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Nietzsche y la estética contemporánea

Este documento resume las ideas estéticas de Friedrich Nietzsche y su influencia en el pensamiento posterior. Nietzsche criticó la moral tradicional y propuso la figura del "superhombre" que crea sus propios valores. También analizó la cultura occidental y la idea del "eterno retorno". Sus obras influyeron en la filosofía, literatura y cultura. Más adelante, la estética se enfocó en la percepción visual y la importancia de la mirada, lo que influyó en movimientos como el cubismo en las artes
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Nietzsche y la estética contemporánea

Este documento resume las ideas estéticas de Friedrich Nietzsche y su influencia en el pensamiento posterior. Nietzsche criticó la moral tradicional y propuso la figura del "superhombre" que crea sus propios valores. También analizó la cultura occidental y la idea del "eterno retorno". Sus obras influyeron en la filosofía, literatura y cultura. Más adelante, la estética se enfocó en la percepción visual y la importancia de la mirada, lo que influyó en movimientos como el cubismo en las artes
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Luisa María Rodríguez Marmolejo

LA ESTETICA CONTEMPORANEA
Jose María Valverde Pacheco
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: De Nietzsche hasta hoy

Friedrich Wilhelm Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) fue un filósofo, poeta y


filólogo alemán, considerado uno de los pensadores más
influyentes e iconoclastas de la historia de la filosofía occidental.

Nietzsche es conocido por su crítica a la moral tradicional y por su


concepto del "superhombre", una figura humana que trasciende
los límites de la moralidad y la religión convencionales para crear
sus propios valores. También es conocido por su análisis de la
cultura occidental y su idea del "eterno retorno", que sostiene que
los mismos eventos se repiten una y otra vez en un ciclo eterno.

Entre sus obras más famosas se encuentran "Así habló


Zaratustra", "Más allá del bien y del mal", "La genealogía de la
moral" y "El anticristo". A pesar de haber sufrido problemas de
salud mental durante gran parte de su vida, Nietzsche sigue
siendo un pensador muy influyente en la filosofía, la literatura y la
cultura en general.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks

En su primer libro, "El origen de la tragedia", Nietzsche identificó


dos elementos distintivos en la mentalidad griega: el apolíneo y
el dionisiaco. El primero representa el orden y la armonía,
mientras que el segundo representa la embriaguez y la vida.
Estos dos elementos alcanzaron una complementariedad
convergente en su apogeo y pueden considerarse como
principios fundamentales de cualquier experiencia estética en
general.

Nietzsche, al poner en cuestión la pretensión


intelectualista e idealista establecida desde
Sócrates, señala la necesidad de una nueva
conciencia del pensamiento sobre sí mismo. Esta
conciencia debe ser irónica y aceptar el modo de
expresión como algo que no se puede separar de lo
expresado, en contraposición al supuesto dualista
tradicional.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


Historicismo y vitalismo: análisis del
la visión de la historia de Wilhelm Dilthey como
tiempo en Proust una sucesión de "cosmovisiones" que van
determinando el mundo de cada época es una
importante contribución al sentido
hermenéutico de nuestra propia situación. Esta
perspectiva relativiza nuestro presente al mirar
al pasado y abre espacios para la interpretación
de grandes autores literarios, especialmente
románticos.

Sin embargo, esta visión no permite una


remoción radical de los supuestos de la propia
creación estética. Por otro lado, Henri Bergson,
aunque tiene un enfoque inicialmente vitalista y
naturalista, busca elevarse a la libertad del
espíritu, tanto en el ámbito moral como en la
eliminación de los esquemas abstractos de las
ideas. Sin embargo, se enfrenta a una
contradicción abierta en su intento de reconciliar
estos dos aspectos.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


Para una historia del arte formalista

La teoría estética profesional y autónoma que se desarrolló en el cambio


de siglo, fue una corriente que no tenía la intención de abordar la
metafísica ni ser una teoría de las artes. Esta corriente puede haber
preparado el terreno para una nueva forma de entender la historia del
arte. Theodor Lipps, Friedrich Theodor von Vischer y Johannes Immanuel
Volkelt, fueron algunos de los pensadores alemanes que contribuyeron a
esta corriente, y su aporte más importante fue el concepto de Einfühlung
o 'empatía'. Este concepto se refiere a la idea de que el sujeto
contemplador se fusiona con el sentido humano inherente en la forma
del objeto contemplado.

