Cap 02 PDF
Temas abordados
Cap 02 PDF
Temas abordados
TRAUMATISMO CRANEAL
Estrategias de imagen
Las imágenes de TC se pueden revisar va-
TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA riando las ventanas. Se usa una ventana estrecha
para ver el cerebro y se puede ensanchar para mejo-
Los estudios de imagen urgentes en los trau- rar el contraste entre las colecciones extraaxiales y
marismas craneocncefálicos se hacen para detectar el cráneo adyacente. Se usa una ventana muy ancha
lesiones potencialmente tratables antes de que haya para evaluar el cráneo en sí mismo (Figs. 2. L 2.6).
lesione,"" neurol6gicas. Actualmente esto se hace Cortes contiguos de 5 mm a través del cerebro pro-
con TC, por varias razones: es rápido, ampliamente porcionan suficiente detalle y se obtienen con facili-
disponible, permite acomodar fácilmente los equi- dad en menos de 15 minutos en los aparatos actua-
pos de monitorización y es altamente rentable en el les. Se usan grosores de corte menores para evaluar
diagnóstico de hemoITagias agudas ¡otra y extraa- las órbitas, el esqueleto de la cara y la base del crá-
xiales, así como fracturas de cráneo, hueso tempo- neo. No se usa contraste en los episodios agudos
ral, huesos de la cara V órbitas, porquc pucdc imitar o cnmascarar una hcmolTagia.
FIGURA 2.1. Fractura craneal deprimida (con hundimiento). A. TC axiaJ que demuestra una fractura craneal parietal
derecha con edema de partes blandas. La fractura se ve bien con una ventana ancha para mejorar el contraste entre el
hueso y los tejidos blandos. B. Con una ventana más estrecha se ve un contraste excelente entre la sustancia blanca y
gris, pero no se ve la fractura. Hay un pequeño hemafoma parietal derecho.
Traumatismo cral1eofacial
Las manifestaciones de los traumatismos cra- El tipo más común de fractura craneal es la ~
neoencefálicos se pueden dividir en lesiones pri- lineal no desplazada. Pueden ser difíciles de iden- <./
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Neurorradiolog[a Fundamental
tificar en TC, sobre todo si la línea de fractura es Las fracturas transversales~ producen por
paralela al plano de corte. Afortunadamente ~ste golpes en la reglOn ¡rontal u occipital. Las compli-
tipo de fractura no requiere tratamiento cuando caciones son más graves: sordera sensorial. vér-
aparece aislada. La intervención quirúrgica está tigo grave, nistagmus y fístula perilinfática. Se
indicada cuando estas fracturas están deprimidas o produce parálisis facial. que suele ser completa, en
r" comolicadas, lo que se ve mejor en Iare- que en
1,/ el 30-50% de los casos. Puede estar afectado el ca-
la placa simple (Fig. 2.1). Las fracturas deprimi- nal de la carótida o el agujero yugular, con la con-
das o con hundimiento se asocian con frecuencia a siguiente lesión vascular.
contusión del cerebro subyacente. El neumoencé- Las fractura mIxtas o complejas del temporal
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falo (aire dentro del cráneo) se puede ver en las son aoroximadamente el 10%. Son producto de un
fracturas complicadas o que afectan a los senos traumatismo intenso que produce varios planos de
oaranasales. La TC con cortes finos y algoritmo de fractura. Se asocian con gran frecuencia a compli-
reconstrucción de hueso supone el mejor método caciones intracraneales.
para la evaluación de las zonas críticas, como la
base del cráneo, la órbita o los huesos de la cara.
Los cortes finos pueden ayudamos también a valo-
rar el grado de hundimiento y desplazamiento de
los fragmentos.
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Trawnarhmo craneofacial
29
Newvrradiologia FUlldamell!a!
con cierta frecuencia a lo largo de la hoz y el ten- que varía con la edad del hematoma (capítulo 3).
torio. Como estas estructuras son reflexiones dura- Los hematomas subdurales son isointensos res-
les. los hematomas subdurales no las cruzan (Fig. pecto al cerebro en imágenes potenciadas en TI
2.4). Sin embargo. al revés que los hematomas e hipointensas en imágenes potenciadas en T2.
epidurales. los hematomas subdurales pueden cru-< La RM. es especialmente útil durante la fase su-
zar las suturas y. de hecho. se encuentran normal- baguda. cuando el hematoma subdural puede ser
mente en la convexidad desde la parte más ante- iso o hipodenso en la Te. Las imágenes poten-
rior a la más posterior de la hoz. Es frecuente ciadas en TI demuestran una alta mtensidad de
encontrar edema de todo el hemisferio subyacente. señal. roducida or la metahemoglobma de la
po o ue uede haber más efecto masa del espe- colección subdural. Esta señal alta tstmgue cla-
rabie por el tamaño del hematoma su ura. y ramente los hematomas subdurales de otras co-
puede no cOITegirse o hacerlo mímmamente tras la lecciones líquidas no hemorrágicas. La RM de-
evacuación de la colección. El aspecto de los he- muestra también que los hematomas subdurales
matomas subdurales cambia con el tiempo. Imcial- subagudos son con frecuencia lentiformes o bi-
mente la sangre extravasada es hiperdensa Trllíde convexos cuando se ven en el plano coronal. en
entre 50 y 60 UH. mientras que el cerebro mide vez de conservar la forma de cuarto creciente
entre 18 y 30 UH). La densidad de un hematoma que se ve en los planos axrales de 1e (Fig.
subdural crece en los nrimeros momentos debido a 2.11). La capacidad multiplanar de la KM ayuda
la retracción del coágulo; desp'ués la densidad a identificar pequeños hematomas en la convexi-
tiende a disminuir pro2:resivamente. según pro- dad y el vértex que no pueden ser detectados con
gresa la degradación de las proteínas del hema- TC por la atenuación similar del hueso adya-
toma. Ocasionalmente se puede producir un resan- cente.
grado en los hematomas subdurales. dando lugar a
un aspecto heterogéneo al mezclarse la sangre
fresca con un hematoma licuefactado (Fig. 2.7).
En los pacientes que resangran o que tienen altera-
ciones de la coagulación se puede ver un nivel de
sedimento o «efecto hematócrito» (Fig. 2.8). Los
hematomas subdurales crónicos tienen valores de
> atenuación balos. Similares a los del LCR (Fig.
