0% encontró este documento útil (0 votos)
101 vistas222 páginas

Migrantes: Emprendedores Sociales

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
101 vistas222 páginas

Migrantes: Emprendedores Sociales

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

organización social dedicada a la Sergio Bertini

promoción e inclusión
socioeconómica de dicha Sergio Bertini es técnico en
población.
Se desempeñó, en Centroamérica,
MIGRANTES Y REFUGIADOS Electrónica y cursó estudios de
Ingeniería. Es licenciado en
en actividades de formación, Sociología y profesor de
transferencia y asistencia técnica a Emprendedores de la Enseñanza Media en Ciencias
trabajadores de empresas públicas
en Nicaragua a través de la
economía social Sociales (Universidad de Buenos
Aires –UBA–). Cursó la
Organización Internacional para las especialización en Políticas
Migraciones (OIM) entre 1986 y Sociales y seminarios del

Emprendedores de la economía social


1988. doctorado en Ciencias Sociales de
Estuvo a cargo de actividades de la Facultad de Ciencias Sociales de
atención a poblaciones refugiadas, la UBA, y la maestría en Políticas
desplazadas y repatriadas en Oberá, en el centro de la provincia de Misiones, es la Capital Nacional del Inmigrante Ambientales y Territoriales de la
Nicaragua y El Salvador en (Decreto PEN Nº 421/92). Cada año, en el mes de septiembre, se celebra allí la Fiesta Facultad de Filosofía y Letras de la
proyectos del Alto Comisionado de Nacional del Inmigrante. Se reúnen para la ocasión las colectividades alemana, árabe, misma universidad.
las Naciones Unidas para los brasileña, checa, española, italiana, nórdica, japonesa, paraguaya, polaca, portugue- A partir del año 2004, es docente
Refugiados (Acnur) entre 1989 y sa, rusa, suiza, ucraniana, francesa, más las representaciones de la nación argentina en la maestría en Políticas Públicas
1992. y de la comunidad guaraní que ofician de anfitrionas (en algunas ocasiones se suma- y Gobierno de la Universidad
Asimismo, en la organización de ron yugoslavos, laosianos, peruanos y húngaros). La festividad revive costumbres y Nacional de Lanús.
campamentos para náufragos tradiciones de todos los hombres del mundo que quisieron habitar en el suelo argenti- Es docente en la maestría en
refugiados haitianos en Cuba en el no desde los comienzos de nuestra nacionalidad. Y ello nos habla de la gran diversi- Políticas Sociales de la Facultad de
año 1992. dad étnica propia de nuestra provincia y del rico mestizaje consecuente, que también Humanidades y Ciencias Sociales
En Nicaragua impartió asignaturas se observan en la genética cultural de toda la población del país. Por eso nos pareció de la Universidad Nacional de
en las carreras de Trabajo Social y oportuna la publicación de esta investigación en nuestra editorial, visibilizando las Misiones desde el año 2006.
Sociología y formó parte del equipo condiciones actuales de la inmigración en la Argentina y sus modos de supervivencia Profesor de Métodos y Técnicas de
docente de la Universidad a partir de experiencias de organización en emprendimientos de la economía social y Investigación Social y Alternancia II
Centroamericana (UCA) de 1987 a solidaria. en la tecnicatura superior en
1989. En la Universidad Nacional Gestión Ambiental de la Escuela de
de Ingeniería (UNI) dictó la materia Recuperando historias de vida, el autor nos pone en contacto con la épica etnográfi- la Familia Agrícola (EFA) San
Higiene y Seguridad Ambiental en ca de los migrantes del siglo XXI, que, al decir del Dr. C. Vilas –prologuista del libro–, Vicente en la provincia de Misiones.

MIGRANTES Y REFUGIADOS
1987. “… presentan como uno de sus rasgos diferenciales el ser otros dentro del universo de Desde el año 2010 es profesor de
Desde el año 1998 integró y los más vulnerables de nuestra sociedad. La solidaridad que emerge del compartir la asignatura Formulación y
coordinó equipos de trabajo en prácticas sociales, riesgos y estrecheces, incógnitas y esperanzas y frustraciones, Evaluación de Proyectos
diferentes actividades de diseño, rebeldías y resignaciones, resulta cualificada por ese ser otros: extranjeros que Ambientales en la Universidad
capacitación y asistencia técnica a llegaron a compartir y a competir, en un mundo donde lo que más abunda son las Nacional de Avellaneda, donde
jurisdicciones provinciales desde el carencias, y donde el fácil pasaje de la solidaridad a la división y al enfrentamiento es dirige la investigación “Formulación
Instituto Nacional de Educación una indicación adicional de la vulnerabilidad en que esos otros se encuentran”. de proyectos en organizaciones
Tecnológica (INET) del Ministerio sociales: prácticas, límites y
de Educación de la Nación. Javier Gortari, rector UNaM aprendizajes”, que indaga acerca de
Ha sido docente en la tecnicatura cómo diseñan y gestionan sus
en Administración Municipal de la propuestas las organizaciones del
Universidad Nacional de Lomas de territorio ante el Estado.
Zamora y en la licenciatura en En Argentina, coordinó proyectos
Ciencias Sociales y Humanidades de microcréditos y
de la Universidad Nacional de emprendimientos de economía
Quilmes. social y solidaria para trabajadores
migrantes y refugiados desde el
año 2002. Actualmente, continúa
esa tarea desde Mirares
(Migrantes, refugiados y argentinos
emprendedores sociales),
EdUNaM
Sergio Bertini

Migrantes y refugiados
Emprendedores de la economía social

EDITORIAL UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE MISIONES
Editorial Universitaria
Universidad Nacional de Misiones
Coronel José Félix Bogado 2160
Posadas - Misiones - Teléfono: 0376-4428601
[email protected]

Colección: Ediciones Especiales


Coordinación de la edición: Claudio O. Zalazar
Diseño y diagramación: Julieta Sauczuk
Ajustes finales y preprensa: Francisco A. Sánchez
Revisión de texto: María Marta Carcacci

Bertini, Sergio
Migrantes y refugiados : emprendedores de la economía
social / Sergio Bertini. - 1a ed . - Posadas : EDUNAM - Editorial
Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones, 2018.
226 p. ; 22 x 14 cm.

ISBN 978-950-579-487-4

1. Migración Internacional. 2. Economía Social. 3.


Emprendedor. I. Título.

CDD 304.8

Hecho el depósito de la Ley 11723


Impreso en Argentina
ISBN: 978-950-579-487-4
Editorial Universitaria
Universidad Nacional de Misiones, Posadas, 2018.
Todos los derechos reservados para la primera edición.
Dedicatoria

A Nahuel, músico y también migrante, que desde pequeño supo ban-


car las tempranas ausencias que implicaba mi trabajo con refugiados
en la Centroamérica de los años ochenta.
A Adriana, eterna viajera, que desde algún lugar me sigue alentando
en estas y otras cuestiones de la vida.
A mi Madre, a quien seguramente le hubiera gustado leer estas páginas.

Sergio Bertini
Agradecimientos

Los agradecimientos son tan importantes que deben estar al comien-


zo y, por la cantidad, merecería dedicarle un capítulo exclusivo. Sin
embargo, seré breve.
En primer lugar, tengo presente a las personas que conocí, entrevisté
o con quienes simplemente conversé, me recibieron en sus casas o dis-
trajeron sus actividades laborales para charlar y me aportaron elemen-
tos para conocer un poco más acerca de la realidad de la movilidad hu-
mana y las condiciones en las que desarrollan su existencia. Nombrar
a cada uno sería injusto, por los olvidos en los que seguro incurriría.
En términos más personales, el agradecimiento profundo a quienes
me une desde hace años el trabajo y el afecto: ellas son Graciela Fer-
nández y Gabriela Brizuela, compañeras de trabajo e incansables em-
prendedoras en la tarea de hacer más llevadera la vida de migrantes y
refugiados a quienes atienden, capacitan y asesoran cotidianamente.
Cientos de personas se sintieron aliviadas, contenidas y orientadas con
sus charlas, entrevistas y acompañamiento en las actividades socioe-
conómicas que llevan adelante. El intercambio de impresiones acerca
de su tarea de promoción para con dicha población desde hace más
de diez años fue lo que orientó muchas de las reflexiones presentadas.
Asimismo, aspectos técnicos sobre normativas, leyes y problemática de
la población refugiada pude comprenderlos en las charlas con Martín
Lettieri.
Quiero agradecer a quienes leyeron los preliminares de estas pá-

7
ginas, especialmente a Alberto Gandulfo y Ernesto Mattos, que me
aclararon misterios de la economía, y a María Marta Caffaro, que con
paciencia supo revisar redacción y estilos.
También a Celeste Castiglione, cuya lectura me permitió precisar
temas metodológicos, así como los comentarios de Miguel Maiorana
sobre consultas específicas.
Cada uno, a partir de su especialidad profesional y buena onda, ha
revisado fragmentos y capítulos solicitados. Menuda tarea que ha re-
sultado impagable, en todos los sentidos, claro.
Tengo presente a quienes casi logré agotar hablándole siempre de
los mismos temas y, sin embargo, me dieron sus opiniones o revi-
saron lo expresado en estas líneas: me refiero a colegas de la Uni-
versidad Nacional de Lanús, de la Universidad de Buenos Aires y de
la Universidad Nacional de Avellaneda, donde desarrollé seminarios
sobre la temática del libro.
Especialmente, agradezco a los compañeros y a las autoridades de
la Universidad Nacional de Misiones, que me reciben cálidamente
en cada actividad profesional y aceptaron la propuesta de difundir
estas desordenadas ideas en forma de palabra escrita. Sintetizo en los
nombres del rector, Dr. Javier Gortari, y de la Editorial Universitaria
en Francisco Sánchez y María Marta Carcacci, quien rigurosa y soli-
dariamente leyó y corrigió desde el título hasta el punto final de este
libro.
A Julieta Sauczuk, que logró conjugar mensaje de palabra e imagen
en su creativo diseño gráfico.
Finalmente, agradezco de corazón a quienes, con generosidad y pa-
ciencia, logren terminar la lectura de este libro.

8
Índice

Prólogo ............................................................................................................. 11

Presentación .................................................................................................... 15

Introducción ................................................................................................... 19

Capítulo I. Migrantes y refugiados, quiénes son y de


qué trabajan..................................................................................................... 25
Algunas características del proceso migratorio en Argentina ............... 25
Definición y problemática de la población estudiada............................. 32
Información básica sobre migrantes forzados o refugiados .................. 40
Tipología y actividades de los trabajadores migrantes y
refugiados ..................................................................................................... 50
Entrevistas y observación participante como abordaje
metodológico ............................................................................................... 55
Integración y síntesis del capítulo ............................................................. 62

Capítulo II. Refugiados en Argentina: proceso de integración,


posibilidades y límites con la legislación vigente .....................................65
Presentación, objetivos y finalidad de las entrevistas ............................. 65
Análisis del discurso: fragmentos de lo relatado en
las entrevistas ............................................................................................... 68
El tratamiento y análisis de la temática objeto del estudio .................... 91
Integración y síntesis del capítulo ............................................................. 96

Capítulo III. Redes y relaciones sociales: palabras y


sentires compartidos .................................................................................... 99
Presentación del estudio sobre redes de migrantes................................. 99
Características de algunas redes sociales................................................ 106
Redes de las que participan los migrantes entrevistados ..................... 109
Indicios hallados de manera reiterada en las entrevistas ..................... 111

Capítulo IV. Economía social y solidaria: el comienzo


fue con microcréditos ................................................................................ 135
Refugiados, migrantes y el Programa de Finanzas Solidarias ............. 136
Trayectoria organizativa de migrantes y refugiados
emprendedores .......................................................................................... 150
Reflexiones y aprendizajes de la experiencia asociativa ....................... 162

Capítulo V. Focalizando en jóvenes y mujeres para


conocerlos mejor ......................................................................................... 165
Diagnóstico participativo de jóvenes refugiados en Argentina........... 166
Observaciones sobre las trayectorias laborales de mujeres
refugiadas en Argentina............................................................................ 185
Proyectos con mujeres. Emprendedoras que dejan un mensaje ......... 194

Epílogo ........................................................................................................... 203

Bibliografía .................................................................................................... 209


Prólogo

El nombre instituye al sujeto; el poder de nombrar es el poder de


instituir y las luchas por el nombre de las cosas, de los sujetos, de los
procesos, es siempre una lucha de poder. Migrantes, refugiados, car-
toneros, manteros, microemprendedores, marginales, autoempleados,
informales… son más que nombres asignados a personas: son formas
de instituir a los sujetos, de ubicarlos en matrices de sentido, modos
de asignarles trayectorias pretéritas y devenires en el tipo de sociedad
capitalista de la Argentina de hoy, por lo tanto, en una matriz de rela-
ciones de poder, de acceso a recursos, de proyectos de vida.
Los hombres y mujeres de los que este libro se ocupa presentan como
uno de sus rasgos diferenciales el ser otros dentro del universo de los
más vulnerables de nuestra sociedad. La solidaridad que emerge del
compartir prácticas sociales, riesgos y estrecheces, incógnitas y espe-
ranzas y frustraciones, rebeldías y resignaciones, resulta cualificada
por ese ser otros: extranjeros que llegaron a compartir y a competir,
en un mundo donde lo que más abunda son las carencias, y donde el
fácil pasaje de la solidaridad a la división y el enfrentamiento es una
indicación adicional de la vulnerabilidad en que esos otros se encuen-
tran. A lo que debe agregarse la problemática específica de esos mi-
grantes forzados que son quienes llegan en condición de refugiados.
El estudio de Sergio Bertini enfoca el cruce de esta problemática
plural y compleja; el modo en que esos otros se involucran en las

11
variadas actividades que constituyen la economía social, o economía
popular, y las tensiones y los conflictos que se desenvuelven con el
poder institucional que regula, controla, reprime y, también a veces,
pero no muchas, promueve y asiste. Mundo complejo el de esta so-
ciedad civil que surge tremendamente diferenciada tan pronto como
el investigador descorre el velo de la homogeneidad pretendida desde
el poder o de las buenas conciencias de los satisfechos y saca a la luz la
extraordinaria variedad de situaciones, perspectivas, construcciones
culturales generadas por los propios sujetos.
La investigación demuestra asimismo el potencial económico de
actividades usualmente consideradas de mera sobrevivencia; en par-
ticular, el papel desempeñado por el microcrédito como herramienta
de empoderamiento de estos emprendedores y el accionar de algunas
organizaciones “no gubernamentales” al respecto. Señala también la
magnitud de los desafíos que supone para esa economía social abrirse
paso en un régimen dominado por la tasa de rentabilidad del gran
capital, en el que lo social es apenas un eufemismo para poner en
duda la virtualidad propiamente económica, incluso en términos es-
trictamente capitalistas, de estas modalidades digamos heterodoxas
de producción y comercialización. Pero para que este paso desde la
reproducción simple a la reproducción ampliada sea posible, reformas
sustanciales deben ser introducidas en la organización del régimen
político, socioeconómico e institucional, cuestión que ilustra sobre
los alcances y las limitaciones de las acciones emprendidas por estos
sujetos sociales cuando son aisladas por la xenofobia y el racismo de
las luchas del conjunto del pueblo.
La publicación de este libro es especialmente oportuna en los mo-
mentos actuales. Contrariamente al enfoque de “Patria Grande” de-
sarrollado por los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cris-
tina Fernández de Kirchner (2007-2015), el que asumió en diciembre
de 2015 se ha caracterizado por una serie de acciones y pronuncia-
mientos oficiales que explicitan un enfoque restrictivo de la migra-
ción desde países limítrofes y potencialmente racista. Paralelamente,
la entrega de la más alta conducción de los asuntos públicos a geren-
tes empresariales provenientes de la especulación financiera, el ren-
tismo y lo que alguna vez se llamó “patria contratista”, indica el lugar
subalterno que tiene en el programa de gobierno la economía social,

12
es decir, la fuente principal de generación de empleo e ingresos, y
de perspectivas de progreso y de afincamiento de esos trabajadores
inmigrados. El migrante deja de ser ese sujeto a quienes la Constitu-
ción da la bienvenida, reconoce derechos y brinda protección para
convertirse en virtud de decretos recientes en factor de peligrosidad
y precursor del delito.
Combinando diferentes perspectivas metodológicas, escapándole
a la jerga seudoacadémica, escrito con prosa ágil, el libro de Sergio
Bertini es una herramienta importante para la cabal comprensión de
su tema como condición de enfrentamiento eficaz a los desafíos que
plantea.

Carlos M. Vilas
Universidad Nacional de Lanús

13
Presentación

Es un gesto grande presentar este libro; su autor, Sergio Bertini,


conoce bien de qué habla, tanto de migrantes y refugiados como de
los resortes de la economía social.
Sergio ha vivenciado y hoy desarrolla este trabajo con la experiencia
de su propia trayectoria, su rol docente y su rol profesional para inter-
cambiar vivencias con ellos.
Vivimos un tiempo sumamente complejo y pleno de contradiccio-
nes. Quienes defendían la globalización de ahora hoy plantean una
dirección distinta, y quienes eran “acusados” de economías cerradas
hoy defienden el libre comercio en el marco de la misma globaliza-
ción.
Regiones enteras del mundo, a partir de crisis y guerras generadas
en los propios centros de poder, expulsan poblaciones hacia zonas
fuera de conflicto. Allí nace otra crisis, quién recibe a esos migrantes,
cómo; y aparecen las deportaciones, las terribles muertes de inocentes
por causas tan ajenas a ellos como las razones que las generaron.
Un caso actual es el de los dreamers en Estados Unidos. Por ello,
es oportuno este texto abordando el tema de migrantes y refugiados
desde una perspectiva de investigación y alejada de miradas superfi-
ciales y/o meramente mediáticas, simplistas y en muchos casos con-
dicionadas por intereses particulares.
Y ni hablar de economía social en tiempos de desintegración eco-

15
nómica y social, o de integraciones solo a partir de intereses minori-
tarios o meramente corporativos.
En tiempos de profunda desigualdad social, si consideramos la eco-
nomía social como un modo de desarrollo, o un aspecto del mismo,
podemos pensarla como una herramienta que atenue y vaya mejo-
rando la brecha en las distancias sociales.
La economía social se sustenta en valores como la equidad, la soste-
nibilidad ambiental, la gestión autónoma, transparente, democrática
y participativa, el compromiso con el desarrollo local, la igualdad de
oportunidades entre hombres y mujeres, la cohesión social y la in-
serción de personas en riesgo de exclusión social, y la primacía de las
personas y el fin social frente a la generación de capital.
Ante situaciones de crisis, dicha economía social puede ser una po-
sibilidad para transformar la realidad y encontrar alternativas a for-
mas de organización tradicionales, capitalistas competitivas que, en
cambio, basándose en valores más democráticos, tiendan a la integra-
ción y al desarrollo colectivo. De este modo, con estas características,
la economía deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un
medio al servicio de las necesidades de las personas, recuperando la
dimensión humana, social y cultural.
Si a la vez pensamos la economía social en relación a las migraciones
y al acrecentamiento de refugiados que se está dando a nivel mundial,
puede ser una importante herramienta de cambio que solidarice los
vínculos sociales y facilite la inserción de poblaciones desamparadas
que necesitan incorporarse a alguna forma productiva que les permi-
ta ser parte de la sociedad y garantizar un sustento. Es decir, aquellos
que han perdido casi todo al irse de sus territorios, de sus países de
origen, necesitan de un sistema y de organizaciones sociales que los
cobijen y les permita revalorizarse como sujetos capaces de conseguir
desarrollo en lo personal, pero a la vez contribuir al crecimiento de la
sociedad en la que logren insertarse.
Por lo tanto, la existencia de refugiados, migraciones, aumenta la
desigualdad social, y puede encontrar cierta contención en ámbitos y
espacios cooperativos y solidarios que se manifiestan en la economía
social, mecanismos de producción que tienen también diversos desa-
rrollos según la sociedad que corresponda.
En particular, nuestra región padece una desigualdad que, lejos de

16
disminuir, se agrieta cada día más, duele cada día más y genera deses-
peranza, y nada más ingrato que perder la esperanza de un mundo
mejor, de una sociedad más justa y de un desarrollo personal, donde
los sueños tengan lugar en vez de las pesadillas actuales.
Esta perspectiva enaltece aún más el trabajo de Sergio Bertini, su
pasión puesta al servicio del noble objetivo de lograr testimoniar una
realidad que solo podrá ser modificada con más y mejores derechos,
esos que se diluyen ante las oleadas neoliberales que soplan en el
mundo actual, pero que pueden asomar en nuevas formas de organi-
zación social y de desarrollo.

Jorge Calzoni
Rector de la Universidad
Nacional de Avellaneda

17
Introducción

Las líneas que a continuación podrán leerse constituyen un ejercicio


de memoria y síntesis de quien escribe, pues son recortes de una
experiencia de quince años de trabajo con una población constituida
especialmente por migrantes y refugiados1 que viven en nuestro país.
Diversas ramas de las ciencias sociales se cruzan en la propuesta de
abordar la temática recorriendo vitales aspectos muchas veces dra-
máticos de la vida de la persona que debió huir de su país, así como
descripciones acerca del asociativismo como estrategia de vida en la
Argentina poscrisis y durante los años 2002 a 2017.
Interpretación sociológica y descripción de microeconomía mati-
zan los relatos e historias recogidos en diferentes situaciones. Trabajo
social concreto en el diseño de acciones orientadas a la población,
actividad de investigación académica y docencia en la problemática
conviven, y seguramente se contradicen en la descripción y los apor-
tes que acá se presentan.
Ojalá el lector pueda rescatar lo prioritario y organizar la síntesis de
acuerdo con su propia necesidad.
Este libro puede comenzar a leerse en diferentes puntos del mismo.
Los objetivos específicos y el propósito de cada capítulo se describen
más abajo. No se trata en este caso de seguir la propuesta de Rayuela,
de autoadministrar lo que va a leerse, sino de facilitar la comprensión
de lo desplegado en las páginas que siguen de manera que la lectura

1. A efectos de agilizar la lectura, en este libro se utilizará el término refugiado para refe-
rirse indistintamente, y de manera genérica, a hombre o mujer.

19
también pueda ser más llevadera y cada lector pueda iniciar, recorrer
o incluso abandonar la lectura en cualquier parte del texto.
Por ejemplo, el capítulo IV, “Economía social y solidaria: el comien-
zo fue con microcréditos”, recibe ese nombre porque muchos de los
aprendizajes, las reflexiones y conclusiones que intenta aportar este
libro dieron comienzo a partir de un programa económico-social de
pequeños préstamos a refugiados y migrantes. La posibilidad de co-
nocer a través de entrevistas y de mirar a estos emprendedores traba-
jar en los lugares que despliegan sus estrategias de vida, muchas veces
en la calle misma, dio comienzo desde una actividad profesional vin-
culada con la economía popular, social y solidaria a partir de que se
tuvo la oportunidad de participar de un programa de microcréditos
para refugiados y migrantes. El desarrollo de todo lo presentado en
el libro comenzó a partir del trabajo concreto como respuesta a la
necesidad de implementar un programa de atención a la población
refugiada. El objetivo de este capítulo es compartir el recorrido de
una serie de actividades que implicaba el programa para un actor so-
cial concreto que intenta integrarse socioeconómicamente en el país.
Señalar la importancia de un efecto “dinamizador” (como lo es el
programa de microcréditos descripto), articulando entre diferentes
actores sociales (Estado, diversos organismos locales e internaciona-
les, así como emprendedores migrantes y refugiados) y su interacción
en el trabajo cotidiano es el sentido que ha motivado compartir estas
líneas con el lector y la lectora. En ellas se describe el proceso de in-
tegración de dichas personas a un “específico mundo del trabajo en
el cual logran desenvolverse de manera autónoma” (llamado todavía
economía informal), para lo cual el acceso a microcréditos resultó de
fundamental importancia. Se transcriben algunas cifras que muestran
la evolución socioeconómica de un conjunto de migrantes y refugia-
dos que se sienten incluidos en la economía popular, social y solidaria.
Se presentan gráficos con la distribución de los créditos por país, edad,
género y rubro de la economía en que se inscribe el emprendimiento.
La dinámica participativa generada desde la organización imple-
mentadora del programa de microcréditos favoreció la realización de
ferias de economía social, así como la gestión de espacios de comer-
cialización entre varias personas dedicadas a los rubros textil, artesa-
nía, gastronomía, etcétera.

20
El capítulo I, “Migrantes y refugiados, quiénes son y de qué traba-
jan”, muestra un recorrido por las definiciones, cifras, leyes e ima-
ginario social que tiene la sociedad sobre la población que llega a
vivir a la Argentina. Para el lector que se inicia en el tema, podría este
capítulo ser una primera lectura orientativa.
Acá se presentan, son definidas y descriptas algunas de sus caracte-
rísticas ‒cantidad, origen, etcétera‒. El objetivo, en este caso, es pre-
sentar una aproximación al sujeto social al que se hace referencia. Se
propone una tipología de los emprendedores migrantes y refugiados
dedicados a la economía social y solidaria. Estas personas dedican
mucho esfuerzo al trabajo cotidiano y se trató de reflejarlo en las ob-
servaciones y aportes descriptivos del capítulo.
En ese sentido, se ha querido señalar la importancia que históricamente
las poblaciones migrantes han tenido en nuestro país y que están asocia-
das con etapas históricas y modelos económicos. Las leyes de migración
y de protección al refugiado pudieron sancionarse en un Estado que pro-
ponía para la época (2003-2015) políticas de inclusión para las mismas.
Acá se muestra un recorrido por algunas definiciones que dan un
marco contextual a los temas que propone el libro, pues es importan-
te señalar cómo son “nombrados” los sujetos (migrantes, refugiados,
solicitantes de asilo, etcétera), saber de cuántos se habla y cómo varió
la dinámica migratoria desde la llegada masiva del siglo XIX hasta
la década pasada, cuando fueron visibilizados y reconocidos como
sujetos de derecho a partir de las leyes de migración y refugio.
El capítulo V, “Focalizando en jóvenes y mujeres para conocerlos
mejor”, constituye un primer acercamiento a la reflexión teórica a
partir de una estrategia metodológica de conocimiento de la reali-
dad social que vive dicha población, al menos el pequeño porcentaje
al que se ha tenido acceso; por lo tanto, se comparten conclusiones
acerca de una acotada cantidad de personas en dicha condición mi-
grante. Este capítulo está “a medio camino” entre la labor concreta
con su necesidad de difundir la temática del trabajo de migrantes y la
sistematización que exige la tarea académica. El Diagnóstico que acá
se describe es un intento de mirar de manera sistemática y de recoger,
de propia voz, las necesidades de un grupo de jóvenes, la mayoría de
los cuales se inicia laboralmente en Argentina. Comentan problemas
como los definidos y propuestos (empleo, educación, capacitación la-

21
boral) y agregan otros (salud, deporte, gustos y diversiones) que cons-
tituyen el aprendizaje concreto que deja este diagnóstico participativo.
El objetivo de haber incluido este documento, presentado original-
mente como ponencia, es compartir un ejercicio concreto de metodo-
logía de investigación aplicada y mostrar que, a partir de un disposi-
tivo sistemático y un protocolo establecido, se pueden flexibilizar los
criterios y obtener resultados interesantes de aplicación práctica para
dar respuesta a necesidades sentidas por los sujetos convocados.
La segunda parte de este capítulo presenta fragmentos de una in-
vestigación desarrollada en uno de los seminarios del doctorado en
Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad
de Buenos Aires. El rol de la mujer como trabajadora, emprendedora
y a cargo de las actividades socioeconómicas es también abordado en
varios lugares en este libro. Su participación en la economía micro y
en la implementación de sistemas solidarios de créditos y otras herra-
mientas que promueven el asociativismo es conocida y valorada, y se
verifica también en la población a la que se dedica esta publicación.
El capítulo II, “Refugiados en Argentina: proceso de integración,
posibilidades y límites con la legislación vigente”, presenta observa-
ciones críticas y vivencias planteadas por un conjunto de refugiados,
las que forman parte de un proyecto de investigación realizado en el
ámbito universitario que se propuso indagar acerca de las problemá-
ticas vividas por las personas que debieron hacer diferentes trámites
en el Estado, principalmente los relacionados con sus condición mi-
gratoria y el acceso al status de refugiado. Este capítulo forma par-
te de un proyecto de investigación desarrollado en dos etapas en la
Universidad Nacional de Lanús: 2007-2009 y 2010-2012. El objetivo
es describir, a través de las vivencias relatadas por los propios intere-
sados, las situaciones por las que pasan en su relación con diferentes
instancias del Estado. Se recogieron aportes que permiten reflexionar
cómo se produce en la práctica el acceso a esos derechos que por
ley están garantizados y fueron promovidos durante el proyecto de
inclusión social de la década pasada. Para la transcripción se respeta-
ron las expresiones textuales recogidas en las entrevistas y se hicieron
algunas propuestas acerca de las problemáticas descriptas.
El capítulo III, “Redes y relaciones sociales: palabras y sentires com-
partidos”, presenta fragmentos de conversaciones y recortes de en-

22
trevistas y han sido agrupados a partir de temas recurrentes que han
surgido en la interacción con mujeres y hombres que trabajan como
emprendedores, especialmente en el llamado autoempleo y que re-
crean su vida en nuestra sociedad.
El objetivo de incluir las expresiones recogidas en una segunda serie
de entrevistas es compartir un ensayo metodológico consistente en
buscar pistas o indicios para conocer más acerca del proceso de inclu-
sión social, a partir de sistematizar por temas recurrentes lo desple-
gado en las conversaciones. La finalidad subyacente es “dejar hablar
al sujeto” en el sentido de que pueda expresarse siguiendo las voces
interiores que le puedan hablar desde su origen, así como las que lo
convocan actualmente y entre las cuales transcurre la vida.
Las palabras de cierre, más que “conclusiones”, son “insumos” para
seguir profundizando acerca de las posibilidades de inclusión efecti-
va de estas poblaciones en la sociedad argentina.
En síntesis:
Se han tomado aportes y comentarios recogidos para el trabajo in-
vestigativo de la Universidad Nacional de Lanús, se han transcripto y
seleccionado fragmentos vinculados con la inclusión socioeconómi-
ca de las mismas.
Un importante factor que permitió valorar la interculturalidad
puesta en juego fueron actividades de teatro, cine debate, campeona-
tos de fútbol y la producción de videos y fotografías, que registraron
situaciones y experiencias vitales de los emprendedores que se han
descripto.
Se ha priorizado reproducir sus palabras, describir sus actividades y
presentar algunos aspectos que pudieron relevarse, también, durante
años de trabajo en una organización dedicada a acompañar a migran-
tes y refugiados en su proceso de inclusión, con un equipo de trabajo
dedicado a la economía popular, social y solidaria, espacio en donde
en general se desempeñan.
El libro presenta mirares, decires y sentires de una población que
ya forma parte de la geografía urbana de muchas ciudades del país.

23
Capítulo I
Migrantes y refugiados, quiénes son
y de qué trabajan

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO


MIGRATORIO EN ARGENTINA
El estudio interdisciplinario en profundidad de la situación de las
poblaciones de migrantes y refugiados tal vez sea una deuda de las
ciencias sociales en Argentina. La llamada zona de contacto, el espa-
cio donde se encuentran pueblos originariamente distantes entre sí
y que establecen relaciones a veces conflictivas, pero duraderas en el
tiempo, podría arrojar luz sobre algunos aspectos de la historiografía
nacional (Pratt, 2004). De alguna manera, puede decirse que conti-
núa pendiente un debate profundo acerca de los conflictos sociales
que llevaron a la conformación de nuestra nacionalidad.
Algunas declaraciones racistas y xenófobas de parte de funciona-
rios, legisladores y políticos en el año 2016 parecen reeditar retrógra-
das y aparentemente abandonadas ideas que demuestran el descono-
cimiento acerca de los beneficios y aportes valiosos que significa la
presencia en el país de personas de diferentes nacionalidades. Tal vez
por eso sea importante repasar aspectos de nuestra historia nacional,
para contar con herramientas concretas con las que responder ante
el avance de viejas concepciones sobre la vida misma, cómo implica
la discriminación hacia el otro, el desconocido que llega de afuera de
las fronteras establecidas.
La Argentina, que cuenta con notorias diferencias, pero también
con algunas similitudes con Brasil y Estados Unidos, fue receptora
de corrientes migratorias masivas que llegaron al país principalmen-

25
te desde Europa durante los siglos XIX y XX, respondiendo a la nece-
sidad de mano de obra del modelo agroexportador de la elite gober-
nante de fines de siglo XIX. Es una caracterización muy difundida
internacionalmente que “la Argentina debe su población a quienes
llegaron al país principalmente desde Europa”. Las migraciones de
ultramar fueron consideradas por diferentes pensadores, analistas,
investigadores como centrales en la construcción de la nacionalidad
argentina. El fenómeno migratorio alcanzó en 1914 tal dimensión
que solamente uno de cada tres habitantes era argentino nativo (De-
voto, 2004).

Primera foto en la nueva tierra.

Más tarde, el fenómeno de sustitución de importaciones, que hizo


necesario incorporar trabajadores a la incipiente industria y obras
públicas del país en formación, se basó principalmente en migracio-
nes internas y, en menor medida, en la llegada de ciudadanos que
dejaban atrás las trágicas condiciones de la Segunda Guerra Mundial
y migraban hacia Argentina. Hubo en la posguerra de mediados del
siglo XX una Argentina que necesitaba mano de obra, de acuerdo
con los planes quinquenales del gobierno peronista que orientaban
un país hacia un desarrollo que demandaba mayor población. La

26
consigna “Gobernar es crear trabajo” permitió la sanción de la Ley
de Bases sobre Inmigración, Colonización y Población del año 1946,
donde se planteó la integralidad de una política con esos objetivos.
Como antecedente de políticas migratorias latinoamericanas, se
firmaron acuerdos y convenios entre Chile y Argentina para cuestio-
nes de reciprocidad de gestión de documentos y también contratos
de trabajadores de regiones limítrofes. Posteriormente, se produjeron
cambios en la composición demográfica de la población migrante, ha-
ciéndose visible la presencia de personas de los países limítrofes durante
la década del sesenta (Mármora, 2015).
A pesar del deterioro del aparato productivo que comenzó con la
crisis de mediados de la década del setenta, de la dictadura militar y
la consolidación del modelo neoliberal en la década del noventa, de
todas maneras, se registraron migraciones de los países limítrofes y
de América Latina, en general, con una particular dinámica migra-
toria.
En 1980 eran 761 989 los migrantes en Argentina, llegando a
1 011 475 en el año 2001. Es decir, aún antes de la sanción de la Ley
Nacional de Migraciones (N° 25871) y la Ley General de Recono-
cimiento y Protección del Refugiado (N° 26165) en 2003 y 2006,
respectivamente, comenzaron a llegar a la Argentina nuevos actores
sociales: las llamadas migraciones recientes y los migrantes forzados o
refugiados (Cerrutti, 2009).
A partir de 2003 aumentó el ingreso al país de jóvenes provenientes
de diferentes países de África que en su mayor parte viajan solos, es
decir, huyendo de su país de origen sin tener la compañía de un fami-
liar o adulto que los acompañe en la búsqueda de un nuevo lugar para
vivir. En muchos de los migrantes se evidencian historias marcadas
con gravísimos hechos de violencia civil y política, como, por ejem-
plo, los provenientes de Liberia, Sierra Leona y Ghana, entre otros.
Desde el año 2007, también se fue registrando la llegada de jóvenes
provenientes de Colombia y se empieza a observar el fenómeno de
“la mujer que viaja sola”, aproximándonos así a un tema en discusión
en las ciencias sociales acerca de la “feminización de las migracio-
nes”. Aunque no existe consenso respecto a la dinámica migratoria
de las mismas, sí se sabe que ha aumentado la cantidad de mujeres, y

27
las prácticas y cambios culturales que esta dinámica trae en la pobla-
ción migrante y en la sociedad receptora.
Un proyecto de sociedad inclusiva implica conocer la situación de
las migraciones recientes, las corrientes poblacionales que desde los
países vecinos llegan hace más de dos décadas a la Argentina. Mu-
jeres y jóvenes migrantes aparecen como elementos característicos
nuevos, con definiciones, necesidades y problemáticas específicas.
En este texto, se adopta la definición de joven a quien abarca la
franja entre 17 y 24 años2. Cabe aclarar que algunos de los que arri-
ban al país, en general como polizontes en barcos que llegan a Ro-
sario y otros puertos, son considerados por la ley argentina como
menores de edad porque no han cumplido los 21 años. Esto hace
que la situación del recién llegado se complique aún más, pues debe
quedar bajo el amparo de un tutor designado por un juez de familia
que garantice su bienestar en el país. Los jóvenes en esta situación,
que arribaron durante fines de 2006 y 2007, fueron asignados a un
tutor; sin embargo, hay registro de casos anteriores que no contaron
con el acceso a este derecho3.
Este grupo se encuentra atravesando una etapa crítica de su vida,
una adolescencia agravada por las consecuencias de los conflictos en
sus países de origen (Beah, 2008)4.

2. Franja etárea que toma tanto la OIT (Organización Internacional del Trabajo) como el
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para las acciones orientadas a jóvenes.
3. Si bien la Defensoría General de la Nación recomienda considerar menor de edad a
todos aquellos jóvenes no acompañados solicitantes de refugio que ingresen al territorio
con menos de 21 años, según el artículo 126 del Código Civil (CC), se han registrado ca-
sos en los que primaron los artículos 138 y 139 del CC, que dicen que la mayoría de edad
se establece según el país de procedencia, es decir, si un joven es considerado mayor a
los 18 años en el país de origen, también lo será al ingresar en territorio argentino.
4. La historia de vida de un chico refugiado es contada en el libro Un largo camino: me-
morias de un niño soldado, en el que Ishmael Beah relata sus memorias como ex niño
soldado de Sierra Leona.

28
Actividad de capacitación en tema microempresa solidaria.
Fotografía de Equipo Mirares.

A los ciudadanos africanos que desde los años noventa empezaron


a verse en Argentina y haitianos que desde hace una década también
llegan al país se suman los refugiados desde Siria. En estos casos, la
barrera del idioma es la primera que enfrentan; luego, se agregan de
manera simultánea las dificultades de tipo cultural, económico y social.
Desde aquel fenómeno del 30 % de población migrante de comien-
zos del siglo XX fue descendiendo dicho porcentaje hasta el año
2001, que registró apenas un 4,2 %. A su vez, según el último Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010, es de 1 805 957
personas y representa un 4,5 % del total de la población relevada.
Solamente el análisis de estas cifras permitiría decir que no son ver-
daderos los comentarios xenófobos y alarmistas y las afirmaciones
que plantean que “Argentina está llenándose de extranjeros…”.
A diferencia del siglo pasado, que tuvieron importancia fundamen-
tal las migraciones de ultramar, en el panorama migratorio actual, el
80 % son ciudadanos provenientes de otros países de América y el
73 % de la población migrante del país se encuentra concentrada en

29
la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
1.600.000
1.471.399
1.400.000

1.200.000

1.000.000

800.000

600.000

400.000
299.394
200.000
31.001 2738 1425
0
América Europa Asia África Oceanía

Fuente Indec. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones


(OIM):

... del total de la población inmigrante de origen americano (1.471.399),


el 84,6 % corresponde a la de los países que, desde el punto de vista geo-
gráfico, limitan con la Argentina. Esta población inmigrante está consti-
tuida por un 36,4 % de paraguayos, un 23,5 % de bolivianos; un 13 % de
chilenos, el 7,9 % de uruguayos y el 2,8 % de brasileños, en tanto que los
peruanos representan el 10,6 % del total de inmigrantes americanos5.

De esta forma los ciudadanos de Paraguay alcanzan a 550 713,


345 272 de Bolivia, 191 147 de Chile y 157 514 de Perú.

5. Perfil Migratorio de Argentina. OIM (2012). Disponible en: http://www.iom.int/files/live/


sites/iom/files/pbn/docs/Perfil-Migratorio-de-argentina-2012.pdf

30
Población migrante según país de origen
País de origen Migrantes en números absolutos
Paraguay 550 713
Bolivia 345 272
Chile 191 147
Perú 157 514
Fuente Indec. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.

El crecimiento entre 2002 y 2010 alcanzó cifras altas: la población


paraguaya sumó 212 000 personas y 126 000 la boliviana. En reali-
dad, no se trata únicamente de personas llegadas en ese período, sino
de aquellas que, ya viviendo en el país, lograron regularizar su situa-
ción a partir del Programa Nacional de Normalización Documen-
taria Migratoria Patria Grande (2005), así como en general al clima
que, de alguna manera, aportaron las políticas migratorias de inclu-
sión (Ley N° 25871 del año 2003, que entró en vigencia en el 2004).
En este breve panorama migratorio, tal vez sea importante destacar
que Argentina, además de recibir población migrante y refugiada,
también ha sido un país expulsor de ciudadanos nativos y de perso-
nas que buscan emigrar. Históricamente, nuestros próceres y “fun-
dadores de la patria”, de diferentes signos políticos (desde unitarios
y federales del siglo XIX hasta las víctimas de la última dictadura
cívico-militar), han vivido exiliados parte de su vida.
El análisis de los datos censales desagregados revela que, si bien al
país llegaron casi 6 millones de personas hacia fines del siglo XIX,
una muy alta cantidad volvió a retornar a Europa en el siglo XX.
Nuestra memoria colectiva recuerda que hubo una “forzada emi-
gración masiva” de miles de exiliados durante los años 1975 a 1983.
Más cerca en el tiempo tenemos el dato de la OIM que, para el año
2010, calculaba en 971 698 los ciudadanos argentinos que vivían fue-
ra del país, muchos de ellos a partir de la crisis del año 2001. Esto
representa un 2,4 % de la población total de Argentina.
De estos e-migrantes, o sea, argentinos que viven fuera del país, un
30,2 % reside en España y un 23 % en Estados Unidos, un 8,49 %
en Chile y un 6,08 % de los argentinos emigrados vive en Paraguay.
Por muy diferentes motivos, miles de personas permanentemente se

31
trasladan desde su origen a muy diferentes y a veces distantes lugares
para vivir (Mármora, 2016).

DEFINICIÓN Y PROBLEMÁTICA DE LA POBLACIÓN ESTUDIADA


Los movimientos migratorios que se registran en Argentina en las
últimas décadas parecen constituir un ejemplo de los cambios sus-
tanciales y relativamente rápidos que están experimentando las ciu-
dades latinoamericanas, transformaciones que se extienden al resto
de la configuración regional y nacional. Se trata de un fenómeno
mundial a partir de los cambios globales en la economía, y las rela-
ciones interestatales y la “ampliación de la ciudadanía” que algunos
autores identifican como una tendencia de hecho creciente, aún por
encima de las cuestiones formales y administrativas que en la prác-
tica puedan retrasar su cumplimiento efectivo. Algunos estudiosos
plantean polémicas predicciones sobre la temática postulando que,
en un tiempo no lejano, las migraciones de hecho contribuirían a la
ampliación de derechos ciudadanos por encima de las restrictivas
fronteras nacionales (Mezzadra, 2005).
Entre los cambios internacionales a los que se hace referencia, pue-
de verificarse un aumento de los tránsitos y las permanencias de per-
sonas desde los diferentes países de la región. Se trata de un fenó-
meno a nivel continental, pues se calcula que más de 10 millones de
latinoamericanos habitan en países que no son los de su nacimiento.
A su vez, los años recientes muestran la llegada de una categoría
migratoria específica, entendida como migraciones forzosas (refu-
giados): personas que por diferentes motivos piden la protección del
Estado argentino y en el país intentan rehacer sus proyectos de vida.
A esto se suman las migraciones de personas provenientes de Asia,
así como ciudadanos de diferentes países de África, muchos de los
cuales viven en Argentina en carácter de refugiados.
La primera definición de refugiado acuñada por las Naciones Uni-
das en 1951, ratificada en 1961 por Argentina6, establece que: “un
refugiado es toda persona que debido a fundados temores de ser per-
seguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera

6. Ley 15869. Aprobación de la Convención relativa al Estatuto de los Refugiados.

32
del país de su nacionalidad y no quiere a causa de dichos temores,
acogerse a la protección de tal país”.
A esta definición han ido agregándose figuras jurídicas que comple-
tan y extienden el término al de “población de interés de Naciones
Unidas”. A partir del año 1984, con la Declaración de Cartagena sobre
Refugiados7, se extiende la protección del Estado a las personas que es-
tán en transición, es decir, solicitando su status de refugiado. Es impor-
tante la diferencia porque, hasta no contar con la categoría de refugia-
do, la persona se encuentra en algunos aspectos restringida, no en sus
derechos básicos, pero sí en el acceso a algunos programas sociales.
La diferencia con los migrantes8 se basa en que estos son personas
que, en general, han decidido buscar nuevos lugares donde vivir por
diferentes motivos, pero se trata de una elección propia y no motiva-
da por los riesgos que podrían correr en su lugar de origen.
Como parte de un fenómeno global en aumento, también a nuestro
país ha llegado esta categoría de migrantes desde diferentes zonas
del globo y muchos lo hicieron huyendo de situaciones de violencia
o persecución. Si bien la legislación nacional favorece la integración
local de dichas personas (posibilidad de conseguir trabajo legal aún
con documentos temporales, atención por medio de programas so-
ciales de diferentes organizaciones no gubernamentales ‒ong‒, entre
otras), la realidad efectiva de integración socioeconómica en la ac-
tualidad depende de múltiples factores.
La convertibilidad como ficticio fenómeno económico-social, por el
cual un peso nacional era equivalente a un dólar de Estados Unidos,
atrajo gran cantidad de personas de diferentes países que migraron
hacia la Argentina del modelo neoliberal ‒1990 a 2001, año en que
estalla la crisis‒ (Lacarrieu, Isla y Selby, 1999). No fue el proceso de
“sustitución de importaciones”, como a mediados del siglo XX, el fe-
nómeno que atrajo a migrantes internos y algunos europeos, sino las

7.Disponible en http://www.refworld.org/cgi-bin/texis/vtx/rwmain/opendocpdf.pdf?reldoc=
y&docid=50ac93722
8. Naciones Unidas, Consejo Económico y Social, Informe del Grupo de Trabajo Inter-
gubernamental de Expertos sobre los Derechos Humanos de los Migrantes, Méjico, año
1998. En el punto 3 del Informe, se define al migrante como toda persona que haya
tomado libremente la decisión de emigrar por razones de conveniencia personal, sin la
intervención de un factor externo que la obligue.

33
“ventajas del cambio” de la actividad económica vinculada a los ser-
vicios y la comercialización, que permitía enviar remesas en dólares.
Esa última década, antes de la caída del gobierno de Fernando de la
Rúa en Argentina, fue propicia para atraer migrantes africanos que se
sumaron a las migraciones de los países vecinos de Bolivia y Perú y,
en menor medida, pero creciendo en los últimos años, colombianos
que vienen huyendo del largo conflicto político-militar de su país.
Desde el punto de vista de las posibilidades reales de integración,
muchas veces los recién llegados no cuentan con las competencias
profesionales y actitudes que requiere el mundo del trabajo para in-
corporarlos al proceso productivo, y a veces carecen de la sociali-
zación o del recorrido educativo que permita avanzar en estudios
formales y de formación para el trabajo.
Los parámetros de socialización de los jóvenes africanos pueden
resultar “insuficientes” para las normas culturales y sociolaborales de
Argentina. Por ejemplo, es muy difícil que consideren la puntualidad
como una condición o un requisito para participar en un taller de ca-
pacitación o asistir a una entrevista laboral. Ante la llegada tarde, se
han registrado de manera natural explicaciones tales como: “que ne-
cesitaban ir a almorzar” o “que se durmieron en el colectivo porque,
cuando finalmente pudieron sentarse, se quedaron descansando”...
Tampoco existe práctica respecto a posturas a adoptar en la reunión
de clase. “Son reiterados los casos de jóvenes que ponen los pies en
la mesa y algunos aprovechan la comodidad para rascarse o dormi-
tar...”. Otros simplemente conversan entre ellos en su propia lengua,
sin tener en cuenta la situación áulica9.
Para aquellos que tienen experiencia laboral, esta suele estar vin-
culada a trabajos de baja calificación o relacionados con la actividad
de la familia: ayudar en el comercio familiar o trabajar la tierra en
el campo. Varios refugiados entrevistados manifestaron tener “ex-
periencia en el trabajo de mantenimiento de barcos”, pues habían
pasado meses embarcados hasta establecerse en el país; otros dijeron
que conducían camiones en sus países, pero coincidían en que “es

9. Testimonio recogido por las capacitadoras que llevaron adelante el “Diagnóstico parti-
cipativo” a que se hace referencia más adelante en este libro.

34
más difícil manejar acá”10, en referencia a la obtención de la licencia
para conducir, y los trámites y exámenes necesarios para ello11. En
algunos casos, es muy difícil cotejar si esta información es “real” o
repiten las respuestas que otros fueron dando durante el desarrollo
de reuniones basadas en la técnica de los grupos focales.
Muchos llegan con la esperanza de “jugar fútbol” (así lo dicen los
jóvenes de varios países africanos). Sin embargo, esta ilusión de ju-
gar profesionalmente se enfrenta con la imposibilidad de acceder sin
tener DNI, y en otros casos no comprenden los mecanismos por los
cuales una persona debe hacer un proceso hasta llegar a “probarse”
para ingresar a un equipo profesional.
La situación de los jóvenes provenientes de países latinoamericanos
es diferente porque, en primer lugar, no tienen la barrera del idioma
y muchas veces poseen algún familiar que los cobija en su llegada al
país. El nivel educativo, mayoritariamente, es primario; en algunos
casos, secundario incompleto, y sus posibilidades de acceso al traba-
jo son más amplias que las del grupo antes mencionado. Precisamen-
te, dentro de este contexto se encuentran comprendidos los jóvenes
refugiados y solicitantes de asilo y, aunque no sean visualizados12,
para ellos la incorporación al mundo del trabajo es más compleja
que para otros jóvenes desde el punto de vista de la posibilidad de
obtener empleo en nuestro país.
Se trata de desplazados desde sus lugares de origen, que comienzan
a rehacer su itinerario laboral en Argentina, donde muchos pasan a
trabajar vendiendo en la calle. Las transformaciones económicas y la
dinámica misma de los flujos migratorios plantean nuevos desafíos
teórico-metodológicos para el abordaje de cualquier capacitación
sobre el tema. De acuerdo con esto, el enfoque adoptado en este caso
propone una mirada integradora, donde se acepta que estos movi-
mientos son, de alguna manera, consecuencia natural de la globali-

10. Todas las citas que hacen referencia a comentarios realizados por jóvenes refugia-
dos están corregidas gramaticalmente para facilitar su comprensión, pues estos jóvenes
mezclan palabras del castellano con sus lenguas de origen.
11. En la ciudad de Buenos Aires, la licencia solo puede tramitarse con el documento
nacional de identidad (DNI), documento que no todo joven migrante forzado obtiene rá-
pidamente.
12. Se estiman aproximadamente 90 jóvenes no acompañados ingresados al país solo en
el año 2012, año que marcó un pico en dicha situación, problemática que fue abordada
por el Estado a través de la red de organizaciones dedicadas al tema.

35
zación financiera y la mundialización de la economía que hace que
las personas busquen posibilidades laborales en los centros urbanos
del país donde viven, pero que también se arriesguen a explorar al-
ternativas en lugares distantes, como es el caso de los latinos y otros
migrantes que llegan a Argentina.
Más allá de las imágenes construidas, y a veces estereotipadas, que
presentan a Argentina como un crisol de razas y la construcción de
una nacionalidad exenta de conflictos, donde los trabajadores inmi-
grantes eran recibidos con los brazos abiertos, podemos intentar un
recorrido histórico por algunos hitos, momentos y situaciones que
explicarían algunos fenómenos sociales tales como la llegada masiva
de personas desde tan distantes países y la legislación en ese sentido.
Sin embargo, el latente tema del prejuicio hacia el extranjero, más
allá de los casos puntuales que deben ser denunciados y repudiados,
parece ser cuestión localizada y/o de pequeños grupos, situación no
extrapolable al conjunto de la sociedad argentina (Mármora, 2016).
En Argentina, el 4 de septiembre de 1812, el Primer Triunvirato
firmó un decreto que decía: “El gobierno ofrece su inmediata pro-
tección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que
deseen fijar su domicilio en el territorio…”.
Más adelante, en la Constitución de 1853 y en posteriores medidas
de gobierno a lo largo de la historia, puede verse la necesidad de
los incipientes sectores dominantes de articular el crecimiento eco-
nómico con la llegada de población de las zonas más desarrolladas
de Europa, quienes –según se esperaba– traerían pautas culturales y
prácticas laborales novedosas.
En 1876 se sancionó la Ley 817 de Inmigración y Colonización que
llegó, de alguna manera, a dar respuesta a la crisis de los años 1873 a
1875. Así comenzó un proceso de producción de ganado vacuno que
reemplazó al ovino y a la producción textil. El fenómeno de concen-
tración de la propiedad de la tierra sedujo a militares y sectores de
la clase en ascenso que se apropiaron de grandes extensiones, dejan-
do para la inmigración pequeñas parcelas para producción agrícola,
supeditada a la ganadería. Los inmigrantes que no se adaptaban a
dicha condición o que contaban con otras posibilidades se quedaban
residiendo en la ciudad, se convertían en nuevos migrantes internos

36
de los incipientes centros urbanos y comenzando un lento camino
hacia actividades manufactureras de la época.
La huelga del año 1902 tuvo, entre otras consecuencias, la sanción
de la Ley 4144, la llamada Ley de Residencia, por la cual podían ex-
pulsar a trabajadores inmigrantes, mayoritariamente europeos, diri-
gentes y activistas anarquistas y socialistas.
Esto fue recordado en ocasión de los 200 años de la Revolución de
Mayo, en un discurso de la entonces presidenta Cristina Fernández
de Kirchner con motivo del Bicentenario (25 de mayo de 2010):

Es que el otro, el primer Centenario, había sido llevado a cabo en un


país en el que se había declarado el estado de sitio, era un país en el que
los inmigrantes que habían venido de la vieja Europa a conseguir un
trabajo o un plato de comida habían traído, también, las ideas del Viejo
Mundo, las nuevas ideas, anarquistas, socialistas, y los festejos se debie-
ron hacer entonces en virtud de la represión, en virtud de la persecución
de esos dirigentes sindicales. Un sindicalismo nuevo, incipiente en la
República Argentina, en medio de un estado de sitio.