Esta escuela estética puede verse como complementaria del formalismo


neokantiano, que se enfocó en las puras estructuras sonoras sin considerar su
significado o expresividad emocional. Sin embargo, la corriente de la
Einfühlung fue más allá y buscó establecer una conexión emocional y
empática entre el sujeto y la obra de arte. Esta tendencia hacia la pura
visibilidad influyó en la escuela renovadora de la historia del arte, y su
impacto puede verse en la forma en que se comenzó a entender la obra de
arte como una experiencia estética que involucra al espectador de manera
emocional y empática.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


El yo literario en crisis: Valéry, Rilke, Machado

Se puede agregar que la idea de Rilke de dejar de lado los sentimientos personales del poeta en su obra
también es una manifestación del concepto de objetividad en la literatura y el arte, que se enfoca en el objeto
de estudio en lugar del sujeto que lo observa. Esta idea fue abordada por otros escritores de la época, como
Flaubert y Baudelaire, y se convirtió en un tema importante en la teoría literaria del siglo XX.

Por otro lado, la idea de la percepción visual también tuvo influencia en la pintura y la escultura de la época,
especialmente en el movimiento del cubismo, que buscaba representar la realidad a través de la
fragmentación de formas y la representación de múltiples perspectivas simultáneas. Este movimiento también
refleja la idea de la importancia de la percepción visual en la comprensión del mundo.

En resumen, se destaca la importancia de la estética visual y la percepción en la teoría estética y literaria de la


época, y cómo estas ideas influyeron en la poesía, la filosofía y las artes visuales del siglo XX.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks

Es fascinante observar que la estética de la mirada, desarrollada


originalmente en el ámbito de la teoría estética, tuvo un paralelo
literario excepcional en la poética de Rainer Maria Rilke,
especialmente en su obra "El Libro de imágenes" (1906) y antes
de la Primera Guerra Mundial, justo antes de que escribiera sus
Elegías de Duino. Según Rilke, el poeta debe traducir en palabras
su percepción del mundo, sobre todo de las cosas, y alejarse de
sus sentimientos personales. En términos generales, muchos
escritores de la época, como los románticos, Flaubert y
Baudelaire, ofrecían ideas estéticas mucho más profundas y
sugestivas que los filósofos y los teóricos profesionales de la
estética. Se mencionan a dos grandes poetas-pensadores: Paul
Valéry y Antonio Machado. Valéry, quien consideró su labor
poética como un experimento sin una seriedad íntima, fue
posiblemente el crítico más riguroso y preciso del "yo", del yo
literario y del lenguaje poético. Su aparente formalismo se debe a
un nihilismo intelectual corrosivo en el que el ejercicio de la
poesía puede parecer un deporte tan vacío como riguroso.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


El funcionalismo y los "ismos" en general: Ortega

En este fragmento se destaca que las artes, tanto literarias como visuales, están experimentando
revoluciones intensas y radicales en ese momento. En particular, se menciona el caso de la arquitectura y
cómo el nuevo sentido de la construcción se deriva de las necesidades reales de la vida humana y las
condiciones del material y las técnicas disponibles, sin tradiciones ni estilos. Los arquitectos mismos han
escrito la gran literatura teórica de la arquitectura nueva, y los intérpretes externos han llegado tarde y
tienen poco que decir. En cuanto a la pintura, la revolución del cubismo y el no-figurativismo apenas ha sido
flanqueada por programas o interpretaciones teóricas, y no se ha desarrollado una estética desde un plano
filosófico. Además, se menciona que la sociedad y los clientes posibles se han mostrado reacios a aceptar la
revolución arquitectónica debido a su excesiva austeridad y transparencia moral, y porque se requiere un
adecuado marco urbanístico y social, que no parece viable en el momento actual del mundo.

