Instituciones del Perú Virreinal: Análisis
Instituciones del Perú Virreinal: Análisis
ACTIVIDAD 01: ANALIZA LA IMAGEN Y PARTICIPA ORALMENTE EN CLASE CON TUS RESPUESTAS.
Adaptado de: Geoscentricos. (s/f). Imperio Español (Reino de España y de las Indias 1790). Facebook.com. Recuperado el 1 de abril
de 2023, de https://www.facebook.com/geoscentricos/photos/a.2362520650741777/3266646623662504/?type=3
Hace cuatrocientos años, España era el centro del mayor Imperio de la historia. Sus dominios-las recompensas de una audaz
aventura en las Américas, en las Indias orientales y el fruto de la herencia real de Europa- se extendían desde los Países bajos,
Bohemia, Alemania e Italia a través de los océanos, hasta México, Perú y California en una dirección y a través del mar del sur
hasta Filipinas.
Adaptado de: Goodwin, Robert (2016) “España, centro del mundo 1519- 1682” Buenos Aires.
1.- Antes de ingresar por completo al tema, nos preguntamos: ¿sabías algo del imperio español? ¿Qué otros
imperios existieron? ¿Qué significa imperio?
PREGUNTA RETADORA
Vínculos con los componentes transversales del programa de diploma IB
COMPONENTE VÍNCULO BREVE DESCRIPCIÓN ¿Qué? ¿Cómo?
Indaga sobre la sociedad y economía Virreinal peruano, usando
Monografía SI
fuentes valiosas.
Teoría del Conocimiento SI Cuestiona la realidad actual con la histórica.
Creatividad, Actvidad y Servicio SI Comparte sus conocimientos con su entorno social.
PROPÓSITO DE APRENDIZAJE:
Explica el sistema virreinal del Perú a través de sus instituciones usando fuentes confiables.
COMPETENCIA:
✔Construye interpretaciones históricas
Pág. 1
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
INSTRUMENTO
DESEMPEÑO EVIDENCIA DE APRENDIZAJE DE CRITERIOS DE EVALUACIÓN
EVALUACIÓN
Identifica la fiabilidad de
las fuentes escritas que
permiten entender los • Interpreta críticamente fuentes diversas.
procesos políticos, Formula un texto argumentativo Rúbrica • Elabora explicaciones sobre procesos
económicos, sociales en históricos.
el Perú de los siglos XVII
y XVIII (se precisa).
3.- ¿Por qué sería que los criollos y curacas eran parte del aparato burocrático colonial español?
Pág. 2
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
ACTIVIDAD 03: FORTALECEMOS NUESTRAS HABILIDADES DE ANÁLISIS Y SÍNTESIS, POR ELLO SE RIGUROSO EN
TU LECTURA.
Entre las atribuciones políticas que detentaba el Consejo estaba proponer al rey la terna de nuevas autoridades en las
colonias, como era el caso de los virreyes, corregidores e intendentes. En materia legislativa tuvo principalmente a su cargo la
composición de las famosas Leyes de Indias, que luego editarían bajo el título de Recopilación de leyes de Indias, en Madrid, el
año 1681. Esta obra se constituyó como el monumento jurídico al mejor conjunto de leyes coloniales de su época. Su defecto
fue el desorden, pero su virtud la unidad. Sin embargo, estas leyes tuvieron un destino extraño: se aplicaron bien, se aplicaron
regular, se aplicaron mal, se aplicaron peor o no se aplicaron. La culpa la tuvieron la distancia y la difícil investigación de los
resultados por cuestión del tiempo, lo que a la larga impidió merecidos logros o castigos ejemplares. Lo cierto es que por todo
esto las famosas Leyes de Indias dejaron un sabor negativo por su nulo o mal cumplimiento.
En materias judiciales el Consejo funcionó como el más alto tribunal de justicia en lo civil y penal para los asuntos de las colonias.
Solo ante el rey se podía apelar un fallo del Consejo, y esto solo en casos de excepción.
Dentro de los logros administrativos más destacados del Consejo de Indias estuvo la institución de las "visitas" (inspecciones in
situ de las poblaciones colonizadas para efectos del control administrativo y vigilancia de los funcionarios). Nombró para este
propósito a los jueces visitadores. También reglamentó los juicios de residencia a los funcionarios cesantes y les asignó los
jueces residenciarios que verían los cargos, descargos y contracargos. En su relación con la Iglesia examinó, aceptó o retuvo
las bulas y breves con derecho de suplicación al Papa. También normó la presencia de los extranjeros en las colonias indianas.
Además, tuvo una tarea muy importante: controlar a los virreyes y a los cuatro virreinatos de las Indias Occidentales.
