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Vence Tu Miedo

Este documento presenta una introducción a un libro sobre cómo superar los miedos. Explica que el miedo es una emoción útil para la supervivencia pero que también puede paralizarnos. Ofrece varias estrategias efectivas para derrotar el miedo, como reconocer los propios temores, estar comprometido al cambio, y usar el dolor como motivación para superar la zona de confort.
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Vence Tu Miedo

Este documento presenta una introducción a un libro sobre cómo superar los miedos. Explica que el miedo es una emoción útil para la supervivencia pero que también puede paralizarnos. Ofrece varias estrategias efectivas para derrotar el miedo, como reconocer los propios temores, estar comprometido al cambio, y usar el dolor como motivación para superar la zona de confort.
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Tabla de Contenido

Aviso
Introducción
¡Regístrate Ya!
El Primer Paso
Con una condición…
Fuego contra fuego
Sé gentil contigo mismo (a) La zona de confort
Tu peor enemigo
¿A quién le rindes cuentas?
Conocimiento y competencia Técnica de exposición Visualización
Tu superhéroe interno Usa un retenedor
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Interrupción del patrón Cuerpo sobre mente
Miedo a la muerte
Una última técnica
Conclusión
 
Aviso
Este libro no se debe utilizar como reemplazo de recibir
ayuda médica o profesional. Si usted está experimentando
miedos, ansiedades u otras emociones intensas que afectan
su normal desempeño o si ha tenido pensamientos suicidas,
busque atención médica inmediatamente.
Introducción
Antes que nada, quiero felicitarte por haber tomado acción.
La mayoría de las personas huyen de sus miedos en lugar
de enfrentarlos, y el hecho de que hayas decidido comprar
este libro habla de tu nivel de compromiso contigo mismo
(a) para alcanzar una mejor calidad de vida.
Un muy pequeño porcentaje de la población actúa de esa
manera, así que te puedes sentir privilegiado (a). Esa es la
diferencia entre quienes solo sueñan con alcanzar algo y
quienes en realidad lo logran.
Cuando le pregunto a las personas:
¿Cuál es el obstáculo número uno que te impide alcanzar la
vida que quieres vivir?
Sin duda, la respuesta más común es el “Miedo”.
El miedo tiene su utilidad, ya que es una herramienta de
supervivencia que establece límites que nos protegen del
peligro. Si no experimentáramos miedo, asumiríamos
muchos riesgos innecesarios que podrían atentar contra
nuestra vida.
Sin embargo, hay otros tipos de miedo que nos paralizan y
no nos permiten avanzar a nuestro siguiente nivel e ir en
búsqueda de aquellas cosas que queremos.
Tenemos miedo a muchas cosas, miedo a la muerte, a lo
desconocido, la incertidumbre, al cambio, al fracaso, a la
crítica, a no ser amados, valorados, etc. La lista es
interminable.
Este libro no trata sobre el estudio del miedo, sino que
ofrece diferentes rutas, tácticas y estrategias efectivas para
derrotarlo.
Cuando empecé a investigar sobre el tema, traté de
estudiar todo el material que pude al respecto. Mucho del
cual en realidad no ofrecía buenas soluciones. De hecho,
uno de los libros más vendidos en inglés sobre el tema se
concentraba en una sola cosa:
Tomar acción.
Si bien es cierto que tomar acción es la respuesta ideal para
derrotar el miedo, pareciera que la mayoría de los autores
no entendían bien cómo las personas experimentan el
proceso del miedo.
Si fuera tan sencillo como tomar acción, no estarías leyendo
este libro.
El punto es cómo ir de la parálisis que ocasiona el miedo
hasta el punto donde podemos tomar acción. Y ese es el
desafío real.
Por lo que empecé a experimentar con todas las técnicas
que encontré para enfrentar mis propios miedos y así poder
descartar lo que no servía y dejar las estrategias que en
verdad daban los resultados más rápidos y efectivos.
Así como un mecánico cuenta con varios tipos de
herramientas para reparar un vehículo y selecciona la más
idónea para cada situación, de la misma manera este libro
busca darte el poder de resolver tus miedos.
La idea es que identifiques cuáles herramientas son las que
más se adaptan a ti, las que mejor te funcionan en cada
caso, de modo que puedas superar esas barreras que te
limitan para que puedas vivir la vida de tus sueños.
¡Regístrate Ya!
Antes de empezar, te invito a entrar en esta página:
[Link]/sin-miedo
Ahí podrás recibir los Bonos que están incluidos con este
libro, que te ayudarán a superar tus miedos.
Asimismo recibirás las instrucciones para participar en la
comunidad de Facebook y recibirás material de apoyo y
actualizaciones sobre este contenido.
Solo ingresa tu nombre y tu dirección de correo electrónico
para recibirlo.
El Primer Paso
Todo el que quiera tener la licencia de conducir aquí en el
Estado de la Florida, tiene que leer un instructivo para pasar
el examen teórico.
En ese instructivo se explica el concepto del punto ciego.
El punto ciego es una zona que por lo general está
localizada en la parte trasera derecha de la mayoría de los
vehículos. Cuando otro auto se coloca en ese punto, el
conductor frecuentemente no puede verlo, lo que puede
ocasionar accidentes.
Al igual que en los vehículos, los seres humanos tenemos
“puntos ciegos” por llamarlos de alguna manera. Son áreas
que tenemos que mejorar en nosotros mismos, pero no nos
hemos dado cuenta de que tenemos que hacerlo.
Otras personas pueden verlas, pero para nosotros es como
si no existieran.
Es por ello que el primer paso en toda transformación es
reconocer lo que tenemos que cambiar. Si no estamos al
tanto de qué tenemos que cambiar en nosotros mismos, ya
perdimos la batalla.
Y cuando se trata de vencer el miedo, es lo mismo.
Tenemos que volvernos conscientes de dónde nos está
afectando el miedo en nuestras vidas.
He escuchado a personas decir “yo no le tengo miedo a
nada”. Y esa es la peor posición que alguien puede tener
para poder avanzar en la vida, ya que si estamos
respirando, a algo le tenemos miedo.
Nuestro cerebro está programado para sentir miedo como
un mecanismo de supervivencia que nos permite responder
rápidamente a cualquier peligro. Pero como mencioné
anteriormente, tenemos miedos que no son racionales, que
nos frenan y no nos permiten desarrollar nuestro máximo
potencial.
El detalle es que si no estamos conscientes de estos
temores limitativos, ya perdimos la pelea, porque no
podemos corregir algo que no reconocemos.
Así que el primer paso es preguntarnos:
¿Qué área de nuestras vidas está afectada por el miedo?
¿Cuál es la más urgente?
¿Dónde te sientes más estancado (a)?
¿En el área de relaciones, finanzas, profesional, bienestar y
salud, espiritual, emocional, etc.?
¿De qué forma el miedo te está frenando en alguna de esas
áreas?
Una vez realizado este inventario, podrás identificar cuál es
el área que está más impactada por el miedo, para que
puedas concentrar tus esfuerzos en ella y así poder
maximizar los resultados.
Con una condición…
En este libro voy a compartir varias estrategias poderosas y
efectivas que puedes utilizar para vencer el miedo.
Pero antes de empezar, hay algo que tiene que cumplirse
para que puedas ser exitoso (a) en esta aventura.
Si esta condición no se satisface, te recomiendo que no
empieces a aplicar ninguna de las estrategias hasta que no
alcances este punto.
La condición es que tienes que ESTAR LISTO (A) y
COMPROMETIDO (A) PARA EL CAMBIO.
Dependiendo de qué tan arraigado estén tus miedos,
superar el temor en ciertas áreas de nuestra vida puede ser
una tarea muy difícil.
Para ello se necesitará un compromiso al 100% de querer
lograrlo.
Si en este momento no tienes una convicción absoluta de
querer cambiar esta situación, te recomiendo que pongas el
libro a un lado y lo retomes cuando estés listo (a), ya que no
existe estrategia o técnica que funcione si esta condición no
se cumple.
Algo que te puede ayudar a llegar a ese punto es
preguntarte:
¿Cómo será mi vida si no conquisto mis miedos?
¿Qué consecuencias habrá si sigo siendo dominado (a) por
mis miedos?
¿Cómo afectará mis relaciones, mi carrera, mi salud, mis
finanzas en el futuro?
La mejor manera de lograr este resultado es estar en el
