Constitución del Mariscal de Santa Cruz
Constitución del Mariscal de Santa Cruz
La construcción de la República
La salida del Mariscal Sucre de Bolivia y la presión del Gral. Agustín Gamarra que tras invadir el país pretendía
la anexión de Bolivia al Perú, abrió un tiempo complejo y altamente inestable en el país en el periodo abril
de 1828- mayo de 1829. Los interinatos del Gral. José María Pérez de Urdininea y el Gral. José Miguel de
Velasco, dieron lugar a la reunión de una asamblea general en diciembre de 1828 que dejó sin efecto la
primera elección del Mcal. Andrés de Santa Cruz (agosto de 1828) y eligió presidente al Gral. Pedro Blanco,
cuya tendencia era aceptar las presiones de Gamarra y la influencia decisiva del Perú en el destino de la joven
nación. El asesinato de Blanco apenas cinco días después de su posesión cambió dramáticamente el rumbo
de las cosas. La asamblea reconoció la elección original de Santa Cruz y entregó el mando al Gral. Velasco
que había sido elegido su vicepresidente. Santa Cruz llegó a Bolivia en mayo de 1829 y el 24 de ese mes fue
posesionado como presidente constitucional de Bolivia.
Con esta decisión, la tensión entre Gamarra y Santa Cruz, que reflejaba la posición anexionista del Perú
(Gamarra) y la integracionista de Bolivia (Santa Cruz) se resolvería por el segundo camino.
ANDRÉS SANTA CRUZ. - Gran ciudadano, Restaurador de la patria, y Presidente Constitucional de la República
Boliviana, etc.
Hacemos saber a todos los bolivianos, que el Congreso Constitucional ha decretado, y Nos publicamos la
siguiente Constitución Política reformada.
En el nombre de Dios, legislador del Universo.
La Nación boliviana, por medio de sus diputados legítimamente reunidos en Congreso, reformando en
algunos de sus artículos la Constitución Política sancionado en 14 de agosto de 1831, con arreglo a ella misma,
decreta la siguiente:
Título Primero
De la Nación
Capítulo 1
De la Nación boliviana
Artículo 1°.- La Nación boliviana es para siempre libre e independiente: no puede ser el patrimonio de
ninguna persona, ni familia. El nombre de Bolivia es inalterable.
Artículo 2°.- La soberanía reside esencialmente en la Nación; y a ella sola le toca el derecho exclusivo de
dictar, derogar e interpretar sus leyes, conforme a esta Constitución.
Capítulo 2
Del territorio
Artículo 3°.- El territorio de la Nación boliviana comprende los departamentos de Potosí, Chuquisaca, La Paz,
Santa Cruz, Cochabamba y Oruro, y las provincias Litoral y de Tarija.
Artículo 4°.- Se divide en departamentos, provincias y cantones.
Artículo 5°.- Por una ley se hará la división más conveniente; y por otra se fijarán sus límites, de acuerdo con
los Estados limítrofes.
Título Segundo
De la religión
Capítulo único
Artículo 6°.- La religión católica, apostólica, romana, es la de la República, con exclusión de todo otro culto
público. El Gobierno la protegerá y hará respetar, reconociendo el principio de que no hay poder humano
sobre las conciencias.
Título Tercero
Del Gobierno
Capítulo 1
De la forma de Gobierno
Artículo 7°.- El Gobierno de Bolivia es republicano, popular representativo, bajo la forma de unidad.
Artículo 8°.- La Nación delega el ejercicio de su soberanía, en los tres altos Poderes: Legislativo, Ejecutivo y
Judicial.
Artículo 9°.- Cada Poder ejercerá las atribuciones que le señala esta Constitución, sin excederse de los límites
que ella prescribe.
Capítulo 2
De los bolivianos
Artículo 10°.- Son bolivianos:
Todos los nacidos en el territorio de Bolivia.
Los hijos de padre o madre bolivianos, nacidos fuera del territorio, luego que manifiesten legalmente su
voluntad de domiciliarse en Bolivia.
Los extranjeros que obtengan carta de naturaleza, o tengan tres años de vecindad en el territorio de la
República.
Artículo 11°.- Son deberes de todo boliviano:
Vivir sometido a la Constitución y a las leyes.
Respetar y obedecer a las autoridades constituidas.
Contribuir a los gastos públicos, con proporción a sus bienes.
Velar sobre la conservación de las libertades públicas.
Capítulo 3
De los ciudadanos
1. Los bolivianos casados, o mayores de veintiún años, que profesen alguna industria, ciencia o arte, sin
sujeción a otro en clase de sirviente doméstico.
2. Los extranjeros casados con boliviana, que reúnan las calidades del número anterior.
3. Los extranjeros que están al servicio de la República, y los que combatieren en su defensa.
4. Los extranjeros que obtengan carta de ciudadanía.
Artículo 13°.- Sólo los que sean ciudadanos en ejercicio, pueden obtener empleos y cargos públicos.
1. Por demencia.
2. Por la tacha de deudor fraudulento, declarado tal.
3. Por hallarse procesado criminalmente por delito que merezca pena corporal o infamante.
4. Por ser notoriamente ebrio, jugador o mendigo.
Artículo 16°.- Los comprendidos en el artículo anterior, podrán ser rehabilitados por la Cámara de
Representantes.
Título Cuarto
Del Poder Legislativo
Capítulo 1
De la división, atribuciones y restricciones de este poder
Artículo 17°.- El Poder Legislativo se expedirá por un Congreso, compuesto de dos Cámaras, una de
Representantes y otra de Senadores.
Artículo 18°.- Cada dos años, el día 6 de agosto se reunirá el Congreso en la capital de la República; debiendo
contarse el primer bienio desde igual día del año próximo de 1835.
Artículo 19°.- Las atribuciones particulares de cada Cámara se detallarán en su lugar. Son generales del
Congreso:
Artículo 20°.- Los miembros del Cuerpo Legislativo podrán ser nombrados Presidente y Vicepresidente de la
República, Ministros o Consejeros de Estado, y agentes diplomáticos, dejando de pertenecer a su cámara.
Artículo 21°.- Ningún individuo del Cuerpo Legislativo podrá ser preso durante su diputación, sino por orden
de su respectiva cámara; a menos que sea sorprendido en in fraganti delito que merezca la pena capital.
