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Procedimiento Civil Romano: Legis Actiones

El documento describe el procedimiento extraordinario en la antigua Roma, el cual permitía una resolución más rápida de asuntos judiciales que requerían acción inmediata para salvaguardar al Estado. También describe el sistema de legis actiones, que eran los medios para iniciar litigios civiles e incluían rituales y fórmulas orales. Finalmente, explica la evolución del sistema legis actionis a través de distintas etapas del derecho romano, desde su forma más primitiva hasta cambios en el derecho clásico y justinianeo.
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Procedimiento Civil Romano: Legis Actiones

El documento describe el procedimiento extraordinario en la antigua Roma, el cual permitía una resolución más rápida de asuntos judiciales que requerían acción inmediata para salvaguardar al Estado. También describe el sistema de legis actiones, que eran los medios para iniciar litigios civiles e incluían rituales y fórmulas orales. Finalmente, explica la evolución del sistema legis actionis a través de distintas etapas del derecho romano, desde su forma más primitiva hasta cambios en el derecho clásico y justinianeo.
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1

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria

Pontificia Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR)

Carrera: Derecho

Trabajo: Procedimientos civil romano

DOCENTE: ALUMNOS:

Abogado, Ricardo Bello Alexandra Espinoza C.I 31.047.053

Caracas, julio del 2023


2

Introducción
El procedimiento extraordinario ocupa un lugar destacado, siendo un instrumento legal
excepcional utilizado en casos de extrema importancia y emergencia en la antigua Roma. Este
tipo de procedimiento difería del proceso ordinario, ya que permitía una resolución más rápida y
directa de ciertos asuntos judiciales que requerían una acción inmediata para salvaguardar la
estabilidad y seguridad del Imperio Romano.
El procedimiento extraordinario se justificaba en situaciones críticas, como emergencias,
rebeliones, conspiraciones o actos de traición, que amenazaban la integridad del Estado y
requerían medidas drásticas para su pronta resolución. Este mecanismo legal otorgaba poderes
amplios al magistrado a cargo, generalmente el emperador o un alto funcionario, para actuar con
celeridad y eficacia en la toma de decisiones. No obstante, a pesar de su carácter excepcional, el
procedimiento extraordinario debía ser utilizado con responsabilidad y justificación para evitar
abusos de poder y garantizar el respeto a los derechos de los ciudadanos.
La protección en el procedimiento extraordinario se centraba en establecer controles y
equilibrios para asegurar que el magistrado actuara de manera transparente y en interés del
bienestar del Estado romano. Se esperaba que el magistrado justificara sus decisiones y rindiera
cuentas por sus acciones, evitando actos de arbitrariedad. El sistema legal romano contaba con
órganos de supervisión, como el Senado Romano, que podían limitar el ejercicio excesivo del
poder discrecional y revisar las decisiones tomadas en casos excepcionales.
A pesar de las ventajas y protecciones que ofrecía, el procedimiento extraordinario no era
inmune a la extinción. Cambios en la legislación, el fin de la emergencia o crisis que justificaba
su aplicación, así como decisiones políticas o controversias, podrían conducir a su desaparición.
No obstante, la posibilidad de reintroducirlo en momentos de nuevas emergencias mantenía su
importancia en la evolución del derecho romano.
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Capítulo 1
Sistema Legis actionis
La legis actiones eran los medios por los que los litigantes habían de encauzar sus
pretensiones en el primitivo derecho civil. Era un sistema procesal tipificado, muy formalista y
solemne. Fue el método utilizado en Roma para iniciar y llevar a cabo litigios civiles durante
gran parte de su historia, antes de ser reemplazado por el procedimiento formulario a partir del
siglo II a.C. Este sistema se basaba en rituales y fórmulas orales establecidas que las partes
debían seguir para presentar sus reclamos y defensas ante un magistrado. La fórmula normal del
procedimiento era la acción de la Ley por apuesta sacramental, legis actio sacramento. El
proceso giraba en tomo al sacramentum, pena pecuniaria que el litigante vencido tenía que pagar
y que ascendía, si el valor del pleito era superior a 1.000 ases, a 500; y si era inferior, a 50.
Las legis actiones eran cinco, pero tan sólo tres miraban al procedimiento de cognición,
tales eran: la legis actio sacramento, la legis actio per iudicis arbitrive postulationem , y la
condictionem; las otras dos, la manus iniectio y la pignoris capio, correspondían al
procedimiento de ejecución.