punto en que donde ya no quieres seguir viviendo de esta
manera. El punto en que ya te cansaste de esta situación.
Estás harto (a) de que el miedo te domine y te limite.
Una vez en este punto, ya puedes comenzar a emplear
estas tácticas. Antes de que esto ocurra, nadie te puede
ayudar a superarlo. Es algo así como dejar de fumar o
perder peso. Nadie lo puede hacer por ti, y hay que estar en
el punto donde se dice “hasta hoy fumo, me cansé, no
quiero más” para empezar a usar la artillería.
Fuego contra fuego
Según Tony Robbins, uno de los coach más exitosos del
mundo, las dos fuerzas que más motivan al ser humano son
el Placer y el Dolor.
De las dos, la más poderosa es el Dolor.
Y cuando hablo de dolor, no me refiero solamente al dolor
físico, sino también al mental y emocional.
Los seres humanos somos capaces de hacer lo que sea para
no experimentar dolor, y esto explica por qué tantas
personas pierden la pelea contra el miedo.
El miedo está siempre relacionado con el dolor y no con el
placer; es por ello que ha tenido las de ganar. Sin embargo,
cuando vencemos nuestros miedos, lo que experimentamos
es placer y, también en este caso, el placer no es más
poderoso que el dolor para motivarte.
Por ejemplo, digamos que alguien tiene miedo a montarse
en la montaña rusa. Esa persona probablemente tiene una
neuro-asociación de dolor con respecto a la montaña rusa.
Puede pensar que si se monta se va a caer, que el sistema
de seguridad no va a funcionar, que el carro se puede salir
del riel, etc.
Todas esas asociaciones mentales son dolorosas. No son
divertidas para nada. Hay una asociación de dolor con el
hecho de montarse en la montaña rusa.
Ahora bien, si esa persona se saliera de su zona de confort,
se relajara y se monta en la montana rusa… ¿Qué ganaría?
La próxima vez que vayas a una montaña rusa, presta
atención a la cara de las personas cuando se bajan. Están
llenas de adrenalina, sonríen y muchos no pueden esperar a
montarse otra vez.
La recompensa es placer.
Pero como ya discutimos, el placer es más débil que el dolor
como factor de motivación. Nuestro cerebro dice: “Si sale
mal, muero. Si sale bien, me da risa”.
La relación riesgo/beneficio no justifica tomar acción. Hay
mucho que perder y muy poco que ganar.
El problema es que la mayoría de nuestras neuro-
asociaciones limitativas, generalmente se basan en
fundamentos irreales.
En el caso anterior, nuestra mente piensa en la muerte
como una consecuencia. Pero…
¿Es real esa asociación?
¿Cuál es la probabilidad de morir en la montaña rusa?
Probablemente primero te ganarías la lotería dos veces
antes de morir en la montana rusa. Tenemos más riesgo al
montarnos en un automóvil todos los días y, sin embargo, lo
hacemos todo el tiempo.
Y seguramente es el caso de la mayoría de los miedos del
ser humano.
Ahora bien…
¿Cómo podemos utilizar esta información para vencer
nuestros miedos?
¡La respuesta es usar fuego contra fuego!
Déjame ilustrar esto con una historia.
Hace años escuché una charla del reverendo Robert Brumet.
Él contaba que cuando era niño tenía un terrible temor a
saltar de un trampolín alto en su pueblo.
No se atrevía ni a subir las escaleras, y las veces que llegó a
subir se devolvía una vez que llegaba a la plataforma de
lanzamiento.
Un día, volvió a subir al tope de la plataforma y llegó a
montarse en el trampolín.
El miedo lo venció, no pudo dar el salto, y cuando se
disponía a darse vuelta para bajarse del trampolín, se dio
cuenta de que el niño más abusador, agresivo y malvado de
su escuela estaba detrás de él.
Al ver esta situación, Robert saltó del trampolín y cuenta
que fue una de las experiencias más excitantes y divertidas
de su niñez. Al punto que volvió a la fila para saltar de
nuevo.
Pero, ¿qué fue lo que funcionó esta vez?
Estoy seguro que ya lo tienes claro.
La alternativa a saltar del trampolín era más dolorosa que el
acto de saltar.
Tener que enfrentar al abusador era más doloroso para él
que saltar.
Era miedo contra miedo. Dolor contra dolor, ya no era dolor
contra placer.
Si queremos derrotar al miedo, tenemos que usar el dolor
y/o el miedo como arma.
Tengo que admitir que recientemente tuve una experiencia
similar a la del reverendo Burke.
Fui a un parque de agua y, en la atracción más extrema del
parque, me devolví de la plataforma de lanzamiento.
Una vez abajo, vi a un niño de aproximadamente 5 años
bajar del tobogán del cual no me quise lanzar. La vergüenza
de ver que un niño de 5 años tuvo el valor de lanzarse y yo
no, me hizo subir las escaleras del tobogán y lanzarme
inmediatamente.
La vergüenza fue una experiencia de dolor, que hizo que
pudiera vencer el temor que había sentido.
Así que la forma de usar esta técnica, es crear una nueva
neuro-asociación de dolor a NO TOMAR ACCIÓN.
Hasta ahora, tu mente ha tenido una asociación de dolor
con el acto de tomar acción y vencer el miedo. La tarea
ahora es crear una asociación de placer con tomar acción y
una asociación de dolor con no tomar acción.
¿Cómo lograr esto?
Supongamos que estás en un trabajo donde ganas muy
poco dinero, no te satisface y tienes miedo a tener tu propio
negocio.
Tienes una asociación de dolor con dejar tu trabajo, porque
piensas que si no cuentas con el cheque al final del mes, no
vas a tener con qué pagar la renta, no vas a tener qué
comer, tu esposa te va a dejar y todos te van a ver como un
fracasado.
Eso tiene una gran asociación de dolor y, por ende, te limita
a dar cualquier paso.
El primer paso, como ya dije, es crear una asociación de
dolor con “no tomar acción”. En este caso, hay que crear
una asociación de dolor con no independizarte.
La mejor forma es crear una lista de consecuencias
negativas relacionadas con no tomar acción.
Si lo hacemos con el ejemplo anterior, sería algo así como:
- Si sigo en el mismo trabajo, voy a seguir infeliz 8 horas
al día, 5 días a la semana - Voy a seguir haciendo
algo que no me gusta ni me satisface por el resto de
mi vida - De igual forma, no me alcanza el dinero
mientras estoy en este trabajo - Me va a doler mucho
cada vez que voy a retirar dinero y me doy cuenta de
que no hay suficiente - Me va a doler cada vez que mi
hija me pida algo y no se lo pueda dar - Me va a doler
mucho si algún familiar se enferma y no le pueda
ayudar - Si sigo en este trabajo, no voy a poder
retirarme joven y probablemente tendré que trabajar
por el resto de mi vida.
Etc., etc.
La idea es crear una lista tan larga como sea posible y
continuar agregando argumentos a diario. Si se te acaban
las ideas, puedes decirle a alguien de confianza que te
ayude a crear y agregar nuevos argumentos que a ti no se
te ocurren.
El segundo paso es crear una lista de asociaciones de placer
con el hecho de tomar acción.
En este ejemplo, sería algo así como:
- Si me independizo, no estaré sujeto a un horario y eso
me permitirá estar más tiempo con mi familia, asistir
a eventos a los que antes no podía ir - Podré irme de
vacaciones más a menudo y no estar sujeto a la
aprobación de mi jefe - Seré mi propio jefe y no
tendré que aguantarle nada a mis superiores - Podré
trabajar en algo que amo y que siento satisfacción al
hacerlo - Podré vivir la vida en mis propios términos
- Podré hacer crecer mi negocio y retirarme joven
- Ya no tendré que hacer asignaciones improductivas y
que no me gustan - Tendré más dinero para ayudar a
mi familia y a mis seres queridos, etc.
Al igual que en el paso número uno, la idea es seguir
agregando argumentos a la lista para hacer más fuerte la
asociación de placer con el hecho de tomar acción.
Paso tres: repetir a diario
Dedica unos minutos de tu tiempo, especialmente temprano
en la mañana, a leer e internalizar estos argumentos.
Agrega tantos como puedas. La repetición te va a ayudar a
crear nuevas neuro-asociaciones que te facilitarán cambiar
tu vida, tus reacciones y poder desarrollar tu poder interno
de manera constructiva.
Puedes también utilizar esta pregunta para ayudarte a
identificar argumentos de dolor:
- ¿Cómo lucirá mi vida en el futuro si no tomo acción?
Cuando tenga 80 años, mire hacia atrás y me dé cuenta de
que no tomé acción:
¿Cómo me voy a sentir?
¿De qué cosas me habré perdido?
¿De qué me voy a lamentar?
 
