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El Espacio Vacío (Peter Brook)

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almente en 1968, const faye una de fs principales aportaciones inodernas ala teoria dramatingia. En ex Peter Brook (Landes es una de fae igus mas rele antes en el panorama tea tual de la segunda mitad del Siglo 2%. Ha disigido impor ido imp lantes monies. entre los ‘ques cuenta fos ce: Mae He Shakespeare, ef Mahe Pharta( aside. ba epope vyasinsrita) 0 fupnesion de Pia (basil enla pera de Debussy). Tr digi en In slaterra, ef Royal Shake Speare Theatre, si carrera se dlesarrollé sobre todo en Francia, yloha Mevado a estar presente en lon eacena Flos mis importantes de todo el mundo, Por otra parte, Brook ha realizado pelewias tan notables como Mateo anti soon de fas mous La tinged det Carmen Letpacio vacto Peter Brook F . Pan El espacio vacto aera Peter Brook El espacio vacio Arte y técnica del teatro TRADUCCION DE RAMON GIL NOVALES ARCELONA got Cc ‘Tile orgina: The Empty Sp. sta taduccdn fe publi por ve primers Gn lrcoleccion sEdictones de Bola e196. use groans pian sin acracin eta felos tlre del copyright, bajo a sence esalccies en is eyes repro wl epaal dese oes Galgaier neo pocelimienty comprendids i repo Yel eatamientolormdsica yh dtnton de jeepers {sleet sigue pésmo pon ces ls cportacin importa de ero Semplars pars atcbeion ea vents ers del bio dea Una Saropen, cena tbiers de Loreng Marquis orogeaa dele cubir: 8 Alba Romero, Primer ey Neo ‘etre de 198, Sexe efits ft de Sept edtdn fever de Soom, MacSibbon and Kee ig (© dosse dis, Eliane Resse ‘dela Cow, oboor-arceona ‘ssh con SuBgrupos-com oeruaxer hep fore ens com lamprey en Romanya/Vale 2, Plc Vedaever Capelindr SBN: te-Syop arb. Primera parte EL TEATRO MORTAL Puedo tomar cualquier espacio vacio y lamar- Jo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacio mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto tea- tral. Sin embargo, cuando hablamos de teatro no queremos decir exactamente eso. Telones rojos, focos, verso libre, risa, oscuridad, se super- pponen confusamente en una desordenada imagen ‘que se expresa con una palabra util para muchas cosas. Decimos que el cine mata al teatro, y con esta frase nos referimos al teatro tal como era cuando nacié el cine, un teatro de taquilla, salén de descanso, asientos con bisagra para permitir libremente el paso del publico, candilejas, cam- bios de decorado, entreactos, miisica, como si el teatro fuera por propia definicién esto y poco més. Intentaré descomponer la palabra en cuatro acepciones para distinguir cuatro significados di- ferentes, y asi hablaré de un teatro inortal, de un teatro sagrado, de un teatro tosco y de un tea- tro inmediato. A veces estos cuatro tipos de teatro coexisten uno al lado del otro, en el West End de Londres o en Nueva York fuera de Times Squa: re, Otras veces se encuentran separados por ce tenares de kildmetros, el teatro sagrado en Vai sovia y el tosco en Praga, y en ocasiones son me- taféricos: dos de ellos se mezclan durante une noche, durante un acto. A veces, también, los cus tro se entremezclan en un solo momento. ‘A primera vista el teatro mortal puede dar- se por sentado, ya que significa mal teatro. Como ésta es Ia forma de teatro que vemos con més frecuencia, y como esté estrechamente ligada al despreciado y muy atacado teatro comercial, pu- diera parecer una'pérdida de tiempo extenderse en la critica, No obstante, s6lo nos percataremos de la amplitud del problema si comprendemos que Jo mortal es engaiioso y puede aparecer en cual- quier lugar. ‘Al menos, la condicién de teatro mortal es bastante clara. El puiblico que asiste’al teatro de ‘erece en todo el mundo. De vez en cuando surgen ‘huevos movimientos, buenos escritoes,etc., pero en general el teatro no sélo no consigue inspi- rar o instruir, sino que apenas divierte. Con fre- cuencia, y debido a que su arte es impuro, se ha calificado de prostituta al teatro, pero en la actualidad dicho calificativo es cierto en otro sen- tido: las prostitutas cobran y luego abrevian el placer. La crisis de Broadway, la de Paris y la del West End son la misma: no es necesario que Jos empresarios nos digan que el teatro es mal negocio, ya que incluso el piblico lo advierte. Lo cierto es que si el piblico exigiera el verdadero entretenimiento del que tanto habla, casi todos nos hallariamos en el aprieto de-saber por dénde empezar. No existe un auténtico teatro de diver- si6n, y no sélo es la obra trivial o la mala come- dia musical la que resulta incapaz de compensar- * nos el valor del dinero gastado, sino que el tes- to mortal se abre camino en Ia gran dpera y en Ja tragedia, en las obras de Molitre y en las pie- as de Brecht. ¥ desde luego, este tipo de teatro cen ningsin sitio se instala tan segura, cmoda y as- cayzundiee como en las obras de Willam Shake- spear EL teatro mortals, apodera féclmente Shakespeare. Sus obras las inte & Stdeiee en forma que patece le aderoad! tienen un aire vivo y leno de colorido, hay mi- ‘sea y todo el mundo viste de manera apropiads, fal como se supone que ha de vestirse en el me- jor de los teatros clisicos. Sin embargo, en secre- to, lo encontramos extremadamente aburrido, y [Link] interior culpamos a Shakespeare, 0 teste tipo de teatro, incluso a nosotros mismos. Para empeorar las cosas siempre hay un espec tador «mortal» que, por razones especiales, gusta de una falta de intensidad e incluso de distrac- ‘ién, tal como el crudito que emerge sonriendo de las interpretaciones rutinarias de los clésicos, ya que nada le ha impedido probar y confirmarse Sus queridas teorias mientras recita los versos favoritos en voz baja. En su interior desea six- ceramente un teatro que sea més noble que la vida y confunde una especie de satisfaccién in- telectual con la verdadera experiencia que. anhe- Ia. Por desgracia, concede el peso de su autori- dad a lo monétono y de esta manera el teatro mortal prosigue su camino. Cualquiera que esté al tanto de los é[Link] se producen cada afio, observara un fenémeno muy curloso, Se espera que el llamado éxito sea mas vivo, ligero y brillante que el fracaso, pero nno siempre se da ese caso. Casi todas las tem- poradas, en la mayorfa de las ciudades amantes del teatro, se produce un gran éxito que desafia estas reglas: una obra que triunfa no a pesar sino debido a su monotonia. Después de todo, uno asocia la cultura con un cierto sentido del deber, asl como los trajes de época y los largos discur- y Jos valores reales estin desapareciendo répida- to com can de Seen Be a oe ee en to, y a Ia inversa, tun adecuado grado de aburri. jy gencracién considere los ademanes grandiosos miento supone una tranguilizadora garantia de ‘oS algo cada vez més vaclo y carente de sen- acontecimiento digno de mérito, Naturalmente, lai {ido, Esto lleva al actor joven a una furiosa ¢ im- dosificacién es tan sutil que resulta imposible ‘es. aciente busqueda de lo que él llama verdad. De- tablecer In formula exacta: si es excesiva, el pir Ps interpretar el verso de manera mds realista, blico se marcha; si resulta insuficfente, puede en- acer que suene como Dios manda, como autén- contrar el tema desagradablemente intenso, Sin tieo lenguaje, pero observa que la solemnidad del Embargo, los autores mediocres parecen hallar de texto es tan rigida que se Fesiste a este tratamien- manera infalible a meacla perfecta, y-as{ perpe- yg. Se ve obligado a un incémodo compromiso Sian el teatro mortal con insulsos éftos, univer. ie no es refrescante, como el de la charla or salmente elogiados. EI piblico busca en el teatro Saria, ni desafiantemente histriGnico, como el