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Prevención de la Pandemia Mental

El documento habla sobre la próxima pandemia de enfermedades mentales que ocurrirá después de la pandemia de COVID-19. Explica que la crisis económica y social resultante tendrá un gran impacto en la salud mental de la población, con un aumento de problemas como depresión, ansiedad y estrés postraumático. También señala que es necesario trabajar ahora en planes para prevenir y minimizar los efectos psicológicos y sociales a largo plazo de esta pandemia, a través de la provisión de información

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Prevención de la Pandemia Mental

El documento habla sobre la próxima pandemia de enfermedades mentales que ocurrirá después de la pandemia de COVID-19. Explica que la crisis económica y social resultante tendrá un gran impacto en la salud mental de la población, con un aumento de problemas como depresión, ansiedad y estrés postraumático. También señala que es necesario trabajar ahora en planes para prevenir y minimizar los efectos psicológicos y sociales a largo plazo de esta pandemia, a través de la provisión de información

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“LA PRÓXIMA PANDEMIA: EL VIRUS DE LA ENFERMEDAD MENTAL”

"El mundo experimentará otra pandemia y se superará como todas las anteriores. El desafío es calcular
como minimizar el número de muertes y la devastación económica y psicosocial que sucederá… Nadie
puede predecir cuándo ocurrirá o cuán severa será, pero sucederá con seguridad y debido a la
interdependencia de la economía global hoy sus complicaciones tendrán un alcance mucho más allá de la
salud…Se necesitará solo una leve pandemia para sobrepasar el Sistema de Salud de los Estados Unidos”

Y llegó…
El epidemiólogo en enfermedades infecciosas Michel Osterholm escribía esto en el año 2007 en una
publicación del Council on Foreign Relations. Esta organización sin posiciones políticas y sin fines de lucro
se fundó en 1921, hace ya casi 100 años con el objetivo de estar mejor preparados para las
responsabilidades significativas y la toma de decisiones en los asuntos mundiales y ha reunido a lo largo
de casi a un siglo a expertos en arte, finanzas, industria, educación y ciencia.
La respuesta de una persona a un desastre está determinada por factores demográficos y socio-
económicos así como también a la salud mental previa y al alcance del entramado social de esa persona
previo, durante y posterior al evento.

Un líder de negocios de Harvard dijo alguna vez “Planear para una pandemia es completamente
diferente de lo que se hace en el mundo de los negocios porque se debe escribir el libro de medidas día a
día, casi a ciegas, con cambios permanente”.

Y esto es así… Los actores políticos han sido sobrepasados en sus posibilidades de anticipar los costos de
una pandemia por sus múltiples incertidumbres y complejidades.  Los gobiernos han debido diseñar
estrategias nacionales y elaborar planes de salud acordes a cada comunidad de manera cambiante y
basados siempre en datos también cambiantes que surgen de forma continuaa.

"Es posible que convivamos con avances y retrocesos", señaló hace unos días el jefe de gobierno porteño
Horacio Rodríguez Larreta. Marchas y contramarchas son inevitables porque el camino del aprendizaje
se hace al andar. Basta mirar un ejemplo, el de un gran país desarrollado como Suecia. El epidemiólogo
Anders Tegnell responsable de la estrategia frente a la epidemia en ese país admitió que las restricciones
fueron insuficientes y reconoció que el modelo de aislamiento de su país, mucho más laxo que el del
resto de Europa, probablemente fue inadecuado. Reconoció que se deberían haber implementado más
restricciones desde el principio…"demasiados fallecimientos", 4500 muertes…  

Rodríguez Larreta dijo también“Estamos para cuidar, ayudar a entender esto de la visión integral de la
salud y contemplar todos los aspectos”… las estrategias estarán focalizadas en "el bienestar integral de
las personas"

La experiencia de previas catástrofes nos enseñó que los graves problemas en el área de la salud mental
no son los que suceden durante el desastre sino los que viene después. Durante la crisis hemos visto que
la mayor parte de la población responde de manera acorde a las circunstancia, haciéndose cargo de lo
que en cada caso le corresponde. Los problemas de salud mental están minorizados. La salud física y a
los cuidados para mantenerla son la prioridad, la angustia, la ansiedad, la tristeza, parecen estar
subsumidos a la supervivencia. Los ciudadanos cumplen en gran medida con las normativas instauradas
por el Estado que se asientan sobre directivas claras y contundentes. Y esto es de esperar. La
incertidumbre y el estupor se apoderan del individuo, y son los peores enemigos durante una crisis de la
magnitud como la que vivimos actualmente. Es imprescindible que en medio de un enemigo
desconocido, que cambia día a día, se necesite una guía a seguir, algo así como un manual de
Instrucciones, que aunque cambie en forma cotidiana, brinde un marco de contención y directrices que
generen una cierta seguridad, en medio de la angustia y el desasosiego.

Pero una pandemia se diferencia de otras catástrofes en el tiempo de duración. Y lo que parecía un
embeleso, propio del inicio de un enamoramiento, respecto del gobierno y las medidas tomadas dio
paso a la "dictadura de los opinólogos". El bien común y la solidaridad a medida que pasaron las
semanas se tranformó en el bien individual, apareció la fractura y cada ciudadano parece tener la
"verdad" sobre el Coronavirus, cada uno parece querer actuar de acuerdo a sus convicciones que se
forman en base a un enjambre de mínimos o nulos conocimientos sobre el Covid y grandes
construcciones sobre sus alcances médicos, económicos, políticos y hasta emocionales. La dictadura del
"no -saber" tomó espacio y allí se afilian los nuevos seguidores alineándose donde calienta "su propio
sol". A tal punto que la Sociedad Argentina de Infectología se vio obligada a sacar una nota de repudio a
"La infectadura", cuasi un descargo... Esther Mascaro Puntí titulaba su editorial en España "La
cuarentena del Reino Unido: una cosa de políticos y no de científicos". Si algo bueno ha sucedido en
nuestro país es que las decisiones políticas han sido responsablemente basadas en los datos de la
comunidad científica. Y si algo deberíamos aprender los ciudadanos es la foto de los líderes de distinto
color político juntos gobernando en unidad para el bienestar de la población.

