Serie Cedar Falls
1 Sweet Buns
2 The Collared Pup
3 Nice 'N Rosy
* Dulces bollos
* El Collar del Cachorro
* Lindo y Rosado, se deja los originales por ser los nombres de los establecimientos
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Resumen
Bienvenido a Cedar Falls, una pequeña ciudad de Carolina del Norte
situada entre las montañas Smoky*.
Zane Fisher está preparado para luchar contra un casino que se está
construyendo en su pequeña ciudad natal. Claro, traería más visitantes a su
moribunda ciudad, pero ¿a qué riesgo?
Aidan Dempsey está harto del mal café que Cedar Falls ha tenido hasta
ahora para ofrecer. Después de una taza excepcionalmente mala, él ha
decidido renunciar a la maldita cosa, es decir, hasta que es arrastrado a la
panadería local.
No sólo encuentra la mejor taza de café que ha probado nunca, el dueño
de la panadería, Zane Fisher, podría ser el hombre más sexy que jamás haya
conocido. Demasiado malo que Zane parezca decidido como el infierno a
evitarlo, ya que él es el director del proyecto para el casino con el que Zane
está en contra.
¿Serán capaces de encontrar cosas en común o Aidan estará condenado a
tener solamente café malo?
* Las “Great Smoky Mountains” (grandes montañas humeantes) constituyen una cadena montañosa situada en la
frontera entre Tennesse y Carolina del Norte, en el sureste de Estados Unidos. Son parte del sistema montañoso de los
Montes Apalaches
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Capítulo Uno
La campana de la puerta sonó cuando Jesse Grant entró
precipitadamente en la panadería.
—Tengo noticias
Había momentos, como ahora, cuando el mejor amigo de Zane Fisher le
recordaba a un cachorrito dando vueltas en círculos mientras jadeaba excitado.
Zane le dirigió una sonrisa a Jesse mientras terminaba de limpiar todas las
mesas y ponía las sillas en su posición.
—¿Cuál es la noticia? —No es que realmente necesitara preguntar. Como
un cachorro, Jesse no podría retenerlo, pero Zane no quería decepcionar a su
mejor amigo dejándolo colgado.
Jesse estaba prácticamente vibrando en anticipación. Sus ojos oscuros,
lucían más penetrantes con el delineador negro y la máscara para pestañas,
haciendo que se acentuara el efecto.
—Tu enemigo está en la ciudad, y de acuerdo con Mary Fuller, es “sexo
en un palo”
Jesse incluso usó comillas en el aire para darle más drama. Tan pronto
como las palabras salieron de la boca de Jesse, se derrumbó en un taburete en
el mostrador, agotado.
Se tomó el esfuerzo de no reírse del estallido de emoción de su amigo.
No era como si el hombre tuviera que ir muy lejos para decírselo. La tienda de
flores de Jesse estaba justo al otro lado de la calle. Por supuesto, usar botas
con tacones de plataforma de ocho centímetros podría tener algo que ver con
ello.
—¿Quién crees que es mi enemigo, Jesse, y cómo Mary Fuller sabe lo
que parece?
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En su mayor parte Zane se llevaba bien con todo el mundo, lo que no
siempre era fácil siendo gay en una pequeña ciudad. Cuando salió frente a sus
padres a la edad de quince años, lo habían tomado sin demasiado alboroto. En
la secundaria había deseado que hubieran tenido más dificultades para
aceptarlo. No era que él quisiera ser expulsado o cualquier cosa, pero su
madre se había convertido en una fanática del orgullo gay, lo que, para ser
honesto, a veces era más embarazoso que cuando ella lo había llevado a la
escuela aún en sus tubos y muumuu*.
Cuanto más viejo era, más apreciaba que su mamá e incluso su padre
estuvieran dispuestos a luchar por él. Oh, su mamá aún avergonzaba la mierda
de él con algunas de sus extravagantes posturas sobre los derechos de los
homosexuales. Cada vez que había una manifestación, una protesta o un
desfile LGBT*, ella estaba allí en el frente y centro, gritando a todo pulmón
que su hijo era gay. Secretamente estaba orgulloso de ella, pero no cambiaba
el hecho de que preferiría vivir una vida bastante tranquila, sin gritar su
orientación sexual desde el techo.
Bigudí: Objeto pequeño de forma cilíndrica utilizado para rizar y/o moldear el cabello.
Muumuu: Vestido que suelen usar las mujeres en Hawai
* GLBT son las que designan a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. En uso desde los años 1990, el término
«GLBT» remplaza a «GLB», que a su vez habían reemplazado a la expresión «comunidad gay» que muchos
homosexuales, bisexuales y transexuales sentían que no les representaba adecuadamente. Su uso moderno intenta
enfatizar la diversidad de las culturas basadas en la sexualidad y la identidad de género, y se puede aplicar para referirse a
alguien que no es heterosexual. Para dar cuenta de esta inclusión, una variante popular incluye la letra Q de queer (raro o
Gay) (ej, “GLBTQ”) para aquellos que no estén específicamente representados por GLBT, como los pansexuales,
intersexuales, etc.
Jesse se desplomó sobre el mostrador, poniendo su barbilla en sus manos.
Con un fuerte suspiro, dijo.
—Aidan Dempsey — Cuando su amigo vio el rostro en blanco de Zane
ante el nombre, sacudió la cabeza con exasperación — Voy a necesitar algo de
beber si vas a hacerme trabajar tan duro esta mañana.
Riéndose, Zane fue detrás del mostrador e hizo a Jesse su bebida favorita
de otoño, un caramelo macchiato*. Cuando puso la taza en el mostrador, Jesse
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se inclinó e inhaló profundamente antes de recogerlo para tomar un cuidadoso
sorbo.
—Ahhh, mucho mejor.
Las payasadas de su amigo siempre eran divertidas, al menos cuando no
lo metían en problemas. Zane no podía contar la cantidad de veces que Jesse
había sobrepasado la línea de otros que no tuvieron problemas para golpear al
hombre de un metro sesenta y cinco. Zane, siendo amigo de Jesse, saltaba para
ayudarlo y normalmente terminaba con su trasero golpeado.
Aun así, no cambiaría todos esos moretones, cortes, costillas rotas,
visitas al hospital e incluso tiempo en la cárcel por nada.
—Ahora, ¿quién es Aidan Dempsey y por qué es mi enemigo?
No fue hasta que Jesse tomó otro sorbo que dejó su bebida. Apoyándose
sobre el mostrador, bajó la voz hasta un susurro.
—El director del proyecto para el casino.
* Es una variación del Latte o Café Macchiato y se sirve caliente o frío. Contiene café, leche y leche espumada
(aunque se puede cambiar por nata montada) con sabor a vainilla y caramelo.
Zane dejó de limpiar el mostrador ya limpio. A pesar de que los equipos
de construcción habían estado removiendo la tierra durante varios meses para
despejar la tierra para el nuevo casino que se estaba construyendo, Zane aún
tenía la esperanza de que no lo instalaran. No tenía ningún problema con los
casinos en general, pero eso no significaba que quisiera uno en su ciudad.
Temía que trajeran corrupción y codicia a esta ciudad en dificultades.
Había visto Vegas*, sabía que las mafias conducían los casinos y no iba a
dejar que eso le sucediera a su ciudad natal.
Pero debido a que la tierra era en parte de la nación Cherokee, había poco
que Zane podría hacer para detener la construcción. Eso no significaba que
tuviera que gustarle.
Jesse apoyó su mano en la de Zane y la apretó.
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—Lo siento, Zane. Sé que esperabas que se fueran.
No estaba seguro de por qué le importaba. Su ciudad natal Cedar Falls no
era donde él quería terminar. Pero cuando su madre fue diagnosticada con
cáncer de mama, sabía que necesitaba estar más cerca de ella, así que dejó su
trabajo como ayudante de pastelería en el Fort Wilderness Lodge* en Disney
para regresar a casa.
Había sido una experiencia surrealista volver a la vida de la pequeña
ciudad después de haber vivido en Orlando durante los últimos siete años. Él
sabía desde que tenía seis años y ayudaba a su mamá a hornear que quería ser
chef de repostería.
* Vegas es una serie de televisión estadounidense de drama de la CBS.
* Camping temático situado en el Walt Disney World Resort. Se inauguró oficialmente el 19 de noviembre de 1971.
Así que desde los doce años comenzó a ahorrar dinero para ir a la mejor
escuela de repostería del país, Le Cordon Bleu en Orlando*.
Con la ayuda de sus padres ese sueño se había convertido en realidad
cuando salió en un autobús a los diecinueve años para comenzar su
entrenamiento. Después de graduarse de la ilustre escuela de pastelería, había
conseguido un trabajo como ayudante de repostería en Disney. Había saltado
alrededor de varios de sus resorts hasta que aterrizó en el Fort Wilderness
Lodge.
Gracias a la búsqueda de compañeros de habitación desde un inicio, Zane
había sido capaz de ahorrar para su sueño final de abrir un negocio de
repostería. Vivir en Orlando significaba que ese sueño tardaría varios años
más, pero cuando llamó a su madre y regresó a Cedar Falls el dinero que había
ahorrado había sido suficiente.
De hecho, había sido más que suficiente. En lugar de tener que
conformarse con una pequeña panadería con casi ninguna habitación para
hacer todos los pasteles que quería, había sido capaz de abrir la tienda de sus
sueños. Así que después de tres meses en Cedar Falls, “Sweet Buns” se había
convertido en una realidad.
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Tenía que admitir que estaba mejor de lo que pensaba. La pastelería
estaba prosperando en un pueblo que había estado muriendo lentamente.
Lástima que el resto de la calle principal no estuviera haciéndolo tan
bien.
* Fundada en París en 1895, Le Cordon Bleu es considerada hoy en día la red más grande de escuelas culinarias y
de hospitalidad en el mundo con 35 escuelas en 20 países y 20,000 alumnos.
El alcalde, Donald Murphy, era de la vieja escuela. Quería que las cosas
se quedaran como lo habían sido desde hace sesenta años, aunque el resto del
país avanzara.
El ayuntamiento no era mucho mejor. La forma en que el casino había
logrado obtener los permisos para construir en las afueras de la ciudad sin que
el alcalde lo bloqueara era un misterio, aunque si Zane tuviera que adivinar,
había dinero involucrado.
No es que el alcalde fuera corrupto, pero con una ciudad que luchaba
contra varias dificultades, el dinero se hacía cada vez más necesario.
Varias veces había tratado de hablar con el alcalde Murphy acerca de
organizar más eventos en la ciudad para traer más turistas, como lo hicieron
las ciudades vecinas. Pero cada vez que lo hacía, el hombre lo hacía a un lado
como a un niño.
Jesse chasqueó los dedos delante de Zane, trayéndolo de vuelta al aquí y
ahora.
—Tierra a Zane. ¿Estás ahí dentro?
Lanzando el trapo que había estado usando en la cabeza de su amigo, se
echó a reír.
—Sí, idiota. Sólo porque este tipo trabaja para el casino no lo convierte
en mi enemigo.
Significaba que Zane estaría dirigiéndose al hombre, pero Jesse no
necesitaba saber eso.
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—Oh ¿en serio? — Preguntó Jesse — Así que supongo que no querrás
ver la foto del bombón.
Jesse acarició su elegante smartphone incrustado de diamantes de
imitación frente a la cara de Zane.
Zane apoyó la cadera contra el mostrador, cruzó los brazos y levantó la
ceja izquierda, dando a Jesse su más severa mirada.
—¿Cuándo vas a crecer?
Jesse sonrió
—Nunca.
Ambos empezaron a reírse como colegialas. Eso era lo que amaba de sus
amigos, que hacían reír siempre al otro. Jesse llevaba un mes viviendo en
Orlando cuando Zane había visto su anuncio de compañero de cuarto.
Dos meses de vivir juntos les había enseñado que necesitaban otro
compañero de cuarto, porque los gastos eran aún demasiado altos. Fue
entonces cuando conocieron a su otro mejor amigo, Ethan. Durante siete años
habían sido inseparables. Compartieron todo, desde la ropa hasta el
maquillaje, aunque Jesse llevaba más. Más que nada compartieron felicidad,
risas, angustias y lágrimas.
Cuando Zane anunció que regresaría a Cedar Falls, sus amigos ni
siquiera dudaron. Anunciaron que se mudarían con él. Jesse se había mudado
unas semanas después de Zane. Ethan estaba listo para mudarse con Jesse,
pero había recibido una llamada de su hermano menor. Aparentemente había
estado en algún tipo de accidente y tenía una completa escayola de pierna.
Ethan accedió a ayudar a su hermano, prometiéndoles a sus amigos que
se mudaría a Cedar Falls cuando le sacaran el yeso. Eso fue hace seis meses.
El último par de llamadas habían sido muy breves, y Ethan parecía diferente,
pero no importaba cuánto Jesse y Zane habían presionado, Ethan insistía en
que todo estaba bien.
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Zane había estado debatiendose en ir a visitar a Ethan para asegurarse de
que todo estaba bien cuando finalmente llamó y dijo que estaría en Cedar Falls
el viernes. Zane no podía esperar a verlo. Había pasado demasiado tiempo
desde que los tres se habían reído toda la noche como solían hacerlo.
Zane agarró el teléfono con el que Jesse se había estado burlando.
—Oye, devuélveme eso — le exigió Jesse mientras trataba de tomarlo de
vuelta. Incluso con los tacones de ocho centímetros, Jesse, con su altura de un
metro sesenta y cinco, no tenía ninguna oportunidad contra Zane y su metro
setenta y cinco especialmente cuando estiró su mano sobre su cabeza.
Como mejores amigos, conocía el código para entrar en el teléfono de
Jesse, así que rápidamente lo tecleó mientras Jesse empezaba a saltar.
El hecho de que Jesse no pudiera saltar más de unos centímetros del
suelo no parecía molestar a su amigo. Volviendo a las fotos, la respiración de
Zane quedó atrapada mientras el hombre más sexy en el planeta llenaba la
pantalla.
Cuando bajó el brazo para ver más de cerca, Jesse tomó su teléfono de
vuelta. No pareciendo enojado, Jesse giró la pantalla para que ambos pudieran
verlo.
—Te dije que era caliente.
Caliente ni siquiera empezaba a describir al hombre. Los penetrantes ojos
azules veían fijamente a Zane, como si el hombre de la imagen pudiera ver su
alma. Tenía el cabello castaño oscuro, cortado lo suficientemente como para
que Zane pudiera enterrar sus manos. Un rastro oscuro cubría su fuerte
barbilla, dándole un aura dominante.
Zane sintió su lengua correr por sus labios mientras pensaba en probar
esos labios firmes. Una leve sonrisa mostraba el comienzo de hoyuelos en las
mejillas de Aidan haciendo que Zane quisiera lamerlos. Sabía que había
estado viendo demasiado tiempo la foto cuando pudo ver la sonrisa en la cara
de Jesse.
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Los ojos oscuros de su amigo estaban bastante brillantes por la risa.
—Así que quizás enemigo no era la palabra correcta, ¿eh?
—¿De dónde sacaste la foto? — preguntó Zane, sacudiendo a su amigo
que ahora se reía de él.
—Mary. Ella le vendió la vieja casa Johnson — Jesse apagó su teléfono
cuando varios clientes entraron por la puerta.
Zane los saludó antes de ver el reloj. Tiempo para la siguiente avalancha
de gente. Dijo un rápido adiós a su amigo antes de regresar detrás del
mostrador.
Con tantos negocios cerrando o apenas sobreviviendo, Zane estaba
agradecido de estar haciéndolo tan bien. Tenía que ir a trabajar todos los días a
las cuatro de la mañana para hornear, pero prefería que su producto fueran lo
más fresco posible. Jesse y Ethan odiaban las mañanas, pero Zane amaba la
paz y la tranquilidad de esa hora del día.
Tenía tres empleados, y si el negocio seguía siendo bueno para el
próximo mes, consideraría seriamente contratar un cuarto. Los rollos de canela
formaban una gran parte de su negocio, al igual que sus cupcakes*. También
hacía una variedad de otros pasteles que se vendían bien, pero esos dos eran el
sostén del negocio.
Para ir junto con los pasteles también vendía café. Zane no creía en hacer
las cosas a mitad de camino. Tenía un completo café bar con cada bebida de
café imaginable. Con tanta gente a la que le gustaba la cafeína, incluido él, se
negó a vender café mediocre con sus creaciones pasteleras.
Cuando había decidido regresar a Cedar Falls había estado preocupado
por su futuro. Había oído de sus padres que Cedar Falls no estaba bien. Con su
sueño de poseer su propia panadería esto significaba tomar una gran apuesta
con sus ahorros. Pero sus padres y sus amigos lo habían animado a intentarlo.
No podía negar que también le preocupaba ser aceptado como un hombre
gay. Había unos cuantos imbéciles homofóbicos, pero en su mayor parte la
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gente lo aceptaba y no se molestaban por el hecho de que fuera gay. Sabía que
eso se lo debía a su madre. Incluso después de que hubiera salido hacia
Orlando, ella había empujado a la gente de Cedar Falls a ser más aceptable.
Ahora si tan solo pudiera deshacerse de ese casino todo sería correcto en
su mundo.
* cupcakes pequeños pastelitos conocidos en México como quequitos, en otros lugares como
bizcochos, magdalenas, tortita individual etc.
Capítulo dos
En el borde mientras bebía su quinta taza de lo que sólo podía describir
como agua de color oscuro en lugar de café, Aidan marcó a su mejor amigo.
Probablemente era un error llamar a ese hombre, ya que Syn no era una
persona de escuchar quejas, pero Aidan ya estaba sobre el pueblo de
Mayberry*.
Tomando otro sorbo mientras sonaba el teléfono, hizo una mueca ante el
horrible sabor antes de arrojarlo a la basura. No importaba cuánto lo intentara,
no había manera de que pudiera aguantar el resto. Lo que no daría por una
buena taza de café.
—Hey, Aidan. ¿Cómo te trata la vida en la pequeña ciudad?
El tono cortante de Syn le hizo apretar los dientes en irritación. Sólo
había estado aquí una semana y ya estaba lamentando su decisión de aceptar
este trabajo. No es que tuviera mucha opción, en realidad había pensado el
aceptar la oferta del señor Carlisle para dirigir el casino después de que
terminara de construirlo.
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Había tenido la suerte de graduarse como el primero de su clase en el
MIT* cuando Syn llegó buscando a alguien para entrenar como director de
proyecto. Había florecido bajo la tutela del hombre.
* Mayberry es una comunidad ficticia que fue el escenario de dos populares programas de televisión
estadounidense, la demostración de Andy Griffith y Mayberry R.F.D. Mayberry fue también el escenario de una reunión de
1986 película para televisión titulado Volver a Mayberry. Mayberry se estableció en Carolina del Norte y se dice que se basa
en la ciudad natal de Andy Griffith de Mount Airy, Carolina del Norte.
* Massachusetts Institute of Technology = Instituto Tecnológico de Massachusetts
Al principio el movimiento alrededor entre los ocho meses a un año
había sido genial, pero ahora estaba listo para algo diferente. Simplemente no
estaba seguro de qué. Así que cuando la corporación se ofreció a dejarle
quedarse y administrar la propiedad del casino, lo consideró seriamente.
No más. Ahora que había vivido en Cedar Falls durante una semana,
estaba relativamente seguro de que se volvería loco si se mudaba aquí
permanentemente.
—Estoy seguro de que lo único que hacen aquí es ver crecer la hierba,
porque no hay otra cosa que hacer — Aidan se estremeció en cuanto las
amargas palabras salieron.
—Te dije que tomaras el trabajo de Las Vegas — el “te lo dije” lo tenía
merecido, pero no era algo que Aidan quisiera oír.
Él ya había estado en Las Vegas hace varios años y simplemente no
estaba interesado en volver. Además, el trabajo sólo había sido una
remodelación que llevaría seis meses como máximo. Pero lo más importante,
esto no había venido con una oferta para ejecutar el casino al final y establecer
raíces.
Viendo abajo hacia la taza de café que acababa de tirar, dijo: —Ni
siquiera tienen un Starbucks en esta ciudad. ¿Cómo puede haber una ciudad en
América que no tenga un Starbucks?
No es que se haya molestado en encontrar un lugar que sirviera un buen
café. O bien tomaba una taza de la gasolinera en su camino hacia el sitio de
construcción o bebía lo que estuviera en el remolque de la oficina. Pero había
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subido y bajado por la vieja ciudad en ruinas, y no había habido un solo
Starbucks.
—¿Te has molestado en caminar por la calle principal? — Es por eso que
no debería haber llamado a su mentor. Syn era demasiado práctico para
soportar los lloriqueos de Aidan.
Sacó las llaves de su escritorio y se dirigió a su carro mientras hablaba
con el hombre al que llamaba amigo.
—Bien. Iré, pero te llamaré cuando aun así no haya encontrado nada.
Syn se rió.
—Haz eso, amigo mío. Puesto que te tengo al teléfono, el señor Carlisle
quiere una actualización.
Aidan sacudió la cabeza.
—¿Es en serio? Sólo he estado aquí una semana. ¿Qué diablos quiere
saber? — Normalmente daba un reporte cada mes, especialmente en un
proyecto tan grande.
—Lo sé, pero le preocupa el tono renuente del alcalde en Cedar Falls.
Técnicamente estaban fuera de los límites de Cedar Falls, pero al
construir cerca de una ciudad era agradable tener la cooperación de dicha
localidad. Hasta ahora no habían conseguido exactamente eso.
No es que el alcalde no les hubiera dado la bienvenida, pero estaba claro
que no planeaba alentar a los negocios de la zona a trabajar con el casino para
hacer de Cedar Falls un destino turístico en lugar de la ciudad moribunda que
era actualmente.
Significaría más trabajo para Aidan el hablar con los dueños de los
negocios locales. No es que le importara el trabajo extra, pero las ciudades
pequeñas a menudo seguían a su alcalde, lo que haría su trabajo mucho más
difícil.
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—De acuerdo, dile que me he estado aclimatando con el sitio esta
semana. Pero pasaré buena parte de mi tiempo de la próxima semana hablando
con el alcalde y conociendo a los lugareños. Tendré un informe para él a
finales de la próxima semana.
Podía oír a Syn hablando con alguien por un momento antes de que
volviera a la línea.
—El señor Carlisle dijo que estaba bien. Sólo recuerda ser amable — dijo
Syn antes de colgar.
Arrojando el teléfono en el asiento de al lado, Aidan se dirigió hacia la
calle principal. Ya había conducido por la carretera una vez, pero esta vez
tendría que caminar, yendo a las diversas tiendas hasta que se familiarizara
con ellas.
Debido a que el señor Carlisle le pidió que empezara a girar las ruedas,
pensó que debía iniciar a presentarse. Normalmente le gustaba conocer a otras
personas, pero hasta ahora no había sido tratado muy calurosamente. Incluso
el equipo de construcción, que debería estar agradecido por el trabajo cuando
se veía que no se estaba construyendo mucho en los alrededores, era distante.
Deteniéndose en el primer espacio de estacionamiento que vio, Aidan
salió de su carro. Escudriñó los edificios circundantes. Acababa de pasar
donde se encontraba la estación de policía, y justo al lado se encontraba el
ayuntamiento.
No queriendo involucrar al alcalde hasta que tuviera la oportunidad de
ver el resto de la ciudad y quizás conocer a algunos de los residentes, Aidan
caminó hacia la derecha de ambos. El siguiente era un edificio con varias
tiendas, pero la mitad estaban vacías. Al otro lado de la calle había tiendas
más vacías, un consultorio médico y un veterinario. Hasta ahora esta ciudad
realmente no tenía mucho que ofrecer. Girando de la calle Main hacia
Peachtree, la otra calle principal, estaba consternado al ver que no le iba
mucho mejor.
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Por lo menos había algunas tiendas abiertas, una farmacia, una librería y,
afortunadamente, una cafetería. Caminando un poco más rápido entró en la
cafetería e inhaló profundamente. El olor del café quemado no era
prometedor, pero eso no significaba necesariamente que el café fresco no
fuera servido.
—Bienvenido a The Coffee House *— dijo una rubia de treinta y tantos
años cuando entró.
Viendo la mirada calculadora en sus ojos mientras lo veía, y al parecer le
gustaba lo que vio, Aidan tuvo que morderse la lengua para decirle que estaba
ladrándole el árbol equivocado. No estaba seguro de lo alegre que era la
ciudad, y no quería empezar con el pie equivocado. Sonriendo, se presentó.
—Hola. Soy Aidan Dempsey — él extendió su mano, la mujer la tomó
un poco demasiado ansiosa, saliendo de detrás del mostrador para acercársele.
Para cuando la soltó, sentía que necesitaba una ducha por la forma en que
lo devoraba con los ojos.
—Es un placer conocerte, Aidan. Soy Betty Sue. ¿Eres nuevo en la
ciudad?
* La casa del Café en español, se deja el original por ser el nombre del establecimiento
Había planeado hablar con los lugareños, pero en ese momento deseaba
poder saltárselo.
—Sí, lo soy. En realidad, me he mudado aquí para supervisar el casino y
el hotel que se está construyendo a las afueras de la ciudad.
Era como si él pudiera ver las señales de efectivo en sus ojos cuando
escuchó lo que hacía. Incluso se lamió los labios en un esfuerzo por ser
seductora. Desesperado por salir de aquí trató de encontrar una manera de
alejarse de la tienda lo antes posible.
—Necesito desesperadamente una taza de café — esperanzadoramente
podría hacer que volviera detrás del mostrador, permitiéndole salir tan pronto
como consiguiera su bebida.
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—Bueno, has venido al lugar correcto, dulzura— mientras hablaba, ella
puso su mano en su brazo antes de regresar detrás del mostrador para tomar su
café. Cuando sacó una taza de cerámica en lugar de un vaso desechable, se
encogió interiormente.
No había manera de que pudiera tener el estómago para hablar con ella
mientras bebía su café.
—En realidad, si no te importa, preferiría un vaso para llevar. Aún quiero
conocer a algunos de los dueños de las tiendas antes de que tenga que volver
al casino.
Ella sacó el labio inferior en lo que suponía que debía ser un puchero. Si
quería usar eso con más eficacia, realmente necesitaba practicar en un espejo.
Por supuesto, el hecho de que lo estuviera utilizando en un hombre gay, era
mucho menos eficaz.
—Puedo contarte todo sobre los otros en esta ciudad. Insisto en que te
quedes unos minutos para que podamos conocernos mejor.
Suspiró para sí mismo, pero le mostró una sonrisa.
—Me encantaría, Betty Sue.
Inclinándose sobre el mostrador, mostrando su más, que amplio escote,
dijo.
—Creo que vamos a llevarnos bien.
Aidan se encogió cuando se dio la vuelta para servir el café. En el
momento en que se dio vuelta, su sonrisa estaba de nuevo en su lugar. Tomó
un sorbo mientras anotaba su orden, y tuvo que contenerse de escupirlo de
vuelta. Al parecer, éste era el café que olió a quemado cuando entró.
—Serían dos cincuenta — dijo ella.
Parecía un robo a su cartera considerando lo malo que era el café, pero
Aidan lo pagó sin quejarse. Se suponía que debía beberlo. Mientras depositaba
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el dinero en la caja registradora, vio a su alrededor con la esperanza de
encontrar una manera de tirar la bebida ofensiva sin que ella se diera cuenta.
Nada.
Maldita sea.
Saltó cuando sintió una mano en su brazo. Mientras intentaba encontrar
una manera de deshacerse discretamente del café ella había conseguido volver
de detrás del mostrador, prácticamente se pegó a su costado.
Iba a matar a Syn por sugerir esto. Aidan nunca debería haberlo llamado.
Cada minuto desde que había marcado el número de su amigo había estado
lamentando el hacerlo. Ahora estaba atascado con una mujer bastante agresiva
haciendo una obra para él mientras intentaba tragar su café quemado.
Betty Sue empezó a balbucear sobre varios residentes de Cedar Falls,
pero Aidan estaba demasiado ocupado tratando de convencerse de forzar la
horrible bebida por su garganta para prestarle atención. Cuando empezó a
frotarse contra él, inclinó la taza y derribó el contenido.
Aidan dejó la taza sobre el mostrador y empezó a dar excusas. Siguió
caminando hacia atrás, a pesar de que trató de volver a meterlo en la tienda.
—En verdad tengo que volver al trabajo.
Ella sacó el labio inferior de nuevo. Casi se reía de lo ridícula que se
veía al hacerlo.
—¿Volverás a verme?
El horror lo llenó mientras intentaba desesperadamente pensar en una
forma de salir de este lío en el que se encontraba.
—No sé cuándo tendré tiempo. Realmente estoy muy ocupado, pero fue
un placer conocerte.
Sin esperar a que ella respondiera, se giró y rápidamente caminó hacia la
calle agradecido por haberse alejado.
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Capítulo tres
Aidan no estaba seguro cómo el día podría empeorar en éste punto,
simplemente no estaba dispuesto a intentar encontrar más habitantes. Una vez
de vuelta en la esquina de la calle Main y Peachtree suspiró aliviado de
haberse alejado de Betty Sue.
Volvió a dirigirse a su carro pasando por una pequeña zona con flores y
unos bancos para que la gente se relajara. Un hombre con delineador de ojos,
rimel y lápiz labial de color rosa brillante se quedó allí viéndolo fijamente. Si
Aidan no se lo imaginara, juraría que el hombre se estaba riendo de él con sus
ojos.
No queriendo involucrarse con nadie más, Aidan forzó su mirada al suelo
frente a sus pies. Con su suerte el tipo estaría loco.
—Si querías café, deberías haber ido a Sweet Buns — dijo el hombre.
Aidan se detuvo para girarse y ver al hombre.
—Mira, aprecio la recomendación, pero después de lo que acabo de... —
volvió a ver hacia donde estaba la cafetería y tembló — digamos que puedo
dejar de beber café.
Ahora el hombre se echó a reír.
—Consideré lavarme la boca con jabón cuando estúpidamente bebí el
café de Betty Sue. Ese horrible sabor permaneció conmigo durante días.
El hombre divertido se paró y se acercó a Aidan. Fue entonces cuando
notó las botas del hombre. Tenían que tener tacones de ocho centímetros, pero
fue el color lo que hizo que Aidan levantara sus cejas rosa neón.
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Acompañándolas con una camiseta rosa que se visualizaba a través de la larga
chaqueta negra que le llegaba hasta la parte superior de las botas.
Habiendo vivido en Nueva York de vez en cuando desde la universidad,
Aidan había visto estilos mucho más extravagantes, pero no en una pequeña y
moribunda ciudad sureña. Este tipo estaba loco o tenía el más grande juego de
bolas como para vestirse así.
—Soy Jesse por cierto — dijo el hombre levantando la mano con la
palma hacia abajo. El movimiento abrió el abrigo lo suficiente como para que
Aidan pudiera leer su camiseta. “PIDO ABAJO*” estaba impreso en letras
negras grandes.
Aidan no supo qué pensar, pero agarró la mano de Jesse y la llevó a sus
labios para un breve beso.
—Aidan Dempsey.
Jesse le dio una gran sonrisa.
—Creo que me gustarás.
Maldita sea. Después de haber frustrado los avances no deseados de
Betty Sue, Aidan realmente esperaba no tener que hacerlo de nuevo,
especialmente tan pronto. Jesse era lindo, pero no era su tipo. Sin sus botas de
tacón, el hombre probablemente mediría sólo un metro sesenta y cinco, como
máximo.
* Juego de palabras con referencia a la preferencia sexual de quien disfruta recibir la penetración anal y/o en
algunos casos tomar un rol sumiso en relaciones BDSM.
También era demasiado delgado para su gusto. Le gustaba un hombre
bastante musculoso, no un físico culturista, pero sí alguien que obviamente
trabajara su cuerpo. De esa manera, cuando lo jodiera, no se preocuparía por
herirlo.
—Mira, Jesse, aprecio...
Jesse lo interrumpió con una carcajada.
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—No te adules. No eres mi tipo — cruzando un brazo sobre su pecho y
apoyando el codo del otro en el primero para que su dedo tocara su boca, Jesse
lo vio de arriba a abajo — Bueno, en realidad podrías ser mi tipo, pero tengo
mis ojos puestos en Parker, así que quiero decir que me gustas como amigo.
Debido a que Aidan se aburría en esta ciudad, decidió arriesgarse.
—Me gustaría eso.
Con un brillo travieso en esos ojos oscuros, Jesse agarró el brazo de
Aidan y comenzó a alejarlo de la dirección en la que se encontraba su carro.
—Bien. Como mi nuevo amigo, insisto en comprarte la mejor maldita
taza de café que hayas tenido nunca.
¿Por qué siguió Aidan hablando con la gente? Debería haber ignorado a
Jesse y haber seguido caminando hacia su carro, pero noooo, tuvo que
detenerse y hablar con el tipo. Ahora tendría que tomar otra taza de café.
Basado en cada taza que había tenido desde que llegó a este infierno, no
prometía ser bueno, sin importar lo que Jesse dijera.
Después de cruzar Peachtree, Jesse lo arrastró más abajo de la calle
principal hasta que llegaron a una gran panadería llamada Sweet Buns.
Nombre inteligente. El edificio parecía bastante nuevo y permanecía apenas
separado del resto de los locales en la calle comercial de la avenida principal.
Tenía un parecido a una cabaña de madera lo que hizo que Aidan quisiera ver
adentro.
Al atravesar la puerta, se sorprendió por el encanto campestre mezclado
con un estilo moderno que Aidan nunca hubiera pensado que funcionara, pero
lo hacía aquí. Le hacía querer sentarse en una de las pocas y cómodas sillas
diseminadas alrededor y leer un libro. Basado en la forma acogedora en que se
encontraban acomodadas las sillas, por no mencionar a unos pocos que
estaban ocupados leyendo, el propietario las había colocado para ese
propósito.