de algo que pueda calificar como «mejor» que Ia un comicastre. Su forma de actuar es débil y de- Nida y por dicha razén est& predispuesto a con ido a que la del comicastro es fuerte, se la fundir 1a cultura, o los adomos de Ja cultura, con uerda con cierta nostalgia. Inevitablemente, al- algo que no conoce aunque oscuramente siente guien exige que una vez més'se interprete Ia tra que podria existr, y asi, trgicamente, al convertir gedia «como esté esctitas, Jo cual es bastante ra- algo malo en éxito Jo tinico que hace es enga- zonable, si bien, por desgracia, lo nico que puede Barse, Zecimnos la palabra impresa es lo que se escribio Pucsto que hablamos de teatro mortal, haga- en el papel, no cémo se le dio vida en otro tiem- mos notar que la diferencia entre vida y muerte, po. No existen discos ni cintas magnetofénicas y, de claridad cristalina en el hombre, queda de al’ naturalmente, ninguno de los eruditos tiene cono- agin modo velada en otros earmpos. Un médieo | cimientos de primera mano, Las [Link]- istingue en seguida entre el vestigio de vida y el _ tigiedades han desaparecido y sélo sobreviven imsitil saco de huesos que Ja vida deja; pero te-| algunas imitaciones bajo forma de actores tradi- zRemos menos experiencia en observar cémo una | cionales, que continan interpretando al estilo tra- idea, una actitud o una forma pueden pasar de . dicional, inspiréndose no en fuentes reales, Jo vivo ‘a lo moribundo. Esto, que resulta dificil | en fuentes imaginativas, como puede ser el re- de definir, es capaz de advertitlo sin embargo un | cuerdo de la voz de un actor ms viejo, que, a su niffo. Pondré un ejemplo, En Francia hay dos ma- vez, recordaba el estilo interpretativo’ de algin eras mortales de interpretar una tragedia cla. predecesor. sica, Una, tradicional, requiere vor y ademanes "En cierta ocasi6n asist! a un ensayo de la Co- especiales, noble aspecto y un exaltado y musical médie Frangaise, Un actor muy joven estaba fren modo de expresarse, La otra no es mas que una te a uno muy viejo, y su voz y gestos eran con frla versién de la anterior. Los gestos imperiales respecto a é:te como el reflejo de una imagen 3 9 ante el espejo. Na ha de confundirse esto con la gran tradicion, por ejemplo In transmisi6n oral de conocimientos de padre a hijo en los actores del teatro NO, ya que en este caso se comunica significado, y'el significado nunca pertenece al pasado, Cabe comprobarlo en la actual experien- ia de cada hombre. Imitar las formas externas de la interpretacion no hace més que perpetuar el ademén, un ademén dificil de relacionar con cualquier otra cosa. Con respecto a Shakespeare ofmos o:leemos el mismo consejo: eInterprete lo que esta escrito» Pero equé esté escrito? Ciertas claves sobre el Papel. Las palabras de Shakespeare'son registros de las palabras que ¢] deseaba que se pronuncia ran, palabras que surgen como sonidos de labios. de ia gente, con tono, pausa, ritmo y gesto como parte de su significado, Una palabra no comien- za como palabra, sino que es un producto final que se inicia como impulso, estimulado por la actitud y conducta que dictan la necesidad de expresign, Este proceso se realiza en el interior del dramaturgo, y se repite dentro del actor. Tal vvex ambos son sélo conscientes de las palabras, pero tanto para el autor como Iuego para el actor la palabra es una parte pequefia y visible de una gigantesca formacién invisible. Algunos escrito. es intentan remachar su significado e intenciones con acotaciones y explicaciones escénicas; sin em- bargo, no deja de chocar el hecho de que los ‘mejores dramaturgos son los que menos acotan. Reconocen que las indicaciones son probablemen- te imitiles. Se dan cuenta de que el xinico modo de encontrar el verdadero camino para la pro. sunciacién de una palabra es mediante tin- proce 80 que corre parejas con el de la creacién ori. 0 inal, Dicho proceso no puede pasarse por alto fi simplificarse. [Pos desaracia, cute un oun lan nos apresuramos a colo- ame oa etiqueta: el ammante es efomdntic ¥ Si'rey «nobles, y antes de conocer el aleance de Eitoe dos adjetivos hablamos ya de amor roman. fico y nobleza real o principesca, como si fueran fosas que pudiéramos retener en nuestra mano y SGnfiéramos en que las observen los actores. Lo Gferto es que no son substancias y que no existen. Si vamos en su busca, lo mejor es realizar un trabajo de reconstruccién y conjetura a partir Ge libros y cuadros, Si solicitamos a un actor que faterpretc su papel al «estilo roménticos, lo in. tentara valerosamente, pensando que sabe lo que te Ie pide. cQué es lo que en realidad puede apor- tar? Corazonada, imaginacién y un Album de re: cuerdos teatrales que le proporcionardn un vago Sromanticismo» y que mezclard con una disfra: yada imitacién de cualquier actor que haya admi- ‘ado, Si se adentra en sus proplas experiencias él resultado puede no casar con el texto; si se fimita a interpretar lo que a su entender es el texto, quedard imitativo y convencional. En am- bas maneras el resultado es un compromiso, la mayorfa de las veces no convincente, ‘Es vano pretender que las palabras que apt camos a las obras clasicas, tales como «musicals, ‘potticon, ends amplio que la vida, endbes,ehe- roico», «romdntico», tengan un significado abso- futo, Se trata en realidad de reflejos de una acti tud critica de un periodo particular, y hoy dia intentar una representacién de acuerdo con estos cénones es el camino mas seguro para llegar al featro mortal, teatro mortal de una respetabili dad que lo hace pasar como verdsd viva, a En una conferencia que di sobre este tema tuve Ia oportunidad de comprobarlo pricticamen te: Por fortuna habia eatre el pablico una sec 2 que no habia leido ni visto Bl rey Lear: Ls te falé el primer parrafo de Gonerilay le rogué que Jo ecitara de la mejor forma que pudiera, de feuerdo con los valores, que le encontraa: Lo on Ia méxima sencllez, y el pérrafo. so Neno de elocuencia y oioncs exis gue dicho plrrafo se consderaba procedente de una mujer perversa, y Je sugert que leyera pias pemeny 2 ae ade er ea y el piiblico se dio cuenta del penoso y artificial foresjeo que se establecfa con la simple misica s palabras cuando la lectora won dot on ffenen muchos sigaificados, pero en el teatro in- fies, cuando se emplean como clogio, muy a me- Sido sefalan el modo de evitar el contacto con Temas inquietantes, La reaccién del piiblico nor- {eamericano ante estas dos obras fue mucho mas Gireeta, aceptando sin reservas que el hombre es (odicioso y asesino, un loco en potencia. Quedé indido por la materia dramética, y en el caso Se La visita ni siquiera comenté el hecho de que fl tema se le contaba de manera poco familiar, expresionista, Se limité a discatir lo que la obra decia. Los grandes éxitos de KazanWillisms-Mi Hier, asi como Virginia Woolf, de Albee, emp! zaron a Jos puiblicos a encontrar a los actores en ¢ compartido territorio que forman el tema y el interés, con Jo que el cfreulo interpretative quedé afianzado y completo. En los Estados Unidos surgen importantes movimientos tanto en favor de lo mortal como ‘en contra, Hace afios nacié el Actors’ Studio para dar fe y continuidad a esos infortunados artistas ‘que répidamente se estaban-quedando sin traba- jo. Basando su serio y sistematico estudio sobre luna parte de las ensefianzas de Stanislavsky, el Actors’ Studio desarroll6 una escuela interpreta- tiva muy notable que se adecuaba perfectamente a las necesidades de los dramaturgos y piblico de su tiempo. A los actores se les seguia exigien- 2 do que su trabajo dicra fruto en tres semanas, pero estaban respaldados por la tradicida de la escuela-y no legaban con las