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Salmo 72

Este documento resume el Salmo 72, el cual describe al rey ideal como alguien justo que cuida de los pobres y necesitados. Aunque originalmente se refiere a Salomón, también se interpreta como una profecía mesiánica que se cumple en Jesucristo. Jesús encarnó perfectamente las características del rey justo descrito en el salmo a través de su ministerio terrenal. Aunque el Reino de Dios se inauguró con Jesús, todavía no se ha cumplido plenamente, por lo que vivimos en la tensión

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Salmo 72

Este documento resume el Salmo 72, el cual describe al rey ideal como alguien justo que cuida de los pobres y necesitados. Aunque originalmente se refiere a Salomón, también se interpreta como una profecía mesiánica que se cumple en Jesucristo. Jesús encarnó perfectamente las características del rey justo descrito en el salmo a través de su ministerio terrenal. Aunque el Reino de Dios se inauguró con Jesús, todavía no se ha cumplido plenamente, por lo que vivimos en la tensión

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SERIE SALMOS

SALMO 72. EL REY IDEAL (El Reino del Mesías, la


responsabilidad social de sus discípulos en el “ya pero
todavía no del Reino” en el siglo XXI)
TEXTO
SALMO 72 (71)
Himno de Salomón.
72 Dios mío,
haz que el rey sea justo
como lo eres tú;
que nuestro futuro rey
actúe con tu misma rectitud.

Así el rey gobernará
a la gente humilde
con rectitud y justicia,

y en todo cerro y colina
tu pueblo tendrá
prosperidad y justicia.

El rey les hará justicia
a los pobres y necesitados;
¡los salvará de sus opresores!
¡Aplastará a quienes los maltratan!

¡Que viva el rey!
¡Que viva mucho tiempo,
como el sol y la luna!

¡Que sea como las lluvias,
que empapan la tierra
y los campos sembrados!

¡Que haya prosperidad y justicia
todo el tiempo que sea rey!
¡Que su reino permanezca
hasta que la luna deje de existir!

¡Que extienda el rey su dominio
de mar a mar y de oriente a occidente!

¡Que las tribus del desierto
reconozcan su dominio!
¡Que sean humillados sus enemigos!
10 
¡Que le paguen impuestos
los reyes de Tarsis
y de los puertos lejanos!
¡Que le traigan regalos
los reyes de Arabia y de Etiopía!
11 
¡Que todos los reyes
se arrodillen en su presencia!
¡Que todas las naciones
se pongan a su servicio!
12 
El rey librará a los pobres
cuando ellos le pidan ayuda;
salvará a los afligidos
que no tienen quién los ayude.
13 
Tendrá compasión de los pobres
y salvará a los necesitados
y a los desvalidos.
14 
Los librará de quienes los oprimen
y los tratan con violencia,
porque la vida de ellos
es muy valiosa para él.
15 
¡Que viva el rey!
¡Que reciba todo el oro de Sabá!
¡Que siempre se ore por él!
¡Que a todas horas se le bendiga!
16 
¡Que abunde el trigo en el país!
¡Que se vean ondular los trigales
en lo alto de las montañas!
¡Que haya mucho trigo,
como en el monte Líbano!
¡Que haya gente en las ciudades
como hay hierba en el campo!
17 
¡Que la fama del rey permanezca!;
¡que dure siempre como el sol!
¡Que repitan su nombre las naciones
cuando se bendigan unas a otras!
¡Que todas ellas bendigan al rey!
18 
¡Bendito seas,
Dios de Israel!
Sólo tú haces maravillas.
19 
¡Bendito seas por siempre!
¡Que tu grandeza llene toda la tierra!
¡Amén y amén!