Sé gentil contigo mismo (a)
El año pasado recibí una noticia muy dura.
Mi mamá había ido de visita a nuestro país de origen, y
estando allá sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que
hizo que perdiera su independencia, el habla, el poder
caminar, etc. Además, su delicado estado de salud no nos
permitía traerla a [Link] para que estuviera con nosotros.
Un día estaba manejando y me sentía muy triste, decaído,
sin ánimos ni fuerzas. Al hacerme consciente de este
estado, sabía que estaba manteniendo en mi mente un
pensamiento falso o de miedo. Inmediatamente presté
atención a lo que estaba pensando.
Había estado imaginando qué pasaría si mi mamá falleciera
estando allá, cómo sería su entierro, etc.
Sin duda, al mantener esos pensamientos en mi mente, no
podía haber otra forma de sentirme, sino deprimido.
De una vez empecé a cuestionar esos pensamientos y me di
cuenta de que, como siempre, eran falsos. Porque sí, mi
mamá estaba pasando una condición de salud difícil, pero
estaba bien, estaba estable, bien cuidada, con todas sus
atenciones médicas y sus necesidades cubiertas.
Además, entendí que la mejor manera de ayudarla era estar
bien. Ya que si yo me deprimía, no iba a poder tenderle la
mano, iba a afectar mi salud y mi entorno.
Al dejar de pensar las tonterías que pensaba, mi estado de
ánimo mejoró y pude funcionar de nuevo.
Traigo esta historia al tapete, porque es la historia de
muchos de nosotros.
Como dice Louise Hay, nos empieza a doler algo pequeño
en nuestro cuerpo e inmediatamente empezamos a pensar
“¿Y si es cáncer? Así se murió fulano, seguro no tiene cura”,
y empezamos a planificar nuestro entierro.
Todos pasamos por situaciones difíciles en algún momento,
pero no hay que hacerlas más difíciles de lo que son.
Como decía Epícteto:
“No es lo que nos sucede lo que nos atormenta, sino lo que
pensamos acerca de lo que nos sucede”.
Mantener pensamientos de miedo en nuestra mente es
debilitante.
Pero tú tienes control sobre tu mente. Tú tienes el poder de
decidir qué pensar en cada momento de tu vida.
Los pensamientos de miedo llegarán a tu mente, pero es tu
decisión si les ofreces una silla para que se queden.
Por el contrario, puedes cuestionarlos y sustituirlos. Y
sustituirlos es tan fácil como preguntarte:
¿Qué puedo pensar en este momento que me haga sentir
bien?
Y listo. Tu mente te dará la respuesta en milésimas de
segundo para que cambies tu estado de ánimo.
Otra cosa que puedes hacer, es aprender a separar los
hechos y la realidad de tu interpretación. Enfócate siempre
en los hechos. Por ejemplo, en el caso anterior, el hecho era
“mi mamá está enferma”.
¿Cuál era mi interpretación?
Se va a morir.
Lo cual no tenía nada que ver con la realidad y los hechos.
Cuando aprendes a separar estas dos cosas y te deshaces
de la interpretación, obtienes paz.
Byron Katie dice: “Solo tememos lo que no es verdad”.
Cuando nos sentimos mal o sentimos miedo, es por que
estamos manteniendo un pensamiento que no es real en
nuestra mente.
Basta con identificarlo y cuestionarlo. Enfréntalo a los
hechos y perderá el poder para atormentarte.
Constantemente desarrolla el hábito de mantener tu mente
limpia de pensamientos de miedo. Recuerda que tienes
siempre el poder de pensar lo que TÚ QUIERES. Estás
siempre en control de decidir qué pensar.
Sé por experiencia que es más fácil decirlo que aplicarlo
todo el tiempo. Ya que hemos estado condicionados por
muchos años a pensar diferente y nuestro cerebro, si no lo
entrenamos, tratará de traer pensamientos de
supervivencia o miedo como opción predeterminada.
Tal vez estés leyendo este libro y dices, tiene sentido. Pero
si mañana vuelves a tus viejos hábitos, nada habrá
cambiado.
Nuestra mente es como un jardín. Si no quitamos
constantemente las malas hierbas, se llenará de ellas. Es
por ello que es muy importante en el día a día que llenes tu
mente de cosas constructivas y positivas.
Enfoca tu atención en cosas edificantes, como leer libros de
auto-ayuda, escuchar y ver videos de crecimiento personal,
pasar más tiempo con personas positivas y alejarte de todos
aquellos estímulos de miedo, como por ejemplo las noticias,
amistades toxicas, etc.
Actividades como practicar deportes y meditación también
tienen un efecto positivo y duradero para ayudarte a
mantener una mente limpia y equilibrada.
Requiere trabajo, pero vivir libre de miedo vale la pena.
La zona de confort
“Todo lo que deseas, está fuera de tu zona de confort”
No hay nada más peligroso que permanecer en la zona de
confort.
Dentro de ella nada sucede. No hay progreso ni crecimiento,
no hay desafíos ni recompensas. Es solo un lugar para
tomar un pequeño descanso después de haber alcanzado
algún logro, para retomar fuerzas e ir a nuestro siguiente
nivel o desafío.
Si decides quedarte en ella, tarde o temprano la vida vendrá
a sacarte a empujones. Y créeme que es mejor salir de ella
por cuenta propia.
Vencer tus miedos no es otra cosa que salir de tu zona de
confort para alcanzar crecimiento.
Puedes imaginar tu zona de confort como un círculo que
contiene las cosas que has logrado. Y fuera de ese círculo
están todas las cosas que quieres alcanzar.
Cada vez que nos acercamos al borde de nuestra zona de
confort empezamos a experimentar miedo. Y mientras más
cerca estamos de romper ese borde, mayor será la
intensidad del miedo.
Cualquier cosa que hayas alcanzado, estuvo fuera de la
zona. Si aprendiste a manejar un auto, la primera vez que
estuviste al volante te sentías inseguro (a), con miedo, etc.
De igual forma, si aprendiste a hablar otro idioma, las
primeras veces que intentabas hablar frente a otros
seguramente sentiste la incomodidad de salir de la zona.
Pero una vez que lo haces lo suficiente, ya lo haces con
naturalidad y relajadamente. Ya ese logro quedó dentro de
la zona.
Así que en la búsqueda de conquistar tus miedos, tendrás
que pasar por ese proceso nuevamente. He conocido
personas que cuando sienten mariposas en el estómago al
tratar de tomar acción en algo a lo que temen, usan ese
sentimiento como una señal de que están en el borde de la
zona de confort. Y esto les motiva a seguir adelante y
romper esta barrera.
Puedes usar esa herramienta, esa alarma para motivarte a
dar ese impulso y llegar a tu siguiente nivel expandiendo
tus límites.
 
