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Definición y Tipos de Arras

El documento define y explica el concepto de arras en el derecho civil peruano. Describe las arras como una cantidad de dinero u otro bien entregado para garantizar el cumplimiento de un contrato futuro. Explica que existen diferentes tipos de arras como las confirmatorias, penales y de retractación, y describe sus funciones y consecuencias legales en caso de incumplimiento.
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Definición y Tipos de Arras

El documento define y explica el concepto de arras en el derecho civil peruano. Describe las arras como una cantidad de dinero u otro bien entregado para garantizar el cumplimiento de un contrato futuro. Explica que existen diferentes tipos de arras como las confirmatorias, penales y de retractación, y describe sus funciones y consecuencias legales en caso de incumplimiento.
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LAS ARRAS

DEFINICION DE ARRAS:

El contrato de Arras tiene como finalidad establecer un acuerdo entre dos partes para la futura
realización de alguna operación económica en común. Ese acuerdo se lleva a cabo con la
entrega por una de las partes de un bien (normalmente dinero) en concepto de garantía de
que el acuerdo se cumplirá en el futuro. A esa garantía se le denomina Arras. En caso de que el
que entrega las arras incumpla el acuerdo, será penalizado con la pérdida de las mismas. De
ser el receptor de las arras el que incumpla, habrá de devolverlas por duplicado a la otra parte.

Existe un factor distorsionante en cuanto al rol que supuestamente cumplirían las arras
durante la etapa de negociación de un contrato y son numerosos los pactos en los cuales se
confiere el carácter de las arras a la entrega de un bien o una suma de dinero antes que las
partes negociadoras hayan llegado a ningún arreglo y sin que exista, en consecuencia una
obligación contractual.1

En un sentido muy amplio, las arras podrían definirse como “cantidades o cosas que pueden
mediar en los contratos o dación de una cosa en especie o de una suma de dinero en garantía
del cumplimiento de una obligación.2

En sentido más estricto, para Díez Picazo, las arras serían “la entrega de una suma de dinero o
de cualquier otra cosa que un contratante hace a otro con el fin de asegurar una promesa o un
contrato, confirmarlo, garantizar su cumplimiento o facultar al otorgante para poder
rescindirlo libremente, consintiendo en perder la cantidad entregada. 3

Por su parte, para la Jurisprudencia, que coincide sustancialmente con ésta última definición,
las arras son una cantidad de dinero (o cosas, generalmente fungibles) que pueden entregarse
ambos contratantes entre sí, o solamente uno al otro, en un contrato o precontrato
(generalmente de compraventa, pero no de forma exclusiva.

Desde un punto de vista funcional, el vocablo “arras” puede referirse a:

– El elemento o señal que sirve de prueba de la intención de los contratantes de consumar un


contrato.

– Al signo ostensible o probatorio de la perfección del contrato.

– A la suma entregada en el momento de perfección del contrato; como pago a cuenta del
precio del negocio principal al que sirve (arras confirmatorias).

– En su caso, como cláusula penal dirigida a indemnizar al contratante que cumplió su


obligación frente al que no la cumplió (arras penales).

– En su caso, como reserva de las partes de la facultad de deshacer lo convenido de forma


unilateral, mediante la pérdida de lo entregado o su restitución doblada, según quien incumpla
el contrato principal (arras penitenciales).
1
EXEGESIS – Del código civil peruano de 1984 / Max Arias Schreiber Pezet- TOMO I CONTRATOS. Título
XIII LAS [Link] 297.
2
BONET RAMON, FRANCISCO. “Comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de Diciembre de
1946”. R.D.P., abril de 1947, pag. 301.
3
DIEZ PICAZO, LUIS. “Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial”. Editorial Civitas. 5ª Edición. Madrid,
1996, pag. 404.
A modo de síntesis, podemos definir las arras como la entrega por una parte a otra de una
cantidad de dinero (cabría también que se tratase de otras cosas fungibles) en el momento de
la celebración de un contrato, con el fin de probar o confirmar que se ha celebrado dicho
contrato, garantizar su cumplimiento, o permitir a cualquiera de los contratantes desistir
libremente del mismo, se podría subsumir como un contrato preparatorio que tiene por objeto
transformarse en un contrato definitorio, con el cumplimiento de sus obligaciones de una de
las partes.

