eso que tiene éxito en su negocio. Ve el campo antes de hacer una
jugada. 216
Cuando llegamos al granero que me rompí el culo arreglando, finalmente se
detiene.
—Es bonita.
Al principio, no estoy seguro si se refiere a algo del granero o Ellie, pero luego
mira hacia la casa.
—Es más que bonita.
—¿Eso es lo que es esto? ¿Un flechazo o como quieras llamarlo?
—Vete a la mierda por preguntarme eso —escupí—. Tengo una hija, Dec. Una
puta hija. Amo a esa mujer y amo a mi hija.
Levanta ambas manos.
—¡Tranquilo! Te lo pregunto porque la última vez que te vi, estabas como a la
mierda este lugar y quémalo. Ahora estás pidiendo comprar algunas de las tierras de
la misma finca a la que juramos que nunca volveríamos. No sé cómo diablos
pensaste que ninguno de nosotros vendría a ver si los extraterrestres te secuestraban
o lo que sea. Por lo que sabíamos, ella descubrió quién era yo y te estaba
extorsionando.
Aprieto los puños y los suelto al menos tres veces antes de decidir que necesito
alejarme por un minuto. Nunca ha habido un momento en el que realmente haya
querido levantar los puños con ira hacia mis hermanos. Puede que esté dispuesto a
romper mis otras promesas, pero esa es una que nunca lo haré. Declan debe saber lo
enojado que estoy porque permanece en silencio mientras me calmo.
Una vez que estoy lo suficientemente calmado, me vuelvo y lo miro.
—Puedes estar dispuesto a alejarte de lo que quieres, pero esta no es una
opción. Si ustedes tres no quieren venderme la tierra, está bien. Tomaré el dinero de
la venta y compraré lo mío. No tienes que entenderme ni estar de acuerdo conmigo,
pero pensé que al menos respetarías mi decisión.
—¡La respeto! ¡Por eso estoy aquí! Llamé a Sean y Jacob, que piensan que estás
loco, pero también quieren que seas feliz. ¿Cuánto sabes sobre Ellie?
Juro que está tratando de hacerme enojar a propósito.
—Sé lo suficiente.
—No creo que lo hagas, Connor. —Hay un pequeño tramo de silencio en el
que quiero exigirle que me diga qué diablos está pasando, pero me obligo a
esperarlo—. Vine porque necesitas saber algo y, como dije, no iba a hacer esto por
teléfono.
—Si es tan importante, dímelo ya. —Estoy cansado y mi hermano arruinó lo
217
que parecía una buena noche. No tengo paciencia para escucharlo hablar en círculos.
Declan suspira, y con un movimiento inusual, se pasa la mano por la cara. He
visto a Declan molesto, enojado, decepcionado y orgulloso, pero esta emoción no la
conozco. Casi parece… triste.
—¿Qué recuerdas de esa noche?
Mi cuerpo se tensa porque de todas las cosas de las que hablamos de nuestro
pasado, esa noche no es una. Nunca lo mencionamos, contentos con fingir que no
sucedió. Fue cuando supe que, pase lo que pase, nunca podría perdonar a mi padre.
Fue la noche en que hizo que cuatro chicos se enfrentaran a algo que nunca debieron
haber hecho. Nos obligó a todos a vivir una vida de arrepentimiento e ira.
Declan intentó protegernos a los tres, pero no había forma de que pudiera.
Papá se aseguró de que si uno caía, todos lo hiciéramos. Quería estar seguro de que
a través de nuestra culpa, lo protegeríamos porque siempre nos protegemos unos a
otros.
—Lo recuerdo todo.
—Yo también. Por mucho que trato de olvidar, no puedo.
—¿Por qué mencionas esto, Dec?
Suspira y luego se sienta en el fardo de heno.
—Necesito que me escuches antes de que te vuelvas loco y actúes como si
hubiera hecho algo que tú no hubieras hecho si los papeles estuvieran invertidos.
—Bueno.
Lo digo, pero no lo digo en serio. Si hizo algo para poner en peligro mi relación
con Ellie y Hadley, a mi hermano no le gustarán los resultados.
—Correcto. Bueno, voy a sacarlo todo, y me vas a escuchar porque lo quieras
creer o no, esta familia es todo lo que me importa, y cualquiera que la amenace es
mi problema. Trabajé demasiado duro para mantenernos a los cuatro fuera de la
cárcel o convertirnos en borrachos degenerados como nuestro padre.
—El punto, Dec.
Ahora puedo agregar que el estancamiento es algo en lo que mi hermano no es
bueno. Va a salir a la luz, así que es mejor que termine de una vez.
Sin embargo, Declan parece estar luchando con lo que sea por lo que condujo
durante cuatro horas para venir a decirme.
—Después de nuestra llamada, hice que mi equipo de seguridad revisara a
Ellie.
218
Ahora lo voy a enloquecer.
—¿Disculpa?
—Jesucristo, hice lo que cualquiera de nosotros haría, Connor. La hice
investigar.
Mis labios se aplanan y me concentro en respirar por la nariz.
—Cruzaste una línea, Declan. No tenías derecho a hacer eso.
Levanta las manos.
—¿No tenía ningún derecho? Soy tu maldito hermano que estuvo a tu lado, te
protegió, renunció a todo, ¡como tú lo hiciste! No estoy jugando, Connor. No me
gustó mucho esto. ¡Lo último que quería hacer era venir aquí y tener que mostrarte
esto!
—¿Mostrarme qué? —Mantengo mi voz tranquila. Está claro que Declan está
molesto, lo que me pone nervioso.
Se pasa las manos por el pelo y niega con la cabeza.
—Primero, déjame explicarte lo que encontré.
Le indico que siga adelante.
—No tenía mucho para seguir aparte de que ella estaba en Sugarloaf y tenía
que vivir cerca. Después de investigar un poco, encontraron a Ellie Walcott, que
estaba casada con Kevin Walcott, que fue arrestado recientemente, y tenían una hija.
Pongo los ojos en blanco y resoplido.
—Ya sé todo esto.
—Solo cállate y déjame sacar esto.
—Bien. —Mi paciencia se está agotando.
—Tuvieron dificultades para encontrar antecedentes sobre Ellie. Ella no era de
la zona lo que yo… asumí porque, ¿quién diablos se muda a Sugarloaf? Entonces,
cavaron más profundo y fue entonces cuando descubrimos su historia.
—¿Es una especie de traficante de drogas y sus padres murieron de alguna
manera nefasta? —me burlo de él porque esto es un poco melodramático.
Luego extiende un sobre.
—No exactamente, pero no estás tan lejos.
—¿Lejos de qué? 219
—En ese sobre está su certificado de nacimiento, licencia de matrimonio y un
informe policial. Todo con lo cual reconstruirás.
Todavía no lo sigo.
—¿Qué tiene que ver todo esto con algo?
Declan espera, su vacilación casi empalagosamente espesa.
—Abre el archivo, Connor.
Respiro profundamente por la nariz y hago lo que me pide. Levanto los
documentos, primero veo su acta de nacimiento y luego la licencia de matrimonio,
que muestra que se casó con Kevin, y luego el informe policial. El de la fecha que
nunca olvidaré.
Lo miro, la sangre sale de mi cara.
—No.
—Su apellido —dice el nombre al mismo tiempo que lo leo de nuevo.
Debe ser verdad. Mi hermano no condujo cuatro horas para venir a verme solo
para mentirme. No tendría esa mirada de terror en sus ojos si no fuera el único
apellido que podría destruirlo todo. “Cody”.
Y luego la perfección del día se ha ido.
Porque mi padre es el que mató a los padres de Ellie y yo ayudé a encubrirlo.
Declan niega con la cabeza.
—Lo siento.
Agarro mi cabello y gimo.
—¡No! ¡Maldito infierno! ¡Esta no puede ser mi maldita vida! Jesús, ella nunca
lo entenderá.
—Mira, sé que esto es mucho, pero no puedes decírselo, Connor. Tienes que
protegernos. No se trata solo de ti, esto podría jodernos a todos.
Miro a mi hermano como si tuviera diez cabezas. No es posible que él quiera
decir que necesito ocultarle esto.
—No puedes pedirme eso.
—¿Crees que lo hago fácilmente?
No me importa.
—¡La amo, Dec! No puedes pedirme que le mienta.
—¿Quieres vernos a todos en la cárcel? Tú también estarás allí, junto a tus
hermanos. —Su mano agarra mis hombros—. Somos familia. Somos todo lo que 220
tenemos los demás y tenemos que protegernos unos a otros.
Doy un paso atrás.
—Entonces, ¿por qué maldita sea? —grito y lo empujo. Declan se tambalea un
poco hacia atrás, pero se detiene—. ¿Por qué me dirías esto, hijo de puta? ¿Cómo
puedes pensar que podría seguir con mi vida después de que me lo dijeras? ¿No ves
lo que esto significa? El abuelo de Hadley mató a sus abuelos. Quiero decir, jodido
Dios, ¿cómo diablos guardo este secreto?
La lástima llena los ojos de mi hermano y suspira.
—No lo sé, pero hasta que hable con Sean y Jacob, este no es tu secreto para
contar todavía. Te lo dije porque si lo hubieras sabido de Ellie, habrías hecho
exactamente esto.
Hasta ahora, siempre había admirado la capacidad de mi hermano para pensar
con claridad. En este momento, no entiende. No puede. Ellie no es solo un pedazo
de culo del que estoy dispuesto a alejarme. Ella es mi futuro.
—No sé cuánto tiempo podré aguantar —lo admito—. No la voy a perder, Dec.
Si ella se da cuenta por sí misma, eso sería todo. La perdería a ella y a Hadley, y lo
siento, te amo a ti, a Sean y a Jake, pero… la elijo. Y si tú, de todas las personas, no
lo entiendes, entonces, al diablo contigo.
Declan tomó una decisión hace ocho años y le costó todo lo que amaba.
Sydney.
—Necesito unos días. Déjame hablar con ellos y… lo resolveremos. Lo siento
hermano. Realmente lo siento. Créeme, les hice verificar la información tres veces y
luego sacar el informe policial porque no quería que fuera cierto. Sé que piensas que
estamos todos enojados porque has encontrado a alguien, pero estamos felices por
ti. No queremos alejarte de eso. Solo… dame unos días, y luego las cosas pueden
caer por su propio peso.
Unos días de mentir y fingir… Dios ayúdame.

221
E
stoy sentada en la sala de profesores, tratando de concentrarme en el
trabajo. Hoy, mi jefe me va a observar y solo puedo pensar en Connor.
Necesito estar bajo control.
Él y su hermano ya estaban fuera cuando me levanté esta mañana y extrañé
tomar un café con Connor en el porche delantero. Se ha convertido en nuestro ritual
matutino, y ahora mi día se siente mal porque nos lo perdimos.
Hadley fue un descarrilamiento completamente diferente esta mañana.
222
Levantarla fue casi imposible. Estaba más lenta de lo normal y tenía que hacer una
pregunta cada tres segundos. Fue un milagro que hoy pudiera llegar a trabajar a
tiempo.
La puerta se abre y la señora Symonds entra.
—¿Lista para hoy?
No.
—Por supuesto —respondo en su lugar.
—No tienes que mentir, sé que mis profesores temen que entre, pero esta es
una observación emocionante, Ellie.
Es mi última revisión. Si termino hoy con buenos comentarios, lo más probable
es que me ofrezcan el puesto permanente. Realmente espero que ese sea el caso.
Nunca tuve nada que me permitiera elegir. Tener este trabajo me da un ingreso
que me brinda la independencia que necesito. Si bien Connor y Kevin pueden no ser
nada iguales, eso no significa que alguna vez estaré en deuda con otro hombre.
Quiero amar y ser igual a Connor.
—De hecho, estoy realmente preparada para ello y tengo muchas esperanzas
de que el resultado nos convenga a las dos.
Ella se sienta en esa mesa y apoya sus manos sobre las mías.
—Los últimos meses realmente has florecido. No solo ha estado sonriendo más
de lo que creo que lo había visto antes, sino que también tus estudiantes están
prosperando. Nunca quise entrometerme en tu vida personal, me esfuerzo por no
hacerlo con ninguno de mis maestros, pero quiero que sepas que me siento aliviada
de que estés en un lugar mejor.
—Yo también. Es triste que tuviera que suceder como sucedió, pero ahora estoy
feliz.
—Sabes, Connor fue uno de mis estudiantes —dice con una sonrisa
melancólica—. Era el más dulce de los chicos de Arrowood. Ese Jacob era una espina
clavada en mi costado, pero Connor siempre fue el de buen corazón, incluso si no
creía que lo fuera.
No es difícil imaginar cómo era en ese entonces. Él solo tenía dieciocho años y
yo también. Apenas éramos adultos, niños que se habían visto obligados a crecer
bastante rápido.
—Es un buen hombre.
—Es triste cómo crecieron esos niños. Conocía a su madre, era una mujer 223
maravillosa y su padre la amaba con una ferocidad que no tenía comparación con
nada que yo hubiera visto antes. Cuando ella murió, enloqueció. Recuerdo que traté
de pasar por allí una vez, y estaba tan borracho que no creo que supiera su propio
nombre, y mucho menos el mío.
Me quedo callada, alimentándome de cualquier información que ella esté
dispuesta a compartir. Connor y yo hablamos de cosas, pero pedirle que retroceda
en el tiempo no es algo que quiera hacer.
—De todas formas… —Parece recordarse a sí misma—. Ojalá hubiera
intervenido. Todos vimos los moretones, pero en ese entonces, no era algo que los
maestros informaran tan a menudo. Al menos no en un pueblo pequeño como este.
Entonces, todos nos quedamos callados, nos comentamos sobre la tragedia que
fueron los hermanos Arrowood, y desde entonces he vivido con los lamentos.
También me enseñó a no quedarme callada cuando veo cosas.
—Más gente necesita hablar por aquellos que no pueden —digo y espero que
ella entienda que ella es parte de lo que me obligó a despertar—. Si no fuera por la
gente que se preocupa por mí y por Hadley, no sé si estaría aquí sentada hoy.
La señora Symonds se retuerce las manos y suspira.
—Y esa hubiera sido una pérdida de la que nunca me hubiera recuperado.
Espero que hoy te vaya bien, Ellie. Me gustaría que tuviéramos más conversaciones
en el futuro.
Su insinuación no tan sutil me hace sonreír. Es una cosa más de la que estar
agradecida en mi vida.
—Yo también.
—Te veré en un momento, tengo que ir a tomar una taza de café.
Tan pronto como la señora Symonds se va, tomo mi teléfono y veo un mensaje
de Sydney.
Sydney: ¡Hola! ¡Hablé con el juez y tu papeleo del divorcio está siendo firmado hoy!
Debería tener una copia de la resolución muy pronto.
Mi espalda golpea la silla y sale una bocanada de aire. Parece que todo pasó
tan rápido. Sydney compareció hoy ante el tribunal por mí, y dado que el divorcio
fue indiscutible y no quería ninguno de los activos de Kevin, el juez debió haberlo
firmado.
Hoy me voy a divorciar.
Pensé que me sentiría diferente, tal vez incluso un poco triste. No porque lo
amara y quisiera que las cosas funcionaran, sino porque no logré que el matrimonio
funcionara. En algún rincón de mi mente, tenía la creencia de que sería como mis
224
padres. Feliz, enamorada y con ganas de formar una familia, y creo que eso es parte
de la razón por la que me quedé incluso cuando las cosas iban tan mal.
Quería ser como ellos.
Sin embargo, mi madre se casó con un hombre que no era como Kevin. No
estaba plagado de ira, puños y la sensación interminable de no ser lo suficientemente
buena.
A veces, me pregunto si se habría quedado si estuviera en mi lugar. Me gusta
pensar que ella no lo habría hecho.
Le envío un mensaje de texto a Sydney.
Yo: Estoy en estado de shock, pero también tengo una gran sensación de alivio. Gracias.
Gracias por todo.
Sydney: De nada. Gracias por confiar en mí.
