Unidad Viii
Unidad Viii
SANIDAD VEGETAL
I. PROBLEMAS FITOSANITARIOS
Los problemas fitosanitarios son desafíos significativos que disminuyen la producción agrícola en
todo el mundo. Se refiere a la presencia de enfermedades de las plantas, plagas y malezas que
disminuyen negativamente el crecimiento, el rendimiento y la calidad de los cultivos. Estos
problemas pueden tener consecuencias económicas y ambientales graves si no se manejan de
manera adecuada. En esta investigación, exploraremos en detalle los diferentes problemas
fitosanitarios a los que se enfrenta la agricultura, sus causas y las estrategias de manejo
disponibles.
I. Enfermedades de las plantas: Las enfermedades de las plantas son causadas por agentes
patógenos como hongos, bacterias, virus y nematodos. Estos patógenos pueden afectar a
diferentes partes de la planta, como las hojas, los tallos, las raíces o los frutos. Algunas
enfermedades comunes incluyen el mildiú, la roya, la pudrición de raíz y el tizón tardío. Las
enfermedades pueden propagarse a través del suelo, el agua, el aire, los insectos y otros vectores.
Causas:
Manejo:
II. Plagas de los cultivos: Las plagas de los cultivos incluyen insectos, ácaros, moluscos y otros
organismos que se alimentan de las plantas y causan
daños significativos. Algunas plagas comunes son los
pulgones, las orugas, los ácaros araña y los caracoles.
Estos insectos y organismos pueden dañar las hojas,
los frutos, las flores y las raíces de las plantas, reducir
la producción y la calidad de los cultivos.
Causas:
Manejo:
Uso de técnicas de control integrado de plagas (CIP), que incluyen el uso de medidas
preventivas, control biológico, control cultural y químico.
Uso selectivo de insecticidas y pesticidas que minimizan los efectos adversos sobre
organismos benéficos y el medio ambiente.
III. Malezas: Las malezas son plantas indeseables que compiten con los cultivos por nutrientes,
agua, luz solar y espacio. Pueden ser anuales o perennes y se propagan rápidamente si no se
controlan adecuadamente. Algunas malezas comunes incluyen el diente de león, la ortiga y el
abrojo.
Causas:
Manejo:
Uso de métodos mecánicos, como el corte o la solarización, para controlar las malezas.
El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es un enfoque holístico y sostenible para el control de plagas
en la agricultura.
Se basa en la combinación de
diferentes métodos de control,
como medidas culturales,
biológicas, físicas y químicas,
con el objetivo de mantener las
poblaciones de plagas por
debajo de los niveles que causan daños económicos. El MIP promueve la protección del medio
ambiente y la salud humana al reducir la dependencia de los plaguicidas químicos.
2. Medidas culturales: El MIP enfatiza el uso de prácticas agrícolas que reduce la incidencia
de plagas. Esto incluye la selección de variedades de cultivos resistentes a las plagas, la
rotación de cultivos, la preparación adecuada del suelo, la poda y el raleo de plantas, y la
eliminación de plantas y residuos extraídos. Estas medidas ayudan a crear un entorno
desfavorable para las plagas y reducen su propagación.
4. Control físico: El control físico implica el uso de métodos mecánicos o físicos para reducir
las poblaciones de plagas. Esto incluye el uso de trampas, barreras físicas, redes, trampas
de luz, trampas de feromonas y el uso de temperaturas extremas.
Además de las medidas mencionadas anteriormente, existen otras técnicas físicas
utilizadas en el MIP, como la aplicación de calor o frío extremos, el uso de radiación, el
control mediante trampas mecánicas y el empleo de técnicas de exclusión, como el uso de
mallas y redes protectores Estas técnicas pueden ser eficaces para reducir las poblaciones
de plagas y minimizar el uso de plaguicidas químicos.
El Manejo Integrado de Plagas ofrece una serie de beneficios tanto para los agricultores como para
el medio ambiente:
2. Protección del medio ambiente: Al minimizar el uso de plaguicidas químicos, el MIP reduce
la contaminación del suelo, agua y aire, así como los efectos negativos sobre la fauna,
beneficiosa y la biodiversidad.
3. Conservación de la salud humana: El MIP reduce la exposición de los agricultores y los
consumidores a los plaguicidas químicos, disminuyendo los riesgos para la salud asociados
con su uso.
Conclusiones:
-Concepto
Los factores abióticos son la estructura sobre la cual se alzan los ecosistemas. Hay factores
abióticos físicos y factores abióticos químicos y no poseen vida, pero caracterizan el territorio y
modelan las comunidades presentes, siendo su combinación más o menos favorable para la
supervivencia de determinadas especies. A su vez, son perturbados y modificados por los seres
vivos. Los factores abióticos, los bióticos y las relaciones que existen entre ellos constituyen los
ecosistemas.
Existen distintos tipos de factores abióticos o elementos abióticos. Estos pueden ser de carácter
geográfico o topográfico (latitud, longitud, altitud, orientación, pendiente...), climático
(temperatura, luz solar, humedad relativa, viento, presión atmosférica, precipitaciones,
concentración de partículas en suspensión...), edáfico (composición y estructura del suelo) y
químico (componentes del aire, agua y suelo).
Junto con los organismos vivos y las interacciones que guardan en el medio, estos factores
constituyen una pieza clave en la configuración de los ecosistemas. En el conjunto de los
ecosistemas (biosfera), es posible identificar tres tipos de ambientes diferentes: terrestre,
dulceacuícola (zona costera, marismas, estuarios, ríos...) y marino, a partir de la configuración de
factores abióticos.
No tienen vida.
Los bosques son muy importantes por los servicios y bienes que proveen. Su distribución
está sujeta a factores abióticos de tipo topográfico. Por ejemplo, la taiga o bosque boreal,
ubicada entre los 50ºN y 60ºN de latitud, presenta temperaturas en invierno próximas a
los 20 ºC y de unos -30 ºC en invierno.
Los desiertos vienen modelados por factores abióticos extremos. Por ejemplo, entre los
factores abióticos del desierto vemos que el agua y la luz solar son elementos
determinantes. La vegetación está adaptada a la escasez de agua. De hecho, la mayoría de
plantas son CAM, es decir, realizan una fotosíntesis diferente al resto de plantas (C3).
Entre los factores abióticos de la selva, destacan la luz solar, la humedad, la temperatura y
el cielo. Estos ecosistemas están muy expuestos a la radiación solar. A fin de evitar la
pérdida de agua, las plantas presentan hojas muy pequeñas, excepto en zonas bajas de las
selvas en que las hojas son grandes para captar más luz, debido a que les llega menos que
a las partes altas. Esta adaptación es un ejemplo de cómo influyen estas condiciones en la
biocenosis.
En los ecosistemas acuáticos, podemos decir que entre los factores abióticos acuáticos
vemos que la temperatura también juega un papel clave. Con el cambio climático la
temperatura superficial de mares y océanos está aumentando, lo que provoca cambios en
los patrones de distribución de las especies marinas.
En las zonas de costa, las actividades humanas han aumentado la turbidez del agua. Esto
da lugar a que especies que dependen de una buena iluminación como la Posidonia
oceánica, actualmente estén en Régimen de Protección Especial.
Los humedales costeros son uno de los ecosistemas acuáticos más vulnerables a cambios
en los factores físico-químicos. Ejemplo de ello son los cambios de salinidad que han
convertido a l'Albufera de València en un lago dulce, pese a sus orígenes salinos.
En los desiertos fríos de las regiones polares, la temperatura, la luz solar y las
precipitaciones son factores abióticos terrestres muy importantes. La escasez de horas de
luz, la falta de precipitaciones y las bajas temperaturas hacen que las formas de vida
vegetales sean simples y escasas (musgo, líquenes...).
Temperatura:
La temperatura es uno de los factores abióticos más críticos en la agricultura. Las plantas tienen
requerimientos térmicos específicos y cada especie tiene una temperatura óptima para su
crecimiento y desarrollo. Las temperaturas extremas, ya sean altas o bajas, pueden tener efectos
negativos en los cultivos. Las temperaturas altas pueden provocar estrés por calor, marchitamiento
de las plantas, reducción de la fotosíntesis y disminución de la producción. Por otro lado, las
temperaturas bajas pueden afectar la germinación de las semillas, causar daño por congelación y
retrasar el crecimiento de las plantas.
Luz:
La luz es un factor abiótico esencial para la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas
convierten la energía lumínica en energía química. La cantidad, calidad y duración de la luz son
factores importantes a considerar. Las plantas necesitan una cantidad adecuada de luz para llevar a
cabo la fotosíntesis de manera eficiente. La luz solar proporciona la energía necesaria para el
crecimiento y desarrollo de las plantas, así como para la formación de flores y frutos. La falta de luz
puede afectar negativamente la producción y calidad de los cultivos.
Agua:
El agua es otro factor abiótico crítico para la agricultura. Las plantas necesitan agua para realizar
procesos vitales como la fotosíntesis, el transporte de nutrientes y la regulación de la temperatura
a través de la transpiración. La disponibilidad de agua en el suelo influye en el crecimiento de las
plantas y en la absorción de nutrientes. La falta de agua, o sequía, puede causar estrés hídrico,
marchitamiento y reducción de la producción. Por otro lado, el exceso de agua, o inundación,
puede provocar falta de oxígeno en las raíces y daños a las plantas.
