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Autorretrato: Historia y Actividades para Niños

El documento habla sobre la historia y evolución del retrato pictórico. Explica que los primeros retratos datan de la antigua Egipto y que en la Edad Media empezaron a retratar a la clase burguesa emergente. En el Renacimiento, el retrato privado se convirtió en un género independiente practicado por muchos grandes maestros como Da Vinci, Tiziano y Rafael. Más tarde, en el Barroco y Rococó, los retratos adquirieron importancia para afirmar el estatus

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Autorretrato: Historia y Actividades para Niños

El documento habla sobre la historia y evolución del retrato pictórico. Explica que los primeros retratos datan de la antigua Egipto y que en la Edad Media empezaron a retratar a la clase burguesa emergente. En el Renacimiento, el retrato privado se convirtió en un género independiente practicado por muchos grandes maestros como Da Vinci, Tiziano y Rafael. Más tarde, en el Barroco y Rococó, los retratos adquirieron importancia para afirmar el estatus

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EXPRESIÓN VISUAL

UNIDAD 3 DIBUJO

Temas Retrato pictórico, caracterización


y composición del retrato

Lcda. Julia Coronado Pin


INICIO DE ACTIVIDAD

3.2.7 El retrato pictórico


3.2.8 Caracterización y composición en el retrato
OBJETIVO

Aprende las bases del dibujo de la figura humana y conoce la historia y


tradición del retrato
EXPRESIÓN VISUAL

UNIDAD 3 DIBUJO

Tema 3.2.7 El retrato pictórico

Lcda. Julia Coronado Pin


El retrato pictórico
El relato de la historia del arte se ha construido en torno a la pintura. Entre los
retratos más antiguos de gente particular, que no fueran reyes ni emperadores, son
los retratos funerarios que han sobrevivido en el clima seco del distrito de Fayum en
Egipto. Son los únicos retratos de la era Romana que han sobrevivido hasta nuestros
días, aparte de los frescos.
En la Edad Media, en la pintura como en la escultura, no hubo auténticos retratos
hasta el surgimiento de una cierta clase burguesa en la Baja Edad Media. El más
antiguo retrato fisonómico de la Edad Media se cree que fue el retablo de San Luis de
Tolosa que corona al hermano Roberto de Anjou de Simone Martini (1317). Por lo
que se refiere a la clase «media» en ciudades como Venecia, Florencia, Nápoles o
Barcelona, frecuentemente se financió obras de arte por parte de particulares, a
menudo ricos banqueros que de esta manera expiaban el pecado de la usura.
Así nace la costumbre de representar a los comitentes en el acto de donar la obra de
arte, dentro de la misma obra, como ocurre con Enrico degli Scrovegni retratado en el
acto de donar la famosa capilla a los ángeles, pintado por Giotto, o arrodillados a los
pies de la figura sagrada, a menudo en proporciones menores como símbolo de su
humildad frente a la divinidad. Los donantes además están presentados a la figura
divina (la Virgen, Jesucristo) por el santo patrón de su nombre como intermediario.
El Renacimiento supuso una renovación del retrato pintado, renaciendo en este
período el retrato privado como tema independiente. Los retratos sobre medallas o
medallones se hicieron populares recuperando modelos antiguos desde principios del
siglo XIV, como los de Pisanello. En esta época circularon con frecuencia pequeños
retratos miniados o pintados, que difundían las imágenes entre las cortes, a menudo
con intereses matrimoniales.
En la Trinidad de Masaccio se encuentra un primer ejemplo de retrato realista de los
comitentes de una obra de arte, representados a tamaño natural respecto a la
divinidad. También se difundió el uso de insertar retratos de personajes
contemporáneos en las escenas pintadas, sean sacras o profanas, como ocurre con
Simonetta Vespucci que aparece en varios cuadros de Botticelli, como en el célebre
Nacimiento de Venus.
Casi todos los grandes maestros se dedicaron al retrato (Piero della Francesca,
Antonello da Messina, Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci, Tiziano, Rafael...) con la
notable excepción de Miguel Ángel que no reprodujo efigies realistas de personajes,
salvo, quizá, y con intenciones denigratorias, en el Juicio Final. En Occidente uno de los
retratos más famosos es La Gioconda de Leonardo da Vinci, a la que se ha
identificado como Lisa Gherardini. En él se alcanzó un extraordinario efecto
psicológico, como en las mejores obras de Ticiano.
