Título de la tesis:
El informe técnico de la SMV como requisito de
procedibilidad exigida en la Ley 30424 Ley de Responsabilidad Penal de las
Personas Jurídicas en el proceso penal y la autonomía del Ministerio Público.
Título de articulo de investigación:
La peligrosidad objetiva de la persona jurídica como presupuesto
para su incorporación en el proceso penal.
Juan Arturo Mendoza García
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
ORCID: 0000-0002-9959-2370
[email protected]__________________________________________________________________
Índice:
I.- Resumen.
II.- Introducción.
III.- Aspectos generales sobre el “peligro objetivo”:
IV.- Discusión.
V.- Conclusión.
VI- Fuentes bibliográficas.
I.- Resumen:
El presente trabajo de investigación tiene como finalidad analizar que se entiende por
el término “peligrosidad objetiva” de la persona jurídica en el proceso penal, así como
evaluar si dicho concepto es un presupuesto o no para incorporar un ente colectivo en
el proceso. Asimismo, este trabajo de investigación tratará de hacer la diferencia de
los conceptos de “incorporación una persona jurídica” y la “sanción penal a una
persona jurídica a través de una consecuencia jurídica”, diferenciar dichos conceptos
nos ayudará entender con mayores alcances sobre la peligrosidad objetiva. La
respuesta a esta cuestión nos ayudará a entender con mayor claridad sobre los
criterios operativos para incorporación de la persona jurídica al proceso.
II.- Introducción:
2.1- El artículo 91 del Código Procesal Penal, faculta al Ministerio Público como el
encargado de solicitar la incorporación de la persona jurídica en el proceso penal,
específicamente en la etapa de formalización de investigación preparatoria, y que es
formulada ante el Juez de Investigación Preparatoria, luego del cual se llevará a cabo
una audiencia con participación del fiscal quien expondrá sus argumentos sobre su
petición y como contra parte, el representante legal y/o apoderado legal de la persona
jurídica emplazada quien expondrá sobre lo alegado por el fiscal. Posteriormente, el
juzgado emitirá la resolución que corresponda con los fundamentos debidamente
motivados.
2.2- Sin embargo, existe un sector de la doctrina y la jurisprudencia que discrepa si el
“peligro objetivo” es o no un presupuesto para incorporar una persona jurídica en el
proceso penal(Caro Coria, 2001). Y es que, en efecto, existe posturas que señalan
que para incorporar la persona jurídica es necesario acreditar su peligrosidad objetiva
y otra que niegan dicho presupuesto. Así, la primera postura señala que la
peligrosidad objetiva es un presupuesto obligatorio y necesario, mientras que una
segunda postura señala no es necesario dicha figura, ya que su análisis
corresponderá al momento de imponer una sanción penal especial, es decir en una
eventual sentencia.(García Cavero, 2013)
2.3- Siendo ello así, el presente artículo de investigación tiene como finalidad
establecer si para incorporar a una persona jurídica al proceso penal, es necesario o
no acreditar la peligrosidad objetiva. La respuesta a esta interrogante nos ayudará a
entender con mayor claridad sobre los criterios operativos para incorporación de la
persona jurídica al proceso, institución jurídica que aún se encuentra en desarrollo
doctrinario y jurisprudencial, lo cual abordaremos dicha problemática en la presente
investigación.
Palabras claves: Peligro objetivo, programa de cumplimiento normativo, criterios de
evaluación, proceso penal, personas jurídicas, Ley 30424, compliance penal,
disolución, Derecho Penal, culpabilidad, acuerdo plenario, casación, Ministerio Público,
Poder Judicial.
Abstract:
2.4- Article 91 of the Criminal Procedure Code authorizes the Public Prosecutor's
Office as the person in charge of requesting the incorporation of the legal person in the
criminal process, specifically in the stage of formalization of the preparatory
investigation, and which is formulated before the Preparatory Investigation Judge , after
which a hearing will be held with the participation of the prosecutor who will present his
arguments about his request and as a counter party, the legal representative and/or
legal representative of the legal person summoned who will present the allegations
made by the prosecutor. Subsequently, the court will issue the resolution that
corresponds to the duly motivated grounds.