ARRAS CONFIRMATORIAS

Según el artículo 1477º del Código Civil la entrega de arras confirmatorias importa la
conclusión del contrato. En caso de incumplimiento, quien recibió las arras las devolverá o las
imputará sobre su crédito, según la naturaleza de la prestación. De la propia lectura de la
norma se deduce que las arras confirmatorias no tienen ninguna utilidad práctica porque si
bien suponen que se ha arribado a un acuerdo definitivo no garantizan que éste se vaya a
cumplir porque ella misma advierte que si no es así, quien las recibió las devolverá a quien se
las dio, sin la indispensable indicación de que si a él se atribuye el incumplimiento deberá
reintegrarlas dobladas, esto es por el doble del monto recibido en tanto que si el responsable
es quien las entregó, no tendrá que devolverle nada, debiendo quedarse con la suma
entregada.4

Eso es precisamente lo que preceptúa el artículo 1478º del mismo Código Civil, el artículo
siguiente, al regular las arras penales, indicando que si la parte que hubiese entregado las arras
no cumple con la obligación por causa imputable a ella, la otra puede dejar sin efecto el
contrato conservando las arras. Si quien no cumplió es la parte que las ha recibido, la otra
puede dejar sin efecto el contrato y exigir el doble de las arras.

Queda claro, por consiguiente, que las arras que se emplean como una suerte de garantía para
asegurar el cumplimiento de una determinada obligación, como por ejemplo la de cancelar el
saldo del precio en una compra con cargo a devolverlas con una penalidad adicional
equivalente al mismo monto entregado en una suerte de adelanto, son las penales y no las
confirmatorias. Es pertinente recordarlo porque a menudo se comete el error de crear que son
estas últimas las que aseguran esa penalidad. 5

ARRAS PENALES

No está demás señalar que el artículo 1479º advierte que si la parte que no ha incumplido la
obligación prefiere demandar la ejecución o la resolución del contrato, la indemnización de
daños y perjuicios se regula por las normas generales aplicables a ella.

Los artículos siguientes del Código Civil se ocupan de las denominadas arras de retractación
que sólo cabe en los contratos preparatorios, que son el compromiso de contratar y el
contrato de opción, y que, como su nombre lo deja entender, concede a las partes el derecho
de retractarse de ellos. Si se retracta la parte que entrega las arras, las pierde en provecho del
otro contratante. Si se retracta quien recibe las arras, debe devolverlas dobladas al tiempo de
ejercitar el derecho. El artículo 1482º admite que la parte que recibe las arras puede renunciar
4
EXEGESIS – Del código civil peruano de 1984 / Max Arias Schreiber Pezet- TOMO I CONTRATOS. Título
XIII LAS [Link] 301.
5
[Link]
%C3%93N_EN_EL_PER%C3%9A
al derecho de retractación con lo que éste queda únicamente como opción para quien las
entrega, en tanto que el artículo siguiente sentencia que si se celebra el contrato definitivo
quien recibe las arras las devolverá de inmediato o las imputará sobre crédito, según la
naturaleza de la prestación.

El doctor Carlos Cárdenas Quiroz, en un interesante ensayo publicado en la revista Derecho &
Sociedad, citando a Max Arias Schreiber, refiere que las arras confirmatorias “no vienen a ser
sino la reiteración material de que las partes han concluido un contrato y en muchos casos
representan un adelanto de la prestación cuya ejecución aún no se ha materializado. Ellas
presuponen, en consecuencia, la celebración de una relación contractual, que se refuerza a
través o mediante un signo o señal.” Dice a continuación que se atribuye a las arras
confirmatorias la función de probar la celebración de un contrato y que ello explica que
después de la concertación del acto quien las recibió debe devolverlas o imputarlas sobre su
crédito, dependiendo en este último caso de la naturaleza de la prestación. 6

Si el propósito de las arras confirmatorias es probar la celebración del contrato debe


reconocerse, según Quiroz, que su función se agotará en el mismo momento de la
concertación de aquél. Lo que procede, dice, es que respetando la exacta naturaleza de las
cosas, se las llame por el nombre que propiamente les corresponde y no atribuyéndoles
calificaciones distintas que no contribuyen a una buena técnica jurídica sino más bien a crear
confusión.