manos vacias al primer ensayo. Este medio de ensefianza dio fuer. za e integridad al trabajo de los intérpretes. El método rechazaba las imitaciones de tipo clisé de Ja realidad y obligaba al actor a buscar en él algo més real. Para ponerlo de manifiesio tenia que vivirlo, y de esta manera Ia interpretacién fe convirtié en un estudio profundamente natu ralista, Si bien Ia palabra «realidad» tiengmuchos significados, en este caso se entendia como la parte de realidad que reflejaba a la gente y a los problemas que rodeaban al actor, y ‘que coincidia con las partes de existencia que los escritores del ‘momento, Miller, Tennessee Williams, Inge, inten. - taban definir. De manera semejante, el teatro de | Stanislavsky sacd su fuerza del hecho de adecuar- | se a las necesidades de los mejores elésicos ru | 50s, interpretados de manera naturalisia, En Ru Sia, durante cierto némero de afios, método, pi: blico y obra formaron un coherente todo, Liiego, Meyerhold desafis a Stanislavsky, proponiendo un estilo interpretativo diferente con el fin de captar otros elementos de Ia «realidad, Pero Me- yerhold desaparecié, Ahora en Norteamérica ha llegado el momento para que aparezca un Meyer. hold, ya que las representaciones naturalistas de Ja vida. no les parecen adecuadas a los norteame- ricanos para expresar las fuerzas que los impul- san, En la actualidad se discute a Genet, se vuel ve a valorar a Shakespeare, se cita a Artatd, se ba ‘bla mucho sobre ritual, y' todo ello por. razones realistas, pues muchos aspectos concretos de la vida americana sélo se pueden captar bajo esa forma. Hasta hace poco tiempo los ingleses en- 0 yidisban 1a vilalidad del teatro norteamericano. Hoy dia el péadulo se inclina hacia Londres, como wie ingleses tuvieran todas las llaves. Hace afios, silt} Actors’ Studio, vi a una muchacha que se Gisponfa a enfrentarse con un parrafo de lady Macbeth fingiendo ser un érbol. Cuando lo conté Eh Inglaterra les parecié cémico, e incluso hoy ia muchos actores ingleses tienen atin que des- fubsir por qué esos extrafios ejercicios son tan Secesarios. En Nueva York, sin embargo,.la mu- Chacha no tenfa que pasar por la experiencia de fa improvisacién y del trabajo colectivo, que ya habia aceptado, y lo que necesitaba era entender cl significado y exigencias de Is forma; de pie, ‘on los brazos extendidos, intentando «sentir», de- rrochaba equivocadamente su ardor y su energia, ‘Todo esto nos leva de nuevo al mismo pro- blema. La palabra «teatro» tiene muchos signifi- cados imprecisos, En la mayor parte del mundo, fl teatro carece de un lugar exacto en la sociedad, de un propé[Link], y sélo existe en fragmen- tost un teatro persigue el dinero, otro busca 1s sloria, éste va en busca de la emocién, aquél de fa politica, otro busca Ia diversion, El actor que- da atado de pies y manos, confundido y devorado por condiciones que escapan a su control. A ve- es los actores pueden parecer celosos 0 frivolos, pero nunea he conocido a un actor que no qutisie- ta trabajar. En este deseo radica su fuerza, y es Jo que hace que los profesionales se entiendan en- tre sf en todas partes, Pero el actor no puede re- formar solo su profesién. En un teatro con pocas escuelas y sin objetivos, el intérprete es por Io general la persona que sirve de instrumento, no el instrumento, Sin embargo, cuando el teatro vuelve al actor, el problema sigue sin resolverse. 3 Por el contrario, la interpretacién mortal pasa 1 ser el nicleo de la crisis. El dilema del actor no es exclusivo de los tea| tos comerciales con su inadecuado tiempo pan ensayar, Los cantantes y a menudo los bailarine, ho se apartan de sus maestros; los actores, una ver lanzados, no tienen nada que los ayude a de sarrollar su talento, En cuanto alcanzan ier posicién, dejan de estudiar. Consideremos, por ejemplo, a un actor joven, no formado, sin de| sartollar, pero pleno de talento y de posibilida des, Répidamente descubre lo que ha de hacer y, tras dominar sus dificultades primeras, con ux poco de suerte se encuentra en la ‘envidiable po - sicidn de tener un trabajo que Je gusta, que let hace bien y que le proporciona dinero y fama) Si desea perfeccionarse, su siguiente paso ha de ser sobrepasar lo alcanzado y explorar lo verda | deramente dificil. Pero ninguno tiene tiempo! para enfrentarse a ese problema, Sus amigos le son de poca utilidad, resulta improbable que sus padres conozcan a fondo cl arte de su hijo, y su agente, que puede ser bienintencionado e inte ligente, no esta alli para aconsejarle que rechace Jas buenas ofertas en aras de un vago algo més que podria mejorar su arte. Hacer una carrera y desarrollarse artisticamente no van a la fuerza ode con codo; a menudo el actor, al ir avanzar-| do en su carrera, se estanca en su trabajo. Es tuna triste historia cuyas excepciones no hacen més que enmascarar la verdad, Como distribuye su tiempo un actor? Natu ralmente, de mil maneras, entre ellas tumbarse fn Ta cama, beber, ir al peluquero, visitar a su agente, actuar en una pelicula, registrar su voz leer, a'veces estudiar, ditimamente incluso jugue. 2 un poco en politica, No hace al caso que em ‘ea i iempo de manera frivolao Stil 1 cierto Ble fe poco de To que hace guards relacion con « fetpalPreocupacion: mo estancarse come St dro. lo ue es To mismo, como ser humano, es wet, coforzrse en desarollar sus cualidades ar deficar¢ donde ba de realizarse ese esfuerz0? nay otra ver he trabajado con actores que, tas Waeastumbrado presmbulo de que «se pontan en iia manose, pot mnucho que hagan les resulta tr feammente imposible desprenderee, ni sguiera en Bensayos, de su propia imagen que ha robuste Gio una interna vacedad, Y exando uno consigue penetrar esta coraza, el resultado es el mistno Sess glpear le imagen om un sparat de tevisén. De repente, parece que ef, Inglaterra tenemos una, magniica generacion de [Link] como i observéramos dos filas de hombres en tis fibres camninando en direcciones opuestas: umn de lias avanza con alte cansado, la otta se tmucve con vigor italia, Tenemos la impresion de que ésta supers a la anfcror, que esta formada por hombres mejores. Si bien es parcialmente Beno, al final Ia nueva promociéa quedard tan Cansada como la vieja, resultado inevitable, ya que cleiss condiciones asin no han sido cam: Biadss. Lo tragico es que el estatuto profesional de los actores que cusntan mis de tcinta aos fara vez supone un auténtion reflejo de‘ lent, ExistenIncontables actores que muna han tenido Ia oportunidad de desarrolsr plenamente fu innato potencal, Claro esié que cn una prov fesion individealista se concede tna. importancia fale y exagerada a los casos excepeionalcs, Los actores sobreslientes, al igual que todes los uv 3 téaticos artistas, tienen una misteriosa quimia| palqutca, medio consciente y con todo oculta e ‘sus tres cuartas partes, que ellos mismos s6lo pus dea’ definir como «instintos, «corazonadas, «mi voces», y que los capacita para desarrollar su vj sign y'su arte, Algunos casos especiales se rigay por reglas especiales: una de les mejores actricey de nuestros dias, que parece no seguir, ningtn método en los ensayos, tiene en realidad un ex traordinario sistema cuyo enunciado results in fantil, «Hoy amasamos la harinay, me dijo. «ly pongo de nuevo a cocer un poco més», «ahora ne Cesita levadura», «esta mafiana estamos hilvanan| do», No importa la terminologla; se trata de cles cia precisa, tanto como si la expresara con fre, seologia del Actors’ Studio. Sin embargo, sly ella se beneficia de su método, ya que n0 puede comunicarlo de manera tila las personas que | rodean, y asf, mientras ella «se cocina st propic) pastel», otro actor «interpreta su