2.5- However, there is a sector of doctrine and jurisprudence that disagrees as to
whether or not the "objective danger" is a prerequisite for incorporating a legal person
in criminal proceedings. And it is that, in effect, there are positions that indicate that to
incorporate the legal person it is necessary to prove its objective dangerousness and
another that deny said assumption. Thus, the first position indicates that objective
dangerousness is a mandatory and necessary assumption, while a second position
indicates that said figure is not necessary, since its analysis will correspond to the
moment of imposing a special criminal sanction, that is, in an eventual sentence.
2.6- This being the case, the purpose of this research article is to establish whether or
not it is necessary to prove objective dangerousness in order to incorporate a legal
entity into the criminal process. The answer to this question will help us to understand
more clearly about the operational criteria for the incorporation of the legal person into
the process, a legal institution that is still in doctrinal and jurisprudential development,
which we will address this problem in the present investigation.
III.- Aspectos generales sobre el “peligro objetivo”:
3.1- A partir de la vigencia de la Ley Nº 30424 y su modificatorias (Decreto Legislativo
N° 1352 y Ley N° 31740), las personas jurídicas son responsables penalmente por la
comisión de delitos(Coria, 2019) tales como: cohecho transnacional, cohecho activo
genérico, cohecho activo especifico, colusión simple y agravada, lavado de activos,
financiamiento del terrorismo, tráfico de influencias, contabilidad paralela (Art. 199 del
Código Penal), atentados contra monumentos arqueológicos, así como zonas
paleontológicas declaradas como patrimonio paleontológico del Perú (Art. 226 del
Código Penal), extracción ilegal de bienes culturales y del patrimonio paleontológico
del Perú (Art. 228 del Código Penal), lavado de Activos (Arts. 5 y 6 del D.L. 1106),
delitos aduaneros (Arts. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 10 de la Ley 28008), delitos tributarios
(Arts. 1, 2, 4, 5, 5-A, 5-B, 5-C y 5-D del D.L. 813) y Delitos de terrorismo (Arts. 2, 3, 4,
5, 6, 6-A, 6-B y 8 del D. Ley 25475). Afecta a todo tipo de personas jurídicas:
sociedades mercantiles de todo género, fundaciones, asociaciones, cooperativas,
iglesias, órdenes religiosas, partidos políticos(Rebollo Puig, 2017), incluso la
responsabilidad penal de las personas jurídicas se encuentra plasmado en otro país
latinoamericano según su regulación interna como por ejemplo en Ecuador, Colombia
y España (Pazmiño Ruiz & Pozo Torres, 2020). (Fernández Díaz & Chanjan Documet,
2016; Tolosa Russi, 2016)
3.2- Dichos delitos, serán materia de proceso contra las personas jurídicas en el marco
de un proceso penal y debido proceso con las garantizas que la ley establece. En
dicha legislación se regula los criterios para delimitar la responsabilidad penal de las
personas jurídicas(Sota Sánchez, 2018), la implementación de los programas de
cumplimiento normativo(Abad-Saldaña, 2018), la eficacia de los programas de
cumplimiento normativo (Rayón Ballesteros, 2020)y las causales de eximentes y/o
atenuantes de la pena.
3.3- Ahora bien, para Condori Fernández, Jueza Superior de la Sala Penal Nacional
señala para la incorporación de una persona jurídica, es necesario corroborar que
dichos entes corporativos hayan participado en actividades criminales, lo que se
establece en la llamada potencia “cadena de atribución” que conecta a las personas
jurídicas con acciones de facilitación, favorecimiento o encubrimiento del hecho
punible, que viene a ser una imputación diferente a la de una persona natural. Similar
idea es lo señalado por el Profesor Gonzales Rio Labarthe quien afirmar que es
necesario acreditar la peligrosidad objetiva de la persona jurídica como requisito
necesario para su incorporación, en caso de no existir dicha peligrosidad, queda
descartado la incorporación en la audiencia.