En este mismo período se difunde la práctica del autorretrato, primero como
elemento en un cuadro de grupo (a este respecto, Leon Battista Alberti aconsejó a los
artistas retratarse mirando al espectador), luego también como sujeto independiente
(desde la segunda mitad del siglo xvi). El autorretrato en miniatura más antiguo que se
tenga constancia es el de Nicholas Hilliard de 1575, aunque no fue el primero que
creó una imagen de sí mismo. Los primeros autorretratos del arte occidental
aparecieron durante el Renacimiento, cuando los artistas pintaban su propia cara entre
la muchedumbre, en origen en escenas narrativas. El género del autorretrato fue
tomando una importancia creciente después del período clásico.
Durante los períodos barroco y rococó, en los siglos XVII y XVIII, los retratos
adquirieron una importancia crucial. Dentro de una sociedad cada vez más dominada
por la burguesía, las representaciones de individuos lujosamente vestidos al lado de
símbolos de pujanza y de riqueza temporal contribuyeron de manera eficaz a la
afirmación de su autoridad. Van Dyck y Rubens destacaron en este género
En la misma época, el interés creciente por la comprensión de los sentimientos
humanos engendra en los artistas el interés por la fisionomía de las emociones. Los
impresionistas como Monet, Degas o Renoir, que utiliza principalmente como
modelos a sus familiares y amigos, pintados en pequeños grupos o individuos solos, al
aire libre o en taller. Caracterizados por su superficie luminosa y la riqueza de sus
colores, estos retratos presentan a menudo un carácter intimista, alejado del retrato
oficial.
Los artistas de principios de siglo ampliaron los campos de exploración del retrato,
liberándolo de las dificultades de la semejanza visual. Henri Matisse simplificó la línea y
los colores para darles toda su fuerza expresiva. Pablo Picasso realizó numerosos
retratos, de estilo cubista en las que el modelo es apenas reconocible. El arte del
retrato en pintura entró en declive a mediados de siglo, seguramente debido al interés
creciente por la abstracción y el arte no figurativo. Más recientemente, sin embargo, el
retrato ha conocido un renacimiento.
El autorretrato
El autorretrato se define como un retrato hecho de la
misma persona que lo realiza. Es uno de los ejercicios
de análisis más profundos que puede hacer un artista.
Implica escrutarse el rostro y conocerse hasta tal punto
que la expresión que tenga en ese momento se
traduzca en el dibujo o la pintura que aborda. En
épocas pictóricas como el barroco o el renacimiento,
una de las costumbres era que el artista se
autorretratara dentro de un gran cuadro, para
reafirmar su autoría o para dar a entender sus
intenciones, como lo hizo Velázquez en Las Meninas.
Además, también permitía elegir con qué imagen
querrían pasar a la posteridad. Un autorretrato no
necesariamente implica un género realista. Tampoco
implica necesariamente el término asociado a la pintura.
Autorretratos autónomos: desarrollo conceptual y experimentación técnica
En la segunda mitad del siglo XV y el siglo XVI, con el rápido fortalecimiento
del prestigio social de los artistas, se produjo un importante desarrollo del
autorretrato como género autónomo, en el que el artista fue el protagonista
de la composición: se trata, sin duda, del formato destinado a satisfacer a los
más exigentes y será el predominante en los siglos posteriores, así como el
punto de llegada del proceso de codificación medieval y renacentista de la
autofiguración.
La autonomía de este tipo probablemente fue inaugurada por Jean Fouquet
cuyo autorretrato autónomo en un medallón se conserva en el Museo del
Louvre, fechado en 1450 y, por tanto, considerado como el primer
autorretrato de la historia. Sin embargo, se ha especulado que la persona
representada en el famoso Retrato de hombre con turbante rojo de Jan Van
Eyck (1433) es, precisamente, el propio pintor: de esta manera el
nacimiento del autorretrato como un género independiente se adelantaría
unos veinte años.
La Edad Media y el uso del autorretrato como firma
El arte medieval vio una primera difusión del autorretrato, pero siempre en forma que
contextualiza la obra en su conjunto y nunca como un género independiente. La función de
estas representaciones, realizadas a modo de firma, era simplemente la certificación de la
paternidad del trabajo. Entre las razones para la inexistencia del autorretrato como un
género artístico separado estaban la escasa importancia que el arte medieval atribuía al
