Carruto 1
LOS PROCESOS TERAPEUTICOS ¥ SU LOCALIZACION
La Parte I de este libro esti constituida casi exclusiva-
‘mente por capitulos conclusos en s{ mismos, lo cual no
hhace facil seguir el hilo general de 1a argumentacién. Debi
adoptar esta estructura porque en varias ocasiones tuve que
apartarme de los modos establecidos de considerar las cosas
¥ tener en cuenta, tras madura reflexi6n, observaciones cli-
hhicas antes de poder continuar con la fase siguiente de mi
Iinea de pensamiento.
‘Antes de comenzar nuestra jornada, convengamos en que
todos nosotros, los lectores y el autor, somos analistas dig-
nos de confianza que no incurrimos en errores elementales;
‘convengamos en que todos nosotros damos interpretaciones
comectas en momentos oportunos y elaboramos lo mis
posible el material que nos entregan nuestros pacientes,
fanto en el nivel genital como en el nivel pregenital, tanto
en la transferencia como en la realidad,
Habiéndonos puesto de acuerdo sobre esto, quizé tam-
bién podamos admitie que todos nosotros tenemos ocasio:
nalmente pacientes diffciles, frente a los cuales nos sentimos
perplejos ¢ inseguros y que —segin los rumores que circulan
en todas las ramas de nuestra Asociacion Internacional
hhasta los mas experimentados y expertos analistas fracasan
cocasionalmente.
2Cémo puede ocurtir semejante cosa? é¥ cuil es la ex
plicacién de este hecho tan desagradable? En gencral ae r=
zones de nuestras dificultades y fracasos pueden clasificarse
1Ben ures grupos, Pueden deberse: a) a nuestra técnica inapro-
pads, b) a las dificultader inherentes ya a la personalidad
EE paciente, ya a su enfermedad, yc) aun mal "ajuste”
entre nuestra téenia apropiada en otros casos y las cualida-
‘des inerinaceas del paciente que de otro modo sea curable.
a primera cucstion que debemos considerate: la de por
qué algunor pacientes son ms diffeles de tratar que otros 0
or qué algunos andlsis son metios sasfactorios que otros
para el analista y para sis pacientes. Formulemos fa misioa
Guestion de una manera diferente que. puede hacémosla
faptar mejor. eCuiles son lor procesos terapéuticos? En
‘qué parte dela psique se veifican esos procesos? <¥ a qué
parte de ellos se deben lar varias dfcultades que encontra
tos los analistas?
Este problema se indagé desde hace més de ssenta afos
y todavia esté en gran medida sin resolver; en efecto, no se.
‘bemos exactamente qué partes del aparato mental som acee
sibles al psicoanisin y en qué mea lo on; o, para expre-
fo pin mies formula, qué pres de epg on
aquellasen que tienen lugar los procesos terapéuticos, Aun.
aque estas dos formulaciones no dcsctiben ceactamente el
‘nismo problema, se sperponen considerablemente.
En general, se esti de acuerdo en que infuir en el super
46 sera (y en fealidad es) uno de los objetivos deveables de
ib terapéutica, Y hasta tenemos ciertat ideas sobre lo que
docurre en esa parte del expiita, cx decir, ides sobre los pro.