Casi le digo que Declan está en la ciudad, pero estoy bastante segura de que no
serían buenas noticias. Además, no sé cuánto tiempo se quedará. La nota que
Connor dejó esta mañana explicaba que tenían asuntos que tratar, pero que me vería
más tarde, no que me verían más tarde.
Le dije a Hadley que él estaba aquí en caso de que ella viera a un tipo realmente
alto que se parece a Connor por ahí caminando.
Yo: Eres una gran amiga, Syd.
De repente no me siento como una.
Lo último que quiero es que la tomen por sorpresa, así que tal vez al menos
debería advertirle que existe la posibilidad de que se encuentre con él. Cuando
empiezo a escribir el mensaje de texto, suena la campana y tengo que volver a mi
clase.
—Mierda —digo mirando el teléfono. Si envío esto ahora, no podré responder
a sus preguntas inevitables, lo que probablemente la dejará enloquecida durante la
próxima hora.
Tendré que decírselo más tarde.
Ahora mismo, tengo un trabajo que asegurar.

—¡Conseguí el trabajo! —grito cuando entro por la puerta y encuentro a


Connor, Hadley y Declan en la sala de estar.
225
—¿Lo hiciste? —pregunta con una sonrisa que no llega a sus ojos.
Asiento.
—Lo hice. La señora Symonds dijo que lo logré y luego me ofreció un puesto
de tiempo completo. Significa beneficios y tiempo libre. ¡Estoy muy emocionada!
Hadley corre y envuelve sus brazos alrededor de mis piernas.
—¡Buen trabajo, mami!
—Felicidades —dice Connor y luego besa mi mejilla antes de retirarse
rápidamente.
No sé por qué está siendo raro, pero voy a asumir que es porque su hermano
está sentado aquí.
—Es un día de muchas buenas noticias.
—¿Qué más?
Levanto mi dedo, pidiéndole que me dé un minuto. No quiero a Hadley aquí
para esta última parte. Independientemente de lo bien que parezca estar tomando
todo, prefiero no decirlo así. Ella sabe que me estoy divorciando de quien siempre
ha conocido como su padre, pero no necesita saber todos los detalles.
Miro a Hadley.
—¿Terminaste toda tu tarea?
—Síp.
—¿E hiciste tus quehaceres?
—Sí.
Por supuesto, el día en que ella está en la cima de su vida es el día en que
necesito que tenga algo más que hacer durante un minuto o dos. Miro a Connor en
busca de ayuda.
Él pone su mano sobre sus hombros.
—¿Por qué no le muestras a mi hermano la casa del árbol?
Sus ojos se abren y vuelve su sonrisa hacia Declan.
—¿Quieres verla?
Mira a Connor e intenta igualar su entusiasmo, pero parece casi sufriendo.
—Ehh, seguro.
Claramente, no es una persona de niños, y si no quisiera contarle a Connor
sobre mis noticias de Sydney, seguiría a Hadley y Declan hasta la casa del árbol solo
para ver al hombre trepar con su traje de aspecto caro. 226
Connor sonríe.
—Oh, te encantará, Dec. Puedes volver a trepar a un árbol y, con suerte, no
caerte.
—Excelente. Suena muy divertido.
—Tómate tu tiempo con él, Hadley. Es viejo y probablemente le resultará difícil
moverse rápidamente —dice Connor riendo.
Declan lo mira.
—Te mostraré al viejo.
—Podrías intentarlo, pero podrías romperte una cadera. Si estás herido, no iré
a ayudarte.
Hay un tono burlón en su voz, pero luego hay algo más oculto. Casi como si
estuviera enojado con él, lo cual no entiendo. Declan ha sido muy agradable desde
que estuvo aquí. Espero conocer pronto al resto de sus hermanos, y que algún día
nos acepten a Hadley y a mí. Ya que ella es su sobrina.
Ese pensamiento me tranquiliza.
Ha ganado toda una familia. Mientras que antes solo éramos Kevin y yo, ahora
ella tiene a Connor y a toda su familia.
—No me iré por mucho tiempo, pero de todas formas, no necesitas tanto
tiempo —dice Declan mientras le da una palmada en la espalda—. Siempre fuiste
un tipo de persona que termina demasiado rápido.
Ahora no puedo contenerme, me echo a reír.
—¿Ves? —La voz de Declan baila con alegría—. Incluso Ellie lo sabe.
—Oh, no. No dije nada. —Me defiendo rápidamente.
—Hadley, asegúrate de tener una fiesta de té allí. A Declan le encanta hablar y
jugar con muñecas.
—¡Está bien! —dice con toda la alegría que puede reunir.
Los dos salen de la casa, y antes de que pueda decir una palabra, Connor me
toma en sus brazos y me da el beso más caliente e intenso que jamás me ha dado.
Normalmente no es tan agresivo, pero se siente como si algo más lo estuviera
impulsando.
Me aferro a él y se lo devuelvo, vertiéndome en él. Anoche, tenía planes para
algo muy similar a esto. Quería entregarme a él, al menos dar tanto como pudiera.
227
Su boca es cálida y suave contra la mía, y quiero más. Mis labios se abren y
ambos nos movemos al mismo tiempo. Con mi espalda contra la pared y su cuerpo
fuerte presionando contra mí, estoy atrapada de la mejor manera.
Mis dedos se mueven por sus brazos hasta la parte posterior de su cuello, y
profundiza el beso. Sus manos se mueven por mi cuerpo y luego se enganchan
debajo de mis muslos, levantándome del suelo.
Instintivamente, envuelvo mis piernas alrededor de su cintura mientras me
carga.
—Connor —digo sin aliento.
—Dios, me vuelves loco. Te quiero tanto.
—Te necesito.
Y lo hago. Lo necesito, y nos necesito a nosotros, y no me importa que no sea
como lo planeé. De todos modos, nada en mi vida es así. Si lo hubiera hecho, no
estaría en los brazos de este hombre, lo cual sería un pecado.
—Ellie —murmura y luego trae sus labios hacia mí—. Mi ángel hermoso.
Nos besamos continuamente, cada uno dando paso al siguiente y provocando
que mis labios se hinchen bajo el asalto. Quiero que continúe para siempre. Pasan
los minutos y juro que quiero arrancarme la ropa y tomarlo ahora.
Ni siquiera sé si estoy respirando ya que lo que existe en este mundo es Connor
y su perfecta boca sobre la mía.
Me empuja más alto contra la pared, usando sus muslos como palanca para
sostenerme, y luego sus manos están sobre mis pechos. Gimo, la cabeza cae hacia
atrás cuando me toca.
Sé que tenía algo que decirle, pero no lo recuerdo.
Algo importante.
Algo sobre…
—Estoy divorciada —digo las palabras, sabiendo que necesito sacarlas
mientras recuerdo mi nombre.
Sus manos se detienen y me mira.
—Estás…
—Divorciada. A partir de hoy.
—Eso significa… —Hace una pausa.
—Eso significa que tú y yo, bueno, espero que signifique que lo que estábamos 228
haciendo aquí puede ser algo que hacemos cuando no estamos tratando de robar
unos minutos.
Mira nuestra situación y maldice.
—¡Mierda!
—Oye —le digo rápidamente, tocando su mejilla—. ¿Qué pasa?
—No es así… Jesús, Ellie, lo siento. Estaba como un loco hace un segundo.
Lentamente, vuelve a poner mis pies en el suelo y luego ahueca mi rostro en
sus cálidas manos, que realmente me gustaron en mis pechos hace un momento.
—Yo también te deseaba con todas mis fuerzas.
—Hay cosas de las que tenemos que hablar y perdí la cabeza por un minuto.
—Está bien —le aseguro—. Lo prometo, tenemos mucho tiempo para hablar.
Sus ojos destellan con algo que no entiendo del todo.
—Solo… no quiero hacer esto ahora ni aquí. No cuando Hadley y Declan
pueden regresar. Tú y yo, necesitamos algo de tiempo.
Asiento.
—Estoy de acuerdo. Tenemos mucho de qué hablar.
—Sí. —Suspira la palabra.
—Está bien, ¿cuándo se va tu hermano?
Mira por la puerta y se pasa los dedos por el cabello.
—Está noche. Tiene que volver a Nueva York.
Eso me alivia un poco la culpa de no llamar a Sydney cuando salí del trabajo
para hablar de que él estaba aquí.
—Está bien, ¿quizás pueda pedirle a Syd que se quede con Hadley mañana?
Planeo tener a Connor solo para mí.
Su sonrisa no llega a tocar sus ojos.
—Entonces mañana.
—Mañana.

229
M
e acerco a la casa y miro mi cara en el espejo. Realmente desearía
tener algo de tiempo para cambiarme a algo sexy o realmente
arreglarme. Afortunadamente, pasé unos veinte minutos extra en la
ducha afeitándome y restregando áreas que de alguna manera había olvidado en los
últimos meses.
Esta noche, necesito que todo sea perfecto.
Hadley está en la casa de Sydney, donde han planeado una noche de chicas 230
con uñas, cabello y películas. Dejé que mi hija siguiera hablando y hablando de todo
lo que iba a hacer hasta que mi amiga me echó por la puerta con un comentario sobre
tomar buenas decisiones y moviera sus cejas con una sonrisa.
Sí, todos sabemos lo que va a pasar esta noche.
Los nervios me golpearon como una tonelada de ladrillos, manteniéndome en
su lugar. Sé que lo amo y quiero esto. Sé que si no hubiéramos estado preocupados
por el regreso de Declan y Hadley anoche, le habría dejado desnudarme allí mismo,
en el pasillo.
El deseo y la confianza no son el problema, es el miedo a no ser lo que él quiere.
Solo había estado con él esa noche, y luego estaba con Kevin. Si le preguntas a
mi ahora ex marido, te dirá que fui terrible en la cama.
Me preocupa que Connor sienta lo mismo.
Mi cabeza cae al volante mientras me preocupo por un nuevo conjunto de cosas
durante unos largos minutos hasta que escucho un golpe en la ventana a mi lado y
grito.
—¿Qué…?
Connor está allí de pie, mirándome con preocupación en sus ojos.
—¿Planeas quedarte aquí?
—Estoy pensando en intentar recordar primero cómo respirar.
Esboza una sonrisa suave y abre la puerta.
—Escuché el auto y esperé, pero no entraste a la casa.
—Estaba enloqueciendo un poco, pero ahora estoy bien.
Salgo del auto y tomo su mano. Cuando llegamos a la puerta principal, se
vuelve hacia mí.
—Ellie, no quiero que estés nerviosa. Quiero hablar y, con suerte, podemos…
Mi mano presiona sus labios, silenciándolo. Hemos hablado y hablado y
hablado. No quiero más de eso esta noche.
No, esta noche, terminé con las palabras.
—No estoy nerviosa, Connor. —Y luego me detengo. No quiero mentirle—.
Está bien, lo estoy, pero no por las razones que crees. Estoy nerviosa porque, por
primera vez en mi vida, siento que las cosas van bien. Eres todo, y nos quiero ahora
mismo…
Los labios de Connor están sobre los míos antes de que pueda decir algo más.
Son suaves, dulces y nada como lo fueron anoche. 231
No estamos preocupados por el tiempo ni por nadie más esta noche. No
tenemos nada que nos impida amarnos el uno al otro ahora.
Me aparto, necesitando decir lo que hay en mi corazón.
—Te amo.
—No tienes idea de lo mucho que te amo, Ellie. No hay forma de que pueda
explicarlo.
Levanto mi mano, rozando mis dedos contra su barba.
—Entonces muéstrame. Podemos hablar después.
Duda por un segundo antes de inclinarse y levantarme en sus brazos. No
decimos nada más porque, a veces, no se necesitan más palabras.
Llegamos a su dormitorio y empuja la puerta para abrirla. Mi cabeza descansa
sobre su pecho y puedo escuchar el latido constante de su corazón. Quiero
memorizar este sonido. Cada segundo de esta noche, quiero incrustarlo en mi
cerebro.
Ser amada, verdaderamente amada, es todo lo que siempre he querido.
Me pone en la cama y luego da un paso atrás.
—¿Qué está mal?
—¿Mal? —pregunta.
—Tú… estás bueno… estás allá.
Connor cierra los ojos y respira por la nariz.
—Tengo cosas que necesito decir.
Me pongo de pie y me acerco a él.
—Hemos hablado mucho en los últimos meses y ahora mismo quiero sentir.
¿Me dejarás sentir?
Quiere que pida lo que quiero, y lo hago. No quiero hablar sobre nuestro
pasado o nuestro futuro. Quiero el presente.
—Te daré todo lo que quieras.
Niego con la cabeza.
—Todo lo que quiero es a ti.
Me apoyo sobre los dedos de los pies y acerco nuestros labios. No tiene idea de
cuán frenéticamente está latiendo mi corazón en mi pecho o cómo el decir esas
palabras fue suficiente para ponerme de rodillas, pero lo hizo. La confianza que
tengo en nosotros es asombrosa. 232
Nunca antes pensé que sería capaz de hacer eso. Ser vulnerable da miedo y es
crudo. Demasiadas veces, he tratado de evitarlo porque aprendí que, cuando
permites que otra persona tenga el poder de lastimarte, lo hará.
Sin embargo, no creo que lo haga.
Él nunca me haría daño, no intencionalmente.
Las manos de Connor se mueven desde mis brazos hasta mi cuello para poder
inclinar mi rostro y profundizar el beso. Nos hace caminar hacia atrás, nuestras
bocas aún juntas hasta que golpeo la cama.
—Acuéstate —instruye.
Hago lo que me pide y me pongo de espaldas. Sin embargo, no me sigue. Él
retrocede, mirándome.
—Por favor, no me hagas suplicar —digo con un suspiro tembloroso.
Lo necesito. No importa lo que demuestre esta noche con respecto a cómo
estamos juntos ahora, lo necesito.
—Nunca. Nunca te haré suplicar.
—Entonces ámame.
—Siempre. Aunque no te merezco, quiero que sepas que eres dueña de mi
corazón.
—Y tú del mío.
—Dios, eso espero.
Antes de que pueda pensar demasiado en eso, se mueve hacia mí y me quita
la camisa del cuerpo. También me aseguré de usar ropa interior a juego, así que
Connor encuentra un sostén de color morado oscuro con encaje que apenas cubre
nada.
—Jesucristo —dice en voz baja y luego su boca está en mi cuello.
Besa su camino hacia abajo pero no mueve la tela. Su cálida boca cubre mi
pezón muy duro a través del encaje, dándome tantas sensaciones diferentes a la vez.
Está el roce del encaje contra mi pezón demasiado sensible mezclado con la
humedad de su lengua al encontrar mi piel que la tela no cubre. Mis dedos están en
su cabello y mis ojos están cerrados mientras me permito perderme con él.
Se mueve hacia el otro lado y mete los dedos debajo de la correa mientras la
baja lentamente. La sensación de sus manos callosas sobre mi piel es abrumadora.
—¿Quieres más, ángel? —pregunta mientras su boca vuelve a subir a mi oído.
233
—Sí, lo quiero todo.
Su gemido es ronco mientras arrastra sus labios por la curva de mi cuello.
—Entonces obtendrás todo lo que tengo. Todo lo que soy será tuyo.
Tira del otro lado de mi sostén hacia abajo, exponiendo mis pechos a él. Su
lengua sale, dando vueltas alrededor de mi pezón, y luego se lo lleva a la boca,
prodigándolo de calor.
Yo podría morir. Pensé que lo que hicimos la última vez era sexy, pero estar en
su cama, donde todo a mi alrededor es suyo, es casi demasiado.
No puedo respirar sin oler su colonia. No puedo abrir los ojos sin ver algo que
es suyo. Y lo siento. En todas partes.
Su mano se mueve por la parte delantera de mi cuerpo hasta mi pantalón.
Lentamente, desabrocha el botón y el sonido de la cremallera es fuerte, pero no es
nada comparado con el sonido de mi respiración. Estoy tan excitada.
Connor me mira y asiento, dejándole saber que todavía quiero esto. Él desliza
mi pantalón hacia abajo, quitándome la ropa interior también, y nunca me he sentido
más expuesta y liberada al mismo tiempo.
Me mira como si fuera una obra de arte invaluable que él ganó. Labios
entreabiertos y ojos cálidos mientras su mirada acaricia mi cuerpo desnudo.