Posteriormente, el fenómeno migratorio dejó de ser masivamen-


te importante y no fue alterado por legislación alguna hasta que en
época de la última dictadura, con la llamada ley Videla (Nº 22437),
se intenta poner freno a la migración –proveniente principalmente
de los países limítrofes– en el marco de la “doctrina de seguridad
nacional”. Tuvo vigencia hasta el año 2004, cuando se sancionó la Ley
25871, Ley Nacional de Migraciones, que equipara en principio las
oportunidades de las personas que llegan al país, entendiendo que
tienen iguales derechos y obligaciones que los nacionales de vivir,
trabajar, educarse y acceder a salud y demás prestaciones del Esta-
do (Novick, 2008). En su artículo 4, dicha ley admite el derecho a
migrar de manera explícita y se establece la categoría de trabajador
migrante para los sujetos que durante un período acotado se encuen-
tran en nuestro país en dicha condición.
Dos años después, se sancionó la Ley 26165 de Reconocimiento y
Protección del Refugiado que cuenta con especificidades necesarias
para dichas personas.

37
En una investigación aplicada a la problemática de salud, que fuera
publicada en 2012, se aborda la situación del “nuevo actor social que
se hace visible”, la población migrante y refugiada (Pacecca, 2012):

El asilo es una figura de protección acordada internacionalmente y que


genera un conjunto de obligaciones por parte del Estado de destino ha-
cia la persona a quien le ha reconocido el estatuto. Al igual que los mi-
grantes, quienes han sido reconocidos como refugiados son extranjeros,
pero en tanto que acreedores de la protección internacional no pueden
bajo ningún concepto ser devueltos a su país de procedencia. Por otra
parte, las razones que motivan la solicitud de asilo suelen ser diferentes
(en mayor o menor medida) de las que motivan la migración interna-
cional. Desde esta perspectiva, a pesar de su compartida “extranjeridad”,
quienes cuentan con estatuto de refugiado y los migrantes conforman
dos grupos que, en ciertos aspectos, pueden y deben ser pensados y con-
cebidos de manera diferente.
Las razones por las cuales las personas consideran que están en peligro
y abandonan su país son bien variadas, y muchas de ellas distan de las
imágenes más generalizadas vinculadas directamente a su participación
en enfrentamientos o luchas políticas. Los conflictos políticos pueden
generar situaciones de inestabilidad que inciden sobre el funcionamien-
to de otras instituciones, que en consecuencia no puede garantizar la se-
guridad de todos los habitantes. Por ejemplo, en ciertas regiones de Perú
o de Colombia que han sido epicentro de graves conflictos armados, el
riesgo a la vida ha alcanzado a numerosas personas que no están invo-
lucradas directamente en las disputas, y que ante el temor han recurrido
al traslado y al asilo en otro país.
Las 3.300 personas con el estatuto de refugiado acordado y las 950 que
lo habían solicitado y en 2010 estaban aguardando la respuesta llegaron
a Argentina por todas estas diversas vías, que se ven reflejadas en la
gran variedad de países de procedencia. En 2009, quienes procedían de
Colombia, Cuba, Perú y Chile, representaban aproximadamente el 40 %
del total de refugiados. De ellos, colombianos, cubanos y peruanos lle-
garon a la Argentina en fechas relativamente recientes, en tanto que los
chilenos fueron reconocidos en décadas anteriores. Quienes provenían
de Armenia, Rusia, Ucrania, Rumania, Albania, Yugoslavia, Bosnia, Ka-
zajstán, Turquía, Irán, Irak, India, Pakistán o Bangladesh sumaban casi

38
el 20 %, en tanto que otro 15 % provenía de Angola, Argelia, República
Democrática del Congo, Guinea, Liberia, Mali, Costa de Marfil, Nigeria,
Senegal y Sierra Leona. Es decir que bajo un status jurídico común encon-
tramos un conjunto pequeño pero sumamente heterogéneo de personas.
La heterogeneidad de los solicitantes de la condición de refugiado o
con el estatuto reconocido no remite únicamente a las decenas de nacio-
nalidades e idiomas. También alude a variaciones en los orígenes rura-
les, semi-rurales o urbanos, a un espectro de edades más amplio que el
de las personas migrantes, y a trayectorias educativas y laborales previas
sumamente diferentes.

A modo de síntesis, el cuadro muestra las principales leyes en ma-


teria migratoria de Argentina.

Año Ley Conceptualización de la migración


Ley de Inmigración y Colonización Migración funcional al crecimiento eco-
1876
(817). nómico.

1981 Ley Videla (22439). Migración restringida y elitista.

Ley Nacional de Migraciones


2004 Equipara derechos con los nacionales.
(25871)
Garantiza protección del Estado para que
Ley General de Reconocimiento y
2006 la persona no sea regresada a su país de
Protección al Refugiado (26165).
origen.
Fuente: Elaboración propia.

Se trata de personas que desde diferentes países deciden libremen-


te venir a Argentina buscando mejores condiciones, o quienes deben
hacerlo huyendo o para garantizar su seguridad, gente que entra y
sale del país ejerciendo su derecho a migrar. Del mismo modo, así
como miles de argentinos debieron exiliarse históricamente a conse-
cuencia de dictaduras y gobiernos represivos, también circulan por
el mundo buscando opciones económico-sociales donde realizarse.
La característica que Lelio Mármora llama narcisismo inmigrato-
rio (como si solo Argentina fuera país al que llegan personas de otros
lugares) ya dejó de ser tal: no solo recibimos migrantes, sino que acá
también parece tomar vigencia la consigna que se usa en marchas,
actividades y se pinta en paredes en Europa y Estados Unidos: “todos
somos migrantes” (Mármora, 2016).

39
Por eso, tanto las Naciones Unidas, a través del Alto Comisionado
de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y agencias especia-
lizadas, como las instituciones y asociaciones que trabajan con estas
poblaciones ven como estrategia que contribuye al desarrollo (pues
potencia las relaciones interculturales) la interacción entre las dife-
rentes categorías poblacionales: migrantes, refugiados, argentinos...
En otros capítulos se describen ejemplos de actividades artísticas,
gastronómicas, recreativas y emprendimientos asociativos con estas
características de interculturalidad aplicada a la inclusión social al
país de trabajadores con diferente situación o status migratorio.
En ese sentido, una interesante discusión entre posiciones teóricas,
que se reflejan en políticas de gobierno, es la referente al multicultu-
ralismo como expresión de políticas de integración de migrantes a
las sociedades globalizadas, como en los países europeos y Canadá,
por ejemplo (Novick, 2008). Tal vez un concepto superador, el de
interculturalidad, se adapta mejor a la realidad local de los emprendi-
mientos desarrollados en Argentina, como se describe más adelante.

INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE MIGRANTES


FORZADOS O REFUGIADOS
La Convención de 1951 de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados
tenía la esperanza de que el problema ocasionado por la situación de
miles de refugiados se solucionaría en poco tiempo. Luego de haberse
conmemorado en 2011 los 60 años de dicha Convención, continúan
existiendo millones de personas que se ven obligadas a huir de sus
países de origen por diversas causas contempladas en dicho acuerdo
internacional y por motivaciones nuevas, tales como cuestiones de
género, catástrofes generadas por el hombre, etcétera.
Así, las guerras de descolonización, los conflictos étnicos, raciales,
desastres ambientales, políticos o religiosos de carácter internacio-
nal o interno, que a veces se prolongan en el tiempo, o gobiernos
dictatoriales que violan masivamente los derechos humanos de la
población, son solo algunas de las situaciones que, lamentablemente,
permiten verificar que la protección internacional de las personas
refugiadas continúa siendo necesaria.
Esta definición fue complementada para dar respuesta a necesida-
des de protección que no estaban originalmente consideradas en la

40
Convención de 1951. En el caso de Latinoamérica, durante la década
de 1980, signada por los conflictos centroamericanos y la vigencia de
dictaduras en el Cono Sur, la definición ampliada de refugiado obtu-
vo el consenso de los Estados, los representantes de la sociedad civil y
las organizaciones internacionales. Mediante la llamada Declaración
de Cartagena del año 1984 se recomendó a los Estados que “consi-
deren también como refugiados a las personas que han huido de sus
países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por
la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos inter-
nos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstan-
cias que hayan perturbado gravemente el orden público”13.
Estas definiciones comprometen a los Estados con un conjunto mí-
nimo de obligaciones que deben cumplir respecto de las personas
que en ellas se encuadran. Por ejemplo: que una persona refugiada no
sea devuelta a un país donde su vida o libertad se encuentren amena-
zadas; que obtenga del Estado donde se encuentra garantías de que
podrá ejercer allí sus derechos fundamentales (protección, libertad
de circulación, derecho a trabajar, a educarse, etcétera); y que pueda
beneficiarse de ciertas medidas de protección específicas del país de
asilo que derivan de la incapacidad de recurrir a su Estado de origen
y que resultan necesarias para ejercer esos derechos fundamentales
(como por ejemplo la emisión de documentos)14. Más allá de estas
obligaciones, que constituyen el punto de partida mínimo para los
Estados, la protección que se le brinda a los refugiados puede ir más
allá procurando para las personas que reciben asilo el mismo trato
que el que los Estados brindan a sus nacionales en todo lo que resulte
posible, así como asegurando las medidas de protección específicas
que derivan de la condición de refugiado. En definitiva, la calidad del

13. Declaración de Cartagena sobre Refugiados, adoptada por el Coloquio Sobre la


Protección Internacional de los Refugiados en América Central, México y Panamá: Pro-
blemas Jurídicos y Humanitarios, celebrado en Cartagena, Colombia, del 19 al 22 de
noviembre de 1984. Ver: Acnur, Memoria del Vigésimo Aniversario de la Declaración de
Cartagena sobre los Refugiados (1984-2004). Disponible en www.acnur.org
14. Estas obligaciones surgen de la propia Convención de 1951, pero también de otros
instrumentos internacionales de derechos humanos, adoptados principalmente duran-
te la segunda parte del siglo XIX, que no establecen distinciones entre las personas a
efectos de la titularidad de los derechos que reconocen (por ejemplo, su raza, religión,
nacionalidad o, en este caso en particular, su condición migratoria o su condición de
refugiado).

41
asilo en los países desarrollados, pero también en varios de los países
en desarrollo, muchas veces se analiza por las medidas, programas y,
aún, por las políticas públicas que directa o indirectamente repercuten
en la población que ha sido admitida en el país como refugiada.
El informe “Tendencias globales” del Acnur consigna datos de fines
de 2010 que muestran que, en ese momento, existían 15,4 millones de
refugiados. De este total, hay 10,55 millones bajo el amparo del Acnur
y 4,82 millones registrados por la Agencia de las Naciones Unidas
para los Refugiados de Palestina (Unwra –por su sigla en inglés–), y
cerca de 850 000 solicitantes de asilo. El 47 % del total de refugiados
eran mujeres y niñas; en 2010 se habían registrado 15 500 solicitudes
de asilo de niñas, niños o adolescentes separados o no acompañados.
Es preciso mencionar las transformaciones que se han producido
en los tipos y características del desplazamiento de las personas. Hay
diferentes causas de estas transformaciones y muchas de ellas aún no
han sido del todo comprendidas: el tráfico de sustancias tóxicas no
permitidas por la ley y la trata de personas; las violaciones de dere-
chos económicos, sociales y culturales, y de derechos civiles y políti-
cos; la división internacional del trabajo y el movimiento asociado de
la fuerza laboral; la degradación del medio ambiente y las catástrofes
naturales a lo largo del mundo; la preocupación por la seguridad ciu-
dadana y su vínculo con las políticas migratorias, entre otras.
Argentina y Latinoamérica, en general, han sido territorio de asilo
de miles de personas refugiadas durante el transcurso de su historia.
Aún antes de la adopción de la Convención de 1951, la región poseía
una extensa serie de tratados que regulaban la institución del asilo,
orientados principalmente a las personas que buscaban protección
por motivos políticos. Aunque no hayan sido muchos los Estados
latinoamericanos que participaron de los debates que llevaron a la
conclusión de la Convención de 1951, esta fue progresivamente in-
corporada por los países de la región, sobre todo a partir de la década
de 1970 y, al día de hoy, prácticamente todos los países han ratificado
o adherido a la Convención de 1951 y/o su Protocolo de 1967.
En los años setenta, el Acnur empezó su tarea en la región con ope-
raciones reducidas que, a lo largo de los años, fueron alcanzando
importantes escalas frente a los distintos conflictos que atravesaba
el continente. En este escenario general en el que la protección in-

42
ternacional de las personas refugiadas transcurre en la actualidad,
América Latina comparte similitudes con otras zonas del planeta, a
la vez que adquiere rasgos particulares.
El compromiso con la protección de los refugiados se remonta has-
ta nuestros días porque América Latina alberga en la actualidad más
de 440 000 personas refugiadas o solicitantes de tal condición15. La
mayoría de ellas, hasta hace poco tiempo, era proveniente de Colom-
bia. Durante los últimos años se ha consolidado también la presencia
de personas refugiadas colombianas en todo el resto de los países de
Sudamérica y en parte de Centroamérica (Costa Rica, Brasil, Chile,
Argentina y Perú son solo algunos de los países que reciben regular-
mente solicitudes de asilo de esa nacionalidad).
A la par de la población colombiana, aunque en menor número, la
mayor parte de los Estados de Latinoamérica recibe población refu-
giada de diversas nacionalidades de la región, pero también extra-
continentales, de acuerdo con las coyunturas que producen flujos de
desplazamiento forzado de personas (Terminiello, 2012).
Asimismo, debe decirse en este resumido panorama general que
ciertos países del Cono Sur implementan desde tiempo atrás progra-
mas de reasentamiento de refugiados ya reconocidos que, por distin-
tos motivos, no pueden permanecer en el territorio del Estado que
les brindó asilo16.
Argentina, como país receptor de personas refugiadas, progresiva-
mente fue adoptando un marco jurídico e institucional de protec-
ción mediante la tarea conjunta del Estado, las organizaciones de la
sociedad civil y el Acnur. Sin lugar a dudas, la aprobación de la Ley
General de Reconocimiento y Protección al Refugiado (Nº 26165) en
el año 2006 marcó un hito porque se convirtió en la primera norma
en regular de manera integral los distintos aspectos de la temática
en el país con incorporaciones novedosas (tales como la responsa-
bilidad de los órganos que crea en materia de integración local, la
clarificación de las responsabilidades de las autoridades en frontera,

15. Acnur (2011): Tendencias globales 2010. Disponible en www.acnur.org. Las cifras son
a diciembre de 2010.
16. Por ejemplo, es la situación de países próximos a Colombia que reciben la mayor
cantidad de refugiados de dicho país, pero también estos programas han sido implemen-
tados en beneficio de poblaciones de refugiados de otras nacionalidades tales como las
provenientes de Irak, Palestina y otros.

43
etcétera), pero, al mismo tiempo, receptando los avances y buenas
prácticas que existían hasta entonces. Es posible afirmar que, en gran
medida, la agenda actual de los diferentes actores vinculados a la
protección de refugiados consiste en implementar efectivamente los
contenidos de esta ley.
La Comisión Nacional para los Refugiados (Conare)17, creada en el
marco de la ley de refugio (N° 26165), es un organismo interminis-
terial del ámbito del actual Ministerio del Interior y Transporte. Fue
originalmente conformado por un representante de dicho Ministe-
rio, uno del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Interna-
cional y Culto, uno del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos y un representante del Instituto Nacional contra la Dis-
criminación, el Racismo y la Xenofobia (Inadi). Asimismo, forman
parte con voz, pero sin voto, un representante del Acnur y de una
organización no gubernamental dedicada a esta temática. Junto con
organizaciones de la sociedad civil, de distintas iglesias y el Acnur,
la Conare forma parte de una red que se despliega para la recepción
inicial, determinación del estatuto de refugiado, asistencia inmediata
y la posterior inclusión de la persona a la realidad local (Figari Costa,
2012). Sus funciones principales son: “… proteger los derechos de los
refugiados y solicitantes de reconocimiento de la condición de refugia-
do”, es decir, coordina, notifica y convoca a distintos actores nacionales,
municipales y de la sociedad civil para desarrollar acciones vinculadas
con la integración social y económica de solicitantes y refugiados.
En cuanto a las características de esta población, según datos de la
Conare, había en Argentina, a diciembre de 2010 (coincidiendo con el
último registro censal), 3276 refugiados y 947 solicitantes de tal con-
dición. La cantidad de nuevos refugiados por año se había mantenido
relativamente estable desde 2006 en un promedio de 98, sumando un
total de 488 en el período 2006-2010. Entre los 488 refugiados re-
conocidos, la mayoría eran colombianos (133), seguidos de cubanos
(38), haitianos (23), nigerianos (21) y marfileños (21), mientras que
una gran cantidad de nacionalidades con números menores comple-
taban el universo restante. Otros 2638 refugiados habían obtenido su
estatuto antes de 2006 y muchos de ellos, incluso, antes de 2002.

17. http://www.migraciones.gov.ar/conare/

44
Finalmente, en relación con los 3276 refugiados reconocidos es
importante destacar que, aproximadamente, 167 se encontraban en
el país en el marco del Programa de Reasentamiento Solidario que
Argentina implementa en acuerdo con el Acnur desde el año 2005.
En el mismo sentido, respecto de la población solicitante de la con-
dición de refugiado, cabe decir que de las 947 solicitudes pendientes
a fines de 2010 había más de 200 correspondientes a cuatro países
–República Dominicana, Haití, India y Bangladesh– de los cuales la
Argentina no ha considerado, en términos generales, que sean per-
sonas que efectivamente requieran el estatuto de refugiado. Muchas
de estas solicitudes permanecen en el sistema de asilo solo unas po-
cas semanas. En suma, estas consideraciones sobre la composición
de las estadísticas permiten afirmar que, en primer lugar, si bien for-
malmente 3276 personas tienen el estatuto de refugiado en Argenti-
na, muchas de ellas ya llevan un tiempo prolongado en esa condición,
al mismo tiempo que gran parte de las personas solicitantes de asilo
permanecen solo unas pocas semanas en tal condición y luego pasan a
revestir una situación migratoria (en muchos casos irregular).
Más cerca en el tiempo, en diciembre de 2016 la Conare reporta 803
refugiados de los cuales 166 fueron reconocidos ese año, siendo la
mayoría de nacionalidad siria, 93.
A partir de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de
1951 de Naciones Unidas, se garantizó protección a personas que
no podían ser amparadas por sus países de origen. Se constituyó así
como un instrumento de cooperación entre Estados. En ese mo-
mento histórico los países miembros vislumbraban soluciones para
la problemática y limitaron el alcance del estatuto geográfico, tempo-
ralmente, a los europeos que se convirtieron en refugiados antes del
1 de enero de 1951. De esta manera, solo ellos podían solicitar asilo.
El Protocolo de 1967 elimina dichas restricciones18.
El Acnur es el organismo encargado de velar por el cumplimiento
de la Convención en los distintos países miembros. Sin embargo, los
refugiados y solicitantes de asilo son parte de una problemática aún

18. Para ampliar información puede consultarse: http://www.acnur.org/t3/el-acnur/histo-


ria-del-acnur/la-convencion-de-1951/

45
mayor que abarca a otras situaciones de migraciones forzosas y se
han convertido en personas de interés del Alto Comisionado:
Apátridas: toda persona que no sea considerada como nacional por
ningún Estado, conforme a su legislación.
Reasentados: refugiados trasladados a un tercer país porque no en-
cuentran protección en el que les dio asilo.
Desplazados internos: personas que se ven obligadas a trasladarse
dentro del mismo país.
Retornados: refugiados que deciden regresar al país de origen o re-
sidencia una vez cesado el conflicto.
En Argentina, el solicitante de asilo al iniciar el trámite recibe un
certificado de residencia precaria que tiene validez por tres meses y
puede ser renovado cuando sea necesario hasta tener una definición
concreta acerca de su situación migratoria. Este le permite a la per-
sona permanecer, trabajar19 y transitar legalmente en el territorio, así
también acceder a la educación y salud pública y ser protegido con-
tra la posible devolución a su país de origen hasta que sea resuelto su
pedido. En este sentido, no le otorga más privilegios ni derechos que
a sus habitantes, solo lo protege de ser regresado a su país donde se
supone corre peligro su vida. Cabe destacar que el trámite es indivi-
dual, gratuito y confidencial. La Conare es el organismo encargado
de dicha tarea.
En relación con la integración, también se destaca el principio de
ayuda administrativa que:

… toma en consideración la imposibilidad o negativa del refugiado


de tomar contacto con las autoridades del país de su nacionalidad para
la obtención de tal ayuda. En tal caso, los instrumentos internaciona-
les establecen que para el ejercicio de un derecho el refugiado necesite
normalmente de la ayuda de las autoridades extranjeras a las cuales no
pueda recurrir, el país de asilo debe adoptar las medidas o disposiciones
necesarias para proporcionar esa ayuda o hacer lograr que una autori-
dad internacional lo haga. De este modo, debe expedir o hacer que bajo

19. Con el certificado de residencia precaria pueden tramitar la clave única de identifica-
ción laboral (CUIL) que les permite acceder al mercado de trabajo formal. Sin embargo, los
empleadores, en general, desconocen la documentación, lo que dificulta que obtengan un
empleo formal.

46
su vigilancia se expida a los refugiados los documentos o certificados
que normalmente serían expedidos a los extranjeros por sus autorida-
des nacionales o por conducto de estas.

Hasta el momento de la resolución del pedido de refugio, la perso-


na tiene el status de solicitante de asilo. En general, no hay un tiempo
límite establecido para que se expida una resolución, pues responde
a diferentes situaciones. Si la resolución es positiva, es decir, favo-
rable a la decisión de otorgar el status legal de refugiado, la persona
obtiene su DNI con radicación temporaria en el país con vigencia
de dos años y luego puede solicitar la radicación definitiva. Si la so-
licitud es rechazada la persona puede apelar dicha decisión, en cuyo
caso la revisión está a cargo del secretario de Derechos Humanos del
mismo Ministerio20. Si nuevamente es rechazada, la persona deberá
regularizar su situación migratoria, acogiéndose a algún principio
migratorio vigente.
A continuación, el cuadro resume las características principales a
ser tenidas en cuenta para determinar o no el status de refugiado.

Cláusulas de Inclusión Cláusulas de Exclusión


Fundado temor: subjetividad de la perso- Individuos que reciben protección de
na y evidencia que lo justifique. Naciones Unidas, excluyendo Acnur (pa-
lestinos en Cercano Oriente).
Persecución: graves abusos a los dere-
chos humanos (excluye pobreza Personas reconocidas por otro país en el
o desastres naturales). cual residen.

Razones de raza, religión, nacionalidad, Personas que cometieron un delito: contra


pertenencia a determinado grupo social, la paz, de guerra, lesa humanidad o un
opiniones políticas. delito grave fuera del país de refugio antes
de solicitarlo.
Fuera del país de su nacionalidad o del
país de residencia habitual. Garantiza protección del Estado para que
la persona no sea regresada a su país de
Imposibilidad o no deseo de regresar al origen.
país.

Para radicarse como migrante, la persona que llega al país debe


cumplir alguno de los requisitos que expresa la Ley 25871 de Migra-

20. Ley 15869, Resolución Nº 528 del Ministerio del Interior y Transporte.

47
ciones: ser ciudadano del Mercosur, poseer un contrato de trabajo,
contraer matrimonio con un argentino o tener un hijo argentino21.
La diferencia de las personas refugiadas con los migrantes radica
en que estos, en general, deciden dónde quieren vivir y lo hacen sin
la urgencia de una persecución o un eventual peligro, sino buscando
una mejora cualitativa en su calidad de vida. Según la OIM (2000),
migrantes voluntarios son “… personas que se desplazan al extranje-
ro por motivos de trabajo, estudios, para reunirse con sus amigos o
por otros motivos de carácter personal”.
El aporte de los migrantes al desarrollo de la sociedad fue puesto
en valor por el presidente Juan Domingo Perón, que instituyó el Día
del Inmigrante el 4 de septiembre, tomando como antecedente lo
resuelto por el Primer Triunvirato en el año 1812 (Mármora, 2016).
Por otra parte, la persona refugiada, en general, está comprometida
con situaciones externas a sí misma y, por ende, esta decisión no de-
pende de ella, pues arriba al país de destino en busca de la protección
que su Estado de origen no puede brindarle. Si bien esto describe la
situación legal de migrantes y refugiados, en el trabajo diario no se
visualizan estas diferencias.
En Argentina, prestan servicio diferentes instituciones que trabajan
con la población a la que se hace referencia por encima de las dife-
rentes categorías migratorias y en un enfoque que prioriza la inter-
culturalidad en la práctica (Novick, 2008) como criterio de inclusión
socioeconómica a la sociedad local. Por lo general, una vez que se
iniciaba el trámite en la Dirección Nacional de Migraciones se los
derivaba (hasta el año 2015) a la Fundación Comisión Católica Ar-
gentina de Migraciones (Fccam) que orienta, asesora y vincula con
otras instituciones ligadas a programas de promoción. Desde 2016,
la organización ADRA atiende a dicha población en un Centro de
Apoyo al Refugiado. Cabe destacar que esto no es un proceso lineal
ni unívoco y está muy condicionado por la comunidad de origen de
la persona, los vínculos que entre ellas desarrollen y por diferentes
situaciones. Para una asesoría y acompañamiento en la búsqueda

21. Ley Nacional de Migraciones Nº 25871. En 2006, Argentina comenzó a implementar


el Programa Patria Grande que permitió una radicación temporaria para las personas
provenientes de países que integran el convenio: Ecuador, Colombia, Paraguay, Brasil,
Chile, Uruguay, Bolivia y Venezuela.

48
de empleo, la inclusión en la economía social como emprendedor
autónomo y el acceso a microcréditos, los refugiados cuentan con
Mirares, organización dedicada a la promoción de esas actividades22.
Los refugiados arriban de distintas formas a nuestro país. Los prove-
nientes del continente americano llegan por tierra e ingresan princi-
palmente por las fronteras noroeste-noreste (Jujuy, Misiones); el grupo
poblacional con mayor representatividad es el proveniente de Perú y,
en los últimos años, de Colombia. Por avión llegan en menor cantidad
de distintos lugares de Europa del Este, Asia y África. Por barco arri-
ban, en la mayoría de los casos como polizontes, jóvenes provenientes
de distintos países de África. En general, el destino esperado no es Ar-
gentina, sino que aspiran llegar a Canadá o Estados Unidos. En otros
casos, Argentina se convierte en una escala necesaria para migrar lue-
go a distintos lugares de Europa o Estados Unidos, pero al ser detecta-
dos por el capitán del barco son bajados en algún puerto o en algunos
casos arrojados al río para que la nave no tenga que detenerse y pagar
las multas correspondientes, según comentaron algunos jóvenes que
llegaron a nuestro país en condiciones de extrema necesidad.
Históricamente, las corrientes de migraciones forzosas que llegaron
a Argentina fueron modificándose según los contextos políticos de
los países de origen. A partir de 1972, con el “autogolpe” del expresi-
dente Juan María Bordaberry en Uruguay, comenzó la llegada de mi-
litantes y personas perseguidas por el Gobierno de entonces. Por su
parte, el golpe militar contra Salvador Allende en 1973 en Chile gene-
ró el pedido de miles de solitudes de asilo en nuestro país. También,
en menor medida, ciudadanos bolivianos vivían con dicho status
migratorio. Finalmente, una proporción de argentinos y migrantes
latinoamericanos que corrieron peligro debieron asilarse en Europa,
Brasil o México a partir del año 1975, y más aún con la llegada de la
dictadura en 1976. El Gobierno militar en 1979, y como forma de re-
vertir su imagen internacional, realizó acuerdos para traer a Argenti-
na a sesenta y siete familias provenientes de Laos y dos de Camboya23.

22. Mirares es la sigla de “Migrantes, refugiados y argentinos emprendedores sociales”.


Se dedica a la inclusión de dichas poblaciones en temas de empleo y trabajo en empren-
dimientos y economía social.
23. Jorge Pedro Monzón. “Refugiados camboyanos y laosianos en Misiones”. En http://
www.scribd.com/doc/3494851/Refugiados-Laosianos-y-Camboyanos-en-Misiones

49
Desde la década del 90, la situación en Perú fue originando crecien-
tes flujos de personas que solicitaron asilo en Argentina. En menor
cantidad fueron arribando desde Kazajistán, Rusia, Armenia (paí-
ses de Europa del Este), Pakistán e Irak (de Asia) y Senegal, Sierra
Leona, Liberia, Ghana, Angola, Congo, Burundi, Camerún y Nigeria
(de África), diversificando las solicitudes de asilo y, en la práctica,
visibilizando nuevos migrantes en la geografía urbana del país. Antes
de 2002 habían sido reconocidos, entre otros, 588 peruanos y 388
chilenos, que constituían en conjunto casi un tercio del total de re-
fugiados del país. La mayoría de los peruanos recibió el estatuto de
refugiado entre 1999 y 2002, con una merma en 2003 y 2004, y desde
2005 son escasos o nulos los reconocimientos. Asimismo, práctica-
mente la totalidad de los 388 chilenos obtuvo el estatuto de refugiado
durante la década de 1980 o comienzos de 1990.
Dura realidad la de quien debe dejar su país de origen para migrar
por motivos no deseados. Una red de organizaciones que incluye al
Acnur, a la Conare, al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación
a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia
(Sennaf) y organizaciones no gubernamentales tales como ADRA y
Mirares, atienden la problemática de la llegada e integración de esta
población. Seguramente, muchas son personas con quienes se cruza
a diario o se ve que venden en ferias o en las calles de Buenos Aires
y otras ciudades del país.

TIPOLOGÍA Y ACTIVIDADES DE LOS TRABAJADORES


MIGRANTES Y REFUGIADOS
Algunos estudios plantean cierta difusa separación con respecto a los
límites que definen o clasifican a las personas entre refugiado y migran-
te; este último más asociado a la búsqueda de recursos económicos,
mientras el primero sería el tradicional sujeto de persecución políti-
ca. Diferentes autores plantean la dificultad de sostener una estricta o
tajante diferenciación (Stepputat y Nyberg Sørensen, 2003)24. En este
escrito, se mencionan indistintamente experiencias de vida y vivencias
de ambos grupos o colectivos de extranjeros que viven en el país.

24. Los autores plantean la dificultad de diferenciar entre migraciones voluntarias y com-
pulsivas en los Andes peruanos.

50
Estas personas intentan generar su propio trabajo (autoempleo) a
través de los llamados microemprendimientos económicos y/o la in-
serción en trabajos en relación de dependencia, mayoritariamente
informales o precarizados; ambos casos, ejemplos del fenómeno so-
cial conocido como economía popular (Coraggio, 2007).
Algunas características de estos trabajadores de diferentes países a
las que se hace referencia son: baja posibilidad de acumulación de
capital (son pobres), bajo grado de calificación formal (estudios no
concluidos y falta de actualizaciones), así como escasas posibilidades
de acceso a tecnologías de gestión y prácticas comerciales actualiza-
das, necesarias para su trabajo diario. De alguna manera son diferen-
tes, pero también son idénticos a otros sectores populares del país.

Trabajadores autónomos o emprendedores de pequeña escala económica


Son los individuos que trabajan por su cuenta, empresarios autóno-
mos, nombre con que se los conoció durante el siglo veinte; luego, con
el de microempresarios, evolucionando hacia el concepto de empren-
dedores de la economía social.
Por ejemplo, en nuestro país es el típico exobrero asalariado que
quedó sin empleo y debió reinsertarse en la sociedad de forma au-
tónoma, ya sea produciendo, prestando algún servicio o comerciali-
zando de manera informal en la vía pública, ferias o espacios creados
a tal efecto (lugares de trabajo, casas de amigos, etcétera), lo que for-
ma parte de la llamada economía social y solidaria.
Desde hace algunos años, en varios países de Latinoamérica (Bra-
sil, Chile, Ecuador y otros) se los empezó a reconocer como empren-
dedores de la economía social a aquellos que, de alguna manera, tra-
tan de organizarse en torno a actividades asociativas, etcétera.
Después de la crisis del año 2001 en Argentina, se dio un interesan-
te proceso de construcción de este sector económico donde fueron
confluyendo experiencias de la sociedad civil, del mundo de las ong,
el aporte académico desde las universidades públicas y, a su tiempo,
el Estado en sus escalas nacional y local. Parte de las acciones desa-
rrolladas es el Programa de Microcréditos “Padre Carlos Cajade” de
la Comisión Nacional de Microcrédito en el ámbito del Ministerio
de Desarrollo Social de la Nación. En el caso de los emprendedores

51
migrantes y refugiados que se ha estudiado, el 92 % de los destinata-
rios de los microcréditos trabajan en sus propios emprendimientos.
Faye, de Senegal, canceló su primer crédito puntualmente y renovó
reiteradamente por un monto mayor; de esta manera, amplía tanto
su stand de venta de artesanías africanas como la cantidad de ferias a
las que asiste. En ocasión de ser entrevistado manifestó: “Los crédi-
tos son buenos, me ayudan para comprar mercaderías y ampliar mi
stand y la cantidad de fiestas a las que voy. A mí me está yendo bien y
cada día crezco un poquito más. Ojalá que sigan adelante”.
La mayoría de los refugiados y migrantes están comprendidos den-
tro de este primer grupo de emprendedores: trabajan de forma autó-
noma en un promedio de 12 horas diarias25. Es el caso típico de los
africanos que han recibido préstamos (microcréditos) para vender
anillos y pulseras en las plazas y avenidas del centro de Buenos Aires
y de las zonas turísticas, o haitianos que preparan licuados, tragos y
jugos de frutas en las ferias itinerantes.
En este trabajo se ha adoptado la terminología de emprendedores,
actualmente más reconocida que la de sector informal, autónomos o
microempresarios, pues el emprendedorismo forma parte de las es-
trategias que se están manifestando en amplios sectores populares
para encarar el problema del empleo26.

Sociedades y microempresas o emprendimientos familiares


Este segundo grupo de emprendedores está constituido por las em-
presas familiares que desarrollan una actividad económico-social en
común, o las empresas conformadas por dos o más socios, así como
las microempresas tradicionales que, en general, se las define como la
unidad económica donde trabajan hasta cinco personas27.

25. El dato surge de las entrevistas. Se preguntó cuántas horas trabajaba. Hubo que
acompañar en la reconstrucción de la información porque, muchas veces, aspectos
como la compra de insumos no eran incluidos como parte del trabajo.
26. Es interesante el dato obtenido en las entrevistas: las personas que se autodefinían
como refugiados, agregaron la identidad de emprendedor al interrogárselos sobre la de-
finición de sus actividades.
27. Otra forma de clasificar la microempresa es por el nivel de facturación. Dicho criterio
no se aplica a las microempresas familiares de refugiados porque el volumen es mínimo,
muchas veces es solo de subsistencia.

52
Manos trabajando en fabricación de calzado.
Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.

Los talleres familiares que confeccionan camisas, buzos y demás


producción textil o marroquinería (zapatos, cinturones, carteras)
constituyen un caso típico de este segundo grupo, de economías do-
mésticas de pequeña escala. La mayoría de los proyectos de micro-
crédito implementados por los programas sociales o los del Estado
están orientados a emprendimientos asociativos. En el caso de la po-
blación afro observada, la mayoría están conformados por una sola
persona o, en algunos casos, son emprendimientos familiares; de
esta forma y desde la perspectiva de los refugiados emprendedores es
difícil insertarse en estos programas, pues no cumplen un requisito
básico: el asociativismo. La propia dinámica de su trabajo los obliga
de hecho a dedicarse tiempo completo a él y les impide de alguna
manera planificar un emprendimiento que contemple la interacción
de más de una familia.

53
Emprendimientos socioeconómicos y experiencias
asociativas de economía solidaria
Ejemplos de este tercer caso, son los emprendimientos populares
que se llevan adelante en el municipio de Moreno, en el conurbano
bonaerense, donde varios refugiados peruanos, referentes sociales
de la zona, están integrados a programas de vivienda y autoempleo.
También las cooperativas textiles, apícola y de producción de cone-
jos que promueven o en las cuales participan refugiados peruanos,
y los productores que forman parte del movimiento de agricultura
familiar de zonas periurbanas tales como Moreno y Florencio Varela,
en el segundo cordón del conurbano.
Algunos de estos emprendimientos contaron con microcréditos en
su etapa inicial y la mayoría en su proceso de consolidación como
microempresas. Por medio de un proceso de evaluación y la formu-
lación de un “plan de negocios” o proyecto para solicitar financia-
miento se fueron conformando en sujetos de préstamos y se vincu-
laron en red con asociaciones de productores, ong de promoción
social y diferentes ámbitos del Estado.
Difícil ha sido encontrar emprendimientos de estas características
entre las poblaciones afrodescendientes que se han entrevistado, las
que trabajan de manera individual28.

Refugiados que trabajan en relación de dependencia


A partir del año 2003, de acuerdo con el proceso de reconstrucción
de la economía nacional, empiezan a encontrarse posibilidades de
empleo en relación de dependencia también para refugiados que se
incorporan como trabajadores (muchas veces precarizados al igual
que un alto porcentaje de los trabajadores nacionales), quienes optan
por dicha situación antes que ser un emprendedor autónomo.
Así, actualmente hay migrantes haitianos y refugiados de Congo
y de Sierra Leona que trabajan en la construcción de viviendas en
programas públicos29.

28. Algunos intentos han sido los agrupamientos de familias de ciudadanos haitianos
organizados en comparsas para actuar en los carnavales.
29. Programa de la Cooperativa Emetele, que construyó 260 viviendas en la Ciudad Au-
tónoma de Buenos Aires.

54
“Mucho argentino se cree que solo son migrantes trabajadores
los españoles, italianos y otros llegados de Europa, pero nosotros
también trabajamos hace muchos años acá y no nos fuimos con la
crisis...”, manifestó un refugiado en una mesa de trabajo durante el
desarrollo del Seminario de Migración y Refugio en la ciudad de Ro-
sario, en el año 2005, en ocasión del debate de la Ley de Migraciones.
El conjunto de trabajadores registrados o formalizados que consti-
tuye este tercer grupo es el que más ha caído en la nueva etapa que
vive el país desde diciembre del año 2015, a partir de la recesión eco-
nómica que se verifica en el rubro de la construcción. Se han regis-
trado entrevistas a hombres jóvenes que, trabajando en dicha área,
viven actualmente con lo que reporta “la libreta”, es decir, el fondo
de desempleo de la Uocra. Una publicación de ese sindicato aporta
datos sobre la inclusión de trabajadores migrantes en la construcción
(Mármora, Gurrieri y Aruj, 2012).

ENTREVISTAS Y OBSERVACIÓN PARTICIPANTE


COMO ABORDAJE METODOLÓGICO
Para presentar el escenario diverso que plantea un estudio de estas ca-
racterísticas, en un primer momento, se intentó describir la situación
socioeconómica de la población refugiada e indagar con mayor pro-
fundidad y detalle acerca de los anteriores itinerarios laborales de los
entrevistados, tomando un momento inicial (allá) donde se iniciaron
laboralmente hasta el momento actual (acá). Los espacios simbólicos
(Arfuch, 2002a) aparecen en algunos casos como imágenes incom-
pletas o fragmentadas que permiten reconstruir itinerarios laborales
en oficios de los entrevistados.
Para indagar acerca del capital social que estos trabajadores han po-
dido construir se preguntó sobre las actividades en las instituciones
formales y/o asociaciones de diversa índole en que se encontraban
organizados los refugiados y migrantes, las redes existentes donde tal
vez desarrollarían actividades culturales y recreativas.
El ámbito desde el cual se convocó a refugiados y migrantes afrodes-
cendientes, así como a haitianos que viven en el país, para ser entrevis-
tados es una ong dedicada a temas laborales, donde habitualmente se
busca detectar aptitudes personales, habilidades adquiridas y capaci-
dades emprendedoras de los refugiados, es decir, el aspecto vinculado

55
con la perspectiva del trabajo30. A esto se sumó la indagatoria sobre
actividades culturales, aspectos lúdicos y momentos creativos detecta-
dos en las clases de capacitación dedicadas a las actividades laborales.
También fue visitada una gran cantidad de unidades socioeconó-
micas (emprendimientos) de los refugiados y migrantes de la inves-
tigación en curso: pequeños talleres textiles familiares, puestos de
venta callejera, emprendimientos gastronómicos, talleres de zapatos,
marroquinería, etcétera. El trabajo de campo incluyó jornadas de ob-
servación participante durante varios fines de semana en las ferias rea-
lizadas en parques y plazas donde exponen y venden sus productos.
Se participó de talleres de capacitación y reuniones de evaluación
acerca del desarrollo de las ferias de economía social, jornadas de
intercambio de experiencias entre grupos de refugiados y otros em-
prendedores, rondas de negocios para facilitar la comercialización,
etcétera.
En un segundo momento, después de la primera ronda de entrevistas
realizadas, pudo observarse una amplia dispersión de orígenes y tra-
yectorias laborales, las que se encuentran en etapa de revisión a efectos
de clasificar en base a la diversidad de orígenes y actividades actuales.
Metodológicamente hablando, resultó importante comprender la
importancia de que “el migrante, antes de ser inmigrante, siempre
es primero un emigrante” y que “los estudios sociológicos de la mi-
gración deben empezar (...) no desde el conocimiento de la sociedad
receptora, sino desde las comunidades que envían a estos emigran-
tes, su historia, estructura y contradicciones” (Bourdieu y Wacquant,
2000). Por tales motivos, las entrevistas incluyeron un recorrido por
las experiencias en el país de origen, como plantean autores que han
abordado el estudio de las migraciones laborales con un enfoque in-
tegral que recupera el origen y el momento actual.
En tercer lugar, se relacionaron las observaciones de campo y las
respuestas obtenidas con la bibliografía que se cita en este trabajo.
Atentos al enfoque metodológico adoptado (triangulación de datos),
la información que aportan estas entrevistas debe leerse en términos
de significación y no de representación. No se propone que lo vivi-

30. Fue necesario un trabajo previo de sensibilización para explicar la importancia del
relevamiento y que las preguntas no fueran asociadas a cuestiones migratorias y/o a
anteriores experiencias negativas de control.

56
do como trayectoria laboral de las personas acá citadas sea aplicable
a toda situación de la población migrante. Es decir, no se propone
extrapolar ni hacer extensivas las conclusiones sobre lo trabajado a
toda “otra población en igualdad de condiciones”, sino que (en todo
caso) se espera que dote de sentido puntualmente a las observacio-
nes y análisis a que se ha llegado con los casos descriptos (Forni,
Gallart y Vasilachis de Gialdino, 1992).
En el Diagnóstico participativo llevado adelante se indagó acerca
de gustos musicales, actividades creativas, dedicación al tiempo li-
bre, deportes, además de cuestiones laborales, etcétera. A partir de
ese antecedente, se planteó como principal objetivo el de relevar diá-
logos, comentarios y retratar vivencias relacionadas con momentos
de creatividad e intercambio de conocimientos entre pares.
La finalidad de las líneas que siguen es describir algunas de las
situaciones que se pudieron observar y que tienen que ver con la
integración de estos migrantes a la sociedad local. Se trata de regis-
tros, relato de anécdotas y recuperación de situaciones vividas que
podrían aportar a la reflexión acerca de cómo comprender mejor a
dichas poblaciones. A manera de ejemplo, se transcriben las palabras
de los migrantes recogidas en talleres de capacitación, ferias en la
ciudad de Buenos Aires, así como de actividades de teatro y entrevis-
tas para la investigación ya mencionada31.
También se ha entrevistado a migrantes haitianos, quienes después
de una verdadera odisea, pasando por varios ámbitos universitarios,
residen en Posadas donde han logrado su inclusión socioeducativa
en la Universidad Nacional de Misiones. Allí recibieron contención y
acompañamiento en temas de acceso a vivienda y búsqueda laboral.
Esto arrojó interesantes datos vinculados a la realidad haitiana. En
palabras de Jonás:

Muchos jóvenes están llegando a la Argentina, considerando la gratui-


dad de la educación para los extranjeros. Los jóvenes haitianos que están
llegando en los últimos años, en su mayoría, vienen a estudiar y trabajar.

31. Investigación citada sobre las redes que establecen las poblaciones extranjeras que
llegan a vivir a nuestro país, realizada desde la Universidad Nacional de Lanús.

57
El Estado haitiano no puede garantizar la educación superior de sus
jóvenes y las familias que tienen posibilidad económica prefieren man-
dar sus hijos a estudiar en República Dominicana, donde tienen que
pagar alojamiento y estudios. En este sentido, Argentina aparece como
una opción más benéfica, pero el viaje y el mantenimiento del joven en
el país hasta que consiga laburo son muy costosos...32.

La oportunidad que tuvo una cantidad de jóvenes haitianos de es-


tudiar en la Universidad Nacional de Misiones se suma a la de los
países limítrofes, pues enriquecen con su presencia la interculturali-
dad, entendida como posibilidad de intercambio y aprendizajes mu-
tuos para las poblaciones local y migrante.

Imágenes o percepciones de sí mismos


El neoliberalismo imperante en el país durante los noventa contri-
buyó de manera determinante a desalentar cierta cultura del trabajo
caracterizada por la lógica del ciclo de producción-comercialización-
generación de ingresos para reproducción de la vida cotidiana. Mu-
chos afrodescendientes trabajaron de manera autónoma vendiendo
en la calle, generalmente, ropa y prendas de vestir traídas desde di-
ferentes lugares del mundo globalizado. A partir del año 2002-2003,
algunos pudieron acceder a préstamos de un programa de micro-
créditos que les permitió reconstituir la lógica de producir y vender.
Por ejemplo, la señora Bernardina, afrodescendiente colombiana
entrevistada para este trabajo, canceló su tercer crédito y, a pesar de
algunos problemas, sigue adelante con su taller de costura. “Ahora,
esperemos que la apertura y entrada de ropas de otros países no nos
perjudique…”, dijo al ser contactada telefónicamente en mayo del año
2016. De esta manera, ella y su familia se encuentran trabajando toda-
vía. Opinó que los montos asignados para los créditos pueden ser es-
casos, pero explicó: “El crédito es bueno porque la persona se crea una
responsabilidad y va haciendo algo por sus propios medios. Es una
posibilidad para encaminarse, pero siempre depende de cada persona”.

32. Jonás Dumas, haitiano, es egresado de la carrera de licenciatura en Trabajo Social


y alumno de la maestría en Políticas Sociales de la Universidad Nacional de Misiones;
trabaja en la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Posadas, Misiones.

58
Al igual que en las citas que siguen, las personas marcan el rol indi-
vidual, la superación que significa contar con un trabajo, el esfuerzo
de aprendizajes y, en algún caso, recuerdan en su país un pasado
mejor que el actual.
En las visitas a los lugares de trabajo, así como en las entrevistas a
los afrodescendientes al preguntar acerca de historia laboral, se apeló
a la narración como método de recuperar la historia. Una vez supe-
rado el momento inicial de la duda o desconfianza que generan las
preguntas a la persona entrevistada33 pudo verificarse una apertura,
especialmente entre las mujeres migrantes y refugiadas.
Así pudieron escucharse expresiones dichas “en absoluta confian-
za”, como dijera una señora haitiana refugiada desde hace años en el
país: “Yo ya sé, no sos periodista, todo bien, yo tengo confianza en lo
que preguntás y por eso está bien, podés grabar a lo que hablamos…”.
Pudieron recogerse expresiones de personas trabajadoras que manifes-
taron “haber tenido un buen pasar”, “haber sido empresarias”, las que se
superponen con otras expresiones “más creíbles” si se atiende la situa-
ción en que se las puede observar. “Acá como me ve, yo he sido candi-
data a alcalde...”, “pobre como me ve, yo he sido política para alcalde...”.
Autores como Paul Ricoeur sostienen que la identidad narrativa
permite acercarse al objeto que se quiere estudiar.
“La identidad narrativa está entre dos polos: el de la estabilidad de
una identidad construida, y que de alguna manera es ‘más real’, y otra
identidad más relacionada con lo que ‘la persona espera de sí misma’
o con algo parecido a ‘la imagen creada’, que parece ser necesaria
como elemento de autoafirmación ante las situaciones de cambio vi-
vidas” (Robin, 2005).
“Aprendí el español, que le dicen el castellano, leyendo una Biblia…
Como no tenía trabajo, me dedicaba a leer y con un diccionario fui apren-
diendo. Ahora, ¿viste qué bien que hablo?”, dijo la refugiada de Congo,
orgullosa de haber resuelto por su cuenta el acceso al castellano. Ella, en
absoluta soledad emprendedora, crió a su hijo y aprendió el idioma. Reci-
bió un microcrédito en el año 2002, en plena crisis, y actualmente (mayo
de 2016) continúa con su emprendimiento fotográfico familiar.

33. Por ejemplo, ante preguntas donde deben explicar cómo desarrollan sus empren-
dimientos, compartir sus estrategias de ventas y, por supuesto, mostrar las cifras de su
inversión o ganancias.

59
Intercambio de experiencias en las actividades de capacitación
La primera imagen para compartir, un ejemplo de aprendizaje com-
partido, es la sorpresa que se causó en una reunión entre emprende-
dores refugiados y migrantes de diferentes países cuando se expli-
có que en Argentina existió una importante población negra hasta
mediados del siglo XIX (Picotti, 1998). La satisfacción de un joven
angoleño al enterarse del dato histórico fue grabada. Se resume en
un comentario y una amplia sonrisa: “Estoy seguro que hay muchos
argentinos que no conocen esta historia...”, dijo el trabajador refugia-
do, proveniente de Angola, al enterarse de que a la Argentina habían
llegado también antepasados suyos para trabajar como esclavos en el
entonces Virreinato del Río de la Plata34. “Ah, yo creí que éramos lo
primeros de Angola por acá... Vos decís que había negros antes, yo
no sabía, pero lo voy a decir a mis amigos; tal vez abuelitos míos ya
estuvieron por acá…”, dijo riéndose.
La segunda imagen a compartir es la de un conjunto de refugia-
dos en taller de capacitación sobre “Estrategias de comunicación del
emprendimiento” tratando de representar algo propio de su país, de
manera de lograr comunicar su realidad cotidiana a quien se acerque
a su puesto de venta en la feria.
Un interesante diálogo se registró al trabajar en equipos, en clase de
capacitación, entre una refugiada peruana y un migrante paraguayo
en torno a qué elemento dibujar para mostrar el lugar donde vivía
antes (el allá). Después de los iniciales momentos de resistencia a
comunicarse con el otro, se estableció un diálogo: “Vos me contás
cómo es un volcán; en mi país no hay volcanes, pero yo sé dibujar, yo
dibujo en las cortinas que vendo y yo te ayudo a dibujarlo para que
hagas una buena difusión de tus productos y tu país...”.
Ambas situaciones, las imágenes recuperadas, guardan relación.
Estuvieron precedidas de discusiones y debate en torno a “integra-
ción de diferentes nacionalidades en las ferias”, que se realizaron en
sucesivas jornadas.
Estas anécdotas constituyeron dos “momentos de relax” después de
las discusiones suscitadas en torno al tema de unos y otros, es decir,
a la discusión que se había presentado en ocasión de identificarse

34. Se puede ver en el video Mirar para poder crecer..., en la página www.mirares.com.ar

60
como refugiados o como migrantes, identidades que tienen aspectos
en común, pero también profundas diferencias. Muchas veces, los
refugiados consideran tener privilegios por su condición de perse-
guidos de su país de origen y de necesitar protección en el nuestro,
frente al migrante que se supone que llegó al país solo en busca de
mejores horizontes económicos o expectativas de vida.
En ese sentido, siguiendo el trabajo de Norbert Elias sobre pobla-
ciones ya establecidas y otras arribadas, resulta interesante la catego-
ría del pensarse como el primero establecido en el país, o “el primero
llegado al municipio” e incluso en el ámbito de trabajo (las ferias o el
aula de capacitación para el caso concreto de las observaciones que
acá se comparten). Parecen reiterarse dichas prácticas y conflictos
(Elias, 1998). Los refugiados creían tener derechos adquiridos por-
que habían estado originalmente establecidos en la organización de
las ferias. El autor, a partir de la investigación mencionada, señala el
conflicto principal: las diferencias de poder y de exclusión que pade-
ce el grupo recién llegado frente a los ya establecidos.