parecido fisonómico de las personas representadas en los retratos. Más importantes fueron
las connotaciones sociales y profesionales, a tal punto que solo a través de ellas es posible
rastrear la identidad de la persona representada en el retrato o en el autorretrato. Sobre
todo, en la sociedad medieval, el artista era visto esencialmente como un artesano,
desprovisto del carácter cultural del que los pintores y escultores disfrutarían durante los
siglos venideros.
En muchos casos, una vez más como parte del uso como firma, se produjo una
combinación entre el artesano y la figura del donante, presentándose juntas en actitud
de oración: es el caso de la imagen que el escultor Ursus dio de él mismo al Duque
Ulrico entre 739 y 740 en el altar de la abadía de San Pietro in Valle, en Ferentillo, o el
altar del orfebre Volvinio de San Ambrosio en el siglo IX, en la que el artesano incluso
se coronó como el arzobispo Angilberto, a sí mismo. Se dio incluso la auto
representación en la donación en casos como el del artesano Hugo d'Oignies, orfebre
y hermano lego, que donó a su monasterio un manuscrito en el que en la cubierta de
plata se representa en el acto de la donación. Esto se dio sobre todo en el arte del
norte de Europa, más que en el sur.
Giorgio Vasari trajo noticias de algunos autorretratos ejecutados por Giotto (1267-
1337): en el Castello Nuovo de Nápoles, el pintor habría creado un círculo que
representa a hombres famosos; en Gaeta "su propio retrato con un gran crucifijo" se
añadiría a algunas escenas del Nuevo Testamento, mientras que en Florencia lo haría
el retrato junto a Dante en la Capilla del Palazzo del Podesta.
El Renacimiento: desarrollo y diversificación del
autorretrato
se produjo un notable desarrollo del género
artístico del autorretrato, que gradualmente se
generalizó y adquirió una dignidad artística cada
vez más autónoma, con episodios notables y
seguidores ilustres, especialmente en Italia y el
norte de Europa. Las causas del nuevo interés
que los artistas comenzaron a sentir hacia la
representación de su rostro eran :
• Razones técnicas
• Razones culturales
• Razones sociales
El desarrollo del autorretrato: Razones técnicas.
En el plano técnico, la difusión de nuevos
materiales y las nuevas formas de aplicar el color
(especialmente en el caso de la pintura al óleo)
posibilitaron mejoras significativas en el dibujo, el
color y la representación del claroscuro en las
pinturas. Además, la mejora y el extendido uso
del espejo facilitó la tarea de los pintores en el
acto del autorretrato, y contribuyó al modelo de
composición, que se caracteriza por la vista de
lado del sujeto y la de tres cuartos
El desarrollo del autorretrato: Razones culturales.
Significativo fue también el nacimiento de una
perspectiva cultural diferente: la centralización
filosófica del papel del hombre en relación con la
creación, hecha por la cultura humanista, engendra
un aumento significativo en el interés por la
sensibilidad artística de la cara humana, sus rasgos
faciales y sus muchas expresiones y matices con el
consiguiente aumento en la producción de retratos
y, en consecuencia, de autorretratos. Este nuevo
tema de la pintura renacentista, en palabras de
Leonardo "hará que las figuras funcionen en tal
acto, lo cual es suficiente para demostrar lo que la
figura tiene del alma; de lo contrario, su arte no
será loable" y marcó la ruptura definitiva con la
técnica anterior.
El desarrollo del autorretrato: Razones sociales.
Sin embargo, el elemento que más que
cualquier otro determinó el desarrollo del
fenómeno de autorrepresentación fue el del
orden social. La figura del artista pasó de una
dimensión puramente técnico-artesanal a una
más marcadamente creativa y cultural.
Durante siglos, de hecho, los artistas eran
herederos de los maestros antiguos griegos y
romanos, mitificados por los escritores de la
época clásica, y se vieron a sí mismos como
pertenecientes a una clase de artesanía,
vinculada a la aplicación de su trabajo manual y
el conocimiento que esto implicaba, en lugar de
valorarse por los dones intelectuales.
Evolución del autorretrato del figurante a la autonomía
En los primeros años del siglo XVI se sitúan dos autorretratos, todavía experimentales
y muy curiosos, como híbridos hacia la representación autónoma y, por tanto, testigos
de la transición gradual de una solución conceptual: se trata de dos cuadros, con
marcos y placas conmemorativas, que representan las caras de Perugino y