—Estoy a tus pies, Ellie. —Su voz está llena de emoción.
No digo nada por miedo a romper a llorar, ¿y no sería eso lo más vergonzoso
de mi vida? Entonces, me siento y rozo mis dedos a lo largo de la pendiente de su
mandíbula antes de dejarlos caer al dobladillo de su camisa y levantarla.
La última vez que tonteamos, no entendí esta parte. No me dejaba tocarlo, y
esta vez, vamos a ser iguales. Es justo tenerlo desnudo también.
Ambos nos movemos lentamente, saboreando los segundos que tenemos. No
necesito apurarme esta noche, de hecho, si pudiera, lo pondría en cámara lenta,
permitiendo que cada momento dure un poco más.
Connor es absolutamente impresionante sin camisa. Sé que no es una palabra
masculina, pero eso es todo lo que tengo. Mi cerebro está revuelto mientras miro al
mejor espécimen masculino con el que podría soñar.
Cada músculo es firme y la piel se tensa contra ellos. Su estómago está lleno de
crestas y valles que mis dedos ansían explorar. Los músculos de sus brazos son
gruesos, y aunque han estado envueltos alrededor de mi cuerpo mientras me
sostenían, no comprendí completamente lo poderosos que eran.
Trazo las puntas de mis dedos desde su antebrazo hasta sus hombros y luego 234
por su estómago, disfrutando de la flexión de los músculos mientras lo toco. Se
mantiene perfectamente quieto, lo que me permite explorar, así que me muevo a su
otro brazo y miro el tatuaje en su hombro.
—¿Qué significa esto?
Es una serie de lo que parecen nudos celtas en forma de triángulo.
—Es el símbolo de la hermandad.
Parece una flecha en movimiento y es hermoso.
Su sonrisa es suave.
—Cada uno de nosotros tiene uno.
Me inclino hacia adelante y presiono mis labios contra él. Luego me pongo de
rodillas y doy la vuelta a su espalda, necesitando ver cada centímetro de piel que
tiene en exhibición. Encuentro otro tatuaje justo debajo de su omóplato.
—¿Y esto?
Mis dedos trazan la tinta negra del esqueleto de una rana que sostiene un
tridente de algún tipo.
—Ese es un tatuaje que se hacen los SEAL cuando perdemos a alguien en el
cumplimiento del deber. Es una rana de hueso porque somos hombres rana.
—Lamento que hayas perdido a alguien.
La mano de Connor se envuelve alrededor de mi muñeca y me empuja hacia
su frente.
—He perdido a muchas personas en mi vida, y Dios, oro para no perderte
nunca.
—Nunca lo harás.
Sus ojos se cierran mientras su frente descansa sobre la mía.
—Estoy tratando de ser paciente, pero me estás matando, amor. Necesito tocar
tu piel perfecta —dice mientras su mano vaga por mi costado—. Necesito besar cada
centímetro de ti. —Sus labios encuentran agarre en la parte superior de mi pecho,
justo encima de donde realmente quiero su boca de nuevo—. Quiero sentirme
dentro de ti. —Hago un sonido incoherente de placer cuando me recuesta—. Pero
ahora mismo, realmente quiero que te corras en mi lengua.
Y luego estoy bastante segura de que me derrito en el olvido.
—Connor —le digo, no muy segura de lo que estoy pidiendo. Lo quiero, pero
Dios, ha pasado tanto tiempo desde que alguien se preocupó por mí o por mi placer.
Ni siquiera sé lo que me gusta o quiero.
235
—¿Qué, amor?
—Solo… ha pasado… no lo sé.
—Shh. —Me arrulla—. Solo dime si hago algo que no te gusta.
Dejo escapar una respiración profunda y trato de relajarme. Nunca me hará
daño ni me obligará a hacer algo que no quiera o no me guste. Tengo que confiar en
él, y lo hago.
Él separa mis piernas y luego besa el interior de mis muslos. Me relajo tanto
como puedo con la misma cantidad de nervios y deseo dando vueltas. Entonces
siento que su boca se mueve hacia la unión de mis piernas, y mi respiración es tan
pesada que mi cabeza está nadando.
—Relájate, Ellie, voy a hacerte sentir bien.
Y luego lo hace. Su lengua se desliza contra mi abertura, sacándome placer de
mí de una manera que no he sentido desde entonces… él. Lame, chupa y se burla de
mi clítoris, empujándome más y más alto y luego volviéndome a bajar. Hace esto
algunas veces, lo que me da ganas de gritar, llorar y rogarle que nunca se detenga.
Se siente tan bien que casi no puedo soportarlo.
Estoy jadeando y sosteniendo las sábanas con un agarre mortal mientras un
orgasmo está al borde de la explosión. Grito su nombre, chupa más fuerte y luego
mueve su lengua. Entonces me vengo.
Todo es ligero y perfecto y no quiero parar nunca.
Se arrastra a lo largo de mi cuerpo, y lo miro, preguntándome cómo demonios
nos encontramos de nuevo y qué golpe de suerte fue. Aprovecho esta posición y me
muevo hacia su vaquero, necesitando tocarlo.
Me ayuda a quitárselo y luego mi respiración se detiene. Es magnífico. Su polla
es gruesa y larga, y todo lo que recuerdo y he fantaseado. Mis dedos se envuelven a
su alrededor y comienzan a moverse. Los ojos de Connor se cierran y necesito que
hable. El silencio es ensordecedor.
—¿Lo estoy haciendo bien?
—Oh, amor, no podrías hacerlo mal. Me tocas y estoy en el maldito cielo.
Se mueve un poco, se recuesta de lado y este ángulo es mucho mejor. Nuestros
labios se encuentran de nuevo mientras continúo acariciándolo.
—Quiero que me hagas el amor —le digo—. Ahora, Connor. Te necesito.
Me besa con más fuerza y luego se mueve para estar encima de mí.
Sus labios están de vuelta en los míos mientras se coloca entre nosotros. Nos 236
miramos y tengo que sacar todo lo que hay dentro de mí. Es demasiado. La emoción,
el placer, los sentimientos que no puedo contener.
—Te amo. Te amo porque me haces feliz. Das sin querer, y nunca he tenido
eso. Te amo porque nos amabas a Hadley y a mí antes de saber que éramos
realmente tuyas, pero soy tuya, Connor. Creo que de alguna manera siempre lo he
sido. Por favor, tómame y ámame.
No dice nada, pero no tiene por qué hacerlo. Veo todo en su corazón en esos
hermosos ojos verdes. Siento lo que dice su alma mientras sus labios reclaman los
míos y lentamente se desliza dentro de mí, cambiando mi propia alma de manera
irrevocable.
M
e voy a ir al infierno.
Parece que no me importa lo suficiente el descenso como para
llegar allí y detenerme. Todo mi plan fue arrojado por la puerta
cuando ella suplicó. Negarle algo era imposible y tenía que tenerla
solo una vez.
Sé que soy un bastardo. No tengo ninguna duda de que ella me odiará por esto,
pero al menos puedo aguantar esta noche conmigo cuando ella se haya ido. 237
—Eso fue… —dice Ellie, tratando de recuperar el aliento.
Fueron todas las fantasías que he tenido.
Fue cada fantasía que nunca supe que tenía.
Era todo lo que esperaba y temía, y será la última vez.
—Sí —le digo, acostado de espaldas, mirando al techo y deseando por Dios
poder tener más tiempo—. Lo fue.
Ella se acurruca contra mi costado, su brazo descansa sobre mi pecho, y la
abrazo con más fuerza. Sigo diciéndome a mí mismo que debo decir las palabras,
decirle lo que sé y darle la verdad, pero luego regateo por otro momento. Volvería
atrás en el tiempo, haría cualquier cosa para deshacer el pasado, pero no puedo, y
me odio a mí mismo más de lo que puedo expresar.
Todo lo que quiero es hacerla feliz, y ahora, algo que sucedió hace ocho años,
algo que cambió nuestras vidas a ambos, pero que no fue obra nuestra, me va a
obligar a romperle el corazón. A su vez, destruirá el mío.
Siempre pensé que si alguna vez le contaba a alguien lo que pasó, me quitaría
el peso de encima. Durante tanto tiempo, lo he retenido, lo he alejado de mi mente
para poder vivir conmigo mismo. Qué equivocado estaba. Haría cualquier cosa para
mantenerlo oculto hasta el fin de los tiempos.
Por eso trabajé tan duro en el ejército, porque necesitaba ser una mejor persona
e intentar salvar a alguien.
Sabía que regresar aquí resucitaría muchos fantasmas de mi pasado, nunca
pensé que chocaría con mi futuro. Un futuro que quiero más que el aliento en mis
pulmones o el corazón en mi pecho.
Que se joda mi padre.
Que se joda Declan.
Que se jodan todos los que sabían que serían la única fuente de dolor para la
persona que amaban y eran demasiado egoístas para alejarse.
Mis hermanos y yo estamos preparados para cualquier consecuencia. Están
dispuestos a asumir la culpa porque saben que no puedo ser el padre de Hadley o
el hombre que Ellie necesita con este secreto entre nosotros.
No puedo hacerle esto y, sin embargo, tengo que hacerlo.
¿Cómo voy a decir las palabras? Intento inventar un plan que pueda mitigar el
daño, pero no hay ninguno.
238
—¿Connor?
Miro hacia abajo a la muy saciada Ellie que no parece tener ninguna
preocupación en el mundo.
—¿Sí?
Me pregunto si ella puede ver mi culpa. Si ella puede sentir la angustia que
está rodando dentro de mí, el auto-resentimiento que crece con cada minuto que
pasa. ¿Ella sabe que la amo? ¿Sabe que estaba dispuesto a pelear con mis hermanos
por ella? ¿Importará?
—Te amo.
Y esa es mi perdición. Ella me ama, un hombre cuyo padre le robó dos vidas.
Me contó lo difícil que fue perder a sus padres. Todos estos años su misterio no ha
sido resuelto y ahora mi padre ni siquiera puede pagar por el dolor que le causó.
¿Por qué tenía que ser ella?
¿Por qué no podía ser alguien más?
—Te amo, Ellie. Te amo con mi maldito mundo entero y… —Tengo que decirlo.
Tiene que ser ahora. Aquí, en la cama, desnuda después de amarla con todo lo que
soy, tengo que romperla.
Cuando se sienta, sus ojos se llenan de un millón de preguntas.
—¿Qué pasa?
—Tengo que decirte algo.
—Está bien. —Su voz tiembla un poco.
Me muevo para que estemos frente a frente. Tengo que ser un maldito hombre
y reconocer lo que pasó cuando era básicamente un niño.
Para lo que no estoy preparado es para perderla.
—Hace ocho años, la noche que nos conocimos, ¿recuerdas que dije que mi
padre y yo nos peleamos?
Ella parece relajarse visiblemente y asiente.
—Sí, por supuesto.
—Estábamos discutiendo sobre algo que sucedió la noche de mi graduación de
la escuela secundaria, que fue la semana anterior. Mis hermanos estaban en casa
para mi ceremonia. Sabían que me había unido a la marina y querían estar aquí para
mi ceremonia de juramento.
Sus dedos se entrelazan con los míos y trago saliva. Jesús, ella me está
consolando. El nudo en mi estómago está tan apretado que duele. 239
—No tenemos que hablar de esto…
—Sí. Esa noche, Ellie, la noche de mi graduación de la secundaria fue una
maldita pesadilla. Mi padre había estado bebiendo, como siempre, y estaba fuera de
control. Gritaba a todo el mundo, insultándonos a mis hermanos y a mí. Trató de
golpear a Sean, pero ya no era un niño, así que terminaron peleando. Era… bueno,
otra noche divertida para los hermanos Arrowood. Los cuatro nos fuimos al granero,
como siempre hacíamos cuando queríamos irnos. Y ahí es donde ocurrió el error
número uno.
—No entiendo.
—Nos fuimos.
Niega con la cabeza.
—Todavía no lo entiendo.
—Nunca tenía acceso a las llaves del auto. No era un borracho divertido o
tonto. Era beligerante y pensaba que era mejor y más inteligente que cualquiera de
nosotros. El bueno de papá pensó que podía hacer lo que quisiera porque nadie le
dice a un Arrowood cómo vivir.
Ella comienza a mover sus manos.
—¿Él condujo?
No hay vuelta atrás ahora. Aquí es donde tengo que decir las palabras.
—Sí, condujo, pero no condujo su camioneta. Quería darle una lección a Sean,
así que tomó su auto. Declan vio que los faros se alejaban de la casa y corrimos. Nos
subimos a la parte trasera de la camioneta de Jacob y arrancamos. Pero no teníamos
un plan. Quiero decir… ¿cómo se consigue que un conductor ebrio se detenga?
—Connor… no entiendo.
Por supuesto que no lo hace. Tiene buen corazón y no sumaría dos y dos. O tal
vez lo haga. La mirada en sus ojos me dice que sabe adónde va esta horrible historia.
—Lo seguimos a través de tres pueblos, tratando de encontrar una manera de
hacer que se detuviera. Todo el tiempo discutimos sobre qué hacer. Quería sacarlo
del camino, dejar que se suicidara porque sería un regalo, pero Jacob se negó.
Todavía estábamos discutiendo cuando vimos venir otro auto. Lo juro, Ellie,
nuestros cuatro corazones dejaron de latir. Gritábamos, encendíamos las luces para
que el auto que venía se detuviera. No vieron que mi padre se estaba desviando
tanto que probablemente ni siquiera sabía en qué carril estaba. Jake lo intentó, chocó
la parte trasera del auto de Sean, esperando que lo enviara a una zanja, pero…
—Pero lo envió al tráfico que se aproximaba. —Apenas consigue pronunciar
las palabras.
240
—Al otro auto.
Sus ojos se cierran y una lágrima cae por su hermosa mejilla.
—A mis padres.
Espero hasta que me mira, rezando para que vea el pesar y la tristeza en mis
ojos.
—Sí.
M
e siento aquí, repitiendo las palabras en mi cabeza una y otra vez. Su
padre fue el responsable.
Mi cuerpo se siente como si miles de fragmentos de hielo me
estuvieran pinchando. Sigo estrechando mis manos, esperando que vuelva la
sensibilidad a ellas. Lucho por llevar aire a mis pulmones y es como si las paredes
se estuvieran derrumbando. No puedo quedarme aquí. No puedo simplemente…
sentarme aquí. 241
Me pongo de pie de un salto, tirando de la sábana conmigo y envolviéndola
alrededor de mi cuerpo, mi estómago se revuelve y la saliva me inunda la boca. Me
voy a enfermar si me quedo quieta un segundo más.
Él estaba ahí. Vio morir a mis padres. Por su padre.
Lo sabía. Él sabía lo que sucedió, y todo este tiempo, me lo ocultó.
—Ellie —dice detrás de mí.
—¡No! ¡No! No digas una palabra más.
Mi mente está dando vueltas mientras lo miro. Connor, el hombre de quien
estoy tan enamorada que me entregué a él por completo, el hombre que me abrazó
después de que me golpearon, me había estado mintiendo. Prometió protegerme,
construyó una casa en el árbol para Hadley, me hizo creer en él, ¿y todo para qué?
Todo para que él… pudiera… ¿romper mi maldito corazón?
Su pecho sube y baja mientras extiende su mano hacia mí.
—Ellie, déjame explicarte.
No hay forma de que pueda. Me usó, al igual que Kevin. La ira se agita en mis
entrañas y exploto.
—¡Lo sabías! —grito—. Lo sabías, y tú, ¿qué? ¿Viniste y me rescataste para
poder aliviar tu conciencia? ¿Fui un juego? ¿Fue divertido para ti? ¿Salvar a la niña
cuyos padres mataste?
Sus ojos se ensanchan.
—¡No! Lo que pasó con nosotros no tuvo nada que ver con nada de esto.
—Correcto. —Me río—. Ahora vas a decir que no lo hizo. ¡Estuviste allí,
Connor! Estuviste allí y mantuviste tu gran secreto, ¿y ahora me lo dices? ¡Después
de todo esto! —Señalo la cama donde le dejé amarme. Sentí su amor a través de mis
huesos, y ahora quiero romper hasta el último de ellos.
¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo pudo usarme así?
—No lo supe hasta el otro día.
Por favor.
—No soy tonta. Claro, he actuado como tal, y yo fui la chica tonta que se quedó
en un matrimonio abusivo, pero no estaba mintiendo sobre nada de eso. ¡Te di todo!
¡Te di mi corazón, mi amor, nuestra hija! —grito la última palabra a través de un
sollozo—. ¡Dios, me dejaste decírselo! ¡Maldito imbécil! ¿Cómo pudiste hacerle esto?
Mis lágrimas caen fácilmente mientras mi corazón se rompe en un millón de
pedazos. Confiaba en él. Pensé que no me mentiría, pero lo hizo. Lo ha estado
haciendo todo el tiempo.
242
Me limpio la cara, sintiéndome enojada y rota.
—No lo supe hasta que llegó Declan. Lo descubrió, y juro que esa es la verdad.
Te amo y amo a Hadley, nunca te lastimaría a propósito.
Bueno, llega un poco tarde para eso. Es exactamente lo que hizo. Me utilizó
para conseguir lo que quería.
—Si eso es cierto, entonces todavía lo sabías antes de dejarnos compartir una
noche juntos. ¿Por qué? ¿Para poder echar un polvo antes de decirme que viste quién
mató a mis padres? —No puedo dejar de gritarle. Me siento tan traicionada. Se
suponía que él era diferente.
Connor era el hombre que nunca me haría esto, y sin embargo lo es.
—No planeé esto, Ellie. ¡Tenía toda la intención de contártelo! ¡Demonios, lo
intenté cuando llegaste aquí!
—¡No te atrevas a echarme la culpa! Tuviste muchas oportunidades, pero no
lo hiciste.
Agarra un lado de su cabeza antes de que sus hombros caigan.
—No te estoy echando la culpa. Debería haberte dicho, tienes razón.
—¿Entonces por qué no lo hiciste?
Me mira, respira en breves ráfagas y luego mira al techo.
—Porque no quería decirlo. No quería decir nunca las palabras, y menos a ti.
Quizás soy un bastardo, pero te necesito. La idea de lastimarte me estaba matando,
pero merecías saber más de lo que yo quería protegerme.
—No hay duda de que seas un bastardo, Connor. Me mentiste. Me usaste, y
usaste el hecho de que te amo para obtener lo que querías.
Qué tonta soy. Siempre la maldita tonta con la mano en el frasco, esperando
encontrar una galleta para luego ser mordida por algo.
Esto es lo que soy.
—No te usé. Te hice el amor porque sabía que esto sería todo lo que tendría.
Sabía que, una vez que te dijera la verdad, me dejarías y te amo más que a nada en
el mundo.
Niego con la cabeza, las lágrimas caen mientras miro al hombre que ya no
conozco.
—¿Amor? El amor no toma. El amor no le roba a nadie la elección. El amor da
y el amor se preocupa. Me quitaste algo, no solo esa noche, sino ahora mismo.
Sus ojos están llenos de pesar y tristeza mientras lo desgarro.
243
—Me enamoré de ti sin saber quién eras. He vivido con la culpa de lo ocurrido
durante ocho años. No lo sabía, Ellie. Herirte va en contra de cada fibra de mi ser.
Recibiría una bala, me cortaría el brazo o cualquier cosa para evitarlo.
Puede pensar que eso es lo que quiere decir, pero yo no le creo. Disparó la bala,
justo a través de mi puto corazón.
—Vuelve a donde dijiste que no sabías. ¿Cuándo no lo sabías?
Connor se lame los labios y luego cierra los ojos.
—Nunca desde el día en que te conocí…
—Cuando nos conocimos en el bar donde estaban mis padres por última vez
—digo con un nuevo conocimiento cayendo en la cuenta—. Quiero saber todo.
Quiero que me cuentes todos los detalles de cómo sucedió. —Él… él sabe lo que
pasó, sabe lo destrozada que he estado por eso, y nunca me lo dijo—. Después de
que su auto volcó y los dieron por muertos, ¿qué pasó entonces?
Connor traga, su garganta se balancea antes de hablar.
—Nos detuvimos de inmediato, y Declan y yo saltamos para ayudar a tus
padres mientras Jake y Sean iban tras mi padre, que seguía conduciendo como si no
hubiera sucedido. Intentamos ayudarlos, pero… ellos estaban…
—El forense me dijo que murieron instantáneamente. —Mi voz suena
indiferente.
—Cuando llegué a su auto, no respiraban.
Es como ellos dijeron.
—Entonces, no lo… ¿intentaron? ¿Simplemente huyeron y los dejaron?
—No estoy orgulloso de lo que hicimos. Tú me conoces, Ellie. —Connor da un
paso más cerca, pero yo me retiro. No puede tocarme. Perderé el control y apenas y
lo contengo—. No soy un monstruo. Yo era un puto desastre, y mis tres hermanos
literalmente me metieron en la camioneta. Quería ir a la policía, pero éramos unos
jodidos niños. No sabíamos qué hacer ni qué significaba todo eso. Teníamos un plan
para llevarlo a casa, llamar a la policía y hacer que lo arrestaran.
Niego con la cabeza con disgusto.
—¿Entonces por qué no lo hicieron?
Ninguna de estas respuestas hace nada para sofocar la tormenta dentro de mí.
Todo en lo que puedo concentrarme es en que el hombre que amo fue de alguna
manera responsable de la muerte de mis padres. Todo este tiempo, he pensado en
cuánto lo amarían. Esperaba que estuvieran orgullosos del hombre que encontré y
que llegué a amar. ¿Cómo podrían sentirse así ahora? 244
—Cuando se despertó al día siguiente, los cuatro le contamos lo que había
hecho. Él se rio y nos llamó tontos por pensar que podríamos salirnos con la nuestra
entregándolo. Después de todo, fue el auto de Sean el que causó el accidente, y dijo
que probablemente alguien vio a Sean conduciendo el auto de regreso a la granja en
el momento del accidente. Todos éramos alborotadores conocidos, por lo que
amenazó con decirles a todos que era Sean quien conducía todo el tiempo.
Qué hombre tan horrible era su padre.
—¿Y el auto de Sean?
Lo único que siempre me ha eludido es lo que le pasó al auto que los sacó de
la carretera. Era la única pista que esperábamos encontrar. Todo lo que
reconstruimos fue que era un auto rojo debido a la transferencia de pintura.
Se mueve hacia mí y luego se detiene. Puedo ver cuánto dolor siente, pero
necesito saberlo.
—Está en uno de los garajes de almacenamiento de la propiedad.
Todo el tiempo que había estado buscando, estaba justo al lado.
—¿Tu padre sabía quién era yo? —Apenas digo las palabras. Mi corazón late
con fuerza y realmente me duele respirar.
—No lo había visto ni hablado con él desde la noche que me fui. Ninguno de
nosotros lo había hecho. Mis hermanos y yo nos fuimos de la ciudad y juramos que
nunca lo volveríamos a ver. Era un pedazo de mierda manipulador que rompía todo
lo que tocaba. Hicimos un pacto de que nunca nos casaríamos, nunca tendríamos
hijos y nunca seríamos como él.
Realmente me importa una mierda su pacto. No me importa cuando me siento
muerta por dentro. Me tiemblan los dedos con tanta fuerza que me preocupa que se
rompan, pero me han golpeado antes y puedo recibir un puñetazo.
—Responde a mi pregunta.
—Si tuviera que adivinar basándome en el hecho de que logró obligar a sus
hijos a regresar al único lugar donde nunca quisieron volver a poner un pie, entonces
sí, creo que probablemente él sabía quién eras.
Irreal. Qué hombre tan horrible tuvo que haber sido para usar a sus hijos para
encubrir un atropello, solo para darse la vuelta y ser amable con Hadley y conmigo.
Es demasiado. Lo odio por lo que me ha quitado, una vez más.
—¿Cómo puede estar pasando esto? —pregunto en voz alta.
Connor da un paso adelante de nuevo antes de detenerse.
—Si pudiera traerlo de vuelta a la vida para matarlo yo mismo, lo haría. Lo
245
odio, Ellie. Pelearía con él una y otra vez, pero no puedo cambiar nada de eso. Si no
hubiéramos peleado esa noche, nunca te habría conocido, e incluso si te pierdo, Dios
me ayude, seguirías siendo lo mejor de mi vida.
Me limpio los ojos, preguntándome una cosa más.
—Esa noche que nos conocimos, ¿por qué peleaste realmente con tu padre…
por todo el asunto?
Se sienta en la cama, su cabeza se cae mientras sus ojos se levantan hacia los
míos.
—Yo era el único hermano que aún vivía aquí, pero se enteró de que me iba al
campo de entrenamiento por la mañana. Me amenazó, exigiendo que me quedara
porque mis hermanos y yo estábamos bajo su control. Me dijo que tenía poder y
capacidad para joder todas nuestras vidas y que no iría al ejército si me arrestaban.
Sean estaba jugando en la universidad, Jacob acababa de conseguir su primer trabajo
como actor en una comedia, y Declan ya estaba en camino con su empresa. Todos
teníamos algo que perder, pero él no. Ya lo había perdido todo. Solo había dos cosas
que le importaban: mi madre y esta granja. Le dije que si alguna vez decía una
palabra al respecto, arruinaría su negocio. Les diría a todos los agricultores,
proveedores y compradores que era un borracho abusivo que mató a dos personas
y culpó a sus hijos. Lo arruinaríamos tanto como él nos arruinó a nosotros. Me dijo
que saliera y no volviera nunca. Así que me fui y te conocí…
Mi estómago se desploma y mi cabeza está confusa por la avalancha de
información. Antes de que pueda recuperar el aliento, empiezo a desmoronarme, y
luego los brazos de Connor me rodean. Entierro mi cara contra su pecho. Lloro por
mis padres, que perdieron la vida al costado de la carretera. Lloro por los cuatro
niños, cuyo padre era tan atroz que usó a sus hijos para salirse con la suya. Y lloro
por mí y por todo lo que he perdido.
Por lo que todavía voy a perder cuando salga de esta habitación.
Lloro porque nunca amé a otro como lo amo y no puedo quedarme. Dejo salir
todo en la comodidad de sus brazos porque no soy lo suficientemente fuerte para
hacerlo de otra manera.
—Lo siento mucho, Ellie. No tienes idea. Me odio a mí mismo. Ojalá pudiera
retroceder en el tiempo, pero no puedo. Por favor, no me dejes. Te amo y pasaré el
resto de mi vida demostrándote eso. Por favor, di que no me dejarás.
Ojalá no tuviera que hacerlo. Pero esa no es una promesa que pueda cumplir.
Tal vez podría haberlo hecho si no hubieran dejado a mis padres solos al costado de
la carretera, si hubieran esperado a que aparecieran los paramédicos. Si lo hubieran
hecho, al menos habría tenido respuestas.
246
No tiene idea de lo que pasé después, las semanas que pasé sin hacer nada más
que buscar pistas. Llamé a todos los talleres de carrocería, gasolineras y depósitos
de chatarra en busca de un auto rojo que hubiera sido dejado con daños
inexplicables. A veces, llamaba a la policía tres veces al día y les preguntaba si había
pistas. Estaba desesperada por respuestas, esperando poder solo… saber.
Esa noche cambió la trayectoria de mi vida, y tal vez si hubiera tenido
respuestas no me habría sentido tan destrozada emocionalmente como para casarme
con un hombre como Kevin.
Persiguiendo ese pensamiento es que, si hubiera obtenido mis respuestas en
ese entonces, nunca habría conocido a Connor en ese bar. Hadley no existiría.
Es insoportable para mí considerarlo, y me niego a caminar por ese camino de
posibilidades.
Dios, quiero creer desesperadamente que él no sabía nada de esto hasta que
apareció su hermano. Realmente lo hago. Pero la confianza se ha ido y no sé si alguna
vez volveré a creerle.
Cometí ese error con Kevin cada vez que me dijo que nunca volvería a pegarme
y no seguiré ciegamente a un hombre, sin importar el amor que le tenga. Después
de todo lo que he soportado, prefiero asumir la pérdida ahora que más tarde, cuando
esté demasiado hundida.
No es que crea que aún no he llegado a ese lugar. El amor que tengo por Connor
no se parece a nada que haya sentido antes. Perderlo… bueno, eso podría
destruirme.
Los sollozos continúan hasta que mi cuerpo está vacío. Estoy vacía y rota. No
recuerdo cómo volví a meterme en la cama. No tengo recuerdos de envolver mis
extremidades alrededor de él como si, si solo lo agarrara lo suficientemente fuerte,
no tendría que soltarlo, pero aquí estoy.
Me recuesto, esperando a que me diga que esto fue un mal sueño, pero la
mirada en sus ojos me dice que no lo es.
—Tengo que irme —digo, mi voz ronca y ronca.
—No —dice rápidamente.
Me levanto, mi corazón se rompe por la pérdida de su toque.
—Tenías que saber que este iba a ser el resultado.
—¿Qué quieres que haga? ¿Entregarme? Lo haré. Iré ahora mismo a ver al
Sheriff Mendoza y confesaré.
247
Niego con la cabeza, una nueva ola de lágrimas viene.
—No quiero ni necesito eso, Connor. Seguro que no quiero que otro de los
padres de Hadley esté en la cárcel.
Toma mi cara entre sus manos.
—Dime qué puedo hacer.
Esa es la cosa, no hay nada. En realidad, no condujo el auto que los mató,
ninguno de ellos lo hizo. Si fuera al sheriff, todo lo que haría sería herir a las personas
que ya han pagado por los pecados de su padre.
—Puedes hacer que esto sea lo más fácil posible para mí. Puedes demostrarme
que me amas al permitirme levantarme de esta cama y salir por la puerta sin que
esto sea más difícil de lo que ya será.
Su mandíbula se aprieta como si quisiera discutir, pero luego se sienta y se
mueve hacia un lado de la cama. Está haciendo exactamente lo que le pedí y, sin
embargo, se siente como otra traición. No quiero perderlo. La idea de alejarme me
está matando, pero tengo que aclarar mi cabeza.
No puedo cometer los mismos errores.
Me deslizo de la cama, agarro mi ropa y me dirijo al baño.
Una vez vestida, me miro en el espejo. ¿Quién es esta mujer? Han pasado meses
desde que lloré. Meses de sentirse fuerte, bella e inteligente. Todo eso desapareció
en un instante. Pienso en Hadley y las lecciones que he luchado por enseñarle.
Ella va a estar devastada, más que nunca por Kevin. Ella ama a Connor. Le
encanta vivir aquí y tenía esperanzas que se disiparán como la niebla cuando se lo
cuente.
Una vez más, he elegido mal.
Salgo del baño y lo encuentro apoyado contra la pared. Nuestras miradas se
encuentran y tengo que apartar la mirada. Él es mi debilidad y ahora mismo necesito
fuerza.
—¿A dónde vas a ir? —pregunta finalmente, rompiendo el silencio.
—Esta noche iré a casa de Sydney. Entonces no lo sé. Supongo que buscaré un
lugar.
—Quédate aquí.
—¿Aquí?
248
Se aleja de la pared, acercándose, pero sin tocarme.
—Sí, aquí es donde Hadley está feliz y cómoda. Puedes quedarte aquí y yo
buscaré otro lugar.
—¿Quieres que me quede en esta casa?
—Quiero que te quedes conmigo, pero estoy tratando de hacer esto más fácil y
dejarte ir.
Nada de esto es fácil.
—Necesito algo de tiempo. No puedo fingir que nada de esto pasó. Quiero
creer que no lo sabías y que tu hermano te acaba de poner al corriente, pero todo es
muy…
—No tienes que decir más. Si necesitas tiempo, te lo doy.
Quiero arrojarme sobre él, rogarle que me abrace y negarme a permitir que
ningún espacio o tiempo nos separe. Pero los deseos son sueños, y ahora tengo
ambos pies en la realidad.
—Hadley querrá verte.
Un profundo suspiro sale de su garganta mientras su rostro palidece.