2.9). lo que puede hacer que sean difíciles de dife-
renciar de un espacio subaracnoideo prominente
secundario a atrofia cerebral.
Durante la transición de hiperdenso a hipo-
denso hav una etapa de isodensidad que dura
desde varios días después del momento agudo a
tres semanas después. durante la que puede ser di-
fícil identificar el hematoma subdural. aunque hay
signos indirectos que deben conducir al diagnós-
tico correcto en la Te. Estos signos incluven el
borramiento de los surcos. desp!azamieñt()de la
corteza con compresión de la sustancia blanca y
desp'lazamiento de la línea media (Fig. 2.10). El
contraste puede ayudar a identificar los hemato-
mas subdurales no agudos. demostrando una cáp-
sula hipercaptante o venas corticales desplazadas.
Esto nos ayuda. sobre todo. a diferenciar hemato-
f
mas subdurales hipodensos de espacios subdurales FIGURA 2.5. Hematoma subdural izquierdo y epidural dere¡
prominentes. Los hematomas subdurales agudos cho. la TC axial demuestra una colección de alta atenuación en
pueden ser isodensos respecto a:t parénqullna en forma de creciente lunar que se extiende a lo largo del hemisíet
rio izquierdo y es compatible con hematoma subdural (puntas
pacientes anémicos.
de t7echa). Compárese la apariencia con la del pequeño hemat
La RM de los hematomas subdurales de- toma epidural que se ve en la derecha (t7echa), donde también
pende del estado bioquímico de la hemoglobina, hay edema de las partes blandas del cuero cabelludo.
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Traumatismo craneofacial
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FIGURA 2.6. Hematoma subdural que se ve sólo en ventanas intermedias. En esta TC axial el pequeño subdural dere-
cho está enmascarado con una ventana estrecha (A), pero se ve claramente (puntas de flecha) con una ventana interme-
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Newvrradiologfa Fundamental
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FIGURA 2.8. Hematoma subdural con efecto hematócrito. Un corte de TC (A) y otro de RM con imágenes potenciadas
en T2 (8) en dos pacientes diferentes muestran grandes hematoma s subdurales en los hemisferios izquierdos con nivel~s
líquido/líquido, conocido como efecto hematócrito. Este efecto se puede ver tanto en pacientes con alteraciones de la
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coagulación como en pacientes que sangran de nuevo en un colección crónica.
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Traumatismo craneofacial
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Neurorradiologia Fundamental
Hemorragia subaracnoidea. La hemorragia hubo testigos. hay que tener en cuenta la posibili- ~
subaracnoidea es común en la lesión crancoence- dad de que la hemorragia subaracnoidea proceda ...
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FIGURA 2.12. Hemorragia subaracnoidea. TC axial sin contraste en dos pacientes diferentes que demuestra material de
alta atenuacion en los surcos (A) y cisura de Silvio derecha (B) que son compatibles con hemorragia subaracnoidea.
Traumatismo craneofacial
35
Neurorradi%g(a Fundamenlal :.
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FIGURA 2.13. Apariencia en RM de la lesiónaxonal difusa. RMdensidad prolónica (izquierda) e imágenes poten-
ciadas en T2 (derecha) con varios focos adyacentes de alta intensidad que son lesión axonal difusa en la sustancia
blanca parasagital frontal derecha.
FIGURA 2.14. Apariencia en RM de la lesión axonal difusa crónica. Imagen coronal en eco de gradiente en un paciente
con historia previa de traumatismo craneoenceíálico grave que demuestra numerosos focos hipointensos en la distribu-
ción característica de lesión axonal difusa; incluyendo la unión de la sustancia blanca y la sustancia gris (flecha hueca),
cuerpo calloso (flecha) y pedúnculo cerebral (punta de (fccha). La evidencia de sangrado antiguo es especialmente clara
en secuencias en eco de gradiente.
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Tralllnatismo cralleofacial
las lesiones tienen hemorragia suficiente para apa- nal difusa. Son localizaciones frecuentes los lóbu-
recer en la TC, lo que pone de manifiesto la baja los temporales sobre la pirámide petrosa o por de-
sensibilidad de esta modalidad de imagen. Lo más trás del ala mavor del esfenoides (Fig. 2.16). Me-
habitual es encontrar pequeñas lesiones petequia- nos del 10% de las lesiones afectan al cerebelo.
les en la unión sustancia blanca/gris de los hemis-~ Las contusiones se producen también en los bor-
.
ferios v el cuerpo calloso. (Fig. 2.15). Se pueden des de las fracturas de idas.
ver áreas mal definidas de disminución de la ate- La a ariencia e TC e las contusiones corti-
nuación en las lesiones no hemorrágicas. cales varía caracterís '. ente con la antioüedad
de la lesión. Muchas lesiones o emorrag,cas
ven mal al principio. pero se hacen más o vlas du-
~
rante la rimera semana or el edema asociado.
Las lesion emorrá Ticas se ven como focos de
alta atenuacion en la sustancia gris cortical (Fig.
2.17). Pueden estar rodeadas de grandes áreas de <J
baja atenuación secundarias a edema. Durante la
primera semana el patrón característico de áreas
de densidad mixta hipo e hiperdensas (sal v pi-
mienta) se hace más evidente. Ocasionalmente la¡
descompresión quirúrgica de un cerebro con con-
tusiones puede aliviar un efecto masa grave. Las
zonas en las que ha habido contusión se reconocen
tardíamente por la aparición de áreas de encefalo-
malacia.
En I RM as contusiones corticales aparecen
. como áre. bremente delimitadas de. aumento A
I de la intensidad de señal en las imágenes potencia- <-.(
das en T2 y densidad protónica. Se reconocen por
su distribución característica en los lóbulos fronta-
les v temporales. a veces con morfologÍa giral. La
hemorragia puede producir un patrón muy hetero-
géneo de la intensidad de la señal en torJas las se-
cuencias. ya que varía con la edad de la lesión
,. , (Fig. 2.18). El depósito de hemosiderina por he-
morragia de cualquier causa Rroduce una marcada
\ disminución de la intensidad de señal en imá~enes
potenciadas en T2. especialmente si se trabaja con
campos intensos. Esta pérdida de señal puede per-
sistir indefinidamente como un marcador de he-
FIGURA 2.15. Apariencia en TC de una lesión axonal di- morragia previa.
fusa con hemorragia petequial.
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Neurorradio!og(a Fundamenta!