esos terapéuticos que intervienen y los cambios que alli
se producen,
Sabemos, por cemplo, que el superyé se ha constituido
principalmente por introyecciones y que sus fuentes mis
Importantes son objetor sexuales estmulantes, pero nunce
plenamente satsfactorios, de la primera infancis, dela nite
Y¥ de la pubertad; en un sentido podemos afimar que el
Supery6 &s la suma total de las ciatices psiquica dejadas
por esos objetos. For oto lado, el superyé puede modi
arse por obra de nuevas introyecciones poseriormente, en
ja vida'madura; un ejemplo convincente' de semejante mo
dificacin es el tratamiento analitico durante el cual el ana
lista ga a estar parcialmente o hasta enteramenteintroyee
tado, Quisiera aqui establecer una diferencia entre intro
Yyeccién y otro proceso —Aumamente importante en la cons
ditueién el superyo-; me refiero a la identificacin, que
puede conccbirse como un paso [Link] ae la
Introyeccién: cl individuo no slo acepta el objeto sexual
16
‘estimulante pero frustrante sino que en adelante lo experi
‘menta como una parte integrante de sf mismo. A menudo
la identificacin esta precedida por la idealizacion 0 esté
fntimamente Tigada a ella; por otto lado, un alto grado de
idealizacion puede constituir un serio ‘obsticulo que se
‘oponga a la identificacion con el objeto introyectado. To:
ddo esto se conoce bastante bien, pero no tenemos ningin
conocimiento preciso sobre los procesos que se necesitan
para anular retroactivumente Ia introyeccién, la idealiza-
‘ién o la identificacion. En suma, tenemos cierta idea de los,
procesos que conducen a nuevas introyecciones ¢ identifi
faciones, pero nada sabemos sobre las maneras que anulan
retroactivamente una introyeccién 0 una identificacién esta-
blecidas. Y esto es muy lamentable porque seria muy impor-
tante para nuestra eficiencia técnica saber cémo ayudar al
ppaciente a librarse de partes de su supery6,
‘También existe amplio acuerdo en que la terapéutica ans:
litica deberia en general tender a fortalecer el yo, por mis
aque nuestras ideas sobre la naturaleza exacta de ese fortal-
imiento y las téenicas para lograrlo son todavia bastante
vagas. Lo que sabemos acerca de este aspecto de nuestra
terapéutica podria resumirse del modo siguiente: el yo, en
{ntimo contacto con el ello, debe fortalecerse; me refiero
‘esa parte del yo que puede gozar de gratificaciones instin-
tuales, que puede soportar gran aumento de tensiones, que
cs capaz de abrigar interés y consideracién, que puede alber
gar y tolerar deseos insatisfechos y también el odio, y que
trata de aceptar las realidades intemas y externas a las que
puede someter a prueba; mientras que no deberia ser forta
Tecida aquella parte del yo que no puede (ni se atreve) a
sgozar de intensa gratificacién instintual, que debe defender.
s¢ de todo aumento de tensién emocional mediante la nega-
cién, la inhibicién y la transformacién en lo contrario 0
‘mediante formaciones reactivas ~es decir, esa parte que se
adapta a la realidad exterior y a las exigencias del supery6
a expensas de la realidad interior; por el contrario, deberia
hacerse que el papel de esa parte del yo fuera menos domi-
nante
La cuestin de si este fortalecimiento del yo y las modifi
caciones del supery a que nos hemos referido significan
s6lo dos aspectos del mismo proceso 0 si son dos procesos.
‘mis 0 menos independientes es una cuesti6n que no se ha
formulado explicitamente ni se ha discutido apropiadamen
te, La formula usada con mayor frecuencia afirma que el
Wyo debe media a nstanca el supery etre La exigent
oe ree aay at clo. No tbemos ain de ij
‘dl mediador tiene 0 no tiene algiin poder propio para influir
ema Cp en pce
aero cere agin eect sobre ese poder
pistes ce gin ctetshrecPa
pec dies medion de infty en el elo, No tenemon
[eet sere acs ponble heeio ny ene caso
te ene sete bie lll, como deveria haere
Seietet Bettis texans cl sinto primar de mac
Stee ea ae fil tedie prmuarioy ol marco Dir
Het impulse destactiv, oe ven cligaon a loge 8
sre daslén ae gue ambiin ©) eo debe eocfears por
ode mucin topes, Un aopecto dente pone cam
cae te eo ye por Freud ta Andiss trminable ©
Pica” (1987) Lomo “dome de los intintos™ En
{cor capecial del suse primar, esto significa que lave
eens de Tos impulsr destuctivos “lamaded a yees
etude! debe er atgada en cl vataminte-anallice ©
debe scr domchads, "ys modicndo_ ets impulses en s0