Pinturicchio, los dos pintados al fresco en los ciclos decorativos, respectivamente, de la
sala de audiencias del Colegio del Cambio en Perugia (1502) y la Capilla Baglioni en la
Colegiata de Santa Maria Maggiore en Spello (1501).
El criptorretrato
es una representación velada de un personaje dentro de un determinado contexto ya
sea como uno de los personajes de alguna escena o como figuras religiosas o de otra
naturaleza reconocible). Estos se daban por la voluntad e interés de ciertos autores de
estar secretamente inscritos a través del relato histórico que les era delegado plasmar
(autorretrato), o de aquellos que delegaron que su imagen esté encriptada en
determinada obra pictórica (retrato). El criptorretrato fue particularmente exitoso en
el contexto flamenco
El criptorretrato tuvo como mejor exponente a Jan van
Eyck, que está retratado en la imagen reflejada en el
espejo del maravilloso Retrato de los Arnolfini (1434) y
en los reflejos del escudo de San Jorge en la Madonna
con el Canónigo Van der Paele (1436). Una
experimentación similar fue reanudada en 1625 por el
neerlandés Pieter Claesz en su Vanitas. El criptorretrato
fue hecho especialmente famoso en Rogier van der
Weyden, que se traspuso en el papel de San Lucas, en la
pintura San Lucas pinta el retrato de la Virgen (1435-
1438), y tuvo seguidores como Dirk Bouts, Jan Gossaert
y Lancelot Blondeel (1498-1561).
Los primeros autorretratos femeninos surgen en el Renacimiento,
siendo el de Caterina Van Hemessen, en 1548, uno de los primeros
reconocidos comúnmente. En su Autorretrato, la pintora flamenca
aparece muy joven, como manifestación de su precocidad y la
espontaneidad y carácter natural de su talento. Esta será una pauta
constante en el autorretrato femenino. Otra es el escaso uso del
espejo, por ser un simbolismo negativo como exponente de vanidad
femenina.
Al igual que ocurre con los autorretratos masculinos, este género
artístico servía de carta de presentación de las artistas ante sus
clientes, para que juzguen de primera mano, la destreza, el estilo y el
parecido. Muchas han sido las mujeres artistas que han trabajado este
género, entre ellas cinco muy representativas:
• Sofonisba Anguissola
• Artemisia Gentileschi
• Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun
• Adélaïde Labille-Guiard
• Frida Kahlo (posteriormente)
Sofonisba Anguissola. En sus autorretratos se percibe su preocupación por dejar
marcado su origen aristocrático y su vasta cultura. Según la crítica inglesa Ann
Sutherland Harris, Anguissola es la artista que más autorretratos ha realizado, junto
con Alberto Durero y Rembrandt.
Artemisia Gentileschi. Su obra se contrapone al espíritu de la de Sofonisba Anguissola,
pues se presenta absorta en su trabajo, en actitud espontánea y ajena a las
preocupaciones prototípicamente femeninas. La acción es característica de la escuela
de Caravaggio a la que ella pertenece y de ahí que se represente de un modo
intempestivo, que choca con las expectativas de aquella sociedad imponía al aspecto
femenino e incluso a los artistas.
Elizabeth Vigée-Lebrun. Sus autorretratos en la Francia de María Antonieta resultaron
incómodos. En su obra, cruzaba la línea entre lo público y lo privado. La acusaron de
haber utilizado su propio cuerpo como modelo. En sus cuadros supo manipular la
visión que se tenía entonces de la feminidad para su provecho.
Adélaïde Labille-Guiard. Los autorretratos de la artista francesa estaban muy
enfocados a la imagen que proyectaba a sus posibles clientes. Se pintaba luciendo sus
mejores vestidos, mientras oía música o conversaciones inteligentes, como una mujer
de la nobleza.
Frida Kahlo. La obra de la mexicana está centrada casi prácticamente en este tema, lo
que da una pista del carácter autobiográfico del autorretrato en su trayectoria
artística. En su primer autorretrato, en 1926, que pintó para recuperar el amor de un
novio, se muestra como una mujer sofisticada, con el pelo hacia atrás y pose lánguida,
muy diferente a la imagen más conocida posterior de la artista. Sin embargo, en 1939,
año de su divorcio, en casi todos sus autorretratos, según la historiadora Hayden
Herrera, "Frida se da a sí misma una serie de compañeros: esqueletos, Judas, sus
sobrinos, una hermana gemela y sus mascotas. Entre ellos, los más curiosos son los
monos que la abrazan como amigos íntimos". Los autorretratos de Frida Kahlo, que se
centraron en la autoincorporación de una gran parte de su investigación artística, son
bastante particulares.
El retrato en miniatura