Los nutrientes del suelo, como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, son esenciales para el
crecimiento y desarrollo de las plantas. Los factores abióticos, como el pH del suelo y su capacidad
de retención de nutrientes, influyen en la disponibilidad y absorción de los nutrientes por parte de
las plantas. Un suelo pobre en nutrientes puede limitar el crecimiento de los cultivos y afectar su
calidad. Es importante realizar análisis de suelo y aplicar fertilizantes adecuados para mantener un
equilibrio nutricional óptimo.
Además de los factores mencionados, existen otros elementos abióticos que influyen en la
agricultura, como el viento, la altitud, la humedad relativa, la salinidad del suelo y la calidad del
aire. El viento puede causar daños físicos a las plantas y aumentar la pérdida de agua por
transpiración. La altitud puede afectar la disponibilidad de oxígeno y la intensidad de la radiación
solar. La humedad relativa influye en la transpiración de las plantas y en la propagación de
enfermedades. La salinidad del suelo puede limitar la germinación y el crecimiento de las plantas.
La calidad del aire, incluyendo la concentración de gases y la presencia de contaminantes, puede
afectar la salud de las plantas y la eficiencia de la fotosíntesis.
Conclusiones:
Los factores abióticos químicos son aquellos componentes químicos presentes en el entorno que
afectan el desarrollo, crecimiento y productividad de los cultivos. Estos factores pueden ser tanto
naturales como resultado de la actividad humana, y su comprensión es crucial para optimizar la
producción agrícola y garantizar la salud de los cultivos. A continuación, analizaré algunos de los
factores abióticos químicos más relevantes:
pH. El pH es una propiedad química de los medios, tales como el agua o el suelo. Este factor
permite determinar su nivel de acidez o de alcalinidad, es decir, la cantidad de iones de hidrógeno
disueltos en los distintos medios. Un medio muy ácido o muy alcalino resulta corrosivo y, por
tanto, desfavorable para el desarrollo de la vida orgánica.
Química de los suelos. La cantidad y el tipo de elementos químicos que predominan en un tipo
de suelo son determinantes a la hora de explicar propiedades como la fertilidad y la absorción del
agua.
Química del aire. La vida y la mayoría de los procesos bióticos tienen que ver con el intercambio
de gases. Por ejemplo, en la respiración animal se toma oxígeno y se produce CO2, mientras que
en la fotosíntesis de las plantas ocurre lo contrario. Por ende, las características del aire pueden
facilitar o impedir el desarrollo de un ecosistema, o someterlo a condiciones específicas.
1. pH del suelo: El pH del suelo es una medida de su acidez o alcalinidad. Diferentes cultivos
tienen diferentes requerimientos de pH para un óptimo crecimiento. El pH del suelo afecta
la disponibilidad de nutrientes para las plantas, ya que influye en la solubilidad de los
minerales y en la actividad microbiana. Por lo tanto, el ajuste del pH del suelo mediante
enmiendas es una práctica común en la agricultura.
2. Nutrientes: Los nutrientes son sustancias químicas esenciales para el crecimiento de las
plantas. Los principales nutrientes necesarios en cantidades relativamente grandes se
conocen como macronutrientes, que incluyen nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Otros
nutrientes esenciales, llamados micronutrientes, se requieren en cantidades mucho más
pequeñas, como hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), molibdeno (Mo) y
boro (B). El suministro adecuado de nutrientes es crucial para el desarrollo saludable de las
plantas y su rendimiento.
3. Salinidad: La salinidad del suelo es una medida de la cantidad de sales disueltas presentes
en el suelo. Un alto contenido de sal puede ser perjudicial para las plantas, ya que reduce
la disponibilidad de agua y dificulta la absorción de nutrientes. Además, la salinidad puede
afectar negativamente la germinación de las semillas y el crecimiento de las raíces. La
salinidad del suelo puede ser natural en áreas cercanas a cuerpos de agua salada o resultar
de la irrigación con agua salada o el uso excesivo de fertilizantes.
5. Toxicidad de metales pesados: Los metales pesados, como el plomo, el cadmio, el mercurio
y el arsénico, pueden estar presentes en el suelo como resultado de actividades
industriales, desechos mineros o contaminación del agua. Estos metales pueden ser
tóxicos para las plantas, incluso en concentraciones bajas. Pueden inhibir el crecimiento de
las raíces, afectar la absorción de nutrientes y provocar estrés oxidativo en las plantas. La
fitoextracción y otras técnicas de remediación del suelo se utilizan para abordar la
toxicidad de metales pesados en la agricultura.
Estos son solo algunos de los factores abióticos químicos relevantes en la agricultura. Es
importante que los agricultores y los investigadores comprendan cómo estos factores afectan a los
cultivos para implementar prácticas de manejo adecuadas y mitigar cualquier impacto negativo en
la producción agrícola. La optimización de estos factores puede mejorar la calidad de los cultivos,
aumentar los rendimientos y promover la sostenibilidad en la agricultura.
- Concepto
Los factores bióticos son todos aquellos que poseen vida, es decir, que están contemplados en
alguno de los reinos de la vida y cuyas interacciones apuntan a la supervivencia y
la reproducción de su especie. En otras palabras, los factores bióticos son todos los seres vivos que
forman parte de un ecosistema y todas las interacciones que se producen entre ellos. Usualmente
se refieren a lo contemplado en la flora y la fauna de un
ambiente determinado, pero también incluyen a
los hongos y los microorganismos.
Los factores bióticos en un ecosistema están compuestos por los seres vivos y sus interacciones
pueden ser diversas. Aquí te presento algunas de las relaciones más comunes entre los factores
bióticos:
1. Competencia: Ocurre cuando dos o más organismos compiten por recursos limitados,
como alimento, agua, territorio o pareja. La competencia puede ser intraespecífica (entre
individuos de la misma especie) o interespecífica (entre individuos de diferentes especies).
Por ejemplo, dos leones machos pueden competir por el control de un grupo de leonas o
dos especies de aves pueden competir por el mismo tipo de alimento.
3. Simbiosis: Es una asociación estrecha y prolongada entre dos especies diferentes. Existen
diferentes tipos de simbiosis, entre los que se incluyen:
Parasitismo: Una especie (el parásito) se beneficia a expensas de la otra especie (el
huésped), causándole daño. Un ejemplo es la garrapata que se alimenta de la
sangre de un mamífero, causándole molestias e incluso enfermedades.
Estas son solo algunas de las relaciones que existen entre los factores bióticos en un ecosistema. Es
importante tener en cuenta que las interacciones pueden ser complejas y variadas, y a menudo se
entrelazan formando redes tróficas y cadenas alimentarias.
Las relaciones alimentarias que se dan entre los seres vivos que comparten un hábitat se
representan en cadenas tróficas (o cadenas alimentarias) que reflejan el flujo
de materia y energía en los ecosistemas.
Los factores bióticos se distinguen de los factores abióticos en que estos últimos son inertes, es
decir, no están relacionados con la vida sino con la materia circundante y sus procesos (químicos,
climáticos, físicos, etc.) son de tipo no orgánicos. Los factores abióticos son los que determinan el
medio físico en el cual habitan los seres vivos.
Los factores bióticos pueden clasificarse en diferentes categorías según su función y relación en un
ecosistema. Aquí tienes una clasificación común de los factores bióticos:
4. Detritívoros: Son organismos que se alimentan de detritos orgánicos, como hojas caídas,
troncos en descomposición y otros materiales orgánicos muertos. Los detritívoros, como
ciertos tipos de insectos y gusanos, contribuyen a la descomposición y liberación de
nutrientes.
5. Simbiontes: Los simbiontes son organismos que viven en asociación cercana con otros
organismos, generalmente en beneficio mutuo. Pueden ser mutualistas, comensales o
parasitarios, como se mencionó anteriormente.
Es importante tener en cuenta que estas categorías pueden superponerse y los organismos pueden
desempeñar diferentes roles en función de las interacciones específicas dentro de un ecosistema.
Por un lado, en la clasificación de los factores bióticos según los distintos niveles de jerarquía o
de organización ecológica podemos encontrar:
Por otro lado, en la clasificación de los factores bióticos según su posición en la cadena
alimentaria o los distintos niveles tróficos del ecosistema que habitan podemos encontrar:
1. Plantas: Incluyen árboles, arbustos, hierbas y cualquier tipo de vegetación. Las plantas son
productores y forman la base de la cadena alimentaria en la mayoría de los ecosistemas
terrestres y acuáticos.
2. Animales: Hay una amplia variedad de animales en los ecosistemas, como mamíferos,
aves, reptiles, anfibios, peces e invertebrados. Estos organismos pueden desempeñar
diferentes roles como consumidores, descomponedores o polinizadores.
4. Bacterias: Las bacterias están presentes en todos los ecosistemas y tienen una amplia
diversidad de funciones. Algunas bacterias pueden ser descomponedoras, ayudando a la
descomposición de la materia orgánica, mientras que otras pueden ser simbiontes,
viviendo en asociación con otros organismos.
