PRESENTACIÓN
La reforma educacional centra su acción en generar una institucionalidad que
permita asegurar la calidad de los aprendizajes de todas y todos los alumnos. De
este modo, el foco ésta puesto tanto en fortalecer las condiciones y proveer
apoyos a los docentes para una efectiva implementación curricular en el aula
como en fortalecer las condiciones institucionales. Para conseguir este objetivo se
generan distintas estrategias.
La modernización del sistema de supervisión es un paso clave para esta nueva
institucionalidad. En este proceso es necesario que la supervisión precise su rol,
redefina sus lógicas de llagada a las escuelas, como también, priorice su énfasis
temáticos y ámbitos de acción, que permitan una llegada efectiva de la política
educativa, y en especial, una adecuada implementación del currículum definido.
Este énfasis espera modificar algunos aspectos de la práctica de supervisión en
los centros educativos como de las practicas para organizar y coordinar a los
equipos provinciales de supervisores.
Para mejorar e impulsar una educación de calidad en la era del conocimiento en
que viven las sociedades modernas, es importante considerar los desafíos y
avances tecnológicos que causan profundo impacto en la educación, donde ésta
debe ser prioridad en las organizaciones y en los procesos administrativos que
conduzcan al avance del país. Cuando se impulsa la educación también se
alcanza el nuevo camino en las organizaciones con miras a garantizar el
desarrollo de los procesos en la alta gerencia, cambios y transformaciones dentro
de los cuales resalta el acto de supervisar cuya finalidad es contribuir a resolver
los problemas del aprendizaje en el sistema educativo. Por muchas razones surge
la necesidad de un modelo de supervisión escolar que articule la gestión
supervisora de forma integrada a los procesos técnicos, administrativos, sociales,
de asistencia y mediación recientemente denominada como asesoramiento
pedagógico integral; en este sentido, la supervisión se ejecuta como una asesoría,
un seguimiento, un apoyo profesional que se construye con los supervisores en la
práctica. Ello denota, que existe la necesidad de ubicarse en los nuevos
escenarios de la supervisión escolar, manteniendo el concepto de asesorar y
realizar seguimiento cuando se apliquen los procesos administrativos para que
funcionen las instituciones.
Liderar un proyecto, organización o institución escolar es también una forma
explícita de influir en los demás, independientemente, de la relación laboral que
exista entre los sujetos y, ello, no es más que una acción o gestión de supervisión.
Es por ello que, la transformación de la supervisión educativa, estará orientada a
la redefinición de los procesos de integración curricular, el mejoramiento de las
prácticas pedagógicas y la redimensión de los valores.
DESARROLLO
Una forma de entenderla es asociada a acciones destinadas a verificar si se
cumple y cómo con las políticas u orientaciones establecidas desde un nivel
rector. Esta forma de entender la supervisión se ejerce desde una instancia
externa al Centro Educativo, pudiendo provenir del ámbito o nivel local, regional o
nacional de gestión, la que realiza visitas regulares a la escuela. Otra forma de
entender la supervisión es como asesoría y apoyo a docentes y directivos de los
centros educativos; puede ser ejercida de manera externa, pero también interna,
cuando está a cargo del personal directivo hacia el personal docente, centrada en
los procesos pedagógicos.
La supervisión educativa tiene como función primordial aplicar normas,
instrumentos, procesos y procedimientos en los niveles y modalidades del sistema
educativo para controlar, vigilar, garantizar y evaluar la gestión en las zonas
educativas, distritos escolares, sector escolar y planteles que conlleve al
supervisor al cumplimiento de la acción supervisora. Además, la supervisión
escolar se encarga de suministrar sugerencias y ayudas constructivas con el
propósito de orientar el trabajo administrativo en las instituciones, estableciendo
unidades de esfuerzos en las escuelas que ayude al docente a subsanar
debilidades, ejerciendo un liderazgo de carácter democrático y participativo. El
propósito de la supervisión escolar, consiste en establecer una unidad de
esfuerzos entre las escuelas, a fin de que, en todas ellas, la tarea educativa se
desarrolle de la mejor manera posible.