Un retrato en miniatura es una pintura de


pequeño tamaño generalmente ejecutada en
gouache, acuarela o esmalte.

Los retratos en miniatura se desarrollaron a


partir de las técnicas de las miniaturas en
manuscritos iluminados, y fueron populares
entre las élites del siglo XVI, principalmente en
Inglaterra y Francia, y se extendieron por el resto
de Europa desde mediados del siglo XVIII, siendo
muy populares hasta el desarrollo de
daguerrotipos y fotografías a mediados del siglo
XIX
Características
• Eran especialmente valiosos para la presentación de personas entre sí a través de la
distancia; un noble que proponía el matrimonio de su hija podría enviar un
mensajero con su retrato para visitar posibles pretendientes. Los soldados y los
marineros podían llevar miniaturas de sus seres queridos mientras viajaban, o una
esposa podía quedarse con el retrato de su marido mientras él está fuera.

• Los primeros miniaturistas usaron la acuarela para pintar sobre pergamino. Durante
la segunda mitad del siglo XVII, el esmalte vítreo pintado sobre cobre se hizo cada
vez más popular, especialmente en Francia. En el siglo XVIII, las miniaturas se
pintaron con acuarela sobre marfil, que entonces se había vuelto relativamente
barato. Con un tamaño tan pequeño como 40 mm × 30 mm, los retratos en
miniatura a menudo se usaban como recuerdos personales o como joyas o
cubiertas de cajas de tabaco.
La miniatura —como se suele llamar hoy a la miniatura retrato— proviene de dos modelos iconográficos
distintos: por un lado, del retrato en relieve en sellos, monedas y medallas, y por otro, de los retratos en códices
miniados, las miniaturas ilustrativas de los libros.
La miniatura, por su tamaño, mucho más que el retrato cortesano, permitía su contemplación desde una
distancia mínima, y daba lugar a una intimidad de la que carecía el gran formato, reforzando las relaciones
personales y afectivas.
Las miniaturas ocuparon un lugar fundamental, no tanto por ostentación y expresión de riqueza y lujo, sino
como símbolo de cercanía. Otro uso público destacado de estos retraticos fue el de regalo de Estado a
embajadores, cortesanos y visitantes de alto rango. Con frecuencia eran una muestra de gratitud, como el caso
del que recibió el arquitecto Juan Gómez de Mora de manos de Felipe II, con motivo de su boda con Inés
Sarmiento y en reconocimiento a sus servicios
En otras ocasiones, y cuando algún miembro de la familia fallecía, se les
hacía retratar muertos, con el hábito religioso y una cruz, para dar
noticia del hecho y guardar su memoria. No se ha conservado ninguna
miniatura de este tema, pero aparecen descritos en distintos
inventarios.

