Evolución del Feudalismo a la Propiedad
Evolución del Feudalismo a la Propiedad
Directores
Septiembre-2021
John Locke
DEDICATORIA
intelectuales.
A mis hermanos Frank, Oscar y Dant: por ser las columnas transversales de mi
formación profesional.
AGRADECIMIENTOS
Eskarrik asko, querido Profesor, no pude haber tenido mejor asesor en este largo
despertaron mi interés e inspiraron en el tema. Debo confesar que cuando inicié esta
labor tenía un enfoque distinto, un tanto reduccionista, a través de los diálogos con
madurado intelectualmente.
Eskarrik asko, igualmente, por su confianza para avanzar hasta la meta, gracias por
Gracias, querido profesor. Usted me abrió las puertas a este Doctorado, al mismo
meta.
los autores que han sido objeto de mi interés en algún momento. A todos ellos mi
gratitud. No obstante, quisiera destacar a cuatro de entre ellos para quienes siento la
Georges Duby, Francisco Javier Caballero Harriet y Helena Itziar Caballero Camino,
y están presentes en los cimientos que sirvieron de base para desarrollar la estructura
INTRODUCCIÓN ...................................................................................................8
MÉTODO Y CAMBIO SOCIAL .........................................................................18
.
PRIMERA PARTE
EL ORDEN TRIFUNCIONAL FEUDAL ...........................................................24
CAPÍTULO PRIMERO
LA EUROPA DE LOS SIGLOS XI Y XII ..........................................................25
1.1.1 Una cultura unitaria, uniforme y jerárquica.................................................25
1.1.2 Los mejores tiempos. ..................................................................................26
1.1.3 El crecimiento demográfico y su impacto. ..................................................27
1.1.4 Los cambios económicos. ............................................................................29
1.1. 5 La generalización del uso de la moneda. ..................................................30
CAPÍTULO SEGUNDO
EL CORPUS CHRISTIANUM ............................................................................32
1.2.1 El papado como autoridad suprema de la gens latina. ................................32
1.2.2 El futuro de la estructuración estamental en tres órdenes queridos por
Dios. ......................................................................................................................33
1.2.3 Evolución del orden tridimensional. ............................................................34
CAPÍTULO TERCERO
COMIENZO DE LAS TENSIONES: LOS ORATORES ...................................36
1.3.1 Los tiempos de plena Reforma Gregoriana. ................................................36
1.3.2 El orden de los oratores: Una primera tensión. ...........................................36
1.3.3 El orden de los oratores: visiones discrepantes internas. ............................37
1.3.4 El orden de los oratores: Algún fenómeno singular. .................................38
1.3.5 El orden de los oratores y la proliferación de nuevas casas religiosas. .....40
1.3.6 El orden de los oratores en crisis. ..............................................................41
1
1.3.7 Las órdenes mendicantes, ¿la solución a la crisis? ......................................42
1.3.8 Procedencia de los integrantes de estas nuevas órdenes. ..........................43
CAPÍTULO CUARTO
LAS ÓRDENES MENDICANTES, LA HEREJÍA Y LA INQUISICIÓN ......44
1.4.1 Las órdenes mendicantes y el momento. .....................................................44
1.4.2 ¿En qué consistió la herejía?........................................................................45
1.4.3 El movimiento herético y sus efectos sobre la cristiandad. .......................48
1.4.4 La Inquisición y los otros medios. ...............................................................50
CAPÍTULO QUINTO
LAS CRUZADAS, LAS ÓRDENES MILITARES Y LA GUERRA SANTA .51
1.5.1 Las Cruzadas Orientales y su razón de ser. .................................................51
1.5.2 ¿Las cruzadas eran Guerras Santas? ...........................................................53
1.5.3 Las órdenes militares cruzadas. ...................................................................54
1.5.4 Las órdenes militares y el orden trifuncional. ............................................56
1.5.5 El balance final… ........................................................................................57
CAPÍTULO SEXTO
LOS BELLATORES FRENTE A LOS ORATORES ..........................................59
1.6.1 El orden de los bellatores y la tensión con los oratores.............................59
1.6.2 El orden de los bellatores y el de los oratores: ¿un problema de encaje? ..61
1.6.3 El orden de los bellatores: La crisis de las investiduras y sus efectos. .......62
1. 6.4 La caballería como nobleza caballeresca....................................................64
CAPÍTULO SÉPTIMO
LOS PAUPERES: ESOS INVISIBLES ...............................................................67
1.7.1 La vida de los pauperes…, esos invisibles. .................................................67
1.7.2 Los pauperes en ebullición. .........................................................................68
1.7.3 Evolución del mundo laboral. .....................................................................69
1.7.4 Preocupación por el movimiento, desconcierto ante la diversidad. ............71
CAPÍTULO OCTAVO
LA GRAN “CASI INEXISTENTE” ....................................................................73
2
1.8.1 La mujer en esta sociedad medieval. ..........................................................73
1.8.2 ¿Tuvo la mujer algún protagonismo? .........................................................74
CAPÍTULO NOVENO
UN DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN .........................................................77
1.9.1 Un diagnóstico de la situación del orden tridimensional............................77
1.9.2 ¿Y, en el orden de los bellatores? ...............................................................78
1.9.3 ¿Y en el orden de los pauperes? ..................................................................80
.
SEGUNDA PARTE
DEL CAMPO A LA CIUDAD ..............................................................................81
CAPÍTULO PRIMERO
DE LA ECONOMÍA RURAL A LA ECONOMÍA COMERCIAL .................82
2.1.1 La explosión definitiva del orden de las tres funciones. .............................82
2.1.2 El comerciante un extraño en la sociedad medieval. ...................................83
2.1.3 La economía comercial suplanta a la economía rural.................................84
2.1.4 De la producción agrícola: De la subsistencia al beneficio. ........................86
2.1.5 La economía comercial y elementos que la posibilitaron. ..........................87
2.1.6 El efecto de las invasiones árabes sobre el comercio. ................................89
CAPÍTULO SEGUNDO
EL MAPA DE LAS INFRAESTRUCTURAS PARA EL COMERCIO ..........91
2.2.1 Cambio del mapa de las infraestructuras. ...................................................91
2.2.2 La habilitación de las vías fluviales. ............................................................93
2.2.3 La navegación marítima en el Mediterráneo y el Atlántico. ......................95
2.2.4 Las infraestructuras facilitaron el cambio en la sociedad medieval. ..........96
CAPÍTULO TERCERO
EL MERCADER Y SU INSERCIÓN SOCIAL .................................................99
2.3.1 La cada vez mayor presencia social del mercader. ....................................99
2.3.2 Las estructuras medievales habían cambiado. ..........................................100
2. 3.3 La convivencia de la nobleza con el mercader .........................................102
2.3.4 La Iglesia y el proceso de transformación. ...............................................103
3
CAPÍTULO CUARTO
LA IGLESIA EN LA ENCRUCIJADA .............................................................106
2.4.1 La Iglesia y su contradicción. ....................................................................106
2.4.2 El nacimiento del purgatorio, ¿Un movimiento adaptativo de la Iglesia?
.............................................................................................................................109
2.4.3 El nacimiento del Purgatorio ¿una solución de emergencia? ....................113
2.4.4 Los canonistas y los teólogos y el problema del comerciante. .................115
CAPÍTULO QUINTO
LA IGLESIA Y LA “UTILIDAD” DEL MERCADER ...................................119
2.5.1 Ante la situación del momento, ¿Qué puede hacer la Iglesia? ..................119
2.5.2 La Iglesia ante sus principios. ....................................................................120
CAPÍTULO SEXTO
Y, FINALMENTE…, EL ABSOLUTISMO Y LA REFORMA .....................125
2.6.1 La profunda transformación social y sus implicaciones. ...........................125
2.6.2 El absolutismo de los siglos XV, XVI y XVII como respuesta la crisis
feudal...................................................................................................................129
3
TERCERA PARTE
EL PARLAMENTO Y EL PODER ...................................................................133
CAPÍTULO PRIMERO
LA LLAVE DEL PARLAMENTO ....................................................................134
3.1.1 La llave del Parlamento, clave de la erosión del poder real. .....................134
3.1.2 La eterna lucha por el poder. .....................................................................135
CAPÍTULO SEGUNDO
EL PARLAMENTO SEGÚN R. FILMER........................................................138
3.2.1 El origen asambleario ................................................................................138
3.2.2 Robert Filmer y los reyes usurpadores. ....................................................140
CAPÍTULO TERCERO
EL PARLAMENTO Y SU EMPODERAMIENTO .........................................145
3.3.1 Camino de la conformación: El Parlamento por elección .........................145
4
CAPÍTULO CUARTO
EL PARLAMENTO VISTO DESDE LA ÓPTICA TOTALITARIA............149
3.4.1 Filmer y el estado de la cuestión desde la visión de un totalitario. ...........149
CAPÍTULO QUINTO
UN PARLAMENTO SUMISO ...........................................................................151
3.5.1 El Parlamento en la época Tudor ...............................................................151
3.5.2. Los primeros Estuardo ..............................................................................154
A. JACOBO I ......................................................................................................154
B. CARLOS I. .....................................................................................................157
CAPÍTULO SEXTO
EL FRACASO DE LA REPÚBLICA ................................................................169
3.6.1 Cromwell: ¿fracaso real o aparente?..........................................................169
CAPÍTULO SEPTIMO
EL PARLAMENTO, UN OBSTÁCULO PARA DOS REYES ......................173
3.7.1 Los últimos Estuardo. ................................................................................173
A. CARLOS II. ...................................................................................................175
B. JACOBO II.....................................................................................................176
CAPÍTULO OCTAVO
LA TEORÍA SACADA DE LA EXPERIENCIA .............................................178
3.8.1 Creación de un nuevo modelo de Estado...................................................178
3.8.2 Locke y los poderes delegados. .................................................................180
3.8.3 El legislativo, máximo poder delegado. ...................................................182
3.8.4 De las convocatorias y cierres del Parlamento. ........................................183
3.8.5 La representación y el paso del tiempo. ....................................................187
4
CUARTA PARTE
JOHN LOCKE: CAMINO HACIA LA PROPIEDAD PRIVADA ...............189
CAPÍTULO PRIMERO
JOHN LOCKE: PRIMERA ÉPOCA ................................................................190
4.1.1 Las diferentes caras de John Locke. ..........................................................190
5
4.1.4 Una ironía del destino. ...............................................................................194
4.1.5 John Locke conservador ............................................................................197
CAPÍTULO SEGUNDO
JOHN LOCKE: SEGUNDA ÉPOCA ................................................................199
4.2.1 John Locke a partir de 1667.......................................................................199
4.2.2 Tiempos difíciles: Efectos de la Reforma. .................................................200
4.2.3 La Carta sobre la Tolerancia, punto de inflexión. ....................................203
4.2.4 Primeros rasgos de una nueva concepción política. ..................................205
4.2.5 A modo de paréntesis: Algunas consideraciones. .....................................209
CAPÍTULO TERCERO
LOCKE Y SIDNEY CON FILMER AL FONDO ............................................217
4.3.1 Algernón Sidney: El otro azote de Filmer. ...............................................217
4.3.2 Locke y Sidney: Vidas paralelas con distinto final. ..................................219
4.3.3 Camino hacia la propiedad. .......................................................................223
4.3.4 Las fuentes de autoridad: la razón y las Escrituras. ...................................225
4.3.4 De una donación en común a una teoría del poder. ...................................227
CAPÍTULO CUARTO
LA PROPIEDAD PRIVADA: LA CLAVE .......................................................230
4.4.1 La propiedad privada: piedra angular. .......................................................230
4.4.2 La propiedad privada, el problema. ...........................................................233
4.4.3 La propiedad privada y los males de la humanidad ..................................235
4.4.4 La propiedad por el trabajo. .......................................................................239
4.4.5 De derecho innato a derecho materializado. ..............................................241
4.4.6 De derecho compartido a derecho privado limitado. .................................244
4.4.7 El ejemplo confuso del agua. .....................................................................249
CAPÍTULO QUINTO
DEL DINERO AL CAPITAL .............................................................................251
4.5.1 La medida de la apropiación: Aclarando los límites. ................................251
5.5.2 El dinero en la propiedad privada de Locke. .............................................253
6
4.5.3 El trabajo, la diferencia de valor. ...............................................................256
4.5.4 De la propiedad por convenio positivo al uso del dinero. .........................259
CAPITULO PRIMERO
DEL ESTADO DE NATURALEZA… ..............................................................270
5.1.1 Hugo Grocio, el punto de partida. .............................................................270
5.1.2 El Estado de naturaleza y el contrato social. .............................................275
5.1.4 John Locke y sus fantasmas. ......................................................................279
5.1.4 El estado de Naturaleza en Locke. .............................................................282
CAPITULO SEGUNDO
…AL CONTRATO SOCIAL..............................................................................286
5.2.1 Finalidades de la sociedad política. ...........................................................286
5.2.2 El objetivo que Locke tiene claro. ............................................................289
5.2.3 El Contrato político de Locke. ...................................................................291
5.2.4 La división de poderes y la opinión de Hobbes. ........................................292
5.2.5 La separación de poderes en Locke. .........................................................294
CONCLUSIONES................................................................................................309
BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................322
7
INTRODUCCIÓN
parece querer decir es que, para comprender un hecho histórico, la propia historia no
es suficiente. Que ella necesita de otras perspectivas del mundo de la cultura como
universal.
incomunicados sin relación los unos con los otros que pudieran ser analizados de
manera autónoma, sino que, por el contrario, “tiene una continuidad de desarrollo,
8
en la cual el pasado nunca se vuelve extraño al espíritu presente, ni el presente puede
ser jamás una novedad absoluta sin ninguna relación con el pasado”1.
La contemporaneidad de la historia.
desarrollo”2 está vinculada con lo que Benedetto Croce llamó, en su obra Teoría e
que se revela contra la historia filológica y toma del IV libro del Emilio de Rousseau
la frase adecuada para su demolición: la historia filológica es “el arte de elegir, entre
1
MONDOLFO, R., Problemas y métodos de la investigación en la Historia de la Filosofía,
EUDEBA, Buenos Aires, 1969, p. 93.
2
Similar a la concepción expresada por COLLINGWOOD, R. G., Autobiografía, Fondo de
Cultura Económica, México, 1974, p. 100 al narrar que: “Alrededor de 1920 formulé mi primer
principio de filosofía de la historia: que el pasado que un historiador estudia no es un pasado
muerto, sino un pasado que, en algún sentido, vive todavía en el presente. Por aquel entonces, lo
expresé diciendo que la historia se ocupa no con “sucesos” sino con “procesos” y que los
“procesos” no son cosas que empiezan y acaban, sino que se convierten en otras; y que si un
proceso P1 se convierte en un proceso P2, no hay línea divisoria en la que acaba P1, y acaba P2;
P1 nunca acaba sino que continúa en la forma P2; y P2 nunca empieza, ya que ha estado
funcionando antes en la forma anterior P1. En la historia no hay ni principios ni finales. Los libros
de historia principian y acaban, pero los sucesos que describen no”.
3
Contenido en ROUSSEAU, J. J., Émile, O. C., IV. éd. De la Pleiade, p. 528.
9
Para el autor italiano, el término “contemporánea” quiere decir que tanto el pasado
como el presente viven en nosotros porque, en el fondo, “la historia constituye una
serie de formas mentales que deben considerarse todas fisiológicas o sea verdaderas
espiritual, que llega hasta nuestra época y actúa en nuestro interior, y que por esta
Sin duda, resulta fácil entender, según esta concepción de la historia que, por
ejemplo, “todo filósofo padece el influjo del pensamiento anterior aun cuando no
tenga conciencia completa de ello”. En este sentido, Mondolfo, explica que “en
primer lugar, aun cuando oponga su pensamiento a otro como negación, es decir,
como antítesis de una tesis, conserva siempre una vinculación con esta tesis; la
misma vinculación que en una lucha tiene cada luchador con su adversario, de cuyos
4
MONDOLFO, R., Problemas y métodos de la investigación en la Historia de la Filosofía,
EUDEBA, Buenos Aires, 1969, p. 23.
5
MONDOLFO, R., Problemas y métodos de la investigación en la Historia de la Filosofía,
EUDEBA, Buenos Aires, 1969, p. 94.
10
realidad, tener en cuenta cómo ha planteado y solucionado los problemas, debe
en Oxford vemos que los agustinianos de Oxford no pueden ignorar a Santo Tomás,
sino que deben estudiarlo para oponerle las soluciones que consideran más
derecho de propiedad individual como derecho natural, al afirmar que “no faltan
con la de otros sectores del mundo de la cultura. Por ejemplo, el proceso histórico
de la disolución del feudalismo con sus derechos hereditarios de castas, que estimula
inspira a su vez las históricas declaraciones de los derechos del hombre, en las
6
MONDOLFO, R., Problemas y métodos de la investigación en la Historia de la Filosofía,
Eudeba, Buenos Aires, 1969, p. 66.
7
MONDOLFO, R., Problemas y métodos de la investigación en la Historia de la Filosofía,
Eudeba, Buenos Aires, 1969, p. 101.
11
La forma de entender la historia de Mondolfo, sin duda, cercana a la conocida
Fabvre, Marc Bloch, Jacques Le Goff, George Duby entre otros, me animó a
tanto que derecho Natural imbricado en la propia naturaleza del hombre, como un
producto maduro que se había ido cociendo, a fuego lento, en el horno de las
derecho natural y sin duda, piedra filosofal, de las propias entrañas medievales en
plena descomposición.
La historia instrumental.
causada por la degradación de las costumbres, los vicios y la molicie que, con el
existido una tendencia histórica a presentar los éxitos como el resultado de la virtud
8
Para conocer la sociedad feudal, es de interés especial la obra de BLOCH, M., La sociedad
feudal, (2 v.), Uteha, México, 1958.
12
de los triunfadores y las derrotas como la consecuencia de la degradación moral de
los perdedores. Esto tiene que ver con uno de los roles que le ha tocado jugar a la
historia. No debemos olvidar que, entre las muchas funciones que se le han exigido
de las religiones, por ejemplo, las biografías de los santos presentadas como vidas
ejemplares, han tenido como principal objetivo ser objeto de imitación. Por esa vía
han dejado de ser historia para convertirse en tratados de moral. Otro ejemplo, en la
historia político militar, los grandes logros bélicos, mediante el ensalzamiento de sus
los campos en los que la historia cumple funciones que podríamos enmarcarlas
dentro de la psicología social podría ser enorme. La propia Biblia, considerada por
9
CASSIRER, E., Filosofía de La Ilustración, Fondo de Cultura Económica, México, 1972, p. 232,
dice: “Toda autoridad de los hechos, de lo efectivamente histórico, se funda, para Bossuet, en la
autoridad literal de la Biblia; pero esta misma tiene que montarla sobre la autoridad de la Iglesia
y, con ella, de la tradición. De este modo, se convierte la tradición en el fundamento de toda certeza
histórica, pero no es posible fundar ni demostrar su propio contenido y valor más que mediante
testimonios históricos. Baile es el primer pensador moderno que pone al descubierto, con un rigor
13
buenos y malos, del enfrentamiento entre el bien contra el mal, de la Jerusalén celeste
degradación moral y social y la miseria material como forma de explicar los ciclos
históricos.
casos, no sería cierto. Lo que sí me atrevo a decir es que, con frecuencia, ha sido
escribe, hay que añadir lo que sobre esa cuestión histórica ha quedado depositado en
autor. Volver a vivir los momentos pasados es, sin duda, el mayor reto al que se
Como señalé más arriba, este trabajo no pretende contar la evolución de la época
critico implacable, este círculo vicioso y que llama la atención constantemente sobre sus fatales
consecuencias”.
14
como el resultado de un relato cronológico de sucesos y aconteceres. Mi objetivo es
La primera pregunta que viene a la mente de quien se enfrenta al estudio del medievo
es: ¿Cómo un orden tan perfecto como el del modelo tridimensional-feudal, pudo
descomponerse?
Se trataba del orden querido por Dios en el que todo lo que en él ocurría era obra de
15
Trataremos de ver cómo la proclamación de la propiedad privada, como derecho
sum debía ser el lema de todo historiador. En vez de hacer esto, se han dedicado a
de acumular una serie de hechos de los que el uno es destruido por el otro, habría
que escoger los más importantes y seguros para proporcionar al lector un hilo y
y progresos del espíritu humano y de que aprenda a conocer el carácter de los pueblos
y sus costumbres.”11
privada. Es por ello que, nuestro punto de partida, ha sido el orden trifuncional feudal
10
CASSIRER, E., Filosofía de La Ilustración, Fondo de Cultura Económica, México, 1972, p.
243.
11
VOLTAIRE, Oeuvres Completes. Remarques pour servir de suppément. L’Essai sur les Moeurs
et l’Esprit des Nations et sur les principaux faits de L’Histoire depuis Charlemagne jusqu’a la
mort de Louis XIII, Chez Lequien, Paris, 1821, p. 437.
16
donde la negación intrínseca de la propiedad privada viene del hecho de que todo
pertenece al Creador. Siete siglos más tarde, la propiedad privada como derecho
natural, va a aparecer como fruta madura en el siglo XVII de la mano de John Locke,
y se convertirá, junto con la vida y la libertad, en la piedra angular del nuevo edificio
social, el capitalismo.
17
MÉTODO Y CAMBIO SOCIAL
sino que su calado es mucho más profundo. Los verdaderos cambios sociales tienen
que ver con lo íntimo de la humanidad, con los valores humanos. De ahí que
entendamos por cambio, aquel que acaba produciéndose, como consecuencia de las
colectivo.
Se podría pensar que son sucesos concretos, tales como accidentes en la naturaleza,
tiempos actuales, los devastadores efectos del cambio climático12, los que han
causado o pueden deparar cambios tras la sensibilización social provocada por los
12
Es muy difícil que exista unanimidad de criterio a la hora de evaluar cualquier tema que se
presente ante la sociedad como problema. En los dos extremos del espectro posicional siempre se
sitúan los partidarios del bien común, del interés general, de la defensa de la salud, de los derechos
humanos…, por un lado y, por el otro, los negacionistas pro sistemas, defensores de intereses que,
ellos, estiman tan legítimos como los otros. Dicho de una manera tan simple, esto es lo que ocurre
con lo que se ha dado a llamar el problema del cambio climático que más allá de la concienciación
que pueda haber entre los primeros, siempre existirá la otra mitad a la que se agregará un número
no desdeñable de aquel primer grupo por las razones más diversas (todas ellas encuentran su
común denominador en el miedo: miedo al desempleo, miedo a la pérdida de estatus, miedo a la
marginación social, miedo a la represión del sistema…).
18
Pero, no es así. En lo que respecta a la llamada gran plaga de Justiniano según los
tesis de H. Pirénne que sostiene que fue el Islam el que produjo tal efecto y que “sin
desplazamiento del centro nuclear de la economía hacia el norte de Europa, tuvo que
13 CONTAMINE y otros, La economía medieval, Ed. Akal, Madrid, 2000, p. 43, dice:
“Precisamente es del norte de Europa de donde llegaría la renovación económica de Occidente
durante el siglo VII. Por consiguiente, podría pensarse, en conformidad con Jacques Le Goff y
Jean -Noël Biraven y en discrepancia con la vieja tesis antaño propuesta por Henri Pirenne, que
no fue el Islam sino la gran peste proto medieval, la que, junto con el cortejo de males que la
acompañó, determinó el giro del centro de gravedad económico de Occidente, al destruir una parte
de la población meridional, desorganizar las redes de circulación y los circuitos de producción y
al apartarlo durante un largo tiempo de su trasfondo mediterráneo”.
14
PIRENNE, H., Las ciudades de la Edad Media, Ed. Alianza, Madrid, 2015, p. 27, dice: “Sin el
Islam, sin duda no hubiera existido el Imperio Franco, y Carlomagno resulta inconcebible sin
Mahoma”.
19
Los grandes cambios sociales obedecen a razones más profundas que las que pueda
momento. Los auténticos cambios tienen que ver con lo axiológico y suponen la
binaria de los sistemas sociales son dos buenos ejemplos para mostrar que los
a la reflexión), afirma que cada una de ellas avanza, arrancando desde una etapa
Divina (regida por gobiernos divinos y ordenado todo por auspicios y oráculos) y
15
VICO, J. B., Sinopsis de principios de una ciencia nueva: En torno a la naturaleza común de
las naciones, Fondo de Cultura Económica, México, 2008.
20
pasando por un estadio Heroico (regido por los héroes mediante repúblicas
hasta llegar a una etapa Humana (regida por repúblicas populares y luego por la
A simple vista, se puede observar que el paso de una etapa a otra, requiere de algo
exige un cambio ni más ni menos que de las relaciones de poder esto es una
idea de que el hombre puede controlar su destino, afirmará que “en la práctica no
hay, ni puede haber, más que dos sistemas de organización social realmente
21
género humano se divide entre estos dos grandes sistemas de sociedad” 16. Si bien,
las de Condorcet, Comte y Marx, el hombre puede ser siempre libre, prudente y
dirá.
que fueron formuladas, ambas reflejan, en términos de sistema, lo que había ocurrido
y, a partir de ahí teorizan o más bien pronostican. Pero para el objetivo de conocer
el por qué, el cómo y el cuándo del nacimiento del sistema feudal, así como el saber
del aquí y ahora genético del sistema capitalista ninguna de ellas nos resulta de
utilidad. No obstante, no se debería dejar de lado la máxima de Saint Simon que dice
16
SAINT SIMON, H. Du Système Industriel, Éd. Antoine-Agustin Renouard, Paris-1821, p. X.
17
BERLIN, I., Vico y Herder: Dos estudios en la Historia de las ideas, Ed. Anaya, Madrid, 2000,
p. 105, dice: “este ciclo de los corsi e recorsi “no es una necesidad impuesta a las almas y los
cuerpos de los hombres desde el exterior (…). Es el modelo a partir del cual se define la propia
naturaleza humana, natura como nascimento – nacimiento y desarrollo”.
18
BERLIN. I., Vico y Herder: Dos estudios en la Historia de las ideas, Ed. Anaya, Madrid, 2000,
22
que “para que un sistema social cambie realmente, es preciso que se modifique el fin
estructura del sistema social y el fin que persigue. Dicho de otra manera, conocer el
A los fines de esta labor de investigación se debe comenzar por someter a análisis el
sistema feudal, teniendo en cuenta que, de una u otra forma el pasado vive en el
Ese sistema que Max Weber lo define como “un cosmos inmenso en el que el
individuo se encuentra desde que y que para él (al menos como individuo) está dado
como una casa de hecho inalterable en la que tiene que vivir. Este cosmos impone al
individuo, en la medida en que está enredado en el nexo del mercado, las normas de
su actuación económica”.20
19
SAINT SIMON, H. Du Système Industriel, Éd. Antoine-Agustin Renouard, Paris-1821, p. X.
20
MAX WEBER, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Akal, Madrid, 2013, p. 111.
23
.
PRIMERA PARTE
EL ORDEN TRIFUNCIONAL FEUDAL
24
CAPÍTULO PRIMERO
LA EUROPA DE LOS SIGLOS XI Y XII
que tenía como núcleo central Francia, Alemania, el oeste del Elba y el norte de
Italia, es decir el Imperio carolingio había dado como resultado en el siglo XI, un
órdenes, los que rezan, los que batallan y los que trabajan, al que, a partir de este
Si a todo esto añadimos lo que nos dice el cronista de la época Raúl Glaber en una
el tercer año siguiente al año mil se asistió en casi toda la tierra, pero sobre todo en
21
BOUTRUCHE, R., Señorío y feudalismo. Primera época: Los vínculos de dependencia, Siglo
XXI, México, 1976, p. 190, dice: “En la historia de la primera edad feudal, dividida a su vez en
dos etapas -orígenes y formación-, el periodo que transcurre del siglo IX al segundo tercio del XI
representa la fase decisiva en la que se unieron elementos claves, hasta entonces dispersos. La fase
política e, institucional más aún que la fase social, en razón de la reticencia manifestada por un
sector de las altas clases ante el ingreso a la dependencia. En modo más preciso, el proceso se
definió durante los reinados de Carlos el Calvo y sus sucesores inmediatos, por lo menos en las
regiones de vanguardia extendidas desde el Loira hasta las comarcas renanas. Se conocen los
resultados: concreción de un vocabulario feudal, extensión de los vínculos privados, tendencia
hacia la práctica de la herencia, vasallaje múltiple, acentuación de las características territoriales y
militares de una aristocracia madura para la caballería”
25
Italia y en la Galia, a la reedificación de La ninguna necesidad, una auténtica
emulación impelía a cada comunidad cristiana a tener una más suntuosa que la de
los vecinos. Pareciera que el mundo mismo se sacudía para despojarse del ropaje
vetusto y se vestía por doquier con un manto blanco de iglesias. Así fue como casi
todas las iglesias de las sedes episcopales, las de los monasterios, consagradas a toda
suerte de santos, incluso las más insignificantes capillas de las aldeas fueron
Sin duda, una construcción aparentemente tan sólida, para quienes vivían en su
inimaginable.
Los siglos XI, XII Y XIII fueron, según muchos autores, los mejores que ha vivido
núcleo inicial ya avanzado el siglo X. Portugal se adhiere con la toma de Lisboa por
22
GLABER, R. Historiae, III, 4,
26
los cruzados del norte en 1147. Para 1265 gran parte de la Península Ibérica había
sido recuperada por los reyes cristianos. Más tarde, entre otros, se sumarán fruto de
Sin olvidar las incorporaciones que se produjeron durante las Cruzadas, el listado
sería prolijo. Se podría decir que la expansión de la cristiandad fue tanto una cuestión
modelo de sociedad.
De este modo, la Respublica Christiana, sin olvidar el cisma, que en el 1054, separó
la Iglesia romana de la Iglesia oriental, constituía un espacio mucho más amplio que
23
CONTAMINE y otros, La economía medieval, Ed. Akal, Madrid, 2000, p. 128, dice: “Basadas
en algunos datos regionales extrapolados, las estimaciones globales relativas a todo el continente
o al conjunto de un país no dejan de ser aventuradas, ya que las diferencias entre una zona y otra
27
como los del aumento de tierras cultivadas, crecimiento de nuevos asentamientos
crecimiento poblacional.
Occidente cristiano que obedecieron a razones de índole varia. A partir del más
común que, como siempre ocurre, es el de la migración del campo a la ciudad, para
J. Le Goff, “la más importante es, sin lugar a duda, la colonización alemana del este.
son muy profundas. Según Josuah C. Russell, Europa habría contado con 22,6 millones de
habitantes en el 950 y 54,4 millones a finales del siglo XIII. Según M. K. Bennett, hay que hablar
de 43 millones en el año mil y de 61 millones en el año 1200”. Como se ve, existió crecimiento
demográfico pero las cifras son muy dispares de un autor a otro.
24
Ver PIRENNE, H., Las ciudades de la Edad Media, Ed. Alianza, Madrid, 2015, págs. 48 y ss.
25
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, Ed. Paidós, Barcelona, 1999, págs. 59 y
60, dice: “Pero la expansión germánica es a la vez política. Los logros más espectaculares en este
sentido son los de Alberto el Oso, que se convierte en 1150 en margrave de la nueva marca de
Brandeburgo y los de los caballeros teutónicos que conquistaron Prusia entre el 1226 y 1283”.
28
fueran asentando en la Península. Por otro lado, en muchos casos las presiones
emigrar para buscar una vida mejor. Además, los contratos de colonización o
llamadas a la repoblación que se fueron realizando tanto por parte de las autoridades
movilidad.
los siglos XI y XIII. Sin duda este fue uno de los síntomas de vitalidad de los
tiempos.
trabajo obedecía al designio divino y todo oficio era, pues un cargo en el que se
29
concepción eclesiástica de la sociedad vienen al encuentro de las necesidades
Lugar aparte requiere la generalización del uso de la moneda que está vinculada
26
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, p. 51.
27
Ver, VAN VERWEKE, H., “Monnaies, lingots ou marchandises. Les instruments d’échange
aux XI et XII siècles”, Annales d’histoire économique et sociale, 1932.
30
antiguo y compartió su función, durante siglos con el pago en especie o con
prestaciones laborales. Sin embargo, su generalización tuvo dos fases que coincidió,
28
BLOCH, M., Esquisse d’une histoire monétaire de l’Europe, Armand Colin, Paris 1954.
29
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, p. 37.
31
CAPÍTULO SEGUNDO
EL CORPUS CHRISTIANUM
escapen de su control. “Los grandes papas de los siglos XI, XII y XIII persiguieron
marcha”30.
30
BARTLETT, R., La formación de Europa, Ed. PUV, Valencia, 2003, p. 39.
32
1.2.2 El futuro de la estructuración estamental en tres órdenes
queridos por Dios.
Toda sociedad es un organismo vivo y, por ende, la sociedad feudal también lo era.
cerrado e inmóvil sobre verdades eternas, tenía dos opciones: no hacer nada o
se trata tanto que hiciera oposiciones expresas al progreso, que las hizo, sino de una
con el efecto positivo o negativo que tuviese sobre la estructura tridimensional del
populus cristiano. En cada uno de los órdenes pronto aparecieron tensiones que unas
veces fueron solucionadas a través del acuerdo pero otras muchas apelando a la
misma medida en que los estamentos antes directores cesen de realizar su función.
(…) Por este camino se llegará a una transformación del propio estilo mental, que se
hará entonces individualista (en vez de estamental), económico (en vez de social),
33
mundanal (en vez de religioso), y cuyo lema será, no ya el ser, sino la obra
realizada”31.
El orden de los oratores, juntamente con el de los bellatores, del papa Gelasio
(subordinado). Nada se dice, porque ni tan siquiera lo contempla, del poder del
juntamente con los dos primeros, aparece un tercero, el de los pauperes. Si bien los
dos primeros, en uno y otro modelo, obedecían a los mismos componentes, los
Toda la cristiandad era una especie de comunidad “latina” atomizada32. Cada átomo
era una diócesis. Al frente de cada diócesis estaba el prelado, es decir el obispo y
31
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, p. 68.
32
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, p. 45, dice: “La Iglesia, al colocar la
comunidad de fe por encima y en contra de la comunidad y la oposición de sangre, despertó y
favoreció sistemáticamente una conciencia unitaria de impronta eclesiástica. Es de advertir que
esta idea convergía con la estructura étnico-cultural de los pueblos germánico-románicos. Todos
34
con él varios clérigos que atendían a una iglesia construida bajo la advocación de un
santo. Para el sustento de los miembros de la diócesis tenía una dotación de tierras
con límites definidos. Hacia el año 1200 el número de diócesis era de unas
ochocientas bajo la autoridad del papado y que celebraban la liturgia latina 33.
Quizás no sea correcto tratar de ver la evolución de cada uno de los órdenes de forma
35
CAPÍTULO TERCERO
COMIENZO DE LAS TENSIONES: LOS ORATORES
Avancemos que son los tiempos de Reforma Gregoriana. Que la propia Reforma
terreno (la espada). Entre oratores y bellatores. Ejemplo de ello fue el conflicto de
desmoronarse.
En el orden de los oratores, existió una primera tensión entre la Iglesia como
cumplir sobre la tierra. Para la Iglesia su objetivo era imperar sobre el mundo. Para
36
el espíritu monástico su razón de ser es la negación del mundo distanciándose de él
discrepancias importantes inspiradas en los vientos de Reforma del siglo XII. Una
defendía la procedencia noble del monje, el esplendor del ritual y de las formas, la
34
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, p. 87, dice: “Los conventos benedictinos,
de carácter feudal, se levantaban de preferencia sobre las alturas, semejando no pocas veces
castillos. “Para el pueblo sencillo, el convento seguía siendo tan sublime como el castillo señorial
(Harnack)”.
35
Con respecto a la vieja concepción del monaquismo es ilustrativa la opinión de Erasmo de
Roterdam al afirmar que “en los conventos nobles de la época, Cristo no podría haber sido admitido
sin dispensa”.