Los movimientos vanguardistas del siglo XX en el campo literario, como el dadaísmo, el creacionismo y el
surrealismo, buscaron sacudir los cimientos mismos de la expresión poética a través de manifiestos
detonantes que proclamaban su voluntad de innovar radicalmente. Sin embargo, las interpretaciones
posteriores de estos movimientos relativizaron su impacto al insertarlos en la historia, lo que los volvió
menos radicales y más aceptables.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


El funcionalismo y los "ismos" en general: Ortega

En cuanto a la teoría estética, el pensamiento especulativo quedó marginado frente a las grandes revoluciones
radicales que tuvieron lugar en la vida cultural durante el primer cuarto del siglo XX. Las nuevas corrientes
estéticas como el cubismo y el futurismo, y su consecuente influencia en la literatura, supusieron un desafío para
la teoría estética previa, cuestionando las ideas establecidas sobre la forma, la función y el significado del arte.

En este contexto, el libro "El arte deshumanizado" de Ortega y Gasset, que fue publicado en 1926, aplicó una
perspectiva deportiva e intelectualista para analizar el arte nuevo. Esta perspectiva, que era muy coherente con la
filosofía de Ortega y Gasset, consideraba la poesía como "álgebra superior de metáforas", lo que resultaba
incompatible con la intención antiburguesa y antirromántica que el autor señalaba en el arte nuevo. Es evidente
que la idea del arte como un deporte para ser contemplado por espectadores es precisamente la idea de la
burguesía avanzada y puesta al día, y no de ninguna revolución antiburguesa.

En conclusión, los movimientos vanguardistas y las corrientes estéticas del siglo XX supusieron un desafío para la
teoría estética previa, lo que llevó a su marginación en algunos casos. La obra de Ortega y Gasset ilustra cómo una
perspectiva intelectualista y deportiva puede aplicarse a la crítica de arte, pero también cómo puede desviarse de
la intención original del arte nuevo y las corrientes vanguardistas.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks


Wittgenstein y Cassirer, en la nueva
conciencia lingüística El autor señala que la revolución de la toma de
conciencia lingüística, es decir, la idea de que
toda la vida mental tiene un carácter lingüístico,
fue una de las revoluciones culturales más
importantes del primer cuarto del siglo XX.
Desde la formalización de los mecanismos y
categorías lingüísticas hasta las unidades
melódicas, el lenguaje se convirtió en el foco de
atención de ciertas especulaciones filosóficas.

En este contexto, Wittgenstein, uno de los


filósofos más importantes de la época,
inicialmente identificó los problemas filosóficos
con los problemas del lenguaje, pero más tarde
llegó a la conclusión de que la filosofía debía
centrarse en deshacer los malentendidos que
surgían del uso del lenguaje. De esta manera, la
filosofía se convirtió en una herramienta para
aclarar la confusión generada por el uso del
lenguaje en la comprensión de problemas
filosóficos.
Luisa María Rodríguez Marmolejo

Capitulo III: La reseña de Jencks

La crisis del ideal del lenguaje puro, que tuvo su origen en los estudios de Bertrand Russell y que llegó a su
punto culminante en la obra "Tractatus logico-philosophicus" de Ludwig Wittgenstein en 1921. Wittgenstein
concluyó que la imposibilidad de un lenguaje exacto lleva al borde del silencio y que lo que realmente
merece ser hablado es aquello que no puede ser expresado con claridad. Para él, lo estético y lo ético se
encuentran en el ámbito inefable de lo translingüístico. A pesar de esto, Ernst Cassirer conectó la nueva
conciencia lingüística con la tradición kantiana y consideró el lenguaje como un a priori de la mente, aunque
esta teoría entra en conflicto con su propia hipótesis.

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