papel de Ia mz) nera que lo sientes, y el tercero ebusca el supe: objetivo de Stanislavskys, segin la terminologs| de escuela dramitica, resulta imposible un verds) dero trabajo conjuntado, Desde hace tiempo st Teconoce que pocos actores pueden mejorar 3 arte si no forman parte de una compafifa perms) nente. No obstante, debemos decir que inclus] tuna compatifa permanente esté destinada a lj larga a caer en un teatro mortal si carece de obj jetivo, o sea de método, o sea de escuela, Y, ns} uralmente, por escuela no entiendo un gimnasio donde el actor haga ejercicio fisico, Por sf sola, I flexién de misculos no desarrolla ningin arte) de Ia misma manera que !as escalas no hacen @ un pianista ni los ejercicios digitales mueven el pincel de un pintor; sin embargo, todo gran pit} 4 iste ejercita sus dedos durante muchas horas iarias y los pintores japoneses se esfuerzan a lo igo de toda su vida en trazar un eirculo perfec: UrfEl arte interpretative es en clertos aspectos Binks exacto de todos, y el actor se queda a me- io camino si no se somete a un aprendizaje cons- te. ‘eM Quién es, pues, el culpable de un teatro mor- tal? A los exiticos Tes silban los ofdos de tanto gomo se ha hablado, en publico y en privado, de {u labor; se ba pretendido hacernos creer que fllos son los responsables de que se [Link] flase de teatro. Durante afios hemos echado pes- fes de los eriticos, como si se tratase siempre de Jos mismos hombres volando en reactor de Paris 2 Nueva York, yendo de exposicién de arte'a sala de concierto 0 de teatro y cometiendo siempre Jos mismos monumentales errores. Como si a to- dos se os pudiera comparar con Tomas Becket, el alegre y mujeriego amigo del rey que, al ser nom- brado cardenal, adopté idéntica actitud de censu- fa que Ia de sus antecesores, Los crfticos van y tienen; sin embargo, a juicio de los criticados siempre son los mismos. Nuestro sistema, Ia pren- 4a, las exigencias del lector, el articulo dictado por teléfono, los problemas de espacio, la cantidad de basura que se exhibe en nuestros escenarios, cl destructor efecto que deriva de un trabajo re: petido durante largo tiempo, todo conspira para impedir que el critico ejerza su funcién vital. El hombre de la calle que va al teatro esté en lo cier- to al decir que acude por su propio placer. Cuan- do el eritico asiste a un estreno, puede decir que sive al hombre de la calle, pero no es exacto, El critica no suministra consejos o advertencias en seereto, su papel es mucho més importante, en 35 realidad es esencial, ya que un arte sin criticos se veria constantemente amenazado por peligros mayores. Por ejemplo, el critico sirve siempre al teatro ‘cuando acosa a Ia incompetencia. Si se pasa lx mayor parte de su tiempo refunfufiando, casi siempre tiene razén, Ha de aceptarse la tremenda dificultad de hacer teatro, que es, 0 seria, si se hiciera auténticamente, el medio de expresidn mis dificil de todos. El teatro no admite piedad, no hay en él lugar para el error o el desperdicio| Una novela puede sobrevivir aunque el lector sal te paginas o capitulos enteros; el piblico, apto para pasar del placer al aburrimiento en un abrir ¥ cerrar de ojos, se pierde irrevocablemente si no ‘Se mantiene su atencién, Dos horas,es un tiempo corto y una eternidad: utilizar dos Boras del tiem. po del piblico es un singular arte. Sin embargo, este arte de tremendas exigencias viene dado por tuna labor inconsistente. En un vacio mortal existen pocos sitios donde podamos aprender en la de bida forma las artes del teatro; por Jo tanto, ten- demos a acercarnos al teatro ofreciendo afecto en lugar de ciencia. ¥ esto es lo que el infortuna do critico ha de juzgar en las noches de estrena| La incompetencia es el defecto, la condicién y Ja tragedia del mundo teatral en todos los nive les: por cada buena comedia, revista musical 0 politica, o incluso obra clisica que vemos, exis] ten docenas de otras piezas traicionadas cas! siempre por falta de Ja més elemental hab dad. Las técnicas de Ja puesta en escena, del di sefo, de Ia forma de hablar, moverse en tn esee navio, sentarse, incluso escuchar, no son suficien| temente conocidas. Compérese lo poco que cuest —en términos generales— encontrar trabajo. en 36 muchos teatros del murido con el minimo nivel de preparacién que se le exige, por ejemplo, a un Pineertista de piano. Pensemos en los miles de frofesores de misica, residentes en miles de pe Mefas cludades, capaces de interpretar todas las otas de los pasajes mds dificiles de Liszt o leer {simple vista a Scriabin, En comparacién con fllos, la mayor parte de nuestro trabajo esté. a a nivel de aficionados, En su actividad profe- sional, el eritico se encuentra con mas incompe- tencia’ que preparaci6n. Una vez me solicitaron que fuera a montar una épera en el Oriente Me- dio, y en la carta de invitacién me indicaban con toda sinceridad que «nuestra orquesta no, tiene todos Jos instrumentos y da notas falsas, pero hasta el presente nuestro piiblico no se ha dado cuenta». Por fortuna, el eritico tiende a observar [Link] este sentido, su resccién mis violenta vilida,-y2 que es una llamada a la competencia, Ademés de esta funcién vital, el eritico ejerce la ide marcar el camino. EJ critico se une al juego mortal cuando no acepta esta responsabilidad, cuando minimiza su propia importancia Por lo'general, el critico es tun hombre sincero y honrado, plenamente cons- ciente de los aspectos humanos-de su profesién; se dijo que a uno de los famosos «carniceros de Brosdways le atormentaba saber que de él de- pendfa el futuro y la felicidad de muchos. Incluso sies consciente de su poder de destruccién, me- nosprecia su fuerza, Cuando el statu quo esta po- drido —y pocos criticos lo pondrin en duda—, Ja tinica posibilidad es juzgar los hechos en rela: ciéa con un posible objetivo, que ha de ser el mismo para el artista y el critico, es decir, el amino hacia un teatro menos mortal, aunque, 7 todavia, ampliamente indefinido, Este es nuestro propésito, nuestra compartida meta, y nuestra ta rea comin ha de ser la observacién de todas lax seGales y huelias que jalonan dicho camino, Fy, un sentido superficial nuestras relaciones con lor eriticos pueden ser tirantes, pero en un sentide ‘ms profundo dicha relacién es absolutamente ne ccesaria; al igual que el pez en el océano, neces. tamos unos de otros nuestros talentos devorado res para perpetwr la existencia del lecho mar, no. ¥ ain esto no es suficiente, ya qué tambiéy es preciso compartir los esfuerzos para subir 2 la superficie. ABI radica la dificultad para todos, El eritico es parte de un todo y carece de verda dera importancia el hecho de que escriba sus ob servaciones de manera répida o lenta, breve o: larga, 2Se ha hecho una idea de c6mo pudiera ser fl teatro en su comunidad y revisa esta iden de acuerdo con cada experiencia que vive? Cun. tos erfticos ven su funcién desde este prisma? Por esta raz6n, tanto mejor seré un critico ‘cuanto més ahonde, No veo més que ventajas en ‘eL-becho de que un eritico se adentre en nuestra vidas, se retina con actores, charle, discuta, ob; serve, intervenga. Me agradaria verlo metido de Teno en el ambiente, intentando manejar_las co} sas por sf mismo, Cierto es que existe un peque fio problema de indole social, ¢Cémo dirigirse fa quien se acaba de censurar en letras de molde?