Se descubre en toda su actuación institucional que el derecho indiano fue el esencial y el derecho castellano, el supletorio. Las
Leyes de Indias fueron expresamente hechas para América. Pecaron de casuismo acentuado, tendencia a la uniformidad,
minuciosidad reglamentista, acaso algún desorden y marcado sentido religioso y moral; pero se cumplieran o no fueron las
mejores leyes coloniales que una metrópoli construyó en su tiempo.
Escaleras de entrada del Palacio Real de Madrid, donde funcionaba el Consejo de Indias.
Tomado de: https://www.patrimonionacional.es/visita/palacio-real-de-madrid
Pág. 3
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Esta fue la institución reguladora del comercio de España con sus colonias de América y controladora del paso de pasajeros
a las Indias. Se creó en 1503 como un remedo de la Casa da Inda de Lisboa-institución portuguesa-y perduró hasta 1790. Se
estableció en la ciudad de Sevilla. Tuvo sus primeras ordenanzas en 1510 y fueron sus autoridades: un presidente, seis jueces,
un contador, un factor, un tesorero y un fiscal.
A sus sesiones se les llamó juntas y funcionó como factoría, aduana, tribunal y academia náutica. En tanto factoría, la Casa de
la Contratación reglamentó el comercio sobre bases mercantilistas, exclusivistas e intervencionistas. Una de sus principales
funciones fue organizar la famosa Flota de Indias. La primera de ellas, aun que todavía algo informal, fue la capitaneada por
Pedrarias Dávila en 1514. La primera flota formal la condujo Blasco Núñez Vela, pocos años después nombrado primer virrey
del Perú, en 1537; y en 1561 se instauró el sistema de flotas y galeones al mando de Pedro Meléndez de Avilés. La Flota de
Indias cambió su nombre por el de Armada a partir de 1578. La última se formó en 1730. La casa sevillana corrió también con la
obligación de recuperar los bienes de los españoles que habían fallecido en el Nuevo Mundo.
Entre las funciones aduaneras de la Casa de la Contratación estuvo gravar con diversos impuestos a las mercaderías
exportadas e importadas, recaudar el quinto real, confiscar o retener mercaderías y perseguir el contrabando. Como tribunal,
esta institución tenía jurisdicción civil y criminal sobre el comercio y la navegación. Fallaba en pleitos entre comerciantes y marinos
mercantes, contaba incluso con una cárcel propia para estos fines y su fallo solamente era apelable ante el Consejo de Indias.
Finalmente, como academia náutica la Casa de la Contratación fue una verdadera escuela de marina mercante; terminó
llamándose Universidad de Mareantes y estuvo bajo la advocación de San Telmo. Fue su máxima autoridad el piloto mayor de
las Indias, quien llevaba, además, el padrón real o mapamundi más completo que existía en España.
Adaptado de: Del Busto Duthurburu, J. (2004). Conquista y virreinato, enciclopedia temática del peru II. Lima: el comercio
El Virrey. La Corona española dividió sus posesiones americanas en dos virreinatos: el de Nueva España, cuya capital era
Ciudad de México, abarcaba América Central, el Caribe y parte de Norteamérica; y el del Perú, cuya capital era Lima. abarcaba
toda América del Sur, menos Brasil. La autoridad máxima al frente de cada virreinato era el Virrey, que también era el
representante del rey.
Pág. 4
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Las audiencias. Eran tribunales de justicia cuyos miembros u oidores asesoraban al virrey, tenían atribuciones políticas -para
vigilar la ejecución de las disposiciones reales- y judiciales -para recibir apelaciones y las quejas de los indigenas. El virrey
presidía las sesiones de la audiencia
Adaptado de: SANTILLANA. (2015). Historia, Geografía y economía 3. Lima: Santillana. p. 82-83
Adaptado de: Klaren, P (2004) “Nación y Sociedad en la Historia del Perú”.4°Edición. Lima: Instituto de Estudios Peruanos
5.- De acuerdo a la fuente E y F; de qué manera se relacionaban los funcionarios para hacer funcionar el
mandato del Rey.
Reseña: JOSÉ ANTONIO DEL BUSTO DUTHURBURU, destacado investigador del virreinato peruano con mas de 45
libros publicados y más de 50 años dedicados a la docencia universitaria, reconocimientos en España como
comendador de las ordenes españolas de Alfonso X y en Perú con la Cruz Peruana al Mérito Naval y la orden del
sol del Perú, fue fundador director del instituto de investigación Riva Agüero y del Instituto de investigaciones
humanísticas de la universidad de Piura. Publico sus investigaciones incluso antes de fallecer en 2006.
