Historia de Roma
Historia de Roma
El último, Procas, deja dos hijos, Numítor y Amulio. Numítor, el mayor y heredero
legítimo, es derribado por Amulio, que relega a la hija de aquél, Rea Silvia, entre las Vestales.
A pesar de esta precaución, Rea Silvia, fecundada por Marte, tiene dos gemelos, Rómulo y
Remo. Amulio manda abandonarlos en las aguas del Tíber. Amamantados por una loba, los
gemelos sobreviven y, cuando son mayores, matan a Amulio y devuelven el poder a Numítor,
que les concede, para establecer allí una ciudad, el lugar mismo en que habían sido recogidos
del río, la colina del Palatino.
Así, según esta leyenda, los romanos conectaban su origen con el más prestigioso mito
griego, la guerra de Troya, por lo que, en ocasiones, los poetas llaman a Roma la Nueva Troya.
Tras matar a su hermano, Rómulo se ocupa en edificar la ciudad. La leyenda dice que
la fundación tuvo lugar el 21 de abril del 753 a. C.
Desde el siglo X a.C., el suelo romano vio constituirse una serie de aldeas, colonias
latinas que pretenden hacer frente a la expansión etrusca.
Desde fines del siglo VIII se opera una transformación capital en la vida de las aldeas
romanas: el paso del aislamiento a la vida federativa. Siete de las aldeas situadas en el suelo
romano se agrupan en la federación del Septimontium, que se mantendrá hasta la conquista
etrusca, a mediados del siglo VII a.C. Esta federación crea una organización centralizada: un
rey elegido vitaliciamente, una Asamblea, un Senado y un ejército.
A mediados del siglo VII a.C. los etruscos llegan al Lacio. La conquista etrusca representa
para el Lacio una inmensa y súbita aportación de civilización: el paso de la vida de tribu a la
vida urbana, la sustitución gradual de la vida pastoral por la agricultura, la construcción en
piedra, etc. De las humildes aldeas diseminadas sobre las colinas romanas, los reyes etruscos
hicieron una ciudad en el sentido material de la palabra y crearon un Estado centralizado. Los
latinos daban tradicionalmente a su río el nombre de Rumón; la ciudad creada por los etruscos
será la ciudad del río, Roma.
Tras continuas luchas con los pueblos vecinos, en el año 264 toda la Italia peninsular
reconoce la hegemonía romana. Una vez conseguida la unificación de la península italiana,
Roma se lanza a la conquista del Mediterráneo, guerreando contra los cartagineses en el
Mediterráneo occidental (Guerras Púnicas) y contra los macedonios en el Mediterráneo
oriental. Con la victoria sobre estos dos enemigos Roma se convirtió en
dueña del Mediterráneo.
La Monarquía
Esta página iría desde los inicios de una civilización por el 2000 AC hasta la caída de la
monarquía. Se vería tanto los aspectos históricos como sus variantes mitológicas
empezando con su conexión con Troya y con Eneas (la Eneida) pasando por su
fundación por dos hermanos Rómulo y Remo (amamantados por una loba, símbolo de
Roma), además de las luchas con sus vecinos por la supremacía (el rapto de las sabinas,
como lucha con los sabinos.
Posteriormente veríamos las luchas que sostienen con sus vecinos y como se instaura
una dinastía etrusca que lanzara a Roma como pequeña potencia de la zona del Lazio.
Acabar esta dinastía etrusca con Tarquinio el soberbio último de los siete reyes que
pondrá punto final a la monarquía en Roma. Esta deja como legado no solo la forma
religiosa o la estructura del idioma sino un pequeño imperio que ayudarían a la posterior
expansión.
La República
La republica que nace como una reacción de la aristocracia contra la influencia de los
etruscos y como un pacto entre el pueblo y los patricios.
Primero habrá una serie de guerras contra la ciudad de Veyes (etruscos)
posteriormente contra los Volscos para por fin aparecer los Galos que llegaran a las
puertas de Roma.
Tras este ataque surgirán grandes personajes como Camilo capaces de reconstituir
Roma todavía más potente. De todas formas seguirán eternas guerras con los
samnitas que marcaran el carácter de Roma.
Posteriormente ya entramos de lleno en las guerras punicas y como una potencia en
auge que era Roma se enfrenta a la potencia de la época que era Cartago y como de
cada guerra consiguió ventajas con su particular perseverancia y en especial la de su
clase dirigente.
Al final veremos como la expansión de Roma lleva a una crisis del sistema político que
no estaba preparada para la administración de un imperio y que dará a un nuevo
sistema original que será el Imperio.