1. La legis actio sacramento: tenía esencialmente la forma y el carácter de


una apuesta, esto es, los litigantes se obligaban, mediante el cambio de palabras solemnes
y sacramentales, a dejar a favor del erario la suma por ellos depositada o prometida en
cuanto sus respectivas aserciones no fuesen ciertas. A este fin, las partes que pretendían
accionar per sacramentum debían exponer al magistrado, con palabras claras, precisas y
solemnes, sus pretensiones, y se provocaban recíprocamente a la constitución del
depósito o a la promesa del sacramentum (provocatio sacramento). Después de esta
recíproca provocación, las partes se comprometían mutuamente a presentarse a los treinta
días ante el magistrado ad iudicem capiendum, esto es, a recibir al juez encargado de
decidir cuál de los dos había constituido un depósito justo y había, por consiguiente,
ganado el pleito (utrius sacramentum iustum, utrius iniustum sit). Nombrado el juez, las
partes se intimaban para comparecer ante el mismo a los tres días (comperendinum diem
denuntiabant). Aquí terminaba el procedimiento ante el magistrado (in iure), y entraba la
segunda fase, esto es, el procedimiento ante el juez (in iudicio). Empezaba este
procedimiento (in iudicio) con una sucinta exposición que las partes debían hacer al juez
de cuanto había ocurrido ante el magistrado (brevis causae cognitio), para que el juez
supiese cuál era el verdadero punto objeto de la cuestión; seguían luego las disputas, o
sea los debates, y, por último, la sentencia, mediante la cual resolvía el juez cuál de los
dos litigantes había ganado la apuesta (sacramentum iustum). Mas para decidir quién
había ganado la apuesta era necesario saber de parte de quién estaba la razón, y así la
sentencia decidía indirecta e implícitamente acerca de la existencia o inexistencia del
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derecho alegado por el actor. Para obtener la condena del que sucumbía (iudicatus), se
requería un ulterior procedimiento.

2. Legis actio per iudicis arbitrive postulationem; Esta legis actio era, por
así decirlo, el complemento del procedimiento per sacramentum. Entre iudicis postulatio
y sacramentum existe, poco más o menos, la misma relación que entre arbitria y iudicia.
En otros términos: el sacramentum se aplicaba a las cuestiones cuyo objeto era
completamente determinado, en término que la decisión requería en el juez alguna latitud.
Las partes, en vez de ser remitidas ante el tribunal de los centunviros, obtenían un árbitro
que disfrutaba un poder de apreciación mucho más extenso, y procedía mejor según los
principios de la equidad que a tenor del derecho riguroso.

3. Legis actio per conditionem: Esta es la más reciente de las legis actiones,
y fue introducida por la ley Silia para los créditos de cantidad cierta y determinada, y
extendida después por la ley Calpurnia a todas las acciones personales de omni certa re.
El nombre de condictio deriva de condicere, esto es, de la intima que el actor hacía sin
solemnidad especial al demandado para que compareciese ante el magistrado ad iudicem
capiendum. La palabra condictio no tardó en ser empleada para designar toda acción
personal de estricto derecho. El procedimiento per condictionem era más sumario que los
precedentes, como lo requería la misma naturaleza de la causa, y concurría electivamente
con la legis actio sacramento in personam. Y, en efecto, tratándose de créditos de una
cantidad determinada de dinero o de otra cosa precisa, era conveniente que la ley
concediese medios más expeditos y menos complicadas para hacer valer los propios
derechos, lo cual se obtiene permitiendo al actor citar sin solemnidad alguna al adversario
para la comparecencia ante el magistrado ad iudicem capiendum trigesima die,
descartando todas las demás solemnidades requeridas para la legis actio sacramento.

4. Legis actio per manus injectionem: Era el procedimiento contemplado en


la ley de las XII tablas, el cual consistía en obligar al deudor a ejecutar la sentencia
mediante el apoderamiento por parte del acreedor de la persona física del deudor. El
acreedor tomaba cualquier parte del cuerpo del deudor y decía: como tu has sido
condenado a pagarme 500 sueldos de oro y no me has pagado, pongo las manos sobre ti
“manus injectio”. Se basaba en que si el deudor no pagaba la deuda, el acreedor podía
llevarlo al mercado durante sesenta días donde proclamaba la deuda buscando el pago de
la deuda en un tercero, terminando este plazo de tiempo, se le daba la muerte al deudor o
se vendía como esclavo fuera del territorio romano.
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5. Legis actio per pignoris capionem: Consistia en el aseguramiento de un


bien del deudor por parte del acreedor, sin la intervención de un magistrado. En ausencia
del deudor, se pronunciaban palabras sacramentales, hasta que se hiciera el pago de la
deuda. Empezo como un procedimiento a favor del Estado y de algún interés religioso
por parte del magistrado recaudador de impuestos.

El sistema legis actionis en el derecho romano sufrió cambios y evoluciones a lo largo de


distintas etapas de la historia romana, dando lugar a tres períodos principales: el derecho antiguo,
el derecho clásico y el derecho justinianeo.
Derecho antiguo (aproximadamente siglos V-III a.C.):
En el derecho antiguo, el sistema legis actionis estaba en su forma más primitiva y
rígida. Se basaba en fórmulas y rituales orales establecidos que las partes debían seguir
estrictamente para iniciar y llevar a cabo un litigio. Este sistema se dividía en dos tipos de
acciones:
1. Legis actio sacramento: Era la forma más antigua de legis actio. En esta acción, el
demandante y el demandado realizaban un juramento solemne (sacramentum) frente a un
magistrado, y el resultado del litigio podía depender del veredicto divino. Si el demandado no
respondía adecuadamente, el demandante ganaba automáticamente el caso.
2. Legis actio per iudicis arbitrive postulationem: Aunque menos común que la
sacramental, esta acción implicaba que el demandante y el demandado designaran a un árbitro
(iudex) que resolvería el caso.
Derecho clásico (siglos II a.C. al III d.C.):
Con el tiempo, el sistema legis actionis se volvió más formal y complicado en el derecho
clásico, lo que condujo a dificultades prácticas y al aumento de litigios sin resolver. Para abordar
estas limitaciones, surgieron las fórmulas escritas (formulae) que otorgaban al juez (iudex) una
mayor discreción y permitían más flexibilidad en la presentación y resolución de casos. Este
período marcó el declive del sistema legis actionis y el inicio de la transición hacia el
procedimiento formulario.