Artículo 22°.- Los miembros del Congreso serán inviolables por las opiniones que emitan en el ejercicio de
sus funciones.
Artículo 23°.- Las sesiones de las cámaras durarán tres meses, y se abrirán y cerrarán a un mismo tiempo.
Artículo 24°.- La apertura de las sesiones se hará con asistencia del Poder Ejecutivo.
Artículo 25°.- Las sesiones serán públicas, y se tratarán en secreto solamente los negocios de Estado que
exijan reserva.
Artículo 26°.- Los negocios en cada cámara se resolverán por la mayoría absoluta de votos de los miembros
presentes.
1. Ninguna de las cámaras podrá celebrar sus sesiones sin que estén presentes las dos terceras partes
de los individuos que las componen.
2. No podrá una cámara iniciar proyecto de ley, relativo al ramo que la Constitución comete a la otra;
mas podrá invitarla para que tome en consideración las mociones que le pase.
3. Reunidas las cámaras extraordinariamente, no podrán ocuparse de otros objetos que de aquellos
para que fueron convocadas por el Gobierno.
Artículo 28°.- Ningún miembro del Congreso podrá recibir durante su diputación, y dos años después, empleo
del Poder Ejecutivo; salvo los designados en el artículo 20, y los que sean de escala.
Artículo 30°.- Reunidas las cámaras, las presidirá por turno uno de sus presidentes: la reunión se hará en la
Cámara de Senadores, empezando la presidencia por el de ésta.
Capítulo 2
De la Cámara de Representantes
Artículo 32°.- Para el cómputo de la población se harán censos exactos en cada quinquenio; debiendo servir
para la primera legislatura el último censo.
Artículo 33°.- La Cámara de Representantes se compondrá de los diputados electos por los pueblos con
arreglo a la ley.
Artículo 34°.- Por cada cuarenta mil almas de población, y las fracciones que alcancen a veinte mil, se elegirá
un Representante.
Artículo 37°.- Corresponde a la Cámara de Representantes, conceder por sí sola cartas de naturaleza y
ciudadanía, y rehabilitar a los destituidos de este derecho.
Artículo 39°.- La Cámara de Representantes se renovará por mitad cada dos años: la primera mitad saldrá
por suerte, y si quedare alguna fracción saldrá en el segundo bienio.
Artículo 40°.- Los Representantes no podrán ser reelectos para la misma cámara hasta pasado un bienio de
su renovación.
Capítulo 3
De la Cámara de Senadores
Artículo 41°.- Los mismos electores que nombraren a los representantes, elegirán también a los senadores,
por medio de compromisarios designados en proporción de cinco por cada Senador.
Artículo 42°.- Se nombrarán por cada departamento tres senadores, uno por la provincia de Tarija y otro por
la Litoral.
1. Decretar premios y honores públicos a los que los merezcan por sus servicios a la República.
2. Conceder a los bolivianos la admisión de los empleos, títulos y emolumentos que les acordare otro
Gobierno, cuando los merezcan por sus servicios.
3. Oír las quejas contra los Ministros de la Corte Suprema, juzgarlos definitivamente y aplicarles la
responsabilidad. Una ley especial arreglará este juicio.
Artículo 46°.- Corresponde también al Senado, juzgar en público a los acusados por la Cámara de
Representantes. En este caso, la concurrencia de las dos terceras partes de votos hará sentencia contra el
acusado al efecto único de separarle del empleo, pasando su causa a la Corte Suprema de Justicia, para que
juzgue conforme a las leyes.
Artículo 47°.- Pertenece igualmente al Senado proponer en terna los Ministros de la Corte Suprema y
Superiores de Justicia, los Arzobispos y Obispos, y aprobar los Generales del Ejército propuestos por el
Ejecutivo.
Artículo 48°.- El Senado se renovará por terceras partes cada dos años: el primero y segundo tercio saldrá
por suerte, y si hubiere una fracción quedará para salir en el último bienio.
Artículo 49°.- Los Senadores no podrán ser reelectos hasta pasados dos años de su renovación.
Capítulo 4
De la formación de las Leyes
Artículo 50°. - El Gobierno puede presentar a las cámaras los proyectos de ley que juzgue convenientes,
excepto los que se dirijan a reformar la Constitución.
Artículo 51°. - Los Ministros de Estado pueden asistir a las sesiones, para discutir las leyes y demás asuntos
que no sean constitucionales; más no podrán hallarse en las votaciones.
Artículo 52°. - Cualquiera de las cámaras podrá iniciar una ley sobre los negocios que esta Constitución no
les comete expresamente.
Artículo 53°. - Adoptado un proyecto de ley en la cámara que lo inició, se pasará a la otra, para que discutido
lo apruebe o lo deseche en el período de aquella sesión.
Artículo 54°.- Ningún proyecto de ley desechado por una de las cámaras podrá repetirse en la sesión de aquel
bienio.
Artículo 55°.- Los proyectos de ley aprobados por ambas cámaras se pasarán al Ejecutivo.
Artículo 56°.- Si el Poder Ejecutivo los suscribe, o en el término de diez días no los devuelve objecionados,
tendrán fuerza de ley.
Artículo 57°.- Si el Gobierno creyere que la Ley Nº es conveniente, deberá devolverla con sus observaciones
a la Cámara respectiva, en el término de diez días perentorios.
Artículo 58°.- Reunidas ambas cámaras reconsiderarán las leyes devueltas por el Ejecutivo, conforme al
artículo anterior, y las dos terceras partes de sufragios harán su última sanción.
Artículo 59°.- Los sufragios de ambas cámaras, en el caso del artículo precedente, serán nominales por sí o
por no; y se publicarán inmediatamente por la prensa las observaciones del Ejecutivo, los nombres y
fundamentos de los sufragantes.
Artículo 60°.- Si los proyectos de ley devueltos por el Ejecutivo no obtuvieren las dos terceras partes de
sufragios, y fueren aprobados en la primera renovación de ambas cámaras, con la pluralidad absoluta de sus
miembros presentes, tendrán fuerza de ley, y serán ejecutados sin más diligencia.
Artículo 61°.- Los proyectos de ley que pasaren al Gobierno en los últimos diez días de las sesiones de las
cámaras, podrán ser retenidos hasta las primeras sesiones, y entonces deberá devolverlos el Ejecutivo con
sus observaciones.