Adelanta enseguida que en un sistema como el peruano en el que la regla imperante a


propósito de las formalidades del acto jurídico es que cuando la ley no haya establecido una
específica puede usarse la que se tenga por conveniente, según el artículo 143º del Código
Civil, la misma que constituirá medio de prueba de su existencia, carece de sentido la
subsistencia de las arras confirmatorias, temperamento éste que ha sido acogido por la
Comisión Reformadora del Código Civil Peruano, por lo que se ha decidido su supresión.

Anota adicionalmente que las arras confirmatorias no cumplen con propiedad función de
garantía alguna. De la Puente y Lavalle, glosado por Quiroz, señala que “la naturaleza jurídica
de las arras penales es, pues, la misma que la de las arras confirmatorias, esto es ser un pacto
accesorio al contrato principal que otorga a las arras entregadas el carácter de prueba
irrefutable de la celebración de este contrato. Su única diferencia es que, en vez de constituir
un refuerzo del contenido contractual, se concede a las arras el rol de ser una determinación
convencional y anticipada de los daños reclamables en caso de incumplimiento del contrato
principal”.7

A despecho de ello, Carlos Quiroz estima que tampoco se justifica el mantenimiento de las
arras penales por cuanto presuponen la existencia de las confirmatorias, al sostenerse la
inutilidad de éstas y la procedencia de su supresión, la subsistencia de las primeras deja
también de tener justificación al sustraerse su base. Dice que la pena, conforme al artículo
1346º del Código Civil, es susceptible de ser reducida por el juez, a solicitud del deudor,
cuando sea manifiestamente excesiva o cuando la obligación principal hubiera sido en parte o
6
El doctor Carlos Cárdenas Quiroz, Ensayo publicado en la revista Derecho & Sociedad- Facultad de
Derecho de la Ponti fi cia Universidad Católica del Perú.
7
BORDA, Guillermo. Manual de Contratos. Editorial Perrot. Buenos Aires, 1973. Página 147.
irregularmente cumplida, reducción cuya procedencia no está prevista para el caso de las arras
penales, lo que no resulta técnicamente congruente y puede prestarse a abusos de una u otra
parte.
Acota que las arras, a diferencia de la pena obligacional, no cubren el supuesto de la mora del
deudor en el cumplimiento de la prestación a su cargo. Adicionalmente, las arras penales
pueden resultar insuficientes frente a los daños efectivamente irrogados al acreedor en caso
de incumplimiento total cuando tales daños fueran mayores en cuantía a la prestación en que
consisten las arras, a diferencia del caso de la pena en que, al menos conforme al Código
peruano, acepta el pacto de indemnización del daño ulterior, lo que le permitirá al acreedor, si
así lo prueba, la obtención de un mayor monto indemnizatorio. 8

En relación con este mismo asunto, se afirma la ventaja de las arras sobre la pena obligacional
en la medida en que en las primeras se produce la entrega de un bien al tiempo de
establecerse, a diferencia de la segunda en que la prestación en que ella consiste deberá
ejecutarse recién una vez producido el incumplimiento. Tal ventaja es sólo aparente, para
Quiroz, pues en todo caso se presentará únicamente cuando quien tenga en su poder las arras
sea el perjudicado con el incumplimiento. Si en cambio lo es quien las entregó, éste
seguramente tendrá que iniciar un proceso judicial para obtener la devolución de las arras
dobladas.

Si el propósito es asegurar debidamente el cumplimiento de la prestación Quiroz piensa que


más eficiente resultará para ello la constitución de una prenda, de una hipoteca o una fianza.

¿A TÍTULO DE QUÉ SE ENTREGAN LAS ARRAS DE RETRACTACIÓN?

Suele pasar inadvertida la naturaleza jurídica de la entrega de las arras de retractación o


penitenciales, si bien nuestro ordenamiento civil alude que éstas se entregan, se pierden, se
devuelven dobladas o se imputan como pago, no se precisa si la entrega que hace una de las
partes es en propiedad, depósito, garantía o en calidad de algún otro título jurídico.

Debemos advertir que en este caso nuestra posición no está del todo definida, en principio
porque a tenor de los artículos del Código Civil existen disposiciones contradictorias.
Analizando la operatividad de este instituto se puede apreciar que la parte que las recibe
recién hará suya la arra, cuando la parte que la entregó se arrepiente de la conclusión del
contrato definitivo y no al momento de la entrega, que resulta ser un acto anterior.