6. Hongos liquenizados: Los líquenes son organismos simbióticos formados por la asociación
de hongos y algas o cianobacterias. Estos organismos pueden crecer en diferentes
sustratos y desempeñan un papel crucial en la colonización de áreas rocosas y en la
retención de nutrientes.
7. Insectos: Los insectos son una clase de animales que incluye una gran diversidad de
especies, como mariposas, abejas, escarabajos y moscas. Cumplen diversos roles en los
ecosistemas, como polinizadores, descomponedores, herbívoros y carnívoros.
8. Aves: Las aves desempeñan un papel importante en la dispersión de semillas y polen,
control de poblaciones de insectos y en la cadena alimentaria como consumidores de
diferentes organismos.
9. Microorganismos del suelo: El suelo está poblado por una gran variedad de
microorganismos, como bacterias, hongos y nematodos, que desempeñan un papel vital
en los ciclos de nutrientes y la descomposición de materia orgánica.
Estos son solo algunos ejemplos de factores bióticos en los ecosistemas. La diversidad y la
interacción de estos organismos contribuyen a la complejidad y funcionamiento de los
ecosistemas.
Los desórdenes fisiológicos o abióticos se distinguen de otro tipo de trastornos por el hecho de
que no son causados por organismos vivos (tales como virus, bacterias, hongos, insectos, etc.), sino
que son el resultado de la influencia de factores medioambientales, de las prácticas culturales
llevadas a cabo durante el desarrollo del cultivo y de mutaciones genéticas. Estos desajustes suelen
ser causados por falta o exceso de algún elemento esencial para la vida, y las manifestaciones de
sus efectos van desde síntomas leves, no apreciables a simple vista, a severas malformaciones y
desarrollos raquíticos. Desafortunadamente, este tipo de trastornos son difíciles de identificar e
irreversibles en la mayoría de los casos.
Los desórdenes fisiológicos pueden afectar a las plantas en cualquier etapa de su ciclo vital. Tienen
lugar sin la intervención de agentes infecciosos, por lo que no pueden ser transmitidos, pero sí
pueden actuar como canal de acceso para patógenos. Cuando tratamos dichos trastornos estamos,
generalmente, lidiando con las consecuencias de algo que ya ha tenido lugar anteriormente.
Los desórdenes abióticos suelen ser clasificados según el factor causante o atendiendo a sus
síntomas. En este artículo os ofrecemos una breve descripción de algunos de ellos.
Micrografía por barrido electrónico (SEM – Scanning Electrón Micrograph) de un estoma abierto en
la superficie de una hoja de tabaco (superior), y un estoma cerrado en la superficie de una hoja de
acedera (inferior). Incluso un estrés moderado puede causar el cierre de los estomas de las hojas,
reduciéndose así la producción fotosintética.
En el ámbito de la agronomía, los disturbios fisiológicos son alteraciones o anomalías que afectan
la fisiología de las plantas cultivadas. Estos disturbios pueden tener diversas causas, como factores
ambientales, desequilibrios nutricionales, enfermedades o prácticas de manejo inadecuadas. Aquí
te mencionaré algunos ejemplos de disturbios fisiológicos comunes en la agronomía:
1. Estrés hídrico: La falta de agua adecuada puede causar estrés en las plantas y afectar su
crecimiento y desarrollo. El estrés hídrico puede ser causado por sequías, riego insuficiente
o mala gestión del agua. Como resultado, las plantas pueden mostrar marchitez, reducción
del crecimiento, disminución en la producción de frutos y, en casos extremos, incluso la
muerte de la planta.
2. Estrés por temperatura: Las temperaturas extremas, ya sea frío o calor intenso, pueden
causar disturbios fisiológicos en las plantas. El estrés por frío puede dañar los tejidos de las
plantas, inhibir el crecimiento y reducir la producción. Por otro lado, el estrés por calor
puede provocar marchitez, quemaduras en las hojas, aborto de flores y reducción en la
calidad de los frutos.
4. Toxicidad por exceso de nutrientes: Un exceso de ciertos nutrientes en el suelo puede ser
perjudicial para las plantas. Por ejemplo, un exceso de salinidad en el suelo puede causar
quemaduras en las raíces y dificultar la absorción de agua y nutrientes. Además, un exceso
de nutrientes como el nitrógeno puede llevar a un crecimiento excesivo de la planta,
debilitando su estructura y aumentando su susceptibilidad a enfermedades.
5. Enfermedades y plagas: Las enfermedades causadas por patógenos y las plagas pueden
causar disturbios fisiológicos en los cultivos. Los patógenos pueden debilitar las plantas,
afectar su metabolismo y reducir la producción. Las plagas, como insectos y ácaros,
pueden dañar las hojas, tallos o frutos de las plantas, afectando su desarrollo normal.
Es importante tener en cuenta que los disturbios fisiológicos en la agronomía pueden tener
consecuencias negativas en la producción y calidad de los cultivos. Por lo tanto, es fundamental
tomar medidas adecuadas de manejo agronómico, como el riego adecuado, la fertilización
equilibrada, el control de enfermedades y plagas, y el monitoreo constante de las condiciones
ambientales, para minimizar la aparición de estos disturbios y asegurar un rendimiento óptimo de
los cultivos.
-Estrés ambiental
El estrés ambiental se refiere a las respuestas fisiológicas y bioquímicas que experimentan los
organismos vivos cuando se enfrentan a condiciones adversas en su entorno. Estas condiciones
pueden incluir cambios drásticos en factores abióticos como temperatura, humedad, luz, salinidad,
disponibilidad de agua y nutrientes, así como factores bióticos como la competencia, depredación
y presencia de patógenos.
Cuando los organismos se enfrentan a condiciones estresantes, sus sistemas fisiológicos se activan
para tratar de adaptarse y sobrevivir. Aquí hay algunos ejemplos de estrés ambiental en diferentes
organismos:
1. Plantas: Las plantas pueden enfrentar estrés ambiental debido a la falta o exceso de agua,
temperaturas extremas, radiación ultravioleta, salinidad del suelo y la presencia de
patógenos. Estos factores pueden afectar el crecimiento, el desarrollo, la fotosíntesis, la
transpiración y la producción de las plantas.
Las plantas pueden estar sujetas a numerosos tipos de estrés ambiental. Sequía,
temperaturas extremas y exceso de luz son factores medioambientales que pueden afectar
al desarrollo y calidad de las plantas. El estrés ambiental es muy difícil de controlar en
cultivos de exterior, y aunque los invernaderos suavizan los efectos de estos factores, no
pueden ser eliminados por completo.
2. Animales: Los animales también experimentan estrés ambiental en diferentes formas. Por
ejemplo, los animales pueden enfrentar estrés térmico cuando las temperaturas son
demasiado altas o demasiado bajas para su rango de tolerancia. Además, la disponibilidad
limitada de alimentos y el acceso al agua pueden generar estrés en los animales, afectando
su comportamiento, metabolismo y reproducción.
Es importante destacar que los organismos tienen mecanismos adaptativos para hacer frente al
estrés ambiental. Estos mecanismos pueden incluir respuestas bioquímicas, cambios en la
expresión génica, producción de enzimas antioxidantes, acumulación de compuestos protectores y
ajustes en el comportamiento y fisiología.
Sin embargo, los eventos de estrés ambiental prolongados o intensos pueden superar la capacidad
adaptativa de los organismos, lo que resulta en daños fisiológicos, reducción del crecimiento,
disminución de la reproducción e incluso la muerte.
En resumen, el estrés ambiental es una respuesta fisiológica de los organismos vivos a condiciones
adversas en su entorno. Los efectos del estrés ambiental pueden ser significativos en la salud y el
rendimiento de los organismos, y comprender cómo los organismos responden y se adaptan a
estas condiciones es fundamental para la conservación de la biodiversidad y la gestión de
ecosistemas.
- Inundaciones y sequia
El agua resulta esencial para que las plantas puedan absorber los nutrientes del suelo y
transportarlos a través de su sistema. La falta de humedad en el suelo puede inhibir
considerablemente el desarrollo de la planta. Incluso un estrés moderado puede dar lugar a que
las estomas de las hojas comiencen a cerrarse, reduciendo así la producción fotosintética. El
marchitamiento de la planta es el síntoma inicial más común derivado del estrés por sequía.
Sin embargo, un exceso de riego puede acabar con una planta más rápidamente que una carencia
del mismo. En un suelo anegado no habrá suficiente oxígeno para las raíces, lo cual dará lugar a
que comience la respiración anaeróbica de las mismas, desatando así la producción de compuestos
tóxicos en la planta. Los síntomas de un exceso de riego incluyen el marchitamiento de la planta,
un amarilleamiento de las hojas, la podredumbre del sistema radicular y un crecimiento irregular.
Las inundaciones y las sequías son dos formas extremas de estrés ambiental que pueden afectar
significativamente a los ecosistemas y a los organismos que dependen de ellos. Aquí tienes
información sobre cada uno de ellos:
1. Inundaciones: Las inundaciones son eventos en los que una zona se ve cubierta por un
exceso de agua. Pueden ser causadas por fuertes lluvias, desbordamientos de ríos,
deshielos o tormentas tropicales. Las inundaciones pueden tener impactos negativos en
los ecosistemas y los organismos de varias maneras:
Estrés hídrico: Aunque parezca contradictorio, las inundaciones pueden causar estrés
hídrico en las plantas. El exceso de agua puede limitar la disponibilidad de oxígeno en el
suelo, afectando la respiración de las raíces y dañando las plantas.
