REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR
PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
“RAFAEL MARÍA BARALT”
VICERRECTORADO ACADÉMICO
PROGRAMA DE EDUCACION
MENCIÒN EDUCACIÒN FISICA
RESUMEN
Trujillo, Mayo de 2023
INTRODUCCIÓN
El Sistema Educativo a experimentado un gran sin números de cambios y
avances los cuales han reconocido minuciosamente la diversidad humana como
una realidad propia del entorno inclusivo, permitiendo apoyar a cada uno de los
niños, niñas y jóvenes bajo el principio del respeto de sus cualidades y
características innatas de cada uno de ellos. En el mismo sentido, la praxis
educativa en las escuelas acarrea una ola de problemas debido a que el cuerpo
docente no desarrolla adaptaciones curriculares asertivas de acuerdo con el grado
de las necesidades afectando directamente el proceso de aprendizaje de los
educandos, que al no ser apreciadas sus diferencias individuales y sus
necesidades particulares, generan dificultades como: desmotivación, bajo
rendimiento académico, comportamientos conductuales inapropiados y entre otras
dificultades educativas.
Ante los cambios en el sistema educativo nacional y la inminente necesidad
de atender a la diversidad en las aulas bajo este enfoque pedagógico y social, se
exponen los conceptos que se han empleado en diferentes fuentes documentales,
así como la clasificación que han hecho varios autores.
La Discapacidad es la pérdida o disminución de aptitudes o habilidades
físicas, mentales o sensoriales, derivadas de alguna deficiencia fisiológica,
anatómica o psicológica, que limita, dificulta o impide la realización de actividades
cotidianas. En ambientes adversos y ante la falta de oportunidades puede
arribarse a situaciones de minusvalía social, lo cual obliga a repensar, desde las
ciencias sociales, las situaciones de exclusión, discriminación y maltrato hacia
esta población. Se busca hacer efectivos sus derechos, pasando de la ideología
del déficit al paradigma de la diferencia.
Según la Organización Mundial de la Salud define a la Discapacidad como:
“Cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en
la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano ”.
Abarcando deficiencias, limitaciones de actividades y restricciones de participación
de una persona en donde
1. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función
corporal.
2. Las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o
tareas.
3. Las restricciones de la participación son dificultades para relacionarse y
participar en situaciones vitales.
Por consiguiente, entendemos que la discapacidad es un fenómeno
complejo que no contempla al individuo de forma aislada, sino en su interacción
con la sociedad en la que se desenvuelve. Esta definición reconoce, por primera
vez, el “contexto social” como elemento determinante en la discapacidad de una
persona.
Asimismo, las personas con discapacidad según (Convención de la ONU,
2006, y Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud,
OMS, 2002), son aquellas personas que presentan deficiencias físicas, mentales,
intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con el entorno,
encuentran diversas barreras, que pueden impedir su participación plena y
efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás ciudadanos.
Lo anteriormente expuesto no refleja otra interrogante como lo son las
necesidades educativas especiales (NEE) las cuales constituyen una desventaja o
mayor dificultad para el aprendizaje que el resto de sus pares y, por lo tanto,
requiere de ayuda adicional para alcanzar el desarrollo educativo en forma óptima.
En la misma línea Infante (2007), expresa que “las Necesidades Educativas
Especiales aparecen cuando un estudiante presenta un ritmo para aprender muy
distinto al de sus compañeros y los recursos disponibles en su escuela son
insuficientes para apoyarlo en la adquisición de los contenidos establecidos en los
planes y programas de estudio. Por lo tanto, requiere de recursos mayores o
diferentes, que pueden ser: profesionales, materiales, ajustes arquitectónicos y
adaptaciones curriculares” (Grijalba & Estévez ,2020).
De igual forma debemos entender que las necesidades educativas
especiales no esta asociada simplemente a una discapacidad; es decir podemos
clasificarlas en dos grupos, en primer grupo tenemos las Necesidades Educativas
Especiales no asociadas a la discapacidad, donde se pueden identificar a las
siguientes: Dislexia, Discalculia, Disgrafía, Disortografía, Disfasia, Trastornos por
déficit de atención e hiperactividad y Trastornos del comportamiento. En un
segundo grupo se encuentran las Necesidades educativas especiales asociadas a
la discapacidad, donde se ubican las siguientes: Discapacidad intelectual, física-
motriz, auditiva, visual o mental; Multidiscapacidades; y, Trastornos generalizados
del desarrollo (Autismo, síndrome de Asperger, síndrome de Rett, entre otros).
Lo cual nos da pie a la Educación Inclusiva, donde el principal objetivo
es la integración de personas con NEE en las aulas regulares y en la
aceptación de las mismas. No obstante, es necesario reformular este
proceso de integración y posicionarse con un nuevo enfoque teórico que
cimente razonablemente esta nueva perspectiva social, inclusiva y
colaborativa de la educación
Parafraseado a la Comisión de Expertos del MINEDUC (2004: 17) "La
inclusión significa hacer efectivos para todos; el derecho a la educación, la
igualdad de oportunidades y la participación". La educación inclusiva pretende una
transformación de la educación general y de las unidades escolares, para que
sean capaces de acoger y dar respuestas educativas a la diversidad de Individuos.