Aspectos organizativos y solidarios de su experiencia laboral asociativa


El mundo de los negocios, aún de los pequeños emprendimientos
solidarios, requiere de talentos, destrezas y habilidades que no sur-
gen de manera espontánea; de ahí la importancia de las instituciones
que tienen que ver con la educación y la cultura para fortalecer las
redes de capital social, y favorecer el asociativismo. En las entrevistas
realizadas en torno a cuestiones laborales, se pudieron recoger testi-
monios como los que se presentan a continuación:
“Me gusta trabajar en las ferias porque aprendo a pensar en cómo
manejar una empresa, una microempresa…”, “también puedo ense-
ñar a otros a que aprendan a trabajar en su pequeña microempre-
sa…” (reportaje a economista refugiado que llegó desde Congo). La
misma persona planteó: “Yo pienso y nunca voy a tener eso de la
jubilación…”, dejando sin palabras al auditorio que lo escuchaba en
la reunión de grupo focal.
“... pues sí, en este trabajo de grupo de la cooperativa me hace bien
porque compartimos cosas del trabajo y también ideales; yo en este
trabajo me siento como realizado” (opinión recogida en ocasión de
visita a un productor cooperativista peruano refugiado).

61
Las discusiones en torno a si era posible integrar diferentes naciona-
lidades, opiniones políticas y categorías migratorias (migrantes econó-
micos, refugiados o nacionales) llevaron varias reuniones y fuertes ten-
siones, no todas salvables ni factibles de “contener” a varias personas.
La diversidad pareció ser insalvable entre los mismos marginados
(migrantes económicos, refugiados, que se inician en alguna activi-
dad) y no solamente con los establecidos (emprendedores, producto-
res y vendedores argentinos ya consolidados por ser del lugar).

INTEGRACIÓN Y SÍNTESIS DEL CAPÍTULO


A partir de estas líneas exploratorias hasta acá desarrolladas, se pue-
den presentar algunas lecciones aprendidas:
→ Después de participar en varios talleres de capacitación pudo
constatarse que las mujeres han cumplido un rol facilitador en las
actividades conjuntas entre refugiados de diferentes nacionalidades,
pues las acciones llevadas adelante en las clases estuvieron potencia-
das y organizadas por refugiadas, aún en los casos provenientes de
países donde “lo natural es la discriminación hacia la mujer”, como
expresara una mujer de Congo, y cuando las expresiones recogidas
en los relatos estuvieran referidas a los esfuerzos de superación casi
de manera individual. La dinámica de taller cumple las expectati-
vas de logro propuestas cuando en el grupo interactúan mujeres que
vencen la resistencia y el temor a “abrirse a escuchar al otro”.
En el Mercado de Flores (experiencia asociativa donde hay mi-
croemprendimientos gastronómicos y artesanales de diferentes paí-
ses desde marzo de 2016) se verifica una vez más esta constante: la
mayor parte de las mujeres sostiene la experiencia organizativa de
migrantes y refugiados que, junto a argentinos, empezaron a trabajar
de manera colectiva en proyectos de gastronomía, aún en medio de
la difícil situación social producida por las medidas económicas im-
plementadas por el Gobierno asumido en diciembre de 2015.
→ Las actividades de capacitación resultan ser espacios interactivos
que favorecen la solidaridad a partir de intercambiar experiencias,
momentos de construcción de aprendizajes y también de produc-
ción de conocimientos, los cuales facilitan el desarrollo de compe-

62
tencias laborales para el trabajo diario35. También suelen constituirse
en un encuentro para la creatividad, como puede verse en los dibujos
y actividades prácticas realizadas.
→ Asimismo, resultan un factor interesante para asegurar la sus-
tentabilidad del negocio de cada emprendedor si permite la autoes-
tima (la población afro reconocida también como formadora de la
nacionalidad) a través de optimizar la pertenencia a redes sociales,
educativas y de formación profesional, que les permiten o ayudan a
facilitar su inserción comunitaria.
A partir de acompañar a los trabajadores migrantes refugiados de
los que se ha hablado y escrito en estas resumidas líneas, después
de verlos emprender actividades varias, confrontar y buscar cómo
llegar a acuerdos, vale la pena pensar en promover políticas y accio-
nes solidarias que contribuyan a su inclusión a la sociedad en donde
ahora viven, pues en muchos casos parecen sentir que dejaron de ser
ciudadanos en su lugar de origen (Mezzadra, 2005).
Trabajar en Argentina implica un aprendizaje múltiple que excede
incluso los programas establecidos por las distintas instituciones que
se dedican a ayudar a los refugiados. Para lograr insertarse laboral-
mente, estas personas necesitan incorporar y resignificar prácticas
asociativas y saberes vinculados con la solidaridad que se utilizan en
su vida cotidiana. Sería deseable que el Estado y la sociedad argenti-
na valorara y diera respuesta a estas necesidades.

35. Por ejemplo: vincular la geografía del lugar con las posibilidades de venta es un
aprendizaje compartido que remite a historias y recuerdos del allá actualizados en un
aquí y ahora de nuestro país.

63
Capítulo II
Refugiados en Argentina: proceso de
integración, posibilidades y límites con la
legislación vigente

PRESENTACIÓN, OBJETIVOS Y FINALIDAD DE LAS ENTREVISTAS


En este capítulo se recuperan expresiones, ideas, manifestaciones
vertidas por migrantes y refugiados, principalmente relacionadas
con su condición migratoria y la posibilidad de acceso a los derechos
que les asisten.
Es un estudio exploratorio que, apoyado en la perspectiva del
intercambio cultural (entre la vida en el país de origen del refugiado
y la actual, es decir, de su exilio en Argentina) y la mutua interacción
(refugiados que se vinculan con otros actores diversos: trabajadores
locales, productores y artesanos, o pequeños comerciantes y
feriantes), permite describir las modificaciones en la experiencia
vital de las personas que han necesitado migrar y solicitaron asilo
en nuestro país. A partir de que se cumple dicho pedido, la persona
tiene el status de refugiado. Los fragmentos de entrevistas aquí
seleccionados intentaron indagar en las problemáticas que lleva
dicho recorrido en la percepción que los entrevistados tienen de ese
proceso.
El eje central que organizó las conversaciones sostenidas con la
población refugiada fue analizar los mecanismos concretos econó-
micos, sociales y culturales que permiten la integración de los refu-
giados a la sociedad argentina a partir del período poscrisis, coinci-
dente con la puesta en vigencia de la legislación sobre migración y
refugio (2002-2014).

65
En primer lugar, se presentan las principales problemáticas expre-
sadas por los refugiados (de acuerdo con su lugar de procedencia o
país de origen) para lograr una satisfactoria integración al país. Se
describen las trayectorias por ámbitos institucionales que los refu-
giados deben llevar adelante para lograr la plena vigencia de los de-
rechos económicos, sociales y culturales. Finalmente, se analizan las
posibilidades de participación de los refugiados (sujetos de derecho)
como parte activa de las acciones llevadas adelante por el Estado ha-
cia los mismos.
A partir de las palabras de los refugiados y solicitantes de asilo, se
ha podido analizar una serie de situaciones vividas por las personas
entrevistadas, lo cual permite reflexionar acerca de las condiciones
de integración de los refugiados a la sociedad argentina, ubicándose
estas observaciones durante el período indicado, y en una sociedad
que fue recuperando cierta estabilidad económica y que recibe a per-
sonas de diferentes partes del mundo que llegan por diversas situa-
ciones (decisión voluntaria de migrar o temor fundado de peligro en
su país de origen).
El cotidiano ejercicio de intentar adaptarse a la nueva realidad, la
necesidad de generar ingresos y renovar prácticas de vida, costum-
bres, etcétera, constituye un proceso no exento de contradicciones
en la percepción de algunos refugiados, que se refleja en la imagen
que van construyendo acerca de los problemas concretos, así como
de las oportunidades que van surgiendo a diario.

Reunidos en Hotel de Inmigrantes, esperando información del lugar.

66
Esas “imágenes o percepciones a veces contradictorias” son las que
se recogen y comentan en las líneas que siguen.
Al preguntársele a un refugiado si se sintió discriminado en alguna
ocasión al realizar trámites migratorios o en otras oficinas públicas,
expresó:

A veces yo pienso que acá te discriminan, pero no sé, a veces pienso


que en este país te ríen, te dicen cosas, pero no te discriminan. (...) El
argentino, acá, te discriminan no por ser negro, sino porque sos pobre,
porque trabajas en la calle. Tengo amigos argentinos, paraguayos, otros
que también lo discriminan porque son pobres, no porque son africanos
negros...36.

En ese sentido, a partir del discurso del refugiado manifestado


en las entrevistas y de lo observado en las actividades en las cuales
se ha podido participar (por ejemplo, las ferias de emprendedores
y pequeños artesanos donde comercializan sus productos muchos
de estos refugiados37), aparece en el escenario de aquello que se va
investigando la necesidad de profundizar, por un lado, en los linea-
mientos, las normativas y las disposiciones que garantizan el marco
estrictamente legal sobre “integración de la población refugiada” y
confrontarlos reiteradamente con sus vivencias. Esto es, con lo que
“efectivamente sienten o perciben” los sujetos que se está intentando
comprender en esta investigación.
Las disposiciones legales vigentes tienen por objeto regular el re-
conocimiento de la condición de refugiado, establecer criterios para
su atención y asistencia, así como el otorgamiento de protección del

36. En este testimonio se recoge la impresión de un refugiado respecto a la sociedad en


general, no específicamente a los empleados públicos que tienen que ver con la tramita-
ción de su status migratorio. Más adelante, se transcribe otro testimonio de una refugiada
haitiana en el mismo sentido.
37. Las “Ferias de Economía Social” son espacios de venta en donde, además de la ac-
tividad estrictamente comercial, se logran desarrollar redes de interacción, intercambio
de información y socialización entre pares, pues el denominador común es el trabajo
por cuenta propia, en el cual coinciden trabajadores de diferentes nacionalidades con
argentinos que también generan sus ingresos de manera autónoma. En el conurbano
bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen un considerable desarrollo,
pero también se realizan en diferentes ciudades del país.

67
Estado garantizando el respeto a los derechos humanos. Establecen
“pasos” para conseguir la tramitación de refugio.
El tradicional concepto de integración a la comunidad local aparece
renovado a partir de las políticas de inclusión que el Estado lentamen-
te fue desplegando sobre diferentes sujetos de la sociedad argentina.
Sin embargo, se presentan situaciones no esperadas o “problemas”
que son descriptos por los entrevistados y sobre los que fue necesario
indagar para confrontar el grado de coherencia y/o de complejidad.
Se intentó desde un primer momento recoger “propuestas” de parte
de los entrevistados, es decir, opiniones acerca de cómo ellos consi-
deraban que mejoraría la atención y una más eficiente resolución del
proceso de reconocimiento del status de refugiado y, en general, de
la atención en las dependencias públicas38.
A partir del avance en las conversaciones, grupos focales y entrevis-
tas en profundidad fuimos organizando posibles respuestas o pruden-
tes recomendaciones (así las llamó respetuosamente un entrevistado
de Perú) en la perspectiva de que el producto de esta investigación
contemple elementos o cuestiones prácticas que podrían implemen-
tarse, de manera de contribuir a la inclusión de la población refugia-
da que se ha estudiado.
Se ha confrontado lo manifestado por los refugiados con los pro-
cedimientos teóricamente previstos desde las instancias estatales en-
cargadas de su atención para entender los pasos administrativos, los
problemas presentados y evaluar las posibles propuestas realizadas
por la población destinataria acerca de las limitaciones reales que pa-
decen al no estar resueltas sus expectativas, por ejemplo, en el acceso
a la documentación o a su condición de refugiado.

ANÁLISIS DEL DISCURSO: FRAGMENTOS DE


LO RELATADO EN LAS ENTREVISTAS
Las trayectorias en la vida cotidiana de los refugiados y solicitantes
de asilo que fueron entrevistados reflejan, muchas veces, la distancia

38. Los “aportes” o propuestas del propio destinatario u “objeto de estudio” (de la unidad
de análisis: los refugiados entrevistados) se han manifestado a través de interesantes
cuestionamientos y reflexiones sobre su proceso de inclusión al país, pero el “aporte
concreto desde el punto de vista técnico” puede resultar relativo porque implica un nece-
sario conocimiento de la administración pública y los procedimientos burocráticos, que
no siempre están al alcance de todo refugiado.

68
existente en la práctica entre el derecho formal y la efectiva aplicación
del mismo. Mediante la falta del ejercicio de derechos, los migrantes
en general y los refugiados en este caso se tornan vulnerables, pues no
logran satisfacer de manera plena su deseo de residir en el país bajo
la protección del Estado.
A pesar de la vigencia de una legislación que garantiza amplias
posibilidades “para todo el que habite el territorio argentino”, en la
práctica, muchas veces se ven también restringidos los derechos so-
ciales tales como acceso a una vivienda, a la atención en salud, a una
“educación equivalente a los estudios del país de origen”, así como a
la posibilidad de un trabajo registrado o empleo formal.
Se relevan así los diferentes ámbitos donde se verificaban incon-
sistencias entre la legislación orientada a la población migrante en
general y el efectivo disfrute de los derechos de los refugiados hasta
lograr dicho status.

Problemas en el acceso a la condición de refugiado


En teoría, la legislación vigente en aspectos migratorios, al igual que
las instancias gubernamentales que tienen esa función, favorece por
principio la inclusión de la persona que llega a Argentina, ya sea que
tramite su radicación como migrante o su condición de peticionante
de asilo para acceder al status de refugiado. En la práctica se producen
situaciones no deseadas que han sido el principal problema expresado
mayoritariamente por los entrevistados. Una de ellas es que, en mu-
chos casos, resulta difícil para la persona que solicita asilo contar con
la documentación del país de origen para acceder a la condición de
refugiado porque, por lo general, llega sin sus papeles en regla debido
a que tuvo que abandonar forzadamente su país de origen.
La literatura universal y una gran cantidad de películas han permi-
tido una aproximación al drama del refugiado de guerra que atra-
viesa fronteras geográficas de las más diversas. La prensa y los noti-
cieros televisivos han contribuido a que sea una imagen conocida el
drama que padecen personas huyendo entre montañas fronterizas o
en frágiles embarcaciones arriesgándose al mar, dejando atrás fami-
lia y parte de su vida.
Por las distancias que deben recorrer quienes llegan a Argentina, al
no provenir de países limítrofes, podría decirse que dicha situación

69
típica está algo más desdibujada o no es tan frecuente. Sin embar-
go, se registran muchos casos de jóvenes que llegan desde diferentes
países de África en barcos y lo hacen en condiciones de desamparo o
“ilegalidad” que, a partir de las legislación vigente, constituyen solo
faltas administrativas. De acuerdo con las leyes actuales, “toda deci-
sión administrativa puede judicialmente ser revisada” y, lo más im-
portante: la autoridad administrativa no puede privar de la libertad
a ningún migrante con fines de expulsión sin un contralor, es decir,
sin una autorización judicial (Arias Duval, 2012).
Varios refugiados llegados desde Haití relataron sus duras expe-
riencias como víctimas de la violencia de las bandas que operaban en
su país; con lo cual, al viajar hacia Argentina, aunque lo hayan hecho
en avión y no cruzando fronteras riesgosas, de todas maneras resulta
posible que hayan llegado con lo mínimo indispensable.
John, refugiado llegado hace cinco años y con dos hijas nacidas en
Argentina, dijo: “Ellos mataron, matan siempre y la única manera
es escapar… Por eso me fui a la embajada y de ahí me hice amigos,
contactos. Yo me vine acá, a los Estados [Unidos] no me quería ir…”.
Algunos de los refugiados y solicitantes de asilo haitianos fueron con-
vocados a una entrevista colectiva o grupo focal para poder contar con
una perspectiva más amplia acerca del tema en estudio, la cual pudie-
ra, a su vez, confrontarse entre varios interlocutores. Allí manifestaron
su explicación o respuesta a las situaciones de violencia de su país39:
Brivill, un haitiano residente hace años como refugiado, tomó la pa-
labra y habló de política internacional, mencionó a Colombia, las
tropas americanas y dijo: “Esas tropas de Estados Unidos es una
amenaza, eso es un peligro. Si Estados Unidos quiere ayudarnos, tie-
ne que enviar ingenieros, médicos, pero no soldados”.
En el mismo diálogo intervino Pierre, otro refugiado participante
de la reunión colectiva: “No nos van ayudar, solo quieren sacar cosas,
irse y llevarse petróleo”.

39. La estrategia metodológica de la investigación incluyó entrevistas individuales, visitas


a emprendimientos y lugares de trabajo utilizando la técnica de observación participante
y también grupos focales con refugiados y solicitantes de asilo.

70
Y aportó nuevamente Brivill: “Un principal problema en nuestro
país son los yanquis, tenemos que sacarlos de nuestro país”40.
Asimismo, manifestó una refugiada acerca de su hermano, que vive
actualmente en Argentina: “Pero él siempre tenía suerte allá en Haití.
Siempre buscaban a él, lo buscaban, pero siempre alguien le decía
¡cuidado! Y él no se venía y dormía en otro lugar, y así siempre se
escapaba y se salvaba de ser golpeado o metido preso”.
Afortunadamente, los relatos con alto contenido dramático no son
habituales, pero, de todas maneras, la situación de explicar cuestio-
nes tales como nombre, país de origen y por qué se tiene temor de
vivir en su propio país, es el principal problema manifestado por al-
gunos de los refugiados.
Juan, un solicitante de asilo de nacionalidad peruana, explicó: “Te-
ner que demostrar tu identidad implica trámites burocráticos, parti-
da de nacimiento, certificado de estudio...”.
En la misma situación se encontraba Pedro, cubano. Con respecto a
la documentación dijo: “El refugiado es algo que es común que llega
sin papeles. Entonces, como que se le complica mucho más para ob-
tener los papeles, para cualquier trámite. Todo es mucho más lento
para él, bueno, para nosotros”.
En el caso de no existir relaciones diplomáticas entre el país de ori-
gen y Argentina, se canaliza el trámite vía un tercer país a través de
la Cancillería.
En la entrevista realizada a Bavi, se presentaron cuestiones relativas
a diferencias de idioma que obligaron a repreguntar y verificar infor-
mación. En su propia exposición, la persona puede ir superponiendo
y alterando el orden de lo que va relatando, e incluso confundir as-
pectos que le parecen fundamentales, los cuales, a pesar de resultar
aparentemente no coherentes –para este trabajo–, se ha preferido
desde el punto de vista metodológico respetar el relato, la secuencia y
el temario o contenido de lo conversado: “A mí me costó mucho más
por el tema de la nacionalidad porque, más que nada, yo tenía doble

40. Al igual que en otros casos, esta entrevista derivó en el relevamiento de datos no
necesariamente pertinentes para esta investigación, pero se ha transcripto porque se la
valora como una muestra de confianza de los refugiados al hablar abiertamente de políti-
ca, cosa que no es habitual porque, dada la situación de solicitante de asilo o refugiado,
las personas, en general, prefieren no abordar temas polémicos como los de la política
o la ideología.

71
nacionalidad, tenía nacionalidad angoleña y tenía nacionalidad con-
goleña. Nacionalidad angoleña la tuve por mi padre y nacionalidad
congoleña lo tengo por nacimiento”.
El problema de acreditar identidad se complica a la hora de realizar
los trámites por la carencia de traductores en los organismos estata-
les pertinentes, lo cual ha sido señalado como otro de los obstáculos
encontrados. Como es comprensible, este contratiempo lo manifies-
tan especialmente ciudadanos de Senegal, Congo, Angola o Liberia,
especialmente los llegados al país cuando dicha corriente migratoria
no era conocida o no presentaba tantos casos.
Bavi contó:

A algunos les resultó mucho más difícil. A mí no me resultó tan difícil


porque ya venía sabiendo portugués; entonces con el portugués, con los
idiomas latinos es como, como español, se semeja. No estaban acostum-
brados a recibir a los africanos, entonces como que recibían a los africa-
nos como a África y les costaba mucho como para más o menos saber
qué parte son, qué problemas hay. Preguntan ¿qué gobierno es?, ¿por
qué viniste? Y algunos que vinieron ya hablaban dialecto, ni español, ni
francés ni nada, entonces como que cuesta mucho41.

Alicia, una refugiada de origen colombiano, también contó su odi-


sea por distintas instituciones públicas para conseguir definitiva-
mente el status de refugiado:

Ya siendo refugiada, teniendo el refugio fuimos a solicitar la residencia


a Burzaco y esa se demoró varios meses. Recién en febrero, decían que
tres meses, en febrero fui a ver si ya me habían dado la residencia y me
decían: “Ya está reconocida, pero le falta la firma, ven en quince días”.
Fui en marzo; sí, ya está reconocida, pero le falta la firma (le decían).
Eh, pero ¿puedo pedir el turno para pedir el DNI? “No, si el DNI no
te lo damos acá, el DNI lo tienes que pedir en Capital Federal, pero no
puedes pedir el turno hasta que no tengas el acta” (ella dice lo que le

41. Es importante aclarar que esta persona realizó su trámite en la década del noventa,
cuando comenzaron a llegar los primeros ciudadanos de diferentes países de África. Ac-
tualmente, la Conare cuenta con traductores y en las oficinas se puede leer información
en diferentes idiomas.

72
contestaban en la oficina de Migraciones en Burzaco). Luego me man-
daron a la Dirección de Migraciones y recién… No sé cómo hice para
pedir el turno. Esperamos tres meses más para que nos dieran el DNI;
en un mes y medio nos lo enviaron. Me dieron el turno para finales de
mayo, mediados de mayo. Ya tenía el acta, fui. Bueno, allá nos lo die-
ron un mes después, quizás, de haber estado el acta, de haber pedido
el turno. Tuvimos suerte, fuimos y estrenamos el DNI como en junio,
julio del 2012, pero ya llevábamos dos años largos acá antes de tener
el DNI de residencia temporaria, residencia por dos años. Cuando tres
meses antes que finalice tenemos que ir nuevamente a Burzaco, pedir
la definitiva, la permanente y me imagino que será lo mismo: esperar
tres, cuatro meeeses hasta que nos den el acta de la permanente y luego
ir hasta Migraciones. Y esperar no sé cuánto tiempo porque nos tienen
que cambiar el DNI, la cédula que tenemos. En dos años y medio recién
me otorgaron refugio.

Esto es en relación con el certificado de residencia precario; el mis-


mo debe ser renovado trimestralmente, en forma personal y en la
sede central de Migraciones, sita en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, para quienes tienen residencia allí.
Alicia continuó con su relato:

Opté porque la única forma que tenía para obtener la residencia acá,
que era pedir refugio. Cualquier otro paso que otra persona puede to-
mar tenía dificultad, mucha, por mi situación en Colombia. Entonces,
el 11 de agosto fui a la Conare como solicitante de refugio. Ese día me
dieron la residencia precaria y pude ir a gestionar el primer CUIL, por
ejemplo. La precaria era por tres meses. Tuve que renovarla durante un
año, poco más de un año, y a finales, creo que en noviembre o diciembre
del 2011, ya conseguí la notificación, más de un año después que me
había, que nos había conseguido refugio. El acta de refugio salió el 16 de
agosto, pero a mí me notificaron mucho después del 2011. De ahí ten-
dríamos que haber ido a solicitar ya la residencia con el acta de refugio.
Ya llevo año y medio, casi dos, de pedir el turno para que me lo den seis
meses después; yo necesitaba documentación ya.

73
Dicha documentación precaria contribuye –por su calidad y for-
mato– a la diferenciación negativa hacia los migrantes y refugiados,
en especial, en el acceso al mercado de trabajo registrado (Courtis y
Pacecca, 2011).
Alberto, solicitante de asilo proveniente de Colombia, con respecto
al certificado precario, al preguntársele acerca de su tramitación hizo
mención a la residencia precaria, pero derivó a otro tema, extendien-
do la problemática original del ámbito migratorio a la del mundo de
la economía o del sistema bancario. En este caso, la persona pudo
resolver su situación utilizando su pasaporte, no admitido con el
documento que en teoría es un “anticipo”, un paso anterior al status
de refugiado. “El banco no acepta la precaria, de hecho, la cuenta la
abrieron con el pasaporte, que no sé cómo hicieron porque ya fui a
otro banco, Galicia, y me dijeron que sí. La cuenta la abrió banco
Galicia”.
La duración de los trámites para la obtención de la residencia varía
según la situación: país o región geográfica, etapa en que se solicitó
(década del noventa o a partir de 2002 con las políticas de inclusión
migratoria). Pero, en todos los casos, en algo coinciden: en la lenti-
tud del trámite.
El ex-Cepare (Comité de Elegibilidad para los Refugiados), dentro
del ámbito del Ministerio del Interior, era el organismo encargado de
evaluar y aceptar o rechazar el pedido de refugio en Argentina42. Si
la resolución del Cepare resultaba positiva, el refugiado obtenía su
radicación temporaria en el país con una vigencia de dos años, para
luego solicitar la definitiva. En la actualidad, se denomina Conare
(Comisión Nacional para los Refugiados): sus principales funciones
son resolver las solicitudes de la condición de refugiado, reconocer o
no dicha condición43.
En el caso de la entrevista con Rodolfo, artesano peruano, él relató:

Fuimos a la oficina del Cepare, pedimos la solicitud de refugio y vivi-


mos en condición de peticionante muchos años, como seis años. Cepa-

42. Guía de Información para Solicitantes y Refugiados. Acnur, 2004.


43. Las personas entrevistadas, especialmente las que iniciaron sus trámites hace al-
gunos años, se refieren a dicho organismo alternativamente como Conare o Cepare, su
antigua denominación.

74
re me negó la petición de entrada. Yo presenté la documentación que
pude, pero no, me negó, pero yo en primer lugar no estaba en Buenos
Aires perennemente. Yo salía a las provincias, a Salta, trayendo herra-
mientas usadas y después volvía allá; la verdad, yo tenía que vivir de eso.
Yo nunca pude tener una entrevista con el departamento, tampoco in-
formal. Primero no me reconocieron, pero después me reconocieron, yo
apelé. No le puedo dar fechas: cuatro años, cinco años. Sí, más o menos.

Este relato, como otros varios, refleja la lentitud de los trámites para
conseguir el status de refugio. Si bien no representa riesgos de ori-
gen migratorio, constituye un inconveniente importante a la hora
de acceso al mundo del trabajo por su condición de solicitante de
refugio, lo cual pasa a ser percibido como algo casi normal, pero atí-
pico o poco claro para el común de la gente, en este caso, un posible
empleador. “Con cuatro o cinco años, explicar que mi documento
es precario… Me ha dicho algún patrón: pero hombre, eso ya no es
precario, es permanente. No estás ilegal, estás precario permanente”.

Manos trabajando en alfarería.


Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.

75
Estrategias vitales que despliegan los entrevistados
De los indicios que pudieron puntualmente relevarse en estos entre-
vistados, aparece una actitud de cierta constancia y persistencia para
ir superando las contradictorias, y a veces insólitas, situaciones pre-
sentadas. Más allá de lo real y concreto de cada relato, las palabras de
los entrevistados parecen constituirse en condimentos interesantes
en la constitución de su relato de vida. Esta investigación permitió
también profundizar en aspectos subjetivos respecto a los temores
y la falta de seguridad manifestada en la vida cotidiana por quienes
deben dejar su país y recomenzar en una cultura diferente.
El refugiado Bavi, mientras en su lugar de trabajo peinaba y hacía
las trenzas a su tercera cliente, explicó: “Yo tenía relaciones diplo-
máticas con Kenia y lo mandé a Kenia. Kenia tiene que mandar ese
documento al Congo, preguntando si esa persona es realmente de
esa nacionalidad, y Congo responde a Kenia y Kenia responde a Ar-
gentina. Son trámites que te duran mínimo un año”.
El entrevistado proporcionó otras alternativas para resolver la
problemática que permite alcanzar la documentación obligatoria
exigida para acceder a distintos tipos de empleo. Bavi aportó una
información que ha sido imposible de confirmar su veracidad; segu-
ramente, se trata de una confusión entre instancias administrativas
y oficinas de atención pública que ocasionalmente han articulado al-
gún programa o acción concreta:

Hay otra ventaja que nos fue a los refugiados y era que, cuando ve-
nís menor de edad, la Comisión Católica misma se ocupa de vos y te
pone en la universidad, creo que en la Universidad Católica que está
ahí en Puerto Madero. Sí, y ahí empecé a estudiar. Cuando ya empezás
a estudiar ahí, y tenés título y ahí seguís, porque ahí no te piden título
de África, bueno, porque sos menor y querés terminar, por ahí, tu estu-
dio44. Cuando los refugiados se casan con un/a ciudadano/a argentino/a
y/o tener descendencia argentina favorece las acciones para conseguir

44. Al igual que lo explicado para otros entrevistados, se decidió transcribir textual lo
expresado por la persona, aún con las reservas del caso. Desde el punto de vista del
desarrollo profesional que deja la investigación, en el equipo de trabajo se valoró como
un aprendizaje poder reflexionar sobre la situación presentada: la fragilidad de algunos
datos cualitativos relevados.

76
la regularidad. Terminé haciendo trámite lado, digamos, que familiares
argentinos, y de ahí digamos que, si podía tener contacto con mi país
porque no era más, digamos, no se me consideraba más como refugia-
do y ahí hice, digamos, los trámites en este lado, pero acompañado de
mi papel de refugiado. Como para familiar argentino porque ese me
resultaba mucho más fácil para poder tener contactos con mi país, por-
que como refugiado no podía dar una pista. Yo cuando llegué, como no
tenía los documentos, yo tenía doble nacionalidad y ahí se me complicó
un poco. Pero bueno, después, como no podía tener contacto con mi
país, ya directamente no podía hacer ningún trámite. Y eso se resolvió
de tener ya familiares en Argentina, tengo dos nenas y a mi mujer argen-
tina, y cambié de trámite.

Una estrategia utilizada para resolver la problemática migratoria la


constituyó el Programa Patria Grande, implementado durante el go-
bierno del presidente Néstor Kirchner. Dicho Programa tuvo como
finalidad regularizar la situación migratoria del Mercosur y asocia-
dos, y se origina en la Ley de Migraciones basada en el cumplimiento
en materia de derechos humanos, e integración y movilidad de los
migrantes. Este Programa ha permitido incorporarse al marco legal
a la gran mayoría de la población migrante de los países limítrofes,
promoviendo con ello mejores condiciones de inserción en el país.
En la entrevista mantenida con Bavi, también fue abordado este
tema: “Tuvimos una época que el Gobierno dio, salió un artículo
de la Patria Grande y de ahí se aprovechó muchos extranjeros como
también refugiados para poder obtener los documentos de duración,
creo que dos años y después renovable”.
El entrevistado hace mención al Programa Nacional de Normali-
zación Documentaria Migratoria “Patria Grande” creado en el año
2004, el cual simplificó el trámite de regularización, pues solo con su
inscripción:

... el solicitante obtiene un certificado de residencia precaria, con el


que podrá trabajar legalmente (además de estudiar, arribar y salir del
país cuando quiera, etcétera); en una segunda etapa, se tramita la resi-
dencia temporaria (por dos años) que luego se convierte en permanen-
te. Para la residencia temporaria se exige simplemente que el solicitante

77
presente su documento nacional de identidad y un certificado que ga-
rantice la falta de antecedentes penales.

En la entrevista, Alberto dijo:

Tuve un episodio un poco controversial en la Conare, también, porque


en enero tuve una entrevista y ese día llegué tarde a la entrevista. El que
me atendió, me dijo que no podía asistir ya a la cita, que tenía que dar-
me una prórroga más. Me dio una prórroga hasta marzo, pero antes de
darme la prórroga, me dijo, ah, porque yo le dije que tenía urgencia con
los documentos porque yo no podía cambiar cheques, no podía hacer
nada, yo estaba trabajando en ese momento y necesitaba de pronto que
me solucionaran el caso. El funcionario me dijo: “Si usted tiene tanta
urgencia –él sabía que yo tenía una cita el 24 de enero para Migracio-
nes–, si a usted lo que lo urge es tener un DNI o un papel, entonces deje
de lado el asilo, la solicitud de asilo y vaya a la cita de Migraciones”. Yo
pienso que fue una equivocación, que no es de todos los días, habrá sido
que en ese momento estaba muy atareado, lleno de trabajo, una equi-
vocación que a mí me perjudicó, a mí me causó problemas. En marzo,
me dijeron queremos ofrecerle disculpas por esa, por eso que ocurrió,
porque de verdad la mala información. Las disculpas ahora no van a
solucionar nada, yo le acepto sus disculpas como persona, pero como
organismo, como la Conare, yo no puedo aceptar que se equivoquen de
esa manera y me perjudiquen a mí. Bueno, eso fue un caso aislado de
todas maneras, yo pienso…
En Comisión Católica45 no encontré ningún apoyo, por el contrario,
yo creo que me desorganizaron más porque la chica que me entrevistó
lo único que hizo fue pedirme toda la información, eso que yo te conté.
Estuve contando, todo esto que conté en Conare, toda mi información:
“Cuénteme todo, desde cómo fue la situación en Colombia hasta cómo
está usted aquí”. Al final me dio un listado con unos hospitales y luego
me preguntó que dónde vivía y le dije que vivía en provincia (N. del E.:

45. Fccam (Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones). Luego de iniciado


el trámite en el ex-Cepare, actual Conare, la Fccam orienta, asesora y canaliza una ayuda
económica básica que, en este caso, no depende del gobierno argentino: hasta la fecha
de este informe era una histórica institución que atendía a los refugiados con aportes
del Acnur (Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados). Los beneficiarios de esta
ayuda son, principalmente, aquellos solicitantes que no poseen recursos económicos.

78
se refiere a la provincia de Buenos Aires); y, ahí mismo, ella me dijo que
ese listado de hospitales no me servían, que me volvía a quitar el listado
de hospitales. Entonces, ella me dice: “Espere que dentro de unos días de
pronto lo llamo para ver si hay algún trabajo o algo así”. Bueno, muchas
gracias, salí como entré. Igual, porque ese día para mí, ese día fue difícil,
me puse así como sentimental porque me fue un poquito complicado
contar la historia otra vez y volver a repetirla.

La descripción del solicitante de asilo puede ser interpretada en tér-


minos de las habituales situaciones interculturales que se presentan
en la vida cotidiana; pero, al ser vivida como algo personal, el refu-
giado lo traslada a la “situación entrevista” y lo expone aún con cierto
cuidado para no ser considerado una persona muy crítica respecto
al país que le da refugio: “A mí me da un poco de pena, yo digo esto
porque me preguntás, pero no es bueno, esta Argentina tan lejos de
mi país me permite vivir y yo no puedo andar de protesta siempre.
Pero a vos te lo digo porque me preguntás…”.
En la misma situación, Helena, otra joven de Haití al preguntársele
sobre aspectos discriminatorios en el trato de los empleados públicos
para conseguir su reconocimiento de refugiada, parece hacer exten-
siva la respuesta a la sociedad en general. Ante la pregunta “¿alguna
vez fuiste discriminada?”, contestó:

Sí, como en la calle así. Muchas veces más por los chicos. Una vez
como estaba en un colectivo, en el 103, tenía el celu, como yo escuchaba
la música, como me tenía que bajar, y me sale el coso para escuchar y
la música sale fuerte. Una señora me miraba. Y yo parada en la puerta.
Y me miraba y me miraba: “¿Por qué no fuiste a tu país a escuchar la
música?”. Y ella, la señora, dice a otra señora: “Esta es una mala educada
y no le hace caso. Andate a tu país, negra de mierda”, así decía. Y yo le
dije: “No sé por qué me hablas así”. Y, entonces, ella dijo: “Cuando una
tiene sesenta y cinco, como ahora, no tiene más control”, por eso me
decía así. Y qué quiere que te diga, yo no tengo para decirte y se queda
calladita, y después me bajo del colectivo y otra chica me dijo que hiciste
bien, que así yo hice bien cuando le hablé, y por eso ella, la señora, se
dejó de hablar…

79
En todo caso, este diálogo intercultural, más allá del particular ca-
rácter de la señora de sesenta y cinco años, refleja una situación en
donde la desinformación de ambos en cuanto a prácticas de vida,
costumbres, etcétera, podría ser objeto de política pública en el sen-
tido de informar acerca de los hábitos de los migrantes que están
llegando a nuestro país. Un acercamiento al otro encarado a nivel
masivo, como de alguna manera se realiza en el mes de junio cuan-
do se conmemora el Día Mundial del Refugiado a través de spots y
publicidad especialmente promovidos desde hace algunos años por
el Acnur.

Otras respuestas manifestadas ante las situaciones vividas


Uno de los objetivos de la investigación que acá se resume consistió en
“analizar posibilidades de participación de los mismos refugiados (suje-
tos de derecho) como parte activa de las acciones llevadas adelante por
el Estado”. Fue pensado como una posibilidad de que tuviera alguna im-
plicancia práctica, en el sentido de poder relevar aportes del propio des-
tinatario (población refugiada), entendiendo que “relevar propuestas”
puede ser definido como “un primer nivel de participación ciudadana”,
un paso en la inclusión del actor social que se está describiendo.
Sin embargo, en las entrevistas no siempre se ha logrado relevar
indicios claros respecto a cómo podrían mejorarse algunas políticas
de gobierno, programas estatales, instancias puntuales de atención al
público solicitante de asilo o a quien ya contara con su status recono-
cido de refugiado o refugiada.
A partir de analizar varias entrevistas, se pudo observar que ante
la pregunta sobre qué aportes concretos la persona podía hacer para
mejorar o solucionar la problemática de la documentación, se abrían
múltiples opciones difíciles de “categorizar” o agrupar de manera de
sintetizar las respuestas para hacerlas comunicables. En algunos en-
trevistados se supuso que, dada la condición de refugiado, tal vez
existía el temor de ser estigmatizado o aún perseguido por hacer
aportes críticos, o que a partir de lo dicho se pudiera establecer al-
guna especie de discriminación “por estar opinando cómo se hacen
las cosas en Argentina; mejor no, ya me pasó eso en mi país, solo por
andar diciendo me tuve que esconder y después ya irme…”, explicó

80
una trabajadora social peruana con años de residencia como refugia-
da en nuestro país.
La dinámica del asilo parece que no confluyera con el mundo de
los derechos humanos. Algunos investigadores y funcionarios dedi-
cados a esa temática proponen buscar articulaciones entre ambos a
efectos de que el sistema de derechos humanos satisfaga también las
necesidades de asilo, que a veces no son cubiertas por la restricción
que en la práctica se produce en la realidad.
“Me sentí siempre en el camino correcto, allá en mi país. No sé si
acá podría opinar tanto de estos temas”, dijo un colombiano que está
tramitando su solicitud de asilo.
Un refugiado de Haití se reconocía dirigente y explicó también que
“es importante que los dirigentes tengamos que conocer más, que
leamos mucho, que veamos películas. Aunque sean dolorosas, tene-
mos que conocer más nuestras cosas para opinar mucho. Sí, en Ar-
gentina se puede”. Este refugiado participaba en Haití, formó parte
de una ong. “Entre varios amigos del barrio y de ahí cerca formamos
una Asociación de Haitianos Solidarios: Majhal”. Ahora, de alguna
manera ha reeditado su experiencia, pues forma parte de OHVA
(Organización de Haitianos Viviendo en Argentina), organización
que a partir del último terremoto ha realizado acciones de intercam-
bio con Haití y actividades culturales para promover la cultura de
dicho país.
En otro caso, se ha recogido una lección de constancia a pesar de la
represión y persecución vivida por Felicidad y Francisco, una pareja
que pertenece al grupo de los primeros refugiados peruanos de la
década del noventa. Dijo Felicidad:

A mí lo que me habían enseñado es que volver a comenzar es bueno.


Y sí, parece que así fue. Yo estoy vinculada a alguna gente, me metí con
el MTL46, líder nacional de Argentina, llamada piquetera (...). No re-
niego de mi papel que cumplí, pero sí, siempre me gustaría tener más
militancia, aprendí muchas cosas. Sigo más comprometida ahora o más
convencida ahora que antes. Nunca hay que negarse a vivir y a sentir, a

46. Movimiento Territorial de Liberación.

81
tener oportunidades. No sabés lo que tenés y te quejas de los problemas.
Yo se lo digo muchas veces a la gente joven, en fin…

A partir de releer lo manifestado por los entrevistados se diría que,


además de cierta encubierta o disimulada precaución a hablar de te-
mas donde debían proponer opciones (ya sea por “temor” o “por
desconocimiento técnico-administrativo específico”), puede esta-
blecerse como una necesidad a satisfacer, desde ámbitos como los
universitarios, la de realizar acciones de difusión de los derechos que
el sector poblacional migrante tiene en el país, como se desarrolla y
amplía más adelante en las recomendaciones.

Situaciones vividas al momento de acceder a servicios de salud


En el tema del acceso a la salud, como reflejo de una satisfactoria
situación de goce de derechos, más allá de las complicaciones con los
trámites y cuestiones migratorias, también aportan ideas para con-
formar un panorama más amplio acerca del proceso de inclusión al
país de la población refugiada.
Fueron analizadas más de veinte entrevistas realizadas a hombres
y mujeres de distintos países de origen, se han recuperado los pá-
rrafos más significativos de las entrevistas, evitando las reiteraciones
cuando lo manifestado es alrededor de una misma idea o se repiten
los conceptos o descripciones. Al igual que los temas anteriormente
abordados, en este caso también se transcriben algunos comentarios,
algunas anécdotas y experiencias de un grupo de refugiados y solici-
tantes de asilo que tienen como mínimo un año de residencia en Ar-
gentina. Para algunos estudiosos de los fenómenos de la movilidad
humana, “la entrevista en profundidad se constituye como un hecho
‘irrepetible e irremplazable’ que brinda un marco de comprensión
de universos simbólicos diferentes. Esta herramienta permite arribar
a un conocimiento profundo de las vivencias de los entrevistados,
como ninguna otra” (Mera, 2007).
Cada entrevista (de aproximadamente una hora y media de dura-
ción) fue acordada con las personas en lugar y horario, con la fina-
lidad de lograr un clima de intimidad y confianza en donde pudie-
ran expresar lo que consideraran necesario. Los temas desarrollados
constituyen el resultado de organizar la información recogida a par-

82
tir de las preguntas abiertas de la guía de entrevistas, en las cuales
pudieron explayarse y describir situaciones que, a pesar de los dife-
rentes orígenes, problemáticas y experiencias de vida de los sujetos
que prestaron su testimonio, permitieron hallar indicios acerca de
sus representaciones de sentido y prácticas de vida.
Los comentarios relevados fueron en torno a las siguientes pregun-
tas: ¿Cómo ha sido su experiencia con el sistema hospitalario en ge-
neral? ¿Cómo lo trataron? ¿Se ha sentido mal o incómodo alguna
vez? ¿Quiere contar esa experiencia? Los entrevistados se han refe-
rido en forma positiva a sus experiencias de atención en el hospital
público o los centros de atención primaria. Un tema de significati-
va importancia, tal como la gratuidad en la atención, mereció los
siguientes comentarios en ciudadanos provenientes de países como
Colombia o Haití.
Baudín, un joven haitiano, dijo: “Me pareció bien atender a la gente
pobre gratuitamente porque no toda la gente tiene para pagar o tiene
para comprar remedio”. Las personas que hicieron alguna referencia
a este tema destacaron que la gente que no tiene recursos económi-
cos en Argentina puede acceder a atención y tratamientos médicos,
y que esa atención tiene calidad, a diferencia de su país de origen
donde los entrevistados coinciden en considerarla estigmatizante y
discriminatoria, según una pareja de colombianos que fueron entre-
vistados por separado.
Se encontraron algunas coincidencias específicas por país de ori-
gen, basadas en los comentarios significativos de los entrevistados.
Por ejemplo: “… nos atendieron bien, pero no tuve muchos proble-
mas, así que casi no voy”, comentó Baudín, el refugiado haitiano.
Otra persona, de Perú, William, también destacó acerca del tiempo
que lleva en el país: “No tuve necesidad de recibir atención médica”.
El comentario de un solicitante de la condición de refugiado, pro-
veniente de Colombia, mostró también el escaso contacto que tiene
con el sistema de salud: “… nunca fui porque no tuve tiempo, por la
cuestión del empleo; estuve remal, eso sí, por cuestiones de columna
y que no me podía ni mover, pero ya pasó…”. En este caso, trabajar
le impidió disponer del tiempo necesario para concurrir al médico
como cuestión preventiva y no solo paliativa. Varias personas más
manifestaron algo similar.

83
La situación antes mencionada da cuenta de una extendida porción de
la población refugiada que, ante la necesidad de generar ingresos para
sostener la vida familiar, suele ocupar la mayor parte del tiempo en su
trabajo, con jornadas que superan ampliamente las diez horas diarias.
Para las personas entrevistadas (varias de las cuales se encuentran
en situación de vulnerabilidad porque, si bien tienen alguna forma
de generar ingresos, los mismos no siempre alcanzan para cubrir sus
necesidades), el trabajo, o la búsqueda del mismo, insume la mayor
cantidad de tiempo posible. Aún cuando muchas veces no sea perci-
bido como algo que impacte en su vida cotidiana, podemos suponer
que en el mediano plazo esto afectará negativamente en la salud de
la persona.

… se me hinchan un poco los pies, pero el médico me dijo que eso era
por cansancio, porque estamos veinticuatro horas sin descanso; pero
ahora ya estoy bien, con un poco de agua y sal y reposo se me fue. Pero
también tenemos la ventaja de descansar un día entero. Es cansador y es
matador por el frío, pero uno se queda porque por eso progresa, si no,
ya me hubiera ido.

Comentó William, refugiado proveniente de Perú, de cincuenta y


cuatro años, que trabaja vendiendo en la vía pública.
Este tipo de relatos sobre la experiencia laboral y su relación con el
cuidado de la salud es frecuente entre la población refugiada. Para la
misma, entonces, la atención de la salud se realiza cuando aparece
una necesidad puntual ligada al impacto que esa dolencia tiene en su
cotidianeidad laboral. Esto hace que la persona solicite la atención en
los hospitales públicos o salitas recién cuando ya no puede trabajar a
causa de la dolencia.
El cuerpo, como fuerza de trabajo, “es valorado para generar ingre-
sos”, lo que significa que el dolor o malestar sea tolerado y se conviva
con él sin intentar resolverlo, al menos recurriendo a consulta médi-
ca para tener algún diagnóstico. “La enfermedad se convierte en un
estorbo, en un impedimento para trabajar”, manifestando la sobre-
exigencia a la que están sometidos por las condiciones laborales que
en general tienen (Varela, 2005).

84
Aquí se ve otra experiencia vinculada al trabajo y a la salud: “Yo
quedé quemado con mi trabajo, mi máquina de shawarma. Me que-
mé y salí a la calle para ir al hospital y el taxista me dijo: “… te llevo
donde vos querés, pero acá hay hospital para la gente quemada”. Yo
pensaba qué raro, fui con ese taxista”.
Expresó Mike, refugiado de Haití que trabaja en ferias, pero tam-
bién lo hizo de sereno, cuidando una cochera, y con esos ingresos
pudo traer a su hija y otros miembros de la familia, quien, más allá
de que la atención recibida en el Instituto del Quemado fue positiva,
se asombró ante la existencia de un hospital que se especializa en este
tipo de lesiones.
Podemos inferir una representación compleja acerca de la atención
de la salud, al menos en referencia a la concepción que esta persona
tiene de la misma comparando con su país de origen. La existencia
de un hospital especializado en personas quemadas supone una me-
jor atención que si ese mismo paciente fuese atendido en otro hospi-
tal. Dicha experiencia negativa (haberse quemado trabajando) signi-
ficó la posibilidad de conocer acerca de las diferentes especialidades
hospitalarias de atención en el país, lo cual amplió su perspectiva
acerca de situaciones futuras (“Así me enteré de que había diferentes
hospitales”, reiteró en la entrevista).
Diferentes vivencias se han recogido acerca de la atención en los
distintos ámbitos de salud. Una de las mujeres entrevistadas relató
una experiencia negativa en un hospital público: “Me he sentido muy
incómoda y muy mal porque mi marido estuvo internado en hospi-
tal y había una enfermera que no lo atendía bien, y él murió. A él no
lo trataron bien, me quedó un poco de miedo de esa época en que él
estaba internado”.
Comentó Gloria, una mujer haitiana, refugiada de cuarenta y cinco
años que quedó viuda al poco tiempo de su llegada a la Argentina.
Por su parte, María, solicitante de asilo proveniente de República
Dominicana, afirmó: “En el hospital pasé mucha cosas, yo no le con-
testé nada mal y ella me dijo volvete a tu país si querés que te lo pon-
gan mejor. Estaba sacándome sangre para hacer un análisis”. En este
comentario se percibe la discriminación y el rechazo que sintió la

85
entrevistada en el contacto con la persona que le realizaba la extrac-
ción de sangre en el hospital.
Seguramente, estas experiencias no pueden hacerse extensivas a
toda la atención en salud ni es expresión compartida por todo refu-
giado o solicitante de asilo que es atendido en los servicios de salud,
sino que son significativas en sí mismas y muestran vivencias pun-
tuales de los entrevistados en ocasión de esta investigación.
Hay algunos investigadores sociales que, a partir de entrevistar a
profesionales que atienden a población migrante (no refugiada)
dentro del ámbito de la ciudad de Buenos Aires, dicen que “muchos
migrantes no concurren al servicio de salud por las trabas e inconve-
nientes derivados de la cuestión de su situación legal” (Jelin, 2006).
Al mismo tiempo, se preguntan si “la condición de migrante agrega
algo a la distancia habitual y a las dificultades propias de su situación
de clase, siendo que la mayoría son pobres”.
En realidad, “la cuestión legal” que plantean los médicos en la ya ci-
tada investigación para el caso de las personas migrantes no debería
ser tal, pues por el marco normativo vigente no existiría obstáculo
para que sean atendidos, aún si estuvieran en ese momento en situa-
ción irregular. Este tema ha sido objeto de estudio y debate académi-
co, y entre quienes participan de instancias de gobierno y gestión de
políticas públicas en la materia.
En un estudio de hace más de diez años, se explica el procedimiento
por el cual alrededor de diez mil personas solicitaron asilo en Argenti-
na procedentes de los antiguos países del área socialista. Y es “porque
suponen que el Estado argentino les brindaría como refugiados asisten-
cia material, programas de inserción laboral, documentos de viaje, más
allá de los derechos que tienen como residentes” (Marcogliese, 2003).
Otra publicación más reciente, que aborda la cuestión legal de ac-
ceso a programas, da cuenta de la discriminación sufrida por soli-
citantes de la condición de refugiado al tener únicamente su resi-
dencia precaria (Kobelinsky, 2011). El diagnóstico participativo que
se describe en dicha publicación recoge el siguiente testimonio: “La
precaria complica todo, en los hoteles piensan que somos no sé qué
cosa. Andan sospechando todo el tiempo, igual que en los hospitales,
te tiene esperando cuanto quieren y después el médico te dice que no
te opera porque no tenés cobertura”.

86
La mencionada “cuestión legal” no surgió en la población entrevis-
tada (que se orientó a refugiados y solicitantes de asilo), pero sí la
situación de pobreza en la que muchos se encuentran. Es decir, estas
personas pueden tener dificultades o inconvenientes, no por su condi-
ción de refugiado, sino por estar en situación de pobreza al presentarse
al servicio de salud, como ha sido mencionado en más de una ocasión.
Por otra parte, es interesante el relato en términos comparativos de
Julieta, solicitante de asilo, proveniente de Cuba y que busca trabajo
en Buenos Aires, en relación con su experiencia de atención médica
en su país de origen y en Argentina:

Cuba tiene muy buenos médicos y acá también hay muy buenos mé-
dicos; lo que yo veo es que con las mujeres embarazadas en Cuba, los
médicos las protegen un poco más (…) cuando tenés un médico de
cabecera. En Argentina, supuestamente lo tenés siempre, pero es muy
cambiante porque, por ahí, vas la tercera vez y ya no está el mismo,
igual está todo registrado, la historia clínica, etcétera; entonces, eso es
lo que me choca un poco, allá tenés un médico de cabecera y te atiende
siempre...

Más allá de las particularidades de los sistemas médicos de Cuba


y Argentina, este testimonio muestra de qué manera la persona vi-
vencia en términos de choque la calidad de la atención médica en
nuestro país. Este relato también permite preguntar sobre los signifi-
cados que ponen en juego las personas refugiadas para comprender
sus experiencias en el país de destino, pues este choque, como ella lo
definió, impacta en su forma de evaluar la atención médica.
Otro dato significativo, que se escuchó en relación con la calidad de
la atención, se refiere al tiempo de espera entre la solicitud del turno y
el momento en que es atendida la persona. Al respecto, varios entre-
vistados manifestaron su disconformidad: “Algunas veces tengo que
ir, y me dan un turno y tengo que esperar un mes o más tiempo, y yo
tengo que esperar mucho”. Para los haitianos y africanos entrevista-
dos, principalmente, la demora en la atención les produce malestar o
incomodidad, aún cuando destacan la calidad de la atención recibida.

