EL RENDIMIENTO ESCOLAR
El rendimiento académico hace referencia a la evaluación del
conocimiento adquirido en el ámbito escolar, terciario o universitario.
Un estudiante con buen rendimiento académico es aquél que
obtiene calificaciones positivas en los exámenes que debe rendir a
lo largo de una cursada.
“El rendimiento académico es una forma de medir si estás logrando tus
metas de aprendizaje.”
Los trastornos del aprendizaje son un grupo heterogéneo de diferentes
alteraciones del desarrollo que se ponen de manifiesto en la etapa
escolar.
Una vez iniciada la escolaridad, pueden ponerse en evidencia algunos
problemas que pueden afectar el proceso de aprendizaje y que no se
habían identificado en etapas anteriores. Estos son capaces de incidir de
forma negativa en el rendimiento escolar del niño, lo que puede traer
una serie de consecuencias negativas para su autoestima.
Los niños con esta afectación no son capaces de dominar las habilidades
académicas propias de su edad, de su capacidad intelectual y de su nivel
educativo.
Las dificultades en el aprendizaje empiezan en la etapa escolar, pero
pueden no ser completamente manifiestas hasta que la demanda para
aquella habilidad afectada exceda la capacidad individual.
En la vida académica, habilidad y esfuerzo no son sinónimos; el esfuerzo
no garantiza un
éxito, y la habilidad empieza a cobrar mayor importancia. Esto se debe a
cierta capacidad cognitiva
que le permite al alumno hacer una elaboración mental de las
implicaciones causales que tiene el
manejo de las autopercepciones de habilidad y esfuerzo. Dichas
autopercepciones, si bien son
complementarias, no presentan el mismo peso para el estudiante; de
acuerdo con el modelo, percibirse
como hábil (capaz) es el elemento central.
En este sentido, en el contexto escolar los profesores valoran más el
esfuerzo que la habilidad.
En otras palabras, mientras un estudiante espera ser reconocido por su
capacidad (lo cual resulta
importante para su estima), en el salón de clases se reconoce su
esfuerzo.
De acuerdo con lo anterior se derivan tres tipos de
estudiantes según Covington (1984 ):
à “Los orientados al dominio. Sujetos que tienen éxito escolar, se
consideran capaces,
presentan alta motivación de logro y muestran confianza en sí mismos.
à Los que aceptan el fracaso. Sujetos derrotistas que presentan una
imagen propia
deteriorada y manifiestan un sentimiento de desesperanza aprendido,
es decir que han
aprendido que el control sobre el ambiente es sumamente difícil o
imposible, y por lo tanto
renuncian al esfuerzo.
à Los que evitan el fracaso. Aquellos estudiantes que carecen de un
firme sentido de aptitud
y autoestima y ponen poco esfuerzo en su desempeño; para “proteger”
su imagen ante un
posible fracaso, recurren a estrategias como la participación mínima en
el salón de clases,
retraso e la realización de una tarea, trampas en los exámenes, etc.
“En éste orden de ideas, el juego de valores habilidad-esfuerzo se torna
riesgoso para los alumnos, ya que si tienen éxito, decir que se invirtió
poco o nada de esfuerzo implica brillantez, esto es, se es muy hábil.
Cuando se invierte mucho esfuerzo no se ve el verdadero nivel de
habilidad, de tal forma que esto no amenaza la estima o valor como
estudiante, y en tal caso, el sentimiento de orgullo y la satisfacción son
grandes
EGRAFIA
[Link]
%20hace%20referencia,lo%20largo%20de%20una%20cursada.
[Link]
[Link]
[Link]