Tu peor enemigo
Los cabalistas no creen que exista una entidad con cachos y
un tridente que quiere acabar con todos. De hecho, la
traducción de la palabra Satán es oponente.
Ellos creen que todos tenemos un oponente interno que es
el ego.
Bien sea cierta o no esta teoría, la verdad es que todos
tenemos un ego, el cual, por cierto, no está nada interesado
en nuestro crecimiento y desarrollo personal. No tiene
ningún interés en que superemos nuestros miedos, por lo
que sutilmente y de forma muy efectiva hará todo lo posible
para que no intentemos vencer nuestros miedos.
¿Por qué ocurre esto?
Porque el ego es adicto al control, a la certidumbre. Quiere
tener todo bajo control y que todo sea predecible.
Como ya he mencionado, uno de los miedos más comunes
del ser humano es el miedo a lo desconocido, y ese
comportamiento de nuestro ego explica por qué este miedo
es tan común.
Ir en búsqueda de derrotar nuestros miedos significa entrar
en un territorio desconocido y de incertidumbre, y nuestro
ego no quiere por ningún concepto que esto suceda.
No estoy hablando de esto para desmotivarte, sino para que
sepas a lo que te enfrentas. Si conoces las armas y el
comportamiento de tu oponente, tendrás más
oportunidades de ganar la batalla.
En el momento en que decidas ir en búsqueda de derrotar
tus miedos, tu ego va a empezar a crear argumentos en tu
mente para que te des por vencido.
Cuando tomes la decisión, tu cerebro va a generar
pensamientos como:
- Mejor hoy no
- Tal vez mañana
- En realidad no es tan importante
- Estoy muy cansado (a), etc., etc.
Y lo importante es que el ego nunca se cansa.
Así que, ¿cómo podemos derrotar al ego?
En los próximos capítulos estudiaremos cómo hacerlo.
¿A quién le rindes cuentas?
Si hay una estrategia que recomiendo para vencer el miedo,
es tener a alguien a quien rendirle cuentas de lo que
intentas lograr.
En la batalla contra el miedo, es muy probable que tengas
derrotas temporales, y es en ese momento cuando vas a
necesitar a alguien que te dé apoyo y te ayude a continuar
en el camino a pesar de cualquier revés.
Si no tienes a nadie a quien rendirle cuentas sobre tu
progreso, será mucho más fácil darte por vencido (a). Total,
si te rindes, nadie se dará cuenta y el ego habrá ganado la
batalla.
Es por ello que recomiendo que tan pronto estés listo (a)
para empezar a derrotar tus miedos, busques la ayuda de
un coach o un psicólogo que te acompañe en tu travesía.
Tal y como los atletas de alto rendimiento tienen sus
coaches personales que les motivan y le dan herramientas
para el éxito, tú tienes que equiparte también para alcanzar
tu máximo rendimiento.
No recomiendo usar algún amigo o familiar para rendirle
cuentas. Esto porque pueden tener muy buena intención,
pero como no tienen preparación para ello, y al no haber
una estructura formal, puede que te ayuden una o dos
semanas y después olvidarán el tema igual que tú.
En cambio, si ya tienes una estructura y sabes que tienes
que ver a tu coach en una semana y rendirle cuentas de tu
progreso, tendrás una motivación adicional para tomar
acción.
Por ello, también es importante que inviertas dinero en el
coaching.
¿Recuerdas lo de fuego contra fuego?
¿A quién le gusta tirar el dinero a la basura?
Si pagas por los servicios de un coach y no tomas acción
para vencer tus miedos, estarás botando tu dinero a la
basura, lo que creará una experiencia de dolor. Y el dolor,
como ya hablamos, es la fuerza de motivación más fuerte
que hay.
Asimismo, si tu coach te asigna una tarea, por ejemplo,
enfrentar tus miedos 3 veces en una semana y llegas a la
próxima consulta y no lo hiciste, te sentirás avergonzado (a)
de no haber cumplido tu compromiso, lo que es otra
experiencia dolorosa que se acumulará como combustible
para vencer tus miedos.
Si tienes un plan de seguro médico, algunos de ellos,
dependiendo del país donde estés, pueden cubrir los
servicios de un psicólogo.
Recuerda, tanto los psicólogos como los coaches conocen y
manejan herramientas con las que probablemente tú no
estés familiarizado (a) y que te ayudarán a ser más exitoso
durante el proceso. Te motivarán a levantarte y seguir
adelante cuando enfrentes adversidades que son comunes
en el proceso.
Conocimiento y competencia
Imagina por un momento que estás volando en una
avioneta pequeña. Solo están el piloto y tú.
De repente, el piloto te dice que se siente mal, te pide que
aterrices la avioneta y se desmaya.
Probablemente, como la mayoría de las personas, entrarías
en pánico y no sabrías qué hacer. El miedo te dominaría, sin
duda.
Ahora imagina el mismo escenario, pero esta vez tú tienes
500 horas de vuelo en ese avión y más de 1.000 aterrizajes
realizados.
¿Reaccionarías de la misma manera?
Obviamente no, pero…
¿Cuál es la diferencia?
El conocimiento y el tener competencia en el área.
Uno de los miedos más comunes de todos los seres
humanos es el miedo a lo desconocido. La muerte es otro
miedo común, pero a mi parecer, si supiéramos con certeza
lo que pasa al morir, probablemente no tendríamos tanto
miedo.
Así que, en cierto modo, el miedo a la muerte también es
miedo a lo desconocido.
Para vencer los miedos, muy a menudo, adquirir
conocimiento sobre aquello que enfrentamos puede ser una
herramienta poderosa.
Por ejemplo, volvamos al caso anterior sobre alguien que
tiene miedo de dejar su trabajo para independizarse. Si la
persona siempre ha sido un empleado es común que exista
el miedo a independizarse, ya que es un territorio
desconocido para ella.
Sin embargo, si se empieza a buscar información sobre qué
negocio se quiere montar, cuáles son los pasos para
montarlo, se empieza a contactar clientes potenciales a
quienes les gusta la idea y dicen que sí usarían tu producto
o servicio, se obtiene asesoría de otras personas que se han
independizado o que ya han tenido ese mismo negocio por
años, se hacen cursos y se leen libros al respecto, etc., todo
ese conocimiento adquirido irá incrementando el nivel de
auto-confianza e irá reduciendo el nivel de incertidumbre
respecto de dar el paso y tomar acción.
Hay que tener en cuenta de que nunca se tendrá el 100%
de certeza. Tal cosa no existe, así que no esperes a tener
certeza absoluta antes de tomar acción. Pero adquirir
conocimiento puede reducir el riesgo considerablemente.
Dependiendo de qué sea lo que estés enfrentando, hoy en
día tenemos más recursos de información que todos
nuestros antepasados. Así que estamos en mejor posición
para derrotar esos miedos.
Sitios donde puedes obtener información:
- Libros
- Foros en línea
- Páginas de Internet
- Videos en plataformas como Youtube
- Podcasts
- Redes sociales
- Comunidades en Facebook, Twitter, Google plus,
[Link], etc.
- Grupos de ayuda (en iglesias, centros de salud,
cámaras de comercio)
- Mentores, etc.
 