En efecto, la gestión supervisora es una responsabilidad básica en el sector
educativo, pues la educación es la parte más sensible de todo el proceso social de
crecimiento horizontal y vertical. Percibido desde ese punto de vista, sea cual sea
el tipo de gestión presente, establecida o preferencial, ella se orientará por los
principios de:
a) Planificación
b) Organización
c) Dirección
d) Coordinación
e) Supervisión,
f) Control y
g) Evaluación.
En correspondencia con lo estipulado por el manual del Supervisor, director y
Docente elaborado por López (1996; 2000), la gestión supervisora requiere tener
conocimientos sobre el manejo de: recursos humanos, financieros y técnicos.
La gestión supervisora contribuyen a buscar soluciones a los problemas
educativos en forma oportuna donde se coordine y estimule el desenvolvimiento
del docente en la sociedad a la cual pertenece, con la intención de sincronizar las
acciones que circunscriben las actividades administrativas y su interacción con la
supervisión. Es por esto que, el representa la presencia de las funciones técnicas,
administrativas, sociales, de asistencia y mediación enlazadas con los procesos
de planificación, organización, orientación, coordinación, ejecución y evaluación
necesarias en el desempeño del supervisor. A tal efecto, Sergiovanni (2001) pone
el acento en el centro educativo como un subsistema social, siendo el supervisor
un líder pedagógico que entiende a la escuela como fuente de identidad, donde se
subraya la formación, la calidad educativa y la renovación de la enseñanza.
La acción supervisora tiene como propósito, ayudar a optimizar el funcionamiento
de las instituciones, los procesos administrativos y mejorar la calidad de la
educación considerando los ámbitos donde se desarrolla la supervisión. En este
sentido, los supervisores son los asesores pedagógicos y sustentan su trabajo en:
a) planificación cuyo fin es aprovechar las oportunidades, b) organización donde
se relacionan personas, c) coordinación para sincronizar las acciones, e) dirección
donde se circunscribirá el ámbito de la interacción y f) control. Al analizar los
cambios, se detectó que desde 1987 a la fecha, existe un proceso de
transformación de calidad de la educación a escala nacional e internacional, y
donde se señala que ésta es la clave del éxito en la educación, porque apoya e
impulsa la innovación en los niveles y modalidades del sistema educativo en el
ámbito nacional, regional, estatal y municipal.
Dicho proceso de transformación, viene acompañado de elementos y
componentes que de alguna manera se presentan como funciones de supervisión
en países como: Argentina, México, Costa Rica, Panamá, Colombia, España,
Chile, Nueva Zelanda, Francia, Unión Soviética, Estados Unidos de Norteamérica
y Venezuela. Por ejemplo, en Argentina las funciones de supervisión apuntan
hacia las funciones básicas, actuando como elementos de conexión nacional al
permitir promover la igualdad de oportunidades, y sirven como instrumentos de
formación para cambiar, activar y fomentar la participación del supervisor en los
procesos de descentralización.
En este sentido, la escuela de hoy necesita un nuevo modelo de supervisión y
para conseguirlo será imprescindible atender no solamente a su formación
académica, sino también a su personalidad. Un modelo de supervisión educativa
de conducción y de manejo de las relaciones que le permitirá canalizar las
inquietudes e iniciativas de las personas que integran el grupo humano. La gestión
supervisora promueve la necesidad de difundir nuevas acciones y de modificar
dentro de la realidad educativa, el clima existente en las instituciones de tal forma
que no afecte a los participantes, por ello, la supervisión deberá enfrentar desafíos
e intercambio de comunicación, ayuda mutua para fortalecer el clima
organizacional donde se canalicen las potencialidades, desarrollo y crecimiento de
la comunidad educativa.
Por otra parte, la situación en México plantea que la gestión supervisora presenta
diferencias en las responsabilidades y obligaciones las cuales dependen del
supervisor. Estas son clasificadas como: orientación del aprendizaje y
perfeccionamiento hacia la meta general de la educación, jugando un papel
significativo el perfeccionamiento del proceso enseñanza aprendizaje, verificación,
comportamiento humano y la dirección del trabajo hacia los alumnos. Ello indica,
que la supervisión se organiza del modo siguiente: zona educativa y supervisores,
cuya misión es orientar a la comunidad en las actividades que generen resultados
positivos y el supervisor del sector, el cual iniciará las transformaciones,
promoverá los cambios y buscará soluciones a los propios problemas.