Pérdida de nutrientes: Las inundaciones pueden arrastrar nutrientes esenciales del suelo,
lo que puede resultar en la pérdida de fertilidad y afectar el crecimiento de las plantas.
2. Sequías: Las sequías se caracterizan por períodos prolongados de escasez de agua, ya sea
debido a la falta de lluvia o a una disminución significativa en la disponibilidad de agua. Las
sequías pueden tener impactos negativos en los ecosistemas y los organismos de
diferentes maneras:
Estrés hídrico: La falta de agua durante una sequía puede causar estrés hídrico en las
plantas y los animales, ya que no tienen suficiente agua para llevar a cabo sus funciones
vitales.
Reducción de la producción agrícola: Las sequías pueden afectar la producción agrícola al
reducir la disponibilidad de agua para el riego, lo que resulta en pérdidas de cultivos y
disminución de la productividad.
Disminución de los recursos hídricos: Las sequías pueden llevar a la disminución de los
niveles de agua en los cuerpos de agua, como ríos y lagos, lo que afecta la disponibilidad
de agua potable, el hábitat acuático y la biodiversidad.
Aumento del riesgo de incendios forestales: Las sequías pueden contribuir a un mayor
riesgo de incendios forestales, ya que el suelo se vuelve más seco y las plantas son más
propensas a arder.
Tanto las inundaciones como las sequías son fenómenos naturales, pero el cambio climático y la
actividad humana pueden influir en su frecuencia e intensidad. La gestión adecuada de los
recursos hídricos y la implementación de medidas de adaptación son importantes para reducir los
impactos negativos de estos eventos extremos en los ecosistemas y las comunidades humanas.
El frío y las heladas pueden tener un impacto significativo en las plantas, especialmente en
aquellas que no están adaptadas a temperaturas bajas. Aquí tienes información sobre los daños
que pueden producir en las plantas:
1. Congelación de tejidos: Las bajas temperaturas pueden causar congelación de los tejidos
de las plantas. Cuando el agua dentro de las células se congela, se forman cristales de hielo
que pueden dañar las membranas celulares y las estructuras internas de las células. Esto
puede llevar a la ruptura de las células y al colapso de los tejidos.
2. Daño en las hojas y brotes: Las hojas y los brotes son partes vulnerables de las plantas que
pueden sufrir daños por el frío y las heladas. Las heladas pueden causar la formación de
cristales de hielo en las células de las hojas y los brotes, lo que puede resultar en la muerte
de los tejidos. Las hojas pueden marchitarse, volverse negras o mostrar manchas
necróticas como resultado del daño causado por las heladas.
3. Daño en las raíces: Las raíces también pueden sufrir daños por el frío intenso. Las bajas
temperaturas pueden congelar el suelo y causar la formación de hielo alrededor de las
raíces. Esto puede llevar a la deshidratación de las raíces y dañar su capacidad para
absorber agua y nutrientes del suelo.
5. Mayor susceptibilidad a enfermedades: El estrés causado por el frío y las heladas puede
debilitar las defensas naturales de las plantas, lo que las hace más susceptibles a las
enfermedades. Las lesiones causadas por el frío pueden proporcionar puntos de entrada
para patógenos, lo que puede resultar en infecciones y enfermedades.
Es importante destacar que algunas plantas tienen adaptaciones especiales para tolerar el frío,
como la capacidad de producir sustancias anticongelantes o de sobrevivir en forma de bulbos o
rizomas subterráneos. Estas adaptaciones les permiten protegerse de los daños causados por el
frío.
Los agricultores y jardineros pueden tomar medidas para proteger las plantas del frío y las heladas,
como el uso de mantas térmicas o coberturas protectoras, la aplicación de riego antes de las
heladas para crear una capa de hielo protector en las plantas, y la elección de variedades
resistentes al frío. Además, es importante proporcionar un buen drenaje en el suelo y evitar la
poda excesiva antes de la llegada del invierno, ya que esto puede reducir la capacidad de las
plantas para sobrevivir al frío.
El estrés producido por calor y las quemaduras foliares son formas de estrés ambiental que pueden
afectar significativamente a las plantas. Aquí tienes información sobre estos tipos de estrés:
1. Estrés producido por calor: Las altas temperaturas pueden generar estrés en las plantas de
varias maneras:
Daño en las membranas celulares: Las altas temperaturas pueden afectar la integridad de
las membranas celulares de las plantas. Esto puede provocar la fuga de componentes
celulares y dañar las funciones metabólicas y estructurales de las plantas.
Inhibición de la fotosíntesis: El estrés por calor puede afectar la capacidad de las plantas
para llevar a cabo la fotosíntesis de manera eficiente. La exposición prolongada a altas
temperaturas puede resultar en una disminución de la actividad de las enzimas
fotosintéticas y la degradación de los pigmentos fotosintéticos, lo que reduce la
producción de energía y nutrientes en las plantas.
2. Quemaduras foliares: Las quemaduras foliares son lesiones en las hojas causadas por la
exposición directa a altas temperaturas o a radiación solar intensa. Las quemaduras
foliares pueden manifestarse como manchas necróticas, decoloración, enrollamiento de
las hojas o incluso la muerte del tejido foliar.
Las quemaduras foliares pueden ocurrir cuando las plantas están expuestas a altas temperaturas
sin la protección adecuada, como la presencia de una capa de aire húmedo o la sombra de
estructuras o árboles.
Es importante destacar que algunas plantas tienen adaptaciones para tolerar mejor el calor y las
altas temperaturas, como mecanismos de termorregulación, aumento de la producción de
antioxidantes y acumulación de compuestos protectores. Sin embargo, las altas temperaturas
prolongadas o las exposiciones extremas pueden superar la capacidad adaptativa de las plantas y
provocar daños significativos.
Para mitigar el estrés producido por calor y las quemaduras foliares, es posible implementar
medidas de protección, como la aplicación de sombreado en las horas más calurosas del día, el
riego adecuado para mantener la hidratación de las plantas, y la elección de variedades resistentes
al calor. Además, es importante evitar la aplicación de fertilizantes o productos químicos en
momentos de altas temperaturas, ya que esto puede aumentar el estrés en las plantas.
El manejo y control de los problemas fitosanitarios es esencial para proteger las plantas de
enfermedades, plagas y malezas que pueden causar daños significativos en los cultivos.
- Control cultural
El control cultural es una estrategia de manejo y control de los problemas fitosanitarios que se
basa en la implementación de prácticas agrícolas y culturales para reducir la incidencia y el
impacto de las enfermedades, plagas y malas hierbas en los cultivos. Estas prácticas buscan crear
un entorno desfavorable para la proliferación y propagación de los organismos nocivos,
minimizando así la necesidad de recurrir a productos químicos.
1. Rotación de cultivos: Consiste en alternar los cultivos en una misma parcela en ciclos
establecidos. Esta práctica ayuda a reducir la acumulación de patógenos y plagas
específicas en el suelo, ya que cada cultivo puede tener susceptibilidades diferentes.
Además, algunos cultivos pueden liberar compuestos que repelen o inhiben a ciertos
organismos nocivos.
- Etológico
El control etológico se basa en el uso de estímulos químicos, que pueden ser las feromonas ya sea
las que causan interferencia en la comunicación sexual de la plaga, evitando su reproducción, estas
feromonas también se pueden ocupar en cebos envenenados (alimenticias) para causar la muerte
de la plaga. En el caso de utilizar el estímulo visual para mantener alejada las plagas de los cultivos
se emplean regularmente trampas de color. Estas pueden ser de cualquier tipo de material, de
color amarillo, azul, verde, rojo y/o blanco. Estas se deben impregnar (untar) de algún material
pegajoso, como: aceite, grasa, pegamento especial para que la plaga se adhiera y no escape.
Dependiendo del color será el tipo de plaga que atrapará. El color amarillo captura mosca blanca,
trips, paratrioza o minadores, el color azul captura trips y minadores, el color verde captura
chinches, el color rojo captura palomillas o escarabajos y el color blanco captura mosca común.
Como estímulo físico, se utilizan trampas de luz, con este método se captura principalmente plagas
voladoras de hábitos nocturnos, esta captura evita su reproducción y oviposición en los cultivos.
Principalmente se captura plagas como Spodoptera sp, Helicoverpa sp y Agrotis sp. Para los cebos
alimentarios se pueden utilizar el mismo tipo de fruta que está siendo afectada, a este cebo se le
coloca algún tipo de sustancia que mate a la plaga, también se puede diseñar trampas de manera
que el atrayente sea percibido por la plaga, pero que los insectos queden en la trampa.
Adicionalmente las trampas alimenticias deben o pueden llevar algún tipo de proteína hidrolizada,
melaza o azúcar.
Este tipo de control nos permite determinar cuando sea necesario y pertinente hacer aplicaciones
preventivas para reducir el número de individuos plaga presentes.