Podría considerarse que opera un depósito sobre los bienes, lo cual no guarda lógica desde
que entregar un bien a título de depósito no impide que el propietario pueda disponer del
mismo, celebrando una venta o un mutuo a favor de un tercero. En este caso, la parte que
entregó las arras de retractación no podría perder la propiedad del bien, simplemente porque
éste ya no se encuentra dentro de su patrimonio, sino dentro del patrimonio de un tercero,

8
CASTAN TOBEÑAS, JOSE. “Derecho Civil español, común y foral, derecho de obligaciones”. Tomo IV.
Editorial Reus, Madrid, 1993, 15ª edición. DIEZ PICAZO, LUIS. Op. Cit. LACRUZ BERDEJO, JOSE LUIS.
Elementos de Derecho Civil, II Derecho de obligaciones”. Barcelona, 1985.
con lo cual es fácil advertir que el depositario no cuenta con seguridad alguna, que es
precisamente el verdadero objetivo de las arras o señales. 9

En esta situación, podría apuntarse que el título por el cual se entregan las arras es en garantía
(prenda, anticresis o hipoteca), lo cual no sería del todo preciso, más aún cuando sabemos que
nuestro Código Civil consagra la nulidad del pacto comisorio, vale decir, prohíbe que el
acreedor se apropie del bien objeto de la garantía. Siendo así, la única manera válida por la
cual la parte que recibe las arras penitenciales confisque el bien entregado, es que su
transmisión se haya efectuado a título de propiedad, caso contrario no se justificaría las
situaciones en que se devuelven bienes distintos a los recibidos, como cuando se entrega
dinero o cosas fungibles. Sólo transmitiendo los bienes a título de propiedad es que podemos
aplicar los efectos de las arras de retractación. Así también lo ha entendido el Código Civil de
Prusia, el cual en su artículo 216 señala que “las cosas dadas en arras pasan en propiedad
inmediatamente y en todos los casos al que las recibe”.

Sin embargo, no puede afirmarse que exista una transmisión simple de propiedad, razón por la
cual estamos con aquello que esbozara POTHIER sobre la entrega en propiedad bajo condición,
en el caso de las arras .

ASPECTOS CONTROVERTIDOS SOBRE LOS BIENES ENTREGADOS

No cabe dar en arras de retractación bienes que no son de propiedad del que las entrega.
Tomando partido por que la entrega de señales involucra la transmisión de la propiedad
condicionada, sería rescindible la entrega de bienes ajenos.

Evidentemente, si los bienes entregados son fructíferos o se efectúan mejoras sobre los
mismos, dichas mejoras acrecentarán las arras de retractación. El problema se suscita cuando
tenga que devolverse el duplo de lo recibido: ¿Se devuelve el doble de lo recibido
originalmente o de lo incrementado con los frutos (y las mejoras, de ser el caso)? Corresponde
a la jurisprudencia actuar con justicia en estos casos sumamente controvertidos.

De otro lado, ¿puede darse en arras de retractación, el mismo bien que será materia del
contrato definitivo (por ejemplo, un vehículo en la compraventa, libros en una donación,
derechos de autor en la cesión de derechos, títulos valores en el factoring, una marca en un
contrato de franquicia, el monto total de dinero a prestar en el mutuo, etc.)

Aparentemente no habría inconveniente en ello, sin embargo, carecería de sentido dar en


arras penitenciales, de manera preparatoria, precisamente aquello que será objeto de
celebración del contrato definitivo, tomando en consideración que si bien el Código no lo dice
las arras suelen ser montos o valores menores a la obligación definitiva, sirviendo como una
especie de prestación parcial, que finalmente adquiere carácter penitencial. Una operación
contractual por la cual se entregue en arras de retractación aquel bien que será materia del
contrato definitivo, resulta inadmisible, pues puede estar encubriéndose transferencias
gratuitas con la intención de burlar los derechos de terceros.

RELACIÓN ENTRE LAS ARRAS Y EL PACTO COMISORIO ¿PUEDE EL BENEFICIADO APROPIARSE


DEL BIEN ENTREGADO EN GARANTÍA?