87
La impaciencia que genera este tiempo de espera no es exclusiva de
la población migrante/refugiada, también es una de las críticas que
suele recibir el servicio de salud pública por parte de la población
local (Cerrutti, 2006)47.

Derecho a la salud: conocimiento y acceso efectivo


En muchas de las entrevistas realizadas aparece una idea difusa acer-
ca de los derechos de las personas refugiadas, en general, y de los de
salud sexual y reproductiva, en particular (Kobelinsky, 2011; Cour-
tis y Pacecca, 2011; Saltalamacchia, 1992)48. Un ejemplo de esto lo
constituye el testimonio de una mujer proveniente de Haití: “Sí, yo
quisiera saber más mis derechos como extranjera, me interesaría co-
nocerlos, saber a qué puedo acceder con mis bajos recursos y saber
cuáles son mis derechos; y, bueno, me voy a informar de eso”.
Puede ser también que las personas entrevistadas tengan informa-
ción sobre sus derechos, pero no puedan ponerlos en acción porque
tal como nos cuenta Giselle, otra mujer de Haití: “Sí, yo sé los dere-
chos de migrantes, algo los conozco. Conozco mis derechos bastante
bien sobre salud, pero a veces no los podemos hacer cumplir”.
Igualmente, se encuentra a quienes manifestaron la necesidad de
conocer más sobre sus derechos debido a que el abordaje y la aten-
ción del VIH (N. del E.: virus de inmunodeficiencia humana) en
otros países no queda librada a la decisión del paciente, como dijo
el refugiado ruso: “Acá conozco poco, allá sale por radio, por TV, es
más serio este tema; yo no sé si acá hay algo por ley, allá es por ley, si
no quiere hacer tratamiento, se hace por la fuerza”.
Algunos testimonios dan cuenta de la importancia de la salud en
tanto derecho. Al respecto, Ramiro, un hombre de veintiocho años
de origen colombiano, dijo en la entrevista que estudió leyes en su
país, busca trabajo en Buenos Aires y afirmó:

47. La autora cita estudios realizados en Latinoamérica, donde la voz de las mujeres se
hace sentir en términos de calificar la calidad de los servicios de salud: “que sea rápido y
accesible, que tenga personal cordial y amigable, que provea información útil y exacta”,
son algunas de las expresiones recogidas.
48. En algunos estudios existe la posibilidad de volver una y otra vez haciendo más de
una entrevista a la misma persona, como en el diagnóstico participativo que se describe
en Kobelinsky y en Courtis y Pacecca. También Saltalamacchia habla de la importancia
de hacer tres entrevistas en cada caso.

88
Sí, creo que en la gran mayoría de países existe un programa gratuito
donde ayudan con los medicamentos, tratamientos, no sé si asistencias
económicas porque esas personas quedan marginadas, eso también es
lo terrible del sida (N. del E.: síndrome de inmunodeficiencia adquiri-
da), que una persona queda marginada de su vida normal, me refiero a
empleo, desempeño en la sociedad, porque existe la idea de que cuando
les hablas, ya te vas a contagiar, entonces pasan a ser discriminados.

En Argentina, tanto la detección del virus como su tratamiento y


medicación son completamente gratuitos, ya sea que la persona se tra-
te en el sistema público de salud como en el sistema privado, situación
que no es común en la mayoría de los países de origen de las personas
entrevistadas. Además, la Ley de Protección al Refugiado garantiza el
acceso a la salud en las mismas condiciones que cualquier habitante
durante el proceso de reconocimiento de la condición de asilo.
Las personas en contacto con las leyes y las instituciones van cons-
truyendo un saber y un ejercicio que le dan contenido real a su ciu-
dadanía. En la práctica cotidiana las personas van interactuando con
las leyes que les permiten integrarse a la vida en nuestro país49.
Este proceso no siempre es sencillo, como se ve en la experiencia
que relató este refugiado colombiano:

Más que por una institución, uno se va dando cuenta por el transcurso
de los días, porque alguien dice andá a tal hospital porque vos como
cualquier persona tenés derecho a la salud; igual, cuando nosotros lle-
gamos, la Comisión Católica50 nos asignó un médico de cabecera (…) y
uno ve que la gente ingresa sin ningún tipo de papel ni nada, y nadie le
complica la vida al otro por el hecho de que sea extranjero; por ahí, sí,
uno escucha comentarios de la gente: atienden mejor a los extranjeros
que a los propios argentinos. Lo que no he notado mucho es el hecho
de la discriminación de que porque sea extranjero; puede que sea que
porque las raíces argentinas son también extranjeras…

49. La Ley 26165 implica un avance normativo significativo en la protección de solicitan-


tes de asilo y refugiados. Fuente: www.migraciones.gov.ar/novedades/includes/datosNo-
vedad.php?historico=si&id=99&lang
50. Se refiere a la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (Fccam).

89
En este proceso de ejercicio de la ciudadanía, muchas veces se
recurre a instituciones de la sociedad civil como modo de ayudarse a
construir herramientas que permitan mejorar la integración. Podría
decirse que, en algunas oportunidades, este tipo de organizaciones
contribuye al reconocimiento de los derechos de esta población, ya
sea en el acceso a la información necesaria para ejercerlos como, en
ocasiones, desarrollando acciones que en aspectos puntuales y de
cierta coyuntura complementan e incluso reemplazan al Estado en
la concreción o goce efectivo de los mismos. Parece haber quedado
atrás la etapa neoliberal, de un Estado ausente o insensible ante las
necesidades sociales:

En la medida que el Estado se ve reducido, hay muchas actividades que


debe realizar la población y considerando que el Estado debe dedicarse
a orientar y dirigir y no a ejecutar, muchas de las tareas de atención y
prevención son transferidas a la sociedad civil. Este proceso se ha auna-
do al proceso de descentralización (como puede leerse en un documen-
to de trabajo referido al tema51).

La relación entre el Estado y los derechos de las personas refugiadas


es dinámica y, en la medida en que las personas van integrándose a la
nueva sociedad, van redefiniendo su ciudadanía y la ponen en juego
cuando es vulnerada.
Es interesante el testimonio de un refugiado nativo de Liberia en
relación a la atención en salud: “¡Sí, porque todos somos iguales! No
importa si somos negros o blancos, si vos estás enfermo, cualquier
médico te tiene que atender”.
En la misma dirección, Sadiú, un refugiado senegalés dedicado a la
venta de forma autónoma, relató: “Yo llamé al doctor y hablé que, si no
me atendían bien, yo podía hacer una denuncia porque es mi derecho
también, pero no era solo yo, argentinos también se quejaban”. En este
caso no solo reconoce el acceso a la salud como derecho, sino también
el derecho a denunciar en los casos en que se deniega el mismo.

51. Coordinación Sida, Ministerio de Salud y Ambiente (2006). Prevención del VIH-Sida.
Experiencias de las organizaciones de la sociedad civil en la zona metropolitana de Bue-
nos Aires. GTZ-Gobierno de Buenos Aires.

90
La construcción de la ciudadanía de la población refugiada es un
proceso donde intervienen dimensiones legales, institucionales y so-
ciales en la vida diaria de las personas, a partir de las distintas herra-
mientas culturales y las redes que van construyendo en el proceso.
En el cotidiano interactuar con otros se construyen la ciudadanía y
las posibilidades de ejercerla en la práctica.

EL TRATAMIENTO Y ANÁLISIS DE LA
TEMÁTICA OBJETO DEL ESTUDIO
Con respecto a los principales problemas manifestados, hubo coin-
cidencia en casi todos los casos: las demoras en las resoluciones han
sido el mayor motivo de queja.
Las trayectorias desarrolladas, los caminos recorridos o las estra-
tegias para satisfacer la necesidad de lograr la resolución de status
de refugiado (o sea de pasar de ser “peticionante de la condición
de asilo” a la de “refugiado reconocido”) parecen haber promovido
actitudes y desarrollado prácticas diferentes, pero en todos los casos
dotadas de una constancia, una decisión o un convencimiento de
lograr superar las demoras y tramitaciones requeridas por el Estado.
Finalmente, el análisis de las posibilidades de ampliar la participa-
ción de la población estudiada en las tomas de decisiones respecto a
las acciones del Estado, tal vez deba ser analizado con más tiempo
y dedicando indicadores específicos, constituyendo próximas acti-
vidades investigativas. Esta etapa deja como una de sus conclusio-
nes que muchos de los entrevistados no conocen en profundidad las
posibilidades que brinda el acceso efectivo a los derechos que como
habitantes del país tienen.

Aproximaciones a la investigación: aprendizajes y desafíos metodológicos


En esta investigación fueron abordadas cuestiones de la población re-
fugiada y solicitante de asilo en Argentina que remitieron a aspectos
críticos vinculados con su acceso a la documentación migratoria (re-
conocimiento del status de refugiado), lo cual condujo a resultados
que reiteradamente plantearon la necesidad de reenfocar la posición
del equipo de investigación y, en algunos casos, realizar nuevos ejer-
cicios de selección de los temas centrales a desarrollar, a presentar
como “lo analizado” o estudiado en la investigación. Asimismo, se

91
indagó acerca de la temática del acceso a la salud, comenzando por
cuestiones directas de cómo sienten que son atendidos en los servi-
cios médicos para ir profundizando en los derechos que conocen y
efectivamente ejercen.
Estudiar desde cualquier aproximación las cuestiones migratorias
acá presentadas resultó de por sí un desafío que involucró univer-
sos disciplinarios diversos que, en la actualidad, obligan a conformar
equipos de investigación y a utilizar metodologías que sustenten di-
cha interdisciplinariedad.
Las cuestiones de esta investigación son analizadas respecto de po-
blación migrante que solicita asilo en el país –las personas que es-
peran ser reconocidas como refugiadas–, que presenta algo que los
diferencia, a su vez, de otros colectivos de migrantes: el hecho mismo
de haber sufrido persecución, la imposibilidad de regresar a sus países
de origen, el estatuto legal en el país de asilo, entre otros (Grimson,
2012).
El equipo de becarias y entrevistadores que colaboró en la in-
vestigación tuvo presente que se desarrollaría sobre este comple-
jo sustrato (en síntesis, la relativa ausencia de estudios previos y
la necesidad del enfoque interdisciplinario) e intentó, desde las
primeras reuniones periódicas de planificación, dar cuenta del
mismo abordando estos desafíos mediante distintas respuestas:
la conformación de un equipo interdisciplinario, la redefinición
del cronograma originalmente propuesto para la investigación,
el debate de los instrumentos de recolección de la información,
la sistematización de estudios previos en materia de refugiados
pero, también, en materia de población migrante a efectos de uti-
lizarlos como referencia en ciertos ejes de contacto. En particular,
el análisis, la elaboración, discusión y reelaboración de los resul-
tados consignados en las anteriores experiencias de trabajo con
estas poblaciones que ha tenido cada uno de los integrantes del
equipo.
Los resultados y las provisorias propuestas que aquí se presentan
surgen de los datos aportados por las entrevistas y de lo analizado
después de formar parte de las actividades en las que se ha podido
interactuar con dicha población, tales como las “ferias de economía
social y solidaria” o en actividades artístico-culturales en las que se

92
tuvo ocasión de participar durante los años de la investigación (For-
ni et al., 1992; Galtung, 1966).
En este sentido, corresponde aún realizar algunas advertencias me-
todológicas que han guiado la investigación y que resaltan en el aná-
lisis de los principales resultados que aquí se esbozan.
a) Debido a la diversidad de países de los que provienen las perso-
nas entrevistadas, estuvo presente en estos intercambios la alternati-
va referencial allá y acá (utilizada tanto en los estudios migratorios
como en los relatos de vida de viajeros), entendiendo que también
resultaba válida para comprender la manera de expresarse y compa-
rar situaciones de estas personas que han debido dejar su país para
solicitar asilo. Dicha perspectiva permite dar cuenta de lo que signi-
fica ser o estar atravesado culturalmente por vivencias e historias de
“un lugar de origen” y al mismo tiempo vivir “un ahora que resigni-
fica” y/o condiciona las prácticas cotidianas.
b) Desde la perspectiva metodológica adoptada, los relatos y las
opiniones recogidos para la investigación, más que una descripción
“objetiva” de lo que piensan como personas refugiadas “representati-
vas” de cada país, constituyen descripciones individuales encuadra-
das por valores, sentidos y significados que, incluso, a veces resultan
contradictorios entre sí, fenómeno ya descripto en otros estudios
con poblaciones migrantes (Jelin, 2006).
En este marco, durante el proceso de análisis de los resultados se
desarrolló una perspectiva cualitativa aportada por las entrevistas,
que recupera en su máxima expresión la percepción individual de
los participantes. No podrían extrapolarse ni hacerse extensivas las
conclusiones o lo observado en algunos casos al colectivo de perso-
nas solicitantes de asilo que viven en Argentina.
c) Finalmente, respecto de los refugiados y solicitantes de asilo de
origen africano debe hacerse una vez más la advertencia de que, me-
todológicamente, se está incurriendo en una limitante, pues se habla
de un conjunto o colectivo (“africanos”) que incluye varias naciona-
lidades, idiomas y concepciones religiosas marcadamente diferentes
entre sí. Sin embargo, esta elección realizada a priori fue luego co-
rroborada como acertada en los distintos análisis de la investigación,
donde estas variables no arrojaban diferencias relevantes sobre los
tópicos analizados respecto de este colectivo.

93
Actividad cultural en el Mercado del Progreso, Caballito, CABA.
Fotografía de Equipo Mirares.

Recomendaciones para la acción


a) Capacitación a personas que trabajan directamente con la población
refugiada: resulta necesario promover actividades que permitan va-
lorar las diferencias culturales de la población refugiada y solicitante
de asilo a fin de garantizar el acceso pleno a derechos por parte de
dicha población a partir de que los profesionales y trabajadores com-
prendan y valoren dichas diferencias, y brinden servicios acordes
con la situación. En ese sentido, las actividades culturales que realiza
la Dirección Nacional de Migraciones, por ejemplo, en torno al Día
del Inmigrante en el mes de septiembre, constituyen un ejemplo de
exposición pública de las riquezas culturales de las diferentes comu-
nidades que conforman nuestro país. Al menos así fue durante el
período 2004 a 2015 (Wainerman y Sautú, 1997)52.
Se considera importante difundir la riqueza existente en las prác-
ticas culturales de dicha población refugiada de manera que, al va-
lorar la diversidad, también se vea reflejada en programas y accio-
nes orientados a la población de interés53. Se trata de promover la

52. En septiembre de 2016, dicha celebración pública se vio muy descolorida porque las
agrupaciones de migrantes, en lugar de participar, manifestaron en las inmediaciones
de la Dirección Nacional de Migraciones ante la amenaza pendiente de una “cárcel para
extranjeros”, así como a un endurecimiento acerca de los controles migratorios, lo cual va
en contra de las leyes vigentes.
53. Ver la advertencia de las autoras: “... errores comunes en la formulación de investiga-
ciones sociales” alertan ante “la confusión entre producción de conocimientos sobre la
realidad y elaboración de políticas y/o planes de acción para operar sobre ella”.

94
realización de acciones de difusión, campañas de sensibilización y
de capacitación a profesionales y trabajadores en general vinculados
a los servicios de atención a esta población que, dada la situación
por la que ha debido atravesar, presenta características particulares
respecto al tradicional migrante que llega al país buscando mejores
oportunidades de vida.
Esta propuesta se realiza a partir de lo hallado en la investigación, en
el sentido de que existe cierto grado de acercamiento lógico y necesa-
rio entre la población refugiada y solicitante de asilo con los profesio-
nales y trabajadores en general, porque la misma concurre a servicios
públicos y manifiesta atención satisfactoria en alto grado. Se propone
realizar acciones de sensibilización, no porque se hayan encontrado
quejas, maltrato o desinterés, sino justamente para potenciar la buena
atención a partir de que dichos trabajadores y empleados públicos co-
nozcan y valoren costumbres, hábitos y también sepan reconocer los
derechos que asisten a la población solicitante y refugiada de acuerdo
con la legislación actual. Puede suponerse que, a partir de potenciar
este conocimiento, podrán comprenderse más las diferencias cultura-
les y lograr una mejor atención e interacción mutua.
b) Promover campañas informativas orientadas a refugiados y soli-
citantes de asilo: la construcción de ciudadanía es un proceso diná-
mico y complejo donde la información y capacitación resultan as-
pectos principales. De esta forma, las entrevistas y la observación
participante desarrolladas intentaron abordar tanto los aspectos de
información sobre los temas mencionados como las posibilidades
efectivas de goce de derechos en el país.
Contar con esta información no implica linealmente acceder a las
posibilidades que brinda, pero puede permitir repensar acciones y
políticas para hacerla más accesible a refugiados y solicitantes de asilo.
De acuerdo con el contacto previo existente con las personas en-
trevistadas, así como con cierta familiaridad en la relación, conoci-
miento de sus horarios, prácticas laborales y ritmos de vida, puede
decirse que en el trato con esta población se logró el acercamiento y
la confianza suficientes para que aceptaran responder sobre aspectos
de su vida y tránsito hasta acceder a la documentación. Por eso, se
propone la realización de actividades de capacitación y difusión de
derechos hacia dicha población.

95
c) Difundir la temática entre diferentes actores y población de la socie-
dad toda: la República Argentina tiene un marco normativo acorde
con la perspectiva de derechos que protege y garantiza la inclusión
de la persona que llega desde otro país, independientemente de la
condición migratoria, si bien esto no es siempre conocido por la so-
ciedad en general. En ese sentido, resulta necesaria la investigación
aplicada y orientada para que diferentes actores sociales puedan re-
conocer y poner en práctica derechos de la población con quienes
interactúan.
Ámbitos académicos, sectores empresariales y trabajadores del Es-
tado, así como medios de comunicación, podrían ser destinatarios
de acciones que promuevan la toma de conciencia respecto al ejerci-
cio de derechos de esta población.
La promoción de los derechos no puede ser tarea solamente de las
personas vinculadas de manera directa con la población que se ha
descrito y estudiado en esta investigación, sino que debería ser un
compromiso asumido desde diferentes instancias del Estado y de
distintos sectores de nuestra sociedad.
La recomendación entonces, en este tercer caso, es difundir accio-
nes que permitan la sensibilización de la sociedad toda, en general,
y capacitación específicamente orientada a comprometer a distintos
actores sociales (estudiantes, movimientos de mujeres, mundo de la
cultura, deporte, etcétera) en la problemática analizada, así como a
valorar las oportunidades que brindan el intercambio de culturas y el
reconocimiento de las diferencias que la enriquecen.

INTEGRACIÓN Y SÍNTESIS DEL CAPÍTULO


La importancia de una sociedad informada y atenta a respetar las par-
ticularidades de otro diferente resulta todavía algo a alcanzar; es lo que
las personas de otros países que participaron de las entrevistas para
esta investigación parecen estar diciendo a diario de distintas maneras.
Este trabajo está escrito desde un enfoque que pone énfasis en se-
ñalar la situación de la persona refugiada o solicitante de asilo, quien
necesita apoyo en su tránsito hacia la efectiva inclusión en el país.
Pero se parte del supuesto de que dicha población cuenta con capa-
cidades para aportar a la sociedad que la recibe. Por eso la decisión

96
de consultar a dicha población para conocer sus necesidades desde
el propio decir y sentir vital y personal.
Las políticas públicas se ven enriquecidas, y pueden ser más efi-
cientes y respetuosas de sus destinatarios, cuando ellos mismos pue-
den hacer aportes para su diseño e implementación.
Finalmente, de acuerdo con la dinámica que fue tomando la situa-
ción-entrevista, en muchos casos se trató de una verdadera vivencia
enriquecedora y de aprendizaje intenso. Los entrevistados, en gene-
ral, no se manifestaron acerca de las condiciones laborales porque,
de alguna manera, se orientó a reconocer las dificultades en el acceso
a su tramitación, como paso lógico a sentirse incluidos.
Seguramente, una aproximación metodológica más profunda per-
mitiría indagar sobre el tema laboral, las restricciones al acceso del
empleo formal y las respuestas que desde algunos ámbitos del Estado
se están aportando desde la llamada “economía social y solidaria”,
por la cual logran que sus actividades de autoempleo se encuentren
articuladas con respuestas de las políticas públicas en esa línea (acce-
so al microcrédito, monotributo social, marca colectiva, entre otros).

97
Capítulo III
Redes y relaciones sociales: palabras y
sentires compartidos

PRESENTACIÓN DEL ESTUDIO SOBRE REDES DE MIGRANTES


El capítulo presenta una serie de reflexiones que son producto de
un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Lanús
(UNLa) donde se indagó acerca de las relaciones sociales que van
desarrollando los migrantes y refugiados y cómo van conformándose
redes que, en algunos casos, parecen facilitar la integración al país54.
Habiendo participado en diferentes actividades realizadas por refu-
giados se pudo registrar una serie de conductas y acciones sociales.
Se asistió, además, a talleres donde se puso en práctica la metodolo-
gía del grupo focal.
Estos grupos focales formaron parte de un “Diagnóstico participa-
tivo de jóvenes refugiados” del año 2008. También, se extraen frag-
mentos de una serie de actividades de “Lectura y redacción de tex-
tos” del año 2010 con refugiados haitianos y peruanos en el marco de
la misma investigación. La observación participante en una de ellas
permitió registrar una multiplicidad de identidades, ciudadanos de
diferentes partes del mundo que se reunieron para informarse sobre
historia nacional, y para redactar cartas y pedidos a las autoridades

54. En esta investigación se tuvo la dicha de tener como codirector al Dr. Ricardo Fava,
antropólogo que nos dejara hace unos años, tal vez buscando nuevos desafíos. Impo-
sible escribir o releer esto sin recordar su generosidad para contar sus vivencias, y su
aporte a las originales y primeras observaciones acá presentadas.

99
por espacios para llevar adelante sus actividades socioeconómicas
tales como las ferias de emprendedores.
A la vez, fue realizada una decena de entrevistas a refugiados, en-
contrándose, de manera provisoria, una serie de “indicios” o pistas
que podrían orientar para un acercamiento conceptual a la dinámica
de vida cotidiana del actor social objeto de este trabajo: trabajadores
de diferentes países que viven en Argentina55 (Saltalamacchia, 2004).
Una posible interpretación, que fue delineándose casi como una
hipótesis de trabajo, es que dicho proceso de integración al país se ve
favorecido por la pertenencia a diferentes redes (primarias o básicas,
entre amigos o redes institucionales) de las que formarían parte.
El supuesto subyacente a manera de hipótesis en estas líneas es que
“La constitución en redes potencia la incorporación de los refugiados a
la realidad local, en sus aspectos socioeconómicos como culturales”56.
Sin embargo, siguiendo a algunos autores que estudiaron el tema
a nivel empírico, con entrevistas a migrantes y a refugiados en otras
latitudes, se sabe que “el enfoque cualitativo, más que obsesionarse
por verificar hipótesis, comprobar tesis y establecer leyes generales
(…) se ocupa de ir descubriéndolas en el proceso continuo que im-
plica una investigación” (Goldberg, 2007)57. Por lo tanto, todo lo que
en estas líneas pueda leerse son impresiones, indicios y afirmaciones
referidas a los casos seleccionados, y así podrían cobrar sentido y
constituirse en un dato válido. No se pueden extrapolar los juicios
o las observaciones a todo el universo de migrantes y refugiados,
aunque dicho dato sea confiable en sí mismo para los ejemplos que
se describen y analizan.
Se ha tenido el acceso a videos documentales donde prestan su testi-
monio refugiados de diferentes países (años 2005 y 2009), entendien-
do que los mismos constituyen fuentes secundarias que aportan infor-
mación válida y confiable como para ser incluida en relación con los

55. “El indicio es posiblemente el método más utilizado por los investigadores que utilizan
técnicas no estructuradas. Sin embargo, su tratamiento es menos frecuente en los textos
dedicados a metodologías y técnicas de investigación”.
56. Proyecto de Investigación, UNLa (2008). “Refugiados en Argentina: migración recien-
te y proceso de integración. Trabajo y relaciones sociales que establecen a través de
diferentes redes de interacción”.
57. “Las perspectivas cualitativas, en general no establecen a priori primacías ni de-
terminismos (…), sino que se manejan con nociones como las de relación, interacción,
retroalimentación, etc.”.

100
temas del estudio (Forni et al., 1992). Ahí pueden recogerse opiniones
de trabajadores de varios países. Por ejemplo, los peruanos que arri-
baron a nuestro país como parte de corrientes migratorias, muchas
veces buscando mejores opciones de estudio y profesionalización, y se
radicaron especialmente en ciudades como La Plata y Rosario. En la
década del 90 llegaron muchos trabajadores y estudiantes perseguidos
y se acogieron a la condición de refugiado, instalándose en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Con la reactivación económica que se produjo en Argentina a partir
de los años 2004-2005, algunas personas refugiadas se fueron incor-
porando al llamado empleo decente, concepto con el que se suele deno-
minar al empleo registrado. Es también llamado empleo en blanco, ex-
presión que implica connotaciones negativas asignando al color negro
las peores condiciones laborales. Muchos de estos trabajadores habían
visto desactualizadas sus competencias laborales porque habían migra-
do desde la sierra peruana, se proletarizaron en ciudades como Lima y
al venir a Argentina solo consiguieron trabajo en el sector informal, de
servicios o comercializando en la vía pública58.
A su vez, otra población de solicitantes de asilo también fue en-
trevistada y filmada para la investigación. Ellos son los refugiados
haitianos, que registraron un aumento en la cantidad de pedidos de
refugio. La situación económica de esta nueva oleada migratoria fue
deteriorándose a partir del terremoto de febrero de 2010, pues una
cantidad de jóvenes que estaba estudiando en Argentina, al no poder
recibir ayuda familiar a consecuencia de la situación producida en
su país, comenzó a buscar trabajo en tareas o actividades de servicio,
venta en la vía pública o trabajo autónomo en la ferias de diferentes
tipos que se llevan adelante en Argentina.
Para este trabajo se ha procedido a recoger información directa de
la población refugiada, intentando recuperar el recorrido o la trayec-
toria de vida de los entrevistados y analizar de qué manera influyen
los cambios en sus experiencias laborales, en el proceso de integra-
ción y reproducción de condiciones de existencia en Argentina. Para

58. Caracterización de la población refugiada en Argentina. “Proyecto Recuperación Ex-


periencia de Vida de Emprendedores Refugiados” (Prever), realizado desde el “Progra-
ma de Prácticas de Investigación” del Instituto Gino Germani de la UBA, coordinado por
Adriana Causa.

101
ello se indagó sobre el recorrido de la experiencia laboral desde lo vi-
vido allá, en su lugar de origen, hasta el presente en nuestro país, acá,
a través de entrevistas basadas en “historias de vida” (Saltalamacchia,
1992) que permiten profundizar, en la problemática planteada, re-
construcción de situaciones: recuerdos, vivencias, acontecimientos
importantes, recorrer la travesía de la identidad para estudiar su tra-
yectoria laboral (Bourdieu y Wacquant, 2000). El antropólogo e in-
vestigador Rodolfo Kush recuerda que merece revalorizarse lo emo-
cional, lo afectivo que se encuentra en la comprensión emotiva de
la realidad, es decir, en observar y dar su lugar de importancia a los
aspectos no solo racionales, sino, incluso, míticos, “que una mirada
racional del pensamiento occidental ha desgarrado inevitablemente,
pero que entre nosotros sospechamos que deben ir juntas. El hombre
ha de ser total y esta es la única garantía que tenemos de enfrentar el
futuro, al margen de los mitos a los cuales recurrimos” (Kush, 1975).
Esto no significa dejar de lado la rica tradición de las ciencias socia-
les aplicadas, como nos recuerda la especialista Esther Díaz:

Es evidente que en la actualidad nadie podría hacer una investigación


sólida sin estar al tanto del desarrollo en los países centrales. Pero es
lamentable que no se promueva (o no lo suficiente) la investigación en
temas regionales acuciantes para solucionar problemas propios y acor-
des con nuestra depreciada economía (Díaz, 2002).

En esta dinámica de trabajo se siguió un ejemplo de investigación


de María Antonia Gallart donde, después del análisis cualitativo de
la primera serie de entrevistas, se procedió a reconstruir historias de
vida, lo cual dio paso a la formulación de tipologías de trayectorias
laborales y educativas de los trabajadores cuentapropistas que esta-
ban siendo objeto de estudio (Forni et al., 1992, p. 127).
Para estudiar las redes en las que participan los refugiados se pro-
puso en las charlas previas y en las mismas entrevistas repasar el re-
corrido vital desde su llegada al país, así como su tránsito por las
oficinas e instancias de políticas públicas que les garantizarían segu-
ridad y posibilidades de integración.
Con el objetivo de indagar acerca de la realidad que vive esta po-
blación, se verificó la necesidad de relevar la situación económico-

102
social, conocer cómo ha sido su proceso de incorporación al mundo
del trabajo y, en general, determinar la estrategia por la cual van ad-
quiriendo capacidades laborales que, en muchos casos, derivan en
actitudes emprendedoras, por lo que deciden encarar su propia acti-
vidad laboral de generación de ingresos.
Las diferentes asociaciones en las que participan o por las que tran-
sitan los refugiados pueden ser parte de redes donde se articulan ac-
ciones vinculadas con facetas económico-sociales de la persona, así
como cuestiones culturales y/o reivindicativas. Se intentará saber si
los refugiados pertenecen a las mismas y de qué manera los favorece
en el proceso de integración a nuestro país59.
Para el procesamiento de la información se procedió a la triangula-
ción de datos y de las diferentes fuentes bibliográficas de acuerdo con
los objetivos que se propone investigar (Forni et al., 1992; Galtung,
1966). Se realizó una agrupación por temas de los aspectos recogidos
en las entrevistas, indicios que un enfoque cualitativo permite anti-
cipar “para ir reconstruyendo el todo”, tal vez la hipótesis de la cual
se partió, pero sin la intención forzada de mostrar algo, de aprobar o
rechazar dicha hipótesis.
Siguiendo a Leonor Arfuch (2002a): “No se tratará tanto de presen-
tar los resultados de la investigación realizada en términos del cum-
plimiento de objetivos como de aproximarnos a ciertos momentos
de su devenir, de enfatizar aspectos (semióticos, linguísticos, narra-
tivos) importantes para la perspectiva del análisis”.
En esta propuesta, los relatos recogidos, la palabra del entrevista-
do (aún los fragmentos aparentemente ajenos o no vinculados con el
tema central) son pistas a explorar (tal vez a descartar), pero con la
probabilidad de ir construyendo un conjunto de categorías apuntando
al estudio de los objetivos enunciados, “organizando la información
por rubros y releyendo a medida que se avanza en la investigación”.
En este trabajo se ha partido del supuesto de que “la existencia mis-
ma de preguntas implica un saber sobre el tema” o la existencia pre-
via de conocimientos que pueden estar racionalizados y concientes,

59. Estatuto de la OHVA (Organización de Haitianos Viviendo en Argentina) y entrevista a


presidenta de la Asociación de Mujeres Peruanas, Migrantes y Refugiadas.

103
o en estado todavía de confusión o de construcción, para usar una
terminología del campo docente (Saltalamacchia, 2004).
Varias de las entrevistas realizadas permiten recuperar los rela-
tos del primer empleo o de cómo lograron comenzar a trabajar en
Argentina. Las personas que han sido entrevistadas son migrantes
forzados a dejar sus países, son refugiados y refugiadas, pero simul-
táneamente son personas muchas veces emprendedoras que mayo-
ritariamente generan sus propias condiciones de trabajo, recorren
ferias intentando revender lo que compran o ellos mismos producen,
y algunos también logran emplearse en el sistema formal de trabajo
en relación de dependencia, empleo registrado, según las diferentes
denominaciones que se les da.
Sabemos que Argentina recibió un caudal de personas que incre-
mentó de manera exponencial su población entre fines del siglo XIX
y principios del XX. En 1914, un 29 % de la población era extranjera.
A las corrientes migratorias masivas que llegaron al país, principal-
mente desde Europa, se agregaron en las últimas décadas las migra-
ciones de los países limítrofes y de América Latina, en general. Los
contradictorios fenómenos que fue dejando la época de la converti-
bilidad permitían el aumento de dichas migraciones ante la posibili-
dad de enviar remesas a sus países de origen (Correa, 2005).

Bajando pertenencias y recuerdos.

104
Esa situación cambió y, sin embargo, nuevos migrantes continúan
llegando al país. En ese sentido, teniendo en cuenta ciertas caracte-
rísticas de las zonas expulsoras (origen) y las áreas receptoras (desti-
no) se basaron los estudios migratorios desde el marxismo tradicio-
nal, que explica el fenómeno de reducción de zonas superpobladas,
hasta el enfoque funcionalista, que habla del equilibrio de la pobla-
ción frente a la demanda del sistema productivo.
Más recientes son los estudios que intentan dar cuenta del “signi-
ficado que para la persona que se traslada tienen dichos comporta-
mientos”. En realidad, aquel interrogante sobre los aspectos subje-
tivos de la movilidad humana, ¿por qué creen estas personas, ellos
mismos, que abandonaron su lugar, familia, propiedades, etcétera,
y se trasladaron a otro país? Esto pareciera estar más claro para los
migrantes forzados a dejar sus país (Chitarroni, 2008).
También la Argentina, históricamente, ha producido flujos migra-
torios hacia fuera del país en búsqueda de mejores opciones eco-
nómicas y, del mismo modo, contribuyó a incrementar la cantidad
de refugiados en el mundo a partir de la salida del país de miles de
personas buscando escapar de las dictaduras que asolaron esos años
a varios países de Latinoamérica. Se estimaban cifras que van desde
300 000 hasta 3 millones de personas para quienes estaban fuera del
país al momento de recuperarse la democracia en el año 1983 (Lat-
tes, 1986).
El mencionado fenómeno económico-social de la última década
del siglo XX en Argentina, también fue una oportunidad propicia
para atraer un tipo de migrantes a partir de la llegada de ciudadanos
africanos60 y asiáticos que se sumaron a las migraciones de los paí-
ses vecinos de Bolivia y Perú (Stepputat y Nyberg Sørensen, 2003)61.
Como sabemos, en la década del noventa la principal actividad era
venta callejera, lo cual permitía el envío de remesas a sus países, y
lentamente fue pasando a producción en diferentes rubros: el textil,

60. Migrantes de Liberia, Ghana, Sierra Leona, Senegal y otros. Hasta hace unos años,
una vez llegados al país se acogían a las posibilidades de ser reconocidos como refugia-
dos, pues provenían de países en permanente conflicto y luchas tribales.
61. Los autores plantean la dificultad de diferenciar ente migraciones voluntarias y com-
pulsivas en los Andes peruanos.

105
por ejemplo, además de gastronomía y actividades relacionadas con
la construcción y recuperación de la actividad económica del país.

CARACTERÍSTICAS DE ALGUNAS REDES SOCIALES


Las redes proponen un modo de articulación multicéntrica que per-
mite diversos grados de autonomía entre sus componentes, tolerando
las diferencias y procurando organizar la diversidad en torno a nodos
de vinculación puntual (Causa, 2003). Según la mirada de autores
que proponen la vigencia y el desarrollo de las redes, esta lógica orga-
nizativa permitiría la profundización de los grados de autonomía del
sujeto y reafirmaría la presencia del mismo.
Para Pierre Bourdieu (1997): “Un actor social no es aquel que ac-
túa conforme al lugar que ocupa en la organización, sino aquel que
modifica su entorno material y sobre todo social”. Así, puede decir-
se que modifican el contexto y ven transformada su subjetividad los
trabajadores refugiados brevemente descriptos, quienes, a pesar de
encontrarse muchas veces en condiciones de pobreza, luchan por
mejorar su situación económica como posibilidad de integración real
a la dinámica de nuestra sociedad (Svampa, 2005).
Los espacios simbólicos aparecen en algunos casos como imágenes
incompletas o fragmentadas que permiten reconstruir itinerarios la-
borales de los entrevistados, pues varios de ellos –según manifesta-
ron– trabajaban en importantes ferias, y actividades empresariales y
profesionales en sus países (Arfuch, 2002a).
¿Cómo se logra trascender de la enunciación de hechos, anécdotas,
recuerdos muchas veces imprecisos o incluso contradictorios y pasar a
“una historia” o un relato con algún sentido? La metodología de inves-
tigación, al incluir entrevistas como técnica de “recolección de datos”,
no escapa a estas limitaciones. Es necesario aceptar que hasta las pre-
guntas del cuestionario más detallado y “comunicacionalmente puli-
do” no necesariamente establecen un orden natural o una crónica con
sentido. Siempre habrá para el narrador, el entrevistado, el que habla,
una historia ya configurada, un origen y un recorrido de esa historia.
Los entrevistados suponen (de alguna manera “ellos y ellas saben”)
qué es lo que se espera de sus respuestas e inevitablemente orientan
su discurso pensando en el entrevistador.

106
Diversos estudios parecen confirmar que el migrante establece dos
espacios imaginarios, todo aquello que rodea sus primeras experien-
cias de vida y seguramente la conformación de su personalidad: el
origen, el allá.
Tal vez la fuerte presencia del espacio de allá esté vinculada con la
cultura propia, con lo que Rodolfo Kush llamó la “relación entre cul-
tura y suelo (…), lo que garantiza el arraigo (…) y por ende la emer-
gencia de una cultura propia” (Padín, 2009). Por eso en los refugiados,
el desarraigo, con su carga de sinsabores y malestares cotidianos, apa-
rece muchas veces como elemento que atenta contra las posibilidades
de una vida plena e integrada en la nueva sociedad donde viven.
A su vez, muchas veces por contraposición, existe otro espacio
simbólico, aquello que se expresa en expectativas, frustraciones,
agradecimientos, reclamos o demandas: el acá, el lugar donde está
viviendo, tratando de integrarse, según terminología de las ciencias
sociales.
En este caso, los entrevistados van respondiendo, organizando su
relato a partir de estos dos espacios simbólicos porque metodoló-
gicamente se diseñó la guía de entrevista siguiendo dicha lógica,
intentando encontrar esas vinculaciones, articulaciones y relacio-
nes concientes o no, que podrían ser signos de alguna red que los
contenga. Por eso se tomó como premisa la propuesta de ir orga-
nizando los recuerdos del allá y del acá, partir de preguntar por
cada uno de los empleos y actividades laborales que tuvo en su vida
(Arfuch, 2002a).
En las visitas a los emprendimientos y sitios de trabajo, así como
en las entrevistas a los refugiados, al preguntar acerca de historia
laboral, la narración se constituye en una posibilidad de recuperar
la propia historia. “Es importante en estos casos captar toda la in-
formación relevante, aunque sea “externa” a la persona misma, por
ejemplo considerar las características del lugar donde se realiza la
entrevista así como la actitud del entrevistado ante tal o cual pregun-
ta” (Forni et al., 1992).
“La situación entrevista (el espectáculo) puede compararse al tea-
tro, donde se mezcla lo verdadero y lo verídico”. En el teatro, uno
ve “algo verosímil”, pero que no necesariamente es verídico. En la
entrevista, la persona que interroga cree que algo es verídico, aun-

107
que no todo le parezca verosímil. Entonces, al usar como recurso la
entrevista, se puede creer en lo verídico de lo escuchado, consignar
el dato y proceder a su análisis, aunque no todo pueda parecer vero-
símil (Arfuch, 2002a).
“Allá aprendí a trabajar con velas, a fabricar muñecos, pintarlos y ven-
derlos, y de eso vivía. Pero acá no se fabricaba nada este tiempo, todos es-
tos años pasados… ¿De qué podía vivir si no?”. Refugiada peruana, quien
compartió esta impresión en su taller de fábrica de velas y artesanías.
Autores como Paul Ricoeur sostienen que la identidad narrativa
permite acercarse al objeto que se quiere estudiar.

La identidad narrativa está entre dos polos: el de la estabilidad de una


identidad construida y que de alguna manera es ‘más real’ y otra iden-
tidad más relacionada con lo que ‘la persona espera de sí misma’ o con
algo parecido a ‘la imagen creada’, que parece ser necesaria como ele-
mento de autoafirmación ante las cambiantes situaciones vividas (Ro-
bin, 2005).

A su vez Juan Samaja, citando a Émile Benveniste, afirma que este


aporta un dato de vital importancia en las investigaciones narrativas
cuando dice que “todas las lenguas tienen en común ciertas cate-
gorías de expresión que parecen responder a un modelo constante.
Y se pregunta: ¿cómo responder o cómo interpretar esas constantes
lingüísticas? (Samaja, 2007).
A partir de observar y relacionar los diálogos con los textos de la
bibliografía utilizada puede valorarse una vez más lo inagotable de
las posibilidades de las actividades humanas, que la sentencia bajti-
niana sintetizó hace tiempo: “La riqueza y diversidad de los géneros
discursivos es inmensa, porque las posibilidades de la actividad hu-
mana son inagotables…” (Bajtin, 1982).

108
Capacitación para detección de problemáticas del emprendimiento.
Fotografía de Equipo Mirares.

REDES DE LAS QUE PARTICIPAN LOS MIGRANTES ENTREVISTADOS


Las diversas organizaciones sociales existentes pueden ser parte de
diferentes tipos de redes. Se intentará indagar acerca de si los refugia-
dos pertenecen a alguna o no, y si concretamente puede decirse que
les significa un mecanismo de inclusión.
De alguna manera, el propósito de estas líneas es aportar recomen-
daciones que sirvan a las agencias que trabajan con esta población,
asistir a las personas refugiadas, las ong e incluso áreas del Estado, de
acuerdo con la actual situación local e internacional. Es decir: atentos
a la constante llegada de nuevos refugiados al país, los que muchas ve-
ces solo logran integración económica a partir de los emprendimien-
tos de economía social que hace algunos años tienen presencia y cierta
consolidación en el escenario nacional (Castronovo y Yanco, 2004).
Este artículo se inscribe también en el enfoque que tienen algunas
universidades nacionales recientemente creadas que, tomando ante-
riores experiencias y aportando nuevas opciones, se propone que “la
praxis es la categoría fundamental del conocimiento, como actividad
social racionalmente dirigida a un fin”; se promueve el postulado de
que la ciencia tiene una función social que cumplir (Jaramillo, 2006).

109
El avance en los estudios migratorios fue aportando ideas no muy
desarrolladas inicialmente por las teorías historicistas clásicas: por
ejemplo, que muchas veces la decisión de migrar es fundamental-
mente familiar.
Esto se verifica en los estudios migratorios, puede verse el caso de
senegaleses en España (Goldberg, 2007), pero seguramente para los
refugiados podrán encontrarse otras situaciones que han motivado
su viaje y determinado su estrategia de integración, por ejemplo, con
las actuales poblaciones de diferentes países de África.
En el caso del universo en estudio en este trabajo, se verifica que
“uno llega primero” y trae o espera traer a su familia62.
Los textos de Charles Price, John y Leatrice Mac Donald sobre las
cadenas migratorias (Escuela de Demografía de Camberra, década
del 50) fueron el antecedente para la formulación de las teorías de
redes aplicadas a las migraciones o, más propiamente dicho, “la movi-
lidad espacial de larga distancia”. Esfuerzos similares realizó, también,
Franc Sturino sobre cadenas migratorias activadas por relaciones so-
ciales primarias, es decir, las que se conocen entre sí antes de migrar.
Franco Ramella considera que “los migrantes no son individuos
aislados, sino que están integrados concretamente a redes, interac-
tuando con otros”: las cadenas migratorias, y más aún las redes, con-
tribuyen a explicar cómo y dónde se van asentando los migrantes.
Las redes, de alguna manera, permiten expresarse, concretan las
oportunidades que están socialmente determinadas (marcadas por
lazos de parentesco, vecindad, amistad).
A su vez, el cruce de las temáticas de migración y género parece te-
ner un desarrollo todavía incipiente, a excepción del reconocimiento
de la feminización de las migraciones que en años recientes alcanzó
visibilidad y una mayor presencia en estudios especializados. En este

62. Entrevistas a Flor y a Rosa (de Perú), Mika y Pierre (de Haití), donde se verifica lo
que diferentes autores han encontrado para las poblaciones migrantes, en general: el
proceso de ir llegando de a uno e ir trayendo a la familia hacia el nuevo lugar de destino.
En el caso de los refugiados, dicha dinámica de instalación sigue los ritmos, angustias y
riesgos que impone la violencia, la necesidad de huir, etcétera.

110
trabajo se presentan breves referencias a dicho enfoque, tomando al-
gunas consideraciones recogidas en las entrevistas.

INDICIOS HALLADOS DE MANERA REITERADA EN LAS ENTREVISTAS


Siguiendo la propuesta metodológica de orientarse con pistas, hue-
llas o indicios (Saltalamacchia, 1992), proponemos inicialmente “leer
las historias como fragmentos de una novela...”, suspender el “aparato
metodológico propio de la investigación”, la búsqueda obsesiva, “el
detector de pruebas” y entregarse al don, al placer de la lectura antes
de pensar en proponer categorías de análisis y reorganizar lo recupe-
rado al entrevistar, al observar, conversar con personas refugiadas,
que de alguna manera puede decirse que son como una “unidad de
análisis”, usando la terminología de la metodología de investigación
social (Arfuch, 2002a).
Fue parte de lo enriquecedor del trabajo con la población de em-
prendedores de diferentes países que fueron entrevistados en sus ca-
sas, puestos de feria o taller textil, mientras hilvanaban y compartían
sus propios sueños.

Manos preparando la producción textil.


Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.

111
a) Las entrevistas fueron organizadas en torno a un eje articulador
que a través de las preguntas permitiera recuperar la trayectoria la-
boral, indagando en mecanismos, estrategias y prácticas sociales que
los llevaron a buscar (y eventualmente conseguir) trabajos allá y acá.
b) Las líneas que siguen constituyen agrupamientos provisorios de
las primeras cuestiones que fueron apareciendo en las entrevistas,
siendo reunidos los temas de acuerdo al grado de importancia (en
función de lo hablado) que parecieron atribuirle los refugiados en-
trevistados: la violencia, la partida del país, los amigos que fueron
encontrando, etcétera.
c) La interpretación de lo textual aquí resumido es tarea pendien-
te. Dicho de otra manera, faltan cruzar “las entrevistas a los textos”
(Saltalamacchia, 1992), a la lectura de autores que desde las ciencias
sociales y, también, la literatura (Arfuch, 2002a) puedan trascender
las historias de vida del mundo cotidiano y permita internarnos en
un intrincado y desafiante mundo de los conceptos y la interpreta-
ción sociológica. “Se trata de ir presentando provisorios productos
e ir buscando posibles interpretaciones, casi como explicándolos”
(Forni et al., 1992).
Para desplegar la riqueza de lo expresado y conservar la producción
de sentido en los temas abordados por los refugiados en las entrevis-
tas (Varela, 2001)63, se mantuvo lo textual expresado por las personas
que brindaron su testimonio y se ha reservado la identidad utilizan-
do nombres ficticios para referirse a los mismos.

“Nos azota la desgracia de la violencia…”64


La condición de haber pasado por situaciones no deseadas es algo
que aparece de manera recurrente en las personas consultadas. Cuan-
do se logra el clima y la condición necesaria para que la entrevista sea
un fructífero intercambio de información, de opiniones y reflexión,
se encuentra que, de una u otra manera, los refugiados han sido
víctimas de alguna situación de violencia. El título de este apartado
pertenece a un poema escrito por una refugiada colombiana y pare-
ce representar la situación de varios de los entrevistados, es decir, la

63. La autora habla de tematizaciones recurrentes para referirse al universo semántico


común que va apareciendo en los diálogos con los entrevistados.
64. “Paz”, poema de refugiada colombiana (Servicio Jesuita a Refugiados, 2008).

112
violencia como origen de la migración que los llevó a dejar su país y
venir a Argentina.
Vale aclarar que esa no es la realidad de todos los refugiados que
viven en el país, pero sí es significativo para una cantidad de perso-
nas que fueron consultadas sobre los temas de redes de contención
que los acompañaron, su proceso de inclusión en la sociedad y los
inconvenientes encontrados.
El primer caso que acá se presenta es el de una mujer que debió
huir de su país y contó su experiencia de manera dispuesta y abierta
al entrevistador.
Un ejemplo paradigmático de muchos refugiados latinoamericanos
es el de Flor, peruana, periodista o “comunicadora social” como ella
misma se ha definido, quien cuenta alguna de las situaciones que
debió enfrentar en su país y que la decidieron a emigrar de manera
rápida y no planificada:
F. J.: El detonante fue una situación en una combi, es que me quisie-
ron secuestrar; yo dije que era periodista, en una combi…
S. B.: ¿No estaban uniformados?
F. J.: No, eran de civil, estaban vestidos de civil. Y me hicieron bajar
y me llevaron ahí cerca y me amenazaron, pero después me dejaron
ir, sin pegarme. Entonces, al llegar a mi casa conté lo que me pasó.
A la semana siguiente otra vez, me bajaron y lo mismo, amenazas. Y
me fui a la casa de mi madre.
Otra mujer refugiada, que pasó momentos difíciles, habla y explica
más las vivencias de su hermano para sobrevivir y luego para vin-
cularse en Argentina con diferentes organizaciones. Así se expresó
M. E., una refugiada haitiana, refiriéndose a las circunstancias que
pasó su hermano Matías: “Pero él siempre tenía suerte allá en Haití,
siempre buscaban a él, lo buscaban, pero siempre alguien le decía
¡cuidado! Y él no se venía y dormía en otro lugar, y así siempre se
escapaba y se salvaba de ser golpeado o metido preso”.
En otro testimonio, un haitiano que trabaja cuidando autos en un es-
tacionamiento, también como parte de su actividad cultural-informal,
trabajó como “actor extra” en la película Santa Felicitas, donde inter-
preta a un esclavo negro de la época de la colonia en Buenos Aires. Si
bien en Argentina sintió que no respetaban sus condiciones artísticas

113
y le pagaban con notoria precariedad y abuso65, en la entrevista men-
ciona lo riesgoso de permanecer en su país y la violencia allá padecida.
Juan B. dice: “Ellos mataron, matan siempre y la única manera es
escapar…”. Por eso cuenta que debió salir de su país cuando recibió
reiteradas amenazas por su participación en denuncias de asesinatos
e impunidad policial.
Igual nivel de violencia fue descrito por otro muchacho cuando re-
lató cómo y por qué se escapó y vino a vivir a Argentina (temas que
no son centrales en la entrevista, solo han aparecido cuando hicieron
su relato de vida laboral). Este joven periodista haitiano también ex-
presó lo siguiente:

Y cuando yo llegué a las ocho y media a mi casa, meto la llave para


entrar a mi casa y hay un coche fuera, donde se estaciona un coche, pero
cuando yo tomo la llave para abrir, dos personas salen del coche y se
metieron a la casa. Me presionaron para que lunes yo no publique, que
no diga esas cosas de las personas que venden droga. Y es un problema
porque mi mamá tiene miedo, tiene un problema en el corazón, acá
toda la gente me conoce, pero me conoce, ya sabés, ¿vite? Yo mando
saludos cada día por la radio. Y las personas salieron y echaron a las
personas que bajaron del auto y me amenazaron.
Y después me llaman por teléfono, otro me amenaza a mí y yo voy a la
compañía de teléfono porque yo quería saber cuál era el teléfono que me
amenazaba. Y ahí ellos en la compañía del teléfono me dicen que vaya a
comisaría a pedir que me dieran un papelito, un papel que me autorizan
a ellos, a la compañía telefónica, para que me digan desde qué teléfono
me llaman y me están amenazando. Y yo voy y hablo con una persona,
un policía y otro, y después me recibe el comisario directamente. Todos
me conocen y me saludan, y me preguntan y yo les explico, treinta mi-
nutos le explico lo que me pasa. Y me dice el comisario: “Ah, amigo pity
(N. del A.: pity, para ellos, es una manera de decir chico, pibe), no puedo
hacer nada para vos porque mira, si lo que vos te metiste no es tu cosa,
te metiste en la mierda”. ¿Cómo comisario? ¿Cómo me dice esa cosa?

65. “Yo cantaba en la película, canté solo una canción. Y la gente, otros argentinos me di-
jeron: eso no es trabajo de extra, si tú cantas o hablas ya estás de actor. Pero me pagaron
como extra, me pagaron menos que a otros actores. Pero yo dije, todo bien, así la gente
me va a conocer” (refiriéndose a su rol en la película Santa Felicitas).