37
opulencia de las iglesias…, Claraval sublima la sencillez y censura con dureza la
Cluny se contraponía a la más concordante con los tiempos, más militar, agresiva e
En el exterior del orden, pero en relación con el mismo surgen a finales del siglo XI
y comienzos del XII varios fenómenos religiosos que tienen como común
denominador mostrar la insatisfacción con los derroteros por los que transita un
mundo corrompido y el deseo de encontrar los verdaderos valores de vida. Los más
vida religiosa, que fomentan durante todo el periodo las aspiraciones de la masa
hacia lo puro. (…) Son los eremitas modelos no corrompidos por la política del clero
amantes. Con su cayado, símbolo de fuerza mágica y de trashumancia, con los pies
38
descalzos y vestidos con pieles de animales salvajes, invaden el arte y la literatura”36.
de la Iglesia que habían vivido en el desierto egipcio en el siglo IV, se trata de una
alternativa a la vida monástica que se prodigó entre monjes insatisfechos con la regla
términos generales, la vida ermitaña buscaba un vivir más acorde con la virtud a
todos ellos, en el fondo coincidían en que el Evangelio era la única regla de la vida
religiosa.
36
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 74.
39
1.3.5 El orden de los oratores y la proliferación de nuevas casas
religiosas.
Es evidente que la expansión del cristianismo durante los siglos XII y XIII conllevó,
fundación obedece a razones diversas. Entre ellas, quizás la más importante fue la
una nueva cultura urbana ante la que no solamente el orden de los “oratores” sino el
orden trifuncional, por motivos deferentes, tuvo que ponerse en guardia. A los
órdenes como los cartujos y los premostratenses que aparecieron en escena añorando
los tiempos de la vieja aristocracia benedictina. En el siglo XII se creó la orden del
Cister que trajo aires de trasformación en el interior del monacato tanto en el ámbito
los conventos cistercienses fue muy rápido. Para mediados del siglo XII la orden del
Cister contaba con trescientas cuarenta y tres casas. A finales del mismo el número
debate.
40
1.3.6 El orden de los oratores en crisis.
bien, desde un punto de vida personal, el objetivo del monje era no solo aspirar a la
santidad sino vivir la vida en santidad lejos del mundo y en comunidad. Desde el
se me permite, se podría decir que hace temblar los cimientos de la propia Institución
eclesial, son muchas las preguntas que pudiéramos plantearnos ¿Por qué en este
41
momento? ¿De dónde proceden las gentes? ¿Quiénes son sus líderes? ¿Qué les
inspira?
natural rural de los feudos estaba dando paso definitivamente a la economía de los
la ciudad. Son gentes que rompen las cadenas de la feudalidad pretendiendo ser
libres. En muchos casos van a integrar el fermento de una nueva clase social, con
más amplio movimiento sectario (es evidente la conexión del franciscanismo con los
oratores y el de los pauperes. La Iglesia con su perspectiva desde “arriba” está dando
42
1.3.8 Procedencia de los integrantes de estas nuevas órdenes.
Gran parte de los integrantes de estas nuevas órdenes religiosas procedían de esta
nueva clase urbana en formación. Es el caso de Francisco de Asís cuyo origen era
regular, la posibilidad de estar en contacto con los cátaros durante algún tiempo en
pobreza y humildad era el modo más adecuado para hacer frente a la herejía.
43
CAPÍTULO CUARTO
LAS ÓRDENES MENDICANTES, LA HEREJÍA Y LA
INQUISICIÓN
Tanto los dominicos (1206) como los franciscanos (1210) y las órdenes mendicantes
en general, traen aire fresco al seno de la Iglesia que no quiere recibirles en principio,
porque, ella considera que atacan los principios del orden estamental. Más tarde los
acoge con recelo no exento de hostilidad porque se da cuenta de que, estos grupos
que pretenden ser levadura pura para un mundo que creen descarriado, pueden tener
la respuesta que requieren los tiempos y que de la que carece el monacato tanto
dice Le Goff, “el mapa de las casas franciscanas y dominicas a finales del siglo XIII
llegó a ser el mapa urbano de la cristiandad”37. Para esas fechas, los conventos
dominicos habían alcanzado el número de setecientos en tanto que las casas de los
franciscanos rondaban la cifra de mil quinientas. Y todo ello a pesar de que como,
37
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 75.
44
mendicidad no es nada fácil. Dominicos y franciscanos, a los ojos de una parte del
Pero el éxito aparente a veces es cortina que oculta la auténtica realidad: En la alta
inquietantes de laicización.
que correspondía a los oratores, sino que, ella misma era el orden en su totalidad,
tuvo toda clase de enemigos. Uno de los más destacados fue, sin lugar a duda el de
38
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 75.
45
Escritura, no errará jamás”39 y “el que no reconozca las decisiones de la Sede
bueno era considerado obra de Dios, el hereje, como agente del Diablo, suponía la
las fuentes a las que se puede acudir para obtener información son fundamentalmente
eclesiásticas. Y la historia contada por una de las partes deja de ser historia. No
obstante, a juzgar por la cantidad de Concilios40 en los que el tema de la herejía fue
tratado y las determinaciones que de ellos salieron, el tema debió ser muy importante
y preocupante para la Iglesia. Sin duda, así fue si nos atenemos a opiniones como la
de Tomás de Aquino cuando dice que: “En los herejes hay que considerar dos
aspectos: uno por parte de ellos; otro por parte de la Iglesia. Por parte de ellos hay
mucho más grave corromper la fe, la vida del alma, que falsificar moneda con la que
se sustenta la vida temporal. Por eso, si quienes falsifican moneda, u otro tipo de
39
GREGORIO VII, (1075), “Dictatus papae”, 22.
40
Concilio de Reims (1.049), Toulouse (1.119), Reims (1.119), Letrán (1.139), Sens (1.141),
Reims (1.148), Tours (1.163), Letrán (1.179), Verona (1.184), Letrán (1.215)…
46
malhechores, justamente son entregados, sin más, a la muerte por los príncipes
seculares, con mayor razón los herejes convictos de herejía podrían no solamente ser
cuestión en simbiosis con los oratores o que los pauperes fueran invitados, por vía
conciliar, a ejercer la delación de los herejes y sus cómplices a cambio, por ejemplo,
asimilase la herejía con el crimen de lesa majestad y por tanto castigado con la pena
41
TOMÁS DE AQUINO, Suma teológica, II, 11, art. 3.
42
Es evidente la relación entre el poder espiritual y el poder temporal en la cuestión de la
persecución del hereje. Un ejemplo: Tras el acuerdo entre el papa Lucio III, ejerciendo de
legislador supremo hará que el Concilio de Verona de 1184 apruebe la decretal Ad abolendam y
el emperador Federico Barbarroja, la llevará a cabo mediante el despliegue de una gran acción
represiva contra las herejías cátara, valdense y arnaldismo.
43
IV Concilio de Letrán, Canon 3º: “(…) si alguien sabe de herejes allí o de cualquier persona que
tenga convenios secretos o quienes difieren en sus vidas y hábitos de la forma normal de vivir de
los fieles, entonces él se encargará de señalarlos al obispo”. “Los católicos que toman la cruz y se
ciñen para la expulsión de los herejes disfrutarán de la misma indulgencia y serán fortalecidos por
el mismo privilegio sagrado que se otorga a quienes van en ayuda a la Tierra Santa”.
44
Los Doctores de la Iglesia para explicar la pena de muerte aplicada a los herejes recurren al
Evangelio de Juan 15, 6 que dice: “Al que no sigue conmigo, lo tiran como a un sarmiento y se
seca; los recogen, los echan al fuego y los queman”.
45
Los primeros tribunales de la Inquisición en Italia se llevaron a cabo por iniciativa de Federico
II Hohenstaufen en los tiempos del papa Honorio III. Gregorio IX, sucesor de Honorio III, los
organiza definitivamente mediante la bula Excommunicamus en 1231.
47
1.4.3 El movimiento herético y sus efectos sobre la cristiandad.
Realmente, el movimiento herético que se dio en los siglos XI, XII y XIII fue el
transformación del orden. Se podría decir que eran herejías “antifeudales”. Y ahí
46
La línea de separación entre la herejía y la ortodoxia, como en el caso de Joaquín de Fiore, no
es fácil de establecer. FOURQUIN, G., Los levantamientos populares en la Edad Media, EDAF,
Madrid, 1976, págs. 168 y 169, dice: “En el siglo XIII, se fue sobre todo sensible a la predicción
de Joaquín de Fiore de la metamorfosis final del mundo, ineluctablemente precedido de un periodo
de incubación. El intervalo entre el nacimiento de Cristo y el advenimiento de la Tercera Edad
debería cubrir 42 generaciones tanto como las que vivieron entre el tiempo de Abraham y el de
Cristo. Sean 42 multiplicadas por 30, por tanto doce siglos: el apogeo de la historia debería situarse
entre 1200 y 1260. En la espera, era indispensable preparar las vías, lo que sería el encargo de un
orden monástico nuevo, encargado de predicar el Nuevo Evangelio al mundo entero. Doce
patriarcas convertirían a los judíos. Un Novux Dux apartaría a la humanidad de las cosas de este
mundo y le inspiraría el de Dios. De todas formas, antes del comienzo de la Tercera Era, el
48
tedioso. Si bien el listado de versiones heréticas podría sintetizarse en ataques al
Finalmente, para la Inquisición, el perfil del hereje quedará definido como aquel que
funda una nueva secta y la sigue, aquel que entiende los artículos de la fe de forma
distinta a como dicta la Iglesia romana, aquel que habla mal de los sacramentos de
la Iglesia47.
Anticristo deberá reinar tres años y medio castigando y destruyendo la Iglesia corrompida.
Después vendrá su caída y la Era del Espíritu Santo”.
ZERNER, M., “Herejía”, LE GOFF, J. y SCHMITT, J. C., (eds.), Diccionario razonado del
47
49
1.4.4 La Inquisición y los otros medios.
La Iglesia, en alianza con los príncipes o los reyes según el momento, no escatimó
medios para luchar contra la herejía. Como bien dice Le Goff: “La Iglesia, a finales
del siglo XIII, había quedado vencedora. Al fracasar contra el catarismo y las
ayudada por la nobleza de Francia del norte y, finalmente, tras no pocas reticencias,
comienzos del siglo XIV. En el plano moral, la había perdido ante el juicio de la
historia”48.
48
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 77.
50
CAPÍTULO QUINTO
LAS CRUZADAS, LAS ÓRDENES MILITARES Y
LA GUERRA SANTA
Veamos las motivaciones. Se puede especular mucho sobre las motivaciones que
el llamamiento para acudir a la primera Cruzada49. ¿Fue, como dice el canon nueve
del concilio de Clermont, una oportunidad, para la gente piadosa que hubiese
los pecados? ¿Fue una forma de apuntalamiento del imaginario colectivo feudal
militar de reconquista de los Santos Lugares mediante el auxilio con las armas a los
siglo VIII? ¿Fue una estrategia para acabar con los enfrentamientos feudales en el
derrochaba contra un enemigo común externo creado ad hoc? ¿Fue una manera de
49
Véase, HAGENMEYER, H., Chronologie de la première croisade 1094-1100, Nueva York,
1973.
51
en proceso de expansión?50 ¿Fue “la fachada épica a la sombra de la cual se
que el papa Urbano II, sabía bien que un argumento como el de que la ocupación de
los Santos Lugares por los musulmanes se debía a un castigo divino a su pueblo
elegido por los pecados cometidos y que la manera de redimirlos era volverlos a
conquistar, podía calar en la psicología de elemental de su grey. Si, además les decía
que en, esa guerra Santa, todos eran bellatores, todos iguales, que a todos, por igual,
los pecados les eran perdonados… Si incluso añadía, como lo hizo en Clermont
encendida.
50
LADERO QUESADA, M. A., “Espacios reales y espacios imaginarios”, en BENITO RUANO,
E., (Ed.), Tópicos y realidades de la Edad Media, Madrid, R.A.H, 2002, p. 256, sostiene que es
con el triunfo en la primera cruzada y teniendo al papa como la cabeza visible, la cristiandad toma
conciencia de sus fronteras con Jerusalén como centro.
51
LE GOFF, Mercaderes y banqueros de la Edad Media, Eudeba, Buenos Aires, 1982, p. 15.
52
1.5.2 ¿Las cruzadas eran Guerras Santas?
Como en todas las guerras una es la verdad oficial y otra u otras, la/las auténtica/as
que siempre se oculta/n. Pero las cruzadas Orientales, dirigidas por los papas, tenían
un carácter de Guerra Santa y esta impronta debía hacer que fueran diferentes a todas
las demás. A pesar de que no se tuviese reparo en el uso del engaño y la manipulación
contribuyó, sin duda, la creación de las órdenes militares. A ciencia cierta “se trató
52
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 64.
53
AYALA MARTÍNEZ, C. de, “El universo de las órdenes militares en la Edad Media. Los
“freires” y los confines de la Cristiandad”, ALVARADO PLANAS, J. y SALAZAR ACHA, J. de
(coord.), La orden de Malta en España, vol. 1, 2015, p. 65.
53
la Iglesia resultaba algo anómalo y poco edificante54 desde el punto de vista de una
Según dice R. Bartlett, “Las órdenes militares cruzadas, como los templarios,
inverosímiles. La idea que los animaba era una fusión de opuestos. El caballero del
siglo XI era violento, codicioso, ingobernable y lascivo. El monje del siglo XI estaba
contradictorias surgieron las órdenes cruzadas del siglo XII: caballeros que eran
no una contradicción cualquiera. Muy asumido debían tener, las órdenes militares
54
CERRINI, S., La révolution des Templiers, ed. Perrin, París, 2007. Para la autora la fundación
de los templarios supuso una revolución en la Iglesia. Pero más allá de que ellos fueran
revolucionarios, su propia creación subvertía el orden querido por Dios.
55
BARTLETT, R., La formación de Europa, págs. 347 y 348.
54
divina para orar y a su vez matar en su nombre. Y, por si fuera poco, realizar todo
A modo de paréntesis diré que Bernardo de Claraval, uno de los abades más loados,
fue instigador principal de la segunda cruzada. Esto es cierto, pero también es verdad
que fue uno de los grandes opositores a la ostentación, al boato y el lujo en las
iglesias. ¿Qué hubiera dicho en el año 1200 cuando los Temples de Londres y Paris
financieros?
luego en las finanzas, sin duda existió, pero fue de manera efímera (Los templarios
tuvieron una existencia de menos de doscientos años (1129 a 1312). Sin embargo,
las órdenes militares, como órdenes universales, han hecho responsable a la Iglesia
55
lastre que le ha impedido y le seguirá impidiendo, salir airosa, incluso, del juicio
benevolente de la historia.
modelo del papa Gelasio, siempre hubo una relación estrecha (lucha por el poder)
órdenes militares suponen la milicia en el interior del orden de los oratores, una
verdadera fusión entre oratores y bellatores. ¿En qué medida, las órdenes militares
56
1.5.5 El balance final…
cruzadas que tuvieron lugar entre 1096 y 1291, se puede afirmar que la operación en
su conjunto fue un absoluto fracaso. Desde que Pedro el Ermitaño, al frente de una
multitud de pobres infelices con forma de algo que quería parecerse a un ejército,
partió para Tierra Santa al encuentro de la Jerusalén Celeste hasta la caída de los
Estados francos con el abandono de San Juan de Acre y las retiradas de las plazas
de Tiro, Sidón y Beirut en 1291, habían pasado casi dos siglos. Durante ese tiempo,
niños… reyes, príncipes, condes, monjes…, habían engrosado las filas cruzadas que
Santa, pero salvaje y deslegitimada por la historia. J. Le Goff dirá, de ella, algo tan
elocuente y, a la vez, tan irónico como esto: “Apenas veo más que el albaricoque
como posible fruto traído de las cruzadas por los cristianos”57. El fracaso, a medio y
56
ALPHANDÉRY, P. y DUPRONT, A., La Chrétienté et l’idee de Croisade, Éd., Albin Michel,
Paris, 1995. Las crónicas que narran las cruzadas, los versos que las cantan, las llamadas a la guerra
santa son, como decía Paul Rousset al comentar este libro en Cahiers de Civilisation médiévale,
1960, 3-10 (el libro había sido publicado en 1954 y completado en 1959) documentos
imprescindibles para escribir la historia de un “alma colectiva”.
57
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 63.
57
largo plazo traería consecuencias no deseadas para el imaginario de la cristiandad
occidental.
58
CAPÍTULO SEXTO
LOS BELLATORES FRENTE A LOS ORATORES
fin de los siglos. Esa relación que, en realidad, comienza en la Navidad del año
58
Véase, PARISSE, M., “La conscience chrétienne des nobles aux XI et XII siècles” en La
cristianità dei secoli XI a XII in occidente: Consciencia e strutture di una società (Miscellanea
del Centro di studi medioevali), 10, Milán, 1983.
59
San Pedro en Roma ¿fue una relación entre iguales? Fue una relación de
conveniencia para ambas partes que, a lo largo del tiempo, generaría multitud de
tensiones -con el poder como protagonista- pero también daría lugar a una
Y las grandes tensiones surgen, como siempre, en torno al poder. Una de ellas fue la
que se conoce, en términos genéricos como la lucha de las Investiduras a la que aludí
más arriba. Un acuerdo adoptado en el año 962 entre el papa Juan XII y el emperador
Otón I de Alemania por el que se le reconocía a este último, en tanto que emperador
fue el origen de uno de los grandes escándalos eclesiales zanjados por el Concordato
60
1.6.2 El orden de los bellatores y el de los oratores: ¿un problema de
encaje?
Como fondo de esta problemática esta la lucha por el poder. Cuando se lucha por el
del Sacro Imperio romano-germánico siempre existió una tensión entre el poder
espiritual y el poder terrenal, en parte, derivado del difícil encaje de una Institución
feudal nacida de la atomización del poder real que hacía muy difícil su re-
centralización. Una cuestión que contribuyó a tensionar aún más la relación del
orden de los oratores con el de los bellatores, fue el hecho de que dentro de la
Con frecuencia las cosas no fueron así porque el emperador, considerando que la
cuestión feudal era una cuestión privativa, suya, se resistía a perder la potestad de
era que, la pérdida del control sobre los feudos eclesiales suponía una merma
61
importante de los derechos derivados del vasallaje y, por tanto, pérdida de poder
real.
Los momentos de debilidad del papado eran aprovechados por el Imperio para
Otón I quien, aprovechando una situación de debilidad del papa Juan XII con ocasión
debilidad papal fue creciendo y en el tiempo de Enrique III, este nombró a una gran
de Gregorio VII que establecía que “los príncipes, incluido el emperador, están
59
GREGORIO VII, (1075), “Dictatus papae”, 12.
62
emperador Enrique IV, mediará nada menos que una Excomunión, un perdón y el
En resumidas cuentas la querella de las investiduras fue una lucha más de poder
entre los papas y los emperadores del Sacro Imperio romano-germánico. En este
caso por la injerencia del orden de los bellatores en el orden de los oratores. Lo cierto
Concordato de Worms.
Habían finalizado las hostilidades entre la cruz y la espada. Una vez más la lucha
por el poder había sido la causa. Se había vuelto a escribir otra página negra que, sin
63
1. 6.4 La caballería como nobleza caballeresca.
importancia que los caballeros van adquiriendo. En la medida en que el poder real
se debilita cada vez más, los príncipes y más tarde los castellanos se van
sociedad feudal que se consolida, los feudos estén protegidos por la fuerza armada
de gentes, que abandonando el orden subyugado de los laboratores, esto es, los
era propia del estamento nobiliario. Pero compartir una ideología no significa
asumirla plenamente, sino, más bien, transformarla. La nueva nobleza tiene a su vez
64
¿Con esta aportación de nuevos valores, la aparición de esta nueva nobleza
cuestión con lo que, al respecto, dice Von Martin: “La Iglesia había educado a la
afuera sus armas se pusieron al servicio de la lucha contra los paganos y herejes. De
esa suerte la Iglesia encajó a los que encarnaban el espíritu bélico feudal en su
60
VON MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, págs. 77 y 78. Es un hecho evidente que
la caballería, a través del tiempo tendió a confundirse con la nobleza con lo que su integración en
el orden de los bellatores acabó produciéndose por la naturaleza guerrera del propio orden. No
obstante la Iglesia quiso integrarla, para evitar cualquier veleidad, en el orden trifuncional (no se
olvide que su procedencia alteraba el orden originario querido por Dios). De esta manera el ritual
de la investidura del caballero incorpora aspectos religiosos, éticos y honoríficos que pretenden
identificar las virtudes caballerescas con los valores religiosos. Así pues, seguirá diciendo VON
MARTIN, A., Sociología de la cultura medieval, págs. 78 y 79, que “al considerar su relación con
Dios como una relación personal de vasallaje y una obligación de honor, la fe en Dios se presenta
a la conciencia ético- religiosa del hombre feudal como fidelidad a Dios, lo cual concuerda con el
concepto eclesiástico de la fides; y análogamente, la “staete”, la permanencia en la adhesión a
Dios, se identifica con la constancia de la filosofía moral eclesiástica. Así mismo la virtud
caballeresca de la “maze”, expresión del sentido de una configuración noble de la vida, de un estilo
de la vida propio de esta clase, se armoniza con la temperantia de la doctrina eclesiástica, y de la
“milte”, la virtud señorial suprema del caballero, en el sentido del lema “noblesse oblige”, con la
virtud de la liberalitas que la iglesia enseña. El ethos socialmente condicionado confluye, pues, a
su manera, y desde su propio ángulo, con la práctica religiosa y moral que con carácter general
pidiera la iglesia”.
65
De todas formas, los componentes de la nobleza caballeresca no provenían ni del
orden de los oratores ni del de los bellatores. Prevenían del orden de los pauperes61.
Hubo que darles nuevo encaje. La Iglesia trató de encontrar la fórmula y consiguió
su inserción. Sin embargo, el precio a pagar fue el de una grieta más en el orden
61
FLORI, J., L’idéologie du glaive: Préhistoire de la chavalerie, Droz, Ginebra, 1983
66
CAPÍTULO SÉPTIMO
LOS PAUPERES: ESOS INVISIBLES
Son los grandes olvidados. En realidad, son los verdaderos protagonistas pero como
los pauperes en general y, dentro de ellos, de las mujeres en particular existe poca
constancia. La mayor parte de sus trabajos, en el mundo rural, tiene que ver con la
agricultura. La vida diaria ordinaria de las gentes está pautada según los tiempos
cristianiza.
pertenece a Dios. Cada domingo tiene su propia liturgia. Cada día su propio santo.
Y al igual que en el campo tratará de hacerlo en las ciudades que van proliferando y
creciendo a partir del siglo XI. En principio, en ellas, la medida del tiempo seguirá
siendo rural, agrícola porque, si bien, el tiempo pertenece a Dios, lo gestionan los
poderosos.
67
Pero el trabajo en las ciudades poco o nada tiene que ver con las labores del mundo
natural de las campanas el que marque el ritmo laboral sino que va a ser el tiempo
laboral urbano el que acabe exigiendo otra medición. El tiempo va dejando de ser
espacios de cultivo que harán que crezca la producción generando excedentes que
68
En la ciudad, el incesante crecimiento urbano, por el flujo constante de gentes que
como aventureros o mano de obra sobrante llegan del campo a la ciudad, hace que
producto final. Un buen ejemplo es el que supuso el paso del viejo sistema vertical
belleza62.
El aumento del trabajo, como señala Le Goff, provoca el sentimiento positivo de que
62
WHITE, L.T., Medieval Technology and Social Change, Oxford University Press, Oxford, 1962.
69
En la ciudad, los artesanos van a ir, progresivamente, asociándose en “gremios”.
Pero no olvidemos que en el orden querido por Dios, toda institución de nueva planta
tiene que formar parte de orden trifuncional y, los gremios, como nuevo sistema de
ordenación del trabajo, necesitaban esa incardinación. Así pues, la Iglesia los
nombre de cofradías. Pero no todos los pauperes tenían trabajo en el campo o algún
nivel de oficio en la ciudad, eran los miserables, los desheredados, los parias…
Algunos de entre ellos, que no tienen un oficio fijo ni cualificación y que se resisten
que se ofrecen las verduras para la venta. Un día, con suerte, trabajarán, otros, con
inesperado.
70
1.7.4 Preocupación por el movimiento, desconcierto ante la
diversidad.
al orden querido por Dios, en el orden de los oratores como el de los bellatores al
igual que en el de los pauperes, trató de cortarse de raíz. De esa manera, las
enmarcar en los intentos por el mantenimiento del orden tridimensional para los que
perdonable y lo imperdonable, pintó de color azul lo que solo era sangre y barbarie…
la diversidad.
En esta sociedad rota por las contradicciones surgidas en los diferentes órdenes a lo
63
Sobre las Cruzadas, es de interés SETTON K. M, (ed.), A History of the Crusades, (6 vol.),
University of Pennsylvania, Philadelphia, 1955-1989.
71
Son muchas las autoridades eclesiásticas que tratan de buscar soluciones al
desorden: Los papas Gregorio VII y Urbano II, los monjes Bernardo de Claraval,
laica cristiana comparándola con un cuerpo humano en el que las diversas categorías
consejeros el corazón; los jueces y los administradores provinciales los ojos, los
oídos y la lengua; los guerreros, las manos; los funcionarios de las finanzas, el
64
Recomiendo la edición de WEBB, C.C.J., Politicarius de Juan de Salisbury, 2v., Oxford,
1909.
65
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 240.
72
CAPÍTULO OCTAVO
LA GRAN “CASI INEXISTENTE”
no había lugar para un género que no posee esas “virtudes”. Pero el que
sociales haya sido inexistente. Bien es verdad que las pocas veces que ellas han
lujuria y la prostitución, como inductoras al pecado… Ellas, sin duda, han sufrido
original, de la condena de Adán y por ende de toda la Humanidad. Por su parte, Pablo
al afirmar que “la cabeza de la mujer es el hombre”66. Además, esta misma línea
66
PABLO DE TARSO, 1 Corintios, 11, 3.
73
de la jerarquía el que estaba en juego. ¡Era la piedra angular de la doctrina de la
Pero, a pesar de todo eso, creo que una cosa es la conciencia colectiva que se resiste
de lo privado y otra, lo que en verdad ocurrió. La mujer trabajó en las tareas agrícolas
Dice Le Goff que “la mujer campesina es casi, por lo que se refiere al trabajo, la
67
LE GOFF, J., La civilización del occidente medieval, p. 256. En lo que respecta a Inglaterra y si
existió o no una “edad de oro” de la mujer campesina, BENNETT, J. M., Women in the Medieval
English Countryside: Gender and Household in Brigstock Before the Plague, New York, Oxford
University Press, 1987, sostiene que se trata de una visión optimista pero poco realista.
74
casa con trabajos relacionados con el ámbito textil, como tejer, hilar, tricotar, coser,
bordar, planchar, remendar… y, más específicamente con los que tienen que ver con
Tienen toda la razón las historiadoras feministas cuando afirman que “la historia
humana estará incompleta mientras no incluya la forma en que las mujeres han
las ciudades, y, por ende del nuevo sistema productivo. Ahora se presentaba como
agente activo en la cada vez más evidente división del trabajo en el medio urbano
por efecto de la especialización de las labores. ¿No supone esto una auténtica
68
DALE, M. K., “The London Silkwomen of the Fifteenth Century”, en Economic History Review,
4, 1933, págs. 324-335, se refiere a las trabajadoras de la seda en la Alta Edad Media como gremio
organizado.
69
Ver, por ejemplo, WALKER BYNUM, C., Jesus as Mother: Studies of the High Middle Ages,
University of California Press, Berkeley and Los Ángeles, 1982.
75
¡Había comenzado una verdadera revolución silenciosa! Y la Iglesia, siempre alerta
a los movimientos que suponen riesgo para el orden trifuncional, reacciona. Ella
siempre ha elaborado modelos de conducta. Cristo, la Virgen María, los santos, cada
cual, según su condición, constituyen vidas ejemplares en las que, a modo de espejo,
el cristiano debe verse e imitar. En este caso es la Virgen quien sale al paso de la
mujer que comienza a hacerse visible. Ella deja de ser la Entronizada señora de la
nobleza medieval y se presenta, ahora, como doncella más cercana, más piadosa,
más íntima, con femenina gracia. Ella va a ser el referente espiritual femenino de la
76
CAPÍTULO NOVENO
UN DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN
Los efectos perversos del auri sacra fammes. La erosión sobre el dogma que estaban
creciente de la institución que había nacido como la antesala del paraíso celeste.
77
1.9.2 ¿Y, en el orden de los bellatores?
producido un deterioro ya del poder real. En su lugar, había proliferado toda una
territorio y que poseían su propia tropa de guerreros. Para obtener botines que
para evitar la disolución del poder real, las autoridades eclesiásticas aconsejaron al
rey Roberto II de Francia que estableciera la paz al estilo carolingio sobre juramentos
Gerardo.
la conquista de Inglaterra por parte de los normandos hasta mediados del siglo XV,
la caballería va a vivir su época de mayor esplendor. Las gentes que van a componer
78
con la aristocracia a la que sirven como milicia y converger en una misma forma
militar de pensar. Con el tiempo, las distancias entre la caballería y la nobleza se irán
reduciendo hasta el punto de que, a partir de 1.175, todos los caballeros usan ya el
título de señor (dominus) al igual que desde siglos atrás venían haciéndolo quienes
detentaban un poder por delegación de Dios, esto es, el rey, los obispos y los condes.
bellatores. Pero en el fondo, las gentes que lo van a conformar proceden del pueblo
llano, de los pauperes. Los valores que esta gente profesa no son los mismos que la
divinidad había asignado al orden en la que encajaba la nobleza. ¿No es ésta una
Asumiendo la contradicción, la asimilación, una vez más fue el método que la Iglesia
79
1.9.3 ¿Y en el orden de los pauperes?
pauperes, donde la Iglesia siempre trabajó de manera denodada para que cada cual
aceptase el destino asignado por Dios, es donde se está encendiendo la mecha que
80
.
SEGUNDA PARTE
DEL CAMPO A LA CIUDAD
81
CAPÍTULO PRIMERO
DE LA ECONOMÍA RURAL A LA ECONOMÍA COMERCIAL
a poseer su propio estatuto y su función singular. Sin embargo, nunca formó parte
trifuncional ¿A qué se debió su ausencia? Cuando en torno al año 1025 los obispos
Adalberón y Gerardo, dando por superada la versión binaria del papa Gelasio I 70,
70
Carta del papa Gelasio I al rey Anastasio I (año 494): “Hay en verdad, agustísimo emperador,
dos poderes por los cuales este mundo es particularmente gobernado: la sagrada autoridad de los
papas y el poder real. De ellos el poder sacerdotal es tanto más importante cuanto que tiene que
dar cuenta de los mismos reyes de los hombres ante el tribunal divino”.
71
DUBY, G., Los tres órdenes o lo imaginario del feudalismo. Taurus, Madrid, 1992, págs. 100 y
101. A las funciones de orar (oratores) y luchar (bellatores), los obispos Adalberón de Laón y
Gerardo de Cambray añaden “la tercera función: “la labor”. Una palabra triste que evoca el sudor,
la aflicción, la miseria, que evoca la explotación. Cumplen esta función aquellos que están
obligados por naturaleza, porque su sangre no es la de los reyes y porque no han sido ordenado a
enajenar la fuerza de sus brazos al servicio de los otros. A los explotados no se les llama, con
razón, o campesinos o “esclavos”. El añadido de una tercera función surge del principio de la
desigualdad necesaria. Por esta razón, el esquema trifuncional aparece al comienzo o al final de
un discurso sobre la sumisión y sobre la estructura de una sociedad, en la que en su parte más
elevada reina la perfección y la más baja se arrastra en el pecado. El carácter triple nace de una
conjunción de las diferencias que instauran al mismo tiempo el ordo -existen sacerdotes y los que
no lo son- y la naturaleza -hay nobles y hay siervos-.”
82
sí afirmar que dicha actividad era poco relevante. Se trataba de una sociedad cerrada,
inmóvil en la que las funciones complementarias de los que oran, de los que batallan
con las armas y de los que trabajan en el campo han sido distribuidas por Dios según
una dispensatio oculta y todas ellas, convergen hacia un mismo fin: la salvación
eterna.
cabe dentro del orden de los oratores porque no es hombre del clero; tampoco en el
de los bellatores porque su trabajo no consiste en empuñar las armas para lograr la
paz; y, menos en el de los pauperes del que, en la mayor parte de los casos, el futuro
mercader, habría huido para conseguir la libertad. ¿Cabría, quizás, crear una nueva
ordenación general con un cuarto orden, esto es, el imaginario de las cuatro
funciones? A decir verdad, la Iglesia lo intentó, pero por muchos esfuerzos que
reflexión tuvieron que rendirse. ¿Cómo podía encajar en Plan de la Providencia (una
de cuyas máximas es “…, haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio”), un
nuevo orden cuyo perfil profesional tiene como fin el lucro? ¿Cómo podía hacerse
compatible con la economía natural una profesión que abría las puertas, de par en
83
par, a la economía monetaria como facilitadora de la acumulación? ¿Era posible
concepción del mundo y de la vida concebida bajo la lógica silogística con otra que
personas73 y los importantes avances técnicos. Los dos primeros van a dinamizar la
72
CHAUNU, P., Historia, Ciencia Social. La duración, el espacio y el hombre en la época
moderna, ed. Encuentro, Madrid, 1985, p. 317, dice: “la Cristiandad latina iba tomando cuerpo y
también densidad, tanto desde el punto de vista demográfico como del tecnológico. Se trataba de
cincuenta millones de personas sobre algo más de un millón y medio de Kilómetros cuadrados. El
siglo XIII, dentro de la cristiandad latina occidental fue la centuria de los éxitos”. Para profundizar
más en la cuestión demográfica de la Cristiandad, ver: RUSSELL, J. C., Late Ancient and Medieval
Population (Transactions of the American Philosophical Society, New Series, Vol. XLVIII, Part
3.) The American Philosophical Society, 1958.
73
BOUTRUCHE, R., Seigneurie et féodalité. L’apogée XI -XIII siècles, Aubier, éd. Montaigne,
1968, p. 13, dice:“Existen relaciones entre el aumento poblacional y los hechos que estimularon
la multiplicación de los lugares habitados. Señalaremos dos de ellas: los cambios introducidos en
la estructura familiar y las unidades de explotación, pues las comunidades patriarcales eran
abandonadas por parejas atraídas hacia tierras vírgenes donde se preferían las pequeñas células
agrarias a los mansos; y las migraciones en pequeña escala o a grandes distancias. Seducidos por
la promesa de tierras, franquicias o contratos generosos, habitantes de Saintange y el Périgord y
gentes del noroeste y sudoeste de Francia se trasladan al Entre-Deux-Mers de Burdeos;
dependientes de los monasterios de Saint-Dié y Remiremont se esparcen a través de los Vosgos;
colonos cristianos, llegados de Gascuña, se instalan en el norte de la península Ibérica; a Italia
septentrional y el este de Alemania, también se benefician con aportes del exterior. Antes de la
84
economía del mundo rural y el último, como resultado de la incapacidad del campo
Edad Media no fue una época de invenciones importantes75 y, desde luego, nada
adecuación de los animales de tiro para un mayor rendimiento productivo. Todo ello
fundación de Lübeck, un conde de Holstein “envió mensajeros a todas las regiones: Flandes,
Holanda, Utrecht, Westfalia y Frisia, para que quienes sufrían por la falta de tierras acudiesen con
sus familias y recibieran una tierra excelente, una tierra vasta, rica en frutos, rebosante de peces y
carnes, y favorable al pastoreo… Acudió a esta llamada una multitud innumerable, proveniente de
diversas naciones, que se abalanzó hacia las tierras prometidas”.
74
Sobre la cuestión, véase: LÓPEZ, R. S., La revolución comercial en la Edad Media, El Albir,
Barcelona, 1982.
75
Véase BLOCH, M, “Les inventions médiévales” Annales, E.S.C., 1935.
76
CONTAMINE, Ph. y otros, La economía medieval, p. 137, dice: “Se ha podido demostrar que
Occidente conoció un fuerte crecimiento biológico desde el siglo VIII, acelerándose éste en el
siglo X y hasta el siglo XII. Se conoce también su alcance: cosechas algo más ricas, un incremento
de la producción, una producción más numerosa”. En este mismo sentido se manifiesta FOSSIER,
R., Paysans d’occident (XI-XIV siècles), Presses Universitaires, Paris, 1984, p. 16., diciendo: “una
etapa de una fase climática óptima para las especies vegetales y animales que nutren al hombre”.
