¡A Comer!
Ana Zamorano
En casa somos 7. Mamá, Papá, la abuela, el abuelo, mi hermano Salvador, mi hermana Alicia, y yo.
Yo soy el más pequeñito y mamá es la más grande. Va a tener un bebe.
Todos los días a las dos de la tarde, comemos juntos en la cocina, alrededor de la mesa de madera que
hizo papá. Cuando estamos todos mamá se pone muy contenta.
Papá nos escucha hablar a todos al mismo tiempo.
La abuela nos cuenta del enorme tomate que está creciendo en el jardín.
El abuelo recuerda los tiempos cuando él era un muchachito.
Salvador se escurre de la silla para esconderse bajo la mesa entre nuestras piernas.
Y Alicia hace miles de preguntas. Creo que ella va a llegar a ser la más inteligente del pueblo.
El lunes, mamá llama desde la cocina.
-Antonio, ve y dile a tu padre que venga a comer. Hoy hay sopa de garbanzos.
Encuentro a papá en la carpintería y me dice:
-No puedo ir a comer ahora. Tengo mucho trabajo.
Nos sentamos a comer sin papa.
-¡Ay que pena!- suspira mamá.
El martes, mamá llama desde la cocina.
-Antonio, ve y dile a tu hermana que venga a comer. Hoy hay empanadas.
Encuentro a Alicia con sus amigas Ana Belen y Cristina. Están aprendiendo a bailar sevillanas. La mamá de
Cristina bate palmas para marcar el ritmo.
-No puedo ir ahora- dice Alicia.
Quiero practicar los pasos de este baile porque las fiestas del verano comienzan la semana que viene.
Nos sentamos a comer sin mi hermana.
-¡Ay qué pena!- suspira mamá.
El miércoles, mamá llama desde la cocina.
-Antonio, ve y dile a tu hermano que venga a comer. Hoy hay sardinas.
Encuentro a Salvador jugando al escondite con sus amigos Luis y Manuel, en las ruinas del castillo.Se
están arrastrando entre las viejas piedras.
-¡Shh! dile a mamá que no puedo ir ahora.¡He encontrado el mejor escondite del mundo!- susurra Salvador.
Nos sentamos a comer sin mi hermano.-¡Ay qué pena!- suspira mamá.
El jueves, mamá llama desde la cocina.
-Antonio, ve y dile a la abuela que venga a comer. Hoy hay gazpacho.
Encuentro a la abuela muy ocupada en el huerto y me dice:
-Mi querido Antonin, no puedo ir a comer ahora.Estoy recogiendo los tomates.
Nos sentamos a comer sin la abuela.-¡Ay qué pena!- suspira mamá.
El viernes, mamá llama desde la cocina.
-Antonio, ve y dile a tu abuelo que venga a comer. Hoy hay pollo asado.
Encuentro al abuelo y a sus amigos en la cafetería y me dice:
-Antonito, pequeñín, no puedo ir a comer ahora. No he terminado de contar mi historia.
Nos sentamos a comer sin el abuelo.
-¡Ay qué pena!- suspira mamá.
El sábado nos sentamos todos a la mesa para comer, salvo mamá. La noche anterior mamá fue al hospital
a tener al bebe. Tuvo una niña.
Estoy muy contento de tener una nueva hermanita, pero extraño a mi mama.
-¡Ay qué pena!- digo suspirando como mamá. Todos se rieron y yo también.
El domingo de la semana siguiente, mamá vuelve a casa con la pequeña Rosa. Preparamos los
camarones, los cangrejos, los calamares, los mejillones y el arroz con azafrán para hacer una paella.
A las dos de la tarde nos sentamos todos alrededor de la gran mesa de madera que hizo papá.
Papá hace reír a mamá. El abuelo nos cuenta de mamá cuando era bebe. La abuela dice que va a plantar
una gran calabaza para Rosita.
Salvador se escurre de la silla y se esconde bajo la mesa y Alicia hace miles de preguntas sobre bebés.
-¡Qué maravilla!- suspira mamá.
-¡Que maravilloso es comer todos juntos!
FIN.