3.4- Para Dino Caro Coria y Luis Alberto Fernández Zegarra señalan que la
peligrosidad objetiva es un requisito para incorporar a la persona jurídica en el proceso
penal, así señaló lo siguiente: “En ese sentido, hasta donde alcanzamos a ver, los
requisitos para incorporar a una PJ al proceso penal, según lo establecido por los
artículos 90° y 91° del CPP y el AP 7-2009, son: (i) la identificación de la PJ y su
domicilio; (ii) la explicación circunstanciada de los hechos que relacionan a la PJ con el
delito investigado, con lo cual debe desarrollarse la cadena de atribución que la
conecta con acciones de facilitación, favorecimiento o encubrimiento del hecho
punible; (iii) Fundamentación legal; y, (iv) la peligrosidad potencial de la PJ a modo de
hipótesis de imputación, de acuerdo a los parámetros del principio de imputación
necesaria [requisito contenido en los f. 21-A y 11 del AP 7-2009], es decir una
hipótesis de no compliance o no prevención de la comisión de delitos por parte de la
corporación. Y es que como ha señalado recientemente la Sala Penal Permanente de
la Corte Suprema en la sentencia de Casación N° 864-2017/Nacional de 21 de mayo
de 2018, “el fundamento de las medidas contra las personas jurídicas (artículo 105 del
Código Penal y fijadas en el rubro de las “consecuencias accesorias del delito”, que no
de la pena) es tal estado de desorganización que ha propiciado y favorecido la
comisión del hecho por la persona física relacionada con aquella, y la relación
existente entre ambas personas, y (su) finalidad es la neutralizar o disminuir en lo
posible tal peligrosidad objetiva como medio de prevención de la comisión futura de
nuevos hechos punible.
3.5- Es decir, si se incorporó al patrimonio de la empresa un bien que se sabía que era
delictivo o que, por la forma y circunstancias de su adquisición, estaba en condiciones
de advertir su origen delictivo, todo lo cual fue posible porque la persona jurídica no
tenía incorporado mecanismos internos de control, protocolos de seguridad en el
ámbito de sus negocios con terceros o modelos de prevención adecuados e idóneos.
La determinación de tal defecto de organización se examina a partir de la existencia de
estos programas –si legalmente están impuestos, como en el caso de las
disposiciones sobre responsabilidad administrativa de personas jurídicas (Ley número
30424, de veintiuno de abril de dos mil dieciséis, y Decreto Legislativo número 1352,
de siete de enero de dos mil diecisiete)-“[9]. De esta manera, si el no compliance es el
fundamento para imponer consecuencias a la persona jurídica, tal imputación no
puede ser sorpresiva y apreciarse solo en la sentencia o en una etapa avanzada como
la de acusación y juicio oral, sino y cuando menos en la fase de imputación de cargos
que, en el caso del NCPP peruano, es la investigación preparatoria (Zegarra, 2018,
pág. 2)
3.6- En la doctrina nacional, Zúñiga Rodríguez sostiene que lo importante en el
análisis de la responsabilidad penal de las personas jurídicas no es la acción
penalmente relevante, sino la dañosidad social evitable, el resultado que viene a ser la
plasmación del riesgo desaprobado por el ordenamiento (suceso evitable que lesiona
o pone en peligro bienes jurídicos) (Zúñiga Rodríguez, 2009, pág. 228)
3.7- En efecto, para entender que la peligrosidad objetiva constituye para el análisis
para la imputación de una sanción jurídico penal, se debe entender la naturaleza
jurídica de estas sanciones, lo cual responde a políticas de prevención general y
especial del legislador, no entendida como una pena propiamente dicha, sino como
una consecuencia jurídica del delito, también llamada sanciones penales especiales.