Para ser corregidor se requería ser varón, mayor de 26 años, vasallo del rey, de notoria prudencia y arregladas costumbres. Pero
esto solo en un sentido teórico, pues en la realidad los corregidores no fueron tan buenos.
Eran nombrados por el rey por provisión mayestática [majestuosa] o en su defecto por el virrey o la Real Audiencia. En el primer
caso era nombrado por cinco años contados desde el día en que el titular se hacía a la vela en el puerto de Sanlúcar de
Barrameda. Cuando lo nombraba el virrey era por tres años prorrogables a otros dos por el monarca. Su sueldo era anual o
cadañero, oscilando entre 5.000 y 7.000 pesos. Los corregimientos mejor pagados fueron Cusco y Po- tosí, los peor pagados
Riobamba y Otavalo en la región de Quito. En el Perú los corregidores fueron cerca de una centena. En 1637 sumaban 89, de
los cuales forzosamente el rey proveía 17, quedando los 72 restantes para que los proveyera el virrey.
El corregidor tenía cinco atribuciones principales inspiradas en aquellas que tenía el virrey. Como autoridad política estaba
facultado para gobernar una provincia estableciendo su residencia en uno de sus poblados. En el ámbito militar le encomendaban
la defensa de esa región y la conservación del orden interno, principalmente de las poblaciones indígenas allí reducidas.
Las facultades judiciales confirmaban al corregidor como "juez con cárcel propia", es decir, como juez con licencia para imponer
castigos de prisión, azotes, cepo y trasquilamiento por mano de verdugo. En los asuntos de hacienda su labor se centraba en
cobrar el tributo a los indígenas, tarea en la que era ayudado por el cura y el curaca. En materia eclesiástica, representaba al rey
en las funciones y ceremonias de la Iglesia de acuerdo con el derecho del Regio Patronato.
Desgraciadamente el corregidor incurrió en múltiples abusos por la lejanía de su residencia y la falta de vigilancia, lo que motivó
a que nunca tuviera un castigo ejemplar. Felipe Guaman Poma califica a los corregidores como abusivos, inescrupulosos,
ladrones, apropiadores de tierras, corruptores de mujeres, jefes de mulatos y mestizos y personajes de mal fiar. Los mayores
abusos cometidos por estos funcionarios fueron perpetrados en actos como el cobro de sobornos a los propios indios para eludir
Pág. 5
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
las mitas minera y obrajera, reclutamiento ilegal de mitayos, recaudación indebida de tributos y en el acopio
desmedido de mercaderías para vender a los indios. Sus desmanes fueron tantos que terminó siendo odiado como ningún
funcionario colonial. Casi podría decirse que el corregidor fue el peor funcionario que envió España a las Indias Occidentales.
Contra sus abusos, precisamente, fue que se rebeló en 1780 José Gabriel Túpac Amaru.
Los corregidores tuvieron como colaboradores directos a los tenientes de corregidor, pero estos la mayor parte de las veces eran
verdaderos delincuentes, por lo que más que ayudantes fueron cómplices del titular.
De poca ayuda resultaron a estas alturas los curacas, porque la mayor parte de ellos se encontraba confabulado con el corregidor
para cobrar a los indios ilegalmente dos tributos, uno para el rey y otro para el corregidor, a lo que suma- ban muchas veces un
tercer tributo para el propio curaca. Al mal corregidor y mal curaca se añadió algunas veces el mal cura, quien teniendo la
obligación de alcanzar la nómina de indios de 18 a 50 años para la cobranza del tributo. permitió que menores de edad y ancianos
tributaran y mitaran. El asunto llegó al máximo de su nocividad cuando los corregidores se dedicaron a vender a los indígenas
las mercancías invendibles de los mercaderes de Lima.
Para prevenir o curar todo esto los virreyes y la propia Audiencia enviaban a las provincias a los visitadores, para escuchar las
quejas de los indios y hacerles justicia; pero una vez ido el visitador, los corregidores se daban maña para neutralizar sus informes
y todo quedaba igual o incluso se volvía peor. Cuando la situación ya se hizo insostenible, estalló la rebelión de José Gabriel
Túpac Amaru buscando justicia para los aborígenes.
Subordinados a los intendentes estuvieron los subdelegados, cada uno puesto al frente de un "partido judicial". Estos
partidos o jurisdicciones fueron un total de 56. Los subdelegados cobraban el tributo a los alcaldes indígenas. En este tiempo ya
no existían los curacas, institución que fue abolida a raíz de la rebelión de José Gabriel Túpac Amaru en 1780. Así tenemos, por
ejemplo, que la intendencia de Arequipa tuvo siete subdelegados a cargo de otros tantos partidos o distritos que fueron Arequipa,
Cailloma, Condesuyos, Camaná, Moque- gua, Arica y Tarapacá.