En Costa Rica, se considera que la función supervisora sirve para mejorar en
forma cualitativa la educación, donde la investigación detecte situaciones que no
resultan claras, localizando las causas que afectan el aprendizaje, la capacitación
y el perfeccionamiento. Cabe destacar, que existen otras causas tales como
realizar actividades destinadas a entrenamiento y subsanar las necesidades
prioritarias del sistema educativo. Al respecto, estas deficiencias deben ser
corregidas por medio de la gestión supervisora, la cual abarcará las tareas de
actualización curricular, control, asesoramiento y atenderá las necesidades
básicas con una nueva visión.
Con relación a Panamá, la supervisión educativa cumple diversas funciones tales
como planificación de acciones, orientación sobre políticas educativas y
evaluación del proceso, interpretándose ello como la labor que ha de cumplir el
supervisor en el mejoramiento del desempeño profesional hacia el logro de metas
institucionales deseables. En Colombia, la gestión supervisora hace mención a
responsabilidades como: servir a la escuela, utilizar recursos naturales, evaluar
resultados y planes y seleccionar las ayudas que faciliten el aprendizaje. En otro
contexto, en España se clasifica la supervisión en forma más generalizada y la
presenta como: administrativa-gerencial, administrativa-pedagógica y orientadora.
La primera impulsa la creación de escuelas, instruye expedientes disciplinarios y
vela por el cumplimiento de la normativa legal; la segunda, ofrece a los docentes
orientación ante cualquier situación y en la tercera se observa, analiza y valora la
institución escolar para tomar decisiones.
También en Chile, las funciones de la gestión supervisora son: (a) técnico-
pedagógica y de control, la cual abarca las destrezas para investigar, experimentar
y evaluar, (b) administrativas, para dirigir, aplicar y organizar el trabajo y (c)
sociales, cuyas destrezas sirven para integrar el trabajo de la comunidad. En
Nueva Zelanda, hace referencia a: guiar y hacer esfuerzos, desempeñar el papel
educativo y generar el control constante de las necesidades educativas más
acentuadas en cada sector. En Francia, expresa que tiene las siguientes
funciones: (a) pedagógicas, para visitar centros y presidir reuniones, (2)
administrativas, para crear y promover la continuidad escolar y (c) velar para que
las autoridades cumplan sus normas presidiendo jornadas de concursos y
dirigiendo la preparación de los docentes.
Del mismo modo, en la Unión Soviética tiene como función que los inspectores-
supervisores de la enseñanza vigilen el cumplimiento, las disposiciones y ayuden
a mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Además, poseen funciones
básicas pedagógicas y administrativas tales como: elevar el nivel de enseñanza,
participar en cursos y conferencias y estimular la participación de los padres en la
escuela con orientación a los maestros. En los Estados Unidos de Norteamérica,
se plantea que la supervisión dirige el asesoramiento como perfeccionamiento y
orientación técnica del educador. Así se tienen, por ejemplo, cooperación con
otros organismos educativos y sociales, organización de seminarios, revisión de
programas escolares, organización de cursos de perfeccionamiento profesional,
estímulo de actividades sociales de la escuela y observación del trabajo en clase.
También, le corresponde al supervisor interpretar y divulgar los fines que tiene la
educación en el país para orientar las actividades correspondientes a la práctica
educativa.
Con respecto a la supervisión educativa en Venezuela, la misa vela porque se
cumplan, orienten y ejecuten funciones de tipo: (a) Administrativas: relacionadas
con la Planificación, Dirección, Control, Evaluación y por último Supervisión, (b)
Técnico-docentes referidas a la ejecución de la Supervisión Docente propiamente
dicha, (c) De Relaciones para servir de enlace entre el nivel de decisiones en la
administración del sistema educativo y (d) Las funciones de Control y Evaluación
para verificar el cumplimiento de las normas y medir el rendimiento del sistema
educativo en todos los niveles y modalidades. Actualmente, las funciones antes
citadas, se ejecutan con corte netamente administrativo con procedimientos muy
lentos y las respuestas no están acordes a los desafíos del trabajo técnico-
docente, gerencial y administrativo que requiere la institución.
Un problema en común, que comparten los países, es la débil fundamentación
teórica y metodológica con que operan muchos de estos sistemas de supervisión.