Derecho justinianeo (siglo VI d.C.):


Bajo el reinado del emperador Justiniano I, el derecho romano experimentó una
codificación y revisión importante, culminando en la recopilación del Corpus Iuris Civilis. En
este período, el sistema legis actionis fue abolido en favor del procedimiento formulario. El
proceso legis actionis fue considerado obsoleto y poco práctico, y se sustituyó por un sistema
más moderno y flexible que permitía una presentación más clara de los casos y una mayor
adaptabilidad a las necesidades sociales

La desaparición del procedimiento Legis actiones:


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El sistema legis actionis desapareció gradualmente en Roma debido a diversas razones,


algunas de las cuales se detallan a continuación:
1. Rigidez y complejidad: El sistema legis actionis era extremadamente
formalista y requería que las partes siguieran procedimientos y fórmulas específicas con
precisión. Esto lo hacía complicado y difícil de manejar, lo que llevó a muchos litigios
sin resolver y a la frustración de las personas involucradas en el proceso legal.
2. Limitaciones en su aplicabilidad: El sistema legis actionis estaba diseñado
para tratar casos específicos, como disputas de propiedad y ciertas ofensas. Sin embargo,
a medida que la sociedad romana evolucionaba y se volvía más compleja, surgían nuevos
tipos de conflictos y cuestiones legales que no podían ser resueltos eficientemente
mediante las fórmulas rígidas del sistema legis actionis.
3. Evolución social y jurídica: A medida que Roma se expandía y su
sociedad se desarrollaba, surgió la necesidad de un sistema legal más ágil y flexible que
pudiera adaptarse a las nuevas realidades sociales y a las demandas cambiantes de la
sociedad.
4. Desarrollo del procedimiento formulario: A partir del siglo II a.C., se
introdujo el procedimiento formulario como un método alternativo para resolver litigios
civiles. El procedimiento formulario permitía una mayor flexibilidad y adaptabilidad, ya
que se basaba en fórmulas escritas que daban al juez más margen de maniobra para
decidir sobre los casos.
5. Influencia de los juristas: Durante el período del derecho clásico, los
juristas ejercieron una influencia significativa en el desarrollo y la interpretación del
derecho romano. Su trabajo contribuyó a la creación de un sistema legal más coherente y
a la identificación de principios generales que podían aplicarse a una variedad de casos,
lo que hizo que el sistema legis actionis fuera menos necesario.
6. Reformas de Justiniano: En el siglo VI d.C., el emperador Justiniano I
llevó a cabo una reforma completa del derecho romano, recopilando y sistematizando
todas las leyes en el Corpus Iuris Civilis. Durante este proceso, el sistema legis actionis
fue abolido en favor del procedimiento formulario, que se convirtió en el procedimiento
predominante en el derecho romano justinianeo.

Su desaparición surgió efecto gracias a dos leyes; Lex ebucia y Lex judiciaria. La primera
introdujo las primeras formulas dejando a las partes las escogencias del procedimiento nuevo o el
anterior; la segunda limitaba las acciones de la ley a ciertos casos excepcionales.
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Capítulo 2
Procedimiento formulario

Es un proceso que tiene su naturaleza jurídica en la jurisdicción arbitral, especialmente, a