85
2.1.4 De la producción agrícola: De la subsistencia al beneficio.
pan y al vino (las dos especies eucarísticas) van a ser, curiosamente, los
77
EPSTEIN, S. Rr., “Rodney Hilton, Marxism and the Transition From Feudalism to Capitalism”,
Working Papers, nº 94/06, Cambridge UP 2007, págs. 21 y 22, dice: “Los señores feudales (que
incluían a las élites gobernantes en ciudades con prerrogativas jurisdiccionales sobre el interior)
extrajo un excedente agrícola del campesinado a través de leyes descentralizadas compulsión
respaldada por una amenaza militar; el excedente se percibió directamente como renta en efectivo
especie o trabajo, e indirectamente a través de impuestos, gravámenes sobre comercio y provisión
de justicia. Aunque la participación relativa de los ingresos de diferentes fuentes varió en el tiempo
y en el espacio, la participación de los derechos de jurisdicción (que a veces también incluía trabajo
obligatorio, servicios) siempre fue sustancial. La principal amenaza para el feudalismo no provino
del comercio, hasta cierto punto, el feudalismo prosperó con el comercio”.
78
DUBY, G., Guerreros y campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea, 500-1200,
Siglo XXI, Madrid, 2009, p. 288, dice: “De hecho, los documentos procedentes de los archivos
monásticos ponen de manifiesto dos actitudes económicas predominantes. En primer lugar, el
profundo enraizamiento de la economía doméstica en la explotación directa del patrimonio
territorial; por otro lado, y esto parece ser una característica del siglo XII, la habituación a comprar,
vender, prestar, endeudarse, la inserción más o menos rápida, más o menos avanzada de una
economía basada en la posesión de la tierra, en el movimiento monetario, un movimiento que llega
a ser suficientemente acusado como para perturbar los servicios tradicionales de intercambio de
bienes y servicios. Parece que estas dos actitudes fueron comunes a todos los señores del siglo XII,
según demuestra el análisis de los ingresos que obtenían, de una parte, de sus derechos sobre la
tierra, de otra de su poder sobre los hombres”.
79
Ver, SPUFFORD, P., Money and its Use in Medieval University Press, Cambridge, 1988.
86
transformadores del paisaje rural del mundo cristiano y, a su vez los protagonistas
paños, las telas de lana, lino, algodón…, procedentes de Flandes e Italia en los
mercados locales y en las ferias que tendrán lugar al socaire del desarrollo del nuevo
fenómeno urbano.
ejemplo, no ve que exista relación entre los excedentes de producción que dieron
origen a una nueva economía agrícola y el renacer urbanístico81. Por su parte Ph.
80
DUBY, G., Guerreros y campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea, 500-1200,
Siglo XXI, Madrid, 2009, p. 309, dice: “A comienzos del siglo XI, la salida del artesanado urbano
fuera de un marco primitivo señorial y servil era muy clara, según lo prueban las tarifas de peaje.
La de Arras muestra la mayor parte de los objetos vendidos, por los artesanos de la ciudad, eran
alimentos preparados. De hecho, parece seguro que los oficios de alimentación, la panadería y la
carnicería fueron los primeros en abrir el camino de la expansión”.
81
PIRENNE, H., Historia económica y social de la Edad Media, Fondo de Cultura Económica,
México, 1975, págs. 39 y 40, dice: La actividad comercial y la industrial, que hasta entonces habían
sido únicamente las ocupaciones casuales o intermitentes de los agentes del señorío, cuya
87
Contamine y sus colegas investigadores sostienen que “el desarrollo urbano procede
como en el número de habitantes por urbe. Existieron otros factores tales como la
existencia aseguraban los latifundistas que los empleaban, se convierten ahora en profesiones
independientes. Las personas que las ejercen son indudablemente “hombres nuevos”. Se ha
tratado, hace mucho, de establecer una relación entre éstos y los siervos que trabajan en los telares
domésticos de las “cortes” señoriales o los siervos encargados, en tiempo de hambre, del
abastecimiento del señorío, y en tiempo de abundancia, de vender a otras regiones el excedente de
su producción. Ni los textos ni la verosimilitud permiten creer en semejante evolución. Sin duda,
los señores territoriales conservaron durante algún tiempo, en las nacientes villas, prerrogativas
económicas, como la obligación impuesta a la burguesía de emplear sus hornos o sus molinos,
como el monopolio de la venta de su vino durante unos días después de la vendimia, o aún ciertas
prestaciones exigidas a los gremios artesanos. Pero las supervivencias locales de esos derechos no
comprueban el origen señorial de la economía. Lo que se observa en todas partes, al contrario, es
que dicha economía se manifiesta siempre en un medio en que existe libertad”. Como ejemplo de
trayectoria seguida por un producto, por ejemplo, el vino, es de interés consultar DION, R.,
Histoire de la vigne et du vín en France, des origines au XIX siécle, Paris, 1959.
82
CONTAMINE, Ph. y otros, La economía medieval, p. 171, abundando en la idea, el autor dice:
“Como se ha demostrado en el caso de Flandes, de la existencia de una red bastante tupida de
mercados rurales y de la de un poblamiento regional denso. Allí donde es más precoz y más activa
-Flandes, noreste de Francia, norte de Italia- esta red de mercados rurales se integra en el entramado
de los ricos terrazgos agrícolas que, a su vez, constituyen el final de etapa para algunos de los
itinerarios comerciales”.
88
marítimo, las condiciones de la zona para garantizar la seguridad… que por sí solos
o en conjunto, podrían explicar el desarrollo urbano de los siglos XI, XII y XIII.
De todas formas, la pregunta que en las primeras décadas del siglo XX se planteaba
condición normal del pueblo, se haya podido formar una clase de mercaderes y de
artesanos libres?83
Ibn Jaldún Al “hasta el madero más pequeño, que flota en el mar, pertenece al Islam.
afirmar que el tráfico, que existía con anterioridad a la invasión, se paralizó 84. De
83
PIRENNE, H., Historia económica y social de la Edad Media, Fondo de Cultura Económica,
México, 1975, pág. 40. Ver, igualmente, WOLFF, Ph., MAURO, F., L’âge de l’artisanat, V-XIII
siécle. Histoire générale du travail, Paris, 1960.
84
PIRENNE, H., Historia económica y social de la Edad Media, Fondo de Cultura Económica,
México, 1975, págs. 9 y 10, dice: “Fue precisa la brusca irrupción del Islam en la Historia, durante
89
cualquier manera, existen evidencias de que, siguió existiendo comercio a un perfil
mucho más bajo y que, en la medida en que los árabes iban perdiendo posiciones y
desplazándose hacia las costas sureñas del Mare Nostrum, el tráfico comercial se
Ya en el siglo XI, los países del Occidente cristiano comienzan a reabrir las rutas del
el siglo VII, y su conquista de las costas orientales, meridionales y occidentales del gran lago
europeo, para colocar a éste en una situación completamente nueva, cuyas consecuencias debían
influir en todo el curso ulterior de la historia. En lo sucesivo, en lugar de seguir siendo el vínculo
milenario que había sido hasta entonces entre el Oriente y el Occidente, EL Mediterráneo se
convirtió en barrera. Si bien el Imperio bizantino, gracias a su flota de guerra, logra rechazar la
ofensiva musulmana del mar Egeo, del Adriático y de las costas meridionales de Italia, en cambio
todo el Mar Tirreno queda en poder de los sarracenos. Por África y España, lo envuelven al sur y
al Oeste, al mismo tiempo que la posesión de las islas Baleares, de Córcega, Cerdeña y Sicilia, les
proporciona bases navales que vienen a afianzar sobre él su dominio. A partir del siglo VIII, el
comercio europeo está condenado a desaparecer en ese amplio cuadrilátero marítimo”.
85
PIRENNE, H., Historia económica y social de la Edad Media, Fondo de Cultura Económica,
México, 1975, pág. 29, se expresa en estos términos: “El dominio del Islam sobre las aguas del
Mediterráneo ha terminado. Los cristianos han arrebatado a los infieles las islas cuya posesión
garantizaba la supremacía del mar: Cerdeña en 1022; Córcega en 1091, Sicilia 1058-1090”.
90
CAPÍTULO SEGUNDO
EL MAPA DE LAS INFRAESTRUCTURAS PARA EL
COMERCIO
Los comienzos del tráfico mercantil los podemos imaginar al igual que lo hacen la
mayor parte de los autores. Al existir pocas fuentes escritas sobre la cuestión, es
91
lícito pensar que se aprovecharon, allí donde existían, las antiguas calzadas romanas
y, donde no existía camino, como afirma el poeta, “se hizo camino al andar”. De ahí
que, en sintonía con J. Le Goff, digamos que <<los caminos medievales a través de
campos y de colinas, no son otra cosa que “el lugar por donde se pasa” >>86.
Poco a poco, de manera lenta, estos lugares de paso, por efecto del uso de las
unían ciudades, pueblos, aldeas y ríos. Esta elemental infraestructura requirió una
mayoría de los casos, en principio, fueron costeados por los feudos, los señoríos, las
ciudades, los monasterios, los burgos, en los que se situaba el terreno transitable.
de tránsito. Tampoco debemos olvidar que no fueron pocos los casos en los que
86
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, Eudeba, Buenos Aires, 1982, p, 17.
87
CONTAMINE, Ph. y otros, La economía medieval, pág. 177, dice: “La multiplicación de los peajes
acontecida entre los últimos años del siglo XI y durante la primera mitad del siglo XII especialmente en
Francia, es un buen testimonio de la mejora de las vías de navegación y del desarrollo de la circulación”.
92
fueron, los propios mercaderes, quienes financiaron la construcción de pasos que
La habilitación de las vías fluviales no fue el paso siguiente, sino que, este había
tenido lugar con anterioridad al desarrollo de las vías terrestres. La utilización de las
vías fluviales se había generalizado durante los siglos VII y VIII de una manera
especial en los ríos que desembocaban en el norte de Europa. Si bien, en ese tiempo,
el tráfico mercantil sufría una casi parálisis en las riberas del Mediterráneo, en los
mares del norte y en los ríos que en ellos confluían, continuó la actividad. Ciudades
88
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p.18 pone como ejemplo el puente
del monte Gotardo diciendo: “Pero a veces se construye “a expensas de los usuarios”, de los
propios mercaderes, como fue el caso del puente colgante -el primero de su género- del Gotardo,
el cual, en 1237, abrió el camino más corto entre Italia y Alemania. Sobre las rutas de Europa en
la Edad Media, ver: BAUTIER, R. H., “Recherches sur les rutes de l’Europe médiévale, 1, Bulletin
philologique et historique (jusqu’á 1610), Anné 1960 (1961), págs. 99-143.
93
flujo comercial con el Oriente a través del mar Báltico que se convirtió en “el
fundamentalmente dos teorías que tratan de explicarla. Por un lado, la famosa teoría
Mediterráneo la que produjo su paralización. Por otra, Ph, Contamine y sus colegas
afirman que fue “la peste, una peste maligna llegada de Oriente a finales del siglo
VI y que devastó sobre todo los puertos y las ciudades de la Europa meridional” 89.
Sea una u otra o, quizás, las dos las causas del colapso del tráfico mercantil en el
mercancías por los ríos navegables y los mares del norte de Europa, el tráfico en los
ríos Po y Ródano solo se activará avanzado el siglo XI. Este último prolongado por
las aguas del Mosa (rio franco-belga-holandés) y del Mosela (rio franco alemán que,
en un tramo corto, hace frontera con Luxemburgo) y las aportaciones del Sena por
89
CONTAMINE, Ph. y otros, La economía medieval, p.72.
90
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 19.
94
2.2.3 La navegación marítima en el Mediterráneo y el Atlántico.
siglo XI y mediados del siglo XII. Si bien es cierto que el comercio marítimo, como
hemos visto, no dejó de realizarse en ningún momento en los mares del norte, la
costeras como Venecia, Bari, Amalfi… se fueron haciendo habituales las rutas
Pisa…, van a ir normalizando sus contactos con los puertos de la cuenca occidental
durante los siglos XI y XII, se fue imponiendo sobre el transporte por tierra. Bien
es cierto que los obstáculos a los que tuvo que hacer frente el transporte por mar
peligro de todo tipo, se unía la poca capacidad de tonelaje de los navíos y su lentitud.
Con avances tecnológicos tales como la vela latina, el timón de codaste y la brújula
91
Para conocer el fenómeno de la piratería en el Mediterráneo es de interés, entre otros, ver:
MASIÁ DE ROS, A., Historia general de la piratería, ed. Mateu, Barcelona, 1959; UNALI, A.,
Marineros, piratas y corsarios catalanes en la baja Edad Media, ed. Renacimiento, Sevilla. 2007;
GIMÉNEZ SOLER, A., “El corso en el Mediterráneo”, Archivo de investigaciones Históricas, I
(Madrid, 1911); HEERS, J., Los berberiscos, Ariel, Barcelona, 2002.
95
en la navegación marítima “junto a los aportes orientales y extremo-orientales, hay
que hacer especial mención de los marinos y sabios vascos, catalanes y genoveses”92,
solamente por los excedentes locales sino también, por las factorías belgas e
pronto adquirió el transporte por agua sobre el transporte por tierra estimando que
las vías terrestres es, sin duda relevante pero el valor e importancia del complejo vial
estaba en la propia red, esto es, en la complementariedad entre las diferentes vías: la
92
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, págs. 21 y 22.
96
marítima, la fluvial y la terrestre. En tanto se fue creando el entramado vial, los
Orleans, Messines, o Compiègne y, estos a su vez hacia mediados del siglo XII a las
grandes ferias internacionales. Así, por ejemplo, nacieron las ferias de Champaña
que se celebraban a lo largo del año en las ciudades de Lagny, Bar-sur-Aube, Troyes
y Provins y, más tarde, en los siglos XIV y XV las ferias de Ginebra93 y Francfort94.
Esta evolución del mercado, desde lo pequeño a lo macro, va a ser testigo de grandes
asociadas; el comercio informal dio paso a un mayor control de las operaciones por
falta de garantía legal en las transacciones cedió su lugar a una mayor seguridad
93
CONTAMINE, Ph. y otros, La economía medieval, p. 348, dice: “Citadas desde 1262,
reconocidas por el conde de Saboya en 1285 y muy frecuentadas por los mercaderes toscanos, las
cuatro ferias de Ginebra (enero, marzo o abril, agosto y noviembre) conocen un apogeo hacia 1450,
al tiempo que se precipita el declive de las ferias de Champaña y de Brie. El comercio minorista
se hacía en las calles gracias a instalaciones temporales, mientras que el comercio mayorista se
desarrollaba obligatoriamente en dos lonjas, la más antigua de madera (la de Friburgo) y la otra
(la de Francia) edificada en piedra durante el siglo XV”. Ver, igualmente, POSTAN, M.M., The
Medieval Economy and Society, Londres, 1972.
94
La feria de Francfort gozó de su mayor esplendor entre los siglos XIV y XV.
97
organizando con criterios jurídico-políticos. Todo ello trajo consigo, de una manera
órdenes de la vida.
98
CAPÍTULO TERCERO
EL MERCADER Y SU INSERCIÓN SOCIAL
infatigable que visitaba continuamente las ferias con sus mercancías en las que se
muchos casos con los venidos de los lugares lejanos fue agente de transmisión de
noticias, de información en general. Podría decirse que el mercader viajero era una
informales la vida rutinaria de los lugares por los que transitaba. Con su llegada todo
Esta deriva que comienza con el mercader de los “pies polvorientos” acaba
cristalizando en una red de “grandes casas de negocios que se identificaron con los
linajes del patriciado, con las grandes familias del comercio, de la banca y de la
99
política95. Dinastías burguesas, y a veces ennoblecidas, como los Zianni y los
Mastropiero, los Soranzo y los Balbi en Venecia; los Salimbeni, los Tolomei y los
Buonsignori en Siena; los Bardi, los Peruzzi, los Acciaiuoli, Los Alberti, los Albizzi,
los Médicis, los Pazzi en Florencia: los Fieschi, los Spínola, los Doria, los Grimaldi,
los Uso di Mare, los Gattilusio, los Lomellini y los Centurioni en Génova; los Uten
Hove y los Van der Meire en Gante; los Markiet, los Beinebroke y los Le Blond en
Douai; y los Crespin, los Hucquedieu, los Yser y los Stanfort en Arras.
social. Su presencia, en esta nueva estructura, ya no iba a ser marginal, sino que se
95
Sobre la cuestión de las grandes casas de negocios, es de interés ver, RENOUARD, Y., Les
Hommes d’affaires italiens du Moyen Age, Armand Colin, Paris, 1949
100
grandes mercaderes96. El potencial económico de los grandes banqueros y
negocio de los seguros. Este tipo de prácticas hizo posible que el mercader se
En este marco de desarrollo comercial y con el fin de dar una mayor seguridad y
principio obra de los propios mercaderes, como por ejemplo la que se realizó en el
seno del famoso tribunal de la Mercanzia de Florencia que, como vemos, iba a
constituir una de las bases del poderío político de los grandes mercaderes florentinos;
pública”97 .
96
MONNET, P., Voz “Mercaderes”, LE GOFF J. y SCHMITT, J-C, (eds.), Diccionario razonado
del Occidente medieval, Akal, Madrid, 2003, p. 545, dice: “De manera general, el mercader, según
parece, supo utilizar los servicios que iban desarrollándose en el seno de un Estado todavía
limitado, pero cada vez más sensibles a los hechos económicos. Los servicios que este Estado
perfecciona y jerarquiza, contribuyeron, de este modo, a integrar mejor la economía en la vida y
en la organización política”.
97
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 34.
101
2. 3.3 La convivencia de la nobleza con el mercader
la división social98, las posturas que los nobles adoptaron, en realidad, fueron
muchas. Pero todas ellas, como señala Le Goff, pueden sintetizarse en dos. Por un
lado, aquellos que, a pesar de que la economía rural estaba en franca recesión 99, se
negaron a participar del mundo comercial porque ello suponía además de una
pertenecían por razones dinásticas. Por otro lado, por el contrario, muchas gentes de
98
MONNET, P. Voz “Mercaderes”, LE GOFF J. y SCHMITT, J-C, (eds.), Diccionario razonado
del Occidente medieval, Akal, Madrid, 2003, p. 545, dice: La evolución de la posición social y de
las actividades de los mercaderes debe, pues, ser comprendida como un inicio de los cambios de
toda la sociedad (y no solamente de la sociedad urbana), conforme a la libertad otorgada a las
prácticas de cambio y de intercambio, de monopolio, de mercado; conforme a la condición y al
espacio asignado a los mercaderes extranjeros, a los prestamistas y a los financieros; igualmente,
a las libertades y a las capacidades atribuidas a las mujeres para hacerse empresarias. Todos estos
planteamientos vuelven a proponer la cuestión del grado de aceptación de los mercaderes por el
resto de la sociedad, en tanto que estos últimos forman un pequeño cuerpo en la jerarquía local,
una conjuratio privada, o, incluso, una especie de universitas, como la Hansa alemana”.
99
Es de interés, también, consultar la obra de DUBY, G., Economía rural y vida campesina en el
Occidente medieval, Península, Barcelona, 1968.
102
esa fusión nació una aristocracia en la que se confundían los antiguos señores
feudales, los antiguos funcionarios señoriales o reales y los nuevos ricos mercaderes.
“En todo caso, como afirma Le Goff, donde la nueva clase mercantil fue burguesa,
plan que los obispos franceses Adalberón de Laon y Gerardo de Cambray habían
100
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 56. La oposición entre la nobleza
feudal y la aristocracia en la que estaban comprendidos antiguos señores feudales, antiguos
funcionarios señoriales o reales y los nuevos ricos mercaderes se atenuó, en especial bajo el efecto
de una doble evolución: “La primera tendió a separar la rica burguesía mercantil de las clases
populares urbanas, de las cuales se había servido en la conquista del poder y a las cuales comenzó
a temer cuando pretendieron limitar o destruir su dominio económico y social, a la vez que su
hegemonía política. La clase social peligrosa para los mercaderes no era ya la que estaba por
encima, sino la de abajo; y los mercaderes se volvieron hacia lo que quedaba de la vieja nobleza y
ganarse una aliada. (…). La segunda evolución a la que nos referimos llevó desde muy temprano
a los mercaderes a entrar en la nobleza. (…). Unas veces es el mercader quien busca por vía de
matrimonio, acceso a la vieja nobleza. (…). Otras veces, el género de vida del mercader lo acerca
a la nobleza, que pronto lo considera como uno de las suyos. (…). Y todavía es más frecuente que
compre tierras, un dominio feudal que -por lo menos al comienzo- más que una buena inversión
representa la ocasión de un ascenso social y el paso a la nobleza”.
103
resultaban ajenas a una doctrina en la que el principio fundamental resultaba ser
“amar al prójimo como a uno mismo” 101 y que en la práctica relacional del
expulsando a los mercaderes del templo dejando claro que no resultaban queridos a
los ojos de Dios. A mediados del siglo XII el papa Graciano, en su famoso Decreto,
dice: “Homo Mercator nunquam aut vix potest Deo placere”. Esta sentencia papal
refleja el sentir de esa época en el seno eclesial y explica, por ejemplo, la negativa
sobre lo que les esperaba en la vida eterna) a que los comerciantes recibiesen
sepultura en el interior de las iglesias103. En esa época, los manuales que utilizaban
101
Evangelio de MATEO, 22:36-40.
102
Evangelio de LUCAS, 6:35.
103
DE SANTIAGO FERNANDEZ, J. y DE FRANCISCO OLMOS J. M. (eds.), Escritura y
Sociedad: burgueses, artesanos y campesinos, Dykinson, Madrid, 2018. En el trabajo de MARTÍN
LÓPEZ, M. de la E., “Visibilidad de las clases no privilegiadas”, dice: “Ciertamente hasta finales
del siglo XII estaba mal visto por parte de la clase eclesiástica que los comerciantes fueran
aceptados a ser enterrados en el interior de las iglesias y en las dependencias de las mismas
como claustros o cementerios. Esto se debe a una cláusula conocida del decreto de Graciano que
decía Homo Mercator nunquam aut vis potest Deo placere. Esta prohibición comienza a relajarse
a finales del siglo XII pero no será hasta el XIII cuando el número de ejemplos hallados en los
templos aumente”.
104
entre las profesiones indecorosas o prohibidas y, con respecto a él, utilizaban
Iglesia en la lista de proscritos con las prostitutas, los juglares, los cocineros, los
posaderos, además de los abogados, los notarios, los jueces, los médicos, los
cirujanos, etc. Acierta de pleno H. Itziar Caballero Camino cuando afirma que la
nueva sociedad, en la que ella misma opera de manera contradictoria y cuyo control
104
CABALLERO CAMINO, H. I., Del medievo feudal al capitalismo moderno. Evolución
social/Evolución mental… (Tesis Doctoral), UPV/EHU, 2016.
105
CAPÍTULO CUARTO
LA IGLESIA EN LA ENCRUCIJADA
Es cierto que la crítica que, desde sectores agnósticos, se la ha hecho a la Iglesia con
cierta ironía, es que ella ha tenido “dos velas continuamente encendidas: Una a Dios
y otra al diablo”. Y, en este sentido son abundantes los ejemplos que, a través de los
objeto de práctica por parte de la Iglesia o miembros relevantes. Así pues, son
Así pues, por ejemplo, en lo que respecta al gran dialéctico Abelardo (autor de la
106
generosidad, Bernardo de Claraval se muestra implacable con los supuestos errores
rozando la iconoclastia, decía: “¿Para qué sirve todo este oro en el santuario? Porque
la realidad es que las riquezas atraen a las riquezas y la plata exige plata. Cuando se
han abierto los ojos con admiración para contemplar las reliquias de los santos
engastadas en oro, las bolsas se abren para que de ellas salga el oro.
árboles de bronce trabajados con un arte admirable. ¿Qué se proponen con todo esto?
¿Hacer brotar la compunción en los corazones...?” Y finalizaba con una máxima del
Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, pero vanidad aún más insensata que vana”105.
105
BERNARDO DE CLARAVAL, Apología ad Guillelmum Abbatem, XII, 28, págs. 288-
289. El abad titula ese capítulo XII “De picturis et sculpturis, auro et argento in monasteriis”.
Comentado en KNOWLES, M. D., y OBOLENSNKY, D., Nueva historia de la Iglesia. La Iglesia
en la Edad Media, v. II, Madrid, 1983, p. 287.
107
Por otro lado, en un clima de condena eclesiástica del porque sus prácticas no eran
gratas a los ojos de Dios, en los siglos X y XI, el complejo monástico de Cluny,
cuando alcanza su mayor esplendor hasta el punto de llegar a equipararse con Roma
como lugar de peregrinación para honrar a los santos, institucionaliza las donaciones
ad sepulturam. ¿Qué son y en qué consisten tales donaciones? Como bien señala D.
futura”. Por ello, continúa diciendo la autora, “seamos claros: en torno al año 1000,
106
IOGNA-PRAT, D., “Los muertos en la contabilidad celestial de los monjes cluniacenses en
torno al año 1000”, en LITTLE, L. K., y otros (eds.), La Edad Media a debate, Akal, Madrid,
2003, págs. 544 y 545.
108
Lo cierto es que la Iglesia o sus jerarcas, ante las contradicciones en que incurría
como obra humana, para demostrar fidelidad a sus principios, con frecuencia tuvo
A mediados del siglo XII, momento en el que J. Le Goff ubica el nacimiento del
provocaban una inquietud existencial108. Los dos siglos y medio vividos con
107
Como se traduce de obras como la de LESNE, E., Histoire de la proprieté écclesiastique en
France, (6 v.), H. Champion, París, 1910-1943.
108
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, p. 10, dice: “Un
acontecimiento, una construcción secular como esta de la creencia en el Purgatorio supone y lleva
consigo una modificación sustancial de los esquemas espacio- temporales de lo imaginario
cristiano. (…). Es evidente que el nacimiento de una creencia semejante se halla a modificaciones
profundas en la sociedad en la que se produce. ¿Cuáles son las relaciones que mantiene con los
cambios sociales esta forma de lo imaginario del más allá? ¿Cuáles son sus funciones ideológicas?
El estricto control que la Iglesia establece sobre ello, hasta convertirse en un reparto de poder sobre
el más allá entre ella y Dios, prueba que es importante lo que se ha puesto en juego. ¿Por qué no
dejar que los muertos yerren o duerman tranquilos?
109
de Adalberón y Gerardo habían consolidado un imaginario colectivo maniqueo, que
provenía tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento,109 en el que solamente se
concebían dos posibles destinos (el cielo o el infierno) para la otra vida. En el
existenciales de los cristianos que ejercían alguna de las nuevas profesiones que, al
parecer, en principio no eran bien vistas a los ojos de Dios. Tal era el caso de los
comerciantes.
muy claro y el de los malos (entre los que tampoco) igualmente, era necesario
109
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, p. 11, dice: El cristianismo,
al menos durante los primeros siglos y el tiempo de barbarización medieval, no llegó en cambio a
infernalizar por completo su visión del más allá. Lo que hizo fue empujar a la sociedad hacia el
Cielo. El propio Jesús había dado el ejemplo: después de haber descendido a los infiernos, había
ascendido al Cielo. En el sistema de orientación del espacio simbólico, en el que la Antigüedad
greco-romana había concedido un puesto preeminente a la oposición derecha-izquierda, el
cristianismo, sin dejar de mantenerle un valor importante a esta pareja antinómica presente por lo
demás tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se apresuró a prestigiar el sistema arriba-
abajo. Y a lo largo de la Edad Media habrá de ser este sistema el que oriente, a través de la
especialización del pensamiento, la dialéctica esencial de los valores cristianos”.
110
encontrar una solución para quienes no eran ni buenos ni malos (entre los que ahora,
resultó inexistente, más bien innombrado. Hubo que desempolvar, entre otros, los
Magno y, bastante más tarde, de Alberto Magno110 que hacían alusión a la cuestión
Huelga decir el occidente cristiano era una sociedad cuya estructura e imaginario
ambos eran religión. En estas circunstancias “cambiar la geografía del más allá, y
110
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, págs. 302 y 303, dice: “La
mejor exposición, a la que se me alcanza, del sistema geográfico del más allá durante el siglo XIII,
es la que Alberto Magno nos dejó en el artículo 45 de la primera parte de la distinción XLIV de
ese comentario. La cuestión planteada era esta: “Hay que responder que los receptáculos de las
almas son diversos y se diversifican así. Son lugares o de término o de tránsito. Los de término
son dos: de acuerdo con los méritos malos, el Infierno, y de acuerdo con los buenos el Reino de
los Cielos. Pero el término de los méritos malos, o sea el Infierno, es doble, según los méritos
propios y según un pacto contrario con la naturaleza; al primer caso corresponde el Infierno
inferior de los condenados, al segundo el limbo de los niños que es el Infierno superior… Si se
trata de un lugar de tránsito, puede ser el resultado del defecto de los propios méritos o del defecto
de pago del precio… En el primer caso se trata del Purgatorio, y en el segundo del limbo de los
Patriarcas antes de la venida de Cristo”.
111
por tanto del universo, modificar el tiempo de después de la vida, y por tanto la
Es a partir de esa fecha, dice Le Goff que “Infierno y Paraíso se vacían en provecho
Ayuda a las clases sociales que ascienden a hacerse reconocer escapando del infierno
111
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, p. 10.
112
2.4.3 El nacimiento del Purgatorio ¿una solución de emergencia?
trataba ni más ni menos de una transformación de la geografía del “más allá” del
dos destinos eternos de los espíritus, el Paraíso celeste y el fuego del Infierno, ahora,
en algún lugar del más allá, se instala el Purgatorio en el que algunas almas impuras
en lugar de quemarse en el fuego eterno, en tránsito hacia del Cielo, purgan sus faltas
y pecados “menores”113. La cada vez más compleja sociedad del medievo exigía
112
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, págs. 285 y 286, dice:
“Alejandro de Halès trato de las relaciones entre la Iglesia y el Purgatorio. “A la objeción de que
no corresponde al poder de las llaves (el poder de perdonar los pecados otorgado por Jesús a Pedro
y, a través de él, a todos los obispos y sacerdotes) remitir la pena purgatoria pro conmutación en
pena temporal, hay que responder que los que están en el Purgatorio (in purgatorio) dependen en
cierto modo del fuero de la Iglesia militante y análogamente el fuego purgatorio en la medida en
que conviene a la pena satisfactoria (que cumple la penitencia). De manera que, así como los fieles
pertenecen bien a la Iglesia militante, bien a la triunfante, aquellos otros están en medio (in medio),
y como no pertenecen del todo a ninguna de las dos pueden someterse al proceder del sacerdote
(potestati sacerdotis) a causa del poder de las llaves”.
113
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, p. 245 y 246, dice: “El punto
de partida lo constituyó sin duda Anselmo de Cantorbery. El gran teólogo había insistido sobre la
diferencia esencial entre el pecado voluntario y el pecado por ignorancia. En Cur Deus homo (II,
15, 52, 115) había declarado: “Hay diferencia entre el pecado cometido conscientemente y el que
se lleva a cabo por ignorancia, que un pecado que de ningún modo se hubiese cometido dada su
enormidad si se hubiese sabido, no pasa de venial, porque se ha cometido por ignorancia. Todas
las grandes escuelas de la primera mitad del siglo XII hicieron suya y desarrollaron esa distinción
fundamental que habría de convertirse enseguida en tradicional: La escuela de Laon, Abelardo y
los victorinos. Dos distinciones sobre todo adquirirán importancia. La que distingue entre vicio y
pecado, ya que es esta la que implica el asentimiento del pecador, su consensus. Y la distinción
entre falta y pena (culpa y poena), que un discípulo de Abelardo comenta así en el Comentario de
Cambridge: “Hay que decir ante todo que el pecado ofrece dos aspectos: el que concierne a la falta
(culpa) que es el consentimiento (consensus) o el desprecio de Dios (contemptus Dei), como
cuando se dice que un niño pequeño carece de pecado, y al que contiene a la pena, como cuando
decimos que hemos pecado en Adán, o lo que es lo mismo, que hemos incurrido en una pena”. Lo
113
superar el dualismo entre los elegidos y los condenados. Era preciso encontrar un
tiempo y un lugar para permitir a las gentes que tenían sus escrúpulos, sus dudas y
la necesidad de justificar su fortuna y su parte del poder bien o mal adquirido para
facilitarles el acceso al Paraíso tras purgar las faltas que la Iglesia entendía no
resultaron ser sus grandes avalistas, nunca gozó del sagrado crédito de las grandes
verdades.
entre ellos, de manera especial a Guillermo de Auvergne, pero, que no viene al caso.
La realidad es que existe una clara correlación entre las transformaciones de todo
nacimiento del Purgatorio. A partir de este momento, la Iglesia que ya enviaba santos
que importa para nuestro tema es que falta (culpa) que normalmente conduce a la condenación,
puede remitirse mediante la contrición y la confesión, mientras que la pena (poena) o castigo
expiatorio se borra mediante la satisfacción, es decir mediante el cumplimiento de la penitencia
ordenada por la Iglesia. Si ha habido contrición y/o confesión, pero no ha cumplido o acabado la
penitencia, voluntaria o involuntariamente (por ejemplo, por haber sobrevenido la muerte), la pena
(poena) habrá de cumplirse en el fuego purgatorio, es decir, a partir de finales de siglo, en el
Purgatorio”.
114
al Paraíso mediante su canonización, se atribuirá la capacidad de sacar las almas del
todos los “inventos” teológicos, incluida la alteración de la geografía del más allá, y
problema que los teólogos, más que los canonistas, deben resolver tiene una difícil
solución porque están obligados a operar sobre la premisa de que solo existe una
ordenación buena y justa del universo y, además, es la querida por Dios. Y, por si
esto fuera poco, ellos deben dar respuesta al problema suscitado por una pieza que
en el plan de Dios no existe dado que la figura del comerciante movido por el
114
LE GOFF, J., El nacimiento del purgatorio, Taurus, Madrid, 1989, p. 287, dice: “Lo que se saca
en limpio es que la Iglesia, en el sentido eclesiástico y clerical, extraerá un gran poder del nuevo
sistema del más allá. Es ella la que administra y controla oraciones, limosnas, misas y ofrendas de
todo tipo llevadas a cabo por vivos en favor de sus muertos, y no dejará de beneficiarse de ello.
Gracias al Purgatorio, la Iglesia desarrolla el sistema de las indulgencias, fuente de grandes
beneficios de poder y de dinero, antes de convertirse en un arma peligrosa que habrá de volverse
contra ella”.
115
beneficio, en aquel, no se contempla. El Deuteronomio 23, 19, dice: “No exigirás de
primero, el mandamiento del Amor: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a ti mismo”. El verbo que se utiliza en las Escrituras es agapáo cuyo
contraprestación.
115
WIDOW, J. A., “La ética económica y la usura”, Revista de la Fundación Francisco Elías de
Tejada, nº 10, 2004, p. 25, dice: “Entre los argumentos que reiteradamente, se han dado para negar
la licitud de la ganancia por dar dinero en préstamo, está el de su esterilidad: éste, en cuanto tal,
no produce más dinero, no hay un engendrar y un parir dinero desde el mero dinero. “La maldad
de este pecado consiste -escribe Mercado- en hacer parir la moneda siendo más estéril que las
mulas”. Se daba como razón para recibir un interés por el préstamo el hecho de que el prestatario
podía percibir una ganancia por el uso del dinero prestado, de la cual era justo que participase el
dueño original; argumento que adquiría mayor fuerza si se suponía que el prestatario fuese rico, y
que aumentase su riqueza mediante el uso de dicho dinero. Pero el contrato es de préstamo, y hay
116
razón de ser, esto es, facilitar el intercambio. Además, el dinero, propicia el lucro
que a lomos del auri sacra fames rompe los límites de lo prudente y cabalga hasta
obispos franceses era la llamada economía natural. Esta, se sustentaba sobre dos
precio justo tenía que ver con el equilibrio de la ordenación social. Así pues, el
permitiera, no acrecentar sus beneficios o aumentar su rango social (en cuyo caso
En cuanto a la usura, la Iglesia entiende que incurre en ella, quien realice un trato
que implique pago con interés. La razón que algunos teólogos esgrimen para prohibir
el crédito con interés, entre ellos Tomás de Aquino, es que, con la práctica del
interés, se vende el tiempo y, este, solamente pertenece a Dios. Y es, sin duda, un
por consiguiente en él cesión de propiedad, sea rico o pobre el prestatario, lo que obtenga con lo
suyo es suyo: solo está obligado a restituir satisfactoriamente lo prestado”.