fuentes decir enc ello, ya por lo memos “fundiendols”™
Go inis Bb, Come fos des concepos tebrcos de“
Sry odes” Ulesintsncaclon) son my vag, ela
22fitpostle suas con seguridad ene lo ene Yor
‘Semi indepeniontemente de pus nombres no hemos por
‘Ste jams ninguna ides de foe mecausmos proces
Gos incxienen act, Quicd lice atobo que engumas
Eade que postlemente la defuiony la frac estan
tmuy csertchdnente wineuleda, pero es bastante aero
tie pords decise fo me de h'contapare, tenicunente
‘an mportant, a gratiieaion yl fusiow
in emery exeuotancas no ha, de marailamos el
hecho de ue nadie haja sido capar de dettbr metodot
pur pat inten xen dos proceso, St la “sion
Jan tusén son nuceptbles de ser infuidas por el
Taliss de alguna mane To tnico que podemer dimer
tom cereta ct que eo influencia sed por obra de la tan
ferencin ez ded, coenealmente por eors de une acon
(Girt EoSgiicscmper que ts proces incados
en is tiuaclén aia hen de’ coneehite como fenomenes
ie bernie] fore esos port penetra ea Insp
trotans dela psigue ydetemnfar nbionfandamentes
alas En nucte bibliog anaiacn no se ha dcuido
de mancre spropinda come puede ccuir eso, ni que cast
18
de rclacin objetal pueda lograr exe resultado ni cul deba
Ses intensidad
“Ast hemos Hegado a una respuesta al enigma con el que
comenzamos nests jomads: ¢por qué hasta los mis expe
Smentados de nosotion encontiamos casos dificles ¢ inew
fimos eh ocasionalr fracstos? Poscemos algunas concep
ones teorias sobre certos procesos que posiblemente x
devarollan en la psique durante el tratamiento psicoanal
tico, peo hasta ahora no hemos logrado establecer un lazo
directo sufiientemente seguro entre esas concepcioncs teo-
fies mucstre pritia tonics, En otras palabras, sobre hn
tase de muestra concepciones teGricas acerea de los proce-
sos terapeuticor y ss localzaciones, todavia no estamos en
condiciones de establecer cull técnica particular sea aconse-
jable y qué medidas tenias sea mejor citar. Este hecho es
la raison d'Ztre de la coexistencia de varias escclas psico
analfticas, cada una de las cuales tiene st propia tecnica
Ge difere considerablemente de las de las demi, aunque
cada una acepta lag mismat ideas fundamentales sobre Ia
csiructura dela psigue. Es importante agregar aqui que
tov analistas de todas as escucas in encepelon™= tienen
sus Exits, sus esos dificiles y también su cuota de fracasos.
Es en alto grado probable que los representantes de as d
ferentes escuela sleancen Exitos 0 fracaen con diferentes
pacientes; ademis, apicando diferentes ténicas puede ser
Uferente el modo det éxito o del fracaso. De manera que
un estudio critica imparcial de este campo seria en extreme
fevelador y_ventajoso. para nuestra tcoria. de Ia técnica,
Desgraciadamente no existe ninguna indagacién. de esta
naturaleza; lo que ocurié con el ext estaditico intenta
do por Ia American Psychoanalytic Association —intento
sumamente cauteloso y hasta ultracauteloso-, que debi6
bandonarse, muestra muy bien hasta qué punto’ provocan
inquietud y encuentran resistencia indapiciones de esta
indole,
19Camron 2
INTERPRETACION V ELABORACION
De manera que, segin vos, el punto de vista tOpico no
parece ofrecemos “grin ayuda. para comprender” mejor
RucrtrasdifeultadestGcniet "em todo cay no" or
‘ntregactiterioe suficintement® seguros para decidir sun
dcterminado pato terpéntco ex comecte no en les
‘instancias das. Pro, claro st cab espera este etl
tado, No debemos olvidar que I kms revision dela teorla
pricoanaliticn del aparsto paighico fue relzada por Freud
fn la primera parte dela década de 1920, es decx, hace
Ya unde cuantor shoe. Desde entonces no se ha expert
Ringuna idea exencialmente nueva sobre el sparato mental
{aunque deben tenerse en cuenta las nuevas paeologias del
yo de Faibaim, Hartmann y Winicot), Por oto lado, e+
Indicutble que’ desde aqullaépoca aumentaron considera
Blemente ‘testo potencal tecnico, nuestra desteza
prictica y conjuntamente miesttos problemas tenicos, Hice
tina resets de eatos mucvos fenomenos en un articulo que
presenté en el Congreso de Zorich (1949), en el cual até
fe demostrar que ia técnica de Freud yi coneepciones
tebricas eran interdependienes * *
El propio Freud decaré en sus dos grandes monogratis
BL yoy el ello (1928) ¢ Inkibicbn, intoma y angustia
(1926), que funda sa sdenen ys foria en las experen
fay clnieas que habia tnido con pacientes obsesivos y me