partir del pretor peregrino (a mediados del siglo III a.C.). Ahora bien, será la lex Aebutia un siglo
más tarde (año 130 a.C.) cuando lo legitime y, junto al pocedimiento de las legis actionis,
conformaran el contenido del ordo iudiciorum privatorum. Si bien el procedimiento de per
formulam tiene de común con el de legis actionis en que se desarrolla en dos fases (in iure y
apud iudicem) y las sentencias son inapelables; sin embargo, se diferencia del mismo en lo
siguiente:
Es un procedimiento al que pueden acudir ciudadanos romanos y extranjeros. Se aprecia
una mayor actividad del magistrado en la ordenación y dirección del proceso. Aparece un nuevo
documento: la fórmula que, redactada por el magistrado, es un documento jurídico procesal en
donde se registran las actuaciones del demandante y del demandado, así como otras medidas que
pueda adoptar el magistrado. Una mayor actividad del demandado ya que, ante la acción del
demandante, puede responder con otra medida similar: la exceptio. Ambas partes pondrán, en
definitiva, contestarse mutuamente todo lo que soliciten y conceda el magistrado. La condena
recogida en la sentencia de este proceso es siempre de carácter pecuniario
Se multiplican el número de acciones, siendo las siguientes:
1. Acciones civiles y acciones honorarias o pretorias: Las primeras
reguladaspor el ius civile y las segundas por el ius honorarium. Estas últimas pueden ser:
a. Acciones Ficticias = En las que el magistrado ordena al juez que juzgue
fingiendo un hecho o derecho que no existe, aunque en la realidad sí ha podido suceder.
b. Acciones Útiles = En las que el magistrado el ámbito de las acciones
civiles a supuestos no comprendidos por ellas pero que requieren una solución jurídica.
c. Acciones In factum = Basadas en el ius civile, regulan conductas dolosas
que no han sido reguladas por el ius civile.
2. Acciones con transposición de personas = Son aquellas en las que el
magistrado introduce también un elemento ficticio, esto es, que la condena afecte a una
persona distinta de la que, en principio, debía afectar. Estas acciones se utilizan cuando la
condena tiene o debería recaer en una persona que no tiene suficiente capacidad procesal
para actuar como parte en un proceso. En tales casos, como es el supuesto de las acciones
adyecticias, de los comportamientos por los que podían ser condenados los filius o filia o
esclavos responde siempre el paterfamilias. De ahí que, de manera ficticia, aparezca él
como responsable aunque, en la realidad, no fue él quien realizó dichos comportamientos.
3. Acciones in rem y acciones in personam: Con independencia de que
sean acciones civiles o pretorias, las acciones se dividen también en:
a. Acciones reales (in rem) para reclamar una cosa (res) contra el que en
esos momentos la tenga en sus manos. Por eso se dice de ellas que son
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acciones con eficacia erga omnes, es decir, frente a todos, frente a cualquier persona
que en esos momentos tenga en su poder el objeto.
b. Mientras que las acciones personales (in personam) sólo se pueden
ejercitar contra el deudor o deudores determinados, aquel o aquellos a los que sólo se
les puede exigir el cumplimiento de una obligación.
4. Acciones arbitrarias: Son aquellas en las que el magistrado permite al
juez que el demandado pueda restituir o exhibir la cosa reclamada antes de dictar
sentencia, con la finalidad de tasarla y otorgarle un concreto valor pecuniario.
5. Acciones de buena fe y de derecho estricto: En las primeras, el juez
tiene la autorización del magistrado para que juzgue en términos de equidad, es decir, le
da amplios poderes para que tome en consideración cuantos elementos y circunstancias
sean necesarios para condenar o no al demandado. Sin embargo, en las de derecho
estricto, el juez tiene que atenerse rigurosamente a lo contenido en la fórmula.
6. Acciones derivadas de actos ilícitos: Pueden ser:
a. Acciones penales= Son las que van dirigidas a conseguir una pena
(poena), consistente en una suma de dinero en concepto de resarcimiento del daño
causado pero, a diferencia de las acciones civiles, se les otorga un valor doble, triple o
cuádruple del daño. Además se caracterizan porque son: Cumulativas (si son varios
los autores del delito, todos tienen que pagar de manera individual el importe de la
pena entera), intransmisibles pasivamente (sólo responde el autor del delito y no sus
herederos, al menos hasta la litiscontestatio) y noxales (si el delito es cometido por un
filius o un esclavo, el paterfamilias se puede liberar de la responsabilidad entregando
al filius o al esclavo a la víctima del daño).
b. Acciones reipersecutorias= Son las que persiguen obtener la devolución o
recuperación de una cosa.
c. Acciones mixtas= Son las que permiten perseguir conjuntamente la cosa y
una pena.
7. Acciones temporales y acciones perpetuas: Las primeras, son las que
tienen un periodo de tiempo limitado para ser ejercitadas, fuera de dicho plazo se dice
que la acción ha prescrito; mientras que las perpetuas son aquellas que no prescriben al
no tener un plazo delimitado para su ejercicio. Con todo, a partir de Teodosio II todas las
acciones contaron con un plazo para su ejercicio, fuera de dicho plazo o bien no
establecido de manera expresa tenían una vigencia máxima de 30 años.
8. Acciones privadas y acciones populares: Son privadas aquellas acciones
que sólo pueden ser ejercitadas por el propio interesado; mientras que la populares
pueden ser ejercitadas por cualquiera ya que reprimen determinados comportamientos
ilícitos que afectan a la pacífica convivencia en sociedad y que cualquier persona podría
verse afectada (ej: no arrojar líquidos o sólidos desde un edificio a la vía pública; contra
los que tengan animales peligrosos sin atar, etc.).
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LA FÓRMULA Y SUS ESTRUCTURAS