!
hay otras lesiones significativas, los pacientes con hematomas intraccrebrales se pueden presentar
hematomas intraparenquimatosos pueden perma- tardíamente por una hemorragia diferida, que es
necer conscientes tras la lesión. Cuando hay sín- una causa de deterioro clínico durante los prime-
tomas se relacionan normalmente con el efecto ros días tras el traumatismo craneoencef,llico
masa producido por un hematoma que crece. Los (Fig.2.19).
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Traumatismo
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craneofaáal
FIGURA 2.18. Hematoma intracerebral. (A) TC axial que demuestra una masa de alta atenuación en el lóbulo temporal
derecho. (8) Las imágenes de RM potenciadas en 11 correspondientes demuestran una zona central hipointensa compa-
tible con hemorra ia a )uda (desoxihemo Jlobina). La alta señal ue lo rodea re resenta la conversión a metahemoglo-
bina que aparece en a periteria e ematoma. La zona de alta señal en el lóbulo frontal inferior izquierdo es una ~
fusión frontal asociada (flecha curva). Una pequeña cantidad de sangre subdural bilateral aparece hiperintensa (puntas
de Hechal.
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FIGURA 2.19. Hemorragia diferida. En la TC de ingreso (izquierda) hay un pequeño hematoma frontal sin efecto masa
significativo ((fecha hueca). El edema de partes blandas en el parielal izquierdo indica el lugar del golpe ((fecha). La TC
de seguimiento (derecha) se realizó cuando el estado del aciente se deterioró; demuestra un marcado aumento del ta-
maño del hematoma con edema, efecto masa y compreslon e asta trontal ipsilateral.
Neurorradi%gía Fundamental
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Traumatismo craneofacial
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FIGURA 2.20. Fístula carótido-cavernosa. (A) Un corte
de TC demuestra un seno cavernoso lleno (flecha hueca)
y proptosis derecha (punta de flecha), con edema de los
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tejidos preseptales. (8) Angiografía de la carótida interna I
derecha en otro paciente que muestra opacificación el
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I seno cavernoso (flecha hueca) y vena yugular (flecha) du-
rante la fase arteria!.
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Puede producirse por cualquier causa un aumento 'grave y puede anunciar una inminente hernia('
de la cantidad de sangre en el cerebro o un au- ltranstentonal. El edema cerebral por hlperemm eS
mento del contenido hídrico del cerebro. La hipe- más frecuente en niños y adolescentes. La patoge-
remia Serefiere al aumento de sangre en el cerebro nia no está bien establecida. pero parece deberse a
y el edema a aumento del contenido en agua. Am- una pérdida de la aUlorregulación normal. LaJ1ip~
bos conducen a un efecto .masa generalizado con remia Se reconoce en TC como un efectornasa
borramiento de los surcos, de las cisternas supra- marctefinido, borramiento de los surcos y densi-
1\. selares y de la lámma cuadrigémina y compresión dad aparentemente normal. A veces se asocian he-
¡ de la cisterna ventricular. El borramiento de las matomas subdurales con edema unilateral del
cisternas perimesencefálicas indica un efecto masa mismo hemisferio.
1
41
NeurorT(ul¡o[ogía Fundalnenfa/
El edema cerebral difuso se produce secunda- causa, incluyendo hemorragia intracraneal, infar-
riamente a hipoxia tisular. Al aumentar el contenido tos v neoplasias (Fig. 2.22).
líquido de los tejidos se produce una disminución
de la densidad, con pérdida de la diferenciación en- Hernia subJalcina. La circunvolución cingu-
tre sustancia blanca y sustancia gris. El cerebelo y lada se desplaza a través de la línea media bajo la
V el tronco están normalmente respetados y pueden hoz del cerebro. Es la forma más común de hernia
mantenerse relativamente hiperdensos con respecto cerebral fFig. 2.7). Se puede ver compresión del
a los hemisferios cerebrales (2.21). A menudo la ventrículo adyacente en TC v aumento de tamaño
hoz v los vasos cerebrales son densos, semejando del ventrículo contralateral por obstrucción del
una hemorragia subaracnoidea. Frecuentemente se agujero de Monro. La arteria cerebral anterior
ven áreas de edema focal asociadas a contusiones puede estar desplazada hacia el lado contrario. Es-
corticales y pueden contribuir a producir un efecto tos pacientes tienen riesgo de infarto de las arte-
masa significativo. rias cerebrales anteriores en la zona de la rama ca-
lIosomarginal que queda atrapada contra la hoz.
HERNIA CEREBRAL
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FIGURA 2.23. Hernia uncal. TC con contraste que demuestra una compresión de la parte iz-
quierda del tronco, desplazamiento de la arteria cerebral posterior izquierda (ACP) (puntas de fle-
cha) y desplazamiento de la cisterna ambiens. Las astas temporales de los ventrículos laterales se
dilatan, indicando hidrocefalia obslructiva. La compresión de la ACP en la hernia puede producir
un infarto de la ACP.
Hernia trallstelltorial. EJ encéfalo se puede efecto masa del edema cerebral o un hematoma
herniar hacia aba' o o hacia arriba a través el ten- adyacente también pueden ob,truir el acueducto o
torio. La hernia transtentorial descendente 'e reco- los agujeros del cuarto ventrículo. Se puede pro-
noce por el borramlento de las cIsternas supraselar ducir dilatación ventricular lateral asimétrica por
1'] y perimesencefálica. La calcificación de la pineal.
compresión del agu jero de Momo.
V que se ve normalmente a la altura de los plexos
coroideos. en los trígonos de los ventrículos late-
ISQUEMIA/INFARTO
rales. está desplazada hacia abajo. Los grandes he-
matomas de la fosa osterior ue n producir una
La isquemia o el infarto postraumático pue-
. hernia transtentorial ascendente, en la que el ver-
den producirse por un aumento de la presión intra-
mis y parte de los hemisferios cerebelosos se pue-
craneal. embolización por una disección "ascular
den herniar a través de la incisura tentoria!. Es
o un efecto masa directo sobre los vasos cerebra-
mucho menos frecuente que la descendente:..los
les por una colección extraaxial. Así como a los
.hematomas de la fosa posterior pueden DroduciV
también una hernia de las amígdalas
~ cerebelosa";'" pacientes con lesión isquémica difusa por reduc-
ción aguda del flujo cerebral o por hipoxemia se-
través del agUjero magno.
cundaria a parada respiratoria o estatus epiléptico.
