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CONTENIDO DE ESTE NUMERO:
· Misa Alemana ................... ·. 1
La disciplina eclesiástica según · ·
Mateo 18:15-20 : . .. . 7
Brev'e estudio de· la cuestión de si ,
es correcta la traducción de
lsalas 7:14 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,17
Caminando juntos . . . . . . . . . . • . . . . . 21
Bosquejos para sermones . . . . . . . . 38
IV -1976 · Año 23 - Nº 92
·1R.e\?ísta tteológíca
Publicación Trimestral de Teología y Homilética Luterana.
Redactada por la Facultad del Seminario Concordia
Editor: Fr. Lange
Núm. 92 Cuarto Trimestre - 1976 Año 23
MISA ALEMANA - 1526
Las tres obras mayores con que Lutero contribuyó deci-
sivamente a la nueva forma del culto en las iglesias de la
Reforma fueron: 1) "Del orden del culto en la iglesia1; 2)
"Formula Missae et Communionis"2, ambas del año 1523, y
3) "Misa Alemana"3. Esta última, que data de 1526, merece
nuestra atención y consideración especial no sólo por haber
sido publicada y puesta en práctica hace 450 años, sino por
su trascendencia litúrgica y como una contribución impor-
tante de Lutero a aquel campo de la actividad eclesiástica.
Tomando en cuenta que las primeras dos de las obras
mencionadas fueron escritas por Lutero poco después de
haber regresado de su refugio en el Wartburgo a Witten-
berg, donde por instigación de Carlstadt y los "profetas de
Zwickau" habían estallado graves desórdenes, se compren-
de que Lutero con su espíritu conservador tratara de elimi-
nar o contrarrestar todo lo que en el nuevo culto daba mo-
tivo a desorden. R. Bainton4 comenta este carácter de la
intervención de Lutero de este modo: "Mientras todavía se
hallaba en el castillo de Wartburgo, había llegado a darse
cuenta de que eran imperativos algunos cambios en la li-
turgia, y había aplaudido los intentos iniciales de Carlstadt.
Sin embargo, Lutero mismo era conservador en tales asun-
tos, y deseaba alterar lo menos posible la amada misa. El
punto principal era que debía excluirse toda pretensión de
méritos humanos. Así Lutero emprendió en 1523 la tarea de
hacer las mínimas revisiones esenciales para la doctrina
evangélica. Su Formula Missae fue escrita en latín. El canon
de la misa desapareció porque era la parte en que apareció
la referencia al sacrificio."
Es cierto que Lutero procede muy cuidadosamente en
sus sugerencias referentes a la manera de introducir posl-
bles reformas en el culto dominical. Comprendiendo lo ver-
daderamente evangélico de las órdenes de culto antiguas,
dejó intactos, como muy loables, el Introito, Kirie, Gloria,
Epístola, Gradual, Evangelio, Aleluya, Credo Niceno, Sanc-
tus, Agnus Dei, Comunión y Postcomunión.
El sermón, si bien no fue directamente una innovación,
recibió un nuevo y fuerte énfasis debido a su fundamental
importancia, la que en nuestros días fue destacada por P.
Brunner5, al decir que "no puede haber ninguna renovación
de la iglesia en la cual se pasa por alto la necesidad espi-
ritual del sermón y se niega su función imprescindible en
la comunicación de la palabra". A este respecto, Lutero ya
había afirmado en su primera exposición litúrgica de 15236
lo siguiente: "Donde no se predica la palabra de Dios, sería
mejor que no se cante, ni se lea, y que la gente ni siquiera
se reúna".
Lo primero que Lutero exige del sermón es que sea pre-
sentado en la lengua del pueblo, por cuanto tiene un signi-
ficado esencialmente misional. Por eso considera la posibi-
lidad de intercalarlo antes del introito, porque según él, el
sermón es comparable al llamado de Juan Bautista en el
desierto. Sus palabras al respecto son:7 En cuanto al ser-
món alemán opinamos que no importa mucho si se lo ubica
después del Credo o antes del Introito, aunque podrían pre-
sentarse argumentos por qué conviene anteponerlo a la
misa, ya que el evangelio es una voz que clama en el de-
sierto y que debe invitar el corazón del incrédulo a la fe."