El Imperio
Tenemos que esta forma original de gobierno como mezcla de formas republicanas y monárquicas
dará a Roma su forma adecuada para la administración de su imperio.
Pero no es periodo cerrado sino que se divide en el alto imperio donde se consolida el sistema y da
sus gobernantes de máximo esplendor(los cinco buenos emperadores) sino que tenemos también el
bajo imperio donde se acentuaran tras un periodo de crisis las formas absolutistas y posteriormente la
introducción del cristianismo que cambiara un elemento constitutivo de Roma, la religión, acabando
con la decadencia final.
Es el trabajo inicial de esta web y por lo tanto el mas extenso y completo.
Tras la caída de Roma no solo hay un proceso político sino uno socio-
económico como es la génesis del Feudalismo.
Veremos la política del momento y como sucesivas alianzas entre
bárbaros y la influencia de Bizancio conformaran el occidente pero
como este evolucionara en un sentido diferente del que el mundo
antiguo hubiera ido para acabar en máxima ruptura con la entrada de
los musulmanes y la ruptura del comercio marítimo y el cierre en el
continente que ello supone y que afectará a la evolución del
Feudalismo como un nuevo sistema socio-económico.
Fundación de Roma.
Los orígenes remotos de la ciudad de Roma, se pierden en la leyenda; siendo seguramente
anteriores al año 754 a.C. en que ulteriormente las autoridades romanas fecharon su fundación.
Del mismo modo, siendo improbable que su fundación haya surgido de una acción explícita
y deliberada, las tradiciones romanas posteriores adornaron su surgimiento con diversas
leyendas, recogidas especialmente por el historiador romano Tito Livio, que vinculan el
origen de Roma a un linaje de dioses y héroes.
Según la leyenda de los orígenes de Roma, un hijo del héroe troyano Eneas, (hijo de Marte, el
dios de la guerra y de una princesa latina), Ascanio, había fundado sobre la orilla derecha del río
Tíber la ciudad de Alba Longa; ciudad latina sobre la cual reinaron numerosos de sus
descendientes, hasta llegar a Numitor y su hermano Amulio. Este último destronó a Numitor; y
para evitar que tuviera descendencia que pudiera disputarle el trono, condenó a su hija Rea
Silvia a permanecer virgen como vestal, sacerdotisa de la diosa Vesta.
Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Remo y Rómulo.
Por ese motivo, al nacer los mellizos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta, la cual
encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca de la desembocadura del Tiber en el mar;
siendo recogidos por una loba que se acercó a beber, y que los amamantó en su guarida del
Monte Palatino, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor cuya mujer los crió.
Cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono de Alba Longa, y
decidieron fundar, como colonia de Alba Longa, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en
donde habían sido amamantados por la loba; y ser sus Reyes.
Cerca de la desembocadura del Tíber existían las siete colinas: los montes Capitolio, Quirinal,
Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar
donde fundar la ciudad; y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza
etrusca. Mientras sobre el Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de
las colinas sólo vió seis. Entonces, Rómulo, con un arado trazó un recuadro en lo alto del monte
Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que mataría a quien lo traspasara.
Despechado, su hermano Remo cruzó despectivamente la línea, ante lo cual su hermano
le dió muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma. Según la versión
de la historia oficial de Roma antigua, eso había ocurrido en el año 754 a.C.
La imagen de la llamada loba
capitolina - en referencia al otro
Monte cercano, el Capitolio -
amamantando a los mellizos, es
el símbolo de la ciudad de
Roma. Se trata de una escultura
en bronce, que se considera de
origen etrusco, datada
alrededor del año 470 a.C., que
se conserva en el Museo
Capitolino de Roma; y a la cual
Dante alude en su “Divina
Comedia”.
En el monte Capitolio se
encuentra lo que se considera
el centro de la moderna ciudad
de Roma, donde está el
monumento al Rey Vittorio
Emmanuele (llamado
Imagen reproducida de http://www.dearqueologia.com popularmente “Il Vittorino“); y
Se considera que los mellizos fueron agregados a la escultura alberga la Piazza del
varios siglos después. Campidoglio (campo de olivos),
a la cual se llega por una
escalera muy peculiar, obra de
Miguel Angel y donde se
encuentra la estatua ecuestre
del Emperador filósofo de la
Roma antigua, Marco Aurelio.
Sobre la colina del Quirinal, se encuentra actualmente el palacio sede del Gobierno italiano,
conocido como Palacio del Quirinal.