La inclusión fomenta el hecho de superar cualquier tipo de discriminación y
exclusión que se pueda dar en el interior de las aulas escolares, partiendo de que
muchos alumnos y alumnas no presentan igualdad de condiciones educativas, y
muchas veces no se considera sus características personales.
Desde esta perspectiva, la educación general y la educación especial no
deberían ser consideradas como realidades separadas, sino que, por el contrario,
deben unificarse y generar un trabajo colaborativo para lograr los principios de una
educación para todos los niños y niñas. Respondiendo a la diversidad a través de
un conjunto de recursos tanto humanos como materiales, acogiendo
pedagógicamente las necesidades educativas que presenten los estudiantes en la
educación regular.
Por esta razón, el desarrollo de una educación inclusiva implica
modificaciones en el propio sistema educativo, que den paso al surgimiento de
políticas públicas en torno a este tema, otorgando a los centro escolares los
lineamientos teórico-prácticos, a través de estrategias y herramientas que
preparen a las comunidades educativas a desarrollar un pensamiento intercultural,
para realizar prácticas pedagógicas estratégicas en función de responder a los
nuevos retos y desafíos de la educación inclusiva.
Debemos entender que la inclusión y la integración educativa no sol los mismo, la
principal diferencia entre ambos términos radica en si existe o no una separación
social previa y, de ser así, la manera en la que se produce el proceso de
adaptación de ese sector poblacional que ha sido segregado del resto.
En el caso de la integración educativa, hay una parte de la población
escolar que se encuentra “fuera” y, desde el ámbito de la Educación, se plantea
una duplicidad del sistema (educación ordinaria y educación especial) para dar
respuesta a los alumnos con dificultades y así llevar a cabo su adhesión. Ahora
bien, el principal inconveniente es que el peso de la adaptación recae,
principalmente, sobre el niño o adolescente.
Sin embargo, en la inclusión educativa no existe una segregación previa,
además de que implica un sistema único para todos: currículo, metodologías,
estructuras organizacionales, etc. se adaptan a la diversidad de la población
escolar y se atiende a todos los alumnos por igual. Asimismo, es el sistema el que
se ajusta al estudiante, no al revés.
Es importante transitar hacia el concepto de barreras para el aprendizaje y
la participación, ya que consideran que “Cuando los estudiantes encuentran
barreras se impide el acceso, la participación y el aprendizaje. Esto puede ocurrir
en la interacción con algún aspecto del centro escolar: sus edificios e instalaciones
físicas, la organización escolar, las culturas y las políticas, la relación entre los
estudiantes y los adultos o en relación con los distintos enfoques sobre la
enseñanza y el aprendizaje que mantiene el profesorado. Las barreras también se
pueden encontrar fuera de los límites del centro escolar, en las familias o en las
comunidades y, por supuesto, en las políticas y circunstancias nacionales e
internacionales” [Booth y Ainscow, 2015, p. 44].
El uso del concepto de barreras para el aprendizaje y la participación está
asociado a la atención a la diversidad, en donde el alumnado con condiciones
asociadas a diferente capacidad (discapacidad o alta capacidad) origen étnico,
cultural o social han sido excluidos del currículo homogéneo. Si bien es cierto que
la discapacidad está dentro de esta diversidad, la educación inclusiva contempla a
un grupo más amplio de alumnas y alumnos que pueden enfrentar obstáculos en
los diferentes contextos en los que interactúa y no solo al grupo de alumnos con
esa condición
Entre las principales barreras para la educación nos encontramos las
siguientes:
Excluir de la escuela a alumnos con discapacidad. Las escuelas no
pueden argumentar que no están preparadas o que el cupo para alumnos
con discapacidad ya está cubierto, tampoco pueden condicionar la
inscripción a valoraciones psicopedagógicas, resultados diagnósticos o a la
disponibilidad de apoyo, ni imponer la doble matriculación o escolaridad
mixta.
Sugerir derivación a escuela especial. Toda escuela o funcionario que
impone o sugiere la inscripción de estudiantes con discapacidad en una
escuela especial incurre en un acto ilegal. Los padres tienen derecho a
elegir la escuela de sus hijos. La educación inclusiva implica que todas las
personas se eduquen juntas y las escuelas deben adoptar las
modificaciones necesarias para ello. "Obligar a ir a entornos separados
para educarse es segregar", explica Santuccione y agrega: "Estamos
formando una sociedad que excluye. Una escuela que separa es una
escuela que enseña a separar. La escuela actual reproduce y genera
exclusión".
No disponer de personal de apoyo a la inclusión. El sistema educativo
debe asegurar la disponibilidad de personal de apoyo a la inclusión que
requiera el alumnado con discapacidad durante su trayectoria escolar. No
pueden negar el ingreso del niño o niña por la falta de personal de apoyo o
exigir el apoyo si el alumno no lo requiere. El personal de apoyo debe
trabajar colaborativamente con los docentes de la escuela.
Negarse a implementar medidas de accesibilidad, apoyos o
ajustes. Las escuelas deben adoptar las medidas necesarias para que los
estudiantes con discapacidad aprendan y participen en igualdad de
condiciones: modificar las estrategias de enseñanza, ofrecer diferentes
formas de comunicación en clase (lengua de señas, braille, etc.), modificar
la infraestructura, reducir niveles de ruido en aula, entre otros.