Al igual que los retratos de representación, con frecuencia los retratos


en miniatura eran empleados para formar galerías de hombres ilustres.
En este caso, en la mayoría de las ocasiones, las miniaturas usaban
retratos de tamaño mayor. Mientras, las mujeres de las casas reales
tendían a realizar galerías restringidas a retratos estrictamente
familiares, en sus aposentos y con un uso meramente privado. Una de
ellas es la pequeña colección de retratos en miniatura encargada en
1565 por la reina de Portugal, Catalina de Austria, como regalo de
bodas a su sobrina María de Portugal, futura princesa de Parma, para
que en la lejana Italia pudiera recordar a sus seres más allegados
Se compone de dos retratos en miniatura
representando a Carlos I de Inglaterra y su
esposa Henrietta Maria, así como de diferentes
piezas de mica que permiten al rey llevar
corona, vestirse de guerrero, de mosquetero e
incluso aparecer tras unos barrotes, tal y como
sucedió en sus últimos días de vida.
Se trata de una composición realizada tras su
ejecución, que narrarían su reinado y muerte,
con la intención de honrarlo como un santo
mártir
¿Dónde se ponían estas miniaturas?
Por lo general eran portadas personalmente por su dueño, bien guardadas en la
manga o faltriquera, o bien colgadas por una cadena en el pecho, cerca del corazón.
En las mujeres se usaban también como complemento de vestuario, uniendo los
dos extremos de la toca de cabos, cuyas puntas caían sobre el pecho, levantándose
si no estaban sujetas.

Con frecuencia, también eran engarzadas en perlas y diamantes y utilizadas como


ricas joyas. También existen referencias a un uso decorativo, colgadas en las
paredes de una habitación, o simplemente guardadas en cajitas especiales para
deleite privado de su poseedor.
¿Dónde se ponían estas miniaturas?
Por lo general eran portadas personalmente por su dueño, bien guardadas en la
manga o faltriquera, o bien colgadas por una cadena en el pecho, cerca del corazón.
En las mujeres se usaban también como complemento de vestuario, uniendo los
dos extremos de la toca de cabos, cuyas puntas caían sobre el pecho, levantándose
si no estaban sujetas.

Con frecuencia, también eran engarzadas en perlas y diamantes y utilizadas como


ricas joyas. También existen referencias a un uso decorativo, colgadas en las
paredes de una habitación, o simplemente guardadas en cajitas especiales para
deleite privado de su poseedor.
Pero la modalidad de pequeño retrato que alcanzó mayor
popularidad en España fue la pintada al óleo, la denominada
por los contemporáneos retratico, y que practicaban los
retratistas cortesanos.
En la introducción del género jugaron un papel importante una
serie de artistas foráneos, de los que los retratistas españoles
aprenderían, pero con los que también entrarían en
competencia. El primero al que se debe prestar atención es
Antonio Moro (1520-c.1578), ya que con él prácticamente
comienza la retratística individual en España y Portugal.

El estilo de Moro es fruto de la conjunción del retrato borgoñón


flamenco medieval de cuerpo entero, del retrato de busto
italiano que había asimilado por su estancia en el país, y, como
pintor del cardenal Granvela, con influencia directa de los
retratos de Tiziano
EXPRESIÓN VISUAL

UNIDAD 3 DIBUJO

Tema 3.2.8 Caracterización y composición


en el retrato

Lcda. Julia Coronado Pin


El retrato no es una mera reproducción mecánica de los rasgos. Aunque el parecido realista
materializa las habilidades plásticas del retratista, la sensibilidad artística es el don de
reinterpretar los rasgos y capturar la esencia del retratado, imprimir un estilo propio en base al
conocimiento de los géneros artísticos y las características del arte del tiempo en que opera, y
así, elevar una mera representación a una obra de arte.