Las intendencias significaron una solución para mejorar el dominio político y la mejor cobranza de las rentas públicas. Existió en
su tiempo un consenso en cuanto a que los intendentes fueron funcionarios bastante mejores que los corregidores. Sin embargo,
la gran crítica que se les puede hacer es que tuvieron demasiadas obligaciones, lo que provocó que se complicara en general la
tramitación de documentos. Por su parte, los indios se sintieron postergados por el intendente, debido a que esta autoridad se
mantuvo ajena a las festividades indígenas, actividades en las que sí participaba el corregidor. Lo cierto es que a pesar de que
los intendentes solamente tuvieron una vigencia de cuarenta años, su actuación no ha sido suficientemente estudiada. Aun así,
se descubre que fueron relevantes en comparación con la de los corregidores, quienes tuvieron una duración mucho más
prolongada (exactamente 234 años).
Lo que nos deja esta institución en términos históricos es que las ocho intendencias que se crearon en el virreinato peruano
fueron el origen de los departamentos sobre los que se constituyó el Perú republicano.
Pág. 6
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Adaptado de: Del Busto Duthurburu, J. (2004). Conquista y virreinato, enciclopedia temática del peru II. Lima: el comercio
ACTIVIDAD 04: IMAGINÁNDOTE QUE ERES UN HISTORIADOR QUE INVESTIGA SOBRE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA
DEL VIRREINATO PERUANO EN EL SIGLO XVIII. REVISAMOS LA FIABILIDAD DE LAS FUENTES POR SU ORIGEN Y
CONTENIDO, LUEGO COMPARTIMOS NUESTRAS APRECIACIONES EN EL AULA:
6.- Por el origen de la fuente, en este caso indaga sobre la trayectoria del autor de la fuente B y C, redacta tu
apreciación sobre la autoridad académica o especialidad
7.- Ahora analizamos sobre el contenido de la fuente, por ello responde. ¿Qué aspectos que relata el autor
podrían servir en hacer tu investigación?
8.-Usemos la palabra clave de historia: la continuidad, por ello nos preguntamos: ¿Que aspectos se evidencian en la
lectura que fueron la base de la administración peruana al día de hoy?
Ambas ópticas son parcialmente certeras en su examen del problema, pero lo que no debe perderse de vista es que la
administración toledana siguió fielmente las indicaciones emitidas en Madrid, que apuntaban a implantar un firme dominio
del Estado castellano sobre las pretensiones de los grupos de poder coloniales. (Hampe Martínez, 1993, p. 82).
Adaptado de: Hampe Martínez, T. (1993). Compendio Histórico del Perú. Lima: Milla Batres
Valcárcel
Levillier
Hampe
10.- ¿De qué manera puedo saber si una fuente es valiosa o fiable para tomarla en cuenta en una investigación para
la historia?
Pág. 7
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
CRITERIO 4 3 2 1 PUNTAJE
TOTAL
TOTAL
Pág. 9
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
REFERENCIAS
Klaren, P (2012) “Nación y Sociedad en la Historia del Perú”.4°Edición. Lima: Instituto de Estudios Peruanos
Del Busto Duthurburu, J. (2004). Conquista y virreinato, enciclopedia temática del peru II. Lima: el comercio
Hampe Martínez, T. (1993). Compendio Histórico del Perú. Lima: Milla Batres
Geoscentricos. (s/f). Imperio Español (Reino de España y de las Indias 1790). Facebook.com. Recuperado el 1 de
abril de 2023, de
https://www.facebook.com/geoscentricos/photos/a.2362520650741777/3266646623662504/?type=3
Ophelan Godoy, Scarlett (2015) Un siglo de rebeliones anticoloniales Perú y Bolivia 1700- 1783 Editor : Instituto Francés de
estudios andinos. Lima-Perú.
AUTORÍA
ANEXOS
FUENTE D: LA ADMINISTRACIÓN DEL IMPERIO ESPAÑOL
Representante divino: EL REY DE ESPAÑA
En la estructura política española el rey representaba a la suprema autoridad. Su nombre proviene del latin rex-regis que significa
el que rige': aunque fue también llamado monarca (único) y soberano' (libre). Su poder se consideraba de fuente divina, por lo
que únicamente debía rendir cuenta de sus actos ante Dios Este fue el origen del absolutismo, que luego derivó en el despotismo
ilustrado. Se era rey por aclamación, herencia, matrimonio o concesión papal.
