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Guerra y Desesperación Fronteriza

El documento narra la historia de un niño que vive en un pueblo fronterizo devastado por la guerra entre dos naciones. Un día, dos ejércitos enemigos llegan al pueblo y comienzan a atacarse entre sí, atrapando a los aldeanos en medio de la batalla. La lucha es brutal, con soldados y caballos siendo mutilados y asesinados, mientras los aldeanos intentan escapar o esconderse de la violencia.

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Guerra y Desesperación Fronteriza

El documento narra la historia de un niño que vive en un pueblo fronterizo devastado por la guerra entre dos naciones. Un día, dos ejércitos enemigos llegan al pueblo y comienzan a atacarse entre sí, atrapando a los aldeanos en medio de la batalla. La lucha es brutal, con soldados y caballos siendo mutilados y asesinados, mientras los aldeanos intentan escapar o esconderse de la violencia.

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El eclipse

Introducción
Era un día vacío, como todos realmente, pero este realmente era horrible, una cruda batalla
disputada por la nación vecina y la nuestra ya había tomado muchas vidas en el pasado, aunque
era muy pequeña para recordarla con claridad, solo veo fragmentos, quisiese no verlos,
fragmentos de violencia y depravación, la mas oscura cara de la naturaleza humana, son
fragmentos de locura que me muestran un día para recordar con miedo y terror, aferrado con
fuerza a mis recuerdos y mostrado a mi en mis sueños, mis sueños felices fueron destruidos hace
tiempo, temo dormir, temo soñar, pero temo mas a el día a día en este horrible pueblo.

EL inicio.
No soy nadie, nací en un pequeño pueblo fronterizo azotado por la guerra ubicado en los limites
ente mi nación y la vecina, cuando estallo la batalla, eso nos convirtió en los primeros afectados
por la infame guerra, no se hace cuanto fue exactamente, no se leer o escribir, esto no es mas que
una vaga traducción de mis pensamientos y mis emociones ya que me considero hábil con las
palabras. Mi padre murió, mi madre también, no tengo familia y nadie se preocupó nunca por mí
en mi vida, pero, ¿cómo lo harían? Desde aquel maldito día todos sufren, ese día el destino de
este pueblo, mi destino quedo sellado, los más mayores recuerdan ese día como si fuera ayer,
como un doloroso recuerdo que destruye su tranquilidad, muchos gritan desesperados, gritos de
miedo y agonía salen de sus gargantas, es algo inhumano, lloran desesperados, como bebes
recién nacidos, golpean el suelo violentamente, claman por ayuda, sus ojos muestran una ira y
resentimiento sin igual, apenas escondida por una profunda tristeza, golpean sin cesar, el suelo
resuena, fijan a la primera persona que intentan detenerlos como objetivo y arremeten
violentamente contra ellas, sometidos a un estrés sin igual, liberan una ira asesina, claman ver
cosas que no existen, cosas que ya pasaron o bestias imaginarias, pronto son sometidos por la
fuerza, gracias a la interferencia de los caballeros de capital, hombre altos y limpios, vestidos con
elegantes armaduras de metal brillante, como el día, tan brillantes que el cielo puede ser visto en
estas, aparecen y como si fueran un rayo se lanzan al ataque, y como si de un juicio divino se
tratase someten, tranquilizan o… duermen a los perturbados hombres, estos caballeros, se
identifican como la orden del alba, obedecen como perros las ordenes de los cerdos de capital, y
a pesar de eso parecen ser tan perfectos, me pregunto que rostro se esconde bajo ese imponente
casco.
Cada día pienso si dormir felizmente para siempre sea el escape de este mundo tan gris, si tan
solo fuera tan sencillo solo escapar, realmente lo pensé mucho, y mi concluí que no hay un lugar
para mí en ningún lugar, nací en este lugar y moriré aquí, en la insignificante mugre, pensé
alguna vez que podría soñar, que podría tener una vida diferente, que inocente de mi parte, como
podría yo dormir y soñar felizmente, cuando no se soñar en primer lugar, los ricos de capital
viven entre lujos, allá en la gran capital a ellos se les permite soñar y vivir para cumplir esos
sueños, y nosotros, la prole vivimos bajo sus costosas suelas, aquí el que sueña es comido por las
ratas, nadie acudirá a nosotros.