Las mesas llenaban el resto del área frontal, y Aidan se sorprendió un
poco al ver que varias de éstas tenían clientes, sobre todo porque la “Casa del
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Café” había estado vacía. Por supuesto, eso podría ser porque la anterior
cafetería parecía como si alguien no hubiera limpiado las encimeras y barrido
el piso. Este lugar al contrario parecía que estaba fregado del piso al techo.
Parecía que el dueño se enorgullecía de la panadería.
—Hey, Jesse — saludó una chica mientras entraban por la puerta.
—Hola, Megan. ¿Está Zane por aquí? — Jesse se acercó al mostrador,
dejando que Aidan paseara.
Aidan no estaba prestando demasiada atención a la conversación hasta
que oyó a Megan decir.
—Sí. Está hablando por teléfono con su madre, de nuevo quejándose del
casino.
Los ojos de Jesse se pusieron realmente grandes mientras veía
furtivamente a Aidan. Aparentemente Jesse sabía quién era Aidan. Lo que él
quería saber era cómo lo sabía. Con la excepción del equipo de construcción,
él no había tomado exactamente el tiempo para conocer a nadie por aquí.
—Um — dijo Jesse mientras trataba claramente de averiguar qué hacer
— Megan, ¿te he presentado a Aidan? Aidan, esta es Megan. Ella es el
hombre de confianza de Zane, er, mujer.
Megan lo vio críticamente. Por primera vez en años, no estaba seguro de
estar a la altura de las normas de alguien. Fue una especie de golpe para su
ego.
—Encantada de conocerte, Aidan. ¿Puedo traerles algo a los dos, o solo
has venido a hablar con Zane?
Jesse rodó los ojos perfectamente delineados.
—¿Alguna vez me has visto que no tome café cuando entro aquí?
Debido a que Jesse estaba literalmente saltando de un pie a otro, Aidan
no estaba seguro de que el hombre necesitara más cafeína. Pero no estaba
22
dispuesto a decir nada, sobre todo porque por primera vez desde que llegó a
esta ciudad tenía la esperanza de conseguir un vaso decente para él.
—Tienes un punto, pero como pareces estar a punto de salir de tu piel, no
estoy segura de que Zane apreciara que te diera otra taza — dijo Megan.
Aidan tuvo que morderse el labio para no reírse, especialmente cuando
Jesse trató de mantenerse quieto después de su puntiaguda observación, pero
se dio por vencido después de treinta segundos, cuando no parecía estarse
quieto.
—¿Qué tal si preparas el café y no le decimos nada al respecto?
Ahora Aidan se rió. Simplemente no podía evitarlo. Cuando ambos pares
de ojos se giraron para verlo, él deseó que se hubiera refrenado. Podía sentir el
calor subiendo por su cuello y su rostro.
Jesse apretó sus manos y las colocó en sus caderas como si estuviera
enojado con Aidan, pero solo hizo que Aidan se riera más fuerte. Con las
manos en las caderas y saltando de un pie a otro, Jesse parecía que estaba
tratando de hacer una de esas danzas irlandesas, sólo fallando miserablemente.
Pronto Megan también se estaba riendo.
—Jesse, en serio no creo que necesites más café a menos que estés
planeando bailar Riverdance*.
Con un suspiro dramático, Jesse dejó caer sus manos a los lados.
—Sólo dame lo habitual.
Aun sonriendo, Megan se giró hacia Aidan.
—¿Y qué te gustaría?
—Sólo quiero una taza de lo que sea que tengas fresco — En este punto
no le importaba lo que fuera, sólo quería algo fresco y preferiblemente no
regado.
23
Sus ojos se agrandaron un poco por su declaración como si algo se
hubiera despertado en ella.
—Fuiste a The Coffee House, ¿verdad?
* Famoso espectáculo teatral de música y danza tradicionales irlandesas creado por el músico y compositor Bill
Whelan
—Sí — al parecer, no era la primera vez que Betty Sue servía café malo.
Asintiendo, preguntó: —¿Prefieres un tostado claro, medio u oscuro*?
Normalmente le gustaba oscuro, pero eso era sólo cuando necesitaba una
sacudida en las mañanas. Como se estaba haciendo tarde, se fue con el medio.
Él observó cómo ella expertamente hizo un Macchiato para Jesse, sus
esperanzas de conseguir una buena taza aumentaron aún más cuando el
hombre suspiró después de su primer sorbo.
Megan colocó una taza delante de él, y Aidan se quedó viéndola por un
momento mientras decía una rápida oración a los dioses del café para que
estuviera bueno. Él envolvió su mano alrededor del mango antes de levantarlo
hasta su boca. Inhalando profundamente tomó el aroma celestial antes de
poner la taza en sus labios.
Inclinándola, tomó su primer sorbo y casi lloró por lo bueno que estaba.
Sólo para estar seguro, Aidan tomó otro sorbo y suspiró aliviado. Se dio
cuenta de que Megan y Jesse lo observaban, esperando a que les dijera si le
gustaba o no. Sonriendo, dijo: —Perfecto.
Jesse sonrió.
—Te lo dije.
* Los granos de café se tuestan para desarrollar los aromas y sabores que están dentro del grano verde de café. El
tueste claro destaca los sabores de la planta, como los aromas florales, frutales, herbales; el tostado medio carameliza los
azúcares y se potencian más los sabores y aromas a nuez, caramelo y chocolate (ideal para espresso); el tostado oscuro
empieza la destilación seca y encuentra sabores y aromas resinosas, especias y carbonizados (ideal para espresso con
gusto amargo)
Aidan sacudió la cabeza y tomó otro sorbo de ambrosía. No podía
esperar a volver aquí por la mañana para probar el tostado oscuro.
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—Juro que el casino va a arruinar esta ciudad y éste alcalde con
pensamiento de mierda va a dejar que suceda.
Aidan casi se atragantó con su café cuando el hombre más sexy que haya
visto caminó desde la parte trasera de la tienda. Viendo a Jesse tratando de
esconder su bebida, el hombre vio a Megan.
—Por favor, dime que no le has dado a Jesse otro Macchiato — Megan
tomó una toalla y empezó a limpiar todas las máquinas. Suspirando en voz
alta, el apuesto hombre se giró hacia Jesse — Cuando no puedas dormir esta
noche, no despiertes mi culo para hacerte compañía.
La expresión de Jesse se volvió rebelde.
—No te despierto — dijo con un pisotón. Cuando Zane solo cruzó los
brazos sobre su pecho y vio al hombre, Jesse se sonrojó y murmuró — Mucho.
Fue entonces cuando esos hipnotizantes ojos azules se giraron hacia
Aidan con sorpresa, como si el hombre no se hubiera dado cuenta de que
alguien estaba de pie allí. Cuando sus mejillas palidecieron antes de llenarse
con la más bonita tonalidad de rojo, estaba claro que este hombre sabía quién
era Aidan y sólo recordaba de lo que había estado bromeando.
Esperando poner al hombre sexy a gusto, Aidan extendió la mano. —
Aidan Dempsey.
A regañadientes, el hombre le estrechó la mano.
—Zane Fisher.
No dejando que la mano de Zane se fuera enseguida, Aidan se acercó
aún más mientras acariciaba su pulgar sobre la mano de Zane.
—Encantado de conocerte, Zane.
Aidan no pudo negar su decepción cuando Zane jaló su mano.
Realmente le gustaría conocerlo mejor, pero con el hombre retrocediendo a la
puerta por la que acababa de pasar, eso no estaría sucediendo pronto.
25
Desesperado por impedir que Zane se alejara de Aidan, exclamó
—¿Hay alguna razón por la que pienses que el casino es algo malo?
Ese pánico que había estado allí hace un momento se convirtió en ira en
un abrir y cerrar de ojos. Aidan pudo haber calculado mal al traer el casino a
la conversación, pero no sabía qué más decir para evitar que Zane se alejara.
Aquellos ojos pálidos se estrecharon cuando Zane vio a Aidan hacia
abajo.
—¿Problema? ¿Por qué tendría un problema? — Las palabras estaban
empapadas de sarcasmo mientras esa boca exuberante se convertía en una
mueca — Después de todo, ¿quién no amaría el crimen y la corrupción en su
pueblo?
Está bien, ahora estaba llevando el sarcasmo a un nuevo nivel. De lo que
Aidan no estaba seguro era por qué. Claro que había algunas posibilidades
para el crimen y la corrupción con un casino, pero por lo general se mantenía a
un mínimo, especialmente si la ciudad trabajaba con el casino para evitar que
ciertos tipos de personas tomaran ventaja.
—Creo que tienes una idea equivocada de lo que pasará. ¿Por qué no te
llevo a cenar para que podamos hablar de ello? — Sabía que era una
posibilidad remota, pero aún esperaba que el hombre sexy estuviera de
acuerdo.
Zane ahora estaba de pie en el umbral de la puerta trasera.
—No va a pasar. Ahora, si me disculpas, tengo trabajo que hacer.
Aidan se quedó allí sin saber qué hacer. Había estado con muchos
hombres en su vida, pero nunca había sentido una atracción tan instantánea
por nadie. Era como si cada célula de su cuerpo hubiera intentado acercarse al
hombre. Incluso ahora tenía que detenerse para ir tras Zane y exigir que el
hombre le hablara.
26
Podía sentir los ojos de Jesse y Megan en él mientras estaba allí tratando
de averiguar qué debía hacer. Porque lo estaba matando el no ir tras Zane,
pensó que era mejor irse.
—Gracias por el café — le dijo a Jesse — Fue un placer conocerlos a los
dos.
Al abrir la puerta, caminó rápidamente hacia su carro. Cómo volvió al
sitio de trabajo, Aidan no lo pudo decir. Era como si hubiera estado en piloto
automático mientras su cerebro trabajaba una manera de convencer a Zane de
salir con él. No se le ocurrió ninguna idea, pero no iba a rendirse.
Capítulo cuatro
Zane se quedó en la parte de atrás temblando al oír a Aidan salir. La
fotografía del hombre no le hacía justicia. Casi quince centímetros más alto
que Zane, Aidan exudaba poder y confianza. La camisa del hombre se había
tensado mostrando sus músculos, los músculos que tenían su boca hecha agua
por querer lamerlos todos y cada uno.
En circunstancias normales, Zane habría aceptado la cita del hombre sin
duda, pero después de una serie de charlas de una noche y relaciones fallidas,
Zane estaba listo para algo más, algo permanente.
Pero no había duda con una mirada a esos increíbles ojos azules de Aidan
que decían que era un hombre acostumbrado a conseguir lo que quería. Un
hombre así usaría a Zane y lo arrojaría a un lado tan pronto como se aburriera.
Quizás en Orlando lo hubiera hecho, pero viviendo tan cerca de su madre,
Zane se sintió aprensivo al involucrarse con alguien que claramente era un
jugador.
Así que aquí estaba él, temblando mientras luchaba contra el impulso de
correr detrás del hombre y disculparse por ser tan grosero. El ruido de las
botas de plataforma de Jesse mientras su amigo caminaba alrededor del
27
mostrador finalmente consiguió que Zane se moviera. Amaba a Jesse, pero no
estaba dispuesto a hablar con él sobre Aidan.
Alejándose de la pared, Zane fue al fregadero para terminar los platos
con los que había volcado su ira sobre el casino. Mientras los tallaba, no dijo
nada mientras Jesse lo observaba. Quizás su amigo captaría la pista y se iría.
—¿Quieres hablar sobre eso? — preguntó Jesse.
Por qué pensaba que Jesse respetaría su privacidad, Zane no estaba
seguro. El hombre nunca lo había hecho antes. Era una de las cosas que Zane
amaba de su amigo —hasta ahora.
—No
Jesse empezó a golpear un pie mientras estaba allí.
—Vamos, Zane, sabes que lo harás con el tiempo.
Eso era probablemente cierto, pero ese tiempo no era ahora.
—No ahora, Jesse.
Jesse dio un suspiro dramático.
—Está bien. Estaré al otro lado de la calle, ya sabes, trabajando.
Tan pronto como oyó el tintineo de la campana de la puerta principal,
señalando la partida de Jesse, Zane exhaló el aliento que no había sabido que
había estado sosteniendo. Él vertió toda su frustración y confusión en las
últimas cacerolas que tenía que limpiar. Luego fue a trabajar limpiando las
mesas de trabajo.
Una vez hecho, volvió a sentir un poco de calma. La alarma en su
teléfono se apagó diciéndole que necesitaba llegar a casa. Ethan estaría
conduciendo al pueblo hoy, y Zane quería estar allí para saludar a su otro
mejor amigo.
28
Con un adiós rápido a Megan, que laboraba en la panadería la mayoría de
las noches, Zane salió corriendo por el frente, cruzando la calle principal en
dirección a la tienda de flores de Jesse, Nice 'N Rosy. Cada vez que veía el
nombre de la tienda, Zane no podía evitar reírse del malvado sentido del
humor de su amigo.
Justo cuando subió a la acera, Jesse salió de su tienda y cerró la puerta
con llave. Cuando terminó, se giró hacia Zane con una sonrisa.
—¿Listo?
Zane sonrió de vuelta. —Sí.
Lado a lado caminaron por la acera. La casa en la que vivían estaba a
sólo una corta distancia de la calle principal, lo que les permitía estar cerca de
sus negocios sin la preocupación de tener que conducir a través de la nieve y
el hielo sobre las montañas traicioneras en el invierno.
La casa era bastante grande teniendo en cuenta lo cerca que se
encontraba de la ciudad. Con cuatro dormitorios, tres baños, una cocina de
tamaño decente, y una sala de estar lo suficientemente grande para su sofá, la
cual era una de las piezas más cómodas de muebles en los que se habían
sentado.
—¿Has oído hablar de él en las últimas dos horas?
Ethan había llamado a Zane a las once cuando se había detenido por gas,
pero aparte de eso no había oído hablar de él, y se había olvidado de
preguntarle a Jesse mientras había estado en la panadería con Aidan.
Jesse sacudió la cabeza mientras se sentaba para quitarse las botas.
—No. ¿Crees que esté bien? — hizo una mueca mientras masajeaba la
parte inferior de su pie.
—Estoy seguro de que estará bien — Zane vio a Jesse quitarse la
segunda bota y una vez más hizo una mueca de dolor — ¿Por qué las usas si te
lastiman los pies?
29
Su amigo presionó sus dedos en las plantas de los pies.
—Porque hacen que mi culo se vea mucho mejor, y si alguna vez voy a
conseguir la atención de Parker necesito toda la ayuda que pueda obtener.
—Aún no hay suerte, ¿eh?
Jesse había estado coqueteando con Parker desde la primera vez que puso
sus ojos en el hombre mientras éste construía la vitrina que Zane había pedido
para Sweet Buns. En realidad, había sido gracioso ver a su amigo vivaz tratar
de entablar una conversación con el reservado Parker. Zane había ido a la
escuela con el hombre e incluso en aquel entonces, Parker normalmente se
mantenía para sí mismo, apenas hablando con nadie.
Cuando Zane regresó a la ciudad y decidió abrir su propia panadería,
había preguntado por la mejor persona para construir estantes y una vitrina,
junto con mesas y sillas. Debido a que había alquilado lo que parecía un
edificio de estilo cabaña con troncos quería que todo coincidiera con la
madera utilizada para el interior dándole una verdadera sensación campestre.
Sin duda alguna todo el mundo recomendó a Parker Flemming.
Tenía algo de sentido. Incluso creciendo Parker le había ayudado a su
padre a hacer los muebles más bellos. Después de la secundaria, Zane había
perdido contacto con Parker. No habían sido grandes amigos, pero habían
salido de vez en cuando durante la escuela.
Según los chismes, cuando su padre murió en un accidente
automovilístico, Parker, recién graduado en ingeniería en la Universidad de
Tennessee, se hizo cargo de su negocio y se mudó con su madre y cuatro
hermanos y hermanas menores.
—No.
El tono derrotado de Jesse le habría preocupado a Zane de no haber
sabido que su amigo era muy optimista. Incluso cuando estaba enojado y
furioso, el hombre lograba recuperarse y los que le rodeaban se reían de sus
payasadas.
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El ruido de la puerta de un carro cerrándose de golpe detuvo a Zane de
consolar a su amigo, y ambos corrieron hacia la puerta principal. Lanzándola
al abrirla, chillaron cuando vieron a Ethan llevando su maleta por el camino
delantero.
Al salir corriendo para encontrarse con su otro mejor amigo, los tres se
abrazaron mientras saltaban arriba y abajo en excitación.
—Ow, mierda, pisé una roca — gritó Jesse.
Ethan llevó sus maletas dentro mientras Zane ayudaba a Jesse a regresar
a la casa y al sofá, donde Ethan trajo el botiquín de primeros auxilios. Era algo
que siempre tenían a mano con Jesse alrededor. Cómo se las arreglaba para
hacerse daño constantemente, ni Zane ni Ethan lo sabían, pero para estar
siempre preparados guardaban un botiquín de primeros auxilios en cada
habitación, generalmente a la vista.
—Aún es el mismo Jesse — dijo Ethan mientras examinaba el pie de
Jesse antes de usar las pinzas para sacar algo. Después puso ungüento
antibacteriano y un vendaje.
Tan pronto como puso el pie de Jesse en el suelo, Ethan saltó sobre el
regazo de Zane y Jesse. Todos se abrazaron mientras intentaban ponerse al
corriente de todos los chismes. A pesar de que hablaban al menos una vez al
día, había mucho de lo que aún tenían que conversar.
Cuando la habitación se oscureció, se dirigieron a la cocina para cenar y
hablar más. No fue hasta casi la medianoche que Zane tuvo que
interrumpirlos. Por mucho que hubiera extrañado a Ethan, tenían que despertar
temprano y necesitaría dormir.
—¿Necesitas ayuda para traer el resto de tus cosas, o vas a hacerlo
mañana? — Zane rezó para que su amigo dijera mañana.
—No, estoy bien por esta noche. Pienso que puedo descargar mañana —
dijo.
31
Dando a cada uno de sus amigos un abrazo, Zane se acostó, quedándose
dormido tan pronto como su cabeza golpeó la almohada con la imagen de
Aidan en su cabeza.
Se sobresaltó cuando oyó un ruido en la habitación que estaba junto a la
suya. Al principio su corazón corrió un millón de kilómetros por minuto
cuando pensó que era un intruso hasta que recordó que era la habitación de
Ethan y su amigo finalmente estaba allí.
Viendo el reloj, gimió cuando se dio cuenta de que tendría que levantarse
en unos veinte minutos. No había manera de que pudiera dormir ahora, así que
podría averiguar por qué Ethan estaba despierto. No es que fuera inusual,
Ethan siempre había tenido problemas para dormir, a menudo vagando por el
estrecho departamento en el que habían vivido.
Ahora que el tiempo se había vuelto más frío, Zane dormía en unos
suaves lounge pants*, así que no tuvo que ponerse algo. Había tardado un
poco en acostumbrarse porque Orlando sólo tenía dos principales climas,
caliente y sofocantemente caliente, por lo que sólo había dormido en
pantalones cortos.
Zane caminó por el pasillo hasta la habitación de Ethan, abrió la puerta y
jadeó. Ethan, que había estado observando su cuerpo en el espejo de cuerpo
entero colgado en la puerta del armario, saltó al menos unos treinta
centímetros antes de girar en dirección a Zane.
Al ver la mirada de horror de Zane, Ethan empezó a gritar.
—¿Quién dijo que podrías entrar en mi habitación? ¿No sabes cómo
llamar? Sal. Sal ahora.
Pero Zane no se movió, incluso cuando Ethan vino para empujarlo por la
puerta. El hombre era varios centímetros más bajo, e incluso con los pocos
kilos de más en él, no tenía ninguna oportunidad contra la forma más
musculosa de Zane.
—Dije que salgas — gruñó Ethan de nuevo mientras Zane seguía viendo
fijamente el cuerpo magullado y cortado de Ethan.
32
Una puerta bajando por el pasillo se abrió a un somnoliento Jesse. —
Ustedes locos puede que no les importe esta hora de la mañana, pero algunos
de nosotros necesitamos nuestro sueño de bellez...
* Son similares a los pantalones de pijama, pero un poco más presentables públicamente.
Jesse dejó de hablar mientras veía el cuerpo de Ethan — ¿Quién diablos
te golpeó hasta dejarte como una pulpa sangrienta?
La mandíbula de Ethan se apretó obstinadamente.
—Nadie que sea tu jodido asunto. Ahora sal de mi habitación y toca la
próxima vez — dijo mientras se dirigía a la cama para empezar a ponerse el
cuello de tortuga y los pantalones de chándal que había usado al llegar hasta
aquí.
De repente las cosas en las que Zane no había pensado en años
comenzaron a surgir.
—Es por eso que cuando te mudaste por primera vez con nosotros
llevabas camisas de manga larga y pantalones largos, aunque era julio en
Orlando.
Ethan les había estado lanzando dagas con la mirada y bajó la vista al
suelo.
Durante todo este tiempo Zane había pensado que el chico de dieciocho
años de una ciudad en Kansas era simplemente tímido. Había aplaudido sus
esfuerzos y los de Jesse de sacar a Ethan de su caparazón, pero ahora se dio
cuenta de que sólo había estado esperando que los moretones y los cortes
sanaran.
—¿En serio? — Preguntó Jesse — Hemos sido mejores amigos durante
siete años. Diablos, hemos estado en la cárcel juntos, dos veces.
Jesse parecía listo para golpear a Ethan por guardar esto de ellos. No era
que Zane pudiera culparlo, pero pensó que necesitaban estar tranquilos
considerando lo mal herido que Ethan estaba.
33
—De acuerdo, Jesse, también tendría que estar enojado, pero quizá
deberíamos asegurarnos de que esté bien primero — Varios de esos moretones
se veían muy mal. Ahora que estaba prestando más atención, notó cómo Ethan
estaba favoreciendo a su lado derecho. Durante toda la noche había pensado
que eran los calambres por conducir durante tanto tiempo. Qué idiota era.
Cuando Jesse se veía que iba a seguirle gritando a Ethan, Zane le suplicó
silenciosamente con la mirada. El hombre se sobresaltó dramáticamente,
levantando incluso los brazos en el aire.
—Bien — los ojos oscuros se volvieron hacia Ethan — Pero vamos a
hablar de esta amistad más tarde.
Jesse salió de la habitación para sacar el botiquín de primeros auxilios del
baño y le ordenó a Ethan que se sentara en la cama. Afortunadamente, Ethan
hizo lo que le dijeron.
—Ahora habla — ordenó Jesse.
Capítulo cinco
34
Exhausto y al menos una hora tarde para preparar la panadería, Zane se
empujó así mismo con fuerza. No había manera de que tuviera suficiente para
la primera carrera, especialmente con todas las órdenes especiales que tenía
esta mañana.
Ya era bastante malo que no hubiera tenido tiempo para más que un
rápido enjuague en la ducha, pero no se había dado cuenta hasta que llegó a la
panadería que se había puesto una de las playeras verdes neón de Jesse que
decía: “SOY TAN LINDO” en mayúsculas. En Jesse funcionaba, pero Zane
no quería usar esta playera mientras que servía a los residentes de Cedar Falls.
Peor aún, ni siquiera había tenido tiempo de prepararse una taza de café.
Tendría que esperar hasta que Kevin entrara a preparar la estación de café.
Abrió el horno y puso otros seis lotes de rollos de canela. Cubriría las órdenes
especiales más otras seis que serían para vender. Tendría algunos clientes
enojados, pero tenía bastantes pedidos como para poder hacer sus otros
pasteles para el desayuno.
Muy pronto oyó la puerta de atrás abrirse cuando Kevin llegó. Esperando
que su empleado llegara temprano, Zane vio el reloj e hizo una mueca, Kevin
tenía cinco minutos de retraso. Maldita sea. Él no necesitaba que pasara hoy
de todos los días.
La conversación de esta mañana con Ethan había ido de mal en peor. Al
parecer, su padre había empezado a golpearlo alrededor de los diez años
cuando se había hecho evidente que nunca sería un atleta como su padre lo
había sido.
Cuando había cumplido quince años había sido dolorosamente obvio que
Ethan se sentía atraído por los chicos. No había sido lo suficientemente
estúpido como para decirle algo a su padre, pero había confiado un día en su
hermano menor, Henry. En un ataque de rabia, Henry lo había revelado a su
padre.
Ese había sido su primer viaje al hospital. A partir de ese momento, la
vida de Ethan pasó de ser difícil a vivir en una pesadilla. Cada día su padre
encontraba una razón para golpearlo y humillarlo.
35
Su madre le rogó a su marido que se detuviera, divorciándose finalmente
del padre de Ethan y dejando la ciudad. Por qué no había llevado a su hijo con
ella, Ethan no lo sabía, pero después de eso las cosas empeoraron
drásticamente, a partir de todo lo que Ethan había descrito hasta entonces,
Zane no lo creía posible.
El hermano de Ethan, que había sido el prodigio de su padre siendo
atlético y construido como el hombre, fue testigo de una de las palizas. En
lugar de ayudarlo, comenzó a golpear a Ethan.
Cuando Ethan había ido a ayudar a su hermano, Henry, había esperado
que el estar lejos de la influencia de su padre durante los pasados cuatro años
en la universidad hubiera cambiado, pero aparentemente había conseguido
volverse peor.
Había rechazado absolutamente entrar en detalles, diciendo solamente
que había huido mientras su hermano había estado en una cita con el doctor la
cual su novia había programado. Zane y Jesse habían llorado como bebés
después de oír el horror que su mejor amigo había soportado mientras ellos
habían comenzado sus nuevas vidas en Cedar Falls.
—Oye, Zane, vi que no habías preparado una taza de café para ti, así que
te traje una taza — Kevin dejó la taza, llevando a Zane de nuevo al presente, a
lo que había estado haciendo.
Viendo hacia abajo a la masa que había estado golpeando rudamente,
suspiró. Si no enfocaba su cabeza en lo que tenía que hacer, habría muy poco
para servir hoy.
—Gracias, Kevin. Estoy corriendo detrás. ¿Puedes llamar a Megan y
preguntar si puede venir y ayudar con el mostrador mientras intento ponerme
al día?
—Claro — dijo Kevin mientras volvía al frente.
Ahora tenía que rezar para que Megan estuviera lo suficientemente sobria
como para venir. Afortunadamente vivía a pocas casas de la de Zane, así que
no tardaría mucho en llegar, pero una de las razones por las que trabajaba en
36
las noches era porque le gustaba ir al bar o la taberna en la ciudad para
conectar con un chico después del trabajo, pero por lo general terminaba
emborrachándose ella sola en su lugar.
Zane estaba preocupado por Megan. Era una persona tan dulce, a quien
consideraba una buena amiga. Había intentado varias veces hablar con ella
acerca del porqué se comportaba de esa manera, pero se había negado a hablar
de ello.
El olor de masa quemándose pasó por su nariz.
—Maldición — gritó. Cuando abrió las puertas del horno salió humo.
Una vez que se despejó, vio con consternación los seis lotes quemados
de rollos de canela.
Sacó las charolas y echó su contenido en la basura antes de tirar las
bandejas en los fregaderos con un ruido fuerte. Gracias a Dios que tenía más
sartenes porque si no hubiera tenido que tomarse el tiempo de lavarlos y
secarlos, y estaría jodido, y no de buena manera.
Por el resto de la mañana trabajó duro para mantenerse al día. Los nuevos
lotes de rollos de canela acababan de salir del horno cuando Kevin abrió las
puertas delanteras. Casi tan rápido como los había puesto en la vitrina se
vendieron.
Su única gracia salvadora había sido Megan. Había entrado enseguida,
permitiendo que Zane se quedara en la cocina para hornear mientras ayudaba a
Kevin en el frente. Cuando terminó la segunda vuelta, su cocina parecía haber
sido arrasada por un tornado, pero había logrado apenas mantenerse por
delante de las cosas y hacer todo.
Cuando vio el lío total que necesitaba limpiar, Zane decidió que era hora
de un poco de indulgencia propia. Encima de él agarró un plato, en el que se
encontraba el más grande, esponjoso rollo de canela que había dejado, tomó
una taza grande de café oscuro tostado, y se dirigió a su silla reclinable
favorita de las cinco que tenía en la tienda.
37
Este lugar se había convertido en una isla para él. Sus empleados sabían
que cuando estaba sentado aquí no deberían molestarlo a menos que el edificio
estuviera en llamas. También tenía una bonita vista de la ventana con vista a la
calle principal, pero estaba un poco escondido del resto de la panadería detrás
de un poste.
Soltó un suspiro mientras se sentaba y ponía los pies en alto.
Normalmente no se dejaba a sí mismo comer los dulces que hacía, pero en
días como hoy, hacía una excepción. Zane cortó un pedazo del rollo de canela.
Cuando golpeó su lengua la masa azucarada prácticamente se derritió en su
boca en toda su dulzura.
Degustando cada uno de los sabores que explotaban en su lengua, Zane
se hundió más en su silla. Había olvidado lo buenos que eran. Para él, eran
mejores que el sexo, y como un bonus extra ellos nunca te decepcionaban.
Bueno, quizás comparar la comida con el sexo era un poco cliché, pero
después de la mañana que había tenido, Zane dudaba que el sexo pudiera
hacerlo sentir tan relajado como este rollo de canela.
El timbre de la puerta sonó. Zane vio alrededor del poste en el que se
encontraba detrás y gimió. Que coincidencia, cuando pensaba en sexo Aidan
entraba. No queriendo ser visto, Zane trató de mantenerse escondido detrás del
poste mientras el hombre se acercaba al mostrador.
Zane se pasó la lengua por los labios mientras observaba el culo tenso y
musculoso mientras caminaba. Lo que él no daría por un bocado de eso.
Apostaba a que el sexo con Aidan lo derretiría hasta que fuera un charco
baboso. Un gemido se deslizó antes de que pudiera detenerlo.
Penetrantes ojos azules se centraron en él.
Mierda. Tanto para permanecer escondido.
Después de que Kevin entregó a Aidan su café, el hombre se dirigió en su
dirección. Durante un tiempo, Zane se había olvidado de la camisa que llevaba
puesta hasta que Aidan levantó las cejas de repente hasta su frente, casi en la
línea de su cabello.
38
El calor impregnaba su cuerpo entero de vergüenza. Tenía que darle a
Jesse mucho crédito por usar algo así sin preocuparse por lo que pensaban los
demás, porque Zane simplemente no podía hacerlo. Bueno, ya era demasiado
tarde para tratar de esconderlo ahora, así que él se quedó sentado allí mientras
el magnífico hombre caminaba hacia él.
—Interesante playera
Se figuró que Aidan diría algo al respecto. ¿Por qué pensó Zane que se
tomaría un descanso hoy en día de todos los días? El calor de sus mejillas se
elevó hasta que Zane tuvo la tentación de abanicar su rostro. Sólo su orgullo lo
tenía manteniendo las manos firmemente en su regazo.
—Gracias.
La necesidad de decirle a Aidan que era la camisa de Jesse fue fuerte,
pero Zane se obligó a no decir nada. Normalmente no sería atrapado ni muerto
con la monstruosidad neón verde. Ahora que lo había hecho, pensó que no
debía sentirse tan avergonzado. No había nada malo en la forma en que Jesse
se vestía, de modo que Zane no se preocupaba por lo que otros pensaban de él.
Aidan tomó una silla de la mesa cercana y la llevó a donde estaba Zane.
—Me alegro de haberme encontrado contigo. Esperaba que pudiéramos
hablar.
No había manera de que se sentara aquí y hablara con el hombre. Aidan
era peligroso para el control de Zane, especialmente cuando sus defensas ya
eran débiles después de la mañana que había tenido. Con su rollo de canela a
medio comer en la mano, Zane se levantó.
—Lo siento, estoy demasiado ocupado ahora mismo. Tengo un desastre
que tengo que ir a limpiar.
Rápidamente caminó hacia la parte de atrás sin esperar a que Aidan
dijera nada más. No fue hasta que entró que dejó que su postura rígida se
relajara un poco. Por un momento vio su cocina normalmente inmaculada y
pensó en volver a casa para poder comenzar este día de nuevo.
39
Sólo el conocimiento de que el desastre le estaría esperando incluso si se
fuera a casa, hizo que desechara el resto de su rollo de canela. Decepcionado
por no haber llegado a disfrutar plenamente de él, Zane fue a apilar los
diversos platos sucios junto al fregadero. Con un giro del grifo hizo que el
agua caliente llenara el primer fregadero. Cuando volvió a recoger más platos
gritó como una niña cuando vio a Aidan de pie en la puerta.
Aquellos ojos azules brillaban con diversión. Zane sólo vio al hombre
antes de continuar llevando los platos al fregadero. Tuvo que admitir que lo
sorprendió cuando Aidan tomó un paño y comenzó a limpiar el mostrador más
cercano.
Por un momento, Zane se quedó allí con la boca abierta mientras
observaba cómo el hombre sexy trabajaba. El movimiento de los músculos de
Aidan mientras frotaba la harina pegada en la superficie de la mesa había
dejado a Zane hipnotizado. Si sólo Aidan estuviera sin camisa, Zane podría
ver mejor la montaña de músculos del hombre.
—Tanto como me gusta que me miren, esos platos no se lavarán por sí
solos — dijo Aidan en broma
Había una posibilidad de que Zane se quemara con lo caliente que su
rostro se había vuelto después de ser atrapado viendo. ¿Cómo iba a ser capaz
de mantenerse alejado de este hombre cuando Zane indudablemente estaba
atraído por él?
Casino
Sólo necesitaba recordar que Aidan estaba a cargo de esa monstruosidad
que se estaba construyendo en el límite de la ciudad. Con el casino llegaba la
mafia.
Su corazón cayó sobre su estómago cuando un horrible pensamiento
llegó a su mente. ¿Aidan estaba trabajando para la mafia? ¿Fue por eso que
el hombre se interesó por Zane? ¿Y si los jefes de Aidan sabían que Zane
estaba haciendo alboroto y querían que lo silenciara?