9
VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. “Estudio del Impuesto al Valor Agregado en el Perú: Análisis,
Doctrina y Jurisprudencia”. Lima: Universidad ESAN : Tax editor, 2009. Página 252.
En el particular caso de las arras de retractación, esta institución no hace sino burlar la
prohibición por el cual el acreedor puede hacerse de la propiedad del bien otorgado en
garantía, ante el incumplimiento de las obligaciones de un deudor.

¿Acaso no estamos hablando de incumplimiento de las obligaciones cuando la persona que dio
las arras decide finalmente retractarse de la operación contractual? Así, por ejemplo, con la
finalidad de revestir de legalidad y, por lo tanto, de eludir la nulidad del pacto comisorio, las
partes pueden decidir que en vez de otorgarse una prenda sobre una mercancía, ésta tenga la
condición de arras de retractación, pues en el entendido de ser considerado como “prenda” el
beneficiario no podrá hacerse de la propiedad de la mercancía ante el incumplimiento,
contrario es el caso si se le denomina “arras” a dichas mercaderías.

Como sabemos la posición adoptada por el Código Civil es prohibir el pacto comisorio, el cual
es legalmente burlado por la utilización de otras figuras jurídicas reguladas en el mismo
Código, lo que hace incomprensible mantener formalmente la mencionada prohibición, como
además lo demuestran las arras en el presente caso.

EL INCUMPLIMIENTO DE LOS CONTRATOS Y EL DERECHO DE RETRACTARSE

Se afirma que al estipularse un pacto arral de retractación dentro de un contrato preparatorio,


la parte que se arrepiente de celebrar el contrato definitivo no actúa de manera contraria al
contrato, sino que se ajusta a sus términos (por ello no se habla, en propiedad, de
incumplimiento sino simplemente de retractación o desistimiento).

En este sentido, la institución arral en comentario tiene una ventaja relevante para la parte
que se desiste, en comparación con su símil confirmatoria: como no hay incumplimiento del
contrato, no hay lugar a una acción por daños y perjuicios.

El Derecho de retractarse no es resolución del vínculo obligacional, pues ésta sólo procede
cuando ha mediado incumplimiento de la otra parte, situación imposible de acontecer, dado
que precisamente la otra parte se conduce de manera fiel al contrato, vale decir, no hay
incumplimiento atribuible de su parte.

Finalmente, si bien es expresa la designación de las arras penitenciales (al ser una
característica esencial de esta institución), no lo es el ejercicio del derecho de retractación o
desistimiento. El derecho a retractarse puede ser manifestado de manera expresa o tácita,
conforme a las reglas generales del Acto Jurídico. 10

EFECTOS SI SE EJERCE EL DERECHO DE RETRACTACIÓN

Como vemos, las señas penitenciales o arras de retractación son un válido mecanismo
extintivo de obligaciones contractuales, cuando una de las partes manifiesta a la otra su
voluntad de arrepentirse de cerrar o celebrar el contrato definitivo.

En este escenario, el bien dado a título de arras de retractación lo pierde quien lo entrega y se
retracta; o lo tiene que devolver doblado, cuando el que se arrepiente es quien lo recibió al

10
ALDEA CORREA, Vládik. “Las arras de retractación en el Derecho Civil Peruano”. Artículo publicado en
la revista Cathedra – Revista editada por los estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos. Número 11, Año VII. Lima 2005.
momento de celebrarse el contrato preparatorio. En ambas situaciones se habrá provocado la
extinción de la relación jurídica obligacional.

Este efecto extintivo, ha llevado a cuestionar si las arras de retractación refuerzan los contratos
o por el contrario promueven su ruptura. Al respecto debemos precisar que las partes en libre
ejercicio de su autonomía privada pueden establecer las condiciones por las cuales pondrán fin
a su relación jurídica, de tal forma que en la institución que nos avoca, no podemos afirmar
que exista un debilitamiento del contrato, desde que en ningún momento los contratantes se
han apartado del mismo.

a) Si quien se retracta es quien dio las arras de retractación

Conforme al artículo 1481 del Código Civil vigente, si el que se retracta es quien las entregó las
pierde automáticamente. La parte que recibió el bien en señal, se hará definitivamente de la
propiedad entregada, por ello las arras de retractación, bajo ciertas circunstancias, funcionan
como el precio pactado para desligarse de un contrato.