El último suspiro
Caminaba por las calles a diario, veía a las personas, algunas miraban con odio y tristeza, otras
con rencor y pesar, todos lamentaban algo, todos odiaban algo, todas las personas son un mundo,
pero todos vivíamos así, ¿y yo? Ni siquiera sabía que sentir, pensaba que mi vida terminaría
como la de los perros callejeros, traídos al mundo sin un propósito, solo a sufrir y a morir, justo
como yo, devorados por algún animal hambriento quizá.
Despierto, era una madrugada tan miserable, nada nuevo, el frio me estaba congelando hasta los
huesos, sentía como penetraba en mi piel y me hacía sentir un dolor muy extraño pero
insoportable, sentía los dedos entumecidos y mis dientes no dejaban de temblar recordé que los
soldados de capital habían partido por decreto real, así que decidí caminar para buscar donde
calentarme.
escuche a unos hombres, fanáticos religiosos, adoraban y ofrecían lo poco que tenían, lunáticos
sin remedio, ¿pero por qué?, decidí acercarme a ver a su líder, su mirada arrojaba desprecio, sus
ojos vacíos, reflejaban lo oscuro de sus almas, que podría ser aquello a lo que el hombre odiaba
tanto, aquella presa de su desprecio no debía dormir bien en las noches. De su boca salía
blasfemia, parados entre la multitud de nuestro pueblo abandonado y explotado con impuestos
ridículos, el hombre afirmaba adorar a un dios, uno que le mostro en sueños la “verdad”, la
verdad del mundo y el motivo de su miseria, el hombre entonces señalo, la capital, con su dedo
señalo tan precisamente a las personas culpables de nuestro sufrimiento, a los ricos y poderosos
lideres que trajeron la muerte a este pueblo que alguna vez fue prospero y ahora no era mas que
una sombra de lo que alguna vez fue, con idea y tristeza el hombre dijo que su “dios” dijo que
pronto vendría y que desde entonces decidido prepararse, para ofrecerse a este y cumplir su
propósito, me pareció asqueroso, así que decidí irme y no escuche nada más.
Caminaba lejos de la multitud y me pregunte porque no había soldados, entonces un poderoso
grito corto mis pensamientos, un grito de terror, era un sonido realmente abrumador, un hombre
corría hacia mi dirección, parecía haber visto la muerte, su pálido rostro dejaba ver algo más que
miedo, era terror, puro, como una pesadilla. y gritaba en la lejanía de forma desesperada,
palabras que lentamente empezaron a ser entendibles, el hombre advertía con gran insistencia de
la inminente llegada de soldados férricos marchando a paso galopante que hacían estremecer la
tierra, sus gritos de guerra rugieron en la lejanía y el metal de sus armaduras resonaban con los
galopes de sus caballos. todos pudimos mirar al unísono el horizonte con terror, el pánico
empezaba a hacer acto de presencia, el caos reinaba en los corazones de los pueblerinos, los
cuales afirmaban que lo mejor seria huir en sentido contrario a el gran ejercito compuesto por
definitivamente mas de mil hombres armados que marchaban en dirección a el pueblo, pero tan
pronto como empezaron a correr lo vieron, un segundo ejercito surgía de las llanuras, apenas si
distinguibles por el sonido de los caballos y el metal, marchaban a toda velocidad y sin
intenciones pacificas, nos vimos acorralados, los hombres, mujeres, niños, niñas, todos cayeron
de rodillas y suplicaron por ayuda, rezaron a aquel “dios”, clamaron por salvación de forma
desesperada, miraba con lujo de detalle lo que estaba a punto de pasar.