| Cabe que de momento surja una situacién emba} razosa, pero serfa ridiculo pensar que ése es el ‘motivo que impide a los criticos un contacto vi} tal con el ambiente del que forman parte. Tal si tuacién puede vencerse con facilidad y es eviden| te que una relacién més estrecha ‘no pondré al cexftico en connivencia con las personas que ha de Po cet, Las criticas que la gente de teatro se Gitte « s{ mismaa son con frecuencia devastadoras, Gag absolutamente necesarias, El critico que siMfofruta con el teatro es un critico mortal, 22m lo ama pero no es erlicamente claro de 1o Ge esto significa, tambien es un ertico mortal: estico vital es el que se ha formulado con toda Shad fo que el teatro pudiera ser, y tiene la Sificiente audacia para poner en riesgo su f6r- ‘hla cada vez que participa en un hecho teatral. ‘Bl gran problema del critico profesignal es que rara ver le piden que se exponga a los hechos ate pueden cambiar su pensamiento: Te resulta icf contener' su entusiasmo, cuando bay tan potas obras buenas en el mundo. Afo tras aio Wtine ve mitre de rico material; en cambio, lo finleo que pueden hacer los teatros ex elegir en- tre grandes obras de corte tradicional o piezat tuodernas més o menos. buenas. Nos hallamos ahora en otra zona capital del problema: el dile im del eseritor mortal, Es tremendamente dificil escribir una obra de teatro La propia esencia del drama exige al dra- taturgo que se adentre en personajes opuestos. No eo un juez, es un creador; incluso. situ primer intento dramdtico comprende sélo dos per- fonajes, ha de vivir plenamente con ellos, cunl- ie ge fa sel, Esta etregn toa de tno a otto personaje principio en que se basan tolas las obras de Shakespeare y de Chejor~ es tua tarea sobrehumana. Requiere un talento sin- gular que quiza no se corresponde con nuestra fpoca, Sia menudo la obra del dramaturgo prin- ciplance parece ten, quizd se deba a que el cam po de su experiencia humana no es ain amplio; or otra parte, no hay nada més sospechoso que el escritor maduro que se sienta a inventar cars teres y nos cuenta todos los sectetos de éstos. El rechazo de los franceses a la forma clisica de ly novela fue una reaccién contra Ia omniscienci del autor, Si se pregunta a Marguerite Duras quf| siente su personaje contestaré que no lo sabe; sj se le pregunta a RobbeGrillet el motivo de un cierto acto de alguno de sus personajes dird: «Lo inico que sé seguro es que abrié la ventana con) la mano derecha.» Pero esta forma de pensar na) ha legado al teatro francés, donde el autor sigue haciendo en el primer ensayo su exhibicién per sonal, leyendo en vor alta ¢ interpretando today las partes. Esta es la més exagerada forma de tuna tradicién que resulta dificil hacer desapare cer en el mundo entero, El autor seha visto obl gado a convertir su especialidad en una virtud, a acer de lo literario una muleta para su vanidad, que, en su fuero interno, sabe que m0 esté ju tificada por su trabajo. Tal vez la soledad es ar te importante para la labor creadora del autor, Es posible que sélo con la puerta cerrada, en co, municacién consigo mismo, pueda -dar forma a] imagenes y conflictos interiores que le serfa im posible expresar en piblico. No sabemos cm trabajaban Esquilo o Shakespeare. Lo tinico que sabemos es que gradualmente la relacién entre el hombre que en su casa se sienta a expresaro| todo en el papel y el mundo de la escena y de ls actores cada vez es mds tenue, mas insatisfacto ria, Los mejores dramaturgos ingleses salen de propio teatro: Wesker, Arden, Osborne, Pinter para citar claros ejemplos, son tanto directores ¥yactores como dramaturgos e incluso a veces ha sido empresarios Tritese de hombres de letras o de actores, lo esque @ muy pocos autores se les puede Siftar el calficatio Ge inspirados. Si el drama- splivpuers amo y n0 vctia cabria decir que {ifs traicionado al teatro. Como es lo segundo, |sfemos decir que triciona por omisién tos au denna haven frente al desatio de su epoca, Nac torSmente, aqui y als, ay excepciones,brillan tes asombrosss, Pero vuelvo a comparar la can- tad de nuevo material que entra en las peliculas ton a produccién mundial de textos dramdticos. {ls nuevas piezas que se proponen limiter fealidad se acentia ms lo fatativo que fo real; Bhs cue exploran carocteres, nara ‘ar 0 pase de personajes t6picos; silo que offecen es argu. Stent lo llevan a extremos atracivos; incluso si fo aue desean evocar es un ambiente elevado, se Sonentan por To general con la calidad literara te a frase bien coustruide; si persiguen la ert ¢& sci, rara vex tovan el meollo del problema; Sipetenden hacer ret, erplean medios muy gas- fad. Por consigulente, a menudo nos vemos obliga cba clogir entre tponer cbras viejas 9 mona pies nuevas que consideramos inadceuadas, s6lo fo un gesto hacia el tiempo presente, O'bien Grear por nuestra cuenta una obra, come, por tjemplo, cuando un grupo de actores y escrtres tel Royal Shakespeare Theatre, ante la existencia de una pieza sobre el VietNam, montaron tune mediante el empleo de técncas de improvisacion fon el fin de llevar el vacio, La creseon en grr po puede ser infintamente inds rica, si el Esrico, que el producto de un individuo poce rele vant, aungue esto no detnestra nada, Lo cierto fs-que se necesita al autor para alcanzar esa €o- 4. hesién y enfoque finales que un trabajo colective 0 puede realizar, En teoria pocos hombres hay tan Hbres coma 1 dramaturgo, quien puede lever ol mundo eq, tero al escenario, Pero de hecho es un ser extra famente timido, Observa la vida y, al igual que| todos nosotros, s6lo ve un minusculo fragmento, lun aspecto que capta su imaginacién. Por desgre| cia, raramente intenta relacionar este detalle cor ‘una estructura més amplia, como si aceptara sis iscusién que su intuiciOn ‘es completa y su rea lidad toda la realidad, como si su creencia en sa propia subjetividad como instrumento y fuerza le excluyera de toda dialéctica entre fo que ve yo fue capta, Existe, pues, el autor que explora sy experiencia interior en profundidad o el que s- aparta de esta zona para estudiar el mundo ex. terior, cada uno de ellos convencido de que su mundo es completo, Si no Lubjera existido Shake| speare cabria afirmar que Ia combinacién de! los dos era imposible. Sin embargo, el teatro isa. belino existié y su ejemplo cuelga constantermen te sobre nuestras cabezas. Hace cuatrocientos alice le fue posible a un dramaturgo presentar abierto conflicto los acontecimientos del mundo exterior, los procesos internos de hombres com| plejos aislados como individuos, la amplitud de sus temores y aspiraciones. El drama era expos cién, confrontacién, contradiceién que Wevaba al anilisis, al compromiso, al reconocimiento y, fh nalmente, al despertar del entendimiento. Shakes peare no era una cima sin base que flotara de manera magica sobre una mube, sino que se sus, tentaba en docenas de dramaturgos menores, na turalmente con menos talento, pero que compar tfan la ambicién de lucha contra lo que Hamlet 2 tame las formas y presiones de la época. Clare ‘agmue un teatro neoisabelino basado en el ver 34) n la pompa seria una monstruosidad. Esto leva a considerar el problema més de cerca fd fin de saber cudles son exactamente las Cehidades especiales de Shakespeare. Surge en SGpuida un simple hecho. Shakespeare empleaba {fStiema unidad de tiempo que hoy dia: nas ho- Hog Usaba este periodo de tiempo apretando, se- do a segundo, una cantidad de material vivo HM nerefble riqueza, Dicho material lo presenta Sfulténeamente en una infinita variedad de ni- des, se adentra muy hondo y sube muy alto: los eearsos téenicos, el empleo de la prosa y del Tero, los ‘mumerosos cambios de escenas, exci antes, divertidos, turbadores, fueron los medios He que ce valié el autor pare satisfacer sus nece Sdades. El autor tenia un objetivo preciso, huma to y social que era el motivo de su basqueda te- ‘mitica, el motivo de la investigacion de sus me dios de expresi6n, el motivo para escribir teatro. | autor moderno