117
Es evidente que la economía natural del pensamiento cristiano suponía un gran
resolución de estos problemas tratando de crear una ética económica. Pero lo cierto
es que “a pesar de los considerables esfuerzos de los pensadores y juristas del siglo
116
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 92.
118
CAPÍTULO QUINTO
LA IGLESIA Y LA “UTILIDAD” DEL MERCADER
La situación para ella no es nada fácil. Tiene dos opciones y ninguna de ellas
satisfactoria: La primera. No hacer nada y dejar que las cosas transcurriesen por los
derroteros que habían tomado con el comerciante como eje de la evolución social.
alumbre que unió en el siglo XV a la Santa Sede con la Banca Médicis. Y también
directamente.
Desde luego la práctica de la usura estaba especialmente prohibida al clero, pero del
mismo modo que durante la Alta Edad Media los monasterios habían podido
119
siglo XIII, se vio, por ejemplo, a la Orden de los Templarios convertirse en uno de
mantenía, por ejemplo, una factoría en Flandes, alrededor del año 1400. Con mayor
flexibilidad que frente a otras evoluciones, la Iglesia pasó del compromiso con el
sufrir, en el futuro, las consecuencias de haber sido inconsecuente con sus principios.
comercio fue la gota que colmó el vaso y produjo la voladura definitiva de un modelo
que se cimentaba sobre el amor a Dios y el amor al prójimo. Al pretender dar cabida
117
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 118 y 119.
120
pública, bien común, necesidad... ¿Podía considerarse trabajador sujeto a un salario
que “fue más bien en consideración a los servicios que prestaba a la sociedad con el
La realidad es que, la Iglesia tuvo que rendirse ante lo inevitable. Una vez más, se
Gerardo que estaban sometidos a la ley eterna que Dios había impuesto al universo
propio Tomás de Aquino tuvo que claudicar teniendo que decir que “si el comercio
se ejerce con vistas a la utilidad pública, si la finalidad es que no falten el país las
118
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, p. 98
121
cosas necesarias para la existencia, el lucro, en lugar de ser considerado como
medieval y, todo ello, unido a las muchas contradicciones en que había incurrido la
Iglesia desde la puesta en escena del modelo de las tres funciones, había producido
obstante, la Iglesia que había llegado incluso a modificar la geografía del más allá,
que sería inevitable: el derrumbamiento del modelo feudal. En este sentido no tuvo
119
Interesante el estudio realizado sobre esta cita por PERPERE VIÑUALES, A., “Vida
económica y moralidad: Tomás de Aquino, Petrus Iohannis Olivi y el rol de los mercaderes en la
sociedad”, Revista Cultura Económica, Año XXXV, nº 94, diciembre, 2017, págs. 138-151.
120
LE GOFF, J., Mercaderes y banqueros de la Edad Media, págs. 118 y 119, dice:
“Indirectamente, por intermedio de sus banqueros, como el famoso trus del alumbre que unió en
el siglo XV a la Santa Sede con la Banca Médicis. Y también directamente. Desde luego, la práctica
de la usura estaba especialmente prohibida al clero, pero, del mismo modo que durante la Alta
Edad Media los monasterios habían podido desempeñar la función de establecimientos de crédito,
los abades y los obispos que poseían capitales suficientes hacían oficio de prestamistas y usureros
a despecho de las interdicciones”.
122
Ahora, quienes flirteaban con la usura, con la avaricia, con la codicia, con el orgullo,
con la envidia, con el auri sacra fames... no tenían ningún pudor al afirmar que su
terror que se seguía teniendo al infierno) pero (dicho con el mayor de los respetos),
Durante el siglo XIII y siguientes, según una nueva moral profesional, la Iglesia
como fenómeno social había propiciado y que, de una u otra forma estimaba
constituían un peligro muy grave para la armonía social del orden trifuncional. Sin
las tres funciones (oratores, bellatores y pauperes), nos ofrezca una primera visión
y a los guerreros, con respecto al orden de los pauperes, en la sociedad del momento.
123
Profesiones como la de enfermera, verdulera, tabernera, posadera, vendimiadora,
124
CAPÍTULO SEXTO
Y, FINALMENTE…, EL ABSOLUTISMO Y LA REFORMA
colectivo. Ese imaginario que con una aparente solidez marmórea habían
Adalberón y que, cuando aparecieron grietas las fueron restañando Alberto Magno,
transformación. ¿Quizás por agotamiento, tal vez por incapacidad, puede que por las
contradicciones que suponían las propias soluciones? ¿O, además de todo ello, pudo
ser una nueva estrategia, quizás la última, para poner remedio a lo que se creía ya
irremediable? Está claro que durante los siglos XIII, XIV y XV, las mentes más
125
mezquinas y dialécticas formales generalmente estériles121. La reflexión y la
profesional que daban respuesta a las apetencias de los hijos de las grandes
burguesías “más motivados por las perspectivas de carrera en el aparato del Estado
pensamiento fue una estrategia, de la Iglesia para evitar perder el control del
Occidente (de cuarenta años de duración) cuya resolución llega tras el fallido Sínodo
121
Durante los siglos XIII y XIV se censuró todo conocimiento que pudiera poner en duda la
existencia de Dios. Durante ese tiempo, la Universidad de París promulgó unas dieciséis listas de
censura. La de mayor relieve fue la publicada en 1277. DI GIACOMO, M., “La plenitudo potestatis
papae según Egidio Romano”, Studia Gilsoniana, 2017, p. 422, refleja bien el momento diciendo
que todo ello fue “el resultado doctrinario de la condena de 1277, bajo la cual cayeron Aristóteles
y algunas proposiciones tomistas, reforzando de esa guisa las tendencias de una Iglesia
conservadora que necesitaba de un Dios más viejo y de una naturaleza menos helenizada. Con ello,
al mismo tiempo, se ha fomentado el retorno a las fuentes de la contingencia en sentido político,
permitiendo la redacción de enunciados roborados en la palabra revelada, exasperando los
términos de una eclesiología absolutista”.
BOIS, G., La gran depresión medieval: siglos XIV – XV. El precedente de una crisis sistémica,
122
Universitat de València, Madrid, 2001, p. 192. Ver igualmente LE GOFF, J., Les intellectuels au
Moyen Age, éd Du Seuil, Paris, 1957.
126
condenas contra Wyclif y Hus, los dos únicos intelectuales del momento dentro del
Iglesia a la conclusión que era mejor no pensar? ¿Y, esa actitud frente a lo intelectual
de la suerte que corrió al estéril y absurdo nominalismo que campaba a sus anchas
en las casas de estudios, dice que “aún resulta menos sorprendente su condena en el
había dicho a sus “hermanos” de Praga: “Busca la verdad, escucha la verdad, aprende
la verdad, ama la verdad, defiende la verdad, hasta la muerte” no podía tener otro
intelectual.”123
El propio, G. Bois, para mejor expresar la crisis intelectual de los siglos XIV y XV,
trae a colación una cita de Le Goff que, igual pudiera ser válida para los tiempos
actuales: “La gran mayoría de las universidades, en el curso de los siglos XIV y XV,
123
BOIS, G., La gran depresión medieval: siglos XIV–XV. El precedente de una crisis sistémica,
Universitat de València, Madrid, 2001, p. 196.
127
al mundo del trabajo y la integración en los grupos privilegiados, el universitario del
Sería legítimo aventurar, cuando menos a título de hipótesis que ¿la desaparición de
los grandes debates y confrontación de ideas de las que habían sido testigos las
buscado y pensado, por la Iglesia, para la Universidad de los siglos XIV, XV y XVI?.
social, era un proceso cada vez más intenso de laicización del poder político, de
puesta en cuestión del poder del papa abogando por la superioridad de los poderes
sustentaba el orden feudal estaba tocando a su fin. Ante ello, poco o nada podía
BOIS, G., La gran depresión medieval: siglos XIV – XV. El precedente de una crisis sistémica,
124
Universitat de València, Madrid, 2001, p. 193, extraída de LE GOFF, J., Les intellectuels au Moyen
Age, éd Du Seuil, Paris, 1957, p. 136
128
imaginario colectivo que respondiese a la estructura pre capitalista y, después
consiguió. El paso del tiempo iba fraguando otro sistema de valores. En el lugar
individualismo radical.
El final de la crisis, que duraría algo más de siglo y medio, vendría con el nacimiento
de un nuevo sistema social: el capitalismo moderno. Pero hasta que este nuevo
sistema llegase, existieron intentos para frenar su llegada. El más importante, sin
duda, fue el absolutismo. En palabras de G. Bois, “la gran depresión fue un viraje
causados por una soldadesca que desde entonces se enraíza en el tejido social no
129
iban a terminar. Bajo los fastos engañosos del Renacimiento, en realidad se impone
una sociedad más violenta, más dura hacia los débiles. Una sociedad aprisionada
político surgido, como consecuencia del desprestigio del papado, en el que, el poder
político del rey que procedía de Dios no estuviera sometido a limitación alguna. Así
pues, de nuevo, los dos órdenes hegemónicos del edificio de Adalberón de Laón y
la plenitudo potestatis urbi et orbi, tratan de rememorar viejos logros del modelo
del gobierno, del Estado y del papel preminente que la Iglesia debe tener como
BOIS, G., La gran depresión medieval: siglos XIV – XV. El precedente de una crisis sistémica,
125
130
depositaria de la representación de Dios en la Tierra no solo en las instituciones sino
Hobbes y Robert Filmer así como el cénit de su puesta en escena con Luis XIV en
terrena de San Agustín habían recibido el rejón de muerte no desde fuera, sino desde
en 1517 sus 95 tesis que se sintetizan en tres: 1) Que la Biblia era la auténtica fuente
una nueva concepción del individuo (la el individuo egoísta que sustituirá al
y del perdón universal), una nueva filosofía (la filosofía utilitarista suplantará a la
131
filosofía de la liberalidad), una nueva doctrina económica (la de las libertades
crédito con interés) y un nuevo modelo político (el Estado liberal o Monarquía
132
3
TERCERA PARTE
EL PARLAMENTO Y EL PODER
133
CAPÍTULO PRIMERO
LA LLAVE DEL PARLAMENTO
Los manuales, sean de ciencia política o de historia general, que, con unos breves
trazos, deben dibujar a los grandes personajes suelen hacerlo haciendo referencia a
las hazañas, los triunfos, los fracasos y, a veces sus tropelías…, de manera que, el
lector, pueda, en su mente, definir con una palabra al personaje en cuestión. De esta
de resaltar la valentía y el honor de un gran militar que dio su vida por la Patria. O,
se destacan la tenacidad y el esfuerzo de años pasados, desde que era un niño en las
intervenciones… Estas breves líneas introductorias tienen que ver, porque, en alguno
que accedió sucediendo a su padre Jacobo I, hasta 1649, año en el que fue ejecutado
en el cadalso. De él siempre se ha dicho que fue un rey tirano que sostenía la idea de
134
que el poder del rey procede de Dios. Hubiera bastado traer a colación algunas de
sus afirmaciones de su padre en la obra quinta esencia del absolutismo, Trew Law of
expresaba sobre las cuestiones relativas al poder. O, quizás el simple hecho de que,
estando en prisión, en vísperas del magnicidio, por tres veces se le instó a que
solicitara la súplica para evitar la ejecución y las tres veces rechazó tal posibilidad
aferrándose al carácter divino del poder real, resulte elocuente… Sin embargo, la
casi totalidad de los libros de texto, de los manuales, etc., para marcar el perfil
autoritario de Carlos I enfatizan en el hecho de que entre los años 1629 y 1649 no
máxima del Digesto: Quicquid principi placuit legis habet vigorem. Si reparamos en
este hecho, teniendo en cuenta el conjunto de la vida de Carlos I (sin duda muy rica
Dice Hobbes en su Leviatán que: “El mayor de todos los poderes humanos es el que
se integra con los poderes de varios hombres unidos por el consentimiento en una
135
personas, cuyo ejercicio depende de las voluntades de las distintas personas
consiguiente, tener siervos es poder; tener amigos es poder, porque son fuerzas
amigos y siervos. Sin liberalidad no lo es, porque en este caso la riqueza no protege,
Traigo a colación esta cita del Leviatán de T. Hobbes para ilustrar lo que sobre el
concepto de poder podría existir en la mente de los monarcas absolutistas que, dicho
126
HOBBES, T. Leviatán. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1994, p. 69 y 70 hace una
pequeña lista de lo que él entiende por poder, diciendo: “Reputación del poder es poder, porque
con ella se consigue la adhesión y el afecto de quienes necesitan ser protegidos. También lo es,
por la misma razón, la reputación de amor que experimenta la nación de un hombre (lo que se
llama popularidad. El éxito es poder, porque da reputación de sabiduría o buena fortuna, lo cual
hace que los hombres teman o confíen en él. La afabilidad de los hombres que todavía están en el
poder es aumento de poder porque engendra cariño. La reputación de prudencia en la conducta de
la paz y la guerra es poder, porque a los hombres prudentes les encomendamos el gobierno de
nosotros mismos más gustosamente que a los demás. Nobleza es poder, no en todo lugar, sino
solamente en los Estados donde tiene privilegios: porque en tales privilegios consiste el poder.
Elocuencia es poder, porque se asemeja a la prudencia. Las buenas maneras son poder, porque
siendo un don de Dios, recomiendan a los hombres el favor de las mujeres y extraños. Las ciencias
constituyen un poder pequeño, porque no es eminente, y por tanto no es reconocido por todos. Ni
está en todos, sino en unos pocos, y en ellos solo en pocas cosas. En efecto, la ciencia es de tal
naturaleza, que nadie puede comprenderla como tal, sino aquellos que en buena parte la han
alcanzado. Las artes de utilidad pública como fortificación, confección de ingenios y otros
parámetros de guerra son poder, porque favorecen la defensa y confieren la victoria. Y aunque la
verdadera madre de ellas es la ciencia, particularmente las Matemáticas, como son dadas a la luz
por la mano del artífice, resultan estimadas (en este caso la partera pasa por madre) como producto
suyo”.
136
sea de paso, con un talante más o menos “humano”, debió darse en las diferentes
(mentalidad) absolutista de los reyes ingleses estuvo propiciado por el hecho de que
Británicas, a pesar de que también el fenómeno feudal tuvo lugar, siempre existió un
normanda, ha estado mediatizada por “la historia del Parlamento inglés cuya
ciudadanía.
127
Véase UDALSTSOVA, Z. V. y GUTNOVA, E. V., “La génesis del feudalismo en los países
de Europa”, en AAVV, en La Transición del esclavismo al feudalismo, Madrid, 1989, págs. 215 a
217.
137
CAPÍTULO SEGUNDO
EL PARLAMENTO SEGÚN R. FILMER
cualquier país de la Europa occidental, creó algo similar a una asamblea consultiva
en la que participaban aconsejando los notables y que, con el paso del tiempo,
En principio debo decir que la historia de la relación entre el rey y los diferentes
correspondiente, el rey obraba quod principi placuit y finaliza, algunos siglos más
escenario es el de un rey que trata de mantener todos sus poderes que, no en vano,
138
y pre -Parlamentos que más allá de estar conformados por meros consejeros o
expertos legales, trataban de erosionar lentamente el absoluto poder del rey para ir
institución que resulta ser la contraparte del rey y que finalmente se conformará
económicos.
Tras las asambleas tribales entre los siglos VII y XI funcionó lo que se llamó la
Witenagemot o Gran Consejo en cada uno de los Reinos del que apenas se ha
una asamblea de hombres sabios que se reunía anualmente en sedes reales sin un
impositivo. Este gran consejo será el precedente más próximo de la Curia Regis128
128
Sobre la Curia Regis, ver, MAITLAND, F. W., The Contitutional History of England,
Cambridge University Press, Cambridge, 1968, págs. 54 y ss.
139
Haroldo II en la batalla de Hastings en 1066 se creó este nuevo Consejo formado por
inquebrantable que Sir Robert Filmer hizo de la procedencia divina del poder de los
dejar hablar a Filmer para conocer, desde la perspectiva de quien pensaba como un
Parlamento en los tiempos de las regencias de Enrique I y, algo más tarde de Juan
sin Tierra.
Dice Filmer, “Hay historiadores que afirman que fue Enrique I quien promovió por
primera vez la reunión de los Comunes, con caballeros y diputados designados por
129
Sobre el libro de Domesday es de interés ver MAITLAND, F. W., Domesday Book and Beyond,
Cambridge University Press, Cambridge, 1988.
140
él, porque hasta este tiempo solo algunos nobles y prelados del Reino eran llamados
a consulta acerca de los más importantes asuntos del Estado. Si esta afirmación es
verdadera, parece ser gracia de aquel Rey, y no resultante de un derecho natural del
pueblo, la originaria autorización para que este eligiera a sus caballeros y burgueses
para el Parlamento”130.
Comunes con caballeros y diputados designados por el Rey, venía a ser como el
pistoletazo de salida del largo trecho por el que tendrían que pasar los diferentes
130
FILMER, R. Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, págs. 81 y 82.
141
No obstante, centrándonos en Patriarca, vemos que, en el discurso lógico de la
trasmisión del poder real de patriarca en patriarca a partir del primero de ellos, Adán,
Beauclerc bajo el nombre de Enrique I131. El hecho de que fuera el rey Enrique I y
no otro con mayor autoridad moral, quien tomase la iniciativa de formar el primer
parlamento, Filmer, considera que es una deshonra para el mismo dado que lo
de concesiones, de que “arrancasen”, a Juan sin Tierra, la Carta Magna “que éste
131
CABALLERO CAMINO, H. I., Del medievo feudal al capitalismo moderno. Evolución
social/Evolución mental. ¿Por qué Filmer llegó tarde? Razones de la anacronía de Patriarca,
Tesis doctoral UPV/EHU, San Sebastián, 2016, p.465, 466, dice: “A la muerte de Guillermo el
Conquistador, sus hijos, Enrique Beauclerc (Buen clérigo) (que luego sería Enrique I) que había
sido educado para la carrera eclesiástica, recibió simplemente una compensación económica en
tanto que a Roberto Courteheuse , hermano mayor, se le asignó el ducado de Normandía y, a
Guillermo II el Rojo, la corona de Inglaterra. Aprovechando la ausencia de Roberto que se
encontraba de campaña en las cruzadas y tras la muerte de su hermano Guillermo, en circunstancias
extrañas, y sospechosas mientras cazaba el dos de agosto del año 1100, Enrique accedió al trono
de Inglaterra tres días después (el cinco de agosto con el nombre de Enrique I). Posteriormente tras
la batalla de Trinchebray, en la que resulta vencedor de su hermano Roberto, Enrique anexionará
a Inglaterra el condado de Normandía. Pero Enrique I, no solamente accedió al trono de manera
presuntamente delictiva (no está absolutamente probada su participación en el asesinato de su
hermano, aunque sea sentir común) y mediante la usurpación, esto es mediante la fuerza y la
espada, sino que, además, “para lisonjear a la nobleza y al pueblo otorgó lo que Filmer y Raleig
llaman la Gran Carta que no es otra que la Carta de las libertades (firmada en el año 1100), sin
duda, antecedente próximo de la Carta Magna de 1215”
132
FILMER, R. Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, p. 82.
142
A juicio de Sir Robert Filmer tanto Enrique I como Juan sin Tierra no fueron
“auténticos reyes” dado que, por carecer de autoridad moral como consecuencia de
Filmer, para sostener esta versión, trae a colación una cita de Sir Walter Raleig
extraída de su Diálogo de los Parlamentos que reza: “La Gran Carta no fue otorgada
en un principio legal y libremente, porque Enrique I no hizo otra cosa que usurpar
el reino y, por ello, para mejor asegurarse contra Roberto, su hermano mayor, halagó
a la nobleza y al pueblo con sus Cartas; por ende, el rey Juan, que la confirmó, tenía
los mismos motivos, porque Arturo, duque de Britania, era el indudable heredero de
133
FILMER, R., Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, p. 82.
143
No resulta extraño que a los ojos de Filmer, tanto Enrique Beauclair como Juan sin
Tierra, resultaron ser dos reyes impostores responsables de todos los males, que, a
partir de ellos, Inglaterra tuvo que soportar por haber dado protagonismo al
134
CABALLERO CAMINO, H. I., Del medievo feudal al capitalismo moderno. Evolución
social/Evolución mental. ¿Por qué Filmer llegó tarde? Razones de la anacronía de Patriarca,
Tesis doctoral UPV/EHU, San Sebastián, 2016, p.231.
144
CAPÍTULO TERCERO
EL PARLAMENTO Y SU EMPODERAMIENTO
guerra de los barones, acabó derrotando y capturando al rey Enrique III en la batalla
135
Tal y como, de ello, da cuenta MAILTAND, F. W., The Contitutional History of England,
Cambridge University Press, Cambridge, 1968.
136
Filme de producción norteamericana. Se trata de un relato histórico con tintes dramáticos
protagonizado por Mel Gibson y con el reparto de grandes actores como Bruce Davey, Alan Ladd
Jr., Elisabeth Robinson… Narra episodios de vida del nacionalista William Wallace durante la
Primera Guerra de Independencia de Escocia. Esta película (con las licencias históricas que el cine
se permite) fue un buen medio para divulgar la historia inglesa de finales del siglo XIII.
145
como un rey tirano y represivo, a lo que añado, no exento de astucia 137, dentro del
través del Primer (1275) y Segundo (1285) Estatutos de Winchester que marcan el
inicio de la hoja de ruta del futuro de los Parlamentos, en base a los cuales abordó
convocó además de a los nobles y eclesiásticos, a dos caballeros de cada uno de los
no debe pasar por alto, es que, si bien hasta este momento, los miembros del
parlamento acudían como actores pasivos dándose por enterados y otorgando validez
a las decisiones previamente tomadas, a partir de ahora debería reunirse con plena
137
Un ejemplo de ello nos aporta BARTLETT, R., La formación de Europa. Conquista,
colonización y cambio cultural, Universitat de Valencia, Valencia, 1973, p. 271, al decir: “En 1295
cuando Eduardo I de Inglaterra intentaba reunir apoyos en su guerra contra Felipe IV de Francia,
hizo la acusación de que el rey francés quería invadir Inglaterra y “borrar completamente la lengua
inglesa de la tierra”. Es, sin duda un precedente de la utilización de la identidad cultural como
estímulo del orgullo patrio.
146
capacidad decisoria (no imposición de tributos sin representación)138. Los
Fue en abril de 1341, cuando Eduardo III de la dinastía Plantagenet, por vez primera,
mercaderes burgueses por el otro dando nacimiento a las llamadas cámara de los
provocado un deslizamiento que, más tarde sería definitivo de los centros de poder
no viene al caso, porque no en vano necesitaba dinero para sus guerras (en especial
la llamada de los Cien Años) que debería obtener de los impuestos (contribución,
138
DUFAU, M. M., DUVERGIER, J. B. et GUADET, Collection des Constitutions, Chartes et
Lois Fondamentales des peuples de l’Europe et des deux Ameriques, v.I, Pichon et Didier
Librairies, Paris, 1830, págs. 314 y 315, dice: “La capacidad de rechazar subsidios al Monarca
tenía como contrapartida la capacidad de otorgárselos bajo algunas condiciones; dicho de otra
manera, la capacidad de exigirle como compensación o a cambio del dinero que se le asignaba, la
cesión de una parte de su autoridad”.
139
Modelo que, a decir verdad, había sido utilizado ya en 1265 por Simón de Monfort.
140
Véase, McKISACK, The Fourteenth Century 1307-1399, Oxford University Press, Oxford,
1959.
147
parlamentarias de 1376 del conocido como “buen Parlamento”. Es por ello por lo
aprobación era beneficiosa para el reino. Al final del reinado de Eduardo III, la
consejeros del rey. Existe una conciencia generalizada de que, la mayor actividad
148
CAPÍTULO CUARTO
EL PARLAMENTO VISTO DESDE LA ÓPTICA TOTALITARIA
No obstante, creo que es necesario acudir a la opinión de Filmer para, con su visión
electos para la Cámara de los comunes y el pueblo diciendo: “Nunca hemos oído
que el pueblo, por cuyos votos son elegidos los caballeros y diputados haya llamado
a cuentas a aquellos a los que eligió; ni siquiera les dan instrucciones sobre lo que
regreso por haber herrado; si los pueblos tuvieran tal poder sobre los burgueses,
entonces sí podríamos hablar de libertad natural del pueblo. Pero tan lejos están de
castigar, que ellos mismos pueden ser castigados por intervenir en los asuntos
parlamentarios; lo que tienen que hacer es elegir y confiar que los elegidos hagan lo
que les indiquen; y esta es la libertar que muchos de nosotros merecemos por nuestra
141
FILMER, R., Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, p. 85.
149
Más adelante, sigue diciendo Filmer, “en el Parlamento, todos los estatutos o leyes
son hechos propiamente por el Rey solo, a ruego del pueblo, como su Majestad el
como Hooker nos lo enseñó: que las leyes no toman su fuerza coercitiva de la calidad
de aquellos que las proyectan, sino del poder que les da fuerza de leyes. “Le Roy le
veult”, el rey así lo quiere. Es la frase imperativa pronunciada por el rey al confirmar
cada acta del Parlamento, y la antigua costumbre, que duró largo tiempo, hasta los
días de Enrique V, era que los reyes, cuando se presentaba ante ellos cualquier
que ellos elegían era lo que pasaba al acta en calidad de ley: pero la costumbre de
los últimos reyes es tan benévola que autoriza siempre los proyectos íntegros, tal
142
FILMER, R. Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, p. 86.
150
CAPÍTULO QUINTO
UN PARLAMENTO SUMISO
Estimo que los momentos más relevantes de la evolución del Parlamento inglés han
sido, de manera somera, referenciados. Es por ello que, dando un salto en el tiempo,
novedades importantes que llegan hasta nuestros tiempos. Una de ellas fue el
Enrique como Isabel y más que una institución que fuese contrapeso del Quicquid
151
de los Tudor, en el que el Parlamento se pareció más a un “consejo turco”143 en
de Hume, es preciso reconocer que la propia imagen que el pueblo tuvo de Enrique
VIII e Isabel I144 contribuyó por contagio a crear una buena percepción del
Existe entre nosotros, los juristas, un hábito que yo calificaría de casi enfermizo: de,
ello sin observar que, lo que hoy llamamos Parlamento, obedece al diseño elaborado
143
Sobre el vocabulario político de Hume, ver, LAURSEN, J. Ch., “David Hume y el vocabulario
político del escepticismo”, Anuario de Filosofía del Derecho, VII, 1990.
144
MATTEUCCI, N., Organización del poder y libertad. Historia del constitucionalismo
moderno, Trotta, Madrid, 1998, p. 79, dice: “Durante la larga época isabelina (1558-1603) no
existieron en Inglaterra conflictos constitucionales relevantes; y como escribió Harrington, el
reinado de Isabel fue un continuo idilio con el pueblo”.
152
en el Segundo Ensayo Sobre el Gobierno Civil de John Locke. Y esto sucede en
sintonía con Cheyney cuando afirma que: “No existía una rama del gobierno que se
pudiera llamar Parlamento; todo lo más una asamblea especial que tenía ese nombre
(se refiere a Isabel I), sus consejeros privados, los jueces y los demás
ruptura con Roma146. El dato elocuente que constituye el hecho de que durante los
años de reinado transcurridos entre 1559 y 1603 convocase únicamente once veces
145
CHEYNEY, E. P. A History of England from the Defeat of the Armada to the Death the of
Elisabeth, Ginn and Company, Boston, 1904, p. 275.
146
En 1934, el Parlamento formalizó el Acta de Supremacía que hizo de Enrique VIII la cabeza
suprema de la Iglesia de Inglaterra.
153
3.5.2. Los primeros Estuardo
La época de los Tudor finaliza con la muerte de Isabel I en 1603. La reina, que se
había ganado el crédito de la generalidad de los ingleses, había seguido los pasos de
del sistema político de Inglaterra. En tal estado de cosas, el papel del Parlamento
fue, sin ánimo de exagerar, poco más que residual. En el momento del fallecimiento
futuro. Consideraban que era muy difícil llenar el vacío que dejaba una reina de la
A. JACOBO I
Jacobo I, hijo de María Estuardo, fue proclamado rey de Escocia con trece meses y,
finalizada la minoría de edad en 1578, las luchas por el poder entre quienes habían
cumplido las funciones de regencia impidieron que consiguiese el control del Estado
escocés hasta 1581. El acceso al trono de Inglaterra, que se había venido preparando
154
el deseo expresado en su testamento por Enrique VIII, se produjo el veinticinco de
julio del tercer año de mil seiscientos. En ese momento su corona reinaba sobre
Jacobo I, que ya tenía más de veinte años de experiencia real en Escocia llegó a
Inglaterra con una mochila cuyo contenido ya se conocía. Además de su gestión real
varias obras entre las que destacan The True Law of Free Monarchies escrita en 1598
y Basilikon Doron en 1599 (libro para la instrucción de su hijo Henry Frederick que
murió a los cuatro , centralistas y absolutistas de las que fácilmente se destilaban sus
principios: “el poder del rey tiene procedencia divina”; “el rey hace la ley; “al rey se
le debe obediencia absoluta” “la unidad que forma con el Estado hace al Rey unus
et ómnibus”; “La voluntad del Rey es la voluntad del Estado”; “El rey es propietario
nuevas leyes, lo que debe ser rara vez”147 A partir de estas premisas no es difícil
147
CROFT, P., King James, Palgrave Macmillan, Basingstore y New York, 2003, p. 133.
148
No en vano, la llamada “conspiración de la pólvora” tuvo lugar, coincidiendo con los
preparativos de la segunda sesión del primer Parlamento convocado tras el acceso al trono, el día
5 de noviembre de 1605. Los historiadores cuentan que, la posibilidad más que cierta de su muerte,
la de su familia y la del cuerpo del Estado, aterrorizó a Jacobo I. Otros señalan que fue un plan
urdido por la camarilla del Rey para abortarlo en el último momento y así provocar un rechazo
general de la conspiración y hacer que el Parlamento atendiese las cantidades de dinero que en rey
solicitaba. Sean o no ciertas las dos opiniones podemos coincidir en el hecho de que los comienzos
155
como asamblea subordinada al soberano, no fuese demasiado fácil. Al final, el
y, el rey optará por dar la espalda al Parlamento y gobernar sin él durante siete años.
El detonante ocurrió en 1614 cuando el monarca, con el fin de establecer una carga
meses para finalizar sin resultado alguno. No obstante, durante su reinado, a su pesar,
por cuestiones como esta última, el Parlamento fue adquiriendo cada vez una mayor
gobierno arbitrario que era posible bajo los Tudor como poder ordinario resultó
los comunes”149.
del reinado de Jacobo no fueron fáciles y, como si fuera premonitorio, con el Parlamento en el
escenario.
149
MACILWAIN, Ch. H. Constitucionalismo antiguo y moderno, Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, Madrid, 1991, p. 19.
156
B. CARLOS I.
las cosas variaron muy poco150. El nuevo rey participaba de las concepciones
absolutistas de su padre y las hizo suyas. No en vano había sido educado siguiendo
caracterizó por una lucha constante y sin cuartel con el Parlamento. Carlos I es un
monarca cuya vida conoce bien el gran público porque, no en vano, ha sido objeto
prescindiré de hacer referencia a los lugares comunes que con frecuencia repiten
El segundo Estuardo rey de Inglaterra, siempre tuvo varios frentes abiertos tanto
internos como externos y sus problemas pueden reducirse a uno solo: Nunca dispuso
del numerario suficiente para responder de la manera conveniente a cada uno de los
frentes. Poco después del acceso al trono, tras convocar el primer Parlamento, tuvo
150
Ver, GARDINER, S. R., Constitutional Documents of the Puritan Revolution 1625-1660,
Clarendon Press, Oxford, 1906.
157
que disolverlo en agosto de 1625 en clara confrontación y discrepancia con el mismo
y además con un alto grado de impopularidad entre los ingleses, por la derrota en
El enfrentamiento entre el Parlamento y el rey alcanzó las más altas cotas hasta el
punto de que la cámara de los Comunes trató por todos los medios de acusar al
Francia teniendo abierto el frente de guerra con España. ¡De nuevo la cuestión del
dinero! Las arcas reales estaban en pleno descenso y el rey emitió, con fines
151
Eran tiempos en los que, por la ruta de las Indias, llegaban las naves españolas cargadas de la
plata americana. Carlos I con el apoyo de Holanda envió una gran flota comandada por el duque
de Buckingham para que capturase los barcos españoles en la Bahía de Cádiz. La operación fue
un enorme fracaso desde todas las perspectivas (militar, económica y de crédito popular) y un
lastre pesado que, sin duda alguna, condicionó, a lo largo de todo el reinado de Carlos I, el
desarrollo de su política.
158
libertad en el caso de no ser atendidas por mor de la prerrogativa real. Estas
ordenanzas fueron declaradas ilegales por las Cortes de Justicia en 1627. La ruinosa
(de facto no de iure) tres resoluciones contrarias al rey. En la tercera de ellas se decía
La situación del momento la sintetiza Guillén López diciendo que, “un relato
Frente a las ofensas continuas de los Estuardo, Edward Coke enarbola en sus
159
Estrellada a perder las dos orejas. La reprobación unánime y común de los juristas
Parlamento que adquiere así una calidad representativa nueva. La voz del
Parlamento comienza a ser la voz del Pueblo, de un pueblo nuevo que exigía un rey
nuevo”152.
Parlamento cada vez más fuerte, obliga al Rey a acceder a la Petition of Right153.
Este estatuto retoma el espíritu limitador de la prerrogativa de los textos más señeros
del Common Law. Hace una crítica feroz al proceder del monarca en los asuntos de
152
GUILLEN LÓPEZ, E., “Los parlamentos y el tiempo. El ejemplo inglés hasta la “Revolución
Gloriosa”, Cuadernos Const. de la Cátedra Fadrique Furió Ceriol, n. 36/37, Valencia, 2001, págs.
174 y 175.
153
La Petition of Rights de 1628, comienza diciendo: “Humildemente, los señores espirituales y
temporales y los comunes reunidos en Parlamento, manifestamos ante nuestro señor soberano, el
Rey, que, considerado que está declarado y promulgado por un estatuto, redactado en el tiempo
del reinado del Rey Eduardo Primero, comúnmente llamado Statutum de Tallagio non
Concedendo, que ningún talaje o crédito será impuesto o recaudado por el Rey o sus sucesores en
este Reino sin la voluntad y el consentimiento de los arzobispos, obispos, condes, varones,
caballeros, burgueses y otros hombres libres de la comunidad de este Reino; y por la autoridad del
Parlamento, manifestada en el vigésimo quinto año del reinado del Rey Eduardo Tercero, se
declara y promulga, que de aquí en adelante nadie será obligado a entregar préstamos al Rey contra
su voluntad, cuando tales préstamos sea irrazonables o contrarios al derecho de la tierra; y por
otras leyes de este Reino se provee que nadie será gravado con ninguna carga o exacción a título
de donación, ni por ningún otro tipo de carga: por lo cual, en base a los estatutos arriba
mencionados, y a otras buenas leyes y estatutos de este Reino, vuestros súbditos, que han heredado
esta libertad, no deben ser obligados a contribuir con ningún impuesto, talaje, crédito u otra carga
no aprobada por el Parlamento”. Inglaterra. Frente a la pretensión de los Estuardos de introducir y
consolidar el civil Law y sus tribunales, la Petition of Rights dice que el derecho inglés es el
Common Law.