Otra leyenda ligada a la fundación de Roma, es la del rapto de las sabinas. Según ella, los
primeros pobladores de Roma deseaban casarse con unas jóvenes de la tribu de los Sabinos, que
habitaban sobre la cercana colina del Quirinal; pero sus padres se opusieron. Remo invitó a las
familias sabinas a una fiesta religiosa en Roma, en cuya oportunidad las jóvenes sabinas fueron
raptadas; lo que determinó a los sabinos a desafiar a los romanos a una guerra, que no pudo
llevarse a cabo porque las sabinas se interpusieron entre ambos bandos.
En
los hechos, las colinas cercanas a la desembocadura del Tíber habrían contado con diversas aldeas latinas
desde bastante tiempo antes de la época en que la leyenda ubica la fundación de Roma; las cuales
probablemente terminaron creciendo hasta integrarse en una única ciudad. Hacia el siglo VII a.C., la
expansión etrusca en la zona del Lacio las colocó bajo una dominación no demasiado opresiva, lo cual queda
de manifiesto por la presencia de los reges etruscos, pero que impulsó el predominio de las costumbres, la
cultura y la economía de los etruscos.
A pesar de que conforme a la leyenda Roma habría sido fundada como una colonia de la latina
Alba Longa, la originaria población latina fue integrada rapidamente con muchas personas de
origen etrusco; lo que llevó a que rapidamente se haya convertido en una importante plaza
industrial y comercial cuyo trazado, arquitectura, monumentos y otros elementos, tuvieran afinidad
con la cultura etrusca.
Ir al principio
La época de los reges y la expansión romana en el Lacio.
Siguiendo el modelo de todas las primitivas ciudades itálicas, la forma política inicial en la
Roma antigua, fue la de una república de base aristocrática, gobernada por un rex vitalicio, pero
electivo. La tradición le adjudica haber tenido siete, los cuatro primeros latinos, y los tres últimos
etruscos: Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio, Anco Marcio, Tarquino el Antiguo, Servio Tulio y
Tarquino el Soberbio.
Bajo los reinados de Tulio Hostilio y de Anco Marcio los romanos conquistaron su ciudad madre
de Alba, y fundaron la ciudad-puerto de Ostia en la desembocadura del Tíber; que actualmente
continúa siendo la puerta marítima de Roma.
La conquista de Alba también fue presentada bajo la forma de una leyenda, conforme a la cual,
en vez de ir a la guerra, los pobladores de Roma y de Alba decidieron que la rivalidad entre
ambas ciudades fuera resuelta mediante un combate entre tres guerreros por cada bando. Por
Alba pelearon tres hermanos llamados los Curiacios, y por Roma otros tres hermanos llamados
los Horacios. Los Curiacios dieron muerte a dos de los Horacios; pero el tercero, simulando huir,
logró separarlos y matarlos uno a uno. Lo cierto es que la ciudad de Alba fue arrasada
totalmente por los romanos, que incorporaron a sus habitantes como ciudadanos de Roma.
Bajo el régimen de los reges Roma alcanzó un importante desarrollo. Habitada por
campesinos latinos que cultivaban tierras en sus proximidades, pronto fueron asimilados e
integrados en la ciudad los pueblos vecinos, principalmente sabinos; y seguramente la población
latina originaria quedó posteriormente bajo la hegemonía de etruscos a consecuencia de su
expansión en el centro de la península italiana; los cuales aportaron otras actividades,
especialmente en la industria y la artesanía, y en el comercio y la navegación, así como
costumbres más refinadas.
Durante los reinados de sus tres últimos reges, que fueron de origen etrusco, Roma consolidó
su dominio sobre la zona del Lacio. Luego que Roma hubiera ido abarcando las colinas
cercanas, ocupando el Capitolio donde se construyeron los principales templos, y el Quirinal que
habitaran los sabinos, el rex Servio Tulio rodeó todo el territorio de las colinas con una muralla
de piedra, dando origen a que Roma fuera designada como “la ciudad de las siete colinas”.
El período etrusco de Roma se destacó además por la realización de grandes obras públicas,
especialmente la construcción de la cloaca máxima, que drenando los pantanos existentes en
los valles situados entre las colinas, permitió rellenarlos y hacerlos habitables. También en esta
época fueron construídos numerosos templos en la zona del monte Capitolio, cercano al valle
que más tarde sería la sede del Foro romano cuyas ruinas se encuentran actualmente a sus
pies.
De cualquier manera, con el paso del tiempo se fue acentuando la influencia política y
económica de los “extranjeros”, sobre todo etruscos; suscitándose un creciente antagonismo con
los patricios latinos.