INTRODUCCIÓN
Seguimos con nuestra serie de charlas sobre el libro de los
Salmos. Hoy es día de elecciones municipales en todo el
país, y los más de 48 millones de habitantes del Reino de
España están convocados a las urnas para elegir a los
alcaldes y gobernantes que liderarán y gestionaran sus
pueblos y ciudades.
Los politólogos han estado alertando que en estas
elecciones municipales “el ambiente de polarización
actual ha influido en que no se preste tanta atención a las
necesidades específicas de los barrios, si no el debate
izquierda y derecha”. O sea que los diferentes candidatos,
especialmente en las poblaciones de las áreas
metropolitanas , en sus debates no se han centrado tanto
en los problemas a solucionar de sus ciudades, sino a
tirarse los trastos a la cabeza.
Y mientras todo esto pasa, la Red Europea de Lucha
contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado
Español, publicaba hace apenas 4 semanas un informe
titulado: “El Estado de la Pobreza 2023. Primer avance de
resultados”, en el que exponía unos datos terroríficos.
 en el año 2022 alrededor de 12,3 millones de
personas -el 26,0 % de la población española- estuvo
en riesgo de pobreza o exclusión social.
 Además crece hasta casi 4 millones en el estado
español, el número de personas que experimentan
carencia material y social severa. Este factor se
evalúa en base a una serie de indicadores. Una
persona se encuentra en este colectivo cuando no
puede: cuando no tiene un hogar o techo en el que
vivir; o si lo tienen no puede permitirse mantener la
vivienda con una temperatura adecuada ni tiene
capacidad para afrontar gastos imprevistos o sustituir
muebles o electrodomésticos estropeados; o han
tenido retrasos en el pago de gastos relacionados
con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos
de gas, comunidad...) en los últimos 12 meses; ni
puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra
nueva, o bien permitirse tener dos pares de zapatos
en buenas condiciones; ni pueden permitirse
reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo
al menos una vez al mes; o no pueden permitirse
participar regularmente en actividades de ocio.
Nuestros conciudadanos ya no saben si mirar a los
candidatos a alcaldes y alcaldesas con esperanza o con
desesperación. ¿Habrá algún líder que logre hacer algo
para conseguir el bienestar de los ciudadanos? ¿Habrá
alguien con la capacidad de traer verdadera justicia, paz y
prosperidad a nuestras vidas, a nuestras ciudades y país?
En un día como hoy, Salmos como el 72 adquieren una
relevancia extraordinaria.