Los símbolos reales fueron la corona cerrada, el manto de armiños, el cetro, el globo terráqueo superado por la cruz y la espada
empuñada con la mano diestra, vertical, desenvaina da y con la hoja hacia arriba. Al rey se le identificaba también con la patria,
la nación y el Estado. En España recibió el trato de "su alteza" durante toda la Edad Media, pero a partir del siglo XVI se le dio el
tratamiento de su majestad Solo al emperador Carlos I se le trató de "sacra católica real majestad", llamándosele también
abreviadamente "César". En España el titulo real fue el de "Rey Católico" (como en Francia lo era "Rey Cristianísimo y en
Inglaterra "Defensor de la Fe").
La corte, es decir, el conjunto de nobles que rodeaban al rey de España, fue durante muchas décadas errante, pues radicaba
donde estuviese el monarca (Valladolid, Segovia, Burgos, Toledo. Ávila o cualquier otra ciudad). Recién a partir del siglo XVI,
precisamente en el año de 1562, se estableció la residencia real en Madrid- declarada capital de España desde comienzos del
siglo XVII-, dándose el caso curioso de que primero tuvo ciudad capital el Perú (Lima, fundada por Francisco Pizarro en 1535)
que la metrópoli. La instalación definitiva de la sede real propició entre la nobleza la costumbre de tener muebles grandes y
pesados, dejando los portátiles o desarmables que solía tener en su pasado itinerante.
Pág. 10
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
El rey debía casarse con una princesa de sangre real, hija de otros soberanos, la cual generalmente aportaba una valiosa dote
al matrimonio. A la preñez oportuna seguía el feliz suceso del parto, luego se bautizaba al niño y por último la reina asistía a la
misa de parida. El príncipe heredero era siempre varón y primogénito. En España se le llamó "Príncipe de Asturias" (como en
Inglaterra "Príncipe de Gales" y en Francia, "Delfín"). Tenía trato de "su alteza real", y sus hermanos y hermanas el de "sus
altezas" por ser solamente infantes.
El rey ordenaba a través de unos documentos llamados reales cédulas. Nombraba a los funcionarios por reales provisiones y
exceptuaba de obligaciones por reales privilegios. En los documentos siempre hablaba de "nos" y firmaba "yo, el rey".
A fines del siglo XV, cuando Cristóbal Colón llegó por primera vez a América, gobernaban en España los Reyes Católicos,
Fernando e Isabel, quienes luego de expulsar a los moros de la península apoyaron la expedición dirigida por el navegante
genovés para conquistar las Indias. Cuatro décadas después, al llegar Francisco Pizarro al Tahuantinsuyo y someter al inca
Atahualpa, en el año de 1532, ya gobernaba España el rey Carlos I. Nieto de los Reyes Católicos, en 1519 fue nombrado también
emperador de Alemania al ser hijo de Felipe de Austria, con lo que se convirtió en el hombre más poderoso de su tiempo. Carlos
I de España (también conocido como Carlos V. emperador de Alemania) debió enfrentar las rebeliones de los conquistadores y
encomenderos -fue él quien dictó las Leyes Nuevas en 1542-continuando su hijo Felipe II la consolidación de la autoridad real
en los territorios
conquistados de América, al heredar la Corona española en 1556. Establecido el virreinato del Perú, entre los siglos XVI y XIX
se sucedieron en España reyes de las casas de Austria y de Borbón hasta llegar a Fernando VII, último rey de España que
gobernó a través de las autoridades nombradas desde la metrópoli en las colonias ultramarinas. Bajo su gobierno, en 1824,
España debió reconocer la independencia final de las colonias de Sudamérica.
jueces residenciarios que verían los cargos, descargos y contracargos. En su relación con la Iglesia examinó, aceptó o retuvo
las bulas y breves con derecho de suplicación al Papa. También normó la presencia de los extranjeros en las colonias indianas.
Además, tuvo una tarea muy importante: controlar a los virreyes y a los cuatro virreinatos de las Indias Occidentales.
Se descubre en toda su actuación institucional que el derecho indiano fue el esencial y el derecho castellano, el supletorio. Las
Leyes de Indias fueron expresamente hechas para América. Pecaron de casuismo acentuado, tendencia a la uniformidad,
minuciosidad reglamentista, acaso algún desorden y marcado sentido religioso y moral; pero se cumplieran o no fueron las
mejores leyes coloniales que una metrópoli construyó en su tiempo.
EL TRÁFICO DE MERCANCÍAS: LA CASA DE LA CONTRATACIÓN
Esta fue la institución reguladora del comercio de España con sus colonias de América y controladora del paso de pasajeros a
las Indias. Se creó en 1503 como un remedo de la Casa da Inda de Lisboa-institución portuguesa-y perduró hasta 1790. Se
estableció en la ciudad de Sevilla. Tuvo sus primeras ordenanzas en 1510 y fueron sus autoridades: un presidente, seis jueces,
un contador, un factor, un tesorero y un fiscal.