Según las crónicas de historiadores antiguos, como Dionisio de Halicarnaso y Tito Livio,
cuando su muerte puso fin al reinado de Anco Marcio, fue elegido como su sucesor un etrusco
que había alcanzado gran prestigio y éxito, que asumió su reinado con el nombre de Tarquino el
Soberbio. Según las mismas crónicas, Tarquino impulsó la conquista romana de las comarcas
del Lacio; con lo cual incorporó un territorio de importante riqueza, convirtiéndose Roma en un
gran centro comercial de industrial, incluso en el comercio marítimo ya que sus naves
transportaban mercaderías a Córcega, Sicilia, e inclusive Cartago y a las ciudades de Grecia.
Aunque en realidad, el reinado de Tarquino el Soberbio transcurrió seguramente en forma
contemporánea con la declinación del poder etrusco; de donde resultó el surgimiento de la
influencia romana en los territorios antes dominados por ellos.
Ello aportó a Roma grandes riquezas. Los reges comenzaron a emplear en sus actividades
costumbres de gran ceremonial; en Roma se levantaron palacios y se ejecutaron importantes
obras públicas. El área comprendida entre los montes Palatino y Capitolio, en que se habían
instalado preferentemente los etruscos, se convirtió en un gran centro de comercio e industria.
Hacia los fines del siglo VI a.C., la dominación etrusca sobre Roma comenzó a declinar, como
consecuencia del debilitamiento del poder etrusco a causa de los ataques e invasiones de los
pueblos de la galia cisalpina en el valle del Pó.
Lo cierto es que, probablemente a consecuencia del debilitamiento del poder etrusco, en el 509
a.C. los jefes de las gens latinas de Roma lograron expulsar la dinastía etrusca; y establecieron
lo que se denomina como la república patricia.
Ir al principio
La estructura social y política de la ciudad romana a partir de la época de los reges, estaba
compuesta por una reunión de gens (la unidad social inmediatamente superior a la tribu), cuyos
jefes integraban un Senado que dirigía el nombramiento del rex; el cual a su vez procedía a
designar los integrantes del Senado cuando surgía una vacante.
Cada una de las gentes estaba encabezada por una familia de antiguo origen latino, en torno a
la cual se agrupaban numerosas otras familias más recientes, todas las cuales se consideraban
ligadas por los lazos de provenir de un antepasado común, lo que implicaba una comunidad de
religión familiar; y se colocaban bajo la protección de la gens, que asumía el nombre de quien se
consideraba el primero de sus ancestros, el pater.
Las gentes conformaban el grupo de los patricios (aquellos que descienden de un mismo pater);
únicos a los cuales estaba permitido rendir culto a Júpiter, cuyo jefe integraba el Senado, y entre
cuyos miembros el rex escogía los funcionarios del Estado.
El fundador del linaje de la gens era un personaje tradicional, tenido como un héroe, al que se
designaba como el genio; cuyo nombre se integraba al nombre de las personas. En Roma, cada
persona tenía un nombre compuesto de tres términos, como Cayo Julio César: el primero era su
nombre personal individual, el segundo el de la gens a que pertenecía, y el tercero el de su
familia directa.
Además de los miembros patricios o nobles de la gens, ésta se integraba con los clientes;
quienes dependían de los patricios aunque tenían la condición de hombres libres, estaban bajo
su protección, y tenían la obligación de servirles, acompañarlos a la guerra y prestarles
obediencia, a cambio de lo cual los nobles debían proveer a su subsistencia y defenderlos. De
tal manera, el poderío y prestigio de cada familia noble estaba en función de la mayor cantidad
de clientes con que contara.
Desde un punto de vista jurídico, los nobles y sus clientes integraban el populus romano como
ciudadanos; es decir, poseían el derecho a tener bienes, y a contraer matrimonio, engendrando
en consecuencia hijos legítimos que les sucedieran y heredaran esos bienes y derechos.
La estructura de las gentes perduró en Roma mucho más allá de la época de los reges,
existiendo algunas muy importantes - como la gens Julia - de la cual salieron grandes personajes
de la historia romana.
La autoridad política en que residía la suma del poder constitucional del Estado romano, como
representante del populus era el Senatus o Senado. Por tal motivo, tradicionalmente las leyes
romanas eran encabezadas con las letras S.P.Q.R., iniciales de “Senatus populus que romanus”,
expresión latina traducible por “El Senado y el pueblo romano”. El término senatus alude a la
edad avanzada, la senectud, de sus integrantes.