Técnica de exposición
Para derrotar al miedo hay que enfrentarlo y hacer lo
contrario a lo que el miedo sugiere.
El antídoto del miedo es tomar acción.
Tomar acción aun cuando se sienta miedo.
Esa es la definición de tener coraje.
Si alguien hace algo y no siente miedo, eso no es coraje.
Coraje es actuar cuando se siente miedo de hacerlo.
Así que el objetivo no es dejar de sentir miedo. Hay miedos
que desaparecen fácilmente, hay casos en los que el miedo
jamás abandona a la persona. Pero si la persona puede
funcionar, vencer la parálisis y tomar acción a pesar del
miedo, ya ganó la batalla.
Para lograr esto, hay dos corrientes de opinión.
Una es enfrentar el peor de tus miedos constantemente
hasta que ya no te paralice o no sientas miedo.
Si lo puedes hacer, es la vía más rápida para ganar la
batalla.
Sin embargo, para algunas personas esto no es posible, ya
que el miedo es demasiado fuerte para siquiera pensarlo.
En estos casos se puede hacer una exposición progresiva al
estímulo.
La forma de hacer esto es escribir diferentes escenarios por
grado de dificultad, como si fuera un video juego.
Si has jugado juegos de video, sabes que siempre se
comienza por el nivel más fácil, y a medida de que nos
volvemos más habilidosos avanzamos de nivel hasta que
llegamos al final de máxima dificultad y rescatamos la
princesa de Mario Bros.
Pues podemos diseñar nuestro propio juego de la batalla
contra el miedo.
Por ejemplo, digamos que tienes miedo a hablar en público.
Y para ti el peor escenario sería hablar ante una multitud de
más de mil personas.
Pues en ese caso, pongamos eso como el nivel 10.
Luego nos seguimos preguntando, ¿qué vendría antes?
Nivel 9: Pudiera ser hablar ante una audiencia de 100
personas
Nivel 8: Hablar ante 50 personas
Nivel 7: Hablar ante 12 personas que no conoces
Nivel 6: Hablar ante 10 personas de tu familia
Nivel 5: Hablar ante 5 personas que no conoces
Nivel 1: Hablar ante 3 amigos.
Aquí se trata de empezar en el nivel más bajo e ir subiendo
poco a poco hasta que se pueda lograr el máximo nivel
posible.
Al usar esta técnica es importante que se haga lo más
frecuentemente posible para poder crear impulso y tener
mejores resultados.
Si te expones al nivel 2 hoy e intentas el nivel 3 el año que
viene, te va a ser muy difícil avanzar a los otros niveles.
Tienes que tratar de crear condiciones para enfrentar al
estímulo tan seguido como sea posible.
Adapta este concepto al miedo que estés enfrentando.
Si tu miedo es a independizarte, puedes empezar por abrir
el registro de tu compañía como nivel 1. Luego buscar el
primer cliente y darle servicio en tu tiempo libre mientras
estás aún empleado en tu empresa como nivel 2. Y así
sucesivamente hasta que ya en el nivel 10 tengas tu
empresa funcionando y pongas tu renuncia.
Ten en cuenta que siempre se tiene que sentir algo de
incomodidad al hacer el nivel. Por ejemplo, si estás en el
nivel 3 y lo haces sin problema o no sientes miedo al
hacerlo, tienes que subir de nivel.
Puedes repetir un nivel cuantas veces quieras, porque eso
aumenta tu nivel de confianza, pero lo importante es que
sientas algo de incomodidad cuando lo haces. Si no sientes
incomodidad, no repitas más ese nivel. Enfócate en el que
sigue porque no estarías haciendo ningún progreso si te
quedas ahí.
 
Visualización
La técnica de la visualización es de gran ayuda para vencer
tus miedos.
Uno de los objetivos más importantes para el éxito contra el
miedo es la auto-confianza.
El punto a donde queremos llegar es sentir miedo y ser
capaces de tomar acción a pesar del miedo.
Para ello me he dado cuenta de que hay un par de cosas
que puedes repetirte antes de tomar acción.
Una es decirte:
“Yo puedo manejar esta situación”.
Y la otra es decirte:
“Va a ser divertido”.
Independientemente de si estas dos frases te ayudan o no,
crear un patrón en tu mente de que puedes dominar la
situación es uno de los métodos más efectivos para derrotar
al miedo.
Y una de las mejores y menos intimidantes tácticas para
lograr esto es la visualización.
La visualización se realiza colocándonos en un estado de
relajación y luego recreando la situación que nos produce
miedo en nuestra mente.
Cuando lo hacemos hay que imaginar dos escenarios:
El primero es crear mentalmente la situación en la que el
miedo nos paraliza, vernos a nosotros mismos
enfrentándola y teniendo un resultado positivo.
Este lo vamos a hacer la mayoría de las veces.
El segundo es crear la situación a la que tememos, con un
resultado no favorable, pero donde nos vemos a nosotros
mismos manejando la situación de forma positiva.
En cada ejercicio de visualización trata de imaginar unas 3
situaciones en las que las cosas salen como las queremos. Y
una en la que no salen como queremos, pero luego
tomamos acción para arreglar la situación y convertirla en
algo positivo.
Volvamos al ejemplo de miedo a hablar en público. Te
puedes imaginar hablando ante tres audiencias diferentes,
haciéndolo con gracia y recibiendo una ovación del público
al final.
En el ejercicio imagina que cometes un error en tu
presentación o algo que te da miedo que pueda suceder.
Mírate a ti mismo (a) riéndote de la situación y continuando
con tu presentación después de corregir el error. Luego ve a
la audiencia ovacionándote por tu presentación a pesar del
error.
La idea es aumentar la confianza en ti mismo en situaciones
favorables y desfavorables. Si llegamos a desarrollar la
confianza de que tenemos el poder de sacar provecho a una
situación desfavorable, el miedo no nos podrá paralizar.
En la sección extra que he creado en mi página, incluí un
ejercicio de visualización que puedes utilizar a menudo para
este objetivo.
[Link]/sin-miedo
 
Tu superhéroe interno
Si has superado alguno de tus miedos alguna vez, te habrás
dado cuenta de que del otro lado del miedo te espera un
sentimiento de euforia y satisfacción.
Nos sentimos como un superhéroe cuando lo logramos.
Sin embargo, cuando decidimos superar nuestro miedo,
nuestro ego va a producir razones o excusas “válidas” de
por qué no debemos actuar en ese momento.
En menos de un segundo y con gran eficiencia, nuestro
cerebro va a producir varias razones que justifican el no
actuar. Y así es como el ego nos gana la batalla.
Cuando trabajaba con mis miedos descubrí una cosa.
Nuestro cerebro tiene el mismo poder y eficiencia para crear
soluciones que para crear las excusas.
Cuando estés a punto de tomar la decisión de actuar y
vengan las dudas y las excusas de por qué no lo debes
hacer, hazte esta pregunta: La persona en quien me
quiero convertir, ¿qué haría en este momento? ¿Qué
haría en esta situación?
Te darás cuenta de que con la misma velocidad con que se
producen las excusas, tu mente te traerá la respuesta.
Confía en esa respuesta y actúa inmediatamente. Trata de
que no exista ningún tiempo de espera entre el momento en
que recibes la respuesta y el momento en que tomas
acción.
Mientras más tiempo dejes de por medio, más oportunidad
le das al ego de que contraataque.
Esa es una forma eficiente de conectarte con su superhéroe
interno, que todos tenemos y que nos tiene la respuesta
perfecta cuando la necesitamos.
Pregúntale, confía en él, actúa y verás cómo te conectas
con tu máximo potencial interno sin ningún problema.
Usa un retenedor
Años atrás fui al ortodoncista y me recomendó un sistema
novedoso para alinear mi dentadura que se llama Invisalign.
Si no lo conoces, son como unos frenillos transparentes que
te alinean los dientes mucho más rápido que los sistemas
convencionales.
Cuando terminé el tratamiento, mi ortodoncista me dio un
retenedor y me dijo que tenía que utilizarlo, ya que los
dientes tienen una “memoria” de la posición en que estaban
antes, y si no usaba el retenedor se moverían hacia su
posición original y se desalinearían nuevamente.
Traigo esta historia a relucir, porque es una analogía de la
cual hay que estar muy pendiente.
Estoy convencido de que no solo nuestros dientes tienen
esa “memoria”, sino que tenemos algo en nosotros que
hace que nuestro comportamiento responda a la misma
dinámica.
Cuando por fin logramos derrotar viejos hábitos, muchas
personas con el tiempo vuelven a sus hábitos antiguos. Esto
lo vemos en las personas que tratan de perder peso, que
dejan el cigarrillo, etc. A menudo se hacen hasta
operaciones de bypass gástrico y al cabo de unos años,
tienen sobrepeso de nuevo.
Es por ello que es recomendable que una vez que hayas
superado tus miedos, sigas con visitas de mantenimiento a
tu coach cuando sea necesario. Tal vez cada seis meses o si
llegaras a tener una recaída.
Hay ciertos miedos cuyo estímulo no está presente todos los
días. Por ejemplo, si tienes miedo a la montaña rusa, nadie
se monta en ella todos los días o todas las semanas.
Es normal que si superaste el miedo, pero no te has
montado en una montana rusa en dos años, cuando lo
intentes, es probable que la primera vez experimentes
miedo o parálisis y no puedas tomar acción.
He visto que cuando el estímulo no es enfrentado
constantemente, el miedo puede volver y generar parálisis
nuevamente. Si esto sucede, no te desanimes. La buena
noticia es que no te tomará tanto esfuerzo como la primera
vez.
Usualmente, al volver a implementar las estrategias que te
dieron resultados antes, vuelves al nivel donde estabas
mucho más rápido.
Por supuesto, puedes volver a usar tu coach o todo aquello
que te ayudó en el proceso. Lo importante es no darse por
vencido o pensar que todo el esfuerzo fue en vano, porque
no lo fue.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Voy a compartir otra técnica que puedes usar para vencer el
miedo.
Muchos de nuestros miedos y/o ansiedades surgen cuando
nuestra mente, bien sea de forma consciente o
inconsciente, se proyecta a futuro y se imagina un resultado
catastrófico.
Por ejemplo, si alguien toca a tu puerta y cuando te asomas
ves a dos policías, ninguno de nosotros pensaría que nos
ganamos un premio de la alcaldía y la policía viene a
entregárnoslo.
Por el contrario, seguramente nos pondríamos nerviosos
aunque no hayamos hecho nada malo.
La gran mayoría de estos miedos no tienen fundamentos. Y
la razón es que ninguno de nosotros, por más psíquicos que
nos creamos, tiene la capacidad de predecir el futuro. Si así
fuera, no estarías leyendo este libro y probablemente serías
empleado de la NASA o algo por el estilo.
Así que como no tenemos esa capacidad, estresarnos por
algo que no sabemos si va a suceder (y probablemente
nunca suceda) no tiene objeto.
Te voy a presentar un ejercicio que te ayudará a desarmar
esas suposiciones falsas y a vencer el miedo y la ansiedad
de una vez por todas.
Vas a necesitar entre media hora o una hora para hacerlo,
pero bien vale la pena.
El ejercicio es sumamente simple de llevar a cabo.
Paso 1:
Toma una hoja de papel y divídela en dos columnas.
Luego te vas a hacer esta pregunta:
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Y las diferentes respuestas que obtengas, las vas a poner en
la columna de la izquierda. Escribe todos los escenarios
negativos que vienen a tu mente.
Luego, del lado derecho, vas a escribir diferentes acciones
que puedes tomar para prevenir o minimizar los efectos del
escenario negativo.
Por ejemplo:
Supongamos que tienes miedo escénico. Que te da miedo
hablar en público, y te haces la pregunta:
¿Qué es lo peor que puede pasar si estoy hablando en
público?