Uno de los métodos más desarrollados es el uso de las señales químicas conocidas como
semioquímicos los cuales influyen en el comportamiento de los organismos. Estos pueden dividirse
en feromonas si ocurren entre organismos de la misma especie o aleloquímicos si son entre
diferentes especies (Blassioli-Morales et al., 2019)
Las feromonas pueden tener diversas funciones de comunicación como: dejar un rastro para
encontrar alimento, indicar oviposición, dar una señal de alarma, marcar territorio, dar señales de
agregación o encontrar una pareja. Se han identificado hormonas sexuales de varias especies de
insectos como mariposas, polillas, escarabajos y chinches. También se han identificado algunas
feromonas de alarma en abejas, avispas, hormigas, escarabajos y áfidos, por mencionar algunos.
Estas feromonas pueden ser sintetizadas químicamente y utilizadas en trampas para el control de
algunas plagas. Algunos enfoques en el uso de las feromonas son la captura masiva de la plaga, la
atracción seguida de la erradicación por medio de algún producto químico o biológico y la
interrupción de la copulación lo cual se logra compitiendo con la hormona natural (Ganai et al.,
2017).
Recientemente se ha encontrado que no solo los insectos producen semioquímicos las plantas y
microorganismos también pueden enviar señales a otras especies (aleloquímicos). Los
aleloquímicos se clasifican en alomonas, kairomonas y sinomonas dependiendo de quien se
beneficia de esta señal. Estas pueden servir para atraer parasitoides a una planta, repeler o atraer
a un herbívoro a una planta (Beck et al., 2017).
- Biológico
El control biológico es una estrategia efectiva y sostenible para el manejo y control de plagas y
enfermedades en la agricultura. Consiste en utilizar organismos vivos, como depredadores,
parasitoides, patógenos y organismos antagonistas, para reducir la población de plagas y
enfermedades en los cultivos. A continuación, te proporciono más información sobre el control
biológico:
1. Depredadores: Los depredadores son organismos que se alimentan de las plagas y ayudan
a mantener su población bajo control. Algunos ejemplos comunes de depredadores son las
mariquitas, las avispas parasitoides, las arañas y los insectos depredadores. Estos
depredadores pueden ser introducidos en los cultivos o pueden estar presentes de forma
natural en el entorno.
2. Parasitoides: Los parasitoides son organismos que utilizan a las plagas como hospedadores
para su reproducción. Depositan sus huevos dentro o sobre las plagas y las larvas
emergentes se alimentan y desarrollan dentro de ellas, matándolas en el proceso. Las
avispas parasitoides son ejemplos comunes de parasitoides utilizados en el control
biológico.
El control biológico es una estrategia sostenible que minimiza el uso de pesticidas químicos y
ayuda a mantener el equilibrio natural en los agroecosistemas. Sin embargo, su éxito puede
depender de varios factores, como la adecuada selección de los organismos benéficos, la correcta
aplicación y la integración con otras prácticas de manejo agrícola.
- Químico
El control químico es la última estancia que se implementa en los métodos para hacer un control
de plagas. Este consiste en el uso de sustancias químicas o plaguicidas, para prevenir o controlar
las plagas en los cultivos, la vida cotidiana o la salud pública. Este tipo de sustancias, deben
aplicarse bajo ciertos lineamientos contenidos en las etiquetas. Su buen uso, garantizará el buen
control de plagas y la seguridad al momento de su uso
Los plaguicidas son diseñados para el control de plagas específicas, por eso para su manipulación
debe conocerse la ciencia que hay detrás de cada producto y de cada plaga. Por ejemplo, sólo para
controlar insectos que son perjudiciales para la salud, se debe usar insecticidas, producto que
podemos encontrar de diversas formas en la vida cotidiana. Y herbicidas o fungicidas para
controlar enfermedades que atacan directamente las plantas, su aplicación es popular en jardines
y en la agricultura. A continuación, te los presentamos para que conozcas mejor su función:
• Uso de semioquímicos que modifiquen el comportamiento de la plaga, como las feromonas, para
interrumpir a gran escala el comportamiento natural.
Insecticidas
Son aquellos agroquímicos formulados que ayudan a los agricultores, al personal médico y el
público en general, a controlar exclusivamente aquellos insectos que se convierten en una
amenaza. Por ejemplo: las pulgas, los mosquitos, las cucarachas, los ácaros, los chinches, la mosca
de la fruta, las cochinillas, y otras especies que pueden afectar la producción de alimentos o
nuestro estilo de vida.
Pues bien, hay personas que sufren de entomofobia, es decir que tienen fobia a los insectos, y para
ellas, ver una cucaracha volando sobre sus cabezas puede representar un ataque de pánico.
Te preguntarás cómo funcionan los insecticidas. Pues bien, estas sustancias pueden atacar el
sistema nervioso de los insectos, o pueden afectar su exoesqueleto, o su capacidad de crecimiento,
entre otros modos de acción. Las principales clases de insecticidas se pueden agrupar de acuerdo
con su composición química en las siguientes categorías: organofosforados; organoclorinados;
carbamatos, piretroides; neonicotinoides; entre otros. También pueden clasificarse como naturales
o sintéticos; orgánicos o inorgánicos, biológicos, derivados de plantas; etc.
Herbicidas
En la naturaleza, existen muchas plantas que no nos ofrecen ningún beneficio como fuentes de
alimento o plantas ornamentales y son especies que limitan la disponibilidad de nutrientes del
suelo y otros recursos que sirven de alimento a organismos que hacen parte de los ecosistemas y
la biodiversidad. En algunos casos es particularmente importante controlar el crecimiento y la
propagación de estas malezas que afectan la productividad y la viabilidad de cultivos u otras
plantas útiles.
Este tipo de plantas indeseables se controlan con plaguicidas conocidos como herbicidas. Algunos
son fitohormonas y otros son sintetizados, los cuales se encargan de imitar la acción de estas
sustancias que controlan el crecimiento y desarrollo de las malezas. Otros herbicidas actúan por
contacto en los lugares específicos de aplicación y otros actúan de forma sistémica en toda la
planta. También existen herbicidas que se utilizan en una etapa de prevención, antes de que las
malezas puedan germinar en el suelo y otros que se aplican después de que estas han crecido y
deben posteriormente eliminarse.
Fungicidas
La mayoría de enfermedades presentes en la agricultura y plantas, son ocasionadas por los hongos,
microorganismos que ponen en riesgo muchos cultivos alimenticios, infectándolos con tizón,
mildiu, roya, antracnosis y otras especies que en condiciones de extrema humedad mohosean y
marchitan las hojas, flores, frutos y raíces de los cultivos, incluso estos podrían morir de no ser
tratados con fungicidas por contacto o de manera sistémica.
NO AYUDE A LA PLAGA
1) No genere un ambiente propicio para las plagas. Existe una amplia diversidad de plagas las
cuales requieren de condiciones diferentes, por lo que algunas prácticas simplemente son
contraproducentes, así que evítelas. Elimine el material vegetal infectado/infestado que pueda ser
fuente de propagación de plagas y enfermedades, y haga uso de variedades tolerantes o
resistentes a enfermedades, insectos y/o ácaros. Corte las malezas anuales que ya estén fuera de
control antes de que produzcan semilla. La maleza perenne fuera de control puede representar un
reto más grande que las anuales y pueden requerir tratamientos localizados con herbicidas en
etapas muy específicas. Evite el exceso de irrigación y fertilización de cultivos ya que muchas
enfermedades prosperan en condiciones húmedas y plantaciones suculentas.
2) Asegúrese de tener bien identificada(s) la(s) plaga(s) antes de aplicar cualquier medida de
control. El plaguicida no tendrá efecto en la plaga equivocada, lo cual le implicaría desperdiciar su
dinero y no resolver el problema en su cultivo. También, algunas plagas y enfermedades causan
poco daño a ciertas plantas, y algunas malezas no compiten con el cultivo, por lo tanto, no se
justifica utilizar alguna medida de control.
3) Determine si es probable que la(s) plaga(s) le causará problemas este año, así evitará realizar
aplicaciones calendario. Por ello es importante conocer las condiciones climáticas en su área e
inspeccionar con frecuencia el campo para determinar la presencia y magnitud de una posible
infestación. Pregúntese si: ¿Las condiciones del tiempo pasadas/actuales favorecen una infestación
mayor?, ¿está el cultivo cercano a la cosecha?, ¿puede usted aceptar cierto daño o absolutamente
ningún daño en su cultivo? Las respuestas son críticas para decidir si implementar o no un
tratamiento.
5) Las instrucciones de uso del producto y el resto de la información que está en la etiqueta, son
igualmente importantes. Repase las advertencias, las declaraciones de precaución, los requisitos
del equipo de protección personal a utilizar al momento de la dosificación del producto y de su
aplicación, la duración del intervalo de entrada restringida a las áreas tratadas, el período o
intervalo precosecha, las instrucciones para primeros auxilios y atención de emergencias químicas.
Repáselas tantas veces como sea necesario hasta entenderlas completamente y asegurarse de
seguirlas al pie de la letra.
6) No niegue que es un plaguicida. “Yo no uso plaguicidas, uso…” cebos para hormigas o roedores,
fertilizantes que también controlan plagas, semilla tratada, aerosoles que controlan plagas, collares
contra pulgas, o químicos naturales como azufre y cobre. Si contiene un químico que controla
plagas, use todas las prácticas de manejo apropiado y no sea permisivo, son sustancias peligrosas
que representan un riesgo para su salud, la sociedad y el medio ambiente.