El Senado estaba integrado en forma vitalicia por los jefes de las familias patricias, alrededor de
300, por lo cual era la máxima expresión, a la vez, del poder político y económico de la
aristocracia de Roma.
En el Senado se discutían todos los asuntos importantes para el Estado romano; y de hecho era
el que gobernaba, ya que si bien las leyes debían se aprobadas por los comicios éstos
solamente podían aceptar o rechazar lo que proponía el Senado; y su influencia sobre los
cónsules era manifiesta.
En los hechos, todas las grandes cuestiones y decisiones de la historia de Roma, fueron tratadas
y resueltas por el Senado; de manera que los grandes lineamientos de la política romana fueron
determinados generalmente por el patriciado.
Cuando el régimen constitucional de los reges fue sustituído en la república patricia por el de
los cónsules, estos funcionarios recibieron el mismo grado de autoridad suprema que aquellos
tenían: el “imperium”, aunque delimitado por la duración anual de su mandato y por el hecho de
ser compartido entre los dos magistrados.
En principio, la idea de asignar igual autoridad en las mismas materias a dos magistrados no
parece que fuera acertada; ya que la exigencia de que ambos coincidieran facilmente resultaría
en una inoperancia no compatible con los intereses de gobierno del Estado, ni tampoco la
posibilidad de que cualquiera de ellos dejara sin efecto lo que el otro decidiera. Los cónsules
ejercían autoridad fundamentalmente en materia judicial y militar; con lo cual, en los hechos,
normalmente actuaban cada uno por su lado, de manera que la potestad de cada cónsul de
oponerse a lo resuelto por el otro raramente era ejercida.
Desde los inicios de la organización de las instituciones de gobierno en Roma, la fuente última
de legitimidad de sus magistraturas residía en las asambleas llamadas comicios.
Inicialmente, existieron los comicios curiados. Estaban integrados exclusivamente por los
patricios; únicos que, por revestir la titularidad de la civitas, ser ciudadanos, tenían derecho a
intervenir en la resolución de los asuntos de la ciudad y del Estado.
Las curias eran una circunscripción militar, a la vez que territorial. Cada curia debía proveer al
ejércido 100 soldados de infantería y 10 a caballo. El ejército se componía, en consecuencia, de
3000 soldados infantes y 300 caballeros, organizados en legiones; a partir del cual Roma
comenzó su prolongada historia de acciones guerreras.
De acuerdo con los preceptos religiosos, los comicios curiados solamente podían reunirse en los
dias fastos señalados por los cónsules, cuando los augures determinaban que podrían
inaugurarse.
Los comicios centuriados surgieron a consecuencia del proceso constitucional que llevó a la
caída de los reges; para cuando la participación de la plebe en el ejército había llevado a que
constituyera una asamblea en que participaban tanto patricios como plebeyos. Su nombre
derivó, consecuentemente, de que el ejército se componía de centurias, a cada una de las
cuales se asignó un voto.
Los comicios centuriados — que no estaban condicionados a reunirse conforme a los preceptos
religiosos — paulatinamente asumieron las atribuciones más acordes con su integración militar;
especialmente lo relativo a la guerra y la paz, y a la aprobación de leyes de importancia para el
Estado; en tanto que los comicios curiados fueron quedando solamente a cargo de los temas de
índole religiosa.
En la época de Servio Tulio se introdujo en los comicios centuriados una reforma, estableciendo
el llamado voto censitario; mediante el cual el número de votos se ajustaba según la riqueza. De
modo que a partir de ello - y durante alrededor de 700 años - los comicios curiados, que
constituían el fundamento de la legitimidad de las autoridades romanas, fueron dominados por
los económicamente más dotados.
La reforma de Servio Tulio apuntó a debilitar el poder político de la antigua nobleza formada
por el patriciado de origen latino y agrícola, otorgando preeminencia a los nuevos pobladores de
origen “extranjero”, mayoritariamente comerciantes e industriales de origen etrusco; pero al
mismo tiempo excluía a los plebeyos no pudientes de toda incidencia en las decisiones de los
comicios centuriados.
Además de una unidad económica — puesto que el pater familias disponía de todo el patrimonio
familiar a su exclusivo arbitrio — la familia romana era igualmente una unidad religiosa, fundada
en el culto a los antepasados, los manes. El fuego sagrado que simbolizaba la tradición religiosa
familiar, debía arder permanentemente en el altar de los dioses donde se ofrendaba el pan y el
vino durante los cultos domésticos.
Adicionalmente a los manes, la familia romana rendía culto a los lares y a los penates; espíritus
guardianes de los campos cultivados y de las despensas.