Como el día y la noche


El alba comenzó a levantarse, un nuevo día empezaba, era un día vacío como todos los demás,
soldados galopaban con velocidad, miles de ellos, de extremos opuestos, por un lado, los
soldados de capital, soldados del alba, en sus armaduras traían el sol apenas naciente a en sus
espaldas, en sus espadas la luz del día y en el filo de estas la ira y voluntad del rey. Y del otro
extremo, un ejército de soldados blindados con armaduras apenas relucientes, eran caballeros
nacidos de oscuridad, oscuridad de la ya agonizante noche, en sus gritos había odio y
determinación, en sus armaduras arrastraban las estrellas y sus espadas traían la luz de la luna.
Pero como era posible, era antinatural, el sol y la luna se levantaban a la vez, como si
compitieran por tocar lo más alto del cielo, era antinatural y de alguna forma muy hermoso.
estábamos atrapados en el medio, como conejos arrinconados por un depredador invencible y
inaudible, contemple el cielo maravillado, que más me quedaba los soldados no vendrían a
salvarnos, venían a luchar y estamos en el medio, acabaran lo que empezaron y no quedara nada
de nosotros al final, el pánico y la desesperación se apodero de los pobladores, estaban
desesperados, harían lo que fuera por salvarse, ya no importa lo que hagan, terminara pronto.
Entonces ocurrió, el amanecer fue segado por una creciente oscuridad, fue como un parpadeo, en
un abrir y cerrar de ojos miles de cosas salieron disparadas desde las filas de atrás, ¿flechas?, no
pude verlo, fue muy rápido el sol y la luna subían al cielo, indispuestos a ceder la victoria en su
macabra carrera.
El cielo fue oscurecido un pequeño instante, lo vi todo, escuché un sonido ensordecedor y lo vi,
lluvia, el metal llovía del cielo en puntas afiladas de hierro y madera, y se clavaba en lo profundo
de la tierra y en la carne de los presentes, los soldados levantaron sus escudos y evadieron el
daño, pero que hay de nosotros, todas las flechas no impactaron directamente en el pueblo, pero
las que alcanzaron a caer causaron daño, todo paso tan rápido, hombres, mujeres, todos por igual,
atravesados, de forma limpia pero igualmente desagradable, algunos usaron a otros como escudo,
otros se refugiaron donde pudieron, madres y niños murieron en un parpadeo, la tensión del
momento fue cortada con caos, la batalla ya había iniciado.
Pandemónium

Los gritos se terror aumentaban, sin belleza ni elegancia los soldados atacaron con lanzas
impulsados por sus caballos, atravesándose mutuamente, las bajas eran mutuas, los soldados
caían de sus caballos uno tras otro, su carne era desgarrada violentamente, eran heridos de
muerte, mutilados de forma cruel, y sus caballos eran atravesados, los gritos eran desgarradores,
los caballos y los soldados gritaban y chillaban, exhalaban sus últimos alientos y morían, caían al
suelo y eran pisados, sus cabezas y sus cuerpos, todo era pisoteado sin remordimiento, eran
aplastados y apilados. En respuesta, lanzaron aún más flechas, las puntas penetraban en las
armaduras con fuerza, o quedaban clavadas en los escudos, el campo era lentamente ocupado por
completo. Sin embargo, había un problema, el pueblo estaba en el medio y resultaba un
obstáculo. Flechas prendidas en fuego fue su solución, quemar el pueblo hasta los cimientos y
destruir todo lo que se pusiera en su camino. No tardo en impactar a los pobladores, la ira del sol
se espacia por los techos y los pobladores morían quemados en sus casas, impactados por el
hierro o corrían despavoridos mientras eran envueltos por el fuego y perecían en el suelo
suplicando por ayuda, sus rostros y sus extremidades rígidas y calcinadas reflejaban su
impotencia y su miedo, era una escena abrumadora, y el olor era realmente insoportable, fuimos
arrasados lentamente, en el transcurso de la batalla, sin piedad alguna, los pocos sobrevivientes
se colgaban de otros para sobrevivir, dispuestos a traicionar y asesinar para seguir viviendo, pero
no duraban demasiado, yo corrí, a pesar de “haber aceptado mi triste destino”, algo me evitaba
solo aceptarlo, corrí lo más rápido que puede de hecho, mas de lo que mi débil cuerpo pudo
alguna vez, sin opciones de escondite y sin tiempo escuche a los soldados decir: “¡ahora que no
hay obstáculos!, ¡es la oportunidad!, ¡marchad!”, en pánico, mire a todas partes, vi a el líder de la
secta blasfema, de rodillas rezando, no tenía tiempo, se me ocurrió una idea, apile cuerpos y me
escondí bajo estos, los cuerpos fríos me protegieron del calor y la sangre mantenía mi piel
húmeda, tape mis oídos con fuerza con la esperanza de que todo acabara pronto, pero los sueños
no se cumplen jamás aquí, cerré mis ojos y perdí la conciencia. Al despertar escuche las espadas,
no tan cerca, pero aun resonaban, la batalla continuaba, el olor era peor que antes, salí de mi
escondite, y observe con miedo el paisaje.