Artículo 62°.- La Cámara en que hubiese tenido principio la ley, dirigirá al Presidente de la República dos
copias firmadas por su presidente y secretario, con la fórmula siguiente: La Cámara de... con aprobación de
la de... dirige al Poder Ejecutivo la ley sobre... para que se promulgue.
Artículo 63°.- Las leyes se promulgarán con esta fórmula: N. de N. Presidente de la República Boliviana:
Hacemos saber a todos los bolivianos, que el Congreso ha decretado, y Nos publicamos la siguiente ley (aquí
el texto). Mandamos por tanto a todas las autoridades de la República, la cumplan y hagan cumplir.
Artículo 64°.- El Ministro la hará imprimir, publicar y circular a quien corresponda, y la firmará el Presidente
y el respectivo Ministro de Estado.
Artículo 65°.- En los decretos que diere el Cuerpo Legislativo, la fórmula será: Ejecútese.
Título quinto
Del Poder Ejecutivo
Capítulo 1
Artículo 66°.- El Poder Ejecutivo reside en el Presidente del Estado y tres Ministros del despacho.
Capítulo 2
Del Presidente
Artículo 67°.- Para ser Presidente de la República se requieren las calidades siguientes:
Artículo 68°.- El Presidente de la República será elegido por las juntas electorales de parroquia. Si ninguno
obtuviere las dos terceras partes de votos de los electores que sufragaren en las juntas, el Congreso, a quien
corresponde hacer la regulación, escogerá los tres candidatos que hubieren reunido mayor número de votos,
y de ellos elegirá al Presidente de la República.
Artículo 69°.- Esta elección se hará en sesión permanente, y por votos secretos. Si hecho el escrutinio,
ninguno reuniere los dos tercios de los votos de los miembros concurrentes a la elección, se contraerá la
votación a los dos candidatos que hubieren obtenido mayor número de sufragios; y si ninguno los tuviere, se
repetirán las votaciones hasta obtenerlos.
Artículo 70°.- La primera elección de Presidente se hará por la Asamblea General en sesión permanente,
después de sancionada la Constitución, y por votación nominal, en la que el electo deberá reunir las tres
cuartas partes de sufragios.
Artículo 71°.- El Presidente constitucionalmente electo, antes de entrar a desempeñar el cargo, presentará
en manos del Presidente del Senado, reunidas las dos cámaras, y la primera vez en manos del presidente de
la Asamblea General, el siguiente juramento:
Yo N. juro por Dios Nuestro Señor y estos santos Evangelios, que desempeñaré legalmente el cargo de
Presidente que me confía la Nación; que protegerá la religión del Estado; conservaré la integridad e
independencia de la República; observaré y haré observar fielmente la Constitución y las leyes. Si así lo hiciere,
Dios me ayude; y si no Él me demande, y la patria ante la ley.
Artículo 72°.- La duración del Presidente de la República será la de cuatro años; y podrá ser reelecto
conforme a los artículos 68 y 69.
Artículo 73°.- El Presidente de la República es el jefe de la administración del Estado, responsable solamente
por los delitos de traición, retención ilegal del mando y usurpación de cualquiera de los otros poderes
constitucionales.
1. Abrir las sesiones de las cámaras, y presentarles un mensaje sobre el estado de la República.
2. Mandar publicar, circular y hacer ejecutar las leyes.
3. Expedir los decretos y reglamentos especiales para el cumplimiento de las leyes.
4. Cumplir y hacer cumplir las sentencias de los tribunales de justicia.
5. Devolver a las cámaras, dentro del término de diez días, con las observaciones que crea
convenientes, las leyes que a su juicio merezcan considerarse de nuevo.
6 Retener las leyes que se dieren en los últimos diez días anteriores a la última sesión de las cámaras,
para presentarlas con sus observaciones a las inmediatas.
6. Mandar promulgar las leyes, que habiendo sido observadas se sancionaren según los artículos 58 y
60.
7. Nombrar y separar por sí solo a los Ministros del despacho.
8. Pedir al Cuerpo Legislativo la prorrogación de sus sesiones ordinarias, hasta por treinta días.
9. Convocar al Cuerpo Legislativo para sesiones extraordinarias, en el caso de que sea necesario.
10. Disponer de la fuerza armada de mar y tierra, para la defensa exterior y seguridad interior de la
República.
11. Mandar los ejércitos de la República; y en persona cuando lo crea conveniente, en cuyo caso el
Vicepresidente quedará encargado de la suprema administración del Estado.
12. Nombrar los empleados en el ejército hasta el grado de coronel inclusive, y proponer al Senado para
la alta clase, con el informe de sus servicios. En el campo de batalla podrá conferir los empleos de la
alta clase, a nombre de la Nación.
13. Conceder licencias y retiros a los militares, y pensiones a éstos o a sus familias, conforme a las leyes.
14. Declarar la guerra, con previo decreto del Cuerpo Legislativo.
15. Conceder patentes de corso.
16. Disponer de la guardia nacional para la seguridad interior, dentro de los límites de sus departamentos
respectivos, y fuera de ellos, con consentimiento del Cuerpo Legislativo.
17. Establecer escuelas militares.
18. Nombrar los Ministros diplomáticos, cónsules y subalternos del departamento de Relaciones
Exteriores.
19. Dirigir las negociaciones diplomáticas, y celebrar tratados de paz, amistad, federación, alianza,
treguas, neutralidad, comercio y cualesquiera otros; debiendo preceder siempre la aprobación del
Cuerpo Legislativo.
20. Celebrar concordatos, sobre las instrucciones que le diere el Congreso.
21. Recibir embajadores y ministros extranjeros.
22. Ejercer el patronato general respecto de las iglesias, beneficios y personas eclesiásticas, conforme a
las leyes.
23. Presentar los arzobispos y obispos, escogiendo uno de la terna que le pasare el Senado.
24. Elegir uno de los eclesiásticos que le proponga el Consejo de Estado, para las dignidades, canonjías y
prebendas.
25. Conceder el pase, o suspender las decisiones conciliares, bulas, breves y rescriptos pontificios, con
consentimiento del Congreso.
26. Proveer todos los empleos de la República, que no estén reservados por esta Constitución a otro
poder.