Hernia externa. Se puede producir cuando el
Los patrones de infarto Dor efecto m~"a focal in-
edema o efecto masa hacen que el cerebro salga a
cluyen infarto de la cerebral anterior por hernia
través de un defecto del cráneo. Este defecto
subfalcina. infarto de la cerebral posterior por her-
puede ser postraumático o producto de una crane-
nia uncal e infarto de la cerebelosa posteromteh~
otomía para impedir el cierre de una sutura.
por herniación de las amígdalas. La isquernia o in- "-
farto secundarios a reducción global de la Derfu-
Hidrocefalia. Se puede producir tras una he-
sión cerebral se produce con más frecuencia en los
morragia intraventricular o subaracnoidea como
«teITitOños límite» y no es específica de los trau-
resulto d la dificultad ara reabsorber el LCR
matismos (Capítulo 3).
en las granulaciones o por obstrucción del acue-
ducto o los aguieros del cuarto ventrículocM
43
Neurorradi%gfa Fundamental
Para que haya una fístula de LCR es necesa- Primaria, La forma más frecuente <lelesión
rio que se produzca un desgarro dura!. y"sepuede primaria del tronco es la axonal difusa. que afecta(
producir tras una fractura de la bóveda o de la a la zona dorsolateral del mesencetalo v parte su-
base del cráneo. Se produce rinorrea de LCR perior de la protuberancia (Fig. 2.26). Los pedún-
cuando tras la fractura se produce una comunica- culos cerebelosos superiores y lemniscos mediales
ción entre el espacio subaracnoideo y los senos son especialmente vulnerables. Tanto la localiza-
paranasales o la cavidad del oído medio. ~o- ción como la ausencia de hemorragia suficiente
duce un otorrea de LCR cuando. además, el tím- hacen que sea difícil diagnosticar estas lesiones en
pano está roto. La fístula de LCR puede ser difícil la Te. La lesión axonal difusa del tronco está casi
de localizar y producir meningitis de repetición. invariablemente asociada a lesión de la sustancia
La dsternografía con radionúclidos es muy sensi- blanca frontotemporal y del cuerpo calloso. Esto
ble para detectar la presencia de extravasación: sin diferencia la lesión axonal difusa de tronco de una
embargo. la TC con contraste intratecal es necesa- forma rara de lesión primaria producida por el im-
ria para obtener un buen detalle anatómico. pacto directo del borde libre de la tienda del cere-
belo en el tronco. La lesión primaria puede apare- )
cer también en forma de hemorragia petequial\!
QUISTE LEPTOMENÍNGEO múltiple en la zona del periacueeJuctal eJe la parte
anterior del tronco (ver lesión de las sustancia gris
subcortical). No está asociada con lesión ax';-nal
El quiste leptomeníngeo o fractura creciente
está Q!:oducido por un desgarro traumático de la
dura, que permite la salida de la aracnoides en la
localización de una sutura o de la bóveda. Produce
un ensanchamiento lento y progresivo del defecto
craneal o de la sutura. presumiblemente por el la-
tido del LCR. Los quistes leptomeníngeos apare-
C/
, cen como lesiones IItlcas en la 1L o la radIOgrafía
simple, que pueden crecer con el tiempo.
ENCEFALOMALAClA ..,
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La encefalomalacia focal es una pérdida de \ ¡'
tejido con gliosis circundante. manifestación fre-
cuente de los traumatismos craneoencefálicos anti- I
guos. Puede ser asintomática o convertirse en foco
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epileptógeno. La TC demuestra áreas bien defin!-
/¡
das de baja atenuacIón con pérdida de volumen. \t
Puede haber dilatación del ventrículo advacente
(Frgs. 2.24-2.25). La encefalomalacia tiene la
misma señal que el LCR en la RM. Las áreas de , ,
gliosis son hiperintensas en imágenes potenciadas
en T2 y densidad protónica. La imagen de encefa-
lomalacia no es específica para la lesión postrau- - "
mática. pero la localización es característica en la
zona anteroinferior de lóbulos frontales y tempo-
rales. La pérdida de volumen a lo laroo de los trac- FIGURA 2.2~. Encefalomalacia postraumática. Una Te axial
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muestra un area bien d~flnlda de dlsmmuCl~n d~ la den:idad
tos de sustancIa blanca asocwda a la muerte celu-
que afecta a la sustanCIa blanca y sustanCia ns del lobulo , I
lar se conoce como deoeneración~ walleriana y s /'1 (ronta IzqUler o; campatl e con ence a Qma acia. La dilata-'
., " V \
pue d e 1'd entl' fiIcar en l'a 1L Y especIalmente en la ción del asta frontal ipsilateral (flecha) confirma la presencia
RM. de pérdida de teJIdo,mas que una lesrón ocupante.
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Traumatismo craneofacial
FIGURA 2.25. Encefalomalacia postraumática. Cortes al ingreso (A) y de seguimiento (8) en un paciente con trauma-
tismo craneal grave con una encefalomalacia frontal izquierda (flecha hueca) y temporal derecha (flecha) en la misma
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localización que el hematoma inicial.
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FIGURA 2.26. Lesión axonal difusa del tronco. (A) TC sin contraste con un foco puntual de aumento de densidad ue re-
presenta una hemorra ia focal or lesión axonal difusa en el tronco (flecha). Ver la localizacion en a parte orso atera e
tronco. (8) RM con imágenes potenCia as en en otro paClen e con lesión hiperintensa en la misma localización.