El sujeto del retrato es lo más importante: conocerlo para entender su lenguaje corporal, la
potencia de su mirada, su día a día, su forma de sentir y su personalidad posibilitará decidir qué
contar sobre esta persona y cuál es la mejor manera de capturar su esencia. Todo esto
determinará la composición del retrato, luego de explorar diferentes perspectivas, colores y
planos.
Aspectos a considerar para lograr el parecido en un retrato artístico
En su aspecto físico, el parecido viene determinado por:
• La construcción de la cabeza
• La exageración premeditada de los rasgos más característicos
La caricatura nos sirve de ejemplo para ilustrar cómo la exageración de los rasgos más
notorios de un rostro es una manera de capturar aquello que caracteriza la apariencia
de una persona, incluso sin que lo dibujado sea una representación realista:

Nariz corta, frente estrecha, cabello


abundante, cara ancha, orejas pequeñas…
Este es el presidente Kennedy.
Aspectos a considerar para lograr el parecido en un retrato artístico
En su aspecto psíquico, el parecido viene dado por:
El gesto y la pose del modelo: los habituales que caracterizan al retratado o proyectan la
figura que funcionalmente este representa.
• A la hora de particularizar, también cuenta fijarse en la vestimenta y las texturas que
rodean al personaje en su cotidianidad. Es preferible que los ropajes tengan pliegues y
texturas para realizar un estudio de luces y sombras que otorgue naturalidad al retrato:
plasticidad y movimiento que le dan vida a la composición.
• Los rasgos caracterológicos del modelo: aquellos inherentes al carácter y personalidad
del retratado.
Composición y estudio de la pose
En la búsqueda de la mejor pose para el modelo estamos realizando la composición, la cual
está condicionada al cálculo ideal de las proporciones entre la masa tonal conformada por
el espacio en que este el modelo dentro del cuadro. Una vez que ubicamos lo ubicamos en
el encuadre de nuestro dibujo, podemos leerlo como la masa tonal, antes mencionada en el
tema de la diagramación. El objetivo es ubicar al modelo de tal manera que en la
composición final el sujeto retratado sea el principal enfoque. Siendo así, hay que
determinar cuál es la forma, el peso y la ubicación en el espacio del retratado que servirá a
ese propósito. El encuadre es aquello que se sitúa dentro de la porción de escena que elige
captar. Es uno de los elementos clave en producción visual y audiovisual. En dibujo, la
mirada delimita el espacio que conforma la composición. Toda composición ya sea
físicamente estática o en movimiento maneja códigos y reglas que le dan una interpretación
y sentido especial.
Tipos de retrato
Con la utilización del lenguaje cinematográfico se puede hablar de tipos de retrato según el tipo de
plano:
Plano entero: También conocido como Plano Figura, encuadra la figura entera del personaje a fotografiar,
desde los pies a la cabeza.
Tres cuartos o Plano americano: Denominado 3/4 (tres cuartos) o plano medio largo, recorta la figura por
la rodilla aproximadamente. Es ideal para encuadrar en la fotografía a varias personas interactuando.
Plano medio: Recorta el cuerpo en la fotografía a la altura de la cintura. Es la distancia adecuada para
mostrar la realidad entre dos sujetos, como en el caso de las entrevistas.
Busto o Plano medio corto: Capta el cuerpo desde la cabeza hasta la mitad del pecho. Este plano nos
permite aislar en la fotografía una sola figura dentro de un recuadro, descontextualizándola de su
entorno para concentrar en ella la máxima atención.
Tipos de retrato
Con la utilización del lenguaje cinematográfico se puede hablar de tipos de retrato según el tipo de
plano:
Primer plano; Recoge el rostro y los hombros. Este tipo de plano, al igual que el Plano detalle y el
primerísimo primer plano, se corresponde con una distancia íntima, ya que sirve para mostrar
confidencia e intimidad respecto al personaje.
Primerísimo primer plano: Capta el rostro desde la base del mentón hasta la punta de su cabeza.
También dota de gran significado a la imagen.
Plano detalle: Recoge una pequeña parte de un cuerpo u objeto. En esta parte se concentra la máxima
capacidad expresiva, y los gestos se intensifican por la distancia tan mínima entre cámara y
sujeto/objeto. Sirve para enfatizar algún elemento de esa realidad.