10) Almacene los plaguicidas en áreas exclusivas y aisladas de viviendas u oficinas, bajo llave y
bien identificadas. Debe tener a disposición material absorbente (aserrín o arena) para atender
derrames de producto, y en sus proximidades tener ducha de emergencia y lavaojos.
CONCENTRESE EN LA APLICACION
11) Use el equipo de protección personal requerido cuando manipule los productos. Si la etiqueta
exige un respirador, use solamente respiradores aprobados para agroquímicos. Los filtros o
cartuchos deben ser remplazados de acuerdo a las instrucciones del fabricante y cada vez que
ocurra daños al equipo, resistencia al respirar, olor, sabor o irritación.
12) Un poco más no es mejor. Aumentar la dosis más allá del máximo permitido en la etiqueta para
el uso específico no tiene absolutamente ninguna ventaja, incrementa el costo y no la eficacia, e
incrementa el nivel máximo de residuo – concentración máxima de residuo, o tolerancia, del
plaguicida que legalmente se permite en un producto agrícola al momento de cosecha.
13) Calibre el equipo de aplicación acorde al cultivo, hábito de la plaga, condiciones del terreno,
boquillas y producto a utilizar. Cambie con frecuencia las boquillas porque el desgaste de ellas
puede modificar la dosis y/o patrón de dispersión del producto.
14) En situaciones donde el control de la plaga no se pone en riesgo, reemplace las aplicaciones al
voleo por aplicaciones dirigidas al surco, aplicaciones en banda, tratamientos de semilla, o
aplicaciones a zonas específicas y tratamientos de barrera para prevenir la migración de la plaga.
15) Adopte en lo posible técnicas agrícolas de precisión para determinar la localización exacta de
la plaga, de manera que los plaguicidas sean aplicados directamente en el blanco biológico.
Análisis de suelos, inspección del cultivo y monitoreo del nivel de rendimiento de la cosecha, junto
con sistemas de posicionamiento global, imágenes satelitales y aéreas, y análisis de datos que
permitan realizar aplicaciones efectivas de plaguicidas con un mínimo impacto en la sociedad y
medio ambiente.
16) La efectividad de una aplicación está determinada por el producto indicado aplicado en su
momento oportuno con su dosis correcta. No espere hasta que esté desesperado para hacer una
aplicación. La identificación y el monitoreo de la plaga son actividades críticas que ayudan a decidir
si debe o no hacerse una aplicación, pero no tome riesgos retrasando la aplicación cuando sabe
que es necesaria.
17) No prepare más mezcla de la que necesita o de la que puede aplicar durante la jornada diaria
de trabajo. De un día para otro, el producto se degrada en la mezcla. Elimine cualquier exceso o
residuo aplicándolo en barbechos, rastrojos o sitios permitidos.
18) No realice aplicaciones cuando los vientos sean moderados (superiores de 10 km/h) o cuando
la lluvia sea inminente en menos de dos horas. Estas condiciones pueden reducir la efectividad del
plaguicida y/o provocar deriva con posibles impactos negativos en el entorno.
19) Tenga en cuenta la época y condiciones de aplicación con relación a las plantas deseables, no
exceda las dosis máximas y considere las condiciones del tiempo y otros factores de estrés que
puedan causarles mayor susceptibilidad a daños por el producto aplicado. El mejor control de
plagas no tiene significado si las plantas deseables son dañadas por el plaguicida.
20) Proteja los polinizadores y los insectos benéficos. La mayoría de los plaguicidas no son tóxicos
a las abejas, por lo general los insecticidas son más propensos a ser tóxicos que los fungicidas y
herbicidas. Cuando se use un plaguicida tóxico para los polinizadores, asegúrese de conocer la
proximidad de colmenas comerciales y hábitat de polinizadores nativos, los hábitos de visita de los
polinizadores locales y el período de floración de las plantas en el área, y siga todas las
recomendaciones y precauciones de la etiqueta.
21) Evite una posible re-infestación controlado brotes secundarios de malezas que pueden ser o no
competitivos al cultivo y de insectos y/o enfermedades pueden o no causar daño económico al
cultivo. Conozca los niveles que puede tolerar y continúe monitoreando o inspeccionando su
cultivo después de cada una de las aplicaciones.
22) Aún si es muy tarde para prevenir pérdidas en el rendimiento y calidad de la cosecha,
considere aplicaciones para prevenir la producción de semillas de maleza, problemas en la cosecha
y contaminación del cultivo por la plaga.
23) Evalúe los resultados de la aplicación. Los productos granulados que se aplican en céspedes
pero caen en el pavimento deben recogerse y colocarse sobre el césped. Si usted no tiene
intención de recogerlos, no los aplique, porque los plaguicidas se mueven fácilmente hacia
drenajes y zanjas.
24) Haga todo lo posible para prevenir derrames, sin embargo, siempre tenga material absorbente
fácilmente disponible como aserrín. Derrames líquidos y secos neutralícelos inmediatamente y las
áreas contaminadas trátelas con hipoclorito de sodio al 10% que también deben ser absorbidas
con aserrín. Disponga de una manera segura de estos residuos cumpliendo con la normatividad
existente en el país.
25) Por separado, lave la ropa que usó durante la aplicación del plaguicida antes de volver a usarla.
También, deseche los objetos que accidentalmente hayan sido altamente contaminados con
plaguicidas.
26) Si planea ya no usar más un producto registrado y vigente, ofrézcalo a otro usuario calificado.
También puede llevarlo a un sitio avalado por las autoridades para la recolección de residuos
peligrosos. Asegúrese de saber cómo eliminar específicamente el plaguicida, siguiendo todas las
regulaciones gubernamentales y como lo recomienda la etiqueta del producto.
27) Haga el triple lavado a los envases vacíos que contuvieron plaguicidas. Al momento de
desocupar el envase póngale agua limpia hasta la cuarta parte y agítelo por 30 segundos con la
tapa hacia arriba, vacíe el agua del lavado en el tanque donde preparó la mezcla. Repita el lavado
agitando el envase con la tapa hacia abajo y luego agitando hacia los lados; el lavado puede ser
también a presión. Escurra los envases, perfórelos, y sin tapa, colóquelos en bolsas de plástico
transparente y llévelos a su centro de acopio temporal más cercano el cual puede consultar en el
sitio de AMOCALI, A.C. campo limpio (www.campolimpio.org.mx).
28) Elimine pequeñas cantidades sobrantes de semilla que han sido tratadas con plaguicida,
sembrándola en zonas sin cultivo y que sean permitidas. La semilla tratada puede ser peligrosa
para la vida silvestre y debe sembrarse de acuerdo a las instrucciones provistas en la bolsa de la
semilla. Use dosis y prácticas normales de siembra para ese cultivo y siembre la semilla tratada a
una profundidad mayor de dos centímetros. Si la semilla es esparcida al voleo, incorpórela
inmediatamente al suelo.
EVITE LA DERIVA
29) Dirija las gotitas de la nube de aspersión al blanco biológico de la aplicación. No existe una sola
técnica que pueda minimizar totalmente la deriva de una aplicación. Considere las condiciones
ambientales, el equipo de aplicación, las áreas sensibles que estén a favor del viento y las zonas de
contención. Las áreas sensibles son todas aquellas que no deben ser asperjadas con los plaguicidas
en cuestión (cuerpos de agua, centros poblados, vías, explotaciones pecuarias, otros cultivos, vida
silvestre, hábitat de polinizadores, áreas acuáticas, cultivos orgánicos, etc.) – aún cultivos
registrados que ya hayan recibido la dosis máxima como parte de una aplicación planeada.
30) Tome precauciones adicionales para minimizar la deriva cuando se sabe que hay áreas
sensibles cercanas, una buena opción es plantar especies arbóreas nativas como barrera
protectora o de cobertura. Hay leyes especiales que aplican para especies en peligro de extinción y
su hábitat.
31) Cuidado con el viento. Ninguna condición ambiental tiene un impacto más grande en la deriva
que el viento, principalmente en aplicaciones aéreas. No rocíe cuando los vientos son variables o
con una intensidad de hasta más de 10 km/h, o cuando las condiciones están completamente
calmadas, o cuando las gotitas pueden entrar y moverse dentro de una inversión térmica (una capa
de aire atrapado que se mueve horizontalmente).
32) Cualquier condición que genere gotitas muy finas en la aspersión (boquillas equivocadas,
boquillas tapadas, presión alta, etc.) aumentará la posibilidad de deriva. Además, temperaturas
altas (debido a la evaporación) y humedad relativa baja aumentan la deriva y reducen la calidad y
efectividad de la aplicación.
34) Los agricultores pueden tener un impacto significativo en la flexibilidad del aplicador para
minimizar la deriva a través de la selección del cultivo, el plaguicida y una consideración cuidadosa
a corto y largo plazo del tipo, tamaño y ubicación de la zona de contención.
35) Las zonas de contención son barreras físicas, naturales, o hechas por el hombre, las cuales
pueden reducir la deriva, así como también el escurrimiento del agua y la erosión del suelo para
prevenir el movimiento del plaguicida fuera del área tratada.