Escenario negativo Cómo minimizarlo


Tengo miedo de - Voy a preparar una
estar haciendo una presentación en
presentación en PowerPoint que
público ante una tenga las palabras
audiencia y que que debo decir
como resultado de paso a paso. De
los nervios quede en modo que si me
blanco. Que todo se bloqueo, puedo
me olvide y no sepa empezar a leer
qué decir y haga el directamente de
ridículo. la diapositiva y
problema resuelto.
- Voy a imprimir esta
presentación en
papel y la voy a
tener conmigo.
Así, si el proyector
no funciona o
pasa algo, igual
tendré un
respaldo en mis
manos que puedo
leer y entonces no
habrá riesgo de
que algo se me
olvide.
Tengo miedo de que - En realidad, nadie
alguien en la lo sabe todo. No
audiencia me haga hay nada de malo
una pregunta de la en decir “Esa
cual no me sepa la pregunta es muy
respuesta y eso me interesante y,
avergüence delante para ser honesto,
de todo el mundo. no tengo la
respuesta. Si
gusta, me puede
dejar su dirección
de correo
electrónico. Voy a
investigar sobre el
tema y cuando
tenga la respuesta
se la haré llegar
por esa vía. Si
alguien más está
interesado, puede
anotar su
dirección de
correo en la
misma hoja y les
enviaré la
respuesta
también”. De esa
forma no solo
responderé a la
inquietud, sino
que puedo seguir
creando una
relación con mi
audiencia a través
del correo
electrónico.
- Puedo preguntar a
la audiencia si
alguien conoce la
respuesta. De esta
forma hago la
presentación más
participativa y
aprovecho el
conocimiento
colectivo, donde
muy
probablemente
puede haber
alguien que sepa
la respuesta.
Paso siguiente, es desarrollar un plan donde vamos a
colocar en nuestro calendario cuando vamos a empezar a
tomar esas acciones, para asegurarnos que no se queden
solo en el papel.
Este ejercicio es bastante poderoso, ya que nos ayuda a
desarmar nuestras falsas creencias. Pone en perspectiva la
situación y nos demuestra que podemos solucionar y
manejar con eficiencia los diferentes escenarios que nos
hemos creado en nuestra mente.
También podemos pedir ayuda a alguien de nuestra
confianza, en caso de que necesitemos creatividad a la hora
de producir formas de minimizar los posibles escenarios
negativos. Mientras más opciones tengamos del lado
derecho, más seguros nos sentiremos de seguir adelante y
no dejarnos paralizar por el miedo.
 
Interrupción del patrón
Como habíamos comentado antes, muchos de nuestros
hábitos están guardados en nuestra mente inconsciente.
Esto nos ayuda a ser mas eficientes, ya que podemos usar
nuestra mente consciente para otras funciones, mientras la
mente inconsciente coordina procesos que inicialmente
fueron muy complejos como caminar o manejar bicicleta.
Es por ello que muchos hábitos son útiles. El hecho de
despertarnos a la misma hora, empezarnos a arreglar, a
vestir, a preparar desayuno de la misma forma, nos ayuda a
cumplir con nuestras obligaciones más fácilmente.
Sin embargo, hay otros hábitos o respuestas automáticas
que no son útiles y que, por el contrario, nos limitan.
La mayoría de nuestros miedos responden a un patrón
establecido en nuestra mente. Empezamos a experimentar
cambios fisiológicos al enfrentar al estímulo.
Por ejemplo, podemos empezar a sentir una sensación de
vacío en nuestro estómago, podemos sentir debilidad en las
piernas, empezar a sudar, etc., cuando consideramos la
idea de enfrentar aquello a lo que tememos.
Para romper con eso podemos emplear la programación
neurolingüística a través de la interrupción del patrón.
Nuestro cerebro ya tiene creada una respuesta automática
cuando se le presenta el estímulo que nos produce miedo.
Inmediatamente comienza un proceso automático que nos
lleva a experimentar la respuesta física condicionada por el
miedo.
La técnica de la interrupción del patrón busca romper con el
proceso ya establecido, para implantar un patrón nuevo que
genere una respuesta diferente y que esta repuesta quede
grabada en la mente de la persona en sustitución de la
anterior.
Un típico ejemplo de interrupción del patrón es cuando un
niño pequeño se molesta por algo, empieza a llorar y
alguien viene de inmediato y le enseña su juguete preferido
o algo nuevo que nunca ha visto que le llame mucho la
atención. En la mayoría de los casos cuando se hace bien, el
niño deja de llorar de inmediato y ya no se acuerda de por
qué empezó a llorar y su estado de ánimo cambia
Otro ejemplo es cuando estamos hablando de un tema que
nos parece interesante y alguien entra bruscamente y nos
interrumpe por completo. Luego tratamos de retomar el
tema y no hay forma de que nos podamos acordar de qué
estábamos hablando, con todo y que estábamos bien
involucrados en la conversación.
Eso es una interrupción del patrón.
Nuestro cerebro tiene dificultades para retomar un patrón
cuando este es interrumpido de forma impactante.
Cuando se hace una interrupción del patrón de forma
efectiva, nuestra mente entra en un estado de confusión o
amnesia temporal.
La idea es usar esta misma técnica para romper con el
patrón del miedo.
En el momento en que pensemos en el estímulo, tenemos
que implementar una interrupción del patrón antes de que
el cerebro inicie la respuesta pre-programada.
Un patrón puede ser interrumpido por un movimiento o
acción brusca e inesperada. El humor y la risa son
excelentes herramientas para interrumpir un patrón.
Tú puedes crear una interrupción del patrón por ti mismo
(a), pero lo ideal sería contar con la ayuda de alguien para
implementar esta técnica.
Si cuentas con la ayuda de un coach o un terapeuta que
tenga experiencia con esta técnica, sería lo ideal, pero voy a
describir cómo hacerlo.
Lo primero es observar el patrón.
¿Cuál es su ruta?
¿Cómo comienza?
¿Cómo progresa?
Luego, hay que crear una interrupción que no tenga nada
que ver con el comportamiento o la respuesta típica.
La interrupción debe ocurrir lo más temprano posible, justo
en el momento en que la persona empieza a experimentar
la respuesta habitual. Las personas generalmente cambian
su lenguaje corporal, sus expresiones, etc., al momento de
empezar el patrón.
Justo a la primera señal de estos cambios, tiene que
interrumpirse.
Por lo general, esto ocurre al presentarse el estímulo. Por
ejemplo, si la persona tiene miedo de entrar a un elevador,
le puedes pedir que se imagine entrando al mismo y viendo
cómo se cierran las puertas en su mente. Al hacerlo, se
notarán cambios como una expresión de miedo o ansiedad.
Justo en ese momento, debe hacerse la interrupción.
Una forma de detectar el momento, es pedirle a quien
experimenta el miedo que lo haga varias veces. De modo
que quien observa el patrón, identifique los cambios con
mejor exactitud.
La mayoría de las veces, se notará que la persona ve dentro
de sí misma y se podrá observar cierta alteración física y
emocional.
El punto es hacerlo justo antes de la transición.
La interrupción deber ser brusca, no tímida ni suave, para
que sea efectiva, y se deberá hacer repetidamente para que
el nuevo patrón quede registrado.
La idea es captar su atención, y como ya mencioné, una de
las mejores formas de hacerlo es a través del humor.
Si se utiliza el humor y la interrupción del patrón fue
efectiva, al presentarse el estímulo, la persona
probablemente sonreirá al enfrentarlo, en lugar de
intimidarse.
 