27. Elegir los Ministros de la Corte Suprema y Superiores de Justicia, de la terna que le pasare el Senado.
28. Declarar la jubilación de los empleados, según las leyes.
29. Cuidar de la recaudación e inversión de los caudales públicos, con arreglo a las leyes.
30. Pedir a los jefes de todos los ramos y departamentos de la administración, los informes que crea
convenientes.
31. Suspender hasta por tres meses a los empleados de la República, por descuido, omisión, o mal
cumplimiento de sus deberes, en clase de castigo correccional; si el delito exigiere formación de
causa, para la destitución u otros efectos, la pasará al conocimiento del tribunal competente.
32. Confirmar las sentencias pronunciadas por los consejos de guerra, arreglándose a las leyes militares.
33. Conmutar a los reos las penas capitales a que fueren condenados por los tribunales, en un destierro
de diez años.
34. Todos los objetos de policía y los establecimientos públicos, cualesquiera que sean, están bajo la
suprema inspección del Presidente, según las leyes y ordenanzas que los rigen.
35. Expedir las cartas de naturaleza y ciudadanía que decrete la Cámara de representantes.
36. Expedir a nombre de la República los títulos y nombramientos a los magistrados, jueces y empleados.
37. Disolver las cámaras constitucionales, con dictamen afirmativo del Consejo de Estado, y de la Corte
Suprema de Justicia reunidos, cuando manifiesta e indudablemente salgan de los límites que les
prescribe esta Constitución.
Artículo 75°.- Disueltas las cámaras, conforme a la atribución anterior, convocará el Presidente otras para el
siguiente período constitucional. Los miembros de las cámaras disueltas podrán ser reelectos en este
período.
1. No podrá el Presidente privar de su libertad a ningún boliviano, ni imponerle por sí pena alguna, sino
la correccional a los empleados.
2. Cuando la seguridad de la República exigiere el arresto de uno o más individuos, no podrá detenerlos
más de cuarenta y ocho horas, sin poner al acusado a disposición del tribunal o juez competente.
3. No podrá privar a ningún hombre de su propiedad, sino en el caso que el interés público lo exija con
urgencia, y entonces deberá preceder una justa indemnización al propietario.
4. No podrá impedir las elecciones, ni las demás atribuciones que por las leyes competen a los otros
poderes de la República.
5. Cuando el Presidente salga del lugar en que reside el Gobierno, no podrá hacerlo sin llevar consigo,
a lo menos uno de los secretarios del despacho, con el carácter de Ministro General.
Artículo 77°.- Todas estas restricciones no tendrán lugar en los casos de invasión repentina, o de
conmociones interiores. En tales acontecimientos, usará de facultades extraordinarias con dictamen
afirmativo del Consejo de Estado.
Artículo 78°.- No podrá ausentarse del territorio de la República, sin permiso del Cuerpo Legislativo, durante
el período de su administración, y el de las sesiones de las cámaras que eligiere su sucesor.
Artículo 79°.- Las acusaciones a que según la Constitución está sujeto el Presidente, no podrán hacerse más
que durante el período de su administración, y el de las sesiones del Congreso que eligiere su sucesor.
Artículo 80°.- Si por una revolución, o un motín militar, fuere depuesto el Presidente de la República, será
juzgado conforme a la Constitución y las leyes; y las cámaras no podrán elegir otro sin que aquél sea
destituido constitucionalmente.
Capítulo 3
Del Vicepresidente
Artículo 81°.- Habrá un Vicepresidente de la República, elegido del mismo modo que el Presidente.
Artículo 82°.- En los casos de muerte, imposibilidad física o moral, o suspensión del Presidente, el
Vicepresidente desempeñará su cargo.
Artículo 83°.- Para ser Vicepresidente se requieren las mismas calidades que para Presidente.
Artículo 84°.- El Vicepresidente de la República podrá encargarse de cualquiera de los Ministerios del
despacho, a juicio del Presidente.
Artículo 85°.- El Vicepresidente es responsable ante la ley, de los actos de su administración como jefe del
Estado, o como Ministro secretario.
Artículo 86°.- No podrá ausentarse del territorio de la República y de la capital, sin permiso del Presidente,
previo dictamen del Consejo de Estado.
Capítulo 4
De los Ministros de Estado
Artículo 87°.- Habrá tres Ministros de Estado para el despacho: el uno se encargará de los departamentos
del Interior y Relaciones Exteriores, el otro del de Hacienda y el tercero del de Guerra.
Artículo 88°.- Los tres Ministros despacharán bajo las órdenes inmediatas del Presidente.
Artículo 89°.- Ningún tribunal, ni persona pública cumplirá las órdenes del Presidente, que no estén
rubricadas por él mismo y firmadas por el Ministro del despacho en el departamento respectivo.
Artículo 90°.- Los Ministros del despacho serán responsables de las órdenes que autoricen contra la
Constitución, las leyes, decretos y los tratados públicos. Una ley especial arreglará la responsabilidad del
Presidente, Vicepresidente, Ministros y Consejeros de Estado.
Artículo 91°.- Los Ministros de Estado formarán y presentarán a las cámaras respectivas los presupuestos
bienales de los gastos que deben hacerse en sus respectivos ramos, y rendirán cuenta de lo que se hubiese
hecho en el bienio anterior.
Artículo 93°.- En tal caso, y antes de diez días, el Consejo de Ministros convocará extraordinariamente al
Cuerpo Legislativo; salvo que la falta del Presidente y Vicepresidente proceda de hallarse ambos en campaña.
Artículo 94°.- Para ser Ministro de Estado se requieren las mismas calidades que para Senador.
Título sexto
Del Consejo de Estado
Capítulo único
Artículo 95°.- Habrá un Consejo de Estado compuesto de siete individuos, nombrados por el Congreso a
pluralidad absoluta de votos, conforme a la atribución 3 del artículo 19.
Artículo 96°.- Por cada departamento habrá un Consejero de Estado, y otro por las provincias Litoral y de
Tarifa.
Artículo 97°.- Los mismos electores que nombraren a los representantes y senadores, pasarán al Congreso
Constitucional una lista de candidatos que no exceda de diez individuos, ni baje de cinco.
Artículo 99°.- Para ser Consejero de Estado se necesitan las mismas cualidades que para Senador.