En este primer supuesto, la parte que recepcionó las arras penitenciales se apropia de las
mismas, pero se encuentra impedido de demandar acumulativamente el cumplimiento del
contrato. Acá hay un distingo muy importante con las arras confirmatorias, pues en estas
últimas es viable confiscar las señas y además demandar por la ejecución del contrato.
Imaginemos que una empresa denomina “Modelo S.A.” celebra un contrato de opción de una
compraventa de un vehículo con la empresa “Inversiones S.A.C.”, por el cual a la primera se le
concede la opción para adquirir el mencionado bien por el plazo de 4 meses. “Modelo S.A.” en
cumplimiento expreso del contrato preparatorio hace entrega de S/. 5,000 en calidad de arras
de retractación. Ocurre que a los dos meses de celebrado el contrato de opción, “Modelo S.A.”
comunica su voluntad de negarse a celebrar el contrato definitivo de compraventa del
vehículo. Ante esta negativa, es decir, ante el ejercicio del derecho de retractarse corresponde
la pérdida de las arras penitenciales entregadas (S/. 5,000), ipso jure, en favor de “Inversiones
S.A.C.”, manteniendo además la propiedad del vehículo. 11

b) Si quien se retracta es quien recibió las arras de retractación

Si la parte que recibió las arras de retractación es quien decide arrepentirse de celebrar el
contrato definitivo, como sanción tendrá que devolver el doble de lo recibido.

La sanción establecida no sólo consiste en reintegrar el bien recibido, sino además en


suministrar un monto igual como penitencia. Como hemos manifestado, la fórmula legal
consagrada por el artículo 1481 (“devolverlas dobladas”), está pensada mayormente para los
casos en que se consigna dinero (p.e. S/. 5,000) o bienes fungibles (p.e. 30 Kg. de arroz) en
calidad de arras penitenciales, de tal forma que resulta correcto referirse a la obligación de
devolverlas dobladas (S/. 10,000 o 60 Kg. de arroz).

11
VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. Opinión vertida en un artículo periodístico titulado “Apuntes a
los cambios del Reglamento del IGV”, publicado en el Diario Gestión, en su edición del día viernes
31 de agosto de 2012, en la página 16 – Economía. 
Pero existen supuestos en los cuales es improbable entregar el doble de lo dejado en arras
penitenciales, como en el caso de haberse transmitido un inmueble de determinadas
dimensiones y ubicado en una zona comercial estratégica. Peor aún es el caso de bienes únicos
o en ejemplares exclusivos: resulta imposible entregar el doble de la obra “La Estación de Saint
Lazare” de Monet o de un manuscrito original de César Vallejo, por ser estos bienes
irrepetibles.

En casos como estos últimos, la doctrina se inclina por considerar que la parte que se
encuentra obligada a devolver el doble de lo recibido, simplemente deberá entregar, en
sustitución, el valor dinerario que dichos bienes representen. Siendo que determinar la
valorización de un bien, es un asunto bastante delicado y fuente de no pocas controversias.

Vemos, pues, que el contratante que no se aparta del contrato, tiene el derecho a que se le
devuelva el bien dejado en arras de retractación (más un monto igual a su valor), en tal sentido
puede ejercitar su derecho de reivindicación de la propiedad.

Siguiendo con el ejemplo antes descrito, “Inversiones S.A.C.” al arrepentirse de celebrar el


contrato definitivo y al haber recibido los S/. 5,000 en arras de retractación, se encuentra
obligada a entregar el doble de dicho monto a “Modelo S.A.”, vale decir, deberá desembolsar
S/. 10,000 por haber ejercido el derecho de desistimiento.

En este tipo de arras, en la práctica es bastante infrecuente, encontrarnos con casos en que se
hayan devuelto las arras dobladas, pues lo ordinario es el supuesto de pérdida por
arrepentimiento de quien las entrega.

EFECTOS SI SE CELEBRA EL CONTRATO DEFINITIVO

Si el contrato definitivo se celebra, esto es, no tiene ocurrencia el derecho de retractarse, las
arras penitenciales que hayan sido entregadas deberán ser devueltas o pueden ser imputadas
al crédito, según la naturaleza de la prestación.