La fórmula era un documento redactado en una tablilla de doble cara escrito en la parte
interna y copiado en la externa. Este documento era sellado por las partes y los testigos en la fase
in iure y luego se abría en la fase apud iudicem. Como los peregrinos no tenían acceso a las
"legis actiones' el pretor fue desarrollando un tipo de proceso que seguia el esquema del arbitraje
obligatorio de las "legis actiones' con sus dos etapas, aplicando el uso de palabras adaptadas
"conceptas verbas' en lugar de palabras determinadas certa verba' y se origino asi la formula. La
"lex aebutia" autorizó al pretor urbano a utilizar este procedimiento a pedido de la partes y
también en todas las controversias sobre instituciones del "jus civile" cayendo rápidamente en
desuso las "legis actiones".
El procedimiento formulario se desarrolla también en dos fases: "in jure" e "in judicio"
La citación a comparecer en juicio con exposición verbal del reclamo previo se podia
hacer igual que antes, pero se hizo frecuente un compromiso a través de una "stipulatio" de
comparecer en determinada fecha al tribunal.
Se admitió un tipo de representación de las partes distinta a la de las "legis actiones'
concediendo el pretor la "actio judicati" para la persona misma del acreedor y deudor o contra
ellos, pudiendo ser representados por un "procurator' o un "cognitor'. Aparece también la figura
del defensor que de buena fe y espontáneamente toma la representación de un demandado sin
mandato de éste, debiendo dar caución de que el demandado ratificará su actuación. En la etapa
"in jure" ante el magistrado, el demandante plantea su petición de acción sobre la base de una
fórmula que proponía, el demandado declaraba su aceptación o reclamaba algún cambio, el
magistrado llevaba las partes a un acuerdo en la redacción de la formula y en la elección del jucz.
Características de esta noción:
 La fórmula es un acto de las partes, pero no es un contrato.
 Además de un acto jurídico de las partes, es una instrucción del
magistrado dirigida al juez.
 Existen dos actos del pretor conexos a la fórmula, sin la que ésta no podría
darse: son el iudictium dare y el indicare iubere.

Partes de la fórmula
Se diferencian las partes ordinarias, que son aquellas que normalmente se encuentran en
las fórmulas, y las extraordinarias o accesorias, que son las que pueden agregarse a cualquier
clase de fórmula.
A) Partes ordinarias
Nombramiento del juez elegido o de los jueces recuperados.
Intentio: es aquella parte de la fórmula en la que se expresa el derecho que pretende el
demandante. Ejemplo: en una acción in personam en la que el demandante reclama una deuda
cierta, es decir, una cantidad de dinero cierta y determinada: actio certae craeditae pecuniae. En
la intentio aparece el nombre del deudor. La frase que contiene la intentio en esta clase de
fórmula diría: si resulta que numerio negidio debe dar diez mil sestercios a aulo agerio.
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Demostratio o designación: es aquella parte de la fórmula que se inserta siempre al


principio de la misma, para designar el asunto de la demanda. Se concreta en una frase que
comienza con la expresión: puesto que, seguida de un verbo.
Condemnatio: es aquella en la que se otorga al juez la facultad de condenar o de
absolver, por ejemplo: tú juez condena a Numerio Negidio a pagar diez mil sestercios a Aulo
Agerio, si no resulta, absuélvele.
El magistrado podía fijar en la fórmula un límite máximo, una tasa en aquellos casos de
reclamación de una cantidad incierta o de un objeto incierto diciendo al final de la fórmula: tú
juez, condena a pagar hasta diez mil sestercios a Aulo Agerio, si no resulta así, absuélvele.
El pretor, al conceder la acción, ya fija que sólo la da de peculio, en la medida
de peculio y por lo que dejó de pertenecer a éste con dolo malo.
El magistrado podía fijar en la fórmula una condemnatio sin tasa: tú juez, condena a
Numerio Negidio a pagar a Aulo Agerio cuanto importe el asunto. Sino resulta asi absuélvele.
Adiudicatio: es una parte de la fórmula en la que se permite al juez adjudicar algo a
alguno de los litigantes, en las acciones divisorias, que él mismo cita como ejemplo: si se litiga
entre coherederos para la división de la herencia, o entre los socios para dividir el bien común, o
entre vecinos para delimitar las fincas. En estos casos se dice: que el juez adjudique a Ticio
cuanto deba ser adjudicado.
B) Partes extraordinarias de la fórmula
Excepción, exceptio, es una parte de la fórmula que permite al demandado oponer a la
acción del demandante una alegación, de hecho o de derecho, que la rechaza a la paraliza. Gayo
presenta la división de las excepciones en dos clases:
a. Excepciones perentoria o perpetuas: son aquellas que desvirtúan
totalmente la acción, la destruyen, como la de miedo, la de dolo malo, la de transgresión
de una ley o de un senadoconsulto, la de cosa juzgada o deducida en juicio, o también la
de pacto de no pedir nunca.
b. Excepciones dilatorias: son aquellas que tienen una validez temporal, por
ejemplo, la de pacto de no pedir en cinco años, pues una vez que se ha cumplido el plazo,
cesa la excepción.
Praescriptio: destinada a limitar o a concretar el objeto del litigio. Se inserta al principio
de la fórmula.
Clases de fórmulas: fórmulas civiles y pretorias
Las fórmulas civiles pueden derivar de una antigua legis actio. Las fórmulas de estas
acciones son:
 Actio certae pecuniae.
 Acción reivindicatoria.
Puede haber fórmulas in factum, con ficción o con transposición de personas:
 Actio depositi.
 Acción publicana.
 Actio institoria.
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Negación de la fórmula:
1. Por no estar sancionada la pretensión del actor en el derecho civil ni en el
derecho pretoriano.
2. Por considerar el pretor la pretensión del actor inadmisible de acuerdo a
las justificaciones presentadas.
3. Cuando el demandado cumplia con lo solicitado en la demanda en forma
voluntaria
4. Cuando siendo necesario el juramento el demandado se negaba a prestarlo.
5. Cuando el demandado reconocia el derecho del demandante "con fessus in
jure"