1. Dar precisamente sus dictámenes al Poder Ejecutivo, sobre todos los asuntos que le pasare en
consulta.
2. Convocar las cámaras legislativas en el período establecido por la Constitución y las leyes, si el Poder
Ejecutivo no lo hace; y también las juntas electorales en los casos de la ley.
3. Velar sobre la observancia de la Constitución, e informar documentadamente al Cuerpo Legislativo
sobre las infracciones de ella.
4. Hacer el Gobierno las propuestas de las dignidades, canonjías y prebendas.
Artículo 101°.- El Presidente de la República oirá el dictamen del Consejo en los asuntos graves, quedando
en absoluta libertad para tomar las resoluciones convenientes.
Artículo 102°.- Los Consejeros de Estado son responsables, no solamente de los dictámenes que presten al
Poder Ejecutivo, sino también de todos los actos de su peculiar atribución.
Artículo 103°.- Los Consejeros de Estado no podrán ser suspensos de sus destinos, sino en la forma que
puedan serlo los diputados.
Artículo 104°.- En defecto de Presidente, Vicepresidente y Consejo de Ministros, el Presidente del Consejo
de Estado se encargará de la administración de la República, en cuyo caso convocará extraordinariamente al
Cuerpo Legislativo, en el término de diez días, para los casos de la ley.
Artículo 105°.- Los miembros del Consejo de Estado durarán por cuatro años, y no podrán ser reelectos sino
pasados otros cuatro. Una ley especial arreglará el ejercicio de las atribuciones de este cuerpo.
Título séptimo
Del Poder Judicial
Capítulo 1
De las atribuciones de este poder
Artículo 106°.- La facultad de juzgar pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley.
Artículo 107°.- Los magistrados y jueces no podrán ser suspensos de sus empleos, sino en los casos
determinados por las leyes orgánicas
Artículo 108°.- Toda falta de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, produce acción
popular, la cual puede intentarse en el término de dos años por la Cámara de Representantes, o
inmediatamente por cualquier boliviano, conforme a las leyes.
Artículo 109°.- Los magistrados y jueces son responsables personalmente. Una ley especial determinará el
modo de hacer efectiva esta responsabilidad.
Artículo 110°.- El Gobierno y los tribunales no podrán en ningún caso alterar, ni dispensar los trámites y
fórmulas, que prescribieren las leyes en las diversas clases de juicios.
Artículo 111°.- Ningún boliviano podrá ser juzgado en causas civiles y criminales, sino por el tribunal
designado con anterioridad por la ley.
Artículo 112°.- La justicia se administrará en nombre de la Nación; y las ejecutorias y provisiones de los
tribunales superiores, se encabezarán del mismo modo.
Capítulo 2
De la Corte Suprema
Artículo 113°.- La primera magistratura judicial de la República residirá en la Corte Suprema de Justicia. Esta
se compondrá de un presidente, seis vocales y un fiscal, divididos en las salas convenientes.
1. Conocer de las causas criminales del Presidente y Vicepresidente de la República, de los Ministros y
Consejeros de Estado, y de los miembros de las cámaras, cuando lo decrete el Cuerpo Legislativo.
2. Conocer de las causas civiles del Presidente y Vicepresidente de la República, cuando fueren
demandados.
3. Conocer de las causas que resulten de los contratos o negociaciones del Poder Ejecutivo.
4. Conocer de todas las causas contenciosas del patronato nacional.
5. Conocer de las causas contenciosas de los ministros plenipotenciarios, cónsules y toda clase de
agentes diplomáticos.
6. Conocer de las causas criminales de toda clase de agentes diplomáticos de la República.
7. Conocer de las causas de separación de los magistrados de distrito judicial, y prefectos
departamentales.
8. Dirimir las competencias de las cortes de distrito entre sí, y las de éstas con las demás autoridades.
9. Conocer de toda clase de terceras instancias del fuero común.
10. Oír las dudas de los demás tribunales sobre la inteligencia de alguna ley, y consultar al Ejecutivo, para
que promueva la conveniente declaración de las cámaras.
11. Conocer de los recursos de nulidad, que se interpongan contra las sentencias dadas en última
instancia por las cortes de distrito, o tribunales eclesiásticos por vías de fuerza.
12. Examinar el estado y progreso de las causas civiles y criminales, pendientes en las cortes de distrito
y juzgados eclesiásticos, por los medios que la ley establezca.
Capítulo 3
De las Cortes de distrito judicial
Artículo 116°.- Se establecerán cortes de distrito judicial, en aquellos departamentos que el Cuerpo
Legislativo juzgue conveniente.
1. Conocer en segunda instancia de todas las causas civiles y criminales, conforme a las leyes.
2. Conocer de las competencias entre todos los jueces subalternos de su distrito judicial.
3. Conocer de los recursos de fuerza, que se introduzcan de los tribunales y autoridades eclesiásticas
de su territorio.
4. Conocer de los recursos de nulidad de las sentencias de los jueces de primera instancia, que causen
ejecutoria.
5. Conocer de las causas de separación de los jueces y empleados designados por la ley.
Capítulo 4
De los partidos judiciales
Artículo 119°.- Se establecerán en las provincias, partidos judiciales proporcionalmente iguales; y en cada
capital de partido habrá un juez de letras, con el juzgado que las leyes determinen.
Artículo 120°.- Las facultades de los jueces de letras se reducen a lo contencioso, y pueden conocer sin
apelación, hasta la cantidad de doscientos pesos.
Capítulo 5
De la Administración de Justicia
Artículo 122°.- Habrá jueces de paz en las capitales y cantones de la República, para las conciliaciones y juicios
verbales.
Artículo 123°.- Los jueces de paz serán nombrados por los prefectos de los departamentos, de los propuestos
en terna por los respectivos jueces de letras.
Artículo 124°.- El destino de juez de paz es concejil, y ningún ciudadano sin causa justa podrá eximirse de
desempeñarlo.
Artículo 125°.- Los jueces de paz se renovarán cada año, y no podrán ser reelectos sino pasados dos.
Artículo 126°.- No se conocen en los juicios más que tres instancias. Queda abolido el recurso de injusticia
notoria.
Artículo 127°.- Ningún boliviano puede ser preso, sin precedente información del hecho, y un mandamiento
escrito del juez competente.