En la otra parte central, que puede considerarse como
segunda culminación del culto, Lutero abolió todo lo que
recordaba un sacrificio con que el sacerdote pretendía ofre-
cer el cuerpo y la sangre de Cristo a Dios como sacrificio
propiciatorio por los presentes y ausentes. Pues con esto,
todo el acto se había transformado en una ofrenda dada a
Dios en favor de alguien, y había perdido así el carácter de
una acción de gracias por los dones divinos que recibimos.
Esta parte de la comunión, conocida como el "canon de la
misa", que desde Gregorio el Grande no había cambiado
sustancialmente, fue calificada por Lutero como la "abomi-
nación de la misa" y por ende eliminada. Lo mismo currió
-2-
con todo lo exagerado o pomposo en materia de simbolis-
mos y ritos. El resultado de tales reformas, expuesto en la
"Formula Missae" del año 1523, fue el siguiente orden para
la comunión:
1 . Acto preparatorio.
2. Prefacio con las antiguas frases preliminares.
3. En la consagración, que sigue aquí al prefacio, se can-
tan o se recitan las palabras de la institución.
4. El coro canta el Sanctus. Durante el Benedictus se
realiza la elevación.
5. Se reza el Padrenuestro.
6. Con la salutación comienza la distribución mientras que
se canta el Agnus Dei. No se aplica más el partimiento
de pan ni la mezcla de los elementos. El pan puede ser
distribuido inmediatamente después de ser bendecido
y antes de la bendición de la copa.
7. Siguen algunas oraciones finales con el Benedicamus
y la bendición, mayormente la aaronítica.
Tal · la propuesta de Lutero referente a la comunión, a
la cual podrían conferirse los más diferentes nombres: el
Sacramento, la Bendición, la Eucaristía, la Mesa del Señor,
la Santa Cena, el Recuerdo del Señor, la Comunión que ya
fue mencionada, pero de ninguna manera "el Sacrificio".
Con esto Lutero no quiso introducir una nueva ley. La liber-
tad de cambiar los ritos debía prevalecer, y aun podía admi-
tirse una cantidad de nuevas formas sin producir escánda-
los para las conciencias de los cristianos.
¿Por qué entonces la nueva obra de Lutero en el año
1526 apareció con el título "Misa Alemana"?
Hay que aclarar que con esta Misa Alemana, de ninguna
manera debía ser abolida o sustituida la Formula Missae, por-
que este nuevo orden litúrgico había sido compuesto mayor-
mente para los laicos sencillos y la juventud para que apren-
dan algo. Pues así dice Lutero en sus palabras introductoras
-3-
para la Misa Alemana: "Este orden lo proponemos principal-
mente por causa de los indoctos y de la juventud que diaria-
mente debe ser enseñada y educada en la Escritura y la Pa-
labra de Dios para que conozca la Escritura, sepa defender
su fe, y cuanto antes enseñar también a otros para que crez-
ca el reino de Cristo. Y por causa de ellos (los jóvenes) hay
que leer, cantar, predicar, escribir y componer, y si fuese
de provecho, quisiera que repiquen todas las campanas y
toquen todos los órganos y que haga música todo aquello
que sea capaz para ello. . . Por eso los cultos de los pa-
pistas son censurables, porque hicieron de ellos leyes, obras
y méritos, con lo cual suprimieron la fe y no se preocupa-
ron por los jóvenes. . . Con esto -la misa alemana- no
quiero abolir o cambiar la Formula Missae sino usarla libre-
mente donde nos plazca o donde haya motivos para usarla.
Pues de ninguna manera quiero que la lengua latina sea
suprimida totalmente en el culto, porque siempre pienso en
la juventud ... ". "Además la misa alemana o culto de que
seguidamente tratamos, debe ser arreglada por causa de los
laicos sencillos."8
/ Lutero tenía la intención de proveer aún un 3er. orden del
culto para aquellos que seriamente quisieran ser cristianos
confesando el evangelio con mano y boca. Con respecto a
esta idea dijo: "Si se tuviera la gente, las personas que tu-
vieran el serio deseo de ser cristianos, en breve se habría
encontrado para ellos un arreglo del culto. Pero todavía no
quiero ni puedo tomar medidas para establecer tal congre-
gación. Pues aún no cuento con tales hombres o personas,
tampoco veo que haya muchos que tengan ese serio deseo".9
Si se toma en cuenta el destinatario para quien Lutero
había concebido su 29 orden del culto llamado la misa ale-
mana, y su afán y apuro de presentar todo el culto en la
lengua del pueblo, y si se tiene en cuenta además que po-
siblemente no disponía todavía de una traducción satisfac-
toria de todas las partes del culto, se comprende esta sor-
prendente simplificación que Rudolf Staehlin1º llama una
"reducción radical" y otros un "torso incoherente", lo que
no es justificado.