160
Estado y el Parlamento obliga al monarca a corregir sus actuaciones y reparar
los once años de Tiranía en los que Carlos I reinó dando la espalda al Parlamento o
Durante los once años de tiranía, Carlos I sometió al país a un riguroso y temible
control social. Los tribunales reales (la Corte de la Comisión Suprema y la Corte de
Su gestión política con respecto a Escocia no resultó ser más exitosa. Tuvo graves
154
Y, en el apartado XI de la Petition of Rigths, para concluir, se dice “Y, vuestra majestad podría
dignarse declarar, que las sentencias, actos y procedimientos, dictados en perjuicio de vuestra
gente en los casos anteriores (el listado está contenido en los nueve apartados interiores del
documento) , no tendrán en adelante efecto, ni se tomarán como ejemplo; y vuestra majestad
podría tener la graciosa deferencia, voluntad y deseo, de que en los casos arriba mencionados todos
vuestros oficiales y ministros os servirán de acuerdo con las leyes y los estatutos de este Reino
con el fin de honrar a vuestra majestad y alcanzar la prosperidad de este Reino”. El documento,
además de suponer una gran limitación al poder soberano del Monarca, supone dejar claro cuál es
el Derecho de Inglaterra. Frente a la pretensión de los Estuardo de introducir y consolidar el civil
Law y sus tribunales, la Petition of Rights dice que el derecho inglés es el Common Law.
155
Ver, GARDINER, S. R., The Fall of the Monarchy of Charles I, 1637-1649, Longemans,
London, 1882.
161
En 1639, realizó un intento de cobro de impuestos entre los escoceses para recaudar
obispos que finalizó con el deshonroso tratado de paz (más bien una tregua) de
Berwik firmado entre Inglaterra y Rey en una situación muy complicada porque la
solución pasaba por dar más dinero a los escoceses. Al no disponer de las cantidades
sediciosa de los Comunes era la única causa; había en esa Cámara muchos sujetos
156
MATTEUCCI, N., Organización del poder y libertad. Historia del constitucionalismo
moderno, Trotta, Madrid, 1998, págs. 99 y100.
162
En su permanente conflicto con los escoceses fue de nuevo derrotado en la Segunda
que se estableció que Inglaterra pagase los gastos de guerra del ejército escocés que
El rey Carlos I volvió a convocar el Parlamento antes de la finalización del año 1640
punto de no poder sacar adelante sus pretensiones. Incluso no pudo evitar que uno
157
TREVELYAN, G. M., Historia política de Inglaterra, Fondo de Cultura Económica, México,
1943, p. 285, dice: “La obra de esta legislatura, en todo su alcance, se edificó sobre roca. Nunca
se deshizo, porque fue obra de puritanos y episcopalistas que actuaban unidos. Registró la victoria
irreversible de sir Edward Coke y sus Year-Books sobre Strafford y los tribunales de prerrogativa.
El tribunal de la Cámara Estrellada, La Alta Comisión, la jurisdicción derivada de la prerrogativa
regia de los Consejos de Gales y del Norte fueron abolidos por la ley, y la ilegalidad del ship
money, tonelaje y libraje sin sanción parlamentaria fue declarada fuera de toda duda”
163
La guerra civil, en un clima de fortísima tensión entre el Rey y el Parlamento, tras
ponerse en evidencia que las partes eran incapaces de llegar a acuerdos a través de
con el País físicamente dividido en dos partes. En una de ellas, con sede en Oxford
se ubica el Rey con sus seguidores dominando el oeste y el norte del País. En la otra,
que los realistas fueron derrotados en abril de 1646 teniendo Carlos I que huir
Apenas se había cumplido un año desde el inicio del Parlamento largo cuando el 15
de febrero de 1641, tuvo lugar un hecho que resultaría importante en la historia del
quebrando, de esta forma, el poder absoluto del Rey. El contenido de esta norma
164
establecía que: 1) El Rey no podía disolver por sí solo el Parlamento siendo preciso
Sin duda la Triennal Act supuso un paso adelante en el pulso continuado que
desligándola de la tradición del Common Law y tratando de ver en ella una ruptura
con dicha tradición. No voy a entrar en esta cuestión porque no viene al caso. Al
contexto) de la historia del desafío que un pueblo mantuvo durante siglos con su rey
por la conquista de las libertades. Estas desde los tiempos anteriores a la Carta
siglo XIII hubiera dicho que “la ley está por encima del rey”. La Trienal Act de
165
ningún modo supone abandonar la tradición del Common Law ni en la forma ni en
su fondo, sino que se enmarca dentro de su más pura esencia158. Además, ¿no era el
Parlamento, en ese tiempo, el mayor defensor del Common Law frente a los
tribunales de prerrogativa del Rey? La trienal Act, no rompe con una tradición, sino
que la confirma y, es más, sin el Common Law y el espíritu reivindicativo inglés que
arranca desde los tiempos de Alfredo el Grande y, dicho sea de paso, sin el espíritu
pre -revolucionario que en esos tiempos se vivía, la Trienal Act, no hubiera tenido
lugar.
Las dos Cámaras se pusieron de acuerdo, por ejemplo, en mayo y, también en junio
proclamar que era el órgano legalmente autorizado para “preservar la paz pública y
158
El trabajo y la defensa que Edward Coke y los jueces de Common Law hicieron de este derecho en
sintonía estrecha con la Cámara de los Comunes fueron, sin duda decisivos para el triunfo final de la
Revolución Gloriosa y la derrota del absolutismo. ¿Qué es lo que movía a los Comunes a realizar una
defensa tan fuerte del Common Law? HAYEK, F. A., Derecho, legislación y libertad, v. I, Unión Editorial,
Madrid, 1985, p. 164, lo pone en claro: “ Esa libertad inglesa, que en el siglo XVII llegó a ser la admiración
del Continente europeo, no fue originariamente, como creyeran los propios británicos y más tarde
Montesquieu predicara al mundo, fruto de la separación de poderes entre los órganos legislativo y ejecutivo,
sino resultado de que las decisiones de los tribunales se inspiraban en la Common law, es decir, en un
derecho independiente de todo acto volitivo personal, derecho que a la par de vinculante para los tribunales,
era por ellos mismos desarrollado; un derecho en la que el Parlamento rara vez se entrometía si no era para
aclarar algún aspecto dudoso que pudiera afectar al corpus legal existente”.
159
MACILWAIN, Ch. H., The High Court of Parliament and its Supremacy, 1912, p. 390.
166
Nineteen Propositions recordándole al Rey quién era “el máximo y supremo
Reino160”. La respuesta del Rey fue la de sugerir una forma original de monarquía
mixta.161
el rey y el Parlamento, entra en liza un tercer elemento: el New Model Army de Oliver
política inglesa aprovechando la huida de Carlos I hizo una depuración realista del
todas las traiciones, muertes y rapiñas cometidas durante la misma”, fue ajusticiado
160
En GARDINER, S. R., Constitutional Documents of the Puritan Revolution 1625-1660,
Clarendon Press, Oxford, 1906.
161
POCOCK, J. A., La ricostruzione di un imperio. Sovranità britannica e federalismo americano,
Giuseppe Maranini ed., Florencia, 1996, págs. 24 y 25, dice: “lo que proponían los consejeros de
Carlos I en su Answer to the Nineteen Propositions era una cosa bien distinta. Se trataba de una
mezcla entre la monarquía y las otras formas de gobierno: monarquía en la persona del Rey,
aristocracia en la de los Lores y democracia en la de los Comunes. Cada una de estas partes debería
ejercer una clase distinta de poder: el Rey debería decidir; los Lores aconsejar; y, los Comunes
asentir. Cada uno de estos tres poderes disponía de una “virtud” específica, destinada
indefectiblemente a degenerar cuando aflojase la vigilancia de los otros dos. El equilibrio de la
Constitución consistiría en una distribución de poderes con el objeto de asegurar a cada uno de
ellos la posibilidad de prevenir la corrupción de los otros dos”.
167
enero de 1649. Inglaterra había dejado de tener un Rey y Cromwell proclama la
Commonwealt.
168
CAPÍTULO SEXTO
EL FRACASO DE LA REPÚBLICA
Ya para ese momento había aparecido el Agreement of the People de 1648 como
Levellers. Fue presentado ante el General Council of the Army como órgano
dirigente del pueblo en armas. Como importante novedad, en el artículo primero del
naturaleza.
Los levellers eran un movimiento conformado por ciertos sectores del ejército del
reuniones las discusiones partían de una pluralidad de ópticas que iban desde la
estructura jerárquica medieval sostenida en la piedra angular del poder absoluto del
Rey o, si se quiere, en la prerrogativa real. En ese sentido abogaban por una idea de
169
pueblo inglés como sujeto legitimador del poder conformado por hombres libres e
iguales que teniendo todos los mismos derechos innatos podían asistir a cada
apareciendo la idea de “pueblo” cuasi soberano que se va colocando por encima del
que por nacimiento ya existen en todos. Con los Levellers comienza a abrirse paso
162
FASSO, G., Historia de la Filosofía del Derecho, v. I, ed. Pirámide, Madrid, 1979, p. 94 dice:
“De la posición de los Levellers se deduce un decisivo carácter individualista, y,
consecuentemente, el tratamiento contractualista. En este punto merece señalarse como autor de
una teoría contractualista sobre el fundamento de la ley natural un jurista puritano, que bien puede
ser considerado unido a esa corriente en cuanto que ejerció sobre Liburne una notable influencia:
Enrique Parker. Para Parker, la ley fundamental de la naturaleza humana, que debe ser el principio
cardinal del gobierno inglés, es la necesidad de auto -conservación: de los medios que esta adopte
en la salvación del pueblo, los mejores jueces son los mismos pueblos. Parker toma la idea del
contrato social, como ya lo hicieron los calvinistas o hugonotes franceses, encuadrándola en la
concepción puritana del hombre caído y en perpetua lucha con el mal”.
163
Ver, GARDINER, S. R., Oliver Cromwell, Gonpil, London, New York, 1899.
170
abierto permanentemente porque, en ello veía el riesgo de evidente de la
Parlamento que se traducía de sus textos no fue desmerecida por las tempestuosas
relaciones que con él efectivamente mantuvo. De hecho, sólo entre 1654 y 1658, año
sombría fue la posición del Parlamento bajo Cromwell que cuando un Estuardo
171
volvió a ocupar el trono, el espíritu popular sintió que se operaba una paradójica
cuenta que no pudo conseguir su objetivo que era el de instaurar definitivamente una
República en Inglaterra. Pero los éxitos o los fracasos no deben medirse por los
logros de los objetivos inmediatos sino por lo que unos hechos han supuesto en el
constitucional hubiera sido posible sin que la República de Cromwell hubiera tenido
lugar? ¿El futuro imperio británico hubiera existido sin el impulso que supuso el
(nuevas expectativas, nuevas formas de hacer y vivir la política, los debates Putney,
Edward Parker, John Liburne, John Milton, Henry Vane, Thomas Rainsborough,
las preguntas que podría hacerme que jamás tendrán respuesta. Pero a ciencia cierta,
164
GUILLEN LÓPEZ, E., “Los parlamentos y el tiempo. El ejemplo inglés hasta la “Revolución
Gloriosa”, Cuadernos Const. de la Cátedra Fadrique Furió Ceriol, n. 36/37, Valencia, 2001, p.
187.
172
CAPÍTULO SEPTIMO
EL PARLAMENTO, UN OBSTÁCULO PARA DOS REYES
en la primera de las opciones. Inglaterra optó por seguir innovando dado que se
habían dado cuenta de que los nuevos tiempos requerían que la acción política
173
irremediablemente al apuntalamiento de las prácticas medievales consustanciales a
estaba en juego era la soberanía. Hubo un intento de explorar la vía del equilibrio a
través de la Trienal Act de 1664 pero se vio que Carlos II no participaba de ese
objetivo porque la violó de manera reiterada. Estaba claro que el objetivo ya no debía
ser el equilibrio sino la limitación del poder real para que el poder residiera en el
revolucionaria.
174
A. CARLOS II.
su padre dictando, como una de las primeras medidas una amnistía para los que
formaron parte del fallido intento republicano de Cromwell con excepción quienes
filosofía regia expresada por su abuelo en The True Law of Free Monarchies y,
entre las dos opciones expresadas unas líneas más arriba optó, para abordar los
nuevos tiempos, por el modelo de concentración del poder real siguiendo los pasos
de su homónimo y admirado rey francés Luis XIV. Esta opción le obligo a establecer
una lucha abierta y sin cuartel con el Parlamento. De ella no haré un relato
tenían muy claro que la lucha era no solo por la detentación del poder (que podría
ser una cuestión coyuntural) sino por la propia concepción del poder (que se jugaba
aperturas y cierres de las Cámaras, los contendientes utilizaron todo tipo de armas
175
amenazas, las intimidaciones, la delación, la mentira, el terror…). En este clima,
Carlos II, una vez más trató de sacar ventaja y volvió a intentar que triunfara su
estrategia, esta vez, en alianza con Luis XIV y su dinero a través de la corrupción.
Finalmente, con la corrupción como fondo del escenario, los whigs tratan de sacar
adelante la Ley de Exclusión para impedir que Jacobo II (hermano de Carlos II)
accediese al poder pero “el oro de Luis XIV consigue la caída de Shaftesbury” (es
en medio de una gran confusión y la emigración de muchas gentes del sector whig
al extranjero
B. JACOBO II
El tiempo que sigue está expresado muy bien y de manera sintética por Caballero
Camino: “Desde 1681 a 1685, con Jacobo II como monarca, el Parlamento dejó de
Una de ellas defendía el papel de una Inglaterra que fuera “visagra” en Europa y
toda esta caótica situación de la que, entre otras cuestiones, era responsable la non
176
nata ley de Exclusión, sacaron los dos grandes partidos whig y tory fue la de su
propia necesidad para la política inglesa. Para ello era imprescindible la propia
cohesión interna de los dos partidos. Una vez lograda la cohesión interna, esta, llevó
177
CAPÍTULO OCTAVO
LA TEORÍA SACADA DE LA EXPERIENCIA
es menos cierto que, sí él pudo ver más lejos es porque se apoyó en las espaldas de
gigantes como Edward Coke, John Selden, John Milton, James Harrington, James
Gobierno Civil publicado en 1690 pero escrito entre 1679 y 1682 donde John Locke
cierre del Parlamento. Como hemos podido constatar, esta cuestión ha sido el “objeto
de deseo” del Parlamento desde los tiempos en que, con el Plantagenet Eduardo III,
178
En gran medida, del hecho del que el monarca gobernase, solo o con la incomodidad
de una asamblea, dependía (cada vez más) de que aquel hiciese o no una regencia
quod principi placuit. Por tanto en ello estaba una de las claves del poder absoluto
tal y como lo evidenciaron, por ejemplo, todos los reyes de la dinastía de los Estuardo
no lo hace. ¿Por qué no lo hace y despacha el tema en ocho parágrafos del Segundo
convocar o cerrar las sesiones legislativas y, además, “la facultad de reunir y disolver
asuntos humanos no admitan una regla fija y terminante”. Y, más tarde continúa
179
Y finalmente aclara porque resulta indiferente el calendarizar las fechas de las
tratar aquí de cuál de los dos sistemas presenta menos inconvenientes, el de señalar
los periodos para la reunión de los legisladores, o el de dejar al monarca libertad para
hacer ver es que, a pesar de que el poder ejecutivo puede tener la prerrogativa de
convocar y de disolver esas asambleas del cuerpo legislativo, no por ello es superior
a este”.
Locke conoce la historia. Y sabe hasta qué punto el manejo que los reyes han hecho
máximo grado la tensión secular existente entre el Rey y el Parlamento. Es por ello
que, en el Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, son pocas las veces que recurre
erróneamente, Filmer) para apoyar sus argumentos, todo lo más se apoya en las
180
que necesita para conformar ese puzle que, como síntesis superadora, resultará el
comunidad política” puede que, las primeras líneas del parágrafo 149 en las que se
dice que “no puede existir sino un poder supremo único, el legislativo, al que todos
Parecería que, dejando de lado la teoría del poder divino de los reyes, Locke,
del poder. La perplejidad que pudiera haber provocado tal afirmación, desaparece,
continuando la lectura, en el siguiente párrafo cuando aclara que “como tal poder
procede del pueblo que siempre tiene y es el poder supremo “le queda siempre al
de una manera contraria a la misión que se les ha confiado”. Locke deja bien claro
que el poder legislativo no puede actuar motu propio. Al igual que el resto de los
del objetivo encomendado bajo amenaza de sanción política. Así pues, Locke dirá:
181
“En efecto, todo poder delegado con una misión determinada y no con carácter
general sino para tareas específicas a finalidad, encuéntrese limitado por esta; si los
en conseguirla, será forzoso que se ponga término a esa misión que se les confió y
Desde que Althusio en Política methodice digesta atque exemplis sacris et profanis
ilustrata en 1603 había dejado sentado desde una concepción contractualista166, que
en el que todo poder tiene su origen y del que se desprende el deber de obrar por el
bien de él, la idea de que el poder del Rey tiene procedencia divina, a pesar de que
continuase viva en pensadores como Robert Filmer, Francis Kynaston, Henry King,
165
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 149.
166
ALTHUSIO, Política methodice digesta atque exemplis sacris et profanis ilustrata, XIX,
señala que el poder de los gobernantes está fundado en el contrato y que la ley fundamental del
Estado está contenida en él.
182
Alrededor de ocho décadas más tarde, en el Segundo Ensayo Locke afirmará para
que quede muy claro, que “la comunidad es siempre el poder supremo y lo conserva
poderes. Así dirá que “el poder legislativo es el poder supremo mientras subsiste el
gobierno, porque quien puede imponer leyes a otro, por fuerza ha de ser superior
suyo”. Por el hecho no solo de dictar las leyes sino, también por tener capacidad para
hacerlas cumplir, “por fuerza tendrá que ser poder supremo el legislativo y,
Sentada la premisa de que el poder legislativo es el máximo poder entre los poderes
tan siquiera conveniente,” por razón de la naturaleza del poder que se ha delegado
167
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 150.
183
en el legislativo que no es otro que el de “hacer leyes y, estas, no se hacen todos los
días. Por el contrario, “si es absolutamente necesario que lo esté el poder ejecutivo”
las leyes que el legislativo crea. Es evidente que, si bien la función de crear leyes
que ordenen la convivencia, una vez creadas sean otros los poderes que se encarguen
de Locke, a pesar de la delegación de funciones (la ejecución de las leyes hechas por
él) en los otros poderes conservará siempre el derecho de retirar esos poderes si
Cuando Locke utiliza la expresión “en toda comunidad política bien constituida”
está descartando todas las que han existido y se refiere a su propio modelo. En él no
existe el riesgo de que alguien que detente el poder utilice la. En él no existe el riesgo
de que alguien que detente el poder utilice la prerrogativa absoluta de obrar quod
viniese en gana. Por ello tiene plena confianza en quienes componen por elección
(la facultad de elegir debe ser ejercitada por el pueblo en épocas determinadas o
siempre que sea convocado para ello) el Parlamento porque una vez que el pueblo
184
ello “los miembros que componen el Parlamento, pueden reunirse y ejercer su
les tiene señaladas, o en el momento que ellos mismos señalen al suspender las
reuniones, o, incluso, cuando a ellos les parezca oportuno, si ninguno de estos dos
convocarlos”168.
natural que la autoridad que tenga la facultad de convocar sea el máximo poder que
política recurriese a ella para impedir la convocatoria electoral? Locke entiende que
168
LOCKE, J. Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 153.
169
LOCKE, J. Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 149,
Respecto del tiempo para la convocatoria, dice: “por lo que respecta al tiempo, una de estas dos
limitaciones: o bien la constitución primitiva ordena que los legisladores se reúnan y actúen en
periodos fijos, y entonces el poder ejecutivo no hace otro cosa sino dar en forma debida las
directrices o bien queda a su prudencia el convocarlos mediante nuevas elecciones cuando las
circunstancias o los requerimientos del bien público exigen una modificación de antiguas leyes o
la redacción de otras nuevas, a fin de remediar los males que sufre el pueblo o a fin de anticiparse
a los que le amenazan”.
185
actuando el ejecutivo de esta manera se pone en estado de guerra frente al pueblo y,
del poder ejecutivo, Locke reitera una vez más que “no da a éste, ninguna
fiducia, la prudencia y el interés general que deben presidir el buen hacer político.
¿Y quién mejor que aquel, como el ejecutivo, está inmediatamente debajo del
permanente vigilia, conoce y está al corriente, por tanto, de los negocios públicos?
170
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 155.
171
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, Parág. 156.
186
3.8.5 La representación y el paso del tiempo.
del tiempo, del cambio de las sociedades, de las transformaciones de los pueblos, de
las riquezas, el comercio, el poder. La dificultad que eso plantea, por ejemplo, en
Sin duda, no se trata de un problema posible sino de una situación tan real como la
vida misma y que, Locke, reconoce que no es de fácil solución “porque siendo la
que precede a todas las leyes positivas que rigen la misma, y que depende por
“salus populi suprema lex est” y en la confianza de que quien la sigue con sinceridad
y el propósito no son otros que conseguir una representación justa y equitativa, “todo
187
lo que se haga en beneficio evidente de la sociedad y de la población en general, al
estar fundado en normas justas y durables, podrá justificarse por sí mismo una vez
como acto realizado por ella hacer de manera que elija sus representantes siguiendo
del gobierno, sea quien sea el que le ha permitido o propuesto hacerlo” [Link]
establecer las bases, compartidas por su amigo Algermon Sidney, de la soberanía del
172
LOCKE, J. Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. XIII, Parág. 157.
173
Los planteamientos e incluso el contenido del Segundo Ensayo sobre el Gobierno civil de John Locke publicado
en 1690 eran bien conocidos en las altas instancias de los whigs y en sus propios círculos whigs desde principios de
los años ochenta.
188
4
CUARTA PARTE
JOHN LOCKE: CAMINO HACIA LA PROPIEDAD PRIVADA
189
CAPÍTULO PRIMERO
JOHN LOCKE: PRIMERA ÉPOCA
John Locke, al igual que a la mayoría de los autores que se colocan dentro del marco
del racionalismo, puede ser objeto de análisis desde muy diversas áreas del
conocimiento. Así pues, Locke ha sido estudiado como moralista, jurista, político,
algunas otras que, por ejemplo, tratan de analizar al autor de una forma más global
modelo de Estado ideal para garantizar su preservación. O aquella otra que descubre
predicado por los Evangelios, esto es, aquel que “da sin esperar nada a cambio”, sino
174
Ver, DUNN. J., The Political Thougth of John Locke, Cambridge University Press, Cambridge,
2012. El autor, atribuyendo a la obra de Locke un objetivo religioso pretende mostrar en qué
medida, ese objetivo afecta a su pensamiento político.
190
del desarrollo del sistema capitalista175. Y una tercera que ve en Locke al fundador
del liberalismo.176
de 1667) es sistemático, que todo él constituye un sistema. Por ello, cuando se hacen
es otro que el de descubrir un sistema político, en el que todos los elementos encajen
sociedad inglesa del momento, sino al futuro del desarrollo de una ideología y, por
175
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo, ed. Fontanella,
Barcelona, 1978, p. 15, dice: “Para una investigación así, puede considerarse adecuadamente que
las raíces están en la teoría y en la práctica políticas del siglo XVII inglés. Fue entonces cuando,
en el curso de una prolongada lucha en el Parlamento, de una guerra civil, de una serie de
experimentos republicanos, de una restauración de la monarquía y de una revolución constitucional
final, se desarrollaron todos los principios que habrían de convertirse en fundamentales para la
democracia liberal, aunque, en aquella época, no todos con el mismo éxito. Y está claro que un
ingrediente esencial de la lucha práctica y de las justificaciones teoréticas era una creencia nueva
en el valor de los derechos del individuo”.
176
Ver, GRANT, R., John Locke’s Liberalism, University of Chicago, Chicago, 1987; TARCOV,
N., Locke’s Education for Liberty, University Chicago Press, Chicago, 1984.
191
4.1.2 Locke, hijo de su tiempo.
Podría decirse que John Locke fue uno de los hijos del siglo corto pero intenso,
dramático y, finalmente, exitoso (¿?) que comienza en 1604 con la muerte sin
en 1689 con la puesta en escena en Inglaterra del modelo de Estado177 que sería
John Locke nació en 1632. Vino al mundo en Wrington al sur oeste de Inglaterra en
el seno de una familia acomodada. Para entonces, por el trono inglés había pasado
un rey como Jacobo I quien había dado muestras de una concepción absolutista178
177
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, Aguilar, Madrid, cap. X, parg. 133.
Aclaramos que siempre que cito Ensayo sobre el Gobierno Civil, me refiero solamente al Segundo.
Si se trata del primero, lo especificaré. Hecha la aclaración diré que en el parágrafo citado, Locke,
afirma que : “Debe quedar bien claro que siempre que empleo la palabra Estado, no me refiero
precisamente a una democracia, ni a ninguna forma concreta de gobierno. Entiendo con esa palabra
la comunidad independiente que los latinos llamaban cívitas, que es a la que mejor corresponde
nuestro vocablo inglés Commonwealth. Esa es la que mejor expresa esa clase de sociedad de
hombres; mejor que comunidad (porque dentro de un Estado puede haber comunidades
subordinadas), y mucho mejor todavía que city. Para evitar pues ambigüedades pido permiso para
emplear la palabra Commonwealth en ese sentido que es el mismo que ya el rey Jacobo la empleó
y que es, a mi entender, el suyo”.
178
ELORDUY, E., “La teoría del Estado en Suárez”, Revista de Educación, 1948, p. 18, dice:
“Doctrinalmente, Inglaterra llegaba a la cima de su historia en el reinado de Jacobo I. No
discutiremos si aquel Rey fue un político de visión corta y escasa habilidad, como le pintan. Lo
cierto es que el absolutismo nacional incondicionado, norma suprema de criterio y conducta
personal con los intereses, cristalizó definitivamente con el juramento de fidelidad de 1605 y los
escritos del Rey teólogo. Es verdad que Jacobo I pretendía inmediatamente un absolutismo
regalista. Pero compenetró su política personal con los intereses materiales del Reino Unido en
192
no solamente a través de su regencia, sino que había dejado constancia de esa misma
Law to Free Monarchies179. Su sucesor fue su hijo Carlos I que accedió al trono en
1625.
Durante los siete años de reinado que precedieron al nacimiento de John Locke
Francia, ser calificado por el Parlamento como “un traidor de las libertades de
irrespirable hasta el punto de que diez años después tendría lugar al estallido de la
consorcio indisoluble. Y cuando él –“el marido” como se llamaba- hubo de renunciar a sus
intereses regios, fue en beneficio de su “legítima esposa” -el Reino Unido-.
179
En ella afirma que “el Estado es propiedad de la dinastía familiar gobernante”; “el rey proviene
de Dios, la ley, del rey”; “es impío y sacrílego osar juzgar los actos de Dios y, por ello, temerario
e imprudente que un súbdito critique las medidas tomadas por el rey”; “los reyes justamente son
llamados dioses, porque sus poderes son como el duplicado, la reproducción de la divina
Omnipotencia”.
193
Tras la formación básica infantil en un pequeño pueblo cercano a Bristol su
Westminster School, cuando el joven Locke tenía dieciséis años (en 1649) tuvo lugar
la ejecución pública del rey Carlos I. Se dice que el clamor, mezcla de lástima y
huella de por vida. A los veinte años (1652) se incorporó al prestigioso colegio Christ
180
HOOKE, Robert, físico inglés, responsable de experimentación de la Royal Society de Londres
y electo miembro de dicha selecta sociedad en 1663. Formuló la ley de la elasticidad que se conoce
como Ley Hooke.
181
WILLIS, Thomas, perteneció al grupo inicial de la Royal Society de Londres. Su obra Cerebri
Anatome supone un gran avance para la época de los estudios neurológicos. Fue quien descubrió
el haz arterial cerebral llamado “polígono de Willis”.
182
BOYLE, Robert, fue miembro fundador de la Royal Society. Más tarde elegido presidente,
renunció por motivos personales. Es el formulador de la ley sobre la variación del volumen de los
gases que, en Inglaterra, se conoce como la ley de Boyle y en el continente europeo como la ley
De Boyle y Mariotte.
194
parecía se encaminaba al ejercicio profesional de la medicina, acaba siendo el gran
filósofo empirista183 que escribe la gran obra del Ensayo sobre el entendimiento
humano (1690). Bueno, quizás la cuestión no sea tan radical porque a la pregunta
¿hubiera sido Locke el filósofo empirista que fue sin haber cursado los estudios
sobre el Derecho natural) no las tenía o, mejor dicho, no las tenía en medida
suficiente.
Lord Ashley Cooper primer conde de Shaftesbury. Quienes escriben sobre la vida
183
SANCHEZ GONZÁLEZ, M. A., “El ensayo ars médica de John Locke, y la influencia de sus
ideas médicas sobre la filosofía”, Asclepio 66, (1), 2014, p. 1, comienza diciendo (afirmación que
suscribo) que: “El pensamiento filosófico suele construirse generalizando las reflexiones que
suscita el estudio de algún campo de la realidad. En su formulación final, las ideas filosóficas
intentan tener validez universal. Es decir, pretenden ser verdaderas en campos de la realidad
distintos al que suscitó la reflexión inicial. Según esto, para entender en profundidad a un filósofo,
debemos preguntarnos cuál fue su campo concreto de reflexión inicial. Y muchas discrepancias
filosóficas podrían explicarse teniendo en cuenta las diferencias entre los campos que motivaron
las afirmaciones en conflicto”.
195
Shaftesbury184 tiene lugar en el ámbito de la medicina. Lord Ashley trataba de
encontrar remedio a una dolencia hepática que le impedía hacer una vida normal. El
una intervención quirúrgica que se calificó como muy osada, pero al fin exitosa. Los
En ellos pudo observar el enorme problema que, en principio, suponían las enormes
debates.
184
Conde de SAFTESBURY (Antony Ashley Cooper), Personaje de una extraordinaria e
influyente trayectoria política durante el periodo de la República de Cromwell y la restauración de
Carlos II y su reinado. Fue el fundador del partido whig y “responsable” de la influencia del nuevo
pensamiento lockiano en la fundamentación de la política inglesa ocurrida en las últimas décadas
del siglo XVII.
196
4.1.5 John Locke conservador
Pero para hacer hincapié en el cambio que se produce en Locke entre los primeros
escritos, con anterioridad a conocer a Lord Ashley la extraordinaria obra del Locke
sobre él había producido el regicidio de Carlos I y no menos las lecturas de las obras
185Ver, RUIZ GALLARDÓN, I., “John Locke: bases metodológicas para alcanzar la certeza en el
conocimiento de los principios prácticos”, Foro Nueva Época, nº 00/2004.
186
BIAGINI, H. E., “Las primeras ideas políticas de Locke”, Revista de Estudios Políticos, nº 211,
1977, p.249, dice: “Entre los aspectos socio-políticos del texto en cuestión, cabe descubrir una
mentalidad que, adherente a la restauración estuarda, sustenta relieves absolutistas. Mentalidad en
parte comprensible si se tienen en cuenta la aspiración de muchos sectores prevalecientes de la
población británica por superar una situación de honda anarquía. Otro rasgo significativo es la
ausencia de ese optimismo secular que más tarde se reflejará en la subyacente antropología
lockiana de los Pensamientos acerca de la Educación o en el Ensayo sobre el entendimiento
humano”.
187
Resulta una paradoja, quien se convertiría, más tarde, en el paladín de la división de poderes,
John Locke, participaba, en aquel momento, de opiniones como las de HOBBES, T., Leviatán,
Parte II, cap. 18, cuando dice que: “Si no hubiese existido primero una opinión, admitida por la
mayor parte de Inglaterra, de que estos poderes (del Estado) estaban divididos entre el rey, y los
Lores y la Cámara de los Comunes, el pueblo nunca hubiera estado dividido, ni hubiese
sobrevenido esta guerra civil, primero entre los que discrepaban en política, y después entre
quienes disentían en materia de religión; y ello ha instruido a los hombres de tal modo, en ese
punto del derecho soberano, que pocos hay, en Inglaterra que no adviertan como estos derechos
son inseparables, y cómo tales serán reconocidos generalmente cuando muy pronto retorne la paz;
y así continuarán hasta que sus miserias sean olvidadas; y solo el vulgo considerará mejor que así
haya ocurrido.”
197
conseguiría en 1674) pero su influencia no resulta evidente. Son cuestiones
derivadas del estado psicológico en el que le había sumido (además del regicidio) el
que con el paso del tiempo, se iba encontrando en Oxford. La adhesión a soluciones
autoritarias similares a las de Thomas Hobbes que aparecen en esas primeras obras
como remedio para los graves males que afectan a Inglaterra no era la consecuencia
de haber relacionado sus conocimientos médicos con las lecturas de los Coke,
Selden, Liburne, Parker, Milton, Harrington…, (que lo haría más tarde) sino el
resultado de la frustración que le producía, (en ese momento) una situación leída,
Locke fue observando que la formación académica que había conseguido en Oxford
198
CAPÍTULO SEGUNDO
JOHN LOCKE: SEGUNDA ÉPOCA
tras los primeros escritos que datan del periodo comprendido entre los años 1659 y
1662. En este periodo, reitero, de tres años había publicado los Ensayos sobre el
sus planteamientos no se distancian mucho, como dije, de los que Hobbes había
formulado tanto en De cive como en el Leviatán. La primera de esas obras tiene que
ver con la temática común de los autores políticos de la época: el Derecho natural.
188
LOCKE, J., Essays on the Law of Nature, Oxford University Press, Oxford, 1965, p. 169, dice
que, El derecho natural – procedente de la voluntad divina- “establece que el príncipe, el legislador
o un superior, independientemente de su nombre, deben ser obedecidos”.
199
escritos de Derecho natural, ya se constata que, el remedio político cromweliano, va
camino del fracaso. Por otra parte, las memorias, (escritas tras la constatación del
desastre) tratan de poner en evidencia que la única salida política de Inglaterra pasa
por un gobierno de mano dura.189. La primera de esas obras tiene que ver con la
El año 1667, es, como dije, el momento en el que se constata la evolución que el
seguían el credo anglicano. ¿Pero a qué se debía el que las aguas estuvieran muy
revueltas en materia religiosa a mediados del siglo XVII? Pensar que una fue la causa
189
LOCKE, J., Two Tracts on Government, Cambridge University Press, Cambridge, 1967, p. 218,
dice: “El magistrado es el juez de lo que constituye el orden y de lo que debe considerarse decente,
y solo él es capaz de determinar lo que es apropiado y decoroso”.
200
resultaría del todo ingenuo. Fueron muchos los factores que intervinieron para que,
partes de su doctrina fueran tomadas, más tarde, en préstamo por la Iglesia anglicana.
Otro de los responsables de ese abonado del terreno, décadas más tarde (coincidió
con Lutero) fue William Tyndale cuya aportación de gran trascendencia fue la
del destino hizo que Tyndale fuera ejecutado por hereje por condena de Enrique VIII.
190
Tres de las obras de las obras de John Wycliffe se considera establecieron la base de la Reforma
protestante: Sobre el dominio divino (1373-1374) en la que trata de demostrar que no existe en la
Biblia nada que justifique el poder papal; Sobre el dominio civil (1375-1376) en la que pone en
cuestión la autoridad de la Iglesia romana sobre el Reino de Inglaterra (uno de los argumentos para
la negación de esa autoridad tiene que ver con la corrupción en la Iglesia); Sobre la verdad de las
Sagradas Escrituras (1378) en la que considera la verdad bíblica como autoridad doctrinal.
201
El propio Enrique VIII, más allá de las infantiles explicaciones que con frecuencia
explicar la ruptura con Roma, fue sin duda el responsable mayor de las disputas
internacional de gran calado, entre las que se encontraba sin duda la negativa, por
parte del rey Tudor a aceptar la plenitudo potestatis papal, las que propiciaron la
ruptura.