Familiar
Vi un páramo desierto de color ceniza, privado de toda vida, donde alguna vez hubo un pueblo
ahora no quedaba nada, solo cenizas, sangre y muerte. La batalla continuaba, pero el pueblo no
existía más, un olor horrible cubría mi nariz y me daba nauseas, el cielo había oscurecido casi
por completo, el sol y la luna estaban cerca de encontrarse en el cielo.
Vi a los soldados luchar desesperados, sus espadas cortaban las gargantas de sus enemigos, la
sangre corría por el suelo, mezclada con la de los miles de muertos era suficiente como para
hacer un rio, me cubría a mí, y se mezclaba con la ceniza del ambiente que se pegaba a mi piel,
era desagradable, los solados son sus lanzas y espadas cortaban la carne de sus enemigos,
atravesando sus estómagos, vi las tripas caer, como cadenas conectadas hasta el suelo como
basura, caían los cuerpos, y rodaban las cabezas y eran empaladas, la luz de las armaduras es
tenue, como el color del cielo, naranja oscuro, era aterrador, era como ver a la muerte.
Vi a los q sobrevivieron, creyentes de la religión de aquel “dios” de sueños, y otros que no, rotos
por dentro todos se aferraban a la idea de sobrevivir, hombres, mujeres, niños y niñas, ¿esto es lo
que merecemos?, ¿es acaso este el castigo que debemos pagar?, ¿Quién decide que esto es
correcto?,¿Quién es el culpable de nuestro sufrimiento?, sentí, una presión en el estómago,
quería vomitar, no estaba molesto o triste, o quizá sí, no podía tener emociones claras, ¿Por qué
yo?, ¿Por qué tengo que pasar por esto yo?, impotente, aprete mis puños con odio, los dientes
con resentimiento, y mire todo con desprecio, sienta dolor y tristeza como nunca antes, tanto que
sentía mi cabeza a punto de estallar, a punto de perder la cabeza pensé, ¿que hice yo para
merecer este sufrimiento?, miro al cielo y grito con repudio, ¿Por qué me haces esto?, si existes,
¡porque permites que alguien que solo sufre desde que nació siga sufriendo!, ¡si solo he de vivir
para sufrir entonces acaba ya con esto, termina con todo!, ¡trae el final de mi vida y el macabro
final de la de todos aquí!, y antes de darme cuenta sin saberlo había pedido una plegaria.
Pedí a gritos el final y se me fue concedido, escuche una voz fría, y siento una abrumadora
presencia detrás de mí, la voz se intensifico, era como un millar de gritos al unisonó, todas
hablando a mi oído, no podía entender lo que decía, era demasiado ruido, mire el cielo, el sol y la
luna se habían detenido, con la victoria de la noche, la luna cubría el sol y cubría el mundo en
tinieblas, sentí una mirada filosa, como mil cuchillas pasando a través de mí, la presencia es cara
vez más amenazante, más grande, más fuerte, más notable, como si creciera, como una sombra
extendiéndose, y por un momento sentí algo familiar en su presencia, sentí que una fuerte
presión era puesta sobre mis hombros solo por estar allí de rodillas, intentar medir la intensidad
de este ser, era como medir el cielo con los ojos, no estaba en mi liga de comprensión, la voz
parecía compadecerse de mí, no estaba seguro, no me atreví a voltear, me petrifique al oírla, el
suelo empezó a oscurecer, la sangre lo cubrió completo, el viento helado seco por completo el
suelo carmesí, el ser se levantó detrás de mí, escuche sus gritos y sus lamentos, cerré los ojos
rápidamente, los aprete para no mirar, instintivamente sentí que no debía verlo, el ser camino por
la tierra moldeada a su gusto, los soldados gritaron, escuche sus gritos desesperados, y sin ver
supe que el ser se movía de un lado a otro con mucha velocidad, paso a través de mí, entonces
abrí los ojos, los soldados perdieron la cabeza, atacaron a sus compañeros y a si mismos,
tomaron la carne se sus aliados y enemigos por igual y la devoraron con placer y dicha mientras
exclamaban extasiados, “el eclipse nos bendijo a todos nosotros hermanos” clamaban sonrientes
y señalaban a sol y la luna, ¿era eso un eclipse?.
Los mas fuertes empezaron a cambiar, eufóricos su cuerpo cambio rápidamente, creció y se
deformo, entre gemidos y jadeos eran bestias en cuerpo, mente y alma sus armaduras no podrían
cubrir todo su cuerpo y dejaba salir partes de su cuerpo ahora mutado, todos diferentes, gordos,
flacos, fornidos altos, bajos, o arrastrados, cada uno reflejando cualidades distintas, todos los
soldados ahora convertidos caminaban con libertad por la las tierras.
Caminaron hacia mí, intente huir, pero no pude, no podía moverme, solo mirar, así lo había