1. LA FIGURA DEL REY IDEAL Y LA PROMESA DE UN


BUEN REINADO
El Salmo 72 es atribuido a Salomón y es un poema en
forma de oración o de clamor por un rey justo y
misericordioso. Aunque originalmente se refiere a
Salomón y su reinado terrenal, muchos eruditos también
interpretan este Salmo como una profecía mesiánica que
se cumple en la persona de Jesucristo, el Rey justo y
eterno.
Este salmo nos presenta una visión asombrosa del Mesías
como un rey justo y compasivo. El Salmo describe las
cualidades y atributos que caracterizan su reinado,
revelando su compromiso con la justicia y su cuidado de
los pobres y necesitados. En este pasaje, se nos muestra
la imagen de un líder que gobierna con rectitud y
equidad, protegiendo a los desamparados y defendiendo
los derechos de los oprimidos, mientras trae la
prosperidad a todos.
" Dios mío, haz que el rey sea justo como lo eres tú; que
nuestro futuro rey actúe con tu misma rectitud. 2  Así el rey
gobernará a la gente humilde con rectitud y justicia, 3  y en
todo cerro y colina tu pueblo tendrá prosperidad y
justicia. 4  El rey les hará justicia a los pobres y
necesitados;" Salmo 72:1-4.
"12  El rey librará a los pobres cuando ellos le pidan ayuda;
salvará a los afligidos que no tienen quién los ayude.
13 
Tendrá compasión de los pobres
y salvará a los necesitados y a los desvalidos. 14  Los librará
de quienes los oprimen y los tratan con violencia, porque
la vida de ellos es muy valiosa para él." Salmo 72:12-14.
A) La proyección mesiánica del poema encuentra su
cumplimiento en la persona de Jesucristo.
Jesús encarnó perfectamente las características descritas
en este Salmo. En su ministerio terrenal, fue evidente a
todos cómo se preocupó por los marginados y
desfavorecidos, sanando a los enfermos, alimentando a
los hambrientos y ofreciendo esperanza a los
quebrantados de corazón. Su vida y enseñanzas reflejaron
la justicia y la compasión expresados en el salmo que
estamos leyendo.
Además, en el Evangelio de Lucas, Jesús reforzó su misión
al citar al profeta Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre
mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a
los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de
corazón, a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los
ciegos" (Lucas 4:18). Aquí vemos el propósito de Jesús de
traer salvación, liberación y restauración a los más
vulnerables y necesitados.
La enseñanza de Jesús en los evangelios también refuerza
la importancia del cuidado de los pobres y vulnerables. En
la parábola de las ovejas y los cabritos en el capítulo 25 de
Mateo Jesús muestra el valor extraordinario que le da a
suplir las necesidades de aquellos que son pobres y
necesitados, y la promesa de que el Reino de los cielos es
para los que actúan para remediar la penuria de esas
personas.
La parábola del buen samaritano en Lucas 10:25-37
también destaca la importancia del cuidado de los
necesitados. Jesús narra la historia de un hombre herido
que es ayudado por un samaritano compasivo, a pesar de
las diferencias culturales y religiosas. Esta parábola ilustra
la responsabilidad de amar y cuidar a los que están en
necesidad, sin importar su origen.
Jesús nos enseñó a buscar primero el Reino de Dios y su
justicia y a vivir de acuerdo con los principios y valores de
su Reino. Su ministerio terrenal nos hizo de guía de cómo
debemos vivir y relacionarnos con los demás como
ciudadanos del Reino de Dios.
B) El ministerio terrenal de Jesús inauguró el Reino de
Dios en la tierra.
A través de sus enseñanzas, milagros y acciones, Jesús
reveló la voluntad de Dios y el carácter de su Reino. Él
proclamó las buenas nuevas a los pobres, liberó a los
cautivos y dio vista a los ciegos. En su ministerio, vemos
cómo el Reino de Dios se acerca y se hace presente en
medio de la humanidad. Jesús es el cumplimiento de
todas las profecías y promesas del Antiguo Testamento.
En Jesús, vemos la manifestación perfecta del rey justo y
compasivo descrito en el Salmo 72.
Este salmo nos da esperanza de que Dios establecerá un
Reino eterno donde la justicia y la paz reinarán para
siempre. Aunque aún vivimos en un mundo marcado por
la injusticia y el sufrimiento, tenemos la promesa de un
futuro glorioso donde todas las cosas serán restauradas y
renovadas por completo.

2. VIVIENDO EN EL YA PERO TODAVÍA DE ESTE BUEN


REINADO
El Reino de Dios ha sido inaugurado en Jesucristo, pero
aún no se ha cumplido plenamente. La primera venida de
Jesús a la Tierra hizo irrumpir el Reino de Dios, pero
también reconocemos que el Reino aún no se ha
cumplido plenamente. Todas las maravillas que leemos en
el Salmo 72 se materializarán cuando Jesús vuelva por
segunda vez a la Tierra. Y mientras tanto vivimos en lo
que en la Vinya llamamos la tensión del "ya, pero todavía
no". Esto significa que aunque en el presente
experimentamos los frutos del Reino en nuestra relación
personal con Dios y aunque participamos de las
manifestaciones de su amor y poder en el mundo, todavía
hay aspectos del Reino que esperamos y se verán
completamente realizados en el futuro precioso y glorioso
cuando Jesús vuelva.
Por eso en el siglo XXI, experimentamos la tensión entre
las realidades del Reino presente y las esperanzas del
Reino futuro. Vivimos en ciudades donde el pecado, la
injusticia y el sufrimiento todavía existen, pero también
en un mundo donde la presencia y el poder de Dios están
activos y transforman vidas. Y Dios nos invita a ser
instrumentos de compasión y justicia, anunciando y
demostrando su Reino en nuestras ciudades. Esta tensión
nos desafía a vivir con una fe activa y una esperanza
audaz.
Sabemos que Dios es un Dios de justicia y que su Reino
traerá una transformación completa, pero también
reconocemos que aún no hemos alcanzado ese punto.
Vivir con esperanza implica creer que nuestras acciones y
esfuerzos por la justicia tienen un propósito y un impacto
duradero. Nos mantenemos firmes en la fe, sabiendo que
Dios está trabajando en todas las cosas para bien y que su
Reino prevalecerá.
Y esta esperanza nos impulsa a perseverar en nuestra fe y
a mantenernos firmes en la búsqueda de la justicia y la
transformación en nuestro mundo. Sabemos que nuestro
trabajo en el Reino no es en vano y que cada pequeña
acción de amor y justicia tiene un impacto eterno.
Entonces…