Soy médica psiquiatra, desde el primer día viví con estupor y consternación la llegada de una Pandemia
"al" Siglo XXI. En medio de tanta incertidumbre "viralizante" nos toca mostrar algunas certidumbres; y
son acerca del próximo “VIRUS” : la enfermedad mental y sus consecuencias.

La pos- pandemia tendrá un impacto tan serio como el Coronavirus. Enfermedades físicas y psiquiátricas
afectarán en mayor medida a los sectores de más bajos ingresos posteriormente al desastre. Predictores
de superación están vinculados a la capacidad para la resolución de problemas, manejo de las
emociones y de las dificultades. Bajos ingresos, mala salud y pobre soporte social antes del desastre
resulta en incapacidad para adaptarse y superar la situación posteriormente al evento. En general poder
superar un conflicto se caracteriza siempre por la capacidad de flexibilidad, la capacidad creativa, la
predisposición para intentar cosas nuevas, orientarse hacia la acción, trabajar de forma cooperativa con
otros y lograr la habilidad para tolerar la frustración, la ausencia de certezas, el miedo y otras emociones
complejas. Durante una pandemia el riesgo no siempre es claro pero la sensación y el temor a morir se
percibe como una amenaza.La aparición de una vacuna y/o un tratamiento efectivo se espera como
punto final que de por terminada la catástrofe y todo "vuelva a ser como antes”. En estos días
escuchamos a menudo "La nueva normalidad" pero cuál es el significado de esa frase. CUÁL SERÁ LA
NUEVA NORMALIDAD?

Desde nuestro lugar como trabajadores en el área de la Salud Mental podemos trabajar en la prevención
del “Nuevo Virus de la Enfermedad Mental”. Porque sí podemos anticipar, basándonos en la experiencia,
las consecuencias que tendrá la Pandemia en la Salud Mental aunque no predecir sus alcances porque
no habrá “Vacuna” para ese “Virus”

Los psiquiatras y psicólogos somos piezas fundamentales en esta etapa para lograr amortiguar “la
próxima pandemia” que afectará a la población. Y es ahora cuando debemos trabajar con planes que
ayuden de antemano. Seguramente no podremos evitar pero sí minimizar los efectos psíquicos y sociales
del Covid-19. Y esto es posible proporcionando información, fomentando la búsqueda de atención en los
servicios de Salud Mental para lograr un manejo exitoso de las distintas problemáticas. Es esencial un
soporte social y una red de contención donde los pacientes y sus familias puedan estar involucrados
que comience ahora y continúe después. La tecnología nos ha proporcionado las herramientas para estar
cerca pero para que la población haga uso de ellas es imprescindible informar!

Sabemos que la probabilidad de la exacerbación de enfermedades crónicas es muy alta. Empeoramiento


de enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas, depresión y ansiedad, entre
otras, es lo esperable así como también el desarrollo de la aparición de primeros episodios de estas
dolencias. Pero además sin lugar a dudas no podemos perder de vista que este fenómeno es de ida y
vuelta: los problemas de salud mental derivan en deterioro de la salud física y deterioro de las
enfermedades crónicas de base así como el empeoramiento de una afección genera la aparición de
ansiedad, tristeza, desesperanza, miedo a morir y hasta cuadros depresivos severos. Fragilidad
emocional, abuso y dependencia de alcohol y drogas, violencia intrafamiliar, temores variados por la
propia salud o la de la familia, a la muerte, a perder el trabajo son solo algunos de los eventos de posible
aparición. Enfermedades psiquiátricas como depresión, ansiedad o estrés postraumático pueden hacer
su debut por primera vez en la etapa posterior a una Pandemia.

Los esfuerzos para controlar el brote de la Gripe Española en 1918, llamada "el más grande holocausto
médico de la historia", se basó en intervenciones no farmacéuticas: cuarentena, cierre de escuelas y
comercios, prohibición de reuniones públicas, enseñanza sobre como toser y estornudar y el uso de
mascarillas faciales. Se recomendaba el lavado de manos y se trataba de detectar y aislar a los
individuos infectados...

100 años después estamos en el mismo lugar??? Casi... La gran diferencia es el conocimiento del
significado de la prevención. Así como las consecuencias en áreas económicas, laborales que devienen
como efecto dominó luego de una catástrofe no durarán sólo unos meses las enfermedades psiquiátricas
y sus secuelas llegarán para quedarse por mucho tiempo dejando efectos sordos y sostenidos quizás por
años. Tenemos a nuestro alcance la maravilla de la tecnología que nos permite llegar a cada hogar, a
cada familia, a cada individuo informando sobre la importancia de la Salud Mental. Preservar su cuidado
tiene tanto valor como preservar la Salud física. El costo de ser indiferentes puede ser muy alto, tenemos
como sociedad el compromiso de actuar ahora para minimizar los efectos devastadores de la próxima
pandemia.

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