BENEFICIOS DE LA HONRA
1. Si honras a Dios tendrás su presencia. “El SEÑOR estará con ustedes, siempre y cuando ustedes estén con él. Si lo
buscan, él dejará que ustedes lo hallen; pero si lo abandonan, él los abandonará”, 2º Crónicas 15:2 (NVI).
2. Si ‘tienes’ a Dios tendrás su bendición. “Obedécelo (a Dios)… Él siempre responderá tus peticiones…”, 1º Crónicas
28:9 (TLA).
3. Si ‘tienes’ a Dios tendrás su protección y lograrás su promoción. Considera a los tres amigos de Daniel. El rey
Nabucodonosor mandó hacer una estatua de sí mismo y ordenó a todo el mundo que se postrara delante de ella.
Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron y el rey ordenó que fueran arrojados al horno, Daniel 3:15-23. Al ver que no
morían exclamó: “No hay otro dios que pueda hacer lo que el Dios de estos jóvenes ha hecho…
Además, Nabucodonosor les dio a los tres jóvenes puestos aún más importantes en el gobierno de Babilonia”,
Daniel 3:29-30 (TLA).
La forma en la que tratas a Dios determina cuánto recibirás de Él. Quienes honran a Dios serán honrados por él: “Yo
honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”, 1º Samuel 2:30. La honra es el
vehículo que te ‘trae’ a Dios y su bendición. Un claro ejemplo es el de Jesús cuando estuvo en Nazaret: “No
pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos…”, Marcos 6:5. La expresión “no pudo” indica
que fue frenado. ¿Qué lo estorbó para que no pudiera hacer milagros? La falta de honra. Jesús mismo dijo: “No hay
profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”, Marcos 6:4. Jesús no fue tratado con
respeto y consideración sino como un conciudadano más, por tanto recibieron de Él una bendición muy pequeña.
Por el contrario, el centurión mencionado en Mateo 8:5-13 honró a Jesús y se llevó el premio completo. El oficial
romano dijo: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará”, versículo
8. En primer lugar, lo trató como Señor y, luego, dijo de sí mismo que no era digno. ¿No era digno? Si él era un oficial
del ejército romano, es decir, el conquistador; mientras que Jesús pertenecía a una nación conquistada. Sin embargo,
el centurión sabía bien quién era Jesús. Reconoció su autoridad espiritual por encima de la suya que era terrenal.
Trató a Jesús como alguien muy importante y le rindió el debido respeto. Como consecuencia, su criado fue sanado
completamente. En conclusión: la honra es una clave esencial para recibir del cielo.
CÓMO HONRAR A DIOS
1. Con el dinero. “¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?”. En los diezmos y en las
ofrendas. Ustedes… están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando”, Malaquías 3:8-9 (NVI). El
diezmo no te pertenece, le pertenece a Dios. Además, tú no le das a Él el 10% de TU DINERO. Todo el dinero que
posees es de Dios y Él te pide que le devuelvas el 10%.
2. Con el cuerpo. “El cuerpo no es para que lo usemos en relaciones sexuales prohibidas…”, 1a Corintios 6:13 (TLA).
“Dios quiere que ustedes sean cada vez más puros, que se mantengan alejados de la inmoralidad sexual… Es decir,
que usen su cuerpo de una manera que lleve a la pureza y honre a Dios”, 1a Tesalonicenses 4:3-4 (PDT). La única
relación sexual que Dios permite es entre un hombre y una mujer en el vínculo del matrimonio. Cuando tú crees en la
omnipresencia de Dios es más fácil mantener la santidad. “Tu caminar es más recto cuando estás convencido de que
no puedes hacer nada a espaldas del Señor”.12
3. Con el testimonio. “No te avergüences de hablar a otros de nuestro Señor Jesús…”, 2a Timoteo 1:8 (PDT). “No me
da vergüenza anunciar esta buena noticia. Gracias al poder de Dios, todos los que la escuchan y creen en Jesús son
salvados…”, Romanos 1:16 (TLA). “A cualquiera que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré
delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo
negaré delante de mi Padre que está en los cielos”, Mateo 10:32-33 (RVC).
4. Con los dones y talentos. “Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los
demás…”, 1ª Pedro 4:10 (PDT).
5. Con las palabras. Hay personas que en un momento de euforia emocional hacen promesas a Dios que luego no
cumplen, Malaquías 1:14. Ten cuidado con tus palabras; también de las conversaciones en las que participas.