lancdlcos uso sus props palabras; en dichos pacientes
tanto los proceror mentales como los conflict estin com
20
siderablemente “internalizados™ (verinnerlicht). Esto. signi-
fica que los conflictos originales asi como los procesos y
rmecanismos defensivos movilizados para afrontarlos son en
tstos pacientes hechos internos y en. gran medida conti
han signdolo. En cambio, esta clase de pacientes catectiza
solo débilmente los objetos externos. De manera que, en
primera instancia, puede considerarse que todos los hechos
Inportantes en estos pacientes, tanto los hechos patologi-
cos como lot terapéuticos, se desarvollan casi exclusivamen-
te en su interior. Fue esta eireunstancia lo que permitié a
Freud describir los cambios terapéuticos en una forma sim
ple. Si esos pacientes catectizan slo débilmente los hechos
YF objetos extemos, la influencia de las variaciones de un
Inulista a otro, siempre que los analistas apliquen una tée-
nica analitica “sensata”, ser minima y hasta practicamente
Uesdenable, Olvidando que esto es asi slo en el caso limite
de tales pacientes y s6lo en primera instancia, algunos ans
listas Hegaron a la idea de ‘Ia técnica correcta”, es decir,
una técnica que es correcta para todos los pacientes y para
todos los analistas, sin atender a sus respectivas individu
lidades, Si la Tinea de mi pensamiento resulta valida, “la
técnica correcta” seria una quimera, una pesadilla, una com:
pilacidn fantistica de jirones Incompatibles de realidad.
‘Una importante condicién previa de la internalizacién
cs una bucna estructura del yo que pueda resistir y albergar
las tensions provacadas por Ia internalizacién sin suftir
colapso ¥ sin recurrir a un tipo diferente de defensa —que
podriamos llamar externalizacién como, por ejemplo, la
Exoactuacién, la proyeccién, la confusion, la negacién, la
ddespersonalizacién, En el easo de pacientes que son capaces
de una internalizaci6n sostenida, el famoso simil_ que usb
Freud da una acabada descripeién de lo que ocurre real
mente durante el tratamiento analitico. La mayor parte
del tiempo el analista es en verdad un “espejo bien pulido”
gque no hace sino reflejar lo que el paciente le comunics
‘Ademis, como lo muestran todas las historias clinicas publi
‘cadas por Freud, el material communicado al analista en este
tipo de trabajo’ analitico consiste casi exclusivamente en
palabras, ¥ asimismo el analista emplea palabras para reflejar
fl material que devuelve al paciente, En todo este proceso
ide comunicar y reflejar, cada una de las dos partes —pacien:
te y analista~ comprende en el mismo sentido lo que el
‘ouro dice, Verdad es que surgen resistencias que a veces son
muy intensas, pero el analista siempre puede contar con un
ayo inteligente y digno de confianta que ex capas de aceptar
Palabras que luego permite que éxasinliyan en €t Es
Meir, en ste caoyel yo es eapar de campli To que Freud
ilamé “elaboraion”
sta linea de ideas nos conduce ala segunda respuesta a
nuestro. problema. En primer hug, lo gue acabumor de
dec de nuestra técnica prenpone que it interpretacones
sean experimentadas por el pacente'y el aalista come in:
Texpretaciones y no como algo diferente, Esto podea parecer
tint perognilada, pero espero. demortrar despues ue cs
importante poner mucho Enfaris en ete hecho
Ta terapeutica pscoanalitia, aun en el sentido ci
det “espejo bien pulido”, es esenciaimente una rc
‘hjetos todos los heshos que en iltima instancia evan a
‘ambios terapéuticor ela Pique del paciente son iicados
por procesos que ocuren en un telation de dos personas,
fie curren Gxencialmente entre dor personas, "mo slo
hel interior de una de els. Este hecho fundamental po
dria passe por alto s6lo mientras los objetos principales de
estudio fueran pacientes que se valet primordialmente de
ta interalizcion, es decir, pacientes con una buena y
fuerte esructura del yo, Esa personas pueden “aceptar”
Jo que 1 analista les oftece asf como lo que ella mismas
txperimentan en la sitacion snaitics, y también 400 cx
paces de expetimentar con +0 muievo. conocimiento, El yo
A eos paciencr er lo nfientemente fuerte para soporar
“por lo! menos durante agin tiempo~ Iss tensions crew
dis en el proceso, Las tensones y exfieros provocados por
las interpretacones pueden set 4 veces sever, pefO Ain
tsi estos pacientes lo soportan. En todo cao, te ese cus
dro que cobramos de las historias clinices publicadas por
Freud.
