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Lectura Denotativa A La Deriva, Horacio Quiroga

Analisis nivel secundario de caracter denotativo sobre la lectura del cuento "A la deriva" del escritor uruguayo Horacio Quiroga.

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I

Trabajo Practico: Lectura denotativa, “A la deriva” Horacio Quiroga.

Aliendes Tiziana

Instituto Manuel Belgrano.

Literatura

22 de junio del 2022


I

Lectura denotativa: “A la deriva” Horacio Quiroga.

Horacio Silvestre Quiroga Forteza, más conocido como “Horacio Quiroga”, nació el 31 de

diciembre de 1878 en Uruguay, específicamente en una ciudad del noroeste, llamada Salto. Fue

diagnosticado con cáncer de próstata terminal luego de sufrir de unos intensos dolores por varios

meses. El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga decidió quitarse la vida tomando cianuro.

Quiroga es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos.

Ha dejado para la posteridad algunas de las piezas más terribles, brillantes y trascendentales de la

literatura hispanoamericana del siglo XX. El escritor abarcaba la poesía, los cuentos y la

dramaturgia.

“A la deriva” es uno de sus cuentos publicados en 1917 en el libro “Cuentos de amor, de

locura y de muerte”. Un cuento sobre un hombre que está desesperado por aferrarse a la vida aún

cuando ya sabe que va a morir. Horacio, como cualquier artista lo haría, expresa sus sentimientos

mediante su arte, la escritura. En la historia, podemos ver reflejada su mala experiencia en

relación a la muerte, el hombre sentía estar rodeado de ella. Su padre falleció cuando él contaba

con tan solo dos meses, cuando, al bajar de una embarcación se le disparó accidentalmente la

escopeta delante de su mejor amigo, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se

suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo. El autor mimetiza

su vida. Podemos interpretar a la selva en donde el hombre -Paulino- vive, como si fuese la selva

misionera en donde Quiroga se asentó entre 1909 y 1916 con su primera mujer, y entre 1932 y

1936 con su segunda mujer. Lo que nos hace asimilarlo con la realidad y a su vez le da un magno

grado de verosimilitud.

El cuento es narrado desde un punto de vista externo, en 3ª persona gramatical y el narrador es

omnisciente, es decir que el narrador sabe lo que hacen y piensan los personajes en todo
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momento, esto podemos demostrarlo en el momento en el que dice: “El dolor en el pie

aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres

fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de

la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de

sed quemante, le arrancó un nuevo juramento…” Al ser omnisciente, el narrador supo cómo se

sentía el personaje “El hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos

habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla…”, un narrador testigo no

podría saberlo, y al ser narrado en tercera persona, no sería capaz de ser un narrador protagonista,

ya que este narra desde la primera persona gramatical. Su tiempo de relato es una progresión

cronológica, debido a que los hechos están contados desde el principio al fin, donde las acciones

no son interrumpidas para contar un hecho anterior y/o posterior. El tiempo de época es

indeterminado, y a su vez poco importante, porque este no es nombrado. El tiempo objetivo, el

que se puede medir a través de los objetos, en este caso es aproximado, aparentemente al

atardecer llegando la noche, ya que el texto nos relata: “El sol había caído ya cuando el hombre,

semi tendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío...”. El tiempo subjetivo es en

relación con el personaje, es decir, el cómo este siente el pasar del tiempo. En el cuento, se

describe al protagonista en un estado de confusión, quién no es capaz de determinar cuánto

tiempo había pasado desde que vio por última vez a su ex patrón Dougald. “El hombre que iba en

ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a

su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso.

¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente…”

El personaje protagonista y único del cuento es el hombre. Un personaje genérico, aquel que

representa el carácter de todo un grupo social a través de sus acciones. Su fuerza antagónica,

aquella que no lo deja cumplir su objetivo -el cual es salvarse de la muerte- es la misma
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naturaleza, es quien, a través del tiempo, la serpiente y la existencia, no lo dejan vivir. Aunque el

hombre tenga esperanza, su final ya estaba escrito.

El tema del cuento podría ser, anteriormente nombrado, “La esperanza del hombre”. La

esperanza, en la actualidad, es tomada como un factor positivo, no obstante, si nos remontamos al

pasado, en la antigua Grecia se creía que la esperanza era un mal, era aquello que los hombres

creían posible, aunque sepan que no resultaría de la forma en la cual pensaban.

El espacio que predomina en el cuento es paisaje. Un espacio donde prevalece la naturaleza y

su grado de importancia es muy alto, ya que es plasmado y sin el no podría haber historia. El

autor nos dio descripciones de este “En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El

hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó

velozmente a la deriva. El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes,

altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros

bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna

muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de

agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin

embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única…”

Como toda obra, “A la deriva” tienes sus propios núcleos narrativos, las acciones que hacen

transcurrir la obra. Como primer núcleo nos encontramos con la mordida de la serpiente, la

primera acción que da inicio a la obra y la invita a continuar y desarrollarse a través de esta.

El segundo núcleo es la confusión, es el estado en el cual entra el hombre al confundir la caña

con agua. Su siguiente núcleo es la desesperación, es cuando el hombre reconoce que no se

encuentra bien y entra en un estado al que intenta aferrarse a la vida, recurriendo así a la

esperanza, la maldad disfrazada de bondad. Su cuarto núcleo es la búsqueda, el querer encontrar

una cura para el veneno de la Yararacusú, cuando se embarca sabiendo aún, que moriría. Y, para
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finalizar con los núcleos, el quinto y último es la muerte, cuando el narrador nos da a entender

que nuestro personaje principal ceso de respirar.

A partir de esto, podemos determinar que el cuento “A la deriva” del escritor uruguayo,

Horacio Quiroga, es perteneciente al género narrativo y, por consiguiente, también ha de serlo en

la literatura.

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