querido el ser desde el comienzo, escuche gritos, eran los habitantes sobrevivientes, mujeres,
niños y hombres jóvenes, escondidos en las ruinas en su mayoría y otros expuestos, fui sacudido
y cambiado de lugar, para ver con horror lo que estaba por pasar, las bestias pasaron de mí, por
obra de aquel ser, no podía verlo, pero sabía que estaba ahí, oculto en algún lugar o quizá estaba
en todas partes, aun podía sentir algo familiar en él, ¿pero porque?.
Las bestias llegaron a los sobrevivientes, asesinaron brutalmente a los hombres, tomaron su
carne frente al resto, comieron de ella con locura y placer, los gritos de los niños no se hicieron
esperar, ocultos junto a las mujeres, vieron a las bestias devorar a los que quizá eran sus padres o
hermanos mayores, las bestias con sus dientes afilados como cuchillas mordían con fuerza los
cuerpos sin vida y arrancaban sus órganos, masticaban estos entre risas, arrancaban órgano a
órgano, vi a uno comenzar por los intestinos, de los que tiro sin tapujos hasta que no quedo nada
y metió su retorcida lengua en el cuerpo para verificar, comió cada órgano del sistema digestivo,
sin dejar ninguno, era una escena grotesca, luego tomo el cuerpo y mastico la cabeza hasta
aplastarla y arrancarla, los ojos salieron de sus cuencas, el cerebro soltó cantidad de líquidos, que
chorreaba de su boca, y luego tiro del tejido del rostro hasta arrancarlo todo para comer toda la
cabeza de un bocado, acto seguido tomo el cuerpo y tiro de los brazos con fuerza y rompió el
torso a la mitad, para devorar el corazón y los pulmones, sacándolos cuidadosamente con su
lengua y termino de engullir todo el cadáver.
Cada bestia devoro a su manera, todo frente a los demás, al acabar de comer tomaron a las
mujeres, rieron con lujuria y abrieron sus armaduras y dejaron ver sus miembros descubiertos y
deformados de formas horribles y monstruosas, y difíciles de describir, tomaron a las mujeres
con fuerza y clavaron sus garras en sus brazos mientras lamian sus bocas y las forzaban a
besarlos contra su voluntad, empezaron a violar a las mujeres con fuerza, destruían sus cuerpos
con sus grandes miembros y hacían sonidos desagradables, las mujeres gritabas pidiendo que
pararan, o morirían, pero esas cosas siguieron, riendo de forma lascivia y obligaron a los niños a
ver, mientras reían y reían, terminaron por matar a todas las mujeres, destruyendo sus órganos de
forma irreparable, sin embargo siguieron usando los cuerpos como objetos para su satisfacción y
fecundaron los cuerpos sin vida hasta deformarlos y dejarlos como poco más que una
irreconocible mezcla de esperma oloroso, sangre y órganos, solo para decir con voz depravada
“es el turno de los pequeños ahora”
Tomaron a los niños también, aparte la mirada y escuche como gritaban mientras esas bestias
tomaban su pureza exactamente igual que con a las mujeres, fueron gritos agudos y
desgarradores que me hicieron temblar de miedo, no pude ignorarlos, los escuche morir
lentamente mientras pedían mi ayuda y reventar igual que las mujeres.
Baje la cabeza y pregunte en voz baja, ¿Cuál es el propósito de hacer todo esto?, rápidamente lo
escuche, la voz de aquel ser, como mil voces hablando a mi oído y repitiendo todas a la vez “¿no
era esto lo que querías?”.
Abrí mis ojos de par en par y miré lentamente hacia arriba, y ahí estaba mirándome, era… esa
cosa, no existen palabras para describirlo, me mira con dicha y me dice “te ofrecí lo que mas
deseabas en el fondo de tu corazón, la extinción de toda la vida, y el fin de todas las cosas”
Lo vi, aquello familiar, en aquel ser, vi el abismo y el abismo vio en mí, y sus ojos eran como los
míos, una frenética dicha se apodero de mí, no pude evitar reír, ya no había marchar atrás, tenía
razón, yo había deseado esto desde el principio, era responsable, y eso me excitaba, era
realmente estremecedor, entendí que entre todas las cosas monstruosas en aquel paramo de flores
negras, yo no era diferente, en el fondo era la peor de todas, no pude dejar de reír y llorar al
entender la verdad. Entonces aquel divino cegador susurro a mi oído, “soy muerte y vida, soy el
abismo que yace en el corazón de todo hombre y traigo la muerte a este mundo”
Mi mente se pone en blanco repentinamente y veo eufóricamente, como todo empieza a cambiar
en mí cuerpo, podía sentirlo, podía verlo, veo como todo se apaga a mi alrededor, mientras dios
me ve extinguirme y ríe como un niño.
(Historia corta por Cristian Torres)