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Sacudiéndose mentalmente ante el pensamiento loco, Zane llevó la
siguiente carga de platos al fregadero. Lógicamente sabía que esto no era
como el show de Las Vegas, pero eso no lo hacía más feliz con el casino, ni
con el hombre sexy que parecía decidido a insinuarse en la vida de Zane.
Zane echó toda su frustración en limpiar los platos. Incluso lavar los
platos no era suficiente para desviar la vista de lo caliente que Aidan parecía
inclinado sobre los mostradores, limpiándolos. Era una tortura estar tan cerca
del hombre que parecía arrastrarse bajo su piel sin siquiera tocarlo.
Haciendo todo lo posible por mantener su atención en la tarea en
cuestión, Zane no pudo evitar escuchar mientras Aidan iba por la cocina
limpiando. La tensión en su cuerpo de ser tan agudamente consciente de
Aidan estaba matando a Zane. Más que nada quería caminar hacia Aidan y
perderse en el hombre.
Cada vez que Zane iba a guardar algo, le echaba una ojeada a Aidan.
Probablemente tendría que volver a lavar todos los platos más tarde porque
estaba apurándose para poder seguir echando una ojeada a su Adonis.
Espera. ¿Su Adonis?
Zane se maldijo por empezar a parecer un tipo de tonto al pensar en
Aidan como suyo. No había ningún escenario en el que Zane no se lastimara si
se involucraba con Aidan. Incluso si Aidan no fuera parte de la mafia,
abandonaría Cedar Falls tan pronto como el casino fuera construido.
Tenía que sacar al hombre de su cabeza, pero ¿cómo?
Finalmente, terminando los platos, se giró, casi chocando con Aidan
mientras el hombre se paraba frente a él. Aquellos ojos en los que Zane podía
perderse estaban fijando a Zane donde estaba.
Si Zane era totalmente honesto, no quería moverse de este lugar. Bueno,
quizás un paso más cerca de ese cuerpo duro frente a él. Como si leyera su
mente, Aidan dio ese paso para que sus cuerpos se tocaran ligeramente.
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—No sé por qué estás corriendo, pero estoy más que dispuesto a ser
paciente — Aidan levantó la mano y colocó dos dedos bajo la barbilla de
Zane. Lentamente, tortuosamente, la cabeza de Aidan bajó hasta que sus
labios quedaron a un suspiro — Tú lo vales.
Zane casi lloró cuando Aidan se giró y se fue.
Capítulo seis
Aidan maldijo cuando regresó al sitio de construcción y su pene no se
había ablandado en absoluto. Estar cerca de Zane lo iba a matar si no
encontraba una mejor manera de controlar su excitación. Dándose un golpe
con el talón de la mano, apretó los dientes ante el dolor, pero valió la pena por
no caminar alrededor con una dureza.
En realidad, caminar por ahí duro era un pequeño precio que pagar por la
mirada de excitación que había puesto en la cara de Zane. El hecho de que
tratara de esconder lo interesado que estaba en Aidan era frustrante, pero
Aidan no se alejaría. Ayudaba que el chico no fuera bueno al ocultar sus
sentimientos.
Ahora sólo tenía que averiguar cómo fruncir las plumas del hombre lo
suficiente como para dejar que toda esa dura reserva se relajara. Sabía que no
sería fácil, pero Aidan estaba más que preparado para el desafío,
especialmente cuando las recompensas estarían haciendo que consiguiera a
Zane en una cama.
Una voz en el fondo trató de negar sus pensamientos de una jodida
rápida, reemplazándolos con algo más permanente, pero Aidan sólo empujó
esas ideas al fondo. Aun no planeaba quedarse en Cedar Falls cuando todo
esto terminara. Seguro que había encontrado una buena taza de café, pero eso
no cambiaba el hecho de que Cedar Falls era demasiado pequeño para Aidan.
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Por supuesto, con un hombre como Zane en su cama tenía mucho más
interés, pero tarde o temprano Aidan se aburriría del hombre y le gustaría
seguir adelante.
Mentiroso.
Sacudiendo el pensamiento perdido de su mente, Aidan salió del carro y
fue a trabajar. Hasta ahora las cosas habían ido relativamente bien. Siempre
había problemas, pero mientras ninguno fuera catastrófico se consideraba
afortunado.
Durante el resto de la mañana comprobó que las cosas estaban
funcionando sin problemas antes de tomar el resto del día para conducir a los
pueblos cercanos para ver cómo eran. Con sus jefes nerviosos por la falta de
entusiasmo de Cedar Falls, pensó que necesitaba tener una mejor comprensión
de lo que otros pequeños pueblos de la zona hacían para atraer turistas.
Mientras conducía, comenzó a darse cuenta de por qué la gente eligió
vivir aquí. El paisaje era impresionante. Había visto muchos lugares,
estableciendo destinos de vacaciones para su compañía, pero éste le quitó el
aliento.
La falta de enormes construcciones, edificios y tráfico era refrescante
mientras serpenteaba por los curvados caminos que abrazaban montañas y
cruzaban ríos. Los árboles se alzaban sobre él con el primer rubor de la
estación cambiante. En otro par de semanas los rojos, naranjas y amarillos
llenarían el paisaje mientras el otoño oficialmente llegaba al área.
Aidan nunca había pensado en sí mismo como un tipo de naturaleza, no
es que no le gustara, sólo que nunca había tenido el impulso de caminar por un
sendero de montaña o ir a pescar. Sin embargo, mientras conducía, deseaba
haber traído botas de montaña con él para poder salir y experimentar la
maravilla a su alrededor.
Quizás había sido demasiado apresurado al pensar que este lugar no era
para él. Por supuesto, con su suerte probablemente se toparía con hiedra
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venenosa tan pronto como se pusiera las botas. Seguramente no sabía lo que
estaba haciendo cuando se trataba de la naturaleza. ¿No había osos por aquí?
Ir caminando a través del bosque solo probablemente no era una idea
sabia, al menos no hasta que aprendiera qué buscar. Aun así, era hermoso
verlo.
Estaban construyendo el casino en la esquina suroeste de Carolina del
Norte porque estaba tan cerca cómo podían llegar a Atlanta o Chattanooga
mientras aún estaban en tierra Cherokee. Debido a las leyes estatales en los
tres estados, el casino necesitaba estar en tierras de nativos americanos.
Pero debido a su proximidad a Georgia y Tennessee, los residentes de
Cedar Falls a menudo conducían a uno de estos estados para ir de compras en
lugar de ir a su propia ciudad. La primera ciudad a la que Aidan se dirigió fue
a Georgia, donde había una gran feria de artesanía. Decidiendo echar un
vistazo, Aidan estacionó y empezó a caminar alrededor.
Mientras caminaba por el estacionamiento vio muchas placas de los tres
estados, pero también había bastantes de más lejos. El tamaño del
estacionamiento era bastante impresionante, y estaba casi lleno. Cuando una
camioneta se acercó para recoger a la gente de sus carros y llevarlos a la
entrada, sólo vio con asombro.
Haber atraído tanta gente por un fin de semana tenía que ser bueno para
la ciudad de Georgia. Queriendo conseguir una mejor vista del lugar, Aidan
caminó en vez de conseguir un paseo en el transporte. Cuando llegó a la
entrada, deseó que lo hubiera llevado la maldita camioneta.
Dondequiera que veía había gente de pared a pared moliéndose, viendo a
los diversos artesanos. Todo, desde pequeñas artesanías que costaban sólo
unos pocos dólares a artículos que estaban en los cientos en exhibición.
Cuando vio a un tallador de madera trabajando en un mueble, se detuvo a ver.
El hombre grande con los músculos abultados talló un diseño en la
madera, haciéndola revivir justo delante de los ojos de Aidan. El tallador de
madera era demasiado grande para sus gustos, pero sin duda apreciaba la
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manera en que la camisa sin mangas del tallador mostraba sus brazos mientras
trabajaba la madera.
Admitió totalmente que estaba hipnotizado, no sólo por el hombre, sino
principalmente por lo que estaba haciendo. No estaba seguro de cuánto tiempo
había permanecido allí, incapaz de apartar la mirada.
No fue hasta que el hombre se detuvo para tomar un vaso de agua que
Aidan se dio cuenta de que estaba de pie en el centro de la cabina del hombre,
bloqueando a otros de ver alrededor. Saliendo del camino de alguien, se
encontró a sólo medio metro del artesano de madera.
Con su propia cama King-size, que parecía triste colocada en un soporte
sin cabecera, Aidan de repente quiso una de las cabeceras de cama que este
hombre creaba. Demonios, él se llevaría casi cualquier cosa que este hombre
hiciera, era muy bueno.
—Hola. Mi nombre es Aidan Dempsey. ¿Haces órdenes especiales? —le
preguntó al hombre.
El grande y musculoso hombre se levantó y estrechó su mano.
—Parker Flemming. Hago órdenes especiales, pero no aquí en la feria.
¿Por qué no te doy una de mis tarjetas y me puedes llamar temprano la
próxima semana? — Parker había sacado una tarjeta del bolsillo delantero de
su camisa y se la entregó a Aidan.
Vio la tarjeta, viendo que el hombre era de Cedar Falls antes de meterla
en su cartera.
—Tu trabajo es increíble.
Parker sonrió como si estuviera avergonzado por el cumplido.
—Gracias
—¿Puedo hacerte una pregunta? — Parker asintió — ¿Son todas estas
ferias de artesanías tan grandes? — Aún estaba teniendo dificultades para
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comprender cuántas personas se movían, muchas con paquetes, lo que
significaba que habían comprado algo.
—No. Esta es una de las más grandes, aunque hay varias que son tan
grandes como ésta durante el año. Luego hay muchas, aunque son más
pequeñas. No atraen a una multitud tan grande, pero la gente sigue viniendo
de todas partes — explicó Parker.
Aidan sabía que ya había tomado suficiente tiempo del hombre, pero ya
que ya tenía al chico hablando, esperaba conseguir algo más información.
—Tu tarjeta de negocios decía que eres de Cedar Falls.
—Sí.
—Actualmente me he mudado allí. Soy el director del proyecto para el
casino y el hotel — Parker abrió más los ojos, pero no dijo nada, así que
Aidan siguió adelante — ¿Cedar Falls tiene eventos como este?
—No, no en esta escala de todos modos. Cedar Falls es único. Los que lo
dirigen no quieren ser invadidos por los visitantes, o que gente se mueva allí
para esa materia. Así que no permiten que se celebren demasiados eventos.
Ellos aún tienen unos cuantos, pero no suficientes si me preguntas — Parker
parecía saber mucho sobre la ciudad.
Cuando alguien más se acercó para hacer preguntas, Aidan le dijo a
Parker que lo llamaría al principio de la semana y se marchó. Mientras
paseaba alrededor Aidan prestó mucha atención a los distintos puestos,
preguntándose si sería capaz de convencer al alcalde Murphy para que
empezara a celebrar más eventos en la ciudad.
Definitivamente ayudaría al casino. Si la gente venía a la ciudad para una
gran feria de fin de semana, lo más probable es que se quedara en el hotel del
casino o al menos hiciera una parada en el casino para apostar por unas pocas
horas por la noche.
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La ciudad también se beneficiaría mientras los visitantes fueran también
a las tiendas y compraran cosas. Estaba claro que Cedar Falls estaba luchando
por sobrevivir. Esto podría ser una manera perfecta de traerlo de vuelta.
Después de recorrer el resto de la feria, sólo había podido visitar otro
pueblo antes de que la noche comenzara a caer. Así que Aidan recogió algo
para comer y se dirigió a casa.
Una vez en casa, vio alrededor del lugar apenas amueblado y se imaginó
lleno de los muebles de madera que creaba Parker. Esa misma mañana se
había dicho que no había manera de que se quedara en Cedar Falls, pero
después de conducir hoy había visto un lado diferente de la zona. Ahora no
estaba tan seguro. ¿A quién estaba engañando? Aidan estaba encontrando
excusas para permanecer cerca de Zane.
Estaba fascinado por el hombre. La forma en que sus músculos
trabajaban bajo esa ridícula camiseta verde neón mientras limpiaba las ollas y
las sartenes tenía la boca de Aidan hecha agua por una oportunidad de lamer
cada canto y hendidura de ellos.
Y ese trasero musculoso como burbuja tenía a sus manos picando por
apretarlo. Sólo pensar en ello tenía a su pene hecho una dura roca en cuestión
de segundos. Nunca había estado tan encendido tan rápido. Había quedado sin
aliento por la necesidad. Incluso ahora, horas más tarde, sólo pensando en el
hombre, hacía que le doliera a Aidan.
De lo que no estaba seguro era que una vez que tuviera a Zane, ¿se
aburriría? ¿Quería alejarse de Cedar Falls o hacer algo que nunca había
intentado… antes?
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Capítulo siete
Jesse había llevado a Ethan a ver al doctor Clark durante las primeras
horas del sábado. Ninguno de los dos se había molestado en entrar en la
panadería para decirle a Zane cómo había ido, así que cuando se marchó a las
cinco, estaba de nervios, tratando de tranquilizarse de que todo estaba bien o
sino Jesse hubiera llamado, pero a veces Jesse no hacía lo que se esperaba.
El sonido de risas cuando abrió la puerta era una buena señal. Dejando
caer sus llaves sobre la mesa junto a la puerta, Zane caminó hacia el sonido.
Se paró en la puerta del dormitorio para ver a Ethan acostado en la cama con
Jesse sentado al pie de la cama, ambos riendo.
Zane no perdió a Ethan haciendo una mueca de dolor mientras se reía de
las payasadas de Jesse.
—¿Y qué dijo el doctor?
Tan pronto como Jesse lo oyó, saltó de la cama y prácticamente se arrojó
a los brazos de Zane. Para alguien con brazos delgados y poco músculo,
seguro que podría exprimir la vida de Zane. Fue entonces cuando se dio
cuenta de lo mucho que Jesse había sufrido al cuidar de Ethan.
Jesse sufría profundamente por aquellos que él consideraba amigos. A
menudo se escondía detrás del sarcasmo y la bravuconería, pero en realidad él
era más bondadoso que todos ellos. Cuando alguien a quien le importaba
sufría, le dolía igual o mucho más.
Ese chico delgado comenzó a temblar.
—Tuve que llevarlo al hospital — susurró Jesse.
Ahora que Zane estaba en casa para cuidar a Ethan, Jesse estaba
empezando a desmoronarse. Zane mantuvo a Jesse entre sus brazos.
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—Estoy aquí ahora. Todo va a estar bien — murmuró en el oído de Jesse
— Estoy muy orgulloso de ti por cuidar a nuestro amigo.
El agarre de Zane se aflojó cuando Jesse dio un paso atrás. Sus ojos
oscuros atormentados.
—Lo intento.
Dando a su amigo una sonrisa, Zane le acarició la mejilla.
—Más que haberlo intentado. ¿Por qué no empiezas la cena e iré a
ayudar tan pronto como haya comprobado a Ethan?
Jesse asintió, saliendo corriendo de la habitación.
—¿En serio estás usando una de las playeras de Jesse? — Preguntó Ethan
con una carcajada.
Zane rodó los ojos mientras se acercaba a la cama para sentarse junto a
su amigo.
—¿Cómo te sientes?
Ethan se puso instantáneamente serio.
—Bien. Pero debes ir a ver a Jesse. Apenas lo sostenía cuando tuvo que
llevarme al hospital para radiografías.
—Sí, pasaré un tiempo con él en un minuto. Pero este tiempo es para ti
— Zane no había esperado las lágrimas que saltaron de los ojos de Ethan.
Ambos amigos se preocupaban profundamente por los demás, pero Ethan
nunca creyó que alguien se molestara en preocuparse por él.
Era como si creyera que todas esas mierdas que su padre y su hermano
habían lanzado sobre él fueran ciertas. Si Zane se enfrentaba cara a cara con el
hermano de Ethan, golpearía la mierda fuera del hombre. Bueno, de manera
realista sólo obtendría un buen tiro antes de que el monstruo lo pulverizara.
—Entonces, ¿cómo estás? — Preguntó de nuevo.
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Sentado con la espalda contra la cabecera de la cama, Ethan se encogió
de hombros mientras tocaba el borde de la sábana que había levantado sobre
sus caderas.
—Bien
—¿De veras? — Preguntó Zane con un gesto de incredulidad — Porque
te vi estremecerte cuando te reías con Jesse antes. Eso no dice que estés bien
para mí — Cruzó los brazos sobre el pecho y levantó la ceja izquierda para
que Ethan supiera que no le creía.
—Si ya lo sabes, ¿por qué lo preguntaste? — soltó su amigo.
Eso era lo extraño de Ethan. Era una mezcla confusa entra la inseguridad
y timidez de un conejo y la bravata de un gato defendiendo su territorio
durante un ataque de bombardeo antes de correr por las colinas. Ahora que
sabía por lo que Ethan había pasado, Zane entendió el cambio constante en sus
emociones.
Realmente sorprendió a Zane que Ethan aún tuviera la fortaleza de
alejarlos, aunque imaginó que sólo ocurrió cuando su amigo se sintió
atrapado. Odiaba que Ethan se sintiera así, pero Zane sintió que era importante
que no dejara que Ethan se escondiera de ellos.
Si quería que Ethan confiara en él, Zane pensó que tenía que ser el único
que empezara a ser honesto
—Porque esperaba que empezaras a confiar en mí lo suficiente como
para decirme la verdad — Ethan bajó la cabeza. Eso no había sido lo que Zane
había querido. Mentalmente pateó su propio culo por hacer un lío de esto —
Mira, lo siento. Sólo estoy preocupado por ti.
Cuando su amigo no dijo nada, Zane se puso de pie para irse. Ethan tomó
su mano para detenerlo.
—Gracias — murmuró su amigo antes de soltarlo.
Bueno, era un comienzo, y Zane no iba a seguir empujando.
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—De nada.
Entró en la cocina para encontrar a Jesse haciendo el único plato que el
hombre podía hacer.
—Espagueti y albóndigas. ¿Cuál es la ocasión? — Preguntó mientras
abrazaba a Jesse por detrás.
Zane sinceramente no sabía qué haría sin Jesse y Ethan. Eran más que
amigos. Eran como hermanos o, como decía Jesse, “hermanos de otra madre”.
Cada vez que tenía un día difícil, estos dos podían hacerle reír y olvidarse de
sus problemas.
El hecho de que dejaran sus vidas para trasladarse a Cedar Falls con él
cuando le había aterrorizado lo de su madre le había significado el mundo. Era
por eso que estaba tan preocupado por Ethan. Le dolía que el hombre al que
había considerado familia lo hubiera excluido de su vida.
—¿Ethan está bien? — La voz de Jesse era apenas audible, como si su
amigo tuviera miedo de la respuesta de Zane. Besó la cima de la cabeza de
Jesse.
—Estará bien. Sólo necesita tiempo para sanar — Le señaló.
Al soltar a su amigo, Zane abrió el refrigerador y sacó tres botellas de
agua. Normalmente después de un día como hoy habría abierto una botella de
vino, pero con las lesiones de Ethan y la medicación que vio en la mesita de
noche, Zane no pensó que fuera una buena idea.
Jesse terminó de preparar la cena mientras Zane preparaba la mesa y se
dirigía a ayudar a Ethan a sentarse en su silla. No es que el hombre no pudiera
caminar. Después de todo, había conducido medio camino a través del país,
pero Zane se sintió como si necesitara ayudarlo.
Con el brazo de Zane alrededor de la cintura de Ethan, entraron en la
cocina y encontraron a Jesse parado en la mesa con una gran sonrisa en su
rostro.
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—Está bien, perras, la cena está lista.
Zane y Ethan se rieron. Ese era Jesse. Probablemente no era la manera
más saludable de lidiar con la vida, pero seguramente los hizo reír.
—Pobre cariño — dijo la mamá de Zane cuando entró para la cena del
domingo y encontró a Ethan profundamente dormido en el sofá. Los padres de
Zane habían decidido venir a cenar para que Ethan pudiera relajarse mientras
les contaba lo que le había sucedido.
El doctor había llamado y había dicho que Ethan tenía varias costillas
fracturadas y que debía descansar.
Zane había obligado a su amigo a tomar las píldoras que le habían
recetado y descansar. Sólo cuando lo pusieron en el sofá, donde aún podía
hablar con todo el mundo, Ethan aceptó a regañadientes tomarlo con calma.
Una vez que las píldoras habían surtido efecto, Ethan durmió en su mayoría.
—Está en mucho más dolor de lo que admite — Ahora que sabía que
Ethan estaba lastimado, Zane no había perdido las contracciones de dolor o
incluso las veces que su amigo contenía el aliento mientras intentaba aguantar
los constantes picos de dolor.
—Mamá, papá, lo hicieron — Jesse entró en la sala de estar para dar a
los padres de Zane un abrazo grande.
Cuando los padres de Zane descubrieron que la abuela de Jesse, que lo
había criado, había muerto unos meses antes de que Zane se mudara con él,
prácticamente lo habían adoptado. Habían hecho lo mismo con Ethan cuando
lo conocieron.
Zane no podía estar más orgulloso de sus padres por aceptar a sus
extravagantes amigos. No es que estuviera sorprendido considerando lo
abiertos y entregados que eran sus padres. Pero aún Jesse, sobre todo, podría
ser un poco para algunas personas.
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—Jesse, cariño. Las chicas y yo te hicimos el kilt* como habías querido
— Le entregó la falda
Los ojos de Jesse brillaron mientras saltaba de arriba abajo.
—Gracias mamá. Voy a ir a ponérmelo.
—¿Me atrevo a preguntar qué tan corta es? — Zane le preguntó a su
mamá.
Ella sólo se rió.
—Según Hannah, no lo suficientemente corta como para mostrar algo
bueno.
Hannah era una de las mejores amigas de su mamá. Tanto ella como
Cora habían trasladado sus máquinas de coser a la sala de costura de su madre
para mantener su compañía durante los tratamientos de quimioterapia mientras
el padre de Zane estaba trabajando. Originalmente había sido sólo para
mantener a su madre activa, pero ahora ayudaban a su comunidad cosiendo
ropa para los necesitados. Les debía a las dos todo por ser tan buenas con su
madre.
Pero de las tres, Hannah definitivamente era la salvaje. Ella era intrépida
y probaría casi cualquier cosa, aunque fuera una vez. Incluso había llevado a
Cora y a la mamá de Zane a un club de striptease justo después de que
descubrieran que la mamá de Zane tenía cáncer. De acuerdo con Hannah, solo
vives una vez para que puedas hacer lo que te hace feliz.
—Por favor — Zane rodó los ojos— A menos que Jesse caminara
desnudo por la calle, Hannah diría que lleva demasiada ropa.
* Falda escocesa
Su madre se echó a reír, lo que hizo que el corazón de Zane se hinchara
de amor. Los dos primeros meses que había estado aquí habían sido horribles.
Su madre había estado tan enferma, tan débil que ni siquiera podía manejar
una risita. Ahora estaba de vuelta a su viejo yo, menos una cabeza llena de
cabello. Era lo último en volver.
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Por ahora llevaba pañuelos sobre el cabello que crecía lentamente. Aparte
de eso, nunca se sabría que había estado enferma, y mucho menos que tuvo
cáncer.
Jesse se pavoneó por el pasillo hacia ellos, orgullosamente usando su kilt.
El material era rosa, el color favorito de Jesse, con rayas verdes, negras y
blancas a través de ella. Llegaba alrededor de la mitad del muslo, mostrando
varios centímetros de piel entre él y sus botas negras sobre la rodilla. En la
parte superior llevaba una camiseta negra y tersa con las palabras “SOY LA
OVEJA ROSADA DE LA FAMILIA”.
—Entonces, ¿qué piensan? — Jesse dio un giro para darles el efecto
completo.
La cosa era, que en cualquier persona el conjunto habría parecido
ridículo, pero en Jesse se veía increíble. Con sus largos cabellos oscuros que
caían en cascada a la mitad de su espalda, sus ojos oscuros, rodeados de un
delineador de ojos negro, un rimel y un lápiz de labios rosados que coincidían
perfectamente con el kilt, Jesse se veía completamente sexy.
—Se ve perfecto — dijo la mamá de Zane
El padre de Zane estuvo de acuerdo.
—Para ser una falda, se ve muy bien.
Jesse se rascó la cara ante la descripción.
—Es un kilt, no una falda.
Su padre se rió.
—Lo que sea — Luego se giró hacia Zane — ¿Qué hay para la cena?
—Pollo y albóndigas — dijo Zane antes de girarse hacia Jesse — Tengo
que decir, considerando que es un kilt rosa, que se ve impresionante en ti.
Jesse se puso radiante.
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—Gracias, Zane.
—Vamos. Vamos a comer.
Capítulo ocho
Aidan estaba listo para gritar de frustración. Primero había ido a la
panadería para su dosis de café con la esperanza de hablar con Zane de nuevo
sólo para descubrir que el hombre había tomado el día libre. Aidan esperaba
que no hubiera obligado al hombre a esconderse. No sabía dónde vivía Zane, y
podría resultar difícil perseguir al sexy hombre si no estaba dispuesto a ser
encontrado.
Luego, cuando fue a la tienda de muebles de Parker, descubrió que estaba
cerrada. Llamar al número en la tarjeta de negocios que el hombre le había
dado no ayudó ya que fue directo al correo de voz. ¿Cómo en el mundo
Parker esperaba vender muebles si cerraba su tienda los lunes?
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Cuando llegó al sitio de construcción, el capataz le dijo que una de las
grúas se había roto y el único reparador en un radio de trescientos kilómetros
no trabajaba los lunes y no estaba dispuesto a hacer una excepción. Eso
significó en su mayor parte que todo paró en seco.
No tenía ni idea de por qué los lunes eran considerados un día libre en
esta ciudad, pero según la recepcionista de la oficina, así funcionaba en los
pueblos pequeños. Era inconcebible para él cómo cualquier ciudad podía
funcionar de esa manera.
Y para colmo, el alcalde se negó a reunirse con él en toda esa semana, o
eso era lo que había oído decirle a su secretaria, que al parecer no sabía cómo
trabajar el botón de retención en el teléfono.
¿Cómo se suponía que iba a conseguir el respaldo de la ciudad sobre el
casino cuando el alcalde no estaba dispuesto a ayudar? Necesitaba ayuda, pero
las únicas personas que sabía estaban dispuestas a hablar con él eran Parker,
que ni siquiera tenía su teléfono, y quizás Jesse, pero porque era lunes, su
floristería también estaba cerrada.
Eso lo dejó sentado en la oficina en el sitio de construcción girando sus
ruedas. Aidan tomó su teléfono y se levantó.
—Tú también puedes tomar el resto del día libre, Edith — le dijo a la
recepcionista antes de salir por la puerta.
Para el final de la semana estaba listo para entrar en la panadería y
obligar a Zane a hablar con él. No importaba a qué hora del día Aidan se
detuviera, Zane no se veía en ninguna parte. Oh, él sabía que el hombre estaba
allí escondido en la parte trasera, pero Aidan no quería seguir imponiéndose a
sí mismo en el hombre. Zane necesitaba hablar con él.
A pesar de que lo mataba, Aidan decidió dar un paso atrás. Incluso había
comprado su propia cafetera para no tener que ir a Sweet Buns para su dosis
de cafeína. Pero quedarse lejos estaba resultando más difícil de lo que
esperaba.
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Para colmo, el señor Carlisle estaba presionando a Aidan para que
elaborara un plan para que la ciudad de Cedar Falls trabajara con el casino. El
único inconveniente era que este problema ocupaba su tiempo, dejándolo con
pocas posibilidades de pensar en Zane. El alcalde seguía siendo obstinado en
reunirse con él, pero Aidan había estado haciendo las rondas de los artistas en
las ferias de artesanías.
Parker había terminado llamándolo el martes por la mañana, insistiendo
en que se reunieran en la casa de Aidan cuando Aidan indicó que quería todos
los muebles nuevos. Así que invitó al hombre a cenar, nada extravagante, sólo
filetes y papas al horno en la parrilla.
—Así que, ¿qué piensas? — Aidan acababa de llevar a Parker a través de
cada habitación indicando qué tipo de mobiliario deseaba.
Parker estaba tomando las dimensiones de la cocina, donde Aidan tenía
la esperanza de poner una isla para espacio extra en el mostrador.
—Entiendes que va a tomar algún tiempo hacer todo esto, ¿verdad?
—¿De cuánto tiempo estamos hablando? — No es que importara. Cuanto
más hablaba con Parker de lo que iba a funcionar en cada habitación, más
podía imaginar que la casa se convirtiera en su hogar, no sólo en un lugar para
vivir.
Parker vio la lista de piezas que Aidan había solicitado como si le dieran
una respuesta. El hombre levantó su mano y se frotó la parte posterior de su
cuello.
—Supongo que serían seis meses, pero tengo que advertirle, que podría
ser más largo en función de los diseños que elija.
Eso fue fácil para Aidan. Justo el otro día Aidan vio a su primer oso
caminando por el bosque detrás de su casa. Supuso que era una mamá oso
porque dos osos más pequeños le siguieron.
Los dos osos más pequeños se abalanzaban de vez en cuando,
enredándose en las hojas de colores brillantes que creaban una alfombra en el
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suelo del bosque. Como si sintiera que sus cachorros ya no estuvieran
siguiéndole, la mamá oso se detenía, giraba la cabeza y daba un rugido bajo.
Los cachorros venían corriendo, pero pronto volvían a sus payasadas.
Fue en ese momento que Aidan decidió quedarse en Cedar Falls. No
porque hubiera visto su primer oso alguna vez, sino porque mientras veía a la
familia interactuar no podía dejar de imaginar tener hijos con Zane. Sabía que
estaba precipitándose al pensar en niños cuando apenas conocía al hombre,
pero no importaba lo mucho que intentara, no podía sacar la imagen de su
mente.
—Quiero aquellos osos. ¿Eres capaz de hacer eso? — Realmente no
había visto demasiado de lo que Parker podía hacer, ya que sólo había visto
las pocas piezas que había estado vendiendo en la feria de artesanías.
En lugar de responder a su pregunta, Parker preguntó
—¿Tienes un pedazo de papel?
Le entregó varias hojas, Parker sacó un lápiz del bolsillo delantero de su
camisa y se sentó en la pequeña mesa que Aidan había comprado para comer.
Con cada golpe del lápiz de Parker, Aidan estaba asombrado. Cómo cuando
observó a Parker en la feria de artesanos, la imagen cobró vida delante de sus
ojos.
Cuando finalmente le entregó el papel, había dos cachorros pequeños con
las patas extendidas el uno hacia el otro viéndose como si estuvieran a punto
de saltar. Frente a ellos estaba su mamá oso sentada con su espalda a ellos,
pero con la cabeza girada en su dirección. El detalle era tan asombroso que
Aidan pudo ver la grata diversión en la expresión del oso más grande y la
alegría en los cachorros.
A su alrededor había hojas flotando desde árboles casi desnudos.
Incluso el detalle del suelo cubierto de hojas con un pincel pequeño y
palos viniendo a través de ellos, era increíble. Era tan real que Aidan se
encontró trazando las líneas sobre los osos con los dedos como si pudiera
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tocarlos. Levantó los ojos del papel y se concentró en Parker, que seguía
sentado.
—Es perfecto.
Un rubor se deslizó hasta el cuello de Parker, que trató de cubrir al salir.
—Pasaré por la tienda después de mañana y tendré las piezas que puedas
querer para la aprobación final.
—Está bien — Aidan mantuvo la puerta abierta — ¿Puedes preguntar a
los demás si les importaría reunirse conmigo para hablar de lo que se puede
hacer para que la ciudad se beneficie del casino?
Parker parecía un poco sorprendido
—Claro, pero es el alcalde con quien tienes que hablar.
Si solo fuera así de fácil. Aidan observó a Parker salir antes de cerrar la
puerta. Vio alrededor de su sala de estar y sonrió, pensando en cómo sería con
todos los muebles nuevos. A pesar de que estaba frustrado por no ver a Zane,
estaba entusiasmado con los muebles. Tomaría tiempo, pero Parker prometió
que cada pieza que estuviera terminada la traería.
Dos días más tarde fue a la tienda de madera de Parker para ver los
diversos dibujos. Estaba impresionado de que el hombre fuera tan talentoso.
—Estos son impresionantes.
Su cumplido hizo que Parker se sonrojara. Era algo que estaba
aprendiendo acerca del gran hombre: era tímido y fácilmente se avergonzaba.
Era extraño ver a un hombre de dos metros y ciento cincuenta kilogramos
ruborizarse con tanta frecuencia.
Como prometió Parker le presentó a los otros artesanos en las ferias de
artesanías para que Aidan pudiera hablar con ellos sobre la celebración de más
eventos en Cedar Falls en lugar de las ciudades de los alrededores. Todo el
mundo había amado sus ideas, pero cada uno unilateralmente le dijo que el
alcalde y el ayuntamiento nunca irían por ello.
59
El domingo siguiente Aidan los invitó a su casa para unas hamburguesas
y perritos calientes en la parrilla mientras veían un juego de futbol soccer. Fue
agradable encontrar un grupo de personas con las que pudiera relajarse.
—Oye, Aidan, ¿quieres otra cerveza? — preguntó Parker.
Aidan casi había terminado de cocinar las hamburguesas y perritos
calientes para el grupo.
—No, gracias. Voy a conseguir una cuando haya terminado y sea capaz
de disfrutar de ella.
—Chicos, la patada de salida es en cinco — les dijo Andrea mientras
entraba a la cocina para tomar otra cerveza para ella y su esposo, Vincent.
También hacían muebles, pero se especializaron en mecedoras y columpios en
su mayor parte. Aidan ya había ordenado dos sillas para su porche delantero y
estaba considerando más para su porche trasero.
—Gracias, Andrea.