Da cuenta de ello la desarticulación entre sus diversas dimensiones o funciones
básicas -control, evaluación, asesoría- y el que no se valore y reconozca como
parte de un proceso mayor en el que se debiera enmarcar, como es el de la
formación docente permanente (Tamayo Pupo & Sandó, 2011). Se infiere la
importancia de tener claridad en la conceptualización de la supervisión educativa
con la finalidad de tomar decisiones. A partir de este análisis se pueden señalar
algunas definiciones de supervisión: Se refiere al despliegue de un conjunto de
acciones diversas tales como: asesoría, acompañamiento, control, y evaluación.
Destacan dos dimensiones importantes en este proceso: una es la de verificación
al cumplimiento, tiene un carácter de control y busca garantizar que ciertas
condiciones consideradas valiosas, ocurran. La otra dimensión es de soporte,
apoyo a los procesos. Supone, en todos los casos, la realización de acciones de
seguimiento y el registro de información sobre aspectos diversos –de
cumplimiento de metas como de desarrollo de procesos, de naturaleza
pedagógica y administrativa. Este registro de información se hace a través de
procedimientos y técnicas variadas, más o menos estructuradas. El uso de la
información registrada es variable: formalmente se espera que contribuya a tomar
decisiones y acciones de mejora en uno o más aspectos del funcionamiento del
sistema educativo y en algunos niveles de gestión. Sin embargo, en los hechos es
escaso el impacto de la información en las decisiones y, menos aún, en acciones
concretas; debido principalmente a problemas de gestión, pero también a no tener
suficientemente claro para qué se registra la información. El foco principal de la
supervisión es el Centro Educativo. Predomina la supervisión educativa centrada
en el control y circunscripta a la visita como la forma organizativa de su
realización, minimizándose en ocasiones su eficacia para la mejora de los
procesos educativos.
En la presentación del modelo para la gestión supervisora en Venezuela, se
consideraron las funciones de supervisión escolar, ámbitos de la supervisión y
acción supervisora. En el mismo orden de ideas, se presenta la finalidad del
modelo, la cual está concebida desde el punto de vista administrativo-gerencial y
administrativo pedagógico como un instrumento que contribuye a resolver los
problemas de optimizar la supervisión escolar.
Tareas de Dirección. El presente indicador se define operativamente como la
proporción de tiempo que emplean los supervisores en tareas propias de
planificación y control. Las tareas son agrupadas bajo los siguientes epígrafes:
tareas administrativas y de gestión, liderazgo pedagógico, contactos con los
padres, desarrollo profesional y tareas académicas. A través de este indicador, se
pretende analizar, desde dentro, el trabajo de los supervisores de los centros de
educación. La supervisión escolar está siendo objeto de debate, puesto que puede
ser un elemento muy importante para la dinámica de la vida escolar y la promoción
del cambio en el centro. Últimamente, se viene sopesando el interés que puede
tener el reforzar un tipo de supervisión basada en los aspectos administrativos y
de gestión o, por el contrario, centrada fundamentalmente en los aspectos
pedagógicos.
Trabajo en equipo. Este indicador mide el nivel de coordinación existente en los
centros a través de la frecuencia de reuniones, tanto formales como informales,
entre supervisores, directores y profesores. Uno de los problemas que ha venido
aquejando al supervisor a lo largo de la historia es su estilo extremadamente
individualista de trabajo. Las escuelas han sido, con mucha frecuencia y durante
mucho tiempo, auténticos reinos donde cada supervisor realiza su tarea
profesional del mejor modo posible, según su formación y buen juicio, pero sin
coordinación alguna con la institución y, desde luego, sin responder a ningún
proyecto conjunto del centro que hiciera posible que todos funcionaran como un
equipo que dirige sus esfuerzos hacia las mismas metas.
Trabajar en equipo significa convivir la experiencia comunitaria educacional a
través de la confianza, identidad, credibilidad y transparencia de actitudes pues la
experiencia de trabajo compartido, en su mayoría, se convierte en fuente
intercambio y de contención, de análisis y producción profesional, en crecimiento y
capacitación continua. En este escenario, es imperioso que el supervisor facilite
experiencias para el sostenimiento de las tareas en un clima institucional que
favorezca la consecución, el seguimiento y la finalización de tareas.
