Migrantes: Emprendedores Sociales
Migrantes: Emprendedores Sociales
promoción e inclusión
socioeconómica de dicha Sergio Bertini es técnico en
población.
Se desempeñó, en Centroamérica,
MIGRANTES Y REFUGIADOS Electrónica y cursó estudios de
Ingeniería. Es licenciado en
en actividades de formación, Sociología y profesor de
transferencia y asistencia técnica a Emprendedores de la Enseñanza Media en Ciencias
trabajadores de empresas públicas
en Nicaragua a través de la
economía social Sociales (Universidad de Buenos
Aires –UBA–). Cursó la
Organización Internacional para las especialización en Políticas
Migraciones (OIM) entre 1986 y Sociales y seminarios del
MIGRANTES Y REFUGIADOS
1987. “… presentan como uno de sus rasgos diferenciales el ser otros dentro del universo de Desde el año 2010 es profesor de
Desde el año 1998 integró y los más vulnerables de nuestra sociedad. La solidaridad que emerge del compartir la asignatura Formulación y
coordinó equipos de trabajo en prácticas sociales, riesgos y estrecheces, incógnitas y esperanzas y frustraciones, Evaluación de Proyectos
diferentes actividades de diseño, rebeldías y resignaciones, resulta cualificada por ese ser otros: extranjeros que Ambientales en la Universidad
capacitación y asistencia técnica a llegaron a compartir y a competir, en un mundo donde lo que más abunda son las Nacional de Avellaneda, donde
jurisdicciones provinciales desde el carencias, y donde el fácil pasaje de la solidaridad a la división y al enfrentamiento es dirige la investigación “Formulación
Instituto Nacional de Educación una indicación adicional de la vulnerabilidad en que esos otros se encuentran”. de proyectos en organizaciones
Tecnológica (INET) del Ministerio sociales: prácticas, límites y
de Educación de la Nación. Javier Gortari, rector UNaM aprendizajes”, que indaga acerca de
Ha sido docente en la tecnicatura cómo diseñan y gestionan sus
en Administración Municipal de la propuestas las organizaciones del
Universidad Nacional de Lomas de territorio ante el Estado.
Zamora y en la licenciatura en En Argentina, coordinó proyectos
Ciencias Sociales y Humanidades de microcréditos y
de la Universidad Nacional de emprendimientos de economía
Quilmes. social y solidaria para trabajadores
migrantes y refugiados desde el
año 2002. Actualmente, continúa
esa tarea desde Mirares
(Migrantes, refugiados y argentinos
emprendedores sociales),
EdUNaM
Sergio Bertini
Migrantes y refugiados
Emprendedores de la economía social
EDITORIAL UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE MISIONES
Editorial Universitaria
Universidad Nacional de Misiones
Coronel José Félix Bogado 2160
Posadas - Misiones - Teléfono: 0376-4428601
[email protected]
Bertini, Sergio
Migrantes y refugiados : emprendedores de la economía
social / Sergio Bertini. - 1a ed . - Posadas : EDUNAM - Editorial
Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones, 2018.
226 p. ; 22 x 14 cm.
ISBN 978-950-579-487-4
CDD 304.8
Sergio Bertini
Agradecimientos
7
ginas, especialmente a Alberto Gandulfo y Ernesto Mattos, que me
aclararon misterios de la economía, y a María Marta Caffaro, que con
paciencia supo revisar redacción y estilos.
También a Celeste Castiglione, cuya lectura me permitió precisar
temas metodológicos, así como los comentarios de Miguel Maiorana
sobre consultas específicas.
Cada uno, a partir de su especialidad profesional y buena onda, ha
revisado fragmentos y capítulos solicitados. Menuda tarea que ha re-
sultado impagable, en todos los sentidos, claro.
Tengo presente a quienes casi logré agotar hablándole siempre de
los mismos temas y, sin embargo, me dieron sus opiniones o revi-
saron lo expresado en estas líneas: me refiero a colegas de la Uni-
versidad Nacional de Lanús, de la Universidad de Buenos Aires y de
la Universidad Nacional de Avellaneda, donde desarrollé seminarios
sobre la temática del libro.
Especialmente, agradezco a los compañeros y a las autoridades de
la Universidad Nacional de Misiones, que me reciben cálidamente
en cada actividad profesional y aceptaron la propuesta de difundir
estas desordenadas ideas en forma de palabra escrita. Sintetizo en los
nombres del rector, Dr. Javier Gortari, y de la Editorial Universitaria
en Francisco Sánchez y María Marta Carcacci, quien rigurosa y soli-
dariamente leyó y corrigió desde el título hasta el punto final de este
libro.
A Julieta Sauczuk, que logró conjugar mensaje de palabra e imagen
en su creativo diseño gráfico.
Finalmente, agradezco de corazón a quienes, con generosidad y pa-
ciencia, logren terminar la lectura de este libro.
8
Índice
Prólogo ............................................................................................................. 11
Presentación .................................................................................................... 15
Introducción ................................................................................................... 19
11
variadas actividades que constituyen la economía social, o economía
popular, y las tensiones y los conflictos que se desenvuelven con el
poder institucional que regula, controla, reprime y, también a veces,
pero no muchas, promueve y asiste. Mundo complejo el de esta so-
ciedad civil que surge tremendamente diferenciada tan pronto como
el investigador descorre el velo de la homogeneidad pretendida desde
el poder o de las buenas conciencias de los satisfechos y saca a la luz la
extraordinaria variedad de situaciones, perspectivas, construcciones
culturales generadas por los propios sujetos.
La investigación demuestra asimismo el potencial económico de
actividades usualmente consideradas de mera sobrevivencia; en par-
ticular, el papel desempeñado por el microcrédito como herramienta
de empoderamiento de estos emprendedores y el accionar de algunas
organizaciones “no gubernamentales” al respecto. Señala también la
magnitud de los desafíos que supone para esa economía social abrirse
paso en un régimen dominado por la tasa de rentabilidad del gran
capital, en el que lo social es apenas un eufemismo para poner en
duda la virtualidad propiamente económica, incluso en términos es-
trictamente capitalistas, de estas modalidades digamos heterodoxas
de producción y comercialización. Pero para que este paso desde la
reproducción simple a la reproducción ampliada sea posible, reformas
sustanciales deben ser introducidas en la organización del régimen
político, socioeconómico e institucional, cuestión que ilustra sobre
los alcances y las limitaciones de las acciones emprendidas por estos
sujetos sociales cuando son aisladas por la xenofobia y el racismo de
las luchas del conjunto del pueblo.
La publicación de este libro es especialmente oportuna en los mo-
mentos actuales. Contrariamente al enfoque de “Patria Grande” de-
sarrollado por los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cris-
tina Fernández de Kirchner (2007-2015), el que asumió en diciembre
de 2015 se ha caracterizado por una serie de acciones y pronuncia-
mientos oficiales que explicitan un enfoque restrictivo de la migra-
ción desde países limítrofes y potencialmente racista. Paralelamente,
la entrega de la más alta conducción de los asuntos públicos a geren-
tes empresariales provenientes de la especulación financiera, el ren-
tismo y lo que alguna vez se llamó “patria contratista”, indica el lugar
subalterno que tiene en el programa de gobierno la economía social,
12
es decir, la fuente principal de generación de empleo e ingresos, y
de perspectivas de progreso y de afincamiento de esos trabajadores
inmigrados. El migrante deja de ser ese sujeto a quienes la Constitu-
ción da la bienvenida, reconoce derechos y brinda protección para
convertirse en virtud de decretos recientes en factor de peligrosidad
y precursor del delito.
Combinando diferentes perspectivas metodológicas, escapándole
a la jerga seudoacadémica, escrito con prosa ágil, el libro de Sergio
Bertini es una herramienta importante para la cabal comprensión de
su tema como condición de enfrentamiento eficaz a los desafíos que
plantea.
Carlos M. Vilas
Universidad Nacional de Lanús
13
Presentación
15
nómica y social, o de integraciones solo a partir de intereses minori-
tarios o meramente corporativos.
En tiempos de profunda desigualdad social, si consideramos la eco-
nomía social como un modo de desarrollo, o un aspecto del mismo,
podemos pensarla como una herramienta que atenue y vaya mejo-
rando la brecha en las distancias sociales.
La economía social se sustenta en valores como la equidad, la soste-
nibilidad ambiental, la gestión autónoma, transparente, democrática
y participativa, el compromiso con el desarrollo local, la igualdad de
oportunidades entre hombres y mujeres, la cohesión social y la in-
serción de personas en riesgo de exclusión social, y la primacía de las
personas y el fin social frente a la generación de capital.
Ante situaciones de crisis, dicha economía social puede ser una po-
sibilidad para transformar la realidad y encontrar alternativas a for-
mas de organización tradicionales, capitalistas competitivas que, en
cambio, basándose en valores más democráticos, tiendan a la integra-
ción y al desarrollo colectivo. De este modo, con estas características,
la economía deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un
medio al servicio de las necesidades de las personas, recuperando la
dimensión humana, social y cultural.
Si a la vez pensamos la economía social en relación a las migraciones
y al acrecentamiento de refugiados que se está dando a nivel mundial,
puede ser una importante herramienta de cambio que solidarice los
vínculos sociales y facilite la inserción de poblaciones desamparadas
que necesitan incorporarse a alguna forma productiva que les permi-
ta ser parte de la sociedad y garantizar un sustento. Es decir, aquellos
que han perdido casi todo al irse de sus territorios, de sus países de
origen, necesitan de un sistema y de organizaciones sociales que los
cobijen y les permita revalorizarse como sujetos capaces de conseguir
desarrollo en lo personal, pero a la vez contribuir al crecimiento de la
sociedad en la que logren insertarse.
Por lo tanto, la existencia de refugiados, migraciones, aumenta la
desigualdad social, y puede encontrar cierta contención en ámbitos y
espacios cooperativos y solidarios que se manifiestan en la economía
social, mecanismos de producción que tienen también diversos desa-
rrollos según la sociedad que corresponda.
En particular, nuestra región padece una desigualdad que, lejos de
16
disminuir, se agrieta cada día más, duele cada día más y genera deses-
peranza, y nada más ingrato que perder la esperanza de un mundo
mejor, de una sociedad más justa y de un desarrollo personal, donde
los sueños tengan lugar en vez de las pesadillas actuales.
Esta perspectiva enaltece aún más el trabajo de Sergio Bertini, su
pasión puesta al servicio del noble objetivo de lograr testimoniar una
realidad que solo podrá ser modificada con más y mejores derechos,
esos que se diluyen ante las oleadas neoliberales que soplan en el
mundo actual, pero que pueden asomar en nuevas formas de organi-
zación social y de desarrollo.
Jorge Calzoni
Rector de la Universidad
Nacional de Avellaneda
17
Introducción
1. A efectos de agilizar la lectura, en este libro se utilizará el término refugiado para refe-
rirse indistintamente, y de manera genérica, a hombre o mujer.
19
también pueda ser más llevadera y cada lector pueda iniciar, recorrer
o incluso abandonar la lectura en cualquier parte del texto.
Por ejemplo, el capítulo IV, “Economía social y solidaria: el comien-
zo fue con microcréditos”, recibe ese nombre porque muchos de los
aprendizajes, las reflexiones y conclusiones que intenta aportar este
libro dieron comienzo a partir de un programa económico-social de
pequeños préstamos a refugiados y migrantes. La posibilidad de co-
nocer a través de entrevistas y de mirar a estos emprendedores traba-
jar en los lugares que despliegan sus estrategias de vida, muchas veces
en la calle misma, dio comienzo desde una actividad profesional vin-
culada con la economía popular, social y solidaria a partir de que se
tuvo la oportunidad de participar de un programa de microcréditos
para refugiados y migrantes. El desarrollo de todo lo presentado en
el libro comenzó a partir del trabajo concreto como respuesta a la
necesidad de implementar un programa de atención a la población
refugiada. El objetivo de este capítulo es compartir el recorrido de
una serie de actividades que implicaba el programa para un actor so-
cial concreto que intenta integrarse socioeconómicamente en el país.
Señalar la importancia de un efecto “dinamizador” (como lo es el
programa de microcréditos descripto), articulando entre diferentes
actores sociales (Estado, diversos organismos locales e internaciona-
les, así como emprendedores migrantes y refugiados) y su interacción
en el trabajo cotidiano es el sentido que ha motivado compartir estas
líneas con el lector y la lectora. En ellas se describe el proceso de in-
tegración de dichas personas a un “específico mundo del trabajo en
el cual logran desenvolverse de manera autónoma” (llamado todavía
economía informal), para lo cual el acceso a microcréditos resultó de
fundamental importancia. Se transcriben algunas cifras que muestran
la evolución socioeconómica de un conjunto de migrantes y refugia-
dos que se sienten incluidos en la economía popular, social y solidaria.
Se presentan gráficos con la distribución de los créditos por país, edad,
género y rubro de la economía en que se inscribe el emprendimiento.
La dinámica participativa generada desde la organización imple-
mentadora del programa de microcréditos favoreció la realización de
ferias de economía social, así como la gestión de espacios de comer-
cialización entre varias personas dedicadas a los rubros textil, artesa-
nía, gastronomía, etcétera.
20
El capítulo I, “Migrantes y refugiados, quiénes son y de qué traba-
jan”, muestra un recorrido por las definiciones, cifras, leyes e ima-
ginario social que tiene la sociedad sobre la población que llega a
vivir a la Argentina. Para el lector que se inicia en el tema, podría este
capítulo ser una primera lectura orientativa.
Acá se presentan, son definidas y descriptas algunas de sus caracte-
rísticas ‒cantidad, origen, etcétera‒. El objetivo, en este caso, es pre-
sentar una aproximación al sujeto social al que se hace referencia. Se
propone una tipología de los emprendedores migrantes y refugiados
dedicados a la economía social y solidaria. Estas personas dedican
mucho esfuerzo al trabajo cotidiano y se trató de reflejarlo en las ob-
servaciones y aportes descriptivos del capítulo.
En ese sentido, se ha querido señalar la importancia que históricamente
las poblaciones migrantes han tenido en nuestro país y que están asocia-
das con etapas históricas y modelos económicos. Las leyes de migración
y de protección al refugiado pudieron sancionarse en un Estado que pro-
ponía para la época (2003-2015) políticas de inclusión para las mismas.
Acá se muestra un recorrido por algunas definiciones que dan un
marco contextual a los temas que propone el libro, pues es importan-
te señalar cómo son “nombrados” los sujetos (migrantes, refugiados,
solicitantes de asilo, etcétera), saber de cuántos se habla y cómo varió
la dinámica migratoria desde la llegada masiva del siglo XIX hasta
la década pasada, cuando fueron visibilizados y reconocidos como
sujetos de derecho a partir de las leyes de migración y refugio.
El capítulo V, “Focalizando en jóvenes y mujeres para conocerlos
mejor”, constituye un primer acercamiento a la reflexión teórica a
partir de una estrategia metodológica de conocimiento de la reali-
dad social que vive dicha población, al menos el pequeño porcentaje
al que se ha tenido acceso; por lo tanto, se comparten conclusiones
acerca de una acotada cantidad de personas en dicha condición mi-
grante. Este capítulo está “a medio camino” entre la labor concreta
con su necesidad de difundir la temática del trabajo de migrantes y la
sistematización que exige la tarea académica. El Diagnóstico que acá
se describe es un intento de mirar de manera sistemática y de recoger,
de propia voz, las necesidades de un grupo de jóvenes, la mayoría de
los cuales se inicia laboralmente en Argentina. Comentan problemas
como los definidos y propuestos (empleo, educación, capacitación la-
21
boral) y agregan otros (salud, deporte, gustos y diversiones) que cons-
tituyen el aprendizaje concreto que deja este diagnóstico participativo.
El objetivo de haber incluido este documento, presentado original-
mente como ponencia, es compartir un ejercicio concreto de metodo-
logía de investigación aplicada y mostrar que, a partir de un disposi-
tivo sistemático y un protocolo establecido, se pueden flexibilizar los
criterios y obtener resultados interesantes de aplicación práctica para
dar respuesta a necesidades sentidas por los sujetos convocados.
La segunda parte de este capítulo presenta fragmentos de una in-
vestigación desarrollada en uno de los seminarios del doctorado en
Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad
de Buenos Aires. El rol de la mujer como trabajadora, emprendedora
y a cargo de las actividades socioeconómicas es también abordado en
varios lugares en este libro. Su participación en la economía micro y
en la implementación de sistemas solidarios de créditos y otras herra-
mientas que promueven el asociativismo es conocida y valorada, y se
verifica también en la población a la que se dedica esta publicación.
El capítulo II, “Refugiados en Argentina: proceso de integración,
posibilidades y límites con la legislación vigente”, presenta observa-
ciones críticas y vivencias planteadas por un conjunto de refugiados,
las que forman parte de un proyecto de investigación realizado en el
ámbito universitario que se propuso indagar acerca de las problemá-
ticas vividas por las personas que debieron hacer diferentes trámites
en el Estado, principalmente los relacionados con sus condición mi-
gratoria y el acceso al status de refugiado. Este capítulo forma par-
te de un proyecto de investigación desarrollado en dos etapas en la
Universidad Nacional de Lanús: 2007-2009 y 2010-2012. El objetivo
es describir, a través de las vivencias relatadas por los propios intere-
sados, las situaciones por las que pasan en su relación con diferentes
instancias del Estado. Se recogieron aportes que permiten reflexionar
cómo se produce en la práctica el acceso a esos derechos que por
ley están garantizados y fueron promovidos durante el proyecto de
inclusión social de la década pasada. Para la transcripción se respeta-
ron las expresiones textuales recogidas en las entrevistas y se hicieron
algunas propuestas acerca de las problemáticas descriptas.
El capítulo III, “Redes y relaciones sociales: palabras y sentires com-
partidos”, presenta fragmentos de conversaciones y recortes de en-
22
trevistas y han sido agrupados a partir de temas recurrentes que han
surgido en la interacción con mujeres y hombres que trabajan como
emprendedores, especialmente en el llamado autoempleo y que re-
crean su vida en nuestra sociedad.
El objetivo de incluir las expresiones recogidas en una segunda serie
de entrevistas es compartir un ensayo metodológico consistente en
buscar pistas o indicios para conocer más acerca del proceso de inclu-
sión social, a partir de sistematizar por temas recurrentes lo desple-
gado en las conversaciones. La finalidad subyacente es “dejar hablar
al sujeto” en el sentido de que pueda expresarse siguiendo las voces
interiores que le puedan hablar desde su origen, así como las que lo
convocan actualmente y entre las cuales transcurre la vida.
Las palabras de cierre, más que “conclusiones”, son “insumos” para
seguir profundizando acerca de las posibilidades de inclusión efecti-
va de estas poblaciones en la sociedad argentina.
En síntesis:
Se han tomado aportes y comentarios recogidos para el trabajo in-
vestigativo de la Universidad Nacional de Lanús, se han transcripto y
seleccionado fragmentos vinculados con la inclusión socioeconómi-
ca de las mismas.
Un importante factor que permitió valorar la interculturalidad
puesta en juego fueron actividades de teatro, cine debate, campeona-
tos de fútbol y la producción de videos y fotografías, que registraron
situaciones y experiencias vitales de los emprendedores que se han
descripto.
Se ha priorizado reproducir sus palabras, describir sus actividades y
presentar algunos aspectos que pudieron relevarse, también, durante
años de trabajo en una organización dedicada a acompañar a migran-
tes y refugiados en su proceso de inclusión, con un equipo de trabajo
dedicado a la economía popular, social y solidaria, espacio en donde
en general se desempeñan.
El libro presenta mirares, decires y sentires de una población que
ya forma parte de la geografía urbana de muchas ciudades del país.
23
Capítulo I
Migrantes y refugiados, quiénes son
y de qué trabajan
25
te desde Europa durante los siglos XIX y XX, respondiendo a la nece-
sidad de mano de obra del modelo agroexportador de la elite gober-
nante de fines de siglo XIX. Es una caracterización muy difundida
internacionalmente que “la Argentina debe su población a quienes
llegaron al país principalmente desde Europa”. Las migraciones de
ultramar fueron consideradas por diferentes pensadores, analistas,
investigadores como centrales en la construcción de la nacionalidad
argentina. El fenómeno migratorio alcanzó en 1914 tal dimensión
que solamente uno de cada tres habitantes era argentino nativo (De-
voto, 2004).
26
consigna “Gobernar es crear trabajo” permitió la sanción de la Ley
de Bases sobre Inmigración, Colonización y Población del año 1946,
donde se planteó la integralidad de una política con esos objetivos.
Como antecedente de políticas migratorias latinoamericanas, se
firmaron acuerdos y convenios entre Chile y Argentina para cuestio-
nes de reciprocidad de gestión de documentos y también contratos
de trabajadores de regiones limítrofes. Posteriormente, se produjeron
cambios en la composición demográfica de la población migrante, ha-
ciéndose visible la presencia de personas de los países limítrofes durante
la década del sesenta (Mármora, 2015).
A pesar del deterioro del aparato productivo que comenzó con la
crisis de mediados de la década del setenta, de la dictadura militar y
la consolidación del modelo neoliberal en la década del noventa, de
todas maneras, se registraron migraciones de los países limítrofes y
de América Latina, en general, con una particular dinámica migra-
toria.
En 1980 eran 761 989 los migrantes en Argentina, llegando a
1 011 475 en el año 2001. Es decir, aún antes de la sanción de la Ley
Nacional de Migraciones (N° 25871) y la Ley General de Recono-
cimiento y Protección del Refugiado (N° 26165) en 2003 y 2006,
respectivamente, comenzaron a llegar a la Argentina nuevos actores
sociales: las llamadas migraciones recientes y los migrantes forzados o
refugiados (Cerrutti, 2009).
A partir de 2003 aumentó el ingreso al país de jóvenes provenientes
de diferentes países de África que en su mayor parte viajan solos, es
decir, huyendo de su país de origen sin tener la compañía de un fami-
liar o adulto que los acompañe en la búsqueda de un nuevo lugar para
vivir. En muchos de los migrantes se evidencian historias marcadas
con gravísimos hechos de violencia civil y política, como, por ejem-
plo, los provenientes de Liberia, Sierra Leona y Ghana, entre otros.
Desde el año 2007, también se fue registrando la llegada de jóvenes
provenientes de Colombia y se empieza a observar el fenómeno de
“la mujer que viaja sola”, aproximándonos así a un tema en discusión
en las ciencias sociales acerca de la “feminización de las migracio-
nes”. Aunque no existe consenso respecto a la dinámica migratoria
de las mismas, sí se sabe que ha aumentado la cantidad de mujeres, y
27
las prácticas y cambios culturales que esta dinámica trae en la pobla-
ción migrante y en la sociedad receptora.
Un proyecto de sociedad inclusiva implica conocer la situación de
las migraciones recientes, las corrientes poblacionales que desde los
países vecinos llegan hace más de dos décadas a la Argentina. Mu-
jeres y jóvenes migrantes aparecen como elementos característicos
nuevos, con definiciones, necesidades y problemáticas específicas.
En este texto, se adopta la definición de joven a quien abarca la
franja entre 17 y 24 años2. Cabe aclarar que algunos de los que arri-
ban al país, en general como polizontes en barcos que llegan a Ro-
sario y otros puertos, son considerados por la ley argentina como
menores de edad porque no han cumplido los 21 años. Esto hace
que la situación del recién llegado se complique aún más, pues debe
quedar bajo el amparo de un tutor designado por un juez de familia
que garantice su bienestar en el país. Los jóvenes en esta situación,
que arribaron durante fines de 2006 y 2007, fueron asignados a un
tutor; sin embargo, hay registro de casos anteriores que no contaron
con el acceso a este derecho3.
Este grupo se encuentra atravesando una etapa crítica de su vida,
una adolescencia agravada por las consecuencias de los conflictos en
sus países de origen (Beah, 2008)4.
2. Franja etárea que toma tanto la OIT (Organización Internacional del Trabajo) como el
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para las acciones orientadas a jóvenes.
3. Si bien la Defensoría General de la Nación recomienda considerar menor de edad a
todos aquellos jóvenes no acompañados solicitantes de refugio que ingresen al territorio
con menos de 21 años, según el artículo 126 del Código Civil (CC), se han registrado ca-
sos en los que primaron los artículos 138 y 139 del CC, que dicen que la mayoría de edad
se establece según el país de procedencia, es decir, si un joven es considerado mayor a
los 18 años en el país de origen, también lo será al ingresar en territorio argentino.
4. La historia de vida de un chico refugiado es contada en el libro Un largo camino: me-
morias de un niño soldado, en el que Ishmael Beah relata sus memorias como ex niño
soldado de Sierra Leona.
28
Actividad de capacitación en tema microempresa solidaria.
Fotografía de Equipo Mirares.
29
la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
1.600.000
1.471.399
1.400.000
1.200.000
1.000.000
800.000
600.000
400.000
299.394
200.000
31.001 2738 1425
0
América Europa Asia África Oceanía
30
Población migrante según país de origen
País de origen Migrantes en números absolutos
Paraguay 550 713
Bolivia 345 272
Chile 191 147
Perú 157 514
Fuente Indec. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.
31
trasladan desde su origen a muy diferentes y a veces distantes lugares
para vivir (Mármora, 2016).
32
del país de su nacionalidad y no quiere a causa de dichos temores,
acogerse a la protección de tal país”.
A esta definición han ido agregándose figuras jurídicas que comple-
tan y extienden el término al de “población de interés de Naciones
Unidas”. A partir del año 1984, con la Declaración de Cartagena sobre
Refugiados7, se extiende la protección del Estado a las personas que es-
tán en transición, es decir, solicitando su status de refugiado. Es impor-
tante la diferencia porque, hasta no contar con la categoría de refugia-
do, la persona se encuentra en algunos aspectos restringida, no en sus
derechos básicos, pero sí en el acceso a algunos programas sociales.
La diferencia con los migrantes8 se basa en que estos son personas
que, en general, han decidido buscar nuevos lugares donde vivir por
diferentes motivos, pero se trata de una elección propia y no motiva-
da por los riesgos que podrían correr en su lugar de origen.
Como parte de un fenómeno global en aumento, también a nuestro
país ha llegado esta categoría de migrantes desde diferentes zonas
del globo y muchos lo hicieron huyendo de situaciones de violencia
o persecución. Si bien la legislación nacional favorece la integración
local de dichas personas (posibilidad de conseguir trabajo legal aún
con documentos temporales, atención por medio de programas so-
ciales de diferentes organizaciones no gubernamentales ‒ong‒, entre
otras), la realidad efectiva de integración socioeconómica en la ac-
tualidad depende de múltiples factores.
La convertibilidad como ficticio fenómeno económico-social, por el
cual un peso nacional era equivalente a un dólar de Estados Unidos,
atrajo gran cantidad de personas de diferentes países que migraron
hacia la Argentina del modelo neoliberal ‒1990 a 2001, año en que
estalla la crisis‒ (Lacarrieu, Isla y Selby, 1999). No fue el proceso de
“sustitución de importaciones”, como a mediados del siglo XX, el fe-
nómeno que atrajo a migrantes internos y algunos europeos, sino las
7.Disponible en http://www.refworld.org/cgi-bin/texis/vtx/rwmain/opendocpdf.pdf?reldoc=
y&docid=50ac93722
8. Naciones Unidas, Consejo Económico y Social, Informe del Grupo de Trabajo Inter-
gubernamental de Expertos sobre los Derechos Humanos de los Migrantes, Méjico, año
1998. En el punto 3 del Informe, se define al migrante como toda persona que haya
tomado libremente la decisión de emigrar por razones de conveniencia personal, sin la
intervención de un factor externo que la obligue.
33
“ventajas del cambio” de la actividad económica vinculada a los ser-
vicios y la comercialización, que permitía enviar remesas en dólares.
Esa última década, antes de la caída del gobierno de Fernando de la
Rúa en Argentina, fue propicia para atraer migrantes africanos que se
sumaron a las migraciones de los países vecinos de Bolivia y Perú y,
en menor medida, pero creciendo en los últimos años, colombianos
que vienen huyendo del largo conflicto político-militar de su país.
Desde el punto de vista de las posibilidades reales de integración,
muchas veces los recién llegados no cuentan con las competencias
profesionales y actitudes que requiere el mundo del trabajo para in-
corporarlos al proceso productivo, y a veces carecen de la sociali-
zación o del recorrido educativo que permita avanzar en estudios
formales y de formación para el trabajo.
Los parámetros de socialización de los jóvenes africanos pueden
resultar “insuficientes” para las normas culturales y sociolaborales de
Argentina. Por ejemplo, es muy difícil que consideren la puntualidad
como una condición o un requisito para participar en un taller de ca-
pacitación o asistir a una entrevista laboral. Ante la llegada tarde, se
han registrado de manera natural explicaciones tales como: “que ne-
cesitaban ir a almorzar” o “que se durmieron en el colectivo porque,
cuando finalmente pudieron sentarse, se quedaron descansando”...
Tampoco existe práctica respecto a posturas a adoptar en la reunión
de clase. “Son reiterados los casos de jóvenes que ponen los pies en
la mesa y algunos aprovechan la comodidad para rascarse o dormi-
tar...”. Otros simplemente conversan entre ellos en su propia lengua,
sin tener en cuenta la situación áulica9.
Para aquellos que tienen experiencia laboral, esta suele estar vin-
culada a trabajos de baja calificación o relacionados con la actividad
de la familia: ayudar en el comercio familiar o trabajar la tierra en
el campo. Varios refugiados entrevistados manifestaron tener “ex-
periencia en el trabajo de mantenimiento de barcos”, pues habían
pasado meses embarcados hasta establecerse en el país; otros dijeron
que conducían camiones en sus países, pero coincidían en que “es
9. Testimonio recogido por las capacitadoras que llevaron adelante el “Diagnóstico parti-
cipativo” a que se hace referencia más adelante en este libro.
34
más difícil manejar acá”10, en referencia a la obtención de la licencia
para conducir, y los trámites y exámenes necesarios para ello11. En
algunos casos, es muy difícil cotejar si esta información es “real” o
repiten las respuestas que otros fueron dando durante el desarrollo
de reuniones basadas en la técnica de los grupos focales.
Muchos llegan con la esperanza de “jugar fútbol” (así lo dicen los
jóvenes de varios países africanos). Sin embargo, esta ilusión de ju-
gar profesionalmente se enfrenta con la imposibilidad de acceder sin
tener DNI, y en otros casos no comprenden los mecanismos por los
cuales una persona debe hacer un proceso hasta llegar a “probarse”
para ingresar a un equipo profesional.
La situación de los jóvenes provenientes de países latinoamericanos
es diferente porque, en primer lugar, no tienen la barrera del idioma
y muchas veces poseen algún familiar que los cobija en su llegada al
país. El nivel educativo, mayoritariamente, es primario; en algunos
casos, secundario incompleto, y sus posibilidades de acceso al traba-
jo son más amplias que las del grupo antes mencionado. Precisamen-
te, dentro de este contexto se encuentran comprendidos los jóvenes
refugiados y solicitantes de asilo y, aunque no sean visualizados12,
para ellos la incorporación al mundo del trabajo es más compleja
que para otros jóvenes desde el punto de vista de la posibilidad de
obtener empleo en nuestro país.
Se trata de desplazados desde sus lugares de origen, que comienzan
a rehacer su itinerario laboral en Argentina, donde muchos pasan a
trabajar vendiendo en la calle. Las transformaciones económicas y la
dinámica misma de los flujos migratorios plantean nuevos desafíos
teórico-metodológicos para el abordaje de cualquier capacitación
sobre el tema. De acuerdo con esto, el enfoque adoptado en este caso
propone una mirada integradora, donde se acepta que estos movi-
mientos son, de alguna manera, consecuencia natural de la globali-
10. Todas las citas que hacen referencia a comentarios realizados por jóvenes refugia-
dos están corregidas gramaticalmente para facilitar su comprensión, pues estos jóvenes
mezclan palabras del castellano con sus lenguas de origen.
11. En la ciudad de Buenos Aires, la licencia solo puede tramitarse con el documento
nacional de identidad (DNI), documento que no todo joven migrante forzado obtiene rá-
pidamente.
12. Se estiman aproximadamente 90 jóvenes no acompañados ingresados al país solo en
el año 2012, año que marcó un pico en dicha situación, problemática que fue abordada
por el Estado a través de la red de organizaciones dedicadas al tema.
35
zación financiera y la mundialización de la economía que hace que
las personas busquen posibilidades laborales en los centros urbanos
del país donde viven, pero que también se arriesguen a explorar al-
ternativas en lugares distantes, como es el caso de los latinos y otros
migrantes que llegan a Argentina.
Más allá de las imágenes construidas, y a veces estereotipadas, que
presentan a Argentina como un crisol de razas y la construcción de
una nacionalidad exenta de conflictos, donde los trabajadores inmi-
grantes eran recibidos con los brazos abiertos, podemos intentar un
recorrido histórico por algunos hitos, momentos y situaciones que
explicarían algunos fenómenos sociales tales como la llegada masiva
de personas desde tan distantes países y la legislación en ese sentido.