Recuerda que la fe viene por el oír y se va por el oír. No es saludable para tu vida espiritual prestar oído a cosas
malas; además estarás siendo cómplice de un pecado ajeno y colaborando para que otras personas se alejen de Dios
o de su servicio. Reúnete con los que respetan a Dios y Dios te recordará siempre: “Los que respetaban al Señor
hablaron de esto unos a otros, y el Señor los escuchó atentamente. Entonces hizo escribir un libro recordatorio donde
estaban los nombres de aquellos que respetan al Señor y honran su nombre”, Malaquías 3:16 (PDT).
6. Con el servicio. “Ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle…”,
Romanos 12:1 (TLA). “Ustedes… tienen que dedicarse completamente al servicio de Dios”, Romanos 6:18-19 (TLA).
“Ustedes son sacerdotes al servicio del Rey”, 1ª Pedro 2:9 (TLA). Debemos ser cuidadosos y no caer en la trampa de
hacer cosas para Él olvidándonos de Él. Las actividades no deben apagar el deseo por su presencia. También es
cierto que hay ocasiones en que las mismas bendiciones nos alejan del servicio a Dios. Una enfermedad, un hijo, la
promoción en el trabajo, cualquier cosa podría alejarte de Dios y de su servicio. ¡No lo permitas!
7. Con el tiempo. “Dios mío… déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y
buscarte en oración”, Salmo 27:4 (TLA). “La relación con Dios puede ser tan intensa como sea tu búsqueda por su
presencia”.11 Invierte tiempo diario en cultivar una relación personal y apasionada con Dios. Él no derramará de su
Espíritu donde no haya hambre por su presencia.
El tiempo que dedicas a Dios no es tiempo perdido, es tiempo invertido. Pasar momentos a solas con el Señor
pareciera un tiempo que bien podría dejarse para hacer muchas cosas para el Señor. “Eso fue lo que dijo Judas: “¿Por
qué no se vendió este perfume… y se les dio a los pobres?”, Juan 12:5. En otras palabras, a lo que se ‘desperdiciaba’
en el Señor se le hubiera dado otra utilidad. Pero hasta que alguien no se derrame totalmente hasta parecer un
desperdicio, no habrá verdaderos resultados en la vida y en el ministerio. Estamos entrenados para producir, para
tener éxito ministerial. Pero con la puerta cerrada, en secreto, nadie nos ve. No podemos hacer otra cosa que estar
ahí. Sí, es cierto, humanamente hablando no hacemos nada y dejamos de ser ‘famosos’. Sin embargo, jamás habrá un
tiempo mejor invertido, más fructífero, más poderoso y más impactante que ese tiempo que pasamos con el
Señor”.13
Cómo honrar a Dios
Probablemente 1 Corintios 10:31 es una de las escrituras para memorizar más populares: “Si, pues, coméis o
bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.
Estas palabras se han grabado en placas, tarjetas, camisetas, tazas, imanes y calcomanías para autos. También
se han usado en incontables libros, entradas de blogs y podcasts religiosos; y eso es genial. Siempre
deberíamos mantener esta enseñanza bíblica fresca en la mente.
Pero hay un peligro potencial en que este versículo nos sea tan familiar, se trata de asumir que lo
comprendemos a profundidad, incluso si no es el caso. Es posible que tengamos sólo una vaga idea de lo que
significa hacerlo todo para gloria de Dios y no tomemos el tiempo para reflexionar acerca de qué deberíamos
estar haciendo para obedecer de verdad este mandamiento.
¿Qué significa exactamente glorificar o hacerlo todo para gloria de Dios?
Los diccionarios y comentarios bíblicos generalmente definen la palabra “glorificar” como “conceder gran
estima, respeto o reverencia”. La palabra “glorificar” también se traduce en la Biblia como “dar honor”.
Glorificamos u honramos a Dios cuando reconocemos, valoramos o exaltamos sus atributos o actos —su
santidad, carácter perfecto, magnificencia, sabiduría y omnipotencia.
También honramos a Dios cuando pensamos y actuamos de formas que reflejan su carácter y evidencian su
trabajo en nuestra vida.
Para realmente honrar a nuestro Padre, necesitamos pensar en pasos específicos que podemos dar para vivir 1
Corintios 10:31. Sin esto, es muy fácil relegar este versículo en nuestra mente como un simple lema bonito.