Orientación Académica. La caracterización del supervisor global asume una gran
variedad de alternativas y de campos de influencia, llegando a constituir una
práctica que utiliza modelos tomados de otras formas de actividad social, tanto en
su conceptuación como en su perfeccionamiento. Este indicador establece la
estimulación de la gestión académica en cuanto a: comparar resultados de
desempeño, establecer niveles de logro para la escuela, logros obtenidos en los
diversos proyectos educativos, experiencias compartidas con la comunidad,
asociaciones de vecinos, entre otros.
En ese sentido, seguir una línea educativa centrada de manera activa en los
logros y tener elevadas expectativas institucionales, están relacionadas
positivamente con las consecuencias educativas. Similarmente, también son
estrategias orientadas, directa o indirectamente, hacia la mejora institucional de
los niveles académico-administrativos en cuanto a objetivos, contenidos, proyectos
e ínter institucionalidad.
Estructuración Escolar. Se refiere a la perspectiva organizativa operativa de la
interrelación de los elementos que intervienen en la realidad escolar con vistas a
conseguir la mejor realización del proyecto educativo. La definición dada
contempla los criterios organizativos que definen la organización escolar.
Expresamente se habla de conseguir la realización de un proyecto educativo, con
lo cual se caracteriza el objetivo prioritario para regir la organización.
Pero también se habla de la estructura y sistema relacional cuando se pone de
manifiesto la interrelación de los elementos, en referencia a lo humano, material y
funcional, superando las conceptuaciones anteriores, reductoras del término de
organización escolar a la mera ordenación de elementos materiales o de
estructuración de puestos y personas. Cabe destacar, que el objeto de estudio de
la organización no es el análisis de los elementos en sí mismos (profesor, alumno,
espacio) sino en su perspectiva organizacional, esto es, en su interrelación con los
demás elementos y en función del objetivo planteado. La estructura escolar
comprende el análisis de la educación formal y no formal siempre que en ellas
haya un proceso sistemático de aprendizaje.
A lo largo del siglo XX se desarrollaron tres modelos históricos que han tenido una
amplia aceptación. Vélez (2001) refiere que al hablar de la concepción Líder éste
se inclinará por una gestión dedicada al fortalecimiento de la comunidad
educativa, de los aprendizajes institucionales, por los valores compartidos, por la
comunicación abierta, por la toma de decisiones compartidas y, finalmente, por
entender a la institución como fuente de identidad y pertenencia. De manera
hipotética, a este tipo de gestión supervisora, Scheerens (2001), propone los
siguientes indicadores:
Diversidad Pedagógica: Los datos de este indicador proceden, por lo general,
del diagnóstico que se efectúa al inicio del año escolar correspondiente, entre
cuyos objetivos se estima, comparar el rendimiento de las direcciones escolares y
el rendimiento docente, así como identificar diferencias de políticas y prácticas de
la enseñanza. Uno de los aspectos fundamentales del proceso educativo, desde el
punto de vista de la supervisión, ha de ser la capacidad para prever las
posibilidades de confrontar el trabajo docente y tratar de adaptarse a las
necesidades o características intelectuales, sociales, afectivas o de motivación
específicas de los distintos alumnos.
Seguimiento Institucional: Se centra en la frecuencia con la cual tienen lugar en
los centros escolares cuestiones relativas a la evaluación y el uso de dicha
información, es decir, las repercusiones o impacto que los resultados de las
prácticas evaluadoras tienen sobre la planificación educativa y las prácticas
docentes. El seguimiento del progreso de los alumnos es un instrumento de
mejora de la calidad, además de servir para la rendir cuentas a los padres e
informarles sobre el proceso escolar que siguen sus hijos. Este indicador hace
referencia al empleo de prácticas de seguimiento del progreso de los alumnos y al
uso de las calificaciones escolares para ofrecer información a los padres sobre
dicho progreso. El supervisor garantizará las iniciativas de seguimiento
institucional, pues parte de su tarea, consiste en exhortar la reflexión sobre los
aspectos esenciales de la naturaleza institucional relacionada con los
fundamentos psicológicos, pedagógicos y sociológicos.