Recursos:
Contra la sentencia no existían recursos normales sino medios extraordinarios para dejar
sin efecto la sentencia, tales como la "intercessio" o intervención de un magistrado superior o
igual o un tribuno de la plebe que oponía un "veto". La "revocatio in duplum' era una acción
intentada por el condenado para hacer que se anulara la sentencia, pero si fracasaba era penado
con el doble. En el bajo imperio ya existia un recurso de apelación ante el magistrado que había
dado la fórmula y de su decisión se recurría ante un magistrado superior y así sucesivamente
hasta llegar al Emperador.
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Capítulo 3
Procedimiento extraordinario

Es un procedimiento que surge con Octavio, en la época del Principado, en un primer


momento para cuestiones puntuales de Derecho de familia y Derecho de sucesiones, conviviendo
durante los primeros siglos con el procedimiento formulario. Sin embargo, progresivamente, irá
adquiriendo el mismo protagonismo que la figura del princeps en cuanto a acumulación de poder
en su figura. De ahí que, la evolución histórica, nos muestre cómo se consolidó como único
procedimiento judicial romano, ya que el procedimiento formulario había casi desaparecido
cuando fue suprimido oficialmente en el año 342 por una constitución de Constancio y Clemente
(C. 2,57,1). Sus características más importantes son:
 Es un procedimiento que se desarrolla en una única fase, es decir, ante un
magistrado que al mismo tiempo actúa también de juez.
 Se unifica en este procedimiento la jurisdicción civil y penal.
 Desaparece la fórmula y la actio y la exceptio pierden su significado
original para convertirse en formas de pedir protección jurídica mediante el escrito de
demanda en donde debe incluir las pruebas que quiera hacer valer.
 Las sentencias pueden ser impugnadas mediante un recurso de apelación
ante un superior jerárquico

El sistema procesal romano se caracteriza por la desaparición de la separación del pleito


en dos fases, ante el magistrado y ante el iudex. El nuevo sistema procesal acentúa el carácter
público de la administración de la justicia, en tanto en cuanto, se desarrolla ante un funcionario
público del cual emana la sentencia. En líneas generales, pueden citarse como principales
diferencias entre el ordo iudiciorum privatorum y la cognitio extra ordinem las siguientes:
• desaparición de la dualidad de fases;
• Sustitución de la citación verbal por las escritas
 Posibilidad de procedimiento contumacial;
• Desaparición del efecto consultivo de la litis contestatio
 Posibilidad de una segunda instancia (apelación)

Principales actos
• Presentacion del Libellus Conventionis al ludex Competente
• Notificación del Libellus Conventionis al demandado. Es a cargo de un
funcionario del despacho del iudex.
• Plazo de diez días para que el demandado conteste la demanda si se
encuentra en la misma región o provincia, veinte días para contestar si se encuentra en
provincia o región distinta
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• En caso de no contestar se le considera como reo Contumaz o en rebeldía.


Se entenderá como indicio en su contra con respecto a la causa
• Si contesta el demandado debe elaborar el Libellus contradictionis, como
escrito de contestación

Procedimiento:
El procedimiento empieza con la citación del demandado que recibe el nombre delitis
denuntiatio y se podía hacer por escrito o de forma oral. En época de Justiniano, la citación se
realizaba por escrito mediante el llamado litis convetionis. Ése no sólo servía para citar sino que
también contenía la de manada. Una vez que se recibía eselibellus conventionis del demandado
podía hacer una confessio o allanamiento a la pretensión del demandante y en ese caso no
continuaba el proceso. Si no se producíaese confessio, el demandado tenía que responder por
medio del libellus.

• Citación: Orden decretada por el tribunal que en caso de que no se


presentara, iniciaba un juicio en ausencia por rebeldía del demandado
• Proceso propiamente dicho: El día fijado debían ir las partes, o en su
caso, los representantes. Los juicios eran orales pero de igual forma se elaboraban actas,
la lucha argumental era la Litis que ya no tenia el efecto extintivo que tenia en el efecto
formulario. El juez observaba las cuestiones de hecho, recibía las pruebas sujetando su
valorización, por criterios determinados o presunciones que son juris et de jure o juris
tantum
• Sentencia: El juez determinaba la sentencia en presencia de las partes
determinando el litigio, ya no era obligatoriamente pecuniaria sino que afectaba la cosa si
este fuere el caso, aparecían también las costas procesales.
• Apelacion: Nace por uso de las actividades jurisdiccionales del
Emperador. Se podía hacer frente un magistrado superior al sentenciador.
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Capítulo 4
La protección y justificación. Extinción procesal