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Neurorradiología Fundamental
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petado en lesiones hipóxicas. La compresión me-
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cánica del tronco se produce normalmemepor her-
nia uncal. Puede haber un desplazamiento visible
o un cambio en la forma del tronco por el efecto
masa. La lesión neurológica producida por la com-
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46
Traumatismo cralleofada[
conoce en TC como una banda hemorrágica (Fig. nes intracraneales se pueden producir por impac-
2.28). Las heridas por arma de fuego que atravie- tos directos o fuerzas de aceleración sin golpes.
san la línea media o en las que hay fragmentos normalmente producidas por zarandeos.
desprendidos del proyectil tienen peor pronóstico. Las fracturas de cráneo son producidas por
Las comolicaciones adicionales de los traumatis- golpes directos y son la segunda lesión esquelé-
mas penetrantes son las asociadas a la fractura tica más común. tras la fractura de huesos largos.
craneal v laceración de la dura. con neumoencé- Como en los adultos. si la decisión de hacer o no
falo. fístula de LCR e infección. La formación de estudios de imagen del cerebro se basa en la exis-
abscesos es más probable cuando hay fragmentos tencia de fractura. se pasarían por alto muchas le-
de hueso. piel o pelo introducidos en el cráneo. siones. Hay fractura craneal en aproximadamente
el 50% de los casos de maltrato. El hematoma
subdural es la complicación intracraneal que apa-
Predicción de la evolución tras rece con más frecuencia en los casos de abuso de
traumatismo cerebral agudo menores y suelen ser resultado de fuerzas, no de
golpes. Uno de los patrones más característicos
La escala de Glasgo\V de coma que clasifica es un hematoma subdural posterior interhemisfé-
los pacientes con traumatismos craneoencefálicos rico. aunque no es patognomónico. En el período
en función de los hallazgos clínicos. incluyendo el perinatal puede ser producto del parto. Los he-
nivel de conciencia. reflejos del tronco y respuesta matomas subdurales interhemisféricos posterio-
al dolor, no es fiable para predecir la evolución a res se ven en la TC como colecciones hiperden-
largo plazo. De la misma forma. los hallazgos en sas con un borde medial plano a lo largo de la
la Te. aunque son de gran valor para identificar a hoz y un borde convexo irregular lateral. Los he- <
los pacientes que requieren cirugía inmediata. no matomas subdurales se pueden encontrar también
se correlacionan bien con el pronóstico a largo en la convexidad. en la superficie del tentorio o
plazo. El aumento del uso de la RM en los trau- en la fosa posterior. De forma ocasional se en-
matismos craneoencefálicos puede hacer que los cuentran colecciones líquidas subdurales hipo-
métodos de imagen sean de más ayuda para deter- densas en niños sin relación con traumatismo o
minar el pronóstico en los pacientes con traumatis- infección. Se conocen como colecciones subdu-
mas craneoencefálicos graves. Esto se debe a que rales benignas de la infancia. Son más frecuentes
la RM puede identificar lesiones no hemorrágicas. en niños entre los tres y seis meses. siendo simi-
incluyendo la lesión axonal difusa y lesiones del lares a hematomas subdurales crónicos. Los he-
tronco. Los estudios con RM han demostrado una matomas epidurales no son frecuentes en los ma-
buena correlación entre la escala de Glasgow y el los tratos.
número y distribución de la lesión axonal difusa. La manifestación intraaxial más común en
La lesión axonal difusa, que es muy numerosa y los malos tratos es el edema cerebral difuso. El
que se localiza en el cuerpo calloso o en el tronco, edema inicial se cree debido a vasodilatación aso-
se asocia a un peor pronóstico a largo plazo. El nú- ciada a la pérdida de la autorregulación. En este
mero de lesiones de contusión conical no está rela- estado. la lesión puede ser reversible. aunque los
cionada con la evolución. excepto en los casos en hallazgos en imagen sean dramáticos. La TC
los que hay efecto masa significativo. También hay muestra borramiento global de los espacios suba-
una mala correlación entre la presencia de hema- racnoideos v compresión de los ventrículos. Según
toma epidural o hematomas subdurales y el pro- aumenta el edema. la atenuación normal de la sus-
nóstico a largo plazo, excepto si hay hernia trans- tancia blanca y la sustanCla~ns se hace indistin-
tentonal. guible e incluso llegan a invertirse. En los hemis-
ferios hav una disminución difusa de fa densidad.
El cerebelo. el tronco y la sustancia gris profunda
Traumatismo craneal en el maltrato suelen estar respetados (Fig. 2.21). Otras manifes-
infantil taciones intraaxiales descritas más arriba pueden
encontrarse también el los casos de malos tratos.
Es importante considerar la posibilidad de incluyendo lesión axonal difusa y lesiones del
malos tratos cuando los pacientes pediátricos tie- tronco. Se pueden producir contusiones cortica-
nen TCE. Es importante reconocer los hallazgos les. pero son menos frecuentes. probablemente
característicos en los casos sospechosos. Las lesio- debido a que la superficie interna del cráneo es
47
Neurorradi%gía Fundamental
FIGURA 2.28. Herida por arma de fuego. (A) TC sin contraste con una hemorragia que dibuja la trayectoria de la bala
en este «patoso desesperado». Hay hemorra ia intraventricular y subaracnoidea, neumoencéfalo v hemritnma -subdural
derecho. (8) Ventana ósea que muestra el típico lugar e entra a t ec a y ragmentos dispersos de la bala a lo largo de
la trayectoria.
48
Traumatismo craneofacial
FIGURA 2.29. Hematoma subdural interhemisférico subagudo y crónico. RM con imágenes potenciadas en T1 sagital y
parasagital en un niño en el que hay señal de baja intensidad en un hematoma subdural crónico (flecha) y alta señal en
una hemorragia subaracnoidea (flecha). La presencia de lesiones intracraneales en diferentes estadios es altamente sos~
pecho.;;:) rlp íJIIE'SE'trM;:)de un caso de malos tratos. La apariencia no es patognomónica de maltrato, ya que los hemato-
mas subdurales tienden a recidivar.
músculos extraoculares o repercusión sobre el ner- contraste, excepto si se sospecha una lesión vascu-
vio óptico. Sin embargo, es importante recordar lar. En ocasiones las reconstrucciones en tres di-
(
que los pacientes con fracturas faciales tienen tam- meñSíones ayudan al cirujano maxilofacial a pla-
bién lesiones intracraneales, especialmente las víc- near la operación en fracturas con minutas o
timas de accidentes de tráfico. Estas lesiones intra- desplazadas.
craneales tienen preferencia en el manejo de estos
casos. Si hay una lesión facial que requiere estudio Resonancia magnética. Los huesos de la
con TC en un paciente en el que se sospecha le- cara son difíciles de valorar con RM, ya que tanto
sión intracraneal, la TC de cráneo se hace primero ellos como los senos están vacíos de señal. La TC
y el facial se difiere hasta que el paciente este clí- es la modalidad preferida para la evaluación sec-
nicamente estable. Se hacen cortes de 3 a 5 mm cional de las lesiones faciales. La RM puede Sef
(1,5 mm en la órbita) en el plano axial, usando un útil para valorar alteraciones en el contenido de la /1
algoritmo de reconstrucción de hueso. El campo órbita, incluyendo nervio óptico, globo ocular y V
de visión debe extenderse desde el techo de la ór- músculos extraoculares. También es útil para valo-~
bita hasta la arcada maxilar superior. Se pueden rar complicaciones vasculares potenciales, como
incluir los senos frontales y el maxilar si se sospe- disección, seudoaneurismas, fístulas arterioveno-
cha patología a ese nivel. Se debe incluir la man- sas, y es la mejor manera de valorar traumatismos
díbula cuando haya fractura de paladar o alvéolos de la artIculación temporomandibular.