sigue maniatado en las prisio- nes de la anéedota, consistencia y estilo, condicio- tado por las reliquias de los valores victorianos gue le hacen creer que ambiciOn y pretensién son Sucias palabras. Sin embargo, jcudnto las necesi- tal Ojald fuera ambicioso, ojald pusiera una pica en Flandes. No lo conseguiré mientras sea un avestruz, un aislado avestruz. Antes de levantar In cabeza ha de enfrentarse también a la misma isis, ha de descubrir también To que a su enten- der debe ser el teatro. Claro esta que un autor sélo puede trabajar con Io que tiene, sin poder saltar de su propia sensibilidad, Ha de ser él mismo, ha de escribir sobre lo que ve, piensa y siente, Pero tiene la po- os sibilidad de corregir el instrumento a su disposi, ciéa. Cuanto mas claramente reconozca los edla. bones perdidos en sus relaciones, cuanto con ma. yor exactitud comprenda que munca es bastante profundo en bastantes aspectos de la vida, ni bas fante profundo en bastantes aspectos del teatro, ¥ que su necesario aislamiento es también su pri ‘sidn, més fécil le serd encontrar maneras de uns | cabos sueltos de observacién y experiencia que} hasta el presente los tiene desunidos. | Tntentaré concretar més el problemAcon que se enfrenta el escritor. Las necesidades del teatro han cambiado, aunque esta diferencia no obedece | simplemente a Ia moda. No se trata de que hace cincuenta afios estuviera de boga un determinado tipo de teatro y que ahora el autor que sabe to- mar el «pulso del publico» hable con aurvo len. guaje. La diferencia radica en que durante largo tiempo los dramaturgos tuvieron mucho éxito aplicando al teatro valores de ottos campos. El hecho de que un hombte supiera —y por tal se entendia la habilidad de unir palabras y frases de elegante manera— se consideraba ‘como el comlenzo de una buena carrera ene teatro. Si un hombre era capaz de inventar un buen argumento o sabia expresar lo que se des ceribe como «conocimiento de la naturaleza hu. manas, estas cualidades se tenfan al menos como escalones que llevaban a escribir buen teatro, Ahora Jas tibias virtudes de la buena artesania,| de la construccién correcta, de los telones efica: ces y del didlogo crispado han vuelto a sw sitio verdadero. Por otra parte, Ia influencia de Ia te levisién ha acostumbrado a toda clase de pablico a formar su juicio de manera instanténea —en el mismo momento en que capta el plano en Ia “ seb pantalla—, y, por consiguiente, el expec. le se cceos Craters in yu sa ne fd de que un «buen artesano» tenga que ex- cata “tl constante descrédito de las virtudes Bictatrales comienza ahora a aclarar el camino ‘eras virtudes, que estén més estrechamente re- {.Sonadas con Ta forma teatral y que son también late exigentes. Si partimos de la premisa de que Secon ct wh ercenario no ol gay ade fo para desarrollar una novela, una conferen- Gust E historia o un poemia escenifieados—, Ia ra dicha en ese escenario existe, 0 deja de fiir solo en relacin con las tensiones que crea fn dicho escenario y dentro de las circunstancias Gherminadas de ese Tuger. En otras palabras, funque el dramaturgo traslada a la obra su pro- pia vida, que se nutre de la vida circundante —un Eoenario vacfo no es una torre de marfil—, la Elecsién que hace y los valores que observa s6lo fiznen fuerva en proporcién a lo que erean en el lenguaje teatral. Ejemplos de esto se dan siempre ‘que un autor, por Yazones morales o politicas, in- fenta que su obra sea portadora de algiin mensa-, je, Sea cual sea el valor de dicho mensaje, nica: mente surtiré efecto si marcha acorde con los ¥ fores propios de la escena, Un autor modemno se engata si cree que puede liens el escenato un verdadero puesto 3 diesiras vidas? Qué funcion puede tener? gu podria ser Gl? zQue podria explorar? {Sadie fon sus propiedades especiales? En Mejico, antes de Ta invenlén de la reds, tos exclavos tenfan que acarrear gigantescas pic GAS través dela selva y subirlas a Iss monte fis: mientras sus hijos arastraban sus Joguetes {Sie mmscalos rodlw Los ccavos com ‘Rian Tos juguctes, pero durante siglos no con Nutcron estblecet Ia conesi6n, Cuando buenos Sores interpretan malas comediaso revitas ma ealee de segunda categoria, cuando el pubico fplaude mediocres puestes excénicas de los clés soe simplemente porgue le agradan los trajes 0 {ns cambios de detorado, ola bellea dela prime. ‘i actriz, no hay nada malo en esa sctitud. Sin Cmnbargo, gst ha tomado concienca de fo que hay debojo dl Jugucte que se arastra con un er Ga? Lo que hay debajo es una rucda, ” Segunda parte BL TEATRO SAGRADO Lo llamo teatro sagrado por abreviar, pero isla Ilamarse teatro de lo invsiblehecho-vis: pot concepto de que el escenario es un lugar bre puede aparccer Io invisible ba hecho presa dontiestros pensamientos. Todos sabemos que 2 fayor parte de la vida escapa a nuestros sen- taps: una explicacion mas convincente de las di- epee artes es que nos hablan de modelos que Sip podemos reconocer cuando se manifiestan sora de ritmos 0 figuras. Observamos que la SGaducta de la gente, de las multitudes, de la his- (ona, obedece a estos periddicos modelos. Oimos {ein que las trompetas destruyeron las murallas fe Jerico; reconocemos que una cosa migica: I ‘hada inisica puede proceder de hombres con cor fata blanca y frac, que soplan, se agitan, pulsan y aporrean. A pesar de los absurdos medios que la producen, en la musica reconocemos lo abs- tracto a través de lo concreto, comprendemos que hombres normales y sus chapuceros instrumentos quedan transformados por un arte de posesidn. Podemos hacer un culto de la personalidad del director de orquesta, pero somos conscientes de gue €l no hace misica, sino que la misica lo hace 2 al; siel director esté relajado, reveptivo y ali nado, lo invisible se apodera de él y, a su través, nos ilega a nosotros, ‘Esta es Ia nocién, el verdadero suefio que se esconde tras los degradados ideales del teatro st mortal. Bste es el significado que recverdan quie. tes con sensibilidad'y seriedad emplean palabras tan graves y confusas como nobleza, belleza, poe- sla, térmings que me gustaria reconsiderar debido a la cualidad particular que sugieren, El teatro ¢s el iltimo foro donde e} idealismo sigue siendo ‘una abierta cuestién: en todo el mundo hay mu. chos espectadores que, de acuerdo con su propia experiencia, afirmardn haber visto el rostro de To invisible mediante una experiencia que, en el e= cenario, superaba a la suya en la vida. Sostendrén que Edipo, Berenice, Hamlet 0 Las tres herma nas, interpretadas con amor y arte, levantan el espiritu y les recuerdan que la motfotonta coti- diana no es necesariamente todo lo sinico. Cuan do reprochan al teatro contemporiigo st cre! dad y ambiente de fregadero, es exactamente es0 fe gue quieren dec. Recuerdan que durante Ie guetta el teatro romantico, pleno de color y soni- fo, de misiea y movimiento, lege. coma agua fresca a calmar la sed de sus secas vidas. En esa época se le llamaba teatro de evasion, palabra ‘que sélo parcialmente era adecuada, Era evasion y también recordatorio: un gorri6n en la celda de tuna cércel Al acabar la guerra, el teatro se esfor 26 de nuevo, aiin con mas vigor, en hallar estos tmismos valores, El teatro de la década de los cuarenta tavo muchos nombres gloriosos: fue el teatro de Jou. vet y de Bérard, de Jean-Louis Barrault, de Clavé en el ballet, de’ Don Juan, Anfitrién, La loca de Chaillot, de'la reposicion ‘de La importancia de Namarse Ernesto por John Gielgud, de Peer Gynt en el Old Vic, de Eaipo y Ricardo 111 de Olivier, de La dama [Link] para la hoguera y Venus obser ‘vada, de Massine en el Covent Garden, con El sont 2 prero de tres picos, con el mismo