Para el profesor Klaus Tiedemann, si se admite la posibilidad de una culpabilidad
moral social de la agrupación, por lo que corresponde otorgarle valor a la idea de
retribución. Con relación a la prevención general, sostiene que la condena penal de la
empresa evidencia que la norma jurídica vulnerada se dirige a ella y que tal violación
merece una reprobación social. La prevención especial para el citado autor también es
realizable, la empresa condenada será intimidada para no reincidir en el delito. De esta
forma es posible erigir un sistema de responsabilidad penal de la persona jurídica
paralelo al de la persona física, sin importar la forma jurídica de la agrupación
(Tiedeman, 1999, págs. 266-228)
3.8- Por otra parte, también existe jueces que señalan que no es necesario acreditar la
peligrosidad objetiva para incorporar una persona en el proceso, debido a que los
artículos 90 y 91 del Código Procesal Penal, realizando una interpretación taxativa,
donde la ley no ha considerado acreditar su peligrosidad objetiva, así fueron la postura
de los jueces que suscribieron el II Pleno Jurisdiccional del 2021 de la Corte Superior
Penal de Justicia Penal Especializada (Jurisdiccional, 2021, págs. 12-13)
3.9- Sobre lo antes expuestos, se advierte claramente que existen dos posiciones en
la doctrina y jurisprudencia en el ámbito nacional que tienen opiniones distintas a la
hora de señalar si la peligrosidad objetiva de la persona jurídica es un requisito
necesario para su incorporación al proceso penal. Dicha discrepancia es necesario
señalar que se entiende por peligrosidad objetiva y su atribución a una persona
jurídica, así como delimitar claramente cuáles de las dos posturas es la más
relevantes para nuestro trabajo de investigación, para lo cual abordamos de manera
detallada y analítica en el siguiente capitulo.
IV.- Discusión:
4.1- Ahora bien, corresponde analizar a qué se refiere “peligrosidad objetiva de la
persona jurídica”. El Acuerdo Plenario N° 7-2009/CJ-116 emitido por la Corte
Suprema de Justicia de la República, precisó que en aquellos casos que se aplique la
disolución de la persona jurídica, debe ser reserva para aquellos donde la propia
constitución, existencia y operatividad, la conectan siempre con hechos punibles,
situación que generalmente ocurre con las denominadas personas jurídicas de
fachada o de papel. En estas empíricamente se ha detectado no un defecto de
organización sino un evidente defecto de origen de la organización. Pero, también, se
aplique la disolución de la persona jurídica, en supuestos donde se identifique una alta
probabilidad de que aquella vuelva a involucrarse en delitos o peligrosidad objetiva de
la persona moral (LP Acuerdo plenario 7-2009/CJ-116), 2023, pág. 5)
4.2- En palabras del Profesor García Cavero, hace una acotación entre consecuencias
accesorias y peligrosidad objetiva de la persona jurídica, al precisar que las medidas
previstas en el artículo 105 del Código Penal, se sustentan en una situación de
peligrosidad objetiva que autoriza a la administración a tomar medidas de prevención
sobre los bienes o actividades peligrosas de las personas jurídicas. La realización de
un delito por parte de sujetos individuales es solamente la ocasión que evidencia la
peligrosidad de la organización de la persona jurídica respecto de futuros delitos. La
finalidad de las consecuencias accesorias es evitar que la peligrosidad objetiva de la
estructura organizativa de la persona jurídica permita, favorezca o encubra la
realización de hechos delictivos. La finalidad instrumental de estas medidas explica
también por qué se contemplan nuevas medidas no previstas como definitivas en el
Código Penal, como el nombramiento de un administrador judicial, el sometimiento a
vigilancia judicial y la anotación o inscripción registral del procesamiento penal. No se
trata de medidas autónomas, sino de medidas dirigidas a asegurar la consecución
efectiva y oportuna de las consecuencias accesorias previstas en el Código Penal
(Cavero, 2008, pág. 28)
4.3- Para Santiago Mir Puig, realiza unas conclusiones referentes a las llamadas
“consecuencias accesorias” del Código Penal Español, en las que equipara bastante la
naturaleza de estas sanciones a las medidas de seguridad, tal como se conocen
habitualmente. Al respecto, expresa que lo siguiente: “La peligrosidad especial que
pueden suponer las personas jurídicas y las empresas puede combatirse no solo
mediante sanciones administrativas y civiles, sino también a través de medidas
preventivas previstas por el derecho penal, similares a las medidas de seguridad en
cuanto no se basan en la culpabilidad, pero peculiares porque no se basan en la
capacidad de delinquir de una persona física, sino en la peligrosidad objetiva,
instrumental, de la persona jurídica o empresa. Se trata de una tercera vía” (Mir Puig,
2004.) Sobre lo antes expuestos, el catedrático español señala que las consecuencias
accesorias, fueron concebidas como medidas preventivas basadas en la peligrosidad
de la persona jurídica.
