Máquinas de nuestro intelecto
La sucesión de Fibonacci
Jorge Eduardo Macías-Díaz
Este trabajo presenta la sucesión de números de Fibonacci, así como
algunas de sus propiedades interesantes y aplicaciones en la descripción de algunos
eventos abstractos y factuales. En particular, se muestra la relación que impera entre
el número dorado y el triángulo de Pascal con la sucesión de
Fibonacci. Los problemas de aplicación que se presentan en este artículo son proble-
mas elementales de interés histórico, en ramas tan diferentes como la evolución de
ciertas poblaciones idealizadas y la determinación del número de pies métricos
para versos medidos.
Introducción
Alrededor del siglo v antes de nuestra era, el
gramático hindú Pingala descubrió la sucesión de números que,
en la actualidad, llamamos sucesión de Fibonacci [1]. Durante
los 1600 años que siguieron al descubrimiento de estos núme-
ros, el estudio de las propiedades de la sucesión de Fibonacci
se convirtió en un tema de interés entre matemáticos hindúes y
árabes. Sin embargo, no fue sino hasta la Edad Media cuando el
joven matemático italiano Leonardo de Pisa introdujo los núme-
ros que llevarían su nombre en el mundo Occidental, a través de
su libro Liber Abaci [2], trabajo que posee, entre otras virtudes, Fibonacci, fue un hombre dotado de una inteligencia práctica
el mérito histórico de introducir el sistema de numeración indo- suficientemente amplia como para apreciar la conveniencia ope-
arábigo a Europa. racional del sistema de numeración posicional. Su libro, Liber
Leonardo de Pisa, también conocido como Leonardo Pi- Abaci o Libro del Cálculo, no es sino un tratado en el que se
sano, Leonardo Bonacci, Leonardo Fibonacci o, simplemente, muestra la importancia del nuevo sistema numérico en la so-
74 PARTEAGUAS
lución de problemas comerciales y de la vida diaria, así como esto nos quiere decir que el n-ésimo número de Fibonacci es la
las enormes desventajas que el caduco sistema de numeración suma del (n-2)-ésimo y el (n-1)-ésimo números, sus inmediatos
romana entrañaba. En dicho trabajo, la sucesión de Fibonacci predecesores. En tales términos, podemos resumir la definición
constituye un modelo, por demás interesante, sobre la manera de la sucesión de Fibonacci en el siguiente esquema sinóptico:
en la que crecen ciertas poblaciones bajo condiciones especí-
ficas.
Ya han transcurrido alrededor de ocho siglos desde el mo- ⎧1, n = 1,
mento en que Fibonacci introdujera a Europa nuestro sistema
⎪
F (n) = ⎨1, n = 2,
moderno de numeración y, con él, la sucesión de números que ⎪ F (n − 2) + F (n − 1), n > 2.
lleva su nombre. Durante este lapso, el tiempo se ha encargado ⎩
de mostrarnos que la sucesión de Fibonacci es mucho más que
un simple modelo de crecimiento de poblaciones, y que las pro- Propiedades
piedades de esta sucesión son más intrincadas y espectaculares
de lo que aquellos antiguos matemáticos árabes pensaban. El número dorado
Ya en nuestros días, hemos sido capaces de constatar que los
números de Fibonacci poseen una gama tan vasta de propie- Como se había mencionado, la sucesión de Fibonacci posee mu-
dades y aplicaciones, que el mundo de la ciencia ha convenido en chas propiedades interesantes por sí misma y en conexión con
crear revistas de investigación que se dedican a difundir propie- otras estructuras matemáticas; tal es el caso de la íntima relación
dades novedosas y aplicaciones originales de esta sucesión; tal es que posee con el llamado número dorado. Históricamente, el
el caso de The Fibonacci Quarterly de la Asociación Fibonacci. número dorado ha sido denotado con la letra griega φ (llamada
phi), hizo su aparición en la literatura matemática en la Propo-
sición 30 del Libro VI de los Elementos de Euclides [3], y es
Definición por sí mismo un personaje de interés en the Da Vinci Code [4].