montaje de fuince afios antes: fue un teatro de color y mo- piento, de hermosas telas, sombras, palabras Goéatricas y en catarata, de vuelo de la fantasia YF babiles trucos mecdnicos, de ligereza y de toda Yse de misterio y sorpresa; el teatro de una uropa destruida que parecfa compartir un sélo objetivo: recuperar el recuerdo de una gracia per- da tina tarde de 1946 en que paseaba por la Ree perbahn de Hamburgo, bajo una niebla himeda, gs y deprimente que rodeaba a las prostitutas Etsesperadas y mutiladas, algunas con muletas J todas con la nariz morada por el frio y las me- jillas hundidas, vi una multitud de nifios que en- traba a empujones en un club nocturno, Los se. gu. En el escenario se veia un brillante firma mento azul, Dos payasos, andrajosos y con lente juelas, estaban sentados sobre una nube pintada, (que los levaba a visitar a la Reina del Cielo, «Qué Te pediremos?s, decia uno, «Una cenas, le contes. taba el otro, coreado por los gritos de aprobacién de Jos nifios, <¢Qué comeremos para cenar?» ‘Schinken, leberwurst...», y el payaso comenz6 citar una lista de alimentos inalcanzables en esa época, mientras que los gritos de entusiasmo fue- ron reemplazados gradualmente por un siseo que se transformé después en un profundo y au- ‘datico silencio teatral. En respuesta a la necesi- dad de algo que no existfa, una imagen se habia hecho realidad. En el esqueleto carbonizado de la Opera de Hamburgo s6lo quedaba el escenario y sobre él se congregaba el piblico, mientras qué en una tarima delgada como una oblea, adosada a la pa- red del fondo, los cantantes subfan y bajaban 3 para interpretar £1 barbero de Sevilla, ya. que nada podia impediries realizar su trabajo. En una mindscula buhardilla se apinaban cincuenta per sonas, mientras que, en los centfmetros de espacio que quedaban, un pufado de excelentes actores seguian ejercitando resueltamente su arte, En un Dilsseldorf en ruinas, un Offenbach menor, con contrabandistas y bandidos, lenaba el teatro con delicia. No habla nada que discutir, nada que ana. lizar: ese invierno en Alemania, como pocos afios antes en Londres, el teatro correspondia-al ham: bre, Pero ¢qué cra esta hambre? ¢Era hambre de lo invisible, hambre de una realidad m&s pro- funda que la forma més plena de la vida cotidia. na, o era hambre de las cosas que faltaban a la vida, hambre, en fin, de un amortighador de la realidad? La cuestién es importante, ya que mu cha gente ctee que en el recentisimo pasado ain $abfa‘un teatro con cleros valores, irta abi idad, ciertas artes que quiza por capricho hemos destrudo o dejago aparte. 'No debemos dejarnos engafiar por Ja nostal tia, El mejor teatro roméatico, los refinados pla ceres de la pera y del ballet fueron en todo mo mento toscas reducciones de un arte sagrado en su origen. Durante siglo los ritos érficos se trans. formaron en sesiones de gala; lenta e impercep tiblemente, el vino fue adulterado gota a gota E] telén fue el gran simbolo de toda una es cuela de teatro: el telén rojo, las candilejas, Ia idea de que todos éramos nios de nuevo, la 10s. talgia y lo magico eran todo uno. Gordon Cr se pas6 la vida fustigando el teatro. de thi pero sus recuerdos mas preciosos eran los de holes y bosques pintados, y sus ojos se ilumina- ban ciando describia efectos trompe d'oeil. Legs ss ue el telon dejo de esconder sorpresas, ete eno quisimos —0 no necesitamos— set aie nuevo, en que la tosca magia cedié ante niientido comin més dspero, yentonces se reti eh'4 teldn y se eliminaron las candile} Cierto es que seguimos deseando captar en uestras artes las cortientes invisibles que go- fidnan nuestras vides, pero nuestra vision que- Herabada al extremo oscuro del espectro. Hoy dis el teatro de la duda, de la desazén, de la an- ia, de Ia inquietud, parece mas verdadero que SMreatro de nobles objetivos, Aunque el teatro fivo en su origen ritos que hacian encarnar lo fhvistble, no debemos olvidar que, a excepcién de Hrrios textros orientales, dichos ritos se han per- Gido o estén en franca decadencia. La visién de Bach ae,ba conservado eicrupulosamente itud de sus notaciones, en Fra Angelico ais Gos a In verdadera encarnacién, pero cdénde tncontrar la fuente hoy dla para intehiat, tales dimientos? En Coventry, por ejemplo, s¢ EXconstruido una nueva eatedral de acuerdo con Ie mejor teeta para lograr un noble resultado Honestos y sinceros artistas, los «mejores», sc han agrupado para levantar, por medio de un arte colectivo, un monumento a la gloria de Dios, del Hombre, de la Cultura y de Ja Vida. Se ha etigido, pues, un nuevo edificio en el que se apre- tian Bellas ideas y hermosas vidrieras: sélo el ritual estd gastado, ° Estos himnos antiguos y modernos, quiz en- cantadores en una pequefia iglesia de pueblo, esos ‘nimeros en las paredes, esos sermones son aqui tristemente inadecvados. El nuevo lugar reclama fa voces un nuevo ceremonial, si bien este cere- monial deberfa haber pasado’ adelante y dictar, 55 en todos aus signiticades, la forma del lugy como ocurié cuando se consiuyeron tadacee arandes mezquitas,catediies y templos La bet a voluntad, la sinceridad, el spate severe Ja creeneia en la cultura ‘no sou sufiientea f forma exterior s6lo puede adquirir verdaders a {oridad si el ceremonial tiene otra tanta; y ¢quisy_ hoy dia puede evar la voz cantante? Hoy’ eon en toda época, necesitamos escenificar auténtion, rituales, pero se requieren auténticas formas part crear rituales que hagan de la asistencia. al tee tro algo tonificante de nuestras vidas. Esos rites les no estin a nuestra disposicién, y las delibers ciones y resoluciones no los pondrém en muestsy camino, El actor busca en vano captar el,eco de una tradicién Gesvanecida, Io mismo que los critices ¥ el piblico, Hemos perdido todo el sentido del Fito y del ceremonial, ya estén relacionados con jas Navidades, el eumpleaios o el funeral, pero Jas palabras quedan en nosotros y los antiguos impulsos se agitan en el fondo, Sentimos la ne, cesidad de tener ritos, de hacer salgo» por tenen fos, y culpamos a los artistas por no «encontrar los» para nosotros. A veces el artista intenta he llar nuevos ritos teniendo como tinica fuente s imaginacién: imita la forma externa del ceremo. nial, Pagano o barroco, afiadiendo por desgracia sus propios adornos. El resultado raramente es cede Rents, ¥ $8 alos y alos de imitacions (ada vez més débiles y pasadas por agua, hemos Megado ahora a rechazar el concepto mismo de in teatro sagrado, Lo sagrado no tiene la culpa de haberse convertido en una arma de la clase media Para que los nifios sigan siendo buenos, Cuando fui a Stratford por primera vez, en 56 195, to .do valor concebible estaba enterrado bajo smo mortal sna complaciente Va go sntinetjonaliam, [Link] mm iad, los eruditos y la prensa. Se nece- We cifecia de an ancano cabliro excepto: a sir Barry Jackson, para tirar todo eso Ps = ana y hacer atin posible Ia busqueda hes os valores. Y fue en Stratford, afios des- Baty co ceson de um auc fi park a ringentésimo ‘aniversario “del na- Beier ef cogent wero dala a le Shakespeare, donde vi un claro ej Sea trea este ene Wo gue ey Pie podria ser un rito, Se pensé que el nacimien- Ws Pohespeare equeria ua clbrecen al Uatata celebracin. que se nos podla our janguete, gee hay dia signiica a lista Lpergnss Incas ex Whos Who, rae « Mion del principe Felipe, para comer elman thoad y bitecs, Es emjadores se seladaban gon una ligera inclinacién de cabeza y se pasaban “Tin ao del ro, Chalé con et diputado Ie fal. Luego, alguien pronuncis un discurso oficial, isuchtios coetamente age ksnarod para brindar por Shakespeare. En el momento en [Slaton es eno "por bo an wo foe fi do