4.4- En el Recurso de Nulidad N° 864-2017/Nacional precisó que el delito debe ser
cometido a través del ejercicio de la actividad de la persona jurídica y se utilice su
organización para favorecerlo o encubrirlo –es decir, como apunta García Martín, el
fundamento de las medidas contra las personas jurídicas (artículo 105 del Código
Penal y fijadas en el rubro de las “consecuencias accesorias del delito”, que no de la
pena) es tal estado de desorganización que ha propiciado y favorecido la comisión del
hecho por la persona física relacionada con aquella, y la relación existente entre
ambas personas, y finalidad es la neutralizar o disminuir en lo posible tal peligrosidad
objetiva como medio de prevención de la comisión futura de nuevos hechos punible
(864-2017, 2018, pág. 10)
4.5- En palabras del Profesor Caro Coria, considera que la peligrosidad objetiva es un
presupuesto para la incorporación de la persona jurídica en el proceso penal. Así
precisó lo siguiente “si se concibe que la peligrosidad objetiva que fundamenta la
consecuencia accesoria se expresa de la persona jurídica, parafraseando a
Tiedemann, en un defecto de organización que facilita la comisión de hechos
antijurídicos, entonces dicha consecuencia sólo tiene sentido en los casos en que él
hecho punible de la persona natural se debe a un defecto de organización o a una
gestión criminógena del ente colectivo que se mantiene o se puede repetir” (Coria,
2021, pág. 39)
4.6- Por otro parte los criterios de una “peligrosidad objetiva” de la empresa como
fundamento de la imputación, en tanto que estos criterios rinden más bien sus efectos
en el modelo de las denominadas “consecuencias accesorias” del art. 105 Código
Penal. Lo que corresponde, por exigencia de la garantía de imputación concreta, es
que el fiscal penal precise en qué consiste el defecto organizativo de la empresa que
ha motivado su incorporación en el proceso penal para imponerle una pena. A nuestro
entender la fiscalía deberá presentar los elementos de convicción necesarios como
proposición fáctica que evidencie en esta etapa un defecto estructural de la
organización empresarial consistente en la ausencia de las medidas de supervisión,
vigilancia y control, a que se refiere mínimamente el art. 17 de la Ley 30424, más la
fundamentación del nexo de imputación del resultado lesivo imputado con los
elementos del tipo penal. Naturalmente, el grado de exigencia de precisión de la
imputación no es el mismo en todas las etapas del proceso penal. Es mucho más alta
la exigencia de precisión, por ejemplo, en la etapa de control de la acusación y en la
de juzgamiento donde además debe ir acompañada de los medios probatorios
necesarios (Peschira, 2022, pág. 20)
4.7- En la Resolución N° 04 del 30 de enero de 2018, emitida en el Expediente N° 189-
2016-15, por el Primer Juzgado Nacional de Investigación Preparatoria Especializado
en delitos de corrupción de funcionarios, precisó que “respecto a la peligrosidad
alegada, de la revisión del Acuerdo Plenario N° 7-2009, emitido por nuestra Corte
Suprema, se evidencia que este criterio ha sido considerado para la imposición de
consecuencias específicas, mas no para la incorporación de la persona jurídica” (lo
subrayado es nuestro) (funcionarios, 2018, pág. 10)
4.8- Por su parte, la Corte Superior Nacional de Justicia Penal Especializada (CSN)
del Poder Judicial durante el II Pleno Jurisdiccional Penal realizado el 22 y 23 de
octubre del 2021 precisó que la peligrosidad de la persona jurídica, no es otra cosa
que el peligro que representa una determinada persona jurídica de perturbar la
averiguación de la verdad en el proceso penal, o también que exista peligro de esta de
seguir en la comisión de delito o reiteración delictiva.