Era raro. Todos competían por negocios, pero parecían no sólo llevarse
bien, sino que también veían el uno por el otro. Había oído a Parker muchas
veces dirigir los clientes a Vincent y Andrea cuando preguntaban sobre las
mecedoras. Cuando le preguntó a Parker al respecto, el hombre se encogió de
hombros como si no fuera gran cosa. Sin embargo, en un pueblo que se estaba
muriendo y no había suficientes visitantes para mantener todas las empresas
con suficientes pedidos necesarios para sobrevivir, hacían todo lo posible para
asegurarse de que todos pudieran trabajar. De eso se trataba vivir en una
pequeña ciudad, una comunidad. Ayudándose unos a otros no sólo durante los
buenos tiempos, sino también durante los malos. Aidan se sintió bendecido al
conocer a estas personas.
—Un minuto — gritó alguien desde adentro.
Aidan agarró el plato, lo cargó con hamburguesas y perritos calientes, y
lo llevó a la sala, donde el resto de la comida había sido colocado en un gran
trozo de madera contra la mesa de café mucho más pequeña.
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Tan pronto como la dejó caer, la pandilla se arrastró casi tomando su
brazo en el proceso. Aidan tuvo que actuar rápidamente y agarrar su propio
plato antes de que la comida se hubiera ido.
—Esto está muy bueno — dijo Sebastian. Tallaba artículos para el hogar,
como sostenedores de toallas de papel, toalleros y jaboneras. Su trabajo era
realmente intrincado con detalles asombrosos.
Mientras el juego empezaba, Aidan vio a su nuevo grupo de amigos.
Deseaba que Zane estuviera allí, pero estaba dispuesto a esperar. Hasta
entonces al menos tenía amigos para hacerle compañía.
Capítulo nueve
Cuando Aidan no vino a la panadería en una semana, Zane empezó a
preguntarse si el hombre había renunciado a él. Había sido lo que él quería, así
que ¿por qué estaba decepcionado? Debería estar contento de no tener que
seguir corriendo atrás para evitar al hombre.
No estaba a punto de admitir que su corazón se aceleró al ver a Aidan
fuera de su tienda. El hecho de que hubiera estado viendo por la ventana
cuando el hombre había parado cada día tenía que haber sido una
coincidencia. Zane definitivamente no había estado viendo al hombre, pero
ahora estaba cada vez más ansioso por volverlo a ver.
Tampoco iba a admitir la forma en cómo su corazón se hundió el primer
día que Aidan no había aparecido. Y las lágrimas que habían caído esta
mañana, cuando una vez más Aidan se había quedado lejos, de seguro habían
sido sólo alergias.
La campana de la puerta sonó. El corazón de Zane saltó en su pecho
mientras se precipitaba hacia el frente para ver quién era.
—¿Explícame de nuevo por qué nos mudamos aquí? — Jesse gruñó.
61
Su amigo había estado haciendo todo lo que pudo para intentar encontrar
una manera de pasar tiempo con Parker ahora que el hombre había terminado
las estanterías que Jesse había pedido para la tienda. Por desgracia para Jesse,
Parker acababa de tomar un gran trabajo para alguien, e incluso cuando fue a
la tienda del hombre, Parker no le dio ni la hora del día. Aparentemente Jesse
lo había intentado otra vez hoy sin éxito.
Necesitando un abrazo, Zane se acercó y rodeó a su mejor amigo.
—¿No hay suerte con Parker?
Sintió que Jesse sacudía levemente la cabeza antes de alejarse.
—Ese hombre obstinado apenas reconoció que estaba allí — Jesse, con
sus pies cubiertos de botas de cuero, caminó alrededor de la panadería,
agitando sus manos mientras hablaba. — ¿Es demasiado pedir que por lo
menos me dé algunos minutos de su precioso tiempo? Ignorar a una persona
es simplemente grosero.
Zane vio a Megan rodar los ojos antes de desaparecer a la parte trasera.
Lo admitía, Jesse en un discurso no era algo que todo el mundo pudiera tratar.
Incluso había sugerido que Jesse se convirtiera en un actor con todo el drama
que creaba, pero su amigo acabó riendo con la idea.
—Debería estar agradecido de que estoy dispuesto a darle la hora del día.
Soy un gran partido — Jesse, con esos ojos oscuros llenos de indignación, se
paró delante de Zane — ¿No es así? — Como si se hubiera activado un
interruptor, los ojos de Jesse se llenaron de lágrimas, su voz pidiendo
confirmación.
—Eres increíble, Jesse. Si Parker no puede ver eso entonces no te merece
— le dijo a su amigo honestamente.
—Pero él es el que quiero — Jesse lamentó. Sollozando, lanzó sus brazos
alrededor de Zane.
Le mató que Jesse estuviera tan destrozado. Zane estaba seguro de que
Parker estaba interesado en Jesse. Había visto al hombre viendo a su amigo
62
cuando pensó que nadie más lo veía. Entonces, ¿por qué Parker no quería
hablar con Jesse?
Por supuesto, podía hacerse la misma pregunta cuando se trataba de
Aidan. Había hecho todo lo que estaba a su alcance para evitar al tipo y
aparentemente había conseguido su deseo, excepto que no estaba seguro de
que eso fuera lo que quisiera.
Demonios, la única razón por la que había corrido a la parte de atrás de la
tienda fue porque esperaba que Aidan volviera y obligara a Zane a hablar con
él. Si eso provocaba un beso, ¿quién era Zane para protestar? Ugh, necesitaba
averiguar lo que quería antes de perder su oportunidad con el hombre sexy.
Lo que necesitaba era hablar con su madre. Se habían perdido la cena del
domingo pasado porque su mamá tenía un chequeo el lunes por la mañana en
Atlanta. Ella había llamado cuando llegó a casa, agotada. Pero cuando los
resultados volvieron sin ningún rastro de cáncer todos se habían animado.
Al menos irían a verla este domingo. Podía usar su lógica sensata cuando
se trataba de su vida amorosa. Aunque ya sabía que iba a patearle el trasero
por esconderse de Aidan, no estaba seguro de cómo solucionarlo.
—Vamos, Jesse, es hora de ir a casa — Zane llevó a su amigo afuera sólo
para detenerse cuando vieron a Aidan y Parker entrando en The Collared Pup,
un bar irlandés al otro lado de la calle, con la mano de Aidan en la espalda
baja de Parker.
Todo el aire fue aspirado del cuerpo de Zane, como si le hubieran
golpeado en el estómago.
Quería hundirse en el suelo y enrollarse en una pelota mientras lloraba.
Jesse empezó a hundirse cuando sus rodillas cedieron. Zane lo apretó con más
fuerza para mantener a su amigo en pie.
Un nudo en la boca del estómago se formó cuando se dio cuenta de que
lo había estropeado. Aidan había seguido adelante. Zane no tenía a quien
culpar sino a sí mismo. Debería haber sido honesto en vez de jugar. Odiaba
63
admitirlo, pero cuando Aidan había actuado como si estuviera dispuesto a
perseguirlo, se había sentido halagado.
—Deberíamos irnos — le susurró a Jesse.
Pero Jesse tenía otras ideas. El choque inicial de ver a Parker con otro
hombre había desaparecido y había sido reemplazado por la ira, si la expresión
de Jesse tenía algo que decir.
—No. Es hora de que me enfrente a ese imbécil.
Jesse cruzó la calle como una tormenta vistiendo sus botas con tacones
de ocho centímetros, esta vez en color naranja calabaza. Leggings de cuero
abrazaban su culo como una segunda piel, mientras que su camiseta
transparente sin mangas color calabaza combinaba perfectamente con sus
botas.
Zane corrió, alcanzándolo justo cuando Jesse abrió la puerta del Collared
Pup. Jesse se concentró en el par bebiendo una cerveza y riéndose en el bar
con el dueño del bar, Bram.
—Parker Flemming, necesito hablar contigo.
Todos los ojos se dirigieron a la puerta donde aún estaban parados.
Zane vio las mejillas de Parker sonrojarse mientras intentaba hacer que
su cuerpo fuera lo más pequeño posible para que nadie lo notara. No era una
tarea fácil para alguien tan construido como Parker. No estaba seguro de que
el hombre estuviera de acuerdo, pero como los varios pares de ojos pasaban de
Jesse a Parker, pareció entender que no dejarían de mirar hasta que hiciera
algo.
Deslizándose del taburete del bar se dirigió a la parte trasera por el
pequeño pasillo donde estaban los baños y la oficina. Con un paso decidido,
Jesse lo siguió. Zane no estaba a punto de seguirlo, así que se quedó allí, en la
puerta, tratando de no llamar la atención sobre sí mismo más de lo que su
amigo extravagante ya tenía.
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Su corazón se aceleró cuando vio a Aidan deslizarse del taburete en el
que estaba sentado y acercarse a él.
—Hola, Zane — Ojos azules brillaron en triunfo. Sobre lo que Zane no
estaba seguro.
—Hola — Tanto como el corazón de Zane estaba listo para estallar de su
pecho por finalmente ver a Aidan de nuevo, no podía olvidar que éste estaba
aquí con Parker. Sin embargo, no quería ser grosero — ¿Cómo has estado?
—Mejor ahora que te estoy hablando.
Aidan levantó la mano para cubrir la cara de Zane y éste no pudo evitar
apoyarse en el calor de su palma. Pero la respuesta de Aidan lo confundió.
—Si te gusta hablar conmigo ¿por qué no has estado en la panadería en
una semana?
Los labios de Aidan se alzaron ligeramente en las esquinas, derritiendo el
cerebro de Zane mientras veía el inicio de hoyuelos en sus mejillas.
—Me sorprende que te hayas dado cuenta.
Maldita sea. Sabía que tenía que disculparse por actuar como un asno,
pero su boca estaba súbitamente demasiado seca para sacar palabras. La mano
en su mejilla se movió hacia su mandíbula e inclinó la cabeza de Zane para
que estuviera viendo a los orbes azules oscurecidos por la lujuria.
Aidan se inclinó para susurrarle al oído.
—Pero me alegro de que lo hayas hecho.
Zane tembló ante la forma en que los labios de Aidan le rozaban la oreja
mientras hablaba. Se sintió decepcionado cuando se retiró, pero debido a que
estaban en público, probablemente fue lo mejor. Trató de ponerse bajo control,
pero lo único que quería hacer era inclinarse hacia adelante y presionar sus
labios contra Aidan.
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Estaban a sólo unos centímetros de distancia y sería tan fácil de hacer.
Pero Zane estaba demasiado asustado para tener esa clase de oportunidad
cuando no estaba seguro si Aidan estaba en una cita con otra persona. Por no
mencionar que estaban en un bar con varios residentes de Cedar Falls
comiendo. Pero la intensidad en la mirada de Aidan lo mantuvo cautivado.
—¿Quieres cenar conmigo?
El tono profundo de la voz de Aidan se filtró sobre él como una cálida
miel. Pasó un momento hasta que la pregunta atravesó la niebla que parecía
rodear su mente. La fría realidad de la situación se estrelló contra él.
—¿No estás aquí con Parker?
Aidan se encogió de hombros.
—Sí.
La ira subió a la superficie cuando de la parte de atrás del bar oyó a Jesse
taconear, un ritmo enojado con sus botas, lo que indicaba que su amigo estaba
tan enojado como Zane se encontraba y estaba dirigiéndose a este camino.
—¿Cómo te atreves a invitarme a salir mientras estás en una cita con otro
hombre?
No dejó que Aidan respondiera. En su lugar, salió disparado con Jesse
justo detrás murmurando en voz baja sobre tercos cabrones. No hablaron.
Cada uno echando humo silenciosamente. Bueno, Zane guardó silencio
mientras Jesse continuaba su diatriba, pero demasiado suave para que Zane
pudiera distinguir más que unas cuantas palabras.
Cuando llegaron a casa, Jesse cerró de golpe la puerta detrás de él antes
de pisar su camino hacia el gabinete con el licor. Ni siquiera se molestó en
tomar un vaso, abrió el tequila que solían usar para hacer margaritas y tomó
una bebida justo desde la botella antes de entregarla a Zane.
Zane no estaba seguro de que ahogar sus problemas en el alcohol era el
camino a seguir, pero de todos modos tomó de la botella. Su garganta ardía
66
mientras el líquido se deslizaba hacia abajo y se posaba en su estómago. Se
había saltado el almuerzo hoy cuando la tienda había conseguido una
inesperada prisa por lo que el alcohol comenzó a funcionar de inmediato.
Ethan entró en la cocina. Cuando vio lo que estaban haciendo, tomó la
botella, la mezcla de margarita y las limas, e hizo una gran jarra de margarita.
Entraron en la sala y se hundieron en su gran sofá seccional, cada uno con un
vaso lleno hasta el borde.
—¿Quieren hablar de ello? — preguntó Ethan.
Zane no lo hizo. Tan enojado como estaba por lo que Aidan había hecho,
sabía que todo era culpa suya. No tenía a nadie que culpar por lo ocurrido más
que a sí mismo y enojarse con Aidan no iba a cambiar nada.
Tampoco bebería, pero de todos modos siguió haciendo eso.
Jesse, por otro lado, lo vio fijamente y empezó a despotricar sobre cómo
Parker era un idiota. A lo largo el hombre le había estado diciendo a Jesse que
no estaba listo para salir con nadie, especialmente porque vivía en una
pequeña ciudad con mentes pequeñas. Jesse había tratado de convencerlo de
que la ciudad era más abierta de lo que Parker pensaba.
Después de todo, habían aceptado a Jesse con maquillaje y tacones altos.
Pero todo este tiempo Parker se había negado a moverse, diciendo que era
diferente porque había crecido aquí. Jesse había intentado incluso que el
hombre se diera cuenta de que la gente del pueblo no tenía problemas con
Zane y que había ido a la escuela con Parker.
Cuando Jesse se había enfrentado con él acerca de salir con Aidan,
Parker le había dicho que se ocupara de sus propios asuntos. Aunque la ira
seguía manteniéndose en Jesse, sabía que una vez que la ira se desvaneciera,
su amigo tendría un corazón roto.
Cuatro jarras más se hicieron antes de que el alcohol se hubiera
terminado, aunque Zane estaba bastante seguro de que Ethan había arrojado
parte al fregadero porque era innegable que habrían tenido más. Eran casi las
cuatro de la mañana cuando se metieron en sus camas. Pero antes de quedarse
67
dormido, Zane hizo lo que creía que nunca haría… envió un mensaje de texto
a Megan, Kevin y su tercera empleada, Brenna, y les dijo que se quedaran en
casa, que no abriría la panadería por la mañana.
Capítulo diez
Aidan maldijo cuando vio la señal de cerrado en la panadería a la mañana
siguiente. Después de que Zane salió furioso del bar, Aidan había ido a la
parte trasera del bar para averiguar si Parker entendía algo de lo que estaba
pasando. Aparentemente Zane y Jesse pensaron que él y Parker estaban allí en
una cita.
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Bram, el dueño del bar, había pensado que era divertido, pero Aidan no
se reía. Estaba realmente molesto con Zane por pensar que estaría en una cita
con un hombre mientras cortejaba a otro. Bien, concedido, Zane no conocía
bien a Aidan, pero eso no era culpa de Aidan.
Así que a la mañana siguiente se detuvo en la panadería sólo para
encontrarla cerrada. ¿Cómo diablos se suponía que debía hablar con Zane y
explicarle las cosas si el hombre seguía ocultándose de él? Quizás debería
dejar de perseguir al hombre y encontrar a alguien más.
Pero entonces pensó en la forma en que Zane se había sentido en sus
brazos. Él sabía que esos sentimientos no habían sido unilaterales. Durante
unos minutos había sido como si algo estuviera empujándolos juntos. Aidan
estaba completamente cautivado por el hombre.
Sin saber qué hacer subió a su carro y se dirigió a la feria de artesanías.
Quizás uno de sus amigos pudiera darle algún consejo. Sin nada más Parker
pensó que podía terminar la segunda mesita de noche hoy y Aidan podría
recogerla.
Aidan entró en la tienda de Parker y al instante supo que algo andaba
mal. Su amigo estaba sentado allí viendo un pedazo de madera como si tratara
de averiguar algo. Anoche Parker se había negado a hablar de lo que Jesse le
había dicho, aparte de que el hombre pensaba que Aidan y Parker estaban en
una cita.
Pero Jesse entrando allí exigiendo hablar con Parker le recordó a Aidan
que Jesse había mencionado que estaba interesado en un hombre llamado
Parker. Nunca había juntado los dos antes de anoche, pero Aidan sospechaba
que Parker estaba tan hundido en el armario como un hombre podía estar.
Mientras él se negara a salir, no había forma de que fuera visto con un
hombre como Jesse, alguien que no sólo estaba fuera sino que también estaba
dispuesto a ser quien era, sin importar quién estuviera cerca. Aidan podía
imaginarse ser gay en una pequeña ciudad del sur donde todos sabían quién
eras, no era fácil.
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Para Parker, que era extremadamente tímido, sería aún más difícil. Aidan
lo sintió por su amigo y ahora que estaban solos, donde nadie podía espiar,
haría todo lo posible para ver si el hombre quería hablar.
Aidan cerró la puerta y la cerró con llave para que no fueran
interrumpidos.
—Hey, Parker.
Nada.
Acercándose a unos centímetros del tipo, Aidan chasqueó los dedos
delante de Parker. El hombre lo vio con una mirada aturdida en la cara.
—¿Parker? — Preocupado, levantó una silla — ¿Qué sucede, amigo?
¿Está todo bien? — Era una pregunta tonta porque claramente todo estaba
lejos de estar bien, pero Aidan nunca había sido realmente bueno hablando de
sentimientos.
—¿Alguna vez has tenido que esconder quién eras? ¿Pretender ser
alguien que no eres? — La voz de Parker era plana mientras hablaba.
Aidan vio la lucha que Parker estaba teniendo y decidió ser honesto.
—Creo que todos nosotros lo hacemos hasta cierto punto. Si estás
hablando de salir del armario, sí, he mentido por un tiempo — Una risa dura
salió de Aidan — Durante mucho tiempo lo escondí de mí mismo.
Ojos marrones que se ahogaban de dolor lo veían fijamente.
—¿Qué pasó cuando saliste?
Los labios de Aidan se apretaron ante el recuerdo.
—Estaba tan asustado. Había tratado de hablar con mis padres durante
semanas, pero siempre me había acobardado. Entonces esa mañana mi mamá
estaba haciendo panqueques mientras mi papá freía tocino, entonces entré en
la cocina. Habían estado burlándose mutuamente, y cuando fui al refrigerador
a buscar un poco de jugo, los vi besándose.
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Aidan tenía diecisiete años en ese momento y finalmente había admitido
que era gay el año anterior.
—Fue un beso ligero realmente, pero ambos se habían estado riendo,
incluso durante el beso. En ese momento supe que podía decirles cualquier
cosa. — Se encogió de hombros — Así que lo hice.
Un trozo de esperanza entró en la expresión de Parker.
—¿Qué dijeron?
—Que me amaban sin importar qué — Aidan había llorado cuando su
madre y su padre habían dicho eso. Había estado tan asustado durante tanto
tiempo, y descubrir que sus padres se mantenían a su lado había sacado un
enorme peso de sus hombros.
Una lágrima corrió por la mejilla de Parker mientras veía al suelo.
Cuando levantó la vista, Aidan casi se ahogó al ver la desolación del hombre.
—Mi mamá cree que los gays son el Diablo. Que Satanás infectó a los
homosexuales con el pecado en esperanza de construir un ejército contra Dios.
Aidan se sentó allí aturdido mientras trataba de pensar en algo que decir.
Sabía que había gente que usaba la religión contra los homosexuales. En
experiencia de Aidan realmente no había mucho sentido en intentar cambiar
sus mentes, al menos no cuando estaban tan aferrados en sus caminos.
Aun así, tener a tu propia madre siendo una de esas personas cuando
estás luchando por averiguar quién eras tenía que haber sido duro. Ahora
entendía mejor por qué Parker se negaba a admitir que era gay. Estaba
aterrorizado de que su madre lo odiara.
—¿Ella lo sabe? — Le preguntó a Parker.
Sacudió la cabeza.
—No puedo decírselo. Es por eso que me fui a la universidad para poder
ser... — Su voz se apagó como si tuviera miedo de si lo decía en voz alta
podría llegar a su madre.
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Aidan quería ayudar, pero no sabía cómo hacerlo. Era una elección
imposible, vivir una mentira o hacer que tu propia madre te llame diablo.
Nunca había estado tan agradecido por el amor y el apoyo de sus padres como
lo estaba ahora en este momento.
Permanecieron sentados durante buena parte de una hora en silencio. Los
sonidos de los otros artesanos que trabajaban se podían oír débilmente. El olor
a madera recién cortada llenaba la habitación. Parker vio de nuevo el trozo de
madera que tenía frente a él.
—Estoy enamorado de él — La voz de Parker era baja, pero en el
silencio de la habitación parecía resonar.
Aidan no se sorprendió. Jesse era una fuerza a tener en cuenta.
—¿Le has contado algo de esto?
—Lo intenté, anoche — Parker empezó a acariciar la madera delante de
él como si le diera algún tipo de consuelo — Al menos algo de eso, pero no
me creyó. Al principio había esperado que, si ignoraba sus avances, dejaría de
intentarlo.
No estaba seguro de que la lógica fuera sólida.
—Quizá si volvieras a intentarlo, retrocedería.
—No quiero que encuentre a alguien más — Lágrimas brillaron en los
ojos de Parker cuando vio a Aidan — ¿Eso me hace egoísta?
Maldita sea. Aidan estaba teniendo un duro momento para no llorar
mientras observaba la angustia de Parker.
—Creo que solo quieres ser feliz, y Jesse te hace feliz.
Parker sonrió.
—Sabes, le pregunté por qué llevaba tales trajes extravagantes,
maquillaje… infierno, lo he visto llevando una cartera una o dos veces. Me
dijo que le gustaba quién era y si a la gente no le gustaba, podrían irse a la
72
mierda — Una risa áspera llenó la habitación —Es intrépido. Yo no — Las
dos últimas palabras fueron ahogadas.
—Sé que estaré aquí para ti, no importa lo que decidas, pero tienes que
tomar una decisión y luego decirle a Jesse lo que está pasando — Aidan sabía
que era más fácil decirlo que hacerlo, pero la indecisión estaba desgarrando a
dos personas.
—¿Cómo hago eso? — Preguntó Parker — No quiero perderlo, pero ella
es mi madre y está...
De repente, Parker tomó un pedazo de madera y lo arrojó a través de la
habitación con la suficiente fuerza para que quedara incrustado en un tronco
que formaba la pared. Y la presa se rompió. Parker se deslizó al suelo llorando
mientras se quejaba de lo injusta que era la vida. Cómo odiaba a su madre por
hacerle pretender ser alguien que no era. Cómo no quería perder lo mejor que
le había pasado, pero no sabía cómo podía hacer esa elección.
Aidan cayó al suelo y abrazó a Parker mientras el hombre seguía
sollozando. Las lágrimas corrían por las mejillas de Aidan mientras sostenía a
su amigo con firmeza, así Parker sabía que no estaba solo.
Cuando la oscuridad cayó, Aidan insistió en que Parker se quedara con
él. En su estado de ánimo, Aidan no pensó que Parker debería estar en ningún
lugar cerca de ella ahora mismo. Sin mencionar que Aidan no se sentía
cómodo dejando a Parker sin nadie con quien hablar mientras estaba pasando
por esto. Su amigo fue torturado con una decisión imposible, y Aidan no sabía
lo que Parker podría hacer cuando estaba sin esperanza.
Aidan recogió comida rápida para los dos en el camino a casa porque no
tenía mucha comida en su refrigerador. Una vez en casa comieron y él arregló
el segundo dormitorio antes de ir a la sala y ver un poco de televisión. Podía
decir que Parker no estaba realmente viéndola, y dejó a Parker con sus
pensamientos, sólo estaría allí en caso de que el hombre necesitara hablar de
nuevo.
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Cuando llegó la medianoche y Aidan estaba casi durmiendo en el sofá,
vio hacia arriba para ver a Parker aún sentado allí viendo fijamente la pantalla.
—¿Quieres hablar más sobre eso?
—¿Qué harías tú? — preguntó Parker.
—No creo que...
—No, ¿qué harías? Si tuvieras que elegir entre tu familia y el hombre del
que estás enamorado, el hombre con el que fácilmente te podrías ver pasando
el resto de tu vida, ¿a quién elegirías?
Aidan realmente no quería responder a la pregunta. No importa qué
camino tomara, sintió que iba a sacudir a Parker de una manera u otra. Sin
embargo, podía ver cuánto quería Parker, no, necesitaba, saber.
Así que Aidan le dijo lo que pensaba.
—Supongo que para mí sería sin lo que no pudieras vivir.
Sabía que era una respuesta tonta, pero Aidan se negó a ser responsable
de la decisión de Parker.
Estaba totalmente de acuerdo en que la elección era horrible, pero al final
Parker era el que iba a tener que vivir con ello, no Aidan.
74
Capítulo Once
Zane se detuvo en la entrada de la casa de sus padres con Jesse y Ethan.
Los tres parecían estar luchando con sus problemas. Zane no estaba del todo
seguro de lo que estaba pasando con Ethan, pero estaba bastante convencido
de que tenía que ver con Bram, el dueño del bar. Habían pasado mucho tiempo
juntos recientemente.
Cuando salieron del carro, su mamá estaba de pie en el porche delantero
esperando por ellos. Su padre salió cuando llegaron a la puerta. Después de
una ronda de abrazos para sus dos padres, todos se dirigieron hacia el interior.
Su casa de la infancia era una casa de un piso de ladrillo con un pasillo a
la izquierda de la sala de estar que llevaba a tres dormitorios. La cocina y el
comedor estaban a la derecha de la sala de estar, con el garaje fuera de la
cocina. No era lujoso, pero era el hogar.
Mientras su madre le daba a Ethan un tour, Zane fue a revisar la cena.
Después de asegurarse de que nada estaba quemándose, fue a la sala de estar
para encontrar a Jesse llorando mientras su padre hablaba suavemente. No
queriendo interrumpir, Zane decidió poner la mesa.
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Después de unos quince minutos, uno de los temporizadores se apagó,
pero Zane no tenía ni idea de a qué plato estaba destinado. Debido a que su
madre seguía con Ethan en algún lugar de la casa, Zane apagó el horno y sacó
todo. Al menos nada se quemaría.
—¿Dónde está tu madre? — preguntó el padre de Zane.
Zane se encogió de hombros.
—Creo que está hablando con Ethan. Saqué todo, pero no estoy muy
seguro de para qué era el cronómetro.
Antes de que su padre fuera en busca de su madre, se acercó y le dio un
abrazo a Zane.
—Después de la cena hablaremos de lo que te molesta.
Zane vio a su padre con la boca abierta. ¿Cómo lo sabía? A veces era
extraño cómo su padre parecía saber cosas. Como cuando Zane había salido,
habría jurado que su padre ya lo había sabido.
La cena fue algo sombrío. Jesse y Ethan claramente habían estado
llorando. Quizás no deberían haber venido. Lo último que su madre necesitaba
era que los tres lloraran en su hombro después de todo lo que había pasado.
Aunque ella le aseguró que estaba bien, a Zane no le gustaba estresarla.
Apenas dijeron más de unas pocas palabras durante la cena. Cuando
finalmente terminó, Zane y su padre se ofrecieron a lavar los platos mientras
los demás se relajaban en la sala de estar.
—Entonces, hijo, ¿quieres hablar de ello? — Su padre había empezado a
lavar los platos mientras Zane traía la última copa.
Tomó los Tupperware* y se puso a trabajar guardando las sobras
mientras trataba de averiguar cómo hablar de su vida amorosa con su padre.
* Tupperware, Marca registrada de contenedores de plástico con cierre hermético patentada por Earl Silas Tupper
en 1944.
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—Sólo escúpelo, hijo. He aceptado hace mucho tiempo que eras gay, así
que no tienes que preocuparte de que se trate de un chico — Su padre nunca
dejaba de sorprenderlo.
Colocando las tapas sobre las sobras dijo.
—He conocido a un hombre y realmente me gusta. Bueno, supongo que
estoy muy atraído por él, ya que apenas lo conozco lo suficiente para gustarle
— Ahora que había empezado era cada vez más fácil hablar con su padre —
Excepto que él es el director de proyecto del casino.
La ceja de su padre se alzó.
—¿Y qué?
Zane frunció el ceño.
—Sabes que no creo que el casino se deba construir en Cedar Falls.
—No estoy seguro de por qué crees que el casino es una mala cosa. En
caso de que no hayas mirado por la calle principal últimamente, Cedar Falls se
está muriendo — Su padre dejó de lavar los platos y se giró para ver a Zane —
Ese casino es la última esperanza que tiene esta ciudad.
—Pero ¿qué pasa con el crimen y la corrupción? — La voz de Zane se
convirtió en un susurro — ¿Y la mafia?
Su padre parpadeó.
—En serio, ¿crees que la mafia está dirigiendo el casino? ¿Crees que está
interesada en Cedar Falls, Carolina del Norte?
Zane frunció el ceño cuando su padre se echó a reír. Cuando esa risa
creció con lágrimas corriendo por su rostro, Zane se encontró pisoteando
como lo hacía Jesse.
—No es gracioso. Yo veía Vegas. Ese show se basó en lo que ocurrió
cuando la mafia comenzó todos esos casinos en Las Vegas.
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Eso sólo hizo reír a su padre más fuerte. El rostro del hombre se estaba
poniendo tan rojo, que Zane tenía miedo de que pudiera tener un ataque al
corazón.
Finalmente, su padre dejó de reír.
—Mira, hijo, esto no es como los años sesenta, ni Cedar Falls está a
punto de convertirse en el próximo Las Vegas. Si te gusta este hombre, te
sugiero que le des una oportunidad.
Zane guardó las sobras en el refrigerador, tomó una toalla y comenzó a
secar los platos que su padre había lavado mientras pensaba en lo que el
hombre había dicho.
—¿Y si me enamoro de él y se va tan pronto como se construya el
casino?
Oyó a su padre suspirar.
—No niego que sería difícil. Pero ¿y si se queda?
La boca de Zane se abrió para discutir, pero por una vez quedó sin habla
cuando comprendió las palabras de su padre. Una cacerola recién lavada le fue
entregada, la secó y la colocó en el armario.
Cuando terminaron y las encimeras fueron secadas, su padre se giró
hacia él.
—Mira, confiar en alguien con nuestros sentimientos es duro, pero
también vale la pena cuando finalmente encuentras al indicado.
Esa era la cuestión, ¿cómo sabía si Aidan era el indicado?
—¿Y si no lo es?
Su padre le dedicó una sonrisa torcida.
78
—Tanto como deseo que hubiera una bola de cristal para que vieras el
futuro, no la hay. Pero te puedo garantizar que nunca encontrarás a la persona
adecuada para ti, si por lo menos no lo intentas.
Maldita sea, odiaba cuando sus padres le daban tan buenos consejos.
Curiosamente, ayudar a Parker solidificó lo que Aidan quería para su
propia vida. Zane. No estaba seguro de por qué se fijó en el hombre, pero no
estaba a punto de negar la atracción. Tampoco estaba dispuesto a jugar. La
vida era demasiado corta.
El martes por la mañana llegó a la panadería, con las manos temblorosas.
Sólo porque había decidido que quería a Zane no significaba que Zane querría
a Aidan. Sólo sabía que tenía que intentarlo una vez más. Si Zane no quería
tener nada que ver con él, al menos Aidan lo había intentado. El rechazo le
dolería, pero lo aceptaría, sabiendo que había hecho todo lo que pudo.
Sólo necesitaba hacer un rápido viaje al otro lado de la calle a la tienda
de flores de Jesse para recoger las flores que había pedido. Aidan abrió la
puerta de Nice 'N Rosy y encontró a Jesse sentado en el taburete detrás del
mostrador con los ojos rojos e hinchados. Lo más preocupante era el hecho de
que estaba vestido con una camiseta lisa y pantalones de chándal y sin un
rastro de maquillaje.
—Hey, Jesse. ¿Estarán listas las flores que ordené? — Aidan sabía que
era malo no preguntar qué ocurría, pero tenía miedo de que Jesse hiciera
preguntas importantes sobre Parker de las que Aidan no se sentía a gusto
hablando.
Jesse vio fijamente a Aidan.
—No te ayudaré a pedirle perdón a Zane.
Aidan se quedó allí sin saber qué hacer.
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—¿Significa eso que las flores no están listas? — Él no necesariamente
las necesitaba, pero había pensado que sería un gesto agradable.
Un hombre al que Aidan no había conocido salió de la parte trasera del
establecimiento.
—Están listas. Jesse, deja de ser una perra.
Jesse no dijo nada a cambio cuando el hombre sacó un hermoso arreglo
de tonos naranjas, morados profundos y marrones.
—Son increíbles. Gracias — Ahora él sabía que Zane estaría de acuerdo
en verlo solo para conseguir sus flores. Eran absolutamente impresionantes.
Después de pagar al otro hombre, que se presentó como Ethan, Aidan se
dio la vuelta para irse, pero Jesse agarró su brazo antes de que pudiera hacerlo.
—No le hagas daño de nuevo.
La advertencia estaba clara, aunque Aidan no había hecho nada malo.
Sin embargo, apreciaba que Jesse cuidara a su amigo. Aidan odiaba no decirle
al hombre que sufría lo que estaba pasando. Porque no era su historia para
contar, así que eligió poner al tanto a Jesse sobre lo que sucedió en el bar.
—Sólo para que sepas, Parker y yo somos amigos, sólo amigos. Lo que
viste, salir a cenar, eran sólo amigos que se encontraban para cenar.