dentales, por la gran frecuencia de asociación. Se
debe hacer también reconstrucción con un algo- Angiografía. Puede estar indicada cuando la
ritmo estándar para identificar lesiones de partes clínica o la radiología sugieren una lesión vascu-
blandas, sobre todo en las órbitas. Si hay seguri- lar. Las lesiones vasculares son más frecuentes en
dad de que no existe lesión cervical, se pueden ha- traumatismos penetrantes, como pueden ser las he-
cer cortes coronales directos para ver mejor el ridas por arma de fuego o arma blanca. Las fractu-
suelo de la órbita, el paladar y la fosa anterior. Si ras que se extienden a través del canal carotídeo
el paciente no tolera los cortes coronales, se pue- también predisponen a lesión vascular y requieren
den hacer reconstrucciones. \NWes necesario usar angiografía.
49
Neurorradio!og(a FUlldamentaf
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50
Traumatismo craneofacial
Las fracturas nasal es normalmente son clíni- se pueden ver en una TC si se corta por debajo el
camente evidentes y no requieren diagnóstico ra- paladar. Es frecuente que se asocie a fractura de la
diológieo. Las radiografías de nariz pueden docu- mandíbula, como se puede suponer por el meca-
mentar la lesión, pero no son útiles para el manejo nismo de producción.
y por ello innece arias. Las fracturas del hueso na- Las fracturas del roce o alatino del maxilar
sal pueden ser on itudinales o transversales. Las y de la lámina honzonta se ro ueen recuente-
lono-itudinale. . e confunden con la sutura asoma- mente en un plano sagital cerca de la línea media
xilar o el proceso nasociliar, que tienen a misma (Fig. 2.31). Las fracturas del paladar se pueden <
orientación. Las fracturas transversales on menos asociar a fracturas complejas del macizo facial.
comunes y más aCl mente etectables, ya que son La fractura aislada de senos más comun es la
perpendiculares a las líneas de sutura. que a eeta a la ared anterolateral del antro maxi-
Cuando se hagan radiografías hay que buscar lar. e puede ver dIrectamente o ser sospeehaaa
posibles fracturas de la espina nasal del maxilar, por el hallazgo de un nivel hidroaéreo en el seno
que puede asociarse a fractura nasal. Una lesión maxilar en un traumatismo facial.
potencialmente grave que puede estar asociada a Las fracturas de senos pueden ser más graves
fractura nasal es el hematoma septal. Un trauma- si se extienden i traeranealmente. Las fracturas
tismo sobre el cartílago septal produce un hema- del seno frontal' ueden ser lineales, eonmmutas o
toma entre el pericondrio y el cartílago, que puede depnmldas. Las abiertas (complejas) pueden afec-
producir necrosis del cartílago al interrumpir el tar a la pared posterior del seno (Fig. 2.32); esto
aporte sanguíneo. Un hematoma organizado puede puede producir rinorrea de LCR y meningitis recu-
producir dificultad respiratoria y predispone a la rrente o formación de abscesos intraeerebrales.
formación de abscesos. Puede haber neumoeneéfalo en relación con ellas.
Las fracturas de la pared medial y borde superior
de la órbita afectan con frecuencia al seno frontal.
Fracturas del maxilar y senos paranasales Las fracturas del seno esfenoidal se ven a me-
nudo asociadas a fractura del techos de la orblta,
La fractura de los al véolos es la fractura ais- macizo facial o hueso temporal. Las fracturas no
lada más frecuente del maxIlar. Se produce por un desplazadas del seno esfenoidal pueden ser sutiles
golDe en la mandíbula que comprime los dientes en la TC. Se puede considerar una angiografía
sobre el arco dental superior. Se demuestran mejor cuando se sospecha una lesión vascular asociada que
en las proyecciones panorámicas o dentales, pero afecta a la porción cavernosa de la carótida interna.
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51
Neurorradiología Fundamental
52
Traumatismo craneofacial
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FIGURA 2.33. Diagrama de las fracturas orbitarias por estallido. Un aumento súbito de la resión en el interior de,la
ó[Link] un 01 e directo sobre el 0'0 uede reducir una fractura conminuta de sue o e a or ita, con herniación
del contenido al seno maxilar. Se puede ver un n¡ve en e seno .
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Neurorradiolog[a Fundamental
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~fll' I FIGURA 2.37. Fractura de la pared late-
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ral de la órbita con compresión del
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recto lateral. La TC sin contraste loca-
liza el lugar y el grado de compresión
del recto lateral derecho en esta pa-
ciente con fractura conminuta
afecta a la sutura cigomaticotrontal.
que
frecuente que la fractura no esté desplazada. pero cigomático. sutura cigomaticomaxilar, borde orbi-
que sea evidencia de la gran presión transmitida tario inferior. pared lateral del seno maxilar y pa-
en el interior de la órbita. La lesión primaria del red lateral de la órbita. La lesión del nervio infra-
nervio óPtico puede producirse por deceleración orbitario es frecuentemente secundaria a la
que dañe los delicados vasos meníngeos o que fractura del borde orbitario inferior v el agujero
produzca rotura directa de las neuronas. La lesión infraorbitario. La diastasis de la sutura cigomati-
secundaria del nervio óptico puede producirse por comaxilar puede lesionar el ligamento del canto
edema del nervio dentro del canal óseo rígido. con lateral o los ligamentos superiores del globo ocu-
la consiguiente compresión mecánica y compro- lar. Muchas de las fracturas asociadas a esta lesión
miso vascular. pueden verse en las placas simples y en la TC
(Fig. 2.39).