La religión doméstica era la que determinaba el vínculo familiar, haciendo que la mujer al
casarse debiera abandonar la de su familia, para adoptar la de la familia de su marido, dejando
de pertenecer a la familia de sus padres y hermanos.
Aparte de las religiones familiares y de las gentes, exisía la religión oficial del Estado romano,
que era común para todos los ciudadanos. Era una religión politeísta y antropomórfica, en cuanto
contaba con diversos dioses a los que se asignaba forma humana.
La religión originaria de los pueblos itálicos era sumamente primitiva; por lo cual, además de la
importante influencia etrusca, la religión romana recibió una gran influencia griega por medio del
contacto con la civilización de las ciudades de la Magna Grecia; dando lugar a la adaptación de
sus mitos y leyendas.
Júpiter — el equivalente romano del Zeus griego, que siendo dios del cielo, del aire y del trueno,
ocupaba en nivel superior entre todos los dioses.
Juno — esposa de Júpiter con quien compartía el reinado sobre los dioses; equivalente
por tanto a la Hera de los griegos.
Marte — dios de la guerra que, según la leyenda romana, había sido el padre de los
mellizos Rómulo y Remo; por lo cual se le consideraba protector de la ciudad y origen de
las virtudes guerreras y viriles de los romanos.
Vesta — diosa del hogar ciudadano, y por tanto protectora del espíritu tradicional de las
familias, por lo cual cada familia tenía en su casa un santuario de Vesta con un fuego
sagrado siempre encendido (de donde proviene, precisamente, la palabra “hogar”). Seis
sacerdotizas vírgenes tenían a su cargo preservar el culto de Vesta y conservar en su
templo principal el fuego siempre encendido. Estas sacerdotisas eran elegidas entre las
hijas de las familias romanas más ilustres, debiendo servir como tales durante 30 años
en que debían guardar castidad; por cuanto de violar ese voto o descuidar el fuego
sagrado, eran condenadas a ser enterradas vivas.
Juno — dios que tenía la facultad de conocer tanto el pasado como el porvenir, por lo
cual era representado con una cabeza de dos caras; guardián de las puertas de la
ciudad y de aquellas de las casas de los romanos. En su templo las puertas se abrían en
tiempo de guerra y se cerraban en tiempo de paz, a causa de una leyenda conforme a la
cual el dios podría salir del templo que habitaba si era necesario para proteger las
puertas de la fortaleza romana. El nombre de Jano es origen de la designación del mes
de Enero, en latín Januarium, trasuntado en muchos idiomas como en January y
Janeiro; porque se le atribuía también ser el dios de todo lo que se iniciaba.
Neptuno — dios de las aguas y el mar, representado portando un tridente con el cual
pescar.
Mercurio — dios del comercio, representado con los pies sobre una rueda alada.
La República consular.
Aunque no existen casi elementos documentales que permitan establecer con cierta
objetividad el proceso que determinó la caída de la reyecía en la Roma primitiva; ocurrida
aproximadamente hacia fines del siglo VI a.C., luego de haber conducido el surgimiento y la
expansión de Roma durante un siglo y medio; cabe suponer que ello haya sido resultado del
enfrentamiento político de la antigua nobleza patricia y agraria de origen latino, con los
ascendientes sectores más modernos, de origen principalmente etrusco.
El régimen de los reges fue sustituído por la república de los Cónsules, igualmente electos en los
comicios, pero cuyo mandato solamente duraba un año; pero aunque este sistema republicano
rigió durante cinco siglos, hasta que Augusto inauguró el Imperio, su sistema constitucional tuvo
un evolución marcada por numerosas reformas en gran medida resultantes de importantes
luchas civiles.
La nueva República Consular romana, que aparentemente había sustituído un rex por dos
cónsules, en realidad lo sustituyó por el Senado. En términos constitucionales modernos, se
debilitó enormemente el “poder ejecutivo”, para otorgar la autoridad al Senado.
El Senado, integrado por los jefes de las antiguas gentes, era representativo de la oligarquía
patricia. Pero se evidenció incapaz de gobernar eficazmente, y sobre todo, de defender la ciudad
contra sus numerosos enemigos. La ciudad que los siete reges habían hecho crecer, expandirse
y enriquecerse durante un siglo y medio, ya ni figuraba como centro económico de trascendencia
en el área del mar Mediterráneo, medio siglo después de implantarse el consulado y el
predominio senaturial.