114
Y entonces él se me acerca para hablar, acerca la silla y me dice: “¿Viste
mi coche? Está bueno, ¿no? Está lindo, ¿no? Bueno, si yo corro detrás
de la persona que vende la droga, ¿cómo hago yo para comprar coche?
Yo, cada dos o tres años cambiaría mi coche, igual que las cosas que yo
pongo dentro del coche. ¿Cómo hago para comprar todas esas cosas?
Esa cosa, combustible. ¿Cómo salgo yo si trabajo y corro a la gente que
vende la droga?”.
Y comisario también me dijo: “Si querés vos tener la paz, deja esa cosa”.
Ah, entonces yo pienso, yo ahí me voy, me voy. Yo digo: no tengo más
nada que hacer…

El refugiado explicó que, al decir “deja esa cosa”, le quiso decir que
saliera del tema: “que no se metiera la nariz donde no lo llamen”.
También, en la década del noventa durante la presidencia de Carlos
Menem se ha ejercido violencia sobre personas de otros países que
aquí vivían, como es el caso de una joven familia de peruanos que a
continuación se describe.
Es una pareja de estudiantes-trabajadores que constituye un caso
particular respecto a las condiciones de acceso a la protección que
otorga la condición de refugiado. Se trata de Rosa y Julián (se entre-
vistó a ella) y se caracterizan porque la violencia la padeció la familia
en Argentina, en plena vigencia del Estado de derecho. Ellos vivían
como migrantes legales, trabajaban en el país y fueron detenidos en
ocasión de la visita del entonces presidente Alberto Fujimori. Al salir
de la cárcel obtuvieron el status de refugiados.
Entrevistador: ¿Dejaste tu trabajo allá, en Perú, y viniste a quedarte?
R. M.: Sí, llegué acá y trabajé en un negocio en San Isidro, en un
negocio de ropa, y mi esposo trabajaba con el tío, y después se fue
de ahí y fue al Puerto de Frutos (San Fernando) en una mueblería,
de ayudante. Después, en el 96 yo me quedo embarazada de Nahuel
y por tema de distancia, como vivíamos en Virreyes y él trabajaba
en Tigre, nos mudamos a Tigre, alquilamos una pieza para los dos.
Estuvimos trabajando sin problemas hasta que en el 98 nos detienen,
que supuestamente hacía dos años y medio nos estaba siguiendo In-
terpol; y para esa época, justo estaba llegando Fujimori acá y justo
cuando él estaba arribando, nos golpean la puerta y nos detienen,
nosotros estábamos en nuestra casa almorzando…

115
Los casos mencionados constituyen ejemplos puntuales y signifi-
cativos de la violencia sufrida por refugiadas y refugiados, no pue-
den extrapolarse o hacerse extensivos a otras situaciones ni a todos
los que tienen dicho status de protección, aunque el factor violencia
contra la persona parece estar presente en mayor o menor medida en
las diferentes situaciones presentadas.
Finalmente, otro caso donde se manifestó la violencia es el que pa-
deció el solicitante de refugio peruano Salvador Fernández Vásquez,
que estuvo más de diez años detenido y no se le pudo comprobar
ninguno de los delitos de los que estuvo acusado. Al salir de prisión,
en el año 2004, lo tirotearon en la calle dos veces y, a pesar de que
ya no estaba aparentemente tan violenta o peligrosa la situación de
violación de derechos humanos en Perú, la persona decidió buscar
un lugar más seguro para vivir en nuestro país, adonde llegó sin los
contactos o redes esperables. Acá logró publicar un libro con sus me-
morias, financiado por la Fundación Comisión Católica de las Mi-
graciones (Fccam), que lo ayudó en las primeras etapas de su vida
en el país. De alguna manera, este refugiado reconstruyó redes que
le permitieron editar su libro, dar clases de Francés y desempeñar-
se como trabajador con empleo decente en la empresa cooperativa
Emetele, de construcción de viviendas, vinculada a los movimientos
sociales –MTL: Movimiento Territorial de Liberación– (Fernández
Vásquez, 2007).

“El dolor de la partida, y lo que quedó atrás…”


Para referirse al momento de dejar su país o para describir el proceso
que llevó a que dejaran su tierra, se encontró en todos los entrevis-
tados la explicación del temor que les impedía permanecer en sus
países. La situación salida o partida se presenta como una necesidad
para la sobrevivencia.
Las personas, para obtener el status migratorio de refugiado, han
tenido que contar su historia ante las autoridades, funcionarios de
Conare. Por eso, en las entrevistas para esta investigación, delibe-
radamente se evitó abordar dicho tema. Las preguntas orientadoras
estaban referidas a: ¿Cuál fue el último trabajo en tu país? O ¿cómo
conseguiste el primer trabajo acá? Pero, de manera “casual” en casi
todos los casos, las respuestas, el discurso enunciado fue llevando la

116
conversación por el camino del viaje de salida del país, lo cual permi-
tió obtener registros sobre esa etapa de la vida del refugiado.
En general, los refugiados que fueron entrevistados no han evita-
do hablar de cuestiones tristes o dolorosas, como sí ha ocurrido al
abordar otros temas sensibles o que resultan de difícil abordaje (salud
sexual o prácticas culturales respecto a costumbres de familia, etcéte-
ra). En la investigación de Graciela Varela, donde se han entrevistado
a decenas de migrantes (no necesariamente refugiadas), se detalla:
“Las mujeres cuentan con poco detalle los pasos que siguieron para
emprender el viaje y la secuencia de su partida (…). En las entrevistas
hubo necesidad de repreguntar, lo cual puede interpretarse como el
resultado de situaciones traumáticas no resueltas…” (Varela, 2001).
Tal vez en el caso de los refugiados, como los motivos pueden ser
parte de la historia importante, aquello de lo cual se enorgullecen,
no sea tan complicado acceder a dicho tema tan íntimo y personal;
o puede ser la experiencia de haber tenido que contarlo ante fun-
cionarios de migraciones, eventualmente periodistas, militantes de
derechos humanos, en fin, ante personas “que esperan eso” de la vida
(heroica) de un refugiado.
Con la periodista Flor, de Perú, se sostuvo el siguiente diálogo:
S. B.: ¿Cómo fue que decidís venir para Argentina? ¿Dejaste ese
trabajo? ¿Querés contarme cómo fue?
F.: Yo recibía amenazas y mismo mi familia creía que yo estaba en
movimientos de izquierda. Tuvimos la posibilidad de armar una ca-
dena social con la gente que migraba desde el interior y revisábamos
las denuncias de violaciones a derechos humanos; eso lo hicimos por
algunos años. Bueno, el hecho que llegara gente, mi casa se conver-
tirá en un hotel u hospital por los heridos que llegaban. Caminar y
caminar hasta lograr ubicarlos. Y teníamos que ser cuidadosos. Y
no recurrí a la protección de organismos de derechos humanos por
temor a las infiltraciones, a que revisaran los archivos; muchos los
llevaban porque los seguían y después los hacían desaparecer porque
los habían visto llegar acá, a la radio, por eso yo recurrí directamente
a la Embajada de Suecia. Casi al final, cuando ya tenía muy compli-
cado, muy difícil mi actividad ahí”.
Se le pregunta sobre algo que había comentado anteriormente so-
bre la situación en la que estuvo cerca del expresidente Fujimori:

117
F.: Ah, sí, fijate que el presidente Fujimori en plena toma de emba-
jada nos reúne, nos maltrata a todos los periodistas, internacionales,
todos en un salón, nos registraron todos, como sospechosos. Y él
personalmente al frente, y la madre y el hermano de él estaban como
rehenes. Y mira la sangre fría de la persona (por Fujimori) con su
madre ahí y él frío, manejando y organizando la represión. Ya sabés
que terminó en violenta represión. (...) Y eso me convenció de que
tenía que irme en cuanto pudiera. Fui a hacer gestiones a la emba-
jada sueca. (...) Yo era visible y conocida, mi marido, no; él firmaba,
pero no era conocido. Por eso lo peligroso era que yo me siguiera ex-
poniendo. Todos los compañeros estaban preocupados con que nos
confundieran con guerrilleros…
En el mismo tema de la violencia, manifestó una refugiada haitiana,
Helena: “Haití ya no, ya no se puede, corres peligro; en mi país todos,
las bandas te pueden matar. Una prima mía la mataron, la mataron
en mi casa, porque fueron a buscarme a mí, pero me confundieron y
mataron a mi prima...”.
El periodista Pierre, también debió salir en condiciones de insegu-
ridad de su casa: “Ah, entonces yo pienso, yo ahí me voy, me voy. Yo
digo no tengo más nada que hacer. Entonces yo llamo a mi amiga
que trabaja en la embajada allá y habla con el cónsul y me da unos
papeles y me firma unas cosas…”.
Mostró un conjunto de papeles explicando que “su contacto” le ga-
rantizaba o facilitaría la salida del país.

Yo pienso primero ir a Estados Unidos. Mi hermano consigue, pero


me dan tres meses solo para ir a pedir la visa. Entonces, yo veo a mi
amiga haitiana que trabaja en la embajada argentina y yo hablo con ella
y arregla mis cosas. Pero yo no puedo salir, quedo en mi casa hasta el
día en que yo entre en un auto y me voy directo al aeropuerto. Esas dos
semanas yo no salí para nada a la calle, estuve escondido. Mi hermano
fue a la compañía a comprar mi boleto.

La participación vital en la sociedad receptora


En general, los refugiados y refugiadas manifiestan coherencia en sus
expresiones actuales respecto a las motivaciones que los llevaron al
exilio, de llegar a Argentina a pedir refugio porque peligraba su exis-

118
tencia física. Existe una reivindicación y cierto orgullo respecto al
pasado vivido en su país de origen, en lo relacionado con la dura ex-
periencia de tener que dejar su tierra. Algunas textuales expresiones
manifiestan lo siguiente. John, trabajador haitiano que afirma su rol, se
reconoce y resalta su papel de dirigente, explica: “Es importante que los
dirigentes tengamos que conocer más, que veamos películas, aunque sean
dolorosas”. Al decir “que veamos películas” se refiere a un video docu-
mental que mostraba la situación de sus compatriotas, unos balseros
haitianos que dejan la isla y se internan mar adentro, buscando llegar
a Miami y, paradójicamente, el viento los arroja a las costas de Cuba.
La ocasión fue una actividad cultural, después de la cual se pudo con-
versar con él y otros refugiados. Las escenas impresionaban a los hai-
tanos que miraban el documental mientras el entrevistado asumía rol
de cierta dureza, liderazgo o intentos de mostrar superioridad sobre
sus compañeros.
El refugiado forma parte de OHVA (Organización de Haitianos Vi-
viendo en Argentina), se manifiesta como líder en las actividades de
la asociación porque ha logrado conseguir apoyo para la misma y
es una de las voces convocantes, por ejemplo, para las reuniones, así
como para gestionar recursos a partir de las necesidades surgidas por
las consecuencias del terremoto de febrero del año 2009.
Sin embargo, si se compara el carácter de las actividades, estas
parecen enmarcarse “por fuera de la política”, como puede verse al
analizar algunos párrafos del estatuto de OHVA, que señala “la inde-
pendencia de la política” como un ejemplo a seguir para la población
haitiana en Argentina.
El contenido tradicional de esas actividades (ferias, bailes típicos,
encuentros de fútbol) podría interpretarse como un retroceso res-
pecto a la participación política de los migrantes históricos, como
reflejan otros documentos producidos por las primeras corrientes
migratorias que llegaron al país a comienzos del siglo XX, por ejem-
plo, la de trabajadores españoles. Estos últimos incluían en su pu-
blicación aspectos que abarcaban desde redactar un “manual para
el trabajo” con ingeniosas “recomendaciones para el recién llegado”,
así como el planteo de una necesidad reivindicativa a conseguir: la
participación política en las nuevas tierras (Rondino, 1999).

119
“Yo estuve en actividades políticas acá, y estudié y sé que antes los
migrantes que llegaron a Argentina eran muy activos. Eso me dije-
ron, y yo me informé y es así”, explicó John.
Otra vivencia relevante es la que deja Flor: “A mí lo que me habían
enseñado es que volver a comenzar es bueno. Y sí, parece que así fue.
Yo estoy vinculada a alguna gente, me metí con el MTL (sonríe y se
señala a sí misma líder nacional de Argentina, llamada piquetera)”.
La refugiada entrevistada vivió en la Argentina del proceso de “de-
safiliación social”, cuando se pierden sentidos de pertenencia, hay una
cuasirruptura con las redes de integración primaria, las más inme-
diatas a la persona, y secundaria, las de la sociabilidad de las insti-
tuciones. Ni en su círculo más íntimo ni en el creado a través de las
organizaciones sociales, las instituciones (se piensa en las instancias
que garantizaban el empleo, las instituciones educativas, etcétera), la
persona puede reproducir sus condiciones de supervivencia y protec-
ción. El concepto mismo de ciudadanía entra en crisis (Castel, 1998).
Diversos estudios analizaron las transformaciones en la subjetivi-
dad de los actores sociales que se vieron empobrecidos con el auge
del liberalismo y llevados a la búsqueda de configuraciones simbó-
licas no esperadas ni imaginadas. El sujeto “no pierde todo”, sino
que redefine de acuerdo con nuevos sentidos, los que le permiten
reencontrarse con imágenes suyas (militancia social renovada), y es-
pecialmente los que posibilitan la reproducción de sus condiciones
de vida a través de acceder a planes sociales o a emprendimientos
colectivos, asociativos y otros.
Los estudios de mujeres han recuperado el proceso de “construcción
de lazos iniciales” que lograron en períodos de pobreza, hiperinflación,
etcétera, hasta que tejieron redes que, de insospechadas maneras, las
han llevado a ser protagonistas de lazos más fuertes, de organizaciones
tales como los movimientos de desocupados o “piqueteros y piquete-
ras”, como se define con inocultable orgullo la entrevistada, que se re-
conoce como militante desocupada o piquetera (Causa y Ojam, 2008).
“No reniego de mi papel que cumplí, pero sí siempre me gustaría
tener más militancia. Aprendí muchas cosas, sigo más comprometida
ahora o más convencida ahora que antes. Nunca hay que negarse a vi-
vir y a sentir, a tener oportunidades. No sabés lo que tenés y te quejás
de los problemas. Yo se lo digo muchas veces a la gente joven, en fin”.

120
También, el camino de ética profesional y militancia social de Pierre,
periodista haitiano refugiado, parece ser motivo de alegría y orgullo:
“Biblioteca de la calle: así le llamamos, eso es lo que hacemos allá y
yo quiero hacer acá, también acá, para que los chicos miren los libros
y puedan leer acá también. Los chicos de la calle no saben cómo se
llaman diferentes aves, animales, árboles, toda cosa. Ellos los ven,
pero no saben cómo se llama”.
“Hacemos esas cosas para que los chicos vean que hay otras cosas.
Hay cosas buenas, que los chicos vean que hay otras cosa, que no se
fuman en la calle. Y ese es mi proyecto, este fue mi último trabajo en
Haití”.
“Con la radio fue que me dejan fuera de mi país. Porque yo hago
una denuncia a una persona que tiene mucha plata. Pero es con la
droga que hacen la plata, es una persona que tiene muuuucho, mi-
llones de dólares en la caja, en una caja. Es como la de las personas
que mueren, tiene la plata guardada en donde las personas guardan
las personas muertas. Y hacen la tumba en su casa, al lado de su casa,
eso los que tienen mucha plata. Y todas las personas piensan ahí está
la persona muerta, pero en realidad ahí ponen la plata, ja ja”.
“Esa era una persona con mucha plata, ¿vite? Y la policía tiene la in-
formación de esa cosa, y hay un montón de droga ahí también en la
caja. Y la policía un día entra, abre la tumba y ve la plata y dice ¿qué
pasa? Y entonces todos, cada persona, desde el comisario hasta la
policía, esa policía, así chiquita, que no manda. Cada persona toma
un poco de la plata y se lleva lo que había en la tumba. Entonces, yo
escribo un papel de denuncia y todos los otros periodistas no denun-
cian, porque todos trabajan o tienen sus cuentas con la gente, con
esas gente de plata, entonces otros no dicen nada. Pero desde las cin-
co a las ocho yo, todos los días, después, hablé de eso, hablé con los
chicos de la calle, explicando lo mal que hace las drogas en la gente”.
“Ellos, los chicos de la calle saben muy bien qué pasa. La policía,
por ejemplo, hay un auto y la policía sabe, y ¿qué hace?: llama a un
chico de la calle y el chico va y trae la droga y al chico le da un poco,
muy poco de plata y así el chico de la calle trabaja para él, para la
policía. El chico lo habla conmigo con mucha confianza. Él dice: un
día no te quiere decir el nombre, solo cuando él tiene confianza, te
dice cómo se fue de la casa, cómo lo matan a su mamá, a su papá. Y

121
entonces yo tuve el problema de escribir y detallar así todo para un
diario, y digo cómo pasa la droga. Y entonces mandaste la carta y la
publicaron. Eso fue la problema, el problema. Y del viernes al lunes
yo escribí todo, lo mejor, lo corregí y el lunes lo di al diario a publicar
y, desde el viernes a la noche cuando yo salí de la radio, una persona
me llama por teléfono: “Ah, buen trabajo, trabajaste bien papá, ya vas
a ver qué te va a pasar, me dicen” (explica que el comisario lo palmea
en la espalda a manera de amenaza).
También, al triangular metodológicamente las entrevistas persona-
les con la estrategia de la opinión colectiva, varios haitianos reunidos
en un grupo focal han manifestado igual estado anímico propio de
los militantes sociales cuando al finalizar la actividad expresaron o
prácticamente dieron algunos consejos a los entrevistadores:
a) “La meta de la juventud haitiana es organizarse y después sacar
a los corruptos”.
b) “No es fácil para los extranjeros, hay que luchar para integrarse,
para quedarse en el país”.
c) “Un principal problema en nuestro país son los yanquis, tenemos
que sacarlos de nuestro país”.
d) Uno de los refugiados interviene más directamente en temas de
política internacional y menciona a Colombia, las tropas americanas
y dice:“Esas tropas de Estados Unidos es una amenaza, eso es un
peligro. Si Estados Unidos quiere ayudarnos, tiene que enviar inge-
nieros, médicos, pero no soldados” (J. B.).
e) “No nos van ayudar, solo quieren sacar cosas, irse y llevarse petró-
leo”, afirma un quinto refugiado participante de la reunión colectiva.
f) “Hay que entregarse, trabajar, no ver solamente los problemas,
sino entregarse”.

Estas expresiones permiten traer el recuerdo y recuperar lo desa-


rrollado por un escritor comprometido con las causas del exilio y
refugio a partir de que fue conociendo a personas exiliadas de dife-
rentes países e historias de lucha:

La noción de praxis positiva del exilio tiene un doble valor: por un


lado puede modificar estereotipos negativos del refugiado y disminuir
las comprensibles nostalgias. Y por otro lado significan un arma de

122
combate enfrente a dictaduras que quieren doblegarlos. Cada vez que
he visto a un exiliado entrar en el lento y penoso camino de la renuncia,
he sentido que algo se afirmaba y triunfaba en el campo enemigo (Cor-
tázar, 1984).

Opiniones sobre política


Una vez más resulta interesante el testimonio de un actor como John,
partícipe activo de la organización haitiana, que también fue mili-
tante social: “Yo también con mis hermanos estábamos en la iglesia y
ayudábamos gente más pobre”. Formó parte de una ong: “Entre varios
amigos del barrio y de ahí cerca formamos una Asociación de Haitia-
nos Solidarios: Majhal”.
Sin embargo, cuando se intentó indagar acerca de sus reflexiones
sobre la situación económico-social, rechazó opinar sobre el tema:
“… pero no nos gusta la política, a mí y mis hermanos no nos gusta
la política, todo eso”.
Del mismo modo Rosa, detenida y después refugiada en Argentina,
puso énfasis en aclarar que solo era estudiante, no una militante con
compromiso o conocimiento público. Detenida con su esposo en su
casa en Tigre, a partir de una denuncia de Interpol, desde Perú, se los
llevaron junto con su pequeño hijo y ella embarazada. Posteriormente,
dio a luz en la cárcel de mujeres de Ezeiza. Al salir solicitaron el refu-
gio, lo cual impidió que fueran extraditados al Perú. El diálogo fue así:
S.: ¿Nunca supieron cómo fue la orden del pedido de detención?
R.: Supuestamente, nos vienen a detener acá porque decía que unos
amigos nuestros de allá nos habían denunciado a nosotros, pero no-
sotros acá estamos legales, con papeles, todo. Decían que por medio
de ellos, que dieron nuestros nombres para poder salir de la cárcel
allá, que es peor que estar muerto, porque son muy pobres.
S.: ¿Ustedes estaban militando en algún partido o en alguna uni-
versidad?
R.: No, nosotros éramos estudiantes, participábamos por reclamar
nuestros derechos, pero nada más.
Un entrevistado, que destacó haber conocido varias geografías,
hizo críticas y describió situaciones de pobreza extrema:

123
Recorrí bastante Cuba. Hasta ese momento yo no hablo bien castella-
no, pero mi hermano me acompañó, y un día yo manda un papel de mi
hermano y digo los lugares que pasamos, que yo quería ver y yo quería
hablar. Y hablamos con esa gente y la gente te invita a comer mandioca,
es un pueblo muy agradable el cubano. Y me impacta la política allá. No,
lo que me impacta es la cosa que hacen allá, es diferente a la idea que
tenemos todos en Haití. La gente en Cuba, cuando yo hablo con ellos,
ellos no viven con hambre. Yo sé que hay problemas en Cuba, pero el
tema de la comida es un tema de primera necesidad. Una persona, si no
come, no pude estudiar, no pude vivir (Matthews, 2004)66.

La importancia de los amigos


Si bien en las entrevistas no se ha indagado acerca del término amigo,
esto surge como un tema o una expresión recurrente. Los refugiados
entrevistados lo usan y extienden el significado para diferentes oca-
siones y circunstancias (un “conocido” o “un compañero de hotel” o
“de viaje”). Esta manera de referirse como amigos a una figura, alguna
persona con diferente grado de cercanía real (distante de la imagen
de “amigo” que, en general, se entiende en nuestra sociedad), que pa-
rece resolverles diversos problemas, lo traen de su país y reproduci-
rían en su exilio. Parecería ser el germen de cuasirredes primarias e
informales que van permitiendo su integración a la sociedad. Amigo
parece ser extensible a algún trabajador social o empleado del Estado,
o comerciante o encargado de hotel que los trata con amabilidad o
ayuda en diversos temas.
Para iniciarse en su vida laboral, John consiguió su primer trabajo
a través de amigos, como dijo en la entrevista: “Desde el primer tra-
bajo, hermanos y amigos míos me ayudaron, esa es la única manera,
yo con amigos así hacía mis cosas allá”.

66. Abraham Matthews escribe: Walter Benjamin dice en El narrador que este sujeto vive
y cuenta la experiencia misma. La conexión entre experiencia y literatura narrativa es con-
flictiva. “Las crónicas, los diarios, cuadernos, no son gran cosa dicen muchos autores,
no le dan más valor que el de una escritura apurada, se duda de la calidad del estilo. Sin
embargo en las bibliotecas de los pueblos y ciudades están esos libros y crónicas para
que la conozcan los mismos habitantes del lugar…”.
En otro contexto, un refugiado hizo mención a “persona que vino desde Etiopía y escribió
un libro” (en modesta y anónima referencia a sí mismo), según se pudo leer en “Diagnós-
tico participativo”, focus group con jóvenes refugiados de diferentes países.

124
Del mismo modo, Flor remarcó la posibilidad de conseguir traba-
jos por los amigos: “Entonces pasé a trabajar a una ong que trabajaba
más con temas de comunicación social. Trabajé en radios, siempre
con el movimiento estudiantil, cada vez más metida en la comunica-
ción social y el movimiento estudiantil”.
P.: ¿Cómo vas consiguiendo esos trabajos?
F. J.: ¡Por amigos, siempre por amigos!
También Rosa explicó cómo la ayudaron los amigos cuando estuvo
detenida y cuando salió de la cárcel:
P.: ¿Se instalaron en lo de Stefy, el que describise como un gran ami-
go, ustedes, los cuatro?
R.: Sí, nos fuimos a vivir ahí, Julio consiguió unas changas para ha-
cer y nos fuimos a alquilar, y con lo que nos daba la Fundación Co-
misión Católica nos alcanzaba para alquilar y con lo que hacía Julio
para comer.
P.: ¿Y él cómo lo consiguió, por el diario o cómo?
R.: Por un amigo, un conocido, amigo de otro que era de una de las
agrupaciones de derechos humanos.
P.: ¿Se puso a trabajar haciendo changas?
R.: Sí, y nosotros teníamos un terreno en Benavídez, donde esta-
mos viviendo ahora, que compramos en el 96. Y, por otro lado, en
Quilmes nos habían dado un terreno, así para gente que lo necesita,
pero veíamos que ahí no íbamos a salir adelante. Y bueno, le dijimos
a Stefy, nosotros nos vamos a ir a Benavídez. Y bueno, nos fuimos
y la empezamos a ver menos a ella. En el 2001 vinimos para acá e
hicimos una casilla de chapa.
El periodista entrevistado, Pierre, relató sobre vinculaciones con
amigos:
P.: ¿Tenías algún conocido acá?
P.: No. No tenía. Ella me dio dirección, pero solo de un haitiano que
vive en Córdoba. Entonces desde el aeropuerto me fuiste, me fui a
un hotel. Un taxi me llevó hasta el hotel en el barrio de Once; yo le
miento al taxi, le dije que tengo amigos, etcétera, pero se demoró y
no vino buscarme. Yo me quedo un poco afligido, estaba pensando si
el taxi es buena persona o no, pero el taxi me trajo a hotel. Yo recién
llegado, me hice amigos.

125
También Helena explicó que a todo lugar fue llegando a través de
amigos. No específicamente por redes o asociaciones. Cuando se le
preguntó por la Asociación de Haitianos Residentes en Argentina
(con sede en el barrio de Once, justo enfrente de la Plaza), dijo: “Sí,
yo conozco y fui a reuniones y bailes, el 17 de octubre hubo ahí un
baile, había una fiesta de argentinos, una fiesta de amigos”.

Situaciones casuales y coincidencias


Además de las relaciones amistosas como vehículo de contactos, y
antes de lograr precisar pistas orientadoras acerca de las redes como
estrategia de inclusión a la nueva sociedad receptora, los entrevista-
dos fueron mencionando una serie de situaciones que les causaban
gracia, pues de hecho eran coincidencias o casualidades que les per-
mitían ir abriendo puertas facilitadoras en la nueva vida.
Flor: Dejame recordar, llegué acá el 31, o 1 o 2 de abril del 97, deja-
me ver. Llegué a Chile, sabía que había gente amiga o conocida, eran
familiares de desaparecidos, pero me dio miedo quedarme en Chi-
le… Y durante el viaje conocí a un argentino y a una pareja de perua-
nos migrantes que venían para acá. Y de repente, se quedaron unos
días en Chile y querían conocer, y nos quedamos juntos. Paseamos
juntos esos días, pero no me sentía segura en Chile, pero prefería
estar con ellos. Y decidí seguir de largo, dijeron que iban a Argentina,
hasta Córdoba fuimos juntos. Me encantó Córdoba, pero era como
campo; yo necesitaba, cómo decirte, reconquistar, recuperar a mi fa-
milia y saber de ellos y traerlos. Y así me vine, así fue como llegué a
Buenos Aires. Por esa gente casi de suerte llegué a los Buenos Aires.
Y encontré un hotel en la calle Bolívar, dormía con el maletín en la
cabeza, tenía mucho miedo, casi no dormía, tenía los ojos atrás del
miedo. Salí a caminar por la Plaza de Mayo, el obelisco y un policía
se me acerca y pregunta: “¿De dónde sos?” Y yo me asusté un poco.
“¿Turista?”. Siií, le digo, en fin, traté de seguir la conversación, pero
yo estaba inquieta y me dijo de que fuera regularizar mis papeles. “Te
sugiero que vayas directo a Retiro”. Y me mandó a Migraciones. Me
lo quedé mirando, pregunté y así llegué a Migraciones, al Cepare o

126
algo así, ja, ja. Ahora sí lo conozco muy bien al Cepare. Si era poli, no
sé, pero al final, por casualidad me sirvió, así pude llegar al Cepare67.
P.: Después fueron viniendo tu hermana, hermano, etcétera.
F.: No, él ya estaba acá. Mi hermano ya estaba acá. Yo me lo encon-
tré acá de casualidad, en Viamonte casi 9 de Julio, y de repente él me
reconoció, yo no lo había ni visto. Él me reconoce.
P.: ¿Vos no sabías que él estaba acá?
F.: No, yo sabía que se había ido del Perú, pero fue a Venezuela, y
después parece que se vino para acá. Y él me contó todo, empezamos
a hablar y ya hablábamos sin parar. Él tenía el acento como un ar-
gentino, casi como porteño, y ahí lloramos, no lo podíamos creer. Me
presentó a su mujer, familia.
P.: ¿Tu hermana ya estaba acá?
F.: Sí, pero ella nunca nos avisó nada, no sabíamos que se había
encontrado con mi hermano, no había comunicaciones. Sabés algo
importante, hay mucha gente cómoda, gente que no valora lo que
tiene, la juventud no logran entender, valorar lo que es tener trabajo.
Hasta que vos no perdés algo, no valoras lo que tenés.
A su vez, el periodista haitiano también se rió recordando su buena
suerte:

Y por suerte, cuando yo llego al hotel hay un chico, pero yo no sabía


que era haitiano, yo lo vi, pero no hablé, yo creí que podía ser africano.
Yo pienso que es africano, pero yo no hablo con él, solo lo miro. Hasta
que un día yo escucho que él habla en su cuarto desde su casa y yo es-
cucho que él habla en mi idioma, y él sale afuera para hablar más fuerte
y yo escucho, y ahí después yo toco su puerta y entonces yo le digo, y
ahí hablamos.

Entramado social que favorece la inclusión


El avance en la temática y metodología de los estudios migratorios
fue aportando nuevos enfoques superadores de la idea del “crisol de
razas”, que evocaba una imagen donde los migrantes, de manera ar-
mónica, se veían integrados a la vida nacional.

67. Comité de Elegibilidad del Refugiado, hoy Conare (Comisión Nacional de Refugia-
dos).

127
A partir de los estudios de Gino Germani y seguidores, la moderni-
dad y el entusiasmo desarrollista empieza a reconocer las posibilida-
des y aportes de la inmigración, pero también reconoce los dramas
y padecimientos que produce la marginalidad en la que viven mu-
chos migrantes, a la cual se incorporan los trabajadores que dejan
sus provincias y llegan a las ciudades como Buenos Aires en busca de
mejores condiciones de vida (Bartolucchi, 2009).
Algunas experiencias recogidas ilustran, en ese sentido, el recorri-
do que lleva a quienes inician su proceso de integración a la socie-
dad argentina: en el caso de John, su primer trabajo en Argentina
lo consiguió por un amigo, pero vía internet. Él le pasó los datos y,
también vía chat, se vinculó con los haitianos que viven en Córdoba,
una primera migración que desde la década del sesenta se instaló en
esa provincia: “Mucho, mucho me ayudó todo esto, la computadora
y la internet. Sí, mi amigo, amigo de mi hermano y de mi papá, y
amigo de la familia; así es él, sí, son amigos de la familia”.
John, en su testimonio, parece “ir y volver” reiteradamente sobre la
idea de redes (amigos, la asociación actual, su militancia en Haití) y
también las redes gracias a las que salvó su vida. Si bien no las men-
ciona en esos términos, las llama de diferentes maneras, pero hace
alusión a vínculos, articulaciones entre pares, acciones a realizar,
sueños o posibilidades compartidas. Entre las actividades militantes
que realiza actualmente, está el trabajo comunicacional personal e
institucional que hace para difundir la situación en Haití, movili-
zando recursos para apoyar a su país. Al igual que otros refugiados,
en esa tarea se encuentra con el problema de muchas personas, que
dominan la lengua de una manera formidable, pero que, sin embar-
go, se sienten a veces desamparados en alguna esfera de la comunica-
ción, precisamente porque no dominan las formas genéricas creadas
en la práctica. Como explica Bajtin al referirse a los géneros discur-
sivos: “Para utilizar libremente los géneros hay que conocerlos, sino
la persona no puede entrar y salir de las conversaciones, no sabe co-
menzar y retirarse correctamente, aunque se trate de estructuras de
géneros muy simples” (Bajtin, 1982).
En otro caso, el de R. M., la vinculación con una red de apoyo se pro-
dujo desde la silenciosa y anónima tarea de la solidaridad militante.

128
P.: ¿Vos me decías que tuviste ayuda de organizaciones de derechos
humanos y de asociaciones de peruanos?
R. M.: Sí, pero nosotros no los conocíamos personalmente a ellos
porque no teníamos conocidos peruanos acá.
P.: ¿Ustedes no tenían vinculación con gente peruana antes de que
los detuvieran?
R. M.: No, no, había pocos peruanos y también nosotros trabajamos y
estudiábamos, no teníamos mucho tiempo de conocer otros peruanos.
A su vez, Flor se refirió al tema así:
P.: ¿Y cómo fue que se te dio para venir por acá? ¿Conocías gente acá?
F. J.: No, no conocía a nadie, yo tenía mucho miedo y lo de la Emba-
jada de Suecia tardaba mucho. En ese tiempo nos mudamos de casa a
lo de otros amigos, se apuraba la urgencia, me tenía que ir.
La búsqueda de relaciones entre personas constituyendo redes so-
ciales se encuentra muchas veces con problemas de análisis meto-
dológicos, así como de delimitación de los alcances de dichas inte-
racciones. De alguna manera, llevado al extremo, “todos estaríamos
formando parte de redes, en el sentido que conectados unos con
otros entre todos y todas, aunque solo una parte de las múltiples re-
laciones tienen un sentido real para cada uno y merecerían mencio-
narse dentro del análisis” (Anderson, 1991).
En ese sentido, ejemplos de redes son las asociaciones que se fueron
generando a partir de las históricas oleadas migratorias que llegaron
al país. Iniciaron la producción de manuales, publicaciones específi-
cas para las comunidades y periódicos de abierta difusión que per-
mitieron visibilizar una incipiente presencia de los diferentes grupos
poblacionales recién llegados. En esas publicaciones, que orientan al
migrante en la nueva realidad, parece observarse cierto “realismo”
en el sentido de que la tierra promisoria puede ofrecer oportunida-
des, pero con “moderado optimismo y cautela” respecto a las con-
diciones necesarias para lograrlo: honestidad, esfuerzos cotidianos,
dedicación al trabajo, etcétera (Alonso de Rocha, 2005).
Muchas de esas asociaciones, primeras redes de migrantes, surgie-
ron a raíz de los conflictos de capital-trabajo propios de la etapa de
un incipiente desarrollo que derivó posteriormente en la sustitución
de importaciones. Esto es: se registran asociaciones anarquistas vin-
culadas especialmente a la “cuestión obrera”, así como otras “más

129
abiertas” organizadas en torno al tema vivienda y “la dura transición
desde el barco al conventillo” (Clementi, 1984).
Este mundo urbano que aflora parece invitar a la participación de
la vida ciudadana también a través de las “asociaciones étnicas”, es
decir, de “la participación por identidad”, las que muchas veces eran
ámbitos cerrados que permitían a las elites de las comunidades in-
migrantes constituirse en canales de representación ante el Estado
argentino y de reconocimiento simbólico para con los connacionales
recién arribados (Bjerg, 2010). Fernando Devoto estimaba en 250
las asociaciones que alrededor de la Primera Guerra Mundial (1914)
ya reunían a más de 100 000 socios en el país. Una publicación más
reciente, de L. Mármora, describe las principales comunidades y sus
aportes en términos culturales a partir de la integración que fue re-
gistrándose con las políticas de los gobiernos de Néstor y Cristina
Kirchner (Mármora, 2016).
Helena, una de las refugiadas entrevistadas, parece desenvolverse
muy bien a través de redes de amigos y confiar más en ellas que en la
militancia de su hermano, pues, según ella:

... no trabaja, solo está siempre hablando de la política, de allá y de acá


también. Un amigo me dijo de esta casa (cuarto, en realidad) y cuando
vine todavía no estaba terminado. Yo estrené este cuarto, primera vez
en mi vida que yo estreno una casa, un cuarto. Yo vine acá, a esta casa,
porque un amigo mío me dijo. Yo tenía problemas en la casa que estuve.
La dueña hizo denuncia porque mucha gente no pagaba, pero yo sí pa-
gaba, pero igual hizo denuncia y tuve que ir a comisaría. Baño, heladera,
etcétera, son compartidos en esta casa.

En el cuarto contiguo duermen sus dos hermanas:

Compré garrafa, nosotras cocinamos mucho –se ríe–, cocinamos con


garrafas; no, no hay gas natural. Ese lugar donde vendo, en la plaza Al-
sina (Avellaneda), me avisó, me dijo una amiga, porque yo vendía en la
avenida Mitre. Pero ahí me decía la Municipalidad que no podía; nunca
me sacaron, pero no se podía. Entonces me fui a la plaza Alsina y ahí
me conocen.

130
La autora Jeanine Anderson en su investigación en Lima, Perú, so-
bre redes de mujeres urbanas en sectores populares da cuenta de las
dificultades metodológicas para lograr la confiabilidad del dato de
parte de los interrogados: la gente habitualmente se olvida de anotar
nombres o no registra la situación concreta de cómo consiguió de-
terminado bien o recurso. Simplemente, al no asignarle importancia
a un tema, no hace esfuerzo para establecer claramente el concepto:
¿es un amigo?, ¿un conocido?, ¿fue a través de una ong o ámbito del
Estado que obtuvo un permiso, una oportunidad de venta o el acceso
a un programa social? (Anderson, 1991).
La entrevistada dijo acerca de su hermano Matías:

Él pudo venir porque se contactaba por internet. Él leía y siempre bus-


caba en internet y veía diferentes países. Y por eso se decidió a venir a
Argentina. No es que hubiera amigos acá, yo no sé, él no tenía amigos
acá y yo tampoco, solo tenía a él (su hermano llegó un año antes que
ella, tejió su red a través de internet)68.

Las historias de migración producen separaciones y quiebres, su-


jetos partidos, dice Graciela Varela. “Nada indica que los impactos
en la subjetividad de las personas que migran tengan cualidades di-
ferentes en varones o mujeres” (Varela, 2001); lo que sí parece ob-
servarse en los varones es menor tendencia en poner en palabras
los sentimientos de pérdida “producto de la ideología machista que
inhibe la más franca exhibición de sentimientos y emociones”.

Acerca de las redes, Pierre continúa contando la historia de sus prime-


ros contactos en Argentina: “Resulta que yo conocí tres o cuatro perso-
nas de una familia que había tenido otros parientes que yo conocía de
Haití. Porque hay un padre de la iglesia que trabajaba conmigo allá, es
el tío de mi amigo. Y así yo me vinculo con ese padre, y tengo un grupo
de amigos y con un grupo de amigos de Merlo. Son del mismo grupo
que trabajan en Haití”.

68. De esta forma se va tejiendo la red, como detalla la investigación de Graciela Varela
con mujeres migrantes en Buenos Aires.

131
Así relata cómo va construyendo su red de apoyo a partir de personas
con las que habla, y va reencontrando o conociendo: “Y yo encontré a
Gerson, que era que yo enseñé allá cuando era un chico, él era un chico
y ahora encontré por acá. Allá en Merlo se entra al seminario, ayudo
a chicos emigrante, hay una casa y ahí hay reuniones, es una casa de
la Fccam”.
En la entrevista, Pierre dio unos rodeos, mencionó “una casa”, “una
casa en Córdoba”. Se originó nueva confusión. No hablaba de la pro-
vincia de Córdoba donde residen muchos haitianos desde la década
del sesenta, sino de avenida Córdoba y Laprida, sede de la Fccam69.
Él quiere decir que los curas del seminario de Merlo son de la orden
o están relacionados con la Fccam, que trabajan con migrantes; esa
es su red de apoyo.

Emoción y sentidas palabras de los entrevistados


La etapa de organización de los datos, de “relectura de las entrevistas”
y de agrupamiento por temas, primeros indicios que deja la inves-
tigación, permite recurrir nuevamente al texto de Homero Saltala-
macchia que plantea la situación entrevista (si logra crearse el clima)
como “un momento placentero, el cual en general cuenta con el agra-
decimiento del entrevistado”.
En ese sentido, se recortan a continuación párrafos de algunas de
las entrevistas donde parece haberse producido esa situación, al me-
nos de acuerdo con lo manifestado por los refugiados.
En la charla, manifestó Flor: “Yo estaba angustiada, cuando recién
había llegado no sabía qué hacer, si llamar o no, no sabía cómo estaba
la situación en mi país. Creo que lo más difícil fue eso, estar lejos de
los niños, de mis chicos y familia. La angustia de no saber qué les pa-
saba, cómo estaban… Mucha gente me ayudó y los pudimos traer”.
Otro ejemplo, en un momento de la conversación, cuando el en-
trevistado ya siente confianza, y habla casi por inercia y sin que se
le pregunte, Pierre se emocionó al pensar y recordar a su mamá. Le
preguntamos si podíamos seguir hablando o empezar a hablar de los

69. Fccam: Fundación Comisión Católica Argentina de las Migraciones, institución que
atendía a refugiados, especialmente en sus primeros tiempos en Argentina a través de
planes sociales y de asistencia básica (acompañamiento en temas de vivienda, salud,
etcétera).

132
trabajos que hizo desde que está en Argentina, suspiró profundo y
retomó la palabra:

Propiamente acá, muy difícil acá en la calle, solo vendo en la calle, pero
yo en ningún momento de mi vida hizo esto, allá hay mucha vergüenza,
una persona que estudia mucho no puede trabajar en la calle. Yo tengo
vergüenza, la gente que fue a la universidad no quería ir a trabajar a la
calle, no querían hacer así, cualquier cosa. Mi mamá no le dije que hago
esto, que vendo a la calle. Cuando una gente viene y me pregunta cuán-
to sale esa cosa y yo no puedo, no me gusta ese trabajo, yo no dije a mi
mamá que hago esto. No, es duro esto para ella. Poco a poco yo me acos-
tumbro a esta cosa, entiendo que “uno no es cholo” (N. del A.: quiere
decir chorro, ladrón). Pero no me gusta, yo entiendo así poco a poco. Yo
voy haciendo amigos, conozco más este país. Y yo también te agradezco
que me preguntas sobre mi país y sobre mi vida de Haití, gracias70.

Seguramente, al contar con la suerte de conocer a estas personas, se


debe ser lo más agradecido por la apertura y predisposición manifes-
tada por los refugiados y refugiadas para abrir la valija de recuerdos
que traen desde sus países y acceder a las entrevistas.

70. “No debería arrancarse a la gente así de su tierra de su país. La gente queda dolorida,
la tierra queda dolorida. Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y nadie
nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel
del aire, propiamente del aire. Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de ki-
lómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano” (Gelman, 1984).

133
Capítulo IV
Economía social y solidaria: el comienzo fue
con microcréditos

Este capítulo describe cómo fue desarrollándose un programa de fi-


nanzas solidarias que, con aportes provenientes de varias fuentes (en
un primer momento el Alto Comisionado de Naciones Unidas para
los Refugiados –Acnur–, después el Estado nacional, también el go-
bierno de la provincia de Buenos Aires), dio origen a la posibilidad de
realizar diferentes intervenciones con las personas receptoras de los
mismos, es decir, de participar de sus actividades laborales en ferias,
talleres, así como reuniones organizativas, asambleas, etcétera.
Varias de las observaciones realizadas, reflexiones e investigaciones
académicas presentadas tienen su origen en la dinámica propia que
llevaron adelante los diferentes involucrados en dicho programa. En
ese sentido, puede decirse que una política pública del Estado na-
cional (promoción del microcrédito) pudo articularse con acciones
llevadas adelante desde un organismo internacional (Acnur) y con la
implementación en la práctica de las organizaciones de la sociedad
civil.
Para desplegar en el texto las observaciones subjetivas, las reflexio-
nes compartidas con colegas, alumnos y especialistas en temas de
economía popular, así como los datos objetivos y números que dan
una aproximación a la experiencia organizativa, se hará la presenta-
ción en ciclos con sus correspondientes momentos internos.

135
En estrecha relación con la posibilidad de acceder a programas del
Estado y a una sociedad dinámica y movilizada, va produciéndose
cierto grado organizativo de los emprendedores migrantes y refugia-
dos, desde participación en ferias hasta gestión de lugares de comer-
cialización trabajados en conjunto. Las expectativas de los protago-
nistas, la energía puesta en juego por cientos de personas y el ida y
vuelta que implica la reflexión sobre la tarea realizada es lo que se ha
sistematizado.

REFUGIADOS, MIGRANTES Y EL PROGRAMA


DE FINANZAS SOLIDARIAS
Los comienzos: CreER, un programa en medio de la crisis
En el mes de junio del año 2002 dio comienzo el programa de micro-
créditos con fondos del Acnur, que contaba con experiencias llevadas
adelante en otros países, pero fue implementado a partir de un mode-
lo local que proponía un fuerte contenido de capacitación y partici-
pación de quienes accedían a los préstamos. En un contexto de crisis
social y económica en el país, y con manifestación y protesta ciuda-
dana en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires, se inició la
entrega de créditos al primer grupo de emprendedores refugiados.
Los mismos se hacían efectivos una vez presentado el plan de nego-
cios, es decir, la propuesta de un proyecto de emprendimiento viable
después de pasar las entrevistas correspondientes y de haber asistido
a las reuniones de capacitación sobre temas de gestión y manejo del
negocio, lo cual era un requisito inicial para acceder a las finanzas
solidarias del programa. Se asumió que el acceso a un mínimo ca-
pital crediticio (lejos del alcance de la persona refugiada, que estaba
muchas veces en condiciones de extrema precariedad) presentaba la
característica de un plan de promoción superando la lógica de la asis-
tencia básica de subsidios no reintegrables, asignados a personas en
estado de vulnerabilidad y a los recién llegados al país que muchas
veces no cuentan con elementos de contención, redes o capital social
para su desenvolvimiento71.

71. El equipo de trabajo que implementó el programa consideró necesario hacer do-
cencia acerca de la historia de nuestra sociedad, donde la movilidad social ascendente
estuvo basada en gran medida en la integración de poblaciones migrantes a través del
trabajo y de la escuela pública, por lo cual esos temas fueron desarrollados como con-

136
Para acceder al primer préstamo, los refugiados recibieron visitas
de asistencia técnica en el emprendimiento, además de entrevistas
personales previas a la firma del acuerdo (contrato del préstamo) y
verificación de las garantías presentadas. Los ítems básicos del Re-
glamento del Programa de Crédito a Emprendedores Refugiados
(CreER) indicaban un monto inicial individual de $500 de acuerdo
con el proyecto presentado y tasa de interés entre 8 y 10 %. Tam-
bién, una línea de microcréditos que permitía acceder a un monto
inicial mayor, de $2000, para quienes contaran con emprendimien-
to en marcha o con mayores perspectivas de sustentabilidad72. En
la práctica, los solicitantes demandaban intensamente esta segunda
opción por encima de cualquier consideración técnica o “evaluación
de factibilidad” del negocio.
Atento a las necesidades inmediatas detectadas en la población re-
fugiada, se procedió a poner en marcha el programa de microcré-
ditos, lo cual institucionalmente significó en líneas generales los si-
guientes pasos:
a) Diseño del Programa de Crédito a Emprendedores Refugiados,
el cual fue trabajado a través de un procedimiento de consulta con
los mismos destinatarios.
Los refugiados solicitantes de préstamos revisaron las propuestas
presentadas, discutieron en talleres, reuniones y asambleas, hicieron
aportes y modificaron el diseño original, dotándolo de un compo-
nente importante en los programas sociales, como es la participación
del propio receptor o beneficiario (o sujeto de derecho, nombre que
ha tomado a partir de las políticas activas del Estado)73.
b) Desarrollo de actividades de capacitación necesarias para que los
refugiados presenten el proyecto y para promover la toma de con-

tenidos de clase junto con aquellos vinculados con la gestión del emprendimiento. Para
los actuales migrantes, muchas veces las reuniones o los talleres de capacitación cons-
tituyen espacios de socialización, intercambio de información y producción de saberes o
conocimientos específicos.
72. Al iniciarse el Programa CreER no había ley de microcrédito, se dispuso una cifra de
“gastos administrativos” de acuerdo con el tipo y rubro del emprendimiento. A partir de la
sanción de dicha ley, se ajustó la tasa al 6 % que propone la misma.
73. Desde el inicio de las actividades se desarrollaron talleres de diagnóstico y de inter-
cambio con refugiados y, de manera más sistemática, se llevaron adelante dos cursos de
capacitación con 6 módulos fundamentalmente prácticos, es decir, de herramientas de
trabajo para los emprendedores.

137
ciencia acerca de la importancia de la capacitación como sosteni-
miento de los emprendimientos74.
c) Implementación del Programa CreER, aún cuando no existía le-
gislación vigente en ese sentido, ni experiencias anteriores con dicha
población en el país y en un contexto de crisis socioeconómica y
pobreza generalizada75.
Existían, sin embargo, antecedentes de ong vinculadas con sectores
populares, las que fueron consultadas y generosamente transmitie-
ron su experiencia, así como bibliografía y documentación sistema-
tizada, todo lo cual se constituyó en importante sustento para refor-
zar la decisión de implementar acciones de microcrédito basadas en
la expectativa de ir desarrollando un sector social con actores so-
ciales comprometidos en la actividad económica desde una mirada
alternativa al neoliberalismo76.

El rediseño de acciones y nuevo ComProMiSo asumido en conjunto


A medida que fue ampliándose la cartera de microcréditos, el se-
guimiento comenzó a mostrar indicios de mora en la devolución de
capital prestado y de cierta inconsistencia al momento de explicar
o proponer el plan de negocios. La necesidad de capital para el em-
prendimiento, así como una razonable propuesta de las posibilidades
de asumir el pago de las cuotas en el tiempo y la forma asumida, fue
evaluada críticamente.
Se propuso entonces que los montos se readecuaran, se revisaran la
estrategia de devolución y los mecanismos de seguimiento de mora,
y se asumieran nuevos compromisos en el equipo técnico, así como
de parte de los emprendedores.

74. En una primera etapa fueron capacitados aproximadamente 120 refugiados en varios
cursos, los que asistieron con cierta regularidad a las reuniones semanales. La mayoría
recibió crédito, pero un conjunto, por diferentes motivos, fue quedando postergado hasta
completar satisfactoriamente el plan de negocios y pasar la entrevista técnica para veri-
ficar el emprendimiento que se esperaba financiar.
75. Ver las cifras de pobreza del año 2001 y 2002.
76. Se contó con la experiencia que generosamente aportaron, desde Sedeca (Secretaría
de Enlace de Comunidades Autogestionadas), los inolvidables compañeros Marisa Solari
y padre Pichi (José M. Meisegeier). Asimismo, se consultó la experiencia sistematizada
por Cáritas Quilmes y Asociación Civil Horizonte, a partir de la publicación de Carbonetto
y Solís (2005). También se visitó la –por entonces– incipiente experiencia de “Banca So-
cial de Moreno”, que se ha consolidado como ejemplo de microcréditos implementados
desde un ámbito del Estado.

138
Esto es: para dar seguimiento a la demora en los pagos, se propusie-
ron varias acciones, tal como un sistema de envío de cartas domici-
liarias, con sellos e identificación visible del motivo. En caso de que
hubiera manifiesto negativo a asumir la deuda, la misma se enviaría
a los tomadores de crédito, así como a sus testigos (figura usada para
nombrar al garante, quien “es un testigo que nos conoce, ya que acá
mucha gente en este país no nos conoce”, sintetizó una emprendedo-
ra de Liberia en ocasión de una asamblea para plantear los proble-
mas que se observaban en el Programa77).
La posibilidad de adecuar los términos, y especialmente los con-
ceptos y el sentido mismo del programa de microcréditos, se fue
logrando con ejemplos como con el testigo, figura que fue institucio-
nalizándose, por ejemplo, en las planillas donde debían explicar las
características de su proyecto y analizar las posibilidades de susten-
tabilidad del negocio o emprendimiento.
También se asumió el compromiso de parte de los emprendedores
de “actuar defendiendo el fondo revolvente de créditos”, es decir, estar
atentos e insistir a quien se atrasa que asuma la deuda, para lo cual se
procedió a cambiar la estrategia de entrega de los microcréditos: que
la entrega sea pública, de manera colectiva para “conocer a los que
piden préstamos y estar presentes cuando se atrasan”, como manifes-
taron algunos de los emprendedores en la convulsionada asamblea
donde se explicaron los cambios (Carbonetto y Solís, 2005).
El tema que concitó mayor rechazo desde diferentes actores com-
prometidos con el programa fue el de readecuar (disminuir) los
montos del préstamo inicial. Comprensible sin duda alguna de parte
de los emprendedores, especialmente la población refugiada que es-
taba pasando necesidades económicas, que veía y, más aún, percibía
como una injusticia que “si hasta ahora dieron créditos de 2000 pe-
sos, ahora que nos toca a nosotros los bajan a 500 pesos”. Sobre este
punto hubo muchas discusiones en esos momentos y varios aprendi-
zajes que el tiempo permitió consolidar.
Más difícil de entender fueron las reticencias de parte de algunas
personas que entonces formaban parte del equipo técnico, así como
de quienes financiaban en ese momento el Programa. También es

77. Ver en Carbonetto y Solís (2005): Mecánica para reemplazar las garantías reales,

139
comprensible (pero tal vez no aceptable técnicamente) que, por ra-
zones de una equivocada mirada contemplativa, no se quieran ajus-
tar los montos de asistencia a los destinatarios. Puede decirse que
se trató de un momento de tensión entre enfoques asistenciales y de
promoción de un programa destinado a mejorar las condiciones de
generación de ingresos a través de microcréditos.
Finalmente, se procedió a un seguimiento de los rubros de los pro-
yectos, y se detectó en ese período una mayoría de emprendimientos
dedicados a comercialización (Com) y una cantidad menor a produc-
ción (Pro), coincidiéndose en la necesidad de que los microcréditos
(Mi) tengan un componente solidario (So), ayuda, acompañamiento
al otro, insistencia si hay demora en el pago, etcétera. De ahí se traba-
jó con la técnica de las siglas para resumir propuestas e intenciones:
ComProMiSo quedó como nombre del programa y como signo de
que era lo que se esperaba del mismo. En esta época, lentamente se
registraron también cambios en la conformación de los destinatarios
y en las actividades socioeconómicas como las ferias, lo cual implica-
ba organización y dinámica de acuerdos que permitieran la logística
de la instalación y el transporte de pertenencias y mercaderías.