Las arras de retractación se entregan al momento de celebrarse el contrato preparatorio o


preliminar, de tal forma que al otorgarse el contrato definitivo, el artículo 1483 del Código
Civil, obliga a devolverlas de inmediato. Alternativamente, a elección del contratante que las
recibió, se puede imputar sobre el crédito, es decir, que lo puede considerar como parte de la
prestación debida, si es que la naturaleza de la prestación lo admite. 12

¿Podría el beneficiado, alterar el orden dispuesto en el artículo 1483?, ¿sería válido que
primero las impute sobre su crédito, antes que devolverlas de inmediato? Consideramos que
el orden dispuesto por nuestro Código no es del todo apropiado, pues lo natural es que
primero ocurra la imputación en pago, y si, por determinadas circunstancias, ésta no fuera
posible recién se procede a la devolución postrera.

De tal forma que bien harían las partes en pactar convencionalmente un orden inverso en el
destino de las señales de retractación cuando se celebre el contrato definitivo.

Volviendo sobre el ejemplo antes descrito, si el optante “Modelo S.A.” acepta celebrar el
contrato de compraventa del vehículo, “Inversiones S.A.C.” tiene la alternativa legal de
devolver las arras de retractación a “Modelo S.A.” (lo cual como hemos explicado no resulta

VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. “Estudio del Impuesto al Valor Agregado en el Perú: Análisis,
12

Doctrina y Jurisprudencia”. Lima: Universidad ESAN : Tax editor, 2009. Página 252.
natural) o de imputar los S/.5,000 como parte del precio por la venta del vehículo, quedando
pendiendo el pago del saldo, conforme a lo acordado.

LOS EFECTOS DE LAS RETRACTACIONES RECÍPROCAS

Habrá que ponerse en el escenario en donde todas las partes contratantes desean ejercer su
derecho de retractación en la misma oportunidad. En primer lugar, tenemos que quien las
recibe y se retracta queda obligada a devolver el doble (segundo párrafo, art. 1481), y en
segundo lugar, el que las entrega está penado con perder lo transmitido (primer párrafo, art.
1481). Entonces, si compensamos dichas prestaciones tenemos como resultado que quien las
recibe, deberá restituir el bien originalmente pactado, generando un efecto parecido a sí se
hubiera celebrado un mutuo disenso.

Así tenemos que “Inversiones S.A.C.”, por ejercer el derecho de retractación, debe entregar a
“Modelo S.A.” S/.10,000 (el doble de los S/. 5,000 entregado en arras), pero a su vez, “Modelo
S.A.” habría perdido los S/.5,000 originalmente entregados, por haber ejercido el mismo
derecho. Como la sanción legal es más gravosa para la parte contratante que las recibe (el
doble de lo recibido), luego de una compensación de las prestaciones resultará que “Modelo
S.A.” recobrará los S/. 5,000.

OPORTUNIDAD DEL EJERCICIO DE DERECHO A RETRACTACIÓN

Evidentemente, la oportunidad para ejercer el derecho a retractación es hasta el momento


antes del vencimiento del plazo dispuesto en el contrato preparatorio para la celebración de la
relación contractual definitiva. No cabe renuncia a este derecho después de vencido dicho
plazo.

Si bien el pacto arral es de carácter real, no lo será necesariamente el ejercicio del derecho de
arrepentimiento, vale decir, que éste opera con la sola manifestación de retractación, sin
requerirse, por ejemplo, la entrega de lo doble de lo recibido, en el caso que quien se desiste
es quien lo recibió. Este detalle puede generar confusiones pues la parte que debe recibir el
doble, ante su no entrega puede demandar su cumplimiento, debiendo precisarse que la
pretensión es que cumpla con la única obligación subsistente, la entrega del doble de lo
recibido; y no el celebrar el contrato definitivo, pues esta obligación quedó sin efecto ante el
ejercicio del derecho de retractación.

RENUNCIA AL DERECHO DE RETRACTACIÓN

Como señalaba Max Arias-Schreiber “se infiere (...) que las arras de retractación favorecen a
todos los contratantes, esto es, tanto a quien las entrega como a quien las recibe. Empero, no
existe impedimento para que este último renuncie al derecho de retractación, en cuya
hipótesis el único que podrá válidamente desligarse del contrato es quien hizo entrega de las
arras”.

En términos generales los derechos pueden ser materia de renuncia, expresa o tácita. Así que
se puede renunciar a los derechos ganados como consecuencia del arrepentimiento del otro
contratante (p.e. el doble de lo entregado), como también cabe la renuncia al derecho de
retractarse.