3. ¿CUÁL ES EL PAPEL DE UN BUEN CIUDADANO QUE


ES PARTE DE ESTE BUEN REINO?
Al repasar la vida y el ministerio de Jesús, vemos de forma
clara su profunda preocupación por los necesitados y
excluidos de la sociedad. Jesús mostró un amor
compasivo hacia los enfermos, los marginados, los
pecadores y aquellos considerados socialmente
inaceptables. Él tocó a los leprosos, comió con los
publicanos y prostitutas, y defendió a la mujer adúltera.
Jesús desafió las normas sociales de su tiempo y nos dejó
un poderoso ejemplo de cómo debemos tratar a los
excluidos y desfavorecidos en nuestra sociedad. Ese es el
tipo de Reino, donde su materializa la voluntad justa y
compasiva donde Dios derrama su bendición. Y nosotros
somos ciudadanos del Reino de Dios.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos de los cielos y
esperamos impacientes que de allí nos venga el
salvador: Jesucristo, el Señor. Filipenses 3:20
Como discípulos de Jesús, como ciudadanos del Reino,
tenemos la responsabilidad espiritual de reflejar su amor
y compasión en nuestras vidas diarias. Y podemos hacerlo
por medio del poder del Espíritu Santo. A pesar de que en
nuestras capacidades humanos podamos sentirnos
débiles e impotentes, Dios ha derramado su poder sobre
nosotros.
Hoy precisamente millones de cristianos de todo el
mundo celebran Pentecostés., el día en que el Espíritu
Santo, prometido por los profetas cayó sobre los primeros
discípulos de Jesús que lo esperaban. Y la promesa como
deja bien claro el apóstol Pedro es: para todos.
Entonces recibiréis, como don de Dios, el Espíritu
Santo.  39  Porque la promesa os corresponde a vosotros
y a vuestros hijos, e incluso a todos los extranjeros que
reciban la llamada del Señor, nuestro Dios. Hechos
2:38-39.
Cuando pensamos que no tenemos capacidad de hacer
cambios o transformar nuestro entorno; Cuando se nos
hace una montaña al ver los problemas de nuestra ciudad
o de nuestro barrio; Cuando nos damos cuenta que
nuestros recursos son pequeños y creemos que aquello
que podemos hacer es miseria comparado con la
necesidad, podemos descansar en la promesa del poder
del Espíritu Santo sobre nosotros. Podemos descansar
que él usará nuestros pocos panes y peces para llevar a
cabo el alimento de miles. Podemos decir Ven Espíritu
Santo y llénanos de ti para hacer las obras del Reino.
Y eso tiene una repercusión social.
Dios nos empuja dulcemente a amar a nuestro prójimo
como a nosotros mismos y a tratar a los demás como
queremos ser tratados. Esto implica un compromiso
activo de cuidar de aquellos que son excluidos y
desfavorecidos. Nuestro llamado a la responsabilidad
social no es solo una opción, sino una parte integral de
nuestro discipulado cristiano. No podemos quedarnos
indiferentes ante el sufrimiento y la injusticia que afecta a
tantas personas en nuestro mundo. Debemos levantarnos
en defensa de los derechos de los oprimidos, ser una voz
para los que no tienen voz y brindar apoyo y esperanza a
aquellos que más lo necesitan.
Que frases tan bonitas ¿verdad?. Lamentablemente a
menudo se quedan en frases bonitas, ya no porque
miremos nuestros recursos limitados, sino porque llevar a
la práctica esas frases es una de las cosas más difíciles a
las que nos enfrentamos en este mundo. Hay muchos más
impedimentos que los materiales, empezando por