Justificación:
La justificación del procedimiento extraordinario en el derecho romano se basaba
principalmente en la necesidad de resolver casos que requerían una acción legal rápida y
expeditiva debido a su importancia para el Estado o la seguridad pública. Algunos aspectos clave
de esta justificación:
1. Emergencias y Situaciones Críticas: El procedimiento extraordinario se
justificaba en situaciones de emergencia, como rebeliones, conspiraciones, invasiones
extranjeras o desastres naturales que amenazaban la estabilidad y seguridad del Imperio
Romano. En estos casos, era fundamental tomar medidas rápidas y drásticas para
preservar el orden y la integridad del Estado.
2. Delitos Graves y Traición: El procedimiento extraordinario se aplicaba a
casos que involucraban delitos graves, especialmente aquellos que afectaban
directamente al Estado o a las instituciones romanas. Esto incluía actos de traición,
conspiraciones contra el gobierno, asesinato o cualquier otro delito que se considerara de
extrema gravedad.
3. Evitar Demoras y Maniobras Dilatorias: En ciertos casos, el sistema
judicial ordinario podía ser lento y estar sujeto a maniobras dilatorias por parte de los
litigantes. En situaciones en las que el tiempo era crucial, el procedimiento extraordinario
permitía una toma de decisiones más rápida y directa, evitando posibles retrasos que
podrían tener consecuencias graves.
4. Autoridad del Magistrado: El procedimiento extraordinario reconocía y
ampliaba los poderes del magistrado a cargo, generalmente el emperador o un alto
funcionario, para tomar decisiones más expeditivas y actuar con mayor rapidez. Esto
reflejaba la importancia del liderazgo y la capacidad de respuesta rápida en momentos de
crisis.
Aunque el procedimiento extraordinario ofrecía ventajas en términos de rapidez y
eficiencia, también conllevaba el riesgo de un mayor poder discrecional, lo que podría dar lugar
a posibles abusos de autoridad. Por esta razón, era fundamental que el magistrado justificara sus
decisiones y actuara en el interés del bienestar del Estado y la sociedad romana. Este tipo de
procedimiento permitía que el magistrado a cargo, generalmente el emperador o un alto
funcionario, actuara de manera rápida y decisiva para mantener el orden y la seguridad. Al
asumir un papel más activo, el magistrado podía tomar decisiones sin seguir todas las etapas
formales de un juicio ordinario, lo que agilizaba la toma de decisiones y la ejecución de las
medidas necesarias.
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Protección:

La protección en el procedimiento extraordinario se centraba en garantizar que, a pesar de


otorgar al magistrado poderes amplios y discrecionales, no se abusara de esa autoridad y se
respetaran los derechos y las garantías de los ciudadanos involucrados en el caso. Dado que el
procedimiento extraordinario otorgaba al magistrado un mayor poder discrecional, también
conllevaba el riesgo de abusos de autoridad. Para garantizar cierta protección contra posibles
injusticias, se esperaba que el magistrado actuara de manera justa y en interés del bienestar del
Estado.
Algunos aspectos de esta protección:
1. Supervisión y Control: Aunque el magistrado a cargo tenía un papel
destacado en el procedimiento extraordinario, el sistema legal romano contaba con
órganos de supervisión y control que podían limitar el ejercicio arbitrario del poder. El
Senado Romano y otros órganos consultivos podrían actuar como contrapeso y brindar
una revisión de las decisiones del magistrado en casos excepcionales.
2. Justificación de las Decisiones: Se esperaba que el magistrado justificara
sus acciones y decisiones tomadas durante el procedimiento extraordinario. Esto
significaba que debía proporcionar razones válidas y fundamentadas para sus medidas,
demostrando que estaban en interés del bienestar del Estado y la seguridad pública. De
esta manera, se buscaba evitar acciones injustas o arbitrarias.
3. Transparencia y Responsabilidad: El magistrado debía actuar de manera
transparente y responsable en sus acciones. Esto implicaba que sus decisiones no podían
basarse en motivos personales o intereses particulares, sino que debían estar vinculadas a
la protección del Estado y sus ciudadanos. Además, el magistrado debía ser responsable
de sus acciones y rendir cuentas por ellas.
4. Limitaciones y Normas Legales: Aunque el procedimiento extraordinario
permitía una mayor flexibilidad en comparación con el procedimiento ordinario, existían
ciertas limitaciones y normas legales que debían respetarse. Aunque se buscaba acelerar
la toma de decisiones, aún se esperaba que se siguieran ciertos principios legales básicos,
como el debido proceso y el respeto a los derechos fundamentales.
5. Evitar Abusos de Poder: La protección en el procedimiento
extraordinario buscaba evitar que el magistrado usara su poder de manera abusiva para
perseguir a oponentes políticos o para tomar medidas arbitrarias contra ciudadanos sin
una justificación válida.
A pesar de las protecciones establecidas, el procedimiento extraordinario podría seguir
siendo un instrumento poderoso en manos del magistrado y, en ciertos casos, podría implicar una
restricción de las garantías procesales en favor de la rapidez y la eficiencia. Por lo tanto, la
protección se centraba en equilibrar la necesidad de una acción rápida con la preservación de los
principios fundamentales de justicia y legalidad. El sistema de controles y equilibrios dentro del
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gobierno romano, como el Senado y otros órganos consultivos, podía ofrecer cierta supervisión y
limitar el ejercicio arbitrario del procedimiento extraordinario. Además, se esperaba que el
magistrado justificara y explicara sus decisiones para evitar abusos o actos de mala fe.