El historiador romano Polibio, recogió el texto de un Tratado entre Roma y Cartago, suscrito en
el primer año de la República Consular, por el cual Roma renunciaba a navegar y comerciar en
todo el Mediterráneo oriental en beneficio de la colonia de origen fenicio; tan sólo a cambio del
compromiso cartaginés de no interferir en la zona del Lacio. Un Tratado que evidenciaba la
necesidad de Roma de renunciar a sus ambiciones de desarrollo marítimo, ante la urgencia de
atender las rebeliones en sus territorios próximos, comprometiendo a los cartagineses a no
intervenir. Aunque la Historia determinaría que llegado su momento, Roma volvería a ocuparse
de Cartago.
Al debilitamiento político y militar de Roma, sucedió de inmediato una rebelión de los pueblos
etruscos, que invirtió los términos del dominio, quedando Roma bajo el dominio etrusco durante
algunos años; aunque a principios del siglo V a.C. Roma había recuperado su independencia.
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La República consular tuvo una vida política interna pautada por la oposición entre la
oligarquía patricia de origen latino, y los llamados “plebeyos” — es decir, los que no pertenecían
a las gentes tradicionales — mayoritariamente de origen etrusco. Ello fue agravándose a medida
que se sucedían las guerras infructuosas.
Se formó una conjunción entre los plebeyos adinerados y los más desposeídos; sobre la base de
postular leyes que aliviaran la situación de los deudores (que por las normas vigentes caían en la
esclavitud) y para restablecer el poder político de los antiguos comicios, debilitados frente al
Senado.
La elección de los tribunos de la plebe era realizada por una asamblea distinta de los comicios
curiados y de los comicios centuriados, los comicios por tribus o comicios tribados; donde no
pesaba el voto censitario ni la necesidad de autorización ni de rituales religiosos para reunirse.
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El decenvirato.
El continuo incremento de poder político de los plebeyos frente a los patricios romanos,
permitió que en el año 462 a.C., el tribuno Terentilio Arsa propusiera una ley limitando los
poderes de los cónsules; lo cual desató una grave crisis política que se prolongó por más de una
década.
Los primeros decenviros cumplieron su misión en un año; formulando lo que se conoce como
la Ley de la X Tablas. Sin embargo, el espíritu componedor de su propuesta terminó por
desagradar a todos los bandos; tanto por la eliminación de los poderes del patriciado como por la
de las magistraturas plebeyas.
Descontentos patricios y plebeyos con la labor de las decenviros, aunque persistiendo sus
diferencias, acordaron abolir el decenvirato; aprovechando la circunstancia de la derrota de los 8
decenviros que comandaban a las legiones romanas en la guerra contra los sabinosy ecuos, en
el año 449 a.C. Dando comienzo a una práctica que Roma volvería a presenciar, las legiones se
sublevaron, marcharon sobre Roma y abolieron el decenvirato restableciendo la constitución
anterior.
De todas maneras, la obra legislativa civil y penal realizada por el decenvirato perduró en
Roma durante siglos; pasando a constituir el fundamento de su ordenamiento jurídico y social
que constituye la esencia del legado de Roma a la civilización occidental.
Mientras los ataques externos se atenuaron y casi desaparecieron en la segunda mitad del
siglo V a.C., las disidencias políticas internas siguieron pautando la historia de Roma.
En el 444 a.C., el tribuno Canuleyo propuso derogar la ley que prohibía el matrimonio entre
patricios y plebeyos; al tiempo que otros reclamaban que los plebeyos también pudieran ser
nombrados cónsules.
El patriciado, que dominaba en Senado, prestó aprobación a la lex canuleya, que por otra parte
permitía a los patricios acceder a las riquezas de muchos plebeyos mediante el matrimonio. Se
esperaba que esa concesión llevara a retirar la pretensión plebeya de acceder al consulado; pero
no fue así. De modo que, en algunas oportunidades, el Senado permitió que en vez de dos
cónsules se eligieran tres tribunos militares, investidos de consulari potestate (potestad consular);
pero los plebeyos insistían en designarlos todos los años.
Finalmente, Roma debió atender los acuciantes problemas militares, al estallar una sucesión de
guerras, que incluse llevaron a la destrucción de la ciudad; aunque culminaron en su total
predominio sobre el territorio peninsular italiano.