Sin embargo, llama la atención que el Código Civil regule únicamente la renuncia del derecho a
la retractación y no a otros derechos derivados de las arras penitenciales o de
arrepentimiento. No solo ello, sino que careciendo de amplitud, sólo consagra la renuncia al
derecho de retractación para la parte que recibe las arras penitenciales, obviando a la parte
que las entrega.

En ese sentido coincidimos con la autorizada opinión de Manuel DE LA PUENTE, cuando indica
“ahora bien, ¿por qué el Código nacional ha concedido la posibilidad de renunciar sólo a la
parte que recibe las arras? Pienso que igualmente estaría justificado que quien entrega las
arras pueda renunciar a la retractación, desde que existen las mismas razones, auque
convengo en que carece de motivación que quien entrega las arras renuncie al beneficio de
esa entrega, ya que estaría entregando algo a cambio de nada”.

A lo mejor, la explicación del criterio restrictivo del artículo 1482 radica en que nuestro
ordenamiento civil trata de eliminar cualquier acto jurídico que quiera encubrir, en la práctica,
una prestación adelantada del contrato definitivo que aún no se celebra. Pero ello sólo se
lograría cuando, al celebrarse el contrato preparatorio o en un pacto posterior, todas las
partes intervinientes renuncian a ejercer su derecho de retractación, haciendo inútil esta
institución arral y no así cuando la renuncia sólo involucra a una o algunas de las partes, sean
éstas quienes reciben las señas de retractación o quienes las entregan.

CONCLUSIONES
El contrato de Arras tiene como finalidad establecer un acuerdo entre dos partes
para la futura realización de alguna operación económica en común. Ese acuerdo se
lleva a cabo con la entrega por una de las partes de un bien (normalmente dinero)
en concepto de garantía de que el acuerdo se cumplirá en el futuro. A esa garantía
se le denomina Arras. En caso de que el que entrega las arras incumpla el acuerdo,
será penalizado con la pérdida de las mismas. De ser el receptor de las arras el que
incumpla, habrá de devolverlas por duplicado a la otra parte.

BIBLIOGRAFIA:

 EXEGESIS – Del código civil peruano de 1984 / Max Arias Schreiber Pezet- TOMO I
CONTRATOS. Título XIII LAS [Link] 297.
 BONET RAMON, FRANCISCO. “Comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 28
de diciembre de 1946”. R.D.P., abril de 1947, pag. 301.
 DIEZ PICAZO, LUIS. “Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial”. Editorial Civitas. 5ª
Edición. Madrid, 1996, pag. 404.
 DE LA PUENTE Y LAVALLE, Manuel. “Estudios del Contrato Privado”. Tomo I Editorial
Cusco editores. Lima, 1983. Página 302. 
 CABANELLAS, Guillermo. Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual. Editorial
Heliasta. Tomo I. 25 edición. Página 366.
 BORDA, Guillermo. Manual de Contratos. Editorial Perrot. Buenos Aires, 1973. Página
147.
 ALDEA CORREA, Vládik. “Las arras de retractación en el Derecho Civil Peruano”.
Artículo publicado en la revista Cathedra – Revista editada por los estudiantes de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Número 11,
Año VII. Lima 2005.
 Sobre este tema recomendamos revisar un trabajo titulado “La exclusión del valor del
terreno en la primera venta de inmuebles efectuado por el constructor ¿Conoce la
manera correcta de efectuarla para efectos del IGV?. ALVA MATTEUCCI, Mario. Dicho
trabajo fue publicado en la revista Actualidad Empresarial Nº 215, correspondiente a la
segunda quincena de setiembre de 2010. Página I-4.
 VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. “Estudio del Impuesto al Valor Agregado en el Perú:
Análisis, Doctrina y Jurisprudencia”. Lima: Universidad ESAN : Tax editor, 2009. Página
252.
 VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. Op. Cit. Páginas 259 – 260. 
 VILLANUEVA GUTIERREZ, Walker. Opinión vertida en un artículo periodístico titulado
 “Apuntes a los cambios del Reglamento del IGV”, publicado en el Diario Gestión, en su
edición del día viernes 31 de agosto de 2012, en la página 16 – Economía.  
Revista “Análisis Tributario”. Volumen XVI. Nº 182. Marzo 2003. Página 35.

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