Recuerda:
Trata de hacer algo inesperado
Que sea abrupto e impactante
Mientras más grande y más extremo, mejor
Que rompa con lo esperado o con lo que la otra
persona pueda anticipar
Que vaya en contra de las normas convencionales
será de gran ayuda.
 
Cuerpo sobre mente
Hasta ahora, las técnicas que hemos analizado se basan en
utilizar nuestra mente para cambiar nuestra respuesta física
a las diferentes situaciones.
En esta oportunidad vamos a emplear lo inverso. Vamos a
usar nuestro cuerpo para cambiar nuestra mente.
Esta técnica funciona muy bien cuando hay estados de
ansiedad o cuando el efecto del miedo es muy fuerte y
constante.
La programación neurolingüística también ha demostrado
que cuando cambiamos la manera en que usamos nuestro
cuerpo, cambiamos nuestro estado mental.
Para lograr esto, lo primero que vamos a hacer es volvernos
conscientes y estar al tanto de nuestros cambios físicos en
el momento en que sentimos miedo.
Trata de cerrar tus ojos y recrea la situación que te produce
miedo. Permítete experimentar el miedo y luego presta
atención a lo siguiente:
¿Cómo es tu postura cuando sientes miedo?
¿Cómo es tu respiración?
¿Es lenta o rápida?
¿Profunda o superficial?
¿Cómo son tus gestos faciales?
¿Cómo colocas tus hombros, tus brazos, etc.?
Una vez que identifiques tu esquema físico en estado de
ansiedad o miedo, lo siguiente es romperlo o adoptar uno
nuevo. Específicamente, debemos tomar nuestra postura de
poder.
Para el segundo paso, te recomiendo que estés en un sitio
solo (a) si te preocupa hacer el ridículo ante otros. La idea
es que puedas actuar lo más libremente posible sin ninguna
inhibición.
Piensa en un momento en que venciste tu miedo y te
sentiste como superman (si lo has hecho alguna vez).
Si no, piensa en alguna oportunidad en que lograste algo
muy sobresaliente:
Revive ese momento en tu mente, amplifícalo 10
veces y vívelo en tu cuerpo como si lo estuvieras
viviendo en la realidad.
Amplifícalo ahora 30 veces más y revívelo en tu
cuerpo.
Ahora amplifícalo 100 veces más.
Vívelo al máximo, lo más que puedas.
 