La más pequeña franja de esperanza cruzó las facciones de Jesse, pero el
hombre llevó la emoción hacia abajo. Aidan sólo esperaba que Parker se
decidiera pronto, antes de que perdiera la oportunidad con Jesse. Puede ser
una decisión difícil, pero Aidan no tenía ninguna duda de que Parker acabaría
escogiendo a Jesse.
Con una sacudida mental para aclarar su mente, cruzó la calle hacia
Sweet Buns. No perdió a Zane viéndolo por la ventana o cómo corrió hacia la
parte trasera de la tienda justo antes de que Aidan abriera la puerta.
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Kevin lo saludó cuando entró. Aidan sólo le hizo un gesto con la cabeza
antes de caminar hacia la parte trasera. Kevin trató de protestar, pero Aidan no
estaba a punto de ser alejado.
Zane estaba de pie frente a la puerta mientras fingía lavar un mostrador
ya impecable.
—No puedes volver aquí — Sus palabras eran firmes, pero su tono decía
que en realidad no pensaba eso.
Aidan no había tenido realmente un plan cuando entró aquí, excepto
obligar a Zane al menos a escucharlo. No importaba cuántas veces él repasara
lo que quería decir, las palabras correctas se le habían escapado. Ahora sabía
sin duda por qué. Las palabras no eran necesarias.
Dejó las flores en el mostrador y se acercó a Zane. Levantó una mano
hasta que sus nudillos estaban bajo su barbilla y forzó al hombre a mirarlo. El
deseo se encendió instantáneamente cuando sus miradas se encontraron.
Bajando la cabeza hasta que quedó a un suspiro de los labios de Zane,
susurró.
—Debería haberlo hecho hace mucho tiempo
Aidan cerró la distancia. El gemido de Zane mientras sus labios se
tocaban era la aceptación que necesitaba para profundizar el beso. Mordió y
lamió cada centímetro de esos labios exuberantes hasta que se separaron. Él
empujó su lengua en el calor húmedo, amando la manera en que Zane abrió su
boca aún más. Deslizó la mano que había utilizado para inclinar la barbilla de
Zane a lo largo de su mandíbula hasta la nuca. Aidan deslizó su otra mano
alrededor de la cintura de Zane y lo jaló hacia él.
La forma en que el fuerte cuerpo de Zane se ajustaba a Aidan empujaba
su deseo más alto. Todos esos músculos magros contra los suyos eran un
afrodisíaco por su propia cuenta. Movió su mano de la cintura de Zane a ese
culo perfectamente formado. Gimió ante la sensación de esos músculos
apretados que respondían a su toque. Su duro pene se frotó contra el duro
abdomen de Zane, si tuviera que adivinar, el hombre tenía un paquete de seis,
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teniendo Aidan sólo la cantidad correcta de fricción. Podía sentir el bulto de
Zane frotándose contra su cadera.
Por mucho que quisiera nada más que continuar con esto, retrocedió. Un
suave gemido de consternación cayó de esos hinchados-por-los-besos labios.
Aidan sonrió. Ojos azules llenos de pasión lo veían fijamente. Aidan casi
cambió de opinión y continuó su beso, pero la necesidad de resolver las cosas
entre ellos era más importante.
—Necesitamos hablar.
Zane se puso rígido en sus brazos.
—Entonces habla.
El tono poco serio molestó a Aidan especialmente cuando Zane trató de
alejarse de él. Aidan estrelló sus labios contra los de Zane hasta que ambos
estaban luchando por aire. Esta vez, cuando él se apartó, dijo: —Entiendo que
tienes miedo de ser herido, pero no trates lo que tenemos juntos, como si eso
no significara nada para ti, porque ambos sabemos que eso es mentira.
Zane no pudo refutar sus palabras porque aún estaba apoyado en Aidan
con las manos puestas en su camisa como si Aidan fuera la única cosa que lo
sostuviera. Lentamente, las manos de Zane se relajaron, y soltó el agarre
mortal que tenía en la camisa antes de ponerse sobre sus propios pies
nuevamente.
—Ahora, me gustaría hablar contigo acerca de lo que está pasando entre
nosotros. ¿Quieres hacer eso aquí o en otro lugar? — No es que hubiera
demasiados lugares en esta ciudad que fueran privados, pero Aidan sintió que
debería darle una opción.
Zane pareció considerarlo antes de mirar desde la puerta hasta el frente
de la panadería.
—Aquí está bien.
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Aidan aún no estaba seguro de qué decir, pero pensó que comenzar desde
el principio era lo mejor.
—Cuando nos conocimos, parecías interesado, pero cuando te pedí que
salieras, me rechazaste. ¿Por qué?
Las mejillas de Zane se encendieron en rojo mientras veía un agujero en
el suelo entre sus pies.
—No lo sé.
La mentira era obvia, pero Aidan no iba a dejar que se saliera con la
suya.
—Esto no va a funcionar si mientes. Pero seguiremos adelante. Desde
entonces has hecho todo para evitarme. ¿Por qué? — Aidan pudo ver que
Zane no iba a contestar, así que siguió empujando — Si no estás interesado en
mí, dilo. Soy un niño grande. Puedo soportarlo.
Eso no era exactamente cierto. Aidan sabía que estaría destrozado si
Zane lo rechazaba, pero al final lo superaría.
Zane sacudió la cabeza inclinada, sin decir nada.
Aidan colocó sus dedos bajo la barbilla de Zane para obligar al hombre a
mirarlo.
—Entonces, ¿qué es?
Las emociones que cruzaban la cara de Zane estaban por todas partes.
Aidan vio miedo, esperanza, deseo y más miedo. Por mucho que quisiera
tranquilizar a aquel hombre que fácilmente podía ver como su pareja, con el
que compartiría su vida, Zane tenía que enfrentarse a lo que estaba pasando.
—Yo... — Zane inició, pero se detuvo.
Cuando no continuó después de un minuto, Aidan no estaba seguro de
qué más hacer. Si Zane no estaba dispuesto a intentarlo, no había mucha
83
esperanza para ellos. Con un suspiro Aidan dejó caer su mano a un lado, y
Zane bajó la cabeza una vez más.
Necesitando más distancia, Aidan dio varios pasos atrás. No perdió la
forma en que los hombros de Zane se desplomaron al hacer esto.
—Zane, lo estoy intentando. Necesito que lo intentes, también. Por favor,
solo habla conmigo.
Nada.
Un dolor en su pecho comenzó cuando se dio cuenta de que había
perdido.
—No te molestaré más — dijo antes de girarse para marcharse.
Cuando estaba a un paso de la puerta, Zane susurró.
—¿Qué pasará cuando el casino esté terminado? ¿Estás planeando salir
de Cedar Falls?
El corazón de Aidan se disparó cuando la esperanza lo llenó ya que las
preguntas de Zane significaban que estaba pensando a largo plazo. Mientras
Zane estuviera dispuesto a intentarlo, Aidan estaba más que dispuesto a
quedarse. Caminó de nuevo hacia donde el hombre estaba parado,
completamente derrotado. Levantó de nuevo la barbilla de Zane y le dio un
suave beso en la boca.
—No puedo prometer un para siempre, pero estoy aquí todo el tiempo
que me quieras — susurró.
Capítulo Doce
Habían pasado varios días desde que Aidan había llegado a Sweet Buns
y forzó su camino para superar las inseguridades de Zane. Pasaban horas
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hablando todos los días de todo y nada. Nada estaba fuera de los límites,
incluyendo las preguntas de Zane sobre el casino.
Entre su charla con su padre y ahora Aidan, Zane se sentía mucho mejor
acerca de la perspectiva de tener el casino en Cedar Falls. Su padre tenía
razón, Cedar Falls se estaba muriendo, así que, si el casino podía ayudar,
¿cómo podría Zane interponerse en el camino?
Finalmente, Zane iba a conseguir ver la casa de Aidan. Lo había invitado
a cenar, y tuvo que admitir que estaba muy emocionado de tener algo de
verdadero tiempo a solas con el hombre. La parte de atrás de la panadería o
caminar por la calle Main no eran lo suficientemente privadas para lo que
Zane esperaba que sucediera.
Aidan había insistido en que no trajera nada más que él mismo, pero
siendo un chef de repostería no podía resistir traer dos de sus cupcakes
preferidos de chocolate con un glaseado de mantequilla de frambuesa rociado
con chocolate negro derretido y finalizado con una dulce frambuesa. Puede
que no sea su postre más decadente, pero tenía que guardar eso para más
adelante en la relación.
La puerta fue abierta por un sonriente Aidan. Pequeñas mariposas
revoloteaban en el estómago de Zane. El hombre era demasiado guapo para su
propio bien. Esas mariposas empezaron a latir violentamente cuando Aidan
extendió la mano, con la palma hacia arriba, para tomar la de Zane. El gesto
fue tan dulce que Zane encontró que su mano temblaba ligeramente mientras
la ponía sobre la mano ofrecida.
Lentamente, Aidan se la llevó a los labios y le dio un suave beso en el
dorso de la mano. El deseo brilló en sus ojos. La respiración de Zane se
detuvo ante la intensa mirada del hombre. Un ligero jalón hizo que Zane diera
un paso adelante hasta que quedó a unos tres centímetros de distancia de ese
cuerpo duro.
La otra mano de Aidan serpenteó alrededor de su cintura. Los largos
dedos se extendieron por la espalda de Zane mientras Aidan los acercaba aún
más.
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—Bienvenido a mi casa.
Mientras hablaba, Aidan rozó sus labios contra los de Zane, lo que
provocó temblores de deseo deslizándose por su espina dorsal. La boca de
Aidan cerró la distancia para cubrir la suya, y Zane se derritió.
Suaves labios se encontraron con Zane en un beso que era lento pero
completo. Con un suspiro, Zane se hundió más contra Aidan. Ningún otro
pensamiento tuvo la oportunidad de entrar en su mente aparte de Aidan y esos
dulces labios explorando lentamente el cuerpo de Zane. Se sentía atesorado
por este hombre, y si no era cuidadoso, se encontraría de pies a cabeza
enamorado del hombre.
Aidan sin prisa rompió el sorprendente beso con una sonrisa en sus ojos.
—¿Por qué no entras y te enseño los alrededores?
Zane sólo pudo asentir como si su cerebro aún no se hubiera puesto en
línea. No fue hasta que fue llevado a la cocina, que Zane incluso recordó que
tenía un postre.
—Traje cupcakes para el postre, si eso está bien — levantó la pequeña
caja de panadería.
—Eso es perfecto — Aidan tomó la caja y la puso en el mostrador. Una
vez más, esos dulces labios se apretaron contra los suyos como si Aidan no
pudiera resistirse.
Esta vez cuando se apartó, agarró la mano de Zane.
—Vamos. Te daré un tour.
Aidan lo llevó por todas partes, incluso mostrándole las dos mesas de
noche que Parker había hecho. Mientras llevaba a Zane a cada habitación,
Aidan explicó qué otras piezas de mobiliario Parker estaba haciendo para él.
Cuando volvieron a la cocina, lo llevó a la mesita que tenía y sacó una
silla.
86
—Toma asiento y yo traeré la cena.
Zane hizo lo que le había pedido, sintiéndose querido por la forma en
que Aidan lo estaba tratando. Cualquier cosa que haya hecho olía celestial.
Una cazuela fue colocada en medio de la mesa con lo que parecía ser pollo
asado con papas, zanahorias y cebollas.
—Se ve delicioso — le dijo a Aidan cuando se sentó.
—Gracias. Es una de las pocas cosas que sé hacer, así que espero que te
guste — Aidan les sirvió a ambos, lo que Zane encontró dulce. No es que él
siempre quisiera ser mimado, pero de vez en cuando era agradable.
—Mmm — gimió después de tomar su primer bocado — Esto es
increíble.
No hablaron mucho mientras comían, en cambio se centraron en la
maravillosa comida. Cuando terminaron, Zane insistió en ayudar a Aidan a
limpiar los platos. Luego se llevaron sus cupcakes al sofá para disfrutarlos.
La felicidad que cruzó el rostro de Aidan después de su primer bocado
hizo que Zane sonriera. Le encantaba cuando otros disfrutaban de su comida,
aunque tenía que admitir que le dio una emoción más grande saber que era
Aidan. Había algo en satisfacer al hombre de sus sueños que hizo que Zane
quisiera hacer una danza feliz porque había puesto esa mirada en la cara de
Aidan.
Aidan nunca había sido una persona de dulces hasta que había entrado en
Sweet Buns. Desde la primera probada se había vuelto adicto a los rollos de
canela que Zane hacía. Ahora se había vuelto adicto a estos cupcakes.
El pan de chocolate casi se derretía en su boca. El toque de frambuesa en
el glaseado sólo se añadió a su disfrute. era pura perfección. Cómo no había
una fila de personas fuera de la panadería de Zane todos los días era un
misterio.
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Estaba un poco avergonzado de haber terminado el postre en sólo tres
bocados, pero no pudo evitar devorar el delicioso regalo. Cuando terminó
observó a Zane tomar un bocado.
Aidan gimió ante la visión de un poco de glaseado pegado en la esquina
de la boca de Zane. Ni siquiera se molestó en intentar negarse. Se limitó a
inclinarse y lo lamió. La dulzura del glaseado no podía competir con la de los
labios de Zane.
Deseando más, Aidan continuó lamiendo cada centímetro de sus
exuberantes labios hasta que Zane abrió la boca para dejarlo entrar. Como uno
cerraron la distancia entre ellos. Aidan agarró el culo de Zane y jaló a su
pronto-a-ser-amante a su regazo.
Sus entrepiernas se frotaron mientras Zane estaba a horcajadas sobre el
cuerpo de Aidan, provocando un gemido de hambre de ambos. Como un
fósforo a una llama se devoraron el uno al otro. El beso se puso salvaje
mientras sus lenguas bailaban juntas.
Manos se aferraron a la ropa para sacarlas. Aidan hundió las manos en
los pantalones y la ropa interior de Zane para conseguir un puñado de su
musculoso culo. La sensación satinada de su piel le hizo querer ver, no sólo
sentir.
Aidan se acercó al frente de los pantalones de Zane, abrió el botón y
bajó la cremallera. Cuando bajó los pantalones hasta las rodillas, se dio cuenta
de que no podía ir más lejos en esa posición.
—Levántate y quítatelos — Su voz era áspera cuando la necesidad lo
empujaba.
Zane hizo lo que le dijo, deslizando lentamente los jeans por las piernas
antes de darle patadas. Aidan observó cómo la mano de Zane envolvía su
propio eje, dándole unos cuantos golpes. La boca de Aidan se llenó de agua al
verlo. Más que nada quería una probada de ese hermoso pene.
—Ven aquí.
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Zane caminó hacia el borde del sofá, y Aidan se inclinó hacia adelante
para pasar su lengua contra la punta. El gemido que cayó de los labios de Zane
fue música para sus oídos. Empujando la cabeza en su boca, Aidan fue
recompensado con otro gemido, esta vez más fuerte.
Aidan agarró la base del pene de Zane y lamió la cabeza esponjosa. Los
dedos del hombre se enterraron en su cabello para jalarlo.
—Oh, Aidan, eso se siente tan bien — La voz de Zane era ronca de
deseo.
Aidan vio hacia la cara de Zane, que estaba echada hacia atrás, con los
ojos cerrados. Su amante era perfecto, pero Aidan quería ver al hombre volar
en sus brazos. Con su mano libre, palmeó las bolas de Zane al mismo tiempo
que tragó su miembro.
—Maldición — gritó Zane.
Ahuecó sus mejillas y retrocedió, dando a Zane tantas sensaciones como
pudo. Con la mano que había estado sosteniendo el miembro de Zane antes,
Aidan se acercó y empujó un dedo contra su arrugado agujero.
Zane estaba gimiendo constantemente mientras Aidan seguía chupando
su pene. Después de mojar sus dedos, Aidan empujó uno dentro del calor de
Zane.
Esta vez gimió exactamente junto con Zane. Todo ese calor que envolvió
su dedo hizo que el pene de Aidan palpitara mientras mendigaba.
—Estoy, oh dios. Voy a…
El pene de Zane se engrosó y disparó su carga en la garganta de Aidan.
El hombre se tragó cada gota, saboreando el gusto salado del hombre con el
que esperaba pasar el resto de su vida. Con cuidado, lamió el eje de Zane hasta
que se retiró.
Completamente satisfecho, su amante se dejó caer en el regazo de
Aidan. Aidan no pudo evitar sonreír de oreja a oreja al saber que había sido él
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quien había hecho que pareciera un ángel caído. Incluso el hecho de que
estaba duro como el acero y desesperadamente necesitado, no pudo disminuir
lo bien que se sentía en este momento el sostener a Zane.
Ojos azules de repente miraron intensamente los suyos.
—Eso fue increíble — dijo Zane. Su amante apretó los labios contra los
de Aidan en un dulce y descuidado beso. Sus cuerpos se movieron ligeramente
y la ingle de Aidan empujó contra la cadera de Zane.
Zane se apartó de él, con los ojos muy abiertos — Lo siento. No pensé.
Déjame cuidar de ti.
Aidan no estaba a punto de detener a Zane, pero no quería que su amante
pensara que tenía que corresponderle.
—Oye — detuvo a Zane de deslizarse de su regazo al piso — No se trata
de que tú hagas lo mismo por mí. Quería probarte. Si tú no...
—No. Quiero decir — Zane suspiró — Creo que chupaste mis células
cerebrales desde mi pene.
Ambos rieron entre dientes. Zane se inclinó hacia delante para otro dulce
beso.
—En serio, yo estaba en tal estado de dicha que ni siquiera había
pensado en que aún estabas duro. Sintiendo justamente qué tan duro estabas,
me sentí mal por haberme enfrascado en mi propia felicidad mientras te dejaba
colgado — Aidan gimió cuando la mano de Zane se apretó contra su
entrepierna mientras sus dedos se abrían paso hacia su cremallera — En
realidad he estado soñando con probarte. Sé que quiero hacer esto.
Cuando Zane se deslizó al suelo, esta vez no lo detuvo. Su mano
rápidamente abrió los pantalones de Aidan y sacó su miembro. Sus miradas se
encontraron y se sostuvieron mientras Zane se inclinaba hacia adelante y
envolvía esos hermosos labios sobre su pene.
90
Zane continuó avanzando hasta que la cabeza de su pene golpeó la parte
posterior de su garganta, Aidan gritó por el exquisito calor húmedo que lo
envolvía. Esto iba a terminar vergonzosamente rápido si no encontraba una
manera de contenerse.
La cabeza de Aidan cayó hacia atrás contra el respaldo del sofá cuando
Zane tomó sus bolas en un apretón. Mientras la cabeza del chico retrocedía
por su miembro, esa talentosa lengua presionaba fuerte contra grupo de
nervios bajo la cabeza.
Zane lo estaba conduciendo fuera de su siempre amorosa mente. Aidan
empujó los dedos en esos mechones de color miel. Sus caderas comenzaron a
bombear un poco más en la boca de Zane.
—Zane... — Eso fue todo lo que Aidan pudo decir antes de que su pene
vertiera su contenido por la garganta de su compañero. Con cada estirón sintió
que Zane tragaba, sacando su orgasmo mucho más.
Aidan se hundió contra los cojines, completamente agotado. Cuando su
corazón estaba listo para no explotar fuera de su pecho y su respiración estaba
un poco bajo control de nuevo, abrió los ojos para ver a Zane luciendo
bastante presumido frente a él. Debido a que tenía que ser la mejor mamada de
su vida, Aidan estaba dispuesto a dejar que su amante presumiera. Le sonrió.
—Te ves muy satisfecho contigo mismo.
La sonrisa de Zane apareció de oreja a oreja.
—Quizás.
Aidan se rió y jaló a Zane de nuevo en el sofá. Estaban tumbados, ambos
anticipando la recuperación de su segundo aliento. Si Aidan tuviera algo que
decir al respecto, estaría enterrado hasta las bolas dentro de su apretado culo al
final de la noche.
—I’m coming out*.
Aidan vio a Zane con la ceja levantada.
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—I’m coming.
Zane se sonrojó de un rojo brillante. —I’m coming out.
Zane se zambulló en busca de sus pantalones y sacó su teléfono, pero no
antes de que Diana Ross cantara “I’m coming out una vez más.
* "I'm Coming Out" Estoy saliendo, es una canción popularizada , en agosto de 1980por la cantante estadounidense
Diana Ross, (Diana Ernestine Earle Ross 1944)
—¿Qué? — Zane ladró en el teléfono.
Aidan tuvo que apretar sus labios para evitar reírse, pero ese adorable
rubor voló cualquier esperanza de mantenerlo dentro. Así que Aidan se
mordió los labios. El dolor ayudó, pero apenas.
—¿Qué tan mal? — La seriedad en el tono de Zane alarmó a Aidan de
inmediato — Bien, bien. Estaré ahí.
Cuando Zane colgó parecía preocupado y ese rubor desapareció por
completo. En su lugar, parecía pálido.
—Lo siento. Tengo que volver a casa — dijo Zane mientras se ponía los
pantalones.
—¿Qué sucede? ¿Debo llevarte?—Aidan estaba preocupado. Zane
parecía como que algo malo había sucedido.
Zane se metió en su camisa antes de introducir los pies en los zapatos y
dirigirse a la puerta.
—No. Está bien. Jesse está teniendo dificultades ahora mismo.
Aidan se sintió culpable de no decirle lo que Parker estaba tratando. No
solucionaría el problema entre ambos, pero podría ayudar a Jesse a entenderlo.
Simplemente no pensaba que fuera su lugar el decirlo.
Cuando Zane alcanzó la puerta Aidan estaba justo detrás de él.
—Espero que Jesse esté bien.
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Ojos azules brillaron con lágrimas no derramadas.
—Yo también — Las palabras eran apenas un susurro, como si Zane
estuviera demasiado ahogado para hablar.
Aidan puso a su amante en sus brazos y lo sostuvo por un momento.
Podía sentir a Zane estremecerse mientras se apoyaba pesadamente en su
pecho.
Zane se aclaró la garganta.
—Tengo que irme — Con un beso de despedida, Zane caminó hacia su
carro y se fue.
Capítulo trece
93
Zane estaba preocupado por Jesse. Su amigo seguía en una profunda
depresión. Había pasado más de una semana desde que el hombre había usado
maquillaje. Cuando Jesse dijo que no había ningún sentido porque su
delineador y rimel se corrían cada vez que lloraba, Zane pensó en tener una
intervención.
La pasada noche había sido aterrador. Pensó en llevar a Jesse a un
hospital psiquiátrico, pero sinceramente ni siquiera sabía dónde se encontraba.
En su lugar, él y Ethan se turnaron para mirarlo. Finalmente, alrededor de las
dos de la mañana pareció dejar de llorar.
Hubo momentos en los que Jesse sollozaba en los brazos de Zane, lo que
hizo que quisiera darle un puñetazo a Parker por hacerle daño. Pero estaba de
acuerdo con Aidan, en lo que estaba ocurriendo entre Jesse y Parker. Él estaría
allí como un hombro para llorar, pero por lo demás, necesitaba permanecer
fuera.
Gracias a Dios que tenía a Aidan. A Zane le encantaba pasar tiempo con
el hombre. Aún no le gustaba el casino que se estaba construyendo en Cedar
Falls, pero como no había mucha elección en el asunto, estaba ayudando a
Aidan a involucrar a los otros dueños de las tiendas. Esperaba que al trabajar
con el casino se mantuviera la corrupción fuera de Cedar Falls.
—Hey, amor — Aidan gritó mientras entraba por la puerta.
Zane había estado ocupado limpiando el frente de la panadería después
de su última carrera, pero se detuvo cuando Aidan vino a darle un beso.
—Hey, tú. Llegas temprano.
Aidan siempre llegaba a las ocho y media de la mañana para tomar una
taza de café. Luego, alrededor del almuerzo, a veces entraba, llevando a Zane
a almorzar. Otras veces traía el almuerzo para ambos. Pero eran las siete y
media, y Aidan solía estar trabajando a estas horas de la mañana.
—Sí, me han llamado que vuelva a Nueva York por un par de días. El
jefe quiere discutir opciones ya que el alcalde no ha estado dispuesto a trabajar
94
con nosotros — explicó Aidan — Salvo cualquier problema, debería estar de
vuelta en Halloween.
—¿Vas a estar demasiado cansado para ayudarme a repartir dulces? —
Cada año, los dueños de las tiendas entregaban caramelos a los niños que
venían a la ciudad para el “dulce o truco”. Con la mayoría de las familias
viviendo no demasiado cerca de otros en las afueras de la ciudad hacía que el
“dulce o truco” fuera duro. Esto hacía que los niños tuvieran la oportunidad de
participar siempre y cuando sus padres estuvieran dispuestos a traerlos hasta
aquí.
Aidan se inclinó para darle otro beso.
—No me lo perdería por nada en el mundo, pero realmente tengo que
irme — Agarró el café que Kevin le había hecho cuando lo vio entrar y le dio
a Zane un beso más antes de salir.
—¿Tienes mi disfraz para este fin de semana? — Kevin se había
ofrecido para trabajar en el Festival de Calabazas en Blareston durante el fin
de semana de Halloween con Megan. Iban a ir como cupcakes para promover
la panadería.
Debido a que Kevin estuvo trabajando todo el fin de semana, tenía los
siguientes días de descanso, y tendría que llevar su traje a casa al final del
turno.
—Sí. Está en la parte de atrás. No lo olvides cuando vayas a casa.
—Lo tengo, jefe.
Con Halloween a pocos días de distancia, Zane esperaba que la fiesta
sacara a Jesse de su depresión. Normalmente Jesse estaría entre de nervios
porque la noche llegara. Varias personas a lo largo de los años lo habían
acusado de tomar velocidad porque literalmente vibraba con entusiasmo. Esta
vez su amigo ni siquiera había elegido un disfraz.
Zane estaba preocupado por Jesse, pero no importaba lo que él y Ethan
trataran de hacer, simplemente no parecían sacarlo de su depresión. Sabía que
95
era una mierda que Parker no saliera con él, pero ya era suficiente. Tan pronto
como terminara la siguiente avalancha de gente, se dirigiría a Nice 'N Rosy.
Tarde o temprano Jesse lo iba a escuchar. Si Zane tuviera algo que decir al
respecto, ese día sería hoy.
Zane entró en Nice 'N Rosy para encontrar a Jesse con una sudadera y
pantalones de chándal, lo que le dio la apariencia de estar pálido y retraído. La
ropa se veía tan equivocada en su habitualmente vivaz amigo que Zane estaba
tentado a arrancarla. Ethan, que había tomado el puesto de guardián de Jesse,
barría lo que parecía ser un piso impecable.
Había venido con toda la intención de forzar a su amigo a salir de su
estado de ánimo moroso , pero ahora que estaba aquí, Zane no estaba seguro
de qué decir o hacer que fuera de ayuda. No es que no hubiera estado tratando
de hacerlo todas las noches en casa. No podía soportar ver a Jesse así.
Esa determinación lo llenó de nuevo, impulsándolo a la acción.
—Hey, Jesse, Ethan. Estuve hablando con Kevin sobre los trajes de
Halloween para la tienda y me preguntaba qué iban a usar ustedes dos.
Los ojos de Ethan brillaron de alegría. Siempre le había encantado
Halloween, quizás no tanto como a Jesse, pero nadie lo amaba tanto como
Jesse.
—Voy a ser Caperucita Roja.
Sin duda el traje sería increíble porque Ethan nunca hacía nada a mitad
de camino. Normalmente era Ethan quien ayudaba a Jesse con su traje porque
Jesse siempre tenía grandes ideas, pero poco seguimiento con los detalles. Un
año Jesse se había vestido como Little Bo Peep* pero se olvidó de conseguir
el gancho de pastor, por lo que básicamente estaba vestido como una chica
con un vestido azul.
Por supuesto, al estar en una pequeña ciudad, sería interesante ver cómo
los residentes responderían a Ethan disfrazado de mujer. No es que lo hiciera a
menudo, pero cuando lo hacía, Ethan daba todo.
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Personaje de una canción inglesa que habla de una niña que cuida ovejas y pierde una.
Había una buena probabilidad de que la mayoría de la gente que lo viera
pensara que era una mujer. Ethan estaba bien con eso.
—No puedo esperar a verlo — le dijo Zane a Ethan antes de concentrarse
en Jesse — Entonces, ¿qué vas a ser tú Jesse?
Jesse se encogió de hombros.
—Ethan y yo podemos ayudarte a llegar a algunas ideas y ver lo que
suena mejor — Esperaba que hablando de la fiesta favorita de Jesse se
entusiasmara un poco.
Pero Jesse se encogió de hombros nuevamente.
Ethan se acercó a la parte trasera para agarrar otra silla y la trajo al frente
para que todos tuvieran asiento. La emoción de Ethan era palpable mientras se
sentaba en el borde de su taburete con su pierna saltando arriba y abajo.
—¿Cuál es el tema este año?
Jesse se encogió de hombros. Eso no detuvo a Ethan.
—Podrías escoger una década, como una bailarina go-go* de los años
sesenta.
—¿O una flapper* de los años veinte? — Zane sugirió. Esta vez Jesse ni
siquiera respondió. Claramente tenían que ser más originales — Ya que Ethan
es Caperucita Roja, podrías ser el lobo.
* Es un anglicismo que se utilizaba en los años 20’s para referirse a un estilo de vida de
mujeres jóvenes que usaban faldas cortas, no llevaban corsé, lucían un corte de cabello especial
(denominado bob cut) y escuchaban o bailaban jazz. Usaban mucho maquillaje, bebían licores
fuertes, fumaban… en fin, manifestaban muchas conductas similares a la de los hombres en esas
épocas.
97
Ethan arrugó su nariz ante la idea.
—Podríamos ir con otro personaje como Oliva Olivo* o Alicia en el País
de las Maravillas.
Aún sin respuesta.
—Vamos, Jesse. Sé que estás deprimido, pero esta es tu época favorita
del año. Siempre me has dicho que no hay un hombre vivo por el que valga la
pena sentirse mal — No estando dispuesto a renunciar, Zane siguió dando más
ideas — ¿Qué hay de Morticia de la familia Addams?
Esta vez los ojos de Jesse chispearon un poco, pero fue suficiente para
saber que estaban en el camino correcto para hablar de Halloween.
—¡Oh! — Ethan se puso de pie como si un resorte hubiera estado bajo su
trasero — ¿Qué tal catwoman*? Tengo suficiente cuero para hacerte un traje
completo.
Esta vez la mandíbula de Jesse cayó y sus ojos se pusieron realmente
grandes mientras veía a Ethan.
—¿Qué diablos haces con el cuero suficiente para hacer un traje de
cuerpo completo?
Las mejillas de Ethan ardieron de un rojo brillante, y parecía listo para
huir.
—Simplemente lo tengo.
* Personaje femenino de ficción que sale en Popeye. Es la novia de Popeye
catwoman- gatubela
No había manera de que Zane fuera a tocar ese tema. Lo que Ethan hacía
en la intimidad de su propia habitación era asunto suyo.
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—¿Entonces te gusta la idea de Catwoman? — le preguntó a Jesse.
—No.
Zane suspiró cuando Jesse no dijo nada más. Aun así, al menos habían
recibido alguna respuesta.
—Está bien entonces. Parece que los personajes probablemente están
fuera. ¿Qué más?
Esperaba que Ethan tuviera más ideas porque de los tres, Zane no era tan
creativo. Afortunadamente el chico se hizo cargo.
—Qué tal un trabajador de la construcción, ya sabes pantalones cortos,
cinturón de herramientas, camisa de franela abierta, o podrías hacer de un
policía, pantalones cortos, camisa apretada, y el cinturón de armas,
complementado con un accesorio que cada hombre gay debería tener.
Ethan no dijo cuál era el accesorio, pero por primera vez vio a Jesse
excitado, y eso es lo único que le importaba a Zane.
—¿Cuál te ha gustado, Jesse?
Su amigo le dedicó una sonrisa perversa.
—El policía, por supuesto.
Zane estaba un poco confundido. No es que no estuviera contento. Jesse
pareció excitarse finalmente por algo, pero deseaba saber por qué.
—¿Qué tiene de fantástico un traje de policía?
Jesse y Ethan se sonrieron mutuamente antes de girarse hacia Zane.
—Esposas.
¡Oh, mierda! Podía imaginar lo que Jesse planeaba hacer con esas
esposas. Quizás debería avisarle a Parker. No. No es que Jesse le hiciera daño
al hombre, y en lo que a Zane refiere, el hombre se lo había ganado, enviando
a Jesse demasiadas señales mezcladas.
99
Esa noche los tres diseñaron el traje de Jesse, haciéndolo bastante simple
para que Ethan no tuviera que coser mucho. Los pantalones cortos serían
simples “shorts” de compresión con protectores de fútbol debajo para hacer
que los muslos de Jesse se vieran grandes.
El cinturón de armas Ethan lo llegó a alterar ligeramente con un cinturón
de cuero rígido que tenía anillos unidos. Jesse vio incrédulo mientras sostenía
el cinturón.
—En serio, ¿qué has estado haciendo con esto?
Ethan se sonrojó, pero no dijo nada. Lo que Ethan hiciera con el cinturón,
Zane no quería saberlo. Se alegraba de que con algunas adiciones se pareciera
mucho a los cinturones que llevaban los policías, al menos en la televisión.
En cuanto a la camisa llevaría una camisa azul marino de manga corta.
Ethan también estaría a cargo de encontrar una insignia y una pequeña pistola
de agua. Las esposas fueron fáciles porque Jesse y Ethan tenían varios pares.
La mañana de Halloween llegó, y Zane se disfrazó de cupcake. Eran sólo
pantalones de color marrón, una camisa de color rosa y azul, y un sombrero
que parecía la parte superior del postrecito. En honor del tema de Sweet Buns,
Zane había pasado los últimos dos días haciendo cupcakes.