-4-
Para motivar su crítica, Staehlin afirma que en la parte
. de la comunión, Lutero suprimió el Sursum corda (las frases
preliminares que comienzan con "elevad vuestros corazo-
nes") el prefacio, el Padrenuestro y la salutacíón, el Sanctus
y el Qui pridie (que da a las palabras de la institución el
carácter de una oración). Esto es verdad sólo parcialmente.
Lutero sustituyó el prefacio por una exhortación. Aunque
esto pueda ser cuestionado, es sin embargo comprensible
por la antes mencionada motivación general de este orden
del culto. El Padrenuestro no fue eliminado sino sustituido
por una paráfrasis de esta oración de un carácter explica-
tivo. El Sanctus fue ofrecido en una forma traducida y ver-
sificada con una música magistral para ser cantada durante
la distribución. Y si fue eliminado el Qui pridie, Lutero se-
guramente lo hizo para devolver a estas palabras su carác-
ter constituyente, porque no deben ser consideradas como
una oración.
Podría ser objeto de discusión la tentativa de Lutero de
sustituir textos litúrgicos, como p. ej. el introito por un himno
de carácter parecido, o el Credo, sea el apostólico o el ni-
ceno, por su forma versificada compuesta por Lutero mismo.
Sin embargo, hay que reconocer que tal forma en sí, es de-
cir la combinación de los nuevos textos en la forma vernácu-
la, los salmos con su música, el modelo cantable de la Epís-
tola y el Evangelio, entonces todavía de uso común, la mo-
dulación para las palabras de la institución de la Santa Cena
que se practica aún hoy y sigue siendo la mejor forma, el
admirable Sanctus y especialmente los nuevos himnos, son
un aporte muy positivo al desarrollo litúrgico en las iglesias
evangélicas.
Otras cosas ya propuestas por Lutero aún esperan ser
realizadas o han sido puestas en práctica en la Iglesia Ca-
tólica Romana, como lo sugiere el pasaje de introducción
para el "culto dominical para los laicos", que dice:
-5-
Las casullas, el altar y las velas pueden quedar hasta
que caigan en desuso por sí solos o hasta que nos plazca
cambiarlos, y no nos oponemos si alguien quisiera hacer
modificaciones. Pero en la misa genuina entre cristianos ex-
clusivamente, el altar no debiera quedar como está ahora,
y el sacerdote debiera dirigirse siempre hacia la congrega-
ción, como sin duda lo hizo Cristo en la Santa Cena. Esto
se hará a su tiempo"!'.
1) Von Ordnung des Gottesdienstes in der Gemeinde, Walch X, 220.
2) Walch X, 2230.
3) Deutsche Messe und Ordnung des Gottesdienstes, Walch X, 226 sig.
4) Rolando Bainton: Lutero (Editorial Sudamericana) pág. 381.
5) Peter Brunner: Zur Lehre vom Gottesdienst, Liturgia, pág. 197.
6) Del orden del culto en la iglesia, Walch X, 222.
7) Formula Missae, Walch X, 2240.
8) Deutsche Messe, Walch X, 228.
9) Deutsche Messe, Walch X, 229.
/ 10) Rudolf Staehlin, "Die Geschichte des christlichen Gottesdienstes''
en Leiturgia, 19 fascículo, pág. 59.
11) Lutero, Misa Alemana, Walch X, 235.
F. L.
¿Sabía Ud. que el año pasado fueron distribuidas por
las sociedades bíblicas en Alemania Occidental 441.000 Bi-
blias, 278.000 ejemplares del Nuevo Testamento y 117.000
porciones de la Biblia? En la parte oriental de Alemania, la
D.D.R.,que tiene la cuarta parte de población comparada con
la de Alemania Occidental, las cifras correspondientes son
19.320; 51.000 y 24.000. Las últimas cifras son muy bajas si
se comparan con la distribución de la Biblia en Alemania
Occidental. ¿Refleja esto la política atea del gobierno que
trata de desacreditar el cristianismo?
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