Transportando equipajes y sueños.

140
Diversificación de actores y Feria de FERIAS de emprendedores
Durante el segundo semestre del año 2004, el desarrollo del progra-
ma de microcréditos fue diversificando sus actividades de promoción
y realización de ferias, así como la participación en eventos intercul-
turales y artísticos varios. En ese marco fue cobrando sentido y rele-
vancia estratégica la opción de considerar como destinatario de las
acciones del programa no solamente a las personas refugiadas, sino
también a migrantes y nacionales que demostraban ser emprendedo-
res y emprendedoras, y que mantenían algún vínculo con la población
priorizada, por ejemplo, vecinos, amigos, parejas del refugiado (el fi-
nanciamiento del Acnur estuvo orientado a la población refugiada).
La decisión de acompañar con acciones sociales al grupo ampliado
cuenta con antecedentes dentro de los programas orientados a la po-
blación refugiada, pues de esta manera se contribuye a promover la
inclusión de la persona y del contexto en el que vive.
Una de la principales contradicciones que inicialmente se presentó
fue proponer acciones a desarrollar por la persona para lograr su in-
serción socioeconómica, pero la mayoría de los refugiados que recibió
inicialmente los microcréditos se desenvolvía en contextos de pobre-
za, como se halló en las entrevistas para una investigación diagnóstica
que se realizó en el marco de la Secretaría de Investigaciones de la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Para esa época, esa cuestión era alertada desde autores especialistas
en el tema:

Es importante subrayar que no estamos hablando de una economía


de pobres para pobres, como algunas veces se dice o se sobreentiende.
(...) Ni siquiera la denominada economía solidaria puede proponerse
resolver eficazmente las necesidades de los más pobres…, pues esto no
se logra sin crear estructuras que asuman las responsabilidades de las
necesidades de todos, esto requiere de proyectos y programas de acción
compartidos por actores heterogéneos (Sabaté, Muñoz y Ozomek, 2005).

Además de continuar implementando los dos programas vigentes,


CreER (los primeros créditos) y ComProMiSo (el primer rediseño
del reglamento, lo cual afectaba los montos a otorgar), se dio co-
mienzo a la etapa de ampliación de los créditos otorgados a través

141
de nuevas sedes por medio de las Delegaciones Diocesanas de Pas-
toral Migratoria de Merlo, Moreno, Quilmes y Rosario. Dichos es-
pacios estaban localizados en las capillas e iglesias, especialmente
en sectores populares dedicados históricamente a la tramitación de
documentos y acompañamiento a población migrante de los países
limítrofes. Esto permitió ampliar la base de tomadores de crédito a
población migrante y a emprendedores nacionales.
Si bien el hilo conductor que organizó sus actividades económicas
continuó siendo el trabajo por cuenta propia, los participantes fueron
recreando los espacios destinados a la capacitación y al microcrédito
para desplegar redes que los vinculasen entre sí y con otras organiza-
ciones, lo cual les permitió intercambiar información y mejorar sus
posibilidades de ventas, conseguir mejores precios y adquirir insu-
mos a partir del intercambio de información producido en las rondas
de negocios.
Fortalecer los lazos entre los emprendedores fue una tarea priori-
taria porque favoreció la integración de los refugiados dentro de la
comunidad local y reforzó la relación entre pares a través de activi-
dades que excedían una lógica meramente económica para contri-
buir a la integración local deseada. Es en ese sentido que se puede
decir que la experiencia relatada se inscribe en el amplio registro de
actividades de la economía popular, social y solidaria (Epsys).
Analizando las actitudes asumidas por las personas participantes
de las reuniones de capacitación, en donde se manifestaba el inter-
cambio de saberes específicos del trabajo (cálculo de costos, estrate-
gias de publicidad, formas de mejorar las ventas, etcétera), se puede
decir que, además, se desarrolló una socialización que permitió el
crecimiento en otros aspectos de la vida cotidiana, mejorar la autoes-
tima y comprender los problemas sociales con una mirada proactiva,
que se vio reflejada también en su postura vital y actitud emprende-
dora78.

78. “… yo puedo decir que trabajando en las ferias y en estos proyectos, de alguna
manera, me siento realizado”, manifestó un cooperativista peruano, refugiado en el país
desde la década del noventa.

142
Gráfico 1: Titulares de crédito según país de origen

Argentina Pakistán Colombia

Burundi Mali Congo

Senegal Irak Cuba

Rusia Haití Sierra Leona

Perú Guinea Bangladesh

Paraguay Chile Armenia

Los migrantes y nacionales se incorporan al “mapa” de los partici-


pantes del programa de microcréditos, quedando conformado de la
siguiente manera:
Al final del año 2004, los argentinos que recibieron microcréditos
fueron 27, mientras que los provenientes de Perú fueron 18, todos
ellos refugiados, y 13 los migrantes paraguayos. En ese contexto co-
menzó a plantearse la posibilidad de organizar ferias en conjunto,
no solamente de participar de manera individual en las organizadas
desde diferentes instancias públicas79.

Vinculación de los migrantes con ong y ámbitos del Gobierno


de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)
A partir del año 2005 fue consolidándose el trabajo en redes con dife-
rentes instituciones y ámbitos del Estado. Desde esa perspectiva, fue-
ron abriéndose diferentes líneas de trabajo convergentes con un obje-
tivo en común: la integración de los refugiados en la comunidad local
no solo con el apoyo financiero que podía significar el microcrédito,
sino, fundamentalmente, a través de actividades que potenciarían su
capital social, por ejemplo, al favorecer la integración de migrantes
y nacionales en actividades socioeconómicas y de economía social.
La capacitación laboral, el trabajo en redes, las ferias de economía
social son algunas de las actividades que contribuyeron a desarro-

79. Feria de FERIAS (Fe, emprendedores refugiados, inmigrantes y argentinos solidarios):


durante más de un mes, varios emprendedores participaron de distintas reuniones donde
fueron organizando la feria. Esto implicó actividades novedosas tales como conseguir los
puestos, proceder a su decoración, garantizar el espectáculo artístico y la difusión del
evento. Se jugó con las iniciales y de ahí surgió el nombre comercial y de fantasía de la
feria.

143
llar vínculos socioeconómicos entre los destinatarios del programa
permitiendo integrar refugiados, migrantes y argentinos en su po-
tencial emprendedor, teniendo el trabajo autónomo como fuente de
desarrollo personal y familiar, pero en torno a alguna propuesta de
emprendimiento económico solidario (Veronese, 2007).
Si bien desde el año 2003 existió una vinculación con áreas del Go-
bierno de CABA que facilitaron la realización de actividades de ca-
pacitación, desde el año 2005 estas se vieron intensificadas a través
de articular con programas que permitían pequeñas transferencias
de ingresos para los destinatarios, como se menciona con más deta-
lles en el capítulo siguiente sobre la comercialización y las experien-
cias asociativas de un colectivo de emprendedores de la economía
solidaria. El trabajo con el gobierno de CABA significó la inclusión
de 20 emprendedores en el programa Nuevos Roles Laborales. Las
personas participantes en un taller de capacitación acerca del desa-
rrollo y de la implementación de emprendimientos en ferias, con-
cluyeron con una práctica laboral en una feria de emprendedores
de la economía popular, social y solidaria. Durante los seis meses de
duración del taller, las personas recibieron una contraprestación de
$200 mensuales, se les brindó asistencia médica a través del Progra-
ma Médicos de Cabecera del Gobierno de CABA y se los cubrió con
un seguro por accidente vigente durante la duración del proyecto.
También, por medio de otro programa se implementó un subsidio
para comprar herramientas de trabajo: la propuesta presentada a la
Dirección de Economía Social (antes Dirección de Microempren-
dimientos) implicó la posibilidad de comprar maquinarias e insu-
mos para emprendedores del rubro textil, lo cual permitió ampliar
producción, bajar costos y generar trabajo para otras personas. Estas
actividades permitieron la difusión del trabajo realizado y de la pro-
blemática del refugio, pero también consolidar las actividades coti-
dianas de la institución para la mejora y adecuación del programa de
microcréditos, que alcanzó a 122 prestatarios al terminar el año 2005.

144
Gráfico 2: Distribución de los microcréditos según status migratorio

Refugiados

Argentinos

Migrantes

Como se observa en el gráfico anterior, en 2005, el 56 % (69) de los


créditos fue otorgado a ciudadanos emprendedores refugiados, el 20 %
(24) a migrantes y el 24 % (29) fue para argentinos. Del total, 72 fueron
renovaciones de créditos a personas que cumplieron los compromisos
asumidos y renovaron su pedido, accediendo a un nuevo crédito.
Es decir, por un lado se afianzó la estructura de los emprendimientos
y lograron administrar mejor el negocio de manera de promover mi-
croempresas en proceso de acumulación, un segundo escalón que im-
plica la superación de la subsistencia. La consolidación económica de
los emprendimientos, así como el desarrollo de redes sociales, maxi-
mizó el impacto del crédito, pues, al complementarse con las otras
acciones mencionadas, posibilitó la integración local y la difusión de
la riqueza cultural de los refugiados y migrantes que lo recibieron.
El trabajo con mujeres migrantes redundó en un aumento de crédi-
tos iniciales para mujeres, 24, contra 26 créditos tomados por hom-
bres. Con respecto a las renovaciones, los hombres casi duplicaban la
cantidad de mujeres.
El gráfico 3 muestra la proporción de destinatarios según el origen
entre los países más representativos. Aunque en pequeñas cantidades,
también se registraron créditos de refugiados de países tales como
Albania, Bangladesh, Colombia, Congo, Kazajistán y Zimbawe.
Por otra parte, en el segundo semestre fueron incorporándose refu-
giados provenientes de Haití dedicados mayoritariamente a preparar

145
jugos típicos de su país y a la venta de accesorios varios y bijouterie en
distintas ferias y eventos artísticos o musicales.

Gráfico 3: Distribución de microcréditos según país de origen

Senegal

Paraguay

Haití

Chile

Argentina

00 05 10 15 20 25 30

A partir del año 2005, se inició un trabajo de articulación que vincu-


laba a migrantes a través de las Delegaciones Diocesanas de Pastoral
Migratoria de Quilmes, Merlo, Moreno y Rosario. También en ese
año, se realizó una experiencia de articulación de trabajo en red entre
migrantes de una geografía distante y una institución en la provincia
de Misiones para asistir con microcréditos a productores de pequeña
escala económica dedicados históricamente a la producción de yerba
mate y que intentaban reconvertir parte de sus ingresos vía proyec-
tos de agroturismo. Esa operatoria se realizó a través de un acuerdo
con la Unión de Escuelas de la Familia Agrícola (Unefam) y una ong
italiana (Iscos) dedicada a la promoción social, y generó expectativas
que no prosperaron porque los refugiados y migrantes localizados en
las áreas de la Ciudad Autónoma y el conurbano bonaerense no se
trasladaron a Misiones para las ferias, tal como se había pensado en
las reuniones entre migrantes y refugiados.

Créditos de la Comisión Nacional de Microcrédito (Conami) y Consorcio


Durante el año 2006, logró intensificarse el trabajo con otras institu-
ciones para desarrollar ferias y espacios de comercialización. A partir
de un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, se organizaron ferias en Parque Rivadavia donde participaron,

146
además, emprendedores de Cáritas y de la Red de Empresas de Eco-
nomía Social Argentina (Redesa) que propuso la consigna “Poné tu
plata donde ponés tus ideas” para demostrar la articulación de sentido
entre la posibilidad de generar ingresos y la motivación existencial o
el pensamiento vital puesto en práctica80.
Se recomendó a las personas refugiadas que desarrollen actitudes
de apertura hacia emprendedores con quienes se encontraban en
espacios compartidos tales como ferias, universidades donde se de-
sarrollaban talleres de economía social y solidaria, convocatorias de
sectores populares organizados como los trabajadores de empresas
recuperadas, entre otras instancias deliberativas y organizativas. En
ese contexto social comenzaron las reuniones para debatir acerca de
la propuesta de una incipiente ley de microcrédito. Así, de un grupo
de organizaciones sociales que trabajaban con sectores populares en
diferentes temáticas (hábitat, apoyo a pequeños emprendedores, red
de mujeres, agricultores familiares y otras), comenzaron los empren-
dedores a reunirse para hacer propuestas en conjunto. Esto llevó a un
participativo proceso de propuestas y revisión, realizándose talleres
regionales y asambleas a nivel nacional en conjunto con técnicos del
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (Ministerio de Desarro-
llo Social de la Nación, 2010).

Tabla 1: Microcréditos otorgados de acuerdo con edad y sexo.


Beneficiarios Microcréditos otorgados
→ Hombres → Mujeres → Total
Grupo de edad En cifras En cifras En cifras
En % En % En %
absolutas absolutas absolutas

0-4* 0 0 0 0 0 0
5-17* 0 0 0 0 0 0
18-59 63 100 45 85 108 93
60 y > 0 0 8 15 8 7
Total 63 100 53 100 116 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
*Los menores de 18 años no pueden acceder al Programa debido a la legislación vigente en el país

80. La primera feria estuvo compuesta por alrededor de 70 puestos y la segunda alcanzó
a 100, en ambas actividades.

147
Congreso Latinoamericano de Microcréditos y
programas del Ministerio de Desarrollo Social
Durante el año 2009, el Programa continuó implementándose a par-
tir del inicial fondo de microcrédito, al cual se sumaron los recursos
otorgados por el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) en febrero de
2007 (Gandulfo y Rofman, 2016).
El 77 % de los créditos otorgados fueron renovaciones, es decir, lenta-
mente la cartera fue consolidándose de acuerdo con el desarrollo de
los emprendimientos.

Tabla 2: Créditos activos a partir de 2009.


Beneficiarios Créditos activos*
→ Hombres → Mujeres → Total
Grupo de edad En cifras En cifras En cifras
En % En % En %
absolutas absolutas absolutas

0-4 0 0 0 0 0 0
5-17 0 0 0 0 0 0
18-59 169 99 106 93 275 96
60 y > 2 1 8 7 10 4
Total 171 100 114 100 285 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
* Incluye los créditos vigentes en situación al día o con algún tipo de morosidad.

Para el 2009, las mujeres alcanzaron el 40 % de la cartera activa.


Ellas, además, mostraron un fuerte compromiso en las actividades
de comercialización conjunta y capacitación.
El local de venta en el Mercado del Progreso (CABA) se consolidó
durante la segunda mitad del año, permitiendo que comercializaran
sus productos 22 emprendedores en forma asociativa donde, ade-
más, algunos jóvenes africanos provenientes del proyecto PIE (Pro-
grama Iniciando Emprendedores) realizaron sus iniciales prácticas
de comercialización, comenzando a trabajar en un lugar resguarda-
do de los controles en vía pública, así como del abuso policial y de
situaciones no deseadas del trabajo en la calle, en general.

148
Durante ese año, también, se incorporó al Centro de Formación Pro-
fesional Nº 24 de CABA, un total de 23 refugiados, la mayor parte be-
neficiarios de microcréditos, que realizaron cursos gratuitos de com-
putación, inglés, peluquería, panificación y liquidación de sueldos. De
este grupo, 17 lograron finalizar y obtener la certificación del mismo.
A partir de afianzar las líneas de trabajo con diversas organizacio-
nes fue lográndose una alianza estratégica, generándose nuevas re-
des, lo cual implicó diversificar la oferta para los destinatarios y me-
jorar la viabilidad de los proyectos vigentes, situación posible a partir
de la reactivación económica que comenzara a registrarse en el país.
Durante el año 2010, el programa de microcréditos contaba ya con
los fondos iniciales del Acnur, más los del Ministerio de Desarrollo
Social, al cual se incorporaron los recursos del Consorcio de Pro-
vincia de Buenos Aires, especialmente orientado a emprendimientos
consolidados radicados en la provincia.

Tabla 3: Créditos activos a partir de 2010.


Beneficiarios Créditos activos*
→ Hombres → Mujeres → Total
Grupo de edad En cifras En cifras En cifras
En % En % En %
absolutas absolutas absolutas

0-4 0 0 0 0 0 0
5-17 0 0 0 0 0 0
18-59 172 98 92 92 264 96
60 y > 4 2 8 78 12 4
Total 176 100 100 100 276 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
* Incluye los créditos vigentes en situación al día o con algún tipo de morosidad.

El 74 % de la cartera activa son refugiados y el 23 % de los mismos


está, en promedio, en su crédito número tres. Esto muestra que len-
tamente se constituyen los sujetos de crédito, lo cual es importante
para que la persona emprendedora pueda procesar las opciones de
crédito y subsidio sin confundir las estrategias ofrecidas, sino adap-
tarlas, enmarcándolas en los objetivos programáticos de su negocio
(Sabaté et al., 2005).

149
En el Congreso Internacional de Microcrédito pudieron debatirse
ejemplos o casos de Latinoamérica y fue valorado el “modelo” de
gestión del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, de imple-
mentación de la Ley 26117, que desde el Estado transfería los fondos
a organizaciones pioneras, así llamadas porque, en general, habían
tenido experiencias previas a la sanción de la ley, con manejo de fon-
dos orientados al tema vivienda, o mujeres, o migrantes y refugia-
dos. Esto permitió el desarrollo y la consolidación de alrededor de
1700 organizaciones que se dedicaron, desde entonces, a las tareas de
implementar microcréditos con emprendedores de muy diferentes
orígenes y condiciones socioeconómicas.
El tercer ciclo, entre los años 2010 y 2012, muestra un cierto de-
sarrollo y consolidación de los sujetos de derecho que han recibi-
do préstamos y realizan sus actividades en el marco de la llamada
economía popular, social y solidaria. Desde entonces hasta la fecha,
con altas y bajas, con cambios institucionales, rotación de personal
técnico, mudanza de sedes y lugares de funcionamiento de traba-
jo, el programa de microcréditos lleva 15 años de funcionamiento
continuado, aún con diferentes gobiernos que se registraron en la
Argentina durante ese período.

TRAYECTORIA ORGANIZATIVA DE MIGRANTES


Y REFUGIADOS EMPRENDEDORES
A partir de la movilización organizativa que generó la experiencia
del trabajo en redes propuesto desde el Ministerio de Desarrollo So-
cial, además de la autoestima colectiva que permitió el tratamiento
y la sanción de las leyes migratorias, fue produciéndose cierto nivel
de solidaridad que derivó en prácticas sociocomerciales y novedosos
emprendimientos entre trabajadores migrantes y nacionales. La ex-
periencia asociativa de un conjunto de personas refugiadas y migran-
tes que viven en Argentina comenzó en 2004 y atravesó por diferen-
tes situaciones en búsqueda de alternativas para lograr comercializar
sus productos en ferias en la vía pública hasta lugares cerrados como
galerías y mercados populares. Los emprendedores pasaron por di-
ferentes lugares y vivieron momentos que significaron puntos de in-
flexión en la construcción de un ambiente de trabajo compartido.

150
Desde el año 2002 estuvieron realizándose ferias con venta de arte-
sanías y productos típicos de diferentes lugares de procedencia. Allí,
los migrantes de países varios y los refugiados que se acogieron a la
protección del Estado intercambiaron con nacionales las experien-
cias de vida, socializaron sus preocupaciones y compartieron la es-
peranza en la realización de sus sueños.
Una alianza estratégica entre diferentes actores sociales potenció
esa incipiente organización y permitió formar una red asociativa en-
tre varios productores, artesanos y vendedores, lo cual derivó en un
logro concreto: la gestión en conjunto de un punto de venta en un
lugar cerrado, la Galería Boedo, en la tradicional y turística esquina
de San Juan y Boedo.
El puesto de comercialización instalado en esa galería comercial
permitió la confluencia de acciones de colaboración en torno al pro-
yecto de los emprendedores. Participaron de la experiencia:
→ La Dirección de Economía Social del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.
→ El Centro de Gestión y Participación Número 5.
→ La Galería Boedo: que prestó el lugar de manera gratuita a los
emprendedores.
→ El conjunto de personas que llevaron adelante las ferias y el lugar
de ventas: los emprendedores.
Posteriormente, la experiencia de venta colectiva se trasladó al
Mercado del Progreso en el barrio de Caballito, donde, además de
un lugar de venta con góndolas de exposición en el pasillo del mer-
cado, se fue avanzando en lo organizativo y económico, de manera
de poder alquilar un local a partir de la ejecución de un proyecto
integrado por otros actores institucionales con apoyo económico-
financiero del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Inicialmente, el grupo estuvo conformado por personas refugiadas
que vendían en un punto de comercialización (vitrinas y góndolas en
una galería comercial, y posteriormente en el mercado), atendido de
manera rotativa entre los integrantes del emprendimiento. Es reflejo
de un grado de asociativismo simple en el sentido de que no implicó
mayores compromisos legales o formal-jurídicos ni formaron coope-
rativa, pero realizaron acciones de compras colectivas, tramitación de
recursos ante el Estado, capacitaciones en conjunto, etcétera.

151
A continuación, se sistematizan los ciclos que se fueron cumplien-
do durante el proceso con los momentos de inflexión que fueron de-
jando hitos de aprendizaje.

Primer ciclo: Construyendo la imagen del emprendedor


El primer ciclo en la trayectoria organizativa de este conjunto de
emprendedores migrantes, refugiados y argentinos que intentaron
asociarse para comercializar de dicha manera, constituyó un intento
de enfrentar la crisis (2002-2003) partiendo de la realidad laboral
del momento: trabajo autónomo generando ingresos en un contexto
donde el autoempleo llegó para quedarse, lo cual no fue percibido
fatalmente como un aumento del individualismo, sino que fue vi-
sualizándose la posibilidad de buscar un otro donde la competencia y
la cooperación puedan coexistir en un proyecto común que eleve las
posibilidades para el conjunto de emprendedores (Veronese, 2007).
El aumento de las inquietudes, los deseos de participación y cierto
entusiasmo al comprobar logros en las ventas, fueron produciendo
cambios en la subjetividad del grupo, llevando el despliegue de su
trabajo de comercialización en un territorio concreto o lugar de ven-
ta en la vía pública a través de las ferias urbanas, reconociéndose
como emprendedores, una nueva identidad compartida, además de
las ya consolidadas en la subjetividad de estos trabajadores que lle-
gan al país por diferentes motivos: migrante y refugiado, categorías
administrativas otorgadas por la Dirección Nacional de Migracio-
nes. “Así nos llaman, vos sos migrante, vos sos solicitante, vos tenés
la precaria como documento todavía…”, según palabras recogidas en
una reunión de trabajo.

Los inicios de la red asociativa en medio de la crisis


Para conocer mejor la realidad de la población migrante y refugiada
surgió la necesidad de relevar la situación económico-social, indagar
sobre su incorporación al mundo del trabajo y recuperar, a través de
entrevistas, la trayectoria que les permitió la adquisición de capaci-

152
dades laborales emprendedoras para encarar su propia generación de
ingresos81.
Uno de los pedidos más recurrentes realizados por los emprende-
dores entrevistados fue: “que se nos ayude para hacer una feria ex-
clusiva de los refugiados”. Las reuniones de capacitación realizadas
para quienes solicitaban microcréditos o querían desarrollar algún
emprendimiento, además de abordar contenidos tales como costos,
marketing, calidad, se constituyeron en espacios de detección de
necesidades para mejorar sus condiciones de trabajo, facilitando la
formación de lazos entre los participantes. Asimismo, comenzaron
a trabajarse temas o contenidos de clase orientados al asociativis-
mo, con estrategias didácticas orientadas a promover la organización
social con el objetivo de impulsar inicialmente ferias de emprendi-
mientos y, a partir de eso, apuntar a diferentes espacios colectivos de
comercialización. Estas acciones se convirtieron en la semilla para
desarrollar una pequeña red de intercambio (de las muchas expe-
riencias que proliferaron desde la crisis que comenzara en Argentina
a inicios del siglo XXI) entre productores, vendedores y artesanos
con expectativas modestas, pero logros concretos para sus integran-
tes (Caracciolo Basco y Foti Laxalde, 2005).
En este primer momento, se desarrolló entonces un proceso que
llevó varias reuniones y asambleas con la realización de ensayos a
manera de ferias piloto en torno a un tema específico (ferias temáti-
cas: Día de la Madre, Día del Refugiado, etcétera), o en ocasiones de
festejos o de algún acontecimiento puntual tal como las reuniones
para entregar créditos.
Estas actividades permitieron ir cimentando la idea de conformar
un equipo de trabajo dedicado a las ferias, siendo esa la principal
actividad económica que acompañó al programa de microcréditos
durante la crisis de los años 2002-2003.

81. A través de un estudio realizado en conjunto con el Instituto de Investigaciones Gino


Germani, de la Secretaría de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de Buenos Aires, se indagó acerca de si formaban parte de su pertenencia
a redes vecinales, de colectividades, etcétera, y se encontró que varios de los empren-
dedores trabajaban en ferias en diversas lugares del país.

153
Feria de economía social y solidaria en Parque Rivadavia, CABA.
Fotografía de Equipo Mirares.

Las actividades comerciales exclusivamente entre refugiados


Los refugiados llevaron adelante diferentes intentos de generación
de ingresos (exposición y ventas en los espacios habituales de socia-
lización, como en la iglesia adonde concurrían), por ejemplo, en oca-
sión del Día Mundial del Refugiado, el 20 de junio de 2003 y también
en el 2004. Durante el transcurso del año 2003 se realizaron escasos
avances en los aspectos organizativos hacia fuera del grupo. Las ferias
realizadas fueron exclusivamente con refugiados que expusieron y
vendieron en la iglesia Nuestra Señora de los Inmigrantes, en el ba-
rrio La Boca.
Para avanzar hasta la conformación de una “Feria de Emprendi-
mientos de la Economía Social y Solidaria” fue necesario superar “el
aislamiento de ser refugiado”, como se verá en el tercer momento,
casi finalizando el año y después de varias asambleas, reuniones y
actividades de educación popular donde, a través de dinámicas par-
ticipativas, se intercambiaban saberes y vivencias entre los actores
sociales en construcción: emprendedores de diferentes países.
Esto fue un camino no exento de discusiones y contradicciones entre
refugiados y no refugiados, fueron en muchas ocasiones los migrantes
forzados quienes se reivindicaban con más derechos y, muchas veces,

154
se consideraban heroicos (o al menos con altos valores solidarios) a
causa de ser perseguidos mientras “el migrante económico tradicional
(individualista) dedicaría su vida únicamente a la sobrevivencia eco-
nómica”, como se ha escuchado en alguna asamblea. Un núcleo duro de
refugiados, en su mayoría peruanos llegados en la década del noventa,
expresó con vehemencia sus posturas: “La plata, los recursos económi-
cos los pone el Acnur para nosotros, para los refugiados”.
La rica diversidad cultural estableció, sin embargo, complejos me-
canismos para la toma de decisiones cuando fue necesario resolver
temas concretos donde no era suficiente ser refugiado, sino que des-
de los aspectos organizativos se hacía necesario redactar cartas, soli-
citar permisos e incluso desde el punto de vista de las oportunidades
económicas era imprescindible mostrar buenos productos (calidad
y cantidad), lo cual no era garantizado por la sola condición de ser
refugiado.
La experiencia del trabajo en ferias fue valorándose como positiva
y permitió que algunas de las personas propusieran continuar explo-
rando alternativas para trabajar en ámbitos compartidos, el desafío
de “administrar algún lugar donde continuar creciendo en términos
económicos” del propio negocio, pero también orientados a una me-
jor integración a la comunidad local. Las mujeres refugiadas estuvie-
ron atentas a las implicancias de gestionar actividades socioeconó-
micas como las que se despliegan en las ferias, a partir de interactuar
con mujeres migrantes y con argentinas dispuestas a nuevos desa-
fíos, superadores incluso de identidades arraigadas en pos de logros
compartidos como parecieron visualizarse en las ferias.

Segundo ciclo: La “Feria de FERIAS” de la


persona migrante emprendedora
En muchos casos, las redes y diversas formas organizativas que sur-
gieron con la crisis constituyeron para sus integrantes un reaseguro
para no ingresar al universo de los excluidos, en especial para quienes
están en el límite, es decir, con notables indicadores de vulnerabilidad
social (Caracciolo Basco y Foti Laxalde, 2005).
A partir de los talleres de capacitación en donde se discutieron
cuestiones organizativas, el sujeto deja de ser el refugiado (persona
forzada a dejar su país que necesita especialmente protección) para

155
ser el emprendedor (persona desocupada que necesita producir y
vender para sobrevivir). Y, en torno a esto, se realizaron varias reu-
niones de capacitación y talleres donde se logró poner en palabras
una situación: el aislamiento que viven los refugiados y que se con-
sideró necesario superar para poder lograr una mínima inserción
económica a través del trabajo en ferias.
En el primer taller se trabajó con dinámicas de grupo basadas en
la metodología de educación popular que permitieron recoger im-
presiones y puntos de vista acerca de las formas de trabajo, las li-
mitaciones del mercado tradicional, etcétera. Esto es: reconocer la
importancia de la economía social como posibilidad de subsistencia
en un mercado excluyente.
En el segundo taller se lograron abordar aspectos prácticos previos
a la organización: ejercitar el asociativismo entre emprendedores de
manera concreta a través de actividades que permitieran la reflexión
y planificación de próximas actividades.
En el tercer taller se avanzó en la planificación de acciones a reali-
zar: promover la Feria de FERIAS entre emprendedores sin importar
su nacionalidad ni el motivo de la migración (opcional o forzosa).
Esta actividad fue realizada el 3 de octubre de 2004 “en saludo al Día
de la Madre”, participando emprendedores de diferente origen, la
mayoría de los cuales se conocieron en las reuniones mencionadas.
En dicha oportunidad se acordó, después de varias discusiones,
que:

Dentro de la economía solidaria propuesta puede entenderse que solo


con esfuerzos compartidos con otros emprendedores y emprendedoras,
tejiendo redes asociativas tal vez pueda mejorarse (apenas) el negocio y
aumentar los ingresos necesarios para el mantenimiento de las familias.
(…) Pero seguro que podrá mejorarse (bastante) la realización personal y
social, a partir de comunicarnos y aprender de las experiencias de otros82.

Lentamente, se fue concretando la idea de que “se puede hacer el


intento de un trabajo en conjunto”, es decir, entre todos los empren-

82. Incipiente declaración del Acta Fundacional, que obró también a manera de “Estatuto
de Funcionamiento” de la Feria de FERIAS.

156
dedores refugiados, inmigrantes y argentinos solidarios (FERIAS). La
sigla fue aceptada como parte de una especie de marketing institu-
cional por parte de los participantes, lográndose la incorporación
de pequeños carteles con dicho nombre en cada puesto del feriante,
pero importante paso en la constitución de un nosotros, una asocia-
ción o colectivo entre diferentes que trabajan juntos83.
Las posibilidades que tiene una sociedad de insertarse de manera
sostenible en un mundo globalizado requiere potenciar al máximo
las capacidades de los diferentes actores sociales, movilizar los re-
cursos existentes en las diversas organizaciones de la vida social y
establecer dinámicas de acción que permitan nuevos modelos de
gestión de proyectos y programas participativos donde se involucre
la comunidad. Es decir, resultan necesarias estructuras flexibles con
diseños institucionales abiertos a propuestas de la sociedad civil.
En ese sentido, en la experiencia que se describe, puede decirse que
el conjunto de emprendedores migrantes y refugiados comenzó a
proponer dinámicas organizativas alternativas, solicitando permisos
para lograr establecer ferias, poniendo en juego pequeñas articula-
ciones que permitieron resolver problemas concretos.

Tercer ciclo: Consolidando espacios para un emprendimiento asociativo


Se describe la experiencia de integración con otros emprendedores,
la cual terminó siendo valorada también por algunos refugiados (ini-
cialmente reacios a esa idea), pues se registraron ejemplos de favora-
bles relaciones comerciales a partir de conocerse e interactuar en las
ferias, en la Galería Boedo, el Mercado del Progreso y demás lugares
donde transitoriamente compartieron vivencias y trabajo asociativo.
A partir de conversar reiteradamente el tema, después de evaluar
“las virtudes del trabajo libre de la feria”, pudo recogerse como ex-
presión casi mayoritaria por parte de muchos de los feriantes: “tra-
bajamos en la calle, en ferias, porque no tenemos otra posibilidad sin
caer en el aislamiento”, “sin que nos agarre la depresión”, “sin que nos
lleve la policía”. En ese sentido, la posibilidad de comercializar sus
productos en un lugar cerrado fue valorada como un paso adelante

83. En las actividades de capacitación se puso énfasis en que exista un “nombre que
nombre y diferencie cada emprendimiento” para los pequeños negocios de los empren-
dedores, así como de los programas de la institución.

157
en el proceso de integración sociocultural, aunque con tibios resul-
tados en términos de rentabilidad económica.

La vinculación con diversas ong y otros emprendedores


A partir de consolidarse el grupo de emprendedores constituido con
productores de diferentes rubros y nacionalidades, pudo llevarse ade-
lante una feria permanente con otras ong y redes de emprendedores
(Redesa). En diciembre de 2006, logró gestionarse con la Dirección
de Economía Social del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires la instalación de la feria durante la temporada de verano en el
espacio público de Puerto Argentino, frente al aeroparque en la Cos-
tanera Norte.
Desde ahí se siguió trabajando en conjunto los temas asociativos y
organizativos con los emprendedores migrantes en general y nacio-
nales, también.
Como ejemplos de los puestos de refugiados y migrantes hubo em-
prendedores de Senegal con producción de artesanías en madera,
refugiados de Haití que preparaban jugos y bebidas típicas de su país,
productores peruanos que hacían confección y, también, cooperati-
vistas gastronómicos que producían y comercializaban conejos en
escabeche y dulces artesanales. Se sumaron comerciantes de ropa
de Bangladesh y venta de juguetes didácticos producidos por refu-
giados de la sierra peruana que arribaron al país escapando de la
violencia en tiempos del entonces presidente Alberto Fujimori. Se
expusieron para la venta tejidos artesanales de emprendedores pa-
raguayos y puestos de venta diversos atendidos por ciudadanos de
Congo, de Armenia y de antiguas naciones de la Unión de Repúbli-
cas Socialistas Soviéticas (URSS). También de Colombia, de donde
está llegando un creciente número de personas solicitando asilo a
consecuencia de los prolongados conflictos que desde hace décadas
se suceden en ese país.
En el caso que se está presentando, la inserción en la red estuvo
definida por la interacción y el intercambio entre grupos multicultu-
rales con necesidades e intereses comunes (peruanos, colombianos y
ciudadanos de varios países africanos, entre otros), dejando de lado
transitoriamente las diferencias ideológicas o posturas políticas que

158
impedirían el trabajo asociativo y también venciendo la resistencia
inicial a trabajar con otras ong y con ámbitos del Estado.

La “Galería Boedo”, salto cualitativo a un lugar compartido


En la breve historia del emprendimiento asociativo se registró un mo-
mento de inflexión cuando, a partir de una articulación institucional
con el Centro de Gestión y Participación Comunal (CGP) 5, se esta-
bleció un acuerdo por el cual los emprendedores pudieron acceder a
un espacio de venta dentro de una galería comercial en el año 2006.
Los emprendedores fueron beneficiarios del “Programa Nuevos
Roles Laborales” de la Dirección de Economía Social del Gobierno
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A través de dicho Pro-
grama recibieron capacitación en temas vinculados con su trabajo
(atención al público, presentación y venta de productos, etcétera) y
durante seis meses recibieron un incentivo económico para su em-
prendimiento. Con la base de 19 beneficiarios de dicho plan, se ini-
ció el trabajo en la Galería Boedo hasta junio del año 2008. A través
de varios medios (reuniones, cartas, entrevistas) solicitaron ser ase-
sorados técnicamente en temas de autoempleo y microempresa, en
producción artesanal y venta a través de redes de feriantes.
También el emprendedorismo, asociativismo y la economía social y
solidaria fueron relevados como temas de interés del heterogéneo
grupo de feriantes ya descriptos.
La inclusión en alguna red social puede promover el intercambio entre
diferentes, reforzando la identidad individual (manifestando cada na-
cionalidad con banderas en los puestos de venta) y la construcción de
interacciones que permiten abordar problemas y satisfacer necesida-
des. Por ejemplo, en la negociación conjunta a través de cartas de pedi-
do a autoridades, realizando acciones de resistencia ante el peligro de
desalojo, quejas de los localistas, vendedores y pequeños comerciantes
que alquilan o son propietarios de locales y no ven con buenos ojos
estas asociaciones de pequeños emprendedores, donde la mayoría son
extranjeros, africanos, en particular.
Las redes vinculares espontáneas se dan siempre en todas las acti-
vidades sociales. De alguna manera, el sujeto podría definirse por la
densidad de estas interacciones, pero su consolidación depende del

159
reconocimiento conciente de esos intercambios y en la articulación
de una intención compartida84.
De ahí la importancia de que sea un tema de capacitación necesario
y un punto de debate en las ong e instituciones que los promueven
entre los sectores populares. A partir de estas actividades de capaci-
tación se pudo trabajar sobre la voluntad y decisión de los integrantes
de la organización y concretar el deseo de constituirse en red como
forma estratégica de desarrollar las actividades socioeconómicas que
impone la vida cotidiana a quienes generan sus ingresos de manera
autónoma (lo cual, como vemos, no significa individualmente).

El “Mercado del Progreso”, de góndolas a un local de venta


La decisión de conformar una organización para mejorar sus posi-
bilidades de comercialización constituyó un proceso de aprendizaje
en sí mismo por la dinámica de las reuniones y las discusiones que se
dieron entre los emprendedores.
El vínculo gestado en las redes es la relación que establecen los su-
jetos en torno a un asunto específico, centro de iniciativas y debates.
Esto varía de acuerdo con el tema que los ha convocado o el área de in-
terés específica que los reúne, el número de personas involucradas, por
el tipo de información que se maneja, los recursos que se movilizan, la
densidad que presentan, y su cuadro de debilidades y fortalezas. Para
los emprendedores migrantes y refugiados el vínculo para constituirse
en red fue la posibilidad de ingresar y formar parte de la feria.
Las principales debilidades detectadas fueron la falta de experien-
cia en el trabajo entre personas de diferentes nacionalidades, cierta
desconfianza inicial a partir de las muchas veces opuestas posturas
ideológicas enfrentadas aún dentro de cada grupo nacional.
Por ejemplo, peruanos o colombianos, considerados como militan-
tes o con definidas posturas de izquierda y de derecha, exiliados en
Argentina, trabajando juntos en una red que significa intercambiar
direcciones fue un esfuerzo logrado a través de intermediaciones o
dejando “en suspenso” sin resolver la contradicción.

84. Por ejemplo, al poner el nombre propio “Manos Creativas” al emprendimiento aso-
ciativo, especialmente las mujeres tejedoras dieron un paso adelante en su afirmación
emprendedora.

160
En el caso que se describe, un producto concreto que resultó de la
red fue la constitución de un espacio de trabajo, inicialmente una
feria rotativa en la vía pública y posteriormente un lugar para co-
mercializar en conjunto los productos de más de 20 artesanos y em-
prendedores dentro de un local cerrado en una galería comercial y
después en un tradicional mercado.
Inicialmente (al igual que en la Galería Boedo), la venta se realizó
desde unas “góndolas” adaptadas a los espacios libres, pasillos del
mercado; tiempo que permitió el reconocimiento del emprendi-
miento colectivo por parte de los localistas y comerciantes del lugar
(2008-2009). Después, en el año 2010, un nuevo espacio de comer-
cialización, atendido por dos personas en turnos rotativos, comen-
zó a funcionar en el Mercado del Progreso, en la zona de Primera
Junta, donde se comercializaban productos artesanales de refugia-
dos: confección textil, tejidos, etcétera. A partir del nuevo proyecto
se acondicionó el Local 17, donde las emprendedoras contaron con
más lugar para probar ropas y atender en general a los clientes. Am-
bos puestos de venta, en el pasillo, con artículos menores, bijouterie,
etcétera, así como el Local 17, funcionaron de manera continua has-
ta el año 2012. A partir de mediados del año 2012, proliferaron las
ferias vinculadas al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en
diferentes escenarios (San Telmo, Palermo, Bariloche), así como las
Ferias de la Semilla y la participación en el Mercado Federal, en la
megaferia de Tecnópolis.
La organización desplegada por estos migrantes y refugiados, ya sea
por opción personal o como una estrategia para no ser excluidos, re-
sultó una red que les permitió inicialmente vender en la vía pública
(“reventa”), pero que fue derivando en un recorrido de desarrollo per-
sonal y de gestión colectiva, que derivó en muchos casos en la posi-
bilidad de comercializar su propia creación (por ejemplo: producción
textil) en locales cerrados protegidos de la inclemencia ambiental.

161
Manos trabajadoras en rubro textil.
Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.

REFLEXIONES Y APRENDIZAJES DE LA EXPERIENCIA ASOCIATIVA


La organización en red no responde a una definición única, sino que
se construyen los significados desde los diversos sentidos emergentes
en cada contexto. Así, se la puede definir como “una forma racional,
lógica y moderna de funcionamiento de lo social” y, también, como
“una modalidad de pensar las formas alternativas” de organización.
En otros casos es percibida como una estrategia para orientar accio-
nes comunitarias e intervenciones sobre grupos vulnerables.
También las redes son formas de interacción social, definida por
un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en
contextos específicos, donde se visualiza un sistema abierto y en
construcción permanente, organizado con la finalidad de potenciar
recursos, pero también de “rescatar a un sujeto” (migrante y despla-
zado, en este caso) y poner en escenario una de sus múltiples identi-
dades (por ejemplo, emprendedor), que es lo que se promovió como
actitud desde las actividades gestionadas en red.
La identidad parece no depender entonces solo de su inclusión en
una clase social o grupo específico, sino de la posibilidad de pertenecer
a múltiples conformaciones aceptando diferencias y reconocimientos
diversos que permitan construir una solidaridad acotada, pero activa,
referida a una situación específica que muestra un tipo de asociati-

162
vismo concreto. Por ejemplo: la posibilidad de integrar redes socioe-
conómicas para mejorar la comercialización, aún superponiéndose o
dejando de lado, momentáneamente, otras diferencias como las que
muchas veces se presentan entre refugiados y migrantes. La estructura
en red insiste en la profundización de la autonomía y su constitución
reafirma su presencia.
→ A través de una incipiente organización en red establecida en
torno a actividades en ferias al aire libre, un conjunto de empren-
dedores de diferentes países lograron mejorar sus posibilidades de
venta pasando a un local cerrado, pero este salto en sus condiciones
laborales simplemente les permitió evitar caer en riesgo de vulne-
rabilidad social. La posibilidad de articular acciones con la ong y el
Estado se constituyó en una estrategia de sectores vulnerables para
“mantenerse” en el sistema y no ser excluidos del mismo.
→ Se ha observado que el compromiso de actores institucionales
con presencia en el proyecto ha sido una garantía para la realización
de una gran cantidad de acciones. Tal vez por la misma fragilidad
socioeconómica en la que se encontraban los emprendedores en nu-
merosas ocasiones fue imposible garantizar continuidad de acciones,
no se respetaron horarios y turnos de atención al público, situaciones
que implicaron alto costo en tiempos y discusiones por parte de los
emprendedores y el personal técnico del proyecto.
→ En el proceso que va desde las ferias en la calle hasta el lugar
de ventas en la Galería Boedo y en el Mercado del Progreso se ha
observado que las mujeres emprendedoras han sostenido una ma-
yor constancia en cuanto al seguimiento, a la continuidad de presen-
cia aún en días no favorables para el trabajo en ferias (por ejemplo,
en invierno o bajo la lluvia), así como en participar de reuniones
y asambleas para evaluar el trabajo y garantizar la continuidad de
atención al cliente.
→ Parece verificarse que antiguas diferencias entre refugiados y mi-
grantes, que inicialmente impedían constituir el grupo de trabajo
conjunto a partir de la dinámica laboral, es decir, compartiendo el
lugar de venta, permiten recrear identidades, pues la principal preo-
cupación y el objetivo en común pasa a ser la posibilidad de generar
ingresos en conjunto.

163
→ En el proyecto que se ha presentado, puede decirse que se lo-
gró una incipiente articulación con un sector empresario privado,
de escala microempresarial, a través de los comerciantes de la Galería
Boedo y los del Mercado del Progreso, quienes a través de su consor-
cio fueron receptivos a la propuesta y aceptaron que se instalaran los
refugiados y migrantes en condiciones priorizadas y más favorables,
sin pagar inicialmente alquiler y ningún otro tipo de gastos. Los co-
merciantes son empresarios de pequeña escala que, a partir de verse
beneficiados con el aporte a las instalaciones de la galería y supo-
niendo que la presencia de personas de otros países con el respaldo
de una ong y del CGP funcionaría como un atractivo comercial, ac-
cedieron a formar parte del proyecto.
→ La presencia del Estado parece confirmar que después de la crisis,
a partir de la reconstrucción iniciada en el año 2003, se asumen nue-
vos desafíos y hasta parecen dinamizarse las estructuras administra-
tivas (Vuotto, 2007) cuando se reciben demandas de actores sociales,
tal como se dio en el caso de los emprendedores organizados en la
red que se ha descripto.
Es de esperar que la experiencia de los años de trabajo continuo,
con logros y limitaciones, pueda ser de utilidad para otras iniciativas
en donde exista o pueda desarrollarse la articulación entre actores
sociales diversos en torno a objetivos compartidos.

164
Capítulo V.
Focalizando en jóvenes y mujeres
para conocerlos mejor

Se propone ahora compartir algunos aspectos específicos de la pro-


blemática que vive la población procedente de otras geografías que
trabaja en nuestro país. Para eso, se transcriben ponencias oportu-
namente presentadas en actividades académicas y que, en síntesis,
son observaciones, entrevistas y reflexión sistematizada a partir de
talleres con grupos focales sobre las actividades laborales desarrolla-
das por el sujeto migrante, entendido en sentido amplio del término.
En primer lugar, se presenta un Diagnóstico participativo que recoge
lo trabajado durante varias reuniones donde un grupo de jóvenes refu-
giados de diferentes países cuenta sus necesidades, aspiraciones, gustos,
etcétera. El mismo fue presentado en las V Jornadas de Sociología de la
UNLP y I Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias So-
ciales con la ponencia “Aportes metodológicos de un diagnóstico partici-
pativo”, en La Plata, Buenos Aires, del 10 al 12 de diciembre de 2008.
En la segunda parte de este capítulo, se transcribe un trabajo rea-
lizado a partir de la investigación desarrollada en un seminario del
doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de Buenos Aires.
Finalmente, se hacen algunas reflexiones, las que ameritan una ac-
tualización de acuerdo con los cambios en la realidad local, pues en
este libro se mantiene la redacción y las conclusiones escritas en su

165
momento. Es una aproximación al tema de la mujer migrante y refu-
giada a los proyectos de la economía social y solidaria.

DIAGNÓSTICO PARTICIPATIVO DE JÓVENES


REFUGIADOS EN ARGENTINA
Presentación
La práctica de diagnóstico participativo tiene antecedentes en pro-
gramas de alfabetización y educación popular, en el diseño de pro-
yectos comunitarios y, también, en los ámbitos del Estado y orga-
nismos internacionales. Puede constituirse en una herramienta para
acercarse a relevar una problemática social concreta. Combinado con
las entrevistas permite conocer el objeto de estudio, en este caso, la
situación de un determinado y específico grupo de personas.
Desde el año 2007 comenzó a plantearse, en una institución dedi-
cada al trabajo con refugiados, la necesidad de abordar la proble-
mática del tiempo libre y de las actividades lúdicas y/o creativas de
los jóvenes refugiados como una posible estrategia para promover
su integración local. El trabajo cotidiano mostraba ciertos indicios:
los destinatarios realizaban en forma aislada y asistemática distintas
actividades (culturales, deportivas, etcétera) que, en general, no lo-
graban sacar de su esfera íntima. El eje fundamental que atravesó las
preguntas que surgían en el equipo de trabajo era el uso del tiempo
libre, es decir, cuánto tiempo dedicaban a actividades generadoras
de ingresos y cuánto a su esparcimiento y diversión. Pero, también,
cómo se complementaban ambas en su vida cotidiana y cómo reper-
cutían en su proceso de integración local.
Se trata mayoritariamente de ciudadanos africanos que han huido
de sus países a causa de las guerras y la situación de violencia genera-
lizada muchas veces existente; algunos llegaron al país sin compañía
de adultos. Del continente americano también solicitaron refugio
miles de peruanos desde épocas de Fujimori, así como posterior-
mente fueron arribando ciudadanos colombianos y haitianos.
Con dichas personas se realizó una serie de reuniones con el objetivo
general de hacer un aporte a la comprensión del fenómeno de la in-
tegración social desde un enfoque de actividades no muy exploradas
habitualmente (deportes, música, actividades culturales, en general).

166
Este documento forma parte de un trabajo más amplio, pero la ri-
queza que en sí misma aportó la estrategia de relevar información de
manera colectiva dio origen a la idea de presentarla de manera aún
inconclusa, a manera de diagnóstico, con la expectativa de recoger
opiniones y aportes críticos para continuar desarrollando la inves-
tigación.
Diferencias con las poblaciones migrantes de ultramar del pasado,
seguro que las hay, aunque, profundizando en sus problemáticas, tal
vez se puedan trazar líneas de contacto o relaciones que permitan
comprender el recurrente escenario de la movilidad humana.

Algunos migrantes sí vinieron de los barcos.

Pasos del Diagnóstico participativo


El Diagnóstico participativo realizado se llevó a cabo durante un pe-
ríodo de cuatro meses. A continuación se describe el proceso que
permitió actualizar información sobre un conjunto de refugiados, la
cual ha sido sistematizada en cuadros para facilitar su lectura. Se trata
de una actualización sobre temas cotidianos que vive la población en
referencia a empleo y generación de ingresos, así como la incursión
en problemáticas tales como las actividades culturales y la utilización
del tiempo libre.
La finalidad del Diagnóstico fue esencialmente de utilidad práctica:
evaluar la factibilidad de generar nuevos proyectos y maximizar los

167
ya implementados a partir de la visión y las experiencias de un grupo
de destinatarios seleccionados a tal efecto, los que fueron consulta-
dos sobre algunos temas de interés. Por eso estuvo orientado espe-
cialmente a jóvenes y a mujeres.
La práctica de diagnóstico participativo puede tener diferentes en-
foques metodológicos, poniendo énfasis en aspectos más antropoló-
gicos (investigación académica), más prácticos (por ejemplo, cuando
se trata de derivar a fines específicos las opiniones recogidas) o de
recuperación de conocimientos de la población asistida, para el caso
de la aplicación de dichos saberes a diversos proyectos sociales.
El primer paso consistió en revisar la información existente; para
ello se recurrió tanto a trabajos de investigación85 como a la biblio-
grafía e información disponible.
El segundo paso permitió identificar la diversidad, es decir, planificar
las siguientes etapas del diagnóstico participativo y segmentar los grupos
de refugiados consultados, determinar quiénes serían los participantes
según edad, género, país de origen, teniendo en cuenta los dos grupos
mencionados, por ser considerados en situación de vulnerabilidad86.
Esto es: un conjunto de jóvenes no acompañados, es decir, menores
de edad (16 a 21 años) que llegaron al país sin familia, y un número
menor de mujeres jefas de familia. Los grupos de refugiados entre-
vistados no conforman “una muestra representativa”, por lo tanto, no
podría aplicarse un criterio estadístico ni extrapolarse los comenta-
rios relevados a toda la población refugiada.
Las opiniones recogidas son significativas en sí mismas (no necesa-
riamente representativas, estadísticamente). En la tabla 1 se observa
el total de participantes desagregados por edad y género.

85. Investigación realizada con el Programa Graduados UBA del Instituto Gino Germani
(2003-2004). “Proyecto Recuperación Experiencias de Vida Emprendedores Refugiados”
(Prever), Diagnóstico de los Refugiados Emprendedores, ya citado.
86. Tomamos el concepto de vulnerabilidad social a partir de Roberto Pizarro (2001):
“Por una parte, la inseguridad e indefensión que experimentan las comunidades, familias
e individuos en sus condiciones de vida a consecuencia del impacto provocado por
algún tipo de evento económico-social de carácter traumático. Por otra parte, el manejo
de recursos y las estrategias que utilizan las comunidades, familias y personas para en-
frentar los efectos de ese evento”. Desde esta perspectiva, la vulnerabilidad no se acota
a la condición económica del individuo y enfatiza tanto las estrategias como los lazos que
lo vinculan con su entorno social como elementos fundamentales para lograr mejorar la
calidad de vida de las personas.