Se vendían tanto en el Festival de calabaza, como en la panadería con un
descuento. Se cocinó el culo para crear doce tipos de cupcakes, todos con
glaseado de colores brillantes. También había muchos decorados para niños,
con la esperanza de que los vieran y rogaran a sus padres por un sabroso
obsequio.
También había hecho galletas, brownies, y, por supuesto, sus famosos
rollos de canela para la feria. Kevin y Megan se presentaron en la panadería en
una hora para cargar el camión de la panadería y salir a la feria.
Su teléfono sonó mientras entraba en la panadería. Con una mirada a la
pantalla sonrió cuando vio que era Aidan. Habían hablado todas las noches
durante al menos una hora. Se sentía mal que Aidan estuviera teniendo tantas
dificultades con el alcalde sobre todo porque el hombre tenía un buen punto.
100
Zane se había quejado sobre la ciudad moribunda desde que regresó.
Quizás con el respaldo del casino podrían traer más visitantes a la ciudad.
No quería que el lugar fuera invadido más de lo que quería el alcalde,
pero también quería poder ganarse la vida.
—Oye, bebé, ¿por qué llamas tan temprano? — No es que no quisiera oír
la sexy voz de Aidan, pero él regresaba a casa hoy.
—Tengo un vuelo temprano, así que estoy sentado en el aeropuerto —
dijo Aidan.
Zane encendió las luces y encendió los hornos mientras recorría la parte
trasera de la tienda hasta el mostrador y la máquina de café.
—¿Así que pensaste en llamarme?
Zane escuchó la risa profunda de Aidan, que volvió su piel en piel de
gallina. Podía escuchar la risa de ese hombre durante días y no cansarse.
—En realidad, sólo quería decirte que aún estoy dentro del horario, así
que debería estar en Cedar Falls alrededor del mediodía.
Si la panadería no estuviera ya falta de personal con Kevin y Megan en
el Festival de Calabazas, Zane habría considerado tomar el resto de la tarde
para pasar tiempo con Aidan. Por desgracia, simplemente no era posible.
Había tenido que pedirle a Ethan que viniera y ayudara en la jornada de la
mañana.
El olor del café impregnaba el aire. Zane vio la cafetera, casi llorando de
alivio. Era la única forma en que podía despertar completamente. Sin él, a
menudo se sentía como si estuviera en una neblina. Tomó una taza y la llenó.
El primer sorbo lo hizo suspirar. La risa flotaba sobre la línea telefónica una
vez más.
—¿Primer sorbo de café? — Aidan preguntó.
101
—Uh-huh — Zane tomó un sorbo más antes de regresar a Aidan — Ojalá
pudiera pasar más tiempo contigo, pero tengo un stand en el festival este fin
de semana que Kevin y Megan están atendiendo, así que soy un trabajador.
—Eso está bien, cariño— dijo Aidan — De todos modos, tengo que
llegar al sitio de construcción y comprobar las cosas. Entonces tengo algo de
investigación que hacer. Pero debo estar en la panadería a las cinco como
prometí.
La ciudad cerraría a las cinco en Halloween para que los dueños de las
tiendas pudieran limpiar y prepararse para el “dulce o truco” a las seis.
—Bueno. Tengo que preparar las cosas para hoy. Te veré más tarde.
—Estaré allí — le prometió Aidan antes de colgar.
Zane lo había extrañado mucho en los últimos días y estaba realmente
deseando pasar algún tiempo con el hombre. Prácticamente saltó a la
oportunidad cuando Aidan lo había invitado a cenar después de las fiestas de
Halloween. Con toda suerte su culo finalmente sería llenado por el grueso
pene del hombre.
Sólo esperaba que lo que Jesse hubiera planeado con esas esposas no
terminara con Zane teniendo que sacar a su amigo de la cárcel. De cualquier
manera, debería ser una noche llena de acontecimientos, aunque Zane sabía de
qué manera esperaba que fuera.
102
Capítulo catorce
Agotado, Aidan finalmente entró en Cedar Falls a las cuatro de la tarde.
Su avión se había retrasado debido a problemas mecánicos. Cuando la
aerolínea finalmente se dio cuenta de que no podía arreglarlo, el siguiente
vuelo a Atlanta ya se había ido. No es que pudiera haber conseguido el vuelo
ya que había estado completamente reservado.
Finalmente consiguieron otro avión, pero debido a que la puerta de
embarque que suponía debía tomar tenía otros vuelos, la aerolínea envió a
todos los pasajeros a una puerta diferente que parecía haber estado a
kilómetros de distancia. Debido a que varios de los pasajeros eran mucho más
lentos, el avión tuvo que colocarse en la puerta y esperar.
Y esperar.
Y esperar.
Finalmente se habían marchado, sólo para llegar a Atlanta con cuatro
horas de retraso. Ahora se apresuraba a llegar a casa para poder ponerse su
traje y con suerte llegar a la panadería a tiempo. Estaría cerca, pero ya había
advertido a Zane que podría llegar un poco tarde.
Entró en su camino y se encogió al ver el carro de Parker. Le había dado
a Parker las llaves de su casa como un lugar para colapsar cuando no pudiera
tratar con su madre. Cualquier otro día, a Aidan no le habría importado que
viniera, pero le había prometido a Zane que podrían regresar aquí después de
entregar dulces.
Tenía la esperanza de hundir su pene en el culo de burbuja de Zane. Cada
vez que pasaba algún tiempo con él, Aidan se alejaba con un duro y doloroso
pene, y estaba cansado de tener que usar su propia mano para lidiar con ello.
Pero ¿cómo podía pedirle a Zane que se acostara con él si Parker estaba aquí
durmiendo en la habitación de invitados?
103
Frustrado, entró a su casa y encontró a Parker colocando una de las
nuevas mesas laterales de la sala de estar. La pieza se veía increíble. Después
de mucha consideración habían decidido utilizar una madera más liviana en la
sala de estar para aclarar la zona. Al final Parker había elegido el pino con un
acabado claro.
Ahora que Aidan vio el producto final, quedó atónito con los resultados.
Había pensado que el tono más oscuro de los muebles de su dormitorio era
asombroso y le preocupaba que no le terminaran gustando los muebles más
ligeros, pero no podía haber estado más equivocado.
Cada mesa lateral tenía un pequeño cajón con un estante en la parte
inferior. No podía esperar a que Parker comenzara a trabajar en la gran mesa
de café y en el sofá que iba a construir. Finalmente empezaba a sentirse más
como en casa. Ahora todo lo que tenía que hacer era convencer a Zane de que
quería una vida entera con el hombre y convencerlo de que se mudara.
—Oh, hey, Aidan. Perdón por haber entrado, pero tuve tiempo de sobra
antes de tener que estar en la ciudad para repartir dulces, así que pensé en
dejar esto. Acabo de terminar esta mañana — Parker se retiró para asegurarse
de que la pieza estaba donde pensaba que debía ir — ¿Te gusta?
Le contestó a Parker con honestidad.
—Es impresionante. Gracias — Desafortunadamente él no tenía tiempo
de pararse y admirar la artesanía. Tenía un disfraz que colocarse — ¿Te vas a
quedar aquí esta noche? — Aidan esperaba que Parker no pudiera adivinar que
contenía la respiración mientras esperaba la respuesta del hombre.
—No.
Aidan soltó el aire que había estado sosteniendo en alivio.
—En realidad, tengo que reunirme con alguien después de que entregue
caramelos, para una cotización en el mobiliario de su casa — dijo Parker.
Eso le pareció un poco extraño a Aidan.
104
—¿No es muy tarde para reunirse con un cliente?
Sólo escuchaba con la mitad del oído mientras iba a su habitación a
vestirse con el traje que Zane había insistido que usara, un par de pantalones
marrón con la parte superior rosa y azul.
Cuando vio el sombrero que Zane había puesto, Aidan rodó los ojos. A lo
largo de los años, Aidan había asistido a muchas fiestas de Halloween y había
usado algunos trajes bastante locos y arriesgados, pero nunca en su vida se
había vestido de cupcake. El siguiente año, él escogería los disfraces.
—De cualquier manera, es la única vez que este tipo puede reunirse
conmigo. Es nuevo en la zona y como vive sólo a una calle de Main, pensé
¿por qué no? — Parker terminó de decir mientras Aidan regresaba de su
habitación.
Tan pronto como vio lo que Aidan llevaba, sus ojos se pusieron tan
grandes como platillos. Él valientemente trató de mantener la risa, pero al final
perdió la batalla.
—No… no puedo creer que… que estuviste de acuerdo en ponértelo —
En el momento que terminó había lágrimas bajando en las mejillas de Parker,
de lo fuerte que se reía.
Aidan le dio la vuelta.
—Ja ja. Muy divertido. Ahora, ¿quién es esa persona con la que te estás
reuniendo?
Parker seguía riéndose, pero se había convertido en una risita.
—Ethan, el amigo de Jesse.
Oh mierda.
—¿Estás seguro de que es una buena idea? — No había querido
preguntarle, pero una especie de mórbida curiosidad lo hizo hacerlo de todos
modos.
105
—No lo sé, pero iré de todos modos.
Zane exhaló aliviado cuando giró la señal de “cerrado”. Habían tenido
una jornada importante esta tarde con los padres que deseaban refrigerios para
las fiestas de Halloween que estarían realizando esa noche. Por qué no habían
pensado en ello de antemano y ordenado, Zane no tenía ni idea.
Afortunadamente había estado haciendo pasteles y galletas para el
festival del fin de semana, así que tenía mucho a mano. Significaría que
tendría que levantarse más temprano para venir aquí y empezar a hornear.
Debería hacerlo esta noche, pero no había manera de que interrumpiera su cita
con Aidan, por lo que sería muy temprano.
Exhausto después de tratar con las mamás discutiendo entre sí cuáles
niños iban a qué fiesta, quién tendría la mejor fiesta, y qué traje ganaría el
concurso de disfraces de esta noche, Zane se dio un minuto para apoyarse en
la puerta. Había unas pocas veces que él y Ethan temían que tuvieran que
perder la pelea.
Hábilmente fueron capaces de llenar los pedidos rápidamente y sacarlos
por la puerta antes de que los puños comenzaran a volar. Lo único bueno para
salir de la discordia fue que varios de los padres comenzaron a ordenar aún
más en algún extraño tipo de guerra de ofertas. Como si la cantidad de
cupcakes y galletas determinara el éxito de su fiesta. Encontró toda la cosa
ridícula y se prometió no actuar así con sus hijos.
—¿Estás pensando en lo que planeas hacer esta noche con ese dios del
sexo que tienes por novio? — Preguntó Ethan cuando salió de la parte de atrás
con dos de los dispensadores de bebidas calientes.
—No, pervertido. Estaba pensando en lo que sería tener hijos con Aidan
— Siempre había sabido que querría tener hijos, pero no estaba seguro de que
alguna vez conocería a otro hombre interesado en ello.
106
Había sido una de sus muchas discusiones. Aidan quería dos hijos, el
número perfecto en la opinión de Zane. Pero ahora mismo necesitaba
prepararse para esta noche. Dándose una sacudida mental, se dirigió al
mostrador para ayudar a Ethan a preparar el café.
En un esfuerzo por promover la buena voluntad con los residentes
locales, Aidan le pidió a Zane que ofreciera café y chocolate caliente gratis
durante el “dulce o truco”. El casino iba a pagar la factura, lo cual estaba bien
con Zane. A él en realidad le gustaba la idea, sobre todo porque la temperatura
había bajado en los últimos días. Cuando el sol empezaba a ponerse podrían
estar en los cuatro grados centígrados.
Un golpe en la puerta hizo que el corazón de Zane corriera. Aidan. Sus
ojos se enfocaron en el sexy hombre, que se veía absolutamente ridículo como
un cupcake. Zane no podía creer que Aidan se hubiera puesto el disfraz.
Tan pronto como abrió la puerta, estaba en los brazos de Aidan. Sus
labios fueron capturados en un beso abrasador que lo hizo gemir por más. Sus
lenguas se deslizaron juntas, Aidan empujando la lengua de Zane en su boca
como si su lengua fuera el Flautista*, la lengua de Zane lo siguió.
Su pene se volvió duro como una roca cuando Aidan chupó su apéndice.
Con cada jalón de esos labios el eje de Zane pulsaba como si fuera el que
estuviera siendo succionado. Maldición, su boca realmente sabía lo que estaba
haciendo. La mente de Zane giró en espiral hasta que estuvo seguro de que
estaba flotando.
—Por mucho que aprecie el espectáculo, los residentes de Cedar Falls no
lo hacen — dijo Ethan justo al lado de ellos mientras los empujaba lejos de la
puerta para poder cerrarla.
Las mejillas de Zane ardieron ante lo que había estado haciendo en la
puerta de su panadería. Dios, rezó que nadie hubiera presenciado eso.
* Aquí hace referencia al flautista de Hamelín
107
No es que le importara algo de demostraciones públicas de afecto, pero
la forma en como lo estaban haciendo estaba más allá de lo que se sentía
cómodo.
—Pueden continuar — dijo Ethan mientras regresaba al mostrador —
Solo déjenme conseguir un bocadillo para el show.
La pequeña mierda sacó una galleta y comenzó a mordisquearla mientras
se apoyaba sobre el mostrador como si estuviera en un asiento de primera fila.
Zane lo ignoró.
Aidan se rió de sus payasadas. Luego puso otro beso, éste mucho más
aceptable, en los labios de Zane.
—Te he extrañado.
Zane sonrió ante las palabras del hombre.
—Yo también te extrañé.
—Eso estaba claro teniendo en cuenta la forma en que los dos se estaban
chupando la cara — Ethan se giró cuando el cronómetro se apagó para el
primer lote de chocolate caliente. Ethan tomó la olla, vertiendo su contenido
en el dispensador antes de poner otra olla — Si no te hubiera detenido, creo
que Cedar Falls habría visto de lo que trata el porno gay.
Aidan se echó a reír.
—Oh, crece, Ethan — Zane caminó hacia la parte trasera para conseguir
las bolsas de caramelos. Cuando salió, Ethan se quedó allí, con las manos en
las caderas, con una mirada burlona de sorpresa en su rostro.
—¿Yo? — Ethan levantó una mano hacia su pecho, y sus ojos se
volvieron aún más grandes — Yo no era el que estaba como un adolescente
caliente en ese momento ¿o sí?
Zane se rió.
—Tonto.
108
Aidan, que había estado relativamente tranquilo, excepto por su risa
inicial, estaba viendo a Ethan.
—¿En serio estás vestido como Caperucita Roja?
Ethan salió de detrás del mostrador y le dio un pequeño giro a Aidan para
mostrar su atuendo.
—¿Te gusta?
—Es asombroso. Nunca hubiera sabido que eras tú — Aidan continuó
viendo un poco más de lo que Zane hubiera querido.
Era impresionante realmente. Un corsé de cuero negro abrazaba su
abdomen y su pecho. El cuero acababa justo debajo de sus pezones. Una
franja sedosa rojo sangre de tela bordada en encaje negro con un estilo en
forma de corazón cubría los pezones de Ethan, pero no mucho más. El
material rojo también subía para cubrir las puntas de sus hombros en una
manga simulada. El frente del corsé tenía cordones rojos corriendo por toda la
cosa para mantenerlo unido. Pero Ethan no había parado allí con el diseño del
corsé. En cada lado en vez de coser el cuero junto los había atado con una
hilera de cinco centímetros aproximadamente del mismo cordón rojo sangre
que se emparejaba con la seda roja que usaba para bordear la parte superior.
Su falda roja era corta, con un fondo acampanado bordado en encaje
negro, igualando perfectamente la parte superior de su corsé. Las botas negras
de pirata que tenían un plegado en la parte superior tenían costuras rojas
simuladas por los lados con un tacón de cinco centímetros adornando sus pies.
Todo esto fue rematado con una capa roja que llegaba al suelo sujetándose de
sus hombros.
Después de ver a ambos, Jesse que se veía caliente con su disfraz de
policía, y luego Ethan, Zane se sentía completamente inadecuado en su traje
de cupcake. Había pensado en vestirse con algo sexy, pero cuando había
ordenado estos trajes aún no había conocido a Aidan. Ahora lo lamentaba.
¿Y si Aidan lo comparaba con Jesse y Ethan? Zane nunca sería capaz de
competir con la apariencia de un cupcake. Hizo todo lo posible por sacar los
109
pensamientos negativos de su cabeza, pero no estaba teniendo mucha suerte.
La emoción de pasar tiempo con Aidan se convirtió en aprensión.
—Hey — Aidan se acercó a él mientras Zane abría las bolsas de dulces,
envolvió sus brazos alrededor del abdomen de Zane y lo jaló contra esa pared
de músculo.
Al instante se relajó. Su cabeza apoyada contra el hombro de Aidan.
—Hey — respondió él mientras dejaba ir toda esa tensión no deseada.
—¿Te he dicho lo caliente que estás como un cupcake?
Suaves labios rozaron la oreja de Zane mientras Aidan hablaba.
—No tan caliente como Ethan o Jesse — se quejó. Maldita sea. No había
querido decir eso.
Aidan besó el borde de su oreja.
—No eres tan descaradamente sexy, pero eso es lo que me gusta de ti. Ni
siquiera tienes que intentarlo, eres naturalmente sexy.
Zane iba a derretirse en un charco de baba si Aidan seguía hablando con
él de esa manera. Se giró en sus brazos para poder ver al hombre a los ojos y
ver si estaba hablando en serio. La lujuria ardiendo en esos sorprendentes ojos
azules le quitó el aliento.
Zane se inclinó hacia adelante para un beso. Justo cuando sus labios se
tocaron, Ethan, gritó.
—No te preocupes por mí. Sólo estoy haciendo todo el trabajo... de
forma gratuita, podría añadir.
Zane le entregó a Aidan las tijeras.
—¿Por qué no haces esto mientras yo ayudo a Ethan con el café?
110
Aidan ahuecó la barbilla de Zane. Sus ojos aún ardían mientras lo veía.
—Continuaremos esto más tarde.
El pene de Zane se endureció ante la idea de más tarde. Por lo menos
sabía que ambos estaban en la misma página acerca de llevar su relación al
siguiente paso. Una mirada al reloj le dijo que aún tenían media hora hasta que
terminaran los dulces. De alguna manera Zane sabía que el tiempo iba a
arrastrarse al ritmo de un caracol.
Capítulo quince
Aunque Aidan se estaba divirtiendo entregando dulces junto a Zane y
Ethan, cada minuto era como una tortura mientras esperaba a que las familias
se fueran para poder tener a Zane a solas. Todos se tomaron turnos para
comprobar la mesa de café que estaba justo al lado. Todo fue un gran éxito.
La noche era fría, y todo el mundo apreciaba las bebidas calientes.
Estaban sirviendo café regular y descafeinado, junto con chocolate caliente y
sidra de manzana caliente. El caramelo estaba desapareciendo a un ritmo
alarmante. Aidan realmente esperaba que Zane tuviera suficiente.
Los trajes que llevaban los niños lo tuvieron sonriendo toda la noche.
Pero fueron los de los adultos los que a menudo hacían levantar su ceja. Ethan
era probablemente el más escandaloso, por no mencionar el más sexy. Se veía
mejor que todas las mujeres. Demonios, la mayoría de la gente pensaba que
era una mujer. Varios hombres habían estado sorprendidos después de
preguntar su nombre para descubrir que ella era un hombre.
Eso solo proporcionó un montón de entretenimiento a Aidan. Esta
pequeña ciudad puede estar muy adelantada cuando se trata de ser gay, pero
en lo referente al travestismo no estaban muy seguros. A pesar de que parte
del equipo de fútbol se había vestido de animadoras y la gente lo encontró
gracioso, no estaba seguro de por qué uno estaba bien, pero no el otro.
111
Sin embargo, no pudo evitar reírse de sus expresiones mientras trataban
de averiguar cómo actuar cuando descubrieron que Ethan era un hombre. Lo
más gracioso eran los hombres fornidos que habían coqueteado con Ethan
cuando pensaron que era una mujer. Un par de veces, Aidan estuvo seguro de
que Ethan estuvo a punto de ser enganchado.
—Ethan, ¿no crees que debes advertir a esos hombres que no eres una
mujer cuando empiezan a coquetear contigo? — Aidan pudo haberlo
encontrado muy entretenido, pero no quería que Ethan tuviera más problemas
de los que podría manejar.
El chico se quedó allí y lo vio con incredulidad.
—¿Cómo voy a saber si son heterosexuales o gay? Quizás están
coqueteando conmigo porque saben que soy un hombre.
Aidan rodó los ojos ante la lógica de Ethan. El hombre estaba loco si
pensaba que alguien no se iba a ofender y derribarlo de un golpe.
—Aidan, es tu turno de revisar las bebidas — le recordó Zane.
—Está bien — le dio a Zane un rápido beso en los labios antes de
dirigirse a la mesa que habían preparado.
El último hombre que había coqueteado con Ethan estaba allí con otros
dos que también habían coqueteado con él. Tenía que medir uno noventa y
casi ciento treinta y seis kilos en su mayoría de grasa, pero con suficiente
músculo para intimidar. Sus amigos eran más pequeños, pero aun así eran para
tomar en cuenta.
Por la apariencia que tenían se habían molestado porque Ethan nos les
dio ni la hora del día. Ojalá no decidieran dirigir su agresión contra Aidan,
mientras comprobaba el café. Podía cuidar de sí mismo en una pelea, pero tres
a uno no eran buenas probabilidades.
En cuanto se acercó a la mesa, el grande dijo.
112
—No apreciamos que hayas besado a otro hombre en público. Hay niños
aquí.
No era lo que Aidan esperaba, pero no estaba dispuesto a disculparse por
el breve beso que había dado a su novio.
—Siento que te sientas así, pero no veo nada malo en ello.
Las cuatro jarras aún estaban bastante llenas. Mientras estaba allí,
enderezó la crema y el azúcar y secó la mesa. Había esperado que los hombres
se fueran, pero no era tan afortunado.
—No fue una petición. Es posible que los gays hayan conseguido que el
gobierno diga que está bien que ustedes pequen, pero la gente de Cedar Falls
no está de acuerdo con tener que presenciarlo.
El gigante parecía que estaba a punto de golpear a Aidan si no estaba de
acuerdo. Aidan no estaba dispuesto a aceptar algo tan absurdo. Aun así, lo
último que quería era entrar en una pelea y arruinar los planes que tenía esta
noche con Zane. Al limpiar la mesa, Aidan había logrado moverse así que la
mesa estaba entre él y los tres hombres enojados. No era mucho, pero esperó
que le diera tiempo para correr si fuera necesario.
—No recuerdo haber votado por ti para representar a la gente de Cedar
Falls, Bobby Joe.
Aidan vio por encima del hombro de Bobby Joe y vio a Bram allí de pie,
con los brazos cruzados. Puede que no fuera tan grande como Bobby Joe, pero
Bram era todo músculo, mientras que Bobby Joe tenía un poco de grasa.
El hecho de que el hombre estuviera allí con pantalones de cuero negro y
dos correas de cuero cruzadas cubriendo su pecho, de otro modo desnudo, lo
ayudó a parecer amenazador. Bueno, menos las orejas peludas encima de su
cabeza.
Bobby Joe dio un paso atrás de donde se encontraba Bram antes de que
se diera cuenta.
113
—Esta gente homosexual no debería estar alrededor de niños — El
gigante escupió una gota de tabaco de mascar para marcar su punto.
Aidan no sabía acerca de Bram, pero él estaba disgustado por la gran
mancha que ahora cubría la acera. Ya era bastante malo que los dientes del
hombre estuvieran manchados, y varios desaparecidos, pero el escupir donde
la gente caminaba era asqueroso.
Bram alzó una ceja ante la exhibición de Bobby Joe.
—Creo que eres tú quien no debería estar cerca de los niños, Bobby Joe.
Cómo te atreves a escupir tu tabaco donde todos están caminando. Ahora sal
de aquí antes de empezar algo que no puedes terminar.
Las mejillas de Bobby Joe se encendieron en rojo, y parecía que se iba a
abalanzar en Bram, pero cuando vio a sus amigos, estos se estaban alejando
cada vez más. Bobby Joe debió haberlo pensado mejor y se fue.
—Gracias, Bram — Aidan extendió la mano a su amigo. Había tenido la
oportunidad de conocer a Bram en varias ocasiones en la que Aidan había ido
al bar a cenar. Le gustaba sentarse en el bar y lanzar mierda con el hombre.
Bram era bastante intenso. Por supuesto, considerando que el hombre estaba
criando a dos hijas adolescentes por sí mismo, Aidan no podía culpar al chico.
Bram estrechó la mano que Aidan había sostenido.
—En cualquier momento. En realidad, vine por una taza de chocolate
caliente. Aquí está helando.
Aidan vio el pecho desnudo del hombre.
—Trata usando una camisa — El hombre le sonrió mientras se servía su
bebida.
—¿Celoso?
Con todos esos músculos, ¿quién no lo estaría? Aidan giró la cabeza
ligeramente hacia un lado mientras veía el traje de Bram. Solamente las orejas
114
de lobo le dieron a Aidan una pista sobre lo que el hombre se suponía debía
ser.
—¿Se supone que eres un lobo?
—Sí, ¿por qué? — Bram tomó un sorbo del chocolate caliente y suspiró
visiblemente — Esto está bueno.
Aidan sonrió. Con el clima frío, Zane acababa de empezar a ofrecer
chocolate caliente. Normalmente vendía las cosas instantáneas en los meses
más cálidos, pero ahora que el tiempo había cambiado, más y más gente
quería algo más que café para calentarlos. Cuando Aidan lo probó por primera
vez, sabía podría estar ordenando mucho más.
Aidan decidió seguir adelante y conseguir una taza él mismo. Cuando
tomó su primer sorbo casi se derritió. Hacía mucho frío. Probablemente
debería llevarle a Zane una taza. Por supuesto, si él le llevaba a Zane uno,
tendría que llevarle uno a Ethan.
—¿Te importaría ayudarme a llevar chocolate caliente a Zane y Ethan?
—¿Ethan? ¿Está aquí? — preguntó Bram.
Aidan no sabía cómo se conocían los dos, pero el traje de Ethan tenía
mucho más sentido.
—Sí. Le estuvo ayudando a Zane hoy, ya que dos de sus empleados
estaban manejando un stand de Sweet Buns en el Festival de la Calabaza. Así
que está ayudando a repartir dulces.
Casi mencionó que Ethan era la razón por la que Bobby Joe actuó así,
pero decidió no hacerlo. Bram podía ver el disfraz de Ethan por sí mismo.
Entregándole a Bram una taza para Ethan, Aidan tomó otro para Zane y se
dirigió hacia donde estaban repartiendo caramelos.
115
—¿Te habías perdido? — Ethan gruñó cuando vio a Aidan. Si Aidan
tenía que adivinar el chico no había visto a Bram, que estaba varios pasos
atrás.
—¿Esa es la forma en que hablas con alguien que te trae chocolate
caliente, niño? — Bram había mantenido la voz bastante baja para que la calle
entera no lo oyera, pero basado en la manera en que Ethan se estremeció,
claramente oyó al hombre.
No queriendo perderse la expresión de Bram cuando viera el frente del
atuendo de Ethan, Aidan entregó a Zane su café, pero mantuvo los ojos en el
par.
Ethan se giró, con las mejillas enrojecidas, para enfrentarse a Bram.
—N… no, señor.
¿Señor? ¿Cuándo Ethan ha sido tan educado? Desde el primer momento
que lo conoció, el tipo no había sido más que un culo inteligente. Cuando
Ethan y Jesse estaban juntos, se convertía en una competencia para ver quién
podría ser el culo más inteligente, una competencia que usualmente tenía a
Aidan y Zane riéndose.
Cuando Bram consiguió la primera buena mirada de Ethan, sus ojos
prácticamente brillaban con lujuria. Esto hizo que Aidan se alejara de un
momento tan privado. No tenía ni idea de que algo estaba pasando. Había
sabido que Bram estaba divorciado, pero no sabía que el hombre era gay.
Los ojos de Zane brillaron en la noche con diversión.
—Parece que Caperucita Roja encontró a su lobo.
El hombre le quitó el aliento. La necesidad de capturar esa felicidad
había inclinado a Aidan hacia adelante para presionar sus labios juntos para un
breve beso.
—En efecto.
116
—¿Crees que Bram va a tratar de comerse a Ethan? — Tan pronto como
las palabras salieron de su boca los ojos de Zane se hicieron muy grandes y su
cara se puso roja — No lo dije de la manera en que sonó.
Aidan se rió.
—Está bien, bebé. Sé lo que quisiste decir.
Zane se quedó allí como esperando algo. Aidan no estaba seguro de qué.
El siguiente grupo de dulce o truco surgió justo entonces, así que entregaron
más dulces y comentaron sobre los trajes. Cuando terminaron, Zane se giró
hacia él y le dijo.
—¿Y bien?
Ahora Aidan estaba confundido.
—¿Bien qué?
Zane levantó las manos en el aire.
—¿Crees que Ethan está a salvo con Bram?
Aidan aún no estaba seguro de por qué Zane lo estaba preguntando.
—¿No es Ethan un hombre adulto?
Zane asintió.
—Entonces, ¿por qué te estás metiendo? — Era algo con lo que Aidan
nunca se había sentido cómodo, con la gente metiendo la nariz donde no le
correspondía.
Zane sacudió la cabeza y rodó los ojos por si acaso.
—Es uno de mis mejores amigos. Por supuesto que me aseguraré de que
esté bien.
—¿Pensé que estabas de acuerdo conmigo en que no deberíamos
involucrarnos con Jesse y Parker? — Preguntó.
117
—Eso es diferente — Zane cruzó los brazos sobre su pecho en molestia.
—¿Cómo?
—Porque Jesse puede cuidarse a sí mismo — Zane mantuvo su voz baja,
pero aún sonaba molesto.
Aidan se detuvo y se limitó a mirarlo por un momento y pensó en lo que
decía.
—Entonces, ¿estás diciendo que Ethan no puede?
Zane palideció. Otro grupo de niños estaba a pocos metros cuando Zane
murmuró.
—Por favor, olvida lo que dije.
Aidan no estaba seguro de qué hacer con eso, pero no estaba a punto de
meter la nariz en el negocio de otras personas, así que lo dejó ir. Después de
otra media hora los padres llevaron a sus hijos a casa. Los dueños de tiendas
guardaron los dulces y cerraron sus tiendas antes de regresar a casa.
Ethan había rogado por no tener que limpiar diciendo que necesitaba
desesperadamente llegar a casa. Aidan no se dejaba engañar, claramente
estaba planeando algo con Jesse que involucraba a Parker, pero fingió
ignorancia, incluso cuando Ethan dirigió a Zane una mirada aguda.
Debido a que tenían las jarras de café que limpiar, les tomó un poco más
de tiempo para cerrar. Pero pronto estuvieron en el carro de Aidan en camino.
Los nervios comenzaron a llegar a él mientras conducía. No se había
sentido tan nervioso desde la primera vez que había tenido sexo. Sin embargo,
aquí estaba prácticamente temblando mientras pensaba en esta noche. Aidan
quería complacer a Zane de la peor manera, pero ¿y si no lo hacía?
Había habido tanta tensión sexual entre los dos desde que se habían dado
trabajos de mano mutuamente. El pene de Aidan ya estaba duro y goteando.
No podía esperar a enterrar su eje en el culo apretado de Zane, lo cual era el
118
problema. ¿Y si se corría antes de que empezara? Estaba demasiado en el
borde, y aún ni siquiera había tocado a Zane.
Si no descubría una forma de calmarse, no sería capaz de contenerse
cuando por fin consiguiera sus manos en toda esa piel blanca y cremosa. Tuvo
que contener un gemido justo cuando imaginó cómo se vería Zane desnudo.
¿Cómo iba a llegar hasta el final cuando lo viera en la realidad?
Cuando entraron en la unidad, Aidan y Zane salieron del carro. Aidan
esperó a que Zane apareciera por el frente. Luego tomó la mano de su amante
y lo condujo a la puerta principal. Abrió la puerta y dejó entrar a Zane antes
que él.
El sonido de la puerta cerrándose detrás de ellos provocó que los labios
de ambos se encontraran en un beso abrasador. Aidan agarró el culo apretado
de Zane en sus manos y lo levantó hasta que el chico envolvió sus piernas
alrededor de su cintura.
En un paso, Aidan golpeó a Zane contra la pared y devoró cada
centímetro de su boca. Empezó jalando el borde de la camisa de Zane,
deseando, no, necesitando, tocar piel de la peor manera. Zane levantó los
brazos para ayudar a Aidan a arrancar el ofensivo material. Carne caliente, tan
suave y lisa se encontraron sus manos. Aidan gimió en éxtasis al sentirlo bajo
sus palmas. Su amante se arqueó en las manos de Aidan cuando se deslizó
sobre sus pezones.
La respuesta tuvo a Aidan deseando más. Tomó la protuberancia con sus
dedos. Zane echó la cabeza hacia atrás y gritó mientras trataba de acercarse.
Aidan sonrió. Una uña raspó la punta.
—Aidan.
La forma en que Zane decía su nombre, como si él fuera la respuesta a
todos sus deseos era intoxicante. Mientras él seguía usando sus dedos para
jugar, besaba, lamía y mordía cada centímetro del cuello de Zane,
memorizando todas sus respuestas para el futuro. Ya que habría un futuro para
ellos, Aidan estaba seguro de ello.
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Zane agarró la parte posterior de la camisa de Aidan y la arrastró hasta su
torso, hasta que Aidan tuvo que levantar sus brazos para sacarla. Los dos
respiraban con dificultad mientras se veían a los ojos.
Como si estuvieran de acuerdo, Aidan puso los pies de Zane en el suelo,
y estuvieron cerca de ir corriendo hacia el dormitorio. Manosearse en el
pasillo era genial, pero no era suficiente. Aidan quería a Zane con su espalda
contra el colchón, las piernas extendidas mientras Aidan lo llenaba hasta el
borde.