Llcgamos as al segunda causa posible de tas dificultades
y fratsos en el alin. Nuestra tcniea fue elsborada para
Tratar a pacientes que experimentan la interpretacin’ dl
thalsta como interpretaion y cuyo yo elo barante fuerte
pura permidier "ateptar” lt intepretaionesy eva a
Bolo que Freud llamé proceso de “elaboracion- Sabernos
aque no todos los pacientes son capaces de llevar a cabo este
Froceso, y et precssmente en ertos pacientes en lor qe
ncontramos diiculades
Camron 3
LOS DOS NIVELES DEL TRABAJO ANALITICO
Para designar la atmésfera caracteristica del nivel del ct
sico trabajo. terapéutico, la bibliografia psicoanalitica habi
tualmente emplea las expresiones “nivel edipico o nivel ge
nital”, distinto del “nivel preedipico, pregenital o prever
bal”. A mi juicio, estas Gltimas expresiones ya tienen mili
ples sentidos y yo propondré una nueva e inequivoca que,
fegin espero, nos liberara de latentes prejuicios; pero antes
de proponer esa nueva expresin examinemos el contenido
real de esas otras tan comunes.
El complejo de Edipo fue uno de los mayores descubri-
mientos de Freud, que él mismo consideré justamente como
el complejo nuclear de todo desarrollo humano, de la salud
Yy la enfermedad, de la religidn y del arte, de le civilizacion,
Y del derecho, etc, Si bien el complejo de Edipo caracteriza
tina fase bastante temprana del desarrollo, Freud no vacil
fen describir las experiencias mentales, las emociones y sent
‘mientos del nifio en esa fase con el lenguaje propio de los
fdultos. (Como deseo mantenerme al margen del espinoso,
problema de la cronologfa, deliberadamente dejo en suspen-
$0 la definicién de esta edad temprana. A mis efectos bas-
ta decir que se trata de una edad muy temprana.) En tea
dad, el supuesto de Freud fue una audaz proyeccién, una
fosada extrapolacién, Freud hizo el ticito supuesto, sin adu-
cir prucba alguna, de que las emociones, sentimientos, de-
se0s, temores, impulsos instintuales, satisfacciones y frustra:
Clones de los nifios muy pequeiios son, no sélo muy simila-
23res a los de los adultos, sino que también guardan entre si
aproximadamente la misma relacién reefpraca. Sin estos dos
supuestos emplear el lenguaje propio dle lor adultos para
describir estos hechos en los ninos habria sido totalmente
injustificable,
Repito que este supuesto fue un paso muy audaz, pero
sus resultades fueron ulteriormente validados por entero,
tanto por la observacién de nifios normales como por las
experiencias linicas en el anilisis de nifios neutéticos,
‘dems, habria que hacer notar que, si bien todo comenzd
con el anilisis de Juanito (1909), toda esta validacién se
produjo durante el mismo periodo de la cktima revision
‘que hizo Freud de nuestros conceptos tedricas sobre el apa
rato psiquico, es decir, durante la década de 1920.