Determinando la pose del modelo
En dibujo el modelo espera indicaciones de usted para adoptar una
posición u otra. Si usted ha de dibujar el retrato de una cabeza sola
(primerísimo primer plano), el modelo deberá estar sentado. La
distancia entre retratista y retrato es de un metro y medio,
aproximadamente. Si el retrato es de medio cuerpo (plano medio), el
modelo podrá estar sentado o de pie, aun lo corriente es que
pertenezca sentado. Los ojos del modelo deben quedar a la altura de
los ojos del dibujante. El cuerpo no debe seguir el movimiento de la
cabeza. La distancia entre la silla del retratado y el dibujante debe ser
de dos metros. Con el modelo sentado se debe considerar donde
conviene que los retratados apoyen las manos, sobre el muslo derecho
o izquierdo. En caso de dibujar un cuerpo entero (plano entero), la
distancia será mayor.
Las tres poses básicas del modelo son de frente, en tres cuartos o de
perfil, teniendo en cuenta que la posición frontal y la posición tres
cuartos que son las más comunes. Aquí se puede dar realce a la pose
característica del modelo.
Iluminación
Es preferible que la iluminación en un retrato sea artificial ya que además de ser adecuada
para visualizar al retratado en detalle, a esta podemos modularla y enfocarla de acuerdo
con la finalidad que cumple el retrato y para determinar las sombras propias y proyectadas
por el entorno que otorgan contexto, volumen y/o dramatismo a un retrato.
La dirección más apropiada en un retrato dibujado es la frontal lateral, más frontal que
lateral. Se procurará que la iluminación para el retrato en dibujo sea muy poco ladeada y
muy poco elevada, de tal manera que la nariz proyecte tan solo una sombra concreta bajo
la misma, que esté en sentido casi vertical. De todos modos, esta luz deberá estar lo
suficientemente ladeada para lograr que de un lado tenga más sombra y así lograr que se
observe un volumen retratable. La iluminación como todas las variables a considerar en el
retrato no son normas inamovibles ya que se aplican de acuerdo a con quién está siendo
retratado y con qué propósito.
Si bien no es conveniente la proyección de sombras densas que complejicen el dibujo, en
ocasiones, como en el cine y la fotografía, se busca retratar sentimientos y pasiones, lo
cual se logra no sólo con el enfoque y la modulación de la luz, sino con la temperatura del
color (en el caso de retratos a colores). Cabe decir que aunque la luz artificial es constante
en calidad y cantidad, para pre-producción existen una variedad de lámparas, difusores y
filtros de color (esto último también es posible variarlo desde filtros especiales para las
cámaras), que son todos artificios que permiten lograr variadas ambientaciones: En la
actualidad la inteligencia artificial y los softwares de edición y post producción de
imágenes fijas y en movimiento también permiten simular muchos efectos de iluminación
y ambientación.
Color
El color también hace parte de la composición del retrato. Muchos fotógrafos trabajan el
retrato a blanco y negro, pues la escala de grises les permite evocar una sensibilidad
diferente en la imagen gracias a la posibilidad de realzar texturas y detalles del
protagonista. Las fotografías a blanco y negro proveen ciertas particularidades al crear
contraste y jugar con la luz. Los retratos a color también te posibilitan resaltar diferentes
elementos de la fotografía y así realzar algunos elementos y contar la historia del
protagonista de diferentes maneras. Para decidir si un retrato será a color o a blanco y
negro se ha de determinar cuál evoca de mejor manera la esencia del retratado.
Medida del dibujo
En dibujo de retrato, no se suele representar a escala natural sino a
una escala menor.
Medida del cuadro
Lo más común es que las dimensiones del soporte bidimensional sobre
el que se realizará un retrato, según el encuadre sean:
CIERRE DE CLASE
Taller Moodle:
• Proponga una imagen por cada uno de los
tipos de planos visto en clase. Cada imagen
debe corresponder a una obra de la historia
del arte en alguna de las técnicas
bidimensionales del retrato (pintura,
fotografía, cine –fotograma-).
• Acompañe cada imagen con una cédula que
indique:
Tipo de plano, Nombre de la obra, autor, año
de creación de la obra y técnica.

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