Sin embargo, el latente tema del prejuicio hacia el extranjero, más
allá de los casos puntuales que deben ser denunciados y repudiados,
parece ser cuestión localizada y/o de pequeños grupos, situación no
extrapolable al conjunto de la sociedad argentina (Mármora, 2016).
En Argentina, el 4 de septiembre de 1812, el Primer Triunvirato
firmó un decreto que decía: “El gobierno ofrece su inmediata pro-
tección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que
deseen fijar su domicilio en el territorio…”.
Más adelante, en la Constitución de 1853 y en posteriores medidas
de gobierno a lo largo de la historia, puede verse la necesidad de
los incipientes sectores dominantes de articular el crecimiento eco-
nómico con la llegada de población de las zonas más desarrolladas
de Europa, quienes –según se esperaba– traerían pautas culturales y
prácticas laborales novedosas.
En 1876 se sancionó la Ley 817 de Inmigración y Colonización que
llegó, de alguna manera, a dar respuesta a la crisis de los años 1873 a
1875. Así comenzó un proceso de producción de ganado vacuno que
reemplazó al ovino y a la producción textil. El fenómeno de concen-
tración de la propiedad de la tierra sedujo a militares y sectores de
la clase en ascenso que se apropiaron de grandes extensiones, dejan-
do para la inmigración pequeñas parcelas para producción agrícola,
supeditada a la ganadería. Los inmigrantes que no se adaptaban a
dicha condición o que contaban con otras posibilidades se quedaban
residiendo en la ciudad, se convertían en nuevos migrantes internos
36
de los incipientes centros urbanos y comenzando un lento camino
hacia actividades manufactureras de la época.
La huelga del año 1902 tuvo, entre otras consecuencias, la sanción
de la Ley 4144, la llamada Ley de Residencia, por la cual podían ex-
pulsar a trabajadores inmigrantes, mayoritariamente europeos, diri-
gentes y activistas anarquistas y socialistas.
Esto fue recordado en ocasión de los 200 años de la Revolución de
Mayo, en un discurso de la entonces presidenta Cristina Fernández
de Kirchner con motivo del Bicentenario (25 de mayo de 2010):
37
En una investigación aplicada a la problemática de salud, que fuera
publicada en 2012, se aborda la situación del “nuevo actor social que
se hace visible”, la población migrante y refugiada (Pacecca, 2012):
38
el 20 %, en tanto que otro 15 % provenía de Angola, Argelia, República
Democrática del Congo, Guinea, Liberia, Mali, Costa de Marfil, Nigeria,
Senegal y Sierra Leona. Es decir que bajo un status jurídico común encon-
tramos un conjunto pequeño pero sumamente heterogéneo de personas.
La heterogeneidad de los solicitantes de la condición de refugiado o
con el estatuto reconocido no remite únicamente a las decenas de nacio-
nalidades e idiomas. También alude a variaciones en los orígenes rura-
les, semi-rurales o urbanos, a un espectro de edades más amplio que el
de las personas migrantes, y a trayectorias educativas y laborales previas
sumamente diferentes.
39
Por eso, tanto las Naciones Unidas, a través del Alto Comisionado
de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y agencias especia-
lizadas, como las instituciones y asociaciones que trabajan con estas
poblaciones ven como estrategia que contribuye al desarrollo (pues
potencia las relaciones interculturales) la interacción entre las dife-
rentes categorías poblacionales: migrantes, refugiados, argentinos...
En otros capítulos se describen ejemplos de actividades artísticas,
gastronómicas, recreativas y emprendimientos asociativos con estas
características de interculturalidad aplicada a la inclusión social al
país de trabajadores con diferente situación o status migratorio.
En ese sentido, una interesante discusión entre posiciones teóricas,
que se reflejan en políticas de gobierno, es la referente al multicultu-
ralismo como expresión de políticas de integración de migrantes a
las sociedades globalizadas, como en los países europeos y Canadá,
por ejemplo (Novick, 2008). Tal vez un concepto superador, el de
interculturalidad, se adapta mejor a la realidad local de los emprendi-
mientos desarrollados en Argentina, como se describe más adelante.
40
Convención de 1951. En el caso de Latinoamérica, durante la década
de 1980, signada por los conflictos centroamericanos y la vigencia de
dictaduras en el Cono Sur, la definición ampliada de refugiado obtu-
vo el consenso de los Estados, los representantes de la sociedad civil y
las organizaciones internacionales. Mediante la llamada Declaración
de Cartagena del año 1984 se recomendó a los Estados que “consi-
deren también como refugiados a las personas que han huido de sus
países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por
la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos inter-
nos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstan-
cias que hayan perturbado gravemente el orden público”13.
Estas definiciones comprometen a los Estados con un conjunto mí-
nimo de obligaciones que deben cumplir respecto de las personas
que en ellas se encuadran. Por ejemplo: que una persona refugiada no
sea devuelta a un país donde su vida o libertad se encuentren amena-
zadas; que obtenga del Estado donde se encuentra garantías de que
podrá ejercer allí sus derechos fundamentales (protección, libertad
de circulación, derecho a trabajar, a educarse, etcétera); y que pueda
beneficiarse de ciertas medidas de protección específicas del país de
asilo que derivan de la incapacidad de recurrir a su Estado de origen
y que resultan necesarias para ejercer esos derechos fundamentales
(como por ejemplo la emisión de documentos)14. Más allá de estas
obligaciones, que constituyen el punto de partida mínimo para los
Estados, la protección que se le brinda a los refugiados puede ir más
allá procurando para las personas que reciben asilo el mismo trato
que el que los Estados brindan a sus nacionales en todo lo que resulte
posible, así como asegurando las medidas de protección específicas
que derivan de la condición de refugiado. En definitiva, la calidad del
41
asilo en los países desarrollados, pero también en varios de los países
en desarrollo, muchas veces se analiza por las medidas, programas y,
aún, por las políticas públicas que directa o indirectamente repercuten
en la población que ha sido admitida en el país como refugiada.
El informe “Tendencias globales” del Acnur consigna datos de fines
de 2010 que muestran que, en ese momento, existían 15,4 millones de
refugiados. De este total, hay 10,55 millones bajo el amparo del Acnur
y 4,82 millones registrados por la Agencia de las Naciones Unidas
para los Refugiados de Palestina (Unwra –por su sigla en inglés–), y
cerca de 850 000 solicitantes de asilo. El 47 % del total de refugiados
eran mujeres y niñas; en 2010 se habían registrado 15 500 solicitudes
de asilo de niñas, niños o adolescentes separados o no acompañados.
Es preciso mencionar las transformaciones que se han producido
en los tipos y características del desplazamiento de las personas. Hay
diferentes causas de estas transformaciones y muchas de ellas aún no
han sido del todo comprendidas: el tráfico de sustancias tóxicas no
permitidas por la ley y la trata de personas; las violaciones de dere-
chos económicos, sociales y culturales, y de derechos civiles y políti-
cos; la división internacional del trabajo y el movimiento asociado de
la fuerza laboral; la degradación del medio ambiente y las catástrofes
naturales a lo largo del mundo; la preocupación por la seguridad ciu-
dadana y su vínculo con las políticas migratorias, entre otras.
Argentina y Latinoamérica, en general, han sido territorio de asilo
de miles de personas refugiadas durante el transcurso de su historia.
Aún antes de la adopción de la Convención de 1951, la región poseía
una extensa serie de tratados que regulaban la institución del asilo,
orientados principalmente a las personas que buscaban protección
por motivos políticos. Aunque no hayan sido muchos los Estados
latinoamericanos que participaron de los debates que llevaron a la
conclusión de la Convención de 1951, esta fue progresivamente in-
corporada por los países de la región, sobre todo a partir de la década
de 1970 y, al día de hoy, prácticamente todos los países han ratificado
o adherido a la Convención de 1951 y/o su Protocolo de 1967.
En los años setenta, el Acnur empezó su tarea en la región con ope-
raciones reducidas que, a lo largo de los años, fueron alcanzando
importantes escalas frente a los distintos conflictos que atravesaba
el continente. En este escenario general en el que la protección in-
42
ternacional de las personas refugiadas transcurre en la actualidad,
América Latina comparte similitudes con otras zonas del planeta, a
la vez que adquiere rasgos particulares.
El compromiso con la protección de los refugiados se remonta has-
ta nuestros días porque América Latina alberga en la actualidad más
de 440 000 personas refugiadas o solicitantes de tal condición15. La
mayoría de ellas, hasta hace poco tiempo, era proveniente de Colom-
bia. Durante los últimos años se ha consolidado también la presencia
de personas refugiadas colombianas en todo el resto de los países de
Sudamérica y en parte de Centroamérica (Costa Rica, Brasil, Chile,
Argentina y Perú son solo algunos de los países que reciben regular-
mente solicitudes de asilo de esa nacionalidad).
A la par de la población colombiana, aunque en menor número, la
mayor parte de los Estados de Latinoamérica recibe población refu-
giada de diversas nacionalidades de la región, pero también extra-
continentales, de acuerdo con las coyunturas que producen flujos de
desplazamiento forzado de personas (Terminiello, 2012).
Asimismo, debe decirse en este resumido panorama general que
ciertos países del Cono Sur implementan desde tiempo atrás progra-
mas de reasentamiento de refugiados ya reconocidos que, por distin-
tos motivos, no pueden permanecer en el territorio del Estado que
les brindó asilo16.
Argentina, como país receptor de personas refugiadas, progresiva-
mente fue adoptando un marco jurídico e institucional de protec-
ción mediante la tarea conjunta del Estado, las organizaciones de la
sociedad civil y el Acnur. Sin lugar a dudas, la aprobación de la Ley
General de Reconocimiento y Protección al Refugiado (Nº 26165) en
el año 2006 marcó un hito porque se convirtió en la primera norma
en regular de manera integral los distintos aspectos de la temática
en el país con incorporaciones novedosas (tales como la responsa-
bilidad de los órganos que crea en materia de integración local, la
clarificación de las responsabilidades de las autoridades en frontera,
15. Acnur (2011): Tendencias globales 2010. Disponible en www.acnur.org. Las cifras son
a diciembre de 2010.
16. Por ejemplo, es la situación de países próximos a Colombia que reciben la mayor
cantidad de refugiados de dicho país, pero también estos programas han sido implemen-
tados en beneficio de poblaciones de refugiados de otras nacionalidades tales como las
provenientes de Irak, Palestina y otros.
43
etcétera), pero, al mismo tiempo, receptando los avances y buenas
prácticas que existían hasta entonces. Es posible afirmar que, en gran
medida, la agenda actual de los diferentes actores vinculados a la
protección de refugiados consiste en implementar efectivamente los
contenidos de esta ley.
La Comisión Nacional para los Refugiados (Conare)17, creada en el
marco de la ley de refugio (N° 26165), es un organismo interminis-
terial del ámbito del actual Ministerio del Interior y Transporte. Fue
originalmente conformado por un representante de dicho Ministe-
rio, uno del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Interna-
cional y Culto, uno del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos y un representante del Instituto Nacional contra la Dis-
criminación, el Racismo y la Xenofobia (Inadi). Asimismo, forman
parte con voz, pero sin voto, un representante del Acnur y de una
organización no gubernamental dedicada a esta temática. Junto con
organizaciones de la sociedad civil, de distintas iglesias y el Acnur,
la Conare forma parte de una red que se despliega para la recepción
inicial, determinación del estatuto de refugiado, asistencia inmediata
y la posterior inclusión de la persona a la realidad local (Figari Costa,
2012). Sus funciones principales son: “… proteger los derechos de los
refugiados y solicitantes de reconocimiento de la condición de refugia-
do”, es decir, coordina, notifica y convoca a distintos actores nacionales,
municipales y de la sociedad civil para desarrollar acciones vinculadas
con la integración social y económica de solicitantes y refugiados.
En cuanto a las características de esta población, según datos de la
Conare, había en Argentina, a diciembre de 2010 (coincidiendo con el
último registro censal), 3276 refugiados y 947 solicitantes de tal con-
dición. La cantidad de nuevos refugiados por año se había mantenido
relativamente estable desde 2006 en un promedio de 98, sumando un
total de 488 en el período 2006-2010. Entre los 488 refugiados re-
conocidos, la mayoría eran colombianos (133), seguidos de cubanos
(38), haitianos (23), nigerianos (21) y marfileños (21), mientras que
una gran cantidad de nacionalidades con números menores comple-
taban el universo restante. Otros 2638 refugiados habían obtenido su
estatuto antes de 2006 y muchos de ellos, incluso, antes de 2002.
17. http://www.migraciones.gov.ar/conare/
44
Finalmente, en relación con los 3276 refugiados reconocidos es
importante destacar que, aproximadamente, 167 se encontraban en
el país en el marco del Programa de Reasentamiento Solidario que
Argentina implementa en acuerdo con el Acnur desde el año 2005.
En el mismo sentido, respecto de la población solicitante de la con-
dición de refugiado, cabe decir que de las 947 solicitudes pendientes
a fines de 2010 había más de 200 correspondientes a cuatro países
–República Dominicana, Haití, India y Bangladesh– de los cuales la
Argentina no ha considerado, en términos generales, que sean per-
sonas que efectivamente requieran el estatuto de refugiado. Muchas
de estas solicitudes permanecen en el sistema de asilo solo unas po-
cas semanas. En suma, estas consideraciones sobre la composición
de las estadísticas permiten afirmar que, en primer lugar, si bien for-
malmente 3276 personas tienen el estatuto de refugiado en Argenti-
na, muchas de ellas ya llevan un tiempo prolongado en esa condición,
al mismo tiempo que gran parte de las personas solicitantes de asilo
permanecen solo unas pocas semanas en tal condición y luego pasan a
revestir una situación migratoria (en muchos casos irregular).
Más cerca en el tiempo, en diciembre de 2016 la Conare reporta 803
refugiados de los cuales 166 fueron reconocidos ese año, siendo la
mayoría de nacionalidad siria, 93.
A partir de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de
1951 de Naciones Unidas, se garantizó protección a personas que
no podían ser amparadas por sus países de origen. Se constituyó así
como un instrumento de cooperación entre Estados. En ese mo-
mento histórico los países miembros vislumbraban soluciones para
la problemática y limitaron el alcance del estatuto geográfico, tempo-
ralmente, a los europeos que se convirtieron en refugiados antes del
1 de enero de 1951. De esta manera, solo ellos podían solicitar asilo.
El Protocolo de 1967 elimina dichas restricciones18.
El Acnur es el organismo encargado de velar por el cumplimiento
de la Convención en los distintos países miembros. Sin embargo, los
refugiados y solicitantes de asilo son parte de una problemática aún
45
mayor que abarca a otras situaciones de migraciones forzosas y se
han convertido en personas de interés del Alto Comisionado:
Apátridas: toda persona que no sea considerada como nacional por
ningún Estado, conforme a su legislación.
Reasentados: refugiados trasladados a un tercer país porque no en-
cuentran protección en el que les dio asilo.
Desplazados internos: personas que se ven obligadas a trasladarse
dentro del mismo país.
Retornados: refugiados que deciden regresar al país de origen o re-
sidencia una vez cesado el conflicto.
En Argentina, el solicitante de asilo al iniciar el trámite recibe un
certificado de residencia precaria que tiene validez por tres meses y
puede ser renovado cuando sea necesario hasta tener una definición
concreta acerca de su situación migratoria. Este le permite a la per-
sona permanecer, trabajar19 y transitar legalmente en el territorio, así
también acceder a la educación y salud pública y ser protegido con-
tra la posible devolución a su país de origen hasta que sea resuelto su
pedido. En este sentido, no le otorga más privilegios ni derechos que
a sus habitantes, solo lo protege de ser regresado a su país donde se
supone corre peligro su vida. Cabe destacar que el trámite es indivi-
dual, gratuito y confidencial. La Conare es el organismo encargado
de dicha tarea.
En relación con la integración, también se destaca el principio de
ayuda administrativa que:
19. Con el certificado de residencia precaria pueden tramitar la clave única de identifica-
ción laboral (CUIL) que les permite acceder al mercado de trabajo formal. Sin embargo, los
empleadores, en general, desconocen la documentación, lo que dificulta que obtengan un
empleo formal.
46
su vigilancia se expida a los refugiados los documentos o certificados
que normalmente serían expedidos a los extranjeros por sus autorida-
des nacionales o por conducto de estas.
20. Ley 15869, Resolución Nº 528 del Ministerio del Interior y Transporte.
47
ciones: ser ciudadano del Mercosur, poseer un contrato de trabajo,
contraer matrimonio con un argentino o tener un hijo argentino21.
La diferencia de las personas refugiadas con los migrantes radica
en que estos, en general, deciden dónde quieren vivir y lo hacen sin
la urgencia de una persecución o un eventual peligro, sino buscando
una mejora cualitativa en su calidad de vida. Según la OIM (2000),
migrantes voluntarios son “… personas que se desplazan al extranje-
ro por motivos de trabajo, estudios, para reunirse con sus amigos o
por otros motivos de carácter personal”.
El aporte de los migrantes al desarrollo de la sociedad fue puesto
en valor por el presidente Juan Domingo Perón, que instituyó el Día
del Inmigrante el 4 de septiembre, tomando como antecedente lo
resuelto por el Primer Triunvirato en el año 1812 (Mármora, 2016).
Por otra parte, la persona refugiada, en general, está comprometida
con situaciones externas a sí misma y, por ende, esta decisión no de-
pende de ella, pues arriba al país de destino en busca de la protección
que su Estado de origen no puede brindarle. Si bien esto describe la
situación legal de migrantes y refugiados, en el trabajo diario no se
visualizan estas diferencias.
En Argentina, prestan servicio diferentes instituciones que trabajan
con la población a la que se hace referencia por encima de las dife-
rentes categorías migratorias y en un enfoque que prioriza la inter-
culturalidad en la práctica (Novick, 2008) como criterio de inclusión
socioeconómica a la sociedad local. Por lo general, una vez que se
iniciaba el trámite en la Dirección Nacional de Migraciones se los
derivaba (hasta el año 2015) a la Fundación Comisión Católica Ar-
gentina de Migraciones (Fccam) que orienta, asesora y vincula con
otras instituciones ligadas a programas de promoción. Desde 2016,
la organización ADRA atiende a dicha población en un Centro de
Apoyo al Refugiado. Cabe destacar que esto no es un proceso lineal
ni unívoco y está muy condicionado por la comunidad de origen de
la persona, los vínculos que entre ellas desarrollen y por diferentes
situaciones. Para una asesoría y acompañamiento en la búsqueda
48
de empleo, la inclusión en la economía social como emprendedor
autónomo y el acceso a microcréditos, los refugiados cuentan con
Mirares, organización dedicada a la promoción de esas actividades22.
Los refugiados arriban de distintas formas a nuestro país. Los prove-
nientes del continente americano llegan por tierra e ingresan princi-
palmente por las fronteras noroeste-noreste (Jujuy, Misiones); el grupo
poblacional con mayor representatividad es el proveniente de Perú y,
en los últimos años, de Colombia. Por avión llegan en menor cantidad
de distintos lugares de Europa del Este, Asia y África. Por barco arri-
ban, en la mayoría de los casos como polizontes, jóvenes provenientes
de distintos países de África. En general, el destino esperado no es Ar-
gentina, sino que aspiran llegar a Canadá o Estados Unidos. En otros
casos, Argentina se convierte en una escala necesaria para migrar lue-
go a distintos lugares de Europa o Estados Unidos, pero al ser detecta-
dos por el capitán del barco son bajados en algún puerto o en algunos
casos arrojados al río para que la nave no tenga que detenerse y pagar
las multas correspondientes, según comentaron algunos jóvenes que
llegaron a nuestro país en condiciones de extrema necesidad.
Históricamente, las corrientes de migraciones forzosas que llegaron
a Argentina fueron modificándose según los contextos políticos de
los países de origen. A partir de 1972, con el “autogolpe” del expresi-
dente Juan María Bordaberry en Uruguay, comenzó la llegada de mi-
litantes y personas perseguidas por el Gobierno de entonces. Por su
parte, el golpe militar contra Salvador Allende en 1973 en Chile gene-
ró el pedido de miles de solitudes de asilo en nuestro país. También,
en menor medida, ciudadanos bolivianos vivían con dicho status
migratorio. Finalmente, una proporción de argentinos y migrantes
latinoamericanos que corrieron peligro debieron asilarse en Europa,
Brasil o México a partir del año 1975, y más aún con la llegada de la
dictadura en 1976. El Gobierno militar en 1979, y como forma de re-
vertir su imagen internacional, realizó acuerdos para traer a Argenti-
na a sesenta y siete familias provenientes de Laos y dos de Camboya23.
49
Desde la década del 90, la situación en Perú fue originando crecien-
tes flujos de personas que solicitaron asilo en Argentina. En menor
cantidad fueron arribando desde Kazajistán, Rusia, Armenia (paí-
ses de Europa del Este), Pakistán e Irak (de Asia) y Senegal, Sierra
Leona, Liberia, Ghana, Angola, Congo, Burundi, Camerún y Nigeria
(de África), diversificando las solicitudes de asilo y, en la práctica,
visibilizando nuevos migrantes en la geografía urbana del país. Antes
de 2002 habían sido reconocidos, entre otros, 588 peruanos y 388
chilenos, que constituían en conjunto casi un tercio del total de re-
fugiados del país. La mayoría de los peruanos recibió el estatuto de
refugiado entre 1999 y 2002, con una merma en 2003 y 2004, y desde
2005 son escasos o nulos los reconocimientos. Asimismo, práctica-
mente la totalidad de los 388 chilenos obtuvo el estatuto de refugiado
durante la década de 1980 o comienzos de 1990.
Dura realidad la de quien debe dejar su país de origen para migrar
por motivos no deseados. Una red de organizaciones que incluye al
Acnur, a la Conare, al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación
a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia
(Sennaf) y organizaciones no gubernamentales tales como ADRA y
Mirares, atienden la problemática de la llegada e integración de esta
población. Seguramente, muchas son personas con quienes se cruza
a diario o se ve que venden en ferias o en las calles de Buenos Aires
y otras ciudades del país.
24. Los autores plantean la dificultad de diferenciar entre migraciones voluntarias y com-
pulsivas en los Andes peruanos.
50
Estas personas intentan generar su propio trabajo (autoempleo) a
través de los llamados microemprendimientos económicos y/o la in-
serción en trabajos en relación de dependencia, mayoritariamente
informales o precarizados; ambos casos, ejemplos del fenómeno so-
cial conocido como economía popular (Coraggio, 2007).
Algunas características de estos trabajadores de diferentes países a
las que se hace referencia son: baja posibilidad de acumulación de
capital (son pobres), bajo grado de calificación formal (estudios no
concluidos y falta de actualizaciones), así como escasas posibilidades
de acceso a tecnologías de gestión y prácticas comerciales actualiza-
das, necesarias para su trabajo diario. De alguna manera son diferen-
tes, pero también son idénticos a otros sectores populares del país.
51
migrantes y refugiados que se ha estudiado, el 92 % de los destinata-
rios de los microcréditos trabajan en sus propios emprendimientos.
Faye, de Senegal, canceló su primer crédito puntualmente y renovó
reiteradamente por un monto mayor; de esta manera, amplía tanto
su stand de venta de artesanías africanas como la cantidad de ferias a
las que asiste. En ocasión de ser entrevistado manifestó: “Los crédi-
tos son buenos, me ayudan para comprar mercaderías y ampliar mi
stand y la cantidad de fiestas a las que voy. A mí me está yendo bien y
cada día crezco un poquito más. Ojalá que sigan adelante”.
La mayoría de los refugiados y migrantes están comprendidos den-
tro de este primer grupo de emprendedores: trabajan de forma autó-
noma en un promedio de 12 horas diarias25. Es el caso típico de los
africanos que han recibido préstamos (microcréditos) para vender
anillos y pulseras en las plazas y avenidas del centro de Buenos Aires
y de las zonas turísticas, o haitianos que preparan licuados, tragos y
jugos de frutas en las ferias itinerantes.
En este trabajo se ha adoptado la terminología de emprendedores,
actualmente más reconocida que la de sector informal, autónomos o
microempresarios, pues el emprendedorismo forma parte de las es-
trategias que se están manifestando en amplios sectores populares
para encarar el problema del empleo26.
25. El dato surge de las entrevistas. Se preguntó cuántas horas trabajaba. Hubo que
acompañar en la reconstrucción de la información porque, muchas veces, aspectos
como la compra de insumos no eran incluidos como parte del trabajo.
26. Es interesante el dato obtenido en las entrevistas: las personas que se autodefinían
como refugiados, agregaron la identidad de emprendedor al interrogárselos sobre la de-
finición de sus actividades.
27. Otra forma de clasificar la microempresa es por el nivel de facturación. Dicho criterio
no se aplica a las microempresas familiares de refugiados porque el volumen es mínimo,
muchas veces es solo de subsistencia.
52
Manos trabajando en fabricación de calzado.
Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.
53
Emprendimientos socioeconómicos y experiencias
asociativas de economía solidaria
Ejemplos de este tercer caso, son los emprendimientos populares
que se llevan adelante en el municipio de Moreno, en el conurbano
bonaerense, donde varios refugiados peruanos, referentes sociales
de la zona, están integrados a programas de vivienda y autoempleo.
También las cooperativas textiles, apícola y de producción de cone-
jos que promueven o en las cuales participan refugiados peruanos,
y los productores que forman parte del movimiento de agricultura
familiar de zonas periurbanas tales como Moreno y Florencio Varela,
en el segundo cordón del conurbano.
Algunos de estos emprendimientos contaron con microcréditos en
su etapa inicial y la mayoría en su proceso de consolidación como
microempresas. Por medio de un proceso de evaluación y la formu-
lación de un “plan de negocios” o proyecto para solicitar financia-
miento se fueron conformando en sujetos de préstamos y se vincu-
laron en red con asociaciones de productores, ong de promoción
social y diferentes ámbitos del Estado.
Difícil ha sido encontrar emprendimientos de estas características
entre las poblaciones afrodescendientes que se han entrevistado, las
que trabajan de manera individual28.
28. Algunos intentos han sido los agrupamientos de familias de ciudadanos haitianos
organizados en comparsas para actuar en los carnavales.
29. Programa de la Cooperativa Emetele, que construyó 260 viviendas en la Ciudad Au-
tónoma de Buenos Aires.
54
“Mucho argentino se cree que solo son migrantes trabajadores
los españoles, italianos y otros llegados de Europa, pero nosotros
también trabajamos hace muchos años acá y no nos fuimos con la
crisis...”, manifestó un refugiado en una mesa de trabajo durante el
desarrollo del Seminario de Migración y Refugio en la ciudad de Ro-
sario, en el año 2005, en ocasión del debate de la Ley de Migraciones.
El conjunto de trabajadores registrados o formalizados que consti-
tuye este tercer grupo es el que más ha caído en la nueva etapa que
vive el país desde diciembre del año 2015, a partir de la recesión eco-
nómica que se verifica en el rubro de la construcción. Se han regis-
trado entrevistas a hombres jóvenes que, trabajando en dicha área,
viven actualmente con lo que reporta “la libreta”, es decir, el fondo
de desempleo de la Uocra. Una publicación de ese sindicato aporta
datos sobre la inclusión de trabajadores migrantes en la construcción
(Mármora, Gurrieri y Aruj, 2012).
55
con la perspectiva del trabajo30. A esto se sumó la indagatoria sobre
actividades culturales, aspectos lúdicos y momentos creativos detecta-
dos en las clases de capacitación dedicadas a las actividades laborales.
También fue visitada una gran cantidad de unidades socioeconó-
micas (emprendimientos) de los refugiados y migrantes de la inves-
tigación en curso: pequeños talleres textiles familiares, puestos de
venta callejera, emprendimientos gastronómicos, talleres de zapatos,
marroquinería, etcétera. El trabajo de campo incluyó jornadas de ob-
servación participante durante varios fines de semana en las ferias rea-
lizadas en parques y plazas donde exponen y venden sus productos.
Se participó de talleres de capacitación y reuniones de evaluación
acerca del desarrollo de las ferias de economía social, jornadas de
intercambio de experiencias entre grupos de refugiados y otros em-
prendedores, rondas de negocios para facilitar la comercialización,
etcétera.
En un segundo momento, después de la primera ronda de entrevistas
realizadas, pudo observarse una amplia dispersión de orígenes y tra-
yectorias laborales, las que se encuentran en etapa de revisión a efectos
de clasificar en base a la diversidad de orígenes y actividades actuales.
Metodológicamente hablando, resultó importante comprender la
importancia de que “el migrante, antes de ser inmigrante, siempre
es primero un emigrante” y que “los estudios sociológicos de la mi-
gración deben empezar (...) no desde el conocimiento de la sociedad
receptora, sino desde las comunidades que envían a estos emigran-
tes, su historia, estructura y contradicciones” (Bourdieu y Wacquant,
2000). Por tales motivos, las entrevistas incluyeron un recorrido por
las experiencias en el país de origen, como plantean autores que han
abordado el estudio de las migraciones laborales con un enfoque in-
tegral que recupera el origen y el momento actual.
En tercer lugar, se relacionaron las observaciones de campo y las
respuestas obtenidas con la bibliografía que se cita en este trabajo.
Atentos al enfoque metodológico adoptado (triangulación de datos),
la información que aportan estas entrevistas debe leerse en términos
de significación y no de representación. No se propone que lo vivi-
30. Fue necesario un trabajo previo de sensibilización para explicar la importancia del
relevamiento y que las preguntas no fueran asociadas a cuestiones migratorias y/o a
anteriores experiencias negativas de control.
56
do como trayectoria laboral de las personas acá citadas sea aplicable
a toda situación de la población migrante. Es decir, no se propone
extrapolar ni hacer extensivas las conclusiones sobre lo trabajado a
toda “otra población en igualdad de condiciones”, sino que (en todo
caso) se espera que dote de sentido puntualmente a las observacio-
nes y análisis a que se ha llegado con los casos descriptos (Forni,
Gallart y Vasilachis de Gialdino, 1992).
En el Diagnóstico participativo llevado adelante se indagó acerca
de gustos musicales, actividades creativas, dedicación al tiempo li-
bre, deportes, además de cuestiones laborales, etcétera. A partir de
ese antecedente, se planteó como principal objetivo el de relevar diá-
logos, comentarios y retratar vivencias relacionadas con momentos
de creatividad e intercambio de conocimientos entre pares.
La finalidad de las líneas que siguen es describir algunas de las
situaciones que se pudieron observar y que tienen que ver con la
integración de estos migrantes a la sociedad local. Se trata de regis-
tros, relato de anécdotas y recuperación de situaciones vividas que
podrían aportar a la reflexión acerca de cómo comprender mejor a
dichas poblaciones. A manera de ejemplo, se transcriben las palabras
de los migrantes recogidas en talleres de capacitación, ferias en la
ciudad de Buenos Aires, así como de actividades de teatro y entrevis-
tas para la investigación ya mencionada31.
También se ha entrevistado a migrantes haitianos, quienes después
de una verdadera odisea, pasando por varios ámbitos universitarios,
residen en Posadas donde han logrado su inclusión socioeducativa
en la Universidad Nacional de Misiones. Allí recibieron contención y
acompañamiento en temas de acceso a vivienda y búsqueda laboral.
Esto arrojó interesantes datos vinculados a la realidad haitiana. En
palabras de Jonás:
31. Investigación citada sobre las redes que establecen las poblaciones extranjeras que
llegan a vivir a nuestro país, realizada desde la Universidad Nacional de Lanús.
57
El Estado haitiano no puede garantizar la educación superior de sus
jóvenes y las familias que tienen posibilidad económica prefieren man-
dar sus hijos a estudiar en República Dominicana, donde tienen que
pagar alojamiento y estudios. En este sentido, Argentina aparece como
una opción más benéfica, pero el viaje y el mantenimiento del joven en
el país hasta que consiga laburo son muy costosos...32.
58
Al igual que en las citas que siguen, las personas marcan el rol indi-
vidual, la superación que significa contar con un trabajo, el esfuerzo
de aprendizajes y, en algún caso, recuerdan en su país un pasado
mejor que el actual.
En las visitas a los lugares de trabajo, así como en las entrevistas a
los afrodescendientes al preguntar acerca de historia laboral, se apeló
a la narración como método de recuperar la historia. Una vez supe-
rado el momento inicial de la duda o desconfianza que generan las
preguntas a la persona entrevistada33 pudo verificarse una apertura,
especialmente entre las mujeres migrantes y refugiadas.
Así pudieron escucharse expresiones dichas “en absoluta confian-
za”, como dijera una señora haitiana refugiada desde hace años en el
país: “Yo ya sé, no sos periodista, todo bien, yo tengo confianza en lo
que preguntás y por eso está bien, podés grabar a lo que hablamos…”.
Pudieron recogerse expresiones de personas trabajadoras que manifes-
taron “haber tenido un buen pasar”, “haber sido empresarias”, las que se
superponen con otras expresiones “más creíbles” si se atiende la situa-
ción en que se las puede observar. “Acá como me ve, yo he sido candi-
data a alcalde...”, “pobre como me ve, yo he sido política para alcalde...”.