Capítulo dieciséis
Zane estaba a un paso detrás de Aidan mientras corrían hacia el
dormitorio. Quería sentir el cuerpo desnudo de Aidan presionado contra él de
la peor manera. La otra noche había sido sólo un adelanto, y ahora Zane
planeaba no detenerse hasta que el pene de Aidan estuviera enterrado en su
culo.
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Su agujero se cerró pensando en ese gran pene abriéndolo de par en par.
Había pasado mucho tiempo desde que Zane había sido jodido, y tenía la
sensación de que Aidan le daría el paseo de su vida.
Ambos alcanzaron el frente de sus pantalones. Botones desabrochados,
cremalleras bajadas, y luego sus pantalones estaban en el suelo alrededor de
sus pies. Como uno, ambos engancharon sus pulgares en las cintas de su ropa
interior. Sus miradas se encontraron por apenas un segundo antes de que cada
uno bajara su foco más abajo para ver al otro desnudarse. Al poco tiempo los
dos estaban desnudos. Ambos miraron al otro. Ambos se lamían los labios con
anticipación.
En dos pasos estuvieron nuevamente en los brazos del otro, lenguas
batiéndose en duelo en un baile que pronto realizarían con sus cuerpos. La piel
de Zane hormigueaba como si electricidad le atravesara por donde Aidan lo
tocaba. Su pezón derecho fue pellizcado, y Zane no pudo evitar gritar de
placer. El sonido empujado justo en la boca de Aidan.
Cada toque, cada beso dejó la mente de Zane tambaleándose. Se aferró a
los hombros de Aidan mientras sus cuerpos se movían juntos, deslizándose
uno contra el otro. Aún no estaba lo suficientemente cerca.
Al parecer Aidan sintió lo mismo porque empujó a Zane en la cama
antes de gatear sobre él. Un suspiro cayó de ambos labios mientras sus
cuerpos desnudos se presionaban juntos. Sus ejes se alinearon y se deslizaron
uno contra el otro mientras se movían.
Zane dejó que sus uñas dejaran un rastro por la espalda de Aidan hasta
que sus manos estuvieron llenas del culo más perfecto del planeta. Los
músculos eran tan firmes. Zane apostaba a que podría rebotar una moneda en
ese culo.
Jadeó y arqueó su espalda cuando Aidan chupó su pezón. Un gemido
rasgó desde su garganta cuando dientes sujetaron el brote sensible. El pene de
Zane se filtraba con cada lamida y pellizco en sus pezones, como si estuvieran
conectados directamente a su miembro.
121
Cuando ese maravilloso calor dejó su pezón, Zane gimió para que
volviera. Suspiró aliviado cuando se le dio la misma atención al otro.
Necesitando alivio para su dolorido pene, Zane empezó a restregarse contra la
ingle de Aidan.
Envolvió sus piernas alrededor de la cintura de su amante cuando no fue
suficiente, mientras intentaba desesperadamente acercarse.
—Por favor — lloriqueó cuando Aidan empezó a moverse hacia abajo.
Él haría cualquier cosa por sentir esa boca asombrosa en su pene otra vez.
Cuando Aidan movió la boca del abdomen de Zane hasta el pliegue de su
pierna, casi gritó. Trató de empujar su pene hacia la boca de Aidan, pero él no
se movió más cerca.
Zane sintió que los labios de Aidan se curvaban en una sonrisa mientras
continuaba pidiendo más. Si él no estuviera fuera de su mente por el placer,
Zane le diría al hombre que se fuera por ser tan engreído, pero su cerebro no
estaba funcionando lo suficiente como para encontrar las palabras correctas.
Dedos resbalosos empujaron contra su entrada. Espera. ¿Dónde
consiguió Aidan el lubricante? Un dígito se deslizó profundamente, y de
repente Zane ni siquiera se preocupó. Todo lo que quería era más. Cuando
empujó un segundo dedo, Zane se empujó hacia abajo para montar esos
gruesos dígitos.
Su canal se abrió rápidamente para Aidan hasta que añadió otro dedo.
Zane siseó ante la quemadura de ese tercer dígito. Entonces su pene fue
rodeado repentinamente por calor húmedo. Su siseo se convirtió en un sollozo
de alivio al finalmente conseguir lo que quería.
Esa talentosa lengua se empujó contra su rendija. Zane gimió por más.
Con cada golpe de esos dedos, Aidan empujaba el pene del chico más
profundamente en su boca. Zane estaba volando.
Con un pop, esa boca asombrosa se fue. Zane le rogó para que volviera.
Entonces Aidan sacó los dedos de su canal, dejando a Zane sintiéndose vacío.
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Sólo el crujido de la envoltura del condón salvó a Zane de sollozar en
desilusión.
De repente, Aidan estaba justo allí, con su miembro en la entrada de
Zane, viendo fijamente a los ojos del chico, aquellos labios exuberantes a un
solo suspiro.
—¿Estás listo para mí? — preguntó Aidan.
Zane no podía aguantar la anticipación.
—Por favor, jódeme. — Él se habría encogido por la forma necesitada
como sonaba, pero al instante siguiente no le importó cómo ese gran pene
empujó más allá de su anillo de protección. La quemadura se sintió tan bien
porque le dijo a Zane que finalmente estaba justo donde quería estar, con
Aidan.
Los ojos de Aidan nunca se alejaron de Zane mientras se empujaba más
profundo. Fue el momento más intenso e íntimo de la vida de Zane. La
sensación de las bolas de Aidan presionadas contra su culo le dijo que su
amante estaba profundamente enterrado todo el camino.
Ese espacio de aliento desapareció cuando Aidan reclamó su boca en un
beso que marcó a Zane. Por primera vez en la vida de Zane, realmente sentía
que pertenecía a alguien, no como una posesión, sino como pareja de un
hombre que siempre estaría a su lado.
Cómo fueron de rasgarse la ropa uno al otro, tener sexo sin tabúes a algo
tan dulce y tierno, Zane no tenía idea, pero no cambiaría este momento por
nada.
Aidan levantó la cabeza. La lujuria en su expresión le dijo a Zane
exactamente cuán en el borde estaba su amante, cuánto tenía que controlarse
para darle a Zane esta parte de sí mismo. Esto hablaba de lo mucho que a
Aidan realmente le importaba Zane.
—Bebé, lo siento. Tengo que moverme.
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La tensión en la voz de Aidan era evidente. Zane abrió más amplias sus
piernas.
—Entonces muévete.
De repente volvieron a lo salvaje y fuera de control en el siguiente latido
de corazón mientras Aidan golpeaba dentro de él. Sólo le tomó unos cuantos
intentos a Aidan encontrar el punto dulce de Zane antes de que lo estuviera
fijando en cada golpe.
Zane podía sentir sus músculos cerrándose alrededor del pene de Aidan,
masajeándolo mientras trataba de mantener ese miembro dentro de él. No iba
a durar mucho más tiempo, pero Zane dio lo mejor para aguantar el mayor
tiempo posible. Él no quería que esto acabara tan pronto.
El sudor goteaba de la cara de Aidan mientras continuaba empujando sus
caderas, conduciendo su pene antes de retroceder. No había duda de que Zane
lo sentiría mañana, probablemente incluso al día siguiente. Aidan no se
detenía en absoluto mientras trabajaba su eje dentro de Zane.
El hombre envolvió su gran mano alrededor del pene de Zane y lo
acarició al ritmo de sus golpes, poniendo a Zane a toda marcha. Sentía que
cada célula de su cuerpo estaba alcanzando ese objetivo final.
Su eje pulsaba al sentir la mano de Aidan moviéndose de arriba hacia
abajo. Sólo tomó media docena de caricias antes de que Zane gritara. Su
cuerpo se aferró al pene de Aidan mientras cuerdas de semilla blanco nacarado
llenaban la mano de Aidan y se derramaba sobre el abdomen de Zane.
—Zane — Aidan gritó antes de que su propio orgasmo explotara a través
de él. Incluso a través del condón, Zane pudo sentir el calor saliendo del
hombre.
Aidan colapsó en la parte superior de Zane por un momento mientras
ambos trataban de poner su respiración bajo control. Un suave beso fue puesto
en su hombro. Entonces sintió que Aidan sujetaba el condón antes de que
saliera de él.
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Zane siseó ante la pérdida.
Aidan salió de la cama para ir al baño. Oyó el fregadero encenderse.
Sabía que se debía levantar y limpiarse, pero no podía hacer que sus músculos
se movieran. Aidan regresó llevando un paño y una toalla y procedió a limpiar
los abdominales de Zane y luego su culo blando.
Calor llenó las mejillas de Zane con el acto íntimo, e intentó alejarse,
pero Aidan no lo dejó.
—¿En serio? — Aidan dijo en incredulidad — Acabo de tener mi pene
en tu culo, ¿sin embargo esto te avergüenza?
Zane le frunció el ceño.
—No es gracioso.
Aidan tiró el paño y la toalla en dirección al cuarto de baño. Luego se
inclinó y le dio a Zane un beso en los labios.
—Tienes razón. No lo es.
Aidan se arrastró de vuelta a la cama y se tendió en su lado viendo a
Zane. Aidan le dio otro beso lento que hizo a Zane derretirse en la cama.
Cuando Aidan se apartó le preguntó a Zane.
—¿Vas a pasar la noche?
Zane sonrió.
—Me encantaría, pero tengo que advertirte que tendremos que
levantarnos a las tres para poder llegar a casa y cambiarme de ropa — Sólo
esperaba que no fuera a ser un motivo de ruptura.
—¿No quieres ser un cupcake dos días seguidos? — bromeó Aidan.
Zane empujó el hombro de Aidan con el ceño fruncido.
—No te burles del traje — Estaba un poco nervioso que Aidan en
realidad no hubiera aceptado levantarse en medio de la noche.
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—De acuerdo, me doy por vencido — Aidan levantó las manos en un
gesto de rendición — El traje era una verdadera obra de arte. De verdad.
Debería haber ganado la competencia de disfraces, fue muy bueno.
—Creo escuchar burlas — Zane trató de no reír mientras estaba siendo
severo, pero no podía evitarlo. Estaba feliz y quería reír. Demonios, quería
saltar y bajar de la cama gritando de alegría que estaba tan feliz.
Aidan sacudió la cabeza con una mirada inocente.
—No. Nunca me burlaría de un traje tan brillante — Su amante hizo una
X sobre su corazón con el dedo — De verdad — Luego se echó a reír.
Se rieron uno al lado del otro en un acogedor capullo que hicieron bajo la
manta. Si Zane pudiera congelar cualquier momento en el tiempo, éste sería el
único.
Finalmente, ambos dejaron de reír. Aidan bostezó.
—En serio, pasa la noche, en mis brazos, vale totalmente la pena
levantarse en una hora tan loca — Esta vez no hubo rastro de risa, burla, ni
broma.
Zane levantó la mano para tocar la mejilla de Aidan.
—Entonces me encantaría pasar la noche.
Aidan giró la cabeza y besó su palma. Eso fue tan dulce, tan amoroso.
La respiración de Zane se atoró en su garganta cuando se dio cuenta de lo
mucho que se preocupaba por éste hombre. Sinceramente, podría ver pasar su
vida con Aidan a su lado.
El hombre envolvió un brazo alrededor de la cintura de Zane, jalándolo
hasta que sus cuerpos se tocaron desde la nariz hasta los dedos de los pies. Sus
miradas se aferraron del uno al otro mientras respiraban entre sí. El resto del
mundo dejó de existir en su pequeño capullo mientras se quedaban allí
hundiéndose en sus ojos.
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Finalmente, ambos se quedaron dormidos sosteniéndose lo más cerca
posible el uno del otro.
Capítulo diecisiete
Con sólo un par de horas de sueño, Zane estaba agotado al día siguiente.
El sexo con Aidan era más que digno para estar un poco cansado, pero le hacía
más difícil funcionar. Por primera vez en años, realmente tuvo que seguir las
recetas línea por línea, no porque no pudiera recordar cómo hacer los pasteles,
sino porque se olvidaba de añadir ingredientes. Era como si su cerebro aun
durmiera. Así que había sacado su libro de recetas y se aseguró de hacer una
marca cada vez que completaba un paso.
Cuando Kevin y Megan entraron por los pasteles de ese día, Zane casi
había terminado. Ethan vendría pronto, y Zane ya le había advertido anoche
después de que casi hubieran vendido todos los cupcakes, que necesitaría más
para entregar al festival después del desayuno. Lo dejaría en manos de Ethan,
quien lo daría y dirigía la tienda porque su amigo le estaba haciendo ese favor.
—Hey, Kevin, Megan — gritó cuando entraron por la puerta trasera. Los
tres cargaban las bandejas de productos horneados.
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—Entonces, ¿cómo estuvo el dulce o truco de anoche? — Megan
preguntó.
—Fue muy divertido. Oh, y tengo fotos de Jesse y Ethan como me
pediste — Zane había tomado un montón de fotos anoche de los diversos
trajes.
Megan había oído lo que los dos estarían llevando e hizo mala cara
cuando se dio cuenta de que se lo perdería.
—Tan pronto como terminemos de cargar, quiero verlas.
—Yo también — dijo Kevin desde la parte trasera del camión mientras
cargaba otro carro lleno de bandejas de rollos de canela.
Todo había tomado cerca de una hora para cargar los carros con las
bandejas de pasteles y luego cargar los carros en el camión. Normalmente no
habría tomado tanto tiempo, pero como Zane había estado haciéndolo todo
aquella mañana, en vez de ayer por la tarde, no había tenido tiempo de cargar
todo en los carros.
Sólo esperaba que tuvieran suficiente para el festival de hoy. Esta
mañana se había concentrado principalmente en artículos para el desayuno con
sólo unas pocas galletas y bizcochos, imaginando que no muchos estarían
comprando las primeras cosas por la mañana. Megan había llamado a Zane
alrededor de las tres de la tarde de ayer para decirle que estaban casi todos
vendidos.
Había estado emocionado de que el festival hubiera tenido tanto éxito,
pero también significaba que tenía que hacer un trabajo mejor.
Ayer, el festival no había comenzado hasta el mediodía porque era
viernes. Hoy comenzaría a las nueve, por lo que tenía que estar seguro de
proporcionar más.
—¿Crees que aún lo vamos a hacer bien hoy? — Le preguntó a Megan.
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—¿Por qué no lo haríamos? — Preguntó Megan mientras veía las fotos
que Zane había tomado con su teléfono — Oh Dios mío. No puedo creer que
sea Ethan. Es como si realmente fuera Caperucita Roja.
Zane sonrió.
—Este es Ethan para ti. Cuando hace algo obtiene todos los detalles
correctos.
—¿Esa es una pistola de verdad? — Megan giró el teléfono para
mostrarle a Jesse con su traje de policía, con una pistola en la mano, mientras
posaba para la cámara.
—No. Es sólo una pistola de agua pintada de negro.
Ethan no se había desanimado cuando supo que no vendían pistolas de
agua que parecieran un arma por obvias razones. Acababa de comprar una con
la mejor forma y luego la pintó de negro. Ethan incluso había añadido arcilla
modeladora a las áreas que él sentía necesarias para parecer un poco más
realista.
El oficial Sam Edwards había visto el juguete y no se había divertido.
Había sido un calvario, lo que hizo que Jesse entregara el juguete o se
arriesgara a ser arrestado. Jesse y Ethan no habían estado contentos con el
oficial Edwards y durante el resto de la noche planearon vengarse.
Una vez que terminó las fotos, Megan le pasó el teléfono a Kevin, que
acaba de regresar al interior después de poner el último carrito en el camión.
—Entonces, ¿por qué crees que no venderemos tanto hoy?
Zane levantó un hombro en un encogimiento de hombros. —Me
pregunto si más gente estuvo dispuesta a comprar porque era Halloween. No
quiero hacer demasiado y que terminemos sin venderlo.
—Te preocupas demasiado — Megan levantó un dedo — Primero que
todo la gente estuvo delirando sobre los pasteles, muchos volviendo para
llevar algo a casa — Un segundo dedo se unió al primero — Segundo, incluso
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si no vendemos todo tenemos mañana para vender el resto — Otro dedo se
levantó — Y tercero, te preocupas demasiado.
Zane se rió. —Ya dijiste eso.
Megan arqueó la frente. —Merecía repetirlo.
—Ella tiene razón. Todo el mundo amó tus pasteles. No sólo vendimos
todo, sino que también entregamos todos los menús de comida para llevar —
Kevin levantó las cejas — Casi lo olvido. También necesitamos más.
Kevin entró en la sala de almacenamiento para más de esos menús.
En ellos venía una lista de todo lo que vendían, y añadía el sitio web de
Sweet Buns para ordenar en línea. Era algo en lo que Zane se había alegrado
de haber invertido.
Cada vez que un pedido llegaba, se imprimía en una impresora en el
mostrador frontal. Durante el día, quienquiera que estuviera trabajando en el
frente, pasaría por las órdenes y las separaría basándose en lo que se
necesitaba ese día y que era una orden para otro día.
Las órdenes para ese día se llenaban de inmediato, pero el resto era
puesto en la parte de atrás para que Zane tratara con ello. También se enviaba
una alerta al correo electrónico de Zane para que no tuviera sorpresas cuando
caminara la mañana siguiente.
—También hemos estado recibiendo preguntas sobre envíos. No es algo
que tengamos aún, así que no estaba segura de qué decir.
El anuncio de Megan sorprendió a Zane. Nunca se había imaginado que a
alguien le gustara su comida lo suficiente como para que desearan que se les
enviara. Ni siquiera sabía cómo enviarla. Pero si crecía el negocio, estaría
dispuesto a tomarlo en cuenta.
—Diles que haremos lo mejor posible, pero depende de qué productos
serían. Imagino que las galletas y la mayoría de cosas para el desayuno son
bastante fácil. Pero los cupcakes podrían ser más complicados.
130
Megan asintió. El temporizador del teléfono de Megan se apagó.
—Tenemos que irnos si queremos llegar allí y descargar a tiempo.
Tan pronto como salieron Zane comprobó su reloj. Seis. Es hora de abrir
la tienda. ¿Dónde estaba Brenna? Ella era una empleada a tiempo parcial que
en su mayoría cubría los fines de semana. Normalmente no venía hasta las
ocho, pero como Zane necesitaba más tiempo para hornear esta mañana le
había pedido que viniera temprano.
Se quedó atascado hasta que ella apareció viendo el frente de la tienda.
Cuando estaba en la parte trasera con las batidoras corriendo, no podría oír la
puerta, así que no podía seguir cocinando hasta que estuviera aquí. Mientras se
preparaba otra taza de café, se apoyó en el mostrador y esperó.
Eran las seis treinta cuando apareció. No había habido muchos clientes
tan temprano una mañana de sábado, pero aun así había habido algunos
cuantos.
—Lo siento, Zane. He estado teniendo algunos problemas consiguiendo
que mi carro arranque el último par de días con el clima frío.
Enojado de que ella no se haya molestado en arreglarlo antes de ahora,
dijo.
—Quizás deberías arreglarlo.
Brenna fue directamente a la cafetera y se sirvió una taza.
—Lo haré, pero mi madre necesitaba el dinero de mi cheque para pagar
el alquiler. Así que ahora tengo que esperar hasta mi próximo cheque de pago.
Bueno, ahora no se sentía como una mierda.
—Necesito terminar en la parte de atrás para lo del festival. Si me
necesitas llámame.
—Um, Zane — dijo Brenna. Cuando Zane se giró hacia ella, señaló la
vitrina casi vacía — ¿Hemos tenido una avalancha de gente esta mañana?
131
—No, tuvimos una ronda de padres locos justo antes de cerrar ayer. No
he tenido la oportunidad de hacer todo lo que necesitamos —Aún le
asombraba que esas madres se mantuvieran fuera, imponiéndose unas a otras,
como si eso los convirtiera en mejores padres — No te preocupes. Debo tener
suficiente para cuando comience la jornada.
Esperaba.
Afortunadamente, la fiebre de desayuno del sábado no solía comenzar
hasta cerca de las nueve, así que tendría más tiempo. Aun con capacidad de
hacer suficientes cupcakes para el festival, también tenía que conseguir
terminar de preparar los que ya había iniciado anteriormente, ya que
necesitaban tiempo para enfriarse antes de que pudiera cubrirlos. Sin duda
podría haber usado esa media hora en la que Brenna había llegado tarde.
—Hey, Zane — Ethan entró en la parte trasera de la tienda y puso su
abrigo dentro del almacén en el gancho para abrigos — ¿Cómo te va?
Zane vio el reloj con incredulidad. Sí, eran las ocho. Ni siquiera estaba
cerca de donde debía estar para conseguir todo hecho. Al menos tenía la
mayoría de los artículos que necesitaba para la panadería, pero los artículos
para el festival estaban tomando mucho más tiempo de lo que esperaba.
—¿Zane? ¿Estás bien? — Preguntó Ethan.
—Sí, simplemente no me di cuenta de lo tarde que era hasta que entraste
— Estaba a la mitad de cubrir con el glaseado de mantequilla cinco bandejas
de cupcakes de chocolate. También tenía cinco bandejas de vainilla a la espera
de ser cubiertas, diez bandejas más actualmente enfriándose, y otras diez
bandejas de varios sabores en los hornos.
Realmente le encantaba experimentar con diferentes sabores, tanto para
los cupcakes como con las cubiertas. No estaba experimentando hoy, pero
estaba haciendo cinco de los mejores en ventas. Debido a que Megan y Kevin
le dijeron que los que había decorado para los niños se habían vendido
primero también tendría que hacer más de ellos.
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Ethan pasó su dedo por un poco de glaseado en el mostrador y lo lamió
hasta dejarlo limpio.
—Maldita sea, esto está bueno. No sé cómo sigues tan flaco haciendo
todas estas delicias. Pesaría casi noventa kilos si trabajara aquí todos los días.
No importa cuántas veces Zane y Jesse trataron de decirle a Ethan que se
veía genial, el hombre pensaba que estaba gordo. Tenía unos kilos de más,
pero eso se debía a que se negaba a ejercitarse y tonificar sus músculos, pero
no era gordo. A lo sumo tenía un kilo de más en él. Zane no consideraba que
fuera grasa. Lo consideraba normal.
No queriendo entrar en otra discusión sobre el peso de Ethan, Zane
cambió el tema.
—¿Y cómo fue la noche pasada con Parker?
El rostro de Ethan cayó de inmediato.
—No tan bien. Hubo muchos gritos, sobre todo por parte de Jesse. Parker
finalmente salió disparado y Jesse, bueno, Jesse se sentó en su habitación
viendo la pared. Sin lágrimas. Sin protestas. Sólo mirándola fijamente.
—Mierda — Zane no había pensado que fuera una buena idea atrapar a
Parker así, pero esperó que estuviera equivocado — ¿Fue a trabajar?
Ethan asintió mientras tomaba otro poco de glaseado.
—Caminamos al pueblo juntos, pero aún no hablaba de ello. Aunque
parecía estar de mejor humor. Al menos volvió a ponerse maquillaje y vestirse
como le gusta a Jesse.
Zane se alegró de oír eso. Una parte de él se sentía culpable por no estar
allí para su amigo anoche, especialmente cuando las cosas iban muy bien con
él y Aidan.
—Tan pronto como termine la jornada de la mañana, iremos a Nice 'N
Rosy y lo revisaremos.
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Tomando eso como su señal, Ethan volvió al frente y Zane continuó
glaseando sus postrecitos.
Zane casi había terminado con todo lo que necesitaba hacer para el
festival y también había logrado reabastecer la vitrina en el frente. Estaba
trabajando en los cupcakes de los niños, poniendo animales, payasos,
decoraciones y glaseado de colores brillantes encima de cada uno.
En el último minuto también había decidido decorar algunos para
adolescentes utilizando colores divertidos, formas y líneas onduladas en lugar
de animales.
—Wow, esos se ven geniales, bebé — Aidan entró y se acercó para darle
un dulce y lento beso que casi derritió a Zane donde estaba.
La mano de Aidan acarició su mejilla, inclinando ligeramente su cabeza
para profundizar el beso. Zane se acercó más, con las manos apretadas contra
el pecho esculpido.
—Ustedes chicos simplemente no pueden evitarlo, pero me dan un
espectáculo, ¿verdad? — Bromeó Ethan mientras entraba a la parte de atrás.
Aidan rompió el beso, pero aún sostenía a Zane en sus brazos.
—¿Hay una manera fácil de deshacerse de él?
—No — Ethan dijo mientras se acercaba a su lado — Pero por favor, no
dejes que te detenga.
—Es lo suficientemente pequeño. Podría levantarlo y encerrarlo en el
armario de almacenamiento — sugirió Aidan.
—Inténtalo, amigo, y te castraré — le advirtió Ethan.
Zane había apretado los labios para no reírse de sus payasadas.
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—Al parecer, alguien es sensible a su tamaño. ¿Tiene eso que ver con tu
estatura o por otras razones? — Preguntó Aidan con fingida preocupación en
su rostro.
El chico vio fijamente a Aidan. No era usual que Ethan no tuviera algo
que comentar de vuelta. Por supuesto, Zane se imaginó que su amigo se estaba
conteniendo un poco porque no quería herir a Zane en el proceso.
Con el toque dramático con el que sólo Jesse podía competir, Ethan se
marchó.
—La jornada ha terminado — dijo por encima de su hombro — cosa que
habrías notado si Aidan no hubiera bajado su lengua por tu boca.
—¿Celoso? — Le gritó Aidan.
Ethan volvió por la puerta por la que acababa de salir.
—Prefiero joder a una mujer que dejarte tocarme.
—Niño — Ethan se quedó inmóvil cuando Bram se acercó a él —
Discúlpate.
El rostro de Ethan se puso rojo al ser reprendido. Ojos llenos de ira
aterrizaron en Aidan.
—Lo siento.
Las palabras eran las correctas, pero la mirada de Ethan prometía
retribución a Aidan por ponerlo en esa posición. Cuando Ethan se giró para
enfrentar a Bram tenía una mirada de completo arrepentimiento mientras veía
a sus pies. Zane estaba absolutamente fascinado al ver la dinámica entre Bram
y Ethan.
Bram capturó la barbilla de Ethan con el dedo y el pulgar y forzó a Ethan
a mirarle.
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—No creas que no te veo, niño — Ethan palideció por un momento antes
de que pareciera brillar. Era como si Bram le estuviera dando exactamente lo
que Ethan quería.
—Zane y yo íbamos a ir a ver a Jesse, señor. ¿Si eso está bien?
Bram se inclinó y le susurró algo al oído. No queriendo entrometerse en
su momento privado, Zane vio a Aidan.
—Ya que estás aquí, ¿te importaría quedarte con Brenna en caso de que
tengamos otra avalancha de gente?
No era probable que sucediera, pero Zane se sentiría mejor sabiendo que
había alguien más aparte de Brenna para cuidar de las cosas. No sabía cuánto
tardarían en hablar con Jesse. Su amigo podría expulsarlos tan pronto como
entraran, o podría decidir decirles lo que está mal.
—Seguro — Aidan le dio un breve beso antes de que Zane se fuera.
Capítulo dieciocho
Cuando entraron en Nice 'N Rosy, Zane había esperado ver a Jesse
llorando o viendo hacia el espacio. Tampoco sucedió.
—Hey, chicos. Gracias, Zane — Zane le dio a Jesse su favorito, un
caramelo Macchiato — Iba a ir a conseguir una taza, pero cuando vi lo
ocupado que estabas decidí esperar un poco.
Era como si Jesse volviera a su antiguo ser. Eso Zane no lo estaba
comprando
—¿Quieres decirnos qué pasó con Parker?
Jesse pareció sorprendido por la pregunta por un momento, pero luego
agitó las manos como si no fuera nada.
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—Después de muchos gritos, sobre todo de mi parte, decidí que ya no
valía la pena sentirse como una mierda. Así que le dije que seguiría adelante si
no podía decirme si teníamos algún tipo de oportunidad entre nosotros.
Sus hombros delgados se elevaron en un ademán de indiferencia.
—No pudo. Así que terminé de perseguirlo. Hay varios hombres gays en
esta ciudad. Algunos incluso me han pedido que salga con ellos.
Esa no era noticia para Zane. Jesse era muy guapo, aunque fuera un poco
extravagante. Sin mencionar que era muy divertido. Cualquiera tendría suerte
de que Jesse saliera con ellos.
—Lo siento — Le dio un abrazo a Jesse.
Ethan también le dio un abrazo.
—Te mereces algo mucho mejor.
Jesse se rió.
—Eso es lo que le dije a Parker. ¿Y sabes qué? Finalmente estoy listo
para encontrar a alguien que esté dispuesto a estar conmigo.
—Bien por ti — le dijo Ethan.
Zane aún no estaba seguro. Jesse estaba hablando y actuando como su
viejo yo, pero aún había… algo.
—Entonces, me dijiste que alguien más te invitó a salir. ¿Quién fue?
—Taggert, el mecánico caliente de Peachtree por ejemplo. Y Flynn, el
lindo camarero del restaurant steakhouse — Jesse marcó los nombres con sus
dedos — Además estaba ese tipo en la feria de primavera a la que fuimos. ¿Tú
sabes, el de Blareston?
Zane recordaba a ese chico.
—Era caliente. Todos esos músculos abultados mientras realizaba ese
giro para esa señora — Zane se abanicó — Eso fue un espectáculo para ver.
137
—Me imagino que podría aceptar todas sus invitaciones y ver qué pasa.
El teléfono sonó y pronto Jesse estaba ocupado tomando una orden
bastante grande para la boda de alguien. Ethan y Zane se despidieron con un
¡adiós! antes de dejarlo.
Cuando salieron a la acera, Zane preguntó.
—¿Le creíste?
—No. Pero mientras esté tratando de lidiar con ello, no voy a empujar.
Ethan abrió la puerta de la panadería, dejando que Zane entrara primero.
Tanto Aidan como Bram estaban sentados en una mesa con café y rollitos de
canela, riendo. Los ojos de cada hombre se iluminaron cuando Zane y Ethan
entraron. Eso era lo que quería para Jesse, tener a alguien que se preocupara
por él, que estuviera verdaderamente feliz de verlo.
No sabía cuál era el problema de Parker, pero esperaba que el hombre
sacara la cabeza de su culo antes de que perdiera cualquier oportunidad con
Jesse. Porque no había ninguna duda en su mente, una vez que Jesse
comenzara a salir, sólo sería cuestión de tiempo antes de que encontrara a
alguien más.
Una vez le dio un beso a Aidan, Zane se giró hacia Ethan.
—¿Así que prefieres quedarte aquí y organizar cosas o entregar
productos en el festival?
La nariz de Ethan se arrugó como si ninguna de ellas fuera una buena
opción. No culpaba a su amigo, trabajar en una panadería no era el sueño de
Ethan. Bram susurró algo en su oído que puso un brillo en los ojos de Ethan.
—Me quedaré aquí.
Zane se giró hacia Aidan.
—¿Quieres ir conmigo a Ridgeville?
138
—¿Una oportunidad de pasar más tiempo contigo? — Aidan levantó la
mano de Zane que había estado sosteniendo en sus labios — Por supuesto que
iré.
Momentos como estos tenían a Zane creyendo que estaba en un sueño.
Si lo estaba, sólo esperaba que no se despertara.
Ambos se pusieron de pie después de cargar la camioneta de Zane. No
usaba mucho el vehículo, por lo general sólo cuando iba a visitar a su madre
todos los domingos, pero se había alegrado de haber comprado la
monstruosidad en días como hoy.
Ethan y Bram los ayudaron a cargar los pasteles en la parte de atrás
mientras Zane terminaba los últimos cupcakes que había dejado para decorar.
Cuando todo terminó, Aidan estrechó la mano de Bram.
—¿Entonces te veré mañana?
—Sí. No te preocupes, voy a buscar a los demás.
Las enigmáticas palabras de Bram hicieron que Zane se preguntara qué
estaba pasando. Tan pronto como estuvieron en su camino, preguntó.
—¿Por qué te vas a reunir con Bram mañana, y quiénes son los otros que
mencionó?
—Te lo dije anoche. Quiero reunirme con los dueños de las tiendas para
ver si hay algo más que podamos hacer para traer negocios tanto para ellos
como para el casino.
Zane había aceptado ayudar, pero no estaba seguro de lo que Aidan
esperaba que hiciera. Zane apenas conocía a los otros dueños de las tiendas.
Bien, eso no era exactamente cierto. Había crecido con muchos de ellos, pero
aun así, había estado fuera durante siete años. Apenas conocía a esa gente.
Tenía que admitir que estaba un poco aliviado de que alguien más
estuviera dispuesto a ayudar. Zane no se sentía cómodo haciéndolo. Pero
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quería ayudar a su novio, así que cuando Aidan le pidió que estuviera de
acuerdo, lo hizo a regañadientes.
—Está bien, bebé. Sé que no estabas muy contento de hablar con la gente
acerca de ayudar al casino — Aidan besó la mano de Zane como si tratara de
tranquilizarlo de que no tenía resentimiento.
Zane realmente se sentía como una mierda por no ser más solidario.
—Quiero ayudarte, Aidan.
Aidan apretó la mano de Zane.
—Lo sé, lo entiendo. No hay resentimiento. Cuando le hablé a Bram
sobre lo que necesitaba, estaba más que dispuesto a ayudar.
Sí, Zane era una mierda.
—Dije que te ayudaría y lo haré, ¿de acuerdo?
Aidan se detuvo de repente en un estacionamiento desierto. Se
desabrochó el cinturón de seguridad y se giró hacia su amante. Acarició su
cara con aquellas manos grandes y fuertes.
—Mira, entiendo que no estás cómodo tratando de convencer a los demás
de que trabajen con el casino. Sé que no tiene nada que ver conmigo o que
quieras ayudarme. Por favor, créeme cuando digo que no estoy teniendo
ningún tipo de rencor aquí.