Los hallazgos asociados en las placas simples
Fracturas de cigoma incluyen la opacificación del seno maxilar ipsila-
teral y el desplazamiento posterior del cuervo del
El cigoma o hueso malar es uno de los luga- cigoma en la placa submentovértex con edema de
res más fecuentes de lesión en las fracturas que las partes blandas.
afectan múltiples huesos faciales. Las fracturas del
arco cigomático pueden aparecer como un ha-
llazgo aislado o como parte del complejo cigoma- Fracturas de la línea media (de Le Fort)
ticomaxilar (en trípode. cuadrípode o trimalar). Es
frecuente la conminución o la depresión de estas Las fracturas complejas de los huesos de la
fracturas. En las placas simples. el cigoma se va-
Q cara se clasifican habitualmente según el sistema
lora mej::>r en la proyección submentovértex de Le Fort. que desarrolló su clasificación produ-
(Fig. 2.38). La deformidad del arco es un hallazgo ciendo traumatismos faciales en cadáveres y anali-
frecuente en poblaciones con alta incidencia de zando los resultados. Describió tres patrones de
fracturas de malar. siendo necesaria una referencia fractura que difieren en su localización (Fig. 2.40).
clínica para distinguir las lesiones crónicas de las Las tres fracturas clásicas de Le Fort eran proce-
agudas. sos bilaterales: todas afectan a las láminas pterio-
Las fracturas del complejo cigomaticomaxi- goides. que ayudan a anclar los huesos de la cara
lar se producen como resultado de un golpe di- al cráneo. Aunque hay una gran variedad en las
recto en la cara. El cigoma se articula con el fron- fracturas de la cara y los tipos clásicos de Le Fort
tal. maxilar. esfenoides y temporal. Las fracturas se ven raramente en forma pura. sigue siendo un
varían un poco. pero típicamente afectan al arco buen sistema de clasificación. Las fracturas que
55
NeurorradiulugÍa Fundamental
.
tejidos blandos anteriores al cuerpo del
cigoma (flecha blanca).
afectan sólo a la mitad de la cara se llaman «hemi órbitas. Empieza cerca de la sutura nasofrontal y
Le Fort»; también podemos encontrar patrones se extiende hacia atrás para afectar al tabique na-
mixtos, como un Le Fort 1 en un lado y un Le Fort sal, las paredes orbitarias interna y externa, el arco
II en el otro. cigomático y la parte superior de la apófisis pteri-
'> La fr~[Link]:1de Le Fort 1 O «Daladar flotante» goides. Se produce también deformidad de la cara
/ es una fractura horizontal a través de los senos en plato v maloclusión. La lesión del nervio infra-
maxilares. Se extiende a través del septo nasal y orbitario es menos frecuente que en el tipo [Link]
las paredes del seno maxilar a la parte inferior de manifestación caraterística en placa simple es la
las apófisis Pterigoides. El plano de fractura es pa. elongación de las órbitas en las proyecciones de
ralelo al plano axial de un corte de Te, pero se re- Caldwell y Waters. Cuando se interpreta una TC
conoce por la fractura de todas las paredes de amo para estudiar lesiones faciales es mejor describir
bos señas maxIlares (l-Ig. 2.41). Se ve muy bien las fracturas de cada hueso en cada lado de la cara.
en cortes coronales. Puede haber una fractura aso- Cuando sea apropiado se puede hacer una calsifi.
ciada del paladar medio o del maxilar. Se..1ill!:ecia cación de Le Fort, usando la que describa mejor la
con más frecuencia en su forma pura que los tipos lesión en cara lado de la cara.
II LlD. En ocasiones hay también una fractura
compleja del cigomaticomaxilar.
-; La fractura de Le Fort 11o «piramidal» des. Fracturas nasoetmoidales
cribe una fractura a través de las paredes internas
de las órbitas y paredes maxilares laterales. Em- Las fracturas del complejo nasoetmoidal son
pieza en el puente de la nariz y se extiende de lesiones producidas como resultado de un golpe en
forma iramida! a través del tabique nasal. pro- la línea media de la cara entre los ojos. Este tér.
ceso frontal del maxilar, pared interna e a órbita, mino engloba una gran cantidad de fracturas com-
borde orbitario inferior, paredes supenor, lateral e plejas que se describen mejor listando los hallaz.
inferior del seno maxilar y la parte medIa de las gas específicos de los cortes de Te. Las lesiones
láminas pterigoides. Los arcos cigomatlcos y las pueden incluir fractura de la lámina papirácea,
paredes laterales de los senos maxIlares estan in- bordes orbitarios inferior, interno y superior. senos
tactas. La fractura de Le Fort 11se asocia normal. frontales y etmoidales. techo de la órbita, hueso
mente con desplazamiento posterior de los huesos( nasal, proceso nasal del maxilar y esfenoides
de la cara, roduciendo una deformidad en plato y (Fig. 2.42). Se las ha llamado también orbitoet-
maloclusión. El nervio infraorbitano se aña con moidales y nasoetmoidoorbitarias, ya que las frac.
frecuencia. La fractura Le Fort 11es muy rara en turas de la órbita son frecuentes e importantes.
forma pura. Puede asociarse a fracturas de la base del cráneo y
La fractura Le Fort !Uo «disyunción craneo.
7 facial» se orienta horizontalmente a través de las
de~s. Otros hallazgos pueden ser aire mtraor.
bitario e intracraneal, opacificación de los senos
57
Neurorradiología Fundamental
etmoidales y frontales y hundimiento de la parte fosa craneal anterior tienen tendencia a desarro-
media de l;¡ cara. Se puede sospechar una fractura llar fístulas de LCR por la alta frecuencia de la-
nasoetmoidal en la placa simple por el desplaza- ceraciones durales asociadas. Los nervios olfato-
miento posterior del nasión en lateral. Los cortes rios se dañan frecuentemente cuando la fractura
finos de TC ayudan a evaluar la extensión de la le- se extiende a la lámina cribiforme. Como se
sión V a localizar fragmentos óseos que puedan mencionó, las lesiones orbitarias son un compo- /~
dañar el nervio óptico o el canal. nente importante de las fracturas nasoetmoidales."-J
Las complicaciones de las fracturas del Puede haber una lesión de los globos oculares o
complejo nasoetmoidal dependen de la localiza- de los nervios ópticos como resultado del despla-
ción y la extensión de la lesión. Los pacientes zamiento de los fragmentos de la pared orbitaria
que tienen fracturas que afectan al suelo de la interna.
58
Traumatismo crcll1eofacial
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FIGURA 2.43. Panorámica con fractura mandíbular bilateral. Fractura del ángulo izquierdo (que se extiende a la raíz
de un mojar) y de la rama horizontal derecha, que se ven claramente en esta panorámica.