cegundo, en comin concise de Soflos presets for never fos concent ss’ momo cose” pasb el pensmiento de que Satrocietos nos ate Babla exit tal hom bre, y que por ese ame nos, pee Roars Por un instante el slenclo se agua, bubo wn ssh de sed, Uo momento deste fodo edo boro y alvidado, 6 entendieratnos mds SGhre tos In celebracion ital de una persona Tin que lanto debemee piers haber sido inten- fiend no cave, Padi haber sido ta’ pode oe rosa como sus obras teatrales, tan inolvidabley, La verdad es que no sabemos cémo celebrar, yq que no sabemos qué celebrar. Lo tinico que ax bemos es el resultado final: conocemos y gusta, mos de la sensacién y el clamor de lo celebrady ‘mediante el aplauso, y ahi nos quedamos, Olvida, mos que hay dos posibles puntos culminantes tuna experiencia teatral: el de la celebracién, coy el estallido de nuestra participacién en forma de vitores, bravos y batir de manos, o, tarabién, eq cl extremo opuesto, el del silencio, otra forma de_| reconocimiento y apreciacién en tina experiencia, compartida, Hemos olvidado por completo el si. Tencio, incluso nos molesta; aplaudimos mecéni. camente porque no sabemos qué otra cosa hacer y desconocemos que tambien el silencio esté per. Imitido, que también el silencio es bueno. Sélo cuando un rito se pone a nuestro nivel ‘nos sentimos calificados para intervenir: el con jjunto de la misica «pop» es una serie de rituales Situados a un nivel al que tenemos acceso. El an plio y rico logro de Peter Hall en el ciclo shake. speatiano de «Las Guerras de las dos. Rosas: abarcaba el asesinato, la politica, la intriga, la guerra; el inguietante drama Afore Night Come, era un ritual de muerte; West Side Story, un ritual de violencia urbana; Genet crea rituales de esterilidad y degradacién, En mi ‘gita europea con Tito Andrénico, esta oscura obra de Shakespeare entré inmediatamente en el pabli- ‘co debido a que contenia un ritual de derrama. miento de sangre, reconocido como verdadero, Y esto nos lleva al nicleo de la controversia que estallé en Londres sobre lo que se ealificaba como dirty plays (piezas sucias); se acusabaal teatro ac tual de revolcarse en el’ fango,se decia que en en el gran arte clisico, un ojo esté Sinker en las estrellas, que el rito del In- epPr oda en certo sentido el ito dela prime ocoeigue es verdad. En cierto aspecto estoy wero corazén al lado de nuestros oponentes, ‘de tode Cando veo To que proponen, No buscan Ore sagrao, no hablan de un teatro de mila- aa dela Obra domesticada en la cual «mds ‘ee oy solo significa emés agradables, donde ser craig significa ser decorono, Por desgraca, los wot elices y el optimismo no se pueden pe Bales Mee trata de vino guardado en la bodega. come fmoslo 0. no, surgen de tina Fuente, y si fin aererque dicha fuente esta al alcance de nuestra does dee fe roves. 3 Fecopoceos io muy lejos que nos desviado de cualquier cosa que tenga que hemos van teatro sagrado, podemos descartar YEune ver para siempre el suefio de la vuelta, en de upriry eerror de ojos, de un hermoso teatro Uin'al de que unas cuantes personas lo intenta- {$a con redoblado esfuerzo, ‘as que nunca suspiramos por una experien- cia que esté mis all de la monotonia cotidiana flunos la busean en el jazz, en la musica clisica, tris marihuana y en el LSD. En el tcatro evi {dios con timidez lo sagrado porque no sabemos gut podsia ser dncamente emprendemos que SP que se llama sagrado nos ha traicionado, y por {I infamo motivo nos apartamos de lo que. se llama pottico, Los intentos hechos para revivir dl drame postico han Mevado con demasiada fre- fuenca a algo carente de vigor U oscuro. La poe- Sia ha pasado a ser un término sin sentido, ¥ su asociacion con la midsiea de la palabra, con la si ‘iad de los sonides, son los restos de una tra 8 9 cién tennysoniana que, en cierto modo, se ha envuelto alrededor de Shakespeare, y de ahf que | estemos condicionados por la idea de que tna obra de teatro en verso se encuentra a medio'ea, ‘mino entre la prosa y la épera, no recitada ni can. tada, si bien con una carga mis elevada que la de la prosa, més elevada en contenido, en cierte modo mds elevada en valor moral. Todas las formas de arte sagrado han queda. do destruidas por los valores burgueses, aunque esta clase'de observacién no ayuda a resolver el problema, Seria necio permitir que nuestra re ulsa de las formas burguesas se convirtiera en repulsa de las necesidades communes ‘2 todos los hombres: si existe todavia, mediante el teatro, la necesidad de un verdadero contagto esa una invisibilidad sagrada, han de ser examinados de nutevo todos los posibles vehiculos. A veces me han acusado de querer destruir la palabra hablada y, sin embargo, en este dispara. te hay un grano de verdad. En’ su fusién con la lengua norteamericana, nuestro idioma, en cam. bio continuo, rara vez ha sido més rico; no obs. tante, no parece que la palabra sea para los dra maturgos el mismo instrumento que fue en otto tiempo. ¢Se debe a que vivimos en una época de imagenes? ¢Acaso hemos de pasar un periodo de saturacion de imagenes para que emerja de nue- vo la necesidad del lenguaje? Es muy posible, ya que los escritores actuales parecen incapaces de hacer entrar en conilicto, “mediante palabras, ideas e imagenes con la fuerza de los artistas isa belinos. El escritor moderno més influyente, Brecht, escribié textos ricos y plenos, pero la ver. dadera conviccién de sus obras es’ inseparable de las imagenes de sus propias puestas en esce. 0 ga, Un profeta levant6 su voz en el desierto. En GBierta oposicion a la esterilidad del teatro fran- $e anterior a la guerra, un genio jluminado, An- {bine Artaud, escribié varios folletos en los cuales fescribia con imaginacién e intuielén otro tea- fro sagrado cuyo micleo central se expresa me dante [Link] que le son més préximas, un teatro que acta como una epidemia, por intox cacién, por infeccién, por analogia,”por magia, yn teatro donde la obra, la propia representacién, se balla en el lugar del texto, ¢Existe otro lenguaje tan exigente para el au- tor como un lenguaje de palabras? ¢Existe un fenguaje de acciones, un lenguaje de sonidos, un lenguaje de palabra como parte de movimiento, de palabra como mentira, de palabra como pa rodia, de palabra como bastira, de palabra como contradicciéa, de palabrachoque, de palabra ito? Si habiamos de lo mésqueliteral, si poe- sia significa lo que se aprieta més y penetra mas profundo, ces aqui donde se encuentra? Charles Marowitz y yo formamos un grupo, con el Royal Shakespeare Theatre, llamado Teatro de la Cruel: dad, con el fin de investigar estas cuestiones e in- tentar aprender por nosotros mismos lo que pt icra ser un teatro sagrado. El nombre del grupo era un homenaje @ Ar taud, pero no significaba que estuviéramos in- teotando reconstruir el teatro de Artaud, Cual quiera que desee saber qué significa «teatro de Ia crueldads ha de recurrir directamente a los escri- tos de Artaud. Empleamos este lamativo titulo para definir nuestros experimentos, muchos de dllos directamente estimulados por el pensamien to artaudiano, si bien numerosos ejercicios esta- ban muy lejos de lo que él habla propuesto. No ‘61 comenzamos por el centxo, sino que iniciama, nuestro trabajo con la méxima sencillez por ley mérgenes. Colocdbamos 2 un actor frente a nosotrés, i pediamos que imaginara una situacién dramaiy ca que no requiriese ningin movimiento fisio ¢ intentbamos comprender en qué estado de én mo se encontraba. Naturalmente, era imposible y éste era el objeto del ejercico. El siguiente pasy consistia en descubrir qué era lo minimo que ne ‘esitaba para poder comunicarse.

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