¿Qué es la paz?
“La cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que
reflejan el respeto a la vida, al ser humano y su dignidad. Que pone en primer
plano los derechos humanos, el rechazo a la violencia en todas sus formas y la
adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, así como
la comprensión entre los pueblos, los colectivos y las personas”.
En la actualidad, veintiún años después de la aprobación de la “Declaración y
Programa de Acción de Cultura de Paz”, la cultura de paz está teniendo un
gran avance a nivel global.
Numerosas organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas de los
distintos niveles, administraciones locales, etc, de todo el mundo, llevan a cabo
proyectos y acciones de todo tipo para el fomento de una cultura de paz.
Ahora bien, el Manual de Construcción de Paz busca romper con una noción
de paz negativa entendida como una constante quietud y propone, como
señala Dora Elvira García, un “coraje moral” que exige un esfuerzo de
autoconsciencia, responsabilidad y reconocimiento del otro “como-otro-igual-
que-yo” para así evitar que la violencia se normalice dentro de la sociedad en
aras de un tan prometido desarrollo (2015: 9-11); para ello, es necesario
reconocer en la realidad aquellas expresionesde violencia, tanto directa como
estructural y cultural a partir de las cuales se hacen patentes las formas de
injusticia social y exclusión.
En “Los rostros de la paz”, García lúcidamente expone que la violencia es la
privación tanto de las necesidades básicas (alimentación, vivencia, vestido,
salud y educación) como de las no materiales (libertad e identidad) con lo que
se debilita, se tropieza e incluso se cancela la autorrealización y la
potencialidad del ser humano (2015: 17-19), con lo cual se daña su dignidad
(2015: 30). Es por esto que la paz demanda un proceso de acción que sea
capaz de superar los conflictos y proponer formas creativas de reconocimiento
y entendimiento mutuo que rompan con los esquemas de violencia y permitan
establecer metas comunes con base en un diálogo que se traduzca en una
convivencia desde la libertad y la justicia. Así, hablar de una noción positiva de
la paz implica promover un pensamiento reflexivo con una fuerte conciencia
ética, desde una educación para la paz que contemple valores como la justicia,
el respeto, la cooperación, la solidaridad y el compromiso con la alteridad
(2015: 51).
Por su parte, Fernando Montiel sostiene que los “estudios de paz” han
comenzado desde el margen y la periferia en el sentido de que la reflexión que
dio pie a dichos estudios no nació dentro de los principales círculos
académicos, políticos o sociales de las grandes ciudades, sino que surge a
partir de la reflexión que se hace desde sociedades distintas (2015: 60-61), al
constatar que las estructuras tal como se presentan actualmente dentro de los
países reproducen modelos de violencia y coerción. No obstante, los estudios
de paz poco a poco han encontrado resonancia dentro del escenario político,
académico y social en diversos países (2015: 63), pero deben enfrentarse a
mecanismos de violencia que permean tanto estructuras sociales, políticas y
económicas que se reflejan en los medios de comunicación (2015: 73), la
estructura administrativa de impartición de justicia (2015: 116), la saturación de
las cárceles (2015: 118) y el descrédito ante un sistema jurídico (2015: 149),
por citar algunos ejemplos.
TRABAJO EN EQUIPO
Actividades:
Contesta las siguientes preguntas:
¿Qué implica establecer la paz?
¿Quiénes deben accionar para la construcción de la paz?
¿Por qué hay tanta violencia en el mundo?
¿Cuáles son las causas de la ausencia de la paz?
¿Cómo se genera la violencia?
¿A qué me comprometo yo para lograr la paz en mi entorno?
- Elabora de manera creativa una propuesta de paz a través de un dibujo
(material una cartulina)