Artículo 128°.- Acto continuo, si fuere posible, deberá dar su declaración sin juramento, que en ningún caso
podrá diferirse por más tiempo que el de cuarenta y ocho horas.
Artículo 129°.- In fraganti todo delincuente puede ser arrestado por cualquiera persona, y conducido a
presencia del juez.
Artículo 130°.- En las causas criminales, el juzgamiento será público desde el momento en que se tome la
confesión al reo.
Artículo 131°.- No se usará jamás del tormento, ni se exigirá confesión por apremio.
Artículo 132°.- Las cárceles sólo deben servir para la seguridad de los reos. Toda medida, que a pretexto de
precaución, conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exige, es un atentado contra la seguridad
individual, que será castigado según las leyes.
Artículo 133°.- Queda abolida toda confiscación de bienes, y toda pena cruel y de infamia trascendental.
Artículo 134°.- Si en circunstancias extraordinarias, la seguridad de la República exigiere la suspensión de
algunas de las formalidades prescritas por esta Constitución y las leyes, podrán las cámaras decretarla. Si
éstas no estuviesen reunidas, podrá el Ejecutivo, con dictamen afirmativo del Consejo de Estado, desempeñar
esta función como medida provisional, con cargo de dar cuenta a las cámaras, y de responder de los abusos
que hubiese cometido.
Título octavo
Del régimen interior
Capítulo único
Artículo 135°.- El gobierno superior de cada departamento residirá en un prefecto; el de cada provincia es
un gobernador, y el de los cantones en un corregidor.
Artículo 138°.- Los prefectos y gobernadores durarán en el desempeño de sus funciones, por el término de
cuatro años; pero podrán ser reelectos.
Artículo 139°.- Los destinos de corregidor y alcalde son un servicio a la Patria; y ningún ciudadano, sin causa
justa, podrá eximirse de desempeñarlos
Artículo 140°.- Los corregidores y alcaldes durarán en sus destinos tanto cuanto duren sus buenos servicios,
a juicio de los prefectos y gobernadores.
Artículo 141°.- Las atribuciones de los prefectos, gobernadores, corregidores y alcaldes, serán determinadas
por una ley.
Artículo 142°.- Está prohibido a los prefectos, gobernadores y corregidores, todo conocimiento judicial; pero
si la tranquilidad pública exigiere la aprehensión de algún individuo, y las circunstancias no permitieren
ponerla en noticia del juez respectivo, podrán ordenarla desde luego, dando cuenta al juzgado competente
dentro de 48 horas. Cualquier exceso que cometieren estos empleados, contra la seguridad individual, o la
del domicilio, produce acción popular.
Título noveno
De la fuerza
Capítulo único
Artículo 143°.- Habrá en la República una fuerza armada permanente, la que se compondrá del ejército de
línea, y de una escuadra.
Artículo 144°.- Habrá también una Guardia Nacional y un resguardo militar, cuyo arreglo y deberes se
designarán por una ley.
Artículo 145°.- La fuerza armada es esencialmente obediente; en ningún caso puede deliberar.
Título décimo
De la reforma de la Constitución
Capítulo único
Artículo 146°.- Si se advirtiere que alguno o algunos artículos de esta Constitución merecen reforma, se hará
la proposición por escrito, firmada a lo menos, por la mitad de los miembros presentes de cualquiera de las
cámaras.
Artículo 147°.- La proposición será leída por tres veces, con el intervalo de seis días de una a otra lectura, y
después de la tercera, deliberará la cámara si la proposición podrá ser o no admitida a discusión.
Artículo 148°.- Admitida a discusión por dos terceras partes de sufragios, y convencida la cámara de la
necesidad de reformar la Constitución, observará lo prevenido para la formación de las demás leyes. En este
caso, se reunirán las cámaras conforme al artículo 29, atribución 4ª., para indicar las bases sobre que deba
recaer la reforma; para lo que serán necesarios los dos tercios de los sufragios de ambas cámaras.
Artículo 149°.- En las primeras sesiones de la legislatura, en que haya renovación, será la materia propuesta
y discutida; y lo que las cámaras reunidas resolvieren, se cumplirá.
Artículo 150°.- Antes de esta resolución se consultará por las cámaras al Consejo de Estado y al Poder
Ejecutivo, sobre la conveniencia y necesidad de la reforma.
Título último
De las garantías
Capítulo único
Artículo 151°.- La Constitución garantiza a todos los bolivianos su libertad civil, su seguridad individual, su
propiedad y su igualdad ante la ley, ya premie ya castigue.
Artículo 152°.- Todos pueden comunicar sus pensamientos de palabra o por escrito, y publicarlos por medio
de la imprenta, sin censura previa, bajo la responsabilidad que las leyes determinen.
Artículo 153°.- Todo boliviano puede permanecer o salir del territorio de la República, según le convenga,
llevando consigo sus bienes; pero guardando los reglamentos de policías, y salvo siempre el derecho de
tercero.
Artículo 154°.- Toda casa de boliviano es un asilo inviolable: su allanamiento será en los casos y de la manera
que la ley lo determine.
Artículo 155°.- Quedan abolidos todos los empleos y privilegios hereditarios; y son enajenables todas las
propiedades, aunque pertenezcan a obras pías, a religiones u otros objetos.
Artículo 156°.- Ningún género de trabajo o industria puede ser prohibido, a no ser que se oponga a las
costumbres públicas, a la seguridad y a la salubridad.
Artículo 157°.- Todo inventor tendrá la propiedad de sus descubrimientos, y de sus producciones: la ley le
asegurará un privilegio exclusivo temporal, o el resarcimiento de la pérdida que tenga en caso de publicarlos.
Artículo 158°.- Nadie ha nacido esclavo en Bolivia desde el 6 de agosto de 1825. Queda prohibida la
introducción de esclavos en su territorio.
Artículo 159°.- Ningún boliviano está obligado a hacer lo que no manda la ley, o impedido de hacer lo que
ella no prohíbe.
Artículo 160°.- Las acciones privadas, que de ningún modo ofenden al orden público establecido por las leyes,
ni perjudican a un tercero, están reservadas sólo a Dios, y exentas de toda autoridad.
Artículo 161°.- Todos los habitantes de la República tienen derecho para elevar sus quejas, y ser oídos por
todas las autoridades.