Hasta llegar al momento en el que John Locke escribe la Carta sobre la tolerancia,
hacer una lista demasiado larga, citaremos algunos de ellos: Thomas Cromwell y
unas breves líneas lo más relevante de cada uno de ellos en relación con la
Anglicana; Thomas Cranmer fue uno de los que con más denuedo apoyó la doctrina
202
formando parte de él (codificó la religión anglicana en el Acta de Uniformidad, el
Acta de Supremacía y los Treinta y nueve artículos); el arzobispo William Laud fue
defensor de la alianza Iglesia- Estado y por su defensa del origen divino de los reyes
Como dije más arriba, muchos de los autores que han tratado sobre la vida y el
Ashley fue casual y que, de no haberse producido, la vida de nuestro autor hubiera
sido diferente. Especular sobre cuestiones de lo que podía o no haber sido me parece
que el paso de un Oxford conservador191, que seguía esa línea radicalizada en los
tiempos en que Wiliam Laud era su rector, a otro entorno formando parte del equipo
asesor de Lord Ashley tuvo su influencia en el cambio operado, pero algo más tuvo
191
No olvidemos que la carta de Tomás Moro a la Universidad de Oxford en 1518 está motivada
por la negativa de los profesores de la Universidad de Oxford frente al intento de armonizar la
herencia clásica y la tradición cristiana introduciendo en el estudio de la teología cristiana los
métodos de la cultura humanística. Ver, 4
203
que haber ocurrido. Y ese plus fue, ni más ni menos, que el muy grave incendio de
evidente que el entorno de Lord Ashley, perteneciente a las altas esferas de los
de los católicos, también los cuáqueros, los calvinistas, los baptistas, los
persecución por parte del Estado. Carlos II tuvo una especial preferencia por la
el clima de miedo que crea ese desastre cuando John Locke escribe su Carta sobre
debate. Y así, en el preámbulo dirigido al lector, dirá que “no solo nuestro gobierno
204
ha sido parcial en hechos de religión, sino también aquellos que han sufrido por su
parcialidad, y por eso han intentado reivindicar con sus escritos sus derechos y
adaptados sólo a los intereses de sus sectas” En ella parte de la afirmación de que
Iglesia” (…) para continuar diciendo que “si alguien está desprovisto de caridad,
humildad, y buena voluntad en general hacia todos los hombres sin distinción, no
solo a los que se profesan cristianos, no es todavía cristiano”192. Y concluir que “la
Evangelio y a la razón, que parece monstruoso que haya hombres tan ciegos con una
nuestro autor, pasará a la Historia como el creador del Estado moderno. La Carta, en
192
LOCKE, J., Carta sobre la Tolerancia, Biblioteca del Pensamiento, [Link],
p. 12.
193
LOCKE, J., Carta sobre la Tolerancia, Biblioteca del Pensamiento, [Link],
p. 13.
205
los términos en los que actualmente se catalogan los trabajos, tiene poco más que la
cirujano que es, estableciendo con claridad dos dominios: el espiritual que
Sin duda, esta separación, ya en sí, supone un gran avance clarificador con respecto
por sí difícil y, que además había sido responsable del derramamiento de mucha
religiosa- en sí, sino para destilar algunos de los rasgos políticos que creo percibir y
afirmación sino de opinión, dirá: “El Estado es, a mi parecer una sociedad de
194
Es recomendable la lectura de los Dos Ensayos sobre el gobierno civil a partir de LASLETT,
P., “Introduction” en LOCKE, J., Two Treatises of Government, (Editado con notas de P. Laslett),
Cambridge University Press, Cambridge, 1991.
206
hombres construida para preservar y promover simplemente los bienes civiles.
posesión de las cosas extremas tales como la tierra, el dinero, los enseres, etc. El
deber del magistrado civil195 consiste en asegurar en buen estado a todo el pueblo
Segundo Ensayo, siguiendo el trazo de esa misma línea, pero, de una manera más
concluyente, dice que mediante el propio consentimiento que “se otorga mediante
destinada a permitirles una vida cómoda, segura y pacífica, de unos con otros, en el
195
Para comprobar comparativamente la evolución Lockiana, traeré a colación un texto de La
Carta sobre la Tolerancia y otro de Two Tracts on Government sobre la figura del “gobernante”.
En el primero dice (p.14): “Si alguien pretende violar las leyes, trasgrediendo lo que es justo y está
permitido, su audacia debería ser frenada por el miedo al castigo, que consiste en la privación o
eliminación de esos bienes que, normalmente, el culpable tendría la posibilidad y el derecho de
disfrutar. Pero como ningún hombre soporta voluntariamente ser castigado con la privación de
alguna parte de sus bienes y, mucho menos, de su libertad o de su vida, el magistrado se encuentra,
por lo tanto, armado con fuerza, más aún con el apoyo de todos los súbditos, para castigar a
aquéllos que violan los derechos de los demás”. En el segundo habría ya dicho (págs. 212 y 213):
“Por “magistrado” entendemos aquí a alguien que… sustenta un poder supremo sobre todos los
demás a quien se le delega el poder de establecer y abrogar leyes. Para ello es ese derecho esencial
de mando… por el cual dirige y reprime a otros hombres, y, por voluntad y bajo cualquier clase
de medios, ordena y dispone de los asuntos civiles para preservar el bien público y mantener a la
gente en paz y concordia. No hay necesidad de enumerar las señales particulares de la soberanía y
los derechos definidos como regios, tales como la apelación final, el derecho a la vida y a la muerte,
de hacer la guerra y la paz, la autoridad de acuñar moneda, recaudar réditos e impuestos y muchas
otras cosas de este tipo”
196
LOCKE, J., Carta sobre la Tolerancia, Biblioteca del Pensamiento, [Link],
p. 14.
207
disfrute tranquilo de sus bienes propios y una salvaguardia mayor contra cualquiera
mismo momento conjuntados y forman un solo cuerpo político dentro del cual la
ni de dónde procede el poder del magistrado civil, pero, Locke tiene ya muy claros
los fines. Y entre ellos el de blindar la property198 como piedra angular de su sistema
que, más tarde entenderá como derecho natural. No obstante, en adelante, seguirá
197
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, cap. VIII, parág. 95.
198
FASSO, G., Historia de la Filosofía del Derecho, v. II, ed. Pirámide, Madrid, 1979, p. 148,
dice: “La cuestión del origen y fundamento del Derecho de propiedad era antigua y fue tratada y
resuelta de varios modos por numerosos pensadores. Negado por Platón, por los más antiguos
estoicos, por los utópicos sean griegos o renacentistas, por cualquier corriente del judaísmo y del
cristianismo primitivo, por algunas sectas medievales y de la época de la Reforma, el Derecho de
propiedad individual fue discutido y mediante diversos argumentos justificado -a veces con
algunas dudas y dentro de ciertos límites- por Aristóteles, por varios Padres de la Iglesia (que lo
consideraron como una consecuencia del estado de pecado subsiguiente a la caída) por Santo
Tomás y los escolásticos españoles”.
208
4.2.5 A modo de paréntesis: Algunas consideraciones.
Primera consideración.
En el final del siglo XV y los comienzos del siglo XVI tienen lugar los dos
alguna relación entre ambos hechos? ¿Uno propició el otro? ¿El otro al uno? ¿No
existe relación alguna? Que existe alguna relación, en cuanto a las consecuencias, es
plan.
modos, reprimiendo a los que tiendan a impedir lo que está mandado para el bien
209
común espiritual y para la salvación espiritual de la comunidad; si lo exige el fin
espiritual el sumo Pontífice podrá deponer al rey y privarle de sus reinos” 199. Se
individuo como unidad social que, tras la época del absolutismo, se irán
199
MOLINA, F. (de), De iustitia et iure, I, tr. II, disp. 29, ss. 16 y 23.
200
Ver, HINSLEY, El concepto de soberanía, ed. Labor, Barcelona, 1972; LASKI, H. J., El
problema de la soberanía, ed. Dédalo, Buenos Aires, 1960; HELLER, H., Teoría del Estado, ed.
Comares, Granada, 2004.
210
Segunda consideración.
la propiedad privada como concepto fuera trabajada y objeto de reflexión por parte
Salamanca201 preocupada toda ella por la propiedad de las tierras descubiertas al otro
lado del Atlántico y el derecho o la ausencia de derecho de los autóctonos pero los
resultados que obtuvieron poco tienen que ver con la teorización y concreción que
teólogos de la Iglesia romana tuvieron que moverse dentro de los márgenes estrechos
que marcaba una doctrina que se sustentaba sobre la piedra angular del “amor al
201
ZORROZA HUARTE, M. I., “Uso, dominio y propiedad en la escuela franciscana”, Caurensia,
v. XI, 2016, p. 27, dice: Por un lado, la Escuela de Salamanca, que en cierto modo actúa como
síntesis y proyección de las tesis clásicas y medievales y las conecta con el pensamiento moderno,
aporta una interesante respuesta en torno al dominio para responder a lo que denominaremos
“cuestión franciscana”, lo cual es especialmente claro en Domingo de Soto y los autores de dicha
Escuela que siguen principalmente su pensamiento. Por otro lado, la particular visión de los autores
franciscanos sobre la libertad, el valor de la riqueza y la pobreza para la vida humana y su fin
trascendente, y las polémicas políticas en que se vieron involucrados en el siglo XIV, fue
significativo para el desarrollo de varias tesis políticas que prepararán las tesis modernas de los
derechos humanos.
202
Ver MAX WEBER, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, ed. Akal Madrid, 2013.
211
prójimo” y, por tanto, de la caridad. Es por ello, en términos generales, que la
reflexión y el debate sobre la propiedad de produjo entre ideas tan disparatadas como
que “si los indios tenían alma y por tanto si eran personas” (lo que les atribuía una
de auri sacra fames que comienza a desarrollarse en del siglo XII. Es a partir de la
práctica como van apareciendo nuevas figuras jurídicas comerciales que tratan de
patrón de cambio, los libros de las “sucursales”, de las “compras”, de las “ventas”,
203
WIDOW, J. A., “La ética económica y la usura”, Anales de la Fundación Francisco Elías de
Tejada, nº 10, 2004, p. 28, dice: “Cuando la actividad económica se hizo más dinámica y compleja,
a partir del siglo XII, también se hizo más difícil el control y la represión de la usura. Primero,
porque se multiplicaban las distintas especies de contratos, de los cuales, algunos podían implicar
falta de equidad y usura bajo apariencias inocuas; segundo, porque aumentaba la demanda de
dinero, debido a esa mayor intensidad de la actividad económica y, también, al aumento del gusto
por la nueva vida, y el tercero, por el surgimiento de una nueva clase social, la burguesía, que no
estaba sujeta a normas tradicionales y a las limitaciones que eran características del clero y la
nobleza, y que de esta manera se dedicó a la actividad económica dándole estatuto propio e
independiente”.
212
se movían los contables, representantes, comisionistas, bancarios… que quizás sin
relación con lo real que acaba influyendo en la psicología personal de las gentes204.
Tercera consideración.
orientada a un fin social”. Esto está en concordancia con la síntesis que Guido Fassó
cristiano- y la instancia mundana, social, que resurgió en el siglo XIII a través del
204
LE GOFF, La civilización del Occidente Medieval, Paidós, 2017, p.114, dice con rotundidad:
“La propiedad, en tanto que realidad material o psicológica, se desconoce por completo en la Edad
Media. Desde el campesino hasta el señor, cada individuo, cada familia no cuenta más que con los
derechos de posesión provisional, de usufructo, más o menos extensos. No solo cada uno tiene por
encima a un señor o un acreedor más poderoso que puede, por las buenas o por las malas, privarle
de sus tierras -tenencia campesina o feudo señorial-, sino que el mismo derecho reconoce al señor
la posibilidad legítima de desposar al siervo o al vasallo de su tierra siempre que le conceda otra
equivalente, a veces alejada de la primera”.
213
conocimiento de las obras de Aristóteles. La sola legitimación, empero, de esta
ruptura total entre los que, siguiendo a Santo Tomás, continuarán reconociendo la
voluntad Dios la fuente tanto del bien como del mal (y, por tanto, del derecho natural
y la justicia).205
205
FASSO, G., Historia de la Filosofía del Derecho, v. I, ed. Pirámide, Madrid, 1982.
214
espacio reducido de la estructura querida por Dios y que se considera el orden
cristiano, lo necesario para la subsistencia. En ese tipo de economía los dos pilares
fundamentales son “el precio justo” y la prohibición del crédito con interés 206.
Superando los límites del primero se incurre en usura y obteniendo beneficio con el
206
WIDOW, J. A., “La ética económica y la usura”, Anales de la Fundación Francisco Elías de
Tejada, nº 10, 2004, p .22, dice en el epígrafe referido a la usura: “No saber -dice Tomás de
Mercado en Suma de Tratos y Contratos, V, CAP. 3 y 6, Editora Nación al, Madrid, 1975, págs.
441, 442 y 459- en un negocio, qué es justo, y qué es su contrario, es no entender nada de él.
Porque esto es lo primero, que de cualquier negocio, el Cristiano debe saber, por no perder el bien
eterno, tratando el temporal”. En el caso de la usura, lo que es necesario saber es qué es lo que se
condena -de lo que se trata es de especificar el acto moral- y por qué ello es condenable, es decir,
en qué consiste la injusticia. Asunto es este, cuya adecuada respuesta es fundamental para
comprender la compleja historia de la usura y sus anatemas.
Autores modernos se han referido con bastante ligereza a lo que consideran radical incomprensión
del hecho económico del préstamo con interés debido a los prejuicios que “siglos de ignorancia”
– según palabras de Turgot- han introducido en la explicación de estas materias (Véase, acerca de
estas y otras palabras de Turgot, PERNOUD, R., Histoire de la burgeoisie en France, ed. Du Seuil,
París., 1981, v. II, P. 151). Aún quienes algo conocen sobre las doctrinas sobre la naturaleza moral
de la conducta económica, según la explicación de los teólogos de los siglos XVI y XVII, sostienen
que la teoría de estos sobre la usura “fue el gran punto débil de la economía escolástica” (De
ROBERT, Scholastic Economics), o que, para salvar sus méritos, “la inhabilidad de los
escolásticos tardíos para formular una teoría del interés consistente y coherente no desdice sus
otras contribuciones” (CHAFUEN, A., Economía y Ética, Rialp, Madrid, 1981). “Partiendo de
doctrinas establecidas de la Iglesia referentes a la esterilidad del dinero -dice otro- y, por ende, la
inmoralidad del interés (la usura), permanece cierto juicio de que los escolásticos tardíos trataron
el interés de una forma más frágil que los autores liberales posteriores.
207
Afirmación que está en sintonía con: Eclesiastés 3. 1-4; 11. “Él (Dios) es el que determinó el
tiempo para todo”.
215
libertad que trae consigo el propio mercado, con el tiempo, provocará que la moral
208
WIDOW, J. A., “La ética económica y la usura”, Anales de la Fundación Francisco Elías de
Tejada, nº 10, 2004, p. 31, dice: “A partir de la segunda del siglo XVI, comienza un proceso de
relajación en el juicio moral sobre la usura. Desde luego, es notorio el aumento de los recursos a
títulos extrínsecos para justificar un interés. Se acepta la usura como algo inevitable ; por lo menos
como algo que no han podido erradicar todas las medidas tomadas para reprimirla: de este modo
toma fuerza una opinión que es bastante antigua, la de que cabe tolerar la usura dentro de ciertos
límites, de la misma manera que se tolera la prostitución: “Pero hay que pensar -escribe Luis de
Molina- que, aunque por naturaleza se siempre pecado mortal cooperar a que la usura se pague,
aprobarla, o consentir esto ni tan siquiera por el Sumo Pontífice, con todo, no sería pecado sino
actuación ilícita permitirla, no solo a los infieles sino también a los fieles, cuando así se evitarían
mayores males y escándalos que sobrevendrían si el poder público lo tratase de impedir en algún
caso. Porque esto no sería consentir en el pecado de usura, sino permitirlo para evitar mayores
males, o por algún bien público mayor”. Si se conoce el espíritu de los hombres, y si se tienen en
cuenta otras circunstancias que, por este tiempo, contribuían a relajar las conciencias, se podía
prever que la tolerancia en esta materia dejaba la puerta abierta para que se fuera tolerando la usura
no ya como un mal inevitable, sino como algo normal u ordinario en la vida económica de la
sociedad.
El hecho, además, de que fuera la potestad civil la que estableciera las reglas para el ejercicio de
esa tolerancia, fue una de las causas de que esa potestad se independizase del poder y de la
autoridad de la Iglesia: la crisis religiosa del siglo XVI fue un factor que indudablemente concurrió
a afirmar esta independencia”.
216
CAPÍTULO TERCERO
LOCKE Y SIDNEY CON FILMER AL FONDO
De entre la pléyade de los constitucionalistas ingleses del siglo XVII, Tyrrell, Locke
y Sidney se mostraron especialmente muy preocupados por los efectos sociales que
seiscientos se había escrito para ser distribuido entre los amigos y allegados 209. Se
trataba de Patriarca o el poder natural de los reyes de Sir Rober Filmer. Tyrrell
natural. Locke por su parte, a través del primer Ensayo sobre el Gobierno civil y la
pequeña síntesis que del mismo realiza en el Segundo Ensayo (ambos pextos escritos
para 1682) someterá a dura crítica con rasgos de mofa al texto de Filmer. Por su
parte, Sidney, que fue ajusticiado tras falsa acusación de conspiración contra el rey
Es de interés, LASLETT, P., “The gentry of Kent in 1640”, in The Cambridge Historical
209
Journal, 9, 1948.
217
como Patriarca se había convertido en la “biblia” de un movimiento que había hecho
de la monarquía absoluta en una amenaza real. Filmer, en ese opúsculo que había
que lo que legitimaba la condición de gobernante eran los méritos contraídos. Sidney
pertenecía, que lo hace con los criterios hereditarios. En realidad, él mismo había
sin otra razón que el orden el nacimiento. Sidney ganó la demanda interpuesta contra
familiar.
218
4.3.2 Locke y Sidney: Vidas paralelas con distinto final.
conservadurismo más rancio. La defensa, con argumentos, que hoy nos resultan
como de cuento infantil, con los que Filmer defiende el absolutismo tratan de ocultar
unos intereses de clase. Se trata de los intereses del partido tory que ve, en las
Además de en los escritos de Locke y Sidney, hay hechos coincidentes en sus vidas
contra el rey Carlos II cuyo hermano y futuro rey de Inglaterra pretendía volver al
al estilo Luis XIV de Francia. Tras intentar el derrocamiento de Carlos II por vía
legal en el Parlamento sin conseguirlo, los whigs pretextando que estaban ocurriendo
toda una serie muy larga de abusos y usurpaciones y que se había llegado a un
régimen de despotismo absoluto, tanto Locke como Sidney, junto con otros
219
Los conspiradores fueron objeto de traición y Locke y Sidney corrieron diferente
fue consciente de que su suerte estaba echada. En el juicio, Sidney, puso en evidencia
nada sirvió. Realmente no existieron pruebas legales, pero fue condenado a muerte.
Entre la condena y la muerte recibí -dijo Sidney con talante socrático- “algunas
la tiranía un hecho benéfico para la sociedad tal y como ya lo había expresado en los
Discursos al igual que Locke lo había hecho en su Segundo Ensayo sobre el gobierno
civil.
solución que ellos consideran la adecuada210. Podría decirse que ambos son tanto
210
WEST, Th. G., (ed.) Discourses Concerning Government, Indianapolis: Liberty Fund, 1996.
Locke y Sidney abogan por un gobierno constituidos por representantes electos. Ambos sostienen
que la libertad se rige por la ley natural. Ambos abogan por un gobierno limitado y el derecho del
pueblo a la revolución. Ambos son “monárquicos”. Sidney nunca llama al estado pre-civil estado
220
monárquicos como republicanos y resultando que el análisis que ambos hacen de del
momento por el que atraviesa el Reino Unido y de las razones que lo han provocado
modelo de gobierno que superando las disputas religiosas aborde con plenas
de naturaleza como Locke lo hace cuando degenera en un estado de guerra. El hombre de Locke
existe naturalmente en ese estado que es de pobreza, peligro e inseguridad. Se vuelve político por
escapar de la naturaleza, no por seguirla.
Esta concepción continúa la tradición de la ley natural derivada de los antiguos. Sin embargo,
Locke la doctrina de Locke sobre la ley natural rompe la tradición al estar basada en el derecho
fundamental a vida y a la libertad. En el universo moral de Locke, el centro no está en el fin del
hombre sino en el hombre mismo o la libertad del Hombre. En esto sigue a Hobbes. Sidney y
Locke ven el comercio de manera diferente. Para Locke el comercio es en principio un medio por
el cual el hombre escapa a la privación a la que le condena la naturaleza no mejorada. Sidney
también elogia la riqueza como uno de los fines del arte de gobernar, pero solo por su contribución
a la potencia de una nación (consideración similar a la de Hamilton en Federalista 11).
Por otra parte, entiende que el dinero puede ser corruptor (II, 22, 23). Sidney nunca cuestiona el
derecho del padre a gobernar en la familia, pero Locke habla de honrar, no de obedecer al padre y
a la madre. La sociedad civil sigue siendo para Sidney una asociación de padres como jefes de
familia. El individualismo más radical de Locke cuestiona la familia tradicional, que se basa en
los diferentes propósitos, por naturaleza, de hombre y de mujer. En resumen, el pensamiento de
Locke se basa en premisas más radicalmente moderno que el de Sidney. El Republicanismo de
Locke se basa en última instancia en una visión de la naturaleza humana que duda o niega la visión
más antigua de que el hombre está orientado por naturaleza a una vida de decencia y razón. El
republicanismo de Sidney todavía se adhiere a una visión de la vida que se reconoce cómoda dentro
de la tradición antigua y medieval de la filosofía política”.
221
garantías la situación de fondo que no es otra que de una sociedad en profundo
cambio económico, liderado por una emergente burguesía, para la que una
Ambos fueron capaces de ver más allá de lo que aparecía ante los ojos, ver más allá
pudo ver más allá del horizonte inmediato. Ambos proclaman la libertad individual
como atributo esencial del hombre y que esa libertad se rige por la ley natural.
Ambos coinciden en afirmar la naturaleza racional del humano pero, si bien para
limita a reglar la supervivencia sino que abarca las virtudes que tienen que ver con
como piedra angular de la ley natural. Así dirá que la ley natural está basada en el
individualidad más radical, Locke, asienta la base para la construcción del modelo
211
ANSTEY, P.R., Jhon Locke and Natural Philosophy, Oxford University Press, Oxford, 2013,
muestra que como autor que proclama y practica el método experimental, Locke propone una
filosofía natural como alternativa a la filosofía aristotélica.
222
de Estado y de gobierno para poner en orden al caos inglés y consecuentemente
Locke juntamente con Sidney, sin olvidar a Milton, dice Mondolfo, “es el máximo
conforme con la ley natural, con la afirmación de la persona humana como sujeto de
todo derecho y, por tanto, fuente y norma de toda ley, y con la visión nueva que él
introduce, de la unificación de los dos principios, liberty and property, que habían
Como se observa, Mondolfo dice que “con la unificación e identidad de los dos
212
MONDOLFO, R. Rousseau y la conciencia moderna, Eudeba, Buenos Aires, 1967, p. 66.
223
consideraciones utilitarias213. ¡Evidentemente que es nueva! Nadie había osado
proclamar la propiedad privada como derecho natural al igual y con el mismo rango
hombres y considerará que, ese estado, es la verdadera fuente del poder político214.
En una primera descripción del estado de naturaleza, Locke dirá que “es un estado
de completa libertad para ordenar sus actos y para disponer de sus propiedades y de
sus personas como mejor les parezca, dentro de los límites de la ley natural, sin
parágrafos más adelante, dirá que “la razón, que coincide con esa ley, enseña a
común de estos dos párrafos se deducen los fundamentos del sistema lockiano: en
213
MONDOLFO, R. Rousseau y la conciencia moderna, Eudeba, Buenos Aires, 1967, p. 67.
214
BOBBIO, N., Locke y el Derecho Natural, Tiran lo Blanch, Valencia, 2017.
215
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, cap. II, parag. 4.
216
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, cap. II, parág. 6.
224
primer lugar que, ley natural y razón es la misma cosa por lo que cada sujeto es una
non laedere como principio regulador de las relaciones proclamará los derechos
razón natural”.
John Locke apela a la razón y a las Sagradas Escrituras como fuentes de autoridad
primera dirá que lo es, “si nos atenemos a la razón natural, que nos enseña que los
subsistencia”.
por su condición de creyente protestante pero, además porque, en esos tiempos que
le tocó vivir a Locke, las Escrituras, eran consideradas como la auténtica verdad
225
histórica. Además, en este caso había una tercera razón que no se debe desdeñar y
del noble de York, cincuenta años después de haber sido escrita y repartida
para los intereses de los whigs hasta el punto de convertirse Filmer y su obra en el
enemigo a batir.
las tesis de Filmer y gran parte de los argumentos fueron dirigidos a la impropia
cuidado de dejar bien claro que cuando recurre a la autoridad de las Sagradas
Escrituras no lo hace (sin citarlo) como el noble de York cuyo razonamiento impide
el objetivo lockiano que no es otro que proclamar la propiedad privada como derecho
natural innato. Así dirá: “Yo no quiero darme por satisfecho contestando (a cómo
pueda nadie conseguir la propiedad de una cosa cualquiera) que, si resulta difícil
226
monarca universal, tenga ninguna “propiedad”, arrancando de la suposición de que
Dios entregó el mundo a Adán, y por vía de sucesión a sus herederos, excluyendo al
demostrar de qué manera pueden los hombres tener acceso a la propiedad en varias
parcelas de lo que Dios entregó en común al género humano, y eso sin necesidad de
que exista un acuerdo expreso de todos cuantos concurren a esa posesión común”217.
Que Dios dio la tierra en común a los hombres parece ser la interpretación de Locke
a partir de las palabras bíblicas “y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”218.
Esta lectura interpretativa le sirve de punto de apoyo para explicar lo que a muchos
autores les resulta difícil de hacerlo, esto es, cómo puede alguien conseguir la
propiedad de una cosa cualquiera. Filmer, por su parte ve en esta frase bíblica la
oportunidad de dejar clara su teoría del poder como verdad absoluta porque teme
que, esas palabras bíblicas sean la puerta abierta para la proclamación de la libertad
217
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
24.
218
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
24.
227
natural del pueblo y, a partir de ella, la oportunidad para la posibilidad de
Así pues, Sir Robert Filmer, ha visto un verdadero riesgo de legitimación del poder
popular en los escritos del cardenal Bellarmino cuando dice, a partir del Salmo de
David, “que Dios ha dado u ordenado el poder es evidente por las Escrituras. Pero
los hombres son iguales; por consiguiente, ha dado el poder al pueblo o multitud”219.
“No veo, pues, cómo los hijos de Adán o de cualquier otro hombre puedan estar
libres de la subordinación a sus padres: y siendo esta sumisión de los hijos la fuente
de la autoridad real por disposición del mismo Dios, se sigue que el poder real no
asignación específica a los primeros padres, lo cual descarta por completo esa nueva
219
FILMER, R., Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, p. 7.
228
y común distinción que se refiere a Dios solo por el poder universal y absoluto, pero
del pueblo.”220De esta manera, Filmer concluirá: “Este señorío que Adán, por propia
autoridad, tenía sobre el mundo entero, y que por derecho heredado de él disfrutaron
los patriarcas, fue tan extenso y tan amplio como el dominio más absoluto de
220
FILMER, R., Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, pág. 8.
221
FILMER, R., Patriarca o el poder natural de los reyes, IEP, Madrid, 1966, págs. 8 y 9.
229
CAPÍTULO CUARTO
LA PROPIEDAD PRIVADA: LA CLAVE
De una misma frase, “y ha dado la tierra a los hijos de los hombres” dos deducciones
claridad la evolución política de los tiempos. Observa las dificultades que, dos reyes
absolutos como Jacobo I y Carlos I, han tenido y tienen para gobernar quod principi
placuit como consecuencia del poder ascendente de los parlamentos. Filmer, está
el obstáculo definitivo que impida tal posibilidad. En este sentido, debo reconocer
1630, no estaba infundado. Poco más de tres lustros después tuvo lugar el
Por su parte Locke, que en el transcurrir de su vida adulta había sido testigo, de
230
República, del terrible incendio de Londres, ahora, en el final de los años setenta y
law o civil law)223, sobre los supuestos que legitiman o no derrocar y ajusticiar al
tirano, Locke, con visión de futuro, trataba de encontrar la pieza que, insertada en el
entorno de los whigs había conciencia “de que la economía, los grandes avances
222
CABALLERO CAMINO, H. I., Del medievo feudal al capitalismo moderno. Evolución
social/evolución mental. ¿Por qué Filmer llegó tarde? Razones de la anacronía de “Patriarca”,
Tesis Doctoral UPV, 2016, p. 404, dice: “La conspiración de Oates (Popish plot) fue el comienzo
de la creación de un clima irrespirable de falsedades, mentiras, delaciones, conspiraciones,
persecuciones y muertes de las que los católicos eran el objetivo, el rechazo de Jacobo II como
sucesor de Carlos II alcanzó los niveles máximos. Entre los años 1678 y 1681. Con el impedimento
del acceso al trono de Jacobo II como objetivo, además de pretender la proclamación de la ley de
Exclusión (que llegó a ser aprobada pero su sanción fue obstaculizada y, por tanto, no sancionada),
los whigts prepararon toda una estrategia de lucha tanto en el Parlamento como en la calle”.
223
Fue sir Edward Coke el gran Defensor de la common law. Sobre la cuestión, ver PLUCKNETT,
Th., “Bonham Case” and Judicial”, Harvard Law Review, 40, 1926
231
la mentalidad y estaban a punto de producir la gran voladura del conservadurismo-
autoritarismo monárquico”224.
clave está en la propia naturaleza de la persona. Es por ello que, juntamente con la
personalidad racional y esencial del hombre al margen del reconocimiento que, más
tarde el Estado, pueda hacer de ella sin que, de forma alguna, pueda ser, por Él,
violada. A partir de esa proclamación, el esfuerzo de John Locke ira dirigido hacia
224
CABALLERO CAMINO, H. I., Del medievo feudal al capitalismo moderno. Evolución
social/evolución mental. ¿Por qué Filmer llegó tarde? Razones de la anacronía de “Patriarca”,
Tesis Doctoral UPV, 2016, p. 404.
225
Son claves para saber del profundo conocimiento que Locke tenía de la psicología humana,
entre otros escritos, dos de ellos: Thoughts Concerning Education, Printed for a. and J. Churchill,
London, 1693 y el publicado en 1690 que en versión española nos parece recomendable: Ensayo
sobre el Entendimiento Humano, ed, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.
226
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
94.
232
alcance del poder legislativo de ese nuevo modelo de Estado será más explícito y
dirá que “siendo la finalidad de los hombres al entrar en sociedad el disfrute de sus
legislativo, al igual que la ley primera y básica natural, que debe regir incluso al
Así pues, desde la visión bíblica de que “Dios, que dio la tierra en común a los
hombres”, de manera simultánea, les dio también la razón para que actuasen en la
vida según su dictado para el bien personal y de los demás. Así continuará diciendo
que “la tierra y todo lo que ella contiene, se le dio al hombre para el sustento y el
227
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
134.
228
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 25.
233
naturalmente los hombres es “un estado de igualdad perfecta”229 así como “un estado
de completa libertad, para ordenar sus actos y para disponer de sus propiedades y de
sus personas como mejor les parezca dentro de los límites de la ley natural, sin
propiedad”231
El problema surge cuando, los frutos que esa tierra produce naturalmente y sus
animales que en ella viven en tierra, mar y aire que originariamente pertenecen en
común al género humano se pretenden entregar para que los hombres se sirvan de
lo que pertenece al común “tendrá que haber algún medio de que cualquier hombre
229
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 7,
abundando en al cuestión de que por qué la ley de la naturaleza ha sido puesta en manos de todos
los hombres, muestra los rasgos de una concepción hobbesiana del estado de naturaleza diciendo
que: “Para impedir que los hombres atropellen los derechos de los demás, que se dañen
recíprocamente, y para que sea observada la Ley de la Naturaleza, que busca la paz y la
conservación de todo el género humano, ha sido puesta en manos de todos los hombres, dentro de
ese estado, la ejecución de la ley natural; por eso tiene cualquiera el derecho de castigar a los
trasgresores de esa ley con un castigo un estado de igualdad que impida su violación. (…)… Y si
un hombre puede en estado de naturaleza, castigar a otro por cualquier daño que haya hecho, todos
los hombres tendrán ese mismo derecho, por ser aquel un estado de igualdad perfecta, en el que
ninguno tiene superioridad o jurisdicción sobre otro, y todos deben tener derecho a hacer lo que
uno cualquiera puede hacer para imponer el cumplimiento de dicha ley”.
230
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 4.
231
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 44.
234
se los apropie o se beneficie de ellos.”232 Unas líneas más adelante, Locke descubre
ese “medio” haciendo que, en una segunda lectura, deduzcamos que la propiedad
privada existe porque “cada hombre tiene la propiedad de su propia persona. Nadie,
fuera de él mismo, tiene derecho alguno sobre ella.”233 Del hecho innegable de que
cada uno supone un entero absoluto y singular y de que cada humano es único y
decir, esto es mío, y encontró gentes lo suficientemente simples para creerlo, fue el
233
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 26.
235
muertes, cuántas miserias y horrores no hubiese evitado al género humano el que
escuchéis a ese impostor; Estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la
tierra no es de nadie.”234.
que considera que todos los males de la humanidad han tenido una mayor aceleración
considera que el hombre es bueno por naturaleza y que, esa bondad se asienta sobre
los dos principios anteriores a la razón como son el amor de si y la piedad que
residen en las profundidades esenciales del alma humana, no puede aceptar que, algo
que él entiende vinculado a las pasiones como el egoísmo, pueda formar parte de la
esencia humana. El egoísmo es la máxima expresión del amor propio (antítesis del
amor de sí), esto es del máximo exponente de las pasiones humanas que obedecen a
234
ROUSSEAU, J. J., Discours sur l’Origine et les Fondements de l’inegalité parmi les hommes,
O. C., éd de la Peiade, v. III, p, 164.
236
Así autor de Ginebra dirá: El primer sentimiento del hombre fue el de su existencia,
de existir, hay una entre ellas que le invitó a perpetuar la especie; y esta propensión
ciega desprovista de todo sentimiento del corazón, no produciría más que un acto
animal”235.
Rousseau tiene muy claro que la condición del hombre naciente tiene que ver con la
animalidad guiada, en primer lugar, por el instinto por lo que “aprovechando a penas
ROUSSEAU, J. J., Discours sur l’Origine et les Fondements de l’inegalité parmi les
235
237
civil, no contempla, evidentemente a la propiedad privada como derecho natural
sino, por el contrario, como uno de los elementos, que, en su diagnóstico social, han
llevado a tal estado. Es por ello por lo que Rousseau se sitúa en las antípodas de
en tanto que Locke, sería quien hubiera proporcionado las bases del liberalismo.
238
demuestra hasta qué punto, más allá de que uno y otra recurran a los votos para su
la humanidad. Rousseau sitúa ese hecho en la recta final del estado de naturaleza
cuando la razón comienza a despertar. Marcando distancia con Locke y para ubicar
con claridad el momento de los hechos dirá, “llegado este momento recorro ahora
con rapidez una multitud de siglos”. En ese instante en que en el estado de naturaleza
posibilitó la creación de “chozas hechas con ramas”, lo que a su vez hizo posible el
construcción, de esas viviendas primitivas, entiende Jean Jacques, que origina una
238
CABALLERO HARRIET, F. J., Algunas claves para otra mundialización, Funglode, Santo
Domingo, 2009. Ver el apartado titulado “De la dialéctica liberalismo-democracia al
neoliberalismo”, págs. 108 a 185.
ROUSSEAU, J. J., Discours sur l’Origine et les Fondements de l’inegalité parmi les
239
239
Como se ve, Rousseau hace aparecer esta especie de propiedad como consecuencia,
en última instancia, del trabajo lo que nos pudiera llevar a asociarlo con Locke
cuando dice que: “podemos también afirmar que el esfuerzo de su cuerpo y la obra
de sus manos son también auténticamente suyos. Por eso siempre que alguien saca
alguna cosa del estado en el que la Naturaleza la produjo y la dejó, ha puesto en esa
mediante su esfuerzo, algo que excluye de ella el derecho común de los demás”240.