Autores como Paul Ricoeur sostienen que la identidad narrativa
permite acercarse al objeto que se quiere estudiar.
“La identidad narrativa está entre dos polos: el de la estabilidad de
una identidad construida, y que de alguna manera es ‘más real’, y otra
identidad más relacionada con lo que ‘la persona espera de sí misma’
o con algo parecido a ‘la imagen creada’, que parece ser necesaria
como elemento de autoafirmación ante las situaciones de cambio vi-
vidas” (Robin, 2005).
“Aprendí el español, que le dicen el castellano, leyendo una Biblia…
Como no tenía trabajo, me dedicaba a leer y con un diccionario fui apren-
diendo. Ahora, ¿viste qué bien que hablo?”, dijo la refugiada de Congo,
orgullosa de haber resuelto por su cuenta el acceso al castellano. Ella, en
absoluta soledad emprendedora, crió a su hijo y aprendió el idioma. Reci-
bió un microcrédito en el año 2002, en plena crisis, y actualmente (mayo
de 2016) continúa con su emprendimiento fotográfico familiar.
33. Por ejemplo, ante preguntas donde deben explicar cómo desarrollan sus empren-
dimientos, compartir sus estrategias de ventas y, por supuesto, mostrar las cifras de su
inversión o ganancias.
59
Intercambio de experiencias en las actividades de capacitación
La primera imagen para compartir, un ejemplo de aprendizaje com-
partido, es la sorpresa que se causó en una reunión entre emprende-
dores refugiados y migrantes de diferentes países cuando se expli-
có que en Argentina existió una importante población negra hasta
mediados del siglo XIX (Picotti, 1998). La satisfacción de un joven
angoleño al enterarse del dato histórico fue grabada. Se resume en
un comentario y una amplia sonrisa: “Estoy seguro que hay muchos
argentinos que no conocen esta historia...”, dijo el trabajador refugia-
do, proveniente de Angola, al enterarse de que a la Argentina habían
llegado también antepasados suyos para trabajar como esclavos en el
entonces Virreinato del Río de la Plata34. “Ah, yo creí que éramos lo
primeros de Angola por acá... Vos decís que había negros antes, yo
no sabía, pero lo voy a decir a mis amigos; tal vez abuelitos míos ya
estuvieron por acá…”, dijo riéndose.
La segunda imagen a compartir es la de un conjunto de refugia-
dos en taller de capacitación sobre “Estrategias de comunicación del
emprendimiento” tratando de representar algo propio de su país, de
manera de lograr comunicar su realidad cotidiana a quien se acerque
a su puesto de venta en la feria.
Un interesante diálogo se registró al trabajar en equipos, en clase de
capacitación, entre una refugiada peruana y un migrante paraguayo
en torno a qué elemento dibujar para mostrar el lugar donde vivía
antes (el allá). Después de los iniciales momentos de resistencia a
comunicarse con el otro, se estableció un diálogo: “Vos me contás
cómo es un volcán; en mi país no hay volcanes, pero yo sé dibujar, yo
dibujo en las cortinas que vendo y yo te ayudo a dibujarlo para que
hagas una buena difusión de tus productos y tu país...”.
Ambas situaciones, las imágenes recuperadas, guardan relación.
Estuvieron precedidas de discusiones y debate en torno a “integra-
ción de diferentes nacionalidades en las ferias”, que se realizaron en
sucesivas jornadas.
Estas anécdotas constituyeron dos “momentos de relax” después de
las discusiones suscitadas en torno al tema de unos y otros, es decir,
a la discusión que se había presentado en ocasión de identificarse
34. Se puede ver en el video Mirar para poder crecer..., en la página www.mirares.com.ar
60
como refugiados o como migrantes, identidades que tienen aspectos
en común, pero también profundas diferencias. Muchas veces, los
refugiados consideran tener privilegios por su condición de perse-
guidos de su país de origen y de necesitar protección en el nuestro,
frente al migrante que se supone que llegó al país solo en busca de
mejores horizontes económicos o expectativas de vida.
En ese sentido, siguiendo el trabajo de Norbert Elias sobre pobla-
ciones ya establecidas y otras arribadas, resulta interesante la catego-
ría del pensarse como el primero establecido en el país, o “el primero
llegado al municipio” e incluso en el ámbito de trabajo (las ferias o el
aula de capacitación para el caso concreto de las observaciones que
acá se comparten). Parecen reiterarse dichas prácticas y conflictos
(Elias, 1998). Los refugiados creían tener derechos adquiridos por-
que habían estado originalmente establecidos en la organización de
las ferias. El autor, a partir de la investigación mencionada, señala el
conflicto principal: las diferencias de poder y de exclusión que pade-
ce el grupo recién llegado frente a los ya establecidos.
61
Las discusiones en torno a si era posible integrar diferentes naciona-
lidades, opiniones políticas y categorías migratorias (migrantes econó-
micos, refugiados o nacionales) llevaron varias reuniones y fuertes ten-
siones, no todas salvables ni factibles de “contener” a varias personas.
La diversidad pareció ser insalvable entre los mismos marginados
(migrantes económicos, refugiados, que se inician en alguna activi-
dad) y no solamente con los establecidos (emprendedores, producto-
res y vendedores argentinos ya consolidados por ser del lugar).
62
tencias laborales para el trabajo diario35. También suelen constituirse
en un encuentro para la creatividad, como puede verse en los dibujos
y actividades prácticas realizadas.
→ Asimismo, resultan un factor interesante para asegurar la sus-
tentabilidad del negocio de cada emprendedor si permite la autoes-
tima (la población afro reconocida también como formadora de la
nacionalidad) a través de optimizar la pertenencia a redes sociales,
educativas y de formación profesional, que les permiten o ayudan a
facilitar su inserción comunitaria.
A partir de acompañar a los trabajadores migrantes refugiados de
los que se ha hablado y escrito en estas resumidas líneas, después
de verlos emprender actividades varias, confrontar y buscar cómo
llegar a acuerdos, vale la pena pensar en promover políticas y accio-
nes solidarias que contribuyan a su inclusión a la sociedad en donde
ahora viven, pues en muchos casos parecen sentir que dejaron de ser
ciudadanos en su lugar de origen (Mezzadra, 2005).
Trabajar en Argentina implica un aprendizaje múltiple que excede
incluso los programas establecidos por las distintas instituciones que
se dedican a ayudar a los refugiados. Para lograr insertarse laboral-
mente, estas personas necesitan incorporar y resignificar prácticas
asociativas y saberes vinculados con la solidaridad que se utilizan en
su vida cotidiana. Sería deseable que el Estado y la sociedad argenti-
na valorara y diera respuesta a estas necesidades.
35. Por ejemplo: vincular la geografía del lugar con las posibilidades de venta es un
aprendizaje compartido que remite a historias y recuerdos del allá actualizados en un
aquí y ahora de nuestro país.
63
Capítulo II
Refugiados en Argentina: proceso de
integración, posibilidades y límites con la
legislación vigente
65
En primer lugar, se presentan las principales problemáticas expre-
sadas por los refugiados (de acuerdo con su lugar de procedencia o
país de origen) para lograr una satisfactoria integración al país. Se
describen las trayectorias por ámbitos institucionales que los refu-
giados deben llevar adelante para lograr la plena vigencia de los de-
rechos económicos, sociales y culturales. Finalmente, se analizan las
posibilidades de participación de los refugiados (sujetos de derecho)
como parte activa de las acciones llevadas adelante por el Estado ha-
cia los mismos.
A partir de las palabras de los refugiados y solicitantes de asilo, se
ha podido analizar una serie de situaciones vividas por las personas
entrevistadas, lo cual permite reflexionar acerca de las condiciones
de integración de los refugiados a la sociedad argentina, ubicándose
estas observaciones durante el período indicado, y en una sociedad
que fue recuperando cierta estabilidad económica y que recibe a per-
sonas de diferentes partes del mundo que llegan por diversas situa-
ciones (decisión voluntaria de migrar o temor fundado de peligro en
su país de origen).
El cotidiano ejercicio de intentar adaptarse a la nueva realidad, la
necesidad de generar ingresos y renovar prácticas de vida, costum-
bres, etcétera, constituye un proceso no exento de contradicciones
en la percepción de algunos refugiados, que se refleja en la imagen
que van construyendo acerca de los problemas concretos, así como
de las oportunidades que van surgiendo a diario.
66
Esas “imágenes o percepciones a veces contradictorias” son las que
se recogen y comentan en las líneas que siguen.
Al preguntársele a un refugiado si se sintió discriminado en alguna
ocasión al realizar trámites migratorios o en otras oficinas públicas,
expresó:
67
Estado garantizando el respeto a los derechos humanos. Establecen
“pasos” para conseguir la tramitación de refugio.
El tradicional concepto de integración a la comunidad local aparece
renovado a partir de las políticas de inclusión que el Estado lentamen-
te fue desplegando sobre diferentes sujetos de la sociedad argentina.
Sin embargo, se presentan situaciones no esperadas o “problemas”
que son descriptos por los entrevistados y sobre los que fue necesario
indagar para confrontar el grado de coherencia y/o de complejidad.
Se intentó desde un primer momento recoger “propuestas” de parte
de los entrevistados, es decir, opiniones acerca de cómo ellos consi-
deraban que mejoraría la atención y una más eficiente resolución del
proceso de reconocimiento del status de refugiado y, en general, de
la atención en las dependencias públicas38.
A partir del avance en las conversaciones, grupos focales y entrevis-
tas en profundidad fuimos organizando posibles respuestas o pruden-
tes recomendaciones (así las llamó respetuosamente un entrevistado
de Perú) en la perspectiva de que el producto de esta investigación
contemple elementos o cuestiones prácticas que podrían implemen-
tarse, de manera de contribuir a la inclusión de la población refugia-
da que se ha estudiado.
Se ha confrontado lo manifestado por los refugiados con los pro-
cedimientos teóricamente previstos desde las instancias estatales en-
cargadas de su atención para entender los pasos administrativos, los
problemas presentados y evaluar las posibles propuestas realizadas
por la población destinataria acerca de las limitaciones reales que pa-
decen al no estar resueltas sus expectativas, por ejemplo, en el acceso
a la documentación o a su condición de refugiado.
38. Los “aportes” o propuestas del propio destinatario u “objeto de estudio” (de la unidad
de análisis: los refugiados entrevistados) se han manifestado a través de interesantes
cuestionamientos y reflexiones sobre su proceso de inclusión al país, pero el “aporte
concreto desde el punto de vista técnico” puede resultar relativo porque implica un nece-
sario conocimiento de la administración pública y los procedimientos burocráticos, que
no siempre están al alcance de todo refugiado.
68
existente en la práctica entre el derecho formal y la efectiva aplicación
del mismo. Mediante la falta del ejercicio de derechos, los migrantes
en general y los refugiados en este caso se tornan vulnerables, pues no
logran satisfacer de manera plena su deseo de residir en el país bajo
la protección del Estado.
A pesar de la vigencia de una legislación que garantiza amplias
posibilidades “para todo el que habite el territorio argentino”, en la
práctica, muchas veces se ven también restringidos los derechos so-
ciales tales como acceso a una vivienda, a la atención en salud, a una
“educación equivalente a los estudios del país de origen”, así como a
la posibilidad de un trabajo registrado o empleo formal.
Se relevan así los diferentes ámbitos donde se verificaban incon-
sistencias entre la legislación orientada a la población migrante en
general y el efectivo disfrute de los derechos de los refugiados hasta
lograr dicho status.
69
típica está algo más desdibujada o no es tan frecuente. Sin embar-
go, se registran muchos casos de jóvenes que llegan desde diferentes
países de África en barcos y lo hacen en condiciones de desamparo o
“ilegalidad” que, a partir de las legislación vigente, constituyen solo
faltas administrativas. De acuerdo con las leyes actuales, “toda deci-
sión administrativa puede judicialmente ser revisada” y, lo más im-
portante: la autoridad administrativa no puede privar de la libertad
a ningún migrante con fines de expulsión sin un contralor, es decir,
sin una autorización judicial (Arias Duval, 2012).
Varios refugiados llegados desde Haití relataron sus duras expe-
riencias como víctimas de la violencia de las bandas que operaban en
su país; con lo cual, al viajar hacia Argentina, aunque lo hayan hecho
en avión y no cruzando fronteras riesgosas, de todas maneras resulta
posible que hayan llegado con lo mínimo indispensable.
John, refugiado llegado hace cinco años y con dos hijas nacidas en
Argentina, dijo: “Ellos mataron, matan siempre y la única manera
es escapar… Por eso me fui a la embajada y de ahí me hice amigos,
contactos. Yo me vine acá, a los Estados [Unidos] no me quería ir…”.
Algunos de los refugiados y solicitantes de asilo haitianos fueron con-
vocados a una entrevista colectiva o grupo focal para poder contar con
una perspectiva más amplia acerca del tema en estudio, la cual pudie-
ra, a su vez, confrontarse entre varios interlocutores. Allí manifestaron
su explicación o respuesta a las situaciones de violencia de su país39:
Brivill, un haitiano residente hace años como refugiado, tomó la pa-
labra y habló de política internacional, mencionó a Colombia, las
tropas americanas y dijo: “Esas tropas de Estados Unidos es una
amenaza, eso es un peligro. Si Estados Unidos quiere ayudarnos, tie-
ne que enviar ingenieros, médicos, pero no soldados”.
En el mismo diálogo intervino Pierre, otro refugiado participante
de la reunión colectiva: “No nos van ayudar, solo quieren sacar cosas,
irse y llevarse petróleo”.
70
Y aportó nuevamente Brivill: “Un principal problema en nuestro
país son los yanquis, tenemos que sacarlos de nuestro país”40.
Asimismo, manifestó una refugiada acerca de su hermano, que vive
actualmente en Argentina: “Pero él siempre tenía suerte allá en Haití.
Siempre buscaban a él, lo buscaban, pero siempre alguien le decía
¡cuidado! Y él no se venía y dormía en otro lugar, y así siempre se
escapaba y se salvaba de ser golpeado o metido preso”.
Afortunadamente, los relatos con alto contenido dramático no son
habituales, pero, de todas maneras, la situación de explicar cuestio-
nes tales como nombre, país de origen y por qué se tiene temor de
vivir en su propio país, es el principal problema manifestado por al-
gunos de los refugiados.
Juan, un solicitante de asilo de nacionalidad peruana, explicó: “Te-
ner que demostrar tu identidad implica trámites burocráticos, parti-
da de nacimiento, certificado de estudio...”.
En la misma situación se encontraba Pedro, cubano. Con respecto a
la documentación dijo: “El refugiado es algo que es común que llega
sin papeles. Entonces, como que se le complica mucho más para ob-
tener los papeles, para cualquier trámite. Todo es mucho más lento
para él, bueno, para nosotros”.
En el caso de no existir relaciones diplomáticas entre el país de ori-
gen y Argentina, se canaliza el trámite vía un tercer país a través de
la Cancillería.
En la entrevista realizada a Bavi, se presentaron cuestiones relativas
a diferencias de idioma que obligaron a repreguntar y verificar infor-
mación. En su propia exposición, la persona puede ir superponiendo
y alterando el orden de lo que va relatando, e incluso confundir as-
pectos que le parecen fundamentales, los cuales, a pesar de resultar
aparentemente no coherentes –para este trabajo–, se ha preferido
desde el punto de vista metodológico respetar el relato, la secuencia y
el temario o contenido de lo conversado: “A mí me costó mucho más
por el tema de la nacionalidad porque, más que nada, yo tenía doble
40. Al igual que en otros casos, esta entrevista derivó en el relevamiento de datos no
necesariamente pertinentes para esta investigación, pero se ha transcripto porque se la
valora como una muestra de confianza de los refugiados al hablar abiertamente de políti-
ca, cosa que no es habitual porque, dada la situación de solicitante de asilo o refugiado,
las personas, en general, prefieren no abordar temas polémicos como los de la política
o la ideología.
71
nacionalidad, tenía nacionalidad angoleña y tenía nacionalidad con-
goleña. Nacionalidad angoleña la tuve por mi padre y nacionalidad
congoleña lo tengo por nacimiento”.
El problema de acreditar identidad se complica a la hora de realizar
los trámites por la carencia de traductores en los organismos estata-
les pertinentes, lo cual ha sido señalado como otro de los obstáculos
encontrados. Como es comprensible, este contratiempo lo manifies-
tan especialmente ciudadanos de Senegal, Congo, Angola o Liberia,
especialmente los llegados al país cuando dicha corriente migratoria
no era conocida o no presentaba tantos casos.
Bavi contó:
41. Es importante aclarar que esta persona realizó su trámite en la década del noventa,
cuando comenzaron a llegar los primeros ciudadanos de diferentes países de África. Ac-
tualmente, la Conare cuenta con traductores y en las oficinas se puede leer información
en diferentes idiomas.
72
contestaban en la oficina de Migraciones en Burzaco). Luego me man-
daron a la Dirección de Migraciones y recién… No sé cómo hice para
pedir el turno. Esperamos tres meses más para que nos dieran el DNI;
en un mes y medio nos lo enviaron. Me dieron el turno para finales de
mayo, mediados de mayo. Ya tenía el acta, fui. Bueno, allá nos lo die-
ron un mes después, quizás, de haber estado el acta, de haber pedido
el turno. Tuvimos suerte, fuimos y estrenamos el DNI como en junio,
julio del 2012, pero ya llevábamos dos años largos acá antes de tener
el DNI de residencia temporaria, residencia por dos años. Cuando tres
meses antes que finalice tenemos que ir nuevamente a Burzaco, pedir
la definitiva, la permanente y me imagino que será lo mismo: esperar
tres, cuatro meeeses hasta que nos den el acta de la permanente y luego
ir hasta Migraciones. Y esperar no sé cuánto tiempo porque nos tienen
que cambiar el DNI, la cédula que tenemos. En dos años y medio recién
me otorgaron refugio.
Opté porque la única forma que tenía para obtener la residencia acá,
que era pedir refugio. Cualquier otro paso que otra persona puede to-
mar tenía dificultad, mucha, por mi situación en Colombia. Entonces,
el 11 de agosto fui a la Conare como solicitante de refugio. Ese día me
dieron la residencia precaria y pude ir a gestionar el primer CUIL, por
ejemplo. La precaria era por tres meses. Tuve que renovarla durante un
año, poco más de un año, y a finales, creo que en noviembre o diciembre
del 2011, ya conseguí la notificación, más de un año después que me
había, que nos había conseguido refugio. El acta de refugio salió el 16 de
agosto, pero a mí me notificaron mucho después del 2011. De ahí ten-
dríamos que haber ido a solicitar ya la residencia con el acta de refugio.
Ya llevo año y medio, casi dos, de pedir el turno para que me lo den seis
meses después; yo necesitaba documentación ya.
73
Dicha documentación precaria contribuye –por su calidad y for-
mato– a la diferenciación negativa hacia los migrantes y refugiados,
en especial, en el acceso al mercado de trabajo registrado (Courtis y
Pacecca, 2011).
Alberto, solicitante de asilo proveniente de Colombia, con respecto
al certificado precario, al preguntársele acerca de su tramitación hizo
mención a la residencia precaria, pero derivó a otro tema, extendien-
do la problemática original del ámbito migratorio a la del mundo de
la economía o del sistema bancario. En este caso, la persona pudo
resolver su situación utilizando su pasaporte, no admitido con el
documento que en teoría es un “anticipo”, un paso anterior al status
de refugiado. “El banco no acepta la precaria, de hecho, la cuenta la
abrieron con el pasaporte, que no sé cómo hicieron porque ya fui a
otro banco, Galicia, y me dijeron que sí. La cuenta la abrió banco
Galicia”.
La duración de los trámites para la obtención de la residencia varía
según la situación: país o región geográfica, etapa en que se solicitó
(década del noventa o a partir de 2002 con las políticas de inclusión
migratoria). Pero, en todos los casos, en algo coinciden: en la lenti-
tud del trámite.
El ex-Cepare (Comité de Elegibilidad para los Refugiados), dentro
del ámbito del Ministerio del Interior, era el organismo encargado de
evaluar y aceptar o rechazar el pedido de refugio en Argentina42. Si
la resolución del Cepare resultaba positiva, el refugiado obtenía su
radicación temporaria en el país con una vigencia de dos años, para
luego solicitar la definitiva. En la actualidad, se denomina Conare
(Comisión Nacional para los Refugiados): sus principales funciones
son resolver las solicitudes de la condición de refugiado, reconocer o
no dicha condición43.
En el caso de la entrevista con Rodolfo, artesano peruano, él relató:
74
re me negó la petición de entrada. Yo presenté la documentación que
pude, pero no, me negó, pero yo en primer lugar no estaba en Buenos
Aires perennemente. Yo salía a las provincias, a Salta, trayendo herra-
mientas usadas y después volvía allá; la verdad, yo tenía que vivir de eso.
Yo nunca pude tener una entrevista con el departamento, tampoco in-
formal. Primero no me reconocieron, pero después me reconocieron, yo
apelé. No le puedo dar fechas: cuatro años, cinco años. Sí, más o menos.
Este relato, como otros varios, refleja la lentitud de los trámites para
conseguir el status de refugio. Si bien no representa riesgos de ori-
gen migratorio, constituye un inconveniente importante a la hora
de acceso al mundo del trabajo por su condición de solicitante de
refugio, lo cual pasa a ser percibido como algo casi normal, pero atí-
pico o poco claro para el común de la gente, en este caso, un posible
empleador. “Con cuatro o cinco años, explicar que mi documento
es precario… Me ha dicho algún patrón: pero hombre, eso ya no es
precario, es permanente. No estás ilegal, estás precario permanente”.
75
Estrategias vitales que despliegan los entrevistados
De los indicios que pudieron puntualmente relevarse en estos entre-
vistados, aparece una actitud de cierta constancia y persistencia para
ir superando las contradictorias, y a veces insólitas, situaciones pre-
sentadas. Más allá de lo real y concreto de cada relato, las palabras de
los entrevistados parecen constituirse en condimentos interesantes
en la constitución de su relato de vida. Esta investigación permitió
también profundizar en aspectos subjetivos respecto a los temores
y la falta de seguridad manifestada en la vida cotidiana por quienes
deben dejar su país y recomenzar en una cultura diferente.
El refugiado Bavi, mientras en su lugar de trabajo peinaba y hacía
las trenzas a su tercera cliente, explicó: “Yo tenía relaciones diplo-
máticas con Kenia y lo mandé a Kenia. Kenia tiene que mandar ese
documento al Congo, preguntando si esa persona es realmente de
esa nacionalidad, y Congo responde a Kenia y Kenia responde a Ar-
gentina. Son trámites que te duran mínimo un año”.
El entrevistado proporcionó otras alternativas para resolver la
problemática que permite alcanzar la documentación obligatoria
exigida para acceder a distintos tipos de empleo. Bavi aportó una
información que ha sido imposible de confirmar su veracidad; segu-
ramente, se trata de una confusión entre instancias administrativas
y oficinas de atención pública que ocasionalmente han articulado al-
gún programa o acción concreta:
Hay otra ventaja que nos fue a los refugiados y era que, cuando ve-
nís menor de edad, la Comisión Católica misma se ocupa de vos y te
pone en la universidad, creo que en la Universidad Católica que está
ahí en Puerto Madero. Sí, y ahí empecé a estudiar. Cuando ya empezás
a estudiar ahí, y tenés título y ahí seguís, porque ahí no te piden título
de África, bueno, porque sos menor y querés terminar, por ahí, tu estu-
dio44. Cuando los refugiados se casan con un/a ciudadano/a argentino/a
y/o tener descendencia argentina favorece las acciones para conseguir
44. Al igual que lo explicado para otros entrevistados, se decidió transcribir textual lo
expresado por la persona, aún con las reservas del caso. Desde el punto de vista del
desarrollo profesional que deja la investigación, en el equipo de trabajo se valoró como
un aprendizaje poder reflexionar sobre la situación presentada: la fragilidad de algunos
datos cualitativos relevados.
76
la regularidad. Terminé haciendo trámite lado, digamos, que familiares
argentinos, y de ahí digamos que, si podía tener contacto con mi país
porque no era más, digamos, no se me consideraba más como refugia-
do y ahí hice, digamos, los trámites en este lado, pero acompañado de
mi papel de refugiado. Como para familiar argentino porque ese me
resultaba mucho más fácil para poder tener contactos con mi país, por-
que como refugiado no podía dar una pista. Yo cuando llegué, como no
tenía los documentos, yo tenía doble nacionalidad y ahí se me complicó
un poco. Pero bueno, después, como no podía tener contacto con mi
país, ya directamente no podía hacer ningún trámite. Y eso se resolvió
de tener ya familiares en Argentina, tengo dos nenas y a mi mujer argen-
tina, y cambié de trámite.
77
presente su documento nacional de identidad y un certificado que ga-
rantice la falta de antecedentes penales.
78
se refiere a la provincia de Buenos Aires); y, ahí mismo, ella me dijo que
ese listado de hospitales no me servían, que me volvía a quitar el listado
de hospitales. Entonces, ella me dice: “Espere que dentro de unos días de
pronto lo llamo para ver si hay algún trabajo o algo así”. Bueno, muchas
gracias, salí como entré. Igual, porque ese día para mí, ese día fue difícil,
me puse así como sentimental porque me fue un poquito complicado
contar la historia otra vez y volver a repetirla.
Sí, como en la calle así. Muchas veces más por los chicos. Una vez
como estaba en un colectivo, en el 103, tenía el celu, como yo escuchaba
la música, como me tenía que bajar, y me sale el coso para escuchar y
la música sale fuerte. Una señora me miraba. Y yo parada en la puerta.
Y me miraba y me miraba: “¿Por qué no fuiste a tu país a escuchar la
música?”. Y ella, la señora, dice a otra señora: “Esta es una mala educada
y no le hace caso. Andate a tu país, negra de mierda”, así decía. Y yo le
dije: “No sé por qué me hablas así”. Y, entonces, ella dijo: “Cuando una
tiene sesenta y cinco, como ahora, no tiene más control”, por eso me
decía así. Y qué quiere que te diga, yo no tengo para decirte y se queda
calladita, y después me bajo del colectivo y otra chica me dijo que hiciste
bien, que así yo hice bien cuando le hablé, y por eso ella, la señora, se
dejó de hablar…
79
En todo caso, este diálogo intercultural, más allá del particular ca-
rácter de la señora de sesenta y cinco años, refleja una situación en
donde la desinformación de ambos en cuanto a prácticas de vida,
costumbres, etcétera, podría ser objeto de política pública en el sen-
tido de informar acerca de los hábitos de los migrantes que están
llegando a nuestro país. Un acercamiento al otro encarado a nivel
masivo, como de alguna manera se realiza en el mes de junio cuan-
do se conmemora el Día Mundial del Refugiado a través de spots y
publicidad especialmente promovidos desde hace algunos años por
el Acnur.
80
una trabajadora social peruana con años de residencia como refugia-
da en nuestro país.
La dinámica del asilo parece que no confluyera con el mundo de
los derechos humanos. Algunos investigadores y funcionarios dedi-
cados a esa temática proponen buscar articulaciones entre ambos a
efectos de que el sistema de derechos humanos satisfaga también las
necesidades de asilo, que a veces no son cubiertas por la restricción
que en la práctica se produce en la realidad.
“Me sentí siempre en el camino correcto, allá en mi país. No sé si
acá podría opinar tanto de estos temas”, dijo un colombiano que está
tramitando su solicitud de asilo.
Un refugiado de Haití se reconocía dirigente y explicó también que
“es importante que los dirigentes tengamos que conocer más, que
leamos mucho, que veamos películas. Aunque sean dolorosas, tene-
mos que conocer más nuestras cosas para opinar mucho. Sí, en Ar-
gentina se puede”. Este refugiado participaba en Haití, formó parte
de una ong. “Entre varios amigos del barrio y de ahí cerca formamos
una Asociación de Haitianos Solidarios: Majhal”. Ahora, de alguna
manera ha reeditado su experiencia, pues forma parte de OHVA
(Organización de Haitianos Viviendo en Argentina), organización
que a partir del último terremoto ha realizado acciones de intercam-
bio con Haití y actividades culturales para promover la cultura de
dicho país.
En otro caso, se ha recogido una lección de constancia a pesar de la
represión y persecución vivida por Felicidad y Francisco, una pareja
que pertenece al grupo de los primeros refugiados peruanos de la
década del noventa. Dijo Felicidad:
81
tener oportunidades. No sabés lo que tenés y te quejas de los problemas.
Yo se lo digo muchas veces a la gente joven, en fin…
82
tir de las preguntas abiertas de la guía de entrevistas, en las cuales
pudieron explayarse y describir situaciones que, a pesar de los dife-
rentes orígenes, problemáticas y experiencias de vida de los sujetos
que prestaron su testimonio, permitieron hallar indicios acerca de
sus representaciones de sentido y prácticas de vida.
Los comentarios relevados fueron en torno a las siguientes pregun-
tas: ¿Cómo ha sido su experiencia con el sistema hospitalario en ge-
neral? ¿Cómo lo trataron? ¿Se ha sentido mal o incómodo alguna
vez? ¿Quiere contar esa experiencia? Los entrevistados se han refe-
rido en forma positiva a sus experiencias de atención en el hospital
público o los centros de atención primaria. Un tema de significati-
va importancia, tal como la gratuidad en la atención, mereció los
siguientes comentarios en ciudadanos provenientes de países como
Colombia o Haití.
Baudín, un joven haitiano, dijo: “Me pareció bien atender a la gente
pobre gratuitamente porque no toda la gente tiene para pagar o tiene
para comprar remedio”. Las personas que hicieron alguna referencia
a este tema destacaron que la gente que no tiene recursos económi-
cos en Argentina puede acceder a atención y tratamientos médicos,
y que esa atención tiene calidad, a diferencia de su país de origen
donde los entrevistados coinciden en considerarla estigmatizante y
discriminatoria, según una pareja de colombianos que fueron entre-
vistados por separado.
Se encontraron algunas coincidencias específicas por país de ori-
gen, basadas en los comentarios significativos de los entrevistados.
Por ejemplo: “… nos atendieron bien, pero no tuve muchos proble-
mas, así que casi no voy”, comentó Baudín, el refugiado haitiano.
Otra persona, de Perú, William, también destacó acerca del tiempo
que lleva en el país: “No tuve necesidad de recibir atención médica”.
El comentario de un solicitante de la condición de refugiado, pro-
veniente de Colombia, mostró también el escaso contacto que tiene
con el sistema de salud: “… nunca fui porque no tuve tiempo, por la
cuestión del empleo; estuve remal, eso sí, por cuestiones de columna
y que no me podía ni mover, pero ya pasó…”. En este caso, trabajar
le impidió disponer del tiempo necesario para concurrir al médico
como cuestión preventiva y no solo paliativa. Varias personas más
manifestaron algo similar.
83
La situación antes mencionada da cuenta de una extendida porción de
la población refugiada que, ante la necesidad de generar ingresos para
sostener la vida familiar, suele ocupar la mayor parte del tiempo en su
trabajo, con jornadas que superan ampliamente las diez horas diarias.
Para las personas entrevistadas (varias de las cuales se encuentran
en situación de vulnerabilidad porque, si bien tienen alguna forma
de generar ingresos, los mismos no siempre alcanzan para cubrir sus
necesidades), el trabajo, o la búsqueda del mismo, insume la mayor
cantidad de tiempo posible. Aún cuando muchas veces no sea perci-
bido como algo que impacte en su vida cotidiana, podemos suponer
que en el mediano plazo esto afectará negativamente en la salud de
la persona.
… se me hinchan un poco los pies, pero el médico me dijo que eso era
por cansancio, porque estamos veinticuatro horas sin descanso; pero
ahora ya estoy bien, con un poco de agua y sal y reposo se me fue. Pero
también tenemos la ventaja de descansar un día entero. Es cansador y es
matador por el frío, pero uno se queda porque por eso progresa, si no,
ya me hubiera ido.
84
Aquí se ve otra experiencia vinculada al trabajo y a la salud: “Yo
quedé quemado con mi trabajo, mi máquina de shawarma. Me que-
mé y salí a la calle para ir al hospital y el taxista me dijo: “… te llevo
donde vos querés, pero acá hay hospital para la gente quemada”. Yo
pensaba qué raro, fui con ese taxista”.
Expresó Mike, refugiado de Haití que trabaja en ferias, pero tam-
bién lo hizo de sereno, cuidando una cochera, y con esos ingresos
pudo traer a su hija y otros miembros de la familia, quien, más allá
de que la atención recibida en el Instituto del Quemado fue positiva,
se asombró ante la existencia de un hospital que se especializa en este
tipo de lesiones.
Podemos inferir una representación compleja acerca de la atención
de la salud, al menos en referencia a la concepción que esta persona
tiene de la misma comparando con su país de origen. La existencia
de un hospital especializado en personas quemadas supone una me-
jor atención que si ese mismo paciente fuese atendido en otro hospi-
tal. Dicha experiencia negativa (haberse quemado trabajando) signi-
ficó la posibilidad de conocer acerca de las diferentes especialidades
hospitalarias de atención en el país, lo cual amplió su perspectiva
acerca de situaciones futuras (“Así me enteré de que había diferentes
hospitales”, reiteró en la entrevista).