Para evitar un pesible malentendido, habria que agregar
que el analista al trabajar en este nivel ‘edipico no pass por
alto, desde luego, ni descuida ef material pregenital, s6lo
(que abaja con él valiéndose de un lenguaje adulto, es decir,
elevindolo al plano edipico 0 “verbal”. Este es un punto im
portante de nuestra técnica, puesto que inmediatamente
plantea ef problema de lo que deberia hacer un analista
en un caso en el cual Ia expresién de material pregenital en
palabras propias de adulto resulta ininteligible o inaceptable
para el paciente, es decir, en un caso en el cal aparentemen.
te el paciente no tiene un camino simple que lo Heve directa:
‘mente del plano preverbal al plano e
Desde la década de 1920 nuestra técnica progresé mucho
y es Ifcito afirmar que hoy podemos tatar a pacientes que
entonces se consideraban imposibles de tratar, y ciertamente
podemos comprender mejor al paciente medio en un grado
mayor de profundidad y seguridad que nuestros colegas de
cuarenta atios atris, En el curso de esta evolucién recogimos
luna rica cosecha de observaciones elinicas y de desconcer.
tantes problemas. Todas esas observaciones problemas
ccorresponden a hechos ocurridos y observados en la situa
ién analitica, En primera instancia, estos hechos pueden
entenderse desde el punto de vista del conflicta de Edipo y
aqui puede usarse un lenguaje propio de adultos, Pero,
pari passu con nuestra ereciente experiencia y nuestros per
feccionados poderes de observacidn, hemos tropezado con
hhechos que entranan [Link] tanto en
rnuestras “descripeiones te6ricas como en nuestra. prictica
técnica
Por ejemplo, comprobamos que existen pacientes que tie-
2
‘nen gran dificultad en “aceptar” evalquier cosa que aumen:
te el esferzo. que se les exige ¥ que existen otros que puc
ceptar” cualquier cosa, porque aparentemente su
{er mis intimo no ¢s influido easi por nada, Como acabo
ide decir, estos dos tipos de pacientes entrafan seria dificul
fades tebricas y téenicas, quiz’ porque la relacién que guar-
dan con el analista difiere considerablemente de la relacion
“que estamos acostumbrados a encontrar en el nivel edipico.
‘Los dos tipos de pacientes a que acabamos de aludir cons-
tieuyen slo una pequeiia muestra de los muchos pacientes
42 los que suele catalogarse como “profundamente altera
dos", “profundamente escindidos”, ““seriamente esquizoi-
des", “con un yo demasiado débil o inmaduro”, “en alto
grado narcisistas”, © que sufren de “una profunda herida
harcisista”, etc., con lo cual se da por descontado que laraiz
dde su enfermedad va més alla del complejo de Edipo y es
‘mis profunda, A este respecto y atendiendo al problema
tedrico a menudo discutido, no tiene importancia el hecho
de que tales pacientes hayan llegado ya enfermos al perio-
do del complejo de Edipo, 0 el hecho de que sélo después
‘experiencias traumiticas hicieron ineficaces los mecanismos
ddefensivos correspondientes a ese perfodo, lo cual los llevo
ppor fuerza a una regresion 0 a una desviacién mas allé del
nivel edipico. En este contexto, Io importante es reconocer
Jos dos niveles diferentes del trabajo analitico,
Para ilustrar el ipo de problema que encontramos en este
‘tro nivel quiero referirme a un ejemplo siempre repetido
ue no pertenece a nuestro campo. En los seminarios de
investigacion y prictica médica general (Balint, M., 1964)
las doctores “suelen informar que han explicado a un
paciente muy claramente ciertas implicaciones de su enfer-
‘edad pero luego, cuando se comparan los resultados rea-
les de Ia explicacin con los resultados que se pretendia
aleanzar, ocurre con frecuencia y de manera sorprendente
que aquella explicacién fue clara tan sélo para el médico;
para el paciente no era clara y con frecuencia no era ninguna
‘explicacién. De manera que cuando un médico informa que