—Estaré aquí. En cualquier momento… para cualquiera de ustedes.
Me dirijo a la puerta principal, sin importarme la ropa ni nada porque nada
importa. Agarro mi bolso de la mesa del frente y me detengo con la mano en la
puerta.
Solo ábrela, Ellie. Aléjate porque sabes que tienes que hacerlo.
Pero mi mano está congelada porque puedo sentirlo en mi espalda.
—Ellie…
Al cerrar los ojos, otra lágrima cae y un sollozo se aloja en mi garganta. Nada
me ha dolido tanto.
Nada.
Aceptaría mil palizas más si eso significara que nunca tuviera que soportar este
momento.
Exhalo, enderezo los hombros y busco cualquier fuerza que pueda tener para
seguir adelante.
—Adiós, Connor.
Y luego salgo por la puerta y voy a mi auto. 249
Una vez que estoy a la mitad del camino y la casa ya no está a la vista, estaciono
el auto y lloro más fuerte de lo que había llorado antes.
H
an pasado dos días.
Dos días de completa y absoluta miseria. No puedo comer No
puedo dormir. Me las arreglo para ser fuerte cuando Hadley está
cerca, pero incluso eso es poco entusiasta.
—Mami, ¿dónde está Connor?
Los ojos que intento evitar me devuelven la mirada. Su labio tiembla y extiendo
mi mano para detener el temblor.
250
—Está en su casa.
—¿Por qué todavía estamos en casa de Sydney?
Porque no tenemos ningún otro lugar a donde ir.
Mentirle va en contra de todo, pero no puedo decirle la verdad.
—No se siente bien, así que nos quedaremos aquí hasta que lo esté.
Ella inclina la cabeza hacia un lado.
—¿No deberíamos estar ahí para él?
Mi corazón se siente como si estuviera a punto de salirse de mi pecho. Quiero
estar ahí con él, pero ¿cómo puedo?
¿Cómo puedo perdonarlo después de todo lo que pasó? Me mintió. Todo este
tiempo, le he estado entregando mi alma, solo para que me la rompa.
—Ahora no.
—¿Cuándo podemos ir a casa? —pregunta.
Me incorporo, tomo sus manos entre las mías e intento sonreír. Ella ha pasado
por mucho y siento que le he vuelto a fallar. Puse mi fe, una vez más, en un hombre
que no se lo merecía. Todos estos años mi vida ha ido por un camino debido a las
decisiones que tomó su familia.
Ahora tengo que preparar a nuestra hija para el nuevo camino. Aquel en el que
una familia que estábamos formando se derrumba.
—Hadley, Connor y yo… nosotros… bueno, nos estamos tomando un tiempo
separados.
—¡Pero! —Arranca sus manos de las mías—. Lo amo.
—Yo también lo amo, pero a veces no es tan simple.
La cabeza de Hadley se mueve de lado a lado en negación.
—¡Tenemos que volver, mami! Tenemos que ir. Connor nos ama y te hace feliz.
¡Ya no lloras y Connor no te pega!
Hay heridas que no son físicas.
—Lo sé, cariño, pero tuvimos una pelea y acordamos que necesitábamos
tomarnos un descanso.
Sus ojos se abren y luego toca mi cara con su mano.
—Él es mi mejor amigo.
—Y él es tu padre y siempre será parte de tu vida. Nunca te quitaré eso. 251
Las lágrimas brotan de sus ojos y todo dentro de mí se aprieta. Respiro
lentamente, se contrae mientras veo a mi bebé lidiar con lo que estoy diciendo.
Seguramente, esto no puede ser como debería sentirse. Cuando dejé a Kevin,
fue liberador. Esto no se siente libre. Se siente como una agonía.
—¡Por favor, mami! ¡Por favor! Tenemos que regresar. ¡Tengo una casa en el
árbol y él no sabe qué hacer con los animales! Tenemos que ayudarlo. Nos necesita
y… y… nunca nos entristece. Connor nos lleva a buscar calabazas y manzanas. ¡Por
favor!
Por favor, detén esto.
No puedo detener las lágrimas que caen por mi rostro. Verla desmoronarse de
esta manera seguramente me destruirá.
Mis dedos rozan su mejilla, limpiando la lágrima que cae.
—Siempre tendrás a Connor, Hadley. Siempre. Sé que esto es difícil de
entender para ti, pero a veces, tenemos que alejarnos de alguien que nos importa,
incluso cuando nos llevan por calabazas y manzanas. A veces, no funciona.
Y, a veces, quieres morir en el proceso.
Su pecho sube y baja rápidamente, sus respiraciones salen en fuertes
bocanadas.
—¡Quiero volver con Connor!
Yo también.
—Lo sé y lo siento. No tienes idea de cuánto te amo, Hadley, y haría cualquier
cosa por ti, pero no puedo darte esto.
—Siempre perdonaste a papá. —Su voz tiembla—. No sé por qué no puedes
perdonar a Connor.
Y con eso, un sollozo brota de su pecho mientras corre por el pasillo. Cuando
la puerta se cierra, salto y otra parte de mí se rompe.

—Ellie, estoy preocupada —dice Sydney a las cuatro de la mañana.


He llorado sin parar desde mi conversación con Hadley. Si no eran lágrimas
histéricas donde me sostenía, era un flujo constante. 252
No he podido contar lo que sucedió porque es demasiado doloroso y no estoy
cien por ciento segura de cuáles serían las responsabilidades legales de Sydney. No
tengo ni idea si tiene que denunciarlo. Demonios, ella ya podría saberlo desde que
ella y Declan solían salir.
Todo es un desastre.
—Estaré bien.
—¿De verdad? Porque nunca había visto a nadie llorar tanto. ¿Qué pasó?
Quiero hablar con alguien, pero no estoy segura de que las palabras salgan.
—Aprendí mucho esa noche. Cosas que Connor probablemente esperaba que
nunca supiera, y… No puedo estar con él.
—¿Te lastimó? Porque, lo juro por Dios, lo mataré.
—No, eso no. No… físicamente ni nada. Son solo algunas cosas sobre la noche
que nos conocimos.
—Oh —dice mientras frota mi espalda—. Bueno, eso fue hace ocho años,
¿verdad?
—Sí, pero es complicado.
—Estoy segura de que lo es, pero ustedes han recorrido un largo camino. Odio
verte derrumbarte por algo que sucedió cuando todavía eran prácticamente niños.
Si supiera qué es, estoy segura de que no pensaría eso. Al final, las únicas dos
personas cuyas opiniones serían importantes no están aquí para darlas.
—No estoy segura de que haya una manera de solucionarlo. Demonios, no sé
cómo podría pasarlo por alto incluso si quisiera.
Ella niega con la cabeza.
—Ojalá me lo dijeras para poder ayudarte.
—Los detalles no importan. —Bueno, lo hacen, pero no con respecto a ella.
—Está bien, entonces dímelo sin los detalles.
Me recuesto en el sofá y aprieto la almohada contra mi pecho.
—Connor sabía lo que les pasó a mis padres.
Sus ojos se agrandan. Sydney es consciente de cómo murieron mis padres y de
que su caso se cerró sin concluir hace años.
—¿Él sabía?
—Sí, lo sabía. Afirma que no sabía quién era yo cuando nos conocimos y que
realmente no se dio cuenta hasta hace cuatro días, pero sabía lo que sucedió esa 253
noche.
Esa es la parte que más me confunde. ¿Cómo no pudo deducirlo? Si hubiera
sabido que su padre estuvo involucrado en un accidente de ese tipo la misma noche
que murieron mis padres, lo habría deducido.
No lo hizo.
—¿Y le crees?
—No lo sé.
Sydney se inclina hacia atrás, metiendo las piernas debajo de su trasero.
—Conozco a Connor desde que éramos niños, y él es muchas cosas, pero
mentiroso no es una. Ese chico no podría mentir si le apuntaran con una pistola en
la cabeza. Solíamos tener que escabullirnos para asegurarnos de que no nos viera y
nos delatara. No digo que no haya crecido y cambiado, pero también es ferozmente
leal y protector. ¿Crees que podría lastimarte a propósito?
No… al menos, no lo creo.
—¿Cómo lo explicas entonces?
—No lo sé, Ellie. Realmente no lo hago. He lidiado con cada locura en mi
trabajo y luego me he ofrecido como voluntaria para hacerlo. Me gusta creer que soy
un buen juez de carácter y no creo que él pueda lastimarte. Jamás. He visto la forma
en que te mira, y lo juro… es como nada que haya encontrado antes. Hay una fiereza
en su amor.
También vi todo eso. Siempre estaba en guardia, dispuesto a hacer cualquier
cosa que me hiciera feliz. Fue paciente en un momento en que la mayoría de los
hombres probablemente no lo hubieran sido. Cuando estaba enojado, nunca se
desquitaba conmigo ni siquiera alzaba la voz.
La otra parte de mí va a su lealtad. Estaba protegiendo a las personas que
amaba, preocupado de que él y sus hermanos cargaran la culpa por algo que ni
siquiera habían hecho. Y luego recuerdo todo lo que dijo sobre entregarse. Estaba
dispuesto a aceptar las consecuencias si eso me daba paz.
Suelto un suspiro pesado.
—Quizás no fue así. No lo sé. De cualquier manera, no lo hace más fácil.
—No supongo que no. Y Hadley no se lo está tomando bien, supongo.
—No. —Limpio una lágrima—. Ninguna de las dos. Ella lo ama tanto, y Dios,
Syd, yo también. Lo amo tanto, y eso es lo que me está matando. ¿Cómo puedo
superar esto? ¿Cómo lo superamos? No parece posible. 254
Ella levanta los hombros ligeramente antes de que caigan.
—No lo sé. ¿Hablaron?
—Perdí el control cuando me enteré, y luego nosotros… no lo sé, fue muy
tenso.
Ella se mueve un poco y hay una leve sonrisa en sus labios.
—¿Qué?
—Dices que no confías en él, y entiendo que ambos tienen algunos problemas
en este momento, pero respóndeme, honestamente, ¿habrías perdido el control con
Kevin?
Me eché hacia atrás porque no hay manera de que lo hubiera hecho.
—No, me hubiera pegado. Nunca perdí los estribos. No creo que tuviera
emociones.
Cuando Sydney se sienta, hay una especie de presunción en ella que no
entiendo.
—Tengo toda la noche…
¿Cuál diablos es su punto?
¿Y qué si me enojé con Connor y nunca pude hacerlo con…?
—Pude estar enojada —digo mientras caigo en cuenta.
Sonríe.
—Si no confiaras en él, nunca podrías haber gritado. Hubieras corrido o te
habrías cerrado, pero no lo hiciste. Sé que estás enojada, y tienes todo el derecho del
mundo a estarlo, pero pregúntate si quieres pasar el resto de tu vida tratando de
encontrar un hombre que sea la mitad de maravilloso que Connor. Tienes la
oportunidad de formar una familia real con él. Amaba a Hadley antes de saber que
ella era su sangre. No conozco a muchos hombres como él, Ellie. No estoy diciendo
que no tengas derecho a sentirte dolida, pero sufran juntos y supérenlo.
—¿Y si no quiere que vuelva porque lo dejé?
—Entonces no es el hombre que creo que ambas sabemos que es.

255
—¿P
uedes vigilar a Hadley hasta que vuelva? —pregunto ya
poniéndome de pie.
—Por supuesto, pero ¿adónde vas a las cuatro de la
mañana?
Fuerzo una sonrisa destrozada y me pongo de pie.
—Voy a ir a ver a las dos personas con las que necesito hablar y espero que me
escuchen.
256
Sé que nunca volveré a encontrar a nadie como él. Es mi único en la vida. El
problema no es si lo amo o no, porque lo amaré por el resto de mi vida. Es encontrar
una manera de dejarlo ir.
Y solo hay un lugar al que puedo pensar en ir.
Sydney me toma en sus brazos.
—Siento mucho que estés sufriendo, Ellie. Nadie en este mundo lo merece
menos que tú. Pero quiero que sepas que, aunque no es excusa para que Connor te
mienta, a esos chicos les fue difícil crecer y los lastimaron. También quiero que
recuerdes que sé cómo te sientes en este momento y que, incluso después de ocho
años, no pasa un día en el que no desearía poder volver y hacer que Declan sea mío
de nuevo.
Y eso es lo que me preocupa. El agujero que el arrepentimiento de dejarlo ir
dejará en mi corazón para siempre.
—Soy consciente de eso.
Ella sonríe, una mirada de comprensión llena sus ojos.
—Ve, yo cuidaré a Hadley.
—Gracias, Syd.
—Cuando quieras. Ve a buscar tus respuestas y luego pregúntate si tu vida es
mejor o peor sin Connor Arrowood. Lo más probable es que ya sepas la respuesta.
Me inclino y beso su mejilla.
—Siempre quise una mejor amiga. Gracias por ser eso.
Salgo corriendo de la casa y subo al auto. Los últimos días han sido un infierno.
Mis ojos están hinchados, mi cabello es un desastre y mi corazón está destrozado.
Pienso en la pregunta que hizo y sé la respuesta. Mi vida es peor.
Mi mundo está triste y solitario.
Él trajo dicha, amor y comprensión a nuestra vida.
Connor nos mostró a Hadley y a mí lo que es la ternura.
Todo lo que quiero son sus brazos a mi alrededor.
Por la noche, me agarré a la almohada, deseando poder sentir su calor. Sé lo
que se siente dejar a alguien y que sea la elección correcta, esto no es eso.
Estaciono el auto y cruzo las puertas del cementerio con las piernas
temblorosas. Estoy cansada. He estado despierta toda la noche, mis nervios están 257
disparados y me siento destrozada por dentro.
Y lo extraño.
Si esto es lo que se siente por dos días, una vida sin él será insoportable.
Me agacho para arrodillarme frente a las lápidas de mis padres y coloco una
mano sobre cada una de ellas.
—Lo descubrí todo y me siento peor que antes. ¿Cómo podría amar al hombre
que sabía desde el principio lo que les pasó? ¿Cómo puedo tener una vida con
alguien que estuvo allí y no se lo contó a nadie? ¿La persona cuyo padre los apartó
de mí?
Me siento sobre mis talones y me limpio una lágrima.
—Estoy tan confundida y no tengo a nadie. Los últimos meses lo he tenido,
pero… —Miro hacia el cielo, deseando poder verla, y tomo un respiro—. Pero luego
pienso en cómo se debe haber sentido, y eso empeora mi culpa. ¿Los estoy
traicionando y todo lo que prometí? Su padre está muerto y no puedo hacerle pagar,
pero merecían mucho más de lo que recibieron. Tú y papá no deberían estar en este
suelo frío.
—Debería ser yo —dice la voz profunda de Connor detrás de mí. Me congelo,
incapaz de pensar y mucho menos moverme—. Tu familia estaba completa y mi
padre la rompió. Y luego di el golpe final al hacerte daño.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto, todavía sin mirar atrás.
—Sentí que debía presentarles mis respetos y explicarles. Vengo aquí una vez
al mes desde que volví. —Su voz se está acercando y mi respiración se acelera—. Iba
a irme cuando te vi, pero estaba preocupado.
—No estoy bien —le digo la verdad.
—Yo tampoco. No puedo dormir, Ellie. No puedo respirar sin ti. —Me vuelvo
para hacerle un comentario, pero cuando lo veo, ninguna cantidad de preparación
podría haber evitado que mi corazón se detuviera. Sus ojos brillan con lágrimas no
derramadas mientras cae de rodillas frente a mí—. No puedo dejarte ir. No puedo
verte alejarte sin que sepas cómo me siento. —Su voz se quiebra—. Me he odiado
durante años por lo que pasó. Pensé que, si recordaba, me mataría, así que lo dejé
de lado. Me equivoqué y lo siento mucho.
Todo dentro de mí está en guerra. Verlo de esta manera, triste, solo y herido
por los pecados cometidos por su padre me hace querer envolverlo con mis brazos,
pero no lo hago. Entrelazo mis dedos para evitar tomar los suyos.