A sus sesiones se les llamó juntas y funcionó como factoría, aduana, tribunal y academia náutica. En tanto factoría, la Casa de
la Contratación reglamentó el comercio sobre bases mercantilistas, exclusivistas e intervencionistas. Una de sus principales
funciones fue organizar la famosa Flota de Indias. La primera de ellas, aun que todavía algo informal, fue la capitaneada por
Pedrarias Dávila en 1514. La primera flota formal la condujo Blasco Núñez Vela, pocos años después nombrado primer virrey
del Perú, en 1537; y en 1561 se instauró el sistema de flotas y galeones al mando de Pedro Meléndez de Avilés. La Flota de
Indias cambió su nombre por el de Armada a partir de 1578. La última se formó en 1730. La casa sevillana corrió también con la
obligación de recuperar los bienes de los españoles que habían fallecido en el Nuevo Mundo.
Entre las funciones aduaneras de la Casa de la Contratación estuvo gravar con diversos impuestos a las mercaderías exportadas
e importadas, recaudar el quinto real, confiscar o retener mercaderías y perseguir el contrabando. Como tribunal, esta institución
tenía jurisdicción civil y criminal sobre el comercio y la navegación. Fallaba en pleitos entre comerciantes y marinos mercantes,
contaba incluso con una cárcel propia para estos fines y su fallo solamente era apelable ante el Consejo de Indias.
Finalmente, como academia náutica la Casa de la Contratación fue una verdadera escuela de marina mercante; terminó
llamándose Universidad de Mareantes y estuvo bajo la advocación de San Telmo. Fue su máxima autoridad el piloto mayor de
las Indias, quien llevaba, además, el padrón real o mapamundi más completo que existía en España.
Adaptado de: Del Busto Duthurburu, J. (2004). Conquista y virreinato, enciclopedia temática del peru II. Lima: el comercio
Como autoridad política debía presidir y vigilar las funciones públicas y privadas de las diferentes instituciones que componían
la sociedad colonial. Asimismo, vigilaba las obras públicas, fomentaba las colonizaciones y las fundaciones de nuevos pueblos,
y levantaba el censo virreinal. En lo que respecta a sus atribuciones como capitán general, cargo que lo convertía en jefe supremo
de las fuerzas de mar y tierra, el virrey debía vigilar y defender los límites territoriales de su jurisdicción; nombrar a los jefes de
las milicias; erigir fuertes, presidios y murallas de defensa; construir barcos y fabricar cañones y pólvora.
Sus atribuciones judiciales, para las que contaba con un asesor letrado, lo facultaban para presidir las sesiones de la Audiencia
(poder que detentó hasta 1776). También resolvía litigios jurisdiccionales de las reales audiencias; decidía cuestiones entre
tribunales civiles, eclesiásticos y militares; atendía las quejas presentadas contra los oidores, corregidores y alcaldes; nombraba
jueces para las causas especiales y visitadores para la inspección del reino. Finalmente, el virrey era el encargado en última
instancia de hacer ejecutar las Leyes de Indias o solicitar que no se cumplieran. En relación con los asuntos de la Real Hacienda,
el virrey debía velar por el incremento de los ingresos del tesoro; supervisar la conducción de los metales preciosos a España;
ordenar la cantidad de moneda que se tenía que acuñar; estimular el comercio y la industria; y reprimir el contrabando o comercio
ilícito.
Pág. 12
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Las atribuciones religiosas, por último, facultaban al virrey para desempeñar funciones tales como edificar iglesias, conventos y
monasterios; vigilar a los obispos y arzobispos: denunciar a los eclesiásticos de mal vivir y hacer- los deportar a España; vigilar
las elecciones conventuales y monjiles; y secundar la empresa misional, principalmente en la selva. Dentro de estas funciones
estaba también supervigilar las universidades, colegios mayores y hospitales de la Iglesia.
Si el virrey fallecía en el ejercicio de su cargo, debía reemplazarlo la Real Audiencia con título de Real Audiencia Gobernadora,
presidida por el oidor decano o más antiguo de ese tribunal. El primer virrey fue Blasco Núñez Vela, nombrado en 1542. y el
último, José de la Serna, cesado en 1824. Durante 382 años de virreinato hubo cuarenta virreyes, entre los que se contaron dos
príncipes de Nápoles, 12 condes, un duque, 12 marqueses, un caballero de título y tres arzobispos. Ser investido como virrey
del Perú fue siempre considerado como un ascenso por los virreyes de México, Nueva Granada y el Río de la Plata.