Es cierto que, por lo expuesto, parecería que, tanto en Rousseau como en Locke
que lo realiza, nadie puede tener derecho a lo que resulta de esa agregación”241 . En
240
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 26.
241
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 26.
240
Locke el derecho a la propiedad privada nace con la persona misma y el hecho de
“poner el trabajo” hace material y efectivo ese derecho. El trabajo como forma real
del acto humano de quien lleva implícito el derecho natural de la propiedad privada
una cosa comienza a ser del sujeto que la cogió de la propiedad común. Por ejemplo,
las manzanas cogidas de un árbol del bosque. ¿En qué momento resultan propiedad
de sujeto que las cogió? ¿En el momento en el que se comió la manzana? ¿Al
242
Locke repite hasta la saciedad que es a través del trabajo como se adquiere la propiedad privada
con formulaciones como: “el trabajo puso un sello que lo diferenció…”; “El trabajo suyo…”; “…al
que puso el trabajo”; “El hombre puede apropiarse de las cosas por su trabajo…”; “y su trabajo
habría de ser el título de su posesión”; (…).
241
Solamente el trabajo pondrá el sello que diferenciará a esa manzana del resto común.
“El trabajo agregó a los productos (en este caso la manzana) algo más de lo que había
particularmente.”243.
De todas formas, el hecho de que las cosas en su origen pertenezcan al común de los
tiene que ver con el consentimiento. ¿Es necesario el consentimiento de todos para
que el Creador ha dispuesto las cosas en este mundo y porque, además, tal exigencia,
medio de la abundancia.
cuando, con el paso del tiempo, las cosas no son abundantes sino escasas? La
243
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 27
242
legitimación por el riesgo de la pérdida de la vida en cuyo caso, aunque no existiera
parecería tirar por la calle de en medio y optar por el dicho popular “si es de todos
Naturaleza, mediante la cual empieza a darse la propiedad en lo que antes era común,
sigue rigiendo todavía entre quienes forman la parte civilizada del mundo”246.
244
Así, LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
28, reiterará: “Por conformidad explícita de cada uno de los coposesores, necesaria para que
alguien se apropie de una parte de lo que ha sido otorgado en común, los hijos o los criados no
habrían podido repartirse la carne que el padre de familia les habría entregado, si antes no se le
señalaba a cada uno la parte correspondiente. ¿Aunque el agua que mana de la fuente es de todos,
¿Quién puede dudar de que la recogida en un recipiente le pertenece al que lo llenó? El trabajo
suyo la ha sacado de las manos de la Naturaleza, en las que era común a todos, y pertenecía por
igual a todos sus hijos, y con ello se la ha apropiado para sí”.
245
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 27
246
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 29.
243
4.4.6 De derecho compartido a derecho privado limitado.
Afirmando que, “Dios nos ha dado las cosas en abundancia” continuará, Locke
diciendo que la ley natural que es la razón nos indica el límite de ese derecho a la
apropiación: “El hombre puede apropiarse las cosas por el trabajo en la medida
exacta en que le es posible utilizarlas con provecho sin que se echen a perder”247.
observar que en el parágrafo 37, Locke mostrará uno de los rasgos de la personalidad
que tiene su sujeto y que, en un momento dado, debe aflorar en la conducta. Así dirá:
“antes de que el ansia de poseer más”248. Él está dando por hecho, y la experiencia
247
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 30
248
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke,
ed. Fontanella, Barcelona, 1979, p. 178, dice acertadamente: “A primera vista puede parecer que
Locke habla simplemente de un inútil deseo de acaparar: los términos que utiliza para esta
acumulación son “amontonar” (heap hup) y “acaparar” (hoard up). Pero dado que Locke está
pensando constantemente en hombres cuyo comportamiento es racional, en el sentido utilitario
corriente de la palabra (así como en el sentido moral), esta presunción va en contra de tal
significado. Y basta remitirnos a los tratados económicos de Locke para ver que era un
mercantilista para quien la acumulación de oro era un objetivo apropiado de una política mercantil,
no como fin en sí misma sino porque vivificaba e incrementaba el comercio. Su principal
preocupación en las Considerations on… Money es la acumulación de un fondo de dinero
suficiente para “impulsar el comercio”; tanto exportar como acaparar (es decir, acumular dinero
sin utilizarlo como capital) malbaratan ese objetivo. Para Locke, el objetivo de una política
mercantil y de una empresa económica individual era la utilización de la tierra y del dinero como
capital; había que gastar el dinero en existencias o materiales comerciales y en salarios, y había
que utilizar la tierra para producir mercancías para el comercio”.
244
vida humana se rompe como consecuencia de las inclinaciones naturales de su sujeto
egoísta. Y ese momento de ruptura tiene lugar cuando “se llega al acuerdo de que un
concepción que Locke tiene del sujeto, no olvidemos que, en esta cuestión participa
que había dicho que “la tierra y todo lo que ella contiene se le dio al hombre para el
sustento y el bienestar de los suyos”, ahora en el parágrafo 31 dirá que “el objeto
que la pueblan sino la tierra misma, en cuanto que ella provee de todo lo demás”249.
A mi modo de ver, esta cita constituye uno de los puntos clave del capítulo V del
Segundo Ensayo sobre el Gobierno civil titulado “De la propiedad”. Esta afirmación
249
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, pág. 31 y
seguirá diciendo “(…) en cuanto que ella provee de todo lo demás; yo creo evidente que también
en ese aspecto se adquiere la propiedad de igual manera que en el anterior. La extensión de tierra
que un hombre labra, planta, mejora, cultiva y cuyos productos es capaz de utilizar constituye la
medida de su propiedad. Mediante su trabajo, ese hombre cerca la tierra, como si dijéramos, con
una valla y las separa de las tierras comunes. No se quitará valor a su derecho diciendo que todos
tienen el mismo título que él a esa tierra, y que no se puede, por ello ni apropiársela, ni cercarla,
sin el consentimiento de sus coposesores, es decir, de todos los hombres”.
245
rotunda de que, hoy, el objeto de la propiedad lo constituye la tierra misma no está
dueño y existían pocas sin propietario o en barbecho, sino mirando al otro lado del
Atlántico251 en donde los colonos ingleses iban creando los primeros asentamientos
250
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 34,
dice: “Es cierto que en Inglaterra o en cualquier otro país de población numerosa, con un gobierno,
con moneda, con comercio, nadie puede tratándose de tierras comunes, cercar una parcela o
apropiarse de ella sin el consentimiento de los demás coposeedores; esto ocurre porque dicha tierra
sigue siendo comunal por un convenio, es decir, en virtud de la ley del país, ley que no puede
violarse. Aunque esa tierra sea común por lo que respecta a determinados hombres, no lo es por lo
que respecta al género humano, siendo únicamente propiedad conjunta de tal país o de tal
parroquia”.
251
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 36,
dice: “A pesar de que el mundo nos parece tan poblado, podría aplicarse todavía, como medida de
la propiedad lo que alcanzan el trabajo de un hombre y las necesidades de la vida, sin perjuicio de
nadie. Suponiendo a un hombre o una familia en el estado primitivo, como cuando estaban los
hijos de Adán o de Noé en el momento en que empezaron a poblar el mundo, debemos dejar que
se establezca en algún lugar desocupado del interior de América. Descubriremos entonces que las
tierras de que él podría apropiarse, dentro de las reglas que hemos establecido, no serían muy
extensas ni, hoy mismo, perjudicarían con ello al género humano ni le darían tampoco motivos de
queja o de creerse dañado por su intromisión. (…), si me atrevo a afirmar que la misma regla de
apropiación, es decir, que cada hombre posea la tierra que puede cultivar, podría seguir rigiendo
en el mundo, sin que nadie se sintiese perjudicado. Porque hay en el mundo tierras para mantener
el doble de habitantes que hoy viven en él, si la invención del dinero, el consenso tácito de los
hombres de atribuirle valor, no hubiese establecido (por acuerdo mutuo) las grandes posesiones y
el derecho a ellas”.
246
V. L. Parrington, comentando las conocidas Letters de Crèvecoeur, decía que “Las
su movimiento hacia el oeste. Es aquí donde las fuerzas niveladoras son mayores,
y donde más se hace sentir el espíritu de la libertad individual, que a veces llega
hasta causar desastres sociales. Quien quiera ver a América en una perspectiva
apropiada y formar idea clara de sus débiles principios y sus bárbaros elementos
debe visitar nuestra larga línea de fronteras, donde moran los últimos colonos”252.
Locke, a través de la frase afirmativa relativa a los artículos útiles para la vida del
hombre del parágrafo 43 (“como los buscaban hoy los americanos”) da muestra de
que conocía la forma de proceder de los squaters que se movían inspirados por el
252
PARRINGTON, V. L., El desarrollo de las ideas en los Estados Unidos. Las ideas coloniales:
1620 a 1800, Nueva York, 1941, p. 210. Citando a CRÈVECOEUR, Letters (publicadas en 1925
por la imprenta de la Universidad de Yale con el título: Sketches of Eighteenth Century América,
dice: “Ahora llegamos a las cercanías de los grandes bosques, no lejos de las grandes regiones bien
pobladas. Allí los hombres parecen estar… más allá del alcance del gobierno, lo cual hasta cierto
punto los deja libres de todo freno… Como van allí impulsados por el infortunio, la necesidad de
establecerse en algo, el deseo de adquirir grandes extensiones de tierra, la ociosidad, la falta de
economía y las deudas, forman un grupo de gente que no es grato contemplar… Los pocos
magistrados que tienen no son por lo común mucho mejores que los demás. A menudo están en
estado perfecto de guerra: guerra de hombre contra hombre, que algunas veces se decide a golpes,
y algunas veces por la ley… Los hombres están enteramente abandonados a sus propios arbitrios
y a su trabajo, que a menudo fracasa cuando no lo santifican algunas reglas morales”.
247
lema ubi panis ibi patria. En el fondo y en la forma adquirían la propiedad de las
útil para la vida, agregándole algo que fuese suyo: el trabajo. En consecuencia, todo
sembraba una parcela de la misma, le agregaba algo que era de su propiedad, algo
sobre lo que nadie más tenía ningún título, y que nadie podía arrebatarle sin hacerle
un daño”253.
Y, ahora mirando al otro lado del Atlántico, el límite (la extensión) de la apropiación,
para la que no era necesario el consentimiento de los demás, ya no será lo que pudiera
consumir o lo que es posible utilizar con provecho antes de que se eche a perder,
sino que, dado que “ningún daño se acusaba a los demás hombres con la apropiación,
mediante su mejora y cultivo de una parcela de tierra puesto que quedaba todavía
tierra suficiente y tan buena como aquella, en cantidad superior a la que podían
utilizar los que aún no la tenían. Por esta razón, el apropiarse de una parcela de tierra
253
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 31.
254
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 32
248
4.4.7 El ejemplo confuso del agua.
Ahora el límite ya no está en el hecho de que la parcela y sus frutos puedan aportar
como para que los congéneres puedan disfrutar de una cantidad de terreno similar.
El ejemplo que presenta a este respecto Locke no resulta del todo pedagógico y
otro hombre beba de ese caudal, aunque beba un buen trago, porque le queda
cantidad sobrada de esa misma agua para saciar su propia sed”255. En realidad, no
la desproporción entre este que posee todo el caudal del rio y aquel que bebe un trago
autosuficiencia puesto que, siendo propietario, estaría dejando marchar por el cauce
255
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 32.
249
que cada uno haría suya la propiedad privada del trago de agua por razón del trabajo
250
CAPÍTULO QUINTO
DEL DINERO AL CAPITAL
utilidad de las mismas para la vida humana. Todo aquel que recogía frutos selváticos,
cazaba animales salvajes aquel que recogía productos de la tierra, frutos de los
recogerlos o cazarlos. En el caso en que la recolecta fuese mayor que las necesidades
común de la naturaleza” porque dado que “su derecho de apropiación no iba más
correspondía”256.
La apropiación de la tierra se regía por medidas similares. Locke entiende que “el
hombre tenía un derecho especial a las tierras que él cultivaba y cosechaba, así como
los productos que recogía y aprovechaba antes de que se echasen a perder; también
256
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 30.
251
le pertenecían, pues, todo el ganado y las cosechas de la tierra por él cercada y que
El único límite era la utilidad de las cosas, el aprovechamiento. Las cosas dejaban
dejaba que la hierba de su propiedad se pudriese allí mismo o que los frutos de su
para la conservación no es igual para todo el mundo por lo que alguien podría
apropiarse de más terreno que los demás. ¿Cómo, Locke resuelve el supuesto de que
Es evidente que con el paso del tiempo deje de haber tierras para todos lo que
requiere una solución más global y compleja. Y estoy de acuerdo con Macpersons
257
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 38.
258
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 38.
252
cuando dice que “la apropiación de la tierra sin dejar suficiente y de igual calidad
para los demás queda justificada tanto por el consentimiento implícito de las
que los niveles de vida de quienes carecen de tierra, donde esta ha sido apropiada y
general”259.
Las cosas hubieran permanecido así y los límites de la propiedad seguirían siendo
importancia del dinero y sus efectos para el tráfico mercantil insiste tanto en la
narración pormenorizada de los procesos (de límites y no límites) por los que
259
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke,
ed. Fontanella, Barcelona, 1979, págs. 184 y 185.
260
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 45.
253
obviado toda esa andadura descriptiva y partir de la evidencia de la existencia del
derecho natural) pretende ser lógico, y, por tanto, tiene que ir poniendo cada pieza
entender y conseguir la propiedad privada y…, las desigualdades que origina. ¿El
hecho de que el dinero261 no sea una invención reciente, sino que existiera ya en el
261
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke,
ed. Fontanella, Barcelona, 1979, p. 182 dice: en Locke: “Lo que fundamenta el valor convencional
del dinero y la obligatoriedad de los contratos comerciales es la postulada razonabilidad moral de
los hombres por su naturaleza misma, no la autoridad de un gobierno”. Es evidente que no es la
autoridad de un gobierno la que otorga validez al dinero porque, en ese caso, no existiendo
gobierno en el estado de naturaleza, y existiendo el dinero en ese estado, ¿quién le concedería la
validez?
254
del capítulo lockiano de la propiedad en el Segundo Ensayo? No en vano, él mismo,
tiene una postura clara y firme respecto del dinero. Intervendrá en el debate que,
sobre la libra esterlina tendrá lugar en los tiempos de la declaración de esa moneda
como la propia del Banco de Inglaterra (1695), posicionándose por una libra
Locke tiene, por encima de todo dos objetivos fundamentales: El primero, que el
Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, deba garantizar por encima de todo, la
defensa de los derechos naturales e incuestionables del propietario. Por ello, al lado
propiedad formando todos ellos una unidad consustancial con la naturaleza humana.
La propiedad privada consagrada, como derecho natural [“el hombre (como dueño
262
Véase: LOCKE, J., Escritos monetarios, Introd. De Martín Victoriano, Pirámide, Madrid, 1999.
Se trata de dos ensayos que, sin duda, tuvieron influencia en la época. En ellos defendió la idea de
que la economía debía regirse por la ley natural y se muestra contrario al aumento del valor de la
moneda por ley.
263
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 44.
255
apropiación expansivo. El segundo: Locke, mira hacia América y trata de recordar
(por si en algún momento se olvidaron) y dejar claras las bases que sustentan la
momento en el que, el Lady Arbella y los barcos que hicieron junto a él la travesía
un sujeto que se guía por la ley natural de la razón y que es naturalmente libre “de
ordenar sus acciones y disponer de sus bienes y de sus personas como considere
conveniente, dentro de los límites de la ley natural, sin pedir autorización o depender
264
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 4.
256
Hay, en todo el capítulo sobre la propiedad, un claro interés por apuntalar el
manera más específica, por demostrar “de qué manera el trabajo pudo acarrear a los
necesidades particulares, sin que exista duda alguna sobre su derecho, ni razones
para disputárselo”266.
Locke sostiene que el trabajo es lo que establece en todas las cosas la diferencia de
valor. De ahí que afirma que lo que la mano del hombre aporta en cuanto
manipulación y mejoras de la tierra “constituyen con mucho, la parte mayor del valor
de dicha tierra”267. Para corroborar esta afirmación Locke recurre al igual que lo hará
los hombres algunas décadas más adelante, a la conjetura inductiva, en este caso al
o a lo debido al trabajo. Dice nuestro autor que “en la mayoría de los productos de
265
Ver sobre la cuestión LASSALLE, J. M., Los fundamentos modernos de la propiedad,
Dykinson, Madrid, 2001.
266
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
39.
267
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 40
257
la tierra, es preciso atribuir el trabajo un buen noventa y nueve por ciento del
total.”268
Es esa línea argumental considerando que el valor máximo del producto deriva de la
laboriosidad humana, afirma que “las bellotas, el agua y las hojas son el alimento y
productos, como el pan, el vino, nos los proporcionan nuestra actividad y nuestro
esfuerzo”. Para concluir reafirmando que “el trabajo constituye, con mucho, la parte
mayor del valor de las cosas que nos servimos en este mundo”269.
¿Y qué valor tiene la tierra? En principio el mismo que sus frutos porque la
mismos. Si el valor de los frutos de la Naturaleza, según Locke, no debe ser tenido
268
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
40.
269
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág.
42.
258
puede ser muy fértil, pero si sus productos no tienen acceso al mercado su valor es
pequeño. Una tierra menos fértil, pero desde la que los productos tienen posibilidad
interés se centra en resaltar, una vez más el valor del trabajo, porque éste en las
primeras épocas creaba y siempre creará el derecho de propiedad. Así dirá que, una
vez más, “que el trabajo es el que da a la tierra la máxima parte del valor, y sin aquel,
apenas si valdría nada; es al trabajo al que debemos la parte máxima de todos sus
frutos útiles”270.
algunas regiones, un aumento en la utilización del dinero hizo que las superficies
momento en el que las comunidades por mutuo acuerdo y consenso, es decir, por
industria habían iniciado… en las distintas partes del mundo”. Esta es precisamente
270
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 43.
259
la situación que superaba definitivamente aquella en la que se encontraban los
El hallazgo de una cosa no perecedera que los hombres pudieran conservar y que se
generalización del uso de la moneda. “El descubrimiento del dinero, según Locke,
adquisiciones”.
Quizás no fuera tanto “el descubrimiento del dinero” como dice Locke” sino el
moderno que con aquel inspirado en el “aura sacra fames” medieval, estaban
cambiar cualquier cantidad de producto por algo que jamás se echa a perder; no es
260
excedente que pueda ser convertido en dinero y utilizado como capital. La limitación
historia de la humanidad. Los reyes han sido valorados además de por sus hazañas
Es una evidencia que los cuentos infantiles han vinculado el éxito de las hazañas de
los héroes, de los príncipes, de los piratas con las riquezas. La evolución del medievo
del comercio y las grandes familias de los banqueros medievales… La lista de gentes
pero no viene al caso continuar con ella. A pesar de que Locke utilizase términos
como “acumular” o “aumentar”, su idea del dinero no es como la que nos presenta
el perfil egocéntrico del famoso avaro de Moliére, por ejemplo. Lo que en este
momento me interesa resaltar es que Locke inaugura otra forma de relación con el
271
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke,
ed. Fontanella, Barcelona, 1979, p. 180 y 181.
261
alienar.”272La necesidad de los negocios ha hecho que el dinero resulte inevitable.
Locke dirá que, el descubrimiento del dinero, con sus características de perdurable
en el tiempo, bien escaso y a la vez valioso, dio a los hombres ocasión, en sintonía
sus patrimonios”.
El dinero, (el oro y la plata), que carece de valor en sí, y cuya circulación en el
preciso añadir que no solamente el trabajo. Existen y existieron (en la época en que
272
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 85,
dirá: “Amo y criado son nombres tan antiguos como la historia, pero que se aplican a personas en
muy distintas situaciones. Un hombre libre puede constituirse en criado de otro vendiéndole
durante cierto tiempo sus servicios a cambio del salario que ha de recibir (…)”. De ahí deduce
MACPHERSON, C. B., La teoría política del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke, ed.
Fontanella, Barcelona, 1979, p. 186 que: “Para Locke, el trabajo de un hombre es tan
indiscutiblemente propiedad suya que puede venderlo libremente a cambio de salarios. (…) El
trabajo vendido así se convierte en propiedad del comprador, el cual se halla entonces autorizado
para apropiarse del producto”.
262
Locke escribía) también operaciones especulativas que intervienen/intervenían en el
valor del dinero juntamente con el trabajo, pero no viene al caso ocuparme de ello.
Simplemente dejaré una vez más hablar a Locke diciendo que si el consenso humano
dio valor al dinero, “es evidente, por ello mismo, que los hombres estuvieron de
pacto”273.
Locke está pensando en la sociedad que tiene ante sus ojos. Una parte de la sociedad
273
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el gobierno civil, Aguilar, Madrid, 1969, cap. V, parág. 50.
Es evidente que John Locke conocía lo que LEMARCHAND, G., “Un cas de transition du
féodalisme au capitalisme: l’Angleterre”, p.298, dice: “En el siglo XVI, se desarrolla la agricultura
convertible, que hace alternar hierba de pasto y cereales y la pradera irrigada. A partir de mediados
del siglo XVII, se comienza a integrar las culturas forrajeras en el ciclo regular de las rotaciones e
Inglaterra es uno de los primeros países en romper “el círculo infernal” del barbecho. (…) Esta
“revolución agrícola” puede desarrollarse incluso en el marco abierto, pero es evidente que ella
impulsa a erigir estructuras permanentes que contribuyen a arruinar las reglas comunitarias que
han llegado a carecer de interés para el gran hacendado. (KERRIDGE, E., The farmers of old
England, Allen and Unwin London, 1973, págs. 51 a 55). El ataque contra la comunidad es doble:
señores grandes propietarios, yaomen hasta el final del siglo XVII”.
274
LEMARCHAND, G., “Un caso de transition du féodalisme au capitalisme: l’Angleterre”, p.
300, dice: “La acumulación de origen inmobiliario en Inglaterra de la expansión de la gran
explotación. Esta se ha visto favorecida por la amplia trasferencia de tierra que ha tenido lugar
263
llamada sociedad civil y una parte mayoritaria de trabajadores asalariados, de parias
Y quiere dejar bien claro que esa forma de explotación que cuya “cualidad distintiva”
naturaleza las bases de una economía comercial. Así, en uno de los últimos párrafos
del capítulo dedicado a la propiedad, reiterará que: “Por un acuerdo común, los
para nadie mayores extensiones de tierra de las que cada cual pudiese servirse para
desde el final del siglo XV, en provecho de nuevas categorías de propietarios: yaomen, burgueses,
pequeña gentry. Efectivamente, fueron confiscadas y en gran parte revendidas las tierras de una
parte de la aristocracia y de la vieja gentry cuando la guerra de las Dos Rosas, de las revueltas de
1535 y 1569, de la lucha contra los realistas en 1642 -1646. A esto se añade la puesta en venta de
las tierras eclesiásticas y de una buena parte de los dominios de la Corona. Todas estas operaciones
han facilitado evidentemente la constitución de una nueva gentry (…)”.
275
Para profundizar en el pensamiento político de John Locke estimo imprescindible la lectura de
las cuarenta medidas puntuales para poner a trabajar a todo marginado capaz de general algún tipo
de ingreso que contribuyese a su manutención contenidas en su trabajo titulado An Essay on the
Poor Law (Ensayo sobre la ley de los pobres), September-October, 1697.
276
FRADE, C., “La sociedad civil: Una arena en disputa”, en VIDAL BENEITO, J., (dir.) Hacia
una sociedad civil global, Taurus, Madrid, 2003, p. 203, dice: Los trabajadores pertenecen a la
sociedad civil en tanto propietarios formales de su vida y su libertad; en esta acepción de
“propiedad”, los hombres (excepto los esclavos) son miembros de la sociedad civil. Pero al carecer
de propiedad en la acepción restringida (bienes y hacienda), no pertenecen plenamente a la
sociedad civil, pues esa carencia los obliga de facto a depender de voluntades ajenas en forma de
salario o caridad; esta pertenencia plena sólo la disfrutan los propietarios de bienes o hacienda
pues solo estos tienen un interés máximo en preservar la propiedad, y (que es el objetivo de la
sociedad civil), y sólo ellos, al no depender de voluntades ajenas, son capaces de llevar una vida
totalmente racional, que es la base necesaria para participar plenamente en la sociedad civil”.
264
sí, mediante el arbitrio de recibir oro y plata, metales que puedan permanecer largo
tiempo en manos del hombre sin que se eche a perder el excedente, y tomando el
Para finalizar esta parte dedicada e la propiedad estimo de interés traer a colación
una larga cita de Carlos Frade e incluir algunas cuñas de Caballero Harriet, a modo
frente a la sociedad civil (y el Estado), puesto que ésta está constituida y gobernada
por la mayoría de ellos mismos, mayoría que es la depositaria de ese poder absoluto
en las primeras décadas del siglo XIX (pero que se venía gestando desde finales del
277
FRADE, C., “La sociedad civil: Una arena en disputa”, en VIDAL BENEITO, J., (dir.) Hacia
una sociedad civil global, Taurus, Madrid, 2003, p. 205 y 206.
265
XVII y todo el siglo XVIII) en un clima social en el que la poderosa clase media
casual, por ejemplo, que el industrial sir Robert Peel, símbolo de la nueva clase
llegase a ser primer ministro y que, durante su época ministerial, se llevase a cabo la
reforma electoral inglesa de 1832 que permitía aumentar el número de personas con
industrial”278.
Sigue diciendo Carlos Frade: “Así fue como Locke sentó las premisas básicas del
poder estatal moderno según las cuales, para proteger a los individuos propietarios
debe inmiscuirse en sus asuntos, sino que debe intervenir constantemente en los
278
CABALLERO HARRIET, F. J., Algunas claves para otra mundialización, Funglode, Santo
Domingo, 2009, págs. 51 y 52.
266
Estado represor, policial o incluso dictatorial si hace falta, sigue plenamente
vigente”279.
individuo sirve mejor al bien común en cuanto que su acción está guiada por el tipo
ideal que Max Weber señala como acción racional de propósito, es decir,
279
FRADE, C., “La sociedad civil: Una arena en disputa”, en VIDAL BENEITO, J., (dir.) Hacia
una sociedad civil global, Taurus, Madrid, 2003, p. 206.
280
CABALLERO HARRIET, F. J., Algunas claves para otra mundialización, Funglode, Santo
Domingo, 2009.
267
elevada a la categoría de derecho subjetivo innato y, por tanto existente ya en el
de Hayek.
¿Cómo esto se produce? Será el modelo de Estado que Locke pergeña, cuya finalidad
como pieza esencial del mismo el que acabará propiciando la instalación de la ley
de justicia equitativa.
268
5
PARTE QUINTA
269
CAPITULO PRIMERO
DEL ESTADO DE NATURALEZA…
El edificio feudal, en los siglos XV y XVI, a pesar de las grietas que en él iban
especial en el de los pauperes, dicho sea de paso, cada vez mayores, por efecto del
paso de los tiempos, el fenómeno mercantil y, sobre todo, el poder imponente de los
hechos trataba de mantenerse en pie. El último intento, en este empeño, habían sido
las monarquías absolutas avaladas por autores como Michel de L’Hospital,281 Jean
281
L’HOSPITAL, M. (de), Traité de la réformation de la justice, Oeuvres inédites, Chez A.
Boulland et C., Paris, 1825, P. 205, dice: “No existe nada más justo, y más necesario,
principalmente en el Estado monárquico, que obedecer a las ordenanzas y la voluntad del príncipe
soberano; no obstante, se entiende, cuando ellas son conformes a la justicia y a la razón”.
282
BODINO, J., Los seis libros de la República, ed. Tecnos, Madrid, 1997, págs. 47-48, dice: “La
soberanía es el poder absoluto y perpetuo de una república. (…) Digo que es poder perpetuo, puesto
que puede ocurrir que se conceda poder absoluto a uno o varios por tiempo determinado, los cuales,
una vez transcurrido éste, no son más que súbditos”. En págs. 49 y 50 dirá: “La soberanía no es
limitada, ni en poder, ni en responsabilidad, ni en tiempo… La palabra perpetua se ha de entender
por la vida de quien tiene el poder”.
283
BARCLAII, G., De regno et regali potestate adversus Buchananum, Brutum, Boucherium et
reliquos Monarchomanos, Guillielmum Chaudiere, Parisiis, 1600, L. III, cap. VIII, p. 159, dice:
“… populus igitur hoc amplius quàm priuatus quisquam habet: quod huic, vel ipsis aduersariis
indicibus excepto Buchanano, nullum nisi in patientia remedium superest: cum ille si intolerábilis
tyrannis est (modicam enim ferre omnino debet) resistere cum reverentia possit”. Lo que viene a
decir que el pueblo puede resistir “con reverencia” a un tirano intolerable y que el poder vuelve al
270
europeos y que habían desempolvado y apuntalado la idea de que el poder real
nuevas tierras aparte de los mares, los notables avances filosóficos y científicos, la
ruptura del monopolio católico -religioso, los grandes cambios en la estructura social
mentes de las gentes y haciendo germinar un nuevo imaginario. Las tres primeras
décadas del siglo XVII fueron años decisivos para la ruptura con el viejo mundo y
su conciencia colectiva.
284
En 1625, Hugo Grocio con su De iure belli ac pacis rompe el cordón umbilical
dirá: “todo lo que habíamos dicho hasta ahora permanecerá de cualquier modo
pueblo al que inicialmente pertenecía”. Barclaii es sin duda una de las fuentes de inspiración de
John Locke en lo relativo al derecho de resistencia.
284
GROCIO, H., Del Derecho de la Guerra y de la Paz, ed. Reus, Madrid, 1925 (versión directa
del original latino de 1625).
271
incluso si admitiéramos -cosa que no puede hacerse sin impiedad gravísima- que
ratificar la inmutabilidad del de la Ley natural diciendo que: “El derecho natural es
inmutable, hasta el punto de que no puede ser modificado ni siquiera por Dios…
como ni Dios puede hacer que dos más dos no sean cuatro, del mismo modo que no
puede hacer que lo que por intrínseca esencia es malo o sea malo.”286
Estoy de acuerdo con Guido Fassó cuando afirma que el iusnaturalismo racionalista
Menchaca. Lo cierto es que, el contenido de las propuestas de este último, eran tan
colocado, a la naturaleza humana racional, como medida y regla primera del bien y
285
GROCIO, H., Del Derecho de la guerra y de la paz, ed. Reus, Madrid Derecho de la guerra y
de la paz, ed. Reus, Madrid, 1925, Prolegómena, 11.
.
286
GROCIO, H., Del Derecho de la guerra y de la paz, ed. Reus, Madrid, 1925, I, I, X, 5.
287
VÁZQUEZ, G., Commentaria ac disputationes in Primam Secundae, Sancti Thomae,
Sumptibus Iacobi Cardon, Lugduni, 1631, Disputatio 150, cap.3, 19, en relación con los actos
humanos dice que: “muchas acciones están prohibidas por sí mismas, de tal manera que su maldad
precede, según la razón a todo juicio del intelecto divino; es decir, son malos no por el hecho de
haber sido juzgados por Dios malos, sino por el hecho de que lo son en sí mismos”
272
oportunismo: “al momento histórico y el ambiente cultural en el que se difundió el
“El libro de Grocio -cuenta Fassó- fue rápidamente conocido en el mundo renovado
iure belli ac pacis, vio la cultura del siglo XVII el instrumento adecuado para redimir
al espíritu humano de los vínculos del dogma, fundando la ética sobre bases
puramente humanas”288
A partir de Grocio, a los autores del derecho natural no les interesó tanto el Derecho
natural como norma objetiva, sino que se centraron en los derechos subjetivos
288
FASSÓ, G., Historia de la Filosofía del Derecho, v. 2, ed. Pirámide, Madrid, 1979, pág. 76 y
77 continúa diciendo: “Leído así Grocio, contra todas sus intenciones, y bien lejos de cuanto había
supuesto el valor real de su obra., devino iniciador de una nueva época de la filosofía ético-jurídica,
y consiguientemente política”.
273
innatos que el Derecho positivo del Estado debiera reconocer y garantizar. En este
(en sus diferentes versiones) del viejo modelo feudal, deberá dar respuesta a una
los derechos innatos y, por tanto, subjetivos que el individuo posee por naturaleza y
que, el nuevo modelo político que se cree deberá tener como fin fundamental,
Estado “concebido como una libre y voluntaria creación de los individuos para la
289
Digo, “pretendidamente universales” porque, en el fondo, el Derecho natural racionalista que
proclama como modelo de perfección deductiva su metodología “more geométrico” ¿no es
simplemente un producto de coyuntura que obedece a las necesidades éticas, políticas y,
fundamentalmente, económicas de su tiempo?
274
protección y garantía de sus derechos naturales, que pierde toda su justificación,
esencial.”290.
que han venido sucediendo a lo largo del tiempo y que obedecían a la Voluntad de
garantizase los derechos innatos del hombre en la sociedad política. Para ello
lógica del Derecho positivo y a su vez límite de su contenido. De esta manera, los
290
FASSÓ, G., Historia de la Filosofía del Derecho, v. 2, ed. Pirámide, Madrid, 1979.
275
El modelo lógico deductivo en el que la práctica totalidad de los iusnaturalistas
Lo más natural hubiera sido que, Baruch Spinoza, Samuel Puffendorf, John Locke,
Godofredo Guillermo Leibniz entre otros (con los criterios que imperan en la
mejor modelo común. Lo cierto es que, una vez más se constata la certeza de aquellas
palabras que Rousseau pone en boca del Vicario Saboyano “aunque los filósofos
de hacerlo? Cada cual sabe que su sistema no está mejor fundamentado que el resto,
distinto que los demás”. Y, una vez más, reitero, crearon, cada uno de ellos su propio
276
Y, crear su propio modelo, significó que si bien, el concepto de “estado de
naturaleza” era común para todos los autores, el contenido que, cada uno atribuía al
mismo, nada tenía que ver con el de sus colegas. Algunos, como T. Hobbes,
afirmaron que el estado de naturaleza fue un hecho histórico, real, otros, como
individual, para otros lo era social. Para unos, racional, para otros racional en
estado de guerra, para otros un estado ataráxico… Lo mismo ocurría con el contrato
social. ¿Lo conformaban dos pactos (pactum unionis y pactum subiectionis) o uno
solo (pactum unionis); se trataba de un pacto entre individuos; de un pacto entre los
A pesar de todas las diferencias existentes entre los iusnaturalistas de los siglos XVII
277
demostrar la derivación lógica, a partir del individuo natural y sus derechos innatos
política a los nuevos tiempos. Pero, con el mismo método, los unos llegarán a
291
HOBBES, T., Leviatán, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1992, Parte II, cap. 17, p.
141, dice: “Porque en virtud de esa autoridad que se le confiere por cada hombre particular en el
Estado, posee y utiliza tanto poder y fortaleza, que por el terror que inspira es capaz de conformar
las voluntades de todos ellos para la paz, en su propio país, y para la mutua ayuda contra sus
enemigos, en el extranjero. Y en ello consiste la esencia del Estado, que podemos definir así: una
persona de cuyos actos una gran multitud, por pactos mutuos, realizados entre sí, ha sido
instituida por cada uno como autor, al objeto de que pueda utilizar la fortaleza y medios de todos,
como lo juzgue oportuno, para asegurar la paz y la defensa común. El titular de esta persona se
denomina SOBERANO, y se dice que tiene poder soberano; cada uno de los que le rodean es
SÚBDITO suyo”.
292
SPINOZA, B., Tratado político, ed. Alianza, Madrid, 1986, cap. III, 4 y 5, dice: “Tampoco
podemos concebir que esté permitido a cada ciudadano interpretar los decretos o derechos de la
sociedad. Pues si le estuviera permitido, cada uno sería ipso facto su propio juez, ya que no le sería
nada difícil excusar o revestir de apariencia jurídica sus actos. Organizaría, pues, su vida según su
propio sentir, lo cual es absurdo”. Para complementar, en el apartado cinco, diciendo que “Vemos
pues, que cada ciudadano no es autónomo, sino que depende jurídicamente de la sociedad, cuyos
preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo,
piadoso o impío. Antes, al contrario, como el cuerpo del Estado se debe regir como una sola mente
y, en consecuencia, la voluntad de la sociedad debe ser considerada como la voluntad de todos,
hay que pensar que cuanto la sociedad considera justo y bueno, ha sido decretado por cada uno en
particular. Por eso, aunque un súbdito estime que las decisiones de la sociedad son inicuas, está
obligado a cumplirlas”.