—No sé qué decir. 258
—Entonces dime que volverás a verme. Te necesito, Ellie. No quiero vivir en
un mundo sin ti, maldita sea. Lo he hecho antes y no quiero volver a hacerlo. Quiero
a nuestra familia.
Mi pecho palpita mientras mi llanto continúa. Todo dentro de mí es un
desastre. Su cabeza cae hacia adelante, y quiero decirle que me mire, que me abrace
y decirle que no lo dejaré, pero sigo siendo una estatua.
—Les he contado la historia de todo esto antes. Vine al día siguiente de
conocerte y dejé flores. Sé que no me crees, pero Ellie, te lo juro, no sabía quién eras.
Ahora que el impacto inicial ha pasado, le creo.
—No estoy segura de que esa parte importe.
—Sabes que solo tenía dieciocho años. No era un hombre, aunque pensaba que
lo era. Imagínate si fuera Hadley, ¿qué pensaría si su padre la estuviera amenazando
con meterla en la cárcel? Durante años, nos había manipulado para que hiciéramos
lo que quisiera. No fue una decisión fácil, y luego fuimos mayores, y nosotros… no
sé, hicimos lo que pudimos para sobrevivir y ser buenas personas.
Dejo caer la cabeza hacia el suelo, con los ojos cerrados, deseando poder
escuchar la voz de mi madre. Era la persona más amable que había conocido y quiero
pensar que perdonaría a los chicos. No sé sobre mi papá, pero ella lo haría.
No conducían el auto. No instaron a su padre a beber y conducir.
Todo lo que Connor está buscando es redención, y necesita mi perdón tanto
como yo vine a buscar el de mis padres. Él y sus hermanos hicieron lo que tenían
que hacer para sobrevivir, como todos hacemos. ¿Estuvo bien? No. Pero se estaban
protegiendo el uno al otro.
De repente, es imperativo que se lo entregue. No debería sentirse culpable por
algo que no fue su culpa o por no haberme dicho antes. No creo que él supiera quién
era yo cuando me encontró en ese bar o cuando llegó a mi camino de entrada ese
día. Si lo hubiera sabido, ese sería un nivel de crueldad del que no es capaz. Cierro
los ojos y me vuelvo para enfrentar los primeros rayos del sol de la mañana que
rompen en el horizonte.
—¿Sabías que mi madre no bebía?
—No sé nada de ellos más que lo que me has dicho.
—Mi madre fue criada por un padre alcohólico. Siempre me imaginé que se
parecería mucho a cómo describes a tu padre. —Me vuelvo hacia él—. Ella quería
algo mejor para mí. Aunque a mi papá le gustaba beber todas las noches, se casó con
un hombre que la adoraba como si fuera el sol, y todos pensaron que eran perfectos.
259
—Es la misma forma en que te veo.
Mi corazón chisporrotea.
—Estoy lejos de ser perfecta, y ellos tampoco lo fueron. Por mucho que haya
tratado de idolatrarlos, la verdad es que a mi madre nunca le enseñaron a usar su
voz cuando pensaba que él estaba equivocado, y él tenía la tendencia a tomar malas
decisiones.
Miro hacia la tumba de mi padre. No era un borracho, de ninguna manera,
pero le gustaba su cerveza cada noche. A mamá no le importaba mientras fuera solo
una.
—No quiero que nunca silencies tu voz. Quiero que hablemos. Vamos a pelear
y te voy a hacer enojar. Pasarán cosas, pero te amo, y quise decir lo que dije sobre
arreglar esto. Podría haberte mentido, Ellie. Podría haber fingido que no sabía nada
sobre la muerte de tus padres, pero no haría eso. No solo porque te amo sino también
porque no quiero secretos entre nosotros. Ambos hemos pasado por el infierno, pero
cuando estoy contigo, es como el cielo.
Mis ojos se empañan y asiento con la cabeza porque siento lo mismo.
—Sé que no fuiste responsable. Lo sabía antes de salir de tu casa, pero
necesitaba tiempo para procesar todo, pero…
Se inclina hacia adelante, con esperanza en sus ojos.
—Puedo esperar.
Aunque estoy segura de que eso es cierto, no quiero eso. Estuvo dispuesto a
hacer lo que fuera necesario para que yo estuviera en paz, se había arriesgado a que
me alejara solo para que supiera la verdad y se había ofrecido a entregarse a pesar
de que ponía en riesgo a sus hermanos. Se enfrentó a algo de lo que había estado
huyendo durante años porque no quería que yo viviera otro día con mis propios
demonios.
Lo amo.
Lo amo de una manera que desafía toda lógica, y aunque algunos pueden no
entenderlo, no me importa.
Estiro mi mano para que descanse sobre su corazón atronador.
—No puedo.
—No puedes, ¿qué?
—Esperar. He visto monstruos y he vivido pesadillas. No eres nada de eso. Si
bien lo que sucedió es trágico, no es culpa tuya, y es injusto por mi parte haberte
dicho eso. Tu padre conducía ese auto, no tú ni tus hermanos. —Mientras lo digo, el
sol comienza a elevarse más alto a través de las nubes—. No puedo imaginar lo que 260
habría hecho si mis padres me estuvieran amenazando. Estaba enojada, y más
cuando pensé que todo lo que teníamos era una mentira.
—Nada de eso fue una mentira.
—Lo sé ahora.
—Cuando saliste por esa puerta, pensé que enloquecería. Quería ponerme de
rodillas y rogarte que vieras lo que tenemos.
Niego con la cabeza y llevo los dedos a su mejilla.
—No quiero que ruegues. Te perdono, Connor. Los perdono a todos, y creo
que mis padres también lo harían. —El sol calienta mi rostro y miro hacia arriba con
una sonrisa.
—Odiaba tener que hacerte daño.
—Y por eso creo que es tan fácil perdonarte. Porque tú, Connor Arrowood, eres
un buen hombre. —Sostengo su rostro entre mis manos—. Eres un padre
maravilloso. Eres dulce… —Beso sus labios—. Eres generoso… —Lo repito de
nuevo—. Eres la única persona que me ha hecho sentir segura.
Sus manos se deslizan por mi espalda, sosteniéndome fuerte contra su cuerpo.
Me besa más profundo, pero no de una manera lujuriosa. De una manera que me
permite sentirlo en mi alma. Sus labios se alejan de los míos, y luego apoyo mi cabeza
en su hombro, permitiendo que el calor del sol y la fuerza de su abrazo me curen un
poco.
—No te merezco.
Dejo escapar una respiración profunda y me acurruco más cerca.
—Yo te merezco. Llévame a casa.
—Te llevaré a cualquier parte, siempre que esté a tu lado.

261
—S
on solo mis hermanos —me dice Connor por enésima
millonésima vez hoy.
—No es cualquier cosa. Es el día que conozco a tus
hermanos y ellos conocen a su sobrina y es su cumpleaños
y…
—Y todo va a estar bien. Es una barbacoa familiar en la que los conocerás y
todos podrán dejar de lado sus miedos. 262
Fácil de decir para él. No es él quien está a punto de conocer a las tres personas
más importantes de su vida.
Me estoy volviendo loca.
Al menos Hadley está en la casa de su amiga por unas horas para que podamos
prepararnos y, con suerte, yo puedo hacer las presentaciones iniciales fuera del
camino. No es que cambiaría nada si ella estuviera aquí, pero siento que los cinco
necesitamos un poco de tiempo primero.
—¿Qué miedos tienen?
—Que realmente no los has perdonado.
Suspiro.
—Claramente, lo hice. Quiero decir, planeé la fiesta y los invité.
—Lo sé, tú lo sabes, pero son idiotas que también quieren aliviar un poco su
culpa.
Supongo que lo entiendo, pero no mejora mi ansiedad.
—Bueno, hay cosas que hacer y yo tengo que hacerlas.
No puedo quedarme aquí, o me asustaré. Me dirijo a la sala, me enderezo un
poco más y muevo los globos, de nuevo. Realmente no hay lugar para ponerlos que
no parezca extraño. Me acerco a la ventana, acomodo un poco las cortinas antes de
intentar que se asienten perfectamente en el suelo. Lo escucho reír detrás de mí.
—No es gracioso —digo con un matiz de hostilidad en mi voz.
Se acerca, me rodea con los brazos por detrás y se balancea suavemente.
—En cierto modo lo es.
—Que seas encantador no va a funcionar.
—Si tuviera más tiempo, apuesto a que lo haría.
Niego con la cabeza mientras la apoyo contra su sólido pecho y exhalo.
—¿Tienes que ir a ver a Nate esta semana? —pregunta Connor.
—Síp. —Cada maldito día parece que tengo que ir. Se acerca la fecha de la
corte, y ha sido un sin parar de repasar detalles y simulacros de
contrainterrogatorios—. No puedo esperar a que esto termine.
Besa la parte superior de mi cabeza.
—Yo igual. Pero casi ha terminado y entonces podemos seguir adelante.
Me gusta esa idea.
263
—Sí, si no tengo un infarto después de conocer a tus hermanos.
El pecho de Connor vibra, y antes de que pueda volverme para regañarlo por
reírse de mí, veo que el polvo comienza a levantarse en el camino de entrada.
Inmediatamente, me suelto de sus brazos.
—Ellie, relájate, te lo prometo, mis hermanos te van a querer.
No es solo eso, que es una gran parte, es que ellos saben que yo sé. Están aquí
para hablar conmigo sobre eso, y eso es… mucha presión. Quiero gustarles. Quiero
que esta familia tal vez comience a repararse un poco.
Connor toma mi mano y la aprieta.
—Ojalá no tuviera que ser tan estresante. Quiero decir, conocí a Declan, pero
tus otros hermanos son famosos. Podría haber sido mejor si no les hubieras dicho a
todos cómo reaccioné cuando me lo dijiste.
—Lo sé, y lo siento, pero también les dije que tienes un gran corazón y
claramente me amas. Cuanto antes terminemos con esto, antes te contarán todos los
malditos secretos que nunca quise que supieras sobre mí.
—¿Como tu miedo irracional a los patos?
Frunce el ceño.
—Los patos son raros y tienen ojos a los lados de la cabeza. Sin mencionar que
solo miran fijamente… desde el costado.
Eso me hace reír, y sé que estaba destinado a hacerlo, pero es un ligero alivio.
Salimos al porche mientras tres hombres salen de un jeep.
—Vaya, vaya, Duckie ha arreglado el lugar —dice uno de los hermanos
Arrowood.
Connor lo ignora y nos guía hacia donde todos están comenzando a
congregarse.
—Jackass, quiero decir, Jacob, esta es Ellie.
Jacob se quita las gafas de sol y me sonríe cálidamente.
—Ellie, estoy muy contento de conocerte. Quiero decirte cuánto lo sentimos
todos.
Bueno, eso fue rápido.
—Jacob, cielos, dale un segundo. —Connor golpea el brazo de su hermano.
—No, agradezco sacarlo del camino ahora. Gracias —digo y aparto la mirada. 264
Aparte de la cabeza rapada, Jacob es casi idéntico a Connor en apariencia.
Puedo ver por qué le va tan bien en Hollywood.
—Este es Sean. —Connor hace un gesto. Sean no se parece en nada a Connor,
aparte de los ojos. Sydney no bromeaba cuando dijo que era un rasgo. Aun así, su
cabello es un poco más largo y un tono o dos más claro, pero no es menos atractivo.
Sean se mueve hacia mí y me tira a sus brazos.
—Lo siento mucho, Ellie. Ojalá nos conociéramos cuando las disculpas no
estuvieran en orden, pero es un placer conocerte.
Le devuelvo el abrazo y lucho contra la nueva ola de emociones que me golpea.
Estos muchachos son increíbles. Cómo pueden venir aquí, darme la bienvenida y ser
tan honorables, se me escapa al entendimiento.
—Honestamente, estoy feliz de conocerte —le digo mientras froto su espalda.
Se desenreda de mi alrededor y luego Connor mira a su hermano mayor.
—Y ya conoces a Declan.
—Siento no haberte dicho antes cuando estuve aquí. Lo siento por todo. No
tienes idea de lo contentos que estamos de que Connor te haya encontrado a ti y a
Hadley.
Y ahora no puedo detenerme. Me echo a llorar, abrumada por todo. La
ansiedad que condujo a esto fue casi demasiada, pero ahora que ha llegado el
momento, siento que puedo respirar.
Connor inmediatamente me toma en sus brazos.
—¿Qué diablos hiciste, Dec?
—¡No lo sé!
—Siempre hace llorar a las chicas —dice Sean o Jacob. No puedo decirlo porque
mi cara está enterrada contra el pecho de Connor mientras dejo que todo se vaya.
—Es porque se dio cuenta de que él es el feo de nosotros.
—Historia verdadera.
Bromean de un lado a otro, y siento el pecho de Connor retumbar.
—Ellie, cariño, ¿por qué lloras?
—¡Porque son tan agradables!
Todos se ríen y agarro su camisa y me aprieto más contra él para poder ocultar
lo rojo brillante que debe estar mi cara. 265
—No son nada agradables, pero aprenderás a amarlos con el tiempo.
—Vamos, Ellie, tenemos mucho más que decir y nos gustaría conocerte —dice
uno de ellos y luego me toca la espalda.
Suspiro y me alejo de Connor porque no puedo esconderme contra su pecho
para siempre y, bueno, llorar rara vez deja a una chica hermosa, probablemente
todos lo sepan.
Connor y yo nos volvemos para subir los primeros escalones, pero los tres
hermanos miran fijamente la casa como si le pudieran salir dientes y comérselos.
—¿Qué pasa? —pregunto.
—Esta casa… no es fácil para ninguno de nosotros —responde Connor.
Solo puedo imaginar.
—Bueno, les prometo que los protegeré a todos.
Todos sonríen con la misma sonrisa perezosa y atractiva. Estoy tan contenta de
no haber crecido con ellos como una adolescente. Todos son increíblemente sexys, y
apuesto a que todos son buenos para conseguir lo que quieren.
Declan es el primero en dar un paso hacia mí.
—Con esa nota, ¿qué podríamos tener que temer?
Connor me sonríe y puedo sentir el sonrojo fresco pintando mis mejillas.
Todos entramos y escucho un silbido detrás de mí.
—No se ve para nada como la última vez que estuvimos aquí.
—Sí, y tampoco se siente igual —agrega Connor.
Connor pasó meses arreglando la casa, el granero y el equipo de la propiedad.
Mientras él trabajaba en el exterior, yo hice mi parte para ayudar limpiando toda la
casa de arriba a abajo y agregando plantas y cortinas.
—Lamento que nos hayamos apoderado de la casa —digo tímidamente.
—Sean, estás durmiendo en el granero o puedes acurrucarte con Jacob —dice
Connor riendo—. Es el dormitorio de Hadley hasta que nos mudemos.
Mis ojos se abren.
—¿Mudarnos?
—Lo discutiremos más tarde. Primero, vayamos todos a hablar.
No me gusta cómo suena, pero no voy a discutir delante de sus hermanos.
Agarro una jarra de limonada y galletas que horneé antes de unirme a ellos en
la mesa. Realmente fui más allá porque, aunque pueden estar aquí para disculparse, 266
no necesito que me lo digan. Cuanto más contaba Connor sobre su vida dentro de
esta casa, menos me importaba nada. Puede que me haya casado con un hombre
abusivo, pero al menos pude irme.
No pudieron.
—Me gustaría decir algo primero, ¿si les parece bien?
Comparten una mirada, pero luego Declan asiente.
—Por supuesto.
—En realidad, nunca he tenido una familia. Era hija única y cuando mataron a
mis padres, era joven y tomé malas decisiones, bueno, en su mayoría malas
decisiones. —Suspiro y le lanzo una pequeña sonrisa a Connor—. Pensé que
deberías saber que cuando tenía dieciocho, era estúpida. Cuando tenía diecinueve
años, todavía era estúpida. Y honestamente, hasta que Connor regresó aquí, seguía
siendo estúpida, solo que esta vez estaba tomando decisiones estúpidas que también
afectaron a mi hija. Mi punto es que lo que hicieron estuvo mal, pero no tengo
derecho a juzgarlos. Su padre, por todo lo que he oído, era un hombre horrible, y se
aprovechó del amor que compartían para salir de los problemas. Y lo está haciendo
incluso ahora al obligarte a estar en un lugar que te causa dolor, y por eso, lo siento.