168
Tabla 1: Grupo de edad y género
Hombres Mujeres Total
Grupo de edad En cifras En cifras En cifras
En % En % En %
absolutas absolutas absolutas

16-24 21 51 4 10 25 61
25-39 5 12 6 14 11 27
40 y > 1 3 4 10 5 12
Total 27 66 % 14 34 % 41 100 %

Gráfico 1. Refugiados por país de origen


12

10

08

06

04

02

00
Argentina

Colombia

Paraguay

Senegal
Guinea

Guinea

Nigeria
Etiopía
Argelia

Liberia
Ghana

Bissau
Congo

Perú
Haití

Para el tercer paso se consideró apropiado el uso de una estrate-


gia teórico-metodológica que priorizó la conversación informal, con
preguntas orientadoras que fueron organizando las reuniones, los fo-
cus group (Kossoy, s.f.). Permitieron el análisis y el entendimiento de
un tema seleccionado en base a las características comunes del grupo
(género, edad, situación socioeconómica, etcétera). Esta metodolo-
gía permite obtener información a partir de lo que observa, comu-
nica y opina el destinatario desde su propia experiencia. Es decir, se
conoce la realidad como la cuenta el protagonista, lo cual posibilita
planificar estrategias de intervención para transformar aquello que él
considera necesario, así como pensar en los caminos para viabilizar
cambios en su percepción del contexto en el que está viviendo su
situación de refugiado.

169
Cada uno de los talleres del Diagnóstico participativo fue coordinado
por un facilitador, quien se mantuvo en su rol durante todos los en-
cuentros. El mismo utilizaba las preguntas para guiar la charla, incenti-
var la participación de todos los presentes y generar un clima distendi-
do que favoreciera la comunicación y la reflexión de los destinatarios.
A su vez, otra persona cumplió el rol de observador, es decir, toma-
ba apuntes tanto de las frases y comentarios de los refugiados como
de las actitudes, los gestos y las expresiones que acompañaban o no
las palabras. Este rol fue variando entre los miembros del equipo téc-
nico de la ong, de manera de enriquecer la observación de los grupos
(Vargas Vargas, 1995)87.
El cuarto paso fue la selección de temas. Tuvo como prioridad el
trabajo y lo cultural como parte de lo propuesto desde el año 2007,
cuando en la ong comenzó a pensarse en relevar “aspectos no habla-
dos habitualmente por los refugiados”. Si bien se definieron como
temas trabajo y cultura (actividades laborales y prácticas culturales
que desarrollan los refugiados en Argentina), la dinámica misma de
las reuniones hizo que se incorporara, a partir del surgimiento es-
pontáneo, la temática de la discriminación, el acceso a nuevas tecno-
logías, el derecho a la salud y los deportes.
El quinto paso fue el desarrollo de las discusiones grupales: algunas
de las preguntas a manera de disparadores para el abordaje de los
ítems planteados fueron:

→ ¿Qué hacen cuando no están trabajando? (Además de comer, dor-


mir, etcétera).
→ ¿Cuánto tiempo dedican a actividades generadoras de ingresos? Es
decir, a trabajar.
→¿Qué hacen en su tiempo libre?, ¿qué hacen para divertirse?, ¿a qué
juegan?
→ ¿Van al cine?, ¿qué ven o vieron últimamente?
→ ¿Qué les gustaría hacer en su tiempo libre?
→ ¿Conocen y utilizan habitualmente internet?

87. Se utilizaron algunas de estas técnicas para la presentación grupal y planteamiento


de temas.

170
→ ¿En dónde: casa, amigos, locutorio? Y ¿para qué usan principal-
mente internet?

Estas preguntas sirvieron como disparador para que los destinata-


rios fueran incorporándose al diálogo con el facilitador-coordinador
y para favorecer una actitud de intercambio ante las preguntas y que
toda persona pudiera expresarse libremente.
Un análisis parcial-preliminar de la información obtenida permitió
incorporar otras preguntas destinadas a los temas que se añadieron a
partir de la segunda reunión: discriminación y salud.
→ ¿Se sintieron discriminados alguna vez en Argentina? ¿Cómo?,
¿dónde?
→ ¿Quién te atiende cuando te sentís mal de salud? ¿Hospital?, ¿al-
gún servicio médico? ¿Conoces casos de atención y de personas con
enfermedades delicadas o portadoras de VIH?

Al igual que para los temas iniciales (trabajo y cultura), estas pre-
guntas no fueron en estilo de encuesta cerrada, sino a través de un
proceso de discusiones semiestructuradas.
El paso seis fue la sistematización de los resultados:

Situación actual y propuestas en cada uno de los temas trabajados


Situación actual/ Propuesta de los Propuesta de
Problemas identificados participantes acciones

→ Se detectaron varios → Realizar activida- 1. Establecer vínculos con


jóvenes que desarrollan des para refugiados otras instituciones que rea-
actividades culturales en y argentinos: licen actividades culturales
forma aislada y asistemáti- danza, fotografía, para ir derivando a las
ca. Entre ellas se pueden música, teatro, personas interesadas en
Actividades culturales

mencionar: danza y canto, entre otras. distintos talleres y que los


hip-hop, poesía y relatos → Participar en participantes se conecten
de vida. actividades que con otras personas con
→ No tienen información muestren la cultura intereses similares.
acerca de actividades de los distintos 2. Desarrollar algún taller
gratuitas donde realizar países de origen. vinculado con la música,
las mismas. → Hacer muestras por ejemplo, percusión o
→ Escaso tiempo para de platos típicos, teatro.
dedicarse a estas acti- dibujos de bande- 3. Difundir las actividades
vidades, necesidad de ras de cada país, realizadas para dar a
trabajar muchas horas. entre otros. conocer la temática de las
migraciones y del refugio.

171
De los participantes del → Conseguir lugares 1. Profundizar la informa-
Diagnóstico participativo: donde vender sin ción acerca del recorrido
→ 37 % se encuentra tener problemas laboral de los refugiados
desempleado (ver anexo con la policía. para conocer más de su
Trabajo) experiencia laboral.
→ 49 % vende en forma → Obtener un em- 2. Realizar talleres de
ambulante: el 51 % pleo fijo. sensibilización con empre-
en CABA; ello implica sarios acerca de la realidad
problemas con la policía → Capacitarse en de la población refugiada.
y el Gobierno CABA. El computación o 3. Establecer acuerdos con
49 % restante va a ferias idiomas (inglés). empresas que puedan ofre-
o lugares en provincia cer empleo formal-decente
de Buenos Aires, donde a los refugiados.
Trabajo

dicen que hay menos 4. Intensificar la capacita-


controles. ción en oficios en distintos
→ 13 % tiene trabajo ámbitos.
en blanco. De ellos, el 5. Promover la participa-
90 % surgió de talleres ción de mujeres y jóvenes
de orientación para el en temas de emprendi-
empleo. mientos.
→ 30 % participó de 6. Ampliar los “espacios
dichos talleres. De ellos, colectivos de comercia-
aproximadamente el lización”, donde varios
50 % no se presentó a la refugiados venden sus pro-
entrevista. ductos de manera colectiva
(ferias de economía social
y solidaria).
→ Imposibilidad de probar- → Organizar cam- 1. Incluir refugiados como
se en “grandes equipos peonatos de fútbol destinatarios en programas
de futbol” sin DNI. para refugiados. estatales orientados al
deporte.
2. Formar e incluir un
Deportes

equipo de refugiados en
campeonatos organizados
por otras ong.
3. Sistematizar y difundir
estas experiencias (textos,
fotos, etcétera, de su activi-
dad deportiva).
→ Quejas acerca de la → No se detectan 1. Establecer vínculos con
demora en la atención en propuestas. ong vinculadas con sida/
hospitales. enfermedades de transmi-
→ Desconocimiento sobre sión sexual para orientar en
personas que vivan con dicho tema en la población
sida. destinataria.
→ Acceso a compra de 2. Brindar, en una segunda
medicamentos antes que instancia, charlas/talleres
Salud

a consulta médica. orientadores, etcétera.


→ Buena atención del 3. Abordar, promover
parto y maternidad. esta problemática en
→ Confusión acerca de talleres y encuentros de
la obligatoriedad o no de capacitación, así como en
controles en salud. las actividades artístico-
culturales que puedan
implementarse.

172
→ Escaso acceso al uso → Conseguir un 1. Intensificar la parti-
de tecnologías: costo y espacio para usar cipación de los desti-
conocimientos. computadoras y natarios en los cursos
→ Uso de la tecnología acceso a internet de capacitación que se
limitado a lo lúdico. gratuito. ofrecen en los Centros de
→ Posibilidad en algunos → Utilizar computa- Formación Profesional y
Acceso a tecnologías

destinatarios de vincular doras con progra- otras instituciones.


la tecnología a activi- mas destinados a 2. Diseñar un proyecto
dades culturales, por grabar música. destinado al equipa-
ejemplo, la música. → Hacer curricu- miento y uso de salón de
lum vitae (CV) y capacitación.
buscar trabajo por 3. Resignificar el uso de
internet. la tecnología para que
lo visualicen como una
herramienta que puede
ayudarlos a buscar
trabajo, a expresarse, a
comunicarse, etcétera.

Experimentan discri- → Lugares de 1. Difundir la temática de


minación en su vida venta seguros: migraciones y refugio a
que puede atribuirse a ferias, locales y través de actividades que
diferentes factores: trabajo en blanco combinen generación de
→ Color/etnia. como salida a ingresos y actividades
→ Pobreza. la situación de culturales en ferias, espa-
→ Situación laboral: rela- pobreza. cios de comercialización,
Discriminación

ción con otros vendedo- culturales.


res ambulantes. 2. Explicar a los refugia-
→ Relación conflictiva dos que se debe mostrar
con la policía, etcétera. el documento de identi-
Sin embargo, todos dad cuando es requerido
destacan que esto no es por autoridad policial.
generalizado. 3. Incorporar a los espa-
cios de comercialización
la necesaria difusión por
vía de fotos, posters,
libros que aborden este
tema.

El paso siete fue el desarrollo de acciones implementadas desde el


diagnóstico. A partir de las propuestas, se comenzó a evaluar la po-
sibilidad de realizar actividades relacionadas con teatro y música, de
conseguir algún profesor que pudiera dedicarse a esta actividad con
los jóvenes refugiados. Para ello, se convocó a profesionales en el
área y en el mes de mayo comenzó el taller de teatro.
Al respecto, específicamente en actividades artísticas tales como el
teatro, se puede decir que los refugiados, en general, necesitan espa-
cios donde desarrollar vínculos sociales y expresar sus experiencias
de vida, que mejoren su integración en la comunidad local, pues:

173
... el arte es uno de los componentes tanto del patrimonio cultural al
que todos deberían tener acceso como de las necesidades que cada uno
tiene derecho a satisfacer. Si, además, reflexionamos desde la perspecti-
va del desarrollo local y de la construcción de marcos distributivos más
equitativos y solidarios, constituye, a nuestro juicio, uno de los medios
para contribuir al enriquecimiento cognitivo y expresivo de las pobla-
ciones excluidas, a la afirmación de su identidad, a su reconocimiento
e integración y al aprendizaje de la responsabilidad ciudadana (Blanc,
2006).

El paso ocho fue, en base al análisis detallado de resultados, estable-


cer prioridades a desarrollar y grupos destinatarios.

→ Trabajo
Intensificar acciones orientadas a la búsqueda de empleo decente
para jóvenes.
Difundir problemática de refugiados entre empresarios.
Promover la incorporación de jóvenes y mujeres refugiados a cur-
sos de oficios.
Ampliar los espacios de comercialización en lugares como merca-
dos y ferias cerradas.

→ Actividades culturales:
Iniciar actividades lúdico-artísticas tales como música, percusión y teatro.
Articular con instituciones dedicadas al tema para difundir la pro-
blemática del refugio.
Acompañar institucionalmente a refugiados y refugiadas en sus ac-
tividades artísticas.
Es sabido que muchas veces las necesidades apremiantes hacen que
las personas dediquen la mayor parte de su tiempo al trabajo, sin
siquiera pensar en las posibilidades que les brinda participar en acti-
vidades que les permiten estimular su imaginación y manejar valores
diferentes al de cambio. Generar proyectos desde la diversidad cul-
tural se cree que tiende a mejorar la calidad de vida de las personas,
pues revaloriza sus propios conocimientos, experiencias y prácticas
culturales que traen desde su país de origen, y que se mixtura y resig-
nifica con la experiencia cotidiana en Argentina.

174
Inicialmente, estas actividades estuvieron orientadas a un conjunto
de refugiadas (especialmente peruanas), así como a un grupo de jó-
venes africanos, varios de los cuales estuvieron dentro del grupo de
menores no acompañados.

→ Actividades deportivas:
Inclusión de refugiados en actividades deportivas de programas públicos.
Incorporación de jóvenes a un campeonato de fútbol conformado
por equipos de varias ong.
Acompañar institucionalmente un proceso de sistematización y di-
fusión de estas experiencias.
Durante las reuniones, donde se recogieron los gustos y las nece-
sidades de los refugiados, se detectó la importancia de promover la
incorporación de los mismos a diferentes actividades deportivas. La
principal demanda fue la de fútbol y las actividades planificadas a
partir del diagnóstico estuvieron especialmente orientadas a los jó-
venes africanos. A partir de esto, la propuesta fue recuperar la vin-
culación con una ong dedicada al fútbol de personas en situación de
calle (para satisfacer de inmediato las posibilidades de los futbolis-
tas) y, por otro lado, sensibilizar sobre la importancia de activida-
des deportivas integrales, lo cual es un componente vinculado con
el tema salud.

→ Acceso a tecnologías:
Promover la participación de refugiados en cursos de computación
en Centros de Formación Profesional del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.
Viabilizar la comunicación de los refugiados con la familia que está
en su país de origen.
Intensificar la comunicación vía correo electrónico y la informa-
ción a través de internet con los refugiados.
Buscar recursos para financiar el proyecto de equipamiento de la
sala de informática.
A partir de que se detectó que algunos refugiados utilizaban tecno-
logías accesibles para editar sus CD de música y que otros concurrían
habitualmente a locutorios para confeccionar el CV en su recorrido

175
de búsqueda de empleo, se comenzó a pensar en la posibilidad de dar
respuesta desde la institución a esta necesidad.

→ Discriminación:
Al igual que con el tema trabajo, el destinatario directo es todo el
conjunto de refugiados y refugiadas, pues “la discriminación no dis-
crimina”. Se desarrollarán acciones orientadas a plantear el tema en
diferentes espacios públicos y ámbitos institucionales.

→ Acceso a salud y problemática del sida:


Explorar vínculos con ong o especialistas en salud para el abordaje
del tema.
Informar del tema a refugiados vía carteleras en oficina y por la red
de correos electrónicos.
Abordar esta problemática a partir de actividades de capacitación.
Fue el tema al que se mostraron más reticentes los refugiados. Las
respuestas fueron evasivas y los comentarios en general escasos. Es-
pecíficamente, sobre el conocimiento del VIH pareció que no qui-
sieron explayarse, al menos con la claridad y firmeza respecto a los
otros temas abordados. Las diferencias interculturales aparecieron
claras en estos casos. Fue interesante relacionar con la geografía y
cada persona fue diciendo “dónde estaba su país” en un mapa, lo cual
permitió distender y dejar temas sensibles para otra ocasión.

Ubicando su país en el mapa.


Fotografía de Equipo Mirares.

176
Registro de lo expresado en los grupos focales

Primera reunión por el Día Internacional de la Mujer, 11 de mayo de 2008


Cine debate: Mi gran casamiento griego
Fueron convocados 30 refugiados, entre hombres y mujeres, para
participar de la actividad que consistió en compartir una película a
manera de dispositivo para motivar la charla sobre distintos temas
y plantear los objetivos de los grupos que se reunirían a partir de
entonces, si existía acuerdo. Asistieron 17 personas de distintos paí-
ses: Perú, Colombia, Argelia, Congo, Haití, Paraguay y Argentina; de
ellas, el 70 % eran mujeres.
Uno de los temas destacados fue la necesidad de construir lazos
afectivos, es decir, que la gente necesita vincularse a partir del amor
hacia el otro, como se mostraba en la película.
Algunas de las propuestas que surgieron de los participantes fue-
ron: danza, una feria de comidas típicas de cada país y teatro. Cada
una con 10 interesados y, en menor medida, canto, cine y dibujo.

Segunda reunión, 10 de abril de 2008


Participantes: jóvenes refugiados africanos no acompañados. Asistieron
a la misma 5 jóvenes provenientes de Liberia, Ghana, Nigeria y Etiopía.
Aspectos generales: en la reunión participaron los jóvenes mencio-
nados y tres integrantes de ong. La misma se llevó a cabo en un am-
biente distendido donde todos compartieron refrigerio.
Se los notaba cómodos y se expresaron libremente. Todos los jóve-
nes se conocían entre sí, lo que resultó positivo porque charlaban en-
tre ellos con tranquilidad, pero también generó conversaciones entre
algunos participantes que por momentos distrajeron la conversación
grupal. La duración de la misma fue aproximadamente de una hora.
La reunión comenzó utilizando como disparador la temática de las
migraciones en Argentina. Se relató a los jóvenes acerca de los es-
clavos negros que arribaron al país y cómo ellos habían peleado en
diferentes batallas por la independencia.
Luego, un joven de Ghana preguntó quién era “una persona que está
en todas las banderas, en las marchas, como un general con gorra”;
cuando se le mostró la imagen del Che, otro de ellos lo reconoció
y le dijo quién era. Se le contó brevemente por qué aparecía en las

177
banderas y otro de ellos comentó el poder que tienen algunos países
sobre otros: “Estados Unidos quiere todo, por eso en Santa Helena los
africanos pagamos para ir, los otros no”. Otro de los jóvenes, entonces,
dijo que era parecido “a lo que pasó acá en Malvinas; Estados Unidos
dio armas a Inglaterra”, haciendo referencia a la guerra de Malvinas.
También un refugiado preguntó por qué en Argentina ”tiraban a la
gente desde aviones”, y dijo que lo había escuchado en la televisión.
Esto parece denotar la confusión que tienen algunos jóvenes con
respecto a temas de historia, geografía, etcétera. Es decir, tienen co-
nocimientos fragmentados y en ciertos casos parecen muy interesa-
dos en adquirir más información, por eso escucharon atentos aque-
llo que pudo explicárseles dentro de ese espacio.
Temas abordados:

→ Actividades culturales:
Ante las preguntas orientadas al teatro, los comentarios también
fueron positivos. Les gustaría escuchar cómo es, mostrar sus cultu-
ras. Solo uno de ellos dijo que “el teatro es para gente como ustedes
(señalando a los coordinadores del diagnóstico), así, gente grande”,
terminó entre risas con los demás jóvenes.
Se les comentó la experiencia de un grupo de teatro popular en una
pequeña localidad de Buenos Aires y, ante la explicación de que aquí
no sería igual –haciendo referencia a la cantidad de gente que hay en
el barrio de Once–, uno de los jóvenes liberianos defendió espontá-
neamente: “ese es mi barrio, yo vivo acá”.
También se les explicó que no es necesario en una actividad de tea-
tro que todos actúen, sino que pueden escribir el guion, musicalizar,
hacer la escenografía, etcétera. Esta propuesta fue bien recibida, pues
no a todos les interesaba actuar. Entonces un joven etíope, con timi-
dez, explicó que a él le gusta escribir y tiene un libro en su propio
idioma que relata “la historia de una persona que tuvo que irse de
su país y llegó a Argentina”; el mismo no está terminado, él sabe que
aún tiene que traducirlo al castellano y “falta contar la parte de la
historia donde persona que vive acá” (Jelin, 2002)88.

88. “La obtención del dato supone la intervención (mediación) de los sujetos que recuer-
dan, registran y transmiten esos recuerdos”.

178
→ Acceso a tecnologías:
Los jóvenes mostraron su curiosidad acerca de la posibilidad de “de-
sarrollar actividades culturales”; se les explicó en qué consistían estas
acciones, entendiendo que, seguro, ellos ya las realizaban, sin conocer
que ese era el nombre. Entonces, un refugiado mostró un CD con
música hip-hop que grabó en un estudio, él mismo comentó tam-
bién que sabe bailar y “puede enseñar a bailar porque, acá, argentinos
no bailan”. Los demás refugiados se mostraron muy interesados en el
tema.
El joven aseguró que podía trabajar en la edición de otros CD y que
para usar como “soporte base de sonidos del hip-hop era suficiente
un equipo, una PC (N. del E.: computadora)”.

→ Trabajo:
La situación de estos jóvenes con respecto al trabajo es variada: solo
uno no está trabajando. Vendiendo bijouterie, uno de ellos tuvo pro-
blemas con la policía en Once y solo lo hace lo fines de semana en
ferias en distintas provincias. Además, se encuentra en el proceso
de ingreso en un trabajo en relación de dependencia. Otro vende en
dos ferias en provincia de Buenos Aires; dos de ellos venden en dis-
tintas zonas de CABA donde “arreglan con la policía para que no los
molesten”, aunque reconocen que esto es cada vez más difícil. Todos
acuerdan en que vender en la calle es difícil por la policía, pero tam-
bién por los otros vendedores dado que, muchas veces, “si yo vendo
y ellos no, llaman a la policía, no dejan que todos vendamos bien”,
comentó uno de los jóvenes. Situación que no les resultó ajena a los
demás que intercambiaron comentarios al respecto89.

→ Deportes:
Todos los participantes consideraron al fútbol como una actividad
que los divierte y les gusta hacer. Algunos hicieron comentarios

89. La situación de los vendedores ambulantes en CABA ha ido empeorando a partir del
cambio de gobierno en diciembre de 2007. Si bien el Código Contravencional no se ha
modificado, los controles son más estrictos y esto se observa en los comentarios de los
trabajadores. A este respecto podemos mencionar la situación vivida por cinco jóvenes
africanos no acompañados, entre 19 y 22 años, que fueron detenidos en una situación
confusa por ocupar el ingreso a la estación de trenes de Once, que derivó en hechos de
violencia.

179
acerca de tomarlo como una actividad profesional, pero acordaron
en que “muy pocos pueden, por los papeles…”, haciendo referencia al
certificado de residencia precaria con el que se identifican.
Se les ofreció la posibilidad de realizar un curso de arbitraje don-
de, una vez aprobado, pueden trabajar en partidos de fútbol en ligas
infantiles. Dos de ellos se mostraron muy interesados y dispuestos a
asumir la responsabilidad de ir a clases90.

→ Discriminación:
Si bien este tema inicialmente no fue propuesto, ellos mismos lo
plantearon en relación a sus vínculos tanto desde el trabajo como
desde lo social, en este caso con las mujeres. Uno de ellos contó que
“las chicas no discriminan, pero una vez cuando estaba caminando
con una rubia por la calle nos gritaban taxi; yo no entendí, ella me
explicó por qué”91.
Al respecto, otro joven comentó que “si no tenés plata para invitar a
la chica a salir, no se puede, no quieren”, aunque aclaró que “no todas
son así…”.
Si bien todos asentían lo expresado, mientras comentaban entre
ellos sobre las chicas, uno de los jóvenes sintetizó diciendo: “Los ar-
gentinos no discriminan por el color de piel (señalándose él mismo),
sino por pobreza”.

Tercera reunión, 17 de abril de 2008


Participantes: jóvenes africanos no acompañados. 9 varones prove-
nientes de Liberia, Nigeria, Guinea y Congo, más 3 mujeres y 2 hom-
bres jóvenes haitianos, entre 16 y 24 años de edad.
Aspectos generales: en la reunión participaron los jóvenes men-
cionados y solo algunos de los que asistieron se conocen entre sí;
es por esto que hubo un primer momento de presentación de cada
uno, y fue lento el proceso de escuchar y hablar en grupo. Algunos
llegaron con la reunión empezada, incluso jóvenes que no habían

90. Si bien los dos jóvenes se mostraron interesados, uno de ellos decidió no participar
porque la sede para el curso se encontraba en Parque Roca: “Es muy lejos, no me gusta
ir donde no conozco”. El otro joven comenzó a cursar y manifestó estar muy conforme.
91. El refugiado dijo: “Taxi es porque ella rubia amarillo y yo negro”, como los taxis de Buenos
Aires.

180
sido invitados directamente, pero que acompañaban a algunos de
los convocados; por esta razón otro de los jóvenes les comentaba qué
se había charlado hasta ese momento. Este proceso no siempre se
llevó adelante con dinamismo, sino que produjo ciertos “cortes” en
la reunión. También se generaron conversaciones entre algunos par-
ticipantes que por momentos distrajeron la conversación grupal. La
duración de la misma fue aproximadamente de una hora y media.
La reunión comenzó como en alguna de las anteriores, utilizando
el tema de las migraciones en Argentina como disparador. Uno de
los jóvenes haitianos hizo comentarios sobre la independencia de su
propio país y de los negros que habían participado.
También hicieron comentarios sorprendentes con respecto a sus
países de origen, como ser: “En mi país (Haití) no se ve gente dur-
miendo en la calle”.
Temas abordados:

→ Actividades culturales:
Uno de los primeros disparadores que se utilizó fue el cine; algunos
comentaron que les interesan “películas que hablan sobre cultura,
sobre negros, como Diamantes de sangre. Varios acordaron con este
tipo de películas. Sin embargo, uno de los jóvenes proveniente de
Nigeria dijo entre risas: “Cine para nenas, a mí no gusta el cine, no es
real, único real fútbol”.
Las mujeres participantes solo mostraron interés en la danza, inclu-
so pidieron guardar uno de los folletos mencionados.
Uno de los jóvenes africanos comentó que escribe poesía de amor:
“... y también empecé algo sobre mi historia”. Otros también se mos-
traron interesados en escribir una autobiografía.
Una de las mujeres haitianas propuso “probar comidas de distintos
lugares; yo no sé qué comés vos”. Y agregaron que “para hacer society
necesitas juntar todos una vez por semana porque acá en Argentina
no hay”. La mayoría se mostró interesada en hacer reuniones donde
ellos se juntaran y pudieran hacer alguna actividad en conjunto. Uno
de los haitianos dijo: “Estamos positivos para mostrar cómo es cul-
tura de nosotros”.
También un joven congoleño sugirió: “Tenemos que crear una aso-
ciación africana donde nosotros juntar”. Y otro de los jóvenes, prove-

181
niente de Guinea, agregó: “Tenemos que hacer algo que nos dé res-
peto, vender anillos con paraguas no da respeto, por eso hacer algo
para ganar respeto y aprender, podemos hacer linda historia juntos”.
Y agregó: “Algo importante no solo para africanos, también para ar-
gentinos”. Aunque no pudieron ser claros con respecto a qué cosas
son importantes, todos parecieron acordar en que vender bijouterie
no lo era (paraguas es la sombrilla donde exponen la bijouterie que
venden).

→ Acceso a tecnologías:
La música fue otro de los temas que se trataron; si bien ninguno de
ellos escucha rock o música de Argentina, la mayoría acordó con el
hip-hop y el regeattone: “El regeattone africano y no el que se escu-
cha acá”, destacó uno de los participantes. Otro de los jóvenes, de
Congo, comentó que canta “Hip life como hip-hop, pero de África”.
Y uno de sus amigos contó: “Año pasado en Parque Lezama nos jun-
tamos para cantar y bailar como con quince personas; algo así está
bueno para nosotros africanos, juntar para hacer algo”. Estos jóvenes
escriben y cantan sus propios temas, incluso hacen las bases musica-
les ellos mismos con una computadora.

→ Discriminación:
Este tema no fue inicialmente propuesto en el diagnóstico, sino que
los mismos jóvenes lo plantearon. Por ejemplo, uno de ellos que dijo
jugar fútbol 5 con sus paisanos, afirmó: “Argentinos con nosotros
tiene miedo, no hacen equipo”.
Otros dijeron que la discriminación era una constante al andar por
la calle: “Eh, negro, volvé a tu país”. O preguntas como: “En África,
¿no hay comida?”, en alusión a que ellos tenían que venir a vivir a
Argentina. Una de las mujeres haitianas comentó: “Aquí hay mucho
racismo, pero no todo el mundo”. Ante esto, uno de los jóvenes afri-
canos dijo: “Todos los blancos discriminan negros”. Sin embargo, se
escuchó a otros que acordaron con la idea de que “no todos los blan-
cos son iguales”.

182
→ Salud:
Algunos de los jóvenes africanos comentaron que no quieren ir al
hospital porque, para que los atiendan: “Tener que esperar mucho,
y después te dan papel para ir a comprar”. Otro refugiado aseveró la
idea diciendo: “No hospital, yo voy farmacia y compro pastilla”.
Solo una de las jóvenes haitianas relató una experiencia positiva en
relación al nacimiento de su bebé, desde el trato de las enfermeras
y los médicos para con ella y la atención primaria para con su hija.
La mayoría de los participantes dijeron no conocer a ninguna per-
sona con sida. En ese momento pudo detectarse cierta incomodad,
pues la mayoría no opinó sobre el tema.

Cuarta reunión, 24 de abril de 2008


Participantes: jóvenes africanos no acompañados. Asistieron a la misma
5 refugiados provenientes de Liberia, Guinea Bissau, Senegal y Haití.
Aspectos generales: La actividad comenzó con preguntas relacio-
nadas con aspectos de la vida cotidiana, las cuales fueron contesta-
das amablemente por los participantes. Por ejemplo, si se comunican
habitualmente con sus familias y de qué manera lo hacen. Al ser un
número reducido de participantes se generó un clima de confianza
y un diálogo fluido.
Temas abordados:

→ Actividades culturales:
La escritura fue uno de los disparadores trabajados. Uno de los jó-
venes, proveniente de Guinea Bissau, comentó que “está escribiendo
su autobiografía en lengua árabe”. Otro de ellos agregó que escribe y
canta hip-hop.
Con respecto al teatro, el joven liberiano dijo: “a mí no gusta el teatro,
yo vi en la tele, son cosas viejas, se visten con ropa vieja, eso no gusta a
mí, solo gusta fútbol”. A partir de ese comentario, tomó la palabra uno
de los jóvenes haitianos que tiene conocimiento de teatro y explicó
las diferencias que existen dentro del género teatral: teatro clásico y
moderno. Además contó que tiene mucho interés en la actuación, en
especial en el teatro crítico que hace hincapié en la comunicación no
verbal. “Uno, a través del teatro y las expresiones culturales, puede
hacer la representación de la vida y de ahí leer la realidad”.

183
Ese mismo joven haitiano manifestó tener una obra escrita llamada
Mierda mi país, en la cual expone su mirada acerca de Haití en varios
aspectos: político, económico y social.
A partir de ello, los jóvenes cambiaron su postura acerca de la temá-
tica y se mostraron mucho más interesados que al comienzo de la re-
unión. Manifestaron estar de acuerdo en juntarse con otros jóvenes
para hacer una actividad con motivo del Día del Refugiado.

→ Acceso a tecnologías:
Este fue el primer tema desarrollado a partir de que se les preguntó
cómo se comunicaban con sus familias distantes. Así se confirmó
una vez más que una buena cantidad de refugiados usa internet habi-
tualmente para comunicarse y para estar actualizados de la situación
del país de origen.
También permitió escuchar historias muy tristes, como la de algún
joven refugiado que aseguró no tener ningún pariente vivo: ni pa-
dres, hermanos o círculo familiar ampliado.

→ Discriminación:
Uno de ellos comentó que la mamá de su novia le pidió que se hiciera
un análisis de VIH como condición para estar con su hija. Luego,
agregó: “Me lo hice tres veces el análisis y las tres me dio bien”. Este
análisis lo hizo en un lugar privado donde lo envió su suegra. Para él,
fue debido a su “raza y ser refugiado”.

→ Salud:
Algunos de los refugiados comentaron que “a todos les hacen análi-
sis cuando llegan a Argentina”, pero no quedó claro cómo ni dónde,
y no se continuó indagando sobre el tema.
Uno de los jóvenes mostró un palito seco que tenía en un bolsillo
y comentó que lo utilizaba para limpiar sus dientes, explicando que
esta era una costumbre de su país, algo que los identificaba. Indicó:
“Con eso no tenés problemas con dientes y boca, nunca te va a doler,
boca sana”. Y ante la pregunta acerca de dónde lo había conseguido,
señaló hacia afuera, “en cualquier lado”, respondió.

184
Aprendizajes que deja la experiencia
El Diagnóstico participativo dejó algunos aprendizajes, entre los que
se resumen los siguientes:
→ El abordaje de las temáticas en salud mostró, en la mayoría de los
destinatarios, enojo, desconocimiento y vergüenza; esto impidió
la profundización y la posibilidad de que los propios participantes
aportaran información relevante, principalmente en temas tales
como sida y enfermedades de transmisión sexual (Astorga y Van der
Bijl, 1991)92.
→ Sobre el tema específico (salud-VIH) existen limitaciones de co-
nocimientos por parte del equipo que realizó el diagnóstico y esto
pudo haber sido percibido por los refugiados, contribuyendo a la
poca información aportada.
→ Aproximadamente, el 60 % de las mujeres hizo observaciones re-
feridas al rol más tradicional de la mujer, como aquellas vinculadas
con la cocina; esto hace que resulte difícil que se visualicen en acti-
vidades relacionadas con la posibilidad de capacitarse y realizar tra-
bajos fuera del hogar.
→ Otros inconvenientes tales como la impuntualidad de los refugia-
dos, el escaso dominio del idioma en algunos casos o la timidez ex-
trema en otros, hicieron lento el proceso y que debieran repetirse
consignas o explicarse reiteradamente lo mismo.

OBSERVACIONES SOBRE LAS TRAYECTORIAS LABORALES


DE MUJERES REFUGIADAS EN ARGENTINA
Presentación
La investigación acá presentada93, de la cual a continuación se com-
parten algunas observaciones, se plantea estudiar el itinerario labo-
ral de un conjunto de mujeres migrantes que en su gran mayoría
se vieron forzadas a abandonar sus lugares de origen y, a partir de
esa situación, reconstruir sus condiciones de existencia en un nuevo
territorio. Estamos hablando de mujeres refugiadas como una de las
categorías en las que se clasifica a las personas migrantes y se está

92. “El diagnóstico participativo es parcial, no puede abordar todo el conocimiento. Está
basado en la teoría, pero desemboca en conclusiones de aplicación práctica”.
93. La investigación forma parte de los seminarios cursados para el doctorado en Cien-
cias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

185
ubicando el eje del trabajo en las actividades económicas de un con-
junto de estas trabajadoras, aunque ellas mismas a veces no se reco-
nozcan como tales (africanas, peruanas), emigradas principalmente
durante la década de instauración neoliberal a fines del siglo XX y
primeros años del XXI, cuando se realizó el estudio (MyRAr, 2008).
Para abordar la problemática de la población que pasa por expe-
riencias de movilidad forzada resulta hoy día necesario articular
enfoques interdisciplinarios que permitan profundizar en aspectos
puntuales (demográficos, políticos, económicos, etcétera), sin per-
der de vista que el fenómeno es complejo y las miradas parciales se
enriquecen con el aporte desde ámbitos múltiples. De alguna ma-
nera, se trata de hacer como las migrantes que refuerzan sus hábitus
en el nuevo territorio, a la par que incorporan elementos nuevos a su
trayectoria vital, para formar su nueva imagen mundo. Las masivas
corrientes migratorias llegaron al país principalmente desde Europa
durante los siglos XIX y XX, coincidiendo en parte con crisis econó-
micas posguerras y atraídas por el fenómeno de un país con extensa
superficie y que se incorporaba al contexto internacional a través de
un modelo agroexportador, que necesitaba mano de obra para su rea-
lización efectiva en el contexto de la división y especialización que las
potencias centrales definieron en ese entonces para los jóvenes países
de América. En ese escenario de progreso y optimismo, con la opu-
lencia que la elite de la generación del 80 mostraba al mundo, no tenía
cabida “la pobreza ni los signos de atraso o barbarie” de poblaciones
como las llegadas de África o las de los pueblos originarios, que fue-
ron mayoritariamente ignorados en la historiografía nacional. Poco
se difunde acerca de la población negra, que llegó a conformar entre
un 47 % y un 52 % de los habitantes de algunas provincias, según
los primeros censos. Las luchas de la independencia, enfermedades
varias y la guerra de la Triple Alianza (Uruguay, Brasil y Argentina
contra Paraguay) contribuyeron a la brutal reducción de la primera
población que después de los conquistadores españoles llegó al Vi-
rreinato del Río de la Plata: los esclavos que fueron traídos desde An-
gola y Congo para los trabajos de la colonia y que lograron su libertad
a partir de sucesivas etapas de la gesta de la independencia.
Para “la historia oficial, tradicional y difusora del sentido común”,
los inmigrantes de ultramar que llegaron con el auge del modelo

186
agroexportador de la Argentina del primer centenario son “los úni-
cos y verdaderos migrantes”: blancos y en su mayoría hombres.
Menos conocida aún es la situación de la mujer esclava, migrante
y negra. Mucho tiempo después pudo difundirse, hablarse y “verse”
esta migración. Como han expresado algunas voces internacionales
del feminismo negro: “La condición inicial del trabajo esclavo creó
el contexto para el trabajo intelectual de las mujeres negras” (Co-
llins, 1990), con lo cual se ve reforzada la opresión actual a partir
del predominio de imágenes donde la mujer aparece exclusivamente
asociada a su condición de esclava.
Según diferentes aproximaciones teóricas feministas, se reconoce
que las “desigualdades de raza, clase y género producen experiencias
diferentes y que las mujeres tienen una relación específica de raza y
de clase con el sistema sexo/género” (Baca Zinn, Weber Cannon y
Thornton Dill, s.f.).
Seguramente, el estudio en profundidad de la situación de estas mi-
graciones casi desaparecidas es una deuda de las ciencias sociales en
Argentina. La zona de contacto, el espacio donde se encuentran pue-
blos originariamente distantes entre sí y que establecen relaciones
conflictivas, pero duraderas, podría arrojar luz sobre algunos aspec-
tos de la historiografía nacional (Pratt, 2004).
Los movimientos migratorios que se registran en Argentina en las
últimas décadas parecen constituir un ejemplo de los cambios sus-
tanciales y relativamente rápidos que están experimentando las ciu-
dades latinoamericanas, transformaciones que se extienden al resto
de la configuración regional y nacional. Se trata de un fenómeno
mundial, de mayor alcance, a partir de los cambios globales en la
economía, y las relaciones interestatales y “ampliación de la ciudada-
nía”, que algunos autores identifican como una tendencia de hecho
creciente, aún por encima de las cuestiones formales y administrati-
vas (Mezzadra, 2005).
En ese sentido, el trabajo que aquí se presenta es producto de la
sistematización de un conjunto de entrevistas y de prácticas de ob-
servación participante sobre una experiencia con poblaciones des-
plazadas desde diferentes países que procuran una inserción laboral
en Argentina, en especial en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires y

187
el conurbano bonaerense que rodea a la misma, a través de diferentes
actividades de producción y comercialización.
Las entrevistas y visitas a los lugares de trabajo (ferias, talleres de
fabricación de artesanías, hornos de alfarero) se concretaron a fina-
les del año 2007 y comienzos del año 2008, cuando la mayoría de
las mujeres a que se hace referencia se incorporaron al proceso de
trabajo autónomo y de economía solidaria, en torno al programa de
microcréditos y a la organización que se fue produciendo alrededor
de las ferias y otras experiencias generadas desde las instancias gu-
bernamentales, pero como consecuencia, también, de una dinámica
participativa de la sociedad previa a la crisis de los años 2001-2002.

Manos de artesana alfarera.


Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.

Desde diferentes lugares del planeta fueron llegando al país


migrantes de distintos orígenes y motivación en la década del 90.
La convertibilidad, como fenómeno económico-social por el cual un
peso nacional era equivalente a un dólar de Estados Unidos, atrajo
gran cantidad de personas de diferentes países que migraron hacia la
Argentina del modelo neoliberal, 1990 a 2002, el último, año en que
estalla la crisis (Lacarrieu, Isla y Selby, 1999).

188
Ya no fue el modelo agroexportador del siglo XIX y principios del
XX ni el proceso de sustitución de importaciones de mediados del
siglo XX, el fenómeno que atrajo la llegada de personas para trabajar
en esos procesos. Con el modelo neoliberal fueron las ventajas de
cambio de la actividad económica vinculada a los servicios y la co-
mercialización lo que permitía enviar remesas en dólares al país de
origen, uno de los aspectos que se puede mencionar para explicar las
llamadas migraciones recientes94.
La última década del siglo XX en Argentina fue propicia para atraer
un tipo de migrantes, por ejemplo, africanos que se sumaron a las
migraciones de los países vecinos de Bolivia y Perú y, en menor
medida (pero creciendo últimamente), colombianos que llegaron
huyendo del largo conflicto político-militar de su país. Se trata de
desplazados desde sus lugares de origen que comienzan a rehacer su
itinerario laboral en Argentina.

Movilidad humana, un asunto de mujeres


Los estudios migratorios, en general, no han sido generosos en el tra-
tamiento de la situación de la mujer, pues históricamente se la asoció
como “algo más de lo que traían los trabajadores migrantes (hom-
bres)”. La especificidad de dichas migraciones ha sido puesta en duda
y, sin embargo, “que las hay, las hay, migrantes mujeres hubo y hay”95.
Por lo tanto, en este trabajo se han incorporado análisis que abordan
dicha realidad, intentando no caer en los enfoques individualistas
que asocian a la migración como una decisión exclusivamente per-
sonal ni tampoco en perspectivas macroestructurales que, en muchas
ocasiones, se reducen a cifras y estadísticas migratorias.
“El refugiado es él”96 se ha recogido en varias ocasiones al conver-
sar con mujeres que vivieron muchas veces las mismas situaciones
de peligro en el país de origen, que vinieron junto o traídas por el

94. Como parte de la investigación se encontró que hay mujeres que pasaron del campo
a la ciudad a trabajar en industria textil (Perú). Al llegar a Argentina, en pleno auge del
neoliberalismo, pasaron a vender ropa. Con la incipiente reindustrialización que se está
produciendo en el país después de la crisis, vuelven a trabajar en talleres de producción
textil, de camisas y distintos tipos de vestimenta.
95. Testimonio obtenido en entrevistas con refugiadas.
96. Testimonio de una mujer refugiada que pone el énfasis en que “el refugiado es el
hombre…” .

189
migrante (hombre), pero que no se reconocen a sí mismas con la
identidad de refugiadas.
Si se acepta que existen cambios que afectan la subjetividad y que
“la identidad es el intento siempre renovado e inacabado de poner
en sentido y totalizar las experiencias”, este trabajo se encuentra en-
marcado en la posibilidad de captar la lógica de las percepciones del
sujeto mujer, migrante y emprendedora a través del estudio de sus
recorridos laborales (Catanzaro, s.f.).
En la síntesis entre identidad (asociada al origen, al “primer lugar
de procedencia”) y “participación en el mundo cultural” (socioe-
conómico) se forma el sujeto. “El problema de la identidad apare-
ce cuando se la pierde”, plantea desafíos no solo apasionantes por
los contenidos teóricos, sino además conflictos existenciales y más
puntualmente problemas prácticos de cómo abordar el trabajo con
poblaciones migrantes (Robin, 2005).
Teniendo en cuenta los diferentes enfoques sobre las cuestiones de
movilidad humana, no se ha considerado pertinente para este caso
partir de los análisis migratorios clásicos, por los cuales se estudian
flujos de personas desde un lugar a otro en busca (más o menos con-
ciente) de mejores condiciones de vida, ni del relato individual de
mujeres trabajadoras migrantes.
En este estudio se intenta indagar acerca de su capacidad de vin-
cularse con el trabajo como mecanismo de generación de ingresos;
se quiere expresar que existe continuidad-ruptura en su trayectoria
aquí-allá y que dichos ejes se podrán enfocar considerando la espe-
cificidad del caso: se trata de movilidad laboral femenina.
Sobre dicho itinerario se centrará el análisis: describir y comprender
cómo, dónde y de qué manera trabaja un conjunto acotado de refugia-
das que son emprendedoras y así logran llevar adelante su situación.
En ese sentido, es oportuno recordar que la migración es una realidad
vigente a escala global (con lo cual Argentina es un caso “necesario”
como cualquier otro), que es un hecho social que se manifiesta con
mayor intensidad a partir de los cambios tecnológicos, de la caída
del esquema fordista de organización del trabajo y la economía.
Por supuesto, además de los condicionamientos locales (guerras y
persecuciones) existió un contexto local actual para la recepción de
poblaciones de migrantes forzados tales como son los refugiados:

190
la posibilidad de enviar remesas con un cambio que garantizaba
dólares de remuneración por la venta informal en la vía pública. Y,
posteriormente, la doble posibilidad de una ley de migraciones y otra
de refugio que garantizaba tranquilidad y acceso, al menos teórico,
a derechos y una cierta reactivación de la economía que permitía
el consumo de sectores populares dentro de los cuales la población
estudiada se desenvolvía.

Itinerarios para buscar sentido a lo relevado


En una primera etapa de esta investigación se propuso caracterizar
la situación socioeconómica de dicha población (desplazados pro-
venientes de más de veinte países diferentes); con el transcurso de
los meses debió redefinirse para conocer con mayor profundidad y
detalle los recorridos de algunos de los entrevistados desde que se ini-
ciaron laboralmente hasta el momento del estudio, en la crisis abierta
que sufrió Argentina a partir de los años 2001 y 2002.
Como parte de la investigación se analizaron alrededor de 60 en-
cuestas, orientadas a dar respuesta al problema planteado, a conocer
con más profundidad la realidad en la que se desenvuelven los mi-
grantes y refugiados. Esto es:
→ Comparar la situación socioeconómica (ingresos y estrategias de
sobrevivencia) en su país (allá) y cómo lo hacen ahora (acá)97.
→ Detectar las redes y asociaciones en las que se encuentran organi-
zados los refugiados (redes preexistentes), donde el papel de la mujer
ha sido claramente visualizado en diferentes actividades, lo cual fue
dando origen a pensar en proponer la conformación de ferias entre
ong y el Estado.
→ Detectar aptitudes, habilidades y capacidades laborales (empren-
dedoras) de las refugiadas, es decir, el aspecto vinculado con la pers-
pectiva del trabajo98.
Se consideró a cada una de las unidades socioeconómicas (los em-
prendimientos) de los migrantes refugiados como la unidad de aná-

97. “Soñadora, triunfadora, así me defino porque visualizo mi gabinete montado igual que
allá y lleno de clientes felices...” (entrevista a refugiada).
98. “Yo me digo emprendedora porque no me gusta conformarme, yo salgo y trabajo de
lo que sea. No me pongo obstáculo alguno...” (testimonio de una migrante recogido en
el trabajo de campo).

191
lisis de la investigación en curso: pequeños talleres textiles familia-
res, puestos de venta callejera, emprendimientos gastronómicos de
cocina típica de cada país, entre otros.
Como parte del trabajo de campo se realizaron observaciones par-
ticipantes durante varios domingos en las ferias donde se exponen
y venden sus productos, así como en los talleres de capacitación, las
reuniones de evaluación, jornadas de intercambio de experiencias,
rondas de negocios, etcétera.
El análisis de una primera ronda de entrevistas a mujeres trabaja-
doras refugiadas realizada durante los meses de abril a noviembre de
2004 permitió confirmar una dispersión de orígenes y trayectorias
laborales.
A partir de esto, por cuestiones metodológicas se tomó la decisión de pro-
fundizar en una segunda ronda de entrevistas con dos grupos de mujeres:
a) provenientes de diversos países de África (aún sabiendo que es un
agrupamiento convencional y no consultado con las propias refugiadas).
b) provenientes de Perú, país más cercano geográfica e histórica-
mente, con el cual existen corrientes migratorias anteriores.

Ambos grupos difieren entre sí. El problema de la diferencia se sabe


que es recurrente en las ciencias sociales. ¿Qué es lo que difiere?
¿Quién difiere?
“¿Por qué me ven como diferente?”, preguntó una rubia joven pe-
ruana cuando se le consultó acerca de cómo sentía que la veía la gen-
te en Argentina… “¡Por mi voz!” (Derrida, 1971).
En ese sentido resultó ilustrativo que “el migrante, antes de ser in-
migrante, siempre es primero un e-migrante” y que “los estudios
sociológicos de la migración deben empezar no desde el conocimiento
de la sociedad receptora, sino desde las comunidades que envían a
estos emigrantes, su historia, estructura y contradicciones” (Bourdieu
y Wacquant, 2000). De ahí, las entrevistas incluyeron un recorrido por
las experiencias laborales en los países de origen, pero se descartó la
posibilidad de construir perfiles de migrantes, como plantean autores
que han abordado el estudio de las migraciones laborales a escala macro,
construyendo solo provisorias tipologías de los emprendimientos que
llevan adelante (Ress y Nettles, 2000).

192
Entonces, atentos al enfoque metodológico adoptado99, la informa-
ción que aportan estas entrevistas debe leerse en términos de signi-
ficación y no de representación (necesariamente) de lo vivido como
trayectoria laboral de dichas poblaciones, es decir, no se espera ex-
trapolar ni hacer extensivas las conclusiones sobre lo trabajado, sino
(en todo caso) dotar de sentido dichas observaciones y análisis.

Interrogantes para continuar en la temática


→ En el conjunto de mujeres refugiadas emprendedoras de diferen-
tes países, a través de una precaria red establecida con el objetivo de
mejorar sus condiciones de trabajo, se observan pocas diferencias
entre refugiadas y migrantes. Y considerando su dinámica laboral,
en todo caso, parece ser el nomadismo una referencia común a va-
rios de los encuestados (Braidotti, 2003)100.
→ Los contactos comerciales que se verifican entre feriantes, los es-
fuerzos realizados para sostener dicha actividad y los pequeños re-
sultados obtenidos en general son de una precariedad que apenas les
permite sostenerse en la pobreza (a unos varios) y/o evitar caer en
la vulnerabilidad (a la mayoría). Podría tratarse de una estrategia de
sobrevivencia para no ser excluidos.101
→ Sin embargo, a partir de conversar reiteradamente el tema, des-
pués de evaluar “las virtudes del trabajo libre de la feria”, pudo re-
cogerse que, a pesar del nomadismo mencionado y de las prácticas
flexibles que parecen preferir muchos de los feriantes, la mayoría
reconoce que trabaja en estos lugares porque: “no tenemos otra po-
sibilidad sin caer en el aislamiento”, “sin que nos agarre la depresión”,
“sin que nos lleve la policía” y expresiones similares.

99. Triangulación de información, entrevistas e intervención de campo, con fuentes bi-


bliográficas que propone la metodología cualitativa, sin intentos de establecer hipótesis
ni teorías explicativas, sino únicamente describir el caso y compartir los aprendizajes
que deja.
100. “El nómade no representa la falta de un hogar ni el desplazamiento compulsivo,
es más bien una figuración del tipo de sujeto que ha renunciado a toda idea, deseo o
nostalgia de lo establecido, expresa el deseo de una identidad hecha de transiciones, de
desplazamientos sucesivos, de cambios coordinados, sin una unidad esencial y aún...
contra ella”.
101. “Soy trabajadora, pero con mucho deseo de superarme, de salir de la pobreza, de
tener un emprendimiento...” (migrante refugiada entrevistada con motivo de las ferias de
comercialización).

193
A partir de lo resumido en las líneas anteriores, se plantean algunos
interrogantes:
a) ¿Se pueden recrear desde el Estado políticas que contemplen
igualdad de oportunidades mientras garanticen las particularidades
culturales de las poblaciones migrantes? Es decir, recuperar sus tra-
yectorias e historias de vida para que una mayor comprensión del fe-
nómeno de la movilidad femenina repercuta en una mejor atención
de los programas y acciones públicos dirigidos a las mismas.
b) ¿Brinda la actual estructura ocupacional y sociolaboral la po-
sibilidad de dicha inclusión? O por el contrario: se encuentran las
mujeres migrantes sujetas a engrosar las filas de pobreza del país.
c) ¿Podemos como sociedad desarrollar/proponer/difundir valores
igualitarios cuando se vive una doble situación de exacerbamiento
de valores individuales y, por otro lado, a partir de la reciente crisis,
un resurgir de la solidaridad en amplios sectores populares?

→ Finalmente, el mayor aprendizaje y satisfacción personal que


puede señalarse es el que deja la vivencia de observar, y conocer de-
talles cotidianos y formas de trabajar y relacionarse de tan variadas
culturas, lo cual renueva y vivifica el compromiso con las posibilida-
des de una mejor comprensión de las mismas.