En el siglo XVII dependían del virreinato peruano las audiencias de Lima (1542), Panamá (1564), Bogotá (1648), Quito (1563),
Charcas (1559, llamada también La Plata o Chuquisaca), Chile (1563) y Buenos Aires (1776). Al erigirse el virreinato de Nueva
Granada el Perú perdió las audiencias de Bogotá y Quito; al crearse el virreinato del Río de La Plata perdió la de Charcas. La
Real Audiencia del Cusco se fundó en 1787 y fue un logro de la rebelión de José Gabriel Túpac Amaru en 1780.
Las audiencias fueron el origen de varias naciones sudamericanas luego del proceso de independencia. En efecto, basándose
en el principio latino del Uti Possidetis, cada audiencia, por lo general, fue el origen de una nueva nación. De este modo nacieron
las repúblicas de Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela en torno al Perú. La Audiencia del Cusco, por estar
anímicamente unida a la de Lima, siguió la suerte de la capitalina, formando ambas el Perú actual.
Pág. 13
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Barrameda. Cuando lo nombraba el virrey era por tres años prorrogables a otros dos por el monarca. Su sueldo era anual o
cadañero, oscilando entre 5.000 y 7.000 pesos. Los corregimientos mejor pagados fueron Cusco y Po- tosí, los peor pagados
Riobamba y Otavalo en la región de Quito. En el Perú los corregidores fueron cerca de una centena. En 1637 sumaban 89, de
los cuales forzosamente el rey proveía 17, quedando los 72 restantes para que los proveyera el virrey.
El corregidor tenía cinco atribuciones principales inspiradas en aquellas que tenía el virrey. Como autoridad política estaba
facultado para gobernar una provincia estableciendo su residencia en uno de sus poblados. En el ámbito militar le encomendaban
la defensa de esa región y la conservación del orden interno, principalmente de las poblaciones indígenas allí reducidas.
Las facultades judiciales confirmaban al corregidor como "juez con cárcel propia", es decir, como juez con licencia para imponer
castigos de prisión, azotes, cepo y trasquilamiento por mano de verdugo. En los asuntos de hacienda su labor se centraba en
cobrar el tributo a los indígenas, tarea en la que era ayudado por el cura y el curaca. En materia eclesiástica, representaba al rey
en las funciones y ceremonias de la Iglesia de acuerdo con el derecho del Regio Patronato.
Desgraciadamente el corregidor incurrió en múltiples abusos por la lejanía de su residencia y la falta de vigilancia, lo que motivó
a que nunca tuviera un castigo ejemplar. Felipe Guaman Poma califica a los corregidores como abusivos, inescrupulosos,
ladrones, apropiadores de tierras, corruptores de mujeres, jefes de mulatos y mestizos y personajes de mal fiar. Los mayores
abusos cometidos por estos funcionarios fueron perpetrados en actos como el cobro de sobornos a los propios indios para eludir
las mitas minera y obrajera, reclutamiento ilegal de mitayos, recaudación indebida de tributos y en el acopio
desmedido de mercaderías para vender a los indios. Sus desmanes fueron tantos que terminó siendo odiado como ningún
funcionario colonial. Casi podría decirse que el corregidor fue el peor funcionario que envió España a las Indias Occidentales.
Contra sus abusos, precisamente, fue que se rebeló en 1780 José Gabriel Túpac Amaru.
Los corregidores tuvieron como colaboradores directos a los tenientes de corregidor, pero estos la mayor parte de las veces eran
verdaderos delincuentes, por lo que más que ayudantes fueron cómplices del titular.
De poca ayuda resultaron a estas alturas los curacas, porque la mayor parte de ellos se encontraba confabulado con el corregidor
para cobrar a los indios ilegalmente dos tributos, uno para el rey y otro para el corregidor, a lo que suma- ban muchas veces un
tercer tributo para el propio curaca. Al mal corregidor y mal curaca se añadió algunas veces el mal cura, quien teniendo la
obligación de alcanzar la nómina de indios de 18 a 50 años para la cobranza del tributo. permitió que menores de edad y ancianos
tributaran y mitaran. El asunto llegó al máximo de su nocividad cuando los corregidores se dedicaron a vender a los indígenas
las mercancías invendibles de los mercaderes de Lima.
Para prevenir o curar todo esto los virreyes y la propia Audiencia enviaban a las provincias a los visitadores, para escuchar las
quejas de los indios y hacerles justicia; pero una vez ido el visitador, los corregidores se daban maña para neutralizar sus informes
y todo quedaba igual o incluso se volvía peor. Cuando la situación ya se hizo insostenible, estalló la rebelión de José Gabriel
Túpac Amaru buscando justicia para los aborigenes.