4.9- En la jurisprudencia nacional, en el Expediente N° 00249-2015-39-5001-JR-PE-01
emitido por la Corte Superior de Justicia Especializada en delitos de crimen
organizado y corrupción de funcionados, señaló que la punibilidad no descansa en la
retribución por alguna conducta que le sea especialmente reprochable a la persona
jurídica, sino en la peligrosidad objetiva derivada de su eventual instrumentalización
para favorecer o encubrir el entorno delictuoso imputable a las personas naturales.
Este es, dicho sea de paso, un aspecto que se ha apreciar, bajo la lógica del "caso por
caso" y siempre atentos a una valoración estrictamente normativa, no siendo plausible
su rechazo liminar por consideraciones de ausencia o insuficiencia probatoria
especifica a mayor razón si se toma en cuenta que en estructuras criminales
organizadas, dada su complejidad y mutabilidad, resulta sumamente difícil de alcanzar
ese mérito por fuentes directas.
4.10- El Profesor Julio César Espinoza Goyena en palabras de Gracia Martín, señaló
que no se trata de la peligrosidad de una persona física determinada, sino de la
peligrosidad de una cosa, en este caso de la peligrosidad de una persona jurídica, que
se pone de manifiesto en virtud de las acciones antijurídicas que realizan las personas
físicas que actúan para ella, las cuales serían un síntoma de dicha peligrosidad. En
ese mismo sentido, señala San Martín Castro, que la imposición de medidas
cautelares homólogas a las consecuencias accesorias del art. 105° del C.P. están
condicionadas no sólo a los dos presupuestos ya señalados: comisión de un hecho
punible en ejercicio de una actividad de la persona jurídica o utilizando su organización
para favorecerlo o encubrirlo, sino también a la real presencia de un defecto de
organización en la persona jurídica que facilita la comisión de futuros delitos, o mejor
dicho, en tanto existan elementos de convicción que la persona jurídica omitió
necesarias medidas de precaución para garantizar el desarrollo legal de su actividad
(Goyena, 2005)
4.11 En palabras del Profesor señala en cuanto a la peligrosidad objetiva: “Si el «por
qué» de la imposición de las medidas contra las empresas es su peligrosidad objetiva
al poder ser utilizadas otra vez como instrumento para favorecer o encubrir una
infracción, parece lógico que dicha infracción no tenga que ser, necesariamente,
culpable y menos punible. En efecto, la peligrosidad objetiva de la empresa de ser
utilizada como instrumento depende de la manera como esté organizada y
estructurada y no de la culpabilidad del sujeto activo, quien bien puede actuar en
estado de error o de no exigibilidad de otra conducta, e incluso ser inimputable, pero
eso no debe obstar para que procedan las medidas contra las empresas ya que en
estos casos los titulares de la misma no ofrecen las garantías necesarias de que las
empresas que administran no serán utilizadas como instrumentos para favorecer o
encubrir un delito. En suma, habrá de bastar con que el hecho sea antijurídico y no
exigirse que sea culpable y punible, toda vez que la culpabilidad del autor no es
necesaria para poner de manifiesto la peligrosidad objetiva de la empresa, la misma
que se manifiesta con las conductas antijurídicas de las personas naturales que las
dirigen. Según lo establece el art. 105 CP., el supuesto de hecho para la aplicación de
las medidas a las personas jurídicas es la comisión de un «hecho punible» en el
ejercicio de su actividad o utilizando su organización para favorecerlo o encubrirlo,
situación que genera no pocos problemas. Podría sostenerse que cuando la ley se
refiere a «hecho punible» lo que quiere significar es que la conducta realizada por las
personas naturales que representan a la empresa esté previsto como tal «hecho
punible», esto es, el «hecho punible» concebido de manera abstracta y genérica, por
lo que aun cuando el hecho en concreto no genere la imposición de una pena por
parte de los Tribunales penales se cumple el supuesto de hecho. Sin embargo, contra