753 a.J.C. Según la leyenda , Rómulo funda Roma
753-509 a.J.C. Época de la Monarquía
509-27 a.J.C. Época de la República
c 509 a.J.C. Tratado de Roma y Cartago
445 a.J.C Se permiten los matrimonios entre patricios y plebeyos por la
Leix Canuleia
c. 450a.J.C. Leyes de las XII tablas
406-396 a.J.C Victoria sobre la etrusca Veyes
367-366 a.J.C Lex Licinia-Sextia
336 a.J.C. Anexón de los pueblos del Lacio tras las guerras latinas
296 a.J.C Acuñación de monedas de plata
287 a.J.C. La Lex Hortensia ratifica la validez de los plebicitos
285-282 a.J.C. Dominio romano en la Italia central
282-272 a.J.C. Guerra de Tarento
280-279 a.J.C. Derrotas a Pirro en Heraclea y Ausculum
275 a.J.C. Victoria sobre Pirro en Benevento
272 a.J.C. Dominio romano en el sur de Italia
264-241 a .J.C Primera guerra púnica
260251 a.J.C. Derrota de los cartegineses en la batalla naval de Mila
238-217 a.J.C Victoria romana en las islas Égates: Cartago renuncia a
Sicilia
226 a.J.C Cartago invade Hispánia
219 a.J.C Tratado del Ebro entre Roma y Cartago
216 a.J.C. Anibal toma Sagunto y se inicia la segunda guerra púnica
207-206 a.J.C. Cartago pierde Hispánia
200-190 a.J.C. Conquista del valle Po
192-188 a.J.C. Guerra contra Atioco III
171-168 a..J.C. Macedonia pasa a ser provincia romana tras la tercera
guerra macedónica
167 a.J.C. Supresión del impuesto directo sobre los ciudadanos
romanos
149-146 a.J.C. Tercera guerra púnica
136-132 a.J.C. Primera guerra de los esclavos
133 a.J.C Tiberio Graco propone la reforma agraria y es asesinado
120 a.J.C. Se legisla el voto secreto
113-101 a.J.C Guerra contra cimbrios y teutones
107 a.J.C. Se acepta en el ejército a todo voluntario sin distinción de
rango social
103-102 a.J.C. Segunda guerra de los esclavos
91-98 a.J.C Levantamientos itálicos; guerra civil
82-79 a.J.C. Dictadura de Sila; reformas
73-71a.J.C. Espartaco encabeza la tercera guerra de los esclavos
70 a.J.C. Consulado de Pompeyo y Craso
60 .J.C. Primer triunvirato: Pompeyo, Craso y Cesar.
58-51 a.J.C. César conquista las Galias
52 a.J.C. Anarquía en Roma
49-46 a.J.C. Guerra civil entre César y Pompeyo; victorias de César en
Zela y Tapso
43 a.J.C. Segundo triunvirato: Antonio, Lépido y Octaviano
40 a.J.C Tratado de Brindisi; partición del imperio: Oriente, Occidente y
África
32-30 a.J.C Antonio y Cleopatra se enfrentan a Roma, Egipto se
convierte en provincia romana
27 a.J.C.-476 d.J.C. Época del imperio
9 d.J.C. Frontera en el Rin
14 Muerte de Octavio Augusto
14-68 Dinastía Julia Claudia
14-37 Tiberio emperador
37-68 Reinados de Calígula (37-41), Claudio(41-54) y Nerón (54-68)
64 Incendio de Roma, persecución de los cristianos
68-69 Reinados de Galba, Viterio y Otón
69-96 Dinastía Flabia
69-79 Vespasiano emperador
70 Tito conquista y destruye Jerusalén
79 Pompeya y Herculano son destruidas por la erupción de Vesubio
79-96 Tito y Domiciano
96-192 Dinastía Antonina
96 El senado proclama emperador a Nerva
98-192 Le suceden a Trajano, Adriano, Antonio Pio, Marco Aurelio y
Cómodo
161-165 Guerra contra los partos
193-235 Dinastía de los severos
193-211 Septimio Semero, emperador
211-284Carcalla, Heliogábalo, y Alejandro Severo
212 Concesión de la ciudadanía romana a todos los hombres libres del
imperio
235-284 Época de la anarquía militar
284-305 Diocleciano y la tetrarquía
306-337 Constantino I ,emperador
313 El edicto de Milán legaliza el cristianismo
337-361 Reinado de Constancio
378 Derrota de Valente frente a los visigodos en la batalla de
Andrinópolis
380 Con el edicto Tesalónica, el cristianismo pasa a ser la religión
oficial del imperio
391 Prohibición de todos los cultos paganos
395 Teodosio I el Grande divide el imperio en Oriente y Occidente
475-476 Rómulo Augusto es destronado por los bárbaros; fin del
imperio romano en Occidente.
CRONOLOGÍA CULTURAL DE ROMA