PROYECTOS CON MUJERES. EMPRENDEDORAS


QUE DEJAN UN MENSAJE
Mujeres de diferentes culturas y microcrédito
Una primera mirada sobre las actividades de la microeconomía y el
emprendedorismo indica que no se ha trabajado de manera sistemá-
tica ni metodológica con el llamado enfoque de género, que cuenta
con amplio desarrollo conceptual y con ejemplos de implementación
práctica en nuestro país.
En ese sentido, desde el inicio del programa de microcréditos des-
cripto anteriormente se procuró “que hubiera la misma cantidad de
mujeres que de hombres destinatarios de microcréditos”, a pedido
del organismo financiador.
La principal limitación objetiva estaba dada por el porcentaje his-
tórico de mujeres refugiadas en Argentina, que no superó nunca el
25 % del total de refugiados. Esto se vio de alguna manera compen-

194
sado al incluir a mujeres migrantes y a emprendedoras nacionales
al programa de microcréditos, equiparando entonces en números
absolutos la cantidad de hombres y mujeres en los proyectos, inde-
pendientemente del status migratorio de las mismas (ver el capítulo
IV, de los microcréditos).
Repasando las cifras, entre 2002 y 2003 los créditos entregados a
mujeres fueron 17, lo que representaba un 18 % de la población ob-
jetivo inicial (refugiados). Sin embargo, si se consideraba el total de
destinatarios (grupo familiar), las mujeres beneficiarias alcanzaban
a 81, lo cual constituía para ese momento un 39 %, a pesar de que la
mayoría de la población masculina de refugiados eran hombres solos,
sin familia declarada en el país al momento de presentar su proyecto.
El crecimiento cuantitativo de las mujeres como titulares de crédito
fue consecuencia del crecimiento de la cartera de créditos destinada
a migrantes y nacionales, como se observa en el siguiente gráfico
del año 2006. Las cifras se consolidaron manteniendo pequeños au-
mentos que en determinados momentos casi igualaron el número de
titulares de créditos entre mujeres y hombres.

Gráfico 2. Titulares de créditos otorgados según género

Hombres
47 53
Mujeres

De un total de 47 créditos otorgados a mujeres: 15 eran emprende-


doras argentinas, 9 migrantes y 23 refugiadas. Sin embargo, no solo
en el acceso a microcréditos se ha trabajado promoviendo la partici-
pación de la mujer. Se van a presentar algunas actividades realizadas
principalmente con el aporte mayoritario de mujeres emprendedo-
ras en el programa de microcréditos ya descripto.
Se procederá a resumir algunas ideas generales acerca de cómo se
aborda la problemática de participación de la mujer hoy día en los

195
programas sociales de diferente tipo (estatales, de ong, de organis-
mos internacionales, etcétera) y dentro de qué encuadres teóricos o
académicos se pueden referenciar.
En segundo lugar, se mostrarán algunas actividades promovidas u
orientadas especialmente a la población con la que se estuvo trabajan-
do. Se trata de refugiadas, migrantes y también argentinas, y se defi-
nen como emprendedoras en el sentido de que desarrollan actividades
que les permiten generar sus propios ingresos y, en muchos casos, son
el principal sostenimiento familiar a partir de algún proyecto autóno-
mo y de economía social. También algunas se han incorporado al em-
pleo formal, en muchos casos a partir de los talleres de empleabilidad.
Finalmente, se comparten algunos aprendizajes recogidos, para lo
cual se han incluido breves mensajes y aportes realizados en charlas y
entrevistas por las propias mujeres emprendedoras de países varios.

Programas sociales orientados a la mujer


El llamado “enfoque de género en los programas sociales” está orien-
tado a plantear la necesidad de poner atención a la situación de la
mujer, en muchos contextos excluida, y a detectar acciones que con-
tribuyan a desarrollar igualdad de oportunidades, cuando es sabido
que en muchos ámbitos es quien desarrolla una mayor participación
en acciones solidarias o en beneficio del colectivo social.
Cuando en los programas sociales de organismos internacionales,
ong e incluso del Estado empezaron a definirse las problemáticas
orientadas a la mujer, se pusieron en evidencia las desigualdades exis-
tentes en el trato, en las oportunidades y en la retribución de los in-
gresos. Comenzaron así a ponerse en duda temas considerados como
algo “natural” para poner el acento en enfoques “culturales”, prácticas
sociales y costumbres que de hecho podían ser modificadas.
Esto permitió revisar las tradicionales formas de relación entre
mujeres y varones que, dependiendo de los contextos en que se las
inscriben, se caracterizan por asignar menor valor y jerarquía a
lo femenino. Esto se manifiesta en todos los estratos sociales con
particularidades propias en cada sector social.
Las reuniones de capacitación para acceder al microcrédito o los ta-
lleres de búsqueda de empleo desarrollados pueden agregar numero-
sos ejemplos a la bibliografía que reúne testimonios de mujeres que

196
mejoraron su situación anímica (además de económica concreta) al
pasar a ser titular de derecho, administradora del microcrédito que,
en definitiva, ella gestionaba e implementaba con su esfuerzo vital102.
El diseño e implementación de programas que contemplen la pers-
pectiva de género, para superar las prácticas tradicionales donde la
mujer aparece relegada, presenta varios capítulos en su trayectoria
reciente. La construcción de este enfoque ha pasado por diferentes
etapas históricas (Bertini, 2004).
Las agencias internacionales promovieron desde la “Década de las
Naciones Unidas para la Mujer” (1976-1985) diferentes elaboraciones
teóricas y bibliografía sobre el tema. Así, el tema Mujer y Desarrollo ha
experimentado un incremento de importancia cada vez mayor. Se ha
resaltado el importante rol de la mujer en la actividad socioeconómica
en todos los países. Los diferentes conceptos y enfoques con respecto
a las mujeres y su situación económica y social han cambiado a tra-
vés del tiempo, no solamente en los trabajos científicos teóricos, sino
también en la traducción de estos en políticas de desarrollo prácticas.
El enfoque de Mujer en el Desarrollo nació como respuesta al status
segregado y muchas veces marginalizado que las agendas políticas, vi-
gentes hasta ese entonces, habían asignado a los “asuntos de las mujeres”.
Dentro del tema, se pueden identificar cinco enfoques diferentes
que se distinguen por los roles de las mujeres que reconocen y las
necesidades prácticas e intereses estratégicos que intentan satisfacer.
Se trata de tipos ideales, dado que en la realidad, a menudo, las dis-
tintas posturas se combinan o se cambia de un enfoque al otro para
abordar el problema.
→ El enfoque de bienestar: se centra en las mujeres pobres que son
vistas desde su rol tradicional y satisface las necesidades habituales
mediante programas relacionados con nutrición, salud, atención y
capacitación en temas de familia, etcétera. Este enfoque todavía es
muy popular por ser “políticamente saludable” al no cuestionar el
rol de la mujer tradicionalmente aceptado de la división de trabajo.
→ El enfoque de equidad: reconoce que la mujer cumple, además,
roles en cuestiones económicas y de ingresos al hogar, pone énfa-

102. Ver testimonios de emprendedoras en los videos Mirar para poder crecer y Me di
cuenta que podía hacerlo. En https://www.youtube.com/watch?v=nrqP4YR-bc4

197
sis en las necesidades prácticas (como las anteriores) y estratégicas
(legislación apropiada, educación más amplia sobre posibilidades de
desarrollo personal y social, etcétera).
→ El enfoque de la eficiencia: se centra únicamente en el rol produc-
tivo y satisface las necesidades prácticas. Instrumentaliza a las muje-
res al buscar un aumento de la eficiencia económica y de la produc-
tividad a través de la contribución económica de estas. Incrementa
la carga de trabajo en general y del trabajo impago al utilizar a las
mujeres como recurso para la satisfacción de necesidades de la co-
munidad, debido a la disminución de los gastos sociales en el curso
de los programas de ajuste estructural.
→ El enfoque del “empoderamiento”: reconoce los roles diversos y
las posibilidades de la mujer en diferentes aspectos de la vida comu-
nitaria y la sociedad toda. Busca la satisfacción de las necesidades
prácticas y los intereses estratégicos. Identifica las causas, dinámicas
y estructuras de la subordinación de la mujer. Enfatiza el esfuerzo
sostenido y sistemático de las organizaciones de mujeres y grupos
similares para el logro de los intereses estratégicos de abajo hacia
arriba.
→ Es por eso que el enfoque de género y desarrollo se centra en las
relaciones entre hombres y mujeres e intenta unir la redistribución
económica con la equidad de género, lo cual es inherente a las posi-
bilidades que brindan los postulados de la economía social (Carac-
ciolo Basco y Foti Laxalde, 2005).
El objetivo es un desarrollo equitativo y sostenible para el proce-
so de toma de decisión. Por eso se busca un empoderamiento de la
mujer y la transformación de las relaciones de poder desiguales que
impiden un desarrollo equitativo y la plena participación de las mu-
jeres en los proyectos sociales.
El enfoque busca involucrar activamente a hombres y mujeres en
la definición y promoción de sus proyectos, en el desarrollo de su
propia visión y en la creación de estrategias para el cambio. Para lo-
grar un desarrollo equitativo y sostenible se identifican y enfrentan
las necesidades prácticas y los intereses estratégicos de género de la
persona en su condición humana, hombre y mujer.

198
Actividad de las emprendedoras
Uno de los aspectos que puede destacarse como verdadero desafío del
programa de créditos a emprendedores es el explorar las posibilidades
de que las destinatarias asuman sus derechos y responsabilidades.
Para esto, además de las actividades de capacitación, se han desa-
rrollado jornadas de trabajo que permitieron que las mujeres que an-
teriormente habían recibido ayuda social humanitaria teniendo en
cuenta su condición de refugiadas intentasen una opción con riesgos y
de cierto esfuerzo extra, como es la de trabajar, obtener ingresos y de-
volver parte de su ganancia al fondo revolvente que permite que ellas
mismas obtengan un nuevo préstamo y que otros accedan al mismo.
a) Para ello se han dedicado actividades que permitieron que las
refugiadas expresaran su creatividad, por ejemplo, en el diseño de
un logotipo institucional que las diferenciase en sus actividades de
las ferias y demás emprendimientos asociativos. Dicho trabajo fue
realizado por un conjunto de refugiados, en su mayoría mujeres. El
abanico de nacionalidades y lugares de origen se vio expresado en
dibujos y en las discusiones que tuvieron lugar en los talleres de tra-
bajo para crear en conjunto un símbolo que los representara (gente
huyendo en barcos, saltando muros y otras situaciones de violencia).
En dicho escenario, una refugiada de Congo que solicitó préstamo
para reiniciar un negocio de fotografía (profundamente afectado por
la crisis económica), corrió el eje de la discusión y expresó: “... la
necesidad de sobrevivencia económica y de adaptarnos al país debe
reflejarse también en un dibujo que apunte a nuevos horizontes, a
algo que nos dé una idea del espíritu emprendedor que necesitamos,
no de la situación de peligro o de riesgo como cuando salimos de
nuestros países...”.
Así fue concretándose la idea del dibujo institucional, dejándose
atrás la idea del temor y el desarraigo del refugio, y complementán-
dola con la actitud emprendedora de quien debe sostener una familia.
b) Otra actividad orientada especialmente a mujeres fue la de las
“rondas de negocio” como parte de las actividades prácticas de los
Cursos de Capacitación para la Microempresa: inicialmente, durante
seis semanas un conjunto de refugiadas estuvo asistiendo a una ca-
pacitación específica para ellas, antes de acceder al préstamo para su
emprendimiento.

199
Las mujeres recibieron créditos para emprendimientos textiles,
para venta en pequeños negocios y también para venta de ropa am-
bulante y en ferias. Con precisión y claridad explicó una señora de-
dicada a la confección textil:

Esto del préstamo es más esforzado que recibir una ayuda porque hay
que devolverlo para que puedan tener otras. Pero también es así como
queremos y podemos hacer: trabajamos, estudiamos y producimos.
Cuando uno puede responder devolviendo la plata, con dignidad, la
ayuda deja de ser necesaria. Es necesario más sacrificio, otro tipo de
esfuerzo para cumplir con el pago del préstamo.

Dijo emocionada una refugiada de Colombia al detallar las dife-


rencias entre microcréditos y programas de asistencia básica para la
refugiada recién arribada al país.
Este comentario permite relacionar un dato de la realidad: la mujer
como factor dinamizador de la economía parece contar con más po-
sibilidades de sostener los emprendimientos económicos que empie-
zan, a pesar de las restricciones económicas del mercado en nuestra
sociedad.
c) Actividad con refugiadas en saludo al Día de la Mujer, desde
marzo del año 2004:
En diferentes oportunidades fueron convocadas las mujeres pres-
tatarias de crédito para conversar, intercambiar experiencias y re-
flexionar acerca de la necesidad de conocerse más, de trabajar arti-
culadamente en redes asociativas de intercambio dentro del marco de
lo que se conoce hoy día como la economía solidaria. Esto es: produ-
cir, comercializar y encarar cualquier actividad socioeconómica con
carácter de responsabilidad social (con calidad en lo realizado, con
precio justo, con solidaridad hacia el que menos tiene, etcétera).
En esta oportunidad, se escuchó en boca de varias refugiadas quie-
nes, con diferencia de matices, plantearon: “Necesitamos reunirnos
para conocer qué piensa la otra, porque nos vemos en la fila, espe-
rando ser atendidas y a veces ni nos hablamos porque no está el cli-
ma; es como que falta que nos demos un espacio propio entre muje-
res”, expresó una joven peruana.
“Así, preguntándonos, vamos caminando”, sintetizó otra refugiada.

200
De alguna manera, ese es el espíritu del libro: plantear interrogantes
explicitados metodológicamente como preguntas o compartir obser-
vaciones, entrevistas y conclusiones que deben ser revisadas e inter-
peladas. Caminar, mientras se recrean a cada paso nuevas preguntas.

201
Epílogo

Las reflexiones reunidas en este libro fueron producto de la obser-


vación y el intercambio de impresiones con trabajadores migrantes
y refugiados a quienes se tuvo el gusto de conocer en su propia diná-
mica emprendedora, en su desempeño como sujetos de la economía
popular en una situación y un contexto particular: los quince años
que van desde 2002 a 2017.
Si una figura geométrica ayuda a comprender la situación del actor
social que ocupó estas páginas, puede imaginarse un triángulo donde
en un lado de la base se encuentra el Estado (E), en el vértice superior
está la sociedad (S) y el tercer punto lo constituye la economía (E). Los
ciudadanos trabajadores de la economía popular que se han estudiado
se encuentran en ese (ESE) espacio, y las relaciones, tensiones y la di-
námica que subyacen los afecta y de alguna manera han permitido su
desarrollo personal e inclusión en un proyecto de nación.
Los capítulos del libro, con matices, pero en esa línea de pensamien-
to, indican la preeminencia del enfoque de uno u otro de los puntos
E-S-E. Algunos ponen el énfasis en las cuestiones de economía, en
otros se prioriza el papel de la sociedad y sus redes de interacción,
así como también el Estado es motivo de análisis y crítica. Sin ser
esquemática, la propuesta gráfica apunta a organizar la información
y a orientar en el análisis.

203
Por ejemplo, en la descripción de un conjunto de trabajadores que
se incorpora a la economía de microescala a partir de que acceden
a algunos programas del Estado, puede verse una sociedad activa y
con niveles de participación política en la gestión de varios aspectos
vinculados con la propia existencia, lo que permitió la realización de
actividades asamblearias, ferias y experiencias asociativas.
Ahí puede verse un Estado que promueve políticas públicas (Ley
Nacional de Promoción del Microcrédito, monotributo social, crea-
ción de la Comisión Nacional del Microcrédito, etcétera).
La población que necesita dejar de sentirse extranjera para ser con-
siderada migrante (con lo que ello significa en nuestro país, como
se describe en el primer capítulo) tuvo garantías de inclusión en la
sociedad argentina cuando fueron sancionadas leyes que permiten y
promueven acceso a derechos, el cual, como fue descripto, no resulta
de manera directa, sino que es un proceso cotidiano que se despliega
en diferentes frentes de lucha.
En ese contexto, el Estado (aún con límites y contradicciones tales
como las que reportan los refugiados y se describen en el capítulo II)
resultó un garante para su inclusión. Se trata de un Estado con po-
líticas públicas activas y de promoción (no solo asistenciales), leyes
en favor de la inclusión y garantías para el goce efectivo de derechos.
La economía y las transformaciones que se sucedieron durante el
período que describe el libro abarcan desde la manifestación abierta
de crisis del neoliberalismo en Argentina, pasando por el cambio en
la paridad con el dólar que mantenía la artificial ley de convertibi-
lidad; y posteriormente, con la llegada del gobierno del presidente
Néstor Kirchner, la recuperación de la base económica que permitió
disminuir la desocupación a través de mejorar el empleo formal o
registrado.
También logró mejorar sus condiciones de vida un sector econó-
mico que, al generar sus propios ingresos, fue consolidándose como
sujeto económico-social con derechos; por ejemplo, el de acceder a
políticas públicas de segunda generación tales como el Programa de
Microcréditos o las finanzas solidarias que se implementaron desde
el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El cambio con la
paridad del dólar implicó pérdida de rentabilidad para los migrantes
que enviaban remesas al exterior, fruto de sus ahorros. Interrumpir

204
la remesa de dólares significó desconcierto y empobrecimiento para
cientos de personas extranjeras que se encontraban viviendo en el
país. “Mejor que gane el presidente Menem. Eso sí era bueno porque
teníamos los dólares para enviar”. Esas palabras fueron de los co-
mentarios más escuchados en las reuniones del año 2002, en vísperas
de las elecciones presidenciales. Jóvenes de varios países de África
expresaban su deseo de poder enviar remesas en “moneda fuerte, sí,
sí, como hacíamos antes”.
Sin embargo, otros refugiados que llegaron a Argentina huyendo de
la violencia institucional de países como Perú sostenían: “Como mi-
grantes y como refugiados debemos pensar en apoyar a candidatos a
presidente en Argentina que no tengan visión liberal como Menem
y Fujimori”.
Esas diferentes miradas fueron recogidas en asambleas por una or-
ganización social dedicada a atender a dichas poblaciones, la Funda-
ción Comisión Católica Argentina de Migraciones (Fccam), en oca-
sión de las reuniones para organizar ferias y para prever situaciones
como las que describió una refugiada peruana: “¿Vamos a tener que
hacer como los piqueteros para que nos den al menos una bolsa de
comida o unos pesitos para comprar?”. La participación política de
la persona migrante siempre se mueve en una delgada línea de posi-
bilidades efectivas de realización. En el capítulo III se han recogido
varios testimonios acerca de cómo lo vivieron los entrevistados: “Yo
sé que acá la policía no pega a trabajadores que protestan, como ha-
cen en mi país, pero sí la policía después igual pega. Si algún día va
a pegar, pegar al negro es más fácil, aunque tiene esa cosa, ese casco,
casco para accidentes. Pero debajo del casco la policía ve al negro”.
El testimonio del joven refugiado de Congo, que consiguió trabajar
en un proyecto de viviendas sociales de un grupo de expiqueteros,
es ilustrativo y seguramente premonitorio; por esa precaución, él no
concurría a manifestaciones de la Uocra promediando la década pa-
sada.
Un Estado que garantizaba la participación política permitió la in-
corporación de trabajadores a la organización y también al reclamo.
La dinámica del Estado en orientar la economía fue favoreciendo
la inclusión de amplios sectores de la población, entre los cuales se

205
cuentan muchos migrantes y la mayoría de las personas que solicita-
ron refugio durante ese período, como se describe en el capítulo IV.
Pero además de la reactivación económica y de políticas públicas de
inclusión deben mencionarse las acciones en el campo de los dere-
chos humanos, específicamente el Programa de Regularización Do-
cumentaria, conocido como Patria Grande, y posteriormente la Ley
de Migraciones y la Ley General de Reconocimiento y Protección al
Refugiado, que dieron la cobertura legal, la inclusión socioeconómi-
ca de la población llegada de afuera.
Entonces: una legislación que favorece de manera directa a las per-
sonas que vienen a radicarse a Argentina, como las leyes mencio-
nadas, las que también son vías que favorecen la inclusión, como la
ley nacional de promoción del microcrédito, la ley del monotributo
social, etcétera, constituyó el andamiaje legal necesario, pero no su-
ficiente, para la inclusión de personas que llegan desde otros países.
Dos testimonios más recientes parecen hablar de una nueva situa-
ción a partir de algunos cambios producidos con el Gobierno que
asumió en diciembre de 2015.

Por eso hay que estar atentos, tenemos que estar muy atentos, se pue-
de pensar que se venga un gobierno de derecha, puede perseguir a los
migrantes; bueno, no perseguirlos porque Argentina es abierta con el
extranjero. Pero puede quitarnos derechos, especialmente a los que par-
ticipamos en política, porque sabemos que la ley de migración permite
participar en la política en el municipio, en las provincias.

Estas son intuitivas palabras pronunciadas por un dirigente vecina-


lista paraguayo en un acto en octubre de 2015 en Avellaneda, ciudad
cuyo Concejo Deliberante declaró de interés público el Día Mundial
del Refugiado, y que cuenta con espacios específicos para la inclu-
sión de los emprendedores migrantes a ferias barriales.
A su vez, en ocasión del cierre de un seminario sobre Historia y Po-
líticas Migratorias, decía una migrante de Bolivia: “Quién diría que
ahora, después de tantos años, volveríamos a estar protestando en las
calles no solo por reclamos de trabajo o comida, sino quejándonos
por el peligro de esta nueva ley de migración. No pensé volver a vivir
eso en este país tan querido” (la persona, hablando en la Universidad

206
Nacional de Avellaneda en diciembre de 2016, se refiere a los cam-
bios que implicaría la aplicación del decreto de necesidad y urgencia
‒DNU‒ presidencial sobre la Ley de Migraciones).
El acceso a microcréditos resultó fundamental para el proceso de
integración de dichas personas a un específico mundo del trabajo
(llamado todavía economía informal) en el cual logran desenvolverse
de manera autónoma.
A partir de la descripción de la principal actividad laboral, se reali-
zó el ensayo de una “tipología de los emprendedores migrantes y re-
fugiados dedicados a la economía social y solidaria”. Estas personas
dedican mucho esfuerzo al trabajo cotidiano, como se pudo apreciar
en el contacto diario y en las actividades académicas que llevaron a
la investigación diagnóstica.
Ya casi para terminar, se debe señalar que en este libro no se ha
dado suficiente espacio a los grupos más vulnerados, como ser el de
los niños y los jóvenes migrantes refugiados que en muchos casos
viajaron solos en condiciones que han recogido algunas publicacio-
nes y los medios periodísticos. Acerca de sus necesidades, gustos y
expectativas, en el capítulo V se desarrollan los pasos que llevaron a
un Diagnóstico participativo de quienes fueron convocados para el
estudio investigativo.
Tampoco un tema en vigente debate, como es la “feminización de
las migraciones”, alcanzó a ser abordado y solamente se presentan
puntuales y relevantes comentarios acerca del rol de la mujer en ESE
espacio que hemos descripto. Las vivencias comentadas por las mis-
mas protagonistas permiten apreciar cómo su trabajo y participación
activa dinamizan la economía popular, social y solidaria trabajan-
do en las ferias y espacios colectivos, e interpelan al Estado en las
cuestiones organizativas, presentación de notas y pedidos o reclamos
municipales, etcétera.
El “clima social favorable” del período que abarca este libro, carac-
terizado por el contexto de movilización social y política de la socie-
dad que vio recuperar su empleo, mejorar su condición económica
y encontrar su correlato histórico, sus raíces comunes y una visión
compartida con países de la región, valorando la integración latinoa-
mericana, fue creando condiciones socioculturales para la inclusión
local de las personas llegadas del exterior.

207
Seguramente, el desafío actual es no retroceder en dichas conquis-
tas. Ojalá estas líneas también contribuyan a testimoniar y hacer pre-
sente esa esperanza.

Sergio Bertini, 25 de mayo de 2018.

208
Bibliografía

Alonso de Rocha, Aurora (2005). Inmigrantes sociedad anónima.


Publicaciones del 2° Centenario. Buenos Aires: Leviatán.
Ameijeiras, Aldo (noviembre de 2008). Diversidad cultural: del
encubrimiento a la interculturalidad. Revista Conciencia
Social, Diversidad sociocultural en Argentina. Publicación
de la Escuela de Trabajo Social, Universidad Nacional de
Córdoba.
Anderson, Jeanine (1991). Estrategias de sobrevivencia revisitadas.
En María del Carmen Feijoo e Hilda Herzer (Comp.), Las
mujeres y la vida de las ciudades. Instituto Internacional de
Medioambiente y Desarrollo (IIED) América Latina. Buenos
Aires: Grupo Editorial Latinoamericano.
Arfuch, Leonor (1998). La entrevista, una invención dialógica. (s.d.):
Grupo Planeta (GPS).
----- (2002a). El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad
contemporánea. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
----- (2002b). Mujeres y escritura. Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica.
Arias Duval, Martín (2012). Política migratoria y derechos
humanos. En Norberto Griffa (Comp.), Las migraciones
actuales en Argentina. Caseros: Eduntref.

209
Astorga, Alfredo y Van der Bijl, Bart (1991). Manual de diagnóstico
participativo. CeDePo. Buenos Aires: Humanitas.
Azpiazu, D. y Schorr, M. (2013). Hecho en Argentina. Industria y
economía. 1976-2007. Buenos Aires: Siglo XXI.
Baca Zinn, Maxine, Weber Cannon, Lynnn y Thornton Dill, Bonnie
(s.f.). Los costos de las prácticas excluyentes en los estudios de
mujeres. (s.d.).
Bajtin, M. (1982). El problema de los géneros discursivos. Ensayo
de análisis filosófico. En Estética de la creación verbal. México:
Siglo XXI.
Bartolucchi, Mónica (2009). Pequeños grandes señores. Italianos y
estrategias de ascenso social, Mar del Plata, 1910-1930. Buenos
Aires: Prometeo libros.
Bauman, Zygmunt (2005). La globalización. Consecuencias
humanas. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Beah, Ishmael (2008). Un largo camino: memorias de un niño
soldado. Barcelona: RBA Libros.
Becker, Howard (2009). Trucos del oficio. Cómo conducir su
investigación en ciencias sociales. Buenos Aires: Siglo XXI
Editores.
Benencia, Roberto (2001). Los estudios sobre migraciones internas.
La actualización de un fenómeno que persiste. Buenos Aires:
Cemla.
Bertini, Sergio (febrero-abril de 2004). Emprendedoras que dejan
un mensaje. Revista Migración Noticias (64).
Bertini, Sergio (2008). Redes solidarias de los trabajadores
migrantes. Un estudio de caso en medio de la crisis. En
Raquel Castronovo y Silvina Cavalleri (Ed.), Compartiendo
notas. El trabajo social en la contemporaneidad. Colección
Salud Comunitaria, Serie Prácticas Sociales. Ediciones UNLa
(Universidad Nacional de Lanús).
Bertini, Sergio y Brizuela, Gabriela (2012). Salud sexual y
reproductiva y prevención del VIH en población refugiada en
Argentina. Onusida-Acnur-Unfpa. Colección Documentos de
Trabajo. Buenos Aires: Editorial Nueva Trilce.
Bertoncello, Rodolfo (2009). Diagnóstico de los patrones de
asentamiento de la población Argentina en el Territorio

210
Nacional. Serie de Documentos de la Dirección Nacional de
Población N° 3, Buenos Aires.
Bjerg, María (2010). Historias de la inmigración en la Argentina.
Temas de la Argentina. Buenos Aires: Edhasa.
Blanc, Françoise (2006). El teatro en la lucha contra la exclusión:
algunas reflexiones. Buenos Aires.
Bourdieu, Pierre (1997). Razones prácticas. Sobre la teoría
de la acción. Barcelona: Editorial Anagrama. Colección
Argumentos.
Bourdieu, P. y Wacquant, L. (2000). Abdelmalek Sayad, el etnólogo
orgánico de la migración argelina. Buenos Aires: Apuntes de
Investigación.
Braidotti, Rosi (2003). Sujetos nómades. Buenos Aires: Paidós.
Cacopardo, M. Cristina (2008). Acerca de las mujeres migrantes en
la Argentina: tendencias y mercado de trabajo. En Migraciones
internacionales en la década del noventa en Argentina. Buenos
Aires: Cecym.
Caggiano, Sergio (2008). La experiencia del género. Un ensayo con
Joan Scott. En Investigación y reflexión en ciencias sociales. N°
2. Buenos Aires.
Caracciolo Basco, Mercedes y Foti Laxalde, María del Pilar (2005).
Economía solidaria y capital social. Contribuciones al desarrollo
local. Buenos Aires: Paidós, Tramas Sociales.
Carbonetto, Sergio y Solís, Marcos (2005). Sector informal:
La autogestión de los microcréditos. El modelo de gestión
aplicado por Cáritas. Buenos Aires: Centro de Estudios
Socioeconómico y Sindical (CESS).
Castañeda, Alejandra (2006). Ciudadanías excluidas: los migrantes
mexicanos frente al Estado-nación. Ponencia presentada en
el Seminario Hermenéutica y Multiculturalismo. Escuela
Nacional de Antropología e Historia, D. F. México.
Castel, Robert (1998). La lógica de la exclusión. En Bustelo y
Minujin (Ed.), Todos entran: propuestas para sociedades
excluyentes. Buenos Aires: Unicef.
Castronovo, Raquel y Cavalleri, Silvina (Coord.) (2008).
Compartiendo notas. El trabajo social en la contemporaneidad.

211
Colección Salud Comunitaria, Serie Prácticas Sociales, Buenos
Aires: Ediciones UNLa.
Castronovo, Raquel y Yanco, Débora (2004). La Universidad y su
rol como soporte para el desarrollo de experiencias de economía
social en la comunidad. Primer Encuentro Foro Federal de
Investigadores y Docentes, Buenos Aires.
Catanzaro, G. (s.f.). Materia e identidad: el objeto perdido. Apuntes
para una problematización de la identidad.
Causa, Adriana (2003). Enredadas: las redes de mujeres y las
nuevas tecnologías de la información y comunicación. Sección
Movimientos de mujeres. Documento del LASA 2003 XXIV
International Congress, Dallas, Texas, Estados Unidos.
Causa, Adriana y Ojam, Julieta (Comp.) (2008). Mujeres piqueteras.
Trayectorias, identidades, participación y redes. Buenos Aires:
Ediciones Baobab.
Cecym (Centro de Encuentros Cultura y Mujer) (2005).
Migraciones, Globalización y Género en Argentina y Chile.
Celiberti, Liliana y Mesa, Serrana (2011). La equidad de género en
los países del Mercosur. Cepal.
Ceriani Cernadas, Pablo (2004). Nueva Ley, un paso hacia una
concepción distinta de la migración. En Rubén Giustiniani
(Coord.), Migración: un derecho humano. Ley de Migraciones
N° 25.871. Buenos Aires: Prometeo libros.
Ceriani Cernadas, Pablo y Fava, Ricardo (2009). Políticas
migratorias y derechos humanos. OIM, Serie Derechos
Humanos. Universidad Nacional de Lanús.
Cerrutti, Marcela (2009). Diagnóstico de las poblaciones inmigrantes
en la Argentina. Serie de Documentos de la Dirección
Nacional de Población. N° 2, Buenos Aires.
Chavez Molina, Eduardo y Gutiérrez Ageitos, Pablo (2011). Las
huellas de la intervención social. Colección Documentos de
Trabajo, Buenos Aires: Editorial Trilce, Sedeca.
Chitarroni, Horacio (Coord.) (2008). La investigación en ciencias
sociales: lógicas, métodos y técnicas para abordar la realidad
social. Buenos Aires: Ediciones Universidad del Salvador
(UES).

212
Clementi, Hebe (1984). El miedo a la inmigración. Buenos Aires:
Editorial Leviatán.
Cohen, Néstor (2009). Aportes para un programa de integración de
la población extranjera a la sociedad y cultura nacional. Serie
de Documentos de la Dirección Nacional de Población. N° 1,
Buenos Aires.
Collins Hill, Patricia (1990). La política del pensamiento feminista
negro. Cambridge.
Coraggio, José Luis (2002). De la distribución del ingreso al
desarrollo de una economía solidaria. En Aportes al debate del
Plan Fénix, FCE-UBA, Buenos Aires.
Coraggio, José Luis (Comp.) (2007). La economía social desde
la periferia. Contribuciones latinoamericanas. Atamra.
Universidad Nacional de General Sarmiento.
Correa, Violeta (2004). Comentarios. En Rubén Giustiniani,
Migración: un derecho humano. Ley de Migraciones N° 25.871.
Buenos Aires: Prometeo Libros.
Cortázar, Julio (1984). La diáspora argentina. En Refugiados. Desde
la gente. Buenos Aires: Ediciones del Instituto Movilizador de
Fondos Cooperativos.
Courtis, Corina y Pacecca, M. Inés (2008). Inmigración
contemporánea en Argentina: dinámicas y políticas. Serie
Población y Desarrollo. Santiago de Chile: Cepal.
Courtis, Corina y Pacecca, M. Inés (2011). Discriminaciones étnicas
y nacionales. Un diagnóstico participativo. Buenos Aires:
Editores del Puerto-ADC.
Dabas, Elina (1995). De la desestructuración de lo macro a
la estructuración de lo micro: las redes sociales en la
reconstrucción de la sociedad civil. En E. Dabas y D.
Najmanovich (Org.), Redes. El lenguaje de los vínculos-hacia la
reconstrucción y el fortalecimiento de la sociedad civil. Buenos
Aires: Paidós.
Derrida, J. (1971). La différance. En Teoría de conjunto. Barcelona:
Seix Barral.
----- (1989). Firma, acontecimiento, contexto. En Márgenes de la
filosofía. Madrid: Cátedra.

213
Devoto, Fernando (2004). Historia de la inmigración en la
Argentina. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.
Díaz, Esther (noviembre de 2002). Los discursos y los métodos.
Revista Perspectivas Metodológicas (2). Lanús: Ediciones de
UNLa.
Elgue, Mario (2007). La economía social. Colección Claves para
todos. Buenos Aires.
Elias, Norbert (1998). La civilización de los padres y otros ensayos.
Bogotá: Grupo Editorial Norma.
Fernández Vásquez, Elmer Salvador (2007). Un día más… un día
menos… Historia de un prisionero de conciencia. Buenos Aires:
Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones
(Fccam).
Figari Costa, Nicolás (2012). Acceso a derechos económicos,
sociales y culturales de los refugiados y solicitantes de asilo en
Argentina. En Martín Lettieri (Ed.), Protección internacional
de refugiados en el sur de Sudamérica. Serie Derechos
Humanos. Buenos Aires: Universidad Nacional de Lanús-
Acnur-Ippdh.
Forni, Floreal H., Gallart, M. Antonia y Vasilachis de Gialdino,
Irene (1992). Métodos cualitativos II. Buenos Aires: Centro
Editor de América Latina.
Forni, Pablo (2010). Los estudios de caso. Orígenes, cuestiones
de diseño y sus aportes a la teoría social. Revista Miríada,
Investigación en Ciencias Sociales. Buenos Aires: Universidad
del Salvador.
Franco, Leonardo (2003). El asilo y la protección internacional de
los refugiados en América Latina. Buenos Aires: UNLa-Acnur-
Siglo XXI Editores.
Galtung, J. (1966). Teoría y métodos de la investigación social, tomo
I. Buenos Aires: Eudeba.
Gandulfo, Alberto y Rofman, Alejandro (agosto-septiembre
de 2016). Finanzas solidarias en Argentina a 10 años de
la promoción de la Ley Nacional 26.117. Revista Realidad
Económica (302). Buenos Aires.

214
Gelman, Juan (1984). Bajo la lluvia ajena. En Refugiados. Desde la
gente. Buenos Aires: Ediciones del Instituto Movilizador de
Fondos Cooperativos.
Goldberg, Alejandro (2007). Tú, sudaca. Las dimensiones histórico-
geográficas, sociopolíticas y culturales alrededor del significado
de ser inmigrante (y argentino) en España. Buenos Aires:
Prometeo libros.
Grimson, Alejandro (2005). Relatos de la diferencia y la igualdad.
Los bolivianos en Buenos Aires. Buenos Aires: Eudeba.
----- (2012). Los límites de la cultura. Buenos Aires: Siglo XXI.
Grimson, Alejandro y Segura, Ramiro (Comp.) (2009). La vida
política en los barrios populares de Buenos Aires. Buenos Aires:
Prometeo libros.
Grinberg, León y Grinberg, Rebeca (1984). Psicoanálisis de la
migración y el exilio. Madrid: Alianza Editorial.
Gruner, Eduardo (2010). La oscuridad y las luces. Capitalismo,
cultura y revolución. Buenos Aires: Edhasa.
Guber, Rosana (1991). El salvaje metropolitano. Buenos Aires:
Legasa.
Ianni, Octavio (2002). Enigmas da modernidade-mundo. Río de
Janeiro.
Jameson, Fredric y Zizek, Slavoj (2003). Estudios Culturales.
Reflexiones sobre el multiculturalismo. Buenos Aires.
Jaramillo, Ana (2006). La universidad frente a los problemas
nacionales. Colección Pensamiento Nacional, Buenos Aires:
Ediciones UNLa.
Jelin, Elizabeth (2002). Los trabajos de la memoria. Madrid: Siglo
XXI.
Jelin, Elizabeth (dir.), Alejandro Grimson, Nina Zamberlin, Laura
Mombello, Marcela Cerrutti, Sergio Caggiano, Lidia Abel
(2006). Salud y migración regional. Ciudadanía, discriminación
y comunicación intercultural. Buenos Aires: IDES.
Klimovsky, Gregorio e Hidalgo, Cecilia (2001). La inexplicable
sociedad. Cuestiones de epistemología de las ciencias sociales.
Buenos Aires: A-Z editora.
Kobelinsky, Carolina (2011). Refugiados y discriminación. En
Corina Courtis y M. Inés Pacecca, Discriminaciones étnicas y

215
nacionales. Un diagnóstico participativo. Buenos Aires: Editores
del Puerto-ADC.
Kossoy, Alicia (s.f.). Capítulo III, Triangulación de técnicas
de relevamiento: alcances y limitaciones. En Mauro,
Lago Martínez y Gómez Rojas (Comp.), En torno de las
metodologías: abordajes cualitativos y cuantitativos.
Kush, R. (1975). La negación en el pensamiento popular. Buenos
Aires: Cimarrón.
Lacarrieu, M., Isla, A. y Selby, H. (1999). Parando la olla:
Transformaciones familiares, representaciones y valores en
tiempos de Menem. Buenos Aires: Flacso-Norma.
Lago Martínez, Silvia, Gómez Rojas, Gabriela y Mauro, Mirta
(Comp.) (2003). En torno de las metodologías: abordajes
cualitativos y cuantitativos. Buenos Aires: Editorial Proa XXI.
Lattes, Alfredo y Oteiza, Enrique (Coord.) (1986). Dinámica
migratoria argentina (1955-1984). Democratización y retorno
de expatriados/1. Biblioteca Política Argentina. Buenos Aires:
Cenep-Centro Editor de América Latina.
Lettieri, Martin (Ed.) (2012). Protección internacional de refugiados
en el sur de Sudamérica. Serie Derechos Humanos. Buenos
Aires: Universidad Nacional de Lanús-Acnur-Ippdh.
Lynch, John (2001). Masacre en las pampas. La matanza de los
inmigrantes en Tandil, 1872. Buenos Aires: Emecé editores.
Maffia, Marta M. (enero/julio de 2010). Una contribución al
estudio de la nueva inmigración subsahariana en la Argentina.
Cuadernos de Antropología Social (31).
Marcillo Vaca, César y Salcedo Aznal, Alejandro (2009). Economía
solidaria. Teoría y realidades de éxitos comunitarios. Ecuador:
Flacso.
Marcogliese, María José (noviembre-diciembre de 2003). La
migración reciente de Europa central y oriental a la Argentina.
¿Un tratamiento especial? Revista Argentina de Sociología,
Publicación Internacional del CPS. Año 1, (1). Buenos Aires.
Mármora, Lelio (Comp.) (2016). Impacto de las migraciones actuales
en la estructura económica y sociocultural de la Argentina.
Caseros: Eduntref.

216
Mármora, L., Gurrieri, J. y Aruj, R. (2012). Migraciones laborales
en la construcción. Análisis comparado de la mano de obra
migrante en la construcción en la República Argentina 2001-
2011. Buenos Aires: Aulas y Andamios, Fundación Uocra.
Matthews, Abraham (2004). Crónica de la colonia galesa de la
Patagonia. Buenos Aires: Ediciones Alfonsina.
Mera, Carolina (2007). Globalización e identidades migrantes. Corea
y su diáspora en la Argentina (Tesis de doctorado). Facultad de
Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.
Mezzadra, Sandro (2005). Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía
y globalización. Bolonia: Editorial Mapas, Universidad de
Bolonia.
Ministerio de Desarrollo Social (noviembre de 2010). Nuestra
palabra tiene crédito. Primer Congreso Latinoamericano de
Microcrédito. Buenos Aires.
Molley, Sylvia (2004). Acto de presencia. La escritura autobiográfica
en Hispanoamérica. México: Fondo de Cultura Económica.
MyRAr (10 al 12 de Diciembre de 2008). Población refugiada en
Argentina. Apuntes de un diagnóstico participativo. Ponencia
presentada por Sergio Bertini en V Jornadas de Sociología
de la Universidad Nacional de la Plata y I Encuentro
Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales, La
Plata.
Navarro, Marysa y Stimpson, Catharine (Comp.) (1999). ¿Qué
son los estudios de mujeres? Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica.
Novick, Susana (2008). Las migraciones en América Latina. Políticas
culturales y estrategias. Buenos Aires: Coediciones Catálogos
Clacso.
Oteiza, Enrique (Comp.) (2010). Patrones migratorios
internacionales en América Latina. Buenos Aires: Eudeba.
Pacecca, María Inés (2012). Prólogo. En Sergio Bertini y Gabriela
Brizuela, Salud sexual y reproductiva y prevención del VIH
en población refugiada en Argentina. Onusida-Acnur-Unfpa.
Colección Documentos de Trabajo. Buenos Aires: Editorial
Nueva Trilce.

217
Padín, Luis (2009). Cultura, creatividad, identidad. Suelo y filosofía
en Rodolfo Kush. Colección Humanidades y Artes/Serie Arte y
Sociedad. Lanús: Ediciones UNLa.
Picotti, Dina V. (1998). La presencia africana en nuestra identidad.
Serie antropológica. Buenos Aires: Ediciones del sol.
Pizarro, Roberto (2001). La vulnerabilidad social y sus desafíos: una
mirada desde América Latina. Chile: Cepal.
Povoa Neto, Helion y Pacelli Ferreira, Ademir (Comp.) (2005).
Cruzando fronteiras disciplinares. Um panorama dos estudos
migratórios. NIEM (Nucleo Interdisciplinario de Estudios
Migratorios). Faperj. Rio de Janeiro: Editorial Revan.
Pratt, Mary Lousie (2004). Ojos imperiales. Literatura de viajes y
transculturación. Universidad Nacional de Quilmes.
Quiroga Santa Cruz, Marcelo (1984). Los palestinos del Cono Sur.
En Refugiados. Desde la gente. Buenos Aires: Ediciones del
Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Recalde, Mónica (2016). Las asociaciones de inmigrantes del partido
de Moreno. Universidad Nacional de Moreno.
Rees, Martha y Nettles, Jennifer (2000). Los hogares
internacionales: migrantes mexicanos a Atlanta, Georgia. En
Sara Poggio y Ofelia Woo (Ed.), La migración femenina hacia
los Estados Unidos. México: Edumex.
Robin, Regine (2005). Identidad, memoria y relato. La imposible
narración de sí mismo. Buenos Aires: Coedición Secretaría del
CBC y Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
Rofman, A. y Moreno, G. (1998). Generación de empleo. La
microempresa como alternativa. Buenos Aires: Ed. Fundación
Friedrich Ebert, CEUR.
Rondino, Hugo José (Coord.) (1999). Inmigrantes españoles en
Argentina. Adaptación e identidad. Documentos 1915-1931.
Buenos Aires: Centro de investigaciones de la Biblioteca
Nacional.
Rosas, Carolina (2010). Implicaciones mutuas entre el género y la
migración. Mujeres y varones peruanos arribados a Buenos
Aires entre 1990 y 2003. Buenos Aires: Eudeba.
Sabaté, Federico, Muñoz, Ruth y Ozomek, Sabina (Comp.) (2005).
Finanzas y economía social. Modalidades en el manejo de

218
los recursos solidarios. Buenos Aires: Editorial Altamira-
Fundación OSDE-Universidad Nacional de General
Sarmiento.
Saltalamacchia, Homero (1992). Historia de vida. Puerto Rico:
Ediciones Cijup.
----- (diciembre de 2004). Del proyecto al análisis: aportes a
la investigación cualitativa. Ediciones Saltalamacchia y
Asociados. Recuperado de http//Saltalamacchia.com.ar
Samaja, Juan (noviembre de 2007). Las grandes estructuras
argumentales posibles. Revista Perspectivas Metodológicas (7).
Universidad de Lanús.
Serra, Luis (1988). Acción participativa e investigación en Nicaragua.
Cuadernos de Sociología. Universidad Centroamericana,
Managua.
Servicio Jesuita a Refugiados (2008). Refugiadas: la guerra cambió
nuestra vida, no nuestro espíritu. Madrid: Libros Libres.
Singer, Paul (2002). Introducción a la economía solidaria. São Paulo:
Editora Fundação Perseu Abramo.
Stepputat, Finn y Nyberg Sørensen, Ninna (marzo de 2003).
Desplazados internos y medios de subsistencia móviles. En
Migraciones forzadas (14).
Svampa, Maristella (2005). La sociedad excluyente. La Argentina
bajo el signo del neoliberalismo. Buenos Aires: Taurus.
Terminiello, Juan Pablo (2012). Los desastres naturales, el cambio
climático y la protección de los derechos humanos. Realidades
y desafíos frente al desplazamiento forzado. En Martín
Lettieri (Ed.), Protección internacional de refugiados en el
sur de Sudamérica. Serie Derechos Humanos, Buenos Aires:
Universidad Nacional de Lanús-Acnur-Ippdh.
Varela, Graciela (2001). Mujeres partidas. Análisis discursivo de
historias de migración. En Migraciones, globalización y género
en Argentina y Chile. Buenos Aires: Cecym (Centro Editor
Cultura y Mujer).
Vargas Vargas, Laura (1995). Técnicas participativas para la
Educación Popular. San José de Costa Rica: Manuales de
Alforja.

219
Vasilachis de Gialdino, Irene (1992). Métodos cualitativos I. Buenos
Aires: Centro Editor de América Latina.
Veronese, Marilia Veríssimo (Org.) (2007). Economía solidaria y
subjetividad. Buenos Aires: Editorial Altamira-Universidad
Nacional de General Sarmiento.
Vuotto, Mirta (Coord.) (2007). La co-construcción de políticas
públicas en el campo de la economía social. Buenos Aires:
Prometeo Libros.
Wainerman, C. y Sautú, R. (1997). La trastienda de la investigación.
Buenos Aires: Editorial de Belgrano.
Zizek, Slavoj y Jameson, Fredric (2003). Estudios culturales.
Reflexión sobre el multiculturalismo. Buenos Aires: Fondo de
Cultura Económica.

Documentos
Acnur (enero de 2006). La herramienta de Acnur para el
diagnóstico participativo en las operaciones. Ginebra.
Bertini, Sergio (2001). Apuntes de metodología de investigación
cualitativa. Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).
Bertini, Sergio (2007). Apuntes de metodología de investigación.
Material de la maestría en Políticas Públicas de la Universidad
Nacional de Lanús (UNLa).
Ley de Promoción del Microcrédito para el Desarrollo de la
Economía Social (N° 26117).
Ley General de Reconocimiento y Protección del Refugiado (N°
26165).
Ley Nacional de Migraciones (N° 25871).
Ley Nacional del Sida (N° 23798).
Unhcr (septiembre 2006). La herramienta del Unhcr para el
diagnóstico participativo.
Unicef y Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional
de Lanús (noviembre del 2013). Niñez, migraciones y derechos
humanos en Argentina. Estudio a 10 años de la Ley de
Migraciones. Buenos Aires: Informe Publicaciones UNLa.

220
Este libro se terminó de imprimir en Gráfica América,
Abraham J. Luppi 1451/53 (1437), Buenos Aires,
Argentina, en el mes de septiembre de 2019.
organización social dedicada a la Sergio Bertini
promoción e inclusión
socioeconómica de dicha Sergio Bertini es técnico en
población.
Se desempeñó, en Centroamérica,
MIGRANTES Y REFUGIADOS Electrónica y cursó estudios de
Ingeniería. Es licenciado en
en actividades de formación, Sociología y profesor de
transferencia y asistencia técnica a Emprendedores de la Enseñanza Media en Ciencias
trabajadores de empresas públicas
en Nicaragua a través de la
economía social Sociales (Universidad de Buenos
Aires –UBA–). Cursó la
Organización Internacional para las especialización en Políticas
Migraciones (OIM) entre 1986 y Sociales y seminarios del

Emprendedores de la economía social


1988. doctorado en Ciencias Sociales de
Estuvo a cargo de actividades de la Facultad de Ciencias Sociales de
atención a poblaciones refugiadas, la UBA, y la maestría en Políticas
desplazadas y repatriadas en Oberá, en el centro de la provincia de Misiones, es la Capital Nacional del Inmigrante Ambientales y Territoriales de la
Nicaragua y El Salvador en (Decreto PEN Nº 421/92). Cada año, en el mes de septiembre, se celebra allí la Fiesta Facultad de Filosofía y Letras de la
proyectos del Alto Comisionado de Nacional del Inmigrante. Se reúnen para la ocasión las colectividades alemana, árabe, misma universidad.
las Naciones Unidas para los brasileña, checa, española, italiana, nórdica, japonesa, paraguaya, polaca, portugue- A partir del año 2004, es docente
Refugiados (Acnur) entre 1989 y sa, rusa, suiza, ucraniana, francesa, más las representaciones de la nación argentina en la maestría en Políticas Públicas
1992. y de la comunidad guaraní que ofician de anfitrionas (en algunas ocasiones se suma- y Gobierno de la Universidad
Asimismo, en la organización de ron yugoslavos, laosianos, peruanos y húngaros). La festividad revive costumbres y Nacional de Lanús.
campamentos para náufragos tradiciones de todos los hombres del mundo que quisieron habitar en el suelo argenti- Es docente en la maestría en
refugiados haitianos en Cuba en el no desde los comienzos de nuestra nacionalidad. Y ello nos habla de la gran diversi- Políticas Sociales de la Facultad de
año 1992. dad étnica propia de nuestra provincia y del rico mestizaje consecuente, que también Humanidades y Ciencias Sociales
En Nicaragua impartió asignaturas se observan en la genética cultural de toda la población del país. Por eso nos pareció de la Universidad Nacional de
en las carreras de Trabajo Social y oportuna la publicación de esta investigación en nuestra editorial, visibilizando las Misiones desde el año 2006.
Sociología y formó parte del equipo condiciones actuales de la inmigración en la Argentina y sus modos de supervivencia Profesor de Métodos y Técnicas de
docente de la Universidad a partir de experiencias de organización en emprendimientos de la economía social y Investigación Social y Alternancia II
Centroamericana (UCA) de 1987 a solidaria. en la tecnicatura superior en
1989. En la Universidad Nacional Gestión Ambiental de la Escuela de
de Ingeniería (UNI) dictó la materia Recuperando historias de vida, el autor nos pone en contacto con la épica etnográfi- la Familia Agrícola (EFA) San
Higiene y Seguridad Ambiental en ca de los migrantes del siglo XXI, que, al decir del Dr. C. Vilas –prologuista del libro–, Vicente en la provincia de Misiones.

MIGRANTES Y REFUGIADOS
1987. “… presentan como uno de sus rasgos diferenciales el ser otros dentro del universo de Desde el año 2010 es profesor de
Desde el año 1998 integró y los más vulnerables de nuestra sociedad. La solidaridad que emerge del compartir la asignatura Formulación y
coordinó equipos de trabajo en prácticas sociales, riesgos y estrecheces, incógnitas y esperanzas y frustraciones, Evaluación de Proyectos
diferentes actividades de diseño, rebeldías y resignaciones, resulta cualificada por ese ser otros: extranjeros que Ambientales en la Universidad
capacitación y asistencia técnica a llegaron a compartir y a competir, en un mundo donde lo que más abunda son las Nacional de Avellaneda, donde
jurisdicciones provinciales desde el carencias, y donde el fácil pasaje de la solidaridad a la división y al enfrentamiento es dirige la investigación “Formulación
Instituto Nacional de Educación una indicación adicional de la vulnerabilidad en que esos otros se encuentran”. de proyectos en organizaciones
Tecnológica (INET) del Ministerio sociales: prácticas, límites y
de Educación de la Nación. Javier Gortari, rector UNaM aprendizajes”, que indaga acerca de
Ha sido docente en la tecnicatura cómo diseñan y gestionan sus
en Administración Municipal de la propuestas las organizaciones del
Universidad Nacional de Lomas de territorio ante el Estado.
Zamora y en la licenciatura en En Argentina, coordinó proyectos
Ciencias Sociales y Humanidades de microcréditos y
de la Universidad Nacional de emprendimientos de economía
Quilmes. social y solidaria para trabajadores
migrantes y refugiados desde el
año 2002. Actualmente, continúa
esa tarea desde Mirares
(Migrantes, refugiados y argentinos
emprendedores sociales),
EdUNaM

También podría gustarte