Diferentes vivencias se han recogido acerca de la atención en los
distintos ámbitos de salud. Una de las mujeres entrevistadas relató
una experiencia negativa en un hospital público: “Me he sentido muy
incómoda y muy mal porque mi marido estuvo internado en hospi-
tal y había una enfermera que no lo atendía bien, y él murió. A él no
lo trataron bien, me quedó un poco de miedo de esa época en que él
estaba internado”.
Comentó Gloria, una mujer haitiana, refugiada de cuarenta y cinco
años que quedó viuda al poco tiempo de su llegada a la Argentina.
Por su parte, María, solicitante de asilo proveniente de República
Dominicana, afirmó: “En el hospital pasé mucha cosas, yo no le con-
testé nada mal y ella me dijo volvete a tu país si querés que te lo pon-
gan mejor. Estaba sacándome sangre para hacer un análisis”. En este
comentario se percibe la discriminación y el rechazo que sintió la
85
entrevistada en el contacto con la persona que le realizaba la extrac-
ción de sangre en el hospital.
Seguramente, estas experiencias no pueden hacerse extensivas a
toda la atención en salud ni es expresión compartida por todo refu-
giado o solicitante de asilo que es atendido en los servicios de salud,
sino que son significativas en sí mismas y muestran vivencias pun-
tuales de los entrevistados en ocasión de esta investigación.
Hay algunos investigadores sociales que, a partir de entrevistar a
profesionales que atienden a población migrante (no refugiada)
dentro del ámbito de la ciudad de Buenos Aires, dicen que “muchos
migrantes no concurren al servicio de salud por las trabas e inconve-
nientes derivados de la cuestión de su situación legal” (Jelin, 2006).
Al mismo tiempo, se preguntan si “la condición de migrante agrega
algo a la distancia habitual y a las dificultades propias de su situación
de clase, siendo que la mayoría son pobres”.
En realidad, “la cuestión legal” que plantean los médicos en la ya ci-
tada investigación para el caso de las personas migrantes no debería
ser tal, pues por el marco normativo vigente no existiría obstáculo
para que sean atendidos, aún si estuvieran en ese momento en situa-
ción irregular. Este tema ha sido objeto de estudio y debate académi-
co, y entre quienes participan de instancias de gobierno y gestión de
políticas públicas en la materia.
En un estudio de hace más de diez años, se explica el procedimiento
por el cual alrededor de diez mil personas solicitaron asilo en Argenti-
na procedentes de los antiguos países del área socialista. Y es “porque
suponen que el Estado argentino les brindaría como refugiados asisten-
cia material, programas de inserción laboral, documentos de viaje, más
allá de los derechos que tienen como residentes” (Marcogliese, 2003).
Otra publicación más reciente, que aborda la cuestión legal de ac-
ceso a programas, da cuenta de la discriminación sufrida por soli-
citantes de la condición de refugiado al tener únicamente su resi-
dencia precaria (Kobelinsky, 2011). El diagnóstico participativo que
se describe en dicha publicación recoge el siguiente testimonio: “La
precaria complica todo, en los hoteles piensan que somos no sé qué
cosa. Andan sospechando todo el tiempo, igual que en los hospitales,
te tiene esperando cuanto quieren y después el médico te dice que no
te opera porque no tenés cobertura”.
86
La mencionada “cuestión legal” no surgió en la población entrevis-
tada (que se orientó a refugiados y solicitantes de asilo), pero sí la
situación de pobreza en la que muchos se encuentran. Es decir, estas
personas pueden tener dificultades o inconvenientes, no por su condi-
ción de refugiado, sino por estar en situación de pobreza al presentarse
al servicio de salud, como ha sido mencionado en más de una ocasión.
Por otra parte, es interesante el relato en términos comparativos de
Julieta, solicitante de asilo, proveniente de Cuba y que busca trabajo
en Buenos Aires, en relación con su experiencia de atención médica
en su país de origen y en Argentina:
Cuba tiene muy buenos médicos y acá también hay muy buenos mé-
dicos; lo que yo veo es que con las mujeres embarazadas en Cuba, los
médicos las protegen un poco más (…) cuando tenés un médico de
cabecera. En Argentina, supuestamente lo tenés siempre, pero es muy
cambiante porque, por ahí, vas la tercera vez y ya no está el mismo,
igual está todo registrado, la historia clínica, etcétera; entonces, eso es
lo que me choca un poco, allá tenés un médico de cabecera y te atiende
siempre...
87
La impaciencia que genera este tiempo de espera no es exclusiva de
la población migrante/refugiada, también es una de las críticas que
suele recibir el servicio de salud pública por parte de la población
local (Cerrutti, 2006)47.
47. La autora cita estudios realizados en Latinoamérica, donde la voz de las mujeres se
hace sentir en términos de calificar la calidad de los servicios de salud: “que sea rápido y
accesible, que tenga personal cordial y amigable, que provea información útil y exacta”,
son algunas de las expresiones recogidas.
48. En algunos estudios existe la posibilidad de volver una y otra vez haciendo más de
una entrevista a la misma persona, como en el diagnóstico participativo que se describe
en Kobelinsky y en Courtis y Pacecca. También Saltalamacchia habla de la importancia
de hacer tres entrevistas en cada caso.
88
Sí, creo que en la gran mayoría de países existe un programa gratuito
donde ayudan con los medicamentos, tratamientos, no sé si asistencias
económicas porque esas personas quedan marginadas, eso también es
lo terrible del sida (N. del E.: síndrome de inmunodeficiencia adquiri-
da), que una persona queda marginada de su vida normal, me refiero a
empleo, desempeño en la sociedad, porque existe la idea de que cuando
les hablas, ya te vas a contagiar, entonces pasan a ser discriminados.
Más que por una institución, uno se va dando cuenta por el transcurso
de los días, porque alguien dice andá a tal hospital porque vos como
cualquier persona tenés derecho a la salud; igual, cuando nosotros lle-
gamos, la Comisión Católica50 nos asignó un médico de cabecera (…) y
uno ve que la gente ingresa sin ningún tipo de papel ni nada, y nadie le
complica la vida al otro por el hecho de que sea extranjero; por ahí, sí,
uno escucha comentarios de la gente: atienden mejor a los extranjeros
que a los propios argentinos. Lo que no he notado mucho es el hecho
de la discriminación de que porque sea extranjero; puede que sea que
porque las raíces argentinas son también extranjeras…
89
En este proceso de ejercicio de la ciudadanía, muchas veces se
recurre a instituciones de la sociedad civil como modo de ayudarse a
construir herramientas que permitan mejorar la integración. Podría
decirse que, en algunas oportunidades, este tipo de organizaciones
contribuye al reconocimiento de los derechos de esta población, ya
sea en el acceso a la información necesaria para ejercerlos como, en
ocasiones, desarrollando acciones que en aspectos puntuales y de
cierta coyuntura complementan e incluso reemplazan al Estado en
la concreción o goce efectivo de los mismos. Parece haber quedado
atrás la etapa neoliberal, de un Estado ausente o insensible ante las
necesidades sociales:
51. Coordinación Sida, Ministerio de Salud y Ambiente (2006). Prevención del VIH-Sida.
Experiencias de las organizaciones de la sociedad civil en la zona metropolitana de Bue-
nos Aires. GTZ-Gobierno de Buenos Aires.
90
La construcción de la ciudadanía de la población refugiada es un
proceso donde intervienen dimensiones legales, institucionales y so-
ciales en la vida diaria de las personas, a partir de las distintas herra-
mientas culturales y las redes que van construyendo en el proceso.
En el cotidiano interactuar con otros se construyen la ciudadanía y
las posibilidades de ejercerla en la práctica.
EL TRATAMIENTO Y ANÁLISIS DE LA
TEMÁTICA OBJETO DEL ESTUDIO
Con respecto a los principales problemas manifestados, hubo coin-
cidencia en casi todos los casos: las demoras en las resoluciones han
sido el mayor motivo de queja.
Las trayectorias desarrolladas, los caminos recorridos o las estra-
tegias para satisfacer la necesidad de lograr la resolución de status
de refugiado (o sea de pasar de ser “peticionante de la condición
de asilo” a la de “refugiado reconocido”) parecen haber promovido
actitudes y desarrollado prácticas diferentes, pero en todos los casos
dotadas de una constancia, una decisión o un convencimiento de
lograr superar las demoras y tramitaciones requeridas por el Estado.
Finalmente, el análisis de las posibilidades de ampliar la participa-
ción de la población estudiada en las tomas de decisiones respecto a
las acciones del Estado, tal vez deba ser analizado con más tiempo
y dedicando indicadores específicos, constituyendo próximas acti-
vidades investigativas. Esta etapa deja como una de sus conclusio-
nes que muchos de los entrevistados no conocen en profundidad las
posibilidades que brinda el acceso efectivo a los derechos que como
habitantes del país tienen.
91
indagó acerca de la temática del acceso a la salud, comenzando por
cuestiones directas de cómo sienten que son atendidos en los servi-
cios médicos para ir profundizando en los derechos que conocen y
efectivamente ejercen.
Estudiar desde cualquier aproximación las cuestiones migratorias
acá presentadas resultó de por sí un desafío que involucró univer-
sos disciplinarios diversos que, en la actualidad, obligan a conformar
equipos de investigación y a utilizar metodologías que sustenten di-
cha interdisciplinariedad.
Las cuestiones de esta investigación son analizadas respecto de po-
blación migrante que solicita asilo en el país –las personas que es-
peran ser reconocidas como refugiadas–, que presenta algo que los
diferencia, a su vez, de otros colectivos de migrantes: el hecho mismo
de haber sufrido persecución, la imposibilidad de regresar a sus países
de origen, el estatuto legal en el país de asilo, entre otros (Grimson,
2012).
El equipo de becarias y entrevistadores que colaboró en la in-
vestigación tuvo presente que se desarrollaría sobre este comple-
jo sustrato (en síntesis, la relativa ausencia de estudios previos y
la necesidad del enfoque interdisciplinario) e intentó, desde las
primeras reuniones periódicas de planificación, dar cuenta del
mismo abordando estos desafíos mediante distintas respuestas:
la conformación de un equipo interdisciplinario, la redefinición
del cronograma originalmente propuesto para la investigación,
el debate de los instrumentos de recolección de la información,
la sistematización de estudios previos en materia de refugiados
pero, también, en materia de población migrante a efectos de uti-
lizarlos como referencia en ciertos ejes de contacto. En particular,
el análisis, la elaboración, discusión y reelaboración de los resul-
tados consignados en las anteriores experiencias de trabajo con
estas poblaciones que ha tenido cada uno de los integrantes del
equipo.
Los resultados y las provisorias propuestas que aquí se presentan
surgen de los datos aportados por las entrevistas y de lo analizado
después de formar parte de las actividades en las que se ha podido
interactuar con dicha población, tales como las “ferias de economía
social y solidaria” o en actividades artístico-culturales en las que se
92
tuvo ocasión de participar durante los años de la investigación (For-
ni et al., 1992; Galtung, 1966).
En este sentido, corresponde aún realizar algunas advertencias me-
todológicas que han guiado la investigación y que resaltan en el aná-
lisis de los principales resultados que aquí se esbozan.
a) Debido a la diversidad de países de los que provienen las perso-
nas entrevistadas, estuvo presente en estos intercambios la alternati-
va referencial allá y acá (utilizada tanto en los estudios migratorios
como en los relatos de vida de viajeros), entendiendo que también
resultaba válida para comprender la manera de expresarse y compa-
rar situaciones de estas personas que han debido dejar su país para
solicitar asilo. Dicha perspectiva permite dar cuenta de lo que signi-
fica ser o estar atravesado culturalmente por vivencias e historias de
“un lugar de origen” y al mismo tiempo vivir “un ahora que resigni-
fica” y/o condiciona las prácticas cotidianas.
b) Desde la perspectiva metodológica adoptada, los relatos y las
opiniones recogidos para la investigación, más que una descripción
“objetiva” de lo que piensan como personas refugiadas “representati-
vas” de cada país, constituyen descripciones individuales encuadra-
das por valores, sentidos y significados que, incluso, a veces resultan
contradictorios entre sí, fenómeno ya descripto en otros estudios
con poblaciones migrantes (Jelin, 2006).
En este marco, durante el proceso de análisis de los resultados se
desarrolló una perspectiva cualitativa aportada por las entrevistas,
que recupera en su máxima expresión la percepción individual de
los participantes. No podrían extrapolarse ni hacerse extensivas las
conclusiones o lo observado en algunos casos al colectivo de perso-
nas solicitantes de asilo que viven en Argentina.
c) Finalmente, respecto de los refugiados y solicitantes de asilo de
origen africano debe hacerse una vez más la advertencia de que, me-
todológicamente, se está incurriendo en una limitante, pues se habla
de un conjunto o colectivo (“africanos”) que incluye varias naciona-
lidades, idiomas y concepciones religiosas marcadamente diferentes
entre sí. Sin embargo, esta elección realizada a priori fue luego co-
rroborada como acertada en los distintos análisis de la investigación,
donde estas variables no arrojaban diferencias relevantes sobre los
tópicos analizados respecto de este colectivo.
93
Actividad cultural en el Mercado del Progreso, Caballito, CABA.
Fotografía de Equipo Mirares.
52. En septiembre de 2016, dicha celebración pública se vio muy descolorida porque las
agrupaciones de migrantes, en lugar de participar, manifestaron en las inmediaciones
de la Dirección Nacional de Migraciones ante la amenaza pendiente de una “cárcel para
extranjeros”, así como a un endurecimiento acerca de los controles migratorios, lo cual va
en contra de las leyes vigentes.
53. Ver la advertencia de las autoras: “... errores comunes en la formulación de investiga-
ciones sociales” alertan ante “la confusión entre producción de conocimientos sobre la
realidad y elaboración de políticas y/o planes de acción para operar sobre ella”.
94
realización de acciones de difusión, campañas de sensibilización y
de capacitación a profesionales y trabajadores en general vinculados
a los servicios de atención a esta población que, dada la situación
por la que ha debido atravesar, presenta características particulares
respecto al tradicional migrante que llega al país buscando mejores
oportunidades de vida.
Esta propuesta se realiza a partir de lo hallado en la investigación, en
el sentido de que existe cierto grado de acercamiento lógico y necesa-
rio entre la población refugiada y solicitante de asilo con los profesio-
nales y trabajadores en general, porque la misma concurre a servicios
públicos y manifiesta atención satisfactoria en alto grado. Se propone
realizar acciones de sensibilización, no porque se hayan encontrado
quejas, maltrato o desinterés, sino justamente para potenciar la buena
atención a partir de que dichos trabajadores y empleados públicos co-
nozcan y valoren costumbres, hábitos y también sepan reconocer los
derechos que asisten a la población solicitante y refugiada de acuerdo
con la legislación actual. Puede suponerse que, a partir de potenciar
este conocimiento, podrán comprenderse más las diferencias cultura-
les y lograr una mejor atención e interacción mutua.
b) Promover campañas informativas orientadas a refugiados y soli-
citantes de asilo: la construcción de ciudadanía es un proceso diná-
mico y complejo donde la información y capacitación resultan as-
pectos principales. De esta forma, las entrevistas y la observación
participante desarrolladas intentaron abordar tanto los aspectos de
información sobre los temas mencionados como las posibilidades
efectivas de goce de derechos en el país.
Contar con esta información no implica linealmente acceder a las
posibilidades que brinda, pero puede permitir repensar acciones y
políticas para hacerla más accesible a refugiados y solicitantes de asilo.
De acuerdo con el contacto previo existente con las personas en-
trevistadas, así como con cierta familiaridad en la relación, conoci-
miento de sus horarios, prácticas laborales y ritmos de vida, puede
decirse que en el trato con esta población se logró el acercamiento y
la confianza suficientes para que aceptaran responder sobre aspectos
de su vida y tránsito hasta acceder a la documentación. Por eso, se
propone la realización de actividades de capacitación y difusión de
derechos hacia dicha población.
95
c) Difundir la temática entre diferentes actores y población de la socie-
dad toda: la República Argentina tiene un marco normativo acorde
con la perspectiva de derechos que protege y garantiza la inclusión
de la persona que llega desde otro país, independientemente de la
condición migratoria, si bien esto no es siempre conocido por la so-
ciedad en general. En ese sentido, resulta necesaria la investigación
aplicada y orientada para que diferentes actores sociales puedan re-
conocer y poner en práctica derechos de la población con quienes
interactúan.
Ámbitos académicos, sectores empresariales y trabajadores del Es-
tado, así como medios de comunicación, podrían ser destinatarios
de acciones que promuevan la toma de conciencia respecto al ejerci-
cio de derechos de esta población.
La promoción de los derechos no puede ser tarea solamente de las
personas vinculadas de manera directa con la población que se ha
descrito y estudiado en esta investigación, sino que debería ser un
compromiso asumido desde diferentes instancias del Estado y de
distintos sectores de nuestra sociedad.
La recomendación entonces, en este tercer caso, es difundir accio-
nes que permitan la sensibilización de la sociedad toda, en general,
y capacitación específicamente orientada a comprometer a distintos
actores sociales (estudiantes, movimientos de mujeres, mundo de la
cultura, deporte, etcétera) en la problemática analizada, así como a
valorar las oportunidades que brindan el intercambio de culturas y el
reconocimiento de las diferencias que la enriquecen.
96
de consultar a dicha población para conocer sus necesidades desde
el propio decir y sentir vital y personal.
Las políticas públicas se ven enriquecidas, y pueden ser más efi-
cientes y respetuosas de sus destinatarios, cuando ellos mismos pue-
den hacer aportes para su diseño e implementación.
Finalmente, de acuerdo con la dinámica que fue tomando la situa-
ción-entrevista, en muchos casos se trató de una verdadera vivencia
enriquecedora y de aprendizaje intenso. Los entrevistados, en gene-
ral, no se manifestaron acerca de las condiciones laborales porque,
de alguna manera, se orientó a reconocer las dificultades en el acceso
a su tramitación, como paso lógico a sentirse incluidos.
Seguramente, una aproximación metodológica más profunda per-
mitiría indagar sobre el tema laboral, las restricciones al acceso del
empleo formal y las respuestas que desde algunos ámbitos del Estado
se están aportando desde la llamada “economía social y solidaria”,
por la cual logran que sus actividades de autoempleo se encuentren
articuladas con respuestas de las políticas públicas en esa línea (acce-
so al microcrédito, monotributo social, marca colectiva, entre otros).
97
Capítulo III
Redes y relaciones sociales: palabras y
sentires compartidos
54. En esta investigación se tuvo la dicha de tener como codirector al Dr. Ricardo Fava,
antropólogo que nos dejara hace unos años, tal vez buscando nuevos desafíos. Impo-
sible escribir o releer esto sin recordar su generosidad para contar sus vivencias, y su
aporte a las originales y primeras observaciones acá presentadas.
99
por espacios para llevar adelante sus actividades socioeconómicas
tales como las ferias de emprendedores.
A la vez, fue realizada una decena de entrevistas a refugiados, en-
contrándose, de manera provisoria, una serie de “indicios” o pistas
que podrían orientar para un acercamiento conceptual a la dinámica
de vida cotidiana del actor social objeto de este trabajo: trabajadores
de diferentes países que viven en Argentina55 (Saltalamacchia, 2004).
Una posible interpretación, que fue delineándose casi como una
hipótesis de trabajo, es que dicho proceso de integración al país se ve
favorecido por la pertenencia a diferentes redes (primarias o básicas,
entre amigos o redes institucionales) de las que formarían parte.
El supuesto subyacente a manera de hipótesis en estas líneas es que
“La constitución en redes potencia la incorporación de los refugiados a
la realidad local, en sus aspectos socioeconómicos como culturales”56.
Sin embargo, siguiendo a algunos autores que estudiaron el tema
a nivel empírico, con entrevistas a migrantes y a refugiados en otras
latitudes, se sabe que “el enfoque cualitativo, más que obsesionarse
por verificar hipótesis, comprobar tesis y establecer leyes generales
(…) se ocupa de ir descubriéndolas en el proceso continuo que im-
plica una investigación” (Goldberg, 2007)57. Por lo tanto, todo lo que
en estas líneas pueda leerse son impresiones, indicios y afirmaciones
referidas a los casos seleccionados, y así podrían cobrar sentido y
constituirse en un dato válido. No se pueden extrapolar los juicios
o las observaciones a todo el universo de migrantes y refugiados,
aunque dicho dato sea confiable en sí mismo para los ejemplos que
se describen y analizan.
Se ha tenido el acceso a videos documentales donde prestan su testi-
monio refugiados de diferentes países (años 2005 y 2009), entendien-
do que los mismos constituyen fuentes secundarias que aportan infor-
mación válida y confiable como para ser incluida en relación con los
55. “El indicio es posiblemente el método más utilizado por los investigadores que utilizan
técnicas no estructuradas. Sin embargo, su tratamiento es menos frecuente en los textos
dedicados a metodologías y técnicas de investigación”.
56. Proyecto de Investigación, UNLa (2008). “Refugiados en Argentina: migración recien-
te y proceso de integración. Trabajo y relaciones sociales que establecen a través de
diferentes redes de interacción”.
57. “Las perspectivas cualitativas, en general no establecen a priori primacías ni de-
terminismos (…), sino que se manejan con nociones como las de relación, interacción,
retroalimentación, etc.”.
100
temas del estudio (Forni et al., 1992). Ahí pueden recogerse opiniones
de trabajadores de varios países. Por ejemplo, los peruanos que arri-
baron a nuestro país como parte de corrientes migratorias, muchas
veces buscando mejores opciones de estudio y profesionalización, y se
radicaron especialmente en ciudades como La Plata y Rosario. En la
década del 90 llegaron muchos trabajadores y estudiantes perseguidos
y se acogieron a la condición de refugiado, instalándose en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Con la reactivación económica que se produjo en Argentina a partir
de los años 2004-2005, algunas personas refugiadas se fueron incor-
porando al llamado empleo decente, concepto con el que se suele deno-
minar al empleo registrado. Es también llamado empleo en blanco, ex-
presión que implica connotaciones negativas asignando al color negro
las peores condiciones laborales. Muchos de estos trabajadores habían
visto desactualizadas sus competencias laborales porque habían migra-
do desde la sierra peruana, se proletarizaron en ciudades como Lima y
al venir a Argentina solo consiguieron trabajo en el sector informal, de
servicios o comercializando en la vía pública58.
A su vez, otra población de solicitantes de asilo también fue en-
trevistada y filmada para la investigación. Ellos son los refugiados
haitianos, que registraron un aumento en la cantidad de pedidos de
refugio. La situación económica de esta nueva oleada migratoria fue
deteriorándose a partir del terremoto de febrero de 2010, pues una
cantidad de jóvenes que estaba estudiando en Argentina, al no poder
recibir ayuda familiar a consecuencia de la situación producida en
su país, comenzó a buscar trabajo en tareas o actividades de servicio,
venta en la vía pública o trabajo autónomo en la ferias de diferentes
tipos que se llevan adelante en Argentina.
Para este trabajo se ha procedido a recoger información directa de
la población refugiada, intentando recuperar el recorrido o la trayec-
toria de vida de los entrevistados y analizar de qué manera influyen
los cambios en sus experiencias laborales, en el proceso de integra-
ción y reproducción de condiciones de existencia en Argentina. Para
101
ello se indagó sobre el recorrido de la experiencia laboral desde lo vi-
vido allá, en su lugar de origen, hasta el presente en nuestro país, acá,
a través de entrevistas basadas en “historias de vida” (Saltalamacchia,
1992) que permiten profundizar, en la problemática planteada, re-
construcción de situaciones: recuerdos, vivencias, acontecimientos
importantes, recorrer la travesía de la identidad para estudiar su tra-
yectoria laboral (Bourdieu y Wacquant, 2000). El antropólogo e in-
vestigador Rodolfo Kush recuerda que merece revalorizarse lo emo-
cional, lo afectivo que se encuentra en la comprensión emotiva de
la realidad, es decir, en observar y dar su lugar de importancia a los
aspectos no solo racionales, sino, incluso, míticos, “que una mirada
racional del pensamiento occidental ha desgarrado inevitablemente,
pero que entre nosotros sospechamos que deben ir juntas. El hombre
ha de ser total y esta es la única garantía que tenemos de enfrentar el
futuro, al margen de los mitos a los cuales recurrimos” (Kush, 1975).
Esto no significa dejar de lado la rica tradición de las ciencias socia-
les aplicadas, como nos recuerda la especialista Esther Díaz:
102
social, conocer cómo ha sido su proceso de incorporación al mundo
del trabajo y, en general, determinar la estrategia por la cual van ad-
quiriendo capacidades laborales que, en muchos casos, derivan en
actitudes emprendedoras, por lo que deciden encarar su propia acti-
vidad laboral de generación de ingresos.
Las diferentes asociaciones en las que participan o por las que tran-
sitan los refugiados pueden ser parte de redes donde se articulan ac-
ciones vinculadas con facetas económico-sociales de la persona, así
como cuestiones culturales y/o reivindicativas. Se intentará saber si
los refugiados pertenecen a las mismas y de qué manera los favorece
en el proceso de integración a nuestro país59.
Para el procesamiento de la información se procedió a la triangula-
ción de datos y de las diferentes fuentes bibliográficas de acuerdo con
los objetivos que se propone investigar (Forni et al., 1992; Galtung,
1966). Se realizó una agrupación por temas de los aspectos recogidos
en las entrevistas, indicios que un enfoque cualitativo permite anti-
cipar “para ir reconstruyendo el todo”, tal vez la hipótesis de la cual
se partió, pero sin la intención forzada de mostrar algo, de aprobar o
rechazar dicha hipótesis.
Siguiendo a Leonor Arfuch (2002a): “No se tratará tanto de presen-
tar los resultados de la investigación realizada en términos del cum-
plimiento de objetivos como de aproximarnos a ciertos momentos
de su devenir, de enfatizar aspectos (semióticos, linguísticos, narra-
tivos) importantes para la perspectiva del análisis”.
En esta propuesta, los relatos recogidos, la palabra del entrevista-
do (aún los fragmentos aparentemente ajenos o no vinculados con el
tema central) son pistas a explorar (tal vez a descartar), pero con la
probabilidad de ir construyendo un conjunto de categorías apuntando
al estudio de los objetivos enunciados, “organizando la información
por rubros y releyendo a medida que se avanza en la investigación”.
En este trabajo se ha partido del supuesto de que “la existencia mis-
ma de preguntas implica un saber sobre el tema” o la existencia pre-
via de conocimientos que pueden estar racionalizados y concientes,
103
o en estado todavía de confusión o de construcción, para usar una
terminología del campo docente (Saltalamacchia, 2004).
Varias de las entrevistas realizadas permiten recuperar los rela-
tos del primer empleo o de cómo lograron comenzar a trabajar en
Argentina. Las personas que han sido entrevistadas son migrantes
forzados a dejar sus países, son refugiados y refugiadas, pero simul-
táneamente son personas muchas veces emprendedoras que mayo-
ritariamente generan sus propias condiciones de trabajo, recorren
ferias intentando revender lo que compran o ellos mismos producen,
y algunos también logran emplearse en el sistema formal de trabajo
en relación de dependencia, empleo registrado, según las diferentes
denominaciones que se les da.
Sabemos que Argentina recibió un caudal de personas que incre-
mentó de manera exponencial su población entre fines del siglo XIX
y principios del XX. En 1914, un 29 % de la población era extranjera.
A las corrientes migratorias masivas que llegaron al país, principal-
mente desde Europa, se agregaron en las últimas décadas las migra-
ciones de los países limítrofes y de América Latina, en general. Los
contradictorios fenómenos que fue dejando la época de la converti-
bilidad permitían el aumento de dichas migraciones ante la posibili-
dad de enviar remesas a sus países de origen (Correa, 2005).
104
Esa situación cambió y, sin embargo, nuevos migrantes continúan
llegando al país. En ese sentido, teniendo en cuenta ciertas caracte-
rísticas de las zonas expulsoras (origen) y las áreas receptoras (desti-
no) se basaron los estudios migratorios desde el marxismo tradicio-
nal, que explica el fenómeno de reducción de zonas superpobladas,
hasta el enfoque funcionalista, que habla del equilibrio de la pobla-
ción frente a la demanda del sistema productivo.
Más recientes son los estudios que intentan dar cuenta del “signi-
ficado que para la persona que se traslada tienen dichos comporta-
mientos”. En realidad, aquel interrogante sobre los aspectos subje-
tivos de la movilidad humana, ¿por qué creen estas personas, ellos
mismos, que abandonaron su lugar, familia, propiedades, etcétera,
y se trasladaron a otro país? Esto pareciera estar más claro para los
migrantes forzados a dejar sus país (Chitarroni, 2008).
También la Argentina, históricamente, ha producido flujos migra-
torios hacia fuera del país en búsqueda de mejores opciones eco-
nómicas y, del mismo modo, contribuyó a incrementar la cantidad
de refugiados en el mundo a partir de la salida del país de miles de
personas buscando escapar de las dictaduras que asolaron esos años
a varios países de Latinoamérica. Se estimaban cifras que van desde
300 000 hasta 3 millones de personas para quienes estaban fuera del
país al momento de recuperarse la democracia en el año 1983 (Lat-
tes, 1986).
El mencionado fenómeno económico-social de la última década
del siglo XX en Argentina, también fue una oportunidad propicia
para atraer un tipo de migrantes a partir de la llegada de ciudadanos
africanos60 y asiáticos que se sumaron a las migraciones de los paí-
ses vecinos de Bolivia y Perú (Stepputat y Nyberg Sørensen, 2003)61.
Como sabemos, en la década del noventa la principal actividad era
venta callejera, lo cual permitía el envío de remesas a sus países, y
lentamente fue pasando a producción en diferentes rubros: el textil,
60. Migrantes de Liberia, Ghana, Sierra Leona, Senegal y otros. Hasta hace unos años,
una vez llegados al país se acogían a las posibilidades de ser reconocidos como refugia-
dos, pues provenían de países en permanente conflicto y luchas tribales.
61. Los autores plantean la dificultad de diferenciar ente migraciones voluntarias y com-
pulsivas en los Andes peruanos.
105
por ejemplo, además de gastronomía y actividades relacionadas con
la construcción y recuperación de la actividad económica del país.
106
Diversos estudios parecen confirmar que el migrante establece dos
espacios imaginarios, todo aquello que rodea sus primeras experien-
cias de vida y seguramente la conformación de su personalidad: el
origen, el allá.
Tal vez la fuerte presencia del espacio de allá esté vinculada con la
cultura propia, con lo que Rodolfo Kush llamó la “relación entre cul-
tura y suelo (…), lo que garantiza el arraigo (…) y por ende la emer-
gencia de una cultura propia” (Padín, 2009). Por eso en los refugiados,
el desarraigo, con su carga de sinsabores y malestares cotidianos, apa-
rece muchas veces como elemento que atenta contra las posibilidades
de una vida plena e integrada en la nueva sociedad donde viven.
A su vez, muchas veces por contraposición, existe otro espacio
simbólico, aquello que se expresa en expectativas, frustraciones,
agradecimientos, reclamos o demandas: el acá, el lugar donde está
viviendo, tratando de integrarse, según terminología de las ciencias
sociales.
En este caso, los entrevistados van respondiendo, organizando su
relato a partir de estos dos espacios simbólicos porque metodoló-
gicamente se diseñó la guía de entrevista siguiendo dicha lógica,
intentando encontrar esas vinculaciones, articulaciones y relacio-
nes concientes o no, que podrían ser signos de alguna red que los
contenga. Por eso se tomó como premisa la propuesta de ir orga-
nizando los recuerdos del allá y del acá, partir de preguntar por
cada uno de los empleos y actividades laborales que tuvo en su vida
(Arfuch, 2002a).
En las visitas a los emprendimientos y sitios de trabajo, así como
en las entrevistas a los refugiados, al preguntar acerca de historia
laboral, la narración se constituye en una posibilidad de recuperar
la propia historia. “Es importante en estos casos captar toda la in-
formación relevante, aunque sea “externa” a la persona misma, por
ejemplo considerar las características del lugar donde se realiza la
entrevista así como la actitud del entrevistado ante tal o cual pregun-
ta” (Forni et al., 1992).
“La situación entrevista (el espectáculo) puede compararse al tea-
tro, donde se mezcla lo verdadero y lo verídico”. En el teatro, uno
ve “algo verosímil”, pero que no necesariamente es verídico. En la
entrevista, la persona que interroga cree que algo es verídico, aun-
107
que no todo le parezca verosímil. Entonces, al usar como recurso la
entrevista, se puede creer en lo verídico de lo escuchado, consignar
el dato y proceder a su análisis, aunque no todo pueda parecer vero-
símil (Arfuch, 2002a).