Más concretamente, el número φ es el cociente que se obtiene
En lenguaje matemático, se suele decir que la sucesión de Fi- cuando un segmento de línea se divide en dos segmentos de
bonacci es una sucesión infinita de números enteros que se de- longitudes a y b, una de las cuales (digamos que es a) es mayor
finen recursivamente. Más explícita y particularmente, lo que que la otra, de manera tal que la longitud de todo el segmento
se quiere decir con ello es que la sucesión de Fibonacci es una (que es igual a a+b) dividida entre a nos da el mismo resultado
secuencia que comienza con un par de números, a partir de los que dividir a entre b. En notación,
cuales es posible obtener un tercer número e, invariablemente,
conocidos los dos últimos números de la secuencia, siempre es
posible definir un nuevo número de la sucesión. a+b a
Comiéncese definiendo el primero y segundo números de
ϕ = = .
a b
la sucesión de Fibonacci como 1 y 1, y denótelos, respectiva-
mente, como F(1) y F(2). El tercer término de la serie, que será
Esquemáticamente, el problema de determinar el valor de φ
denotado consistentemente como F(3), no es sino la suma de
conlleva inicialmente el encontrar longitudes a y b de una cuer-
los dos números anteriormente creados. En otras palabras, F(3)
da de longitud a+b en la Figura 1, de forma que la ecuación
= F(1) + F(2) = 1 + 1 = 2. Similarmente, el cuarto número de la
desplegada arriba se vea satisfecha. El número φ es, entonces,
sucesión de Fibonacci, denotado por F(4), es la suma del segun-
el valor común proporcionado por las razones en la ecuación
do y tercer término en la sucesión. Concretamente, F(4) = F(2)
(1). Es por ello que el número φ es también conocido como la
+ F(3) = 1 + 2 = 3, y continuando el proceso de manera similar,
razón dorada.
es posible crear una secuencia de números enteros, para la cual
a b
es fácil verificar que los primeros elementos serán 1, 1, 2, 3, 5,
8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1597, 2584, 4181,
6765, 10946, 17711, 28657, 46368, 75025.
Mediante el uso de fórmulas matemáticas es posible des- a+b
cribir relaciones generales entre estructuras distintas, ello pro-
porciona tanto una manera precisa de expresar ideas y pensa- Figura 1. La construcción del número dorado.
mientos como un lenguaje de proporciones universales. Así, por
ejemplo, la relación mediante la cual se deriva un nuevo número El número dorado también puede ser identificado como la solu-
de Fibonacci a partir de los anteriores, se suele denotar por F(n) ción positiva de ecuación cuadrática. Una simple aplicación de
= F(n - 2) + F(n - 1) cuando n es mayor que 2. Informalmente, la fórmula general de las cuadráticas nos dice que
PARTEAGUAS 75
1+ 5 1.618034 7 − (1 − 1.618034) 7
ϕ= = 1.618033988749894848204586834366. = 13.00000063.
2 5
Otra relación importante entre la sucesión de Fibonacci y el nú-
En esta expresión, la expansión del número dorado ha sido de-
mero dorado es el hecho de que la serie de cocientes de términos
tenida en su trigésimo dígito significativo después del punto de-
sucesivos converge al valor de φ [5]. Con el objeto de clarificar y
cimal; sin embargo, la expansión decimal de φ es infinita.
verificar dicha afirmación, constrúyase la sucesión de cocientes
La razón dorada posee muchas propiedades de interés ma-
sucesivos F(n+1) ÷F(n), al menos con los primeros términos de
temático, una de ellas es que el número es inconmensurable, de
la sucesión de Fibonacci. Observe que F(2) ÷F(1)=1÷1=1, que
acuerdo con la denominación propia de Pitágoras, o irracional,
F(3) ÷F(2)=2÷1=2, y que F(4) ÷F(3)=3÷2=1.5. Prosiguiendo de
de acuerdo con la terminología moderna. También se dice que
esta forma, es posible construir una secuencia de números, cu-
ha sido explotado por reconocidos artistas en prácticamente to-
yos primeros términos serán aproximadamente iguales a 1, 2,
das las disciplinas del arte. Estas y otras propiedades del nú-
1.5, 1.6666, 1.6, 1.625, 1.6153, 1.6190, 1.6176, 1.6181, 1.6179,
mero dorado serán tratadas en algún artículo posterior, baste
1.6180. La sucesión creada recursivamente de esta manera es
mencionar en este momento que el n-ésimo término en la suce-
una sucesión infinita que posee la propiedad de acercarse cada
sión de Fibonacci puede ser obtenido, a partir de φ, mediante
vez más y más al valor de φ.
la expresión
F ( n) =
ϕ n − (1 − ϕ ) n
. El triángulo de Pascal
5
Para convencerse de la validez de esta expresión, es suficiente La motivación para la introducción del triángulo de Pascal se
con experimentar con la calculadora y verificar que la ecuación atribuye acertadamente a la necesidad de calcular los coeficien-
nos proporciona el valor aproximado de algunos de los primeros tes en la expansión de un binomio elevado a una potencia ente-
términos en la sucesión de Fibonacci. En efecto, observe que ra: el famoso Teorema del Binomio de Newton. Sin embargo, la
construcción del triángulo de Pascal bien puede prescindir de las
herramientas sofisticadas del álgebra de nivel medio básico, y ser
remitido simplemente a argumentos meramente aritméticos.