36) Las zonas de contención permanentes son áreas o franjas de terreno con vegetación
permanente, diseñadas para interceptar la deriva, escurrimientos de agua y/o erosión del suelo.
Estas zonas proveen muchos beneficios como reduciendo el movimiento de plaguicidas fuera del
área tratada, mejorando la calidad del agua, previniendo erosión del suelo y proveyendo un
hábitat sano a la vida silvestre.
37) No se requiere una zona de contención permanente. Más bien, una zona de contención puede
ser flexible. Esta zona puede ser una porción del cultivo o terreno suficientemente grande dejada
intencionalmente sin tratar para minimizar la deriva de la aspersión, escurrimiento del agua, y/o
erosión del suelo que puede llevar plaguicida fuera del área tratada.
38) Para un manejo exitoso de la deriva, las zonas de contención flexibles son críticas cuando no
hay zonas de contención permanentes disponibles. El tamaño y ubicación de las zonas de
contención flexibles se determinan en base a las condiciones de cada aplicación considerando
todos los factores que influyen en la deriva. Estas zonas pueden minimizar la deriva ya sea que los
vientos predominantes soplen en la dirección esperada o no.
39) Los aplicadores tienen la responsabilidad de definir adecuadamente las zonas de contención
flexibles para el manejo de la deriva. Las zonas pueden ser muy pequeñas cuando otras técnicas de
reducción de la deriva sean suficientes.
41) Si se requiere de múltiples aplicaciones de plaguicidas para el mismo cultivo, haga una
rotación de plaguicidas con diferente modo de acción (MA). Fíjese en el número del grupo en la
etiqueta el cual indique el MA, si no lo encuentra, recuerde que todos los plaguicidas tienen un MA
y que existen muchos recursos para determinar cuál es. Existen muy pocos plaguicidas con
múltiples MA, pero las mezclas de plaguicidas en el tanque o productos premezclados que
contienen múltiples MA pueden lograr que una rotación de plaguicidas no sea necesaria en un
cultivo.
42) Si usted sospecha que una plaga es resistente, aplique una mezcla de productos (o
premezclados) que contengan múltiples MA. Por lo menos uno de los ingredientes activos del
plaguicida debe ser efectivo contra la plaga.
43) Apéguese a las dosis de la etiqueta para la plaga, cultivo, condiciones y lugares específicos –
cada dosis registrada es determinada cuidadosamente con base a pruebas de campo. Combine
tantas estrategias de manejo de resistencia como sea posible, especialmente cuando están
aplicando las dosis máximas recomendadas por la etiqueta de los plaguicidas, debido a que las
dosis altas ocasionan que las plagas desarrollen resistencia a los plaguicidas. Por el contrario, no
aplique dosis más bajas ya que esto favorece la sobrevivencia de los individuos más fuertes en la
población de la plaga.
44) Use control preventivo donde haya riesgo de resistencia. El control preventivo es el uso de
plaguicida para prevenir el desarrollo de la plaga, lo opuesto es el control curativo el cual no se
aplica hasta que se haya observado la plaga o evidencia de su presencia.
45) Siga las indicaciones de la etiqueta para determinar el momento más oportuno de la
aplicación, en relación con la etapa de desarrollo de la plaga ya que lo contrario (por ejemplo,
maleza adulta, larvas de insectos en etapas avanzadas o enfermedades en la fase epidémica)
puede acelerar el desarrollo de la resistencia.
46) Evalúe todas sus opciones de control de plagas – biológicas, químicas, culturales, genéticas,
mecánicas, etc. – y combine las técnicas efectivas dentro de un enfoque de manejo integrado de
plagas (MIP) que logre el control deseado de plagas a un costo razonable y con atención constante
para proteger el medio ambiente a través de un manejo responsable. Esta publicación puede
bajarse del siguiente sitio del internet: Pesticide Environmental Stewardship –
pesticidestewardship.org
47) Promueva el control biológico protegiendo los depredadores y parásitos benéficos que ayudan
a controlar la plaga. Siga todas las precauciones y direcciones de la etiqueta para evitar o minimizar
la exposición de los insectos benéficos al producto.
48) Use prácticas de control cultural que ayuden a prevenir y controlar las plagas. • Mantenga un
crecimiento óptimo del cultivo realizando adecuadamente la fertilización,irrigación, etc. – un
cultivo saludable es más competitivo contra las malezas y frecuentemente menos susceptible al
ataque de enfermedades e insectos.
. 49) Tome ventaja de la capacidad genética propia del cultivo. Siembre variedades resistentes a
plagas, si están disponibles, o variedades de cultivos resistentes al plaguicida, donde el uso del
plaguicida tiene ventajas considerables para el cultivo.
50) Considere el control mecánico (labranza) como una ayuda para controlar malezas donde la
erosión y la humedad del suelo no son una preocupación
Muchos factores afectan el impacto de los plaguicidas en los seres humanos y el medio ambiente.
Aunque el gobierno y la industria proveen regulaciones, etiquetas y educación para promover un
uso juicioso y manejo responsable, el éxito finalmente depende del conocimiento y diligencia de
cada persona que manipula los productos que se utilizan para la protección de cultivos. No deje el
manejo responsable de los plaguicidas a sus vecinos. Sus acciones sí hacen la diferencia y usted
puede (y debe) ser un ejemplo para otros, incluyendo sus hijos para cuando sean adultos y
comiencen a manipular plaguicidas. Tarde o temprano, muchos de nosotros podemos requerir el
uso de plaguicidas. Por favor utilicémoslos de manera racional, integrada, y con mucha
responsabilidad social y ambiental. • Inspeccione los campos regularmente para responder
rápidamente a los cambios en la población de plagas, y particularmente en el caso de insectos,
para monitorear la presencia de enemigos naturales. • Limpie el equipo de labranza y cosecha
antes de moverlo de un campo a otro. • Use rotación de cultivos, particularmente los que tienen
diferentes problemas de plaga, para prevenir el aumento de ciertas plagas. • Use técnicas de
sanidad que reduzcan las plagas, su hábitat y sus hospederos alternos – antes, durante y después
de la temporada de crecimiento
4. Uso adecuado y dosificación precisa: Se debe aplicar el plaguicida de acuerdo con las
instrucciones del fabricante y respetando las dosis recomendadas. La aplicación debe ser
precisa y dirigida a la zona afectada para evitar la dispersión innecesaria y minimizar la
exposición a organismos no objetivo.
5. Protección personal: Los operadores que manejan plaguicidas deben utilizar equipo de
protección personal adecuado, como guantes, gafas, mascarillas y ropa protectora. Esto
ayuda a reducir la exposición directa a los plaguicidas y protege la salud y seguridad de los
operadores.
Uno de los principios de la agricultura orgánica es proporcionar alimentos con un valor nutricional
óptimo y un mínimo de ingredientes peligrosos, utilizando únicamente sustancias permitidas. Otro
principio de la agricultura orgánica es usar un forraje 100% natural para el ganado y su posterior
procesamiento sin productos sintéticos.
Las técnicas de la agricultura orgánica implican el cuidado de los trabajadores del campo y tienen
como objetivo mantener el equilibrio armónico en el medio ambiente manteniéndolo lo más vivo y
productivo posible.
- Su importancia
La agricultura orgánica es una estrategia de desarrollo que trata de cambiar algunas de las
limitaciones encontradas en la producción convencional, se fundamenta no solo en la mejora
del suelo y un fomento al uso de insumos locales, sino también un mayor valor agregado a los
productos finales.
Reciclar desechos de origen animal o vegetal para devolver los nutrientes al sistema,
minimizando el uso de fuentes no renovables.
Promover el uso saludable del agua, el suelo y el aire, así como minimizar todas las formas de
contaminación que pueden resultar de la producción agrícola.
- Principales requisitos
5. Certificación: Para ser reconocida como agricultura orgánica, las granjas y los productos
deben cumplir con estándares y normas establecidas por organismos de certificación
reconocidos. Estos organismos realizan inspecciones y verificaciones regulares para
asegurar que los productores cumplan con los requisitos de la agricultura orgánica.
10. Uso responsable del agua: La agricultura orgánica promueve el uso eficiente del agua y la
conservación de este recurso vital. Se busca minimizar la contaminación del agua mediante
prácticas de riego adecuadas y evitando el uso excesivo de agua.
- Ventajas y limitaciones
aumento de la mano de obra agrícola y del consumo de tiempo para el trabajo manual y
mecánico, la monitorización de los cultivos y el cumplimiento de las normas;
menor tiempo de conservación (los alimentos ecológicos naturales suelen estropearse más
rápido debido a la ausencia de conservantes);
Si analizamos los tipos de agricultura que se ponen en práctica en las distintas zonas del mundo,
podemos encontrar agriculturas diversas. Llevar a cabo un método u otro depende generalmente
de los recursos económicos y tecnológicos por parte de su agricultor.
A pesar de que, a continuación, vamos a exponerte distintos tipos de agricultura, desde Lama
recomendamos las modalidades de producción agrícola que apuestan por la utilización de
herramientas avanzadas de riego y de filtración del agua como los filtros de anillas o de arena.
AGRICULTURA INTENSIVA
En este tipo de agricultura se introducen los fertilizantes e insecticidas, los riegos abundantes o la
plantación de especies que ofrecen un alto rendimiento.