Reseña, DAN
El texto titulado "El eclipse" narra una experiencia desgarradora y perturbadora vivida por el
protagonista en un pequeño pueblo fronterizo afectado por una cruenta batalla entre naciones
vecinas. La narración comienza con un tono melancólico y nostálgico, recordando los horrores
presenciados en la infancia y el sufrimiento presente en el pueblo.
El narrador se describe a sí mismo como un ser desposeído y despreciado, una víctima de la
miseria y la violencia que rodea su existencia. La situación en el pueblo es desoladora, con la
élite disfrutando de lujos en la capital mientras la población empobrecida sufre en condiciones
terribles.
El texto sigue la llegada de dos ejércitos enemigos y la inminente batalla que se desarrolla frente
a los ojos del protagonista. La descripción de la violencia y la muerte es cruda y desgarradora,
con imágenes impactantes de la matanza y el caos.
Luego, un ser misterioso y poderoso aparece en la escena, ejerciendo un control sobrenatural
sobre la situación. Se presencia una especie de eclipse, donde la luz del sol y la luna se
encuentran en el cielo, seguido de una masacre masiva por parte de criaturas mutadas.
El protagonista es testigo de atrocidades inimaginables perpetradas por las bestias mutadas
contra los supervivientes del pueblo, incluidas violaciones y asesinatos brutales. El ser misterioso
parece cumplir los deseos más oscuros del protagonista, lo que sugiere una conexión entre
ambos.

El texto concluye con el protagonista experimentando una especie de iluminación sobre su


propia naturaleza malvada y su conexión con el ser divino. Se siente liberado al aceptar su papel
en la destrucción de todo, encontrando una extraña dicha en la extinción.
En general, "El eclipse" es una narración intensa y perturbadora que explora temas oscuros como
la violencia, la desesperación y la maldad inherente en la naturaleza humana. La historia se
adentra en el horror y la desolación de un mundo devastado por la guerra y revela una visión
sombría y nihilista de la existencia.

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