“Allá aprendí a trabajar con velas, a fabricar muñecos, pintarlos y ven-
derlos, y de eso vivía. Pero acá no se fabricaba nada este tiempo, todos es-
tos años pasados… ¿De qué podía vivir si no?”. Refugiada peruana, quien
compartió esta impresión en su taller de fábrica de velas y artesanías.
Autores como Paul Ricoeur sostienen que la identidad narrativa
permite acercarse al objeto que se quiere estudiar.
108
Capacitación para detección de problemáticas del emprendimiento.
Fotografía de Equipo Mirares.
109
El avance en los estudios migratorios fue aportando ideas no muy
desarrolladas inicialmente por las teorías historicistas clásicas: por
ejemplo, que muchas veces la decisión de migrar es fundamental-
mente familiar.
Esto se verifica en los estudios migratorios, puede verse el caso de
senegaleses en España (Goldberg, 2007), pero seguramente para los
refugiados podrán encontrarse otras situaciones que han motivado
su viaje y determinado su estrategia de integración, por ejemplo, con
las actuales poblaciones de diferentes países de África.
En el caso del universo en estudio en este trabajo, se verifica que
“uno llega primero” y trae o espera traer a su familia62.
Los textos de Charles Price, John y Leatrice Mac Donald sobre las
cadenas migratorias (Escuela de Demografía de Camberra, década
del 50) fueron el antecedente para la formulación de las teorías de
redes aplicadas a las migraciones o, más propiamente dicho, “la movi-
lidad espacial de larga distancia”. Esfuerzos similares realizó, también,
Franc Sturino sobre cadenas migratorias activadas por relaciones so-
ciales primarias, es decir, las que se conocen entre sí antes de migrar.
Franco Ramella considera que “los migrantes no son individuos
aislados, sino que están integrados concretamente a redes, interac-
tuando con otros”: las cadenas migratorias, y más aún las redes, con-
tribuyen a explicar cómo y dónde se van asentando los migrantes.
Las redes, de alguna manera, permiten expresarse, concretan las
oportunidades que están socialmente determinadas (marcadas por
lazos de parentesco, vecindad, amistad).
A su vez, el cruce de las temáticas de migración y género parece te-
ner un desarrollo todavía incipiente, a excepción del reconocimiento
de la feminización de las migraciones que en años recientes alcanzó
visibilidad y una mayor presencia en estudios especializados. En este
62. Entrevistas a Flor y a Rosa (de Perú), Mika y Pierre (de Haití), donde se verifica lo
que diferentes autores han encontrado para las poblaciones migrantes, en general: el
proceso de ir llegando de a uno e ir trayendo a la familia hacia el nuevo lugar de destino.
En el caso de los refugiados, dicha dinámica de instalación sigue los ritmos, angustias y
riesgos que impone la violencia, la necesidad de huir, etcétera.
110
trabajo se presentan breves referencias a dicho enfoque, tomando al-
gunas consideraciones recogidas en las entrevistas.
111
a) Las entrevistas fueron organizadas en torno a un eje articulador
que a través de las preguntas permitiera recuperar la trayectoria la-
boral, indagando en mecanismos, estrategias y prácticas sociales que
los llevaron a buscar (y eventualmente conseguir) trabajos allá y acá.
b) Las líneas que siguen constituyen agrupamientos provisorios de
las primeras cuestiones que fueron apareciendo en las entrevistas,
siendo reunidos los temas de acuerdo al grado de importancia (en
función de lo hablado) que parecieron atribuirle los refugiados en-
trevistados: la violencia, la partida del país, los amigos que fueron
encontrando, etcétera.
c) La interpretación de lo textual aquí resumido es tarea pendien-
te. Dicho de otra manera, faltan cruzar “las entrevistas a los textos”
(Saltalamacchia, 1992), a la lectura de autores que desde las ciencias
sociales y, también, la literatura (Arfuch, 2002a) puedan trascender
las historias de vida del mundo cotidiano y permita internarnos en
un intrincado y desafiante mundo de los conceptos y la interpreta-
ción sociológica. “Se trata de ir presentando provisorios productos
e ir buscando posibles interpretaciones, casi como explicándolos”
(Forni et al., 1992).
Para desplegar la riqueza de lo expresado y conservar la producción
de sentido en los temas abordados por los refugiados en las entrevis-
tas (Varela, 2001)63, se mantuvo lo textual expresado por las personas
que brindaron su testimonio y se ha reservado la identidad utilizan-
do nombres ficticios para referirse a los mismos.
112
violencia como origen de la migración que los llevó a dejar su país y
venir a Argentina.
Vale aclarar que esa no es la realidad de todos los refugiados que
viven en el país, pero sí es significativo para una cantidad de perso-
nas que fueron consultadas sobre los temas de redes de contención
que los acompañaron, su proceso de inclusión en la sociedad y los
inconvenientes encontrados.
El primer caso que acá se presenta es el de una mujer que debió
huir de su país y contó su experiencia de manera dispuesta y abierta
al entrevistador.
Un ejemplo paradigmático de muchos refugiados latinoamericanos
es el de Flor, peruana, periodista o “comunicadora social” como ella
misma se ha definido, quien cuenta alguna de las situaciones que
debió enfrentar en su país y que la decidieron a emigrar de manera
rápida y no planificada:
F. J.: El detonante fue una situación en una combi, es que me quisie-
ron secuestrar; yo dije que era periodista, en una combi…
S. B.: ¿No estaban uniformados?
F. J.: No, eran de civil, estaban vestidos de civil. Y me hicieron bajar
y me llevaron ahí cerca y me amenazaron, pero después me dejaron
ir, sin pegarme. Entonces, al llegar a mi casa conté lo que me pasó.
A la semana siguiente otra vez, me bajaron y lo mismo, amenazas. Y
me fui a la casa de mi madre.
Otra mujer refugiada, que pasó momentos difíciles, habla y explica
más las vivencias de su hermano para sobrevivir y luego para vin-
cularse en Argentina con diferentes organizaciones. Así se expresó
M. E., una refugiada haitiana, refiriéndose a las circunstancias que
pasó su hermano Matías: “Pero él siempre tenía suerte allá en Haití,
siempre buscaban a él, lo buscaban, pero siempre alguien le decía
¡cuidado! Y él no se venía y dormía en otro lugar, y así siempre se
escapaba y se salvaba de ser golpeado o metido preso”.
En otro testimonio, un haitiano que trabaja cuidando autos en un es-
tacionamiento, también como parte de su actividad cultural-informal,
trabajó como “actor extra” en la película Santa Felicitas, donde inter-
preta a un esclavo negro de la época de la colonia en Buenos Aires. Si
bien en Argentina sintió que no respetaban sus condiciones artísticas
113
y le pagaban con notoria precariedad y abuso65, en la entrevista men-
ciona lo riesgoso de permanecer en su país y la violencia allá padecida.
Juan B. dice: “Ellos mataron, matan siempre y la única manera es
escapar…”. Por eso cuenta que debió salir de su país cuando recibió
reiteradas amenazas por su participación en denuncias de asesinatos
e impunidad policial.
Igual nivel de violencia fue descrito por otro muchacho cuando re-
lató cómo y por qué se escapó y vino a vivir a Argentina (temas que
no son centrales en la entrevista, solo han aparecido cuando hicieron
su relato de vida laboral). Este joven periodista haitiano también ex-
presó lo siguiente:
65. “Yo cantaba en la película, canté solo una canción. Y la gente, otros argentinos me di-
jeron: eso no es trabajo de extra, si tú cantas o hablas ya estás de actor. Pero me pagaron
como extra, me pagaron menos que a otros actores. Pero yo dije, todo bien, así la gente
me va a conocer” (refiriéndose a su rol en la película Santa Felicitas).
114
Y entonces él se me acerca para hablar, acerca la silla y me dice: “¿Viste
mi coche? Está bueno, ¿no? Está lindo, ¿no? Bueno, si yo corro detrás
de la persona que vende la droga, ¿cómo hago yo para comprar coche?
Yo, cada dos o tres años cambiaría mi coche, igual que las cosas que yo
pongo dentro del coche. ¿Cómo hago para comprar todas esas cosas?
Esa cosa, combustible. ¿Cómo salgo yo si trabajo y corro a la gente que
vende la droga?”.
Y comisario también me dijo: “Si querés vos tener la paz, deja esa cosa”.
Ah, entonces yo pienso, yo ahí me voy, me voy. Yo digo: no tengo más
nada que hacer…
El refugiado explicó que, al decir “deja esa cosa”, le quiso decir que
saliera del tema: “que no se metiera la nariz donde no lo llamen”.
También, en la década del noventa durante la presidencia de Carlos
Menem se ha ejercido violencia sobre personas de otros países que
aquí vivían, como es el caso de una joven familia de peruanos que a
continuación se describe.
Es una pareja de estudiantes-trabajadores que constituye un caso
particular respecto a las condiciones de acceso a la protección que
otorga la condición de refugiado. Se trata de Rosa y Julián (se entre-
vistó a ella) y se caracterizan porque la violencia la padeció la familia
en Argentina, en plena vigencia del Estado de derecho. Ellos vivían
como migrantes legales, trabajaban en el país y fueron detenidos en
ocasión de la visita del entonces presidente Alberto Fujimori. Al salir
de la cárcel obtuvieron el status de refugiados.
Entrevistador: ¿Dejaste tu trabajo allá, en Perú, y viniste a quedarte?
R. M.: Sí, llegué acá y trabajé en un negocio en San Isidro, en un
negocio de ropa, y mi esposo trabajaba con el tío, y después se fue
de ahí y fue al Puerto de Frutos (San Fernando) en una mueblería,
de ayudante. Después, en el 96 yo me quedo embarazada de Nahuel
y por tema de distancia, como vivíamos en Virreyes y él trabajaba
en Tigre, nos mudamos a Tigre, alquilamos una pieza para los dos.
Estuvimos trabajando sin problemas hasta que en el 98 nos detienen,
que supuestamente hacía dos años y medio nos estaba siguiendo In-
terpol; y para esa época, justo estaba llegando Fujimori acá y justo
cuando él estaba arribando, nos golpean la puerta y nos detienen,
nosotros estábamos en nuestra casa almorzando…
115
Los casos mencionados constituyen ejemplos puntuales y signifi-
cativos de la violencia sufrida por refugiadas y refugiados, no pue-
den extrapolarse o hacerse extensivos a otras situaciones ni a todos
los que tienen dicho status de protección, aunque el factor violencia
contra la persona parece estar presente en mayor o menor medida en
las diferentes situaciones presentadas.
Finalmente, otro caso donde se manifestó la violencia es el que pa-
deció el solicitante de refugio peruano Salvador Fernández Vásquez,
que estuvo más de diez años detenido y no se le pudo comprobar
ninguno de los delitos de los que estuvo acusado. Al salir de prisión,
en el año 2004, lo tirotearon en la calle dos veces y, a pesar de que
ya no estaba aparentemente tan violenta o peligrosa la situación de
violación de derechos humanos en Perú, la persona decidió buscar
un lugar más seguro para vivir en nuestro país, adonde llegó sin los
contactos o redes esperables. Acá logró publicar un libro con sus me-
morias, financiado por la Fundación Comisión Católica de las Mi-
graciones (Fccam), que lo ayudó en las primeras etapas de su vida
en el país. De alguna manera, este refugiado reconstruyó redes que
le permitieron editar su libro, dar clases de Francés y desempeñar-
se como trabajador con empleo decente en la empresa cooperativa
Emetele, de construcción de viviendas, vinculada a los movimientos
sociales –MTL: Movimiento Territorial de Liberación– (Fernández
Vásquez, 2007).
116
conversación por el camino del viaje de salida del país, lo cual permi-
tió obtener registros sobre esa etapa de la vida del refugiado.
En general, los refugiados que fueron entrevistados no han evita-
do hablar de cuestiones tristes o dolorosas, como sí ha ocurrido al
abordar otros temas sensibles o que resultan de difícil abordaje (salud
sexual o prácticas culturales respecto a costumbres de familia, etcéte-
ra). En la investigación de Graciela Varela, donde se han entrevistado
a decenas de migrantes (no necesariamente refugiadas), se detalla:
“Las mujeres cuentan con poco detalle los pasos que siguieron para
emprender el viaje y la secuencia de su partida (…). En las entrevistas
hubo necesidad de repreguntar, lo cual puede interpretarse como el
resultado de situaciones traumáticas no resueltas…” (Varela, 2001).
Tal vez en el caso de los refugiados, como los motivos pueden ser
parte de la historia importante, aquello de lo cual se enorgullecen,
no sea tan complicado acceder a dicho tema tan íntimo y personal;
o puede ser la experiencia de haber tenido que contarlo ante fun-
cionarios de migraciones, eventualmente periodistas, militantes de
derechos humanos, en fin, ante personas “que esperan eso” de la vida
(heroica) de un refugiado.
Con la periodista Flor, de Perú, se sostuvo el siguiente diálogo:
S. B.: ¿Cómo fue que decidís venir para Argentina? ¿Dejaste ese
trabajo? ¿Querés contarme cómo fue?
F.: Yo recibía amenazas y mismo mi familia creía que yo estaba en
movimientos de izquierda. Tuvimos la posibilidad de armar una ca-
dena social con la gente que migraba desde el interior y revisábamos
las denuncias de violaciones a derechos humanos; eso lo hicimos por
algunos años. Bueno, el hecho que llegara gente, mi casa se conver-
tirá en un hotel u hospital por los heridos que llegaban. Caminar y
caminar hasta lograr ubicarlos. Y teníamos que ser cuidadosos. Y
no recurrí a la protección de organismos de derechos humanos por
temor a las infiltraciones, a que revisaran los archivos; muchos los
llevaban porque los seguían y después los hacían desaparecer porque
los habían visto llegar acá, a la radio, por eso yo recurrí directamente
a la Embajada de Suecia. Casi al final, cuando ya tenía muy compli-
cado, muy difícil mi actividad ahí”.
Se le pregunta sobre algo que había comentado anteriormente so-
bre la situación en la que estuvo cerca del expresidente Fujimori:
117
F.: Ah, sí, fijate que el presidente Fujimori en plena toma de emba-
jada nos reúne, nos maltrata a todos los periodistas, internacionales,
todos en un salón, nos registraron todos, como sospechosos. Y él
personalmente al frente, y la madre y el hermano de él estaban como
rehenes. Y mira la sangre fría de la persona (por Fujimori) con su
madre ahí y él frío, manejando y organizando la represión. Ya sabés
que terminó en violenta represión. (...) Y eso me convenció de que
tenía que irme en cuanto pudiera. Fui a hacer gestiones a la emba-
jada sueca. (...) Yo era visible y conocida, mi marido, no; él firmaba,
pero no era conocido. Por eso lo peligroso era que yo me siguiera ex-
poniendo. Todos los compañeros estaban preocupados con que nos
confundieran con guerrilleros…
En el mismo tema de la violencia, manifestó una refugiada haitiana,
Helena: “Haití ya no, ya no se puede, corres peligro; en mi país todos,
las bandas te pueden matar. Una prima mía la mataron, la mataron
en mi casa, porque fueron a buscarme a mí, pero me confundieron y
mataron a mi prima...”.
El periodista Pierre, también debió salir en condiciones de insegu-
ridad de su casa: “Ah, entonces yo pienso, yo ahí me voy, me voy. Yo
digo no tengo más nada que hacer. Entonces yo llamo a mi amiga
que trabaja en la embajada allá y habla con el cónsul y me da unos
papeles y me firma unas cosas…”.
Mostró un conjunto de papeles explicando que “su contacto” le ga-
rantizaba o facilitaría la salida del país.
118
tencia física. Existe una reivindicación y cierto orgullo respecto al
pasado vivido en su país de origen, en lo relacionado con la dura ex-
periencia de tener que dejar su tierra. Algunas textuales expresiones
manifiestan lo siguiente. John, trabajador haitiano que afirma su rol, se
reconoce y resalta su papel de dirigente, explica: “Es importante que los
dirigentes tengamos que conocer más, que veamos películas, aunque sean
dolorosas”. Al decir “que veamos películas” se refiere a un video docu-
mental que mostraba la situación de sus compatriotas, unos balseros
haitianos que dejan la isla y se internan mar adentro, buscando llegar
a Miami y, paradójicamente, el viento los arroja a las costas de Cuba.
La ocasión fue una actividad cultural, después de la cual se pudo con-
versar con él y otros refugiados. Las escenas impresionaban a los hai-
tanos que miraban el documental mientras el entrevistado asumía rol
de cierta dureza, liderazgo o intentos de mostrar superioridad sobre
sus compañeros.
El refugiado forma parte de OHVA (Organización de Haitianos Vi-
viendo en Argentina), se manifiesta como líder en las actividades de
la asociación porque ha logrado conseguir apoyo para la misma y
es una de las voces convocantes, por ejemplo, para las reuniones, así
como para gestionar recursos a partir de las necesidades surgidas por
las consecuencias del terremoto de febrero del año 2009.
Sin embargo, si se compara el carácter de las actividades, estas
parecen enmarcarse “por fuera de la política”, como puede verse al
analizar algunos párrafos del estatuto de OHVA, que señala “la inde-
pendencia de la política” como un ejemplo a seguir para la población
haitiana en Argentina.
El contenido tradicional de esas actividades (ferias, bailes típicos,
encuentros de fútbol) podría interpretarse como un retroceso res-
pecto a la participación política de los migrantes históricos, como
reflejan otros documentos producidos por las primeras corrientes
migratorias que llegaron al país a comienzos del siglo XX, por ejem-
plo, la de trabajadores españoles. Estos últimos incluían en su pu-
blicación aspectos que abarcaban desde redactar un “manual para
el trabajo” con ingeniosas “recomendaciones para el recién llegado”,
así como el planteo de una necesidad reivindicativa a conseguir: la
participación política en las nuevas tierras (Rondino, 1999).
119
“Yo estuve en actividades políticas acá, y estudié y sé que antes los
migrantes que llegaron a Argentina eran muy activos. Eso me dije-
ron, y yo me informé y es así”, explicó John.
Otra vivencia relevante es la que deja Flor: “A mí lo que me habían
enseñado es que volver a comenzar es bueno. Y sí, parece que así fue.
Yo estoy vinculada a alguna gente, me metí con el MTL (sonríe y se
señala a sí misma líder nacional de Argentina, llamada piquetera)”.
La refugiada entrevistada vivió en la Argentina del proceso de “de-
safiliación social”, cuando se pierden sentidos de pertenencia, hay una
cuasirruptura con las redes de integración primaria, las más inme-
diatas a la persona, y secundaria, las de la sociabilidad de las insti-
tuciones. Ni en su círculo más íntimo ni en el creado a través de las
organizaciones sociales, las instituciones (se piensa en las instancias
que garantizaban el empleo, las instituciones educativas, etcétera), la
persona puede reproducir sus condiciones de supervivencia y protec-
ción. El concepto mismo de ciudadanía entra en crisis (Castel, 1998).
Diversos estudios analizaron las transformaciones en la subjetivi-
dad de los actores sociales que se vieron empobrecidos con el auge
del liberalismo y llevados a la búsqueda de configuraciones simbó-
licas no esperadas ni imaginadas. El sujeto “no pierde todo”, sino
que redefine de acuerdo con nuevos sentidos, los que le permiten
reencontrarse con imágenes suyas (militancia social renovada), y es-
pecialmente los que posibilitan la reproducción de sus condiciones
de vida a través de acceder a planes sociales o a emprendimientos
colectivos, asociativos y otros.
Los estudios de mujeres han recuperado el proceso de “construcción
de lazos iniciales” que lograron en períodos de pobreza, hiperinflación,
etcétera, hasta que tejieron redes que, de insospechadas maneras, las
han llevado a ser protagonistas de lazos más fuertes, de organizaciones
tales como los movimientos de desocupados o “piqueteros y piquete-
ras”, como se define con inocultable orgullo la entrevistada, que se re-
conoce como militante desocupada o piquetera (Causa y Ojam, 2008).
“No reniego de mi papel que cumplí, pero sí siempre me gustaría
tener más militancia. Aprendí muchas cosas, sigo más comprometida
ahora o más convencida ahora que antes. Nunca hay que negarse a vi-
vir y a sentir, a tener oportunidades. No sabés lo que tenés y te quejás
de los problemas. Yo se lo digo muchas veces a la gente joven, en fin”.
120
También, el camino de ética profesional y militancia social de Pierre,
periodista haitiano refugiado, parece ser motivo de alegría y orgullo:
“Biblioteca de la calle: así le llamamos, eso es lo que hacemos allá y
yo quiero hacer acá, también acá, para que los chicos miren los libros
y puedan leer acá también. Los chicos de la calle no saben cómo se
llaman diferentes aves, animales, árboles, toda cosa. Ellos los ven,
pero no saben cómo se llama”.
“Hacemos esas cosas para que los chicos vean que hay otras cosas.
Hay cosas buenas, que los chicos vean que hay otras cosa, que no se
fuman en la calle. Y ese es mi proyecto, este fue mi último trabajo en
Haití”.
“Con la radio fue que me dejan fuera de mi país. Porque yo hago
una denuncia a una persona que tiene mucha plata. Pero es con la
droga que hacen la plata, es una persona que tiene muuuucho, mi-
llones de dólares en la caja, en una caja. Es como la de las personas
que mueren, tiene la plata guardada en donde las personas guardan
las personas muertas. Y hacen la tumba en su casa, al lado de su casa,
eso los que tienen mucha plata. Y todas las personas piensan ahí está
la persona muerta, pero en realidad ahí ponen la plata, ja ja”.
“Esa era una persona con mucha plata, ¿vite? Y la policía tiene la in-
formación de esa cosa, y hay un montón de droga ahí también en la
caja. Y la policía un día entra, abre la tumba y ve la plata y dice ¿qué
pasa? Y entonces todos, cada persona, desde el comisario hasta la
policía, esa policía, así chiquita, que no manda. Cada persona toma
un poco de la plata y se lleva lo que había en la tumba. Entonces, yo
escribo un papel de denuncia y todos los otros periodistas no denun-
cian, porque todos trabajan o tienen sus cuentas con la gente, con
esas gente de plata, entonces otros no dicen nada. Pero desde las cin-
co a las ocho yo, todos los días, después, hablé de eso, hablé con los
chicos de la calle, explicando lo mal que hace las drogas en la gente”.
“Ellos, los chicos de la calle saben muy bien qué pasa. La policía,
por ejemplo, hay un auto y la policía sabe, y ¿qué hace?: llama a un
chico de la calle y el chico va y trae la droga y al chico le da un poco,
muy poco de plata y así el chico de la calle trabaja para él, para la
policía. El chico lo habla conmigo con mucha confianza. Él dice: un
día no te quiere decir el nombre, solo cuando él tiene confianza, te
dice cómo se fue de la casa, cómo lo matan a su mamá, a su papá. Y
121
entonces yo tuve el problema de escribir y detallar así todo para un
diario, y digo cómo pasa la droga. Y entonces mandaste la carta y la
publicaron. Eso fue la problema, el problema. Y del viernes al lunes
yo escribí todo, lo mejor, lo corregí y el lunes lo di al diario a publicar
y, desde el viernes a la noche cuando yo salí de la radio, una persona
me llama por teléfono: “Ah, buen trabajo, trabajaste bien papá, ya vas
a ver qué te va a pasar, me dicen” (explica que el comisario lo palmea
en la espalda a manera de amenaza).
También, al triangular metodológicamente las entrevistas persona-
les con la estrategia de la opinión colectiva, varios haitianos reunidos
en un grupo focal han manifestado igual estado anímico propio de
los militantes sociales cuando al finalizar la actividad expresaron o
prácticamente dieron algunos consejos a los entrevistadores:
a) “La meta de la juventud haitiana es organizarse y después sacar
a los corruptos”.
b) “No es fácil para los extranjeros, hay que luchar para integrarse,
para quedarse en el país”.
c) “Un principal problema en nuestro país son los yanquis, tenemos
que sacarlos de nuestro país”.
d) Uno de los refugiados interviene más directamente en temas de
política internacional y menciona a Colombia, las tropas americanas
y dice:“Esas tropas de Estados Unidos es una amenaza, eso es un
peligro. Si Estados Unidos quiere ayudarnos, tiene que enviar inge-
nieros, médicos, pero no soldados” (J. B.).
e) “No nos van ayudar, solo quieren sacar cosas, irse y llevarse petró-
leo”, afirma un quinto refugiado participante de la reunión colectiva.
f) “Hay que entregarse, trabajar, no ver solamente los problemas,
sino entregarse”.
122
combate enfrente a dictaduras que quieren doblegarlos. Cada vez que
he visto a un exiliado entrar en el lento y penoso camino de la renuncia,
he sentido que algo se afirmaba y triunfaba en el campo enemigo (Cor-
tázar, 1984).
123
Recorrí bastante Cuba. Hasta ese momento yo no hablo bien castella-
no, pero mi hermano me acompañó, y un día yo manda un papel de mi
hermano y digo los lugares que pasamos, que yo quería ver y yo quería
hablar. Y hablamos con esa gente y la gente te invita a comer mandioca,
es un pueblo muy agradable el cubano. Y me impacta la política allá. No,
lo que me impacta es la cosa que hacen allá, es diferente a la idea que
tenemos todos en Haití. La gente en Cuba, cuando yo hablo con ellos,
ellos no viven con hambre. Yo sé que hay problemas en Cuba, pero el
tema de la comida es un tema de primera necesidad. Una persona, si no
come, no pude estudiar, no pude vivir (Matthews, 2004)66.
66. Abraham Matthews escribe: Walter Benjamin dice en El narrador que este sujeto vive
y cuenta la experiencia misma. La conexión entre experiencia y literatura narrativa es con-
flictiva. “Las crónicas, los diarios, cuadernos, no son gran cosa dicen muchos autores,
no le dan más valor que el de una escritura apurada, se duda de la calidad del estilo. Sin
embargo en las bibliotecas de los pueblos y ciudades están esos libros y crónicas para
que la conozcan los mismos habitantes del lugar…”.
En otro contexto, un refugiado hizo mención a “persona que vino desde Etiopía y escribió
un libro” (en modesta y anónima referencia a sí mismo), según se pudo leer en “Diagnós-
tico participativo”, focus group con jóvenes refugiados de diferentes países.
124
Del mismo modo, Flor remarcó la posibilidad de conseguir traba-
jos por los amigos: “Entonces pasé a trabajar a una ong que trabajaba
más con temas de comunicación social. Trabajé en radios, siempre
con el movimiento estudiantil, cada vez más metida en la comunica-
ción social y el movimiento estudiantil”.
P.: ¿Cómo vas consiguiendo esos trabajos?
F. J.: ¡Por amigos, siempre por amigos!
También Rosa explicó cómo la ayudaron los amigos cuando estuvo
detenida y cuando salió de la cárcel:
P.: ¿Se instalaron en lo de Stefy, el que describise como un gran ami-
go, ustedes, los cuatro?
R.: Sí, nos fuimos a vivir ahí, Julio consiguió unas changas para ha-
cer y nos fuimos a alquilar, y con lo que nos daba la Fundación Co-
misión Católica nos alcanzaba para alquilar y con lo que hacía Julio
para comer.
P.: ¿Y él cómo lo consiguió, por el diario o cómo?
R.: Por un amigo, un conocido, amigo de otro que era de una de las
agrupaciones de derechos humanos.
P.: ¿Se puso a trabajar haciendo changas?
R.: Sí, y nosotros teníamos un terreno en Benavídez, donde esta-
mos viviendo ahora, que compramos en el 96. Y, por otro lado, en
Quilmes nos habían dado un terreno, así para gente que lo necesita,
pero veíamos que ahí no íbamos a salir adelante. Y bueno, le dijimos
a Stefy, nosotros nos vamos a ir a Benavídez. Y bueno, nos fuimos
y la empezamos a ver menos a ella. En el 2001 vinimos para acá e
hicimos una casilla de chapa.
El periodista entrevistado, Pierre, relató sobre vinculaciones con
amigos:
P.: ¿Tenías algún conocido acá?
P.: No. No tenía. Ella me dio dirección, pero solo de un haitiano que
vive en Córdoba. Entonces desde el aeropuerto me fuiste, me fui a
un hotel. Un taxi me llevó hasta el hotel en el barrio de Once; yo le
miento al taxi, le dije que tengo amigos, etcétera, pero se demoró y
no vino buscarme. Yo me quedo un poco afligido, estaba pensando si
el taxi es buena persona o no, pero el taxi me trajo a hotel. Yo recién
llegado, me hice amigos.
125
También Helena explicó que a todo lugar fue llegando a través de
amigos. No específicamente por redes o asociaciones. Cuando se le
preguntó por la Asociación de Haitianos Residentes en Argentina
(con sede en el barrio de Once, justo enfrente de la Plaza), dijo: “Sí,
yo conozco y fui a reuniones y bailes, el 17 de octubre hubo ahí un
baile, había una fiesta de argentinos, una fiesta de amigos”.
126
algo así, ja, ja. Ahora sí lo conozco muy bien al Cepare. Si era poli, no
sé, pero al final, por casualidad me sirvió, así pude llegar al Cepare67.
P.: Después fueron viniendo tu hermana, hermano, etcétera.
F.: No, él ya estaba acá. Mi hermano ya estaba acá. Yo me lo encon-
tré acá de casualidad, en Viamonte casi 9 de Julio, y de repente él me
reconoció, yo no lo había ni visto. Él me reconoce.
P.: ¿Vos no sabías que él estaba acá?
F.: No, yo sabía que se había ido del Perú, pero fue a Venezuela, y
después parece que se vino para acá. Y él me contó todo, empezamos
a hablar y ya hablábamos sin parar. Él tenía el acento como un ar-
gentino, casi como porteño, y ahí lloramos, no lo podíamos creer. Me
presentó a su mujer, familia.
P.: ¿Tu hermana ya estaba acá?
F.: Sí, pero ella nunca nos avisó nada, no sabíamos que se había
encontrado con mi hermano, no había comunicaciones. Sabés algo
importante, hay mucha gente cómoda, gente que no valora lo que
tiene, la juventud no logran entender, valorar lo que es tener trabajo.
Hasta que vos no perdés algo, no valoras lo que tenés.
A su vez, el periodista haitiano también se rió recordando su buena
suerte:
67. Comité de Elegibilidad del Refugiado, hoy Conare (Comisión Nacional de Refugia-
dos).
127
A partir de los estudios de Gino Germani y seguidores, la moderni-
dad y el entusiasmo desarrollista empieza a reconocer las posibilida-
des y aportes de la inmigración, pero también reconoce los dramas
y padecimientos que produce la marginalidad en la que viven mu-
chos migrantes, a la cual se incorporan los trabajadores que dejan
sus provincias y llegan a las ciudades como Buenos Aires en busca de
mejores condiciones de vida (Bartolucchi, 2009).
Algunas experiencias recogidas ilustran, en ese sentido, el recorri-
do que lleva a quienes inician su proceso de integración a la socie-
dad argentina: en el caso de John, su primer trabajo en Argentina
lo consiguió por un amigo, pero vía internet. Él le pasó los datos y,
también vía chat, se vinculó con los haitianos que viven en Córdoba,
una primera migración que desde la década del sesenta se instaló en
esa provincia: “Mucho, mucho me ayudó todo esto, la computadora
y la internet. Sí, mi amigo, amigo de mi hermano y de mi papá, y
amigo de la familia; así es él, sí, son amigos de la familia”.
John, en su testimonio, parece “ir y volver” reiteradamente sobre la
idea de redes (amigos, la asociación actual, su militancia en Haití) y
también las redes gracias a las que salvó su vida. Si bien no las men-
ciona en esos términos, las llama de diferentes maneras, pero hace
alusión a vínculos, articulaciones entre pares, acciones a realizar,
sueños o posibilidades compartidas. Entre las actividades militantes
que realiza actualmente, está el trabajo comunicacional personal e
institucional que hace para difundir la situación en Haití, movili-
zando recursos para apoyar a su país. Al igual que otros refugiados,
en esa tarea se encuentra con el problema de muchas personas, que
dominan la lengua de una manera formidable, pero que, sin embar-
go, se sienten a veces desamparados en alguna esfera de la comunica-
ción, precisamente porque no dominan las formas genéricas creadas
en la práctica. Como explica Bajtin al referirse a los géneros discur-
sivos: “Para utilizar libremente los géneros hay que conocerlos, sino
la persona no puede entrar y salir de las conversaciones, no sabe co-
menzar y retirarse correctamente, aunque se trate de estructuras de
géneros muy simples” (Bajtin, 1982).
En otro caso, el de R. M., la vinculación con una red de apoyo se pro-
dujo desde la silenciosa y anónima tarea de la solidaridad militante.
128
P.: ¿Vos me decías que tuviste ayuda de organizaciones de derechos
humanos y de asociaciones de peruanos?
R. M.: Sí, pero nosotros no los conocíamos personalmente a ellos
porque no teníamos conocidos peruanos acá.
P.: ¿Ustedes no tenían vinculación con gente peruana antes de que
los detuvieran?
R. M.: No, no, había pocos peruanos y también nosotros trabajamos y
estudiábamos, no teníamos mucho tiempo de conocer otros peruanos.