Organización Escolar: Aunque la organización escolar es, en gran medida,
responsabilidad de cada director, el tipo de organización general del centro escolar
y determinadas decisiones tomadas desde los distintos niveles administrativos
pueden influir, directa o indirectamente, en ella. La enseñanza, el trabajo en grupo
o el trabajo individual son aspectos importantes en la forma de organización de la
institución y, en algunos casos, se perilla previamente la intervención dentro de los
consejos académicos de la escuela. Para la gestión directiva líder, tener una visión
instantánea o estática de las diversas maneras en las cuales se organiza la
escuela, ayuda a entender cómo se comunican los profesores con los alumnos y
puede servir para comprobar el nivel de aceptación entre estos. En la práctica, la
gestión supervisora se íntegra en tres marcos organizacionales: Lo educacional, el
quehacer educativo y lo valorativo.
Con respecto a lo educacional, llamado también administrativo direccional,
representa lo cotidiano, las estrategias y estructuración de acciones a partir de las
ideas contenidas en la visión y los objetivos de la escuela en su contexto en el
cumplimiento de los objetivos a través de acciones como planificar, controlar,
comunicar, entre otras. Del mismo modo, lleva implícito la aplicación de las
funciones de coordinación e integración del personal, jugando un papel importante
el liderazgo en los supervisores educacionales.
Actividades institucionales: Este indicador ofrece información sobre el número
promedio de horas que la gestión supervisora dedica durante la semana lectiva a
diversas actividades relacionadas con la escuela fuera del horario escolar formal
diario, aunque no permita la generalización a todos los niveles. El horario de quien
supervisa la institución, no termina al finalizar el día pues hay toda una serie de
actividades relacionadas con la escuela que deben realizarse después del horario
formal y que aumentan, en mayor o menor medida, su carga de trabajo. Tener
información sobre estas actividades, proporciona elementos valiosos para conocer
las condiciones reales de trabajo de los directivos y servir como un punto más de
referencia en la evaluación de los centros escolares.
La concepción Ejecutiva describe la importancia de conocer las normativas legales
que rigen el sistema educativo con fundamento en las teorías sociológicas de la
educación; analiza, además, la administración escolar, las relaciones laborales e
institucionales, así como la comunicación organizacional preferencial. De acuerdo
con lo planteado a criterio de Vélez (2001), se compone de los siguientes
indicadores:
Tiempo de aprendizaje estudiantil: El tiempo fuera de la escuela influye en el
rendimiento escolar y ésta es una herramienta para los profesores, pues ellos
pueden utilizar frecuentemente este tiempo con la intención que sirva de práctica
sobre lo aprendido en clase, para enseñar a los niños y jóvenes a comprender el
aprendizaje significativo y donde se fomenten los hábitos y actitudes positivas,
tales como la autodisciplina y la responsabilidad. Así mismo, este tiempo debe ser
informado a la gestión supervisora, por cuanto ésta debe responder a las
exigencias de formación y de las responsabilidades integrales que le son
asignadas al estudiante. La gestión supervisora en las reuniones académicas con
el personal directivo y docente debería exigir datos donde se registren las
actuaciones de los estudiantes y su relación con familiares. Esta forma de
actuación supervisora se basa en una pedagogía institucional, es decir, parte del
análisis y de la reflexión de la propia realidad de todos los que hacen vida escolar.
Participación de los padres: Este indicador informa sobre tres aspectos relativos
al nivel de participación de los padres de los alumnos en los centros educativos
donde estudian sus hijos. En primer lugar, pone de manifiesto el grado de
información que reciben los padres sobre los diferentes aspectos de la vida
escolar antes mencionados; en segundo, informa sobre su implicación en las
distintas decisiones que se toman en el centro y, finalmente, describe su nivel real
de participación en las diferentes actividades escolares. En la actualidad se ha
puesto claramente de relieve el esfuerzo educativo de la escuela y del hogar en la
participación de los padres en la escuela y ello tiene un impacto positivo en los
resultados escolares que obtienen los alumnos.
Calidad educativa: Hace referencia a la definición y cálculo de los indicadores de
calidad en el ámbito de los procesos escolares, dado que éste continúa siendo un
campo en el que queda mucho camino por recorrer, tanto en amplitud como en
profundidad. Hasta el momento, se han obtenido un buen número de indicadores
de calidad, no sólo sobre los aspectos generales relacionados con la organización
de la enseñanza, sino también sobre otros más concretos acerca de factores
específicos que tienen que ver con el proceso educativo global y de proyección
directiva de la gestión desempeñada.