1.618034 − (1 − 1.618034)
= 1.00000001,
5
1
2
1.618034 − (1 − 1.618034) 2 1 1
= 1.00000001, 1 2 1
5
1 3 3 1
1 1 4 6 4
1.618034 3 − (1 − 1.618034) 3
= 2.000000045,
1 5
5 1 10 10
5 1 6 15 20 15 6 1
1 7 21 35 35 21 7 1
1.618034 4 − (1 − 1.618034) 4 Figura 2. Las ocho primeras hileras en el triángulo de Pascal.
= 3.00000008,
5
Sin más preámbulo, el arreglo de números en la Figura 2 repre-
1.618034 5 − (1 − 1.618034) 5 senta las ocho primeras hileras del triángulo de Pascal. Obser-
= 5.000000176,
5 ve que todo número dentro del triángulo (excepto los unos) es
igual a la suma de los dos números de la fila superior que se en-
cuentran localizados exactamente a su izquierda y a su derecha.
1.618034 6 − (1 − 1.618034) 6 Como se puede apreciar, el triángulo de Pascal consta de una
= 8.000000332, �y
5 secuencia infinita de hileras de números, cada una de las cuales
empieza y termina con el número 1. Más aún, una nueva hilera
76 PARTEAGUAS
Sílabas Listado Combinaciones
puede calcularse recursivamente a partir del conocimiento de
la última hilera construida. 1 C 1
Como se mencionó anteriormente, el triángulo de Pascal 2 CC, L 2
posee una relación estrecha con la sucesión de Fibonacci. De 3 CCC, CL, LC 3
hecho, la sucesión de Fibonacci puede ser obtenida a partir del
4 CCCC, CCL, CLC, LCC, LL 5
triángulo de Pascal de manera por demás simple: los elementos
de dicha sucesión son los números que se obtienen de sumar 5 CCCCC, CCCL, CCLC, CLCC,
los elementos en las llamadas diagonales profundas, tal como LCCC, CLL, LCL, LLC 8
lo muestra la Figura 3. En dicha gráfica, los elementos que son 6 CCCCCC, CCCCL, CCCLC,
cruzados por una misma línea roja son sumados, y el resultado
CCLCC, CLCCC, LCCCC,
es mostrado como el número en la parte superior derecha de
la recta. CCLL, CLCL, LCCL,
1 LCLC, LLCC, CLLC, LLL 13
1
1 2
3
1 1 5
8
1 2 1 13 Descripción del crecimiento
21
1 3 3 1 de poblaciones
1 4 6 4 1
La sucesión de Fibonacci aparece por primera ocasión en el
1 5
5 1 10 10
mundo occidental a través de un problema de descripción del
1 6 15 20 15 6 1 crecimiento de poblaciones de conejos bajo los siguientes axio-
1 7 21 35 35 21 7 1 mas:
Figura 3. Generación de la sucesión de Fibonacci a partir del 1. En el primer mes, sólo existe una pareja de conejos re-
triángulo de Pascal. cién nacidos de sexos distintos.
2. A todos los conejos les toma un mes alcanzar la
madurez.
3. Después de alcanzar la madurez, a cada pareja de co-
Problemas de valor histórico nejos les lleva otro mes engendrar una nueva pareja de
conejos.
Análisis métrico de versos en sánscrito 4. Las nuevas parejas de conejos son de distinto sexo.
5. Los conejos nunca mueren.
En el siglo vi de la era cristiana, el matemático hindú Virahanka
encontró que la sucesión de Fibonacci aparecía en el conteo de Cabe mencionar que las condiciones bajo las cuales temporal-
las distintas secuencias consistentes de sílabas largas y cortas, mente evoluciona la población de conejos de Fibonacci son
que se podían crear en la construcción de un verso de longitud ideales y, obviamente, irrealizables. También es cierto que un
fija escrito en sánscrito [6]. Para propósitos prácticos, es de- análisis cuidadoso del problema nos muestra que el número de
seable asumir que una sílaba larga tiene una duración igual al parejas de conejos en el n-ésimo mes está dado por el n-ésimo
doble del de una corta. Además, adoptamos la convención de número de Fibonacci.