Artículo 162°.- Es inviolable el secreto de las cartas. Los empleados de la renta de correos serán responsables
de la violación de esta garantía, fuera de los casos que prescriben las leyes.
Artículo 163°.- Están prohibidas las requisiciones arbitrarias y el apoderamiento injusto de los papeles y
correspondencia de cualquier boliviano. La ley determinará en qué pasos y con qué justificación puede
procederse a ocuparlos.
Artículo 164°.- Ningún hombre, ni reunión de individuos, puede hacer peticiones a nombre del pueblo, sin
su autorización; ni menos arrogarse el título de pueblo soberano. La infracción de este artículo es un crimen
de sedición.
Artículo 165°.- Los poderes constitucionales no podrán suspender la Constitución, y los derechos que
corresponden a los bolivianos, sino en los casos y circunstancias expresados en la misma Constitución,
señalando indispensablemente el término que deba durar la suspensión.
Artículo 166°.- Quedan derogados por esta Constitución todas las leyes que estén en oposición con ella.
Artículo 167°.- Cualquiera que atentare por vías de hecho contra esta Constitución o contra el Jefe de la
Administración de la República, es traidor, infame y muerto civilmente.
La estructura política que se levanta sobre este trasfondo no podía ser sino precaria. Durante toda la primera
mitad del siglo XIX el control político fue sucesivamente ejercido por los caudillos militares bajo el
asesoramiento de los "doctores de Chuquisaca". Con la sola excepción de Sucre (1825-1827) y Santa Cruz
(1819-1836), ninguno de los otros tuvo la oportunidad ni la posibilidad de desarrollar una política coherente.
De hecho, la "política'' boliviana fue el resultado del enfrentamiento permanente de las huestes (ejercitos)
que seguían internamente a cada caudillo como también de la acción desplegada por militares peruanos a
través de las varias expediciones en territorio boliviano. Que esto no haya sido un proceso en un solo sentido,
sino que fue el reverso de similares correrías de militares bolivianos en territorio peruano muestra que unos
y otros se acomodaban mal a la existencia de dos "repúblicas'' independientes. Si a ellos se añade las
tensiones permanentes entre la población indígena asentada en ambos lados de la "frontera" las
dificultades inherentes al acceso compartido al puerto de Arica, y la inundación, desde 1830 de moneda
feble boliviana a los mercados peruanos no es extraño entonces que uno de los componentes de la política
interna de Bolivia fuera las relaciones hostiles con el Perú. Pese a ello, entre 1836 y 1839 se implementó un
proyecto frustrado de alterar significativamente la correlación de fuerzas entre los diferentes Estados de la
América del Sur, a través de la alianza entre Bolivia y el Perú en una Confederación y bajo el liderazgo de
Santa Cruz. Sueño efímero que las armas 167 chilenas se encargaron de terminar en Yungay. Chile
difícilmente podía tolerar que la Confederación Peruana Boliviana terminara con la supremacía marítima y
comercial de Valparaíso. Luego de este ensayo y al término de esta primera etapa Manuel Isidoro Belzú tuvo
un gobierno (1848-1855) que contradecía la política implementada por los anteriores. Principalmente, buscó
la protección de la producción nativa, elevando las tarifas de importaciones y restableciendo el monopolio
estatal sobre la cascarilla. En apoyo de su política, no vaciló en movilizar a las clases populares urbanas y en
buscar su adhesión:
Nació don José María Linares en la finca de «Ticala», muy próxima a Potosí, en el año de 1810. Fueron sus
padres el andaluz don José Linares y doña Josefa Lizarazu, de origen navarro. En el Seminario de Chuquisaca,
al término de sus estudios, fue nombrado profesor de Retórica y luego ejerció el rectorado del colegio
Pichincha, en Potosí. En 1829 se licenció de abogado en Chuquisaca.
Desde sus orígenes, la nueva burguesía minera había logrado articular alrededor de sus intereses un grupo
de influyentes voceros. Los “rojos” no eran sino los más decididos partidarios de los mineros y de la política
pro chilena (los seguidores de Linares: Adolfo Ballivián, Frías), eran los portavoces oficiales del libre comercio,
o sea, de la liberalización del comercio de minerales. Era el “partido”, si cabe el término, de la nueva
burguesía minera. Con Linares (1857-1861) finalmente la nueva burguesía minera llega al poder tras el
espanto que le produjo la “plebe belzista en acción” como después la llamó despectivamente Arguedas, el
intelectual a sueldo de la oligarquía minera del estaño. Si bien Linares no abolió por razones fiscales la emisión
de la feble, en razón de que era un ingreso para la magra economía del Estado, pronto concedió los primeros
obsequios a los mineros. Se declaró libre la comercialización de todos los minerales con excepción de la plata.
Bibliografía
• Harnecker Marta. “América Latina Vanguardia y Crisis Actual”. 1990.
• Constitución de Bolivia de 1826
• Lenin V .I. “Obras Escogidas en un Tomo”. 1974.
• Machicado Saravia Flavio. “Actitudes en las Políticas Económicas”.1990.
• Mariobo Moreno Pedro. “Globalización y Perspectivas del Movimiento Popular”.2001.
• Mollinedo Camacho Johnny. “La Agonía del Liberalismo en la Guerra del Chaco”. 2003.
• Mollinedo Camacho Johnny. “Políticas Capitalistas en Bolivia”. 2008.
• Petras James. “Analista de Santa Fe I Y II”.
• Reynaga Fausto. “Tesis India”. 1971.
TEMA 4
Mariano Melgarejo nació en Cochabamba en 1820 fue militar y político, presidente de la república en 1864
y 1871, Melgarejo fue el más rudo presidente de Bolivia. Era un soldado audaz y de malos instintos. Inútil fue
toda resistencia que se le opuso.
Una vez en la presidencia, luego de derrocar a Achá, el General Melgarejo inició una gira de inspección por
el país, oportunidad que aprovechó Belzu para tomar la ciudad de La Paz. Retorno el déspota y cuando se
hallaba casi derrotado, en un acto de audacia y ebriedad ingresó al Palacio de Gobierno con la escolta de
pocos coraceros, encontró a Belzu que celebraba su triunfo en un salón y le disparó un tiro de pistola que le
ocasionó la muerte. Con este acto brutal, Melgarejo inició un régimen de terror que, increíblemente, se
prolongó por seis años de angustia y terror para los bolivianos, porque el mandatario, beodo por lo general,
sometió al pueblo a los más atroces excesos, que en muchos casos concluyeron con la victimación de quienes
se le ponían al frente y osaban cruzarse en su camino.