Ahora presta atención a tu cuerpo.
¿Cómo está la expresión de tu cara?
¿Cómo está tu respiración?
¿Cómo están tus hombros, tus brazos?
¿Cuál es tu postura?
Esa es tu postura de poder.
Cada vez que te sientas mal, triste, con miedo, ansiedad,
etc., rompe con tu esquema físico en ese momento y adopta
tu postura de poder.
Eso va a cambiar de inmediato cómo te sientes y cómo
actúas.
Como mencioné antes, si el estímulo es muy fuerte o
constante, es probable que tengas que adoptar un cambio
físico más fuerte. Por ejemplo, hacer ejercicios aeróbicos
como correr, practicar algún deporte, ver un video de
ejercicios y hacer lo que hacen en el video, etc.
Bailar también es sumamente efectivo.
Hace años observé que a las mujeres les gusta bailar,
incluso más que a los hombres. Esta observación puede ser
cierta o no, pero basado en mi observación le pregunté a
una amiga por qué creía ella que a las mujeres les gustaba
tanto bailar y me dijo:
“Porque no se puede bailar y estar triste al mismo tiempo”.
Sabia respuesta.
Así que si tienes miedo o no te sientes al 100%, ya sabes
qué hacer.
Usa tu cuerpo y la mente no tendrá otra opción más que
obedecer.
Miedo a la muerte
Hace años, mientras llevaba a mi mama a la entrevista de
Inmigración para que le dieran su residencia
estadounidense, tuve que contratar a una traductora, ya
que mi mamá no hablaba inglés y era un requisito en esos
casos contratar a un intérprete.
Esta señora estaba leyendo un libro llamado Proof of
Heaven (Evidencia del cielo), escrito por Eben Alexander,
neurocirujano graduado en Harvard. En este libro, el doctor
cuenta cómo él estaba en estado de coma con una
meningitis tan severa que su cerebro no podía clínicamente
producir ningún tipo de pensamiento.
Sin embargo, en esa experiencia cercana a la muerte, el
doctor cuenta que tuvo vivencias en otro plano que es aun
más real que en el que vivimos.
Cuando le pregunté a la intérprete por qué estaba leyendo
ese libro, me contó que ella había tenido una experiencia
similar. Había tenido un accidente en el cual sus signos
vitales desaparecieron, su corazón se detuvo, etc.
Ella podía verse a sí misma desde fuera de su cuerpo y tuvo
un encuentro con su padre, que ya había fallecido. Luego
vio como los paramédicos la revivían y volvió a tener
consciencia en su cuerpo.
No obstante, cuenta que esa experiencia en el otro lado era
tan bella que cuando se vio nuevamente en su cuerpo,
decidió devolverse y su corazón se detuvo nuevamente. Los
paramédicos seguían luchando para revivirla y lo lograron
una vez más, pero ella no quería volver y otra vez su
corazón se detuvo.
Hasta que finalmente recibió el mensaje de que tenía que
volver y hoy vive para contarlo.
El miedo a la muerte es uno de los miedos más comunes de
los seres humanos, ya que por naturaleza solemos temer a
la incertidumbre, y qué puede ser mas incierto que lo que
sucede después de la muerte.
No es mi intención proponer ninguna idea religiosa sobre el
tema. Pero dado que es un miedo común, creo que es
importante tener herramientas que nos puedan ayudar a
lidiar con esto.
Por ello voy a compartir la forma en que yo lo manejo y me
da paz, y ojalá te pueda ser de ayuda para manejar este
temor.
No importa cuán religiosos podamos ser, la incertidumbre
puede estar ahí presente siempre.
Al fin y al cabo:
¿Quién lo puede asegurar con exactitud y 100% de certeza?
Yo no he estado muerto. Y si lo estuve, no recuerdo cómo
es.
Así que tengo dos opciones:
1- Puedo pensar que al morir voy a vivir eternamente en un
sitio lleno de llamas donde hay un sufrimiento interminable.
2- Puedo analizar que vivo en un planeta que está ubicado a
la distancia perfecta del sol; un poco más cerca o más lejos
y toda la vida del planeta sería imposible. Además, las
órbitas de todos los planetas y galaxias se mueven de
manera perfecta para que la vida pueda existir en la tierra.
Hay un balance perfecto de hidrógeno, oxígeno, carbono,
nitrógeno, etc., cuyos átomos encajan perfectamente para
que yo pueda existir. Un pequeño desbalance en cualquiera
de esos elementos y yo no podría existir.
¿Podría todo esto suceder sin que existiera una inteligencia
que lo mantenga todo en orden para yo poder estar aquí?
ELIJO creer que no. Sería demasiada coincidencia. Así que
escojo creer que esa misma inteligencia que hizo todo eso
para que yo existiera, se va a encargar de mí cuando muera
de la misma forma en que me trajo.
¿Estoy 100% seguro de eso?
No. Pero tampoco abrazo la opción 1.
Ahora bien, si escojo creer la opción 1…
¿Cómo voy a vivir?
Pues aterrorizado y con mucha ansiedad, no puede ser de
otra manera.
Pero si elijo la segunda opción, al menos puedo vivir en paz,
auto-realizarme, funcionar, progresar y ser feliz.
El día que suceda, lidiaré con ello. Antes, solo puedo crear
ansiedad por algo que desconozco.
Sin embargo, hay personas como la traductora que
mencioné o el Dr. Eben Alexander que han tenido
experiencias temporales cercanas a la muerte. Es
interesante que hay evidencias documentadas de personas
que han muerto clínicamente y han regresado desde hace
más de 3.000 años, y quienes las han estudiado observan
similitudes impresionantes en los relatos.
Una de las estrategias que mencioné para vencer el miedo
es el conocimiento. Tal vez el aprender un poco sobre ellas
te podría ayudar a bajar los niveles de ansiedad y miedo
con respecto a la muerte.
Cuando a Wayne Dyer le preguntaron en una entrevista qué
pensaba de la muerte, dijo “Estoy entusiasmado de que
algún día llegue”.
Es posible vivir en paz con la idea de la muerte.
En mi canal de Youtube tengo una breve entrevista de
Wayne Dyer con Anita Moorjani, quien también tuvo una
experiencia cercana a la muerte y describe en detalle lo que
vivió.
Puedes encontrarla en Youtube buscando en la barra de
búsqueda así: “vida después de la muerte elvisdbeuses”
Ayuda adicional
Algunas personas experimentan miedos muy intensos, así
como también ataques de ansiedad, etc.
Si el estímulo del miedo y los pensamientos son muy
intensos, es recomendable buscar ayuda profesional.
En muchos casos, así como se produce la hipertensión
arterial, la diabetes, etc., muchas enfermedades se pueden
originar por desbalances bioquímicos que pueden tener
diferentes causas. Así como estos desbalances bioquímicos
producen estas enfermedades crónicas, muchas veces
también se pueden crear condiciones emocionales producto
de estas deficiencias.
Así que no está de más que consultes con un profesional de
la salud, si ves que estos miedos o ansiedades están
afectando tu normal desempeño, tu calidad de vida, calidad
de sueño, paz mental, etc.
No esperes para hacerlo, ya que si es tu caso, mientras más
rápido tomes acción, más rápido podrás disfrutar de los
resultados.
Pero sí es muy importante descartar este tipo de causas.
Una última técnica
No podía terminar este libro sin consultarle a mi mentora, la
Dra. Cibeles Hernández, su opinión acerca de cómo puede
alguien superar sus miedos.
Ella dice que todos creamos una trama mental que es la
causante de nuestros miedos. Por lo general, esta trama se
origina a temprana edad en nuestras vidas como resultado
de alguna experiencia que tuvimos.
A lo largo de nuestra vida, empezamos a buscar evidencia
que confirma que esa trama mental es verídica, a pesar de
que también experimentamos experiencias que prueban
que la trama es falsa. Sin embargo, no prestamos mucha
atención a las evidencias que la invalidan, sino que
prestamos atención a las evidencias que la refuerzan.
La solución:
1. Empezar a indagar en nuestro pasado sobre
cuáles son las experiencias que han “validado”
nuestra trama mental acerca del miedo.
2. En lo posible, identificar la experiencia original que
creó la trama mental.
3. El paso más importante: Empezar a buscar
evidencia en la vida real (bien sea en nuestra vida o
en la vida de otros) que prueba que nuestra trama
mental es falsa.
Voy a tratar de ilustrar esto con un ejemplo:
Supongamos que tienes miedo a nadar.
Te aterra la idea de meterte en el mar porque te puedes
ahogar (trama mental).
Paso 1: Empieza a buscar en tu pasado.
¿Cuándo empezaste a experimentar el miedo?
¿Qué experiencias has vivido que validan la trama
mental?
Por ejemplo, puedes descubrir que una vez estabas en la
playa con tu familia y alguien se ahogó ese día.
Paso 2: Identifica la experiencia que originó la trama.
También puedes descubrir que cuando tenías 6 años fuiste a
una clase de natación y unos niños te estaban hundiendo, y
desde ahí no quisiste ir más a la piscina.
Experiencias como estas pueden ser traumáticas y hacer
que a temprana edad tomemos la decisión de que “nadar es
peligroso”, y a menudo mientras crecemos prestaremos
especial atención a cualquier evento que confirme que
“nadar es peligroso”, lo que refuerza la trama mental.
Paso 3: Busca evidencia en tu vida o en la vida de otros de
que la trama es falsa.
Así como pudiste haber vivido experiencias que “validan” la
trama, también habrás ignorado muchas experiencias que
la invalidan.
Por ejemplo, a lo mejor te bañas a menudo en la bañera de
tu casa y no te ahogas.
Puedes empezar a prestar atención al hecho de que miles
de personas van a la playa y no se ahogan.
Puedes ir un día a una piscina o a la playa a ver a la gente y
darte cuenta de que más de 100 personas se meten al agua
y nada les pasa.
La idea es que este ejercicio sea constante. Que cada
semana agregues al menos dos evidencias nuevas que
demuestren que la trama mental es falsa.
Por último, la Dra. Cibeles recomienda establecer un plan de
acción que consiste en dar muy pequeños pasos, pero que
estos pasos sean constantes y sostenidos. Es decir, algo
como lo que expliqué en la Técnica de Exposición.
De esta manera se puede empezar con algo pequeño, que
puede llevar a vencer algo grande.
Conclusión
Enfrentar nuestros miedos es una tarea desafiante.
Pero las recompensas valen la pena.
Todo lo que queremos y soñamos está fuera de nuestra
zona de confort, y para salir de ella vamos a tener que
vernos cara a cara con nuestros miedos, que están ahí para
poner a prueba nuestro nivel de deseo.
Espero que estas herramientas te sean de gran ayuda.
Pero hay una herramienta más que quiero poner a tu
disposición: He creado una comunidad en Facebook para los
lectores de este libro.
El hecho de poder estar en comunidad es un aspecto
poderoso para romper cualquier limitación.
La idea es que puedas compartir e interactuar con personas
que están experimentando tus mismos desafíos y
recorriendo tu mismo camino.
Poder tener personas que te apoyen, que puedan compartir
herramientas, ideas sobre qué funciona y cómo funciona,
serán elementos que van a incrementar potencialmente tus
resultados.
Así que entra ya en este enlace y únete al grupo en
Facebook:
[Link]/groups/[Link]
Por último, quiero pedirte que te tomes un minuto y me
dejes una opinión positiva en Amazon.
Esas opiniones ayudan a que otras personas puedan
obtener el libro y beneficiarse de los resultados.
¡Gracias!
Elvis D Beuses
Si conoces a alguien en los medios a quien le pudiera
interesar entrevistarme o invitarme como conferencista a un
evento, agradecería mucho si me pueden contactar a la
dirección de correo electrónico:
soporte@[Link]
Tus contactos podrían ayudar a cambiar las vidas de
personas que de otra manera no se enterarían de este libro.
También me puedes seguir en Instagram, Pinterest,
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grupo: Libros de autoayuda y
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