‘explicé algo muy claramente, se impone la siguiente pregun-
ta: “Claramente, pero, épara quién?” La razén de esta dis-
ctepancia entre intencién y resultado es la de que las mismas
palabras tienen una significacién totalmente diferente para
1 benévolo pero objetivo médico y para su paciente que es-
1 profundamente inmerso en su situacién,
‘Los analistas a menuido tropezamos con eta misma expe:
eyriencia, Damos a nuestro paciente na interpretacién clara,
Concisa, bien fundads, oportina y oguTe que a mentdo
par mc ores, evento tn y dcepcn—
ten tiene un efecto completamente dstineo 42) que act
proponiamos produc. Em ote palabra, nics interpre
taelon no era clara en modo algun o ni siquiera fue exper
mentada como una interprtacton, Por lo general los anais
{as tatan de vencer sur decepiones aplando a tes modos
de pensar que los wangulizan, El analsta puede cxiicerse
{si mismo por no haber logrado interpetarlaansiedad mis
inoportante ‘de a stuaiény por haber dejsdo devviat ha
Gia alge que ablo tena importancla secundaria a esta at:
critica siguen generalmente Trenéicos esucreos para adv
har qué fantasias del paciente han obstuido cl camino de
In comprensién del analista,O bien el analista puede hacer
revvi en €l la eerna contoveriasbre los rlaivos métitos
desventajat_de las imerpetacones de la defensa © dela
Transferencia, interpretaciones que pueden contimuar inde-
finidamente” Y, por simo, el analta, podria tanquil
dame dicéndose que en el momento decivo la restencia
de paciente era demasiado fuerte ¥ que, por consigiente,
neeesitaba mucho mie Gempo para Ievar& cabo la‘elabo
raclén". Esta tina frmula er tanto més trangulivadora
por cuanto ya antes fue usida por el propio Freud,
Desraciadamente estas formulas Linas de pensamiento
tranquiizdoras no son perinentes aqu, puesto que todst
tlle corresponden al nivel edipico, es" decir, presuponen
Que lv interprctacone el an ean epee
or cl paciente como intepretaciones, So para eva situa
En Freud acifé el témnino "elaboracién™ Evidentemente
In laboraidn ex posible alo si el paciente ex expan de aep
tar la. interpretacion, de experimentaria como tal y de
emit que ella inflaya en tu pegue. ¥ ene puede ser 0
fo act el cao con la clase de pacientes “profundamente al
terados”, Pero si cl paciente no experimenta la interpreta
‘lin del atalita como una interpreteclon o ea como un di
cao compuesto de palabras con una sigificaion conven.
dia no puede tener higar ninguna elaboraién. La labors
tin puede desarrollase slo si nvestras palabras tienen
sproximedamente Tn misma signiicacién, para norotoy
n'a mlcsifor pacientes.
Papin el nivel edipico no existe semejante problema, Bl px
ciente y su aalivt hablan confadamente el mmo lengua
26
esas mismas palabras significan més 6 menos lo mismo pa
‘a ambos, Verdad! es que el paciente puede rechasar toate
tespretacion, pues éta puede molesatoyasustatle choc
fe, pero aqut no hay la menor dda de que w tade de
Ua interpretacon.
El establecer dos niveles diferentes nos dana tercera res
trina otros imereantes problemas, Pee hte te Pree
fstos, pasos revista al camino record hasta cate ane
Gomenvamos con la comprobacion 0 verdad tila ie
que an los mis expertos de nosotros tienen oeatlonainente
ackentes dfs y hasta my dite. Lucgo nor pegun
tamos cules eran los procesos terapeutivos, ea que Forte de
Ua prigue se desarolaban, qué partes de ellos toon is cap
de las dificutades enconersdas y por altimo que edb
téenicos teniamos pars influ en dichos process, Degen
cxaminamos nuestra actual teorfa de la Unies compreie
tos que el enfoque topoligico no nos bindabs gran brace,
A avanzar un poco mis, vimot que todas nucs deve
ciones de lo que acontece en la psigu del paces durante
af tatamiemto se batan en el estudio eeitde de patience
También podría gustarte Acting Out PDF
Aún no hay calificaciones
Acting Out
7 páginas