Suaves labios se presionaron contra Zane, mordisqueando y acariciando
hasta dejar a Zane relajado en el beso. Cómo este hombre parecía saber qué
decir y qué hacer era un poco desconcertante, pero Zane no iba a preocuparse
por ello ahora, no cuando tenía la boca de Aidan en la suya.
Zane soltó un pequeño gemido ante la sensación de la lengua de Aidan
deslizándose contra la suya. Los golpes se sentían como si estuviera haciendo
lo mismo contra su pene. Era vergonzoso lo rápido que Aidan podía conseguir
poner a Zane duro y dolorido.
140
Eso fue suficiente para traerlo de nuevo a donde estaban. No estaba a
punto de tener sexo en la camioneta como un adolescente caliente, sobre todo
porque podía oír pasar carros. Se había aferrado a la camisa de Aidan para
acercarlo más, pero ahora se alejaba de todo ese músculo. Ambos jalaron aire
cuando el beso terminó. Sus miradas se aferraron una a otra mientras la lujuria
seguía. Aidan se inclinó hacia adelante una vez más.
Zane logró mantener una pequeña cantidad de sus sentidos y se alejó.
—Espera.
Aidan se apartó de inmediato.
—Sólo... — Aquellos penetrantes ojos azules sostuvieron la mirada de
Zane, tratando de atraerlo de nuevo. Podía comenzar a sentir como se
inclinaba hacia adelante. ¡No! Necesitaba detener esto. La confusión y el dolor
se reflejaron en la cara de Aidan cuando Zane retrocedió una vez más — Lo
siento. Simplemente no quiero hacer esto en la camioneta, al lado de la
carretera.
Aidan le dirigió una pequeña sonrisa.
—Tienes razón. Llevemos esto al festival. Entonces puedo llevarte a casa
para atacarte adecuadamente — Aidan levantó las cejas sugestivamente
mientras hablaba.
Zane se rió.
—Tonto. ¿Atacarme? ¿En serio?
Aidan puso el carro en marcha, regresando relajado de nuevo a la
carretera.
—¿Creerías que estoy bien acerca de que no hables con los dueños de las
tiendas?
—Sí — Zane estaba cayendo más y más enamorado de Aidan. Se había
preocupado cuando recién conoció a Aidan de que el hombre fuera un
jugador, pero poco a poco derribó todas las paredes de Zane. Era más fácil
141
creer que Aidan planeaba quedarse en Cedar Falls cuando estaba pagándole a
Parker miles de dólares por construirle todos los muebles nuevos.
Aunque para Aidan ese dinero podría ser una gota en el cubo de agua. No
habían hablado de eso, pero Zane pensaba que, al trabajar en el casino, Aidan
ganaba mucho dinero. Sin embargo, quería creer que Aidan estaba siendo
honesto acerca de quedarse en Cedar Falls.
La feria era bastante grande. A pesar de que fueron capaces de estacionar
en uno de los lotes de los vendedores, aún estaba a una distancia de su stand.
Cada uno de ellos llevaba lo que podía, pero tomaría varios viajes.
Cuando ambos se acercaron a la cabina, vieron una fila de personas
esperando ser atendidas. Megan y Kevin parecían haber sido atropellados por
un camión.
—Gracias a Dios — Megan y Kevin dijeron tan pronto como Zane entró
en la tienda.
Era una típica carpa de comida. Las mesas estaban alineadas en el frente
para mostrar lo que vendían. Megan y Kevin estaban detrás de las mesas y el
resto de la comida estaba almacenada detrás de ellos en las bandejas que
alineaban los carros. Excepto que cuando Zane vio los carros, estaban casi
vacíos. Ni siquiera era la hora del almuerzo, ¿cómo podían estar casi
agotados? Un vistazo a las mesas de enfrente mostró que muchos de los
artículos estaban completamente agotados.
—Espero que hayas traído mucho porque durante la última hora, esta es
la línea más corta que hemos tenido — Megan señaló al final de la línea que
tenía que tener al menos veinte personas en ella.
Zane se limitó a mirarla un momento mientras seguía esperando al
próximo cliente.
—¿Estás diciendo que realmente estamos casi sin nada? — Preguntó
cuándo ella terminó de atender al cliente.
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—Sí. Y en serio algunas de estas personas se están enojando de que
tenemos completamente agotadas los bears claws* y los rollos de canela
*Garra de oso: Dulce popular en el desayuno, principalmente en los EU. Pastel con levadura aromatizado con
almendras cuyas piezas con semicírculos grandes e irregulares con cortes en los bordes que recuerdan a la forma de una
garra de oso. Suelen contener pasta de almendra, pasas o mantequilla
Ella escuchó lo que el siguiente cliente quería. Cuando empezó a llenar la
orden, dijo — Oh, y estamos casi sin galletas de chocolate, sólo quedan tres
cupcakes de chocolate, y creo que acabo de ver a Kevin dar el último brownie.
Zane estaba teniendo dificultades para entender lo que estaba pasando.
Vio a Aidan, que sonreía como un bribón.
—¿Qué?
—Honestamente, no sabías lo buen pastelero que eres, ¿verdad? —
preguntó Aidan.
No, realmente no lo sabía. Aún no estaba seguro de que esto fuera una
indicación. Quizás estas personas estaban realmente queriendo algo dulce
debido a las vacaciones de Halloween.
—Me sorprende que mucha gente esté dispuesta a comprar lo que hago.
—Por más que esto sea así, necesito que vayas a buscar todo lo que
trajiste — dijo Megan. Cuando Zane aún no se había movido añadió —
Ahora.
Zane puede que estuviera en una niebla, pero Aidan aparentemente no lo
estaba porque lo arrastró por la mano de vuelta a la camioneta. Mientras
caminaba junto a Aidan, Zane pensó en lo que acababa de suceder.
En la camioneta, Aidan abrió la puerta trasera para que tomaran las
bandejas y las cargaran en el carro que trajeron con ellas. Una vez que estaba
cargado, Aidan cerró la puerta y la cerró con llave.
—¿Mis pasteles son tan buenos? — Preguntó.
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Aidan tomó a Zane en sus fuertes brazos y plantó un rápido beso en sus
labios.
—Son increíbles. Tú, bebe, eres un fabuloso repostero.
Zane sonrió abiertamente. Las cosas definitivamente estaban yendo
cuesta arriba.
Capítulo diecinueve
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El domingo, Aidan se reunió con Bram en The Collared Pup durante la
mañana para discutir los planes sobre hablar con los diferentes propietarios de
negocios. Había quedado impresionado de que Bram había conseguido que
más de la mitad de los dueños de las tiendas del centro aceptaran venir. Aidan
había hablado con Parker y los otros artesanos acerca de su llegada. Pensó que
la mayoría de ellos se presentarían.
Tuvieron suerte de que las Panteras no jugaran hoy, por lo que fue más
fácil convencer a la gente. El hecho de que Bram proporcionara la comida y
Zane el postre, pagado por el casino, no dolía.
—Hey, Aidan. Acabo de terminar de hacer la lista de los alimentos para
esta tarde si quieres mirarla — Bram se sentó en uno de los bancos cuando
Aidan había entrado.
—Hola Bram. Realmente aprecio que me ayudes así — Aidan tomó el
papel ofrecido y rápidamente escaneó la lista. Sabía que a Zane le gustaban
mucho los pretzels suaves, así como el pescado y las patatas fritas, así que
aumentó la orden para cada uno de ellos. No es que Zane comiera mucho, pero
no estaba dispuesto a dejar que los alimentos favoritos del hombre se
agotaran.
El bar también estaría abierto a cuenta del casino. No es que Aidan
animara a nadie a beber, pero quería que todos estuvieran relajados mientras
presentaba sus ideas.
Bram tomó de nuevo la lista de comida y vio los cambios de Aidan.
—Ya que no necesito estar aquí hasta el mediodía para tener todo listo,
¿por qué no vamos a Sweet Buns para desayunar?
Aidan sonrió. Cualquier posibilidad que tuviera para ver a Zane, Aidan la
tomaría.
—En realidad, eso es perfecto. De todos modos quería comprobar a
Zane. La panadería está limpiando el festival en Blareston.
Bram cerró la puerta detrás de él.
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—Eso no es sorprendente. Juro que tengo que obligarme a no comer allí
más de tres veces a la semana.
El bar estaba a sólo unas pocas tiendas y al otro lado de la calle de la
panadería, cerca pero no lo suficiente para ver dentro de la tienda del bar.
Aidan se dio cuenta de que había unos pocos carros en la calle para un
domingo por la mañana.
Miro su reloj. Eran las nueve. La mayor parte de la ciudad estaba en la
iglesia, así que ¿de dónde salieron todos estos carros? Abriendo la puerta a
Sweet Buns, Aidan fue recibido por una panadería llena con Brenna y Ethan
corriendo hasta el agotamiento para atender a todos los que aún estaban
formados.
Las mesas tenían que ser despejadas de la peor manera, y los botes de
basura estaban rebosando. Basado en el sonido viniendo de la parte de atrás de
la tienda, Zane estaba ocupado cocinando. Claramente iba a necesitar ayuda.
—Um, ¿Bram?
Bram apoyó la mano en la espalda de Aidan.
—Yo te ayudaré en el frente. Ve a ver a Zane.
Aidan le dio a Bram una sonrisa de agradecimiento.
—Gracias.
La parte de atrás parecía haber sido bombardeada. Había platos apilados
en el lavavajillas, cuencos y sartenes apilados hasta que casi se inclinaban
sobre el fregadero, y sobre todo estaba una capa de harina. Casi parecía que
había nevado.
Zane estaba murmurando mientras continuaba glaseando rollos de canela.
Aidan no estaba completamente seguro de lo que estaba diciendo, pero atrapó
una fase acerca de mirar lo que deseabas. Aidan no estaba seguro de por qué
Zane no le había llamado para ayudarle, o a Jesse para el caso.
—¿Dónde necesitas que empiece?
146
La pregunta sorprendió a Zane, y la espátula que había estado usando
voló a través de la habitación.
—Ugh — Zane gruñó en frustración — Esto es simple y jodidamente
genial. Ahora tengo que usar tiempo para limpiar la maldita cosa.
Aidan hizo todo lo posible para no sonreír ante lo adorable que Zane
parecía enojado. No quería que se enojara, pero parecía listo para luchar
contra el mundo, una espátula a la vez. Caminando hasta donde la espátula
había aterrizado, Aidan la recogió y fue al fregadero para limpiarla. En todo se
había tardado menos de treinta segundos, pero esperaba que el tiempo le
hubiera permitido a Zane calmarse un poco. Cuando se giró para devolvérsela
al hombre, Aidan se dio cuenta de que treinta segundos no fueron suficientes.
En vez de devolverla a Zane, Aidan se acercó y besó al hombre hasta que
la tensión en su cuerpo finalmente se relajó. Cuando se apartó, sonrió ante la
expresión de dicha que su beso había creado.
—Ahora ve a hornear. Sé cómo repartir el glaseado como el mejor.
El recordatorio de lo que estaba pasando sacó a Zane del estado relajado,
y de repente estaba corriendo, u horneando. Cuando Aidan terminó de glasear
los rollos de canela, los llevó al frente, un poco aturdido cuando la gente
comenzó a alegrarse.
Vio desde las dos charolas de seis rollos cada uno a las al menos veinte
personas de pie en la línea y se dio cuenta de que no iba a ser suficiente. Giró
y encontró a Zane sacando dos cacerolas más de la mezcla pegajosa. Aliviado
de que tuvieran más, Aidan rápidamente glaseó los dos sartenes siguientes.
Llevó las dos cacerolas siguientes hacia afuera para encontrar que las
anteriores estaban limpias.
—Ethan, ¿han tú o Zane intentado con Jesse?
Ethan inmediatamente sacó su teléfono y llamó. Mientras tanto Aidan fue
a la parte de atrás para empezar a poner los platos en el lavavajillas. Cada
147
carga sólo tomó unos cinco minutos, lo que permitió a Aidan llevar platos
limpios y cubiertos al frente con relativa rapidez.
Mientras cada lote de pastelillos del desayuno salía del horno, Aidan los
traía al frente. Zane aún estaba murmurando acerca de cerrar las puertas, pero
Aidan lo dejó hablar sin interrumpir.
—Amigo, ¿sabes que tu panadería está llena con una línea fuera de la
puerta? — Dijo Jesse mientras caminaba con una abundante cantidad de platos
mientras aún tenía su abrigo.
Aidan gimió. Estaba tentado de pedirle a Zane que siguiera adelante y
cerrara las puertas.
—Zane está un poco estresado en este momento, así que quizás no
deberíamos mencionar la línea que apenas viene — Jesse vio a Aidan con los
ojos muy abiertos.
—¿Por qué, porque el hecho de que Ethan esté pidiendo más rollos de
canela, bears claws, y, bueno, casi todo lo demás no es una pista?
Aidan vio la mirada de pánico en los ojos de Zane.
—Solo pon esos en el lavavajillas y ve a limpiar las mesas — le ordenó
a Jesse. Afortunadamente lo escuchó.
Necesitaba hablar con Zane antes de que tuviera un colapso nervioso.
Aidan puso las manos sobre la cabeza de su amante y forzó al hombre a
concentrarse sólo en él.
—Está bien. Sólo sigue horneando y todo estará bien. Bram, Jesse y yo
estamos aquí para ayudar, ¿de acuerdo? — Zane asintió.
Aún parecía aturdido, pero era lo mejor que Aidan podía hacer en este
momento. Al ir al fregadero, Aidan comenzó a lavar las bandejas, mientras
Jesse seguía trayendo más y más platos para el lavavajillas. Cuando Jesse
regresaba del frente, él tomaba lo que Zane hubiera sacado del horno.
148
Trabajaron así por más de dos horas cuando Jesse finalmente regresó y se
desplomó contra uno de los mostradores.
—No quiero echarnos la sal, pero no hay más fila.
Ethan y Bram caminaron hacia la parte trasera.
—Brenna está limpiando el mostrador, pero creo que lo peor terminó —
dijo Ethan. Luego tomó un paño y empezó a limpiar uno de los tres
mostradores.
—Gracias, chicos. No tenía ni idea de que esto pasaría — Zane aún
parecía estar aturdido, pero había estado saliendo lentamente de ello cuando
había hecho algún progreso para mantenerse al día con la constante lista de
pedidos. El teléfono de Zane sonó y todos gritaron.
—¿Hola? — Zane cerró los ojos en derrota — ¿Ya? ¿Cómo es eso
posible? Te envié dos veces más que ayer.
Sin siquiera decirle a Aidan podía decir que era Megan o Kevin y que
estaban sin nada, o casi nada. Aidan estaba emocionado por el éxito de Zane,
pero no estaba seguro de que tuvieran la energía para seguir haciendo esto. Sin
mencionar que él y Bram necesitaban comenzar a prepararse para la reunión
de esta tarde y que Zane aún tenía que hacer los postres que había pedido.
—Bueno, cuando se acaben, tendrás que cerrar temprano — Aidan pudo
oír a Megan gritar por el teléfono — Lo siento, pero acabamos de terminar
una jornada que arrasó con todo. He estado cocinando sin parar desde las
cuatro de la mañana, y aún tengo otra orden especial que hacer. No hay
manera de que pueda hacer más y enviártelas — Con cada frase la voz de
Zane era cada vez más y más alta. Cuando terminó, vio su teléfono con
incredulidad — Me colgó.
—¿Quién era? — preguntó Bram.
—Megan. Aparentemente están a punto de vender todo y ella quería que
yo llevara más — dijo Zane.
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Bram tomó la mano de Ethan y lo empujó hacia el frente.
—Ethan y yo te ayudaremos a limpiar el frente si tomas la parte de atrás
— No esperó una respuesta, sólo se llevó a Ethan.
—Tomo el lavavajillas y mostradores — dijo Jesse.
—Tengo que empezar a hacer los postres para la reunión — dijo Zane.
Aidan se giró y vio el montón de tazones y sartenes para limpiar.
—Supongo que eso me deja con el lavado de los platos — Él había
estado fregando ollas y bandejas durante al menos una media hora, pero tan
pronto como uno estaba limpio, Zane lo usaría y terminaría de nuevo en la
pila.
Al mediodía, Bram, Jesse y Ethan se fueron a preparar la reunión. Zane
casi había terminado los postres que Aidan había ordenado, y Aidan empezaba
a ver una luz al final del túnel con su pila de platos.
Zane frotó suavemente las manos en la parte baja de la espalda de Aidan,
haciendo que Aidan gimiera.
—Maldita sea que bien se siente, bebé.
Labios se presionaron contra sus hombros mientras esas manos
continuaban haciendo su magia.
—Gracias por ayudarme.
Aidan dobló su brazo hasta que su mano se presionó contra la espalda de
Zane, empujando sus cuerpos juntos.
—Me alegro de poder ayudar, bebé.
Casi gimió en decepción cuando las manos de Zane se deslizaron de su
espalda. Pero cuando volvieron alrededor de su cintura para mantener a Aidan
más apretado, no se quejó.
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—Creo que me estoy enamorando de ti — susurró Zane contra la espalda
de Aidan.
Por un momento el corazón de Aidan dejó de latir cuando oyó la
confesión de Zane. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Su garganta se cerró de
la emoción, lo cual le hizo difícil hablar.
—Me alegro — Las palabras fueron crudas cuando trató de forzar a sus
cuerdas vocales a trabajar. La siguiente parte la tenía que decir mientras
mirara a Zane a los ojos. Se dio la vuelta y se inclinó hasta que sus frentes se
tocaron, sus ojos se centraron el uno en el otro — Porque sé que te amo.
Se movió un poco más cerca, y sus labios se encontraron cuando ambos
dejaron que sus sentimientos se transmitieran en un dulce y lento beso. La
alarma del teléfono de Aidan se apagó, diciéndole que realmente necesitaba
llegar al bar.
—Sé que tienes que irte — Zane le dio un pequeño beso más en la boca
— ¿Puedes tomar lo que he hecho? Traeré el resto en cuanto termine.
—De acuerdo, bebé — Aidan vio las diez cajas de pasteles
preguntándose cómo se suponía que debía cargar todo y aún así ver.
Al final, sólo tomó siete y le pidió a Jesse que regresara por el resto. El
bar se veía genial. La comida estaba colocada en el bar, estilo buffet. Las sillas
plegables habían sido traídas, en caso de que hubiera más gente de lo que
Bram tenía sillas regularmente. Aidan no sabía qué iba a suceder, pero pensó
que era mejor estar preparado.
—Hey, Aidan. Todo se ve genial — dijo Parker cuando entró en el bar —
Parece que con seguridad todos los artesanos estarán aquí, incluyendo a
muchos que no tienen tiendas en el callejón del Artesano.
Aidan estaba un poco sorprendido. Por alguna razón, pensó que tendría
más dificultades para hacer que la gente escuchara lo que tenía que decir.
—Eso es realmente genial. Gracias, Parker.
151
El hombre se ruborizó.
—No hice nada más que extender la palabra. Todos estamos luchando,
sería bueno tener más negocios aquí en Cedar Falls en vez de tener que
conducir siempre a otras ciudades.
La puerta se abrió y más gente empezó a entrar.
—¿Por qué no tomas un plato y hablamos más tarde? — Aidan sugirió a
Parker antes de girar para presentarse a los recién llegados.
Lo que él creía que serían unos cuantos propietarios de tiendas se
convirtieron en un flujo interminable de dueños de tiendas, artesanos e incluso
algunos de los habitantes de la ciudad que querían abrir tiendas pero estaban
recelosos porque la ciudad no lo estaba haciendo tan bien.
—Bueno dulzura, ya era hora de que te volviera a ver — Betty Sue
abrazó a Aidan como si fuera un amante perdido desde hace tiempo.
Aidan hizo todo lo posible por retroceder, pero Betty Sue era mucho más
fuerte de lo que pensaba. Finalmente la sintió relajar su apretón y pudo
respirar una vez más. Pero, para su horror, sus labios se engancharon.
Todo lo que olió fue cigarrillos y café quemado. Estaba seguro de que iba
a vomitar. Desesperado, trató de empujarla, pero no era fácil moverla.
—Betty Sue, si no consigues sacar tu desagradable boca de mi hombre
voy a rasgar ese cabello blanqueado de tu cabeza.
Aidan casi lloró de alivio cuando oyó la voz de Zane.
Betty Sue alejó su boca de Aidan, dándole una sonrisa sugestiva antes de
girarse hacia Zane con una expresión desdeñosa.
—No hay manera de que Aidan sea gay. Él es todo un hombre y ya lo
reclamé como mío.
Zane sonrió.
152
—¿De verdad? — Caminó hasta Aidan, apartando a Betty Sue. Una taza
de café fue empujada en sus manos — Bebe esto para deshacerte de su
horrible sabor.
Aidan hizo exactamente lo que le habían ordenado. Nunca se había
sentido tan disgustado en toda su vida. Inclinó la cabeza y vació el contenido
del café en su boca. Afortunadamente, se había enfriado lo suficiente como
para no quemarse la lengua.
Betty Sue intentó apartar a Zane, pero su amante era mucho más fuerte
de lo que parecía.
—Aléjate de él. No quiero que lo toques — gritó ella.
Jesse se acercó a la mujer.
—Mira, Betty Sue. Ambos sabemos lo que pasa cuando me pongo de mal
humor.
Cómo funcionó, Aidan no estaba seguro, pero Betty Sue por suerte se
quedó allí en silencio. Le lanzaba dagas con la mirada a su amante, pero al
menos no estaba tratando de apartarlo otra vez. Ahí fue cuando Zane volcó esa
sonrisa deslumbrante sobre Aidan. Sintió que se ahogaba en las profundidades
de su mirada. Aquella hermosa cara era algo de lo que Aidan nunca se
cansaría de mirar.
—Ahora bésame como debe de ser — dijo Zane.
Entre silbidos, gritos y aplausos, Aidan hizo exactamente lo que le dijo.
Tan pronto como sus labios tocaron los de Zane, el resto del bar se apagó en
un rugido sordo mientras su mundo entero se concentró en el hombre entre sus
brazos.
—Sabes que siempre agradezco la demostración, pero creo que has
probado tu punto — dijo Ethan justo a su lado.
Lentamente, Aidan retrocedió, pero sus ojos nunca se alejaron de Zane.
153
—¿Hay alguna razón por la que Ethan siempre nos está separando?
—¿Hay alguna razón por la que siempre tengas tu lengua dentro de la
garganta de mi mejor amigo cuando entro en una habitación? — Ethan
respondió rápidamente — Si no lo supiera mejor, pensaría que quieres que
mire.
—Niño — Los ojos de Bram estaban en Ethan aunque él estaba al otro
lado de la habitación.
—¿Qué? — Preguntó Ethan — Sólo estaba haciendo una observación.
Aidan y Zane se rieron cuando Bram señaló el lugar delante de él y Ethan
inmediatamente fue hacia el hombre. Cuando Aidan vio a su alrededor, no vio
a Betty Sue en ninguna parte.
—No es que me queje, pero ¿a dónde fue Betty Sue?
Jesse sonrió.
—Digamos que tuvo que irse a casa.
Aidan no sabía lo que hizo Jesse, ni le importaba. Estaba contento de que
el tipo estuviera de su lado.
—¿Alguien se fue después de verme besar a Zane?
No era algo que fuera a cambiar, pues planeaba besar a Zane en público
cuando quisiera. Nada como lo que acababan de hacer, pero las
demostraciones públicas de afecto eran parte de las citas, y no iba a esconderlo
porque fuera gay.
—No. No nos importa que seas gay — dijo Noah, el dueño de la taberna
bajando la calle.
—Sí, ninguno de nosotros quiere que la mamá de Zane nos dé otra
conferencia sobre la tolerancia — dijo Charles Donovan III del banco local.
El grupo se echó a reír.
154
—Está bien entonces. ¿Por qué no tomamos todos un asiento y
empezamos? — Aidan estaba muy contento de haber decidido quedarse en
Cedar Falls. Seguro que había unos cuantos idiotas, como Betty Sue y Bobby
Joe, pero en general la gente era muy acogedora.
Epílogo
155
Aidan entró en la parte trasera de Sweet Buns para encontrar un desastre
completo una vez más. La harina cubría todas las superficies, incluyendo a
Zane mientras maldecía hasta por los codos mientras golpeaba una bola de
masa. Aidan sonrió ante la visión familiar.
Desde el Festival de la Calabaza, las ventas de Zane se habían disparado.
La gente manejaba de varios pueblos para probar sus diversas creaciones. Sin
mencionar que ahora estaba enviando productos por todo Estados Unidos.
Había tenido que contratar a dos personas más para mantenerse al día, pero
aún hacía la mayor parte de la preparación.
—¿Problemas? — Aidan se acercó a su amante y le dio un beso.
Zane le dirigió una breve sonrisa antes de volver a fruncir el ceño.
—Sí. Estoy tratando de averiguar cómo trabajar en bagels para el menú,
pero creo que voy a tener que poner otro conjunto de hornos.
Aidan vio a su alrededor y vio el área que Zane estaba pensando en usar
para los hornos. No vio problema. La zona se utilizaba actualmente sólo para
almacenar en estos momentos dos de los carritos con ruedas. Ellos podrían ser
puestos en otro lugar.
—¿Cuál es el problema?
—Dinero — Zane resopló — Quiero decir que estoy haciendo lo
suficiente para ponerlos, pero es un gran desembolso de dinero. Tardaré cerca
de cuatro meses para recuperarlo, asumiendo que las ventas continúen. Con el
invierno llegando, puede que no suceda. La gente no está muy dispuesta a
viajar tan lejos con la nieve.
—¿Entonces? Aún tienes los pedidos a domicilio. Quizás tardará seis
meses en lugar de cuatro, pero al final, si crees que los bagels se venderán, no
veo el problema — Aidan ni siquiera se había dado cuenta de que Zane no
vendía bagels. Con todos los pasteles increíbles nunca lo había notado — ¿Por
qué no los habías hecho antes?
Zane había vuelto a golpear la masa, así que Aidan se apartó del camino.
156
—Hazel Yantz era dueña de una tienda de bagel en 64/74. La conocí
cuando estaba viendo alrededor de los diversos negocios en la zona que
vendían pasteles. Ella era muy amable y servicial cuando le dije lo que estaba
haciendo — Los hombros de su amante se alzaron — Supongo que no quería
atraerle problemas a ella. Pero cerró, así que pensé que debía seguir adelante y
añadir bagels al menú.
Ahora entendía por qué Zane estaba golpeando la masa como si fuera a
matarla. Su hombre odiaba ver otros negocios fracasar, especialmente cuando
era amigo de ellos.
—Lo siento por Hazel.
Otro golpe.
Desafortunadamente la mayoría de los negocios no lo lograron por
mucho tiempo en Cedar Falls. Aunque Aidan esperaba que eso cambiara una
vez que Ryder Monroe llegara después del primer año.
Después de la reunión en el bar había logrado convencer a los demás de
la ventaja de contratar a un consultor turístico. Había llevado a todo el grupo a
poner la suficiente presión sobre el alcalde para que aceptara trabajar con esta
persona en varios eventos que ayudarían a atraer más turistas a Cedar Falls.
El casino acordó pagar el salario de Ryder durante el primer año hasta
que pudiera probar lo que podía hacer por Cedar Falls. De lo que Syn había
dicho, Ryder era uno de los mejores en lo que hacía. Actualmente trabajaba
para una pequeña ciudad en Oregón, pero había estado deseando un cambio.
—¿Qué va a hacer ella ahora? — Aidan no estaba seguro de que hubiera
algo que pudiera hacer por ella, pero parecía ser una buena señora cuando la
había conocido en la reunión. Un rubor se deslizó en la mejilla de Zane, pero
siguió golpeando esa masa. Aidan se rió— ¿La contrataste?
Su amante era un hombre tan bueno. Aidan debería haber sabido que
contrataría a Hazel. La barbilla de Zane se endureció como si estuviera
preparándose. La determinación brilló en sus ojos azules.
157
—Necesitaba a alguien que me pudiera ayudar aquí, y sería bueno tener a
alguien que conociera los detalles de dirigir una panadería. Megan es genial,
pero está ocupada con la tienda en línea y los envíos.
Aidan extendió las manos, las palmas hacia fuera.
—Solo preguntaba. Creo que es genial que la hayas contratado.
El color rojo se arrastró por el cuello de Zane.
—Oh.
Mierda, eso era sexy. Caminó de nuevo hacia donde estaba Zane y lo
atrajo hacia un beso caliente. Sus suaves labios se abrieron para él. Aidan
metió la lengua profundamente en esa caverna húmeda, saboreando cada
centímetro de la dulce boca de su amor.
Un gemido de necesidad de Zane amparó la necesidad de Aidan por su
amante. Sus manos desfilaron por su fuerte espalda hasta que apretaron ese
firme culo. Zane agarró la parte superior de los brazos de Aidan como si
tratara de evitar hundirse en el suelo.
Cuando el oxígeno se volvió necesario Aidan se retiró y besó un sendero
a lo largo de la mandíbula de Zane hasta su oreja.
—Te necesito.
Zane asintió.
—Oficina.
No necesitaba que se lo dijeran dos veces, Aidan medio llevó, medio
arrastró a Zane hasta su oficina. Pateó la puerta antes de tomarlo de nuevo en
sus brazos.
Ya estaba en el borde. Su pene se encontraba duro y palpitante ante la
sensación del cuerpo de su amante frotándose contra el suyo.
—Esto va a ser vergonzosamente rápido — advirtió.
158
Antes de quitarse los pantalones, Zane puso un tubo de lubricante en la
mano de Aidan. Ahora que su amor se había mudado con Aidan, les resultaba
más fácil mantener el lubricante en cada habitación de su casa, en la oficina de
Zane, en la oficina de Aidan e incluso en el carro. Ambos tenían problemas
para mantener las manos lejos uno de otro.
Cuando Zane se giró, plantó las manos en el escritorio y elevó su culo
desnudo en el aire, casi se tragó la lengua. Este hombre era todo para él.
Cuando Aidan no se movió con la suficiente rapidez Zane dirigió sus manos
hacia atrás y apartó las nalgas para mostrarle a Aidan su apretada entrada rosa.
—Esto es lo que necesitas para joder. Ahora, hazlo.
La necesidad y el deseo en la voz de Zane tuvo a Aidan empujando dos
dedos lubricados profundamente en ese agujero. Estiró a su amante
rápidamente. Sólo esperaba que no fuera demasiado rápido. Aidan se bajó los
pantalones hasta las rodillas.
—Condón — Era algo de lo que él esperaba pudieran prescindir pronto.
Ambos habían sido sometidos a pruebas y esperaban los resultados. Zane le
tendió dos hojas de papel. Confundido Aidan se limitó a mirarlas, incapaz de
leer una palabra de lo que estaba en la página — ¿Qué?
—Ambos estamos limpios. Ahora empuja ese duro pene en mi culo —
Zane lo había mirado de nuevo para darle una sonrisa.
El conocimiento de que estaba a punto de sentir toda aquella carne
caliente y aterciopelada contra la suya, casi lo había hecho venirse. Puso la
punta de su miembro contra el culo de Zane y se quedó viendo por un
momento el magnífico sitio. Luego avanzó lentamente, viendo fijamente su
agujero engullendo su pene.
—Mierda —gimió ante la vista.
Una vez que estuvo completamente asentado, vio hacia arriba y encontró
los ojos de Zane en él. Lujuria ardía en esos orbes azules. Aidan se inclinó
sobre la espalda de Zane hasta que sus labios tocaron los suyos en un húmedo
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y descuidado beso que igualaba la naturaleza de su jodida mientras Aidan
golpeaba su eje en Zane una y otra vez.
Cuando se giró demasiado incómodo para seguir besándose, Aidan se
levantó de nuevo, agarró las caderas de Zane con fuerza y golpeó en el culo
más caliente que había jodido nunca.
—Estoy cerca — advirtió.
Sus bolas se tensaron contra su cuerpo, y su pene se engrosó.
—Córrete con mi pene, Zane.
Como si sus palabras hubieran sido todo lo que Zane necesitaba, su culo
se contrajo apretando alrededor de Aidan mientras el pene de Zane estalló. La
sensación de esa carne satinada que se aferraba a su miembro lo llevó al
orgasmo. Se derrumbó sobre la espalda de Zane agotado.
Cuando por fin pudo una vez más ponerse sobre sus pies, Aidan se
levantó y lentamente sacó su pene. Su eje valientemente trató de levantarse
ante la visión de su semilla escapando del agujero de Zane.
—En serio, todos podíamos escucharte desde aquí. Si vas a hacernos
escucharlos, podrías por lo menos dejarnos ver — gritó Ethan a través de la
puerta.
Aidan y Zane se miraron el uno al otro antes de echarse a reír. Una vez
que consiguieron sus ropas abotonadas, Zane entró en los brazos de Aidan.
—¿Sabes que te amo, cierto?
Aidan quería saltar arriba y abajo ante la admisión de su amante. Lo
sabía, pero aun así era bueno escuchar esas palabras.
—Yo también te amo bebé.
Había aún un largo camino por delante para Aidan para poner en
funcionamiento el casino y el hotel, sin mencionar que el alcalde aprobara los
planes que él y los otros dueños de las tiendas habían enviado. Pero
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Aidan estaba preparado para el desafío. Con Zane a su lado se sentía
capaz de tomar el mundo.
Fin
Acerca del Autor
Shea Balik siempre ha tenido una imaginación vívida con historias
corriendo alrededor de su cabeza. A menudo sus historias son tomadas de
observar a otras personas con su propio giro en la vida. Viajar es una de sus
formas favoritas de cumplir con su pasión de observar a la gente.
Nunca se sabe, un día puedas despertar su imaginación para su próximo
libro.
Ya sea en casa o viajando, ella suele estar delante de su computadora
escribiendo o acurrucada con un buen libro.
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