DICCIONARIO – EDUCACIÓN
(Gabriela Diker)
Su definición exige superar por lo menos dos obstáculos.
A. La dificultad para distinguir la educación de otras prácticas sociales, tales como socialización,
transmisión, crianza, instrucción, por mencionar sólo algunas de las que más recurrentemente se
utilizan, o bien como sinónimos o como categorías vinculadas entre sí por relaciones de inclusión
imprecisas. Esta indistinción nos confronta sin cesar con el problema de la especificidad de lo
educativo como práctica, relación y acción social y como objeto de estudio.
B. La identificación entre educación y escolarización, construida progresivamente a partir de la
emergencia, en el siglo XVII, de lo que Vincent (1994) llamó la forma escolar de socialización. Esta
identificación obedece no sólo a la descomunal expansión de los sistemas educativos nacionales
que ha convertido a la escuela en la experiencia educativa que toda la población tiene en común
(Diker, 2008), sino también a la extensión de la forma escolar sobre otras esferas de la vida social.
Para definir qué es la educación e identificar cuándo una acción es educativa, la autora presenta tres
operaciones que la componen:
A. Trasmitir, “pasar” un “fondo cultural común”
Acción de transmisión o distribución de un “fondo cultural común” de conocimientos, valores, saberes,
reglas, etc. Esto supone la enseñanza, supone recibir a alguien que no estaba y “pasarle” ese fondo
común de la vida social y cultural.
B. Hacer algo con/de alguien, intervenirlo
Hacer algo con alguien, de alguien o, en términos de Anteno, intervenir, “meterse” con el otro. El resultado
es indeterminado.
C. Orientar o ayudar a sacar algo que alguien ya tiene
Orientar o ayudar a sacar algo que alguien ya tiene, el que se educa “hace algo” con lo recibido.
Esta es su composición general, es la definición genérica de educación. Pero el modo en el cuál se
comprenda al contenido o el sentido de cada operación, da cuenta de diferentes posicionamientos
pedagógicos. Por eso, la autora en cada operación hace mención a posibles maneras de
concebirlas.
La autora dice: “De allí que afirmemos que los efectos de la acción de educar son, a la vez, subjetivos y
políticos”. Seguidamente, entonces, se detendrá a explayar en qué sentido los efectos de la acción
educativa son a la vez subjetivos y políticos.
A. Los efectos subjetivos de la acción educativa
Se destaca el efecto de suplementar, completar una falta constitutiva, operar sobre la indeterminación que
es propia de lo humano. La tradición moderna colocó este efecto en términos de humanización, de
producción de lo humano: “la educación es la empresa de formar un hombre” (Rousseau); “únicamente
por la educación el hombre puede llegar a ser hombre” (Kant); “conviene formar al hombre si debe ser tal”
(Comenio).
B. Los efectos políticos de la acción educativa
Toda vez que se produce mediante la incorporación de los “nuevos” a una cultura común y de su
inscripción en una genealogía, en una historia que es a la vez individual, familiar y social; de allí que, aun
en el registro de la constitución psíquica de los sujetos, la educación constituye un problema de
naturaleza política. Para decirlo en los términos de la sociología, en el mismo movimiento la educación
produce sujetos sociales y socializa, aunque no en los viejos términos durkheimianos, que llamaban a
hacer del niño lo que “la sociedad política en su conjunto y el medio ambiente específico al que está
especialmente destinado” exigen de él, ya que los efectos de la educación se erigen justamente contra el
destino. Basculan siempre entre conservación y cambio, entre lo nuevo y lo viejo, o, en palabras de
Cerletti (2008), entre repetición y novedad. Es con la cultura acumulada transgeneracionalmente que
puede producirse algo nuevo; gracias a esa falla constitutiva de lo educativo tiene lugar la emergencia del
sujeto, ese otro diferenciado por el cual el mundo se renueva.
C. El movimiento de conservación y cambio
Es efecto de la acción educativa exige la puesta en juego de tres condiciones.
D. Las nociones de “responsabilidad”, “relación asimétrica” y “autoridad”
La autora sostiene que ese puede reconocer una responsabilidad educativa para pasar el fondo cultural
por medio de los que enseñan a los recién llegados. También que podemos reconocer una relación de
asimetría por una cuestión de tiempo de los que ya estaban que tienen que ser responsables de esa
intervención en alguien responsablemente, a los que vienen. Por otro lado, reconocer esta relación como
jerárquica (posicionamiento pedagógico); como persona que ya estoy, tengo dominación sobre el otro, o
bien, pensar en una posición más generosa. Por otro lado, dice que se pone en juego una autoridad por
parte de los que ya estamos en el mundo.