—Ellie…
Levanté la mano para detener a Declan.
—No, lamento lo que soportaron. Si bien mi vida adulta ha sido bastante
horrible, mi infancia no lo fue. Entonces, me gustaría hacer un trato.
Sean se recuesta en su asiento con una sonrisa.
—¿Un trato?
Entonces recuerdo lo que Connor me dijo sobre su palabra el uno al otro.
—No, lo retiro, quiero hacer un voto.
Los ojos de Declan se dirigen a Connor y sonríe.
—Sabes que un voto entre los Arrowood es inquebrantable.
—Eso me dijeron.
—Bueno —interrumpe Jacob—, lo es para algunos de nosotros.
—Espero que lo perdonen por romper el del amor y los niños. Estoy realmente
de acuerdo con que ese se vaya a la mierda.
Todos se ríen. Connor toma mi mano y la lleva a sus labios, besando el dorso
de mis nudillos.
—Yo también.
267
Dios, amo a este hombre. Lo miro a los ojos y me pierdo. Me ama tan
profundamente que duele imaginar cómo hubiera sido mi vida si se hubiera
apegado a ese voto. No lo aceptaría, y eso sería algo trágico.
Alguien se aclara la garganta.
—¿El voto?
Mierda.
—Sí. El voto. Me gustaría que todos ustedes me dieran su palabra de que me
perdonarán por todo lo que he hecho en los últimos ocho años, y a su vez, obtendrán
el mío de que los perdonaré por todo lo que pasó hace ocho años
Declan junta las manos frente a él.
—Si bien lo aprecio, creo que nuestra deuda es un poco mayor.
—¿Por qué es eso?
—Porque perdiste a unos padres que eran buenas personas. Has tomado
decisiones que probablemente no habrías tomado por esa noche.
—Y tú también. Todos ustedes. Esta es mi única solicitud. Me gustaría que los
cinco fuéramos una familia. Quiero que Hadley conozca a sus tíos y… espero que la
amen.
Sean sonríe, se sienta hacia adelante y pone su mano sobre la mía y la de
Connor.
—Yo prometo perdonar.
Jacob lo sigue, su mano cubriendo la de su hermano.
—Prometo proteger a esta familia, por loca que sea.
La otra mano de Connor va arriba.
—Prometo amarte.
Sean hace un ruido ahogado.
Declan es el único que todavía se sienta cómodo. Mira a Connor, y los dos
parecen hablar sin abrir la boca. Finalmente, Declan se inclina hacia adelante.
—Prometo seguir adelante, como familia.
Este momento, este fragmento en el tiempo, es algo que nunca olvidaré. Aquí,
de la mano de estos hombres que acabo de conocer, me siento como en casa.
Todos hicieron lo que les pedí, y rezo para que todos podamos encontrar
nuestro camino a través de lo que se venga, sin importar el tiempo que sea, sin que 268
nada se cierna sobre nosotros.
Una lágrima pica, no por la tristeza sino por la belleza de todo esto.
Los cuatro hermanos Arrowood me miran.
—Oh, ¿se supone que debo hacer un voto? —Connor me guiña un ojo con una
sonrisa—. Bien entonces. Prometo dejar ir todos los pecados pasados y hacer todo lo
que ya dijiste.
Después de un segundo, todos retiran sus manos y luego Sean libera un suspiro
profundo.
—Sabes, será mejor que te cases con esa chica, Connor, o tal vez yo lo haga.
Mi corazón se acelera incluso ante la sugerencia, así que finjo que no lo escuché
y decido que pasaré por el juicio antes de permitirme siquiera considerarlo como
una posibilidad.
Connor se ríe una vez y luego se encoge de hombros.
—Un día, lanzaré esa flecha.
Le sonrío.
—Y entonces tal vez tu disparo dé en el blanco.
—Creo que ya lo ha hecho.
—Yo también lo creo.
En ese momento, la puerta se abre de golpe, fuertes pasos resuenan en el
pasillo, y entra Hadley, patinando hasta detenerse cuando ve a todos en la mesa. La
veo asimilar la escena y, antes de que pueda hacer algo, Connor lo maneja.
—Hola, Squirt, estás aquí un poco antes. Tenemos una sorpresa especial para
tu cumpleaños. ¿Recuerdas que te dije que tengo tres hermanos?
Asiente.
—Bueno, estaban tan emocionados de ser tus tíos y querían conocerte.
—¿Tíos?
Connor se dirige hacia ella.
—Sí, ya conociste a Declan. Es mi hermano mayor.
Le guiña un ojo.
—Le encanta la casa del árbol —menciona Hadley.
—Definitivamente deberías mostrársela de nuevo —anima Connor.
Luego, los otros hermanos caminan hacia donde estamos.
—El alto con el pelo feo es tu tío Jacob. —Connor baja su voz a un susurro—.
269
Él piensa que es súper especial porque sale en televisión.
—¡De ninguna manera! —grita y luego lo saluda.
Antes de que Connor pueda presentarle a Sean, se pone en cuclillas y le entrega
una galleta.
—Soy tu tío Sean. Y soy el mejor de todos ellos.
Ella entrecierra los ojos ante la delicia azucarada en su mano antes de sonreír.
—Me gustas.
Connor envuelve su brazo alrededor de mis hombros y se ríe.
—Te gusta ahora, pero no le dejes conocer tus miedos.
Hadley se acurruca al lado de Connor, su timidez es algo que rara vez veo.
—¿Están todos aquí por mi cumpleaños?
—Así es —dice Jacob—. En el auto, tengo el mayor regalo para ti.
Hadley nos mira a nosotros y luego a sus tíos.
—Me gustan mucho tus hermanos, papá.
Y creo que es Connor quien recibió el mejor regalo de todos.
S
ostengo la mano de Ellie mientras nos sentamos en la sala del tribunal.
La audiencia ha terminado y estamos esperando el veredicto. Nate hizo
un trabajo excepcional pintando a Kevin como un esposo cruel que abusó
de su esposa y amenazó a Hadley.
Fue increíblemente difícil escuchar a Ellie contar las veces que la golpeó, cómo
la usó y cómo la destrozó emocionalmente. Se necesitó todo en mí para no pasar por
la borda y estrangularlo yo mismo. 270
Por supuesto, fue aún más difícil escuchar a su abogado pintar a Ellie como
una puta que estaba teniendo un romance conmigo, aunque eso no se acerca ni
remotamente a la verdad. Sin embargo, el hecho de que Hadley fuera mi hija no
ayudó mucho en nuestro caso.
Sin embargo, todos dijimos la verdad y, afortunadamente, Nate pudo hacer
que Hadley hablara con el juez en las cámaras en lugar de someterla al juicio real.
—¿Estás lista? —pregunta Nate desde su escritorio.
Ellie hace todo lo posible por sonreír.
—No… no estoy segura, pero independientemente de todo habrá una orden
de restricción, ¿verdad?
—Sí, ya se ha otorgado una orden de restricción permanente tanto para ti como
para Hadley.
Me mira y le doy una sonrisa tranquilizadora. Es poco consuelo para ella, lo sé,
pero nunca dejaré que ese hijo de puta se acerque a ella. Si quiere romperla, estaré
feliz de romperle la cara. Sin embargo, ya hay un cartel de venta en su propiedad,
así que dudo que lo volvamos a ver de todos modos.
El juicio nos quitó mucho. Estábamos estresados, pero en casa hice todo lo que
pude para aliviar sus preocupaciones. Odiaba verla nerviosa e insegura, odiaba ver
que Kevin tenía la capacidad de seguir hiriéndola mientras estaba encerrado.
Los labios de Nate se forman en una delgada línea.
—Ojalá supiera un poco mejor en qué dirección se inclinaba el jurado, pero
siento que hicimos el mejor trabajo posible presentando nuestro caso.
Asiente.
—Lo hiciste genial, Nate. Gracias.
—Si hubiera sabido lo que estaba pasando antes, Ellie. Hubiera hecho algo.
Lo dijo hace unas semanas cuando Ellie realmente estaba ahondando en su
pasado con él. El horror en sus ojos por cuánto tiempo había durado era claro. Habló
de las veces que estuvieron juntos y de los moretones que escondía y de cuánto un
simple abrazo podía hacer que casi se desmayara. Pensé que Nate iba a perder el
control cuando descubrió que la razón por la que Ellie y Kevin habían cancelado una
cena era porque ella tenía un ojo morado.
Estaba orgulloso de ella por no protegerlo más.
Ella estaba fría y distante después de eso, parecía retraerse en sí misma, pero
eso no era nada comparado con cómo estaba en los días previos al juicio. No podía
comer ni dormir, y si lograba cerrar los ojos durante unas horas, tenía pesadillas que
271
la hacían gritar mientras dormía.
No fue hasta que Hadley rompió a llorar que Ellie admitió que era un
problema. Sydney la refirió a un consejero y ha ayudado mucho. Ella me instó a ir
también, a lidiar con mi pasado, pero ahora mismo… no estoy ahí. Estoy feliz por
primera vez en mi vida y no estoy listo para desenterrar las cosas que he enterrado.
Sin embargo, me alegro de que esté recibiendo ayuda porque le ha permitido
sentarse aquí, fuerte, sólida y sin miedo. Es un espectáculo para la vista, eso es
seguro.
Ellie mira a su alrededor.
—¿Dónde está Sydney?
Ella está firmando el papeleo que estaba esperando, con suerte, hará la
escritura para mí, pero no le digo eso. Planeo sorprenderla esta noche.
—Ni idea.
Odio mentirle, pero esto es más una mentira por un regalo. Seguramente ella
lo entenderá.
—Pensé que al menos estaría aquí para esto.
—Estoy seguro de que ella estará aquí.
Luego, como si la hubiéramos convocado hablando de ella, atraviesa las
puertas de la sala del tribunal. Su rostro es estoico cuando se acerca. Ella luce como
la abogada importante y nada como la chica que perseguiría a Sean alrededor del
lago con serpientes porque él estaba, y todavía está, aterrorizado por ellas.
Luego pienso en cómo van a ser los próximos siete meses para ella. Declan
regresa en poco más de un mes, y Sydney básicamente ha exigido que no hablemos
ni lo mencionemos.
—Oye, lo siento, me atasqué en la oficina.
—No te preocupes. —Ellie intenta ser optimista, pero sale un poco nerviosa
porque Kevin la está mirando.
Quiero arrancarle la cabeza del cuello. En cambio, sonrío porque, al final, gané.
Tengo a mi hija y a Ellie, y si todo va bien, irá a la cárcel.
Unos segundos después, entra el juez y todos nos levantamos. Toma asiento y
todos esperan.
—¿Ha llegado el jurado a un veredicto?
Ellie aprieta mi mano con tanta fuerza que me pregunto si se romperá los
272
huesos, pero dejo que me agarre.
—Así es.
Me aferro a mi moderación, sabiendo que lo que suceda sin duda afectará a
nuestra familia. Ellie me dijo que si lo liberan, hará una maleta y nos iremos con
Hadley. Estoy del otro lado y me gustaría quedarme y defender nuestra posición.
Sin embargo, esas dos chicas son mi mundo. Si quieren irse, haremos tres maletas,
no dos. Claro, llegué a un acuerdo con mis hermanos para comprar una gran parcela
de la granja de mi familia, pero siempre podría vendérsela a mis hermanos, con
suerte.
El juez lee el papel y luego se lo devuelve al alguacil.
—¿Qué deciden?
El presidente del jurado se pone de pie y mira al juez.
—Nosotros, el jurado, encontramos al acusado, Kevin Walcott, “culpable”.
Y así, Ellie se relaja y deja escapar un sollozo de alivio.
Nunca más podrá hacerle daño.
—¿Qué piensas, papi? —pregunta Hadley mientras sostiene un dibujo de una
casa de cuatro pisos con un campanario, una puerta y un foso alrededor. No estoy
seguro de quién diablos cree que vive allí, pero es bonito.
—Es un poco pequeña.
Sonríe.
—¡Lo sé, debería ser más grande! Podríamos tener caballos, cerdos, cabras y
gallinas por todos lados. —Señala el otro edificio grande, que supongo que es un
granero.
—Estaba pensando en algo como esto. —Le muestro mi dibujo. Es mucho más
simple, una casa modesta con un porche, muy parecida a esta.
—Eso es aburrido.
—¿Aburrido?
Hadley se encoge de hombros.
—Deberíamos tener un palacio. 273
—¿Porque eres una princesa?
—¡Exactamente!
Oh, Señor, estoy en tantos problemas.
—Bueno, princesa Hadley, vamos a tener que buscar un punto medio.
Cada día, Hadley y yo dibujamos casas diferentes. No tiene idea de por qué y
por una buena razón. La niña es la peor guardiana de secretos del mundo. Le encanta
saber cosas y no puede esperar para contarles a todos los demás y que la escuchen.
Por lo tanto, acabo de convertirlo en algo que hacemos. Tengo siete dibujos de
Hadley y siete míos.
—¿Qué están haciendo ustedes dos? —pregunta Ellie desde la puerta.
Su cabello cae sobre sus hombros, apenas rozando la ondulación de sus pechos
perfectos, y sus suaves labios están levantados. Básicamente, ella es nada menos que
impresionante.
—¡Estamos dibujando casas!
La. Peor. Guardiana de secretos. Del mundo.
—¿Casas? ¿Para qué?
No era así como quería contarle mi gran plan, pero estoy aprendiendo que, de
todos modos, la vida nunca va realmente como pensamos que será. La vida con Ellie
y Hadley ha dado muchos giros, pero todos me han llevado a este momento.
Quiero proponerle matrimonio, y si pensara por un segundo que está lista,
mañana me casaría con ella. Descubro que no importa mucho que ella no esté lista.
Lo que importa es tener una casa totalmente nuestra y libre de los fantasmas
de los malos recuerdos.
Me gustaría derribar esta, pero será asunto de mis hermanos, no mío.
Me levanto del suelo donde Hadley y yo estábamos coloreando y agarro los
papeles.
—¿Cuál te gusta? Creo que las mías son mejores, pero a Hadley le gusta esta.
Ellie los toma y parece reflexionar sobre cada uno con atención.
—Ya veo.
—Te gusta la mía, ¿verdad, mami?
—Mmmm. —El ruido de Ellie es pensativo mientras pasa al siguiente. 274
—¡La mía es mejor que la de papá!
—¡Oye! —le refunfuño a mi hija en broma—. Creo que lo hice bien.
Ella asiente y luego me da una palmada en la espalda.
—Lo hiciste bien, para ser un adulto.
—Vaya, gracias. Pensé que era tu favorito.
Se ríe.
—¡Lo eres! ¡Pero voy a ganar!
La tomo en brazos y la beso en las mejillas.
—De ninguna manera, Squirt. Voy a ganar.
Ellie se aclara la garganta.
—He tomado mi decisión.
—Bájame, papá. —Hadley patea sus pies mientras se ríe.
—Sí, debemos ser muy oficiales.
Ella me imita cuando me pongo firme como si Ellie fuera mi comandante y yo
estuviera recibiendo órdenes.
—Descansen, soldados. —Ellie me saluda y yo gimo.
—No somos soldados, estamos en la marina.
—Está bien, lo que sea, marineros, gente que no sabe dibujar. —Me guiña un
ojo, y Hadley y yo palidecemos de indignación fingida—. He decidido cuál es mi
casa favorita.
Levanta el dibujo que hizo Hadley con el foso y toda la finca.
—¡Lo sabía! ¡Me debes un helado!
No recuerdo haber hecho esa apuesta.
—¿Cuándo dije eso?
—No lo hiciste —me informa Hadley—. Creo que debería ganarme uno, ya que
soy la ganadora.
Creo que vamos a ganar algo más.
—Tengo otra idea… —Camino hacia mi chaqueta y saco los papeles
escondidos en el bolsillo interior—. ¿Y si hiciéramos algo más por un premio? ¿Algo
que todos podríamos querer?
Se despierta la atención de Hadley, al igual que la de Ellie.