Extinción:

El procedimiento extraordinario podía extinguirse por diversas razones, y su duración


estaba vinculada principalmente a las circunstancias que lo habían justificado en primer lugar.
Algunas de las razones más comunes por las cuales se daba la extinción del procedimiento
extraordinario incluían:
1. Fin de la Emergencia o Crisis: Uno de los motivos más comunes para la
extinción del procedimiento extraordinario era el final de la emergencia o crisis que había
dado lugar a su aplicación inicial. Si las situaciones de rebelión, invasión, conspiración u
otras emergencias cesaban, no había razón para seguir utilizando el procedimiento
extraordinario, y se podía volver al uso del procedimiento ordinario para la resolución de
casos judiciales.
2. Cambios en la Legislación: A lo largo del tiempo, el sistema legal
romano podía experimentar cambios y reformas que afectaban la aplicabilidad de los
procedimientos extraordinarios. Nuevas leyes o decretos podían derogar o modificar la
existencia y el alcance de ciertos procedimientos, lo que podría llevar a la extinción del
procedimiento extraordinario en favor de otros métodos legales.
3. Decisión del Magistrado o Emperador: El magistrado o el emperador a
cargo de la administración de justicia podían decidir poner fin al procedimiento
extraordinario por motivos de política o de equidad. Si se consideraba que ya no era
necesario o conveniente mantener este tipo de procedimiento, el magistrado podía optar
por regresar al procedimiento ordinario.
4. Cambio de Circunstancias Sociales o Políticas: Los cambios en la
sociedad romana o en la política del imperio podían tener un impacto en el sistema legal
y, por ende, en el uso del procedimiento extraordinario. Por ejemplo, si se lograba una
mayor estabilidad y seguridad en el imperio, se podría reducir la necesidad de medidas
judiciales extraordinarias.
5. Ineficacia o Controversia: Si el procedimiento extraordinario demostraba
ser ineficaz para alcanzar sus objetivos o si generaba controversia y resistencia dentro de
la sociedad, las autoridades podían considerar su extinción en busca de otras alternativas
más adecuadas.
Se tiene en cuenta que el procedimiento extraordinario podía extinguirse en ciertos casos,
esto no significaba que nunca se volvería a utilizar. En tiempos de nuevas emergencias o
situaciones críticas, las autoridades podían optar por implementar nuevamente este tipo de
procedimiento para hacer frente a las circunstancias excepcionales. Con el tiempo, la evolución
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del derecho romano y las influencias políticas y sociales podían conducir a cambios en los
procedimientos legales. A medida que la sociedad romana se desarrollaba, también lo hacía su
sistema judicial, lo que podía llevar a la modificación o la desaparición de ciertos procedimientos
extraordinarios que ya no eran considerados necesarios o adecuados.
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CONCLUSIÓN
El procedimiento extraordinario en el derecho romano fue un mecanismo legal
excepcional que se utilizaba para abordar situaciones de extrema importancia y emergencia en el
Imperio Romano. Su justificación radicaba en la necesidad de una rápida y eficiente resolución
de casos que amenazaban la estabilidad y seguridad del Estado. A través de este tipo de
procedimiento, el magistrado a cargo, generalmente el emperador o un alto funcionario, tenía la
capacidad de tomar decisiones rápidas y drásticas para salvaguardar los intereses del Estado
romano.
A pesar de otorgar poderes amplios, el procedimiento extraordinario estaba sujeto a
mecanismos de protección para evitar abusos de poder y garantizar el respeto a los derechos de
los ciudadanos. La transparencia, la justificación de decisiones y la rendición de cuentas eran
elementos fundamentales para mantener la equidad y la legitimidad del proceso. No obstante, el
procedimiento extraordinario podía extinguirse en ciertas circunstancias, como el fin de la
emergencia que lo justificaba o cambios en la legislación y la política del imperio. Su
aplicabilidad estaba estrechamente vinculada a la evolución de la sociedad romana y las
necesidades cambiantes del Estado en diferentes momentos históricos.
El procedimiento extraordinario en el derecho romano dejó un legado importante en el
desarrollo del sistema legal moderno. Si bien sus aplicaciones prácticas pueden diferir en la
actualidad, su relevancia radica en el equilibrio necesario entre eficiencia y protección de
derechos en situaciones excepcionales. La comprensión de estos conceptos históricos puede
proporcionar valiosas lecciones para la evolución del derecho y la justicia en la sociedad
contemporánea.
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Bibliografía

 Instituciones de derecho romano, Pedro Bonfante


 Derecho Romano I y II, Gerardo Ontiveros Paolini
 El procedimiento extraordinado romano y su transmición al derecho
moderno, Alfonso M. Lanera Najera
 Procedimiento extraordinario, Monica Herrera
 Las legis actiones como etapas del proceso romano, Pablo Fuenteseca
 Procedimiento Civil Romano, María Eva Fernández Buquero

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