A su vez, Flor se refirió al tema así:
P.: ¿Y cómo fue que se te dio para venir por acá? ¿Conocías gente acá?
F. J.: No, no conocía a nadie, yo tenía mucho miedo y lo de la Emba-
jada de Suecia tardaba mucho. En ese tiempo nos mudamos de casa a
lo de otros amigos, se apuraba la urgencia, me tenía que ir.
La búsqueda de relaciones entre personas constituyendo redes so-
ciales se encuentra muchas veces con problemas de análisis meto-
dológicos, así como de delimitación de los alcances de dichas inte-
racciones. De alguna manera, llevado al extremo, “todos estaríamos
formando parte de redes, en el sentido que conectados unos con
otros entre todos y todas, aunque solo una parte de las múltiples re-
laciones tienen un sentido real para cada uno y merecerían mencio-
narse dentro del análisis” (Anderson, 1991).
En ese sentido, ejemplos de redes son las asociaciones que se fueron
generando a partir de las históricas oleadas migratorias que llegaron
al país. Iniciaron la producción de manuales, publicaciones específi-
cas para las comunidades y periódicos de abierta difusión que per-
mitieron visibilizar una incipiente presencia de los diferentes grupos
poblacionales recién llegados. En esas publicaciones, que orientan al
migrante en la nueva realidad, parece observarse cierto “realismo”
en el sentido de que la tierra promisoria puede ofrecer oportunida-
des, pero con “moderado optimismo y cautela” respecto a las con-
diciones necesarias para lograrlo: honestidad, esfuerzos cotidianos,
dedicación al trabajo, etcétera (Alonso de Rocha, 2005).
Muchas de esas asociaciones, primeras redes de migrantes, surgie-
ron a raíz de los conflictos de capital-trabajo propios de la etapa de
un incipiente desarrollo que derivó posteriormente en la sustitución
de importaciones. Esto es: se registran asociaciones anarquistas vin-
culadas especialmente a la “cuestión obrera”, así como otras “más
129
abiertas” organizadas en torno al tema vivienda y “la dura transición
desde el barco al conventillo” (Clementi, 1984).
Este mundo urbano que aflora parece invitar a la participación de
la vida ciudadana también a través de las “asociaciones étnicas”, es
decir, de “la participación por identidad”, las que muchas veces eran
ámbitos cerrados que permitían a las elites de las comunidades in-
migrantes constituirse en canales de representación ante el Estado
argentino y de reconocimiento simbólico para con los connacionales
recién arribados (Bjerg, 2010). Fernando Devoto estimaba en 250
las asociaciones que alrededor de la Primera Guerra Mundial (1914)
ya reunían a más de 100 000 socios en el país. Una publicación más
reciente, de L. Mármora, describe las principales comunidades y sus
aportes en términos culturales a partir de la integración que fue re-
gistrándose con las políticas de los gobiernos de Néstor y Cristina
Kirchner (Mármora, 2016).
Helena, una de las refugiadas entrevistadas, parece desenvolverse
muy bien a través de redes de amigos y confiar más en ellas que en la
militancia de su hermano, pues, según ella:
130
La autora Jeanine Anderson en su investigación en Lima, Perú, so-
bre redes de mujeres urbanas en sectores populares da cuenta de las
dificultades metodológicas para lograr la confiabilidad del dato de
parte de los interrogados: la gente habitualmente se olvida de anotar
nombres o no registra la situación concreta de cómo consiguió de-
terminado bien o recurso. Simplemente, al no asignarle importancia
a un tema, no hace esfuerzo para establecer claramente el concepto:
¿es un amigo?, ¿un conocido?, ¿fue a través de una ong o ámbito del
Estado que obtuvo un permiso, una oportunidad de venta o el acceso
a un programa social? (Anderson, 1991).
La entrevistada dijo acerca de su hermano Matías:
68. De esta forma se va tejiendo la red, como detalla la investigación de Graciela Varela
con mujeres migrantes en Buenos Aires.
131
Así relata cómo va construyendo su red de apoyo a partir de personas
con las que habla, y va reencontrando o conociendo: “Y yo encontré a
Gerson, que era que yo enseñé allá cuando era un chico, él era un chico
y ahora encontré por acá. Allá en Merlo se entra al seminario, ayudo
a chicos emigrante, hay una casa y ahí hay reuniones, es una casa de
la Fccam”.
En la entrevista, Pierre dio unos rodeos, mencionó “una casa”, “una
casa en Córdoba”. Se originó nueva confusión. No hablaba de la pro-
vincia de Córdoba donde residen muchos haitianos desde la década
del sesenta, sino de avenida Córdoba y Laprida, sede de la Fccam69.
Él quiere decir que los curas del seminario de Merlo son de la orden
o están relacionados con la Fccam, que trabajan con migrantes; esa
es su red de apoyo.
69. Fccam: Fundación Comisión Católica Argentina de las Migraciones, institución que
atendía a refugiados, especialmente en sus primeros tiempos en Argentina a través de
planes sociales y de asistencia básica (acompañamiento en temas de vivienda, salud,
etcétera).
132
trabajos que hizo desde que está en Argentina, suspiró profundo y
retomó la palabra:
Propiamente acá, muy difícil acá en la calle, solo vendo en la calle, pero
yo en ningún momento de mi vida hizo esto, allá hay mucha vergüenza,
una persona que estudia mucho no puede trabajar en la calle. Yo tengo
vergüenza, la gente que fue a la universidad no quería ir a trabajar a la
calle, no querían hacer así, cualquier cosa. Mi mamá no le dije que hago
esto, que vendo a la calle. Cuando una gente viene y me pregunta cuán-
to sale esa cosa y yo no puedo, no me gusta ese trabajo, yo no dije a mi
mamá que hago esto. No, es duro esto para ella. Poco a poco yo me acos-
tumbro a esta cosa, entiendo que “uno no es cholo” (N. del A.: quiere
decir chorro, ladrón). Pero no me gusta, yo entiendo así poco a poco. Yo
voy haciendo amigos, conozco más este país. Y yo también te agradezco
que me preguntas sobre mi país y sobre mi vida de Haití, gracias70.
70. “No debería arrancarse a la gente así de su tierra de su país. La gente queda dolorida,
la tierra queda dolorida. Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y nadie
nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel
del aire, propiamente del aire. Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de ki-
lómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano” (Gelman, 1984).
133
Capítulo IV
Economía social y solidaria: el comienzo fue
con microcréditos
135
En estrecha relación con la posibilidad de acceder a programas del
Estado y a una sociedad dinámica y movilizada, va produciéndose
cierto grado organizativo de los emprendedores migrantes y refugia-
dos, desde participación en ferias hasta gestión de lugares de comer-
cialización trabajados en conjunto. Las expectativas de los protago-
nistas, la energía puesta en juego por cientos de personas y el ida y
vuelta que implica la reflexión sobre la tarea realizada es lo que se ha
sistematizado.
71. El equipo de trabajo que implementó el programa consideró necesario hacer do-
cencia acerca de la historia de nuestra sociedad, donde la movilidad social ascendente
estuvo basada en gran medida en la integración de poblaciones migrantes a través del
trabajo y de la escuela pública, por lo cual esos temas fueron desarrollados como con-
136
Para acceder al primer préstamo, los refugiados recibieron visitas
de asistencia técnica en el emprendimiento, además de entrevistas
personales previas a la firma del acuerdo (contrato del préstamo) y
verificación de las garantías presentadas. Los ítems básicos del Re-
glamento del Programa de Crédito a Emprendedores Refugiados
(CreER) indicaban un monto inicial individual de $500 de acuerdo
con el proyecto presentado y tasa de interés entre 8 y 10 %. Tam-
bién, una línea de microcréditos que permitía acceder a un monto
inicial mayor, de $2000, para quienes contaran con emprendimien-
to en marcha o con mayores perspectivas de sustentabilidad72. En
la práctica, los solicitantes demandaban intensamente esta segunda
opción por encima de cualquier consideración técnica o “evaluación
de factibilidad” del negocio.
Atento a las necesidades inmediatas detectadas en la población re-
fugiada, se procedió a poner en marcha el programa de microcré-
ditos, lo cual institucionalmente significó en líneas generales los si-
guientes pasos:
a) Diseño del Programa de Crédito a Emprendedores Refugiados,
el cual fue trabajado a través de un procedimiento de consulta con
los mismos destinatarios.
Los refugiados solicitantes de préstamos revisaron las propuestas
presentadas, discutieron en talleres, reuniones y asambleas, hicieron
aportes y modificaron el diseño original, dotándolo de un compo-
nente importante en los programas sociales, como es la participación
del propio receptor o beneficiario (o sujeto de derecho, nombre que
ha tomado a partir de las políticas activas del Estado)73.
b) Desarrollo de actividades de capacitación necesarias para que los
refugiados presenten el proyecto y para promover la toma de con-
tenidos de clase junto con aquellos vinculados con la gestión del emprendimiento. Para
los actuales migrantes, muchas veces las reuniones o los talleres de capacitación cons-
tituyen espacios de socialización, intercambio de información y producción de saberes o
conocimientos específicos.
72. Al iniciarse el Programa CreER no había ley de microcrédito, se dispuso una cifra de
“gastos administrativos” de acuerdo con el tipo y rubro del emprendimiento. A partir de la
sanción de dicha ley, se ajustó la tasa al 6 % que propone la misma.
73. Desde el inicio de las actividades se desarrollaron talleres de diagnóstico y de inter-
cambio con refugiados y, de manera más sistemática, se llevaron adelante dos cursos de
capacitación con 6 módulos fundamentalmente prácticos, es decir, de herramientas de
trabajo para los emprendedores.
137
ciencia acerca de la importancia de la capacitación como sosteni-
miento de los emprendimientos74.
c) Implementación del Programa CreER, aún cuando no existía le-
gislación vigente en ese sentido, ni experiencias anteriores con dicha
población en el país y en un contexto de crisis socioeconómica y
pobreza generalizada75.
Existían, sin embargo, antecedentes de ong vinculadas con sectores
populares, las que fueron consultadas y generosamente transmitie-
ron su experiencia, así como bibliografía y documentación sistema-
tizada, todo lo cual se constituyó en importante sustento para refor-
zar la decisión de implementar acciones de microcrédito basadas en
la expectativa de ir desarrollando un sector social con actores so-
ciales comprometidos en la actividad económica desde una mirada
alternativa al neoliberalismo76.
74. En una primera etapa fueron capacitados aproximadamente 120 refugiados en varios
cursos, los que asistieron con cierta regularidad a las reuniones semanales. La mayoría
recibió crédito, pero un conjunto, por diferentes motivos, fue quedando postergado hasta
completar satisfactoriamente el plan de negocios y pasar la entrevista técnica para veri-
ficar el emprendimiento que se esperaba financiar.
75. Ver las cifras de pobreza del año 2001 y 2002.
76. Se contó con la experiencia que generosamente aportaron, desde Sedeca (Secretaría
de Enlace de Comunidades Autogestionadas), los inolvidables compañeros Marisa Solari
y padre Pichi (José M. Meisegeier). Asimismo, se consultó la experiencia sistematizada
por Cáritas Quilmes y Asociación Civil Horizonte, a partir de la publicación de Carbonetto
y Solís (2005). También se visitó la –por entonces– incipiente experiencia de “Banca So-
cial de Moreno”, que se ha consolidado como ejemplo de microcréditos implementados
desde un ámbito del Estado.
138
Esto es: para dar seguimiento a la demora en los pagos, se propusie-
ron varias acciones, tal como un sistema de envío de cartas domici-
liarias, con sellos e identificación visible del motivo. En caso de que
hubiera manifiesto negativo a asumir la deuda, la misma se enviaría
a los tomadores de crédito, así como a sus testigos (figura usada para
nombrar al garante, quien “es un testigo que nos conoce, ya que acá
mucha gente en este país no nos conoce”, sintetizó una emprendedo-
ra de Liberia en ocasión de una asamblea para plantear los proble-
mas que se observaban en el Programa77).
La posibilidad de adecuar los términos, y especialmente los con-
ceptos y el sentido mismo del programa de microcréditos, se fue
logrando con ejemplos como con el testigo, figura que fue institucio-
nalizándose, por ejemplo, en las planillas donde debían explicar las
características de su proyecto y analizar las posibilidades de susten-
tabilidad del negocio o emprendimiento.
También se asumió el compromiso de parte de los emprendedores
de “actuar defendiendo el fondo revolvente de créditos”, es decir, estar
atentos e insistir a quien se atrasa que asuma la deuda, para lo cual se
procedió a cambiar la estrategia de entrega de los microcréditos: que
la entrega sea pública, de manera colectiva para “conocer a los que
piden préstamos y estar presentes cuando se atrasan”, como manifes-
taron algunos de los emprendedores en la convulsionada asamblea
donde se explicaron los cambios (Carbonetto y Solís, 2005).
El tema que concitó mayor rechazo desde diferentes actores com-
prometidos con el programa fue el de readecuar (disminuir) los
montos del préstamo inicial. Comprensible sin duda alguna de parte
de los emprendedores, especialmente la población refugiada que es-
taba pasando necesidades económicas, que veía y, más aún, percibía
como una injusticia que “si hasta ahora dieron créditos de 2000 pe-
sos, ahora que nos toca a nosotros los bajan a 500 pesos”. Sobre este
punto hubo muchas discusiones en esos momentos y varios aprendi-
zajes que el tiempo permitió consolidar.
Más difícil de entender fueron las reticencias de parte de algunas
personas que entonces formaban parte del equipo técnico, así como
de quienes financiaban en ese momento el Programa. También es
77. Ver en Carbonetto y Solís (2005): Mecánica para reemplazar las garantías reales,
139
comprensible (pero tal vez no aceptable técnicamente) que, por ra-
zones de una equivocada mirada contemplativa, no se quieran ajus-
tar los montos de asistencia a los destinatarios. Puede decirse que
se trató de un momento de tensión entre enfoques asistenciales y de
promoción de un programa destinado a mejorar las condiciones de
generación de ingresos a través de microcréditos.
Finalmente, se procedió a un seguimiento de los rubros de los pro-
yectos, y se detectó en ese período una mayoría de emprendimientos
dedicados a comercialización (Com) y una cantidad menor a produc-
ción (Pro), coincidiéndose en la necesidad de que los microcréditos
(Mi) tengan un componente solidario (So), ayuda, acompañamiento
al otro, insistencia si hay demora en el pago, etcétera. De ahí se traba-
jó con la técnica de las siglas para resumir propuestas e intenciones:
ComProMiSo quedó como nombre del programa y como signo de
que era lo que se esperaba del mismo. En esta época, lentamente se
registraron también cambios en la conformación de los destinatarios
y en las actividades socioeconómicas como las ferias, lo cual implica-
ba organización y dinámica de acuerdos que permitieran la logística
de la instalación y el transporte de pertenencias y mercaderías.
140
Diversificación de actores y Feria de FERIAS de emprendedores
Durante el segundo semestre del año 2004, el desarrollo del progra-
ma de microcréditos fue diversificando sus actividades de promoción
y realización de ferias, así como la participación en eventos intercul-
turales y artísticos varios. En ese marco fue cobrando sentido y rele-
vancia estratégica la opción de considerar como destinatario de las
acciones del programa no solamente a las personas refugiadas, sino
también a migrantes y nacionales que demostraban ser emprendedo-
res y emprendedoras, y que mantenían algún vínculo con la población
priorizada, por ejemplo, vecinos, amigos, parejas del refugiado (el fi-
nanciamiento del Acnur estuvo orientado a la población refugiada).
La decisión de acompañar con acciones sociales al grupo ampliado
cuenta con antecedentes dentro de los programas orientados a la po-
blación refugiada, pues de esta manera se contribuye a promover la
inclusión de la persona y del contexto en el que vive.
Una de la principales contradicciones que inicialmente se presentó
fue proponer acciones a desarrollar por la persona para lograr su in-
serción socioeconómica, pero la mayoría de los refugiados que recibió
inicialmente los microcréditos se desenvolvía en contextos de pobre-
za, como se halló en las entrevistas para una investigación diagnóstica
que se realizó en el marco de la Secretaría de Investigaciones de la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Para esa época, esa cuestión era alertada desde autores especialistas
en el tema:
141
de nuevas sedes por medio de las Delegaciones Diocesanas de Pas-
toral Migratoria de Merlo, Moreno, Quilmes y Rosario. Dichos es-
pacios estaban localizados en las capillas e iglesias, especialmente
en sectores populares dedicados históricamente a la tramitación de
documentos y acompañamiento a población migrante de los países
limítrofes. Esto permitió ampliar la base de tomadores de crédito a
población migrante y a emprendedores nacionales.
Si bien el hilo conductor que organizó sus actividades económicas
continuó siendo el trabajo por cuenta propia, los participantes fueron
recreando los espacios destinados a la capacitación y al microcrédito
para desplegar redes que los vinculasen entre sí y con otras organiza-
ciones, lo cual les permitió intercambiar información y mejorar sus
posibilidades de ventas, conseguir mejores precios y adquirir insu-
mos a partir del intercambio de información producido en las rondas
de negocios.
Fortalecer los lazos entre los emprendedores fue una tarea priori-
taria porque favoreció la integración de los refugiados dentro de la
comunidad local y reforzó la relación entre pares a través de activi-
dades que excedían una lógica meramente económica para contri-
buir a la integración local deseada. Es en ese sentido que se puede
decir que la experiencia relatada se inscribe en el amplio registro de
actividades de la economía popular, social y solidaria (Epsys).
Analizando las actitudes asumidas por las personas participantes
de las reuniones de capacitación, en donde se manifestaba el inter-
cambio de saberes específicos del trabajo (cálculo de costos, estrate-
gias de publicidad, formas de mejorar las ventas, etcétera), se puede
decir que, además, se desarrolló una socialización que permitió el
crecimiento en otros aspectos de la vida cotidiana, mejorar la autoes-
tima y comprender los problemas sociales con una mirada proactiva,
que se vio reflejada también en su postura vital y actitud emprende-
dora78.
78. “… yo puedo decir que trabajando en las ferias y en estos proyectos, de alguna
manera, me siento realizado”, manifestó un cooperativista peruano, refugiado en el país
desde la década del noventa.
142
Gráfico 1: Titulares de crédito según país de origen
143
llar vínculos socioeconómicos entre los destinatarios del programa
permitiendo integrar refugiados, migrantes y argentinos en su po-
tencial emprendedor, teniendo el trabajo autónomo como fuente de
desarrollo personal y familiar, pero en torno a alguna propuesta de
emprendimiento económico solidario (Veronese, 2007).
Si bien desde el año 2003 existió una vinculación con áreas del Go-
bierno de CABA que facilitaron la realización de actividades de ca-
pacitación, desde el año 2005 estas se vieron intensificadas a través
de articular con programas que permitían pequeñas transferencias
de ingresos para los destinatarios, como se menciona con más deta-
lles en el capítulo siguiente sobre la comercialización y las experien-
cias asociativas de un colectivo de emprendedores de la economía
solidaria. El trabajo con el gobierno de CABA significó la inclusión
de 20 emprendedores en el programa Nuevos Roles Laborales. Las
personas participantes en un taller de capacitación acerca del desa-
rrollo y de la implementación de emprendimientos en ferias, con-
cluyeron con una práctica laboral en una feria de emprendedores
de la economía popular, social y solidaria. Durante los seis meses de
duración del taller, las personas recibieron una contraprestación de
$200 mensuales, se les brindó asistencia médica a través del Progra-
ma Médicos de Cabecera del Gobierno de CABA y se los cubrió con
un seguro por accidente vigente durante la duración del proyecto.
También, por medio de otro programa se implementó un subsidio
para comprar herramientas de trabajo: la propuesta presentada a la
Dirección de Economía Social (antes Dirección de Microempren-
dimientos) implicó la posibilidad de comprar maquinarias e insu-
mos para emprendedores del rubro textil, lo cual permitió ampliar
producción, bajar costos y generar trabajo para otras personas. Estas
actividades permitieron la difusión del trabajo realizado y de la pro-
blemática del refugio, pero también consolidar las actividades coti-
dianas de la institución para la mejora y adecuación del programa de
microcréditos, que alcanzó a 122 prestatarios al terminar el año 2005.
144
Gráfico 2: Distribución de los microcréditos según status migratorio
Refugiados
Argentinos
Migrantes
145
jugos típicos de su país y a la venta de accesorios varios y bijouterie en
distintas ferias y eventos artísticos o musicales.
Senegal
Paraguay
Haití
Chile
Argentina
00 05 10 15 20 25 30
146
además, emprendedores de Cáritas y de la Red de Empresas de Eco-
nomía Social Argentina (Redesa) que propuso la consigna “Poné tu
plata donde ponés tus ideas” para demostrar la articulación de sentido
entre la posibilidad de generar ingresos y la motivación existencial o
el pensamiento vital puesto en práctica80.
Se recomendó a las personas refugiadas que desarrollen actitudes
de apertura hacia emprendedores con quienes se encontraban en
espacios compartidos tales como ferias, universidades donde se de-
sarrollaban talleres de economía social y solidaria, convocatorias de
sectores populares organizados como los trabajadores de empresas
recuperadas, entre otras instancias deliberativas y organizativas. En
ese contexto social comenzaron las reuniones para debatir acerca de
la propuesta de una incipiente ley de microcrédito. Así, de un grupo
de organizaciones sociales que trabajaban con sectores populares en
diferentes temáticas (hábitat, apoyo a pequeños emprendedores, red
de mujeres, agricultores familiares y otras), comenzaron los empren-
dedores a reunirse para hacer propuestas en conjunto. Esto llevó a un
participativo proceso de propuestas y revisión, realizándose talleres
regionales y asambleas a nivel nacional en conjunto con técnicos del
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (Ministerio de Desarro-
llo Social de la Nación, 2010).
0-4* 0 0 0 0 0 0
5-17* 0 0 0 0 0 0
18-59 63 100 45 85 108 93
60 y > 0 0 8 15 8 7
Total 63 100 53 100 116 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
*Los menores de 18 años no pueden acceder al Programa debido a la legislación vigente en el país
80. La primera feria estuvo compuesta por alrededor de 70 puestos y la segunda alcanzó
a 100, en ambas actividades.
147
Congreso Latinoamericano de Microcréditos y
programas del Ministerio de Desarrollo Social
Durante el año 2009, el Programa continuó implementándose a par-
tir del inicial fondo de microcrédito, al cual se sumaron los recursos
otorgados por el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) en febrero de
2007 (Gandulfo y Rofman, 2016).
El 77 % de los créditos otorgados fueron renovaciones, es decir, lenta-
mente la cartera fue consolidándose de acuerdo con el desarrollo de
los emprendimientos.
0-4 0 0 0 0 0 0
5-17 0 0 0 0 0 0
18-59 169 99 106 93 275 96
60 y > 2 1 8 7 10 4
Total 171 100 114 100 285 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
* Incluye los créditos vigentes en situación al día o con algún tipo de morosidad.
148
Durante ese año, también, se incorporó al Centro de Formación Pro-
fesional Nº 24 de CABA, un total de 23 refugiados, la mayor parte be-
neficiarios de microcréditos, que realizaron cursos gratuitos de com-
putación, inglés, peluquería, panificación y liquidación de sueldos. De
este grupo, 17 lograron finalizar y obtener la certificación del mismo.
A partir de afianzar las líneas de trabajo con diversas organizacio-
nes fue lográndose una alianza estratégica, generándose nuevas re-
des, lo cual implicó diversificar la oferta para los destinatarios y me-
jorar la viabilidad de los proyectos vigentes, situación posible a partir
de la reactivación económica que comenzara a registrarse en el país.
Durante el año 2010, el programa de microcréditos contaba ya con
los fondos iniciales del Acnur, más los del Ministerio de Desarrollo
Social, al cual se incorporaron los recursos del Consorcio de Pro-
vincia de Buenos Aires, especialmente orientado a emprendimientos
consolidados radicados en la provincia.
0-4 0 0 0 0 0 0
5-17 0 0 0 0 0 0
18-59 172 98 92 92 264 96
60 y > 4 2 8 78 12 4
Total 176 100 100 100 276 100
Principales lugares: Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires
* Incluye los créditos vigentes en situación al día o con algún tipo de morosidad.
149
En el Congreso Internacional de Microcrédito pudieron debatirse
ejemplos o casos de Latinoamérica y fue valorado el “modelo” de
gestión del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, de imple-
mentación de la Ley 26117, que desde el Estado transfería los fondos
a organizaciones pioneras, así llamadas porque, en general, habían
tenido experiencias previas a la sanción de la ley, con manejo de fon-
dos orientados al tema vivienda, o mujeres, o migrantes y refugia-
dos. Esto permitió el desarrollo y la consolidación de alrededor de
1700 organizaciones que se dedicaron, desde entonces, a las tareas de
implementar microcréditos con emprendedores de muy diferentes
orígenes y condiciones socioeconómicas.
El tercer ciclo, entre los años 2010 y 2012, muestra un cierto de-
sarrollo y consolidación de los sujetos de derecho que han recibi-
do préstamos y realizan sus actividades en el marco de la llamada
economía popular, social y solidaria. Desde entonces hasta la fecha,
con altas y bajas, con cambios institucionales, rotación de personal
técnico, mudanza de sedes y lugares de funcionamiento de traba-
jo, el programa de microcréditos lleva 15 años de funcionamiento
continuado, aún con diferentes gobiernos que se registraron en la
Argentina durante ese período.
150
Desde el año 2002 estuvieron realizándose ferias con venta de arte-
sanías y productos típicos de diferentes lugares de procedencia. Allí,
los migrantes de países varios y los refugiados que se acogieron a la
protección del Estado intercambiaron con nacionales las experien-
cias de vida, socializaron sus preocupaciones y compartieron la es-
peranza en la realización de sus sueños.
Una alianza estratégica entre diferentes actores sociales potenció
esa incipiente organización y permitió formar una red asociativa en-
tre varios productores, artesanos y vendedores, lo cual derivó en un
logro concreto: la gestión en conjunto de un punto de venta en un
lugar cerrado, la Galería Boedo, en la tradicional y turística esquina
de San Juan y Boedo.
El puesto de comercialización instalado en esa galería comercial
permitió la confluencia de acciones de colaboración en torno al pro-
yecto de los emprendedores. Participaron de la experiencia:
→ La Dirección de Economía Social del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.
→ El Centro de Gestión y Participación Número 5.
→ La Galería Boedo: que prestó el lugar de manera gratuita a los
emprendedores.
→ El conjunto de personas que llevaron adelante las ferias y el lugar
de ventas: los emprendedores.
Posteriormente, la experiencia de venta colectiva se trasladó al
Mercado del Progreso en el barrio de Caballito, donde, además de
un lugar de venta con góndolas de exposición en el pasillo del mer-
cado, se fue avanzando en lo organizativo y económico, de manera
de poder alquilar un local a partir de la ejecución de un proyecto
integrado por otros actores institucionales con apoyo económico-
financiero del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
Inicialmente, el grupo estuvo conformado por personas refugiadas
que vendían en un punto de comercialización (vitrinas y góndolas en
una galería comercial, y posteriormente en el mercado), atendido de
manera rotativa entre los integrantes del emprendimiento. Es reflejo
de un grado de asociativismo simple en el sentido de que no implicó
mayores compromisos legales o formal-jurídicos ni formaron coope-
rativa, pero realizaron acciones de compras colectivas, tramitación de
recursos ante el Estado, capacitaciones en conjunto, etcétera.
151
A continuación, se sistematizan los ciclos que se fueron cumplien-
do durante el proceso con los momentos de inflexión que fueron de-
jando hitos de aprendizaje.
152
dades laborales emprendedoras para encarar su propia generación de
ingresos81.
Uno de los pedidos más recurrentes realizados por los emprende-
dores entrevistados fue: “que se nos ayude para hacer una feria ex-
clusiva de los refugiados”. Las reuniones de capacitación realizadas
para quienes solicitaban microcréditos o querían desarrollar algún
emprendimiento, además de abordar contenidos tales como costos,
marketing, calidad, se constituyeron en espacios de detección de
necesidades para mejorar sus condiciones de trabajo, facilitando la
formación de lazos entre los participantes. Asimismo, comenzaron
a trabajarse temas o contenidos de clase orientados al asociativis-
mo, con estrategias didácticas orientadas a promover la organización
social con el objetivo de impulsar inicialmente ferias de emprendi-
mientos y, a partir de eso, apuntar a diferentes espacios colectivos de
comercialización. Estas acciones se convirtieron en la semilla para
desarrollar una pequeña red de intercambio (de las muchas expe-
riencias que proliferaron desde la crisis que comenzara en Argentina
a inicios del siglo XXI) entre productores, vendedores y artesanos
con expectativas modestas, pero logros concretos para sus integran-
tes (Caracciolo Basco y Foti Laxalde, 2005).
En este primer momento, se desarrolló entonces un proceso que
llevó varias reuniones y asambleas con la realización de ensayos a
manera de ferias piloto en torno a un tema específico (ferias temáti-
cas: Día de la Madre, Día del Refugiado, etcétera), o en ocasiones de
festejos o de algún acontecimiento puntual tal como las reuniones
para entregar créditos.
Estas actividades permitieron ir cimentando la idea de conformar
un equipo de trabajo dedicado a las ferias, siendo esa la principal
actividad económica que acompañó al programa de microcréditos
durante la crisis de los años 2002-2003.
153
Feria de economía social y solidaria en Parque Rivadavia, CABA.
Fotografía de Equipo Mirares.
154
se consideraban heroicos (o al menos con altos valores solidarios) a
causa de ser perseguidos mientras “el migrante económico tradicional
(individualista) dedicaría su vida únicamente a la sobrevivencia eco-
nómica”, como se ha escuchado en alguna asamblea. Un núcleo duro de
refugiados, en su mayoría peruanos llegados en la década del noventa,
expresó con vehemencia sus posturas: “La plata, los recursos económi-
cos los pone el Acnur para nosotros, para los refugiados”.
La rica diversidad cultural estableció, sin embargo, complejos me-
canismos para la toma de decisiones cuando fue necesario resolver
temas concretos donde no era suficiente ser refugiado, sino que des-
de los aspectos organizativos se hacía necesario redactar cartas, soli-
citar permisos e incluso desde el punto de vista de las oportunidades
económicas era imprescindible mostrar buenos productos (calidad
y cantidad), lo cual no era garantizado por la sola condición de ser
refugiado.
La experiencia del trabajo en ferias fue valorándose como positiva
y permitió que algunas de las personas propusieran continuar explo-
rando alternativas para trabajar en ámbitos compartidos, el desafío
de “administrar algún lugar donde continuar creciendo en términos
económicos” del propio negocio, pero también orientados a una me-
jor integración a la comunidad local. Las mujeres refugiadas estuvie-
ron atentas a las implicancias de gestionar actividades socioeconó-
micas como las que se despliegan en las ferias, a partir de interactuar
con mujeres migrantes y con argentinas dispuestas a nuevos desa-
fíos, superadores incluso de identidades arraigadas en pos de logros
compartidos como parecieron visualizarse en las ferias.
155
ser el emprendedor (persona desocupada que necesita producir y
vender para sobrevivir). Y, en torno a esto, se realizaron varias reu-
niones de capacitación y talleres donde se logró poner en palabras
una situación: el aislamiento que viven los refugiados y que se con-
sideró necesario superar para poder lograr una mínima inserción
económica a través del trabajo en ferias.
En el primer taller se trabajó con dinámicas de grupo basadas en
la metodología de educación popular que permitieron recoger im-
presiones y puntos de vista acerca de las formas de trabajo, las li-
mitaciones del mercado tradicional, etcétera. Esto es: reconocer la
importancia de la economía social como posibilidad de subsistencia
en un mercado excluyente.
En el segundo taller se lograron abordar aspectos prácticos previos
a la organización: ejercitar el asociativismo entre emprendedores de
manera concreta a través de actividades que permitieran la reflexión
y planificación de próximas actividades.
En el tercer taller se avanzó en la planificación de acciones a reali-
zar: promover la Feria de FERIAS entre emprendedores sin importar
su nacionalidad ni el motivo de la migración (opcional o forzosa).
Esta actividad fue realizada el 3 de octubre de 2004 “en saludo al Día
de la Madre”, participando emprendedores de diferente origen, la
mayoría de los cuales se conocieron en las reuniones mencionadas.
En dicha oportunidad se acordó, después de varias discusiones,
que:
82. Incipiente declaración del Acta Fundacional, que obró también a manera de “Estatuto
de Funcionamiento” de la Feria de FERIAS.
156
dedores refugiados, inmigrantes y argentinos solidarios (FERIAS). La
sigla fue aceptada como parte de una especie de marketing institu-
cional por parte de los participantes, lográndose la incorporación
de pequeños carteles con dicho nombre en cada puesto del feriante,
pero importante paso en la constitución de un nosotros, una asocia-
ción o colectivo entre diferentes que trabajan juntos83.