—¿Qué estás haciendo, Arrowood? 275
Sonrío mientras camino hacia Ellie.
—Estaba pensando que esta familia tiene un gran defecto.
—¿Cuál?
—No tenemos una casa propia.
Ellie niega con la cabeza con los labios fruncidos.
—Estamos viviendo en una ahora.
—Sí, pero mi hermano vendrá pronto, y eso me hizo pensar, deberíamos tener
un lugar que sea solo para nosotros tres. Hace unos meses, me acerqué a Declan
sobre esto. —Le extiendo el papeleo.
—¿Qué hiciste?
—Solo ábrelo.
Lo hace lentamente y sus ojos se agrandan mientras lee el acuerdo.
—¿Estás comprando tierra?
—Estoy comprando tierra para nosotros. Mis hermanos acordaron venderme
parte de la granja Arrowood una vez que se pueda vender, y me gustaría que la
construyéramos. Lo bueno es que podemos empezar a construir antes de que se
venda. Podemos quedarnos aquí mientras se construye, pero todo está listo para
empezar si tú lo estás.
Hadley chilla mientras se agarra a mi brazo.
—¿Podemos tener cabras?
Ella y los animales.
—Veamos si mamá acepta primero la casa.
Luego mira el papel que hay detrás y se toma un minuto para examinar el
boceto del arquitecto de la casa que yo había diseñado.
—Eso es lo que había planeado. Estaba pensando que, aunque no tiene
campanario ni puertas, sería genial para nosotros.
—Connor…
—Tiene cuatro dormitorios, el porche rodea toda la casa y hay una oficina
donde puedes trabajar cuando lo necesites. Estaba pensando que podríamos
poner…
Ellie agarra mi cara, presionando sus labios contra los míos, silenciándome
efectivamente.
—Ugh —se queja Hadley, y ambos sonreímos contra los labios del otro. 276
—¿Qué piensas?
—Creo que te amo y esto es perfecto.
Me inclino y cargo a Hadley en mis brazos y luego agarro a Ellie.
—Esto es la perfección.
Ellie nos da un beso a cada uno.
—¿Qué piensas, Hadley?
Ella agarra nuestros cuellos y nos acerca.
—Amo a nuestra familia.
—Ya somos dos, Squirt.
—Somos tres.
Y todo lo que tengo en mis brazos es todo lo que necesito.
DOS MESES DESPUÉS

—T
ratar con estos contratistas nos está volviendo locos. Pero es
un gran alivio que la granja de Walcott se haya vendido y
ahora no tengo que preocuparme de que Kevin viva en la
casa de al lado.
—Sí.
—Connor me invitó a cenar anoche, y lo juro, Syd, pensé que me iba a proponer 277
matrimonio.
—Ajá.
—No sé si estoy lista, pero luego me pregunto qué más necesito para estar lista.
—Correcto.
Ha pasado una hora de estar sentadas aquí en la granja. Se supone que vamos
a tener un almuerzo de chicas ya que Connor está en el sitio de construcción y
Hadley está en el campamento de equitación, pero Syd está gruñona. En lugar de
comer, sigue moviendo la comida por el plato y dando respuestas de una palabra.
Cojo mi servilleta y se la tiro.
—¿Qué es lo que pasa contigo?
—Estoy bien.
Sé que no lo está, y tengo la sensación de que sé lo que la molesta.
—Declan viene esta semana.
Los ojos de Sydney se iluminan por primera vez.
—No quiero hablar de ello.
—Nunca lo haces, pero creo que deberías.
No puedo imaginar que esto vaya a ser fácil para ella, y ha estado haciendo
todo lo posible por fingir, pero el tiempo se acabó. Declan ha despejado los próximos
seis meses para poder pasar su tiempo en la granja.
Los hermanos decidieron que cuando se cumplieran las condiciones del
testamento, iban a dividir la tierra en cuartos y si uno quería su porción, podían
tenerla, pero perdían todos los derechos sobre las ganancias de los otros tres.
Cuando Declan, Sean y Jacob vayan a vender, lo dividirán en tres, ya que Connor se
queda con la suya.
La sección en la que estamos construyendo es perfecta. Es el lugar favorito de
Connor y donde se encuentra la ridícula mansión-árbol de Hadley.
Aun así, no hemos terminado con la construcción desde que comenzaron hace
solo un mes. En lugar de aceptar a Declan como compañero de cuarto, lo que se negó
a considerar, hizo construir una especie de casa diminuta junto al granero, que ahora
está completamente terminada y es funcional.
—Lo siento, tengo muchas cosas en la cabeza.
—Bueno… ¿cosas como Declan? 278
Ella me mira fijamente, lo cual estoy segura que intimida a algunas personas,
pero no a mí.
—Necesito resolver algunas cosas.
Odio que esté claramente molesta.
—Syd, sabes que puedes decirme cualquier cosa.
Ella suelta una respiración profunda y luego mira hacia otro lado.
—Cometí un error.
—Bueno…
—Yo… metí la pata el fin de semana del cumpleaños de Hadley.
Oh, Dios. Tengo un mal presentimiento sobre esto.
—¿Y?
—Y fui una idiota. Dejé la fiesta porque no quería estar cerca de Declan. Era un
desastre. Seguí llorando porque nuestra estúpida canción sonó en la radio, así que
salí al estanque porque eso es lo que hacen las chicas tontas que todavía están
enamoradas de sus ex. Me quedé ahí afuera, pensando en él, deseando que las cosas
fueran diferentes.
—Syd…
Ella levanta su mano.
—Se pone peor. Aparentemente, él se sentía de la misma manera… nostálgico
y él también salió.
Me duele el pecho porque sé cuánto lo ama todavía. Ha sido el chico. El que
parece no poder superar y, sin embargo, no quiere tener en su vida.
La lastimó más de lo que ella admitirá.
—Por favor dime que no lo hiciste…
—Está bien, no te lo diré.
Sí, es malo.
—¿Y ahora?
Sus ojos se levantan hacia los míos y una lágrima cae por su mejilla.
—Ahora, necesito hacerme una prueba.
Tomo su mano y decido confesar mi propio miedo.
—Yo también.
—¿Estás…? 279
—No lo sé —digo rápidamente—. Pero tengo un retraso, y Connor y yo hemos
estado bastante… ocupados, sin preocuparnos.
Me quitaron el DIU, y ambos pensamos que si sucedía, debía ser así. Siempre
quise tener más hijos y él es el único hombre con el que quiero tener una familia.
—¿Tienes una prueba? —pregunta.
Recogí uno de esos paquetes al por mayor porque soy una de esas locas que
necesitarán al menos cuatro pruebas para confirmar lo que dice una.
Asiento con la cabeza y nos dirigimos al baño. Le doy una, dejándola ir
primero, y luego, es mi turno.
Tenemos tres minutos.
Pongo el cronómetro y nos sentamos en el comedor.
—No es como pensabas que iría el almuerzo, ¿eh?
Niego con la cabeza.
—No pero… lo entiendo.
—¿Qué voy a hacer si es positivo?
Recuerdo muy bien cómo me sentí cuando descubrí que estaba embarazada de
Hadley. Fue espantoso. No estaba preparada para ser madre, pero ahí estaba.
—Sé que estás asustada, probablemente más porque estás sola, pero Declan es
un buen hombre. No te obligará a hacer esto sola.
—Él no puede saberlo.
Ahora es mi turno de sorprenderme.
—Tienes que decírselo.
—Cuando esté lista. Ahora no. Prométemelo, Ellie. Tienes que prometer que
no se lo dirás a él ni a Connor.
—No puedo mentirle a Connor.
Ella niega con la cabeza y agarra mis manos.
—No entiendes…
El temporizador suena y ambas nos congelamos.
—No diré nada a menos que él me pregunte.
Sydney suelta un profundo suspiro y luego asiente.
—Supongo que eso es lo máximo que puedo pedir. Con suerte, será negativo
y todo esto será un mal sueño.
280
Eso espero para ella también.
Ambas nos levantamos y nos dirigimos al baño para ver los resultados.
Nuevamente, me quedo afuera, esperando a que salga Sydney, y digo una
oración, pidiendo que esto salga como ambas queremos.
Pero antes de que pueda ir a ver los resultados, Connor entra por la puerta.
—Hola, cariño. —Se acerca y me da un beso.
—Hola.
—¿Qué pasa? —pregunta porque está claro que estoy distraída.
Muevo mis piernas hacia adelante y hacia atrás y luego me muerdo el labio.
—¿Qué pasa? No pasa nada, solo necesito usar el baño.
Entonces se abre la puerta y sale Sydney con ambas pruebas. Me mira y niega
con la cabeza, pero no estoy segura de lo que eso significa. Luego me besa en la
mejilla y me tiende lo que supongo que es mi prueba.
Los ojos de Connor se posan en el inconfundible objeto en mi mano.
Luego se vuelve hacia él y sonríe.
—Los veré mañana chicos. Debo irme.
—¿Syd?
Hay lágrimas en sus ojos, pero no dice nada. Toca mi brazo y luego se aleja.
Me quedo aquí, mirándola irse mientras miro mi prueba. Estoy preocupada
por ella.
—¿Ellie? —dice Connor—. ¿Es eso…?
Mi pulso se acelera porque si esto es positivo, todo cambiará. No es que nuestra
vida no haya evolucionado constantemente, pero un bebé la amplificará. Entonces
pienso, ¿qué importa? Él y yo nos amamos y sabíamos que esta era una posibilidad
definitiva. No puedo imaginar mi vida con nadie más.
Él ya es un padre increíble, y esta vez, no dará miedo. Lo tendré conmigo en
cada paso del camino.
—Tengo un retraso —le explico—. Pensé que tal vez podría estar embarazada.
Él sonríe ampliamente, y ahora realmente espero que la prueba sea positiva.
Levanto la prueba y mi mundo entero se vuelve un poco más brillante.
—Estamos embarazados —digo con lágrimas en los ojos.
Envuelve sus brazos alrededor de mí y besa el costado de mi cuello. 281
—Vamos a tener otro bebé.
—Parece que sí —digo mientras una lágrima rueda por mi rostro—. ¿Estás
feliz?
Retrocede.
—¿Feliz? ¡Estoy más que feliz! Vamos a tener otro bebé y Dios me ayude, Ellie,
me voy a casar contigo. Sé que querías esperar, pero…
—No quiero esperar.
—¿Qué?
Tomo su rostro entre mis manos.
—Te amo, Connor. Te amo más de lo que ninguna mujer ha amado a un
hombre. No necesito esperar para casarme contigo. No quiero más tiempo. Ya
hemos desperdiciado bastante. Quiero que tengamos nuestra familia completa y
quiero ser tu esposa.
Me besa y me olvido de respirar. No tengo idea de cuánto tiempo durará, pero
ambos empezamos a desnudarnos.
Sus manos se mueven por mi cuerpo, suaves y sensuales. Connor me besa
profundamente mientras nos lleva a nuestro dormitorio.
Lentamente, baja los tirantes de mi vestido, mirándome mientras lo hace. Mis
manos van a su camisa y se la quito. Amo su cuerpo. También me encanta cómo
reacciona mi cuerpo a su toque.
Ambos nos exploramos con las manos. Roza mi pezón con el pulgar, haciendo
que se forme un guijarro antes de que baje la boca y lo succione con su boca cálida.
Gimo, saboreando lo bien que se siente y el embarazo solo lo amplifica.
Continúa volviéndome loca con su boca y luego su mano está en mi clítoris. Lo
acaricia de un lado a otro, haciendo que mi espalda se arquee.
—Te sientes tan bien —le digo.
—Siempre quiero hacerte sentir bien.
Y lo hace. Usa sus manos para complacerme o mostrarme afecto, nunca con ira.
Es tan diferente estar con él. El sexo es increíble, y realmente no sé si alguna vez tuve
un orgasmo después de estar con él.
Era como si mi cuerpo rechazara cualquier cosa que hiciera Kevin.
Cuando amas y confías en tu pareja, es una experiencia diferente. Una que me
alegra poder compartir ahora.
282
Me empuja más alto, lamiendo mi pezón y moviendo su dedo más rápido.
Empiezo a jadear, mi orgasmo aumenta con cada segundo que pasa.
Mi cabeza se agita de lado a lado mientras me acerco aún más. Lo llamo por su
nombre, rogando por más y también para que se detenga. No puedo soportarlo. Es
demasiado.
—Connor.
—Eres tan hermosa. Te amo demasiado.
Pone su pulgar en mi clítoris y empuja hacia abajo, y estoy lista. Ola tras ola de
placer me invade. Es tan bueno que no quiero que se acabe nunca. Saca de mí cada
gramo de placer que mi cuerpo le dará. Entonces está por encima de mí.
En un movimiento rápido, Connor empuja hacia mí, ambos gimiendo ante las
sensaciones. Mi cuerpo le da la bienvenida, amando lo bien que encajamos. Deslizo
mis dedos por su espalda y él se lanza hacia adelante de nuevo.
Hacemos el amor. Es suave y duro al mismo tiempo. Nos voltea para que yo
esté arriba y sus manos se aferran a mis caderas.
Lo monto mientras él guía el ritmo.
—Ellie, no puedo contenerme.
Amo cuando lo hago enloquecer. Hay algo poderoso en poder hacerle eso.
—Entonces no lo hagas —le digo mientras me muevo más fuerte.
—Te amo.
Giro mis caderas y luego me inclino, llevando mis labios a los suyos. Y luego
se viene.
Los dos estamos sudorosos, acostados uno al lado del otro, sin movernos
realmente. Fue intenso, fantástico y emotivo, todo al mismo tiempo. Se apoya sobre
su codo, mirándome con una sonrisa irónica.
—¿Qué?
—Te amo —dice Connor mientras su mano se mueve hacia mi vientre—. Y te
amo.
—Te amamos más.
—Imposible.
Nos limpiamos y luego regresamos a la cama, donde nos enredamos. Ambos
hemos estado acostados aquí, disfrutando de la tranquilidad y la calidez del otro.
—¿Qué le pasa a Syd? —pregunta Connor, rompiendo el silencio. 283
Pienso en mi amiga y en lo que significó que negara con la cabeza.
—Creo que tiene muchas cosas en la cabeza.
—Mi hermano estaba raro en el teléfono hoy cuando la mencioné.
Sí, bueno, ambos podrían tener mucha más rareza si esa prueba fuera positiva.
Sin embargo, no sé si lo fue o no, así que no decírselo no es exactamente una mentira.
—Gracias —digo después de un momento.
—¿Por qué?
—Por amarme. Por darme una familia. Por darme una vida con la que solo
soñaba.
Los labios de Connor se presionan contra la parte superior de mi cabeza.
—Te daré el mundo, Ellie.
Y sé que lo hará porque ya lo ha hecho.

FIN
Me enamoré de Sydney Hastings cuando tenía diez años.
A los dieciséis, susurramos promesas de eternidad.
Cuando tenía veintidós años las rompí todas. La dejé y
le prometí que nunca volvería.
Después de la muerte de mi padre, me veo obligado a
volver a casa en Sugarloaf durante seis meses. Ella estará en
todas partes, ya no solo en mis recuerdos y arrepentimientos.
Cuando estamos juntos, es como si el tiempo nunca se
detuviera. Ella sigue siendo la que quiero, pero no la
merezco. En lugar de disculparme, tomo a esa mujer hermosa
y rota en mis brazos. Pero después de eso, es su turno de 284
dejarme.
Ahora tengo que luchar. Por ella. Por nosotros. Por la vida que ambos
queremos…
New York Times, USA Today y bestseller del Wall
Street Journal Corinne Michaels es autora de nueve
novelas románticas. Es una madre emocional, ingeniosa,
sarcástica y amante de la diversión de dos hermosos hijos.
Corinne está felizmente casada con el hombre de sus
sueños y es esposa de un ex Marine.
Después de pasar meses lejos de su esposo mientras
él estaba en servicio, leer y escribir fue su escape de la
soledad. Le gusta poner a sus personajes en una intensa
angustia y encontrar una manera de curarlos a través de
sus luchas. Sus historias están llenas de emoción, humor y
amor implacable. 285
286

También podría gustarte