Los intendentes ganaron entre 5.000 y 8.000 pesos fuertes al año y se escogieron entre personas probas, respetables y de claras
perspectivas de gobierno. Tuvieron cinco funciones principales, igual que los virreyes, aunque reducidas. Las políticas
consistieron en gobernar y hacer cumplir las leyes, fomentar las obras públicas y cuidar el orden general, tanto urbano como
rural. En cuanto a los asuntos militares se encargaron de mantener los cuerpos en tropa, edificar cuarteles, construir defensas,
guardar las armas y distribuir la pólvora. Sus funciones judiciales fueron velar por la administración de justicia y hacer que esta
fuera rápida y eficaz, para lo cual se hacían asesorar por un teniente letrado. En relación con la hacienda real fueron responsables
de cobrar el tributo indígena, proteger el comercio, la industria, la agricultura, la ganadería y la minería, y controlar los estancos.
Representaron al Regio Patronato, derecho que se les quitó a los virreyes en una primera instancia, pero que luego se les
devolvió por negarse los obispos a tratar con los intendentes.
Pág. 14
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
Subordinados a los intendentes estuvieron los subdelegados, cada uno puesto al frente de un "partido judicial". Estos
partidos o jurisdicciones fueron un total de 56. Los subdelegados cobraban el tributo a los alcaldes indígenas. En este tiempo ya
no existían los curacas, institución que fue abolida a raíz de la rebelión de José Gabriel Túpac Amaru en 1780. Así tenemos, por
ejemplo, que la intendencia de Arequipa tuvo siete subdelegados a cargo de otros tantos partidos o distritos que fueron Arequipa,
Cailloma, Condesuyos, Camaná, Moque- gua, Arica y Tarapacá.
Las intendencias significaron una solución para mejorar el dominio político y la mejor cobranza de las rentas públicas. Existió en
su tiempo un consenso en cuanto a que los intendentes fueron funcionarios bastante mejores que los corregidores. Sin embargo,
la gran crítica que se les puede hacer es que tuvieron demasiadas obligaciones, lo que provocó que se complicara en general la
tramitación de documentos. Por su parte, los indios se sintieron postergados por el intendente, debido a que esta autoridad se
mantuvo ajena a las festividades indígenas, actividades en las que sí participaba el corregidor. Lo cierto es que a pesar de que
los intendentes solamente tuvieron una vigencia de cuarenta años, su actuación no ha sido suficientemente estudiada. Aun así,
se descubre que fueron relevantes en comparación con la de los corregidores, quienes tuvieron una duración mucho más
prolongada (exactamente 234 años).
Lo que nos deja esta institución en términos históricos es que las ocho intendencias que se crearon en el virreinato peruano
fueron el origen de los departamentos sobre los que se constituyó el Perú republicano.
Adaptado de: Del Busto Duthurburu, J. (2004). Conquista y virreinato, enciclopedia temática del peru II. Lima: el comercio
Es importante anotar que en esta coyuntura rebelde la revisita del corregidor no fue el único elemento de conflicto con los
campesinos. El reparto fue otro factor importante que se hizo evidente en este periodo, generando repetidos conflictos entre
corregidores y curas y un acercamiento ente indios y mestizos contra su común enemigo: el corregidor…En 1732 el Obispo de
Cuzco afirmaba que los corregidores daban prioridad al reparto antes que a la cobranza del tributo….Algunos corregidores
respondieron declarando que el clero también estaba involucrado en transacciones comerciales, actividad que limitaba
considerablemente la posibilidad que tenían los corregidores de extraer beneficios del monopolio que detentaban sobre el
comercio. El clero se percató que con la distribución forzosa de mercancías (mulas, telas, aguardiente y otros que los
campesinos estaban obligados a comprar al crédito pagando altos precios) los corregidores podían ampliar su poder local y
beneficiarse del excedente y la mano de obra campesina.
El clero estaba dispuesto a aceptar el cobro del tributo porque de él obtenían los sínodos, pero no podían admitir el reparto
porque este era el mecanismo utilizado por los corregidores para obtener ganancias personales.
Ophelan Godoy, Scarlett (2015) Un siglo de rebeliones anticoloniales Perú y Bolivia 1700- 1783 Editor : Instituto
Francés de estudios andinos. Lima-Perú.
Fuente J: Disminución poblacional en indígenas, de acuerdo a los autores Dobyns (1966), Smith (1970) y Rowe (1947)
Leyenda:
X
Tomado de Carlos Carcelen. Poblacion y desastres en el virreinato [Ponencia].
2019
Pág. 15