Además, se necesita menos mano de obra para labrar estos cultivos que en otros métodos ya que
las plagas y las malezas suelen estar más controladas al haber aplicado productos químicos.
AGRICULTURA EXTENSIVA
Se suele llevar a cabo en terrenos amplios para así poder sembrar una gran cantidad de cultivo.
Comparada con la agricultura intensiva, la puesta en marcha de la agricultura extensiva presenta
un menor consumo de energía, dependiendo así de los recursos provenientes de la naturaleza y de
las condiciones meteorológicas.
AGRICULTURA DE REGADÍO
La agricultura de regadío utiliza el agua artificial con sistemas de riego para así suplir cualquier
necesidad que pueda experimentar el cultivo y que no haya sido cubierta con las precipitaciones.
AGRICULTURA DE SECANO
Este método está cada vez más en desuso ya que es arriesgado y limitante, pues si el cultivo no
recibe la suficiente cantidad de agua, o las condiciones de la tierra no son las idóneas, los
resultados pueden ser nulos.
En general, no es muy común en zonas desarrolladas, por lo que suele ser utilizada en lugares en
los que se intenta sobrevivir de lo sembrado.
AGRICULTURA ECOLÓGICA
De esta forma, se rechazan los productos químicos, ni siquiera son utilizados los abonos enfocados
a combatir plagas. Al igual, si el ganado forma parte de la forma de cultivo, se exige el bienestar y
el respeto de los animales implicados.
La siembra resultante de este método de cultivo son los alimentos ecológicos que, si son
comercializados, deben estar señalizados con un etiquetado especial para esta gama de productos.
AGRICULTURA NATURAL
Este tipo de agricultura fue creada por Mokichi Okada y Masanobu Fukuoka en Japón y, para
llevarla a cabo, estos autores establecieron ciertas pautas.
En este tipo de producción agrícola se persigue imitar los procesos de la naturaleza con el fin de
reproducir condiciones naturales que enriquezcan la tierra y aumenten progresivamente la calidad
de los resultados.
Al igual, se rechazan los abonos y fertilizantes, no se permite eliminar las malas hierbas ni podar las
plantas o los árboles. Tampoco se deben destruir las plagas que puedan atacar al cultivo, pues si
esto ocurre, ha sido debido a una elección de la naturaleza.
Este tipo de cultivo se realiza a través de unas bolsas de arcilla de material orgánico cuyo tamaño
tiene que ser suficiente como para envolver las semillas con 2 centímetros de cubierta protectora.
Estas bolas se deben esparcir por la tierra y se debe esperar a que la arcilla se deshaga con la lluvia.
AGRICULTURA INDUSTRIAL
Este método de producción es uno de los más utilizados en el mundo ya que es lo suficientemente
eficiente como para conseguir retornos económicos rentables para las empresas que apuestan por
llevarlo a cabo.
AGRICULTURA TRADICIONAL
Es cierto que se sigue utilizando, aunque en los territorios en los que se pone en marcha se
realizan sin emplear técnicas avanzadas ni utilizar la tecnología.
Además, normalmente los agricultores encargados de este tipo de agricultura lo utilizan para el
consumo propio en pequeñas propiedades y labran la tierra con técnicas artesanales como el
laboreo manual o la tala y la quema.
Al igual, se utilizan utensilios como la hoz, el pico, las palas, los machetes o escardillas entre otros.
AGRICULTURA DE SUBSISTENCIA
Ligada con la modalidad tradicional destaca la agricultura de subsistencia. Este tipo de cultivo no
busca la venta sino que está más destinada al consumo propio.
Suele realizarse en pequeña escala y para ponerla en práctica se utilizan territorios de cultivo
limitados.
El sector agrícola es responsable de proveer el mercado, tanto interno como externo, con
alimentos y materias primas que atiendan las necesidades de las industrias y de los consumidores.
Este sistema consiste en la base de la industria agrícola, pues permite satisfacer la alta demanda de
alimentos de la población actual.
Así pues, la metodología busca sacar el máximo provecho de las superficies y de los recursos
agrícolas disponibles, apoyándose en la tecnología, los recursos técnicos y en las sustancias
químicas, como fertilizantes.
Hoy en día, la agricultura intensiva asume el reto de incluir las nuevas tecnologías para optimizar
los procesos de producción y, al mismo tiempo, encontrar el equilibrio entre el incremento del
volumen de cosecha y la conciencia ambiental.
Agricultura extensiva
Así pues, podemos decir que este sistema de producción agrícola favorece el desarrollo de los
cultivos, aprovechando las bondades naturales, las extensiones de tierra disponibles y las
características del suelo mediante la utilización de abonos y compuestos orgánicos.
Agricultura de conservación
Este sistema solamente se desarrolla cuando se aplican técnicas y principios que mejoren y
conserven los recursos naturales, principalmente, el suelo. Por lo tanto, es una vertiente de la
agricultura sustentable.
Monocultivos
El sistema de monocultivos fomenta la estandarización de los flujos de trabajo, así como de las
diversas fases de gestión de los cultivos. Por lo cual, es sinónimo de practicidad, gran volumen de
cosechas y productos de excelente calidad.
Por lo general, los monocultivos demandan una gran extensión de superficies y reducen
significativamente los costos de producción.
Policultivos
Considerado como uno de los principios de la permacultura, el policultivo incluye prácticas como
la rotación de cultivos, cultivos intercalados, cultivos múltiples y siembra en callejones.
Es importante mencionar que la variedad ayuda a evitar la susceptibilidad a las plagas, situación
que lo hace más eficiente en materia de control de enfermedades frente al monocultivo.
Agricultura de precisión
La información recopilada se puede utilizar para evaluar con mayor precisión las densidades de
plantación óptimas, estimar los niveles de entrada apropiados y pronosticar con mayor precisión
los rendimientos de los cultivos.
Agroecología
Agricultura hidropónica
Uno de los grandes ejemplos de los cultivos hidropónicos son los desarrollados en los diferentes
tipos de invernaderos agrícolas: estos le dan el control total al productor y limitan el impacto de las
características del medio ambiente porque permiten realizar los ciclos de cultivos en cualquier
temporada.
Hoy, la agricultura en invernaderos es una de las prácticas más sofisticadas, ya que estas
estructuras han abierto los brazos a la tecnología y, por consiguiente, dado paso a la
automatización de sistemas de riego y calefacción, entre otras grandes innovaciones.
Agricultura de regadío
Este sistema implica el riego constante de los diferentes ciclos de cultivo con la finalidad de
mantener la hidratación y la humedad necesaria para garantizar la calidad de la producción.
Entre las diferentes técnicas de agricultura de regadío, destacamos el pivote de riego, la aspersión,
el drenaje, la infiltración y la inundación o sumersión. Asimismo, muchos productores emplean
el riego por goteo o localizado y los surcos o arrollamientos.
Cabe destacar que para que esta práctica resulte sistemática, eficiente y mucho más económica,
los agricultores se valen de herramientas de automatización, que trabajan con base en aplicaciones
previamente programadas, ajustadas a las necesidades específicas de los cultivos.
Existen diferentes sistemas de agricultura, cada uno con sus características y enfoques particulares.
Aquí tienes algunas opciones entre los sistemas de agricultura:
11. Agricultura regenerativa: Es un enfoque que busca no solo minimizar el impacto ambiental
de la agricultura, sino también regenerar y mejorar los recursos naturales. Se centra en la
salud del suelo, la captura de carbono, la biodiversidad y la resiliencia de los sistemas
agrícolas. Busca restaurar la fertilidad del suelo y promover la salud de los ecosistemas.
14. Agricultura de montaña: Se refiere a los sistemas agrícolas adaptados a las condiciones
específicas de las regiones montañosas. Involucra prácticas agrícolas que tienen en cuenta
la topografía, el clima y los recursos disponibles en estas áreas, como la terraza agrícola, el
pastoreo rotativo y el uso de cultivos adaptados a la altitud.
18. Agricultura de precisión basada en drones: El uso de drones equipados con cámaras y
sensores permite obtener datos detallados sobre el estado de los cultivos, como la salud
de las plantas, el estrés hídrico y la presencia de plagas. Estos datos son procesados para
tomar decisiones precisas y realizar aplicaciones específicas de fertilizantes o pesticidas,
optimizando el rendimiento y minimizando el uso de insumos.
19. Agricultura sin suelo (cultivo en sustratos): En este sistema, las plantas se cultivan en
sustratos inertes como fibra de coco, perlita, vermiculita u otros materiales en lugar de
suelo natural. Los nutrientes se suministran a través de soluciones acuosas o mediante la
incorporación de fertilizantes al sustrato. Este método permite un mayor control sobre los
nutrientes y el riego, además de facilitar la movilidad de los cultivos.
20. Agricultura de algas: Se centra en el cultivo de algas con fines alimentarios, energéticos o
industriales. Las algas son una fuente de proteínas, lípidos y otros compuestos valiosos, y
pueden cultivarse en sistemas cerrados o abiertos, como estanques o fotobiorreactores. La
agricultura de algas tiene un menor impacto ambiental y puede contribuir a la producción
sostenible de alimentos y biocombustibles.
- Clasificación de los sistemas agrícolas