que una sílaba larga es representada por L, mientras que una En efecto, durante el primer mes sólo existe una pareja de
corta –que será llamada simplemente sílaba– se denota por C. conejos que denotaremos por P1. Al segundo mes, dicha pareja
Musicalmente, bien se podría convenir en decir que una sílaba está lista para reproducirse, y no es sino hasta el tercer mes que,
tiene la duración de una nota negra, mientras que a una sílaba finalmente, aparece una pareja más en la población de conejos,
larga se le asigna el valor de una blanca. misma que será llamada P2. Mientras tanto, la pareja P1 se ha
Bajo estas convenciones, se procede a realizar un listado apareado nuevamente (¡hay que recordar que, después de todo,
exhaustivo de las secuencias distintas que consisten de sílabas son conejos!). Al cuarto mes, P1 da a luz a una nueva pareja
largas y cortas, dada una longitud fija de sílabas. Los resultados que representaremos por P3, teniéndose ahora una población de
para longitudes de versos de hasta 6 sílabas son mostrados en 3 parejas; es entonces que P2 finalmente logra quedar embara-
el siguiente cuadro. Es fácil constatar que los números de la co- zada, y al quinto mes P1 y P2 engendran una pareja de conejos
lumna de la derecha son los primeros elementos de la sucesión cada una, teniéndose, así, 5 parejas de conejos. Confronte el ar-
de Fibonacci. gumento con el siguiente cuadro.
PARTEAGUAS 77
Mes 1 2 3 4 5
6
Figura 4. Las espirales que emanan del centro de la flor son des-
critas por la sucesión de Fibonacci.
No deseamos concluir sin remarcar que otras series de televisión
(como So Weird) y películas (tales como π de Darren Aronofsky)
Parejas 1 1 2 3 5
también han hecho uso de las propiedades y aplicaciones de la
8 sucesión de Fibonacci. Más aún, los números de Fibonacci han
sido usados por algunos artistas en la realización de sus obras
Continuando este argumento de la misma manera, es posible ver (como en la Música para Cuerdas, Percusión y Celesta de Béla
que el número de parejas de conejos en cada mes es descrito por Bartók); aplicaciones de estos números han sido realizadas en la
la sucesión de números de Fibonacci. generación de números pseudo-aleatorios, en la descomposición
de números enteros y en el diseño de métodos de optimización
[7], y asociaciones científicas internacionales como la Asocia-
ción Fibonacci han sido creadas. Sin embargo, las propiedades
de los elementos de esta sucesión aún no han sido completamen-
Conclusiones te descubiertas, y las aplicaciones de los números de Fibonacci
aún no han sido consumadas en su totalidad. Por sorprendente
La mayoría de nosotros conocemos la existencia de la sucesión que parezca, a 800 años de su llegada al mundo occidental, la
de Fibonacci. Así, por ejemplo, hemos leído la popular novela sucesión de Fibonacci es aún un tema abierto de investigación
The Da Vinci Code, o visto la película del mismo título, en las en matemáticas, y promete seguir siéndolo por mucho tiempo.
que el personaje principal, Robert Langdon, identifica a la se- Agradecimientos. El autor desea externar su profundo agra-
cuencia 13, 3, 2, 21, 1, 1, 8, 5 como un reordenamiento de los decimiento al Dr. José Villa Morales, jefe del Departamento de
primeros ocho números de la sucesión de Fibonacci. Quienes Matemáticas y Física de la Universidad Autónoma de Aguasca-
hayan visto la primera temporada de la serie de televisión NUM- lientes, por sus valiosos comentarios en la revisión del presente
B3RS, recordarán que, en el episodio Sabotage, el genio en ma- trabajo.
temáticas Charlie Eppes menciona que es posible identificar los
números de la sucesión de Fibonacci en la estructura de cristales Referencias
y en los brazos espirales de galaxias. [1] Singh, P. The so-called Fibonacci numbers in ancient and medieval
En este trabajo, se ha proporcionado la definición de la su- India. Hist. Math., 12:229–244, 1985.
cesión de Fibonacci, y se han evidenciado algunas propiedades [2] Sigler, L. E. (trad.). Fibonacci’s Liber Abaci. Springer-Verlag, New
de la misma en relación con el número dorado y el triángulo York, 2002.
de Pascal. Asimismo, se mostraron algunas aplicaciones de los [3] Heath, T. L. (trad.). The Thirteen Books of Euclid’s Elements. Do-
números de Fibonacci en problemas viejos de conteo de pies ver Pub., New York, 1925.
métricos en versos de longitudes fijas y en la descripción de la [4] Brown, D. The Da Vinci Code. Doubleday, New York, 2003.
evolución de una población de conejos idealizada. Queda como [5] Kepler, J. The Six-Cornered Snowflake. Oxford University Press,
tarea, para un artículo ulterior, el mostrar más propiedades inte- Oxford, 1966.
resantes de la sucesión de Fibonacci. Más importante aún es el [6] Knuth, D. E. The Art of Computer Programming. Addison-Wesley,
mostrar cómo dicha sucesión realmente se encuentra presente New York, 1998.
en la naturaleza (como en el caso de la flor en la Figura 4), así [7] Avriel, M., Wilde, D. W. Optimality of the symmetric Fibonacci
como evidenciar aplicaciones más sofisticadas en la ciencia, la search technique. Fibon. Quart., 3:265–269, 1966.
tecnología y las artes.
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