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59
Neurorradiofogía FundameJ11al
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FIGURA 2.45. Radiografía simple y TC de fractura de cóndilos. (A) Radiografía simple (Towne) con fractura subcondí~
lea derecha desplazada (flecha hueca). (8) TC axial de otro paciente con fractura condílea derecha (flecha hueca) y frac-
tura parasinfisaria asociada (flecha blanca). Ésta es difícil de ver en la radiografía simple, por su trayecto oblicuo.
cóndilo en placas laterales por el eje horizontal del Gentry LR. Godersky lC, Thompston B, Dunn VD. Prospective
comparative study of inlem1ediate-field MR and CT in the
*,
-fragmento. Una forma de lesión común es la frac-
evaluaLion of closed head trauma. AlNR 1988: 9:91-100
tura condilar de un lado y del ángulo mandibular Gentry LR, Godersky lC, Thompston B. MR imaging of head
\ contralateral. El ángulo de la mandíbula es una trauma: Review of the distribution and radiopathologic .
zona que se fractura con frecuencia. Las fracturas
~ de rama v del proceso coronoides son raras. Las
fracturas de la sínfisis o de la zona parasinfisaria
features of traumatic lesions. AINR 1988: 9: 101.110.
Gentry LR. Head trauma. In Atlas SW, ed. Magnctic reso-
nance imaging of the brain and spine. 2nd ed. New York:
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son más comunes, pero difíciles de diagnosticar en
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la placa simple, ya que el plano de fractura suele ser Gunshot wounds. AlR 1990: 155:685-702.
oblicuo. Las fracturas que afectan el proceso dento- Cranial and Skull Base Injury
alveolar se pasan por alto en las series de mandí- Bell RS, Loop JW. The utility and futility of radiographic
bula, y es necesario hacer placas dentales o TC para skull cxamination for trauma. N Eng J Med 1971;
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su evaluación. Las fracturas bilaterales del cuerpo o
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60
Ambos tipos de lesión suelen resultar de mecanismos de aceleración/deceleración típicos en accidentes de alta energía, como accidentes automovilísticos. Este mecanismo puede causar rotura axonal difusa sin impacto local directo, lo cual a menudo ocurre simultáneamente a la generación de hematomas subdurales donde las venas corticales se dañan al atravesar el espacio subdural. La coexistencia de estas lesiones es indicativa de graves traumatismos craneoencefálicos .
Los hematomas subdurales agudos aparecen hiperdensos en tomografía computarizada debido a la sangre extravasada con una densidad de 50-60 UH. Con el tiempo, la densidad disminuye a medida que las proteínas se degradan, haciéndose isodenso en una etapa intermedia que dura desde varios días a tres semanas. Los hematomas crónicos presentan atenuación baja, similar al líquido cefalorraquídeo, complicando su diferenciación de espacios subaracnoideos prominentes .
Una lesión del arco cigomático típicamente involucra el arco cigomático, la sutura cigomaticofrontal y el seno maxilar lateral, visible a menudo en proyecciones submentovértex, con hallazgos radiográficos como opacificación del seno maxilar o desplazamiento posterior del cigoma . En contraste, una fractura del complejo nasoetmoidal comprende lesiones en la línea media como la lámina papirácea y senos paranasales, frecuentemente asociada a fracturas de la base del cráneo y reconocible mediante enfisema orbitario y opacificación de senos .
Las lesiones axonales difusas aparecen en la resonancia magnética como pequeños focos de alta intensidad en imágenes potenciadas en T2 y como áreas de hipointensidad en T1 debido a la presencia de hemorrófica. Pueden ser múltiples y suelen localizarse en áreas características dependiendo de la severidad del trauma. Con el tiempo, la visibilidad de las lesiones disminuye comparando con la regeneración de axones y resolución del edema .
La resonancia magnética tiene la ventaja de demostrar alta intensidad de señal en imágenes potenciadas en T1 debido a la metahemoglobina presente, facilitando la identificación de hematomas subdurales no agudos que pueden ser isointensos en TC. Además, la RM es especialmente útil durante la etapa subaguda, dado su mayor contraste de tejidos y capacidad multiplanar permite identificar pequeños hematomas que podrían pasarse por alto en TC .
El estado bioquímico de la hemoglobina impacta en la intensidad de señal observada en resonancia magnética. En los hematomas subdurales, la metahemoglobina causa alta intensidad de señal en imágenes potenciadas en T1, lo cual facilita distinguirlos de otras colecciones líquidas no hemorrágicas. Durante la fase subaguda, los hematomas subdurales pueden ser isointensos o hipodensos en tomografía computarizada pero demuestran alta señal en T1-pesadas debido a la presencia de metahemoglobina .
El sistema de clasificación de Le Fort se utiliza para categorizar fracturas faciales complejas, el cual describe tres patrones de fractura. Estas afectan bilateralmente la lámina pterigoidea y anclan los huesos faciales al cráneo. Las clasificaciones incluyen Le Fort I, II y III, basadas en su localización y extensión respecto a las estructuras faciales y son útiles para evaluar lesiones graves en el macizo facial .
Una fractura abierta del seno frontal con afectación de la pared posterior puede llevar a rinorrea de líquido cefalorraquídeo, aumentando el riesgo de meningitis recurrente o formaciones de abscesos intracerebrales. La presencia de estas fracturas puede permitir también la entrada de aire en el cráneo, produciendo neumoencefalo. Estas complicaciones requieren una evaluación cuidadosa para evitar secuelas neurológicas graves .
Durante la fase isodensa, el diagnóstico de un hematoma subdural puede ser facilitado buscando signos indirectos como el borramiento de surcos o desplazamiento de estructuras cerebrales. El uso de contraste puede ser útil para resaltar cápsulas hipercaptantes y venas corticales desplazadas y diferenciar hematomas de otras colecciones líquidas no hemorrágicas. Estos métodos pueden ayudar en la identificación certera de un hematoma que por densidad se confunde con el parénquima cerebral .
Los hematomas epidurales se localizan sobre la superficie dural externa y pueden cruzar la hoz del cerebro, mientras que los hematomas subdurales se encuentran sobre la superficie dural interna y no cruzan las reflexiones durales como la hoz y el tentorio. Los hematomas subdurales suelen extenderse más ampliamente debido a que la dura y la aracnoides no están fuertemente unidas, por lo que estos hematomas pueden encontrar en la convexidad desde la parte anterior a la posterior .