esta hipótesis cabe argumentar que si aquella hubiera sido la voluntad legistatis se
hubiera utilizado alguno de los términos que se utilizan para referirse a los supuestos
de decomiso (art. 102 CP. y art. 103 CP.) y a la privación de beneficios obtenidos por
personas jurídicas (art. 104 CP.): infracción e infracción penal, respectivamente, que
denotan la exigencia de una violación al Ordenamiento jurídico pero no la imposición
de una medida a consecuencia de dicha violación (Méndez, 1999, págs. 197-198)
4.12- Bajo los argumentos antes expuestos, somos de la opinión en precisar que el
Acuerdo Plenario N° 07-2009 fue claro en señalar cuales son los presupuestos para
incorporar una persona jurídica en el proceso penal, la primera esta referida a la
identificación (razón social, naturaleza, etc), la segunda versa sobre el domicilio de la
persona jurídica (sede matriz o filiales), y la tercera es la relación suscita de los hechos
en que funda su petitorio y la fundamentación legal. “Los hechos relacionados que
relacionan a la persona jurídica con el delito materia de investigación, por tanto, se
debe referir la cadena de atribución que la conecta con acciones de facilitación,
favorecimiento o encubrimiento del hecho punible. Y en base a todo ello, se tiene que
realizar la fundamentación jurídica que justifique incluir al ente colectivo en el proceso”
(fundamento 21 del Acuerdo Plenario N° 07-2009).
4.13- Nótese que los argumentos antes señalados en el Acuerdo Plenario N° 07-2009,
en ningún momento aborda el tema de la peligrosidad objetiva como presupuesto para
incorporación la persona jurídica en el proceso penal. El acuerdo plenario solo hace
referencia que la relación suscitan de los hechos están referidos sobre la cadena de
atribución de facilitación, favorecimiento o encubrimiento del hecho punible de la
persona jurídica. En tal sentido, podemos advertir que los hechos referidos sobre la
cadena de atribución vienen a ser las proposiciones fácticas contenida en la
disposición de formalización y continuación preparatoria donde una persona jurídica se
le vincula en un ilícito penal. Dicho argumento resulta coherente, toda vez que
estamos en un estadio procesal de incorporación de una persona jurídica, no se
evalúa si el programa de cumplimiento fue eficaz o no, si corresponde aplicar causan
eximente o atenuante de responsabilidad, o si la persona jurídica es responsable
penalmente, dichos aspectos se evaluarán en una eventual sentencia ya sea
condenatoria o absolutoria.
4.14- Ahora bien, cuando se habla de un “peligro objetiva”, viene a ser un defecto de
organización de la persona jurídica, que facilitó, favoreció y/o encubrió la comisión de
un delito, ello debido a la falta de un programa de cumplimiento normativo idóneo que
no fue idóneo para la prevención del ilícito penal y que dicha acción fue cometida por
un integrante del ente colectivo, ya sea el gerente general, el directorio, los
subordinados, el oficial de cumplimiento, en otros que tengan vinculación directa de la
persona jurídica. Consideramos que la “peligrosidad objetiva” es un defecto de
organización que debe identificar plenamente y será materia de probanza por el
Ministerio Público, es decir se debe individualizar concretamente cual fue el defecto de
organización que originó la comisión del delito y dicho argumento debe probarse
durante el proceso penal con la finalidad de obtener una eventual condena, caso
contrario no se podría sancionarse a una persona jurídica. En tal sentido, exigir un
“peligro objetivo” al momento de incorporación a una persona jurídica al proceso penal,
resulta incongruente, toda vez que dicho aspecto se acreditará luego de realizado la
investigación formalizada, ya que existe por lo menos existen imputados que son
personas naturales que cometieron un ilícito penal en el seno de una empresa, siendo
necesario ahora identificar como segunda fase el defecto de organización que
favoreció o encubrió la comisión de dicho delito, la cual podría darse por varias causas
como por ejemplo la falta de programa de cumplimiento.