La historia de las comunidades aymaras en el territorio que ocupa Bolivia es poco menos que trágica y casi
siempre se le impidió el derecho a su autodeterminación. Primero fueron invadidas y destruidas por el
imperio incaico (1350-1532), opresión de la que fueron liberados por los españoles que primero impusieron
su dominio por medio de la Casa de Austria (hasta 1700) y enseguida por los borbones hasta las revoluciones
libertarias (1809).
La creación de Bolivia, la reforma agraria de Bolívar y las medidas del Presidente Santa Cruz permitieron el
libre desarrollo de las comunidades, hasta que advino el régimen feudal-colonial de Mariano Melgarejo, cuya
política agraria pasó la propiedad comunal de la tierra a propiedad del Estado, la aplicación del pongueaje y
el colonato, la usurpación de la comunidad para convertirla en hacienda feudal, la iniciación de la etapa de
masacres indígenas, etc. Al rematar las comunidades ese gobierno estableció la propiedad privada de la
tierra.
Administración Melgarejo
Bolivia tenía a la agricultura y a la minería como bases principales de su economía y el régimen salarial
introdujo una incipiente economía mercantil, pero la debilidad del indio para convertirse propietario privado.
Por su lado, Mariano Melgarejo consideró que el indio debía pagar el tributo sólo por el hecho de ser indio.
Del total de ingresos fiscales: 50% estaban conformados por las contribuciones del indígena y los diezmos; el
20% por el impuesto a las utilidades de la plata y a los bancos de rescate.
Sólo 20% conformaban el conjunto de los impuestos indirectos, especialmente el de aduana. La confiscación
de comunidades obligaba al indio, una vez más, a recomprar sus tierras, algo que hasta la misma Corona
había respetado. Así, la República reconoció deudas a la Corona, ignorando intencionalmente que los indios
habían pagado el uso y goce a perpetuidad por sus tierras. Los hacendados, al comprar las tierras que los
indios no podían, la compraban junto con los indios que había en ellas; además se impuso otra vez el tributo
a todo indio, por ser indio, tenga o no tenga tierras; las hubieran confiscado o no. En la Corona, por lo menos
se cobraba el tributo al indio que tenía tierras para solventar el tributo, pero Melgarejo le quitó las tierras,
que eran su modo de vida, y le impuso encima el tributo, el que sólo podía ser satisfecho con el producto de
la tierra. Es por éstas y otras razones que hemos heredado la impresión de que Melgarejo era una bestia con
facultad del habla. Al comienzo se había dado 60 días de plazo para consolidar las posesiones sobre la tierra;
después se dijo que eran muchos días; bastaba que un indio no pudiese pagar por sus tierras para que la
vendieran en remate. La venta se realizaba por sayañas, es decir, por fracciones, además se ordenó la
parcelación de las comunidades. Ningún gobierno había manejado tanto dinero como Melgarejo, el que se
acrecentó con empréstitos aprovechados por su corte.
El sistema feudal de Melgarejo, anulado por el gobierno de Agustín Morales (1871), pero restaurado por la
legislación agraria de 1880, duró hasta la reforma de 1953 que devolvió la propiedad comunal a los indígenas
comunarios, con amplios derechos democráticos. Pero con una nueva restauración (1964), las libertades
democráticas obtenidas empezaron a sufrir recortes sucesivos cada vez más profundos, hasta el
advenimiento de una contrarrevolución mediante la Ley INRA (1996) y su prolongación, la Ley de
reconducción comunitaria de la reforma agraria (2005).
Pese a los esfuerzos para evitar la evolución económica, la sociedad andina no dejó de desarrollar la vía
capitalista y actualmente sigue luchando para destruir los frenos que le impiden alcanzar sus objetivos
propios. Es más, implícitamente, se opone de hecho a la aplicación de la reaccionaria utopía populista que,
por un lado, busca retroceder a la noche de los tiempos, al ayllu preincaico y, por otra, “saltar” al socialismo,
negándosele, en esa forma, el derecho a la autodeterminación democrática ¡en el Siglo XXI!
En efecto, los comunarios desarrollan con creciente intensidad la propiedad privada, el pago del trabajo en
dinero en vez de en especie; sustituyen el trueque por el cambio en dinero; en su interior se produce una
división social entre un sector indígena acomodado y otro sin ninguna propiedad. Los comunarios luchan por
romper las arcaicas estructuras de propiedad y producción comunitarias y feudales para establecer otras
nuevas; pasan del sistema de producción natural al mercantil; el dinero es utilizado como capital para
“comprar” trabajo. De otra parte, pese a las prohibiciones, practican la venta de tierras y buscan que este
procedimiento se profundice y legalice como se produce y acepta a los grandes capitalistas agrarios del
oriente. En esa forma, desean obtener las diversas formas de renta para salir del primitivísimo nivel de vida
en que se encuentran.
El aspecto en que esa vía capitalista de desarrollo es más notable es en la diferenciación social, pues unos
comunarios se enriquecen, amplían sus tierras, utilizan obreros indígenas pobres, compran camiones, etc.,
mientras otros se proletarizan y forman un ejército de obreros rurales, que forman el mercado interno. La
producción mercantil se convierte en artesanal, se pasa de la producción intensiva a la extensiva con base en
créditos leoninos de usureros, pues los bancos están impedidos de hacerles préstamos. Todos esos aspectos
están destinados a la acumulación de riqueza monetaria en determinadas manos, riqueza para formar
empresas capitalistas (indígenas).
En general, la región interandina indígena desarrolla una economía capitalista, pero en medio de grandes
dificultades comunarias y feudales de origen estatal de tipo populista (populismo que de ideología del
trabajador se convirtió en la ideología de los pequeño-capitalistas), que determinan feroz nivel de
explotación humana, ínfimos salarios, trabajo de más de 12 horas al día, pago en especie, inexistencia de
beneficios sociales; en resumen un capitalismo salvaje, mientras, por otro lado, se discursea a voz en cuello
contra el injusto capitalismo y se anuncia el establecimiento de las delicias del socialismo.
Bibliografía