Las posibilidades que tiene una sociedad de insertarse de manera
sostenible en un mundo globalizado requiere potenciar al máximo
las capacidades de los diferentes actores sociales, movilizar los re-
cursos existentes en las diversas organizaciones de la vida social y
establecer dinámicas de acción que permitan nuevos modelos de
gestión de proyectos y programas participativos donde se involucre
la comunidad. Es decir, resultan necesarias estructuras flexibles con
diseños institucionales abiertos a propuestas de la sociedad civil.
En ese sentido, en la experiencia que se describe, puede decirse que
el conjunto de emprendedores migrantes y refugiados comenzó a
proponer dinámicas organizativas alternativas, solicitando permisos
para lograr establecer ferias, poniendo en juego pequeñas articula-
ciones que permitieron resolver problemas concretos.
83. En las actividades de capacitación se puso énfasis en que exista un “nombre que
nombre y diferencie cada emprendimiento” para los pequeños negocios de los empren-
dedores, así como de los programas de la institución.
157
en el proceso de integración sociocultural, aunque con tibios resul-
tados en términos de rentabilidad económica.
158
impedirían el trabajo asociativo y también venciendo la resistencia
inicial a trabajar con otras ong y con ámbitos del Estado.
159
reconocimiento conciente de esos intercambios y en la articulación
de una intención compartida84.
De ahí la importancia de que sea un tema de capacitación necesario
y un punto de debate en las ong e instituciones que los promueven
entre los sectores populares. A partir de estas actividades de capaci-
tación se pudo trabajar sobre la voluntad y decisión de los integrantes
de la organización y concretar el deseo de constituirse en red como
forma estratégica de desarrollar las actividades socioeconómicas que
impone la vida cotidiana a quienes generan sus ingresos de manera
autónoma (lo cual, como vemos, no significa individualmente).
84. Por ejemplo, al poner el nombre propio “Manos Creativas” al emprendimiento aso-
ciativo, especialmente las mujeres tejedoras dieron un paso adelante en su afirmación
emprendedora.
160
En el caso que se describe, un producto concreto que resultó de la
red fue la constitución de un espacio de trabajo, inicialmente una
feria rotativa en la vía pública y posteriormente un lugar para co-
mercializar en conjunto los productos de más de 20 artesanos y em-
prendedores dentro de un local cerrado en una galería comercial y
después en un tradicional mercado.
Inicialmente (al igual que en la Galería Boedo), la venta se realizó
desde unas “góndolas” adaptadas a los espacios libres, pasillos del
mercado; tiempo que permitió el reconocimiento del emprendi-
miento colectivo por parte de los localistas y comerciantes del lugar
(2008-2009). Después, en el año 2010, un nuevo espacio de comer-
cialización, atendido por dos personas en turnos rotativos, comen-
zó a funcionar en el Mercado del Progreso, en la zona de Primera
Junta, donde se comercializaban productos artesanales de refugia-
dos: confección textil, tejidos, etcétera. A partir del nuevo proyecto
se acondicionó el Local 17, donde las emprendedoras contaron con
más lugar para probar ropas y atender en general a los clientes. Am-
bos puestos de venta, en el pasillo, con artículos menores, bijouterie,
etcétera, así como el Local 17, funcionaron de manera continua has-
ta el año 2012. A partir de mediados del año 2012, proliferaron las
ferias vinculadas al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en
diferentes escenarios (San Telmo, Palermo, Bariloche), así como las
Ferias de la Semilla y la participación en el Mercado Federal, en la
megaferia de Tecnópolis.
La organización desplegada por estos migrantes y refugiados, ya sea
por opción personal o como una estrategia para no ser excluidos, re-
sultó una red que les permitió inicialmente vender en la vía pública
(“reventa”), pero que fue derivando en un recorrido de desarrollo per-
sonal y de gestión colectiva, que derivó en muchos casos en la posi-
bilidad de comercializar su propia creación (por ejemplo: producción
textil) en locales cerrados protegidos de la inclemencia ambiental.
161
Manos trabajadoras en rubro textil.
Fotografía de Nahuel Yali Bertini Causa.
162
vismo concreto. Por ejemplo: la posibilidad de integrar redes socioe-
conómicas para mejorar la comercialización, aún superponiéndose o
dejando de lado, momentáneamente, otras diferencias como las que
muchas veces se presentan entre refugiados y migrantes. La estructura
en red insiste en la profundización de la autonomía y su constitución
reafirma su presencia.
→ A través de una incipiente organización en red establecida en
torno a actividades en ferias al aire libre, un conjunto de empren-
dedores de diferentes países lograron mejorar sus posibilidades de
venta pasando a un local cerrado, pero este salto en sus condiciones
laborales simplemente les permitió evitar caer en riesgo de vulne-
rabilidad social. La posibilidad de articular acciones con la ong y el
Estado se constituyó en una estrategia de sectores vulnerables para
“mantenerse” en el sistema y no ser excluidos del mismo.
→ Se ha observado que el compromiso de actores institucionales
con presencia en el proyecto ha sido una garantía para la realización
de una gran cantidad de acciones. Tal vez por la misma fragilidad
socioeconómica en la que se encontraban los emprendedores en nu-
merosas ocasiones fue imposible garantizar continuidad de acciones,
no se respetaron horarios y turnos de atención al público, situaciones
que implicaron alto costo en tiempos y discusiones por parte de los
emprendedores y el personal técnico del proyecto.
→ En el proceso que va desde las ferias en la calle hasta el lugar
de ventas en la Galería Boedo y en el Mercado del Progreso se ha
observado que las mujeres emprendedoras han sostenido una ma-
yor constancia en cuanto al seguimiento, a la continuidad de presen-
cia aún en días no favorables para el trabajo en ferias (por ejemplo,
en invierno o bajo la lluvia), así como en participar de reuniones
y asambleas para evaluar el trabajo y garantizar la continuidad de
atención al cliente.
→ Parece verificarse que antiguas diferencias entre refugiados y mi-
grantes, que inicialmente impedían constituir el grupo de trabajo
conjunto a partir de la dinámica laboral, es decir, compartiendo el
lugar de venta, permiten recrear identidades, pues la principal preo-
cupación y el objetivo en común pasa a ser la posibilidad de generar
ingresos en conjunto.
163
→ En el proyecto que se ha presentado, puede decirse que se lo-
gró una incipiente articulación con un sector empresario privado,
de escala microempresarial, a través de los comerciantes de la Galería
Boedo y los del Mercado del Progreso, quienes a través de su consor-
cio fueron receptivos a la propuesta y aceptaron que se instalaran los
refugiados y migrantes en condiciones priorizadas y más favorables,
sin pagar inicialmente alquiler y ningún otro tipo de gastos. Los co-
merciantes son empresarios de pequeña escala que, a partir de verse
beneficiados con el aporte a las instalaciones de la galería y supo-
niendo que la presencia de personas de otros países con el respaldo
de una ong y del CGP funcionaría como un atractivo comercial, ac-
cedieron a formar parte del proyecto.
→ La presencia del Estado parece confirmar que después de la crisis,
a partir de la reconstrucción iniciada en el año 2003, se asumen nue-
vos desafíos y hasta parecen dinamizarse las estructuras administra-
tivas (Vuotto, 2007) cuando se reciben demandas de actores sociales,
tal como se dio en el caso de los emprendedores organizados en la
red que se ha descripto.
Es de esperar que la experiencia de los años de trabajo continuo,
con logros y limitaciones, pueda ser de utilidad para otras iniciativas
en donde exista o pueda desarrollarse la articulación entre actores
sociales diversos en torno a objetivos compartidos.
164
Capítulo V.
Focalizando en jóvenes y mujeres
para conocerlos mejor
165
momento. Es una aproximación al tema de la mujer migrante y refu-
giada a los proyectos de la economía social y solidaria.
166
Este documento forma parte de un trabajo más amplio, pero la ri-
queza que en sí misma aportó la estrategia de relevar información de
manera colectiva dio origen a la idea de presentarla de manera aún
inconclusa, a manera de diagnóstico, con la expectativa de recoger
opiniones y aportes críticos para continuar desarrollando la inves-
tigación.
Diferencias con las poblaciones migrantes de ultramar del pasado,
seguro que las hay, aunque, profundizando en sus problemáticas, tal
vez se puedan trazar líneas de contacto o relaciones que permitan
comprender el recurrente escenario de la movilidad humana.
167
ya implementados a partir de la visión y las experiencias de un grupo
de destinatarios seleccionados a tal efecto, los que fueron consulta-
dos sobre algunos temas de interés. Por eso estuvo orientado espe-
cialmente a jóvenes y a mujeres.
La práctica de diagnóstico participativo puede tener diferentes en-
foques metodológicos, poniendo énfasis en aspectos más antropoló-
gicos (investigación académica), más prácticos (por ejemplo, cuando
se trata de derivar a fines específicos las opiniones recogidas) o de
recuperación de conocimientos de la población asistida, para el caso
de la aplicación de dichos saberes a diversos proyectos sociales.
El primer paso consistió en revisar la información existente; para
ello se recurrió tanto a trabajos de investigación85 como a la biblio-
grafía e información disponible.
El segundo paso permitió identificar la diversidad, es decir, planificar
las siguientes etapas del diagnóstico participativo y segmentar los grupos
de refugiados consultados, determinar quiénes serían los participantes
según edad, género, país de origen, teniendo en cuenta los dos grupos
mencionados, por ser considerados en situación de vulnerabilidad86.
Esto es: un conjunto de jóvenes no acompañados, es decir, menores
de edad (16 a 21 años) que llegaron al país sin familia, y un número
menor de mujeres jefas de familia. Los grupos de refugiados entre-
vistados no conforman “una muestra representativa”, por lo tanto, no
podría aplicarse un criterio estadístico ni extrapolarse los comenta-
rios relevados a toda la población refugiada.
Las opiniones recogidas son significativas en sí mismas (no necesa-
riamente representativas, estadísticamente). En la tabla 1 se observa
el total de participantes desagregados por edad y género.
85. Investigación realizada con el Programa Graduados UBA del Instituto Gino Germani
(2003-2004). “Proyecto Recuperación Experiencias de Vida Emprendedores Refugiados”
(Prever), Diagnóstico de los Refugiados Emprendedores, ya citado.
86. Tomamos el concepto de vulnerabilidad social a partir de Roberto Pizarro (2001):
“Por una parte, la inseguridad e indefensión que experimentan las comunidades, familias
e individuos en sus condiciones de vida a consecuencia del impacto provocado por
algún tipo de evento económico-social de carácter traumático. Por otra parte, el manejo
de recursos y las estrategias que utilizan las comunidades, familias y personas para en-
frentar los efectos de ese evento”. Desde esta perspectiva, la vulnerabilidad no se acota
a la condición económica del individuo y enfatiza tanto las estrategias como los lazos que
lo vinculan con su entorno social como elementos fundamentales para lograr mejorar la
calidad de vida de las personas.
168
Tabla 1: Grupo de edad y género
Hombres Mujeres Total
Grupo de edad En cifras En cifras En cifras
En % En % En %
absolutas absolutas absolutas
16-24 21 51 4 10 25 61
25-39 5 12 6 14 11 27
40 y > 1 3 4 10 5 12
Total 27 66 % 14 34 % 41 100 %
10
08
06
04
02
00
Argentina
Colombia
Paraguay
Senegal
Guinea
Guinea
Nigeria
Etiopía
Argelia
Liberia
Ghana
Bissau
Congo
Perú
Haití
169
Cada uno de los talleres del Diagnóstico participativo fue coordinado
por un facilitador, quien se mantuvo en su rol durante todos los en-
cuentros. El mismo utilizaba las preguntas para guiar la charla, incenti-
var la participación de todos los presentes y generar un clima distendi-
do que favoreciera la comunicación y la reflexión de los destinatarios.
A su vez, otra persona cumplió el rol de observador, es decir, toma-
ba apuntes tanto de las frases y comentarios de los refugiados como
de las actitudes, los gestos y las expresiones que acompañaban o no
las palabras. Este rol fue variando entre los miembros del equipo téc-
nico de la ong, de manera de enriquecer la observación de los grupos
(Vargas Vargas, 1995)87.
El cuarto paso fue la selección de temas. Tuvo como prioridad el
trabajo y lo cultural como parte de lo propuesto desde el año 2007,
cuando en la ong comenzó a pensarse en relevar “aspectos no habla-
dos habitualmente por los refugiados”. Si bien se definieron como
temas trabajo y cultura (actividades laborales y prácticas culturales
que desarrollan los refugiados en Argentina), la dinámica misma de
las reuniones hizo que se incorporara, a partir del surgimiento es-
pontáneo, la temática de la discriminación, el acceso a nuevas tecno-
logías, el derecho a la salud y los deportes.
El quinto paso fue el desarrollo de las discusiones grupales: algunas
de las preguntas a manera de disparadores para el abordaje de los
ítems planteados fueron:
170
→ ¿En dónde: casa, amigos, locutorio? Y ¿para qué usan principal-
mente internet?
Al igual que para los temas iniciales (trabajo y cultura), estas pre-
guntas no fueron en estilo de encuesta cerrada, sino a través de un
proceso de discusiones semiestructuradas.
El paso seis fue la sistematización de los resultados:
171
De los participantes del → Conseguir lugares 1. Profundizar la informa-
Diagnóstico participativo: donde vender sin ción acerca del recorrido
→ 37 % se encuentra tener problemas laboral de los refugiados
desempleado (ver anexo con la policía. para conocer más de su
Trabajo) experiencia laboral.
→ 49 % vende en forma → Obtener un em- 2. Realizar talleres de
ambulante: el 51 % pleo fijo. sensibilización con empre-
en CABA; ello implica sarios acerca de la realidad
problemas con la policía → Capacitarse en de la población refugiada.
y el Gobierno CABA. El computación o 3. Establecer acuerdos con
49 % restante va a ferias idiomas (inglés). empresas que puedan ofre-
o lugares en provincia cer empleo formal-decente
de Buenos Aires, donde a los refugiados.
Trabajo
equipo de refugiados en
campeonatos organizados
por otras ong.
3. Sistematizar y difundir
estas experiencias (textos,
fotos, etcétera, de su activi-
dad deportiva).
→ Quejas acerca de la → No se detectan 1. Establecer vínculos con
demora en la atención en propuestas. ong vinculadas con sida/
hospitales. enfermedades de transmi-
→ Desconocimiento sobre sión sexual para orientar en
personas que vivan con dicho tema en la población
sida. destinataria.
→ Acceso a compra de 2. Brindar, en una segunda
medicamentos antes que instancia, charlas/talleres
Salud
172
→ Escaso acceso al uso → Conseguir un 1. Intensificar la parti-
de tecnologías: costo y espacio para usar cipación de los desti-
conocimientos. computadoras y natarios en los cursos
→ Uso de la tecnología acceso a internet de capacitación que se
limitado a lo lúdico. gratuito. ofrecen en los Centros de
→ Posibilidad en algunos → Utilizar computa- Formación Profesional y
Acceso a tecnologías
173
... el arte es uno de los componentes tanto del patrimonio cultural al
que todos deberían tener acceso como de las necesidades que cada uno
tiene derecho a satisfacer. Si, además, reflexionamos desde la perspecti-
va del desarrollo local y de la construcción de marcos distributivos más
equitativos y solidarios, constituye, a nuestro juicio, uno de los medios
para contribuir al enriquecimiento cognitivo y expresivo de las pobla-
ciones excluidas, a la afirmación de su identidad, a su reconocimiento
e integración y al aprendizaje de la responsabilidad ciudadana (Blanc,
2006).
→ Trabajo
Intensificar acciones orientadas a la búsqueda de empleo decente
para jóvenes.
Difundir problemática de refugiados entre empresarios.
Promover la incorporación de jóvenes y mujeres refugiados a cur-
sos de oficios.
Ampliar los espacios de comercialización en lugares como merca-
dos y ferias cerradas.
→ Actividades culturales:
Iniciar actividades lúdico-artísticas tales como música, percusión y teatro.
Articular con instituciones dedicadas al tema para difundir la pro-
blemática del refugio.
Acompañar institucionalmente a refugiados y refugiadas en sus ac-
tividades artísticas.
Es sabido que muchas veces las necesidades apremiantes hacen que
las personas dediquen la mayor parte de su tiempo al trabajo, sin
siquiera pensar en las posibilidades que les brinda participar en acti-
vidades que les permiten estimular su imaginación y manejar valores
diferentes al de cambio. Generar proyectos desde la diversidad cul-
tural se cree que tiende a mejorar la calidad de vida de las personas,
pues revaloriza sus propios conocimientos, experiencias y prácticas
culturales que traen desde su país de origen, y que se mixtura y resig-
nifica con la experiencia cotidiana en Argentina.
174
Inicialmente, estas actividades estuvieron orientadas a un conjunto
de refugiadas (especialmente peruanas), así como a un grupo de jó-
venes africanos, varios de los cuales estuvieron dentro del grupo de
menores no acompañados.
→ Actividades deportivas:
Inclusión de refugiados en actividades deportivas de programas públicos.
Incorporación de jóvenes a un campeonato de fútbol conformado
por equipos de varias ong.
Acompañar institucionalmente un proceso de sistematización y di-
fusión de estas experiencias.
Durante las reuniones, donde se recogieron los gustos y las nece-
sidades de los refugiados, se detectó la importancia de promover la
incorporación de los mismos a diferentes actividades deportivas. La
principal demanda fue la de fútbol y las actividades planificadas a
partir del diagnóstico estuvieron especialmente orientadas a los jó-
venes africanos. A partir de esto, la propuesta fue recuperar la vin-
culación con una ong dedicada al fútbol de personas en situación de
calle (para satisfacer de inmediato las posibilidades de los futbolis-
tas) y, por otro lado, sensibilizar sobre la importancia de activida-
des deportivas integrales, lo cual es un componente vinculado con
el tema salud.
→ Acceso a tecnologías:
Promover la participación de refugiados en cursos de computación
en Centros de Formación Profesional del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.
Viabilizar la comunicación de los refugiados con la familia que está
en su país de origen.
Intensificar la comunicación vía correo electrónico y la informa-
ción a través de internet con los refugiados.
Buscar recursos para financiar el proyecto de equipamiento de la
sala de informática.
A partir de que se detectó que algunos refugiados utilizaban tecno-
logías accesibles para editar sus CD de música y que otros concurrían
habitualmente a locutorios para confeccionar el CV en su recorrido
175
de búsqueda de empleo, se comenzó a pensar en la posibilidad de dar
respuesta desde la institución a esta necesidad.
→ Discriminación:
Al igual que con el tema trabajo, el destinatario directo es todo el
conjunto de refugiados y refugiadas, pues “la discriminación no dis-
crimina”. Se desarrollarán acciones orientadas a plantear el tema en
diferentes espacios públicos y ámbitos institucionales.
176
Registro de lo expresado en los grupos focales
177
banderas y otro de ellos comentó el poder que tienen algunos países
sobre otros: “Estados Unidos quiere todo, por eso en Santa Helena los
africanos pagamos para ir, los otros no”. Otro de los jóvenes, entonces,
dijo que era parecido “a lo que pasó acá en Malvinas; Estados Unidos
dio armas a Inglaterra”, haciendo referencia a la guerra de Malvinas.
También un refugiado preguntó por qué en Argentina ”tiraban a la
gente desde aviones”, y dijo que lo había escuchado en la televisión.
Esto parece denotar la confusión que tienen algunos jóvenes con
respecto a temas de historia, geografía, etcétera. Es decir, tienen co-
nocimientos fragmentados y en ciertos casos parecen muy interesa-
dos en adquirir más información, por eso escucharon atentos aque-
llo que pudo explicárseles dentro de ese espacio.
Temas abordados:
→ Actividades culturales:
Ante las preguntas orientadas al teatro, los comentarios también
fueron positivos. Les gustaría escuchar cómo es, mostrar sus cultu-
ras. Solo uno de ellos dijo que “el teatro es para gente como ustedes
(señalando a los coordinadores del diagnóstico), así, gente grande”,
terminó entre risas con los demás jóvenes.
Se les comentó la experiencia de un grupo de teatro popular en una
pequeña localidad de Buenos Aires y, ante la explicación de que aquí
no sería igual –haciendo referencia a la cantidad de gente que hay en
el barrio de Once–, uno de los jóvenes liberianos defendió espontá-
neamente: “ese es mi barrio, yo vivo acá”.
También se les explicó que no es necesario en una actividad de tea-
tro que todos actúen, sino que pueden escribir el guion, musicalizar,
hacer la escenografía, etcétera. Esta propuesta fue bien recibida, pues
no a todos les interesaba actuar. Entonces un joven etíope, con timi-
dez, explicó que a él le gusta escribir y tiene un libro en su propio
idioma que relata “la historia de una persona que tuvo que irse de
su país y llegó a Argentina”; el mismo no está terminado, él sabe que
aún tiene que traducirlo al castellano y “falta contar la parte de la
historia donde persona que vive acá” (Jelin, 2002)88.
88. “La obtención del dato supone la intervención (mediación) de los sujetos que recuer-
dan, registran y transmiten esos recuerdos”.
178
→ Acceso a tecnologías:
Los jóvenes mostraron su curiosidad acerca de la posibilidad de “de-
sarrollar actividades culturales”; se les explicó en qué consistían estas
acciones, entendiendo que, seguro, ellos ya las realizaban, sin conocer
que ese era el nombre. Entonces, un refugiado mostró un CD con
música hip-hop que grabó en un estudio, él mismo comentó tam-
bién que sabe bailar y “puede enseñar a bailar porque, acá, argentinos
no bailan”. Los demás refugiados se mostraron muy interesados en el
tema.
El joven aseguró que podía trabajar en la edición de otros CD y que
para usar como “soporte base de sonidos del hip-hop era suficiente
un equipo, una PC (N. del E.: computadora)”.
→ Trabajo:
La situación de estos jóvenes con respecto al trabajo es variada: solo
uno no está trabajando. Vendiendo bijouterie, uno de ellos tuvo pro-
blemas con la policía en Once y solo lo hace lo fines de semana en
ferias en distintas provincias. Además, se encuentra en el proceso
de ingreso en un trabajo en relación de dependencia. Otro vende en
dos ferias en provincia de Buenos Aires; dos de ellos venden en dis-
tintas zonas de CABA donde “arreglan con la policía para que no los
molesten”, aunque reconocen que esto es cada vez más difícil. Todos
acuerdan en que vender en la calle es difícil por la policía, pero tam-
bién por los otros vendedores dado que, muchas veces, “si yo vendo
y ellos no, llaman a la policía, no dejan que todos vendamos bien”,
comentó uno de los jóvenes. Situación que no les resultó ajena a los
demás que intercambiaron comentarios al respecto89.
→ Deportes:
Todos los participantes consideraron al fútbol como una actividad
que los divierte y les gusta hacer. Algunos hicieron comentarios
89. La situación de los vendedores ambulantes en CABA ha ido empeorando a partir del
cambio de gobierno en diciembre de 2007. Si bien el Código Contravencional no se ha
modificado, los controles son más estrictos y esto se observa en los comentarios de los
trabajadores. A este respecto podemos mencionar la situación vivida por cinco jóvenes
africanos no acompañados, entre 19 y 22 años, que fueron detenidos en una situación
confusa por ocupar el ingreso a la estación de trenes de Once, que derivó en hechos de
violencia.
179
acerca de tomarlo como una actividad profesional, pero acordaron
en que “muy pocos pueden, por los papeles…”, haciendo referencia al
certificado de residencia precaria con el que se identifican.
Se les ofreció la posibilidad de realizar un curso de arbitraje don-
de, una vez aprobado, pueden trabajar en partidos de fútbol en ligas
infantiles. Dos de ellos se mostraron muy interesados y dispuestos a
asumir la responsabilidad de ir a clases90.
→ Discriminación:
Si bien este tema inicialmente no fue propuesto, ellos mismos lo
plantearon en relación a sus vínculos tanto desde el trabajo como
desde lo social, en este caso con las mujeres. Uno de ellos contó que
“las chicas no discriminan, pero una vez cuando estaba caminando
con una rubia por la calle nos gritaban taxi; yo no entendí, ella me
explicó por qué”91.
Al respecto, otro joven comentó que “si no tenés plata para invitar a
la chica a salir, no se puede, no quieren”, aunque aclaró que “no todas
son así…”.
Si bien todos asentían lo expresado, mientras comentaban entre
ellos sobre las chicas, uno de los jóvenes sintetizó diciendo: “Los ar-
gentinos no discriminan por el color de piel (señalándose él mismo),
sino por pobreza”.
90. Si bien los dos jóvenes se mostraron interesados, uno de ellos decidió no participar
porque la sede para el curso se encontraba en Parque Roca: “Es muy lejos, no me gusta
ir donde no conozco”. El otro joven comenzó a cursar y manifestó estar muy conforme.
91. El refugiado dijo: “Taxi es porque ella rubia amarillo y yo negro”, como los taxis de Buenos
Aires.
180
sido invitados directamente, pero que acompañaban a algunos de
los convocados; por esta razón otro de los jóvenes les comentaba qué
se había charlado hasta ese momento. Este proceso no siempre se
llevó adelante con dinamismo, sino que produjo ciertos “cortes” en
la reunión. También se generaron conversaciones entre algunos par-
ticipantes que por momentos distrajeron la conversación grupal. La
duración de la misma fue aproximadamente de una hora y media.
La reunión comenzó como en alguna de las anteriores, utilizando
el tema de las migraciones en Argentina como disparador. Uno de
los jóvenes haitianos hizo comentarios sobre la independencia de su
propio país y de los negros que habían participado.
También hicieron comentarios sorprendentes con respecto a sus
países de origen, como ser: “En mi país (Haití) no se ve gente dur-
miendo en la calle”.
Temas abordados:
→ Actividades culturales:
Uno de los primeros disparadores que se utilizó fue el cine; algunos
comentaron que les interesan “películas que hablan sobre cultura,
sobre negros, como Diamantes de sangre. Varios acordaron con este
tipo de películas. Sin embargo, uno de los jóvenes proveniente de
Nigeria dijo entre risas: “Cine para nenas, a mí no gusta el cine, no es
real, único real fútbol”.
Las mujeres participantes solo mostraron interés en la danza, inclu-
so pidieron guardar uno de los folletos mencionados.
Uno de los jóvenes africanos comentó que escribe poesía de amor:
“... y también empecé algo sobre mi historia”. Otros también se mos-
traron interesados en escribir una autobiografía.
Una de las mujeres haitianas propuso “probar comidas de distintos
lugares; yo no sé qué comés vos”. Y agregaron que “para hacer society
necesitas juntar todos una vez por semana porque acá en Argentina
no hay”. La mayoría se mostró interesada en hacer reuniones donde
ellos se juntaran y pudieran hacer alguna actividad en conjunto. Uno
de los haitianos dijo: “Estamos positivos para mostrar cómo es cul-
tura de nosotros”.
También un joven congoleño sugirió: “Tenemos que crear una aso-
ciación africana donde nosotros juntar”. Y otro de los jóvenes, prove-
181
niente de Guinea, agregó: “Tenemos que hacer algo que nos dé res-
peto, vender anillos con paraguas no da respeto, por eso hacer algo
para ganar respeto y aprender, podemos hacer linda historia juntos”.
Y agregó: “Algo importante no solo para africanos, también para ar-
gentinos”. Aunque no pudieron ser claros con respecto a qué cosas
son importantes, todos parecieron acordar en que vender bijouterie
no lo era (paraguas es la sombrilla donde exponen la bijouterie que
venden).
→ Acceso a tecnologías:
La música fue otro de los temas que se trataron; si bien ninguno de
ellos escucha rock o música de Argentina, la mayoría acordó con el
hip-hop y el regeattone: “El regeattone africano y no el que se escu-
cha acá”, destacó uno de los participantes. Otro de los jóvenes, de
Congo, comentó que canta “Hip life como hip-hop, pero de África”.
Y uno de sus amigos contó: “Año pasado en Parque Lezama nos jun-
tamos para cantar y bailar como con quince personas; algo así está
bueno para nosotros africanos, juntar para hacer algo”. Estos jóvenes
escriben y cantan sus propios temas, incluso hacen las bases musica-
les ellos mismos con una computadora.
→ Discriminación:
Este tema no fue inicialmente propuesto en el diagnóstico, sino que
los mismos jóvenes lo plantearon. Por ejemplo, uno de ellos que dijo
jugar fútbol 5 con sus paisanos, afirmó: “Argentinos con nosotros
tiene miedo, no hacen equipo”.
Otros dijeron que la discriminación era una constante al andar por
la calle: “Eh, negro, volvé a tu país”. O preguntas como: “En África,
¿no hay comida?”, en alusión a que ellos tenían que venir a vivir a
Argentina. Una de las mujeres haitianas comentó: “Aquí hay mucho
racismo, pero no todo el mundo”. Ante esto, uno de los jóvenes afri-
canos dijo: “Todos los blancos discriminan negros”. Sin embargo, se
escuchó a otros que acordaron con la idea de que “no todos los blan-
cos son iguales”.
182
→ Salud:
Algunos de los jóvenes africanos comentaron que no quieren ir al
hospital porque, para que los atiendan: “Tener que esperar mucho,
y después te dan papel para ir a comprar”. Otro refugiado aseveró la
idea diciendo: “No hospital, yo voy farmacia y compro pastilla”.
Solo una de las jóvenes haitianas relató una experiencia positiva en
relación al nacimiento de su bebé, desde el trato de las enfermeras
y los médicos para con ella y la atención primaria para con su hija.
La mayoría de los participantes dijeron no conocer a ninguna per-
sona con sida. En ese momento pudo detectarse cierta incomodad,
pues la mayoría no opinó sobre el tema.
→ Actividades culturales:
La escritura fue uno de los disparadores trabajados. Uno de los jó-
venes, proveniente de Guinea Bissau, comentó que “está escribiendo
su autobiografía en lengua árabe”. Otro de ellos agregó que escribe y
canta hip-hop.
Con respecto al teatro, el joven liberiano dijo: “a mí no gusta el teatro,
yo vi en la tele, son cosas viejas, se visten con ropa vieja, eso no gusta a
mí, solo gusta fútbol”. A partir de ese comentario, tomó la palabra uno
de los jóvenes haitianos que tiene conocimiento de teatro y explicó
las diferencias que existen dentro del género teatral: teatro clásico y
moderno. Además contó que tiene mucho interés en la actuación, en
especial en el teatro crítico que hace hincapié en la comunicación no
verbal. “Uno, a través del teatro y las expresiones culturales, puede
hacer la representación de la vida y de ahí leer la realidad”.
183
Ese mismo joven haitiano manifestó tener una obra escrita llamada
Mierda mi país, en la cual expone su mirada acerca de Haití en varios
aspectos: político, económico y social.
A partir de ello, los jóvenes cambiaron su postura acerca de la temá-
tica y se mostraron mucho más interesados que al comienzo de la re-
unión. Manifestaron estar de acuerdo en juntarse con otros jóvenes
para hacer una actividad con motivo del Día del Refugiado.
→ Acceso a tecnologías:
Este fue el primer tema desarrollado a partir de que se les preguntó
cómo se comunicaban con sus familias distantes. Así se confirmó
una vez más que una buena cantidad de refugiados usa internet habi-
tualmente para comunicarse y para estar actualizados de la situación
del país de origen.
También permitió escuchar historias muy tristes, como la de algún
joven refugiado que aseguró no tener ningún pariente vivo: ni pa-
dres, hermanos o círculo familiar ampliado.
→ Discriminación:
Uno de ellos comentó que la mamá de su novia le pidió que se hiciera
un análisis de VIH como condición para estar con su hija. Luego,
agregó: “Me lo hice tres veces el análisis y las tres me dio bien”. Este
análisis lo hizo en un lugar privado donde lo envió su suegra. Para él,
fue debido a su “raza y ser refugiado”.
→ Salud:
Algunos de los refugiados comentaron que “a todos les hacen análi-
sis cuando llegan a Argentina”, pero no quedó claro cómo ni dónde,
y no se continuó indagando sobre el tema.
Uno de los jóvenes mostró un palito seco que tenía en un bolsillo
y comentó que lo utilizaba para limpiar sus dientes, explicando que
esta era una costumbre de su país, algo que los identificaba. Indicó:
“Con eso no tenés problemas con dientes y boca, nunca te va a doler,
boca sana”. Y ante la pregunta acerca de dónde lo había conseguido,
señaló hacia afuera, “en cualquier lado”, respondió.
184
Aprendizajes que deja la experiencia
El Diagnóstico participativo dejó algunos aprendizajes, entre los que
se resumen los siguientes:
→ El abordaje de las temáticas en salud mostró, en la mayoría de los
destinatarios, enojo, desconocimiento y vergüenza; esto impidió
la profundización y la posibilidad de que los propios participantes
aportaran información relevante, principalmente en temas tales
como sida y enfermedades de transmisión sexual (Astorga y Van der
Bijl, 1991)92.
→ Sobre el tema específico (salud-VIH) existen limitaciones de co-
nocimientos por parte del equipo que realizó el diagnóstico y esto
pudo haber sido percibido por los refugiados, contribuyendo a la
poca información aportada.