293
PUFENDORF, S., Le Droit de la Nature et des Gens ou Systeme General Des Principes les
plus importans de la Morale, de la Jurisprudence, et de la Politique (Traduit du Latin par
BARBEIRAC, J.), t. 2º, Briasson, Amsterdam, 1734, Liv. VII, chap. IV, p. 319. Dice: “Confieso
278
5.1.4 John Locke y sus fantasmas.
John Locke, coinciden en afirmar que existe una ruptura radical entre las obras de
Civil) y los escritos de madurez (Dos Ensayos sobre el Gobierno Civil, Ensayo sobre
autores, viene dada por el hecho de que los trabajos de juventud tuvieron una muy
notable influencia del pensamiento de T. Hobbes, en tanto que las obras de madurez
que, algunos, o bien por un exceso de temeridad, o bien por el efecto de una violenta pasión, desean
más cometer crímenes que abstenerse, a pesar de que ellos saben la pena que está vinculada con
las Leyes. Pero se ve esto como uno de esos casos extraordinarios, en los que la constitución de
las cosas humanas no permite prevenirlo en absoluto. Por tanto, el Soberano está armado del poder
de castigar a esos que le desobedecieron, porque todos los Ciudadanos en general y cada uno en
particular someten a la voluntad del Estado el uso de sus propias fuerzas; por donde ellos se obligan
a prestar mano dura al Soberano, para ayudarle a reprimir y a castigar al Culpable, o al menos a
no defender a esos que son condenados a alguna pena: porque por lo que es el ismo culpable, es
en vano que prometiese sufrir la pena sin resistencia, vista la aversión natural que todos los
Hombres tienen por todo lo que tiende a la destrucción de su propia vida. En lo restante, Hobbes
tiene razón al decir que, ese Derecho del Poder de la Espada (Droit de Glaive) es le poder más
grande que un Hombre puede tener sobre los otros Hombres. Pero con respecto a las palabras
siguientes del mismo Autor: El que castiga legítimamente, según lo juzgue a propósito, tiene
derecho de obligar a todos los Sujetos a hacer todo lo que él quiera; es preciso añadir esta
restricción, que el Soberano no puede querer legítimamente otra cosa, que eso en lo que la recta
Razón hace ver alguna relación con el bien del Estado”.
279
En mi opinión la cosa no es tan clara. Sin pretender entrar a fondo en esta cuestión,
particular, dos de ellos, Filmer y Hobbes, (exceptuando las obras de juventud) fueron
una especie de fantasmas con los que Locke tuvo que luchar a brazo partido durante
el resto de su obra. A Sir Robert Filmer y su Patriarca tuvo que dedicar el Primero
de los Ensayos sobre el Gobierno Civil y hacer referencias expresas o tácitas durante
todo el Segundo. Podríamos preguntarnos si, Patriarca, era una obra de suficiente
rigor intelectual como para que Locke dedicase tanto esfuerzo para desautorizarla.
carente de interés intelectual294. Entonces, ¿por qué, John Locke se lo tomó tan en
valor en sí sino por sus efectos. Y los efectos, que Patriarca estaba produciendo en
tremendamente corrosivos para los intereses whig. La obsesión de Locke para con
294
Puedo constatar que tenía razón LOCKE, J., Sobre el Gobierno en FILMER-LOCKE, Patriarca
o el poder natural de los reyes y Primer libro sobre el Gobierno, IEP, Madrid, 1966, p. 98, cuando
dice que “nunca tan fluidos disparates se han expresado en tan sonoro inglés. Si piensa que no
merece la pena examinar todas sus obras, que haga el experimento en aquella que habla de la
usurpación, y que pruebe si, con todo su ingenio, consigue hacer a sir Robert inteligible y
congruente consigo mismo y con el sentido común. No hablaría tan francamente de un caballero
que está hace tiempo más allá de toda discusión si el púlpito no se hubiera, en estos últimos años,
apropiado de su doctrina, haciendo de ella la teología admitida en nuestros días”.
280
¿Y, Thomas Hobbes? El problema con el autor de De cive y del Leviatán tenía otras
connotaciones. Locke no solamente había leído a Hobbes, sino que había profesado
Magistrado Civil. Cuando Locke aborda la redacción del Segundo ensayo sobre el
Tras dedicar el primer capítulo “al ensayo precedente”, es decir, al Primer Ensayo
haciendo una pequeña síntesis, en el segundo capítulo, comienza a poner las bases
Hooker” cuando dice que “la igualdad entre los hombres está basada en la
obligatoriedad del amor mutuo entre los hombres? No debería ser algo natural si su
conclusión del beneficio, que para el individuo supone un Estado absoluto, obedece
a que parte de la premisa de que “el hombre es un lobo para el hombre”, por tanto,
281
malo por naturaleza, está “en guerra de todos contra todos”295 y carece de derechos
subjetivos innatos.296
Locke sabe hasta qué punto, “para comprender bien en qué consiste el poder político
como base (si ese punto de partida existió o no, en Locke, es una cuestión menor),
295
HOBBES, T., Leviatán, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1992, cap. XIII, parte I,
p. 102, dice: “Es manifiesto que mientras los hombres viven sin un poder común que los atemorice
a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina de guerra; una guerra tal que es la de
todos contra todos. Porque la GUERRA no consiste solo en batallar, en el acto de luchar, sino que
se da durante el lapso de tiempo en el que, la voluntad de luchar, se manifiesta de modo suficiente.
Por eso la noción del tiempo debe ser tenida en cuenta respecto a la naturaleza de la guerra, como
a la naturaleza del clima. En efecto, así como la naturaleza del mal tiempo no radica en uno o dos
chubascos, sino en la propensión a llover durante varios días, así la naturaleza de la guerra consiste
no ya en la lucha actual, sino en la disposición manifiesta a ella durante todo el tienen que no hay
seguridad de lo contrario. Todo el tiempo restante es de paz”.
296
HOBBES, T., Leviatán, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1992, cap. XIII, parte I,
p. 104, dice: “En esta guerra de todos contra todos, se da una consecuencia: que nada puede ser
injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no
hay poder común, la ley no existe: donde no hay ley no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el
fraude son las dos virtudes cardinales. Justicia e injusticia no son facultades ni del cuerpo ni del
espíritu. Si lo fueran, podrían darse en un hombre que estuviera solo en el mundo lo mismo que se
dan sus sensaciones o pasiones. Son, aquellas, cualidades, que se refieren al hombre en sociedad,
no en estado solitario. Es natural también que en dicha condición no existan propiedad ni dominio,
ni distinción entre tuyo y mío; solo pertenece a cada uno lo que puede tomar, y solo en tanto que
puede conservarlo. Todo ello se encuentra por obra de la simple naturaleza, si bien tiene una cierta
posibilidad de superar ese estado, en parte por sus pasiones, en parte por su razón”.
282
su edificio pude resultar una construcción no deseada297 para su objetivo que no es
otro que llegar, por deducción lógica, a legitimar un Estado “cuya finalidad
primordial sea la defensa de la propiedad”298. Por ello dirá que: “el estado natural
tiene una ley natural por la que se gobierna, y esa ley obliga a todos. La razón, que
coincide con esa ley, enseña a cuantos seres humanos quieren consultarla que, siendo
destrucción.”300
Locke, para señalar con claridad su terreno y que no se produzcan equívocos, dirá:
“Aquí vemos la clara diferencia que existe entre el estado de Naturaleza y el estado
de guerra. Sin embargo, hay quien los ha confundido, a pesar de que se hallan tan
distantes el uno del otro como el estado de paz, benevolencia, ayuda mutua y mutua
defensa lo está del odio, malevolencia, violencia y destrucción mutua. Los hombres
297
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. VII, 90,
dice: “Resulta, pues, evidente que la monarquía absoluta, a la que ciertas personas consideran
como el único gobierno del mundo, es, en realidad, incompatible con la sociedad civil, y, por ello,
no puede ni tan siquiera considerarse como una forma de poder civil”.
298
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. VII,
85.
299
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. II, 6.
300
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. III, 16.
283
que viven juntos guiándose por la razón, pero sin tener sobre la tierra un jefe común
con autoridad para ser juez entre ellos, se encuentran propiamente dentro del estado
de Naturaleza”.
no poseer un jefe común con autoridad para ser juez entre ellos, los hombres, no
viven en una sociedad política. De ahí que en el modelo lockiano lo que diferencia
civil. Así, Locke dirá: “no pudiendo existir ni subsistir una sociedad política sin
los atropellos cometidos contra la misma por cualquiera de los miembros de dicha
sociedad, resulta que solo existe sociedad política allí, y allí exclusivamente, donde
manos de la comunidad para todos aquellos casos en que no le impiden acudir a esa
sociedad en demanda de protección para la defensa de la ley que ella estableció. (…)
Por tanto, “Las personas que viven unidad formando un mismo cuerpo y que
284
con autoridad para decidir las disputas entre ellos y castigar a los culpables, viven
301
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. VII, 87.
285
CAPITULO SEGUNDO
…AL CONTRATO SOCIAL
Antes de que Locke abordase cuales son “las finalidades de la sociedad política y
fundamental: despejar la inseguridad potencial que suponía vivir sin un tercero que
y mal salvaguardado el disfrute de los bienes que cada cual posee en ese Estado”.
en sociedad con otros hombres que se encuentran ya unidos, o que tienen el propósito
de unirse para la mutua salvaguarda de sus vidas, libertades y tierras a todo lo cual
302
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. IX, 123.
286
En definitiva, según Locke, el objetivo fundamental que, al reunirse en comunidades
es el de proteger su vida, su libertad y sus propiedades. Así pues, dice Locke que
“si no fuera por la corrupción y los vicios de ciertos hombres degenerados, no habría
necesidad de ninguna otra ley ni de que los hombres se apartasen de esa alta y natural
cierto que, según el autor inglés, en el estado de naturaleza, el hombre, posee dos
poderes uno primero para hacer lo que la razón le indica para su conservación y la
de sus congéneres y, otro segundo para castigar personalmente los delitos contrarios
aceptada que sirva para la resolución de los conflictos que surjan entre los
303
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. IX,
128.
304
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. IX, 129,
dice: “(…) el propósito de todos los que componen la sociedad es solo salvaguardarse mejor en
sus personas libertades y propiedades (ya que no puede suponerse que una criatura racional cambie
deliberadamente de estado para ir a peor), no cabe aceptar que el poder de la sociedad política, o
de los legisladores instituidos por ella, pretenda otra cosa que el bien común, hallándose obligados
a salvaguardar las propiedades de todos mediante medidas contra los defectos que convierten en
inseguro e intranquilo el estado de Naturaleza. Por esa razón, quien tiene en sus manos el poder
legislativo o supremo de un Estado está en la obligación de gobernar mediante leyes fijas y
establecidas, promulgadas y conocidas por el pueblo”.
287
imparcial que resuelva cuantos conflictos surjan de acuerdo con la ley que por
cobertura y ejecución debida a una sentencia el poder del Estado garantiza los fines.
Locke, dice repetidamente que el paso del estado de naturaleza a la sociedad política
tiene que ver con una aspiración: vivir más seguro. Y una vida más segura significa
dejar de lado todos los inconvenientes que el hombre tenía en el estado de naturaleza
los desequilibrios sociales o, al menos, solucionar los que se planteasen. Pero esos
según se ha dicho ya, los hombres libres, iguales e independientes por naturaleza,
ninguno de ellos puede ser arrancado de esta situación y sometido al poder político
305
En el modelo filosófico- político de Locke, el consentimiento juega un papel fundamental y
deja claro, en el Segundo Ensayo, qué es lo que da origen a una comunidad política. Así en el
Parág. 95 dirá: “ninguno de los hombres del estado de naturaleza puede ser arrancado de esa
situación y sometido al poder político de otros sin que medie su propio consentimiento”; Parág.
96, “…, gracias al consentimiento de cada individuo, ha constituido un cierto número de hombres
una comunidad…”; Parág. 99, “Tenemos, pues, que lo que inicia y realmente constituye una
sociedad política cualquiera, no es otra cosa que el consentimiento de un número cualquiera de
hombres libres…”; Parág. 102, “Todas las sociedades políticas arrancaron de una unión voluntaria,
y del mutuo acuerdo entre hombres, que actuaban libremente en la elección de sus gobernantes y
288
convenio hecho con otros hombres de juntarse e integrarse en una comunidad
destinada a permitirles una vida cómoda, segura y pacífica de unos con otros, en el
disfrute tranquilo de sus bienes propios, y una salvaguardia mayor contra cualquiera
le distraigan de su objetivo final. Huye de planteamientos como los que más tarde se
haría Jean Jacques Rousseau tratando de distinguir entre conceptos tales como la
de sus formas de gobierno”; Parág. 104, “los ejemplos de la historia demuestran que los gobiernos,
cuando se iniciaron en tiempos de paz, estuvieron fundados sobre esa base (los hombres eran
naturalmente libres) por consenso del pueblo”; Parág. 106, “…, el comienzo de la sociedad política
depende del consenso de los individuos para reunirse e integrar la sociedad”.
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. VIII, 95,
306
dice: “Una vez que un determinado número de hombres ha determinado constituir una comunidad
o gobierno, quedan desde ese mismo momento conjuntados y forman un solo cuerpo político,
dentro del cual la mayoría tiene el derecho de regir y de obligar a todos”.
307
ROUSSEAU, J. J., Le Contrat Social, O. C., v. III, éd de la Pleiade, p. 371, dice: “Con frecuencia
existe mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general; ésta no mira más que al
interés común, la otra mira al interés privado, y no es más que una suma de voluntades particulares:
289
naturaleza indivisible… El autor inglés tiene muy claro que su objetivo no es otro
que, por razones utilitarias, el de crear un modelo político que dé respuesta a los
problemas que los cambios sociales estaban acarreando, habiendo constatado, que la
civiles porque los primeros son innatos y por tanto consustanciales a la naturaleza
del hombre y, en cuanto a la ley civil, es obvio que ella debe no solo recogerlos y
capítulo tan importante como pudiera parecer el X, destinado a explicar las formas
rápidamente en dos parágrafos (132 y 133) en los que se limitará a dejar “bien claro”
qué es lo que él entiende por Estado308 y, lo que es tanto o más importante para sus
pero quitad de esas mismas voluntades las más y las menos que se destruyen las unas con las otras,
queda para la suma de las diferencias la voluntad general”.
308
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. X, 133,
dice: Debe quedar bien claro que siempre que utilizo la palabra Estado no me refiero precisamente
a una democracia, ni a ninguna forma concreta de gobierno. Entiendo con esa palabra la comunidad
que los latinos llamaban civitas que es la que mejor corresponde nuestro vocablo cammonwealth.
Esa es la que mejor expresa esa clase de sociedad de hombres; mejor que comunidad (porque
dentro de un Estado puede haber comunidades subordinadas) y mejor todavía que city”.
290
objetivos: la forma de gobierno. Respecto de esta última cuestión troncal dirá:
manera como se otorgue el poder de hacer leyes, porque es imposible concebir que
Locke y Rousseau con respecto a lo que cada uno de ellos entiende por Contrato
político, observaremos que existe una diferencia esencial entre ambos. El objetivo
que Locke persigue (lo hemos dicho ya) es conformar una sociedad política a través
moral política. Por el contrario, en el modelo del ginebrino, a través del Contrato,
309
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. X, 132.
291
los individuos entregan sus derechos y libertades a la Voluntad General que
de esta manera un solo cuerpo político o persona moral en la que reside la soberanía.
En definitiva, los individuos tras el pacto social (en el modelo locquiano), seguirán
personal.
La cuestión de la división de poderes entre los autores ingleses del siglo XVI y XVII,
venía ser una cuestión controvertida. T. Hobbes en su Leviatán hacía una defensa a
de los males que en Inglaterra se venían aconteciendo. Así el autor del Leviatán dirá:
292
“A esta división se alude cuando se dice que un reino intrínsecamente dividido no
puede subsistir. Porque si antes no se produce esta división, nunca puede sobrevenir
admitida por la mayor parte de Inglaterra, de que estos poderes estaban divididos
entre el rey, y los Lores y la Cámara de los Comunes, el pueblo nunca hubiera estado
dividido ni hubiera sobrevenido esta guerra civil, primero entre los que discrepaban
religión; y ello ha instruido a los hombres de tal modo, en este punto de derecho
soberano que, no adviertan cómo estos derechos son inseparables, y como tales serán
reconocidos generalmente cuando muy pronto retorne la paz; y así continuará hasta
que sus miserias sean olvidadas; y solo el vulgo considerará mejor que así haya
ocurrido”.
encaminado a escribir una obra como Leviatán (precedida por De cive, del mismo
293
tenor). Sánchez Sarto en la introducción al Leviatán editado por el Fondo de Cultura
Económica relata algunas de las vivencias diciendo que: “El refugiado Hobbes
él ningún crimen tan grande existe como la guerra civil, y de ahí su enemistad con
el clero que -según sus propias palabras- siempre está complicado en las luchas
fratricidas de Inglaterra. Se siente cada vez más solo, más hoscamente atacado. Uno
de los partidos clericales le obligó a huir de Inglaterra (los presbiterianos); otro (los
clericales), a escapar de Francia”310. Sea por la razón que fuere, lo cierto es que
En las primeras décadas del siglo XVIII se intensificaron las relaciones entre los
intelectuales franceses e ingleses. Los franceses habían descubierto los avances que
SÁNCHEZ SARTO, M., “Prefacio” al Leviatán, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires,
310
1992, p. XXVI.
294
nivel intelectual (premonitorio de la Ilustración) que cubría la atmósfera de los
libertad política que se vive en Inglaterra y escribe “es preciso amar a Inglaterra”.
Rousseau dice que el Robinsón Crusoe de Daniel Defoe es el único libro que
“Existe también una nación en el mundo cuya constitución tiene como objeto directo
la libertad política. Vamos a examinar los principios en que se funda: si son buenos,
Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil. Locke no solo es filósofo, sino que
también es médico, psicólogo… y conoce muy bien el alma humana. Sabe que la
pasión mayor que habita en el interior del hombre es el ansia de poder. Es por ello
que está convencido de que “sería una tentación demasiado fuerte para la debilidad
humana, que tiene tendencia a aferrarse al poder, confiar la tarea de ejecutar las leyes
311
MONTESQUIEU, Del espíritu de las Leyes, Tecnos, Madrid, 1987, pág. 107.
295
a las mismas personas que tienen la misión de hacerlas. Ello daría lugar a que
eludiesen la obediencia a esas mismas leyes hechas por ellos, o que las redactasen o
aplicasen de acuerdo con sus intereses particulares, llegando por ello a que esos
Así pues, Locke, propone que residiendo la soberanía en el pueblo312, esta se ejerza
legislativo que es quien hace las leyes, es decir, “aquel que tiene el derecho de
de la misma”313. La elaboración de las leyes no es, según Locke, una tarea que dure
o derogar una ley, de nuevo, el legislativo podrá ser convocado. Pero si bien, el
La tesis de la soberanía del pueblo coloca a Locke en la antítesis de Robert Filmer que sostenía
312
que la soberanía residía en el rey por voluntad divina y también se distancia de Richard Hooker
que defendía la soberanía del Parlamento, es decir del rey de la Cámara de los Lores y de la Cámara
de los comunes.
313
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 143.
296
una vez publicadas, al entrar en vigor, es constante e ininterrumpido. De ahí que “se
frecuencia separados”315.
tercer poder: el federativo. Es, sin duda una innovación política producto de la
314
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 151, hace la salvedad de que: “Existen algunas comunidades políticas en que el poder
legislativo no funciona permanentemente, y en que el ejecutivo está delegado en una sola persona
que participa también del poder legislativo. En tales comunidades políticas, y en un sentido muy
aceptable, pude también decirse que esa persona concreta es el poder supremo, no porque detente
en si misma todo el poder soberano, sino porque posee el poder supremo de ejecución del que
todos los magistrados inferiores derivan sus distintos poderes subordinados; o por lo menos la
mayor parte de ellos”.
315
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 144.
297
especialmente hacia América se abre la puerta a nuevos problemas derivados de las
relaciones con nuevas culturas, en definitiva, con nuevas gentes que tienen creencias
diferentes, formas diversas de entender el mundo y la vida. Es por ello que, Locke,
entiende que el Estado debe dar respuesta a ese nuevo fenómeno y nada mejor que
gestionarlo a través de un tercer poder delegado. Pero para “reconocer” un poder que
forme parte del poder soberano, necesita (en la teoría de Locke) que fuera un derecho
innato, un poder natural, que, por tanto, existiese en el estado de naturaleza, esto es,
que cada uno de los hombres lo poseyese antes de entrar en sociedad. Para ello,
Locke razona: los miembros de una comunidad política, “todos ellos en conjunto y
con referencia al resto del género humano forman un solo cuerpo; este cuerpo se
Naturaleza en que se encontraban antes todos los miembros que lo constituyen. Por
esta razón, las disputas que surgen entre uno cualquiera de los miembros de la
comunidad entera.”316
316
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 145.
298
Según Locke, el poder ejecutivo y el poder federativo “son en sí mismo realmente
distintos” pero “ocurre que casi siempre suelen encontrarse reunidos” en las mismas
personas. La naturaleza singular de este nuevo poder federativo hace difícil que los
actos que tienen que ver con extranjeros que dependen mucho de la forma diferente
de actuar que estos tienen, puedan ser regulados por leyes fijas317. “Por esas razones
están encargados de ejercer ese poder para el bien público”318. Además, ambos
manos distintas.
317
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 159, En este capítulo dedicado a la prerrogativa, dirá: “En las comunidades políticas en que
el poder legislativo y el político se encuentran en manos distintas, como ocurre en todas las
monarquías moderadas y en los gobiernos bien constituidos, el bien de la sociedad exige que deje
varias cosas al buen juicio de la persona que ejerce el poder ejecutivo. Los legisladores no pueden
prever y promover por medio de leyes a todo lo que puede necesitar la comunidad. El ejecutor de
aquellas tiene en sus manos, por la ley natural común, el derecho de servirse de su poder para el
bien de la sociedad, y en muchos casos la ley civil no ha dictado precepto alguno; por eso puede
aquel tomar la medidas oportunas mientras no pueda reunirse el órgano legislativo y proveer
debidamente”.
318
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XII,
parág. 147.
299
El barón de Montesquieu, al cantar las excelencias de la Constitución inglesa hace
refiere también a tres poderes que si bien los dos primeros, legislativo y ejecutivo,
Locke innova el poder federativo. Esto, en una primera instancia, daría la impresión
hecho de que en aquel no existe un juez que entienda de las controversias que
pudieran originarse y que cada uno resuelve sus propios conflictos. Así pues, tras
afirmar que en el estado de naturaleza se necesita, en primer lugar, una ley con la
capacidad coactiva suficiente de la que la ley natural carece, Locke afirmará que,
imparcial, con autoridad para resolver todas las diferencias, de acuerdo con la ley
establecida. Como en este estado es cada hombre juez y ejecutor de la ley natural, y
como todos ellos son parciales cuando se trata de sí mismos, es muy posible que la
pasión y el rencor los lleven demasiado lejos; que tomen con excesivo acaloramiento
300
Por tanto, en el estado de naturaleza existe una ley, que es la ley natural, pero carece
que está bien y lo que está mal. Teniendo como criterio básico la conservación, en
base a ella, cada individuo juzgará y aplicará el poder personal natural que tiene de
“castigar los delitos cometidos contra la ley natural”. Locke continuará diciendo que
cuando el hombre entra a formar parte de la sociedad política, renuncia a ese poder
De ahí que solamente “existe sociedad política, allí y solamente allí, y allí
exclusivamente, donde cada uno de los miembros ha hecho renuncia de ese poder
ley que ella estableció”. Por tanto, sigue diciendo Locke, que no existe ni subsiste
propiedad, y para castigar los atropellos cometidos contra la misma por cualquiera
Está claro que la condición no suficiente pero sí necesaria para que exista una
301
mediante reglas fijas y conocidas elaboradas por el poder legislativo. Pero… ¿Qué
quiere decir, John Locke, al afirmar que, al salir del estado de naturaleza, el hombre
que es con el poder ejecutivo con el que, Locke vincula el poder judicial descartando
máximo poder que es el legislativo que es quien hace las leyes. Hacer las leyes y
juzgar en base a ellas emitiendo una sanción son las dos caras de un mismo poder.
de la soberanía porque los límites no están claramente definidos. Así Locke dirá que
“al renunciar en favor del poder legislativo el propio juicio de los daños sufridos en
319
VILE, M. J. C., Constitucionalism and the Separation of Powers, OUP, Oxford, 1967, pág. 59,
dice que “El Estado era el juez que faltaba en el estado de Naturaleza”.
302
todos aquellos casos en los que se puede apelar al magistrado, ha renunciado, por
eso mismo, en favor del Estado al empleo de su propia fuerza en la ejecución de las
sentencias dictadas por este”. Y continuará afirmando que: “Ahí nos encontramos
con el origen del poder legislativo y del poder ejecutivo de la sociedad civil, que
tiene que juzgar, de acuerdo con leyes establecidas, el grado de castigo que ha de
aplicarse a los culpables cuando han cometido una falta dentro de ese Estado”320.
John Locke desea dejar bien claro que el fin que el hombre persigue al entrar en
ellas la que por elección y nombramiento del pueblo, esto es por consenso, da vida
al poder legislativo.
modelo lockiano, a pesar de que el legislativo sea el supremo poder del Estado está
320
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. VII,
parág. 88.
303
La primera concreción resulta de una cuestión de sentido común: nadie puede dar
más de lo que tiene. Por esta razón el legislativo no puede ser un poder arbitrario
sobre las vidas y los bienes de las personas porque su margen de actuación está
establecido por los derechos que los hombres tenían en el estado de naturaleza, que
subsisten como norma eterna de todos los hombres y que le confiaron en él para su
disponía del poder que le daba para la salvaguarda propia suya y el resto del género
medio de esta al poder legislativo. No puede por tanto, pues, el legislador sobrepasar
ese poder que le entregan. El poder del legislador llega únicamente hasta donde llega
321
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI,
parág. 135.
304
y conocidos. Es por este motivo, “renuncian los hombres a su propio poder natural
legislativo en las manos que cree más apropiadas, encargando le que gobierne
Naturaleza.”322
La tercera concreción tiene una relación directa con el fin último que Locke
persigue a través del Segundo ensayo. Algunos autores han dicho que el objetivo que
Locke perseguía al escribir esta obra era el de crear un nuevo modelo de Estado que,
social y política en la que estaba inmersa la Inglaterra del siglo XVII. Y tienen razón
los que así piensan sin salirse de los márgenes que permiten la ciencia política. El
objetivo del autor inglés es mucho más profundo y yo diría, incluso más genial.
actuar, ha observado que, en los dos últimos siglos ha venido emergiendo una nueva
clase social que se está convirtiendo en hegemónica y que está movida por criterios
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI,
322
parág. 136.
305
político que ofrezca las garantías que esa nueva clase social exige, el problema estará
ese modelo de Estado, “justificó, también, como naturales, una diferencia de clases
sociedad capitalista.”323
Así dirá que: “el poder supremo no puede arrebatar ninguna parte de sus
la propiedad la finalidad del gobierno, y siendo este el móvil que llevó a los hombres
a entrar en sociedad, se presupone y se requiere para ello que esos hombres puedan
poseer; de otro modo, habría que suponer que los hombres, al entrar en la sociedad,
323
MACPHERSONS, La Teoría Política del Individualismo Posesivo. De Hobbes a Locke, ed.
Fontanella, Barcelona 1979, P. 191.
324
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI, parág.
138.
306
Le cuestión de la financiación económica del Estado a través de los impuestos, es
decir que “es cierto que los gobiernos no pueden sostenerse sin grandes dispendios
mantenimiento. Pero eso debe hacerse con su propio consentimiento, es decir, con
Para concluir esta tercera concreción, Locke, reiterará una vez más, insistencia en
la que incurre hasta la saciedad a lo largo del Segundo Ensayo, que la obligatoriedad
manos que esté, quien lo detenta lo ha recibido con la condición y para la finalidad
325
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI,
parág. 140.
326
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI,
parág. 139.
307
La cuarta concreción tiene que ver con la imposibilidad de delegar lo que el
pueblo soberano ha ya delegado en el legislativo. Así el autor inglés dirá que “el
poder legislativo no puede transferir a otras manos el poder de hacer las leyes, ya
que ese poder lo tiene únicamente por delegación del pueblo” y “el pueblo queda
ligado únicamente por aquellas leyes que han sido promulgadas por quienes este
327
LOCKE, J., Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil, ed. Aguilar, Madrid, 1969, cap. XI,
parág. 141
308
CONCLUSIONES
PRIMERA. He tomado como punto de partida la tesis del filósofo italiano Rodolfo
Mondolfo que sostiene que la historia es una “unidad de desarrollo” y afirma que
filosofía con la de otros sectores del mundo de la cultura. Por ejemplo, el proceso
histórico de la disolución del feudalismo con sus derechos hereditarios de castas, que
la cual inspira a su vez las históricas declaraciones de los derechos del hombre.
doctoranda y la complejidad que supone desentrañar los vericuetos por los que
hecha a imagen de la ciudad celeste y presentada como perfecta, las fases históricas
manera, las diferentes fases que hubieron de pasar desde el momento feudal en el
309
tal en los Bill of Rigts de 1689 y ratificado más tarde en la Declaración de Derechos
tenía como núcleo central Francia, Alemania, el oeste del Elba y el norte de Italia.
En las primeras décadas del año mil, la Iglesia en sintonía con el poder político había
por Dios, conformado por tres órdenes, los que rezan, los que batallan y los que
cristiandad. Sin duda, una construcción aparentemente tan sólida, para quienes
división del trabajo obedecía al designio divino y todo oficio era, pues un cargo en
310
limitada a la subsistencia, casi ajeno a la economía monetaria. No existía la
propiedad privada como un derecho porque, en primera instancia, todo era propiedad
de Dios.
nuevas formas de intercambio en los mercados que se van instalando en el marco del
trifuncional y que tenían una influencia determinante en el interior del mismo. Así
de todo tipo y a la vez contradicciones. Las tensiones venían dadas por cuestiones
que iban desde la forma de entender el monacato, pasando por el sentido del lujo y
311
el seno Eclesial. Las contradicciones algunas veces surgieron de las diferencias en
lícitas como, por ejemplo, por decirlo con suavidad) la utilización de la restricción
mental (si no, la falacia) con el fin de inflamar los corazones en tiempos de las
Iglesia había ganado prácticamente la partida a comienzos del siglo XIV. En el plano
moral, por los efectos sobre el imaginario colectivo, había perdido ante el juicio de
la historia”.
caballero, va a pasar a integrar el orden de los bellatores. Pero en el fondo, las gentes
que van a conformar la caballería proceden del pueblo llano, de los pauperes. Los
valores que esta gente profesa no son los mismos que la divinidad había asignado al
orden en la que encajaba la nobleza. ¿No es ésta una revolución contra el principio
312
asimilación una vez más fue el método que la Iglesia aplicó para tratar de controlar
de las manos.
denodada para que cada cual aceptase el destino asignado por Dios, es donde se está
NOVENA. He constatado que esa explosión definitiva del orden de las tres
Sin embargo, nunca formó parte del lugar reservado al monje, al guerrero y al
trabajador del campo en el orden trifuncional. ¿Cabría, quizás, crear una nueva
ordenación general con un cuarto orden, esto es, el imaginario de las cuatro
funciones? A decir verdad, la Iglesia lo intentó, pero por muchos esfuerzos que
313
(una de cuyas máximas es “…, haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio”),
un nuevo orden cuyo perfil profesional tiene como fin el lucro? ¿Cómo podía hacerse
compatible con la economía natural una profesión que abría las puertas, de par en
concepción del mundo y de la vida concebida bajo la lógica silogística con otra que
314
incluso a grandes municipios. Ellos mismos dominan el comercio de los metales
En este marco de desarrollo comercial y con el fin de dar una mayor seguridad y
principio obra de los propios mercaderes para defensa de sus intereses. Se sienten
del mercader en la sociedad medieval, el problema que los teólogos, más que los
canonistas, deben resolver tiene una difícil solución porque están obligados a operar
sobre la premisa de que solo existe una ordenación buena y justa del universo y,
además, es la querida por Dios. Y, por si esto fuera poco, ellos deben dar respuesta
al problema suscitado por una pieza que en el plan de Dios no existe dado que la
Éxodo 22, 25, se manifiesta: “Cuando prestares dinero a uno del pueblo…, no te
315
portarás con él como logrero, ni le impondrás usura”; por su parte, el Levítico 25,
fenómeno del comercio fue la gota que colmó el vaso y produjo la voladura
Cristiandad…? Dice JACQUES. Le Goff que “fue más bien en consideración a los
de que los mercaderes eran útiles y necesarios fue lo que coronó la evolución de la
316
doctrina de la Iglesia y les valió a ellos el derecho de ciudadanía definitivo en la
sociedad medieval.
DÉCIMO TERCERA. He constatado que el final de la crisis, que duraría algo más
capitalismo moderno. Pero hasta que este nuevo sistema llegase, existieron intentos
para frenar su llegada. El más importante, sin duda, fue el absolutismo. En palabras
dejó huellas permanentes. Los daños causados por una soldadesca que desde
entonces se enraíza en el tejido social no iban a terminar. Bajo los fastos engañosos
del Renacimiento, en realidad se impone una sociedad más violenta, más dura hacia
los débiles. Una sociedad aprisionada también por los poderes que marchaban hacia
el que, el poder político del rey que procedía de Dios no estuviera sometido a
teóricos como Thomas Hobbes y Robert Filmer así como el cénit de su puesta en
Iglesia de recrear la ciudad terrena de San Agustín habían recibido el rejón de muerte
317
DÉCIMO CUARTA. He constatado que la Reforma protestante actuando sobre la
de las gentes sobre la que finalmente, una nueva concepción del individuo (la el
impondrá sobre la ética DEL arrepentimiento y del perdón universal), una nueva
del precio justo y la prohibición del crédito con interés) y un nuevo modelo político
acabarán operando para conformar como base la propiedad privada sobre la que se
apertura y cierre del Parlamento ha sido el “objeto de deseo” desde los tiempos en
que, con el Plantagenet Eduardo III, se constituyesen por separado la Cámara de los
Lores y la Cámara de los Comunes. En gran medida, del hecho del que el monarca
gobernase, solo o con la incomodidad de una asamblea, dependía (cada vez más) de
318
que aquel hiciese o no una regencia quod principi placuit. Por tanto, en ello estaba
una de las claves del poder absoluto tal y como lo evidenciaron, por ejemplo, todos
los reyes de la dinastía de los Estuardo durante sus respectivas regencias en el siglo
XVII. Un tema de tal importancia parecería, en principio, que Locke debería tratarlo
en ocho parágrafos del Segundo Ensayo? Porque en su modelo la clave del poder ya
sistema político, en el que todos los elementos encajen de manera perfecta, para dar
sino al futuro del desarrollo de una ideología y, por tanto, una nueva forma de ver el
319
se dio cuenta de que el problema inglés no tenía respuesta desde la religión, ni
tampoco la economía era capaz de aportar luz alguna y, en menor medida la política.
esencial del hombre al margen del reconocimiento que, más tarde el Estado, pueda
hacer de ella sin que, de forma alguna, pueda ser, por Él, violada. A partir de esa
gobierno, un tipo de Estado “cuya finalidad no sea otra que la de salvaguardar esa
propiedad particular”. Más tarde, al abordar la cuestión del alcance del poder
legislativo de ese nuevo modelo de Estado será más explícito y dirá que “siendo la
320
ley primera y básica natural, que debe regir incluso al poder de legislar, es la
321
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