4.15- Dicha postura, tiene coherencia con lo señalado por el profesor Jesús Martínez
Ruiz de la Universidad de Granada quién consideró que el juez o tribunal que pretenda
imponer alguna de las consecuencias jurídicas accesorias a la persona jurídica,
deberá motivar cumplidamente el nexo causal existente entre la adopción de la
concreta medida de que se trate y la prevención de la continuidad delictiva en el seno
de la actividad de la persona jurídica, empresa, asociación, fundación etc, (…) en el
texto en el que se reconocía, expresamente, que la aplicación de aquélla procedería si
el hecho fuera cometido en el ejercicio de la actividad de asociaciones, fundaciones,
sociedades y empresas, o utilizando su organización para favorecerlo o encubrirlo,
cuando pueda deducirse fundada y objetivamente que seguirán siendo utilizadas para
la comisión de delitos (Ruiz, 1999, pág. 2)
4.16- Ahora sí, fundada en la peligrosidad objetiva que deriva de una mala
organización de la propia persona jurídica. En consecuencia, la persona jurídica se
convierte en el instrumento delictivo de la persona física (Carrasco Andrino, 2006, pág.
11) Por su parte debemos agregar que el fiscal tiene expedido solicitar un informe
técnico a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) a efectos que dicha
entidad analice la implementación y funcionamiento del modelo de prevención con
relación al delito imputado a la persona natural con relación a la persona jurídica, y
que dicha informe técnico tiene la condición de pericia institucional, que será valorado
oportunamente por el fiscal y el juez junto con los demás elementos probatorios
incorporados en la investigación o el proceso. En tal sentido, consideramos que el
peligro objetivo no es un presupuesto para incorporación la persona jurídica en el
proceso penal, sino que será materia de investigación en la formalización y su
evaluación será realizada por el Juez ante una eventual sentencia ya sea condenatoria
o absolutoria.
V.- Conclusiones:
5.1- Que claro que normativamente para la aplicación de una consecuencia jurídica
penal a una persona jurídica, se debe tener en cuenta su peligrosidad objetiva como
fundamento importante para una eventual sentencia; asimismo para imponerle las
medidas preventivas contempladas en el numeral 1 del artículo 313 del Código
Procesal Penal se requiere contar con suficientes elementos probatorios de la
comisión de un delito de los que se desprende su instrumentalización para ese
propósito, necesidad de poner término a la permanencia o prolongación de los efectos
del delito y peligro de que la persona jurídica obstaculizará la averiguación de la
verdad (artículo 313.2 del Código Procesal Penal).
5.2- Por su parte, para la incorporación de la persona jurídica al proceso penal
(artículo 90 y 91 del CPP) en la etapa de investigación preparatoria, el legislador no
consideró necesario acreditar su peligrosidad objetiva, por ello la resolución judicial
que resuelva este pedido no requiere analizar este extremo.
5.3- La peligrosidad objetiva en término procesal, no es otra cosa que el peligro que
representa una determinada persona jurídica de perturbar la averiguación de la verdad
en el proceso penal, o también que exista peligro de esta de seguir en la comisión de
delito o reiteración delictiva. Por tanto, es un parámetro para tomar en cuenta para
imponer las sanciones penales.
5.4- La peligrosidad objetiva no es un presupuesto para ser analizado en el
pronunciamiento que resuelve la incorporación de una persona jurídica al proceso
penal; su análisis corresponde a la oportunidad de la eventual imposición de la sanción
penal especial (condena). En tal sentido, consideramos que para aplicar una sentencia
condenatoria a una persona jurídica, es necesario identificar el peligro objetivo material
es decir el defecto de organización que causo que se cometa el ilícito penal por un
integrante de la persona jurídica, muchas veces porque no ha existido un adecuado
programa de cumplimiento normativo, falta de un deber de cuidado por uno de los
integrantes, o no ha existido los mecanismos suficiente para prevenir el ilícito penal.
Dicho análisis de investigación se encargará el Ministerio Público quien se encarga de
probar e identificar el defecto de organización concreto ante juez, luego del cual este
evaluará y impondrá de ser el caso una sentencia condenatoria o absolutoria para la
persona jurídica.
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