→ Aproximadamente, el 60 % de las mujeres hizo observaciones re-
feridas al rol más tradicional de la mujer, como aquellas vinculadas
con la cocina; esto hace que resulte difícil que se visualicen en acti-
vidades relacionadas con la posibilidad de capacitarse y realizar tra-
bajos fuera del hogar.
→ Otros inconvenientes tales como la impuntualidad de los refugia-
dos, el escaso dominio del idioma en algunos casos o la timidez ex-
trema en otros, hicieron lento el proceso y que debieran repetirse
consignas o explicarse reiteradamente lo mismo.
92. “El diagnóstico participativo es parcial, no puede abordar todo el conocimiento. Está
basado en la teoría, pero desemboca en conclusiones de aplicación práctica”.
93. La investigación forma parte de los seminarios cursados para el doctorado en Cien-
cias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
185
ubicando el eje del trabajo en las actividades económicas de un con-
junto de estas trabajadoras, aunque ellas mismas a veces no se reco-
nozcan como tales (africanas, peruanas), emigradas principalmente
durante la década de instauración neoliberal a fines del siglo XX y
primeros años del XXI, cuando se realizó el estudio (MyRAr, 2008).
Para abordar la problemática de la población que pasa por expe-
riencias de movilidad forzada resulta hoy día necesario articular
enfoques interdisciplinarios que permitan profundizar en aspectos
puntuales (demográficos, políticos, económicos, etcétera), sin per-
der de vista que el fenómeno es complejo y las miradas parciales se
enriquecen con el aporte desde ámbitos múltiples. De alguna ma-
nera, se trata de hacer como las migrantes que refuerzan sus hábitus
en el nuevo territorio, a la par que incorporan elementos nuevos a su
trayectoria vital, para formar su nueva imagen mundo. Las masivas
corrientes migratorias llegaron al país principalmente desde Europa
durante los siglos XIX y XX, coincidiendo en parte con crisis econó-
micas posguerras y atraídas por el fenómeno de un país con extensa
superficie y que se incorporaba al contexto internacional a través de
un modelo agroexportador, que necesitaba mano de obra para su rea-
lización efectiva en el contexto de la división y especialización que las
potencias centrales definieron en ese entonces para los jóvenes países
de América. En ese escenario de progreso y optimismo, con la opu-
lencia que la elite de la generación del 80 mostraba al mundo, no tenía
cabida “la pobreza ni los signos de atraso o barbarie” de poblaciones
como las llegadas de África o las de los pueblos originarios, que fue-
ron mayoritariamente ignorados en la historiografía nacional. Poco
se difunde acerca de la población negra, que llegó a conformar entre
un 47 % y un 52 % de los habitantes de algunas provincias, según
los primeros censos. Las luchas de la independencia, enfermedades
varias y la guerra de la Triple Alianza (Uruguay, Brasil y Argentina
contra Paraguay) contribuyeron a la brutal reducción de la primera
población que después de los conquistadores españoles llegó al Vi-
rreinato del Río de la Plata: los esclavos que fueron traídos desde An-
gola y Congo para los trabajos de la colonia y que lograron su libertad
a partir de sucesivas etapas de la gesta de la independencia.
Para “la historia oficial, tradicional y difusora del sentido común”,
los inmigrantes de ultramar que llegaron con el auge del modelo
186
agroexportador de la Argentina del primer centenario son “los úni-
cos y verdaderos migrantes”: blancos y en su mayoría hombres.
Menos conocida aún es la situación de la mujer esclava, migrante
y negra. Mucho tiempo después pudo difundirse, hablarse y “verse”
esta migración. Como han expresado algunas voces internacionales
del feminismo negro: “La condición inicial del trabajo esclavo creó
el contexto para el trabajo intelectual de las mujeres negras” (Co-
llins, 1990), con lo cual se ve reforzada la opresión actual a partir
del predominio de imágenes donde la mujer aparece exclusivamente
asociada a su condición de esclava.
Según diferentes aproximaciones teóricas feministas, se reconoce
que las “desigualdades de raza, clase y género producen experiencias
diferentes y que las mujeres tienen una relación específica de raza y
de clase con el sistema sexo/género” (Baca Zinn, Weber Cannon y
Thornton Dill, s.f.).
Seguramente, el estudio en profundidad de la situación de estas mi-
graciones casi desaparecidas es una deuda de las ciencias sociales en
Argentina. La zona de contacto, el espacio donde se encuentran pue-
blos originariamente distantes entre sí y que establecen relaciones
conflictivas, pero duraderas, podría arrojar luz sobre algunos aspec-
tos de la historiografía nacional (Pratt, 2004).
Los movimientos migratorios que se registran en Argentina en las
últimas décadas parecen constituir un ejemplo de los cambios sus-
tanciales y relativamente rápidos que están experimentando las ciu-
dades latinoamericanas, transformaciones que se extienden al resto
de la configuración regional y nacional. Se trata de un fenómeno
mundial, de mayor alcance, a partir de los cambios globales en la
economía, y las relaciones interestatales y “ampliación de la ciudada-
nía”, que algunos autores identifican como una tendencia de hecho
creciente, aún por encima de las cuestiones formales y administrati-
vas (Mezzadra, 2005).
En ese sentido, el trabajo que aquí se presenta es producto de la
sistematización de un conjunto de entrevistas y de prácticas de ob-
servación participante sobre una experiencia con poblaciones des-
plazadas desde diferentes países que procuran una inserción laboral
en Argentina, en especial en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires y
187
el conurbano bonaerense que rodea a la misma, a través de diferentes
actividades de producción y comercialización.
Las entrevistas y visitas a los lugares de trabajo (ferias, talleres de
fabricación de artesanías, hornos de alfarero) se concretaron a fina-
les del año 2007 y comienzos del año 2008, cuando la mayoría de
las mujeres a que se hace referencia se incorporaron al proceso de
trabajo autónomo y de economía solidaria, en torno al programa de
microcréditos y a la organización que se fue produciendo alrededor
de las ferias y otras experiencias generadas desde las instancias gu-
bernamentales, pero como consecuencia, también, de una dinámica
participativa de la sociedad previa a la crisis de los años 2001-2002.
188
Ya no fue el modelo agroexportador del siglo XIX y principios del
XX ni el proceso de sustitución de importaciones de mediados del
siglo XX, el fenómeno que atrajo la llegada de personas para trabajar
en esos procesos. Con el modelo neoliberal fueron las ventajas de
cambio de la actividad económica vinculada a los servicios y la co-
mercialización lo que permitía enviar remesas en dólares al país de
origen, uno de los aspectos que se puede mencionar para explicar las
llamadas migraciones recientes94.
La última década del siglo XX en Argentina fue propicia para atraer
un tipo de migrantes, por ejemplo, africanos que se sumaron a las
migraciones de los países vecinos de Bolivia y Perú y, en menor
medida (pero creciendo últimamente), colombianos que llegaron
huyendo del largo conflicto político-militar de su país. Se trata de
desplazados desde sus lugares de origen que comienzan a rehacer su
itinerario laboral en Argentina.
94. Como parte de la investigación se encontró que hay mujeres que pasaron del campo
a la ciudad a trabajar en industria textil (Perú). Al llegar a Argentina, en pleno auge del
neoliberalismo, pasaron a vender ropa. Con la incipiente reindustrialización que se está
produciendo en el país después de la crisis, vuelven a trabajar en talleres de producción
textil, de camisas y distintos tipos de vestimenta.
95. Testimonio obtenido en entrevistas con refugiadas.
96. Testimonio de una mujer refugiada que pone el énfasis en que “el refugiado es el
hombre…” .
189
migrante (hombre), pero que no se reconocen a sí mismas con la
identidad de refugiadas.
Si se acepta que existen cambios que afectan la subjetividad y que
“la identidad es el intento siempre renovado e inacabado de poner
en sentido y totalizar las experiencias”, este trabajo se encuentra en-
marcado en la posibilidad de captar la lógica de las percepciones del
sujeto mujer, migrante y emprendedora a través del estudio de sus
recorridos laborales (Catanzaro, s.f.).
En la síntesis entre identidad (asociada al origen, al “primer lugar
de procedencia”) y “participación en el mundo cultural” (socioe-
conómico) se forma el sujeto. “El problema de la identidad apare-
ce cuando se la pierde”, plantea desafíos no solo apasionantes por
los contenidos teóricos, sino además conflictos existenciales y más
puntualmente problemas prácticos de cómo abordar el trabajo con
poblaciones migrantes (Robin, 2005).
Teniendo en cuenta los diferentes enfoques sobre las cuestiones de
movilidad humana, no se ha considerado pertinente para este caso
partir de los análisis migratorios clásicos, por los cuales se estudian
flujos de personas desde un lugar a otro en busca (más o menos con-
ciente) de mejores condiciones de vida, ni del relato individual de
mujeres trabajadoras migrantes.
En este estudio se intenta indagar acerca de su capacidad de vin-
cularse con el trabajo como mecanismo de generación de ingresos;
se quiere expresar que existe continuidad-ruptura en su trayectoria
aquí-allá y que dichos ejes se podrán enfocar considerando la espe-
cificidad del caso: se trata de movilidad laboral femenina.
Sobre dicho itinerario se centrará el análisis: describir y comprender
cómo, dónde y de qué manera trabaja un conjunto acotado de refugia-
das que son emprendedoras y así logran llevar adelante su situación.
En ese sentido, es oportuno recordar que la migración es una realidad
vigente a escala global (con lo cual Argentina es un caso “necesario”
como cualquier otro), que es un hecho social que se manifiesta con
mayor intensidad a partir de los cambios tecnológicos, de la caída
del esquema fordista de organización del trabajo y la economía.
Por supuesto, además de los condicionamientos locales (guerras y
persecuciones) existió un contexto local actual para la recepción de
poblaciones de migrantes forzados tales como son los refugiados:
190
la posibilidad de enviar remesas con un cambio que garantizaba
dólares de remuneración por la venta informal en la vía pública. Y,
posteriormente, la doble posibilidad de una ley de migraciones y otra
de refugio que garantizaba tranquilidad y acceso, al menos teórico,
a derechos y una cierta reactivación de la economía que permitía
el consumo de sectores populares dentro de los cuales la población
estudiada se desenvolvía.
97. “Soñadora, triunfadora, así me defino porque visualizo mi gabinete montado igual que
allá y lleno de clientes felices...” (entrevista a refugiada).
98. “Yo me digo emprendedora porque no me gusta conformarme, yo salgo y trabajo de
lo que sea. No me pongo obstáculo alguno...” (testimonio de una migrante recogido en
el trabajo de campo).
191
lisis de la investigación en curso: pequeños talleres textiles familia-
res, puestos de venta callejera, emprendimientos gastronómicos de
cocina típica de cada país, entre otros.
Como parte del trabajo de campo se realizaron observaciones par-
ticipantes durante varios domingos en las ferias donde se exponen
y venden sus productos, así como en los talleres de capacitación, las
reuniones de evaluación, jornadas de intercambio de experiencias,
rondas de negocios, etcétera.
El análisis de una primera ronda de entrevistas a mujeres trabaja-
doras refugiadas realizada durante los meses de abril a noviembre de
2004 permitió confirmar una dispersión de orígenes y trayectorias
laborales.
A partir de esto, por cuestiones metodológicas se tomó la decisión de pro-
fundizar en una segunda ronda de entrevistas con dos grupos de mujeres:
a) provenientes de diversos países de África (aún sabiendo que es un
agrupamiento convencional y no consultado con las propias refugiadas).
b) provenientes de Perú, país más cercano geográfica e histórica-
mente, con el cual existen corrientes migratorias anteriores.
192
Entonces, atentos al enfoque metodológico adoptado99, la informa-
ción que aportan estas entrevistas debe leerse en términos de signi-
ficación y no de representación (necesariamente) de lo vivido como
trayectoria laboral de dichas poblaciones, es decir, no se espera ex-
trapolar ni hacer extensivas las conclusiones sobre lo trabajado, sino
(en todo caso) dotar de sentido dichas observaciones y análisis.
193
A partir de lo resumido en las líneas anteriores, se plantean algunos
interrogantes:
a) ¿Se pueden recrear desde el Estado políticas que contemplen
igualdad de oportunidades mientras garanticen las particularidades
culturales de las poblaciones migrantes? Es decir, recuperar sus tra-
yectorias e historias de vida para que una mayor comprensión del fe-
nómeno de la movilidad femenina repercuta en una mejor atención
de los programas y acciones públicos dirigidos a las mismas.
b) ¿Brinda la actual estructura ocupacional y sociolaboral la po-
sibilidad de dicha inclusión? O por el contrario: se encuentran las
mujeres migrantes sujetas a engrosar las filas de pobreza del país.
c) ¿Podemos como sociedad desarrollar/proponer/difundir valores
igualitarios cuando se vive una doble situación de exacerbamiento
de valores individuales y, por otro lado, a partir de la reciente crisis,
un resurgir de la solidaridad en amplios sectores populares?
194
sado al incluir a mujeres migrantes y a emprendedoras nacionales
al programa de microcréditos, equiparando entonces en números
absolutos la cantidad de hombres y mujeres en los proyectos, inde-
pendientemente del status migratorio de las mismas (ver el capítulo
IV, de los microcréditos).
Repasando las cifras, entre 2002 y 2003 los créditos entregados a
mujeres fueron 17, lo que representaba un 18 % de la población ob-
jetivo inicial (refugiados). Sin embargo, si se consideraba el total de
destinatarios (grupo familiar), las mujeres beneficiarias alcanzaban
a 81, lo cual constituía para ese momento un 39 %, a pesar de que la
mayoría de la población masculina de refugiados eran hombres solos,
sin familia declarada en el país al momento de presentar su proyecto.
El crecimiento cuantitativo de las mujeres como titulares de crédito
fue consecuencia del crecimiento de la cartera de créditos destinada
a migrantes y nacionales, como se observa en el siguiente gráfico
del año 2006. Las cifras se consolidaron manteniendo pequeños au-
mentos que en determinados momentos casi igualaron el número de
titulares de créditos entre mujeres y hombres.
Hombres
47 53
Mujeres
195
programas sociales de diferente tipo (estatales, de ong, de organis-
mos internacionales, etcétera) y dentro de qué encuadres teóricos o
académicos se pueden referenciar.
En segundo lugar, se mostrarán algunas actividades promovidas u
orientadas especialmente a la población con la que se estuvo trabajan-
do. Se trata de refugiadas, migrantes y también argentinas, y se defi-
nen como emprendedoras en el sentido de que desarrollan actividades
que les permiten generar sus propios ingresos y, en muchos casos, son
el principal sostenimiento familiar a partir de algún proyecto autóno-
mo y de economía social. También algunas se han incorporado al em-
pleo formal, en muchos casos a partir de los talleres de empleabilidad.
Finalmente, se comparten algunos aprendizajes recogidos, para lo
cual se han incluido breves mensajes y aportes realizados en charlas y
entrevistas por las propias mujeres emprendedoras de países varios.
196
mejoraron su situación anímica (además de económica concreta) al
pasar a ser titular de derecho, administradora del microcrédito que,
en definitiva, ella gestionaba e implementaba con su esfuerzo vital102.
El diseño e implementación de programas que contemplen la pers-
pectiva de género, para superar las prácticas tradicionales donde la
mujer aparece relegada, presenta varios capítulos en su trayectoria
reciente. La construcción de este enfoque ha pasado por diferentes
etapas históricas (Bertini, 2004).
Las agencias internacionales promovieron desde la “Década de las
Naciones Unidas para la Mujer” (1976-1985) diferentes elaboraciones
teóricas y bibliografía sobre el tema. Así, el tema Mujer y Desarrollo ha
experimentado un incremento de importancia cada vez mayor. Se ha
resaltado el importante rol de la mujer en la actividad socioeconómica
en todos los países. Los diferentes conceptos y enfoques con respecto
a las mujeres y su situación económica y social han cambiado a tra-
vés del tiempo, no solamente en los trabajos científicos teóricos, sino
también en la traducción de estos en políticas de desarrollo prácticas.
El enfoque de Mujer en el Desarrollo nació como respuesta al status
segregado y muchas veces marginalizado que las agendas políticas, vi-
gentes hasta ese entonces, habían asignado a los “asuntos de las mujeres”.
Dentro del tema, se pueden identificar cinco enfoques diferentes
que se distinguen por los roles de las mujeres que reconocen y las
necesidades prácticas e intereses estratégicos que intentan satisfacer.
Se trata de tipos ideales, dado que en la realidad, a menudo, las dis-
tintas posturas se combinan o se cambia de un enfoque al otro para
abordar el problema.
→ El enfoque de bienestar: se centra en las mujeres pobres que son
vistas desde su rol tradicional y satisface las necesidades habituales
mediante programas relacionados con nutrición, salud, atención y
capacitación en temas de familia, etcétera. Este enfoque todavía es
muy popular por ser “políticamente saludable” al no cuestionar el
rol de la mujer tradicionalmente aceptado de la división de trabajo.
→ El enfoque de equidad: reconoce que la mujer cumple, además,
roles en cuestiones económicas y de ingresos al hogar, pone énfa-
102. Ver testimonios de emprendedoras en los videos Mirar para poder crecer y Me di
cuenta que podía hacerlo. En https://www.youtube.com/watch?v=nrqP4YR-bc4
197
sis en las necesidades prácticas (como las anteriores) y estratégicas
(legislación apropiada, educación más amplia sobre posibilidades de
desarrollo personal y social, etcétera).
→ El enfoque de la eficiencia: se centra únicamente en el rol produc-
tivo y satisface las necesidades prácticas. Instrumentaliza a las muje-
res al buscar un aumento de la eficiencia económica y de la produc-
tividad a través de la contribución económica de estas. Incrementa
la carga de trabajo en general y del trabajo impago al utilizar a las
mujeres como recurso para la satisfacción de necesidades de la co-
munidad, debido a la disminución de los gastos sociales en el curso
de los programas de ajuste estructural.
→ El enfoque del “empoderamiento”: reconoce los roles diversos y
las posibilidades de la mujer en diferentes aspectos de la vida comu-
nitaria y la sociedad toda. Busca la satisfacción de las necesidades
prácticas y los intereses estratégicos. Identifica las causas, dinámicas
y estructuras de la subordinación de la mujer. Enfatiza el esfuerzo
sostenido y sistemático de las organizaciones de mujeres y grupos
similares para el logro de los intereses estratégicos de abajo hacia
arriba.
→ Es por eso que el enfoque de género y desarrollo se centra en las
relaciones entre hombres y mujeres e intenta unir la redistribución
económica con la equidad de género, lo cual es inherente a las posi-
bilidades que brindan los postulados de la economía social (Carac-
ciolo Basco y Foti Laxalde, 2005).
El objetivo es un desarrollo equitativo y sostenible para el proce-
so de toma de decisión. Por eso se busca un empoderamiento de la
mujer y la transformación de las relaciones de poder desiguales que
impiden un desarrollo equitativo y la plena participación de las mu-
jeres en los proyectos sociales.
El enfoque busca involucrar activamente a hombres y mujeres en
la definición y promoción de sus proyectos, en el desarrollo de su
propia visión y en la creación de estrategias para el cambio. Para lo-
grar un desarrollo equitativo y sostenible se identifican y enfrentan
las necesidades prácticas y los intereses estratégicos de género de la
persona en su condición humana, hombre y mujer.
198
Actividad de las emprendedoras
Uno de los aspectos que puede destacarse como verdadero desafío del
programa de créditos a emprendedores es el explorar las posibilidades
de que las destinatarias asuman sus derechos y responsabilidades.
Para esto, además de las actividades de capacitación, se han desa-
rrollado jornadas de trabajo que permitieron que las mujeres que an-
teriormente habían recibido ayuda social humanitaria teniendo en
cuenta su condición de refugiadas intentasen una opción con riesgos y
de cierto esfuerzo extra, como es la de trabajar, obtener ingresos y de-
volver parte de su ganancia al fondo revolvente que permite que ellas
mismas obtengan un nuevo préstamo y que otros accedan al mismo.
a) Para ello se han dedicado actividades que permitieron que las
refugiadas expresaran su creatividad, por ejemplo, en el diseño de
un logotipo institucional que las diferenciase en sus actividades de
las ferias y demás emprendimientos asociativos. Dicho trabajo fue
realizado por un conjunto de refugiados, en su mayoría mujeres. El
abanico de nacionalidades y lugares de origen se vio expresado en
dibujos y en las discusiones que tuvieron lugar en los talleres de tra-
bajo para crear en conjunto un símbolo que los representara (gente
huyendo en barcos, saltando muros y otras situaciones de violencia).
En dicho escenario, una refugiada de Congo que solicitó préstamo
para reiniciar un negocio de fotografía (profundamente afectado por
la crisis económica), corrió el eje de la discusión y expresó: “... la
necesidad de sobrevivencia económica y de adaptarnos al país debe
reflejarse también en un dibujo que apunte a nuevos horizontes, a
algo que nos dé una idea del espíritu emprendedor que necesitamos,
no de la situación de peligro o de riesgo como cuando salimos de
nuestros países...”.
Así fue concretándose la idea del dibujo institucional, dejándose
atrás la idea del temor y el desarraigo del refugio, y complementán-
dola con la actitud emprendedora de quien debe sostener una familia.
b) Otra actividad orientada especialmente a mujeres fue la de las
“rondas de negocio” como parte de las actividades prácticas de los
Cursos de Capacitación para la Microempresa: inicialmente, durante
seis semanas un conjunto de refugiadas estuvo asistiendo a una ca-
pacitación específica para ellas, antes de acceder al préstamo para su
emprendimiento.
199
Las mujeres recibieron créditos para emprendimientos textiles,
para venta en pequeños negocios y también para venta de ropa am-
bulante y en ferias. Con precisión y claridad explicó una señora de-
dicada a la confección textil:
Esto del préstamo es más esforzado que recibir una ayuda porque hay
que devolverlo para que puedan tener otras. Pero también es así como
queremos y podemos hacer: trabajamos, estudiamos y producimos.
Cuando uno puede responder devolviendo la plata, con dignidad, la
ayuda deja de ser necesaria. Es necesario más sacrificio, otro tipo de
esfuerzo para cumplir con el pago del préstamo.
200
De alguna manera, ese es el espíritu del libro: plantear interrogantes
explicitados metodológicamente como preguntas o compartir obser-
vaciones, entrevistas y conclusiones que deben ser revisadas e inter-
peladas. Caminar, mientras se recrean a cada paso nuevas preguntas.
201
Epílogo
203
Por ejemplo, en la descripción de un conjunto de trabajadores que
se incorpora a la economía de microescala a partir de que acceden
a algunos programas del Estado, puede verse una sociedad activa y
con niveles de participación política en la gestión de varios aspectos
vinculados con la propia existencia, lo que permitió la realización de
actividades asamblearias, ferias y experiencias asociativas.
Ahí puede verse un Estado que promueve políticas públicas (Ley
Nacional de Promoción del Microcrédito, monotributo social, crea-
ción de la Comisión Nacional del Microcrédito, etcétera).
La población que necesita dejar de sentirse extranjera para ser con-
siderada migrante (con lo que ello significa en nuestro país, como
se describe en el primer capítulo) tuvo garantías de inclusión en la
sociedad argentina cuando fueron sancionadas leyes que permiten y
promueven acceso a derechos, el cual, como fue descripto, no resulta
de manera directa, sino que es un proceso cotidiano que se despliega
en diferentes frentes de lucha.
En ese contexto, el Estado (aún con límites y contradicciones tales
como las que reportan los refugiados y se describen en el capítulo II)
resultó un garante para su inclusión. Se trata de un Estado con po-
líticas públicas activas y de promoción (no solo asistenciales), leyes
en favor de la inclusión y garantías para el goce efectivo de derechos.
La economía y las transformaciones que se sucedieron durante el
período que describe el libro abarcan desde la manifestación abierta
de crisis del neoliberalismo en Argentina, pasando por el cambio en
la paridad con el dólar que mantenía la artificial ley de convertibi-
lidad; y posteriormente, con la llegada del gobierno del presidente
Néstor Kirchner, la recuperación de la base económica que permitió
disminuir la desocupación a través de mejorar el empleo formal o
registrado.
También logró mejorar sus condiciones de vida un sector econó-
mico que, al generar sus propios ingresos, fue consolidándose como
sujeto económico-social con derechos; por ejemplo, el de acceder a
políticas públicas de segunda generación tales como el Programa de
Microcréditos o las finanzas solidarias que se implementaron desde
el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El cambio con la
paridad del dólar implicó pérdida de rentabilidad para los migrantes
que enviaban remesas al exterior, fruto de sus ahorros. Interrumpir
204
la remesa de dólares significó desconcierto y empobrecimiento para
cientos de personas extranjeras que se encontraban viviendo en el
país. “Mejor que gane el presidente Menem. Eso sí era bueno porque
teníamos los dólares para enviar”. Esas palabras fueron de los co-
mentarios más escuchados en las reuniones del año 2002, en vísperas
de las elecciones presidenciales. Jóvenes de varios países de África
expresaban su deseo de poder enviar remesas en “moneda fuerte, sí,
sí, como hacíamos antes”.
Sin embargo, otros refugiados que llegaron a Argentina huyendo de
la violencia institucional de países como Perú sostenían: “Como mi-
grantes y como refugiados debemos pensar en apoyar a candidatos a
presidente en Argentina que no tengan visión liberal como Menem
y Fujimori”.
Esas diferentes miradas fueron recogidas en asambleas por una or-
ganización social dedicada a atender a dichas poblaciones, la Funda-
ción Comisión Católica Argentina de Migraciones (Fccam), en oca-
sión de las reuniones para organizar ferias y para prever situaciones
como las que describió una refugiada peruana: “¿Vamos a tener que
hacer como los piqueteros para que nos den al menos una bolsa de
comida o unos pesitos para comprar?”. La participación política de
la persona migrante siempre se mueve en una delgada línea de posi-
bilidades efectivas de realización. En el capítulo III se han recogido
varios testimonios acerca de cómo lo vivieron los entrevistados: “Yo
sé que acá la policía no pega a trabajadores que protestan, como ha-
cen en mi país, pero sí la policía después igual pega. Si algún día va
a pegar, pegar al negro es más fácil, aunque tiene esa cosa, ese casco,
casco para accidentes. Pero debajo del casco la policía ve al negro”.
El testimonio del joven refugiado de Congo, que consiguió trabajar
en un proyecto de viviendas sociales de un grupo de expiqueteros,
es ilustrativo y seguramente premonitorio; por esa precaución, él no
concurría a manifestaciones de la Uocra promediando la década pa-
sada.
Un Estado que garantizaba la participación política permitió la in-
corporación de trabajadores a la organización y también al reclamo.
La dinámica del Estado en orientar la economía fue favoreciendo
la inclusión de amplios sectores de la población, entre los cuales se
205
cuentan muchos migrantes y la mayoría de las personas que solicita-
ron refugio durante ese período, como se describe en el capítulo IV.
Pero además de la reactivación económica y de políticas públicas de
inclusión deben mencionarse las acciones en el campo de los dere-
chos humanos, específicamente el Programa de Regularización Do-
cumentaria, conocido como Patria Grande, y posteriormente la Ley
de Migraciones y la Ley General de Reconocimiento y Protección al
Refugiado, que dieron la cobertura legal, la inclusión socioeconómi-
ca de la población llegada de afuera.
Entonces: una legislación que favorece de manera directa a las per-
sonas que vienen a radicarse a Argentina, como las leyes mencio-
nadas, las que también son vías que favorecen la inclusión, como la
ley nacional de promoción del microcrédito, la ley del monotributo
social, etcétera, constituyó el andamiaje legal necesario, pero no su-
ficiente, para la inclusión de personas que llegan desde otros países.
Dos testimonios más recientes parecen hablar de una nueva situa-
ción a partir de algunos cambios producidos con el Gobierno que
asumió en diciembre de 2015.
Por eso hay que estar atentos, tenemos que estar muy atentos, se pue-
de pensar que se venga un gobierno de derecha, puede perseguir a los
migrantes; bueno, no perseguirlos porque Argentina es abierta con el
extranjero. Pero puede quitarnos derechos, especialmente a los que par-
ticipamos en política, porque sabemos que la ley de migración permite
participar en la política en el municipio, en las provincias.
206
Nacional de Avellaneda en diciembre de 2016, se refiere a los cam-
bios que implicaría la aplicación del decreto de necesidad y urgencia
‒DNU‒ presidencial sobre la Ley de Migraciones).
El acceso a microcréditos resultó fundamental para el proceso de
integración de dichas personas a un específico mundo del trabajo
(llamado todavía economía informal) en el cual logran desenvolverse
de manera autónoma.
A partir de la descripción de la principal actividad laboral, se reali-
zó el ensayo de una “tipología de los emprendedores migrantes y re-
fugiados dedicados a la economía social y solidaria”. Estas personas
dedican mucho esfuerzo al trabajo cotidiano, como se pudo apreciar
en el contacto diario y en las actividades académicas que llevaron a
la investigación diagnóstica.
Ya casi para terminar, se debe señalar que en este libro no se ha
dado suficiente espacio a los grupos más vulnerados, como ser el de
los niños y los jóvenes migrantes refugiados que en muchos casos
viajaron solos en condiciones que han recogido algunas publicacio-
nes y los medios periodísticos. Acerca de sus necesidades, gustos y
expectativas, en el capítulo V se desarrollan los pasos que llevaron a
un Diagnóstico participativo de quienes fueron convocados para el
estudio investigativo.
Tampoco un tema en vigente debate, como es la “feminización de
las migraciones”, alcanzó a ser abordado y solamente se presentan
puntuales y relevantes comentarios acerca del rol de la mujer en ESE
espacio que hemos descripto. Las vivencias comentadas por las mis-
mas protagonistas permiten apreciar cómo su trabajo y participación
activa dinamizan la economía popular, social y solidaria trabajan-
do en las ferias y espacios colectivos, e interpelan al Estado en las
cuestiones organizativas, presentación de notas y pedidos o reclamos
municipales, etcétera.
El “clima social favorable” del período que abarca este libro, carac-
terizado por el contexto de movilización social y política de la socie-
dad que vio recuperar su empleo, mejorar su condición económica
y encontrar su correlato histórico, sus raíces comunes y una visión
compartida con países de la región, valorando la integración latinoa-
mericana, fue creando condiciones socioculturales para la inclusión
local de las personas llegadas del exterior.
207
Seguramente, el desafío actual es no retroceder en dichas conquis-
tas. Ojalá estas líneas también contribuyan a testimoniar y hacer pre-
sente esa esperanza.
208
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Este libro se terminó de imprimir en Gráfica América,
Abraham J. Luppi 1451/53 (1437), Buenos Aires,
Argentina, en el mes de septiembre de 2019.
organización social dedicada a la Sergio Bertini
promoción e inclusión
socioeconómica de dicha Sergio Bertini es técnico en
población.
Se desempeñó, en Centroamérica,
MIGRANTES Y REFUGIADOS Electrónica y cursó estudios de
Ingeniería. Es licenciado en
en actividades de formación, Sociología y profesor de
transferencia y asistencia técnica a Emprendedores de la Enseñanza Media en Ciencias
trabajadores de empresas públicas
en Nicaragua a través de la
economía social Sociales (Universidad de Buenos
Aires –UBA–). Cursó la
Organización Internacional para las especialización en Políticas
Migraciones (OIM) entre 1986 y Sociales y seminarios del
MIGRANTES Y REFUGIADOS
1987. “… presentan como uno de sus rasgos diferenciales el ser otros dentro del universo de Desde el año 2010 es profesor de
Desde el año 1998 integró y los más vulnerables de nuestra sociedad. La solidaridad que emerge del compartir la asignatura Formulación y
coordinó equipos de trabajo en prácticas sociales, riesgos y estrecheces, incógnitas y esperanzas y frustraciones, Evaluación de Proyectos
diferentes actividades de diseño, rebeldías y resignaciones, resulta cualificada por ese ser otros: extranjeros que Ambientales en la Universidad
capacitación y asistencia técnica a llegaron a compartir y a competir, en un mundo donde lo que más abunda son las Nacional de Avellaneda, donde
jurisdicciones provinciales desde el carencias, y donde el fácil pasaje de la solidaridad a la división y al enfrentamiento es dirige la investigación “Formulación
Instituto Nacional de Educación una indicación adicional de la vulnerabilidad en que esos otros se encuentran”. de proyectos en organizaciones
Tecnológica (INET) del Ministerio sociales: prácticas, límites y
de Educación de la Nación. Javier Gortari, rector UNaM aprendizajes”, que indaga acerca de
Ha sido docente en la tecnicatura cómo diseñan y gestionan sus
en Administración Municipal de la propuestas las organizaciones del
Universidad Nacional de Lomas de territorio ante el Estado.
Zamora y en la licenciatura en En Argentina, coordinó proyectos
Ciencias Sociales y Humanidades de microcréditos y
de la Universidad Nacional de emprendimientos de economía
Quilmes. social y solidaria para trabajadores
migrantes y refugiados desde el
año 2002. Actualmente, continúa
esa tarea desde Mirares
(Migrantes, refugiados y argentinos
emprendedores sociales),
EdUNaM