Competencias comunicativas: Con este indicador se intenta demostrar que la
validez de las relaciones humana depende de la forma como se instaure el
proceso de la comunicación, y cómo éste estará condicionado por los procesos
que subyacen en los contenidos, la estructura y la intención del acto de la
comunicación. De esta iniciativa por comprender los factores cognitivos del
proceso comunicativo, surge el concepto de competencias comunicativas. Al
respecto, Cohen (2002), infiere que todo hablante realiza emisiones o enunciados
con competencias comunicativas diferentes y, en cada acto comunicativo, debe
seleccionar del repertorio que el sistema lingüístico le ofrece, las posibilidades
más cercanas a sus intenciones personales y/o colectivas. A menudo, la
experiencia de las personas son los primeros pasos para mejorar los estilos de
comunicación e interacción con los otros, como lo expresa Franta (2001), quien
considera que esta interacción comunicativa es el resultado de:
(a) falta de modelos de auténticas relaciones interpersonales
(b) existencia de atributos comportamentales de tipo no funcional que en la
práctica no logran poseer alternativas válidas de comunicación.
(c) falta de una retroalimentación diferenciada en relación con el modo de
interactuar las personas.
(d) ausencia de condiciones necesarias para asumir por si mismos la
responsabilidad de sus competencias comunicativas, en coherencia con las
decisiones que se tomen, evitándose así repercusiones que puedan generar
conflictos personales y/o grupales.
La ventaja de esta división de funciones es que la supervisión técnico-pedagógica
pueda dedicarse de manera específica al apoyo y facilitación de los procesos
educativos. Estas se dificultan por las tareas administrativas, que destinan un
mayor porcentaje de tiempo a las acciones de verificación, estrechando el margen
de tiempo disponible para brindar la asesoría que es lo esencial de la labor del
acompañante. De lo revisado, en todos los casos, la supervisión supone la
realización de acciones de seguimiento y el registro de información sobre aspectos
diversos –de cumplimiento de metas como de desarrollo de procesos. Este
registro de información se hace a través de procedimientos y técnicas variadas,
más o menos estructuradas. Para el común de países, el foco de la supervisión
son los centros educativos y, dentro de estos, existen diferentes ejes para el
mejoramiento institucional, como el acompañamiento a docentes y el trabajo de
supervisión propiamente dicho.
El sistema de supervisión educativa chileno, en cambio, aborda múltiples
funciones y misiones: (a) asesoría para el mejoramiento educativo; (b) enlace y
coordinación de programas e iniciativas ministeriales; (c) evaluación y monitoreo
de la calidad educativa de las escuelas. En este contexto, emergen serias
debilidades y problemas para el sistema, pues se ejercen a la vez misiones que
presentan incompatibilidades, poseen productos de naturaleza diversa y requieren
de estructuras, sistemas y personal de distinto tipo. La recomendación que se
deriva de aquí, es una revisión estratégica del sistema, que conduzca a ajustar su
misión, objetivos, estructura organizacional, recurso humano, métodos y productos
esperados. Se trata de un cambio complejo, pues supone definir qué misiones y
objetivos se perseguirán en cuanto a las funciones de supervisión, y qué sistemas
y agencias estarán a cargo de su gestión.
En el presente trabajo, se ha señalado que la supervisión educativa puede ser
concebida en un sentido específico como los servicios de inspección, evaluación,
control, asesoría y apoyo para el mejoramiento educativo, que gestionan los
gobiernos por medio de agencias especializadas, y que apuntan como fi n al
mejoramiento de la calidad de la educación. No obstante, una definición más
comprensiva del término, visualiza la supervisión educativa como todo proceso o
sistema, ejecutado por agentes que forman parte de la escuela o del entorno, y
que está dirigido a evaluar, monitorear, tomar decisiones, e implementar
intervenciones destinadas a mejorar la calidad de la educación que proporcionan
las escuelas.
En relación a lo anterior, en la literatura sobre el tema se suele distinguir entre la
supervisión interna, ejecutada en la propia escuela por parte de los distintos
agentes involucrados (sostenedor, director, docentes, consejos de representantes,
padres, etc.), de la supervisión externa, ejercida por agentes no pertenecientes a
la escuela, pero que actúan en su entorno relevante: agencias del Ministerio,
entidades de acreditación, organismos públicos y privados que evalúan,
monitorean o apoyan a las escuelas.