nuestro propio egoísmo e insensibilidad. Y eso sin
mencionar nuestros prejuicios y miedos. ¿Cuántas veces
hemos actuado nosotros como el sacerdote y el levita de
la parábola del buen samaritano? Nuestras mentes están
llenas de doctrina, nuestros labios de alabanza a Dios,
pero nuestros bolsillos y agendas cerrados a cal y canto
para destinar recursos y tiempo solo a nosotros mismo.
¿Qué acciones concretas podemos realizar para brindar
apoyo y justicia a los más vulnerables en nuestro
contexto?
 Relaciones personales: Una de las formas más
poderosas de cuidar a los excluidos y desfavorecidos
es establecer relaciones personales con ellos. Esto
implica romper las barreras sociales y tender
puentes de amistad y compañerismo. Al escuchar
sus historias, compartir nuestras vidas y mostrar
compasión y empatía, podemos brindarles un
sentido de dignidad y pertenencia. Ejemplo de Pablo
Bodego y Juana conectando con las personas de la
Calle Bolivia (incluyendo la mezquita senegalesa).
También puedes formar parte de alguna de las
salidas regulares que está realizando Agape + en
colaboración con la iglesia para conectar y conocer a
personas en situación sin hogar. La próxima como
hemos escuchado ser realizará el 10 de junio.
 Apoyo económico: Contribuir financieramente a
organizaciones que trabajan en el cuidado de los
excluidos y desfavorecidos es otra forma práctica de
brindar apoyo. Podemos destinar parte de nuestros
recursos a proyectos y programas que buscan
mejorar las condiciones de vida de aquellos que más
lo necesitan. Una forma práctica es hacer una
donación especial destinada a la reforma que
estamos haciendo de nuestros anexo. En este anexo
se llevan a cabo los programas de Banc D’Aliments,
Espai de Deures i en pocos meses el Servicio de
Duchas para personas en situación sin hogar. Tener
unas instalaciones dignas y adecuadas nos van a
permitir ofrecer un mejor servicio y bendecir a todos
estos colectivos y usuarios.
 Por último puedes dar de tu tiempo como voluntaria
apoyando estas iniciativas a organizaciones:
Podemos involucrarnos a través del voluntariado en
el Banc d’aliments o el Servicio de duchas: puedes
involúcrate en Espai de deures que hace una
acompañamiento en el campo de la educación para
niños desfavorecidos o pertenecientes a familias de
inmigrantes. También puedes participar en el viaje
misionero que Ingrid está realizando en cooperación
con la Viña de Hopkington en Boston para llevar un
equipo de personas que hablen español para ayudar
a su banco de alimentos entre inmigrantes
centroamericanos que están en la pobreza.

En resumen, como seguidores de Cristo, tenemos la


responsabilidad de cuidar de los excluidos y
desfavorecidos en el siglo XXI. Siguiendo el ejemplo de
Jesús, debemos mostrar amor compasivo hacia aquellos
que enfrentan la exclusión social y luchar por la justicia y
la igualdad en nuestra sociedad. A través de acciones
concretas y compromiso personal, podemos marcar una
diferencia significativa en la vida de los más vulnerables,
en espera del día en que el Rey Ideal vuelva y como dice
el libro del profeta Amos, haga: ¡que fluya el derecho
como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable!
Que el Espíritu Santo nos guíe y capacite para ser
verdaderos agentes de cambio y compasión en nuestro
mundo

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