Los casos examinados, revelan la extraordinaria importancia que posee la
supervisión interna para monitorear y asegurar la calidad de la educación que
proporciona la escuela. En esta línea, la existencia de planes estratégicos, de
mecanismos de evaluación y monitoreo del cumplimiento de los procesos y logros
esperados, el rol que asumen los consejos escolares en la supervisión y
seguimiento de la gestión escolar, son todos dispositivos fundamentales que
operan al interior de las escuelas. Dentro de la supervisión interna, debe ser
destacado el rol que le cabe al director de la escuela, su equipo de apoyo y
Consejo Directivo. En los casos en que la gestión de la escuela está altamente
descentralizada (ej. Nueva Zelandia), esta instancia es la principal responsable de
supervisar y rendir cuentas del desempeño del establecimiento. En los casos en
que existe un sostenedor por sobre la escuela (ej. British Columbia, Suecia), los
directores y Consejos a cargo mantienen un alto grado de responsabilidad en la
supervisión, pero a ello se agrega la “supervisión de segundo piso” del sostenedor.
Por último, se debe señalar que las fortalezas de supervisión interna constatadas
en los casos examinados, van asociadas a altos grados de autonomía,
capacidades y atribuciones con que cuentan las escuelas y sostenedores.
En el caso chileno, entre sus diversas funciones, la supervisión ejerce un rol de
intervención para el mejoramiento educativo a nivel de escuela. Ello, a través de la
consejería, realización de capacitaciones, transferencia de metodologías y
contenidos en el marco de ejecución de programas, asistencia en la formulación
de proyectos, etc... La pregunta que surge aquí, es sí los programas y sistemas de
mejoramiento educativo y asistencia técnica requieren ser formulados e
implementados en forma específica e independiente de la supervisión. Cabe
señalar que en los casos en que se espera que el supervisor juegue un rol
implementador (normalmente parcial) de programas, queda por evaluar si el
recurso humano supervisor es el que realmente requiere el programa o actividad
de mejoramiento, o más bien, como ocurre en los hechos, los programas
simplemente deben ocupar a los supervisores disponibles más allá de si sus
capacidades y perfil se ajusta al requerimiento.
La recomendación que surge, es la necesidad de evaluar la separación de los
sistemas y actividades de supervisión de la calidad educativa de aquellos
destinados a la implementación de programas de mejoramiento y asistencia
técnica. No menos importante, el punto supone perfeccionar y mejor definir las
políticas, sistemas y programas de mejoramiento educativo y asistencia técnica
con que cuente el sistema chileno de educación pública primaria y secundaria.
CONCLUSIONES
Un modelo de supervisión escolar democrático y centrado en lo pedagógico tiene
que encontrar caminos y formas de convertirse en una realidad, aún en momentos
de tanta adversidad como el que nos toca vivir. Una estrategia de cambio
descentralizada, como la que ha pretendido la reforma educativa en nuestro país,
poniendo énfasis en las escuelas como ejes del cambio esperado, debe ser
acompañada desde los niveles centrales del sistema, por ello, la supervisión ha
jugado históricamente el papel de administrador de innovaciones y reformas
educativas como clave de apoyo a las escuelas. Cuando el asesoramiento supera
tal acotación normativa y se ocupa de contenidos más vinculados con otras
dimensiones de la escuela, por ejemplo: discusión de conceptos y procesos de
aprendizaje, didáctica general o especial, diseño de proyectos, evaluación
institucional, implantación de innovaciones, investigación educativa, entre otras, su
verificación suele explicarse a partir de la competencia individual o de los
antecedentes formativos y profesionales del supervisor; pero no se dispone,
generalmente, de la concepción global del supervisor como asesor pedagógico
integral para sistematizar el desarrollo de las instituciones educativas.
El liderazgo pedagógico del supervisor, constituye un elemento importante de la
imagen ideal de la supervisión. La definición de nuevos perfiles de supervisión
educativa, ocupa buena parte de debates y análisis, lo cual permite, finalmente,
situar la supervisión educativa como un asesoramiento pedagógico integral,
confiriéndole la posibilidad de establecer la anhelada identidad profesional de la
Supervisión Educativa, hoy por hoy.
REFERENCIAS
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%C3%B3n_Escolar_Sistematizaci%C3%B3n_y_An%C3%A1lisis_Comparado
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